100% encontró este documento útil (1 voto)
931 vistas132 páginas

El Rio San Salvador

El documento describe la historia de la navegación fluvial en el Río San Salvador en Uruguay desde mediados del siglo XIX hasta 1930. Resalta que el río ofrecía 23 km de fácil navegación y conectaba directamente con el Río Uruguay. Explica que la primera embarcación que prestó servicio regular de transporte de pasajeros y cargas entre Dolores y el Río Uruguay fue el vapor "Lucero" en 1886, seguido por otros vapores como el "Chaná Oriental", "Río San Salvador", "Jura", "Águila",

Cargado por

Hector Volpe
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
931 vistas132 páginas

El Rio San Salvador

El documento describe la historia de la navegación fluvial en el Río San Salvador en Uruguay desde mediados del siglo XIX hasta 1930. Resalta que el río ofrecía 23 km de fácil navegación y conectaba directamente con el Río Uruguay. Explica que la primera embarcación que prestó servicio regular de transporte de pasajeros y cargas entre Dolores y el Río Uruguay fue el vapor "Lucero" en 1886, seguido por otros vapores como el "Chaná Oriental", "Río San Salvador", "Jura", "Águila",

Cargado por

Hector Volpe
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ht

tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
lo
RIO SAN SALVADOR

gs
po
t.c
om
.u
y/
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
RIO SAN SALVADOR

lo
gs
po
t.c
om
.u
y/
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
lo
RIO SAN SALVADOR

gs
po
t.c
om
.u
y/
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
RIO SAN SALVADOR

lo
gs
po
t.c
om
.u
y/
RIO SAN SALVADOR

RIO SAN

y/
.u
SALVADOR

om
t.c
po
EMILIO HOURCADE LEGUISAMO
gs
lo
.b
al
vi
flu
no
ia
sor
://
tp
ht

DICIEMBRE 2011

[email protected]
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
RIO SAN SALVADOR

lo
gs
po
t.c
om
.u
y/
RIO SAN SALVADOR

PRÓLOGO
Tres importantes ríos posee el Departamento de Soriano, los cuales le dan posibilidades únicas para
la navegación fluvial en el Uruguay.
Por un lado el Río Uruguay, con 50 km. de río completamente navegables, por otro lado el Río Negro,
que si bien posee aproximadamente unos 70 km. de relativa fácil navegación, un siglo atrás se
intentó utilizarlo desde Paso de los Toros hasta la desembocadura, contando Soriano con cerca de
200 km. de costa sobre el mismo, y por último el Río San Salvador, que ofrece 23 km. de fácil
navegación y comunicado directamente con el caudaloso Uruguay.
De esta manera podemos contar con aproximadamente 270 km. de ríos navegables que en algunos
casos aun siguen siendo utilizados y en otros ya no, debido a la falta de profundidad o a la instala-

y/
ción de la represa hidroeléctrica de Palmar, pero que de todas maneras han influido notablemente
en la historia de tres importantes poblaciones como lo son: Mercedes, Dolores y Santo Domingo

.u
Soriano.
Llamativamente y casi como arrastrada por la corriente, esta historia fluvial fue desapareciendo,

om
quedando solo el recuerdo de algún que otro vapor o el pasaje de alguna balsa, diluyéndose en el
agua las historia de aquellas embarcaciones y la de su gente, ya sean patrones, marineros, funcio-
narios de la Aduana, y también parte de la historia de los pueblos en general, que tan arraigada

t.c
estaba al río que bañaba sus costas, por ser este el medio más práctico de transporte y comunica-
ción.
Hasta en la misma ubicación geográfica de los centros poblados antes mencionados, podemos ver la

po
decisiva influencia que tuvo el río sobre el cual se radicaron, buscando los primeros pobladores
afincarse en el lugar en donde mejor provecho le podrían sacar a ese brazo de agua que los baña-
gs
ba. Si observamos la geografía existente en los parajes donde se ubicaron Mercedes y Dolores,
encontramos una cierta similitud, dado que además de ser poblaciones ribereñas, tenían ambas una
isla en su proximidad (Isla del Puerto en Mercedes y la isla convertida posteriormente en Península
lo
T. Ramposé en Dolores), lo que posiblemente le aportaba además de leña, el resguardo necesario
para las embarcaciones que utilizarían. También ofrecían en sus inmediaciones algunos “pasos”
.b

para poder transportarse con relativa facilidad de una costa a la otra.


Para continuar con las similitudes, en ambas poblaciones existieron diferentes posiciones al momen-
al

to de resolver sobre el lugar en que se construiría el puerto, primando en las dos una posición
bastante parecida, al construirse en Mercedes en el brazo existente entre la Isla del Puerto y la costa
vi

de Mercedes, mientras que en Dolores se construyó en el brazo existente entre la Península y la


lu

costa de Dolores.
Respetando un cierto rigor cronológico, iremos en este trabajo, rescatando las diversas historias
f

que se tejieron junto al Río San Salvador desde mediados del Siglo XIX hasta el año 1930, tiempos
no

en los que la navegación fluvial obtuvo su mayor desarrollo.


Dentro de los diversos aspectos que se tratarán, uno de significativa importancia resulta ser el de las
ia

embarcaciones que prestaban servicio regular de transporte de pasajeros y cargas en combinación


con las naves que surcaban el Río Uruguay, y a la cual podemos resumir de la siguiente manera:
or

La primera embarcación que se establecerá con ese fin, será el vapor “Lucero”, de la empresa
“Mensajerías Fluviales a Vapor”, la cual en el mes de Diciembre de 1886 realizará su primer viaje.
s

Pocos meses después y más precisamente en Abril de 1887, el “Lucero” es sustituido por el vapor
“Chaná Oriental”, que se mantendrá en forma permanente hasta el año 1889 en que es retirado,
://

por la empresa “La Platense”.


tp

Ese mismo año, y a raíz de gestiones de Don Bartolomé Sanguinetti, vuelve el vapor “Chaná”,
permaneciendo unos años más.
ht

Para el año 1892, en donde nuevamente Dolores había quedado sin el vapor de trasbordo ya que el
“Chaná” había sido definitivamente retirado tiempo atrás, es la empresa “Mensajerías Fluviales del
Plata” la que establece el servicio, ahora con el vapor “Río San Salvador”, que permanecerá hasta
el año 1895, en el que es sustituido por el vapor “Jura”.
Tiempo después, Dolores vuelve a quedar sin vapor de trasbordo, hasta que en el año 1900, la
empresa “Mensajerías Fluviales del Plata”, reinstala el servicio, ahora con el vapor “Águila”.
Ya en el año 1903, el vapor “Águila” es sustituido por unos pocos días por el vapor “Dalí”, hasta que
en el año 1904, quien sustituye al “Águila”, también por poco tiempo, es el vapor “A.B.C.”.
En el año 1905, es el vapor “Artigas” el que llega para sustituir al vapor “Águila”, mientras que a
éste último le realizaban reparaciones, pero solo un mes después, regresa al Río San Salvador.
I
RIO SAN SALVADOR
A fines de 1906, vuelve el vapor “Artigas” en sustitución del “Águila”, manteniéndose hasta Abril de
1907, momento en que este último, regresa a seguir prestando servicios en el puerto de Dolores,
acción que continuará hasta Setiembre de 1907, en que la Empresa Mihanovich resuelve suspender
el servicio, que se reanudará recién en el año 1909 con el vapor “Artigas”.
El “Artigas” se mantendrá en esta función hasta que en Abril de 1913, se resuelve sustituirlo con el
remolcador “Satélite”. En Mayo de 1913, el “Satélite” es cambiado por el vapor “Dandy” y ésta
última nave estará solo hasta Junio de ese año, momento en que es retirado, dejando sin este
servicio a la población de Dolores.
Muchos años pasaron para que se ofreciera nuevamente en el San Salvador el servicio de transpor-
te de pasajeros en combinación con los vapores del Río Uruguay, llegando recién en Agosto de
1927, a través de un servicio semanal que ofrecería el vapor “Yaguarón”, remolcando la chata
“Atacama” (para cargas) y en combinación con el vapor “Eolo”. Solo durará unos pocos meses,

y/
llegando en su sustitución en el año 1928 el vapor “Heraldo” que haría el viaje directo desde Dolores
a Montevideo, sin trasbordo, pero dedicado al transporte de mercadería.

.u
Posiblemente por la falta de pasajeros, que encontraban interminable el viaje en el “Yaguarón” debi-
do a las demoras que este sufría en el trasbordo de mercaderías, se resolvió desatender ese aspec-

om
to del servicio y dedicarse exclusivamente al transporte de mercadería con el vapor “Heraldo”.
Recordemos que el servicio regular de transporte de pasajeros, que Dolores perdió en el año 1913,
y que a medias recuperó en el año 1927 por poco tiempo, en el puerto de Mercedes se mantuvo

t.c
hasta el año 1930, (el 01/07/1930 el vapor “Dorado” efectuó el último viaje (2)), lo que marca una
cierta desprotección oficial para con un puerto que producto de las industrias y barracas que allí se
establecieron, le daban al Río San Salvador un tráfico de embarcaciones que transportaban mayor

po
cantidad de carga que el que se registraba en el puerto de la capital departamental.
En el año 1930 tenemos dos situaciones completamente antagónicas entre los puertos de Dolores y
gs
Mercedes. En Dolores se ponía en funcionamiento un puerto acorde a sus necesidades, en sustitu-
ción de un obsoleto muelle de madera, produciéndose en el Río San Salvador un destacado movi-
miento fluvial que tenía como motor la producción agrícola y los molinos ubicados en sus costas;
lo
mientras que en Mercedes, la cual contaba con un buen puerto desde hacía 62 años, la navegación
estaba en franco declive, producto de la falta de dragado del río y la competencia de otros medios de
.b

transporte como el ferrocarril.


Vale mencionar también al vapor “Enriqueta”, al cual se refiere la Dra. María E. Hirschy Sosa, en
al

artículo publicado en el diario “La Mañana” del 13/03/1968, mencionando que, finalizado el año
vi

1868, caracterizado por una voraz epidemia de “cólera morbus”, el país inicia el año 1869 signado
por el luto y la pobreza. Dolores no escapaba a esta circunstancia y es así que los integrantes del
lu

Club “Unión” proyectan realizar un baile el 09/02/1869, y así contribuir a que la sociedad encuentre
un momento de alegría y esparcimiento que les ayude a levantar cabeza y seguir adelante.
f

El dilema que se les presentaba para poder llevar adelante ese proyecto, era la falta completa de
no

fondos para solventar los gastos que significaba contratar y traer músicos desde Mercedes.
Aquí es donde encontramos al vapor “Enriqueta”, el cual transportaba pasajeros y cargas desde
ia

Dolores hasta Buenos Aires o Montevideo.


Perteneciente a una sociedad cuyos accionistas eran todos socios del Club “Unión”, serán ellos los
or

que para lograr los fondos que les permita llevar adelante el baile y adquirir un piano para ser
utilizado por los artistas, donarán sus acciones al Club “Unión” para que las venda, y así recaude el
s

dinero necesario para la compra del piano. Finalmente será Francisco Sanguinetti quien adquiera el
://

vapor, y así se recordará el hecho de “cuando Dolores cambió un barco por un piano”.
Esta embarcación, al igual que muchas otras, conjuntamente con el transporte de mercadería, tam-
tp

bién daba la posibilidad de que en él viajaran pasajeros, pero no está dentro de las embarcaciones
que con un servicio regular y haciendo trasbordo al llegar al Río Uruguay con los grandes vapores
ht

que por allí cruzaban, permitían a los pasajeros no solo viajar, sino hacerlo con la comodidad de
tener horarios fijos y una nave que no solo contemplara las necesidades para el transporte de carga,
sino que también le diera al pasajero las mínimas condiciones para viajar.
Una constante que observaremos en la historia de Dolores, será la permanente iniciativa de priva-
dos, que muchas veces ocupaban el lugar de un ineficiente poder estatal, que no le daba a esta
población las respuestas que necesitaba, distrayendo sus esfuerzos en la capital departamental.
A modo de guía, solo resta indicar que se agrega al final un índice de embarcaciones (el que por su
número, da muestra clara de la actividad que se llevó a cabo en el Río San Salvador) y la bibliografía
utilizada, siendo marcada con su número correspondiente entre paréntesis y en negrita, dentro del
texto de este libro.
II
RIO SAN SALVADOR

y/
.u
om
t.c
po
gs
lo
.b

DEDICADO A MI FAMILIA
Y EN ESPECIAL AL PEQUEÑO
al

AGUSTIN GABRIEL
vi
flu
no
ia
sor
://
tp
ht
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
RIO SAN SALVADOR

lo
gs
po
t.c
om
.u
y/
RIO SAN SALVADOR

C on el inicio del siglo XIX y más precisamente en el año 1801, se produce el establecimiento de la
población de Dolores en su lugar actual, o sea en el km. 23 del Río San Salvador.
Este río, que si bien cuenta con una extensión mucho mayor que esos 23 kilómetros, internándose
en el corazón mismo del Departamento de Soriano, tiene como zona navegable justo ese tramo que
es la distancia que existe entre la ciudad de Dolores y su desembocadura en el Río Uruguay. Río
arriba la navegación se dificulta, quedando solo para pequeños botes o chalanas.
La ubicación de ésta población, justo en el punto en donde se conjugan los pasos que permiten
cruzarlo sin mayor inconveniente y el lugar donde éste río se hace navegable, no es sin duda al azar,
y más bien respondió a la futura utilización que harían del mismo. Los viajes y traslado de mercade-
ría por tierra se hacían tortuosos y de nunca terminar, mientras que a través de los ríos, se lograba
no solo hacerlo más rápido, sino trasladar grandes cantidades de mercadería sin mayores complica-

y/
ciones.
Lentamente Dolores iba tomando los rasgos de todo centro poblado que desea organizarse y pro-

.u
gresar, encontrando a modo de ejemplo, las siguientes anotaciones efectuadas sobre esta pobla-
ción, en informe elevado por la Junta Económico Administrativa de Soriano al Poder Ejecutivo en el

om
año 1862 (348): “El Ejido de esta ciudad (Mercedes) y el de la Villa de Dolores se hallan determina-
dos por el Reglamento vigente sancionado en Octubre de 1852, solicitando esta Junta autorización
al Poder Ejecutivo para proceder a la mensura de los ejidos y posterior amojonamiento. Esta Junta

t.c
creó un Registro de Denuncias en Julio de 1858 haciendo varios llamados a los pobladores urbanos
y entre ejido, para registrar sus respectivos titulares. El cementerio de la Villa de Dolores ha recibido
el año anterior una sensible mejora debida a los esfuerzos de su vecindario y de su Párroco; se ha

po
construido un oratorio o Capilla en el punto central y cerrado su terreno con muros de material en
reemplazo del palo a pique que antes lo cercaba. El templo de Dolores no se ha empezado aún, pero
gs
la Comisión constructora se propone emprenderlo brevemente contando para ello con donaciones
ofrecidas por el vecindario y con lo que se pueda destinar de los fondos departamentales a su
importante objeto”.
lo
Yendo al año 1874, encontramos más datos sobre Dolores en la Memoria confeccionada por la Junta
E. Administrativa de Soriano (349): “Corrales de Abasto: Hasta la fecha la Villa de Dolores tiene un
.b

corral mal dispuesto, ya en contacto con la población por el crecimiento de ésta, y además sin
ninguna condición de comodidades ni garantías, pero la Junta se ocupó de salvar esta tan seria
al

cuestión y con fecha 24/11/1874, se ha sacado a licitación la construcción de los nuevos corrales.
Cementerio: Esta villa tiene un cementerio suficiente para algunos años, pero que es indudable que
vi

dentro de poco tiempo el progreso de aquella población invada los terrenos linderos al cementerio.
lu

En cuanto a sus condiciones, son inmejorables, colocado a vientos sanos, excelentes condiciones
higiénicas. También existe un servicio de carros fúnebres, que aunque adolece de una dotación
f

perfecta, llena por el momento las necesidades de aquel vecindario. Alumbrado Público: La Comisión
no

Auxiliar de Dolores llena el alumbrado de la Plaza y Oficinas públicas de aquella villa, pagándolo con
sus rentas municipales. El vecindario hace el alumbrado público del frente de sus propiedades con
ia

alguna regularidad. Plazas: Dolores tiene dos, la central es bastante regular, se denomina “Constitu-
ción”, con bien poca cosa puede hacerse una plaza de primer orden. La otra plaza, está situada a un
or

extremo del pueblo, así al Sur. Sobre la ribera o punta existen muchos terrenos municipales que con
el tiempo se pueden utilizar para espaciosas alamedas. Templo de Dolores: Esta obra se halla en
s

activa construcción, el cura de aquella parroquia y sus feligreses, no descansan en el anhelo de


://

verla cuanto antes terminada. Conociendo el espíritu progresista de que está animado aquel vecin-
dario es más que probable logren sus frutos. Construcciones de casas para diversas oficinas públi-
tp

cas: Se hace necesario la construcción de dos habitaciones para la Escuela de Niños, una casa para
Escuela de Niñas, un salón para el Juzgado Ordinario, otro para el Juzgado del Paz y a más una
ht

habitación para la Oficina de Despacho de la Comisión Auxiliar”. Nótese que no era incluido ningún
aspecto relacionado al tráfico fluvial, ya sea puerto, edificio aduana, muelle, etc., lo que marca que la
actividad no era aún de importancia, situación que en pocos años más comenzaría a cambiar, ya que
con el crecimiento de la Villa de Dolores y la instalación de industrias, la navegación por el San
Salvador iría aumentando, siendo efectuada por naves de cabotaje impulsadas a vela, ya sean
pailebot, balandras, etc. La llegada de los vapores demoraría unos años más, ya que los mismos
inicialmente navegaban solo por el Río Uruguay, posteriormente por el Río Negro y luego por el Río
San Salvador.
En el año 1884, en (1) se reproduce la siguiente noticia sobre uno de los vapores que navegaba por
el río Uruguay: “El 2do. Gefe (sic) del 1ª de Cazadores, capitán Cordeiro, que venía a bordo del
1
RIO SAN SALVADOR
“Apolo”, que anda recorriendo la costa del Uruguay al mando del coronel Olave, tuvo en la noche del
15, como a la una de la madrugada y mientras se paseaba por la toldilla del mencionado vapor, la
fatal desgracia de resbalarse y caerse al agua, siendo inútiles los esfuerzos que hicieron para sal-
varlo. En esos momentos el “Apolo” navegaba frente a la Boca del Río San Salvador”.
Días después, se encontraría el cadáver del capitán Cordeiro en inmediaciones de la estancia del
señor Ordeñana, ubicada kilómetros más abajo sobre el río Uruguay.
Las noticias de fallecimiento rondarán en varias oportunidades al vapor “Apolo”, perteneciente por
aquellos años a la compañía “La Platense Flotilla Company Limited” (2), ya que en el año 1888
encontramos el siguiente artículo publicado en (3): “En el trayecto de Montevideo a Buenos Aires,
falleció el Capitán del Vapor “Apolo”, Sr. Juliá. Los pasajeros se apercibieron de la muerte del Capi-
tán, recién cuando el vapor llegó al puerto de Buenos Aires, donde fue hallado muerto en su cama-
rote”. Un año más tarde, aparece otra nota periodística relacionada con esta embarcación (4): “En el

y/
vapor “Apolo” llegaron hoy de Buenos Aires los restos de Máximo Santos. En el vapor venían además
la familia del finado, los coroneles Abreu, Amuedo, Cristhi, General Belén, mayor Risso y otros perso-

.u
najes adictos al santismo”·.
Volviendo al 1884, será el año en que se produciría una gran creciente en los ríos del Uruguay, con

om
similares o superiores características que las inundaciones de los años 1950 o 2007.
Recurriendo nuevamente al diario de la localidad, en (5) al momento de referirse a las característi-
cas de la inundación lo haría en los siguientes términos: “Por las grandes lluvias producidas…..,

t.c
hicieron que este (el Río San Salvador) se desbordara poniéndose a una latitud de más de quince
cuadras, alcanzando en partes bajas, a tener mayor anchura”.
El desborde de las aguas fue muy rápido, sucediendo encima en horas de la noche, debiendo

po
muchas familias abandonar sus casas en forma abrupta para no perecer ahogados.
Como suele suceder en ocasión de producirse este tipo de catástrofes naturales, rápidamente el
gs
pueblo de Dolores socorrió a quienes habían sido afectados por las aguas, dándoles hospedaje,
abrigo y/o comida. También fueron destacados por su ferviente labor, los mayores Gutiérrez y Suárez,
los “que se arrojaban casi desnudos en lo más recio de la tormenta, a prestar auxilio a los necesita-
lo
dos”.
Muchas crónicas se tejieron en la prensa local sobre los sucesos que acompañaban al desarrollo de
.b

la creciente, por lo que seguidamente reproducimos alguno de los comentarios que publicara “La
Feria” (5):
al

“La Barraca de frutos situada frente al paso y en la ala izquierda del río fue una de las primeras en
vi

inundarse, pues es sabido la poca distancia que existe entre este establecimiento y el indicado río. El
Saladero y Molino pertenecientes al Sr. Federico Bremermann fue también inundado, no habiendo
lu

este Sr. abandonado el altillo en donde se refugió con su apreciable familia y nuestro amigo Echeverría.
La casa de jabonería y velería propiedad del Sr. Martinuchi (que se encuentra a cinco cuadras de la
f

costa) fue también anegada habiendo subido el agua a más de un metro del nivel del suelo. Las
no

calles próximas al puerto se habían convertido en un verdadero mar. Dos chalanas y el bote de “La
Palma”, que se encontraba anclada en el medio del río, cruzaban por las calles, introduciéndose por
ia

los portones a los patios de las casas inundadas. El campamento viejo del 2do. Regimiento fue
inundado. Las habitaciones del Coronel Galarza, donde estuvo alojado el General Santos, se en-
or

contraban bajo de agua. Faltarían unos 50 metros para llegar al Cuartel nuevo”.
En la siguiente página, se reproduce un plano (280), en donde se aprecia la ubicación de (A) Puerto
s

de los Barcos; (B) Paso de la Arena; (C) Paso de la Cruz; (D) Paso de Ramos; (E) Campamento y
://

Cuartel del 2ª Regimiento de Caballería.


Como suele suceder, tanto hace 120 años como ahora, muchos “avivados” aprovechan este tipo de
tp

desgracias para sacar provecho propio, por lo que en aquel momento se destacó la vigilancia de la
costa que durante el día hacía el Sub Receptor de Aduana don Luis Madrid, junto a los guardas
ht

Cervetti y José M. Ruiz, quedando incluso durante la noche haciendo guardia en la casilla del res-
guardo.
Una de las anécdotas de aquella inundación se refiere al hecho de que en reiteradas oportunidades
el bote de “La Palma”, tripulado por lo marineros de esta embarcación y bajo el mando del patrón
Miguel Vives, se arriesgó a cruzar la fuerte correntada en busca del Sr. Bremermann y su familia,
pero éste bajo ningún concepto quiso dejar su establecimiento, estando alojado en una de las habi-
taciones de alto que tenía el edificio.
A pesar de esta resistencia a abandonar lo suyo, el saladero y molino del Sr. Bremermann fue
hondamente afectado por las aguas, habiendo, según las crónicas de la época, una distancia de 10
cuadras entre ésta industria y tierra firme, al momento de la inundación.
2
RIO SAN SALVADOR

y/
.u
om
t.c
po
gs
Dentro de las pérdidas se destacaban: “1000 fanegas de trigo que tenía en los galpones, unas 300
lo
fanegas de maíz, gran cantidad de bolsas de harina, bolsas de afrecho, 200 fanegas de sal que
desaparecieron sin siquiera dejar señal donde habían estado; lo menos se le ahogarían unos 300
.b

cerdos y otros inmensos e incalculables destrozos en las máquinas del molino, galpones, alambrados,
etc. El agua en el escritorio del Sr. Bremermann, llegó a la altura de dos metros y medio y en algunos
al

galpones hasta tres metros y más”.


El 3 de abril de 1884, el Sr. F. Bremermann, a raíz de los sucesos antes mencionado, envía la
vi

siguiente nota al Director del diario La Feria:


lu

“Muy señor mío:


Deseando hacer presente mi agradecimiento a las personas que me prestaron el concurso de su
f

voluntad, cuando la fuerte creciente del Río San Salvador inundó por completo mis propiedades,
no

causándome perjuicios de consideración, ruego Sr. Director, se sirva insertar las presentes líneas en
su ilustrado periódico.
Reciban, pues, todos los que solícitos acudieron a prestarme el contingente de su ayuda y en parti-
ia

cular a los Sres. Mayor don E. Gutiérrez, y Juez de Paz don Juan Olivieri, esta humilde manifestación
or

de mi sincero agradecimiento”.
Muchos otros también sufrieron el efecto de las inundaciones, produciendo grandes pérdidas en los
s

distintos establecimientos productivos que se ubicaban cercanos a la costa:


“El saladero antiguo de los Sanguinetti, situado sobre la cañada de Contreras, hoy del Sr. Bremermann,
://

también fue inundado por el líquido elemento”.


“Don Pedro Menéndez, uno de nuestros agricultores más inteligentes y trabajadores, ha tenido que
tp

sufrir también las desastrosas consecuencias de la creciente. La población de este agricultor, situa-
da sobre la costa, fue inundada, viéndose obligados sus moradores a abandonarla. El apuro era
ht

grande, pues basta decir que apenas salieron con lo puesto. El Sr. Menéndez ha sufrido grandes
pérdidas también: Una majadita de 200 ovejas finas, todas se ahogaron sin salvar ninguna, 2000
zapallos que a la fecha están en el (río) Uruguay, 747 fanegas de maíz, cinco cuadras de maíz de
guinea que había recogido, 160 arrobas de porotos varias clases, 200 cajones de nueces y orejones
que tenía pronto para mandar a Montevideo, 3 cerdos ahogados”.
“Don Leonardo Alayón que tenía en sociedad una majada de 1500 ovejas, se la ahogaron casi
todas, salvando apenas unas 25 o 30”.
“En la cancha conocida por “del Tambo”, el agua alcanzó hasta la altura del mostrador del despacho
de bebidas. Mesas, banco y sillas, todo andaba boyando por los cuartos”.
3
RIO SAN SALVADOR
“Los Celesia también han tenido grandes pérdidas. La Barraca toda inundada”.
“Las casas inundadas han sido unas cincuenta más o menos. Las calles más próximas al puerto se
habían convertido en un verdadero mar. En la calle República (hoy Avda. Grito de Asencio), que es la
parte más alta de la ribera, el agua llegó hasta los galpones de la curtiembre del Don Santiago
Negro. La casa de la sucesión Ferrari, que hay más abajo calle por medio con la curtiembre, donde
el finado Ferrari supo tener el Juzgado de Paz, tuvieron que abandonarla sus moradores en las
primeras horas de la creciente, pues el agua penetraba con rapidez en las habitaciones”.
Lentamente y durante el mes de mayo de 1884, las aguas de San Salvador van volviendo a su
cauce, llevando a que la población fuera poco a poco retornando a la normalidad, no sospechando
siquiera lo que ese mismo año les tendría guardado este río. Río en el cual, pese a las angustias que
les había causado, tenían depositado todos sus anhelos de superación y progreso, imaginando un
futuro en donde a través de él, Dolores y todos los parajes cercanos, sacarían su producción a

y/
bordo de las distintas embarcaciones, y el comercio recibiría todos los productos que una ciudad
pujante necesitaría.

.u
Pero claro, ya Dolores comenzaba a exigir lo mínimo para poder trabajar y sacar su producción, y
eso era la construcción de un muelle, ya que la carga y descarga se hacía utilizando simplemente

om
una barranca que la geografía del lugar aportaba, pero aquella situación no podía mantenerse, en
un puerto que aspiraba a lograr un buen desarrollo con la exportación de la producción que los
agricultores ya comenzaban a delinear como una de las zonas privilegiadas en la cosecha de granos

t.c
en el Uruguay.

po
gs
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
or

FOTO DEL PUERTO EN LA BARRANCA - AÑO 1903


En (6) encontramos al respecto el siguiente artículo: “Nuestros lectores recordarán que el General
s

Santos (el General Máximo Santos, fue Presidente de la República entre los años 1882 y 1886)
://

cuando estuvo acá, prometió un muelle para nuestro puerto, pues bien, personas que deben estar
enteradas, nos aseguran que en la Escuela de Artes y Oficios se trabaja activamente para concluir el
tp

muelle que el Presidente de la República prometió a esta población. Hurrah!”


También surgirá la promesa de Saturnino Ribes, dueño de la empresa de navegación “Mensajerías
ht

Fluviales a Vapor”, quien según (7), había escrito a un comerciante de Dolores, comunicándole que
en breve tiempo establecería un vaporcito en el San Salvador, en combinación con los vapores que
por el Río Uruguay hacían la carrera de Montevideo a Salto.
Este interés del empresario naviero marca la importancia que iba tomando Dolores y la navegación
de su río, que de concretarse, traería un servicio fundamental para todo Dolores, ya que hasta el
momento se utilizaban las distintas embarcaciones que navegaban por el mismo, pero sin un horario
o itinerario específico, mientras que de establecerse una línea, la misma les estaría dando ese
servicio en una forma organizada y diaria. Alguna de las principales embarcaciones que cumplían en
el año 1884 el servicio de transporte de cargas y pasajeros, directamente entre los puertos de

4
RIO SAN SALVADOR
Dolores y Montevideo eran “El Dios”, “La Palma” (cuyo bote había auxiliado a muchos doloreños en
la inundación) y “La Amazona” (8).
Rescatamos igualmente el servicio que la empresa flu-
vial “La Platense” hacía en esos momentos, publican-
do incluso importantes avisos en la prensa doloreña,
sobre el cual en (11) se establecía: “Recomendamos a
nuestros lectores y muy especialmente a los que via-
jan a la capital el aviso de la compañía La Platense,
donde se verá la notable rebaja que hace esa nueva
compañía de pasajes, tanto de cámara como de proa.
Quien no viaja ahora por tan poca plata!”. Cabe dejar
en claro que el servicio ofrecido era para abordar las

y/
distintas embarcaciones que hacían la carrera en el
Río Uruguay, pero en Palmira, a donde los doloreños

.u
debían dirigirse previamente por tierra.
También encontramos en (12), un ofrecimiento que se

om
les hacía a los doloreños para visitar el nuevo vapor
“Saturno”, llamado la ciudad flotante del Río Uruguay,
que haciendo la carrera por ese río llegaría al puerto
de Palmira.

t.c
po
gs
lo
.b
al
vi
lu

LA FERIA, 14/09/1884
f

LA FERIA, 26/10/1884
no

En este punto es bueno detenernos para conocer algo sobre aquellos grandes vapores que hicieron
época uniendo los litorales argentino y uruguayo navegando por el Río Uruguay. En (14) encontra-
mos la siguiente nota referida a dichos vapores: “Por personas que han ido a echar una cana al aire
ia

por las prósperas ciudades de Buenos Aires y Montevideo, sabemos que aquellos vapores que en
or

otras épocas eran cárceles flotantes, por el mal trato y muchas veces por la clase de alimentación
que recibían los pasajeros, que forzados por sus negocios tenían que viajar, se han convertido hoy,
gracias a la indudable ley de competencia, (recordemos que competían en aquellos años las compa-
s

ñías navieras “La Platense” y “Mensajerías Fluviales a Vapor” (2)) en agradables palacios mecidos
://

por el líquido elemento, donde no solamente el lujo recrea a los viajeros, sino que le hacen más
llevadero el viaje por las continuas atenciones de que es objeto por todo el personal de a bordo. No
tp

solamente ve el pasajero más risueña la faz del capitán, sino que todos los sirvientes participan de
ese espíritu de agradar, atentos siempre a los pedidos que se les hacen. Hemos viajado, dice nues-
ht

tro amigo, en vapores de dos compañías que se esfuerzan por quedar solas, y ambos buques
arrastran nuestras simpatías por que han acortado nuestro viaje confortable y alegremente. Todos
los que nos interesamos en el progreso de los pueblos del Río Uruguay debemos prestar nuestro
contingente para que ambas compañías se sostengan, pues que para las dos hay pasajeros y carga
de sobra; solo se necesita que nuestros comerciantes, principalmente, se propongan favorecer a
ambas indistintamente, que de este modo conservaremos la baratura de la conducción y aumentare-
mos nuestras salidas de productos extranjeros y nacionales.
Mencionaremos como un pequeño ejemplo de las transacciones a que darán lugar los precios del
transporte de hoy, un caso que se nos ha referido en Palmira: Estando en el puerto uno de los tantos

5
RIO SAN SALVADOR
buques a vela sin poder conseguir carga, su patrón, que construye hoy una casa en Montevideo,
donde no se encuentra un solo ladrillo en los hornos, ha comprado gran cantidad de estos a los
horneros de Palmira y los ha transportado a Montevideo, donde seguramente vendrán a costarle,
aun con llevarlos desde aquí, mucho más bajo que si los pudiera conseguir allí.
Este es un ensayo que probablemente servirá de estímulo a otros que harán lo mismo, puesto que el
millar de ladrillo cuestan aquí la mitad que en Montevideo, y como algunos de los buques que vienen
a estos puertos cargados, tienen que volverse en lastre, llevando esa nueva producción, sacarán
óptimos resultados.
Lo mismo que sucede con el ladrillo, puede suceder con productos agrícolas (sin duda este comen-
tario cae como anillo al dedo a lo que posteriormente pasará fundamentalmente con el puerto de
Dolores).
Es forzoso para nuestra conveniencia de hoy y del porvenir que se alimenten las dos compañías no

y/
con la propaganda, sino con el concurso directo de todos los que habitamos los pintorescos y prós-
peros pueblos y ciudades bañados por el caudaloso Uruguay”

.u
Informamos al lector que para esa fecha, ya existía un servicio de vapores que unía a través del Río
Negro, la ciudad de Mercedes con la desembocadura en el Río Uruguay (Boca del Yaguarí) (2), en

om
combinación con los vapores que surcaban nuestro gran río litoral.
A mediados del año 1884 y luego de aquella terrible inundación, el Río San Salvador experimenta
una gran bajante (9), a tal punto que el pailebot “La Palma” quedó varado a unas 6 o 7 cuadras del

t.c
puerto en “siete cuartas de agua”, viéndose obligado el patrón Sr. Vives a aligerar el buque, echan-
do gran parte de la carga de madera al agua, para así llegar con más facilidad al puerto. También se
informa que “esta misma operación tuvieron que hacer en la boca del río, por que sino hasta ahora

po
estarían varados esperando la creciente”.
También, en (10) se informa: “Debido a la gran bajante que ha experimentado en éstos últimos días
gs
el Río San Salvador, no han podido seguir viaje alguno de los buques que navegan por este río,
encontrándose en cuarentenas en la boca o confluencia con el Uruguay.”
Que crezca el río, así exclaman
lo
viejas, mujeres y niñas
Para que los buques traigan
.b

yerba, galleta y fariña


Como dijimos anteriormente, el Río San Salvador guardaba todavía una sorpresa más en aquel año
al

1884, luego de las inundaciones de mayo, la gran bajante de agosto, llegamos a otra importante
vi

inundación en el mes de setiembre, en donde ya desde un principio, la tragedia vino conjuntamente


con el gran torrente de agua.
lu

Según (11), al momento que soldados del Escuadrón 2º de Caballería que se hallaba estacionado
en la costa del San Salvador, regresando a Mercedes después de participar en los grandes festejos
f

del 25 de Agosto en Montevideo, ante el repunte de las aguas que se venía dando, el cruce del río
no

lo realizaron en un pequeño bote. Cuando se efectuaba el pasaje con los últimos 6 soldados, posi-
blemente por algún mal movimiento, el bote se vuelca y mueren ahogados 4, pese a que sus compa-
ia

ñeros quisieron ayudarlos, pero la corriente era tan fuerte que fue imposible hacer algo por ellos.
Avanzan las aguas nuevamente y vuelven a sufrir las consecuencias el Molino y Saladero del Sr. F.
or

Bremermann y la Barraca de Celesia, llevándose incluso gran cantidad de maderas pertenecientes


a un buque que se estaba construyendo sobre la ribera del río (12).
s

Si bien no alcanzó las dimensiones de la inundación anterior, igualmente produjo muchas pérdidas
://

entre quienes habitaban la zona costera, pero como una burla de la naturaleza, para el mes de
octubre, nuevamente se produce una gran bajante.
tp

En (13) se refiere a la falta de agua en los siguientes términos: “El buque “La Palma” que viene
cargado con mercaderías para la Tienda de la “Estrella” de Paseyro y Cía., se encuentra en la Boca
ht

del Río San Salvador no pudiendo entrar por falta de agua.”


Aunque si bien la prensa no lo trataba, ya podemos deducir que además de la necesidad de que se
construyera un muelle en el puerto de Dolores, era fundamental dragar algunos pasos del San
Salvador para darle la profundidad necesaria para que las embarcaciones no queden varadas.
También se presentaba otro inconveniente para los buques a vela que navegaban este río, y esto
era la falta de viento que muchas veces ocasionaba grandes demoras a naves que debían remontar
los 23 km. que distan desde el Río Uruguay hasta Dolores.
Es de destacar el empuje del Sr. F. Bremermann, el propietario del “Molino Alemán” que tan castiga-
do había sido en los meses anteriores por las crecientes, el cual, lejos de amilanarse, seguía adelan-
te buscando alcanzar las mejoras tan deseadas por todos. Muestra de ello es el siguiente artículo
6
RIO SAN SALVADOR
publicado en (15), “Ha llegado a nuestro conocimiento que el progresista vecino Don F. Bremermann,
tiene la idea de comprar un vaporcito que servirá de remolcador en nuestro río. Conceptuamos como
una necesidad un vaporcito en el San Salvador, pues de esa manera se evitarán muchos inconve-
nientes a los buques de cabotaje, que se ven obligados, por falta de vientos favorables, a perder
varios días en la navegación del río”.
Otros de los que había sido afectado por las inundaciones, llevándole incluso el maderamen de una
embarcación que estaban construyendo, fue Don Bartolo Celesia, quien a principios de 1885, cons-
truye en su barraca, un magnífico pailebot, bajo la dirección del maestro de ribera Sr. Buscio.
“Don Bartolo es un antiguo vecino de esta Villa y un valiente marino hijo de la noble Italia, que
queriendo festejar el grande acontecimiento, como lo es el del lanzamiento de su espléndido buque
al agua, tal vez el mejor en solidez y capacidad de los que hacen la carrera a esta puerto, se propone
dar una pequeña fiesta a sus amigos y relaciones. Asado con cuero, buen vino y etc., etc., formará la

y/
parte sólida de la fiesta, después, para recrearnos los oídos está la banda de música que invitada
galantemente por el Sr. Celesia asistirá a la fiesta”. (16)

.u
En definitiva el 19 de enero de 1885 se botó en el puerto de Dolores, el buque construido por Don
Bartolo Celesia, rodeado de una espléndida fiesta que quedó en la memoria de los doloreños por

om
mucho tiempo. La población acudió en masa a presenciar aquel acontecimiento, el cual se llevó a
cabo entre los vítores de los concurrentes, el estampido de los cohetes y los acordes de la Banda
Popular.

t.c
La “Estrella Oriental”, que fue el nombre con que se
nombró la nave, fue botada al agua a las tres en punto
de la tarde, habiendo sido bautizada previamente por el

po
Cura Párroco Don Marcos V. de Bergareche, siendo
padrinos Don Esteban Onzari y la señorita María
gs
Celesia, representando al primero Don Enrique
Lescarbourá.
“La “Estrella Oriental”, es un magnífico buque construi-
lo
do a todo costo, con maderas de la mejor calidad, que
le prometen largos años de duración. Sus dimensiones
.b

son las siguientes: largo 65 pies, manga o ancho 24


pies y puntal o altura 9 pies”. (16)
al

Pronto comenzó sus viajes llevando mercadería a Mon-


tevideo y otros puertos con total éxito, pero no todo se-
vi

ría alegría en ese año para Don Celesia, ya que en


lu

octubre de 1885, se informa en (17) que: “Estando zar-


pando, el ancla de la balandra “La María” propiedad de
f

Celesia que se encontraba fondeada en Martín García


no

en viaje del puerto de Montevideo al nuestro, se des-


montó el molinete a causa de la fuerte marea que ha-
ia

cía, siendo víctima de ese accidente el marinero Juan


Bignones, que saltando un fierro del molinete le partió
or

el cráneo. En Palmira falleció a los pocos momentos de


ser desembarcado el desgraciado Juan Bignones, que
s

deja en este pueblo a una viuda con dos hijos en la


://

miseria”.
Volviendo al tema de las embarcaciones, la empresa
tp

“La Platense” cuyos agentes en Dolores eran los Sres.


A. Paseyro y Cía., reciben la comunicación en julio de
ht

1885, que bajo la bandera de esta empresa, a partir del


6 de julio de 1885, navegarán los buques pertenecien-
tes a la “Compañía Nacional Argentina de Navegación a
Vapor” y que eran los vapores “Rivadavia”, “Criollo”, “Es-
trella Concordia” y tres chatas más. (18)
Los vapores “Rivadavia”, “Apolo” y “Minerva” efectua-
rán un viaje redondo por semana entre Montevideo y
Salto, mientras que el “Pólux” (2) atenderá el puerto de
Mercedes, y más adelante lo hará el “Estrella Concor-
LA FERIA, 28/06/1885
dia” (2).
7
RIO SAN SALVADOR
Antes de seguir adelante, haremos un alto en el mencionado vapor “Minerva”, del cual en (21) se
informa sobre el choque que este buque y el “Saturno”, sufrieron en el Río Uruguay, y producto del
cual se desató un importante incendio en el “Minerva” que amenazaba reducirlo a cenizas, pero las
bombas del “Saturno” funcionaron inmediatamente y pudo conseguir sofocar el incendio. De aquel
incidente se registra además la siguiente anécdota: “Con el choque de los vapores “Minerva” y
“Saturno”, a bordo de este último ocurrió la siguiente escena: Venía del Salto una familia cuyo nom-
bre ignoramos. Una niña de 15 o 16 años corrió en busca de su padre que estaba en el camarote.
Antes de llegar, a la infeliz joven se le doblaron las piernas y rodó por el suelo desmayada. Su padre
que corría a alzar a su hija, al impulso del choque rodó por el suelo y fue a caer sin sentido al lado del
cuerpo de su hija. Al rato algunos pasajeros corrían a su auxilio y lograron hacer volver en sí a padre
e hija”.
En cuanto al “Saturno”, en oportunidad de registrarse un terremoto el 5 de junio de 1888, a las 3:20

y/
AM en el Río de la Plata, con una magnitud en la escala de Richter de 5,5, en (22) se recuerda aquel
hecho y lo expresado por el diario de Colonia “La Tacita” en su edición del 05/06/1888: “… Venía el

.u
vapor “Saturno“ de la capital vecina para esta ciudad. Navegaba tranquilo por el centro del canal con
más de 20 pies de agua, cuando de pronto se detuvo como si tocase el fondo. El capitán hizo echar

om
la sonda, pero se encontró con que el barco, movido por una fuerza oculta, zarpaba por sí mismo de
la varadura y seguía su camino”.
Llegando al verano del

t.c
año 1886, se publica
como era norma, (19) el
“Edicto de Baños” esta-

po
bleciendo claramente la
zona para baños de los
hombres y en otra com-
pletamente aparte, la
gs
zona de las damas, ade-
lo
más de una serie de re-
glas en pos de la “mora-
.b

lidad”.
VAPOR “SATURNO”
al

Un hecho curioso de este año, es la denuncia que se efectúa


contra el cura párroco de Dolores, Don Marcos V. de
vi

Bergareche, por haber admitido cadáveres en la Iglesia, in-


lu

fringiendo así la reglamentación que lo prohibía, aprobada en


fecha 30/09/1885. La Comisión Auxiliar de Dolores, iniciará
f

por tal motivo un expediente que elevará a la Junta E. Admi-


no

nistrativa de Soriano, en el cual pedirá se le imponga una multa


de $ 15. En su descargo, el cura manifestó en carta enviada
ia

al Presidente de la Junta E. Administrativa que: “En relación a


la nota enviada por Ud. (por aparecer) haber infringido el art.
or

3º del acuerdo de esa Junta, debo poner en conocimiento de


la misma que debiendo ser en la época que Ud. señala que al
s

poner el pie en el estribo del carruaje que debía conducirme a


://

la campaña a ejercer el Ministerio Parroquial me fue entrega-


da una nota acompañada de un periódico y enterado ligera-
tp

mente de la primera vi que desde ese día se privaba la entra-


da de los cadáveres en la Iglesia. Esta nota y el periódico
ht

adjunto en idas y vueltas de un lado a otro confieso se me


extraviaron motivo porque no puede contestar ni aun por de-
ber de urbanidad al Sr. Presidente de la Junta, en la memoria
si de la prohibición de la entrada de los cadáveres en la igle-
sia la que se ha cumplido hasta la fecha con estricta escrupu-
losidad solo que haya tenido lugar una falsa interpretación
que al pasar por la calle (frente a la Iglesia) el cadáver, a pe-
dido de los dolientes y sin interés de un centésimo haya reza-
do algunos responsos u oficios de sepulturas y dando motivo
LA FERIA, 24/01/1886 para aplicárseme la pena”.(350)
8
RIO SAN SALVADOR
Finalmente el expediente queda trunco, no tomando la Junta ninguna resolución, pero quedará claro
que el oficiar una ceremonia religiosa con el cuerpo del difunto presente era uno de los medios para
recaudar fondos por parte de la Iglesia, pero no era compatible con las medidas de higiene que se
tomaban, previniendo la aparición de enfermedades infectocontagiosas que en esos años asolaban
las poblaciones con epidemias que producían grandes mortandades.
En julio de 1886, se publica en (20) el anuncio de que se había terminado de construir en Londres,
por orden de “La Platense” y en los astilleros de los Sres. William Denny Brothers, un vapor de acero
destinado a la navegación del Río Uruguay y por ende, para ser utilizado por los doloreños. Dicho
vapor fue bautizado por la hija del presidente de la compañía, Miss Denny de Heleoslec, con el
nombre de “Venus”, siendo de 1880 toneladas de registro y con las siguientes dimensiones: 290 pies
de eslora, 35 pies de manga y 13 pies 6 pulgadas de puntal. Ofrecía además las comodidades para
242 pasajeros de primera clase y 72 de segunda, con espaciosos y elegantes salones; luz eléctrica

y/
en todas las reparticiones del buque; el manejo del timón, de las anclas y los guinches de carga era
a través de un sistema hidráulico.

.u
Cabe resaltar que pocos meses después, se botó al agua otro buque igual al “Venus” y que también
vino a navegar por el Río Uruguay, llamándose éste último “Eolo”.

om
La lucha estaba planteada entre
las dos empresas, “La Platense”
de los Sres. Galloway y Denny y

t.c
“Mensajerías Fluviales a Vapor”
del Sr. Saturnino Ribes, existien-
do una clara competencia que fa-

po
vorecía a los clientes. En cierta
oportunidad se le preguntó al Sr.
gs Denny si tenía esperanza de en-
trar en arreglos con el Sr. Ribes,
contestando: “No señor. Aunque
lo
él lo quisiera no entraríamos en
arreglo alguno. Ha querido la gue-
.b

rra y la tendrá” (23).


Corresponde reseñar que en (2)
al

se establece que al final y más


vi

precisamente en el año 1887,


VAPOR “VENUS” Saturnino Ribes vende su empre-
lu

sa a “La Platense”, con el compromiso de retirarse de los emprendimientos fluviales, pero pronto se
olvidará de la promesa y en el año 1891 vuelve al ruedo fundando la empresa “Mensajerías Fluviales
f

del Plata”, presentando una competencia tan fuerte a “La Platense” que la obligará a cesar en sus
no

actividades en 1895.
La competencia, como dijimos antes y como suele suceder, termina beneficiando al consumidor, y
ia

prueba de ello, llega a Dolores el vapor “Oreste”, prometiendo dar cumplimiento a un gran anhelo de
esta localidad que hasta el momento no había tenido respuesta. Para comprender lo antes mencio-
or

nado, reproducimos el artículo publicado el 17/10/1886 en (24): “Ayer de tarde fondeó en nuestro
puerto el “Oreste”, pequeño vapor a hélice de la compañía “Platense Limited Company”. Según
s

informes obtenidos a última hora, el “Oreste”, se establecerá en la carrera de este puerto a la boca
://

estando en combinación con los vapores que viajan al Salto, Buenos Aires y Montevideo”.
La presencia de un vapor en el San Salvador no era para nada común, ya que como dijimos, los
tp

buques que usualmente lo navegaban eran a vela, por lo que la gente concurrió en forma masiva al
puerto a observar la embarcación, los que invitados por el capitán del “Oreste” subieron a bordo. En
ht

(25) se establece: “La máquina empezó a funcionar y la nave recorrió un corto trayecto, habiendo
tenido que volver hacia atrás por estar el río algo bajo, y temerse un accidente. No obstante la
concurrencia, compuesta en su mayor parte de señoritas y caballeros, permanecieron sobre cubier-
ta por espacio de largas horas, siendo tratada, por el capitán Sr. Sussini, con la amabilidad y fineza
que le es característica”.
El año 1886 también traería otras novedades para Dolores ya que quedaría instalado el teléfono
que uniría esa localidad con Mercedes (24). La comunicación venía desde Mercedes telegráficamente,
conectado con un aparato que había en la oficina doloreña, mientras que este aparato, se había
conectado con otro que se instaló en el Saladero del Sr. Bremermann, exhortándose a que otros
comercios y oficinas públicas se suscribieran a esta servicio. En el momento de la inauguración,
9
RIO SAN SALVADOR
algunas personas hablaron por teléfono desde el Saladero de Bremermann al aparato de la Oficina.
Tomando otro de los aspectos que no hemos tocado en relación al San Salvador, nos referiremos a
las balsas que prestaban servicio permitiendo el cruce del río y así poder desplazarse desde Dolores
hasta Santo Domingo Soriano o Mercedes, pero antes, recordaremos el testimonio legado por Eusebio
Giménez, cuando aproximadamente en el año 1860 y siendo un niño, viajó desde Mercedes a Dolo-
res junto a su padre, mencionando la presencia de una mujer, que a cargo de un bote, transportaba
a los viajeros de una costa a otra del Río San Salvador: “El segundo descanso fue en el Paso San
Salvador, donde nos encontramos con un pequeño rancho de palo a pique propiedad de doña
Candelaria Cuevas, una criolla de raza, viuda de tres maridos, la que residía allí desde la muerte del
último, entregada al cuidado de algunas vaquitas que ordeñaba para hacer quesos, y en el transpor-
te de las personas que iban o venían de Dolores. Mi padre, después de darle las buenas tardes, le
preguntó por el botero, contestándole que no había otro que ella. En el acto nos miramos mi padre

y/
y yo con fijeza, interrogando si estaríamos seguros, pero ella lo comprendió al momento, y dirigién-
dose a mi, me dice: no tenga cuidado patroncito, hace muchos años que manejo el remo y además

.u
se nadar como el capincho, así que, desensillen nomás los caballos pa´ que naden con libertad,
mientras tanto sírvanse un mate que el agua esta caliente y recién le cambeo la cebadura. Al rato

om
tomó los recados, los colocó en el bote, que por cierto no era muy grande, guardando el equilibrio
necesario para no tumbarlo y nos llamó para que ocupásemos nuestro lugar, ella en el medio y en
actitud de remar. Como debían pasar también los caballos, nos enseñó la operación para que entra-

t.c
sen al agua con facilidad, saliendo todo perfectamente. Para mi todo esto era una novedad, sobre
todo ver a una mujer remando, cosa ahora tan general en nuestros deportes interesantes. Doña
Candelaria había aprendido el oficio con su segundo y tercer marido, un genovés, que según ella

po
murió de un pasmo real y de quien había heredado el bote. Cuando le decían por que no abandona-
ba el trabajo, contestaba que naides la sacaba de su rancho, que allí quería morir por que no
conocía otra querencia”. gs
Dejando atrás la presencia de aquella ruda mujer, y ahora sí encarando el tema de las balsas, en
(26) se exhorta a que el dueño de la misma, Sr. Celesia, recomiende al peón que en ella trabaja, que
lo
siempre que pase algún vehículo, se levanten lo suficiente las puertas de la balsa, para así evitar
desgracias personales. Todos estos comentarios surgen a raíz de un par de accidentes que en ella
.b

ocurrieron en esos días.


El primero (27), el 11 de julio, cuando en momentos que se disponía a pasar en la balsa un carro del
al

Sr. Belline, se alborotaron los caballos y se fueron al agua por la parte delantera de la balsa. El
vi

muchacho que se encontraba en el carro se salvó porque se tiró de la balsa, mientras que los
caballos que eran tres, se ahogaron todos.
lu

El segundo (26), tuvo como protagonista al Inspector de Escuela Sr. Braga, cuando al dirigirse a
Mercedes y pretender entrar en la balsa, los caballos que conducían al carruaje se asustaron y
f

cayeron al agua. También en esta oportunidad se ahogaron los caballos, mientras que el Sr. Braga,
no

que se hallaba dentro del vehículo, gracias a su serenidad, pudo evitar ser víctima de la catástrofe.
Volviendo al vapor “Oreste”, el mismo se retira del San Salvador y queda la incertidumbre si se
ia

concretará el servicio permanente hasta la desembocadura en el Río Uruguay o tomará las pasaje-
ros en Palmira, estando la empresa “La Platense” (29) entretenida en desmentir los rumores de que
or

debido a la competencia entre las empresas, los vapores de una y otra hacían carreras en sus
recorridos por el Río Uruguay, llevando a que esta competencia causara cierta preocupación y mie-
s

do entre los pasajeros, que temían por su seguridad en estos viajes. Así es que mientras “La Platense”
://

aseguraba que los capitanes de su flota tenían orden terminante de que los buques a su cargo
mantuvieran siempre una marcha regular, la empresa “Mensajerías Fluviales a Vapor” envía a prin-
tp

cipios de diciembre de 1886 el vapor “Lucero” al puerto de Dolores.


Este hecho es comentado ampliamente en (28): “El jueves a medio día, y todo empavesado, fondeó
ht

en nuestro puerto, haciendo momentos después oír su agudo silbato, el elegante y cómodo vaporci-
to “Lucero”, perteneciente a la Compañía de las Mensajerías Fluviales, que viene a establecerse en
la carrera de aquí a la boca de nuestro pintoresco Río San Salvador.
El “Lucero” es un vapor construido en los astilleros que el Sr. Ribes tiene en el Salto, con gran
comodidad para carga y con una máquina de 400 caballos de fuerza.
Según se nos dice es de gran marcha.
Su capitán lo es el experto marino, excapitán del “Júpiter”, Don Leopoldo Juliá y el comisario el Sr.
Emilio Massanaro.
El “Lucero” entrará en combinación con los vapores que navegan en el Uruguay, y que pertenecen a
la misma compañía del Sr. Ribes.
10
RIO SAN SALVADOR
Será probablemente una mejora para el pueblo, la instalación de una nave que sirva para el trans-
porte de las personas que quieran viajar, ya sea dentro como fuera del país.
No podemos menos que felicitarnos, en vista del acontecimiento que está próximo a realizarse, pues
consideramos que él importa un verdadero progreso”.
Se llegaba así al gran anhelo de tener por primera vez en Dolores una embarcación que realizara en
forma regular la carrera en el Río San Salvador, combinado con los buques que navegaban por el
Río Uruguay, anunciándose que haría dos viajes semanales.
Los agentes de Mensajerías Fluviales a Vapor en Dolores, Sres. Sanguinetti Hnos. y Miñolo se
encargaron de promocionar esta nave, invitando a un numeroso grupo de personas para realizar un
paseo a bordo del “Lucero”, hasta la desembocadura.
Volviendo a lo publicado en (28) encontramos: “La comitiva se embarcará hoy a las 5 a.m., siguiendo
viaje hasta el punto convenido. Habrá asado con cuero y grandes preparativos para obsequiar a la

y/
concurrencia. Infinidad de familias, señoritas y caballeros de lo más distinguido de nuestra sociedad,
han sido galantemente invitadas, y nos consta que todas ellas asistirán a participar de tan agradable

.u
fiesta.”
Más adelante sigue informando: “También concurrirá al paseo de hoy en el vapor “Lucero”, la bien

om
organizada banda que dirige con competencia nuestro amigo Larrey (hijo). Como el vaporcito cuenta
con un cómodo saloncito, no hay por que poner duda que la fiesta será bailable y como es consi-
guiente, aunque a nosotros ya no hay quien nos lleve apunte, no dejaremos por eso de echar una

t.c
canita al aire. ¡A calaverear caballeros!”
Aquel acontecimiento, que hoy lo vemos como un hecho casi simpático, era para Dolores de gran
importancia y asemeja hoy a lo que significan las líneas de ómnibus que nos permiten desplazarnos

po
fácilmente a otros puntos del país o el exterior.
No solo significaba el tener horarios fijos para embarcarse y no estar a la expectativa de la hora de
gs
salida de algún buque, sino que además, era el hecho de viajar con las comodidades mínimas, en
embarcaciones, tanto en la carrera del San Salvador como en el Río Uruguay, que en su construc-
ción se había contemplado que sean funcionales para el traslado no solo de mercadería sino tam-
lo
bién de pasajeros.
Pues bien, se desarrolla el anunciado paseo, al que lógicamente habían sido invitado los periodis-
.b

tas, y así obtenemos la siguiente crónica de aquel viaje desde Dolores hasta la desembocadura
(30): “Frescos aun en nuestra memoria, los deleitosos recuerdos del paseo del domingo, hecho en
al

el hermoso vaporcito “Lucero”, vamos a trazar algunas líneas, para dar cuenta a los que no concu-
vi

rrieron, del resultado de tan agradable fiesta.


Serían apenas las 3 de la madrugada del indicado día, y ya se habían lanzado a la calle infinidad de
lu

invitados, que esperaban con indecible impaciencia la hora de la partida, aumentando el número de
personas de ambos sexos, a medida que transcurrían las horas, de modo que cuando empezaron a
f

asomar los primeros albores de la mañana, se encontraba nuestro puerto convertido en una verda-
no

dera romería.
Pudimos notar en esos momentos, ciertas caras que aun tenían las huellas del sueño, y que contras-
ia

taban admirablemente con otras, que sonrientes, parecían revelar el placer de que se hallan poseí-
dos los corazones.
or

Empezó la concurrencia a subir a bordo: el bello sexo, representado por distinguidas y hermosas
niñas, era tomado de la mano por nuestros dandys, haciendo igual cosa con las numerosas matro-
s

nas.
://

Subió la Banda Popular, conjuntamente con el resto de los invitados y uno que otro intruso, también
se coló de arriba, deseando participar de lo bueno.
tp

Partida
El vaporcito se hallaba todo empavesado, y flotaban las banderas al impulso de un vientecito suave,
ht

impregnado con los perfumes de la mañana. La máquina comenzó a funcionar y la nave emprendió
su carrera al compás de una bonita marcha, ejecutada por la Banda.
La mañana era deliciosa, los suaves y templados rayos que despedía Apolo, iban a reflejar sobre la
pintoresca ribera de nuestro río, y el monte, con su color verdi-negro, presentaba un aspecto encan-
tador, completando el bello cuadro, la presencia de las aguas, con su brillante y tersa superficie.
Mientras tanto, el entusiasmo que reinaba a bordo era indescriptible. Hacían los honores a la concu-
rrencia, el capitán del vapor, Sr. Juliá y el comisario Sr. Massanaro, quienes con fina galantería, no
perdían momentos, para obsequiar a todos.
Fue servido un té, lo cual no dejó de causar en los estómagos, el natural regocijo, pues la mayor
parte de ellos se encontraban “algo livianos”.
11
RIO SAN SALVADOR
Llegada
A las 8 de la mañana, el “Lucero” llegaba al lugar destinado, próximo a la confluencia del San Salva-
dor con el Uruguay. Una vez allí, se improvisó una comisión encargada de bajar a tierra, para sumi-
nistrar la carne con cuero con que se debía obsequiar a la comitiva.
Como buenos muchachos, no tardaron en regresar con ricos asados que fueron puestos al fuego
inmediatamente, no tardando en estar listos.
Se dio aviso de estar preparado el almuerzo y empezó el desembarque, pues la mayor parte de las
personas habían aun permanecido en cubierta.
Tres lanchas bien tripuladas efectuaron este trabajo, el que duró cerca de una hora, en virtud del
gran número y el cuidado que había que guardarse principalmente, con las señoras y señoritas.
El Almuerzo
El paraje elegido era por demás pintoresco, rodeado de frondosos árboles, poblados de silvestres

y/
enredaderas, cuyas flores embelesaban el aire, y una frescura que reanimaba el espíritu: todo esto
constituía un verdadero Edén

.u
El tradicional asado con cuero era lo que figuraba en primera línea, aparte de otros comestibles
destinados a llenar las barrigas que se hallaban exhaustas. Rico vino y cerveza se repartía con

om
profusión.
Algunos enamorados jóvenes, no probaron ni un bocao: el porqué?; desearán saber los lectores de
esta insípida reseña, y el porqué fue, según pude averiguar, a causa de que se hallaban presentes

t.c
sus prometidas, y entre una frase amorosa y otra se les había evaporado las ganas de comer.
Concluida la comida, la concurrencia volvió a subir a bordo dirigiéndose a la boca, y entrando el
vaporcito a navegar en las aguas del majestuoso y bello Uruguay.

po
“Saturno”
Mecíase el “Lucero” en las tranquilas aguas del Uruguay cuando se avista por la popa el espléndido
gs
vapor “Saturno” que venía de Montevideo; todos creíamos que el gran planeta demoraría algunas
horas al costado del “Lucero”; pero, oh! desengaño, la nave se acercó a nosotros y en momentos
que disponíamos a abordarla, gritó una voz “atrás!, atrás! no suba nadie”. Era el guarda de sanidad
lo
que venía a bordo del mencionado vapor, que sin duda creyendo que nosotros fuéramos portadores
del terrible microbio, nos rechaza de manera tan poco amable.
.b

No hubo razones para convencer al “bípedo” del guarda sanitario.


Nos conformamos pues, con seguir con la vista al “Saturno”, surcando ligeramente las aguas rumbo
al

a Fray Bentos, donde debía efectuar el desembarque de algunos pasajeros que iban a Mercedes.
vi

Paseo al Yaguarí
El “Lucero” debía esperar la llegada del “Olimpo” que bajaba, y como se creía que éste demoraría
lu

algunas horas, se improvisó un paseo hasta el Yaguarí.


