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Historia y Diversidad de la Ortodoxia

El documento define varios términos relacionados con la ortodoxia en diferentes religiones. La ortodoxia se refiere a adherirse estrictamente a las doctrinas y tradiciones establecidas. Se mencionan varias iglesias ortodoxas como la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Ortodoxa Rusa y ramas ortodoxas del judaísmo, islam y otras religiones. También se discute brevemente el término en griego de donde proviene y su significado.

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Historia y Diversidad de la Ortodoxia

El documento define varios términos relacionados con la ortodoxia en diferentes religiones. La ortodoxia se refiere a adherirse estrictamente a las doctrinas y tradiciones establecidas. Se mencionan varias iglesias ortodoxas como la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Ortodoxa Rusa y ramas ortodoxas del judaísmo, islam y otras religiones. También se discute brevemente el término en griego de donde proviene y su significado.

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El término Ortodoxo deriva del griego, όρθός orthós (derecho) y δόξα dóxa (opinión), trazando el

límite entre el pensamiento exacto y conforme a la historia, y el pensamiento que diverge de la


exactitud y que es reformista.

Ortodoxo, adjetivo de ortodoxia, que es la doctrina o ideología sostenida por la mayor parte de
una comunidad.

Partido Ortodoxo, también conocido como 'Partido del Pueblo Cubano', fundado en 1947 y
disuelto en 1952, uno de los principales partidos políticos de Cuba antes de la Revolución cubana.

Religión

Bahaísmo ortodoxo, una de las grandes ramas de la religión judía en la actualidad.

Califato ortodoxo, nombre que se da en la tradición musulmana sunní a los cuatro primeros califas
que sucedieron a Mahoma, desde el 632 al 661.

Cristianismo proto-ortodoxo, movimiento cristiano temprano, precursor de la ortodoxia cristiana.

Iglesia ortodoxa, comunidad predominante en el este de Europa y en ciertas naciones del medio
oriente, cuya antigüedad se remonta a los doce apóstoles, y que en rango poblacional conforma el
tercer lugar de grandes congregaciones cristianas.

Iglesia ortodoxa búlgara, una de las Iglesias autocéfalas de la comunión ortodoxa, que depende del
Patriarcado Búlgaro.

Iglesia ortodoxa copta, iglesia fundada en Egipto en el siglo I.

Iglesia ortodoxa de Grecia, una de las Iglesias autocéfalas de la Iglesia ortodoxa (3ª Iglesia
ortodoxa más importante, con unos 9 millones de feligreses).

Iglesia ortodoxa de Jerusalén, una de las quince iglesias autocéfalas de la comunión ortodoxa, con
unos 500,000 fieles en Israel, Palestina y Jordania.

Iglesia ortodoxa etíope, Iglesia oriental autocéfala desde 1959 tiene su propio patriarca autónomo,
pues antes dependía directamente del patriarca copto de Alejandría.
Iglesia ortodoxa occidental, comunidad de fieles de la Iglesia ortodoxa que ponen en práctica una
antigua tradición litúrgica y espiritual, proclamando ser heredera de la patrística de las antiguas
Iglesias cristianas de Occidente (actualmente un número minoritario de fieles).

Iglesia ortodoxa rumana, una de las iglesias autocéfalas integradas en la comunión ortodoxa.

Iglesia ortodoxa rusa, Iglesia cristiana autocéfala integrada en la comunión ortodoxa, y cuya
cabeza es el Patriarca de Moscú y de toda Rusia.

Iglesia ortodoxa serbia, sexta de las Iglesias ortodoxas autocéfalas en cuanto a su antigüedad, y
segunda Iglesia ortodoxa eslava más antigua del mundo tras la Iglesia ortodoxa búlgara.

Iglesia ortodoxa siria, Iglesia autocéfala perteneciente al grupo de las llamadas Iglesias ortodoxas
orientales.

Iglesias ortodoxas orientales, comunidades de igual antigüedad y apostolicidad, diferenciadas por


no aceptar la Cristología emanada del Concilio Ecuménico de Calcedonia el año 451.

Judaísmo ortodoxo, una de las grandes ramas de la religión judía en la actualidad, junto con el
judaísmo conservador o masortí y el judaísmo reformista.

Judaísmo ortodoxo moderno, movimiento dentro del judaísmo ortodoxo, que trata de encontrar
un balance entre los valores judíos y la observancia de la ley judía, con el mundo laico y moderno.

Kemetismo ortodoxo, religión moderna basada en las prácticas del Antiguo Egipto.

Ortodoxo proviene del griego, de las raíces ὀρθός (orthós-), que significa correcto o recto, y δόξα
(-dóxa), que significa opinión o creencia. Ortodoxo es aquel que cumple normas tradicionales y
generalizadas o que sigue fielmente o está conforme con los principios de una doctrina, una
tendencia o una ideología.

El término heterodoxia, de origen griego, hace referencia a la cualidad del heterodoxo o


disconforme con el dogma de una religión. Por heterodoxia también se entiende la doctrina u
opinión que no está de acuerdo con la sustentada por la mayor parte de un grupo (que constituiría
el dogma, 'statu quo' o posición

La Iglesia católica apostólica ortodoxa es una comunidad cristiana cuya antigüedad se remonta a
Jesús y a los doce apóstoles a través de una ininterrumpida sucesión apostólica.

El judaísmo ortodoxo es una de las grandes ramas de la religión judía en la actualidad, junto con el
judaísmo conservador o masortí y el judaísmo reformista. Se distingue de ellas por su adhesión
rigurosa a la halajá. Carece de una autoridad doctrinal central permitiendo cierta variación en la
práctica.

Halajá (en hebreo: ‫ )הֲ לָ כָה‬es el cuerpo colectivo de reglas religiosas judías, derivadas de la Torá
Escrita y Oral. Incluye los 613 mitzvot ("mandamientos"), la subsecuente Ley Rabínica y Talmúdica
y las costumbres y tradiciones compiladas en el Shulján Aruj ("Mesa Servida", pero más
comúnmente conocido como "Código de Ley Judía"). Tradicionalmente, el judaísmo no distingue
en sus leyes entre la vida religiosa y no-religiosa; la tradición judía religiosa no distingue
claramente entre identidades religiosas nacionales, raciales o étnicas.
La Halajá guía no solo la creencias y prácticas religiosas, sino numerosos aspectos de la vida
cotidiana. La Halajá es a menudo traducida como "Ley Judía", cuando una traducción más literal
sería "forma de comportarse" o "forma de caminar". La palabra deriva de la raíz que significa
"comportarse" (también "ir" o "caminar").

Históricamente, en la diáspora judía, la Halajá ha servido a muchas comunidades judías como una
vía legal obligatoria, tanto civil como religiosa, dado que no hay diferencia en el Judaísmo clásico.
Desde la Ilustración, la Emancipación Judía y la haskalá, muchos han llegado a ver la Halajá como
menos vinculante en la vida cotidiana, dado que depende de la interpretación rabínica, en
contraposición a las palabras puras escritas registradas en la Biblia Judía.

Bajo la Ley Israelí contemporánea, sin embargo, algunas áreas de la ley que concierne a la familia y
al estatus personal están bajo la autoridad de las Cortes Rabínicas, por lo tanto, tratadas de
acuerdo a la Halajá. Algunas diferencias en la misma Halajá son encontradas entre Judíos
Askenazíes, Mizrajíes, Sefardíes, Yemenitas o de otros tipos que históricamente han vivido en
comunidades aisladas, como en Etiopía, reflejando la diversidad histórica y geográfica de varias
comunidades Judías en la Diáspora.

Divisiones de la Halajá

Las reglas de la Halajá se pueden dividir en:

Leyes bíblicas o "DeOraita", que aparecen explícitamente en el Pentateuco.

Leyes "divinas" o "Halaja LeMoshe Misinai", que, aunque no figuran en el texto bíblico, fueron
tradicionalmente dadas por Dios a Moisés.

Leyes rabínicas o "DeRabanan", que son prácticas instituidas por los rabinos del Talmud.

Costumbres

Desarrollo

La Halajá consta originalmente del contenido legal del Talmud, y en específico de las opiniones
normativas que dirigen la práctica del judaísmo. Algunos talmudistas (denominados "poskim")
escribieron textos en los cuales se copian las secciones legales normativas del Talmud. Entre éstos
figuran Halajot HaRif, del rabino Itzjak Alfasi (1013-1103), y el comentario del rabino Asher ben
Yejiel (1259-1321).

El libro Sefer Mitzvot Gadol, del rabino Moshe ben Yaakov (de Coucy, Francia), así como el Sefer
Hajinuj, traen los 613 mandamientos o mitzvot en el orden en el que aparecen en el Pentateuco.
El primer texto en organizar la Halajá por temas y no por su orden en el Talmud fue el del rabino
Moisés Maimónides, autor del Yad haJazaka o Mishné Torá. Posteriormente se escribió el Arba
Turim, del rabino Yakov ben Asher (1270-1340), que no sólo divide el contenido por temas, sino
que, a diferencia del Yad Hajazaka, incluye opiniones no normativas.

El rabino Yosef Caro (de Safed, Israel) escribió en el siglo XVI un comentario al "Arba Turim"
llamado Beth Yosef, y con base en él escribió un código legal normativo llamado Shulján Aruj. Éste
incluye asimismo, en todas sus ediciones modernas, los comentarios del rabino Moisés Isserles (de
Cracovia), que reflejan las costumbres y prácticas askenazíes.

Con base en el Shuljan Aruj se han escrito otros códigos legales, entre ellos el Jayei Adam, el Kitzur
Shuljan Aruj y el Mishna Berurá, del rabino Israel Meir Kegan, seguidos por los haredíes, y el
Shulján Aruj HaRav, del rabino Schneur Zalman de Liadí, seguido por el judaísmo jasídico.

El judaísmo conservador cumple con la Guide to Jewish Religious Law and Practice [Guía para la ley
y práctica de la religión judía], del rabino Isaac Klein.

Responsa

Las responsas rabínicas son respuestas a consultas legales que les mandan sus seguidores. Algunas
de éstas se publicaron en la época medieval, y otras se siguen publicando hasta hoy en día.
Algunas de las responsas modernas aplican los principios del Shuljan Aruj a temas actuales tales
como tratamientos médicos, nueva tecnología, etcétera. Entre éstas últimas figuran Igrot Moshe,
del rabino Moisés Feinstein (1895-1986), Tzitz Eliezer, del rabino Eliezer Waldenberg, así como
Yalkut Yosef, del rabino Ovadia Yosef, dirigida al público sefardí.

El judaísmo conservador a su vez ha publicado responsas sobre temas de actualidad, aunque éstas
no son seguidas por los judíos ortodoxos.

El alcance del Halajá

El Halajá es una guía detallada de numerosos aspectos de la vida humana, corporal y espiritual. Sus
leyes, pautas y opiniones cubren un vasto rango de situaciones y principios, en el intento de
comprender todo lo que está implicado en el repetido mandamiento: Sé santo, como yo tu Dios
soy santo de la Torá. Esto abarca cuáles son las mejores formas para un judío de vivir por el
camino correcto.

Divisiones doctrinales

Judíos ortodoxos en Jerusalén


De acuerdo a su actitud hacia la cultura contemporánea, el judaísmo ortodoxo se divide
informalmente en judaísmo ortodoxo moderno, que busca adecuar hasta algún punto sus
prácticas y estudios a la situación social contemporánea, aunque es firme con respecto a la halajá;
el sionismo religioso, que liga el judaísmo ortodoxo con el sionismo; y el judaísmo haredí, que
rechaza toda innovación que sus líderes consideren contraria al espíritu de la Torá.

Las divisiones doctrinales en este sentido no se fijaron hasta alrededor del siglo XVIII, cuando, bajo
el influjo de la Ilustración, ciertos sectores de la comunidad judía rechazaron la segregación
impuesta por las prácticas religiosas convencionales y buscaron integrarse —pese al entonces
dominante antisemitismo— en las comunidades nacionales, replanteando en términos muchas
veces racionalistas las tradiciones y creencias religiosas. El rechazo a este movimiento definió la
ortodoxia.1 Judaísmo ortodoxo es un nombre creado en el siglo XIX para referirse al judaísmo
tradicional en oposición a las nuevas corrientes que, bajo el discurso de la modernidad, ensayaron
modos de separar al judaísmo de su histórica implicancia práctica (conocida bajo el nombre de
halajá).

Creencias

El judaísmo ortodoxo basa sus creencias en los trece principios de fe de Moisés Maimónides.

Práctica

El judaísmo ortodoxo se guía principalmente por la halajá o ley judía especificada en el Talmud y
codificada en el Shulján Aruj. Estos a su vez se basan en la Torá,2 la ley del Pentateuco. De todas
las corrientes del judaísmo, el judaísmo ortodoxo es la que más sigue las leyes de la tradición oral,
ya que esta fue entregada por Dios, en el monte Sinai y de ella salen todas las leyes judías.

La mujer en el judaísmo ortodoxo cumple un rol muy importante, ya que según esta corriente, el
hombre necesita a la mujer (y no al revés), la mujer se conecta constantemente con Dios mientras
que el hombre tiene que rezar con 10 personas para llegar al mismo nivel.

Pueblo judío

Se considera que de los 13 millones de judíos actuales son sefardíes (10 %), mizrajíes (30 %) y
asquenazíes (53 %); sin embargo, en la práctica existen diferentes formas de judaísmo, tales como
judaísmo ortodoxo, conservador, progresista, reconstruccionista y reformista.

Judaísmo conservador

El judaísmo Masortí o conservador surge en Alemania a mediados del siglo XIX como una reacción
al judaísmo reformista, posicionándose como una síntesis entre este último y el judaísmo
ortodoxo. Junto a estos dos, el judaísmo conservador es una de las tres grandes corrientes
religiosas del judaísmo. El judaísmo conservador se institucionalizó en los EE. UU. alrededor del
1900.
El conservadurismo postula la devoción a la tradición y ley judía (masoret y halajá), con un
acercamiento abierto y positivo al mundo moderno, la democracia y el sionismo.

Los principios del Judaísmo Conservador incluyen:1

La "dedicación a la Halajá [como una] guía para nuestras vidas".

Una enseñanza no fundamentalista de los principios de la fe judaica.

Una actitud positiva hacia la cultura moderna.

Una aceptación tanto de los métodos tradicionales-rabínicos como de los académicos y críticos en
lo que al estudio de los textos religiosos del judaísmo se refiere.

El Judaísmo Conservador tiene sus orígenes en la escuela conocida como el positivismo histórico
judaico, desarrollada en 1850 como una reacción a las posiciones más liberales adoptadas por el
Judaísmo Reformista. El término conservador denotaba la intención de la corriente conservadora
de conservar la tradición, en lugar de reformarla o abandonarla. El uso de dicho término está
totalmente desprovisto de sus connotaciones políticas.

Para evitar las confusiones a las que el término invita, algunos de sus rabinos en los EEUU y
Canadá2 proponen utilizar el término Masortí, denominación que ha sido adoptada por las
divisiones israelí y mundial del movimiento.34 La palabra masortí en hebreo significa tradicional.

Principios

Durante buena parte de su historia, el Judaísmo Conservador evitó la publicación sistemática de


explicaciones sobre los principios del Judaísmo, como parte de sus esfuerzos conscientes por
mantener una amplia coalición.

En 1988 el liderazgo del Judaísmo Conservador en los EEUU publicó una declaración de principios,
llamada Emet Ve-Emunah: Statement of Principles of Conservative Judaism (Emet Ve-Ehunah
(Verdad y Fe): Declaración de Principios del Judaísmo Conservador). Este documento fue producto
de un largo proceso de trabajo que involucró a distintos sectores del movimiento, en un intento de
producir un documento que reflejase no la opinión de una sola persona, sino el consenso de la
comunidad toda.

