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¿Cuánta Filosofía Debemos Suponerle A Lacan?

Psicoanálisis, filosofía

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éCual y cuanta filosofia debemos suponerle al joven Lacan?* Jorge Barios Orellana -Elsabado 23 de febrero de 1957 todo parecia encajar en su lugar. El veranito ad- " venedizo instalado desde comienzo de mes habia sido barrido por vientos hu- racanados que soplaron por toda Francia. El invierno, finalmente, ocupaba su " debido sitial. Y lo mismo esta sucediendo contigo, se dijo Jacques Lacan, mientras ingresaba a la sala de la Société Francaise de Philosophie, dispuesta para que se debatiera su argumento acerca de “El psicoandlisis y su ensefianza”.! Aqui no te arriesgas a que se diga |Otra vez este Lacan hablandonos de filosofia! Obstruiremos el paso a tu filosofia Pero como nada es perfecto, el primero en acercarse a saludarlo, mas exactamente a bloquearle la entrada, fue Daniel Lagache. {Desde hace cuanto jugamos con Daniel a este juego de asistir a las presentaciones publicas del otro para lucirnos con alguna nota critica? Al menos desde hace veinte afios. Imposible olvidar su insistencia, en la reunion preparatoria de las Jornadas Internacionales de Marienbad, con que yo debia modificar el titulo y, de alli, toda la concepcién de mi ponen- cia. En lugar de estadio del espejo, debia denominarse estadio del lobo, por lo de émulo y Remo. Una vez que, como de costumbre, la princesa Bonaparte abriera el debate despachando lo suyo, fue el primero en pedir la palabra para sostener, " Anticipo del 2° tomo de La novela de Lacan. 1932-39: Un espejo psicoanalitico con filé- , $2f0s, socidlogos y monjes, El cuenco de Plata, Buenos Aires, en prensa. Cfr. Jacques Lacan, “El psicoanaliisis y su ensefianza” (1957), Escritos 1, tr. Tomas Segovia, 3° ed. rev. y corr., Siglo XXI, México, 2009, pp. 411- 430. 59 ECUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMOS SUPONERLE AL JOVEN LACAN? —___ contra toda evidencia, que la alborada del reconocimiento de la propia imagen el semejante no sucedia hacia la mitad del primer afio de vida, sino en una fej, dependiente del momento del destete: “Las variaciones en la edad del destete ny estan puestas en juego en esta teoria”,’ sentencié ante la plana mayor dela Sociét,_ Psychanalytique de Paris (SPP) alli presente. Por un instante temi perder la autorizg. cion para representar a la Sociedad en la Jornada de Marienbad. Bueno, si, un ai antes, en la presentacion suya acerca de psicosis pasionales, fui yo quien se par a sermonear. Lo acusé de practicar un academicismo pre-fenomenolégico y poco psicoanalitico, dando a sobreentender que su cucarda de normalien, de ex-alumno de la prestigiosa Ecole Normale Supérieure (ENS), era alli mas una desventaja que una distincion. Dije: “La pasion no puede estudiarse por fuera de su experiencia concreta, del objeto que la cualifica. Fl objeto solo tiene existencia y valor en la medida en que posee una significacion inseparable de la vida afectiva inconsciente del sujeto. |...) Sorprende, por eso, que el conferencista no haya explotado mis la perspectiva psicoanalitica”.3 Esta competencia fraterna pudo robustecerse jovialmente en la medida en que supo alternar con escenas de ayuda mutua. Asi, meses después Lacan secund0 las impresiones clinicas de Lagache en el ateneo acerca de un caso de anorexia infantil asociada a tartamudez.* Y en 1936, ademas del ataque en visperas de Marienbad, Lagache se solidarizo con él cuando el didacta Edouard Pichon, asumiendo el papel de comisario de la lengua francesa y de la especificidad del psicoanilisis, censuré a Lacan por emplear la expresion expérience vécue (experiencia vivida) como equi- _ valente al Erlebnis de los fenomendlogos alemanes. Lagache se paro y dijo: “Por mi parte, me parece justa, ya que el sentido de la palabra experiencia segun el uso y la etimologia no puede restringirse en el sentido indicado por Pichon”.’ Sabemos que eso no desalento a Pichon de continuar marcandolo de cerca. La muestra mas patética de esa persecucion fue la extensisima y furibunda resena contra “Los com- plejos familiares” firmado por Lacan, acusandolo de germanofilia, hegelianismo, barroquismo y de ser irreverente con el magisterio del psicoandlisis en francés. ? Jacques Lacan y Frangoise Dolto, “Notas de Francoise Dolto a la spp del 16 de junio de 1936”, en G. Guillerault, [2003], Dolto, Lacan y el estadio del espejo, tr. Irene Agoff, Nueva Vision, Buenos Aires, 2005, p. 297. + Jacques Lacan, “Intervencion en la exposicion de D. Lagache: Pasiones y psicosis pasio- nales” (1935), en El primerisimo Lacan. 40 intervenciones tempranas (1933-1953), tr. Agustin Kripper, Non liquet, Buenos Aires, 2015, pp. 21-22. 4 Jacques Lacan, “Intervencion en la exposicion de H. Kopp: Los trastornos del habla y su relacion con los trastornos de la motricidad” (1936), op. cit., pp. 25-26. 5 Jacques Lacan, “Intervencion en la exposicion de J. Rouart: Del papel del onirismo en las psicosis de tipo paranoico y maniaco-depresivo” (1936), op. cit., p. 28. © Cfr. mi articulo “Guiraud, Loewenstein, Pichon. Jacques Lacan segun el dictamen de sus primeros jueces”, revista Nacate, Cuaderno agosto 2016, Montevideo. [Link] [Link]/wp-content/uploads/2016/08/Guiraud-Loewenstein-Pichon-J.-[Link] 60 Con Lagache, en cambio, se mostraba mas permisivo, por ser un candidato mas circunspecto, menos original y tener licencia estatal para hablar de filosofia; era un normalien con el titulo de agrégation de philosophie. Pensando en esto ulti- mo, el sabado 23 de febrero de 1957 Lagache no amaneci6 muy bien dispuesto a presenciar como la Société Francaise de Philosophie le dedicaba una reunion a su eterno rival, mientras que él, a pesar de ser miembro de esa corporacion, no habia recibido y quizas no recibiria jamas un reconocimiento semejante. En 1963, afio en que la ruptura definitiva entre Lacan y Lagache se volvié pe- rentoria, Pierre Turquet, de la British Psychoanalytical Society, dibuja este retrato sagaz de la contienda: “Aunque el profesor Lagache fue de gran ayuda y demostr6 activamente su total lealtad con la Internacional, es una figura demasiado aislada, demasiado académica, carece de las cualidades de liderazgo necesarias y es un anti Lacan de un modo demasiado evidente”.’ El gran ausente del convite de la Société Francaise de Philosophie No puede extrafiarnos encontrar, en las actas del evento, que Lagache haya sido el primero en levantar la mano en el debate con los filosofos. Fue para advertir a sus cofrades que en mucho de lo que acababan de escuchar, por ejemplo lo refe- rido ala pulsion de muerte, “ya no es Freud el que habla, sino Lacan”, afiadiendo diplomaticamente “los mejores discipulos no siempre son los mas fidedignos”.® Laréplica hizo sonreir al auditorio: “El dialogo con mi colega Lagache es siempre tan fructifero para mi que lo vengo buscando incesantemente a lo largo de afios de colaboracion. Por esta misma razon, mi respuesta sera menos extensa de lo que podria ser. ;Podran entender que hoy yo esté mas avido de escuchar otras intervenciones?”