Informe Completo
Informe Completo
Profesores Comisión:
Sr. Ramiro Ulises Bonilla Parra
Msc. Abraham Elías González Martínez
Dr. Luis Arturo Quinzio Sinn
1 INTRODUCCIÓN
1.1 OBJETIVOS
El objetivo principal de este informe es poner en práctica los conocimientos adquiridos durante la
carrera de Geología y aplicarlos durante el desarrollo de la asignatura de Campo II.
El área de estudio comprende la zona litoral de la Provincia de Concepción, Región del Biobío,
Chile, entre los 36°31’- 36°50’ latitud Sur y los 73°13’- 72°56’ longitud Oeste, incluyendo las
comunas de Concepción, Hualpén, Talcahuano, Penco y Tomé.
En cuanto a los límites geográficos del área de estudio, al norte limita con la localidad de Pingueral,
al sur con la ciudad de Concepción y el Río Biobío, mientras que al oeste limita con el Océano
Pacífico y al este con la Cordillera de la Costa.
La primera etapa del trabajo consiste en organizar y planificar las actividades previas a la salida de
terreno, esta etapa consiste en formar los equipos de trabajo, 5 grupos de 6 o 7 personas cada uno,
asignados por los profesores encargados de la asignatura de Campo II del Departamento de Ciencia
de la Tierra: Sr. Ramiro Ulises Bonilla Parra, Mcs. Abraham Elias Gonzalez Martinez y Dr. Luis
Arturo Quinzio Sinn. Además, se trabaja confeccionando mapas preliminares de las zonas a visitar
durante el terreno, evaluando los puntos y el acceso principal a cada uno. Se asigna una pareja de
alumnos para tomar el rol de “jefes de día”, para ordenar diariamente las tareas a realizar durante
la salida.
Parte primordial de esta etapa es asistir a 14 días de trabajo en terreno durante el primer semestre
de 2019 y otros 5 días de terreno en el segundo semestre del mismo año. La movilización de los
estudiantes está a cargo de dos minibuses de la empresa Buses Hualpén, mientras que los profesores
a cargo de la asignatura se desplazan en la camioneta del Departamento de Ciencias de la Tierra de
la Universidad de Concepción.
Durante los días de terreno se realiza un recorrido por los alrededores de la bahía de Concepción
analizando, describiendo y tomando datos de los afloramientos de roca presentes en la zona de
estudio, para su posterior procesamiento e interpretación; se evalúa la geomorfología del lugar, se
realiza descripción preliminar de muestras de rocas y fósiles, así como la confección de columnas
y perfiles esquemáticos de unidades estratificadas. Los instrumentos necesarios para llevar a cabo
las tareas durante la campaña, principalmente son: brújulas, tanto Brunton como estructural, GPS
(Global Position System), bolsas para muestras, libreta de terreno, cámara fotográfica digital, lupa,
rayador y martillo geológico, entre otros.
Durante esta etapa se recopila y ordena toda la información tomada en terreno, se organizan las
muestras y datos en una libreta digital que reúne las características principales de cada punto.
A nivel de curso se definen las muestras de roca que son más complejas de evaluar
macroscópicamente, de las cuales se realizan cortes transparentes para permitir su posterior análisis
microscópico.
Se realiza descripción de rocas en anexos que se incluirán en el presente informe, separándolas por
muestras macroscópicas y microscópicas, y su posterior clasificación en rocas ígneas,
metamórficas y sedimentarias. Las rocas ígneas se clasifican según el triángulo QAP de Streckeisen
(1976), para las rocas metamórficas se utiliza la clasificación propuesta por Subcommission on the
Systematics of Metamorphic Rocks (2007) y con las rocas sedimentarias, se utiliza la clasificación
textural de Nichols (1999) y la clasificación composicional de Folk (1968).
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Se efectúa una descripción y clasificación taxonómica de los fósiles, para luego compararlos con
distintas bases de datos que permitan determinar sus edades y así conocer las edades de las rocas
estratificadas en las cuales fueron encontrados.
Por otro lado, los datos estructurales se procesan y analizan con los software Dips 5 y Stereonet 9,
la digitalización de columnas y perfiles de rocas estratificadas se realiza con los software SedLog,
Adobe Illustrator CC 2015 y AutoCAD, y la confección de mapas, en general, se realiza con el
software ArcGis que en ocasiones es apoyado por imágenes satelitales de Google Earth Pro.
De manera puntual, se realiza un análisis de cristalinidad de la illita en muestras de roca que podrían
presentar un posible metamorfismo de muy bajo grado, el cual es imperceptible al realizar
observaciones macro o microscópicas. Dicho análisis se realizó mediante Difracción de Rayos X,
en dependencias del Instituto de Geología Económica Aplicada (GEA) de la Universidad de
Concepción; y los resultados fueron analizados con diagramas P-T (Kübler, 1969).
1.4 CLIMA
En Chile el clima está influenciado por el Océano Pacífico, a través del anticiclón del Pacífico Sur
Oriental (APSO) y la Corriente Marina Fría de Humboldt. Por otra parte, la cercanía al mar que
caracteriza a todo el territorio nacional, permite cambios paulatinos en el gradiente latitudinal,
disminuyendo las temperaturas y aumentando las precipitaciones hacia el sur. En el gradiente
longitudinal, en cambio, las variaciones son bruscas pasando rápidamente a condiciones extremas
a medida que nos alejamos del mar y aumentamos en altitud (Bonacic, 2010).
En la zona central el clima predominante es del tipo mediterráneo, distribuido desde el valle de
Aconcagua hasta el límite norte de Cautín. El clima mediterráneo se caracteriza por presentar
lluvias concentradas en invierno, muy variables, con rangos que van desde los 200 mm a 900 mm
anuales, y un verano caluroso y seco. La temperatura promedio en el verano alcanza los 20 ºC y
los 8 ºC en invierno, con temperaturas máximas y mínimas de 34 y 2 ºC, respectivamente. Estas
condiciones generales, se mantienen hasta la precordillera andina, bajo los 1000 m s.n.m. Existe
una gran variedad de microclimas dentro de la región mediterránea, siendo la diferencia más
marcada la que existe entre el tipo marítimo y el interior (Bonacic, 2010).
La región del Biobío se ubica en una zona de transición, entre el centro de Chile, con un clima más
bien mediterráneo, y las características propias del sur del país, con mayor humedad y
precipitaciones. Debido a las variaciones latitudinales y longitudinales es que se encuentra más de
un tipo de clima, como se explica a continuación:
Clima templado cálido con estación seca de 4 a 5 meses: Domina la parte norte de la Región del
Biobío y es similar al existente en las Regiones del Maule y Ñuble. Se caracteriza por presentar
precipitaciones anuales que superan los 1.000 mm, para luego, a partir de diciembre y hasta marzo,
producirse una disminución de las lluvias, llegando a registrar sólo 40 mm mensuales.
Clima templado cálido con estación seca corta menos de 4 meses: Domina gran parte de la región
y se caracteriza por precipitaciones más abundantes y un leve descenso de las temperaturas respecto
de la zona norte de la región, no superando en promedio, los 15 ºC.
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Clima templado lluvioso con influencia mediterránea: Se localiza en la costa sur de la región, en la
provincia de Arauco. Se caracteriza por la presencia constante y abundante de las precipitaciones,
además de registrar temperaturas más bajas.
Clima de altura: Se presenta en las cumbres más altas de la cordillera andina. Las precipitaciones
son abundantes y principalmente en forma de nieve, mientras que las temperaturas descienden por
efecto de la altitud. Sobre los 1000 m s.n.m. impera el Clima Polar Alpino, el cual ocupa las partes
más altas de la Cordillera de los Andes, este presenta un invierno frío con temperaturas mínimas
medias absolutas entre -29 y -10 ºC, y con temperaturas máximas del mes más frío menores a 0 ºC.
Durante el verano la máxima promedio de los dos meses más cálidos es superior a los 6 ºC.
Por otro lado, la Cordillera de la Costa obstaculiza la influencia marítima, provocando un lado
occidental húmedo con bajas fluctuaciones térmicas y un lado oriental más seco con fuertes
influencias térmicas continentales. Las variaciones de humedad y radiación solar, causan una fuerte
influencia en el desarrollo de la vegetación (Bonacic, 2010).
A nivel mundial, los ecosistemas mediterráneos son muy escasos y presentan una alta
biodiversidad, concentrando el 20% de la flora del mundo en solo un 5% de la superficie terrestre.
Existen cinco regiones mediterráneas, ubicadas entre los 30 y 40 de latitud, tanto en el hemisferio
norte como en el sur, una de ellas se encuentra en Chile Central (Bonacic, 2010).
En específico en la región del Biobío se presentan las regiones vegetacionales: de Matorral y del
Bosque Esclerófilo, de los Bosques Caducifolios, Andino Patagónica. Las condiciones climáticas
y la presencia de la Cordillera de la Costa (CC) en el área de estudio, favorecen positivamente la
abundancia y diversidad de flora y fauna.
En la porción de la cordillera que colinda con la región del Maule, predomina el bosque maulino,
con un dosel dominado por especies arbóreas como Aristotelia chilensis, Nothofagus glauca, N.
obliqua y el híbrido que forman ambas N. leonii. Estos bosques se encuentran hoy restringidos a
las cumbres de cerros y quebradas que descienden hasta la costa. En el estrato intermedio destacan
las especies arbóreas Quillaja saponaria, Azara petiolaris, Persea lingue, Cryptocarya alba,
Aextoxicon punctatum, Peumus boldus, Gevuina avellana y Podocarpus saligna. En el estrato
arbustivo están representados Lomatia dentata, Lithrea caustica, Myrceugenia spp., Sophora
macrocarpa, Ugni molinae, Colletia hystrix, Lomatia hirsuta y Baccharis spp. (Cavieres et al.,
2005).
La región del Biobío posee una gran importancia respecto de la amplia variedad de especies nativas:
por una parte tanto en la sección alta del Río Biobío, como en la Cordillera de Nahuelbuta se
encuentra el bosque de Araucarias, el cual habitualmente se asocia con especies como coigüe
(Nothofagus dombeyi), lenga (Nothofagus pumilio) y ñirre (Nothofagus antárctica).
Adicionalmente, se pueden apreciar especies de la fauna y avifauna típica nacional, siendo los más
característicos: el pudú (Pudu puda), el chucao (Scelorchilus rubecula), el carpintero negro
(Campephilus magellanicus), el pitío (Colaptes pitius), el zorro de Darwin o Chilote (Lycalopex
fulvipes), y el Puma (Puma concolor).
En las zonas bajas precordilleranas se destacan especies de aves como: Turca (Pteroptochos
megapodius), Chiricoca (Chilia melanura), Chercán (Troglodytes musculus), Cachudito (Anairetes
parulus), Carpinterito (Picoides lignarius), Tucúquere (Bubo magellanicus), Chuncho
(Glaucidium nanum) y Pequén (Athene cunicularia). Algunos representantes de reptiles son la
Lagartija lemniscata (Liolaemus lemniscatus) o la Lagartija oscura (Liolaemus fuscus), Culebra de
cola larga (Philodryas chamissonis) y Culebra de cola corta (Thachymenis chilensis).
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En la Zona Precordillerana es común ver algunas especies de anfibios como el Sapo Espinoso
(Rhinella spinulosus), el Sapo de Rulo (Rhinella arunco) y el Sapito de Cuatro Ojos (Pleurodema
thaul).
Finalmente, el grupo más diverso presente en las zonas bajas precordilleranas son los mamíferos,
destacando especies como: Degú (Octodon degus), Ratoncito oliváceo (Abrothryx olivaceus),
Zorro chilla o gris (Lycalopex griseus) y el Zorro culpeo o colorado (Lycalopex culpaeus), Puma
(Puma concolor), Gato montés andino (Leopardus jacobita), Gato colocolo (Leopardus colocolo),
Quique (Galictis cuja), Chingue común (Conepatus chinga) y Llaca (Thylamys elegans) (Bonacic,
2010).
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2. GEOMORFOLOGÍA
2.1 GENERALIDADES
El área de estudio se ubica cerca del límite sur de la “región central de las cuencas y el llano fluvio-
glacio-volcánico”, definido por Börgel (1983). Además, una gran parte de la misma corresponde a
actuales costas. Araya-Vergara (1976) define diez unidades geomorfológicas para las costas de
Chile, siendo la transición entre la “Unidad Punta Curaumilla-Dichato” y “Unidad Concepción-
Arauco” la ubicación del área estudiada en este informe. La primera de ella se caracteriza por una
baja indentación entre rocas metamórficas y graníticas, desarrollo de costas arenosas con
posibilidad de dunas y acantilados de roca dura. Las terrazas marinas son comúnmente amplias. En
cambio, en la segunda, el grado de indentación aumenta producto de la tectónica, hay fallas que
basculan al Mioceno y desarrollo de cañones submarinos.
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En Chile, de la manera más general, se describen de este a oeste las siguientes unidades
morfoestructurales: Cordillera de los Andes, Precordillera, Depresión intermedia, Cordillera de la
Costa y Planicies Litorales. El área de estudio abarca parte de las dos últimas, las cuales, junto con
otras unidades locales menores, serán descritas en el siguiente apartado (Figura 2.1).
Se extiende por aproximadamente 3000 km desde Arica hasta la península del Taitao. En la zona
norte del país muchas veces cae directamente al mar en forma de acantilados evitando así el
desarrollo de planicies litorales, además alcanza su altura máxima correspondiente al cerro Vicuña
Mackenna (3114 m s.n.m.). Hacia el sur, comienza a perder progresivamente altura volviéndose a
elevar de manera importante frente a la ciudad de Santiago y en Angol (donde se conoce como
Cordillera de Nahuelbuta). Adicionalmente, la Cordillera de la Costa es cortada cada vez más por
ríos provenientes de la Cordillera de los Andes hasta desaparecer en la península del Taitao.
Corresponde al límite oriental del área de estudio (Figura 2.2) extendiéndose en dirección N-S. En
las cercanías de Concepción, Quezada (1996) la describe con un aspecto acolinado y de alturas que
no superan los 200 m, y cuya exhumación ha sido constante desde el triásico a una tasa de 0,03-
0,04 mm/año (Glodny y otros, 2008). Hacia el occidente, se encuentra un escarpe escalonado de
fallas de dirección NE-SW, que la conecta con la llanura de Concepción (Mardones y Brito, 1978).
En el área de estudio este cordón montañoso es cortado por el valle fluvial del río Andalién y más
al sur, el río Biobío, es cual supera el kilómetro en anchura. En el SE destacan los cerros Caracol
y Lo Pequén. La base litológica es el llamado Batolito Costero (Castillo, 2008), el cual está cubierto
por material meteorizado de la misma roca, llamado “maicillo”, sin embargo, en el área de estudio
también se ha identificado al Basamento Metamórfico, sobre todo en las porciones más
septentrionales. Börgel (1983) estimó que más del 60% de la cordillera costera estaría afectada por
la erosión moderada a muy severa.
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Figura 2.1: Mapa geomorfológico. La línea verde marca la traza del perfil de la figura 2.6. La
traza de los causes antiguos del río Biobío son estimados de acuerdo a la
geomorfología y humedales observados en la actualidad.
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Figura 2.2: Cordillera de la Costa. Vista satelital del área de estudio obtenida desde Google Earth con una exageración
del relieve de 3. El polígono rosado delimita la Cordillera de la Costa.
Figura 2.3: Planicies Litorales. Vista satelital del área de estudio obtenida desde Google Earth con una exageración
del relieve de 3. Los polígonos amarillos delimitan las Planicies Litorales.
Figura 2.4: Cerros Islas. Vista satelital del área de estudio obtenida desde Google Earth con una exageración del
relieve de 3. Los polígonos pardos delimitan los Cerros Islas.
Se refiere a las penínsulas de Tumbes y Hualpén, los cuales, se localizan en la parte más occidental
del área de estudio (Figura 2.5). Ambos constituyen bloques solevantados y compartimentados por
un doble sistema de fallas ortogonales de dirección noroeste-sudeste y noreste-sudoeste (Mardones
y Brito, 1978). El primer sistema, es de menor escala y limita a la bahía de San Vicente por el norte.
En cambio, el segundo sistema, forma el escarpe oriental de Tumbes y limita al este los cerros
Tetas de la península de Hualpén (Mardones y Brito, 1978). La mayor altura topográfica
corresponde a los cerros Tetas del Biobío, ubicados en la península de Hualpén, alcanzando
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aproximadamente los 240 metros sobre el nivel del mar. Su base litológica es compartida entre
rocas metamórficas del Paleozoico e intrusivas del Triásico.
Figura 2.5: Horsts Occidentales. Vista satelital del área de estudio obtenida desde Google Earth con una exageración
del relieve de 3. Los polígonos rosados delimitan los Horsts Occidentales.
El último rasgo geomorfológico descrito corresponde a los niveles aterrazados labrados tanto en
rocas ígneas, metamórficas, como en sedimentarias. Se localizan cercana a la línea de costa,
principalmente en los Horsts Occidentales y en la Cordillera de la Costa, y entregan información
importante acerca del comportamiento tectónico de la zona. Kaizuka y otros (1973) reconocen 5
superficies en la región, en orden descendiente estas corresponden a: Las Nochas, Buena
Esperanza, Cañete, Terrazas Inferiores y las superficies Holocenas de tierras bajas. Las primeras
tres son terrazas labradas netamente por transgresiones marinas (Kaizuka y otros, 1973), cubiertas
por delgados sedimentos marinos profundos, fluviales y eólico, cuyas edades son 330, 210, 125
miles de años respectivamente (Melnick y otros, 2009); mientras que las dos últimas son de origen
parcialmente marino y parcialmente aluvial (Kaizuka y otros, 1973), correlacionables en el área de
estudio con la llanura fluviomarina en donde se emplazan las ciudades de Concepción, Hualpén y
parte de Talcahuano.
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La superficie Cañete es la de mayor extensión areal y, si bien es definida en Arauco, hay autores
que la correlacionan con los niveles aterrazados de la Península de Hualpén (Kaizuka y otros, 1973;
Mardones y Brito, 1978). De ser correcta tal suposición, se puede deducir una historia tectónica
bastante distinta para esta zona y la península de Arauco. Por ejemplo, en la Península de Hualpén
la superficie Cañete tiene una altura promedio de 75 m de altura (Figura 2.6) y una edad de 125
mil años, por lo tanto se puede obtener una tasa de alzamiento promedio de 0,6 mm/a.
Comparativamente, en Arauco la tasa máxima de alzamiento para esta superficie es de 1,8 mm/a,
mientras que su máxima altura alcanza los 232 m (Melnick y otros, 2009). Si bien, es importante
considerar que la superficie Cañete tiene una importante deformación (Melnick y otros, 2009), lo
que provoca que su tasa de alzamiento y altura sea distinta dependiendo del punto donde se mida,
es justamente esta característica lo que evidencia una historia tectónica dispar, al menos en los
últimos 4 Ma, entre los sectores de Arauco y Concepción.
