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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE MEDICINA

TESIS DOCTORAL

La acupuntura china en la clínica : revisión de una casuística


de 325 pacientes reumatológicos

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR


PRESENTADA POR

Encarnación Álvarez Simo

DIRECTOR:

Manuel Díaz-Rubio

Madrid, 2015

© Encarnación Álvarez Simo, 1974


LA ACUPUNTURA
CHINA
EN LA CLINICA
REVISION DE UNA CASUISTICA DE 325
PACIENTES REUMATOLOGICOS

Tesis doctoral presentada por:

E N C A R N A C IO N ALVAREZ S IM O

Director de Tesis:

Profesor D r. D . M A N U E L D IA Z R U B IO

MADRID, 1974
DEDICATORIA:

A mi hijo, Jaime Rodriguez Alvarez,


en la seguridad de que superarâ con cre-
ces mi modesta aportaciôn a la Acupun-
tura.
DRA. E. ALVAREZ SIMO
Nace: 24-3-19, Se licencia en Medicina en la Facultad de
V a lladolid en enero 1950, se especializa en N europsiquiatria
en 1964 y en Reumatologia en 1968.
I N T R O D U C C I O N

J U S T IF IC A C IO N D E L T E M A

Decia m i excelso maestro G regorio Maranon que si tantos escribientes — que


r no escritores— se inhibieran de publicar y servirnos tantos refrito s como se ofre-
c cen cada dia al lector en todos los niveles de la literatura pura o profesional, po-
d driamos estar m ejor informados sobre cualquier tema, pues la bibliografia, ya de
p por 81 tan vasta en la bora actual, se ve tan supersaturada, que le es imposible
a aba rca ri a toda a la persona mas exigente sobre un tema cualquiera para inform ar-
s(se y servirnos debidamente. Esta atinada observacion bizo tanto impacto en mi
rr mente que me ba inb ibido basta abora de presentar m i tesis doctoral, al pensar que
n no valia la pena una tesis, si realmente no tenia nada original que decir.

Pero be aqui que bace ya bastantes anos, con m otivo de s u frir una anemia bi-
pcpocromica rebelde, consecutiva a la administracidn imprudente de clorom icetina en
dcdosis altas, en la época de su introducciôn, fu i informada p o r m i buen amigo el
dcdoctor Lefèvre de que seguramente podria curar m i anemia con la terapéutica cbina
dede la Acupuntura, cuyo éxito insolito me dejo sorprendida, no solo a m i sino a
ibilustres profesores que babian querido tratarme y babian fracasado con nuestras
te terapéuticas babituales en Occidente. Juzgando entonces que tan im portante be-
cbcbo debia estudiarse y bacerse conocer para darlo a otros y que se pudieran servir
m;mâs pacientes que se encontrasen en parecidas circunstancias a las mias, decidi,
cocon el beneplàcito de maestros tan ilustres como el doctor G R. Lafora, con
ququien bice la especialidad de N europsiquiatria, y de m i dilecto amigo el profesor
PePedro Pons, que no salia de su asombro ante el becbo, estudiar a fondo esta me-
dicdicina oriental y transm itirla a los colegas de m i pais que se sintieran atraidos
popor aprenderla.
Espigar en la enorme bibliografia francesa, llena de contradicciones, que es la
que sirvio de base para m i estudio, no fue tarea fâcil. Cuantas veces remémoré
la atinada observacion del gran maestro a proposito de los escribientes. La cosa
se complicaba enormemente en este caso, dado que pronto descubri que los
chinos escriben en imàgenes y las traducciones que manejaba, cada cual las habia
traducido en los sentidos mas dispares. Buscar una linea unitaria en medio de
aquella enmaranada selva fue una labor tan paciente como la del espiritu del
pueblo chino, en cuya dimension me proponîa entrar. Chinos muy dilectos, con
quienes tomé contacto aquf en Europa prim ero y después en Asia, donde hice
entranables amistades con orientales de diferentes paises, me ayudaron mucho y
me fueron facilitando tan agreste camino.

Pensando, pues, que habfa encontrado algo, que no solo podia sino que de­
bia transm itir en beneficio de muchos, es cuando me propuse escribir m i «Tra-
tado de Acupuntura» para la ensenanza de esta medicina, cuyos dos primeros
tomos estàn ya en la calle, y ayudar a la 'ensenanza que ilustres catedraticos con
vision de fu tu ro , como ban sido el profesor Velazquez, el profesor A rm ijo y el
profesor G il Gayarre, me facilitaron para que me aceptaran los cursos de esta
materia dentro de la Facultad de M edicina de la Universidad Complutense de M a­
drid, el actual decano, profesor Zamorano que ba aceptado investigar bistologi-
camente los trayectos de los meridianos y el profesor de Patologia Médica y m i
director de tesis, el doctor don Manuel Diaz Rubio, que me p erm itio el acceso
a su clmica y me estimulo con su espiritu abierto a todo lo que pueda aportar
alguna contribucion a la ciencia a perseverar en m i proposito de investigar los
mécanismes de los apasionantes resultados clmicos obtenidos con la terapéutica
acupuntural.

Llevo mucbos anos ejerciendo la Acupuntura con un sentido crftico muy ri-
guroso y meditando sobre estos becbos. M is pacientes abarcan toda la patologia,
pero el grupo mas numeroso que be reunido es el de los pacientes reumaticos,
no solo porque yo sea especialista en esta materia, sino porque en realidad son
los pacientes que se suelen bénéficiât en mas alto grado de la terapéutica por la
Acupuntura, y es por este m otivo por el que be seleccionado este grupo para cen­
trâ t m i tesis de una form a mas concreta y ofrecer los resultados que arroja y, en
donde a la parte clinica y subjetiva del dolor, que tan agradecida se ba mostrado
con ellos, podemos aportar unas demostraciones de diferentes parametros bio-
quimicos, que se ban visto mejorados o normalizados con nuestros tratamientos
funcionales [Link] regulacion de la energfa.

10
Debemos constatât que en nuestra terapéutica hemos suprim ido todo trata-
miento alopâtico y sustitutivo de funciones, y hemos tratado de estimular éstas
en su fisiologism o natural complementando el mecanismo fisico oriental de la
Acupuntura, con la adiciôn de algunos oligoelementos, elaborados de form a que
tienen una alta division molecular, para actuar en calidad de enzimas, ayudando
a fa cilitâ t las funciones bioqufmicas, siguiendo las directrices occidentales del gran
investigador Bertrand y puestas a punto por M enetrier y Picard en Francia. Con
esto y alguna pequena dosis de homeopatia ha sido como hemos llegado a los
resultados que ofrecemos en nuestra tesis y que juzgamos valîa la pena dar a
conocer.

Encarnacion A L V A R E Z S IM O
A no 1974

11
B R EVE H IS T O R IA D E L A A C U P U N T U R A

E l verdadero origen de la Acupuntura se pierde en la noche del tiempo. To-


das las explicaciones que se han buscado, tanto en O riente como en Occidente,
no dejan de ser elucubraciones mas o menos verosimiles. Se ha pensado hasta
en una avanzada civilizacion desaparecida, que dejo, no obstante, sus esquemas
sin explicaciones claras, guardadas en vasijas lanzadas al océano de los siglos y
que fueron descubiertas en cierto momento ancestral, al igual que fueron des-
cubiertos recientemente los manuscritos del M ar M uerto, que los esenios babian
ocultado en cuevas.

Parece que los primeros pobladores chinos se situaron en el valle del rio
A m a rillo en donde se han encontrado vestigios de hace mas de 50.000 anos, pero
en lo que se refiere a la Acupuntura, haciendo una prospeccion retrospectiva,
solo podemos situar en unos 5.000 anos, aproximadamenté, los primeros vesti­
gios de su empleo.

La Acupuntura no es el compendio de toda la medicina china, aunque si uno


de los pilares fondamentales, y su historia va ligada al empleo de otra serie de
actuaciones para conservât la salud o curar sus alteraciones. Las reglas dietéticas
o higiénicas ocupan el tango mas im portante, siendo en este aspecto los verda-
deros precursores de la medicina preventiva. Solo cuando estas medidas preven-
tivas fracasan es cuando entra en juego la terapéutica, en la que se emplean
extractos de plantas, de minérales y de organos. Realizan masajes y manipulacio-
nes rehabilitadoras o quirurgicas, gimnasia, acupuntura y cauterizaciones para
procurât la salud perdida.

13
E l Canon de la Acupuntura es el N ei K ing, que tanto en O riente como en
las traducciones occidentales se acostumbra a a trib u ir a Huang T i, emperador
que vivio en el 2610 antes de nuestra Era, aunque parece probado recientemente
— segun nos refiere el doctor Husson en « Intro du ction à l ’étude du Nei K ing
Sou W en»— que si bien el Sou W en y el Ling Shu fueron escritos durante su
reinado, el Nei K ing, pese a comenzar con ellos, es una recopilacion posterior de
diferentes fragmentos de textos antiguos desaparecidos en la hoguera de los libros
que fue ordenada por Q in Huang D i en el 213 antes de Jesucristo y que no
se le conoce con tal nombre hasta el siglo i antes de nuestra Era, mencionândo-
sele como tal en los «Anales de la dinastia de los H an». E l doctor Husson ha
pasado muchos anos en China estudiando a fondo las medicina tradicional, siendo
su lib ro el reflejo del pensamiento chino actual a este respecto. Segun él mis-
mo nos cuenta, los pasajes mas antiguos se remontan al v y i i i siglos antes de
Jesucristo y en ese momento el lib ro se componia de dieciocho capitulos que des­
pués, bajo la dinastia de los Jim (316-265 antes de Jesucristo), se divide en dos
partes: el Sou W en de exposicion doctrinal o lib ro de los dialogos de Su Ben =
= Origen y W en = Diâlogo, y el Ling Shu o « Libro delas agujas» pero en
esta época todavia no aparece con el nombre de N ei K ing el conjunto. Es bajo
la dinastia de los H an (206 antes de Jesucristo a 208 después de Jesucristo)
cuando tiene luear la revision y reelaboracion de la obra y se recoge todo bajo
este nombre de Nei King, labor llevada a cabo por un escritor desconocido. La
reedicion defin itiva se hace posteriormente, en el siglo v u después de Jesucristo,
durante la dinastia de los Tang. Este es el criterio que sostiene también otro si-
nologo de excepcion, M . Nisibata, maestro de Sakuruzawa, que estudio a su vez
muy exhaustivamente toda la medicina oriental, segun nos lo refiere él mismo en
su «Principe Unique de la Philosophie et de la Science d ’Extrême O rient».

Se relatan en estos primeros escritos, aunque de forma poco clara y llena de


contradicciones, todo lo fundamental de la concepcion china de la vida y de la
enfermedad.

Se remonta la Acupuntura a aquellos tiempos en los que el hombre poseia,


en estado puro, esa mentalidad magica que de cierta forma sobrevive intuitiva-
mente en nosotros. Pensaban ellos que el cuerpo estaba habitado por genios bien-
hechores y malignos. Como las enfermedades y los dolores los provocaban estos
ultim os, parece que se ideo punzarlos con espinas y punzones de piedra pulida
para librarse de ellos y expulsarlos del paciente. Probablemente su principal ob-
jeto fue liberarse del dolor pero al correr de los anos observaron que habfa cier-
tos lugares donde estos genios se ocultaban preferentemente y asf surgieron los

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primeros huecos para hacer las punciones que fueron aumentando paulatinamen-
te. Estas observaciones mezcladas de leyendas se fueron transm itiendo oralmente
entre los pueblos p rim itivo s, siglo tras siglo.

Hacia el ano 2953 antes de Jesucristo, de uno de estos pueblos prim itivos
surge un hombre excepcionalmente dotado, F u-H i, Jefe filosofo, llamado tam­
bién el cazador, al que se le atribuye la interpretacion filosofica de la natura-
leza, el posible descubrimiento del fuego y la coccion de los alimentos. Veamos
el relato poético que nos hace Sakuruzawa en su «Principe U nique de la Philoso­
phie et de la Science d ’Extrême O rient» al que y a nos hemos referido anterior-
mente:

«Uno de los pueblos nomadas prim itivos, que vagabundean sobre todo el
continente de Asia, se instala en una época desconocida sobre la meseta de la
China central. La llanura es vasta, desnuda, desierta, ondulada de colinas y de
lomas fundiéndose en el horizonte con el cielo. Los caserios estàn dispersados
aqui y alla. E l sol muere a lo lejos en las llanuras altas. Un hombre sale de una
de las chozas del caserio central. Su nombre es F u-H i, es el jefe de los pueblos.
Su talla es grande, solida, gigantesca, como una estatua tallada a golpes de esco-
plo, simples y vigorosos, con una exactitud maravillosa; sus cabellos caen sobre
la espalda, su larga barba es toda negra, su nariz es alta, sus ojos grandes, b rilla n ­
tes y pénétrantes. E l camina con paso prolongado, solido y elàstico, con el vigor
de un hombre joven. Asciende a una terraza que domina toda la meseta hasta
los mas lejanos campos. E l viento ha cesado de balancear las plantas de maiz,
sobre el monte ha asomado la luna amarilla y grande. E l Jefe contempla el cielo
donde han aparecido las estrellas. Es su costumbre dêsde hace docenas de anos.
La noche avanza... Su edad alcanza, por lo menos, los ochenta anos. En su ju-
ventud fue el mas vigoroso guerrero y el mas infatigable trabajador. E l lucho
contra innumerables dificultades: guerras exteriores, luchas interiores, hambres,
grandes frios, etc., y tuvo éxito superàndolas y dirigiendo sus pueblos. Su buena
memoria y su inteligencia le perm itieron d irig ir la agricultura, la cria de ganado
y otras industrias prim itivas de sus pueblos. E l conocia todas las necesidades de
su vida. Todos le obedecian espontàneamente con respeto y al mismo tiempo con
placer. Mas tarde, convertido en Jefe, todo el mundo fue feliz durante su reina­
do, la paz florecio: fue una edad de oro. E l pudo consagrar entonces su tiempo
a la contemplacion y a la reflexion sobre todos los fenomenos de la tierra y del
uni verso.»

15
«Edifica la astronomia. Sintetiza todos los conocimientos antiguos acumulados
de generacion en generacion. Contaba para ello con un im portante numéro de
colaboradores y asistentes, que se ocupaban de investigaciones filosoficas y cien-
tificas bajo su direccion. Ellos investigaban desde el p rincipio la causa de cada
fenomeno, lo que les llevaba seguidamente a investigar su ultim a consecuencia.
Investigaron a todos los niveles durante anos. Analizaron todo, criticaron y exa-
m inaron todas las consecuencias obtenidas minuciosamente. Sus métodos eran
bastante groseros en su experimentacion, pero en cambio los comprobaron muy
exhaustivamente y por fin dedujeron una causa fundamental. Agrupando las di-
versas causas obtenidas asf, persegufan su induccion hasta el final. Por otra parte,
ellos buscarfan por la intuicion la causa esencial y, por la meditaciôn oriental,
se esforzarfan por lograr una sfntesis universal. Asf, el Jefe pudo llegar a des-
cu brir un dfa la causa ultim a, ünica y simple.»

«La alternancia de la luz y la oscuridad fue considerada desde el principio.


La una era benefactora de la humanidad, la otra su enemiga. Este vaivén regu­
lar (origen de toda vibracion) que nos hace reposât y trabajar, que hace crecer
las hojas en primavera y caer en otoho, era también un fenomeno fundamental.
Este vaivén, esta oposicion fue descubierta en toda la naturaleza. Cuando el dfa
term ina, la noche no tarda en llegar. Antes que la noche acabe, el dfa esta ya
preparado. E l dfa es, pues, el comienzo de la noche. Nada termina definitivam en-
te, todas las cosas estàn en evolucion, dependientes y ligadas. El nacimiento lleva
ya el germen de la muette.»

«El exterior ffsico de nuestra existencia y el in te rio r espiritual de nuestra


vida no eran otra cosa que un ejemplo de esta oposicion-oscilacion universal. Es
calando la montana se encuentra la razon que distingue la llanura; el mar y la
tierra; el animal y el vegetal; lo inorgànico y lo orgànico; el fuego y el agua;
el calot y el frfo , etc.»

«E l Jefe filosofo pone de relieve estos innumerables oponentes dos a dos en


dos categorfas. En la primera se encuentran las propiedades relativas siguientes:
claridad, solidez, elasticidad, resistencia, comprension, calot, pesadez. En la segun-
da, oscuridad, flexibilidad, suavidad, fragilidad, liquidez, espansibilidad, frfo ...
E l llega ràpidamente, guiado siempre por la intuicion pura, a traducirlas por acti-
vidades mucho menos numerosas, a saber: constriccion, pesadez, fuerza centrf-
fuga, de una parte; dilatacion, fuerza de ascension, fuerza centrffuga de otra
parte. El nomina las primeras actividades «Yang» y las segundas «Yin».

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«El no cesa en su contemplacion. En uno de estos dias, mientras m ira aten-
tamente el fuego que adora, levanta de repente la cabeza y dice: ” Y in atrae Yang;
Yang atrae Y in ” .»

«Era la ley largo tiempo buscada por el Jefe. E l explica, lenta y largamente,
con voz grave: ” E1 fuego es evidentemente Yang y, por tanto, debe tener estos
caractères: constrictor, gravedad y fuerza centrfpeta. En efecto, los posee. Pero
el aire, la atmosfera, séria Y in , como nuestra intuicion lo capta, por su frescura,
por su dilatacion, por su m ovim iento excéntrico, es totalmente opuesto al fuego
Yang. Estos contrarios no pueden dejar de atraerse. E l fuego, mucho menos po-
tente que el aire que es infinitam ente vas'to, es atraido hacia lo alto. H e aqui
porque el fuego asciende. Una actividad atrae siempre la actividad contraria,
como se suceden atrayéndose uno a otra el dia y la noche, como la m ujer atrae
al hombre. E l fuego se diluye en el aire, hasta que todo su calor se transforma
en frfo. Yang produce Y in ; Y in produce Yang” .»

«Por su intuicion y por su reflexion profunda aplicada a la vibracion univer­


sal, por la oscilacion perpétua de las dos actividades, él comprende que necesa-
riamente todo esta en m ovim iento, sin parar nunca y eternamente y que este
m ovim iento varia el mismo con el tiempo de una manera exacta y regular. Nada
esta en reposo en el Universo.»

Para dar una representacion gràfica de su pensamiento F u-H i invente el


” Sistema de los Koua” , partiendo de ocho trigramas, que se esquematizaron en
el Y i K ing o ” L ib ro de las mutaciones” , explicando su significacion simbolica: en
ellos el Yang esta representado por trazos continues y el Y in por trazos divididos
en dos. Combinando taies trigramas se llega a 64 combinaciones (Fig. 1). De su
buena interpretacion dependeria el conocer el m isterio del Universo. Cada uno
de estos trigramas tiene su significado simbolico para los très dominios: celeste,
terrestre y humane.

E l Yang y el Y in crecen y decrecen y este caràcter ondulatorio afecta a


toda la naturaleza. La fisica moderna se apoya hoy en este principio. Estas le-
yes de alternancia son las que tejen los lazos entre el Universo y nuestro planeta
y entre éstos y el individuo, pues éste séria un microcosmes, dentro del macro­
cosmos universal y, por tanto, sujeto a las mismas leyes. E l conocimiento de estas

17
F ig . 1.— Los 64 Hexagramas del Sistema de les Koua
leyes es la base del T A O , la ley ünica que rige toda la vida china. A d q u irir el
T A O es de suma importancia para obtener sabiduria in te rio r y potencia, como
veremos en breve.

O tro emperador, Chen Nong, que vivio hacia el 2838 antes de Jesucristo,
conocido también por el labrador, puede ser considerado comp el prim er artifice
de la medicina china. Asimismo, se le atribuyen los primeros ideogramas que
prefiguraron lo que vendria a ser después la escritura china, y gracias a los cuales
pudieron recogerse de form a gràfica los conocimientos existentes hasta entonces,
consideràndosele el autor del ’’Pen K in g ” (clàsico de las hierbas médicinales).
En él se hace una seleccion de los venenos de las plantas y de todas aquellas que
tienen virtudes curativas. También hizo conocer a sus sübditos ” las cinco clases
de granos màs apropiados para la nutriciôn del hom bre” y les enseno a distin-
guir hasta cien plantas de u tilid ad para él. Les mostro, ademàs, el manejo del
arado y organize los primeros mercados agricolas.

O tro hito im portante en la historia de la Acupuntura y de la medicina china


se marca durante el reinado del ’ ’emperador am arillo” H uang-Ti, que v ivio , como
ya hemos dicho anteriormente, hacia el 2610 antes de nuestra Era, espiritu lum i-
noso que dom ino la época y que fue el artifice real y d e fin itiv o de la verdadera
escritura china, de los tonos musicales, del tejido, del enganche de los animales de
tiro , de la navegacion flu via l, de la sericultura y del catastro, consignando en sus
manuscritos, como ya hemos senalado anteriormente, todas sus observaciones con
respecto a la M edicina y la Acupuntura, siendo éstos los primeros documentos
médicos chinos que recogen la historia. E l Su W en es una compilacion de los
diàlogos que acostumbraba H uang-Ti a sostener con sus m inistros, especialmen-
te con K i Po, estando llenos de observaciones y ensenanzas juiciosas sobre la
prevencion y tratam iento de las enfermedades. Sin embargo, su interpretacion ha
sido siempre d ific il, pues la escritura china se représenta en imàgenes y ello, si
bien es muy poético, se presta a muchas interpretaciones. En él existen pregun-
tas tan sugerentes como: iQ u é es lo que produce los suenos? ^Porqué los viejos
no pueden tener hijos?, etc, proporcionando la explicacion que les parece màs
logica de acuerdo con los conocimientos de su época.

Lo referente a la Acupuntura se explica en el Ling-Shu o ’’Tratado de las


Agujas” pues le dio tanta im portancia a esta terapéutica que hasta promulgo un
edicto dando la orden a sus médicos de ” No emplear en su p u e b lo 'medicamentos
que lo envenenen, sino que se le cure ünicamente por las agujas de métal que

19
conducen la Energfa», pues al parecer él mismo fue un acupuntor distinguido,
al que se le atribuye el cambio de las agujas de piedra por el métal. Piensa que
es la ünica terapéutica capaz de restablecer el desequilibrio entre el Yang y el
Y in , que en ü ltim o térm ino es la causa de todas las enfermedades.

Como complemento para mejorar la vida y la salud de sus sübditos,- hizo


construit casas, ademàs de palacios y templos, para aparejar la vida m aterial con
la espiritual. D iv id io al pafs en provincias y distritos adm inistratives y fundiô las
primeras monedas para fa cilitâ t el comercio.

Después de él no hay gran cosa que consignât, hasta el 700 antes de Jesu­
cristo en que dos posiciones filosoficas luchan por defender la salud de los pue­
blos: la de Confucio y la del filosofo m ftico Lao-tseu, como màs importantes. El
prim ero era mucho màs moderno en su pensamiento aunque partiera de la mis-
ma filosoffa antigua, pero Lao-tseu habfa v iv id o la filosoffa misma que expusiera
Fou-H i. Escribio una veintena de pàginas en form a de aforismos, recogiendo en
ellas toda la filosoffa de la Ley Unica, el T A O , que se conocerà en adelante
como un m ovim iento religioso y de form a de vida: el Taofsmo, que eleva el
sistema del silencio y de la instrospeccion por encima de las formas y de los
ritos que aparecen en la religion de Confucio, entablàndose un dualismo que se
continuarà durante siglos y que vendrà en detrim ento de nuestra terapéutica,
hasta la dinastfa de los H an que volveràn a darle relevancia. Para Lao-tseu el
que desobedece las leyes del T A O muere pronto, el que se atiene a ellas alcanza
una larga vida. Recomienda luchar contra la fiebre de querer conocerlo todo.
” E1 sabio ralla y observa, solo el ignorante discute, por eso el sabio sigue el
sistema del silencio. Si no se puede alcanzar el T A O , no se puede alcanzar la
v irtu d ” .»

« "E l ceremonial es la hipocresfa m utua". Se puede decir en consecuencia:


cuando se pierde el T A O , la v irtu d le reemplaza ; cuando se pierde el sentimien-
to de humanidad, la justicia le reemplaza; cuando se pierde la justicia, el cere­
m onial le reemplaza. E l ceremonial es la ü ltim a floracion (es decir, la ültim a de-
generacion) del T A O , el p rincipio de! desorden.»

El sfmbolo universal del T A O es un cfrculo d ivid id o por una Ifnea curva


(Fig. 2). De estas dos mitades, la de encima, representada en blanco, serfa el Yang
y la de abajo, en negro, el Y in . Ambas tienen una especie de ojo en su parte

20
màs ancha, del color contrario, para dar a entender que nada es absolute y que
en una y otra parte existe siempre una cierta cantidad de la otra. Cuando una
empieza a decrecer, la otra aumenta.

U n siglo después, es decir hacia el 600 antes de Jesucristo, otra escuela filo ­
sofica surje y trata de explicar a su vez la estructura y el origen del Universo,
apoyàndose en los Cinco Elementos: Fuego, Madera, M etal, T ierra y Agua. Màs
adelante la desarrollaremos. Bàstenos decir ahora que en el correr de los anos,
todos estos principios se fusionan y form an todo un cuerpo comün de doctrina.

En la época de los H an (206 antes de Jesucristo a 280 después de Jesucristo),


como la Acupuntura ha venido mezclada durante siglos con mucha m itologfa, se

F ig . 2

21
reconsidéra todo este acervo de conocimientos médicos y se recoge en lo que en
adelante sera el lib ro clàsico por excelencia de la Acupuntura: el N ei K ing. En
él se incluye también la teoria de los pulsos radiales, que fue desarrollada por
Roa-Tro (150 anos antes de Jesucristo) durante el reinado de esta ilustre dinas­
tia. Este médico fue el prim ero en usar también productos a dosis infinitésim a­
les y en emplear en sus actuaciones de cirujano el cànamo indio como medio de
anestesia general. Los tabües sociales impedfan el examen clinico y de ahi el.
extraordinario desarrollo en el examen de los pulsos, ya que especialmente la
m ujer era mucho màs d ific il de curar debido a esas restricciones.

Durante todos esos siglos se babian ido desarrollando nuevas técnicas en torno
a la Acupuntura, como la m oxibustion, la higiene y se habia perfeccionado la
dietética y el masaje.

Con la dinastia de los Tang que se situa en los siglos v u y v i i i y fue una
época del renacimiento chino, la M edicina y la Acupuntura alcanzaron gran apo-
geo, siendo clasifioado el Su W en entre los libros de vulgarizacion por un dé­
crète imperial.

Bajo la dinastia siguiente de los Song (x al x i i siglos), la M edicina pudo


haber hecho grandes avances puesto que estaba perm itida la diseccion de ca-
dàveres, pero los chinos consideraron in ü til conocer la estructura del cuerpo
humano al detalle. Sin embargo, la Acupuntura se desarrollo de una manera
notable y el Su W en vuelve a ser seleccionado, esta vez entre los cuatro que se
consideraron de importancia para ensenar M edicina y Acupuntura en el Colegio
de M edicina Im perial.

En esta época, el doctor W e i Té W ong sugirio al emperador hacer fu n d ir una


estatua de bronce del tamano natural que llevase todos los puntos de la acupun­
tura sobre su superficie para fa cilita r la ensenanza de ésta, fabricàndose el T ’on
Jen del que se han ido haciendo copias sucesivas, haciéndose clàsico para la
ensenanza. Se créa la primera Facultad de Acupuntura en la corte, donde los
propios emperadores asistian como alumnos para dar ejemplo, haciéndose exce-
lentes acupuntores.

En los siglos siguientes (1260-1368), en que China es ocupada por los mon­
goles, nada im portante existe con respecto a la Acupuntura.

22
Es curioso consignarse que a principios del siglo x iv , durante la dinastia de
los Yuan, fueron reconocidas oficialmente las primeras mujeres médicos, después
de selecciones muy severas, lo que fue un gran alivio para la m ujer enferma, pues
como ya hemos visto era la màs perjudicada en cuanto al tratam iento debido a
los tabües sociales.

Después, bajo la breve dinastia de los M ing, seguida por los Manchues, la
medicina tradicional queda relegada, entre el budismo, el pensamiento indio y la
invasion de la medicina de Occidente, que empezo a filtrarse a raiz de los viajes
de Marco Polo.

Durante todo estos siglos y a favor de las invasiones m ilitares y relaciones


culturales, la Acupuntura se filtr a también en los paises vecinos asiàticos — segün
nos cuenta el doctor Lefèvre en su reciente y documentada tesis doctoral sobre
historia de China — y asi tenemos conocimiento de que pese a que recientes des-
cubrim ientos arqueologicos hechos en el Japon nos hablan de vestigios de agujas
de piedra y hueso que se remontan a tiempos prehistoricos, la nocion màs antigua
del empleo de la Acupuntura en este pais data de los siglos v y v i de nuestra
Era, atribuyéndose su introduccion a los monjes budistas chinos. N o obstante,
parece que las agujas no tuvieron mucho predicamento pues encontraron de màs
u tilid a d las cauterizaciones, debido a que el clima de las islas producia mucho
reumatismo y les parecio esta actuacion màs eficaz. Precisamente la palabra moxa
que se ha impuesto por el uso, es una contraccion de la palabra nipona mogu-
sa = cauterizacion.

En el siglo x iv un «hombre cobre» fue obsequiado por el gobierno chino a


sus vecinos, que se conserva actualmente en el Museo Nacional de Tokio.

Después, durante los siglos x v i y x v ii, importantes intercambios culturales


chino-japoneses les hacen enriquecerse en esta terapéutica, siendo traducidos al
japonés los grandes clàsicos.

Las agujas que se habian empleado poco son rehabilitadas por el acupuntor
M isono Issi en el 1600 y se fabrican por primera vez en oro y plata, mientras
en China parece que solo se habia usado hasta entonces el acero.

23
A l fin a l del siglo x v ii, la técnica de la Acupuntura es modificada por el acu­
p u n to r ciego W ait-chi Sugiyama, que funda la Escuela de este u ltim o nombre e
inventa un tubo hueco, que se u tiliza como fiador para conducir las agujas que
se im plantan con un golpe seco, con lo que se évita el dolor. Después de esta
Escuela, muchos In stitu tes de Acupuntura se extienden por el pais. .

Corea, que se vio periodicamente invadida por China, conoce y adopta tam­
bién sin modificaciones la pràctica de la Acupuntura.

En Vietnam parece que se conocio y practice desde el siglo i i i antes de Je­


sucristo. Desde este pais se propagé a Siam, donde se ejerciô también hasta que
Francia se instalo en Indochina e impuso sus costumbres.

