YO SOY EL PAN DE VIDA (Juan 6:25-35)
Introducción: Luego de haber hecho el milagro de la alimentación de los 5.000 (de
pronunciarse a la necesidad del público) y de haber caminado sobre el mar (de pronunciarse en
secreto con sus discípulos), el señor se encuentra en medio de una sinagoga y ante Él se
presentan muchos de los que fueron testigos de estos milagros de Jesús y otros más, esperando
a que hiciese otro milagro similar para poder confirmar que él era el mesías esperado. Y aunque
el Señor es el mesías esperado, sus respuestas a ellos no los convencen, y muchos no sabían a
ciencia cierta quién era entonces Jesús y qué quería decir con todas esas señales y mensajes que
estaba impartiendo.
Cuerpo: v. 25-27. Las personas tenemos necesidades, es por ellas que esas personas se
acercaron a Jesús, por la necesidad de ver más de sus milagros, pero Jesús los confronta y les
revela lo que deben hacer para poder saciar sus necesidades.
v. 28-29. La pregunta que deberíamos o debimos hacernos todos cuando llegamos a la iglesia
es ¿qué debemos hacer para recibir la bendición de Dios? Y en un sentido mucho más
profundo es ¿qué debemos para ganarnos la salvación? Sin embargo, la respuesta del señor fue
muy sencilla y a la vez polémica, porque estamos acostumbrados al ‘Da lo que tienes para que
merezcas recibir lo que te falta’, es decir, como seres humanos no esperamos a que las cosas se
nos den de gratis, pensamos que no lo merecemos muchas veces. Por ejemplo, cuando
recibimos un regalo de nuestros padres en un día normal, solemos pensar que debemos
comportarnos bien con ellos a cambio y así. Por eso, ellos se quedaron atónitos, porque ellos
ya creían en el Señor, pero no creían en QUIÉN ES el Señor, es decir, ellos por lo que veían
que sucedía era que creían, pero no creían en el corazón que Él es el hijo de Dios y que había
descendido del cielo, por lo que lo vieron crecer entre ellos.
v. 30-33. El pueblo de Israel, mientras pasaban por el desierto tuvieron hambre y le pidieron a
Moisés que les diera de comer, Moisés consultó con Dios y el Señor hizo llover pan del cielo.
Ellos querían ver un milagro, sus corazones decían: ¡¡¡QUEREMOS MILAGRO!!!
¡¡¡QUEREMOS MILAGRO!!! Y lo repetían constantemente. Así somos a veces, le decimos a
Dios que queremos un milagro en nuestras vidas, lo pedimos con ansias, pero Dios nos
responde de otras maneras que nos hacen desmotivarnos, entristecernos y algunos a veces
cuestionamos a Dios, sobre su existencia, sobre su presencia en nosotros y demás. Jesús les
dice que ese no era pan de vida el que fue dado en el desierto, y su significado es muy
profundo. Es decir, ese pan la verdad es que pudo haber saciado el hambre del pueblo en el
desierto, pero el pueblo seguiría teniendo hambre del Señor.
v. 34-35. Lo que dijo Jesús realmente fue que, si no creíamos en Él, con seguridad íbamos a
seguir teniendo hambre y sed de la misericordia y la justicia de Dios. Esto revela mucho la
doctrina de la Gracia. Aunque seamos las personas mas religiosas del mundo, si no tenemos fe
en Quien es nuestro Señor. Esto señala muy claramente a su sacrificio, de hecho, más adelante
lo dice. Por medio de su carne y su sangre recibimos plenitud, llenura, salvación y vida eterna.
Conclusión: El señor quiere saciarnos, quiere que le busquemos como si fuese una de nuestras
necesidades mas básicas, que es el comer y el beber. Él es nuestro proveedor, y así como
proveyó pan al pueblo de Israel en medio del desierto, así quiere proveernos a nosotros los
tesoros de los cielos, quiere proveernos de la verdadera vida que es en Él, en su presencia. Pero
sólo vamos a ser saciados si le aceptamos en nuestro corazón y le buscamos a diario en la
Biblia, en oración, en adoración y alabanza. Nuestra naturaleza corporal tiene necesidades, así
nosotros tenemos necesidades espirituales que sólo Dios puede saciar. Pero no podrá saciarnos
si no le buscamos.