.? Tampoco en esta oportunidad la sangre llegara al rio, en 1957 todavia habia entre ellos una sociedad con mutuos beneficios. Cuatro afios antes habian sido las dos cabezas fundadoras de la Société Francaise de Psychanalyse (SFP), y la esci- “ Elinforme Turquet, Prefacio de José Attal, Introduccion y notas de Luc Parisel, tr. Mercedes ; Remondino, Ediciones Literales, Cordoba, 2015, p. 42. El debate no esta incluido en Escritos de Jacques Lacan; se encuentra en: “La psychanalyse et son enseignement”. Communication faite a la Société Francaise de Philosophie. Suivie d'une discussion avec MM. Berger, Lagache, Wahl, Alquié, Merleau-Ponty et Hyppolite. Parut dans le Bulletin de la Société Francaise de Philosophie, 51e année, n‘2, Paris, Avril-Juin 1957, nea Incluido en: [Link] Pp * Idem, sion que habian protagonizado se venia consolidando; Lacan trafa la Novedad y ¢| ’ publico, Lagache los lazos con la academia, su catedra en la Sorbona y su Puesty en las Presses universitaires de France aporto a La Psychanalyse, la revista dela SFP, un sello y una distribucion formidables, alli iran apareciendo el grueso de log articulos de Lacan que, en 1966, serian reunidos bajo el titulo de Escritos, ? Ademas, para concluir con el tema, ni siquiera en el momento de la ruptura sys confrontaciones imaginarias dejaron de ser un juego reglado que no consentia cier. tos golpes bajos. No era como con Sacha Nacht, cuyas maniobras para perpetuarse _ en la direccion de la SPP los habia empujado a la escisiOn y a armar la SFP. Baste una muestra temprana de 1938, la de la noche en que Lagache presento el caso de una melancolica que habia concluido en suicidio (la mujer se habia arrojado al. fuego, emulando la muerte de su hijo calcinado en un accidente automovilistico), La intervencion de Nacht fue un disparo a quemarropa: “Me pregunto si las ten- dencias suicidas habian sido suficientemente analizadas...”. Para romper el largo silencio, Loewenstein, psicoanalista de ambos (y también de Lacan), se apura a sentenciar: “No creo que un psicoanalisis conducido de otra manera hubiese podido conseguir otro desenlace”. Por cierto, un par de minutos antes Lacan habia pedi- do la palabra para hacer una leve objecion, no sin agregar: “;Por qué se suicidd esta enferma? Yo no lo sé”.!° De manera que, ni sorprendido ni alarmado, nuestro protagonista tom6, depor- tivamente, la locuaz bienvenida de su rival que intentaba bloquearle, al menos por un minuto, el ingreso a la sala de la Société Francaise de Philosophie. Mostrandose imperturbable, Lacan se las arreglo para hacer oidos sordos y atisbar, por detrés de la figura de Lagache, si se adivinaba alguna presencia significativa sentada en las butacas. Diviso con alegria al sesenton Jean Wahl y, mas atras, conversando de pie, el trio de Hyppolite, Merleau-Ponty y Alquié, de la siguiente generacion. éVinieron los rusos (Koyré y Kojéve)? Dejo de buscarlos al recordar el exilio de am- bos. Koyré acababa de emigrar a los Estados Unidos. En 1951, los asnos del Collége de France, se dijo, habian preferido premiar al otro finalista, nada menos que a Martial Gueroult,!! su verdadera antipoda: un profesor a la antigua, enemigo de la fenomenologia y concentrado en hacer pasar las doctrinas filoséficas por sis: temas cerrados, obedientes a leyes internas de justificacion e impermeables alas _ contingencias de la historia y las subjetividades. ” En cuanto a Kojéve, hacia bien en mantenerse por un tiempo en un exilio inte rior desde que habian trascendido sus dichos mas intempestivos de la reunion de Dusseldorf. Los nacionalistas estaban indignados con su propuesta antisoberana '© Daniel Lagache, “Le travail de deuil”, Revue frangaise de psychanalyse, v. 16, n°4, Pats, 1938, pp. 565-66. a 1 Knox Peden, Spinoza contra Phenomenology. French Rationalism from Cavaillés to Deleuze, Stanford University Press, California, 2014, p. 69. i 62 JORGE BANOS ORELLANA de practicar un colonialismo “dativo”. Segin Kojéve, con los paises que pertenecian o habian pertenecido al Imperio francés, Francia debia obligarse a mantener un intercambio comercial importante pero siempre con balanza negativa (rebajando el precio de las exportaciones y aumentando el de las importaciones) 0 de lo contrario, “los clientes del este y el sur del Mediterraneo seguiran siendo pobres, esto es, malos clientes, y por tanto peligrosos”. ;Peligrosos? ;Van a invadir Paris montados en camellos...? Y los estalinistas se la tenian jurada por haberse atrevido a decir alli: “Henry Ford fue el unico y auténtico gran marxista del siglo xx. [...] En ningun pais industrializado, con la salvedad de Rusia, existe ya un proletariado en el sentido marxista, esto es, una clase paupérrima, que no pueda sino subsistir y que carezca de comodidades”.!? Claro que para Jacques Lacan el gran ausente de esa tarde era Jean Baruzi, desde no hacia mucho enterrado en el campo santo de la capilla de Saint-Honoré-d’Eylan, junto a su hermano muerto poco antes, uno al lado del otro en la muerte como en la vida. ;Sera mucho pedirle, profesor, que resucite por una hora y media para estar entre nosotros? No seria inapropiado, el almanaque marca que hoy es el dia de San Lazaro. Ni falta hace que participe en el debate, puede refugiarse bajo las sombras de las butacas del fondo, con su piel cetrina de la Italia del mediodia, nadie lo notara. Habia visto esa mafiana, en el taco del almanaque, que el 23 de febrero era la festividad de San Lazaro de Constantinopla, no del Lazaro hermano de Marta y Maria que salio caminando de la tumba; sin embargo, asi le rezaba a Baruzi, como si le hablara a un crio, como si tomara en serio que los seres queridos recientemente muertos permanecen en un estado de aturdimiento o infantilismo, tal como se nos aparecen en suenos. Record6 que Freud habia contado, mas de una vez y no siempre igual, el suefo de un hijo cuyo padre fallecido resucitaba de esa manera: “El padre es finado, pero lo exhumaron y se le ve mal aspecto. Desde entonces sobrevive, y el sofiante lo hace todo para que él no lo note”.!3 En medio de esta elocuencia interior se encontraba nuestro héroe cuando se acerca Gaston Berger, el coordinador de la mesa, para interrumpir a Lagache que seguia reteniéndole, rescatarlo a él del ensimismamiento, y proponerle subir al estrado. Un joven outsider que supo abrirse paso A pesar de no ser uno de ellos, es decir, de no pertenecer ni a la elite de los nor- maliens, como Lagache, ni ser un ruso con grados de filosofia en universidades 1 Alexandre Kojéve [16 de enero 1957], “Perspectiva europea del colonialismo”, La Torre del Virrey: revista de estudios culturales, N° 1, Valencia, 2006, pp. 74-80. 