Por lo que se refiere a Europa, parece que en el correr de todos estos siglos,
nos llegaron informaciones a través de la ruta de la seda que se importaba de
O riente, sobre esta terapéutica, pues se hace alusiones a ella ya durante las civi-
lizaciones griega y romana. Segün referenda del doctor Tym owsky, Présidente
actual de la Sociedad Internacional de Acupuntura, el doctor Barat-Dupont habia
encontrado en los textos de Hipocrates, el gran médico de la isla de Cos (460-365
antes de Jesucristo), reminiscencias indudables de la existencia de los meridianos
y de la teoria de los cinco elementos.

Posteriormente existen referencias aisladas, siendo dignas de senalar las de


nuestros compatriotas M iguel de Loarca, ano 1575, el cual nos relata en su «Ver­
dadera relacion de la grandeza del Reino de China», entre las cosas notables vis-
tas alla, inform e sobre la Acupuntura, como, asimismo, la de Fray Juan Gonza­
lez de Mendosa, Valencia 1585, en su « H istoria de las cosas màs notables, ritos
y costumbres del Gran Reino de China», informes que debo a la gentileza de
nuestro erudito companero el doctor C. Rico-Avello.

N o obstante, todos los historiadores coinciden en senalar que el m érito fue


de los jesuitas de la M ision C ientifica Francesa de Pékin, que Luis X I V envié
en el siglo x v ii, los cuales al interesarse por la civilizacién china, quedaron ma-
ravillados ante aquella terapéutica que les revelaron los médicos chinos y cuyos
resultados reales pudieron palpar. Ellos fueron los que, escribiendo en latin, for-
jaron la palabra Acupuntura (de acus = agudo y puntura = pinchazo), y nos trans-
m itie ron la informacién, siendo el R. P. H arvieu el que publicé el prim er tra-

24
tado, en 1671 en Grenoble, con el edito r Charvys bajo el titu lo : «Los secretos
de la medicina de los chinos consistente en el perfecto conocimiento de los p u l­
sos, enviado de la China por un frances, hombre muy m eritorio». Seguidamente
el cirujano holandés Ten Rhyne, en 1683 y en 1698, publica, prim ero en Londres
en la tin y después en alemàn, una disertacion sobre Acupuntura, a la que sigue la
del R. P. Cleyer, en latin , dos anos después y otra serie de publicaciones que se
suceden con regularidad, mereciendo destacarse la de D ujardin, en el siglo x v iii,
y la del Caballero Sarlandrieri, en el 1825, titulada «M em oria sobre electropun-
tura y sobre el empleo de la moxa japonesa en Francia», que lleva indicaciones
bastante précisas y planchas anatomicas de medicina japonesa.

E l doctor J. Berlioz, padre del compositor, se interesa también por esta tera­
péutica escribiendo en 1816 una M em oria sobre la Acupuntura, ayudando màs
con su entusiasmo a su difusion que con la precision de sus conocimientos.

En 1826, el doctor Dantu de Vannes publica un tratado de Acupuntura apo­


yàndose en las observaciones de Cloquet, entonces acupuntor de moda que ayudo
mucho a su expansion, llevando su experiencia al In s titu to y a la Real Academia
de M edicina y, aunque encontre oposicion en muchos colegas, lo cierto es que
Laenec, Trouseau y Bretonneau se interesaron por ella, al comprobar que, en
efecto, aquella terapéutica actuaba eficazmente sobre el dolor.

En 1863, D abry de Thiersant, ex-consul de Francia en China, publica un l i ­


bro m uy detallado y complète sobre «La medicina de los chines». Hace un estu­
dio muy meticuloso de los pulsos chines y su significacion; de las afecciones del
corazon, del hfgado, del estomago, del pulm on, de los rinones, de las enfermeda­
des internas, de las de la m ujer y de los nines, anadiendo algunas notas sobre
arte veterinario. Indica remedies chinos muy complicados y estudia con precision
los puntos y los meridianos de Acupuntura. Por desgracia, al no ser médico, no
tuvo seguidores.

O tro colega suyo de profesion, que también fue después de él consul de


Francia en China, M . Soulié de M orand, tiene màs suer ta quizà porque el am-
biente està ya màs maduro y al regresar a Paris en 1927 encuentra al doctor
Ferreyrolles que, seducido a su vez, le solicita la traduccion de los antiguos tex­
tos chinos que posee sobre esta terapéutica, decidiéndose a publicar en 1934 parte
de su im portante documentacion en su «Précis de la Vraie Acupunture Chinoise»,

25
con el beneplàcito de numerosos médicos que se interesaron también por esta
terapéutica y, en 1943, su «Compendio de la verdadera Acupuntura china». A u n ­
que tampoco era médico occidental, sus conocimientos de la medicina china fue­
ron sancionados oficialmente en 1908 por el virre y Yunnan-Chenn, que le con-
cedio el titu lo de «médico-maestro» y, posteriormente, el gobierno chino le dio
la categorfa de académico concediéndole el «Boton de coral cincelado», por lo
que él pudo ejercer la medicina en China y ser un portador de excepcion de su
rica experiencia. Francia, sin embargo, le acuso de ejercicio ilegal de la medicina
y hasta se vio envuelto en un proceso, pero la comisiôn Nobel para el premio de
Fisiologia le compensé proponiéndole como unico candidato de Francia en 1950.
H oy, a los 16 anos de su muerte, se le reconoce sin ningun regateo el que la
Acupuntura se haya extendido por el mundo gracias a él.

Nuevamente en 1936 otro espanol, el doctor José Ferràn, se ocupa de la


Acupuntura publicando un lib ro titulado «La Acupuntura en la pràctica médica
china», editado e impreso en Tenerife en la Im prenta Romero que, por desgracia
no tuvo difusién y, posteriormente, segun informes que poseo a través del doc­
to r Medina Wahnon de Tetuàn, parece que en Barcelona existié un In s titu to de
Acupuntura regido por un tal doctor Pou y G odori hacia el 1944, habiendo dado
el mismo doctor Medina una conferencia sobre este tema, en 1947, en Tetuàn.

Muchos autores podriamos citar aun que se han venido ocupando de la


Acupuntura, pero nosotros vamos a cerrar este capitulo de su H is to ria con el
doctor Roger de la Fuye que publicé, en enero de 1947, la prim era edicién de su
«Tratado de Acupuntura», que se enriquece con tratamientos homeopàticos. El
fue el fundador de la Sociedad Francesa de Acupuntura en 1943, la primera
fundada en Europa, y en 1945 de la Sociedad Internacional de Medicina O rien­
tal, habiendo sido el présidente de ambas. Créé también el Centro Internacional
de ensenanza para médicos, que todos los que nos hemos interesado por esta
medicina hemos debido visitar para documentarnos por mediacién de sus seguido­
res ya que él fallecié en 1961, y el doctor A . Chamfrault, su continuador màs in-
mediato que, a su vez, realizé su «Tratado de Medicina China», al que le cabe
el gran m érito de haber hecho traducir el N ei K ing al francés, asi como otras obras
antiguas de Acupuntura, poniendo al alcance de Occidente toda aquella sabidu­
ria y que, recientemente, acaba de abandonarnos cuando tantos esperàbamos te­
ner el placer de conocerle como présidente del Congreso M undial de Acupuntura
que tuvo lugar en mayo de 1969, al que ya no pudo asistir.

26
Por lo que se refiere a China, hay que anadir que en los anos finales del im-
perio Tsing, se empezo a intro du cir la medicina occidental, dando lugar en los
ultim os cien anos a un sincretismo entre la antigua medicina tradicional y la medi­
cina moderna de Occidente, empezando a surgir los primeros medicos de forma-
cion occidental, dejando en segundo lugar su medicina clasica, y, como ya habian
hecho en el Japon a p a rtir del siglo x v iii, aunque a principios del siglo xx, China
todavia tenia una posicion muy débil con respecto a la medicina occidental (H uard),
que solo tomo un verdadero incremento a p a rtir de la instauracion de la Repübli-
ca en 1912, creàndose Facultades y Hospitales al estilo occidental. Pese a ello, la
medicina tradicional no fue abandonada, entre otras razones porque era la tera­
péutica del pueblo, que creia en ella, y tampoco disponian de suficientes médi­
cos occidentales para cu brir la asistencia de su extenso te rrito rio .

Cuando en 1949 surge la Repüblica Popular, existian en China 500.000 mé­


dicos tradicionales y 20.000 formados a la occidental, decretàndose en 1955 el re-
conocimiento oficial de la medicina tradicional y elaboràndose a p a rtir de enton­
ces una sintesis entre ambas formas de terapéutica oriental y occidental, obligan-
do a ambas clases de profesionales a conocerse mutuamente y creando las Es-
cuelas de Acupuntura de Pékin, Shangai, etc., asi como Hospitales de Acupuntura
en las capitales màs importantes (Lefèvre).

Actualmente parece que existen 18 Colegios de Medicina Tradicional, fun-


dados después de este decreto de 1955. Estos estudios requieren seis anos y se
les da ademàs una solida base de medicina cientifica. E l In s titu to màs im portan­
te està en Pékin. Actualm ente se investiga a todos los niveles esta Medicina T ra­
dicional y son harto conocidas las revelaciones hechas a proposito de la anestesia,
pero ésto no es todavia màs que una historia que recién comienza a forjarse.

27
P A R TE D O C T R IN A L : LA T E O R IA D E LA E N E R G IA

I. E l Yang y el Yin: su equilibrio hinario. E l Tao. E l Tch’i.

Como ya vimos en el capitulo de H istoria, toda la concepcion de la vida


china gira alrededor del sentido filosofico que le diera F u-H i, aproximadamente
3.000 anos antes de nuestra Era, form ulando su Teoria del Yang y el Y in , base
del Tao y ley ünica que va a régir en lo sucesivo todo cuanto existe. La Acu­
puntura como terapéutica form a también parte de ese contexto filosofico, pues
como y a iremos viendo, el médico chino tradicional jamàs ve su enfermo sin
enfocarlo en todo el conjunto cosmico, estacional, social, fam iliar, intelectual, etc.,
en el que vivim os inmersos, y solo llega al diagnostico por la sfntesis de todos
esos factores, en contraposicion de nuestro enfoque analitico occidental.

E l Yang y el Y in son los dos oponentes que se encuentran en todo cuanto


existe en el Universo. E l Yang représenta la claridad, el Sol, el dfa, lo activo, etc.,
el Y in lo oscuro, la Tierra y la Luna, la noche, lo pasivo, etc.

La vida se desenvuelve entre esos dos contrarios que forman parte de un


todo indivisible y de cuyo e q u ilib rio perfecto depende el equ ilibrio de todo cuanto
existe. Es el Tao. E l Tao es la Ley ünica Universal que teje los lazos entre el
microcosmos y el macrocosmos. También es el Principio. Conocerlo se sumamen-
te d iffc il; comunicarlo lo es aün màs. H ay que in tu irlo y quien lo capta adquiere
potencia y sabidurfa interio r. Dice el Sou W en que existe un medio de inte-
grarse a él por la respiracion, porque el aire es portador de esa savia de vida y
recomienda los ejercicios respiratorios para absorberla. En realidad, esta savia,
esta esencia que ellos han in tu id o y apelado con el nombre de Tchi, que no se
créa ni se destruye, sino que simplemente se transforma, no es ni màs ni menos
que la Energfa en combinacion con el medio que la rodea, màs las energfas del

29
hombre: calor, luz, grado de humedad, campo magnético, respiracion, digestion,
etc., todo este conjunto es el Tch’i, que va a dar lugar en el hombre a la energfa
cardfaca, a la energfa gàstrioa, a la energfa renal, etc., todas diferentes y cuya
existencia captaron los chinos milenios antes de nuestra civilizacion. Pues la tra­
duccion lite ra l de T ch ’i es gas o éter... es decir, esta materia indiferenciada de
que estàn hechas todas las cosas, incluso los hombres y que solo pueden existir
gracias a la fuerza de cohesion que les dan forma. Entendida asf materia y ener­
gfa, se ve que no es màs que una misma cosa que, consecuentemente, se puede
transform ar una en la otra. La madera que se quema se transforma en energfa;
el àtomo que se desintegra pierde su masa y produce energfa pura y material po-
tencial. H e aquf otro caràcter esencial del Tch’i, el dinamismo. E l T ch ’i no se
puede comprender màs que a través de estas modificaciones materiales. Asf pues
la vida no es màs que una sucesion de transformaciones. Nacim iento y muerte no
son màs que mutaciones de la energfa universal.

Vemos asf como esta vieja doctrina filosofica considéra al Universo como dos
fuerzas contrarias que se suceden una a la otra en un m ovim iento ondulante
continue. Gran parte de la ffsica moderna descansa sobre esta concepcion ondu-
latoria. Nuestro mundo està sometido, asimismo, a esta alternancia y nosotros, pe-
quehos microcosmos dentro del macrocosmos, nos regimes por las mismas leyes.
Corne vemos, ellos habfan observado que en el Universo todo era dinàmico y
siempre habfa dos oponentes: claro-oscuro; activo-pasivo; verano-invierno; dfa-
noche; hombre-mujer, etc. y que en cada una de esas potencias existfa siempre
algo de la contraria, es por lo que, en el esquema del Tao (fig . 2) se ve que
cada una de las mitades lleva una especie de ojo de la tonalidad opuesta y, si
nosotros nos paramos a m editar un momento, veremos que su observacion era
completamente acertada. Nada es absolute. En el dfa està el germen de la noche;
en el nacimiento el de la muerte. Nosotros nacemos con una carga de Energfa
(Energfa Ancestral) que vamos gastando, es decir, hablando en el lenguaje ter-
modinàmico moderno, caminamos hacia la entropfa, la pérdida de la energfa total
(que no es tal pérdida en realidad puesto que ha de transformarse en otra), pero
entre ambos extremes existe un perfodo interm edio de transicion que es la Vida
que se nos concede. Detràs del verano viene el otoho; detràs del invierno, la
primavera. Todos nosotros tenemos glàndulas sexuales de los dos sexos con pre-
dominancia de uno u o tro; pero aun en el ciclo de cada uno existen perfodos de
predominancia de una u otra hormona. Nuestro ciclo termina con la muerte, pero
nuestros tejidos en desintegracion o ignicion dan lugar a otra form a de energfa.
Nada se acaba, todo se transforma. Como se ve, pues, los chinos llegaron a una
concepcion universal sintética muy aguda y si durante siglos el Occidente, pre-
ocupado por el anàlisis, no lo ha tomado en consideracion, es porque no supimos
captar la filosoffa de sus representaciones gràficas, pues esa imagen del Tao no

30
es màs que el esquema de los dos dragones, el rojo y el verde, que, mordiéndose
la cola y con el ojo en el color contrario, representaron ellos esta idea de forma-
poética y que nosotros, pasàndonos de listos, despreciamos juzgàndolo esotérico.
Estos dos oponentes, el Yang y el Y in , representan pues esas dos vertientes de
esa Energfa que llamaron T ch ’i y que son inseparables. E l prim ero, representado
por el dragon rojo, serfa el calor, el fu ro r, la luz, lo activo, lo consciente, la vaso-
constriccion periférica, el simpàtico de nuestra medicina occidental, la acidez diur-
na que produce el metabolismo, la energfa puramente nerviosa y que en el es­
quema del Tao viene situada encima, correspondiendo al verano y al mediodfa.
E l Y in se representarfa por el dragon verde y serfa el frfo , la apatfa, la oscuridad,
lo pasivo, lo inconsciente, la vaso-dilatacion, el parasimpàtico o vago, la alcalini-
dad que produce la noche en los humores, la energfa puramente ffsica y que en
el esquema viene representada debajo y corresponderfa al invierno y a la media-
noche. Pero al im plicar un m ovim iento continuo, el crecimiento de uno traerfa
como consecuencia la dism inucion del o tro y estos perfodos de transicion serfan,
en nuestro sistema circadiano, el alba y el ocaso; en el estacional, la prim avera,
el verano, el otono y el invierno, y asf sucesivamente siguen manejando factores
ininterrum pidam ente.

II. El Sistema de los Koua.

Como ya anunciamos en la parte de H istoria, los chinos crearon el «Sistema


de los Koua», con el cual dan un valor numérico al Yang y al Y in y representan
estos dos factores por una barra continua para el Yang y una barra partida en
dos porciones para el Y in .

El Yang serà el numéro 1 nuestro, el Y in el 2. Ahora bien, como en el cos­


mos nada es absolute, como venimos diciendo, consideran que estas dos repre­
sentaciones estàticas deben de alternat con otras dos representaciones dinàmicas
en las cuales exista una mezcla de ambas y entonces, doblando a su vez las imà­
genes, proyectan cuatro bigramas:

Pequeno Y in G ran Y ang Pequeno Y a n g G ra n Y in

31
Estos bigramas, para que tengan una relacion logica de acuerdo con el cos­
mos, se relacionan con las estaciones, para seguidamente acoplarlas con las fun-
ciones del organismo humano. De esta form a vemos que en el Este, es decir a la
izquierda situarân al Pequeno Y in , que représenta la primavera; es el Yang que
crece y p o r ser la época en que se hacen resurgir todas las potencias, se adjudica a
su vez este lado al Hom bre.

E l Gran Yang que le sigue representaria al verano, el Sur. E l Pequeno Yang,


situado al Oeste, es decir, a la derecha representaria al O tono, con su apacigua-
m iento paulatino. Todos sabemos como en nuestras latitudes el O tono termina pot
esta causa con muchos enfermos. Por este apagamiento, este lado se adjudica
a la M ujer.

E l Gran Y in , que viene después, representaria al In vierno y al N orte. A es­


tos cuatro bigramas, les anaden después un tercer piso, con lo cual van a fo r­
m at los ocho trigramas del Sistema Koua (fig. 3), que representan en sus très
pisos las estructuras del Universo y que, combinados dos a dos, darân lugar a
los sesenta y cuatro hexagramas cuyo estudio es el objeto del « L ib ro de las Mu-
taciones» (fig. 1).

Nosotros no podemos extendernos mas en estas explicaciones, pues lo que


nos interesa senalar es ese dinamismo que tige los cuatro estados, pasando in-
interrum pidam ente de uno a otro. Asi, repetimos, hemos vis to en el Sur el Yang
que culmina con el Estio; en el Oeste el equilibrio entre el Yang que se agota y
el Y in que crece, correspondiendo al O tono ; en el N orte, el Y in absoluto, el
vacio que corresponde al In vierno y en el Este el Y in que se agota y el Yang
que crece como corresponde a la Primavera.

III. Influencia del Cosmos sohre el Hombre. Los Cinco Elementos:


Relaciones de éstos con los ôrganos.

E l Tao nos ensena que el hombre debe de v iv ir de acuerdo con la Na-


turaleza, pues este sufre la influencia de las estaciones, de las latitudes, de los
alimentos que esta nos proporciona, etcetera.

32
I

A
M
F ig . 3

33
Cada estacion esta marcada por una actividad diferente, asi vemos como en
la primavera, estacion en la que florece todo el reino vegetal, produce también
en el hombre una renovacion de su energia. Tanto el reino vegetal como el
animal se ven alumbrados de una nueva vitalidad y es preciso dejar que esta
brote sin ponerle trabas, pues si el hombre se opone a ella se trastornara su
higado.

En el verano, todo llega a su plenitud. La energia del Cielo y de la Tierra


se reünen y la naturaleza nos ofrece sus frutos. Para el hombre es el momento
de gastar la energia acumulada, si no le da salida, en la estacion siguiente se vera
atacado por enfermedades graves y el pulmon sufrira.

E l otono es la estacion del e quilibrio entre la energia del Cielo y de la


Tierra y, por tanto, el hombre debe de tratar de hacer balance y equilibrarse para
pasar bien el invierno, si se viola esta ley el pulm on se enfermara en invierno y
también los intestinos.

E l invierno es la estacion del recogimiento y de la calma, la del Y in absolu­


to, hay que guardarse pues si no se trastornan los rinones y al llega r la prim a­
vera la energia sera débil y tendra problemas con sus miembros.

Todo en la naturaleza sigue un ritm o creciente y decreciente y hay que man-


tenerse dentro de él para tener salud, favoreciendo las diferentes etapas del
Yang y del Y in sin oponerse al misrno, si queremos mantener la salud.

Cada estacion ejerce su influencia prédominante sobre uno de nuestros 6r-


ganos y asi vemos que:

En la primavera, la influencia prédominante recae sobre el higado y como


éste rige los musculos y los ojos, si el individuo trastorna esta predominancia
se pone ansioso y présenta contracturas musculares. La colera le molesta.

En el verano esta predominancia se ejerce sobre el corazon y como éste rige


las arterias, cuando se la trastorna las arterias sufren. Tanto la angustia como
la alegria excesivas le perjudican.

34
A l fin del estio se coloca la « quinta estacion», pues los orientales como ve-
remos en breve incluyen otra estacion entre el verano y el otono, la cual rige
el bazo. Para ellos éste actüa sobre la carne y la boca, sin dar mas explicaciones.
Anaden que- la humedad le perjudica.

E l otono actüa predominantemente sobre los pulmones, los cuales tienen en-
tonces su maxima energia. Estos rigen la epidermis y la nariz. Tanto el frio como
la angustia los perjudican.

E l invierno es cuando los rinones alcanzan su maxima energia. Estos actüan


sobre los huesos y la médula y también sobre los oïdos. E l miedo los perjudica.

Si nosotros seguimos su pensamiento deductivo, podemos llegar a encontrar la


logica que en términos générales los ha guiado y explicarnos también porqué un
organo es tanto mas vulnerable cuando no esta en posesion de su energia ma­
xima, y porqué ellos dicen que cuando es atacado un organo fuera de su esta­
cion, no se curara completamente hasta que ésta le alcance en el curso de su
ritm o estacional.

Como la estacion influye también sobre los pulsos, lo vamos a ver cuando
estudiemos éstos. De la misma form a influyen el clima, los vientos, los colores,
los sabores e, incluso, los astros.

Es muy importante, sobre todo, tener en cuenta la edad, pues no se reaccio-


na lo mismo a los siete anos que a los veinte o los cuarenta. En esta edad, por
ejemplo, la energia Y in se ha desvanecido a la m itad. A los cincuenta el cuerpo
se pone mas pesado, se empieza a perder oido y vista. A los sesenta anos la
energia Y in se ha desvanecido casi por completo y la parte in fe rio r del cuerpo
se vacia practicamente de energia, por eso lo inteligente es no abusar de los pla-
ceres sexuales en esta edad.

Es pues preciso conocer estas limitaciones naturales para saber donde estas
y lo que puedes prometer cuando actüas en la clmica.

Como este dinamismo de que veniamos hablando représenta un circulo y un


circulo no puede concebirse sin un centro, eligen un centro neutro y le adjudican

35
el centro del ano, que al parecer arbitrariamente colocan en la fraccion de se-
gundo que sépara el Estio del O tono. Este quinto dinamismo es el que se anade
Jurante el reinado del emperador W ou (hacia 1122-255 antes de Jesucristo, di-
nastia de los Tchéou) en el texto de Hong-Fan sobre el sistema de los «Cinco
Elementos», que expondremos a continuacion y que como hemos visto en la His-
toria, viene a fundirse con la vieja tradicion del Yang y del Y in para form ar un
solo cuerpo de doctrina.

En ese circulo en el que se engloba el Tao, trazan unas coordenadas toman-


do de referenda los cuatro puntos cardinales y ese cruce que séria su centro
neutro, van a simbolizarlo en el «Sistema de los Cinco Elementos» por el ele-
mento Tierra al que atribuiran arbitrariamente un potenciala electrico de cero. En-
tonces arriba colocan el Fuego, debajo el Agua, a la izquierda la Madera y a la
derecha el M etal, imbricandose asi los Cinco Elementos de que estân constituidas
todas las cosas, conteniéndolos todas la Tierra, pues ella contiene la madera del
vegetal; el fuego que sale de los volcanes; el M etal que nace en forma de m i­
nérales y el Agua que brota de sus Océanos y de sus fuentes.

Pero aün van mas alla en sus deducciones mentales, pues bien pronto vamos
a ver como esta « 5 / Estacion» va a ser considerada también desde otro angulo,
independientemente de éste al que le asignan el elemento Tierra, para conside-
rarla como una estacion intermedia entre las estaciones normales, a las que segün
nuestro calendario occidental habria que quitar nueve dias a la estacion que ter­
m ina y nueve dias a la estacion que empieza, es decir 18 dias interestacionales
que consideran imprescindibles para la adaptacion paulatina de una estacion a
otra y que para ellos sign if ica la antigua fiesta de los «cuatro tiempos», pues
siempre se debe de tener en cuenta que en la secuencia de las estaciones pueden
haber variaciones de adelanto o de retraso de una estacion que influ ira n, sin
duda alguna sobre las energias en general.

En cuanto al reino animal y vegetal, también va a tener su representaciôn en


las diferentes estaciones, v asi vemos que a la primavera, le representarà el polio
y el trigo; al verano, el cordero y el arroz; a la quinta estacion, el buey y el
m aiz; al otono, el caballo y la avena, y al invierno, el cerdo y el guisante.

Veamos un cuadro de Complementaridades con los «Cinco Elementos» y des­


pués detallaremos la evolucion de esta Teoria, que conviene asimilar muy bien
con vistas a la terapéutica por la Acupuntura.

36
Madera Fuego Tierra M étal Agua

Puntos Cardinales Este Sur Centro Oeste N o rte

Estaciones Prim avera Verano 5 “ Estacion O to n o In v ie rn o

Energias F ong ô Calor H um edad Sequedad Fno


V ie n to

Organos (Tsang) H ig ad o Corazôn Bazo Pulm on Rinones

Visceras (Fou) Ves. bili. In t. D el. Estôm ago G rue. V ejig a


Intes.

Orificios Ojos Oïdos Boca N a riz Orificios


génitales,
ano

Tejidos M ûsculos Vasos Carne Piel, pelo Huesos

Sentimientos Côlera A legria M editaciôn Ansiedad M ied o

Colores V e r de R ojo A m arillo Blanco N e g ro

Sabores Acido A m argo D uke Picante Salado

Cereales
0 vegetales T rig o A rro z M aiz Avena Guisante

Animales Polio Cordero Buey Caballo Puerco

Planetas Jupiter M arte Saturno Venus M ercurio

37
rU E G O

T/ERRA
MADERA M ETAL

AGUA

F ig . 4

Después de acuerdo con la situacion del Yang y el Y in en el espacio y la


evolucion de las estaciones, volveran a esquematizar asi:

S UR
E stio

ESTE O E STE
P n /m at/era Otono

NO RTE
/nv/erno
F ig . 5

38
por cuyo esquema vemos que el invierno engendraria la primavera; la prim a­
vera el verano, etc.; pero como la Tierra no corresponde a ninguna estacion de-
terminada sino que solamente es el centro v irtu a l del ano, el obligado recorrido
de los elementos pasa un momento por el centro del ano, precisamente entre el
Fuego y el M etal y es por lo que el elemento T ierra se desplaza bien pronto del
centro a la periferia para integrarse en el circulo, aunque de todas formas siga
marcando simbolicamente el centro, recordando la inclinacion del eje de la tierra
sobre el piano de la elfptica y es colocada entre el Fuego y el M etal, quedando
pues en esta situacion:

FUEGO
SUR
Est/o

T/ERRA
CENTRO

M ETAL
OESTE
/n {//e rn o Otono

F ig . 6

Para adjudicar los colores, descomponen la luz del espectro y estudian las
longitudes de onda de cada uno de ellos en sentido creciente. Entonces se ve que
el Verde esta en el lim ite de los colores frios y calientes y le situan en el Este,
donde comienza la Primavera, asociândolo a la Madera.

A l Sur, correspondiente al Estio, al Yang absoluto, le dan el color mas ca-


liente del espectro: el Rojo, asociândolo al Fuego.

39
A l Oeste, donde vimos que se situa el O tono, le dan el Blanco y lo asocian
al Métal.

A l N orte, correspondiente al Invierno, al Y in absoluto, le dan el color Ne­


gro, que es el vacio energético, la ausencia de color, y lo asociarân al Agua. E n­
tonces le adjudicarân a la Tierra el color A m a rillo , por situarse éste en el centro
del espectro.

Para asociar las estaciones y los colores y para seguir las leyes del cosmos,
en China el Emperador debe de vestirse de verde en Primavera, cuando visita las
regiones del Este; de rojo cuando va al M ediodia en el E stio; de amarillo cuando
vuelve a la capital que es el centro del Estado, al p rincip io del O tono; de Blan­
co cuando se desplaza al Oeste en la estacion otonal, y de negro cuando visita el
N orte en el Invierno.

E l Sistema de los Cinco Elementos se rige por dos leyes fondamentales: la


Ley Generatriz reciproca, segün la cual un princip io engendra el siguiente y, por
tanto, es considerado como Madré del que le sigue, siendo a su vez H ijo del
Elemento que le precede en el ciclo, o régla M adre-H ijo, de tal form a que
todos los elementos estân en relacion unos con otros, asi por ejemplo, la Madera
engendraria el Fuego; el Fuego engendraria la T ierra; la Tierra engendraria el
M étal; el M étal engendraria el Agua, y el Agua de nuevo la Madera. Y o doy
nacimiento a o tro , pero por otra parte o tro me da nacimiento a m i. A si la M a­
dera séria, a su vez, engendrada por el Agua; el Agua p o r el M étal; el M étal por
la Tierra; la T ierra por el Fuego, y el Fuego por la Madera.

La otra ley, también de accion reciproca, es la de Dom inante-Dom inado, se­


gün la cual, cada elemento posee a su vez dos acciones reciprocas: «Yo soy do-
minado por o tro y otro es, a su vez, dominado por m i». A si la Madera domina
la Tierra; la T ierra domina el Agua; el Agua domina al Fuego; el Fuego dom i­
na el M étal, y el M étal domina la Madera, saltando los elementos, como si di-
jéramos de abuela a nieto, de tal forma que la abuela séria la dominante y el nie-
to el dominado, pero por la accion reciproca, éste también puede ser dominador.

Como vemos en las figuras, esta ley se représenta por una figura pentagonal
(fig. 7). Pues bien, cuando todas estas acciones se mantienen en un equilibrio
tal y como estân concebidas por el mecanismo de la Creacion, dan lugar a lo que

40
ellos llaman el ciclo Cheng y aunque haya desarmonîas todo va bien; pero cuan­
do estas leyes se trastornan, bien sea por un exceso de uno de los elementos o
un vacio de cualquiera de ellos, sin seguir el circuito normal, entonces sus efeC’
tos son muy nocivos, pues surgen entonces las acciones de ataque y rebelion re­
ciprocas o ciclo Ko.