Figura 2.6: Perfil topográfico de la península de Hualpén. Ver su traza en el mapa de la figura 2.1. En la península
de Hualpén se puede apreciar el extenso desarrollo de terrazas marinas, siendo estas la Superficie Cañete
a los
Entre los cerros Tetas de la Península de Hualpén, se reconoce otro nivel aterrazado importante, el
cual tiene una altura promedio de 125 m. Si la tasa de alzamiento es similar a lo estimado para la
superficie Cañete, este nuevo nivel aterrazado tendría una edad aproximada de 208 mil años,
similar a la edad de la Superficie Buena Esperanza (cuya edad es de 210 mil años).
En la Península de Tumbes y hacia el norte, donde la Cordillera de la Costa cae al mar, se continúan
reconociendo niveles aterrazados pero de menor extensión areal.
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En el Holoceno ocurre una transgresión, en la cual el mar alcanzaría su máximo hace 6000 años
inundando lo que hoy es la bahía de Concepción, San Vicente y Arauco (Isla y otros, 2012). La
poca profundidad de esta, evitaría la sedimentación propiamente marina (Mardones y Brito, 1978).
La gran actividad de los sistemas fluviales, condicionado por procesos glaciares y volcánicos,
transportaron un gran volumen de sedimentos desde la Cordillera de los Andes hasta el Océano
Pacífico (Quezada, 1996), provocando un delta del río Biobío. Este transporte habría sido de
manera catastrófica, y la ausencia de subsidencia terminaría por colmatar lo que hoy es la llanura
en la cual se emplaza la ciudad de Concepción, Talcahuano y Hualpén (Mardones y Brito, 1978).
La desembocadura del río Biobío fue cambiando de ubicación, desde la bahía de Concepción,
pasando por la bahía de San Vicente, para terminar en su ubicación actual en el golfo de Arauco
(Figura 2.1). Testigos de esta migración serían las lagunas Tres Pascualas, Redonda, Lo Galindo,
Lo Méndez, el humedal Lenga, entre otros.
Finalmente, en los últimos dos siglos, junto con la ocupación humana, siguen ocurriendo cambios
geomorfológicos mediante el relleno y drenado de humedales, extracción de importantes porciones
de cerros para la construcción de caminos y viviendas, y la constante transformación de puertos
marítimos que modifican la configuración costera significativamente.
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3.1 GENERALIDADES
En la región del Biobío se definen una serie de unidades litoestratigráficas y litodémicas, con
edades que abarcan desde el Paleozoico hasta la actualidad.
De forma general, se presentan rocas ígneas intrusivas, cuya composición varía de tonalítica a
granítica, las que intruyen a rocas metamórficas, conformadas principalmente por filitas, esquistos,
pizarras y metasedimentitas. En conjunto, ambas unidades constituyen el Basamento Cristalino.
Sobre este basamento se depositan una serie de secuencias sedimentarias de origen marino y
continental, cuyas edades van desde El triásico Superior al Cuaternario, con sedimentos que se
siguen acumulando en la actualidad. Estas secuencias poseen distintas relaciones de contacto entre
ellas, lo que evidencia los distintos eventos tectónicos que sucedieron durante su depositación.
A partir del contenido fósil Tavera (1960) restringe la edad de la formación desde el Cárnico
superior, por la presencia de impresiones de Trachyceras sp., al Rético, debido a la ocurrencia de
Taeniopteris (Yabeilla) mareyesiaca GEINITZ y Chropteris copiapensis SOLMS-LAUBACH.
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Unidad sedimentaria marina definida formalmente por Biró (1982) como una secuencia
transgresiva marina-litoral, con influencia de tormentas. Su localidad tipo se ubica al noroeste de
la Isla Quiriquina, en la Bahía Las Tablas. Además, la unidad aflora en la costa de Cocholgüe,
donde se define su localidad paratipo (Biró, 1982) y en cerros islas en las comunas de Concepción
y Talcahuano. La Formación Quiriquina sobreyace en inconformidad al Basamento Metamórfico
y los granitoides triásicos, e infrayace en paraconformidad a las secuencias paleógenas y
cuaternarias (Salazar, 2004; Buatois y Encinas, 2011). Salazar (2004) describe la secuencia de base
a techo como: conglomerado con clastos polimícticos, con tamaño de hasta 10 cm de diámetro.
clastos de filitas, esquistos, metaarenitas y cuarzo lechoso; areniscas amarillas, con estratificación
cruzada e intercalación de lentes conglomerádicos, en las que se observa Mytilus primigenius,
Inoceramus biroi, Ostrea sp., Dentalium chilensis y Baculites sp.; intercalaciones de bancos de
coquinas en areniscas glauconíticas granodecrecientes en las que se encuentra Pacitrigonia
hanetiana, Cardium acuticostatum; areniscas y limolitas verdes, con niveles de concreciones
calcáreas alineadas paralelas a la estratificación, con presencia de Eubaculites carinatus, Chlamys
chilensis, Solariella sp.
Biró (1982) la asigna al Campaniano – Maastrichtiano, sobre la base del contenido fósil,
posteriormente Stineesbeck (1986) asigna una edad Maastrichtiano, mediante una comparación
global de rangos de ammonites, y finalmente Salazar (2004), también en base a los amonoideos
presentes, la acota a la parte superior del Maastrichtiano Inferior y/o el comienzo del
Maastrichtiano Superior hasta el Maastrichtiano Superior más alto.
Definida como formación por Muñoz-Cristi (1968), antes de eso era catalogada como el horizonte
inferior de la Formación Curanilahue. Su nombre deriva de la localidad tipo, ubicada en la ribera
del río Pilpilco, al sur de Curanilahue. Es una unidad de carácter marino litoral conformada por
areniscas verdes (glauconíticas) de grano medio a grueso con intercalaciones de arcillolitas y
algunos conglomerados finos; en su base se observan brechas, conglomerados y areniscas
conglomerádicas, además de intercalaciones carbonosas (Pineda, 1983). Se dispone en
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Secuencia sedimentaria marino litoral definida por Frutos y otros (1982) en Isla Quiriquina,
compuesta por areniscas (arcosas) con estratificación cruzada intercaladas con niveles carbonosos
y de conglomerado. En ella se observan numerosas estructuras de paleocanales poco erosionadas,
por tanto, el ambiente de depositación correspondería a la desembocadura de un río, tipo estuario.
La unidad sobreyace en concordancia a la Formación Quiriquina y es asignada al Eoceno (muñoz-
Cristi, 1946 en Frutos y otros, 1982).
Definida por Galli (1967) como conjunto de capas horizontales o levemente inclinadas de lutitas,
areniscas, conglomerados y mantos de carbón. Aflora en Concepción y Talcahuano, definiéndose
su localidad tipo en una estación de ferrocarril ubicada 5 km al norte de Concepción, en la localidad
de Cosmito. Se interpreta como depósitos lagunares costeros, asociados a pantanos y dunas litorales
formados en un ambiente de baja energía (Galli, 1967 en Salazar, 2004).
La unidad es correlacionable a la Formación Cerro Alto, descrita para Isla Quiriquina (Frutos y
otros, 1982) y a la Formación Curanilahue (Galli, 1967)
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Unidad Litoestratigráfica de origen marino definida por Muñoz-Cristi (1956), su localidad tipo se
ubica en Punta Boca-Lebu, en la desembocadura del río Lebu, donde solo aflora su sección
superior, la que está conformada por areniscas muy finas y limonitas, arcillosas y fosilíferas, que
contiene niveles de concreciones calcáreas, hacia el techo de la secuencia aumenta el contenido de
materia orgánica y el grosor de los sedimentos (Pineda, 1983). La mayor parte de la formación ha
sido caracterizada a partir de la perforación del pozo Boca-Lebu (Muñoz-Cristi, 1946; García y
otros, 1963 en Pineda, 1983).
Unidad continental con intercalaciones marinas definida por Muñoz-Cristi (1956 en Pineda, 1983),
corresponde a una secuencia regresiva constituida por areniscas arcillosas de grano fino a grueso
con estratificación cruzada o masivas, con algunos niveles conglomerádicos e intercalaciones de
lutitas carbonosas y mantos de carbón. Su localidad tipo se encuentra en las minas de Trihueco, las
que actualmente se están inundadas.
Secuencia transgresiva constituida por un conglomerado basal, sobre el que se disponen areniscas
verdes de grano grueso a fino, arcillas arenosas y arcillas con bancos tobáceos; presentándose
abundante contenido fósil en toda la secuencia. Definida así por Muñoz-Cristi (1956 en Pineda,
1983); por otra parte, Ceccioni (1968) considera esta formación como la transición entre un
ambiente continental (Formación Trihueco) y ambiente marino (Formación Caleta Viel). Los
afloramientos de la formación se distribuyen en dos franjas, una se extiende paralela y al oeste de
los afloramientos de la Formación Trihueco y la otra en la zona costera. En general los
afloramientos poseen buena estratificación y es posible observar en algunos niveles la presencia de
flora fósil y troncos carbonizados.
Definida como formación por García (1968 en Pineda, 1983), antes de eso era considerada como
intervalo superior de la Formación Millongue. La secuencia está constituida por lutitas grises con
horizontes de concreciones calcáreas planas, que en la sección superior presentan niveles con
foraminíferos. Su localidad tipo corresponde a Caleta Viel, ubicad entre la punta Millongue y
Caleta Ranquil, con un espesor mínimo aproximado de 750 m, ya que, el techo no aparece expuesto.
La unidad definida por García (1968), aflora desde Punta Millongue por el sur, hasta el sector de
Playa el Fraile por el norte, un poco más al sur de Punta Pichicui. Su localidad tipo se encuentra en
la desembocadura del del río Ranquil, 10 km al norte de Lebu, en la caleta del mismo nombre. La
secuencia no presenta su base expuesta y se compone de una intercalación de niveles arcillolíticos
y limolíticos centimétricos, algunos fuertemente oxidados, otros suavemente deformados. Se
reconoce un paraconglomerado con intraclastos de limolitas y areniscas finas, en los sectores
inferiores, cercano a la playa El Cuco. Hacia el techo dominan las lutitas y areniscas finas grises,
masivas, con presencia de fósiles traza y escapes de fluidos, intercaladas con capas de areniscas
finas calcáreas de color claro, finamente laminadas con abundante materia vegetal entre sus
láminas; sobre ellas se presenta un paquete masivo de arenas medias gruesas y conglomerados
finos cuarcíticos, color amarillo. La formación se encuentra afectada por numerosos diques
clásticos inyectados con areniscas medias y medias finas, a veces de color verdoso a veces
brechizadas, reconocidas desde el sector de La Poza hasta el lado este de Punta El Fraile
(Henríquez, 2006). Desde el punto de vista estratigráfico se dispone en discordancia angular sobre
las diferentes formaciones del Eoceno e infrayace, también en discordancia angular, a la Formación
Tubul (Pineda, 1983).
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Asignada al Mioceno por Tavera (1942 en Henríquez, 2006) sobre la base del contenido macrofósil,
posteriormente Severin (en García, 1968) analiza la edad a partir del contenido microfósil
obteniendo el mismo resultado, finalmente Nielsen y otros (2003) analiza similitudes entre
foraminíferos de las formaciones Navidad y Ranquil obteniendo una edad tortoniana temprana para
las formaciones. De acuerdo con relaciones litológicas y a los estudios micropaleontológicos,
García (1968) correlaciona la unidad a las formaciones Navidad, Cholchol y a la sucesión
Hueyusca-Huilma.
INFERIOR)
Definidos por Mendoza (2001) como depósitos semiconsolidados de arenas silíceas de color pardo
amarillento a rojizo, con contenidos variables de arcilla, que se encuentran altamente meteorizados
y erosionados. Los afloramientos se distribuyen a lo largo de la costa de la Península de Arauco y
en las localidades de Molino El Sol, Cocholgue, San José Sur, Miramar, El Avellano, Villa
Hermosa, Boca Maule, Camino el Guindo, Lomas Coloradas, Buena Esperanza y El Manzano;
siendo su localidad tipo la ubicada en el sector Molino El Sol. Desde el punto de vista litológico la
unida esta conformada de base a techo por: conglomerados, arenas gruesas con estratificación
cruzada y laminación, arenas finas con estratificación cruzada y arenas finas masivas, en todas las
capas predomina el componente silíceo, además se presentan niveles centimétricos de arenas con
altos contenidos de hematita y gibbsita.
Los Estratos Molino El Sol se formaron debido a un evento transgresivo en un antiguo ambiente
litoral, por lo que su distribución representa un paleoborde costero. De acuerdo al registro existe
una gran transgresión marina entre el Mioceno superior y el Plioceno inferior, por lo que Mendoza
(2001) asigna dicha edad a la secuencia.
25
Fue descrita por primera vez por Feruglio (1949 en Nielsen y Valdovinos, 2008) como una
secuencia de lutitas arenosas de color gris claro, con restos fósiles, con una potencia que alcanza
los 100 m. Posteriormente fue definida por García (1968) como una sucesión sedimentaria
subhorizontal, compuesta por areniscas medias y finas con variable contenido de fauna fósil y
abundante materia orgánica, cuya localidad tipo aflora en la desembocadura sur del río Tubul
(Pineda, 1983). La unidad sobreyace en discordancia angular a las formaciones del Mioceno y
Eoceno e infrayace a depósitos pleistocénicos y holocenos (Henríquez, 2006).
A partir del estudio de microfósiles, Martínez y Osorio (1968 en Nielsen y Valdovinos, 2008)
concluyeron que la parte basal de la Formación Tubul corresponde al Plioceno medio. Sin embargo,
estudios posteriores de Martín (1976 en Nielsen y Valdovinos, 2008) en Caleta Huetón llevaron a
la conclusión de que la base de la Formación Tubul corresponde al Plioceno tardío. Además,
dataciones de Tavera (1942) y Brüggen (1950, en García 1968) la asignan al Pleistoceno.
La unidad se correlaciona con la Formación Mininco de Temuco-Los Ángeles según García (1968).
Unidad descrita por Galli (1967) en la península de Tumbes, al oeste de Talcahuano. Está
constituida por una arenisca grauvaca cuarzo-volcánica, de coloración parda amarillenta, cuyo
espesor máximo probable es de 15 m. La secuencia se asocia a un ambiente marino litoral de alta
energía.
Se dispone sobre el Basamento Cristalino y se le asocia una edad Plioceno – Pleistoceno (Galli,
1967). De acuerdo con sus características litológicas es correlacionable a la Formación Andalién.
26
Definida por Galli (1967), agrupa las arenas negras volcánicas del río del Biobío y depósitos de
playa antiguos. Corresponde a una secuencia de arenas finas, con selección moderada a buena,
intercalada en algunos sectores con capas de limo y arcilla, y arenas muy gruesas. Los sedimentos
se distribuyen en la bahía de Concepción, en la bahía de San Vicente, el río Biobío, en los escarpes
de la Cordillera de la Costa, y en la península de Tumbes.
La unidad sobreyace en discordancia a las formaciones más antiguas y se le ha asignado una edad
Pleistoceno superior a Reciente (García, 2004 en Salazar, 2004).
Los depósitos continentales están conformados por depósitos de origen fluvial, aluvial y coluvial.
Los depósitos fluviales, se emplazan a lo largo de los valles y terrazas fluviales, a se formaron a
partir de material aportado principalmente por los ríos Andalién y Pingueral. Los depósitos
fluviales del río Andalién fueron definidos informalmente por Galli (1967), como Arenas Andalién,
27
y están conformados por arenas cuarcíferas, arcillas y limos que sobreyacen concordantemente a
la Formación Huachipato, en inconformidad al Basamento Paleozoico y se disponen
adyacentemente con los materiales coluviales de composición granítica y de rocas clásticas
(García, 2004).
Los depósitos litorales corresponden a distintos niveles de terrazas marinas, dunas y arenas de playa
que se distribuyen a lo largo de la costa. Las dunas fueron descritas informalmente por Galli (1967)
como depósitos de arenas medias a finas, mezcladas con limo, sin cementación ni estratificación,
que sobreyacen a la Formación Huachipato y que se distribuyen en las playas de la bahía de San
Vicente y en el sector de la desembocadura del río Biobío, en Hualpén (García, 2004). Las arenas
de playa, por su parte, se separan en arenas silíceas y arenas titaníferas. Las arenas silíceas están
conformadas por sedimentos clásticos, provenientes de la desintegración por meteorización de
rocas graníticas del Batolito de la Costa (Gajardo, 1985). Por otro lado, las arenas negras titaníferas
corresponden a sedimentos cuaternarios con baja consolidación originados de la meteorización y
erosión de rocas ígneas y metamórficas que poseen Fe y Ti, el cual es reconcentrado por el oleaje
costero (Collao y otros, 2000).
28
El Batolito Costero contempla gran parte de las rocas intrusivas paleozoicas que se presentan en la
cordillera de la Costa, como también cuerpos plutónicos de edad Triásico Superior (Hervé y otros
1988). Afloran en la parte central de la Cordillera de Nahuelbuta como una franja continua de
orientación NNE-SSW (Gajardo, 1981), que se extiende desde los 32°30’ hasta los 38°S y se define
como una unidad que incluye principalmente a granodioritas y tonalitas; en cantidades menores
granitos, seguido de dioritas. La litología presenta zonación lateral, las granodioritas y tonalitas se
encuentran al centro del batolito y en los márgenes, dominan composiciones más diferenciadas,
como algunos cuerpos pegmatíticos y granitos de biotita y muscovita; con minerales accesorios
como granate, cordierita y sillimanita (Creixell, 2001).
Las dataciones radiométricas realizadas están concentradas alrededor de los 280-300 Ma. Rb-Sr
define una isócrona de 294 ± 24 Ma y a la altura del Río Itata, los granitoides arrojan una edad K-
Ar de 296 ± 2 Ma en Biotita. Estos resultados son consistentes con el ciclo magmático a los 295 ±
5 Ma, cercano al límite Carbonífero – Pérmico (Hervé, 1988). El emplazamiento del batolito se
produjo en un período muy corto de tiempo (20 Ma), esto pudo deberse a una migración del arco
por cambios en los parámetros de subducción (Deckart y otros, 2014)
Creixell (2001) define el Complejo de Nahuelbuta y lo divide en tres subunidades que de norte a
sur son: Granitoides de Concepción, Tonalitas de Santa Juana y Granitoides Nahuelbuta. Para este
trabajo el curso de Geología de Campo II, decidió dividir las rocas intrusivas correspondientes al
Batolito Costero, que afloran en el área de estudio, en dos subunidades de norte a sur: Dioritas
Pingueral y Tonalitas Penco. Esta división se realizó en base a criterios composicionales y de
ubicación.
Dataciones radiométricas realizadas por Lucassen y otros (2004), dan edades de 220±5 Ma y 222±2
Ma, utilizando método Rb/Sr, confirmando edades obtenidas anteriormente por Hervé y otros
(1988).
El Plutón Hualpén intruye a la Serie Occidental y al Batolito Costero del Sur y se encuentra en
contacto por falla con la Serie Oriental. (Creixell, 2001).