Emet Ve-Emunah afirma la creencia en Dios y en la inspiración divina de la Torá, afirmando a la vez
la legitimidad de la multiplicidad de interpretaciones sobre estos temas. Las ideas del ateísmo,
politeísmo y la trinidad son rechazadas de pleno, junto con el relativismo, la interpretación literal
de las escrituras y el fundamentalismo.
Revelación

El Judaísmo Conservador permite a sus adherentes adoptar distintas visiones sobre el concepto de
revelación. La mayoría de los miembros del movimiento rechaza la idea tradicional de que Dios
dictó el contenido literal de la Tora a Moisés en el Monte Sinai en un acto de revelación verbal,
pero sostienen la creencia tradicional de que Dios inspiró a los profetas tardíos para escribir el
resto del Tanaj. La creencia de que Dios inspiró a Moisés - al igual que a los profetas tardíos -
también goza de amplia aceptación entre los miembros del movimiento.

El Judaísmo Conservador acepta los postulados de la crítica bíblica, incluyendo la hipótesis


documentaria - es decir, la teoría de que la Torá fue redactada a partir de distintas fuentes previas.
Las autoridades rabínicas del movimiento, así como su comentario oficial sobre la Torá ((Etz
Hayim: A Torah Commentary) afirma que los judíos deben hacer uso del análisis literario e
histórico modernos para entender como la Biblia se desarrolló.

Ley judía

El Judaísmo Conservador ve a la ley judía (la Halajá) como un marco normativo con el que se
establece un vínculo de obligatoriedad. Examinando la historia judía y la literatura rabínica a
través de los prismas de la crítica académica, el conservadurismo sostiene que la halajá evolucionó
constantemente para adaptarse a las realidades de la vida judía, evolución que debe continuar en
la vida moderna.

Esta visión, junto a la diversidad de opiniones que el Judaísmo Conservador adopta en relación a la
revelación divina, es responsable de parte de la diversidad y desacuerdo en la halajá conservadora.
Al considerar cambios a la misma, las autoridades rabínicas del movimiento se basan en
consideraciones religiosas así como del análisis histórico. Tal como lo dijera Salomón Schechter: "la
magnitud del valor literario de un código no le adjudica inefabilidad, ni lo exime del estudiante o el
rabino que hacen uso del mismo desde su obligación de examinar cada párrafo por sus propios
méritos, haciéndolo sujeto de las mismas reglas de interpretación que fueron aplicadas siempre a
la Tradición".

La dinámica del movimiento en cuanto a la Halajá genera en algunos casos interpretaciones


diametralmente opuestas, siendo todas las opciones válidas para el movimiento. Un claro y
reciente ejemplo de los resultados de esta dinámica son evidentes en las recientes resoluciones
del movimiento en relación a la homosexualidad

Visiones sobre las otras corrientes del judaísmo

El Judaísmo Conservador contrasta con las otras corrientes principalmente en dos áreas:

Revelación de la Torá
En relación a la idea de la revelación de la Torá, el Judaísmo Conservador asume que la ortodoxia
sostiene la idea de revelación verbal directa, aún cuando numerosos filósofos ortodoxos no están
de acuerdo con esta caracterización (ver Breuer, Berkovits, Soloveitchik, Kook o Fox). Por otro
lado, el Judaísmo Conservador rechaza la postura reformista según la cual la Torá no fue revelada
sino divinamente inspirada. La posición conservadora mayoritaria difiere de las anteriores en
afirmar la autenticidad de la revelación divina no verbal. Según esta visión, la Torá Oral está
inspirada en la Torá Escrita, pero no tiene un origen necesariamente divino.

Interpretación de la Halajá

La tradición legal judía hace que las diferencias entre las corrientes modernas del judaísmo
incluyan la relevancia, interpretación y aplicación de la ley y tradición judías. El Judaísmo
Conservador sostiene que su abordaje sobre la halajá es la más auténtica expresión del Judaísmo,
como fuera practicado tradicionalmente. El conservadurismo considera que los movimientos a su
izquierda, como el reformismo o el reconstruccionismo, se equivocaron al rechazar la autoridad
tradicional de la halajá. También considera que la ortodoxia, representante de la derecha
teológica, se equivocó al demorar, o detener, el desarrollo histórico de la Ley Judía: “El Judaísmo
Conservador cree que el estudio académico de los textos judíos indica que el Judaísmo se
encontró en evolución permanente, a fin de resolver las necesidades del Pueblo Judío en las más
variadas circunstancias, y que una autoridad halájica central puede continuar la evolución halájica
en la actualidad” (Soc. Culture. Jewish Usenet Newsgroup FAQ).

El movimiento conservador utiliza conscientemente las fuentes históricas a fin de determinar qué
tipo de cambios fueron introducidos en la tradición judía, cuándo y cómo ocurrieron, y en qué
contexto histórico.

La mujer en el judaísmo conservador

Aunque no todas las comunidades se manejan de la misma manera y tienen autonomía en sus
políticas, en líneas generales en el judaísmo conservador la mujer, a diferencia del ortodoxo,
puede subir al púlpito donde se encuentran los rollos de la Torá). Su presencia cuenta a la hora de
formar el minián, que es la cantidad mínima de diez personas indispensables para comenzar un
servicio religioso. La mujer no se sienta separada del varón en las sinagogas. Además está
facultada para enseñar la Torá y el Talmud, puede usar el talit igual que un varón y por ende
cumplir con el precepto de los Tefilín o filacterias y lo más importante de todo es que puede ser
consagrada como rabina.6

Si bien la mujer no está obligada a cumplir con las mitzvot (preceptos) en los cuales el hombre sí
tiene obligación, como el uso de los tzitzit (hilos de cárdeno) y los tfilin (filacterias), una vez que los
usa, asume la obligación de su uso cotidiano al igual que el hombre.

Judaísmo jasídico
El jasidismo o hasidismo es una interpretación religiosa ortodoxa y mística dentro de la religión
mosaica o judaísmo, que destaca por la minuciosidad de los mandamientos que la regulan.

Etimología y definición

La palabra jasid ("piadoso") es hebrea y deriva de la raíz ‫"( חסד‬bondad" o "piedad"), que produce
la palabra jasidut: ‫חסידות‬, que significa "práctica de la piedad y la bondad".

El jasidismo o hasidismo es un movimiento religioso ortodoxo y místico dentro del judaísmo y es


parte del sector conocido como jaredí. Este tipo de judaísmo se divide en varios grupos dirigidos
por un rabino, al que se denomina admor (plural: admorim). Se dice que el término admor es
resultado de las siglas de las palabras hebreas para: "jefe", "maestro" y "rabino".

Las principales características del jasidismo son:

la influencia de la Cábala,

la vida en comunidades insulares y tradicionales,

la observación estricta de la halajá o aplicación de los preceptos de la Toráh o ley judía, así como

el seguimiento de los dictámenes y recomendaciones del admor en todas las áreas de la vida.

La raíz hebrea .‫ח‬.‫ס‬.‫( ד‬j.s.d.) ya mencionada, da origen también a Jésed (igualmente: "bondad o
piedad"), nombre de una de las diez Sefirot o "enumeraciones" cabalísticas que componen el
diagrama conocido como Etz Jayim o Árbol de la Vida. En el esquema antropomórfico de la
Anatomía sagrada, Jésed está representada por el brazo derecho y -como tal- es uno de los
nombres y atributos de Dios: "Bondad".

Historia

El movimiento surgió en la Europa oriental, específicamente en Bielorrusia y Ucrania, en el siglo


XVIII. Fue fundado por el rabino Israel ben Eliezer conocido como el Baal Shemtov (1698–1760),
también llamado el Ba'al Shem Tov (en hebreo, literalmente: "Señor del buen nombre").

A fines del siglo XVIII, el judaísmo europeo había sufrido crueles persecuciones con miles de
víctimas. Esto volcó al pueblo al estudio del Talmud y la Halajá. Muchos judíos pensaron que la
mayor parte de las expresiones de la vida judía se habían hecho demasiado académicas,
alejándose así de la espiritualidad y la alegría.

El Ba'al Shem Tov produjo una verdadera revolución espiritual. Ésta ganó -al principio- a la mayor
parte de sus adeptos entre los judíos más pobres, porque se oponía a una rígida práctica formal de
la religión judía, y porque la comunidad estaba dirigida por los judíos más adinerados.
Esto produjo una fuerte oposición por parte de varios líderes judíos contemporáneos (mitnagdim =
"opositores"). El más destacado fue el Gaón de Vilna, en Lituania, que condenó y excomulgó en
masa a los judíos jasídicos. Más tarde -con el advenimiento de la Haskalá (nombre que se dio en el
judaísmo al Iluminismo o Ilustración)-, ambas corrientes antagónicas se unieron ante el enemigo
común.

A principios del siglo XX, el jasidismo llega a ser la más popular e importante rama de la ortodoxia
judía, con varios millones de seguidores y decenas de grupos diferentes. Los principales centros
jasídicos se encontraban en Polonia, Ucrania y Hungría. El grupo Agudat Israel fue fundado a fines
del siglo XIX como órgano central del judaísmo jaredí, dirigido principalmente por los admorim de
Gur (nombre hebreo de Polonia).

Algunos judíos jasídicos emigraron a la Tierra Santa formando grupos como Toldot Aharón,
centrados en Jerusalén, y que llegarían a jugar un papel central dentro del judaísmo jaredí
antisionista, incluyendo la Edah Haredit.

En la Shoáh (comúnmente conocida como Holocausto), la corriente jasídica sufrió muchísimo y


casi desapareció. Algunos rabinos que sobrevivieron a la II Guerra Mundial, emigraron a Israel,
Canadá, los Estados Unidos, América Latina y la Europa Occidental, e iniciaron de nuevo sus
comunidades.

Doctrina

El jasidismo produjo formulaciones sorprendentes y originales. Entre sus doctrinas centrales está
la importancia del apego constante a Dios. Ya no era necesario ser un erudito para estar cerca de
Dios, porque Dios siempre está presente en el corazón de las personas buenas que cumplen sus
preceptos por amor a Él.

Algunas corrientes jasídicas desacreditan el sionismo como una herejía, se enfrentan activamente
con el Estado israelí y todos los judíos que se identifiquen con él y se niegan a hablar neohebreo,
usando en su lugar yidis. Esto se debe a que creen que la existencia del Estado de Israel impide la
llegada del Mesías.

El centro de la comunidad era -como ya se ha dicho- su líder espiritual, el admor, a quien se


denominaba tzadik (heb. = "justo") cuando se trataba de un hombre santo y virtuoso que se
constituía en un modelo de vida a seguir, un reflejo de Dios en la tierra, y a quien -en no pocos
casos- se atribuían milagros. Actualmente se denomina "rebbe" en yidis a los rabinos jasídicos.

Literatura
El jasidismo generó un gran caudal de literatura religiosa con una visible influencia mística
cabalística. Entre este género se encuentran obras como Likuté Amarim Tania del rabino Schneur
Zalman de Liadí, quien explica sistemáticamente los principios de la Cábala. Los libros Noam
Elimelej del Rabino Elimelej de Lizhensk, Kedushat Levi del Rabino Levi Itsjac de Berditchev y Ohev
Israel del Rabino Avraham Yehoshua Heshel de Apt son ejemplos de comentarios a la Toráh (o
Pentateuco) de los primeros maestros jasídicos y muestran una fuerte influencia mística. El libro
Likuté Moharan del Rabino Najman de Breslav habla del sistema cabalístico formulado por este
rabino, en el que se enfatiza la alegría como experiencia religiosa.

También son famosos los cuentos jasídicos que transmiten importantes enseñanzas de orden
moral, ético y religioso. Gran parte de estos cuentos fueron recopilados y recreados libremente
por Martin Buber (1878-1965).

Vestimenta

Una de las características más conocidas de los diferentes grupos jasídicos es la forma particular
de vestir de sus miembros varones. Durante los días de entre semana, se suelen usar trajes largos
de colores negro -muy oscuro- o azul marino y sombreros de un negro claro o desteñido. Algunas
personas llevan un sombrero conocido como biber hit, plano por arriba y forrado de terciopelo.
Durante los servicios religiosos portan una cinta negra de seda llamada gartel. En Shabat (sábado)
se usan trajes negros de seda llamados bekishes, y los hombres casados llevan sombreros de piel
conocidos como Shtreimel.

Una variación de estos es el spodik usado por los jasidim de Gur (Polonia). Algunos admorim
utilizan el shtraimel y el bekishe negros durante la semana, y en Shabat llevan bekishes de
diferentes colores, o con rayas de terciopelo negro que representan los tefilim o filacterias de
oración. Algunos grupos jasídicos de Jerusalén usan un bekishe blanco con pequeñas rayas
verticales.

Los varones jasídicos normalmente no se rasuran la barba y se dejan crecer mechones largos de
pelo a los lados de la cabeza delante de las orejas (en hebreo: peyéh, plural: peyot), que suelen
arreglar como caireles, o también se dejan crecer una larga cola de caballo. El resto del cabello se
lleva cortísimo.

La vestimenta de las mujeres es modesta, de manera similar a la de cualquier denominación judía


ortodoxa aunque, en algunos casos -como el de la secta de Satmer- es más estricta. Las mujeres
llevan siempre el cabello cubierto con pañoletas o pelucas; tradicionalmente, una mujer judía
ortodoxa jamás muestra su cabello a nadie, sino a su esposo, en la intimidad.

Principales grupos: dinastías jasídicas


Este tipo de judaísmo se divide en varias Dinastías jasídicas, dentro de las cuales encontramos a la
de Breslev (Ucrania) seguidores del Rabino Najman de Breslav, Satmar (Rumanía) y la de Jabad
Lubavitch (Bielorrusia), entre las más expandidas por el mundo entero. Antes de la II Guerra
Mundial, el grupo más grande era el de Gur (Polonia) con alrededor de 250.000 miembros.

Liturgia y costumbres relacionadas

La liturgia jasídica está basada, principalmente, en el rito ashkenazí, con muchas modificaciones
místicas basadas en la Cábala, provenientes del rito sefaradí. A la liturgia jasídica se le denomina
comúnmente Nusaj S'farad. Una variación de ésta -corregida por el Rabino Shneur Zalman de
Liadi- es el Nusaj Ha-Ari, usada principalmente por el grupo Jabad Lubavitch, aunque no sólo por
ellos.

Los varones de los diferentes grupos jasídicos acostumbran sumergirse en el baño ritual
denominado mikvéh todos los días, por la mañana, antes de las plegarias matutinas. En la mayoría
de las sectas jasídicas, los varones acuden a la sinagoga el viernes por la noche después de la cena
para participar en la sobremesa del rabino denominada Tisch. Ahí se distribuye comida, se cantan
y bailan melodías tradicionales y se escucha una plática (drasháh) del rabino.

Es común que la lengua principal hablada en casa sea el yiddish, y que la educación sea de un
carácter predominantemente religioso.

Judaísmo ultraortodoxo

Jaredíes leyendo un cartel en Jerusalén.

