TRABAJO : LAS PARABOLAS
DE JESUS
Coordinadora: Yajaira Feria Secretaria: Yacira Briceño
QUE SIGNIFICA EL TERMINO PARABOLA:
Parábola deriva del griego "parabolé", término que sugiere una comparación.
QUE SON LAS PARABOLAS:
En el antiguo testamento se define como un simple proverbio, la narración llena de
metáforas.( Las metáforas son imágenes, conceptos o ideas que guardan entre sí una
relación sutil que es convocada o sugerida cuando aparecen asociadas en un texto, y que
produce relaciones impresionantes que redimensionan el significado literal de las
palabras.)
En el nuevo testamento Jesús establece comparaciones, ejemplos de la vida cotidiana
partiendo de la realidad para comunicar un mensaje religioso o moral al oyente o lector
donde lo más importante es la enseñanza y a la vez invita a una decisión personal.
En el nuevo testamento es más concreta la definición en Mateo 13 10-17 los apóstoles le
preguntan a Jesús por que enseñaba con parábolas. El responde
“Oirán pero no entenderán, miraran pero no verán. Porque la mente de este pueblo
esta embotada, tienen tapados los oídos y los ojos cerrados, para no ver nada con sus
ojos ni oír con sus oídos, ni entender con la mente ni convertirse a mí para que yo los
cure”
Los hebreos definían como comparaciones con el termino MASHAL que en la biblia
griega de los setentas se traducía como parábolas.
CARACTERISTICAS DE LAS PARABOLAS:
Cosas que sucedían en la época
La profesión o la condición de algunos personajes
Usos y prácticas de la época
Enseñanzas de la ley que se habían olvidado
Aspectos de carácter psicológico o emocional que explican las reacciones de
los diversos personajes incluyendo las de Jesús.
CUAL ERA LA FINALIDAD DE JESUS DE HABLAR EN PARABOLAS
Jesús no contaba parábolas para divertir al auditorio sino para exponer su mensaje,
explicitarlo y aclararlo, y muy especialmente, para interpelarles.
a) Uno de los propósitos fundamentales de las parábolas de Jesús es exponer los
principios fundamentales de su enseñanza. El centro del mensaje de Jesús es el Reino de
Dios y las parábolas pretenden desvelarnos un aspecto fundamental de este Reino. Para
el judío de aquellos tiempos el Reino de Dios era la personificación de la esperanza de
salvación, la llegada del Reino de Dios se aguarda como liberación, como realización de la
paz y la justicia. Jesús imprime a esta esperanza escatológica una dirección nueva: el
Reino de Dios se cumple ahora. No sólo comienza a cumplirse el Reino, comienza también
el escándalo. Un desconocido con un grupo de incultos, rodeado de gente de mala fama
¿iba a hacer realidad la esperanza del cambio, el Reino de Dios? No parecía fácil la
empresa. la gente permanece incrédula y desconcertada. Es comprensible que en esta
situación Jesús comience a hablar del Reino de Dios en parábolas: el grano de mostaza,
que es la más pequeña de las semillas; la levadura que fermenta y crece; el sembrador...
- b) El mensaje del Reino no sólo se "conoce", hace falta construirlo. Por eso Jesús busca
una reacción en el oyente. Esto lo logra con unos finales imprevistos y desconcertantes de
las parábolas. Sus finales rozan lo absurdo (p. e. dejar crecer el trigo con la cizaña)
causando sorpresa en el oyente. No se puede entender que alguien escuchara una
parábola a Jesús y permaneciera impasible ya que cuestionan el orden social, moral y
religioso de su tiempo. El mensaje del Reino de Dios como nueva sociedad justa, fraterna
y solidaria implica radicalidad en las decisiones. Por eso, las parábolas incitan a
comprometerse a favor de Jesús y su mensaje o a rechazarlo.
COMO SE CLASIFICAN LAS PARABOLAS:
1. Jesús anuncia el reino de los cielos: son parábolas que Jesús dijo en Galilea en
torno al lago correspondiendo a la primera época de su predicación y nos habla de
cómo es el reino de Dios Ejemplo la parábola del sembrador, del tesoro y la perla y
de la levadura.