30
Las rocas del basamento metamórfico corresponden a las más antiguas dentro del área de estudio,
dichas rocas se encuentran dispuestas como franjas paralelas de orientación NNE-SSW y se
extienden desde el Norte de Pichilemu hasta Puerto Montt, incluyendo Chiloé. (Gajardo, 1981)
La Serie Occidental corresponde a una franja de alto P/T (facies de esquistos verdes a esquistos
azules), está constituida principalmente por esquistos metapsamopelíticos, con sedimentos
siliciclásticos de fondo oceánico como protolito. En intercalación con estas rocas, se encuentran
esquistos verdes con protolitos de metabasita, micaesquistos con porfiroblastos de albita y, más
localmente, metacherts y serpentinitas. (Hervé y otros, 1976). En esta serie la estratificación (S0)
se encuentra obliterada por una foliación S2 subhorizontal, que es evidencia de un proceso de
acreción basal (Willner, 2005).
El rango de edad del metamorfismo de esta serie ha sido determinado por diversos autores; Martin
y otros (1999) calcularon el peak entre los 328-304 Ma; Munizaga y otros (1973) obtuvieron, con
mediciones de Rb/Sr), resultados entre 334-266 Ma.
La serie Oriental, corresponde a una serie de bajo P/T, está compuesta principalmente por
metapsamitas y metapelitas; además de gneises, migmatitas y rocas calcosilicatadas en menor
medida (Vásquez, 2001). El protolito corresponde a una secuencia detrítica de origen terrígeno,
con depositación en plataforma de antearco. Estos depósitos fueron adheridos al margen
continental mediante un proceso de acreción frontal y luego deformados por acreción basal y por
la intrusión del Batolito Costero del Sur (Hervé, 1988). La Serie Oriental fue afectada por
metamorfismo regional de contacto (tipo Buchan) generado por la intrusión del Batolito Costero
(Hervé, 1988; Vásquez, 2001), que ocasionó la aparición de zonas mineralógicas de biotita,
andalucita y sillimanita, que corresponden a franjas sucesivas al aumentar el grado de
metamorfismo hacia el E, al acercarse al batolito. El grado de metamorfismo, estimado a partir de
las asociaciones minerales, llega hasta la facies anfibolita o granulita inferior, con temperaturas de
650°-700°C y presiones de 4 a 6 kbar (Hervé, 1977). En cuanto al rango de edad del metamorfismo
Lucassen y otros (2004) obtuvieron una edad de 298 ± 8 Ma mediante K-Ar, la cual está relacionada
en tiempo al magmatismo del Carbonífero-Pérmico.
32
4. ROCAS ESTRATIFICADAS
4.1 GENERALIDADES
En el área de estudio las rocas estratificadas se distribuyen de forma discontinua a lo largo del
borde costero, en las localidades de Coliumo, Tomé, Cocholgüe, Punta de Parra, Penco, Lirquén,
Talcahuano y Hualpén; hacia el interior, en cerros islas y bajos topográficos de las Comunas de
Concepción, Penco, Talcahuano y Hualpén; en causes fluviales y llanuras de inundación antiguas
y actuales (Figura 4.1.1). Las edades de estas rocas van desde el Cretácico Superior al Reciente.
4.2 MESOZOICO
Secuencia de rocas sedimentarias marinas fosilíferas, descrita por primera vez por D’Orbigny
(1842 en Biró, 1982), que aflora en la región del Biobío. Su localidad tipo es la Bahía Las Tablas,
en Isla Quiriquina y su localidad paratipo Caleta Cocholgüe, al norte de Tomé (Biró, 1982).
4.2.1.2 DISTRIBUCIÓN
La Secuencia ha sido descrita a lo largo de la costa de Chile central, formando una cuenca de ante
arco en el margen occidental de la Cordillera de la Costa que va desde Algarrobo hasta la Península
de Arauco, siendo la región del Biobío, específicamente la bahía de Concepción, el lugar donde se
conservan mejor los afloramientos y donde se presentan en mayor extensión.
4.2.1.3 LITOLOGÍA
A partir del análisis entre los distintos puntos de terreno y columnas estratigráficas realizadas se
puede establecer un espesor mínimo de 26,45 m para la secuencia completa en el área de estudio,
esto difiere bastante de los 65 m estimados por Salazar (2004) para la secuencia, uno de los factores
a considerar para esta diferencia es que no se visitó la localidad tipo de la formación en bahía las
Tablas.
columnas estratigráficas del informe de Geología de Campo II 2010 es posible asociar a este nivel
restos fósiles de Venus sp., Cardium acuticostatum, Ostrea sp., Mactra steinmanni, Corbulana
chilensis, Pacitrigonia hanetiana, Baculites sp., Eubaculites sp., Eubaculites lyelli, Eutrephoceras
subplicatum, Neilo pencana, Tellina largillierti y Panopea cuneiformis. Areniscas de
características similares también se observaron en la calle Paicaví, laguna Redonda, Punta de Parra
y cerro Chepe.
Luego, en la localidad de Cocholgüe, es posible ver como se disponen areniscas de grano fino sobre
el paquete anterior, estas tienen una composición variable de arcilla, llegando en algunos puntos,
como Tomé y el corte de calle Paicaví, a convertirse en grauvacas. Presentan material vegetal
carbonizado, algunas trazas de Thalassinoides y Ophiomorpha, y algunos restos fósiles de
bivalvos. Se observan estructuras sedimentarias, como estratificación cruzada y laminación
paralela. Además, se encuentran intercaladas tanto por areniscas conglomeradicas, como por,
conglomerados clastosoportados; estas intercalaciones varían de centimétricas a métricas. La
secuencia alcanza una potencia de 9 m en el Cerro San Miguel, pero en Lo galindo se observa una
Figura
potencia de 10,6 m4.2.1.3
para elTrazas deintercalaciones, por lo que la potencia de este nivel alcanzaría
tramo sin
Thalassinoides.
al menos los 15,1 m.
Finalmente, en Coliumo y caleta Los Bagres, se observa cómo se dispone un paquete de areniscas
de grano fino con trazas de Rhizocorallium y algunos restos fósiles de bivalvos que alcanza los 75
cm, en la localidad de Coliumo.
A lo largo de los años distintos autores han acotado y señalado edades para la formación, pero
todos coinciden en que la unidad se depositó durante el Cretácico Superior. Tavera (1942) le asigna
una edad de Maastrichtiano en base al contenido fósil, específicamente por la presencia de Cardium
acuticostatum y Pacitrigonia hanetiana, ambos muy característicos de la formación. Posteriormente
Biró (1982) la acota al Campaniano-Maastrichtiano, Hünicken y Covacevich (1975) y Stinnesbeck
(1986) la consideraron la edad como Maastrichtiano, sobre la comparación del rango global de
ammonites. Finalmente, Salazar (2004) en base al estudio de biozonas de ammonoideos restringe la
edad a la parte Superior del Maastrichtiano Inferior y/o el comienzo del Maastrichtiano Superior hasta
la parte Superior del Maastrichtiano Superior, sin llegar hasta el final del Maastrichtiano.
36
Para efectos de este informe la edad de la formación se calculo en base al contenido fosilífero
recolectado, donde destacan los ejemplares de Cardium acuticostatum y Tudicla hombroniana (anexo
paleontología) restringidos al Cretácico Superior, y los de Pacitrigonia hanetiana (anexo
paleontología) restringidos al Campaniano – Maastrichtiano, de esta manera la formación queda
acotada al Cretácico Superior, más específicamente al Campaniano – Maastrichtiano.
En años anteriores, Geología de Campo II 2010 y Geología de Campo II 2017 se encontraron fósiles
de Stratolamia macrota (Paleoceno – Eoceno) y Aphrodina quiriquinae sp. (Cretácico – Paleoceno) en
el sector de Puente Perales, por lo que la edad de la formación se extiende hasta el Paleoceno. Pese a
estas evidencias y dado a que no se encontraron durante la campaña de terreno fósiles que permitan
ratificar esta edad se mantiene el rango Campaniano – Maastrichtiano para la Formación Quiriquina.
La formación ha sido correlacionada a partir de su contenido faunístico con distintas unidades a lo largo
de Chile central. En algarrobo Phillipi (1887), Brüggen (1915) y Pérez y Reyes (1980) (en Salazar
2004) describen: Grossouvrites gemmatus, Pacitrigonia hanetiana, Buchotrigonia topocalmensis,
Mactra (=Mulinoides) colossea, Inoceramus sp. y Pliosaurus chilensis. En Topocalma Pérez y Reyes
(1980) describen fósiles de Baculites sp., Grossouvrites sp., Gunnarites sp., Buchotrigonia (B.)
topocalmensis, Pacitrigonia hanetiana, Cardium (Bucardium) acuticostatum e Inoceramus sp. Por otra
parte, en la localidad de Chanco Tavera (Salazar, 2004) describió: Neophylloceras (Hypophylloceras)
ramosum, “Litoceras” (Anagaudryceras) kayei, Puzosia darwini, Kossmaticeras (Gunnarites)
spinosissimum, Cytherea (Callista) auca, Trigonia cazadoriana, Crassatella sp., Inoceramus andinum,
Inoceramus cf. sagensis, Cardium (Ringicardium) acutucostatum, Mactra araucana, Mytilus
decipiens, Fecula sp., Gyrodes chilina, Buccinum sp.
Para la determinación del ambiente de depositación de analizan las distintas facies que se pueden
discriminar a partir de los datos obtenidos en terreno.
Areniscas finas: Arcosa de grano fino y coloración pardo anaranjada, con estructura masiva y
trazas de Rhizocorallium a techo.
38
Skolithos:
Trazas de Ophiomorpha: Aparecen en caleta Cocholgüe norte, Coliumo, Tomé, Paicaví, Laguna lo
Méndez, Punta de Parra, Morro de Talcahuano, laguna redonda, Higueras y estadio Gaete de
Talcahuano (columnas E, H, I, J y U; en anexo columnas). Se presentan como estructuras tubulares
creando sistemas de galerías, poseen pellets en sus paredes.
Glossifungites:
La asociación de facies permite inferir que la formación fue depositada en un ambiente marino
somero (shoreface). La presencia del conglomerado basal se atribuye a una trasgresión marina,
sobre él se depositan areniscas verdes fosilíferas con abundantes trazas de Ophiomorpha y
Thalassinoides, indicativas de un shoreface, consistente con la profundización de la cuenca, los
niveles de areniscas más finas con intercalaciones conglomeradicas indican la rápida
profundización de la cuenca, y estructuras como estratificación cruzada planar que son parte del
extremo más profundo del shoreface.
4.2.1.6 DISCUSIÓN
La definición de esta unidad se hizo a partir de los datos obtenidos en terreno y de las coincidencias
encontradas en los escritos de los distintos autores que definen la formación, pese a los escasos
fósiles encontrados, estos sirvieron para acotar la edad al Campaniano – Maastrichtiano, quedando
así dentro de los rangos establecidos previamente; no coincidiendo eso si con los informes de
campo uno de años anteriores (2010 y 2017).
Respecto a las facies y ambiente de depositación este coincide con lo descrito previamente,
reafirmando el carácter marino transgresivo y posteriormente de shoreface de la sucesión.
39
4.3 CENOZOICO
La Formación Cosmito fue definida por Galli (1967) como una secuencia sedimentaria compuesta
por lutitas, areniscas, conglomerados y mantos centimétricos a decimétricos de carbón, en la zona
de Concepción y Talcahuano, asignando su localidad tipo a un afloramiento ubicado a unos 6 km
al norte de Concepción y 5 km al sur de Penco, en la ex estación de ferrocarriles de Cosmito.
La unidad se encuentra manteando aproximadamente entre 10º y 15º hacia el noroeste, con algunas
variaciones locales, y posee en promedio un rumbo N30ºE, según los datos obtenidos en Penco,
Lirquén, Tomé y Cocholgüe.
Con respecto a sus límites estratigráficos, en algunas de las localidades visitadas se observó que la
Formación Cosmito sobreyace en concordancia a la Formación Quiriquina, representado en las
columnas A, G y T (Anexo de Columnas estratigráficas); mientras que en otras localidades se
aprecia la misma concordancia, pero existe una discontinuidad por contacto erosivo, representado
en la columna D (Anexo de Columnas estratigráficas); e infrayace en discordancia angular a la
Formación Andalién, columnas B y Q (Anexo de Columnas estratigráficas). Según lo observado
en terreno, la Formación Cosmito se encuentra sobreyaciendo en inconformidad a los cuerpos
intrusivos.
4.3.1.2 DISTRIBUCIÓN
García (2004), señala que la Formación Cosmito aflora en una franja de dirección NE-SW, desde
Lirquén hasta los alrededores de la ciudad de Coronel, incluyendo el sector de Tierras Coloradas,
Cosmito, laguna Redonda, Lo Pequén, los cerros isla de Concepción y Talcahuano, cerro La U y
Punta Puchoco. De acuerdo a lo observado en terreno, es posible encontrar en afloramientos
ubicados en las localidades de Talcahuano, Concepción, Cosmito, Penco y Cocholgüe.
40
4.3.1.3 LITOLOGÍA
Las litologías definidas para la Formación Cosmito por Galli (1967) son principalmente, lutitas,
areniscas, conglomerados y mantos de carbón. Según lo observado en terreno y a partir de las
muestras sacadas se describen las siguientes litologías:
Lutita (carbonosa): Roca siliciclástica matrizsoportada, buena selección, de tamaño de grano muy
fino (limo), de forma esférica-subdiscoidal y subredondedas, con una coloración
predominantemente en colores oscuros, gris a negro, en superficie fresca y de coloración verdosa
a pardo rojiza en superficie alterada, es inmadura texturalmente y su cohesión es preferentemente
fisible. Las muestras que se reconocen con esta litología son: M9D3G1-2019 y P5D1G5-2019.
Grauvaca: Roca siliciclástica granosoportada, de selección moderada, con alto porcentaje de granos
tamaño arena (~75%) y un porcentaje menor tamaño limo (~25%), sus clastos son generalmente
subdiscoidales a subesféricos y subangulosos a subredondeados. No es posible reconocer el color
de la roca fresca pero en superficie alterada suele tener una coloración pardo grisácea,
composicionalmente predominan los clastos de cuarzo y plagioclasa, submadura texturalmente y
supermadura composicionalmente. Las muestras que se reconocen con esta litología son:
M9D4G1-2019 y M8F1-G1-2019.
Arenisca: Roca siliciclástica granosoportada, de moderada a buena selección, con una coloración
predominantemente gris verdosa en superficie fresca y alterada, con clastos generalmente de forma
esférica y subredondeados, textural y composicionalmente madura, con un bajo grado de cohesión
(deleznable) y bajo grado de compactación (porosa). Las muestras que se reconocen con esta
litología son: M9D1G1-2019, M9D3G2-2019 y M5C1G1-2019.
A partir de las litologías observadas y descritas para la Formación Cosmito, se expone una columna
generalizada, representativa y esquemática, creada a partir de la unión de columnas realizadas en
las distintas localidades visitadas dentro del área de estudio:
FC1 - 5,9 m. Secuencia de litarenita de grano medio, bien seleccionada, con clastos
esféricos y subangulosos. Con estratificación cruzada e intercalaciones decimétricas
de fangolitas. Presenta trazas fósiles de Rhizocorallium de la icnofacies de
Glossifungites (comunes en ambientes costeros de materiales semi-consolidados y
asociadas a transgresiones marinas) que afecta al techo de la Formación Quiriquina.
FC7 - 4,1 m. Secuencia de arenisca arcosa, masiva y de grano fino, que grada a fangolitas
con laminación paralela que presentan abundantes improntas de hojas fósiles y
materia orgánica indeterminada..
FC9 - 1,8 m. Arenisca clastosoportada de grano medio con laminación paralela y trazas
fósiles de Ophiomorpha.
Galli (1967) asigna una edad Eoceno a la Formación Cosmito, basado en la correlación con la
Formación Curanilahue, indicada por Martínez Pardo (1997), en función de su estudio de
foraminíferos. De igual forma, Muñoz-Cristi (1956), Gajardo (1981), Pineda (1983) y Pichott
(1993) consideran a la Formación Curanilahue del Eoceno inferior.
Frutos y otros (1982), definen la Formación Cerro Alto de la isla Quiriquina y la correlacionan con
la Formación Curanilahue, basándose en las características litológicas y estratigráficas que presenta
la secuencia, y es por tanto, correlacionable con la Formación Cosmito.
En este informe, de acuerdo a los análisis paleopalinológicos, es posible asignar una edad mínima
Eoceno inferior a esta formación, determinada por la presencia de Proteacidites parvus (Cretácico
Inferior - Ypresiense). Además, de manera general, considerando las secuencias litoestratigráficas
ya mencionadas, es posible asignar una correlación entre estas rocas y la Formación Curanilahue,
definida en la localidad del mismo nombre en la Cuenca de Arauco, de edad Eoceno inferior
(Pineda,1986).
Según lo analizado en las muestras de carbón con contenido polínico ubicadas en las columnas F,
K y N (Anexo de Columnas estratigráficas), la correlación queda de la siguiente forma:
carbón del Miembro Lota de la Formación Curanilahue. Según análisis realizados por Palma-Heldt
(1984), el Miembro Lota presenta una asociación de polen y esporas característica, representada
por la alta frecuencia de Haloragacidites harrisi, Clavifera triplex, Gleicheniidites senonicus y
Laevigatosporites sp., misma asociación que se pudo observar en la muestra mencionada.
Las muestras 1937 y 1938, tomadas de la localidad de Penco, es posible correlacionarlas con el
Miembro Colico de la Formación Curanilahue, considerando la escasa presencia de
Haloragacidites harrisii y abundante cantidad de esporas de Pteridophytas, representando de
manera general a lo descrito para mantos de carbón de la Mina Trongol en Curanilahue (Palma-
Heldt, 1984). Además, las muestras presentan pequeñas variaciones en la asociación de polen y
esporas, lo que podría indicar una leve variación lateral de ambiente.
Las asociaciones de polen y esporas presentes en los mantos de carbón de la Formación Cosmito,
permiten inferir las condiciones climáticas y ambientales durante el Terciario en la zona de
Concepción, postulando que durante el Eoceno inferior prevaleció un ambiente cálido y húmedo
característico de un clima subtropical a tropical. Engelhardt, Berry y Florin, sobre la base de la
microflora, concuerdan en concluir que el Terciario de Arauco-Concepción no contiene elementos
de la flora actual de Chile central, y sí de la moderna flora de América tropical al este de Los Andes.
Por lo tanto, el clima era más húmedo y cálido que el actual clima de la zona (Palma-Heldt, 1980).
La parte basal de la Formación Cosmito puede ser correlacionada con el miembro Lota de la
Formación Curanilahue, dada la presencia de Haloragacidites harrisii, Cyathidites minor,
Clavifera triplex, Gleicheniidites senonicus y Laevigatosporites sp., darían indicios de un
paleoclima tropical a subtropical con un ambiente predominantemente húmedo con influencia
marino-costera.
Para la parte superior de la Formación Cosmito, la cual es correlacionable con el Miembro Colico
de la Formación Curanilahue, secuencia principalmente de origen continental, la presencia de
abundantes representantes de las pteridophytas y la escasa frecuencia de Haloragacidites harrisii,
indicarían un ambiente predominantemente húmedo con influencia marino-costera, sumado a esto
se destaca la presencia de Spinizonocolpites echinatus y Botryococcus braunii, los cuales podrían,
además, indicar un ambiente fluvio-deltaico o de manglar.