Acto continuo nos dirigimos a aquel punto, llegando en poco más de una hora.
f

Este paraje generalmente es concurrido por los buques que vienen de Paysandú, Salto y otros
no

puntos, lo mismo que de los que hacen la carrera por el Río Negro.
Así es que los momentos que allí permanecimos fueron por demás agradables.
ia

Suponiendo el Sr. Juliá, que la llegada del vapor que se esperaba, no tardaría mucho, emprendimos
nuevamente la marcha para el lugar en donde debíamos aguardarlo.
or

(Conviene hacer la aclaración que cuando el relato se refiere al Yaguarí, ese paraje corresponde al
brazo de agua que une el Río Negro con el Río Uruguay entre la Isla del Vizcaíno y la Isla de Lobos,
s

siendo éste el más profundo de los brazos que integran el delta de la desembocadura, y por ende, el
://

utilizado por todas las naves que desee entrar o salir del Río Negro)
Paso del “Olimpo”
tp

No bien habíamos permanecido allí breves momentos, cuando la mirada ansiosa de todos alcanzó a
distinguir el “Olimpo” que se deslizaba en rápida marcha, hacia nosotros.
ht

Gran animación reinaba entonces; la Banda empezó a preludiar un bonito vals, mientras el “Olimpo”
rozaba su borde con nuestro buque.
Empezamos a pasar sobre cubierta y luego observar la construcción arquitectónica del vapor, visi-
tando sus hermosos salones.
El vaporcito “Lucero” había remolcado desde este puerto, una chata, cargada de lana, cuyos fardos
los debía conducir el “Olimpo”, para Montevideo; como el trabajo de trasbordar la lana debía durar
algunas horas, se improvisó un baile, en el espacioso salón del último vapor nombrado.
Se oyeron las notas del piano, y la juventud no se hizo esperar. Un regular número de parejas,
empezaron a bailar al compás de un vertiginoso vals, capaz de conmover las fibras de un corazón de
piedra.
12
RIO SAN SALVADOR
Aquí fue lo bueno y lo malo; los dragones, esto es, los que dragonean amorísticamente, sostuvieron
fuertes cargas, podemos garantir a nuestros lectores que hubo algunos que reconciliaron sus perdi-
dos amores; otros adquirieron nuevas simpatías y muchos de ellos quebraron los platos, como se
dice vulgarmente.
Después de bailarse por algún tiempo, sonó la hora de volver al “Lucero”, siendo ya las 12 de la
noche, hora en que debíamos regresar.
El Regreso
El único accidente digno de mencionar, fue la “varada” del vaporcito al regreso a ésta, hecho que
sucedió a una legua más o menos de la boca. Después de algunos momentos de bagar (sic), se
consiguió salir del pantano.
Eran las 4 de la mañana y el “Lucero” llegaba a nuestro puerto; la comitiva bajó a tierra y todo el
mundo se retiró contento a sus respectivos domicilios.

y/
Así concluyó la simpática fiesta con que quiso obsequiarnos el capitán Juliá, en nombre de la Com-
pañía de Mensajerías Fluviales, al instalar el vaporcito, efectuando su primer viaje”.

.u
Como dice el periodista, quedará de esta manera realizado el primer viaje de un vapor que efectua-
ría el servicio en el Río San Salvador, publicándose ya en la prensa local, el aviso comunicando el

om
horario de los dos días semanales que haría la carrera hasta el Río Uruguay.
También aquel viaje dejó para algún enamorado
un momento bastante especial, lo que llevó a que

t.c
publicara en (31) el siguiente verso:
Cuán triste es el amor
sin ser correspondido

po
y vivir como he vivido
en un continuo penar!
Mas mi destino fatal
lacera mi pensamiento
gs
por una pasión que siento
lo
que no la puedo olvidar
¡Maldito sea el momento
.b

que supe lo que era amar!


Conveniente es, ya que lo hemos nombrado,
al

hacer referencia a algún suceso vivido por el


vi

“Olimpo” y de esta manera conocer algo más de


este buque que navegó el Río Uruguay. LA FERIA, 19/12/1886
lu

En el año 1887 se produce una colisión entre esta nave, perteneciente a las “Mensajerías Fluviales
a Vapor” y el “Eolo”, perteneciente a “La Platense”.
f

El hecho es mencionado por un artículo de la prensa que marca la rivalidad que existía entre las dos
no

empresas y que se trasladaba al capitán y tripulación de las naves, quienes terminaban corriendo
regatas entre ellos para demostrar cual empresa tenía los vapores más rápidos.
ia

También resulta interesante en la denuncia del capitán del “Eolo”, la mención que efectúa sobre las
paradas que hacían uno y otro buque, tanto en la Boca del Yaguarí como en el San Salvador, en
or

combinación con los vaporcitos pertenecientes a cada una de las empresas. En el caso del “Olimpo”
el vapor “Lucero”, y en el caso de “Eolo” el vapor que navegaba en el Río Negro, el “Pólux” (2).
s

El artículo al que nos referimos es el siguiente (32): “He aquí la protesta que presentó el día 8 del
://

corriente a la Comandancia General de Marina, el señor Comandante del vapor inglés “Eolo” con
motivo del choque ocurrido con el “Olimpo” en la Boca del Yaguarí:
tp

“A bordo del vapor inglés “Eolo”, el día 6 de Julio a las 8 p.m. viniendo del Salto en viaje para Monte-
video y escalas, yo, comandante de dicho vapor, vengo con la presente acta a protestar en la más
ht

enérgica forma contra el vapor argentino “Olimpo”, su capitán, prácticos y contra más haya lugar, en
derecho por las averías, daños y perjuicios, costas y costos, que pueden originarse por las razones
que paso a exponer.
En el día de la fecha indicada siendo las 8 p.m. a la altura entre Paso de Márquez y Cabeza Negra
navegando aguas abajo y habiendo salido de la Boca del Yaguarí a las 6,55 p.m. donde tuve que
demorar 45 minutos por el trasborde de pasajeros y carga, me pasó el “Olimpo”, el cual demoró
luego en Dolores para trasbordar sus pasajeros, pasándolo a mi vez, quedando aquel vapor 100
metros más o menos detrás del mío, hizo todos los esfuerzos posibles para alcanzarme y arrimarse
a mi costado, como tiene por costumbre, consiguiendo por último su objeto.
El buque de mi mando en ese momento seguía rumbo S.S.O. para llegar al punto de sondaje en la
13
RIO SAN SALVADOR
costa oriental que es la llave de la navegación para el Paso de Márquez. Dos o tres veces el vapor
“Olimpo” se aproximó considerablemente al vapor de mi mando, alejándose después, y en fin, encon-
trándose a una distancia de 50 metros más o menos de mi buque, navegando paralelamente me
enderezó su proa y vino a toda fuerza de máquina a embestirlo por la parte de popa de tambor a
babor causándose algunas averías.
Paré la máquina en cuanto vi arrimarse al “Olimpo” y que el choque era inevitable por la falsa y
criminal maniobra de ese vapor. Digo criminal maniobra porque aparte de los daños materiales que
causó, pudo causarlo mucho mayores y quizás desgracias personales si en lugar de embestir por la
parte de la popa de tambor, lo hubiese embestido en la rueda misma, como parecía ser su intención.
El “Olimpo” no detuvo su marcha sino después de haber tenido lugar el choque. Cuando este tuvo
lugar, me encontraba navegando en cuatro brazas y media de agua; el “Olimpo” seguramente nave-
gaba en la misma profundidad no siendo por consiguiente ni por falta de agua ni de espacio para

y/
maniobrar, que me embistió.

.u
om
t.c
po
gs
lo
VAPOR “OLYMPO”
Creo conveniente, que se aplique el castigo con todo el rigor que la ley marca al señor capitán de
.b

ese vapor que juega con tanta ligereza, no tan solo con su buque y sus pasajeros sino también con
el mío y la vida de los pasajeros que trae a su bordo. Por todo lo expuesto, protesto en legal forma,
al

ante las autoridades del puerto de Montevideo, como he protestado ante las de Nueva Palmira;
primer puerto de arribo, después del suceso, por daños, perjuicios, costas y costos, habiendo firma-
vi

do conmigo los señores pasajeros y empleados de mi buque esta última protesta, cuya copia legali-
zada por las autoridades del puerto de ese punto podré presentar a esa capitanía si ella así lo cree
lu

necesario. P. Talhouarne – Capitán del vapor inglés “Eolo”.


f

Si bien el tema primordial de


no

este libro es la historia del


Río San Salvador, también
nos referiremos a algunos
ia

hechos que no pasaron pre-


cisamente en este río sino
or

en las zonas aledañas como


por ejemplo el Río Uruguay,
s

ya que existe una amplia


://

relación entre estos ríos que


no entienden de límites geo-
tp

gráficos y por lo general los


protagonistas de esos he-
ht

chos, están relacionados


directa o indirectamente con
el Río San Salvador.
La zona del Río Uruguay
VAPOR “EOLO” que se ubica frente a las
desembocaduras del Río
San Salvador y Río Negro, tienen muchos pasos de cierta complejidad (Paso Márquez, Tarantanas)
lo que llevó a que se registraran varios accidentes y naufragios a los cuales nos iremos refiriendo en
el transcurso del libro, pero en estos momentos y antes de seguir avanzando en la cronología de los
14
RIO SAN SALVADOR
acontecimientos, abordaremos un naufragio sucedido en el año 1872.
En (33) se publica el siguiente artículo relacionado al naufragio en el Río Uruguay de la ballenera
“Flor de Italia”: “Llegó anteayer a esta ciudad (Mercedes) el náufrago Juan Ravena, patrón de la
ballenera “Flor de Italia”, que iba en viaje de Buenos Aires para el (río) Uruguay arriba con carga.
El 28 del corriente a las 11 de la noche con viento
fresco iba navegando frente a Punta Caballos,
cuando de repente embicaron sobre un raigón en
la orilla de un banco junto a la canal, de lo que
resultó un rumbo que en menos de 10 minutos la
ballenera se había ido a pique.
Los únicos tripulantes eran Ravena y un marinero
llamado Santiago, el cual viendo lo que pasaba,

y/
saltó al momento al bote y cortando amarras, con
el viento y la marejada se alejó en el bote a pesar

.u
de las voces de Ravena.
Con el apuro no se fijó que en el bote no había

om
remos.
Ravena, viéndose perdido y sin auxilio emplea sus
fuerzas por sacar la boca de escotilla y con ese

t.c
frágil leño se dejó llevar por la corriente y el vien-
to, y después de pasar algunas horas fue arroja-

po
do a la costa de un pajonal en la costa de Entre
Ríos donde no tenía salida y no vio pasar durante ocho días a ninguna embarcación que le diese
auxilio. gs
De noche dormía sobre un ceibo y los tigres reconocían a cada paso el lugar donde había andado,
hasta que a los 9 días de penar, acertó a pasar por allí un chalanero que iba a cortar paja, que lo
lo
condujo a la Boca del Yaguarí. El marinero vino a dar en el bote al Yaguarí, creyéndolo perdido.
Esta relación nos la ha hecho el mismo náufrago”.
.b

Volvamos ahora al vapor “Lucero”, el cual iniciaba el año 1887 a plena actividad, realizando la carre-
ra del Río San Salvador, rescatándose en (34) el buen trato que se les daba a los pasajeros, tanto
al

por parte del capitán como del comisario de a bordo Massanaro, anunciándose incluso en (35) que
comenzaría a realizar ahora 3 viajes semanales y no 2 como venía realizando.
vi

Matizando un poco la tónica de este trabajo, haremos referencia a un artículo publicado también en
(35), en el cual, usando terminología náutica, se describe en forma satírica y divertida, lo sucedido
lu

en un baile en el “Club Unión” de Dolores, ocultando el redactor su identidad bajo el pseudónimo “Un
marino”.
f
no

Iniciando su relato el autor aclara: “Realce y animación, digo, Sr. Director, por cuanto los dragones,
conquistas y episodios accesorios en una tertulia, halagan o defeccionan generalmente a algunos
de los actores, pero todo esto divierte en cambio a los espectadores compuestos en su mayoría en
ia

ese día, de honorables matronas de nuestra culta sociedad reconocidas por su chistoso buen humor
y habilidad que despliegan en el manejo satírico de sus afiladas tijeras”.
or

“Con sencillos y elegantes trajes que dan una idea del buen gusto de todas y cada una de ellas,
vimos allí a las siguientes señoritas: Matilde Busson, María Risso, Eufemia Berbis, Adela Visso,
s

señoritas de Henestrosa, Antonia Giménez, Rosa y Julia Paz, señoritas de Sanguinetti, la elegante y
://

simpática Emilia Vincent, la hermosa Pepita Ruiz, señoritas de Negro, Pagés y otras, cuyos nombres
en este momento siento no recordar”.
tp

Dentro de las mamás que estaban presentes: “se hallaban elegantemente vestidas las Sras.
Henestrosa, Sanguinetti, Vélez, Pedemonte, Vincent, e infinidad de otras”.
ht

En cuanto a la música, esta se encontraba “organizada y dirigida por nuestro amigo el profesor Juan
Larrey (hijo), contando con el importante contingente de la amable señorita Antonia Giménez…”
Entramos ahora en la crónica de lo observado por “Un marino”, quien en sus indiscretas líneas
decía: “Nuestros jóvenes e infatigables guerreros del amor, terribles tigres en ese terreno, principal-
mente algunos de ellos considerando que en la variación está el buen gusto, en esa tertulia desple-
garon todos sus brios en la realización de nuevas empresas amorosas, y cual buenos marinos se
mantuvieron firmes en el ataque.
El Brick de guerra de Norte América “Mariano”, embistió a la hermosa Goleta “Emilia V.”, dirigiendo
tiros mortíferos sin desatender el combate general como viejo marino en medio de la borrasca;

15
RIO SAN SALVADOR
compartiendo sus ataques con el Patacho alemán “Jacinto”, que entraba a la pelea después de
haber sido puesto en libre plática de la cuarentena impuesta, consiguiendo éste al final, apresar la
Goleta “Emilia”, con la cual salió a toda vela del teatro en acción.
Sr. Director, los patachos abundaron y notamos al turco “Faustino” con bandera de guerra al tope,
atacando a toda furia a la hermosa Goleta “Matilde”, sin considerar la desigualdad de su fuerza de
marcha, que lo harían tropezar con el Jack de guerra “Víctor Manuel”, que aunque rumbeaba hacia
el Bizcocho donde está estacionada la gallarda góndola “Rosita”, si no consigue amarrarla a su
costado, volverá a sus primeras aguas cuya posesión tomó en el paseo del vaporcito “Lucero”, y
pueden encontrarse.
El elegante bergantín chileno “Pepito” se entretuvo con entusiasmo y decisión en tratar de desalojar
un buque pirata forastero que se había posesionado de la esbelta barquilla “María” y queriendo
decidirla de su suerte, hacía fuego graneado al corazón de la citada nave, cuyo donaire y belleza ha

y/
herido más de un corazón.
El vaporcito “Tomás E.” dedicose durante la batalla a perseguir la arrogante ballenera “Pepita”, tra-

.u
tando de abordarla, se nos perdió de vista durante la persecución.
El patacho “Don Juan” desarbolado por las continuas descargas de las naves enemigas, aprove-

om
chándose de la luna cuya claridad le favoreció de lleno, trató de aparearse a la lanchita a vapor
“Eufemia” para tirarle sus amarres y por este medio poder foguear los buques enemigos.
La nave capitana “María” departía sus tiroteos entre el patacho nacional “Esteban” y el bergantín

t.c
“Arturo” el que, de vez en cuando, se iba dando bordadas sobre la barquilla “María”, pero en este
ataque, teniendo que luchar contra el bergantín chileno “Pepito” y el pirata forastero, izó bandera de
parlamento entregándose en brazos de la suerte.

po
La goleta “Lola” después de varios amagos, ancló en aguas neutrales con el pailebot “Fransuá”.
El bergantín “Ignacio” con la ballenera “Visitación” a un costado, trataba de romper la línea, cuando
gs
recibió un proazo en la popa que le propinó el patacho “Esteban” y arrogante en medio de su des-
gracia, forzó la línea emprendiendo retirada.
La chata a vapor “Benicio”, aunque neutral, pero arrojado, se cruzaba dando bordas por entre am-
lo
bas escuadras, con todo un convoy de provisiones menudas.
Presenciaban el combate como buques neutrales, los navíos de guerra siguientes: el inglés “Octavio”,
.b

con la balandra argentina “Micaela”, el brasilero “Don Manuel” con la goleta rusa “Julia” y el italiano
“Don Francisco” con …….”
al

“Un marinero” culmina así su relato, manifestando que luego de la tertulia, acompañado por otras
vi

personas y los que forman la comparsa “Marina Uruguaya”, asistie-


ron a una cena en casa de Don Francisco Olivieri.
lu

Evidentemente que el usar todo un lenguaje naval para hacer su


artículo, responde a la importante relación que se tenía con la acti-
f

vidad fluvial en aquellos años, acicateada con la reciente llegada y


no

posterior paseo del vapor “Lucero”, el que durará pocos días más
en el puerto de Dolores, ya que en abril de 1887 se anuncia en (36)
ia

que este vapor había sido sustituido por el vapor “Chaná” que ese
mismo día iniciaba a las tres y media de la tarde, su primer viaje en
or

la carrera del Río San Salvador.


El vapor “Chaná Oriental” ya había tenido una importante actividad
s

en la zona, cumpliendo la carrera entre los años 1867 y 1884 en el


://

Río Negro desde Mercedes a la Boca del Yaguarí, tema que es


ampliamente tratado en (2) y en donde se detallan algunas vicisitu-
tp

des como lo fue el ser secuestrado por fuerzas revolucionarias “blan-


cas” bajo las órdenes de Justiniano Salvañach y el francés
ht

Lamorvonnais en la Boca del Yaguarí, o las varias excursiones que


realizó por el Río Negro.
Ya cumpliendo sus servicios en el San Salvador, se destaca en (37)
que en este vapor se había traído un cargamento de pescado fres-
co de Montevideo. El “Saturno”, que iba en un principio con ese
cargamento a Buenos Aires, no lo había podido descargar allí a raíz
de un fuerte temporal, por lo que siguió con el pescado río arriba. El
artículo termina diciendo: “El pobrerío estuvo de parabienes, pues
la mayor parte del pescado les fue distribuido a ellos”.
LA FERIA, 12/06/1887 A pesar de que pocos meses después de su llegada y mas precisa-
16
RIO SAN SALVADOR
mente en enero de 1888, en (40) se anunciaba que en esos días el vapor “Chaná” sería sustituido
por el vapor “Diamante”, pasando el primero a prestar servicios en el Paraná, esto no sucedió,
manteniéndose entonces el “Chaná” en el San Salvador.
Por otro lado, Dolores seguía apostando a la comunicación fluvial y es así que en el astillero de
Bartolo Celesia se anuncia en (38) la construcción de una chata (que se llamará “Villa de Dolores“)
a pedido de la casa de Paseyro y Cía., agregando: “Esta nave vendrá a formar parte de la flotilla de
dicha casa”.
Algunas de las embarcaciones que formaban la flotilla de la fuerte casa Paseyro y Cía. de Dolores
eran: pailebot “J.C.”, hermosa embarcación de 8000 arrobas, “La Palma” y dos grandes chatas
construidas en Montevideo y otra más que recientemente había sido construida en el astillero de
Bartolo Celesia como vimos anteriormente. Además se esperaba a corto plazo la llegada de un
nuevo vaporcito para engrosas la flota (39), y lejos de ser solo una promesa, en ese mismo mes de

y/
enero de 1888, llega el vapor “Río San Salvador” de la Casa Paseyro y Cía., organizándose un
paseo hasta la Boca, como era habitual en estos casos.

.u
Dicho paseo es relatado en (40) de la siguiente manera: “A las ocho de la mañana salió el vapor del
puerto remolcando la chata “Villa de Dolores”, construida en esta por el maestro de ribera don

om
Bartolo Bussio (Buscio), en la cual iba la mayor parte de la concurrencia invitada para la fiesta”.
(Recordemos que el maestro de ribera Sr. Buscio, trabajaba en el astillero del Sr. Celesia).
“La cosa estuvo de rechupete, pues aparte de la amabilidad con que fuimos tratados por parte de los

t.c
dueños del vapor, así como por la del amigo Pedro Bosque (director de la empresa Paseyro), hubo
también asado con cuero abundante, que se devoró bajo los frondosos sauces que hay en el campo
de Deus, que es lo más pintoresco de nuestro caudaloso río, después música, baile y la mar sobre la

po
cubierta de la espaciosa chata, cerveza, vino y soda en abundancia. En el Uruguay, la mayor parte
de los presentes se dieron un espléndido baño.
gs
Entre las personas que asistieron a este paseo, del cual conservamos gratos recuerdos, recorda-
mos a P. Auzqui, Luis Madrid, Sub Receptor de Aduanas, Sellanes, Podestá, Larrey (hijo), Garobbio,
Negro, Simona, Oliveri, Solari, Ramospé y otros más que en este momento no recuerdo”.
lo
El “Río San Salvador”, según (40), era un pequeño vapor a hélice construido en uno de los mejores
astilleros de Montevideo. Su casco era de madera forrado en cobre hasta la línea de flotación, y
.b

tenía una máquina poderosa capaz de remolcar dos o tres buques a la vez.
Más adelante el periódico de referencia agregaba: “Su construcción es de lo más moderno y de un
al

andar de nueve millas por hora. La cámara aunque pequeña, tiene bastante comodidad. Llama
vi

mucho la atención el sonido extraño del pito, que en vez del común silbato de los otros vapores, es
una especie de “orquesta” de gritos y quejidos que espantan. El “Río San Salvador” se ocupará en el
lu

remolque de buques y chatas de este y el Río Negro”.


Lamentablemente toda esta alegría que sentía Dolores por la presencia de una nueva embarcación
f

en una de las empresas del medio se vería opacada pocos días después, cuando se conoce la
no

noticia (41) de que el pailebot nacional “Natividad de Dolores”, propiedad de los Sres. Celesia había
naufragado en el Río de la Plata, próximo al Río Santa Lucía, en momentos que hacía el viaje de
ia

Dolores a Montevideo.
La carga que se componía de carbón, lana y cueros salados se perdió toda, pero felizmente la
or

tripulación se salvó en un bote.


Pocos días después, y en (42) se dan a conocer algunos detalles más de aquel suceso que sufrió la
s

embarcación doloreña: “El pailebot “Natividad de Dolores” que había encallado en la punta del Espinillo,
://

está a pique completamente y su salvataje se hace muy difícil sino imposible. La carga, aparejos,
velamen y cadenas se podrán salvar aunque con mucho trabajo, pero el casco no.
tp

Este buque que fue sorprendido por el temporal en la travesía de la Colonia a Montevideo, estuvo
luchando más de siete horas por ver si lograba entrar a la barra del río de Santa Lucía, pero su
ht

capitán, viendo que sus esfuerzos eran en vano, mandó fondear con dos anclas manteniéndose en
esa posición por espacio de dos horas, al cabo de las cuales reventó una de las cadenas y empezó
el buque a garrear hasta que zozobró en la Punta del Espinillo”.
También en (42) encontramos una carta enviada a dicho diario, fechada en Dolores, el 10 de febrero
de 1888 y suscrita por Bartolo Celesia que decía lo siguiente: “Con bastante disgusto ha llegado
hasta mi la mala especie propalada sin duda por algún mal intencionado, de que mi hijo Francisco
que mandaba la “Natividad de Dolores” últimamente naufragada en la costa del Santa Lucía, dicen
que intencionalmente embicó el buque o que debido a la falta de pericia tuvo lugar el naufragio.
Es preciso ser muy audaz para suponer lo primero, en cuanto a lo segundo yo quisiera haber visto a
esos que charlan, que es lo que hubieran hecho encontrándose, como se encontró la “Natividad” y
17
RIO SAN SALVADOR
otros buques, que se fueron a pique a bien poca distancia de este, bajo la presión de un fuerte
temporal.
La “Natividad” estaba fondeada a dos anclas que debido a la fuerza del mar, reventaron las cadenas
siendo esa la causa de que el buque se fuera sobre las piedras.
Digan pues, lo que quieran esos charlatanes, que no conseguirán otra cosa que hacerse conocer tal
cual son”.
Evidentemente había sido tocado el orgullo de esta familia tan ligada a las actividades náuticas, que
habiendo lidiado en más de una oportunidad con grandes tormentas, no soportaban el que se levan-
taran rumores en su contra y principalmente de gente que nada sabía del oficio.
Según lo publicado en (43), Bartolo Celesia envía al buque “Estrella Oriental” para salvar parte del
cargamento y aparejos de la “Natividad de Dolores”, anunciándose que sería muy difícil recuperar el
casco, salvo que se produjese una gran bajante.

y/
Convengamos también que todo el pueblo giraba en
torno a la actividad portuaria, y más ahora que no

.u
solo había un servicio permanente en la carrera del
San Salvador, sino que nuevas embarcaciones de

om
empresas locales se iban sumando al movimiento.
No tardaron por ejemplo en aparecer aquellos nego-
cios que estaban ligados a estas embarcaciones, y

t.c
así por ejemplo el servicio de carruajes que ofrecía el
Sr. Fridl del cual reproducimos el respectivo aviso.
Por otro lado, y como ya habíamos mencionado ante-

po
riormente, en el año 1887 la empresa “Mensajerías
Fluviales a Vapor” es adquirida por “La Platense” y
gs
por lo tanto el vapor “Chaná” pertenecía ahora a esta
última empresa, tal como luce en el aviso que se re-
produce seguidamente.
lo
Este cambio de empresa no sería obstáculo para que
a bordo del mismo se siguieran desarrollando viajes
.b

de diversión por parte de los doloreños, siempre y


cuando el “Chaná” no estuviera ocupado con sus via-
al

LA FERIA, 01/02/1888
jes hasta la Boca del San Salvador.
vi

En (43) se hace referencia a un paseo desarro-


llado aprovechando las cálidas noches de febre-
lu

ro de 1888, en donde muchas señoritas entre


las que se destacaban Eulalia Gianello, Eufemia
f

Berbis, Pepita Ruiz, Emilia Paccozzi y otras, dis-


no

frutaron de una amable velada, siendo agasaja-


das por los agentes de “La Platense”, señores
ia

Sanguinetti, que organizaron un concierto de


guitarreros y flautistas. “A la una y media la con-
or

currencia abandonó el vapor después de haber


saboreado un rico asado, como para finalizar la
s

fiesta acuática”, culmina diciendo el periodista


://

que publicó la nota.


Con el título “Andar en la Mala”, encontramos un
tp

artículo en (44), en que se hace referencia a un


nuevo percance sufrido por otra de las naves de
ht

los Sres. Celesia. En este caso fue el pailebot


“Estrella Oriental”, propiedad de estos señores y
que días antes había ido a rescatar parte de la
mercadería de la “Natividad de Dolores”. El «Es-
trella» fue atrapado por un fuerte remolino de
viento en el Río Uruguay, el cual le tronchó los
LA FERIA, 19/02/1888
masteleros de los palos del buque, pero felizmen-
te sin ocasionar desgracia personal alguna.
Será el vaporcito “Chaná” el encargado de remolcarlo hasta el puerto de Dolores, pero igualmente
los Celesia dirían: “Esto ya es mucha desgracia”.
18
RIO SAN SALVADOR
Otra de las excursiones recreativas que haría el vapor “Chaná” es comentada de la siguiente mane-
ra en (45): “Los señores Tomás Aguirre (hijo) y Portillo, organizaron un espléndido paseo el viernes
en el “Chaná”, en el cual reinó la más completa animación.
Entre las muchas personas invitadas para la fiesta y que concurrieron al paseo recordamos a Misis
Faustina Ruiz de Domínguez, Sra. Geroma Sanguinetti, Sras. de Paccozzi y Cedrés, y las señoritas
de la Vega, Eufemia Berbis, Eulalia Gianello, Pepita Ruiz, Emilia Paccozzi, Lola y Tomasa Escola,
señoritas de Negro y Adela Vissio, que con su presencia daban tanto realce a la simpática fiesta.
Entre los caballeros y jóvenes, que fueron los primeros en romper el fuego, contra unas vaquillonas
con cuero que habían sido preparadas de antemano por inteligentes paisanos, en el Espinillo, frente
a la curtiembre que existe en aquel pintoresco y caudaloso arroyo, recordamos a don Miguel Palmas
que, como hombre prevenido había ido provisto de una regular munición, compuesta de gran canti-
dad de empanadas, más sabrosas y exquisitas que el mejor pastel de la confitería del Águila de

y/
Buenos Aires, Pedro, Francisco y Bartolo Sanguinetti, un señor García, comerciante de Buenos
Aires, Tomás Echeverría, Podestá, Larrey (hijo), los hermanos Ramospé y algunos otros que se

.u
escapan de nuestra memoria.
Después del almuerzo, la alegre comitiva subió en el “Chaná” y fueron a darse un “corte” por el

om
Uruguay regresando al puerto a las 8 de la noche”.
Sin duda que el puerto de Dolores iba siendo receptor de un mayor movimiento a raíz de todas estas
novedades surgidas en los últimos años, las que se sumaban al movimiento diario de los buques de

t.c
carga que llevaban y traían mercadería, e incluso la fabricación de nuevos buques en el astillero
Celesia no se interrumpía.
En (46) se anuncia en julio de 1888 que a bordo del pailebot “Antonio Sanguinetti” llegan al puerto

po
además de mercaderías varias, una gran cantidad de maderamen que se utilizaría en la construc-
ción de una espléndida nave que venían construyendo los Sres. Celesia.
gs
También el pailebot “El Dios” cuyo patrón era nombrado “Bartolito”, llegaba a Dolores, trayendo
mercaderías para las casas de comercio de Villalba y Cía., y Villalba y Alimundi.
Pero también, el aumento del tráfico potenciaba la posibilidad de que existan más accidentes y
lo
lamentablemente en (47) se hace mención al naufragio que en el Río Uruguay había sufrido la
balandra “Anita” yéndose a pique, siendo rescatados por el pailebot de la Casa Paseyro “J.C.” bajo
.b

el mando del patrón Miguel Vives. A iniciativa del Sub Receptor de Aduana don Luis Madrid, se inicia
una suscripción (o colecta) para socorrer a los náufragos, recibiendo la colaboración de muchos
al

vecinos de Dolores.
vi

La Casa Paseyro que no se detenía en el ingreso de nuevos elementos a su flota, anuncia en


setiembre de 1888 en (48) la llegada de dos nuevos elementos: el pailebot “Globo” y la chata “Río
lu

Negro”.
El “Globo” era un buque de más de diez mil arrobas de carga, habiendo sido comprado en Buenos
f

Aires de donde sería traído por el conocido marino Miguel Vives, para realizar viajes desde Dolores
no

hasta Montevideo.
Por otra parte la chata “Río Negro” era una gran embarcación que fue adquirida en Montevideo, y
ia

que sería utilizada para el transporte de diversas mercaderías, siendo remolcada por distintos vapo-
res.
or

Vemos en (48) lo importante que resultaba todo este movimiento para Dolores en la siguientes
líneas: “Felicitamos ardientemente a los Sres. Paseyro y Cía., por la adquisición de nuevos buques
s

y les deseamos toda clase de prosperidad en la empresa; por cuanto han venido a facilitar el trans-
://

porte de todos nuestros productos, subsanando las grandes dificultades que presentan nuestro
arroyo (Río San Salvador) y el de Río Negro y como es consiguiente han de conseguir en mucho el
tp

desarrollo de otras industrias”.


Para tener una cabal idea del movimiento que se registraba en el puerto de Dolores, podemos tomar
ht

la siguiente información publicada en (49), sobre los movimientos registrados en una semana de
actividades en el mes de setiembre de 1888:
Buques salidos
Pailebotes: “Betravila”, “Italia”, “Adela Camera”, “Invencible”, “Martín Chico”, “Ministro R.”, “Graffina”,
“J. Granera”, “Violeta”, “Buen Padre”, “Presidente Celman”, “Saturno”, “Puerto Madero”, “Gerónimo”,
“Barquito”, “Dos Hermanos”, “Lorenzo Canale”; patacho “Balvasula” y chatas “La Maca”, “Villa de
Dolores”, todos con destino Buenos Aires y con la particularidad que todos llevaban carga de arena.
Sin duda que buena parte de Buenos Aires está construido con arena uruguaya.
Pailebotes: “Amazona”, “Goleta Ceres”, “Julia”, “Globo” “Flor del Río San Salvador”, “Mentor”; balan-
dra “Joven María” y goleta “Salteña” con carga general para Montevideo.
19
RIO SAN SALVADOR
Pailebotes: “Colonia”, “Teresa Granara” y chata “La Mua” con carga general para Buenos Aires y
vapor “Minerva” con frutos para igual destino.
Lo prensa no deja de anunciar los movimientos portuarios y en (50) se menciona: “El lunes de la
semana pasada zarpó para el puerto de Montevideo, el vaporcito “Río San Salvador”, de la fuerte
casa de Paseyro y Cía., llevando a remolque las chatas “Espinillo” y “Villa de Dolores” cargadas de
leña a medida”.
Cuando regresa el vaporcito “Río San Salvador”, llega al puerto de Dolores trayendo a remolque al
pailebot “La Plama”, las chatas “Espinillo” y “Villa de Dolores”, la “Paloma” y varios botes, lo que es
consignado en (52) de la siguiente manera: “Aquello presentaba un aspecto verdaderamente sor-
prendente, ver aquel vaporcito, arrastrando con tan facilidad tal cantidad de buques, probando así la
gran fuerza de la poderosa máquina”.
Es notorio como el empuje de algunos empresarios de la localidad van llevando a Dolores a ir cre-

y/
ciendo, progresando e instalando sus industrias, en un centro poblado muy joven, ya que recorde-
mos que estamos en el año 1888 y Dolores se había asentado en ese lugar en el año 1801.

.u
En (50) se establece que Federico Bremermann intentaba hacer trabajar nuevamente el saladero
que tenía en la costa del San Salvador, el que sumado al molino que en breve instalarían los señores

om
Paseyro y Cía., ayudarían a “sacar a este pueblo del estado lamentable de postración en que se
encuentra”.
Vemos ejemplos como los de Bremermann o de Celesia, en donde después de recibir duros golpes

t.c
en sus emprendimientos, redoblaban el esfuerzo para seguir adelante. En el caso de Bremermann,
recordemos que había sido gravemente afectado por las inundaciones, y en el caso de Celesia,
también recordemos que había perdido una embarcación cuando en el Río de la Plata naufragó la

po
“Natividad de Dolores”. Pues bien, en (51) se anuncia que: “Muy en breve será botada al agua la
“Nueva Natividad de Dolores” que se construye en el astillero de los Sres. Celesia. Con tal motivo se
gs
prepara una simpática fiesta, a la que asistiremos… si se nos invita”.
También llegan rumores (53) de que se estaría por crear una nueva empresa naval, haciendo la
carrera desde Mercedes a Montevideo, con escalas en Palmira y Colonia, estableciéndose en el Río
lo
San Salvador un vaporcito que iría hasta la boca llevando pasajeros, cargas, etc. para trasbordar en
los vapores que crucen el Uruguay.
.b

Dicha empresa se constituiría con capitales de Mercedes y algunos de Dolores, habiendo sido invi-
tado a participar la casa de los Sres. Paseyro.
al

Esta noticia quedó en un simple rumor, no habiéndose concretado la creación de tal empresa.
vi

Igualmente el crecimiento se notaba y con él, también iba surgiendo la necesidad de realizar mejoras
en la infraestructura portuaria para poder hacer frente a tal cantidad de movimientos.
lu

La necesidad de que se construya un muelle en el puerto es expresada en una nota publicada en


(54) en la que manifiesta: “Un muelle que facilite las operaciones que diariamente se practican en
f

nuestro puerto es una necesidad tan sentida y cuya falta se hace tanto más notable si se tiene en
no

cuenta la animación y el espíritu de empresa que se ha despertado en nuestro comercio.


Otros pueblos de menos importancia comercial que el nuestro no carecen de esta obra y aquí entre
ia

nosotros nunca se agitó la idea de llevarla a cabo, solamente los Sres. Sanguinetti Hnos. se presen-
taron a la Comisión E. Auxiliar con ese objeto, solicitando se les diera preferencia para el caso de
or

que otra empresa se presentara con intenciones de practicarla.


Hoy que, como decimos, parece que el espíritu de empresa se agita, pues creemos será un hecho el
s

nuevo molino a vapor que se proyecta construir y se habla además de saladeros y otras industrias,
://

la construcción de un muelle en la prolongación de calle República (hoy Avda. Grito de Asencio) se


hace indispensable.
tp

El estado actual de la barranca donde atracan los buques para verificar sus operaciones, cuando
llueve, o bien cuando vuelven las aguas del río a su lecho después de las crecientes, es lamentabilísimo,
ht

se forman tan inmensos fangales que los carreros tienen que luchar con serias dificultades para salir
o aproximarse con los vehículos cargados, sucediendo con frecuencia que alguno tiene que descar-
gar para salir del lodo.
La construcción de un muelle aunque fuese de madera, en el paraje indicado, no nos parece deman-
de crecidas sumas, pues aparte de ser la localidad muy aparente, la profundidad del río permite a los
buques acercarse a la misma barranca”.
Llegamos así al año 1889, el cual lamentablemente se inicia con un accidente que cobra la vida de
Isidoro González (alias Firmapaz), quien muere ahogado en el Río San Salvador en circunstancias
poco claras.
En (55) al momento de darse a conocer la noticia, se refiere al hecho diciendo “La autoridad respec-
20
RIO SAN SALVADOR
tiva sigue el sumario correspondiente, habiendo presunciones de que la víctima haya sido asesina-
da, con la idea de robarle, pues es opinión general que González cargaba en el cinto, una regular
suma de dinero”
Más delante agregaba: “Era tan fuerte la corriente que había, que dos individuos (nos referimos a los
hermanos Sosa), que acompañaban a la víctima, no pudieron prestarle ninguna clase de ayuda”.
Pese a que no había una acusación formal, Liborio Sosa, sale en defensa de sus hermanos (Reimundo
y Eusebio), manifestando en nota dirigida al diario “La Feria” que ellos eran una buena familia y que
deseaba que el periódico “corrija en los posible los cargos que gratuitamente pesan sobre la buena
reputación de mis hermanos y toda mi familia”.
Finalizando este episodio el diario expresaría que
en ningún momento acusó a nadie y que solo con-
tó lo sucedido.

y/
Otro hecho particular pero para nada trágico que
sucedió a comienzos del año 1889, es el relatado

.u
por (56), en el que estando el vaporcito “Chaná”
en el Río Uruguay, de pronto penetró de un salto

om
por una de sus ventanillas, un grande y hermoso
Dorado, lo que causó admiración entre la gente
de a bordo. “El inocente anfibio fue traído de re-

t.c
galo al “Hotel Central” (inaugurado el 03/11/1888),
en donde fue devorado por los gastrónomos”.
Se publica como era habitual en la época estival el

po
“Edicto de Baños”, pero con algunas modificacio-
nes en la zona determinada para las damas.
gs
lo
.b

LA FERIA, 03/11/1888
al

Volviendo al tema de la navegación, encontramos que


en marzo de 1889, se anuncia que “La Platense” retira-
vi

ría de la carrera del Río San Salvador al vaporcito


lu

“Chaná”. Inicialmente sorprende esta noticia, ya que


como habíamos visto, el puerto de Dolores tenía un in-
f

tenso movimiento, pero recordemos que aquella com-


no

petencia entre empresas navieras había cesado, ya que


todo había sido adquirido por “La Platense”, y de la mano
del monopolio, muchas veces vienen este tipo de medi-
ia

das que no tienen en cuenta para nada, el perjuicio que


or

ocasionan.
La prensa en (57) reclama la revisión de esta resolución
s

que además de perjudicarlos, los haría volver a tiempos


pasados en donde “teníamos que viajar de aquí a Palmira
://

en diligencia para trasladarnos a la capital vecina o a


Montevideo, con el riesgo inminente de cortarse toda
tp

comunicación con el primer golpe de agua que caiga en


invierno. ¿Y que diremos de la carga? Nuestros comer-
ht

LA VOZ DEL PUEBLO, 27/01/1889 ciantes tendrán que esperar con paciencia de Job que
se la traigan con paso de tortugas los buques de vela”.
También se informa en (58) que se eleva una petición al directorio de “La Platense”, suscrita por más
de 200 vecinos entre los que se encontraban los principales hacendados y comerciantes de Dolo-
res, pidiendo que no retire el vaporcito “Chaná”. Dicha petición es reproducida en (59) y dice así:
“Señor Director General de La Platense, Don Damer Mooviy Trollok:
Los abajo firmados comerciantes, hacendados e industriales de la Villa de Dolores y su jurisdicción,
tienen el honor de dirigirse a Ud. manifestándole que han recibido con desagradable sorpresa la
noticia de que la Compañía ha resuelto retirar de este puerto el vaporcito “Chaná” que hace la

21
RIO SAN SALVADOR
carrera hasta la Boca del Río San Salvador.
El vapor en cuestión Sr. Trollok, grato nos es significarle a Ud., presta a este vecindario servicios de
alguna consideración facilitando en primer lugar la comodidad de los pasajeros. Por otra parte, la
permanencia del “Chaná” en este puerto sería siempre favorable a la compañía en caso de que se
estableciera competencia, pues el comercio y vecinos en general en compensación de los servicios
recibidos, tendrá el deber de favorecer a “La Platense”, mejor que a cualquiera otra empresa que se
estableciese.
En mérito de las razones que a la ligera dejamos expuestas, nos animamos a dirigirnos a Ud., solici-
tando encarecidamente no sea sacado el vaporcito “Chaná” asegurándole que si la compañía acce-
de a nuestro pedido, habrá rendido un importante servicio al comercio de esta plaza y al vecindario
en general.
En la seguridad que no serán defraudados en este caso los firmantes, saludamos a Ud. con toda

y/
consideración. Dolores, Marzo 22 de 1889”.
Pese a todas las gestiones, la empresa no cambiaba de tesitura, y el 31 de marzo se va el “Chaná”

.u
del Río San Salvador, apareciendo ya un anuncio en (60) donde se informa que se estaba por
establecer una línea de diligencias entre Dolores y Villa Soriano, tan pronto se retire el “Chaná”.

om
Cabe agregar que la empresa fluvial, con el retiro del vaporcito no perdía sus clientes, ya que estos
igualmente tomarían sus embarcaciones en Palmira o Villa Soriano, siendo éste un punto en contra
para lograr que se mantuviera al “Chaná” en el San Salvador, si es que éste no le daba buenos

t.c
resultados económicos.
Apenas 8 días después de efectuado el retiro, ya en (61) se marcan las consecuencias que este
hecho traía, manifestando que además de todo lo anteriormente mencionado, en cuanto a tener que

po
volver a viajar a Palmira, se sumaba que por ejemplo ahora llevaban una semana sin recibir corres-
pondencia ni diario de Montevideo, agregando que en cuanto se ingrese en el invierno, la falta del
gs
“Chaná” se sentirá mucho más, cuando pasen dos o tres días lloviendo y sea imposible transitar los
caminos.
Comenzarán entonces las tratativas y negociaciones que entablará Don Bartolomé Sanguinetti con
lo
los directivos de “La Platense”, trasladándose incluso hasta Buenos Aires para tener un trato directo
con ellos, enviando una nota a Dolores informando que las negociaciones tendrían buen resultado y
.b

volvería el “Chaná” (62).


Finalmente se concreta el ansiado regreso del vaporcito que es anunciado en (63) y (64) con mucha
al

alegría, siendo recibo en el puerto con “generales demostraciones de simpatía” y otorgándole a


vi

Bartolomé Sanguinetti las felicitaciones correspondientes por el logro conseguido. Solo restaba,
anunciaban los periódicos, que la correspondencia también venga por vía fluvial y no por Palmira,
lu

incentivando a que los comerciantes de la zona hicieran gestiones ante la Dirección General de
Correos y que se encare la construcción de un buen muelle en el puerto. “De nada nos sirve que
f

tengamos vapor y no podamos llegar hasta él; con verlo de lejos no hacemos nada. ¿De qué nos
no

sirven los botines si no tenemos ropa con que vestirnos?”


Más adelante agregaba (64): “Todo esto se salva componiendo el puerto, y para ello, es preciso que
ia

se empleen los dineros que hay destinados con tal motivo, y que parece se invertirán en cosas que
maldita la falta que nos hacen, y de las que sacaremos tanto provecho como el que obtuvo el negro
or

del sermón”.
Por otra parte, en junio de 1889, se anuncia en (65) que los Sres. Bremermann y Cía., habían
s

adquirido en Buenos Aires un vapor de similares dimensiones del “Chaná” y que será el emblemático
://

vapor “Victoria Emma”, que posteriormente se convertiría en un símbolo de la navegación en el Río


San Salvador y con un final trágico justamente en esas aguas.
tp

En (65) encontramos la siguiente descripción del nuevo vapor: “Se llama “Victoria Emma” y es a dos
hélices. Será destinado al servicio de cargas entre este puerto y los de Buenos Aires y Montevideo.
ht

Es de 240 toneladas de porte. El miércoles se embarca para Montevideo el señor Bremermann,


quien a su regreso traerá el vapor que acaba de adquirir, por lo que a principios de Julio estará en el
puerto.
Ya con el “Victoria Emma” son tres los vapores que surcan nuestro río; ellos son: “El Chaná” de La
Platense; “Victoria Emma” de la Casa Bremermann y Cía.; y el “Río San Salvador” de Paseyro y Cía.”
Habíamos mencionado anteriormente que haríamos referencia a varios naufragios que se fueron
sucediendo, siendo el turno de hablar del naufragio del patacho “Natalia Benedita”, sucedido a raíz
del choque que sufrió con el vapor “Eduardo”.
Aclaramos que el patacho era una embarcación a vela, de dos palos y de poco calado.
Todo sucedió de la siguiente manera, de acuerdo a lo informado en (66).
22
RIO SAN SALVADOR
“La noche del 30 de junio (de 1889), aproximadamente a las 22 horas, el vapor “Eduardo” en viaje de
Buenos Aires para Gualeguaychú, chocó con el patacho “Natalia Benedita” en el paraje conocido por
“Cabeza de Negro” en el río Uruguay”. (Km. 46 del Río Uruguay y la Boca del San Salvador se
encuentra en el Km. 53)
“El “Natalia Benedita” se sumergió casi instantáneamente, circunstancia por la cual fue imposible
salvar algo, ni siguiera los papeles del buque. El choque se produjo a causa de la gran cerrazón que
había en esa noche.
A pesar del “Eduardo” marchar a media fuerza, la colisión fue considerable. El “Natalia Benedita”
había llegado como a las 9 de esa noche al paraje citado y se encontraba fondeado con los faroles
de ordenanza, cuando el “Eduardo” se le vino encima por el costado de babor, abriéndole un gran
rumbo, por donde penetró el agua con una rapidez prodigiosa, pues no dio tiempo ni para darse
cuenta de lo que acontecía.

y/
El “Eduardo” recogió a los náufragos y permaneció fondeado en el lugar de la colisión hasta el día
siguiente en que continuó su interrumpido viaje.

.u
El capitán del “Natalia Benedita”, don Martino Chiosa, vino a esta en el vapor “Chaná” con el objeto
de elevar ante las autoridades marítimas, la protesta respectiva.

om
Dos chatas han venido de Buenos Aires al paraje donde se produjo el choque, con el objeto de
proceder al salvataje del buque naufragado”.

t.c
po
gs
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
or

En cuanto al esperado “Victoria Emma”, adquirido por Bremermann, en (67) se informa que habían
s

recibido una carta donde se establecía que había sido echado al agua en Buenos Aires y en (68)
://

que éste vapor había salido de Buenos Aires con carga de mercadería para el comercio de Concor-
dia y que a su regreso, vendría a quedarse en el puerto de Dolores para iniciar sus viajes a Monte-
tp

video y Buenos Aires. El 15 de setiembre finalmente se anuncia en (70) y (71) que el día anterior
había fondeado en el puerto de Dolores el vapor “Victoria Emma”, ofreciendo sus dueños un refrige-
ht

rio a todos aquellos que llegaron hasta allí para visitarlo. Pocos días después iniciará sus viajes.
En tanto la Casa Paseyro y Cía., se encuentra en tratativas con Domingo Barceló, quien está intere-
sado en adquirir el vapor “Río San Salvador” y las chatas “Espinillo” y “Villa de Dolores”, partiendo en
agosto de 1889 con destino a Buenos Aires (69). Por otro lado, la misma Casa Paseyro, adquiere un
nuevo buque en Montevideo, de un porte de doce mil arrobas y al cual llaman “Yaguarí” (74).
Como se ve, los barcos vienen y van, el movimiento es intenso, dando motivos a que se reclame la
construcción de un buen puerto (73) y ahora también, que se realice la canalización del Río San
Salvador para que el mismo sea navegable sin inconvenientes.
En (70) se aborda este tema manifestándose que en épocas en que en las cámaras se trataban
muchos proyectos de canalización, tanto en el Río Negro, el Santa Lucía, cerca de Montevideo, etc.,
23
RIO SAN SALVADOR
conveniente sería que se agregara la obra en este río de Soriano.
El gran fundamento que manejaban para impulsar esta idea era que el mismo le daría salida a la
producción que se obtiene de todos los campos en la zona, “que sin temor de equivocarnos, puede
decirse, que son los mejores de la República y que solo precisan vías rápidas y baratas”.
En la referida nota, más adelante se agrega: “La naturaleza nos ha dotado de ríos espléndidos
resguardados por todos lados, de admirables cuchillas y hermosos montes, y ya que los proyectos
en la capital surgen como por encanto, pues nos estamos igualando a nuestros vecinos los porte-
ños, ya que día a día se inician sindicatos (es la palabra de moda) para formar bancos y bancarro-
tas, y hasta para carruajes de pase, ¿cómo han de faltar capitales para un negocio brillantísimo
como el de que nos ocupamos, con riquezas por todos lados, con un río mayor a su entrada como es
el Uruguay, que abrazan sus orillas dos repúblicas?”
Como para justificar el reclamo que realizaban los vecinos, encontramos que pocos días después se

y/
publica en (72) un artículo que hace referencia a que debido a la falta de profundidad del río a raíz
de una bajante, varios buques que venían de Montevideo, se encontraban fondeados en la Boca del

.u
San Salvador. “Estas demoras que ocasionan inmensos perjuicios al comercio y al público en gene-
ral, desaparecerán el día que nuestro río sea canalizado” finalizaba diciendo.

om
También ese aumento de tráfico al que nos referimos antes, traía como lamentablemente suele
suceder, algunos sinsabores para aquellos que están trabajando y son víctimas de quienes se apro-
vechan de lo ajeno.

t.c
Así es que una noche de marzo de 1890 (75), del puerto de Dolores roban la balandra “Paloma”,
propiedad de Don Antonio Escandell.
Al constatar el hecho, cuatro hombres al mando del guarda Cervetti, salen a recorrer el río a bordo

po
del vaporcito de la Casa Paseyro, en busca de los “atrevidos cacos de agua dulce”, llegando hasta la
Boca, en donde marineros de un buque que cargaba leña les informan que habían visto pasar a toda
gs
vela y aguas abajo la balandra que buscaban, tripulada por dos hombres. Ante esta situación, y
dando por perdida la embarcación, se regresan a Dolores.
Varios días después, se publica un artículo en (76) en el que mencionan que aquellos dos hombres
lo
que hurtaran la balandra, habían estado días atrás nuevamente en Dolores, “teniendo el atrevimien-
to uno de ellos, de venirse a afeitar en la barbería más central de la población”.
.b

Mientras era afeitado, un vecino fue a dar aviso a la policía, “pero cuando llegó el “gallo” policial, el
“pájaro” había tomado vuelo”.
al

Recién en mayo de ese año se tendrían novedades de la balandra “Paloma”, cuando se anuncia en
vi

(77) que su dueño después de mucho buscar, había dado con ella en el arroyo del Banco en las
Palmas (R.A.) pero completamente desmantelada, habiendo sido robado todo lo que tenía dentro:
lu

velas, cuerdas, cocina, anclas, cadena, etc. etc.


Un hecho fundamental en la historia de Dolores y
f

del Departamento en general, es la puesta en fun-


no

cionamiento del Molino San Salvador, anunciándose


en (78) que la producción era de 100 bolsas diarias
ia

de harina, de calidad superior, agregando que era


esperado el ingeniero Topolanski, para colocar las
or

maquinarias de luz eléctrica y entonces se inaugu-


raría oficialmente el establecimiento.
s

Sin duda que el establecimiento de esta industria


://

tendrá una influencia vital en el desarrollo del puerto


de Dolores y por lógica en la navegación de su río.
tp

Ya no era solamente permitir que llegaran las em-


barcaciones con mercadería, sino que se formaban
ht

industrias que demandarían esas mismas naves, pero


para llevar la producción a muy diversos puertos.
Finalizando el año 1890, (79) se conoce el deceso
de quien fuera uno de los primeros capitanes de los
vaporcitos de trasbordo en el Río Negro y en el San
Salvador, inicialmente con las embarcaciones de las
“Mensajerías Fluviales a Vapor” y luego con “La LA FERIA, 01/06/1890
Platense”. Nos estamos refiriendo al fallecimiento del Capitán Benito Magnasco.
Conocida la noticia, “La Platense” dispuso que todos los buques de su flota, mantuviesen el pabellón

24
RIO SAN SALVADOR
a media asta por dos días en señal de duelo.
Recordemos que en ese momento, “La Platense” era la empresa que tenía el monopolio de la nave-
gación por esta zona, pero en el año 1891 surgen dos empresas a disputarle el mercado: “Compañía
Nacional Argentina de Navegación a Vapor” y “Mensajerías Fluviales del Plata” perteneciente ni más
ni menos a quien había prometido retirarse del rubro, don Saturnino Ribes (2).
Surgida estas empresas, encontramos que en ese mismo año, en (80) se informa que un comercian-
te de la plaza, estaba realizando negociaciones para conseguir que se estableciera un nuevo vapor
en el San Salvador y así hacerle competencia a “La Platense”. Esta gestión debió tener buenos
resultados, ya que posteriormente encontraremos avisos de las “Mensajerías Fluviales del Plata”,
ofreciendo el trasbordo a sus vapores del Río Uruguay con el vapor “Río San Salvador”, que final-
mente no había sido vendido y seguía perteneciendo a la Casa Paseyro Hnos. y Podestá, y conti-
nuaba prestando servicios en su río homónimo, siendo su agente en Dolores, Don José Canabal

y/
(81).
Este vaporcito incluso, será subvencionado a partir

.u
del 1º de noviembre de 1892 por parte del Go-
bierno uruguayo, para que transporte la corres-

om
pondencia a Dolores, en combinación con los va-
pores de las “Mensajerías Fluviales” (82), siendo
éste un servicio largamente reclamado por la po-

t.c
blación, ya que hasta ahora la correspondencia
que venía para Dolores era desembarcada en
Palmira o Mercedes y luego por tierra llegaba hasta

po
su destino final, ocasionando esta travesía enor-
mes demoras.
Surgirá en esos días, un conflicto entre la Comi-
sión Auxiliar de Dolores y los conductores de trigo
gs
para el Molino “San Salvador” (83), ya que por
lo
una disposición municipal se fijaba un límite de
.b

carga muy inferior al que los carreros estaban


transportando, medida muy perjudicial para ellos,
al

ya que no les era rentable recorrer grandes dis-


tancias con la reducida carga que se les fijaba. El
vi

Molino “San Salvador” ocupaba entre 40 y 50 ca-


rretas durante todo el año, por lo que rápidamen-
lu

te la prensa saldrá en defensa de éstos trabaja-


dores y del molino también: “Tengan presente
f
no

Sres. Ediles que las trabas opuestas a los esta-


blecimientos como el Molino “San Salvador”, per-
judican a la población entera”.
ia

Por otro lado, el pailebot “La Palma” de Paseyro,


que se encontraba cargando carbón en el puerto,
or

también es perjudicado por esta medida, por lo


que se retira yendo a completar la carga en uno
s

de los puertos naturales que había aguas abajo.


://

También la Comisión Auxiliar de Dolores, reclama-


ba ante la Junta E. Administrativa de Soriano (84)
tp

que se gestionara ante el Ministerio, la concre-


ción de las obras de construcción del muelle en LA PROPAGANDA, 10/04/1892
ht

Dolores, del que se había enviado el respectivo proyecto en fecha 27/04/1893, para ser aprobado
por el Superior Gobierno.
A este reclamo, se recibirá como respuesta que “siendo muy probable que esa Auxiliar no puede
comenzar los trabajos del muelle proyectados en razón de las dilaciones que sufre el despacho de
ese asunto en Montevideo, deben aplicar los fondos con que cuenta para la construcción del muelle,
en otras mejoras locales”, quedando nuevamente relegada esta ansiada y esperada mejora portua-
ria.
El proyecto a que se hace referencia, había sido confeccionado por el Arq. Alfredo Massüe, de
dilatada actividad en la ciudad de Mercedes, a quien, aprovechando la visita que realizó a Dolores a
principios de 1893 por el tema de la nueva Iglesia que se había construido, se le consultó sobre la
25
RIO SAN SALVADOR
obra portuaria (85).
Inspeccionado el paraje, manifestó la posibilidad de hacer la obra deseada a un costo relativamente
accesible, por lo que posteriormente hizo llegar su proyecto para ser elevado a consideración del
Gobierno como vimos anteriormente.
Si bien las obras del puerto debían seguir esperando, la actividad no cesaba, y en Marzo de 1895
(86), se anuncia que sería sustituido el vapor “Río San Salvador” por el vapor remolcador “Jura”, en
servicio de las “Mensajerías Fluviales del Plata”, lo que sucedería unos meses después.
También en (87) se informan los siguien-
tes movimientos que dan una idea de la
importante actividad y de cómo el Molino
“San Salvador” comenzaba a influir posi-
tivamente en el movimiento fluvial:

y/
pailebot “Churrasco” carga 750 bolsas de
harina y 200 de afrecho y afrechillo; el

.u
“Antonio Sanguinetti” carga 800 bolsas
de afrechillo y 300 de afrecho; chata na-

om
cional “Río Negro” trasbordó al velero
“Murcarolo” 66 toneladas de trigo, todos
productos provenientes del Molino “San

t.c
Salvador”. El pailebot “La Palma” carga-
ba 120 bolsas de lana de los señores
Paseyro y Podestá.

po
Por otro lado, en (88) se informa que con
fecha 26/03/1895 había naufragado en
gs
“Punta Negra” (Maldonado, Río de la Pla-
ta) la barca austríaca “Pelasac”, la cual
iba con carga de trigo procedente de
lo
Dolores y con destino Europa. En su auxi-
lio fueron los vapores “Toro” y “Emperor”,
.b

pero cuando llegaron ya no era posible


hacer nada por hallarse el buque com-
al

pletamente hundido. La tripulación se


vi

había embarcado en los botes para lle-


LA PROPAGANDA, 07/04/1895
gar al puerto de Maldonado.
lu

Volviendo al Río San Salvador, en mayo de 1895 se produce un rápido repunte de sus aguas, lo que
motiva a que el vapor “Río San Salvador”, al ir a realizar el trasbordo del vapor “Helios” (hundido en
f
no

el año 1923 frente a Colonia cuando venía desde Buenos Aires, al chocar con una piedra, yéndose
a pique, pero sin producirse desgracias personales (322)), socorre a un par de familia que trabajan
en los montes costeros (89).
ia

Su capitán don Antonio Ferrando acercándose a la costa ofrece auxilio a Francisco Arrondo y Geremías
Caballi. Arrondo acepta y en una lancha del “Río San Salvador” sube junto a su señora y dos hijos,
or

siendo trasbordados al pailebot “La Palma” que estaba anclado a poca distancia y en donde pasan
la noche.
s

Estamos entonces, ante una nueva creciente que castiga a quienes viven o trabajan en zonas
://

costeras.
Las aguas suben rápidamente, la altura de las mismas supera los 4 o 5 metros de su nivel normal y
tp

en (90) se describe aquella situación: “El “Molino Unión” había tapiado las puertas de la planta baja
inundada en los primeros momentos. El puerto – o la barranca fangosa que hace las veces de tal –
ht

totalmente cubierto por las aguas semejaba un gran charco con sus aguas turbias y pestilentes. El
“Molino San Salvador”, miraba la creciente desde lo alto sintiendo que las aguas lamían el macizo y
elevado paredón que lo defiende de los avances del río”.
“En previsión de lo que pudiera acontecer, a seguir la avenida, el vapor “Jura” mantuvo sus fuegos
prendidos durante la noche, y el remolcador “Río San Salvador”, se halla en la Boca de este río”.
Si bien la necesidad de que se construya un buen puerto era permanente, con las inundaciones se
hacía más notorio que no podían continuar realizando las tareas de carga y descargas en aquella
barraca que en forma natural existía, ya que con las lluvias se convertía en un lodazal.
La barranca en la que se ubicaba el puerto, era la formada en la desembocadura del Cañada Contreras

26
RIO SAN SALVADOR
(actualmente rellenada) en el Río San Salvador, en la punta de arriba de la actual Península Timoteo
Ramospé, prolongación de calle República (hoy Avda. Asencio)
Ya casi resignados a que la obra nunca se
llevara a cabo, solicitaban al menos la co-
locación de una estacada de madera que
por lo pronto no permitiera que el agua fue-
ra desmoronando la barranca, como así
también la nivelación del terreno adyacen-
te, para evitar la formación de zanjas y char-
cos (91).
Lamentablemente el aspecto era otro: “con
sus barrancos profundos, el lodo hedion-

y/
do y gelatinoso, sin cesar revuelto por las
ruedas de los vehículos que son tirados por

.u
seis o siete bestias, cubiertas en barro. Los
empleados de la Aduana, calzados con largas y sucias botas, trepados en lo alto de la carga que

om
conducen los carros a la barranca”.
Las críticas apuntaban directamente el Sub Receptor de Aduana Don Luis Madrid, a quien acusaban
de ser un “hombre caduco”, agregando: “sin iniciativa, que por otro lado no puede tenerlas quien,

t.c
como el actual Presidente de la República, es casi analfabeto”.
Recordemos que en ese momento, el Presidente de la República era el mercedario Juan Idiarte
Borda, de una muy criticada gestión que incluso terminó su mandato en forma trágica cuando fue

po
asesinado a la salida del Te Deum en la Catedral de Montevideo, por Avelino Arredondo, en fecha
25/08/1897.
gs
Volviendo al tema del puerto de Dolores, se conocen en esos días algunos datos de la Dirección
General de Estadística, en los que se refleja que el movimiento portuario era relativamente mayor en
Dolores (sin puerto construido), que en Mercedes, donde ya se había construido el puerto en el año
lo
1868.
Uno de los datos más significativo eran las toneladas de registros de los buques de entrada y salida.
.b

Mientras que para Mercedes las toneladas de entrada eran 283 y de salida 329, en Dolores las
entradas era 622 y las salidas 473 (92).
al

Otros de los aspectos inherentes a este tema es la canalización del San Salvador que tanto se
vi

reclamaba.
En (93) se informa que la Comisión Auxiliar de Dolores, junto a un grupo de comerciantes se dirigió
lu

en octubre de 1895 vía telegráfica al Presidente de la República Juan Idiarte Borda, solicitando que
los trabajos de canalización que se venían realizando en algunos afluentes del Río Uruguay, se
f

extendieran también al Río San Salvador, contestando el Presidente de la República en los siguien-
no

tes términos: “Montevideo, Octubre 18 de 1895 – Presidente de la República a Serafín Arismendi –


Dolores – He recibido el telegrama de Ud. y demás respetables personas de esa localidad a propó-
ia

sito de la utilidad e importancia que tendría la canalización del río San Salvador, trabajo que Uds.
consideran excluido del programa de obras proyectado por el Gobierno.
or

Me complazco en manifestarles que contestando al Presidente del Club General Rivera de Dolores,
le he significado que la canalización del río San Salvador es un asunto que ha sido tenido en vista
s

por el Gobierno y que los estudios correspondientes se realizarán en oportunidad.


://

Si el Señor Ministro de Fomento alcanza en su excursión hasta ese punto, examinará dicha cuestión
y convendrá lo que sea del caso.
tp

Saludo a usted y demás respetables personas con toda consideración”.


