1.
INTRODUCCIÓN
Zea mays, maíz, milpa o mazorca es una especie de planta del género Zea en la
familia Poaceae que se cultiva por su fruto que es la mazorca utilizada como base
de la canasta básica de muchos países de origen latino y habla hispana, así como
en toda Mesoamérica y gran parte de los Estados Unidos de América. Guatemala
no es la excepción. Presenta gran variabilidad genética y según el Instituto de
Ciencia y tecnología Agrícola (ICTA), existen aproximadamente 17 variedades de
maíz que se utilizan para siembra en el país, tanto genéticamente mejorado, como
criollo y variedades introducidas.
Siendo un cultivo de ciclo medio, representa una fuente de ingresos para la gran
mayoría de agricultores del país que, si bien le da un manejo agronómico
adecuado, muchas veces cae en las prácticas culturales que no son consideradas
exactamente buenas prácticas agrícolas, reflejando en la producción un
desbalance en la calidad del producto, sin embargo esto no ha impedido que el
maíz sea el principal producto cultivable en Guatemala.
Los granos básicos son la principal fuente de carbohidratos (65%) y de proteína
(71%) en la dieta de los guatemaltecos. El principal cultivo de los granos básicos
es el maíz. La contribución del maíz en la ingesta per cápita de energía y proteína
es alta: 37.7% y 36.5%, respectivamente, comparado con el frijol negro que
presenta valores de 9.5% y 22.9%. El consumo promedio per cápita de maíz por
año es de 114 kg. Sin embargo, este valor bajo condiciones de menor ingreso
económico familiar, puede hasta duplicarse. (ICTA, 2002)
Los productos y subproductos que se obtienen del maíz, son utilizados tanto por la
población rural como urbana, siendo estos demandados para el consumo humano,
animal, transformación industrial y otros usos variados dentro o fuera de las fincas
productoras. Es de suma importancia, entonces, conocer las formas adecuadas de
manejo agronómico que se le puede dar a este tipo de cultivo y sus diferentes
adaptaciones, tanto de resistencia a plagas, como a diferentes zonas de vida y
topografía y altitudes que pueda presentar el relieve guatemalteco.
En Guatemala, de manera general el cultivo de maíz se concentra en la zona del
altiplano y zonas de la costa suroccidental y nororiental. Este cultivo se observa
entre altitudes de 0-3000 msnm.
Guatemala actualmente es prácticamente autosuficiente en la producción de maíz
blanco, sin embargo las proyecciones de crecimiento de la población, la demanda
de este producto y una tendencia a la reducción de precios amenazan la
capacidad del país de autoabastecerse en el mediano y largo plazo.
1
2. OBJETIVOS
Realizar el manejo agronómico requerido por el cultivo de Maíz (Zea
mays.) durante todo su desarrollo fenológico hasta obtener un producto
de calidad y garantizando una mazorca libre de cualquier patógeno
perjudicial a la salud humana, pudiendo ser aceptado por el mercado
local.
Conocer los procesos realizados (Mecánicos y culturales) en la
agricultura para realizar la preparación del terreno previo a la siembra de
las semillas.
Determinar el plan fitosanitario adecuado a utilizar para el control de
plagas y enfermedades que afectan de manera directa al cultivo.
Obtener de manera directa ganancias en la práctica agrícola de producir
tras el correcto empleo de los diferentes métodos de manejo de cultivo.
2
3. MARCO TEÓRICO
3.1. ORÍGEN DEL CULTIVO
El maíz es una planta gramínea anual, que tiene sus orígenes en México
puesto que se han encontrado registros de su cultivo que datan de 7,000 y
10,000 en lugares arqueológicos del país del norte, a pesar de que aún hoy
en día se tienen discrepancias del verdadero origen del cultivo, pues se
creen diferentes teorías que involucran orígenes asiáticos, andinos y el
más aceptado, mexicano.
El maíz, muy probablemente, se originó de una antigua forma salvaje de
maíz nativo, ahora extinta, en las alturas de México o Guatemala. El maíz
primitivo, el teosinte y Tripsacum divergían entre ellos muchos miles de
años antes de que el maíz silvestre evolucionara como para llegar a ser
una planta cultivada. Debido a que nunca se han encontrado el maíz
silvestre o formas silvestres de plantas de maíz, esta teoría no recibe gran
consideración.