13 Sigmund Freud (1916-17 [1915-1917]), Conferencias de introduccién al psicoandlisis, Obras Completas, t. xv, tr. J. Luis Etcheverry, Amorrortu, Buenos Aires, 1978, p. 171. alemanas, Jacques Lacan habia conseguido entablar muy tempranamente, desde los afios juveniles de la residencia neuropsiquiatrica, un dialogo de mutuo reco. nocimiento con varios filosofos. Hay indicios firmes en la correspondencia de Lacan con el normalien Ferdinand Alquié —que volvimos a hallar en las entrevistas a Sartre realizadas entre 197]- 1974 por John Gerassi—, de que hacia 1929 se habia convertido en “el psicdlogo” elegido por los jévenes normaliens (como minimo habia atraido a su consultorio — privado a Leiris y los mencionados Alquié y Sartre).!4 A primera vista, no cabria esperar semejante consideracion hacia un médico residente, apenas un par de afios — mayor que ellos, que venia educado en Stanislas, el colegio primario y secundario — de la elite catolica antirrepublicana. Ciertamente, no era facil de catalogar; por — ese entonces mantenia, también, contactos regulares con los surrealistas (los del bando de Breton y los del bando rival de Masson y Bataille), con salones del mo- narquismo y con lo que vagamente llamaremos el jet-set cultural (en 1929, Pierre Drieu La Rochelle le prestaba su escritorio, era médico clinico de Picasso, amante de Victoria Ocampo, etc.). Pero esa agitada y envidiable mundanidad no pudo bastarle para conversar fluidamente con el nido filosofico de la ENS. Nido de picho- nes vanidosos; se recordara, por ejemplo, cuando el emergente Jean-Paul Sartre, en | su recia critica a La experiencia interior, sehala socarronamente al autor Georges Bataille como un tipo que apenas “ocupa un puesto en la Biblioteca Nacional” y le objeta chambonadas por querer entrometerse en terreno ajeno: “El error de Bataille consiste en que cree que la filosofia moderna sigue siendo contemplativa. — Es evidente que no ha comprendido a Heidegger, de quien habla con frecuencia y desacertadamente”.!° ’ ¢Por qué el joven Lacan merecié mejor recibimiento? ;Se les paso por alto que _ era tanto 0 mas outsider que un Bataille? Hoy, la desatinada sospecha de que asi ocurrié porque él logro enganarlos a todos se ha extendido alarmantemente. Desde hace un par de décadas crece, tanto en ambitos filos6ficos como entre psicoanalistas, un muro de incredulidad y suspicacias que obstaculiza la posibi- i lidad de examinar des-prejuiciadamente cual y cuanta filosofia cabe suponerle al joven Lacan. Paradojalmente, la transferencia acogedora de 1929 trasmuté en su contrario en la época en que qued6 demostrado que el joven Lacan no era una falsa promesa. Este giro viene siendo alentado, entre otros motivos, por el seforio de un nue- vo sentido comun. El del imaginario de los posgrados universitarios, con su s0- breestimacion de las divisiones departamentales y los certificados académicos. En este nuevo almacigo de la recepcion, florece la sospecha de que aquellos jovenes 14” Cfr. el cap. 7 de La novela de Lacan, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2013. 'S- Jean-Paul Sartre [1943], “Un nuevo mistico”, incluido en El h da Buenos Aires, 1960, pp. 136 y 121. lombre y las cosas, Losa' filosofos, bien templados en la formacion de excelencia de la ENS 0 de las univer- sidades alemanas, habrian sido enceguecidos por el falso oro de ese joven médico arribista, con habilidades jesuiticas para disfrazar el discurso y sin escrapulos para aduefiarse de ideas ajenas. Este parecer, levemente insinuado en la omnimo- _ dabiografia de Lacan publicada por E. Roudinesco en 1993, muy pronto encontré lealtades sin matices. - En 1994 tomo la delantera la memoria de tesis de un joven aleman, Henning _ Schmidgen, publicada en la revista Psychanalyse a l’université, destinada prin- ; cipalmente al doctorado en psicoanilisis de Paris 7 dirigido por Jean Laplanche, _ partidario veterano de Daniel Lagache. _ Supuestos infortunios del joven Lacan como lector de filosofia _ El texto de Schmidgen llevaba un subtitulo promisorio: “La obra de juventud de Jacques Lacan y la fenomenologia”, pero esta aparente neutralidad venia desmentida por la ironia del titulo: Fortunes divers [suertes diversas / logros desparejos] y el __ abstract extenso y sentencioso, que no dejaba lugar a dudas de que el joven Lacan _ acabaria en la lista en que Sartre habia arrojado a Bataille, la de los advenedizos 4 de la filosofia que comprenden poco y hablan desacertadamente. Comenzaba asi: Se sabe la importancia que tuvieron, en la formacion del Lacan de la madurez, las filoso- fias de Hegel, Husserl y Heidegger, conocidos por él a través de las ensefianzas de Koyré y Kojéve. Ensayaremos aqui mostrar que esas influencias estaban ya presentes durante la redaccion de su tesis de medicina (1932), debido a la mediacion de otros autores: Binswanger, Minkowski, Gurvitch. Pero esta primera transmision no fue sin algunas bizarrerias [bizarreries].!® _husserliana” mientras que lo correcto es hablar de la “Ausschaltung [desconexion, _ Teduccion, puesta entre paréntesis, epajé] husserliana”. ;A qué se debid esa “biza- ___ Treria” o logro desparejo? La segunda parte del abstract lo explica: “a la mediacion de una mala lectura de Gurvitch”. En 1930, el ruso Georges Gurvitch habia reunido en un libro, que ganara consi- derable éxito: Tendencias actuales de la filosofia alemana, una serie de conferencias 8 Henning Schmidgen, “‘Fortunes diverses’. L’oeuvre de jeunesse de Jacques Lacan et la Phenomenologie”, Psychanalyse a l'université N° 76, v. 19, 1994. El abstract, en pagina tne fan Dahind ola [Link] DONATING Steen 4. 2% CUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMU) OUT UINEI de divulgacion dictadas en la Sorbona, y Schmidgen pone en la mesa pruebas fehacientes de que Lacan lo habia consultado mientras preparaba su tesis con. cluida en 1932. Por ejemplo, Gurvitch habla alli de fenomenologistas, en lugar de fenomendlogos (término que por cierto aun no se habia difundido en francés) y Lacan emplea esa misma palabra en la tesis. Todo va deslizandose rapidamente a la conclusion de que la pifia de escribir Aufhaltung en lugar de Ausschaltung, fue debido a que Lacan cometio el pecado académico de no cotejar la fuente primaria husserliana y prefirid recostarse en las versiones de un divulgador. Puesta asi, la impugnacion es inobjetable; sin embargo, ciertos detalles, la apa- ricion de algunos datos postergados en el desarrollo del articulo iran complicando el desenlace hasta el punto de permitirnos pensar que Schmidgen se despidio al concluir (y su jueces al aprobar) que el joven Lacan nunca habia leido a Husserl y que Gurvitch era un mediocre. En primer lugar, desconcierta verificar que en Tendencias actuales de Ia filoso- fia alemana Gurvitch no comete ninguna pifia: alli leemos correctamente escrito Ausschaltung. ;Entonces? Resulta que no fue en ese libro sino en otro texto de Gurvitch donde aparece, por presunta “mala lectura” suya, un error en la trans- cripcion de Ausschaltung. Eso se encuentra, y Schmidgen acaba por sefalarlo, en una version preliminar de un capitulo de Tendencias..., entregada en 1928 ala Revue de metaphysique et de morale, publicacion oficial de la Société Francaise de Philosophie. Luego, como Ausschaltung tampoco aparece bien transcripto en la tesis de Lacan, no hay mas remedio que admitir que el joven se confi6 en ese numero de la Revue de metaphysique et de morale. ;Entonces leia esa revista?, {desde cuando? La noticia muestra inesperadamente —inconvenientemente para sus detractores— que el contacto del joven Lacan con la fenomenologia ocurrid, a mas tardar, en 1928 y, si acaso fue esa la primera vez, no sucedio por la media- cion de un libro de considerable difusion, sino por un camino mas meritorio, el de los lectores de la Revue de metaphysique et de morale. Pero Schmidgen deja pasar por alto estas consideraciones que su investigacion tiene