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Seitán

El seitán es una proteína vegetal obtenida del gluten del trigo mediante un proceso de lavado y cocción. Se asemeja a la carne en textura, sabor y olor, por lo que puede usarse como sustituto de la carne. El seitán es rico en proteínas y hierro pero bajo en grasas y calorías, lo que lo hace una opción saludable. Sin embargo, las personas con celiaquía no deben consumirlo debido a que contiene gluten.

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Seitán

El seitán es una proteína vegetal obtenida del gluten del trigo mediante un proceso de lavado y cocción. Se asemeja a la carne en textura, sabor y olor, por lo que puede usarse como sustituto de la carne. El seitán es rico en proteínas y hierro pero bajo en grasas y calorías, lo que lo hace una opción saludable. Sin embargo, las personas con celiaquía no deben consumirlo debido a que contiene gluten.

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Seitán

Ingredientes

1 kg de harina de trigo.

1 litro de agua.

Un vaso (250 cl) de salsa de soja

1 cabeza de ajos.

1 cucharada sopera de jengibre rallado.

Elaboración

Amasa la harina como si fueses a hacer pan, o sea sólo con agua. La cantidad de agua será aquella
que permita hacer una masa compacta y sin que se pegue a los dedos.

Cuando esté bien amasada, déjala dentro de un recipiente cubierta de agua durante 45 minutos.

Luego empieza a “lavar” esta masa dentro del agua, que de inmediato empezará a volverse blanca.
Eso es señal de que el almidón se va desprendiendo de la masa.

Cuando el agua ya esté blanquísima, tírala y pon agua limpia.

Irán apareciendo briznas algo más oscuras: ¡eso es el gluten! Cuidado, porque tienden a
desprenderse con facilidad.

Continúa el proceso de lavado hasta que el agua salga transparente, que es la señal de que ahora
sólo queda el Seitán (gluten o proteína del trigo).

Esa bola resultante es más pequeña que la bola inicial, ligeramente más oscura y porosa. Si
quieres, la puedes dividir en dos o tres trozos, o dejar la pieza entera.

Pon en una olla grande, a fuego fuerte, el litro de agua con el vaso de salsa de soja, los ajos y el
jengibre.

Cuando rompa a hervir, echa las bolas de Seitán y deja que hierva a fuego lento durante 45
minutos. Hay quien prefiere dejarlo menos tiempo, unos 20 minutos, para que resulte más blanda
la textura. Tendrás que ver cómo te gusta más a ti.

Comprobarás que su tamaño vuelve a aumentar con el hervor, y ahora se tornará más oscuro y
brillante, además de compacto.

Acabado ese tiempo, apaga el fuego y déjalo tapado hasta que se enfríe.
Conservación del seitán

Una vez ya no esté caliente, puedes cortarlo en rodajas o como te guste más. Y conviene dejarlo
siempre con algo de salsa, para que no se seque.

El Seitán dentro de la heladera dura sólo tres o cuatro días. Así que si no tienes pensado
consumirlo todo, es mejor congelarlo ya que así nos puede durar meses.

Has de tener la precaución de congelarlo en bolsitas individuales donde vaya la porción que
vayamos a comer cada vez.

Con qué combinar el seitán en la cocina

Cereales, legumbres, pasta, sopas, caldos y cocidos, estofados, barbacoas, canapés y aperitivos,
platos típicos: albóndigas, croquetas, empanadas, rellenos de verduras, canelones…

El Seitán puede tratarse igual que la carne: empanada, frita, con cualquier aceite a la parrilla, en
forma de estofado, o bien elaborado como albóndigas o hamburguesas. Al tener un suave sabor se
puede reforzar con sofritos, salsa de soja, especias o cualquier otro tipo de aliño.

Curiosidades del seitán

El seitán es la proteína vegetal o gluten del trigo, que se obtiene por procedimientos naturales.

El aspecto del Seitán es, para los desconocidos en la materia, poco menos que sorprendente en un
primer momento: son bolas de color marrón, de textura muy jugosa y esponjosa. Se asemeja
bastante a la carne animal.

Es un alimento de origen chino que tiene más de 600 años. Los japoneses, habituales
consumidores del seitán, lo denominan Kofu.

El seitán se obtiene a partir de la harina de trigo duro: es la proteína (gluten) que ha sido separada
del almidón después de amasarlo, lavarlo y, finalmente, cocerlo.

No contiene grasas saturadas ni colesterol, por tanto, colabora a reducir el riesgo de


enfermedades cardiovasculares.

Llamado también “carne vegetal” por su alto contenido en proteínas, olor, sabor y consistencia.
Puede comerse de diversas formas como sustitutivo de la carne.

Además de ser una fuente de proteínas, contiene vitamina B2 y hierro, aportando muchas menos
calorías que la carne.
Hay que tener en cuenta

Depende de la calidad o tipo de harina nos saldrá mayor o menor cantidad de Seitán (gluten).

De todas las proteínas vegetales el seitán es la que más merece el calificativo de “carne vegetal”,
no sólo por su alto contenido en proteínas sino por su textura y color. Además aporta más
ventajas que la carne: más proteínas, más digerible, sin colesterol, menos grasa, menos sal, menos
calorías.

Tanto el seitán como el Tofu («queso de soja») son fáciles de digerir y muy bajos en calorías, por lo
que son ideales para niños, ancianos y personas con problemas digestivos. También está
recomendado para los deportistas ya que ayuda a desarrollar la musculatura.

MUY IMPORTANTE: Es un alimento muy nutritivo que se obtiene a partir del gluten, por lo tanto
aquellas personas de naturaleza celiaca (intolerancia al gluten) no deben ingerirlo bajo ningún
concepto.

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