Strigiformes en Mesoamérica
El simbolismo de búhos, lechuzas y tecolotes.
Lesly Itzel Bautista Mendoza
Índice
I. Resumen………………..……………………...p. 3
II. Introducción……………………..……………p. 3
III. Antecedentes…………………………………..p. 3
IV. Problema………………………………………p. 9
V. Metodología………………….…..……………p. 9
VI. Resultados……………………………………..p. 9
VII. Conclusión…………………………………….p. 9
VIII. Anexo………………………………………….p. 11
IX. Bibliografía……………………………………p. 20
2
I. Resumen.
Los búhos y las lechuzas tuvieron un papel importante dentro de la cosmovisión de las
sociedades de Mesoamérica ya que se les consideraba como aves relacionadas con el
inframundo, consideradas de mal agüero y relacionadas con la magia y adivinación.
Esto se sabe por las numerosas representaciones en códices, menciones en las fuentes,
representaciones gráficas y escultóricas, y evidencia ósea en contextos arqueológicos.
En el presente trabajo se hará una breve semblanza sobre la importancia que tuvieron
las aves en general y en lo específico sobre las rapaces nocturnas dentro de la
ritualidad y cosmovisión en algunas sociedades prehispánicas, se dará una
descripción de estas aves, se conocerá cual fue la distribución territorial de estas aves
así como conocer la etología de estas aves para así tratar de comprender si sus
características fueron las que les atribuyeron ciertos simbolismos a estos animales.
Palabras clave: búhos, lechuzas, Strigiformes, Mesoamérica, simbolismo, ritualidad.
II. Introducción
Es ya conocido el uso de las aves en rituales por las sociedades del pasado en
Mesoamérica. El conocimiento que adquirieron sobre el medio que los rodeaba, de la
flora y fauna les permitió establecer relaciones entre estos y hacerlos parte de su
cosmovisión otorgándoles algún tipo de simbolismo. Conocieron su distribución, sus
hábitos, admiraron la belleza de sus plumas y les dieron utilidad logrando incluso una
alta especialización en su confección.
III. Antecedentes
Características biológicas
Las aves rapaces se encuentran clasificadas en dos Ordenes diferentes: Falcociformes o
aves de presa diurnas entre las que se encuentran los zopilotes, águilas, aguilillas,
gavilanes y halcones; y el Orden de las Strigiformes o aves rapaces nocturnas o
crepusculares constituido por dos familias: Tytonidae representado en México por una
especie (Tyto alba) comúnmente llamada Lechuza; y Strigidae con 30 especies
comúnmente llamados búhos o tecolotes. (Macouzet Fuentes, 1993, pág. 4)
Los búhos o tecolotes y lechuzas son considerados aves rapaces nocturnas ya que se
alimentan de presas vivas que capturan y matan ellas mismas. Llevan a cabo sus
actividades de caza durante la noche, y solo en casos de escases de alimentos o invierno
pueden llegar a cazar durante el día. Se alimentan de microvertebrados como ratones,
insectos, reptiles, peces e incluso otras aves.
Después de alimentarse las aves rapaces regurgitan una masa oscura llamada egagrópila
que está formada por fragmentos no digeribles (huesos y pelos). El análisis de egagrópilas
3
fósiles permite identificar los pequeños mamíferos que vivieron en una época así como la
vegetación y el clima que imperaba en la región. (Vallée, 2004, pág. 100)
Las características físicas de los Strigiformes son: una visión adaptada a la oscuridad lo
que no significa que no pueda ver durante el día, con ojos grandes y fijos en la parte
frontal de la cabeza, lo que les permite tener una vista estereoscópica y con la capacidad
de medir profundidades. El movimiento nulo de los ojos es recompensado con la
capacidad de rotación de la cabeza hasta 270°. (Campos Hernández, 2008, pág. 15)
Poseen un fino y desarrollado oído cubierto de plumas que le permite detectar
movimiento de microvertebrados a cierta distancia. Su pico es corto y curvado, muy
fuerte con el que desgarran a sus presas. (Campos Hernández, 2008, pág. 15)
El plumaje presenta un diseño mimético, que les permite camuflarse en el ambiente
donde viven, con tonos café a grises en ambientes boscosos, tonos más claros en espacios
abiertos y tonos ocres en ambientes desérticos. (Identificación de Strigiformes, 2012)
También es denso y blando lo cual facilita la caza al reducir el sonido del choque del
viento en sus plumas.
