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Pseudotsuga menziesii: Descripción y Ecología

Este documento describe Pseudotsuga menziesii, conocido como abeto de Douglas o pino de Oregón. Describe su morfología, biología reproductiva, distribución y ecología. También cubre los materiales forestales de reproducción de esta especie, incluido el marco normativo y las regiones de procedencia según la normativa europea y española. Se introdujo ampliamente en Europa a partir del siglo XIX y ahora cubre más de 700,000 hectáreas, siendo una de las especies forestales más productivas del continente.
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Pseudotsuga menziesii: Descripción y Ecología

Este documento describe Pseudotsuga menziesii, conocido como abeto de Douglas o pino de Oregón. Describe su morfología, biología reproductiva, distribución y ecología. También cubre los materiales forestales de reproducción de esta especie, incluido el marco normativo y las regiones de procedencia según la normativa europea y española. Se introdujo ampliamente en Europa a partir del siglo XIX y ahora cubre más de 700,000 hectáreas, siendo una de las especies forestales más productivas del continente.
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net/publication/270215390

Pseudotsuga menziesii Mirb

Chapter · January 2013


DOI: 10.13140/2.1.1364.3848

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1 author:

Jesús Pemán García


Universitat de Lleida
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Pseudotsuga menziesii Mirb.
Abeto de Douglas, pino de Oregón; cat.: avet de Douglas; eusk.: Douglas izeia
Jesús PEMÁN GARCÍA, Jesús COSCULLUELA GIMÉNEZ, Juan Antonio
GÓMEZ FERNÁNDEZ

1. Descripción
Pseudotsuga menziesii es una especie nativa de la costa oeste de América del Norte.
La variedad a la que se hará referencia en este texto es la var. menziessii, que ha sido
ampliamente introducida en Europa desde comienzos del siglo XIX, siendo hoy en día
una de las especies más productivas en el continente europeo.

1.1. Morfología
Es un árbol que puede alcanzar y sobrepasar los 90 m de altura y 4 m de diámetro
(Vidakovic, 1991; Young y Young, 1994), aunque en España no suele superar los 50 m. Es
muy longevo, pudiendo vivir más de 700 años (Vidakovic, 1991). Su tronco es recto y la
corteza parda y delgada. La copa es cónico-piramidal. La ramificación es difusa, siendo las
ramas principales plagiotrópicas y las de último orden péndulas (Ruiz de la Torre, 2006).
Su sistema radical es potente, oblicuo, con raíces secundarias bien desarrolladas que son
superficiales si el suelo es somero. Las yemas son fusiformes, alargadas y agudas, de 1
cm de longitud, recubiertas por catáfilos anaranjados o pardo-rojizos claros, lustrosos, no
resinosas. Los brotes son verde-amarillentos que se vuelven grisáceos, con pubescencia
corta. Las hojas son lineales, rectas, de 15 a 30 mm. Tienen un surco en el haz y dos líneas
estomáticas muy evidentes en el envés. Se insertan en la ramilla formando una espiral.

1.2. Biología reproductiva


Se trata de una especie monoica con flores unisexuales. La distribución de las flores en la
copa del árbol mantiene a las flores masculinas en la parte inferior de las ramas mientras
que las femeninas se sitúan en una posición subterminal. Las flores femeninas, de 3 cm
de longitud, tienen un color que varía de verde a rojo intenso. Los estróbilos masculinos
son ligeramente más cortos, de 2 cm, y tienen un color que varía del amarillo al rojo
intenso. La floración, según la estación, se produce entre marzo y junio, abarcando la
polinización un período de 2-3 semanas. La polinización es anemófila. La fertilización se
produce 10 semanas después de la polinización.
Los conos son ovoideos en la madurez, colgantes, de 5 a 10 cm de longitud. Presentan
unas escamas delgadas, redondeadas, con brácteas en forma de tridente que sobresalen
fuera de las escamas. El piñón es triangular, de 6 a 8 mm, con un ala bien soldada, de color
marrón por una cara y gris por la otra.