el mérito de poner a cielo abierto, ni siquiera las incluye como un argumento atenuante. i " Fe de erratas para la lengua del vecino Otra sorpresa es que la pifia encontrada en el articulo de Gurvitch para la Revue de 4 metaphysique et de morale no es, como cabria esperar, exactamente la misma que figura en la tesis de Lacan. Alli no se lee Aufhaltung sino Auschaltung, al referirse a la Ausschaltung husserlina. Pero para la animosidad de Schmidgen no hay en esta variante el menor misterio. Se trataria simplemente de que, ademas de haber tomado el atajo de leer tnicamente fuentes secundarias mediocres —a Gurvitch en lugar de a Husserl—, el vago y atolondrado aprendiz de neuropsiquiatria que er JORGE BANOS ORELLANA el joven Jacques Lacan, convirti6 la sc de Gurvitch en una f... {En serio? {No basta con leer media docena de paginas de De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad para advertir el genio de su autor y concluir la inverosimilitud de semejante construccion? En 2014, veinte afios después de la denuncia de Schmid- gen, aparece una pista que, a mi entender, liquida este entuerto. La encontramos en una nota al pie del libro Phenomenology in French Philosophy: Early Encounters, donde Christian Dupont sefala otro error en la publicacion de las lecciones de Gurvitch. Esta vez en el libro y a propésito no ya de la Ausschaltung sino de la Wesensschau [intuicion de esencias] de Husserl, que aparece a veces con una sola s y otras con ninguna. Ahora bien, a Dupont ni se le ocurre atribuir esa pifia grosera a insuficiencias de las lecturas filos6ficas 0 del dominio del aleman por parte de Gurvitch sino, muy verosimilmente, a un error de la imprenta.!” Como historiador, estaba al tanto de que, siendo hijo de un banquero de una de las ciu- dades mas europeizantes de Rusia, Gurvitch habia recibido desde la infancia una educacion poliglota esmerada y que, hacia 1928, ya era autor de una extensa tesis sobre Fichte y otros escritos académicos producidos y publicados en universidades alemanas; de manera que le result6 muchisimo mas viable atribuir semejantes erro- res al agotamiento del tipografo que arm6 las planchas de plomo de Les tendances actuelles de la philosophie francaise. Mutatis mutandis, nos inclinamos a suponer que otro tanto ocurrié en la imprenta de la Revue de metaphysique et de morale y con la tesis de Lacan. En este Ultimo caso, no seria ofensivo sumar a la lista de sospechosos a la generosa Olesia Sienkiewicz que dactilografi6, sobre la hora, el ma- nuscrito de De la psicosis paranoica.'* éPor qué via se produjeron tales erratas? Dupont no pierde su tiempo en espe- cular al respecto, pero no seria demasiado audaz conjeturar alli una pifia muy corriente: la que comentemos al transcribir lenguas extranjeras que difieren signi- ficativamente con la propia. Como es el caso del aleman, cuyos sustantivos parecen extensos galimatias para quien Gnicamente domina lenguas latinas. El punto mas engorroso para transcribir Wesensschau y Ausschaltung se localiza, por lo visto, en ss. Justamente alli donde el germanoparlante encuentra el descanso de un hiato, la sefial de un puente lexical, el ojo del no germanoparlante se extravia. Ahora bien, este desarmado de la conclusion de Schmidgen no solamente alivia sino que, a primera vista, también perjudica nuestro proposito de realzar la presun- ta precocidad de la formacion filos6fica de Lacan. Aun a su pesar, la memoria de Schmidgen concedia una fuerte evidencia de que nuestro protagonista leia, como minimo desde 1928, la distinguida Revue de metaphysique et de morale, Si quedan Christian Dupont, Phenomenology in French Philosophy: Early Encounters, Springer, Dordrecht, 2014, p. 127, nota 54. '8 Elisabeth Roudinesco, Lacan: Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento [1993], tr. Tomas Segovia, FCE, Buenos Aires, 1994, p. 95. GCUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMOS SUPONERLE AL JOVEN LACAN? ——__ en pie los otros indicios descubiertos por Schmidgen, y ajenos al de la historia ge la Ausschaltung mal escrita, que demuestran que Lacan ley6, al menos, él libro de Gurvitch. {Pero tuvo que esperar a su mediaci6n, como le sucedié a una par. te de la intelectualidad francesa, para enterarse de la Ausschaltung husserliana? éNo pudo venirle de una fuente previa? Las pruebas fehacientes para contestarlo quizas estén guardadas en los archivos de Jacques Lacan, hasta hoy clausurados con obstinacion por los herederos —ni siquiera ceden al dominio publico la nomina de los volumenes de su biblioteca—, Afortunadamente contamos, para responder positivamente a la pregunta, con la aparicion reciente de los diarios de juventud de Simone de Beauvoir y con la dili- gencia de la metempsicosis, que nos dicta los devaneos intimos de Jacques Lacan en la conferencia a los filosofos del 23 de febrero de 1957. El profesor redivivo y blasfemado Lacan acepta la indicacion y se dirige al estrado aferrando el fajo de paginas de su ponencia, es de un grosor que Berger nota con recelo. El dispositivo de la So-ciété Francaise de Philosophie pedia a los invitados que desarrollaran prolijamente el argumento recibido previamente por los asistentes, a modo de tarjeta de invitacion, cuidando no excederse y no dejar tiempo al debate. Lacan le asegura que esas paginas son las que entregara cuando se publique la reunion en el Boletin, para la ocasion nicamente la trae como ayuda a la memoria. Pero el alivio de Berger durara poco: en cuanto le cede la palabra, el invitado parece haber enmudecido. No, no es debido a panico escénico. Es que una imagen fulgurante le detuvo el corazon, la de la presencia viva de Jean Baruzi, que ha vuelto y no para estar disimuladamente en las umbrosas butacas del fondo, lo cual hubiese encajado con la semblanza que de él hizo Simone de Beauvoir: “oscuro de piel y de pelo, ojos que lanzaban oscuros destellos a través de la noche oscura [...] con su voz que se desprendia temblando de los abismos del silencio y prometian desgarrado- ras iluminaciones”.!° Nada de eso, el profesor habia reaparecido apoltronado en la silla de respaldo alto del expositor que ocupaba en ese momento Jacques Lacan. Desde luego nadie lo veia, pero Lacan lo presentia en el cuerpo, particularmente en la garganta. {Seria la suya o la voz estremecida de Baruzi la que leeria el preambulo de “El psicoandlisis y su ensefianza”? Esta experiencia alienante lo enmudeci6 por unos segundos, pero no lo ex- travio. Tenia muy presente que la primera vez que habia pisado ese salon habia ‘8 Simone de Beauvoir, Memorias de una joven formal (1958), tr. Silvina Bullrich, 6? ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1967, p. 136. ' Jorce BANOS ORELLANA _— aruzi. Y val; cos con los que S ga también aclarar que su espectro carecia para imone de Beauvoir se incliné a retratarlo ven formal hacia 1958. Lo habia conocido en distintas mes Y 1 a los quince afios, cuando le tocé como profesor de Fo ia del stalisnas; ella alos 19, ya ingresada en la ENS, lo escoge como uno i Tos PI ofesores de la Sorbona con quien toma cursos en vistas a la agregacion eofia Al cierre del ciclo 1926-27, ella le entrega una monografia acer- nalidad” y recibe de su parte felicitaciones y vaticinios (“Baruzi s de clase y su disertacion con grandes elogios; me recibié despué: de que fuera el principio de una obra de peso. Jentador fue mutando, en Beauvoir, hacia el a entre los docentes mejor aban ese curso frecuentado por algunos te de sus compafieros normaliens sino ENS de 1927 encontramos una ob- par aB 1 jara escuc om sido aires ta goti é : - memorias de una Jove jrcunstancias: e “La perso! vid mi da exhal6 la esperanza mienzo a to advirtio que él no estab: ca de me devol yoz moribun Me inflamé.”);"° pero el co alvido y aun el escarnio. Pron Escuela Normal desdefi yistos (“LOS dela outsiders”)?! Los reparos no eran solamen de ciertas autoridades. En los archivos de la servacion infrecuente: “Jurado: problema con la legitimidad de la nominacion de miembro del jurado a Jean Baruzi, maestro auxiliar de conferencias”.”? El cuestio- namiento no podia venir de su formacion (la ENS habia sido su alma mater) sino ~ por el curso de sus investigaciones, en particular la del libro de su tesis de 1924, ~ San Juan de la Cruz yel probiema de la experiencia mistica, texto que aun hoy es de referencia inevitable entre especialistas (“una tesis respetada sobre San Juan dela Cruz”? admitia la Beauvoir). Con todo, él conseguira bastante mas que superar obstaculos del cuartel de la ENS. En 1933 es nombrado en el Collége de France, donde desde 1925-26 venia : dictando, como suplente de Alfred Loisy, Ja catedra Historia de las Religiones. Pero _ altérmino de la Segunda Guerra Mundial, los vientos cambiaran radicalmente, y ¢s0 Za enla rememoracion algo despectiva del libro de memorias de la Beauvoir. 16. oe, definitivamente atras los tiempos de estudiar alos misticos. En H sery i avia en plena ocupacion nazi y en medio del éxito de la publicacion de ce Sartre escribe “Un nuevo mistico”, la extensa Y agria critica, ya | comienza - contra La experiencia interior de Georges ataille, Hacia entonces dios de Gees paralelamente, un nuevo formalismo refractario alos estu- Mostrar sug fay e las ideas. De alli que, en 1951, de bien poco le servira a oe _ Para aspirar ACH acerca de la mistica renana y dela ciencla renacents| a ollége de France; y no alcanzaba con haber gestionado Ja visita an as Wide, p. 137 Paget D136. “ale Hummel (di 2 giPerieure, so el (dir.), Anne Lejeune et Gavid peyceré, Pour une ES ee 993, Ed. Rue d’Ulm, Paris, 1995, p. 138. luvoir, Memorias de una joven formal, idem. histoire de I'Ecole normale 69 CUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMOS SUPONERLE AL JOVEN LACAN? de Husserl a Paris para dictar las Meditaciones cartesianas, ni el haber dirigido la revista que publicé La trascendencia del ego de Sartre. Como sabemos, el Collége se inclinara, en cambio, por el anti-historicismo de Martial Gueroult. Lacan, no hace falta decirlo, supo asimilar pronto esas novedades (comienza a frecuentar a Lévi-Strauss desde 1948) y legara a ser reconocido como uno de sus representantes (cuando se publica, en espafiol, una primera antologia de los Escritos, la editorial la titula Lectura estructuralista de Freud); sin embargo, fue una asimilacion desde una placa giratoria que no relegaba lo anterior. Asi, en 1958, nada impide que agite la formula “el inconsciente esta estructurado como un len- guaje” y escriba, ala vez, un elogio a La experiencia interior, sefialandola como el computo de “la experiencia interior de nuestro siglo”, equiparandola sin ironias ala teodicea del presidente Schreber, y recomendando como su guia de lectura a Madame Edwarda.* A ningin buen alumno de Baruzi podia escaparsele que esa _ breve novela de Bataille era una reescritura en clave pornografica de Subida al Monte Carmelo de Juan de la Cruz: ‘ Edwarda esperaba bajo la puerta, en medio del arco. Era algo enteramente negro, simple y angustioso como un agujero: comprendi que ella ni siquiera reia y que, bajo el vestido que la velaba, estaba ausente. Supe entonces, ya disipada en mi toda embria- guez, que Ella no habia mentido, que Ella era DIOS. Su presencia tenia la simplicidad ininteligible de una piedra: en plena ciudad, tenia la sensacion de estar de noche en la montaiia, entre soledades sin vida.?® Baruzi y el primerisimo encuentro de Lacan con la fenomenologia Para el quinceafiero Jacques-Marie Lacan, Jean Baruzi sera la puerta de entrada la filosofia. Como experto en filosofia de la Edad Moderna estaba mas que califica- do para dictar lecciones en el bachillerato y sus intereses por la mistica cristiana habian sido mas motivo de aceptacion que de cuestionamiento para su ingreso cuerpo de profesores del colegio Stanislas. Era ademas un maestro sin mezquindades para incitar a alumnos despabilados. Alrespecto, vale la pena retomar los testimonios de Simone de Beauvoir, no ya los de las ambivalentes Memorias de una joven formal, sino los de su fuente primaria: * Jaques Lacan, “De una cuestin preliminar a todo tratamiento posible de Ia psicosis” (1959 [1957-58)), Escritos 2, tr. Tomas Segovia, Armando Suarez, Gabriela Ubaldini, 3* ed. revisada y corregida, Siglo XXI, México, 2009, Pp. 556. § * Georges Bataille, Madame Edwarda (1956 |1937), tr. Salvador Elizondo, 44 ed., Premia, México, 1981, p. 51. y i 70 JORGE BANOS ORELLANA el diario intimo que habia escrito en 1927, y que fue hace poco cedido por su hija _ adoptiva a la Biblioteca Nacional de Francia: 18 abril: Baruzi me atrae este afio con su fe escrupulosa y profunda, el ardor inte- lectual de sus ojos brillantes y la manera de vivir en carne propia sus pensamientos. 30 de abril: Si fantaseo frecuentemente con Barbier y Baruzi es porque me gus- taria tener, como ellos, pasion por el trabajo filoséfico. [...] En la clase de Baruzi, la belleza y austeridad de las ideas me provocé una fiebre seria y apasionada. 21 mayo: Fue una leccion, para mi, que ese muchacho que ayer por la mafiana me hablaba de peliculas, hoy en la tarde haya sido efusivamente felicitado por Baruzi.”® Desde luego, es un secreto de familia si hay o no diarios del Lacan bachiller. Pero _ bastaria con los de la joven Beauvoir para resolver el misterio acerca de cuando y de donde se entero Lacan de la Ausschaltung de la reduccion husserliana. Porque hay un dato obtenido por Roudinesco, el de que luego de recibirse en el Stanislas, Lacan “iba a anudar [con Baruzi] lazos de amistad”,*’ que se volvio particularmen- te relevante desde que podemos cruzarnos con este otro, incluido en el estudio _introductorio de Margaret A. Simons a los diarios de Simone de Beauvoir: “Baruzi _ serefirié a la fenomenologia de Husserl y al método de la reduccion en su leccion inaugural en el Collége de France en diciembre de 1926”.?6 El acontecimiento no pudo sino ser un compromiso ineludible para amigos y - conocidos. Margaret A. Simons lo destaca como hecho probatorio de que Simone de _ Beauvoir no debio esperar la tutela de Sartre para enterarse de la fenomenologia; nosotros lo tomaremos para escribir la Bildungsroman de Lacan sin sobrevalorar el papel de Georges Gurvitch en su formacion filosofica. _ _Deun orden muy distinto es la anécdota que un condiscipulo de Lacan, Louis Leprince-Ringuet, guardaba del paso de Baruzi por el Stanislas. Se trata del re- cibimiento que los jovencitos catélicos solian dedicarle cuando entraba al aula. Ellos se ponian