C O R A Z O f/

T/erra

B A Z O - PA f^C R EA S

PULM ONES

F ig . 7

A nosotros nos interesa conocer estos principios por la aplicacion general que
tienen en Medicina, asi que aunque estas correspondencias simbolicas se mul-
tiplican indefinidamente, nosotros las vamos a pasar por alto para no complicar
demasiado la cuestion, pues creo que con lo que llevamos explicado se puede se­
g u ir el curso del pensamiento que es lo que nos interesa, pasando seguidamente
a in sistir sobre las correspondencias que estân en relacion directa con el H om bre,
p o r el interés que tiene recordarlas para la practice de la Acupuntura, asi vemos
como los cinco elementos principales orgânicos; H igado, Corazon, Bazo, Pulm o­
nes y Rinones, se les va a dar también su lugar en el ciclo cosmico de acuerdo
con las direcciones azimutales y que como vimos por razones de simetria se dis-
pusieron segün una figura pentagonal que, refiriéndose a los organos, vendrian
a situarse segün la figura 7.

De tal form a que a la Madera le adjudicarian el H igado; al Fuego el Cora­


zon, a la Tierra el Bazo-Pâncreas, al M étal los Pulmones y al Agua los Rinones,
que es cuando tienen su actividad maxima energética de acuerdo con las esta­
ciones.

41
Conociendo la fisiologia y la patologia de estos organos, la situacion adjudica-
da a los mismos no parece muy estüpida, pues es bien sabido como el exceso de
calor molesta a los cardiacos y, asimismo, como los enfermos pulmonares se
agravan en el otono.

E n la Primavera crecen las plantas y es la época del Fong o V ie nto ; cuando


llega el Verano el calor las quema, en la Q uinta Estacion con la humedad, es­
tos restos vegetales alimentan la tierra, que con la sequedad del O tono da lugar
a metales o metaloides, los cuales en el In vierno formarân Agua en su proceso de
disgregaciôn.

Partiendo, pues, del hecho de que la enfermedad para los chinos es esencial-
mente una ruptura del e quilibrio energético, tanto fisico como psiquico, al hacer
entrar a los organos en su concepcion teorica de acuerdo con la actividad de cada
uno de ellos, relacionando su fisiologia en correspondencia con las estaciones y el
tip o de enfermedades caracteristico de cada una de ellas, es logico que debemos
de conocer muy bien estos conocimientos bâsicos de su elaboracion mental, si
pretendemos practicar Acupuntura.

Si nos fijamos pues en lo que quieren significar los esquemas, veremos la


interdependencia de unos organos con otros, cuyas consecuencias y leyes pode­
mos puntualizar ya de la form a siguiente:

La Madera (H igado) da nacimiento al Fuego (Corazon).

E l Fuego (Corazon) da nacimiento a la T ierra (Bazo-Pâncreas).

La Tierra (Bazo-Pâncreas) da nacimiento al M étal (Pulmones).

E l M étal (Pulmones) da nacimiento al Agua (Rinones).

E l Agua (Rinones) da nacimiento a la Madera (Higado).

Siguiendo como hemos apuntado anteriormente el mecanismo de la Ley Gene­


ratriz o de madre-hijo, y a la inversa siguiendo la ley de reciprocidad, yo engen-
dro a o tro y otro me engendra a m i, como vimos anteriormente.

42
Por otra parte, segün la Ley del Dom inante-Dom inado:

La Madera (H igado) domina la Tierra (Bazo-Pâncreas).

La Tierra (Bazo-Pâncreas) domina al Agua (Rinones).

E l Agua (Rinones) domina al Fuego (Corazon).

E l Fuego (Corazon) domina al M etal (Pulmones).

E l M etal (Pulmones) domina la Madera (Higado).

o imbricando ambas actuaciones nos encontraremos con que:

La Madera (H igado) domina la Tierra (Bazo-Pâncreas), la T ierra da


nacimiento al M etal (Pulmones) y el M etal (Pulmones) domina la M a­
dera (Higado).

E l Fuego (Corazon) domina el M etal (Pulmones), el M etal (Pulm o­


nes) da nacimiento al Agua (Rinones) y el Agua (Rinones) domina el
Fuego (Corazon).

La T ierra (Bazo-Pâncreas) domina el Agua (Rinones) y el Agua (R i­


nones) da nacimiento a la Madera (H igado), la Madera (H igado) domina
la T ierra (Bazo-Pâncreas).

E l M etal (Pulmones) domina la Madera (H igado), la Madera (H ig a ­


do) da nacimiento al Fuego (Corazon) y el Fuego (Corazon) domina el
M etal (Pulmones).

E l Agua (Rinones), domina el Fuego (Corazon), el Fuego (Corazon) da


nacimiento a la T ierra (Bazo-Pâncreas) y la Tierra (Bazo-Pâncreas) do­
mina el Agua (Rinones).

Pongamos un ejemplo de lo que ocurre cuando estas leyes se contrarian para


entender su pensamiento:

43
Si el Fuego (Corazon) esta en exceso, el Agua (Rinones) que le domina en
estado normal no tiene potencia para actuar sobre él, es mas corre el riesgo de
que le domine y el M étal (Pulmones), normalmente dominado por el Fuego (Co­
razon), mas que dominado llega a ser agredido por él al sobrepasar en su accion
los lim ites normales. H e aqui una enfermedad por exceso.

Por el contrario, si el Fuego (Corazon) es insuficiente, las fuerzas en relacion


con él estân perturbadas y el Agua (Rinones) que le domina en el estado normal,
sobrepasa su accion y se hace agresiva, y el M étal (Pulmones), que de ordina-
rio es dominado por el Fuego (Corazon), corre el riesgo de hacerse prépondé­
rante y dominarlo. H e aqui una enfermedad por insuficiencia.

Se ve, pues, como es de sumo interés el conocer estas nociones teôricas para
hacer una aplicacion terapéutica logica de la Acupuntura si queremos ajustarnos
a la verdadera concepcion china de la misma. Bien es verdad que ello lleva apare-
jada una complicada elaboracion mental cuando nos encontramos ante el enfer-
mo y hemos de hacer una aplicacion prâctica de acuerdo con nuestro diagnostico
y si bien los chinos esto lo hacen con una rapidez asombrosa, nosotros necesita­
mos mucho tiempo para asimilarlo. Tengamos en cuenta que a todo lo que lle ­
vamos dicho debemos anadir cinco estados ambientales, a saber: calor, frio , se­
quedad, humedad y viento, y cada uno de los organos puede transform ar su
energia en cinco estados de ânimo que también debemos valorar, como son la
alegria, la tristeza, la colera, el temor y la ansiedad, todo lo cual cuenta para
hacer el diagnostico patologico y la regulacion consecutiva de la fisiologia de sus
funciones.

En el hombre, los meridianos poseen una relacion intim a con las visceras
que representan tanto en superficie como en el interio r, bien se trate de organos
o de visceras huecas, cuyo control realizamos a través de los pulsos como hemos
de ver mâs adelante y que te darân el estado de vacio o de plenitud de los or­
ganos o sus entranas cuando estân alterados. En el prim er caso nosotros debe­
mos de tonificar la madré, en el segundo, es decir cuando existe una plenitud
de la energia debemos de dispersar el hijo. Es decir que hay que u nir las teo-
rias que hemos venido exponiendo para practicar una terapéutica cualificada
cual la realizan los chinos.

Hemos visto, pues, como todos estos principios filosoficos se integran en la


medicina china y en su rama: la Acupuntura, la ünica terapéutica que tiene la

44
historia mâs antigua del mundo. Esta vigencia creo que es bastante garantia de
que si en verdad nos movemos en el terreno de las hipotesis, estas encierran he-
chos reales que no tardarân en aclararse a la luz de los adelantos modernos
quimico-biologicos y cibernéticos.

La Acupuntura es una terapéutica fisica basada en la observacion milenaria


de que los pequenos traumatismos causados en ciertos lugares puntiform es de!
revestimiento cutâneo, podian llevar a la curacion de cierto numéro de enferme­
dades. Para explicarse esta accion, los chinos supusieron que en el organismo té­
nia que existir ese flu id o universal, ese T ch’i, pero moviéndose también sobre
un circuito determinado, como, por ejemplo, se ha visto en el correr de los
anos, que lo tiene el sistema sanguineo, el linfâ tico y el sistema nervioso, y que
a semejanza de éstos, tendria un recorrido sim ilar para todos los seres vivos,
puesto que la observacion continuada les demostro que los efectos terapéuticos
se repetian siempre en diferentes individuos, segün la enfermedad, cuando se
puncionaban determinados lugares y también coincidian cuando se actuaba sobre
el animal. Pero asi como para la circulacion de la sangre — por ejemplo— se
encontraron estos canales y esa bomba impulsora que la transportaba por todo el
organismo llevando el oxigeno y el alimento a todos los rincones del organismo
y retirando los elementos de desecho para renovarlos, los circuitos que se u tili-
zan para la Acupuntura, no han podido ser demostrados aün anatomicamente,
pues tampoco siguen las conexiones del sistema nervioso, sino que tienen otros
recorridos, virtuales al parecer, a los que ellos denominaron Kings y que fueron
traducidos por Soulié de M orant con el nombre de «meridianos», por analogia
con las lineas geogrâficas imaginarias en que fue d ividido nuestro planeta, tra-
duccion que algunos especialistas en cuestiones chinas piensan que no se co­
rresponde realmente con la acepcion china de la palabra, pues si bien prejuzga
una linea que se supone imaginaria, no traduce el flu id o que la recorre. De todas
formas en Occidente ha prevalecido hasta ahora esa acepcion y es la que se em-
plea en las traducciones y en los diferentes tratados que se han hecho y, por
tanto, la que usaremos nosotros en los capitulos siguientes en que los vamos a
estudiar. En cuanto a ese flu id o inm aterial que los recorre, no séria nada mâs
que una manera de manifestarse ese T ch ’i, o Energia, ese elemento inm aterial, di-
nâmico, que séria esencial para la vida y que en cierta form a séria sim ilar al
«Prana» de los indüs. F luido que, como dice N iboyet en su «Tratado de Acu­
puntura», «aunque no haya podido demostrarse aün con nuestros medios actua-
les de investigaciôn, no podemos ignorar, sino al contrario, adm itirlo como una
hipotesis de trabajo, utilizando las reglas que generaciones de médicos han po­
dido establecer en el curso de los anos, aumentando considerablemente su campo
de accion y, sobre todo, su eficacia. E llo no constituye entonces una especie de

45
reflexoterapia, sino un verdadero método terapéutico». «Comprendiendo la A cu ­
puntura bajo esta acepcion — sigue diciendo N iboyet— en funcion de la hip ote ­
sis de la Energia, su estudio se hace entonces largo y d ific il, pues asi no solo hace
falta aprender, sino comprender» *

Esta energia circula por todos los organos profundos e imprégna todo el o r­
ganismo, siendo accesible principalm ente a nivel de la piel, donde ella pasa de
un meridiano a otro. Debemos insistir en que ella no se puede equiparar exacta-
mente al in flu jo nervioso, aunque esta energia no séria muy diferente de las
manifestaciones de ciertos fenomenos eléctricos siempre présentes en el ser vivo.

IV . Distrihuciôn de la energia Yang e Yin en el organismo. E l concepto de


energia profunda y nutritiva o energia Y ong y el de energia superfi­
cial y defensiva o energia W ei u Oé. Los ôrganos y las entranas, ligados
a la energia Wei. Evolucion de la energia en las veinticuatro horas.

Hemos visto que al Y in corresponde la Tierra, la Luna, la Oscuridad, el


Agua, el F rfo, la Feminidad, el In te rio r, etc. mientras que al Yang corresponden
el Cielo, el Sol, la Luz, el Fuego, el Calor, el p rin cip io Macho, la Superficie.
Veamos ahora como se distribuyen estas dos formas de la energia en el orga­
nismo.

Con el hombre, la distribucion del Y in y el Yang guarda la misma relacion


que estos principios tienen en el Universo. A si la parte superior del cuerpo que
esta proxim a al Cielo y se dirige hacia él, es Yang y la parte in fe rio r del cuerpo,
que esta mâs cerca de la Tferra es Y in .

Por otra parte el Yang estâ localizado en la superficie, mientras que el Y in


lo estâ en’ el interio r. Para retener taies conceptos, conviene imaginar al hombre
en su posicion fetal y entonces toda la superficie que abarca la espalda y las su­
perficies de extension y externas de los miembros, serian Yang, y todo lo que
queda en la parte anterior asi como las mismas caras de fle xio n e internas de los
miembros séria Y in .

^ Niboyet, «Traité d'Acupuncture», Maisonneuve éditeur.

46
T al nociôn encaja perfectamente con la distribucion de los meridianos en el
cuerpo humano, es decir, de esos circuitos de la energia, de los que nos vamos
a ocupar en el capitulo siguiente, y que se han puesto de m anifesto por la cap-
tacion en la superficie cutanea de nuestro organismo, de esos huecos, que tra-
ducen la palabra china Hsueh, que se puncionan por el acupuntor, A si vemos que,
en efecto, los que corresponden a los cinco organos de que les hemos hablado
anteriormente: H igado, Corazon, Bazo-Pâncreas, Pulmones y Rinones, mas el
Maeestro del Corazon, que tiene una funcion integradora que se corresponderia
con el simpatico son Y in , mientras que los huecos o entranas: Vesicula B ilia r, In -
testino Delgado, Estômago, In te stino Grueso, Vejiga y Très Fogones que se
corresponderian con el parasimpatico y que tienen por objeto transform ar la ener­
gia como vamos a ver enseguida y acumularla, serian Yang.

Asi nos encontramos con que se describen unos meridianos centrifugos en los
cuales la energia va del centro hacia la periferia y otros centripetos, en los que
la energia va de la periferia hacia el centro. Para situarlos de form a que se pue-

y /N YANG

F ig .

47
dan retener, se acostumbra a esquematizar en todas las obras de Acupuntura, un
hombre de pie con los brazos extendidos hacia arriba. Veamos el grafico (fig. 8)
en sus dos posiciones: anterior y posterior.

Como vemos en los miembros superiores los meridianos Y in son los que se
dirigen hacia el Cielo, ascendiendo de la Tierra hacia él, corren por las partes
antero-internas y la energia tiene un sentido centrifugo. Estos son los meridianos
de los Pulmones, del Corazon y del Maestro del Corazon.

En estos miembros superiores los meridianos Yang son los que absorben la
energia del Cielo y la llevan hacia el interio r, hacia la Tierra, corren por las
partes postero-externas y el sentido de la energia es centripeto. Estos son los
meridianos del Intestino Grueso, del Intestino Delgado y de los Très Fogones.
A nivel de los miembros inferiores, los meridianos Y in que ascienden de la T ie ­
rra hacia el Cielo corren por las partes antero-internas y con relacion al centro
del cuerpo son ascendentes y, por tanto, el sentido de la corriente energética es
centripeto. Estos son los meridianos del Higado, del Rinon y del Bazo-Pâncreas.
En estos miembros inferiores, los meridianos Yang, que son los que llevan la
energia del Cielo a la Tierra, corren por las partes postero-externas y con re­
lacion al centro del cuerpo son descendentes y, por tanto, el sentido de la ener­
gia es centrifugo. Estos son los meridianos del Estômago, de la Vesicula B ilia r y
la Vejiga. Por fin , si dividim os el cuerpo sagitalmente, la m itad izquierda que
como hemos visto anteriormente corresponde al crecimiento de la energia, seria
Yang, y la m itad derecha correspondiente al Oeste, seria Y in .

Hemos visto, pues, esas dos formas de la energia, la Y in y la Yang, bajo


su aspecto cualitativQ. Vamos a ocuparnos ahora de las dos formas de manifes­
tarse bajo el ângulo de lo funcional.

Cuando nace un individuo, dicen las concepciones chinas tradicionales, trae


tres elementos distintos principales que le han transm itido su padre y su madré:
la herencia, el impulso vita l y la «energia ancestral».

M ientras es embriôn, la energia se la presta la madré, pero râpidamente éste


élabora su propia energia a expensas de la materna, pues al nacer el individuo
trae ya su propio sistema energético que es muy sim ilar al del adulto, pues en
él ya se encuentran los mismos circuitos cutâneos de la energia en sus Hsueh. E l

48
nino, pues, nace con una carga de energia que circula por su cuerpo, energia que
en el transcurso de la vida se ira degradando y caminando hacia la entropia, hacia
la anergia que es la muerte y que en funcion de su m ejor o peor renovacion tar-
darà mâs o menos tiempo. Esta renovacion la harâ a p a rtir de aportes exteriores.

De todas formas ese impulso vita l que recibirâ al nacimiento, por muy bien
que la energia se renueve, se irâ debilitando con los anos, encontrândose en los
lim ites del siglo su potencia mâxima. Segün pasa el tiempo, el organismo va ha-
ciéndose mâs im potente para renovar su energia y cada vez captarâ menos y se
irâ envejeciendo hasta llegar a la muerte fisiologica. A si pues, para que la vida
persista es imprescindible que su energia se renueve. Las fuentes de donde to-
marâ esta energia el hombre serian muchas para los chinos; pero, en esencia, él
las recibirâ a través de los alimentos y de la respiracion, segün explica muy bien
N iboyet en su tratado.

a) Origen alimenticio.

A l organismo como a una mâquina cualquiera hay que echarle carburante


para que funcione. Segün las teorias chinas, una parte im portante del carburan­
te del m otor humano le vendria de los alimentos, los cuales al absorberse trans-
form arian sus principios actives y los elaboraria en los «organos taller» que co­
rresponden a los Yang y que serian el Intestino Grueso, In te stino Delgado, Tres
Fogones, Estômago, Vesicula B ilia r y Vejiga, produciendo la energia que se al-
macenaria en los «ôrganos tesoro» u ôrganos Y in , que como hemos visto son el
Pulm on, Corazôn, Higado, Bazo, Rinones mâs el Maestro del Corazôn, en fun-
ciôn integradora.

En cuanto a la calidad de los alimentos, ellos no los clasifican como nos­


otros en glücidos, prôtidos y lipidos, sino que también los dividen en alimentos
Yang e Y in , y asi, unos producirian Energia Yang y otros Energia Y in , de tal
form a que en los individuos que tienen predominancia Yang, se les recomiendan
alimentos Y in , y en los que tienen exceso de Y in se les recomiendan alimen­
tos Yang.

49
b) Origen respiratorio.

La otra fuente de energia seria la respiracion. Sin embargo, para los asiati-
cos, esta funcion tampoco seria en esencia como para nosotros una absorcion de
O 2 y una eliminacion de CO 2 como resultado de las combustiones, sino que para
ellos esta funcion tendria, ademas, una triple relacion con la energia Humana:

1. Los orientales piensan lo mismo que nosotros en Occidente que la res­


piracion engendra la energia a merced del O 2 que se absorbe a p a rtir del aire
atmosferico. Asi se oxigena la sangre quemando el carburante alim enticio. De­
bemos de recordar que los chinos habian descubierto la circulacion sanguinea,
como se comprueba en sus antiguos libros chinos, haciendo ya la distincion en
sangre arterial y venosa.

2. Ahora bien, su concepto de la respiracion difiere del nuestro. Para ellos


la funcion respiratoria no es una simple oxigenacion en los pulmones, sino que
cuentan las condiciones del medio en el que se desarrolla el organismo, especial-
mente la la titu d y el clima, que actuarian principalm ente por medio de la res­
piracion. A si las poblaciones del N orte que viven en un clima Y in , absorben por
la respiracion elementos Y in en su mayor parte y, por lo tanto, sus individuos
son especialmente Y in . A l contrario, las poblaciones surenas que viven en un
clima Yang, sus individuos tienden al Yang. De ahi que para establecer el equi­
lib rio Yin-Yang, las razas nordicas se procuran alimentos Yang y las del sur ali­
mentos Y in . Las primeras serian mâs carnivoras (alimentos Yang), las segundas
mas vegetales (alimentos Y in ).

3. La otra cuestion que valoran mucho todos los asiâticos seria la forma
de respirar. E l ritm o y la am plitud respiratoria, tiene para todos los orientales,
lo mismo chinos que indues principalmente, una gran importancia como medio
de captar la energia. Parece que en Occidente no sabemos respirar bien y ello es
la causa de muchas enfermedades funcionales e, incluso, consideran algunos que
el câncer se puede desarrollar por una mala oxigenacion y todos hemos leido
como los estudios modernos estân concediendo una gran importancia en las en­
fermedades degenerativas a los intercambios respiratorios celulares.

La respiracion insuficiente deja aire residual en los pulmones que trae como
consecuencia una baja oxigenacion. N ingun tratam iento medicamentoso puede mo-

50
difica r tal situacion que es puramente fisica y de ahi los beneficios que reciben
ciertos pacientes cuando asisten a buenas escuelas de Yoga donde dandose la
mayor importancia a esta situacion, se les ensena a respirar bien.

Aün ciertos libros tradicionales chinos habian de otra fuente de energia que
estaria en consonancia con la relacion bomb re-mu jer, pero independientemente de
la relacion sexual, dando lugar a la creacion de una energia en el in te rio r del
cuerpo como, por ejemplo, en electricidad la produccion de la corriente inducida.

Hemos visto, pues, que existe una energia que proviene de la n utricio n ; ésta
es la energia que los chinos denominan energia Yong. También la energia W e i u
Oé, que por las dos expresiones se denomina segün los au tores, proviene de
aportes exteriores que le llegan por mediacion del estômago, asi que si bien su
origen es comün, sus funciones y, por tanto, los circuitos orgânicos son diferen­
tes como vamos a ver enseguida.

La energia W e i nace de la parte in fe rio r del estômago y tiene un papel mâs


que n u tritive , defensive, para cuya funciôn ella debe de situarse en la superficie
del cuerpo, lista siempre para cualquier ataque eventual, como es, por ejemplo,
la enfermedad. Por el contrario la energia Yong tiene un circuito interno que
circula entre los ôrganos Tsang y que se trastorna cuando la energia superficial
defensiva ha fallado, debiéndose aprestar entonces a luchar también contra las
condiciones anormales y ayudar, a su vez, a restablecer la energia superficial o
W e i u Oé. Ambas tienen, como vamos a ver, un origen metabôlico, que ayudarân
a conserver esa otra «Energia Ancestral», que trae el ind ivid uo al nacer y que
es invariable. Vamos a ver ahora como circula esta Energia en los ôrganos y
las categorias de éstos: Los Tsang, ligados a la Energia Yong y los Fou, ligados
a la Energia W e i u Oé.

Hemos visto cômo segün la funciôn a desarrollar, los chinos dividieron los
ôrganos en dos categorias: unos tenian, principalm ente, una funciôn de almacén,
de importancia vita l para la vida orgânica, con localizaciôn profunda, a los que
denominaron ôrganos Tsang y que han sido traducidos como «Organos Tesoro»,
ligados por tanto a la Energia Yong o profunda, de naturaleza Y in , y que como
vimos eran los Pulmones, el Bazo, el Corazôn, los Rinones y el Higado. Por otra
parte, existian otros que tenian, principalm ente, una funciôn de relaciôn con el
exterior, que son internos en cierta forma, pero que se abren al exterior, bien
directamente como la Vejiga, o bien a través de otros que les siguen como el

51
In te stino Delgado — por ejemplo— a los que denominaron Fou y de los que
hablamos anteriormente como «Organos Taller», ligados por tanto a la Energia
W ey u Oé, o Energia Superficial de naturaleza Yang, y que como vimos, eran
el Estômago, el Intestino Delgado, el Grueso Intestino, la Vejiga y la Vesicula
B iliar. Son ôrganos que tendrian un rango menor y que, en teoria, se podria
v iv ir sin ellos.

En verdad que las traducciones de «Organos Tesoro» para los Tsang y de


«Organos Taller» para los Fou, que fueron dadas por Soulié de M orant, no fue­
ron muy exactas y no traducen fielm ente el sentido de los ideogramas chinos, pero
al igual que con la traducciôn de los K in g por «M eridiano», que vamos a estu­
diar seguidamente, han sido consagradas en Occidente por el uso, y lo im portan­
te es tener la idea de lo que, aproximadamente, quisieron significar para aprender
a desenvolverse en ese tremendo em brollo que supone el espigar en la biblio-
grafia occidental que ya va siendo muy abundante.

Ademâs de estos diez ôrganos que hemos consignado, hemos visto que hay dos
circuitos mâs, traducidos también por Soulié de M orant, con los nombres de
los Tres Fogones de naturaleza Yang, y el Maestro de Corazôn de naturaleza
Y in , que ya no corresponden a ôrganos, y que tendrian p o r objeto unas funcio­
nes sintéticas, integradoras, que se pueden equiparar a nuestro Sintema Simpâtico-
Parasimpâtico. N i que decir tiene que las traducciones tampoco son m uy felices.

Los Tres Fogones, aunque meridiano Yang .traduce las funciones: Respirato­
ria en la parte Superior, Digestiva en la M edia y G enito-urinaria en la In fe rio r.
Es decir, las tres fuentes de la Energia v ita l de naturaleza Y in , que vendrian a
representar al sistema Parasimpâtico; mientras que el Maestro del Corazôn, aun­
que meridiano Y in , tendria una funciôn en relaciôn con la circulacion y vendria
a representar al sistema Simpâtico de naturaleza Yang. Se lee en algunos libros
occidentales que al Maestro del Corazôn, se le aplica la sexualidad y le dan la
denominaciôn de «Circulaciôn-Sexualidad», que no tienen ninguna razôn de ser
de acuerdo con la etimologia china que no prejuzga nada en relaciôn a la funciôn
sexual. Por lo tanto, nosotros mantendremos la acepciôn de Soulié de M orant,
de Maestro del Corazôn.

Hemos visto, pues, como se distribuye la energia y, asimismo, sus cualida-


des en el organismo; digamos por fin cômo circula y cuâl es el sentido de este
circuito. Es clâsico adm itir desde el So W en, que ésta circula siempre en un

52
mismo sentido y de form a ininterrum pida durante toda la vida, y que, como en
los Pulmones es donde se capta por medio de la respiracion la energia de aire
como form a mâs im portante, ésta circularia siempre a p a rtir de ellos como «due-
nos de la energia» y pasando sucesivamente al In te stino Grueso, Estômago, Bazo,
Corazôn, In te stino Delgado, Vejiga, Rinones, Maestro del Corazôn, Très Fogo­
nes, Vesicula B ilia r, Higado y vuelta a los Pulmones para recomenzar el ciclo. Es
imprescindible conocer bien este circuito cerrado de la energia, para poder actuar
sobre ella con la mâxima eficacia cuando queramos aplicar el tratam iento de la
Acupuntura, como iremos viendo sucesivamente. Veamos el esquema de la f i ­
gura 9.

I . grue so 5 s tà m o g o I . i/e /g a c Y o Vej/ga Très Pogones V esicula b i l i a r

YANG YANG YANG YANG YANG YANG

P u lm o n e s B azo C o ra z ô n B in o n e s M a e s tro C or. ///ç a c to P ulm ones

Y /N Y / /Y Y /N Y //V Y /A / Y /A /

F ig . 9

Como vemos en el mismo, la energia alterna entre dos ôrganos Yang y dos
Y in , siendo en este espacio de tiempo cuando se puede actuar con la mâxima
eficacia sobre el meridiano, como veremos al llegar al capitulo del tratam iento.
Este horario seria pues el siguiente:

De las 3 a las 5 horas pasaria por los Pulmones.


De las 5 a las 7 horas pasaria por el In te stino Grueso.
De las 7 a las 9 horas pasaria por el Estômago.
De las 9 a las 11 horas pasaria por el Bazo.
De las 11 a las 13 horas pasaria por el Corazôn.
De las 13 a las 15 horas pasaria por el Intestino Delgado.

53
De las 15 a las 17 horas pasaria por la Vejiga.
De las 17 a las 19 horas pasaria por los Rinones.
De las 19 a las 21 horas pasaria por el Maestro del Corazon.
De las 21 a las 23 horas pasaria por los Tres Fogones.
De las 23 a las 1 horas pasaria por la Vesicula B iliar.
De las 1 a las 3 horas pasaria por el Higado.

y de nuevo volveria a recomenzar el circuito, comenzando por los Pulmones.

Aparté de este horario, los chinos tenian siempre muy présente la edad de su
paciente, pues en conjunto la energia tiene una potencia diferente en funcion de
la juventud o la edad avanzada, en que ésta es siempre menos potente.

Ademâs en patologia, como veremos mâs adelante, esta energia puede en­
trar en cada meridiano bien adelantada o bien retrasada en el circuito de la gran
circulacion, lo que es muy im portante para el diagnostico.

V. Los T ching o King o Meridianos. La circulacion periférica de la Energia:


sus relaciones con la Energia profunda. Trayecto de la Energia en los
Meridianos: "Gran Circulacion” y ’’Vequeha Circulacion” . Los Vasos Se-
cundarios. Los capilares. Los Vasos Irregulares, también llamados Ma-
ravillosos o Curiosos. Los puntos: Sus diferentes clases. Forma de lo-
calizarlos. Los Meridianos Ligamentarios y Colaterales.

Hemos venido hablando en los capitulos precedentes de los Tsing o K in g


— segün los autores— o M eridianos, esos trayectos superficiales por los que se
supone circula la energia en circu ito ininterrum pido, que dura tanto como la vida.
Este circuito parece que se repite cincuenta veces en las veinticuatro horas, como
acabamos de exponer, segün se refiere en los antiguos textos chinos, especialmen­
te el N ei K in g; circuito de la Energia que, como hemos visto, guarda ademâs un
ritm o de alternancia entre las dos manifestaciones de la Energia, Y in g e Yang, pa­
sando de un meridiano centrifugo a o tro centripeto y de éste a su meridiano
acoplado, de tal form a que se suceden en el ritm o dos meridianos Y in y dos
meridianos Yang.

54
Estos meridianos, que como hemos visto doce de ellos son simétricos, tres
son centrifugos en el miembro superior, asi que partiendo la energia del torax
van hacia la extrem idad de los miembros superiores por su parte interna, y son
el meridiano de los Pulmones, el del Corazon y el del Maestro del Corazôn y
son, principalm ente, Y in . Los otros tres del miembro superior son centripetos y
recogiendo la energia de la extremidad del miembro, la llevan por la parte exte­
rio r hacia el tronco, y son el Intestino Grueso, el In te stino Delgado y los Tres
Fogones, de naturaleza principalm ente Yang.

En los miembros inferiores, existen tres centripetos de form â que la energia


asciende desde los pies por la parte antero-interna y serian el H igado, el Bazo-
Pâncreas y los Rinones, de naturaleza principalm ente Y in ; los otros tres del miem­
bro in fe rio r nacerian de la cabeza y descenderian por el tronco, dirigiendo su
energia hacia el extremo de los pies, y serian la Vejiga, la Vesicula B ilia r y el
Estômago de naturaleza, principalm ente, Yang.