Pese a este anuncio en 1896 encontramos en (94) una nota en que se refieren a la inauguración de
ht

las obras de canalización en Arroyo las Vacas, y el envío de la draga “Presidente Idiarte Borda” a
realizar trabajos en el Paso de Barrientos en el Río Negro, donde además se efectuaría un sistema
de digas permeables para dirigir el cauce de la corriente (2), pero en cuanto al San Salvador, nada
se había hecho. Producto de estos se diría: “Solo San Salvador no ha merecido del ilustre Borda ese
beneficio”.
Quienes no cesaban en trabajar, eran las balsas que realizaban el servicio de cruce del San Salva-
dor, nombrando anteriormente la perteneciente al Sr. Celesia, pero en este caso nos referiremos a
otra que se menciona en (95): la balsa “San Salvador” del Sr. Antonio Ferrando. En el diario a que
hacemos mención se establecen los siguientes precios para los servicios de esta balsa: “Por carrua-
je $ 0,25; caballos $ 0,20; carros con carga $ 0,50; carros sin carga $ 0,40; por oveja $ 0,02; por
27
RIO SAN SALVADOR
animal vacuno $ 0,04. La balsa “San Salvador” puede conducir 350 animales ovinos y de 80 a 100
vacunos. Trabaja a cualquier hora de la noche”.
Llegando al año 1897, el Molino San Salvador, aquel establecimiento que había comenzado a fun-
cionar en 1890 sufría una forzosa detención en sus actividades, pero ese mismo año vuelve a entrar
en funcionamiento.
Esta industria había marcado un antes y un después en la vida de Dolores, por lo que, cuando el
molino detenía sus actividades: “el comercio languidece por la ausencia de consumidores, la clase
laboriosa carece de trabajo y la población permanece postrada en la más perjudicial inercia”. (96)
El Molino San Salvador había cambiado la localidad de Dolores con su fundación, y la había conver-
tido en un “centro esencialmente agrícola”, ya que con su inauguración había “llamado a sus exten-
sos y fértiles campos a numerosos y activos pobladores que convirtieron aquellos en preciada zona
de inagotable producción”.

y/
Evidentemente que la actividad portuaria, también tendrá un antes y un después con este estableci-
miento, siendo la puesta en funcionamiento del molino un aporte vital para la navegación del Río San

.u
Salvador, y como prueba de ellos, encontramos que nuevamente comienzan a surgir anuncios de
salidas de buque con carga, como sucede con el pailebot “Metodista” que sale rumbo a Buenos Aires

om
llevando a bordo 110.025 kilogramos de trigo. (97)
Como era de esperarse, el movimiento portuario tiene un empuje notorio y surgirá el reclamo de que
la Aduana de Dolores sea habilitada para efectuar las operaciones de importación, trámite que solo

t.c
tenía habilitado la Aduana de Mercedes, pese a que ésta última, aún siendo la capital del departa-
mento, tenía menos movimientos que el puerto de Dolores, el cual, en los últimos meses había
exportado un total de 2.063.579 kilos de trigo (98).

po
Si bien el puerto había sido en algo mejorado, las mismas no habían sido realizadas por el gobierno,
sino que fueron realizada por la iniciativa y sacrificio de algunos particulares, por lo que al menos se
gs
solicitaba que se habilitara en Dolores una oficina que pudiese cobrar los fuertes derechos que
pesaban sobre los artículos de importación, y así evitar el engorroso trámite de ir hasta la Aduana de
Mercedes a liquidar las planillas.
lo
Justificado era el reclamo de Dolores, que veía como era relegado su puerto -el cual no contaba con
depósito cómodo y un muelle amplio para efectuar el desembarque de mercadería que se introducía
.b

y la carga de millares de toneladas de productos que se exportaban- en relación al puerto de Merce-


des, que tenía ya construido su muelle a pesar de tener menos movimiento.
al

Sí al menos, era atendido el reclamo que se hacía desde tiempo atrás, sobre las obras de canaliza-
vi

ción. En Mayo de 1898 (99) (100) se comienzan los estudios en la Boca del Río San Salvador, bajo
el mando del ingeniero Benavídez, autor de la obra de canalización en el Paso de Barrientos del Río
lu

Negro (2) junto al Ing. Gustav Tolkmitt, de nacionalidad alemán y que había sido traído por el Presi-
dente Idiarte Borda para construir el puerto de Montevideo.
f

En base a los estudios del Ing. Benavídez, en (101) se anuncia que el gobierno había ordenado la
no

canalización del Río San Salvador, agregando: “En el “Vidiella” para Sauce partieron los ingenieros
Benavídez y Plottier. El Sr. Benavídez va a hacerse cargo del material de dragado, chatas y vapor
ia

que se hallaban en aquel puesto sufriendo reparaciones. Una vez que haya probado la consistencia
de las reparaciones en el referido material, lo hará conducir hasta la Boca del San Salvador para dar
or

comienzo allí a los trabajos de canalización”.


Dolores festejaba y esperaba ansioso el inicio de estos trabajos que eliminarían las dificultades que
s

presentaba el río para la navegación, ocasionando muchas veces que los buques quedaran deteni-
://

dos a la espera de un repunte de las aguas para poder entrar o salir del San Salvador.
Igualmente, las opiniones eran dispares como suele suceder en cualquier grupo humano, estando
tp

los que sostenían que el dragado debía ser complementada con la construcción de un muelle en el
puerto, porque “¿de qué sirve tener el río expedito, si los barcos no tienen un puerto donde cargar o
ht

descargar la mercadería?”, agregando además que: “Similar situación pasa con las calles de Dolo-
res, que se pavimentaban, pero en cambio ninguno de los caminos que llegan a Dolores son transi-
table en gran parte del año y por lo tanto es muy dificultoso sacar la producción de los campos”.
(102)
Otros en cambio sostenían, que era imposible hacer todas las obras a la vez, y que por tal razón, se
irían haciendo cada una a su tiempo, para finalizar en un futuro con todo el trabajo culminado,
expresando en (103): “Bien, es verdad que para llevar la obra a su última perfección tenemos la
necesidad de construir un puerto que permita y facilite el acceso de los buques y embarque y des-
embarque de las mercaderías, pero esto es relativamente secundario y debemos tener presente que
cuando el Hacedor del Universo pudiendo hacer con solo “fiat”, hágase, el inmenso globo que habi-
28
RIO SAN SALVADOR
tamos, no lo hizo, fue para enseñarnos que las cosas de tejas abajo se hacen paulatinamente unas
tras otras, alcanzando finalmente la postrer pincelada de que son capaces”.
A fines del mes de setiembre de 1898, se desarrolla una reunión a iniciativa del vicecónsul argentino
don Francisco Sanguinetti entre los vecinos de Dolores, con el fin de intercambiar ideas sobre el
modo de iniciar los trabajos de dragado y organizar la recepción que debían hacer al Ing. Benavídez
y demás acompañantes. Sobre la misma, Rafael Seoane Pita, fundador del diario “Eco de Dolores”,
cuyo primer ejemplar salió en fecha 30/10/1898, envía una carta el Director de “El Diario” de Merce-
des, en fecha 06/10/1898 que es publicada en (104) y de la que sacamos los siguientes conceptos:
“A las 9 p.m. del día 28 del pasado setiembre, reunidas las principales personas de esta villa en el
local que ocupa la Comisión E. Auxiliar, tomó la palabra el Vice-Presidente de la misma, señor Echeverría
y después de dar a conocer el objeto de la reunión manifestó: que competentemente autorizado por
la Comisión Auxiliar que tenía el honor de presidir, eran sus deseos se nombrara una Comisión

y/
popular de fiestas con el objeto de recibir dignamente a todo el personal de la Draga que en breves
días haría su entrada en la Boca del San Salvador”.

.u
Aprobada por unanimidad la moción, se nombra la siguiente comisión: Presidente, Ricardo Viegas;
Vice-Presidente, Pedro Auzqui; Tesorero, Santiago Negro; Secretario, Manuel Bastreri; Pro-Secreta-

om
rio, Luis Maglioni; Vocales: José Francisco Sanguinetti, Ricardo Péndola, Manuel Garibaldi, Juan
Tomás Ballefin.
Más adelante, R. Seoane Pita agrega: “El 1º del corriente (Octubre), a las 4 p.m. nos sorprendió el

t.c
pito del vapor en que venía aquel señor y como don Santiago Negro, Viegas, Sanguinetti y Maglioni
tienen su domicilio próximo al puerto, en el acto se presentaron a dar la bienvenida a los ilustres
visitantes, siendo conducidos éstos a la Sub Receptoría y de allí a la casa del señor Negro, donde

po
fueron obsequiados con un modesto refresco.
Después tomaron por la calle República, Dolores y otras, pudiendo calificarse su paso por las mis-
mas de triunfal, hasta la llegada al Hotel Oriental”. gs
Posteriormente son llevados al “Club Unión”, en donde son presentados por el socio Francisco
Sanguinetti y recibidos por la Comisión Auxiliar y la de Fiestas.
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
s or
://
tp

CLUB UNION Y EN LA PUERTA SE OBSERVA AL SR. FRANCISCO SANGUINETTI


ht

Recordemos que quienes habían llegado a Dolores y eran receptores de todo este recibimiento,
eran simplemente el Ingeniero y personal que llevarían a cargo las obras de dragado en el San
Salvador, lo que muestra la importancia que esta tenía para todo los doloreños.
Volviendo a lo sucedido en el recibimiento, una vez llevados al “Club Unión”, la gente se congrega
también junto a ellos y la señorita Dominga Madrid, “toca varias piezas musicales en el piano, algu-
nas de las cuales, a juzgar por apariencias, debió causar efecto en el ánimo de uno de los distingui-
dos excursionistas” (104).
La comisión ofrece un espléndido “lunch” a los visitantes, quienes luego se inscribieron en el libro de
visitas del Club, quedando grabado el siguiente pensamientos: “Llegué como ave de paso y caí
prisionero en las redes que me ha tendido el cariño de este pueblo extraordinario donde (cosa
29
RIO SAN SALVADOR
rara!...) parece que todos viven en un estrecho abrazo de hermanos. – Augusto Magdalena”. Luego
siguieron las firmas de V. Benavídez, A. Plottier, Amadeo Errecart, V. Galli, Enrique Gerderen, E. S.
Mossart y J. Lema.
A las 10 de la noche, los visitantes son acompañados hasta el puerto, donde se embarcarían para ir
a pasar la noche en los “Amarillos” en la Boca del San Salvador.
El domingo 2, se avisa a los vecinos por medio de cohetes, que era el momento de partir en dirección
al lugar antes mencionado, a bordo de los vapores “Mosca” y “Río Negro”.
Antes de continuar, haremos un alto en el vapor “Mosca”, perteneciente a la flota del Sr. Federico
Bremermann, cumplía servicios de remolcador, por lo general de la chata “Amazonas” (105), pero
también era ofrecido para realizar servicios de paseos tanto en el Río San Salvador, como en el Río
Negro, teniendo como Agente en Mercedes a Don Luis Costa.

y/
.u
om
t.c
po
EL DEPARTAMENTO, 22/01/1897
gs
En cuanto al vapor “Río Negro”, había sido construido en Alemania por orden del Gobierno, siendo
destinado a prestar servicio en la Receptoría de Aduana de Mercedes (106), navegando por lo
lo
tanto, asiduamente por los ríos Negro, Uruguay y San Salvador, y estuvo operativo hasta la década
de 1920, en donde quedó “arrumbado” frente a Mercedes, siendo enviado el personal que estaba a
.b

su cargo, a prestar servicios en el Resguardo de Puerto Tolmo (Km. 2,5 del río San Salvador) en
febrero de 1929. En el año 1931, al procederse al desarme de este vapor, el Consejo Superior de
al

Enseñanza Secundaria resuelve destinar el motor del “Río Negro” para estudio de los alumnos de la
Escuela “Pedro Blanes Viale” (107).
vi

Volvemos ahora a la excursión de bienvenida al “tren de dragado” que se estaba desarrollando:


lu

“Próximamente a las 7 fue la partida llegando a los “Amarillos” a las 10,30 haciendo una pequeña
escala en la estancia de Pedro Sanguinetti, para recibir los asados de tres terneras cuya operación
f

estaba encomendada a nuestro particular amigo Aníbal Sanguinetti, que la desempeñó a satisfac-
no

ción general; una vez provistos de este refuerzo estomacal continuó la interrumpida marcha la gran
flota doloreña, meciéndose suavemente sobre sus altos mástiles a impulso de la leve brisa infinidad
ia

de vistosas banderas con que aquella iba caprichosamente empavesada.


Cerca ya de la draga una pequeña improvisada orquesta de guitarras hábilmente dirigida por el Sr.
or

Andriolo lanzó al viento las más escogidas piezas de su repertorio finalizándose el acto con
estruendosos hurra y vivas entusiastas.
s

Allí se le dio paso al indispensable asado con pelo, gallinas asada et tutti cuanti como ser pastas,
dulces, vinos especiales, cigarros, digo cigarros el que los llevaba en sus bolsillos, etc. todo lo que
://

hubo en abundancia. Finalmente se han pronunciado algunos discursos a los que contestó el señor
tp

Benavídez, todos haciendo votos para que el trabajo de canalización se lleve a cabo en el menor
tiempo posible. Los concurrentes ascendían a unos 150 y no hubo que lamentar percance alguno”.
ht

En (108) se hace mención a aquel festejo, pero dando cuenta del estado de “alegría” que reinaba en
la concurrencia: “… habiendo hecho uso de la palabra el Sr. Ingeniero Benavídez, si bien no sabe-
mos lo que habrá dicho, pero supongamos que en otras cosas diría que la gente de Dolores era
alegre en el grado superlativo, como tenía ocasión de comprobarlo”.
“A las tres p.m. nos embarcamos para regresar al lugar de la salida, llegando a esta Villa a las 7
siendo recibidos en el puerto con abundancia de cohetes lanzados al aire desde la casa del Sr.
Negro, con la cual se dio por terminada la memorable fiesta haciendo todos los votos porque en
época no lejana podamos celebrar igualmente el término de los trabajos de dragaje cuyo comienzo
acabamos de festejar”.
La Comisión Auxiliar de Dolores enviará telegrama al Ministro de Fomento, agradeciendo el haberse
30
RIO SAN SALVADOR
ordenado la canalización del Río San Salvador, “cuya obra grandiosa y de trascendental importancia
para esta rica zona de tierra del Departamento,…”
Por otra parte, el Presidente de la Comisión E. Administrativa del Departamento, Don Francisco
Milans Zabaleta, cursará telegrama a la Comisión E. Auxiliar de Dolores manifestando: “… felicito a
los dignos miembros de esa Auxiliar y habitantes de esa Villa, por labor progresista emprendida ayer,
haciendo votos porque estos trabajos sean el principio de una nueva era de engrandecimiento para
ese pedazo de tierra tan fecundo en glorias históricas y loables iniciativas”.
Teniendo en cuenta que el dragado que se realizaría, abarcaba únicamente la desembocadura,
rápidamente se iniciarían gestiones para que el trabajo se extendiese a dos pasos que dificultaban
mucho también la navegación: El Paso del Maragato (km.22) y el Paso del Puerto frente a Dolores
(109).
A este planteamiento se le respondería favorablemente, y así informa (110) al respecto, diciendo

y/
que los trabajos en la barra del San Salvador estaban terminados, pero ante las gestiones realiza-
das, los mismos se extenderían al interior de este río, por lo que se estimaba en un mes más para

.u
dejar completamente habilitada la navegación sin inconvenientes.
En la desembocadura se había abierto un canal de 30 metros de ancho, con una profundidad míni-

om
ma de dos metros en aguas bajas, y de no complementarse con el dragado en el interior del río,
dicho trabajo sería inútil, ya que la boca del San Salvador tendría un metro más de profundidad que
el curso general del río, y por lo tanto los barcos solo podrían entrar pero no navegar hasta Dolores.

t.c
Pues bien, superado el tema del dragado del río, surge ahora otra iniciativa del Vicecónsul argentino
en Dolores don José Francisco Sanguinetti, y el mismo es el establecimiento de un embarcadero de
ganado en pie en los “Amarillos”, paraje situado en el departamento de Soriano, próximo a la desem-

po
bocadura del San Salvador y ubicado sobre el Río Uruguay, pero antes de abordar este nuevo tema,
haremos mención a un incidente producido en el Río Uruguay, próximo a la desembocadura del San
gs
Salvador, entre los vapores “Labrador” y “Colón”, del cual en (111) encontramos el siguiente artículo
que nos ilustra sobre el mismo: “En la noche del martes, siendo próximamente las dos de la mañana,
ocurrió un choque entre los vapores “Labrador” de las Mensajerías Fluviales y “Colón” de Giuliani
lo
(Compañía Nacional Argentina de Navegación a Vapor), a la altura de la Boca Falsa del Río Negro.
Según informes que hemos recogido, el hecho ocurrió de esta manera: Después de haber hecho su
.b

trasbordo en el Yaguarí seguía el “Labrador” en su viaje de aguas abajo y en momentos en que


entraba en la canal de las Tarantanas, aparecía queriendo salir de ella, el vapor “Colón”. La canal no
al

es tan angosta en ninguno de sus puntos para que falte espacio para dos, ni para diez vapores y si
vi

no ha habido mala intención por parte de ninguno de ellos, ha habido capricho en los dos, no
abriéndose uno y otro para su derecha. El hecho es que los dos vapores marchando a toda fuerza,
lu

chocaron por su proa, llevando la peor parte el “Labrador” que empezó a hacer mucha agua y tuvo
necesidad para no irse a pique de embicar en el acantilado del banco de las Tarantanas.
f

Parece que la proa del “Labrador” quedó completamente abierta. La del “Colón”, cuyo casco es de
no

acero, soportó mejor el recio choque. El “Colón” tardó poco en continuar su viaje. No así el “Labra-
dor”, que tuvo que tapar el gran rumbo de la proa y llamar en su auxilio al vapor “Dorado”, que se
ia

encontraba todavía en el “Yaguarí”, haciendo el trasbordo del “Montevideo”, para que lo sacase de
su varadura. Acudió el “Dorado”, y desplegando una fuerza que nadie suponía, en pocos tirones
or

consiguió hacer zafar el “Labrador” de encima del Banco.


En la imposibilidad de continuar el viaje a Buenos Aires en esas condiciones, el “Labrador” hizo
s

rumbo a Fray Bentos, marchando a ¼ de fuerza.


://
tp
ht

VAPOR “LABRADOR”
31
RIO SAN SALVADOR
Además de los deterioros positivos de uno y otro vapor, hay que lamentar la herida de un marinero
cuyo estado es grave, según se nos asegura.
En un hecho como el ocurrido, para el que no encontramos por el momento fuerza mayor que lo
disculpe, es necesaria la intervención prolija de las autoridades fluviales, a fin de determinar respon-
sabilidades que deban hacer efectivas con todo el rigor que marcan las leyes. No impunemente se
ha de jugar con los intereses del comercio y la vida de los pasajeros, por solo satisfacer caprichos y
animosidades”.
Quedan evidentes nuevamente en este suceso, los celos que reinaban entre las distintas empresas
navieras, compitiendo por marcar la supremacía, aun con el riesgo de pagar altos costos materiales
e incluso descuidando por completo el cuidado del bienestar de sus pasajeros, convirtiendo sus
rutinarios viajes en verdaderas carreras.
Regresemos ahora al proyectado puerto a construirse en los “Amarillos”. En (112) al tratar este

y/
tema, se transcribe el proyecto de ley sancionado con fecha 30/07/1898 por el Superior Gobierno,
reconociendo la imperiosa necesidad de crear la infraestructura necesaria para lograr la exportación

.u
de numeroso ganado que se cría en nuestro territorio: “Art. 1º. Autorízase al Poder Ejecutivo para
invertir hasta la cantidad de veinticinco mil pesos en la construcción de un embarcadero de animales

om
en pie sobre la costa del Río Uruguay, si es posible en las inmediaciones de uno de los pueblos o
ciudades más importantes del litoral”.
En tanto, el Art. 4º establecía: “El Poder Ejecutivo determinará previo informe del Departamento

t.c
Nacional de Ingenieros y de aquellos de sus delegados, en el departamento del litoral, que juzgue
conveniente consultar, y con arreglo a las disposiciones de esta ley, el punto donde debe construirse
este embarcadero”.

po
En conocimiento de lo establecido en estos dos artículos, rápidamente el Sr. Sanguinetti gestionó
ante sus amigos en Montevideo y otras personas más, que el referido puerto-embarcadero se cons-
gs
truyera en los “Amarillos”, de acuerdo a las razones que invoca en la siguiente nota: “Dolores, Agos-
to de 14 de 1898 – Señor Dr. Saturnino Camp, Director de Correos y Telégrafos, Montevideo: Mi
distinguido doctor: Con la presente molestaré mucho sus quehaceres, pero se que Ud. como hijo de
lo
este Departamento todo lo que sea para su adelanto lo hace con mucho empeño y placer.
También les escribo al señor Lamarca y al señor don Antonio González Roca pidiéndole lo mismo. El
.b

Consejero de Estado, Dr. Antonio María Rodríguez es el iniciador para hacer los embarcaderos de
ganado en pie.
al

Yo le mandé algunos datos y él los ha pasado a la Comisión N. de Ingenieros. Le digo que los
vi

“Amarillos” que está situado en la boca del Río San Salvador es uno de los puntos más importantes
para hacer en él un embarcadero de ganado en pié, por estar los “Amarillos” muy cerca del canal
lu

principal, y estar a seis horas de Buenos Aires y a tres horas de Guazú. Así que todo vapor de
ultramar que pase por Martín García tiene agua en los “Amarillos”.
f

Tenemos los establecimientos que Ud. bien conoce doctor como ser: La Estancia Prangez, Hosffmans,
no

Ordeñana,… y otros muchos establecimiento muy importantes. En agricultura tenemos Agraciada,


Chileno, Las Flores, Cañada de Nieto, Arenales, Espinillo y la jurisdicción de Dolores.
ia

Disculpe la molestia pero todo lo hago porque Soriano sea el primero que tenga el embarcadero de
ganado en pie. José F. Sanguinetti”.
or

En tanto, el Dr. Antonio María Rodríguez, en nota enviada a Don José F. Sanguinetti expresará que
a pesar de la oposición de muchas personas a la ubicación del puerto en el Río Uruguay aduciendo
s

la falta de profundidad para buques de ultramar, el Consejo de Estado, atento a las indicaciones que
://

él y la Comisión de Fomento le había realizado, había resuelto que el mismo se ubique sobre éste
río.
tp

En cuanto a que se determine para su radicación el puerto de los “Amarillos”, le informaba que sería
el Departamento N. de Ingenieros quien luego de realizar los estudios necesarios, determinaría la
ht

ubicación definitiva, pero que serían tenidos en cuenta los argumentos expresados por Sanguinetti
en su nota.
Éste último viajará en esos días a Montevideo y se entrevistará con el Dr. Rodríguez, quien le prome-
te enviar a los “Amarillos” la Comisión Nacional de Ingenieros, a fin de examinar el lugar y determinar
si allí se puede construir el proyectado embarcadero, acordándose también que de llevarse a cabo
en ese lugar, el nombre del mismos sería: Puerto embarcadero de ganado en pie Dr. Antonio M.
Rodríguez – Amarillos – Departamento de Soriano.
Grades esperanza tenía Dolores en la concreción de este proyecto, confiando plenamente en las
ventajas naturales que ofrecía el puerto de “Amarillo” y la decisiva participación que podría corres-
ponderle al Dr. Rodríguez.
32
RIO SAN SALVADOR
Recordemos que allí, el Río Uruguay alcanza grandes profundidades, ya que la canal corre a poquí-
sima distancia de la costa entre “Cabeza de Negro” y los “Amarillos”, para separarse aguas abajo en
el Paso de Márquez y aguas arriba en el Codillo de las Tarantanas.
En (113), un vecino de Dolores establece dos puntos para ubicar el embarcadero, por un lado la
“Punta de Chaparro” y por otro los “Amarillos”.
Realizando una comparación entre ambos puntos, encontramos las siguientes manifestaciones: “Punta
de Chaparro solo da acceso a la costa por callejones angostos transitados por gran cantidad de
carros de las zonas agrícolas de la Agraciada, Flores, Chileno, los Arenales, Espinillo y Cañada
Nieto; en los “Amarillos” no existe esta seria dificultad para el transporte de ganados. Los terrenos
sobre la costa de “Chaparro”, son de propiedad particular y para cualquier obra se impondría la
expropiación; en los “Amarillos” en una extensión de una legua y media, el Estado dispone de 150
metros de ribera. Otra ventaja tiene los “Amarillos” y es su proximidad al embarcadero de Puerto

y/
Landa (Entre Ríos), lo que permitiría completar siempre los cargamentos”.

.u
om
t.c
po
gs
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
s or
://
tp

Gran empuje venía recibiendo Dolores, a través de gestiones que sus mismos habitantes alentaban,
ht

logrando con el dragado la presencia de más buques, de mayor calado y más carga, lo que sumado
a esta iniciativa de construir un puerto de embarque de ganado, llevaba a sus habitantes a decir
que: “Dolores será poco menos que un petit Londres a juzgar por su aumento de población y desa-
rrollo industrial y comercial cada día más creciente”.
Cabe indicar que finalmente el embarcadero en los “Amarillos” no pasó de ser un proyecto, y quien
siguió siendo el puerto de mayor embarque de ganado fue el de Villa Soriano, pese a que las condi-
ciones del Río Negro en dicho paraje eran menos favorables que las del Río Uruguay en donde los
mismos barcos de ultramar podría efectuar la carga directamente.
En cuanto al puerto de Dolores, podemos precisar que dentro de los movimientos ocurridos en
enero de 1899, se encuentra la entrada del vapor “Victoria Emma”, con carga de los materiales
33
RIO SAN SALVADOR
venidos de Italia para la construcción del panteón a construir por la Sociedad Española de Socorros
Mutuos (114).
Con respecto al trabajo de dragado, culminado en los primeros meses de 1899, el semanario satírico
“La Butifarra” (115) publica el siguiente diálogo, que según manifiesta, se produjo entre un empleado
de la draga y “el literato y estup…endo vale tan conocido ya entre nosotros Sr. Suena, en momentos
que este desde un pequeño bote subía a la draga”.
Empleado: ¿El señor es T. suena el Pito?
Suena: Que os importa a vosotros que me suene el pito o me suene el tafanario, advenedizus
atrevidus que sin conocerme os poneis a insultarme, pero, ya vereis que en el periódico que diriju os
pejaré una buena sacudida, y he de llamar la atención de vuestro superior ausente para que castije
sin miramiento aljunu vuestra tremenda falta.
Empleado: ¡Pero señor Suena, no se acalore tanto, mi idea no fue ofenderle!

y/
Suena: ¡Que no, pedazú de pilla, si aun no haces otra cosa al nombrarse así!
Empleado: ¿Cómo ha dicho Sr. Suena?

.u
Suena: ¿O te callas, o te peju un balazu?
Empleado: Pero Señor, ¿porque así me amenaza?

om
Señor, si precisamente es lo que le pregunté al recibirle si era o no ese señor, y Ud. en vez de
contestarme como debía se ha sulfurado de una manera tal que ni hablar me ha dejado, y recién
ahora veo que he sufrido una equivocación al tomarle por el señor T. Suena el Pito, por lo que espero

t.c
quiera disculparme.
Suena: (más calmado) En parte tienes razón, pero, esos bribones de “La Butifarra” me tienen con la
sangre ardiendo, y así que no extrañéis que me haya expresado de un modu algu torpe, discúlpame

po
hombre, y sabed que me llamo Rafael.
Empleado: Está muy bien señor don Rafael.
gs
Sale de allí el señor Suena al parecer en clama, talvez porque tenía miedo que si continuaba en
insultos le llenarían el cuerpo de música.
Pero en “El Chorizo” que él dirige escribe un suelto todo lleno de quejas al superior personal de la
lo
Draga, cual lo hace el tierno niño con el papá”.
El burlón diálogo transcripto hace referencia a don Rafael Seoane Pita, director del diario “Eco de
.b

Dolores”, mientras que los directores de “La Butifarra” son T. Suena el Pito y Armando Lafarra.
En lo que se refiere a las empresas de navegación fluvial, en abril de 1899 se produce el primer viaje
al

de un vapor (”Rivadavia”) haciendo la carrera del Río Uruguay, al servicio de la “Sociedad de Nave-
vi

gación a Vapor Nicolás Mihanovich” que había sido fundada en 1898 y que tendrá en lo sucesivo,
una activa participación en nuestros puertos, ya que comprará los vapores de “La Platense”, de la
lu

“Compañía Nacional Argentina de Navegación a Vapor” y de las “Mensajerías Fluviales del Plata”.
Con esta nueva empresa en funcionamiento, será el doloreño don Luis Vincent, residente en Bue-
f

nos Aires, quien iniciará las gestiones ante el Sr. Mihanovich, para lograr que se destine un vaporcito
no

de esta empresa para hacer la carrera en el Río San Salvador en combinación con los que realizan
la carrera del Río Uruguay (116).
ia

Razón más que importante para justificar este petitorio, era la importancia y movimiento que iba
adquiriendo el puerto de Dolores, impulsado por los molinos Unión y San Salvador, que trabajaban
or

con una gran actividad, siendo muy solicitadas sus harinas en Salto, Paysandú y Mercedes.
En relación al molino “Unión”, ubicado en la margen izquierda del Río San Salvador, propiedad del
s

Sr. Federico Bremermann, llegado a Dolores hacía unos 30 años y a quien como vimos anteriormen-
://

te, las inundaciones había casi destruido lo que él desde cero había levantado, volviendo a recons-
truir su industria y logrando ahora que sus productos sean requeridos desde varios puntos de la
tp

República. Como dijimos al principio, en relación a este establecimiento en (121) encontramos un


artículo que hace mención a la visita que le realizaron, y la descripción de sus instalaciones: “La
ht

maquinaria motriz de este establecimiento harinero es de la renombrada fábrica de los señores


Schülzer Hnos. de Winterthur (Suiza) y está provista de condensadores y distribuidores a válvula
automática y cilindros de doble expansión. Los aparatos harineros son del sistema Húngaro, de seis
pasajes de acero y construidos en Budapest en los talleres de Ganz y Cía. Los cuatro grandes
cilindros de porcelana que le sirven de complemento son de la fábrica de Federico Vegman de Zurich
(Suiza). Posee once cernidores comunes, cuatro centrífugos, dos Sarreures, uno reforma refaccio-
nado y otro automático idem. Funcionando con regularidad el conjunto de aparatos mecánicos se
puede obtener en las 14 horas de trabajo que efectúa diariamente el molino, de 130 a 150 bolsas de
harina de 70 kgs. cuya excelencia la pone fuera de parangón a cualquier otra similar”. Finalizaba
diciendo: “De que es lamentable que los que disponen de fortuna dejen cristalizar el capital en la
34
RIO SAN SALVADOR
usura, en el oficio de propietario casero o en la especulación bursátil en vez de emplearla al fomento
de la industria que es una de las fuentes creadoras de la riqueza y civilizadora verdadera de la
patria”.
A fines de julio de 1899, se produce una importante tormenta que azota Dolores, ocasionando que el
vapor “Victoria Emma” que estaba amarrado al muelle de descargas, rompa las amarras y se vaya
sobre una pequeña balandra propiedad de Don Santiago Negro, la que echó a pique (117).
En el mes de agosto de ese año, el pailebot “Yaguary” propiedad de los señores Paseyro y Podestá
y señores Canabal, al ir en viaje con cargamento de sal para Salto, choca frente a Martín García con
el pailebot argentino “María Anita Mundelli” que iba cargada con cueros para Buenos Aires, yéndose
el primero a pique. La tripulación fue salvada por la Comandancia de la isla Martín García (118).
En ese mismo mes, llegará al Río San Salvador y más precisamente al Paso de la Arena, una nueva
y cómoda balsa, propiedad del General Gervasio Galarza y del Sr. Mamerto M. Cruz, quienes la

y/
adquirieron en la ciudad de Mercedes, la cual venía a satisfacer en mejor forma un servicio tan
necesitado por la población, como es la del tránsito público en un paraje en que ante las frecuentes

.u
crecientes lo dificultaban. (119) (120)
Unos meses después, y luego de practicarle algunas

om
mejoras, encontramos el siguiente aviso de esta bal-
sa, a la que llamarán “25 de Agosto” y contará con “un
balsero de primer orden”.

t.c
po
gs
lo
.b
al
vi

SAN SALVADOR, 17/06/1900


Por otro lado Antonio Ferrando continuaba con su
lu

actividad en la “La Nacional” del cual reproducimos


el aviso (124), y en donde observamos que daba
f
no

cuenta de que “el pantano que existía en el camino


que atraviesa el campo de Doña Carolina Ocampo
de Roldán está perfectamente compuesto…”
ia

Por último, el Sr. José María Garmendia anunciaba


en (126) que tenía el propósito de adquirir una bal-
or

sa para prestar servicios en el paraje de la costa


que da frente a calle Montevideo (hoy José Pedro
s

Varela).
://

Dentro de los distintos pasos que ofrecía el San


Salvador, el Paso de la Arena era el que mejor con-
tp

diciones ofrecía, y así lo vemos en el expediente


iniciado en el año 1883, cuando el Sr. Navajas lo
ht

cerró con un alambrado en su campo, obligando a


que el cruce se realizara en el Paso de la Cruz. En
dicho expediente, los vecinos afectados, al referir-
se al Paso de la Arena manifiestan: “…era una ga-
rantía por sus inmejorables condiciones para el
pasaje de dicho río”, mientras que al mencionar el
Paso de la Cruz lo harían de la siguiente manera:
“…es una amenaza y un peligro constante para los
LA PROPAGANDA, 20/10/1899 desgraciados que tienen la necesidad de traer sus

35
RIO SAN SALVADOR
haciendas o atravesar el San Salvador con dirección a la Villa de Dolores”. Finalmente se obligaría al
Sr. Navajas a dejar expedito el Paso de la Arena. (Para su mejor ubicación, puede observarse el
plano que sobre dichos puntos publicamos en la página Nº 3) (306)
Dolores luchaba en forma permanente por tener mínimamente cubierto un servicio esencial para
cualquier centro poblado como lo es la comunicación y transporte. Ya sean las reiteradas gestiones
para contar en forma permanente con un vapor que hiciera la carrera por el San Salvador o el
establecimiento de balsas que le permitieran vadear este río para estar en comunicación con Santo
Domingo Soriano o Mercedes.
Recordemos que se hacían gestiones para lograr que Mi-
hanovich estableciera un vapor para el servicio de Dolores,
y que las Mensajerías Fluviales del Plata, que aún no ha-
bían sido adquiridas por el primero (sí lo hará en el año

y/
1900), ofrecía un servicio de diligencias gratis hasta Soria-
no, para allí embarcarse en los vapores que hacían la ca-

.u
rrera por el Río Negro y de ellos reembarcarse en los que
hacían la carrera del Río Uruguay. Sin duda que ir desde

om
Dolores hasta Buenos Aires o Montevideo terminaba siendo
una interminable travesía.
En (125) se menciona que no solo se hacía gestión con

t.c
Mihanovich, sino que simultáneamente se presentaba una
nota a las Mensajerías Fluviales del Plata, solicitando tam-
bién que estableciera un vapor en el San Salvador, prome-

po
tiendo en caso de concretarse, hacer uso exclusivo del mis-
mo dejando de lado otros servicios que se establecieran
por otras empresas.gs
Un tema que de a poco iba teniendo respuesta era la cons-
trucción del muelle en el puerto, y así poder dejar de utilizar
lo
la simple barranca natural que allí se forma con todos los
inconvenientes que hemos mencionado.
.b

En Setiembre de 1899 se da a conocer la memoria descrip-


tiva del muelle de madera que planificaban construir (122):
al

“…se extenderá entre las calles República (hoy Avda.


Asencio) y Dolores (hoy Carlos P. Puig), con las dimensio-
vi

LA PROPAGANDA, 03/09/1899 nes de 95 metros de largo por 5,20 de ancho, y ubicado de


lu

manera que los buques puedan en las mayores bajantes del río, efectuar sus operaciones de carga
y descarga sin ningún contratiempo por falta de calado.
f

El fácil acceso al muelle por el lado de tierra, siendo de gran importancia tanto para la estadía como
no

para el tránsito de los habitantes y vehículos del pueblo, se ha proyectado un terraplén, que con una
cota +3.50 sobre el nivel de las mayores bajantes del río, nace de la calle República afectando en
ia

planta la forma curvilínea con un radio de 50 metros de ancho, sigue paralelamente al muelle en una
extensión de 95 metros aproximadamente y se prolonga en la calle Dolores hasta encontrar nueva-
or

mente la cota +3.50 sobre cero.


Como puede verse en el plano general, corte y elevación del muelle proyectado, los pilotes con una
s

escuadría de (0.20 x 0.20) y de 7 metros de largo, se hallan colocados a la distancia constante de


2.50 de eje a eje y penetran en el terreno a una profundidad de 2 metros. En la parte superior de los
://

pilotes descansan los largueros principales (0.15 x 0.20) sobre los cuales se han dispuesto los
tp

cabezales a una distancia de 2,50 m y que a su vez sirven de punto de apoyo al tablero o piso del
muelle.
ht

Los pilotes se hallan ligados entre si, tanto en el sentido longitudinal como transversal por medio de
largueros, travesaños, tornapuntas y cruces de San Andrés, los largueros en número de ocho con
una escuadría de (0.10 x 0.50) tienen una longitud de 95 metros y corren paralelamente a la costa,
ligando longitudinalmente las tres hileras de pilotes, los travesaños, los tornapuntas y las cruces
unen transversalmente a los pilotes y contribuyen conjuntamente con los largueros a formar un
sistema indeformable y a distribuir de una manera racional los esfuerzos a que están sometidas las
distintas piezas de la construcción por efecto de los pesos accidentales. Con el objeto de defender
el muelle del choque frecuente de los buques durante las operaciones de carga y descarga, se ha
colocado frente a cada uno de los pilotes de la hilera exterior una defensa de madera dura de 4
metros de largo con una escuadría de 0.20 x 0.20.
36
RIO SAN SALVADOR
Para obstruir el desmoronamiento de los taludes naturales del río por efecto de las socavaciones de
la corriente y sostener al mismo tiempo las tierras del terraplén proyectado, se ha dispuesto en toda
la longitud del muelle, un muro de contención de piedra perdida de forma trapezoidal con taludes de
1x1 y con un coronamiento de 0,50 m.
El terraplén de tierra ordinaria que se extiende paralelamente al muelle ante las calles República y
Dolores y destinado al tránsito de los vehículos, tiene un ancho de 15 metros con taludes de 2 x 3 y
se halla protegido en su parte superior por una capa de granza de 0.25 de espesor que cubre no tan
solo la plataforma del terraplén, sino también los taludes del mismo; una inclinación del terreno de
1.50 m hacia el sur impedirá el estancamiento de las aguas pluviales sobre el terraplén y un adoqui-
nado de un metro de ancho se halla interpuesto entre el terraplén y el muelle de madera.
La escalera para el servicio de pasajeros, debiendo ser cómoda y de fácil acceso, sin que su posi-
ción sea un obstáculo para la carga y descarga de los buques, se ha querido satisfacer a esa doble

y/
condición, ubicándola de manera que el embarque y desembarque de los pasajeros se opere por el
interior del muelle.

.u
Para el amarre de los buques se han colocado bitas distantes entre si de 15 metros; para cuyo
efecto se han prolongado algunas de las defensa del muelle de una cantidad tal que sus extremida-

om
des superiores sobresalgan de 0.50 sobre el tablero del muelle. A. Plottier”
Pues bien, ese empuje que le había dado a Dolores ya algunos logros y la promesa de otros, volvía
ahora a mostrarse en otra iniciativa que llevarían a cabo y que mencionaremos seguidamente.

t.c
Durante la presidencia de Lindolfo Cuestas (que asumió en forma interina en 1897 ante el asesinato
del Presidente Juan Idiarte Borda y luego fue ratificado como Presidente en marzo de 1899 hasta
1903), ante el reclamo de los cargadores de carbón de Casa Blanca (Paysandú) que aducían les era

po
perjudicial despachar sus buques desde la Aduana de Dolores, se le había quitado la jurisdicción de
los puertos sobre el Río Uruguay en el Departamento de Soriano, otorgándoselos a la Aduana de
Colonia. gs
Esta medida era netamente perjudicial, ya que quitaba la posibilidad de obtener una renta que se
destinaría al fomento de la enseñanza en el Departamento.
lo
En octubre de 1899, y con el fin de que se deje sin efecto aquella medida, el Departamento de
Soriano, representado por sus hacendados, agricultores, comerciantes y demás vecinos, se dirigirá
.b

al Poder Ejecutivo pidiendo la vuelta de los puertos del Uruguay a la jurisdicción aduanera de Dolo-
res, que era la que legítimamente les correspondía.
al

La petición fue la siguiente (123): “Señor Ministro de Hacienda: La Comisión E. Auxiliar de Dolores,
vi

hacendados, agricultores, comerciantes de su jurisdicción y el vecindario de la Agraciada, Departa-


mento de Soriano, que suscriben, ante V.E. respetuosamente exponen:
lu

Que por resolución gubernativa de fecha 27 de junio del año próximo pasado, se han incorporado a
la jurisdicción aduanera del Departamento de la Colonia, los únicos puertos que tiene el Departa-
f

mento de Soriano en la costa del Río Uruguay y basándose la disposición del Poder Ejecutivo en los
no

antecedentes cuya copia acompañamos.


Resulta de estos antecedentes que no ha habido tal necesidad de quitar a la jurisdicción aduanera
ia

de Soriano, puertos que han sido formados por capitales del Departamento; que han figurado en
puestos honroso en la estadística de exportación y en el que volverían a figurar cuando la iniciativa
or

de los vecindarios, protegida por las autoridades Departamentales tenga por estímulo principal el
espíritu localista, factor importante al cual debemos la mayor parte de nuestros progresos materia-
s

les.
://

El informe del Señor Receptor de la Aduana de Dolores, producida en Mayo de 1898, demuestra
claramente, Exmo. Señor que los cargadores de carbón y leña en “Casa Blanca” no han podido
tp

invocar demoras y perjuicios para solicitar el despacho de sus buques en Nueva Palmira, siendo esa
solicitud el único motivo que ha tenido en vista la Dirección de Aduanas para aconsejar el cambio de
ht

jurisdicción pasando a la de Nueva Palmira no solo el puerto de “Casa Blanca” sino también los
grandes cargaderos de arena del Departamento de Soriano, destinados también en breve término a
ser embarcaderos de ganados.
Si V.E. recorre nuevamente los documentos que sirvieron de base a la resolución gubernativa se
convencerá de que ha habido que violentar las conveniencias generales de la misma administración
pública, descansando en este caso particular en la honestidad de una persona que nada tiene que
ver con ella. Nos referimos Exmo. Señor al informe del Sub Receptor Paseyro que reconoce la
posibilidad y existencia de abusos a que se presta el hecho irregular de que los buques carguen en
Soriano y se despachen en Nueva Palmira, pero que arguye para justificar su dictamen (que solo se
refiere a Casa Blanca) que el arrendatario actual de los campos con salida por ese puerto, constitu-
37
RIO SAN SALVADOR
ye una garantía para los intereses fiscales.
Por más que estemos en el mismo orden de ideas en cuanto respecta a la honorabilidad del coronel
Jeréz, V.E. reconocerá que no es con ese criterio que se resuelven estas cuestiones.
La cantidad y representación de las firmas que van al pie de la presente, pesarán en el ánimo de V.E.
tanto más que las razones anteriormente expuestas, para dejar sin efecto la resolución provisoria de
Junio 27 de 1898, devolviendo a la jurisdicción aduanera de Soriano los puertos del Uruguay a que
nos hemos referido. Saludamos a V.E. con la consideración más distinguida. (Siguen las firmas)”
Llegamos al 1900 y a pesar del poco tiempo
de efectuadas las obras de dragado, las cua-
les según se prometiera en su momento, per-
mitirían que hasta buques de ultramar nave-
garan el San Salvador, al producirse las clá-

y/
sicas bajantes de la época estival, varias na-
ves deben quedar paradas a la espera del

.u
repunte del río para poder seguir navegan-
do, pero pese a todo esto, era innegable que

om
el movimiento comercial de Dolores iba en
ascenso.
Luego de la bajante del verano de 1900, se

t.c
produce lamentablemente una nueva inun-
SELLO DE LA SUB RECEPTORIA DE dación en abril de ese año (127 y 128), pro-
NUEVA PALMIRA ducto de importantes lluvias que se venían

po
registrando, llegando las aguas a medir 75 centímetros en el gran patio del Molino San Salvador, que
pese a ello, no sufrió grandes perjuicios debido a las medidas de prevención que se tomaron. Distin-
gs
ta fue la situación del Molino Unión del Sr. Bremermann, en donde las aguas llegaron a dos metros
sobre el nivel del piso.
La casa del Sr. Negro, el comercio del Sr. Antonio
lo
Risso, la oficina de la Sub Receptoría, todas fue-
.b

ron alcanzadas por las aguas.


El espectáculo era dantesco y según muchos ve-
al

cinos antiguos de Dolores: “no recordaban haber


visto nunca a nuestro río presentar un aspecto
vi

tan imponente…”
Rápidamente las autoridades desalojaron a los
lu

pobladores de la ribera, quienes fueron llevados


a un corralón propiedad de Don Miguel Palmas,
f
no

proporcionándoles la Comisión E. Auxiliar de Do-


lores la manutención necesaria a los refugiados.
Distintas fueron las vicisitudes que atravesaron
ia

otros afectados por el agua, como lo sucedido a


la familia del leñador Cavalli, que habitaban la
or

costa del campo del Sr. Pedro Sanguinetti, quie-


nes quedaron sitiados por el agua, que no dejaba
s

de avanzar. LA PROPAGANDA, 04/02/1900


://

Enterada de esta situación, la Sub Receptoría de Dolores ordena la salida de una ballenera tripula-
da por tres marinos y el guarda José Ma. Ibarguren, quienes tras mucho esfuerzo, navegaron las
tp

peligrosas aguas del San Salvador y socorrieron a la familia afectada.


“La escena que se produjo cuando los salvadores llegaron a la ranchada de la familia Cavalli fue, se
ht

nos dice, en extremo emocionante.


Padre e hijos se estrechan en un fuerte abrazo y así están por espacio de largo rato sin poderse dar
cuenta de que habían escapado a una muerte casi segura. El mismo Cavalli refiere que cuando vio
que el agua le rodeaba, salió de su casa en busca de una embarcación y viendo que le era imposible
contar con ese elemento de salvataje volvió a sus habitaciones, cogió un revolver e hizo algunos
disparos para pedir auxilio, los cuales fueron escuchados por el joven Sanguinetti, hijo del propieta-
rio del campo, quien dio aviso a la policía”.
Para contrarrestar este mal momento que volvía a vivir Dolores, llega en ese mismo mes de abril de
1900, la noticia que mediante negociaciones realizadas por la casa de los Señores Paseyro y Podestá
con las Mensajerías Fluviales del Plata, llegaría el vapor “Águila”, comprometiéndose estos empre-
38
RIO SAN SALVADOR
sarios a entregar a sus vapores 2000 toneladas de carga en el semestre, y a cambio, aquellos
señores serían nombrados Agentes de este vapor que haría el trasbordo de carga y pasajeros con
los vapores del Río Uruguay.
Dolores logra así y nuevamente gracias a la acción de sus emprendedores vecinos, el estableci-
miento de un vapor que en forma permanente haga la carrera del Río San Salvador.
El vapor “Águila” es descripto por José Uriarte, uno de los propietarios de la compañía de navega-
ción en (129) de la siguiente manera: “más o menos, de las comodidades del “Dorado”, recién pinta-
do, con sus calderas nuevas, en una palabra, preparado recientemente en los talleres de las Mensa-
jerías, para el trasbordo de los pasajeros que van al Salto, cuando el Uruguay no permite subir a los
grandes vapores de la empresa. Con esto está todo dicho”.
Evidentemente que todo el comercio de Dolores apoyó la ges-
tión de Paseyro y Podestá, como se comprueba en el siguiente

y/
documento:
Dolores, Abril 18 de 1900.

.u
Señor Gerente de las Mensajerías Fluviales del Plata: Tenien-
do conocimiento de que los Sres. Paseyro y Podestá gestio-

om
nan el establecimiento de un vapor que efectúe el trasbordo
en el Río San Salvador con los de la Compañía que hacen la
carrera del Uruguay, manifestamos a Ud. que, si ese hecho se

t.c
realiza, nos comprometemos a prestarle nuestro apoyo, así en
pasaje como en carga, en la medida que nos sea posible. Si-
guen firmas de gran número de comerciantes”.

po
Conforme sale de Dolores la nota anteriormente transcripta,
sale también en Mayo de 1900 una misiva pero ahora destina-
gs
da al Ministro de Fomento Dr. Gregorio Rodríguez y ya no pro-
metiendo nada, sino por el contrario, solicitando que sean
retomados los trabajos de dragado en el San Salvador, ya que
lo
como vimos anteriormente, ante una bajante del nivel, las em-
barcaciones ya no podían navegar.
.b

En (135) denuncia que embarcaciones cargadas con trigo que


navegaban normalmente aquel río, han debido esperar esta-
al

cionadas más de una semana, a que el caudal aumentara para


vi

poder seguir navegando. Otras embarcaciones que hacen la


carrera a Montevideo con cargas varias, como son el vapor
lu

“Victoria Emma” y el pailebot “Joven Paulita” también debieron SAN SALVADOR, 16/12/1900
detener su marcha.
f

La misiva a que nos referimos es reproducida en (130) y (131): “Los que suscriben, comerciantes e
no

industriales, de la Villa de Dolores, haciendo uso del derecho de petición que las leyes les acuerdan,
solicitan del Sr. Ministro quiera ordenar se practique un nuevo dragaje en el Río San Salvador, que
ia

haga posible la entrada al puerto de los buques de pequeño calado de que sirve este comercio para
sus operaciones con la capital de la República.
or

Las proporciones extraordinarias de la última creciente del río, ha producido arrastres de considera-
ción interceptando casi por completo el canal de entrada al puerto, y destruyendo los trabajos de
s

dragaje que anteriormente se habían practicado.


://

Este pueblo no tiene otra vía de transporte para sus productos y de introducción de las mercaderías
que consume, que el Río San Salvador, lo que hará comprender a V.E. la urgencia que existe y la
tp

importancia que tiene para esta población, el que el Superior Gobierno ordene los trabajos que
solicitamos, que por otra parte no son de consideración, pues se trata de un pequeño banco que en
ht

muy poco tiempo será dragado.


En el corriente mes debe establecerse un vapor que combinará con las Mensajerías Fluviales, pro-
duciendo esa importante mejora un cambio completo favorabilísimo en nuestras vías de comunica-
ción, pues bien, Exmo. Señor, ese servicio regular y rápido del que tantos beneficios espera esta
población, puede ser imposible si el Superior Gobierno no atiende con la premura que el caso lo
exige esta solicitud.
El ilustrado criterio de V.E. suplirá las demás razones que podríamos aducir en pro de este petitorio,
cuya justicia es evidente, y que confiamos apoyará V.E. eficazmente ante el Superior Gobierno. Dios
guarde a V.E. ms. as. Siguen importante cantidad de firmas.”
Dolores no cesaba en sus esfuerzos por lograr las mejoras tan deseadas y merecidas, a sabiendas
39
RIO SAN SALVADOR
de que si no se daban buenas condiciones de navegabilidad en el río, los exportadores de granos
deberían recurrir al puerto de Nueva Palmira, perdiendo así un movimiento vital para el progreso.
Como acicateando el espíritu de la población, en (132) un vecino comenta los percances sufridos al
momentos de querer abordar en Santo Domingo Soriano al vapor “Dorado” que hacía la carrera por
el Río Negro (2), remarcando de esta manera la sentida necesidad de contar con un vapor para
abordar directamente en Dolores: “Llegamos bien de Dolores y esperábamos continuar nuestro viaje
con toda felicidad a lo que se opusieron los pocos cumplidos encargados del vaporcito “Dorado”, que
pasó tarde dejándonos en los botes prontos para el trasbordo. En vano se hicieron señas y se dieron
fuertes voces; había –nos dijeron- cargado mucho y venía con atraso, por lo que su capitán, comisa-
rio o como se llama, creyó prudente dejar plantados a siete pasajeros, que habían soportado duran-
te dos horas una temperatura glacial a fin de estar listos, evitando así toda causa de demora.
Protestando unos del proceder irregular de la Compañía, prometiendo otros presentar fundada y

y/
enérgica queja ante quienes corresponde, volvimos algunos a lo de Salinas y otros tomaron la direc-
ción de lo del Sr. Lapalma. Al día siguiente nos embarcamos en el “Estrella” y seguimos viaje”.

.u
Como se describe en (2) el vapor “Dorado” en ese momento pertenecía aún a las “Mensajerías
Fluviales del Plata” (ese mismo año sería adquirido por Mihanovich) y el “Estrella Concordia” ya

om
pertenecía a la Empresa de Nicolás Mihanovich.
Volviendo a las naves que surcaban en el Río San Salvador, recordemos que habíamos mencionado
que en el año 1889, la Casa Paseyro había adquirido un buque al que llamaron “Yaguarí”. Pues

t.c
bien, esta embarcación naufraga en el 1900 a la altura de la Isla Martín García, yéndose a pique
(133). A partir de este siniestro, una flota formada por los pailebot “Nueva Joven Herminia” (de amplia
actividad en el puerto de Mercedes, transportando mercaderías entre esta y Montevideo) y “Eduar-

po
do Costa” , junto a la chata “Mascota” propiedad de Federico Bozzo, José y Luis Crovetto y José
Zunino, efectuaron los trabajos de salvataje para finalmente lograr poner a flote la embarcación
hundida, la cual también adquirieron por compraventa.
DOS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA DEL
gs Cabe indicar que Federico Bozzo y José
RIO SAN SALVADOR Zunino desarrollaron una importante
lo
actividad en Mercedes, estableciendo
primero un pequeño varadero en el año
.b

1911 y luego un muelle de descarga


de arena en el año 1913 en la costa
al

del Río Negro a la altura de las calles


vi

Manuel Oribe e Ituzaingó. Por otro lado,


adquirieron en el año 1911 en Buenos
lu

Aires una embarcación llamada “Cabo


Blanco”, la cual luego de una inunda-
f

ción quedó varada sobre la costa de


no

Mercedes, habiendo sido desarmada


y su madera habría sido utilizada para
ia

la construcción en el año 1917 de la


ENRIQUE LESCARBOURA “Verja Rosarium” que circunda la Pla-
ANTONIO PASEYRO
or

PADRINO DE LA za de Deportes “Pedro Pasheff” de la


TITULAR DE NUMEROSAS
EMBARCACIONES “ESTRELLA ORIENTAL ” AL rambla mercedaria (134).
s

MOMENTO DE SU BOTADURA En Dolores mientras se continuaba


://

esperando la llegada del anunciado vapor “Águila”, se publica en (136) una nota enviada al Sub
Receptor de Aduana Don Ricardo Viegas, en agosto de 1900, por parte de la Comisión Auxiliar de
tp

esa localidad, poniéndolo al tanto de las gestiones para concretar el ansiado muelle: “La Comisión
Auxiliar de esta Villa, que me honro en presidir, preocupada como siempre por el progreso local,
ht

actualmente se empeña por los medios a su alcance de la construcción de un muelle en el puerto de


esta localidad, para cuyo efecto solicitó y obtuvo oportunamente del Ingeniero Benavídez, los estu-
dios y planos respectivos (conjuntamente con el Ing. Plottier).
Como se desea también crear el impuesto de eslingaje y cabotaje, cuyo proyecto de Ley se ha
encomendado al Diputado por este Departamento, Dr. Francisco Milans Zabaleta, para su sanción,
y necesitando algunos datos, los cuales Ud. puede suministrarlos con exactitud, me permito suplicar-
le quiera dignarse el señor Sub Receptor, confeccionar un estado explicativo del movimiento habido
en la oficina de su dependencia durante los años 1899-99 y 1900 hasta el 31 de corriente, demos-
trando a la vez, el importe que hubiere producido mensualmente ese movimiento, en el caso de
pagar derechos de cabotaje y eslingaje.
40
RIO SAN SALVADOR
Igualmente deseo se digne confeccionar una tarifa de eslingaje y cabotaje, la cual servirá de base
para la ejecución del proyecto aludido.
Esperando que la bondad del Sub Receptor se sirva acceder a lo solicitado, lo saludo con la consi-
deración de mi alta estima. F. Prestes (Presidente) F. Andriolo (Secretario)”
Lo que finalmente se concreta es la llegada del vapor “Águila” el que a partir del 05/08/1900 (136),
iniciaría la carrera por el Río San Salvador llevando pasajeros y carga para el trasbordo con los
grandes vapores del Río Uruguay.
Recordemos que el último que había cumplido este servicio era el vapor “Jura”, y desde que éste fue
retirado, el viaje a Montevideo, Buenos Aires o el litoral, se había convertido en un “vía crusis”, con
sus “estaciones” en Soriano o Palmira, debiendo cruzar los bañados y pantanos del camino a Soria-
no o los arenales del camino a Palmira.
La descripción del vapor “Águila” que encontramos es la siguiente: “Reúne comodidades de primer

y/
orden para pasajeros y cargas, especialmente para los primeros, y trasbordará con los mejores
vapores que hacen la carrera del Uruguay; viene con un numeroso personal; puede ofrecer todo el

.u
confort de que disponen los vapores de sus condiciones que hacen la carrera el Río Negro; está
perfectamente preparado para que el viaje por el San Salvador sea un viaje de placer”.

om
Recordemos que ésta nave había llegado a Dolores a raíz de las gestiones efectuadas por los Sres.
Paseyro y Podestá, siendo éstos los agentes representantes en Dolores. Como dato anecdótico,
mencionaremos también que estos mismos señores, fueron los agentes años más tarde, de la Com-

t.c
pañía de Navegación Hamburgo Sub (sic) Americana y otras, con líneas que unían América con
Europa como se aprecia en el aviso que reproducimos.
El anuncio de su primer viaje, lo encontramos en

po
(136) de la siguiente manera: “Hoy a las dos y
media p. m. sale de nuestro puerto el vapor “Águi-
gs
la” conduciendo varios pasajeros para el litoral uru-
guayo. En “Los Amarillos” hará el trasbordo a los
vapores “Tritón” y “París” que pasan esta noche,
lo
bajando el primero y subiendo el último”.
Las ventajas que representaba la instalación de
.b

este vapor eran notorias, no solo por las comodi-


dades que el servicio ofrecía, sino por los costos
al

del envío de carga o correspondencia. Ahora el


vi

comercio podía hacer su carga abonando $ 2,60/


tonelada y tenerla en Dolores a las 24 hs., de ser
lu

embarcada en Montevideo; mientras que en las


naves a velas, las mismas no tenían fecha fija de
f

arribo, y el flete estaba entre $ 3,40 y $ 3,60/tone-


no

lada.
En cuanto a la correspondencia, utilizando el va-
ia

por, llegaría los lunes y viernes a las 8 de la maña-


na, pero si era traída desde Soriano, lo haría en
or

horas de la tarde, siempre y cuando los caminos y


el clima lo permitiesen, a pesar de que el Sr. Alesio,
s

encargado de cubrir ese itinerario, se esforzaba


://

en cumplir regularmente su tarea.


