HISTORIA DEL PERRO
El perro (Canis lupus familiaris),123 llamado perro doméstico o can,4 y
coloquialmente chucho5 o tuso,6 y también choco,7 es un mamífero carnívoro de la
familia de los cánidos, que constituye una subespecie del lobo (Canis lupus). En
2001, se estimaba que había cuatrocientos millones de perros en el mundo.8 Su
tamaño o talla, su forma y pelaje es muy diverso según la raza. Posee un oído y
olfato muy desarrollados, siendo este último su principal órgano sensorial. Su
longevidad media es de unos trece a quince años, aunque las razas pequeñas
pueden alcanzar hasta veinte años o más, mientras que las razas gigantes solo
viven nueve o diez años.
El perro doméstico proviene de un ancestro o grupo ancestral común que data de
hace aproximadamente treinta mil años y desde entonces se ha extendido a todas
partes del mundo.9 Los primeros restos fósiles de perros enterrados junto con
humanos fueron encontrados en Israel y datan de hace unos doce mil años.10
Desde entonces, los perros y los humanos han evolucionado conjuntamente, tanto
en las culturas africanas y euroasiáticas, como en las que poblaron América y se
mantuvieron sin contacto con aquellas hasta el siglo XV.11 Los perros comparten el
entorno, los hábitos y el estilo de vida humanos, como las dietas ricas en cereales
y almidón. La alimentación inadecuada, así como el uso de antibióticos, son la causa
del desarrollo de muchas enfermedades inflamatorias e inmunológicas. Unas
cuatrocientas enfermedades del perro tienen una equivalente humana, destacando
especialmente la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos, así
como cánceres, enfermedades autoinmunes y enfermedades cardiovasculares.12
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Tienen una gran relación con los humanos, para quien son animales de compañía,
animales de guardia, perros de trabajo, perros de caza, perros de agua, galgos de
carrera, perros guía, perros pastores o perros boyeros por mencionar algunos.
HISTORIA DEL GATO
La historia del gato se basa sobre todo en la percepción que el hombre tiene del
pequeño felino. Se cree que la domesticación del gato comenzó entre el 7500 a. C.
y el 7000 a. C. La visión que el hombre tiene del gato difiere totalmente de una
época a otra, siendo desde la antigüedad, cuando lo veneraban, hasta la Edad
Media, cuando los quemaban en las hogueras, pensando que era un animal
diabólico.
Aunque al gato se le llamaba myeou en el Alto Egipto, haciendo referencia a la
onomatopeya de su maullido, a las hembras las llamaban techau, nombre que se
ha encontrado grabado en muchas tumbas de mujeres. De este término deriva el
nombre chaus, que ahora denomina a un gato salvaje de Egipto y de Asia, Felis
chaus.
Después se le atribuye el nombre de qato en siríaco. Parece que ésta sea la
verdadera raíz del término italiano gatto. Sin embargo hay otros orígenes posibles,
sobre todo el adjetivo latino cautus, que significa astuto o agudo, o también el verbo
francés guetter en el sentido de espiar, ya que el gato es un animal activo que tiene
la vista y el oído siempre alerta. Algunos etimologistas creen que se trata de una
fantasía, ya que el uso de la expresión gato se empieza a usar en Egipto varios
siglos antes de la aparición del gato en Atenas, Roma o en la Galia. A pesar de todo
no es fácil diferenciar, en los textos antiguos, al gato de otros cazadores de ratas
como la marta, la garduña, o la comadreja. Los griegos llamaban a los gatos
ailouros, que significa «animal que mueve la cola». De este término procede la
palabra para denominar a los amantes de estos animales: los ailurofílicos.