El judaísmo ultraortodoxo es una corriente interna del judaísmo ortodoxo. Los jaredíes (en hebreo
‫( )חרדים‬transliterado: jaredim), también son conocidos como judíos ultraortodoxos, o como
aquellos que temen a Dios, son judíos ortodoxos cuya práctica religiosa es especialmente devota.
Los jaredíes afirman, al igual que todo el judaísmo ortodoxo, que la Torá entregada en el Monte
Sinaí por Dios, con sus respectivas leyes, constituye el "manual de instrucciones del mundo". En
otras palabras, la Torá es el código que permite, en términos fundamentales, el comportamiento
armónico de la Creación y los creados, la regulación sus leyes y principios, y los métodos que
llevarán a cada individuo a unirse a Dios para disfrutar de deleite infinito, máximo objetivo de la
creación del mundo.

Sin embargo, a pesar de que otros grupos judíos ortodoxos (ya sean jasídicos u ortodoxos
modernos) aceptan esta afirmación, hay diferencias entre todos los grupos en cuanto al
comportamiento en ámbitos no legales; es decir, en el ámbito de la cosmovisión individual y
colectiva, que no está reglamentada por la Torá.
Los jaredíes suelen vivir al margen de las sociedades laicas que los rodean, incluyendo las judías,
debido a que intentan poner en práctica los preceptos bíblicos en un ámbito no hostil. Hoy en día
muestran una fuerte presencia en Israel, donde cuentan con sus propios barrios (e, incluso, sus
ciudades), sus partidos políticos, sus comercios y sus escuelas. También existen grupos de jaredíes
en muchas comunidades judías de la diáspora, particularmente en Estados Unidos y la Europa
Occidental. Los jaredíes tienen sus propios periódicos, el más importante de los cuales es Hamodia
("El Anunciador").

Desde finales del siglo XIX, el sector israelí de los jaredíes rechaza parcialmente la «modernidad»
occidental, tanto en lo que se refiere a costumbres como en lo que toca a la ideología. Sin
embargo, esta postura no es unánime en el mundo jaredí. Por caso, aquellos oriundos de EE.UU.
poseen una visión más inclusiva de la modernidad que la que prevalece entre los israelíes.

Ortodoxos y ultraortodoxos

Los sociólogos israelíes suelen distinguir entre los laicos (poco interesados por la religión, aunque
no necesariamente antirreligiosos), los tradicionalistas (cuya práctica religiosa es parcial), los
ortodoxos (de práctica religiosa estricta, aunque inmersos en el mundo moderno) y los
ultraortodoxos o jaredíes (de práctica religiosa estricta, que rechazan ciertas formas de
modernidad, fuerte voluntad de separatismo social: vestimenta específica, barrios específicos,
instituciones religiosas específicas).1

Los jaredíes no se definen a sí mismos como ultraortodoxos, sino como judíos ortodoxos jaredíes
("los que tiemblan", en el sentido de "los que tiemblan ante Dios", o los "que temen a Dios"). La
raíz de la palabra jaredí es jarada, la palabra más rotunda en hebreo para designar el miedo,
indicando que un jaredí se siente "aterrorizado" ante la idea de violar cualquiera de las 613
mitzvot.

Los ortodoxos "modernos" y los jaredíes no se diferencian en nada desde el punto de vista
teológico, pero sí en su modo de vida y orientaciones políticas.

Origen de la divergencia entre ortodoxos y ultraortodoxos

Rollo de la Torá.

Durante siglos, no existía el concepto de judaísmo ortodoxo, puesto que para ello hubiera sido
necesaria la existencia de un judaísmo heterodoxo. De hecho, este judaísmo heterodoxo existía
(por ejemplo, los karaítas), aunque su relevancia no era lo suficientemente significativa como para
dar origen a una denominación específica.
En el siglo XIX, la llegada a Occidente de la modernidad hace que se produzcan fuertes evoluciones
en el judaísmo, primero en Alemania y más adelante en toda Europa. De modo particular aparece
durante la primera mitad del siglo XIX en Alemania el Judaísmo reformista, que defiende la
autonomía individual en lo relativo a la interpretación de los preceptos religiosos (en hebreo:
‫ מצוות‬mitzvot). [1]. El "judaísmo ortodoxo" se ve, pues, obligado a definirse como salvaguardia de
lo que éste interpreta como "tradición religiosa" ante este "nuevo" fenómeno.

Pero la cuestión de la "modernización" de la religión judía no fue la única que ocasionó la fractura.
Fue el tema de la modernización de las sociedades judías en su conjunto (en lo relacionado con las
estructuras sociales, con las estructuras de poder y con las relaciones con el Estado) el que se
planteó. Y ahí, las respuestas entre los distintos grupos ortodoxos no fueron unánimes.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la corriente llamada neoortodoxa alemana, siguiendo al
rabino Samson Raphael Hirsch (1808-1888), teoriza acerca de un moderado acercamiento a la
modernidad técnica y social. Según esta teoría, los judíos no deben alejarse de sus valores, pero
pueden participar en la vida social del entorno en el que se mueven. En cambio, y contrariamente
a los reformistas (y a los asimilacionistas), que consideran que el hecho religioso judío debe
permanecer en el ámbito privado, la nueva ortodoxia afirma que los judíos también deben existir
como colectivo organizado, por lo que deben rechazar asimismo aquellos aspectos del mundo
moderno que sean contrarios a los 613 mitzvot (mandatos) reunidos por la tradición.

Sin embargo, otra corriente rechazó frontalmente la entrada en las sociedades occidentales
consideradas opuestas por sus valores a la tradición judía. Esta corriente apareció sobre todo en el
este de Europa. Aceptó algunos aspectos de la modernidad técnica, pero rechazaba casi todos los
aspectos relacionados con la "modernidad" social o política: nacionalismo, democracia, salida del
gueto...

En un primer momento, los ortodoxos permanecieron bastante unidos. Así, la nueva ortodoxia
alemana y los conservadores del este de Europa fundaron conjuntamente el partido político
Agudat Israel en 1912 en Polonia. Se ven afectados por el peligro que corren los judíos religiosos
en general, por lo que se unen. Ambos grupos rechazan el sionismo, la asimilación, el socialismo, el
ateísmo... Pero en el periodo de entreguerras, las divergencias entre ortodoxos "modernos", más
o menos influenciados por las tesis del rabino Samson Raphael Hirsch, y los conservadores se
acentúan. Se puede ya hablar en ese momento de la existencia plenamente asumida de una rama
específica: la ultraortodoxia. Los ortodoxos "modernos" abandonan Agudat Israel en esa época.

El poder

Rabinos dirigentes de la dinastía de los jasidíes de Chernóbil.


Se aplican dos principios fundamentales en el mundo jaredí: Daat Torah: "lo que dice la Torá", y
Emunat Jajamim: "la fe en los sabios". "Con esto hay que entender un sistema [...] en el que todos
los pensamientos, todas las acciones están gobernadas por los textos sagrados. No hay posibilidad
alguna de combinarlos con ninguna otra fuente de inspiración, con otra filosofía. Y la Ley religiosa
no existe para regular una parte específica de la vida, sino la vida en su integridad."2 Estos dos
principios absolutos tienen varias consecuencias:

Por una parte, la Torá debe ser la fuente de cualquier tipo de legislación, y el rechazo del Estado
judío a aceptar este principio le quita toda legitimidad (ver el capítulo acerca de las relaciones con
el sionismo). Por esa misma razón, no debe existir constitución en Israel. De hecho, el movimiento
sionista aceptó este principio y sólo instituyó "leyes fundamentales".3 La distinción es simbólica,
pero importante para los jaredíes.

La democracia es un principio de funcionamiento que sitúa la opinión de la mayoría por encima de


Dios. La democracia no molesta a los jaredíes cuando afecta a los que no son judíos (que tienen
libertad de hacer lo que les plazca). Pero entre los judíos, es un cuestionamiento manifiesto de
Daat Torah y de Emunat Jajamim.

Por último, todo judío piadoso debe tener un rabino, que guíe su vida, hasta en los menores
detalles. Son "sabios", o "grandes de la Torá", o "luminarias" o "decisores" y tienen poder absoluto
sobre su grey. A menudo son objeto de un verdadero culto a la personalidad, al "tener acceso al
'conocimiento supremo', saben lo que sucederá a largo plazo, en un nivel superior".2

En la práctica, las comunidades jasidíes (una de las dos corrientes principales del judaísmo jaredí)
tienen un referente supremo, su admor o rebbe. El referente de los rabinos jaredíes de la
tendencia "lituana" es su jefe de yeshivá (generalmente aquella en la que han estudiado). Estos
mismos jefes de yeshivot pueden por su parte rendir cuentas a un jefe de yeshivá con más
prestigio. Admor o jefe de yeshivá, los "grandes" con frecuencia son ancianos y en general viven
aislados, sin leer la prensa ni ver la televisión. Algunos de ellos no salen prácticamente nunca a la
calle, y aún menos de los barrios específicos en los que residen. Su información acerca del mundo
exterior pasa casi siempre por el filtro de un entorno reducido, que consigue de ese modo poder e
influencia. Los mayores sabios viven en Israel y Estados Unidos. Teniendo en cuenta su influencia
sobre los partidos religiosos israelíes (muchos jaredíes israelíes dependen de un "sabio"
estadounidense, o viceversa), los políticos de Israel tratan siempre de tenerlos a su favor.

Por encima de los propios "grandes" no hay nadie, salvo, en cierta medida, el "consejo de los
grandes" de los tres partidos religiosos (cuando se unen, lo que no siempre es el caso, ver el
apartado sobre política). El gran rabinato israelí no tiene verdadera influencia sobre ellos. Esta
instancia sin capacidad de decisión suprema puede conducir a enfrentamientos a veces virulentos,
llegando incluso en ocasiones a la violencia física, entre los seguidores de una "luminaria" u otra,
siempre convencidos de la absoluta superioridad del punto de vista de su "sabio".

Daat Torah y Emunat Jajamim existen también entre los ortodoxos "modernos", pero el poder del
rabino referente se limita sobre todo al terreno religioso, no a los demás (para los jaredíes todo es
religioso). En Israel, los ortodoxos "modernos" reconocen en general la autoridad del gran
rabinato israelí.

El separatismo

Consulta de carteles en el barrio jaredí de Mea Shearim (Jerusalén) en 2006. Los murales son una
vía tradicional de comunicación de las posturas de los rabinos en los barrios ultraortodoxos.

El ideal de los jaredíes es una vida judía vivida en torno a los rabinos. Por eso rechazan muchos
aspectos del mundo moderno (existe un especial rechazo hacia la televisión), con barrios
separados de los no judíos y de los judíos laicos. Físicamente, su indumentaria negra (los "hombres
de negro" siguiendo la expresión israelí) hace que puedan ser distinguidos con facilidad. Sin
embargo, no estamos ante una actitud de rechazo de la modernidad tan radical como la de los
Amish: se acepta la electricidad, el automóvil, el ordenador y el avión.

La visión fundamental de los jaredíes es que el mundo que les rodea es una fuente permanente de
perversión. La televisión o la publicidad son una fuente de imágenes sexuales. En ellas aparecen
elogios a valores como la independencia del individuo, el relativismo ideológico, la igualdad de
sexos o de religiones. Según su opinión, resulta ilusorio creer, como hacen los ortodoxos, que se
puede vivir en ese mundo a la vez que se respetan estrictamente los 613 mitzvot. La amenaza es
permanente y para no sucumbir a ella es necesario vivir en grupo, en barrios separados y bajo la
estricta dirección de los rabinos.

La sexualidad ocupa un lugar central en el rechazo de los jaredíes al mundo moderno. El temor
ante la tentación sexual es permanente. No sólo la mujer jaredí debe ser "modesta" (lo que
implica, por ejemplo, ocultar sus cabellos), sino que cualquier mujer que entre en los barrios
jaredíes debe hacer lo mismo. Esta voluntad de control social es una de las razones por las que
eligen vivir en barrios separados. Desarrollaron en esos barrios una sociedad aparte, con sus
tiendas, sus escuelas, sus instituciones, sus periódicos.

La geografía

Jóvenes jaredíes junto con trabajadores sij en Nueva York, en 2005.

Las poblaciones jaredíes están mucho más concentradas que la población judía en general, como
consecuencia de su voluntad de vivir separadas de las sociedades modernas.
Los jaredíes son hoy numerosos sobre todo en Israel y los Estados Unidos. Pero se encuentran
también comunidades relativamente importantes en los Países Bajos, Zúrich (Suiza), Reino Unido y
Francia, especialmente en Estrasburgo.

En Israel, las 3 comunidades principales son por orden decreciente de importancia:

La aglomeración de Jerusalén, con el barrio de Mea Shearim.

Bnei Brak, en la periferia de Tel Aviv.

Modi'in Illit, un asentamiento israelí de Cisjordania (Judea-Samaria), creada a mediados de los


años 1990, situada a algunos kilómetros de la antigua Línea Verde, y que contaba a finales de 2005
con más de 30.000 habitantes.

Los jaredíes también son numerosos en las ciudades santas de Safed y Tiberíades.

En los Estados Unidos, los jaredíes se concentran sobre todo en la aglomeración urbana de Nueva
York (especialmente en Brooklyn). Algunas comunidades han levantado auténticos municipios
judíos en ese país, caso de los jasidíes de Satmar, entre los que algunos se han agrupado en el
seno de Kiryas Joel en el condado de Orange (Estado de Nueva York

El sionismo

Rabinos del movimiento Neturei Karta durante un mitin en apoyo a Palestina.

Artículo principal: Jaredíes y sionismo

La relación entre los jaredíes y el sionismo siempre ha sido difícil. Antes de la creación del Estado
de Israel la mayoría de la judería jaredí se opuso al sionismo. Según una tesis mayoritaria (aunque
no sea exclusiva) entre los religiosos, Dios destruyó el reino de Israel para castigar a los judíos, y
sólo su Mesías puede volver a crearlo. La vida en Tierra Santa es posible, pero cualquier intento
autónomo de crear un estado es una rebelión contra Dios y una provocación contra los pueblos
gentiles. Sin embargo, tras el Holocausto y la fundación del estado moderno israelí, los diferentes
movimientos ultraortodoxos han adoptado diversas posturas, desde la radical oposición al Estado
de Israel de los Neturei Karta, hasta la aceptación crítica de la mayoría. Los partidos que los
representan llegan a tener incluso ministros dentro de su gobierno, pero opinan que el "culto" al
Estado propio de los sionistas es una idolatría que la Biblia condena.

La ciencia y el racionalismo

Los jaredíes no otrogan a la ciencia ningún valor especial. Se aprecia cierta hostilidad, o al menos
desprecio hacia ella. El periódico Haredi Yated neeman utiliza como argumentos los errores
científicos y concluye: "¿Por qué deberíamos pasar el tiempo estudiando hechos que la mitad de
las veces serán contemplados dentro de diez años como falsos?5" Los avances e inventos debidos
a la ciencia, como las máquinas o los tratamientos médicos, no son forzosamente rechazados,
pero los inventos o los conceptos que puedan violar la ley religiosa judía como internet o la
televisión son rechazados a causa de sus imágenes "indecentes".

El evolucionismo es una teoría especialmente despreciada. Así, para uno de los dirigentes del Shas
—partido jaredí sefardita— "una mujer sefardita que besa con devoción un rollo de la Torá es
preferible a cincuenta profesores enseñando que el hombre desciende del mono".6 El grado de
rechazo varía de una comunidad a otra.

