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La Narrac..)

1) El documento discute el significado y propósito de la narración en la Biblia. Más de un tercio de la Biblia está en forma narrativa. 2) Explica que la narración presenta eventos de tiempo y espacio que forman parte de un gran plan y propósito de Dios. La narración transmite mensajes de forma indirecta a través de la selección y orden de detalles. 3) Advierte sobre interpretar las narrativas de forma aislada o buscando solo lecciones morales, en lugar de considerar cómo contribuyen al mensaje

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1) El documento discute el significado y propósito de la narración en la Biblia. Más de un tercio de la Biblia está en forma narrativa. 2) Explica que la narración presenta eventos de tiempo y espacio que forman parte de un gran plan y propósito de Dios. La narración transmite mensajes de forma indirecta a través de la selección y orden de detalles. 3) Advierte sobre interpretar las narrativas de forma aislada o buscando solo lecciones morales, en lugar de considerar cómo contribuyen al mensaje

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1

El Significado de la Narración
“Recordare las obras del Señor”

El género más común en la Biblia es la narración, entre un tercio y la mitad de toda


la Biblia esta en esa forma. El marco narrativo inicial abarca la historia de los tratos de
Dios con la humanidad desde la creación al exilio de Judá en los libros de Génesis a 2
Reyes. La historia es recogida nuevamente en el periodo post-exilico y reanudada en los
Evangelios y el libro de los Hechos. La narración es claramente el principal marco de
apoyo para la Biblia.

La narración en su sentido más amplio es un relato de eventos de espacio y tiempo y


los participantes cuyas historias forman un gran plan y propósito de Dios, cada uno con
un comienzo, un desarrollo y un final. A diferencia de la prosa, en la que algo es
declarado directamente, la narración presenta sus principios y propósitos
indirectamente. Su estilo deriva de la selección del escritor (desde un largo número de
posibles detalles que el autor pudo haber elegido de todo lo que acompaña los eventos
descritos) el orden (no necesaria estrictamente secuencial o cronológica) y los recursos
retóricos. El último incluye declaraciones fundamentales tomadas de la boca de las
figuras claves de la narración, permitiendo al autor hacer que los puntos revelen el
enfoque y el propósito para contar la historia.

Los lectores e intérpretes de las historias algunas veces llegan a estar tan envueltos
en los personajes y la trama de la narración que olvidan considerar cual es el mensaje de
Dios en la historia para la iglesia contemporánea. Desafortunadamente, para algunos la
historia ha llegado a ser un fin en sí mismo. Más frecuentemente, sin embargo,
encontramos el problema opuesto. Los lectores también, con frecuencia, proyectan una
verdad moral o espiritual por medio de un personaje o evento, prestando más atención a
la lección moral, que creen ver en la narración, que al punto real de la historia misma.
La objeción fundamental para interpretar la Biblia de una manera moralista, y
ejemplarizante para cada pasaje narrativo (cuando tal propósito no puede ser sostenido
sobre la base de una lectura imparcial del texto) es que destruye la unidad y la
autoridad del mensaje de la Biblia. Bajo este método de manejo del texto, cada
narración tiende a ser cortada de la historia de la redención y de la promesa-plan de
Dios y esto resulta en una severa fragmentación del mensaje de la Biblia. En lugar de
considerar el conjunto de eventos, personajes y episodios por lo que contribuye al
contexto en el cual se establece, más bien se hace cargo con demasiada frecuencia un
proceso subjetivo de analogía, junto con un aislamiento individualista de detalles
seleccionados que ocurren para adaptarse a la imaginación del propósito del intérprete.
Tal proceso de selección tiende a ser arbitrario, subjetivo y sin relación a todo el
contexto de la narración, mucho menos a la totalidad del mensaje de la Biblia.

Tal maltrato hermenéutica del texto no está respaldo por la autoridad de la Biblia. El
deseo de encontrar lo que es práctico, personal, desafiante e individualmente aplicable,
en efecto es elogioso; sin embargo, los métodos que esencialmente nos permiten pasar
por alto la narración misma dejan mucho que desear. La única cura para tal abuso es
llegar a un acuerdo en cómo estas narraciones realmente están siendo presentadas y
usadas por los autores de la Escritura.