Es generalmente aceptado el hecho de que el teosinte es el antecesor
silvestre, allegado al maíz y que ha participado directamente en el origen
del maíz cultivado. Los granos de teosinte están encastrados en frutos de
envolturas rígidas. Los componentes de esas envolturas rígidas también
están presentes en el maíz, pero su desarrollo está alterado de modo tal
que los granos no están encastrados como en el teosinte, sino que están
expuestos en la mazorca.
3.2. TAXONOMÍA
REINO : Plantae
DIVISIÓN : Magnoliophyta
CLASE : Liliopsida
SUBCLASE : Commelinidae
ÓRDEN : Poales
FAMILIA : Poaceae
SUBFAMILIA: Panicoideae
TRIBU : Andropogoneae
GÉNERO : Zea
ESPECIE : Zea Mays
3
3.3. MORFOLOGÍA
3.3.1. Planta
Es una planta monocotiledónea, anual, de la familia de las gramíneas
originaria, supuestamente, de América.
3.3.2. Sistema radicular
Presenta numerosas raíces adventicias que brotan de los nudos inferiores
y que se dirigen al suelo para fijarse fuertemente. Raíz fasciculada.
El sistema radicular del maíz se desarrolla a partir de la radícula de la
semilla, que ha sido sembrada a una profundidad adecuada, para lograr su
buen desarrollo. El crecimiento de las raíces disminuye después que la
plúmula emerge, y virtualmente, detiene completamente su crecimiento en
la etapa de tres hojas de la plántula. (Deras Flores, 2012)
3.3.3. Tallo
Es herbáceo, recto, cilíndrico, en su base presenta nudos y entrenudos
bien diferenciados, desarrolla raíces adventicias en los nudos inferiores.
Presenta de 15 a 30 hojas alargadas y abrazadoras de 4 a 10 centímetros
de ancho por 35 a 50 centímetros de longitud; tienen borde áspero,
finamente ciliado y algo ondulado. Desde el punto donde nace el
pedúnculo que sostiene la mazorca, la sección del tallo es circular hasta la
panícula o inflorescencia masculina que corona la planta.
3.3.4. Hojas
Son simples, alternas cortantes, alargadas y medianamente estrechas,
paralelinervias (Liliopsida), pubescentes en parte superior y glabrosas en
parte inferior.
3.3.5. Flores
El maíz es una planta monoica, por lo que tiene flores masculinas y
femeninas, en la misma planta. La inflorescencia masculina se presenta en
forma de panoja terminal en la parte superior de la plantan y tiene tres
estambres protegidos por brácteas. La flor femenina es pistilada ubicada en
las yemas laterales (jilotes), y están protegidas por brácteas dando lugar a
una inflorescencia tipo espiga.
Es potándrica, con la floración masculina ocurriendo 1-2 días antes que la
femenina, polinización libre y cruzada con exceso de producción de polen.
(ICTA, 2002)
3.3.6. Fruto
El fruto y la semilla forman un solo cuerpo: el grano de maíz forma un fruto
seco, pequeño, en cariopsis, y contiene un solo cotiledon o semilla. La
4
semilla, que consiste fundamentalmente en el embrión y el endosperma, se
encuentra incrustada en el pericarpio, que es parte del ovario.
En promedio, el pericarpio ocupa 5.5%, el endosperma 82%, el embrion
11.5% y el pedicelo solamente 1% del total, respectivamente. El grano
contiene alrededor de 1.5-1.6% de N, 0.3% de P, 0.35% de K, 0.03% de
Ca, 0.12% de S, 0.17% de Mg, correspondiente con 75% de carbohidratos,
10% de proteína, 5% de lípidos y 10% de agua. (ICTA, 2002)
3.4. FACTORES EDAFOCLIMÁTICOS
3.4.1. Suelos
El maíz se adapta a una amplia variedad de suelos donde puede producir
buenas cosechas, si se emplean los cultivares adecuados y técnicas de
cultivo apropiadas. En general, los suelos más idóneos para el cultivo del
maíz son los de textura media (francos), fértiles, bien drenados, profundos y
con elevada capacidad de retención para el agua.
El maíz, en general, crece bien en suelos con pH entre 5.5 y 7.8. Fuera de
estos límites suele aumentar o disminuir la disponibilidad de ciertos
elementos y se produce toxicidad o carencia. Cuando el pH es inferior a 5.5
a menudo hay problemas de toxicidad por aluminio y manganeso, además
de carencia de fósforo y magnesio; con un pH superior a 8 (o superior a 7
en suelos calcáreos), tiende a presentarse carencia de hierro, manganeso y
zinc. Los síntomas en el campo, de un pH inadecuado, en general se
asemejan a los problemas de micro nutrimentos.