Por lo que respecta a cada uno de los meridianos, y a vimos que existian diez
correspondientes a ôrganos o entranas y dos a funciones y, en realidad, como ya
hemos insistido repetidamente, cada uno lleva en su estado normal, energia su­
p erficial y profunda al mismo tiem po, si bien con predominancia de una u otra,
segun se trate de «Organos Taller» de predominancia Yang, o de «Organos Te­
soro» de predominancia Y in , con excepciôn del m eridiano de Estômago y el de
Bazo-Pâncreas, que parece que tienen una proporciôn sim ilar de ambas formas
de energia. Por lo que se refiere a los Vasos de la Concepciôn o D ire ctor, y al
del G obierno, el prim ero llevaria prim ordialm ente energia Y in y el segundo ener­
gia Yang.

Como ya hemos dicho anteriormente, estos meridianos no guardan ninguna


relaciôn anatômica hasta el momento présente, si bien se ha podido comprobar
funcionalm ente a través de la investigaciôn electrônica, como se inform arâ mâs
adelante, cômo sus trayectos han podido seguirse sobre la superficie cutânea y
demostrarse que a lli donde los chinos habian descrito la existencia de esos pun­
tos o huecos, existe una diferencia de potencial eléctrico con una caida de la
impedancia de la piel, que permite localizarlos bien a los no iniciados y que
d ificilm ente podrian situarlos sôlo por tacto, como vienen haciendo los chinos
desde milenios con su exquisita sensibilidad digital.

55
En esta correlacion energética, cada meridiano estâ en relacion con otros dos:
el que le precede y el que le sigue, y como los chinos tenian la costumbre de
expresar sus ideas en imâgenes, ellos darân al meridiano que le precede el nom­
bre «Madré» como ya hemos visto, que serâ el que proporcionarâ la energia al
siguiente, que vendria a ser entonces el « H ijo » puesto que se nutre del anterior.
A si, por ejemplo: los Pulmones serian la madré del Intestino Grueso, que ven­
dria a ser el h ijo ; pero éste, a su vez, vendria a ser la madré del Estômago que
es el que le sigue, y asi sucesivamente, de tal form a que como esta energia
circula siempre sin retorno, el trastorno de un m eridiano viene a repercutir so­
bre todos los demâs. Asi, toda acciôn tonificadora o dispersante sobre uno de
ellos se refleja inmediatamente sobre el que le precede y el que le sigue.

Cada meridiano posee una cantidad de energia fija con relaciôn a los otros,
energia que como hemos visto, participa del Y in y del Yang, pero con predom i­
nancia de uno u o tro de sus componentes, y asi, de los doce meridianos dobles
que existen, seis son Y in : los Pulmones, Bazo-Pâncreas, Corazôn, Rinones, Maes­
tro del Corazôn e Higado, y seis son Yang: el Intestino Grueso, Estômago, In ­
testino Delgado, Vejiga, Tres Fogones y Vesicula B iliar. Algunos de estos, du­
rante su funciôn, aumenta o disminuye su energia de form a fisiolôgica, lo que se
debe de tener en cuenta.

La predominancia de uno u otro sistema de meridianos cambia segün los


individuos y también en el mismo ind ivid uo segün el momento del dia, el tiem ­
po, las estaciones, el estado de fatiga, etc. e innumerables factores; pero siempre
bajo un dintel fisiolôgico. Cuando éste se pierde en la enfermedad o sus prodro­
mes, es cuando tendria indicaciôn la Acupuntura.

La energia periférica circula en el in te rio r y bajo los tegumentos, y sigue un


trayecto idéntico y simétrico en cada lado del cuerpo de forma sincronizada.
Para estudiar este trayecto, se divide el cuerpo en dos mitades, una derecha y otra
izquierda, con una secciôn vertical que pasa por la linea media de la cabeza y
del tronco, dando lugar a dos mitades idénticas. En cada una de estas partes
existen los mismos trayectos de los meridianos con idénticos lugares para los
puntos cutâneos, asi pues, este trayecto de la energia es doble y, por tanto,
todo lo que se diga para un lado tiene aplicaciôn para el otro. Este circuito de
doce meridianos a que acabamos de referirnos, se conoce por la ’’Gran Circula­
cion” Diez de estos meridianos llevan el nombre de la viscera a la que repre­
sentan y otros dos, como ya dijim os anteriormente, corresponden a funciones y

56
son les nominados como Maestro del Corazon y los Tres Fogones. Como, por
otra parte, los nombres chinos eran muy dificiles de retener para los occidenta­
les, se convino en representarlos por las iniciales de los organos, seguidos de la
numeracion de los puntos de que consta cada meridiano. En la form a de nume-
rarlos, existen algunas divergencias segun los autores, nosotros seguimos a Soulié
de M orant.

Existen ademas otros dos meridianos, que en realidad son ’’Vasos Irregula-
res”, pero que por el importante papel que tienen, siguiendo precisamente ese
recorrido que su parte superficial divide al ind ivid uo sagitalmente en dos partes
simétricas, participan de esta doble cualidad, y que son el Vaso de la Concep­
cion o Jenn M o y el Vaso del Gobierno o Tou M o. E l prim ero de caracter Y in
y el segundo Yang como ya hemos dicho anteriormente. En ambos, la energia
superficial tiene un recorrido de abajo arriba y juntos constituyen el circuito de
la ’’Pequena Circulacion”

Estas dos circulaciones de que acabamos de ocuparnos estan ademds religadas


por toda una serie de derivaciones secundarias que perm iten pasar la energia de
un meridiano al otro sin seguir el gran circuito normal segun las circunstancias,
tales derivaciones estan constituidas por los llamados «Vasos Secundarios». En
estos vasos secundarios, la energia parece que puede circular en un sentido para
algunos autores y en dos sentidos para otros. Estos vasos secundarios poseen tam-
bién energia permanentemente en estado fisiologico y sirven para regular peque-
nos trastornos funcionales. Se ban descrito desde la antigiiedad 15 Vasos Se­
cundarios, a los cuales algunos autores modernos ban anadido algunos mas. De
estos los bay que religan dos meridianos correlativos, dando lugar a la regia
«M adre-H ijo» como, por ejemplo, el Intestino Grueso y el Estomago en la «Gran
Circulacion».

Existe otro grupo, que uniria los meridianos que se encuentran sobre una
misma localizacion sobre los pulsos radiales, si bien en profundidades diferentes
de tal forma que religa un meridiano Y in con uno Yang como, por ejemplo, los
que religarian los Pulmones con el Intestino Grueso, a los que llaman «M eridia­
nos Acoplados».

E xistirian otras conexiones entre los meridianos que se situan en el mismo


lugar sobre los pulsos radiales, pero de form a simetrica para la derecba y la iz-
quierda, a los cuales, siguiendo su poética manera de expresion, nominaran re-

57
gla de «Esposo-Esposa» como, por ejemplo, el Intestigo Delgado y el In te stin o
Grueso, que se toman en el mismo lugar y sobre la superficie, pero en diferente
muneca.

Y por fin , describen aun otra relacion entre los meridianos, que en elrango
funcional de la circulacion de la energia, estan separados doce horas unos de
otros, a la que dan el nombre de régla «Mediodia-Medianoche» como, por ejem­
plo, los Pulmones y la Vejiga.

Teoricamente, los vasos que religaràn las dos ramas de un mismo meridiano
tendrian un trayecto horizontal, mientras que los que religarfan meridianos d ife ­
rentes, tendrian un trayecto vertical.

Aparté de estas conexiones, existen otras con caracter especial que religarian
los meridianos de la «Gran Circulacion» con los Vasos Tou-M o y Jenn-Mo, que
como hemos visto, constituyen la «Pequena Circulacion».

Hablemos ahora de los capilares.

Ya hemos visto como los meridianos que recorren todo el cuerpo son in v is i­
bles, pero la energia y la sangre, que alimentan la epidermis, pasan por los ca­
pilares antes de llegar a los vasos secundarios y ganar los puntos extremos de los
meridianos en los dedos. La energia se reùne seguidamente a nivel de los puntos
«Ho». A si cuando un alimento entra en el estomago, los capilares son los prime-
ros que lo acusan Uenandose y solo cuando la energia del estomago (energia Oé)
se débilita, es cuando la energia de los meridianos (energia Yong) se amplia a
su vez y es cuando los meridianos y las arterias entran en plenitud. Se suceden
pues tres etapas: la de los capilares sobre la epidermis, después su repercusion en
las arterias y por fin sobre los meridianos. H ay pues dos clases de energia a con-
siderar, la del cielo y la del estomago, que se va a concentrât sobre los tejidos
superficiales y la epidermis para incorporarse por fin a los meridianos. Por esto
cuando la energia no circula normalmente, cuando se encuentra bloqueda, es pre-
ciso pinchar a nivel de los pequenos capilares y sangrarlos si la sangre esta estan-
cada, para dispersât la energia en evitaciôn de mayores maies.

58
Los Vasos Irregulares, también llamados Maravillosos o Curiosos.

Ademas de todos estos circuitos, existe o tro sistema por donde puede derivar
la energia en casos excepcionales y que habitualmente funcionan como si dijéra-
mos al «ralenti» — valga el extranjerismo— en lo que respecta a seis de ellos,
y que son a los que Soulié de M oran t ha bautizado con el nombre de «Vasos
Maravillosos» y que otros llaman «Vasos Curiosos» o «Vasos Irregulares», y que
tendrian un papel de lagos y canales de emergencia por donde podria derivarse
la energia en casos de excesos importantes, como ocurre con algunas enferme-
dades.

Clasicamente se describen ocho «Vasos M aravillosos» de los cuales cuatro son


Y in y se ponen en actividad cuando el Y in esta en exceso y otros cuatro son
Yang y actùan en el exceso de este.

De estos existen dos que tienen un caracter especial, como ya hemos visto, ya
que por ellos si que circula la energia de form a regular y, ademas, tienen sus
puntos propios y son los vasos sagitales de Tou-M o y de Jenn-Mo, traducidos res-
pectivamente p or Vaso de G obierno y Vaso D irector, mal llamado de la Con­
cepcion, puesto que esta actividad no es mas que una entre las varias fisiologicas
que tiene a su cargo, pues de otra forma no se podria apljcar mas que a la m ujer
que es la que concibe y el m eridiano tiene aplicacion para los dos sexos. E l
prim ero séria como el mar de los meridianos Yang y el segundo el m ar de los
meridianos Y in . Es decir, de los meridianos postero-externos y antero-internos.

Los otros seis son los verdaderos «Vasos Maravillosos», de los cuales tres
son Y in : el Tchong-Mo, Y in Kéo y Y in Oé y otros tres son Yang: el Taé M o,
Yang Kéo y Yang Oé.

La palabra «Tchong» significa que tiene una importancia estratégica y se


traduce por «mar de meridianos».

«Taé» deja entender su recorrido debajo de las costillas como si fuera un


cinturon que rodea el cuerpo.

«Kéo» significa que proporciona ligereza a los movimientos del cuerpo, exis
tiendo uno para la parte interna del cuerpo y otro la parte externa.

59
«Oé» quiere decir conservador de relaciones entre los meridianos y existe
asimismo uno para los meridianos Y in y otro para los meridianos Yang.

Estos vasos estan acoplados dos a dos, asi si uno no puede absorber toda
la energia en exceso, el acoplado le suplementa. Esta energia que recorre uno
a varios Vasos Maravillosos va a verterse en Jenn-Mo o Tou-M o, de donde pa-
sarâ al circuito normal de los meridianos habituales.

Los puntos: sus diferentes clases.

Cada uno de todos estos meridianos de que nos hemos venido ocupando ' tie­
ne un trayecto y un numéro de puntos determinados, habiendo meridianos que
tienen muy pocos puntos y tienen un recorrido corto como, por ejemplo, el del
Corazon que tiene solo nueve puntos, y meridianos que tienen muchos puntos
como el de la Vejiga que tiene 67 puntos. Cada uno tiene ademas unas carac-
teristicas diferentes con respecto a su estimulacion, aunque dentro de cada me­
ridiano, sus puntos de acciôn tienen unas propiedades similares. Por medio de
estos puntos que existen a lo largo de los meridianos y sobre el revestimiento
cutàneo, es como se van a conjugar los ritm os internos con los externos del cos­
mos, puesto que nuestra frontera con el exterior es la piel. Cualquier trastorno
de organo o funcion provoca una sensibilidad especial en sitios del cuerpo que
son los mismos siempre para cada uno de los trastornos y ello es la expresion
de la ruptura de la armonîa que debe de existir en estado norm al fisiologico.

Segun el Nei K ing, el numéro de puntos séria de 365 simétricos, al igual que
los dias del ano, pero Soulié de M orant da 763, de los cuales 712 son simé­
tricos y 51 son unicos, pues son los que se distribuyen sobre las Ifneas sagitales,
antero-posteriores de Jenn-Mo y Tou-Mo. A estos se sumarian ademas unos pun­
tos «Fuera de M eridiano» cuyo numéro varia segun los autores.

En todos estos meridianos, existen unos puntos que tienen una accion idén-
tica para todos los meridianos y otros puntos que tienen una accion particular.

60
I. Los que tienen una acciôn idéntica son los siguientes:

Los puntos Ting, o puntos de entrada de la energia en el m eridiano. Estos


puntos estan situados en las proximidades de las unas. Los puntos T ing corres-
ponden a la Madera y, por tanto, a la Primavera y el Higado.

Los puntos Yong, que son los que reciben la energia de los anteriores. Se
corresponden con el Fuego y, por tanto, con el Estio y el Corazon. Yong signi­
fica « A rroyo », lo que quiere decir que el caudal recogido del origen lleva una
cierta impetuosidad.

Los puntos lu . lu es la imagen de una «Embarcacion», es decir, que el caudal


que lleva el que le transm ite el anterior punto es ya mas im portante, podria sos-
tener una embarcacion. Son p u n to s . donde confluye la energia del meridiano. Se
corresponden con la T ierra y, por tanto, con el fin del Verano y el Bazo.

Los puntos King. Este nombre indica «corriente capaz de desarrollar un


trabajo» es decir mas potente, es la que viene como continuacion de la anterior.
Estan situados mas alla de la muneca o del to b illo en el sentido de la corriente.
Se corresponden con el M étal y, por tanto, con el O tono y los Pulmones.

Los puntos H o. Este nombre significa «desembocadura» y también «articula-


cion», es decir, que es a nivel del codo y de la rodilla donde se encuentran estos
puntos. Por estos es por donde la energia Oé pénétra en el meridiano y se hace
estable. Se corresponden con el In vierno y, por tanto, con el Agua y los Rinones.
Este punto hay autores que le llaman Ro en vez de H o.

Como vemos, pues, todos estos puntos estan estrechamente ligados a los Cin-
co Elementos y, por tanto, a sus variaciones estacionarias, estando los meridianos
Y in estrechamente ligados a los organos Tsang, celosos guardianes de la energia
Yong, mientras que los Fou o entranas son mas independientes en su fisiologia,
y su ritm o es mas diario (horario del sueno, comidas, etc.) y son los portadores
de la energia W ei u Oé.

Los puntos lu n n . Ademas de las cinco clases de puntos que acabamos de ex-
poner, existen unos puntos muy importantes, que son los puntos lu n n ; esta pa-

61
labra significa «Origen» pues por estos puntos se supone que es por donde se
realiza la absorcion de la materia n utritiva. Son traducidos también por «Fuente».
Su estimulacion provoca principalmente la regulacion del meridiano que le lleva.

Cada uno de los organos Fou vive a expensas de la energia de su . organo


Tsang respectivo. Asi, por ejemplo, la Vesicula B ilia r tiene su razon de ser a
p a rtir de los cambios energéticos que se realizan en el metabolismo de la célula
hepàtica. Sin embargo, esta explicaciôn no es tan clara para otros acoplamientos
como, por ejemplo, el del Pulmon e In te stino Grueso, que se encuentran en el
mismo nivel del pulso; pero lo que interesa destacar aqui es que entre estos dos
meridianos Y in y Yang, que se encuentran en el mismo nivel sobre la arteria
radial existe una estrecha comunicacion, por los llamados Vasos Secundarios de
que ya les hablamos y sobre los que volveremos enseguida. Cuando la energia se
interrom pe a este nivel, es preciso puncionar los puntos lu n n , pudiendo contrô­
lâ t asi la enfermedad de los cinco organos y las seis entranas. Todos estos puntos
estan en las extremidades dé los miembros y sobre algunos no hay unidad de
criterio segun los autores, tanto en cuanto al punto mismo como al momento en
que se debe servir uno de ellos segun las estaciones. Nosotros vamos a adoptar
su colocacion entre los lu y los K ing, aunque algunos de estos puntos vengan en
otros libros colocados entre los Kings y los H o , con variacion del punto, como
son el 5 H , 7P, 37VB, 41E, 6 G I, 7 ID y 58V. A continuacion se esquematizan
todos en un cuadro.

Todos los puntos de que acabamos de hablarles y que figuran en el cuadro


que les ofrecemos (1) constituyen los «66 puntos antiguos».

Incluyen estos puntos treinta correspondientes a «organos» ya que los or­


ganos son cinco y cada uno tiene seis puntos (T ing, lon g, lu , lu n n . K in g y H o ),
y treinta y seis correspondientes a «Entranas» ya que las entranas son seis y cada
una tiene a su vez seis puntos (Ting, lon g, lu , lu n n . K in g y H o ), que en total
suman los 66 del cuadro que sigue a continuacion.

Todos estos puntos estan situados sobre los miembros, en la distancia que
cubre la extremidad de los dedos de ambos miembros a las articulaciones de co-
dos y rodillas, siendo los puntos Ting los situados en las extremidades unguea-
les, a cuyo nivel se realiza la salida y la entrada de la Energia en los meridianos,
llevândose a cabo de la forma siguiente: Para el miembro superior, la llegada de

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63
la Energia se hace a través de los meridianos Y in , ejemplo 11 P; y para miem­
bros inferiores a través de los meridianos Yang, ejemplo 45 E. La partida de
la Energia, sin embargo, se lleva a cabo para el m iem bro superior a través de
los meridianos Yang, ejemplo el 1 G I; y para los miembros inferiores a través
de los meridianos Y in , ejemplo 1 BP. Esta energia segun va descendiendo o as-
cendiendo hacia el punto T ing se va debilitando o aumentando, siendo la concen-
tracion maxima de la misma, es decir donde se encuentra mas potente, a nivel de
los codos o de las rodillas, donde estan situados los puntos H o, asi pues entre
los puntos Ting y los H o, se va graduando esta Energia a través de los puntos
long, lu , lu n n y K ing que como se comprende no se corresponden lo mismo en
el esquema de los Cinco Elementos, para los organos que para las Entranas.

Es muy im portante retener este concepto, por la aplicacion que el mismo va


a tener después en la terapéutiç^, en la que los puntos lu y lu n n van a acoplarse
en la misma situaciôn cosmica.

Todos estos puntos, jun to con los de Asentim iento del M eridiano de Vejiga,
son los que actualmente se les llama en general Puntos lu , independientemente
del punto lu antiguo, pues lu , en chino, significa confluencia en el sentido ge­
neral del m ovim iento y se aplica esta palabra también para expresar este sentido
general. En los textos antiguos, se habla de puntos lu en general refiriéndose a
todos los 365 puntos doble s de la Acupuntura y también, a veces, a alguno si-
tuado fuera del M eridiano.

Siguiendo con los puntos de accion idéntica para todos los meridianos, pase-
mos a continuacion a los Puntos Penn.

Penn en chino significa m ovim iento con impulso. Son puntos, pues, que ha-
cen circular la Energia de un meridiano a otro. Corresponden siempre a la natu-
raleza del meridiano afectado y a la estacion. Ejemplos: Higado - madera - prim a­
vera; Corazon - fuego - verano, etc. Son puntos simples que dan siempre algu­
nos resultados apreciables y se utilizan en casos banales. Existen tres clases de
puntos Penn: los de Tonificacion del meridiano, los de Dispersion del m eridia­
no y los Puntos Penn Ordinarios que atraen la energia del meridiano precedence
y la hacen pasar al meridiano que le sigue y para las estaciones. Estos puntos son
los siguientes:

64
Puntos Penn de Tonificacion, Estos puntos, lo mismo que los de D isper­
sion que relacionaremos a continuacion, estan incluidos en los «66 puntos anti­
guos». Ciertos autores aconsejan pincharlos al mismo tiempo quelos puntos lu n n ,
puesto que estos puntos son los distribuidores de la Energia. Lospuntos de T on i­
ficacion son los siguientes; 9 P, 11 G I, 41 E, 2 BP, 9 C, 3 ID , 67 V , 7 R, 9 M C ,
3 TE, 43 V B y 8 H . Como se comprende, se estimulan cuando existe insuficiencia.

Puntos Penn de Dispersion. Estos estan también incluidos en los «66 puntos
antiguos». Junto con los lu n n se refuerza su accion. Son los siguiente: 5 P, 2 G I,
45 E, 5 BP, 7 C, 8 ID , 65 V , 1 R, 7 M C , 10 TE, 38 V B y 2H . Se emplearân
en los casos de exceso de energia o plenitud.

Puntos Penn O rdinarios. Son los siguientes: 5 ID , 8 C, 36 E, 3 BP, 1 G I,


8 P, 66 V , 10 R, 1 H , 41 V B , 6 TE y 8 MC.

Puntos «Lo» o de Paso. Son los puntos correspondientes a los Vasos Se­
cundarios «Lo» que se encuentran situados entre las extremidades de los dedos y
los pliegues de flexion del codo y de la rodilla. Se emplean cuando existe un
desequilibrio im portante del Y in y del Yang, especialmente en lo que se refiere
a los meridianos acoplados. E l Nei K ing da la siguiente relacion, en la cual, ade­
mas de senalar uno para cada meridiano, situado en las extremidades da uno
suplementario para el Bazo y uno para cada meridiano sagital, haciendo, por
tanto, un total de quince puntos. Estos son los siguientes: 7 P, 6 G I, 40 E, 4 y
21 BP, 5 C, 7 ID , 58 V , 4 R, 6 M C , 5 TE, 37 V B , 5 H , 1 T M y 15 JM .

Puntos «Lo de Grupo». Cuando existen varios meridianos de un sector


donde se deberia estimular, se hace solo el punto «Lo de cada G rupo» para
e qu ilibra r o polarizar. Existen cuatro puntos «Lo de G rupo»: Dos para el m iem ­
bro superior segun se trate de meridianos positivos o negativos, y dos para los
positivos o negativos del m iembro inferio r. Estos puntos son:

TE ( C ( V ( R
8 TE ID 5 MC< M C 39 V B j E 6 B P j BP
GI ( P ( VB (H
3 E de arriba 3 — de arriba 3 h de abajo 3 — de abajo

Siempre se hacen en Dispersion.

65
Los tres Positivos de arriba comunican con los tres Negativos de arriba.
Los tres Positivos de arriba comunican con los tres Positivos de abajo.
Los tres Negativos de arriba comunican con los tres Negativos de abajo por-
que son diagonales.

II. Puntos que tenen una acciôn particular o especial.

Se consideran los siguientes:

Puntos «Tsri o Geki». Son puntos de urgencia. Se les estimula en caso de gran
sufrim iento de un meridiano, gran vacio o gran plenitud, en tonificacion o dis­
persion, cuando, por ejemplo, habiendo seguido los procedimientos habituales,
éstos no han dado resultado. Son los siguientes: 6 ID , 6 C, 8 BP, 34 E, 6 P,
7 G I, 5 R, 63 V , 36 VB, 6 H , 7 T F y 4 MC.

Puntos «Fuente Yang». Son puntos que tienen la capacidad de m ovilizar la


energia de réserva de los meridianos aparentemente equilibrados. Son los puntos
lu n n que se han subrayado en el cuadro de los «66 puntos antiguos», son puntos
que perm iten como si se dijera e xprim ir el lim on, para sacar lo maximo de él.
Ellos perm iten dar un poco de energia a un meridiano acoplado que esta vacio.
Por ejemplo, el punto Fuente del meridiano V B , que es el 40 V B , puede dar un
poco de energia a su acoplado H y remontarlo. Estos puntos son los siguientes:
4 G I, 42 E, 41 D , 64 V , 4 T F y 40 VB

Entre todos estos puntos de accion particular, se incluyen los de «Asentim ien­
to», que por situarse sobre las cadenas del Simpâtico, parece que representan en
cierta form a a este sistema, mientras que los puntos «Heraldo» que estudiaremos en
u ltim o lugar, que se encuentran en la zona ventral, parece que representarian el
Parasimpatico. E l doctor A lb ert Quaglia Senta ha hecho un estudio muy ex
haustivo en un trabajo publicado en T u rin en 1969 en la Revista «Bioénergéti­
que et Médecine Chinoise», se da recientemente un gran resumen. Los detalla-
mos separadamente.

Puntos «Sintomaticos y de Ramitas». Son puntos que tienen una accion pasa-
jera sobre un sintoma particular. Estos puntos son numerosos y se describen mas

66
de 500 a cada lado del cuerpo. Los Puntos de Ramitas se refieren a sintomas ac-
cesorios de la enfermedad.

Puntos de «Asentim iento». Con esta palabra que se repite en Occidente en


cas! todos los Tratados de Acupuntura, ha sido traducida la palabra Y u o lu ,
la cual ya hemos visto con anterioridad que es la imagen de una «embarcacion».
Como una embarcacion sigue las fluctuaciones del curso del agua, debe ser por
es to que se le ha asimilado a la palabra «asentimiento», si bien algun au to r ‘
muy cualificado, no la considéra correcta y piensa que deberia traducirse por co-
rrespondencia, o responde a... Nosotros nos adherimos a este criterio, pero man-
tenemos el nombre, para no crear confusiones en los consultantes.

Aclarada esta cuestion, pasamos a ocuparnos de estos puntos que son muy
importantes, pese al empirismo con que fueron seleccionados desde la mas re­
mota antigiiedad. Son puntos que se emplean casi siempre en Dispersion y al
parecer pueden contrôlât tanto los excesos de Y in como de Yang, actuando direc-
tamente sobre el meridiano que los lleva regularizândole, en el sentido de que al
d ism inu ir el Yang, aumentan el Y in . Si el meridiano fuera insuficiente su excita-
cion no produciria ningûn resultado cualitativo.

Ademas esta probado que tienen un efecto sedativo im portante sobre las
algias.

Gran numéro de ellos estan situados en el M eridiano de la Vejiga y ejercen


su influencia sobre los diferentes meridianos, puesto que son puntos metaméricos
que corresponden a la cadena de los ganglios simpaticos. Los mas importantes son:

13 V Fei Y u Correspondiente al M eridiano de los Pulmones.


14 V Tchué Y in Y u Correspondiente al M eridiano Maestro del Corazon.
15 V Sin Y u Correspondiente al M eridiano del Corazon.
16 V Tou Y u Correspondiente al M eridiano de Tou Mo.
18 V Kan Y u Correspondiente al M eridiano del Higado.
19 V Tau Y u Correspondiente al M eridiano de Vesicula B iliar.

Lavier, «Las bases tradicionales de la Acupuntura china», pag. 182.

67
20 V P ’i Yu Correspondiente al M eridiano del Bazo y Pancreas en-
docrino.
21 V W ei Yu Correspondiente al M eridiano del Estomago (mas duo-
deno y pancreas exocrino).
22 V San Tchiao Y u Correspondiente al M eridiano de los Tres Fogones.
23 V Chen Y u Correspondiente al M eridiano de los Rinones y las
glandulas suprarrenales.
25 V Ta Tch’ang Y u Correspondiente al M eridiano del Grueso Intestino
(colon).
27 V Siao Tch’ang Y u Correspondiente al M eridiano del Intestino Delgado
(yeyuno e ileo).
28 V P ’ang Kouang Yu Correspondiente al M eridiano de la Vejiga (vias urina-
rias).

Ademas existen otros puntos independientes, que son también calmantes en


algias, espasmos y contracturas, y que al parecer no actuarian ni directa ni indi-
rectamente sobre los meridianos, sino mas bien sobre la energia periférica, como
los vasos linfàticos, que banan todas las partes del cuerpo. Su nombre corres­
ponde a la parte sobre la que actüa.

He aqui los mas importantes:

17 V Ken Yu Corresponde al diafragma.


24 V T ch’i H a i Y u Corresponde a la region del 6 JM «océano de la energia»
26 V Kouan Yuen Yu Corresponde a la region del 4 JM «Concepcion blo-
queada». Juntos se emplean en la esterilidad fe-
menina.
29 V Tchong T ’oun Yu Corresponde a la m itad del raquis y nalgas.
30 V Pai Houan Y u Corresponde a la leucorrea.
2 T M Tao Yu Corresponde a la region lumbo-sacra.
10 I D Nao Y u Corresponde a los brazos.
14 ID Tsienn oae Corresponde al exterior de la escâpula.
15 G I Tsienn Yu Corresponde al centro de las escapulas.
27 V B Ou tchrou Corresponde a la region del Grueso Intestino.
16 R Roann Y u Corresponde al tôrax y region precordial.

68
Su modo de actuacion no esta bien definida, pero cuando se los pincha, al
p rincip io de una sesion es como si se abriese una Have, que perm ite derivar la
energia de los meridianos a través de los Vasos Maravillosos o Curiosos, o Irre ­
gulares, que por todos estos nombres vienen referidos en los diferentes tratados,
como ya se aclarô anteriormente a efectos didacticos.

Estos puntos son en numéro de ocho: Cuatro para el Y in y cuatro para el


Yang, y estan situados en las extremidades de los miembros. Son los siguientes:

Para el Yang:

3 ID Chiao K i (m arido) y 62 V Chenn M o (m ujer).


41 V B Lam la p (hijo). y 5 T F Oaé Koann (hija).

Para los Y in :

4 BP Kong Sonn (padre) y 6 M C Nei Koann (madré).


7 P L ié Tsué (a n fitrio n ) y 6 R Tchao Flae (invitado).

Se suelen emplear asociados de la form a emparejada como los hemos expues-


to, para obtener efectos mas relevantes y, en general, se emplean en Dispersion,
pero también en funcion de su desequilibrio, Yin-Yang, se les puede emplear en
Tonificacion a excepcion del 7 P que parece actüa siempre mas potentemente en
Dispersion. La tonificacion del Yang, en caso de exceso de Y in , dispersa el Y in.
La tonificacion del Y in en caso de exceso de Yang dispersa éste. Pero en este
caso ya no se les considéra propiamente como puntos «Llave», aunque se deben
de pinchar también al p rincip io de la sesion. Se trata sobre ello en la terapéutica.

Puntos «Heraldo» o M o. Son puntos que se emplean en tonificacion, con


lo cual se hace a flu ir energia al meridiano al que corresponden. Cada meridiano
tiene un punto heraldo, que en general no pertenece a su meridiano. La relacion
de estos puntos es la siguiente:

1 P Tchong Fou M eridiano de los Pulmones.


25 E Tienn Tchrou M eridiano del Grueso Intestino.
12 JM Tchong Koann M eridiano del Estomago.
17 JM Tann Tchong M eridiano del Maestro del Corazon.