a corear “La Madelon”, una cancion cuartelera de moda en ese -entonces; corria 1916-17, en plena Primera Guerra Mundial, y “en las noches, Paris _ €ra constantemente bombardeada por los aviones Taubes, también por el grueso cafion Berta la gorga, y el numero de alumnos iba reduciéndose mes a mes”, precisa _ Leprince-Ringuet. “La Madelon” tiene los aires de una marcha militar y la letra es acerca de una mesera que coquetea con los soldados mientras les sirve la vianda: * Simone de Beauvoir, Diary of a Philosophy Student, vol. I: 1926-27, edited by Barbara * Klaw, Sylvie Le Bon de Beauvoir, and Margaret A. Simons, University of Illinois, 2006. a 7 Elisabeth Roudinesco, Lacan: Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento, op. cit. p.. 31. ss Margaret A. Simons, “Beauvoir’s Early Philosophy: 1926-27”, en Simone de Beavoir, op. cit, p. 49, nota 29. Pero Baruzi fue nombrado en el Collége mas tarde, seguramente se refiere a sus clases como profesor suplente de la catedra de Loisy. éCUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMOS SUPONERLE AL JOVEN LACAN? ——___ “Se frotan contra su vestido, intentan abrazarla y ella los aparta, sonrie con Ojos picaros y dice: ‘No te quiero a ti, quiero a todo el regimiento’”.*9 4 Los jovencitos del Stanislass la habian modificado ingeniosamente, convirtiendy el estribillo ;Madelon, Madelon, Madelon! en jBaruzi, Baruzi, Baruzi!, y haciendo otro. f i tanto con la cancion entera. Asi, los dos primeros versos, Quand Madelon vient nous servir @ boire / Sous la tonnelle on fréle son jupon [Cuando viene Madelon a servirnos las bebidas / en la glorieta se enzarzan sus enaguas], se transformaban en Quant Baruzi nous fait sa téte en poire, / Tous dans la classe nous le chahutons — [Cuando Baruzi aparece con esa cabeza en forma de pera / todos en la clase hacemos _ alboroto].3° Cuesta creer que esta broma vecina al escarnio fuese completamente ajena al refinamiento de modales y la solteria de Baruzi: Y todo libremente y muy _ correcto / 3 Place Victor Hugo,*' cierra el poema que le dedicaria Jorge Guillén, rememorando las visitas al pisito en que el profesor vivia con el hermano. a Baruzi contra la psicopatologizacion de los misticos Para los nuevos aspirantes a la agregacion en filosofia los reparos contra Baruzi_ no se debian ala homofobia catélica sino a que su dedicacion al estudio del misti- cismo en la Edad Moderna desprendia, para ellos, olor a incienso y a indiferencia _ politica. Tampoco era una cuestion personal, respondia a una fractura generacional_ de las vanguardias intelectuales; el interés por los misticos y los tedlogos no era privativo del raro de Baruzi o de algunos otros estudiosos aislados, se trataba de un hecho colectivo. ; Mientras Baruzi se ocupaba del misticismo de Juan de la Cruz y de Leibniz, Koyré lo hacia otro tanto con Boheme, Valentin Weigel y los alquimistas, el joven Kojéve escribia una tesis acerca de la teogonia de Soloviov; Delacroix estudiaba el éxtasis _ de Eckhart, Santa Teresa y otros misticos cristianos; Lévy-Bruhl, la religiosidad — de los llamados primitivos; Massignon, la mistica de Al-Hallaj, y seguia una larga. enumeraciOn. Todos ellos reaccionaban contra la psicopatologizaci6n de tales experiencias levada adelante por sus mayores. La escuela neuropsiquiatrica de _ la Salpétriére habia sido y continuaba siendo hacia la década de 1920 uno de los principales focos del empefio en demostrar que eran cosas de manicomio. " 29 [Link] 3° Georges Sauvé, Le college Stanislas : Deux siécles d’éducation, Patrimoine & Médias, Paris, 1994. Jorge Guillen, “Margen vario, Jean Baruzi”, en Homenaje (1967), cit. por José Jiménez Lozano en el “Prologo” [1990] a Jean Baruzi, San Juan de la Cruz y el problema de la expe- riencia mistica (1924), tr. Carlos Ortega, 2* ed., Junta de Castilla y Leon, Valladolid, 2001 31 JORGE BANOS ORELLANA Basta recordar las lecciones de Charcot acerca de Teresa de Avila u hojear el _ libro Los endemoniados que firm6 junto a Richer,*? 0 detenernos, ya en el siglo xx, en el caso Madeleine Lebuc de Pierre Janet, la cual se agregaba a la serie de “cele- bridades” de los estudios positivistas del misticismo. Su principal luminaria era Louise Lateau, aquella buena mujer muy dispuesta a exhibir como todos los viernes, a largo de quince afios, entraba en éxtasis y le brotaban estigmas sangrantes por 24 horas. Las explicaciones médicas de su “enfermedad” se multiplicaron; con la “proverbial certeza con que la neurologia naciente solia informar sus ocurrencias, - Evariste Warlomont aseguraba: {Cual es la traduccion fisiolégica de la sintomatologia observada en Louise Lateau? Los descubrimientos fisiolégicos de los iiltimos afios determinaron la localizacion de un centro vaso motor tinico en un espacio milimétrico comprendido por delante del pico del calamus scriptorius. Es en ese pequeiio centro de actividad en donde la sede del sindrome de “extasis y estigmatizacion” tiene lugar [...] El analisis ha demostrado que todos los sintomas presentes en Louise, durante la estigmatizacion —primer tiempo de la neuropatia— responde exactamente a los fenomenos consecutivos a la seccion del nervio simpatico cervical, y los del éxtasis —segundo tiempo del sindro- me— a su excitacion.** A contrapelo de esta una nueva ignorancia, Baruzi empufiaba los comentarios de Noche oscura de Juan de la Cruz contra las “imperfecciones espirituales” de Jos misticos de feria: [que} hacen muestras exteriores de movimientos, suspiros y otras ceremonias; ces, algunos arrobamientos, en publico mas que en secreto, en que les entiendan aquello, y muchas veces codicia.*4 Jean Martin Charcot y Paul Richer, Los endemoniados en el arte (1887), tr. Angel Cagigas, Del lunar, Jaén, 2000. * Evariste Warlomont, “La maladie des mystiques. Louise Lateau", Revue Scientifique de la France et de I'Etranger, v. vu, tome xv, 4e année, 2e semestre, janvier a juillet, n’41, 10 avril 1875, Paris, p. 963. * Juan de la Cruz, Noche oscura, § 1.2.3. En p. 488 de la cuidada edicion de San Juan de _ la Cruz, Obras completas, Biblioteca de autores cristianos, Madrid, 2014. 73 CUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMOS SUPONERLE AL JOVEN LACAN? ees purificar aun por la noche del espiritu en una vida nueva: sorpresa 0 Tebelidn de los sentidos a una experiencia que no comprenden”.*> ; Para calificar el estado alcanzado por esa nocturnidad espiritual y separarlo gy lo enfermizo, Baruzi escoge el adjetivo teopatico, teniendo presente la diferencia etimologica entre dos pathos, visible en el alfabeto griego porque uno se escribe con 6 y otro con +, pero perdida en el pasaje a los alfabetos latinos. Asi el pathos del dolor, el sufrimiento pasional y la desgracia se escribe con 9, y el del caming frecuentado 0 marcado se escribe con t. Entonces, si los estados psico-paticos son, los de la calamidad psiquica, los estados teo-pdticos son resultado de la unin, con dios alcanzada a través de caminos pautados para alejarse de lo cotidiano.