166
Pseudotsuga menziesii Mirb.

Figura 2. Semillas de Pseudostuga menziesii.

Figura 1. Piña de Pseudotsuga menziesii


(Foto: J.I. García Viñas).

El inicio de la fructificación se produce entre los 7 y los 10 años, aunque para la recogida
de semillas hay que esperar normalmente hasta los 40 años. Los árboles de 100 ó 200
años producen más conos que los jóvenes, pero contienen un menor número de semillas
viables (Stein y Ownston, 2008). Para adelantar la edad de maduración se han realizado
ensayos de inducción floral (Silen, 1978; Merlo et al., 1997).
Las piñas cambian de color al madurar, pasando de un color verde, similar al de las
acículas, a un color marrón. Tal cambio cromático comienza en las brácteas; cuando
éstas adquieren un color marrón, aunque la piña todavía esté verde, se puede iniciar la
cosecha. Maduran, según las condiciones climáticas de la estación, entre mediados de
agosto y octubre (Michaud, 1997), diseminando inmediatamente. En las masas costeras
americanas se ha observado que la apertura del cono se produce completamente cuando
éste ha perdido entre un 35 y un 51% de su peso fresco (Hermann y Lavender, 1990). Las
semillas se desarrollan durante el verano y comienzos del otoño. El número de semillas por
cono es muy variable, habiéndose registrado en Estados Unidos entre 20 y 50, según las
localidades (Young y Young, 1992). La frecuencia con que se pueden producir cosechas
abundantes es de 1 a 7 años. La dispersión está muy condicionada por las características
ambientales de finales del verano y suele producirse durante el otoño y el invierno. Se
produce por gravedad y por el viento, abarcando normalmente un radio de 100 m, aunque
no es infrecuente, si los vientos son fuertes, que puedan trasladarse hasta 1 ó 2 km.

1.3. Distribución y ecología


Como se ha mencionado en el apartado de descripción, esta especie es nativa de la costa
occidental de América del Norte, extendiéndose entre los paralelos 19º N y 55º N. Se
reconocen, fundamentalmente, dos variedades: la var. glauca que se distribuye por el
interior, a lo largo de las Montañas Rocosas y la var. menziesii, ampliamente cultivada

167
Producción y manejo de semillas y plantas forestales

en Europa. El área de distribución natural de este último taxón se sitúa en la costa del
Pacífico de Norteamérica, desde la Columbia Británica, donde fue descubierto en la isla
de Vancouver por Menzies a finales del siglo XVIII, hasta la Sierra Nevada californiana;
su rango latitudinal es muy amplio, al extenderse desde los 35º N de California hasta los
55º N de la Columbia Británica, lo que supone una extensión de más de 2.200 km.
En Europa ha sido ampliamente distribuida desde que el botánico escocés David Douglas
la introdujera en Gran Bretaña en 1827. La superficie que ocupa en Europa supera las
700.000 ha, siendo Francia el país que más la ha utilizado, al alcanzar su superficie las
400.000 ha (De Champs, 1997; Angelier, 2007). Otros países europeos donde se ha
utilizado son Alemania, Inglaterra, Bélgica, Holanda e Italia. En España se distribuye,
principalmente, por todo el norte peninsular, abarcando una superficie cercana a las
30.000 ha. Se han constatado indicios de naturalización de la especie en áreas del NE
peninsular (Broncano et al., 2005).
En España su rango altitudinal oscila desde el nivel del mar hasta los 1.000 m, aunque
en algunas estaciones gallegas ha mostrado buenos resultados a cotas de 1.300 y 1.400
m (Aunós y Vega, 2008). En Francia y en las estaciones catalanas en las que se ha
ensayado, su óptimo se sitúa en el entorno o por debajo de los 800 m. En cuanto al
régimen pluviométrico, requiere una precipitación anual entre 800 y 1.200 mm, bien
repartida a lo largo de todo el año, garantizando una precipitación estival superior a
200 mm (Masson, 2005; Bravo y Montero, 2008). La temperatura media anual oscila
entre 8 y 11 ºC, rehuyendo las estaciones muy cálidas o muy frías. Su sensibilidad a
las heladas es muy variable según las procedencias, mostrando cierta sensibilidad a las
heladas tardías en primavera. Se considera especie de media luz, adaptándose bien a
las plantaciones lineales en fajas con una protección lateral, sobre todo en climas secos
y calurosos. Requiere suelos con una profundidad de, al menos, 40 cm para garantizar
una reserva mínima de agua, sobre todo en climas secos, aunque la profundidad óptima
se sitúa en los 60 cm. La litología de sus suelos suele ser silícea o caliza, aunque en esta
última el sustrato debe estar descalcificado. Su rango de pH oscila entre 5 y 6. En cuanto
a la textura, rehúye los suelos arcillosos o arenosos, prefiriendo los francos, limosos o
arenoso-limosos.