70
13 H Tchang Menn M eridiano del Bazo.
14 JM Tuh Chué M eridiano del Corazon.
4 JM Koann luann M eridiano del In te stino Delgado.
3 JM Tchong Menn M eridiano de la Vejiga.
25 V B Tsing Menn Meridiano de los Rinones.
5 JM Che Menn M eridiano de los Tres Fogones.
24 V B Je lu e M eridiano de la Vesicula B iliar.
14 H Tchi M enn M eridiano del Higado.

Puntos «Ventanas del Cielo». Se llaman asi porque, mediante estos puntos,
la Energia Yang que traen de la Tierra los meridianos Y in es religada a la Ener­
gia Yang del Cielo. Son en numéro de cinco y son muy importantes para tratar
ciertos tipos de dolencias. Son, pues, sintomaticos. Helos aqui:
t
I 9 E Jenn Ing. Para cefaleas intensas, disnea y congestion al
I pecho.
I 10 V Tienn Tchu. En vértigos, espasmos y contracturas muscula-
f res importantes.
I 18 G I Fou T i. En enmudecimientos instantâneos. Se sangran tam-
I bien los capilares.
I 16 T F Tienn lo u . En enturbiamientos de la vision o en sordera ins-
tantanea.
j 3P Tienn Fou. En sed imperiosa, debida a epistasis o hemate-
mesis.
f
%
Con estos terminamos con los puntos que tienen una accion especial.

Forma de localizar los puntos.


'I
i
En cuanto a la forma de localizar los puntos, como efectivamente no era fâcil
I dado que cada individuo o f recia estaturas diferentes, idearon la ingeniosa form a
I de adaptar las distancias individuales, sirviéndose de la distancia comprendida
entre los dos pliegues extremos de las falanges del dedo medio flexionado de cada
paciente, a cuya medida dieron el nombre de T s’oun, que en Francia se ha tra-

71

;
Por fin debemos anadir que estos puntos en tonificacion pueden actuar fa-
vorablemente en las paresias, especialmente las localizadas sobre las escapulas y
brazos, «escapulas sin fuerza».

Puntos «Centro-Reunion» u Hoe. Son puntos que actuan sobre varios m eri­
dianos al mismo tiempo y en el mismo sentido. Son muy importantes y estan
situados en todos los meridianos con excepcion del meridiano de Corazon. La
imagen que los représenta en chino da la idea de «cruce». Ejercen un efecto im ­
portante como equilibradores de la Energia, bien con respecto a funciones, bien
a sistemas. A continuacion relacionamos algunos de los mas importantes que se
senalan en los textos mas antiguos:

17 V K u Y u Punto de Reunion de la Sangre y del Y in .


17 JM Trau Tchong Punto de Reunion de la Energia y del Yang.
12 JM Chong luenn Punto de Reunion de los «Organos taller» o en­
tranas.
13 H Tchang Menn Punto de Reunion de los «Organos tesoro» o Y in .
9 P Taé luann Punto de Reunion de los Vasos.
34 V B Yang L in g Tsiuan Punto de Reunion de los Musculos.
11 V Ta Tchou Punto de Reunion de los Huesos.
5 BP Chang Tsiou Punto de Reunion de las Venas.
4 G I Ro Kou Punto de Reunion General del Yang.
14 T M Pae Lao Punto de Reunion Meridianos de abajo Yang.
20 T M Pae H oe Punto de Reunion Meridianos de arriba Yang.
30 E Tsri Tchong Punto de Reunion de los alimentos.
15 JM Tsion Oé Punto de Reunion de los Centros Vitales, es Y in .
36 E Sann L i Punto de Reunion de la Energia de todo el Cuerpo.
Es el mas im portante de todos los puntos.

En el Tratado de Acupuntura nos ocupamos de todos estos puntos con


mucha mas am plitud y enfocados bajo una vision mas moderna.

Puntos «Llave» de los Vasos Maravillosos. Son puntos que perm iten actuar di-
rectamente sobre el Y in y el Yang. N o se -mencionan ni en el So Ouenn ni en el
N e i K ing, sino en tratados posteriores.

69
3i

8^

12 j - 12 &

18 j"
I
I
\
/

F ig . 9
ducido por pulgar o por distancias, segun los autores. Esta medida oscila para
el hombre entre 1,80 y 2,00 cm. y para la m ujer algo menos. Tomàndose en
la mano izquierda, cuando se trate de un hombre, y en la derecha cuando se
trate de una mujer. Con esta medida, dividida en 10 partes iguales, obtienen otra
medida menor, que es el «fen».

Modernamente se utilizan referencias oseas y musculares para localizar pun­


tos, que se pueden estudiar muy bien en los atlas anatomicos confeccionados con
este objeto, y personalmente yo me guio por este sistema que es mas râpido, no
obstante ofrecemos en la figura 9 las determinaciones en T s’oun, que se ofrecen
en el Curso de Acupuntura de 1963 del In s titu to de Hong-Kong.

Terminamos con esto este capitulo citando a continuacion los Vasos M aravi­
llosos o Irregulares y los Vasos Secundarios en sus tres divisiones:

1. Vasos Secundarios «Lo».

2. Vasos Ligamentarios o Tendino-Musculares, y

3. Vasos Colaterales o Distintos.

que dan lugar a las aportaciones mas recientes en materia de Acupuntura.

1. Vasos Secundarios «Lo». Estos Vasos se corresponden con los 15 Va­


sos Secundarios de que nos hablan ya las obras clasicas y que se les llama «Lo»,
porque toman su origen en esos puntos extremadamente importantes que se si-
tiaan entre las extremidades de los dedos y los pliegues de flexion de codos y ro­
dillas, que se conocen por puntos «Lo».

Estos Vasos provienen:

12 de los M eridianos Principales.

2 de los M eridianos Maravillosos de Tou M o y Jenn M o, y

1 del M eridiano del Bazo, conocido por el Gran «Lo».

73
LA C/RCULAC/OLL DE LA EA/ERG/A EN EL TIEM PO

77 a 73 H

75 o 77 R

7 a 9 H.

5 a ?H

79 a 27 H
•7 a 5 H

7 a3 H

VB
27 a 23 H

C /rcu/ac/dr? mecL/ocZ/a -m ec/zano cA e

«X C zrcuLac/dn ^ o r / o s i^/os Lo

C zrcu /a c zd n A fa c /re - P z jo

_ C /rc u /a c z o n e s p o s o - e s p o s a

F i g . 10

La circu la cio n de la en ergia en el tie m p o


Ellos religan los meridianos dando lugar a las Réglas, Madre-hijo, M eridia ­
nos Acoplados, etc. (fig . 10).

2. Vasos Ligamentarios o Tendino-Musculares. La incorporacion en los tra­


tados de Acupuntura de estos Vasos y de los Colaterales es recientisima, aunque
en SI se conociera su papel ya que van ligados a la Energia Superficial o Defen-
siva Oé o W e i, que circula como sabemos en la red capilar superficial y en estos
M eridianos Ligamentarios que se colocan inmediatamente debajo, los cuales, a su
vez, estan situados por encima de los Meridianos Principales y tienen su mismo
recorrido. Son meridianos esencialmente Yang todos ellos, ya que circulan en
pianos superficiales sobre la epidermis. Su papel es el de adaptacion de nuestra
superficie externa a los cambios climatologicos exteriores (exceso de calor o frio ,
de sequedad o humedad, de viento, de radiaciones actmicas, etc.) para que sus
agresiones no pasen al in te rio r y causen enfermedades importantes en los organos
o en las visceras. Cuando esta energia se perturba, bien porque el organismo esta
en condiciones de menor resistencia o porque el ataque es muy exagerado, en-
tonces se acusa el trastorno a nivel de estos meridianos Ligamentarios, que en-
Vian su senal de alarma, la cual es recogida en el cerebro y enviada en form a
de dolor sobre la zona afectada, lo que se aprecia ejerciendo presion d ig ital sobre
dicha zona. Esta barrera por debajo de los capilares es pues la que corresponde
a los meridianos Ligamentarios o Tendino-Musculares.

3. Vasos Colaterales o D istintos. Cuando ese ataque exterior de que aca­


bamos de ocuparnos no puede ser combatido a nivel de los meridianos Ligamen­
tarios, sino que trata de penetrar en el in te rio r por ser el ataque demasiado po­
tente, o estar las defensas muy disminuidas, o por ambas cosas, la Energia W e i
u Oé tiene aûn o tro sistema que pone en relacion la superficie con la profundi-
dad, que se lleva a cabo por medio de los M eridianos Colaterales o D istintos, a
cuyo nivel esta energia luchara aun para protegernos tratando de cortar la agre-
sion para im pedir que esa perturbacion entre y se instale en nuestro in te rio r. Son
vasos m ixtos que tienen una parte superficial y otra profunda. En su profun-
didad ellos pasan por zonas toraco-abdominales donde tienen lugar las concentra-
ciones linfocitarias, pues los linfocitos son las células sangumeas que tienen a
su cargo la inmediata reaccion de defensa inm unitaria, yendo en rotacion perma­
nente de superficie a profundidad y viceversa. Pues bien, por medio de estos
meridianos Colaterales, que en teorfa serian transversales, en contraposicion a los
Ligamentarios que serian longitudinales, actuan estimulando este sistema linfoci-
tario, puesto que estos M eridianos Colaterales son el sistema de control que avi­
sa para que entren en funcion.

75
LA C L IN IC A : E X A M E N D E L E N F E R M O . E X P L O R A C IO N .
D IA G N O S T IC O Y PR O N O S T IC O . T R A T A M IE N T O

I. La Hîstoria Clinica.

Contrariamente a las ideas que circulan en general entre los acupuntores de


Occidente de que basta tomar los pulsos para hacer el diagnostico de un pa­
ciente y pasar a la practica de la Acupuntura, el So Ouenn y el N ei K in g re-
comiendan un examen previo muy atento del supuesto enfermo, empezando por
discrim inar si se trata de un paciente rico o pobre, ya que las enfermedades que
pueden padecer seran de tipo diferente: ellos dicen que en el rico, la mayor
parte de las enfermedades seran organicas por exceso, mientras que en el pobre,
por falta de nutricion, tendrian una energia defensiva insuficiente, lo que daria
lugar al ataque de la energia profunda o Yong.

Se extienden luego en un interrogatorio muy detallado sobre género de vida,


tanto fisica como psiquica. Averiguan su comportamiento en la mesa, si es co-
m ilon o inapetente, dietética seguida; si ha sufrido emociones violentas o fuertes
angustias o alegrias, pues tanto unas como otras pueden trastornar la energia. La
colera trastorna la energia Y in , la alegria subi ta la Yang, y es preciso que el acu-
puntor sepa discernir cual de las dos ha sido la atacada por la «energia perversa»
para tonificar o dispersar la energia esencial.

Averigua toda la sintomatologia del enfermo para ver que organos pueden
estar afectados y solo después de formarse este c riterio previo pasa a la explo-
racion y toma los pulsos, examina la tez y el abdomen.

77
Como vemos, pues, su examen comprende:

a) Un interrogatorio sobre situaciôn social, modo de vida y sintomas.

b) Un examen de los pulsos.

c) Examina la tez y los ojos.

d) Examina el abdomen y res to del cuerpo.

El examen de los pulsos es muy meticuloso, pues solo asi puede juzgar de la
evolucion del enfermo cuando éstos no se ajustan a los que consideran como nor­
males. En la muneca estan los pulsos: Tsri Hao para la derecha, que rige la ener­
gia y corresponden al Y in . En la izquierda estan los Jenn In g que rigen la san­
gre y corresponden a la lateralidad Yang.

Se remontan al principio de la enfermedad y buscan su evolucion, dilucidando


si la enfermedad es producida por la energia perversa venida del exterior, es
decir, de las influencias exteriores a las que ellos llaman «energias perversas» de
las cuales ellos consideran seis: el Fong, el frio , el calor, la sequedad, la hu­
medad y el fuego, mas las emociones, que pueden ser producidas por causas
externas e internas, pues los trastornos psiquicos pueden atacar también los
müsculos.

Para hacer su pronostico dilucidan si los trastornos emocionales u otros per-


sisten, pues entonces nada se puede hacer. Es preciso desde el punto de vista
psiquico que el espiritu esté tranquilo para que las energias Yong y W ei puedan
circular. Solo entonces hacen su diagnostico y sientan sus indicaciones inclinan-
dose bien por la Acupuntura, las Moxas o las Tisanas.

Como vemos, pues, los chinos, desde la mas remota antigüedad, insistian como
lo hacemos hoy dia en el estudio meticuloso de los sintomas. En lo que hoy 11a-
mamos la <^Historia Clinica», con la evolucion del proceso; considerando ademas
una serie de factures sociales, ambientales, dietéticos y psiquicos y dando a los
pulsos un valor lim itado. La informaciôn que éstos te proporcionaran vendria a
ser como la confirmacion del diagnostico de impresion, si ellos iban de acuerdo
con éste o, en caso contrario, indicio de que nos encontrabamos ante una afeccion
grave.

78
Insistian en que la practica de la medicina es una cuestion muy delicada y
que, por lo tanto, se debe de ser muy meticuloso en la observacion del paciente
y matizar mucho todos los datos recogidos, pues si no se sabe discernir si la
«energia perversa» ha atacado al exterior o ha profundizado al in te rio r y se
prescriben los tratam ientos apresuradamente, se pueden causar grandes perjuicios
al paciente e, incluso, llevarle a la muerte.

Esta es la orientacion que seguimos nosotros con nuestros enfermos, pues


ademas, es la que aprendimos al lado de nuestro gran maestro el profesor Ro­
driguez Lafora (q.e.p.d.) cuando hicimos nuestra especialidad de Neuropsiquiatria.
Es decir, hacemos una H îstoria Clinica exhaustiva; a veces demasiado prolija, pues
esta observacion meticulosa nos ayuda por lo menos en un 80 por 100 para ha­
cer el diagnostico. En esto insistia también o tro de nuestros grandes maestros:
el profesor Maranon (D.e.p.). Es verdad que este procéder lleva mucho tiempo
y de esta forma se pueden ver muy pocos enfermos; pero siempre se ha dicho
que la medicina es un sacerdocio y nosotros lo entendemos asi.

En este interrogatorio comenzamos por preguntar los trastornos actuales que


présenta el enfermo, tanto los mas importantes como los de menor rango. Cuan­
do y como ha observado si se agravan o se mejoran. Es decir, son también nues-
tras preguntas clasicas de Occidente: «qué tiene, desde cuando y a qué lo atri-
buye». Antecedentes personales y hereditarios. Después pasamos a la exploracion.

II. La exploracion.

Solemos hacer la exploracion por aparatos, siguiendo nuestra costumbre occi­


dental, haciendo mas hincapié en aquéllos que la hîstoria clinica nos ha mostrado
que eran los que presentaban mas patentes alteraciones. Insistimos, como reco-
miendan los chinos, en la observacion de la tez y de los ojos, como, asimismo, en
el abdomen, al que se concede un interés muy especial en O riente puesto que
éste es el centro de produccion de la energia vita l que proviene de la transforma-
cion de los alimentos. Este examen es mucho mas meticuloso que el que se hace
habitualmente en Occidente, pues segun la medicina china por lo menos un
70 por 100 de enfermedades générales dan sintomatologia abdominal. Por lo tanto,
una buena palpacion del vientre, observando tension, estado muscular, puntos dolo-
rosos, liquido si lo hay, etc., con el paciente acostado en decubito dorsal con las
piernas estiradas, es un elemento prim ordial de diagnostico en la medicina china.

79
Para ellos los organos abdominales son los que fabrican la sangre con los ali­
mentos que éstos digieren, por lo que se debe de considerar el vientre como un
elemento de p rim er orden de nuestra vida fisico-psiquica. Existe un proverbio chi­
no, citado por G . Ohsawa % autor que tiene muy bien estudiados estos puntos,
que dice: « E l vientre es el centro productor de nuestra vida». Es en él donde
todas las enfermedades tienen su origen. Por eso, este oriental ilustre ha hecho
de la ensenanza de la Dietética el objeto prim ordia l de su vida, mostrando tanto
con sus libros como con su ejemplo, una manera racional de alimentarse: «La
M acrobiotica Zen», basada en el conocimiento de la Ley Universal del Y in y
el Yang.

Después de esta exploracion en la que tomamos la tension arterial a la oc­


cidental, investigamos los pulsos radiales, contandolos como tenfamos el habito
y matizandolos después a la manera china.

E l res to de la exploracion de los demas organos la hacemos segun nuestro


criterio. Lo cierto es que, imbricando ambos enfoques: oriental y occidental,
completando el resto con los analisis, radiograffas u otras técnicas modernas y
opiniones de especialistas que podemos juzgar importantes para aclarar nuestro
caso, duplicamos nuestras posibilidades para m ejor servir al paciente, llegar al
diagnostico e imponer un tratam iento adecuado, que a veces no es la A cupuntu­
ra pues, por ejemplo, en las edades extremes de la vida, con los ninos o con los
ancianos, ésta no suele ser aplicada; otras précisa de una intervencion quirurgica,
aquél debe de tomar m ejor medicamentos, etc.

III. Los pulsos chinos. Teoria y técnica

En China no solamente se valoran la regularidad, frecuencia e intensidad, sino


otras diversas cu alidades. Se han llegado a d istin g u ir hasta 64 cualidades en el
pulso bien diferenciadas, entre las cuales 24 serian irregulares. Cada uno de estos
pulsos traduciria el estado energético de la funcion organica correspondiente.

En la antigüedad, como hemos venido viendo por los textos chinos So Ouenn
y Nei King, los pulsos se tomaban en diferentes lugares del cuerpo. Parece que

* « L ’Acupuncture et la médecine d ’extrême orient», pâg. 40. Ed. J. V rin, 1969.

80
el prim er sitio donde los tomaron fue en el cuello sobre las carotidas, que luego
fueron ampliando a la temporal superior, a la arteria facial, la femoral, la tib ia l
posterior, la pedia, etc., existiendo aun acupuntores chinos y japoneses que si-
guen este criterio de acuerdo con los libros que ellos han estudiado, pues como
es sabido por la H istoria, después de la quema de los libros que tuvo lugar bajo
la Dinastia de los Ts’in, y cuando se constituyo el nuevo imperio de los H an,
fueron apareciendo varias ediciones de estos textos: unos que pretendian haberse
sustraido a la quema; otros que se reconstituyeron de memoria, de tal forma que
actualmente, existen m ultiples ediciones tanto del Nei K ing como de So Ouenn
todas diferentes, siendo muy d ific il saber cual es la verdadera. Es por esto que
segun los textos chinos actuales, mas o menos eruditos dentro de la lengua aca
démica de los chinos, el M andarin, o las traducciones que se consulten, la expo
sicion sobre los pulsos y sus localizaciones son divergentes. A si entre la bibliogra
fia que hemos consultado nos encontramos que en el «Traité de Médecine Chi
noise» de Chamfrault, de 1964, él no se muestra de acuerdo con la toma de los
pulsos en las arterias radiales, aunque en el tomo V I de esta obra, titulado
« L ’Energétique Humaine en Médecine Chinoise», aparecido en 1969, ya viene una
puesta al dia sobre los pulsos de las munecas y que son los que estan aceptados
hoy comunmente tanto en Occidente como en O riente y que vamos a exponer
en seguida; pero, como juzgamos que es muy im portante conocer también las
otras localizaciones ya que existen pacientes en los que por anomalias arteriales
u accidentes en los que perdieron los brazos o les quedaron cicatrices en las m u­
necas no se pueden tomar estos pulsos en las radiales, vamos a exponer a conti­
nuacion las que nos ofrece C ham frault:

El Pulso de Vejiga se localiza sobre el punto numéro 2 de este meridiano,


sobre la arteria orbitaria superior.

El Pulso de Estomago, en los puntos 5 y 6 E, sobre la arteria facial.

E l Pulso de Intestino Delgado, en el 19 I D sobre la arteria temporal su­


perficial.

El Pulso de Pulmon, sobre el 9 P, sobre la arteria radial.

El Pulso de Intestino Grueso, sobre el 4 G I (Ro Kou), sobre arteria radial

El Pulso de Corazon, sobre el 7 C sobre la arteria cubital.

81
E l Pulso de Higado, sobre el 11 H sobre la arteria fémoral.

E l Pulso del Bazo, sobre el 11 BP sobre la arteria femoral.

E l Pulso del Rinon, sobre el 3 R sobre la arteria tibial posterior.

E l Pulso de Vesicula B iliar, asi como el Très Fogones y el Maestro del Co-
razon, no tienen emplazamiento propio sobre sus meridianos, sino que se toman
en la gotera radial, los dos primeros en la muneca izquierda y el tercero en la
derecha.

Hagamos aün algunas aclaraciones a lo anterior. La gran energia Yang (grue-


so intestino y estômago), proviene de este ultim o, revelandose esta en los pulsos
de la muneca; la de los rinones se révéla en el 3R, pues a este nivel es donde
ella comienza a manifestarse, muy cercano al lugar donde débuta la energia del
Vaso maravilloso Tchong M o. Cuando los capilares de la region de este punto
estan congestionados, no se siente el latido de la tib ia l posterior y, en este caso,
el enfermo tiene la sensacion de pies helados.

Veamos ahora algunas puntualizaciones sobre técnica y cualidades de los


:os!
pulsos:

Dice el So Ouenn, en el capitulo 17, que el m ejor momento para tomar


los pulsos es por la manana en ayunas, antes de las 10, pues entonces la energia
Y in , que alcanZa su maximo a la media noche, esta calmada, y la energia Yang,
que alcanza su maximo al mediodia, todavia no es turbulenta. En esa bora cual-
quier trastorno que pueda existir sobre ambas energias es cuando m ejor se
apreciara.

En el Capitulo siguiente nos inform a de que la persona con buena salud pré­
senta cinco latidos del pulso por cada respiracion compléta. Se considerara pues
que un enfermo esta grave si présenta ocho latidos, cuatro en la inspiracion y
cuatro en la expiracion, y que m orirâ si el pulso es inexistente. Toda alteracion
por exceso o por defecto, sera tanto mas grave cuanto mas se aieje de la nor-
malidad.

82
En lo que se refiere al ritm o , también ellos consideran como nosotros que
su alteracion es patologica. Cuando la frecuencia présenta un fa llo cada un cier-
to numéro de pulsaciones, es que existe un trastorno en la conduccion en el que
la energia se desvanece.

A sf como hemos visto que la energia varia con las estaciones y cada organo
tiene su representatividad en cada una de ellas, asi el pulso varia en cada uno de
ellos, segùn esta. Veamos como:

En la primavera, el pulso debe de ser tenso como una cuerda de v io lin que
vibra con fle xib ilid ad ; sera elâstico y aterciopelado. Si en lugar de ser asi se pré­
senta ligero como una pluma como corresponde al pulso de otono, el examinado
enfermarà en esta estacion, pero si aün es mas ligero que una pluma, la enfer-
medad se declarara de inmediato.

Cuando en esta estacion falla la elasticidad, es que la energia del estomago


es débil. Si se encuentra lleno y deslizante es que el higado esta afectado. Si no
bay ninguna elasticidad, el pronostico es muy sombrio, la enfermedad sera m ortal.

Cuando el pulso esta lleno y fuerte es que tiene exceso de energia. Las en
fermedades se situaran al exterior del cuerpo. Si es lleno pero pequeno es que
bay falta de energia y las afecciones seran internas.

En el estio el pulso debe de dar la sensacion de un gancbo cuya punta mira


hacia el pulgar y la parte abombada bacia el pie, de tal form a que la pulsacion
se capta mas fina bacia adelante. Pues a nivel de la muneca, ellos bacen una
d ivision de los pulsos en très zonas, de las cuales la mas im portante es la central,
sobre la parte media de la apofisis radial, que marca lo que ellos llaman la «Ba­
rrera», considerando por delante el nivel del «Pulgar», y por detras de la apofisis
la zona del «Pie». Volveremos después sobre estos emplazamientos al bablar de
los pulsos radiales.

Si el pulso del estio, en lugar de ser como un gancbo con las caracteristicas
senaladas, se nota duro, resistente y profundo, la persona en cuestion enferm ar'
en invierno; pero si su dureza es resistente como piedra y muy profunda, enton­
ces enfermarà en seguida.

83
Cuando la impresion de gancbo es muy pronunciada y al pulso le fa lta elas­
ticidad, es que el estomago tiene poca energia y el corazon esta afectado.

Cuando el pulso es irregular y a nivel del pie, no dando la sensacion como


las ondas de un collar de perlas, es que el corazon ba perdido toda su energia y
el enfermo morirà.

En la quinta estacion, es decir al fin al del verano, la energia del estomago


se déb ilita y el pulso es un poco blando; pero si es demasiado débil entonces es
que el bazo esta afectado. Si ademas présenta arritmias cada très o cuatro pul­
saciones la energia del estomago es inexistente y la enfermedad sera m ortal.

Si el pulso es débil y blando y ademas tenso como una cuerda de v io lin , como
corresponde al pulso de primavera, el examinado enfermera en esta estacion, pero
si es muy débil, él enfermara enseguida.

Esta sensacion corresponde al bazo; pero cuando éste funciona bien no tie­
ne ningün caracter particular, es la energia del estomago que aparece al fin del
verano el que se lo da.

En otono, el pulso es ligero como una pluma, en el estado normal. Pero si


es demasiado ligero es que el estomago tiene poca energia y los pulmones estan
afectados; abora bien, si siendo ligero no bay energia en el estomago, la en­
fermedad es mortal.

Si aparece el pulso correspondiente al estio, el sujeto enfermara en éste; pero


si la impresion de gancbo es muy pronunciada, enfermarà de inmediato.

E l pulso de O tono es el pulso de pulmon. Si la pulsacion es ligera en la


parte de atràs, pero se bace dura en el centro y se vacia bacia el pulgar, es que
bay exceso de energia y la enfermedad afectarà la superficie; pero si la energia a
su llegada es superficial y pequena es que bay carencia de la misma y las en-
fermedades seran internas.

84
En invierno el pulso es ligeramente duro como piedra y profundo en estado
normal. Pero si la dureza es excesiva es que hay poca energia en el estomago y
los rinones estaràn afectados. Si no se nota la pulsacion del estomago, la enfer­
medad sera m ortal. Si la pulsacion es débil el sujeto enfermarà en el fin del ve­
rano. Si es demasiado débil, entonces enfermarà en seguida.

Cuando la energia a su llegada al pulso es dura como piedra, indica que està
en exceso y entonces las enfermedades seràn externas; pero si da la impresion
de màs frecuente hacia el indice es indicio de carencia y entonces las enferme­
dades seràn internas.

IV . Los pulsos radiales.

Parece que la investigacion de los pulsos, en general, y de los radiales, en


particular, tienen una cronologia muy posterior a lo que fue la Acupuntura en
sus albores, siendo probable que no se les empezo a considerar como medio de
diagnostico hasta la dinastia de los Han, a p a rtir de cuyo momento se empieza a
in c lu ir en las ediciones del N ei K ing un capitulo sobre los pulsos.

Se cuenta la anécdota de que la eleccion de las arterias radiales se debio, so­


bre todo, a las disposiciones impériales de que el médico no podia ver a las con-
cubinas del Emperador, por lo que debia interrogarlas a través de un biom bo, por
el que solamente se les perm itia sacar las manos para juzgar su salud, asi es que
observando su color, la turgencia de la piel y sus pulsos radiales, ténia que llegar
al diagnostico, por lo que debia de esgrim ir al màximo sus dotes de observacion
para sacarle al pulso la mayor inform acion posible, ya que debia juzgar del es­
tado de sus organos por el latido de las arterias.

Sea asi o no, lo cierto es que los chinos, en su larga pràctica, llegaron a una
diferenciacion tan extremadamente sutil de los pulsos que no es exfrano que en-
contraran tantas variaciones en los mismos como constan en el lib ro de Wang
C hou-Ho, el M ai Tching o «lib ro de los pulsos» aparecido hacia el 280 después
de Jesucristo, el cual se ha hecho clàsico hasta la hora présente.

85
Pese a las opiniones m inoritarias que sostienen que en la muneca derecha que
représenta el Y in , y cuya lateralidad ellos adjudican a la m ujer, dehen de estar
representados los organos: corazon, pulmones, higado, bazo y rinones, es decir
los productores de la energia; y en la muneca izquierda, que représenta el Yang,
y cuya lateralidad se adjudica al hombre, deben de estar representadas las entra-
nas u organos huecos : estomago (considerado el mas im portante, puesto que es
el granero de todos los liquidos y alimentos, siendo la fuente que nutre de ener­
gia a los organos), el Intestino Grueso, el Intestino Delgado, la Vesicula B ilia r,
la Vejiga y los Tres Fogones, lo cierto es que ha prevalecido la exposicion de
estos pulsos radiales tal y como se valoran en el antedicho lib ro , que ha llegado
hasta nosotros en la version de Soulié de M orant.

Segün esta, ellos consideran tres niveles de la arteria radial, tomando de re­
ferenda la parte màs saliente de la apofisis in fe rio r del radio:

1) E l «Pulgar» (entre la apofisis radial y la linea de la muneca).

2) La «Barrera» (en el centro de la apofisis radial).

3) E l «Pie» (po r detràs de la apofisis radial).

Cada uno de estos emplazamientos tiene a su vez tres emplazamientos:

a) Superficial.

b) Medio.

c) Profundo. (ver esquema en la pàgina siguiente).

En el pulso medio hay algunas aplicaciones que se desconocen. Los pulsos su-
perficiales expresarfan el Yang y los profundos el Y in .

Lo im portante de este estudio es que, como vemos, los chinos llegaron por
observaciones meticulosas y repetidas a adjudicar cada nivel radial del pulso a un
organo o a una funcion, lo que nos perm ite hasta cierto punto juzgar el estado
de éstos y, aunque los occidentales no tenemos esa exquisitez tà ctil para llegar a
captarlos, debemos advertir que también muchos orientales encuentran d ific il esta

86
pràctica y solo el obrero superior, como se considéra al acupuntor muy experto,
es el que puede captarlos todos y sacar muchas consecuencias, pero también debo
decir que si se pone perseverancia en esta exploracion también nosotros podemos
llegar a una diferenciacion muy estimable.

Muneca izquierda Muneca derecha

Superf. M ed io Profundo Superf. M ed io Profundo

In t. delg. Corazon 0 I 0 In t. G rue. Pulmones

Ves. bili. H igado 0 II 0 Estôm ago Pancreas Bazo

Rinones Tres fog. M aest. Cor. Maest. Cor.