3.4.2. Agua
La falta de agua es el factor más limitante en la producción de maíz en
las zonas tropicales. Cuando hay estrés hídrico o sequía durante las
primeras etapas (15 a 30 días) de establecido del cultivo puede
ocasionar pérdidas de plantas jóvenes, reduciendo así la densidad
poblacional o estancar su crecimiento.
Sin embargo, el cultivo puede recuperarse sin afectar seriamente el
rendimiento. Cerca de la floración (desde unas dos semanas antes de la
emisión de estigmas, hasta dos semanas después de ésta) el maíz es
muy sensible al estrés hídrico, y el rendimiento de grano puede ser
seriamente afectado si se produce sequía durante este período.
En general, el maíz necesita por lo menos de 500 a 700 mm de
precipitación bien distribuida durante el ciclo del cultivo.
El maíz es muy sensible también al aniego o encharcamiento; es decir, a
los suelos saturados y sobresaturados. Desde la siembra, hasta
aproximadamente los 15-20 días, el aniego por más de 24 horas puede
dañar el cultivo (especialmente si las temperaturas son altas) porque el
5
meristemo está debajo de la superficie del suelo en esos momentos.
(Deras Flores, 2012)
3.4.3. Temperatura
Dentro de los factores climáticos determinantes de la producción vegetal, la
temperatura es uno de los más importantes. Es común observar que en años
“fríos” el desarrollo de las fases fenológicas de las plantas se atrasa mientras
que en años “cálidos” se adelanta. El desarrollo del maíz depende
directamente de la temperatura en la medida en que no se modifique la
evolución fisiológica de las plantas por efectos de la ocurrencia de valores
muy bajos o muy altos de aquélla, o cambios en el fotoperíodo. (INTA, 2011)
3.5. REQUERIMIENTOS DEL CULTIVO
El rendimiento de maíz está determinado principalmente por el número final
de granos logrados por unidad de superficie, el cual es función de la tasa de
crecimiento del cultivo alrededor del período de floración. Por lo tanto, para
alcanzar altos rendimientos, el cultivo debe lograr un óptimo estado
fisiológico en floración: cobertura total del suelo y alta eficiencia de
conversión de radiación interceptada en biomasa.
La adecuada disponibilidad de nutrientes, especialmente a partir del
momento en que los nutrientes son requeridos en mayores cantidades
(aproximadamente 5-6 hojas desarrolladas), asegura un buen desarrollo y
crecimiento foliar y una alta eficiencia de conversión de la radiación
interceptada. Los nutrientes disponibles en el suelo generalmente limitan la
producción de maíz, siendo necesario conocer los requerimientos del
cultivo y la oferta del suelo para determinar las necesidades de fertilización.
(ICTA, 2002)
3.5.1. Requerimiento de agua
La disponibilidad de agua en cantidades adecuadas al requerimiento de la
planta, posibilita que el cultivo pueda desarrollarse adecuadamente y que
posibilite potenciar rendimiento. La utilización del agua está en función del
desarrollo fenológico de la planta y se correlaciona con otras variables muy
importantes como lo es la capacidad de campo, evapotranspiración y
temperatura. La cantidad de agua accesible al cultivo en un momento dado
depende de la profundidad explorada por las raíces, de la cantidad de agua
disponible hasta dicha profundidad y de la efectividad con que las raíces
pueden extraer la humedad del suelo en los distintos niveles.
En general, el cultivo del maíz dispone de una fase crítica que demanda la
mayor cantidad de agua. Este período ocurre durante la fase de pre y post
floración. La limitación de agua en esta fase puede afectar negativamente al
6
rendimiento debido al estrés que provoca en la fisiología de la planta.
También la falta de agua en las etapas iniciales posterior a la siembra
puede afectar significativamente la población de plantas, lo que causa la
muerte de plántulas y por consiguiente pérdida de población que se
reflejará en disminución del rendimiento. (García, 2007)
3.6. ÉPOCA DE SIEMBRA
En general en el país se tienen tres épocas de siembra, esto debido a la
diversidad edafo-climática que presenta el territorio guatemalteco. La
época de siembra para el maíz nunca termina, sin embargo, se recomienda
realizar las siembras en épocas lluviosas, pues esto proporciona un mejor
manejo de humedad y también la captación de humedad residual, que es
con la que la mayoría de agricultores del altiplano del país, trabajan sus
cosechas.