LA PROPAGANDA, 07/01/1912 El pasaje a Soriano, incluyendo diligencia, embar-
tp

que en Soriano, etc. costaba $ 6, mientras que tomando el vapor en la misma Dolores, el costo era
de $ 5 a Montevideo, $ 2 a Palmira o Mercedes y $ 4 a Buenos Aires.
ht

Todos estos valores son dados en (137), culminando con una exhortación a la población para que
proteja el servicio del vapor “Águila”, utilizando en forma masiva aquella nave para el transporte de
mercaderías, correspondencia y/o pasajeros.
Para Setiembre de 1900 (138), se anuncia que parte del vapor “Victoria Emma”, propiedad del Sr.
Bremermann, había sido adquirida por los Sres. Julián Sunhary y Alejandro Galeano de Mercedes,
en compraventa autorizada por el Esc. Martín Echeverry, siendo por lo tanto desde ese momento
propiedad de Bremermann, Sunhary y Galeano. Cabe indicar que en (152), se informa que en Agos-
to de ese año, había sido traído desde Mercedes el Sr. Manuel Anuncio para tomar la dirección de
este vapor. El Sr. Anuncio contaba con una amplia experiencia en la navegación de estos ríos,
habiendo sido durante muchos años el capitán de los vapores que navegaban el Río Negro y hacían
41
RIO SAN SALVADOR
el trasbordo en el Yaguarí.
Este vapor no solamente venía atendiendo al comercio de Dolores, sino que también tenía activa
participación en el Río Negro, habiendo establecido en Agosto de 1896 (140) una línea entre Merce-
des y Montevideo, recibiendo las cargas en una chata de poco calado en Santo Domingo Soriano,
desde donde sería remolcada hasta Mercedes en
un vapor destinado a esos efectos. En el anuncio
que publicara en ese momento el Sr. Bremermann
establecía: “la carga será cuidada con esmero y
entregada en perfecto estado”. El agente en Merce-
des era el Sr. Luis Costa, ubicado en la esquina de
calles Artigas y Álzaga (hoy De Castro y Careaga).
En la permanente actividad que desarrolla este va-

y/
por, trayendo y llevando mercadería, destacamos
ahora el transporte hasta Dolores que hizo desde

.u
Montevideo, de las máquinas para instalación de la
fábrica de bebidas gaseosas y vinos espumosos del

om
Sr. Pedro Barindelli (139).
Otras cargas de particular importancia que trans-
portó esta nave son la maquinaria necesaria para

t.c
instalar luz propia en el Politeama Colón de Merce-
des (hoy Teatro 28 de Febrero) en el año 1901, pro-
piedad en ese entonces de don Cayetano Giuzzio

po
SAN SALVADOR, 02/09/1900
(141) y que consistía en un motor y dínamo capaz
de abastecer no solo al teatro sino también a la casa de familia de su propietario.
gs
Finalmente lo que habíamos anunciado que sucedería en el año 1900, sucede en el mes de setiem-
bre. La empresa “Mensajerías Fluviales del Plata” es adquirida por Nicolás Mihanovich. En (142) se
reproduce el telegrama que recibió el 25 de setiembre de 1900 el señor Antonio Lussich: “Acabo de
lo
comprar Mensajerías Fluviales. Recuerdo. Mihanovich”.
Mensajerías Fluviales del Plata había sido fundada por Don Saturnino Ribes, pero al fallecer éste,
.b

paso a ser propiedad de los señores Uriarte, Fressedo y Else. En (2) además se recuerda el episo-
dio del fallecimiento del Sr. Ribes, y el surgimiento del “testamento de la piolita” para conocer quie-
al

nes serían los herederos.


vi

Esta adquisición por parte de la Empresa Mihanovich, indicaba el regreso al monopolio del servicio
de la navegación del Río Uruguay y ríos aledaños, temiéndose en Dolores que a partir de ese
lu

hecho, el vapor “Águila” fuera retirado de la navegación del


San Salvador.
f

Año 1901, Dolores cumple un siglo de existencia y aún no lo-


no

gra concretar el anhelo de contar con un muelle para poder


cumplir sus actividades portuarias que tanto progreso habían
ia

adquirido por la iniciativa privada, pero que pese a ello el Esta-


do no lo había contemplado hasta el momento con la realiza-
or

ción de aquella obra pública tan necesitada, la cual solo se


seguía anunciando pero no se concretaba.
s

Igualmente el “Águila” permanecía en su servicio de la carrera,


://

e incluso era utilizado para realizar paseos, como el realizado


en enero de 1901 y mencionado en los siguientes términos
tp

(143): “Los señores Pedro Cedrés y Luis J. Vincent obsequia-


ron, el martes pasado con un paseo y almuerzo en el vapor
ht

“Águila”, a la Comisión de la Sociedad “Damas de Beneficen-


cia” y las señoritas Carmen, Damiana y Rosa Vázquez, Mo-
desta Vincent, Julia Sanguinetti y Ruiz, Julia y Hermelinda
Lescarbourá, Pascuala Iraola, Ana y Máxima Sanguinetti, Lucila
y Beatriz Cedrés, Ángela Ruiz, Fructuosa Arzallúz, Laura
Ibargure, Magdalena Toscani, Isolina Olivieri, Enriqueta
Sanguinetti y Antonia Lorenzi que formaban el grupo de ven-
dedoras de cédulas y corrían en los distintos juegos organiza-
dos con el mismo objeto, en la Kermesse realizada bajo la di-
LA PROPAGANDA, 06/05/1900 rección de nuestra benemérita Sociedad. A la invitación no dejó
42
RIO SAN SALVADOR
de concurrir ninguna de nuestras matronas que forman la Comisión ni el grupo de Señoritas que con
tanta buena voluntad se presentaron a la tarea para que se les designó, contribuyendo con ello al
éxito que ha obtenido esa fiesta de caridad.
Después de almorzar recorrieron en el vapor nuestro hermoso y pintoresco río hasta la boca del
Uruguay, regresando enseguida y cada una de ellas con las más gratas y agradables impresiones
de la fiesta. El maestro José Berta, con la orquesta “La estudiantina” organizada por él, contribuyó a
darle mayor realce al paseo”.
En marzo de ese año (144), comienzan los rumores de que Nicolás Mihanovich retiraría al vapor
“Águila” del San Salvador, si es que el comercio de Dolores no le prestaba mayor protección que la
dispensada hasta el momento, ya que solo el movimiento de pasajeros no era suficiente para cos-
tear el servicio. Las consecuencias del monopolio no tardaban en hacerse notar, y lejos de pensar
en el bien de la población, la empresa solo apuntaba a que el servicio fuera rentable, amanzanado

y/
con retirarlo a sabiendas de que no había otra empresa que prestara el servicio que ella daba.
Otro vapor que realizará una amplia actividad en los ríos de Soriano será el vapor “Electra Ema”,

.u
propiedad de Francisco Fassari (patrón de la nave) y Antonio Sanguinetti, que enarboló la bandera
nacional, cuando aún era solo un buque, según derecho concedido por el Ministerio de Guerra, en

om
fecha 09/03/1901 (145).
Recién en Mayo de ese año, se convertirá en vapor cuando en un astillero de Buenos Aires se le
coloca un motor que lo convertiría en una de las mejores embarcaciones que naveguen el San

t.c
Salvador en esos años, prestando un fundamental servicio de transporte para el comercio local
(146). Su llegada al puerto de Dolores recién se producirá en Agosto de 1901.
Para el vecino Don Antonio Sanguinetti, lamentablemente era “una de cal y otra de arena” (147), ya

po
que si bien instala el nuevo vapor que mencionamos anteriormente, sufre el hundimiento del pailebot
con su mismo nombre: “Antonio Sanguinetti”, el cual se va a pique en el puerto de Montevideo a
gs
consecuencia de estar fondeado en poca agua y sobrevenir un temporal, haciendo que en el movi-
miento de la embarcación golpeara con un ancla perdida que le abrió un rumbo de consideración.
Reacondicionada, volverá a navegar, pero, como veremos más adelante, su destino le marcará otro
lo
fatal percance que determinará el fin de sus días.
Sobre el tema de naufragios, haremos mención también al sufrido por el pailebot “Ella” y que tratára-
.b

mos de la siguiente manera en el Boletín Histórico Digital Nº 2 (Centro Histórico y Geográfico de


Soriano):
al

“El 14 de junio de 1901 naufragó próximo a la Boca del Yaguarí (desembocadura del río Negro en el
vi

río Uruguay) el pailebot argentino “Ella”, de 30 toneladas y cargado de maíz y zapallo procedente de
Baradero (R.A.) y con destino Concordia (R.A.). El naufragio se produjo a unos 600 metros aguas
lu

abajo de la Boca del Yaguarí y próximo a la costa de la Isla de Lobos, salvándose su tripulación y su
capitán Don Gerónimo Firpo. La
f
no

Sub Receptoría de Soriano acu-


dió a su rescate enviando una fa-
lúa, informando posteriormente a
ia

la Comandancia de la Marina que


dicho buque no ofrecía peligro
or

para las embarcaciones que na-


vegaran ese paraje.
s

Según lo declarado por su capi-


://

tán “al llegar al paso denominado


Tarantanas (km. 58,700 del Río
tp

Uruguay) el día 14 del corriente y


debido a un descuido del
ht

baqueano que venía al timón del


buque, se fue sobre el banco que
existe en dicho paso, donde estu-
vo golpeando todo ese día debi-
do a la gran marejada que había
y notó que el buque hacía mucha
agua, por cuya causa y una vez
que zafó de la varadura y consi-
derándose perdido, hizo rumbo a

43
RIO SAN SALVADOR
la Isla de Lobos, embicando en el banco que allí existe, donde quedó completamente sumergido,
salvándose los tres hombres que lo tripulaban en el bote a bordo. El buque en el paraje en que se
encuentra no ofrece peligro para la navegación, pues en las bajantes del río quedará completamen-
te en seco; el patrón y dueño del buque y cargamento manifiestan que hacen abandono del casco,
tratando de salvar aquello que pueden, escuso manifestarle que la carga por su clase, está perdida”
(148).
Como mencionamos anteriormente, Dolores cumplirá en ese año su primer siglo desde que se insta-
ló en el lugar que actualmente ocupa, y será por lo tanto en su fecha aniversario, 22/09/1901, que se
realizarán diversos festejos, y a los cuales vendrán varios doloreños que residían en Buenos Aires.
Así es que a bordo del vapor
“Tritón” viajarán desde la capital
argentina, para hacer trasbordo en

y/
la Boca del San Salvador y así lle-
gar a Dolores. Algunos de los ve-

.u
cinos que realizaron aquel viaje
fueron: las familias de Cedrés, La

om
Madrid, Kusrow, Morales y Golfarini
y los señores Antonio Bacchini,
Jordán, Solari, Ruiz, Villegas,

t.c
Zúñiga, Vincent.
Luego de realizadas las celebra-
ciones del “Centenario”, los feste-

po
jos siguieron hasta despedir a los
coterráneos que habían llegado
gs llevándolos hasta bordo de la em-
barcación (149).
VAPOR “TRITON” ANTES DE PARTIR RUMBO A DOLORES Sobre el vapor “Tritón” podemos
lo
mencionar que el mismo había sido
adquirido por la empresa Mensajerías Fluviales del Plata en el año 1894 (150). Cuando fue adquiri-
.b

do, se anunciaba como una novedad en la navegación fluvial, ya que se había construido en base a
los últimos adelantos de la arquitectura naval, habiendo salido del Newcastle (Inglaterra), lugar en
al

donde se encontraba el astillero, con rumbo a Montevideo, el 15/09/1894.


vi
f lu
no
ia
s or
://
tp
ht

VAPOR “TRITON”

44
RIO SAN SALVADOR
En el año 1928 en (151) se anuncia que el “Tritón” se había hundido, estando frente al muelle
Pereyra, cerca de Conchillas y con 60 cm de agua sobre la cubierta principal, causando sorpresa
entre la gente de río, pues eran reconocidas sus excelente condiciones de navegabilidad, y también
habiendo sido uno de los más ligeros, puesto que su velocidad media cubría las 12 millas por hora.
Su casco era todo de hierro, de propulsión a dos ruedas, teniendo una fuerza efectiva de 2262
caballos. Sus dimensiones era: 88,60 m de eslora; 10,92 m. de manga; 3.60 m de puntal, con una
capacidad para 180 pasajeros de primera clase y 80 de segunda.
Regresemos al Río San Salvador, en donde entrado ya el año 1902, surge el rumor de que el vapor
“Estrella Concordia” que estaba supliendo al vapor “Dorado” en la carrera del Río Negro, ante la
vuelta de éste último, pasaría al San Salvador en sustitución del vapor “Águila” (153).
El vapor “Estrella” realizó una basta actividad en el Río Negro, haciendo la carrera a la Boca del
Yaguarí desde el año 1895 al 1898 para la empresa Compañía Nacional Argentina de Navegación a

y/
Vapor y desde 1899 hasta 1902 para la empresa de Nicolás Mihanovich. En (2) publicamos una
reseña del historial de esta embarcación mientras estuvo prestando servicios para el puerto de

.u
Mercedes.
Volviendo a este anuncio de cambio de vapores, la crónica que se publica en (153), deja claro que el

om
estado del vapor “Estrella” no era el mejor, manifestando que “por su vejez hace agua por todos
lados. Deberían jubilarlo o destinarlo al transporte de lanas o carne de tasajo, pero no de pasajeros
como ocurre actualmente”.

t.c
Con estas aseveraciones, no es de extrañar que el artículo culmine diciendo: “estamos frescos si
nos endosan aquí al deseado “Estrella””.
El cambio finalmente no se produce, pero vuelven en junio de 1902, las amenazas del retiro del

po
vapor “Águila” por parte de la empresa de Nicolás Mihanovich. El motivo para esta decisión sería la
falta de apoyo del comercio local, siendo solamente el Molino “San Salvador” el que lo utiliza.
gs
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
or

MOLINO SAN SALVADOR (AÑO 1903)


Con solo esa carga y el transporte de pasajeros, el servicio no era rentable, y allí el motivo de
s

retirarlo, pero la prensa reclamará al comercio de Dolores que le preste su apoyo, porque de que-
://

darse sin este servicio, se volvería a los tiempos en que para viajar, había que trasladarse antes a
Soriano o Nueva Palmira (154).
tp

La empresa argentina solo piensa en mantener servicios que sean rentables, y en Dolores era
necesario un mayor compromiso de los comerciantes locales con el vapor de Mihanovich; por lo que
ht

en febrero de 1903, nombra como nuevo agente en esta localidad al comerciante Esteban Podestá,
siendo muy bien recibida esta designación en el comercio local.
Otros empresarios como son los Sres. Sanguinetti y Cruz, anuncian la instalación de la reformada
balsa “25 de Agosto” para el cruce del San Salvador, frente a la hoy calle Dr. José B. Redruello.
Recordemos que esta balsa había llegado a cumplir funciones en el año 1900, siendo en aquel
momento propiedad del Sr. Cruz y el General Galarza. (248)
Antes de finalizar enero, y más precisamente el día 26/01/1903, fallece el Vicecónsul argentino Don
José Francisco Sanguinetti, quien como mencionamos en su momento, había realizado importantes
gestiones para el dragado y canalización del Río San Salvador, estando siempre presente en todas
aquellas gestiones tendientes al bien de Dolores, por lo que mereció que en el álbum que se depo-
45
RIO SAN SALVADOR
sitó a la entrada de la casa mortuoria, alguien escri-
biera: “Como obrero infatigable del progreso, inició
y secundó aquellas empresas que importaban un
progreso para Dolores, su segunda Patria y el terru-
ño de sus hijos; como elemento social, era de un
carácter franco hasta la rudeza, abierto a todas las
expansiones nobles y generosas”. (249)
Para el mes de marzo de ese año, se anuncia una
excursión del “Club Argentino Excursionistas” (155)
que visitaría el litoral uruguayo, y por lo tanto llega-
rían hasta Dolores remontando el Río San Salvador.
En este club argentino existían varios integrantes

y/
oriundos de Dolores, e incluso su presidente Don
Pedro Cedrés, era amigo de muchas familias

.u
doloreñas.
Si bien saldrían desde Buenos Aires a bordo del va-

om
EL PUEBLO, 11/01/1903
por “París”, en Salto pasarían al vapor “Surubí” en
el cual harían todo el itinerario de la excursión, visitando Colón, Paysandú, Concepción del Uruguay,
Fray Bentos, Gualeguaychú, Soriano, Mercedes y Dolores, a donde llegarán en los primeros días de

t.c
abril, siendo recibidos con gran agasajo por la población doloreña, pese al mal tiempo y lluvia reinan-
te.
En los dos días que permanecieron en Dolores, se desarrollaron distintos acontecimientos para

po
celebrar esta visita, ameritando que en el libro de visitas del Club Unión se efectuara la siguiente
inscripción: “Los socios del Club Argentino Excursionistas en homenaje a la gentileza de la distingui-
gs
da sociedad Dolorense, y como grato recuerdo de los agradables momentos pasados en este centro
social, y al mismo tiempo como un débil testimonio de gratitud por la brillante y simpática recepción
con que habían resuelto obsequiar su visita a esta noble y generosa villa, dejan consignados a
lo
continuación sus nombre: Pedro Cedrés – Presidente; Carlos S. Fuentes – Senador de la Provincia
de Buenos Aires y siguen firmas”.
.b

Por otra parte, algunas familias de Dolores recibieron tarjeta con el siguiente texto: “El Presidente del
Club Argentino Excursionistas a nombre de la Comisión Directiva del Club, invita a Ud. y familia a
al

tomar una taza de té a bordo del vapor “Surubí”, hoy a las 3 p.m. – Dolores, Abril 12 de 1903.”
vi

A la hora indicada, comenzó a lle-


gar mucha gente al “Surubí”, espar-
lu

ciéndose por salones y comedores,


para luego partir en una placente-
f

ra excursión por el Río San Salva-


no

dor, llegando hasta “Casas Blan-


cas”, habiendo sido amenizado
ia

todo el trayecto por la alegre músi-


ca que se entonaba por parte de
or

distintos integrantes del paseo.


Luego de volver a Dolores y dejar
s

allí a quienes los habían ido a


://

acompañar, los integrantes del Club


Excursionistas se aprestaron a par-
tp

tir rumbo a Buenos Aires, yendo


junto a ellos algunos doloreños que
ht

al llegar a la desembocadura se
embarcaron en el vapor “Águila”
para remontar nuevamente el San
EL VAPOR “SURUBI” JUNTO A LA BARRANCA Salvador y volver a su ciudad,
DEL PUERTO DE DOLORES (1903) mientras el “Surubí” lentamente se
perdía en el majestuoso Río Uruguay. (250)
El vapor “Surubí” (perteneciente a la empresa de N. Mihanovich), fue construido en el año 1899 en
los astilleros de Salto, con las siguientes dimensiones: “largo 100 pies, ancho 20 pies, 30 pies de
ancho extremo, 6 pies alto hasta cubierta, 8 pies entre puente y 7 pies salón y cuartos arriba” (160),
siendo muy utilizado en este tipo de excursiones, e inclusive, en oportunidad de festejarse el cente-
46
RIO SAN SALVADOR
nario del desembarco de los “Treinta y Tres Orientales” en la Agraciada, fue alquilado para llevar un
importante contingente de personas desde Mercedes (156). También en (106) se encuentran noti-
cias de esta nave.
Botado al agua a fines del 1900, contaba con una capacidad de 100 pasajeros y estaba dotado de
guinches eléctricos para las tareas de carga y descarga de mercadería (161).
Lamentablemente este vapor encontrará su fin al naufragar en el Río Uruguay, frente a la ciudad de
Salto, en el año 1932.
Volviendo al Río San Salvador, nuevamente encontramos como tema el traslado del vapor “Águila” y
en este caso se concretará el 20/05/1903, cuando es llevado al puerto de Mercedes, para hacer la
carrera a la Boca del Yaguarí en sustitución del vapor “Tesoro” que sería trasladado al astillero de
Salto para efectuarle reparaciones (2).
En remplazo del “Águila” se llevó a Dolores al vapor “Dalí”, embarcación de muy inferior condición y

y/
por lo tanto se perjudicó notoriamente al comercio y población doloreña, pero este cambio que se
produjo en Mayo, solo duró unos pocos días, retornando el “Águila” a Dolores una vez efectuadas

.u
las reparaciones del vapor de Mercedes.
Antes de culminar ese mes de mayo, y estando aún el vapor “Águila” prestando servicios en el San

om
Salvador, le ocurren dos percances sumamente desagradables y relacionados entre sí, a pesar de
que los mismo ocurrieron con una diferencia de 10 días. El primero, fue el fallecimiento de su maqui-
nista Sr. Guillermo Fripp, en momentos que la nave se encontraba en la Boca del San Salvador a la

t.c
espera de realizar el trasbordo con el vapor “Tritón” (157), siendo sepultado días después en el
cementerio de Dolores. El segundo, cuando por un descuido del nuevo maquinista, faltó agua a la
caldera del vapor, y por tal motivo se corrió peligro de que explorara la máquina, lo que al tomar

po
conocimiento los pasajeros, produjo desmayos y “dolorosas exclamaciones”. El incidente no pasó a
mayores, debido a que se llevó a bordo a un maquinista de mayor experiencia que logró dominar la
situación. (251) gs
Ya puesto en funcionamiento el vapor “Dalí” antes de finalizar mayo, encontramos las críticas a esta
nave (158): “Varó en el canal de entrada del San Salvador y los pasajeros tuvieron que venir en un
lo
lanchón, sufriendo las consiguientes molestias de un viaje por nuestro río que duró desde las 9 de la
mañana hasta las 4 de la tarde. Es de desear que cuanto antes vuelva el “Águila” a su puesto para
.b

evitar estos trastornos”. Finalmente, a fines de mayo el “Dalí” es retirado y se restituye al “Águila”
(162).
al

Viviendo la molestia de tener tan mala embarcación para la carrera del San Salvador, llegan al
vi

menos a Dolores algunas noticias que intentan reavivar la iniciativa de construir el muelle tan nece-
sitado para esta progresista población, hallándose incluso depositados en lo que era el precario
lu

puerto de esa época, los adoquines y cordón granito que se emplearía en la construcción de pavi-
mento de calle Grito de Asencio (252).
f

En (159) se hace referencia a la llegada del Ingeniero Eduardo Monteverde a la ciudad de Merce-
no

des, quien tenía como misión informar sobre las obras públicas proyectadas para el departamento.
Una de estas obras era sin duda el muelle de Dolores, por lo que se pretendía iniciar seriamente el
ia

estudio del proyecto que tiempo atrás se había formulado y hecho llegar al Superior Gobierno.
También se anunciaba que la obra sería costeada con un empréstito garantido con el impuesto de
or

“eslingaje” que se crearía a tales efectos.


Si bien el comercio de Dolores aceptaría la creación de este impuesto, también exige que el mismo
s

sea aplicado hasta que se cancele el préstamo solicitado para la obra, pero que no continúe des-
://

pués de ello, ya que como pasaba con todos los impuestos y una administración centralizada en la
capital departamental (Mercedes), el dinero saldría de Dolores pero terminaría beneficiando a otros
tp

y no a sus directos contribuyentes.


En Junio de 1903, se da lectura en la Cámara de Representantes a un proyecto del Dr. Federico
ht

Fleurquin para la construcción del muelle y la creación del impuesto al eslingaje destinado a finan-
ciar esa obra, el mantenimiento de la navegabilidad del San Salvador, y el arreglo de las calles de
acceso al muelle en Dolores (163). Con estos anuncios, ya comenzaba a gestarse algún malestar en
la población doloreña, al ver como a cambio de una obra que no demandaría mucha inversión, se les
intentaba aplicar un nuevo impuesto con una dudosa retribución a sus contribuyentes y así es que
comienza un movimiento de varios comerciantes, hacendados y agricultores para oponerse al pro-
yecto del diputado Fleurquin.
La creación de ese gravamen, solo llevaría a que muchos exportadores elijan el puerto de Palmira
(exento de esa gabela) para embarcar sus mercaderías, con el consiguiente perjuicio al pueblo y
puerto de Dolores, manifestaban algunos de los opositores del proyecto.
47
RIO SAN SALVADOR
En (164) al tratar nuevamente este tema, se hace referencia al proyecto que habían realizado los
Ings. Benavídez-Plottier en el año 1899 y que hemos tratado anteriormente, el cual estipula la cons-
trucción de un muelle de madera a un precio que no ameritaba la creación de un impuesto para
solventarlo, sosteniendo además la prensa doloreña, que continuamente se hacen distintas obras
en campaña sin necesidad de que la misma deba de ser costeada por los interesados, existiendo
siempre una amplia colaboración gubernamental para llevarla a cabo, y sin necesidad de crear
impuestos, como se quería hacer en Dolores, publicándose a continuación, el decreto del gobierno
para dar trámite al dragado del Río San Salvador y el estudio para la construcción del tan mentado
muelle: “Ministerio de Fomento – Montevideo, Junio 19 de 1903. Visto este expediente se resuelve:
1º La Oficina Hidrográfica procederá inmediatamente a recorrer y dragar la barra y altos fondos del
Río San Salvador, con exclusión del paso denominado “del Pueblo”, inmediato del puerto de Dolores.
2º La misma oficina informará sobre el estado general de los fondos del San Salvador, comparados

y/
con el que tenía antes y después de efectuado el dragado en el año 1898.
3º Estudiará además la conveniencia de construir los Muelles del Puerto de Dolores en un paraje

.u
distinto al embarcadero actual, atendiendo a las necesidades del intercambio comercial y a las exi-
gencias del mantenimiento de una profundidad sin grandes costos de conservación.

om
4º Debiendo ejecutarse las obras definitiva de dragado y defensa que reclama esa vía fluvial, la
Oficina Hidrográfica formulará el respectivo proyecto general de obras con su presupuesto corres-
pondiente, el cual con el asesoramiento del profesor E. Kummer será elevado al Ministerio, para la

t.c
resolución que corresponda.
5º A los efectos del inciso anterior, la Oficina Hidrográfica facilitará al profesor Kummer todos los
estudios y demás antecedentes pertinentes, y ejecutará las investigaciones que ordenase.

po
BATLLE Y ORDOÑEZ – José Serrato”
Esta resolución, sumado al proyecto del Diputado Fleurquin, no demoró en despertar las manifesta-
gs
ciones de la prensa doloreña (165), que veía una coincidencia entre ambos proyectos, pero que no
contemplaban las aspiraciones del pueblo.
Por un lado Fleurquin proponía la “expropiación de terrenos para la construcción del muelle y man-
lo
tenimiento de caminos que conduzcan a él”, y el gobierno excluía del dragado el bajo fondo inmedia-
to al pueblo (llamado por unos “Paso del Pueblo”, y por otros “Paso del Bañadero”), lo que llevaba a
.b

pensar que la idea de ambos era construir el muelle en otro lugar y no donde en ese momento se
encontraba, idea a la que se oponía la población doloreña, la que aspiraba a que se hicieran las
al

obras de acuerdo al proyecto de los Ings. Benavídez-Plottier, que ubicaba el puerto entre las calles
vi

República y Montevideo (hoy Avda. Grito de Asencio y José Pedro Varela).


El Gobierno y el Diputado Fleurquin querían construir el muelle aguas abajo del “Paso del Bañadero”
lu

para así evitar este obstáculo, pero la prensa de Dolores manifestaba que al oeste de la ubicación
actual del muelle, o sea aguas abajo, los terrenos eran bajo, anegadizos y pantanosos, los que en
f

épocas de inundaciones eran completamente invadidos por las aguas en una gran extensión.
no

Otros dos puntos negativos que se encontraban a este proyecto eran la necesidad que se tendría
de expropiar, generando una importante deuda que caería sobre la población de Dolores y por otro
ia

lado el alejar el puerto del centro de la ciudad, demandaría mayor traslado de pasajeros y mercade-
rías. En base a todo esto, se levantaría el reclamo de que el puerto se construya en el lugar donde
or

en ese momento se ubicaba, insinuándose algunas sospechas sobre los intereses que moverían al
Diputado Fleurquin a impulsar la expropiación de terrenos con el gasto que demandaría.
s

Fleurquin, viendo los comentarios que realizaba la prensa, se dirigió a la misma mediante una nota
://

en los siguientes términos (253): “Señor Director de El Pueblo: Muy Señor mío: En el periódico que
Ud. dirige he leído hoy un comentario sobre mi proyecto de muelle, etc. en esa villa. La observación
tp

que se hace sería muy razonable si en la ubicación del futuro muelle, no se consultaran opiniones de
los peritos en la materia. Hay un artículo que dispone que el P.E. con intervención naturalmente de
ht

las oficinas técnicas correspondientes, determinará el lugar donde debe realizarse la obra, y cuando
ese momento llegue, entonces los encargados de estos estudios los realizarán. ¿No cree Ud. que es
una disposición acertada? ¿Cómo es posible que se construya el muelle en el lugar que se supone,
con semejante inconveniente?
Precisamente en el articulado de mi proyecto se consultan las mayores conveniencias para los con-
tribuyentes, los fines de la obra y los llamados a intervenir en ellas, y tendré oportunidad de mandar
a Ud. una copia a fin de que sea conocido, para oír luego las objeciones que a él se le hagan. Creo
que nadie concibe una idea o proyecto que no sea susceptible de reformas o modificaciones, y
aparte de las que la Comisión informante pueda introducir, me sería sumamente grato oír a Ud. por
intermedio de su periódico, advirtiéndole que tengo la confianza de no prepararles un presente
48
RIO SAN SALVADOR
griego, como se sospecha. Saludo a Ud. con mi mayor consideración. Federico Fleurquin”.
La diferencia de criterios incluso llevará a una polémica entre la misma prensa, intercambiando ideas
el diario “La Propaganda” de Dolores, con “El Diario” de Mercedes.
En (166), se publica una nota enviada por el director de “La Propaganda” en relación a este tema, en
donde le manifiesta a su colega mercedario que en la defensa que hacía del Diputado Fleurquin y en
la crítica al descontento que había en Dolores con la idea de trasladar el puerto, desconocía los
estudios que ya se habían realizado años atrás, ubicando el muelle en su lugar actual, siendo inclu-
so aprobado por el Departamento de Ingenieros. Agregaba además, que parecía que el Diputado no
había tenido en cuenta además las necesidades y beneficios de la población, impulsando la expro-
piación de varios terrenos, los cuales, según el director de “La Propaganda”: “Agréguese a todo lo
expuesto, cierto antecedentes sobre valorización repentina de cierto terreno situado justamente en
el límite que debe llegar el dragado del San Salvador”.

y/
Para finalizar, expresa: “Las sanas intenciones y correctos procederes de este caballero, hemos sido
los primeros en reconocer, pero si él ha incurrido en un error, al proyectar la aplicación del impuesto

.u
al eslingaje, no es nuestra culpa,…”
“El Diario”, en defensa del proyecto, expresaba que personas conocedoras del medio, habían mani-

om
festado que el muelle no se cambiaría de lugar y solo se habilitará para su acceso un canal lateral de
fácil apertura y no el “Paso del Pueblo o del Bañadero”. “La Propaganda” en respuesta manifestaba
que si no se iba a trasladar el muelle, entonces para que se había incluido en el proyecto la expropia-

t.c
ción de terrenos a solventar con el impuesto del eslingaje.
Otro de los conflictos que subsistía, era el tema de la jurisdicción que se le había otorgado a la
Aduana de Nueva Palmira sobre los puertos sobre el Río Uruguay en el Departamento de Soriano,

po
quitándoselos a la Sub Receptoría de Dolores. Esta medida evidentemente que había dado un duro
golpe a Dolores, ya que le quitaba la posibilidad de percibir los aranceles que los exportadores
gs
debían abonar. En julio de 1903 (167), se produce un inconveniente al quererse embarcar trigo en la
Agraciada, no siendo autorizado por la Aduana de Nueva Palmira, por no ser éste, un punto habilita-
do para operaciones aduaneras. Esta situación reavivó el diferendo, manifestando la prensa doloreña
lo
que la Aduana de Nueva Palmira, a diferencia de la Sub Receptoría de Dolores, no comprende que
debe favorecerse a los que producen y exportan, facilitándoles la posibilidad de hacerlo desde los
.b

puntos más accesibles, siempre que, abonen los impuestos de exportación correspondiente.
Como ejemplo mencionan lo que sucede con la curtiembre de la Estancia Pranges, la que tiene un
al

punto de embarque en el Arroyo Espinillo, “que si bien no esta habilitado para operaciones aduane-
vi

ras, el establecimiento igual carga y descarga allí sus productos, previo permiso que le otorga la Sub
Receptoría de Dolores, que envía allí sus empleados para la debida fiscalización”.
lu

Otro ejemplo que mencionan es la Estancia Concordia, que carga sus lanas en su embarcadero
sobre el Río Uruguay, “y muchas otras operaciones de embarque se hacen por las mismas razones
f

y con la misma fiscalización, en puntos no habilitados para operaciones aduaneras”.


no

Esta situación de tener varios puertos de Soriano bajo la supervisión de la Aduana de Nueva Palmira,
será objeto de reclamo permanente, y prueba de ello es que casi 50 años después, o sea en el año
ia

1941, la Sub Receptoría de Dolores aborda el mismo tema, a raíz de la petición efectuada por los
comerciantes de Dolores: “Cúmpleme informar que los peticionantes son todos comerciantes
or

cerealistas establecidos en esta ciudad. Los mencionados cerealistas embarcan los cereales adqui-
ridos en la “Colonia Concordia”, por el muelle de la misma, efectuando los trámites aduaneros por
s

intermedio de sus Despachantes, en esta Sub Receptoría, tramite este que ahora tienen que hacer-
://

lo en la Sub Receptoría de Nueva Palmira.


El muelle “Concordia” (llamado Puerto Aldao) dista de esta ciudad (Dolores) de 20 a 25 kilómetros,
tp

casi todo por carretera y a Nueva Palmira, según datos que el suscrito ha podido recoger, de 45 a 50
kilómetros por caminos naturales y que en el invierno se hacen casi intransitables por efectos de las
ht

lluvias.
Hay señor Receptor, el inconveniente que se ha creado con motivo de la incorporación del muelle
“Concordia” a la jurisdicción de Nueva Palmira, a los buques nacionales que llegan al puerto de
Dolores, dado que para cargar en el citado muelle tienen que ir a dar entrada a la Sub Receptoría de
Nueva Palmira y regresar después a realizar la operación, teniendo como no escapará a su elevado
criterio que practicar doble recorrido y por lo tanto se le encarecen los gastos. Por lo expuesto, el
suscrito se permite manifestar que encuentra justo y razonable el pedido formulado por las Entida-
des Agrarias y Comerciales Cerealistas de esta ciudad.
Se acompaña una relación estableciendo el movimiento cerealero habido durante el último quinque-
nio en el puerto de “Concordia”. Zenón Belén – Sub Receptor” (353)
49
RIO SAN SALVADOR

y/
.u
om
t.c
po
RELACION DEL MOVIMIENTO DEL MUELLE LA CONCORDIA
Otra faceta que atenderá la prensa, es la protección que debía dársele al vapor de la carrera del
gs
San Salvador, el vapor “Águila”. Mihanovich, en julio de 1903 vuelve a amenazar con retirarlo, si es
que no se le da la atención necesaria, y el diario “La Propaganda” (168), haciéndose eco de este
anuncio, manifestaría que cuando no se tenía el vapor, todos clamaban por él, prometiendo a aque-
lo
lla empresa que cumpliera ese servicio una recaudación importante, alcanzada a través de todo lo
que el pueblo de Dolores lo utilizaría, y en cambio, cuando se logra el servicio, no se le da la protec-
.b

ción que merece. Ampliando sus conceptos, el diario doloreño manifestaría que a las empresas “no
le basta con no perder”, e incluso hace referencia a que muchas veces, las poblaciones debe sub-
al

vencionar el servicio para que la empresa saque el beneficio que pretende, y así tener un servicio
tan esencial para el progreso “moral y material” como es el transporte y comunicación con las gran-
vi

des urbes.
lu

El reclamo apuntaba principalmente hacia el comercio, ya que si se intentaba mantener el servicio


con los pasajeros (viajaban comúnmente solo 3 o 4 personas) no habría solución y Mihanovich lo
f

retiraría, pero si los comerciantes lo utilizaban para las mercaderías, entonces sí sería rentable.
no

Como ejemplo ponía los siguientes fletes, comparando los del vapor con los de las naves a vela: “El
flete que se paga por buques a vela, desde Montevideo, por una pipa de vino, es de un peso cuaren-
ia

ta a un peso cincuenta; pues por vapor solo cuesta un peso. Por cada cajón de kerosene se paga en
buque a vela de 12 a 14 centésimos, y por vapor solo diez centésimos. Una bolsa de azúcar paga de
or

22 a 24 centésimos en buque a vela y en vapor solo veinte centésimos. ¿Porqué, entonces no utilizar
esas ventajas, aumentando así el movimiento de carga del “Águila”?”
s

Buscando promocionar las bondades del vapor “Águila”, su agente José M. Risso invita a los perio-
distas del diario “El Pueblo” para que lo visiten, surgiendo la siguiente crónica publicada en (254):
://

“Por todas partes se descubría que manos hacendosas ponían marcado celo en higienizar y hermo-
tp

sear al que en muchas ocasiones y durante largas horas es nuestra mansión flotante, nuestro domi-
cilio momentáneo; y las alegres y claras pinturas hacía creer que se deseaba halagar el gusto del
ht

viajero ofreciéndole residencia plena de luz, en abierto contraste con la oscuridad profunda de las
noches que en el “Águila” están obligados a pasar los que a Dolores se dirigen por vía fluvial. Fuimos
obsequiados por el señor Risso con una taza de té y regresamos a tierra pensando en el rol
importantísimo que el “Águila” desempeña en el progreso local”.
Por otra parte, en octubre de 1903, la balandra “Pepito” que asiduamente llegaba al puerto de
Dolores, en momentos en que se dirigía a éste puerto procedente de Palmira, vara frente al Arroyo
del Catalán en el Río Uruguay, lo que sumado a un fuerte viento pampero que reinaba, obligaron a
que la tripulación arrojara 42 bolsas de trigo al agua para poder salir de esa situación, salvar el resto
de la carga y la misma embarcación, que luego de ello, pudo llegar sin problema a Dolores. (255)
Finalizando el año 1903, vuelve a retomarse el tema de la construcción del puerto y su tan polémica
50
RIO SAN SALVADOR
ubicación, surgiendo ahora que de la ampliación de estudios llevados a cabo por el Ingeniero Víctor
Benavídez junto al Agrimensor Santiago Rivas, jefe del tren de dragado del Río Negro y San Salva-
dor, el puerto no debería ubicarse en el lugar inicialmente indicado (entre calles República (hoy
Avda. Grito de Asencio) y Montevideo (hoy José P. Varela)), dado que mantener la profundidad
necesaria en el “Paso del Bañadero” era una tarea muy complicada, siendo necesario mantener una
draga que esté permanentemente trabajando en ese lugar, hecho que demandaría una importante
erogación (169).
Ahora el proyecto es construirlo en “la cañada que forma la península inmediata al actual embarca-
dero”, o sea entre las calles 18 de Julio e Iris de López Crespo (ex Soriano), “debiendo practicarse
obras de defensa, de dragado y de desmonte del terreno que forma la península, hasta darle una
profundidad de dos metros, y un ancho de cuarenta metros en la entrada por el San Salvador, y de
ochenta metros en el paraje en que el muelle será ubicado”.

y/
Don Antonio Paseyro, Presidente de la Comisión Provisoria de la Liga Comercial, rápidamente se
interesará por este proyecto, siéndole obsequiado un plano de las obras proyectadas, el cual se

.u
exhibió en la vidriera de la casa de los señores Paseyro y Podestá.
En este nuevo proyecto, había un punto en contra que era su alejamiento de la principal calle de

om
acceso, la Avenida Asencio, pero este inconveniente es subsanado con el compromiso asumido por
Paseyro y Podestá, de ceder el área de terreno que existía a los fondos del Molino San Salvador,
dándose entrada al puerto por la Avenida Asencio.

t.c
También el Ing. Benavídez unía a la construcción del puerto, la realización de nuevos trabajos de
dragado, proyectando para la eliminación del gran banco de arena que se formaba en la desembo-
cadura del San Salvador, no solo su dragado, sino también la construcción de un espigón que

po
aseguraría al canal una profundidad de dos metros en las más bajas mareas.
Se inicia el año 1904, y nuevamente se produce un naufragio en el Río Uruguay, en los complicados
gs
pasos y canales existentes frente a las desembocaduras de los Río San Salvador y Negro. Para
recrearlo, volvemos al Boletín Histórico Digital del Centro Histórico y Geográfico de Soriano, pero en
este caso el Nº 12:
lo
“El 15 de febrero de 1904, a raíz de un temporal, naufraga en el río Uruguay y más precisamente en
el paraje denominado “Tarantanas” el pailebot argentino “Querida Pepita” que venía cargado con
.b

20.000 baldosas para el comercio del Sr. Isidoro Battro (hoy Casa Caulín) de Mercedes. Según se
establece en el Libro Copiador de Notas de la Sub Receptoría de Soriano (1903-1907), el capitán se
al

presenta ante esa repartición y declara: “que venía en viaje desde Montevideo a Mercedes, la tripu-
vi

lación se salvó y el buque quedó sobre el acantilado de la canal de aquel paso”.


Dado que la embarcación queda en el lugar del naufragio con toda su carga a bordo, en el mes de
lu

abril de ese año, la Sub Receptoría de Soriano constata que en la Isla del Medio, ubicada en el
desembocadura del Río Negro en el Río Uruguay, se encuentran unas 5.000 baldosas que el arren-
f

datario de dicha isla había retirado del barco naufragado, acción que no había comunicado a esa
no

repartición y por lo tanto dicho señor es detenido, informándose además sobre la situación de la
nave en los siguientes términos: “En cuanto a la arboladura, carga y demás enseres que se encuen-
ia

tran a bordo del buque y que pueden ser sustraídos, cree el suscrito no puede intervenir, salvo en
caso como el presente que han sido introducidas en la costa Oriental, pues el buque se halla en
or

aguas argentinas por encontrarse al Oeste de la canal.” El Receptor de Aduana del Departamento
Don Arturo Sierra ordena igualmente que se haga una inspección en la zona del naufragio, de donde
s

se informa en fecha 30/04/1907 lo siguiente: “Me constituí al paraje donde se encuentra naufragado
://

el Pailebot Argentino “Querida Pepita”, resultando que este se halla frente a la Boca Falsa del Río
Negro, pero a una distancia de 7 a 8 kilómetros aproximadamente afuera y a unos 150 metros del
tp

otro lado de la canal general o sea al Oeste, sobre el acantilado del banco que llaman de “Entrerios”
(sic), a una distancia de aquella costa de 10 a 15 kilómetros, más o menos pues la canal en ese
ht

paraje se aproxima a la costa Oriental, por lo que cree el infrascripto que el buque está en aguas
argentinas”.
Sobre las distancias indicadas, las mismas posiblemente sean a partir de los puntos de referencia
que se tenían en la época, marcando por tal motivo en el mapa que agregamos el punto aproximado
del naufragio tomando como referencia Puerto Landa en la costa argentina, lugar de asiduo cruce a
la Argentina en la época, por otro lado el punto aproximado de inicio de la Boca Falsa y por último el
canal de navegación.
El parte continuaba agregando: “El buque se encuentra en una profundidad de 1 metro 60 centíme-
tros, con la obra muerta bastante destrozada, de la arboladura solo tiene los palos, el botalón de
proa y las jarcias”. Para finalizar, establecía: “…el casco no se ha movido de donde quedó, pues se
51
RIO SAN SALVADOR
encuentra bastante enterrado en el banco, siendo así que a pesar de la poca agua en que se
encuentra, el casco está sumergido”.
En Enero de aquel
año, también sufre
un percance el va-
por “Águila” en cum-
plimiento de la ca-
rrera del San Salva-
dor, ya que al des-
prenderse de uno
de los vapores con
el que hacía el tras-

y/
bordo en el Yagua-
rí, se hizo un rumbo

.u
de gran considera-
ción que de no ha-

om
berse embicado in-
mediatamente en
tierra, se hubiera ido

t.c
a pique, siendo im-
portante el auxilio
que le brindó el va-

po
por “Tesoro”, que
también estaba en
gs ese lugar haciendo
el trasbordo. La car-
ga que debía con-
lo
ducir para Dolores el
vaporcito “Águila” fue transportada a Mercedes (2).
.b

También el año 1904 traerá aparejado para el Uruguay momentos muy duros por la revolución que
bajo el mando de Aparicio Saravia, se enfrentaba en dura lucha armada ante las fuerzas guberna-
al

mentales, cuando la presidencia de la República era ejercida por José Batlle y Ordóñez. Todos los
puntos del Uruguay de una u otra forma serían escenario de la misma y el Río San Salvador no sería
vi

la excepción, ya sea entorpeciéndose el movimiento comercial en forma general o algún hecho


lu

puntual como es la detención del vapor “Electra Ema” de Antonio Sanguinetti, según las siguientes
notas halladas en (170):
f

“Señor Receptor de Aduanas del Departamento


no

Don Arturo Sierra


Mercedes
A continuación transcribo una nota que se ha recibido en esta oficina del Sub Receptor de Aduana
ia

de Dolores, y que dice así:


or

Boca del San Salvador, Febrero 20 de 1904: Señor Sub Receptor de Aduana – Soriano – Ruégole
haga saber al Señor Receptor de Aduanas del Departamento ya sea por telegrama o por nota, que
s

se ha presentado en esta el vecino Don Antonio Sanguinetti pidiendo en el nombre del Gefe (sic)
Nacionalista que baje a la oficina que me dan toda clase de garantías, que el comercio lo exige.
://

También le dirá al Receptor que espero su resolución. Con tal motivo lo saluda a Ud. Ricardo Viegas”
Vallejo – Jefe del despacho”
tp

Como se aprecia, el Receptor de Aduana de Dolores se encontraba en la Boca del San Salvador y
por lo tanto el movimiento comercial en esa localidad estaba parado, por lo que se le reclamará que
ht

se establezca nuevamente en la población y así reanudar sus actividades, teniendo la “anuencia”


del jefe nacionalista.
Con fecha 22 de febrero de 1904, Vallejo envía la siguiente nota desde Soriano:
“Señor Sub Receptor de Aduana
Don Ricardo Viegas
Dolores
Para su conocimiento y demás efectos a continuación transcribo a Ud. el siguiente telegrama:
Recibido el día, Febrero 22 de 1904
Oficial: A Capitán de Puerto – Soriano
52
RIO SAN SALVADOR
Solicite de Capitán vapor “Chapicui” detenga en aguas orientales a vapor “Electra Ema” por orden
del que suscribe. Si este solicita despachar no acceda, lo que hará saber si es posible a Sub Recep-
tor Viegas para igual caso. He informado a superioridad. Firmado – Arturo Sierra – Capitán de
Puerto – Mercedes.
Dios guarde a Ud. muchos años - Vallejo”
En cumplimiento de esta orden, el Encargado del Despacho en Soriano, enviará la siguiente nota:
“Soriano, Febrero 22 de 1904 - Señor Capitán de Vapor “Chapicui”
Solicito de Ud. se sirva detener si lo encuentra en aguas orientales al Vapor Nacional “Electra Ema”
por orden del Señor Capitán de Puerto de Mercedes. Este buque supónese ha salido del puerto de
Dolores para Buenos Aires”.
En fecha 23 de Febrero de 1904, Vallejo remitirá la siguiente nota al Señor Capitán de Puerto de
Mercedes, Don Arturo Sierra:

y/
“Acuso recibo del telegrama de Ud. de fecha de ayer, referente al vapor nacional “Electra Ema” a
todo lo que he dado cumplimiento, solicitando al Capitán del vapor “Yaguary” (o bien existió un error

.u
en la redacción, debiendo mencionarse al vapor “Chapicui” o en definitiva la orden se le trasmitió a
este nuevo vapor), la detención del buque, quien me contesta que dará cumplimiento y que ya tenía

om
la misma orden del Señor Jefe de Escuadra Nacional Coronel Scabini; también comuniqué al Sub
Receptor Señor Viegas quien me contesta que el vapor “Electra Ema” se encuentra en el puerto de
Dolores”.

t.c
Sobre el vapor del resguardo aduanero “Chapicui” o “Chapicuy”, podemos agregar que el 13 de Abril
de 1906 encallaría en la parte Sud de la restinga que está frente a la Isla Libertad (Montevideo),
yendo en su auxilio varios remolcadores que pudieron hacerle zafar (171); y que en el año 1908,

po
traería a remolque hasta Mercedes y desde Montevideo, la lancha “Asencio”, destinada a prestar
funciones para la Jefatura Política del Departamento y que cumplió muchos años servicio en los ríos
del departamento (172). gs
Luego pasó a prestar funciones en la Receptoría de Aduana de Colonia, encontrándolo en varios
viajes en el Río San Salvador y Río Negro, en el año 1928, llevando a bordo a distintas autoridades
lo
aduaneras y portuarias (173).
Tanto el vapor “Chapicuy”, como el “Yaguary” que mencionamos anteriormente, eran naves construi-
.b

das aproximadamente en el año 1896 en la casa de Guillermo Harley (174), habiendo existido una
tercera nave compañera de estas dos, llamada “Tangarupá”. Todas fueron armadas, y se dedicaron
al

al patrullaje principalmente del Río Uruguay. A todas estas naves se les instalaría una ametralladora
vi

y posteriormente un cañón revolver Hotchkiss, de 37 mm.


A pesar de todas estas complicaciones para la navegación de embarcaciones de bandera nacional,
lu

el “Águila” perteneciente a Mihanovich, seguía cumpliendo sus servicios y será en Abril de 1904 que
sufrirá una nueva rotura al chocar con un “raigón o escollo”, en momentos que regresaba de realizar
f
no

el trasbordo en la Boca del Yaguarí (175). “Fue necesario embicar el vapor en la costa para evitar
que se fuera a pique. Reparada la avería provisoriamente, llegó el lunes al puerto”.
Para su reparación, Mihanovich envió un operario de su astillero en Buenos Aires, quien cambió la
ia

chapa del fondo del “Águila”. En el mismo artículo periodístico que daba cuenta del accidente, se
finalizará diciendo: “Así que la situación del país se normalice, desapareciendo los motivos que hoy
or

entorpecen todo movimiento comercial, el “Águila” será sustituido por el “Estrella”, vapor que reúne
comodidades muy superiores al “Águila” y que hace algún tiempo estuvo al servicio del trasbordo en
s

el Río Negro”.
://

Recordemos que dos años antes ya se había mencionado la llegada de este vapor, el “Estrella
Concordia”, pero en aquel momento, la prensa fue muy crítica con esta nave, denunciando que la
tp

misma era tan vieja que hacía agua por todos lados.
En julio de 1904, el “Águila” es sustituido por el vapor “ABC”, el que reúne mejores condiciones de
ht

navegación y comodidades, en beneficio de la población doloreña, regresando el primero poco


tiempo después a seguir cumpliendo servicios en el Río San Salvador (2).
El vapor “ABC” prestó amplia actividad en la carrera del Río Negro, encontrándose en (2) un informe
de su trayectoria.
Avanzando el año 1904, se recrudecían las consecuencias que la guerra civil producía en Dolores.
Para fines de 1903, había dos proyectos que casi se concretaban para esta ciudad, por un lado la
instalación de una sucursal del Banco República (ya se había alquilado el local y nombrado a los
funcionarios) y por otro con el dragado de la Boca del San Salvador se daba el puntapié inicial para
la gran obra que finalizaría con el puerto.

53
RIO SAN SALVADOR

y/
.u
om
t.c
po
VAPOR “ABC” SALIENDO DEL PUERTO DE MERCEDES
gs
La guerra paralizó la ejecución de estas obras y cuando se pensaba que se continuarían con las
mismas al haberse alcanzado cierta estabilidad en el país, en noviembre de 1904 el Directorio del
lo
BROU decide dejar sin efecto la instalación de la sucursal y por otro lado, se suspenden las obras de
dragado, lo que significaba también abandonar la proyectada obra del puerto (176).
.b

Cabe resaltar que ante gestiones realizadas por varios vecinos de Dolores, al final se logró que se
instalara la Sucursal del Banco República en el mes de Mayo de 1905, siendo nombrado como su
al

primer gerente el doloreño Ricardo Péndola (242).


La draga “Res Non Verba” que en plena revolución fue llevada al Río San Salvador, iniciando obras
vi

de dragado, es retirada y llevada a Almirón, lo que significó no solo dejar de realizar la obra, sino que
lu

también, perder todo lo que hasta ese momento se había dragado, al quedar inconcluso el trabajo.
f
no
ia
s or
://
tp
ht

DRAGA “RES NON VERBA” (ANTES “PRESIDENTE JUAN IDIARTE BORDA”)


Sobre la draga “Res Non Verba”, podemos indicar que fue adquirida en el año 1896 en Buenos Aires
y llamada inicialmente “Presidente Juan Idiarte Borda”, siendo su primer trabajo el dragado del paso
de “Barrientos” en el Río Negro, (lugar donde se realizó la primer obra de encausamiento de un río
en el Uruguay, con la construcción de una escollera sumergible). El 23 de Agosto de 1896, al iniciar-
se los trabajos de dragado, se le envió al Presidente Idiarte Borda una muestra de la primera arena
extraída (2). Posteriormente y cuando era Presidente de la República José Batlle y Ordóñez, se le
cambió su denominación, pasando a llamarse “Res Non Verba”.
54
RIO SAN SALVADOR
Finalizando el ajetreado año 1904, la Receptoría de Aduana de Mercedes da a conocer el movimien-
to portuario, pero a través de la recaudación aduanera, brindando los siguientes datos para ese
mes: Aduana de Dolores obtuvo una renta de $ 328, la de Soriano $ 216 y la de Mercedes $ 5.332
(177).
En esta misma fuente de información, se comenta lo parcial de estas cifras, las que evidentemente
“achicaba” comercialmente a Dolores. En contraposición a esos números, y para demostrar la real
importancia que tenía el puerto de Dolores en relación al de la capital Departamental, también en
(177) se informaba: “En el año 1903, el movimiento de entrada y salida por el puerto de Mercedes
ascendió a 17.122 toneladas, y el de Dolores a 13.894 toneladas. Quiere esto decir que la aduana
de la capital departamental ha superado a la de Dolores solo en un 23 % en el movimiento de
entrada y salida de carga, a pesar de que la población de la ciudad de Mercedes, solamente, es
mucho mayor que la que tiene toda la jurisdicción de Dolores, y que por consiguiente debía ser en

y/
esta muy inferior el número de productores y consumidores”.
¿Cómo se explicaba entonces la magra recaudación que obtenía la Aduana de Dolores?

.u
Pues bien, el Puerto de Dolores no era un puerto “habilitado”, por lo que toda la mercadería que en
él se introduce es de “removido”, y por lo tanto ya pagó su derecho de Aduana en Mercedes, no

om
percibiendo un solo centésimo la Aduana de Dolores.
En base a esta explicación, el periodista culminaría diciendo: “Hemos dejado demostrado que los
datos que se publican cada mes respecto a la entrada de la Receptoría de Aduana de Mercedes y

t.c
sus dependencias, no tiene nada que ver con la importancia comercial de nuestro puerto”.
Ya en el año 1905, además de los reclamos que se hacían en cuanto a lo descuidadas que estaban
las playas en donde no se había realizado ninguna plantación de árboles para darle un poco de

po
sombra a los bañistas y las quejas por la presencia de animales en las zonas destinadas para baños,
volvemos a un tema reiterado, Mihanovich amenaza retirar el vapor “Águila” debido a que existía muy
gs
poco movimiento de pasajeros y carga y por lo tanto el servicio no le daba ganancias a la empresa
(178). Además se sumaba que producto de un aumento de los fletes de la Empresa Mihanovich, el
Molino San Salvador, que venía utilizando el “Águila”, ya no lo hacía, contratando otras embarcacio-
lo
nes.
Ante esta noticia, Aurelio y Esteban Podestá, en representación de la firma Paseyro y Podestá,
.b

viajan a Buenos Aires y se entrevistan con la empresa Mihanovich, logrando un acuerdo que permi-
tirá que Dolores siga contando con su vapor en el Río San Salvador.
al

Por otro lado, la empresa Mihanovich también resuelve en Marzo de 1905, que el vapor “Paraguay”
vi

salga de Montevideo directamente para el litoral uruguayo, sin pasar por Buenos Aires. De esta
manera se libraría de las trabajas que ponía la capital argentina para las naves que conducían
lu

materiales inflamables y por consiguiente, podría llevar cualquier clase de carga para los puertos
uruguayos.
f

El “Paraguay” trasbordaría los domingos en la Boca del Ya-


no

guarí, antes de que llegue a ese punto el vapor de pasajeros,


manifestando la prensa que: “… y como traerá casi la totali-
ia

dad de la carga destinada a esta plaza, el trasbordo será más


breve y menos incómodo para los pasajeros” (179)
or

Quienes visitan nuevamente la ciudad de Dolores, son los in-


tegrantes del Club Excursionista, llegando en abril de 1905
s

pero ahora a bordo del vapor “Uruguayo”. Una vez llegados al


://

puerto y producido el recuentro con aquellas amistades que


habían cosechado cuando dos años atrás efectuaban la mis-
tp

ma visita, son invitados a degustar un sabrosísimo asado con


cuero, bajo los frondosos sauzales que había en la costa del
ht

Río San Salvador en campos del Sr. Santiago Negro. Repro-


ducimos adjunto, el himno del Club Argentino Excursionistas,
de donde se desprende fielmente el sentimiento que daba
origen a esta institución. (256)
En cuanto al vapor “Uruguayo”, construido en 1903 en los
astilleros de Salto, con el fin de navegar el Alto Paraná, tam-
bién supo realizar en el año 1904 la carrera del Río Negro
desde Mercedes hasta la Boca del Yaguarí, estando publica-
da en (2) una reseña de sus actividades.
Otro buque que como vimos antes, supo hacer la carrera por
55
RIO SAN SALVADOR
el Río Uruguay, fue el vapor “Eolo” y en esos días llegarán noticias de una extraña varadura sufrida
en momentos que navegaba desde Buenos Aires a Montevideo (181). Era Junio de 1905, y en una
noche clara y mar tranquilo, navegaba el “Eolo”. En forma insensible se fue desviando de su curso
hasta que dio con la quilla en un banco de arena llamado “Pavón”, entre las barracas de San Gregorio
y los montes de Arazatí, en una desviación de ¡ocho millas!. La varadura se produjo entre la una y
dos de la mañana, habiendo existido un momento de pánico entre los pasajeros, pero luego que
volvió la tranquilidad, y al ver que estaban muy próximos a tierra, se mandó un bote, pero la correntada
lo arrastró y se estrelló contra las piedras, quedando desecho. Finalmente se logró salvar de la
varadura y todo quedó en un mal recuerdo.
También encontramos en esa fecha, la enajenación de algunos buques que venían cumpliendo
servicios en el puerto de Dolores (180): “En la villa de Dolores y por ante la escribanía del Sr.
Francisco Martín Solari, el señor Doroteo A. Vélez vendió a sus convecinos Salvador Torres, Ángel

y/
Celesia y Ursino Franco, la goleta nacional denominada “La Sirena” de propiedad del primero, con
sus aparejos, botes, velas y demás enseres o accesorios que le son peculiares, por la cantidad de

.u
quinientos pesos oro. Ante el mismo escribano Sr. Solari, don Antonio Sanguinetti, vecino de la villa
de Dolores, vendió a los señores Salvador Torres y Ángel Celesia, la embarcación armada a pailebot,

om
que lleva el nombre de “Antonio Sanguinetti”, de porte de 41 toneladas métricas de arqueo, en la
cantidad de mil cuatrocientos pesos oro”.
Tanto Salvador Torres como Ángel Celesia serán protagonistas principales en la historia de la nave-

t.c
gación del puerto de Dolores, por lo que reiteradamente los encontraremos en distintos sucesos
ligados al Río San Salvador. Incluso el hijo que Ángel Celesia tuvo con su esposa Ángela Sanguinetti,
llamado Alberto León Celesia Sanguinetti, nacido el 11 de Abril de 1892 en Dolores, sería marino, y

po
lo encontraremos como integrante de la tripulación del buque a motor “Don Luis Piazze”, importante
nave de la historia doloreña.
gs
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
or

ALBERTO LEON
CELESIA SANGUINETTI SALVADOR TORRES LLOVERA
s

Otro aspecto a señalar en ese año 1905, es la puesta en funcionamiento de la remozada balsa de
://

los señores Vignolo y Ferrando (éste último, dedicado desde años atrás al servicio de balsas), la
cual, luego de sufrir una serie de reparaciones, es puesta nuevamente en funcionamiento en Mayo
tp

de ese año. (257) Junto a este anuncio, también encontramos una dura crítica que se le hacía a los
balseros, indicándose que la municipalidad debía tomar medidas al respecto, ya que el comporta-
ht

miento de los balseros no era el aconsejado, haciéndose mención a que por ejemplo, en el “viernes
santo”, el balsero de la balsa chica no había querido trabajar, “no sabemos si porque así se lo
imponían las creencias religiosas que respetamos o por otros motivos”. Esta situación había ocasio-
nado el hondo malestar de quienes debían trasladarse del pueblo a la campaña y de los mayorales
de las diligencias a Soriano y Mercedes.
Efectuada ésta denuncia, no tardó en aparecer el desmentido que hacía Don Bartolomé Buscio,
propietario de la “balsa chica” (Balsa 25 de Agosto), en nota enviada al diario “El Pueblo” en fecha
09/05/1905, en la que entre otras cosas manifestaba: “No es verdad señor Director que el viernes
santo haya estado la balsa desatendida; pues si bien es cierto que no estuve a su frente después de
las 12 por razones de salud, había una persona comisionada al efecto, quien pasó a los transeúntes
56
RIO SAN SALVADOR
que se presentaron hasta muy tarde de la noche. Sí, sería muy conveniente que la Municipalidad
tomara serias medidas para evitar en lo sucesivo los abusos que en otro tiempo se cometían, y no
ahora como afirma el Sr. Director, que no solamente se atiende de día, sino también de noche, y no
por esto se obliga a ningún pasajero a pagar ni un centésimo más de la tarifa impuesta por la balsa
“La Nacional” y que es con la que se rige actualmente la balsa chica “25 de Agosto” También sería
conveniente Sr. Director que procurase mejores informaciones para hacer tales cargos, que a la par
que son infundados, resultan inoportunos y estériles”.(258)
En esa misma publicación, y pese al desmentido realizado por el Sr. Buscio, el Director de “El Pue-
blo“, reafirma sus dichos y agrega que ha tenido la versión de muchas personas que manifiestan
como el “viernes santo” el Sr. Buscio pasó solamente una parte de una tropilla de yeguarizos, negán-
dose a pasar el resto, lo que debió hacer su dueño a nado.
Luego manifiesta que el balsero echó llave a la balsa y se retiró cuando apenas era el mediodía,

y/
dejando a numerosas personas en la espera, hasta que el comerciante Sr. Sanguinetti se “condolió”
de la situación y así la caravana que se había formado pudo atravesar el río.

.u
Lentamente se avanzaba en aquel año caracterizado por los reclamos por la construcción de un
nuevo puerto, reclamos por las carencias que tenía la Sub Prefectura de Aduana, que le imposibili-

om
taban controlar varios kilómetros de costa que eran fácilmente atravesados por los contrabandistas,
y reclamos por la obligación que tenía los importadores de efectuar las liquidaciones de sus importa-
ciones en la Receptoría de Mercedes, sumando estos movimientos a las estadísticas del puerto de la

t.c
capital departamental, cuando en realidad, era el de Dolores el que tenía mayor movimiento. (259)
Llegamos a Octubre de 1905 y se anuncia la sustitución del vapor “Águila” por el vapor “Artigas”,
siendo el primero llevado a Salto para realizarle reparaciones (182). El vapor “Artigas” es otra de las

po
naves que supo permanecer largo tiempo en el Río Negro, realizando la carrera desde Mercedes a
la Boca del Yaguarí, actividad que se encuentra detallada en (2). Este cambio fue solamente por
gs
unos pocos días, ya que el 26/11/1905, se anuncia que el vapor “Águila” estaba nuevamente de
vuelta en Dolores y el “Artigas” era retirado, situación ésta que desilusiona a la prensa, la cual pedía
que el “Águila” se jubilara y con el regreso de éste manifestará: “… hoy no sabríamos decir porque
lo
han vuelto otra vez las oscuras golondrinas!” (259)
.b
al
vi
f lu
no
ia
s or

VAPOR “ARTIGAS”
://

Nicolás Mihanovich, el dueño de la empresa a la que pertenecían todos estos vapores, llega en ese
mes de Octubre a Carmelo, con el objeto de escriturar el terreno en que se iba a construir su
tp

astillero. Consultado sobre este nuevo emprendimiento, Mihanovich respondió: “Puedo asegurar
ht

que los pobladores de Carmelo y del país en general, no tienen idea exacta de la importancia posi-
tiva del astillero a implantarse”.
Interrogado sobre si pensaba sustraerse a las huelgas que tanto lo perjudicarían radicando en
Carmelo el astillero, contestó: “Si la población y el comercio, principalmente, me auxilian, sí, pues el
mayor número de obreros pienso contratarlos en la localidad, empleando gente de aquí, un tanto
esquiva a la perniciosa influencia de los agitadores”. (183)
En tanto en Dolores, existía una cierta inquietud en base a las obras que se anunciaban y a la
experiencia que se tenía en cuanto a que muchas veces, luego del anuncio, comenzaban los recla-
mos regionales y las promesas a Dolores eran relegadas. Fresco estaba aún el recuerdo del dragado,
cuando estando las dragas en el San Salvador, ante los reclamos de los vecinos del Almirón, se
57
RIO SAN SALVADOR
retiraron de donde estaban trabajando y se las llevó a aquel lugar. Ahora, estaba la promesa del
puente sobre el Río San Salvador, pero también estaba el reclamo de un puente sobre el Bequeló, y
previendo que fueran a ser postergados nuevamente, le hacen llegar la siguiente nota a los Diputa-
dos Don Federico Fleurquin, Don Antonio Borrás y Don Santiago Rivas:
“Dolores, Octubre 30 de 1905
La población de Dolores ha recibido con gran complacencia la noticia de que se ha resuelto por el
Superior Gobierno la construcción del puente que uniendo las dos márgenes del San Salvador,
frente a nuestro pueblo, habilite una nueva zona para la actividad agrícola e industrial de Dolores.
Según nuestras informaciones esa obra anhelada desde hace tantos años por los hombres progre-
sistas de este pueblo, se debe a las gestiones que Uds., en el carácter de diputados por este
departamento, han hecho ante el Superior Gobierno para que este puente y el del arroyo Bequeló
sean incluidos entre las obras de vialidad que deben practicarse con el empréstito destinado a ese

y/
fin.
Los suscriptos, comerciantes, hacendados y vecinos de esta Villa, se complacen en enviar a Uds. un

.u
voto de agradecimiento por el encomiable interés que han demostrado en beneficiar esta rica zona
del departamento que representan en el Cuerpo Legislativo, respondiendo de esa manera honrosa,

om
a la confianza que en Uds. depositaron sus electores.
Pero, permítasenos, señores, que agreguemos a las congratulaciones que trasmitimos a Uds. nues-
tra solicitud para que poniendo digno coronamiento a la iniciativa que aplaudimos, gestionen

t.c
empeñosamente que el comienzo de las obras del puente sobre el San Salvador no quede en se-
gundo término con respecto a la que también se proyecta construir en Bequeló.
Los servicios que están llamados a prestar uno y otro puente es la más absoluta justificación de este

po
pedido.
Por muy importante que sea la zona ganadera que utilizará el puente del Bequeló para su comunica-
gs
ción con la capital del departamento, que no es por cierto el mercado de sus productos, siempre será
insignificante relacionada con la inmensa utilidad que la rica zona agrícola, ganadera e industrial de
Dolores y Agraciada reportaría con el puente en el San Salvador, que facilitará la comunicación con
lo
el mismo punto. Y no es solo este el beneficio que este pueblo espera de ese puente, sino que su
construcción permitirá que una gran extensión de tierra de la margen derecha del San Salvador se
.b

dedique a la agricultura, lo que hoy no es posible intentar porque el río es una barrera insalvable
para el pasaje de máquinas agrícolas y productos, lo que obliga a un gran rodeo que ocasiona
al

enorme aumento de gastos.


vi

La simple enunciación de las razones que apoyan nuestra solicitud, bastan para llevar el ánimo de
Uds. que conocen perfectamente la topografía y la importancia de esta zona del departamento, el
lu

convencimiento de que nuestra demanda, no es una pretensión infundada, ni mucho menos obede-
ce a pueril pretensión de preeminencia injustificada.
f

Aprovechamos esta oportunidad para recomendar a la atención de Uds. el proyecto de puerto para
no

Dolores, que constituye hoy una necesidad apremiante por que cada día pierde terreno, arrastrada
por la corriente, la barranca que sirve de desembarcadero, y cuya obra sabemos que es también
ia

patrocinada por Uds.


La importancia comercial de nuestro pueblo en constante y rápido aumento, demanda facilidades
or

para el transporte de sus productos por la vía fluvial, única de que dispone por el momento, de modo
que el complemento del puente sobre el San Salvador sería el puerto, para que pudiera este pueblo
s

expandir sus actividades progresistas en la medida de sus anhelos.