Vejiga Rinones 0 III 0
FiltraC/ Excrec. Cire. Org. sexual.

F ig . 11

Debemos recomendar el sentarnos para tom ar los pulsos, a ser posible en un


n ive l un poco superior del que tiene el enfermo, situàndonos delante de él y
aprender a manejar las dos manos, poniendo nuestros dedos indice, corazon y
medio sobre los pulsos I , I I y I I I , e i r tanteando con todos y apuntando las di-
ferencias que vayamos observando, a ser posible dictandolas a una persona auxiliat
para no olvidar ninguno. La mayorîa de las veces encontraremos concordancias
con la explofacion de los diferentes organos. Estas conclusiones, que de entrada
pueden parecer un tanto peregrinas, tienen una cierta comprobacion si se conoce
la fisiopatologia arterial, cuya obra de Leriche ‘ ya demuestra también en Occi
dente, que las arterias pueden dividirse por segmentos y que de hecho cada una
late con independencia de las otras.

Lo positivo es que, palpando los pulsos, se puede confirm ât un diagnostico


p o r el desequilibrio de la circulaciôn de la energia.

1 R. Leriche, «Fisiopatologia arterial», 1940.

87
Cuando se toman muchos pulsos, se Uega a la conclusion de que éstos no son
idénticos para ambas munecas y que existe un pulso izquierdo y otro derecho, lo
cual ha sido comprobado en nuestros dias por los estudios piezograficos llevados
a cabo p o r los doctores N iboyet y Borsarello, entre otros. Asim ism o, los tensio-
metros vuelven a darnos la confirmaciôn de que existen dos niveles: uno p ro fun ­
do que corresponde a la presion sistôlica o tension maxima y otro que corres­
ponde a la presion diastolica en superficie o tension m inim a.

La division de la arteria en segmentos con localizaciôn y niveles diferentes


fue una de las etapas mas importantes de la medicina china. En el correr de los
anos y gracias a su meticulosidad y paciencia, los chinos establecieron las rela-
ciones entre el latido de los diferentes segmentos y los organos, describiendo
12 6 14 pulsos segün los aurores, en el que cada uno corresponde a un m eridiano
atribuido a un organo o funcion y bien entendido que es el m eridiano el que Ueva
el nombre y que el pulso no desaparece aunque haya sido extirpado el organo,
como ocurre, a veces, por ejemplo, en los colecistectomizados.

Veamos las cualidades del pulso que debemos considerar siguiendo el c rite rio
de Soulié de M orant:

1.“ Dureza o resistencia mas o menos grande, o nula, a la presion.

2° A m p litu d o altura mas o menos elevada, o nula, de la onda.

3.° Rapidez.

4." Regularidad o diferencias en el ritm o .

5." Anchura del pulso.

6.“ Largura del pulso.

7.° Forma: puntiagudo, perlado, en oliva, dicroto, cruzado, etc.

8.° M ovim iento: Parece que se eleva y desciende sobre su localizaciôn o


bien pasa de un extremo a otro, o se desplaza en anchura, o se ondula,
etcétera.

9.“ Emplazamiento, si esta o se desplaza de su lugar especifico.

88
Lo mas im portante es distinguir la dureza, que indica la plenitud de cada o r­
gano, con congestion y contraccion que puede llegar hasta el bloqueo; o bien la
flojedad que indica atonia, falta de dureza, relajamiento.

La am plitud indica la plenitud mas o menos hiperactiva; lo contrario en la


atonia e hipoactividad.

La rapidez esta en relacion con la fiebre, el calor, la inflamacion, cuando el


pulso es frecuente y cuando es lento en el frio , pudiendo llegar al vacio, a la
ausencia de vida.

La regularidad nos indica el ritm o , la corriente de la energia y del e qu ilibrio


nervioso y las alteraciones que puede sufrir.

U n pulso mas o menos ancho nos da la propotcion del potencial de la ener­


gia, no de la intensidad. Un pulso ancho delata un organo fisicamente potente,
pero fa lto de energia. U n pulso estrerho séria un organo fisicamente débil, pero
que podria tener una energia intensa.

La largura y cortedad vienen a tener las mismas indicaciones, pero refleja-


das en relacion a la descarga nerviosa rapida o lenta, crisis de irrita cio n continua.

La form a es una observacion sutil que puede indicar las enfermedades como,
asimimo, el m ovim iento; pero ésto es d ific il de explicar y se adquiere solo con
la practica.

Como se ve, pues, el estudio cualitativo de los pulsos es im portante ya que


de su observacion hemos de form ar el criterio, sobre si hemos de dispersar a
nuestro paciente o tonificarle, o bien hacer ambas cosas a la vez, segün la com­
pléta sintomatologia que présente.

89
V. E l diagnostico.

Ya en posesiôn de todos los datos que hemos recogido de nuestro paciente,


tanto fisicos como psiquicos o emocionales, pues ya hemos visto como los chinos
dan gran importancia a las alteraciones emocionales como causa de alteraciones
fisicas y que habremos recogido por la historia clinica, podremos ya centrarnos
sobre un sistema o sistemas para matizar el diagnostico de nuestro enfermo, en
el que, lo mismo que en nuestra medicina Occidental, debe de prevalecer el cri­
terio de que no hay enfermedades sino enfermos y que de éstos no hay nunca
dos iguales. E l considerar la edad tiene también una gran importancia, tampoco
se puede emplear el mismo criterio para enfocar a un hombre o a una m ujer. Su
fisiologia es distinta. Esta esta sometida a cambios ciclicos en una larga época de
su vida, que se deben de tener en cuenta. Asimismo, la energia présenta un ritm o
diferente, segün se trate de un nino, un adolescente, un adulto o un viejo.

Por la inspeccion juzgaremos de su corpulencia y del aspecto que présenta su


tez, lo que tiene un gran valor diagnostico para los chinos, pues en la tez se
acusan siempre las alteraciones de los organos internos. Ademas de la tez, valo­
ran también mucho los ojos, pues éstos también reflejan con su viveza, su apa-
gamiento o su coloracion el estado de los organos internos.

De siempre dieron una gran importancia a la palpacion de los pulsos y, como


se ha dicho, los chinos antiguos describieron nueve pulsos reveladores que y a
expusimos con anterioridad y valoraron hasta cincuenta cualidades del pulso para
apoyar su diagnostico, dando una gran importancia a la frecuencia de éste con la
respiracion, pues observaron que en la persona normal o con pequenas alteracio­
nes, esta relacion de frecuencia de pulso/respiracion era de cinco a una. (Debo de
aclarar que para hacer esta exploracion, deben contar hasta 50 pulsaciones y 10
respiraciones y sacar el promedio, pues si no es d ific il captarlas.) Habra que pré­
cisât bien para el diagnostico las causas fisicas o psiquicas que han podido pro-
d ucir la enfermedad, bien externas como los cambios ambientales y bioclim atolo-
gicos (Fong, frio , calor, humedad, sequedad), cambios estacionales, tipo de alimen-
tacion y cantidad de alimentos ingeridos. Para ellos el funcionamiento del aparato
digestivo ténia también una gran importancia, cifrando la buena salud en su buena
regulacion. Las causas psiquicas o emocionales alteran también los organos a tra­
vés del neuro-vegetativo que, como ya se d ijo con anterioridad, les era bien co-
nocido, aunque con otra terminologia. Que los choques emotivos cambian la fre ­
cuencia del pulso lo sabian muy bien.

90
Con todos estos datos se puede llegar a hacer un diagnostico de impresion
valorandolos debidamente y catalogar al enfermo de Y in o Yang, indicandonos la
conducta a seguir. De hecho los chinos antiguos hacian asi sus diagnosticos y se
Servian de una serie de puntos sintomaticos que la observacion paciente y conti-
nuada les habian demostrado que eran eficaces para tratar ciertos sintomas; pero
como ya saben, muy posteriormente, se incorporé al diagnostico la teoria de los
pulsos radiales desarrollada por Pienn Tsio, que completada después por W ang
Shu H o (265-317) y habiendo sufrido una serie de modificaciones y adaptacio-
nes, se ha llegado a concretar modernamente en los catorce pulsos radiales que
hemos expuesto con anterioridad y que ningun acupuntor que se precie de tal
debe de dejar de tomarlos para complétât su diagnostico en la mayoria de sus
pacientes, pero bien entendido que esta exploracion de los pulsos no debera uti-
lizarse de ninguna forma como ünico medio de diagnostico. Concretando, pues,
para llegar a m anipulât la energia y realizar la gran Acupuntura, que solo prac-
tican los «obreros superiores», es preciso hacer un diagnostico considerando todos
los parametros que hemos ido exponiendo: las leyes del Tao, el Y in y el Yang, la
teoria de los «Cinco Elementos», con la debida valoracion de sus innumerables
equivalencias y que nosotros completamos con nuestros conocimientos occidenta­
les, mas los pulsos radiales que muchos acupuntores dejan de lado porque son
incapaces de captarlos — hacen falta anos para calibrar todos los matices— pero
tienen una gran importancia y para cuyo conocimiento a fondo debe consul tarse
el «Tratado de Acupuntura» de la que suscribe, donde se ofrece toda la técnica.

V I. Pronostico.

E l pronostico del paciente se hara teniendo en cuenta su constitucion, el co­


lo r y el estado de su piel, la valoracion de los pulsos radiales y los sintomas cli-
nicos que son similares a los de nuestra medicina occidental.

Un paciente tendra buen pronostico si su piel conserva su frescura y esplen-


dor, si su energia no esta perturbada y si el pulso esta en correspondencia con
la estacion, aunque éste sea un poco débil, pero deslizante y elastico, pues ello
quiere decir que existe energia en el estômago.

Por el contrario, un paciente tendra mal pronôstico si la tez ha perdido su


tersura y esplendor; si la energia esta perturbada y si los pulsos no estan en co­
rrespondencia con las estaciones pues, como recordaran, cada estaciôn tiene su

91
tipo de pulso como se explico en su lugar. Si, ademas de eso, el pulso se volvie-
ra lleno y duro seria signo de agravacion.

De todos los pulsos, el mas im portante a considerar es el del estomago ya


que todos los organos reciben la energia que precisan para su buen funcionamien­
to a través de él, por lo que, cuando al explorar los pulsos de un paciente no se
palpe este pulso, el paciente tendra un mal pronostico, pues quiere decir que la
energia del estomago esta en vacio y, por tanto, no puede llegar a los pulmones
que representan el principio de la Circulacion de la Energia en el Hom bre y, en
consecuencia, existe debilitacion de la energia esencial, indispensable para la vida.
En cambio, si el pulso del estomago es un poco débil, pero deslizante y elastico,
es que todavia hay energia en el estomago y el pronostico sera favorable.

La enfermedad sera igualmente d ific il de tratar si los pulsos no se correspon-


den con los sintomas presentados por el enfermo; por tanto, tendra un mal pro­
nostico, por ejemplo: el pulso lento con la fiebre; amplio y grande con la dia-
rrea o las hemorragias; lleno y resistente con las enfermedades externas; vacio
y blando con las enfermedades internas.

Existen cinco clases de vacios y cinco clases de plenitudes que reflejan la


gravedad del enfermo y su pronostico de peligro de muerte:

— En cuanto al vacio:

• E l pulso muy pequeno.

• La piel fria.

• La falta de energia.

• La diarrea o la incontinencia de orina.

• La anorexia.

— En cuanto a la plenitud:

• Los pulsos muy fuertes.

92
• La piel ardiente.

• La inflazon de abdomen.

• La anuria o la oclusion intestinal.

• La vision trastornada y los desvanecimientos.

Por lo que se refiere a los pulsos es importante también para el pronostico


el que los pulsos entren en el meridiano en la hora que les corresponde, para lo
cual es preciso que existan cinco pulsos por cada respiracion, si entran anticipa-
dos o con retraso, sera sîntoma de gravedad para el paciente, tanto mas cuanto
mas se aleje de la cifra de la normalidad. Ejem plo: la energia que entra normal-
mente en el pulmon a las tres de la manana, si tiene cinco latidos por respira­
cion; pero si solo hace tres o cuatro latidos por respiracion, la energia entrara
con retraso, y si hace seis u ocho latidos, ésta entrarâ adelantada. En ambos casos
el pronostico es malo y sera preciso actuar sobre el Y in y el Yang.

Sin embargo, si pese a existir vacio, el alimento puede llegar al estômago,


cesan los sintomas y el enfermo se puede recuperar. Y de la misma forma, en caso
de plenitud, si el enfermo suda y llega a orinar y evacuar, también se puede salvar.

Cuando la energia de las tres partes del cuerpo: superior, media e inferio r,
estan trastornadas, el pronôstico del enfermo es siempre grave.

Cuando se présenta un pulso débil y pequeno, con falta de energia y disnea


en un enfermo corpulento, tiene un mal pronôstico; pero si la energia del pulso
se corresponde con su corpulencia, el pronôstico es bueno.

En contrapartida, si encontramos un pulso muy amplio, con exceso de ener­


gia en el pecho en un sujeto delgado, el pronôstico es malo.

93
V IL Tratamiento.

Los Principios Générales de la Acupuntura Energética. Las bases fisiolo-


gicas de las estimulaciones cutaneas.

A lo largo de todo lo que hemos ido exponiendo, hemos podido darnos cuen­
ta de que la pràctica de la A cupuntura està muy lejos de ser una terapéutica mà-
gica, ni una psicoterapia armada como han pretendido personas mal informadas,
sino que, como se ha ido demostrando por el fraccionamiento de todas sus partes
para ponerla al alcance de nuestra mentalidad analitica occidental, ella està basa-
da en una serie de principios que a poco que meditemos sobre el asunto, veremos
que tienen una logica aplastante.

Equiparan nuestro pequeno microcosmos con el macrocosmos, pues muy pron­


to, hace miles de anos, ellos llegan a la conclusion de que el Universo que nos
rodea, por lo menos lo que està màs cercano a nosotros, se desenvuelve en un
e qu ilibrio binario: las estaciones se suceden con un ritm o ; el dia signe a la no­
che, y esta ley del ritm o la aplican a nuestra biologia y encuentran que ésta tam­
bién funciona mediante una serie de ritm os alternantes a todos los niveles que se
consideren, y describen una serie de equivalencias para ponernos en relacion con
el cosmos y con el medio que nos rodea en nuestro pequeno mundo terrestre.
Descendiendo de la escala de los ritm os universales, senalan los ritm os que rigen
en la tierra, desde el horario que sépara el dia de la noche hasta el de las mareas
que mueven los océanos, etc. y uno y otro, universal y terrestre imbricados, ten­
dra n su representacion en nuestro pequeno ser, dando lugar a la descripcion de
un caudal innumerable de ritm os biologicos de cuya buena armonia y regulacion
dependerà la salud. Ellos piensan entonces que todo este conjunto universal, cuyo
p rincipio se nos escapa, tiene que funcionar en v irtu d de una fuerza impulsera
que ellos van a llamar T ch’i o T sri, y que nosotros hemos traducido por energia,
y piensan que a nuestro nivel de individuos el trastorno de ésta es la enfermedad.

Sa aplican entonces a investigar por qué hay veces que la enfermedad se cura
y otras se sucumbe a su ataque, y sacan la conclusion logica de que cuando el
ataque que sufrimos es màs fuerte que las posibilidades con que cuenta el or-
ganismo para defenderse, éste sucumbe por una degradacion masiva de aquella
energia, pero observan también que en algunos casos este ataque se contrarresta
merced a un fenomeno fisico, que consiste en puncionar sobre determinados si-
tios de nuestro revestimiento cutàneo pues la observacion repetida en un indivi-

94
duo tras de otro les ha demostrado su eficacia con el restablecimiento del enfer­
mo. Estas punciones, que al p rincipio se debe a la casualidad como ya hemos ex-
plicado anteriormente, pero que la observacion repetida de sus efectos les hace
pensar en la existencia de un mecanismo regulador de la energia y del T sri, es la
base de esta terapéutica. La Acupuntura ha nacido. Paralela a ésta se iràn des-
arrollando a lo largo de los siglos otra serie de pràcticas que ayudaràn al indi-
viduo a su restablecimiento, de las que la D ietética, el Masaje, las M anipula-
ciones, la H idroterapia y la Farmacopea van a form ar parte de todo un conjunto
terapéutico, que manejaràn de form a graduai segün la menor o mayor im portan­
cia de la enfermedad a tratar y en la que la Acupuntura va a tener un papel muy
destacado al lado de la Dietética, para oponerse al desarrollo de la enfermedad, ha-
ciendo de ella un puntal principal de la Medicina Preventiva, pues la Medicina
China es ante todo una Medicina Preventiva. Son en realidad los precursores de
ésta, por tanto, desde milenios se han ido preparando para descubrir las prim e­
ras manifestaciones de cualquier disarmonia orgànica que, no corregida a tiempo,
puede llevar a la explosion de la enfermedad. Con este fin , las familias se ponian
bajo la tutela de un médico que se hacia responsable de salvaguardar la salud
de la fam ilia, por lo que recibia unos honorarios — como si dijéramos en un ré-
gimen de iguala, como ha venido existiendo entre nosotros— pero con la dife-
rencia de que cuando uno de sus abonados enfermaba, el médico no solo dejaba
de cobrar sus honorarios sino que caian sobre su cargo todos los gastos que origi-
nase la enfermedad, pues ello suponia que por su deficiencia de conocimientos no
habia podido prévenir que la enfermedad se desarrollase.

En todos los libres de Acupuntura se refiere como el Obrero Superior, es de­


cir, el Acupuntor cualificado, évita que la enfermedad se présente; solo el O bre­
ro In fe rio r es el que la cura o al menos la trata. A veces, el médico ténia que ha­
cer frente a todos los gastos inherentes a una intervencion quirürgica. Se refiere
también que cuando el paciente moria — a todos los médicos se les morian alguna
vez los enfermos, como es logico— fue exigido en China durante un cierto tiem ­
po, por mandato imperial, que se colgase una linterna en la puerta del consulto-
rio privado del médico por cada deceso que sufria entre sqs abonados, llegando
el momento en que todos los profesionales tuvieron profusion de linternas encen-
didas sobre sus puertas con el correr de los anos y en diferentes obras de Acu­
puntura, se refiere la anécdota de que en cierta ocasion, sintiéndose enfermo el
Emperador, durante un viaje fuera de su corte, mando a un emisario para que le
buscase en la ciudad el médico que ostentase el menor numéro posible de linternas
encendidas sobre su puerta. Regreso este emisario muy satisfecho acompanado de
un joven galeno, sobre cuya puerta solo existia una linterna encendida. A l pre
guntarle el Emperador a qué se debia el que tuviese tan pocos decesos en su

95
ejerdcio, nuestro colega debio confesar que solo habia comenzado a ejercer el dia
anterior. Valga, pues, la anécdota como un dato mas del interés que se puso
siempre en exigirle al médico una practica responsable, lo que dio, sin duda,
lugar a que éstos afinaran tanto en su observacion que con el tiempo fueron re-
cogiendo toda esa riqueza de conocimientos y observaciones de que hemos venido
hablando, entre los que se dio tanta importancia a las cualidades que se pueden
captar en el examen de los pulsos radiales. E l m ejor médico, pues, es el que puede
e vitar màs enfermedades y pronto se dan cuenta de que existen una serie de ma­
nifestaciones minimas que avisan del trastorno incipiente de esta energia y apren-
den la forma de m anipularla por medio de las agujas para evitar que la enferme­
dad progrese. Esta es la mision del «O brero Superior», cuando no se logra este
objetivo, se establece una jerarquia sintomatologica de menor a mayor importancia
con una serie de formulas para manipular la energia y oponernos al progreso de
la enfermedad, llegando a un punto en donde el trastorno es tan bru tal que la
manipulacion de la energia no alcanza para oponerse a él y entonces deberemos
recurrir a medicaciones potentes o actitudes quirurgicas. Es decir, que la Acupun­
tura tiene una barrera, llegada a la cual nosotros no podemos servirnos de ella
para tratar a los pacientes o solo podemos hacerlo a titu lo de terapéutica coad-
yuvante.

Con esta observacion meticulosa, captan bien pronto que el cambio de esta­
ciones ejerce una influencia en la energia orgànica, por lo que los abonados visi-
taràn al médico a principio de éstas y se haràn revisar por él para ponerse en las
condiciones optimas para recibirlas y evitar los trastornos que pueden im p rim ir a
su fisiologia los cambios estacionales.

Aprenden que la enfermedad tiene sus matices y que la misma clase de pade-
cimiento es diferente en funcion del individuo que la padece, pues existen suje-
tos que estàn muy escasos de energia constitucionalmente o por desgaste debido a
m ultiples causas y, por tanto, en este tipo de pacientes no se puede regular la
energia ni aportarla, porque el estimulo que precisaria para ello sobrepasaria las
disponibilidades orgànicas para aceptarlo (si nosotros fustigamos a un caballo fa-
tigado, él hace un esfuerzo y corre un poco màs una cierta distancia, pero si in-
sistimos en fustigarle cae reventado).

Observan también que las funciones que se sustituyen se atrofian pues el me­
canismo fisiologico regulador que existe en nosotros se bloquea y por eso tratan
de sacar a la Dietética, al Masaje, a la H idroterapia y a la Acupuntura el mayor

96
partido posible para no entorpecer este mecanismo natural y solo empiezan a
emplear los medicamentos cuando comprueban que con la terapéutica fisica no
alcanzan su objetivo y asi y todo, comienzan por los preparados mas suaves que
actùan como catalizadores, aunque no conocieran este térm ino tal y como hoy
nosotros lo catalogamos dentro de nuestra medicina occidental. También emplean
la terapéutica sustitutiva a base de preparados organoterapicos animales, cuando
pudieron captar que determinado organo habia perdido su funcion y no quedaba
otro remedio que sustituirle y solo llegan a la terapéutica farmacologica con pre­
parados quimicos potentes cuando todas las demas actuaciones conservadoras de
la medicina funcional han fracasado o bien el diagnostico les ha dicho ya de en­
trada que se encontraban ante casos demasiado importantes para poder regular
al paciente por estos otros medios màs sencillos.

Ven asimismo que, con la edad, los comportamientos son diferentes para un
mismo padecimiento, pues todo està sometido a la ley del Tao, a la ley de la
alternancia del Y in y el Yang, y este Y in e Yang no se halla repartido de la
misma manera sobre los organos jovenes del infante, que sobre los del joven, en
el que las hormonas sexuales im prim en una potencia que empieza a decrecer en
la edad adulta, para irse extinguiendo en el viejo. Observan también que una
perturbacion m inim a de la armonia orgànica puede ser superada por los disposi-
tivos naturales de regulacion que posee el propio organismo, pero que si la
perturbacion sobrepasa unos ciertos lim ites de intensidad o tiempo, o de ambos,
bien sea por causas endogenas (psiquicas o fisicas) o exogenas (ritm os cosmicos
anormales, frio , calor, sequedad, humedad o fong) el organismo se descompensa y
entonces el médico debe de actuar, siendo la Acupuntura la terapéutica de que se
va a servir en prim er lugar para lograr esa regulacion funcional, pues si los
trastornos exogenos o endogenos actüan con mucha intensidad o durante un lapso
de tiempo demasiado largo, entonces aparecen ya las lesiones anatomicas que so-
brepasan el poder de esta terapéutica. Cuando por parte del paciente o del m édi­
co, existe negligencia y se olvidan estos principios, es sabido que los trastornos
se van ampliando de un organo a o tro y cada vez es màs d ific il conseguir su re­
gulacion, siendo imposible exigir tal de la Acupuntura cuando se ha llegado a la
lesion irreversible. Es preciso, pues, llegar al diagnostico en los prodromos del
desequilibrio para poder actuar preventivamente e im pedir el desarrollo de la en­
fermedad. Cuando esto no es posible, se pierde el tiempo y las cosas se complican,
lo mismo que ocurre con nuestra medicina occidental.

Es digno de hacer resaltar, como los chinos daban también mucha im portan­
cia a los trastornos del espiritu, como causa de la alteracion de la energia, lo

97
que supone que conocian también perfectamente la psiquis y el sistema nervioso
aunque no se cite expresamente, porque va impHcito en su concepcion de con­
junto y no ven la necesidad de aclaraciones, ya hemos visto como ellos son sin-
téticos, no precisan del anàlisis para captar el conjunto; pero la medicina china
no olvida jamàs — y ya se recomienda asi en el So Wen hace milenios— conside­
rar las inquietudes, la angustia y el miedo, al lado de las manifestaciones patologi-
cas puramente fisicas, para tratarlas en evitacion de mayores maies, siendo tam­
bién, por tanto, en ese aspecto los verdaderos precursores de la medicina psico-
somàtica; patologia que regulaban de la manera màs simple, al controlar la ener­
gia por medio de las agujas de Acupuntura. E l principio, pues, general de la
Acupuntura energética es el de equilibrar o, por m ejor decir, reequilibrar los
ritm os naturales del organismo cuando éstos se encuentran alterados a nivel fu n ­
cional, y el actuar siempre ante las primeras manifestaciones de la alteracion. Las
agujas, excitando los puntos indicados para cada caso, refuerzan, regulan o palian
las insuficiencias del sistema fisiologico orgànico de autoregulacion de la energia,
perm itiendo restablecer el equilibrio.

Es évidente que los efectos se derivan del pequeno traumatismo que produce
la aguja o moxa, colocadas en determinados lugares del revestimiento cutàneo,
actuando a màs o menos profundidad y seleccionados éstos juiciosamente de acuer-
do con la dolencia a tratar, para lo que es preciso buscar la localizaciôn exacta,
pues errada ésta, la Acupuntura no actua sobre la enfermedad en cuestiôn, lo
cual es clara demostraciôn de que la Acupuntura no es una especie de Psicotera­
pia, como pretenden quienes la desconocen y se permiten opinar. Este pequeno
traumatismo trae como consecuencia la rotura de centenares de células, las cuales
van a dejar pasar al liqu id o intercelular los elementos ionizados que contenian,
sobre todo, el potasio, que excitarà las finas ramificaciones de estos sistemas, per-
mitiéndoles actuar màs, algo que aün no estamos en condiciones de explicarnos y
que permite actuar en selectividad, pues sino se podria pinchar indistintam ente en
cualquier sitio y ya vemos que no es asi.

2. Las agujas: Sus diferentes clases e indicaciones.

Vamos a ocuparnos ahora de los instrumentos empleados para la pràctica de


la Acupuntura: las agujas. E l So Ouen (capitulo 54) y el N ei K in g (capitulos 2 y
78) nos habian de nueve tipos de agujas, cuyo diseno ofrecemos a continuaciôn,
cada una de diferente forma segün la finalidad a que estaba destinada. De éstas,
las cinco primeras apenas tienen hoy otro interés que el recuerdo histôrico.

98
N .° 1. Bastante corta con punta de flécha, al parecer destinada a emplear-
se en pequenos toques a fin de atraer la energia Oé.

N ." 2. E n realidad no es una aguja verdadera con su cabeza roma y redon-


deada. Se empleaba para dar masaje sobre los puntos de acupuntu­
ra en los ninos pequenos. Instrum entos similares se emplean hoy al­
gunas veces con este mismo objeto.

N ." 3. Esta aguja se dice que corresponde al hombre, tiene una largura en
SI de cinco décimas con una bola que la impide profundizar màs y
que se empleaba para pinchar los pequenos capilares y dispersar la
energia perturbada.

N .° 4. Variante de aguja triangular, cuyo pequeno estilete fue utilizado para


dispersar la energia Yang en exceso haciendo sangrar el punto, o
bien para abrir pequenos accesos.

N .° En realidad no se trata de una verdadera aguja sino de una lancera,


empleada cuando era preciso drenar en el paciente colecciones pu-
rulentas importantes, en realidad es como un verdadero bisturi.

X = COBRE.

F ig . 12

99
N .“ 6. Esta tiene 1,5 cm. de largo por cinco décimas de m ilim etro de es-
pesor, provista de un mango enrollado para fa cilita r el giro. Se em-
plea para inserciones superficiales cuando se quiere actuar sobre la
energia Oé.

N ." 7. Mas larga, de tres a seis centimetros de 10 décimas de m ilim e tro de


espesor, también provista de un mango enrollado para fa c ilita r su
giro, se emplea para punciones màs profundas en lugares carnosos y
cuando queremos actuar sobre la energia Yong.

N ." 8. De siete centimetros y a veces de 12 centimetros y màs, se emplea


cuando se précisa actuar en profundidad como, por ejemplo, en ca-
deras y en personas gruesas.

N ." 9. Esta ultim a de punta muy afilada, pero màs recia al objeto de re-
sistir el calentamiento, tiene una longitud de unos seis centimetros.

Los materiales que se han venido empleando para su fabricacion han sido el
cobre, después el bronce y el acero. Este, de form a inoxidable y en razon de su
precio es el que se emplea hoy de forma màs habituai, pese a que también se
han empleado y se emplean los metales preciosos como la plata, el oro y hasta
el platino, pues parece ser que los metales blancos tienen, por sus cualidades de
ionizacion, mayor capacidad dispersante y los amarillos como el oro tonifican
mejor. En realidad no se da demasiada importancia a este detalle y lo màs ha­
bituai, como acabamos de decir, es el empleo del acero inoxidable, que aparté
de su m ejor precio, permite una mejor esterilizacion y conservacion, pues las
agujas de plata, por ejemplo, se ponen negras y dejan luego una mancha sobre
el lugar de su insercion.

Actualmente se emplean variaciones de las cuatro ultim as, fabricadas casi


siempre de acero inoxidable. Para hacer sangrar, se utiliza una de seccion trian ­
gular y extremidad muy aguda.

Para los ninos, y a veces en personas pusilànimes que temen a los pinchazos,
se ha ideado la fabricacion de un m a rtillito que tiene en su tambor siete puntas,
con cuya parte se golpean ligeramente los tegumentos sin llegar a clavar y se u ti­
liza sobre la zona de los puntos de acupuntura que estarian indicados para esti-
mularlos.

100
La manipulacion de estas agujas se hace fijando la zona del punto, bien con la
una del pulgar de la otra mano, bien sujetândola con el pulgar y el indice de la
mano contraria a la que inserta, para guiarla y que no se doble. En Japon, se
fabrican tan finas y flexibles que es preciso valerse de un fia do r que se coloca
sobre el punto a estimular, para protéger la introduccion de la aguja y que no se
doble. Una vez el fia do r ajustado, se mete la aguja y se da un golpe seco con
el indice o el medio sobre la cabeza que sobresale y se queda clavada, prâctica-
mente sin molestia alguna. Suelen ir bien para los ninos y personas pusilànimes
en lugar de emplear el m a rtillito de que hablamos antes, pero parece probado
que los efectos terapéuticos, al igual que con éste, son màs débiles, lo que obliga
a poner un gran numéro de agujas. Por otra parte, la inclinacion que està a veces
aconsejado dar a las agujas, como vamos a ver en seguida, es d ific il de llevar a
cabo y, por tanto, éstas se utilizan siempre en introduccion vertical. En Japon se
emplean estas agujas de form a habituai. Ademàs, de éstas las usan minùsculas, en
form a de boton con una p un tita muy corta o unas dimensiones de la aguja pe-
quenisimas, pues para aumentar su accion y no poner tantas, se dejan insertadas
y sujetas con esparadrapo durante horas o dias.

