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La Libertadora y Resistencia Peronista

El documento describe el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955 por parte de sectores militares opositores. El 16 de junio de 1955, aviones de la marina bombardearon la Plaza de Mayo, dejando más de 300 muertos. Aunque el golpe falló, la tensión política llevó a que el 16 de septiembre de 1955, fuerzas militares tomaran el poder e instauraran una dictadura conocida como la "Revolución Libertadora". Perón fue derrocado y partió al exilio, dando inicio a años de resistencia peronista contra el nuevo

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La Libertadora y Resistencia Peronista

El documento describe el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955 por parte de sectores militares opositores. El 16 de junio de 1955, aviones de la marina bombardearon la Plaza de Mayo, dejando más de 300 muertos. Aunque el golpe falló, la tensión política llevó a que el 16 de septiembre de 1955, fuerzas militares tomaran el poder e instauraran una dictadura conocida como la "Revolución Libertadora". Perón fue derrocado y partió al exilio, dando inicio a años de resistencia peronista contra el nuevo

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ESCUELA ENSEÑANZA SECUNDARIA

ORIENTADA N° 432
“BERNARDINO RIVADAVIA”

CUADERNILLO 1
La libertadora y la
resistencia peronista
“LA LIBERTADORA’ Y LA RESISTENCIA PERONISTA”
A mediados de 1955, las disputas entre el presidente Perón y sus adversarios
políticos se agudizan.
Un conflicto con la Iglesia católica, que ya lleva varios meses, actúa como
detonador de la ofensiva opositora. El 11 de junio, día la celebración de
Corpus Christi, los principales dirigentes del radicalismo, el socialismo y el
partido demócrata progresista marchan frente a la Catedral de Buenos Aires
junto a militantes católicos y a miles de ciudadanos que no simpatizan con el
gobierno.
Este acto constituye la manifestación popular más importante en contra del
gobierno de Juan Domingo Perón.
Cinco días más tarde, en el mismo lugar, sectores antiperonistas de la
Marina de Guerra y la Aeronáutica hacen saber su malestar con el gobierno
de la manera más violenta: la mañana del 16 de junio de 1955, un escuadrón
de treinta aviones bombarderos parte de la base naval de Punta Indio hacia
Buenos Aires. Su intención es bombardear la Casa Rosada y forzar la renuncia
de Perón. Al enterarse de la maniobra, el ministro de Ejército, general
Franklin Lucero, advierte del peligro al presidente, quien inmediatamente se
refugia en los sótanos del Ministerio de Guerra, desde donde dirige el
contraataque.
A las 12:40 del mediodía, el primer avión rebelde se abate sobre Casa de
Gobierno, dejando caer una bomba de 100 kilos en Plaza de Mayo.
Detrás de él, varios bombarderos operan en picada, descargando bombas
sobre cientos de civiles indefensos que se encuentran en ese momento en la
plaza.
Una de las bombas da de lleno en un tranvía de la línea 305, y mata a todos
sus ocupantes. Cuarenta de ellos son niños de primaria.
A esta altura, el aire de la plaza se vuelve irrespirable. La gente, desesperada,
corre a refugiarse donde puede. Durante cinco horas la que había sido la
plaza de los “descamisados” se convierte en el escenario de un encarnizado
combate terrestre. En medio del humo negro, los gritos y los cuerpos
calcinados, las fuerzas leales se baten a duelo con los rebeldes.
Camiones con militantes peronistas armados con palos, piedras y armas de
fuego de bajo calibre llegan de todos los confines de la ciudad para defender
al gobierno.
Durante el resto de la tarde, los aviones de la Marina, desde los cielos,
siguen sembrando el pánico y la muerte.

Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 2


Con las últimas luces del día, los aviones rebeldes cesan el bombardeo y
emprenden la retirada hacia las costas uruguayas. El plan de matar a Perón, o
como mínimo forzar su renuncia, por el momento ha fracasado.
Al final de la jornada, las bombas arrojadas sobre Plaza de Mayo dejan un
saldo de más de 300 muertos y el doble de heridos.
Los días posteriores al bombardeo, la tensión entre peronistas y
antiperonistas se intensifica. Perón, ante una crisis política irreversible,
intenta una tregua.
Una vez controlada la situación militar, el gobierno cambia de táctica y
decide aumentar la presión. En un acto público frente a Casa Rosada, Perón
deja muy clara su posición ante los opositores: “Por cada uno de los nuestros
cinco de ellos”.
El 16 de septiembre de 1955, un grupo de oficiales opositores a Perón toma
las principales guarniciones militares de Córdoba, Mendoza y Bahía Blanca.
Los militares sublevados avanzan sobre los más importantes centros urbanos,
poniendo en jaque al gobierno.
Una semana más tarde, el comandante militar de dicho levantamiento,
teniente general Eduardo Lonardi, asume la presidencia de la Nación.
En su discurso de asunción, Lonardi hace suya una frase del general Urquiza,
pronunciada cien años atrás luego de su triunfo en la batalla de Caseros: “Ni
vencedores ni vencidos”.
Mientras un nuevo gobierno militar asume el poder en la República
Argentina, Perón, que ha logrado escapar de la furia de sus opositores,
solicita asilo político en la Embajada de Paraguay.
De esta manera, Juan Domingo Perón inicia un largo exilio que lo aleja del
país por muchos años. Aunque en ningún momento su figura deja de ser uno
de los ejes centrales de la política nacional. En septiembre de 1955 se inicia
en el país una dictadura militar que se da a conocer como “Revolución
Libertadora”.
Entre los sectores de las Fuerzas Armadas que integran el nuevo gobierno se
distinguen dos líneas políticas muy claras: por un lado está el grupo liderado
por el presidente Lonardi, conformado por militares provenientes del
nacionalismo católico, que buscan la conciliación con algunos sectores
políticos y sindicales del peronismo, siempre y cuando estos acepten
distanciarse de la figura de Perón.
Por otro lado, la línea “dura” de las fuerzas armadas, representada por el
vicepresidente, el almirante Isaac Rojas, propone una visión mucho más
negativa del peronismo: afirma que este desvió al país de su tradicional línea
Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 3
histórica liberal y democrática, e instaló en su lugar una tiranía de tipo
fascista, sostenida mediante la manipulación y el engaño del movimiento
obrero.
Los cuadros militares que integran la Revolución Libertadora cuentan con el
apoyo de varias fuerzas políticas. Radicales unionistas, intransigentes y los
principales dirigentes del socialismo vienen dando su apoyo explícito al
golpe, desde mucho antes de que este se concretara.
A pocos días de asumir el poder, el sector más antiperonista de la Revolución
Libertadora llama a estos partidos para que formen parte de las Juntas
Consultivas. La “Junta Consultiva Nacional” es una iniciativa del
vicepresidente Rojas, destinada a buscar apoyo y legitimidad política para la
dictadura, y de paso, limitar el accionar del sector nacionalista del gobierno,
liderado por el presidente Lonardi.
Si bien varios dirigentes radicales y socialistas participan en un principio de
las Juntas Consultivas, pronto, líderes políticos como Alfredo Palacios y Alicia
Moreau de Justo deciden separar su imagen de la del gobierno militar,
asumiendo una distancia crítica. Durante los meses de septiembre y octubre
de 1955, el ala nacionalista de la Revolución Libertadora, encarnada por el
presidente Lonardi, dirige las políticas de gobierno.