Bastante indiferentes al racionalismo moderno, los medios jaredíes son permeables al temor
debido a maldiciones. Así "unos rabinos organizaron una oración colectiva en los locales de la
Seguridad Social israelí en Tel-Aviv para conjurar una maldición pretendidamente lanzada a sus
empleados por personas privadas de subvenciones".7 En 1985, el Ministro del Interior (del Shas)
"explicó un terrible accidente en el que un tren colisionó con un autobús de niños por la venganza
de Dios por la desacralización del Shabat con la apertura de los cines el viernes por la noche".2
Tras la brutal muerte en diciembre de 1989 de Zion Garmi, director adjunto del Ministerio de
Culto, "un rumor persistente afirma que tres funcionarios del Ministerio lo habrían maldecido, y
que incluso Itshak Kaddouri, el famoso cabalista [...] no consiguió con sus encantamientos acabar
con dicha maldición".

El estudio

Yeshivá de Mea Shearim y Talmud Torá (Jerusalén, Israel).

El estudio de los textos religiosos en una yeshivá es el primer objetivo de cualquier varón jaredí.
También existen cursos de estudios religiosos destinados a mujeres, aunque no con el mismo
rigor. Siempre que sea posible, el hombre jaredí tratará de consagrar todo su tiempo al estudio,
evitando la pérdida de tiempo (Bitul Torah8). Cuando no fuera posible, tratará de compaginar su
actividad laboral con el estudio.

Los estudios seglares, en cambio, están bastante poco valorados. Según ellos, son una pérdida de
tiempo, puesto que restan tiempo al estudio religioso. No hay, o son muy pocos los médicos,
abogados, ingenieros o simplemente fontaneros entre los jaredíes de Israel. Hay más en la
diáspora.

En Israel, los jaredíes obtuvieron significativas subvenciones del Estado para sus actividades, lo
que permite a muchos hombres adultos consagrar todo su tiempo al estudio. En la práctica, las
estadísticas muestran sin embargo que la situación socio-económica de muchos de estos jaredíes
los obliga a trabajar en el sector productivo. En la diáspora, estas subvenciones no existen o son
muy escasas, y el tiempo que dediquen al estudio debe completarse con un trabajo remunerado
que les permita sobrevivir.

Hay que destacar que a finales de 2005, Yissachar Dov Rokeach II, el actual rebbe de la dinastía
jasídica de Belz, sorprendió al animar a sus partidarios israelíes a proseguir estudios profesionales
y no sólo estudios religiosos, con el objeto de mejorar su estatus socio-económico. Anunció que
los yeshivot de Belz reservarían "algunas horas por semana por las tardes" a estas formaciones.9
Esta evolución limitada es reveladora de los problemas económicos encontrados por los jaredíes
israelíes centrados en el estudio y muy dependientes de las subvenciones del estado.

La vida familiar

Los jaredíes se casan jóvenes. Las bodas a menudo están pactadas por un casador (Shadkhanim) y
el objetivo de todo matrimonio es tener el máximo número posible de hijos. Salvo casos médicos,
las familias tienen de 5 a 10 hijos (7 hijos por familia como media en Israel en 2005). Se trata para
los jaredíes de un mandato religioso importante: "creced y multiplicaos" (Génesis 1:28, 9:1,7).

En la mayor parte de los grupos jaredíes (aunque no en todos), se notó entre los años 1970-80 una
tendencia al desarrollo del trabajo de las mujeres. En efecto, las familias numerosas tienen
importantes necesidades financieras, sobre todo cuando el marido no trabaja, sino que se
consagra al estudio de los textos sagrados (sobre todo en Israel). Este trabajo es un factor limitado
aunque real para reforzar el peso de la mujer jaredí.2 Sin embargo, no se trata de igualdad. Hay
que destacar que ciertos jaredíes (Edah Haredit) consideran que esa evolución es un grave pecado.
Hay que tener en cuenta que el trabajo de las mujeres está limitado por dos factores: no es posible
aceptar que la mujer jaredí trabaje en un medio mixto, lo que reduce mucho el número de puestos
de trabajo accesibles; los frecuentes embarazos frenan mucho a los empleadores.

Los hijos deben ser educados cuando es posible en escuelas religiosas específicas: esto es bastante
sencillo en Israel, y a veces más difícil en la diáspora, sobre todo en los grupos más pequeños. Este
hecho favorece el agrupamiento en comunidades compactas, dotadas de sus propias escuelas.

La homosexualidad o el concubinato están totalmente rechazadas.

El estatus socio-económico

Se ha visto que los jaredíes tenían familias numerosas, seguían pocos estudios "modernos"
susceptibles de proporcionar empleos bien remunerados, trataban (sobre todo en el caso de los
hombres y en Israel) de evitar el trabajo productivo para consagrarse en la medida de lo posible a
los estudios religiosos. Esos tres fenómenos implican un nivel socio-económico bastante
desfavorecido, sobre todo en Israel. En 2005, las cifras oficiales indican que el 21,3% de los
jaredíes viven por debajo del umbral de pobreza.1 Las comunidades jaredíes de Israel dependen
bastante de los fondos educativos del Estado, así como de las ayudas sociales del Estado de
Bienestar, lo que refuerza el papel de los partidos políticos jaredíes (que reparten algunas o
presionan para obtenerlas), y la aceptación de hecho del Estado sionista, proveedor de fondos.

El rápido crecimiento demográfico de los jaredíes hace cada vez más difícil el hecho de no contar
más que con fondos del Estado que además que no se pueden ampliar indefinidamente. Se ve por
eso un número creciente de jaredíes israelíes de sexo masculino que ocupan un empleo
remunerado. En la diáspora, el trabajo remunerado, a falta de subvenciones, está mucho más
extendido, y los jaredíes en general cuentan con un estatus socio-económico más favorable que en
Israel.

Un sector económico conocido por la fuerte presencia jaredí es el de la talla de diamantes.

La política

El rav Ovadia Yossef, jefe espiritual de los jaredíes sefarditas.

La sociedad jaredí en general no se interesa en la política, ya que su prioridad se centra en el


estudio religioso. Sin embargo, para defender sus intereses, se vio obligada a crear partidos
políticos religiosos (Agudat Israel en sus orígenes, y luego Shas y Degel HaTorah). Agudat Israel fue
activo en principio en la diáspora, pero este partido y sus escisiones se encuentran sobre todo en
Israel. Esos partidos específicos, que son reflejo de las divisiones internas en el mundo jaredí
israelí, tienen una doble función. Desde un punto de vista ideológico, se trata de apoyar leyes
obligatorias acerca del respeto a los mandamientos y en general de defender una visión religiosa
del mundo en la esfera de las instituciones políticas. Desde un punto de vista pragmático, se trata
de defender los intereses de los jaredíes, en especial la recolección de fondos del Estado para la
financiación de las familias numerosas y de las instituciones religiosas. Al final, se trata de permitir
al máximo posible de varones estudiar el máximo tiempo posible, perdiendo el mínimo tiempo
posible en actividades anexas, como el trabajo remunerado. La política de reducción de ayudas
sociales llevada por el gobierno israelí desde 2001 suscitó por eso una fuerte oposición: "No se
puede liberar a Sharon y Netanyahu de sus responsabilidades frente a ese desastre social, pero no
podrían haber concebido este programa de empobrecimiento masivo [...] sin el impulso y el apoyo
del partido capitalista y ventajista de Lapid.10 Lapid y sus compañeros sólo tuvieron un objetivo:
reducir al público ortodoxo a la indigencia, sus escuelas a la pobreza, y a sus hijos al hambre11".

Si vemos Emunat Jajamim (fe en los sabios), uno de los principios fundamentales del judaísmo
ortodoxo, cada partido está gobernado por un "consejo de los sabios de la Torá" cooptado (y en
ningún caso elegido). El primero fue el del Agudat, y fue creado en Katowice en 1918. Un consejo
no se mezcla en la política del día a día, pero define las grandes orientaciones de su partido.
En Israel, Agudat Israel representa sobre todo a los jasidíes de origen europeo. Degel HaTorah
representa sobre todo a la corriente llamada "lituana" (mitnagddim) de origen europeo
(exceptuando a los jasidíes de Belz, que apoyan a Degel HaTorah). Por último, el Shas representa
sobre todo a los jaredíes de origen oriental (mizrahíes). Contrariamente a los dos primeros
partidos, también atrae a un electorado que no es jaredí: ortodoxos y tradicionalistas mizrahíes.
Pero el partido está bajo el estricto control de los jaredíes.

Hay que destacar que Agudat y Degel están en general agrupados dentro de un cartel electoral
muy amplio, el "Judaísmo unificado de la Torá". Sin embargo, ha tenido algunas crisis y ha cesado
su actividad en algunos momentos.

En las elecciones parlamentarias israelíes de marzo de 2006, Shas obtuvo un 9,5% de los votos (12
escaños de 120) y "Judaísmo unificado de la Torah" 4,7% de los votos (6 escaños).

Características: síntesis

Jaredíes dirigiéndose a la sinagoga, en Rehovot, en Israel, en 2004.

Con respecto a los demás judíos ortodoxos, los jaredíes tienen estas características:

El separatismo social (escuelas propias, comercios propios), geográfico (barrios separados, a veces
físicamente cerrados durante el Shabat) y de vestimenta (indumentaria negra). Los ortodoxos
"modernos" son infinitamente menos particularistas, y no tienen por ejemplo ni barrios
reservados ni indumentaria particular (salvo el uso de la kipá y de indumentaria "modesta" para
las mujeres);

Una fe muy vivida. En Israel, las subvenciones estatales de las yeshivot permiten a una gran
proporción de jaredíes varones estudiar el Talmud toda su vida, sin trabajo remunerado. Los
ortodoxos "modernos" en cambio realizan estudios seglares y desempeñan trabajos en los
sectores económicos clásicos;

Una relación con el sionismo que va desde la oposición abierta de los Neturei Karta (muy
minoritaria) a una visión positiva (minoritaria), pasando por una neutralidad interesada aunque
crítica (mayoritaria). Los ortodoxos "modernos" en cambio son hoy casi todos favorables al
sionismo (lo que no era siempre el caso a principios del siglo XX)

El rechazo de los valores de la "modernidad" social: mezcla entre hombres y mujeres, "culto" al
Estado, sexualidad libre. En ese terreno, los ortodoxos "modernos" son más abiertos, a pesar de
que la libertad sexual se rechace de plano;

La indiferencia ante la ciencia. Está mucho mejor valorada (aunque menos que la religión) entre
los ortodoxos "modernos";
En Israel, un estatus socio-económico netamente inferior al de los ortodoxos "modernos".

Divisiones entre mitnagdíes y jasidíes

El jasidismo nace en Europa oriental a mediados del siglo XVIII. Con respecto a los demás jaredíes,
los jasidíes insisten especialmente en la comunión feliz con Dios, en particular mediante el canto y
la danza, en la importancia de la plegaria de cada individuo, así sea una simple persona y no sea un
erudito, y se organizan en comunidades dirigidas por un Admor (o Rebbe) hereditario.

Desde sus orígenes, muchos rabinos se opusieron enérgicamente al jasidismo, de ahí su nombre
de "mitnagdíes", los "opositores". También se los conoce como "lituanos".

Los jasidíes se dejan llevar hacia la mística fundada en la exaltación de las emociones religiosas,
mientras los mitnagdíes, mayoritariamente surgidos de las escuelas talmúdicas de Lituania,
practican un judaísmo más austero. Critican una orientación jasídica a la vez que aseguran la
supremacía de la Cábala (mística judía) sobre la Halajá, los mitnagdíes les reprochan en particular
una "alegría de vivir" que, opinan, es incompatible con el estudio de la Torá. Por último, el culto a
la personalidad, tradicional en los jasidíes, siempre hizo temer a los "lituanos" la aparición de un
nuevo pseudo-mesianismo, recordando de hecho la desgraciada aventura del Mesías
autodeclarado Sabbataï Zevi.12

Esta hostilidad se diluyó en la segunda mitad del siglo XIX ante el ascenso del sionismo, de la
asimilación o del socialismo. Sin embargo, no desapareció. El gran líder de los mitnagdíes hasta su
muerte, en los años 1990, el rabino Eleazar Shaj (o Chaj) llegó incluso a preguntarse si los jasidíes
de Lubavitch seguían siendo judíos. Sin embargo no extendió este cuestionamiento a las demás
comunidades jasidíes.

Los mitnagdíes se centran en sus jefes de yeshivot, mientras los jasidíes se centran en sus
Admorim o Rebbe (jefes religiosos carismáticos y hereditarios).

Hoy en día, esta divergencia no se ejerce solamente en las instancias de poder religioso internas
en el mundo jaredí. También se expresa políticamente: los jasidíes están en general (en Israel) a
favor del partido Agudat Israel, mientras los mitnagdíes askenazíes votan preferentemente a Degel
HaTorah (o Hatora), y los orientales a Shas. Los jasidíes de fuera de Israel pocas veces tienen
relaciones con los partidos.

Divisiones entre jasidíes

Existen decenas de denominaciones jasídicas. Cada una cuenta con su Admor o Rebbe, y a veces
tienen enfrentamientos virulentos, a pesar de que las divergencias religiosas reales son muy
débiles. Los jasidíes de Belz y los de Satmar se han enfrentado a veces en grandes peleas colectivas
en sus barrios de Jerusalén y de Brooklyn, debido a sus divergencias acerca del sionismo (tolerado
por los Belz, y radicalmente rechazado por los Satmar), y debido al fuerte enfrentamiento entre
sus admorim. Sin embargo lo más normal es que las relaciones entre comunidades jasídicas sean
cordiales.

En cambio, el mundo de los mitnagdíes está más unificado, reunido alrededor de un pequeño
número de responsables de grandes yeshivot prestigiosas.

Divisiones acerca de la "modernidad"

Si la desconfianza hacia la "modernidad" es general, el grado de esta desconfianza varía bastante.

Los jaredíes que viven en los países de fuera de Israel normalmente tienen un trabajo (asalariados
o profesión liberal), y por ello están obligados por las realidades económicas a aceptar un cierto
grado de apertura hacia el mundo. Los sociólogos han notado que los que emigraban a Israel (se
cuentan varias decenas de miles en los últimos 30 años) tenían a veces tensiones en este punto
con los jaredíes israelíes. También los jasidíes de Lubavitch, muestran una cierta apertura, y no
temen aparecer en la televisión, al igual que los jaredíes mizrahí|mizrahíes del Shas.

Muchas corrientes jaredíes israelíes (sobre todo asquenazíes) son más reservadas. Se acepta la
modernidad técnica. Pero la televisión y la mezcla de sexos siguen siendo vistos con desconfianza
o son rechazadas. Sin embargo, se ha notado que la educación de las chicas jóvenes se había
desarrollado mucho en esos grupos con respecto a la situación imperante a principios del siglo XX.

Por último, una tercera corriente, muy minoritaria, rechaza ampliamente esa modernidad, y
considera que los jaredíes clásicos se han hecho demasiado laxos. Estos grupos son sobre todo los
de la Edah Haredit. La educación de las chicas por ejemplo se mantiene de modo voluntario en un
nivel muy primario.2

Al final, la común desconfianza ante la modernidad (sobre todo social y política) lleva a adoptar
posiciones que van de algunas cómodas adaptaciones hasta una orgullosa hostilidad.

