¿CÓMO ESTAR CERCA DE DIOS?
TEXTO: SALMOS 15
INTRODUCCIÓN
La adoración como encuentro significativo con Dios nos lleva a estar cerca de él ya que es
una experiencia sin igual, es un privilegio maravilloso en donde vemos y reconocemos los
atributos de un Señor que es trascendente como también inmanente a su pueblo. Y que por
tal motivo resulta necesario para el creyente poseer una idea de sus implicaciones. De allí
derivan muchas cosas que realizamos como comunidad redimida tales como: proclamar el
evangelio, enseñar la sana doctrina, servir a los necesitados, compartir genuinamente unos
con otros, y administrar sabiamente los recursos materiales que son puestos a nuestras
disposición.
Estar cerca de él es la experiencia más bella que todo hombre y mujer redimida puede
tener. Cada creyente debe estar consciente de la necesidad de vivir en la presencia del
Señor todos los días. Sin embargo algunos dan poca importancia a la manera o forma de
presentar su ofrenda al Señor. Hacemos las cosas de manera mecánica o quizás sin la
debida reverencia que agrada a Dios. Y eso no nos permite estar llevar una adoración
genuina cerca del Creador.
El Salmo 15 lleva una liturgia semejante al 24, habla de las exigencias éticas de entrar en la
presencia de Dios. Si fue escrito por David, pudo haber sido cuando trasladó el arca a
Jerusalén (2 Samuel 6:1–23). El uso de la palabra “tienda” y no templo era para evocar el
lugar en que estuvo el arca de la alianza durante el tiempo del desierto y durante los
primeros años en la tierra de Canaán. Al hablar de “monte santo” se refería a aquel lugar
escogido por el mismo Dios para establecer su morada entre los hombres y donde se alza
finalmente el templo (V.1)
El mismo autor inspirado por Dios nos enseña la necesidad de acercarnos al autor de la
adoración con humildad y reverencia todos los días de nuestra vida. Por tal razón
conoceremos algunas implicaciones que surgen del tema ¿Cómo estar cerca de Dios?
I. DEBO EVITAR EL PECADO (SALMOS 15:3;5)
El Salmista nos muestra algunas cosas las cuales debemos prescindir para estar cerca de
Dios. No podemos levantar una ofrenda contaminada y sin sentido alguno. Si estamos mal
entonces con urgencia requerimos su ayuda. Él puede examinar cada área de nuestras vidas
y así estar aceptos en su presencia.
Calumnia (V.3): La palabra calumnia significa acusación falsa hecha maliciosamente
contra alguien para causar daño y perjudicar a alguien.
Un creyente no anda calumniando con su lengua. No practica este pecado. Tristemente en
nuestras iglesias existe una enorme gama de cristianos carnales quienes si lo practican y
apartan tiempo para hablar en contra de su hermano “Tomabas asiento, y hablabas contra
tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia” Salmos 50:20.
Es por eso que no debemos ser calumniadores de nada ni de nadie “Las ancianas… no
calumniadoras” Tito 2:3. Solo las personas perversas son quienes calumnian a su prójimo
desmedidamente “Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros
como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en
Cristo” 1 Pedro 3:16
Hacer mal al prójimo (V.3): Debemos en todo momento hacer el bien a nuestro prójimo:
apartando y negando el mal de nosotros “Apártate del mal y haz el bien y vivirás para
siempre” Salmos 37:27
Imitemos a Jesús quien fue y es nuestro modelo a seguir. Jesús dijo: “Es licito hacer el
bien” Mateo 12:12. Él nos dejó la forma de hacerlo ejemplo de esto: La Regla de Oro “Así
que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced
vosotros con ellos; porque es la ley y los profetas” Mateo 7:12. Hermanos recordemos
siempre que un pecado contra el ser humano es un pecado contra Dios.
