EL MATRIMONIO
COMO INSTITUCIÓN
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Paola Abigail Cabrera
Gómez
29 Mayo 2019
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EL MATRIMONIO
El matrimonio crea un estado de vida que origina deberes, derechos y obligaciones.
El matrimonio ha sido creado para que dos seres unan su vida en pareja. En algunos
casos se alude que debe ser esta unión “hasta que la muerte los separe” y en otros
que la disolución de la misma debe ser por la libre voluntad de las partes.
El caso es que, sin importar cuando ocurra la extinción del matrimonio, la idea es
unir a los futuros cónyuges y ampliar la familia de ser posible, estableciendo una
serie de obligaciones y derechos que también son fijados por ley, que varían según
la sociedad.
Hasta hace unos años la idea del matrimonio, el cual supone compromiso, se
encontraba en la lista de proyectos personales futuristas de muchas féminas y de
hombres también, por que no.
En la actualidad se aprecia como ese espacio en la lista de un “mañana” ha ido
desapareciendo. Sin embargo, se mantiene vigente en los ordenamientos jurídicos,
sobre todo como forma de obtención de ciudadanía para extranjeros que pretenden
residir en países distintos a los de su origen y facilitar la emigración.
Estas facilidades traen como consecuencia que se celebren por acuerdo, los
llamados matrimonios por complacencia y entonces la esencia del matrimonio decae
poco a poco y con ella la creencia en él.
Por tanto, con el presente artículo se procura: hacer un llamado a los legisladores y
gobiernos competentes de la importancia de eliminar al matrimonio de la lista de las
opciones para acceder a una ciudadanía dada, pues no fue concebido para esto y
así se contribuye también a suprimir los matrimonios por complacencia y además,
aseverar que si bien, en antaño el matrimonio fue un contrato para asegurar la
conservación de un patrimonio, hace tiempo que dejó de serlo y se convirtió en una
institución jurídica basada en el amor de sus integrantes y que los juristas podemos
hacer mucho para que no se pierda esa esencia.
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LA TRASCENDENCIA DEL MATRIMONIO
El matrimonio no se origina por ningún hecho sino solo por la libre voluntad de los
contrayentes, es decir, por el consentimiento.
Durante el tercer siglo de nuestra era se produjo, en Occidente, el pasaje de una
sociedad en la que el matrimonio no era de ninguna forma una institución creada
para todos.
En la sociedad pagana el matrimonio no era una norma, era utilizado por los
poderosos, por las clases altas. En la Antigua Roma la castidad no era una virtud, no
era necesario contraer matrimonio para tener relaciones sexuales, ni para tener
hijos. Solamente cuando un miembro de una clase social elevada deseaba trasmitir
su patrimonio a sus descendientes directos.
Durante la Edad Media se produjo un lento desplazamiento de la ley germánica y
se requería el consentimiento de la mujer. En el siglo XII el principio legal del
matrimonio por consentimiento estaba establecido y los matrimonios impuestos
comenzaban a quedar atrás. El proceso de urbanización también contribuyó a dicho
proceso ya que liberaba en parte a la mujer de la tarea de procreación.
Se llega a la década del 50 donde hombres y mujeres de todo el mundo deseaban
casarse y así se mantuvo de generación en generación hasta hace unos años atrás.
Actualmente ha sido muy utilizado como solución para obtener
ciudadanías extranjeras y con ella todos los beneficios adyacentes que se
desprendan. Aunque siempre estuvo regulado en muchas legislaciones, el
incremento de la emigración en los últimos años ha contribuido a que se acrecente
esta vía a tal punto que se ha ido perdiendo la base fundamental del acto
matrimonial para convertirse en el medio para conseguir el fin.
En este artículo se pone al relieve, primeramente que ha pasado con el matrimonio
en la actualidad con la modernidad y las distintas formas de pensar que no se
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asemejan en nada a las de hace un tiempo atrás, después se analiza y ejemplifica
la presencia del matrimonio en las leyes de emigración y obtención de ciudadanías
extranjeras incluidas las exigencias adyacentes que se arrastran con ello y con la
justificación legal correspondiente.