La producción nacional de maíz se realiza a través de diferentes sistemas
de producción que involucra épocas de siembra y sistemas de siembra que
incluye la práctica de asociar e intercalar con otros cultivos. A nivel
nacional el mayor porcentaje de siembra (>80%) se realiza bajo
condiciones de temporal y varían según la ubicación de la localidad
referente a la altitud sobre el nivel del mar. Generalmente estas siembras
se realizan en función del período de lluvia y otras localidades como el
Altiplano, las siembras dependen de la humedad residual observada en el
suelo. (ICTA, 2002)
3.7. MANEJO AGRONÓMICO
3.7.1. Preparación del suelo
La labranza mínima es un método beneficioso para agricultores que tienen
terrenos inclinados o con buen drenaje, ya que disminuye la erosión; también
permite una mayor retención de humedad al no remover ni exponer el suelo a
la acción del viento. Si la maleza tiene más de 50 cm de alto, se realiza un
chapeo y, entre 8 a 15 días después, se debe aplicar un herbicida quemante
como Paraquat o un traslocable como Glifosato.
Si la preparación del suelo es mecanizada, es conveniente realizar un paso de
arado, dos o tres pasos de rastra y si fuera posible, realizar una nivelación del
suelo. Las rastreadas se pueden hacer a 15 o 20 cm de profundidad, así como
picar el suelo a la misma profundidad, para darle un buen sostén a la planta
dependiendo del tipo del suelo; el último paso de rastra es recomendable
hacerlo antes de la siembra para eliminar todo rastrojo que pueda dar paso al
nacimiento y germinación de malezas.
7
Se debe calzar la planta, actividad que consiste en reponer tierra en la base
de la misma para evitar caídas o quiebres en el tallo cuando alcance un
tamaño adecuado y esta empiece a experimentar poca resistencia tanto al
viento como al agua.
3.7.2. Siembra
Se recomienda sembrar en suelos húmedos, suaves y medianamente
arenosos con un porcentaje considerable de arcilla para el drenaje y
conservación de minerales, agua y componentes activos del suelo. Si se
tiene registro de siembra de algún otro tipo de cultivo, es preciso desinfectar
la tierra, así como tratar las semillas con algún fungicida de amplio espectro
para semillas (Celest® XL, Syngenta).
El distanciamiento entre surco oscila entre 0.80 a 0.90 cm y; entre posturas,
0.40 a 0.50 m, depositando 2 semillas en cada una de ellas, para obtener
una densidad de 50,000 plantas por hectárea (43750 plantas/mz). La
población óptima para una producción satisfactoria es 6,5000 plantas/ ha
(4,5000 plantas/mz) que se obtiene con un distanciamiento entre surco de
0.8 m a 0.40 cm entre postura y dos plantas por postura. Los
distanciamientos entre surcos pueden variar dependiendo si el agricultor
siembra cultivos en relevo como frijol o sorgo, pero en especial la topografía
del terreno y que tanta contaminación física exista en el mismo.
3.8. PLAGAS Y ENFERMEDADES
3.8.1. PLAGAS
Es importante saber que desde el momento en el que el maíz fue
sembrado, este corre riesgos de ser atacado por una serie de plagas
que pueden variar dependiendo del manejo que se le haya dado al
terreno, condiciones edafoclimáticas, rotación de cultivos, ubicación
geográfica, malezas, etc. Las más comunes se detallan a continuación:
[Link]. Plagas del suelo
Gallina ciega (Phyllophaga spp.): Se alimenta de las raíces y base del
tallo, propiciando así la caída de la planta y su marchitez. Se combate
tratando las semillas con insecticida como carbosulfan (225g/25 libras de
semilla)
Gusano alambre (Metanotus spp.): Se alimenta de las raices y base del
tallo. Se combate con Imidacloprid (136g/30 libras de semilla)
Gusano cortador (Agrotis spp.): Se alimenta de la raíz y base del tallo.
