TERAPIA MULTIFAMILIAR
Contraportada tanto Claudio como Javier, han asistido en los últimos años a diversas formas de atención
en SM criticas con las clásicas, donde se incorpora las voces de las personas que sufren y su familia o
sociedad como recurso terapéutico.
Entre ellas está la TMF, donde se realiza intervenciones terapéuticas a través de grupos formados por varias
familias en las que los mecanismos de la terapia familiar y grupal se potencian mutuamente.
También hace análisis de la TIF, que es un modelo de terapia multifamiliar integrador ecléctico que se inspira
en la teoría del apego y las practicas dialógicas y colaborativas. Se aborda problemáticas humanas a través
de compartir y aprender junto a los demás.
CAPÍTULO 1
TERAPIAS MULTIFAMILIARES
Introducción
Si bien aun no hay modelo sostenibles científicamente que explique cómo y por qué algunas personas
desarrollan trastornos psíquicos y exclusión social, sí existe constatación de la influencia de factores
culturales, sociales y relacionales en la génesis y perpetuación de los problemas mentales. Pese a ello,
se prioriza el plano biológico y alejándose cada vez más de los enfoques de índole psicoterapéutico. Donde la
atención adolece de los principios éticos humanos básicos al subestimar las capacidades de las personas y
no incluirlas siquiera en la decisión de sus propios tratamientos, perpetuando la alienación social y redundar
en iatrogenia a través de la imposición de pautas conductuales o farmacológicas que sustituyen valores
humanos como la responsabilidad de la propia vida. Numerosos profesionales y colectivos de usuarios
claman por formas más respetuosas, humanas y efectivas que promuevan su implicación activa en el diseño
y gestión de los servicios y en la toma de decisiones acerca de la planificación de sus propios procesos
terapéuticos. Por otro lado, entramos en una nueva en la que las novedosas investigaciones en neurobiología
dan apoyo científico a la psicoterapia como medio de transformación de nuestras redes neuronales y en el
que programas basados en las prácticas psicoterapéuticas más sociales ofrecen resultados alentadores. De
esto nace la TMF como una nueva forma de entender y aplicar el tratamiento, a medio camino entre la
psicoterapia y la intervención social, aunando los aspectos más útiles de las técnicas, encuadres y formas
de intervención de los modelos ya existentes y son aplicables en el abordaje de cualquier problemática
humana en todo tipo de institución.
El modelo multifamiliar confía en el poder de la interacción de cada uno de nosotros con el resto de las
personas de nuestro entorno familiar y social, método sencillo, práctico y humano de tratamiento que
supone una manera más ecológica y democrática de entender y actuar sobre las problemáticas del ser
humano y que gracias a su eficiencia y bajo coste podría llegar a expandirse como un modelo universal de
atención sociosanitaria.
A qué llamamos terapia multifamiliar
Se tiene que delimitar el término que no está exenta de confusión pues es utilizado para denominar una
pluralidad de intervenciones que tienen en común la reunión de varias familias en un mismo espacio
terapéutico.
La TMF no es solo un método o herramienta terapéutica específica, sino un setting que permite el desarrollo
de otras modalidades terapéuticas tales como la terapia unifamiliar, la terapia de pareja e incluso la terapia
individual. Hay varias definiciones pero la que prima es aquella donde la TMF es la que define su riqueza en
la heterogeneidad de la composición del grupo y su apertura a personas con cualquier problemática (García
Badaracco, 2000, Sempere, 2015). En cuanto a la composición del grupo multifamiliar, la mayoría de autores
plantean un contexto de asistencia abierto a cualquier persona representativa del entorno familiar o social y
aceptan la presencia de personas que acuden solas, sin ningún otro representante familiar. En cuanto al
numero algunos restringen la participación a los familiares co-sanguíneos o que exigen la presencia de al
menos dos generaciones en el grupo, pero Laqueur, señala un número óptimo de cinco o seis familias para
realizar una intervención adecuada, sin embargo hay experiencias de grupos formados por desde sólo dos
familias hasta grupos de incontables familias (Badaracco. Tampoco existe unicidad en cuanto al número de
coterapeutas que conducen el grupo, aunque en general se refiere un mínimo de dos. Se describen
experiencias tanto en grupos abiertos como cerrados en función de la posible incorporación progresiva de
familias, siendo varios los autores que señalan el enriquecimiento de la experiencia terapéutica con la entrada
de nuevas familias.
Se excluyen a la que restringen a solo familiares sin que estén presentes los pacientes o donde las
experiencias únicamente están basadas en talleres psicoeducativos, en otras palabras donde la intervención
terapéutica propiamente dicha no es el objetivo primordial. Por otro lado, son diversas los nombres que se
han atribuido al modelo multifamiliar. Multiple family group therapy (Laqueur et al), Multiple family therapy
(Bowen, 1976); Multiple family group therapy (Behr y otros); Multifamily therapy (Boylin et al) y Multiple family
sessions o Family meetings (Shaefer, 2008).