Los dedos de las patas también pueden presentan plumas, el cuarto dedo es móvil y se
encuentra orientado hacia atrás para mejorar el agarre de las presas. (Identificación de
Strigiformes, 2012)
Etología
Las Strigiformes son de hábitos nocturnos y crepusculares, con características biológicas
especializadas para capturar presas viva. Son aves solitarias y que prefieren mantenerse
alejados del contacto humano. Su canto ululante y penetrante es característico de estas
aves y ha sido objeto de interpretaciones funestas.
Distribución geográfica
La distribución geográfica de estas aves se encuentra en prácticamente todo el mundo
excepto en la Antártida, parte de Groenlandia y algunas Islas del Pacífico. En América
Latina los países con mayor diversidad de búhos son: México, y Perú seguidos de
Venezuela y Colombia. (Campos Hernández, 2008, pág. 20)
Se hace una tabla de todas las especies que se encuentran en el país con su respectivo
estatus de residencia y origen (Ver anexo i.)
Para los intereses de esta investigación encontramos entonces que solo tres* de las
especies son endémicas, es decir que, probablemente estas especies estaban ya presentes
desde épocas antiguas.
*Nota: Resulta interesante ver que Tyto alba y Bubo virgata no están catalogadas como
especie endémica pero en las fuentes del siglo XVI ya se hace mención de su presencia.
En México los estados con mayor riqueza de aves rapaces nocturnas son Oaxaca, Jalisco,
Chiapas, Durango, Michoacán, Nayarit y Veracruz (Campos Hernández, 2008, pág. 20)
4
mientras que los estados con más especies son Chiapas, Oaxaca y San Luis Potosí con 17
respectivamente. (Campos Hernández, 2008, pág. 31)
Mapas de distribución de las tres especies endémicas (Ver anexo ii.)
Es importante recalcar que la información de estas especies es desde el estudio biológico
actual deberá entonces hacerse una comparación con la información que tenemos desde
el contexto arqueológico.
Contexto arqueológico, códices, fuentes.
Existe la evidencia arqueológica de la presencia de estas aves en figurillas cerámicas,
pintura mural, restos óseos depositados en ofrendas, representadas en códices y
mencionadas en las fuentes escritas por los religiosos del siglo XVI.
En la cerámica se presenta en figurillas cerámicas en la zona maya (ver foto 1 en Anexo
iii.). En Oaxaca aparece en accesorios, silbatos y en relieves escultóricos (ver foto 2 y 3 en
Anexo iii.)
En Teotihuacán hay una presencia importante del búho ya sea en accesorios
ornamentales y en frescos murales. Para Noguera las esculturas que se encuentran en la
ciudadela representando a Tláloc son mas bien la representación estilizada de un búho.
(Noguera, 1925) (Ver foto 4 en Anexo iii.)
En diversas fuentes documentales se describe a las aves como acompañantes de las
deidades o integradas a ellas en alguno de sus atributos, como parte de seres fantásticos.
(Limón Olvera & Battcock, 2013)
Encontramos también evidencia de búhos en los códices tales como el Códice Florentino,
Códice Fejérváry-Mayer, Códice Borgia, Códice Borbónico, el Tonalamatl de Aubin
En las fuentes del siglo XVI se describen la fauna que encontraron en el nuevo mundo. En
el caso del búho Sahagún no hace una descripción detallada que pueda ayudar a definir
una especie mas bien hace una alusión general ya que eran aves comunes en España, por
lo que al no ser un nuevo descubrimiento no les presta mayor importancia :
“Hay lechuzas, y tienen los ojos y todas las otras condiciones como las de España.”
“Hay otra ave que es como la lechuza, salvo que cuando canta suena como cuando
golpean una teja con otra.”
(Sahagún, 2005, pág. 46)
Se mencionan también el sacrificio de aves que se realizaban en distintas temporalidades
y regiones geográficas de tradición religiosa mesoamericana para diversos rituales o
festividades. (Cortés Melendez, López Hernández, Hernández Ramírez, & Castro Irinero,
2018)
5
Se mencionan diversas aves como parte de los rituales siendo las águilas (rapaces
diurnas) las que mayor relevancia tuvieron seguidas por las codornices (Tenochtitlan),
guacamayas (Paquimé), quetzales (Zona Maya). Aunque no son exclusivas de estas zonas,
fueron distribuidas ya sea por tributo o por comercio por todo el territorio
mesoamericano y su valor dependía de la lejanía de un sitio y otro.