://

La ilustración y el criterio de los señores Diputados a quienes nos dirigimos, nos excusan la tarea de
acumular aquí las innumerables razones de la más rigurosa equidad en que podríamos fundar am-
tp

pliamente nuestro pedido, confiando en que el justo estímulo que significara para Uds. este recono-
cimiento del interés que han demostrado por nuestro pueblo, servirá para que complementen la obra
ht

iniciada, gestionando del Superior Gobierno su inmediata iniciación.


Confiamos en ello, y nos es grato reiterar a Uds. las protestas de nuestras más distinguidas conside-
raciones”. Siguen decenas de firmas (184)
Reafirmando el reclamo de la construcción del muelle para el puerto de Dolores, la Sub Receptoría
da a conocer el amplio movimiento que durante 1904 se registró en el mismo. Entraron 239 vapores
y 169 buques a vela, cargando un total de 5.574 toneladas. Salieron 239 vapores y 170 buques a
vela, cargando un total de 11.389 toneladas. (185)
Quien no se demora en llevar adelante sus iniciativas es Don Nicolás Mihanovich, quien estando
abocado a la construcción del astillero en Carmelo, envía desde Buenos Aires los vapores “Tridente”
y “Stagno”, conduciendo los primeros materiales para las obras a realizar en el paraje denominado
58
RIO SAN SALVADOR
“vuelta de Quiñones”. (186)
También en el vapor “Luna” fueron traídas infinidad de zorras, vías y otros materiales, trasbordándose
todo a aquellos vapores, para ser desembarcados días después, junto a los demás elementos que
conducían.

y/
.u
om
t.c
po
gs
VAPOR “LUNA”
lo
Sobre este vapor, podemos señalar que en Enero de 1909, estando en el puerto de Carmelo, se
produce una tremenda explosión en el mismo, la cual produjo la muerte de José Llovet, apareciendo
.b

su cadáver en el muelle de Punta Piedra. Interrogado el tripulante Sr. Beca, manifestó no recordar
nada de lo sucedido, por lo que se resolvió el envío del “Luna” a Colonia para continuar las investi-
al

gaciones. (278)
Con el inicio del año 1906, se publica la siguiente resolución de la Comandancia de Marina y Capita-
vi

nía General de Puertos, fechada en Montevideo el 16/01/1906: “Vistos los informes de la Capitanía
lu

del Puerto de Dolores y de la Comisión E. Auxiliar de esa Villa, se resuelve: Conceder con carácter
precario al vapor argentino “Águila” un fondeadero fijo en las barrancas de aquel puerto, pero en el
f

lugar que indique la citada Capitanía.


no

Si el recurrente desea ocupar el espacio arreglado por la mencionada Comisión, podrá hacerlo, pero
por el tiempo únicamente necesario para practicar sus operaciones. Hágase saber al interesado y
ia

comuníquese a Capitanía de Dolores a sus efectos. Juan A. Pintos”


A dicha comunicación se le agregaba la siguiente nota: “Al Sr. Capitán del Puerto de Dolores: De
or

acuerdo con la resolución que antecede y para que no se alegue ignorancia, se previene a los
señores Capitanes de buques y vapores que en lo sucesivo deben ajustarse estrictamente a lo
s

dispuesto por la Comandancia de Marina y Capitanía General de Puertos. Capitán del Puerto”. (260)
A raíz de esta resolución en el mes de febrero de 1906, se produce un grave conflicto con el vapor-
://

cito “Águila” (2), como lo indica el siguiente artículo publicado por El Pueblo el 13 de febrero: “El
viernes ha ocurrido un conflicto grave entre el Sub Receptor de Aduanas y el capitán del vapor
tp

“Águila”, que hace el servicio de trasbordo con los vapores de la compañía Mihanovich. Interpretan-
ht

do según su criterio una resolución ambigua de la Capitanía General de Puertos, el señor Sub
Receptor notificó al capitán del “Águila” que inmediatamente de terminar la descarga debía abando-
nar su fondeadero de costumbre en la barranca.
Como el vapor acostumbra a recibir carga en toda hora hábil, y durante el tiempo que esté fondeado
en el puerto, esa resolución lo perjudica notablemente como perjudica así mismo a los cargadores
que aprovechan la estadía del vapor en le puerto para hacer sus operaciones, y esto motivó que el
Agente y el Capitán del “Águila”, apoyando su proceder en consideraciones que hicieron valer, e
interpretando también según su propio criterio la resolución de la Capitanía General de Puertos, se
resistieran a cumplir lo ordenado por la Sub Receptoría, la que procedió radical y violentamente,
pidiendo el auxilio de la fuerza pública y cortando las amarras del “Águila”, a pesar de la protesta que
59
RIO SAN SALVADOR
ante Escribano Público hicieron el Agente y Capitán del vapor, y de la intervención que en el asunto
tomó el Vicecónsul Argentino, por tener el “Águila” bandera de aquella nacionalidad.
Hemos oído juzgar de diversas maneras el grave incidente, así como los antecedentes que han dado
lugar a esa tirantez de relaciones entre el capitán del “Águila” y las autoridades del puerto.
Nosotros y tratándose de una resolución que, como ya hemos dicho, está redactada en una forma
ambigua, preferimos reservar nuestra opinión hasta conocer antecedentes, que nos procuramos y
que nos permitan juzgar los hechos ocurridos sin apasionamiento, y libres de la influencia de cues-
tiones personales que se cruzan en este caso y que son las que en el fondo han dado lugar a lo
ocurrido.
Lo que si lamentamos desde ya es que de ese tire y afloje de las autoridades del puerto con los
representantes del vapor “Águila”, puede resultar que la compañía Mihanovich retire su vapor del
servicio de este puerto, causándose así al comercio y al vecindario de Dolores un perjuicio enorme,

y/
cuya responsabilidad habrá de hacer recaer con toda severidad sobre quien resulte culpable de
este conflicto, que pudo haberse evitado perfectamente.

.u
La falta de trasbordo con los vapores que cruzan el Uruguay, no teniendo otra vía de comunicación
inmediata y fácil con la capital de la República, significa entorpecer todo el movimiento comercial de

om
este pueblo, y de las graves consecuencias que eso nos traerá a todos, serán responsables, si eso
ocurriese, que tenemos motivo de temerlo, los que han llevado a un extremo tal, un incidente que no
debió nunca tener las proyecciones que se le ha dado”.

t.c
Pasado este percance, llegamos a Setiembre de 1906 y con gran algarabía se conoce en Dolores
que el Gobierno había decretado la inversión de 11.210 pesos para la construcción del muelle, de
acuerdo al plano que mencionamos anteriormente, trazado por el Ing. Benavídez en Setiembre de

po
1903, como funcionario de la Oficina de Hidrografía del Ministerio de Fomento, “ubicando al puerto
entre las calles 18 de julio y Soriano (hoy Iris de López Crespo), teniendo el canal de acceso por la
gs
boca de la cañada que forma la pequeña península que comienza, en dirección Este, al terminar la
Avda. Asencio”. (187)
El artículo antes referenciado, continuaba diciendo: “Ese canal tendría en una extensión de 360
lo
metros, un ancho de cincuenta metros, por dos de profundidad, continuando después una dársena
de 250 metros de largo por cien metros de ancho y dos metros cincuenta de profundidad. El muelle
.b

destinado a las operaciones del puerto sería de cien metros más o menos de largo. Para la construc-
ción de este puerto sería necesario desmontar una parte de la península para darle la anchura
al

proyectada”.
vi

Si bien todos querían que se construya el puerto, también existían dos opiniones sobre la ubicación
definitiva del mismo, por un lado estaban quienes apoyaban el proyecto del Ing. Benavídez y por otro
lu

los que pensaban que debía construirse en el mismo lugar en que se ubicaba el desembarcadero en
ese entonces, primando claramente la primera de ellas. Además, ya la idea era contribuir a que se
f

cristalice ese proyecto y no seguir con frustraciones como ya habían sufrido con la canalización, el
no

mismo puerto y hasta el puente sobre el San Salvador, el cual, luego de realizarse muchos estudios
hidrográficos, no se llevaba a cabo aún por falta de fondos para financiarlo.
ia

El decreto al que nos hemos referido, es publicado en (187) y dice así: “Ministerio de Fomento,
Montevideo, 18 de Setiembre de 1906: En mérito de lo informado por la Oficina Hidrográfica,
or

apruébase el proyecto relativo a las obras del mejoramiento del puerto de Dolores, en el Río San
Salvador, que consisten en dragados a efectuarse con el tren de servicio de que dispone la Oficina
s

y en obras fijas, como ser, muelle con sus instalaciones y terraplenes, calculadas estas obras, según
://

presupuesto anexo, en la suma de once mil doscientos diez pesos.


En su consecuencia, queda autorizada la Oficina Hidrográfica para proceder por Administración a la
tp

ejecución total del proyecto, empezando el dragado con la “Res non Verba”, tan pronto termine el
que se está practicando ahora en el paso Urquiza (Almirón).
ht

La Oficina Hidrográfica someterá al Ministerio un contrato ad referéndum para la construcción del


muelle, terraplenes y adquisición de accesorios (guinches y amarrazones).
Los gastos que requiera la ejecución de esta obra, se imputarán a los recursos creados por la Ley
de Vialidad y Obras Públicas de fecha 23 de Octubre de 1905. Firmado el proyecto, devuélvase con
oficio a la Oficina Hidrográfica. Comuníquese y publíquese. BATLLE Y ORODÑEZ – Alfonso Pacheco.”
Un mes después, comenzamos a encontrar en la prensa algunos artículos que hacen referencia a
que luego del decreto nada pasaba (188), inclusive se preguntaban si con hacer el decreto el Go-
bierno ya pensaba que la obra se haría sola. Todas estas dudas tenían como origen, los reiterados
desaires que había recibido Dolores, con obras proyectas y no cumplidas, y la quietud que notaban
en las oficinas encargadas de cristalizar la obra que se había decretado. Otra prensa un poco más
60
RIO SAN SALVADOR
“entusiasmada” como el diario “El Tiempo“ (Montevideo), aportaba nuevos datos para la obra que se
planeaba, en artículo que es reproducido por “La Propaganda“ de Dolores (191): “Pronto estará la
draga “Res Non Verba” para dar inicio a los trabajos de dragado y facilitar el acceso al puerto que se
proyecta construir en el paraje conocido como “la cañada”, cuyas comodidades serán las siguientes:
La distancia entre la desembocadura del San Salvador hasta la entrada del cañadón, es de 30
kilómetros, el cañadón tendrá 550 metros de largo. Las obras se espera terminarlas en ocho meses
a contar de la fecha que se de principio a su ejecución. Se ha proyectado además, la construcción
de un espigón de defensa, de 2.100 metros, en la parte Norte de la desembocadura del San Salva-
dor, con el objeto de defenderla de la invasión de los arrastres del Uruguay, pero esta importante
obra no se efectuará hasta tanto la práctica indique su absoluta necesidad” .
A fines de 1906, llega a Dolores el Ingeniero Juan Riva, haciendo sondajes en la cañada donde se
construiría el puerto, tomando los datos necesarios para cuando se inicien las obras (190)

y/
Otro que aportaba buenas noticias, era Esteban Podestá, agente de la Compañía Mihanovich en
Dolores, quien al regreso de su viaje a Buenos Aires informaba que la empresa planeaba ingresar

.u
dos nuevos vapores, “Berlín” y “Viena” para hacer la carrera del Río Uruguay con el transporte
exclusivo de pasajeros (189). Los otros vapores que ya estaban trabajando, haría el transporte de

om
carga. Con esta innovación se suprimirían las molestas demoras que se venían sufriendo, dado que
el trasbordo del vapor “Águila” lo harían en la Boca del San Salvador y no en el Yaguarí, como
sucedía hasta ahora, obligando al vaporcito a realizar un largo viaje hasta ese punto, el cual si bien

t.c
en línea recta está a poca distancia de la desembocadura del San Salvador, para trasladarse de un
punto a otro, los vapores debían ingresar importante distancia en el Río Uruguay a los efectos de
lograr la profundidad necesaria para navegar.

po
Por otro lado, como transportarían solo pasajeros, no demorarían en los puertos de tránsito, ya que
solo dejarían y recibirían personas, y así tendrían una hora de llegada fija, permitiendo hacer viajes
gs
más rápidos, ya que hasta ahora, se perdía mucho tiempo en las operaciones de carga y descarga
de mercadería, afectando esa demora a quienes solo iban de viaje.
Pues bien, Mihanovich por un lado daba buenas noticias, pero por otro exigía una respuesta favora-
lo
ble del pueblo de Dolores a su empresa, amenazando nuevamente con retirar el vapor “Águila” si no
era protegido por el comercio doloreño, llagando incluso a manifestar que lo dejaría hasta el mes de
.b

enero de 1907 para ver si el comercio le respondía, y de lo contrario lo retiraría del Río San Salva-
dor. (190)
al

En aquel mes de enero, en que Mihanovich esperaba ver la respuesta que el comercio le daba a su
vi

vaporcito, el servicio no fue cumplido por el “Águila”, ya que esta nave fue retirada y la carrera del
San Salvador la efectuó el vapor “Artigas”, que si bien mostraba mejores condiciones para el trasla-
lu

do de pasajeros que el “Águila” (más apropiado para el transporte de cargas), no dejaría igualmente
de recibir alguna crítica, en cuanto a que el servicio de camarote era deficiente, teniendo que dormir
f

los pasajeros sobre colchones de paja sin almohadas y sin sábanas. (261)
no

Finalizando el año 1906, a modo de recuerdo de uno de los propulsores de la navegación del Río
San Salvador, con no solamente buques, sino también un astillero, reproducimos un aviso comercial
ia

de Bartolo Celecia (Celesia), dueño de un almacén que como no podía ser de otra manera, se
llamaba “Mercadito del pobre marino”.
or

Iniciado el año 1907, llega a Dolores la draga “Res


Non Verba”, encargada de hacer los trabajos de
s

dragado en la cañada en que se formaría el nuevo


://

puerto. Esta noticia es alentadora para que “des-


aparezca la forma primitiva de desembarcadero en
tp

barranca, del que no hemos podido salir a pesar


de los cien añitos con que cuenta de vida nuestro
ht

pueblo” (192).
Pero no todos estaban contentos, la nueva ubica-
ción del puerto despertaba cierta desconfianza. Los
que conocían el efecto de las corrientes del río, decían que sería poco menos que imposible “man-
tener la empalizada que debe sostener la barranca en la parte que se tomará a la península que
formará el costado Norte del puerto”. Por otro lado, se ponía en tela de duda la opinión del Ingeniero
Kummer, quien había aconsejado el lugar en donde se debía ubicar el puerto, manifestando la
prensa doloreña: “… como este caballero se equivocó tan feo en sus estudios del puerto de Monte-
video, su opinión no merece respeto a nuestros ingenieros ribereños”.
Por otro lado, finalizando enero de 1907, se vencía el plazo que Mihanovich había dado para resol-
61
RIO SAN SALVADOR
ver si retiraba o no el vapor que hacía la carrera del San Salvador y lamentablemente la decisión que
había tomado era la primera.
Surgirá en esta oportunidad, la idea de que sean los mismos comerciantes los que adquieran un
vapor por medio de la venta de acciones, el cual seguramente contaría con el apoyo de toda la
población, pero encontramos acá que el director del diario “La Propaganda” junto al Sr. Francisco
Pagés, viajarán a Buenos Aires y se entrevistarán con el Sr. Pedro Mihanovich (193), informándole
sobre la importancia de aquel servicio y de los perjuicios que se le generaría a Dolores, en caso de
retirarlo.
Mihanovich resolverá final-
mente mantener el vapor
para Dolores y se lo comu-
nicará a su agente en esta

y/
ciudad, Sr. Esteban
Podestá, manteniéndolo en

.u
las mismas condiciones que
hasta el presente, siendo lle-

om
vado en Abril de 1907 el va-
por “Artigas” (que desde
enero había sustituido al

t.c
“Águila”) a Salto y restituido
el vapor “Águila” en el San
Salvador. (262)

po
Salvado este tema, la aten-
ción se vuelca ahora al tra-
bajo que venía realizando la SAN SALVADOR, 15/09/1907
gs
draga “Res Non Verba”, la que efectuaba el dragado de la cañada en donde se construiría el nuevo
puerto (194).
lo
Con una actividad permanente, se dragaba unos setecientos metros cúbicos diarios, llevando para
fines de febrero, unos 300 metros dentro de la cañada, luego de haber hecho en su entrada, el
.b

desmonte necesario para darle un ancho de cincuenta metros. La profundidad del dragado llegaba
a los 3 metros. También se dragarían los pasos del Maragato (km. 22) y Bizcocho (km. 17), a raíz de
al

un reclamo que realizara el Sr. José Luis Antuña (director de “La Propaganda”) según telegrama que
seguidamente transcribimos (195): “Dolores, Junio 1 de 1907 - Al Señor Ministro de Obras Públicas.
vi

La redacción de “La Propaganda” abogando por los intereses de Dolores, se permite indicar a V.E.
lu

la conveniencia de que la draga que terminó la canalización del puerto, canalice altos fondos del
Maragato, Bizcocho y Boca de San Salvador, antes de abandonar nuestro río. De lo contrario ten-
f

dremos buen puerto sin entrada. Ayer vaporcito “Río Negro” al servicio de la draga, no tenía agua
no

para pasar Maragato. Excusará V.E. esta solicitud que permitimos hacer, conociendo buenos propó-
sitos V.E. y el interés que siente por este pueblo. Saluda. José Luis Antuña”.
ia

La respuesta sería la siguiente: “Recibí telegrama referente a dragado de varios altos fondos de ese
río para facilitar entrada al puerto de Dolores. Al regreso del señor Ingeniero Benavídez que se
or

encuentra ausente, resolveré pedido formulado. Lamolle”. Días después llegaría un telegrama co-
municando que la draga “Res Non Verba” continuaría en el San Salvador.
s

También surgirían reclamos por los grandes promontorios de tierra que a distancia de 15 metros
://

cada uno y en una extensión de dos o tres cuadras, iba dejando el trabajo de dragado, exigiéndose
que previo al retiro de la draga, dichos estorbos fuesen sacados. (264)
tp

En cuanto al muelle, para su construcción se contrató a Don Bartolo Gregorini, mientras que la
fiscalización de las obras se le encomendó al sobrestante de dragado Sr. Maximiliano Ortíz, esperán-
ht

dose para esos días, la llegada de un buque cargado de maderas, destinadas a las obras a iniciarse.
La única modificación que se le realizó al proyecto fue la sustitución de pilotes de quebracho (que no
existían en plaza) por curupay, de igual duración y costo. La madera sería traída de Corrientes (R.
A.). (263)
A mediados de julio de 1907, llega a Dolores el Sr. Gregorini, a fin de coordinar el inicio de las obras
del muelle, anunciándose que el “Victoria Emma” llegaría días después cargado con parte de las
maderas a emplearse en el trabajo (196).
A fines de julio, Gregorini ya había recibido parte de la madera a emplear y comenzaba a preparar
el inicio de la obra, llegando a Dolores también el Ingeniero Rivas, Jefe del Tren Nacional de Dragado,
que se trasladó posteriormente a la Boca del San Salvador para controlar las obras; y el Ingeniero
62
RIO SAN SALVADOR
Bruno, quien le daría al Sr. Gregorini, los lineamientos para llevar adelante el trabajo.
En tanto en (197) se anuncia que la Junta Departamental había recibido de la Comisión Auxiliar de
Dolores, una comunicación del Ministerio de Obras Públicas, por la que ordena, “Se haga trazar, sin
demora, la calle de ribera en toda la zona adyacente al Puerto, con el ancho establecido para esa
calle; y que se notifique al Sr. Negro, propietario de la manzana frente al muelle en construcción, se
sirva presentar un precio de venta de su propiedad, antes de solicitar del Cuerpo Legislativo la
declaratoria de interés público, para proceder a la expropiación de ese terreno”.
Entre fines de Agosto y principios de Setiembre de 1907 se inician las obras y pronto se comenzarán
a ver los auspiciosos resultados, como el siguiente artículo fechado 08/09/1907 (198): “Lo poco que
se ha hecho del muelle del nuevo puerto, permite asegurar que esa obra será construida en condi-
ciones que le darán solidez indiscutible”.
Definitivamente, el anhelado puerto de Dolores se estaba construyendo, años de lucha y justos

y/
reclamos llegaban a su fin, logrando lo que mínimamente merecía un puerto con importante y cre-
ciente movimiento. También se comenzaba a ver la competencia que a los buques ofrecía la Empre-

.u
sa del Ferrocarril, ya que se proponía ofrecer al comercio, ventajosos precios para el traslado de
cargas desde Montevideo. (265)

om
En cuanto a las naves de ese entonces, tenemos por ejemplo al “Electra Ema”, de la que se anuncia
en (199) su partida rumbo a Montevideo, recomenzando la carrera entre el puerto de Dolores y la
capital uruguaya. Esta nave, en su momento, había sufrido una importante rotura en el puerto de

t.c
Mercedes, cuando se abrió un gran rumbo al pretender salir del muelle cargada de frutos, habiendo
sido necesario en esa oportunidad el concurso de casi todo el personal del regimiento 4º de Caba-
llería y muchas horas de trabajo, para desagotar el buque, tapar el rumbo que se había abierto en la

po
quilla y evitar así que se fuese a pique (201). Recordemos que esta nave pertenecía al Sr. Fassari,
siendo su agente en Dolores el Sr. Manuel Casassa.
gs
El “Águila”, también continuaba con sus viajes, y pese a las continuas versiones de que sería retira-
do por Mihanovich, su agente en Dolores, Sr. Podestá, hacía gestiones para conseguir el mejor
itinerario de salidas, cubriendo las necesidades de los doloreños (200).
lo
En Agosto de 1907, el Sr. Rómulo Chopitea recibe la autorización del Superior Gobierno para cons-
truir un muelle para el servicio de su campo, situado en la margen derecha del San Salvador a poca
.b

distancia de Dolores; como también es autorizado el muelle del Sr. Jorge Yuce, que tenía en la costa
del Río Uruguay para el embarque de arena, debiendo en éste último caso, construir el Sr. Yuce un
al

alojamiento para el guarda del lugar, y también abonarle el sueldo. (265)


vi

Llegamos a setiembre de 1907 y luego de tantos rumores, la compañía Mihanovich resuelve retirar
el vapor “Águila” del Río San Salvador. Si bien siempre se adujo que el motivo del retiro era la falta de
lu

carga y pasajeros en Dolores, en (202) se publica una nota en la que se manifiesta que no son esos
los motivos y que demostrarían cuales son en realidad las causas de dicha medida, indicando que la
f

compañía Mihanovich siempre miró con “el más soberano desprecio los intereses de los pueblos del
no

litoral uruguayo, con la complacencia inexplicable de nuestros gobiernos”.


En dicho artículo, se sostendrá que el motivo del retiro del vapor “Águila” es por la falta de naves que
ia

tiene la empresa, la cual pretendía tener el monopolio, pero no contaba con los elementos suficien-
tes como para satisfacer todas las necesidades. También se realizan acusaciones, en cuanto a que
or

siempre atendió el servicio del puerto de Dolores “de la forma más irregular que pueda imaginarse”,
admitiendo cargas para Dolores cuando se le antojaba, “sin importarle un comino los compromisos
s

contraídos por los cargadores”.


://

Los abusos eran tales, que obligaban muchas veces a tener las mercaderías en las lanchas por más
de 24 horas, a la espera de poder cargar, o demorar semanas enteras las cargas en Montevideo por
tp

negarse a recibirlas en los vapores. También y pese al mal servicio prestado, habían elevado las
tarifas a tal punto que hizo posible la vuelta de los buques de cabotaje que habían abandonado el
ht

puerto de Dolores por no soportar la competencia de los vapores.


Continúa (202) manifestando: “Estableció un itinerario absurdo, obligando a viajar en el “Júpiter”,
cascajo que salía de Buenos Aires a la hora que se le ocurría, sin perjuicio de que los pasajeros
debían soportar el plantón de encontrarse a bordo a las once, hora reglamentaria. Suspendió el
trasbordo en la Boca del San Salvador, llevando los pasajeros de Dolores al Yaguarí, lo que aumen-
taba en más de dos horas el viaje en el “Águila”, el más incómodo y sucio de los vaporcitos de
trasbordo, y les hacía pasar a los pasajeros un mal rato cuando el trayecto por el Uruguay debía de
recorrerse con mal tiempo”.
Por otro lado, y para echar por tierra el justificativo de que dicho servicio daba pérdidas a la compa-
ñía, se manifiesta lo siguiente: “…el vapor “Águila” durante los años 1900 a 1903 ha dado a la
63
RIO SAN SALVADOR
compañía un término medio de utilidad líquida que no baja de seiscientos pesos mensuales; y que
esa utilidad no despreciable, ha ido en aumento en los años siguientes, llegando en 1906 a un
promedio de mil quinientos pesos mensuales!”
Vistos estos números, era evidente que la decisión que había tomado Mihanovich no respondía a
que dicho vapor no le fuese rentable, explicándose en los siguientes término los reales móviles que
había tenido la empresa (202): “La compañía Mihanovich, a pesar de su cacareado poderío, a pesar
de las altisonantes denominaciones de “Coloso de los ríos”, “Poderosa compañía”, “Soberana del
Uruguay” y otros títulos tan rimbombantes como esos que inventa la novelería popular, no tiene
elementos, a pesar de su numerosa flota, para sostener el monopolio de los tres grandes ríos que
pretender servir, y eso la obliga a jugar a las esquinitas con los vapores que se encuentran aún en
estado de prestar menos que mediano servicio, y muy especialmente con los que se utilizan para los
trasbordos”.

y/
Según este artículo, cuando subía mucho la protesta en alguno de los puertos que servía, mandaba
al vapor “Uruguayo” o al “Dorado”, y así calmaba los ánimos, para luego colocarles nuevamente los

.u
“cascajos “Artigas” o “Tesoro”.
“El “Águila” le producía buena utilidad en Dolores, pero necesitaba remendarlo para mandarlo a

om
Concepción del Uruguay, y como no tiene otro vapor que mandar aquí, se ve en el caso de suprimir
el servicio de trasbordo con nuestro puerto, como se ve en el caso de tener al “Artigas” en el Río
Negro, por haber necesitado el “Dorado” para mandarlo a Corrientes.

t.c
También agregaba que Mihanovich buscaba
no levantar descontento en los puertos argen-
tinos, debido a que el gobierno de ese país le

po
exigía un servicio regular en todos ellos para
darle la compensación de privilegios acorda-
gs
dos, mientras que el gobierno uruguayo tenía
otra posición, dándole todos los beneficios sin
hacerle la menor exigencia.
lo
En definitiva, los doloreños volvían a tener un
nuevo revés, y debían asumir los penosos tras-
.b

lados hasta Villa Soriano o Nueva Palmira para


al

abordar alguno de los vapores que los lleva-


ran al litoral, Buenos Aires o Montevideo.
vi

Las quejas no demorarían en llegar, y así ape-


nas un mes después de retirado el vapor, se
lu

publica en (203) el reclamo de quienes debían


viajar a Dolores por medio del puerto de Villa
f

Soriano, manifestando que atentos a las dis-


no

posiciones vigente, no se permitiría llevarse


consigo el equipaje, cuando se llegaba a puer-
ia

to en la noche.
En Soriano, se agravaba esta traba, debido a
or

que se tenía a los pasajeros en un plantón


hasta las nueve de la mañana, hora en que
s

recién se les entregaba el equipaje cuando se


://

podría haber efectuado la revisión y entrega


de los bultos en las primeras horas del día.
tp

Entrado el año 1908, las obras del muelle es-


taban llegando a su fin, pero lejos de alegrar
ht

a los doloreños, despertaba muchas incerti-


LA PROPAGANDA, 03/03/1907 dumbres y críticas entre la población, ya que
según (204), la obra ya mostraban muchos deterioros, agregando que debería esperarse la llegada
del técnico del Ministerio para inspeccionarla y recibirla, y allí determinar si la misma era sólida o no.
También un derrumbe producido en el terraplén de acceso, sería materia de consulta al profesional
del ministerio, recordándose que el contratista Bartolo Gregorini, había expresado al Ing. Benavídez,
que sería necesario la colocación de algunas obras de defensa de la barranca del río junto al puerto,
ya que se sucedían continuos derrumbes que además de ser un peligro para los que allí se encon-
trasen, contribuían a disminuir la profundidad del canal. (266). Otra crítica que se formulaba era a
los guinches, aduciéndose que estaban mal colocados y que sería necesario una fuerza hercúlea
64
RIO SAN SALVADOR
para hacerlos funcionario, agregando: “No hay más que figurarse lo que días pasado tuvimos oca-
sión de presenciar. Cuatro hombres de gran musculatura, haciendo todos los esfuerzos posibles, no
pudieron dar vuelta a uno de ellos; que no tenía carga alguna”. (268)
En artículo publicado en (205) se va más allá en el tema y se manifiesta: “Según la opinión de
personas entendidas en la materia, el puerto adolece de graves y serios defectos. Y la opinión
pública comparte desde mucho tiempo esa creencia, que dado los hechos acontecidos la creemos
razonable. El jueves a la mañana para precisar más los datos, se derrumbó una extensión no menor
de diez metros del terraplén en la parte junto al mismo muelle, notándose además en toda la exten-
sión de éste, salientes curvaturas, que indican al menos entendido de que se halla notablemente
vencido hacia el río. Las riendas de hierro, además, no ofrecen la suficiente resistencia y seguridad”.
Cabe indicar que al producirse el derrumbe, la primera viga de la derecha del muelle se rasgó toda
su extensión, y con respecto a las señaladas curvaturas que presentaba el muelle, se lo graficaría

y/
de la siguiente manera: “Toda la línea que da al río es ondulada. Es hasta simbólico, semeja una
culebra en actitud de romper la marcha. Tiene el símbolo de la inutilidad”. (271)

.u
Consultado el Sr. Maximiliano Ortiz, encargado de la dirección técnica de la obra por la Oficina
Hidrográfica Nacional, manifestó que los anclajes usados en el muelle eran insuficientes y mucho

om
más aún, teniendo en cuenta la gran altura del terraplén que se había formado. También manifiesta
que según el proyecto, el muelle que sería de unos 100 metros, debía llevar 6 anclajes, los cuales
eran insuficientes y se había resuelto colocarle 20. Por último señaló que los sostenes principales

t.c
estaban enterrados a la profundidad necesaria, por lo que atento a todos estos puntos, las refaccio-
nes que debían hacerse por el derrumbe producido, serían de pequeña envergadura. (267)
El 5 de Enero 1908 llega a Dolores el Ingeniero Alejandro Rodríguez, de proficua labor en las obras

po
de canalización del Río Negro (2), (106), (156), con la misión de inspeccionar la obra realizada por el
Sr. Gregorini.
gs
Días después partirá el Ing. Rodríguez hacia Montevideo a fin de informar sobre la inspección reali-
zada y determinar si la obra era recibida o no, pero previo a su alejamiento de Dolores es entrevis-
tado y de su opinión se desprenderá (206): “Que el muelle se ha construido de acuerdo a pliego de
lo
condiciones a que debía sujetarse. Que aún cuando se nota alguna deficiencia en el trabajo, esta
afecta únicamente la parte estética, pues a consecuencia de haber cedido algunos de los anclajes
.b

que sujetan a tierra la construcción de madera, el muelle ha sufrido alguna desviación en sus líneas,
pero solo en la parte superior. Que el desmoronamiento de terraplén que tanto ha alarmado, es cosa
al

corriente en toda construcción que se hace a orillas de mar o río, si antes de solidificarse convenien-
vi

temente el terreno, ocurre alguna creciente que arrastra la tierra aún suelta, como es consiguiente.
Que la solidez del muelle no ha sufrido en lo más mínimo por el desmoronamiento de tierra ocurrido”.
lu

En definitiva esta opinión técnica neutralizaba todos aquellos rumores que corrían por Dolores, cues-
tionando la fortaleza de la nueva obra, llegando incluso algunos a “prepararse a ir a pescar al muelle
f

al Río Uruguay, apenas suba el agua del río de su nivel ordinario”.


no

Mencionaremos además, que cuando se produjo el derrumbamiento y movimiento del muelle, se


criticó también la manera en que se efectuaron los arreglos, diciéndose: “… el constructor que dirige
ia

los trabajos, trajo el muelle a su línea, con la ayuda de un simple aparejo, colocándole varias riendas
de hierro, de más o menos espesor, en la cuales, como es lógico suponer, descansa toda la resisten-
or

cia, cuando esta debiera consistir en una buena clavazón de las vigas. Una guía de alambrado
cualquiera, como sucede frecuentemente en los campos, que se hubiera desviado, habría dado más
s

trabajo para llevarlo a su línea que lo que le costó al Sr. Gregorini volver la parte desviada del muelle
://

a su sitio anterior”. (269)


El 19 de Enero (207), y cuando aún no se había dado la aprobación a la obra y por lo tanto no había
tp

sido recibida por el Ministerio de Obra Pública, a raíz de la varadura que sufrió un vapor que vino a
cargar trigo a la casa Paseyro y Podestá, que lo obligó a permanecer inmóvil durante 8 días en el
ht

puerto viejo, se solicitó que las otras embarcaciones que debían cargar trigo, lo hicieran en el nuevo
muelle.
Dicha solicitud fue autorizada, y así es que atraca en la dársena del nuevo puerto el pailebot “Curzula”
de 350 toneladas de registro, haciendo sus operaciones con toda comodidad, y convirtiéndose esta
nave, en la primera que entró a cargar en el nuevo puerto de Dolores. Posteriormente hizo lo mismo
la chata “Cloe” que cargarían los mismo señores Paseyro y Podestá, también el Sr. Manuel Casassa
carga 150 toneladas en la lancha “Libia”, y 400 toneladas de trigo en las lanchas “Félix Paraguay” y
“Tabaré”.
El muelle y el puerto demostraban estar aptos para funcionar y de esta manera comenzaban sus
actividades, llegando incluso la noticia de que con fecha 16 de Enero, el gobierno había resuelto que
65
RIO SAN SALVADOR
la Oficina de Hidrografía proceda a su recepción.
“Ministerio de Obras Públicas, Montevideo, 16 de Enero de 1908. Vistos estos antecedentes de los
que resulta que el contratista don Bartolo Gregorini ha terminado las obras del muelle de Dolores,
dentro de los plazos estipulados y de completo acuerdo con el contrato respectivo; Considerando
que de las inspecciones practicadas resulta que dichas obras se hallan en estado de ser recibidas y
en condiciones de poder ser libradas al servicio público; Que de acuerdo también con el contrato
referido corresponde abonar al constructor el saldo de su trabajo que asciende a la suma de $
4.415. Resuelve:
Procédase por la Oficina Hidrográfica a la recepción de las obras del muelle de Dolores y líbrese
orden de pago a favor del contratista don Bartolo Gregorini, por saldo de dicha obra; por el Ministerio
de Hacienda procédase al recibo del muelle y de los dos guinches construidos, disponiendo a la vez
lo conveniente para que esas construcciones sean libradas al servicio público. El mismo ministerio

y/
dispondrá lo conducente para la conservación del muelle y guinches de la referencia. La Comisión
Auxiliar de Dolores tendrá a su cargo la conservación de la plazoleta de acceso construida sobre los

.u
terraplenes de dicho muelle. Comuníquese a quien corresponda. WILLIMAN – Juan P. Lamolle”
(209)

om
Por otro lado, también en (207) se informa que producto de una fuerte tormenta que azotó la zona,
naufragó en los “Amarillos”, desembocadura del Río San Salvador, el pailebot “Palmirense” de 115
toneladas, propiedad Don Francisco Fregeiro, el cual venía en lastre desde Concordia. La tripula-

t.c
ción se salvó, resultando su patrón Don Benito Esperón o Perón con heridas en la cabeza y un brazo
fracturado, siendo llevando a bordo del vapor “Artigas” a Dolores para su curación. Igual percance
estuvo a punto de sufrir la nave “Linda Armonía” comandada por Bartolo Rocca, que para salir del

po
problema, debió arrojar parte de su carga al agua. (270)
Recordemos que Francisco Fregeiro explotaba el llamado “Saladero del Medio”, ubicado en la costa
del Río Negro en las inmediaciones de Mercedes (208). gs
Volviendo al puerto de Dolores, si bien se había recibido la obra, el mismo no estaba oficialmente
habilitado, por lo que las naves que no tenían autorización para atracar en él, debían seguir descar-
lo
gando o cargando en el puerto viejo, con los perjuicios que les ocasionaba quedar varados en su
entrada, en el paso llamado “del bañadero”.
.b

Pese a los reclamos reseñados, recién en Mayo se anuncia que el puerto sería entregado al servicio
público (210), produciéndose finalmente en el mes de Junio de 1908.
al

La demora en la habilitación, llevó a que se alzaran reclamos permanentes, basados en el gasto que
vi

se había realizado para tener una obra sin aprovechar, mientras que otros, basaban la demora en la
fragilidad que el Gobierno había constatado en la construcción del puerto de Dolores, escribiéndose
lu

irónicos artículos al respecto: “Se tiene la convicción de que el muelle al ser librado al servicio públi-
co, y tener que resistir las operaciones de cargas y descargas, así como el amarre de los buques, no
f
no
ia
s or
://
tp
ht

MUELLE DE MADERA DEL PUERTO DE DOLORES

66
RIO SAN SALVADOR
podrá menos que derrumbarse, por lo cual se quiere retardar aquel acto el mayor tiempo posible. De
esa manera se conseguiría desautorizar a los que dijeron que muy pronto el muelle se desmorona-
ría. El muelle ha durado y durará, sin necesidad de reparaciones algunos meses, aunque también
como simple objeto de lujo, o como una comadre delicada, a la cual el menor roce, la ofende”. (272)
Trasmitida la orden de habilitar al servicio público a la Sub Receptoría de Dolores, el día 12 de Junio
de 1908 (211) quedó habilitado para todas las tareas de carga y descarga, observándose de inme-
diato las bondades del nuevo puerto, en donde las naves una vez de recibir la carga, podían salir
navegando del mismo sin el menor contratiempo, situación completamente distinta a la que se vivía
en el puerto viejo, en donde los altos fondos ubicados en su acceso, dejaba varadas muchas veces
las embarcaciones.
También los pasajeros tendrían mejores comodidades para embarcar y desembarcar, y si bien en
ese momento no se contaba con el vapor que debía transportarlos hasta la Boca del San Salvador,

y/
ya que como hemos visto, Mihanovich lo había retirado, aun igual estaban frescos los malos recuer-
dos que ofrecía la tarea de embarque y desembarque en la barranca barrosa del puerto viejo, o la

.u
bajada de a bordo en un bote de pésimas condiciones, producto de que el vapor no podía arrimarse
hasta el puerto.

om
Dolores ahora mostraba con orgullo su nuevo puerto (212), “ubicado en el brazo del río que queda
encerrado entre la margen izquierda y la península que avanza en dirección Oeste, tiene ese canal
que conduce al puerto, cincuenta metros de ancho en su entrada, en una extensión de 170 metros;

t.c
sigue después con veinticinco metros de ancho hasta los 500 metros, y de ahí, en una extensión de
otros 250 metros, tiene 50 de ancho. La profundidad del canal es de tres metros bajo cero en las
grandes bajantes, profundidad más que suficiente para los buques de mayor calado que llegan a

po
nuestro puerto. El muelle mide cien metros de largo, tiene una cómoda escalera para el embarque
de pasajeros, y dos guinches para las operaciones de carga y descarga. Cuenta el muelle con una
gs
manzana de terreno, en la que se harán oportunamente los depósitos necesarios para mercaderías,
edificio para Sub Receptoría, etc.”
Igualmente otras voces continuarían las críticas, y así es que se solicitaría que se agregara un
lo
nuevo guinche, ya que los dos que había no daban a basto: “Acontece que cuando hay varios
buques, mientras unos operan, los demás tienen que esperar; como sucedió la semana fenecida de
.b

que mientras la “Linda Armonía” y “La Sirena”, descargaban, estaban el “Dios” y la “Electra Ema” a la
espera. (275)
al
vi
f lu
no
ia
s or
://
tp
ht

MUELLE DE MADERA DE DOLORES (LA PROPAGANDA, 16/08/1908)


En la foto que reproducimos, puede apreciarse el muelle de madera que se había construido y al
fondo, el Molino San Salvador de los Señores Paseyro y Podestá.
Una obra que había sido prometida, y abandonada en el año 1906 por falta de financiación, era el
puente sobre el Río San Salvador en Dolores, pero retomado el proyecto, el 15 de Abril de 1908 se
coloca la “piedra fundamental”.
67
RIO SAN SALVADOR
Mucha gente del pueblo asistió a la ceremonia, la que se inició a las 11 horas cuando se levantó la
gran piedra, mientras la Banda Popular entonaba el himno nacional. Posteriormente se efectuaron
discursos por parte del Edil Sr. Bosque, en representación de la Comisión Auxiliar de Dolores y más
tarde del Sr. José Luis Antuña, procediéndose inmediatamente después a colocar la gran piedra,
siendo invitada la concurrencia con una copa de espumante champagne, finalizando la fiesta a las
12 horas. (273)
La obra se iniciará rápidamente por parte de los constructores Broggi y Ricci de Mercedes y ya en
junio la prensa comentará sobre los avances ya producidos y la presencia de los primeros grandes
pozos que servirían de asentamiento para los cimientos principales de la obra, como también del
puente provisorio que permitía el paso de los materiales de una a otra orilla, agregando: “Ese trans-
porte se efectúa en unos pequeños vehículos que caminan sobre rieles”.
También se destacaba el gran acopio de material efectuado y la construcción de higiénicas habita-

y/
ciones de madera construidas a inmediaciones del río y que servían de viviendas a los obreros.
(274)

.u
Otro acontecimiento que debemos destacar es la llegada en Setiembre de 1908 a Dolores, del vapor
“Legalidad”, uno de los 5 vapores que el Ministerio de Obra Pública (Oficina de Navegación Interior)

om
había adquirido en Londres (Inglaterra) y armado en Paso de los Toros, a donde los había llevado en
tren desde el puerto de Montevideo. Recordemos que eran 5 las embarcaciones, siendo: “Paz” y
“Orden”, los dos vapores para el transporte de pasajeros y “Legalidad”, “Libertad” y “Progreso”, los

t.c
vapores destinados al transporte de carga.

po
gs
lo
.b
al
vi
f lu
no

VAPOR “ORDEN”
ia

La misión que se les encomendaría a estas embarcaciones era la de navegar desde el puerto de
Paso de los Toros río arriba, remontando incluso el Río Tacuarembó, y río abajo hasta el Uruguay,
or

levantando la carga que recogería de la costa del Río Negro, apodándoseles “toreras” por su puerto
de origen. Puestas en funcionamiento en el año 1906 y debido a la falta de calado que mostraba
s

muchas veces el Río Negro, lo que impedía que navegaran entre Mercedes y Paso de los Toros, se
://

les encomendó atender los puertos del litoral, en los afluentes del Río Uruguay y es en esas circuns-
tancias que llegaría desde Paso de los Toros hasta Dolores el “Legalidad”, en una travesía que es
tp

destacada incluso por diarios de Montevideo como “El Siglo” de fecha 15/09/1908: “Es una distancia
de 400 kilómetros aproximadamente, recorrida por dicho vapor en 24 horas de marcha, conduciendo
ht

20.000 kilos de carga”. Días después, “El Día” de Montevideo, publica los datos de la Oficina de
Navegación Interior, en relación a la actividad de estos vapores, manifestando: “Se han efectuado
hasta hoy 116 viajes, habiéndose surcado durante ellos el río Negro desde Pereyra hasta su junción
con el Uruguay; el Tacuarembó desde su barra con el río Negro hasta el paso de la Laguna; el San
Salvador desde la barra hasta Dolores. Se ha navegado por el Uruguay cada vez que lo ha exigido el
servicio, habiéndose recorrido aproximadamente durante estos viajes 40.000 kilómetros y transpor-
tado unas 3.500 toneladas de carga”.
Cabe indicar que los restos del vapor “Legalidad”, aún pueden apreciarse arrumbados frente a la
costa de Mercedes en el Río Negro, sobresaliendo la proa entre los sarandíes ribereños. (240)
Entrado ya el año 1909, se produce el naufragio del pailebot “Linda Armonía”, propiedad del comer-
68
RIO SAN SALVADOR
ciante Antonio Risso, el cual venía con carga de mercaderías hacia Dolores para los señores Garibaldi,
Doroteo Vélez, Emilio Mazzeo, Juan Abal y para la casa del mismo Sr. Risso. La tripulación se logró
salvar, habiendo sido auxiliadas por el Resguardo de Arroyo Pavón, mientras que el buque se hundió
en el paraje denominado Arazatí. (276) Recordemos que un año atrás, este mismo buque había
estado a punto de naufragar en los “Amarillos”, mientras que el paraje Arazatí se encuentra en el
Departamento de San José, sobre el Río de la Plata.
El 10 de Enero, se publica que la chata “Ónix”, remolcada por el vapor “Artigas” había llegado a
Dolores para conducir trigo del Molino San Salvador a Buenos Aires. (277)
Quien había estado a punto de naufragar, era la “Nueva Natividad de Dolores”, de acuerdo al si-
guiente telegrama enviado por la Comandancia de Marina: “Puerto del Sauce, Enero 18. A Capitán
del Puerto – Montevideo – Hoy a la 1 a.m. el pailebot “Nueva Natividad de Dolores”, embicó en la
costa de este puerto por hacer agua y no poder continuar su viaje. Va para Mercedes cargado de

y/
madera y cajones de aceite procedente de ese puerto. Salúdalo. Capitán de Puerto”. (278) Recorde-
mos que en el año 1888 esta nave había sido construida por el Sr. Celesia en lugar de la “Natividad

.u
de Dolores”, naufragada ese mismo año en el Río de la Plata, en la boca del Santa Lucía.
Para Abril de 1909, llegan noticias de que el diputado por Soriano Dr. Salvador Milans, envió un

om
telegrama al Jefe Político Sr. Albín, informando del buen éxito de las gestiones que venía realizando
ante la empresa Mihanovich para restablecer el servicio de vapores en el puerto de Dolores (213).
Según el mencionado telegrama, se había prometido no solamente reestablecer el servicio en el San

t.c
Salvador, sino además trasladar a ese río al vapor “Artigas” que venía prestando servicios en el Río
Negro, llevando en su lugar un vapor más cómodo para el público mercedario.
Una mención sobre el vapor “Artigas”, que como vimos anteriormente prestó varios años servicios en

po
el puerto de Mercedes (2), es la noticia de que en Marzo de 1909 había sido víctima de carbunclo
uno de los marineros de esta nave, “de nombre Juan Basigalup, que creemos fue vecino de Dolores”
(214). gs
Estimamos que el marinero al que se refiere esa noticia es Don Juan Bacigalupe, que desarrolló una
amplia labor como capitán de varios de los vapores que hicieron la carrera de Mercedes a la Boca
lo
del Yaguarí (2). El contagio de esta enfermedad lo había adquirido al embarcar cueros en el vapor
“Artigas”.
.b

Bacigalupe era efectivamente nacido en Dolores, y contraería enlace en esa misma ciudad, con la
doloreña Clotilde Magdalena Buscio, según edicto de matrimonio publicado en el año 1912, contan-
al

do él con 34 años de edad, y su futura señora 32. (357)


vi

Otra noticia que llega a Dolores es la avería que sufrió el pailebot “Joven Paulita”, al navegar en
dirección a Dolores y Mercedes con cargamento de madera, 35 toneladas de hierro galvanizado,
lu

materiales para barracas de Dolores y 30 toneladas de materiales destinadas al Telégrafo Nacional


de Mercedes (215) (279). Se informaba desde Colonia, que cuando esta nave se encontraba frente
f

a “Los Muleques”, pero bastante retirado, tocó el fondo en unas piedras, comenzando a entrar agua
no

de tal forma, que obligó a su patrón Don José Massanet, a embicar en la costa. Los dueños de la
nave eran los señores Alimundi y Garibaldi.
ia

Pero antes de finalizar Mayo, llegarán buenas noticias a Dolores. Mihanovich nombra nuevo Agente
en esta ciudad al Sr. Doroteo Vélez, quien informa que a partir del 1 de Setiembre de 1909, el vapor
or

“Artigas” comenzaría a cumplir la carrera en el Río San Salvador en combinación con los vapores del
Río Uruguay (216).
s

Para el mes de Agosto se anun-


://

cia que el vapor “A.B.C.” estaba


ya en el Río Negro, suplantando
tp

al vapor “Artigas” y éste último


había sido llevado a un astillero
ht

para realizarle algunas reparacio-


nes y así poder iniciar el 1 de
Setiembre su tarea en el puerto
de Dolores. La prensa reclama-
rá que la Comisión Auxiliar tam- LA PROPAGANDA, 10/10/1909
bién colabore con aquel servicio
tan anhelado, colocando alumbrado en el muelle y calle de acceso al puerto, a fin de facilitar la
llegada o salida de los pasajeros (217).
Las reparaciones del “Artigas” se demoran y recién el 15 de Octubre de 1909 comenzará con sus
servicios (218).
69
RIO SAN SALVADOR
Conjuntamente con el inicio de los viajes del vapor “Artigas” se colocarán en el puerto, cuatro gran-
des faroles de doble luz, dando así respuesta al reclamo que se había realizado. En cuanto al vapor,
sus viajes eran con carga completa de mercadería tanto de salida como de entrada. (219)
El año 1910 se inicia con auspiciosos datos estadísticos, brindados por la Sub Receptoría de Adua-
na, los que marcan un incremento en el movimiento portuario y por ende, un progreso general para
Dolores. En el cuadro se aprecia el movimiento del año 1909 y una reseña al final de lo sucedido en
el año 1908 (220).
Visto este creciente
movimiento portuario y
la obra del muelle ter-
minada, será el mo-
mento en que se co-

y/
menzará a reclamar la
construcción de un edi-

.u
ficio para la Sub
Receptoría de Aduana,

om
que le permita a esta
dependencia efectuar
la vigilancia del puerto,

t.c
como también la cons-
trucción de galpones
que le posibiliten alber-

po
gar las mercaderías
que no sean entrega-
gs
das enseguida a sus destinatarios o que necesiten ser revisadas (221).
También existía una amplia actividad en los muelles ubicados en el Depto. de Soriano, pero sobre el
Río Uruguay. Así por ejemplo, en (281) se informa que: “El establecimiento ganadero, agrícola e
lo
industrial de los señores González, Moreno y Moliner, conocido comúnmente con el nombre de
estancia “Buenavista”, aunque su título real es “Estancia Agraciada”, exporta ganado mestizo para
.b

los frigoríficos a través de los muelles de la “Concordia”, además de grandes cantidades de cereales.
También la cremería es otra rama que da sus resultados espléndidos y cuyos productos se remiten
al

a todos los pueblos del litoral y exterior. Las instalaciones de dicha cremería, son de lo más moderno
vi

que existe, habiéndose terminado recientemente muchas refacciones e instalaciones de máquinas


nuevas”.
lu

Otra muestra del movimiento que se producían en los muelles del Río Uruguay es el aviso publicado
en (282), en el que dedicado a montaraces y carboneros, la Estancia “Casas Blancas”, en la Agra-
f

ciada, daba la explotación de “…monte de buen rinde con embarcadero en el Río Uruguay”. Tal fue
no

el movimiento generado por aquellos años, que en el año 1912 un grupo de comerciantes de la
Agraciada se presentó ante el Ministerio de Hacienda, solicitando la habilitación de la Sub Receptoría
ia

de aquel paraje, para puerto de embarque de cereales, cueros y lanas, y así ahorrar el transporte
hasta el puerto de Nueva Palmira. (288)
or

Volvemos a Dolores y el lunes 13 de Junio de 1910, siendo aproximadamente las 3 a.m. se incendia
en el puerto de Dolores el vapor “Victoria Emma” que como ya vimos anteriormente había sido
s

adquirido en el año 1889 por el Sr. Federico Bremermann.


://

Tan pronto como se tomó conocimiento del incendio que se producía, se intentó sofocarlo pero todos
los esfuerzos fueron en vano, debiendo incluso separarlo del muelle de madera ya que comenzaba
tp

a incendiarlo también, como así mismo a otras naves ancladas junto a él (222).
El buque había llegado el sábado 11 y se encontraba amarrado al muelle, con carga procedente de
ht

Montevideo para el comercio local. En la madrugada del 13, posiblemente surgido en el departamen-
to de máquina, se inicia un incendio que consumió rápidamente la nave y parte de la carga que
llevaba, salvándose apenas un poco de madera y kerosene que traía sobre cubierta, y que fue
arrojado al agua al inicio del siniestro (223).
Este acontecimiento afectó doblemente a la población de Dolores, ya que el Sr. Federico Bremermann
era un progresista vecino de esa localidad, luchador incansable pero con suerte variada, habiendo
sido golpeado muchas veces en sus emprendimientos, y por otro lado, por ser el “Victoria Emma”,
una nave que en ese momento, llevaba 20 años prestando servicios para esa plaza y también a
Mercedes. Según (224), esta nave era la veterana del San Salvador, trayendo y llevando mercade-
rías a distintos puntos del Uruguay y Argentina, siendo la primera nave a vapor que efectuó la
70
RIO SAN SALVADOR
carrera directa entre Dolores y Montevideo. Años después de sus inicios, había llegado el vapor
“Electra Ema”, siendo éstas dos las que cubrían el servicio de transporte cuando a “Mihanovich le
daba la viaraza de dejarlos sin el servicio de vapor de trasbordo”
Al momento de iniciarse el incendio, dormían a bordo los marineros Escandell, Pérez y Tour, quienes
al sentir el crepitar de las maderas en llamas de las casillas de popa intentan sofocarlo, pero no lo
logran.
Como dijimos antes, la nave fue separada del puerto y lleva-
da a la margen derecha de la canal del puerto, en donde las
llamas la consumieron totalmente, yéndose a pique.
El buque estaba asegurado en ocho mil pesos en la Compa-
ñía La Italia; pero solo una mínima parte de la carga lo esta-
ba, de modo que los comerciantes de la plaza que habían

y/
cargado en el “Victoria Emma” también fueron perjudicados.
En cuanto a la causa del incendio, posiblemente haya sido la

.u
combustión espontánea del carbón que tenía el buque en las
carboneras de la máquina.

om
También este desgraciado suceso daría razón al reclamo de
que debía completarse la obra del puerto con depósitos para
mercaderías y un edificio para la Sub Receptoría de Aduana,

t.c
ya que la mercadería que logró salvarse del “Victoria Emma”
no podía quedar en la barranca junto al río, y como la Sub
Receptoría no tenía galpones, debió alquilar uno para ese

po
fin. Por otro lado, si la Aduana estuviese ubicada en una casi-
lla en el mismo puerto y no a dos cuadras, capaz que con esa
gs
vigilancia, podría haberse controlado el incendio antes (224).
Días después llegará a Dolores el Sr. F. Devoto, empleado de ANTONIO LEOPOLDO
la Compañía de Seguro La Italia, viniendo acompañado con ESCANDELL LLOVERAS
lo
“Prácticos del Puerto de Montevideo”, los que observarían la situación en la que había quedado el
vapor “Victoria Emma”. También llegará un buzo, el que realizará los trabajos de salvataje de la nave
.b

en un acontecimiento que conmocionó a Dolores, concurriendo gran parte de la población a obser-


var las tareas del intrépido profesional, logrando extraer algo de la mercadería que traía a bordo
al

(225). Junto al buzo trabajaban dos empleados idóneos que habían venido con él, y la mercancía
que extrajeron se componía de alambre, madera, artículos de ferretería, zapatería y algunos cajo-
vi

nes de mercería.
lu

En una tarea que demandaría 8 días, a medida que iban sacando mercadería, las que venían ase-
guradas eran rematadas por el Sr. Ernesto Piazze, y las que no, se hacían cargo de ellas las perso-
f

nas a quienes venían consignadas. El Sr. Antuña, aprovechando ese inusual movimiento, tomó va-
no

rias vistas del puerto. (226)


En tanto, producto de los trabajos de rescate, se habían tirado al agua infinidad de objetos inservi-
ia

bles, los que podrían ofrecer cierto peligro para los barcos que arribaban al puerto. Por tal motivo se
denunciará esta situación, agregando que: “se trata de un paraje en donde el agua está estancada,
or

y no habiendo corriente es de suponer que cuando queramos acordar, aparezca una nueva isla en
nuestro puerto”. (227)
s

La tarea de extracción de mercadería había sido culminada por los buzos y ahora eran los “buzos
://

improvisados” los que intentaban rescatar alguna cosa más. En cuanto a la nave, tiempo más ade-
lante será tema de reclamos de los distintos patrones, ya que en el lugar en que estaba hundida,
tp

ofrecía peligro para la navegación de entrada y salida al puerto (232).


Dejando este suceso de lado y volviendo a la rutina del puerto, encontramos que en vista de que
ht

muchas veces, cuando llegaba el vaporcito de pasajeros “Artigas”, no encontraba espacio libre en el
muelle, obligando a los pasajeros a desembarcar en la barranca, el señor sub Receptor dispuso que
dicha nave tenga su amarrazón propia en el muelle, debiendo estar siempre libre para ese servicio.
(228)
La Empresa de Nicolás Mihanovich se afianzaba cada vez más en la navegación del Río Uruguay y
atención de los puertos de sus afluentes, y en el caso de Dolores, ampliaba sus servicios ubicando
la chata “Caseros” en el Río San Salvador, para conducir las cargas que trasbordaba de los vapores
de la carrera del Río Uruguay, manteniéndose como Agente el Sr. Doroteo Vélez.
La chata “Caseros” también cumplirá durante muchos años el servicio en el Río Negro, siendo
remolcada por los vapores “Artigas”, “Dorado”, “Yaguarón”, “Satélite” y otros.
71
RIO SAN SALVADOR
Por otra parte, los señores Antonio Risso y Salvador Torres anunciaban la compra de una chata a
vapor de 300 toneladas de carga para hacer la carrera entre el puerto de Montevideo y el de Dolo-
res, aprovechando el lugar que dejaba libre la malograda “Victoria Emma”. (229)
Para Agosto de 1910,
se anuncia la llegada
de otro vapor para el
transporte de cargas
entre Montevideo,
Carmelo y Dolores.
Esta nueva embarca-
ción que iniciará en
esos días sus viajes,

y/
será el vapor “Salus”,
con capacidad para car-

.u
gar 600 toneladas y
que contará como

om
agente en Dolores al
Sr. Juan Piazze, (230)
llevando a Dolores en

t.c
su primer viaje el mate-
rial que esperaban los
empresarios del servi-

po
cio telefónico, señores
Durán y Rossi,
gs iniciándose en Setiem-
bre de 1910 la instala-
ción de las líneas en las
lo
calles doloreñas. (232)
Años después y más
.b

LA PRENSA, 25/06/1910 precisamente en Se-


al

tiembre de 1912, el va-


por “Salus” será adqui-
vi

rido por Bozzo y Cía. de


Mercedes, para el ser-
lu

vicio entre ese puerto


con Montevideo y Bue-
f

nos Aires (233), siendo


no

llevado en 1914 al di-


que San Fernando de
ia

Buenos Aires para rea-


lizarle reparaciones,
or

estando al frente de
esos trabajos el Sr. Fe-
s

derico Bozzo. (234)


://

Será también una nue-


va oportunidad para
tp

ver a Federico
Bremermann, lejos de
ht

abandonar sus iniciati-


vas, volviendo nueva-
mente al ruedo, y ante
la pérdida del “Victoria
Emma” producida en
Junio de 1910, en Agos-
to ya estaba adquirien-
do un nuevo vapor lla-
mado “Carmelo”, de
LA PRENSA, 25/06/1910
350 toneladas, y al que
72
RIO SAN SALVADOR
según se anunciaba, le cambiaría el nombre rebautizándolo “Victoria Emma”. (231)
El “Carmelo” tenía una fuerza de doscientos caballos, su construcción era moderna y sus condicio-
nes marítimas inmejorables, permitiéndole fácil navegación por los ríos. El fin que el Sr. Bremermann
le daría sería el mismo que cumplía el “Victoria Emma”, o sea la carrera entre Dolores, Montevideo y
Buenos Aires, efectuando su primer viaje el 4 de Octubre de 1910, siendo sus agentes en Montevi-
deo los Sres. Victa y Battestin. (235)
Así, esta nave se sumaba a otras que desde hacía tiempo efectuaban la comunicación de Dolores
con los puertos argentinos y uruguayos, tales como el vapor “Electra Ema” y pailebot “Irene”, entre
otros.
También llegará en esos días el pailebot argentino “Nicodemus”, conduciendo una gran cantidad de
piedra para el puerto, esperándose otras remesas de ese material. (236)
Amplio era el movimiento que se registraba y más atractivo era ahora llegar a descargar o cargar

y/
mercadería en Dolores, dado el nuevo puerto construido, aunque como dijimos antes, los restos del
“Victoria Emma” hundidos en ese lugar, eran objeto de continuos reclamos para que sean retirados

.u
y no obstaculizaran la navegación.
También se escucharía por esos días, el reclamo que se hacía contra la Sub Receptoría de Aduana

om
y más precisamente contra el Sub Receptor don Ricardo Viegas, a quien Don Francisco Moresco, al
ver que le había sido robada su embarcación del puerto, fue a reclamarle, contestándole el Sr.
Viegas que no tenía empleados para buscar embarcaciones, y “dando media vuelta y echándose

t.c
para atrás, dejó al pobre hombre con la sonrisa de dolor en los labios”; (237) “durmiendo en su
mullido lecho, mirando tal vez las espirales de humo de algún puro, de esos que le regalan en pago
de sus bondades”. (238)

po
Además del reclamo que se le efectuaba al Sub Receptor, de al menos intentar hacer algo por el Sr.
Moresco y no darle semejante contestación, se sumaba el reclamo general en cuanto a la pregunta
gs
que todos se hacían: “¿con qué fines son robadas las embarcaciones en la noche y al otro día son
halladas río abajo?“
Evidentemente que el contrabando era el motivo de todas estas irregularidades, ya que como de-
lo
cían los “lobos de mar” de la época, “de una sola bordada están en el San Salvador desde el puerto
de Buenos Aires o San Fernando” y así es que se solicitará al Gobierno que establezca una estricta
.b

vigilancia en el Río San Salvador, no siendo suficiente la guardia que poco atrás había establecido
en la Boca, la cual según (238) “tiene más bien una misión política que un encargo de evitar los
al

inconvenientes aduaneros”.
vi
f lu
no
ia
s or
://
tp
ht

73
RIO SAN SALVADOR
El puesto a que se hace referencia, es el llamado Resguardo Aduanero de Puerto Tolmo, dependien-
te de la Jurisdicción de la Sub Receptoría de Dolores, estando situado sobre la margen Sur del Río
San Salvador, aproximadamente a 2,5 km. de su desembocadura en el Río Uruguay. En aquel lugar
existía una casilla, de la que aun quedan vestigios, en la que un guardia aduanero cumplía sus
funciones de vigía no solo en ese punto, sino además recorriendo la desembocadura y parte de la
costa sobre el Río Uruguay llegando hasta La Concordia. Según consta en un libro de partes diarios
de ese destacamento fechado en el año 1946, las recorridas por la costa las hacían a caballo y
muchas veces llegaban hasta la zona de “las pantallas”, sitio que hace referencia a pantallas de
enfilación que se encuentran sobre la costa del Río Uruguay en el Departamento de Soriano que
sirven de referencia a las embarcaciones que navegan por ese río para sortear los obstáculos que
ofrecen el Paso Márquez, (Km 37,7 al 42,8 del R. Uruguay), pasaje de mucha peligrosidad provoca-
da por la reducción del ancho del canal de 600 a 120 m. con formación de bajos fondos, conforma-

y/
dos por arena, y más precisamente el Paso de Punta de Amarillo (Km 48). Aún hoy existen y en la
planilla de actualización del balizamiento del Río Uruguay de fecha 05/05/2010, se indica que en las

.u
enfilaciones de Paso Punta de Amarillo, faltan las pantallas anterior y posterior. El funcionario que
estuvo asignado a ese resguardo por aquellos años era Román Martínez, quien por el año 1927

om
había sido marinero de la Receptoría de Aduana de Santo Domingo Soriano, y a quien en el año
1932 se le había confiado la Casilla de Aduana que se ubicaba en el Isla de Lobos (desembocadura
del Río Negro).Este puesto aduanero se mantuvo vigente hasta la década de 1950. (239)

t.c
Volviendo al año 1911, una nueva empresa de navegación se creaba en Uruguay, siendo nombrado
Agente en Dolores el Sr. V. Domingo Prince, enviando el Directorio una nota fechada 11 de Octubre
de 1911 al diario “La Prensa” en los siguientes términos: “Nos permitimos enviarle para su conoci-

po
miento los adjuntos Estatutos de la Compañía Uruguaya de Navegación a Vapor, creada con el
objeto principal de explotar la navegación fluvial entre nuestros puertos y los existentes en los países
limítrofes. gs
Hasta la fecha el capital nacional se ha dirigido, por regla general, a otro género de especulación,
sin preocuparse mayormente de un renglón de nuestra riqueza como lo es el comercio marítimo,
lo
estando penetrado el público de que se obtienen excelentes rendimientos del dinero que se invierte
en empresas de la índole de la que se proyecta, afirmación nunca desmentida en la práctica y sí
.b

confirmada; pues todos los armadores de buques con destino a la navegación de los ríos de la Plata,
Uruguay y sus afluentes, han visto colmados con exceso los deseos y aspiraciones que habían
al

cifrado en sus negocios.


vi

Una gran parte de los comerciantes de la Asunción, y de los litorales argentinos y uruguayos, se han
comprometido formalmente, a emplear nuestras embarcaciones en el transporte de sus mercade-
lu

rías, pudiendo al mismo tiempo decirse que la vida de la Sociedad en cuanto al movimiento de
pasajeros está garantido, porque los buques de nuestra flota consultarán, de acuerdo con los pla-
f

nos ya estudiados, los últimos adelantos de la ingeniería naval.


no

Todo capital que se coloque en las condiciones apuntadas tiene asegurado un buen dividendo,
máxime si se tiene en cuenta la confianza que debe inspirar un Directorio constituido por personas
ia

conocidas, cuyos miembros están penetrados de la seria responsabilidad que trae aparejado tan
delicado cargo.
or

Esperamos tener el agrado de contarlo en el número de los accionistas de la nueva Compañía.