2. Materiales forestales de reproducción


2.1. Marco normativo. Identificación de los materiales de reproducción
El abeto Douglas es una especie incluida en la normativa europea y española relativa a la
producción y comercialización de materiales forestales de reproducción. La delimitación
de sus regiones de procedencia se ha hecho por el método divisivo (Fig. 3, Tabla 1).
Como especie alóctona en la Península, su distribución en la misma se debe a las labores
de repoblación realizadas por la Administración forestal. Aunque la mayor parte del
material empleado en estas repoblaciones ha sido de procedencia foránea, en la actualidad
se dispone en el Catálogo Nacional de Materiales de Base de unidades de admisión que
permiten la producción de materiales de las categorías identificada, seleccionada, y
cualificada (Fig. 3, Tabla 1). El material cualificado se corresponde con el obtenido de

168
Pseudotsuga menziesii Mirb.

Figura 3. Distribución de Pseudotsuga menziesii y Regiones de Procedencia de sus materiales


de reproducción (Alía et al., 2009).

los huertos semilleros establecidos en las provincias de Lugo y Orense. No obstante, esta
disponibilidad de materiales en el catálogo, aún es frecuente su importación, tanto en
forma de semillas como de plantas.
En 1978 se comenzó a instalar en España una red de ensayos de procedencias, compuesta
inicialmente por 18 parcelas distribuidas por todo el norte peninsular, desde el Pirineo
navarro hasta Galicia (Vega et al., 1993). Esta red incluye 91 procedencias americanas
del área natural de distribución de P. menziesii var. menziesii. Merlo et al. (2004) han
propuesto la utilización de algunas de las parcelas de estos ensayos como material de base
para la obtención del material forestal de reproducción de esta especie. Recomiendan,
para hacer efectiva la ganancia genética asociada a la selección de los fenotipos, utilizar
sólo las semillas en estaciones ecológicas similares a las del lugar del ensayo, es decir, en
la misma región de utilización donde se encuadra el mismo.
Se trata de una especie sometida a la normativa correspondiente al pasaporte fitosanitario
y, de forma particular, a las medidas preventivas contra el patógeno Gibberella circinata
(forma sexuada de Fusarium circinatum) (RD. 637/2006 y RD. 65/2010). Al respecto,
deben analizarse todos los lotes de semillas, tanto los que son objeto de comercio como
los recolectados para autoconsumo, así como cumplir una serie de requisitos para la
circulación del material de reproducción. Asimismo, deben realizarse inspecciones
periódicas de las masas de la especie, particularmente los materiales de base.

