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Adivinanzas, Refranes y Leyendas Populares

Este documento contiene varios tipos de textos en español incluyendo adivinanzas, refranes, trabalenguas, fábulas y leyendas. Las adivinanzas, refranes y trabalenguas presentan acertijos, dichos y juegos de palabras respectivamente. Las fábulas cuentan historias breves con moralejas. Finalmente, las leyendas narran historias del folclore ecuatoriano.

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Adivinanzas, Refranes y Leyendas Populares

Este documento contiene varios tipos de textos en español incluyendo adivinanzas, refranes, trabalenguas, fábulas y leyendas. Las adivinanzas, refranes y trabalenguas presentan acertijos, dichos y juegos de palabras respectivamente. Las fábulas cuentan historias breves con moralejas. Finalmente, las leyendas narran historias del folclore ecuatoriano.

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ADIVINANZAS

1. Dos hermanas diligentes que caminan a compás, con el pico por delante y los ojos por
detrás.
R// Las tijeras

2. En la mano de la dama casi siempre estoy metido, unas veces estirado otras veces
encogido.
R// El pañuelo

3. Hablo y no tengo boca, corro y no tengo pies, soy blanca y negra y se aprecia en mí lo
que negro es.
R// La Carta

4. Una vieja tonta y loca con las tripas en la boca.


R// La Guitarra

5. Una vieja con un diente que llama a toda la gente.


R// La campana
REFRANES

1. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

2. A buen hambre, no hay pan duro.

3. Al pan pan y al vino vino

4. El que calla otorga

5. A cada cerdo le llega su San Martín.


TRABALENGUAS

1 Trabalenguas con “como”


Si yo como como como,
y tú comes como comes.
¿Cómo comes como como?
Si yo como como como.

2. Trabalenguas de Los Tres Tristes Tigres


Tres tigres trigaban trigo,
tres tigres en un trigal.
¿Qué tigre trigaba más…?
Los tres igual.

3. Trabalenguas de Cajones y Cordones


Abrí cajones y cogí cordones,
cordones cogí y cajones abrí.

4. Trabalenguas de Pablito
Pablito clavó un clavito.
¿Qué clavito clavó Pablito?

[Link] de Pepe Pecas


Pepe Pecas pica papas con un pico.
Con un pico pica papas Pepe Pecas.
FABULAS

LAS LOMBRICES

Dos lombrices de tierra se encontraban discutiendo:


- Pues hoy te tocaba a ti ir a buscar comida, yo me he quedado resguardando la casa.
- Sí claro, ya van dos días seguidos que te quedas en casa sin hacer nada.
- Mentira, ayer era nuestro día de descanso, si tú no lo quisiste aprovechar no es mi
problema...
En estas que vino un mirlo y se comió a una de ellas.
La otra, en estado de shock, pensó:
- ¿Y ahora, con quién voy a discutir?

LA SEÑORA Y LA GOLONDRINA

Una señora que estaba en casa llamó a su hija y le dijo:


- ¿Ves?. Aquella golondrina está volando bajo. Eso significa que va a haber tormenta.
La golondrina, que escuchó lo que de ella se dijo, se acercó.
- Oiga señora, yo solo voy a mi casa, que me espera mi marido. Si quiere saber el tiempo
que va a hacer, ponga las noticias.

Moraleja: Si bien la sabiduría popular es fuente de conocimiento, no podemos creernos


todo lo que se dice.

LA BALLENA AZUL Y LA FOCA

Una ballena azul llevaba comidas unas 3 toneladas de crustáceos en un día, cuando una
foca se le acercó y le dijo:
- Oye, deja algo para los demás.
- Yo como lo que necesito - replicó la ballena -.

Moraleja: No midas a todos por igual.


LA PALOMA Y EL NIÑO

Una paloma que iba volando hizo sus necesidades encima de un pobre niño que caminaba
hacia su casa.
- ¡Maldita paloma! - gritó el niño. ¡Como te pille te mato!
La paloma, al oír esto, volvió hacia donde el crío y le dijo:
- Siento lo ocurrido, pero mira, yo ayer me comí un chicle del suelo pensando que era una
migaja de pan y no me quejé tanto.

Moraleja: Todos cometemos errores.

EL LOBO Y EL PERRO

Una vez un lobo se topó con un enorme perro que se encontraba atado a un poste.
Oye perro - le dijo -. ¿Quién es el que te tiene sujeto y a la vez tan bien alimentado?
- Mi amo - respondió el can -.
- ¡Dios nos libre a los lobos de caer en esa trampa! Prefiero mil veces morir de hambre a
tener que cargar con un collar tan pesado.

