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2014

UNIVERSIDAD
DE PIURA

EDWIN LEONEL
CÓRDOVA RETO

NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

ÍNDICE

Pág.

ÍNDICE 2

INTRODUCCIÓN 4

CAPÍTULO I ANTROPOLOGÍA Y VIDA 6

1. La importancia de la antropología filosófica. 6


2. El origen de la vida. 7
3. Los niveles de la vida. 8
4. La visión personalista del hombre. 13
5. El concepto de alma como principio vital. 15

CAPÍTULO II LA PERSONA HUMANA 21

1. La relevancia del concepto de persona. 21


2. Las notas que definen a la persona humana. 26

CAPÍTULO III TÉCNICA Y MUNDO HUMANO 28

1. El hombre como trabajador y productor. 28


2. El hombre como habitante. 30
3. El hogar como primera oportunidad. 31
4. La tecnología y el problema ecológico. 33
5. La tecnocracia y los valores tecnológicos. 34

CAPÍTULO IV LAS RELACIONES INTERPERSONALES 38

1. La persona y las personas. Lo común. 38


2. Definición de amor y sus clases. 40
3. La voluntad y sus actos. 45
4. El amor y sus actos. 46

2
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

CAPÍTULO V SEXUALIDAD Y FAMILIA 58

1. Ser varón y ser mujer. 58


2. Definición de la sexualidad humana. 59
3. El eros y el enamoramiento. 60
4. El sentido de la sexualidad. 61
5. El amor como tarea. 64

CAPÍTULO VI TRABAJO, NECESIDAD HUMANA Y


ECONOMÍA 72

1. El bienestar como fin de la economía. 72


2. Riqueza, pobreza e igualdad. 78
3. Las fuentes de la riqueza. 79
4. Consumo, propiedad e inversión. 80
5. La democracia, sus riesgos. 83

CAPÍTULO VII LA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE LA VIDA 86

1. Los modelos de la felicidad, hoy día. 86


2. El sentido de la vida. 95
3. Los límites del hombre. 96
4. El hombre doliente. 98
5. El destino del hombre. 101
6. El ocultamiento de Dios en nuestros tiempos. 105
7. La religión y los valores morales y culturales. 107

CONCLUSIONES 114

BIBLIOGRAFIA 128

3
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

INTRODUCCIÓN

Estas notas y comentarios que presentamos en este escrito es nuestro intento más
sincero de poder darles a conocer temas de antropología, teniendo como base el
libro del fallecido filósofo español Ricardo Yepes Stork, titulado “Fundamentos
de Antropología, un ideal para la excelencia humana”.

A lo largo de los presentes comentarios y conclusiones presentaremos la opinión


del autor de forma abreviada, es decir, de una forma más accesible a los
estudiantes universitarios a quienes va dirigido el presente texto, acompañado de
pensamientos de otros autores e ideas expresadas en diversos libros de filosofía.

Escribo sobre este tema debido a la valiosa oportunidad de vida y aprendizaje que
tuve al poder dictar este curso en la Universidad de Piura en el semestre 2014-I,
en la facultad de Empresas, para el programa académico de Economía.

El presente escrito tiene los siguientes objetivos: a. Profundizar la condición


personal de todo ser humano; b. Fomentar el hábito de la lectura y desarrollar la
habilidad de comprensión lectora de textos filosóficos; c. Motivar a los alumnos
hacia el logro de la excelencia personal, animándolos a perfeccionar sus
facultades propiamente humanas; d. Promover un sano espíritu crítico ante las
visiones del hombre que son ofrecidas por el ambiente, los medios de
comunicación y la cultura de masas; e. Subrayar la condición relacional y
solidaria de la persona humana y su importancia para la realización de todo ser
humano, especialmente a través de la palabra escrita.

Para conseguir este propósito partimos desde una visión personalista acerca de la
realidad del ser humano, abandonando nociones abstractas de la persona. Esta
visión nos dice que el ser humano no será considerado en abstracto sino como un
individuo, una persona que se desarrolla en la sociedad, y es en la sociedad que la
persona, como realidad imperfecta tiende o busca la perfección, la cual consigue
satisfaciendo sus necesidades por medio de los bienes humanos, es decir, de todo
aquello que satisfaga al ser humano otorgándole mayores grados de perfección.

El esquema del libro se encuentra basado en el curso de antropología filosófica,


actualmente llamado “Persona y sociedad”. Por ello, el presente texto se encuentra
dividido en siete capítulos, los cuales nos llevaran a entender al ser humano desde
el origen de la vida, su realidad personal hasta las diversas relaciones y
actuaciones que el ser humano tienen en sociedad con otras personas en las que
logra encontrar en cada acto un camino que le acerca a la felicidad o que le aleja
de esta deseada vida lograda.

4
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

En el primer capítulo nos muestra la importancia de la antropología para la


sociedad humana en la actualidad, también el origen y la gradación de la vida
humana. Nos ayuda a comprender al ser humano desde su visión personalista, y el
alma como principio vital, es decir, como origen de la vida en los diversos seres,
especialmente y con más intensidad en el caso del ser humano.

El segundo capítulo nos muestra la relevancia del concepto de persona y nos


introduce al mundo de la libertad y dignidad. Nos muestra la riqueza de la realidad
personal y las notas características de la persona como fin en sí mismo. En este
camino descubrimos las notas características de la persona: la intimidad, la
manifestación, el dialogo, el dar, y la libertad.

El tercer capítulo nos enseña el actuar del hombre en el mundo y la realidad del
hombre como un ser que habita y posee, y es mediante la posesión que aparece la
técnica. Y nos enseña los abusos a los que puede llegar la técnica y nos demuestra
que la benevolencia es la actitud propiamente humana con la que debemos mirar y
dirigir nuestra convivencia en la sociedad y con la naturaleza.

El cuarto capítulo nos indica la realidad de la persona como ser social, y nos
muestra la importancia de las relaciones interpersonales, guiadas por el amor. El
amor es el núcleo de la vida social y puede ser clasificado de diversas formas: la
primera es la diferencia entre amor-necesidad y amor-dádiva, y la segunda es la
diferencia entre amor natural o familiar, amor amistad y amor eros, es decir, el
que se da entre el hombre y la mujer con la intención de formar una familia.

El quinto capítulo hace énfasis en el desarrollo del amor entre el hombre y la


mujer para ayudarnos a entender el amor que forma una familia y su implicancia
social. Para terminar entendiendo a la familia como núcleo de la sociedad y
principal esperanza para el desarrollo y alcance de la plenitud y la perfección de
los seres humanos y de toda la comunidad.

El sexto capítulo nos muestra la realidad de la sociedad y del hombre como seres
económicos que trabajan para lograr satisfacer sus necesidades y alcanzar de esta
manera mayores grados de perfección. Y dicha realización por medio del trabajo
se da en una comunidad política, por lo que evaluaremos la democracia y sus
implicancias y riesgos que puedan influir en la vida humana.

El séptimo capítulo intenta explicarnos el sentido de la vida, el cual es alcanzar


una vida lograda y esta solo se alcanza cuando el hombre logra mayores grados de
perfección y con ello la felicidad.

Les deseo una lectura agradable de este conjunto de notas y comentarios que les
presento y esperando les puedan servir para su vida, y de esta forma contribuir con
las personas en la búsqueda de la perfección que nuestra naturaleza, que nos hace
ser lo que somos y no otra cosa, reclama a la realidad.

Sullana, 21 de Mayo de 2014

5
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

CAPÍTULO I

ANTROPOLOGÍA Y VIDA

1. La importancia de la antropología filosófica.

Este escrito busca introducirnos en la ardua tarea de conocer al ser humano como
parte en la sociedad, lo cual atañe a su condición de persona y a su desempeño
como ciudadano y profesional. Es una oportunidad para conocer la naturaleza
humana y descubrir horizontes de optimización y excelencia personal.

Se trata de dar una fundamentación inicial sobre el hombre. Siendo la necesidad y


finalidad de la antropología el alcanzar un conocimiento de la totalidad humana.
Se debe comprender al hombre como una realidad viviente, es decir, aprender a
ver al hombre con sus propios ojos y en relación con los otros hombres.

El hombre se pregunta y desea conocer de sí mismo. Todos los hombres desean


saber y una de las primeras preguntas que se realiza el ser humano es ¿Quién soy
yo?, seguido de preguntas diversas: ¿cómo alcanzar la plenitud?, ¿existe vida
después de la muerte?

Y en base a la antigua exhortación “conócete a ti mismo”, la antropología es el


camino que permite a la humanidad encontrarse progresivamente con la verdad de
su propia naturaleza y existencia. Se intenta alcanzar un ideal de la excelencia
humana en unos tiempos en los que casi nadie sabe lo que es y en los que casi
todo el mundo desearía saberlo.

Lo que este escrito desea es seamos personas humanas conocedoras de sí mismo,


o en todo caso que se encuentren en el camino de conocerse a sí mismo como
presupuesto fundamental para que conozcan a las personas que les rodean y sus
actuaciones sean basadas en la dignidad del ser humano.

Ante la pregunta: ¿Qué es la antropología?, debemos iniciar precisando que el


término antropología proviene del griego anthropos (hombre) y logos (tratado o
ciencia), por lo tanto podemos definir a la antropología como la ciencia o la
disciplina que se encarga del estudio del hombre.

La antropología filosófica es un estudio sistemático del hombre por sus causas


últimas y principios esenciales del ser y obrar humano. La antropología filosófica
se plantea la interrogante sobre lo qué es el hombre desde su sentido más
profundo y radical.

6
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

2. El origen de la vida.

El origen de la vida ha sido explicado desde diversas perspectivas, basta decir que
si los diversos fenómenos al inicio de todo se hubieran dado de una manera
diferente la vida no hubiera sido posible, por lo que es válido reconocer que
somos la excepción a la probabilidad. ¿Azar o fuerza ordenadora?

El origen del hombre es un hecho no experimentable. Existen dos supuestos que


intentan explicar el origen de la vida.

1. Evolucionismo emergentista:
- La ley de la vida es producto del azar, y se ha formado por combinación
espontánea de mutaciones genéticas. De este modo, toda especie es un
accidente. No se logra explicar las innovaciones complejas.
- No distingue entre el proceso de hominización y el de humanización.

2. Creacionismo:
- La ley de la vida es parte de una ley cósmica y de un orden inteligente,
organizado por una inteligencia creadora.
- Se distingue entre el proceso de hominización y el de humanización,
donde el segundo proceso aún continua (basado en la libertad). Esto es
posible porque el hombre posee un tipo peculiar de alma (inmaterial), la
cual le da al hombre la inteligencia y su carácter personal, y logra hacer
cosas ajenas a la materia (pensar, amar, hablar, etc.).

La realidad humana es tan rica y compleja que no puede abarcarse en una sola
mirada. Lo primero que podemos decir del ser humano es que es un ser vivo. Los
seres vivos, y por tanto también los hombres, se diferencian de los inertes en que
tienen vida. Lo qué significa tener vida puede resumirse en cinco características:

a. Auto-movimiento.- Vivir es ante todo moverse a uno mismo. Lo vivo es


aquello que tiene dentro de sí mismo el principio de su movimiento, lo que se
mueve «solo», sin necesidad de un agente externo que lo impulse. Vivir es un
modo de ser, para los vivientes vivir es ser.

b. Unidad.- Todos los seres vivos son unos, se cuentan por individuos. El
individuo, el ser vivo, es uno todo él. Los seres vivos no pueden dividirse o
partirse sin que mueran y dejen de estar vivos. Incluso los que se reproducen
por bipartición originan dos individuos nuevos, diferentes al original.

c. Inmanencia.- Esta palabra procede del latín in-manere, que significa


permanecer en, es decir, quedar dentro, quedar guardado. Las acciones
inmanentes son aquellas cuyo efecto queda dentro del sujeto. Los seres vivos
realizan operaciones inmanentes con las que guardan algo dentro de sí, cuyos
efectos quedan dentro del sujeto, ellos son los receptores de su propia acción.

7
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

d. Auto-realización.- Lo vivo camina y se distiende a lo largo del tiempo hacia


una plenitud de desarrollo, o hacia la muerte: hay, pues, un despliegue, un
hacerse efectiva la potencia o capacidad, un crecimiento. Hay un crecimiento
en el que se hace efectiva la potencia o capacidad, es un ir realizándose a lo
largo del tiempo, que corre a cargo del propio viviente. Vivir es crecer.

e. Ritmo cíclico y armónico.- su movimiento se repite, vuelve una y otra vez a


empezar, y se va desplegando a base de ritmos repetidos, cuyas partes están
internamente proporcionadas unas con otras, hasta formar un todo unitario.

3. Los niveles de la vida.

Aunque los seres vivos comparten todas las características enunciadas, no todos
son iguales, es decir, no todos viven de la misma manera. Hay en ellos una
gradación, una escala sucesiva de perfección en sus formas de vida.

a. Primer grado: vida vegetativa.- Este tipo de vida es propio de las plantas y de
todos los animales superiores a ellas. Tiene tres funciones principales: la
nutrición, el crecimiento y la reproducción.

b. Segundo grado: vida sensitiva.- Distingue a los animales de las plantas. La


vida sensitiva consiste sobre todo en tener un sistema perceptivo que ayuda a
cumplir las funciones vegetativas mediante la captación de cuatro tipos de
estímulos: lo presente, lo distante, lo pasado y lo futuro.

Mediante su vida sensitiva, el animal controla en cierta medida las


operaciones que conducen a su fin instintivo. Sin embargo, el circuito
“estímulo – respuesta” en el animal no puede ser interrumpido, sino
solamente conocido y en cierta medida regulado.

El individuo animal no elige sus fines, los recibe genéticamente y no puede


no dirigirse hacia ellos. Una vez conocido el estímulo, en el animal la
respuesta se desencadena necesariamente. No pueden separar los medios de
los fines.

Para entender más sobre este nivel de vida pasaremos a conocer tres
características esenciales de la vida sensitiva:

1. El circuito estimulo-respuesta tiene un carácter no modificable o


automático. El animal no puede escapar de su instinto.

2. La intervención de la sensibilidad en el desencadenamiento de la conducta.


Para generar las respuestas ineludibles es importante que el animal haya
captado a través de sus sentidos una realidad que le satisfaga sus
necesidades.

8
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

3. La realización de los fines exclusivamente específicos o propios de la


especie. No puede ponerse nuevos fines, ni elegir nuevos medios para
alcanzar sus fines ya programados, usa los medios determinados según su
especie.

c. Tercer grado: vida intelectiva.- Es el grado propio del hombre. En este nivel
se rompe la necesidad o automatismo del circuito estimulo-respuesta. Los
fines son fijados por un mismo, esto sería imposible de realizarse sino
mediara la razón y el intelecto. Las principales características de este nivel de
vida son:

1. El hombre elige intelectualmente sus propios fines, aunque no todos, pues


evidentemente conserva los específico-vegetativos, propios de la especie,
y por tanto de todos los individuos de ella. Todos los hombres comparten
un fin común y último: la felicidad.

2. En el hombre, los medios que conducen a los fines no vienen dados, ni


siquiera los referidos a fines vegetativos, sino que hay que encontrarlos.
Hay pues, una separación de medios y fines.

Pensamiento y lenguaje.

El lenguaje es un fenómeno externo que señala la presencia de la inteligencia. El


habla es la función intelectual y la actividad racional por excelencia, la más
específicamente humana. Es una actividad inteligente.

Existen tres diferencias entre el lenguaje animal y el humano:

1. El lenguaje humano es cultural y convencional. El lenguaje del animal es


natural guiado por el instinto.

2. El lenguaje humano es dígito, es decir, la relación entre el signo y el mensaje


es convencional o arbitraria. El lenguaje animal es icónico, es decir, existe
una relación simple y directa entre el signo y el mensaje.

3. El lenguaje humano es ilimitado, siempre cabe novedad. El lenguaje animal


emite un número fijo y limitado de mensajes.

El pensamiento es la forma del lenguaje y ambos o son separables. Hablar y


pensar se dan a la vez, no se puede hablar sin pensar. El lenguaje sirve para
comunicarse y tiene como requisito el conocimiento.

El esquema del conocimiento intelectual

1. El pensar acontece como operación (pensar operativo) y permanece y crece


como habito (hábitos intelectuales).

2. El pensar operativo es episódico.

9
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

3. Son tres las operaciones del pensar y se encuentran jerárquicamente


ordenadas, las cuales son:

a. Abstracción.- Es la simple aprehensión mediante la cual se obtienen los


conceptos.

b. Juicio.- Tiene lugar cuando se reúnen y conectan entre sí los conceptos,


dando lugar a las proposiciones.

c. Razonamiento o simplemente razón.- Es el discurso racional, el


encadenamiento de proposiciones lógicamente conectadas.

4. Entre los hábitos del pensamiento, adquiridos post operaciones, los más
importantes son la ciencia y la sabiduría, y consisten en hábitos de
determinados saberes teóricos o prácticos.

5. El conocimiento intelectual puede ser teórico (ciencia) y práctico (acción


práctica).

Características del pensamiento

Pensar es quizás la más alta actividad de la que es capaz el hombre.

1. Infinitud.-
La cual se puede entender de dos maneras:

- Máxima apertura.- El alcance del pensamiento es toda la realidad.


- Insaturable.- Por mucho que se piense, siempre puede pensar otra cosa.

2. Alteridad.-
El hombre no puede captar la realidad no solo en relación a su estado
orgánico (animal  estimativa), sino en sí misma, como cosa que está ahí,
independiente de él, como algo otro, en su alteridad (intelecto).

3. Mundanidad.-
- El conocimiento intelectual nos abre a un mundo o conjunto de objetos que
están a nuestro alrededor.
- El pensamiento hace posible percibir una pluralidad de cosas dentro de un
mundo.

4. Reflexividad.-
- Un centro receptor que es el propio cognoscente, que se descubre a si
mismo conociendo, y siendo el centro de referencia.
- Se conoce a sí mismo como sujeto, como yo. La inteligencia es reflexiva
porque permite advertirnos y descubrirnos a nosotros mismos en medio de
nuestro mundo.

10
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

5. Inmaterialidad.-
- Procesos en los que hay una falta de simultaneidad entre la acción y su
final o término. La no simultaneidad define la materia.
- Procesos en que el inicio es simultáneo con el resultado. No hay diferencia
entre el movimiento y su final. Esta instantaneidad es inmaterial. El
pensamiento es un proceso de este tipo.

6. Unión con la sensibilidad.-


El pensamiento se origina en la imagen mediante la simple aprehensión o
abstracción. Una vez obtenidos los conceptos, el pensamiento elabora juicios
y razonamientos.

7. Universalidad.-
- El pensamiento capta lo común (lo universal) a muchos objetos. Lo común
es la forma, el pensamiento capta la forma, los universales.
- La inteligencia es el lugar de las formas, las posee conociéndolas.
- Lo propio de la razón es la universalidad. Lo racional es lo universal. La
presencia de la razón en nosotros es lo que explica la necesidad de
convivir con otros.

Emociones y sentimientos

La afectividad humana puede ser considerada como parte del alma distinta a la
sensibilidad y a la razón, y no siempre en sintonía con ellas.

1 2 3 4

Objeto Emoción o Alteraciones Conducta o


desencadenante y  perturbación  orgánicas o  manifestación.
sus circunstancias anímica. síntomas
físicos.

Estos elementos nos permiten analizar, identificar, definir y entender


correctamente de que sentimiento se trata.

Los sentimientos se definen como:

a. Modos de sentir las tendencias.

b. Conciencia de la armonía o dis-armonía entre la realidad y nuestras


tendencias (adecuación o inadecuación).

c. Perturbaciones de la subjetividad ante una valoración o tendencia positiva o


negativa respecto de algo real que nos afecta.

No se puede confundir sensación con sentimiento. La confusión empobrece al


mundo afectivo. Sensación es sentir algo, y en ese momento se gasta la
gratificación. El sentimiento genera una conducta, que se prolonga en el tiempo.

11
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Clasificación de los sentimientos

- Deseo:
i. Poseer el bien: amor
 Bien futuro: deseo.
 Bien presente: placer.

ii. Rechazar el mal: odio


 Mal futuro: aversión.
 Mal presente: dolor o tristeza.

- Impulso:
i. Bien:
 Difícil, arduo, pero alcanzable: esperanza.
 Inalcanzable: desesperanza.

ii. Mal:
 Inevitable: temor.
 Evitable: audacia o temeridad.
 Presente y rechazado: ira.

Reflexión sobre los sentimientos

1. Los sentimientos son importantes, y muy humanos, porque intensifican o


refuerzan las tendencias. Pero no debe caerse en el exceso del
sentimentalismo y otorgarles la dirección de la conducta.

2. El dominio de los sentimientos no está asegurado. La virtud que los domina


se llama sofrosine, que significa moderación, sosiego, armonía, autodominio,
templanza. Los sentimientos son irracionales en su origen pero armonizables
con la razón.

3. Los sentimientos producen valoraciones inmediatas, sobretodo de las


personas, pero también de las situaciones.

4. Los sentimientos refuerzan las convicciones y les dan fuerza, cuando las
cosas se sienten son mas nuestras.

5. La variedad de sentimientos produce variedad de caracteres. Así se conforma


una parte importante de la personalidad de cada uno.

- Apasionado: Pasión e intensidad en lo que hace.


- Sentimental: Los sentimientos lo dominan.
- Cerebral y frio: Racionalista inconmovible.
- Sereno: Sentimientos tardan en despertarse. Suele sentir mucho más.
- Apático: Sin pasiones, siente poco, porque poco conoce. Amorfo,
indiferente.

12
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

6. Lo decisivo es tener los sentimientos adecuados a la realidad; que haya


proporción entre el desencadenante y su manifestación. Evitar el engaño.
Existen reglas para juzgar los propios sentimientos:

- No todas las realidades merecen el elevado sentimiento que tenemos


hacia ellas.
- Muchas realidades merecen mejores sentimientos.
- Las valoraciones sentimentales hay que corregirlas y rectificarlas.

7. ¿Cómo se miden los sentimientos? Un modo de medir los sentimientos es la


conducta, esta puede ser involuntaria y a través de ella se manifiestan los
sentimientos (hasta los más profundos) de modo más real que en los estados
emocionales interiores.

8. No todos los sentimientos tienen el mismo valor: hay una jerarquía.

9. El sentimentalismo produce insatisfacción con uno mismo y baja autoestima.

10. En la manifestación de los sentimientos se debe tener en cuenta:

 Aprender a manifestarlos;
 La conducta;
 Guardar armonía con las restantes dimensiones humanas;
 Gestos;
 Arte, modo sublime, representa la realidad y nuestros sentimientos a ella;
 La música es un modo privilegiado de expresar, transmitir, y suscitar
sentimientos.

4. La visión personalista del hombre.

Es una visión personalista de la antropología la que se intenta plasmar en el


presente escrito. Lo que se busca es dar una fundamentación inicial sobre el
hombre a quienes, presumiblemente, carecen todavía de ella. La visión de la
persona que obtendrán en este curso es una visión personalista del ser humano. Se
busca, pues, hablar, no sólo de las facultades humanas, sino también de sus actos,
de sus hábitos y de las acciones y situaciones consiguientes a ellos.

En este texto vamos a dejar de lado al hombre en abstracto, en sus facultades y


capacidades, y nos centraremos más en el hombre en concreto, en sus actitudes
prácticas y en su conducta real.

Las situaciones vitales son precisamente las que alimentan de continuo la


reflexión del hombre sobre sí mismo, y las que insistentemente reclaman su
atención, puesto que son ellas las que piden una comprensión y un sentido, las que
configuran la vida real de cada hombre o mujer, las que constituyen el drama de
su vida y el tema de sus escritos.

13
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Se trata, en palabras de H. Plessner, de «comprender al hombre como realidad


viviente, o, lo que viene a ser lo mismo, aprender a ver al hombre con sus propios
ojos». Esto nos lleva a buscar una visión global y unitaria de las situaciones
humanas.

Una de las consecuencias más relevantes del planteamiento personalista es la


importancia que en él adquiere el carácter dialógico de la persona. Para M. Buber,
la ciencia filosófica del hombre tiene un objeto central: «el hombre con el
hombre», el yo con el tú, el «estar- dos- en- recíproca-presencia». Es ésta
ciertamente una perspectiva que nos sitúa más allá del racionalismo y que nos
permite reflexionar filosóficamente a partir de nuestra experiencia y situación
cotidianas, sin olvidar los riesgos que estos enfoques suelen traer consigo.

El pensamiento de Platón, Aristóteles y Tomás de Aquino dijo menos de lo debido


acerca del trabajo, la cultura, la historia y la persona. A pesar de ello, estas
evidentes carencias no invalidan otros aciertos fundamentales en materias
antropológicas.

Si la teleología de un ser es su dirección hacia la plenitud de la que es capaz, se


puede afirmar que este libro presenta una antropología teleológica. Estas clases,
no son clases de ética, pero es válido decir que si encontraremos una
fundamentación antropológica de ella.

El hombre elige y busca fines, y ensaya medios para esos fines, porque se propone
objetivos propios, y no sólo de la especie, el instinto viene en buena parte
completado o desplazado por el aprendizaje. En el hombre el aprendizaje es
mucho más importante que el instinto.

La elección de los fines y los medios, y su puesta en práctica, son en buena parte
aprehendidas. El hombre, a diferencia de los animales, debe aprender casi todo lo
que hace: andar, comer, hablar, leer, en suma, vivir.

Lo propiamente humano es la capacidad de darse a sí mismo fines y de elegir los


medios para llevarlos a cabo, esto es la libertad: el hombre es dueño de sus fines,
porque tiene la capacidad de perfeccionarse a sí mismo alcanzándolos. En cuanto
es dueño de sí, es persona:

i. En el hombre el conocimiento (el intelectual, más propiamente) da inicio a


la conducta, es decir, la conducta humana está principada por el
conocimiento intelectual.

ii. En el hombre se rompe el circuito estímulo-respuesta, y éste queda abierto.


El pensamiento es tan radical y tan natural como la biología. La
satisfacción del instinto exige la intervención de la razón. El hombre
necesita aprender a vivir.

14
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

iii. El hombre, si no controla sus instintos mediante la razón, no los controla


de ninguna manera. El hombre, en cambio, tiene que aprender a moderar
desde la razón la fuerza de sus instintos si no quiere hacerse daño a sí
mismo o a otros. Si el hombre no se comporta según la razón, sus instintos
carecen de medida, se tornan desmesurados, cosa que no les sucede a los
animales, porque en ellos el control es inconsciente y «automático».

El cuerpo humano no es como el de los animales. La diferencia fundamental es


que en él la biología está al servicio de las funciones intelectivas. Hay una
correspondencia entre la inteligencia y la morfología del cuerpo.

El cuerpo humano está biológicamente y funcionalmente adaptado para servir a la


mente. La no especialización del cuerpo se puede resumir en lo que llamaremos su
carácter «sistémico»:

a. El cuerpo humano es un sistema porque todos sus elementos están


funcionalmente interrelacionados. Es un todo, es un sistema.

b. El cuerpo humano, tal como es, es una innovación compleja en el proceso


de la evolución.

c. Las manos son un instrumento inespecífico, es decir, pensado para ser


«instrumento de instrumentos» y de lenguajes. Las manos son un
instrumento al servicio del sistema entero que es el cuerpo y el espíritu
humano

d. El hombre no tiene sólo voz, sino también palabra, que es la voz articulada.
Esto exige unos órganos especiales que permiten la modulación de las
vocales y de las consonantes y el nacimiento de los distintos lenguajes.

 Hay una gran unidad entre el cuerpo y la inteligencia. El hombre es un


cuerpo inteligente o inteligencia corporizada.
 El hombre posee órganos especiales que permiten la modulación de las
vocales y consonantes, y el nacimiento de los distintos lenguajes.

5. El concepto de alma como principio vital.

La primera precisión que debe hacerse es mostrar la diferencia entre dualismo y


dualidad. El dualismo es una visión errónea, que lo que hace es mostrarnos a un
hombre escindido en dos mitades irreconciliables.

Existen dos tipos de dualismo. El primer tipo es el dualismo espiritualista, que fue
sintetizado por Platón al decirnos que “el cuerpo es la cárcel del alma”, es decir, lo
corporal y lo material es irrelevante, no verdaderamente humano. El segundo tipo
es el dualismo materialista, se subsume lo mental y lo espiritual en lo fisiológico:
“no hay res cogitans, sólo res extensa”.

15
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Se tiene que abandonar la visión dualista, el hombre es un espíritu en el tiempo,


un ser corporal, un cuerpo animado. El alma y la materia son ambos importantes
en el ser humano, el alma es el principio vital y la forma del cuerpo.

Entendida el alma como un concepto biológico, se le designa lo que constituye a


un organismo vivo como tal. Un organismo vivo o un cuerpo animado, no es un
cuerpo más un alma, sino un determinado tipo de cuerpo. El ser vivo tiene dos
dimensiones: una es la materia orgánica y la otra es el principio vital, que organiza
y vivifica la materia, es decir, el alma.

El alma es un especial tipo de forma que diferencia los seres vivos de los seres
inertes. Una forma más intensa que es lo vivo en ellos, la unidad actual y viva del
organismo. Podemos esbozar las siguientes definiciones del alma:

 Principio vital de los seres vivos.


 La forma del cuerpo.
 La esencia del cuerpo vivo.

El alma no es un elemento inmaterial pre-existente que haya de unirse a un cuerpo


pre-existente, aunque inerte, sino que el cuerpo sin el alma no es tal cuerpo,
porque no llega a constituirse y estar formalmente organizado como tal.

Los clásicos afirmaban “anima forma corporis”. Todo lo que pasa al alma le pasa
también al cuerpo. El cuerpo y el alma caminan siempre juntos porque son una
sola “cosa”: la persona.

El alma siempre se encuentra informando al cuerpo, y se diversifica en una


pluralidad de capacidades, funciones u operaciones que no siempre se están
ejerciendo en acto, están son las facultades o capacidades operativas. Estas
facultades pueden ser funciones orgánicas o corporales (vegetativas, sensitivas,
apetitivas y motoras), y las funciones no orgánicas o intelectuales.

Sensibilidad y las funciones sensitivas

La sensibilidad es la facultad del conocimiento sensible, y está compuesta por los


sentidos externos y los internos (el sentido común o perceptivo, la imaginación, la
estimación y la memoria).

Para entender lo que es la sensibilidad es preciso entender antes el conocimiento


(Intencionalidad cognoscitiva). La vida sensitiva se caracteriza por estar regida
por el conocimiento y el apetito de lo real concreto.

La sensibilidad es la forma más elemental del conocimiento. Conocer es el modo


más intenso de vivir. La actividad cognoscitiva comienza por los sentidos
externos. Son cinco actos cognoscitivos que forman la sensibilidad externa e
interna.

16
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Al conocer se posee lo conocido. Hay una mutación orgánica de los sentidos que
técnicamente se describe como una apropiación de las formas exteriores en el acto
de conocerlas. Esta apropiación se llama intencionalidad. Los actos cognoscitivos
que forman la sensibilidad externa e interna, son:

a. Sensación
- Capta cualidades sensibles o accidentes particulares de los cuerpos pero
no la naturaleza, esencia o totalidad de ellos.
- Las capta por un receptor especializado. Estas son las cualidades
secundarias o sensibles propios (color, olor, sabor, sonido, gusto…).

b. Percepción
- Las sensaciones no se dan aisladas, sino ensambladas unas con otras.
Integradas en la percepción (síntesis sensorial), la percepción es el
conjunto de sensaciones unificadas.
- Sensibles primarias o sensibles comunes (número, movimiento, o reposo,
figura, magnitud o cantidad), percibidos por varios sentidos a la vez.
- La percepción, gracias al sentido común, unifica las sensaciones y las
atribuye a un único objeto, que se percibe como sujeto de las distintas
cualidades sensibles primarias o secundarias.

c. Imaginación
- Es el archivo de las percepciones. Puede: 1) Reproducir objetos
percibidos; 2) Elaborar nuevas síntesis sensoriales no percibidas, sino
puramente imaginadas.
- Da continuidad a la sensibilidad porque permite construir imágenes de los
objetos percibidos y reconocerlos.
- A partir de imágenes la inteligencia obtiene ideas abstractas.
- Es una facultad decisiva en la vida humana. Tendemos a imaginar todo lo
que pensamos o sentimos. Conocemos al mundo por la sensibilidad, la
que queda organizada por la imaginación. La creatividad humana es un
uso inteligente de la imaginación.

d. Estimación
- Es la función sensitiva de la facultad estimativa. Sus características son:

1. Consiste en poner en relación una realidad exterior con la propia


situación orgánica y la propia vida.
2. Es una cierta anticipación del futuro que rige el comportamiento
que voy a tener respecto del objeto valorado.
3. Se adquiere experiencia sobre las cosas singulares externas y
cómo comportarse frente a ellas.

e. Memoria
- Conserva las valoraciones de la estimativa y los actos del viviente.
- Tiene una importancia portentosa en la vida humana, pues es la condición
de posibilidad del descubrimiento y conservación de la propia identidad y
el modo de enlazar con el pasado, conservándolo.

17
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Las funciones apetitivas

a. Apetitos e inclinaciones: el bien.

Las funciones apetitivas son las tendencias que mueven al ser vivo hacia su
autorrealización, en virtud a una iniciativa que sale de él. El apetito en un ser
vivo es la “tendencia o inclinación a la propia plenitud”, plenitud que se
alcanza mediante la adquisición de bienes.

Se puede definir Bien como lo que es “lo conveniente para una cosa”. Por lo
tanto, “lo que es conveniente para algo, es para él el bien”. Todo lo que se
cataloga como bien es aquello que logra satisfacer una serie de exigencias y
necesidades logrando mayores grados de perfección.

“El bien es lo que todos apetecen”, sencillamente porque “todo aquello hacia
lo cual el hombre tiene una inclinación natural es naturalmente captado por la
razón como algo bueno y que por lo tanto hay que tratar de conseguir, y lo
contrario como algo malo y vicioso”.

b. Deseos e impulsos.

Son tendencias sensibles que se dirigen a satisfacer las necesidades más


básicas de la nutrición y la reproducción, pertenecientes al primer nivel de
vida, es decir, el nivel vegetativo.

Dualidad de facultades apetitivas, la cual se funda en dos tipos distintos de


captación de valores en el tiempo:

1. Dados en el presente inmediato: Es el deseo (epythimía, apetito


concupiscible), es decir, la satisfacción tiene carácter placentero.

2. Dados en el pasado y en el futuro: Es el impulso (thymós, apetito


irascible), es decir, son agresivos, se dirigen a lo arduo, buscan el rechazo
de los obstáculos (bienes más arduos, pero más valiosos).

El dinamismo de las tendencias humanas exige armonizar y completar los


deseos con los impulsos, la satisfacción de lo conseguido y los nuevos
proyectos.

Las tendencias sensibles (deseos e impulsos) de hecho acompañan a la


tendencia racional (la voluntad).

La actuación de la persona es unitaria, y lo orgánico y lo intelectual no suelen


separarse. Lo orgánico y lo intelectual deben relacionarse entre sí para que el
hombre alcance mayores grados de perfección. Es lo intelectual (la razón) lo
que debe guiar las tendencias o inclinaciones orgánicas.

18
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Plasticidad de las tendencias humanas

El circuito estímulo-respuesta en el caso del hombre es diferente al del animal.


Estas son las cuatro grandes diferencias:

LA PERSONA HUMANA LOS ANIMALES


Tiene la capacidad de captar las cosas Captan el objeto sólo en
1 sin relacionarlas con su situación cuanto es conveniente o
orgánica. inconveniente para sí.
Elige el modo de satisfacer sus Los medios necesarios para
2 necesidades e instintos. satisfacer las necesidades
biológicas están determinados.
Añade a las tendencias vegetativas No puede darse nuevos fines,
finalidades más altas. El hombre se ni elegir nuevos medios para
3 propone fines nuevos para satisfacer sus llegar a los fines ya existentes
necesidades: vegetativas, orgánicas y dados en el por su naturaleza.
culturales.
Adquiere hábitos mediante un El aprendizaje no se
aprendizaje que desplaza al instinto. El desarrolla. Para la adquisición
hábito es la tendencia (inclinación al de bienes, es decir, de
bien) aprendida por repetición de actos. realidades convenientes se
4
Lo decisivo en el hombre es el guía por medios ya
aprendizaje y el hábito consiguiente. determinados.
Hábito es la inclinación no natural sino
adquirida para realizar ciertos actos.

La voluntad

1. Es una función intelectual. Es el apetito de la inteligencia o apetito racional.


Querer es su acto propio.

2. Abierta como el pensamiento: puede querer cualquier cosa, incluso los


imposibles. Es la inclinación al bien (aquello que nos conviene).

3. La voluntad no actúa al margen de la razón, sino simultáneamente con ella.

4. La voluntad se plasma en la conducta. La conducta humana es en buena parte


voluntaria, y compuesta de acciones voluntarias.

5. Una acción voluntaria es una acción originada conscientemente.

6. El problema de la voluntad de la acción tiene relevancia moral y jurídica. El


hombre es responsable de sus acciones ante los demás.

7. Primero se da el deseo racional, luego viene la elección, en donde se establece


los medios que se pueden elegir para lograr el fin.

19
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

8. Hay una postura que indica que el hombre no tiene elección, sino solo
motivaciones psicológicas. Pero las motivaciones son importantes pero no
anulan la voluntad, ni la libertad.

Dinámica afectiva y armonía psíquica

1. Razón 4. Voluntad 

2. Imaginación 5. Sentimiento 

3. Sensación / 6. Deseo 
percepción /impulso

La vida lograda se trata de un equilibrio dinámico, que potencia cada facultad al


tiempo que la acompasa y une a los demás. La medida de las tendencias las
proporciona la razón.