169
Tabla 1. Descripción de las áreas con presencia de Pseudotsuga menziesii por región de procedencia (RP: número de la región de procedencia;

170
Pres: presencia de la especie en cada una de las regiones, estimada como el cociente del área de la especie en dicha región respecto del área
total de la especie; A: número de meses de déficit hídrico (precipitación media mensual <2 temperatura media mensual); Osc: media anual de
la oscilación térmica diaria; Hs: número de meses con helada segura (media mínimas <0 ºC); Med: valor medio; Max: valor máximo; Min:
valor mínimo; MaxMC: valor máximo del mes más cálido; MinMF: valor mínimo del mes más frío); Tipo de suelo: porcentaje del tipo de
suelo según la cartografía Soil Map of the European Communities dentro de cada región de procedencia. La clasificación de suelos utilizada en
dicha cartografía es la de FAO de 1974. Las abreviaturas se han actualizado a la clasificación FAO de 1989. Los tipos de suelos inexistentes en
la nueva clasificación se han mantenido con los nombres antiguos, asignándoseles nuevas abreviaturas (Rankers: RK, Xerosoles: XE). Sólo se
incluyen aquellos suelos que superan el 10% en el conjunto del territorio estudiado).
Precipitación
Pres Altitud (m) A Temperatura (ºC) Osc Hs Tipo de suelo (FAO)
RP (mm)

(%) Med Max Min Anual Estival (meses) Med MaxMC MinMF (ºC) (meses) (%)
1 2,2 361 449 288 1496 135 0,9 12,6 25,3 3,1 11,7 0 CMu(57) RK(43)
2 0,6 827 1010 644 1298 124 1,3 11,3 26,3 0,7 14,6 0 RK(100)
3 2,5 604 791 423 1422 177 0 10,5 20,4 2,4 10 0 RK(50) CMu(38) PDu(12)
4 0,6 704 920 487 1071 177 0 10,7 24,1 –0,8 12,9 1,4 CMu(50) RK(50)
5 1,5 1114 1161 1048 882 114 1,3 9,3 26,4 –2,6 16,3 4 CMu(80) CMc(20)
6 39,7 449 847 124 1596 236 0 12,1 24,1 2,6 12,6 0 CMc(49) CMu(32) LVx(19)
7 6,5 793 1214 465 1083 153 0,2 10,3 24,4 0,2 14,1 0,4 CMc(71) CMu(29)
8 1,2 1323 1683 915 1288 299 0 8,1 23,2 –3,4 15,5 4,3 CMu(50) CMc(25) FLe(25)
9 23,7 789 1145 340 947 207 0 11,5 26,5 –1,0 16,1 1,8 CMu(75) CMc(25)
10 0,6 630 1109 151 950 200 0,6 12,2 26,4 0,1 15,1 1,6 CMd(100)
14 3,4 811 1123 399 596 131 1,4 11,1 26,7 0,1 15,8 0,6 CMc(64) CMe(18) CMg(18)
CMe(43) CMc(30) CMu(15)
15 10,2 1152 1595 844 831 166 0,1 9,5 24,3 –0,8 15,1 1,6
FLe(12)
16 0,9 1006 1149 862 742 129 0,9 10,2 26,2 –0,8 15,9 1,6 CMc(33) CMe(33) FLe(33)
17 0,3 1172 1172 1172 544 64 2,8 10 28,7 –3,4 17,9 4,5 CMd(100)
20 2,5 1413 1769 1136 950 112 1,6 9,2 26,8 –2,6 17,6 4,1 CMu(75) CMe(25)
Precipitación
Pres Altitud (m) A Temperatura (ºC) Osc Hs Tipo de suelo (FAO)
RP (mm)

(%) Med Max Min Anual Estival (meses) Med MaxMC MinMF (ºC) (meses) (%)
23 0,3 1157 1157 1157 623 118 1,4 11,5 27,5 –0,1 15,8 0,3 CMc(100)
30 0,3 313 313 313 607 37 3,9 16,9 36,4 3 19 0 CMe(100)
31 0,3 593 593 593 534 38 4,1 16,4 34,5 3,3 18,2 0 CMe(100)
32 0,9 826 902 757 710 57 3,4 14,3 34,4 0,3 19,3 0,3 CMe(100)
39 0,6 1705 1813 1597 705 70 2,7 10,1 28,2 –2,6 17,5 3,1 CMe(50) LPd(50)
41 0,3 911 911 911 718 45 3,4 13,6 33,7 1,1 18,7 0 CMe(100)
45 0,3 611 611 611 867 49 3,2 14,9 32,4 2,9 16,1 0 CMe(100)
46 0,3 632 632 632 843 43 3,5 15,1 32,5 3 16 0 CMe(100)
49 0,3 778 778 778 772 83 3 13,1 25,6 3,4 - 0 -