Moraleja: La libertad acarrea incertidumbre, pero a la vez es gratificante.


LEYENDAS

La capa del estudiante

Todo comenzó cuando un grupo de estudiantes se preparaban para rendir los últimos exámenes
de su año lectivo. Uno de ellos, Juan, estaba muy preocupado por el estado calamitoso en el que
se hallaban sus botas y el hecho de no tener suficiente dinero para reemplazarlas.
Para él era imposible presentarse a sus exámenes en semejantes fachas; sus compañeros le
propusieron vender o empeñar su capa, pero para él eso era imposible? finalmente le ofrecieron
algunas monedas para aliviar su situación, pero la ayuda tenía un precio; sus amigos le dijeron que
para ganárselas debía ir a las doce de la noche al cementerio del El Tejar, llegar hasta la tumba de
una mujer que se quitó la vida, y clavar un clavo, Juan aceptó.

Casualmente aquella tumba era la de una joven con la que Juan tuvo amores en el pasado y que se
quitó la vida a causa de su traición. El joven estaba lleno de remordimientos? pero como
necesitaba el dinero, acudió a la cita.
Subió por el muro y llegó hasta la tumba señalada? mientras clavaba, interiormente pedía perdón
por el daño ocasionado. Pero cuando quiso retirarse del lugar no pudo moverse de su sitio porque
algo le sujetaba la capa y le impedía la huida? sus amigos le esperaban afuera del cementerio,
pero Juan nunca salió.
A la mañana siguiente, preocupados por la tardanza se aventuraron a buscarlo y lo encontraron
muerto. Uno de ellos se percató de que Juan había fijado su capa junto al clavo? no hubo ni
aparecidos ni venganzas del más allá, a Juan lo mató el susto.

El padre Almeida

En el convento de San Diego vivía hace algunos siglos un joven sacerdote, el padre Almeida, cuya
particularidad era su afición al aguardiente y la juerga.

Cada noche, el padre Almeida sigilosamente iba hacia una pequeña ventana que daba a la calle,
pero como ésta se hallaba muy alta, él subía hasta ella apoyándose en la escultura de un Cristo
yaciente. Se dice que el Cristo, cansado del diario abuso, cada noche le preguntaba al juerguista:
"hasta cuando padre Almeida"? a lo que él respondía: "hasta la vuelta, Señor"
Una vez alcanzada la calle, el joven sacerdote daba rienda suelta a su ánimo festivo y el
aguardiente corría por su garganta sin control alguno? con los primeros rayos del sol volvía al
convento.
Aparentemente, los planes del padre Almeida eran seguir en ese ritmo de vida eternamente, pero
el destino le jugó una broma pesada que le hizo cambiar definitivamente. Una madrugada, el
sacerdote volvía tambaleándose por las empedradas calles quiteñas rumbo a su morada, cuando
de pronto vio que un cortejo fúnebre se aproximaba. Le pareció muy extraño este tipo de
procesión a esa hora y como era curioso, decidió ver en el interior del ataúd, y al acercarse
observó su cuerpo en el féretro.

El susto le quitó la borrachera. Corrió como un loco al convento, del que nunca volvió a escaparse
para ir de juerga.
El Duende
El duende es uno de por personajes del que se tiene referencia en todo país, sin embargo lo
describiremos según la versión de la provincia de Manabí: Este duende es travieso por excelencia,
coqueto, mirón y enamoradizo.
Sea para tratar de llevarse a muchachas jóvenes de cabellos largos o grandes ojos para
embarazarlas; sea para echar a perder los guisos arrojando sal o ceniza, o sea para esconder los
objetos más queridos de señoras y señoritas, lo cierto es que este personaje condensa las más
profundas inquietudes y temores, deseos y curiosidades de los hombres con respecto al mundo
femenino, que es el universofavorito del duende para hacer gala de su ingenio ambiguo y
peligroso.
Es un personaje chiquito con los tobillos torcidos atrás, se viste de rojo; otra descripción habla de
una especie de animal pequeño y feo. Sea como fuere su apariencia cuando se enamora 'lo hace
de verdad' y empieza a desplegar estrategias como molestar haciendo travesuras o impidiendo
que el novio se acerque, es muy celoso.
Se dice de un secreto para protegerse del duende, que consiste en colocar una guitarra desafinada
y un espejo en el cuarto de la mujer. La idea es que se enoje cuando quiera tocar la guitarra y se
refleje en el espejo su rostro horrible, entonces se aleja avergonzado de su fealdad. Se dice
también que existen 'duendas' que persiguen a los hombres solteros o casados, que son objeto de
sus amores.
De su apariencia se sabe que son gorditas, chiquitas y de pies virados. Un rasgo importante de
estos seres del imaginario popular, es que se no se trataría de duendes aislados, sino de toda una
'nación' dispersa en cuevas, huecos, barrancos, quebradas, que son sus sitios preferidos para vivir
y recrear sus costumbres y formas de procreación similares a las delos humanos