Para conseguir la armonía debe haber un objetivo que unifique las tendencias y les
dé unidad, desde fuera. Autorrealización, vida lograda es lo mismo que la
felicidad.

Armonía psíquica

El equilibrio interior precisa que se esté reconciliado con su propio inconsciente.


Se nos plantean tres soluciones:

1. Respuesta técnica: No es suficiente, se necesita dominarse a sí mismo y educar


en el autocontrol.

2. Imperio de la razón abstracta y voluntad dominadora: Es un planteamiento


voluntarista que puede terminar siendo de carácter ideológico. La hegemonía
de la razón puede o no darse.

3. Humanismo clásico y el cristianismo:

a. La armonía no está asegurada;


b. Objetivo común;
c. Acostumbrar a las tendencias (costumbre y hábito);
d. Educar a la persona en conjunto;
e. El camino hacia esta armonía es la ética.

20
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

CAPÍTULO II

LA PERSONA HUMANA

1. La relevancia del concepto de persona.

La importancia del concepto de persona humana radica en descubrir la Dignidad


de la persona humana, la que la hace acreedora de una serie de derechos y por la
cual merece respeto.

Es el concepto de persona humana el que entiende a la persona como un ser


individual que se desarrolla en la sociedad y de esta forma logra alcanzar bienes,
que satisfacen las necesidades de la persona humana y logra que obtenga mayores
grados de perfección.

La persona como fin en sí misma

La persona es una realidad absoluta no condicionada, por ninguna realidad


inferior o del mismo rango que ella, por lo que debe ser respetada. Respetar es la
actitud más digna del hombre.

Kant nos dice que la persona es un fin en sí misma. No es un medio, no debemos


instrumentalizarlas, es decir, no se debe tratar a las personas como si fueran seres
no libres y sólo servirse de ellas para conseguir nuestros propios fines.

La actitud de respeto a las personas es el reconocimiento de su dignidad.


Respetando a los demás respeto a “Aquel” que me hace a mi respetable frente a
ellos. La persona es un absoluto relativo, que depende de un absoluto radical. Una
de las tendencias más importantes es el reconocimiento de Dios, la religión.

La persona en el espacio y en el tiempo

La persona humana no sólo es un alguien, sino un alguien corporal. Somos


materia viva (cuerpo) instalado en el espacio – tiempo; vivimos nuestra vida, y la
vivimos en un determinado lugar y en una determinada época.

La vida humana se despliega desde esa instalación en el mundo, y contando


siempre con ella. La instalación es dinámica, va cambiando con su propio
transcurrir. Mi estar en el mundo tiene una estructura biográfica.

21
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La persona tiene la tendencia de situarse por encima del tiempo, y desde luego por
encima del espacio. Lo temporal y lo intemporal conviven juntos en el hombre, no
se oponen, sino que se complementan y le dan su perfil característico.

Se puede hablar de modos de superar el tiempo:

1. El ser humano guarda memoria del pasado, lo que nos permite mantener la
unidad de la vida humana. La memoria hace posible la identidad de las
personas e instituciones.

2. El ser humano busca que algo permanezca, esto es a lo que se llama


pretensión de inmortalidad.

3. El ser humano también busca anticiparse al futuro, y de esa manera


proyectarse con la inteligencia y la imaginación.

El hombre no depende de todo del pasado porque tiene capacidad creadora. La


inteligencia tiene carácter creador, es capaz de inventar, de producir innovaciones.

La vida es siempre nueva, pero en la temporalidad de la vida humana no todo es


novedad. La vida humana es cíclica y rítmica. Los ritmos son algo directamente
ligado al tiempo. Pueden definirse como una sucesión cíclica de formas.

La vida humana está sumergida en los ritmos propios y de la naturaleza. La


armonía de ellos entre sí y con el alma misma, tienen la mayor importancia para el
equilibrio y plenitud de la vida humana. No hay un azar rector.

El ritmo y la medida constituyen la ley de las cosas humanas y naturales.

La persona como ser capaz de tener

Es diferente preguntarse sobre quién es el hombre, y sobre qué es el hombre. La


primera pregunta va dirigida al ser personal, singular e irrepetible. Mientras que la
segunda pregunta plantea una interrogante sobre su naturaleza o esencia, aquello
que todos tenemos en común, nos pegunta sobre lo que hace que seamos seres
humanos y no otra cosa.

El espíritu se define por tres notas: apertura, actividad y posesión. Hemos visto las
dos primeras al tratar sobre la intimidad, la manifestación, el diálogo y el dar. En
lo referido a la posesión es válido decir que la persona posee mediante el
conocimiento.

Al decir que el hombre es un animal racional, estamos afirmando que el hombre


tiene razón. Así como el hombre tiene razón también tiene: voluntad, sentimiento,
tendencias y apetitos. El hombre es un ser capaz de tener, un poseedor.

La persona es un ser capaz de tener, un ser capaz de decir mío.

22
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Los tres niveles del tener

1. Técnica.- El primer nivel es el tener físico, el tener con el cuerpo, el tener,


usar y fabricar instrumentos.

2. Conocimiento.- Este segundo nivel es el tener según la inteligencia, es el


tener cognoscitivo, es decir, la aprehensión cognoscitiva de objetos. Si el
hombre no conociera, no sería capaz de fabricar instrumentos. El primer nivel
del tener depende del segundo.

3. Hábito.- es el modo más perfecto del tener, porque los hábitos perfeccionan al
propio hombre, quedan en el de modo estable. La acción humana es el medio
por el cual la persona se realiza como tal.

Los hábitos en la vida humana

Los hábitos son la disposición estable que inclina a determinadas acciones,


haciéndolas más fáciles.

1. Hay varias clases de hábitos. Pero podemos aceptamos y esbozar una división
de los hábitos en los siguientes tres tipos:

a. Técnicos.- Se trata del manejo de instrumentos, y también de la


producción de determinadas cosas.

b. Intelectuales.- Es el llamado pensar habitual (un idioma, una ciencia).

c. Del carácter.- Son los referidos a la acción, a la conducta. Nos hacen ser
de un determinado modo. Parte de estos hábitos refieren al dominio de
sentimientos y de las tendencias.

2. ¿Cómo se adquieren? Los hábitos son adquiridos con la práctica. El hombre


es un animal de costumbres, porque su naturaleza se desarrolla mediante la
adquisición de hábitos.

El hábito crea una inclinación o condicionamiento. Natural, físico y


psicológico, que puede llegar a ser muy fuerte. Y regir nuestra conducta de un
modo inmediato.

3. Los hábitos son importantes porque modifican al sujeto que los adquiere,
modulando su naturaleza de una determinada manera, haciéndolo ser de un
determinado modo.

El hombre no hace nada sin que al hacerlo no se produzca alguna


modificación de su propia realidad. El hombre es aquel ser que no puede
actuar sin mejorar o empeorar. La acción humana repercute sobre el hombre,
dejando su marca personal dentro de él mismo, es un ser con alto grado de
inmanencia.

23
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La naturaleza humana

Es aquello que todos tenemos en común (esencia o naturaleza), es aquello que nos
hace ser lo que somos y no otra cosa distinta. Es por lo tanto, lo primero que se
debe saber de una realidad para poder comprenderla.

La teleología natural

Los seres vivos tienen la tendencia de crecer y desarrollarse hasta alcanzar su


telos, que significa al mismo tiempo fin y perfección. El bien es aquello que es
conveniente. El bien tiene carácter de fin, y ambos significan perfección.

La naturaleza del hombre es precisamente el despliegue de su ser hasta alcanzar


ese bien final que constituye su perfección. La naturaleza de todos los seres, y
especialmente del hombre, tiene carácter final o teleológico.

Por teleología entendemos lo siguiente:

 Despliegue, desarrollo de las propias tendencias hasta perfeccionarlas.


 La teleología de un ser es su dirección hacia la plenitud de la que es capaz.
 Parte del hecho de que existe un orden en el universo, en los seres vivos.

Dificultad del concepto de naturaleza humana

Es importante evitar el dualismo. El racionalismo y el relativismo dicen que la


naturaleza (vida) y la libertad (razón) son dos esferas separadas cuya relación es
problemática: cuando se afirma la una, la otra se escapa.

El hombre tiene una dimensión temporal y otra intemporal. La naturaleza humana


es libre: naturaleza y libertad se co-implican en el hombre, no pueden separarse,
como tampoco alma y cuerpo.

Los fines de la naturaleza humana

Lo natural es lo propio del ser humano. Y lo propio del ser humano es ejercer sus
facultades o capacidades. Lo natural en el hombre es el desarrollo de sus
capacidades.

El fin del hombre es perfeccionar al máximo sus capacidades, en especial las


superiores: la inteligencia y voluntad.

Lo natural en el hombre es alcanzar la verdad (razón) y el bien (voluntad). Lo


natural en el hombre no se alcanza al principio sino al final.

El hombre es el ser que sólo es él mismo cuando trasciende a sí mismo. Esto es


libertad. Lo que el hombre es hay que verlo a la luz de lo que puede llegar a ser.

24
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

La naturaleza humana y la ética

La naturaleza humana radica en alcanzar libremente la verdad y el bien, es decir,


el objeto de sus facultades superiores. Esto es lo que el hombre puede y debe
hacer. Y debe hacerlo para poder seguir siendo lo que es, para no dañar su
naturaleza y para aceptarse a sí mismo como ser humano y poder aceptar a los
demás y alcanzar una vida lograda tanto personal y social.

Que el hombre es libre quiere decir:

1. Que el bien y la verdad sólo se pueden alcanzar libremente.

2. Alcanzarlos no está asegurado porque no son algo necesario.

3. Los modos concretos de alcanzar la verdad y el bien no están dados. La


libertad tiene que elegirlos.

4. La naturaleza humana tiene unas referencias orientativas para la libertad, es


decir, tiene unas normas. La ética estudia cómo y de qué modo son
obligatorias las normas morales y cuales son en concreto esas normas.

a. La naturaleza humana radica en un desarrollo de la persona, tal que


permita alcanzar los fines de nuestras facultades superiores.

b. Ese desarrollo es libre.

c. Es necesario que existan normas morales que recuerden a la libertad el


camino hacia los fines naturales.

d. Esas normas tienen carácter preceptivo, pero tampoco se cumplen


necesariamente.

Sin ética no hay desarrollo de la persona, ni armonía del alma. La ética esta
intrínsecamente metida en la naturaleza humana.

La naturaleza humana como perfectibilidad intrínseca

La naturaleza humana se perfecciona con los hábitos, porque hacen más fácil
alcanzar los fines del hombre. El hombre es un perfeccionador perfectible.

La naturaleza humana radica en la capacidad de perfeccionarse a sí mismo hasta


alcanzar el fin (el hombre es un ser intrínsecamente perfectible).

El hombre o se perfecciona él mismo, o no se puede perfeccionar de ninguna


manera. Por lo tanto, es de la libertad de quien depende alcanzar la plenitud
humana que se llama felicidad.

25
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

2. Las notas que definen a la persona humana.

Estas notas características de la persona no se pueden separar, son un todo en el


actuar del ser humano. Lo que hombre tiene en su interior lo manifiesta y lo
comparte, y de esa manera logra mayores grados de perfección.

La inmanencia es una de las principales características de los seres vivos, que


significa permanecer dentro de, pues lo inmanente es lo que se guarda y queda en
el interior de los seres vivos.

En los diversos seres vivos la inmanencia no se da en la misma intensidad sino


que se da de manera más propia, es decir, de forma más intensa en los niveles
superiores. Los animales realizan operaciones más inmanentes que las plantas, y
el hombre realiza operaciones más inmanentes que los animales.

El conocimiento intelectual y las voliciones, por ser inmateriales, no se


manifiestan orgánicamente: son interiores. Sólo las conoce quien las tiene, y solo
se comunican mediante el lenguaje, o mediante la conducta: nadie puede leer los
pensamientos de otro. Porque están dentro de ella, queda a la decisión de la
persona comunicarlos.

a. La intimidad (el yo y el mundo interior).-


- El ámbito interior que se encuentra ha cubierto de extraños, lo íntimo es
lo que sólo conoce uno mismo; lo íntimo es lo personal.
- La vergüenza o pudor es el sentimiento que surge cuando queda
descubierta nuestra intimidad sin nosotros quererlo, aparece el concepto
de lo privado.
- No es estática, de allí brota el mundo interior.
- Se descubre a la persona como un alguien, un quien. Ser persona
significa ser reconocido por los demás como tal, con una intimidad única
y un yo interior irrepetible.

b. La manifestación (el cuerpo).-


- La persona es un ser que se manifiesta y muestra novedades. Es un ente
que habla, que saca su interioridad y la muestra a los demás.
- El cuerpo no se identifica con la intimidad de la persona, pero al mismo
tiempo no es un añadido que se pone al alma.
- Los modos de manifestarse son:

1. La persona expresa y manifiesta su intimidad a través del cuerpo. Y el


cuerpo está configurado de tal modo que puede expresarla.

2. El rostro es una singular abreviatura de la realidad personal en su


integridad.

3. La expresión de la intimidad se da por las acciones expresivas o


relacionales. El hombre habla el lenguaje de los gestos.

26
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

4. El hablar, la palabra nació para ser compartida.

5. El cuerpo forma parte de la intimidad, porque la persona es también su


cuerpo. El hombre se viste, el vestido cumple dos funciones:

 Identifica como personas.


 Mantienen el cuerpo dentro de la intimidad.

- La sexualidad tiene una relación intensa con la intimidad y la vergüenza.

c. El diálogo (la intersubjetividad).-


- Una forma de manifestar la intimidad es hablar. El hombre necesita
dialogar. Tenemos la necesidad de explicarnos y que alguien nos
comprenda. El hombre es un ser constitutivamente dialogante.
- La falta de dialogo motiva las discusiones.
- El conocimiento de la propia identidad es mediante la intersubjetividad.

d. El dar
- La capacidad de dar nos permite realizarnos.
- Es el extraer algo de la intimidad y se entrega como valiosa a una
persona que lo recibe como suyo (esto es el uso de la voluntad que se
llama amor).
- El don se frustra sino hay un aceptar por parte de otra persona; no hay un
dar sin un aceptar. Cuantos más intercambios de dar y recibir tengo con
otros, más rica es mi intimidad.
- La efusión, el salir de uno mismo es lo más propio de la persona.

e. La libertad
- La persona es libre porque es dueña de sus propios actos y del principio
de sus actos, de su intimidad y manifestación de ésta.
- Lo voluntario es aquello cuyo principio está en uno mismo. Lo voluntario
es lo libre.

27
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

CAPÍTULO III

TÉCNICA Y MUNDO HUMANO

1. El hombre como trabajador y productor.

La persona humana está instalada en el espacio. El ámbito y horizonte dentro del


cual los seres vivos se le muestran forman su mundo circundante, dentro del cual
se encuentra ya existiendo. La persona humana no es concebible fuera de esa
instalación material, corpórea y espacial que es su mundo circundante: su vida se
despliega en ese medio y a través de él.

Para el modo humano de vivir, lo que llamamos naturaleza no es tan sólo una
circunstancia material, sino también –y ello es más decisivo- un conjunto de
“disponibilidades”. La naturaleza se nos muestra como el ámbito universal y
originario de los recursos que nuestra vida exige según sus necesidades
materiales.

No nos encontramos en el caso del hombre con un ser arrojado en el mundo, sino
con un ser que habita el mundo, es decir, que lo transforma de acuerdo a su
conveniencia, por lo que se puede decir que el ser humano es el único que habita
el mundo y en ese mismo sentido podemos decir que la persona humana es su ser
mismo y sus circunstancias. La peculiaridad corporal humana relacionada con su
inteligencia, le convierte en un ser inadaptado, que necesita modificar sus
circunstancia material para poder vivir.

El primer nivel de la posesión humana es el físico. El poseer con el cuerpo se


refiere a cualquier instrumento de los que el hombre usa para satisfacer sus
necesidades. Las características de ese modo de posesión son:

 Todo instrumento tiene una referencia a la función para la cual fue


inventado. Un instrumento es “esencialmente algo para”, su ser es relación
a lo que hay que hacer.
 Todo instrumento pide una adscripción, según la cual todo instrumento
tenido corporalmente contiene una referencia intrínseca al poseedor, existe
una relación al poseedor, y sin esa relación ese objeto no puede entenderse.
El ser humano es capaz de adscribirse cosas, esto es gracias que el hombre
posee un cuerpo no especializado, no terminado, un cuerpo que
morfológicamente precisa instrumentos, y el hombre es capaz de fabricarlos
mediante la inteligencia. Las cosas quedan adscritas por referencia al
portador y utilizador, es decir, al ser humano que las utiliza.

28
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

 La cosa tenida queda medida por el cuerpo, que es la medida de las cosas
que el hombre tiene. Las cosas tienen que tener una medida humana, porque
si no, el hombre no se adapta a ellas. Por lo que para que sea posible la
adscripción es preciso que la cosa tenida sea proporcionada con el cuerpo.
Es decir, el hombre es la medida de las cosas que tiene, y no al revés.

La técnica puede destruir, y hecho ha destruido en parte, la Naturaleza. La técnica


tiene, pues, unos límites: debe someterse al hombre y no dañar la naturaleza.

La capacidad humana de tener con el cuerpo no se puede separar de otra


capacidad igualmente decisiva: la capacidad de usar y fabricar instrumentos. El
hombre usa con el cuerpo objetos adaptados, sacados de la naturaleza y
posteriormente modificados, o simplemente fabricados, es decir, no existentes
anteriormente, sino inventados por él.

La aperción de los instrumentos es una manifestación de comportamiento


inteligente: es el conocimiento intelectual el que hace posible, como ya se dijo,
separarse de las necesidades inmediatas e inventar una solución para necesidades
no presentes, sino futuras.

El uso de los instrumentos y su posterior fabricación, tiene como finalidad la


satisfacción de las necesidades humanas. El hombre al ser un ser intrínsecamente
perfectible, perfecciona el modo de satisfacer sus necesidades mediante la técnica,
pues esta no es otra cosa que el uso de instrumentos poseídos por el hombre para
subvenir a sus necesidades. Esto también se puede definir como trabajo,
entendiendo al trabajo como el modo particular del hombre de satisfacer sus
necesidades: es un modo técnico-instrumental.

El trabajo es, pues, en primer lugar una actividad corpórea realizada con ayuda
de instrumentos para satisfacer las necesidades humanas. No se puede separar la
capacidad de trabajar de la de producir instrumentos, pues no se da una sin la otra.
El hombre es un ser trabajador y productor. El trabajo posee un triple fin:

 El hombre obtiene trabajando todo aquello que necesita. Todo aquello que el
hombre se propone alcanzar se acaba convirtiendo en una necesidad.
 El trabajo organiza y transforma el medio natural en el cual el hombre vive.
 El hombre, trabajando, se perfecciona a sí mismo, adquiere nuevos hábitos,
hace nuevos descubrimientos, fortalece su capacidad, su preparación, su
experiencia, sus conocimientos, se hace apto para tareas nuevas, adquiere
una profesión, etc.

Debido a que el hombre es inteligente y la naturaleza s creadora, el hombre es un


ser capaz de producir más de lo que necesita él mismo. Este es el origen de la
división del trabajo, porque el hombre puede producir más de lo que necesita,
cabe repartir las tareas e intercambiar los productos que cada uno o que cada
familia produce. Aquí aparece la dimisión social del trabajo, estrechamente
relacionada con el lenguaje y su finalidad, la comunicación.

29
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Karl Marx consideraba al hombre como exclusivamente un ser trabajador, un


homo faber. Pero el hombre es algo más que un homo faber, es una persona capaz
de superiores actividades y modos de tener, en especial aquella que aquí se
denomina tercer fin del trabajo, que no es otra cosa que la perfectibilidad humana
encauzada a través de él y articulada como profesión.

2. El hombre como habitante.

La relación del hombre con el medio en el que vive está esencialmente


condicionada por este carácter productor o técnico del tener corporal humano. El
hombre modifica el medio al introducir entre él y a naturaleza un conjunto de
instrumentos que le pertenecen.

Los griegos definían la casa como el conjunto de todos los instrumentos que el
hombre tiene para satisfacer sus necesidades. La casa es por así decirlo el lugar
donde se guardan los instrumentos. Y otro carácter decisivo de los instrumentos es
que unos remiten a otros, no se pueden considerar aisladamente.

Ningún utensilio humano se puede considerar aisladamente; todos guardan


relación al cuerpo y a la función que ejercen sobre los demás instrumentos: “al ser
del útil es inherente siempre un todo de útiles”.

Cada instrumento o útil pone al descubierto “una totalidad de útiles” que podemos
llamar “plexo de referencia”. El hombre vive rodeado de los instrumentos que el
mismo ha fabricado. Un instrumento abre posibilidades de crear otros nuevos, y
estos no serian posibles sin el primero.

Una parte no pequeña de la historia de la humanidad es el descubrimiento y


aprovechamiento de las posibilidades que ofrecen los inventos técnicos ideados
por el hombre. De este modo, el proceso de crecimiento de la técnica se ha ido
haciendo cada vez más autónomo, pues para crear los nuevos instrumentos se
parte de los ya existentes.

El conjunto de seres naturales y artificiales en medio de los cuales nos


encontramos viviendo es nuestro “mundo”. El ser humano necesita modificar el
medio en el que vive para poder sobrevivir, o simplemente, para estar cómodo. Lo
importante es advertir que la persona humana no se adapta al medio más que en
una medida pequeña; más bien adapta el medio a él, modificándolo mediante la
técnica, según sus necesidades.

Habitar quiere decir estar en un sitio teniéndolo. Los animales no habitan el


mundo, el único que habita el mundo es el hombre, y lo habita n la medida en que
establece en las cosas referencias a su cuerpo, según las cuales el cuerpo las tiene.
Todo habitar es tener, y si el hombre habita es porque es un habiente.

Dos cosas son importantes establecer en este momento. Lo primero es que se


habita allí donde se tiene el plexo de instrumentos que satisfacen las necesidades;

30
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

y lo segundo es que se habita en un lugar o paraje que ha sido modificado por la


presencia del hombre y donde está “depositado” el plexo o conjunto de
instrumentos que uno tiene como propios.

Las consecuencias del habitar son extraordinariamente importantes para entender


la vida humana. Pueden considerarse desde seis planos: jurídico, económico,
cultural, político, ecológico y moral.

a. El tener, referido a los objetos, y el apropiarse de los bienes que necesitamos


nos muestran como imprescindible el derecho a la propiedad. El hombre es
propietario por naturaleza, tiene derecho a sus posesiones, a sus
instrumentos, a su lugar de vivienda, a su casa, a su tierra de cultivo, a los
bienes que adquiere. El derecho de propiedad no es absoluto, una
adscripción que empobrece a los demás es injusta. El carácter productor y
habitante del hombre funda una gran cantidad de derechos: la libertad de
residencia, el derecho a libre circulación, al trabajo, a recibir un salario justo
y a cambiar de trabajo, etc.

b. Las relaciones del hombre con el medio establecen un determinado régimen


de producción y reparto de bienes: es el orden de la economía.

c. Las modificaciones del ambiente natural no tienen sólo importancia


económica, ni jurídica, sino también cultural, pues la cultura es el conjunto
de todas las manifestaciones humanas.

d. La posesión de un territorio es imprescindible para la existencia y la


seguridad de las comunidades humanas. La organización del espacio
humano y los problemas consiguientes se intensifican cuando aparecen las
instituciones y la ciudad.

3. El hogar como primera oportunidad.

El hogar como oportunidad, lo entendemos desde el punto de vista que el hogar


constituye la primera propiedad del ser humano, es allí donde el plexo de útiles
que uno toma como propio se encuentra depositado, y es el lugar que ha sido
modificado por la presencia humana. Los griegos definían la casa como el
conjunto de todos los instrumentos; es, por así decir, el lugar donde se guardan.

Es válido añadir que la casa, es también y sobre todo, el lugar donde se guarda a sí
misma la persona, el lugar donde el hombre “se queda”, junto a sus posesiones.
El carácter personal del hombre da origen a un lugar absolutamente peculiar: su
hogar. La casa es una de las posesiones más importantes y naturales: el hombre
tiende a estar en ella.

La función de la casa en la vida humana es múltiple, y tiene que ver con los
periodos cíclicos de que está formada: quedarse en casa es lo que uno debe hacer
para reponerse, descansar, dormir, coger fuerzas y poder después volver a trabajar

31
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

y producir. Asimismo, volver a casa es una de las cosas más humanas que existen.
El hombre necesita volver a casa, volver a su casa cuando acaba de trabajar. La
vida humana tiene un ritmo alternativo, que consiste en salir a trabajar, y regresar
al hogar para descansar y tener ocio.

El deseo de volver es porque la casa es el hogar es el lugar donde habita la


persona. Esta noción es una de las más ricas que existen. Intentaremos señalar
muy brevemente algunas de sus notas:

a. El hogar es la casa propia, poseída. No hay hogar sin un techo, sin la


materialidad de una casa de la que uno es dueño. Y es propio porque se posee,
al menos temporalmente, aunque esté en alquiler.

b. El hogar es algo más que pura posesión material de una casa: forma parte de
una intimidad. En casa abrimos la intimidad a un entorno que es también
íntimo, ampliación de uno mismo y de su alma. El hogar es una parte de
nosotros mismos. En casa podemos, al fin, sentirnos a gusto, porque no hay
miradas extrañas, todo nos es familiar, no hay que disimular.

c. El hogar es también el lugar donde la intimidad se hace común con otras


personas, donde se comparte la intimidad. Hogar es la intimidad común, es el
sitio donde las personas se manifiestan como realmente son, done los demás
pasan a formar parte de mi intimidad. La felicidad humana depende en buena
medida de que en el hogar se comparta de veras en la intimidad.

d. El hogar es el ámbito de la intimidad familiar. El hogar es donde el hombre


toma por primera vez conciencia de su condición de hijo. En el hogar nuestro
ser es completado por un entorno afectivo y material, en el que empezamos a
formar parte de una familia, y donde se realiza principalmente el proceso de
formación de la personalidad. sin un hogar, difícilmente se puede llegar a
alcanzar una suficiente madurez efectiva y psicológica. Tener hogar es bueno
para el hombre; es más: es imprescindible.

e. El hogar es, en consecuencia, el lugar donde se despliegan de modo más


intenso las dimensiones más profundas de la persona. Las personas nacen en
un hogar, por eso es también el lugar donde se guarda a la persona
amándola. Construir un hogar, mantenerlo y cuidar a las personas que hay en
él, es más rico y más profundamente humano que trabajar y transformar el
medio. La razón es sencilla, y ya se ha dicho: guardar a la persona pone en
juego dimensiones humanas más profundas que usar instrumentos. La
felicidad de una persona se mide por el hogar que tiene. El cuidado del hogar
le corresponde tanto a varón y a mujer.

Las actitudes machistas y feministas disminuyen el respeto recíproco de varones y


mujeres y aumentan la conflictividad entre ellos, ambas son manifestaciones de
una actitud más profunda y antigua del hombre europeo, es decir, del
individualismo, que conciben al hombre y a la mujer como individuos que se
realizan plenamente de modo independiente, sin estricta necesidad de una familia.

32
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

4. La tecnología y el problema ecológico.

El desmesurado crecimiento de la técnica ha preocupado intensamente al hombre


del siglo XX. Es una crisis que afecta a la naturaleza y al hombre mismo:

a. La amenaza de una técnica desmesurada e independiente de su creador ha


sido experimentada intensamente por el hombre.
- El proceso de crecimiento de la técnica se ha ido haciendo cada vez más
autónomo, pues para crear los nuevos instrumentos se parte de los ya
existentes. El problema aparece cuando el hombre ya no domina la
técnica que ha creado, sino que es dominado por ella.
- La acción del sujeto individual es menos relevante, hasta llegar a
transformarse en un objeto más de esa cadena. El hombre se convierte, tan
sólo, en un instrumento de producción; el mismo es transformado por ese
proceso de posibilidades técnicas.
- Lo único que cuenta es la función que desempeñe en el proceso de
producción objetiva. El hombre como sujeto, como persona única e
irrepetible, ya no cuenta para nada.
- El problema más importante es que la técnica en sí misma pierde su
sentido, púes, el hombre deja de tenerla y pasa a ser tenido por ella: es
para él una prisión.

b. No todo lo que rodea al hombre son instrumentos técnicos. La Naturaleza es


el conjunto de seres naturales que pueblan la Tierra: el ecosistema, del cual el
hombre, y su técnica, forman parte.
- El segundo gran error de la técnica y de la mentalidad economicista de los
últimos siglos, corregido parcialmente en los últimos años, ha sido la de
ser desconsiderados con la naturaleza, hasta dañarla.
- El hombre le ha considerado solo como un medio exclusivo a su servicio,
un medio para la producción industrial y económica. Las reivindicaciones
ecologistas son justas en cuanto exigen al hombre que cambie de actitud.
- No se trata de condenar la técnica, sino de reconocer que los seres
naturales tienen unos fines y una armonía que hay que respetar.
- Se debe respetar el dinamismo intrínseco, es decir, las tendencias e
inclinaciones, de los seres naturales, y usar los instrumentos técnicos sin
perjudicar el ecosistema, agotar los recursos y estropear la vida. Esta es la
actitud verdaderamente ecológica, una actitud benevolente ante la
naturaleza, es decir, se debe saber reconocerla y respetarla.
- La cuestión ecológica se plantea desde cuatro planos:
 Científico-técnico.- Busca soluciones no contaminantes o destructivas.
 Económico.- Para aplicarlas a la industria y la tecnología
consiguiendo un desarrollo sostenible.
 Legislativo.- Para asegurar esa aplicación y prever una explotación
razonable de los recursos que permite un desarrollo de ese tipo.
 Político.- Para que se incluya en la agenda de trabajo de todos los
políticos la solución a los problemas medioambientales.

33
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

5. La tecnocracia y los valores tecnológicos.

La tecnocracia al poder de una técnica que aprisiona al hombre, por un lado, y a la


actitud prepotente de usar de ella “contra” la Naturaleza, por otro. Es un término
que significa mando de la técnica, la técnica como fuerza dominadora. En el
primer sentido, la tecnocracia es un funcionamiento autónomo del plexo de
instrumentos, que no reconoce a la persona singular.

Y en el segundo sentido, es un uso desconsiderado o excesivo de la técnica por


parte de la voluntad de poder, uno de los usos de la voluntad, que se vuelve
excesivo al desconectarse de los restantes. La tecnocracia es el lado sombrío de la
técnica, su rebelión respecto de su dueño, o el abuso de ella.

Tecnocracia Valores ecológicos


Resultados - Extinción de las especies. - Defensa de las especies.
- Deforestación. - Reforestación.
- Energías no renovables. - Energías renovables.
- Basura. - Reciclaje.
- Ruido. - Silencio.
- Prisa. - Lentitud.
- Gigantismo. - Pequeñez.
- Arsenales militares. - Defensa de la paz.
- Aceleración. - Ritmo natural.
Categorías - Cantidad. - Cualidad.
- Lógica. - Armonía.
- Exactitud. - Oportunidad.
- Rentabilidad. - Equilibrio.
- Progreso. - Conservación.
- Explotación de la propiedad. - Administración de recursos.
- Ingeniería. - Preservación.
- Curación. - Prevención.
- Consumo. - Moderación.
- Acumulación. - Crecimiento vivo.
- Calidad de vida. - Desarrollo sostenible.
- Posesión territorial. - Distribución riqueza.
- Defensa militar. - Solidaridad universal.
- Uniformidad. - Diferencia.
Actitudes - Agresividad. - Contemplación.
- Competitividad. - Ayuda.
- Funcionalidad. - Unidad, visión global.
- Utilidad. - Belleza.
- Eficacia. - Culpabilidad-perdón.
- Oposición. - Complementariedad.

34
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Se trata de dar una prioridad a resultados diferentes a los del capitalismo salvaje,
pensar con categorías diferentes a las de la razón instrumental y adoptar actitudes
menos basadas en el individualismo interesado.

Quizá una de las ideas más básicas de los valores ecologistas sea la de recuperar el
ritmo natural, lo cual quiere decir, ponerse en armonía con la naturaleza. La vida
humana para ser verdaderamente humana no debe estar en armonía solo consigo
mismo, sino también con el hábitat natural. Y esto se consigue sincronizando los
ritmos humanos con los de la naturaleza.

Cuando falta esa sincronía (que significa simultaneidad, acompasamiento),


aparecen dos patologías del ritmo natural y de la armonía con la naturaleza:

 La prisa, es un fenómeno exclusivamente humano, producido por la


aceleración y el aumento de velocidad derivado de la tecnología.
 El ruido, que solo el hombre es capaz de hacer, y es por lo tanto algo
artificial, producido por la técnica. El silencio de la Naturaleza, por el
contrario, está lleno únicamente de sonidos armónicos con el silencio mismo.

El hombre se ha visto demasiado tiempo a sí mismo como un ser separado y


extraño al mundo natural, hasta llegar a ignorar lo que eso implica. La ecología
presenta una fuerte y atrayente verdad: habitamos en la Naturaleza; somos parte
de ella, aunque de una manera muy peculiar.

La benevolencia es la actitud que se debe tener ante la naturaleza y los seres


vivos. Usamos el término benevolencia para indicar una actitud habitual, y en
concreto, la más digna del hombre: la actitud moral. ¿Qué es benevolencia? Es
prestar asentimiento a lo real, decirle a la Naturaleza: ¡sé tú misma!

La benevolencia es prestar asentimiento. Esto significa que uno presta ayuda a los
seres para que alcancen su fin: “queremos que todos ellos sean como son”. La
benevolencia es prestar ayuda a lo real, para que llegue a ser en su plenitud. Lo
importante de la benevolencia es:

 Que con ella nosotros respetamos y reconocemos el valor de lo real en sí


mismo, en especial de los seres vivos.
 Que les prestamos nuestra ayuda para que alcancen su plenitud, es decir,
colaboramos en su desarrollo.
 Que buscamos la armonía de esos seres, que se consigue cuando alcanzan su
plenitud final y la perfección que los hace bellos.
 Por eso, apartamos los obstáculos que les amenazan, ser benevolentes quiere
decir que me importa que los seres vivos alcancen su plenitud.
 La benevolencia se dirige especialmente hacia las personas, en quienes
reconocemos un tú como nosotros. Nuestra benevolencia hacia el tú humano
nos lleva a decirle: ¡sé tú mismo!, y a prestarle nuestra ayuda en la medida en
que podamos, para que alcance los bienes de que es capaz y de los que quizá
carece, por encontrarse sumido en la miseria.

35
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Parafraseando a Kant, el imperativo de la benevolencia dice así: “obra de tal modo


que no consideres nada en el mundo meramente como medio, sino siempre al
mismo tiempo como fin”.

El ecologismo es autentico en la medida en que adopta esta actitud y aplica este


imperativo a todos los seres, también a las personas: la benevolencia trasciende el
ámbito de la ecología, porque se aplica también al mundo humano.

La benevolencia es la actitud más digna del hombre porque le lleva a colaborar


con lo real. Es una actitud afirmativa. Mediante la benevolencia, entendida como
aquí lo hacemos, el hombre no solamente se perfecciona a sí mismo, sino que
también se convierte en un perfeccionador de la naturaleza.

La benevolencia no es un acto aislado, sino una actitud y una convicción, es decir,


el hábito del carácter, de la inteligencia, de la conducta: es un modo de
comportarse. Otorgarle a lo real nuestro asentimiento hace el mundo más bello y
más perfecto, y hace al hombre más humano.

El ser benevolente es respetar el derecho, pues éste, es la protección


institucionalizada del desarrollo natural de la persona. ¿Por qué ser
benevolentes? Debemos ser benevolentes porque somos creados. La razón última
de respetar al “pequeño absoluto” que es la persona humana radica en el “gran
absoluto” que es Dios, del mismo modo la razón última para respetar la
Naturaleza es que tiene un dueño, que además es su autor.

La religión tiene mucho que ver con la ecología. El universo es una hechura
divina, y que la belleza que hay en él es un reflejo de la belleza de Dios. Amar a la
Naturaleza es amar la belleza que hay en ella, pero alguien la ha puesto ahí. Si el
universo es una pura materia organizándose a sí misma, como defiende el
evolucionismo emergentista la creación no pasa de ser un momento es una
constante lucha por la supervivencia.

La benevolencia hacia los seres naturales lleva a contemplar el misterio de la vida


y del orden cósmico como algo ordenado y dotado de fines. Se trata de un
conjunto fascinante, a través del cual adivinamos al Ser, más fascinante todavía,
que no solo ha sido capaz de diseñarlo, sino también de crearlo.

Prestar asentimiento a lo real significa que conocemos y aceptamos las cosas


como son. Verlas en su verdadero sentido es verlas en relación con lo que son
cuando son plenamente. El sentido de las cosas es el cumplimiento de lo que son,
de lo que pueden llegar a ser de modo natural. El hombre es capaz de ver el
sentido de las cosas, es decir, su teleología.

El hombre también puede dar sentido a las palabras, a los instrumentos que
maneja, e incluso a los seres naturales. Este dar sentido a las cosas es una
capacidad humana extraordinaria, nacida de su inteligencia y de su libertad:
consiste en poner las cosas en relación con su fin.

36
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

A este poner las cosas en relación con su fin lo llamaremos disponer. Y lo


definiremos como ordenar una cosa a su fin. Disponer es dar sentido a las cosas.
Esto es realmente importante respecto de los seres naturales y los seres vivos: en
esos casos dar sentido es descubrirlo, porque esos seres tienen un sentido propio.

Los seres naturales tienen sentido por sí mismos. El hombre es el ser capaz de dar
sentido a las cosas. Ahora bien, el hombre puede no ser benevolente, puede no
tener en cuenta el sentido de las cosas, su significado natural y propio. A esta
actitud la llamaremos instrumentalismo, porque despoja a las cosas de su
verdadero ser y de su sentido propio, y las reduce a puros instrumentos, las
somete a fines ajenos a ellas, fines que no les corresponden. El instrumentalismo
es disponer mal de las cosas y de las personas, someterlas a un régimen que no
les va, utilizarlas sin benevolencia.

