Con el Nuevo Código Procesal Penal del 2004 la figura jurídica de la condena del
absuelto fue implementada con el objetivo de resolver los problemas de dilación en los
procesos judiciales, debido a las reiteradas declaraciones de nulidad del tribunal de
segunda instancia al revisar las sentencias absolutorias de primera instancia.
En nuestro ordenamiento jurídico, la condena del absuelto se encuentra regulada en
los artículo 419° y en el numeral 3 literal b del artículo 425° del Código Penal Adjetivo,
la misma que otorga la facultad al ad quem, de conocer mediante recurso de apelación
la sentencia absolutoria, pudiendo declarar la confirmatoria, nulidad, revocatoria o
dictar una nueva sentencia condenatoria imponiendo las sanciones y reparación civil a
que hubiera lugar; es decir, la condena recién aparece en segunda instancia. Para el
Procesado que acaba de ser sentenciado por el órgano superior no puede cuestionar
la decisión judicial mediante un recurso vía ordinaria; teniendo como última defensa
acudir al recurso de Casación. Este recurso extraordinario, de acuerdo a nuestro código
procesal penal, faculta a los Jueces Supremos realizar un control sobre el correcto
empleo del derecho en las decisiones adoptadas por los magistrados (análisis de
forma), quedando descartado la revisión de hechos y pruebas (análisis de fondo).
Ante ello, cuando no se da una adecuada revisión del contenido en la sentencia judicial
que causa agravio al procesado, se estaría vulnerando la pluralidad de instancia, la
misma que se encuentra contemplada en el inciso 6 del artículo 139° de nuestra Carta
Magna; en concordancia con la Convención Americana de Derechos Humanos misma
que prescribe en su cláusula 8.2.h. que todo procesado puede apelar la sentencia que
le cause agravio a la instancia superior.
En ese mismo orden de ideas, es importante destacar que nuestra constitución política
reconoce a los tratados internacionales como parte de nuestra legislación interna.
Para el presente trabajo, se tendrá en cuenta el criterio adoptado por la Corte
Interamericana de Derecho Humanos respecto a la condena del absuelto, misma que
se vista en el caso Mohamed vs Argentina, donde se estableció que las sentencias
condenatorias que son expedidas en segunda instancia debían ser revisadas por un
Tribunal Jerárquico Superior.
Por estas razones, se debe adecuar un nuevo criterio de revisión judicial en nuestro
ordenamiento jurídico para que la figura de la condena del absuelto sea modificada en
nuestra legislación interna en concordancia con la Convención Americana de Derechos
Humanos.