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El Cadejo

La Siguanaba es el espíritu de una bella joven que se suicidó después de que su amor la rechazó y se comprometió con otra mujer. Desde entonces, vaga errante, especialmente cerca de ríos y barrancos, buscando a su amor perdido. Usa su belleza para seducir a los hombres y luego los arroja a su muerte desde acantilados.

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El Cadejo

La Siguanaba es el espíritu de una bella joven que se suicidó después de que su amor la rechazó y se comprometió con otra mujer. Desde entonces, vaga errante, especialmente cerca de ríos y barrancos, buscando a su amor perdido. Usa su belleza para seducir a los hombres y luego los arroja a su muerte desde acantilados.

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EL CADEJO

EL QUE ACOMPAÑA Y PROTEGE PERO A CAMBIO, UN ALMA EN PENA


Muchos le llaman el “perro del diablo”, por su apariencia. Dicen que es un canino, otros que
es un demonio que se disfraza con esa apariencia. Se rumora que hay dos cadejos, uno de
color negro y el otro de color blanco; uno para proteger las buenas almas, el otro para saldar
cuentas pendientes respectivamente.
La leyenda del cadejo no tiene principio ni final, no tiene una procedencia de cómo y cuándo
apareció por primera vez. Lo que se sabe es que se le aparece a aquellos cuyo paso
tambaleante, por ingerir alcohol, peligran por las calles de regreso a su hogar. Los
acompaña para que no les pase nada, en ese momento. Si se desmayan en su camino, el
cadejo descansará junto con ellos. Pero la deuda quedará pendiente, hasta el último aliento
que den. Porque el cadejo cobrará esa alma que cuidó en su debido momento.
Este ser abominable, descrito por aquellos que han sido testigos, como un animal negro,
lanudo, con casquitos de cabra y ojos de fuego, suele aparecer por las noches, y delata su
presencia por el hedor a putrefacción que tiene y porque los demás perros empiezan a
aullar al sentir su presencia. Muchos dicen que es el que anuncia cuando llegan las almas
en pena a rondar por el sector.
Los abuelos dicen que es tan perverso que devora las crías de los perros del sector dónde
se aparece, por lo que se recomienda, al sentir un olor putrefacto, esconder a los cachorros
si se sospecha de su cercanía.
Aunque es un espíritu protector, se debe tener mucho cuidado. Ya que si encuentra a un
hombre ebrio y le lame la boca, este jamás tendrá la voluntad de volver a la sobriedad. Y
El Cadejo lo seguirá por nueve días seguidos hasta que el hombre muera.

LA SIGUANABA
LA BELLEZA, SIEMPRE TIENE OTRO ROSTRO
Es uno de los personajes con quien más historias de contacto se tienen. Inclusive,
algunos abuelos aseguraron que la mantuvieron cautiva durante un tiempo, hasta que
escapó.
Muchos dicen que es la criatura más temida de las leyendas de Guatemala. Una de la que
no muchos han podido escapar y aquellos que lo hicieron, hasta en el lecho de su muerte,
tuvieron miedo de encontrársela en el más allá.
La llaman la Siguanaba, pero su nombre no tiene un dato exacto de procedencia. Varios
cuentan que su historia es de las más antiguas del país. Mucho antes de la Colonia. Otros
que nació, como otros mitos guatemaltecos. Por una tragedia que la condenó para
siempre.
Los abuelos solían contar la historia de una bella señorita. Muy joven para haber caído en
desgracia. A sus 15 años era una de las más bellas del pueblo. Solía ir todas las tardes al
río donde peinaba su cabello hasta el anochecer. Un día un noble joven que pasaba por el
lugar la vio y se enamoró perdidamente de ella y sin pensarlo prontamente decidió pedir la
mano en matrimonio a sus padres.
Los padres de la joven accedieron de inmediato, ya que sabían que el caballero
proporcionaría más estabilidad a su hija. Pero el que debía ser el día más feliz de la joven
se convirtió en desgracia, ya que el padre de la iglesia se negó a casarlos porque ella no
estaba bautizada y no cumplía con los requisitos necesarios para contraer matrimonio.
Al no poder casarse con su amado, la joven entró en una profunda depresión que casi la
llevó a la locura. Al verla en ese estado, su novio perdió toda esperanza de casarse con
su amada y se olvidó de ella. La muchacha, en su profunda tristeza decidió nunca
quitarse su traje de novia. Muchas la miraban caminar de noche, siempre en dirección del
río que siempre frecuentaba, iba y venía con vestido puesto.
Varios años después la joven, a la que muchos evitaban, demacrada por su estado
mental, se enteró que el que era el amor de su vida estaba por casarse con una joven
dama de sociedad. Según narran los abuelos, el dolor que sintió fue tan grande que en
ese mismo momento la locura se apoderó de ella. Era tanta su desesperación que arañó
su rostro que quedó todo desfigurado debido a sus uñas, filosas por el descuido al
cortarlas debidamente. Salió corriendo mientras se escuchaban sus gritos de dolor, se
paró frente al acantilado y saltó al vacío.
Cuando encontraron su cuerpo, su rostro estaba tan desfigurado que los que lo vieron
dijeron que parecía un caballo.
Se dice que desde entonces el espíritu de la muchacha vaga errante, especialmente en
barrancos, en busca de su enamorado. Cerca de los ríos también dicen que se le ve,
desnuda y peinando su cabellera, con un peine de oro.
Los hombres al ver su perfecta figura quedan fascinados, ella los seduce y hace que la
persigan hasta la orilla del barranco donde los arroja al vacío, haciendo que pierdan la
vida y el alma a favor de ella.

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