El instrumentalismo es la pérdida del sentido natural de las cosas, es una


exageración de la voluntad de poder. Hay muchos modos de instrumentalismo.
Uno de ellos consiste en el uso unilateral o excesivo del método científico del
análisis llamado cientificismo, que reduce el ser y el sentido de las cosas a su
descripción formal cuantitativa.

El instrumentalismo no consiste solo en olvidar el fin propio de las cosas y usarlas


entonces mal, sino en una peculiar confusión de los medios y los fines: el
instrumentalismo prefiere ante todo os medios, y solo se preocupa de ellos,
olvidándose de los fines: identifica al hombre con su poder y busca como
multiplicar los medios y el poder mismo (que es directamente proporcional a los
medios de que se dispone). Y convierte los fines en medios, y los medios en fines.

Un caso típico de instrumentalismo es, desde luego, la tecnocracia, que lleva a


creer demasiado en la técnica, y a pensar que el hombre puede llegar a producir
técnicamente cualquier cosa, incluso valores como la salud, el placer o la
felicidad, e incluso al hombre mismo. La tecnocracia tiende a no ver las cosas
como fines en sí mismas, sino como puros resultados de los medios o causas,
anteriores en el tiempo, que las han producido.

Gandhi dijo una vez: “los medios son como la semilla y el fin como el árbol.
Entre el fin y el medio hay una relación tan ineludible como entre el árbol y la
semilla”. Esto quiere decir que los medios y los fines han de estar proporcionados
entre sí: no se puede querer tener el árbol sin semilla, ni antes de que ésta muera y
germine. El instrumentalismo no sabe esperar, ni respeta este orden natural de las
cosas, e incluso espera obtener varios árboles de una misma semilla, cosa
imposible. Más vale un solo árbol que diez mil semillas sin tierra donde germinar.

37
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

CAPÍTULO IV

LAS RELACIONES INTERPERSONALES

1. La persona y las personas. Lo común.

La persona humana es libre, y en esa libertad se desarrolla en el ámbito social de


las personas, es decir, en cuanto se relaciona con los demás. Pero, iniciemos
diciendo el por qué las personas se abren a los demás, y las formas o modos
concretos de cómo lo hace. Las relaciones interpersonales son el verdadero
escenario de la existencia humana y por eso constituye quizá uno de los núcleos
centrales de la antropología.

La libertad es algo radical en el hombre y significa apertura hacia el mundo, hacia


las demás personas. Nos mostramos como dueños de nuestros propios actos y con
la capacidad de decidir mostrar la creatividad de nuestra intimidad y establecer un
dialogo con las personas que nos rodean, la persona humana es un ser
constitutivamente dialogante.

No existe dar sin un recibir, sin un aceptar. El dar significa extraer algo valioso de
nuestra intimidad y entregarlo al otro como suyo, y para que el dar no se frustre el
otro tiene que acepártelo como propio. Por lo tanto, si no hubiese otro alguien que
nos reconociera, nos escuchara y aceptara el dialogo y don que le ofrecemos la
vida sería un fracaso, una tragedia, una soledad completa.

La persona sin los demás se frustraría de modo radical, porque sus capacidades de
dialogar y dar no tendrían destinatario. La persona no está hecha para estar sola
esto se ve incluso a nivel biológico. Al nacer, el desarrollo corporal, nervioso y
psicológico del hombre es bastante incompleto, por ello es decisivo que el
aprendizaje en el hombre, aprendizaje que se debe dar rodeado de cuidados por
parte de la familia hasta que pueda valerse por sí mismo, es este momento donde
se da la formación de la personalidad humana.

Tanto en el desarrollo de la socialización primaria que se lleva a cabo en los


primeros años de la vida, como el de socialización secundaria (la integración
efectiva en la sociedad), y en su misma realización como ser humano maduro, la
persona necesita de otras para aprender a reconocerse a sí misma, comportarse
conforme a lo que es, desarrollar su vida con normalidad, y alcanzar su plenitud y
su integración en la sociedad donde ha nacido.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

La soledad en el hombre no es solo antinatural, sino que significa su frustración


radical. No hay yo sin tú. No hay persona sin formación de la personalidad. Y el tú
es un rostro: persona, en su origen, significaba la máscara del actor en el teatro, el
rostro del representado. El “otro” es siempre un semblante que se nos muestra. Así
lo aprende el niño al reconocer a su madre antes que a sí mismo.

Las relaciones interpersonales son algo sin lo cual el hombre quedaría


radicalmente incompleto, pues es un ser constitutivamente dialógico. En este texto
trataremos de esas relaciones, no en su dimensión ontológica, ni en cuanto son
necesarias para su maduración psicológica, sino desde un modelo de excelencia
basado en la visión de la persona expuesta, al explicar las notas de la persona.
Las relaciones interpersonales pueden medirse por el amor y por la justicia.

Lo común

Las personas pueden entenderse porque tienen la inteligencia que les permite
captar lo común, lo universal de las cosas, su forma. El lenguaje es la manera de
compartir las ideas y el instrumento para que las personas humanas puedan
ponerse de acuerdo sobre lo que van a hacer. Sin lenguaje no existiría la vida
social, no podríamos compartir el conocimiento ni comunicarnos con los demás.

La idea viaja por encima de los sonidos y las palabras, y todo el que la oiga puede
participar en ella sin que disminuya. Las ideas pertenecen a un tipo de bienes que
pueden ser compartidos indefinidamente: “hay bienes que no pueden ser
compartidos: lo más que pueden es ser repartidos. En cambio, cuando se trata de
bienes más altos, son compartibles; realmente cuando son verdaderos bienes es
cuando son compartibles”. El Bien es difusivo.

Podemos decir que existen dos tipos de bienes:

1. Bienes materiales.- Son aquellos que solo se pueden repartir, pero no


compartir. Esto es porque en ellos no hay simultaneidad, sino división,
exclusión de unas partes respecto de otras. No se pueden compartir sin
trocearlos ni disminuirlos.

Estos bienes se encuentran en el orden de la utilidad: utilidad significa servir


de medio para un fin. Estos bienes se utilizan, son instrumentales (la técnica
es un tipo de instrumento).

2. Bienes intelectuales.- También llamados bienes del espíritu, bienes racionales


o bienes inmateriales. Son aquellos que pueden ser compartidos, porque
pueden ser disfrutados simultáneamente por un número indefinido de
personas sin verse deteriorados. .

Existe simultaneidad, es decir, pueden ser de varios al mismo tiempo; esto es


lo especifico de los bienes inmateriales, lejos de disminuir aumentan al ser
compartidos por intermedio del dar y del dialogo.

39
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Los bienes racionales se encuentran en un orden superior, también pueden


tener utilidad, pero tienen valor en sí mismos, por eso el hombre busca estos
bienes en mayor medida, porque se corresponden con más propiedad con sus
capacidades inteligentes y espirituales.

Los bienes racionales tienen carácter de fin de un modo mucho más intenso
que los instrumentales. Los bienes racionales son valores.

La vida social se funda sobre el compartir los bienes inmateriales y repartir los
bienes materiales. Compartir es señal de presencia del espíritu. Es más humano
que simplemente repartir.

Los bienes compartidos son comunes. Lo común es algo específicamente humano:


un bien compartido por muchos. La vida social se basa en la existencia de lo
común. El compartir verdadero es más bien de pocos que de muchos, pues su
conquista y mantenimiento depende de la aceptación de la verdad y de los actos
del amor, los cuales siempre escasean. Lo común no es lo universal, lo que está en
razón abstracta, sino lo que está a su vez en varias personas.

La forma más intensa de compartir que se da entre las personas: el amor. El amor
es la forma más rica de relación entre las personas; por eso ocupa el puesto
superior en la escala de lo común. Cuando se ejerce la voluntad como amor llegan
a ser comunes bienes íntimos de la persona que de otro modo no se compartirían.

2. Definición de amor y sus clases.

Una de las cinco formas del querer (1. Deseo; 2. Elección voluntaria al pasado:
Aprobar o rechazar el pasado; 3. Elección voluntaria al futuro: Dominio o poder;
4. Voluntad creadora; 5. Amor de benevolencia) puede llamarse amor de
benevolencia. El amor como benevolencia consiste, pues, en afirmar al otro, en
querer más otro, es decir, querer que haya más otro, que el otro crezca, se
desarrolle, y se haga más grande.

Esta forma de amor no refiere a las propias necesidades o deseos, sino que lo
afirma en sí mismo, en su alteridad. Por eso es el modo de amar más perfecto,
porque es desinteresado, busca que haya más otro. También podemos llamarlo
amor-dádiva, porque es el amor no egoísta, el que ante todo afirma al ser amado y
le da lo que necesita para crecer. Por eso, AMAR ES AFIRMAR AL OTRO.

Existe una inclinación a la propia plenitud, un querer ser más uno mismo. Esto es
una forma de amor que podemos llamar amor-necesidad, porque nos inclina a
nuestra propia perfección y desarrollo, nos hace crecer a nuestro fin, nos inclina a
crecer a ser más. Por eso podemos llamarlo también amor de deseo. Esta forma de
amor es el primer uso de la voluntad que hemos llamado simplemente deseo o
apetito racional. También llamado amor natural, es el principio del movimiento
que tiende al fin amado.

40
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Llamar amor al deseo de la propia plenitud, a la inclinación a ser feliz, a la


tendencia sensible y racional, puede hacerse siempre y cuando este deseo no se
separe del amor de benevolencia, que es la forma genuina y propia de amar de los
seres humanos.

A las personas no se les puede amar simplemente deseándolas, porque entonces


las utilizaríamos para nuestra propia satisfacción. A las personas hay que amarlas
de otra manera: con amor de amistad o benevolencia.

Esta primera división en amor-necesidad y amor-dádiva se hace considerando su


forma, uso o manera, la cual es doble.

En las acciones nacidas de la voluntad amorosa, sucede algo realmente singular: el


quinto uso de la voluntad (el amor-dádiva) refuerza y transforma las cuatro
restantes, empezando por el amor-necesidad o amor deseo.

Se hacen necesarias tres precisiones:

1. Todos los actos de la vida humana, de un modo o de otro, tienen que ver con
el amor, ya sea porque lo afirman o lo niegan. El amor es el uso más humano
y profundo de la voluntad.

El amor no es un sentimiento, sino un acto de la voluntad, acompañado por


un sentimiento, que se siente con poca o mucha intensidad, e incluso con
ninguna. El amor sin sentimiento es más puro, y con él es más gozoso. Pero
ambos no se pueden confundir, aunque tampoco se pueden separar.

Ese sentimiento, que no necesariamente acompaña al amor sensible o


voluntario, puede llamarse afecto. Amar es sentir afecto. El afecto es sentir
que se quiere, y produce familiaridad o cercanía.

Además de los afectos, el amor tiene efectos como todo sentimiento, se


manifiesta como actos, obras y acciones que testifican su existencia en la
voluntad. Los afectos son sentimientos, los efectos son obra de la voluntad. El
amor está integrado por ambos, afectos y efectos. Si solo se dan los primeros,
es puro sentimentalismo que se desvanece ante el primer obstáculo.

2. Uno de los efectos del amor es su repercusión en la propia persona que ama, y
se llama placer, que es el gozo o deleite sentido al poseer lo que se busca o
realizar lo que se quiere.

Se puede señalar dos clases de placeres:

a. Placeres-necesidad.- Nacen de la posesión de todo aquello que se ama con


amor-necesidad. Estos no serian si no estuvieran precedidos por el deseo.

b. Placeres de apreciación.- Llegan de pronto, como un don no buscado. Son


aquellos que los son de por sí, y no necesitan de esa preparación.

41
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Los placeres gustan al hombre de tal modo que los busca siempre. Por lo que
se expone al peligro de buscarlos por capricho, y no por necesidad, haciendo
de ello un fin, incurriendo entonces en el exceso. Enseñar a alcanzar el punto
medio de equilibrio entre el exceso y el defecto de los placeres corresponde a
la educación moral, que produce la armonía del alma.

3. La división del amor en amor-necesidad y amor-dadiva se hace según el


modo de querer en uno y otro caso. Sin embargo, también se puede dividir al
amor según las personas a las que se dirige, según tengan con nosotros una
comunidad de origen, natural o biológico, o no lo tengan.

a. En el primer caso se da una cercanía y familiaridad físicas que hacen


crecer espontáneamente el afecto. Es un amor a los que tienen que ver con
mi origen natural. Podemos llamarlo amor familiar o amor natural.

b. En el segundo caso no existe esta comunidad de origen, por lo que el tipo


de amor es diferente: lo llamaremos amistad, que puede ser entendida
como una relación intensa o continuada, o simplemente ocasional.

Definición de amistad. Sus grados

No todo amor tiene razón de amistad, sino el que entraña benevolencia. El


modo más sencillo decir que es amor-dádiva o amor benevolencia, por
contraposición a amor necesidad.

La amistad es la benevolencia reciproca dialogada, cuando la benevolencia


es reciproca decimos que hay amistad. La amistad es un dialogo habitual.
Los amigos o amigas cuando se encuentran de nuevo, se cuentan lo que ha
pasado en ese entretiempo, asumen ese periodo dentro de su diálogo, y lo
continúan.

En la amistad debe desearse el bien del amigo por el amigo mismo, porque
el amigo es otro yo. Tener buenos amigos sigue siendo un ingrediente
imprescindible de la vida lograda.

Existen dos sentidos de la palabra amistad, que designan dos grados de


intensidad posibles en ella: El primero es aquel que designa una relación
estable de amistad personal y “privada”.

El segundo sentido de la palabra amistad es al que podríamos llamar


amistad cívica, sociabilidad o actitud amistosa, que lleva a establecer unas
relaciones interpersonales que siguen el modelo de los actos propios del
amor, y que puede extenderse a cualquier persona con la que tratamos en
sociedad. Este segundo puede extenderse a un número indefinido, porque
es una manera de tratar a la gente.

42
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Según Hobbes, se puede presumir que todo hombre hace todo lo que hace
por su propio beneficio; y por lo tanto ningún hombre da si no es con
intención de lograr un bien para sí mismo. Según este punto de vista, los
actos propios del amor no existen o se realizan únicamente con los
miembros de la propia familia.

Pero estos actos pueden ejercerse y de hecho se ejercen. El mejor modo de


lograr un mejor vida social es tratar amistosamente a los demás, y no solo
al pequeño y redujo círculo de “amigos íntimos” o familiares.

La amistad es un tipo de relación interpersonal que va creciendo en


intensidad si se aplica el amor de benevolencia.

Rasgos y tipos de amistad

Aristóteles divide la amistad según el tipo de bien que se ame en el amigo:


el placer que produce, la utilidad que nos reporta o el amigo mismo. Sólo
el tercer tipo de amistad merece ese nombre. En cambio, para Hobbes sólo
existen las dos primeras.

En otras palabras: el interés y el placer no son causa de verdadera amistad,


pues desaparecen tan pronto como se obtiene lo buscado en una relación.
Acaso la mayoría de los que se dicen amigos en realidad buscan en
nosotros su propia utilidad.

El primer rasgo de la verdadera amistad es el desinterés. Surge del


compañerismo, que es compartir una tarea o un trabajo que se convierte en
ocasión de conocerse y compartir las incidencias del caso.

El rasgo más característico de la amistad es que se busca la compañía del


amigo y se encuentra satisfacción en ella: ¿qué cosa más dulce tener con
quien te atrevas a hablar como contigo mismo?

La amistad tiene como característica especial una discusión dialogada de


las discrepancias, que sabe obtener un enriquecimiento de los propios puntos de
vista en base a integrar los de los demás. La amistad es la discusión compartida
de las propias experiencias.

Esto hace que la amistad implica semejanza. Los amigos se parecen en


diversos aspectos y comparten lo que hacen: les gusta hacerlo juntos. La
amistad moviliza energías y permite llevar a cabo tareas que solos no
seriamos capaces de hacer: la amistad contagia el entusiasmo.

La amistad nos saca de la inactividad de permanecer siempre en el hogar,


es el modo más cómodo de entrar en la ciudad: ir con otros. Preferimos
estar con gente conocida. Esto nos ayuda.

43
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Otro rasgo importante de la amistad es que tarda en crecer: no se puede


tener amistad si no es después de haber hecho juntos algo. La amistad
necesita tiempo.

Una de las razones porque la amistad necesita tiempo es porque la amistad


no empieza a crecer hasta que abrimos el mundo interior al que empieza a
ser nuestro amigo, para poder empezar a conocernos.

Si esta apertura no se llega a dar, porque no se quiere o porque no se sabe,


la amistad nunca deja de ser superficial y se deja entonces de creer en ella.
Nunca se llega a conocer a la otra persona y nunca la otra persona podría
lograr conocernos de una manera verdadera.

La amistad verdadera es difícil, es una conquista, que una vez comenzada


conlleva saber ejercer los actos propios del amor. Una vez que ha surgido
la amistad se hace resistente, porque se basa en un conocimiento intimo y
personal del otro que facilita la ayuda, la comprensión, el dialogo, el
compartir las propias preocupaciones.

Lo propio de la amistad es que vaya creciendo e intensificándose. Si no


hay trato desaparece poco a poco. Una vez que la amistad se ha
fortalecido, los actos propios del amor aparecen cuando hacen falta, y la
amistad no se deteriora sino se fortalece. La amistad resulta ser más
necesaria cuando los amigos tienen preocupaciones y necesidades.

La amistad tiene mucho que ver con la justicia, aunque esta relación no
suele tenerse mucho en cuenta. Ser amigo es, desde luego, la constante y
perpetua voluntad de dar al amigo lo suyo. El amigo es aquella persona
para la que se quiere algo, lo que pertenece como suyo.

La justicia puede ser vista en relación con los actos propios del amor en
cuanto lleva a respetar y honrar a los demás como se merecen. La perdida
de la amistad acarrea la perdida de la justicia.

Una sociedad sin amistad sólo puede resolver sus conflictos mediante los
tribunales de justicia y los abogados, y no mediante el diálogo y la
concordia: aparece entonces una judicialización de la vida social y una
tendencia progresiva hacia la violencia.

El amor y la justicia son, pues, los dos tipos de relación interpersonal más
propiamente humanos y se necesitan mutuamente porque reconocen al otro
y le otorgan lo suyo.

c. Un tercer caso es aquella forma de amor entre el hombre y la mujer que


llamaremos eros y forma parte de la sexualidad, y de la cual nace la
comunidad biológica humana llamada familia: es un amor natural
transformado, intermedio entre esta última y el amor natural.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

3. La voluntad y sus actos.

Podemos distinguir cinco usos distintos de la voluntad o cinco modos de querer:

1. El deseo es el uso primero: la tendencia o inclinación hacia un bien


racionalmente captado. La voluntad nos inclina, en primer lugar, a la unión
con el objeto querido. Eso es el deseo: la tendencia al fin, la búsqueda de la
unión o posesión de lo deseado. La voluntad es querer.

2. La elección voluntaria puede ser doble, según se oriente al pasado o al futuro.


Si se orienta al pasado, adopta la forma de aprobar o rechazar, un uso
especifico de la voluntad dirigida a las cosas que ya han sucedido, que están
ahí y me salen al encuentro. De este modo uno se acepta a sí mismo –se
afirma- o se rechaza. Esto se lleva a cabo diciendo sí o no.

3. Si la elección se orienta hacia el futuro podemos llamarla dominio o poder,


porque soy yo quien decido acerca de una situación venidera. Este es un uso
de la voluntad respecto de lo que no ha sucedido y de lo que yo puedo hacer.
Es el uso más frecuente, la voluntad es poder y elegir.

4. Al uso técnico de la creación le corresponde otro uso de la voluntad, que es la


creación. Se aplica esta voluntad creadora –o artística- cuando se da forma a
la materia, cuando se crea algo.

La voluntad es creadora y encausa la inteligencia creadora de la persona. La


voluntad es crear. El crear humano suele consistir en:

 Transformar una materia.


 Realizar actos lingüísticos.
 Crear instituciones.
 Establecer relaciones personales.

5. La benevolencia como actitud moral es un uso de la voluntad que puede ser


llamado amor. Es el reconocimiento y afirmación de una realidad por lo que
en sí misma es y vale. Este amor benevolencia se trata de la respuesta
voluntaria a la captación que hace la inteligencia de las cosas como son en sí
mismas, en su alteridad. Es el uso más humano de la voluntad, el
verdaderamente racional, la voluntad es amar.

Estos usos de la voluntad tienen mucha relación unos con otros, pues pueden, e
incluso deben, darse a la vez, simultáneamente. Ninguno de estos cinco usos
pueden dejar de tenerse en cuenta, porque las consecuencias se dejan sentir
enseguida: aparece entonces un ser humano, incompleto, irreal, o deforme.

No se puede prescindir de ningún uso de la voluntad sin debilitar los demás y al


hombre mismo.

45
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

4. El amor y sus actos

El amor consiste en hacer feliz a la persona amada. Cuando alguien quiere hacer
feliz a alguien lleva a cabo los actos propios del amor.

EL AMOR Y SUS ACTOS


Deseo Afirmación Elección Creación Don
Desear Alegrarse Preferir Crear Corresponder
Poseer Perdonar Lugar del otro Decir Agradecer
Gozar Ayudar Comprender Reproducir Dar
Conocer Cuidar Obedecer Regalar Darse
Dialogar Curar Prometer Beneficiar Sacrificarse
Amor
Compartir Recordar Ser leal Honrar Dar el ser
Acompañar Sufrir Confiar Dar honor Enseñar
Compadecer Esperar Corregir
Aceptar Contemplar
Respetar

1. El deseo y el conocimiento del otro.-

La inclinación a la propia plenitud nos hace desear y amar aquello que nos
hace felices, que nos perfecciona. Se busca con afán, incansablemente lo que
no se tiene. AMAR ES DESEAR.

El hombre busca poseer aquello que ama, porque el amor tiende a la unión.
Amar es alcanzar lo amado, lo que se desea, tenerlo, hacerse uno con ello.
AMAR ES POSEER.

La presencia del bien amado, o también el hecho de que ese bien amado está
en posesión del bien que le corresponde y lo conserva, causa gozo. Poseer lo
amado causa gozo, es decir, un placer, un deleitarse en aquello que se
alcanza, se tiene y se posee. AMAR ES GOZAR.

El amor del hombre busca el conocimiento de lo amado. Se busca conocer lo


amado hasta lograr una identificación con ello. No se puede amar lo que no se
conoce, por ello AMAR ES CONOCER.

Cuando dos personas se aman se tienen una a la otra, se conocen. Las


personas se conocen mediante la manifestación de su intimidad y esta se da
sobre todo en el dialogo. Se trata de comunicarse para conocerse, y ejercer así
los restantes actos del amor. AMAR ES DIALOGAR, COMUNICARSE.

El diálogo crea lo común en el caso de dos personas que se aman lo común es


lo intimo. Los secretos –lo más íntimo- se comparte sólo con quien nos ama,
porque sabemos que no va a divulgar lo nuestro, porque es también suyo.
AMAR ES COMPARTIR.

46
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Del compartir nace el deseo de seguir compartiendo. Y sobre todo, del goce
que da la presencia de la persona amada nace la voluntad de no separarse.
Nada hay más propio de la amistad que el convivir. AMAR ES
ACOMPAÑAR, PERMANECER Y ESTAR JUNTOS.

Amar es estar con el ser amado sin cansarnos de acompañarle, y saber esperar
a que crezca y se vaya perfeccionando, tener paciencia con él. AMAR ES
DAR TIEMPO.

2. La afirmación del otro.-

En el amor, el segundo uso de la voluntad es aún más importante. Este uso


implica el sí y el no, la aceptación y el rechazo. El sí es propio del amor
porque con el aceptamos al ser amado. La alegría es el asentimiento que nace
al decir sí, al decir “es bueno que tú existas”, que es la forma de afirmar
propia del amor. AMAR ES ALEGRARSE.

Cuando el amor afirma, hay una aprobación no solo del presente sino también
del pasado, aprueba la existencia del amado y también lo que el ser amado ha
hecho. AMAR ES AFIRMAR.

Cuando no se puede aprobar lo que el ser amado ha hecho porque ha actuado


de un modo inaceptable, lo que se hace es perdonarle. Perdonar consiste en
borrar lo inaceptable y ofensivo en la conducta pasada del otro y hacer nuevo
el amor como si no hubiera pasado nada. No se concibe un amor verdadero si
no se sabe perdonar, porque en tal caso no se quiere borrar el error y la
fealdad de la vida del otro. Perdonar es decirle: “sé que tú no eres así”.
AMAR ES PERDONAR.

El amor hace nuevas las cosas del amado, las ve cada día como si fuera la
primera vez. El amor detecta enseguida cualquier novedad. Amar consiste en
una tarea ética en el sentido que AMAR ES RENOVAR EL AMOR.

Afirmar en pasado es aceptar o perdonar, el afirmar en presente consiste en


ayudar, o prestar cooperación, trabajo o medios para que el otro pueda recibir
lo que necesita. La ayuda es una forma muy importante y frecuente de
relación interpersonal, sin la cual la sociedad no puede funcionar: comienza
por el reconocimiento de que el otro la necesita, y suele ser desinteresada. En
correspondencia, hay que dejarse ayudar, saber aceptar el ofrecimiento.
AMAR ES AYUDAR.

Puede que el error y la fealdad en el ser amado sea evitable en el futuro: para
esto se necesita tener cuidado, es decir, cuidar al ser amado para que no
disminuya o frene su desarrollo hacia la perfección. Parte del cuidado es
reparar el error, la fealdad, y el dolor una vez que se ha producido: esto es
curar. El cuidado es una actitud humana extraordinariamente importante,
cuidar es amar, y podemos también decir que AMAR ES CUIDAR.

47
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Afirmar al otro puede hacerse cuando este se encuentra ausente, parece que se
ama más al ausente. Se evoca la presencia del amado mediante recuerdos que
es sacar lo que se guarda dentro para revivirlo. AMAR ES RECORDAR.

Si se pierde al ser amado y el recuerdo sigue sin poder superar la ausencia del
otro, el amor se convierte entonces en sufrimiento. AMAR ES SUFRIR.

Cuando más amado es quien la sufre, más nos compadecemos. AMAR ES


COMPADECER, padecer-con y tener com-pasión o misericordia.

Si el ser amado esta triste le damos consuelo y aliento en el sufrimiento.


AMAR ES CONSOLAR.

La llegada del amado es siempre alegre, porque se consigue por fin tenerle y
estar con él, se le ofrece hospitalidad y se le acepta con todo, también con los
problemas. AMAR ES ACOGER.

Se debe aceptar, guardar aquello que la otra persona da. Esto es porque se
trata de algo que él a su vez guardaba en su intimidad: amar es aceptar lo que
el otro nos da y hacerlo propio. AMAR ES ACEPTAR EL DON DEL
OTRO Y HACERLO NUESTRO.

La benevolencia nos lleva a respetar las cosas. El respeto es una forma de


reconocer la bondad y belleza de un ser, abstenerse de dañarlo y otorgarle un
asentimiento que se expresa como reconocimiento de su dignidad. Faltar el
respeto es rebajar la dignidad que el otro tiene, quitarle el reconocimiento que
merece, tratarle con poco cuidado. AMAR ES RESPETAR.

3. La anticipación del futuro.-

El tercer uso de la voluntad consiste en disponer del futuro mediante la


elección de aquello que está en nuestro poder. Elegir amorosamente
transforma la elección, la hace distinta. Es obvio que uno elige aquello que
ama. Por eso, AMAR ES PREFERIR.

Cuando se trata de otro ser humano, AMAR ES PONERSE EN LUGAR


DEL OTRO, y elegir aquello que el elegiría, sencillamente porque es lo que
le gusta. Es otra forma de querer que haya más otro. El ponerse en lugar del
otro es una de las claves para que el amor pueda consolidarse y crecer, y
viceversa; cuando falta nace la discordia: con-cordia y dis-cordia significan
unión y separación de corazones, es decir, sentir lo mismo y por lo tanto
elegir lo mismo, sentir de una misma manera.

La concordia es también comprensión, es decir, un conocimiento del otro que


nos lleva a ponernos en su lugar y entender y apoyar sus decisiones, sus
puntos de vista, lo que lleva dentro. AMAR ES COMPRENDER.

48
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

No se puede comprender sino se dialoga, porque así es como conocemos los


motivos y opiniones del amigo, su interioridad. Amar es dialogar para
comprender, y para esto primero se debe saber escuchar. AMAR ES
ESCUCHAR.

Para escuchar se precisa cultivar la atención, el cariño es atento, nada le pasa


inadvertido. El amor es receptivo, nada le pasa inadvertido. El amor es
receptivo, escrutador e inquisitivo. AMAR ES ATENDER.

El amor y la concordia se viven también como unión e identificación de


voluntades, queremos lo que el otro quiere, se goza y se quiere de lo mismo.
Este hacer nuestra la voluntad de aquel a quien amamos se convierte en
obediencia, lo cual significa actuar gustosamente con la voluntad del otro.
AMAR ES OBEDECER.

Se puede elegir por anticipado, sobre todo si alguien a quien amamos nos lo
pide con insistencia. Entonces hacemos una promesa, que consiste en
anticipar una elección futura, y decidir una conducta que aun no puede
ponerse en práctica. AMAR ES PROMETER, esto significa que entregamos
nuestro futuro al amado, lo invertimos en él, se lo damos. Sin promesas el
amor no podría ser duradero. Prometer es decir “siempre volveré a elegirte”.

Una promesa es algo distinto de un convenio o acuerdo. La promesa tiene tres


rasgos característicos que la diferencian del convenio o acuerdo: 1) Es futura;
2) Es desinteresada; y 3) Es incondicionada. La promesa obliga al que
promete respecto de algo futuro, y de ella sólo se sigue un beneficio para el
que la recibe. Para el que la hace es más bien una carga, aunque gustosa.

En cambio, un convenio o acuerdo se caracteriza por: 1) Una decisión en


presente; 2) Interesada; y 3) Recíproca. Se trata de un pacto o convenio de
dos voluntades libres, mediante la cual ambas reciben algo a cambio de algo,
y así las dos se benefician.

La promesa nace del amor, el convenio nace del interés. Un comportamiento


verdaderamente amoroso es capaz de prometer, precisamente porque ama con
intensidad y benevolencia.

Un matrimonio es algo muy distinto según sea fruto de una promesa o de un


pacto. En un caso los esposos hacen un compromiso o promesa recíproca, que
ellos ya no pueden disolver. En el otro, sólo hay matrimonio mientras haya
beneficio mutuo y se mantenga el acuerdo.

El amor auténtico no desaparece; nunca dice: “te amo sólo hasta aquí”. El
amor es eterno, y esto significa que prescinde voluntariamente de poner
límites y plazos: es el don integro de la persona. Ahora se tiene una visión
débil y pactista del amor, nadie puede comprometerse a una elección futura
que no puede ser interrumpida, porque se entiende el amor como convenio y
se espera que siempre de beneficios.

49
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Lo que el amor promete es seguir amando. El amor presupone la elección,


pero no es idéntico con ella. El amor es la vida de la voluntad que mantiene la
afirmación que se hizo en la elección. El amor supone día a día reafirmar la
elección, la afirmación aceptadora inicial.

Seguir amando cuando el ser amado está ausente significa ser leal, es decir,
actuar como si el amado estuviera presente, evitar que le calumnien, no hacer
lo que le disgustaría, y desde luego serle fiel, y actuar conforme a ese amor.
AMAR ES SER LEAL.

El amante no teme que el amado use su libertad para dañarle o destruir el


amor: el amante confía en el amado, le deja actuar como quiera porque sabe
que le será leal. Confiar es dar libertad al amado, sabiendo que el uso de ella
le hará crecer el amor en vez de disminuirlo.

La confianza se basa en el respeto y aceptación de la verdad, y hace presente


a ésta en las relaciones interpersonales. Sin confianza es imposible convivir:
la sociedad se destruiría. AMAR ES CONFIAR.

Confiar es estar seguro de que el otro, el amigo, no me engaña. A esto se


opone el recelo que atribuye al otro un encubrimiento de la verdad, y un daño
o una amenaza consiguientes para mí. El recelo destruye el amor y la amistad,
pone murallas entre las personas e impide la presencia de la verdad en las
relaciones interpersonales. AMAR ES NO MENTIR.

El bien futuro puede apetecerse con esperanza lo propio del bien esperado es
ser arduo y difícil, pero posible. La esperanza se funda en la seguridad de que
alcanzaremos el bien amado, lo vemos venir a nosotros. AMAR ES
ESPERAR, y la esperanza fundada en el amor es la más tenaz, la que
aguanta todas las dificultades y sostiene al que espera, aunque parezca
imposible seguir esperando.

4. La manifestación del amor.-

El cuarto uso de la voluntad es la capacidad de crear, que brota de esa


intimidad rica de novedades que es la persona. Crear es hacer que existan
cosas nuevas. Lo más creador que existe es el amor: “todo amor es creador”,
y no se crea más que por amor. AMAR ES CREAR.

La capacidad creadora del hombre, aplicada al amor, busca dos cosas


fundamentales: manifestar el amor y perpetuarlo reproduciendo lo amado. Si
no se manifiesta el amor y no se perpetúa en los bienes que crea, es un amor
que no deja huella. El amor empuja a crear.

El amor se manifiesta con palabras que lo declaren de modo explícito. Se


manifiesta con palabras que expresan y reproducen la belleza del ser amado y
al mismo tiempo le manifiestan a él y a los demás la intensidad de nuestro

50
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

amor. Decía Platón que el amor es el deseo de engendrar en la belleza. Lo


amado es bello para el amante y despierta en él el deseo de expresar su
belleza y reproducirla.

Pero el amor, como todos los sentimientos, se expresa también en mil gestos
y modos de la conducta, a través de los cuales el hombre canaliza su voluntad
creadora para expresar el amor. Cuando no se hace así, se puede empezar a
dudar de su sinceridad. Por eso, el amor hay que cuidarlo, alimentarlo y
hacerlo crecer a base de estas manifestaciones prácticas. En caso contrario la
rutina lo apaga o quizá ni siquiera exista.

Uno de los actos creadores que manifiestan y alimentan el amor es el regalo.


Regalar es una de las formas más puras de dar, porque implica desprenderse
totalmente de algo: su sentido es que sea para la persona amada, aquel a quien
se regala. Se renuncia al derecho a reclamarlo. Se regala no sólo porque es
costumbre social, sino porque se quiere manifestar así un amor verdadero.

Un regalo verdadero tiene además que ser algo valioso. Exige desprenderse
de algo que cueste, que sea trabajoso, de algo que es bello, precioso. Los
regalos más sentidos son aquellos que hemos construido nosotros mismos,
fruto de nuestras manos, o un objeto valioso que ha costado una “fortuna”.

El valor del regalo simboliza y expresa el valor de la persona amada y el amor


de quien regala: no tiene sentido regalar algo que no sea valioso. El regalo
convierte en deudor al que lo recibe. AMAR ES REGALAR.

Cuando se regala algo útil, o cuando en general se da un bien al ser amado, o


a otras personas, hablamos de beneficiar, bene-facere, hacer un bien. El amor
siempre busca beneficiar al ser amado, conseguirle ventajas, facilitarle las
cosas, que tenga los medios que necesita. AMAR ES BENEFICIAR.

Otro modo de manifestar el amor es honrar a la persona amada. Honrar es


estimar, mostrar un reconocimiento que hace más digno al otro: “ser amado
es ser honrado”. AMAR ES HONRAR.

Un modo especial de honrar es dar honor, que significa honrar públicamente,


delante de todos. Dar honor es hacer un reconocimiento público de los
méritos y la excelencia de alguien: el honor se tributa a una persona como
testimonio del bien que hay en ella. AMAR ES DAR HONOR.

5. Amor como don.-

El reconocimiento mutuo es el modo primero de relacionarse con los demás.


Cuando ese reconocimiento se hace muy intenso, aparecen los actos propios
del amor. Si amar es querer e bien, para el otro, ese querer se refuerza cuando
el otro desea el bien para mí, y el amor se hace mutuo: entonces querer el bien
para el otro es querer también mi propio bien, porque es lo que el otro quiere.

51
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Si me siento amado, entonces amaré más porque el otro quiere mi bien.


AMAR ES CORRESPONDER AL AMOR.

Hay muchos modos de corresponder al don recibido del amor. Uno de los
modos es la gratitud, el cual es uno de los sentimientos más puros y
desinteresados que existen. En la gratitud hay una intensificación de la
justicia, porque busca afirmar al otro pagándole amorosamente lo debido. El
agradecimiento es el amor y el don debidos al otro, al benefactor, al amante.
Cuando el hombre recibe un bien, incluso el de la vida, siente su dependencia
del benefactor y busca agradecérselo. AMAR ES AGRADECER.

Es evidente que AMAR ES DAR, y que mucho de los actos del amor aquí
descritos son modos de dar. El hombre es libre porque se posee a sí mismo, es
dueño de sí. Por eso cuando ama, es dueño de dar de lo suyo. Y el modo más
radical de dar es darse uno mismo: poseerse para darse a quien nos ama.
Entonces le damos lo que él más quiere: nosotros mismos. Este es el modo
más intenso de amar. AMAR ES DARSE, DON DE SÍ.

El modo más corriente de darse uno mismo es sacrificarse, renunciar a algo


propio para dárselo al amado. AMAR ES SACRIFICARSE.

Lo más radical que se puede dar es el ser: hacer que exista una cosa es el
modo más intenso de afirmar algo, porque es crearlo. AMAR ES DAR EL
SER. Los padres pueden dar el ser a sus hijos. Dios es el único que puede dar
el ser sin condiciones, ni materia preexistente; realiza actos de amor infinitos.