[Link]. Insectos-plagas del follaje
8
Gusano cogollero (Spodoptera frugiperda): Es una plaga universal de
gran importancia económica que, dependiendo de algunos factores como la
edad de la planta, estadio de plaga, condición del clima, así es la severidad
del ataque. Cuando el clima es caliente y seco, las larvas completamente
desarrolladas, que han caído al suelo antes de convertirse en pupas,
empiezan a alimentarse en la base de la planta, cercenando el tallo tierno.
En períodos de sequía su presencia y acción puede ser fatal.
Corta el tallo cuando las plantas recién emergen; y cuando están bien
desarrolladas, la desfolian; puede atacar la flor masculina, lo cual provoca
interrupción del proceso normal de polinización. También ataca perforando
la mazorca tierna por lo que se conoce como gusano elotero. (García,
2007)
Para controlarle, se tienen varias maneras de hacerlo, desde el control
cultural, que consiste en mantener la parcela libre de malezas gramíneas,
pasando por un control biológico usando otros insectos benéficos
(Trichogramma spp, Orius sp., Crysopa sp, etc.) hasta los extremos que es
el control químico con insecticidas.
Tortuguillas (Acalymma spp, etc): Los adultos comen el follaje, pueden
dañar los estigmas de la flor femenina (jilote), afectando la polinización, lo
cual provoca un mal llenado de grano en la mazorca; las larvas o gusanos
pueden taladrar las raíces, lo que puede resultar en tallos deformados
(curvos o inclinados). (Deras Flores, 2012)
Gusano medidor (Mocis latipes) y falso medidor (Trichoplusia ni): Esta
plaga tiene importancia relativa, ya que su aparición es esporádica y
localizada; cuando aparece puede provocar serios daños al follaje.
Barrenadores del tallo (Diatraea spp.): Hace túneles en los entrenudos,
por lo que reduce el vigor del tallo, contribuyendo al acame. Puede taladrar
mazorcas, provocándoles lo que se conoce como “corazón muerto”.
3.8.2. ENFERMEDADES
Las enfermedades foliares en maíz no representaban mayor interés
económico, sino hasta el aparecimiento de la mancha de asfalto.
Adicionalmente, la irregularidad del establecimiento de las lluvias y
consecuente retraso en la época de siembra, la introducción de
cultivares y el cambio climático, han provocado que las enfermedades
foliares tomen importancia económica, especialmente la conocida como
mancha de asfalto: (Imágenes en anexos, ver Tabla 2)
Roya común (Puccinia Sorghi)
Mancha Foliar por curvularia (Curvularia lunata)
Tizón Foliar (Helmintosporium turcicum)
Mildiú
Complejo mancha de asfalto (Phyllachora maydis)
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Pudrición del tallo (Phytium)
Pudrición de mazorca (Nigrospora)
10
3.9. FERTILIZACIÓN
Para lograr que las plantas alcancen un rendimiento lo más cercano posible al
potencial y sean capaces de absorber y aprovechar al máximo los nutrientes
que se están aplicando, las condiciones de suelo deben ser las apropiadas.
Esto quiere decir que el suelo debe estar descompactado en profundidad y con
la humedad adecuada. (García, 2007)
Nitrógeno:
El Nitrógeno interviene en la formación de la clorofila, de las proteínas, de las
vitaminas y de las fuentes de energía. Su deficiencia provoca un típico síntoma de
secado “en V” de las hojas de nivel inferior a medio de las plantas. Los kilos
totales a aplicar van a depender en gran medida del rendimiento que se espera
obtener (considerando que este valor debe ser realista).
Fósforo:
El fósforo no presenta movilidad en el suelo, por lo que debe realizarse una
fertilización localizada con el total de la dosis a la siembra. Para facilitar su
absorción por parte de las raíces, el fósforo debe aplicarse ubicándolo a 7 u 8 cm
al lado de la hilera de siembra y 1 o 2 cm por debajo de la semilla. El fósforo es
indispensable para el crecimiento aéreo de la planta, el desarrollo de las raíces y
el rendimiento en grano. Ante un déficit de fósforo las plantas de maíz muestran
hojas de color verde oscuro, pero con bordes y puntas de color rojizo, y un sistema
radical reducido. Los kilos de P2O5 a aplicar en la fertilización deben calcularse en
base a los análisis de suelo efectuados previamente. Si el suelo posee suficiente
fósforo, igualmente debe realizarse una fertilización con 50 a 60 kg/ha para
mantener un nivel adecuado de éste nutriente.