Del marco individual al contexto multifamiliar
Son múltiples las experiencias que podrían considerarse como pasos intermedios desde las primeras terapias
individuales hasta la complejidad del contexto multifamiliar. Cabe destacar varios dispositivos terapéuticos
que se vienen dando desde la segunda mitad del siglo XX donde se incluyen diferentes profesionales –
multidisciplinares- y que amplían el foco del tratamiento a través de incluir a los componentes del entorno
social tales como:
- Las comunidades terapéuticas desarrolladas por Maxwell Jones (1953) utilizó los principios del
psicodrama. La función terapéutica debía ser asumida por todos -profesionales, familiares y pacientes- con
reuniones diarias en las que todos los aspectos relacionados con la institución eran debatidos dentro de un
proceso marcado por la horizontalidad y la democratización de las relaciones.
- Francesc Tosquelles (Francia), introdujo lo que él mismo denominó colectividad terapéutica y que ha
transcendido internacionalmente como psicoterapia institucional, donde se ofrecía a los pacientes
hospitalizados en SM, la posibilidad de participar y asumir responsabilidades en la gestión de su tratamiento
(primaba la escucha polifónica) ya que todos los miembros de la institución eran parte de una misma
comunidad y tenían una función terapéutica así como que debían cuestionar y luchar contra la verticalidad en
las relaciones intrainstitucionales.
- Ewen Camero (1960), en Canadá, y Joshua Bierer, en Londres, sentaron las bases del programa del
hospital de día, tratamientos intensivos en los que las modalidades de terapia grupal y familiar tienen un
papel preponderante. En este mismo periodo surgen en EEUU los centros de salud mental comunitaria, los
cuales tuvieron que hacer uso de la terapia de grupo para dar respuesta a la elevada demanda de atención.
- Patrick de Maré (1974) propone el grupo grande, aquí el contexto cultural tiene un importante papel.
Paralelamente al auge de las terapias grupales surgen experiencias de terapia familiar que demuestran ser
eficaces (Pharoah et al, 2000; Gaebel et al., 2005; Petersen et al., 2005) y que a menudo se asocian a
terapias grupales en las que participan los familiares de los pacientes (más en ezq) que en su mayoría eran
psicoeducativos y con la finalidad de reducir los niveles de emoción expresada de los familiares, pero el
paciente identificado no es incluido en el grupo.
La mirada crítica de movimientos como el Diálogo Abierto (Seikkula, 1994) cuestiona la ética de algunas de
estas intervenciones enfocada únicamente en lo organicista, alienando con ello al paciente identificado. Por
otro lado, algunos autores han subrayado las similitudes entre la terapia de familia y la terapia de grupo
(Hines, 1988), demostrando incluso que las familias pueden ser vistas como un grupo y que la teoría familiar
puede ser utilizada como un recurso en la terapia grupal. Desde esta perspectiva, la terapia grupal y la
terapia familiar podrían potenciarse a través de la combinación de ambas dentro de un mismo
encuadre a través de la terapia grupal multifamiliar. De ello, otros autores han estudiado los procesos de
desarrollo grupal y los han aplicado y comparado con el grupo multifamiliar (Colangelo y Doherty, 1988 y
otros) señalando que en el grupo multifamiliar las familias individuales no sólo se benefician de la terapia
familiar, sino también de las experiencias terapéuticas grupales.
Bases terapéuticas de las terapias multifamiliares
Como señalamos previamente, no existe una única TMF sino diversos modelos en función del paradigma
teórico subyacente a la intervención. Los programas multifamiliares son muy variados tanto en estructura,
frecuencia, duración y número de sesiones, etc. En el caso del grupo multifamiliar se hace referencia a un
sitio en el que pueden desarrollarse múltiples procesos terapéuticos concomitantes con elementos comunes
basados en los factores terapéuticos procedentes de la teoría de los grupos y de la teoría de los sistemas
familiares y en la que la terapia grupal actúa como engranaje que potencia los procesos de cambio tanto a
nivel individual como sobre las dinámicas familiares.
Sin embargo, el modelo de terapia multifamiliar posee características intrínsecas propias que van más allá de
la sumatoria de la terapia de grupo y de la terapia de familia, ante esto Peter Laqueur, considerado el creador
de la terapia multifamiliar, afirma al respecto que “es terapia grupal para mútliples familias”) y la define como
única y distinta a otras formas de terapia porque permite a la comunidad entrar dentro de la terapia a través
de las otras familias (1976).
La unicidad de las terapias multifamiliares radica en que el hecho de que el grupo multifamiliar reúne todos
los contextos terapéuticos posibles interviniendo sobre varios planos: Individual (sobre cada individuo
participante), 2) Familiar (sobre la dinámica de cada familia presente), 3) Grupal (sobre las dinámicas
grupales subyacentes) y 4) Social (sobre marco social representado por el resto de familias participantes).