2. Las parábolas de la misericordia de Dios: estas parábolas son el centro de la
predicación de Jesús nos habla de cómo es Dios cuáles son sus actitudes y nos
revela que Dios es el padre de todos. Ejemplos: parábola de la oveja perdida,
obreros de la viña, parábola del hijo prodigo.
3. Las parábolas que contraponen dos comportamientos: son parábolas que
muestran dos realidades diferentes, que se contraponen y solo una de ellas es
válida. Ejemplo: el fariseo y el publicano, el deudor despiadado, las vírgenes
prudentes y las necias.
CUANTAS SON LAS PARABOLAS EN LA BIBLIA:
Se dice que son entre 35 hasta 72 parábolas
Parábolas en el Antiguo Testamento
Jue 9.7–15; 2 Sam 12.1–4; 2 Sam 14.1–7; Is 5.1–7; Ez 15; 16; 17.1–10; 19; 31.1–9;
34.
En la tabla aparecen la gran mayoría de las parábolas, o relatos que son tenidos como
parábola en el nuevo testamento.
# Parábola Mateo Marcos Lucas
1 El sembrador 13, 3-18; 4, 13-20 8, 4-8; 11-15
2 La cizaña en el trigo 13,24-30 . .
3 El grano de mostaza 13, 31-32 4, 30-32 13, 18-19
4 Levadura en la masa 13, 33 . 13, 20-21
5 Ciego que guía a otro ciego 15, 14 . 6, 39
6 Viñadores homicidas 21, 33-46 12, 1-12 20, 9-19
7 Invitados que no van a cenar 22, 1-10 . 14, 16-24
8 Invitados sin vestido de fiesta 22, 11-14 . .
9 Higuera que no hecha fruto 24, 32-33 13, 28-29 21, 29-31
10 Médico ¡cúrate a ti mismo! . . 4, 23
11 Remiendo nuevo 9, 16 2, 21 5, 36
12 Vino nuevo 9, 17 2, 22 5, 37-39
13 Rico tonto . . 12, 16-21
14 Dueño casa y llega ladrón 24, 42-14 . 12, 39-40
15 Higuera estéril . . 13,6-9
16 Los invitados eligen puesto . . 14, 7-11
17 Oveja perdida 18, 12-14 . 15, 4-7
18 El juez y la viuda . . 18, 1-8
19 El fariseo y el publicano . . 18, 9-14
20 Talentos 25, 14-30 . 19, 11-27
21 Tesoro escondido 13, 44 . .
22 Perla preciosa 13, 45-46 . .
23 Red echada en el mar 13, 47-50 . .
24 Dueño que saca lo nuevo y viejo 13, 52 . .
25 Lámpara bajo el celemín 4, 21-23 . 8, 16-17; 11, 33
26 Como juzguéis, así seréis juzgados 7, 2; 13, 22 4, 24-25 8, 18
27 Grano que crece solo . 4, 26-29 .
28 Los dos hijos envidos a la viña 21, 28-32 . .
29 Reino dividido 12, 25a 3, 24 11, 27
30 Casa dividida 12, 25b 3, 25 .
31 Fuerte vencido por otro más fuerte 12, 29 3, 27 11, 21-22
32 Dracma perdida . . 15, 8-10
33 Padre que da cosas buenas a sus hijos 7, 9-11 . 11, 11-13
34 Hombre que edifica su casa 7,24-27 . 6, 47-49
35 Niños que juegan en la plaza 11,16-19 . 7, 31-35
36 Oveja que cae al pozo 12,11-12 . 14, 5-6
37 Impuesto que cobran los reyes 17, 25b-26 . .
38 Siervo cruel 18, 23-35 .
39 Trabajadores de la viña 20, 1-16 . .
40 Siervo en ausencia del amo 24,45-51 . .
41 Diez vírgenes 25, 1-13 . .
42 Pastor que separa ovejas y cabritos 25,32-33 . .
43 Hombre que se va de casa . 13, 33-37 ..
44 Acreedor que perdona a sus deudores . . 7, 41-43
45 Buen samaritano . . 10, 30-37
46 Amigo inoportuno . . 11, 5-10
47 Añadir un codo a su estatura 6, 27 . 12, 25-26
48 Siervos que esperan el regreso del amo . . 12, 35-38
49 Hombre que construye una torre . . 14, 28-30
51 Rey que se enfrenta a otro . . 14, 31-32
51 Administrador infiel . . 16, 1-9
52 Lázaro y el rico . . 16, 19-31
ANALISIS DE LA PARABOLA LA HIGUERA ESTERIL
Parábola la higuera estéril: Lucas 13:6-9
Les Conto esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña; fue a buscar
higos en ella, y no los encontró. Dijo al viñador “hace ya tres años que vengo a buscar
higos en ella y no los encuentro. Córtala ¿Por qué va a ocupar un terreno inútilmente?.