A fin de generar canales de diálogo con los sectores sindicales, el gobierno
militar decide no intervenir la CGT, a la vez que designa en el Ministerio de
Trabajo al abogado laboralista Luis Cerruti Costa, asesor legal de varios
sindicatos peronistas.
Mientras que el ala “blanda” del gobierno intenta negociar con los líderes de
la CGT, comandos civiles armados, integrados por jóvenes radicales y
socialistas, atacan los locales del peronismo. Pronto, los intereses
contradictorios de los sectores del gobierno aumentan la tensión política y
animan a la militancia peronista a pensar en un posible contraataque.
Llegado el mes de noviembre de 1955, el sector más liberal y antiperonista
del ejército desplaza a Eduardo Lonardi de la presidencia, y designa en su
lugar al general Pedro Eugenio Aramburu. Inmediatamente, el nuevo
gobierno inicia una política de persecución y proscripción del partido
peronista que da a conocer como “Proceso de desperonización de la
sociedad”, en obvia alusión al proceso de “desnazificación” llevado a cabo
por los países aliados en Alemania, tras la caída de Adolfo Hitler.
Esta política de “desperonización” incluye:
-La disolución del Partido Peronista. -La inhibición de todos sus miembros
para ocupar cargos en la administración pública. -Y la prohibición de exhibir
Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 4
sus símbolos partidarios y de mencionar públicamente los nombres de Perón
y Evita.
Por efecto de estas medidas, luego de diez años de saturación de imágenes y
discursos peronistas, en las calles argentinas está prohibido nombrar a
Perón, y en los principales medios de comunicación se hace referencia a su
figura como “el tirano depuesto”. No contento con prohibir la mención del
nombre de Perón y disolver su partido, el gobierno de Aramburu decide
embestir contra el último bastión de poder peronista: a pocos días de su
asunción, el nuevo gobierno interviene la CGT y proscribe a todos los
dirigentes sindicales que hubieran ocupado cargos a partir de 1952.
Al mismo tiempo, modifica el régimen de elecciones internas de los
principales gremios, favoreciendo el control de los sindicatos por la dirigencia
no peronista. Con los principales sindicatos descabezados y sus más
importantes líderes presos, o en el exilio, los sectores patronales acrecientan
su poder dentro de las fábricas. Muchos empresarios aprovechan esta
situación para no cumplir con los convenios colectivos de trabajo y aplican
severos recortes a las conquistas laborales conseguidas durante el
peronismo. Mientras tanto, en muchas fábricas se confeccionan “listas
negras” que dejan a cientos de trabajadores en la calle. Corren malos
tiempos para los obreros peronistas, el líder político al que ven como su gran
benefactor está desterrado a miles de kilómetros y su regreso al país es, por
el momento, imposible.
Muchas conquistas sociales, conseguidas con años de lucha y perseverancia,
empiezan a diluirse ante la mirada de un gobierno que, con su indiferencia,
parece consentir los abusos patronales.
Rápidamente, esta suma de injusticias enciende la mecha del conflicto
obrero. Al calor de la represión y el deterioro de las condiciones de trabajo,
en el interior de las fábricas comienza a gestarse un movimiento obrero
clandestino, que por el momento no tiene nombre, aunque sí tiene un fin
muy concreto.
La resistencia peronista
La “resistencia peronista” comienza como un movimiento inorgánico, que
lleva a cabo sus acciones en los mismos lugares de trabajo.
Estas acciones consisten en pequeñas maniobras individuales de sabotaje,
como averiar una máquina, o formas de protesta colectiva, como detener el
trabajo por un par de minutos y ponerse a silbar la marcha peronista.
Muchos de los integrantes de los grupos de resistencia comienzan a formar

Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 5


comisiones internas dentro de las fábricas y a tejer alianzas con otros
sectores del movimiento obrero, también proscriptos por el gobierno militar.
A finales de 1956, varios miembros del Partido Comunista se suman a las
iniciativas de la resistencia, y forman la Comisión Intersindical. Con esta
comisión, peronistas y comunistas intentan presionar al gobierno para que
les permita participar en el Congreso Normalizador de la CGT, a llevarse a
cabo en 1957.
De forma paralela a la reorganización del movimiento obrero peronista,
varios militantes y ex líderes sindicales forman grupos de choque, muchas
veces armados, que se dan a conocer como “comandos” de la resistencia.
Estos “comandos” llevan a cabo acciones de protesta y reivindicación del
partido peronista, como volanteadas clandestinas o la detonación de
artefactos explosivos de fabricación casera, bautizados popularmente como
“caños” peronistas.
Uno de los principales impulsores de los “comandos” de la resistencia, es el
abogado y ex diputado John William Cooke. Figura rebelde y sumamente
combativa, Cooke representa la opción más revolucionaria del peronismo.
Por su carácter aguerrido e intransigente, y su aguda percepción política,
Perón, desde su exilio en Venezuela, lo elige como su delegado personal, y lo
distingue con el cargo de “jefe de las fuerzas peronistas organizadas en el
país y en el extranjero”. Para la misma época en que la resistencia realiza
sus primeras acciones de protesta, un grupo de militares leales a Perón
planea un levantamiento armado contra el gobierno. La noche del 9 de junio
de 1956, una sublevación militar, encabezada por el general de división Juan
José Valle, intenta tomar la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo, la
Escuela de Mecánica del Ejército de Buenos Aires, y el Regimiento número 7
de infantería de la ciudad de La Plata.
Al mismo tiempo, varios comandos civiles de la resistencia peronista inician
acciones de apoyo en las ciudades de Avellaneda y Rosario, y en la provincia
de La Pampa.
Este alzamiento plantea tres claras exigencias al gobierno de la Revolución
Libertadora:
-el cese inmediato de la persecución al partido peronista; -la restitución de
la Constitución de 1949, anulada por el gobierno de la Revolución
Libertadora, y -la liberación de todos los presos políticos.
Dichas exigencias persiguen un único fin: crear las condiciones necesarias
para el regreso de Perón a la Argentina.

Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 6


Llegada la medianoche, casi todos los focos de la rebelión son reprimidos.
Salvo en el caso de La Plata, donde las fuerzas rebeldes, al mando de una
división entera de tanques de guerra, se traban en combate hasta altas horas
de la madrugada.
El 10 de junio, el gobierno militar de la Revolución Libertadora establece la
ley marcial. En las siguientes 48 horas, se llevan a cabo fusilamientos en
Lanús, La Plata, José León Suárez, Campo de Mayo, la Escuela de Mecánica
del Ejército y la Penitenciaría Nacional.
Para la medianoche del 11 de junio de 1956, la lista de ejecutados asciende a
16 militares y 13 civiles.
Con la intención de poner fin a las ejecuciones, la mañana del 12 de junio el
general Juan José Valle se entrega a las autoridades militares. Esa noche, en
el patio de la Penitenciaría Nacional, Valle es fusilado.
Ante el fracaso de la sublevación militar, tanto Perón, que la había alentado
desde el exilio, como los comandos de la resistencia que actuaron en su
apoyo, abandonan la idea de la lucha armada, para volcar sus esfuerzos a la
reorganización de los sindicatos.
Sólo algunos comandos aislados de origen no sindical y que responden a
John William Cooke insisten en la vía del combate directo.
A partir de 1957, el gobierno de la Revolución Libertadora intenta crear las
condiciones para una posible apertura política. Esa apertura implica una
reforma constitucional, que anule la Constitución peronista de 1949; la
normalización de la CGT y un llamado elecciones nacionales, que permita la
llegada al poder a los sectores civiles más cercanos al régimen militar. El
gobierno militar comienza a pactar con los partidos políticos no peronistas las
condiciones para el traspaso del poder. Para principios de 1957, una nueva
camada de dirigentes surgidos de las segundas y terceras líneas del
sindicalismo durante el último gobierno peronista, y de los cuerpos de
delegados de la resistencia, comienza a recuperar lugares clave dentro de los
principales gremios. En agosto de 1957, durante el Congreso Normalizador
de la CGT, se forman las “62 Organizaciones”, una red de sindicatos
peronistas que reclama la dirección del movimiento obrero argentino.
Dentro de las 62 Organizaciones comienzan a perfilarse dos líneas políticas
muy distintas. Por un lado, los sindicalistas “duros”, representados por
dirigentes como Sebastián Borro y José Alonso, que mantienen una fuerte
actitud de intransigencia frente al gobierno y pretenden usar a las 62
Organizaciones como base de negociación para detener las políticas de
persecución y proscripción peronista.
Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 7
Por otro lado está la línea más conciliadora, cuyos dirigentes establecen
contactos con sectores del gobierno militar, con el fin de fortalecer sus
posiciones frente a una posible apertura política. Entre estos últimos
sobresale la figura del líder metalúrgico de Avellaneda, Augusto Timoteo
Vandor. Con el fin de propiciar una salida democrática, el gobierno de
Aramburu convoca a elecciones para una Convención Nacional Constituyente
que enmiende la reforma constitucional llevada a cabo por el peronismo en
1949.
Estas elecciones actúan como una suerte de ensayo para los partidos
políticos no peronistas, que rápidamente sacan a relucir sus tensiones
internas. Uno de los más perjudicados es el radicalismo, que durante este
período termina dividido en dos partidos: la Unión Cívica Radical
Intransigente, liderada por Arturo Frondizi, más proclive a la negociación con
el peronismo, y la Unión Cívica Radical del Pueblo, marcadamente
antiperonista y más cercana a las posiciones del gobierno militar, que
sostiene la candidatura a presidente del caudillo bonaerense Ricardo Balbín.
Finalmente la convención constituyente anula todas las modificaciones
instaladas por el peronismo y restablece el texto de la Constitución anterior a
1949, añadiendo únicamente el artículo 14 bis, que incluye los derechos del
trabajador. Una vez derogada la Constitución peronista, el gobierno de la
Revolución Libertadora hace un llamado a elecciones presidenciales, que se
llevarían a cabo en febrero de 1958.
Con el peronismo proscripto e imposibilitado de presentar listas propias,
muchos ven en Ricardo Balbín al gran ganador de la contienda. Ante este
escenario, Arturo Frondizi, principal opositor de Balbín y candidato a
presidente por los radicales intransigentes, teje una hábil estrategia
electoral.
Un mes antes de las elecciones, Rogelio Frigerio, principal colaborador del
Arturo Frondizi, viaja hasta Venezuela para reunirse con John William Cooke,
delegado personal de Perón. El objetivo de la reunión es negociar un pacto
electoral con Perón, que permita a Frondizi ganar las elecciones bajo la
promesa de levantar la proscripción del peronismo.
Pocos días antes de las elecciones, Perón, desde su exilio en República
Dominicana, aconseja a sus seguidores votar por la fórmula Frondizi-Gómez.
De esta manera Perón, que en un principio había apoyado la estrategia
insurreccional de los comandos de la resistencia y las repetidas huelgas de los
sindicatos duros, decide prestar sus votos a Frondizi, temiendo que su no
participación en los comicios termine borrándolo del mapa político. El 23 de
Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 8
febrero de 1958, con el apoyo de un sector importante del electorado
peronista, triunfa la fórmula Arturo Frondizi–Alejandro Gómez, con el 45 por
ciento de los votos, contra el 29 por ciento de la Unión Cívica Radical del
Pueblo.
Al final del escrutinio, más de 800.000 votos en blanco evidencian la
ausencia de una figura política muy difícil de reemplazar.
- Cierre -
A pesar de la proscripción del partido peronista, la persecución de sus líderes
sindicales y la política de “desperonización” de la sociedad impulsada por el
gobierno de la Revolución Libertadora, en 1958 la figura de Juan Domingo
Perón tiene tanto peso político como en los años de su gobierno.
Si bien Perón se mantendrá en el exilio por muchos años más, su legado
político se verá representado por los distintos sectores del sindicalismo, por
sus “delegados personales”, y por los partidos neoperonistas, que empezarán
a formarse en algunas provincias.
Pero sin duda, el mayor capital político de Perón está en sus numerosos
seguidores, que durante los años más duros de proscripción mantienen viva
la llama de su movimiento, y siguen viendo en su regreso la gran solución
para los problemas argentinos.