171
Producción y manejo de semillas y plantas forestales

2.2. Técnicas de manejo y propagación


2.2.1. Semillas
La recogida de las piñas se realiza sobre árbol en pie, accediendo a la copa, o en árboles
apeados, aprovechando las cortas, durante agosto-septiembre. El rendimiento de la
recogida de frutos por árbol oscila entre 0,2-0,8 hl, con un peso del hectolitro de fruto
entre 40 y 50 kg. Los conos pueden permanecer en el árbol uno o más años después de
la dispersión.
La extracción de las semillas se realiza mediante apertura de las piñas en hornos
de calor artificial. Las condiciones de secado dependen del grado de humedad de los
conos, utilizándose, como recomendación general, temperaturas de 32-43 ºC, durante
16-48 horas (Stein y Ownston, 2008). Las operaciones posteriores a la extracción son
las generales de limpieza previa para eliminación de restos del cono y acículas y otras
impurezas, así como el desalado, mediante aventado o cribado.
De comportamiento ortodoxo, las semillas pueden almacenarse durante largos períodos
de tiempo en recipientes herméticos. Para intervalos entre 1 y 3 años el almacenamiento
debe realizarse a temperaturas entre 2 y 10 ºC y con contenidos de humedad de las
semillas de 7-12%, mientras que para períodos más largos la temperatura debe oscilar
entre –1 y 4 ºC y el contenido de humedad debe reducirse algo más, a 6-7% (Alía et al.,
2009). Para mejorar la facultad germinativa se recomienda una estratificación en frío, a 2
ºC, en medio húmedo, durante 28 días (Gautry, 1997; Sorensen, 1999).
Tabla 2. Datos característicos de lotes de semillas de Pseudotsuga menziesii.

Rendimiento
semilla/fruto Facultad
Pureza
germinativa Nº semillas kg-1 Referencia
(% en (%)
(kg hl-1) (%)
peso)
95 80-90 44.000-93.250-150.000 Catalán (1977)
0,4-1 70-90 80.000-100.000 Cemagref (1982)
0,2-0,5-0,6 Gradi (1989)
Forestry Commission
0,27-0,4-0,6 80 88.000
(1992)
33.000-120.000
70-80 Piotto (1992)
(72.000-96.000)
92 104.000 Ribeiro et al. (2001)
0,26-1,03 0,5-2 75-84 (1) 33.951-182.150 (2) Stein y Ownston (2008)
0,4-1,6-2,5   0-54-90 43.466-84.996-108.715 Louro y Pinto (2011)
CNRGF El Serranillo
97-99 75-95 68.000-96.000
(Anexo III)
Vivero Central JCyL
96-100 (84.000-91.000)
(Anexo IV)
(1)
Valores medios bajo diferentes condiciones del ensayo de germinación.
(1)
Rango extremo de variación según el origen de la semilla en el área de distribución natural.

172
Pseudotsuga menziesii Mirb.

Como procedimiento para evaluar la germinación, las reglas ISTA (2011) establecen unas
condiciones de germinación de alternancia térmica (20-30 ºC), según un ciclo de 16-8
horas, que se debe realizar en un doble test, sobre una muestra de semilla no estratificada
y sobre otra muestra estratificada en frío durante 21 días. La Forestry Commission (2010)
recomienda que tal ensayo se realice a temperatura constante de 20 ºC y alarga la duración
del mismo a 28 días. La germinación es epigea. Los valores de referencia de lotes de
semillas ofrecidos por diferentes autores se recogen en la Tabla 2.
2.2.2. Vegetativa
La micropropagación a partir de ápices caulinares y yemas axilares y las técnicas de
embriogénesis somática están adquiriendo un gran interés como métodos eficientes de
propagación clonal a gran escala de material seleccionado, producto de los programas de
mejora genética (Páques, 1997).