El viñador dijo: “Señor, déjala también este año; yo cavaré alrededor y le echare abono,
a ver si da higos; si no da nada, la cortas”.
Palabra de Dios.
No podemos seguir nuestro propio camino y pretender dar los frutos que se dan en los
caminos de Dios.
La esterilidad de los frutos es la consecuencia lógica de una vida que no está centrada en
la voluntad del Señor. De ahí, la importancia de entrar por los caminos del Señor y de
abandonar nuestros propios caminos.
Una señal de si vamos por nuestros caminos o por los del Señor es pensar en los frutos
que estamos dando, pero en nosotros. Porque a veces pensamos en dar frutos en los
demás mediante nuestro apostolado, pero sin preocuparnos de dar fruto nosotros.
REFLEXIÓN
En el fondo de cada uno de nosotros hay una vocación, la que sea, pero el Señor espera
de nosotros un fruto determinado.
La esterilidad, como la de la higuera de la parábola, puede darse porque uno no se atreve
a seguir su propia vocación o porque no se decide a ir dando pasos en el cumplimiento de
lo que Dios le va pidiendo.
Es posible que nosotros dedicados al Señor estemos años y años como aparcados en el
mismo sitio, con los mismos defectos, con las mismas cosas buenas, con la misma
mediocridad, como si la acción de la gracia de Dios no contase para nosotros.
Es grave para quienes han consagrado su vida al Señor, queriendo vivir con radicalidad el
evangelio, y son incapaces de dar pasos decididos y serios en su fidelidad al Señor.
Todo son promesas y buenas palabras, pero año tras año, el Señor queda esperando los
frutos.
PIENSA EN TU VIDA
Quizá también se podrían repetir respecto de ti las palabras del dueño de la higuera: “Ya
hace tres años que vengo en busca de higos a esta higuera, y nunca los tiene”. Porque
en realidad, ¿qué fruto estás dando para Dios?
Piensa en cómo Dios ha cuidado de ti. Toda tu vida se desenvuelve entre gestos
amorosos.
Reflexiona sobre todo lo que has recibido de El y sobre las personas que ha puesto junto a
ti.
Te ha dado una vocación, es decir, te ha dado su confianza
Reconocemos el cariño inmenso que Dios nos tiene?
Dios no puede hacer más. Pero como el amor pide amor, también Jesús busca tu amor. Él
nos ha entregado todo su amor, es decir, su vida; llegó a morir por nosotros. ¿Hasta
cuándo tendrá que esperar para encontrar los frutos de nuestro amor?
CUESTIONEMONOS?
¿Crees que está satisfecho el Señor con lo que haces?
¿Estás tomándote en serio dar frutos para el Señor?
¿O estás dándole largas al asunto, diciéndole al Señor que mañana o que el año que
viene? ¿Y así, un día y otro, un año y otro?
¿Cómo y en qué te estás queriendo comprometer por el Señor? ¿Hasta qué extremo?
¿Sin condiciones?
¿Te tomas en serio tu vocación? ¿La vas siguiendo? ¿Vas dejando atrás lo que no es
compatible con ella? ¿Tienes frondosas hojas, pero sin frutos de obras de servicio y de
generosidad con el Señor?
Una manera de no tomarnos en serio nuestra vocación, es dar un primer paso y no dar los
siguientes. Damos el primer paso en serio cuando decidimos ingresar en la formación
específica. Pero, a partir de ahí, vienen otros pasos que debemos dar: tomarnos en serio
la oración, el estudio, la vida comunitaria, la apostólica…
Pregúntense? Puede haber muchos años de esterilidad en una vida consagrada. Que no
sea así la nuestra.