El Cristo de los Andes


Los sacerdotes no podían creerlo, Manuel Chili, el pequeño indígena que se descolgaba de un lado
a otro entre andamios y pasadizos en el interior de la iglesia de La Compañía, de pronto se
convirtió en un gran artista. Los jesuitas, sorprendidos de la habilidad de este joven, decidieron
tomarlo a su cargo, darle vivienda, comida y un poco de dinero, pues los talladores no tenían el
reconocimiento de verdaderos artistas.

También le ofrecieron una preparación especial en el arte, para que obtuviera un


mejor dominio de la escultura y la pintura. Así nació el gran ¡Caspicara!

Manuel trabajaba doce horas al día sobre andamios y bordes peligrosos. Esto le creó una extraña
fobia a las alturas. Cuentan que por esta fobia permanecía largos ratos en silencio y con los ojos
cerrados. El capellán de la iglesia cuando lo veía se enfurecía: él imaginaba que Manuel Chili
estaba dormido.
Su fama se extendió y sus obras empezaron a cotizarse en grandes pesos en oro. Las iglesias de
nuestro país, como también las de Colombia, Perú, Venezuela y España, gozaban con la
majestuosidad de sus cristos, marías y niños dioses.
Es tanta la belleza de estas imágenes, que mucha gente les ha dado virtudes milagrosas.
Actualmente sus obras no tienen precio, están valoradas en millones de dólares y
son patrimonio cultural del país.
Irónicamente, el maestro Manuel Chili murió en la pobreza mayor, abandonado en un hospicio y
despreciado por la gente
La olla del Panecillo

Había en Quito una mujer que diariamente llevaba su vaquita al Panecillo. Allí pasaba siempre
porque no tenía un potrero donde llevarla. Un buen día, mientras recogía un poco de leña, dejó a
la vaquita cerca de la olla. A su regreso ya no la encontró. Llena de susto, se puso a buscarla por
los alrededores.

Pasaron algunas horas y la vaquita no apareció. En su afán por encontrarla, bajó hasta el fondo de
la misma olla y su sorpresa fue muy grande cuando llegó a la entrada de un inmenso palacio.
Cuando pudo recuperarse de su asombro, miró que en un lujoso trono estaba sentada una bella
princesa.
Al ver allí a la humilde señora, la princesa sonriendo preguntó:
-¿Cuál es el motivo de tu visita?
- ¡He perdido a mi vaca! Y si no la encuentro quedaré en la mayor miseria - contestó la
mujer sollozando - .La princesa, para calmar el sufrimiento de la señora, le regaló una mazorca y
un ladrillo de oro.

También la consoló asegurándole que su querida vaquita estaba sana y salva.


La mujer agradeció a la princesa y salió contenta. Cuando llegó a la puerta, ¡tuvo la gran sorpresa!

- ¡Ahí está mi vaca!

La mujer y el animalito regresaron a su casa.


CUENTOS

EL GATO VALIENTE
En la ciudad de México vivía un gato llamado Manchita, le decían el Gato Valiente porque él
contaba que salvaba a las personas que estaban en apuros.
El gato valiente todos los días iba a las casas de los demás animales a contarles sus historias, las
contaba más a los niños que a los mayores. Cuando terminaba de detallarles sus grandes azañas,
se iba por las calles a ver la noche.

Manchita estaba en su casa sin saber que hacer, ya que no había nadie a quien salvar. Por este
motivo buscaba a amigos a quienes contarle las historias. De repente un día todos desaparecieron
y dejaron una carta que decía:
– “Manchita, estamos en peligro, nos están llevando al cañón profundo”.
Manchita corrió muy veloz al cañón para salvar a sus amigos.
Pudo salvar a sus amigos y fue una gran historia que poder contar a todo aquel con el que se
encontraba en sus viajes por todas partes del país.
El gato vivió feliz por siempre.
FIN

EL OJITO

Ésta era la historia de una niña llamada Saulis.

Un día común, Saulis se despertó y salió corriendo.

– ¡Mami!, ¡mami!. – Dijo gritando Saulis.


– ¿Qué pasa nena?. – Contestó la mami de Saulis.
– Hay dos hombres vigilando la casa. – Dijo Saulis.
-¿Qué cosas dices Saulis?. – Respondió su mami.