4.3.1.5 DISCUSIÓN
A nivel regional se encuentran descritas varias formaciones con edad Eoceno inferior, entre ellas,
Formación Curanilahue, Formación Cerro Alto, Formación Boca Lebu y Formación Cosmito.
Para efecto de este informe y considerando la escala de mapeo centrada en la zona de Concepción,
es que se consideran las rocas estratificadas de edad Eoceno inferior como secuencias
correspondientes a la Formación Cosmito, además, se considera la cercanía a la localidad del
mismo nombre presente en el área de estudio junto a las características litológicas y fosilíferas
mencionadas anteriormente.
La Formación Cerro Alto definida por Frutos y otros (1982) en la Isla Quiriquina, es
correlacionable con la Formación Curanilahue, definida por Muñoz.Cristi (1956) en Curanilahue,
45
Se descarta la Formación Boca Lebu (Muñoz-Cristi, 1956) por ser una secuencia principalmente
marina, por su ubicación en Punta Boca Lebu y además, sobreyace a la Formación Curanilahue,
por lo que no se puede correlacionar con las formaciones ya mencionadas.
4.3.2.2 DISTRIBUCIÓN
Esta formación, aflora de forma restringida en las partes más altas de los cerros del área de estudio,
principalmente en las cercanías de Penco y Concepción. Por otro lado, también fue descrita en las
localidades de Coliumo y Tomé.
4.3.2.3 LITOLOGÍA
grado de meteorización en la matriz, lo cual le otorga colores rojizos y un aspecto terroso. Quezada
(1996), menciona que en el sector nororiental de la ciudad de Concepción se encuentra una
secuencia de conglomerados, areniscas y limolitas muy meteorizadas con baja cohesión, siendo
esto consistente con las observaciones de terreno. Por su parte, Galli (1967) también hace referencia
al alto grado de meteorización de la roca, pero sin advertir la presencia de niveles de finos. Los
clastos, son redondeados a sub-redondeados, alargados, de baja esfericidad (tienen formas
prismoidales) y presentan tamaños variables, abarcando desde los 2 cm de diámetro hasta los 50
cm de diámetro (medidos a lo largo del eje mayor de los clastos), con una moda en torno a los 10-
15 cm. El arreglo de los clastos es generalmente caótico, existiendo la presencia de clastos incluso
en posiciones verticales. Composicionalmente, los clastos son tanto líticos como monominerales,
donde predominan los clastos líticos. Galli (1967), menciona la existencia de clastos de tamaño
métrico en algunos afloramientos asignados a Fm. Andalién. En detalle, los líticos corresponden a
filitas y esquistos micáceos para los metamórficos, tonalitas para los ígneos y areniscas verdes de
grano medio-fino más fangolitas para los líticos sedimentarios donde en estos últimos, se pudieron
encontrar trazas fósiles. Galli (1967), también menciona la existencia de clastos graníticos dentro
de los ígneos, más clastos de sílex y cuarcita, los cuales probablemente se corresponden con los
clastos de cuarzo monomineral observados. La matriz del conglomerado, fue descrita como tamaño
arcilla con algunas excepciones donde esta alcanza tamaños de arena fina. Esto, difiere de la
descripción más tradicional de Galli (1967) que menciona que la matriz es arenosa tamaño medio-
grueso, diferencias que probablemente se deben al paso del tiempo y el avance de la oxidación y
meteorización. Finalmente, las areniscas corresponden a areniscas de grano medio, en parte
conglomerádicas con abundantes clastos líticos (clasificadas composicionalmente como
litoarenitas), las cuales presentan en algunos afloramientos niveles de fangolitas de colores claros
(anaranjadas, blancas y grises principalmente) con abundante cantidad de materia orgánica.
Debido a que no se encontraron fósiles asociados a esta formación durante la campaña de terreno,
solo se puede asignar una edad relativa comparando con los estratos superiores e inferiores. Basado
en esto, Galli (1967) asigna una edad de Plioceno-Pleistoceno para la Fm. Andalién. Por otro lado,
Brüggen (1950, p.64) correlaciona rocas de la península de Arauco que se encuentran cubriendo
una terraza entre 50 y 100 m más alta que la meseta Pliocena adyacente, con materiales aterrazados
47
de las serranías bajas entre Concepción y Penco, que posiblemente corresponden a Fm. Andalién,
sugiriendo una edad máxima de Plioceno para dichas rocas. García (1966), refiriéndose a las
mismas rocas que Brüggen (y por tanto a Fm. Andalién), menciona que materiales adosados sobre
terrazas sub-horizontales en la parte occidental de la Cordillera de la Costa en varias localidades,
pueden correlacionarse con la Fm. Tubul, la cual es de edad Pliocena.
Lo más probable, es que la mayor parte de los depósitos asignados a esta formación, correspondan
a depósitos aluviales. Esto, se interpreta principalmente sobre la base de que los conglomerados de
Fm. Andalién tienen mala selección, sus clastos carecen de una orientación preferencial (habiendo
algunos que se disponen en posiciones sub-verticales) y que además son matriz-soportados. Lo
anterior, implica la participación de un flujo viscoso, con un alto grado de competencia para poder
transportar clastos de distintos tamaños, incluyendo clastos del tamaño de bloques, los cuales son
inusuales en los sistemas puramente fluviales. Adicionalmente, los colores rojizos exhibidos por la
matriz implican un alto grado de oxidación de la roca y por tanto, que estas se formaron en
condiciones sub-aéreas las cuales se corresponden con las condiciones de formación de los
depósitos aluviales. Por otro lado, la redondez atípica de los clastos puede ser explicada a partir
de dos razones. La primera, es que sea una característica heredada del material que fue retrabajado
y la segunda, es que el grado de transporte del sedimento haya sido relativamente superior a la
regla de este tipo de depósitos, principalmente por el efecto del clima húmedo que ha predominado
en esta zona, lo cual implica una participación mucho mayor del agua, comparado con los típicos
depósitos aluviales que se forman en climas áridos. Esto último, es de especial importancia, ya que
pone estos depósitos en estrecha relación con los sistemas fluviales. Por otro lado, es importante
recalcar que de forma minoritaria, algunos depósitos asignados a esta formación corresponden a
conglomerados clasto-soportados y con selección moderada, características que son típicas de las
partes altas de los sistemas fluviales en condiciones de alta energía. Estas últimas observaciones,
son similares a lo mencionado por Quezada (1996), el cual asigna un ambiente fluvial a estos
depósitos principalmente basado en la redondez de los clastos y en la fábrica clasto-soportada de
los conglomerados que observó. Galli (1967), menciona que durante el Plioceno, una peneplanicie
dentro del área de estudio fue disectada por la rápida excavación vertical de las redes fluviales,
48
rejuvenecidas por la elevación epirogénica del área y por una tectónica de bloques. Los productos
de la erosión, se acumularon en parte en el piedemonte del flanco costanero pacífico, donde en el
área de Concepción, los remanentes de estos depósitos se agrupan en la Fm. Andalién. En
conclusión, el ambiente de depositación de esta formación, se interpreta como continental,
relacionado al desarrollo de los sistemas fluvio-aluviales durante el Plioceno-Pleistoceno.
4.3.2.5 DISCUSIÓN
Según lo observado en el área de estudio, esta unidad sobreyace en discordancia angular a las
formaciones Quiriquina y Cosmito, en paraconformidad a la Formación Andalién y se encuentra
en inconformidad sobre las unidades intrusivas y metamórficas presentes en la zona.
4.3.3.2 DISTRIBUCIÓN
Esta unidad se encuentra principalmente en la zona centro sur del área de estudio, abarcando gran
extensión en zonas de baja elevación, altamente pobladas y también, en los bordes costeros.
5. ROCAS INTRUSIVAS
5.1 GENERALIDADES
Se reconocen 4 unidades litodémicas. Cada una de ellas se define principalmente por las litologías,
cuyas extensiones individuales no son del todo claras entre sí, pero que en su conjunto sí se pueden
establecer límites, ya sea geográficos o por discontinuidad de los afloramientos, con otro conjunto
de rocas que afloran en otro sector del área de estudio. Adicionalmente, cada unidad litodémica
comprende litologías únicas no identificables en otra.
Las unidades litodémicas Dioritas Pingueral, Granitoides Cerro Caracol y Tonalitas Penco
conforman la Suite Intrusiva Concepción. Esta se ubica en la Cordillera de la Costa y es parte de
los intrusivos Paleozoicos del Batolito Costero del sur. La cuarta unidad litodémica son los
Monzogranitos Hualpén, ubicados principalmente en la península homónima. Son los cuerpos
intrusivos más jóvenes y occidentales del área de estudio.
Se definen como las Dioritas Pingueral al conjunto de rocas intrusivas que se distribuyen en la
parte norte del área de estudio (Figura 5.1), específicamente en Pingueral, Península de Coliumo y
de forma aislada en las playas ubicadas entre Lirquén y Tomé. Este conjunto de rocas esta
relacionado espacialmente, y además, incluyen las litologías menos diferenciadas descritas en la
zona de estudio. Se encuentran en yuxtaposición con la Serie Oriental, ya sea por intrusión o por
fallas. Subyace en inconformidad a la formación Quiriquina, Cosmito y Andalién.
5.2.1.2 PETROGRAFÍA
Esta unidad litodémica está compuesta por dioritas, dioritas cuarcíferas, tonalitas y cuerpos
hipabisales menores (Figura 5.2).
51
Figura 5.2: Triángulo QAP para Dioritas Pingueral. Estos diagramas fueron realizados con la información del
anexo 1.1.
Las dioritas varían entre rocas leucocráticas y mesocráticas, además, poseen una textura fanerítica
equigranular o seriada. Las plagioclasas son el principal componente, variado en cantidad entre 43
y 92%, y cuyos cristales no superan los 2,5 mm de largo. Hay una ausencia total de feldespatos
potásicos, mientras que el cuarzo se presenta ocasionalmente y en cantidades muy pequeñas (<3%).
La biotita y anfíboles conforman una importante proporción de la roca, a veces, alcanzan el 52% y
40% respectivamente. La alteración a clorita de estos últimos minerales provoca que la roca
adquiera una coloración verdosa.
Las dioritas cuarcíferas presentan una textura fanerítica equigranular media a fina, ocasionalmente
porfídica. Son rocas principalmente leucocráticas, cuyo índice de color promedio supera el 20%.
Las plagioclasas siempre se encuentran en cantidades superiores al 60%, mientras el cuarzo lo hace
con un promedio de 13%. La biotita también tiene una presencia importante, oscilando entre el 15
y 27%. No se reportan anfíboles en rocas de esta composición.
53
Las tonalitas presentan una textura fanerítica equigranular media. Poseen un índice de color
promedio de 18%, es decir, son rocas leucocráticas. La cantidad de plagioclasa es muy variable
(29-67%). En cambio, el cuarzo ocurre en pequeñas cantidades en las cercanías de Pingueral (18%),
mientras que en Coliumo oscila entre los 32 y 53%. La proporción de biotita es casi un constante
en este tipo de rocas, ~18%.
También, asociados a esta unidad, se encuentran cuerpos hipabisales, los cuales cortan
principalmente a rocas metamórficas de la Serie Oriental alcanzando incluso los 3,5 m de espesor
(Figura 5.3). Estos comprenden las litologías de diorita, tonalita y granitoides ricos en cuarzo. No
se reporta la presencia de feldespato potásico, y frecuentemente se observan cuerpos silicificados,
dejando abierta la posibilidad de sobreestimación en la proporción de cuarzo, debido al diminuto
tamaño de los cristales primarios y secundarios.
Figura 5.3 Dique punta de parra. Dique diorítico intruyendo rocas metamórficas en las cercanías de la playa
Punta de Parra.
Los cuerpos hipabisales que se encuentran intruyendo a dioritas y tonalitas son menos abundantes
y de espesores inferiores a 1 m (Figura 5.4). Composicionalmente se reconocieron cuerpos
tonalíticos cercanos a la costa (Coliumo y Pingueral) y dioríticos hacia la Cordillera de la Costa
(Parcela los Aromos y Menque).
54
En Dichato se reportan migmatitas con una orientación aproximada de N14ºE cuyo melanosoma
corresponde al basamento metamórfico de la Serie Oriental (Figura 5.5). Por otra parte, en
Pingueral y Coliumo, contenidos mayoritariamente en tonalitas, se observaron xenolitos de
composición diorita cuarcífera, los cuales varían en tamaño desde unos cuantos centímetros hasta
los 2 m de longitud (Figura5.4). Finalmente, Pingueral es la única localidad del área de estudio en
donde se reportan xenolitos foliados, rectangulares, correspondientes a rocas metamórficas.
55
Tn
Se definen como Granitoides Cerro Caracol a las litologías más diferenciadas que se encuentran en
la Cordillera de la Costa de la zona estudiada, las cuales afloran principalmente en la porción sur
del área de estudio (Figura 5.1), como por ejemplo en el Cerro Caracol, Rotonda Palomares,
Cantera Giacaman, Ruta 146, etc. No se observan claramente sus relaciones de contactos con otras
unidades del área de estudio, principalmente porque las rocas que componen a este litodema se
concentran en los cerros del sur del área de estudio, el cual está separado de las tonalitas penco por
el valle del río Andalién.
5.2.2.2 PETROGRAFÍA
Esta unidad litodémica está compuesto por tonalitas, granodioritas y granitos (Figura 5.6).
Las tonalitas se caracterizan por presentar una textura fanerítica equigranular con cristales que en
su mayoría superan el milímetro de largo, y conformarse de proporciones similares entre cuarzo y
56
plagioclasa. El feldespato potásico, al igual que en todas las litologías de este litodema, es blanco
y se encuentra en muy bajas cantidades. La biotita no es tan abundante como en el caso de las
Tonalitas Penco (ver sección 5.2.3.2), aunque de igual manera está presente.
Figura 5.6: Triángulo QAP para Granitoides Cerro Caracol. Estos diagramas fueron realizados con la
información del anexo 1.1.
Las granodioritas poseen textura equigranular y de grano más fino que las tonalitas. En
comparación a estas últimas, aumenta la cantidad de feldespato potásico, y el cuarzo es levemente
más abundante que la plagioclasa. La biotita y muscovita conforman aproximadamente el 8% y
13%, respectivamente, de la composición de las granodioritas.
La presencia de granitos es lo que diferencia a este litodema de los otros descritos en la Cordillera
de la Costa. Se presentan como rocas totalmente leucocráticas y con texturas variables, aunque
predominan las inequigranulares. Composicionalmente abarcan los campos de monzogranitos y
sienogranitos con feldespato potásico blanco, el cual, en determinadas ocasiones, se presenta como
fenocristal alcanzando hasta los 5 centímetros de largo (Figura 5.7). Minerales máficos, como la
biotita y muscovita están presentes en cantidades que no superan el 25% en conjunto.
57
A) B)
C)
Figura 5.7: Feldespatos alcalinos y xenolitos. A) Feldespatos alcalinos tabulares y alargados que
alcanzan hasta los 2 cm de largo en la rotonda palomares. B) Feldespato alcalino de
aproximadamente 5 cm de largo en un monzogranito, tal afloramiento se localiza en el
sector de san Jorge. C) Xenolito delimitado por una línea segmentada amarilla, su
composición es diorítica y se encontró en la rotonda palomares.
También se observó la presencia de xenolitos (Figura 5.7), cuya granulometría es bastante fina. Su
tonalidad es oscura y en terreno se reconoció que tienen una composición diorítica. Estos fueron
identificados desde la Rotonda Palomares hacia el este, por la ruta-146, camino a Cabrero.
Se define como Tonalitas Penco a las rocas de composición intermedia que afloran en la Cordillera
de la Costa y en la base de los Cerros Islas del área de estudio (Figura 5.1). Es el litodema de mayor
superficie definido en este informe, y se extiende de manera continua desde la comuna de Tomé,
por el norte, hasta la Ruta-146, por el sur. Se encuentra intruyendo a la Serie Oriental y subyaciendo
a las Formaciones Quiriquina y Cosmito. También se identificó en contacto por falla con esta
última
58
5.2.3.2 PETROGRAFÍA
Este litodema está compuesto casi completamente de tonalitas. Solo se obtuvo una muestra de
monzogranito (Figura 5.8).
Figura 5.8: Triángulo QAP para Tonalitas Penco. Estos diagramas fueron realizados con la información del
anexo 1.1.
Cabe recalcar que la mayoría de los afloramientos de esta unidad, visitados en terreno, presentaban
un estado bastante avanzado de meteorización y de desarrollo de suelo.
La presencia del monzogranito podría dar paso a cierta similitud entre esta unidad litodémica y los
Granitoides Cerro Caracol. La mala calidad de los afloramientos puede estar condicionados por
factores ambientales que dominan este sector, y no sólo a la litología. Lo anterior podría
condicionar una mala toma de datos, la cual no sería representativa, dando paso así a que las
Tonalitas Penco y los Granitoides Cerro Caracol sean en realidad un solo litodema. Tal afirmación
está basada en varios supuestos, de los cuales no se tienen los suficientes datos para confirmarlos,
además, se considera que la presencia del monzogranito es demasiado puntual y de dudosa fuente.
Por lo tanto, la clasificación utilizada en este informe se justifica para describir de la manera más
objetiva posible las rocas ígneas presentes en el área de estudio.
Se define como Monzogranitos Hualpén a las rocas plutónicas que se restringen espacialmente a
las Penínsulas de Hualpén y Tumbes (Figura 5.1). Este litodema, de manera similar a los
Granitoides Cerro Caracol, comprende las litologías más diferenciadas del área de estudio, sin
embargo no hay relación espacial ni de edad con estos últimos (ver sección 5.4.2). Se dispone en
contacto por falla con la Serie Occidental.
60
5.3.2 PETROGRAFÍA
Este litodema está compuesto por granitos, siendo en su mayoría monzogranitos, mientras que los
sienogranitos se presentan de manera aislada (Figura 5.9).
Figura 5.9: Triángulo QAP para Monzogranitos Hualpén. Estos diagramas fueron realizados con la
información del anexo 1.1.
Esta unidad intrusiva es la única en la cual se identificó turmalina durante la campaña de terreno,
a pesar de ser en pequeñas cantidades (<3%). Esta ocurre como relleno en cavidades miarolíticas,
junto con cristales de cuarzo, y rodeadas por feldespato alcalino (Figura 5.10).
61
Feld K
Qz
Tur
La unidad incluye diques de composición aplítica y diorítica, siendo estos últimos los más
abundantes. Los cuerpos aplíticos se encuentran ocasionalmente en Caleta Lenga, cuyos espesores
rondan los 50 cm. Por otro lado, los cuerpos hipabisales de composición diorítica, se localizan en
su totalidad en la Península de Tumbes (Figura 5.11). Estos últimos tienen geometría tabular,
alcanzan hasta los 10 m de espesor e intruyen exclusivamente a rocas metamórficas. Además, son
mesocráticos y con textura porfídica, cuyo principal fenocristal es la plagioclasa.
Estudios geocronológicos permiten acotar aún más la edad de las rocas pertenecientes a esta suite.
En la tabla 5.1 se muestra un resumen de las muestras que han sido obtenidas en el área de estudio
por diferentes investigadores, determinando una edad aproximada de 306-310 Ma, es decir,
Pensilvaniano Medio-Superior.