1
Traducido del libro introduction to biblical hermeneutics por Walter C. Kaiser Jr y Moisés Silva
No hay duda que un gran número de lectores de la Biblia personalmente han sido
alimentados con el mismo método de los textos narrativos que hemos criticado. Una
defensa común para tal método personalizado de lectura de la Biblia es decir: “Pero creo
que tengo una gran bendición de la moral que vi en el texto bíblico, que estoy seguro
debe ser verdad”. Si la narración misma realmente no expresa la verdad vista allí,
entonces, debemos criticar esa “bendición” diciendo: “Bien por la bendición—pero no
tan bien para el texto al que lo estas atribuyendo” Nuestro primer trabajo es escuchar
cuidadosamente el texto de la Escritura—incluyendo cada pasaje narrativo.

Recursos Literarios en la Narración

Para ayudar a nuestro estudio de textos narrativos y el significado que estos intentan
transmitir, vamos a desarmar la narración típica viendo más cuidadosamente sus
elementos claves.

1.- La Escena:

La característica más importante de la narración es la escena. La acción de la historia


se divide en una secuencia de escenas, cada una presentando lo que toma lugar en un
sitio, escenario o tiempo particular. El autor usa escenas para enfocar la atención en un
conjunto particular de hechos o palabras que quiere que examinemos. Generalmente, la
escena cambia cuando el escritor mueve la ubicación, el tiempo o la(s) persona(s).

Por lo general, cada escena no tiene más de dos personajes. Donde un grupo está
presente en una de las escenas, tiende a funcionar como uno de los personajes. Una de
las características más notables de la narración bíblica es “la penetrante presencia de
Dios”. Con frecuencia, Dios es uno de los personajes en estas escenas o la voz de las
funciones de profeta en lugar de la presencia de Dios. Considere los dos personajes en
las escenas de Génesis como lo son Dios y Adán (cap. 3), Dios y Caín (cap. 4), Dios y
Noé (cap. 6) y Dios y Abraham (cap. 12). La presencia de Dios, o incluso la sugerencia
de su presencia, con frecuencia comienza a establecer el punto de vista tomado por el
narrador. Contra el telón de fondo de esta presencia implícita o explícita vienen las
promesas, mandamientos o poder de Dios en estas narraciones.

El intérprete debe identificar cada una de estas escenas tanto como uno dividiría un
pasaje en prosa señalando cada uno de los párrafos. Es útil redactar una frase resumen
por cada escena, similar a la manera en que podemos identificar la frase del tópico o
tema de cada párrafo en un ensayo. Esta frase resumen debe enfocar en las acciones,
palabras o descripciones en las escenas, manteniendo en mente la dirección que el autor
parece estar siguiendo en toda la secuencia de las escenas. Si el punto del autor en una
narración dada al principio no es claro, podemos sacar provecho al enfocar por el
momento en la presencia, acciones y comentarios de Dios en cada escena dónde ellas
son relevantes.

2.- El Punto de Vista:

Las escenas tienen un patrón básico, incluyendo una serie de relaciones con un
comienzo, un desarrollo y un final. Este orden generalmente es designado como la
trama de la narración. La trama traza el movimiento de los incidentes, episodios o
acciones de la narración, por lo general cuando giran en torno a algún tipo de conflicto.
En algún punto en la narración, lleva a un clímax toda la serie de episodios en un
discurso o declaración importante de uno de los principales personajes de la historia.
Este punto de vista forma la perspectiva de la cual toda la historia es contada. Me he
referido a esto como “el punto focal” de la historia, mientras mi colega Haddon
Robinson se refiere a ella como “la gran idea” del pasaje.

La narración en 1 Reyes 17, por ejemplo, introduce al lector abruptamente a un


cierto “Elías el Tisbita, el de Tisbé de Galaad”. La única introducción es la palabra
“Ahora”: “Ahora bien, Elías el Tisbita…” Sin embargo, a pasar de la manera brusca en
que fue introducido, aun podemos suficientemente identificar cuatro escenas
individuales en el capítulo (note el cambio de lugar, las cuales están en cursiva):

1. Elías en el palacio delante del rey Israelita Acab (v. 1)


2. Elías siendo alimentado por los cuervos en el arroyo de Querit (v. 2-7)
3. Elías pide a la viuda en la puerta de la ciudad de Sarepta, Fenicia, que le dé
de comer, lo cual fue seguido por el milagro de la multiplicación del aceite y
la harina (v. 8-16)
4. La muerte del hijo de la viuda en la casa de la viuda y Elías le devuelve la
vida, en su aposento donde él residió, con la ayuda de Dios (v. 17-24)