Réstanos saludarlo, El Directorio” (241)
s

Dolores se posicionaba como un puerto con proyección, y muestra de ellos es el interés que como
://

vimos, tenían las empresas navieras en sumar capitales de esa ciudad para llevar adelante sus
empresas.
tp

Con el comienzo del año 1912, llegan nuevas noticias de esta empresa fluvial que intentaba formar-
se, indicando que se había llevado a cabo una reunión en Montevideo, bajo la dirección de Alfredo
ht

Labadíe, disponiéndose el nombramiento de agentes en los litorales argentino y uruguayo. También


se resolvió depositar todo el capital que tenía la incipiente sociedad, en el Banco República, y ade-
más, tramitar ante las autoridades brasileras, la posibilidad de instalar un servicio que uniera Monte-
video con Curumbá.
Dolores se esperanzaba con la creación de esta nueva empresa, la que además de ser nacional,
podría romper el monopolio de la compañía de la “M” (Mihanovich), que tan malos tratos les había
dado siempre, aunque justamente en ese momento, anunciaba que el vapor “Artigas” que cumplía
servicio en el San Salvador, sumaria nuevos horario y días para realizar el trasbordo con los vapores
del Río Uruguay. (243)
El puerto, mientras tanto, producto de las lluvias que se venían sucediendo, daba pie a las críticas
74
RIO SAN SALVADOR
que sobre esta obra se hacían, ya que
se derrumbaba una parte importante
del muelle (aproximadamente 10 me-
tros), producto del desmoronamiento de
un grueso block de tierra negra, mani-
festando algunos, que se concretaban
sus vaticinios de que esto pasaría de-
bido a la mala construcción realizada
(244), mientras que otros
responsabilizaban al depósito sobre el
muelle de 200 toneladas de cereales,
descargados por el vapor “Federico”,

y/
que excedió el peso permitido. (291)
Recordemos que el muelle era de ma-

.u
dera, y que algunos sostenían que si
el mismo no había desaparecido en sus LA PROPAGANDA, 18/01/1912

om
tres años de existencia, era porque los dos años anteriores habían sido de seca y por lo tanto el San
Salvador no se había desbordado, pero en este 1912 que se mostraba lluvioso, la situación cambia-
ría y según ellos, les daría la razón.

t.c
Recordemos también que uno de los que más crítico había sido con la obra del muelle realizada, era
el Sr. Pedro Bosque y Parella, director del diario “El San Salvador”, quien allá en 1908, cuando se
había terminado de construirlo, expresaría (245): “El puerto de Dolores, obra de la cual tanto espe-

po
raba la población, y de la cual bien poco le es dable esperar, será recibido por el Gobierno. Así se ha
ordenado. El pueblo verá una vez más defraudadas sus legítimas aspiraciones; pues es notorio, y
gs
nosotros así lo hemos evidenciado en una serie de artículos, que el muelle construido no llena ni
aproximadamente las condiciones que debe reunir una obra de tal naturaleza. Una prolija investiga-
ción científica, de la que estudiadamente se ha prescindido, hubiera puesto más claramente de
lo
manifiesto nuestros aciertos, los cuales el pueblo compartía porque estaba convencido de la verdad
de ellos.
.b

El Ingeniero Rodríguez, mandado a inspeccionar la obra, no vio o tuvo interés de no ver los capitales
defectos de que aquella adolecía, y presentó a la oficina respectiva un informe explicativo de los
al

desperfectos ocasionados por el último derrumbamiento, informe que al decir de nuestro ilustrado
vi

colega metropolitano “El Eco del País” a nadie satisfizo”.


A despecho de la grita popular; a despecho de la propaganda razonable de la prensa y a despecho
lu

también, de la más elemental lógica, que aconsejaba en este caso, atender una aspiración pública,
ordenando la investigación que se pedía, que hubiera evidenciado con claridad meridiana la verdad
f

de los hechos, procediendo con un criterio equívoco, por no decir algo más, se ordena el recibimien-
no

to del muelle del Puerto de Dolores. Pero ya lo hemos dicho, y que de ello estamos bien convencidos,
si tal cosa sucede es por que el señor Ministro de Obras Públicas, cuya competencia es necesario
ia

reconocer, no se ha dado cuenta exacta de lo que aquí ha venido sucediendo. De otra manera, bien
seguro estamos no hubiera sancionado con su firma tal error, legando a esta Villa una obra, que a
or

cada instante deberá ser reformada, lo que erogará al tesoro público, cuantiosos gastos.
Dolores tendrá puerto, así como el andaluz de la fábula tuvo mujer, pero como este muy pronto se
s

quejará, porque le resultarán muy caros los bizcochos.


://

Nosotros que siempre hemos aplaudido la atención con que los hombres públicos de nuestro país,
en estos últimos años nos han mirado las verdaderas necesidades de la campaña, la forma en que
tp

han propendido al progreso de esta, al adelanto de sus industrias, facilitando de todas maneras el
desarrollo de estas, no podríamos permanecer indiferentes ante el hecho que aquí sucedía, y me-
ht

nos ante la protesta popular, que estalló elocuente al conocer las condiciones en que se construía el
muelle, y que hacía ver que esa obra por su falta de solidez, duraría poco, muy poco. Y así lo
hicimos”.
Finalizaría diciendo: “Nadie, pero nadie, que juzgue de manera imparcial, podrá sostener que el
muelle de Dolores es una obra regularmente –entiéndase bien- regularmente perfecta. Ni eso. Para
darse cuenta de ello basta solamente, con situarse en uno de sus extremos, y fijarse en las ondula-
ciones que forma toda su extensión”.
Dado el estado en que había quedado el muelle, el Ministerio de Obras Públicas envía al Ingeniero
Gautier y su ayudante Sr. Vignoli, para que le efectúen una inspección en el mes de Abril de 1912.
Cumplida la misma, quedarán al descubierto, según las opiniones del Ing. Gautier, la mala construc-
75
RIO SAN SALVADOR
ción del muelle y su mala ubicación, puntos que habían sido criticados por la prensa como vimos
anteriormente, y que en base a esta inspección, resurgirán con más fuerza, manifestándose en
(246) que la Comisión Auxiliar pensaba dirigirse por medio de la Intendencia de Soriano al Ministerio
de Obras Públicas, solicitando se traslade el muelle al paraje en que había practicado inicialmente
los estudios el Ingeniero Víctor Benavídez, junto al Ing. Plottier, o sea el antiguo muelle de la barran-
ca, entre las calles Dolores (hoy Carlos Puig) y Avenida Asencio, agregando que dicho punto era:
“indiscutiblemente inmejorable, no solo como punto sino que hasta como ornamentación local”.
Otra de las opiniones que surgió en ese momento fue que para solucionar el tema había “que
perforar el pequeño estrecho que separa el río San Salvador y la cañada de Contreras y extender la
dársena hasta la boca de la calle de la Avenida Asencio”. (292)
Igualmente el Ministerio no pensaba cambiar de lugar el muelle y planificaba el comienzo de los
arreglos para ese mismo mes de Abril, en donde también se anunciaba que llegaría el Sr. Ricci para

y/
dar inicio a la construcción del edificio de la Aduana de Dolores (246).
Caen en esos días nuevas lluvias, y ya toda la población y la misma Asociación Rural e Industrial de

.u
Dolores apoya que se realice la gestión para cambiar el lugar del muelle, por lo que en fecha 12 de
Abril de 1912, se eleva la siguiente nota al Intendente Municipal de Soriano Ing. Manuel Milans:

om
“Como Ud. ya tiene conocimiento de los desperfectos que se produjeron con las lluvias de Marzo en
nuestro muelle, hoy tengo que comunicarle que con las aguas últimamente caídas, se han producido
nuevos hundimientos en uno de los extremos de esa obra, hundimientos que se irán produciendo a

t.c
medida que vengan lluvias más o menos copiosas, pues, dada la malísima clase de terreno en que
se ubicó esa obra, nada habrá que pueda evitar esos desperfectos y esto, como es consiguiente,
será un enorme y permanente gasto para el Estado á más de los grandes perjuicios que podrá

po
ocasionar al comercio en general, siendo por lo tanto infructuosos cuantos sacrificios se hicieren en
contrario.
gs
Aparte de las circunstancias poderosísimas apuntadas, que justifican concluyentemente la inutilidad
y hasta peligros puede decirse, de esa obra, existen otras de tanta o más importancia que las men-
cionadas, dignas por todo concepto de tomarse en cuenta por la autoridad respectiva, y ésta es la
lo
causa por que esta Auxiliar en cumplimiento de un sagrado deber que se permite molestar su aten-
ción sobre este asunto de trascendental importancia para Dolores.
.b

El muelle de la referencia, señor Intendente, no solo como he dicho, por la mala clase de terreno
hace malísima su ubicación, sino que es sumamente chico, dificultándose como es natural, las ope-
al

raciones de carga y descargas, pues basta que estén arrimados a él dos buques de regular dimen-
vi

siones, para que ya no puedan operar otros, teniendo por lo tanto nuestro Sub Receptor que habi-
litar la barranca de enfrente para facilitar esas operaciones.
lu

La cañada que se ensanchó para el acceso de los buques, sobre la cual se ubicó el muelle que
motiva la presente, constituye un peligro para la salud pública, pues sus aguas son estancadas por
f

no tener corriente, y aun cuando pueden estas renovarse en parte con alguna creciente del San
no

Salvador o del Uruguay, ella no aleja el peligro mencionado, por que el estado de putrefacción de
esas aguas es permanente puede decirse.
ia

Lo manifestado, señor Intendente, se ha podido comprobar perfectamente en las estaciones de


verano y muy principalmente, durante el tiempo de la persistente seca, que últimamente hemos
or

tenido.
Dado, pues, este cúmulo de circunstancias fortuitas, este muelle debe ser trasladado a paraje más
s

adecuado a su objeto, que los hay muy buenos, especiales, si se quiere que preste verdadero
://

servicio a nuestro importante y creciente comercio, a la vez que, se evitarán al Estado los cuantiosos
gastos que permanentemente demandarán las reparaciones de los desperfectos que se producirán,
tp

y también, que desaparezca el foco de infección a que he hecho referencia.


El punto inmejorable por cierto, dada la solidez del terreno en que debiose ubicar el muelle, es la
ht

barranca comprendida entre la Avenida Asencio y calle Dolores (hoy Carlos Puig) en extensión de
unos 120 metros lineales más bien más que menos; con gran profundidad y anchura a su frente del
Río San Salvador, que, a juicio general, ofrece el paraje que indico las mayores conveniencias para
ese objeto amén de la espléndida ornamentación local que sería, pues, dicho punto es sumamente
pintoresco por muchas razones.
Un hecho que justifica evidentemente lo que dejo manifestado es el siguiente: en el año 1899, siendo
el infrascripto miembro de la esta Corporación, hizo moción a fin de que se iniciasen las gestiones
pertinentes para la construcción de un muelle en nuestro puerto, moción esta que se aprobó y
aprovechando la circunstancia que se hallaba en esta el señor Ingeniero Víctor Benavídez, dirigien-
do la canalización de varios puntos del Río San Salvador, se le suplicó que confeccionase un proyec-
76
RIO SAN SALVADOR
to de muelle en la parte que ofreciese mayores ventajas a nuestro comercio a la par que al cabotaje.
El Ingeniero Benavídez, accediendo al pedido de ésta Auxiliar, comisionó a un ayudante, en aquel
entonces señor Virgilio Sampognaro, para que practicase los sondajes respectivos, eligiendo el se-
ñor Benavídez, como punto más estratégico para ubicación de la obra en proyecto, la zona indicada
entre la Avenida Asencio y calle Dolores (hoy Carlos Puig), por ser ésta la más aparente y que
ofreciera verdadera comodidad y conveniencia a los intereses generales del comercio.
Sobre ésta zona pues, ubicó el muelle en proyecto confeccionando los planos correspondientes, no
acompañando estos antecedentes, señor Intendente, que podrían ilustrar su criterio sobre este
particular, por no encontrarse en ésta Oficina, pues según notas que existen, ellos fueron solicitados
por el señor Diputado entonces, don Federico Fleurquin, en momentos que se proyectaba el actual
muelle.
En virtud pues, de lo expuesto, esta Auxiliar interpretando fielmente los sentimientos y deseos de

y/
todo el comercio de esta villa, se dirige al señor Intendente para suplicarle quiera dignarse iniciar las
diligencias necesarias en el sentido de que sea trasladado el muelle en el paraje que indico prestan-

.u
do con ello un gran servicio al comercio en primer término y luego a la población, pues, con ello
desaparecería el foco de infección permanente que tenemos, a la vez que se construiría una obra

om
que sirviera de ornamentación local.
Para que el señor Intendente pueda apreciar con más razón positiva cuanto manifiesto sobre este
interesante asunto, esta Corporación le agradecería se tomase la molestia de practicar una vista de

t.c
ojo, vista que mucho se lo agradecería y así recibiría explicaciones más concretas al respecto.
En tanto, dígnese aceptar las consideraciones de mi estima. Carlos P. Puig (Presidente) – F. Andriolo
(Secretario) (247)

po
En este cruce de opiniones, entra el diario mercedario “El Progreso”, apoyando la idea de cambiar
de lugar el muelle, llevándolo a la altura de Avenida Asencio y calle Dolores (hoy Carlos Puig), y
gs
criticando la idea del gobierno de solamente hacerle reparaciones, saliendo en su cruce el diario “La
Propaganda” de Dolores, manifestando: “En toda la extensa costa del San Salvador no se hallará un
paraje más elevado que en el que está ubicado el muelle”, agregando que los desperfectos del
lo
muelle no son a causa de su ubicación, sino de la mala construcción y al abuso de depositar sobre
el mismo enromes cargas sin restricción alguna. (294)
.b

“La Propaganda” basaría sus dichos en lo manifestado por el Ingeniero Kumel, de origen alemán,
que visitara junto al ing. Benavídez el Río San Salvador, para determinar el lugar más apropiado
al

para levantar el muelle, habiendo determinado el mismo lugar donde en definitiva se construyó,
vi

agregando el diario doloreño que el ubicarlo entre las calles Asencio y Dolores, además de tener que
enfrentar el obstáculo que representaba el Paso del Bañadero, exigiría un gran movimiento de tierra
lu

para levantar el terraplén, ya que la costa era sumamente irregular. (295)


Mientras se continuaba con la polémica sobre la ubicación del muelle, en el mes de Mayo de 1912,
f

producto de abundantes lluvias, se produce una importante inundación, la cual, según lo manifesta-
no

do en esos días: “… es de proporciones extraordinarias, superiores a todas hasta hoy conocidas por
antiguos vecinos que han tenido oportunidad de presenciar el terrible fenómeno”. (293) Los pobla-
ia

dores concurrieron al puente y al puerto para presenciar aquel espectáculo aterrador, en donde el
agua arrasaba con todo lo que tenía a su paso.
or

Para conocer las proporciones alcanzadas reproducimos a continuación el siguiente relato cargado
de referencias: “El edificio de la Aduana fue inundado, habiendo alcanzado las aguas, ochenta
s

centímetros de altura en su interior. Igual aconteció en el molino San Salvador, en cuyos patios
://

navegaban botes y canoas, sin que pudieran avanzar las aguas contenidas por los esfuerzos del
personal interno”. Muchas familias además debieron ser desalojadas, y aquella inundación que se
tp

inició un día sábado, para el lunes a la noche comenzó a detenerse y ya el martes volvía a su nivel
normal.
ht

Pasada la inundación que tantos perjuicios había causado a la población en general y al muelle en
particular al aumentar los derrumbes del terraplén, llegan al menos noticias de que se le daría
respuesta a un reclamo reiterado por quienes navegaban el Río San Salvador, en cuanto al retiro de
los restos del “Victoria Emma”, ya que los mismos obstaculizaban la libre navegación portuaria. En
junio de 1912, dos años después de que el buque se incendiara y se hundiera, el Ministerio de
Guerra y Marina dispuso que sea extraído (283), pero recién en Octubre de ese año llegarán las
personas encargadas de realizar ese trabajo, iniciando las actividades el 9 de ese mes, momento en
que buzos bajarán a estudiar la situación y así poder determinar el trabajo a realizar. (284)
La tarea era tremendamente dificultosa, y por ende se avanzaba muy poco en la extracción del
buque. Los buzos solo lograban sacar algunos pedazos de hierro y algo de carga, por lo que el
77
RIO SAN SALVADOR
contratista a cargo del trabajo, Sr. Julio Colombi, resolvió apelar a la dinamita para volar el casco
naufragado, solicitando al Ministerio 6 cajones de dinamita y la maquinaria necesaria para su em-
pleo. (285)
Mientras que se esperaba la llegada de los explosivos, los buzos seguirían trabajando en la extrac-
ción de la caldera, ya que la misma se encontraba en buen estado y luego de la explosión, quedaría
inutilizada.
Finalmente el 19 de Octubre se logra extraer la caldera, quedando entonces todo pronto para poder
hacer volar con dinamita el caso del “Victoria Emma”. (286) La última novedad que obtendremos
sobre los trabajos que se venían realizando, es el siguiente artículo publicado en (287): “En el vapor
del lunes llegó el señor Julio Colombo (o Colombi), encargado de la extracción del casco del “Victoria
Emma”. Probablemente por el tren de mañana llegará la dinamita necesaria para hacer volar el
casco del buque naufragado. En cuanto dicha dinamita se halle en esta, el señor Colombo procede-

y/
rá a realizar esa operación”.
En aquel mes de Octubre, se organizará también una excursión a Nueva Palmira, por parte del club

.u
de fútbol “Miquelerena”, quienes embarcados en la lancha automóvil “Granja Timbó” saldrán a las 12
de la noche del puerto de Dolores, llegando a su destino a las nueve de la mañana siguiente.

om
Luego de jugar un partido amistoso con triunfo por 3 a 2 del “Miquelerena”, se vivieron agradables
momentos de confraternidad, siendo premiado el equipo ganador con un hermoso reloj con una
estatua.

t.c
Luego del banquete, se les ofreció una sesión de biógrafo y al otro día fueron acompañados hasta
el puerto en donde se embarcaron para regresar a Dolores, quedando el “Palmirense” comprometi-
do en retribuir la visita el siguiente año. (288)

po
Sobre la lancha automóvil “Granja Timbó”, propiedad de la firma Paseyro, desarrolló por muchos
años la navegación tanto en el Río Negro como en el Río San Salvador. En el año 1920, producto de
gs
un gran temporal, el vapor “Río Negro” de la Jefatura de Policía de Soriano, al estar recorriendo las
zonas afectadas, presta ayuda a la “Granja Timbó”, ya que había garreado frente a la Isla Santiago
(Boca Falsa del Río Negro) e ido sobre la balandra “Estrella Pagés”, corriendo ambas naves grave
lo
peligro. (156)
Años después, y más precisamente en 1927, encontramos el siguiente percance, que tiene a esta
.b

embarcación como protagonista principal: “Hace poco más de cinco años, una mañana que se des-
ataba un recio temporal del sudeste, quien estas líneas escribe embarcaba en el muelle Comercio
al

(de Mercedes) en la lancha a motor “Timbó”, de la firma Paseyro de Dolores.


vi

Varios días de intensas lluvias hacían intransitable el camino a Dolores, por lo cual debimos optar por
el viaje a la vecina ciudad usando la vía fluvial.
lu

El río estaba crecido y la correntada se hacía sentir con fuerza, circunstancia, desde luego favora-
ble, puesto que mientras se navegase aguas abajo la conocida lancha, cuyo motor marino “Otto” es
f

de una regularidad admirable en su funcionamiento, encontraría grande alivio imprimiendo a la mar-


no

cha una velocidad superior a las 12 millas.


La tripulación de la “Timbó” la constituían tres hombres: un patrón, viejo lobo de río, un maquinista o
ia

“chauffeur” familiarizado con los secretos del “Otto” y un marinero, que a pesar de ser joven era ya
hombre experiente en la navegación como que había hecho numerosas veces la travesía a Montevi-
or

deo en buques de la misma firma.


Cuando llegamos, poco antes de las 12 al puerto, con el propósito de embarcarnos, gente amiga
s

hecha a las vicisitudes y “genialidades” de nuestro río, nos advirtió la conveniencia de dejar el viaje
://

para otra oportunidad. No solo las aguas ofrecían mal aspecto, sino que el mismo cielo, “sucio” y
amenazador, no prometía nada bueno así se afirmase la sudestada que hacía desfilar a anormal
tp

velocidad las bajas nubes plomizas, anunciadoras de los vientos huracanados.


Dispuestos a no oír sino al “viejo” Bautista Viurrarena, el patrón de nuestra lancha, en cuanto a la
ht

posibilidad de realizar el viaje, nos pusimos a sus órdenes abdicando toda otra autoridad sobre la
suya que en ese momento investimos de poderes dictatoriales como jefe de navío y de ruta...
Eran las 12 ya cuando largamos amarras y estalló la primera explosión del motor. Ubicados a popa,
le pedimos al “viejo” Bautista mandase disponer la mesa para el almuerzo en la cómoda bodega en
razón de que una fina llovizna empezó a hacerse sentir sobre cubierta.
En tanto la cocina de a bordo despedía ya el aroma incitante de una sopa barquera, espesa y
nutridora como una “emulsión”...
Sin novedad y afirmando la marcha, la “Timbó” empezó a deslizarse aguas abajo impulsada por su
motor y la fuerte correntada. Todo hacía presumir un viaje rápido y sin contratiempo, sino hasta
Dolores mismo, cuando menos hasta el Uruguay.
78
RIO SAN SALVADOR
Llevábamos alrededor de tres cuartas horas de navegación, cuando un amigo que con nosotros
había embarcado también, nos hace notar, asomado a la escotilla, que el cielo se ennegrece repen-
tinamente y que la cara del patrón, que ocupa el puesto junto a la barra timonera expresa visible
contrariedad. Sobre la observación del pasajero amigo, como si hubiesen sido un conjuro de pala-
bras, estalla un fragoroso trueno y se desencadena, simultáneamente un verdadero vendaval.
Estábamos a la altura de “Barrientos”. La “Timbó” comienza a sacudirse peligrosamente. Cada vez
arrecia más la turbonada que la toma de costado, la levanta como a plomo y la deja caer sobre las
aguas estremecidas en un oleaje furioso.
Todo rueda y es confusión a bordo. Cuando la proa se sumerge hasta ser barrida por las aguas, la
hélice gira entonces en el aire y el valiente motorcito “Otto” dispara produciendo un ruido como si
fuera a estallar, Los momentos son críticos. El chauffeur abandona el cuarto de máquina, el único
marinero, asido al palo grita fuertemente al “viejo” Bautista que no descuide el timón. El pasajero

y/
amigo y nosotros, asomados a la escotilla y agarrados como podemos, presenciamos la lucha...
Al fin, después de no menos de 15 minutos de verdaderas zozobras, la “Timbó” obedece de nuevo al

.u
timón y enfilado hacia la costa consigue refugiarse sobre la isla misma de Barrientos, puesto que
estaba semi sumergida debido a la creciente.

om
Recostado sobre la ramazón de un sauce vigoroso, se echó un cabo y se dio un descanso al valiente
dos cilindros que se había portado como bueno, pues de haberse detenido cuando en medio del río
culminó el momento de mayor peligro para el barco, era más que probable se hubiese tumbado o

t.c
hundido.
A pesar de la sensación de seguridad que experimentábamos amarrados al abrigo del viento, que
seguía soplando con furia, fue con verdadera alegría que al poco rato vimos avanzar hacia nuestro

po
improvisado fondeadero una quilla que surcaba veloz las aguas. Pronto conocimos al vaporcito “Río
Negro” del Resguardo, el que piloteado por el patrón de 1ª Sr. Risso, maniobró hábilmente cruzán-
gs
donos por la proa a tan escasa distancia que pudimos cambiar con él las palabras necesarias para
que nos ofreciera ayuda y nosotros agradecérsela, lejos ya del primer momento de peligro.
He ahí, nos dijimos, una resolución oportuna y un barco al servicio del Resguardo, que presta indis-
lo
cutible utilidad. El “Río Negro” siguió su marcha aguas abajo y como después lo supimos al recorrer
las costas y las islas fue prestando invalorables servicios a los isleños y montaraces, gente que como
.b

cualquier otra tiene derecho a la vida y que el Estado se preocupe y vele por su seguridad”. (106)
Con respecto al experimentado patrón don Bautista Viurrarena, podemos indicar que en diciembre
al

de 1887 contrajo enlace con Apolonia Olalde, naciendo de esta unión un hijo llamado Ricardo
vi

Viurrarena Olalde, que siguiendo los pasos de su padre, sería propietario de una empresa naviera,
la cual mencionaremos más adelante, siendo también patrón de naves como los buques a motor
lu

“Itapebi” y “Coloniense”. (356)


Para finalizar con la “Granja Timbó” debemos indicar que uno de sus tripulantes fue el Sr. Máximo
f

Doroteo Rodríguez, que más adelante lo encontraremos a bordo de la “Rubia”, cuando sufre un
no

incendio en el puerto de Salto.


Antes de culminar el 1912, el tema del cambio de lugar del muelle se diluía, pero llegaban los técni-
ia

cos que estudiarían los arreglos que era necesario realizarle. (289)
Por otra parte, se conoce la noticia de que el crucero “Montevideo” había sufrido un accidente
or

importante, trayendo preocupación a los doloreños, ya que dentro de la tripulación de esta nave se
encontraba en el puesto de cabo de cañón, el joven doloreño Francisco Mazzeo. En esta nave se
s

habían embarcado desde el año 1909, los alumnos de la Escuela Naval, estando Mazzeo entre ellos,
://

pero felizmente, llegarán noticias de que el mismo no había sufrido ningún tipo de inconveniente.
(290)
tp

Recordemos asimismo, que el vapor “Artigas” era la embarcación que en ese tiempo cumplía la
carrera del Río San Salvador, pero en Abril de 1913, se anuncia que Mihanovich lo retira del servicio,
ht

pasando a cumplir la carrera del Río Negro, enviando en su lugar al remolcador “Satélite”, el cual
despertaría profundas críticas en la población de Dolores, dada sus precarias comodidades para el
transporte de pasajeros. (296)
La prensa exigiría que el Gobierno tomara cartas en el asunto, manifestando que “la nave no tiene
un solo bote, ni un solo salvavidas”.
La presencia del “Satélite” como nave para la carrera del San Salvador, no duraría mucho tiempo,
aunque sí debemos mencionar que desarrolló una proficua actividad tanto en el San Salvador como
en el Río Negro, remolcando chatas cargadas de mercadería, tales como la “Atacama” y “Caseros”
(297). También esta nave es utilizada como escenario para una novela que se desarrolla en un viaje
realizado entre Mercedes y la Boca del Yaguarí, la cual es reproducida en (2).
79
RIO SAN SALVADOR
Por último debemos indicar que cuando Mihanovich estaba por abandonar la carrera del Río Negro,
lo que finalmente sucedió en 1930, un año antes, cuando ya se avizoraba esta resolución, la empre-
sa naviera anunciaba que sustituiría al vapor “Dorado” con el remolcador “Satélite”, aunque en
definitiva no sucedió por la queja de los mercedarios (2).
Un mes después, en Mayo de 1913, el “Satélite” es sustituido por el vapor “Dandy”, siendo descripto
éste último como “otra calamidad” (298), y solicitándole al recientemente asumido Sub Receptor de
Aduana Rafael Lema, que prohíba a la referida nave, continuar prestando el servicio que Mihanovi-
ch le había encomendado.
También el “Dandy” estaría poco tiempo al servicio del puerto
de Dolores, anunciándose en Junio, que Mihanovich pensa-
ba enviar otro vapor para seguir con el servicio (299), pero
esto no sucede, marcando de esta manera la suspensión por

y/
largo tiempo del servicio de transporte de pasajeros que ha-
cía la carrera entre Dolores y el Río Uruguay. Al igual que el

.u
“Satélite”, el “Dandy” supo navegar también nuestros ríos
departamentales, remolcando diversas chatas, cumpliendo el

om
puesto de foguista en el año 1951 el Sr. Luis Beltrán Acosta.
También en este año 1913, se producirá un accidente con la
balandra “Malvinas”, siendo denunciado este hecho por el

t.c
siguiente parte del Resguardo de “Punta de Amarillo”: “Sr.
Sub Receptor de Aduana de Dolores, Don Ricardo Viegas:
Comunico a Ud. que siendo las tres p.m. más o menos se

po
presentó a este Resguardo Don Juan Meloni, patrón de la
Balandra “Malvinas” que viene con carga de Nueva Palmira y
gs
con destino a Paysandú dando cuenta que por causa del gran
temporal hizo avería de la carga que conduce por la proa y
LUIS BELTRAN ACOSTA popa de dicho barco, así mismo perdió una tabla de la obra
lo
muerta y parte de la batería. Carga que conduce es la siguiente: 25.240 kilogramos de trigo. Siendo
imposible seguir viaje para su destino, pide haga telegrama al Sr. Luis Pérsigo, dueño de dicha
.b

carga, desgracia personal no hubo felizmente”.


En dicho parte culmina dando cuenta de los problemas de comunicación que venía sufriendo dicho
al

Resguardo: “Teléfono descompuesto no da vuelta el manubrio para que suene el timbre. Cayetano
vi

Gutiérrez”. (351)
Entrados en el año 1914, ya sin los vapores para el trasbordo en el Río Uruguay, encontramos al
lu

vapor “Comercio” ofreciéndose para el transporte de carga entre los puertos de Dolores y Montevi-
deo, siendo nombrados agentes en Dolores, Fassari Hnos.
f

Respecto al “Comercio”, mencionaremos el percance sufrido en el año 1900, que casi le costó el
no

naufragio al citado buque y que así es consignado en la prensa: “El vapor “Comercio” que salió ayer
a las 3 a.m. para Palmira y escalas,
ia

chocó con algún casco frente a San


Pedro haciendo mucha agua. El ca-
or

pitán Giuliani resolvió hacer rumbo


a la costa embicando entre San Pe-
s

dro y San Juan. El “Comercio” pidió


://

auxilio al “Golondrina II” pero esta


no lo vio y siguió viaje. Más tarde
tp

pasó el “Montevideo” prestándole


auxilio y conduciendo los pasajeros
ht

a esta ciudad. El “Comercio” llevaba


300 toneladas de mercaderías
avaluadas en $ 150.000. Han que-
dado todas con averías, pues el
agua llega hasta la cubierta. El “Co-
mercio” fue puesto a flote y condu-
cido a Buenos Aires”. (300)
Volviendo al año 1914, tenemos otro
incidente en que se involucra el “Co-
LA PROPAGANDA, 29/10/1914 mercio” y que es mencionado por el
80
RIO SAN SALVADOR
Resguardo de “Punta de Amarillo” de la siguiente manera: “En el día 23/01/1914, siendo las 9 y3/4
a.m. se presentó a este Resguardo, don Salvador Cascio, patrón de la chata argentina “Salvador
José Cascio”, quien me declaró: Que en el día de hoy, siendo próximamente las 5 y ½ a.m. en el paso
denominado “El Maragato” (km. 22 del Río San Salvador), se encontraba fondeado el vapor “Comer-
cio”, la Balandra “Teresa” y amarrado a la par de estos el Pailebot “Higuerita” y que al tratar de pasar
el declarante, con la chata de su mando, a causa de la poco agua, éste no le gobernó y que debido
a esto oprimió al Pailebot “Higuerita”, rajándole un pedazo de la borda y un barraganete, que aper-
cibido de esto, inmediatamente se trasladó al Pailebot de la referencia para informarse de los perjui-
cios ocasionados, quedando constatado que son los antes mencionados, igualmente hace constar
que al trasladarse al mencionado Pailebot, el patrón de ésta ya se había puesto en viaje para Dolo-
res, pues que, aun cuando se dio toda la prisa que el fue posible, no podía fondear hasta encontrar-
se en agua, motivo este por el cual no encontró al patrón. Atentamente. Ramón Gutiérrez – Salvador

y/
Cascio” (351)
El Resguardo de “Punta de Amarillo”, por su ubicación clave sobre el Río Uruguay y en las proximida-

.u
des de la desembocadura del Río San Salvador, tenía un importante rol de control de las embarca-
ciones que permanentemente navegaban por ambos ríos, pero no por eso dejaba de tener grandes

om
carencias para realizar su trabajo, tal cual lo demuestra el siguiente parte fechado 26/06/1917:
“…para el cumplimiento de las órdenes recibidas, tropiezo con dificultades, en primer lugar sabe el
Sub Receptor que hace próximamente siete meses el teléfono está interrumpido, y que por conse-

t.c
cuencia me es difícil comunicarme con la Sub Receptoría de Dolores y en segundo lugar que este
Resguardo carece de útiles de oficina pues con excepción de papel numerado, solo hay tinta y
plumas porque el que suscribe las costea...” (351)

po
Las carencias y dificultades en las que estaba inmerso aquel Resguardo, afectaban directamente al
personal allí asignado, y sin dudas las condiciones laborales hacían mella incluso en la salud de sus
gs
empleados, como se desprende del siguiente parte: “27/05/1917 – Señor Receptor de Aduana del
Depto. Don Manuel Laens: Habiendo transcurrido seis años que presto servicio en el Resguardo de
“Punta de Amarillo”, donde debido a las muchas humedades he contraído enfermedades como verá
lo
Ud. por el certificado médico que adjunto, solicito del Sr. Receptor o por su intermedio de quien
corresponda, quiera disponer mi traslado a un punto donde pueda atender mi quebranto de salud.
.b

Ramón Gutiérrez”. (351)


Otra muestra clara de las dificultades que afrontaba este Resguardo es el siguiente parte del 2 de
al

Mayo de 1928: “Pongo en su conocimiento (del Sub Receptor de Dolores) que este resguardo se
vi

encuentra hace días sin marineros y vea que tengo la jurisdicción de 6 leguas para vigilar por la
costa uruguaya, hasta boca del arroyo denominado Catalán y por San Salvador, 4 leguas hasta el
lu

arroyo Espinillo y me es imposible yo solo atender y vigilar. Natalio González Galarza”.


González Galarza de 54 años, había sido asignado a dicho resguardo en el año 1923, mientras que
f

producto de su reclamo, le será asignado como Guarda de 3era. Clase el Sr. Roberto Bartel, de 43
no

años de edad. (351)


La vigilancia no solo se hacía por tierra, sino que además, se efectuarán inspecciones a bordo de la
ia

lancha que tenía asignado ese punto, mencionándose en los partes diarios del año 1929, que se
dirigían hasta el paraje denominado “Banco Ruso” en el Río Uruguay, ubicándose a una distancia no
or

mayor a 45 minutos de navegación. (355)


Ilustrativo para ver las carencias que afrontaba tanto el Resguardo de Punta de Amarillo, como de la
s

misma Sub Receptoría de Dolores, son los respectivos inventarios de muebles y útiles, efectuados
://

para el Ejercicio 1920 – 21: “Sub Receptoría de Dolores: 4 escritorios, 1 silla, 1 sofá, 2 sillones, 1 silla
giratoria y 2 perchas, todo en mal estado; 1 reloj de pared, 4 salivaderas, 1 canasto papelera, 1
tp

canasto en mal estado, 1 biblioteca, 1 armario en mal estado, 1 caja de hierro en mal estado, 1
escudo de la Sub Receptoría, 1 escalera, 4 lapiceras, 3 reglas en mal estado, y sello capitanía, 1
ht

sello Sub Receptoría, 1 sello Resguardo, 1 sello bronce, 1 almohadilla en mal estado. Resguardo
Los Amarillos: 1 escritorio, 1 armario, 1 sillón y lapicera, etc. 1 bote. Las embarcaciones que pertene-
cen a Dolores y Amarillo se encuentran en tierra en este Muelle (de Mercedes), ya que fueron
traídas a fin de recabar presupuesto para efectuarle las reparaciones que necesitan” (358) El pre-
sente inventario abarca también a Mercedes, Soriano y Resguardo de Asencio, no precisándose
ningún mueble o útil en el Resguardo de Puerto Tolmo, lo que marca la precariedad en que se
encontraba dicho punto.
Volviendo al San Salvador, recordemos que con la inauguración del puente que lo cruza, acontecido
en el año 1911, más el acondicionamiento que de las rutas se iba realizando, surgía también otro
medio de comunicación y transporte que ofrecía competencia al fluvial, que por tantos años había
81
RIO SAN SALVADOR
sido el principal elemento con que contaba Dolores. Así es que fácilmente se podrían dirigir a
Mercedes y abordar allí el ferrocarril, por lo que a partir del segundo decenio del 1900 comienza a
notarse un declive en la utilización del río para el transporte de pasajeros, siendo paulatinamente
abandonado por Mihanovich, persistiendo sí la navegación destinada al transporte de mercaderías
y frutos del país.
Naves como “La Constancia”, “La Sirena”, “Irene”, “Coronel Galarza, “La Andrea”, “Electra Ema”
entre otras varias más, realizaban continuos viajes trayendo mercaderías para los comercios de
plaza y llevando la producción de granos (trigo, lino, etc.) que se efectuaba en la zona. Otra de las
tareas que persistía, era el dragado que en diversos puntos debía realizarse, ya que de lo contrario,
la navegación, pese al puerto que se había construido, no podría realizarse.
Si nos referimos a alguno de los buques que hemos mencionado, podemos decir que el patrón del
pailebot “Coronel Galarza”, don Pedro Mora, el 01/01/1896 se presenta ante la comandancia Gene-

y/
ral de la Marina, declarando: “Que el día 1 del corriente salió de Mercedes para este puerto, con
cargamento de frutos del país, habiendo navegado sin novedad hasta el día 3, que encontrándose a

.u
la altura de Santa Lucía serían las once de la noche, fue sorprendido por un fuerte viento N.N.E. con
grandes marejadas que llenaban la cubierta, haciendo sufrir mucho al buque, por lo que teme tener

om
avería en la carga y a fin de salvar su responsabilidad, formula esta declaración por ser un caso de
fuerza mayor y riesgo de la navegación. Es cuanto tiene que declarar y la firma ante mi. Pedro Mora,
Serafín Fazzio, Jefe de punto”. (301) Ya en el año 1900, se anuncia que en una escribanía de

t.c
Mercedes, se escrituraba la venta de esta nave a favor de los hermanos Agustín y Antonio Vaccaro,
quienes días atrás también habían comprado la balandra “Oriente”, nave que constaba de catorce
varas de quilla, cinco y cuarta vara de manga y cinco y media cuartas de puntal. (302)

po
TRIPULACION DEL “CORONEL GALARZA”
gs
lo
.b
al
vi

JULIO MARIA JULIO ADOLFO PEDRO OMAR HEBER


lu

SOSA VIERA RODRIGUEZ RATTARO QUINTANA GHEZZI TORRES


(MARINERO) (MARINERO) (COCINERO) (ENGRASADOR)
f
no
ia
s or
://

FRANCISCO VICENTE MARIO LUIS ENZO EVENOR


CABALLERO BARLETA TIBOUI GASPERI RUIZ GHEZZI TORRES (1)
tp

(MARINERO) (MARINERO) (MARINERO) (ENGRASADOR)


(1) Contando con solo 11 años, la autorización para embarcarse en el “Coronel Galarza”
ht

era suscrita por el Consejo del Niño de Dolores, a pedido del dueño de la empresa
naviera, Don Salvador Torres
Años después, es adquirido por Antonio Paseyro de Dolores, refiriéndose en (106) de la siguiente
manera: “El pailebot a motor “Coronel Galarza” que nos visitó días pasados contratado por la Agen-
cia Piazze y Solé para cargar mercaderías generales de esta plaza con destino a Montevideo, es
uno de los barcos del tráfico fluvial más conocido por sus excepcionales condiciones de navegabilidad.
A este respecto puede decirse que tiene su historia. Fue, en su iniciación, tan solo a vela y asimismo
era proverbial su rapidez y valentía. Cuando las tormentas hacían refugiarse en Puerto Sauce o
Colonia a los paylebots lanzados a la travesía, “El Galarza”, a todo trapo a veces, corría el temporal
82
RIO SAN SALVADOR
y marcaba record. Una vez, cuando ya había sido comprado por don Antonio Paseyro, llegó, es
cierto, casi desarbolado, pero puso poco más de 19 horas en el viaje de Montevideo a la Boca del
San Salvador. Dos veces más corrió riesgos terribles y se hundió en el Uruguay, y las dos fue puesto
a flote, tal era el cariño que le había tomado su propietario Don Antonio Paseyro. La última vez que
se hundiera hasta se utilizó los servicios de un buzo para ponérsele a flote, lo que se consiguió
después de laborioso y meritorio salvataje.
Posteriormente se le dotó de un espléndido motor sueco a fuel oil cambiándosele sus esbeltos e
inclinados mástiles, peculiaridad distintiva que lo destacaba a la distancia, por los palos mochos y
recios de los barcos que ya no necesitan del viento para navegar...
Finalmente, quédanos por expresar algo propio de su personalidad, que también la tienen los bar-
cos. Se llama “Coronel Galarza” y su mascarón de proa reproduce, fielmente, la efigie del caudillo
colorado cuando era, en efecto, tan solo Coronel del famoso 2º de Caballería destacado en Merce-

y/
des.
Cuando lo compró don Antonio Paseyro corrió en el puerto la noticia de que el mascarón volaría de

.u
su lugar y que el esbelto y lindo buque sería bautizado con el nombre de “Aparicio Saravia”... sin
embargo, no sucedió así, como es notorio, por lo que preguntado un día su propietario por un íntimo

om
miembro de la familia de don Pablo Galarza, sobre la causa de que el buque conservara el nombre
del caudillo gubernista, don Antonio Paseyro contestó rápida y cáusticamente como él solía hacerlo:
- No le he cambiado nombre porque de esa manera me hago la idea de que lo tengo a Galarza

t.c
para los mandados...
Demás está decir que la “salida” fue festejada hasta por quien inquiría la razón de ese hecho inexpli-
cable”.

po
Yendo al año 1923, llega al puerto de Dolores muy averiado, ya que producto de un fuerte temporal
pierde todo el velamen, masteleros y trinquetillas. (321)
gs
En el año 1930, es atrapado por un temporal a la altura de la Isla Martín García, obligándolo a tirar
al agua 200 bolsas de azúcar. Al referirse el patrón del barco, al difícil suceso vivido, manifestó que
nunca había tenido una situación tan desventajosa como difícil, teniendo palabras de elogio para
lo
toda la tripulación que dio prueba de valentía y que como buena supo cumplir en todos los momen-
tos de peligro con su deber. (303)
.b

En cuanto al vapor “Electra Ema”, al cual ya nos hemos referido en reiteradas oportunidades, encon-
tramos que en el Libro de Partes Diarios del Resguardo Punta de Amarillo, próximo a la desemboca-
al

dura del Río San Salvador, un parte de fecha 17/08/1918 en el que se establece que por vía telefó-
vi

nica se comunica al Sub Receptor de Dolores Héctor Scavino que ese día, a las dos de la tarde, el
marinero de ese resguardo Diego Leite había encontrado flotando un cadáver en la margen izquier-
lu

da del Río San Salvador. Recibido este mensaje, el día siguiente, concurren a ese lugar, entre otros,
el Médico de Policía de Dolores Dr. Ricardo Burghi y el Sub Receptor de Dolores Héctor Scavino, los
f

que darán sepultura al cuerpo del infortunado, redactando el siguiente parte en el libro de anotacio-
no

nes: “… se procedió a dar sepultura al cadáver del marinero del Vapor Nacional “Elettra Emma” José
Pego (sic), español de veintitrés años de edad y soltero, que pereció ahogado en la Boca del San
ia

Salvador en circunstancias que el citado vapor se dirigía de Dolores a Fray Bentos el día veintisiete
de julio ppdo. Cavóse la sepultura en la margen derecha del nombrado río, sobre la barranca del
or

establecimiento denominado “El Curupí” a una distancia aproximada de dos cientos metros de la
punta más occidental del citado establecimiento, señalándose el lugar con una cruz y para constan-
s

cia se labra y firma la presente” Siguen firmas. (351)


://

Como se verá, el desgraciado suceso había ocurrido el 27/07/1918, y recién apareció el cuerpo el
17/08/1918, por lo que con cierto “humor negro” en (305), cuando todavía no había sido encontrado
tp

el cadáver, anunció que el cuerpo había aparecido, lo que desmintió posteriormente diciendo que se
trataba de “una simple ironía periodística y nunca creímos que nuestra chacota pudiera tener tanta
ht

trascendencia”. Posteriormente agregaba el citado medio de prensa: “El asunto pues, dio lugar a
acaloradas discusiones. Alguien aseguraba que había visto “al marinero dar el último zambuyón” y
otros que estaba vivito y coleando…”
Podemos agregar también que en oportunidad de llevarse al puerto de Mercedes, a bordo del vapor
“Guanaco” en noviembre de 1927, dos guinches a vapor, fabricados por la empresa “Orenstein &
Koppel A G Dorstfeld”, los mismos fueron usados por primera vez, recién en el año 1929, cuando
debieron sacar de la bodega del vapor “Electra Ema”, 3 tractores “Suecos” para el Sr. Víctor Dupuy,
que pesaban 3000 kilos cada uno. (304)
Ya en el año 1929, esta nave se ve envuelta en una maniobra de contrabando, cuando llega a
Mercedes a descargar nafta en el muelle de la empresa Anglo Mexicam Petroleum. El maquinista del
83
RIO SAN SALVADOR
vapor Ramón Bastos, entrega dos cajones de regular tamaño a Antonio Rodríguez, quien los depo-
sita en una carretilla, cubriéndolos con astillas de leña y se dirige a un comercio ubicado en calle
Detomasi, propiedad de Pedro Caballero. Detenido Antonio Rodríguez antes de llegar a destino, se
le incautan las dos cajas, las cuales contenían 100 latas de sardinas especiales, procediéndose a
detener tanto al maquinista, como al conductor del contrabando. (106)
Quien supo ser patrón de los pailebot “Irene”, “La Constancia”, “Ana Blanca” y buque motor “Coronel
Galarza“, fue Salvador Torres Lloveras, oriundo de Dolores, nacido el 04/10/1873, siendo hijo de
Salvador Torres y Dolores Llovera.
Recordemos así mismo, que Salvador Torres junto a Ángel Celesia habían adquirido el pailebot
“Antonio Sanguinetti” en el año 1905, cumpliendo esta embarcación permanente actividad en el
puerto de Dolores, hasta que el 13/02/1917 se va a pique en el paraje Tarantanas (Río Uruguay),
“frente a la boya azul, salvándose tripulación” como reza en el parte diario de la Sub Receptoría de

y/
Soriano. (352)
Agrega dicho par-

.u
te la siguiente nota
enviada al Co-

om
mandante de Ma-
rina y Capitán Ge-
neral de Puertos:

t.c
“Habiéndose co-
municado a V.S.
por telegrama de

po
fecha de ayer, el
siniestro del
gs pailebot oriental
denominado “An-
tonio Sanguinetti”
lo
el que se fue total-
.b

mente a pique sin


poder absoluta-
al

mente salvar nada


de su cargamento,
vi

salvándose la tri-
pulación compues-
lu

ta de tres hombres
incluso el patrón.
f
no

Presentado el pa-
trón del referido
buque Sr. Tomás
ia

G. Pulido, ante
esta Capitanía a las quince horas del mencionado día, haciendo la denuncia del caso….”
or

El práctico Sr. Traverso inspeccionará el barco naufragado y partirá para Mercedes el 19/02/1917,
solicitando autorización el patrón de la nave para dirigirse también a Mercedes, lo que le es permiti-
s

do. Días después, se presentarán en Soriano los Sres. Mirasou y Seuanes, representantes del
://

Banco de Seguros del Estado, solicitando que se le efectúe un interrogatorio al Sr. Tomás Pulido,
actuación que no se pudo llevar a cabo en esa Receptoría, dado que como vimos antes, el mismo se
tp

había marchado días atrás. (352)


De acuerdo al libro de entrada y salida de embarcaciones, entre los años 1914 y 1930, pertenecien-
ht

te a los Resguardos de Punta de Amarillo y Puerto Tolmo, otras de las naves que asiduamente
llegaban a Dolores son las siguientes, estando entre paréntesis el nombre del patrón de cada una
de las embarcaciones:
Balandras argentinas “Nueva Leonora” (Salvador Meo) (Vicente Dileo); “La Federica” (Federico Telke);
“Aurora del Porvenir” (Nicolás Procovich); “Nueva Narcisita” (Armando Viurrarena); “Lipare” (Florencio
Pelayo); “Barca Grande” (Mariano Quatrochi); “En el Golfo nos Veremos” (Salvador Meo); “Graciana
Altiere” (Carlos Sartorio); “Montecristo” (Fulgencio Plot) (Federico Roberano); “Francisco Z.” (Joa-
quín Ligotti); “Ibrahin” (Mariano Quatrochi); “Joven Jorge” (Ángel Giovanetti); “El Vencedor” (Mariano
Quatrochi); “Destino del Cielo” (Pedro Arpe) (Francisco Brusco); “Dolores de Bella Vista” (Manuel
Biscay); “Josefina” (Adolfo Mirassou).
84
RIO SAN SALVADOR
Botes argentinos “Gordo” (Marcelino Cruz); “Res Non Verba” (Zenón Giordano); “Horacio” (Zenón
Giordano); “Latita” (Hilario Castro); “Amelia Miller” (Francisco Miller); “Isidora Simpática” (José Chiora);
“Romántico” (Melitón Martínez); “Pedro Ayup” (Antonio Arguindegui); “Buen Amigo” (Pastor Gaitan);
“Fue mi destino” (Juan Seguí); “Luisa la Refalosa” (Ricardo Gutiérrez); “No Tengo Otra” (José San-
tos); “Lalita” (Carlos Sartorio); “Petronila Platense” (Luciano Martínez); “De hoy en adelante nos
veremos” (Eugenio Clerot); “Monte Cristo” (Elías Nogues); “Citta de Noi” (Emilio da Silva); “Angela
Madre” (Menotti Ratti); “2º Espejo del Mar” (Agustín Basilio); “Simira” (Juan Leal); “María Juana”
(Benito Sosa); “Nuevo Verdun” (Santos Velazquez); “Primer 31” (Domingo Giordano); “Joven Venus”
(Ramón Bonet); “Bella María” (Miguel Gutiérrez); “Cóndor de los Andes” (Miguel Roble); “Olga” (José
Gulffi); “Sonriente” (Santiago Castro); “La Envidia Fuera Fiebre Todo el Mundo la Tendria” (Pedro
Castro)
Chatas argentinas “Dos Hermanos Unidos” (Agustín López); “Villa Garay” (Pedro Chaparro); “Oliva”

y/
(Pablo Vicente Presta)
Vapor argentino “Árabe” (José Mondello)

.u
Pailebot nacionales “Vértigo Uruguayo” (Carlos Ramallo); “Santa Rosa” (Nasario Delgado); “Manuel
Antonio” (Bartolo Sanguinetti); “Lipari” (Doroteo Escandell); “Miguel Repetto” (Vicente Yan)

om
Bote nacional “Don Pascual” (Miguel Puyol); “2ª Victoria” (Anselmo Correa); “Lucero” (Valentín Ca-
brera); “Josesito” (Francisco Bonomi); “Parodi” (Dionisio Vidal); “Dorsolina” (José Escandell)
Lanchones argentinos “Furiosa D” (Doroteo Cruz); “Recreo del Tigre” (Hilario Castro); “María Merce-

t.c
des” (José del Río); “Pierina Argentina” (Ernesto Labagna)
Dejando de lado las embarcaciones, y volviendo al San Salvador, encontramos que en la primavera
de 1918, se produce una nueva inundación que dará pié a que se critique la medida que el edil Sr.

po
Ramospé había propuesto, de crear un paseo público en la península.
En ese lugar se había construido una “ranchada” o “rancho de totoras”, la cual estaba completamen-
gs
te inundada, ridiculizando esta iniciativa la prensa al decir que con esa construcción “parece que se
quiere evocar o revivir los gloriosos tiempos del chiripá y la melena gaucha…”
Más adelante se agregaba: “La calle “Huevo”, cuya original denominación dejará grabado en la
lo
historia de la Comisión E. Auxiliar el nombre del laborioso edil señor Ramospé, ha quedado conver-
tida en un bañado infranqueable. Y el “caracol”, el aristocrático “caracol” que ha sido el blanco de
.b

risueños comentarios, el hazme reír de los que han visitado aquel paraje, ha desaparecido por
completo”. (307)
al

Ya en el año 1919, se produce un doloroso suceso en el puerto de Dolores, cuando estando atraca-
vi

do en el muelle el buque de Sr. Lissorio, encontrándose a bordo con el fin de hacer un paseo, varias
señoritas entre las que se encontraban las hijas del mismo Lissorio y del Sr. Buscio, la niña María
lu

Ester Buscio de 4 años de edad, hija de los esposos Buscio Lissorio, cayó al agua pereciendo
ahogada. El río se encontraba crecido y la corriente era tan fuerte, que el cuerpo fue hallado varios
f

días después, a 8 kilómetros del puerto. (308)


no

Para mediados de año, una nueva creciente alcanza importantes dimensiones en Dolores, habiendo
avanzado el río, 300 metros en calle 25 de Mayo (hoy Dr. J. B. Redruello), 200 en calle Asencio, y en
ia

18 de Julio, Soriano (hoy Iris de López Crespo) y Salto (hoy Dr. L. Carnelli), entre 300 y 400 metros,
siendo el dato más expresivo el siguiente: “Se unió el San Salvador con la Magallanes, inundando el
or

conocido Rincón de Guimera”.


Muchas casas quedaron bajo agua y en el Molino San Salvador, derrumbó una pared en donde se
s

encontraban millares de kilos de cereales sin embolsar, pero pese a todo, y demostrando la fortaleza
://

de esta industria, propiedad de Paseyro y Cía, rápidamente se puso de pie para seguir marchando
y así vemos que pronto cargará toneladas de harina, afrecho, fideos, maíz, etc. a bordo de entre
tp

otras, la lancha motor “Siempre Balear”; “Damblat”, “Timbó”, pailebot a motor “Alfredo Luciano”,
“Coronel Galarza”, “Electra Ema”, “Nueva Colomba”, etc. (311)
ht

Nuevamente la “Ínsula Barataria” (Península) quedó inundada, arrasando la ranchada de terrón y


paja que allí se levantaba, sirviendo este suceso para reiterar las críticas que se le hacían a Timoteo
Ramospé, por querer convertir la península en un paseo público, esgrimiendo los contrarios a esa
idea, que sería tirar la plata al agua, al perder todas las mejoras que se hagan ante la presencia de
una inundación.
Será en esta oportunidad, que se destacará doña Manuela Melo, al salvar a un hombre que se
ahogaba, arrojándose a nado a las aguas. La policía cuenta el caso de la siguiente manera: “El día
1º, al pretender bandear el joven Benjamín Deus la cañada “La Barra”, que se hallaba desbordada,
fue arrastrado, junto con el caballo que montaba, por la impetuosidad de la corriente, viéndose en
inminente peligro de ahogarse. Esta terrible escena la contemplaron más de 10 hombres, los cuales
85
RIO SAN SALVADOR
no se atrevieron a correr el peligro de salvar la vida de Deus. Como la mujer Manuela Melo, que
presenciaba también esta triste escena, viera que ninguno de los hombres allí presentes se anima-
ran por falta de arrojo y de valor, a poner fuera de peligro la existencia de Deus, ella sin vacilar se
aligeró de ropas y se tiró al agua pudiendo sacar a la orilla, tras grandes esfuerzos, a Deus. La Melo
recibió algunas ligeras heridas en la pierna, debido a unos alambres de púas que hay en la margen
de la cañada, y que se hallaban cubiertos por el agua”.
La prensa se hace eco de esta valiente hazaña y reclamará que se aproveche la ocasión para dar el
“premio a la virtud” que tenían establecidas tantas instituciones del país y que muchas veces se lo
dan a quien en vez de un premio, merecen un castigo.
También recordaban que “cuando había naufragado el “Colombia” frente a Montevideo, una institu-
ción benéfica le dio una medalla a un marinero que salvó a un perrito… ¡Y habían perecido, ahoga-
dos, muchos niños!” (309)

y/
La Intendencia Municipal de Soriano se haría eco del reclamo de la prensa y elevaría lo sucedido al
Ministerio de Instrucción Pública, interiorizándolo del acto heroico de la Sra. Manuela Melo. Este

.u
Ministerio en nota de fecha 27/08/1919, autorizaría a que la Intendencia entregara la suma de $ 30
(treinta pesos) a Doña Manuela Melo por salvar a Benjamín Deus de perecer ahogado. (310)

om
Para Octubre de 1919, el Consejo de Administración autorizaba el llamado para el arrendamiento del
muelle de Dolores. (312), el cual continúa con el incesante movimiento de los buques de carga,
gracias a la demanda de los comercios y a la producción agrícola de la zona.

t.c
Rescatamos del año 1920, el siguiente parte diario del Resguardo de “Punta de Amarillo” en donde
daba cuenta del percance sufrido por la balandra nacional “Carolina” de permanente actividad tanto
en el puerto de Dolores, como en los de Mercedes y Nueva Palmira: “24/09/1920 – Inspector de

po
Resguardos Don Luis Ríos Olivera: Comunico a Ud. que con esta fecha se presentó a este Resguar-
do el patrón de la Balandra Nacional “Carolina”, procedente del Salto y con destino a Buenos Aires
gs
Don Julio Echevarria, dando cuenta que en la noche del veinticuatro de esta fecha fue sorprendido
por el temporal que reinó y encontrándose en grave peligro de naufragar determinó tirar al agua la
carga que tenía en cubierta, dando cuenta que al venir a tomar puerto vio que flotaban en las aguas
lo
y en la costa de esta jurisdicción una cantidad de tablas que cree son de las que tiró al agua. De
inmediato nos trasladamos al lugar del caso, constatando que efectivamente se encontraba dicha
.b

madera en el lugar mencionado, a lo que me apresuro a llevar a su conocimiento para que Ud.
resuelva lo que crea oportuno. Atentamente. Fructuoso Maurente”. (351)
al

Ya en el año 1921, llegan noticias de que el capitán de la barca “María Madre”, Sr. Manuel Ballestrino,
vi

luego de permanecer tres meses internado en el Hospital Vilardebó, había sido embarcado rumbo a
Italia.
lu

Este viejo capitán, muy conocido en Dolores, había sufrido el embargo de su nave, cuando luego de
cargar cueros en el puerto de Paysandú, abandona los muelles, y se fondea en el Río Uruguay.
f

Dado que los exportadores vieron que la nave no partía, se dirigieron a ella y el capitán Ballestrino
no

les manifestó que no partía porque las condiciones habían cambiado, iniciándose así un tedioso
trámite legal que incluso llegó a los Tribunales de Italia.
ia

El percance sucedió en el año 1902, y en el año 1921 el capitán, con avanzado desequilibrio mental
es llevado para Italia, y recién en el año 1936 (34 años después!!!), la nave es rematada, habiendo
or

estado todo ese tiempo fondeada en el puerto de Paysandú.