Tabla 5.1 Edades Suite Intrusiva Concepción. Los siguientes datos son una recopilación de
datos de diferentes autores y técnicas usadas para determinar la edad de las rocas
que forman parte de la Suite Intrusiva Concepción.
Dataciones radiométrica realizadas por diferentes autores (Tabla 5.2) arrojan una edad aproximada
entre 215 y 227 Ma, es decir, Noriense, Triásico Superior.
Tabla 5.2: Edades Monzogranito Hualpén. Los siguientes datos son una recopilación de
datos de diferentes autores y técnicas usadas para determinar la edad de las rocas
que forman parte del litodema Monzogranitos Hualpén.
Creixell (2001) se refiere a este litodema como el Plutón Hualpén, y es el mismo autor quien debido
al modo de emplazamiento, poca extensión y sus características petrográficas y geoquímicas, lo
correlaciona con los cuerpos intrusivos Triásicos de Chile central, como los que se encuentran en
las costas de Constitución y Pichilemu.
5.5 EVOLUCIÓN
Como se mencionó anteriormente, estas rocas forman parte del Batolito Costero del Sur (Hervé y
otros, 1987). Este cuerpo está compuesto por diferentes litologías que, a pesar de ser distintas,
evolucionaron a partir de una fuente en común (Creixell, 2001). Es por este motivo que al estudiar
la evolución del Batolito Costero del Sur, no habrá diferencia con la evolución de los distintos
litodemas que lo componen, en este caso, la Suite Intrusiva Concepción.
64
El ambiente de arco volcánico del batolito sería concordante con la afinidad calcoalcalina de estas
rocas (Creixell, 2001). Por otro lado, la fuente de estos magmas corresponde al manto superior
87
(Hervé y otros, 1988), con altas razones de Sr/86Sr. Esta anomalía geoquímica se relaciona
estrechamente con un aporte de material cortical. Una posible fuente mantélica ‘fosilizada’ con un
enriquecimiento de Sr a partir del Rb, ha sido propuesta (Hervé y otros, 1988), sin embargo,
estudios más recientes (Deckart y otros, 2014; Vásquez y otros, 2011), revelan la existencia de una
corteza Paleozoica en donde se estacionaron estos magmas y, a su vez, la habrían asimilado.
Luego de la cristalización del Batolito Costero del Sur, este cuerpo exhumó y/o enfrió rápidamente
sin haber sufrido eventos posteriores de calentamiento (Hervé y otros, 1988). Esta idea se basa en
la concordancia de edades que arrojan los distintos métodos geocronológicos en el área de estudio
(Tabla 1), a pesar de que pertenecen a diferentes sistemas que tienen sus propias temperaturas de
apertura.
La cercanía del arco Paleozoico con la actual fosa oceánica se debe a la pérdida de la corteza de
antearco, principalmente durante el Mesozoico, ya sea por erosión por subducción (Mpodozis y
Ramos, 1989) o por delaminación (Parada y otros, 1999)
65
Los Monzongranitos Hualpén, junto con otros cuerpos intrusivos del Mesozoico temprano, tales
como, Granito La Estrella, Granitos Pichilemu, Granito Constitución, Plutón Cobquecura, Plutón
Cerros de Hualve y los Intrusivos Montecillos, conforman un magmatismo transicional entre la
Orogenia Gondwánica y la Andina (Vásquez y otros, 2011). Los afloramientos de estos litodemas
son discontinuos y ocurren alrededor de la Cordillera de la Costa entre los 34°S y 37°S. Los
Monzogranitos Hualpén pertenecen al inicio de esta etapa transicional (Vásquez y otros, 2011) y
se caracteriza por lo diferenciado de sus componentes.
Anomalías negativas de Eu, bajos contenidos de Ba y Sr, y altos contenidos de Rb, serían indicios
del importante fraccionamiento de plagioclasa en las etapas temprana. La presencia de turmalina
se relaciona a magmas ricos en volátiles. Además, el enriquecimiento de incompatibles y los altos
contenidos de F y razones elevadas de Fe/(Fe+Mg) en las micas blancas y biotitas, evidencian la
naturaleza diferenciada del magma a partir del cual evolucionó este litodema (Creixell, 2001;
Vásquez y otros, 2011). El aporte cortical es menor que en el caso del Batolito Costero del Sur
(Vásquez y otros, 2011).
El contacto planar con las rocas de la Serie Occidental, una aureola de contacto reducida, miarolas
de turmalina, cuarzo y feldespato potásico, ausencia de xenolitos y la ausencia de estructuras de
deformación interna implicaría un emplazamiento epizonal (<10 km) en condiciones de
deformación frágil (Creixell, 2001; Vásquez y otros, 2011).
Los primeros trabajos al respecto asocian de manera directa la extensión con los inicios de la
división de Gondwana (Charrier, 1979; Uliana y otros, 1989). Otros, la atribuyen a un rollback
(Parada y otros, 1999; Glodny y otros, 2005), acompañado de movimientos dextrales en el rumbo,
seguido de un desprendimiento de la placa oceánica subducta, creando así, una ventana
astenosférica que sería la responsable de la creación de estos magmas (Parada y otros, 1999;
66
Para algunos autores (del Rey y otros, 2016; Vásquez y otros, 2011) la señal de subducción de los
intrusivos Triásicos es inequívoca, y a pesar de que lo aislado de sus afloramientos no es
concordante con la idea de un arco (Creixell, 2001), estos cuerpos plutónicos son enmarcados en
un contexto de subducción oblicua con un slab de alto ángulo (Vásquez y otros, 2011).
La fuente de los magmas, a partir del cual evolucionaron los Monzogranitos Hualpén
correspondería a una mezcla de manto sub-arco con aporte cortical del basamento Paleozoico
(Vásquez y otros, 2011). La proporción de material juvenil (manto), en comparación con la
contaminación cortical, aumenta desde los intrusivos Paleozoicos, pasando por el Mesozoico
temprano, hasta los primeros cuerpos plutónicos del ciclo Andino. (Vásquez y otros, 2011; Parada
y otros, 1999; Oliveros y otros, 2018).
67
6. ROCAS METAMÓRFICAS
6.1 GENERALIDADES
En este capítulo se describen en detalle las rocas metamórficas (Figura 6.1) que existen en el
área estudiada, corresponden al Basamento del Paleozoico Superior de Chile Central, que
son, en su mayoría, una serie de complejos metamórficos y rocas intrusivas pertenecientes al
Batolito Costero del Sur. Además, se realizan interpretaciones basándose en las estructuras
y deformaciones que dichas rocas contienen.
Conjunto de rocas metamórficas que fueron observadas al norte de Concepción, desde Penco
y hasta el sur del río Pingueral. Los contactos más comunes con las otras unidades son en
inconformidad con las unidades sedimentarias, Formación Cosmito y Formación Quiriquina.
Esto se observa en las zonas costeras como en Cocholgüe, Tomé o playa blanca de Coliumo;
y por intrusión del batolito costero, por ejemplo, en la playa blanca de Coliumo, donde se
observó un dique cortando a la unidad.
Las rocas de la Serie Oriental están formadas principalmente por filitas y esquistos, además
de rocas de menor grado de metamorfismo, como metapelitas y metapsamitas. Afloran
localmente pizarras y migmatitas. La asociación mineralógica típica de las rocas
metamórficas de esta serie es: cuarzo, muscovita, biotita y clorita, esta última como mineral
de alteración. De acuerdo con su abundancia, textura y porfiroblastos presentes, es posible
diferenciar las distintas rocas que componen la unidad. Con las observaciones realizadas en
corte transparente, fue posible separar las rocas de esta serie en dos zonas de metamorfismo:
zona de biotita y zona de andalucita.
68
Metapsamitas y metapelitas:
En las ocasiones que no fue posible observar foliación, se llevó a cabo un análisis de la
cristalinidad de la illita con la finalidad de establecer el grado de metamorfismo de las
muestras (Anexo cristalinidad de la illita). La cristalinidad de la illita o índice de Kübler es
un método de cálculo de temperaturas, que se aplica principalmente a metasedimentos de
muy bajo grado (anquizona) y de bajo grado (epizona). Se basa en el incremento de la
“cristalinidad” de la illita conforme aumenta la temperatura o el grado metamórfico. Su
aumento puede detectarse mediante difracción de rayos X, y mientras menor sea el FWHM
(ancho del peak de la illita a la mitad de su altura) mayor será la temperatura o metamorfismo.
Los resultados (Anexo cristalinidad de la illita), indican que la mayoría de las muestras se
encuentran en la Epizona, con sólo una excepción, que cae en la Anquizona (M17L1-G4,
Anexo 2.3). Tomando esta evidencia y la foliación con características de incipiente observada
en otras muestras silimares, es posible señalar que el grado de metamorfismo es bajo,
equivalente a la facies sub-esquistos verdes. Debido a la poca cantidad de muestras
examinadas, no es posible desarrollar un mapeo.
Pizarras:
Están compuestas por cuarzo y muscovita, además de una importante presencia de materia
orgánica. Los cristales tienen tamaños de grano menores a 0,05 mm, poseen una textura
lepidogranoblástica, una foliación pizarrosa y brillo mate a terroso. Además, existen cortes
transparentes clasificados como pizarras moteadas, con una textura
porfirolepidogranoblástica dada por la presencia de porfiroblastos tanto de biotita, alterados
pervasivamente a clorita, como de albita. Fue posible determinar que los porfiroblastos de
biotita son post S1, debido a la orientación que estos poseen. En cuanto a las estructuras se
observa principalmente un S0 (Figura 6.3), que está dado por las bandas de distinta
composición; por estructuras S1, representadas por la orientación de los filosilicatos y un S2
incipiente, denotado por planos de crenulación incipientes en las bandas de filosilicatos, esta
última estructura se encuentra de manera perpendicular a las dos anteriormente nombradas.
71
Figura 6.3: corte transparente de una pizarra en la que se observa estructura S0.
Filitas:
Esquistos:
En cuanto a mineralogía, los esquistos poseen características similares a las filitas, pero sus
cristales alcanzan tamaños visibles, su coloración es grisácea y su textura predominante es
porfidolepidoblástica. Poseen brillo satinado y una foliación bien determinada, donde se
orientan principalmente los filosilicatos que están en la roca (S1). Se evidencian los siguientes
porfiroblastos:
Migmatitas:
En terreno constituyen una franja de contacto entre metapelitas y tonalitas, con plegamientos
locales. Leucosoma corresponde a bandas de potencia variable (3-7 mm) constituidas
principalmente de cuarzo. Melanosoma se encuentra foliado, y está constituido
principalmente por micas. Poseen brillo satinado, textura lepidoblástica y foliación
esquistosa. Afloran localmente en la localidad de Menque, Tomé. (Figura 6.6).
6.2.3 PROTOLITO
Las rocas de la Serie Oriental son de origen principalmente sedimentario, esto queda en
evidencia por las texturas y estructuras de este origen que aún se preservan en algunas rocas,
por ejemplo, la alternancia entre protolitos pelíticos y psamíticos, indica una secuencia
turbidítica, es decir, un origen marino, tipo flyschoide según Hervé (1977). Hervé en 1988
propone un ambiente marino de plataforma poco profundo. Cartes en 2004, por el contrario,
señala un ambiente marino de mayor profundidad, basándose en trazas fósiles de la icnofacies
Nereites. Estos sedimentos ingresaron al canal de subducción, siendo afectados por una
acreción frontal, que generó la foliación S1.
74
Los afloramientos pertenecientes a esta serie, se distribuyen como una franja de orientación
NNE-SSW, limitada en el sur por playa Los Burros y en el norte por la península de Tumbes
(Figura 6.1). Se encuentran en contacto por intrusión con las rocas del Plutón Hualpén,
75
Filitas:
Esquistos de mica:
6.3.3 PROTOLITO
Las rocas que afloran en el área estudiada sufren una serie de eventos, que permiten explicar
las deformaciones y características petrográficas vistas en terreno. Estos eventos ocurrieron
en un contexto de subducción activa, por ende, con un alto aporte de sedimentos al canal de
subducción, formándose procesos de acreción de las masas continentales acompañada de
magmatismo. Para la Serie Oriental, el metamorfismo es de bajo P/T asociado al flujo
calórico proveniente del Batolito Costero del Sur, mientras que para la Serie Occidental el
metamorfismo es de alto P/T, esto asociado a los procesos de acreción a los que fueron
sometidas estas rocas. Posteriormente, ocurre un descenso en las condiciones de presión y
temperatura durante la exhumación de estas unidades, que se manifiesta con una fase de
metamorfismo retrógrado.
77
Las rocas de la Serie Oriental poseen una foliación S1 y S2, que representan dos eventos
deformacionales. La foliación S1 es paralela a la estratificación denominada S0, y la foliación
S2 está dispuesta oblicua a las dos anteriores con ángulos que van de los 50°-90°, formando
un clivaje de crenulación que puede ser observado tanto en afloramiento como en corte
transparente.
En cuanto a los porfiroblastos, estos son variados y pueden asociarse a los diferentes eventos
de metamorfismo. Un primer evento de metamorfismo regional de medio P/T, asociado a la
conformación de las foliaciones S1 y S2, y un segundo evento (sobreimpuesto al anterior), de
tipo metamorfismo regional de contacto. La presencia de un porfiroblasto u otro, es indicador
de condiciones particulares tanto de presión como de temperatura.
Tanto en filitas como en esquistos, los porfiroblastos de granate son observados con relación
pretectónica con respecto a S1 (se encuentran envueltos por cristales de biotita), la reacción
que se asocia a la aparición de granate en conjunto a la presencia de biotita está representada
en el triángulo AFM de la figura 6.9, esto ocurre a presiones entre 0,3-0,6 GPa y a
temperaturas entre 530 y 550°C, según el gráfico de la figura 6.8.
79
Tanto en filitas como esquistos, los porfiroblastos de andalucita están presentes, estos se
observan cortando la foliación de crenulación (S2), sin una orientación definida. Es por ello
que tectónicamente se asocian a una cristalización post S2, desarrollados por el segundo
evento de metamorfismo. Debido al metamorfismo regional y aunque no fue observada en
nuestra área de estudio, la estaurolita se encuentra en el sistema, debido a que a partir de ella
cristaliza andalucita, como se muestra en el triángulo AFM de la Figura 6.10, en condiciones
de ~560°-610°C de temperatura y presiones entre 0,3-0,1 GPa, representadas en la figura 6.8
80
Estas dos zonas están asociadas al mismo evento de metamorfismo de contacto, definiendo
una zonación desde lo más alejado al cuerpo intrusivo (zona de biotita), con la biotita,
pasando por la andalucita y terminando con la zona de sillimanita (no se observa en las rocas
del área), como la más cercana a él. Representando un incremento secuencial en el grado de
metamorfismo, el que va desde facies esquistos verdes hasta facies granulito inferior. Este
metamorfismo regional de contacto de bajo grado o de bajo P/T, se puede asociar a un
metamorfismo tipo Buchan, pues sigue la tendencia que a éste se le asocia, lo que se observa
en la flecha rosa (medio P/T) en la figura 6.8.
6.7 EXHUMACIÓN
6.8 EDAD
De acuerdo al análisis litológico y de los eventos deformacionales, se deduce que las rocas
de la Serie Oriental fueron formadas a partir de sedimentos acumulados, por erosión y
posterior sedimentación en el piso oceánico, durante el Devónico Superior al Misisipiano
(Hervé y otros, 2013). Al comenzar la subducción, entre los 350-330 Ma, los sedimentos
ingresan al canal de subducción para formar parte del prisma acrecional, aproximadamente a
una edad de 345 Ma., durante el Misisipiano, según análisis de U-Pb. (Hervé y otros, 2013).
Lo anteriormente descrito, define la edad inicial del primer evento de deformación, una
acreción frontal que forma S1. Por su parte, las rocas de la Serie Occidental se depositan en
la zona de retrocuña, a una edad de 307 Ma (Hervé y otros, 2013), provocando con ello
alzamiento y una posterior acreción basal, estos eventos provocan una deformación
observada como S2, que afecta a ambas series.
Junto a la acreción basal, ocurre la intrusión del Batolito Costero del Sur, con una edad
pennsylvaniana (320-300 Ma) obtenida a través del método de U/Pb SHRIMP (Deckart y
otros, 2014).
82
7. GEOLOGÍA ESTRUCTURAL
7.1 GENERALIDADES
7.1.1 INTRODUCCIÓN
La geología estructural es la disciplina de las ciencias de la tierra que se encarga de la descripción
y caracterización de aquellos elementos de la corteza terrestre que reflejan los constantes cambios
de tamaño y forma que esta experimenta. Billings (1972), define de manera poética a la geología
estructural como el estudio de la arquitectura de la corteza de la tierra. Dicho término resulta ser
bastante adecuado, ya que esta disciplina toma en cuenta la forma, simetría y geometría de las
estructuras a la vez que se enfoca en las propiedades mecánicas de los materiales y las distintas
fuerzas que operan sobre estos. Dos términos, esfuerzo y deformación, son de gran utilidad para
establecer un marco conceptual en torno a este tópico. Esfuerzo (stress) es definido como la fuerza
por unidad de área bajo la cual una roca está siendo sometida. Este parámetro, cuando puede ser
medido, suele expresarse en unidades de presión, y dependiendo de la orientación y magnitud de
los vectores principales que lo representan puede ser clasificado como esfuerzo extensivo,
compresivo y/o de cizalle. Sin embargo, esto no es siempre posible, sobre todo en rocas que no se
encuentran en superficie. En dicho caso es posible observar los efectos de esfuerzos pasados, cuyos
registros se encuentra en las rocas exhumadas producto del alzamiento y erosión. Dicho registro
corresponde a la deformación (strain), definido como el cambio en forma y tamaño (volumen), o
ambos, en respuesta a los esfuerzos (Plummer y otros, 2016).
Las rocas reaccionan de distinta manera a estos factores. Una respuesta elástica es aquella donde
el material que es sometido a un campo de esfuerzos se deforma de manera temporal para
posteriormente retomar su forma y tamaño original una vez que dicho campo deja de operar. Tal
es el comportamiento de la mayoría de las rocas a presiones muy bajas. Sin embargo, una vez que
los estreses aplicados exceden el límite plástico (parámetro que depende del tipo de material), la
roca se va a deformar de manera permanente: deformación plástica. Este tipo de deformación
permanente depende, además de las propiedades mecánicas intrínsecas del material geológico, de
la temperatura y presión del ambiente donde sucede la deformación. Según esto, una deformación
frágil es aquella donde la roca se encuentra a bajas temperaturas y presiones (profundidades
cercanas a la superficie). En estas condiciones el material tiende a fracturarse, dando origen a fallas
83
En el presente documento se muestran los distintos rasgos estructurales de las unidades litológicas
que se encuentran en el área de estudio, ordenados según los distintos regímenes de deformación.
Adicionalmente, serán tratados en este capítulo estructuras que no están relacionadas a la
deformación de la corteza: los distintos tipos de contacto entre unidades litológicas,
específicamente aquellos que representan vacíos dentro del registro geológico. Estos son agrupados
bajo el concepto de discontinuidad, y su relevancia radica en la información que aportan sobre los
distintos procesos y fuerzas que actúan sobre a corteza terrestre y que se suceden en el tiempo,
junto a los ambientes geotectónicos que les dieron origen.