Existen varias formas de manipular las agujas:

a) Puncion simple.— Que consiste en introducirlas hasta la profundidad de-


seada y retirarla inmediatamente sin im p rim irla ningün giro. Se emplea en
ninos y personas delicadas o pusilànimes que se pinchan por prim era vez.

b) Puncion con giro.— Consiste en que tanto al introducirla como al sacarla


se la gira tanto a derecha como a izquierda para hacer reaccionar la piel
en casos de dolores, hinchazones, anestesias, etc. La reaccion serà tanto
màs eficaz cuanto màs giro se le imponga. Es muy empleado.

c) Puntura en picoteo.— Consiste en sacarla y meterla de nuevo a la p ro fun ­


didad deseada varias veces. Es como si un pàjaro estuviera picoteando.
Cuantas màs veces se haga y màs velocidad se le im prim a, màs eficaz serà.
Se emplea en afecciones agudas y dolores.

d) Puntura para sangria.— Solo se pincha con aguja triangular y se re ti­


ra inmediatamente. Se puede también pinchar sobre una vena para hacerla
sangrar.

Para procéder a las punciones hace falta colocar al enfermo acostado prefe-
rentemente, o al menos sentado y apoyado sobre el respaldo de una silla. N o se
debe hacer de pie pues se expone uno a que tenga lipotim ias.

1 01
E l orden de los pinchazos sera segün el criterio a seguir de acuerdo con el
padecimiento a tratar, pero prim ero se debe de dispersar el Yang y después el
Y in . La aguja se suele emplear en posicion perpendicular a la piel, es la form a
màs habituai, o bien con inclinacion de 45 grados, cuando queremos actuar en
tonificacion o dispersion siguiendo la direccion de la energia de los meridianos.

A veces, en ciertos lugares, se pueden emplear casi horizontalm ente a la piel.

Segün el doctor Nguyen Van N ghi la profundidad y la direccion de las


agujas, segün las regiones, séria la siguiente:

Décimas de
Direccion profundidad

Cràneo ...................................... .................. H orizontal 2- 3


C a r a ................................................................ H orizontal 2- 4
Alrededor oreja ............................................ Vertical 2- 3
C u e llo ............................................................. Vertical 2- 5
N u c a ............................................................... Vertical 2- 8
Hueco epigàstrico ....................................... Vertical 5-10
Flancos ........................................................... Vertical 3- 8
Bajo v ie n t r e .................................................. Vertical 5-10
H o m b r o ......................................................... Vertical 5-10
Codo-brazos ................................................... Vertical 3- 8
Pecho .............................................................. H orizontal 3- 5
Espalda .......................................................... Oblicuo 3- 5
Region lum bar ............................................. Vertical 5- 8
Espacios intervertébrales .......................... Vertical 3- 5
Munecas ......................................................... Vertical 2- 4
D e d o s .............................................................. Vertical 1- 2
N a lg a s ............................................................. Vertical 5-25
R odilla y p ie r n a ........................................... Vertical 5-10

' Nguyen Van Nghi, «Pathogenic et Pathologie Energétiques en Médecine chinoise», pà­
gina 631.

102
También se recomienda que para conseguir un efecto Pou, es decir, de to ni­
ficacion, se pinche superficialmente y al p rincipio de la expiracion y lentamente,
manipulando un poco la aguja de arriba abajo para estimular la piel atonica, has­
ta el momento en que ésta se estimula y trata de sujetarla en cuyo instante se
la retira con rapidez al principio de la inspiracion para que no se marche la
energia que se atrajo hacia ella, dando un poquito de masaje con el algodon im-
pregnado de alcohol con que esterilizamos la piel antes de pinchar.

Sin embargo, para conseguir un efecto Sie, o de dispersion, en que la piel


està tensa, se deberà de pinchar en profundidad aprovechando el momento de la
inspiracion e insertàndola ràpidamente, haciéndola girar un poco y dejàndola im-
plantada hasta que la piel se encuentre relajada a su alrededor y ésta saïga con
facilidad. En este caso se esteriliza un poco el lugar del pinchazo después de
sacarla pero no se impide que saïga sangre si esto ocurre, pues muchas veces
es im portante que el agujero se quede abierto. De todas formas el tiempo que se
dejan implantadas las agujas es muy personal y, en realidad, cada acupuntor tie­
ne su técnica. En cuanto a la profundidad, se comprende que al paciente grueso
se le pincharà màs profundamente que al delgado.

E l numéro de agujas a emplear en una sesiôn debe de ser m inim o, de tal


form a que se considéra que la cantidad de agujas que se emplean estàn en razon
inversa con la calidad del acupuntor. A m ejor acupuntor, menor numéro de agu­
jas por sesion, pues sabrà elegir los puntos precisos para actuar sobre el mayor
numéro de meridianos con el menor numéro de agujas.

Las sesiones de Acupuntura tampoco deben de ser numerosas. En enferme­


dades agudas, a veces basta con una sesion. En enfermedades cronicas, suelen
hacerse dos o una sesion semanales, que se van espaciando en razon de la
m ejoria de los sintomas y habitualmente no debe de pasarse de tandas superiores
a las doce sesiones, que pueden repetirse en tiempo posterior en razon de la
evolucion y cronicidad de la dolencia.

E l pinchazo es poco molesto en realidad y, por régla general, es bien acep-


tado por el paciente, sobre todo después de pasada la expectacion de la p rim eri
sesion y comprobados sus efectos que suelen ser ràpidos.

103
Por fin , debemos aclarar que aunque los chinos antiguos ignoraban la asep*-
sia y los accidentes en este sentido eran raros, hoy dia no esta justificado, y
ningun acupuntor cualificado practica la Acupuntura sin someter las agujas a la
debida esterilizacion, bien en el autoclave o por lo menos por su permanencia en
alcohol de 90 grados durante varias horas. Asim ismo, se esterilizara la piel del
paciente con alcohol antes de procéder a la puncion.

3. Las sangrias.

H oy dia se emplean poco. Generalmente no se realizan màs que en el caso


de exceso de Yang, en pacientes hipertensos o bien cuando existen venas varico-
sas con una im portante d ificultad en la circulacion de retorno. Como hemos dicho
antes, se emplean en estos casos las agujas triangulares que facilitan el efecto
buscado.

4. Las moxas.

Aunque en Occidente ha hecho fortuna este nombre para designar el trata-


miento con calor sobre los puntos de Acupuntura, y que no es màs que una con­
traccion de la palabra japonesa «mogusa» que significa m oxibustion, esta tera­
péutica no es otra cosa que el método chino de los Kao. Este método es muy
frecuente en China y tiene por objeto la aplicacion de calor sobre los puntos de
Acupuntura, pero sirviéndose de ciertas plantas, hojas de artemisa especialmente
(fo liu m artemisae officinalis), de sabor amargo, ligeramente Yang, con actividad,
por tanto, sobre los meridianos Y in , especialmente sobre higado, bazo y rinones,
es decir, sobre la sangre y la energia, con cuyo polvo se fabrican unos pequenos
conos del tamano de un grano de arroz o de m ijo e, incluso, de medio hueso de
dàtil, para aplicar en combustion lenta sobre los puntos elegidos, especialmente
cuando el paciente présenta un gran estado de insuficiencia debido al frio , con
lo que al calor se anade la accion farmacodinàmica de los constituyentes de la
planta elegida, que pénétra en los meridianos. La eleccion de estos puntos es fà-
cil pues se hacen dolorosos a nivel de los meridianos ligamentarios cuando la
energia se perturba p o r el frio , viento o humedad y tienen una localizaciôn fija ,
es un enfermo que teme al frio , sus miembros estàn helados, los pulsos son lentos
y débiles, o bien tiene diarrea, etc.

104
También pueden estar aconsejadas en enfermedades cronicas cuando el Yang
es insuficiente, o bien en padecimientos en que las agujas no se mostraron
eficaces.

Las propiedades de la artemisa son ya conocidas desde el punto de vista te­


rapéutico desde la época del Nei K ing; dispersar el frio y la humedad; regulari-
zar la energia de los m eridianos; calmar al feto; detener las hemorragias. Aün,
actualmente, se preconiza en todos los dolores abdominales debidos al frio ; ame-
norrea y dismenorrea, pérdidas sanguineas en el curso del embarazo, vacio de la
energia con leucorrea; epistasis, esterilidad, dermatosis pruriginosas, etc.

Con el polvo de artemisa se pueden fabricar también cigarrillos para lo cual


se toma una hoja de papel de cigarro de 24 X 28 centimetros y se extiende sobre
él 20 gramos de polvo, que se alisa bien con una plancha y se enrolla, pegàn-
dose luego para que no se caiga, tanto en el costado como en los extremos *.

Este procedimiento se puede emplear de form a directa, poniendo las bolitas


sobre el punto elegido, que los chinos suelen sujetar mojàndolas con un poco de
saliva y prendiéndolas. Cuando el enfermo acusa un fuerte dolor de quemadura,
se les da un papirotazo y se les hace saltar. Se suelen aplicar sobre cada punto
de tres a cinco Kao, pero en ciertas afecciones agudas o cronicas se han aplicado
a veces hasta 200 en una sesion. O tro procedimiento directo es el del cigarro,
para lo cual se aproxima éste prendido al punto elegido y se acerca y sépara unas
veces, de acuerdo con el calor que sienta el paciente.

Los Kao o moxas se pueden aplicar también de form a indirecta. Este pro­
cedimiento consiste en interponer entre el Kao y el tegumento una rodajita de
raiz de gengibre fresco, previo taladramiento varias veces por una aguja.

Esta rodajita tendria un m ilim etro de grosor. Puede sustituirse por una roda­
jita de ajo taladrada igualmente. Cuando el enfermo siente que se quema se
quita el Kao y se sustituye por otro. Cuando esta rodajita se seca demasiado por
efecto del calor, se sustituye por otra fresca. Sus propiedades terapéuticas se
combinan con las de la artemisa y se refuerzan sus acciones.

D r. Nguyen Van Nghi, «Pathogenic et Pathologie energetiques», pàg. 138.

105
Se emplea en enfermedades producidas por el viento frio , nauseas y vom itos,
tos con esputos, asma, reumatismos articulares, afecciones abdominales de los in-
testinos con inflacion, diarreas, etc.

En O riente se fabrica una especie de algodon de artemisa que se puede co­


locar en form a de bola sobre el mango de una aguja que una vez colocada se
prende y se deja consumir hasta que el fuego se apaga. Su efecto antiinflam ato-
rio y tonificante es sorprendente.

O tro método indirecto es el Kao o moxa a la sal, que solo se emplea sobre el
8 JM . Se deposita sal de cocina sobre el ombligo y encima se coloca el Kao de
artemisa y se enciende. Cuando el enfermo siente calor se quita y se pone o tro;
suelen ponerse entre tres y cinco. La combinacion de la sal, que es Yang, con la
artemisa refuerza los efectos.

La sal actüa sobre los meridianos de los rinones, corazon y estomago. Disper­
sa el calor pervero, refresca la sangre, hum idifica la sequedad, purifica la energia
del corazon, provoca el vom ito. Se emplea en las afecciones siguientes: ojos infla-
mados, afecciones oseas, odontalgia, estrenimiento, vomitos para elim inar esputos,
dermatosis perineales y pruritos. Se emplea también para atraer el Yang a los
miembros helados, en el pulso profundo y escondido; en dolores abdominales y
coleras. En estos casos se deben de seguir poniendo hasta que los miembros se
calienten y se normalice el pulso.

En Occidente se emplean a veces las agujas calentadas directamente o bien


aparatos eléctricos que generan calor y que se aplican sobre los puntos que se
desea moxar. E l procedimiento es mucho màs comodo y ràpido, pero menos e fi­
caz, pues como se comprende se prescinde de las cualidades terapéuticas de los
otros elementos.

Técnicas asociadas. Pueden, por fin , emplearse asociados los pinchazos con
las moxas, de acuerdo con las indicaciones de la afeccion o del enfermo, pinchan-
do los puntos que responden al calor y moxando los que responden al frio . N o
se debe de moxar nunca en congestiones ni excesos por el calor.

106
5. Plan General de Tratam iento: Los critcrios para establecer el mismo de
acuerdo con los parametros obtenidos por el diagnostico.

Adaptaciôn de las concepciones chinas a la nuestra occidental sabre enferme-


dades constitucionales, enfermedades agudas y enfermedades cronicas o enferme-
dad por trastorno de la Energia Ancestral o Tsing, por trastorno de la Energia Oé
a Wei, tamhién llamada Defensiva, de la Energia Yong o de los Cereales y del
Oxtgeno y enfermedades a causa de la Energia Perversa o Perturbada sobre nues-
tro organismo.

A base de los parametros que son valorados para el diagnostico y para es­
tablecer un tratam iento, los medicos chinos, al igual que nosotros en nuestra
medicina occidental, adoptan actitudes diferentes segun se encuentren ante un
paciente con una enfermedad o defecto congenito, con una manifestacion aguda
o con una enfermedad de larga evolucion. Por tanto, no es d ific il integrar nues-
tros puntos de vista con los suyos a efectos del tratam iento por medio de la
Acupuntura y de las moxas, o a veces las sangrias, pues en lo que se refiere al
diagnostico, tanto los chinos como nosotros no dejamos de aprovechar en el mo-
mento actual todos los medios auxiliares que estan a nuestro alcance.

Asi pues, a lo que nosotros llamamos enfermedades constitucionales, ellos las


tildaran de enfermedades por trastornos de la Energia Ancestral o Tsing; a las
enfermedades agudas las podemos equiparar en cierta forma con los trastornos
de la Energia Oé o W ei, tamhién llamada Energia Defensiva, y a nuestras en­
fermedades cronicas, podemos asimilarlas a las de los trastornos de la Energia
Yong o Energia de los Cereales y del Oxigeno. Las que ellas adjudican a efecto
de las Energias Perversas o Perturbadas (Fong, calor, sequedad, humedad, frio ),
vendrian a ser, en cierta forma, nuestras enfermedades alérgicas y del sistema
neuro-vegetativo y ciertas evoluciones graves de un padecimiento.

Como vemos, pues, después de 5.000 anos, no podemos decir que hemos avan-
zado gran cosa en los conocimientos de nuestro oficio, pues casi todo lo que hoy
valoramos para sentar un diagnostico e in s titu ir un tratam iento, les era conocido.
Es mas, su elaboracion mental tan compléta, utilizando un sistema binario de con­
tro l de la energia es tan logico e inteligente que no se acierta a comprender como
no se ha caido en la cuenta hasta estos ultim os anos, de la ventaja que suponen
estos sistemas binarios que ahora empiezan a describirse por los investigadores
modernos aplicados a diferentes ramas del saber, independientemente del cono-

107
cim iento chino, pues se trata de investigadores que desconocen estos antecedentes,
pues han visto que se prestan muy bien para los calculos de las computadoras
electronicas, lo que no se puede hacer con nuestro sistema decimal, por lo que
quiza no esté lejano el dia en que se demuestre que esta terapéutica tiene una
base altamente cientifica, viniendo a ser la nuestra la empirica.

Hagamos, pues, un recordatorio de las maneras de manifestarse la energia,


equiparandolas seguidamente a nuestros diagnosticos occidentales y dando algu-
nos ejemplos de enfermedades de cada grupo para fa cilita r la forma de enjuiciarlas
y la conducta a seguir para cada grupo de padecimientos.

Energia Ancestral o Tsing. Es, como ya se dijo, esa energia que nos trans-
miten nuestros padres y que no se puede aumentar, pero si mantener y regular
para conservarla lo m ejor posible y que circula por los Vasos Maravillosos o
Irregulares. Energia bipolar que régula el potencial positivo siguiendo una via
que corresponde al eje cerebro medular superior-posterior que es el Vaso Tou M o
y el potencial negativo, por la via media anterior o Vaso Jenn M o. Por los
otros trayectos de estos Vasos, regularâ la m otilidad (esqueleto), la circulacion
sanguinea, las funciones hepato-vesiculares y las funciones genito-urinarias. Es
la carga de energia que trae el hombre al nacer. Si nuestros padres o sus ances-
tros padecieron enfermedades importantes, esta energia que nos transmiten pue­
de venir tarada; por eso nosotros, como vigilantes de la salud colectiva, debemos
de recomendar el examen prematrim onial en evitacion de que la raza Humana
dégénéré y hacer una eugenesia preventiva, esa clase de medicina tan amada por
los chinos como venimos viendo.

Esta Energia Ancestral p artiria de los rinones y de las capsulas suprarrenales


para hacer su ciclo, el cual reune, a su vez, todos los ciclos: circadiano u horario
y circaniano o estacional, por lo que sufre toda clase de influencias climàticas.
Cada uno tenemos ademas otras dos manifestaciones de la energia sobre las que
si se puede actuar con la Acupuntura, bien aumentandolas si estan en deficiencia
o dispersandolas si estan en plenitud o regulandolas si fueron atacadas por una
Energia Perturbada (perversa de las traducciones chinas). Estas son la Energia
Oé o W ei, tamhién llamada Defensiva y la Energia Yong o de los Cereales y del
Oxigeno. Veamoslas;

Energia Oé o W ei. Es la que existe en la parte mas superficial de nuestro


cuerpo, en ese espacio donde termina la red capilar, sobre el tejido conjuntivo

108
mas superficial, dando su papel defensive y regulador del e quilibrio cutaneo con­
tra los stress exteriores, para salir al paso de los ataques que recibe esta super­
ficie cutanea y detener los impactos de forma que no penetren dentro del o r­
ganismo. Se llama también Energia Im pura y ella se ve atacada con frecuencia
por los Cinco Elementos atmosféricos (Fong, calor, humedad, sequedad y frio ).
Como ya sabemos, la palabra Fong ha sido traducida por viento, pero en realidad
para los chinos tiene una significacion mucho mas amplia, m otive por el cual
mantenemos la acepcion china, pues como ya se explico también significa la ex­
plosion brusca de una epidemia o de cualquier otra enfermedad, el cambio repen-
tino de un germen saprofito en patogeno, etc.

Esta energia vendria a ser equiparable a nuestro sistema reticulo-endotelial y


a la accion de los globules blancos.

Esta energia se elaboraria para los chinos a nivel del estomago y seguiria la
evolucion solar diaria sobre los meridianos ligamentarios o tendino musculares y
de los meridianos colaterales o distintos, pero con un ritm o diferente al de la
«Gran Circulacion», para los meridianos ligamentarios que, aunque se consideran
a todos esencialmente Yang y serian doce como aquellos, en los que correspon-
den a los Meridianos Principales Yang, el ritm o seria diurno, mientras que para
los Y in el ritm o seria nocturne. En los Colaterales la energia circula con el mis­
mo ritm o que para los Principales, es decir, alternando un M eridiano Y in con
uno [Link]én esta energia acompaha los Vasos Maravillosos Tchong Mo
y Tou M o.

Energia Yong o de los Cereales. Es, como ya sabemos, la energia que se


produce por la asimilacion de los alimentes y del oxigeno del aire. Se llama de
los «Cereales» porque parece fuera de duda que ésta era la alimentacion racio-
nal del hombre en sus albores, y sobre este tema ha escrito muchos libres de
divulgacion el japonés Sakuruzawa u Oshawa, el cual ha dedicado su vida a la
propagacion por los Cinco Continentes de la Alim entacion M acrobiotica Zen, que
se basa, principalm ente, en una alimentacion cerealina integral, de la que el arroz
complete seria el que tendria un m ejor e q u ilibrio proteico y carbonado, anadiendo
la grasa por la adicion de semillas de sésame. Segün él, la causa de gran nu­
méro de enfermedades que nos im portunan se deben a que no sabemos alimen­
tâmes de acuerdo con las leyes del Tao, de tal form a que con una dietética bien
llevada, nuestia salud seria bastante buena y, por tanto, la Acupuntura tendria

109
poco que hacer, pues nos equilibrariamos nosotros mismos mediante un régimen
oportuno

En verdad que con la cantidad de agresiones a que tenemos sometida a nues­


tra biosfera (detergentes, abonos quimicos, aumento de produccion de animales
para la alimentacion por medios artificiales, polucion ambiental por gases diver­
ses, etc.), amén de la cantidad de medicamentos y quimica que ingerimos a dia-
rio , el problema de nuestra regulacion de las constantes biolôgicas, se hace cada
vez mas d ific il y el medico se ve a diario impotente para afrontar tanta patologia
nueva como surge. Es, pues, precise tender a una existencia mas en armonia con
la naturaleza que nos rode a y no alterar ésta, porque lo que nos interesa en cuan-
to a individuos es «ahadir vida a los anos y no anos a la vida» segun feliz frase
de Carrel, que es lo que hoy se hace casi de form a habituai, viviendo a base de
dopantes como medio para contrarrestar la vorâgine que nos rodea.

Valga la disgresion que ha sugerido el tema de los Cereales y volvamos sobre


la Energia Yong, la energia que a nosotros los occidentales nos es m ejor conoci-
da desde el punto de vista de la Acupuntura, pues es la energia que recorre los
meridianos de la «Gran Circulacion» que, comenzando en el pulmôn a las très de
la madrugada, va a recorrer todos los meridianos en las veinticuatro horas, alter­
nando dos Y in con dos Yang, segun el circuito habituai: P, G I, E, BP, C, ID , V ,
R, M C, TE, V B y H , deteniéndose dos horas en cada uno, como es sabido, para
recomenzar el ciclo nuevamente en el higado.

Esta energia comienza en los pulmones y va después al estomago que son sus
objetivos principales. Es una energia profunda que se perturba dificilm ente.

En fermedades constitucionales :
Alteraciôn de la Energia Ancestral o Tsing. Terapéutica vicariante.

Como ha quedado bien claro, la Acupuntura no tiene capacidad para modi-


ficar la Energia Tsing, que recibimos al nacer, pero lo que si podemos hacer por
los enfermos afectos de enfermedades constitucionales gravativas, es actuar sobre
las otras formas de la energia; es decir, actuar sobre las Energias Oé o Yong,
para conservar de la mejor forma posible la- energia deficitaria que recibieron.

' «El Zen Macrobiotico» y otras obras, J. V rin , Paris, 1931 a 1966.

110
Veamos aigu nos ejemplos de este tip o de enfermos para darnos cuenta de como
se les puede ayudar.

a) Paciente displàsico, que se nos présenta con turricefalia, dientes de H u t­


chinson, tez palida y nos refiere que padece de ataques epilépticos des­
de su infancia. Antecedentes luéticos. Se defiende mal contra toda clase de
agresiones exteriores y también su alimentacion le causa problemas de
vez en cuando, pese a que él piensa que es morigerado con su régimen
dietético.
Si cuando vemos al paciente las pruebas de W .M .K . y Nelson hubieran
sido + en suero sanguineo o l.c.r. o en ambos, lo hubiéramos tratado
con penicilina hasta negativizar; al no ser éste el caso, pasamos a ac­
tuar sobre sus energias Oé y Yong, pues, como ha quedado bien claro,
nada podemos hacer sobre sus anormalidades anatomicas ni para aumen­
tar su Energia Ancestral.
Previa la toma de los pulsos, regulamos y reforzamos sus defensas a las
agresiones exteriores y sus problemas digestivos e instituim os una die­
tética equilibrada y sensata.
Es évidente que el sistema nervioso es el mas alterado puesto que es
el que m otiva la consulta por sus ataques epilépticos. E l metabolismo de
este sistema esta alterado y sus crisis son la manifestacion externa de su
disarmonia: «La salud es el silencio de los organos y de los sistemas».
U n sistema que protesta es un sistema que avisa que algo marcha mal.
H ay pues que mejorar el metabolismo celular del sistema nervioso, tanto
n u tritiv o como del oxigeno, para lo que deberemos reforzar los m eridia­
nos que estan en mas relacion con estas funciones como son el higado y
los pulmones, meridianos que comandan la energia Yong y el meridiano
del estomago que protege la Energia Oé, pues se élabora a p a rtir de él.
E l meridiano del estomago es muy im portante en los enfermos del sis­
tema nervioso y el Sann L i de pierna o 36 E esta présente siempre en
cualquier tratam iento del sistema. ,Ademas de esto, actuaremos sobre
algunos puntos sintomàticos de otros meridianos, especialmente indica-
dos para las convulsiones, sin suprim ir los antiepilépticos, tanteando el
rebajarlos de acuerdo con la evolucion.

Veamos otros ejemplos;

b) Paciente con esclerosis lateral amiotrofica.

Tiene una constitucion atlética y de buena talla. Camina arrastrando uno


de sus miembros con un cierto m ovim iento de stepaje. Nos refiere que

111
ya hace unos anos, al comienzo de la edad adulta, empieza a notar dolor
en esa pierna, parestesias de frialdad y d ificu lta d progresiva para la deam-
bulacion. Tiene, ademas, algo muy im portante para hacer el diagnostico:
fibrilaciones de diferentes grupos musculares, muy aparentes. H a sido
tratado sin exito con antirreumaticos y, como los dolores van en aumento,
a veces son lancinantes y no nota ningün alivio, le han hablado de la
Acupuntura y viene a ver si podemos aliviarle.
Pronostico: Nada podemos hacer por su padecimiento constitucional. La
enfermedad progresara irremisiblemente, pero si podemos actuar sobre
sus algias en plan sintomatico y también sobre sus contracciones fib rila -
res, aunque de una form a paliativa y por lapsos de tiempo cortos. Pode­
mos fa cilita r la circulacion en el miembro, todo lo cual puede ayudar a
retrasar la evolucion. Como en el anterior, utilizaremos los meridianos de
E, P y H , mas la regulacion general de acuerdo con sus pulsos radiales y
algunos puntos sintomàticos de otros meridianos. Se le alivio y se le
comunico a la fam ilia el diagnostico y el pronostico.

c) Tercer ejemplo: Miastenia.

En este caso la paciente es una mujer. Empieza ya desde la primera in ­


fancia a notar que se cansa muy pronto cuando juega y que se cae al
suelo con facilidad.
Viene ya en una silla de ruedas. Esta muy gruesa debido a su obligada
inm ovilidad, con abondante retencion de agua y grasa, lo que perjudica
aün mas su metabolismo muscular ya constitucionalmente déficiente. Aun
no estamos en condiciones de curar la miastenia, ni con nuestra m edici­
na ni con la china, pero si podemos ayudar a la paciente, recomendândo-
le dieta macrobiotica adecuada a su clase de vida para arrastrar grasa y
agua de los tejidos y tonificar el Yang con moxas para retrasar lo mas
posible la evolucion de la enfermedad. En este caso empleamos la téc-
nica de las agujas tonificantes o moxas sobre diferentes grupos muscu­
lares y hacemos la regulacion total de la energia siguiendo el control de
los pulsos. La enferma ha adelgazado bastante y esta mas optim ista pese
a que sabe no podremos lograr demasiado, pero se mueve un poco mas y
ésto la conforta.

d) U ltim o ejemplo: Psicosis maniaco-depresiva.

Como sabemos, es una enfermedad que se manifiesta por brotes de


mania y depresion. No podemos m odificar su constitucion, pero si pode-

112
mos actuar sobre los brotes, bien en dispersion cuando esta en fase ma-
niac^, bien en tonificacion en la depresion. Es una enfermedad que, en
general, responde bien y el paciente puede prescindir de las drogas que,
sin duda, le llevarian mas rapidamente al deterioro de su personalidad.
Como siempre que nos encontramos ante enfermos del sistema nervioso,
los meridianos esenciales seran el higado, los pulmones y el estomago,
pero, en este caso, es muy im portante también la actuacion sobre el Grue-
so In te stino y el de corazon, que juega un gran papel en las depresiones,
aparté de los que nos indiquen los pulsos radiales para hacer la regula­
cion general de su energia. La supresion de las drogas se hace paulatina-
mente, haciendo un tanteo de acuerdo a la evolucion.

Enfermedades agudas:

Alteraciôn de la Energia Oé o Wei. Tratamiento sintomâtico o sencillo.

Como sabemos, el organismo dispone de unos mecanismos reguladores para


mantener su homeostasis, pero éstos llegan hasta un cierto lim ite , sobrepasando
el cual, el sintoma de alteraciôn se manifiesta. Es la Energia Oé o Defensiva la
que va a fallar. Es el enfermo que se présenta con un gran resfriado nasal por
alteraciôn de su mecanismo termo-regulador' consecutivo a un frio excesivo. E l
que sufre un ataque de ciatica después de haber estado sentado sobre el césped
hümedo. A quél al que le cae en el pie una plancha caliente y le hace una que-
madura de prim er grado, etc.

Este tipo de enfermos responden bien a la terapéutica sintomâtica por los


puntos de Acupuntura que la tradiciôn ha acreditado como efectivos y que fi-
guran en todos los formularios y de hecho lo que se hace de forma habituai por
muchos profesionales que se dicen acupuntores, pero en realidad ésta no es la
verdadera Acupuntura china, sino una especie de reflexoterapia, para la que, al
no conocer los riesgos que esta clase de actuaciôn conlleva, no se pueden pré­
venir los accidentes a veces mâs que desagradables con que se puede encontrar
el prâctico, pues no debemos olvidar que muchas veces las cosas no son tan
simples como parecen, puesto que el enfermo que nos viene con ese padeci­
miento agudo que parece banal, puede ser un enfermo sistémico crônico y al
pincharle sin las debidas precauciones, se le pueden causar mâs perjuicios que
beneficios. Por lo tanto, deberemos, aunque sea de form a somera, dnterrogar al
enfermo sobre su estado de salud en general antes de la molestia aguda objeto

113
de la consulta y ver si es un enfermo Y in o Yang para sopesar en que estado
se encuentra su energia y solo después, si juzgamos que tiene bastante e q u ili­
b rio energético, procederemos a emplear los puntos sintomàticos, si no es asi,
deberemos tomar los pulsos y pasar a considerar el procedimiento de la «Gran
Circulacion» o los siguientes, segun la pauta que daremos en el apartado si-
guiente.

Nuestra actuacion en el caso mas sencillo se ejerce sobre los meridianos l i ­


gamentarios que, como ya sabemos, se situan sobre la epidermis y solamente,
cuando la agresion es mas potente, pénétra el mal en zonas mas profundas. Es
decir, que en estos casos la agresion va de la superficie a la profundidad y
puede atajàrsela con unos puntos sintomàticos no dando lugar a que progrese.
E l pronostico es siempre bueno y, a veces, sobra con una sesion para resolver
el problema.