Aquel porfiado italiano, que durante muchos años no había querido abandonar su barca, “iba rumbo
s

a su suelo, transformado en un enigmático soñador”. (313)


://

En cuanto a las naves que surcaban el Río San Salvador, era necesario mantenerles expedito los
pasos que fácilmente se obstruían, por lo que la draga “Res Non Verba” efectuaba continuos traba-
tp

jos de mantenimiento del cauce, hallando en uno de ellos, una calavera humana en el Paso del
Maragato. (Km. 22).
ht

En lo relacionado al muelle, se intensifica el reclamo del comercio, pidiendo que se arregle el acceso
al mismo, ya que los carros apenas podían salir entre los baches, pozos y zanjas. Buscando una
solución a este problema, elevarán una nota al Concejo Auxiliar, en donde entre otros conceptos
expresan: “la vía de acceso al muelle, desde el cruce de la calle Paysandú (hoy S. Alimundi) y
Asencio, se encuentra materialmente destrozada.”
Más adelante agregan: “Que siendo el muelle la exclusiva puerta de entrada y salida de mercaderías
para el comercio y los productos de la vasta región agrícola que circunda a esta villa, los trastornos
que el mal estado de las calles producen son de tal magnitud que resultaría ocioso y redundante en
extremo ahondar en detalles…” (314)
Recordemos así mismo, que en el año 1919, se había efectuado un llamado para la explotación del
86
RIO SAN SALVADOR
muelle de Dolores, siendo don Juan B. Piazze quien ganara el mismo. En el ejercicio de dicho arren-
damiento, solicita en el año 1922 una prórroga de dos años más, a lo cual se opondrá el despachante
de aduana Felipe Sampedro, pero dicha objeción será denegada. (315)
Otro despachante de aduana que reclamará, pero en el año 1921, será Don Ramón Erro, quien
domiciliado en Villa Soriano, elevará una nota al Sub Receptor de Aduana, fechada el 11/06/1921,
manifestando: “Me consta de una manera cierta que la mayoría de los barcos que cargan dentro del
Río San Salvador, pero en la jurisdicción de esta Sub Receptoría o sea la de Villa Soriano (Estancia
Curupí y la Virgen), son despachados por la Aduana de Dolores. Como tal proceder lesiona mis
intereses de Despachante de Aduana matriculado y patentado, vengo por medio de la presente a
solicitar a Ud. por así corresponder, que todo buque que cargue en la jurisdicción de esta Aduana,
sea obligado a despacharse en este puerto, pues no es justo ni razonable que otro despachante
ajeno a esta Aduana se absorba las pocas entradas por despachos que me corresponden legítima-

y/
mente”.
Recibido el reclamo en la sub Receptoría de Soriano, se elevaría a la Aduana de Mercedes, anexan-

.u
do un informe del cual reproducimos los siguientes conceptos: “Que el despacho de los buques que
han hecho operaciones de cargas en la margen izquierda del Río San Salvador dentro de los límites

om
de la jurisdicción de esta oficina, se ha efectuado indistintamente en la Sub Receptoría de Dolores o
en esta, habiendo notado que en estos últimos tiempos se han hecho solo en aquella oficina. El
infrascripto opina que tales despachos deben correrse ante esta Oficina y que si los patrones propi-

t.c
cian hacerlo ante aquella oficina, es debido a las ventajas que les ofrece los medios de traslación.
En cuanto a que el Sr. Ramón Erro esté matriculado como despachante, solo me consta por lo
manifestado por esa Receptoría en nota Nº 161 de fecha 29 de Octubre de 1919, y en cuanto a que

po
se haya patentado, lo ignora el que suscribe, pues en ello habrá intervenido la Oficina de Rentas a
quien compete la expedición”.
gs
La Receptoría de Aduana de Mercedes, informará en fecha 27/06/1921: “Notifíquese al Sr. Ramón
Erro que debe inscribirse como despachante o de lo contrario, le está prohibido el trámite como tal;
y en cuanto a lo demás, oportunamente se proveerá”.
lo
Corresponderá ahora informar a la Sub Receptoría de Dolores, sobre la denuncia formulada por el
Sr. Erro, manifestando en nota de fecha 02/07/1921: “Los barcos que cargan dentro del Río San
.b

Salvador, de removido, carbón y leña, abren su registro de carga en esta oficina, y cargan la mayor
parte de esta, en esta jurisdicción, y en algunos casos terminan la operación en la otra margen
al

(jurisdicción Villa Soriano), de modo que para su despacho, se tiene en cuenta que la mayor parte
vi

del cargamento corresponde a esta jurisdicción. El suscrito recuerda, sin poder precisar fecha de
esto en razón de no estar en esta oficina el archivo de la época a que me voy a referir, y que hace
lu

más o menos diez años, la superioridad dispuso que esta Sub Receptoría atendiera las operaciones
que se practicasen en ambas márgenes del Río San Salvador, en razón de las dificultades que
f

ofrecían los medios de traslación a la Sub Receptoría de Soriano y lo difícil que le era para aquella
no

oficina, atender las operaciones que se produjeran en el Río San Salvador, en la margen que corres-
ponde a la mencionada dependencia”.
ia

Recabados todos los informes, la Aduana de Mercedes, resolverá en fecha 14/07/1921: “Declárese
improcedente la queja interpuesta contra la Sub Receptoría de Aduana, notificándose al Sr. Ramón
or

Erro, luego pase al archivo”. (359)


En noviembre de 1922, se produce el corte de las riendas que mantenían la estabilidad del muelle,
s

quedando a punto de derrumbarse totalmente. (316) El Sub Receptor Sr. Álvarez, comunica en
://

forma inmediata a la superioridad el desperfecto sufrido, siendo enviado pocos días después, por
parte del Ministerio de Obras Públicas, el Ingeniero N. Seoane, para encarar los arreglos que eran
tp

necesarios.
El movimiento portuario crecía y el muelle que se había construido en madera quedaba obsoleto, por
ht

lo que comenzará a surgir la demanda de la construcción de un nuevo muelle que permita efectuar
las tareas de carga y descarga de mercadería con la normalidad deseada.
“Los guinches a mano que funcionan, son dos. Y se puede sacar en consecuencia que ellos son
medios primitivos que no admiten parangón ninguno, con la importancia del muelle doloreño”, se
expresa en (317). Luego agrega: “Cuando a los costados de éste (el muelle) atraca uno de los
vapores de carga, que comúnmente suelen arribar a nuestro puerto, se hace uso para cualquier
clase de operaciones, de los guinches a vapor del barco, que ofrecen, en primer término, la ventaja
de una menor pérdida de tiempo, y en segundo término, la de poder elevar mayor peso que los de
tierra”.
Aquel muelle era descripto como una colcha de retazos, donde los remiendos eran realizados por los
87
RIO SAN SALVADOR
técnicos del Ministerio, los que cada poco tiempo y principalmente después de las crecientes, debían
efectuarle reparaciones, asemejando a un “enfermo crónico”, criticándose la testarudez de éstos
profesionales por no proyectar un muelle nuevo y seguir invirtiendo en una obra que a toda luz
mostraba que sería efímera. También se sumaba al deterioro y por ende a las críticas, el edificio de
la aduana, construcción reciente pero que ya demostraba profundos problemas constructivos.
Si bien se esgrimió que el problema de la Aduana radicaba en que los suelos no eran aptos para
esas construcciones, igualmente seguirán las críticas, ya que edificios linderos que llevaban más de
30 años de construidos y muchas inundaciones sufridas, no mostraban el grado de deterioro de esta
nueva edificación en la que tantos técnicos oficiales habían participado. (318)
En Mayo de 1923, llegará a Dolores y visitará el muelle el Consejero Nacional Federico Fleurquin,
quien había sido propulsor no solo de la obra del puerto sino también del puente que atravesaba el
San Salvador, siendo acompañado por el sub director de la Oficina Hidrográfica Ing. Félix Bruno,

y/
quien luego de inspeccionar el estado en que se encontraba la obra expresaría que: “siendo tan solo
por el momento en estado de derrumbe, un tramo de aproximadamente 25 metros, no es solución ir

.u
al abandono de una obra del Estado que exigió una abultada suma de dinero, como parece que
constituye la aspiración de los elementos que constituyen el Concejo Auxiliar de Dolores, por lo que

om
lo más conveniente es hacer la compostura inmediata del actual muelle”, echando así por tierra la
idea de que se construyera uno nuevo, pero agregando al menos que se reconocía que la capaci-
dad del mismo no era suficiente para el movimiento portuario que allí se daba, instando a que se

t.c
tramite la ampliación del mismo “en el paraje que se ha dado en apellidar el puerto viejo”. En cuando
al edificio de la Aduana, indicaría que los informes realizados eran exagerados y que solo estarían
afectadas una o dos piezas. (320) Efectuado el llamado para realizar la refacción de la Aduana, será

po
el constructor Edmundo Souterás, de proficua actividad en la ciudad de Mercedes, quien tendrá a
cargo dichas obras. (329)
Pese a todos estos
inconvenientes, el
gs
movimiento portua-
lo
rio era permanen-
.b

te, llegando entre


otros los buques
al

“San Juan Primiti-


vo” y “Juana Ma-
vi

ría”, el pailebot
“Oriente”, el
lu

pailebot “Orlando”,
el vapor boliviano
f

JULIO CESAR TORRES OSCAR ARNOLDO BERNARDINO MAURICIO


no

“Inca”, pailebot “La


PELOLLI MOLINA SANDOVAL AMACORIA
Constancia” e
(MARINERO) (APRENDIZ DE MAQUINISTA) (MARINERO)
“Irene”, “Coronel
BUQUE A MOTOR PAILEBOT
ia

Galarza”, balan- BUQUE A MOTOR


“SAN JUAN PRIMITIVO” “SAN JUAN PRIMITIVO” “LA CONSTANCIA”
dras “Nueva
or

Leonora”, “Granja
Timbó”, “Malvinas”
s

e “Ida”, pailebot
://

“Siempre Balear”,
algunas consigna-
tp

das para el Agente


Sr. Sampedro y
ht

otros para la Agen-


cia Piazze.
Recordemos que
el Sr. Felipe
Sampedro, había
ELBIO EMILIO GERARDO TOMAS
sido patentado
PINI GATTI FIORITTO SAINT ESTEVEN MELENDRES ZABALA
como despachante
(MARINERO) (MARINERO) (MARINERO)
de Aduana en la PAILEBOT LANCHA
LANCHA
Sub Receptoría de “LA CONSTANCIA” “GRANJA TIMBO” “GRANJA TIMBO”

88
RIO SAN SALVADOR

ALEJANDRO ARMANDO DAVID PABLO ALBERICO GABRIEL

y/
OJEDA ARNALDI FRANCO CAIMI ARIZZI
(MARINERO) (MARINERO) (MARINERO)

.u
BUQUE A MOTOR BUQUE A MOTOR PAILEBOT
“BELLA REGINA” “BELLA REGINA” “IRENE”

om
t.c
po
gs
lo
.b

ANTONIO RAMON JOSE HECTOR LUIS MARIA


BARBAJELATA
al

MASSANET MAGALLANES PEREYRA


(MARINERO) (MARINERO) (MARINERO)
vi

PAILEBOT PAILEBOT PAILEBOT


“IRENE” “IRENE” “IRENE”
lu

Dolores en el año 1919. (319)


f

Haciendo un pequeño alto para


no

referirnos al vapor “Inca”, po-


demos indicar que el mismo
pertenecía a una casa bolivia-
ia

na de Puerto Suárez, habien-


do sido adquirido en el año
or

1923 por la Casa S. Battestin


y Cía. (de permanente activi-
s

dad en el puerto de Dolores).


://

(328) Será éste también el va-


JOSE FRANCISCO por que usará el Club Nacio-
tp

AMACORIA nal de Fútbol de Dolores, cuan-


(MARINERO) do organizó la excursión para
ht

BALANDRA “IDA” visitar Gualeguaychú. La par-


tida se efectuó a las 23 horas del sábado 27 de octubre de
1923, siendo despedidos por el estruendo de las bombas y las
estrofas del Himno a la Bandera, iniciándose un viaje en donde
predominaban las charlas amenas y la alegría de los 200 pasa-
jeros, la cual se vio disminuida cuando a las 2 de la mañana SELLO DEL CONSULADO
una molesta lluvia los alcanzó. DE URUGUAY EN
A las 8 de la mañana del domingo 28, llegaban a Gualeguaychú GUALEGUAYCHU
en donde fueron recibidos por un numeroso grupo de gente,

89
RIO SAN SALVADOR
mientras la banda musical de Dolores entonaba las estrofas de los himnos uruguayo y argentino.
Luego de desembarcar, se organizó una excursión hasta el domicilio de Serafín Rivas, cónsul del
Uruguay en esa ciudad, donde fue saludado por José B. Correa, en nombre de todos los excursionis-
tas.
Posteriormente y luego del almuerzo de camaradería, se desarrolló el partido de fútbol entre Nacio-
nal de Dolores y Juventud Unida de Gualeguaychú, igualando en dos tantos por bando. Llegadas las
21 horas el “Inca” parte rumbo a Dolores, siendo afectuosamente despedidos por los anfitriones.
(332)
En el año 1921, junto a otras embarcaciones más, formó parte de los festejos del carnaval en Merce-
des, conformando un “corso veneciano” que desfiló por el Río Negro, llevando a bordo decenas de
personas entre las que se encontraba la “Banda Magliaca” que con su música alegraba aquella
fiesta. (156)

y/
Esta nave estuvo durante muchos años prestando servicio tanto en el puerto de Dolores como en el
de Mercedes, y así la tendríamos en el año 1894, cargando 2600 bolsas de trigo del Sr. Luis Segun-

.u
do Mouriño, para transportar a Buenos Aires (329). Volviendo al año 1923, en momentos que el
vapor “Inca” navegaba desde Carmelo a Montevideo, chocó contra posiblemente un cuerpo muerto,

om
lo que le produjo un rumbo de relativa importancia que inundó una de las bodegas, obligando a la
tripulación a trabajar empeñosamente para que la nave no se hundiera. (330)
También en aquel año 1923, los comerciantes de Dolores se dirigirán a la Compañía Navegación

t.c
Argentina (ex Mihanovich, quien en 1919 había resuelto retirarse a los 72 años de edad (2)), solici-
tando se instale nuevamente un vapor que navegando en forma regular por el San Salvador, hiciera
combinación con los del Río Uruguay y no depender de los vapores que actualmente lo hacían, los

po
cuales no tenían un itinerario marcado, sino que lo hacían cuando había flete. Este petitorio final-
mente es denegado, levantando duras críticas en la prensa doloreña, quien con razón, sentía que el
gs
gobierno uruguayo no daba la protección que Dolores merecía, para obligar a que la empresa navie-
ra atendiera a un puerto que superaba notoriamente en movimientos de carga y descarga al de
Mercedes.
lo
Recordaban asimismo cuando años atrás, estando aún don Nicolás Mihanovich, había retirado el
vaporcito que hacía el trasbordo, luego de un duro cruce con su agente en esta localidad, el cual
.b

desagradó mucho al empresario, determinando que jamás volvería a mandar sus vapores al puerto
de Dolores.
al

“El agente de la compañía entre nosotros, señor Podestá, se dirigió en oportunidad a la Empresa,
vi

solicitando se aplazara por un tiempo el retiro del vaporcito, en virtud de tener compromisos contraí-
dos con varios comerciantes para la carga de harina y otros productos. La contestación que recibió
lu

el Sr. Agente fue esta: “Recibí carta, va maquinista, entregue vapor”. (323)
Recordemos que fue por 1913 que se retiró al vapor “Artigas” que desde hacía años cumplía el
f

servicio de transporte de pasajeros y carga haciendo el trasbordo en el Río Uruguay, enviando en su


no

sustitución primero al remolcador “Satélite” y luego al remolcador “Dandy”, ambas naves de muy
malas condiciones para ese servicio y las cuales estuvieron poco tiempo en esa función, quedando
ia

por lo tanto obligados los doloreños a viajar a Villa Soriano, para tomar el vaporcito de la carrera del
Río Negro para hacer luego el trasbordo en la Boca del Yaguarí con los vapores del Río Uruguay.
or

Cabe mencionar que además de toda la molestia de tener que viajar por tierra hasta Villa Soriano, se
sumaban cotidianos malos momentos que se producían al querer abordar el vaporcito del Río Ne-
s

gro, como el que seguidamente encontramos en (352): “Soriano, 02/09/1918 – Señor Capitán Gene-
://

ral de Puertos: Cumplo con el deber de llevar a conocimiento de Ud. que en la noche del 1º del
corriente, siendo las 17,30, hora en que llega a este puerto el vapor nacional “A.B.C.” que hace la
tp

carrera en el Río Negro de la ciudad de Mercedes a la boca del Yaguarí donde efectúa el trasbordo
a los paquetes de la Compañía Argentina N. Mihanovich, tocando en este puerto donde recibe los
ht

pasajeros de Dolores y esta Villa, reinando en el día y hora citada un fuerte viento del Sud, siete
pasajeros salieron en dos botes con ánimo de tomar el vapor los que con bastante dificultad debido
al oleaje que el fuerte viento levantaba, pudieron aproximarse a diez metros del vapor que se encon-
traba anclado, en cuyo momento levantó anclas y siguió viaje dejando a los dos botes a la merced de
su difícil situación los que con grave peligro de las vidas pudieron arribar a una isla que existe a
inmediaciones de este puerto y donde en hombros de los boteros bajaron a tierra y se trasladaron a
esta Villa.
Esta Capitanía no podía prestar el auxilio, debido a que con la oscuridad de la noche no podía saber
lo que ocurría donde el vapor se encontraba, también a que carece de falúa, pues la que tenía esta
Capitanía está completamente deteriorada.
90
RIO SAN SALVADOR
Como estos hechos pudieren repetirse si no se toma una medida que lo impida, llevo el caso ocurrido
a su conocimiento suplicándole quiera V.S. aconsejar temperamento que esta Oficina debe observar
a fin de evitar males mayores en lo sucesivo. Saluda. Rafael Lema”.
En Dolores, veían en aquella decisión de Mihanovich (pese a que ya no estaba en la empresa) de no
enviar nunca más un vapor a este puerto, el motivo por el cual no se daba lugar al reclamo, agregan-
do que sí se le enviaba a Mercedes, cuando el puerto de la capital departamental “no puede compa-
rarse ni remotamente con el de Dolores, ni como centro comercial, ni como punto de embarque de
pasajeros, como evidencia la estadística y lo comprueba el hecho de que atiendan nuestra necesi-
dades fluviales unas cuantas empresas particulares que encuentran siempre carga para sus vapo-
res”. (324)
Otro reclamo que se hará oír en esos días, era la necesidad de un nuevo dragado del río, ya que
aproximándose la época de exportación de la producción agrícola, la navegación se veía dificultada

y/
con la formación de bancos de arena que obstaculizaban el tránsito, máxime con naves completas
de carga.

.u
Durante el mes de Noviembre de 1923, habrá distintos rumores con respecto al requerido servicio de
transporte regular que querían los habitantes de Dolores que se estableciera en el Río San Salva-

om
dor. Por un lado, la prensa de Mercedes, ante el rumor de que se retiraría el vapor que hacía la
carrera por el Río Negro, informa que luego de realizar las averiguaciones correspondientes, la
empresa naviera había manifestado que no solo no retiraría el vapor del Río Negro, sino que ade-

t.c
más colocaría otro en el San Salvador.
Por otro lado la prensa de Dolores, mientras tanto, hacía hincapié en la negativa que ya habían
recibido a su petitorio e incluso, cuando el Diputado Dufour se comunica con el Concejo Auxiliar de

po
Dolores, informándole las gestiones que venía realizando para instalar un vapor, y que las mismas
tendrían resultados favorables siempre y cuando el comercio e industria de Dolores se comprome-
gs
tiera a darle carga de ida y de vuelta, la prensa contestaría que si esas eran las condiciones, segui-
rían sin vapor para el transporte de pasajeros y correspondencia, ya que actualmente se tenía
compromiso con los vapores de las empresas de Battestin y Fassari y Daneri, las cuales prestaban
lo
un muy buen servicio a precios razonables. (325) (326)
Un nuevo naufragio se produce el 12 de Diciembre de 1923, cuando la balandra nacional “Joven
.b

Luisito” que venía con carga de harina, y producto de una gran tormenta que la azotó, se fue a pique
en aguas argentinas en el paraje llamado Ñancay, siendo denunciado este hecho ante el Resguardo
al

de Puerto Tolmo, por parte de su patrón Don Bernardino Herrero, no teniendo que lamentarse des-
vi

gracias personales. (351)


Ya finalizando el año 1923, se tiene conocimiento de que el pailebot “Guardia Marina”, luego de
lu

cargar carbón mineral en Dolores y viajando rumbo a Montevideo, encalla en las rocas de la isla
“López” (Colonia), acudiendo en su auxilio el buque motor “Rubia” (de trágico final años después), la
f

cual no pudo impedir que la nave se perdiera, debido a la gran cantidad de agua que penetró por los
no

rumbos que sufrió el casco. (327)


Otra embarcación que sufrirá serio percance será el yate argentino “Emma”, en el que viajaba el Dr.
ia

Pacheco de Buenos Aires, junto a su señora esposa, tres hijos pequeños y dos mucamas.
En momentos en que navegaba frente a “Los Amarillos” (en el Río Uruguay y próximo a la desembo-
or

cadura del Río San Salvador), explotó el carburador del motor, propagándose rápidamente el fuego
por toda la nave. Un buque que pasaba por el lugar, recogió a los desafortunados navegantes,
s

transportándolos hasta Fray Bentos.


://

Al lugar del siniestro asistió el Sub Receptor de Mercedes Sr. Santini y el guarda Della Santa, no
haciéndolo el personal ni de la Receptoría de Villa Soriano ni de Dolores, por carecer de medios
tp

para poder hacerlo. Como lo manifestaría el periódico “¡Todo un colmo!” (333)


Siguiendo con distintos incidentes que afectaban a las embarcaciones que navegaban la zona, tene-
ht

mos a la ya mencionada balandra nacional “Granja Timbó”, cuyo patrón, don Bautista Viurrarena
denuncia en fecha 31 de Octubre de 1924 ante el Resguardo de Puerto Tolmo, que estando fondea-
da en la boca del San Salvador, “fue atacado de un ataque desconocido el Sr. Eduardo Rodríguez
Blanco, creen era un síncope”, dirigiéndose de inmediato rumbo a Dolores. (351)
Aquel año 1924 se había iniciado con el anuncio de que se había elevado al Parlamento un proyec-
to de ley que habilitaba al Consejo Nacional a destinar los dineros necesarios para realizar las
reparaciones que el edificio de la Sub Receptoría de Dolores necesitaba.
Por lo pronto, en el mes de Marzo de ese año, esta misma Sub Receptoría llevará adelante el remate
del lanchón argentino “Argentina Valiente” y algunas mercaderías, decomisadas tiempo atrás. (367)
En contraposición a las exportaciones record de cereales con destino a la Argentina que lograban
91
RIO SAN SALVADOR
los productores y barraqueros, la situación de la navegación estaba complicada, tanto por la falta de
dragado, como por el estado precario del muelle, el cual si bien ese año había sido reparado, ya
mostraba igualmente algunas riendas cortadas, maderamen viejo que resultaba inservible y una
granza blanca que formaba el terraplén de acceso que nunca se afirmaba, y que a la menor lluvia se
convertía en una senda intransitable para carreros y cargadores.
“Entendemos que el muelle no tiene ya remedio posible. Hay que abocarse de una vez a la construc-
ción de un murallón de piedra y de una plaza bien empedrada, sino se quiere tirar dinero a la calle
como se esta haciendo en la actualidad“. (368)
El año 1925 se inicia con muy buenas perspectivas para la actividad fluvial, ya que la producción de
la zona era abundante, pero con el temor de que las empresas navieras no quisieran atender el
puerto de Dolores, debido a que se corría mucho riesgo de quedar varados por la formación de
bancos de arena en algunos pasos. Igualmente las perspectivas eran tan buenas que incluso el

y/
diario “El Telégrafo“ de Paysandú así lo expresaría: “Sabido es que la localidad de Dolores es uno de
los principales centros comerciales de los departamentos del Sur de la República. Próximamente se

.u
embarcarán con destino al puerto bonaerense cinco mil toneladas de trigo y lino, pero sin embargo
dentro de poco esa cifra será superada con creces“. (369)

om
Pero no solamente la actividad económica encontraba su desarrollo en el Río San Salvador, también
la actividad social y más precisamente la deportiva, cuando en Febrero de 1925, el profesor Hércu-
les Fá, patrocinado por la Comisión de Educación Física de Dolores, brindaría cursos de natación en

t.c
la playa de la península, contando con 24 alumnos de entre 10 y 17 años. (370)
En cuanto al mentado puerto de Dolores, un nuevo proyecto surge al respecto, presentado en esta
oportunidad por el Dr. Rodolfo Schekleton Ubiría, diputado batllista de Soriano.

po
El Dr. Schekleton, en fecha 07/07/1925, presentó en la Cámara de Diputados el siguiente articulado:
1º) Destínase de rentas generales hasta la suma de ciento veinte mil pesos para la ampliación del
gs
puerto de la ciudad de Dolores, en cuya ampliación está comprendido la construcción de muelle de
piedra; avenidas directas de acceso al puerto; construcción de rambla; determinación de su zona de
acción; dragado de los pasos del río San Salvador. 2º) Destínase de rentas generales hasta la suma
lo
de veinte mil pesos para la construcción dentro de esa zona portuaria, de una depósito para frutos
del país, en el cual los agricultores, mediante una comisión que fijará el Poder Ejecutivo, depositarán
.b

sus frutos para la venta. 3º) El Poder Ejecutivo determinará previo los estudios del caso, los límites
que comprenderá la zona industrial del puerto de Dolores, de modo que el embarque de frutos se
al

practiquen con un mínimo costo.


vi

De la exposición de motivos para fundamentar su proyecto, podemos rescatar los siguientes con-
ceptos: “Dolores es quizás el puerto cerealista más importante del suroeste de la República y acrece
lu

su prestigio por el desenvolvimiento extraordinario de la agricultura, y una mayor división de la tierra


(reciente fraccionamiento de los campos de La Concordia) que trae como consecuencia inmediata la
f

intensificación de los cultivos y por lo tanto la mayor producción. Es además, por su situación geo-
no

gráfica, el centro de una gran zona de comercio, y el único puerto de embarque de todos los frutos
de la región, que van directamente a Buenos Aires“.
ia

También agregó a su exposición de motivos, varios datos estadísticos, en donde mostraba que
desde Julio de 1924 a Mayo de 1925, habían cargado en ese puerto un total de 54 buques, condu-
or

ciendo 8.700.000 kilogramos de trigo y 32 buques, conduciendo 7.860.000 kilogramos de lino. En


cuanto a mercaderías de removido, habían entrado 319 buques y salido 311. (371)
s

El año 1926 se inicia con la llegada del vapor “Braga”, de matrícula argentina, siendo uno de los
://

vapores de mayor tonelaje que hasta ese momento había llegado a Dolores, cargando de los seño-
res Calcagno Hnos. y Barraca Artigas, 500 toneladas de cereales, con destino Buenos Aires. (373)
tp

Días después, llegará el buque a motor “Canalejas” de la Agencia Passano y consignado a la Agen-
cia Sampedro. Este buque, con una capacidad de transporte de 110 toneladas, sería instalado en la
ht

carrera entre el puerto de Dolores y el de Montevideo, siendo la antes mencionada Agencia Sampedro,
la encargada en Dolores de atender todo lo referente a esta nave. (374)
Ya en el mes de Febrero y estando de recorrida el personal apostado en Puerto Tolmo, encuentran
en el paraje denominado “La Viga”, en la costa del Río Uruguay, a la Balandra “Pepito”, cuyo patrón
Don Tomás Gato informa que yendo cargada de harina de trigo y maíz, con destino Fray Bentos, los
fuertes vientos lo habían obligado a echar la carga al agua, dado que se le había abierto un rumbo
en el casco, corriendo peligro de irse a pique. Con respecto al personal asignado a Puerto Tolmo, en
el mes de Marzo, el marinero Simodocio Saldain es encontrado muerto a unos 100 metros de la
casilla, producto de haberse suicidado pegándose un tiro en la sien con la carabina Nº 3 que dicho
resguardo tenía en su poder. (351)
92
RIO SAN SALVADOR
Otro hecho de sangre producido, será del que seguidamente transcribimos el parte diario ubicado
en (351): “Resguardo Puerto Tolmo, Setiembre 19 de 1926 – Sr. Sub Receptor de Aduana de Dolo-
res Don Dulcineo Álvarez: Pongo en su conocimiento que el día de la fecha, al aprender la canoa
argentina que se encontraba dentro de esta jurisdicción, con el nombre de “Tomacita”, tengo cono-
cimiento que la tripulaba el individuo Joaquín Simón, quien dice que dio muerte de un tiro en el día de
la fecha a Catalino Altamiranda”.(351)
Otro aspecto a destacar, será la inundación que se produce en el mes de Agosto y que ocasionará
algunos deterioros en la zona costera, ameritando la publicación del siguiente artículo, relacionado
a la construcción que unía la península con la costa, la cual sin duda no contaba con la aprobación
de al menos, parte de la prensa: “Las aguas del San Salvador, que no las van con los lujos de la
miseria ni con las burradas de la Comisión Auxiliar, saliendo de madre, en un arrebato de justa
indignación (el San Salvador tiene aguas que saben indignarse) se han llevado la “pasarella Schweizer”

y/
al fondo del lecho de su cauce...” (372)
La “pasarella Schweizer”, como irónicamente se la llamaba, era un terraplén engransado que unía lo

.u
que era la isla con tierra firma, convirtiendo a la primera en la actual península, mientras que el Sr.
Schweizer, era el presidente de la Comisión Auxiliar de Dolores, siendo bautizada por tal motivo con

om
su nombre. Hoy en día, esa obra, ya sólidamente construida, tiene oficialmente el mismo nombre
que, popular e inicialmente se le había dado.
Por otro lado, en ese mismo año 1926, llegan noticias de que la Dirección de Hidrografía, a través del

t.c
Ing. Alejandro Rodríguez, gestor de importantes obras de canalización en el Río Negro (2) (156),
tenía ya casi terminados los estudios para la construcción del reclamado puerto con muros de hormi-
gón y la instalación de guinches a vapor. (334)

po
En cuanto a los guinches a vapor, el mismo Ing. Rodríguez, al referirse a estos aparatos para el
puerto de Mercedes, informará en 1927 que dado que la corriente eléctrica diurna quedaría estable-
gs
cida recién a mediados de 1928, enviaría en forma transitoria dos guinches a vapor, los que luego
que se pudieran colocar los eléctricos, serían trasladados el puerto de Dolores. (361)
Los guinches a vapor llegan a Mercedes, en noviembre de 1927, a bordo del vapor “Guanaco”,
lo
teniendo las siguientes características: poder de dos toneladas con un radio de acción de 6 metros,
y reduciendo el radio de acción de los elevadores, tendrán un poder hasta de seis toneladas. (362)
.b

Recordemos que estos guinches solo fueron usados en ocasión de bajar unos tractores del vapor
“Electra Ema” en el año 1929, llegando en setiembre de ese año a Mercedes los guinches eléctricos
al

que allí se ubicarían, estableciéndose que una vez se instalaran, los guinches a vapor serían lleva-
vi

dos a Dolores. (363)


Recién en Abril de 1930, llega a Mercedes, procedente de Salto, el electricista Emilio Luchetti, quien
lu

se encargaría de realizar las instalaciones eléctricas necesarias para los guinches, pero pese a ello,
demorarían varios meses más en ponerse en funcionamiento, surgiendo reiteradas críticas que
f

solicitaban la puesta en funcionamiento de los mismos, y el retiro de los guinches a vapor, que
no

seguían estando en Mercedes, ubicados en la terminación de calle Brasil (hoy Cassinoni).


Para colmo de males, en el año 1932, llegan dos guinches más al puerto de Mercedes, a bordo del
ia

buque a motor “Libia”, siendo los mismos de una capacidad de hasta 500 kilogramos y para mover a
mano. (364)
or

Toda esta situación provocará que en Mayo de 1932 intervenga el diputado Sr. Eduardo Víctor
Haedo quien en las Cámaras expresará: “En el puerto de Mercedes hay desde hace cinco años,
s

cuatro hermosos guinches, dos a vapor y dos eléctricos, que han costado en total, más de $ 60.000.
://

Los cuatro guinches no han sido utilizados una sola vez (hacemos la precisión que los guinches a
vapor fueron utilizados una vez como lo indicáramos anteriormente) y solo han sido movidos cuando
tp

alguna creciente del río Negro ha amenazado llevárselos. De tal manera que no presentan ningún
servicio en esa localidad, estando, podría decirse, lamentablemente abandonados. Por su parte el
ht

puerto de Dolores adquiere cada vez mayor importancia, llegando a ser el primer puerto cerealista
del interior de la República. Como está necesitado de guinches para poder hacer mejor y más rápi-
das las operaciones de carga y descarga, solicitaría que se pasara la versión taquigráfica de mis
palabras al señor Ministro de Obras Públicas, a fin de que se arbitrara la solución tendiente a instalar
por lo menos dos de estos guinches que están en el puerto de Mercedes, en el puerto de Dolores.
Es lo que quería decir”. (365)
Finalmente en el mes de Noviembre de 1932, se produce el siguiente llamado por parte de la Direc-
ción de Hidrografía: “Licitación N° 306 – Llámese a licitación pública para el trasporte de uno de los
guinches a vapor del Puerto de Mercedes al Puerto de Dolores.
Pliego de Condiciones en la Dirección de Hidrografía, calle Colón 1418 y en la oficina de Mercedes.
93
RIO SAN SALVADOR
Se abrirán las propuestas el día 05/12/1932 a las 10 horas. Montevideo, Noviembre 18 de 1932”.
(366)
Dado que el primer llamado no tuvo éxito, en Diciembre de 1932 se efectúa un segundo llamado
(Licitación Nº 307), del cual surgirá como ganador para realizar dicho trabajo, la empresa del Sr.
Santiago Formento, el mismo que en ese entonces venía efectuando los trabajos de ampliación del
muelle del puerto de Dolores, construyendo en cemento, la parte que quedaba del antiguo muelle de
madera. (375)

y/
.u
om
t.c
po
gs
lo
.b

VISTA DE LOS DOS GUINCHES A VAPOR CUANDO AUN ESTABAN EN EL PUERTO DE MERCEDES
al

El Consejo Nacional de Administración, en el mes de marzo de 1933 acepta la propuesta del Sr.
vi

Formento y en la relación de asuntos despachados por el Presidente de la República con el Ministe-


rio de Obras Públicas que se transcribe en (376), se destaca que se aprobó el contrato que se había
lu

celebrado entre la Dirección de Hidrografía y el Sr. Santiago Formento para el desarme, transporte
y montaje de un guinche a vapor del puerto de Mercedes al de Dolores, por la suma de $ 745,00.
f

Las obras en el puerto van quedando culminadas y así ya se anuncia que a la brevedad se habilita-
no

ría el nuevo muelle de hormigón que sustituiría la parte


del antiguo muelle de madera que aun quedaba. (377)
ia

El tema del guinche, también tendrá su irónico eco en la


prensa local, por lo que en (378) encontramos el siguien-
or

te comentario:
“Se rumorea que Don Perico no la acierta en el Guinche;
s

y tendrá que renunciar. Renunciando Perico, el puesto


://

de Guinchero lo llenaría el hijo mayor de uno de los que


más cincha por el gobierno reconstructivo.
tp

Entonces Perico, que hace tanto tiempo desea trabajar,


y que, como Secretario del Club, no puede quedar afue-
ht

ra, iría a ocupar un puesto que se crearía expresamen-


te para él, en el mismo Muelle.
Como decimos en el título son rumores, pero no está
lejos que ellos se confirmen con los hechos, ya que es-
tas bellezas, han dejado de ser fenómenos... ”
Por otro lado, en (379) se publica lo siguiente: “El guinche
del puerto de Dolores había también tenido su historia
VISTA ACTUAL DEL GUINCHE A VAPOR en el régimen de la Dictadura anterior.
LLEVADO A DOLORES DESDE Este era un guinche viejo, que estaba arrumbado en el
MERCEDES EN EL AÑO 1933 puerto de Mercedes, y al que le faltaban para su funcio-
94
RIO SAN SALVADOR
namiento una tercera parte de sus piezas. Los situacionistas tenían la necesidad de pagar un voto y
los “servicios de un compañero” con plata del estado, y ¡zas! tras de huronear y huronear para
enjaretarle al pobre pueblo un sueldo más en el presupuesto, descubrieron que en el Puerto de
Mercedes había un guinche. Le dieron trámite al asunto, y cuando el nene estaba asomando la
cabeza, vino el 31 de Marzo... (Cabe indicar que en esa fecha se produjo el golpe de estado que dio
el electo presidente Gabriel Terra, disolviendo el Poder Legislativo y la parte colegiada del Poder
Ejecutivo, el Consejo Nacional de Administración). Las autoridades aduaneras solicitaron después la
provisión del cargo y este se llenó y cuando todos ignorábamos que el guinche estaba en estado de
no andar por falta de piezas, etc., un representante del viejo régimen, que a pesar de esto sigue
cobrando mesada del gobierno de “facto”, nos entera el sábado de la Historia del Guinche. Resulta
ahora que el guinche no sirve, y critica claro el nombramiento este, en momentos en que el gobierno
hace economías.

y/
Ellos mismos se encargan de descubrir el desgobierno y la política desquiciante con que precipitan
al país a la bancarrota económica el régimen de las familias y los “compadres”. El guinche había

.u
tenido también su historia. ¿Porqué no la sacaron a luz antes del 31 de Marzo? Entonces no, porque
servía para cumplir con un compromiso de la política de toma y daca”.

om
Pese a todos estos comentarios, en Noviembre de 1933 se publica en (380) una nueva relación de
los asuntos tratados por el Presidente de la República y el Ministro de Obras Públicas, destacándose
que: “Se recibe definitivamente de los trabajos de montaje de un guinche a vapor en el puerto de

t.c
Dolores, cuyo desarme y transporte desde Mercedes fue contratado con el Sr. Santiago Formento.”
Si bien este trabajo llega hasta el año 1930, igualmente avanzamos unos años más para abordar el
tema del guinche del puerto, y aprovechando la mención del año 1933, haremos referencia a un

po
hecho que tiene profunda relación con la historia del puerto de Dolores y del nombre de la cañada
en que se ubicó, la “Cañada Contreras”.
gs
Comúnmente los nombres de los parajes tienen su origen en sucesos o familias que allí acontecie-
ron o vivieron y así es que no es extraño encontrar que justo en el lugar en que se ubicaba la
mencionada cañada (luego rellenada), el 29 de Junio de 1933, cumpliría 115 años doña Petrona
lo
Contreras, quien vivía junto a sus hijos en una casita ubicada en calle Soriano (hoy Iris de López
Crespo) casi Tacuarembó (hoy Antonio Paseyro), “cerca del muelle, en el viejo barrio que la vio
.b

crecer”. Pensemos que Dolores se radica en ese lugar en 1801 y doña Petrona nace en 1818,
siendo en ese momento un testigo viviente de casi la totalidad de la historia del pueblo.
al

Habiendo sido madre de siete hijos, había sufrido el fallecimiento de cuatro de ellos, estando acom-
vi

pañada en ese momento por Pascual, Dorotea y Ángela, teniendo además 21 nietos, 15 bisnietos,
6 tataranietos y 3 choznos. (381)
lu

Volviendo al año 1926, significativo son los datos estadísticos que surgen del movimiento portuario
de Mercedes y Dolores, entre las fechas 1 de Enero y 30 de Abril de 1926, los cuales marcan que:
f

Mercedes - Importación: 3511 toneladas - Exportación: 2298 toneladas


no

Dolores - Importación: 2015 toneladas - Exportación: 10208 toneladas


Resultan así casi cinco veces más importantes las exportaciones de Dolores en cuanto a las de
ia

Mercedes, y las importaciones, tomando en cuenta la población de una y otra localidad, son propor-
cionalmente mayores también las de Dolores en relación a la capital departamental. (360)
or

Iniciado el año 1927, tendremos un mes de marzo caracterizado por naufragios. El primero, si bien
no se produce en el Río San Salvador, si afecta a la empresa de Fassari y Daneri, muy ligada al
s

puerto de Dolores, llegando a destinar incluso en el año 1929 al vapor “Don Rafael” para la carrera
://

entre este puerto y Montevideo.


El naufragio al que nos referimos fue sufrido en este caso por el vapor “Don Francisco” en el Río de
tp

la Plata, al sur de la boya de Pavón, cuando venía cargado con madera desde Paraguay. En dicha
catástrofe perecieron ahogados el Capitán Vicente Castelli, el Comisario don Emilio Risso, el maqui-
ht

nista José Mayans y el marinero don José Rabín. (382)


Como veremos más adelante, José Mayans Ferrer, posiblemente familiar del maquinista del vapor
“Don Francisco”, será el patrón por varios años de la embarcación doloreña “Don Luis Piazze”.
El otro naufragio si ocurrió en el Río San Salvador y más concretamente, en el puerto mismo de
Dolores.
La nave afectada fue el vapor nacional “Mascota”, de la firma Fernández y González de Montevideo,
que había arribado el 18 de Marzo al puerto de Dolores a las 19 horas, consignado a la Agencia del
Sr. Juan B. Piazze, a los efectos de cargar 400 toneladas de cereales de la Barraca Calcagno Hnos.
A las 3 de la mañana del día 19, arde en llamas junto al muelle, explicando su maquinista Sr. Juan
González lo sucedido, de la siguiente manera: “Que había notado la existencia de fuego a bordo a
95
RIO SAN SALVADOR
las 3 más o menos, constatando enseguida que aquel se producía en el departamento de máquinas,
en la parte que queda debajo del camarote del capitán, al que dio aviso enseguida. Que el personal
de a bordo había pernoctado todo en el buque a pesar de que algunos marineros habían bajado a
tierra regresando a la 1, más o menos. Que no tenía idea de como se inició el fuego ni de las causas
que originaron el siniestro. Que no había sereno a bordo anoche”.
Por otro lado, el capitán del vapor, el alemán Rodolfo Sachase, en su declaración ante las autorida-
des portuarias, manifiesta que sí había sereno esa noche, y que el mismo era el marinero José
Testón, y que al ser avisado que había fuego a bordo y una vez constatada la existencia de él y las
proporciones que tenía, había dispuesto se le hiciera un rumbo en el plan del casco, para producir
su hundimiento, alejándolo igualmente del muelle portuario.
Al momento del incendio, se encontraban también amarrados al puerto los buques “Don José”, “La
Brisa”, “Comercio de Montevideo”, “Don Pedro”, “Leona” y “La Constancia”, estando los dos últimos

y/
con carga completa de cajones de nafta, y por tal motivo se los retiró enseguida del lugar.
Según (383), el vapor “Mascota” era el antiguo vapor “Salus”, construido hacía unos 30 años en la

.u
Escuela de Artes y Oficios, casco de madera, de 500 toneladas, y cuyo valor era de unos 35.000
pesos, estando asegurado en 22.000 pesos por la Compañía Escandinava, de la que era agente en

om
Dolores el Sr. Juan B. Piazze.
El vapor “Salus” ya lo habíamos nombrado cuando en el año 1910 llegaba para hacer la carrera
entre Dolores y Montevideo. Luego, en 1912 había sido adquirido por Federico Bozzo y Cía., para

t.c
seguir con ese servicio y llegar incluso hasta Buenos Aires.
Cabe agregar que había pertenecido también a Federico Bozzo una chata llamada coincidentemente
“Mascota” y que como lo mencionamos en su momento, en el año 1900 junto a otras naves, procedió

po
al salvataje de una embarcación naufragada en la Isla Martín García. En definitiva, la nave naufraga-
da en el año 1927 es el vapor “Mascota” y no la chata de su mismo nombre.
gs
Volviendo al incendio, luego de producirse y a raíz del rumbo abierto, la nave se hunde en la costa
del muelle de embarques, (384) causando algunos perjuicios para la navegación de otras naves en
esa zona, como veremos más adelante.
lo
Producido el suceso, el diario radiotelefónico “El Informativo”, que se trasmitía por medio de L O X,
Estación Radio Cultura, informará sobre esta noticia, pero a juicio de la prensa de Dolores, en una
.b

manera un tanto exagerada, ya que afirmaba que en el incendio se había perdido no solamente la
nave, sino además, todo el cargamento.
al

La exageración consistía en que la embarcación no tenía carga alguna, al haber llegado horas atrás
vi

en lastre. (385)
Pasado este percance, llegan en Junio buenas noticias, al procederse a la apertura de las propues-
lu

tas recibidas en el llamado efectuado para la construcción del nuevo puerto de Dolores.
A esta buena noticia, se le suma que en julio de 1927 es nombrado Agente Marítimo en la ciudad de
f

Dolores, al activo Despachante de Aduana Sr. Felipe Sampedro, quien en esos días viaja a Buenos
no

Aires y se entrevista con el Directorio de la Compañía Argentina de Navegación N. Mihanovich. (386)


En su calidad de agente de esa empresa en Dolores, logra que en breve tiempo se comience con un
ia

servicio de transporte de pasajeros y cargas generales de Montevideo a Dolores y de Dolores al


litoral, contándose a tales efectos con la chata “Atacama” que en sus bodegas podía recibir 70
or

toneladas y por su poco calado resultaba ser una embarcación adecuada para la navegación del río
San Salvador. La “Atacama” trasbordaría con el vapor “Eolo”, en la boca del Yaguarí, y sería remolcada
s

hasta el puerto de Dolores los días sábados por el vapor “Yaguarón” que hacía el servicio entre el
://
tp
ht

VAPOR «YAGUARON»

96
RIO SAN SALVADOR
puerto de Mercedes y el Yaguarí,
manteniendo también el “Yaguarón”
su itinerario establecido con este
puerto. (2)
Finalmente en Agosto de 1927 es
inaugurado el servicio, volviendo a
tener Dolores la posibilidad del
transporte de pasajeros desde su
propio puerto, el cual como vimos
antes, no lo tenía desde el año
1913, en que había sido sustituido
el vapor “Artigas”, primero por el

y/
remolcador “Satélite” y luego por el
“Dandy”, siendo éste último retira-

.u
do definitivamente en Junio de aquel
año. (387)

om
Este adelanto, muestra la importan-
cia que tenía el puerto de Dolores,
al cual se le reestablecía la carrera

t.c
por el San Salvador de una embar-
cación que actuara en combinación
con los grandes vapores del Río

po
Uruguay, asegurándose un viaje por
semana y prometiéndose que si el
mismo tenía el apoyo necesario, se
ampliaría a dos veces por semana.
gs
Además, debemos agregar la inmi-
lo
nente construcción de un nuevo
muelle de concreto, que complemen-
.b

tara al deteriorado muelle de made-


ra.
al

Con motivo de la inauguración del LA PRENSA, 06/08/1927


vi

vapor a Dolores, la Agencia Parma de Montevideo, envía al comercio local la siguiente circular: “Me
es muy grato el comunicarles a Uds. que la Compañía Uruguaya de Navegación Ltda. ha resuelto
lu

que desde el 1º de Agosto haga escala en ese Puerto de Dolores el vapor nacional “Eolo”, con
salidas fijas de este, los días Viernes a fin de favorecer al comercio de esa plaza.
f

Como cargador de dicha Compañía y habiendo cooperado para que la misma hiciera tocar el vapor
no

en ese puerto, por creer de una zona de gran actividad y progreso, espero de Uds. su concurso a fin
de que contando con el apoyo de Uds. pueda interceptar para que también toque ese puerto el
ia

vapor con salidas fijas de este los días Lunes, y de esa manera contarían con dos salidas semanales
fijas.
or

El vapor con salidas los días Viernes de este puerto, entregaría las cargas allí los días Lunes y de
esta forma, Uds. podían contar que necesitando mercaderías las recibirían el día exactamente fija-
s

do.
://

El flete es de $ 3,09 la tonelada con una gran rebaja como la de los demás puertos en la base de
carga, lo que creo muy conveniente.
tp

Contando con la cooperación de Uds. y viendo la conveniencia en el transporte rápido de las merca-
derías, espero sean Uds. unos de los favorecedores recompensando de esta forma el esfuerzo de la
ht

citada Compañía. Luis Parma”. (387)


Con todo el movimiento fluvial que se venía realizando en la zona de influencia del Río San Salvador,
llegarán algunas noticias no tan buenas como por ejemplo la necesidad que tuvo el vapor “Santo
Tomás” de embicar en la costa de la Estancia “La Concordia”, próxima a la desembocadura del San
Salvador, a tres chatas que remolcaba, cargadas con 750 vacunos. El vapor y las chatas navegaban
por el Río Uruguay, rumbo al frigorífico Liebig`s de Fray Bentos, cuando un temporal los acechó,
teniendo que embicarse las chatas en la costa y bajar el ganado a tierra firme. (388)
Volviendo al puerto, conforme se esperaba el inicio de la ampliación y construcción del muelle de
concreto, surgiría el reclamo de los comerciantes para que se efectuaran los arreglos pertinentes al
antiguo muelle de madera que igualmente permanecería, elevándose una nota al Presidente del
97
RIO SAN SALVADOR
Consejo Nacional de Administración, Dr. Luis Caviglia, en fecha 15/10/1927, expresando entre otros
conceptos lo siguiente: “Los trabajos de ampliación del muelle del Puerto de Dolores han sido al fin
iniciados para contemplar las exigencias, cada vez mayores del tráfico fluvial que por él se efectúa.
No quedaría satisfecha esa finalidad ni contemplados los intereses de la producción local, si al
terminarse las obras de ampliación, la inutilización del antiguo muelle que es de madera y está casi
inservible, restase al tráfico portuario una extensión de zona operable igual a la que se libraría al
servicio. No habrá pues tal ampliación del Puerto de Dolores si no se procede a la restauración de su
viejo muelle de madera”. (389)
Queda claro entonces que la obra que se efectuaba como ampliación del puerto era agregar al
muelle de madera un nuevo muelle de concreto. El antiguo muelle de madera sería sustituido en
1933, siendo encargado de dicha obra el constructor Santiago Formento, como lo mencionamos al
tratar el tema de la grúa.

y/
Llegamos al año 1928 y se anuncia que la Agencia Marítima de Juan B. Piazze había sido designada
como Agente en Dolores de la conocida empresa de vapores de Montevideo de los Sres. Piñón y

.u
Cía., ampliando de esta manera la oferta de barcos para el transporte de mercaderías con destino a
Montevideo, Buenos Aires y el litoral. (390)

om
Por otro lado, se acrecentaban las críticas a la decisión de la Comisión Auxiliar de invertir fondos en
la construcción de la rambla y de la antes mencionada “pasarella”, cuando a uno pocos metros de
ésta se encontraba el muelle de madera en estado calamitoso, siendo prioritario para la prensa el

t.c
arreglo del mismo, antes que la ejecución de las obras que se realizaban.
Llegamos a Junio del 1928 y llega una buena noticia a Dolores, ya que la Compañía Argentina de
Navegación Nicolás Mihanovich y su Agente en Dolores Sr. Felipe Sampedro, anuncian la llegada del

po
vapor “Heraldo”, para sustituir el servicio que se venía dando desde Agosto del año 1927 con la
chata “Atacama” remolcada por el vapor “Yaguarón”, y en combinación con el vapor “Eolo”. Como
gs
dato anecdótico mencionaremos que el vapor “Eolo” naufragaría tres meses después, o sea el 19 de
Setiembre de 1928 en el km. 227 del Río Paraná, mientras que el vapor “Yaguarón”, que en ese
tiempo venía cumpliendo la carrera del Río Negro entre Mercedes y la Boca del Yaguarí, sería
lo
retirado definitivamente de esa labor a principios de 1929.
El “Heraldo” contaba con una capacidad para 500 toneladas de carga, y cumpliría el itinerario salien-
.b

do todos los viernes de Montevideo, haciendo escala en los puertos de Carmelo, Nueva Palmira y
llegando a Dolores los lunes, ganando con este cambio en tonelaje y en la eliminación de los trasbordos,
al

principalmente en la mercadería que remitía Dolores a Montevideo que era en un 90% de los casos
vi

de cereales. Cuando se enviaba o recibía mercadería a través de la chata “Atacama”, la misma


debía ser trasbordada en el Río Uruguay, al o del “Eolo” y ahora con el “Heraldo” iría de puerto a
lu

puerto directamente. (391)


El 30 de Junio de 1928 ya se publica la mercadería que había traído el vapor “Heraldo” en su primer
f

viaje, iniciando así sus travesías entre Dolores y Montevideo.


no

Otra de las naves que cumplía esa labor, pero para la firma Paseyro y Cía. era el buque a motor
“Coronel Galarza”, del cual anuncian en (392) que había cambiado su agente en Montevideo, pa-
ia

sando de ser el Sr. Luis Parma, a ser el Sr. Antonio Dana, ubicado en calle Colón 1466 de la ciudad
capital.
or

Como hemos visto a lo largo de este libro, Dolores estuvo siempre en la justa demanda de mejoras
para su pujante pueblo e industrias, logrando después de mucho pedir, que se le fuera dando res-
s

puesta y concretando obras. Muestra clara de esta “historia”, es el siguiente artículo periodístico:
://

“Hace cincuenta o sesenta años vino a Dolores un Presidente de la República, cuyo nombre no
recordamos y no viene al caso. Fue gentilmente recibido por el pueblo y agasajado por el vecindario.
tp

Después de los consabidos homenajes, el Presidente visitó la Sub Receptoría de Aduana. Se encaró
con el Sub Receptor y le interrogó:
ht

- ¿Qué necesita para su Oficina?


- Un reloj, contestó el Sub Receptor.
Pasó el tiempo. Pasaron muchos años y el reloj no vino.
Después de varios lustros, vinieron dos Ministros de Hacienda. Primero uno. Después otro. Y el Sub
Receptor todavía clamaba por el reloj... Hasta que uno de ellos cumplió, y el reloj se encuentra aun
prestando servicios en la Sub Receptoría.
Algo parecido a lo del reloj, ocurre cuando vienen a Dolores los Consejeros Nacionales.
Vino Narancio: se le pidió el arreglo del muelle. Después vino Julio Ma. Sosa, se le pidió lo mismo.
Vinieron los señores García Morales y Fleurquin. Le pidieron lo mismo. Vino el Ministro de Hacienda
Dr. Minelli y le pidieron lo mismo. Y al cabo de algunos años se consiguió con tantos pedidos, lo que
98
RIO SAN SALVADOR
se habría conseguido con uno o dos.
Si el vecindario, el municipio y todas las entidades locales, hubieran aprovechado la estada de estos
hombres de gobierno para otras cosas, es muy posible que ya se habrían obtenido algunas otras
mejoras para Dolores, como ser: Aguas corrientes, edificios públicos y carreteras en las zonas agrí-
colas.
Filosofía práctica: Las obras del muelle están iniciadas y algún día han de terminarse. Mocionamos
para no hablar más del aspecto del muelle cuando vengan los Consejeros Nacionales”. (393)
Recordamos que el Presidente de la República a que se hace referencia en el artículo es el General
Máximo Santos, en visita de la que hicimos referencia en este libro y por otro lado el reloj que se
menciona, también figura en el inventario de la Sub Receptoría de Dolores del año 1920 que
transcribimos anteriormente.
Siguiendo con el año 1928, llega en el mes de Agosto una nueva excursión proveniente de la Argen-

y/
tina. En esta oportunidad provenían de los clubs “Artigas” y “Sportivo Palermo” de Buenos Aires,
estando en Dolores los días 25 y 26 de Agosto.

.u
Al llegar al muelle, a bordo del vapor “Pampero”, una gran concurrencia se acercó a recibirlos y
luego los acompañó hasta el local del Concejo Auxiliar, en donde se les sirvió un refresco.

om
Luego de pasar dos días de franca camaradería, los visitantes parten rumbo a Buenos Aires, siendo
despedidos por una numerosa concurrencia, la que alcanzó a unas 200 personas que saludaban
con pañuelos, siendo afectuosamente respondidos por las manos de los excursionistas.

t.c
El “Pampero” parte, tomando diversas tomas fotográficas el Sr. Basilio Martínez de toda la estadía de
los visitantes, tanto de la formación de escolares, el desfile militar, el pic-nic, el partido de fútbol y la
llegada y partida del vapor. (394)

po
Llegamos a Noviembre de 1928, y recién allí se comenzarían las tan mentadas obras de ampliación
del puerto, debido a que las crecientes que había sufrido el Río Uruguay, habían mantenido perma-
gs
nentemente crecido al San Salvador y por eso el inicio de la obra se había aplazado. (395)
Ya en el año 1929, y concretamente el 10 de Marzo, siendo las 10 a.m., se presenta en el Resguardo
de Punta de Amarillo el patrón del pailebot nacional “Eolo Uruguayo”, don Pedro Franco, quien
lo
denuncia que en la noche del día 9, siendo las 23,30 horas, estando fondeado con cargamento de
miel en el paraje denominado con el mismo nombre que el resguardo, fue embestido por la chata
.b

Nacional “Serbia”, en lastre, quien venía a remolque del vapor “Dalmacia”, ocasionándole varias
roturas. (355) Don Pedro Franco, también fue patrón de otras naves como por ejemplo: pailebot
al

“Res Non Verba” y los buques a motor “San Juan Primitivo” y “Bella Regina”.
vi

Además se produce un nuevo naufragio en el puerto de Dolores. En este caso es la chata “Concep-
ción”, que en el mes de abril de ese año se va a pique amarrada al muelle y cargada de cereales
lu

para la firma Calcagno Hermanos. (335) Sucedido el naufragio, el Concejo Auxiliar reclamará pocos
días después al Consejo Nacional de Administración, que se tomen medidas tendientes a eliminar el
f

obstáculo que significaba la embarcación hundida, derivándose al Ministerio de Obras Públicas el


no

referido trabajo.
Por otro lado, el 26 de abril la Sub Receptoría comunica al Sr. Felipe Sampedro, representante de la
ia

Compañía Uruguaya de Navegación, que no se le autorizaba a que desarbolase la “Concepción”, “…


debiendo proceder a su salvataje o al abandono ante esta Capitanía…”. Por este motivo, cinco
or

operarios que habían llegado desde Carmelo para desarbolar la nave, debieron retirarse sin poder
hacerlo. (353)
s

En el mes de julio, llega a Dolores el Ingeniero Ferrería Brugulat, anunciando que en breve llegaría
://

la máquina que se utilizaría en la extracción de los cereales que permanecían en las bodegas de la
chata “Concepción”. Según se anunciaba, la extracción se realizaría mediante un tubo que uniría la
tp

Cañada Contreras (lugar donde estaba la chata) con el San Salvador, en donde su ubicaría la
“máquina chupadora” que pasaría los cereales de un cauce a otro. (336)
ht

La tarea se inicia en el mes de Julio de 1929, extrayéndose los cereales de las bodegas mediante la
“máquina chupadora”, para ser arrojados en el San Salvador, cuyas aguas, en su descenso, los
arrastrarían hacia el Río Uruguay. Finalmente, el 17/07/1929, la chata “Concepción” es puesta a
flote, eliminando de esta manera ese obstáculo que representaba para la libre navegación en el
puerto doloreño. (337)
Ya un par de años atrás, se había hundido también en el muelle, el vapor “Mascota”, lo que provocó
que culminada la ampliación del puerto en el mes de Agosto de 1929, según lo comunicado al Minis-
terio de Obras Públicas por parte del sobrestante Sr. Elbio Ramos García, surgirán los reclamos
para que se efectúen trabajos de dragado de los bancos de arena que se habían formado a conse-
cuencia del tiempo que aquella nave estuvo a pique en ese lugar. (338)
99
RIO SAN SALVADOR
El movimiento del puerto era intenso y así Agencias como la de Ricardo Viurrarena Olalde, dispon-
drán de permanente servicio de buques a motor que unían Montevideo con Dolores, siendo estas
naves “Feliz Fortuna” y “Feliz Juanita”.
ALGUNOS DE LOS TRIPULANTES DEL “FELIZ FORTUNA“

y/
.u
om
ARMANDO JOSE BLAS MIGUELANGEL MANUEL
GONZALEZ GARCIA IGLESIAS IARAVIDE DOMINGUEZ GARIBOTO
(MARINERO) (MARINERO) (MARINERO)

t.c
Por otro lado, la Compañía Nacional de Transpor-
tes Marítimos, de Fassari y Daneri de Montevideo

po
(la cual sufriría la quiebra en el año 1933 siendo
embargados los buques “Constitución” y “Comer-
cio Montevideo” (396)), establece un itinerario fijo
gs
entre los puertos de Montevideo y Dolores, para su
vapor “Don Rafael”, el cual saldría de Montevideo
lo
todos los Sábados, llegando el Domingo a Dolores,
de donde saldría el Lunes en la mañana con desti-
.b

no Montevideo.
El Agente de esa empresa sería el Sr. Juan B.
al

Piazze. (339)
vi
lu

LA PROPAGANDA, 26/01/1929
f
no

Para conocer algo más las características del movimien-


to portuario de Dolores, reproducimos la siguiente nota
realizada por la Receptoría de esta localidad el 21/02/
ia

1929, con destino Capitanía General de Puertos: “En


este puerto y en sus adyacencias se embarcan, espe-
or

cialmente cereales y ganados con destino a Buenos Ai-


res. Que efectivamente es cierto que los remolcadores
s

argentinos que traen chatas son entradas a puerto por


://

el remolcador uruguayo “Falucho” y por el vapor de igual


bandera “Dorado” de la Compañía Uruguaya de Nave-
tp

gación. Que no es cierto que en este puerto no haya


ningún buque de bandera uruguaya que pueda atender
ht

el servicio de remolques, por cuanto hay en este una


lancha uruguaya denominada “Rubia” (de triste final al JUAN ALBERTO
año siguiente) apta para dar remolque, servicio que hace LAURO
con las chatas similares a las de la Compañía Argentina (MOZO)
de Navegación, siendo propietario de esta lancha, Don VAPOR “DON RAFAEL”
Juan B. Piazze, vecino de esta ciudad”. (353)
Cabe agregar que el motivo de este informe, era dar respuesta a una nota que había presentado la
Compañía Argentina de Navegación (Mihanovich).
Ampliando el anterior informe, en fecha 22/05/1929 la Sub Receptoría de Dolores envía el siguiente

100
RIO SAN SALVADOR
parte: “Efectivamente en este puerto no entran remolcadores extranjeros remolcando lanchas, que
con excepción de algunos buques argentinos – los menos – desde muchos años a esta parte, los
cereales de exportación salieron siempre de este puerto en buques de bandera uruguaya; que hay
elementos nacionales de remolque en este, que son las lanchas nacionales “Granja Timbó 1º” de la
razón social de Sucesión de Paseyro y Cía. y la lancha de igual bandera “Rubia” de la Agencia
Marítima Juan B. Piazze, que igual servicio de remolque le prestan en este puerto a las chatas y
lanchas argentinas y de la Compañía Uruguaya de Navegación que vinieran a cargar cereales de
exportación, el vapor nacional “Dorado” y el remolcador de igual bandera “Falucho”.

y/
.u
om
t.c
po
gs
lo
.b
al

VAPOR “DORADO”
El personal que prestaba servicio en el puerto de Dolores se conformaba de los siguientes funciona-
vi

rios: Guardas de 3era. Clase Juan Campodónico, Eduardo Bértola, Roberto Bartel (que en 1929
sería enviado al Resguardo de Punta de Amarillo) y David Olivera Padilla; Guardas de 2da. Clase
lu

Fernando Pedrozo y E. Rivara, a los que debemos sumar el Sub Receptor D. J. Álvarez. (353)
f

En cuanto a las obras que en el muelle se realizaban, la Sub Receptoría informará de la siguiente
no

manera en parte de fecha 05/09/1929: “A muy corto plazo (dos meses) más o menos, el puerto de
esta localidad contará con un muelle que medirá 227 metros 60 centímetros de largo, con una
explanada para operaciones de igual dimensiones, con un ancho de 21 metros, quedando disponi-
ia

ble contiguo a este muelle una parcela de terreno de 227 metros 60 centímetros de largo por 21
or

metros de ancho, de modo que, si la explanada de que dispondrá el puerto para operaciones a
pesar de su larga extensión y ancho, se cree insuficiente, con hacer un pequeño desmonte en la
parcela de tierra que he mencionado se obtendría una explanada de operaciones de 40 metros de
s

ancho, más o menos, por el largo total de muelle y con esto sería suficiente para llenar todas las
://

necesidades, sin ir a la totalidad del terreno perteneciente a la Aduana; fundo esta opinión en que
durante el tiempo que se ha trabajado en un muelle de 100 metros con una explanada de 15 metros
tp

de ancho, a pesar de lo reducido de todo esto, ningún buque por falta de explanada perdió de
trabajar ni tampoco sufrió interrupción alguna la entrega de mercaderías de modo que, con la am-
ht

pliación del muelle y explanada actual, las operaciones podrán desarrollarse perfectamente bien.
Las calles de acceso al muelle, una vez habilitada la ampliación de éste, son tres, a saber: Salto (hoy
Dr. Lorenzo Carnelli), Soriano (hoy Iris de López Crespo) y 18 de Julio y podría decirse cuatro, si el
Concejo Auxiliar de esta ciudad dispone la apertura de la calle Circunvalación (hoy Gral. Fructuoso
Rivera), costado norte, que desde hace mucho se encuentra cerrada. En cuanto al ensanche de las
calles 18 de Julio y Soriano a costa del terreno de esta Aduana, es posible que en otra época, en la
calle 18 de Julio, cuando no se contaba con la ampliación del muelle y otra calle más de acceso al
mismo, hubiera dado resultado, pero en la actualidad, no se cree de necesidad esto y mucho menos
en la calle Soriano, por cuanto el ensanche de esta no llegaría al muelle, por encontrarse de por

101
RIO SAN SALVADOR
medio, el edificio de esta Sub Receptoría, el cual habría que demoler para este efecto. En cuanto al
asomo del verdor exuberante de forraje de avena que han visto los señores miembros del Concejo
Auxiliar de esta ciudad, en el predio de la Aduana, éste, esta destinado a forraje del caballo de que
dispone esta Sub Receptoría y la verdad es señor Receptor que, es preferible ver el asomo del
verdor de este forraje en un predio, que a conservarlo en completo estado de abandono, imitando
así el estado de las calles, plazas y otros paseos públicos de esta ciudad”. (353)
Iniciado el año 1930, se reiteran los reclamos para que se drague el río frente al nuevo tramo del
muelle recientemente construido y que el mismo sea habilitado a la mayor brevedad. El Concejo
Auxiliar, vuelve a enviar un telegrama al Ministerio de Obra Pública, centralizando su pedido de
dragado, en la eliminación del obstáculo dejado en el fondo del río al procederse a la extracción del
casco del vapor “Mascota”, ido a pique frente al tramo del nuevo muelle.
Todos estos reclamos se potenciaban por el mal estado en que se encontraba la empalizada del

y/
muelle viejo, en donde los carros podían atravesar el mismo a través de solamente un senda de 6
metros de ancho, ya que el resto de la empalizada era un barrial intransitable y lleno de zanjones.