Nunca nos cansemos de hacer el bien. No pongamos excusas. Dispongamos el tiempo
necesario en ayudar a quien más lo necesita. En Cristo tenemos recompensa segura
“Ninguno busque su propio bien, sino el de otro” 1 Corintios 10:24
El Reproche o Escarnio (V.3): El escarnio es como una carga pesada. Sobre este asunto
podía hablar David con facilidad ¡padecer de lenguas malignas! Estas se hallaban en el
entorno de Saúl (1 Samuel 23-24). Más tarde el propio hijo de David, Absalón preparo una
revolución con su lengua (2 Samuel 15:1-6). Este padecer del salmista se ha cumplido en la
vida de muchos justos, sobre todo en la de nuestro Señor Jesucristo. “Atenderé mis caminos
para no pecar con mi lengua; guardare mi boca con freno, en tanto que el impío este
enfrente de mí” Salmos 39:1
Usura y Soborno (V.5): Otra de las demandas del Señor es prestar siendo conscientes de la
realidad de nuestro prójimo (sin intereses). Esta era una ley prestar sin ganar intereses
“Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portaras
con él como logrero (prestamista) ni le pondrás usura” Éxodo 22:25. Un principio
contundente es que cuando préstamos al pobre, préstamos a Dios “A Jehová presta el que
da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar” Proverbios 19:17
El dinero es un sensible instrumento de medida para quien hace justicia y ama la verdad.
¿Quieres permanecer eternamente en la casa del SEÑOR? Sé, pues, verdad (firmeza,
solidez), no retrocediendo jamás a una promesa nociva; o, en otra forma, aprovechándote
de tu prójimo.
En el Antiguo Oriente, los porcentajes de renta entre el 20 a 33 % eran normales. No es
extraño, pues, que la palabra hebrea para indicar renta, significase “mordisco” o “bocado”.
Pedir renta era algo así como morder a tu deudor. Respecto a esto observamos que, en el
Antiguo Oriente, aún no se conocía nuestra costumbre de prestar dinero con el fin de poder
comerciar con él. Antiguamente, quien tomaba dinero prestado lo hacía por necesidad
“Porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”,
Deuteronomio 16:19. “Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dádivas
corrompen el corazón”, Eclesiastés 7:7.
Los familiares de Dios deben poder decir con Samuel: “Atestiguad..., si de alguien he
tomado cohecho para cegar mis ojos con él”, 1 Samuel 12:3. Entonces están bajo la
promesa: “Quien actúa así, no resbalará jamás”.
Como pueblo de Dios no podemos permitir soborno ¿por qué? Pues porque el soborno
ciega los ojos del hombre “Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dadivas
corrompen al corazón” Eclesiastés 7:7. La mayoría de las veces el pecado del soborno
hace que las leyes no se cumplen con rectitud, como deben cumplirse, ya que los jueces, la
policía, los abogados se prestan para este pecado del soborno y no cumplen las leyes
rectamente. Es menester que actuemos con justicia no buscando perjudicar a otro por
medio del soborno sino agradar en todo tiempo a Dios.
II. NECESITO VIVIR EN SANTIDAD (SALMOS 15:2; 4)
En contra parte con lo dicho anteriormente, ahora veremos requisitos de útil ayuda a la vida
de todo creyente. El aplicarlos permitirá la cercanía con Dios así como la de él con
nosotros. Llevando a los integrantes de su pueblo a conocerle mejor y hacer siempre Su
voluntad.
Integridad (V.2): El Señor pide de cada uno de nosotros, integridad. Nuestros ojos deben
estar dirigidos sólo a él. Es muy diferente tropezar en el buen camino, que andar por un
camino equivocado que muchas veces nos conduce a la destrucción.
El Salmo 19:13 expresa muy bien el significado de en integridad: “Preserva también a tu
siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí, entonces seré integró, y (a saber) estaré
limpio (libre) de gran rebelión” La expresión “el que anda en integridad” es una indicación
para los justos.
Ahora bien, andar íntegramente, con un corazón perfecto, ¿Quiénes pueden hacerlo?
¿Acaso nuestras mejores obras en esta vida no son todas imperfectas y manchadas de
pecado? ¿No somos todos miserables pecadores?
La Biblia nos habla de hombres (mortales) que se condujeron en el temor del Señor, siendo
íntegros en los momentos y situaciones puntuales que le correspondieron vivir:
- Noé: “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”
Génesis 6:9.
- Job: “Era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” Job 1:1
Estas personas fueron llamados “íntegros” a pesar de las cosas equivocadas que la Escritura
sabe decir igualmente de ellas. Andar irreprensiblemente no es, pues, cuestión de
impecabilidad, sino un asunto del corazón, de la dirección u orientación de vida.