Potasio:
El potasio es muy importante para el vigor de las cañas y el buen crecimiento de la
parte aérea del maíz. Un déficit de potasio se manifiesta en una amarillez de los
bordes de las hojas inferiores. Además se produce un debilitamiento de las raíces
y una fragilidad en la caña hacia la madurez.
Fuente: (fundación chile,”manual del cultivo de maíz)
Antes de comenzar con la fertilización, es necesario realizar un plan de
fertilización, con lo cual se podrá determinar qué es lo que hay a disposición del
suelo y qué es lo que falta, qué se le puede adicionar y qué no. Para eso es
necesario realizar también un análisis de suelos (En proceso) por lo cual es
necesario, para el plan de fertilización, realizar cálculos para cada parcela
11
independientemente del tamaño que se tenga y la cantidad total de área que se
ocupe para la práctica.
A través de diferentes evaluaciones realizadas en el Sub-Programa de Maíz en
diferentes localidades de la zona del Trópico Bajo de Guatemala se ha generado
información confiable que sirve de base para la interpretación y recomendación de
fertilizantes para el cultivo del maíz. Así mismo, se ha documentado que la
eficiencia de uso de los fertilizantes es baja en los sistemas de producción de
maíz. La baja eficiencia del uso de fertilizantes está relacionada a la aplicación del
fertilizante a la superficie del suelo al voleo o por posturas.
Inicialmente es deseable disponer de un análisis del suelo para determinar el
contenido de los principales nutrientes del terreno. Estos resultados determinarán
la mejor fertilización para el terreno seleccionado. Para las condiciones del Trópico
bajo de Guatemala por varios años se ha evaluado la respuesta del maíz a la
fertilización con N, P, K y S, resultando respuestas significativas únicamente al N.
En el siguiente cuadro se detallan los requerimientos del cultivo del maíz en
cuanto a nutrientes en relación Kg/ha:
Nutriente Kg/ha
Nitrógeno 187
Fosforo 38
Potasio 192
Calcio 38
Magnesio 44
Azufre 22
Cobre 0.1
Zinc 0.3
Boro 0.2
Hierro 1.9
Manganeso 0.3
Molibdeno 0.01
Fuente: (Deras Flores, 2012)
3.9.1. Pasos para la fertilización
Fósforo: A diferencia de lo que ocurre con el nitrógeno, al abordar la
fertilización fosfatada en maíz hay que considerar que el funcionamiento del
fósforo (P) en el sistema suelo-planta es totalmente diferente al del
nitrógeno. Desde el punto de vista del manejo nutricional, el principal
12
aspecto a considerar es su baja movilidad en el suelo, lo hace
principalmente por difusión, y la presencia de retención específica de los
fosfatos en las arcillas, cuya magnitud depende de la cantidad y
mineralogía de esta fracción. Por otro lado, el pH es un factor que impacta
considerablemente sobre la disponibilidad de fósforo.
Nitrógeno: El maíz requiere alrededor de 20 a 25 kg/ha de nitrógeno (N)
por cada tonelada de grano producida. Por ello, para producir por ejemplo
10 t/ha de grano, el cultivo debería disponer de alrededor de 200 a 250 kg
de N/ha absorbidos por el cultivo. Esta cantidad sería la demanda de
nitrógeno para este nivel de rendimiento. La oferta de parcela, debería
satisfacer esa necesidad para mantener el sistema en equilibrio nutricional.
Sin embargo, la diferencias entre las cantidades de N en el suelo y las
absorbidas por el cultivo son determinadas por las llamadas eficiencias de
absorción, que varían según se considere al N presente en el suelo a la
siembra, al N mineralizado durante el cultivo y al N aportado como
fertilizantes.
Lastimosamente, aún no se cuenta con dicho análisis fundamental (ANALISIS DE
SUELO) para llevar a cabo el plan de fertilización para el cultivo, y debido a esto,
se consultó información. La información anteriormente detallada está basada en
cultivos experimentales de maíz en Guatemala.
3.10. COSECHA
Esta actividad se debe realizar cuando el maíz alcanza la madurez fisiológica. Un
buen indicador de esta fase es la presencia de la capa negra del grano en el punto
de inserción del grano en el olote. Es en este momento que la calidad del grano
está en su punto máximo; de aquí en adelante tiende a disminuir a una tasa que
depende de la forma en que sea manejado.