.u
(340)

om
t.c
po
gs
lo
.b

NUEVO PUERTO DE DOLORES (LA VOZ DE SORIANO, 17/03/1930)


al

En medio de la construcción del muelle nuevo, las críticas al mal estado del muelle viejo y los recla-
mos de dragado, llega un accidentado y trágico mes de Febrero de 1930.
vi

Por un lado, al estar de recorrida en la costa del San Salvador el Guarda de la Receptoría de
lu

Dolores Sr. Natalio González Galarza, cae en una zanja y se fractura la pierna, por lo que de inmedia-
to fue atendido por el Dr. Ariosto Grezzi quien dispuso que fuera hospitalizado. (397)
f

Por otro lado, llega una noticia que entristeció a la población de Dolores y más precisamente a todos
no

aquellos relacionados a la navegación del Río San Salvador, al conocerse que en el puerto de Salto
había sufrido un incendio el pailebot a motor “Rubia”.
ia

Esta nave, de 22 tonelada, tenía como patrón a Don Luis Piazze,


viejo marino y vecino de Dolores, el cual era muy apreciado por
or

ser un hombre honesto, trabajador y de correctos procederes.


La nave “Rubia”, enrolada en la ciudad de Dolores, era un barco
s

nuevo, de hierro, que en la tarde del 12/02/1930, se encontraba


culminando la operación de carga en el muelle de Salto, de don-
://

de partiría con destino al puerto de Mercedes, llevando 700 cajo-


tp

nes de nafta Ritfield, pero en ese momento, una gran explosión


seguida de un importante incendio afectó gravemente a la em-
ht

barcación. La explosión atrajo a muchos pobladores de la ciudad


y los bomberos debieron de trabajar por más de tres horas para
extinguirlo. La explosión se produjo cuando al encender el sople-
te para calentar la bocha (sistema de uso de los motores a petró-
leo), operación practicada por el maquinista Máximo Doroteo
Rodríguez, los gases del combustible fueron encendidos con el
fuego del soplete debido al intenso calor que reinaba en ese mo-
mento, debiendo Rodríguez arrojarse al agua y nadar hasta el
muelle para salvarse, siendo igualmente trasladado hasta el Hos- MAXIMO D. RODRIGUEZ
pital atento a las quemaduras que había sufrido. (MAQUINISTA)
102
RIO SAN SALVADOR
Además del Capitán Piazze y el maquinista Rodríguez, la tripulación la completaba el marinero Guillermo
Acosta, que logró escapar por el muelle, sano y salvo. Previendo que el fuego tomara otras embar-
caciones se retiraron de su lado el vapor “Surubí” (embarcación que como vimos antes, supo ser
contratada por doloreños y mercedarios para distintas excursiones) y el vapor “Don Andrés” que
tenía a bordo 3.000 cajones de nafta.
Luego de 3 horas de trabajo por
parte de los bomberos, luchando
con llamas que alcanzaban mu-
chos metros de altura, se logró
echar a pique a la “Rubia”, opera-
ción que provocó el desplazamien-
to de nafta incendiada en la su-

y/
perficie del agua, la que impulsa-
da por el viento propició un princi-

.u
pio de incendio en los muelles y
en dos embarcaciones de Mihano-

om
vich, pudiéndose controlar estos
pequeños focos.
También quedaron a flote muchas

t.c
latas de nafta que incendiadas se
iban dispersando por el Río Uru-
guay a causa del viento, llegando

po
algunas incluso prendidas al puer-
to de Concordia, mostrando la ima- INCENDIO DE LA “RUBIA”
gen de una “conmovedora hoguera dispersa en el río”.
gs
Lamentablemente quien no aparecía era el capitán Luis Piazze, habiendo visto los marinero del
vapor “Don Andrés” que al momento de la explosión un hombre había sido despedido al agua y por
lo
lo tanto se buscaba afanosamente su cuerpo, pero sin resultados positivos. Recién al otro día se
.b

encontraría su cadáver, junto a una de las vigas de madera del muelle, a pocos metros del lugar del
suceso, presentando la fractura del cráneo y grandes quemaduras, dejando por lo tanto el siniestro
al

el doloroso saldo de la muerte del patrón del barco, doloreño proveniente de una familia de profun-
do arraigo en esa ciudad. Las crónicas de la época señalan que al patrón del barco se le había
vi

avisado previamente del peligro de esa maniobra, a lo que contestó “no hay peligro de incendio,
porque siempre se hacía lo mismo”.
lu

El cuerpo del Piazze sería traído a Mercedes a bordo de la lancha “Esperanza”, recibiéndolo, al igual
que en Dolores, con profundo pesar de parte de sus poblaciones, que reconocían en el patrón de la
f
no
ia
s or
://
tp
ht

RESCATE DE LA “RUBIA”
103
RIO SAN SALVADOR
“Rubia” un hombre laborioso que había logrado formar un hogar muy respetable y apreciado. En los
últimos días del mes de Febrero, sería sacada a flote la embarcación, dando fin a este trágico
suceso. (341) (342) (343) (344)
La nave, al mes siguiente es llevada a Mercedes, quedando anclada en el muelle “Comercio”, hallán-
dose totalmente desmantelada, pero su casco, que era de hierro, estaba sin desperfecto alguno,
habiendo estado los trabajos de salvamento a cargo del Sr. Antonio Solé. A pesar del tiempo transcu-
rrido, se encontraron en la bodega, 348 cajones de nafta de los 700 que componían la carga. (398)
Tiempo después, la esposa del malogrado Piazze, Doña Sofía Risso de Piazze, se presenta ante el
Sub Prefecto del Puerto de Dolores, en fecha 25/04/1935 y solicitará: “… quiera disponer se informe
al pie de la presente, como de su difunto esposo a trabajado en el buque a motor de bandera
uruguaya “Rubia” como Capitán, desde el año 1928 a 1930”.
El Sub Prefecto Domingo Larramendi, certificará en fecha 10/05/1935: “Que de la revisación practi-

y/
cada en los libros de entrada y salida de buques llevados por esta Sub Prefectura, en el mes de
Febrero del año 1928, hasta el día 5 del mes de Febrero de 1930, se encuentran registradas las

.u
entradas y salidas del B/Nal. “Rubia”, figurando como patrón, Don Luis Piazze y como asignación “A
la parte”. (353)

om
Mencionaremos así mismo que Luis Piazze y Sofía Risso habían contraído matrimonio el 17/06/1886,
en ceremonia realizada en la casa de la novia. El Juez de la Villa de Dolores, acompañado de los
testigos Don Ambrosio N. Solari, Don Octavio Ramospé, Don Ernesto Piazze y Don Juan Trivelloni,

t.c
inició la ceremonia a las 19,30 horas, siendo recordada como una “imponente ceremonia civil”. Lue-
go de ese acto, ingresó el cura párroco Marcos V. de Bergareche y efectuó la ceremonia religiosa,
siendo padrinos Don Carlos Miñolo y la Sra. Marta Rufino de Maglioni.

po
Las crónicas periodísticas de la época agregaron: “Concluido todo empezaron los abrazos y besos
entre la novia y demás señoritas que se encontraban presentes, que eran bastantes. No faltó ni
gs
música, ni abundante y magnífico refresco, chocolate, etc. etc.” (354)
En 1935, la firma naviera Juan B. Piazze de Dolores, adquirirá un hermoso buque a motor en Buenos
Aires, al cual bautizará con el nombre “Don Luis Piazze”, en recuerdo del malogrado marino, inician-
lo
do la navegación en los puertos del litoral en Enero de ese año. Esa nueva embarcación tenía un
registro para 450 toneladas de carga, calando ocho pies, y desarrollaba una velocidad de 9 millas
.b

por hora, con la acción de un motor Diesel de 440 H.P. (345), siendo su patrón por muchos años don
José Mayans Ferrer.
al

La tradición naval continuó en la familia Piazze, y tanto el hijo de Luis Piazze y Sofía Risso, Don
vi

Odelio Piazze, como el hijo de éste, Don Raúl Ernesto Piazze, continuaron trabajando en la navega-
ción.
f lu
no
ia
s or
://
tp
ht

ODELIO ROSARIO RAUL ERNESTO


PIAZZE RISSO PIAZZE
(FOGUISTA) (MARINERO)
“DON LUIS PIAZZE” “SAN JUAN PRIMITIVO”

104
RIO SAN SALVADOR

ALGUNOS DE LOS TRIPULANTES DEL “DON LUIS PIAZZE”

y/
JOSE IVAN MEDANICH JULIO CESAR DIEGO ALCALA

.u
MAYANS FERRER (1ER. MOTORISTA) RODRIGUEZ LOZANO VALLEJO
(PATRON) (MARINERO) (MARINERO)

om
t.c
po
gs
JORGE RODRIGUEZ GUILLERMO BISMARK BARTOLOME
lo
CASAL OYARZO SOSA LEMA BATALLA MAYANS RIERA
(MARINERO) (MARINERO) (MOZO) (COCINERO)
.b
al
vi
f lu
no
ia

JUAN ANTONIO JULIO CESAR ALFONSO VALENTIN


JUAN FRANCISCO
ACEVEDO BRUNENGO RODRIGUEZ
or

AMACORIA CASTAÑIN GRAÑA


(MARINERO) (MOZO) (MOZO)
(MARINERO)
s
://
tp
ht

ENRIQUE RAUL BARINDELLE ALFREDO ANTONIO ALBERTO


ALANIS VARGAS HERRERA GADEA GADEA MASTANDREU
(MARINERO) (MARINERO) (2DO. MOTORISTA) (MOZO)

105
RIO SAN SALVADOR

JUAN CARLOS VITO MODESTO


STEINHAUSER MUNIZ IBARRA
ZIMERMAN (MARINERO)

y/
(MARINERO)

.u
om
t.c
po
VICTOR CELSO BRENILDO gs
GALARRAGA YONA
(MOZO) (MOZO) EL DIA, 17/01/1935
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
s or
://
tp

BUQUE A MOTOR “DON LUIS PIAZZE”


ht

Volvemos al puerto de Dolores, donde ya para Marzo de 1930, se esperaba la inminente habilitación
del tramo nuevo construido, surgiendo allí el reclamo de que se efectuara el arreglo de las calles
Soriano (hoy Iris de López Crespo) y Salto (hoy Dr. L. Carnelli), para así facilitar el acceso al mismo.
De no realizarse el arreglo, la única calle que estaría en condiciones para acceder el muelle nuevo
sería la calle 18 de Julio, lo que obligaría a cruzar la explanada del muelle viejo, completamente
insuficiente para dichas operaciones. (346)
La obra sería recibida en forma provisoria por el Ministerio de Obras Públicas en el mes de Abril de
1930, habilitándose para que entrara en funcionamiento días después, pero la recepción definitiva
la haría el viernes 1º de Agosto de ese año. (399) (400)
106
RIO SAN SALVADOR
Dentro de las distintas firmas industriales que le daban un fuerte movimiento comercial, tenemos a la
ya mencionada empresa de los señores Calcagno Hnos., la cual había entrado en funcionamiento
en el año 1924, logrando para 1930 un volumen de operaciones que la ubicaba dentro de las más
importantes de Dolores.
En (401) al referirse a esta
empresa se lo hace de la
siguiente manera: “Y así,
infundiendo ánimo, predi-
cando el amor al trabajo
e inspirando fe en el es-
fuerzo propio, los herma-
nos Calcagno han logra-

y/
do en pocos años realizar

.u
una encomiable jornada
de fecundos y augurables

om
realizaciones para el fo-
mento y adelanto agríco-
la del Municipio de Dolo-
res”.

t.c
Prueba de estas asevera-
CHATA “ARAUCARIA” CARGANDO LINO EN DOLORES ciones es la llegada de la

po
chata “Araucaria”, la de
mayor bodega que había
gs arribado a este puerto,
con el fin de cargar 1.000
toneladas de lino para la
lo
Argentina, en un embar-
que realizado por la firma
.b

Calcagno Hnos.
Tanto movimiento portua-
al

rio, dará también un esce-


nario favorable para quie-
vi

nes intenten realizar in-


greso de mercadería “irre-
lu

gular”, y así lo pretende-


f

rán hacer a bordo del va-


no

por “Elisa”.
LANCHA DE LOS HNOS. CALCAGNO QUE Esta nave, propiedad de
Rómulo Maciel, sale el 21
ia

ASIDUAMENTE RECORRIA EL SAN SALVADOR


de Marzo de 1930 desde
or

el puerto de Montevideo con dirección a Dolores y Mercedes, bajo al mando del patrón Eduardo A.
Isbardo y contando con una tripulación constituida por tres marineros y un motorista. La carga que
transportaba consistía mayoritariamente en artículos de construcción y almacén, consignada a di-
s

versas firmas de ambas localidades.


://

Cuando la nave llegó al puerto de Juan Lacaze, el patrón denunció que la nave había sufrido un
fuerte golpe en la quilla, pero siguiendo la marcha sin novedad, hasta que pasadas 3 horas y reco-
tp

rridas 18 millas, observó que empezaba a hacer agua, poniendo en peligro su estabilidad, lo que
motivó que ordenara se aligerara la nave, tirando al río la mercadería de cubierta que se conoce con
ht

el nombre de troja.
El informe es trasmitido a Montevideo, pero no deja satisfecha a la autoridad de la Capitanía, por lo
que dispuso que cuando el “Elisa” pasara por Carmelo, se lo detuviera para inspeccionarlo en los
astilleros locales.
La nave ya estaba llegando a Dolores, consignada a la Agencia de Ricardo Viurrarena Olalde, per-
cibiendo el despachante que la protesta con que dicha embarcación venía desde Juan Lacaze era
sospechosa, por lo que requerirá que el despachante de Montevideo, Sr. Edmundo Passano, viniese
a Dolores.
El barco da su entrada en el Resguardo y comienza la descarga de mercadería, la cual es muy poca,

107
RIO SAN SALVADOR
debido a que había arrojado un parte al agua.
Luego sale para Carmelo, en donde se da cumplimiento a la orden de la Capitanía General de
Puertos, siendo revisada la nave en un astillero y comprobándose que el accidente era totalmente
fingido, ya que el buque no tenía rumbo alguno y estaba en perfectas condiciones para navegar.
Descubierta la maniobra, uno de los tres marineros, llamado Francisco Luis Acosta confesó lo que
en realidad había pasado de la siguiente manera: “Después de unos días de marcha, Isbarbo les
ordenó que aligeraran el barco tirando mercadería de cubierta, para evitar el peligro de hundirse. Así
lo empezaron a hacer y arrojaron al agua, entre otras cosas, tres cajones conteniendo alhajas de
fantasía, barriles de bebidas y cajones con botellas también de bebidas”.
El marinero, que aparentemente no estaba involucrado en la maniobra, había escondido un cajón de
botellas de vermouth con ánimo de apropiárselo, pero un compañero que lo observó, que sí estaba
al tanto del fraude, le dijo que las bebidas eran agua con anilina, por lo que probó una botella y

y/
comprobó que era cierto.
Queda claro entonces que las mercaderías arrojadas al agua estaban adulteradas, hecho que el

.u
marinero no tuvo reparo en declarar ante la justicia, tramitándose el asunto en el Juzgado de Paz de
Carmelo, pasándose luego al Juez Letrado de Colonia. (401)

om
Volvemos a Dolores y más precisamente al nuevo puerto, en donde en Setiembre de 1930 llegan
noticias de que por iniciativa del Dr. Baltasar Brum se proyecta instalar en ese lugar, un muelle
flotante para suplantar al viejo y deteriorado muelle de madera que aún existía. Si bien ese tipo de

t.c
muelle se utilizaba con buen suceso en el Paraguay, la prensa de Dolores objetaría llevarlo a cabo
en el San Salvador, donde sería una simple balsa que obstruiría el normal desarrollo de las activida-
des portuarias. (402)

po
Otra iniciativa que sí se llevará a cabo, tendiente a lograr una ampliación del mismo, es la utilización
de tierras de la Península frente al puerto. Por tal motivo, el Concejo Auxiliar de Dolores haría gestio-
gs
nes ante el Consejo Nacional de Administración, informándose el estado del trámite en el siguiente
apartado de los asuntos tratados por la Comisión local el día 04/09/1930: “El señor Presidente da
cuenta que la gestión iniciada por este municipio ante el Consejo Nacional de Administración para
lo
obtener el ensanche de la Cañada Contreras, frente al Muelle local, ha sido favorablemente resuel-
ta. Con el fin de darle andamiento, estuvieron el día 2 del actual examinando la zona del Puerto, el
.b

Ingeniero Alejandro Rodríguez, Sub Director de Hidrografía, y personal de dicha oficina, Ingeniero
Buzzetti y Ferrería y señor Braga. El primero de los citados, informó al que habla que había dispues-
al

to ensanchar el cauce de la Cañada Contreras, a costa de la Isla, en 25 metros, frente a la calle Salto
vi

(hoy Dr. Lorenzo Carnelli) y en 10 metros frente a la calle 18 de Julio. Le indicó también el Ing.
Rodríguez, que mientras se efectúan en Carmelo las reparaciones que requiere la draga que ha de
lu

ejecutar las obras, convendría ir desmontando y destroncando los sauces existentes en la zona a
canalizarse. Conforme a esto último, el Concejo Auxiliar autorizó a la mesa para que disponga lo
f

pertinente”. (347)
no

En Octubre de 1930 se hace un llamado a montaraces para realizar el trabajo indicado, dándose en
compensación la madera que allí se obtenga para convertirla en leña.
ia

UBICACION DEL PRIMER MUELLE (AÑO 1908)


or

ENTRE LAS ACTUALES CALLES IRIS DE LOPEZ CRESPO (ex SORIANO) Y 18 DE JULIO
s
://
tp
ht

108
RIO SAN SALVADOR

UBICACION DEL MUELLE AMPLIADO (AÑO 1930)


ENTRE LAS ACTUALES CALLES DR. L.CARNELLI Y 18 DE JULIO

y/
.u
om
Mencionaremos solamente, ya que será tema de un futuro trabajo, por llegar el presente libro hasta

t.c
el año 1930, que luego de esa fecha, aparecerán otros muelles en el Río San Salvador, tal como el
Muelle del Banco República construido en el año 1933, consistente en un pequeño muelle de made-

po
ra ubicado en el Granero Oficial y a solo 30 metros del muelle oficial; o el Muelle “Puerto Mauá”, cuya
habilitación será solicitada en el año 1941; y ya sobre el Río Uruguay, próximo a la desembocadura
del San Salvador, el Muelle de Punta de Amarillo cuya habilitación será solicitada en el año 1935 por
gs
la Empresa Harman para operaciones de carga de arena; o también en el Río Uruguay, en el paraje
llamado “Alambrado”, próximo también a la desembocadura del río doloreño, el Sr. Juan M. Casco,
solicitará la autorización en el año 1935, para fondear un “pontón” y destinarlo para depósito de
lo
materiales y herramientas que utilizaría en la construcción del muelle arenero que venía realizando
.b

en campos de la Estancia del Sr. Jesús Vizcaíno, marcando todas estas iniciativas, el movimiento
fluvial que se iba registrando en esta importante zona del Departamento de Soriano.(353)
al

Finaliza así este trabajo que intentó dar al menos algunas referencias de las historias que en este río
se fueron dando, dejando lo que pasó de 1930 en adelante para otra publicación, descontando que
vi

tanto antes como después de esa fecha, habrá mucho por contar.
f lu

FIN
no
ia
s or
://
tp
ht

109
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi

110
al
.b
RIO SAN SALVADOR

lo
gs
po
t.c
om
.u
y/
RIO SAN SALVADOR
REFERENCIAS
(1) La Feria, 19/04/1884 - Dolores (58) La Voz del Pueblo, 24/03/1889 – Dolores
(2) La Carrera de Mercedes a la Boca del Yaguari (59) La Feria, 24/03/1889 – Dolores
(Emilio Hourcade Leguísamo - Año 2009) (60) La Voz del Pueblo, 31/03/1889 – Dolores
(3) La Cruzada, 12/05/1888 – Mercedes (61) La Feria, 07/04/1889 – Dolores
(4) La Reforma, 16/05/1889 - Mercedes (62) La Feria, 26/05/1889 – Dolores
(5) La Feria, 04/05/1884 - Dolores (63) La Voz del Pueblo, 09/06/1889 – Dolores
(6) La Feria, 20/06/1884 - Dolores (64) La Feria, 09/06/1889 – Dolores
(7) La Feria, 06/07/1884 – Dolores (65) La Feria, 23/06/1889 – Dolores
(8) La Feria, 12/07/1884 – Dolores (66) La Feria, 07/07/1889 – Dolores
(9) La Feria, 17/08/1884 – Dolores (67) La Feria, 11/08/1889 – Dolores
(10) La Feria, 07/09/1884 – Dolores (68) La Feria, 18/08/1889 – Dolores

y/
(11) La Feria, 14/09/1884 – Dolores (69) La Feria, 25/08/1889 – Dolores
(12) La Feria, 28/09/1884 - Dolores (70) La Feria, 15/09/1889 – Dolores

.u
(13) La Feria, 12/10/1884 – Dolores (71) La Voz del Pueblo, 15/09/1889 – Dolores
(14) La Feria, 26/10/1884 – Dolores (72) La Feria, 22/09/1889 – Dolores

om
(15) La Feria, 09/11/1884 – Dolores (73) La Voz del Pueblo, 06/10/1889 – Dolores
(16) La Feria, 18/01/1885 – Dolores (74) La Feria, 01/12/1889 – Dolores
(17) La Feria, 25/10/1885 – Dolores (75) La Feria, 13/03/1890 – Dolores

t.c
(18) La Feria, 05/07/1885 – Dolores (76) La Feria, 28/04/1890 – Dolores
(19) La Feria, 24/01/1886 – Dolores (77) La Feria, 01/06/1890 – Dolores
(20) La Feria, 04/07/1886 – Dolores (78) La Feria, 11/05/1890 – Dolores

po
(21) La Feria, 18/07/1886 – Dolores (79) La Voz del Pueblo, 28/09/1890 – Dolores
(22) http://viajes.elpais.com.uy/?p=532 (80) La Feria, 29/01/1891 – Dolores
(23) La Feria, 08/08/1886 – Dolores
(24) La Feria, 17/10/1886 – Dolores
gs
(81) La Propaganda, 10/04/1892 - Dolores
(82) La Propaganda, 20/11/1892 – Dolores
(25) La Feria, 24/10/1886 – Dolores (83) La Propaganda, 07/08/1892 – Dolores
lo
(26) La Feria, 31/10/1886 – Dolores (84) Expediente Nº 20/1893 – Junta E. Adminis-
(27) La Feria, 11/07/1886 – Dolores trativa de Soriano
.b

(28) La Feria, 05/12/1886 – Dolores (85) Expediente Nº 28/1894 – Junta E. Adminis-


(29) La Feria, 14/11/1886 – Dolores trativa de Soriano
al

(30) La Feria, 12/12/1886 – Dolores (86) La Propaganda, 24/03/1895 – Dolores


(31) La Feria, 19/12/1886 – Dolores (87) La Propaganda, 07/04/1895 – Dolores
vi

(32) La Reforma, 12/07/1887 – Mercedes (88) La Propaganda, 31/03/1895 – Dolores


(33) El Sol, 14/11/1872 – Mercedes (89) La Propaganda, 05/05/1895 – Dolores
lu

(34) La Feria, 16/01/1887 – Dolores (90) La Propaganda, 23/06/1895 – Dolores


(35) La Feria, 06/03/1887 – Dolores (91) La Propaganda, 11/08/1895 – Dolores
f
no

(36) La Feria, 03/04/1887 – Dolores (92) La Propaganda, 18/08/1895 – Dolores


(37) La Feria, 11/09/1887 – Dolores (93) El Teléfono, 24/10/1895 – Mercedes
(38) La Feria, 11/12/1887 – Dolores (94) La Propaganda, 01/11/1896 – Dolores
ia

(39) La Feria, 01/01/1888 – Dolores (95) La Propaganda, 07/06/1896 – Dolores


(40) La Feria, 23/01/1888 – Dolores (96) La Propaganda, 19/12/1897 – Dolores
or

(41) La Feria, 05/02/1888 – Dolores (97) La Propaganda, 30/01/1898 – Dolores


(42) La Feria, 12/02/1888 – Dolores (98) La Propaganda, 27/03/1898 – Dolores
s

(43) La Feria, 26/02/1888 – Dolores (99) El Diario, 28/05/1898 – Mercedes


(100) La Propaganda, 05/06/1898 – Dolores
://

(44) La Feria, 04/03/1888 – Dolores


(45) La Feria, 11/03/1888 – Dolores (101) El Departamento, 10/08/1898 – Mercedes
(46) La Feria, 29/07/1888 – Dolores (102) La Propaganda, 01/10/1898 – Dolores
tp

(47) La Feria, 12/08/1888 – Dolores (103) Eco de Dolores, 30/10/1898 – Dolores


(48) La Feria, 09/09/1888 – Dolores (104) El Diario, 11/10/1898 – Mercedes
ht

(49) La Feria, 23/09/1888 – Dolores (105) El Chaná, 03/10/1896 – Mercedes


(50) La Feria, 07/10/1888 – Dolores (106) El río Negro II – Su historia a través de la
(51) La Feria, 14/10/1888 – Dolores prensa mercedaria de 1926 a 1930 (Emilio
(52) La Feria, 21/10/1888 – Dolores Hourcade – Año 2006 – 136 pág.)
(53) La Feria, 18/11/1888 – Dolores (107) El Día, 05/10/1931 (Mercedes)
(54) La Voz del Pueblo, 14/10/1888 – Dolores (108) La Propaganda, 09/10/1898 – Dolores
(55) La Feria, 13/01/1889 – Dolores (109) El Departamento, 16/12/1898 – Mercedes
(56) La Feria, 03/02/1889 – Dolores (110) El Diario, 20/12/1898 – Mercedes
(57) La Voz del Pueblo, 21/03/1889 – Dolores (111) El Diario, 28/07/1898 – Mercedes

111
RIO SAN SALVADOR
(112) Eco de Dolores, 06/11/1898 – Dolores (167) La Propaganda, 18/07/1903 – Dolores
(113) El Diario, 26/09/1899 – Mercedes (168) La Propaganda, 26/07/1903 – Dolores
(114) El Diario, 31/01/1899 – Mercedes (169) La Propaganda, 08/11/1903 – Dolores
(115) La Butifarra, 19/01/1899 – Dolores (170) Libro copiador de notas de la sub Receptoría
(116) El Diario, 17/05/1899 – Mercedes de Aduana de Soriano (27/08/1903 al 21/01/1907)
(117) La Propaganda, 30/07/1899 – Dolores (171) Proyecto Arqueológico Marino En La Bahía
(118) La Propaganda, 20/08/1899 – Dolores De Montevideo – Comisión Patrimonio Cultural de
(119) El San Salvador, 20/08/1899 – Dolores la Nación (Año 1999)
(120) El Diario, 23/08/1899 – Mercedes (172) El Diario, 30/04/1908 – Mercedes
(121) El San Salvador, 17/09/1899 – Dolores (173) Libro de Partes Diarios del Resguardo de
(122) El San Salvador, 23/09/1899 – Dolores Soriano – Año 1927 a 1934
(123) El San Salvador, 08/10/1899 – Dolores (174) museodelosinmigrantes.blogspot.com
(124) La Propaganda, 20/10/1899 – Dolores (175) La Propaganda, 10/04/1904 – Dolores

y/
(125) El San Salvador, 12/11/1899 – Dolores (176) La Propaganda, 13/11/1904 – Dolores
(126) El San Salvador, 14/01/1900 – Dolores (177) La Propaganda, 25/12/1904 – Dolores

.u
(127) El San Salvador, 01/04/1900 – Dolores (178) La Propaganda, 12/03/1905 – Dolores
(128) La Propaganda, 01/04/1900 – Dolores (179) La Propaganda, 19/03/1905 – Dolores

om
(129) La Propaganda, 29/04/1900 – Dolores (180) El Diario, 28/03/1905 – Mercedes
(130) La Propaganda, 13/05/1900 – Dolores (181) La Propaganda, 11/06/1905 – Dolores
(131) El San Salvador, 13/05/1900 – Dolores (182) La Propaganda, 15/10/1905 – Dolores

t.c
(132) El San Salvador, 27/05/1900 – Dolores (183) La Propaganda, 29/10/1905 – Dolores
(133) La Propaganda, 27/05/1900 – Dolores (184) La Propaganda, 05/11/1905 – Dolores
(134) Kioscos, Plaza de Deportes y Teatro de Ve- (185) La Propaganda, 01/01/1906 – Dolores

po
rano – Emilio Hourcade – Semanario Entrega 2000 (186) La Propaganda, 14/01/1906 – Dolores
– Todo Soriano – Tomo V – 05/03/2010 (187) La Propaganda, 23/09/1906 – Dolores
(135) El San Salvador, 22/07/1900 – Dolores
(136) La Propaganda, 05/08/1900 – Dolores
gs
(188) La Propaganda, 28/10/1906 – Dolores
(189) La Propaganda, 04/11/1906 – Dolores
(137) La Propaganda, 12/08/1900 – Dolores (190) La Propaganda, 30/12/1906 – Dolores
lo
(138) El San Salvador, 02/09/1900 – Dolores (191) La Propaganda, 09/12/1906 – Dolores
(139) El San Salvador, 23/09/1900 – Dolores (192) La Propaganda, 13/01/1907 – Dolores
.b

(140) El Teléfono, 29/08/1896 – Mercedes (193) La Propaganda, 27/01/1907 – Dolores


(141) El Teléfono, 09/05/1901 – Mercedes (194) La Propaganda, 17/02/1907 – Dolores
al

(142) El San Salvador, 30/09/1900 – Dolores (195) La Propaganda, 09/06/1907 – Dolores


(143) La Propaganda, 27/01/1901 – Dolores (196) La Propaganda, 21/07/1907 – Dolores
vi

(144) La Propaganda, 10/03/1901 – Dolores (197) La Propaganda, 25/08/1907 – Dolores


(145) La Propaganda, 17/03/1901 – Dolores (198) La Propaganda, 08/09/1907 – Dolores
lu

(146) La Propaganda, 26/05/1901 – Dolores (199) La Propaganda, 04/08/1907 – Dolores


(147) La Propaganda, 18/08/1901 – Dolores (200) La Propaganda, 11/08/1907 – Dolores
f
no

(148) Copiador de Notas Sub Receptoria de Soria- (201) El Ferrocarril, 28/01/1904 – Mercedes
no - 01/07/1900 al 23/06/1903 (202) La Propaganda, 08/09/1907 – Dolores
(149) Revista Caras y Caretas – Año 1901 (203) La Propaganda, 06/10/1907 – Dolores
ia

(150) El Departamento, 28/09/1894 – Mercedes (204) La Propaganda, 05/01/1908 – Dolores


(151) El Nacional, 11/07/1928 – Mercedes (205) La Libertad, 07/01/1908 – Mercedes
or

(152) El Teléfono, 02/08/1900 – Mercedes (206) La Propaganda, 16/01/1908 – Dolores


(153) La Propaganda, 19/04/1902 – Dolores (207) La Propaganda, 19/01/1908 – Dolores
s

(154) La Propaganda, 15/06/1902 – Dolores (208) Saladero del Medio – Emilio Hourcade
(155) La Propaganda, 29/03/1903 – Dolores
://

Leguísamo - Revista Histórica de Soriano Nº 41


(156) El río Negro – Su historia a través de la pren- (Mayo 2010)
sa mercedaria de 1910 a 1925 (Emilio Hourcade – (209) La Propaganda, 26/01/1908 – Dolores
tp

Año 2005 – 112 pág.) (210) La Propaganda, 31/05/1908 – Dolores


(157) La Propaganda, 10/05/1903 – Dolores (211) La Propaganda, 14/06/1908 – Dolores
ht

(158) La Propaganda, 24/05/1903 – Dolores (212) La Propaganda, 16/08/1908 – Dolores


(159) La Propaganda, 17/05/1903 – Dolores (213) El Progreso, 30/04/1909 – Mercedes
(160) El Diario, 22/10/1899 – Mercedes (214) La Propaganda, 28/03/1909 – Dolores
(161) El Teléfono, 07/08/1900 – Mercedes (215) La Propaganda, 16/05/1909 – Dolores
(162) La Propaganda, 31/05/1903 – Dolores (216) La Propaganda, 30/05/1909 – Dolores
(163) La Propaganda, 21/06/1903 – Dolores (217) La Propaganda, 22/08/1909 – Dolores
(164) La Propaganda, 28/06/1903 – Dolores (218) El Radical, 10/10/1909 – Mercedes
(165) La Propaganda, 05/07/1903 – Dolores (219) La Propaganda, 24/10/1909 – Dolores
(166) El Diario, 07/07/1903 – Mercedes (220) La Propaganda, 09/01/1910 – Dolores

112
RIO SAN SALVADOR
(221) La Propaganda, 12/06/1910 – Dolores (278) Nuevos Rumbos, 24/01/1909 – Dolores
(222) La Prensa, 15/06/1910 – Dolores (279) El Radical, 16/05/1909 – Dolores
(223) El Nacional, 16/06/1910 – Mercedes (280) Expediente Nº 189/1883 – Junta E. Adminis-
(224) La Propaganda, 19/06/1910 – Dolores trativa de Soriano
(225) La Prensa, 30/06/1910 – Dolores (281) El Radical, 10/10/1909 – Dolores
(226) El Nacional, 30/06/1910 – Mercedes (282) El Pueblo, 07/02/1909 – Dolores
(227) La Prensa, 25/07/1910 – Dolores (283) La Prensa, 15/06/1912 – Dolores
(228) La Propaganda, 19/06/1910 – Dolores (284) La Prensa, 09/10/1912 – Dolores
(229) La Prensa, 20/06/1910 – Dolores (285) La Prensa, 12/10/1912 – Dolores
(230) La Propaganda, 14/08/1910 – Dolores (286) La Prensa, 19/10/1912 – Dolores
(231) La Prensa, 25/08/1910 – Dolores (287) La Prensa, 06/11/1912 – Dolores
(232) La Propaganda, 18/09/1910 – Dolores (288) La Prensa, 26/10/1912 – Dolores
(233) El Día, 14/09/1912 – Mercedes (289) La Prensa, 02/11/1912 – Dolores

y/
(234) La Prensa, 13/07/1914 – Dolores (290) La Prensa, 16/11/1912 – Dolores
(235) La Prensa, 30/09/1910 – Dolores (291) La Propaganda, 28/03/1912 – Dolores

.u
(236) La Prensa, 25/10/1910 – Dolores (292) La Propaganda, 04/04/1912 – Dolores
(237) La Prensa, 30/03/2011 – Dolores (293) La Propaganda, 02/05/1912 – Dolores

om
(238) La Prensa, 10/07/1911 – Dolores (294) La Propaganda, 23/05/1912 – Dolores
(239) Boletín Histórico Digital Nº 5 (Julio 2010) – (295) La Propaganda, 13/06/1912 – Dolores
Centro Histórico y Geográfico de Soriano (296) La República, 12/04/1913 – Dolores

t.c
(240) Oficina de Navegación Interior – Emilio (297) Partes Diarios del Resguardo de Soriano (19/
Hourcade Leguísamo – Revista Histórica de So- 05/1927 a 28/09/1934)
riano Nº 40 (Octubre 2008) (298) La República, 05/05/1913 – Dolores

po
(241) La Prensa, 20/10/1911 – Dolores (299) La República, 04/06/1913 – Dolores
(242) Dolores, 1801-1951 – El Tiempo – Mercedes (300) El Diario, 24/04/1900 – Mercedes
(243) La Prensa, 15/01/1912 – Dolores
(244) La Prensa, 30/03/1912 – Dolores
gs
(301) El Teléfono, 11/01/1896 – Mercedes
(302) El Teléfono, 30/10/1900 – Mercedes
(245) El San Salvador, 02/02/1908 – Dolores (302) El Teléfono, 19/10/1899 – Mercedes
lo
(246) La Prensa, 06/04/1912 – Dolores (303) La Voz de Soriano, 24/12/1930 – Mercedes
(247) La Prensa, 01/06/1912 – Dolores (304) Boletín Histórico Digital Nº 4 (Junio 2010) –
.b

(248) El Pueblo, 04/01/1903 – Dolores Centro Histórico y Geográfico de Soriano


(249) El Pueblo, 01/02/1903 – Dolores (305) El Tiempo, 15/08/1918 – Dolores
al

(250) El Pueblo, 19/04/1903 – Dolores (306) Expediente Nº 198/1883 – Junta E. Adminis-


(251) El Pueblo, 17/05/1903 – Dolores trativa de Soriano
vi

(252) El Pueblo, 31/05/1903 – Dolores (307) El Tiempo, 15/09/1918 – Dolores


(253) El Pueblo, 05/07/1903 – Dolores (308) La Propaganda, 03/04/1919 – Dolores
lu

(254) El Pueblo, 12/07/1903 – Dolores (309) El Tiempo, 07/06/1919 – Dolores


(255) El Pueblo, 18/10/1903 – Dolores (310) Expediente Nº 146/1919 – Junta E. Adminis-
f
no

(256) El Pueblo, 30/04/1905 – Dolores trativa de Soriano


(257) El Pueblo, 07/05/1905 – Dolores (311) La Propaganda, 10/07/1919 – Dolores
(258) El Pueblo, 14/05/1905 – Dolores (312) La Propaganda, 09/10/1919 – Dolores
ia

(259) El Pueblo, 26/11/1905 – Dolores (313) La Propaganda, 03/07/1921 – Dolores


(260) El Pueblo, 11/02/1906 – Dolores (314) La Propaganda, 03/09/1922 – Dolores
or

(261) El San Salvador, 20/01/1907 – Dolores (315) La Prensa, 21/09/1922 – Dolores


(262) El San Salvador, 07/04/1907 – Dolores (316) La Prensa, 09/11/1922 – Dolores
s

(263) El San Salvador, 14/04/1907 – Dolores (317) La Prensa, 07/12/1922 – Dolores


(264) El San Salvador, 02/06/1907 – Dolores (318) La Prensa 26/04/1923 – Dolores
://

(265) El San Salvador, 04/08/1907 – Dolores (319) El Tiempo, 08/05/1919 – Dolores


(266) El San Salvador, 22/09/1907 – Dolores (320) La Prensa, 27/05/1923 – Dolores
tp

(267) El San Salvador, 03/11/1907 – Dolores (321) La Prensa, 15/07/1923 – Dolores


(268) El San Salvador, 05/01/1908 – Dolores (322) La Prensa, 18/08/1923 – Dolores
ht

(269) El San Salvador, 19/01/1908 – Dolores (323) Revista de Dolores en el 175 Aniversario de
(270) El San Salvador, 19/01/1908 – Dolores la fundación definitiva
(271) El San Salvador, 26/01/1908 – Dolores (324) La Prensa, 13/09/1923 – Dolores
(272) El San Salvador, 15/03/1908 – Dolores (325) La Propaganda, 03/11/1923 – Dolores
(273) El San Salvador, 19/04/1908 – Dolores (326) La Prensa, 04/11/1923 – Dolores
(274) El San Salvador, 14/06/1908 – Dolores (327) La Prensa, 18/11/1923 – Dolores
(275) Nuevos Rumbos, 18/07/1908 – Dolores (328) La Prensa, 25/11/1923 – Dolores
(276) Nuevos Rumbos, 03/01/1909 – Dolores (329) Por la Patria, 19/09/1923 – Dolores
(277) Nuevos Rumbos, 17/01/1909 – Dolores (330) El Teléfono, 13/10/1894 – Mercedes

113
RIO SAN SALVADOR
(331) La Prensa, 04/03/1923 – Dolores (362) El Radical, 24/11/1927 – Mercedes
(332) Por la Patria, 01/11/1923 – Dolores (363) El Pueblo, 25/09/1929 – Mercedes
(333) La Propaganda, 04/12/1924 – Dolores (364) La Voz de Soriano, 31/03/1932 – Mercedes
(334) El Radical, 30/08/1926 – Mercedes (365) El Pueblo, 20/05/1932 – Mercedes
(335) La Propaganda, 10/04/1929 – Dolores (366) El Radical, 23/11/1932 – Mercedes
(336) La Propaganda, 10/07/1929 – Dolores (367) La Prensa, 27/03/1924 - Dolores
(337) La Propaganda, 17/07/1929 – Dolores (368) La Prensa, 31/07/1924 - Dolores
(338) La Propaganda, 25/12/1929 – Dolores (369) El Heraldo, 31/01/1925 - Dolores
(339) La Propaganda, 17/08/1929 – Dolores (370) El Heraldo, 28/02/1925 - Dolores
(340) La Propaganda, 01/02/1930 – Dolores (371) El Heraldo, 11/07/1925 - Dolores
(341) La Propaganda, 15/02/1930 – Dolores (372) El Heraldo, 21/08/1926 - Dolores
(342) Tribuna Salteña, 13/02/1930 – Salto (373) La Propaganda, 14/01/1926 - Dolores
(343) Tribuna Salteña, 14/02/1930 – Salto (374) La Propaganda, 13/03/1926 - Dolores

y/
(344) Tribuna Salteña, 28/02/1930 – Salto (375) La Voz del Pueblo, 19/12/1932 - Dolores
(345) La Voz de Soriano, 26/12/1934 – Mercedes (376) El Día, 13/07/1933 - Mercedes

.u
(346) La Propaganda, 26/03/1930 – Dolores (377) La Prensa, 22/06/1933 - Dolores
(347) La Propaganda, 06/09/1930 – Dolores (378) La Voz del Pueblo, 21/09/1933 - Dolores

om
(348) Informe Junta Económico Administrativa de (379) El Momento, 06/11/1933 - Dolores
Soriano 1862 (Archivo General de la Nación) (380) El Día, 15/11/1933 - Mercedes
(349) Expediente Nº 061/1874 – Junta E. Admi- (381) La Voz del Pueblo, 29/06/1933 - Dolores

t.c
nistrativa de Soriano (382) La Prensa, 19/03/1927 - Dolores
(350) Expediente Nº 026/1886 – Junta E. Admi- (383) La Propaganda, 24/03/1927 - Dolores
nistrativa de Soriano (384) La Prensa, 24/03/1927 - Dolores

po
(351) Libro de Partes Diarios del Resguardo Pun- (385) La Propaganda, 26/03/1927 - Dolores
ta de Amarillo y Puerto de Tolmo (08/03/1912 a (386) La Propaganda, 04/08/1927 - Dolores
18/08/1934)
(352) Partes Diarios del Resguardo de Soriano (17/
gs
(387) La Prensa, 30/07/1927 - Dolores
(388) La Prensa, 09/07/1927 - Dolores
01/1914 a 20/05/1920) (389) La Propaganda, 29/10/1927 - Dolores
lo
(353) Partes Diarios de la Receptoría de Dolores (390) La Prensa, 24/03/1928 - Dolores
(08/03/1927 a 17/06/1943) (391) La Propaganda, 23/06/1928 - Dolores
.b

(354) La Feria, 20/06/1886 – Dolores (392) La Propaganda, 27/06/1928 - Dolores


(355) Libro de Partes Diarios del Resguardo Pun- (393) La Prensa, 02/08/1928 - Dolores
al

ta de Amarillo (01/07/1928 a 13/07/1935) (394) La Propaganda, 29/08/1928 - Dolores


(356) La Feria, 18/12/1887 – Dolores (395) La Prensa, 17/11/1928 - Dolores
vi

(357) La Propaganda, 09/06/1912 – Dolores (396) La Voz del Pueblo, 21/08/1933 - Dolores
(358) Libro de la Receptoría de Mercedes – Inven- (397) La Prensa, 08/02/1930 - Dolores
lu

tario dispuesto por Circular Nº 37 de fecha 31/05/ (398) La Prensa, 06/03/1930 - Dolores
1921 (399) La Prensa, 26/04/1930 - Dolores
f
no

(359) Partes Diarios del Resguardo de Soriano (10/ (400) La Prensa, 31/07/1930 - Dolores
06/1918 a 19/01/1923) (401) La Prensa, 01/05/1930 - Dolores
(360) El Nacional, 26/05/1926 – Mercedes (402) La Prensa, 04/09/1930 - Dolores
ia

(361) El Día, 24/08/1927 – Mercedes


s or
://
tp
ht

114
RIO SAN SALVADOR
INDICE DE EMBARCACIONES

ABC (Vapor) 53-69-90 Curzula (Pailebot) 65


Adela Camera (Pailebot) 19 Chaná Oriental (Vapor) 16-17-18-19-21-22-23
Águila (Vapor) 38-39-40-41-42-43-45-46-47- Chapicui(y) (Vapor) 53
50-52-53-55-57-59-60-61-62-63-64 Churrasco (Pailebot) 26
Alfredo Luciano (Pailebot) 85 Dalí (Vapor) 47
Amazonas (Chata) 30 Dalmacia (Vapor) 99
Amazonas (Pailebot) 19 Damblat (Lancha) 85
Amelia Miller (Bote argentino) 85 Dandy (Vapor) 80-90-97
Ana Blanca (Pailebot) 84 De Hoy en Adelante Nos Veremos (Bote argenti-

y/
Ángela Madre (Bote argentino) 85 no) 85
Anita (Balandra) 19 Destino del Cielo (Balandra) 84

.u
Antonio Sanguinetti (Pailebot) 19-26-43-56-84 Diamante (Vapor) 17
Apolo (Vapor) 2-7 Dolores de Bella Vista (Balandra) 84

om
Árabe (Vapor) 85 Don Andrés (Vapor) 103
Araucaria (Chata) 107 Don Francisco (Vapor) 95
Argentina Valiente (Lanchón) 91 Don José (Buque) 96

t.c
Artigas (Vapor) 57-62-64-66-69-70-71-74-79- Don Luis Piazze (Buque a motor) 56-95-104-105-
90-97 106
Asencio (Lancha) 53 Don Pascual (Bote nacional) 85

po
Atacama (Chata) 79-96-98 Don Pedro (Buque) 96
Aurora del Porvenir (Balandra) 84 Don Rafael (Vapor) 95-100
Balsa 25 de Agosto (Balsa) 35-45-56-57
Balsa La Nacional (Balsa) 35-57
gs
Dorado (Vapor) 31-39-40-45-64-71-80-100-101
Dorsolina (Bote nacional) 85
Balsa San Salvador (Balsa) 27-28 Dos Hermanos (Pailebot) 19
lo
Balvasula (Patacho) 19 Dos Hermanos Unidos (Chata) 85
.b

Barca Grande (Balandra) 84 Eduardo (Vapor) 22-23


Barquito (Pailebot) 19 Eduardo Costa (Pailebot) 40
al

Bella María (Bote argentino) 85 El Dios (Pailebot) 5-19-67


Bella Regina (Buque a motor) 89-99 El Vencedor (Balandra) 84
vi

Berlín (Vapor) 61 Electra Ema (Vapor) 43-53-63-67-71-73-82-83-85-


Betravila (Pailebot) 19 93
lu

Braga (Vapor) 92 Elisa (Vapor) 107


f

Buen Amigo (Bote argentino) 85 Ella (Pailebot) 43


no

Buen Padre (Pailebot) 19 Emma (Yate) 91


Cabo Blanco (Barca) 40 Emperor (Vapor) 26
Canalejas (Buque) 92 En el Golfo Nos Veremos (Balandra) 84
ia

Carmelo (Vapor) 72-73 Enriqueta (Vapor) II (Prólogo)


or

Carolina (Balandra) 86 Eolo (Vapor) 9-13-14-56-96-97-98


Caseros (Chata) 71-79 Eolo Uruguayo (Pailebot) 99
s

Cittá de Noi (Bote argentino) 85 Esperanza (Lancha) 103


://

Cloe (Chata) 65 Espinillo (Chata) 20-23


Colombia (Vapor) 86 Estrella Concordia (Vapor) 7-40-45-53
tp

Colón (Vapor) 31 Estrella Oriental (Pailebot) 7-18


Colonia (Pailebot) 20 Estrella Pagés (Balandra) 78
ht

Coloniense (Buque) 79 Falucho (Remolcador) 100-101


Comercio (Vapor) 80-81 Federico (Vapor) 75
Comercio de Montevideo (Buque) 96-100 Félix Paraguay (Lancha) 65
Concepción (Chata) 99 Feliz Fortuna (Buque a motor) 100
Cóndor de los Andes (Bote argentino) 85 Feliz Juanita (Buque a motor) 100
Constitución (Buque) 100 Flor de Italia (Ballenera) 15
Coronel Galarza (Buque a Motor) 82-83-84- Flor de Río San Salvador (Pailebot) 19
85-88-98 Francisco Z. (Balandra) 84
Criollo (Vapor) 7 Fue mi Destino (Bote argentino) 85

115
RIO SAN SALVADOR
Furiosa D (Lanchón argentino) 85 Linda Armonía (Pailebot) 66-67-68
Gerónimo (Pailebot) 19 Lipare (Balandra) 84
Globo (Pailebot) 19 Lipari (Pailebot) 85
Goleta Ceres (Pailebot) 19 Lorenzo Canale (Pailebot) 19
Golondrina II (Vapor) 80 Lucero (Bote nacional) 85
Gordo (Bote argentino) 85 Lucero (Vapor) 10-11-12-13-15-16
Graciana Altiere (Balandra) 84 Luisa la Refalosa (Bote argentino) 85
Graffina (Pailebot) 19 Luna (Vapor) 59
Granja Timbó (Lancha) 78-79-85-88-91-101 Malvinas (Balandra) 80-88
Guanaco (Vapor) 83-93 Manuel Antonio (Pailebot) 85
Guardia Marina (Pailebot) 91 María Anita Mundelli (Pailebot) 35
Helios (Vapor) 26 María Juana (Bote argentino) 85

y/
Heraldo (Vapor) 98 María Madre (Barca) 86

.u
Higuerita (Pailebot) 81 María Mercedes (Lanchón argentino) 85
Horacio (Bote argentino) 85 Martín Chico (Pailebot) 19

om
Ibrahin (Balandra) 84 Mascota (Chata) 40-96
Ida (Balandra) 88-89 Mascota (Vapor) 95-96-99-102
Inca (Vapor) 88-89-90 Mentor (Pailebot) 19

t.c
Invencible (Pailebot) 19 Metodista (Pailebot) 28
Irene (Pailebot) 73-82-84-88-89 Miguel Repetto (Pailebot) 85
Isidora Simpática (Bote argentino) 85 Minerva (Vapor) 7-8

po
Italia (Pailebot) 19 Ministro R. (Pailebot) 19
Itapebi (Buque) 79 Monte Cristo (Bote argentino) 85
J. Granera (Pailebot) 19
J.C. (Pailebot) 17-19
gs
Montecristo (Balandra) 84
Montevideo (Crucero) 79
Josefina (Balandra) 84 Montevideo (Vapor) 31-80
lo
Josesito (Bote nacional) 85 Mosca (Vapor) 30
.b

Joven Jorge (Balandra) 84 Murcarolo (Velero) 26


Joven Luisito (Balandra) 91 Natalia Benedita (Patacho) 22-23
al

Joven María (Balandra) 19 Natividad de Dolores (Pailebot) 17-18-20


Joven Paulita (Pailebot) 39-69 Nicodemus (Pailebot) 73
vi

Joven Venus (Bote argentino) 85 No Tengo Otra (Bote argentino) 85


Juana María (Buque a motor) 88 Nueva Colomba (Pailebot) 85
lu

Julia (Pailebot) 19 Nueva Joven Herminia (Pailebot) 40


Júpiter (Vapor) 10-63 Nueva Leonora (Balandra) 84-88
f
no

Jura (Vapor Remolcador) 26-41 Nueva Narcisita (Balandra) 84


La Amazona (Pailebot) 5 Nueva Natividad de Dolores (Pailebot) 20-69
La Andrea (Pailebot) 82 Nuevo Verdun (Bote argentino) 85
ia

La Brisa (Buque) 96 Olga (Bote argentino) 85


or

La Constancia (Pailebot) 82-84-88-96 Olimpo (Vapor) 12-13-14


La Envidia Fuera Fiebre Todo el Mundo la Ten- Oliva (Chata) 85
s

dría” (Bote argentino) 85 Ónix (Chata) 69


La Federica (Balandra) 84 Orden (Vapor) 68
://

La Maca (Chata) 19 Oreste (Vapor) 9-10


tp

La María (Balandra) 7 Oriente (Balandra) 82-88


La Mua (Chata) 20 Orlando (Pailebot) 88
ht

La Palma (Pailebot) 2-5-6-17-20-25-26 Palmirense (Pailebot) 66


La Sirena (Goleta) 56-67-82 Paloma (Balandra) 24
Labrador (Vapor) 31 Paloma (Chata) 20
Lalita (Bote argentino) 85 Pampero (Vapor) 99
Latita (Bote argentina) 85 Paraguay (Vapor) 55
Legalidad (Vapor) 68 París (Vapor) 41-46
Leona (Buque) 96 Parodi (Bote nacional) 85
Libertad (Vapor) 68 Paz (Vapor) 68
Libia (Lancha) 65-93 Pedro Ayup (Bote argentino) 85

116
RIO SAN SALVADOR
Pelasac (Barca) 26 2ª Victoria (Bote nacional) 85
Pepito (Balandra) 50-92 2º Espejo del Mar (Bote argentino) 85
Petronila Platense (Bote argentino) 85 Serbia (Chata) 99
Pierina Argentina (Lanchón argentino) 85 Siempre Balear (Lancha) 85-88
Pólux (Vapor) 7-13 Simira (Bote argentino) 85
Presidente Celman (Pailebot) 19 Sonriente (Bote argentino) 85
Presidente Juan Idiarte Borda (Draga) 27-54 Stagno (Vapor) 58
Primer 31 (Bote argentino) 85 Surubí (Vapor) 46-103
Progreso (Vapor) 68 Tabaré (Lancha) 65
Puerto Madero (Pailebot) 19 Tangarupá (Vapor) 53
Querida Pepita (Pailebot) 51 Teresa (Balandra) 81
Recreo del Tigre (Lanchón argentino) 85 Teresa Granara (Pailebot) 20

y/
Res Non Verba (Bote argentino) 85-89 Tesoro (Vapor) 47-52-64

.u
Res Non Verba (Draga) 54-60-61-62-86 Tomacita (Canoa argentina) 93
Río Negro (Chata) 19-26 Toro (Vapor) 26

om
Río Negro (Vapor) 30-62-78-79 Tridente (Vapor) 58
Río San Salvador (Vapor) 17-20-22-23-25-26 Tritón (Vapor) 41-44-45-47
Rivadavia (Vapor) 7-34 Uruguayo (Vapor) 55-64

t.c
Romántico (Bote argentino) 85 Venus (Vapor) 9
Rubia (Buque a motor) 79-91-100-101-102-103- Vértigo Uruguayo (Pailebot) 85
104 Victoria Emma (Vapor) 22-23-33-35-39-41-62-70-

po
Salteña (Goleta) 19 71-72-73-77-78
Salus (Vapor) 72-96 Vidiella (Vapor) 28
Salvador José Cascio (Chata) 81
San Juan Primitivo (Buque a motor) 88-99-104
gs
Viena (Vapor) 61
Villa de Dolores (Chata) 17-19-20-23
Santa Rosa (Pailebot) 85 Villa Garay (Chata) 85
lo
Santo Tomás (Vapor) 97 Violeta (Pailebot) 19
.b

Satélite (Vapor) 71-79-80-90-97 Yaguarí (Pailebot) 23-35-40


Saturno (Pailebot) 19 Yaguarí(y) (Vapor) 53
al

Saturno (Vapor) 5-8-12-16 Yaguarón (Vapor) 71-96-98


vi
f lu
no
ia
s or
://
tp
ht

117
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi

118
al
.b
RIO SAN SALVADOR

lo
gs
po
t.c
om
.u
y/
RIO SAN SALVADOR

y/
.u
om
PASO DE LA ARENA SOBRE EL RIO SAN SALVADOR

t.c
po
gs
lo
.b
al
vi
f lu
no

INAUGURACION DEL PUENTE SOBRE EL SAN SALVADOR


ia
sor
://
tp
ht

PASO DE RAMOS SOBRE EL RIO SAN SALVADOR

119
RIO SAN SALVADOR

OTRAS OBRAS PUBLICADAS POR EL AUTOR:

y/
.u
- El río Negro - Su historia a través de la prensa mercedaria
de 1910 a 1925

om
- El río Negro II - Su historia a través de la prensa mercedaria
de 1926 a 1930

t.c
- El río Negro - Su historia hace más de un siglo.

po
Recopilaciones periodísticas entre los años 1857 a 1892

gs
- La Carrera de Mercedes a la Boca del Yaguarí
lo
.b
al
vi
f lu
no
ia
s or
://
tp
ht

Foto de tapa: Buque a motor “RUBIA”, remolcando una chata en el puerto de Dolores,
observándose el antiguo muelle de madera y el edificio de la Aduana

Auspiciado por el Centro Histórico y Geográfico de Soriano

120
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
lo
RIO SAN SALVADOR

gs
po
t.c
om
.u
y/
ht
tp
://
sor
ia
no
flu
vi
al
.b
RIO SAN SALVADOR

lo
gs
po
t.c
om
.u
y/

Common questions

Con tecnología de IA

The fluctuating shipping services significantly impacted Dolores' socio-economic landscape. Initially, the introduction of steamships like 'Lucero' and 'Chaná Oriental' facilitated regional economic growth through improved trade routes and passenger services . However, suspension of these services exacerbated economic stratification and restricted mobility, leaving merchants reliant on arduous transport to Soriano or Nueva Palmira. Such oscillations in service provision encouraged negotiations and advocacy by local figures like Aurelio and Esteban Podestá to secure continued service . The intermittent nature of these services underscores a recurring vulnerability for Dolores, where economic vitality hinged on reliable transport links, demonstrating the broader implications of transport infrastructure on regional economic health and community connectivity .

Economic factors played a crucial role in shaping the decisions of shipping companies like Mihanovich regarding steamer routes to Dolores. The primary influence was profitability, as evidenced by the suspension of services like the 'Águila', due to limited commercial use and unprofitability attributed to a lack of local business support . The regional milling capacity, notably by Molino San Salvador, wasn't enough to sustain the service regularly, leading companies to demand broader local commercial backing as a prerequisite for continued operations. Thus, the persistence of services heavily relied upon enticing sufficient market engagement, demonstrating that financial viability was paramount in motivating corporate commitments to maintaining routes .

Ships navigating the Río San Salvador and its surrounding regions faced multiple risks, including inclement weather, waterway obstructions, and outdated infrastructure. Noteworthy incidents include the grounding of the 'Triton' near Conchillas in 1928, surprising many due to its reported navigational sturdiness . Another example was the sinking of the 'Guardia Marina' in 1923 after hitting rocks near Isla López and the mechanical failure leading to a fire on the yacht 'Emma' in 1924, almost resulting in disaster for its passengers . These incidents reveal the challenges inherent in fluvial navigation: unexpected natural elements, physical debris, and inadequate readiness to handle sudden emergencies, underlying the vital need for improved maritime safety measures .

Government interventions in Dolores’ infrastructure developments evidenced broader political and economic priorities, particularly regarding enhancing regional connectivity and trade facilitation. The 1906 decree to invest in a new dock reflected an intent to stimulate economic growth through better logistical frameworks . This investment illustrated a prioritization on linking Dolores effectively to commercial networks, accommodating increased trade, and eliminating previously seen administrative lethargy. Such governmental actions indicate a strategic focus on elevating national economic frameworks through enhanced local infrastructure, manifesting a pivotal role in setting the course for economic modernization and integration .

Modernizing the port facilities in Dolores faced significant challenges, including an outdated wooden dock and primitive loading mechanisms. The existing infrastructure, described as 'a patchwork quilt', required frequent, unsustainable repairs, further compounded by inadequate administrative backing and the financial burden of constructing a new port. Recommendations included relocating the dock to more strategically advantageous ground between Avenida Asencio and Dolores Street, thus harnessing more stable soil and easier inland waterway access . There was also emphasis on installing more efficient mechanical systems to replace manual crane operations and potentially expanding existing infrastructure to boost capacity, ensuring smoother, more reliable port operations .

The expansion of port facilities in Dolores during the early 20th century brought forth several environmental considerations, particularly regarding the ecological implications of infrastructure placement and maintenance. Sources highlight concerns about stagnant waters and the resultant potential health risks posed by the expanded cañada, which served as a main access alignment for vessels . The state of water putrefaction evidenced in summer implied foreseeable sanitation issues, prompting debates about relocating docks to mitigate such environmental challenges further. These discussions underscored an awareness of environmental impacts amidst pursuits for economic expansion, reflecting nuanced engagements with ecological repercussions, where the urgency of industrial expansion was tempered with health and environmental sustainability considerations .

The steamboat 'Triton', launched in 1894, was considered an innovation in fluvial navigation due to several key advancements. It was constructed in Newcastle, England, incorporating the latest naval architecture innovations of the time. Its hull was made entirely of iron and it was propelled by two paddle wheels, which were a novelty then. The 'Triton' had an effective power of 2262 horsepower and could achieve a relatively high velocity of 12 miles per hour. Its dimensions were notable at 88.60 meters in length, 10.92 meters in width, and 3.60 meters in depth, and it could accommodate 180 first-class and 80 second-class passengers. These features made the 'Triton' not only one of the fastest but also one of the most graceful steamers on the river, highlighting the epochal technological progress of the period .

The 1906 government decision to invest 11,210 pesos in constructing a new dock in Dolores carried significant implications. As described, the project led by Engineer Benavídez aimed to improve the port infrastructure between 18 de Julio and Soriano streets, with access channels and a charted dock area. This initiative sought to enhance commercial activities by facilitating smoother cargo operations. The investment promised to resolve existing frustrations from previous incomplete projects and was intended to establish a coalescent transport link connecting the town to broader commercial networks. Despite two conflicting opinions regarding the dock's optimal location, the decision to proceed with Benavídez's plan reflected a strategic push to prioritize regional economic growth and modernize the transportation infrastructure .

The suspension of the steamship service to Dolores in 1907 was primarily due to economic factors. The company Mihanovich decided to halt the service in September 1907 due to insufficient local commercial support, which made the service financially unsustainable. The only notable support was from the Molino San Salvador, which was insufficient to cover the operational costs of such services . The service was eventually reinstated in 1909 with the return of the steamship 'Artigas'. This resumption was made possible by negotiations conducted by local representatives Aurelio and Esteban Podestá who travelled to Buenos Aires, where they reached agreements with the Mihanovich company, ensuring that the navigation service would continue beyond the inherent financial challenges .

The presence of different steamboats significantly influenced the development of fluvial navigation between Mercedes and Dolores by providing crucial passenger and cargo transport services. Beginning with the launch of the steamboat 'Lucero' in December 1886, this tradition continued with numerous other vessels, like 'Chaná Oriental', 'Río San Salvador', and 'Águila' among others. These steamboats enabled regular connections and were integral to the growth in trade and communication within the region. The substitution and frequent changes in the steamboats also reflect the evolving nature of the service, responding to economic demands and technical advancements, illustrating both the challenges and progress in this sector. Ultimately, these vessels played a foundational role in the socio-economic infrastructure of the towns they connected .

También podría gustarte