Sobre el búho debido a que su distribución está prácticamente en gran parte del territorio
americano debió ser conocido por muchas de las sociedades que se desarrollaron en
Mesoamérica sin embargo hubo zonas en las que su relevancia sobresale más que en
otros sitios por ejemplo, en la zona maya.
Eduardo Corona hace una recopilación de los registro de aves del siglo XVI para el centro
de México en donde retoma los escritos de Sahagún, de Francisco Hernández y otros. Los
búhos y las lechuzas tuvieron diversos nombres ya que al parecer si reconocían una
distinción entre las especies.
(Ver Tabla en Anexo iv.)
Simbolismo (asociación con la muerte, agorera, relación con deidades, veintenas)
López Austin hace una clasificación de los animales en un contexto cosmológico de la
tradición mesoamericana. Esta clasificación si bien intenta abarcar todo el territorio
mesoamericano es en gran parte referencias del Altiplano Central.
En este sentido López Austin ubica a los búhos dentro de la categoría de dioses mensajeros
y agoreros. Los búhos han sido portadores de mensajes funestos en toda Mesoamérica.
(López Austin, La fauna maravillosa de Mesoamérica (una clasificación) , 2013, pág. 50)
Como ya se mencionó anteriormente el ulular del búho tenía un significado funesto y así
lo describe Sahagún:
“ También cuando oían cantar al búho estos naturales desta Nueva España
tomaban mal agüero, ora estuviese sobre su casa, ora estuviese sobre algún árbol
cerca. Oyendo aquella manera del canto del búho, luego se atemorizaban y
pronosticaban que algún mal les había de venir, o enfermedad o de muerte, o que
se los había acabado el término de la vida a alguno de su casa o a todos […]
(Sahagún F. B., Capítulo IV. Del mal agüero que tomaban del canto del búho, ave., 2000)
Sobre la lechuza:
Cuando alguno sobre su casa oía charrear a la lechuza, tomaba mal agüero. Luego
sospechaba que alguno de su casa había de morir o enfermar, en especial si dos o
tres veces venía a charrearallí sobre su casa[…].
Se decía que era mensajero de Mictlantecuhtli , que iba y venía del infierno. Por
eso le llamaban yautequihua […].
6
(Sahagún F. B., Capítulo V. Del mal agüero que tomaban del chillido de la lechuza., 2000)
Su asociación con la muerte resulta tanto de datos etnoarqueológicos como de la
asociación que aparece en múltiples códices.
En el Códice Vaticano y Borgia aparece el búho asociado a la diosa Tlazolteótl, la diosa de
las inmundicias, diosa de la tierra, regenta del decimocuarto signo de los días. (Seler,
1963) (ver Foto 5 y 5.1 en Anexo iii.)
En el Códice Fejérvéry-Mayer aparece también el búho como guardián de un templo
asociado a la oscuridad con un corazón del que brota una flor, símbolo de la sangre (ver
foto 6 en Anexo iii.)
En el Códice Vaticano y Códice Laud se asocia con Mictlantecuhtli. (ver foto 7 y 7.1 en
Anexo iii.)
En el códice Bolonia (Cospi) el búho aparece como representante de la Luna y asociado a
Tezcatlipoca. (ver Foto 8 en Anexo iii.)
En el Códice De la Cruz-Badiano se refiere al uso de las piedras del buche y la hiel de la
lechuza para recobrar el conocimiento y volver la salud mental. (De la Cruz & Badiano,
1991, pág. 77)
En la zona maya se relaciona con deidades como la deidad femenina Ix Ual Cuy o Ix Ual
Ichim (la señora tecolote de alas extendidas) asociada con predicciones maléficas. Entre
los quiches se asocia con la deidad búho que parece ser el mismo dios de la muerte Ah
Uucté Cuy (el siete lechuza), ya que el número siete se asocia con la muerte. (De la Garza,
1996, pág. 94)
Se asocia también con la fertilidad y como mensajero del inframundo.