En nuestro medio, el agricultor dobla la planta de maíz para reducir la humedad
del grano, llevándolo hasta porcentajes de humedad que permitan el desgrane y
almacenamiento sin causar deterioro en su calidad. En la mayoría de los casos, el
maíz se deja doblado en el campo por más tiempo, especialmente cuando el clima
favorece el secado de grano todavía en la planta.
La fecha para realizar la práctica de dobla puede variar dependiendo de las
condiciones climáticas de cada localidad del ciclo vegetativo del cultivo, así como
si el agricultor establecerá un cultivo de relevo. Por lo general, la dobla se puede
realizar entre los 110 a 115 días del cultivo.
La cosecha se debe realizar lo más pronto posible después de la madurez
fisiológica, para evitar pérdidas por pudrición, causadas por hongos; infestación
por plagas (gorgojos, termitas, etc.) o cualquier otro factor que perjudique la
13
producción. Luego de la cosecha, el maíz se puede secar en mazorca antes del
desgrane; o si la mazorca tiene porcentaje de humedad que permita el desgrane si
dañarlo, se puede desgranar y luego secar solo el grano. (Deras Flores, 2012).
4. VARIEDADES DE MAÍZ A CONSIDERAR
El instituto de Ciencia y tecnología Agrícola de Guatemala ha puesto a
disposición diferentes variedades mejoradas genéticamente que pueden ser
usadas para la producción de maíz en todo el territorio guatemalteco y que
son adaptadas a diferentes condiciones edafoclimáticas, que van desde
resistencia a plagas, hongos y adaptaciones a diferentes alturas, debido a la
configuración geográfica que posee el territorio guatemalteco.
ICTA V-301: En comparación con las variedades locales, es una
variedad de rápido crecimiento. Se cosecha entre los 6-7 meses. El
color del grano es blanco y su altura va de los 2.10 a los 2.35 metros.
Adaptado a alturas de 1600 a 2100 msnm. Rinde de 8 a 12 qq por
cuerda de 40 por 40 varas.
ICTA DON MARSHALL: Variedad de rápido crecimiento que se cultiva
entre los 5 y 6 meses, permitiendo realizar siembras tardías. Se adapta
a alturas que van desde los 1600 a 2100 msnm. El grano es de color
amarillo y puede llegar a tener una altura de hasta 2.10 metros. Rinde
de 8 a 12 quintales por cuerda de 40 varas cuadradas.
Estas variedades se pueden sembrar a distancia de 1 metro entre surcos y 80-90
cm entre posturas, colocando de tres a cuatro granos por cada postura. Si la
postura se realiza de esta forma, lo necesario para cubrir 1mz, es igual a 40 libras
de semilla.
Fuente: (ICTA, 1992)
5. CRONOGRAMA (Sujeto a cambios)
se se se se se se se se se se se se se se se se
ma ma ma ma ma ma ma ma ma ma ma ma ma ma ma ma
Actividades
na na na na na na na na na na na na na na na na
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
preparacion
X X
de terreno
siembra X
fertilizacion al
X
suelo
Fertilizacion
X X X X X
foliar
Monitoreo y
control de X X X X X
plagas
Monitoreo y X X X X X
14
control de
enfermedade
s
Cosecha X
15
6. CONCLUSIONES
Se tiene el manual o manejo agronómico a seguir para la correcta
manipulación y el total aprovechamiento del cultivo en cuestión para una
mejor producción.
Es posible realizar dos tipos de prácticas para la limpieza del terreno,
culturales (uso de herramientas y arado manual) y mecánicas (tractor,
etc.).
Por el momento no es posible realizar un plan de fertilización debido a
que no se conoce la disposición nutricional y mineral del suelo de las
parcelas experimentales.
7. BIBLIOGRAFÍA
Deras Flores, H. (2012). Guía Técnica del cultivo del maíz. San Salvador.
García, F. O. (2007). Criterios para el manejo de la fertilización del cultivo
de maíz. Buenos Aires.
ICTA. (2002). EL CULTIVO DEL MAIZ EN GUATEMALA. Ciudad de
Guatemala.
INTA. (2011). Bases para el Manejo del cultivo de maíz. Pergamino:
Instituto Nacional de Tecnología agropecuaria Ediciones.
16
8. ANEXOS
Tabla 1: Enfermedades comunes del maíz
Roya
Común
Curvularia
Tizón
foliar
Mancha
de asfalto
17
Pudrición
del tallo
Pudrición
de
mazorca
Fuente: (Deras Flores, 2012)
18