COMO INSTITUCION
El matrimonio como institución significa el conjunto de normas que rigen un
matrimonio. Una institución jurídica es un conjunto de normas de igual naturaleza
que regulan un todo orgánico y persiguen una misma finalidad. El matrimonio
constituye una verdadera institución por cuando los diferentes preceptos que
regulan tanto el acto de su celebración, al establecer elementos esenciales y de
validez, como los que fijan los derechos y obligaciones de los consortes, persiguen
la misma finalidad al crear un estado permanente de vida que será la fuente de una
gran variedad de relaciones jurídicas. Institución es “una idea de obra que se realiza
y dura jurídicamente en un medio social. En virtud de la realización de esta idea se
organiza un poder que requiere órganos; por otra parte, entre los miembros del
grupo social interesado en la realización de esta idea, se producen manifestaciones
comunes, dirigidas por los órganos del poder y regidas por procedimientos”. La
definición que antecede la podemos aplicar exactamente al matrimonio, precisando
los siguientes elementos: a) El matrimonio es una idea de obra que se realiza y tiene
permanencia jurídica dentro de un medio social determinado; b) Por virtud del
matrimonio se organiza un poder que requiere órganos, como son los consortes o
uno de ellos, según se estableció en la regulación romana del paterfamilias; c) Los
miembros de la institución matrimonial persiguen finalidades comunes, para cuyo
efecto se establecen actividades recíprocas; d) Tanto la idea de obra como la
organización, su finalidad y las relaciones entre los consortes, se encuentran
reguladas por un procedimiento determinado. El matrimonio como idea de obra
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significa la común finalidad que persiguen los consortes para constituir una familia
y realizar un estado de vida permanente entre los mismos.
EL MATRIMONIO ACTO JURÍDICO
Diversos han sido los criterios expuestos para explicar en el derecho laico la
naturaleza jurídica del matrimonio, que no es el caso discutir detalladamente; sólo
decimos que se le estudia como institución, como acto jurídico condición, como acto
jurídico mixto, como contrato ordinario, como contrato de adhesión, como negocio
jurídico y como estado jurídico.
Sin perjuicio de que el derecho regule el matrimonio como contrato y, desde luego,
como sacramento, nos interesa observarlo como un acto jurídico especial.
Nuestra postura no menosprecia las diversas exposiciones que acerca de la
naturaleza del matrimonio han formulado juristas de prestigio al estudiarlo.
Al estudiar el matrimonio, no eludimos referirnos a la calificación del mismo como
acto jurídico mixto, dada la intervención de que en el mismo tiene el Estado o la
iglesia católica, según el caso, para darle vida; mas aclaramos que no es la
"voluntad" del funcionario lo que constituye el acto jurídico aludido, sino la de los
contrayentes.
Por lo que respecta al matrimonio eclesiástico, con la transcripción del canon 1055,
antes copiado, la duda de si es o no un acto jurídico contrato, desaparece.
Si nos referimos al matrimonio civil, atento el régimen legal a que está sometida
esta institución por los derechos y obligaciones de la misma derivados, es evidente:
se trata de un acto jurídico con apariencia y consecuencias de convenio contrato.
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ÍNDOLE NATURAL DEL MATRIMONIO
Los humanos por inclinación natural y por necesidad de la misma naturaleza se unen
entre sexos diferentes; así negamos en lo absoluto, la lógica de uniones
"matrimoniales" (según las definiciones que hemos proporcionado) entre personas
del mismo sexo.
Pensamos que esas uniones pueden realizarse con otros propósitos, pero jamás
matrimoniales. El acto sexual, la convivencia que el mismo provoca y el amor de ello
derivado dan razón a la permanencia de la unión entre los cónyuges que ambos
deben sostener; en el entendido, el derecho es incapaz de formarla de modo
absoluto, (pues) más bien ha de acomodarse a la misma.
Al acomodarse el derecho a la situación del matrimonio, puesto que como derecho
es ética y es lógica, le da validez a la voluntad de los esposos; es decir, ha venido a
consagrar aquella natural unión y a establecer un régimen que trae aparejados
derechos y obligaciones.
DERECHOS Y OBLIGACIONES DERIVADOS
DEL MATRIMONIO
Traen aparejadas obligaciones de los cónyuges, como las que reporta cualquier
contrato; esas obligaciones son de diversa índole, así, estos contratantes se deben
fidelidad recíproca, ambos deben colaborar para la adecuada educación de los hijos,
ambos deben colaborar económicamente para los gastos que implica la familia,
ambos han de evitar que el matrimonio se disuelva, debe haber entre ellos mutuo
respeto y ayuda, etcétera.
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El no cumplimiento de las obligaciones aludidas tiene como consecuencia para el
responsable de la infracción, penas que son diversas en cada derecho.
Por supuesto, asisten a los esposos los derechos recíprocos relativos a las
mencionadas obligaciones.
