ESTAR A PLOMO (*)
Reflexión
Entre las condiciones para ser iniciado en la masonería, se requiere que el aspirante sea un
HOMBRE LIBRE, SANO y de BUENAS COSTUMBRES. La condición de Ser “Libre”
implica no depender económica, social, ni políticamente o de cualquier otra forma para vivir.
Las “Buenas Costumbres” significan la observancia de las normas éticas y morales cristianas.
Es por ello que un masón, debe ser capaz de mantenerse a sí mismo y a su familia; sin ningún
tipo de atadura, así como de cumplir con sus obligaciones imprescindibles de colaboración
mínima, para ayudar al sostenimiento de los gastos naturales de la logia que le otorgo la
“Luz” en su nuevo nacimiento.
El pago mensual de los hermanos, así como cualquier otra aportación especial, va más allá
de una simple contribución. El Hombre debe a Dios su existencia; y si el templo masónico
podríamos considerarlo como la morada de Dios en la Tierra, como podría un masón dejar
de contribuir para el mantenimiento de ese templo, donde se rinde culto a Dios, al mismo
Hombre –que es su semejante- y a la Virtud.
El masón debe a sí mismo: su estima, conocimiento, su honor, su empeño en la búsqueda de
la verdad y el hacerse amar de los demás hombres –tal como nos lo recuerda la ceremonia de
iniciación-, pero así mismo debe a sus semejantes: su instrucción, su talento, amistad,
compasión; por ello no debe desear para ellos, otra cosa que lo que para sí mismo se desee.
Y si nuestros semejantes –hermanos masones- comparten con “uno mismo” el desarrollo
espiritual dentro de un mismo templo; las contribuciones del masón, para la conservación del
templo, no pueden ser más que los propios deberes del Hombre para con Dios, para con el
mismo y para con sus semejantes. Recordad que lo que es una rara cualidad para un profano,
es un deber para un masón.
Existe una Ley Universal que rige el Cosmos, que establece que nada puede recibirse sino a
cambio de algo, bien sea en el orden material como en el orden espiritual. Aunque nuestras
logias no venden sus enseñanzas, ni cobra por la asistencia, es obvio que tienen gastos que
cubrir para dar frente a todo cuanto se relaciona con sus asuntos sagrados y administrativos;
y es también muy justo, que todos participen en la responsabilidad de atender tales
necesidades.
Cumplir oportunamente con el tesoro, es entonces un culto a Dios y a nuestros semejantes.
La vida es simple, hay leyes que funcionan implacablemente y de las cuales podemos
aprender para cambiar nuestros programas y mejorar nuestra experiencia. Todo lo que
creemos lo creamos, todo en lo que nos enfocamos aumenta, si creemos en la escases, o que
no nos alcanza, no hay suficiente, así será, no tendremos suficiente. Cuando damos, y lo
hacemos con confianza en que hay para todos, y cuando damos libremente sin miedo, sin
esperar nada a cambio, podemos tener fe que recibiremos lo mismo o mucho más.
Estar a Plomo con las Obligaciones de nuestro Taller, y en especial las del Tesoro, debe
reconfortarnos y alegrarnos en Corazón; esta alegría hará que nunca nos falte nada y estemos
conectados con la abundancia del universo para tener más para compartir.
Algunos hermanos, no realizan sus pagos de la logia con puntualidad y, muy por el contrario,
la van acumulando, hasta que cada vez que pasa el tiempo, se hace –por acumulación- más
difícil su pago y se enganchan en esa energía de “escases” que frena y retrasa su desarrollo
espiritual.
Estar “A Plomo” es una actitud que refleja el interés por la logia y en ese mismo sentido “por
su desarrollo espiritual”; es por ello, que esta “actitud”, debe ser tomada muy en cuenta
cuando se desea ponderar la conducta de un hermano para el aumento de sus
responsabilidades masónicas. Estar “A Plomo” es un índice que debe ser tomado como un
aspecto de constante evaluación, ya que ello nos indica sobre el estado de ánimo de nuestros
miembros.
Desde nuestra iniciación nos enseñan la orden a “desprendernos de nuestros metales”, esa
frase que encierra la necesidad que tenemos de desprendernos de las aspiraciones materiales
para permitir a nuestra Alma, el viaje de retorno a sus propios orígenes. “Desprenderse de
los Metales”, expresa ese desapego a lo superfluo que impide nuestro crecimiento espiritual.
El masón debe ser un hombre honesto y de virtud, no podemos pretender que la ORDEN este
a nuestra disposición, para asistirnos, instruirnos y guiarnos como un derecho adquirido,
mientras abusamos de tal generosidad de nuestra augusta institución en un egoísmo simple y
puro de ingratitud manifiesta, ignorando mezquinamente los deberes propios; y en especial,
el más elemental de GRATITUD, agradecimiento y reconocimiento por todo cuanto se ha
recibido, se recibe y se continuara recibiendo de nuestra Augusta ORDEN.
Muchas veces no se tiene ni la menor idea del VALOR de pertenecer a una organización
iniciática GENUINA y AUTENTICA. Esto es muy triste y lamentable. Todos los hermanos
deben cumplir con sus deberes y obligaciones honorable y amorosamente, como suele
hacerlo un genuino iniciado o alguien quien realmente pretenda serlo algún día.
Estamos hechos de la misma sustancia de Dios, somos creadores, aprendamos a quitarnos los
velos, dejemos atrás todas nuestras creencias limitativas, usemos nuestro poder y hagamos
algo por nuestro templo, por nuestro prójimo y por nosotros mismos; el G∴A∴D∴U∴ nos
recompensara. Como saben, lo que damos, nos lo estamos dando a nosotros mismos, y es así
literalmente. Contribuyan con el Tesoro de sus logias con Amor, sin esperar nada a cambio,
la felicidad es una de las más grandes recompensas que obtendrán. Solo un cambio de
enfoque te cambiara la vida…….
Vuestro Hermano:
Ernesto Rafael Marquez Marin
San Cristobal, estado Tachira, Venezuela, a los 04 días del mes de diciembre de 2013 (e∴ v∴)
(*) La expresión “Estar a Plomo” se emplea para indicar en Masonería que una cosa está
muy en su lugar, o en su verdadero sitio. Asimismo, los Hermanos o Hermanas que están al
corriente con todas sus obligaciones con el tesoro de la Logia “Están a Plomo”.