Divisiones entre orientales y occidentales

Históricamente, la ultra ortodoxia es askenazí. A partir de los años 1950, entran en la red escolar
de Agudat Israel los mizrahíes, y aparecen jaredíes mizrahíes. Estos permanecieron en el seno de
Agudat hasta 1984. Pero al verse apartados de los centros de poder se creó la escisión del Shas en
1984. Los jaredíes mizrahíes tienen hoy sus propios líderes religiosos (Ovadia Yosef), su partido, y
defienden los intereses de su comunidad. Pero tampoco hay una clara ruptura, en especial con la
corriente mitnagdí. En efecto, con frecuencia surgieron de sus yeshivot. Las divergencias entre
jaredíes orientales y occidentales se refuerzan en efecto por las existentes entre mitnagdíes
("lituanos") y jasidíes: "Si bien es cierto que el Rav Schach [líder de los mitnagdíes occidentales]
estaba especialmente preocupado en dotar a los jaredíes mizrahíes de una auténtica
representación política que corrigiera la desigualdad étnica original, conviene subrayar que su
actividad también fue dictada por otros tipos de consideraciones, que trataban a la vez de asentar
el poder de los lituanos en el campo jaredí y de optimizar la estructuración de éste de cara a
futuras conquistas electorales. La oposición entre jasidíes y "lituanos" fue, pues, el origen de Shas,
reactivada por el Rav Schach pero también por el Rav Ovadia Yossef que a pesar de ser mizrahí,
estaba cerca de la corriente lituana13".

Se nota a menudo una sensibilidad más "moderna" en los mizrahíes (de cara a la televisión o a la
implicación en el gobierno israelí). Esta corriente es esencialmente israelí, y no se encuentra en la
diáspora.

Divisiones acerca de las obligaciones religiosas

A partir de 1977, los partidos religiosos se encuentran con un papel de bisagra política en Israel, y
han usado este papel ampliamente para reforzar las leyes de coacción religiosa (venta de cerdo,
respeto del Shabat...). Esta orientación se explica por dos razones:

Algunas mitzvot no pueden respetarse con facilidad de manera individual. Es el caso de la


prohibición de ver imágenes de "estupro", puesto que éstas se encuentran en la publicidad mural
o en las tapas de las revistas. De ahí el intento de que se prohíba la presencia de cualquier mujer
desnuda en esos soportes (en Israel), al menos en los barrios jaredíes.

Existe una tradición que indica que todo judío es responsable del comportamiento de los otros. Lo
que funda el castigo colectivo de Dios, al destruir el antiguo Israel por las faltas de algunos. El
"buen comportamiento" de los demás judíos (los no judíos no están afectados) también concierne
a los jaredíes.

Podemos notar que algunos líderes religiosos, como el rabino Elazar Shach, sin embargo se han
opuesto parcialmente a los intentos de coacción religiosa en Israel. Para ellos, amplificar el
conflicto con los judíos laicos, no impide que éstos cometan sus pecados en privado, con lo que no
los libran del castigo divino. Por último, pedir a una Knesset (cámara de representantes) que
incluye a laicos, marxistas y árabes, que se pronuncie acerca de la mejor manera de seguir la ley
religiosa es simplemente algo poco serio.

En realidad ese debate nunca se ha cerrado, pero la tendencia a solicitar un refuerzo de la


legislación religiosa en Israel es mayoritaria.

Divisiones políticas

El partido Agudat Israel es el partido histórico de los jaredíes (creado en 1912), en Israel y en el
mundo. Conoció en los años 1920 hasta finales de los años 1980 una escisión más "nacionalista" y
más "modernista", el Poale Agudat Israel. Esta división no existe ya hoy. Pero aparecieron nuevos
partidos.

Son el Shas, en 1984, que representa las opiniones de los jaredíes mizrahíes, pero que ha
conseguido también, y éste es un hecho excepcional para un partido jaredí, atraer a numerosos
electores no jaredíes. Luego surgió Degel HaTorah, que se crea en 1988, y expresa las opiniones de
los jaredíes mitnagdíes askenazíes.

Degel HaTorah y Agudat se han enfrentado a veces violentamente (especialmente en las


elecciones israelíes de 1988). Pero también han presentado un frente electoral común a partir de
los años 1990: "Judaísmo unificado de la Torah".

La actitud general de los jaredíes de cara a la política sigue siendo en general bastante distante.
Participar en las elecciones no es realmente una prioridad: sólo el estudio religioso lo es. Se nota
de hecho que existen actitudes divergentes según las comunidades: los jasidíes de Gur, muy
implicados en Agudat Israel, participan por ejemplo más que los jasidíes de Lubavitch, externos al
partido. Al final, la participación depende mucho de las instrucciones dadas por los rabinos de
cada grupo. La Edah Haredit rechaza evidentemente cualquier participación electoral en las
instituciones del Estado "impío".

Al final, las divisiones entre partidos son reales, pero los cimientos siguen estando muy cercanos.
La lucha por la atribución de los fondos del Estado a los órganos educativos y religiosos de los
diferentes grupos es sin embargo un objetivo fundamental de esos partidos, y lleva a veces a
enfrentamientos políticos.

Los jaredíes y la violencia

Contrariamente a ciertos cristianos (Cruzadas) o a ciertos musulmanes (Yihad), y a ciertos judíos


que creen en la necesidad de ejercer violencia religiosa para el triunfo de Dios, los jaredíes no
creen en ese procedimiento. La mayor parte de ellos rechazan el servicio militar, incluso en el
ejército israelí. Para ellos, Tsahal es sobre todo una gran casa de prostitución para las mujeres
soldados. Así, el diputado Ben-Shlomo, del Shas declaró en diciembre de 1984 que "si 603
soldados israelíes murieron durante la guerra del Líbano de 1982, ello se debió a la conducta
sexual licenciosa de las mujeres soldado".2

Sin embargo, la violencia no es ajena a la sociedad jaredí. Es una sociedad que se siente en efecto
permanentemente agredida por un mundo extraño y hostil, y que tiene a la vez una fuerte
convicción en cuanto a su superioridad natural. Esto lleva a frecuentes tensiones. No se trata tanto
de su relación con los no judíos, cuyos valores no interesan en absoluto a los jaredíes, como de la
relación con los otros jaredíes o con los otros judíos. Esas tensiones a veces desembocan en
violencia.

Violencia entre jaredíes

La multiplicidad de comunidades jasidíes y de yeshivot implica un mundo jaredí muy dividido. Los
enfrentamientos, aunque escasos, son a veces brutales. Se habló antes de las peleas entre jasidíes
de Belz y de Satmar.

También se puede recordar la agresión en 1983 al diputado de Agudat Israel Menahem Porush por
jasidíes de Gur, también de Agudat, que le acusaban de haber "insultado" a su admor. Menahem
Porush pasó varios días en el hospital.

La violencia puede tener como objetivo los quioscos de periódicos que vendan periódicos de otra
tendencia jaredí, o los bienes de otra comunidad.

Violencia contra otros judíos

La violencia contra los judíos no jaredíes es frecuente en Israel: piedras lanzadas contra los
vehículos que circulan en el Shabat (día de descanso de la Torá) que pasa por el barrio de
Sanhedria (barrio ultraortodoxo), pero no es de todos los ultraortodoxos, sino de un pequeño
grupo (Jasidim, de una sola Jasidut) y son condenados por la gran generalidad de los
ultraortodoxos porque la forma de llamar la atención, según dice la Torá, es simplemente,
hablando, nunca con violencia, como dice el versículo, "reprochar, reprocharás a tu pueblo, pero
no habrá en ti pecado" (en la forma de reprochar).

Hay varias citas que condenan el reproche dado de mala forma. Por ejemplo, el Rab Moshe Jaim
Luzzato, escribe en el Orjot Tzadikim "kol hamitbaiesh javero berabim ein lo jelek leolam haba"
(todo el que avergüenza a su prójimo en público, no tiene parte en el mundo venidero).

También hay prohibición de mover piedras en Shabat (Muktzé), lo cual hace más condenable el
acto por los mismos ultraortodoxos....

Motines contra las autopsias (prohibidas por la ley judía). En 1986 tuvo lugar la "guerra de las
marquesinas", destrucción sistemática por parte de los jaredíes de las marquesinas de su barrios o
cercanas a ellos y que tenían anuncios con imágenes "indecentes". En los años 1980 apareció un
grupo clandestino jaredí israelí llamado Keshet (Arco iris), especializado en ataques contra los
bienes (pero nunca contra las personas) pertenecientes a individuos o a grupos considerados
hostiles a los jaredíes. Fueron los autores de numerosos incendios contra quioscos de prensa que
vendían prensa "impía" en los barrios jaredíes.
Tampoco es escasa la violencia verbal. Los ataques contra los grupos "heterodoxos" como los
caraítas o los samaritanos pueden ir muy lejos, a veces con acusaciones fantasiosas
(semimusulmanes, enemigos de los judíos...). Los miembros de los kibbutz también fueron
acusados (rabino Schach) de no ser judíos. El diputado Shas Shlomo Dayan declaró durante un
debate en la Knesset el 13 de diciembre de 1988 "la prensa israelí y la prensa nazi se parecen en
más de un aspecto. ¿Qué expresiones utilizadas por esta última aparecen [en la prensa israelí
acerca de los jaredíes]? "Chantaje". ¿No es de eso de lo que se acusaba a los judíos en la prensa
alemana? "Sanguijuelas". ¿No lo dijeron los nazis de los judíos? Ahora es la prensa israelí la que lo
escribe".14

La oposición a la homosexualidad genera en Israel una violencia creciente, unida a la creciente


visibilidad de la comunidad homosexual. Así, "los jaredíes atacan al Orgullo Gay internacional. A
modo de protesta ante la programación del desfile del 10 de agosto de 2006 en Jerusalén, cientos
de cartas preconizando "la muerte de los Sodomitas" se distribuyeron en los buzones de la ciudad
del martes por la mañana. Esos escritos prometían 20.000 shekels "a cualquiera que diera muerte
a una persona de Sodoma y Gomorra". A pesar de que negó cualquier responsabilidad en este
asunto del panfleto, la comunidad jaredí publicó y distribuyó panfletos oficiales que decían que
"todos los que tengan la posibilidad deben hacer cuanto puedan por destruir las puertas del
Infierno, sea cual sea el modo elegido"15". En noviembre de 2006, las violentas manifestaciones
jaredíes contra un desfile homosexual en Jerusalén causaron 860.000 dólares en daños.16 En
2005, un homosexual fue apuñalado por jaredíes.

Violencia contra los jaredíes

Los jaredíes despiertan regularmente reacciones hostiles, especialmente en Israel, tanto por su
política de obligaciones religiosas como por sus diferencias visibles. Estas reacciones pueden ir
hasta la violencia verbal o física. Así, el escultor israelí Yigal Tomarkin escribió en los años 1980
"viéndolos, se entiende la Shoah, se entiende por qué los Judíos son odiados. El primitivismo se
instala [...]. Esos elementos de la oscuridad no dejan de roer al pueblo. Ante esos hombres de
negro que pululan como gusanos, el sueño sionista muere".

En junio de 1986, la sinagoga de Kiryat Shalom, en la periferia de Tel-Aviv, fue incendiada durante
la "guerra de las marquesinas". Tres días después, tras nuevas destrucciones de marquesinas por
jaredíes, una segunda sinagoga fue incendiada, y rollos de la Torá destrozados.

Estos casos extremos de ataques de judíos laicos contra jaredíes son casos relativamente aislados,
pero reveladores de una tensión que la prensa israelí bautizó como "Kulturkampf" ("guerra de
culturas"), por el nombre de una campaña anti-católica lanzada por Otto von Bismarck en
Alemania en el siglo XIX.

El crecimiento demográfico del mundo jaredí


Hoy en Israel y en la diáspora, los jaredíes crecen demográficamente de modo bastante rápido.
Había entre los judíos israelíes un 6% de jaredíes en 2002, 8% en 2004, 13% en 2006 entre los
judíos nacidos en Israel.1

Desde un punto de vista socio-económico, su rechazo (relativo) de la educación moderna y su


voluntad de privilegiar el estudio talmúdico sobre un trabajo en el sector productivo (sobre todo si
está inmerso en el mundo de los laicos) les llevan a niveles de vida bastante modestos. Esta
situación es especialmente fuerte en Israel, en donde las comunidades se cierran en esos puntos.1

Pero a pesar de esa situación socio-económica, los jaredíes son una población de gran dinamismo
demográfico. Las mujeres se casan jóvenes y tienen entre 5 y 10 hijos (27% de los jaredíes israelíes
declaran vivir en un alojamiento superpoblado, contra un 2% de judíos laicos1), y ciertos judíos
ortodoxos, o tradicionalistas, se dejan ganar por la Techuva (arrepentimiento) y se convierten en
jaredíes.

Este crecimiento a veces explosivo lleva a tensiones con los vecinos. En efecto, el objetivo de los
jaredíes es conseguir barrios homogéneos y relativamente cerrados. Cuando los jaredíes se
implantan numerosamente en un nuevo barrio, y es un movimiento permanente, tienden a
imponer sus reglas (con más firmeza en Israel, pero el fenómeno no es desconocido en la diáspora:
decisiones de la justicia aceptaron en Canadá el cierre físico de barrios jaredíes el día del Shabat).

Jasidíes en Jerusalén, en 2005.

Para evitar numerosos conflictos, las autoridades israelíes trataron de crear nuevos barrios o
ciudades para los jaredíes, evitando de ese modo una presión excesiva sobre los barrios "laicos".
En Jerusalén, numerosos barrios de colonización de Jerusalén Este fueron creados en beneficio
suyo. Lo mismo sucedió en Bné Brak, segunda ciudad jaredí de Israel, en la periferia de Tel-Aviv, y
con la importante colonia israelí de Modiin Illit, la tercera comunidad del país.

Este rápido crecimiento demográfico y geográfico se percibe a veces (especialmente en Jerusalén,


en donde los jaredíes representan casi la mitad de la población judía) como una invasión por parte
de los vecinos. Regularmente, el fantasma de una Jerusalén no sionista (dominada por los
árabes18 y los jaredíes) resurge. De hecho, en 2003, fue un jaredí, el rabino Uri Lupolianski, el que
salió elegido alcalde de Jerusalén. Padre de 12 hijos, considerado como un moderado, trató sin
embargo de prohibir la celebración del Orgullo Gay de Jerusalén, pero fue desautorizado por la
Justicia.
En Israel, en 2004, los jaredíes representarían alrededor de un 8% de la población judía (13% entre
los judíos nacidos en Israel).

Percepción por los jaredíes de los no jaredíes

Teniendo en cuenta la fragmentación del mundo jaredí en muchas comunidades, una presentación
única es imposible. Sin embargo se pueden definir algunas grandes líneas.

No judíos: la tradición judía ortodoxa indica que cada pueblo define por sí mismo su relación con
Dios, pero que los judíos tienen un papel especial en los proyectos de Dios. No se trata pues de
tratar de convertir a los no judíos (a pesar de que esas conversiones son posibles en caso de que
haya demanda expresa). Al final, los jaredíes son bastante indiferentes sobre lo que piensan o
hacen los no judíos. Teniendo en cuenta pasadas persecuciones, se nota una cierta desconfianza, y
a veces una voluntad de no "provocar a las naciones (goyim)".

Judíos laicos: "Los jaredíes y los judíos no religiosos en Israel constituyen hoy dos naciones
separadas. [...] Esta situación sólo podrá cambiar con la Techuva (arrepentimiento) de los que se
alejaron de la Torá. [...] En presencia de judíos no religiosos, somos partidarios a comportarnos
como si ni siquiera estuvieran ahí".19 La idea es que el mundo de los judíos laicos es peligroso y
culpable, y que hay que separarse de ellos e ir a barrios reservados. Sin embargo hay que destacar
que los jasidíes de Lubavitch practican un intenso proselitismo entre los judíos laicos, mientras las
otras comunidades están más bien separadas.