3. Producción de plantas
Las plantas pueden producirse en contenedor o a raíz desnuda. En Galicia, el 50-70%
de la planta que se utiliza se produce en envase (Álvarez et al., 2001). Se cultiva en
envases con dispositivos de antiespiralización y autorrepicado. La siembra suele hacerse
en los meses de abril-mayo, en bandejas forestales con alvéolos de 300 cm3 de capacidad,
con formas ahusadas, de 15-18 cm de profundidad y con una densidad de cultivo de
aproximadamente 400 alvéolos m-2. El volumen del contenedor ha mostrado que tiene
influencia en la respuesta de las plantas de esta especie frente al estrés de plantación,
respondiendo mejor las cultivadas en mayor volumen (Haase y Rose, 1993). No obstante,
no se ha demostrado que un mayor volumen radical mejore la respuesta a la sequía durante
el primer año de plantación (Haase y Rose, 1993; Jacobs et al., 2004). Los sustratos de
cultivo se formulan, generalmente, con turba y vermiculita (8:2), o bien turba, fibra de
coco y vermiculita ([Link]).
En viveros ubicados en zonas frías, es necesario cultivar en invernadero, al menos hasta
sobrepasar el período crítico de heladas y para proteger los brinzales de las fuertes
insolaciones en las horas centrales del día. Pasado este período, que depende del estado
de la planta, se puede sacar al exterior, preferentemente a un umbráculo, al menos durante
2-3 semanas. Asimismo, en otoño se recomienda proteger de nuevo los brinzales de las
bajas temperaturas, ya que valores de –8 ºC, si se repiten durante varios días, pueden
dañar gravemente el sistema radical de las plantas, llegando a provocarles la muerte.
Desde el momento de la siembra, hasta bien avanzada la fase de establecimiento, se debe
aportar riegos cortos y frecuentes, evitando, en la medida de lo posible, encharcamientos del
sustrato. Durante este período se desaconseja la fertirrigación. Se deben dar tratamientos
con fungidas e insecticidas cada 10-15 días, alternando las materias activas. Se debe vigilar
la presencia de malas hierbas. Durante la fase de crecimiento se deben dar riegos más
largos y menos frecuentes, verificando que el volumen del sustrato queda completamente
saturado. Se recomienda mantener el contenedor a capacidad de campo, con alternancia
de suaves períodos de estrés hídrico. Si se ha optado por el sistema de fertirrigación, se
pueden utilizar los protocolos generales descritos para coníferas (Mullin y Hallett, 1983;