REQUISITOS PARA LA CELEBRACIÓN DEL
MATRIMONIO
Tanto en la legislación civil como en la canónica se establecen requisitos para la
celebración del matrimonio.
Los aludidos requisitos pueden ser de esencia o de validez; a los primeros se les
suele llamar elementos de existencia y a los segundos simples "requisitos de
validez".
Son elementos de existencia en el derecho civil:
a) la diferencia de sexo entre los contrayentes,
b) el consentimiento de los mismos,
c) la celebración ante la autoridad competente
Para el derecho civil no existe la posibilidad de que haya la mencionada delegación;
lo que significa que o se cuenta con la presencia del juez del Registro Civil o el
pretendido matrimonio no se realiza. El juez da solemnidad (diversa de la
formalidad) al matrimonio. La solemnidad es elemento de existencia o esencia de
este matrimonio.
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NULIDAD DEL MATRIMONIO
Otra forma de hacer que desaparezca el lazo conyugal es la anulación del
matrimonio.
El artículo 235 del código establece los casos en que procede la acción de nulidad
matrimonial.
Los artículos siguientes señalan detalladamente las causas y el régimen del proceso
de nulidad.
Obtenida la sentencia ejecutoria de nulidad, se hará la anotación correspondiente
en el acta del Registro Civil del matrimonio, mediante transcripción al margen de la
parte resolutiva de la sentencia, con fecha de la misma, el tribunal que la dictó y el
número con que se marcó la copia, la cual se depositará en el archivo (artículo 252)
MATRIMONIO-INSTITUCION
Si la característica más sobresaliente de la institución es la idea de obra a realizar
en un grupo social, el papel de la voluntad, en esta concepción, está restringido a la
"adhesión a un hecho" que consiste en una adhesión dada únicamente por la
voluntad de continuar con un proceso institucional iniciado.
Una vez dada la adhesión, la voluntad es impotente para modificar los efectos de la
institución, los que se producen automáticamente.
La unión conyugal está justificada por el hecho social de la familia fundada, siendo
esta una institución -la primera de las instituciones- y el matrimonio un acto de
adhesión a esa institución.
El matrimonio es, en efecto, un acuerdo de voluntades productor de obligaciones.
Es un contrato en la forma y en su desarrollo. También lo es si se le entiende como
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un contrato-condición o como el consentimiento bilateral de un hombre y de una
mujer que desean tener el estatuto legal de casados.
El desarrollo es contractual; pero el contenido sobrepasa todas las posibilidades del
contrato. O sea, en la forma puede ser un contrato, pero en el fondo el matrimonio
es un acto de institución.
Cada contrayente realiza un acto de adhesión a la institución del matrimonio, acto
que viene a generar el funcionamiento de dicha institución. A eso se limita la
voluntad de los contrayentes: a manifestar su adhesión al matrimonio en unión con
una persona determinada.
Toda la legislación positiva sobre el matrimonio es una constante excepción a las
características y noción misma de los contratos, mientras que es una confirmación,
también constante, de que ella cumple con todos y cada uno de los elementos
básicos de la institución.
No hay necesidad de modificar en lo más mínimo la actual legislación para sostener
la institucionalidad del matrimonio.
Mientras tanto, para defender su contractualidad es imprescindible, junto con
manifestar que el matrimonio es un contrato, iniciar de inmediato la enumeración
de todas y cada una de las excepciones que este original contrato presenta frente a
la noción y naturaleza de cualquier otra.
Junto con explicar satisfactoriamente todos los problemas que la naturaleza jurídica
del matrimonio presenta, la teoría institucional otorga a la unión de los cónyuges la
importancia que ella tiene en el desenvolvimiento de la gran familia humana, tantas
veces desmembrada y continuamente caída.
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Significa la aceptación de la teoría institucional, como solución jurídica de la
naturaleza de la unión conyugal, no solamente una aurora en este arduo problema,
sino también la luz brillante de una mejor organización social y familiar.
COMO ACTO JURIDICO MIXTO
El matrimonio es un acto jurídico mixto debido a que se constituye no sólo por el
consentimiento de los consortes, sino también por la intervención que tiene el Oficial
del Registro Civil. Este órgano del Estado desempeña un papel constitutivo y no
simplemente declarativo, pues podemos decir que, si se omitiese en el acta
respectiva hacer constar la declaración que debe hacer el citado funcionario,
considerando unidos a los consortes en legítimo matrimonio, éste no existiría desde
el punto de vista jurídico.
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