Judíos reformistas y judíos conservadores (masortim): esas corrientes, aparecidas en el siglo XIX y
poderosas sobre todo hoy en los Estados Unidos, vuelven a cuestionar parcialmente la Halajá (ley
religiosa judía ortodoxa). Los jaredíes los consideran judíos, aunque peligrosamente alejados de la
ortodoxia. Sus rabinos no están reconocidos, al igual que sus conversiones. Al aceptar el estado de
Israel las conversiones de esos rabinos, existen israelíes reconocidos como judíos por parte de
Israel, pero no por los ultra-ortodoxos (ni tampoco por los religiosos ortodoxos "modernos"). Una
de las luchas políticas recurrentes entre los partidos jaredíes de Israel y los de los Estados Unidos
desde los años 1980 es la de modificar la ley del retorno israelí, para excluir a esos conversos. El
Estado siempre se negó a esa reforma, que sería una auténtica declaración de guerra contra el
judaísmo estadounidense, dominado por esas corrientes.

Beta Israel (judíos de Etiopía, o Falasha): Los jaredíes seguidores del rav Yosef (Shas), el antiguo
gran rabino sefardí de Israel que los reconoció como judíos en 1973, los aceptan sin problema.
Otros grupos jaredíes son mucho más refractarios. Algunos no los aceptan como plenamente
judíos hasta una conversión acelerada por inmersión en un baño ritual (lo que los Beta Israel
rechazan en general). Los ortodoxos "modernos" los reconocen como plenamente judíos.
Samaritanos y caraítas: son grupos muy heterodoxos (desde el punto de vista jaredí), pero
reconocidos como judíos por Israel. Son totalmente rechazados, y las acusaciones más diversas, a
veces muy violentas, florecen contra ellos: paganos, cripto-musulmanes, enemigos de los judíos...

Cómo son vistos los jaredíes por los demás judíos

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Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada.

Este aviso fue puesto el 7 de mayo de 2012.

Ortodoxos "modernos": la legitimidad de los jaredíes está ampliamente aceptada. Se ve, en


especial en Israel, una tendencia a inspirarse en sus prácticas más estrictas. Su rechazo al
sionismo, al ejército (Tsahal), al trabajo productivo, sin embargo, se consideran excesivos. Pero
también se les considera los guardianes de la tradición.

Tradicionalistas (judíos cuya práctica religiosa es parcial): se ve a los jaredíes de manera bastante
similar a la de los ortodoxos, aunque en general con mayores reticencias. Hay que destacar sin
embargo que muchos tradicionalistas mizrahíes y sefardíes votan hoy a Shas, el partido mizrahí
jaredí.

Laicos: Los jaredíes están peor vistos. Por una parte, representan una tradición a la que muchos
judíos, incluso no practicantes, siguen unidos. Pero por otra, su crecimiento demográfico da
miedo. Su voluntad de reforzar la coacción religiosa (al menos en Israel) se rechaza. Su negativa a
hacer el servicio militar se considera un peligro para Israel. Su amplio rechazo a trabajar, y su
demanda de fondos del Estado (también en Israel) para compensar ese rechazo, se perciben mal
con frecuencia. Se lee a veces en la prensa términos como "parasitismo". Así, el partido Shinui
basó su éxito electoral de 2003 (15 escaños) en una fuerte denuncia de las leyes religiosas
obligatorias y de las ayudas financieras a los jaredíes.

Síntesis

Hoy, los jaredíes son un grupo en expansión en el seno del judaísmo mundial. Su natalidad es muy
alta (salvo casos médicos, todas las familias son muy numerosas) y su capacidad para atraer a
ciertos ortodoxos, e incluso a laicos, lo explican.

Su aislacionismo es relativo (según los grupos), aunque real. Son una de las comunidades religiosas
más particularistas que existen hoy, y sus relaciones con los demás judíos (al menos los laicos) son
a veces difíciles.

Medios de comunicación
Los jaredíes tienen terminantemente prohibido ver la televisión, aunque tienen permitido tener
internet en casa, siempre que posean un filtro parental. Sus principales medios de comunicación
son por parte de los periódicos, pero no pueden leer cualquier periódico, pues los jaredíes tienen
los suyos propios, los cuales están en consonancia con sus creencias. Dichos periódicos deben
cumplir ciertos requisitos, como por ejemplo el que no pueden aparecer fotografías de mujeres en
sus páginas. Los periódicos jaredíes más importantes son Hamodia (El Anunciador), Yated Neeman
(Base Leal), Mishpacha (Familia) y Bakehilla (En la Comunidad) que contradictoriamente poseen
páginas webs.

Otros periódicos dirigidos a un público religioso judío son Yom Hadash, Yom Leyom, Kfar Jabad, o
los gratuitos B’Sheva, Makor Rishon o Hatzofeh.

Al mismo tiempo, hay emisoras con meditaciones religiosas y música jasídica, así como incluso un
portal de noticias para judíos ultraortodoxos,

Sionismo

Theodor Herzl, padre del sionismo político.

El sionismo es un movimiento político internacional que propuso desde sus inicios el


restablecimiento de una patria segura para el pueblo judío en la Tierra de Israel (Eretz Israel).12
Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del Estado de
Israel.

Aunque sus orígenes son anteriores, el movimiento político laico actual fue establecido
oficialmente por el periodista austro-húngaro de origen judío Theodor Herzl a fines del siglo XIX. El
movimiento tiene como objetivo fomentar la migración judía a la Tierra Prometida y fue exitoso en
la fundación del Estado de Israel en 1948, siendo actualmente el único Estado judío del mundo. El
sionismo constituye una rama del fenómeno más amplio del nacionalismo moderno.34 Descrito
como un "nacionalismo en la diáspora",5 el sionismo se autodefine como un movimiento de
liberación nacional,6 cuyo objetivo es la libre autodeterminación del pueblo judío.

Terminología

El término sionismo deriva de la palabra Sion (del hebreo: ‫ציון‬, uno de los nombres bíblicos de
Jerusalén). Este nombre se refiere inicialmente al Monte Sion, una montaña cerca de Jerusalén, y a
la fortaleza de Sion en ella. Más tarde, durante el reinado del Rey David, el término "Sion" se
convirtió en una sinécdoque para referirse a toda la ciudad de Jerusalén y a la Tierra de Israel. En
muchos versículos bíblicos, los israelitas fueron llamados el pueblo, hijos o hijas de Sion.
"Sionismo" fue acuñado como término por el editor austriaco de origen judío Nathan Birnbaum,
fundador del movimiento estudiantil judío Kadima, en su diario Selbstemanzipation
(Autoemancipación) en 1890. Según los historiadores Walter Laqueur, Howard Sachar y Jack
Fischel, entre otros, la etiqueta de "sionista" también se usa como un eufemismo para los judíos,
en general, por apologistas del antisemitismo.

Historia

Desde el siglo I d.e.c. los judíos han vivido en el exilio, si bien ha habido una presencia constante
de judíos en la Tierra de Israel («Eretz Israel»). De acuerdo con el judaísmo y la Biblia, la Tierra de
Israel o Sion es la Tierra Prometida por Dios para los judíos. Tras la rebelión de Bar Kojba (132–
135), los judíos fueron expulsados de la Tierra de Israel formando la Diáspora judía. Durante siglos
existió entre los judíos de la Diáspora una gran nostalgia de origen religioso de retornar a la patria
histórica del pueblo judío –«el año próximo, en Jerusalén...»– que, a mediados del siglo XIX,
comenzó a secularizarse al entrar en contacto con las grandes corrientes ideológicas europeas de
la época (liberalismo, socialismo, nacionalismo).

El nacimiento del sionismo está ligado a la eclosión de los nacionalismos en el siglo XIX europeo,
que tuvieron como bandera común la idea «un pueblo, un Estado» y que está en el origen del
concepto de Estado-nación. Al calor de esa idea se formaron distintos Estados europeos, surgidos
del desmembramiento de los imperios o bien a través de la unificación de Estados con similar
cultura y lengua (como Italia y Alemania). Paralelamente a ese desarrollo nacionalista,
atravesándolo en muchas ocasiones, se desarrolló el moderno antisemitismo.

El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional (como los polacos o
los alemanes) y no un grupo religioso (como los musulmanes o los católicos) y que, como tal, tenía
derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico. La formulación clásica de la idea es la
que hizo Theodor Herzl en su opúsculo Der Judenstaat (El Estado Judío, publicado en Berlín y Viena
en 1896), que tiene como precedentes doctrinales la obra de Moses Hess Roma y Jerusalén (1860)
y la del médico judío ruso Leo Pinsker Autoemancipación (1882), que contiene ya la consigna
«Ayudaos, que Dios os ayudará». El sionismo se puso como objetivo primario la creación de un
Estado judío moderno, considerando que con ello devolvía al pueblo judío su estatus de nación y
pondría fin a dos milenios de vida en el exilio. Ante las grandes dificultades a las que se
enfrentaron los judíos para establecerse en la antigua Tierra de Israel, se barajaron algunas
alternativas temporales, sin intención de establecer un Estado nacional, solo como refugio ante la
ola de pogromos y persecuciones en la Rusia zarista, como la Argentina — en la que se crearon
numerosas colonias de inmigrantes judíos europeos—, y aun en una porción del África Oriental
Británica (el conocido como Plan Uganda), ofrecida por el gobierno de Londres; éstas fueron
estudiadas (el propio Herzl estudia en su obra las ventajas comparativas de Argentina y Palestina)8
y finalmente rechazadas por la dirigencia sionista, y se prefirió el establecimiento del futuro
Estado en Palestina, una región en manos del Imperio Turco y que no se correspondía a ninguna
división administrativa, por lo que sus límites no estaban establecidos. En paralelo a estas ideas, se
fueron produciendo sucesivas oleadas migratorias (llamadas Aliyá) de muchos jóvenes obreros y
estudiantes, que escapaban en su mayoría del antisemita ambiente ruso y dispuestos a levantar la
antigua patria judía basándose en dos ejes: el trabajo agrícola y la resurrección de la lengua
hebrea, que dejó de hablarse alrededor del siglo I a.e.c., aunque siguió utilizándose en la literatura
y, sobre todo, en la liturgia y con propósitos académicos.

Demografía de Palestina9

año judíos no judíos

1800 6700 268 000

1880 24 000 525 000

1915 87 500 590 000

1931 174 000 837 000

1947 630 000 1 310 000

La inmigración judía a Eretz Israel se inició en 1882. La denominada Primera Aliyá vio la llegada de
alrededor de 35.000 judíos en el término de unos veinte años. La mayoría de los inmigrantes
procedían de Rusia, donde el antisemitismo era rampante. Ellos fundaron una serie de
asentamientos agrícolas con el apoyo financiero de filántropos judíos de la Europa occidental. La
Segunda Aliyá comenzó en 1904. Otras Aliyot, cada vez con más inmigrantes, se sucedieron entre
las dos guerras mundiales, impulsadas en la década de 1930 por la persecución nazi. Actualmente
siguen llegando inmigrantes a Israel, en los últimos años especialmente desde la antigua Unión
Soviética.

La Declaración Balfour de 1917 apoyó la creación de una Patria Judía en el Mandato Británico de
Palestina. En 1922, la Sociedad de Naciones hizo suya la declaración formulada en el mandato que
dio a Gran Bretaña:

El Mandatario (…) garantizará el establecimiento del Hogar Nacional Judío, tal como se establece
en el preámbulo, así como el desarrollo de instituciones autónomas, y también la salvaguardia de
los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina, independientemente de su
raza y de religión.

A lo largo del siglo XX el sionismo fue ganando adeptos gradualmente, y después del Holocausto se
transformó en el movimiento predominante dentro del mundo judío. Por otra parte, la aparición
de un proyecto de nación territorializada inicialmente similar, puesto en marcha desde 1928 por el
régimen soviético, la República Autónoma Hebrea, que devino en fracaso a mediados de la década
de 1930, resultó no presentar el suficiente atractivo como para provocar una emigración masiva o
estable.

El proyecto de un nuevo Israel en Palestina fructificó por varios factores:


A pesar del paso de los siglos, los judíos nunca dejaron de añorar la vuelta a Jerusalén, anhelo
reflejado en el deseo expresado en muchas festividades judías, Leshaná Haba'á Birushalayim («el
año próximo, en Jerusalén»), o en la milenaria costumbre de romper una copa en cada casamiento
judío, rememorando la destrucción del Templo de Jerusalén y la consecuente dispersión. La idea
recobró cierta popularidad a finales del siglo XIX, siendo el componente emocional del naciente
sionismo. Se necesitaba mano de obra y gran cantidad de dinero, los proyectos de Uganda o
Argentina no resultaban tan atractivos. Los terrenos comprados a los terratenientes turcos eran
pedregales, lodazales, pantanos y se requería una gran transformación. Para principios del siglo
XX, el 6% de las tierras de Eretz Israel eran de los judíos.11

Pequeñas comunidades de judíos llevaban siglos habitando la zona. Como por ejemplo, en Safed la
comunidad cabalística de donde surgió Isaac Luria, formada principalmente por sefardíes
expulsados en 1492 que fueron acogidos por el Imperio otomano, pero ya antes Saladino reclamó
la entrada de judíos cuando decidió reconstruir Jerusalén, se habla de una familia que jamás
abandonó la ciudad.

El Caso Dreyfus, que afectó negativamente a las esperanzas de igualdad de derechos y


oportunidades que el Iluminismo había despertado en la comunidad judía europea.

La simpatía de los terratenientes turcos, que encontraron en el dinero y empuje judío una forma
de levantar una zona que consideraban yerma;[cita requerida], opinión que duró hasta principios
de los años 30 en los que el Muftí de Jerusalén empezó a expresar su talante filonazi (estuvo
viviendo en Alemania, fue amigo personal de varios de los jerarcas nazis, lideró a los musulmanes
bosnios filonazis que arrasaron la zona y huyó antes de ser detenido para ser juzgado).

La situación de los judíos en la Europa Oriental. En la Rusia zarista pasaban a un Zar fanáticamente
antisemita, lo que acarreaba una legislación fuertemente restrictiva. Se llegó al secuestro de los
niños judíos antes de que cumplieran los trece años para su entrada en un programa de
rusificación, niños de hasta ocho años que ingresaban al servicio militar obligatorio. O los ataques
continuos a las aldeas rusas, las prohibiciones de entrada en ciertas ciudades principales, la falta
de libertad de movimiento... Eso hizo que el sionismo calara hondo en la sociedad judía de la
época.

El progresivo avance de los fascismos, que fue acompañado con un recorte de ciertas libertades
recién logradas y la reaparición de viejas restricciones.

Objetivos

Los objetivos del sionismo fueron puestos en práctica por la Organización Sionista Mundial
(órgano político del Movimiento Sionista), fundada en 1897 en Basilea por Theodor Herzl,
considerado el padre del sionismo en general y de la rama política en particular (otras ramas son:
el sionismo socialista, el sionismo revisionista, el sionismo religioso, etc.).

Hasta el Holocausto, la idea sionista compitió con otra corriente igualmente extendida, sobre todo
en Estados Unidos y la Europa occidental, que no consideraba a los judíos como pueblo, sino como
minoría religiosa que debía integrarse y luchar por su plena igualdad en las sociedades en las que
vivían. Una forma extrema de esta última idea preconizaba incluso la renuncia a la religión judía.

El sionismo conjuga dos elementos: independencia y soberanía, por un lado, y la centralidad de


Israel en la identidad judía, por el otro. Los objetivos del movimiento sionista están delineados en
el Programa de Jerusalén, cuya última versión, del 2004,12 dice:

Los objetivos del sionismo son:

La unidad del pueblo judío, su vínculo con su patria histórica (la Tierra de Israel) y la centralidad
del Estado de Israel y Jerusalén su capital, en la vida del pueblo.