Otro acto de amor como don es dar la verdad que se tiene, es decir, enseñar lo
que se sabe. La tarea de enseñar la verdad tiene que ver con el amor, no sólo
respecto de la verdad teórica, sino sobre todo respecto de la verdad práctica.
AMAR ES ENSEÑAR LA VERDAD, mostrarla, encaminar al ser amado
hacia ella, la cual es la tercera función de la autoridad.

Por eso también AMAR ES CORREGIR cuando vemos que la persona


amada se equivoca: no queremos dejarla en el error. Si se trata de una verdad
pequeña, le prestamos así una ayuda. Si se trata de una verdad grande entra en
el juego el dialogo y la libertad.

La contemplación de la belleza

Para Platón y en general para el hombre griego, no se da el amor sin la belleza. El


eros entendido como amor viene a ser, según Pieper, ese entusiasmo o fuerza por
la cual el hombre sale de sí mismo y busca conquistar el cielo por asalto, es el
impulso que nos lleva a la divinidad. La divinidad se alcanza por una
contemplación del alma para llegar a la verdad, es decir, de mirar en lo bello y
querer trascender en lo bello. Lo bello, según Santo Tomas, es lo aquello cuya
contemplación agrada. La belleza tiene la función trascendente de llevar al alma a
la locura del amor divino.

52
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Platón nos dice que Eros parte de lo bello que se manifiesta en lo sensible y
asciende a lo bello supremo, que coincide con lo bueno (y con lo verdadero).
Entendía lo bello como la suprema manifestación de Dios. Lo bello tiene el
privilegio de revelarse como inteligible, suprasensible y a la vez lo bello se revela
en lo sensible y permite salir de lo particular, sensible a lo suprasensible: Es la
experiencia del amor que lo bello suscita.

No se puede entender el amor sino se advierte que su objeto es bello y hermoso.


Es preciso señalar que belleza no sólo es belleza corporal o física, ni artística, sino
sobre todo belleza natural. Se pueden señalar tres características:

a. Bello se contrapone de modo agudo a lo útil. Un ser bello no sirve para nada
en el sentido de que es valioso en sí: es un fin en sí mismo. La belleza es un
valor que convierte en fines a los seres que la tienen: “lo bello es por sí
mismo preferible”, “lo que nos capta por su propio valor y nos atrae por su
dignidad”.

b. Bello es aquello que tiene orden y armonía interiores, aquello cuya forma es
proporcionada, cuyas partes están bien dispuestas unas respectos de otras.
Belleza es hermosura.

c. Bello es lo perfecto, lo acabado, aquello a lo que no le ha faltado nada, lo que


tiene plenitud interior, lo terminado, lo que posee excelencia. Belleza es
perfección.

Estas tres características definen las propiedades del ser amado, cualquiera que
éste sea: lo amado es valioso en sí mismo, y por eso merece asentimiento y
respeto; es armónico y perfecto, y por eso se aprueba y es amable. Lo bueno y lo
verdadero, cuando se lo ama, cuando lo afirmamos amorosamente, es bello.

En el dialogo platónico del banquete encontramos al Sócrates platónico dando un


discurso sobre el eros y lo bello, del cual podemos entender que el amor no es lo
bello, porque no posee la belleza por lo mismo que la desea; y sólo se desea lo que
no se tiene. Tampoco el amor es lo bueno, puesto que siendo lo bueno inseparable
de lo bello, todas las cosas buenas son bellas. Se sigue aquí que el amor no es
bueno, porque no es bello. Al mismo tiempo se puede decir que el amor no es la
verdad, debido a que lo verdadero es bueno y lo bueno verdadero, por lo tanto si
el amor no es lo bueno, ni lo bello, tampoco será lo verdadero.

Pero el amor no es feo ni malo, sino es un punto intermedio, es un démon –


daimón-, según la teoría platónica. Y cuya función propia es la de servir de
interprete entre los dioses y los hombres, llevando de la tierra al cielo el voto y el
homenaje de los mortales, y del cielo a la tierra las voluntades y beneficios de los
dioses. Por esta razón, el amor mantiene la armonía entre la esfera humana y la
divina, aproxima estas naturalezas contrarias, y es, con los demás daimón, el lazo
que une el gran todo.

53
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Esto equivale a decir, que el hombre, por el esfuerzo del amor, se eleva a Dios, y
también es válido añadir, que por el mismo esfuerzo del amor regula sus
relaciones interpersonales con la intención de poder dar el salto guiado por el
impulso divino hacia Dios.

El amor es además apasionado por la sabiduría, que es bella y buena por


excelencia; no siendo ni bastante sabio para poseerla, ni bastante ignorante para
creer que la posee. El objeto del amor, en último resultado, es lo bello y el bien,
que Platón identifica bajo una sola palabra: la belleza.

Pero es preciso saber bien lo que es amar lo bello: es desear apropiárselo y


poseerlo siempre, para ser dichoso. Y aspirar a la producción en la belleza
mediante el cuerpo y según el espíritu; el amor no es realmente otra cosa que el
deseo mismo de la inmortalidad.

Hay una inmortalidad en el cuerpo, que es el nacimiento de los hijos. La otra


inmortalidad es en el espíritu, estas son las propias del hombre que ama la belleza
del alma, y que trabaja para producir en un alma bella, que le ha seducido, los
rasgos inestimables de la virtud y del deber. De esta manera perpetua la sabiduría
y se asegura una inmortalidad muy superior a la primera.

El Sócrates platónico, del dialogo de paltón llamado “El banquete”, expresa como
el amor se eleva de grado en grado hasta su fin supremo. El hombre, poseído por
el amor, se encanta desde luego de un cuerpo bello, después de todos los cuerpos
bellos, cuyas bellezas son hermanas entre sí. Es el primer grado del amor.

Luego se enamora de las almas bellas y de todo lo que en ellas es bello: sus
sentimientos y sus acciones. Franquea este segundo grado para pasar a la esfera de
las acciones a la de la inteligencia. Allí se siente enamorado de todas las ciencias,
cuya belleza le inspira, con una fecundidad inagotable, los más elevados
pensamientos y todas esas grandes ideas que constituyen la filosofía. Pero, entre
todas las ciencias, hay una que cautiva toda su alma, que es la ciencia misma de lo
Bello (la estética), cuyo conocimiento es el colmo y la perfección del amor.

¿Y qué es esta belleza que tanto se desea y que tan difícil es conseguirla? Es la
belleza en sí, eterna divina, única belleza real, y de la que no son todas las demás
un reflejo o participación, según podemos verlo en la doctrina platónica.
Iluminado con su pura e inalterable luz, el hombre privilegiado, que llega a
contemplarla, siente al fin nacer en él y engendra en los demás toda clase de
virtudes. Este es el hombre verdaderamente dichoso, el verdaderamente inmortal.

Platón nos muestra al amor como un proceso ascendente, una especie de dialéctica
emocional, pero no de ideas inferiores a ideas supremas sino desde la cosa se
produce la ascensión hasta la idea suprema (el bien o la belleza), sin ideas
intermedias. El camino del amor es como una escalera, una ascensión de grados:
siendo esta la manera correcta de acercarse a las cosas que utiliza el amor para
llegar a conocer la belleza en sí.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

El impulso inicial de la belleza en los cuerpos se prolonga en impulso que permite


al enamorado, a través de la belleza, unirse a la divinidad. El amor es entusiasmo,
eleva el alma y la diviniza: el alma enamorada trasciende lo sensible para
volverse a lo eterno y transformarse en lo divino.

Para Platón, la dialéctica filosófica y el amor recorren el mismo camino: desde lo


corporal y singular a las formas universales, desde lo mudable y visible a lo
permanente e inteligible. “Así el eros (el amor) es una fuerza que lleva hacia el
bien –hacia lo bello-, y la erótica, entendida como expresión del eros, a su vez se
manifiesta como una vía alógica que lleva a lo absoluto”.

El hombre que ama la belleza es como si consiguiera la semejanza con la


divinidad. Hay una identidad entre la idea del bien, de la verdad y de la belleza. El
“kalos” (lo bello) ha sido también definido por Platón en razón a su causa final, lo
bello puede ser definido y con propiedad como aquello que busca el hombre de
bien, como aquello que busca el filósofo, como aquello que busca el sabio.

Nadie auténticamente sabio se conforma con la apariencia de la belleza, quiere la


autentica realidad, pero para llegar a ese fin hay un camino, hay una
“purificación”, una escala que le permite al hombre llegar a la belleza, y entonces
y solo entonces la belleza se vuelve luminosidad, y es el camino de la virtud. La
belleza es más encantadora y clara visión de todas las formas. Platón no trazó
propiamente una estética, sino una ética de lo bello.

Según Platón, el hombre estuvo en un principio al frente de la belleza increada,


luego se produce el destierro del paraíso. Esto nos dice que la belleza misma esta
en Dios y que Dios mismo es belleza.

En este sentido, San Agustín nos dice en sus “Confesiones”: “tarde te ame,
hermosura tan antigua y tan nueva, tú estabas dentro de mí y lo que es peor yo no
te echaba de menos”. San Agustín lamenta no haber extrañado a la belleza, no
haber tenido reminiscencia de ella.

El amor es la más profunda experiencia, y la belleza es el móvil del amor. Por la


belleza que tuvimos frente a nosotros en un momento inicial (según la teoría de
las ideas) es que el hombre busca la belleza aquí en la tierra.

El buscador de la belleza según Platón es un ser anclado en la tierra, pero


disparado al cielo. Ese deseo de belleza que tiene, es un arrebato que nos saca
fuera de nosotros mismos. Y nos transporta más allá de nosotros mismos.

Es un merito grande el de Platón el haber entrevisto el amor como móvil del alma
contemplativa. La contemplación es el factor que ordenadamente nos lleva a la
felicidad. En la contemplación radica la última felicidad del hombre, la mayor
felicidad del hombre está en la contemplación de la verdad. Y debemos tener en
cuenta que lo verdadero es bueno y a la vez bello, y que la verdad última es Dios.

55
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Para Platón el amor impulsa al alma a hacer las cosas bellas, que así con alas
quiere conocer la primera belleza, la belleza increada, Dios mismo. Platón no
ignora que el alma tiene alas rotas. No ignora que el hombre puede atrofiarse sino
busca lo bello y degradándose se queda sin alas. Es el amor el que le da las alas al
alma para que pueda alcanzar lo bello.

El alma al observar en el mundo la belleza de las cosas sensibles evoca lo que


observo antaño, la belleza en sí. Y tocada por esta belleza en sí, el alma siente
congoja y a la vez alivio. Congoja cuando un obstáculo se interpone entre el alma
y la belleza increada. Alivio cuando se remueve los obstáculos y el alma vuelve a
entrar en contacto contemplativo con la belleza increada.

Por eso se puede decir también que gustar la belleza no es otra cosa que amar el
bien y la verdad. El acto de amar con benevolencia transforma lo bueno y lo
verdadero en hermoso. Y esto es porque lo bello es bueno y verdadero.

El acto de conocer mediante el cual lo captamos de este modo se llama


contemplación, una mirada que se detiene en algo bello, que por serlo es amado, o
que es amado, y por serlo es bello. Por tanto, AMAR ES CONTEMPLAR, y
contemplar significa detener el tiempo: el amor no tiene prisa cuando contempla
lo amado, se demora en ello y celebra su existencia.

Contemplar es mirar amando, la contemplación es un modo especial de mirar, que


se detiene en lo mirado porque lo ama y lo afirma como bueno, verdadero y bello.
La contemplación es el modo más excelente del placer de apreciación.

Amar una cosa significa que es bella para mí. El modo en que el hombre se
enfrenta con lo bello es contemplándolo y amándolo. Todo amor es
contemplativo, no busca la utilidad, ni instrumentaliza al ser amado, como se ha
visto al hablar de los actos del amor.

Lejos del acto de amar, está el acto de la voluntad con el cual el hombre se
enfrenta con lo útil, lo instrumental, ese acto es el interés. Puede definirse como el
deseo de tener una cosa como medio para otra. Debemos tener cuidado de caer en
instrumentalismos y de perder la mirada benevolente con toda la realidad y de esa
forma perder y no saber actuar de acuerdo al sentido de las cosas.

El interés es una mirada instrumentalizadora, es decir, desprovista de amor. La


benevolencia y la contemplación son actitudes desinteresadas porque se detienen
en lo amado y lo afirman, sin intentar convertirlo en instrumento. Hay una gran
diferencia entre mirar una cosa con benevolencia o con interés: son dos actitudes
bien diversas.

Dice Aristóteles que las cosas son aquellas que uno hace descuidando su propio
interés, e incluso la propia vida. La belleza es todo aquello por lo cual merece la
pena abandonar el propio interés. Una y otra mirada no son intercambiables ni
equivalentes: lo bello no puede sustituirse con lo útil sin que el hombre se quede
empobrecido.

56
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Excesos y defectos del amor

Cuando se da un exceso o defecto de cada uno de esos actos, amores o placeres se


originan situaciones contrarias a la ética. Cuando se consiguen virtudes que
ayudan a armonizar esos factores se originan conductas éticamente recomendables
y humanamente enriquecedoras. La ética estudia y expone todas ellas.

Los excesos del amor suelen provenir del excesivo protagonismo de los afectos.
Estas exageraciones y exclusivismos quitan la libertad y terminan retirando la
benevolencia hacia el ser amado, porque lo someten a nosotros.

Los defectos del amor producen su desaparición, pues la duración de éste, e


incluso su existencia, no están aseguradas; son libres, dependen en buena medida
de la voluntad: pueden darse dificultades externas que produzcan la separación.

Se produce la separación cuando decae la benevolencia, crece el interés y


sobretodo dejar de ejercitarse en los actos propios del amor, en especial el dialogo,
la comprensión y la unión de voluntades. Estas son las quiebras y el fracaso del
amor. Otras veces el amor no llega a ejercitarse porque no se ha llegado a conocer
verdaderamente.

La pérdida de los seres amados es quizá la peor desgracia que puede ocurrir. Y al
contrario, la conservación del amor es un elemento que asegura la felicidad. El
amor vence al tiempo y a la distancia: espiritualizarlo es el mejor modo de
asegurar que dure. En la vida humana hay tanto de felicidad como haya de amor.

Todos los actos del amor pueden volverse al revés cuando hay odio, que es lo
contrario del amor: las relaciones interpersonales basadas en el odio implican el
deseo de destruir al otro o de disminuirle todo lo posible. Lo cual perjudican y
hacen desaparecer las relaciones interpersonales. Aparecen entonces los conflictos
personales, algo que por desgracia arruina la convivencia.

La enemistad, que es la ausencia del amor y de sus actos de las relaciones


humanas, aparece cuando el deseo, el amor-necesidad y el interés se separan de la
benevolencia y se hacen predominantes. Como la benevolencia es la actitud
propia de los seres racionales, su ausencia implica irracionalidad, fuerza vital
meramente centrada en sí misma.

57
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

CAPÍTULO V

SEXUALIDAD Y FAMILIA

1. Ser varón y ser mujer.

Todas las personas humanas son varón o mujer, esto no es algo añadido o
separable de los demás, sino un modo de ser, de estar, de comportarse. La
condición de varón o mujer pertenece tanto a la biología como al espíritu, a la
cultura y a la vida social.

La sexualidad afecta a toda la amplia variedad de estratos o dimensiones que


constituye la persona humana. La persona humana es hombre o mujer, y lleva
inscrita esta condición en todo su ser.

En primer lugar el sexo radica en una determinada configuración cromosómica, y


por tanto genética. Es en este momento en el que se encuentra la explicación del
origen biológico de la diferenciación sexual.

En segundo lugar, el sexo es una diferenciación de los órganos corporales


destinados a uno de los tipos de reproducción existentes en la escala zoológica: la
sexual. El sexo es una forma biológica de reproducción de las especies.

En el caso del ser humano, la diferenciación corporal no afecta sólo a los órganos
sexuales y al aparato reproductor, a una distinta morfología anatómica y corporal,
que se completa con unos diferentes rasgos psicológicos, afectivos y cognitivos,
propios de cada sexo.

Ser varón o mujer no es ser macho o hembra: estás son categorías animales; varón
y mujer son categorías humanas. La sexualidad del hombre no afecta sólo al
cuerpo, sino también al espíritu, debido a que ambos pertenecen a la unidad de la
persona. Los varones y las mujeres tenemos diferencias que afectan al modo de
ser, de pensar, de comportarse, de ver las cosas, de “estar” en el mundo.

El sexo asigna un reparto de tareas familiares que tienen repercusiones en la


sociedad. El sexo tiene por tanto una dimensión familiar, institucional, legal,
social y cultural a la que llamamos género, el cual puede ser definido como la
dimensión social y cultural del sexo. Hay género masculino y femenino. El
conjunto de dimensión que abarca el género influye decisivamente en la identidad
que tiene cada persona, y en las funciones y costumbres que esa identidad lleva
consigo, según los distintos géneros y culturas.

58
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Las reivindicaciones del mal llamado “feminismo”, el cual persigue erradicar las
formas de discriminación de la mujer”. Esas reivindicaciones han ayudado a
estudiar el problema del género, y a aumentar los conocimientos de esa realidad
rica y compleja que es la sexualidad humana.

Se reconoce que el ideal de la mujer es llevar los rasgos femeninos a su plenitud


en ella misma y en la sociedad, incrementando así la armonía con el varón y con
los rasgos masculinos que parecen haber conformado la cultura de modo
predominante. Se trata de respetar la diferencia de unos rasgos y otros, y de buscar
la complementariedad, y no la oposición o incompatibilidad, entre unos y otros.

Lo femenino y lo masculino parecen ser una condensación de la intensidad de


algunos rasgos humanos generales. Lo propio de la mujer seria “dar vida a la
humanidad y dar humanidad a la vida”, y lo propio del varón “dar mundo a la
humanidad y dar humanidad al mundo”.

Lo femenino y lo masculino serian modos peculiares y propios del poseer y vivir


esos rasgos, que son comunes a todas las personas humanas, varones y mujeres.
Los varones y las mujeres ven los rasgos de su sexo de modo distinto a como los
ve el otro sexo.

2. Definición de la sexualidad humana.

Pueden darse descripciones que son científicamente valiosas e interesantes, pero


insuficientes para entender la sexualidad humana en su totalidad. Podemos decir
que las descripciones científicas no se toman el sexo suficientemente en serio
debido a que no atienden a su sentido último, ni a su significación humana que
tiene carácter teleológico.

La sexualidad tiene un sentido humano porque es algo de por si valioso. Se puede


decir que la sexualidad es aquella dimensión humana “en virtud de la cual la
persona es capaz de una donación interpersonal específica”.

La sexualidad es condición de toda la persona, pero es también una capacidad


física y psíquica de realizar un gesto. Que realiza lo que significa: el acto sexual.
Ese gesto significa que dos personas se dan una a la otra, se destinan
recíprocamente. La entrega amorosa del varón y la mujer tiene esta forma
específica de expresarse y realizarse.

El gesto del acto sexual es la manifestación de un tipo de amor especial, distinto


de todos los demás, el que se da entre un varón y una mujer. No se puede entender
la sexualidad si no se considera ese “amor especial”, dentro del cual ella encuentra
su sentido humano. Es más, fuera de ese amor la sexualidad deja de ser algo bello
y bueno, y se convierte en algo simplemente útil. Esto sucede cuando no se toma
el sexo suficientemente en serio.

59
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La sexualidad es un modo de ser, pero antes es también un impulso sensible, un


deseo sexual, biológico, orgánico. Si no se acoge ese impulso en el ámbito de la
conciencia y de la voluntad, se generan conflictos y dis-armonía. Si se acoge, se
ejercen el amor y sus actos de forma específica.

Puede lograrse la armonía del alma al integrar el impulso sexual con el resto de las
dimensiones humanas, los sentimientos, la voluntad, la razón, etc. Se tiene que
humanizar la sexualidad, esto se consigue no dejando la sexualidad aislada de la
inteligencia, se independiza de ella, por ser uno de los impulsos más fuertes del
hombre. En cambio, armonizada con las restantes dimensiones del alma,
contribuye a la armonía de ésta y encuentra su sentido humano: la donación
reciproca del varón y de la mujer.

3. El eros y el enamoramiento.

El gesto sexual es la manifestación propia de un tipo de “amor especial”. A este


tipo de amor le llamaremos “eros”. Y entendemos por “eros” ese estado que
llamamos estar enamorado; o, si se prefiere, la clase de amor en la que los
enamorados están.

Enamorarse es una experiencia amorosa completamente peculiar y quizá la más


radical de todas ellas. Consiste en encontrar a una persona que es para nosotros
bella y amable como ninguna, y a la vez, y precisamente por ello, alguien sin
quien es imposible nuestra felicidad.

Primero debemos entender que la sexualidad puede actuar sin eros o como parte
del eros. Esto quiere decir que enamorarse y sentir excitación sexual en absoluto
son lo mismo. El eros hace que un hombre desee realmente no a una mujer, sino
a una mujer en particular. De forma misteriosa, pero indiscutible, el enamorado
quiere a la amada en sí misma, no el placer que pueda proporcionarle.

Habrá algunas personas que primero han sentido el apetito sexual, y luego se ha
dado en ellas el enamoramiento, pero esto no es muy común. Con frecuencia lo
que viene primero simplemente es una deliciosa preocupación por la amada: una
genérica e inespecífica preocupación por ella en su totalidad. Un ser humano en
esa situación realmente no tiene tiempo de pensar en el sexo; está demasiado
ocupado pensando en una persona.

Esta preocupación o deseo del ser amado puede no tener una connotación sexual.
Lo que realmente se quiere es seguir pensando en el ser amado, es un
contemplativo del amor. En una etapa posterior se despertara el elemento sexual,
nunca de forma predominante, en el verdadero “eros”.

Lo decisivo del eros es que es la forma de relación interpersonal en la cual la


sexualidad adquiere su sentido. La sexualidad humana es algo tan importante, que
exige ser asumida por un tipo especial de amor que va más allá de ella. Si ese
amor no se da la sexualidad no alcanza su plenitud, y se degrada.

60
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

La peculiaridad del eros le viene dada de ser un amor-dádiva que, sin dejar de
serlo se transforma en amor-necesidad. Estar enamorado es por así decirlo un
amor-dádiva-necesario.

El eros transforma maravillosamente lo que por excelencia es un placer-necesidad


en el mejor de todos los placeres de apreciación. El enamorado o la enamorada
necesitan al amado y tienden a él, pero al mismo tiempo lo afirman del modo más
enérgicamente benevolente como algo más bello que ningún otro ser.

Enamorarse es “caer en el amor”, algo que le ocurre a uno sin previo aviso. Es
algo gratuito, la persona amada es vista como un regalo. El enamorado ve al otro
como un don. Enamorarse es gratuidad inmerecida: se me da el otro, pero yo me
doy a él porque lo amo con este amor “especial”.

Enamorarse produce tres sentimientos: conmoción, alegría y amor. El primero es


muy fuerte, Ortega lo definía como una alteración psicológica de la atención, por
la cual no hay ojos más que para el ser amado, pues no nos interesa otra cosa. La
alegría, por su parte, nos hace sentirnos felices. Enamorarse es una forma muy alta
de ser feliz, quizá la más plena. La felicidad proviene de descubrir que el sentido
de nuestra existencia es la afirmación del otro y nuestra unión con él.

El enamorarse nos hace ver la vida y el mundo de otra manera: todo tiene un
sentido nuevo, es como si lo estrenáramos, como si todo participase del don que
hemos recibido. Cuando se está enamorado la persona amada es la fuente de
sentido de todo lo que hacemos o dejamos de hacer: por eso se puede idolatrar en
exceso a esa persona, y al amor mismo. Por último, estos dos sentimientos son ya
el anuncio del tercero: el amor mismo que ha surgido en el encuentro amoroso, y
que debe convertirse en una tarea.

4. El sentido de la sexualidad.

Hemos visto la naturaleza del enamoramiento, ahora debemos explicar el sentido


que el eros da a la sexualidad, lo cual exige hablar del don amoroso de sí misma
que hace la persona, del modo en que interviene el cuerpo en ese don.

1. El don de sí.

El eros conduce a la unión con la persona amada, es decir, a darse y


destinarse a ella, no un poco sino totalmente. Es la unión radical y peculiar,
que tiene dos caracteres:

 Es exclusiva: “El darse el uno al otro” excluye a todos los demás.


 Es corporal: Esto quiere decir que incluye la tendencia sexual y la realiza.

La unión de los amantes no es sólo física, sino previamente psíquica y


espiritual. Esto implica una reorganización de la vida de los amantes, que una

61
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

vez enamorados, deciden no separarse y realizar su ideal de vivir el uno para


el otro. Es especialmente característico del eros que, cuando está en nosotros,
nos haga preferir el compartir la desdicha con el ser amado que ser felices de
cualquier otra manera.

La unión de los amantes engloba en el eros todas las dimensiones de la vida


humana: no se trata sólo de una unión sexual, que dura un tiempo corto, sino
de una unión de voluntades, sentimientos y deseos, de proyectos, fines y
acciones: una verdadera concordia. Es, en el fondo, vivir la misma vida. Esto
se llama destinarse a la persona amada, la forma de “don de sí” que constituye
la felicidad más alta: dar un don que es uno mismo.

2. La corporalidad.

La exclusividad del don de sí propio del eros se debe a su carácter corporal.


La unión sexual propia del eros supone la entrega propia del cuerpo, con toda
su intimidad, a una persona del otro sexo, y a ella le añade la perspectiva de
que sea fecunda y nazca un hijo de ella, porque en ella participan los órganos
corporales que están dispuestos naturalmente para la reproducción.

Primero es el amor, el eros; después la unión de las personas, y en tercer lugar


la participación de unos órganos corporales que, al mismo tiempo que
efectúan la unión, posibilitan que nazca un hijo de ese amor, porque están
dotados para ello.

La donación de los amantes se hace fecunda porque en ella participa el


cuerpo. La sexualidad humana podría darse describirse entonces en su
conjunto como un modo de darse uno a otro caracterizado por la fecundidad.
Esto quiere decir:

a. Todo el amor es creador y fecundo.

b. La fecundidad propia del eros es biológica, pues proviene del hecho de


que la unión sexual a la que tiende es el modo natural de ser fecundos el
varón y la mujer, y de dar origen a una prolongación de la vida y del amor
diferente a ellos mismos.

Los órganos sexuales son portadores de una doble capacidad: la puramente


reproductora, y la que expresa y realiza la unión de las intimidades. Son los
órganos más íntimos, porque con ellos se efectúa una donación completa,
intima y corporal, de la persona: “su realidad humana es unión personal”.

El sentido de la sexualidad es, por tanto, la donación interpersonal fecunda


porque en ella participan los órganos corporales que guardan en sí mismos la
capacidad de fecundidad. Lo que se da es la persona misma en su
corporalidad sexuada, capaz de generación. El valor de la sexualidad reside
en esta donación de la persona.

62
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

La unión sexual es de suyo la realización de una donación de las personas,


abierta a la fecundidad. La unión sexual no solo significa, sino que realiza la
fusión de intimidades, y la hace fecunda de modo natural.

Hay dos modos de perder este sentido humano de la sexualidad. :

a. Uno consiste en despojarla de la fecundidad: es la unión sexual sin la


consecuencia natural de un nuevo ser.

b. El segundo modo se relaciona con el anterior, y es ejercer la sexualidad


fuera del eros, y por tanto, prescindir de su significado más propio: “una
entrega corporal que no fuera a la vez entrega personal seria en sí misma
una mentira, porque consideraría al cuerpo como algo simplemente
externo, como una cosa disponible y no como la propia realidad personal.

Si no hay amor, el gesto sexual no significa lo que naturalmente es, por lo


tanto estaría vacio, sólo seria insatisfacción instintiva. La donación física
total seria una mentira si no fuese el signo y el fruto de la donación
personal total.

3. La creatividad y el origen de la persona.

La fecundidad de la sexualidad humana es lo más obvio de ella, hasta el punto


que la humanidad ha vivido muchas veces el matrimonio más como un
camino para asegurar la supervivencia de la raza humana que como una
expresión del amor de los amantes.

La sexualidad tiene un nivel puramente biológico y sensible como


satisfacción de un instinto y aseguramiento de la descendencia. En las
culturas más primitivas la fecundidad puramente natural era considerada un
valor más importante que el eros.

Lo verdaderamente humano respecto de la fecundidad es descubrir la


sexualidad como un poder creador inscrito en la propia naturaleza, que
provoca la aparición de una novedad absoluta: una persona humana inédita
hasta entonces. La importancia de la sexualidad está, pues, estrechamente
vinculada con la conciencia del carácter único que tiene la persona.

La persona no es un simple trozo de la naturaleza, es algo más, y su origen no


puede entenderse como completamente inmerso en los meros procesos
naturales por el medio de los cuales la materia se multiplica. El origen del
hombre trascienda la pura causalidad mundana y reclama la intervención de
fuerzas superiores.

El origen de la persona es causado por el ejercicio de la sexualidad, la


sexualidad misma habría de ser considerada como manifestación de una
fuerza transcendente. En la intimidad común de los amantes brota una
novedad absoluta, una tercera intimidad.

63
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Lo asombroso de la sexualidad es lo que resulta de ella. Entre la unión sexual


y la aparición de una nueva persona humana hay un salto evidente. Este salto
hay dos modos de explicarlo:

a. Negar que exista tal salto.- De esta forma la persona humana seria solo el
resultado fisiológico del proceso de gestación. Esta es una explicación
materialista o cientificista que identifica a la persona con su cuerpo. En
esta explicación el hijo solo sería una especie de consecuencia mecánica y
un poco accidental del proceso reproductivo y embriológico.

b. El salto sólo es explicable si en la unión sexual han intervenido fuerzas


superiores que son el verdadero origen de la persona.- las religiones
animistas o paganas creían en divinidades cósmicas que intervienen en la
procreación. La razón de ello podría ser que ésta y la fecundidad tienen un
cierto carácter sagrado y trascendente. Las grandes religiones
monoteístas, en especial la cristiana, lo resuelven afirmando que dios crea
a cada persona humana singular, pues solo un absoluto es capaz de crear
un pequeño absoluto. De la misma manera, Dios creó en el origen al
hombre con una intervención especial en el proceso evolutivo de la vida,
convirtiendo el proceso de hominización en proceso de humanización.

Los enamorados con un poco “agentes de la trascendencia” cuando tienen un hijo.


Saberlo los une más. Lo más humano es aceptar que el hijo es un don, un regalo
con rostro y realidad humana insustituible e irrepetible. Los hijos no se pueden
regalar porque tienen padres: solamente se pueden recibir como don
transformándose en padres.

5. El amor como tarea.

El eros, cuando es fecundo, nos lleva mucho más lejos de lo que sospechábamos.
Para perdurar necesita apoyarse en algo más que un sentimiento: el amor entre el
varón y la mujer no solo es un sentimiento que se tiene o no se tiene, sino sobre
todo una tarea que construye una vida común llena de sospechas imprevisibles.

El lugar de la sexualidad en el eros

La vida sexual es solo una parte del eros. La sexualidad necesita estar incrustada
en una comunidad de vida en la que otras muchas cosas tienen que ser
satisfactorias para que ella también lo sea. La vida sexual ocupa un lugar mucho
menos importante de lo que muchas personas creen al inicio de sus relaciones.

Cuando se toma la vida sexual demasiado en serio, fácilmente decepciona. El eros


nunca pierde la actitud contemplativa hacia la persona amada: la admira aun en su
debilidad y en sus momentos menos seductores. Es más, cuando estos momentos
llegan, la ama aún más, o al menos la sigue amando, e incluso la socorre: le
“presta” su fuerza propia.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

El amor como gozo deja de serlo sino se convierte en el amor como tarea. Si no
aprendemos a convivir con quienes amamos, enseguida dejaremos de amarlos. En
la vida humana lo más alto, se sostiene de lo más bajo por lo que la vida humana
no puede estar solo llena de placeres. El eros y el sexo están sometidos, como todo
lo humano, al tiempo y a sus ciclos y ritmos.

Si la sexualidad es donación, los restantes actos del amor no pueden faltar sin que
falte también el don de sí. Si esta falta decae la comunicación y el dialogo, y crece
la distancia entre los amantes: pueden compartir sus cuerpos, pero no sus
pensamientos, y sentimientos interiores.

Es en los momentos de crisis cuando se comprueba que el sexo es para el eros y


no el eros para el sexo. El sexo por sí mismo no produce entre los amantes la
donación, el dialogo, y el perdón, sin los cuales el eros se extingue.

El matrimonio y la familia

La madurez humana de la sexualidad se alcanza cuando se otorga a una sola


persona y se continúa después en la familia y en los hijos. La familia humana es
naturalmente estable y monógama.

La familia de cada uno es aquella donde se nace, y es solo una, y siempre la


misma. Hay tres razones que lo avalan, y que también excluyen la posibilidad de
que la unión del varón y la mujer humanos sea temporal:

1. No se concibe una donación plena condicionada en el tiempo: si se da toda la


persona se da también la libertad y el tiempo disponible “por la eternidad”. La
unión del eros es tan intensa que una fisura termina siendo fatal: es exclusivo y
celoso, no admite reservas, tampoco temporales. Esto es así porque la
afirmación del otro por parte de la voluntad, si es verdaderamente benevolente,
es firme y promete seguir siendo y sabe perdonar. El amor auténtico no muere,
es inmortal, esta es la razón antropológica de la monogamia.

2. Existe una razón biológica. La familia humana tiene raíces biológicas porque
en la evolución corporal de los homínidos se desarrollan unas características
corporales y una estrategia reproductiva que exige el grupo familiar estable.

La razón de la monogamia se fundamenta en que sin ella la especie se


extinguiría dadas las peculiares características biológicas de los seres humanos.
Y es necesaria para que el hombre pueda educar a la prole porque permite una
división –estable y complementaria- del trabajo entre el padre y la madre.

Los hijos y la familia no soportan una ruptura de la comunidad de vida de los


padres. No acoger a la prole en una comunidad estable de vida donde crezca y
alcance su plenitud supone, de hecho, hacer unos hijos incompletos. La propia
naturaleza pide que la familia sea indisoluble. Una familia soluble en realidad
no es tal, sino un grupo episódico, nacido de un acuerdo temporal.

65
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

A los niños y a los ancianos hay que tomarlos en serio: sólo están bien
cuidados en familia. Y ésta, no hay que olvidarlo, se perpetúa a través de las
generaciones. Es indisoluble porque sobrevive a sus miembros. La familia es
estirpe, aunque hoy no estemos acostumbrados a pensarlo. Sólo si se ha
sustituido la idea de somos una familia (gens una sumus), por la de somos una
pareja puede surgir la quiebra de la pareja.

3. La humanidad descubrió muy pronto que todo esto (el enamoramiento, el eros,
la unión sexual, la aparición del hijo, su nacimiento y crianza, su educación, su
posterior emancipación, la perpetuación de la familia en la estirpe, etc.) sólo es
posible si existe una institución que lo proteja y que sancione la unión
permanente de un varón y de una mujer: el matrimonio.

Un nuevo eros bajo el cielo merece ser perpetuado ante el mundo y la historia,
y eso es justamente lo que él más desea. Eso es lo que el matrimonio realiza al
incorporar el eros a la sociedad y a la historia, y hacerlo así “eterno” en su
obra, y duradero en el tiempo, prolongando la estirpe. Sin monogamia no hay
matrimonio genuino, ni institución familiar. Esta última es la razón
institucional de aquélla.

El sexo es un instinto que produce una institución; y es positivo y no negativo,


noble y no ruin, creador y no destructor, porque produce esa institución. Esa
institución es la familia: un pequeño estado o comunidad que, una vez iniciada,
tiene cientos de aspectos que no son de ninguna manera sexuales.

El matrimonio cumple una doble función: reconocer, proteger y hacer posible


y estable en la unión de los esposos y asegurar la supervivencia y crianza de
los hijos, incorporándolos a una comunidad inter-generacional: la estirpe. Sin
familia el hombre no es viable, ni siquiera biológicamente. El hombre es un ser
familiar precisamente porque nace: nacen niños y no personas mayores.

La familia es una institución basada en la comunidad de origen natural. En la


familia se aprende a vivir. La familia es la principal tarea humana, tanto
pasiva (la niñez) como activa (la madurez): en ella se pueden llevar a plenitud
algunas de las dimensiones humanas.

La familia es el depósito de los valores que más profundamente quedan


grabados en el espíritu de sus miembros mediante la educación (actitudes
religiosas, virtudes morales, modos de valorar, ideales, etc.).

El hombre como hijo, como padre y como madre

Todo hombre es hijo y nunca deja de serlo. Ser hijo es incluso más radical que ser
varón o mujer, porque indica el modo de originarse uno mismo: nacer. Nacer
significa que uno se encuentra existiendo, no como un ser arrojado al mundo, en
soledad, sino como hijo de alguien, se nace para ser hijo.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

La filiación es una característica radical de la persona. Filiación significa: mi


origen como personas son otras personas. Filiación significa entonces
dependencia de origen. Ser hijo significa por lo tanto, tener padres, pertenecer a
una familia de muchas generaciones (los abuelos son la presencia viva de la
estirpe). Desde esta perspectiva se puede volver a definir la familia como una
comunidad de personas ligadas por una unidad de origen.

Ser padre y ser madre es el modo natural más normal de prolongar el ser varón y
el ser mujer. Ambas cosas conllevan una dignificación de quienes son; les hace
ser más dignos porque supone hacer sido origen de otros seres humanos.

Los hijos veneran a los padres siguiendo una inclinación natural, que lleva a
reconocer que el don de la vida, y todo lo necesario para llegar a ser personas
maduras, lo han recibido de ellos. Este sentimiento los clásicos lo llamaban pietas,
piedad y significa reconocer la dignidad de aquellos que son mi origen, honrarles
y tratar de colmar una deuda impagable: la propia existencia.