La mamá salió a ver que pasaba fuera, mientras Saulis estaba agitada e impresionada.

– ¡Oh no! ¡Saulis corre!!. – Gritó su mamá.

Saulis corriendo se escondió bajo su cama. La mamá pensó que Saulis mentía pero en realidad Saulis
había visto los abogados de su padre, los cuales venían a buscar a la pequeña Saulis para que se fueran
con ellos.

Finalmente todo quedó en un susto y todos siguieron viviendo felices.

FIN
EL SEÑOR ZAFIRO
Cuento Corto para niñas y niños, escrito por: Yeison Andres Rincon Diaz

Había una vez un señor con un nombre muy bonito, se llamaba Zafiro. A Zafiro le gustaba vender
papaya, zapotes, etc.

Él era un hombre honrado y trabajador, le gustaba ayudar mucho a las personas que lo necesitaran. Era
investigador del núcleo de las células y los números de matemáticas.

Realizaba estas labores porque quería ser alguien en la vida. Realmente, lo que más le gustaba y tenía el
gran sueño de ser escritor y lo consiguió gracias a su tesón, a su continuo trabajo duro, su esfuerzo y su
afán de superación.

FIN

– Moraleja del cuento: Si quieres ser alguien en la vida o poner tu hulla en el mundo se como Zafiro:
bondadoso, honrado y trabajador.

– Valores del cuento: Para ser alguien como Zafiro tienes que ser:Responsable, honesto, puntual y
siempre trabajador.

EL COCHE BOMBERO

Una vez un coche bombero llamado Dori, él quería ser parte del equipo de bomberos pero no lo
aceptaron porque no sabía nada de eso.

Dori se fue muy triste a su casa, cuando iba caminando miró una gatito que estaba atrapado en un árbol y
Dori le ayudó. Después se lo entregó a su dueña:

– Gracias Dori, eres un buen muchacho. – Dijo la señora Francis.


– De nada señora Francis, no hay de qué, estoy a su servicio aunque de nada me sirve ser un
coche bombero.
– ¿Por qué?. – Dijo la señora Francis.
– No me aceptaron en el equipo.

La señora Francis no dijo nada, pero tenía algo en mente. Ella le dijo al equipo de bomberos lo que Dori
había hecho con ella y su gatito.

Al día siguiente le dieron a Dori una buena noticia, que si lo aceptarían en el equipo de bomberos.

Estando en el equipo, Dori conoció a un amigo llamado Henry. Se hicieron grandes amigos y juntos
hacían el mejor equipo del pueblo.

FIN

– Moraleja del cuento: No hay que despreciar a las personas solo porque sean pequeñas.
LA MEJOR LIMOSNA

Horrendo espanto produjo en la región el mísero leproso. Apareció súbitamente,


calcinado y carcomido, envuelto en sus harapos húmedos de sangre, con su ácido olor
a podredumbre.
Rechazado a latigazos de las aldeas y viviendas campesinas; perseguido brutalmente
como perro hidrófobo por jaurías de crueles muchachos; arrastrábase moribundo de
hambre y de sed, bajo los soles de fuego, sobre los ardientes arenales, con los
podridos pies llenos de gusanos. Así anduvo meses y meses, vil carroña humana,
hartándose de estiércoles y abrevando en los fangales de los cerdos; cada día más
horrible, más execrable, más ignominioso.
El siniestro manco Mena, recién salido de la cárcel donde purgó su vigésimo asesinato,
constituía otro motivo de terror en la comarca, azotada de pronto por furiosos
temporales. Llovía sin cesar a torrentes; frenéticos huracanes barrían los platanares y
las olas atlánticas reventaban sobre la playa con frenéticos estruendos.
En una de aquellas pavorosas noches el temible criminal leía en su cuarto, a la luz de
la lámpara, un viejo libro de trágicas aventuras, cuando sonaron en su puerta tres
violentos golpes.
De un puntapié zafó la gruesa tranca, apareciendo en el umbral con el pesado revólver
a la diestra. En la faja de claridad que se alargó hacia afuera vio al leproso destilando
cieno, con los ojos como ascuas en las cuencas áridas, el mentón en carne viva, las
manos implorantes.
— ¡Una limosna!— gritó — ¡Tengo hambre! ¡Me muero de hambre!
Sobrehumana piedad asaltó el corazón del bandolero.
— ¡Tengo hambre! ¡Me muero de hambre!
El manco lo tendió muerto de un tiro exclamando:
—Esta es la mejor limosna que puedo darte.

FIN…

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