Aliyá a Israel desde todos los países y su integración en la sociedad israelí.

El fortalecimiento de Israel como Estado judío-sionista y democrático y su modelación como


sociedad ejemplar, poseedora de un carácter moral y espiritual único, basada en el respeto mutuo
del multifacético pueblo judío y en la visión profética que aspira a la paz y contribuye para la
mejora del mundo.

La garantía del futuro y distinción del pueblo judío a través de la promoción de la educación judía,
hebrea y sionista, el cultivo de los valores culturales y espirituales judíos, y la institución de la
lengua hebrea como su idioma nacional.

El cultivo de la responsabilidad mutua judía, la defensa de los derechos de los judíos, tanto
individuales como de nación, la representación de los intereses nacionales sionistas del pueblo
judío y el combate a toda forma de expresión antisemita.

La población del país como expresión práctica de la realización sionista.

Tipos de sionismo

A través de los años una variedad de escuelas de pensamiento ha evolucionado con diferentes
escuelas que predominaron en diferentes momentos. Además los sionistas procedían de una
amplia variedad de orígenes y, en ocasiones, diferentes grupos nacionales -como judíos rusos,
alemanes, polacos, británicos o estadounidenses- han ejercido gran influencia.

El sionismo tiene varias ideologías y algunas de ellas hoy conforman partidos políticos en el Estado
de Israel:

Sionismo socialista

Artículo principal: Sionismo socialista

Alrededor de 1900 el principal rival para el sionismo entre los jóvenes judíos en la Europa oriental
fue el Movimiento Socialista. Muchos judíos fueron abandonando el judaísmo en favor del
comunismo o en apoyo al Bundismo, un movimiento judío socialista que pedía la autonomía judía
en la Europa oriental y que el yidis sea promovido como lengua oficial judía.

Muchos sionistas socialistas eran originarios de Rusia. Tras siglos de ser oprimidos por sociedades
antisemitas, los judíos habían sido reducidos a la obediencia, vulnerables, con desesperada
existencia en la que se les invitaba a seguir el antisemitismo. Sostenían que los judíos podían
escapar de su situación convirtiéndose en agricultores, trabajadores y soldados de su propio país.
La mayoría de los socialistas se rehusaron a perpetuar la religión como una "mentalidad de la
diáspora" entre el pueblo judío y establecieron las comunas rurales en Israel llamadas "kibutz"
(kibutzim en plural). Los principales teóricos del sionismo socialista incluyen a Moisés Hess, Nahum
Syrkin, Dov Ber Borojov y Aarón David Gordon, y entre las figuras destacadas del movimiento se
cuentan David Ben-Gurión y Berl Katznelson.

La mayoría de los sionistas socialistas consideraron el yidis como la lengua del exilio, adoptando el
hebreo como lengua común entre los judíos en Israel. El socialismo y el sionismo laborista eran
ardientemente secularistas con muchos sionistas ateos que se oponían a la religión. En
consecuencia, el movimiento a menudo tenía una relación antagónica con el judaísmo ortodoxo.

El sionismo socialista buscaba establecer un Estado Judío en el que considerara al judaísmo como
una nacionalidad, y que las bases del Estado estuvieran identificadas con el socialismo, es decir, el
trabajo comunal. Tuvieron gran fuerza desde la Segunda Aliyá, hoy en día conforman el partido
Avodá o Partido Laborista.

El sionismo socialista se convirtió en la fuerza dominante en la vida política y económica del Yishuv
durante el Mandato Británico - en parte como consecuencia de su papel en la organización de la
vida económica judía a través de la Histadrut - y fue la ideología dominante de la clase política en
Israel hasta las elecciones de 1977, cuando el partido Avodá fue derrotado.

Fundamental en la expansión del sionismo socialista fue la labor de movimientos juveniles en la


Diáspora, que educaron a la juventud judía en los valores del movimiento, capacitándolos también
para su futura vida en kibutzim en Israel. Algunos de estos movimientos continúan existiendo
hasta el día de hoy, como Hashomer Hatzair y Habonim Dror.

Sionismo revisionista

Artículo principal: Sionismo revisionista

El Sionismo revisionista fue un grupo fundado y dirigido por Zeev Jabotinsky. Durante el Mandato
Británico presionó a Gran Bretaña para permitir la inmigración judía en masa y para la formación
de un ejército judío en el Mandato.
El revisionismo fue muy popular en Polonia pero carecía del apoyo necesario desde la Tierra de
Israel. En 1935 la izquierda del revisionismo y la Organización Sionista formaron una alternativa, la
Nueva Organización Sionista. Se reincorporó a la Organización Sionista Mundial en 1946.

El Sionismo revisionista cree en el asentamiento de la tierra y se opone al Sionismo socialista. Los


revisionistas buscan mantener el tradicionalismo judío firme, como orgullo de la nación. Apoyan
mayormente la idea de volver a los límites geografícos del Estado judío de la antigüedad. Hoy en
día está representado por el Partido Likud, que es el partido más fuerte de Israel siendo
etiquetado como la derecha israelí.

Sionismo general

Sionismo general fue inicialmente el término empleado por los miembros de la Organización
Sionista Mundial que no se habían unido a una facción determinada o algún partido específico,
perteneciendo solamente a las organizaciones sionistas de sus respectivos países. A medida que
transcurrieron los años, los sionistas generales también crearon instituciones ideológicas y
formaron la Organización de Sionistas Generales, establecida en 1922 como el partido de centro
del movimiento sionista. Los preceptos de los sionistas generales incluían un sionismo al estilo de
Basilea, exento de posicionamientos ideológicos, es decir, con primacía del sionismo sobre
cualquier interés clasista, partidista o personal.

Sionismo religioso

Artículo principal: Mizrahi

Impulsado principalmente por el Rabino Kalisher, une los ideales de crear un Estado judío con la
religión. Su ideología se resume en una frase: "El Pueblo de Israel, en la Tierra de Israel, según la
Torá de Israel". Es decir, regir un Estado con bases religiosas y asentarse en toda la Tierra de Israel,
como lo marcaba el reinado de Salomón. Hoy en día representan al Partido Nacional Religioso
(Mafdal).

Otras variantes

Sionismo político

Su máximo exponente fue Theodor Herzl, y proponía el establecimiento de un Estado judío


soberano e independiente mediante métodos diplomáticos y políticos. Consideraba que, para que
surgiera un posible Estado judío, era más importante llegar a un acuerdo primordial con las
potencias mundiales para legitimar jurídica e internacionalmente la existencia del mismo, por lo
que primeramente se debían realizar acciones en el campo político para que triunfara la empresa
sionista.

Sionismo realizador

Propuesto por Menachem Ussishkin, proponía el establecimiento de asentamientos agrícolas y su


desarrollo. A diferencia del Sionismo político, consideraba más relevante para la creación de un
Estado judío que existieran las bases sólidas, demográficas y materiales en la tierra concreta
donde se crearía, lo que posteriormente daría lugar al reconocimiento político de la comunidad
internacional, por eso dedicaba sus esfuerzos principalmente a la inmigración judía antes que a la
actividad diplomática para convencer a la opinión pública.

Sionismo sintético

Buscaba la fusión de las ideologías políticas y realizadoras en objetivos comunes, fue propuesto
principalmente por Jaim Weizmann. Consideraba que no eran contradictorios los postulados del
Sionismo político con respecto al Sionismo realizador, pues sostenía que, para que se creara un
Estado judío, era necesario reconocimiento legal internacional y al mismo tiempo comenzar a
instalar las sólidas bases materiales en la tierra donde surgiría el nuevo Estado. En este sentido, no
priorizaba entre los esfuerzos diplomáticos alrededor del mundo por parte de las personalidades
influyentes y los proyectos migratorios de la juventud para establecer una población judía en el
futuro país. Este tipo de Sionismo marcó, desde el liderazgo de Weizmann en adelante, la actividad
histórica y el modo de llevarla a cabo en el movimiento sionista en la lucha por el establecimiento
del Estado hebreo, cuyos esfuerzos estarían dirigidos en la inmigración judía práctica (Aliyá) y al
mismo tiempo en presiones políticas para obtener reconocimiento legal por parte de la
comunidad internacional.

Sionismo espiritual

Propuesto por Ahad Haam, proponía que se creara un centro espiritual en Palestina, era opuesto
al de Herzl ya que separaba completamente la política de sus objetivos.

Movimientos de oposición (antisionismo)

Artículo principal: Antisionismo

Miembos del grupo judío ortodoxo antisionista y propalestino Neturei Karta con pancartas en las
que pone "Judaísmo y sionismo son extremos opuestos" y "Detener el hambre de los palestinos".

El sionismo no recibió en sus comienzos –finales de siglo XIX– el apoyo mayoritario de los judíos.
En particular, no contó con las simpatías de la mayoría de los judíos de Europa occidental, que
creyeron poder considerarse a sí mismos como ciudadanos con plenos derechos en sus respectivos
países, tras los aires de emancipación y tolerancia que trajo consigo la Ilustración y el estado
liberal decimonónico clásico. La forma más exacerbada de oposición a las ideas sionistas se
conoció como integracionismo (también llamado «asimilacionismo»), y afirmaba que el sionismo
era análogo al antisemitismo, en la medida en que ambos niegan la condición de nacionales de un
determinado país a los judíos. Una manifestación extrema de integracionismo es la conversión a la
fe cristiana. Un ejemplo célebre de antisionismo fue el de Edwin Samuel Montagu, ministro judío
del Gobierno británico que puso muchas trabas a la redacción de la Declaración Balfour
tachándola de antisemita. La oposición al sionismo existía también entre el movimiento Bundista
en Europa oriental, que buscaba la autonomía cultural de los judíos en los países donde vivían; así
como de la mayoría de los judíos ortodoxos. Entre estos últimos sigue habiendo algo de
ambigüedad e inclusive hostilidad al sionismo. El caso Dreyfus fue determinante para inspirar a
Herzl, al considerar al sionismo como única solución plausible y efectiva contra el antisemitismo
europeo. El impacto emocional del Holocausto convenció definitivamente a numerosos judíos
asimilados, socialistas y ortodoxos, refractarios con el sionismo, que quedaban en Europa.

En Europa oriental, lugar donde el sionismo se hizo fuerte debido en muy gran medida a las
incesantes persecuciones a que eran sometidos los judíos por el zarismo, la idea de un Estado
judío, o incluso de pueblo judío, fue rechazada por numerosos judíos miembros de organizaciones
revolucionarias, marxistas o anarquistas, quienes consideraban que la condición de judío derivaba
de la religión y que, una vez erradicada ésta, la distinción entre judíos y no judíos desaparecería.
Estas ideas no impidieron, sin embargo, que hubiese también un importante movimiento sionista
socialista.

La población árabe de Palestina, apoyada por la Liga Árabe, se opuso al sionismo, negándose a
aceptar la partición del Mandato Británico de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe,
según la recomendación de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947. Los conflictos
armados entre judíos y árabes preexistentes en la región antes de la partición de Palestina
desembocaron finalmente en la Guerra árabe-israelí de 1948 ante la proclama de independencia
por parte del Estado de Israel, y la negativa de los países árabes vecinos a reconocerlo
oponiéndose a la partición de Palestina. La guerra tuvo diferentes lecturas dependiendo de los
distintos análisis, por ejemplo Jacques Pirenne consideró que el Ejército de Liberación apostó por
la destrucción del naciente Estado judío, desencadenando «una guerra de exterminio» siendo
derrotado junto al Yarmuk, resultando vencedores los judíos y desencadenando la Liga Árabe una
potente ofensiva que fue rechazada en casi todos los frentes.13 Por su parte, Ilan Pappé, profesor
de la Universidad de Haifa, sostiene que la guerra de 1948 fue una limpieza étnica cometida por
Israel contra el pueblo palestino, razón por la cual lo que los israelíes conocen como «Guerra de la
Independencia» para los palestinos es la «Nakba», la «catástrofe».14 La guerra se saldó con el
exilio de cientos de miles de árabes palestinos, la ampliación de Israel más allá de los límites
previstos en el plan de partición de la ONU y la ocupación por parte de Egipto y Transjordania de la
parte asignada al Estado árabe y la zona internacional de Jerusalén. El conflicto se hizo sentir más
allá de las fronteras palestinas, ya que las comunidades judías que habitaban en países árabes
(muchas desde antes de ser arabizados e islamizados),15 se vieron obligadas a emigrar en las
décadas siguientes, víctimas potenciales del «antisionismo».16 El fenómeno tuvo características
diferentes según los países, aunque en general liquidó prácticamente las comunidades hebreas en
países árabes. Algunas fuentes17 hacen hincapié en la judeofobia y en las migraciones
inmediatamente posteriores a la guerra de 1948, mientras que otras18 señalan un proceso de
emigración mucho más largo y debido a una multiplicidad de factores, entre los cuales siguen
estando los ecos del conflicto árabe-israelí, a los que se añaden económicos, culturales y otros. He
aquí un cuadro que lo resume:

Judíos de los países árabes en Israel (1948-2002)

País Población judía 1948 Emigrados a Israel Población judía 2002

Argelia 140.000 24.000 20


Egipto 66.000 37.000 50

Irak 140.000 130.000 100?

Líbano 5.000 4.000 70

Libia 38.000 35.800 0

Marruecos 285.000 266.300 3.500

Siria 35.000 8.500 120

Túnez 130.000 52.000 1.500

Yemen y Adén 60.000 50.600 500

Total 899.000 608.200 5.860

Gran Bretaña, a pesar de haber dado el primer paso hacia la creación de un Estado judío con la
Declaración Balfour, dificultó por todos los medios la inmigración de judíos al Mandato Británico
de Palestina, incluso durante la Segunda Guerra Mundial (véase Libro Blanco de 1939) y vaciló en
el momento de facilitar su aplicación. Incluso llegó a plantearse su derogación para no perjudicar
sus intereses geoestratégicos en Oriente Medio ni dañar sus alianzas con los países árabes. Los
graves conflictos que los planes sionistas generaban entre la población árabe de Palestina también
aconsejaban a los británicos mantener el statu quo previo a la guerra (que se concretaba en el
llamado Libro Blanco de 1939) y esperar a que la ONU redefiniese el Mandato de la extinta
Sociedad de Naciones.

Aunque cada vez más minoritarios, en el seno del judaísmo sigue habiendo antisionistas por
razones religiosas y con diversos grados de oposición, como los jaredíes o algunos grupos
ultraortodoxos y relativamente minoritarios como Neturei Karta, estos últimos contrarios al actual
Estado de Israel,20 además de grupos laicos de judíos seculares disidentes y opositores al Estado
de Israel, 21 e intelectuales judíos independientes como Noam Chomsky, Norman Finkelstein,
Shlomo Sand; o personalidades gentiles opositoras al sionismo, como la periodista estadounidense
Helen Thomas.

La Resolución 3379

En 1975, en plena Guerra Fría, la Asamblea General de la ONU adoptó, por impulso de los países
árabes, y con el apoyo del bloque soviético y del no alineado, la resolución 3379, de carácter
declarativo y no vinculante, que asociaba al sionismo con el racismo (72 votos a favor, 35 en
contra y 32 abstenciones). El entonces embajador israelí y futuro Presidente de Israel, Jaim
Herzog, rompió el documento en pedazos delante de la Asamblea. En 1991 Israel puso la anulación
de la resolución 3379 como condición para su participación en la Conferencia de Madrid, lo que
llevó a que fuera derogada al aprobarse la resolución 4686 (111 a favor, 25 en contra y 11
abstenciones).