El grupo multifamiliar permite que cada persona pueda vivir la experiencia de sus propias dinámicas
familiares a través de otras familias sin sentirse tan presionado por su propio contexto familiar como en una
terapia familiar. Los sentimientos de culpa, de frustración, de rabia y de pérdida de las expectativas
puestas en su familiar sintomático van dejando paso a la tolerancia, la comprensión y la asunción de
metas más asequibles. A diferencia de otros terapias, se puede trabajar en el aquí y ahora los conflictos con
el miembro sintomático presente; no se trata de escuchar qué cuentan los padres de sus hijos, sino
cómo danzan ante los ojos de los terapeutas y los de las otras familias, con la riqueza añadida de los
coterapeutas “espontáneos” que conocen bien el problema: los otros familiares (Whitaker).
La principal meta de la conducción del grupo multifamiliar estriba en conseguir un clima emocional seguro en
el que los participantes encuentren un lugar donde se atrevan a quitarse las máscaras que los protegen de
respuestas hirientes por parte de otras personas y se conecten íntimamente con sus propias vidas así como
con los procesos psicológicos de los otros (Bowen). El fin último es facilitar que los participantes realicen su
proceso terapéutico a través de restaurar sus relaciones intra y extrafamiliares (García Badaracco).
Colectivos sobre los que se aplica
La pluralidad de contextos en los que se ha aplicado el modelo multifamiliar es proporcional a la diversidad
autores que han descrito su experiencia.
a. Contextos de salud mental
Son los más referidos en la bibliografía: unidades de ingreso psiquiátrico (de corta, media y larga estancia),
hospitales de día, unidades de atención ambulatoria y centros de día, tanto en instituciones públicas como
privadas. En algunas áreas de salud la terapia multifamiliar ha llegado a convertirse en la actividad que
vertebra y organiza la atención sanitaria, tal y como es el caso del Área de Salud Mental Infanto-Juvenil de
Orihuela –España. Hay más referencias bibliográficas acerca de modelos dedicados al abordaje
psicoeducativo y multifamiliar de pacientes con primeros episodios psicóticos. En relación con otros
diagnósticos, encontramos publicaciones sobre el modelo multifamiliar en torno a trastorno bipolar, depresión
mayor, adicciones, trastornos alimentarios, trastorno de personalidad borderline, trastorno obsesivo-
compulsivo, patología dual, terapia de pareja o trastornos infanto-juveniles.
b. Contextos sanitarios generales:
En hospitales generales y centros de salud con pacientes con un amplio abanico de diagnósticos somáticos y
sus familias, tales como problemas neurológicos (demencias, enfermedad de Parkinson…), enfermedades
renales, diabetes, asma, cáncer, enfermedades auto-inmunes, enfermedades cardíacas, VIH-sida,
discapacidad física, enfermedades neuropediátricas y pediátricos generales (Juanico, 2016).
c. Contextos educativos:
Existen referencias a grupos multifamiliares llevados a cabo en centros escolares como complemento a las
actividades académicas, de forma que las experiencias de escuelas de padres se transforman en escuelas de
familias, con la inclusión del alumno en la actividad grupal.
d. Contextos sociales y comunitarios
Se describen en centros sociales, centros de atención a la infancia en riesgo, centros de atención a colectivos
desfavorecidos y asociaciones de colectivos diversos. Algunas de estas experiencias consisten en grupos
multifamiliares abiertos a toda la comunidad y donde cualquier ciudadano está invitado a participar, tal es el
caso de los grupos del A.P.A en Buenos Aires de la Asociación Salud Mental en Elche o de la Asociación
ABD en Madrid y Barcelona. Destacamos además la iniciativa del área de Servicios Sociales del
Ayuntamiento de Madrid (España) que en los últimos años fomenta la puesta en marcha de espacios
terapéuticos multifamilares en sus dispositivos dedicados a la protección del menor.
6. HISTORIA DE LA TERAPIA MULTIFAMILIAR
EEUU, Argentina y Europa Occidental son los tres focos mundiales donde la terapia multifamiliar ha
alcanzado mayor difusión. No existe una clasificación consensuada de los modelos, se han descrito hasta diez
modelos diferentes en función de sus aportes teóricos.
Aquí detalla los principios históricos de la TMF
Las primeras experiencias multifamiliares (EEUU), la 1º data en 1953 por Joseph Abrahams y Edith
Varon, quienes reunieron a varias madres y a sus hijos diagnosticados de esquizofrenia con un fin de
observación de los vínculos simbióticos entre madres e hijos, comprobar la teoría esquizofrenógena
de las madres sobre los pacientes diagnosticados de psicosis.
La utilización propiamente terapéutica de los grupos multifamiliares se inició en los años 1960 con el
psiquiatra Peter Laqueur, quien es considerado como el pionero de la terapia multifamiliar. El
estuvo a cargo del grupo de pacientes con f20 en hospital de Nueva York. Observó que los familiares
en las salas de espera hablaban espontáneamente intercambiando experiencias sobre su convivencia