Es momento para pedir al Señor que nos ayude a estar cerca de él con un corazón puro y
limpio que pueda en todo momento agradarle.
Justicia y Verdad (V.2): La justicia es un sentimiento de rectitud y equidad que gobierna
nuestra conducta. Es una obligación divina el amar en todo momento la justicia, haciendo
una realidad en nuestro diario vivir. “Has amado la justicia y aborrecido la maldad”
Salmos 45:7a
La justicia del justo: persevera en el Pacto de Dios en todos los momentos de la vida, y
ciertamente no sólo en la sala del tribunal. Justicia es prácticamente otra palabra más para
significar obediencia a los mandamientos de Dios, vivir en fe con el Señor. Recordemos
que practicando unos a otros la justicia demostramos que hemos nacido de Dios “Si sabéis
que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él” 1 Juan 2:29
En nuestro lenguaje hablamos de “verdad”, cuando algo encaja exactamente con los
hechos. Esta llamada verdad “desnuda” puedes transmitirla a tu prójimo sin amor alguno.
Pero, cuando la Biblia usa la palabra “verdad”, podemos cambiarla tranquilamente para
nosotros mismos por: firmeza, solidez. Y esto es lo que el Señor exige de Su pueblo “Y
amaras a Jehová tu Dios de todo tu corazón” Deuteronomio 6:5
Menospreciar al malo y honrar al justo (V.4): ¿Había, pues, el Señor rechazado, sin más
ni más, a estos impíos ya “desde la eternidad”? Acerca de esto habla muy claramente la
Escritura: “He aquí, Dios no aborrece al perfecto”, Job 8:20. “Con el misericordioso te
mostrarás misericordioso.
Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso”, Salmos
18:25-26. El Señor, pues, no obra caprichosamente. “Ciertamente él escarnecerá a los
escarnecedores, y a los humildes dará gracia”, Proverbios 3:34. Samuel amó mucho a
Saúl, pero, esto no obstante, por mandato de Dios, debió tratarlo públicamente como un
rechazado por el Señor, (1 Samuel 15: 26, 16:1). Quizá pensamos que esta condición no nos
toca mucho, pero ¿qué de mirar la corrupción en la televisión?; o ¿reír de chistes obscenos?
A veces aun los creyentes están tan acostumbrados a ver el pecado que no les causa
reacción.
CONCLUSIÓN
Es curioso, que el Salmista, en la última línea, no se remonta su pregunta en el V. 1
“¿Quién morará...?”, pero formula su conclusión así: “El que hace estas cosas, no
resbalará jamás”. Evidentemente, esto venía a decir lo mismo para él. Quien está del lado
del Señor, tiene una posición segura en el malecón de cemento de su Pacto y promesas,
sobre los torbellinos de la muerte y de la corrupción. Sobre esa plataforma, “no se resbala
jamás”.
El Salmo 15 se parece un poco al Sermón del Monte de nuestro Señor Jesucristo. En el
mismo, nuestro Salvador dio parecidos y concretos mandatos como David en este Salmo,
Mateo 5: No hacer injusticia ni impureza, refrenar la lengua... Ambos textos deben ser
leídos como promesa del Rey para nosotros, los ciudadanos de su Reino: “Cualquiera,
pues, queme oye estas palabras, y las hace, ese entrará en su Reino. Pero quien no las
hace, como cristiano o como iglesia en la vida diaria, su caída será grande” Mateo 7:24-
27. El final del Sermón del Monte y el del Salmo 15 hablan en la misma línea. Como Juez
de toda la tierra, Jesucristo confirmará el final de este salmo en el día del Juicio sea bueno o
malo.
La vida en Dios
La vida en Dios es vida de aventuras;
Vida llena de ensueño y de grandeza;
Rumbo heroico que apunta hacia la altura
Persiguiendo la gracia y la belleza.
La vida en Dios es ir por los caminos,
Ardiendo el corazón, la mano abierta;
Y llenar de los cánticos divinos
La soledad estéril y desierta.
La vida en Dios es fuego y armonía;
Es salmo y es poema de ternura,
Que en la aspereza cruel de cada día,
Va dejando la miel de su dulzura.
La vida en Dios es ruta dolorosa;
Es visión de la cruz, jalón de gloria;
Es pasar por la noche tenebrosa,
Y despertar en alba de victoria…
Francisco Estrello
(Poeta mexicano)