Ritualidad (magia y adivinación, nagualismo, brujos)
Se creía que el nagualismo era la capacidad que tenían algunas personas de convertirse
en otros seres, principalmente en animales, meteoros o bolas de fuego. Entre los animales
más frecuentes se incluye el búho.
El tonalismo se refiere a la forma en que un ser sobrenatural o animal del dueño toman
posesión de un ser humano recién nacido para acompañarlo durante toda su vida e
imprimir en él su carácter y determinar su posición social. (López Austin, 2013, pág. 6)
Sahagún hace menciona del Tlacatecólotl como nigromántico o brujo, explica que
“cuando aborrece a alguno, cuando desea su muerte se sangra sobre él […]” y que podía
convertirse en aquello que correspondía su nagual y que hacía enfermar y fallecer a la
gente. (Capítulo VII. Tlacatecólotl, el "diablo", 2009, pág. 261)
López Austin explica que entre los hombres a los que, debido al día de su nacimiento, les
tocaba en suerte ser magos, había quienes hacían uso de su don para beneficio de la
7
comunidad y quienes, por el contrario, lo utilizaban en perjuicio de la sociedad. Entre las
diversas clases de magos o hechiceros, los que se dedicaban a fines antisociales eran los
tlacatecolo (hombre búho). (Capítulo VII. Tlacatecólotl, el "diablo", 2009, pág. 262)
También López Austin identifica trece tipos de Tlacatecolo. (Ver tabla en Anexo V)
¿Cautiverio?
Hernán Cortés hizo mención en sus cartas de relación que había una casa en donde se
mantenían aves de todo tipo y aunque no se especifica claramente de cuales se trataba
para el propósito de esta investigación queda la duda si el búho pudo haber sido un ave
de cautiverio o si por el contrario fue resultado de captura, tributo o comercio dado el
significado funesto que tenía.
Presencia en las ofrendas (evidencia ósea)
Sobre la presencia de restos óseos de estas aves deben mencionarse los que se han
obtenido en las excavaciones de Templo Mayor, comúnmente depositadas en ofrendas
como parte de actividades rituales.
En la ofrenda 126 encontrada en la séptima temporada del Proyecto Templo Mayor
(2007-2011) dedicada al monolito de Tlaltecuhtli, excavada y analizada por Ximena
Chávez Balderas se encontraron más de 13 mil objetos en excelente estado de
conservación. 9600 de estos objetos fueron restos óseos de fauna que va desde acuáticos,
mamíferos, reptiles, anfibios y aves. Entre los que se rescataron cuatro búhos cornúdos.
(Chávez Bladeras, 2018)
El resultado del análisis de esta ofrenda aún no se publica pero será interesante saber cuál
fue el resultado del análisis tafonómico de estos.
El análisis tafonómico de los huesos de las aves suele ser escasa por la poca frecuencia con
la que se preservan en el contexto arqueológico dada la fragilidad que ocasiona que se
fragmenten salvo en condiciones realmente excepcionales como en depósitos de cuevas
secas (Lyman, 1994, pág. 446), o lugares con ambientes húmedos estables (como
Tenochtitlan).
Etnografía
Hoy en día el temor que infunden estas aves sigue prevaleciendo en algunas comunidades
indígenas. Durante mucho tiempo los búhos fueron capturados y sacrificados por
sostener la creencia de que traían malos presagios y su asociación con la muerte.
En las comunidades chontales se cuentan relatos de búhos que hablan y que cazan
naguales.
Para los p´urhépecha conocer los ciclos de la naturaleza, les permite “leer” en la
conducta de los animales los signos de fenómenos climáticos, hacer la predicción del
8
tiempo, realizar augurios de enfermedad y muerte, y también establecer los momentos
adecuados para el juego y la recreación. (Argueta Villamar, 2008, pág. 97)
Del tecolote se dice que trae malos augurios y por eso no se les permite posarse y cantar
sobre los techos de las casa. También se dice que son brujas que intentan hechizar a algún
miembro de la familia. (Argueta Villamar, 2008, pág. 98)
Comparación
En todo el mundo desde la antigüedad los búhos y lechuzas han tenido un significado
dado las características y hábitos enigmáticos que siempre lo han rodeado.
Es común que en otras culturas la fauna esté relacionada con aspectos religiosos es el caso
de la cultura Moche o Mochica de Perú en donde existe también el culto a diversas
deidades representadas con figuras animales. Existe el “hombre búho” relacionado con
funciones de jefes supremos y sacerdotes, asociado también a la Vía Láctea.