173
Producción y manejo de semillas y plantas forestales

Landis et al., 1989). Dependiendo de los valores de conductividad eléctrica del agua de
riego, se harán aportaciones de fertilizante con incrementos entre 200-600 µS cm-1. En
la fase de endurecimiento, la manipulación del régimen de riegos es una de las maneras
más efectivas de iniciar la parada del crecimiento. Se deben dar riegos largos, pero más
espaciados en el tiempo, recomendándose no superar el 50% de pérdida de peso, en
relación con el de la bandeja saturada. Se debe extremar la vigilancia en esta fase, dada la
posibilidad de que el medio se vuelva hidrófobo. Puede haber una variación considerable
de humedad del sustrato entre contenedores adyacentes, principalmente en las bandejas
del borde. Igual que en la fase anterior, si se ha optado por el sistema de fertirrigación, se
deben hacer aportaciones de fertilizante adecuados para esta fase (Mullin y Hallett, 1983;
Landis et al., 1989). Dependiendo de los valores de conductividad eléctrica del agua de
riego, se harán aportaciones de abono con incrementos entre 100-400 µS cm-1. Tanto
en las fases de crecimiento y endurecimiento, se deben aplicar tratamientos preventivos
cada 15-21 días con fungicidas e insecticidas, alternando las materias activas, y vigilar la
presencia de malas hierbas.
El cultivo a raíz desnuda exige un manejo cuidadoso en las fases de extracción,
transporte y almacenamiento. La instalación del vivero debe realizarse en zonas donde
las condiciones climáticas proporcionen al suelo un grado de humedad continuo a lo
largo de todo el año, con una baja demanda ambiental que posibilite a la planta regenerar
y elongar su sistema radical antes de la llegada de
la estación calurosa. La preparación de las eras en
el vivero debe iniciarse con una labor de alzado de
aproximadamente 40 cm de profundidad en toda la
superficie. Posteriormente deben realizarse labores
de gradeo cruzado a unos 15-20 cm de profundidad,
aprovechando para hacer las correspondientes
aportaciones de abonos y enmiendas, en función
de los niveles iniciales de fertilidad del suelo y de
si se va a realizar fertirrigación durante el ciclo de
cultivo. En fechas próximas a la siembra, se preparan
las eras. Las eras deben tener una anchura igual a la
distancia entre ruedas del tractor agrícola, de forma
que permita realizar operaciones manuales desde las
sendas laterales o roderas del tractor (normalmente
1-1,5 m). Estas sendas laterales deben tener un
ancho entre 35 y 50 cm. La longitud de las eras será
aproximadamente de 100-150 m, con una pendiente
longitudinal del 1% para facilitar el drenaje del agua
de la lluvia o de un exceso de riego. Se recomienda
hacer las eras elevadas respecto del nivel del suelo y
utilizar un sistema de riego por aspersión. La siembra
en las eras se realiza en abril-mayo. En zonas con
Figura 4. Planta de Pseudotsuga riesgo de heladas, se recomienda proteger las eras
menziesii de una savia cultivada en con una manta térmica. Mientras el cultivo no esté
contenedor de 300 cm3 (CNRGF El establecido, se aconseja también la instalación de
Serranillo)

174
Pseudotsuga menziesii Mirb.

Figura 5. Cultivo de Pseudotsuga menziesii a raíz desnuda en un vivero de Guipúzcoa


(Foto: F. Otazua).

un mantón antipájaros. Una vez establecido el cultivo, se recomiendan riegos abundantes


y espaciados en el tiempo para favorecer el desarrollo radical de las plantas, obteniéndose
plantas más duras y resistentes. La velocidad de caudal o riego no debe superar la
capacidad de infiltración del terreno para evitar encharcamientos y arrastres o erosiones;
es suficiente con humedecer la zona donde están establecidas las raíces. Se deben aplicar
tratamientos fitosanitarios preventivos cada 15-21 días con fungicidas e insecticidas de
amplio espectro. Con el fin de estimular el desarrollo de raíces secundarias y, por tanto,
mejorar la forma y la estructura del sistema radical, se recomienda realizar un repicado
durante el otoño o principios del invierno, a una profundidad de unos 12-15 cm. En
Francia, la planta de dos savias es repicada al final del primer año y la de tres puede serlo,
según las características deseadas, al final del primer o del segundo año (Gautry, 1997).
La concentración de nitrógeno foliar ha demostrado estar relacionada con la supervivencia
de las plantas en el monte (Van den Driessche, 1988) y con su resistencia al frío (Larsen,
1978). Los valores de concentración de nitrógeno foliar recomendados por estos autores
varían de 1,6 a 2,4% para la supervivencia y de 1,3 a 1,4% para la resistencia al frío.
En España no hay establecidas normas específicas de calidad relativas a las plantas de
Pseudotsuga menziesii, pero sí en Francia (Tabla 3).

175
Producción y manejo de semillas y plantas forestales

Tabla 3. Valores de atributos morfológicos y, en su caso, volumen de contenedor establecidos por


la normativa francesa para plantas de Pseudotsuga menziesii (Journal Officiel de la République
Française; Arrêté du 29 novembre 2003).