® {Como estudiar los pormenores de esos estados sin rebajarlos al pathos dela psicopatologia decimononica o de las fantasias anatomicas de su neuropatologia? Es al respecto de esto que aparece el interés de Baruzi y los suyos por el anti- psicologismo y la parsimonia descriptiva de la fenomenologia. Jacques Maitre ha observado como este enfrentamiento generacional, de principios del siglo xx, dei. malheridas a figuras que se tenian por intocables: “La manera en que Janet reduce la cuestion de la mistica al campo de la neuropsiquiatria marginaliza a este deser- tor de la filosofia en el gran debate sobre la mistica que, en Francia, sostienen en esa €poca los historiadores, los psicdlogos y los filésofos”.2” Despegado de este contexto, se vuelve ilegible la contundente resefia que Lacan entreg6, en 1935, la revista de Koyré: [Leer EI tiempo vivido. Estudios fenomenolégicos y psicopatologicos de Eugene Minkows- ki] desconcierta e irrita hasta que el capitulo final da su clave en la forma de la in- tuicion —a nuestro juicio, la mas original de este libro— de un espacio distinto que el espacio geométrico, uno opuesto al espacio claro, al marco de la objetividad: dl espacio negro del andar a tientas, de la alucinacion y de la misica. [...] Creemos poder decir, sin abuso, que finalmente hemos sido Hevados a la “noche de los sentidos’, ala “oscura noche” del mistico. La ambicion, primero enigmatica para el lector, a examen revela ser Ja de la ascesis; la ambigiiedad de la obra, la del objeto sin nombre _ del conocimiento unitivo.® Jean Sar, San Juan de la Cruz y el problema de la experiencia mistica [1924], op. ¢ls_ p. 610. Ibidem, pp. 605-616. Jacques Maitre, Una célebre desconocida: Madeleine Lebuc/Pauline Lair Lamote (1853 1918) {1993}, tr. Silvia Pasternac, Epeele, México, 1998, p. 33. : Jacques Lacan, “Resefia de El tiempo vivido. Estudios fenomenolégicos y psicopatoldgices de E. Minkowski” (1935), tr. Agustin Kripper, Verba Volant (Revista de Filosofia y "5 coanilisis), Afio 4, No. 1, 2014, p. 100. [Link] [Link] /FiliyPsi/article/view/84 eat s8 ¢ pret 1S Ly ee JORGE BANOS ORELLANA Ademas de probar que Lacan habia asimilado la tesis de Baruzi de 1924, estas leas muestran que la habia radicalizado. Si la vanguardia de la generacion de su maestro apelaba a la fenomenologia para sustraer las manifestaciones de fe del territorio de la neurologia y la psicopatologia, él apostaba a que la suya hiciera otro tanto para hurtarle la locura misma. El enemigo discreto de Bertrand Russell Cuando, en el segundo semestre de 1916, Lacan conoce a Baruzi, tiene en frente a un profesor de filosofia de la corriente mas innovadora del momento. Aunque en ese entonces sus estudios de la mistica sanjuanina estaban atin en ciernes, ya era conocido por un grueso volumen a proposito de Leibniz y, de mas rapido acceso, por un articulo polémico publicado en la Revue de metaphysique et de morale en 1905. Si bien estaba escrito en un tono discreto, resultaba ser un severo repro- che a la influyente Exposici6n critica de la filosofia de Leibniz de Bertrand Russell de 1900. Lector poliglota y atento a la actualidad, Baruzi habia descubierto en ese libro la ferocidad y seduccion de un logicismo novedoso que aspiraba reescribir asu manera la historia de la filosofia —logicismo que luego germinara en Francia en obras como las de Gueroult—. El método del inglés consistia en podar deliberadamente todo lo que, a su enten- der, restara consistencia logica a la doctrina filosofica estudiada. Una “exposicion critica” debia eliminar impiadosamente todo aquello que le restara sistematicidad, sin importar cuanto pudo haber aportado esa parte al proceso de la elaboraci6n. El procedimiento estaba abiertamente expuesto en el Prefacio para la 1? edicion: Aunque el proceso por el cual se ha alcanzado cierta opinion sea, de por si, una cues- tion importante e interesante, resulta un hecho irrelevante desde el punto de vista logico cuando se investiga hasta qué punto dicha opinion es 0 no correcta. Luego, entre las opiniones comprobables de un autor lo deseable es podar [to prune away] todas las que resulten inconsistentes para con sus doctrinas principales, y esa poda hay que hacerla antes de realizar el escrutinio critico de dichas doctrinas. En resumen, la primera exigencia de nuestra investigacion sera la verdad o falsedad filosdfica antes que los hechos historicos.29 El problema de la exposicion de Russell, objeta Baruzi, es que con ese pretendido afan sistematizador termino quitando un engranaje imprescindible en la maquina %© Bertrand Russell, Preface to the First Edition, A Critical Exposition of The Philosophy of Leibniz [1900], Routledge, New York, 1996, p. xx. GCUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMOS SUPONERLE AL JOVEN LACAN? logica de Leibniz: el de la mistica. No en vano el articulo tiene por epigrafela formula de Leibniz “Dios esta mas cerca de mi que el cuerpo”. Pero lo fundamental es que arma su impugnaci6n valiéndose de una prueba textual desconocida y demoledora. Del total de sus 39 paginas, 26 son cedidas a la traducci6n de tres textos breves ignorados de Leibniz, que Baruzi halla entre los manuscritos de la Biblioteca Real _ de Hannover, y que sostienen slidamente su posicion. De alli que el articulo no se titule, por ejemplo, “El nuevo logicismo” sino jus-_ tificada y mas elusivamente: “Tres didlogos misticos inéditos de Leibniz”. Lo que no resta que Baruzi cierre con una filosa expresion de deseos: “Quisiéramos que, gracias a estos didlogos y a la introduccion que los precede, comiencen a rectifi- carse opiniones de hoy en dia algo demasiado triunfalistas, al declarar de caracte extra-sistematico las obras teologicas de Leibniz.”4° Este es el tono enunciativo, la pericia filolégica, el arte para recapitular debates eruditos y el valor para to: mar partido que reapareceran, veinte afios mas tarde, en su tesis; esta vez como resultado de largas estadias en bibliotecas de Espafia, entre los manuscritos y las primeras ediciones de Juan de la Cruz. Ahora bien, las autoridades del Colegio Stanislas incorporan a Jean Baruzia cuadro de profesores no tanto por verlo enfrentar los positivismos del pasado y_ presente, sino por no tener mas remedio, les urge hacerlo. Deben contratar docentes laicos, como él, porque en Francia acababa de prohibirse a los religiosos (excepto alos del clero secular) ejercer catedra, sea de filosofia o de cualquier asignatura Después de medio siglo de debates parlamentarios, en 1901 se promulga la Ley de Asociaciones; en 1902, se cierran las escuelas de buena parte de las congregaciones monacales; en 1904, se prohibe a todo miembro de una congregacion ejercer la docencia (no habra excepcion para los maristas que regian en el Stanislas) y, 1905, triunfa definitivamente la separacion de la Iglesia y el Estado.*! Cambiando lo que hay que cambiar, se las arreglan para mantenerse en pie y ofrecer el colegio mejor visto por los ojos de la burguesia conservadora. Por sus aulas pasan de Charles de Gaulle a Christian Dior y Givenchy, de Roland Garros” a Claude Simon* y Gaétan Gatian de Clérambault.*4 Hacia 1906, atentos a que el pequefio Jacques-Marie estaba proximo al ingreso escolar y a que, con el nacimiento de Mare-Marie, sumaban dos varones y habia solo una nifia en la familia, los Lacan resuelven dejar el panoramico bulevar de *° Jean Baruzi, “Trois Dialogues Mystiques Inedits de Leibniz”, Revue de Métaphysique et de Morale, t. 13, N°. 