La tarea de tener hijos es la más creadora de todas, porque supone crear otros
“yos”, y eso es un largo y amoroso trabajo de educación, enseñanza y ayuda:
todos los actos del amor se cumplen en ella de modo eminente.

Tomarse el sexo en serio

El acto sexual y la conducta a él referente tienen un sentido propio. Ese sentido


nace de su modo propio de realizarse, que es benevolente con el sexo y le hace ser
lo que verdaderamente es. El contexto sin el cual se empobrece el sexo es el eros,
esta realidad ha sido siempre protegida mediante la institución del matrimonio.

La trivialización del sexo

Hay inflación de sexo porque su valor ha disminuido. Se consideraba algo


demasiado valioso y trascendente como para salir a la luz pública. Estaba
incrustado en la intimidad más recóndita del núcleo familiar, y sólo podía
poseerse allí donde habita el misterio del origen de la vida humana.

El sexo parece haber perdido buena parte de su misterio, pero también buena parte
de su valor. El sexo ha pasado a ser algo demasiado poco importante. Por no
tomarlo en serio lo tomamos demasiadas veces en dosis a nuestro gusto. Si nadie
lo pone en su verdadero lugar, él se encarga de ocupar todo el espacio disponible.
Tenemos demasiado sexo porque se ha vuelto demasiado intrascendente, como
sucede con el dinero inflacionario.

La raíz de todo el asunto parece estar en la tendencia existente, más o menos


intensa según los casos, a ignorar el sentido propio del acto sexual y a disponer de
él y de la sexualidad para muchos y muy diversos fines:

1. El sexo se ha convertido en una técnica. Y se ve a la castidad como una


perjudicial represión de las fuerzas naturales.

67
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

2. Ha tenido lugar lo que podríamos llamar banalización lúdica y comercial del


sexo, en la cual éste se transforma en un producto de consumo para clientes que
lo demandan: se trata de la utilización del erotismo y la pornografía con fines
comerciales, publicitarios y de diversión.

El sexo vende, y la gente misma vende su sexo y da origen a diversas


modalidades de prostitución.

3. Se piensa hoy que el sexo se elige y la propia identidad sexual se construye, a


partir de una elección entre varias opciones de vida sexual., todas igualmente
respetables y defendibles, puesto que no hemos de imponer a los demás
nuestros valores, como tampoco hemos de censurar opciones que no
querríamos para nosotros.

4. Se busca hoy el sexo seguro, esto se entiende de dos formas:

a. Se despoja al sexo de fecundidad.- Se entiende a “hacer el amor” como la


manera normal de quererse entre el hombre y la mujer, y no hay nada malo
en ella, puesto que no incluye nada parecido a la culpa o el pecado: si hay
amor, y se siente, lo normal es manifestarlo de ese modo, y a nadie se le
debe censurar por ello.

b. Se despoja al sexo del eros.- Los que tienen mayor reticencia al


compromiso estable de pareja pueden mostrar cierta inclinación al Carpe
diem! Sexual, y buscan en él un placer para el cual hay que prepararse. Es
el sexo vivido como placer, como ejercicio saludable y gratificante.

El eros en esta concepción, es algo demasiado serio, demasiado importante


y quizá demasiado problemático: es preferible el sexo sin eros, pues el
mejor modo de disfrutar de él es evitar compromisos que puedan
complicarse: el sexo no debe tener implicaciones afectivas.

El sexo seguro

Ante todo el sexo seguro no tiene fecundidad, es una técnica para trocear el acto
sexual y prescindir de las consecuencias que la naturaleza también sabe prever y
distribuir cíclicamente, y que el varón y la mujer pueden tener en cuenta a la hora
de unirse sexualmente, aunque evidentemente la regulación natural (que también
es técnica, por cuanto exige unos conocimientos y una disciplina en la aplicación)
no es ni mucho menos tan “segura” como los medios artificiales.

El sexo seguro permite cambiar de pareja y aumentar su frecuencia cuantas veces


se desee. Esto resulta casi imposible unirlo al eros, puesto que amor erótico
verdadero y enamorado se puede tener a una sola persona en la vida, o quizá a
más de una, si la primera no corresponde.

68
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Lo que propone el sexo seguro solo son experiencias orgánicas, pero no interiores,
en las que intervenga la capacidad de amar. A lo sumo es una amistad de pareja
que incluye el sexo seguro como parte del juego del disfrute. El sexo no está
“disponible”, porque es la donación misma de la persona, y la persona no está
“disponible” para el sexo, sino al revés, en plenitud de experiencia amorosa.

El sexo seguro “supone una violación del sentido humano de ese acto”. No se
toma el sexo suficientemente en serio, lo devalúa a base de usarlo de una manera
en la cual es muy difícil escapar a la tentación de someterlo a fines nacidos del
interés, principalmente la gratificación del placer sexual.

Tomarse el sexo en serio significa: dejarle ser lo que es, no disponer de él, sino
respetarlo, ser benevolente con él, descubrir su sentido, el cual es formar parte del
eros y de un proyecto vital compartido, dentro del cual se ejerce como una de las
más altas formas de amor y de creatividad, que funda la institución social más
básica. El sexo seguro cierra el camino para el amor sexual pleno: el hijo.

El amor sabe esperar. El sexo es una realidad rica y delicada, y pierde su encanto
y su belleza cuando se manosea e instrumentaliza. El valor de las promesas, la
virginidad antes del matrimonio, el amor para toda la vida son tres formas de
devolverle al sexo el lugar que le corresponde, ser un gesto que se realiza cuando
se está enamorado y fecundo, entonces el amor se transforma en una fiesta:
prometerse o casarse.

Sólo cuando el sexo ha sido tomado en serio y se han hecho presentes el eros y
todos sus ingredientes admite ser transformado en una fiesta colectiva: la boda. Y
la fiesta es la celebración pública de la plenitud humana. La boda es el comienzo
de la historia de una nueva familia.

La boda es el inicio de una historia que no sabemos cómo terminara, por ello tiene
algo de aventura, de riesgo; en ella están presentes todos los ingredientes de la
tarea: la boda es el momento solemne del encargo originario de perpetuar la
familia. El sexo seguro, en cambio, carece por completo de fiesta y de historia
posterior: por eso se hace rutinario, pues no remite más que a sí mismo.

Pareja y relevancia social de la familia

Hoy, además de matrimonios y familia, lo que hay son parejas. Es el modo en el


que muchas veces se vive la relación varón-mujer. La pareja es una amistad que
incluye el sexo, y que se lo piensa mucho antes de convertirse en institución, o en
algo definitivo.

En la relación actual de pareja suelen haber tres elementos: una amistad


intensificada o eros inicial, el sexo seguro y la sustitución del matrimonio como
promesa por un acuerdo temporal mediante el que dos individuos (incluso
homosexuales) conviven mientras vaya bien las cosas, al tiempo que mantienen
sus proyectos vitales independientes.

69
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La pareja suele ser una amistad en la que el sexo llega muy pronto, y en la que el
eros, si llega a darse, no hace desaparecer el individualismo de fondo, provocado
por nuestra cultura, y que se manifiesta sobre todo en el horror a los compromisos
definitivos.

La cultura del sexo seguro ve a los hijos como una consecuencia que depende
libremente de la libre elección de la pareja. De esta forma la sexualidad depende
ante todo del deseo, y después de la técnica y de la oportunidad de tenerlos. Los
hijos dejan de ser un misterio y pueden llegar a ser, no ya un don, sino una tarea
sumamente desagradable que no compensa asumir, al menos de momento.

Las verdaderas razones por las que el sexo seguro no desea ser fecundo podrían
resumirse así:

1. No se convoca al hijo desde el gesto sexual porque el eros no se encuentra con


su fuerza arrebatadora: el amor es frágil y a prueba, en el cual un hijo supone
demasiado compromiso, pues complicaría una separación posterior.

2. No hay tarea común que ofrecer al posible convocado, pues la pareja no es una
comunidad, sino una pareja de dos: un tercero rompe el equilibrio.

3. La venida de un hijo al mundo es en cualquier caso sumamente problemática.


Las complicaciones de tener un hijo son vistas más como un obstáculo
disuasorio que como una dificultad a resolver.

El sexo seguro nos dice: el sexo es bueno y recomendable siempre que se desee,
pero a condición de que sea seguro. Y aparece el aborto como un medio de “salud
psíquica”. La nueva vida no es vista con toda su dignidad y no hay un recibir
amoroso, sino que es vista como una anomalía, un fallo en los cálculos.

La fecundidad siempre ha sido vista como un valor positivo, pero el sexo seguro
parte de una cultura que ve en la fecundidad un valor negativo y una
irresponsabilidad, es decir, una amenaza para el desarrollo económico y social del
planeta, una esclavitud propia de culturas subdesarrolladas y un obstáculo para el
desarrollo de opciones vitales autónomas.

El planteamiento individualista de la vida social y la cultura del sexo seguro que


favorece a la pareja han provocado una crisis mayúscula de la familia, en la cual
incluso se habla de modelos alternativos de familia, basados en opciones
homosexuales, acuerdos temporales, etc. La persona no se realiza tanto en el
hogar como fuera de él, en su trabajo.

De una simple observación de la realidad nos podemos dar cuenta de que vivimos
en una sociedad que favorece la existencia de parejas y no de familias, y que
influye mucho en el modo de distribuir las tareas propias del hogar y del trabajo.

70
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Ante esto vemos la reivindicación, por una parte significativa de la sociedad, de


un conjunto de valores que tienden a realzar otras dimensiones de la vida humana
diferentes a la técnica, la profesión y el individualismo:

1. “Cultura de vida”.- Esta concepción defiende la vida humana desde su


concepción, frente al aborto.

2. “Cultura verde”.- Esta corriente defiende los modos de vida naturales y


ecológicos. Y propugna una revalorización de los valores ecológicos y el dar
el verdadero sentido a la naturaleza.

3. “Valores familiares”.- favorecen la fecundidad y el número de hijos y


combaten el absentismo de los padres en el hogar.

4. “Neofeminismo”.- proclama valores complementarios de cada sexo y genero,


frente al modelo antagonista del viejo feminismo

5. “Comunitarismo”.- critica el modelo individualista en la vida privada y


social, y busca una revalorización de la tradición y de las comunidades, etc.

Estas corrientes e ideas conviven con un elevado número de personas en los países
desarrollados, y sobre todo en países extra-europeos, que tienen una alta
consideración de la familia tradicional.

La familia, a pesar de la crisis en que se encuentra, seguirá siendo la institución


básica en la sociedad, como siempre ha sido. Sin ella, la vida humana es
difícilmente soportable.

Las próximas generaciones sabrán cómo afrontar este problema mejor que
nosotros porque son ellos quienes pagaran las consecuencias de estas posturas,
pero valdría la pena intentar ahorrarles esa terrible experiencia.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

CAPÍTULO VI

TRABAJO, NECESIDAD HUMANA Y ECONOMÍA

1. El bienestar como fin de la economía.

Joseph Pieper nos dice que vivimos en una sociedad “laboriocéntrica”, es decir,
centrada en el trabajo. En los griegos el trabajo material y manual fue opuesto a la
contemplación. En esa medida los esclavos y las mujeres, por su dedicación a
tareas corporales, se veían privados de la razón teórica o contemplativa, de la
libertad política y de la virtud. Por eso no eran considerados seres humanos
plenos. Pero no siempre fue así, Homero nos muestra en la Odisea, la relevancia
primigenia que tenía el trabajo corporal en la sociedad griega.

En los modernos, y especialmente a partir de Adam Smith y también de Karl


Marx, hasta propuestas recientes como la de Hannah Arendt, el trabajo manual se
entiende como una categoría económica y material, que carece de las notas
humanas de libertad y conocimiento.

La realización del hombre en el mundo griego presenta como condición de


posibilidad precisamente la no laboriosidad. De ahí que el ideal de la excelencia
humana se identifique con la skole o el otium, en contraposición a la askole o el
nec-otium, del que se deriva el término castellano negocio, sinónimo de trabajo. El
ocio en la sociedad urbana griega marca la pauta entre el hombre libre y el que no
lo es: el primero puede dedicarse a la praxis –virtud– y a la teoría –conocimiento
contemplativo-; el segundo –el esclavo- se dedica al trabajo, entendido como la
actividad manual, técnica y utilitaria.

Primero vive, y luego has filosofía. Para poderse dedicar a la actividad


contemplativa el hombre tiene que tener asegurada la satisfacción de sus
necesidades básicas. En la sociedad griega, el hecho de poder participar en la polis
exigía una condición: contar con la ayuda necesaria para no tener que trabajar. Y
seria aquí donde cumplen su papel la mujer, los hijos, y el esclavo, o lo que es lo
mismo, quienes se ocupan de los trabajos manuales.

Son estos últimos los que pertenecen al mundo de la economía, según su


significado original, a saber, el ámbito domestico –la casa (oikía)- regido por unas
leyes concretas –nomoi-, donde no existe la libertad política, ni la posibilidad de
alcanzar la virtud.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

En el humanismo griego quienes se dedican a las labores útiles –básicas,


materiales y manuales-, contribuyen directamente a un objetivo cultural: hacen
posible que existan vidas plenamente humanas cuya libertad no es absoluta, sino
dependiente de lo corporal y de los trabajos que lo sustentan.

Fue Lutero quien propone sustituir el ideal contemplativo –que califica de


abandono irresponsable del mundo- por una técnica ascética intramundana en la
que el oficio –Beruf- juegue un papel determinante. Todos los hombres han de
trabajar para colaborar con Dios. Todos son colaboradores divinos a través de su
trabajo. Esta toma de postura explicita sobre la vida activa, pero en claro
desprecio de la vida contemplativa, obviamente fue puesta en entredicho por la
teología católica que había sido heredera de la tradición griega.

Hablar de santidad a través del trabajo podría levantar sospechas de herejía


luterana. En definitiva, nos indica Weber, la riqueza creada por los puritanos
acabo por secar las raíces religiosas de su espíritu. En vez de ser un manto sutil,
fácil de arrojar, se convirtió en una cárcel.

El protestantismo exalta el trabajo como expresión plena de la vida activa para


transformar el mundo y espiritualizarlo, esta se queda en unas coordenadas que le
asemejan a la mera producción externa de bienes, que en sí misma no revierte
sobre el sujeto que la ejerce, ni lo perfecciona.

Los modernos, guiados por René Descartes, propusieron cambiar la “filosofía


especulativa” que se enseña en las escuelas por otra “radicalmente práctica”, por
medio de la cual podríamos hacernos dueños y propietarios de la naturaleza.

Luego el trabajo tendría la concepción de transformador del mundo, pero bajo una
concepción negativa. Marx nos dice que la verdadera y propia identidad del
hombre es entender que la esencia del hombre es el trabajo. El hombre no puede
existir sino trabajando.

En esta postura, ningún trabajador tiene posibilidades de entender su tarea como


un medio para ser más hombre ni para adquirir más dignidad. Lo lógico sería
eliminar el propio trabajo, porque el trabajo se entendería como una carga de la
cual no hay escapatoria y que retiene al hombre como en una cárcel y le impide
perfeccionarse, ser más hombre y alcanzar la felicidad.

El trabajo es para el hombre un camino de perfeccionamiento, el cual lo logra a


partir de la satisfacción de sus propias necesidades. El hombre se encuentra
llamado a la felicidad y el trabajo como toda actividad humana debe ordenarse a
ese fin, al perfeccionamiento del hombre y el alcanzar la vida lograda.

El trabajo debe ser un acto poíetico, es decir creador, innovador, un acto por el
cual el hombre expresa su propia intimidad para ayudar en la captación de bienes
que le permitan satisfacer sus necesidades, y en esa captación se produce una
modificación del mundo (el entorno que nos rodea), la cual debe darse sin perder
la actitud benevolente, es decir, sin perder el sentido de la realidad.

73
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Trabajo, necesidad humana y economía

La satisfacción de las necesidades humanas da origen a la economía. El ser


humano busca la satisfacción de sus necesidades elementales, sin las cuales no
podría vivir, el modo de llevar a cabo esa satisfacción forma parte de la cultura.

Estas necesidades elementales son las corporales. La economía surge de la manera


específica que el hombre tiene de satisfacerlas. Hay tres razones para ello:

a. La peculiaridad biológica del cuerpo humano es la causa de que para éste sea
un problema su propio subsistir, puesto que ese cuerpo no está especializado, y
precisa modificar el ambiente para habitarlo. El hombre suple con su actividad
(técnica y trabajo) lo que a su cuerpo le falta para poder continuar viviendo.

b. Las necesidades humanas de tipo corporal e instintivo, y las demás, se pueden


satisfacer de muchos modos diferentes, y se necesita una determinación libre
para hacerlo de una manera o de otra. Hay que definir el modo mediante la
inteligencia y la libertad, que intervienen enseguida en la respuesta.

c. El hombre tiene siempre más necesidades que recursos para satisfacerlas. Por
un lado, parte de una indigencia biológica inicial y por otro las facultades
intelectuales le capacitan para ponerse fines no estrictamente orgánicos, que
también convierten en necesidades. La libertad se da en el hombre como la
abierta posibilidad de que todo llegue a ser necesidad, resultando indiferente
para el caso la distinción entre las necesidades naturales y las artificiales.

Al hombre le faltan recursos (medios) para satisfacer las necesidades de carácter


corporal (“primordiales”). El hombre, al no tener medios suficientes para
satisfacerlas: ha de buscar más medios, o multiplicarlos, o administrarlos bien.
Ese arte o técnica, referente al uso de los medios escasos para satisfacer las
necesidades, es precisamente la economía. La cual se puede definir como la
técnica de la utilidad que se ordena a satisfacer nuestras necesidades.

Nuestras necesidades elementales son, principalmente tres: la alimentación, el


vestido y la vivienda. La satisfacción de estas necesidades se puede realizar de
diversas maneras, y se tienen en cuenta la razón, los sentimientos, la voluntad, las
costumbres y la tradición para elegir el modo: la economía es cultura.

La conclusión de todo lo que antecede es:

1. La economía es el signo peculiar del ser humano, con su razón y su libertad, en


su modo específico de habérselas ante sus necesidades materiales.

2. La economía se basa en el trabajo, aquello que el hombre hace para poder


subsistir: allegar recursos para satisfacer sus necesidades, presentes y futuras,
mediante la técnica.

74
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

El bienestar como fin de la economía

Sería un grave desconocimiento de la realidad humana creer que la economía


únicamente existe para satisfacer la necesidad de subsistir. Hay una natural
inclinación humana a buscar algo más que lo estrictamente indispensable para
vivir, esto es porque el hombre tiene necesidades que van más allá de lo
puramente orgánico. A ese “algo más” podemos llamarle bienestar.

Mayor bienestar no implica necesariamente una situación más placentera.


Podemos definirla como “un modo más humano de vivir”, en lo referente a las
condiciones materiales de ese vivir. “Bienestar” y “malestar” significan, en primer
lugar, “estar bien” y “estar mal” respecto de esas condicione, estar materialmente
bien o materialmente mal.

El bienestar es algo más que la simple plenitud gozosa de la vida biológica. Es


una condición imprescindible de la felicidad: la humanización de las condiciones
materiales del propio vivir, de un modo tal que entonces puedan satisfacerse otras
necesidades, igualmente humanas y quizás aún más importante. El bienestar es el
disfrute de unas condiciones materiales que faciliten las actividades humanas
propias de la vida buena. La inclinación al bienestar es radicalmente social:
necesita de los demás.

La libertad sitúa al hombre suficientemente por encima de la materia como para


que el bienestar cambie según las épocas, las situaciones, los lugares, las
costumbres y las personas. Lo decisivo es que al hombre no le basta simplemente
con vivir: “necesita estar bien”, y tiende a ello como medio para poder
desarrollar su espíritu, su cultura, su inventiva, sus relaciones interpersonales, o
también su ambición, y sus deseos de poder y de placer.

El hombre tiene la tendencia a plasmar su espíritu en el ámbito material en el que


vive por medio de la cultura. Esto explica la inclinación al lujo: el hombre “ha
aspirado siempre a ser lujoso en la satisfacción de sus necesidades naturales”. El
lujo es algo específicamente humano, pero se puede usar el bien o mal, con
exceso, defecto o justa moderación.

Las actividades económicas no solo llevan una correcta y útil administración de


los recursos escasos. La economía, como técnica, no solo se ordena al logro de un
bien humano diferente y más alto que ella misma: la consecución del bienestar.

Si el bienestar es el motor y la finalidad de la economía, ésta deja de ser sólo una


técnica de disposición acerca de los medios y la adquisición de bienes materiales,
y se convierte más bien en una actividad que hace posible el bienestar, y por tanto
la vida buena: el fin de la economía está más allá de ella.

El bienestar no se da independientemente de los bienes materiales: suele decirse


que el dinero no da a felicidad, pero ayuda bastante a conseguirla. El bienestar
consiste en la satisfacción que proporciona al hombre el conjunto de bienes
materiales que éste quiere tener.

75
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La actividad económica consiste en un determinado saber práctico-técnico, siendo


lo especifico y esencial de esta, el consistir en una disposición acerca de los
medios o recursos, capaz de satisfacer nuestras necesidades. Los recursos siempre
son escasos. El ser humano, a diferencia de los otros animales, es radical y
naturalmente pobre.

Existe un conflicto entre la escasez de los recursos y el exceso de necesidades, por


ello es necesario aplicar en todas las decisiones el llamado “principio económico”:
conseguir la máxima utilidad con el mínimo gasto.

La escasez es la situación inicial y constante, de todo hombre y de toda sociedad,


que obliga a elegir que necesidades se van a cubrir, de entre las muchas existentes,
con los pocos y escasos recursos con que se cuenta. La economía es
primordialmente matemática, no porque tenga una rigurosa exactitud, sino porque
consiste, por lo pronto, en tener que echar cuentas para saber hasta dónde
alcanzan los recursos de que efectivamente se dispone.

Debemos saber diferenciar la actividad económica y la actividad teórica de los


economistas, basada en el estudio del comportamiento de los agentes económicos
y en los resultados surgidos de él. La verdadera y primera economía es la que
hace cada persona privada, cada agente económico. Sólo más tarde, tras una
reflexión profesionalizada, aparecerá la ciencia correspondiente, con sus múltiples
ramas, y sus leyes respectivas.

La actividad económica es aquella parte de la actividad humana que se ocupa de


la satisfacción de múltiples necesidades jerarquizadas, mediante el uso de bienes
escasos, útiles y regulables, susceptibles de usos alternativos, bajo el principio de
mínimo esfuerzo o máximo rendimiento.

El trabajo humano multiplica los recursos. La economía no es por tanto


únicamente una técnica para administrar la escasez eligiendo entre usos
alternativos, sino también “el estudio de la forma en que la sociedad (y por lo
tanto los agentes económicos) decide qué se va a producir, cómo y para quién.

La economía no se basa sólo en la demanda, es decir, en las necesidades que tengo


(en que voy a gastar), sino más aún en la oferta, es decir, en mis capacidades
productivas (en qué voy a trabajar y para quién): la producción es la principal
actividad económica.

Se ha llegado a definir a la economía como aquella particular producción de


bienes que se obtiene del confluir espontáneo de distintas voluntades dictado por
reciproca conveniencia o mutuo interés. En esta consideración el acto primordial
es dar el producto, es decir, crearlo y ponerlo en el mercado. Se ve a la economía
como una fuente de riqueza basada en la creatividad humana. La economía y el
trabajo se relacionan con el hombre en cuanto este manifiesta su intimidad
creadora al momento de satisfacer sus necesidades.

76
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

El dinero y la crematística

La actividad económica consiste en buena parte en un intercambio realizado en el


mercado de los bienes producidos mediante el trabajo. Esta institución no existiría
sin el dinero, el cual es un elemento de la vida social y tiene un valor de cambio
universal. En su origen, el dinero fue una convención, porque nació, en las
antiguas economías de trueque, como una mercancía intercambiable, valiosa para
todos y fácilmente transportable: el metal precioso.

Y por seguridad y comodidad, el metal precioso fue custodiado por un fiador (el
futuro banquero) que entregó al propietario un recibo o pagaré, el cual equivalía al
metal depositado y podía ser utilizado en la transacción comercial. De esta forma
el dinero adquirió una universalidad sustitutiva, es decir un valor reconocido por
todos, que servía para medir cualquier mercancía. Esto, a su vez, le dio una
universalidad adquisitiva, merced a la cual cualquier bien podía ser comprado a
cambio de dinero.

El dinero tiene cuatro funciones:

1. Es un medio de cambio o de pago (universalidad adquisitiva). Esta es su


función distintiva.

2. Es una unidad de cuenta: fija precios y lleva cuentas (universalidad sustitutiva).


Esta función es necesaria para que el dinero se pueda seguir usando.

3. Es un depósito de valor, almacena valor para realizar adquisiciones a futuro.


Esta función puede disminuir en épocas de inflación.

4. Es un patrón de pago diferido, porque los pagos que han de efectuarse en el


futuro generalmente se especifican en dinero. Esta función puede disminuir en
épocas de inflación.

El dinero es el mediador de todas las relaciones económicas, algo dotado de una


esencial movilidad y abstracción (la universalidad del dinero es abstracta y por
tanto matemática: por eso pueden existir muchos tipos de dinero, toda la actividad
bancaria y financiera, etc.)

El sentido del dinero es ser empleado como instrumento de cambio en todas las
actividades económicas. Pero estas actividades no culminan en sí mismas, sino en
algo posterior: el bienestar humano.

Debemos evitar caer en instrumentalismos, por ejemplo que reemplazan el


bienestar como fin de la economía por beneficio monetario y financiero. A esto se
le llama economicismo: concebir a la actividad económica como la primera y más
importante actividad del hombre, o bien usar la ciencia económica como el primer
y decisivo criterio de análisis de todas las realidades humanas.

77
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Tomaremos la distinción aristotélica entre economía y crematística, esta última es


una actividad económica con un fin distinto al de la economía. La finalidad de la
crematística es el beneficio monetario, el cual también se encuentra incluido en la
economía pero no de una forma predominante porque el fin de la economía es
alcanzar el bienestar.

De esta diferenciación se alcanzan dos conceptos de riqueza:

a. Para el crematístico la riqueza seria la abundancia del dinero. El dinero no


tendría ningún límite porque construye el fin y es necesario que siga
aumentando de manera infinita, pudiendo caer en la inmoderación y la
injusticia. El alma del homo crematísticus es su cuenta bancaria.

b. Para el economicista la riqueza se obtiene al tener muchos bienes y disfrutar el


bienestar necesario para llevar una vida buena.

2. Riqueza, pobreza e igualdad.

Miseria es la falta de bienes y recursos económicos, jurídicos, culturales, políticos,


afectivos, morales y religiosos, y que se caracteriza porque en ella el hombre no es
libre, pues, al estar sometido a una dinámica material inexorable y ciega, no puede
crecer, y por lo tanto se le priva de intentar alcanzar la perfección.

Pobreza y miseria son conceptos semejantes, pero no iguales, porque es más


fuerte y gráfico el segundo, pues denota que en ese estado el hombre se
deshumaniza, es decir, queda sometido a una dependencia esclavizante respecto
de los escasos bienes que le permiten subsistir.

Esa dependencia esclavizante animaliza al hombre, de tal forma que le resulta


imposible pensar siquiera en permitirse necesidades superiores, de tipo cultural,
que humanizarían su vida, dignificándole. Ser miserable es ser esclavo de las
primordiales necesidades humanas.

No hay cultura sin un cierto bienestar, y viceversa, pues aquella es la elevación


del mundo material a un nivel humano, lo cual requiere un cierto “desahogo”
respecto de las necesidades primordiales inmediatas. La miseria es una situación
inhumana, porque impide la manifestación del espíritu.

En cuanto a ser pobre y miserable significa estar impedido de satisfacer


necesidades culturales (en el sentido más amplio de la palabra), el núcleo de la
pobreza estriba en la no utilización de las propias energías, en el desempleo de las
capacidades humanas. Un pobre es un ser humano infrautilizado.

Los pobres pueden ser más felices que los ricos: tienen menos preocupaciones,
anhelos y amenazas. La pobreza, paradójicamente, significa libertad cuando se
sabe ir más allá de ella. Cómo se dijo más atrás, pobreza significa escasez, pero no
miseria estricta.

78
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

El pobre no es miserable, puesto que en su corto bienestar y en su sempiterna


escasez de recursos puede, sin embargo, sentirse libre, y serlo realmente. Por eso
la pobreza puede ser vivida como “soltura” respecto de las servidumbres de los
bienes materiales.

Ser rico consiste en lograr tener muchos bienes y lograr con ellos el bienestar. El
error crematístico consiste en la interpretación del bienestar, y respectivamente, de
la miseria como cosas esencialmente materiales, cuando en realidad la riqueza es
mucho más: aquel conjunto de bienes que contribuyen a la felicidad humana. La
crematística es la miseria espiritual de la sociedad de consumo.

3. Las fuentes de la riqueza.

Al referirnos a las fuentes de la riqueza no debemos olvidar las más importantes:


el trabajo y la producción humana, y, en su origen, el brotar inédito de la
inteligencia. La primera riqueza es siempre regalada, es decir, que el hombre,
antes de poder producir y crear riqueza, recibe gratuitamente lo que es, lo que
tiene y lo que puede.

Para el hombre el regalo es la fuente de riqueza por antonomasia. Todas las demás
fuentes de la riqueza suponen previamente el regalo. Regalo es todo aquel bien del
que el hombre se encuentra dueño, sin haberlo buscado: la vida, la libertad, la
inteligencia, ser amado, ser alguien. En último término, regalo es todo bien
recibido como don.

La riqueza del regalo suscita respeto y agradecimiento hacia quien regala. Este
sentimiento de que todo lo recibido es un regalo, un don, se intensifica en la
actitud, ya religiosa y específicamente humana, que ve en el Ser divino el origen
de todo regalo y de toda riqueza, pues Él es el máximamente rico, y por eso regala
y es creador, pues ha creado el mundo y cuanto en él se contiene.

Hay una tercera fuente de riqueza, la usurpación, que consiste en quitarle al otro
lo suyo, y apropiárselo sin más. Se trata de una modalidad de lucha violenta, un
modo de resolver conflicto basado, no en la justicia, la razón y la economía de
mercado, sino en la fuerza, la violencia, y el dominio del fuerte sobre el débil: no
se trata de dar lo producido a cambio de algo, sino de quitar, y, por ejemplo,
obligar a los demás a que trabajen para mí, convertirles en esclavos, no pagar lo
debido, o simplemente robar.

Un usurpador es alguien que ocupa el puesto del otro y se apropia de sus bienes,
contraviniendo la justicia. Aquí se aplica la ley del más fuerte. Es un método
despótico de relación humana en la cual la primacía corresponde a la fuerza. La
lucha por la posesión de bienes materiales nos pone ante los ojos la existencia de
desigualdades humanas. Desigualdad no es lo mismo que diferencia.

79
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La diferencia entre los seres humanos no solo es inevitable, sino necesaria, buena
y saludable. Los hombres somos diferentes en una enorme cantidad de aspectos;
esta diversidad es una riqueza, y nace de la distinta situación y síntesis pasiva de
cada uno, y de la libertad. Desigualdad, en cambio, puede entenderse como
diferencia injusta, es decir, lesión de los derechos de unos a favor de los otros,
especialmente en lo referente al reparto de la riqueza y de los bienes materiales.

El problema de la igualdad alude a una justa distribución de los bienes, es decir, a


un reparto de la riqueza que respete los derechos de cada uno, un problema de la
justicia distributiva. La igualdad se alcanza mediante una adecuada distribución de
lo producido, otra importante actividad económica, que se rige por criterios de
justicia e igualdad.

4. Consumo, propiedad e inversión.

El consumo es el acto por el que el hombre se hace inmediatamente receptor de la


utilidad que para él tiene algún bien material. Consumir es aprovechar un bien,
usarlo de tal modo que pierde su utilidad.

El gasto que implica el consumo es doble: primero, el que hay que hacer para
adquirirlo, pues nadie puede consumir legalmente lo que no es suyo, y segundo, el
esfuerzo que conlleva la operación de usar lo adquirido.

El consumo es el último acto en la cadena de la actividad económica, puesto que


el uso del bien adquirido ya no es económicamente relevante, salvo, que ese uso
se difiera, lo cual se llama ahorrar, que es no gastar lo que uno tiene.

El acto que por excelencia define al consumo es comprar. Sin comprar no hay
consumo, porque comprar es un acto con el cual se adquiere un bien a cambio de
un gasto. La persona que compra se transforma en propietario. El hombre es
propietario por naturaleza.

El derecho de propiedad surge como una consecuencia natural del modo humano
de trabajar y habitar el mundo. Sin embargo, la adscripción y uso privados de
instrumentos no puede perjudicar la totalidad y comunidad de los usos. Existen
dos tipos de bienes comunes: aquellos que forman parte del plexo instrumental del
mundo humano porque son materiales y los que son racionales o espirituales.

El bien privado se da de dos maneras:

1. Como apropiación y adscripción privada de una parte de los bienes materiales


que son repartible.

2. Como participación en los usos comunes del plexo instrumental y en los bienes
racionales o espirituales materializados. La participación en los bienes
comunes forma parte irrenunciable de las necesidades humanas y del bienestar.

80
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

El acto de apropiación en qué consiste la propiedad privada supone usar como


propio un bien repartible. Ese acto exige tener el derecho de excluir a los demás
de usar concretamente esa porción que uno se apropia y consume, se trata de
bienes de consumo privado, no común.

Para consumir algo, antes hay que ser dueño de ello. La propiedad privada es la
única manera según la cual los hombres pueden satisfacer sus necesidades
primordiales y disfrutar pacíficamente de su propio bienestar sin destruir la vida
social. La propiedad es un derecho, es decir, un titulo que capacita para usar
legítimamente un bien y consumirlo, sin que eso signifique quitárselo a otro. La
propiedad privada es el sistema legítimo de reparto de los bienes materiales.

El motor de la economía es la capacidad humana de prever las necesidades


futuras. Para hacerlo el hombre debe llevar a cabo los actos de comprar y ahorrar.
La mejor forma de ahorro es la inversión, que consiste en la renuncia a un bien
presente y cierto por la expectativa de otro mayor, futuro e incierto.

Es evidente que hoy en día la persona privada puede llegar a ser propietario, y en
consecuencia ahorrar, comprar e invertir (que son tres modos de disponer del
capital propio), principalmente por medio de su trabajo profesional, la fuente de
riqueza hoy más universal y versátil.

Al mismo tiempo, el sueldo es hoy al criterio de estratificación e imagen social,


puesto que es el que marca la capacidad adquisitiva. Tiende entonces el hombre a
buscar la mejora de su status profesional como medio de mejorar su calidad de
vida, principalmente porque significa un mejor sueldo.

Las patologías del homo crematísticus, a nivel particular, aparecen en cuanto el


dinero se convierte en fin del trabajo: el proyecto vital consiste entonces en el
mejor sueldo posible. Esto es algo que el hombre debe evitar, para de esta forma
seguir buscando el bienestar.

Mercado y beneficio

La institución económica básica de la economía actual es el mercado, que es el


lugar donde se llevan a cabo las actividades económicas. Para Adam Smith, la
búsqueda libre y competitiva del propio interés por parte del individuo es lo que
parece generar –y genera, según su teoría- el progreso general de la economía –y
con ello, teóricamente, también el bienestar de la sociedad-.

No debemos entender que lo que regula al mercado es una “mano invisible”. Toda
la clave de la economía está en tener un concepto recto de interés. El hombre
puede dar de modo benevolente mientras se cuida de su propio interés. En la
medida que el mercado (comprar y vender) es una actividad verdaderamente
humana, trasciende el puro interés, como sucede con cualquier otra actividad
humana realizada de modo inteligente.

81
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Una adecuada antropología económica debe partir de esta idea: la actividad


productiva y comercial supone y causa otros bienes, además de la satisfacción
privada del agente productor o comprador. La actividad económica de mercado
tiene una utilidad distinta de la obtenida por el sujeto que la realiza. Esta utilidad
social o civil es la satisfacción de las necesidades de todos.

El trabajo transforma no solo el medio físico, sino también el medio social, pues
se aporta al mercado y a la sociedad unas obras útiles a los demás. Esto es en
sentido amplio beneficio, pero que bene-facere significa hacer el bien. Pero, en
sentido estricto, el beneficio de la actividad económica se puede definir como el
exceso de los recursos respecto de las necesidades presentes. Su sentido y
finalidad es asegurar el bienestar futuro por medio de la inversión, pero no solo
el propio, sino también el de todos, gracias a la utilidad social.

El fin del beneficio no es solo el bienestar propio, sino también el de los demás, es
decir, la utilidad social. Para que exista la utilidad social, el capital debe volver al
mercado en forma de inversión, puesto que la economía es una actividad social, y
el bienestar que constituye su fin no es solo el mío, sino también el de los demás,
puesto que sin ellos no existiría el beneficio que lo hace posible. Reaparece la
necesidad de ser solidarios.

La capitalización es la inversión del beneficio, y puede ser definida como un


empleo inteligente de los beneficios, tal que multiplica los recursos futuros. Por
eso debe regirse por dos criterios: su rentabilidad y su utilidad social.

No tener en cuenta la utilidad social depende de la libertad, y es por tanto una


exigencia ética, y no una necesidad natural espontánea. Lo expuesto nos conduce
a un desarrollo ético basado en la solidaridad y en los valores personalistas.

La empresa

La empresa es una institución económica de extraordinaria importancia y con su


propia ciencia. Actualmente el modo de organización social preferido es el
empresarial. La empresa es hoy la institución social por excelencia.