Las figurillas cerámicas que representan esta ave son de delicada manufactura y de
realismo.(ver fotos 9 y 9.1 en Anexo iii.)
IV. Problema.
La presencia de fauna y su simbolismo en las sociedades del pasado ha sido poco
estudiada y analizada. Es importante retomarla ya que a partir del reconocimiento del
conjunto de elementos (flora, fauna, paisaje) con los que interactuaron estas sociedades
sería posible acercarnos a una explicación mejor sustentada y más integral sobre los
eventos que acontecieron.
Es importante conocer los valores utilitarios que se les asignaban a las aves como
indicadores de condiciones ambientales, vinculados a aspectos míticos, como alimento,
comercialización, como recurso medicinal, arte plumaria, ornato y esparcimiento
(cetrería y canto), cautiverio y domesticación. Esto con la finalidad de entender su
aparición en el contexto arqueológico. (Corona Martínez, 2002)
Si bien existe suficiente información sobre la presencia de estas aves en el contexto
arqueológico considero necesario hacer una compilación para hacer más accesible esta
información.
V. Metodología de estudio.
Se realizó una investigación a nivel biológico, se hizo revisión y análisis de fuentes, de
material arqueológico y etnográfico que se encontró relacionado con el tema.
Aún queda información por interpretar y sería necesario rastrear y analizar el material
osteológico que se ha encontrado para responder a otras dudas sobre el cautiverio o caza,
relaciones con rituales, etcétera.
VI. Resultados/Interpretación.
9
El búho y la lechuza fueron ampliamente conocidas en el pasado y tuvieron un lugar
importante en el simbolismo y en la ritualidad.
La distribución geográfica de estos animales estuvo presente en casi todo el territorio que
abarcó Mesoamérica lo cual hace que se represente en muchas de las sociedades
prehispánicas y explicar porque formó parte de su cosmovisión
La interpretación “negativa” que tenían hacia ella fue resultado de sus características
enigmáticas; la relación con el inframundo pudo estar relacionada con los hábitos
nocturnos, la habilidad que demostraba en la caza de presas vivas y el ulular agudo
característico de estas aves también debió influir en el temor que se le llegó a tener.
VII. Conclusiones
Considero importante y relevante el estudio de la fauna como parte importante del
estudio de las sociedades del pasado ya que de ellas se puede obtener mucha información.
Para este tema fue de importancia conocer los aspectos biológicos generales de esta ave ya
que a partir de ello podemos conocer su hábitat, distribución y hábitos que pudieron
influir en la forma en como las sociedades del pasado los relacionaron con alguna deidad
y los hicieron parte de su tradición religiosa.
Aún queda mucha información por desglosar e interpretar lo cual ameritaría un trabajo
más amplio.
10
VIII. Anexos.
i. Las 31 especies de Strigiformes que se encuentran en México son:
# Nombre Nombre Residencia Origen
científico español
Strigiformes Tytonidae Lechuza
1 Tyto alba Lechuza R NE
campanario
Strigiformes Strigidae Tecolótes,
Búhos
1 Psiloscops Tecolote de R, MI, MV SE
flammeolus Ojos Oscuros*
2 Megascops Tecolote del R NE
kennicottii Oeste*
3 Megascops asio Tecolote del R NE
Este*
4 Megascops Tecolote del R EN
seductus Balsas
5 Megascops Tecolote R CE
cooperi Cooper
6 Megascops Tecolote R NE
trichopsis Rítmico
7 Megascops Tecolote R CE
barbarus Barbudo
8 Megascops Tecolote Sapo* R NE
guatemalae
9 Lophostrix Búho Cuernos R NE
cristata Blancos*
10 Pulsatrix Búho de R NE
perspicillata Anteojos
11 Bubo Búho Cornudo R NE