Pero ¿Cuál es el punto de vista fundamental de estas cuatro escenas? Si no podemos


responder esta pregunta, las escenas son solo una colección de historias casuales.
La primera vez que miré seriamente este pasaje, recuerdo releerla un número de
veces, buscando el punto de vista y el propósito del narrador al introducir estos cuatro
episodios. No te la repetición de la frase “La palabra del Señor”, la cual aparece en los
versículos 2, 8, 16 y 24. Al principio consideré estas simplemente como fórmulas de
introducción o una conclusión. Sin embargo, mi visión de estas fórmulas cambió cuando
me di cuenta que el narrador también solía colocar el punto que deseaba hacer en forma
de una cita o un discurso en la boca de uno de los personajes claves en algún momento
culminante de la trama. Usando esta pista, mire otra vez en el versículo 24: “Entonces la
mujer dijo a Elías: —Ahora reconozco que tú eres un varón de Dios y que la palabra de
Yahveh es verdad en tu boca”. Allí estaba: ¡el punto focal o la gran idea!
El punto de vista del autor en este pasaje era mostrar que la palabra de Dios era
confiable en cada una de las circunstancias de la vida representadas en las cuatro
escenas. El punto de vista, por lo tanto, funciona en este texto narrativo exactamente
como lo que he llamado las funciones del punto focal en los textos didáctico o de prosa.
Esta característica, entonces, nos guía a discernir la verdad que el autor intenta
transmitir al elegir y registrar estos episodios, a pesar de que fue llevado de forma
indirecta, como ocurre en los textos narrativos. Enfocando en el punto de vista del autor,
representado en el amplio contexto literario, nos puede guardar de colocar simples
“lecciones” superficiales o “bendiciones” vagas cuando leemos la narración bíblica.

3.- Dialogo:

El tercer mayor elemento de la narración bíblica es el dialogo. Como Robert Alter ha


notado:
“Todas las cosas en el mundo de la narración bíblica, en última instancia, gravitan
hacia el dialogo… cuantitativamente, notablemente una gran parte de la carga narrativa
es llevada por el dialogo, las transacciones entre los personajes normalmente se
desarrollan a través de las palabras que intercambian, con solo la más mínima
intervención del narrador”.
El tema del pasaje, que el punto de vista expresa, generalmente es llevado a lo largo
de su movimiento de avance por el dialogo. Alter sugiere dos reglas útiles que alerta a
los intérpretes para el significado de este movimiento de dialogo:
1.- El lugar donde el dialogo es introducido primero será un momento importante en
revelar el carácter de su interlocutor—quizás más en la manera que en la sustancia de lo
que es dicho.
2.- Note dónde el narrador ha elegido introducir el dialogo en lugar de la narración.
El ritmo especial de movimiento adelante y atrás entre el dialogo y la narración,
mientras se centran en algún intercambio verbal entre los personajes, nos ayudara a
enfocar en su relación a Dios y el uno al otro.
A veces el dialogo aparece en forma de un mensaje estilizado, donde un personaje
repite una parte o todo lo que el otro personaje ha dicho. En estos casos, debemos ver
cualquier diferencia pequeña, leves alteraciones, cambios del orden, eliminación. Tales
variaciones pueden ser significativas en la descripción del carácter o una inclinación
diferente para los eventos que se describen.
Pocas veces un narrador introduce la narración directamente, por ejemplo, para dar
un juicio ética o doctrinal o incluso para hacer explícito el propósito de la historia. Pero
en una coyuntura critica particular en la narración, con frecuencia el narrador da un
mensaje resumiendo lo que sucedió para: 1) acelerar el flujo de la narración, 2) evitar
excesiva repetición o 3) dar alguna perspectiva de lo que se ha dicho.
El dialogo es una de las principales maneras que el narrador puede presentar la
caracterización. La narración que rodea el dialogo simplemente tiende a confirmar lo
que se dijo en el dialogo. Por lo tanto, es importante seguir el dialogo cuidadosamente
para captar el desarrollo del punto que está siendo pronunciado—con frecuencia
indirectamente —por el autor.

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