LA LIBERTADORA Y LA RESISTENCIA PERONISTA


1) ¿Qué sectores pueden distinguirse entre las fuerzas Armadas que
producen d golpe de 1955? Describa cada una de ellas.
2) ¿En qué consistió la "desperonización" de la sociedad?
3) ¿Cómo resiste el peronismo las medidas del gobierno?
4) ¿Qué exigencias plantea del levantamiento del 9 de junio de 1955
encabezado por el General Valle a la Revolución libertadora?
5} ¿Qué líneas políticas se pueden distinguir en el movimiento obrero?
6) ¿Se puede decir que Arturo Frondizi llega al poder gracias a Perón?
Justifica tu respuesta.

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DECRETO-LEY 4161, DEL 5 DE MARZO DE 1956
Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda
peronista
Fuente: Boletín Oficial, 9 de marzo de 1956.
Visto el decreto 3855/55 (6) por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus
dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y
Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando
como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda
destinada a engañar la conciencia ciudadana para lo cual creo imágenes,
símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras
artísticas:
Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una
posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo
Argentino, constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar,
porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país
y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y
una rémora para la consolidación de la armonía entre los Argentinos.
Que en el campo internacional, también afecta el prestigio de nuestro país
porque esas doctrinas y denominaciones simbólicas, adoptadas por el
régimen depuesto tuvieron el triste mérito de convertirse en sinónimo de las
doctrinas y denominaciones similares utilizadas por grandes dictaduras de
este siglo que el régimen depuesto consiguió parangonar.
Que tales fundamentos hacen indispensable la radical supresión de esos
instrumentos o de otros análogos, y esas mismas razones imponen también
la prohibición de su uso al ámbito de las marcas y denominaciones
comerciales, donde también fueron registradas con fines publicitarios y
donde su conservación no se justifica, atento al amplio campo que la fantasía
brinda para la elección de insignias mercantiles.
Por ello, el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del
Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley
Art. 1º
Queda prohibida en todo el territorio de la Nación:
a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada
públicamente, o propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de
individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos
Prof. Carlos A. Cárdenas – HISTORIA 5to. Año Página 10
políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes,
símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras
artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien
como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u
organismos del peronismo.
Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de
la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus
parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente
depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", "
justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas
exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de
los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas, y
los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los
mismos.
b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso
anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas,
doctrina artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser
tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera
cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o
ideología del peronismo.
c) La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso
a), mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás,
objetos señalados en los dos incisos anteriores.
Art. 2 º
Las disposiciones del presente decreto-ley se declaran de orden público y en
consecuencia no podrá alegrarse contra ellas la existencia de derechos
adquiridos. Caducan las marcas de industria, comercio y agricultura y las
denominaciones comerciales o anexas, que consistan en las imágenes,
símbolos y demás objetos señalados en los incisos a) y b) del art. 1º.
Los ministerios respectivos dispondrán las medidas conducentes a la
cancelación de tales registros.
Art. 3 º
El que infrinja el presente decreto-ley será penado:
a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n.
1.000.000;
b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena
para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial;

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c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura
definitiva cuando se trate de empresas comerciales.
Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena
podrá llevar como pena accesoria la disolución.
Art. 4º
Las sanciones del presente decreto-ley será refrendado por el Excmo. Señor
vicepresidente provisional de la Nación y por todos los señores ministros
secretarios de Estado en acuerdo general.
Art. 5º
Comuníquese, dése a la Dirección General del Registro Nacional y archívese
Aramburu - Rojas - Busso - Podestá Costa - Landaburu - Migone. - Dell´Oro
Maini - Martínez - Ygartúa - Mendiondo - Bonnet - Blanco - Mercier -
Alsogaray - Llamazares - Alizón García - Ossorio Arana - Hartung - Krause.

CUESTIONARIO
a) Elabora un listado de las prohibiciones que establecía el Decreto 4161.
b) ¿A qué se refiere cuando menciona “las fechas exaltadas por el régimen
depuesto”?
c) ¿Qué penas establecía para aquellos que violaran lo establecido?
d) ¿Con cuál de los objetivos políticos de la autodenominada Revolución
Libertadora podes relacionar la fuente citada? ¿Por qué?
e) ¿Cómo reaccionaron los sectores populares y la clase obrera frente a la
política de la Revolución Libertadora?

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