virginianus
12 Glaucidium Tecolote R NE
gnoma Serrano
13 Glaucidium Tecolotote R EN
hoskinsii Serrano de Baja
California
14 Glaucidium Tecolote R NE
griseiceps Mesoamericano
15 Glaucidium Tecolote R EN
sanchezi Tamaulipeco
16 Glaucidium Tecolote R EN
palmarum Colimense
17 Glaucidium Tecolote Bajeño R NE
brasilianum
18 Micrathene Tecolote Enano MI, R, MV SE
whitneyi
11
19 Athene Tecolote R, MI NE
cunicularia Llanero
20 Ciccaba virgata Búho Café R NE
21 Ciccaba Búho Barrado R NE
nigrolineata Albinegro*
22 Strix Búho Moteado* R NE
occidentalis
23 Strix varia Búho Barrado* R NE
24 Strix fulvescens Búho Leonado R NE
25 Asio otus Búho Cara R NE
Canela*
26 Asio strygius Búho Cara R NE
Oscura
27 Asio flammeus Búho Sabanero* MI NE
28 Pseudoscops Búho Cara R NE
clamator Blanca*
29 Aegolius Tecolote R NE
acadicus Oyamelero
Norteño*
30 Aegolius Tecolote R NE
ridgwayi Oyamelero
Sureño*
Nomenclatura
Residencia
Residente Migratoria Migratoria Transitoria Accidental Oceánica
(R) invierno(MI) verano (MV) (T) (A) (O)
Origen
Endémica Semiendémica Cuasiendémica Exótica No
(EN) (SE) (CE) (EXO) evaluado
(NE)
*Nombre modificado recientemente
Los datos de esta tabla se toman de AVES DE MÉXICO Lista actualizada de especies y
nombres comunes Actualización AOS, 2018 (tabla en PDF) en:
[Link]
[Link]
12
ii. Mapas de distribuciones de las especies endémicas y de las más frecuentes
mencionadas en las fuentes.
13
Mapas tomados de Geoportal Conabio en: [Link]
14
iii. Fotografías
Foto 1
Silbato simple. Cultura maya. Clásico tardío. Tomada de:
[Link]
ect/objetoprehispanico%3A17892
Foto 2
Buho, bajorrelieve en la tumba 1 de Zaachila. Oaxaca.
Tomada de:
[Link]
/object/fotografia%3A492886
Foto 3
Medallón de cabeza de búho. Oro fundido.
Tradición Mixteca-Puebla. Posclásico tardío.
Foto 4
Tapadera de incensario de la Cultura Teotihuacana, Fase
Xolalpán, Período Clásico Medio. Tomada de
[Link]
otihuacana_(M._Am%C3%A9rica_Inv.91-11-45)_01.jpg
15
Foto 5
Códice Vaticano
Foto 5.1
Códice Brogia
Foto 6
Códice Fejérváry-Mayer.
16
Foto 7
Códice Vaticano
Foto 7.1
Códice Laud
Foto 8
Códice Cospi
Fotos de Códices tomadas de: [Link]
17
Foto 9
Huaco (cerámica) Representación de la lechuza de la
cultura moche tomada de
[Link]
/
Foto 9.1
Búho antropomorfo vestido de guerrero, Cultura Mochica.
Perú.
iv. Tabla de nombres en náhuatl.
Nombre científico Nombre náhuatl
Ciccaba virgata Poxaqua
Bubo virginianus Tecólotl
Asio strygius Tlalquipatli
Asio flammeus Tolchiquatli
Athene cunicularia Zacatecólotl
No identificado Chicuatótol, Chicuatli
18
v. Tabla de trece tipos de Tlacatecolo según López Austin
Tlacatecolotl
Tipo Acción
Tepan mizoni “El que sangra sobre la gente”
Tlatztini “El que ve fijamente las cosas”
Tlamatocani “El que toca las cosas”
Caltechtlatlacuiloani “El que pinta las paredes de las casas”
Tetlepanquetzqui “El que prepara fuego para la gente”
Teyollocuani, tecotzcuani “El que come el corazón/ pantorrillas de
la gente”
Mometzcopinqui “El que se saca molde de sus piernas”
Tlahuipuchtli “El sahumador luminoso”
Nonotzale, pixe, teyolpachoani “El poseedor de conjuros”, “el dueño del
depósito”, “el opresor del corazón”
Temacpalitoti, momacpalitoti, tepopotza “El que hace danzar a la gente con la
cuahuique palma de la mano”, “el que danza con la
palma de la mano”
Moyohualitoani “El que se acomide en la noche”
Cihuanotzqui, xochihua, cihuatlatole “El que llama a la mujer”, “el que posee
embrujos para seducir”, “el dueño de
palabras para la mujer”
“El que trueca sentimientos”
19
IX. Bibliografía
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