La combinación de estos factores a lo largo del tiempo ha generado una compleja historia
deformacional en el área de interés. Las rocas paleozoicas son las más afectadas ya que exhiben
la superposición de los eventos que ocurrieron desde su formación hasta el Cenozoico. Estos
procesos son evidenciados por el desarrollo de dos direcciones de foliación, pliegues cerrados de
dirección principal NNE-SSW, dirección que va a ser acentuada por la fase Sub-Hercínica en el
límite Cretácico Inferior-Cretácico Superior. Esta fase también es responsable del plegamiento de
las secuencias triásicas en el antearco y jurásicas en el arco.
84
7.2.2 LINEAMIENTOS
7.2.2.1 LINEAMIENTOS REGIONALES
A nivel regional, es clara la interacción de varias estructuras de gran extensión que acomodan la
deformación del antearco (Figura 7.1). Es por lo tanto de gran importancia conocer su distribución,
geometría y comportamiento dinámico y cinemático. Todos estos lineamientos han sido
interpretados como zonas de falla y, en su mayoría, corresponden a estructuras Paleozoicas
reactivadas (Rehak y otros, 1981). Estas son: Zona de Falla Liquiñe-Ofqui (ZFLO), Zona de Falla
Lanalhue (ZFL), Zona de Falla Mocha-Villarica (ZFMV) y la Zona de Falla Biobío (ZFBB). Todas
estas han sido interpretadas como sectores de debilidad cortical, heredadas de una historia tectónica
pre- andina, y que han influenciado la segmentación del antearco a estas latitudes (Glodny y otros,
2008).
85
..
Se extiende por más de 1.000 km desde los 37ºS hasta los 45ºS, con rumbo N-S a N10ºE. En su
extremo inferior se enlaza al punto triple que conforma la intersección de las placas Sudamericana,
Nazca y Antártica; mientras que hacia el norte es aún poco clara su relación con algún elemento
estructural específico. La ZFLO se caracteriza por una serie de lineamientos NNE-SSW, fallas y
zonas de cizalle dúctil, que siguen la dirección de los arcos magmáticos del Mio-Plioceno y Actual
(Levenu y Cembrano, 1999). La porción de antearco enlazado a la ZFLO ha sido identificado como
un sliver que migra hacia el Norte (bloque Chiloé), actuando de manera desacoplada en relación
con el área estable de Sudamérica (Rosenau y otros, 2006).
86
Sistema transcurrente sinestral con orentación NW-SE. Pone en contacto la Serie Oriental, por el
Noreste, con la Serie Occidental por el Suroeste. Estudios de datación radiométrica e inclusiones
fluidas muestran una actividad temprana durante el Pérmico y revelan además una evolución
compleja a lo largo de toda la era Paleozoica (Glodny y otros, 2008). Esto último concuerda con
ideas como la presentada por Burón y otros (2003), indicando que la zona de falla en cuestión es
una estructura heredada de la tectónica Permo-triásica.
El análisis dinámico de la Falla Biobío en su tramo centro-sur, muestra que la estructura habría
actuado como una “falla maestra” durante las fases tectónicas del Cenozoico (Lépez, 2002).
Posteriormente, durante la fase tectonogénica Incaica del Eoceno, se habría desarrollado la “Falla
Biobío NS”: un sistema de cizalle simple con desplazamiento transcurrente dextral. Este segmento
de la estructura dio paso al desarrollo de fallas normales NE-SW, paralelas a la normal de
convergencia oblicua del margen, además de fallas inversas ortogonales a dicha dirección de
compresión (Lépez, 2002). Luego, durante la fase tectónica Quechua, una dirección de
convergencia WNW-ESE provocó la reactivación de la “Falla Biobío NS” como un sistema
transcurrente sinestral.
Estos rasgos lineales están ligados a la presencia de estructuras mayores como fallas, diaclasas o
redes de flujo. Sin embargo, pueden también corresponder rasgos rectilíneos debido a otros factores
como a foliaciones, contactos litológicos o incluso factores antrópicos.
Figura 7.3: Diagrama de roseta para lineamientos locales, agrupados cada 30° de azimut.
Constituyen este grupo 7 lineamientos de corta longitud (1-2 km) que afectan exclusivamente
unidades del basamento Paleozoico ígneo-metamórfico. Su asociación a estructuras tectónicas es
escasa, sin embargo, esta familia representa ampliamente la dirección preferencial de las redes de
drenaje desarrolladas en los distintos sectores del área de estudio.
91
Muy escasos en el área de estudio (3 lineamientos) y de longitudes rodean los 2 km. Estos rasgos
son relativamente perpendiculares al vector de convergencia actual, el cual se ha mantenido en
los últimos 5 a 10 Ma (Lavenu y Cembrano, 1999), por lo que podrían asociarse a la deformación
actual del antearco. Estos lineamientos se reconocern únicamente en sectores de rocas del
basamento Paleozoico ígneo-metamórfico.
7.2.3 FALLAS
Durante la campaña de terreno fueron identificadas 30 estructuras mayores, presentes tanto en rocas
metamórficas e intrusivas del basamento como en las unidades sedimentarias. Estas corresponden
fundamentalmente a estructuras extensionales, aunque es también observable un componente en el
rumbo en alguna de ellas. A continuación, son presentados los registros y mediciones realizadas en
terreno, ordenadas según la edad de las unidades en las que se encuentra.
En las unidades Paleozoicas fueron identificadas 16 estructuras, graficadas en la Figura 7.4. Estas
corresponden, en su mayoría, a fallas normales; aunque en algunas de ellas no fue posible
identificar índices cinemáticos. Los valores de manteo van desde los 25 a los 83°, con direcciones
e buzamiento desde los 4 a los 345° (Figura 7.4).
92
Del análisis realizado a partir de las redes de Schmidt (Figura 7.5), es posible establecer familias o
grupos de fallas, muchas veces registradas en puntos apartados entre sí, lo que indica una relación
genética en cuanto a la dirección de los esfuerzos asociados con dicha deformación. El análisis
estadístico, que se encuentra graficado en el diagrama de contornos, muestra la existencia de al
menos 2 grupos de fallas: una con una actitud promedio (en formato ‘dip/dip direction’) de 68/87
y otra de 63/230.
93
Figura 7.5. Diagramas de planos y polos proyectados sobre red de Schmidt para fallas en rocas paleozoicas.
Tendencias muestran la existencia de al menos 2 familias principales de estructuras.
Es importante notar que ambos grupos de fallas se encuentran en los litodemas metamórfico e
ígneo, no habiendo una clara distribución preferencial entre ambas familias estructurales por una
litología específica. Este hecho implica un importante vínculo, desde el punto de vista estructural
y tectónico, que relaciona a las distintas litologías del basamento Paleozoico.
Esta estructura se encuentra en el grupo ‘b’ con una actitud de 54/345. La dirección de movimiento
es establecida por la identificación de un plano de falla con desarrollo de estrías, el cual evidencia
un movimiento de tipo normal.
Morro Tomé
Esta falla normal que afecta a las rocas metamórficas del basamento Paleozoico es reflejo de una
tectónica extensiva en un dominio frágil. Fracturas conjugadas sintéticas al plano principal, con un
ángulo de aproximadamente 15° con respecto a este, son utilizadas como criterio cinemático
(criterio RM). Adicionalmente, en el afloramiento se reconoce la intrusión de un dique andesítico
de alrededor de 45 cm de espesor.
94
Morro Coliumo
La estructura observada en este sector corresponde a una falla normal que afecta a la unidad
intrusiva del basamento Paleozoico. Aquí es posible observar una zona de cizalle, de alrededor de
80 cm de espesor, aunque la influencia de la fractura es evidente en todo el afloramiento donde la
roca se encuentra intensamente fracturada. Además, fueron identificadas estrías de falla, con un
rake de 52° a partir de las cuales se pudo deducir la dirección de desplazamiento.
Cantera Giacaman
En este sector se observa la interacción de varias fallas normales con manteos entre 64 y 73° y con
una dirección de buzamiento entre 314 y 4° (NW-SE a N-S). Los planos de ruptura corresponden
a franjas de roca altamente fracturada de entre 1 y 2 m de espesor. En estos sectores fue posible
identificar estrías de falla las cuales denotan el carácter normal de la deformación.
Este grupo de unidades corresponde exclusivamente a rocas sedimentarias, y las fallas que les
afectan son reflejo de una evolución en un contexto extensional. En terreno fueron identificadas y
medidas 14 estructuras principales, aunque en muchos casos estas se encuentran formando parte
de sistemas conjugados con otras fallas no medidas. La orientación general de estas estructuras
queda reflejada en el diagrama de roseta (Figura 7.6), donde los ángulos de manteo van desde los
59 a los 89° y los azimuts de buzamiento desde los 20 a los 342°, con una preponderancia de las
fallas agrupadas en los cuadrantes NE-SW.
95
En la Figura 7.7 están representado los diagramas de contornos para los polos de las fallas presentes
en las unidades sedimentarias mesocenozoicas, en dicho gráfico se reconocen 3 concentraciones
principales, las que definen 3 familias o grupos de fallas. El grupo ‘a’, concentra los polos del
cuadrante NE y representa a 2 estructuras de dirección NNW-SSE; los grupos ‘b’ y ‘c’
corresponden a fallas de dirección NE-SW, aunque las del primero mantean hacia el NW mientras
que las del segundo mantean hacia el cuadrante opuesto (SE). Esta última observación puede ser
intepretada como reflejo de un sistema de fallas normales tipo horst-graben, el cual ha sido
reconocido por diversos autores dentro del área de estudio (Quezada, 1996).
96
Figura 7.7: Diagramas de planos y polos proyectados sobre red de Schmidt. Tendencias muestran la
existencia de al menos 2 familias principales de estructuras.
Falla listrica con una actitud de 38/60 (dip/ dip direction). Esta estructura provoca el basculamiento
hacia el NE de las rocas de la Formación Quiriquina. La estimación visual permite establecer un
salto de aproximadamente 3 metros entre niveles guías desplazados por la falla.
97
NW SE
Figura 7.8. Afloramiento Penco Norte (punto 9E). Se observa traza de falla normal afectando a
rocas de la formación Quiriquina.
98
W E
Figura 7.9: Afloramiento punto 10C. Fallas desplazan rocas de la formación Cosmito, con un
comportamiento normal deducido a partir de desplazamiento de estratos. Superficie erosiva
permite estimar una edad máxima para la acción de las estructuras
99
W E
Figura 7.10: Afloramiento en autopista Alonso de Rivera. Estructura de grandes dimensiones afectan rocas de la
Fm. Quiriquina. Pliegues de arrastre indican desplazamiento normal.
Figura 7.11: Pequeñas fallas normales desarrolladas en rocas de la Fm. Cosmito. Salto de falla aproximado de
10 cm.
7.3.2 FOLIACIÓN
El termino foliación hace referencia a una fábrica sub-planar y cotinua formada por la alineación
de minerales según una dirección preferencial. Las capas desarrolladas conforman estructuras
planares como resultado de la acción de esfuerzos tectónicos, y constituyen un registro que permite
entender la configuración geodinámica del metamorfismo regional. En las rocas observadas en
terreno, el desarrollo de foliación sólo se limita a las unidades metamórficas del basamento, lo que
además permite establecer una temporalidad de los esfuerzos asociados a dicho proceso. Es
importante notar que las unidades metamórficas se subdividen en dos, y cada una de estas ha
experimentado en parte, distintos regímenes de esfuerzos donde, si bien ambas series han sido
sometidas a una acreción frontal y metamorfismo de tipo barroviano, sólo la serie occidental
muestra evidencias de una acreción basal y sólo la serie oriental ha experimentado metamorfismo
tipo buchan. Muchas de las características que permiten realizar una distinción entre ambos
contextos metamórficos son sólo apreciables a escala microscópica, sin embargo, se reconoce el
desarrollo de una marcada foliación penetrativa de fácil reconocimiento en terreno. Esta foliación
es medida en varios puntos dentro del área de estudio, principalmente en zonas costeras o cercanas
a esta. Dichas medidas son procesadas para la confección de diagramas de polos, los cuales son
presentados a continuación (Figura 7.12).
Del análisis mostrado es importante notar que, a pesar de que las medidas corresponden a
foliaciones de dos cinturones metamórficos diferentes, las direcciones de dichos planos coinciden
o al menos muestran una disposición altamente aproximada entre sí (NNW-SSE). Este hecho da
pie para deducir que el contexto tectónico que da origen a esta foliación es el mismo, y que afecta
de igual manera a ambas subunidades.
102
A) B)
E)
C) D)
Figura 7.12: Diagrama de polos de foliaciones en rocas del basamento metamórfico. A) Camino Pta.
Parra-Lirquén. B) Península de Hualpén. C) Morro Tomé. D) Camino a Tumbes. E) Pta.
Parra Balneario. Las figuras dispuestas a la izquierda corresponden a medidas tomadas en
rocas de la Serie Oriental, y las de la derecha de la Serie Occidental.
103
7.4 DISCONTINUIDADES
7.4.1 GENERALIDADES
Las discontinuidades son superficies de contacto entre distintas unidades de roca que representan
un vacío en el registro geológico, pudiendo ser por erosión o por no sedimentación, incluyendo
aquellas relaciones de contacto entre rocas de distinto origen como es el caso de intrusiones ígneas.
Dependiendo del tipo de proceso al que estas superficies se encuentran vinculadas, es posible
establecer 3 tipos de discontinuidades. La primera de ellas corresponde a una discontinuidad difícil
de identificar en terreno debido a que se desarrolla en paquetes de rocas concordantes entre sí, por
lo que su carácter discontinuo se establece por un criterio de tipo cronológico, siendo necesaria la
obtención de edades de las rocas estudiadas. En este caso la discontinuidad es una superficie de
erosión desarrollada sobre rocas considerablemente más antiguas que las que le sobreyacen, y
recibe el nombre de Paraconformidad. Por otro lado, las Discordancias (o discordancias
angulares, como se les suele llamar de manera redundante) son también planos de erosión sobre las
cuales se desarrolla una nueva secuencia sedimentaria, pero en este caso, las rocas infrayacentes
han sido plegadas o vasculadas lo que da como resultado una angularidad entre las superficies de
depositación de ambas secuencias que es generalmente fácil de distinguir en terreno. Finalmente,
las Inconformidades, son aquellos contactos donde una superficie de erosión desarrollada sobre
rocas metamórficas o intrusivas es cubierta por rocas sedimentarias más jóvenes.
7.4.2 PARACONFORMIDAD
En una paraconformidad, una unidad sedimentaria sobreyace a otra unidad sedimentaria de manera
concordante y mediante una superficie sin evidencias de erosión, o con lo cual es indicativo de un
período de no depositación o hiatus y de ausencia de erosión. En el área de estudio, los Depósitos
Cuaternarios se disponen en paraconformidad sobre la Formación Andalién.
7.4.4 INCONFORMIDAD
En una inconformidad, secuencias estratificadas sobreyacen a una roca intrusiva o metamórfica
mediante una superficie erosiva, lo cual es indicativo de la exhumación de las rocas cristalinas por
sobre el nivel del mar. Dicho con contacto fue observado entre el basamento metamórfico del
Paleozoico (infrayacente) y la Formación Quiriquina (sobreyacente), del Cretácico Superior. La
misma relación fue observada entre el Batolito Costero y la misma formación
Las unidades del área de estudio que corresponden a la primera estapa o ciclo, que abarca el
intervalo Cámbrico – Devónico, se encuentran (según algunos autores) evolutivamente desligadas
del margen occidental de Sudamérica (Pangea, en ese momento) ya que se estas forman parte de
un terreno alóctono (Chilenia) que posteriormente se acrecionaría al supercontitente Gondwánico
(Charrier, 2007). Sin embargo, otras teorías apuntan a una evolución continua y sin la participación
de eventos de acreción de terrenos. Más allá de esta controversia, la evidencia presente en las rocas
del área de estudio permite establecer hechos asociados a ambientes y condiciones de deformación.
Estas rocas son las que conforman el cinturón metamórfico pareado, cuyos protolitos sedimentarios
e ígneos provendrían de la erosión del antearco y la placa oceánica subductante, respectivamente.
105
Ya dentro del ciclo Andino, durante el Cretácico Inferior-Superior, tiene lugar la fase compresiva
Peruana o Sub-Hercínica, la cual no afecta a las rocas del área de estudio, pero genera pliegues en
dirección NNW-SSE en la Formación Santa Juana de edad Triásico Superior. Esta fase ocurre por
un aumento en la velocidad de convergencia de las placas (Maloney y otros, 2013), provocando un
cambio en el régimen de subducción del tipo mariana al tipo chilena (Charrier, 2007). Este evento
es contemporáneo al quiebre de la placa Phoenix, generándose las placas Cateki y Chasca, cuyo
punto triple podría estar relacionada con este y el próximo evento compresivo (Seton, 2012).
Un segundo evento compresivo, conocido como fase Larámica tiene lugar desde el Turoniano al
Santoniano (Maloney y otros, 2013). Su edad se ve respaldada puesto que la Formación Quiriquina
de edad Maastrichtiano superior no está plegada. Este evento provocaría un segundo plegamiento
en la Formación Santa Juana en dirección NNE-SSW. Del mismo modo, genera fallas inversas en
la misma dirección y fallas sinestrales WNW-ESE. En este periodo, la alta tasa de convergencia
sumado a una baja cantidad de sedimentos en la fosa, como producto de la presencia de una dorsal
hacia el sur, genera erosión tectónica disminuyendo el ángulo de subducción.
Si bien en las unidades cenozoicas del área de estudio sólo existe una discordancia angular, entre
Formación Cosmito y Formación Andalién, en la cuenca de Arauco, al sur, existen dos
discordancias: una entre Grupo Lebu (Eoceno) y Formación Ranquil (Mioceno) y otra entre esta
última y Formación Tubul (Plioceno, correlacionarle con Formación Andalién). Regionalmente,
107
estas dos áreas están cercanas, por lo que se podría documentar dos fases tectónicas en el área de
estudio. La primera sería la fase Incaica, mencionada anteriormente, y la segunda sería la fase
Quechua (Frutos, 1988) de edad Mioceno-Plioceno y dirección de esfuerzo principal NW-SE a
EW. Lo anterior es consistente con los vectores de convergencia normal propuestos por Maloney
(2013), con dos “peaks” de velocidad a los 40 Ma y 15 Ma respectivamente para cada fase. La
ocurrencia de dos fases tectónicas ayuda a explicar por qué existen diferentes direcciones
preferenciales para las fallas normales, pudiendo atribuir a la fase Quechua, las fallas normales
observadas en Cocholgüe, Punta Parra, Playa Los Burros,y Tumbes, y el consecuente
basculamientos de las unidades sedimentarias pre-Miocenas.
Durante el Plioceno, ocurre la depositación de la Formación Andalién, la cual yace horizontal. Este
hecho permite afirmar que desde el Plioceno no han ocurrido más eventos tectónicos, y
probablemente sólo esté actuando un proceso de alzamiento que levanta las terrazas pleisto-
holocenas del borde costero, asociado al ciclo sísmico actual (Melnick y otros, 2006).
