Estudio sobre Levitas.
'He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos,
los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas.' (Números 3:12).
¿Qué es un Levíta?
En este tema estaremos viendo algunas cosas básicas, acerca de ¿qué es un levita? quizá te lo
hayas preguntado ya alguna vez. Hoy en día se le da el nombre de Levita a aquellos que están
participando en la música dentro del culto de una congregación. Tal vez para otros sea
únicamente, una forma de llamarse entre ellos. Pero bien veamos que dice la biblia acerca de este
tema, importante para aquellos que han decidido servir a Dios a través de este servicio, el cual es
un privilegio.
Números 8:19 nos dice que eran descendientes de Levi y habían de ser apartados, purificados para
servir a Dios en el santuario y ellos presentarían las ofrendas del pueblo para que el Señor
perdonara sus pecados.
Ellos habían sido dados, para trabajar, obrar, ministrar, servir, a la congregación. Ese iba a ser su
oficio.
Ellos no tomaron la determinación! si no que Dios los llamo y no bastaba que ellos fueran
separados de los demás, todos los que son empleados por Dios necesitan ser consagrados a él,
conforme la tarea que les fue encomendada. Los cristianos deben ser bautizados, los ministros
deben ser ordenados; primero debemos entregarnos al Señor y, luego, tenemos que dar nuestro
servicio.
Los levitas debían ser purificados. Los que sirven al Señor deben ser limpios. Moisés debía rociar el
agua de la purificación sobre ellos. Esto significa la aplicación de la sangre de Cristo a nuestras
almas por fe, para que seamos aptos para servir al Dios vivo. Y todos los que esperan participar de
los privilegios del servir a Dios, deben estar resueltos a hacer el servicio del tabernáculo.
Ser levita no es un título, no es para distinguir a unos de otros, es para servir y dar la gloria a Dios.
Hay 3 aspectos importantes para llegar poder llegar a ser levitas, siervos.
1.- OBEDIENCIA Números 3:6-7
Haz que se acerque la tribu de Leví, y hazla estar delante del sacerdote Aarón, para que le sirvan, y
desempeñen el encargo de él, y el encargo de toda la congregación delante del tabernáculo de
reunión para servir en el ministerio del tabernáculo
Debe haber obediencia, sujeción al sacerdote, es decir al Pastor y a la congregación. si no existe en
nosotros el ser sujetos a nuestras autoridades, difícilmente podremos cumplir con lo que el Señor
nos ha demandado.
No hay mayor paso hacia la humildad que ser obedientes.
Obedecer es ceder dócilmente ante la voluntad propia y optar por hacer la voluntad de Dios.
No es levita el que realiza alguna función en la iglesia y hace lo que quiere!!!
Un levita es el que cede por amor a Dios.
2.- PURIFICACIÓN Números 8:21
Y los levitas se purificaron, y lavaron sus vestidos; y Aarón los ofreció en ofrenda delante de
Jehová, e hizo Aarón expiación por ellos para purificarlos.
La purificación debe ser realizada de manera profunda, no superficial, está tiene que ser en todas
las áreas de nuestra vida, que puede llevar tiempo, esfuerzo, dolor en ocasiones, pero necesario.
Esto es donde Dios empieza a arrancar de raíz todo aquello que no sirva.
La Purificación no debe ser motivada por presiones externas a nosotros, si no antes bien
motivadas, por el deseo de querer vivir cada día como Cristo; es entonces que nosotros nos
acercamos a ser purificados por la necesidad que existe en nosotros de adorarle limpios.
Salmos 51: 2-7
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
Sal 51:3 Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Sal 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
Sal 51:5 He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
Sal 51:6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Sal 51:7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
Que deseo tan profundo existe en David, al leer este pasaje nos damos cuenta que es necesario
clamar al Señor para ser purificados, hasta lo más íntimo de nosotros.
3.- OFRENDA
El levita como ofrenda es una entrega voluntaria en servicio, gratitud y amor. De lo contrario es
imposible agradar a Dios.