Nos referimos a un sistema de trabajo basado en la responsabilidad, la eficacia e


iniciativa, lo cual exige cinco cosas:

1. La utilización de la mejor tecnología.

2. Un alto nivel de preparación en los profesionales de la institución.

3. Una organización interna que permita el mejor rendimiento de cada uno.

4. Un sistema de comunicación que permita una coordinación eficaz.

5. Un constante esfuerzo de mantenimiento de las variables anteriores al mejor


nivel posible.

82
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Todo ello se resume en la unión de profesionalidad, autoridad política,


rentabilidad o beneficio en las propias actividades. Cuando se dan todos estos
componentes la empresa se convierte en una fuente de riqueza, no solo
económica, sino también cultural, humana y ética.

Los tres problemas más frecuentes que se presentan son:

1. La actitud del homo crematísticus tanto en su actividad privada como


empresarial.

2. La autoridad despótica y la ley del más fuerte.

3. La falta de profesionalidad y competencia en el propio trabajo.

La riqueza no es algo estático, se multiplica cuando todos trabajan, así todos


pueden llegar a ser ricos. La autentica antropología económica es esta: multiplicar
los recursos del hombre, su riqueza y sus bienes.

5. La democracia, sus riesgos.

La democracia nació en la Grecia clásica, cuando se convirtió en convicción la


práctica ya vivida de que todos los ciudadanos ejercitaran su derecho a discutir y
decidir sobre los asuntos de la ciudad.

La palabra democracia suele interpretarse muy reductivamente, para criticarla,


como si consistiese únicamente en depositar el voto en la urna. De la urna sale un
gobernante que inmediatamente puede olvidarse de sus electores, la democracia es
mucho más, pero su principio es la soberanía del pueblo: él es el que manda.

Para el desarrollo de la democracia se necesita lo siguiente:

1. El desarrollo gradual de la igualdad de condiciones entre los hombres es la


base de todo proceso democrático: no hay privilegios, todos somos iguales,
porque todos somos personas.

2. La libertad es el otro gran valor de la democracia y, en general, de la edad


moderna. Se trata de conquistar la libertad interior, la de elección, su efectivo
desarrollo y una autentica libertad social.

3. Es necesario educar a los ciudadanos hasta ponerles en condiciones de ejercer


verdaderamente su libertad política y jurídica. Democracia es abolir la miseria
cultural y tratar a los demás como hombres capaces de decidir por sí mismos.

4. Es básica para la democracia la realización de la igualdad económica, es decir,


una justa distribución de la riqueza que otorgue a todos los ciudadanos un nivel
homogéneo de bienestar material.

83
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

5. La democracia es también nomocracia, es decir, regir según la ley justa la


conducta personal, las relaciones interpersonales y la vida social e institucional.

Es el estado de derecho, o régimen en el que los derechos de cada uno son


efectivos y reales porque se valoran y se lucha por defenderlo: se hacen
costumbre. Nomocracia es la costumbre de respetar el derecho.

6. No se puede realizar la nomocracia sin autoridad política, en la que el mando


es alternativo y la obediencia es de doble dirección, permitiendo a los súbditos
opinar sobre las órdenes y modificarlas, según convenga a la tarea común.

7. El reconocimiento benevolente de los demás significa tres cosas: solidaridad,


cooperación y amistad social, las cuales ponen en marcha el diálogo común
que origina la opinión pública, la iniciativa privada y la practica asociativa
que teje la sociedad civil.

8. Los ciudadanos deben tener una participación activa de la vida democrática. La


realidad nos dice que los gobiernos cometen errores, por lo que debe ser
posible destituirlos sin violencia y sin llegar a una revolución.

Necesitamos instituciones que permitan cambiar los gobiernos sin que todo se
venga abajo. Se destaca dos principios políticos genuinamente democráticos:

a. El poder ejecutivo es otorgado por la libre elección de los ciudadanos;

b. La autoridad está sometida a un sistema de control.

9. Los sistemas de control de la autoridad, imprescindible en una democracia, son


básicamente tres: la división y distribución de poderes, la limitación temporal
del mandato y la efectiva vigencia de la opinión pública. Los dos primeros se
relacionan con la Constitución, la cual es la piedra angular de la democracia.

Las críticas a la democracia son diversas, la más seria es que el derecho de influir
realmente en los asuntos de la colectividad es sustituido por las garantías
constitucionales de seguridad individual, puesto que el voto suponer una
intervención mínima.

Existe una lejanía entre los ciudadanos normal respecto de la política por falta de
un verdadero espacio público. El riesgo político de la democracia: su frustración,
total o parcial sobre todo si los gobiernos incurren en formas de autoridad
despótica, en actitudes crematísticas, o en corrupción.

Los partidos políticos han ido perdiendo progresivamente esta carga ideológica,
entendiendo ahora ésta de un modo más “débil”, como un programa de acción
política destinada a modificar la organización social para favorecer
determinados valores y fines.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Las tres tendencias “ideológicas” de la política contemporánea son:

1. El socialismo estatalista, antes colectivista, nacido en su día del socialismo


marxista o utópico. En él prima ante todo la igualdad, y el individualismo se
supedita a lo social: es la llamada izquierda.

2. El liberalismo, que abarca a un tiempo la izquierda y la derecha, y defiende -


ante todo- la libertad, y en consecuencia el individualismo en lo público y
sobre todo en lo privado.

3. El conservadurismo, cuyo valor principal son las instituciones, y por ende un


cierto estatalismo, salvo en los países anglosajones, cuya tradición hace a los
conservadores ser liberales de derecha. El conservadurismo se suele identificar
con la derecha, y suele acentuar la presencia social de los valores tradicionales,
de la moral y la religión.

Estas tres tendencias se combinan de muy distinto modo según circunstancias


concretas y mudables, originando multitud de variaciones. La segunda gran critica
se origina en una mala interpretación de la libertad, la posibilidad de hacer lo que
se quiere no puede reprimir lo malo que hay en cada hombre.

La política no puede separarse de la ética, sino queremos que desaparezca la


justicia de las relaciones entre los hombres, y que estos se prostituyan. Estamos
ante el problema de la proliferación de la violencia, el crimen, y la injusticia, que
genera la inseguridad y la inestabilidad de los regímenes.

Esto es el riesgo moral de la democracia, un sistema político capaz de elevar al


hombre por encima de sí mismo, pero capaz también de generar la anarquía
moral nacida del mal uso de la libertad.

85
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

CAPÍTULO VII

LA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE LA VIDA

1. Los modelos de la felicidad, hoy día.

La felicidad es aquello a lo que todos aspiramos. Leibniz la nos dice que “la
felicidad es a las personas lo que la perfección es a los entes”. Felicidad significa
para el hombre plenitud, perfección. Por eso, toda pretensión humana es
“pretensión de felicidad”.

La vida lograda, felicidad o autorrealización exige la plenitud de desarrollo de


todas las dimensiones humanas, la armonía del alma, y que ésta, considerada
desde fuera, se consigue si hay un fin, un objetivo que unifique los afanes,
tendencias y amores de la persona, y que de unidad y dirección a su conducta.

Los clásicos decían que la felicidad es ese fin -que unifica las tendencias
humanas-, el bien último y máximo al que todos aspiramos, y que todos los demás
fines, bienes y valores los elegimos por él. La felicidad seria, pues, el bien
incondicionado, el que dirige todas nuestras acciones y colma todos nuestros
deseos. Un bien semejante sólo podría ser el Bien Absoluto, es decir, Dios.

La felicidad consiste en la posesión de un conjunto de bienes que significan para


el hombre plenitud y perfección. Nos preguntamos sobre que bienes pueden hacer
feliz al hombre, se trata de aquellos bienes que constituyen una vida lograda, una
vida plena, o, como decían los clásicos, una vida buena.

Somos felices en la medida en que alcanzamos aquello a lo que aspiramos. La


felicidad es una necesidad ineludible e irrenunciable, que sin embargo muchas
veces parece imposible de satisfacer. La primera forma de ser feliz es no ser un
desgraciado o un miserable, pues “la miseria se opone a la felicidad”.

En la vida humana, y también en la felicidad, lo más alto no se sostiene sin lo más


bajo: hay unas condiciones mínimas que tienen que cumplirse. De lo contrario esa
felicidad seria una farsa. Esas condiciones son las que se recogen en la palabra
bienestar. Entendemos por felicidad, no como la liberación del mal y de la
desgracia, sino como alcanzamiento y celebración del bien.

Los modelos de la felicidad no se dan en estado puro, sino mezcladas unas con
otras, combinadas. Estos modelos no nacen de teorías de la felicidad sino de
modelos prácticos, basados en ideales determinados.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Los modelos de la felicidad son:

1. El nihilismo.-

El nihilismo práctico afirma que la vida carece de sentido. Esto implica que las
preguntas por ese sentido y por el valor de la justicia y la felicidad no tienen
respuesta. Para los nihilistas la felicidad no es posible, no existe; es inútil
buscarla, porque nunca se encuentra.

Nihilismo es la negación del sentido de la vida porque lleva consigo, de una


forma más o menos intensa, la vivencia de la nada. La nada es, desde el punto
de vista de la voluntad, la vivencia de que no hay nadie que sea término de mi
manifestación, interlocutor de mi dialogo y receptor de mi don.

El nihilismo es la pérdida del otro y el hundimiento en la soledad. El sentido


de la vida es el tú, la persona a quien quiero, los otros. Si no hay un tú al que
dirigirnos, es que estamos solos, nadie nos espera. Esto es la desesperación y
el nihilismo, cuyas variantes enumeraremos a continuación:

a. La desesperación.-

Es el grado extremos del nihilismo práctico. El des-esperado es el que ha


dejado de esperar, aquel para quien el futuro no depara bien alguno, porque
ha sido víctima de la soledad, la indiferencia o el desengaño. Lo que
necesito es ayuda.

Hay muchas formas de desesperación, y algunas de ellas conducen a la


locura. Vivir es una verdad que no soportan. Cuando la vida es
insoportable, el suicidio aparece como una solución.

b. El fatalismo.-

Para el fatalista el hombre no es dueño de su destino. El fatalismo se


caracteriza por la creencia de que el universo alberga dentro de sí un
elemento irracional, llamado Destino o azar, que es una fortuna o
casualidad que mueve la rueda del cosmos y da a cada uno la felicidad o la
desgracia de una manera aleatoria, pero necesaria: la libertad queda
deprimida ante lo irracional.

En el fatalismo el único recurso es que cada uno se contente con la suerte


que le ha tocado. Por tanto, esto significa resignarse con el dolor y adoptar
una actitud pesimista, pues las cosas no pueden cambiar: son inevitables.

El fatalismo incluye como única aspiración la de tratar de disminuir el


dolor. Por lo que respecta a la felicidad, le concede un lugar bastante
discreto en la vida humana: es una doctrina triste, incapaz de alegría,
porque para ella el mundo no tiene nada que merezca celebración, sino más
bien al contrario. Para el fatalismo todo amor esta preñado de dolor.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

c. El absurdo.-

El absurdo es la vivencia del sinsentido. El absurdo es que la vida es una


representación teatral en buena parte hipócrita y falsa, sin lógica, pues el
sistema social obliga al hombre a comportarse de una manera determinada,
para el absurdo, incluso cómica o trágica.

La aceptación del absurdo entraña cierto fatalismo pesimista: el hombre es


un muñeco en manos de fuerzas impersonales.

d. El cinismo.-

El cínico finge interesarse de verdad por una persona, y en realidad sólo


busca veladamente obtener de ella una utilidad. El cinismo es una
exageración del interés y se convierte en hipocresía.

El cinismo como postura radical de la vida se muestra como un


escepticismo burlón. El sentido de la vida no existe, nos queda la risa ante
todo lo serio de la vida. El cinismo es nihilismo: el hombre esta vacio, todo
es una burla.

El cínico autentico, en el fondo, es trágico y nihilista, y acepta el absurdo,


pero hacia fuera y de momento “juega” el papel que le corresponde en cada
caso, pero lo hace como una ficción que en el fondo no es real, y por tanto
carece de sentido.

El cínico desconoce la autenticidad, pues ésta consiste en manifestar en la


conducta la verdadera interioridad. Pero el cínico carece de interioridad:
está todo él en su mueca y vacío por dentro. Una de las tareas más difíciles
para la libertad consiste en distinguir lo serio de la broma: el cínico
identifica ambas cosas.

e. El pesimismo o escepticismo práctico.-

Una forma de nihilismo es la negación del sentido a mediana escala, es el


nihilismo “light”, que se manifiesta de varios modos:

1. El pesimismo.-

El pesimismo postula que el esfuerzo por conseguir bienes arduos se


salda siempre con el fracaso, y por tanto no merece la pena; es
preferible resignarse.

El pesimista, en sentido estricto, es el que piensa que el fracaso


acompaña necesariamente la vida de la persona individual. El
pesimismo es un poco fatalista, esto es porque piensa que el destino de
lo finito es fracasar.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Los rasgos optimistas y pesimistas están presentes, como puede


suponerse, en todos los hombres, y marcan una diferente actitud hacia
los ideales y su realización.

2. El desengaño.-

El desengaño produce la convicción de que la falsedad se alberga en el


propio interior de la verdad: lo que parece verdadero, en realidad esta
hueco. El desengaño pierde toda la ilusión y confianza: no cree en nada,
como el cínico, pero por distintos motivos, como fruto de una mala
experiencia.

3. La amargura.-

El desengaño es una forma más profunda de nihilismo con respecto al


pesimismo. La amargura es un desengaño resentido u ofendido.

f. Contrapunto: la afirmación eufórica de la vida y la ebriedad.-

Todos los escépticos son de algún modo nihilistas. El nihilismo es una


experiencia amarga, en la que el hombre es profundamente infeliz, y de la
que trata de escapar, aunque sólo sea por un rato.

Para salir de la postración anímica se busca entonces un estado de euforia


que compense el sentimiento negativo. Se trata de una afirmación eufórica
de la vida, del placer pujante y esplendoroso.

Cuando el hombre se embebe de golpe y en exceso en el embrujo que posee


la fuerza de la vida puede sobrevenir un estado de euforia excesiva que
llamamos ebriedad, que es un procedimiento de exaltación y estimulación
dionisiaca, en el cual el hombre se pone, por así decir, en un cierto “trance”
de explosión vitalista, mediante algún estimulante que le proporcione el
optimismo que él no termina de sentir.

La ebriedad es abandonarse por un tiempo en manos de fuerzas vitales que


no controlamos, porque son irracionales. Se trata, simplemente, de olvidar
la vida propia, o de sumirse en experiencias un poco “salvajes”.

Podría parecer que la ebriedad no tiene nada que ver con el nihilismo, pero
en realidad es su contrapunto necesario, pues en el nihilismo constante no
se puede vivir, porque es insoportable.

Quienes viven en el aburrimiento y el pesimismo a veces pueden pensar


que la ebriedad es lo que pone un poco de sal en la vida y dota de la
“chispa” de inspiración necesaria para crear algo que valga la pena.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Parece obvio decir que la ebriedad es un procedimiento de buscar la


felicidad que tiene inconvenientes físicos, psicológicos y morales, pues se
basa en la renuncia temporal a conducirse desde la razón, la voluntad y la
libertad. También parece innecesario señalar que muchas veces no se
concibe la diversión sin ebriedad.

La ebriedad tiene dos caras. Al principio nos llama: “para no sentir el


horrible peso del Tiempo que rompe vuestras espaldas y os inclina hacia la
Tierra, necesitáis embriagaros sin cesar. Pero una vez lanzados, sobreviene
“el desarreglo de todos los sentidos”, el descontrol, la violencia, y
finalmente el letargo. La ebriedad pasa factura, tiene “efectos secundarios”:
con frecuencia acentúa el rechazo de la realidad que nos ha tocado vivir.

2. El Carpe diem!.-

Carpe Diem! Significa aprovecha el momento, es hacer una apuesta por el


presente. Se nos invita así a vivir el presente lo más intensamente que
podamos, a coger los frutos que la vida generosamente, nos pone delante.

Lo que suele suceder cuando se adopta esta postura es que se identifica la


felicidad y el sentido de la vida con el placer. Se trata de una exaltación del
gozo presente, que trata de exprimirlo antes de que sea demasiado tarde.

La intensidad con que esta postura puede ser mantenida es muy variable, pero
el conjunto de sus rasgos es bastante constante:

a. La virtud y el placer se presentan como opuestos. Todo lo placentero seria


pecado y lo que no está prohibido es obligatorio. La bondad moral significa
aburrimiento y para Nietzsche la verdadera libertad seria terminar con los
tabúes que nos impiden disfrutar las cosas buenas: la vida es placer.

b. La naturaleza humana es buena de por sí (Rousseau). “Nada malo saldrá


de ti de ahora en adelante”, dice también Nietzsche. Por tanto, hay que dar
libre curso a la fuerza natural de la vida que uno lleva adentro, porque no
tiene nada de malo, es de por sí inocente y buena. El hombre es
naturalmente bueno. La virtud y bondad moral significarían una represión
de las fuerzas de la vida, y por eso son algo antinatural.

c. Lo hegemónico en el hombre es entonces el cuerpo: “cuerpo soy, del todo


y por completo”. Todo lo que se refiere al cuerpo se convierte en
extraordinariamente importante. Lo decisivo es la biología, lo corporal.

d. Debemos aprovechar el placer en la vida: el futuro no me interesa, porque


me traerá complicaciones. Debo disfrutar ahora, y todo lo que pueda. Hay
que estar volcados en el presente: Carpe Diem! Esto significa una primacía
de la gratificación instantánea, a la que ya se aludió, y un rechazo del
compromiso que suponen las tareas arduas. Comprometerse significa que
cuenten con uno, y esto es una complicación que no se acepta.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

e. Lo que se necesita es un buen cálculo de los placeres asequibles, tal que


permita eludir los dolores consiguientes. Por este cálculo el Carpe Diem!
Ha solido llamarse hedonismo (hedoné es placer): se identifican felicidad y
placer. Los puntos flacos de este planteamiento son fáciles de adivinar:

1. Confundir la felicidad con el placer es un craso y peligroso error. El


placer tiene dos caracteres: por una parte es momentáneo, por otra
admite la repetición. Además es siempre parcial, en el sentido de que
afecta nada más a una dimensión de la vida, pero desde ella puede
llenarla momentáneamente.

La razón de su insuficiencia esta en tres características: porque es algo


pasajero y parcial, afecta a la vida psíquica, más que al núcleo de la
persona misma. Y sobre todo su excesiva repetición provoca una
dependencia de ellos no del todo voluntaria, y al final el hastió.

La felicidad, en cambio, es algo muy diferente: en primer lugar no es


algo parcial ni momentáneo, sino permanente, que afecta a la totalidad
de la persona, y está por tanto a un nivel más profundo. En segundo
lugar, la intensificación de la felicidad no provoca hastío, sino todo lo
contrario, un deseo de que se haga aún más intensa y honda.

Cuando se identifica la felicidad con el placer sobreviene lo que se


conoce como la atomización de la vida: la sustitución de la felicidad
por la gratificación instantánea, por el éxito, por el placer, mientras
queda en hueco la totalidad de la vida.

2. Apostar por la felicidad en presente destituye la expectativa de los


bienes futuros. En el carpe diem! Hay una traición secreta al valor de
la espera. Hay más felicidad en el futuro que en el presente. La
felicidad consiste en aprender a esperar.

El carpe diem! No es aplicable a la vida profesional. Es, por tanto, un


planteamiento incompleto de la vida, pues tampoco atiende al esfuerzo,
al dolor, a la limitación y enfermedad humanas, ante lo que está
amenazado de fatalismo. Se queda sólo con el tiempo libre, y lo
convierte todo en diversión. Es la lógica de los inmaduros y de los
irresponsables. Es una postura poco solidaria, más bien egoísta.

3. La postura pragmática: el interés.-

El hombre puede conseguir poca felicidad, y toda la que consiga será en a base
de cuidar de sus propios intereses. Es una visión pragmática, no aspira a
cambiar el mundo ni tiene otro ideal que un afán moderado de asegurarse una
existencia lo más cómoda, tranquila y segura posible, sin sobresaltos ni
riesgos: “más vale pájaro en mano que cientos volando”.

91
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

El afán de seguridad es necesario para la vida humana. En esta postura


encontramos un modo de ver la vida que poner como fin y valor primero a “yo
mismo y mis intereses”.

El que defiende esta postura está convencido de que la mayoría de las acciones
humanas son fruto del interés, y que los ideales son “idealismos” y pérdida de
tiempo, es decir, un modo de eludir la dura realidad de la vida. Hobbes nos dice
que todos los actos voluntarios del hombre tienen como fin algún bien para él.
En conclusión: el hombre tiene un solo fin, que es él mismo.

4. La postura contemporánea: el bienestar.-

Se ha dado una identificación entre la felicidad con lo que sólo es su requisito


previo: el bienestar. La identificación de la felicidad con el bienestar ha ido
adquiriendo un desarrollo, difusión y vigencia en nuestra época, sin proporción
con la calidad intelectual de esa interpretación.

Se trata de la extensión de una mentalidad que encaja muy ben con el


desarrollo tecnológico y material. Según la cual “hay que buscar la felicidad
del mayor número, la mayor cantidad de placer y el mínimo de dolor, y que los
dolores sean transitorios y pasen pronto”.

Esta mentalidad tiene dos rasgos:

a. Identifica la felicidad no tanto con el placer, sino con la ausencia del dolor.

b. Identifica lo bueno con lo útil, y así la utilidad pasa a ser el valor que define
las cosas, y en consecuencia incluso a las personas.

El mundo actual ha creido que la felicidad se alcanzaría cuando se alcance el


bienestar material, un cierto nivel de vida y de seguridad en la evitación de
riesgos y males. Ese ideal consiste en el intento de hacer desaparecer la
miseria, el dolor y el esfuerzo mediante el desarrollo económico y los adelantos
y comodidades de la tecnología.

Se buscan objetivos muy nobles, pero que no están unidos a un proyecto


personal, no pertenecen a nadie, sino a la generalidad, corren a cargo del estado
y de las empresas, que los llevan a cabo mediante una adecuada planificación y
desarrollo económico y tecnológico. Y así lo que sucede es que se pierde de
vista el carácter personal de la felicidad.

En el mundo contemporáneo una gran variación respecto de la felicidad: se


sustituye el proyecto personal de vida por la adquisición de unas determinadas
condiciones materiales de bienestar y de seguridad. La felicidad pasa a
depender de los objetos y los procedimientos técnicos, se despersonaliza y se
vuelve objeto de planificación. La felicidad se convierte en objeto de consumo,
en algo que se encuentra en oferta, no se encuentra de una manera personal.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Un ideal de la felicidad que no tenga en cuenta el dolor está incompleto y


genera insatisfacción: acostumbrarse a no sufrir nos hace más débiles. Pero es
que además, es un ideal de vida que da poca felicidad, y en el cual influyen
enormemente el individualismo y el interés pragmático por uno mismo.

El bienestar por sí mismo no produce la felicidad; es simplemente un requisito


de ella. La felicidad no consiste simplemente en estar bien, sino en estar
haciendo algo que llene la vida. Esto es lo que hoy muchas veces se olvida, y
sin embargo es lo más verdadero que se puede decir sobre la felicidad. Pero la
gracia está en que la búsqueda de la felicidad corre por cuenta de cada uno,
porque es la realización de un proyecto personal.

5. El poder del dinero.-

Existe un ideal de felicidad que es el más adecuado para los ambiciosos: el


poder. Bajo esta concepción al hombre se le mide por sus recursos. Poder
significa potencia, capacidad y fuerza. Cifrar la felicidad en él significa apostar
por uno mismo, no solo en cuanto centro de todos los intereses, sino sobre todo
como dominador de lo que le rodea.

Hoy en día el poder más evidente y directo es el dinero, pues el uso que hace
de él es mucho más amplio, flexible, técnico y sofisticado que en épocas
anteriores. Por eso no es de extrañar que un cierto número de gente viva según
aquello de que dinero es poder y la felicidad es poder.

El lujo aparece entonces como signo y ostentación de poder y el dinero se


utiliza para demostrar fuerza y distinción. Poner la felicidad en e dinero es muy
tentador. Hay pocas cosas, en apariencia, que no se postren a nuestros pies
cuando se dispone de todo el dinero que uno quiera gastar.

El dinero no da la felicidad. El principal inconveniente del dinero es éste: no se


puede compartir, sino solo repartir, puesto que es de uno, y de nadie más. Por
eso, donde hay dinero hay discordia, y en a discordia nadie puede ser feliz.

6. El afán de poder y la ley del más fuerte.-

Hay bastante gente que en su conducta demuestra un gran afán de poder. Se


mueven por el afán de tenerlo y conquistarlo, aunque sea en una dosis
miserable. El hombre tiene una tendencia, secreta o manifiesta, a dominar a
otros y a no dejarse dominar por ellos: los clásicos la llaman hybris, que
aproximadamente quiere decir orgullo, deseo de sobresalir.

Por tanto, la voluntad de poder no es sólo una teoría filosófica de Nietzsche,


sino el afán continuo que el hombre tiene de dominar a los demás y someterlos
a sus dictados en los diferentes entornos que nos desarrollamos.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

El argumento más eficaz para respaldar el afán de poder consiste en decir que
en la vida los que triunfan son los más fuertes, y que para triunfar hay que
imponerse a los demás.

Lo que triunfa es la fuerza, no la justicia. Es más, la justicia no es otra cosa que


el nombre que se le pone a lo que me conviene, a aquel estado de cosas que
favorece mis intereses y mi poder. La justicia es la ley que el más fuerte
impone al más débil. El hombre para ser feliz, necesita ser ganador.

Ser justo, bajo esta mentalidad, sería una ingenuidad que te convierte en
perdedor, debido a que si tú no dominas a los demás, ellos te dominarán a ti.
No compensa ser justo, porque es hacer el idiota y quedarse con la peor parte.

La voluntad de poder es la convicción de que no existen acciones


desinteresadas y de que las relaciones entre los hombres son siempre de
dominio de unos sobre otros. Sin embargo, lo específico de la justificación
práctica de la voluntad de poder es que desprecia la justicia que la sociedad
burguesa y el individualismo todavía aceptan como un valor.

Según esta corriente no tiene sentido ser justo, sino dominar a los demás: a
justicia no es otra cosa que la ley del más fuerte (Maquiavelo). Cuando rige
esta ley, la moralidad es ridícula, y el espacio social se divide en esferas de
influencia, dentro de las cuales hay una ley férrea de tipo mafioso. Esta postura
considera la ley como un instrumento más de dominio, pues ya se dijo que no
cree en la justicia. La voluntad de poder conduce rápidamente a la infelicidad y
a veces a la cárcel:

a. No respeta a las personas como fines en sí mismas.

b. Incurre en las peores formas de tiranía.

c. Lanza unas personas contra otras, porque instaura la ley del más fuerte.

d. Destruye la seguridad, el derecho, el respeto a la ley y a la justicia dentro


de una comunidad, y con frecuencia conduce a la guerra.

e. Envilece la convivencia, porque justifica todas las mentiras, aumenta el


rechazo sistemático contra la verdad y genera un espíritu de resentimiento y
de desquite.

f. Destruye los restantes valores morales y, en consecuencia, la misma


sociedad.

Se trata, por tanto, de un planteamiento extremadamente degenerado y


pernicioso. Puede explicarse su sorprendente aceptación por el hecho de que
algunos siguen, y probamente seguirán, sucumbiendo a la tentación de tratar de
dominar a los demás. Esta es la causa principal de la mala situación política
que padecemos y de los numerosos conflictos que asolan la vida social.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

2. El sentido de la vida.

El proyecto vital se perfila cuando se encuentra la verdad que va a inspirar los


propios ideales. La juventud es el tiempo de la esperanza y las expectativas, el
tiempo en que el proyecto se diseña. La madurez consiste en conocer, asumir, y
recorrer la distancia que separa el ideal de su realización, y de esta forma
renunciar al ideal o seguir realizándolo, según sea una cosa o la otra se adoptara
un actitud pesimista y pasiva, u otra optimista y activa.

Un buen proyecto vital y una vida bien planteada son aquellas que se articulan
desde convicciones que articulan la conducta a largo plazo, con vistas al fin que
se pretende, y que orientan la dirección de la vida, dándole sentido. Las
convicciones contienen las verdades inspiradoras de mi proyecto vital. Con ellas
se perfecciona el arte de vivir, que tiene carácter moral.

La realización de las pretensiones y de los proyectos vitales que nos harán felices
asume forma de una tarea o trabajo que hay que realizar. A propia vida humana
puede concebirse como la tarea de alcanzar la felicidad. El sentido de la vida
aparece entonces como la tarea de alcanzar ese bien. En esa tarea se distinguen
varios elementos fundamentales:

1. Lo primero es la ilusión, la cual puede ser definida como la realización


anticipada de nuestros deseos y proyectos. La ilusión provoca optimismo,
alegría, nos hace querer ser más de lo que somos, es el requisito para ser más
de lo que somos. Es una motivación para actuar.

2. El encargo inicial se trata de una misión que nos sea encomendada. Pocas
veces sucede que el hombre se auto-encarga la tarea y la misión que le
corresponde en la vida: otras muchas aparece como oportunidad ofrecida. Los
proyectos vitales son muchas veces fruto de una llamada que alguien nos hace
para que los asumamos, porque la vida humana no se construye en solitario.

3. La ayuda originaria suele ir acompañada con la entrega de recursos, casi


siempre insuficientes para llevar a cabo lo encargado. La realización de los
ideales es trabajosa y esforzada. Los recursos siempre resultan escasos para la
tarea que queremos llevar a cabo. Surge así la necesidad de una ayuda
acompañante que proporcione nuevos recursos para atender a las necesidades
que van surgiendo al llevar adelante la tarea

4. Toda tarea humana encuentra dificultades y conlleva riesgos. La libertad


misma es arriesgada. Lo más normal es que se encuentre adversarios, es decir,
personas que se oponen a ella, o que de hecho la paralizan o dificultan, aún sin
proponérselo. Las dificultades de la tarea son connaturales a ella. Toda tarea
humana concita amores y odios. Cuanta más alta es la empresa que estamos
llevando mayores son esas reacciones.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

5. Eludir las adversidades y preservar en el esfuerzo se justicia porque el bien que


busco no es para mí solo. La esperanza es incompatible con la soledad: en toda
tarea hay un beneficiario, una persona distinta al sujeto que la realiza, que
recibe los beneficios que produce. La plenitud de la tarea es que su fruto
repercuta en forma de don y beneficio para los demás, para las instituciones y
la sociedad.

La vida es una tarea. La felicidad aparece ya al inicio, cuando hay ilusión y una
labor por delante que da sentido al futuro: hay que construirlo. Pero también
aparece después, a lo largo de ella, y en especial cuando la hemos concluido.

El sentido a la vida podemos describirla como la percepción de la trayectoria


satisfactoria o insatisfactoria de nuestra vida. Descubrir el sentido de la propia
vida es, pues, alcanzar a ver donde lleva, tener una percepción de su orientación
general y de su destino final. Si se ven las cosas a largo plazo, lo importante es el
final, el destino. Pero normalmente, como se ha dicho antes, la vida tiene sentido
cuando tenemos una tarea que cumplir en ella.

Esto quiere decir que el sentido de la vida “no se identifica con la felicidad, pero
es condición de ella”, pues cuando falta, cuando los proyectos se han roto, o no
han llegado a existir nunca, comienza la penosa tarea de encontrar un motivo para
afrontar la dura tarea de vivir.

Hay una fuerte crisis de los proyectos vitales. La ausencia de motivación y de


ilusión es el comienzo de la pérdida del sentido de la vida. Puede llegar a construir
una patología psíquica, y ocasionar sentimientos de inutilidad, de vacío,
frustraciones o incluso depresiones.

Cuando no se encuentra el sentido propio del vivir, solo hay dos soluciones:

1. La atomización de la vida.- es alcanzar una equivalencia fraudulenta de los


placeres o éxitos con la felicidad, esto conduce a la inautenticidad, a la vida en
hueco. La persona no encuentra sentido a su vida y la llena de placeres o de
éxitos como equivalentes.

2. El nihilismo.- Que es reconocer con sinceridad la pérdida del sentido.

Se es hombre cuando se tiene saber teórico y capacidad práctica para responder a


estas tres preguntas: ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué existo? ¿Qué debo hacer?

3. Los límites del hombre.

El dolor y el sufrimiento, la tristeza y el miedo, son compañeros inevitables de la


vida humana. A ellos hemos de volver ahora nuestros ojos para tratar de arrojar un
poco de luz sobre esta “enorme tiniebla” (Rilke), que habita en el territorio de lo
serio y va ligada a la necesidad, y por consiguiente al esfuerzo y a la fatiga que
esta lleva consigo.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Cuando lo serio se vuelve interminable y parece acaso definitivo, sobreviene el


sufrimiento y desaparece la alegría: todo parece entonces destinados a fracasar y
el mal, el llanto, la enfermedad y el cansancio despliegan sus sombrías alas sobre
nosotros. El hombre, no hay engaño posible, es constitutivamente limitado, y así
lo experimenta de múltiples maneras.

El hombre como ser limitado padece dolor, existe la intención de afirmar que todo
en la vida es dolor. Pero el dolor no tienen la última palabra, el placer es más
profundo aun que el sufrimiento. Al darnos cuenta de esta realidad, no podemos
perder de vista a quienes padecen este sufrimiento, a los protagonistas del dolor:
los débiles, aquellos que están privados de fuerza propia, y por tanto son
vulnerables a la fuerza de otro, a la necesidad natural inexorable, o la fuerza de
otro. Nos referimos a los seres humanos que son miserables en todas sus formas.

El mundo está lleno de hombres y mujeres dolientes: ¿Qué hacemos con ellas?
Nosotros mismos podemos en cualquier momento ser protagonistas del
sufrimiento, y de hecho así va a suceder con frecuencia. Desentenderse de este
problema sería insultar a quienes lo padecen. Se busca, pues, entender algo que
constituye una pesada carga para muchas personas, pero al mismo tiempo, como
veremos, puede ser para ellas una ocasión de crecer. Se trata de encontrar el
sentido antropológico del sufrimiento.

¿Por qué el dolor? El dolor existe porque somos vivientes, es algo intrínseco a
nuestra condición de seres compuestos por materia viviente. El cumplimiento de
las leyes inexorables de la materia, y su necesidad intrínseca, que son el modo de
encausar la fuerza natural; puede favorecer o dificultar la vida según las
circunstancias concurrentes en cada caso, y convertirse entonces en bienes o
males para ellas en tales concretas situaciones, según la fortalezca o destruya.

En conclusión, la confluencia entre nuestras tendencias vitales y la fuerza de la


materia y de la vida exteriores a nosotros puede ser armónica o disarmónica: en un
caso se origina el placer, y en el otro el dolor. Esta es la razón psicológica del
dolor y el placer “el dolor es una señal al servicio de la vida ante lo que
representa una amenaza para ésta”.

Para que esta raíz psicológica del dolo aparezca aún más clara es preciso decir que
“los hombres son víctimas de muchas deficiencias” sencillamente porque su
fuerza y energía vital son limitadas: todo movimiento vital consume una parte de
ellas. El esfuerzo es el gasto de energía consiguiente a toda acción humana. No
hay acción sin esfuerzo y gasto.

El mal es lo que no me conviene, y el bien lo contrario. Malo es lo que me daña,


lo que impide mi autorrealización, ser yo mismo, tanto moral como en lo físico-
biológico. La causa del dolor es el mal, en cuanto me causa daño sentido.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

El dolor tiene un primer nivel de manifestación, biológico y físico, en donde se


manifiesta como reacción a un estimulo sensitivo perjudicial. Es un daño sentido.
Su diferencia con el placer, es que en el placer hay una fuga de la corporalidad.

En el segundo nivel la experiencia dolorosa es mucho más rica y compleja que la


mera sensación de dolor. Pasa de ser un simple dolor exterior o corporal, mientras
que la quiebra y el desgarro intimo del afligido son dolor interior, sufrimiento. El
dolor causado por la aprehensión interior, y no por la mera estimulación de las
terminaciones nerviosas sensibles al dolor corporal, es mayor que este último,
puesto que puede representarse imaginativamente males mucho mayores que los
actualmente sentidos por el cuerpo.

Son muchas especies de sufrimiento: tristeza, congoja, ansiedad, angustia, temor,


desesperación, etc. Lo común a todas ellas, y al dolor exterior, es la reacción de
huida. Las más específicas son la tristeza y el miedo o temor. La primera está
provocada por el mal presente, pues procede “de la carencia de lo que se ama,
causada por la pérdida de algún bien amado o por la presencia de algún mal
contrario”. El daño propio de la tristeza es una carencia actual sentida de lo que
amamos o deseamos. El temor se refiere a un mal futuro, al que no se puede
resistir, porque supera el poder del que teme. El miedo es un sentimiento de
impotencia, verse amenazado por una mal inminente, más poderoso que nosotros.

Los remedios de la tristeza son principalmente el placer, el recrearse en el bien


presente; el llanto, la compasión de los amigos, la contemplación de la verdad, el
sueño y el descanso. Los remedios para el miedo son la esperanza, por la que nos
dirigimos a los bienes futuros arduos, pero posibles; la audacia o valentía, que nos
lleva a afrontar el peligro inminente; y todo aquello que aumente el poder del
hombre, por ejemplo la experiencia, que hace al hombre más poderoso para obrar.

4. El hombre doliente.

El hombre, al hacer suyo el dolor físico, lo interioriza y lo convierte en


sufrimiento, como se acaba de ver. La percepción inteligente de males físicamente
no presentes constituye el más típico modo humano de sufrir, abierta a la totalidad
de la propia vida y del mundo circundante. Así se convierte en homo patiens, en
hombre doliente. De una u otra forma, todos acabamos por ser hombres dolientes.

El sufrimiento es pues una situación en la que el hombre se encuentra antes o


después, una asignatura pendiente para todos, una etapa necesaria para la madurez
plena. La condición natural del hombre como homo patiens es aún más clara si se
considera que la salud y la enfermedad son dos etapas sucesivas de las que toda la
vida humana se compone.