108
8. GEOLOGÍA ECONÓMICA
8.1 GENERALIDADES
Allaby (2008), define a la geología económica como el estudio de los depósitos minerales que
contienen algún producto valioso, con el objeto de determinar cómo estos fueron formados. El
concepto elemental para este análisis es el de recurso, el cual puede ser definido como aquel
material geológico que presenta un potencial económico, ya sea descubierto o no. En el presente
documento, estos recursos serán clasificados en 4 categorías: energéticos, metálicos, no-metálicos
e hídricos. Los tres tipos de recursos se encuentran en el área de estudio en rocas metamórficas,
ígneas, sedimentarias y depósitos no consolidados, y los procesos asociados a su origen abarcan
edades desde el Paleozoico hasta el reciente.
Los recursos energéticos son aquellos que se utilizan para la producción de electricidad o como
combustibles para transportes y/o calefacción. Dentro del área de estudio se encuentran el carbón
y los hidratos de metano.
8.2.1 CARBÓN
El carbón es una roca sedimentaria organógena de color negro, compuesta esencialmente por
carbono, además de cantidades variables de hidrógeno, oxígeno y azufre. El carbón es considerado
la materia prima gestora de la gran revolución industrial de la segunda mitad del siglo XVIII. Su
relevancia radica en su mayor potencial calorífico y continuidad de suministro, en comparación a
la madera. En Chile, la explotación de este recurso ha jugado un papel esencial en el desarrollo
económico, en un período que va desde mediados del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo
XX.
carbón en las localidades de Talcahuano, Cerro Verde, Andalién, Lirquén y Dichato. También
existe información de dos sondajes realizados en la mina Los Lirios de Cocholgüe, actualmente
inactiva (Bonilla, R., comunicación verbal, 2013), en los cuales se encuentran algunos niveles de
carbón. Las observaciones de terreno registran variedades de baja calidad y poder calorífico [Turba
a lignito]. En la transecta realizada en la localidad de Cocholgüe fueron registrados niveles
carbonosos lenticulares y mantiformes, asociados a lutitas carbonosas. Niveles similares se
observaron en la ribera occidental de la caleta Coliumo.
Conocidos también como hielos de metano, los hidratos de metano se presentan como cristales de
hielo con gas metano natural encapsulado en su interior. Se forman por una combinación de bajas
temperaturas y alta presión, y se encuentran principalmente en los bordes de las plataformas
continentales donde el lecho marino se precipita abruptamente hacia el profundo suelo oceánico.
Un 3% de las reservas mundiales de este gas están en el fondo marino de nuestro país, la zona más
propicia de explotación es entre Constitución y Concepción. Se necesitan US$200 mil diarios para
hacer las primeras pruebas en terreno (Hidratos de Metano, 2009).
Este tipo de recursos se encuentra representado por minerales de Fe-Ti y Au, fundamentalmente
en unidades no consolidadas como arenas de playa o depósitos tipo placer.
Estas se distribuyen de manera discontinua a lo largo de las costas del área de estudio, pudiendo
ser observadas en las playas de insertar playas según fichas de muestras. Collao y otros (2000)
indican que estas son el resultado del transporte de sedimentos ricos en minerales pesados,
provenientes de la meteorización de rocas volcánicas asociadas a la actividad pleistocena del
volcán Antuco I, en conjunto con aquellas que conforman el basamento cristalino de la zona
(unidades metamórficas e intrusivas). Diversos agentes como el transporte fluvial y/o eólico son
los responsables de la erosión, traslado y depositación de la carga mineral.
En el mismo estudio, los depósitos han sido descritos como mantos de arenas negras bien
seleccionadas, de granulometría fina a media, con abundante contenido de minerales como
110
Corresponden a depósitos de oro, donde el material del interés ha sido concentrado por acción
mecánica dadas las características particulares que posee: alta densidad (los minerales menos
densos son ‘lavados’ con mayor facilidad, concentrando el mineral más pesado), alta resistencia
química a la meteorización (no reactivo), durabilidad mecánica (resistencia física).
En el área de estudio, este tipo de depósito ha sido reportado en los sedimentos asociados al río
Pissis (placer El Aromo). Estos depósitos concentran una ley de 0,35 g/m3 de Au, con reservas
estimadas en 35.600 m3, por lo que son de carácter sub-económico (Collao y otros, 2000). En otras
localidades cercanas a la presente zona de investigación (Quilacoya, Gomero, Rere, las principales)
también se documentan depósitos de oro detrítico que fueron de gran relevancia durante el período
colonial, conformando lo que se conoce como la ruta del oro establecida por Pedro de Valdivia, y
que aún en la actualidad son explotados a pequeña escala de manera artesanal.
Greiner (1991) define una asociación de estos depósitos a esquistos micáceos de la serie oriental
del basamento metamórfico y a rocas intrusivas del batolito costero, ambos de edad Paleozoica. En
dicho estudio, el autor asocia la ocurrencia de oro a las abundantes vetillas de cuarzo presentes en
ambas unidades (metamórficas e intrusivas); sin embargo, de descarta dicha relación en el caso de
las vetillas de cuarzo en las rocas metamórficas, ya que el protolito de estas corresponde a
secuencias sedimentarias marinas profundas, y en dichos ambientes la concentración de oro
detrítico es altamente improbable por el elevado peso específico del oro. Según lo anterior, la
presencia de placares de oro en el área de estudio está directamente ligada a la actividad ígnea del
Paleozoico.
111
Como su nombre lo indica, en esta categoría son agrupados aquellos recursos minerales que no
tiene una naturaleza metálica. Menduiña (1982) los define como aquellas sustancias minerales de
uso inmediato en procesos industriales o mediante procesamientos adecuados, en función de sus
propiedades físicas y químicas y no en función de las sustancias potencialmente extraíbles de las
mismas ni de su energía. En el área de estudio estas son: áridos, arenas silíceas, rocas metamórficas
e intrusivas.
8.4.1 ÁRIDOS
Los recursos áridos son utilizados como material de construcción, en la cimentación de carreteras,
líneas férreas, relleno de terrenos y como constituyente de hormigón y asfalto. Un factor esencial
en el potencial económico de estos recursos es la proximidad a la actividad de la obra en ejecución.
Las fuentes potenciales de estos recursos están ligadas a la ribera del Río Biobío y sus terrazas de
arenas negras, con espesores que llegan hasta los 30 metros de altura. Estas arenas contienen un
gran porcentaje de líticos volcánicos y minerales máficos, y se encuentran actualmente en
explotación en sectores periféricos de la comuna de Hualpén. Se desconocen valores cuantitativos
de recurso, reserva y producción.
Se encuentran además en el área de estudio canteras donde las rocas intrusivas del batolito costero
son extraídas para su uso como grava o gravilla.
López y otros (2003) reporta diversos depósitos de este recurso a lo largo del margen occidental de
la cordillera de la costa, desde Cobquecura hasta Curanilahue, con espesores entre 5 y 20 metros.
En dicho estudio, las arenas silíceas son asociadas genéticamente a la meteorización y erosión de
las rocas graníticas del batolito costero Paleozoico. El contenido en SiO2 en arenas lavadas es de
95%, su índice de fineza A.F.S. entre 40,4 y 59,5; punto de sinterización, entre 1.400 y 1.575°C, y
un bajo contenido de arcillas A.F.S., entre 1,4 y 16,3%. En la zona de estudio se encuentra la Planta
de Vidrios Lirquén ubicada en la comuna de Penco, cuya producción ha alcanzado un promedio a
9.000 toneladas mensuales de cristal flotado. Agregar asociación a muestras
8.4.3 ARCILLAS
La arcilla es una sustancia natural, terrosa, de grano fino o muy fino, formada principalmente por
los conocidos minerales de arcilla (grupo del caolín, smectitas, illitas y hormitas) y por fragmentos
líticos y cristalinos, material coloidal, sustancias orgánicas y sales solubles. En el área de estudio,
los procesos de meteorización sobre las rocas graníticas paleozoicas han favorecido la génesis de
yacimientos de concentración residual de caolín de características plásticas, que son o han sido
utilizados principalmente por la industria Fanaloza Penco. Actualmente no están en proceso de
extracción.
Este tipo de rocas son explotadas en sectores dentro del área de estudio. Uno de ellos, localizado
en el cerro San Miguel, comuna de Talcahuano. Corresponde a la cantera Perales (agregar
dimensiones) donde el material es explotado por su elevado contenido de aluminio. Esta obra es
administrada por cementos Biobío S.A. para la producción de cemento aluminoso de
endurecimiento rápido.
113
Los recursos hídricos son fundamentales para el asentamiento urbano y para el desarrollo del sector
económico de la zona. La actividad forestal, que es el rubro principal en la zona, es la principal
demandante de este tipo de recursos. En menor medida, lo hacen la agricultura y la ganadería. En
el área de estudio, se encuentran estos recursos de forma superficial y subterránea.
Estos están definidos como corrientes naturales de agua con un caudal determinado que fluyen
superficialmente en forma de cauces continuos o discontinuos, que en su mayoría desembocan en
el mar. Los principales son los ríos Bio Bío (caudal anual promedio 899 m3/s) y Andalién, con sus
respectivas cuencas con 1366 y 794 km2 de extensión dentro del área de estudio, respectivamente.
A estos se suman abundantes esteros y cauces intermitentes contenidos dentro de subcuencas que,
en su totalidad, desembocan en el mar o actúan como tributarios de los cursos principales. El detalle
de estas cuencas y cursos de agua se muestra en la Tabla 8.1 y Figura 8.1. Es también importante
la presencia de 7 lagunas, 2 de las cuales se encuentran en la comuna de San Pedro y 5 dentro del
área urbana de la ciudad de Concepción. Estas lagunas están, en parte, integradas a la cuenca del
río Bio Bío en su zona distal, próximo a la desembocadura.
114
Tabla 8.1: Descripción de subcuencas presentes en el área de estudio, incluyendo superficie y cauces
reelenvantes. Datos tomados de DGA 2014.
Subcuencas Área km2 Cursos de Agua (dentro del área de estudio) Tipo
Río Biobío bajo 1366 Río Biobío, Estero Batros, Río Lenga Exorreica
Río Andalién 794 Río Andalién, Estero Las Ulloas, Estero Penco Exorreica
Costeras entre río 87 - Exorreica
Biobío y Andalién
Costeras entre río 239 Estero Lirquén, Estero Cabrito, Estero Exorreica
Andalién y Bellavista, Estero Collen, Estero Coliumo,
Pingueral Quebrada Honda, Quebrada de la Perdiz
Costeras entre río 378 Río Pingueral Exorreica
Pingueral
(incluido) e Itata
Isla Quiriquina 4 - Exorreica
Figura 8.1: Mapa de subcuenca y redes hidrográficas principales del área de estudio. Datos
tomados de DGA 2014.
115
➔ Subcuenca del río Biobío: depósitos aluviales del cauce del río, con un espesor medio de
50 metros. Corresponden a arenas, gravas y limos. Nivel estático menor a 2 metros con
caudales de 120 m3/h.
➔ Subcuencas entre el río Itata y Biobío: estación Pissis (río Pingueral). Depósitos fluviales
cuaternarios con espesores entre los 15 y 25 metros, constituidos por mezcla de arenas,
gravas y gravillas, además de niveles menores de limos y arcillas intercalados
esporádicamente en la secuencia. No se indica como unidad acuífera importante dado su
alta cantidad de arcillas y limos. Caudal estimado de 259 m3/día.
➔ Isla Quiriquina: rellenos cuaternarios compuestos por gravas y arenas de origen marino.
Nivel estático alrededor de 1 metro, casi superficial. Caudal medido de 14 m3/día.
➔ Caleta Lenga: depósitos cuaternarios adyacentes al río Lenga, constituidos por arenas y
limos muy permeables generalmente saturados. No se tienen antecedentes de pruebas de
bombeos.
Un estudio publicado por la Dirección general de Aguas (2012), publica un estudio hidrogeológico
de la cuenca del río Biobío. En dicho documento se resumen los resultados de un catastro de
explotación y uso de agua subterránea (Tabla 8.2), revelando que más del 50% del caudal explotado
es utilizado para fines de industria y riego con tan sólo 22% del total de captaciones. También se
muestran valores de nivel estático, estratificados en cinco tramos, a partir de 199 mediciones
realizadas en pozos de extracción (Tabla 8.3).
116
Tabla 8.2: Datos de catastro de uso de agua subterránea en la cuenca del Biobío.
Tabla 8.3: Datos de nivel piezométrico entregados por la DGA (2012) para la cuenca del Biobío
Cabe mencionar que dichos valores son válidos para toda la cuenca del río Biobío (24371 km2),
donde la porción que se encuentra dentro en el presente cuadrángulo corresponde al 6% del total.
Adicionalmente, se clasifican las unidades acuíferas que constituyen la gran cuenca del Biobío, en
las que los sedimentos pleistocenos-holocenos que conforman terrazas marinas dentro del área de
estudio son catalogados como acuífero de alta importancia hidrogeológica (DGA, 2012).
117
9. GEOLOGÍA AMBIENTAL
9.1 GENERALIDADES
9.2 HIDROGEOLOGÍA
9.2.1 SUELOS
Las series de suelo, corresponden a una clasificación detallada de los suelos, en la cual se
agrupan en una misma serie a distintos tipos de suelos específicos que compartan un conjunto
de características físicas, químicas y mineralógicas similares, que determinan su
comportamiento hidrogeológico. Así, las características hidrogeológicas de cada tipo de
suelo van a estar determinadas en gran medida por la fuente litológica de la cual se originaron.
En el área de estudio, es la erosión de las rocas metamórficas e intrusivas que conforman la
Cordillera de la Costa, la que ha significado un gran aporte para la formación de los suelos
de la zona, cuyas composiciones varían a medida que nos acercamos a la costa, ya que en esa
zona se encuentran más influenciados por las litologías sedimentarias.
Para la obtención de los datos de las series de suelo del área de estudio, se utilizó la
información recopilada en el estudio agrológico de suelos de CIREN (1999). Se determina
trabajar con las cuatro series de suelos principales (las que presentaban mayor área de
extensión, series de suelo menores fueron añadidas al resto para simplificar el cálculo del
118
balance) de la zona, las cuales son las series Arenales, Curanipe, Ninhue y San Esteban
(ANEXO XX).
Finalmente, con las series de suelo definidas, se hace una caracterización de los parámetros
hidráulicos por serie (ANEXO XX), en función de las diferentes fracciones de arena, limo y
arcilla presentes en cada una de ellas, haciendo uso de la “calculadora de propiedades
hidráulicas” propuesta por Saxton y otros (1986). Los parámetros hidráulicos determinados
corresponden a: punto de marchitez permanente, capacidad de campo, densidad aparente,
grado de saturación, conductividad hidráulica y volumen de agua utilizable, donde este
último tiene mayor relevancia en los cálculos posteriores de balance hídrico.
Los grupos hidrológicos son el resultado de clasificar los distintos suelos presentes en función
de su granulometría, a partir del uso del triángulo de texturas que se basa en la clasificación
propuesta por la USDA (Figura 9.1), donde cada uno de estos refleja de forma descriptiva la
infiltración del suelo. Al hacer el análisis del área de estudio en cuestión, se obtuvieron los
cuatro grupos hidrológicos que contempla el método. Los detalles de las distintas
proporciones granulométricas de los suelos del área de estudio, están en el ANEXO XX.
A) B)
Figura 9.1: Clasificación textural propuesta por la USDA. A) Triángulo de texturas de suelo. B)
Regiones que comprende cada grupo hidrológico de suelo.
119
Grupo Hidrológico C: Engloba los suelos donde predomina la fracción fina, con una razón
de limo/arcilla alta. Por esto, son suelos que presentan capacidades de infiltración bajas. En
el área, está caracterizado por los suelos de la Serie Ninhue.
Grupo Hidrológico D: Suelos que presentan un elevado contenido de arcillas, por lo que son
suelos relativamente impermeables. Por esto, estos suelos presentan una escorrentía alta, pero
una capacidad de infiltración muy baja o nula. Está caracterizado por los suelos de la Serie
Curanipe.
radiculares de cada uso (ANEXO XX). Luego, junto a los parámetros hidráulicos revisados
anteriormente, se realiza el cálculo de la reserva máxima (ANEXO XX).
El método de Número de Curvas (CN) o método americano, desarrollado por el SCS (Soil
Conservation Service), corresponde a la asignación de un parámetro de abstracción (CN) en
que a las superficies impermeables y de agua les corresponde un CN igual a 100 (todo se
convierte en escorrentía) y para otras superficies los valores de CN serán menores variando
entre 0 y 100. En este método, a cada grupo hidrológico y su uso correspondiente se le asigna
un valor de CN, por lo que es necesario conocer de antemano estos datos para cada una de
las series de nuestras cuencas. Los valores de CN que se utilizaron para cada grupo
hidrológico de suelo en función de su uso están descritos en la ANEXO XX.
9.2.3 CONTAMINACIÓN
9.2.3.1 GENERALIDADES
El agua del subsuelo es un recurso importante y de este se abastece una gran parte de la
población mundial, por lo que comprender los procesos detrás de la contaminación del agua
es de gran importancia para las sociedades actuales.
Por otro lado, desde el punto de vista de la propagación de los contaminantes (que actúan
como solutos en el agua) existen dos escenarios. En el primero, el contaminante no interactúa
con el medio geológico y solo es arrastrado por el flujo del agua (contaminantes o solutos no
reactivos), en este escenario los procesos de transporte corresponden principalmente a
advección, dispersión mecánica e hidrodinámica y difusión (caso del Tritio o el Cloruro). En
el segundo, los contaminantes si interactúan con el medio geológico (contaminantes o solutos
122
reactivos), donde los procesos de transporte vendrían a ser del tipo adsorción, precipitación
y en general estarían controlados por las reacciones químicas que se produzcan. Este último
escenario es mucho más complejo de estudiar. Además, es importante mencionar que durante
el transporte, las sustancias contaminantes pueden sufrir procesos de atenuación (reacciones
de dilución, intercambio iónico, asimilación biológica, oxido-reducción, etc) que reducen
tanto la velocidad de movimiento del mismo como su poder contaminante. El grado de
atenuación, va a depender de: tamaño de contacto del contaminante y el material atravesado,
tamaño de grano y características físico-químicas del material atravesado (zona vadosa y
acuífero), distancia recorrida por los contaminantes y de las condiciones hidrogeológicas del
área.
9.2.3.3 VULNERABILIDAD
El método del triángulo invertido (Struckmeier y Margat, 1995), es una metodología que ha
sido utilizada ampliamente por el SERNAGEOMIN, para la elaboración de mapas
hidrogeológicos en Chile. Consiste en realizar una tipificación o clasificación de las unidades
rocosas en distintas unidades hidrogeológicas de acuerdo al tipo de permeabilidad,
dependiendo si es granular (rocas y sedimentos detríticos) o fisurada (rocas ígneas y
metamórficas). Además, las unidades se clasifican en cuatro clases según su potencial
hidrogeológico (alto, moderado, bajo/muy bajo y nulo), donde cada clasificación considera
la capacidad productiva y extensión lateral de la unidad (Figura 9.2).