En el Libro de Genesis nos muestra la historia de 2 hermanos Cain y Abel. Cain trabajaba la tierra,
Abel criaba animales. Dice la palabra que fueron y presentaron ofrenda a Jehova y la de cain no
fue aceptada, mas la de Abel fue agradable a Dios. y podriamos preguntarnos ¿porque motivo Dios
no acepto la ofrenda de cain? porque la palabra hace referencia que Abel escogio de lo mejor de
su ganado para presentarlo al Señor, no por quedar bien con nadie, solo por agradar a Dios, mas
sin embargo cain quiza desde el momento en que estuvo levantando los frutos de la tierra, estaba
con una actitud negativa, de no agradecimiento a Dios y probablemente habia tomado los frutos
hasta dañados. porque la pabara dice: Ver 6 del capitulo 4 de Genesis. Entonces Jehová dijo a Caín:
¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
Gén 4:7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con
todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Hay una razón por la que los levitas son apartados para el servicio de Dios en el tabernáculo:
sustituyen a los primogénitos de Israel, sobre quienes Dios tiene derechos como Redentor, desde
el momento en que los primogénitos de Israel fueron rescatados de la muerte en Egipto por el
sacrificio del cordero de la Pascua. Por lo tanto, los primogénitos le pertenecen de una manera
especial, no solo por razón de generación sino por razón de redención (Números 3:13). Esa
pertenencia se debe expresar mediante la consagración, ya que su existencia se la deben a Dios.
Esa consagración la llevarán a cabo los primogénitos en las personas de los levitas. Esta noción es
esencial, porque nos enseña que somos redimidos no para que a partir de entonces vivamos como
queramos, sino para que vivamos para Dios.
Todo lo anterior puede inducir a pensar que los levitas son puestos en esa posición, aparte de su
voluntad o en contra de su voluntad. Pero hay un incidente en el que vemos su celo por Dios
(Éxodo 32:26-29), a raíz del cual quedan consagrados para el servicio, al anteponer a Dios por
delante de sus seres queridos. Ese incidente marca un principio fundamental: aquellos que van a
servir a Dios han de tener celo santo por sus cosas, hasta el punto de no anteponer nada ni nadie a
él, de lo contrario están incapacitados para dicho servicio. Algo que posteriormente Jesús volverá
a recalcar (Lucas 14:26).
Para la consagración de los levitas hubo una ceremonia en la que fueron ofrecidos a Dios, siendo
los sustitutos de todo Israel en el ministerio del tabernáculo. Esa ceremonia (Números 8:6-22)
estuvo marcada por la noción de sustitución; en efecto, los israelitas pusieron sus manos sobre los
levitas (Números 8:10) y éstos, a su vez, sobre los novillos que iban a ser ofrecidos como expiación
y holocausto en su lugar (Números 8:12). Su ministerio lo ejercían desde los 30 años a los 50,
según Números 4:3, aunque según Números 8:24 era desde los 25 a los 50 años. En cualquier caso
se trata de un indicador que muestra el lapso de tiempo marcado por la madurez y plenitud de
vida.
Su servicio de dedicación pleno en el tabernáculo significaba que no tenían medios de vida como
las otras tribus de Israel, por lo cual Dios les asigna los diezmos del pueblo (Números 18:24). A su
vez los levitas diezmaban ese diezmo, destinándolo para los sacerdotes (Números 18:26-27).
Su oficio consistía en estar a disposición de los sacerdotes en todo lo referente al servicio del
tabernáculo, como la custodia de sus utensilios y el montaje y desmontaje del mismo (Números
1:50-51). Sin embargo, había una diferencia entre el ministerio de los levitas y el de los sacerdotes,
en el sentido de que los primeros tenían restringida la entrada a la morada y al altar (Números
18:3). De hecho ni siquiera les estaba permitido ver y menos tocar los utensilios de la morada, que
una vez desmontados habrían de llevar (Números 4:15,20).
Estaban alojados alrededor del tabernáculo, según la disposición establecida en Números 1:53 y el
orden de Números 3:23,29,35.
El orden para desmontar el tabernáculo era el siguiente, según Números 4:
1. Arca del testimonio.
2. Mesa de la proposición.
3. Candelabro.
4. Altar de oro.
5. Altar de bronce.
Del reparto de responsabilidades de sacerdotes y levitas se infiere lo siguiente:
Cada clan de sacerdotes y levitas conocía perfectamente cuál era su responsabilidad.
Había una división de tareas, lo cual evitaba la duplicidad de la mismas, con el gasto inútil
de energía que ello supone y la rivalidad entre hermanos, al no haber competencia por
hacer lo mismo.
Nada quedaba a la improvisación o a la indefinición, lo que podría haber ocasionado
tardanzas, desarreglos y pérdidas de materiales.
Se llevaba cuenta precisa y exacta de todos los objetos del tabernáculo, de manera que
hasta los más pequeños quedaban anotados (Números 4:32)