El dolor viene a recordar al hombre lo limitado de su ser, proyectándolo hacia sí


mismo. Para el hombre la salud es un trabajo constante. Estar sano requiere, pues,
mucho trabajo y es desde luego, un concepto muy relativo. Para afirmar que
alguien efectivamente lo está debe cumplir una serie de criterios objetivos.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

Pero eso no basta, se debe añadir unos criterios subjetivos, reunidos en el


sentimiento de “encontrarse bien”, sentirse efectivamente sano, no sólo orgánica,
psíquicamente, y estar en condiciones. “en forma”, para actuar con normalidad en
la vida social y profesional.

La enfermedad es un estado intermedio entre la salud y la muerte, puesto que esta


es siempre consecuencia de una enfermedad, salvo en los casos de muerte
violenta. La definición exacta de la enfermedad debe tener en cuenta todos los
elementos que intervienen en ella. Se puede decir que es un modo doloroso y
anómalo de la vida de la persona, reactivo ante una alteración del cuerpo. Le
corresponde al estado de enfermedad una reacción, por la cual puede volver al
estado de salud, morir o experimentar una deficiencia vital permanente.

Estamos en una cultura en la que sufrir no es bien visto, en la que el dolor es visto
como un dis-valor. No existen motivos para soportarlo, según la visión
predominante, sino medios técnicos para combatirlo. Esto nos ha llevado a una
peligrosa trampa: pensar que somos capaces de erradicarlo de nosotros, lo cual
es sencillamente imposible.

Amamos la comodidad, no soportamos el sufrimiento. Esto es lo que nos hace ser


débiles, puestos que los métodos y técnicas para evitar el sufrimiento tiene por
desgracias efectos paradójicos, lo que realmente consiguen es su capacidad de
aguantarlo, a base de ahorrárnoslo, e impulsarnos sin cesar hacia placeres y
satisfacciones rápidas.

La paradoja consiste en que escapando del dolor volvemos a encontrarlo allí


donde no esperábamos: en nuestra propia debilidad e insatisfacción ante las
dificultades de la vida, que se vuelven insoportables, en nuestra falta de motivos
para sufrir, en nuestra incapacidad para descubrir el sentido del dolor, la cual
contribuye a aumentarlo, porque estamos inermes ante él.

Nuestra cultura se ha vuelto deliberadamente ciega ante el dolor, quiere sustituirlo


por el placer. Según K. Lorenz, nuestra cultura es una cultura infantilizada, que
acepta sólo el lado plácido de la vida. En nuestra sociedad el sufrimiento es algo
que no debe suceder, quien lo sufre se convierte en paciente, en víctima. Cuando
el sufrimiento ya no puede detenerse, solo queda acabar con la vida puesto que
una existencia sufriente no tendría el menor sentido.

Las respuestas antes las diferentes preguntas sobre el dolor solo las podremos
entender, si conocemos y entendemos las funciones antropológicas del dolor:

1. Lo primero que se necesita para saber qué hacer con el dolor es aceptarlo como
algo que está ahí, y que tenemos que encarar: es el momento dramático de
nuestra existencia.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La primera y más humilde operación de dolor destroza toda ilusión de que toda
marcha bien, nos pone en una situación dramática. Sin embargo, nos dice
Hölderlin, que el que se sobrepone a su dolor sube más alto.

La persona que acepta el sufrimiento convierte el hecho doloroso en una tarea:


la de reorganizar la propia vida contando con esa dramática verdad que se ha
hecho presente dentro de nosotros. La enfermedad me es dada como una tarea;
me encuentro con la responsabilidad de lo que voy a hacer con ella. El dolor es
el banco de pruebas de la existencia humana, el hombre puede salir
ennoblecido de dicha situación, o en el caso de hombres frágiles y pusilánimes,
el dolor puede ser ocasión de un desmoronamiento definitivo.

El verdadero resultado del sufrimiento es un proceso de maduración. La


maduración se basa en que el ser humano alcanza la libertad interior, a pesar de
la dependencia exterior respecto de lo que atenaza. En suma, aceptar el dolor
ayuda al hombre a crecer y madurar, porque le hace ser fuerte.

2. Esta primera función del dolor no se puede separar de la cierta elevación o


purificación consiguiente, que constituye la segunda. En efecto, el hombre
doliente experimenta con más intensidad que los demás la faceta de la finitud,
se encuentra en un momento especialmente importante de su vida, un momento
en el que, a la luz de esa experiencia, puede comprender, con luces nuevas, la
distinción entre lo verdaderamente importante y lo que no lo es.

El dolor realiza en nosotros una catarsis, una purificación, no solo corporal,


sino espiritual. El dolor eleva al hombre por encima de sí mismo porque le
enseña a distanciarse de los deseos. Las personas que han sufrido tienen una
conciencia más profunda y real de sí mismos y de lo que les rodea: están
vacunadas contra la insensatez, y se les nota, en su talante sereno y más
difícilmente alterable, en un cierto poso interior y capacidad de aguante que les
hace más dueñas de sí.

3. Luego de ver estas dos funciones podemos descubrir el verdadero sentido del
dolor: “yo solo puedo afrontar el sufrimiento, sufrir con sentido, si sufro por
un algo o por un alguien. El sufrimiento, para tener sentido, no puede ser un
fin en sí mismo. Para poder afrontarlo debo trascenderlo.

El sufrimiento dotado de sentido apunta siempre más allá de sí mismo, remite a


una causa por la que padecemos. En suma, el sufrimiento con plenitud de
sentido es el sacrificio. Esto quiere decir que el sentido del dolor es el motivo y
el fin por el cual aceptamos padecerlo.

Amar es sacrificarse, lo que da sentido al dolor es el amor: se aguanta el sufrir


porque se ama, sino no se aguanta. Solo el sufrimiento asimilado deja de ser
sufrimiento, y pasa a ser parte del camino hacia nuestra meta. Lo convertimos
en obra humana, lo dotamos de sentido, y hecho sacrificio, lo traspasamos.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

El sentido del dolor es consecuencia del sentido de la vida que se tenga; en


cierto modo, el sentido del dolor remite y se resuelve en el sentido de la vida.
La fuerza para sufrir brota de los motivos que se tienen para seguir viviendo. Si
éstos no existen, no se aguanta una vida dramáticamente dolorosa.

5. El destino del hombre.

Darse a uno mismo es el modo más intenso de amar. Ese darse, como todo dar,
exige un destinatario: alguien que reciba el don, sobre todo si el don soy yo
mismo. Desde esta perspectiva se puede ver que el destino de la persona es otra
persona. Ser feliz entonces, es destinarse a la persona amada: “Lo que se necesita
para conseguir la felicidad no es una vida cómoda sino un corazón enamorado”.

El destino del hombre no puede ser la nada, porque entonces quedaría sin ejercer
la máxima capacidad humana de dar, que es destinarse uno mismo a alguien. El
hombre es entonces dueño de su destino, porque se destina a quien se quiere. Sin
embargo, si la felicidad es destinarse a la persona amada.

El hombre tiene una pretensión de inmortalidad. El hombre desea dejar atrás el


tiempo e ir más allá de él, hacia una región donde el amor y la felicidad no se
trunquen, donde queden a salvo de cualquier eventualidad y se hagan definitivos,
y a la postre inmortales.

El destinarse a la persona amada nos hace ver que una persona humana no es
suficiente para colmar las capacidades potencialmente infinitas del hombre. Lo
que se corresponde con su libertad fundamental no es esta o aquella persona
humana, sino el Ser Absoluto. Dios es la suprema felicidad del hombre. La
respuesta que se dé al problema de la felicidad y el sentido de la vida está, en
último término, intensamente condicionada por la cuestión del destino.

En esa realidad futura a la que nuestra libertad se abre de modo más radical, y a la
que por ello nos encontramos abocados: el ser del hombre propiamente dicho “no
radica en sí mismo, sino en la meta a la que tiende”. El destino es, por así decir,
la finalidad última de la tarea de vivir¸ el fin último del hombre, hacia el cual éste
se dirige en último término. El hombre se tropieza inevitablemente con la muerte.

El hombre se pregunta: al final, ¿qué será de mí? Las posibles soluciones que se
han encontrado a la pregunta por el destino se van a exponer a continuación:

1. El positivismo cientificista nos dice que el concepto “destino” no significa


nada, no existe en la realidad. Por lo que preguntarse por el sentido resulta
irrelevante. Esta postura solo se puede mantener desde el materialismo, elude
la cuestión del destino simplemente afirmando que el destino no existe.

Para los materialistas, todas las realidades humanas reciben un tratamiento


“adulto” y serio desde la ciencia y la técnica. Con eso es suficiente, y además
no se puede hacer otra cosa.

101
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

2. Algunos, cercanos al cientificismo y a la tecnocracia, responden ante la


pregunta por el destino diciendo: el destino del hombre es vivir, es decir, Carpe
diem!; puesto que no hay otra cosa que la vida que ha tocado, aprovéchala. No
hay nada más allá de la muerte; por lo tanto disfruta lo que tienes.

Epicuro dice: La muerte no es anda para nosotros, porque mientras vivimos,


no hay muerte, y cuando la muerte está ahí, nosotros ya no somos. Por tanto,
la muerte es algo que no tiene nada que ver ni con los vivos ni con los muertos.

Según esta postura, el destino del hombre es vivir su vida, y nada más. Es una
postura volcada hacia el presente, hacia lo que se puede tener ahora. Si se
radicaliza, conduce a la exaltación del yo: el destino del hombre es él mismo,
en general o en concreto. Es la solución antropocéntrica.

3. Cuando se intensifica la presencia de la muerte como algo que, quiérase o no,


termina con esa vida tan exaltada. Entonces se afirma que el destino del
hombre es morir. Esto es abrazar la propia destrucción, la postura del nihilismo
más radical. Los nihilistas captan la grandeza del espíritu del hombre, pero la
estrella con la muerte. El nihilismo comparte con el materialismo y el vitalismo
la negación del más allá: la muerte es el final.

4. En esta postura se acepta ya al menos la duda acerca de un más allá de la


muerte; no sabemos si allí, hay algo o no; no se niega, pero tampoco se afirma.
Se trata más bien de un encogimiento de hombros ante el más allá. Es difícil
afirmar que el hombre sea dueño de su propio destino, puesto que ni siquiera
sabemos si existe.

El destino del hombre nos es desconocido, no se sabe nada de él. La muerte y


la trascendencia son un misterio que no cabe desvelar. Sólo cabe conformarse
con la suerte que a uno le ha tocado y no pensar mucho en el tema.

5. Por último, está la respuesta religiosa, según la cual el destino del hombre es
una cierta vida más allá de la muerte. Esta postura lleva a plantear la muerte
dando por hecho de un modo u otro la supervivencia del alma después de ella y
la existencia de Dios.

La religión es en buena parte una explicación del más allá, de la trascendencia


en sentido fuerte, y un conjunto de actitudes que permiten relacionarse con
Dios. La humanidad encuentra en la religión una respuesta fiable y
consoladora a la cuestión del destino y de la muerte.

La dificultad para asimilar esta solución tradicional estriba en que nuestra


sociedad está secularizada y nos induce a desconocer la religión o a pensar que
es un engaño impropio de personas libres y maduras. No se trata de
“demostrar” las verdades contenidas en esta o aquella religión, sino de señalar
por qué el hombre tiene necesidad de ella, y por qué, por lo general y salvo
excepciones más bien raras, es un ser inminentemente religioso.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

La cuestión del destino tropieza inevitablemente con un hecho indudable, que


pone fin a nuestra vida: la muerte. La muerte es el mayor de todos los males
naturales, y en él culminan en última instancia todos los demás, sencillamente
porque es la privación del bien que hace posible los demás bienes: la vida y el ser.

“De todas las desgracias humanas, la muerte es la mayor de ellas”. Por esta razón
es explicable lo que dijo Pascal: “Los hombres, al no haber podido remediar la
muerte, la miseria, la ignorancia, se han puesto de acuerdo, para ser felices, en
no pensar en ello”.

La explicación sobre la muerte es algo que depende de la concepción que se tenga


sobre el hombre y sobre su existencia corporal. El planteamiento dualista puede
incurrir en dos extremos: el materialismo, y el espiritualismo descarnado. Un
planteamiento no dualista debe afirmar que “en la muerte no muere, tomada la
cosa con rigor, ni el cuerpo del hombre ni su alma, sino el hombre en sí mismo”,
es decir, la persona.

La muerte no es otra cosa que la separación del alma y del cuerpo, es decir, la
separación del organismo y de su principio vital, que convierte el cuerpo en un
cadáver. Quien muere es el hombre entero, no su cuerpo. La muerte es la
“pérdida” del alma por parte del cuerpo, es decir, morir es perder la vida.

Vivir es luchar por vivir, para eso necesitamos un por qué, una esperanza, una
fuerza que nos impulse. La muerte es el fracaso definitivo de la vida: por eso es
tan horrible. La muerte puede entenderse como la separación violenta de dos cosas
que por naturaleza deben estar unidas (el organismo y su principio vital e
intelectual), como una destrucción, como una desgracia, y como una catástrofe.

Por muy unitario que sea el hombre, la unión alma-cuerpo no es suficientemente


estrecha o fuerte; si lo fuera, el hombre no moriría. Es precisa alguna debilitación
de la unión alma cuerpo para que pueda acontecer la muerte, pues en otro caso,
siendo el alma inmortal el transito seria eterno.

La pretensión de inmortalidad aparece también con nitidez en la justificación


última de la felicidad: “nos encontramos en una situación sumamente extraña: la
felicidad es necesaria, pero si tiene que terminar con la muerte, es un engaño, es
ilusoria. Si la felicidad se acaba con la muerte, vale bastante poco la pena
preocuparse por el asunto, puesto que, al final, no hay felicidad.

Para que sea de verdad, la felicidad necesita apoyarse en la esperanza de una


inmortalidad posterior a la muerte. Por lo tanto, la esperanza en la inmortalidad
nos aparece como una condición de que la felicidad tenga alguna consistencia;
pero esa esperanza que pueda tener no está exenta de inseguridad.

De todo ello resulta que en la esencia misma del amor, de la felicidad y de la


capacidad de dar la vida por una causa noble se encuentra la inmortalidad. El
hombre es mortal e inmortal al mismo tiempo, puesto que tiene una pretensión de

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

inmortalidad, por la cual aspira a seguir viviendo indefinidamente, a no morir


nunca, a eludir, no esta muerte que amenaza, sino toda la muerte. Hay en él algo
inmortal, y es de ahí de donde mana esa pretensión. En el hombre hay un núcleo
espiritual que no es destruido por la muerte, sino que pervive más allá de ella. La
inteligencia y las potencias espirituales son indestructibles por ser inmateriales.

Los argumentos racionales no hacen sino confirmar algo que el hombre sabe
espontáneamente desde los orígenes de la humanidad. Que los hombres conocen
que su alma es inmortal viene confirmado por el hecho de que siempre y en todas
partes, han enterrado a sus muertos, mediante este rito les preparan para realizar el
viaje al más allá que todos emprenderemos algún día. Esto es una implicación
empírica de la pretensión de inmortalidad.

“Esta reacción de todos los seres humanos de todos los tiempos y de todas las
culturas se no impone como un hecho psicológico y sociológico” que muestra
cómo el hombre se relaciona con la trascendencia ya mientras vive. La existencia
del más allá sólo admite en principio pruebas indirectas, pero no hay ninguna de
ellas que demuestre su no existencia. Pensar que los misterios no existen, y que
todo puede ser probados, es una ilusión que hoy ya afecta a muy pocos.

Debemos tener en cuenta dos cosas importantes:

1. Si el espíritu humano es incorruptible e inmortal, la experiencia de la muerte es


para él necesariamente traumática, “algo que no es posible que se haya pensado
y planeado para ese final”.

El modo más razonable y quizá el único verdaderamente razonable, de explicar


por qué, siendo nuestro espíritu inmortal, tenemos que morir, es concebir la
muerte como una pena que de algún modo el género humano ha merecido. De
otra manera es muy difícil, por no decir imposible, dar razón de verdad del
hecho de que el hombre, desde sus orígenes, y a pesar de que mueren cuenta
absolutamente con el más allá como algo en lo que él está implicado.

2. Si la persona muere, pero algo su alma sobrevive, esa supervivencia es el algún


modo incompleta e imperfecta, en cuanto no está en ella el hombre entero, sino
sólo su espíritu

Solo desde una perspectiva dualista se puede pensar en la reencarnación del


alma en nuevos cuerpos y en nuevas vidas. El alma se une naturalmente al
cuerpo porque es esencialmente su forma. Por lo tanto, el estar sin el cuerpo es
contra la naturaleza del alma.

Y como nada contra la naturaleza puede ser perpetuo. Se puede concluir que el
alma no estará separada del cuerpo perpetuamente. Por otra parte, como ella
permanece perpetuamente, es preciso que de nuevo se una al cuerpo, lo cual es
resucitar. La inmortalidad, pues, de las almas exige, al parecer, la futura
resurrección de los cuerpos.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

6. El ocultamiento de Dios en nuestros tiempos.

Pertenece al espíritu de nuestra época la necesidad de demostrar que el hombre,


cuando se comporta religiosamente, no está engañándose con su imaginación, sino
entrando en una relación real con un Ser también real, y sumamente importante:
Aquel que es dueño del mundo y del destino.

La religiosidad no es un asunto teórico, sino inminentemente práctico, ante todo


se trata de una conducta humana compuesta de acciones simbólicas de una
intensidad especial, puesto que muchas veces realizan lo que simbolizan. La fiesta
litúrgica o cultual es la más festiva, puesto que en ella se venera y alaba a Dios
por lo que ha hecho, y por lo que es. Por eso, se ha llegado a decir que “celebrar
una fiesta significa ponerse en presencia de la divinidad” (Odo Casel).

El culto y la liturgia, la fiesta y el rito con que se celebran, son la forma común en
que el hombre vive la religiosidad. La fiesta y el rito religioso es el momento en
que se atiende a lo sagrado, y esto se sitúa en el centro de la atención de la
comunidad y de la persona. Por eso hay un día y un tiempo para ellos.

El monoteísmo es una religión en la cual Dios se convierte para la persona


singular en un Tú con quien se entabla de hecho una relación personal en la cual
juega un papel decisivo el comportamiento moral de esa persona, su bondad o
maldad ante los mandatos que recibe de lo alto. Esta dimensión personalizada es
el elemento verdaderamente decisivo y especifico del monoteísmo, el cual no está
presente en formas más atrasadas de religión.

La religiosidad humana es un fenómeno universal, presente en todos los pueblos,


pero adquiere formas diversas, es una realidad histórica y antropológica innegable
que el hombre se reconoce a sí mismo como un ser religioso, capaz de ponerse en
contacto con Dios. La religiosidad es el comportamiento más adecuado ante la
trascendencia, puesto que significa relacionarse con ella.

Podemos hablar de tres grandes formas de religiosidad:

1. La primera forma de religiosidad es aquella en la cual la divinidad reside en las


fuerzas todavía desconocidas de la naturaleza. Podemos señalar, por ejemplo,
que la fuerza generativa del sexo ha sido considerada por la humanidad como
algo sagrado, trascendente al sujeto, pues en ella se trasmite la vida. Las
fuerzas naturales son vistas como divinas o misteriosas. Por eso todo está lleno
de dioses.

Según esta concepción todo lo que es fuente de vida está habitado por una
fuerza divina y benéfica. Frente a ellas están también las fuerzas maléficas, los
demonios y espíritus perversos, los monstruos y animales terribles, que
asimismo son al tiempo naturales y sobrenaturales. Por eso en conjunto la vida
humana es el arte de arreglárselas con la divinidad, con la cual entramos
continuamente en relación.

105
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Por razones de utilidad podemos llamar a esta forma de religiosidad


paganismo, término usado por las religiones monoteístas para designar a los
que no pertenecen a ellas. De esta manera se entiende que el paganismo, en sus
múltiples formas, tiene multitud de dioses, que no son otra cosa que la
“personalización”, “animalización” o “animación” de las distintas fuerzas
cósmicas: por eso todo está lleno de dioses, buenos y malos. En el paganismo
no hay separación entre el mundo terrestre y el más allá.

2. Las grandes religiones monoteístas son el judaísmo, el cristianismo y el islam,


cronológicamente sucesivas. Lo esencial de las religiones monoteístas es que
en ellas los hombres identifican la experiencia moral y la numinosa, es decir,
convierten el poder numinoso hacia el que hasta ahora sentían temor en
guardián de la moralidad a la que se sentían obligados.

3. La tercera forma de religiosidad tradicional designa más bien un periodo que


una forma unificable bajo un nombre único. Podemos llamarla genéricamente
religiosidad moderna. En ella se incluye el cristianismo reformado o
protestantismo y el deísmo.

Pero junto a ellos se han de nombrar también las formas negativas de la


religiosidad, como el agnosticismo y el ateísmo, que han contribuido de forma
característica a formar el perfil de la religiosidad de nuestro tiempo, que en
muchos casos se cifra precisamente en la ausencia de ella, ausencia que ha sido
configurado por un proceso histórico que se ha venido llamando
secularización, y por el laicismo, una actitud hacia la religión nacida
históricamente en unas circunstancias determinadas.

Se ha producido el ocultamiento de Dios en nuestro tiempo. No sólo el Dios


cristiano, sino también el dios de la religión natural, ha llegado a ser para los
hombres de hoy algo que no cabe nombrar. Sin embargo, conviene no dejarse
llevar por la fala impresión de que vivimos en un mundo ateo e irreligioso.

Fuera de Europa, la religión no parece atravesar crisis más agudas que las que
pueda haber sufrido en otras épocas. La situación europea frente a la religión es,
por tanto, un fenómeno localizado en el espacio y en el tiempo, que sin embargo
obedece a razones profundas y ejerce una gran influencia cultural y moral en el
mundo entero.

1. Las causas de esa situación se pueden resumir diciendo que, en primer lugar, el
cristianismo reformado o protestante llevo a cabo una drástica reducción de la
dimensión externa de la religión cristiana, en lo referente al culto y la liturgia,
en la organización institucional y sacerdotal, en los contenidos dogmáticos de
la fe, etc.

La autoridad religiosa paso a ser Dios mismo, con quien el creyente se


relaciona al interior de su corazón, y se concibió una religiosidad más emotiva
y subjetiva que racional y común.

106
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

2. En segundo lugar la ciencia modera consuma el proceso de desencantamiento


de la naturaleza: lo que antes era el escenario de la divinidad, sean porque se
confundían ambas (paganismo) o porque el mundo era reflejo de su creador
(cristianismo), pasa ahora a ser el escenario de la humanidad que desentraña la
esencia de ese mundo mediante la ciencia y lo domina mediante la técnica,
sometiéndolo a su capacidad transformadora, industrial y mercantil.

El hombre ya no se reconoce como una cosa entre las del mundo, como una
parte armónica de éste, como pieza de un conjunto creado por la divinidad,
sino como alguien extraño y alejado de la naturaleza, distinto de ella, que con
su poder racional este solo frente a sí mismo y frente al creador.

Una de las consecuencias de ese alejamiento de Dios respecto del mundo


creado por él ha sido precisamente el positivismo de las ciencias, las cuales han
contemplado el mundo natural y humano como mero objeto de estudio
científico y transformación técnica.

La excesiva valoración de lo que se llamo la razón instrumental se convirtió en


racionalismo y más tarde en materialismo. Según este último, no hay otra
realidad distinta al proceso cósmico, del cual emergen, sucesivamente, la
energía, la materia, la vida y la conciencia o razón.

3. En tercer lugar, la edad moderna ha traído cambios muy profundos en el modo


de concebir la vida social: el individualismo ha tendido a recluir en el ámbito
privado la moral y la religión (lo cual difícilmente puede entenderse al margen
del cristianismo reformado), con lo cual la presencia de valores religiosos, y
aun morales, en el ámbito público, en la cultura y en las instituciones no ha
cesado de disminuir.

Esta desaparición de valores religiosos se ha convertido en el objetivo principal


del laicismo, aquel modo de concebir la vida social y política que precisamente
excluye de ella los valores religiosos, por considerar que solo afectan a la
conciencia individual, pero no a la sociedad, y que a nadie pueden imponerse
otros distintos a los que el mismo elija. Por lo tanto, nos encontramos ante el
fenómeno que busca desaparecer a la religión de la vida pública.

7. La religión y los valores morales y culturales.

El hombre puede descubrir a Dios mirándose sí mismo, esto es porque


entendemos que por fuerza debe existir un ser que sea como nosotros, pero sin
nuestros defectos. Es más alguien que nos eche a cada uno realmente de menos,
alguien a quien nuestro amor le sea tan imperiosamente necesario que sea capaz
de cualquier cosa para lograrlo: de ese modo estamos seguros de que ese alguien
no nos puede fallar, porque nos ama “desesperadamente”.

107
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

La enumeración que sigue tiene cierto carácter de recapitulación acerca de cómo


la consideración de quién y qué es el hombre lleva a Dios:

1. En primer lugar hay que fundamentar la dignidad de la persona en algo menos


imprevisible que la voluntad individual o de la mayoría. La persona es un
absoluto relativo, pero este solo lo es en tanto depende de un absoluto radical,
que está por encima y del cual todos dependemos.

Él es quien nos hace dignos y respetables en cualquier caso que podamos


imaginar, puesto que somos su imagen y su obra. El origen de la persona no es
un proceso genético, sino un acto creador de Dios, que da lugar a un ser único e
irrepetible, que tiene nombre propio.

2. Lo que se aplica a la persona puede aplicarse, en diferente escala, a todos los


seres vivos y naturales: la benevolencia hacia ellos. La fundamentación de la
actitud benevolente hacia la vida y el cosmos no puede ser otro que el respeto a
la obra creadora de ese absoluto que me ha creado a mí también, e incluso a mi
antipático vecino.

Amar la Naturaleza es amar la belleza que hay en ella, pero sin duda Alguien la
ha puesto ahí. Por aquí discurren las demostraciones clásicas de la existencia
de Dios. Santo Tomás de Aquino nos dijo que los seres creados apetecen
asemejarse a Dios porque son “ciertas imágenes” de Él.

3. Lo natural y propio del hombre es alcanzar su fin que es perfeccionar al


máximo sus capacidades, en especial las superiores: la inteligencia y la
voluntad. Lo que corresponde a ambas es la verdad (para la razón), y el bien
(para la voluntad). Luego lo natural en el hombre es alcanzar la verdad y el
bien. Si la verdad no existiera, los esfuerzos del hombre por desvelar ese
misterio no tendrían sentido.

Dios es precisamente el misterio en el cual se guardan todas las verdades,


grandes y pequeñas, hasta las más secretas. El es el Saber Absoluto, la verdad
misma que posibilita las demás verdades.

4. El amor es más fuerte que la muerte, puesto que el núcleo espiritual del hombre
es indestructible por ser inmaterial. El sufrimiento es un obstáculo a la
felicidad ya la vida buena, las cuales incluyen necesariamente el amor.

Parece entonces razonable el pensar que, después de la muerte, pero aún más
después de la resurrección del cuerpo, el alma y la persona se verán, por fin,
liberados del mal, del dolor y del sufrimiento, ya que entonces nos
encontraremos con el que es el sumo bien.

En pocas palabras el complicado asunto del mal, del dolor y la muerte no se


ilumina más qué avistando tras él un Dios trascendente y justo que lo suprima
por completo, y así ponga fin a todas nuestras zozobras, uno es que también
nosotros “ajustemos cuentas” con Él acerca de nuestra conducta.

108
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

5. Sin embargo, esto sería todavía poco si el amor no pudiese desplegarse con
plenitud como consecuencia de un acto de suprema libertad, capaz de colmar la
capacidad de dar que constituye el núcleo mismo de la intimidad personal.

Que seamos libres no depende exclusivamente de nosotros, sino de las


ocasiones de ser libres que nos da la realidad con la que nos relacionamos. Lo
más alto respecto de lo cual cabe que ejercer la libertad no son las cosas, sino
las personas. Por eso, se dijo que el destino de la persona es otra persona, pues
ser feliz es destinarse a la persona amada.

Si el hombre tiene una apertura irrestricta, lo que se corresponde con su


libertad fundamental no es esta o aquella persona humana, sino el Ser
Absoluto. Una persona humana no es suficiente para colmar las capacidades
potencialmente infinitas del hombre. De nuevo volvemos al planteamiento
clásico: Dios es la suprema felicidad del hombre. Solo con Dios asegurado el
destino del hombre al tú, porque cualquier otro tú es falible, inseguro y mortal.

El hombre religioso es aquel que puede no tomarse las cosas humanas ni


demasiado, ni definitivamente en serio, el que puede relativizarlo todo, el que
puede reírse sin amargura del mundo en su totalidad, el que es libre respecto de
todo lo humano porque tiene un término con que compararlo. En cambio, a
quien no cree en Dios no le queda más remedio que, o tomarse esta vida como
lo único serio, o no hacerlo así, y morar amargamente en el sinsentido. En
realidad, sólo la religión da verdadero consuelo y explicaciones del dolor, el
sufrimiento y el fracaso.

La desaparición de los valores religiosos de la escena pública tiende a debilitar los


valores morales de una sociedad, allí donde la moral la religión son arrojadas al
ámbito exclusivamente privado, faltan las fuerzas que puedan formar una
comunidad y mantener la unidad.

El Estado ha resultado ser un mal tutor de la moralidad, puesto que no es su


misión tutelar, con su dudoso criterio, valores que afectan a lo más íntimo de la
persona y que sólo se pueden enseñar cuando se realiza una tarea común, pues son
los criterios de ella. Los dos tipos de instituciones más adecuados para hacerlo son
la familia y las instituciones religiosas, las únicas cuya tarea común abarca la vida
entera de la persona.

Las instituciones religiosas y la familia son los lugares más idóneos para
conservar y transmitir los valores morales tradicionales de una civilización según
su idiosincrasia propia sin universalismos racionalistas o ideológicos. Todas las
grandes religiones prescriben una moral, mediante la cual se fijan los
comportamientos aceptables o rechazables, tanto públicos como privados, de lo
cual se benefician todos los ciudadanos y la sociedad entera, puesto que así se
dispone de unos valores comunes y de unos criterios de conducta compartidos,
que refuerzan la existencia de lo común y terminan por beneficiar a todos los
ámbitos de la cultura.

109
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

Uno de los principales agentes de la Cultura han sido siempre las instituciones
religiosas, puesto que el saber, la ciencia, el arte, los símbolos, la música, la
arquitectura, las diversas lenguas y la vida intelectual en general, han sido durante
siglos compañeras inseparables de las ceremonias litúrgicas y de la vida religiosa
en general.

Un pueblo religioso no sólo aprecia la moral y la conducta recta, entendía según


su propia idiosincrasia, sino que además vive más allá de los valores puramente
individualistas y utilitaristas, los más aceptados hoy entre nosotros. La religión
hace más feliz al hombre, en especial al doliente, porque le enseña a tener
optimismo y esperanza; no bendice a la miseria y la pobreza, como quiere el
laicismo, sino que ha puesto por valores más altos que el dinero y la
productividad. La religión enseña a tomarse esta vida como algo que no es lo
único y más definitivamente serio que poseemos.

La crisis moral por la que atraviesa nuestra sociedad, difícilmente negable, sólo
puede ser superada mediante una recuperación del lugar propio de la religión en la
vida humana. A pesar de ello, la religión es y seguirá siendo redescubierta, en
especial, cuando se encarna en esa tarea educativa.

Las cinco vías

Existen tres formas en las que el ser humano puede conocer a Dios, la primera es
la forma vulgar, en la que observamos la naturaleza y nos damos cuenta que
alguien debió haber creado todo. La segunda es la forma filosófica explicada
brillantemente en “Las cinco vías” que demuestran la existencia de Dios que
Santo Tomás de Aquino expuso en su doctrina, la tercera forma es la sobrenatural,
que puede abarcar la fe divina y la revelación. Estas cinco vías son:

PRIMERA VÍA Por el movimiento


Los sentidos nos muestran que en el mundo hay
Punto de partida
cosas que cambian.
Principio metafísico Todo lo que se mueve es movido por otro.
Imposibilidad de las En la serie de motores no se puede seguir
series hasta el infinito indefinidamente.
Término Debe haber un Primer Motor no movido por nadie.
Conclusión DIOS EXISTE

SEGUNDA VÍA Por la subordinación de las causas eficientes


La experiencia muestra que en el mundo sensible
Punto de partida
hay causas eficientes.
Principio metafísico No hay nada que sea causa de sí mismo.
Imposibilidad de las En las causas eficientes no es posible proceder
series hasta el infinito indefinidamente.
Término Debe existir una Causa Eficiente Primera.
Conclusión DIOS EXISTE

110
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

TERCERA VÍA Por la contingencia de los seres


Encontramos que las cosas pueden existir o no
Punto de partida
existir (son contingentes).
Los seres contingentes no tienen el principio de su
Principio metafísico
existencia en sí mismos.
Imposibilidad de las No es posible la serie indefinida de seres
series hasta el infinito relativamente necesarios.
Término Debe existir un Ser absolutamente Necesario.
Conclusión DIOS EXISTE

CUARTA VÍA Por los grados en las perfecciones de los seres


En la naturaleza hay una jerarquía de valores o
Punto de partida
perfecciones.
Lo perfecto no puede tener su origen en lo
Principio metafísico
imperfecto sino sólo en algo aún más perfecto.
Imposibilidad de las
-----
series hasta el infinito
Término Debe existir un Ser Perfectísimo.
Conclusión DIOS EXISTE

Por el orden del universo y la finalidad interna


QUINTA VÍA
de los seres naturales
Hay cosas que no tienen conocimiento y sin
Punto de partida
embargo obran por un fin.
Las cosas que carecen de conocimiento solo pueden
Principio metafísico
tender a un fin si alguien que entiende las dirige.
Imposibilidad de las
-----
series hasta el infinito
Debe existir un Ser Inteligente que dirija a todas las
Término
cosas naturales.
Conclusión DIOS EXISTE

El cristianismo, religión revelada

1. El cristianismo se apoya en dos verdades fundamentales. La primera se


relaciona con la apertura del hombre hacia el Absoluto. Si estamos abiertos al
Absoluto quizá sea porque Dios haya querido decir expresamente algo al
hombre; quizá haya hecho una revelación acerca de si mismo.

2. La segunda, es la palabra hecha carne, por la cual se convierte en un fenómeno


sobre el hecho histórico de la aparición de Jesucristo, de su vida y muerte, de
su explicación de sí mismo en palabra y existencia, y en definitiva, de su
resurrección de entre los muertos, afirmada por testigos fidedignos.

La historia de la salvación se sintetiza en la fundamental constatación de una


gran intervención de Dios en la historia del hombre, dirigida a salvarle.

111
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

3. El carácter máximamente afirmativo del cristianismo se pone de manifiesto con


toda intensidad en una de sus ideas más básicas de enormes consecuencias
antropológicas cosmológicas y metafísica la idea de creación según la cual el
mundo y el hombre hechura divina, porque Él los ha hecho de la nada para que
exista: Dios ha dicho a cada nube, a cada pájaro, y en especial a cada persona:
“¡es bueno que tú existas!”.

Esta alegría esencial de la creación se completa a su vez con la alegría de la


Salvación, de la Redención. El creador del hombre es también su Redentor.

4. La noción de persona pertenece, como los anteriores elementos, a un núcleo de


descubrimientos cristianos que son irreductibles a cualquier otra inspiración. El
cristianismo es el desvelamiento de las más profundos dimensiones de la
realidad. Según el pensamiento cristiano, el hombre es ante todo persona.

Como la persona es lo decisivo en él, todos los diversos aspectos de lo humano


vendrán marcados por el ser personal. No hay que olvidar que el Dios cristiano
es una realidad tripersonal que comunica entre sí: esa noción surge para
explicarla. El interior de Dios es un diálogo.

5. La noción de persona se ha desarrollado en el cristianismo en estoy con la de


espíritu esta rica palabra cargada de significación bíblica religiosa cultural y
filosófico a lo largo de más de 20 euros significa un ser vivo inmaterial por eso
que también para explicar a los seres vivos y los espíritus.

Un ser personal espiritual no es simplemente naturaleza sino Libertad no


pendiente de la materia apertura al infinito con la noción de espíritu la libertad
queda asegurada la distinción entre persona y naturaleza es la clave en la
antropología

6. La idea de que el espíritu no viene del cosmos comporta ya la libertad. La


libertad, esta terrible y magnifica realidad humana, se hace posible
efectivamente real desde la concepción del hombre como persona y como
espíritu, como poseedor de una instancia interior que en última instancia no
depende de ninguna instancia exterior sino sólo de ese Ser Absoluto a quien
descubrimos en el fondo a nosotros mismos.

De este ser Absoluto nos sentimos supremamente dependientes, porque es


Aquel que nos ha hecho nacer libres a la existencia, y con quien podemos
entablar una relación libre de correspondencia, amistad y don, en la que nos
perfeccionamos a nosotros mismos de modo Supremo.

La verdad os hará libres: la libertad es un descubrimiento genuinamente


cristiano, porque sólo un espíritu es efectiva y realmente libre, independiente y
distinto de todo otro ser creado.

112
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

7. Por último las nociones de creación libertad perfilan la de la historia, que es


precisamente el transcurso del tiempo dentro del cual las libertades humanas y
también la de Dios (mediante la historia de la salvación) , actúan, modificando
de modo imprevisible el curso de los acontecimientos. La historia es la
biografía de la humanidad, la suma de todas las existencias biográficas
individuales, distendidas y transcurridas libremente a lo largo del tiempo.