El riesgo geológico, corresponde a todo proceso, situación u ocurrencia en el medio geológico que
pueda generar un daño económico o social para alguna comunidad y en cuya previsión, prevención
o corrección se empleen criterios geológicos, independiente si el fenómeno es de origen natural,
inducido o mixto (Ayala-Carcedo, 1987). Es la probabilidad de ocurrencia en un lugar dado y en
un momento determinado, de un fenómeno en el medio natural potencialmente peligroso para la
comunidad y susceptible de causar daño a las personas y sus bienes (Mardones y Vidal, 2001).
Ayala-Carcedo (1993) lo define como el producto de la probabilidad de ocurrencia de una amenaza
o peligro natural, por la vulnerabilidad en tanto por uno y la exposición. Peligrosidad, se entiende
como la probabilidad de ocurrencia de un suceso potencialmente desastroso durante un periodo de
tiempo dado en un lugar determinado, por otro lado, la vulnerabilidad se entiende como el grado
de daños o pérdidas potenciales de un elemento o conjunto de elementos como consecuencia de la
ocurrencia de un fenómeno de intensidad determinada y depende de las características del elemento
considerado y de la intensidad del fenómeno (UNDRO, 1979).
Los terremotos, son una manifestación indirecta de la energía liberada tras la ruptura de las rocas
de la corteza, a raíz de grandes esfuerzos tensionales, compresivos o de cizalle, generados por el
desplazamiento relativo entre placas litosféricas. El margen chileno, se caracteriza por la
subducción oblicua de la placa oceánica de Nazca bajo el continente sudamericano, con una tasa
de convergencia promedio de 66 mm/año (Angermann y otros, 1999; Kendrick y otros, 2003;
Moreno y otros, 2008). Lo anterior, implica que corresponde a una zona tectónicamente inestable,
128
y además que es un ambiente propicio para generar sismos de distinta intensidad, por lo que ha
sido testigo de un gran número de terremotos a lo largo de su historia.
La clasificación principal de los sismos se hace de acuerdo a la posición donde estos se produzcan,
derivando en distintas especies de sismos, cada uno con sus propias características distintivas.
Sismos de outer-rise (< 30 km de profundidad): Ocurren fuera de la costa, cerca de la fosa oceánica.
Se deben a la deformación que se produce en la placa de Nazca por la flexión de la misma antes de
subductar. Son sismos de baja profundidad y en general tienen magnitudes inferiores a 7.0 Mw.
Casos emblemáticos: terremoto 6.7 Mw de Valparaíso, 2001.
El área de estudio está ubicada en la zona de mayor peligro sísmico, según la norma chilena oficial
de diseño sísmico de edificios (NCh 433.Of1996, modificada en 2009), la cual está orientada a
lograr que las estructuras resistan, sin daños, movimientos sísmicos de intensidad moderada. Sin
embargo, no define explícitamente los niveles de intensidad de movimiento sísmico ni incluye
características sísmicas particulares de cada zona. La norma, define 3 zonas sísmicas de diferente
peligrosidad, la cual aumenta de este a oeste. Esta zonificación es usada para definir las
aceleraciones máximas del suelo y depende entre otras cosas de la rigidez del sustrato. Para la
costa, que es donde se ubica el área de estudio, el valor de la aceleración máxima efectiva del suelo
es de 0.40G, correspondiendo a la mayor de las 3 zonas.
Finalmente, para hacer una buena valoración del riesgo sísmico, es necesario complementar la
información anterior con las características propias de cada área, ya que factores locales pueden
ampliar o disminuir las vibraciones asociadas al sismo. Para lograr esto, se utiliza una matriz de
peligro sísmico que considere distintos factores litológicos, geomorfológicos y estructurales
(Tabla 9.1). Así, se puede hacer una zonificación del área de estudio mucho más detallada a partir
del traslape ponderado de la información proporcionada tanto por la norma sísmica vigente como
por la matriz de peligro, donde finalmente para determinar el riesgo sísmico es necesario ponderar
dicha información con datos demográficos e información de las construcciones (estos datos
entregan indicios del grado de vulnerabilidad de las distintas zonas).
130
Tabla 9.1: Ejemplo de matriz de peligro sísmico. Matriz de riesgo propuesta por Mardones y Vidal (2001) que
considera distintos factores que pueden influenciar en el nivel de peligrosidad de un evento sísmico. Los
valores de peligrosidad asignados van de 1 (lo menos peligroso) a 3 (lo más peligroso).
Factores de 1 2 3
riesgo/Peligrosidad
Litología Roca sana, sedimentos Sedimentos Arcillas, limos,
homogéneos/coherentes finos, sedimentos
coherentes, heterogéneos/incoherentes,
roca semi- roca alterada
alterada
Estructuras (cercanía > 200 m de zona de 100-200 m de < 100 m de zona de falla
con zona de falla) falla zona de falla
Topografía/Pendiente < 20° 20-25° > 25°
Profundidad del nivel >6m 3-6 m 1-3 m
freático
Presencia de rellenos Sin relleno Relleno poco Relleno potente y
artificiales potente y heterogéneo
homogéneo
Los fenómenos de remoción en masa, son procesos de transporte de material, definidos como
procesos de movilización (lenta o rápida) de un determinado volumen de suelo, roca o ambos, en
diversas proporciones, generados por una serie de factores (Hauser, 1993). Estos movimientos
tienen un carácter descendente ya que están controlados principalmente por la gravedad (Cruden,
1991). Estos procesos, han sido clasificados por distintos autores (Varnes, 1978; Hauser, 1993;
Cruden y Varnes, 1996) en: desprendimientos o caídas, deslizamientos (rotacionales o
traslacionales), flujos, volcamientos y reptación.
(2004), representan el 68.18% del total de eventos que se produjeron a raíz del terremoto 8.8 Mw
del Maule en la zona.
Estos procesos, y en particular los fenómenos de caídas de rocas, se observaron con mayor
frecuencia en los acantilados de las zonas costeras y en sus cercanías, como por ejemplo en las
localidades de Cocholgue (Figura 9.4A), Tomé y Punta de Parra, afectando a las rocas
sedimentarias de la Fm. Cosmito y de Fm. Quiriquina. En dichas localidades, la tónica general fue
de rocas que alcanzaban tamaños de hasta 5 m, fuertemente diaclasadas, con evidencias claras del
efecto de la erosión marina, además, las pendientes de las paredes de los afloramientos eran de
alto ángulo, alcanzando hasta los 60° de inclinación. Aun así, estos procesos no estaban restringidos
solo a rocas sedimentarias, ya que también fueron descritos en las zonas de Tumbes, Hualpén y
Nonguén, afectando rocas intrusivas y metamórficas, tanto de las zonas costeras como en los cerros
que se ubicaban más hacia el interior (Figura 9.4B). Las características de las rocas de estas
localidades, se asemejan a las descritas anteriormente, pero en estas últimas, se puede ver un grado
de fracturamiento mucho más intenso (tanto por diaclasas como por fallas).
A)
B)
Figura 9.4: Eventos de caídas de rocas en el área de estudio. A) Punto 5D, Cocholgue. B)
Punto 18E, Nonguén. En ambos casos, se observan bloques de tamaño métrico,
dispuestos en la base de taludes altamente inclinados.
133
Figura 9.5: Deslizamiento traslacional. Evento de deslizamiento, observado en el punto 8F, Punta
de Parra. El deslizamiento ocurre a lo largo de una superficie paralela a la foliación de
las rocas metamórficas de dicho sector.
Figura 9.6: Flujo de detritos. Evento de flujo de detritos, observado en el punto 3C, Cocholgue. El
flujo se canaliza a través de una quebrada, terminando a los pies del talud en un depósito
con forma de abanico. El depósito, contiene clastos mal seleccionados y angulosos en una
matriz de arena fina a arcilla.
Reptación: Es un tipo de movimiento muy lento y continuo, que se da en capas superiores de laderas
principalmente arcillosas. Está relacionado con procesos de variación de humedad estacionales en
el suelo y a la gravedad. Por otro lado, en este tipo de fenómenos no se distingue una superficie de
falla clara a lo largo de la cual se deslizo el material.
135
En el área estudiada, se identificaron en las laderas de cerros en los cuales había un amplio
desarrollo de suelo (Figura 9.7).
Figura 9.7: Reptación. Se observa el proceso de creeping o reptación en las laderas de un cerro del
punto 16G, Sector La Higuera. Este fenómeno, es fácilmente avistado a partir de la
curvatura que se produce en los troncos de los árboles, dada la resistencia que estos
oponen al deslizamiento del suelo.
Los factores que controlan estos movimientos, son aquellos capaces de cambiar el estado de
esfuerzo imperante sobre el terreno, afectando la estabilidad de las laderas. Entre estos factores,
están los condicionantes, que se entienden como aquellos que mueven el estado de equilibrio hacia
uno más favorable para que ocurra el fenómeno de remoción, comprendiendo aspectos como la
litología, estructuras, condiciones hidrogeológicas, geometría, etc, siendo dependientes de la
geología del área estudiada. Por otro lado, también están los factores desencadenantes, que son
aquellos que se encargan de gatillar y poner en marcha la remoción. Estos, pueden ser considerados
como factores externos que entre otras cosas, controlan la magnitud y velocidad de los
movimientos.
136
Clima: En los fenómenos de remoción en masa, tiene una importante participación el agua líquida
contenida en el suelo, esta es almacenada principalmente producto de la alimentación pluvial, por
lo que climas más lluviosos van a ser más favorables respecto a producir remociones. El umbral de
densidad de lluvia a partir del cual se desencadenan derrumbes y deslizamientos, depende
fundamentalmente del tipo de roca y las condiciones de cobertura del suelo (Mardones y Vidal,
2001). Se estima que los derrumbes se intensifican cuando existe más de 100 mm de agua lluvia
acumulada en 72 horas, lo cual es aplicable a la ciudad de Concepción (Flageollet, 1989).
Topografía: La pendiente y forma de la ladera son factores relevantes. Las pendientes con menor
riesgo son las que tienen formas regulares, mientras que las de mayor riesgo son las laderas
convexas, con mayor declive en la base de la ladera. Además, en general áreas con taludes muy
empinados también favorecen la ocurrencia de remociones dado que favorecen el efecto de la
gravedad sobre el suelo (esto pasa por ejemplo con la presencia de escarpes de falla o con capas
con manteos de alto ángulo) (Mardones y Vidal, 2001).
137
Factores antrópicos: Las intervenciones humanas que ocurren durante la construcción de por
ejemplo, redes viales, carreteras, túneles, viviendas, etc, pueden alterar el medio natural de tal
manera de favorecer alguno de los factores expuestos anteriormente. Por esto, es de suma
importancia que este tipo de obras se realicen bajo los estudios geológicos e ingenieriles adecuados.
Por otro lado, en los últimos años se ha observado un aumento acelerado de la población tanto en
la región como en la sociedad en general. Esto, lleva a que cada vez se generen nuevos
asentamientos, con viviendas que muchas veces se edifican en lugares con altos índices de
peligrosidad natural, aumentando el riesgo de dichas zonas frente a los procesos de remociones en
masa.
Una vez definidos los factores que aumentan la probabilidad de ocurrencia de los fenómenos de
remoción en masa, se trabaja con matrices de peligro (similares a las que se trabajan para evaluar
el peligro sísmico) que incluyan a los más importantes. De esta manera, se puede hacer una
zonificación de la peligrosidad en el área estudio a partir de mapas, donde luego es necesario
complementar esta información con datos demográficos para evaluar el riesgo efectivo en las
distintas zonas (Figura 9.8). En particular, para el área litoral de Concepción, se pudo observar que
los factores más comunes son: pendientes de alto ángulo, suelos con un alto grado de
meteorización, suelos sin cobertura vegetal, alta densidad de diaclasas y discontinuidades, más la
presencia de rellenos artificiales. Además, Mardones y otros (1995), constata que con pendientes
superiores a 20° y zonas con bajas coberturas vegetales (en granito meteorizado), tienen alto riesgo
de sufrir remociones en masa si la intensidad de las precipitaciones, supera los 100 mm diarios.
Dado que estas características ocurren dentro del área de estudio, se puede inferir que a lo menos,
corresponde a una zona de peligrosidad intermedia.
Finalmente, se recalca el hecho de que es necesario incorporar características locales de las distintas
localidades del área de estudio para hacer una evaluación de riesgo mucho más efectiva. Esto,
apunta principalmente a la utilización de datos más específicos, como por ejemplo la orientación
de las estructuras (diaclasas, fallas, planos de estratificación, contactos litológicos, etc) la cual
puede tener un rol favorable o desfavorable dependiendo de su dirección respecto a los
asentamientos urbanos.
138
Existen diversas técnicas que se utilizan para poder disminuir el peligro potencial de las remociones
en masa y sus efectos, las cuales serán abordadas en detalle a continuación.
139
Tuberías de drenaje: Al igual que los métodos anteriores, este es de amplio uso en laderas, siendo
común en las de la zona. Su uso es fundamental para disminuir el nivel freático en los taludes, dada
la cantidad de precipitaciones que caen anualmente en la región, siendo estas parte de los
principales factores que afectan la estabilidad en los mismos (Lynn M. Highland, 2008).
Cables, mallas, cercas y cortinas de roca: Es posible utilizar redes o mallas de cable cuando la roca
está demasiado fracturada como para sujetarse por sí misma (Lynn M. Highland, 2008). El uso de
mallas y cercas, fue observado en los sectores del Barrio Modelo, Cerro Chacabuco y Cerro Estadio
CAP, sobretodo en laderas que se encontraban aledañas a vías y sectores transitados (Figura 9.10).
Sin embargo, estas no siempre cumplían con las características geotécnicas necesarias para detener
el material desprendido. Otra técnica utilizada, son las vallas de roca que pueden impedir que rocas
de tamaño pequeño caigan en las carretera pero, no detienen el rebote de bloques sobre la parte
superior de la cerca que sirve de barrera.
Figura 9.10: Estabilización de pendientes mediante el uso de mallas. Punto 14F, Sector
Talcahuano. Se observa el uso de mallas, para evitar que material desprendido
de la ladera alcance la calle. Se destaca que la roca sobre la cual esta puesta la
malla tiene buena competencia (roca metamórfica) por lo que posible apernarla
al talud.
Figura 9.11: Muro de contención. Punto 10A, Sector Corrales. Utilización de murallas para
que el material desprendido del talud no alcance las zonas transitadas por
peatones ocasionales. Además, entre el muro y el talud también existía una
zanja. En general, pareciese que los muros como medida de contención en este
punto no son del todo eficaces ya que muchos de ellos se encontraban
destruidos, evidenciando que no son lo suficientemente resistentes al material
desprendido.
Muros de gaviones: Son contenedores con forma de cesta o caja, construidos con mallas de alambre
rectangulares y rellenados con rocas que oscilan entre los 10-20 centímetros, apilándose para
formar un muro (Lynn M. Highland, 2008). Los gaviones pueden tener diferentes aspectos, es muy
frecuente encontrarlos con forma de cajas, que pueden tener largos de 1,5, 2, 3 y 4 m, un ancho de
1 m y una altura de 0,5 o 1,0 m.
A)
B)
Figura 9.12: Taludes escalonados. A) Punto 16A, Sector Tumbés. B) Punto 10F, Cerro Lo
Galindo. En ambos casos, se observa el uso de taludes escalonados o bancos para
interceptar el material desprendido de los mismos. Los taludes medían en torno a
7 m de alto.
143
Figura 9.13: Hormigón lanzado o “gunite”. Punto 16A, Sector Tumbes. Se observa el uso
localizado de hormigón lanzada en una de las zonas de la ladera, para evitar
desprendimientos hacia la carretera. Adicionalmente, se observan canaletas en
las partes superiores de los bancos.
Anclas, pernos y clavijas: Se trata de herramientas compuestas de varillas de acero o cables que
refuerzan y unen una pared de roca para mejorar su estabilidad. Las anclas, son miembros
postesados utilizados para sostener grandes bloques de roca, mientras que los pernos son más cortos
y solo sostienen la superficie de la roca. Por otro lado, las clavijas son similares a los pernos, pero
no son postesadas (Lynn M. Highland, 2008).
144
Factores geológicos: Lugares topográficamente bajos y planos, más zonas coincidentes con las
llanuras de inundación de ríos, favorecen la ocurrencia de estos fenómenos debido a que en los
primeros, se facilita la inundación porque el agua tiene que alcanzar niveles mucho más bajos y en
los segundos porque representan las zonas que se inundan regularmente durante las crecidas de los
ríos. Por otro lado, factores litológicos, principalmente aquellos relacionados a la permeabilidad,
también tienen una incidencia importante ya que las litologías menos permeables favorecen la
saturación del suelo, y por ende la escorrentía superficial, más el aumento de los caudales.
Factores climáticos: Referido principalmente al exceso de precipitación. Esta puede favorecer las
inundaciones fluviales si es que actúa de forma muy intensa en un periodo de tiempo acotado o si
no es tan intensa pero actúa sobre un periodo de tiempo muy largo produciendo un efecto
acumulativo sobre el suelo.
9.3.3.2 ANEGAMIENTOS
Entre los principales factores condicionantes, se cuenta con: bajas pendientes topográficas/relieves
negativos, y variaciones en la dinámica fluvial/mareal.
9.3.3.3 TSUNAMIS
Características del terremoto (fuente más común): Referido principalmente a la magnitud del sismo
y a la distancia del epicentro respecto a la costa. Sismos de mayor magnitud van a estar relacionados
con un mayor desplazamiento de la masa de agua, debido a que se asocian con mayores
deslizamientos cosísmicos. Por otro lado, la distancia respecto a la costa es importante porque
mientras más cerca este del mar, mayor es la posibilidad de afectar directamente la masa de agua.
El área de estudio, presenta varios cuerpos de agua cómo, lagunas, humedales, marismas y canales,
los cuales cubren grandes extensiones y durante las precipitaciones intensas, pueden provocar la
inundación y el anegamiento de las superficies urbanizadas. Entre las lagunas, se distinguen las
lagunas de Las Tres Pascualas, Lo Galindo, Lo Méndez y Redonda. En el caso de los humedales,
están los humedales de Andalién, Paicaví y Perales. En las últimas tres décadas, más de 1.000 ha
de la superficie ocupada por humedales y marismas se ha perdido, al disminuir paulatinamente su
extensión producto de rellenos (compuestos por escombros, arenas, basura, etc), sobre los cuales
muchas inmobiliarias han construido sus proyectos de viviendas e infraestructura, haciendo de esas
zonas potencialmente peligrosas frente a inundaciones. Otras áreas usualmente afectadas por
146
inundaciones, se encuentran en las riberas de los ríos Biobío y Andalién, y esteros afluentes de los
anteriores. Respecto a esto último, están los casos de los esteros Nonguén y Palomares.
Finalmente, para el caso de los tsunamis, las zonas que se consideran oficialmente seguras frente a
un evento de este tipo, son aquellas que se encuentran a los 20 m s.n.m, valor determinado en base
a registro histórico y opiniones de organismos internacionales (Figura 9.14).
Figura 9.14: Mapa de peligro de inundación por tsunami extremo. Las zonas
de seguridad se delimitaron por sobre los 20 m s.n.m, que es el valor
utilizado por SERNAGEOMIN. Además, se delimita en rojo el área
de inundación del terremoto del 27F.
147
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