Edad (savias) Diámetro mínimo del Volumen mínimo del


Altura
cuello de la raíz contenedor
Raíz desnuda  Contenedor  (cm)
(mm) (cm3)
- 1 10-20 3 200
2 2 20-30 4 200
3 3 30-40 5 400
4 3 40-50 6 400
4 - 50-65 7 -
4 - 65-80 9 -
4 - ≥80 12 -

4. Uso en repoblaciones y restauraciones


La superficie repoblada con abeto Douglas en España alcanza las 30.000 ha. Los primeros
indicios de su utilización en Guipúzcoa se remontan a 1921, con la producción de plantas
en varios viveros de esta provincia (Ayerbe, 2005). Por aquel entonces, y a pesar de
la potencialidad que para la especie advertían algunos técnicos forestales como Areses,
otros albergaban todavía serias dudas sobre su utilización en España (Arias, 1925). Su
objetivo en la repoblación es claramente productivo, al ser una de las especies madereras
más interesantes en todo el continente europeo. En el País Vasco se ha empleado,
también, como especie auxiliar para la restauración de hayedos en lugares desarbolados,
utilizándolo como sobrecultivo de la frondosa (Aunós y Vega, 2008).

5. Planificación de la repoblación
La labor de desbroce previo a la repoblación con abeto Douglas ha sido tradicionalmente
intensa, dada la sensibilidad de esta especie a la competencia con la vegetación. Hoy
en día el procedimiento más utilizado es el desbroce mecanizado con desbrozadoras
de cadenas o martillos, que pueden realizar un desbroce a hecho de toda la superficie
si la pendiente es reducida, o en fajas alternas en el caso de que sea elevada. Cuando
el terreno está encespedado el laboreo se efectúa con grada o vertedera, o incluso se
lleva a cabo un decapado, con el fin de reducir la competencia. También se han realizado
con éxito desbroces químicos con glifosato (Michaud, 1997). Los procedimientos de
preparación del suelo deben ser profundos para garantizar un buen desarrollo radical; los
más utilizados son el subsolado profundo, bien por curvas de nivel o en línea de máxima
pendiente cuando ésta es escasa, el ahoyado con retroexcavadora o mediante ahoyadoras
helicoidales y el laboreo. En ocasiones también se ha empleado el ahoyado con ripper
siguiendo la línea de máxima pendiente (Vega et al., 1998).
El método de repoblación es la plantación manual o mecanizada. Cuando ésta se hace
manual, es frecuente la utilización del plantamón o de una pala plana. La época de
plantación comprende desde el otoño al comienzo de la primavera.

176
Pseudotsuga menziesii Mirb.

Figura 6. Planta de Pseudotsuga menziesii


con 3 años en campo (Foto: E. de Ribot).

Figura 7. Plantación de abeto Douglas en Sant Celoni (Barcelona) sobre antiguos castañares
(Fotos: E. de Ribot).

177
Producción y manejo de semillas y plantas forestales

El abeto Douglas es exigente en cuanto a fertilidad del suelo, por lo que suele realizarse
una fertilización inicial o de arranque en el momento de la plantación; puede efectuarse
mediante el uso de abonos de liberación lenta que conlleven el aporte de oligoelementos
o con abonos granulados del tipo 8-24-16 (De Champs, 1997; Vega et al., 1998). Según
los resultados de ensayos realizados en tierras agrícolas abandonadas en Galicia, la
fertilización nitrogenada no es una práctica recomendable (Zas, 2003), en concordancia con
lo manifestado por otros autores que señalan que un exceso de fertilización con nitrógeno
conlleva un menor crecimiento de la biomasa radical y una mayor susceptibilidad de la
especie a padecer estrés hídrico (Jacobs et al., 2004). Se han utilizado tubos invernadero
para evitar los daños por herbivoría, con buenos resultados de supervivencia y crecimiento.

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