El principio y fin de la historia están más allá de ella, y requiere una


explicación referida a los orígenes y al destino, lo cual ya se ha dicho muchas
veces, es precisamente aquello que la religión ilumina: “historia sólo puede
terminar por una intervención divina; mientras tanto, prosigue renovadamente
hacia delante, pero sin alcanzar jamás una situación insuperable en la que
todos los ideales se realizan plenamente, como erróneamente pretendieron las
ideologías. La culminación de la historia está más allá de ella.

113
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

CONCLUSIONES

1. El ser humano debe ser considerado, no en abstracto, sino como una persona
que se desarrolla en la sociedad, y es en ella que la persona, como realidad
imperfecta busca la perfección, la cual consigue satisfaciendo sus necesidades
por medio de los bienes humanos, es decir, de todo aquello que satisfaga al
ser humano otorgándole mayores grados de perfección.

2. En base a la antigua exhortación “conócete a ti mismo”, la antropología es el


camino que permite a la humanidad encontrarse progresivamente con la
verdad de su propia naturaleza y existencia. Se intenta alcanzar un ideal de la
excelencia humana en unos tiempos en los que casi nadie sabe lo que es y en
los que casi todo el mundo desearía saberlo.

3. La antropología filosófica es un estudio sistemático del hombre por sus


causas últimas y principios esenciales del ser y obrar humano. La
antropología filosófica se plantea la interrogante sobre lo qué es el hombre
desde su sentido más profundo y radical.

4. Existen dos supuestos que explican el origen de la vida. El primero es el


“Evolucionismo emergentista” que habla de que la ley de la vida es producto
del azar. Y el “Creacionismo”, que habla de una inteligencia creadora,
además distingue entre el proceso de hominización y el de humanización.

5. Podemos decir de un ser humano es que es un ser vivo. Lo qué significa tener
vida puede resumirse en cinco características: a. Auto-movimiento, b.
Unidad, c. Inmanencia, d. Auto-realización, y e. Ritmo cíclico y armónico.
Además de los tres niveles de vida (vegetativo, sensitivo e intelectivo), es
preciso decir que el nivel que le corresponde al ser humano es el intelectivo.

6. Las tendencias sensitivas y los sentimientos son importantes, y muy humanos.


Pero no debe otorgárseles la dirección de la conducta. El ser humano debe ser
guiado hegemónicamente por medio de la razón, y para lograr esto el hombre
debe formar hábitos.

7. En el hombre el aprendizaje es mucho más importante que el instinto. La


elección de los fines y los medios, y su puesta en práctica, son en buena parte
aprehendidas. Lo propiamente humano es la capacidad de darse a sí mismo
fines y de elegir los medios para llevarlos a cabo, esto es la libertad: el
hombre es dueño de sus fines, porque tiene la capacidad de perfeccionarse a
sí mismo alcanzándolos.

114
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

8. El cuerpo humano no es como el de los animales. La diferencia fundamental


es que en él la biología está al servicio de las funciones intelectivas. Hay una
correspondencia entre la inteligencia y la morfología del cuerpo, el cual está
biológicamente y funcionalmente adaptado para servir a la mente.

9. Se tiene que abandonar la visión dualista, el hombre es un espíritu en el


tiempo, un ser corporal, un cuerpo animado. El ser vivo tiene dos
dimensiones: una es la materia orgánica y la otra es el principio vital, que
organiza y vivifica la materia, es decir, el alma. El alma es un especial tipo de
forma que diferencia los seres vivos de los seres inertes. Una forma más
intensa que es lo vivo en ellos, la unidad actual y viva del organismo.

10. La importancia del concepto de persona humana radica en descubrir la


Dignidad de la persona humana, la que la hace acreedora de una serie de
derechos y por la cual merece respeto. Es el concepto de persona humana el
que entiende a la persona como un ser individual que se desarrolla en la
sociedad y de esta forma logra alcanzar bienes, que satisfacen sus necesidades
y logra que obtenga mayores grados de perfección.

11. La persona es un fin en sí misma. No es un medio, no debemos


instrumentalizarlas. La actitud de respeto a las personas es el reconocimiento
de su dignidad. Respetando a los demás respeto a “Aquel” que me hace a mi
respetable frente a ellos. La persona es un absoluto relativo, que depende de
un absoluto radical.

12. La persona es un ser capaz de tener, un ser capaz de decir mío. Existen tres
niveles, estos son: El primero es la Técnica, que es el tener con el cuerpo,
usar y fabricar instrumentos. El segundo es el Conocimiento, que es el tener
según la inteligencia, es decir, la aprehensión cognoscitiva de objetos. El
primer nivel del tener depende del segundo. Finalmente, el tercer nivel es el
Hábito, es el modo más perfecto del tener, porque los hábitos perfeccionan al
propio hombre, quedan en el de modo estable.

13. La naturaleza humana es libre: naturaleza y libertad se co-implican en el


hombre, no pueden separarse, como tampoco alma y cuerpo. Lo natural es lo
propio del ser humano. Y lo propio del ser humano es ejercer sus facultades o
capacidades. El fin del hombre es perfeccionar al máximo sus capacidades, en
especial las superiores: la inteligencia y voluntad. Lo natural en el hombre es
alcanzar la verdad (razón) y el bien (voluntad).

14. Las notas que definen a la persona humana son: 1. La intimidad, es el ámbito
interior que se encuentra a cubierto de extraños. 2. La manifestación, la
persona es un ser que muestra novedades. 3. El diálogo, es el intercambio
intersubjetivo. 4. El dar, es el extraer algo de la intimidad y entregarlo como
valioso a una persona que lo recibe como suyo. 5. La libertad, nos muestra
que la persona es libre porque es dueña de sus propios actos y del principio de
sus actos, de su intimidad y manifestación de ésta.

115
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

15. El hombre no es un ser que habita el mundo, es decir, que lo transforma de


acuerdo a su conveniencia. La peculiaridad corporal humana relacionada con
su inteligencia, le convierte en un ser inadaptado, que necesita modificar sus
circunstancia material para poder vivir. La capacidad humana de tener con el
cuerpo no se puede separar de otra capacidad igualmente decisiva: la
capacidad de usar y fabricar instrumentos.

16. El uso de los instrumentos y su posterior fabricación, tiene como finalidad la


satisfacción de las necesidades humanas. El trabajo es, pues, en primer lugar
una actividad corpórea realizada con ayuda de instrumentos para satisfacer
las necesidades humanas. No se puede separar la capacidad de trabajar de la
de producir instrumentos, pues no se da una sin la otra. El hombre es un ser
trabajador y productor.

17. El desmesurado crecimiento de la técnica ha preocupado intensamente al


hombre del siglo XX. Es una crisis que afecta a la naturaleza y al hombre
mismo. La amenaza de una técnica desmesurada e independiente de su
creador ha sido experimentada intensamente por el hombre. No todo lo que
rodea al hombre son instrumentos técnicos. La Naturaleza es el conjunto de
seres naturales que pueblan la Tierra: el ecosistema, del cual el hombre, y su
técnica, forman parte.

18. El hombre se ha visto demasiado tiempo a sí mismo como un ser separado y


extraño al mundo natural, hasta llegar a ignorar lo que eso implica. La
ecología presenta una fuerte y atrayente verdad: habitamos en la Naturaleza;
somos parte de ella, aunque de una manera muy peculiar. La benevolencia es
la actitud que se debe tener ante la naturaleza y los seres vivos. Benevolencia
es prestar asentimiento a lo real, decirle a la Naturaleza: ¡sé tú misma!

19. La benevolencia hacia los seres naturales lleva a contemplar el misterio de la


vida y del orden cósmico como algo ordenado y dotado de fines. Prestar
asentimiento a lo real significa que conocemos y aceptamos las cosas como
son. Verlas en su verdadero sentido es verlas en relación con lo que son
cuando son plenamente. El sentido de las cosas es el cumplimiento de lo que
son, de lo que pueden llegar a ser de modo natural. El hombre es capaz de ver
el sentido de las cosas, es decir, su teleología.

20. El instrumentalismo es la pérdida del sentido natural de las cosas, es una


exageración de la voluntad de poder. Hay muchos modos de
instrumentalismo. Uno de ellos consiste en el uso unilateral o excesivo del
método científico. El instrumentalismo no consiste solo en olvidar el fin
propio de las cosas y usarlas entonces mal, sino en una peculiar confusión de
los medios y los fines: el instrumentalismo prefiere ante todo los medios, y
solo se preocupa de ellos, olvidándose de los fines.

116
UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

21. Las relaciones interpersonales son el verdadero escenario de la existencia


humana, por ello son uno de los núcleos centrales de la antropología. La
libertad es algo radical en el hombre y significa apertura hacia el mundo,
hacia las demás personas. Nos mostramos como dueños de nuestros propios
actos y con la capacidad de decidir mostrar la creatividad de nuestra
intimidad y establecer un dialogo con las personas que nos rodean, la persona
humana es un ser constitutivamente dialogante.

22. La persona sin los demás se frustraría de modo radical, porque sus
capacidades de dialogar y dar no tendrían destinatario. La soledad en el
hombre no es solo antinatural, sino que significa su frustración radical. No
hay yo sin tú. No hay persona sin formación de la personalidad. Las
relaciones interpersonales son algo sin lo cual el hombre quedaría
radicalmente incompleto, pues es un ser constitutivamente dialógico.

23. Las personas pueden entenderse porque tienen la inteligencia que les permite
captar lo común, lo universal de las cosas, su forma. El lenguaje es la manera
de compartir las ideas y el instrumento para que las personas humanas puedan
ponerse de acuerdo sobre lo que van a hacer. Sin lenguaje no existiría la vida
social, no podríamos compartir el conocimiento ni comunicarnos con los
demás. El ser humano es un ser constitutivamente dialogante.

24. La vida social se funda sobre el compartir los bienes inmateriales y repartir
los bienes materiales. Compartir es más humano que simplemente repartir.
Los bienes compartidos son comunes. Lo común es algo específicamente
humano: un bien compartido por muchos. La vida social se basa en la
existencia de lo común. Lo común no es lo universal, lo que está en razón
abstracta, sino lo que está a su vez en varias personas.

25. El amor como benevolencia consiste en afirmar al otro, en querer más otro, es
decir, querer que haya más otro, que el otro crezca, se desarrolle, y se haga
más grande. No se refiere a las propias necesidades o deseos, sino que lo
afirma en sí mismo, en su alteridad. Por eso es el modo de amar más perfecto,
porque es desinteresado, busca que haya más otro. También podemos
llamarlo amor-dádiva, porque es el amor no egoísta, el que ante todo afirma
al ser amado y le da lo que necesita para crecer.

26. Existe una inclinación a la propia plenitud, un querer ser más uno mismo.
Esto es una forma de amor que podemos llamar amor-necesidad, porque nos
inclina a nuestra propia perfección y desarrollo, nos hace crecer a nuestro fin,
nos inclina a crecer a ser más. Por eso podemos llamarlo también amor de
deseo. Llamar amor al deseo de la propia plenitud, a la inclinación a ser feliz,
a la tendencia sensible y racional, puede hacerse siempre y cuando este deseo
no se separe del amor de benevolencia, que es la forma genuina y propia de
amar de los seres humanos.

117
NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

27. La división del amor en amor-necesidad y amor-dadiva se hace según el


modo de querer en uno y otro caso. Sin embargo, también se puede dividir al
amor según las personas a las que se dirige, según tengan con nosotros una
comunidad de origen, natural o biológico, o no lo tengan. En esta división
encontramos: a. amor familiar o amor natural, b. amistad, c. el amor entre el
hombre y la mujer que llamaremos eros.

28. La amistad es la benevolencia reciproca dialogada, cuando la benevolencia es


reciproca decimos que hay amistad. La amistad es un dialogo habitual. Los
amigos o amigas cuando se encuentran de nuevo, se cuentan lo que ha pasado
en ese entretiempo, asumen ese periodo dentro de su diálogo, y lo continúan.
En la amistad debe desearse el bien del amigo por el amigo mismo, porque el
amigo es otro yo. Tener buenos amigos sigue siendo un ingrediente
imprescindible de la vida lograda.

29. Un rasgo de la verdadera amistad es el desinterés, lo más característico de la


amistad es que se busca la compañía del amigo y se encuentra satisfacción en
ella: ¿qué cosa más dulce tener con quien te atrevas a hablar como contigo
mismo? La amistad es la discusión compartida de las propias experiencias.

30. Son cinco los usos de la voluntad o modos de querer: 1. El deseo, que es la
inclinación hacia un bien racionalmente captado. 2. La elección voluntaria
orientada al pasado, adopta la forma de aprobar o rechazar, las cosas que ya
han sucedido. 3. Si la elección se orienta hacia el futuro podemos llamarla
dominio o poder, porque soy yo quien decido acerca de una situación
venidera, futura. 4. Al uso técnico de la creación le corresponde otro uso de la
voluntad, que es la creación. Es decir, cuando se dar forma a la materia, se
crea. 5. La benevolencia como actitud moral puede ser llamada amor, es el
reconocimiento y afirmación de una realidad por lo que es sí misma.

31. Para Platón y en general para el hombre griego, no se da el amor sin la


belleza. El eros entendido como amor viene a ser, según Pieper, ese
entusiasmo o fuerza por la cual el hombre sale de sí mismo y busca
conquistar el cielo por asalto, es el impulso que nos lleva a la divinidad. La
divinidad se alcanza por una contemplación del alma para llegar a la verdad,
es decir, de mirar en lo bello y querer trascender en lo bello. Lo bello, según
Santo Tomas, es lo aquello cuya contemplación agrada.

32. La belleza tiene la función trascendente de llevar al alma a la locura del amor
divino. Platón nos dice que el Eros parte de lo bello que se manifiesta en lo
sensible y asciende a lo bello supremo, que coincide con lo bueno (y con lo
verdadero). Entendía lo bello como la suprema manifestación de Dios. No se
puede entender el amor sino se advierte que su objeto es bello y hermoso. Lo
bueno y lo verdadero, cuando se lo ama, cuando lo afirmamos amorosamente,
es bello. Y por ser bello es que se ama.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

33. El hombre, por el esfuerzo del amor, se eleva a Dios, y también es válido
añadir, que por el mismo esfuerzo del amor regula sus relaciones
interpersonales con la intención de poder dar el salto guiado por el impulso
divino hacia Dios. El amor es además apasionado por la sabiduría, que es
bella y buena por excelencia. El objeto del amor, en último resultado, es lo
bello y el bien, que Platón identifica bajo una sola palabra: la belleza.

34. El camino del amor es como una escalera, una ascensión de grados: siendo
esta la manera correcta de acercarse a las cosas que utiliza el amor para
llegar a conocer la belleza en sí. El impulso inicial de la belleza en los
cuerpos se prolonga en impulso que permite al enamorado, a través de la
belleza, unirse a la divinidad. El amor es entusiasmo, eleva el alma y la
diviniza: el alma enamorada trasciende lo sensible para volverse a lo eterno
y transformarse en lo divino.

35. El acto de conocer mediante el cual lo captamos de este modo se llama


contemplación, una mirada que se detiene en algo bello, que por serlo es
amado, o que es amado, y por serlo es bello. El amor no tiene prisa cuando
contempla lo amado, se demora en ello y celebra su existencia. Contemplar es
mirar amando, la contemplación es un modo especial de mirar, que se detiene
en lo mirado porque lo ama y lo afirma como bueno, verdadero y bello. La
contemplación es el modo más excelente del placer de apreciación. Amar una
cosa significa que es bella para mí.

36. Todos los actos del amor pueden volverse al revés cuando hay odio, que es lo
contrario del amor: las relaciones interpersonales basadas en el odio
implican el deseo de destruir al otro o de disminuirle todo lo posible. La
enemistad, que es la ausencia del amor y de sus actos de las relaciones
humanas, aparece cuando el deseo, el amor-necesidad y el interés se separan
de la benevolencia y se hacen predominantes. Como la benevolencia es la
actitud propia de los seres racionales, su ausencia implica irracionalidad,
fuerza vital meramente centrada en sí misma.

37. Todas las personas humanas son varón o mujer, esto no es algo añadido o
separable de los demás, sino un modo de ser, de estar, de comportarse. La
condición de varón o mujer pertenece tanto a la biología como al espíritu, a la
cultura y a la vida social. La sexualidad afecta a toda la amplia variedad de
dimensiones que constituye la persona humana. La persona humana es
hombre o mujer, y lleva inscrita esta condición en todo su ser.

38. Ser varón o mujer no es ser macho o hembra: estás son categorías animales;
varón y mujer son categorías humanas. La sexualidad del hombre no afecta
sólo al cuerpo, sino también al espíritu, debido a que ambos pertenecen a la
unidad de la persona. Los varones y las mujeres tenemos diferencias que
afectan al modo de ser, de pensar, de comportarse, de ver las cosas, de “estar”
en el mundo, y de asumir tareas.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

39. La sexualidad tiene un sentido humano porque es algo de por si valioso. Se


puede decir que la sexualidad es aquella dimensión humana “en virtud de la
cual la persona es capaz de una donación interpersonal específica”. La
sexualidad es condición de toda la persona, pero es también una capacidad
física y psíquica de realizar un gesto. Que realiza lo que significa: el acto
sexual. Ese gesto significa que dos personas se dan una a la otra, se destinan
recíprocamente, y esto se da porque el eros reina entre ellos.

40. El gesto sexual es la manifestación propia de un tipo de “amor especial”. A


este tipo de amor le llamaremos “eros”. Y entendemos por “eros” ese estado
que llamamos estar enamorado; o, si se prefiere, la clase de amor en la que los
enamorados están. El eros hace que un hombre desee realmente no a una
mujer, sino a una mujer en particular. De forma misteriosa, pero
indiscutible, el enamorado quiere a la amada en sí misma, no el placer que
pueda proporcionarle.

41. La peculiaridad del eros le viene dada de ser un amor-dádiva que, sin dejar de
serlo se transforma en amor-necesidad. Estar enamorado es por así decirlo un
amor-dádiva-necesario. El eros transforma maravillosamente lo que por
excelencia es un placer-necesidad en el mejor de todos los placeres de
apreciación. El enamorado o la enamorada necesitan al amado y tienden a él,
pero al mismo tiempo lo afirman del modo más enérgicamente benevolente
como algo más bello que ningún otro ser.

42. El eros conduce a la unión con la persona amada, es decir, a darse y


destinarse a ella, no un poco sino totalmente. Es la unión radical y peculiar,
que tiene dos caracteres: 1. es exclusiva: “El darse el uno al otro” excluye a
todos los demás; y 2. es corporal: Esto quiere decir que incluye la tendencia
sexual y la realiza. La unión de los amantes no es sólo física, sino
previamente psíquica y espiritual. Esto implica una reorganización de la vida
de los amantes, que una vez enamorados, deciden no separarse y realizar su
ideal de vivir el uno para el otro.

43. El sentido de la sexualidad es la donación interpersonal fecunda porque en


ella participan los órganos corporales que guardan en sí mismos la capacidad
de fecundidad. Lo que se da es la persona misma en su corporalidad sexuada,
capaz de generación. El valor de la sexualidad reside en esta donación de la
persona. La unión sexual es de suyo la realización de una donación de las
personas, abierta a la fecundidad.

44. El origen de la persona es causado por el ejercicio de la sexualidad, la


sexualidad misma habría de ser considerada como manifestación de una
fuerza transcendente. En la intimidad común de los amantes brota una
novedad absoluta, una tercera intimidad. Los enamorados son un poco
“agentes de la trascendencia” cuando tienen un hijo. Lo más humano es
aceptar que el hijo es un don, un regalo con rostro y realidad humana
insustituible e irrepetible.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

45. La vida sexual es solo una parte del eros. La sexualidad necesita estar
incrustada en una comunidad de vida en la que otras muchas cosas tienen que
ser satisfactorias para que ella también lo sea. Cuando se toma la vida sexual
demasiado en serio, fácilmente decepciona. El eros nunca pierde la actitud
contemplativa hacia la persona amada: la admira aun en su debilidad y en sus
momentos menos seductores.

46. La madurez humana de la sexualidad se alcanza cuando se otorga a una sola


persona y se continúa después en la familia y en los hijos. La familia humana
es naturalmente estable y monógama. La familia de cada uno es aquella
donde se nace, y es solo una, y siempre la misma. La familia es la principal
tarea humana, tanto pasiva (la niñez) como activa (la madurez): en la familia
el ser humano puede llevar a plenitud muchas de las dimensiones humanas.

47. Todo hombre es hijo y nunca deja de serlo. Ser hijo es incluso más radical
que ser varón o mujer, porque indica el modo de originarse uno mismo:
nacer. Nacer significa que uno se encuentra existiendo, no como un ser
arrojado al mundo, en soledad, sino como hijo de alguien, se nace para ser
hijo. La filiación es una característica radical de la persona.

48. Ser padre y ser madre es el modo natural más normal de prolongar el ser
varón y el ser mujer. Ambas cosas conllevan una dignificación de quienes
son; les hace ser más dignos porque supone haber sido origen de una tercera
dignidad, de otros seres humanos. La tarea de tener hijos es la más creadora
de todas, porque supone crear otros “yos”, y eso es un largo y amoroso
trabajo de educación, enseñanza y ayuda: todos los actos del amor se cumplen
en ella de modo eminente.

49. Los hijos veneran a los padres siguiendo una inclinación natural, que lleva a
reconocer que el don de la vida, y todo lo necesario para llegar a ser personas
maduras, lo han recibido de ellos. Este sentimiento los clásicos lo llamaban
pietas, es decir, piedad y significa reconocer la dignidad de aquellos que son
mi origen, honrarles y tratar de colmar una deuda impagable: la propia
existencia. Les debemos el “yo” a nuestros padres.

50. El sexo parece haber perdido buena parte de su misterio, pero también buena
parte de su valor, se ha depreciado, ha sido víctima de una inflación. El sexo
ha pasado a ser algo demasiado poco importante. Por no tomarlo en serio lo
tomamos demasiadas veces en dosis a nuestro gusto. Si nadie lo pone en su
verdadero lugar, él se encarga de ocupar todo el espacio disponible. Tenemos
demasiado sexo porque se ha vuelto demasiado intrascendente. La raíz de
todo el asunto parece estar en la tendencia existente, más o menos intensa
según los casos, a ignorar el sentido propio del acto sexual y a disponer de él
y de la sexualidad para muchos y muy diversos fines.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

51. El sexo seguro no tiene fecundidad, es una técnica para trocear el acto sexual
y prescindir de las consecuencias que la naturaleza también sabe prever y
distribuir cíclicamente, y que el varón y la mujer pueden tener en cuenta a la
hora de unirse sexualmente. El sexo seguro permite cambiar de pareja y
aumentar su frecuencia cuantas veces se desee. Esto resulta casi imposible
unirlo al eros, puesto que amor erótico verdadero y enamorado se puede
tener a una sola persona en la vida, o quizá a más de una, si la primera no
corresponde recíprocamente este amor.

52. Tomarse el sexo en serio significa: dejarle ser lo que es, no disponer de él,
sino respetarlo, ser benevolente con él, descubrir su sentido, el cual es formar
parte del eros y de un proyecto vital compartido, dentro del cual se ejerce
como una de las más altas formas de amor y de creatividad, que funda la
institución social más básica. El sexo seguro cierra el camino para el amor
sexual pleno: el hijo.

53. La cultura del sexo seguro ve a los hijos como una consecuencia que depende
libremente de la libre elección de la pareja. De esta forma la sexualidad
depende ante todo del deseo, y después de la técnica y de la oportunidad de
tenerlos. Los hijos dejan de ser un misterio y pueden llegar a ser, no ya un
don, sino una tarea sumamente desagradable que no compensa asumir, al
menos de momento.

54. El trabajo es para el hombre un camino de perfeccionamiento, el cual lo logra


a partir de la satisfacción de sus propias necesidades. El hombre se encuentra
llamado a la felicidad y el trabajo como toda actividad humana debe
ordenarse a ese fin, al perfeccionamiento del hombre y el alcanzar la vida
lograda. El trabajo debe ser un acto poíetico, es decir creador, innovador, un
acto por el cual el hombre expresa su propia intimidad produciendo una
modificación del mundo, la cual debe darse sin perder la actitud benevolente,
es decir, sin perder el sentido de la realidad.

55. Al hombre le faltan recursos (medios) para satisfacer las necesidades de


carácter corporal (“primordiales”). El hombre, al no tener medios suficientes
para satisfacerlas: ha de buscar más medios, o multiplicarlos, o administrarlos
bien. Ese arte o técnica, referente al uso de los medios escasos para
satisfacer las necesidades del ser humano, es precisamente la economía. La
cual se puede definir como la técnica de la utilidad que se ordena a satisfacer
nuestras necesidades.

56. El bienestar es algo más que la simple plenitud gozosa de la vida biológica.
Es una condición imprescindible de la felicidad: la humanización de las
condiciones materiales del propio vivir. El bienestar es el disfrute de unas
condiciones materiales que faciliten las actividades humanas propias de la
vida buena. El bienestar es estar bien materialmente. La inclinación al
bienestar es radicalmente social: necesita de los demás.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

57. El bienestar es el motor y la finalidad de la economía, ésta deja de ser sólo


una técnica de disposición acerca de los medios y la adquisición de bienes
materiales, y se convierte más bien en una actividad que hace posible el
bienestar, y por tanto la vida buena: el fin de la economía está más allá de
ella. El bienestar no se da independientemente de los bienes materiales: suele
decirse que el dinero no da a felicidad, pero ayuda bastante a conseguirla. El
bienestar consiste en la satisfacción que proporciona al hombre el conjunto
de bienes materiales que éste quiere tener.

58. La actividad económica es aquella parte de la actividad humana que se ocupa


de la satisfacción de múltiples necesidades jerarquizadas, mediante el uso de
bienes escasos, útiles y regulables, susceptibles de usos alternativos, bajo el
principio de mínimo esfuerzo o máximo rendimiento. El trabajo humano
multiplica los recursos a través de la modificación del mundo. La economía
no es por tanto únicamente una técnica para administrar la escasez eligiendo
entre usos alternativos, sino también “el estudio de la forma en que la
sociedad decide qué se va a producir, cómo y para quién.

59. La riqueza se obtiene al tener muchos bienes y disfrutar el bienestar necesario


para llevar una vida buena. Por el contrario, miseria es la falta de bienes y
recursos económicos, jurídicos, culturales, políticos, afectivos, morales y
religiosos, y que se caracteriza porque en ella el hombre no es libre, pues, al
estar sometido a una dinámica material inexorable y ciega, no puede crecer, y
por lo tanto se le priva de intentar alcanzar la perfección. Ser miserable es ser
esclavo de las primordiales necesidades humanas. La miseria es una
situación inhumana, porque impide la manifestación del espíritu.

60. El hombre es propietario por naturaleza. El derecho de propiedad surge como


una consecuencia natural del modo humano de trabajar y habitar el mundo. El
acto de apropiación en qué consiste la propiedad privada supone usar como
propio un bien repartible. Ese acto exige tener el derecho de excluir a los
demás de usar concretamente esa porción que uno se apropia y consume. La
propiedad privada es la única manera según la cual los hombres pueden
satisfacer sus necesidades y disfrutar pacíficamente de su propio bienestar sin
destruir la vida social. La propiedad privada es el sistema legítimo de reparto
de los bienes materiales.

61. La palabra democracia suele interpretarse muy reductivamente, para


criticarla, como si consistiese únicamente en depositar el voto en la urna. De
la urna sale un gobernante que inmediatamente puede olvidarse de sus
electores, la democracia es mucho más, pero su principio es la soberanía del
pueblo: él es el que manda. Las críticas a la democracia son diversas, la más
seria es que el derecho de influir realmente en los asuntos de la colectividad
es sustituido por las garantías constitucionales de seguridad individual, puesto
que el voto suponer una intervención mínima.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

62. La felicidad significa para el hombre plenitud, perfección. La vida lograda,


felicidad o autorrealización exige la plenitud de desarrollo de todas las
dimensiones humanas, la armonía del alma. La felicidad consiste en la
posesión de un conjunto de bienes, que satisfacen necesidades humanas, que
significan para el hombre plenitud y perfección. La felicidad es el bien
incondicionado, el que dirige todas nuestras acciones y colma todos nuestros
deseos, este bien sólo podría ser el Bien Absoluto, es decir, Dios. Por ello,
entendemos por felicidad, no como la liberación del mal y de la desgracia,
sino como alcanzamiento y celebración del bien.

63. Existen diversos modelos de felicidad, el primero es el “nihilismo”, que


afirma que la vida carece de sentido, se produce la pérdida del otro y el
hundimiento en la soledad. Las variantes son: a. La desesperación: se ha
dejado de esperar, el futuro no depara bien alguno. b. El fatalismo: el hombre
no es dueño de su destino. c. El absurdo: la vida es una representación teatral
en buena parte hipócrita. d. El cinismo: se finge interés por una persona, pero
en la realidad sólo se busca obtener una utilidad. e. El pesimismo o
escepticismo práctico: es la negación del sentido a mediana escala, es un
nihilismo” light” que se manifiesta de varios modos: pesimismo, desengaño y
amargura. f. Contrapunto: la afirmación eufórica de la vida y la ebriedad: Se
trata de una afirmación eufórica de la vida que compense el sentido negativo
de la misma. La ebriedad es abandonarse por un tiempo en manos de fuerzas
vitales que no controlamos, porque son irracionales.

64. Los otros modelos de felicidad son: a. El Carpe diem!: se identifica la


felicidad y el sentido de la vida con el placer. b. El interés: el hombre puede
conseguir poca felicidad, y toda la que consiga será en a base de cuidar de sus
propios intereses. c. El bienestar: se ha dado una identificación entre la
felicidad con lo que sólo es su requisito previo, el bienestar. d. El poder del
dinero: bajo esta concepción al hombre se le mide por sus recursos. e. El afán
de poder y la ley del más fuerte: en la vida los que triunfan son los más
fuertes, y que para triunfar hay que imponerse a los demás.

65. El bienestar por sí mismo no produce la felicidad; es simplemente un


requisito de ella. La felicidad no consiste simplemente en estar bien, sino en
estar haciendo algo que llene la vida. Esto es lo que hoy muchas veces se
olvida, y sin embargo es lo más verdadero que se puede decir sobre la
felicidad. Pero la gracia está en que la búsqueda de la felicidad corre por
cuenta de cada uno, porque es la realización de un proyecto personal.

66. La realización de las pretensiones y de los proyectos vitales que nos harán
felices asume forma de una tarea que hay que realizar. La propia vida
humana puede concebirse como la tarea de alcanzar la felicidad. El sentido
de la vida aparece entonces como la tarea de alcanzar ese bien. El sentido a
la vida podemos describirla como la percepción de la trayectoria satisfactoria
o insatisfactoria de nuestra vida.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

67. Descubrir el sentido de la propia vida es, pues, alcanzar a ver donde lleva,
tener una percepción de su orientación general y de su destino final. Lo
importante es el final, el destino. Pero normalmente, como se ha dicho antes,
la vida tiene sentido cuando tenemos una tarea que cumplir en ella. Esto
quiere decir que el sentido de la vida “no se identifica con la felicidad, pero
es condición de ella”, pues cuando falta, cuando los proyectos se han roto, o
no han llegado a existir, comienza la penosa tarea de encontrar un motivo
para afrontar la dura tarea de vivir.

68. El dolor y el sufrimiento, la tristeza y el miedo, son compañeros inevitables


de la vida humana. El hombre, no hay engaño posible, es constitutivamente
limitado, y así lo experimenta de múltiples maneras. El hombre como ser
limitado padece dolor. El mundo está lleno de hombres y mujeres dolientes.
Nosotros mismos podemos en cualquier momento ser protagonistas del
sufrimiento, y de hecho así va a suceder con frecuencia. Desentenderse de
este problema sería insultar a quienes lo padecen. Se trata de encontrar el
sentido antropológico del sufrimiento.

69. El sufrimiento es pues una situación en la que el hombre se encuentra antes o


después, una asignatura pendiente para todos, una etapa necesaria para la
madurez plena. La condición natural del hombre como homo patiens es aún
más clara si se considera que la salud y la enfermedad son dos etapas
sucesivas de las que toda la vida humana se compone. El dolor viene a
recordar al hombre lo limitado de su ser. Estamos en una cultura en la que
sufrir no es bien visto, en la que el dolor es visto como un dis-valor. Esto nos
ha llevado a una peligrosa trampa: pensar que somos capaces de erradicarlo
de nosotros, lo cual es sencillamente imposible. Solo puedo afrontar el
sufrimiento, sufrir con sentido, si sufro por un algo o por un alguien. El
sufrimiento, para tener sentido, no puede ser un fin en sí mismo. Para poder
afrontarlo debo trascenderlo.

70. Darse a uno mismo es el modo más intenso de amar. Ese darse, como todo
dar, exige un destinatario: alguien que reciba el don como suyo, sobre todo si
el don soy yo mismo. Desde esta perspectiva se puede ver que el destino de la
persona es otra persona. Ser feliz entonces, es destinarse a la persona amada:
“Lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda sino un
corazón enamorado”.

71. El hombre se pregunta: al final, ¿qué será de mí? Existen posibles respuestas
a la pregunta por el destino: 1. El positivismo cientificista nos dice que el
concepto “destino” no significa nada, no existe en la realidad. 2. El destino
del hombre es vivir, es decir, Carpe diem! 3. El destino del hombre es morir.
Esto es abrazar la propia destrucción. 4. Se duda acerca de un más allá de la
muerte; no sabemos si allí, hay algo o no; no se niega, pero tampoco se
afirma. 5. La respuesta religiosa, según la cual el destino del hombre es una
cierta vida más allá de la muerte.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

72. La cuestión del destino tropieza inevitablemente con un hecho que pone fin a
nuestra vida: la muerte. La muerte es el mayor de todos los males naturales, y
en él culminan en última instancia todos los demás, sencillamente porque es
la privación del bien que hace posible los demás bienes: la vida y el ser.

73. La muerte no es otra cosa que la separación del alma y del cuerpo, es decir, la
separación del organismo y de su principio vital, que convierte el cuerpo en
un cadáver. Quien muere es el hombre entero, no su cuerpo. La muerte es la
“pérdida” del alma por parte del cuerpo, es decir, morir es perder la vida. La
muerte puede entenderse como la separación violenta de dos cosas que por
naturaleza deben estar unidas (el organismo y su principio vital e intelectual),
como una destrucción, como una desgracia, y como una catástrofe.

74. El alma se une naturalmente al cuerpo porque es esencialmente su forma. Por


lo tanto, el estar sin el cuerpo es contra la naturaleza del alma. Y como nada
contra la naturaleza puede ser perpetuo. Se puede concluir que el alma no
estará separada del cuerpo perpetuamente. Por otra parte, como ella
permanece perpetuamente, es preciso que de nuevo se una al cuerpo. La
inmortalidad de las almas exige la futura resurrección de los cuerpos.

75. En nuestra época existe la necesidad de demostrar que el hombre, cuando se


comporta religiosamente, no está engañándose con su imaginación, sino
entrando en una relación real con un Ser también real, y sumamente
importante: Aquel que es dueño del mundo y del destino. La religiosidad es
un fenómeno universal, presente en todos los pueblos, el hombre se reconoce
a sí mismo como un ser religioso, capaz de ponerse en contacto con Dios.
Este es el comportamiento más adecuado ante la trascendencia.

76. Se ha producido el ocultamiento de Dios en nuestro tiempo. No sólo el Dios


cristiano, sino también el dios de la religión natural, ha llegado a ser para los
hombres de hoy algo que no cabe nombrar. Sin embargo, conviene no dejarse
llevar por la falsa impresión de que vivimos en un mundo ateo e irreligioso.

77. La desaparición de valores religiosos se ha convertido en el objetivo principal


del laicismo, que concibe la vida social y política sin la presencia de los
valores religiosos, por considerar que solo afectan a la conciencia individual,
pero no a la sociedad. Por lo tanto, nos encontramos ante el fenómeno que
busca desaparecer a la religión de la vida pública.

78. Si el hombre tiene una apertura irrestricta, lo que se corresponde con su


libertad fundamental no es esta o aquella persona humana, sino el Ser
Absoluto. Una persona humana no es suficiente para colmar las capacidades
potencialmente infinitas del hombre. Dios es la suprema felicidad del
hombre. El hombre religioso es aquel que puede no tomarse las cosas
humanas ni demasiado, ni definitivamente en serio, es libre respecto de todo
lo humano porque tiene un término con que compararlo. Sólo la religión da
verdadero consuelo y explicaciones del dolor, el sufrimiento y el fracaso.

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UNA VISIÓN PERSONALISTA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA
HUMANA A PARTIR DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE

79. Existen tres formas en las que el ser humano puede conocer a Dios, la primera
es la forma vulgar, en la que observamos la naturaleza y nos damos cuenta
que alguien debió haber creado todo. La segunda es la forma filosófica
explicada brillantemente en “Las cinco vías” que demuestran la existencia de
Dios que Santo Tomás de Aquino expuso en su doctrina, la tercera forma es
la sobrenatural, que puede abarcar la fe divina y la revelación. Estas cinco
vías son: a. Por el movimiento, b. Por la subordinación de las causas
eficientes, c. Por la contingencia de los seres, d. Por los grados en las
perfecciones de los seres, y e. Por el orden del universo y la finalidad interna
de los seres naturales.

80. El principio y fin de la historia están más allá de ella, y requiere una
explicación referida a los orígenes y al destino, lo cual ya se ha dicho muchas
veces, es precisamente aquello que la religión ilumina: “la historia sólo puede
terminar por una intervención divina; mientras tanto, prosigue renovadamente
hacia delante, pero sin alcanzar jamás una situación insuperable en la que
todos los ideales se realizan plenamente, como erróneamente pretendieron las
ideologías. La culminación de la historia está más allá de ella.

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NOTAS DE ANTROPOLOGÍA:
PERSONA Y SOCIEDAD

BIBLIOGRAFÍA

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