1, Janvier 1905, p. 15. Mona Ozouf, L’'Ecole, 'Eglise et la République 1871-1914, éd. Cana-Jean Offredo, Paris, 1982, pp. 171-233. Georges Sauvé, Le collége Stanislas : Deux siécle: 1994, pp. 351-52. + [bidem, p. 367. * Elisabeth Roudinesco, La batalla de cien arios. (1925-1985) {1986}, tr. Ana Elena Guyer, ed. Fun a 2 's d’éducation, Patrimoine & Médias, Paris, Historia del psicoandlisis en Francia damentos, Madrid, 1993, p. 11. JORGE BANOS ORELLANA peaumarchais y mudarse a la estrecha calle del Montparnasse, a metros del porton del Stanislas. ~ El coloquio filoséfico que zanjo la impasse de Jacques—Marie Lacan - Regresemos a 1957, al Jacques Lacan por varios segundos enmudecido ante la Société Francaise de Philosophie debido a la presencia invisible de Baruzi que - siente mas que a su cuerpo. El encendido del hechizo no se debié a que mientras _ marchaba resuelto al estrado, seguido por Berger, acudieron a su memoria los sones marciales de “La Madelon”. Sino porque, al ocupar la pretenciosa silla del _ orador, lo asalto el recuerdo vivido de que en ese mismo sitial habia estado Baruzi _ protagonizando uno de los mas resonantes debates de la historia de la Société, el dela sesion del 2 de mayo de 1925. Luego de aquella oportunidad, que fue ademas la primera vez que Lacan visitaba ese recinto, volvera cada tanto a esas platicas filosoficas, incluso se ira animando _ aparticipar activamente. Indudablemente, “Sobre la relacion de la mitologia y el _ titual”, titulo de la sesion organizada a proposito de la obra de Lévi-Strauss, incidio _ visiblemente en el curso de su seminario La relacion de objeto;*° y “Psicoanalisis y filosofia”, la de Juliette Favez-Boutonier, tendra como fruto que Gaston Bachelard _ lo invite publicamente a ocupar el centro de la proxima sesiOn acerca del mismo tema, por sus aportes a la discusion. Pero la célebre sesi6n de Baruzi, que llevaba _ elfenomenoldégico titulo de “San Juan de la Cruz y el problema del valor noético dela experiencia mistica”, afectara el curso de su vida. Por si algo dicen los numeros, comencemos sefialando que el debate del 2 de _ Mayo de 1925 ocupo ochenta y ocho paginas del Boletin de la Société, mientras que la longitud media —desde sus inicios de 1902 hasta la actualidad— es de trein- _lapaginas. Tuvo, ademas, repercusiones pasionales fuera del recinto, tanto en el _bando positivista como en el de los papistas. Maritain, desde el cuartel del Bulletin thomiste de los dominicos, arrojara fuego a sus herejias: Mi querido Baruzi, debo confesar que, queriendo iluminar a San Juan de la Cruz con juz leibnitziana ha trazado usted una imagen del santo de la cual éste habria abomi- nado y cuya irritante falsedad, unida a tanto celo, es para nosotros objeto de asombro y de dolor. El justo que usted describe no vive de la fe. Tal tedpata no sufre las cosas divinas, sino un ataque de Sorbona.*® 3 BA r » Cfr. Juan P. Lucchelli, Jacques Lacan con y sin Lévi-Strauss [2014], tr. J.P. Lucchelli, Gra- - Ma, Buenos Aires, 2017. Jacques Maritain, Distinguir para unir o Los grados del saber {1932], tr. A. Frossard, Club de lectores, Buenos Aires, 1968, pp. 30-31. 77 CUAL Y CUANTA FILOSOFIA DEBEMOS SUPONERLE AL JOVEN LACAN? ——___ Nos detendremos mas adelante en los términos y las facciones de aquel debate, £ lo que cuenta ahora es el dramatico giro que tomaran simultaneamente las yj. _ das, algo extraviadas a comienzos de 1925, de Jacques-Marie y de Marc-Marie Lacan poco después de ser sobrecogidos por ese acontecimiento. Jacques-Marie decidir, retomar los estudios para especializarse en neuropsiquiatra y arrumbar el play insensato, rumiado en 1924, de radicarse en la colonia del Senegal como agente de la Accion francesa, un proyecto tan desopilante como alistarse en la Legion extranjera, para el que llego a solicitar una entrevista personal con Maurras. Por su parte Marc-Marie decidira abandonar los estudios de Derecho para convertirse_ en monje benedictino; el también habia sido otro excelente alumno de Baruzi, en el monacato Marc-Marie toma el nombre de Marc-Francois pero de sus compa- heros recibira el mote de “el filosofo parisino”.*® En mayo de 1926, al afio exacto —como las histéricas de Breuer que sufrian reminiscencias en los aniversarios del trauma— Marc-Marie recibe el llamado divino mientras hojea La regla de San Benito.*° Y en el verano de ese mismo afio, Jacques-Marie consigue una suplencia en un servicio de neurologia, en el otofio aparecera como coautor de un articulo’ con titulo pantagruélico: “Fijeza hipertonica de la mirada predominantemente en sentido vertical con conservacion de los movimientos automatico-reflejos”. Marc-Francois pasara los dos ultimos afios de vida en el monasterio de Notre- Dame de Ganagobie. La congregacion habia decidido dejar atras la abadia de Hau- tecombe, se habia vuelto demasiado turistica para el recogimiento benedictino. El cambio de escena golped bruscamente el cuerpo octogenario de Marc-Francois y distrajo su espiritu. Pasaba las tardes apenas cubierto con la sotana-pijama y parado frente a los mosaicos del templo. Lo hipnotizaba ese bestiario medieval armado con diminutas teselas grises, terracota, blancas, granate de Burdeos y amaranto. El puntillismo de las figuras acabaron conduciéndolo a desvarios en torno ala vieja cuesti6n de las diferencias y semejanzas con su hermano: ;Fuimos, mi hermano y yo, tan opuestos como lo son este elefante que carga en el lomo una fortaleza y esa aguila que muerde el ichthys sacramental? ;O fuimos, mas bien, como aquel monstruo siamés de dos cuerpos distintos pero una sola cabeza?°9 2 4 Cfr. la carta de Pampille Daudet a Maurras, incluida en Pierre-Jean Deschodt (ed.), Cher Maitre. Lettres a Charles Maurras, Christian de Bartillat, Paris, 1995, p. 602. Acerca del debate sobre el pedido de esa entrevista, véase: Nathalie Jaudel (16-08-2011), “Lacan, Maurras et les juifs”, en La regle du jeu: [Link] lacan-maurras-et-les-juifs/ : Matthieu Vassal, “Deux fréres” incluido en: Marc-Francois Lacan, Dieu n’est pas un assu- — reur. Euvre 1 Anthropologie et psychanalyse, Albin Michel, Paris, 2010, p. 140. rae Lacan: Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento, [Link]., p. 34, °° Cfr. Jean Allouch, Prisioneros del gran Otro. 1. La injerencia divina [2012], tr. Silvio Mat- toni, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2013, p. 57: “los dos hermanos, Suisu juventud, 4 49 com cn ie ep, y os proche Pree er eet deshateiisindmll ht 1 asleaics al deth Lakes hnlatiaalir Una noche, Marc-Francois queda dormido contemplando el cielo despejado de las alturas de Ganagobie y suefia Ja soluciOn. La diferencia entre ustedes dos —le escucha decir al bien querido Baruzi— es que tu, como mi hermano Joseph, buscas la verdad en las figuras de las estrellas, mientras que desde los quince afios vi a Jacques-Marie hacerlo a mi manera. Nosotros la escrutamos en la negrura del fondo, como reza Salmos [Link] “La oscuridad es su escondite”. hicieron un pacto (diab6lico?) para consagrar cada uno su vida a la busqueda de la verdad. : ¢-Francois se atuvo al pacto; en cuanto a Jacques, a quien Marc-Francois califica de ___ lestigo de la verdad”, sigue siendo una pregunta...”. 79

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