Reconocimiento de Israel en el mundo árabe e islámico


Egipto fue el primer Estado árabe que reconoció al Estado de Israel, y los demás lo harían después
de que la propia OLP reconociera el Estado judío en 1988. En la actualidad hay organizaciones
palestinas que reconocen el derecho a la existencia de Israel, aunque los dos partidos
mayoritarios, Hamás y Fatah, niegan a Israel ese derecho.23 Entre quienes siguen sosteniendo
posiciones antisionistas están las autoridades de Irán.

Particularidades del sionismo

El sionismo fue establecido sobre la base de la asociación entre el pueblo judío y la Tierra de Israel.
La aliyá a la Tierra de Israel es un tema recurrente en las oraciones judías. Los sionistas consideran
a los judíos que viven fuera de Israel como exiliados. El rechazo a la vida en la diáspora es central
en el sionismo. Subrayando esta actitud se encuentra el sentimiento de que la Diáspora restringe
el crecimiento total de la vida individual y nacional judía. Los sionistas generalmente prefieren
hablar en hebreo, una lengua semítica que se desarrolló en condiciones de libertad en la antigua
Judá, modernizada y adaptada a la vida cotidiana. A veces rechazan hablar en yídis, una lengua
que consideran afectada por la persecución cristiana. Una vez que emigran a Israel, muchos
sionistas rechazan hablar su lengua materna y toman nombres hebreos. Los principales aspectos
de la idea sionista se ven representados en la Declaración de Independencia de Israel:

La Tierra de Israel fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y
nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado
nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros.

Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le guardó fidelidad durante toda
su Dispersión y jamás cesó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad
política.

Impulsados por este histórico y tradicional vínculo, los judíos procuraron en cada generación
restablecerse en su patria ancestral. En los últimos decenios retornaron en masa.

El sionismo combate el antisemitismo [cita requerida]. Algunos sionistas creen que el


antisemitismo nunca desaparecerá (y que los judíos deben vivir con esto en mente) mientras que
otros perciben el sionismo como un vehículo para acabar con el antisemitismo.

Negación de la diáspora

Según Eliezer Shweid la negación de la vida en la diáspora es idea en todas las corrientes del
sionismo. Subrayando esta actitud estaba el sentimiento de que la Diáspora restringía el
crecimiento completo de la vida nacional judía.

Adopción del hebreo

Los sionistas prefieren hablar hebreo, una lengua semítica que se desarrolló bajo condiciones de
libertad en la antigua Judá y que dejó de hablarse alrededor del siglo I a. C, modernizándolo y
adaptándolo a la vida diaria. El responsable principal de la resurrección del hebreo como lengua
hablada a partir de su estado previo de lengua litúrgica fue precisamente un sionista, Eliezer Ben-
Yehuda. Los sionistas a veces rechazan hablar yidis, una lengua derivada del alto alemán medio
que consideran afectada por la persecución cristiana. Una vez que emigran a Israel, muchos
sionistas rechazan hablar su lengua materna en la diáspora y se ponen nuevos nombres hebreos.

Reacción al antisemitismo

En este tema, el historiador Zeev Sternhell distingue dos escuelas de pensamiento en el sionismo.
Una es la escuela liberal o utilitaria de Herzl y Nordau. Especialmente después del caso Dreyfus
dicen que el antisemitismo nunca desaparecerá, y ven el sionismo como una solución racional para
los judíos. La otra es la escuela nacionalista racional. Prevalece entre los judíos de Palestina, y ve el
sionismo como un proyecto para rescatar a la nación judía y no como un proyecto para rescatar a
los judíos. El sionismo fue un problema en el "Renacimiento de la Nación".

Antisemitismo y sionismo

En Francia, personalidades como Xavier Vallat, ministro de Vichy a las Cuestiones judías, o Lucien
Rebatet, escritor colaboracionista que reclamaba durante la guerra el exterminio de los judíos,
apoyaron Israel contra los palestinos.26

Los dirigentes del apartheid en sudáfrica, a menudo antisemitas, apoyaron Israel.

Figuras destacadas del Sionismo

Categoría principal: Sionistas

Abraham Isaac Kook

Mordechai Anielewicz

David Ben-Gurión

Eliezer Ben Yehuda

Arthur Koestler

Dov Ber Borojov

Max Brod

Nahum Goldmann

Theodor Herzl

Moses Hess

Moritz von Hirsch auf Gereuth

Zeev Jabotinsky

David Raziel
Shlomo Ben-Yosef

Uzi Narkis

Isaac Shamir

Charles Netter

Mordecai M. Noah

Leo Pinsker

Lionel Walter Rothschild

Abraham Stern

Joseph Trumpeldor

Otto Warburg

Jaim Weizmann

Albert Einstein282930

Menájem Beguin

Icchak Cukierman

Moshé Dayán

Simon Dubnow

Emma Lazarus

Isaac Rabin

Judaísmo reformista

El Judaísmo reformista (hebreo: ‫ )רפורמית יהדות‬es una de las grandes ramas de la religión judía
(Judaísmo rabínico) en la actualidad, de origen Ashkenazí, junto con el Judaísmo ortodoxo y el
Judaísmo conservador o masortí'. El Judaísmo reformista (también llamado "progresista" y
"progresivo") defiende la autonomía individual en lo relativo a la interpretación de los preceptos
religiosos (En hebreo: ‫ מצוות‬/ mitzvot).

Historia

El "espíritu reformista" en el Judaísmo tiene sus antecedentes en el profeta Nehemías (hebreo:


‫ )נחמיה‬y sus reformaciones entre 431 y 430 antes de Cristo. Incluso figuras como el Gaón de Vilna,
en tiempos más recientes, mostraron actitudes de claro pensamiento reformista. Sin embargo el
Judaísmo Reformista de la modernidad es una de las corrientes herederas del judaísmo
Progresista o Liberal que aparece en Alemania durante el Siglo de las Luces, aunque hoy en día
difiere significativamente de éste. A su vez estas corrientes fueron influídas por la Haskalá (en
hebreo: ‫" ;השכלה‬Iluminismo", "educación", de la raíz sekhel "intelecto", "mente"), también
conocida como el "Iluminismo judío". La Haskalá fue el movimiento que se desarrolló en la
comunidad judía europea a fines del siglo XVIII que tomó los valores del siglo de las luces,
buscando una mejor integración con el entorno e incrementar la educación del hebreo, la historia
judía y demás conocimientos seculares, fuera del ámbito de la escuela religiosa o yeshivá. En el
Siglo XIX, en un entorno histórico de evolución hacia la emancipación de los judíos, las tensiones
entre la sociedad moderna y el modo de vida de las comunidades hebreas tradicionales se
agudizaron.

El rabino Abraham Geiger

En ese contexto surge el rabino Abraham Geiger (1810 - 1874), llamado por algunos "el padre del
reformismo",2 Geiger preconizó un movimiento para la reformación del judaísmo, no de la Torá
(hebreo: ‫)תורה‬, como algunos de sus detractores contemporáneos equívocamente alegaron, y
trataría de subrayar la misión de los Judíos de difundir el monoteísmo y los preceptos (‫)מצוות‬
morales y éticos de la Torá. Sin embargo, se opuso tenazmente al traslado del Shabat al domingo y
se negó a oficiar ante una asamblea de fieles que había roto con la comunidad judía establecida.3
Geiger claramente hizo claro que sus esfuerzos no deben ser entedidos como "asimilacionistas",
sino como un intento de revertir la hegemonía cristiana y establecer la presencia judía en el marco
de la historia y pensamiento europeos”.4 De hecho el reformismo hizo posible que muchos judíos
de la época, alejados de la práctica de la religión y otros ya convertidos al cristianismo, regresaran
a la fe judaica. También previno que otros tantos terminaran convirtiéndose al cristianismo como
producto de la asimilación ya generalizada en aquel entonces.

El radicalismo de Samuel Holdheim

En ese momento nacen distintas corrientes de pensamiento que animan a los judíos a abrazar la
modernidad y a mezclarse con la sociedad exterior en distintos grados. El primero que tuvo una
existencia oficial fue el Movimiento Reformista, con los Jüdische Reform-Genossenschaft (Uniones
Judaicas Reformistas) de Frankfurt y Berlín. Samuel Holdheim, junto a Abraham Geiger, fue uno de
los principales rabinos de ese naciente movimiento reformista, y el que tenía la visión más radical.
Holdheim estaba a favor de la abolición de la circuncisión y propuso el traslado de los ritos del
Sabbat al domingo. La visión radical de judaísmo de Samuel Holdheim no fue abrazada por
Abraham Geiger y no prevaleció en el movimiento reformista. En la actualidad el reformismo no
conserva sus creencias o propuestas.

El reformismo en la Alemania del siglo XIX

"Israelitischer Tempel", Hamburgo. Remanentes de la primera sinagoga reformista en Alemania


(1818 - 1938.).

En sus comienzos el Movimiento Reformista contaba con corrientes diversas que preconizaban a
veces reformaciones y reformulaciones radicales en cuanto a teología y prácticas judaicas.
Basándose en el análisis histórico y en los Estudios judíos (Wissenshaft des Judentums) iniciados
por Leopold Zunz (1794-1886), negaban el valor de "intocable" a la Torá y al Talmud y
consideraban que algunas de las normas halájicas eran innecesariamente restrictivas, obsoletas y
sin base. Se simplifica la liturgia: se utilizaron libros de oraciones (sidur) en lengua vernácula, se
abreviaron los servicios y se añadió un sermón y un acompañamiento musical.
Templo Reformista Oberstraße, Hamburgo, Alemania (1931-1938)

Estas transformaciones se justificaron por medio de una visión algo Hegeliana de la historia que
hacía de ella una progresiva revelación, sustituyendo la tradicional visión de una revelación ya
terminada. Los judíos ya no eran un pueblo en el exilio a la espera de su propia salvación y volcado
sobre sí mismo, sino una comunidad presente en el mundo cuya misión era proclamar el
monoteísmo. Se abandona la idea de reconstruir el templo de Jerusalén y de volver con los
sacrificios, así como los rezos para el restablecimiento de un Estado propio. El Movimiento
Reformista en sus orígenes era antisionista y proponía la afiliación al país de residencia. A
diferencia del reformismo del siglo XX y del actual que abraza férreamente el sionismo.5 Esas
reformaciones testimoniaban una necesidad de renovación religiosa, pero también un deseo de
destacarse menos del resto de la sociedad, lo que está en el origen de algunas características que
les daban un aspecto exterior: nueva indumentaria para los rabinos, se adopta "templo" junto a
sinagoga como nombres del lugar de culto y la creación de un rito de confirmación para los
adolescentes.

La Unión Reformista de Berlín era la más radical, pero no todos los seguidores de este movimiento
progresista deseaban cambios tan radicales. Se produjeron encuentros entre rabinos en Brunswick
en 1844, en Fráncfort en 1845 y en Breslavia en 1846. No se consiguió la unanimidad y en 1854,
Zecharias Frankel (1801-1875), director del seminario de Breslavia, fundó el movimiento Masorti,
llamado "Conservador", progresista pero menos radical que muchas de las Uniones Reformistas.
Posteriormente el propio movimiento Reformista dio marcha atrás en algunas de sus propuestas
más radicales.

El reformismo en la actualidad

A mediados del Siglo XIX el Movimiento Reformista se implantó en América del Norte,6
especialmente en los Estados Unidos con el nombre de Unión para el Judaísmo Reformista (URJ), y
cuenta allí con numerosos adherentes (la mayoría de los judíos practicantes manifiestos son
reformistas). También se implantó en Israel [1], en el Reino Unido (Liberal o Reform), en los Países
Bajos, en Francia, en España [2] en América Latina y en el Caribe (Puerto Rico, Islas Vírgenes, Cuba,
Curaçao y Jamaica). [3] [4] [5] A pesar de haber nacido en Alemania, el judaísmo liberal se ha
convertido hoy en día en un Movimiento Reformista de claro predominio estadounidense.

En Israel, los Reformistas (al igual que los Conservadores) durante un tiempo no tuvieron un peso
significativo. Sin embargo existen hoy en día comunidades cuya actividad crece. Las tensiones con
los ortodoxos (y aún más con los jaredíes) son a veces importantes.
La mayoría de las comunidades Reformistas se agrupa en la Unión Mundial para el Judaísmo
Progresista7 (World Union for Progressive Judaism), fundada en Londres en 1926, y cuya sede está
en Jerusalén. La WUPJ agrupa a un millón y medio de personas en cuarenta países. En 2006 tuvo
lugar la ordenación de tres rabinos en Alemania, surgidos del colegio Abraham Geiger de Potsdam,
de inspiración liberal. Son los primeros rabinos ordenados en ese país tras el nazismo.

Principios

No pretenden ser dogmáticos; [6]8

La existencia, la singularidad y la unidad de Dios.

La eternidad y la naturaleza espiritual de Dios.

La Torá fue inspirada y es progresivamente revelada por Dios.

La propagación del Monoteísmo Ético.

La ciencia (‫ )ומדע תורה‬deberá ser parte de la guía para un reformismo sistemático, que enfoque a
la humanidad como primer objetivo. Basado en el racionalismo de Maimónides o Rambam (del
acrónimo hebreo, ‫)ם"רמב‬.

La afirmación de los tres pilares del Judaísmo: Dios, la Torá e Israel.

La adaptación y respuesta del Judaísmo a los desafíos de la actualidad, como siempre lo ha hecho
para poder sobrevivir. El Judaísmo ha de ser purificado y la maleza recortada.

La llegada de la Era Mesiánica es responsabilidad de todos; judíos y no judíos.

Práctica

Sidur Reformista Imanu-El, Nisenbom

Entre los judíos reformistas existen los siguientes planteamientos:1

Adhesión exclusiva a la Torá y al resto del Tanaj como escritura inspirada por Dios. También son
consultadas las obras de la literatura rabínica llamada "torá oral", a saber Mishná y Guemará
(Talmud), el Midrash y la literatura medieval como el Mishné Torá. De igual modo se tratan con
alta valoración (y de uso constante e indispensable) la Responsa y el Sidur (libro judío de
oraciones). Para los reformistas la "torá oral" (y por ende la Halajá), aunque es reconocida como
parte de los "textos sagrados" junto al Tanaj,9 no es considerada como “revelación divina”, sino
más bien como un conjunto de opiniones y reflexiones inspirados en la Torá "escrita" en muchos
casos, con un alto grado pureza ética la cual contribuyó a sus pensadores y autores a buscar una
íntima aproximación a Dios, pero no tiene un origen necesariamente divino. Por lo tanto el
reformismo considera equivocados a los movimientos que le conceden autoridad definitiva a la
halajá tradicional o que alegan que su abordaje sobre la halajá es la única o más auténtica
expresión del Judaísmo. La Torá "escrita" (la única existente para el reformismo) es tratada como
revelación progresiva o "documento vivo".

Rechazo de la segregación sexual y defensa de los derechos de la mujer y las minorías sexuales.10
Hombres y mujeres rezan en las sinagogas reformistas de manera conjunta. El reformismo fue el
primer movimiento en comenzar la ordenación (hebreo: ‫ )סמיכה‬de mujeres rabinos.

Ausencia de integrismo en su interpretación de los preceptos religiosos. Dichos preceptos fueron


escritos por personas influidas por su sociedad, y no debe realizarse una interpretación literalista,
sino adecuada al contexto.

Firme compromiso con la justicia social y la reparación del mundo. (Tikún Olam).

Consideración del Mesías judío como símbolo de una sociedad idílica (Era Mesiánica) en la que se
cumplen los principios de paz y fraternidad, y no como una persona individual que instaurará
dicho orden.

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