Entre estas enfermedades agudas y las cronicas que vamos a exponer a


continuacion, tenemos que considerar las enfermedades subagudas, en las cua-
les no basta con frecuencia el procedimiento sintomâtico, pues la enfermedad,
aunque producida por una agresion externa, bien porque el genio de la misma
es demasiado potente o bien porque el organo sobre el que se fijô es poco re-
sistente o por ambas cosas, el sistema de defensa superficial no va a ser su-
ficiente para yugular e im pedir que pase a pianos màs profundos y, entonces,
tendremos necesidad de emplear procedimientos màs complejos, bien utilizando
la técnica de los «puntos llave» de los Vasos Irregulares o Maravillosos, bien
siguiendo las reglas de tonificacion o dispersion manipulando sobre la «Gran
Circulacion» e, incluso, pasando a los de regulacion del Ciclo Cheng o ciclo Ko,
si la importancia del caso lo aconseja.

Veamos algun ejemplo.

a) Paciente que sufre una fuerte agresion sobre vias respiratorias superiores
a causa del Fong (viento, virus, etc.) y el frio. Padece cefaleas, fiebre,
rin itis y laringitis con rinorrea, obstruccion nasal, picor de garganta y
malestar general. Existen una serie de puntos sintomàticos sobre los que
podemos actuar para yugular los sintomas, pero el hecho de presentar
fiebre con malestar general y dar a la auscultacion respiratoria algunas
sibilancias nos dice que el ataque progresa sobre aparato bronco-pulmo-
nar. En efecto, el pulso de Pulmon està en plenitud y también el del

114
Grueso Intestino, ast que no debemos de conformarnos con hacer pun­
tos sintomativos sino llevar a cabo uila regulacion de la energia ac-
tuando en dispersion sobre estos meridianos, siguiendo las réglas de la
«Gran Circulacion» de la energia y terminando con el punto sintomâtico
13 V Fei lu indicadisimo en estos casos.

Veamos otro ejemplo.

b) Joven que padece de anginas febriles con focos amigdalares no demasia­


do importantes, pero pese a lo cual persiste la fiebre pasados los dias
habituales que toma este proceso para resolverse y se queja ademas de
dolores articulares. Naturalm ente no nos conformaremos con tom ar los
pulsos, si no que solicitamos un hemograma, velocidad de sedimentacion
y titu lo de antiestreptolisina 0, encontràndonos con leucocitosis, velo­
cidad de sedimentacion elevada y un titu lo tan alto de antiestreptolina 0
que debemos de diagnosticar una fibre reumàtica.
Se comprende, pues, que el procedimiento por los puntos sintomàticos
no basta, ya que el genio de la enfermedad, el estreptococo en este caso,
ha sido tan virulento o el organismo se encontre tan deficitario de de­
fensas, que no ha podido vencerlo por los mecanismos naturales de auto-
regulacion y ha invadido otros sistemas. Tenemos pues que regular la
energia e im pedir que siga progresando el proceso, no solo para aliviar
su garganta y sus articulaciones, lo que se logra muy bien con los pun­
tos sintomàticos, especiaalmente del meridiano de Vejiga, de Grueso I n ­
testino y de Vesicula B iliar, sino que hemos de im pedir que muerda el
Corazon y aumentar la resistencia general del organismo. Damos penicilina.

Veamos un u ltim o ejemplo.

c) Se nos présenta un paciente con molestias dispépticas y colitis. Nos cuen­


ta que hace unos dias, encontràndose bien, tuvo una intoxicacion alimen-
ticia con una sintomatologia florida de vom itos, enterocolitis y malestar
general que cedio, aparentemente, con dieta y una terapéutica derivativa
simple. Sin embargo, sus molestias no han cedido del todo e, incluso, se
encuentra subfebril. Como ya hace una semana, debemos solicitar unos
anàlisis con aglutinaciones y no conformarnos con hacer los puntos sinto­
màticos para las dispepsias o las diarreas. Debemos de tom ar los pulsos
y ver como està su polaridad y su energia y regularla de acuerdo con los
mismos, siguiendo el procedimiento màs adecuado al caso, term inando

115
con los puntos sintomàticos. Que los anàlisis no nos dan un problema
bactetiano o de salmonelosis tanto m ejor, pero si existe, no estamos auto-
rizados a retrasar un tratam iento etiologico con los antibioticos o sulfa-
midados indicados en tales casos, aunque con la Acupuntura podamos
hacer los puntos a do y potenciar muy eficazmente su evolucion favo­
rable.

En todos los ejemplos que acabamos de exponer, la virulencia de la agresion


sobrepaso la capacidad del sistema defensivo superficial e invadio a la energia
Yong a través de las vias secundarias. Es decir, las agresiones que vinieron del
e xterior fueron ganando pianos màs profundos hasta llegar a organos o visceras.
En estos casos, pese a su jerarquia de menor a mayor afectacion, el pronostico es,
en general, bueno y solo con la Acupuntura o combinando esta con los tratamien-
tos occidentales se puede llegar pronto a un feliz desenlace.

Enfermedades cronicas:

Alteraciôn de la Energia Yong o de los Cereales y del Oxigeno.

En estos casos el problema que se nos présenta es diferente. E l enfermo viene


ya de entrada diciéndonos que hace màs o menos tiempo (anos) que padece de
este organo o de aquella viscera. Es decir, que la Energia Yong que es la que
tiene a su cargo la buena conservacion metabôlica alimentaria o del oxigeno de
los diferentes sistemas de nuestra economia es la que està trastornada. E l pa­
decimiento surge en la profundidad y desde a lli va avanzando hasta pianos màs
superficiales para avisarnos de que las cosas no marchan bien. Tanto en la medi­
cina oriental como en la nuestra occidental, existen una serie de sintomas que
nos son conocidos y que nos sirven para centrar el diagnostico, aunque a veces se
nos escape su etiologia intim a. Ejem plo: las manchas rubies y el p ru rito de los
hepàticos y colecistiticos; los soplos de las cardiopatias; las discrasias sangufneas,
las caries y las hipoplasias dentarias en los trastornos del metabolismo del esmalte
y del calcio de la tetania, por ejemplo; el dolor a punta de dedo de la ulcéra
duodenal, etc.

En todos estos casos es évidente que el diagnostico por los pulsos radiales
serà decisivo para poder llevar a cabo una buena regulacion del individuo y,

116
aunque a veces podremos practicar un buen tratam iento manejando tan solo pro­
cedimientos sencillos con la técnica de los «puntos llave» o los de tonificacion
dispersion de la «G ran Circulacion», serà preciso pasar con frecuencia a la ma-
nipulacion del Ciclo Cheng en los organos o las visceras, o al ciclo Ko.

Veamos también algunos ejemplos:

Paciente que acude a nosotros con un proceso de anemia hipocromica,


consecutiva a un proceso toxico antiguo sobre el sistema hematopoyético.
La paciente es, ademàs, alérgica a los extractos hepàticos, vitamina B12
y a un sinfin de cosas màs. Se encuentra muy asténica y con torpeza men­
tal que d ificu lta sus actividades intelectuales. Colon irrita ble.
Se comprende que, aunque existen unos puntos sintomàticos para la ane­
mia por cierto muy eficaces, debemos de estudiarla bien desde el punto
de vista de su polaridad y su energia y hacer una buena regulacion de
acuerdo con sus pulsos, lo que nos indica actuar sobre su higado, bazo,
estomago e intestino grueso, que tienen sus efectos sobre aparato diges-
tivo y sistema neuro-vegetativo, actuando en u ltim o térm ino sobre los
puntos sintomàticos de la anemia el 38 V Kao Roang y el 36 E Sann L i,
que deben de hacerse conjuntamente uno en tonificacion y el otro en
disp. para evitar el efecto excesivo del prim ero, y aün completar la ac­
tuacion con los puntos 3, 4 6 5 JM en tonificacion. Este caso se resolvio
en muy pocas sesiones, lo mismo que otros similares y la curacion per­
siste desde hace varios anos.

Veamos otro ejemplo:

b) Paciente con ulcéra duodenal.

Se présenta un enfermo, norm olineo, directivo de empresa, que està so-


metido a grandes tensiones y disgresiones alimenticias debido a su traba-
jo y que ha sido diagnosticado de ulceroso duodenal, no solo por su sin­
tomatologia clinica de pirosis, dolores lancinantes a temporadas que caï­
man con la ingestion de leche, alcalinos o alimentos, sino que el diagnos­
tico se comprueba por las plaças radiogràficas que nos trae. Le han re-
comendado operarse pero no le hace ninguna gracia, tanto màs, cuanto
que conoce amigos que lo hicieron y no resolvieron su problema pues
siguen con sus molestias, y desea someterse a un tratam iento con Acupun­
tura, si lo creemos factible.

117
Desde luego que tiene indicacion précisa y se han tratado varios casos
similares.
En este caso también. N o debemos procéder a hacer puntos sintomàti-
COS, sino realizar una buena regulacion del individ uo en si, tomando los
pulsos radiales y regulando de acuerdo con ellos. En estos casos siempre
hay que sedar sistema nervioso, pues estos enfermos son muy tensos y
hay que dispersarlos lo que se logra muy bien pinchando el 3 H y 4 G I
conjuntamente, o bien disp. de entrada el 6 M C. Los puntos sintomàticos
son el 10 y 13 JM , 21 y 36 E, el 21 V y, a veces, el 9 R, pero éstos pue­
den variar segun cada paciente y, a veces, estar indicados mejor otros de
los meridianos afectados. Los resultados clinicos no se hacen esperar y, en
general, la cicatrizacion de la ulcéra tampoco. Solo, como en la medicina
occidental, se resisten las ulcéras callosas y, por supuesto, no podemos
hacer nada màs que paliar el dolor si estàn cancerizadas. Esto se debe
concretar bien antes de comenzar el tratam iento para no desacreditar una
terapéutica tan conservadora y eficaz, y retrasar una intervencion indicada.

O tro ejemplo:

c) P o lia rtritis cronica evolutiva.

Se nos présenta una paciente con a rtritis de pequenas articulaciones, con-


tàndonos que se levanta por la manana con las manos agarrotadas y ede-
matosas.
Estas manos ya tienen su desviacion en ràfaga cuando vemos a la pa­
ciente y a la que, aparté de los dolores, le preocupa mucho su lim itacion
de la capacidad funcional, pues ademàs nota que se va ampliando a otras
articulaciones: codos, rodillas y caderas.
Acostumbramos a solicitar en estos casos una hematologia bastante com­
pléta con prueba de Waale-Rose y proteinograma, fosfatasa alcalina, etc.
aparté del estudio radiogràfico de las articulaciones afectadas para seguir
la evolucion posterior.
Cuando se ven a estos enfermos en sus primeras fases y no fueron muy
tratados, sobre todo con corticoides, los resultados son muy buenos en
cuanto a actuar sobre el dolor, la contractura y la inflamacion, parando
la evolucion del proceso. Los reumatismos son de los padecimientos que
màs se benefician de la Acupuntura, no solo éste que es el màs grave y
que ponemos como ejemplo, sino las artrosis y los metabolicos.

118
En todos los casos hay que hacer una buena regulacion del paciente to­
mando sus pulsos previamente para précisât polaridad y energia, ya que
se trata de pacientes sistémicos en donde toman parte muchos meridianos
sobre los que deberemos actuar. Si el enfermo tiene muchos dolores,
estamos autorizados a comenzar con puntos sintomàticos de entrada, como
el 60 V ', que y a hemos dicho se considéra como el punto «aspirina» por
los occidentales y algunos locales en las zonas màs afectadas, pero siguien­
do después en dias sucesivos con su regulacion general para lo cual no
solo hemos de manejar los «puntos llave» o la «Gran Circulacion» sino
la técnica p o r los «66 puntos antiguos» manipulando sobre el ciclo Cheng
y, a veces, el Ko. En momentos agudos pinchar el lado no afectado. N o
hacer moxas y recomendar quietud.

Veamos, por u ltim o, un enfermo con litiasis renal ürica.

d) Igual podria tratarse de una litiasis con carbonatos, fosfatos u oxalatos.


E l paciente con càlculos del aparato urinario es un paciente en el que està
alterado el sistema de eliminacion, pero también el metabolismo y, por
tanto, el problema no es conseguir que élim iné sus càlculos, para lo que
existen puntos sintomàticos tanto para la litiasis renal como de uréter,
vejiga o uretra para favorecer la expulsion si éstos no son excesivamente
grandes, sino que hay que actuar sobre el sistema para evitar que se
formen otros y, por tanto, no podemos sortear el hacer una buena re­
gulacion del individuo en conjunto, manejando los diferentes procedimien­
tos que vamos a exponer en seguida. Los puntos sintomàticos en caso de
litiasis renal son, especialmente, el 25 V B , 23 V y 6 y 9 BP en disp., toni-
ficando después el 16 Aur. Para la litiasis vesical el 3, 5 y 6 JM y 28 V
especialmente.

Vamos a ver ahora la ultim a parte del enunciado que encabeza este tema.

Enfermedades a causa de la Energia Perversa o Perturbada sobre nuestro orga­


nismo.

Segün hemos venido viendo, para los chinos cada organo o viscera tiene su
representation en una estacion. La energia està en toda su potencia en el organo
que la représenta cuando atraviesa su estacion. Por ejemplo, el higado es m uy

I Si el punto de acuerdo con la estacion no se corresponde con el punto de dispersion


o tonificacion.

119
potente en primavera, o los pulmones en otono. Cuando se presentan enferme­
dades sobre estos organos coincidiendo con su estacion, como es cuando corres-
ponden a su mayor potencia, podràn afrontarlas bien y nosotros podremos ayudar
a regularlas manipulando sobre el ciclo Cheng de los elementos, pero puede ocu-
r r ir que no sea asî y estos organos estén tan afectados que no tengan su energia
en la potencia précisa y en ese caso serân atacados por otros màs potentes. Es
la energia perversa o perturbada la que va a actuar sobre ellos y entonces nosotros
tendremos que valernos para regularlos actuando sobre el ciclo Ko. Cuando un
elemento no es dominante en su estacion, es dominado por otros màs potentes.
La enfermedad es mucho màs complicada de tratar y, por tanto, màs grave.

Veamos algün ejemplo:

a) Paciente con asma. Epoca: otono.

Se nos requiere para ver a un paciente que se encuentra encamado con


muchas almohadas y con un status asmàtico que no responde ya a los
tratamientos habituales de nuestra medicina. Tiene 70 anos, padece asma
desde hace muchos anos, pero tuvo una gripe y desde entonces ha ido
de mal en peor. El torax enfisematoso està en inspiracion permanente y
en la auscultacion hay sibilancias, estertores y todo lo que ustedes quie-
ran. E l paciente no corne y està caquéctico, pues al corner aumentan sus
sintomas. Como el enfermo està muy angustiado debemos hacer unos
puntos de urgencia actuando sobre el 7 P en disp. ' el 17 y el 22 JM y el
13 V. Después hacemos el 2 P siempre vigilando mucho su evolucion y
pulso. Con el 1 P hay que tener cuidado aunque està indicado para el
asma, pues a veces puede desencadenar un sincope, asi que nos inhibim os
de hacerlo. Es decir, comenzamos con el punto llave y seguimos una tera­
péutica sintomâtica, logrando m ejorar su crisis. Como es un paciente de
respiratorio y precisamente en el otono que ténia que tener su màxima
energia el pulmon pues es la estacion que le corresponde y, sin embargo,
el paciente està muy Y in , es évidente que el pulmon no ha tenido ca­
pacidad para defenderse y, por tanto, nosotros debemos de tratar de
cortar esta sintomatologia manipulando sobre el ciclo Ko.
E l enfermo mejoro, vo lvio a levantarse de la cama y a espaciar mucho sus
crisis que, pràcticamente, padecia ya de form a continuada.
Es asma es otra de las enfermedades que responden m ejor a la Acupun-

1 Naturalmente que si el paciente hubiera tenido un exceso de Yang no lo hubiéramos


hecho, pues hubiera sido muy peligroso.

120
tura sobre todo si no fueron muy tratadas con corticoides. E l exceso de
drogas con anterioridad al tratam iento d ificu lta un tanto la beneficiosa y
rapida actuacion de la Acupuntura y deberemos tener paciencia e insistir.

Veamos un u ltim o ejemplo.

b) Paciente con espondiloartritis anquilopoyética muy tratada.

Es un paciente de 52 anos con gran obesidad. Las radiografias muestran


una columna en cana de bambu, ambas sacroiliacas anquilosadas y pinza-
mientos en ambas caderas. Tiene muchos dolores al andar. Ademas ha
tenido varias crisis de nefritis. Genu valgum y pies pianos.
Pedimos unos anàlisis muy amplios y nos encontramos una glucemia
elevada, asimismo colesterolemia y un anàlisis de orina con bastantes leu-
cocitos y piocitos, incontables hematies, cilindros hialinos y granulosos y
el cultivo con abondantes colibacilos y estreptococos.
Como vemos, pues, el enfermo es muy complicado, pues estàn im b ri-
cados varios organos y sistemas. La toma de los pulsos de acuerdo con
esta sintomatologia nos dan alteraciones muy importantes. E l enfermo le
vemos en invierno, en cuyo momento el rinon tendria que ser m uy po­
tente, pues es su estacion; sin embargo, éste présenta una n efritis im ­
portante, se defiende mal. Debemos, pues, de m anipular el ciclo K o y
también u tiliza r otros procedimientos. De todas formas como viene con
muchos dolores, comenzamos con unos puntos sintomàticos, especialmen­
te el 60 V (llamado punto Aspirina por los occidentales) para calmar el
dolor, empleamos después el 3 ID y 62 V puntos llave de los vasos mara­
villosos indicados de entrada para los trastornos del sistema locom otor en
disp. y el 28, 29 y 30 V B para liberar en lo posible la contractura dolo­
rosa de sus caderas y fa cilita r su deambulaciôn. Por supuesto que, aun­
que hacemos los puntos estimulantes de los leucocitos 39 V B y 13 T M en
tonificacion, le mandamos antibioticos y sulfamides para vencer lo antes
posible su infeccion urinaria. In stitu im os después el tratam iento regulador
general en dias sucesivos y actuamos manipulando el ciclo Ko.
Imponemos, ademàs, un régimen dietético de acuerdo con sus trastornos
metabolicos y una gimnasia reeducadora que ya hacia el paciente.
En general en casi todos los pacientes apoyamos la terapéutica por la
Acupuntura por otra terapéutica funcional a base del empleo de los Oligo-
elementos en dosis de alta division molecular, que parece les concede una
actividad catalitica sobre los diferentes tejidos a los que van destinados y
que nos complementan muy bien el tratam iento evitando prodigar las se-

121
siones de Acupuntura. En este enfermo procedemos asî y complementamos
con los oligoelementos indicados.
E l paciente requirio, de todas formas, bastantes sesiones, pero ha logrado
una mejoria muy aceptable. Ya no toma ninguna clase de drogas ni
preparados quimicos. H a adelgazado, el dolor ha desaparecido, las con­
tractures también, la glucemia y el colesterol se han normalizado. Por
supuesto que las anquilosis de las sacroiliacas y de la columna persisten.
La infeccion urinaria se term iné de resolver al fin con furantoinas.
De tarde en tarde nos visita el enfermo v hacemos una sesion de Acupun­
tura para ir corrigiendo pequenas alteraciones, haciendo asi esa terapéutica
preventiva recomendada por los chinos para tener detenida en todo mo­
mento la evolucion progresiva de sus padecimientos que, con seguridad,
seria el caso si tal no hiciéramos.
Pasemos ahora al estudio de los procedimientos y métodos de tratamiento.

6. Cuestiones générales a considerar con respecto a la eficacia de la A cu­


puntura al establecer un tratam iento: Causas dependientes del individuo.

Causas externas al mismo.

Existen una serie de limitaciones que debemos de conocer al establecer un


tratam iento por Acupuntura, pues a poco que se sospeche que nuestro paciente
puede in cu rrir en una de ellas debemos de advertirle para evitarnos reproches pos-
teriores que nos hacen perder prestigio a nosotros y a la técnica. Estas son las
siguientes:

Causas dependientes del individuo.

H ay un mimero lim itado de personas en las que, por causas que se nos es-
capan, no se benefician de esta terapéutica, por lo que si después de hacer al
paciente très o cuatro sesiones bien meditadas no nos responden los puntos al
tratam iento indicado, se debe de desenganar al paciente y recomendarle otra clase
de terapéutica.

Existen otro numéro de enfermos que desarrollan una resistencia después de


haber respondido bien a las primeras sesiones. En evitacion de estos casos, se

122
recomienda no hacer demasiadas sesiones seguidas, n i hacerlas demasiado proxi-
mas. En términos générales, es m ejor hacer varias series de un pequeno numéro
de sesiones,

O tros enfermos, por el contrario, que respondieron bien al prim er tratam ien­
to por Acupuntura, cuando tiem po después se présenta una récidiva y vuelven
para repetir las sesiones, no responden o responden menos que la prim era vez.

O tra cuestiôn a considerar es la edad. Por debajo de los seis anos la Acupun­
tura solo se recomendarà excepcionalmente.

E ntre los seis y los quince anos, como la respuesta suele ser muy potente, debe
de tenerse en cuenta para hacer el menor numéro de pinchazos posible.

E ntre los 15 y 60 anos, es el periodo màs hàbil para beneficiarse de esta te­
rapéutica, teniendo siempre présente que los efectos seràn mayores a los 30 anos
que a los 50 anos y que a p a rtir de los 60 anos los efectos decrecen en una
curva descendente progresiva, por lo que en los ancianos es mejor elegir otras
terapéuticas, en general, pues lo que cuenta en realidad es la edad biologica.

Los chinos dividen a los pacientes en intelectuales y manuales. Los primeros


responden mucho m ejor en general que los segundos, por lo que para aumentar
los efectos en éstos, se recomienda en los manuales im plantar las agujas màs
profundamente.

Es preciso tener siempre présente que los puntos no solo se encuentran en


la piel, sino en la dermis y màs profundamente y a veces se deben de atravesai
diferentes pianos para asegurar sus efectos. En la relacion de los puntos de nues­
tro Tratado de Acupuntura se dan las profundidades màs apropiadas para cada
uno, siguiendo los ultim os tratados chinos, senalando profundidades mayores de
las que se han utilizado habitualmente en Occidente hasta ahora.

La Acupuntura es màs efectiva en los sujetos de raza amarilla que en las de


raza blanca o negra, beneficiàndose de todas maneras màs la "blanca que esta
itltim a.

123
Causas externas que pueden dism inuir la eficacia de la Acupuntura.

Cuando un paciente ha sido sometido a tratam ientos p or Radium terapia,


Rayos X , Ultrasonidos o cualquier o tro tratam iento electrofisico, los meridianos
se bloquean y la Acupuntura no actüa o, si lo hace, son muy pasajeros y re
aparecen pronto los sintomas.

Los pacientes que han sufrido intervenciones en ciertos lugares cuyas cica­
trices atraviesan el recorrido de los meridianos, bloquean éstos y tampoco actüa
la Acupuntura en ese sector o region que de él depende. Sin embargo, puede ha-
berse extirpado una viscera como, por ejemplo, la vesicula b ilia r y el meridiano
en si sigue siendo hàbil. La exéresis del organo no inhabilita el m eridiano y el
pulso se palpa aunque éste haya sido extirpado.

La Acupuntura es tanto menos eficaz cuanto màs se encuentre el paciente in-


toxicado por tranquilizantes, drogas y preparados quimicos o corticoides, en el
caso de ciertos reumatismos, por ejemplo. Es preciso procéder a una desintoxica-
cion previa antes de poder juzgar el alcance real a que puede llegar esta terapéutica.

Por lo que respecta a la aguja, el grosor no es demasiado im portante pero, de


todas formas, es preferible emplear agujas de 1 0/1 0 décimas de m ilim etro y no
sobrepasar las 1 5/1 0 décimas de m ilim etro. Cuando son màs gruesas, la penetra-
cion es màs d ific il sin aumentar los beneficios.

Ya hemos hablado de la profundidad, la duracion, la calidad y la técnica de


manipulacion de las mismas.

Por lo que respecta a la energia, ya nos es conocido que ésta tiene una can­
tidad diferente segün las estaciones y deberà elegirse la màs apropiada para que
el efecto sea mayor. En cuanto a la calidad, también hemos visto como los cam-
bios climatologicos influyen sobre ella y debe también de considerarse.

124
R E V IS IO N D E U N A C A S U IS T IC A D E 325 P A C IE N T E S
R E Ü M A T O L O G IC O S T R A T A D O S C O N A C U P U N T U R A
Y O L IG O E L E M E N T O S

M A T E R IA L Y M E T O D O
Una de las indicaciones màs importantes de la Acupuntura son los R E U M A ­
TIS M O S , como la pràctica de la misma en estos pacientes lo atestigua, ya que
actüa no solo sobre el dolor, sino sobre la inflamacion y la contractura, siendo
éste el m otivo por el que hemos centrado sobre este tipo de enfermos el tema
de nuestra tesis.

A si pues, vistas de form a general las indicaciones y lim ites de esta terapéutica,
vamos a exponer ahora los resultados que arroja nuestra casuistica de 325 pa­
cientes reumàticos de nuestra consulta privada, màs algunos de nuestros servi-
cios del H ospital de San Luis de los Franceses, hoy desaparecido, y de la Quinta
Asamblea de la Cruz Roja, donde también la hemos aplicado, y a los que desde
hace anos, venimos controlando con un mismo criterio segün ha quedado expues-
to con anterioridad. Es decir, se ha procedido siempre a practicar:

1. Una historia clinica amplia, con antecedentes psico-fisicos, tanto familia-


res como del propio paciente, para situar al enfermo-^n el espacio y en el
tiempo con todas sus circunstancias.

2. Exploraciôn por aparatos, insistiendo con toda am plitud sobre el«Osteo-


Locomotor» objeto de nuestro especial estudio.

3. Valoracion especial de los «pulsos chinos».

4. Estudio radiogràfico de las articulaciones afectadas u otros sectores or-


gànicos que, a nuestro juicio, pudieran ayudar aldiagnostico; por ejem­
plo, de silla turca.

1 27
3. Hematologia. De forma sistemàtica hemos solicitado siempre las siguien­
tes determinaciones: Recuento, form ula, hamatocrito, valor globular, he-
moglobina, velocidad de sedimentacion, coles terol, glucemia, urea, àcido
ùrico, calcio y fosforo, y fracciones ionicas, fosfatasa alcalina y, de acuer­
do con la historia del enfermo hemos solicitado complementariamente, an­
tiestreptolisina 0, proteniograma, Waale-Rose, células L E , 17 cetosteroides
e hidroxicorticosteroides u otras determinaciones hormonales o exàmenes
màs especializados.

6. Exploraciones complementarias de nuestra medicina occidental como


E.C.G., electro-miogramas, etc. cuando el caso lo aconsejaba.

Una vez en posesion de todos estos datos y sentado el diagnostico, es cuando


se ha procedido al tratam iento, que en su mayor parte hemos impuesto a base
de Acupuntura, pero sin despreciar el complemento que hayan podido prestar-
nos otros tratamientos de nuestra medicina occidental, con las réservas que ya se
expusieron sobre corticoides y dopantes, màs la terapéutica homeopàtica, tan e fi­
caz como poco agresiva. Desde luego se ha impuesto siempre la rehabilitacion a
base de una gimnasia dirigida tan fundamental en esta clase de pacientes.

En realidad como todos estos pacientes acuden a nuestra consulta con el sin-
drome prim ordial del dolor, que acompana siempre a cualquier tipo dereuma-
tismo, bien sea éste superficial, profundo o referido, podriamos inclu ir bajo el
titu lo de A L G IA S , todos los pacientes objeto de nuestro estudio, pero al hacer la
distribucion de mi casuistica por diagnosticos, voy a in c lu ir solo bajo este epi-
grafe aquéllos que, desde el punto de vista analitieo y radiogràfico, no presenten
alteraciones reumatologieas apreeiables.

A L G IA S

En este grupo hemos ineluido solamente 28 paeientes, de los euales 18 han


visto desapareeer su algia eon una o poeas sesiones. Estas algias corresponden a
las siguientes loealizaciones:

Enfermos que respondieron al tratamiento por Acupuntura.

4 cervicalgias de las euales très eedieron con una sesion y una con très sesiones.
1 algia supraescapular. Cedio del todo con cinco sesiones.

128
1 algia escàpulo-humeral. Cedio con très sesiones.
1 codo de tennis. Cedio el dolor con dos sesiones y no le ha vuelto.
1 dorsalgia postural. Cedio con dos sesiones.
2 lumbalgias. Cedieron con una y dos sesiones, respectivamente.
1 sacralgia. Cedio con dos sesiones.
1 algia de region glütea rebelde. Cedio con cinco sesiones, v o lvio al cabo de unos
meses el sintoma y vo lvio a pasar con dos sesiones.
1 coxalgia en paciente operada de carcinoma ginecologico, cedio el dolor con
dos sesiones.
1 ciatica en paciente con cancer urologico inoperable. Cedio en dos sesiones.
2 gonalgias. Una cedio a la prim era sesion; otra a la segunda. Esta era una an-
ciana con antecedentes carcinomatosos.
1 algia tib ia l que cedio con una sesion de Acupuntura, y
1 talalgia que cedio con dos sesiones.

Enfermos que no respondieron al tratamiento.

1 algia escàpulo-humeral post-hepatitis. Solo se hizo una sesion.


1 algia del carpo por tum or glomico. H icim os dos sesior\ps por deseo del paciente
y rechazamos seguir, recomendàndole la intervencion con la que euro.
1 ciàtica en maestra de ballet. Se hicieron 14 sesiones sin éxito, por m i y diferen­
tes colegas extranjeros.
1 algia muscular en miembro in fe rio r derecho en paciente diabético. Se hicieron
hasta ocho sesiones por deseo del paciente.
1 gonartria. Solo se hizo una sesion.
1 algia de to b illo . Se hicieron dos sesiones solamente.

No valorables.

1 coxalgia postraumàtica. Se hizo una sola sesion y no volvim os a tener noticias


del enfermo.
1 gonalgia. Se hizo una sola sesion pues marchaba al extranjero.

129
2 algias musculares a los que se hizo solo una sesion y no vimos màs a los
pacientes.

En resumen, respondieron bien 18 pacientes, no respondieron seis, y cuatro


no se han podido valorar pues no hemos sabido después de los enfermos.

En todos se practico una regulacion de la energia si hubo necesidad y se


utilizaron puntos sintomàticos générales como el 60 V indicado para todos los
sintomas dolorosos y el 34 V B , que responde bien a las alteraciones del sistema
osteo-locomotor, màs los puntos locales especiales segün la localizacion del algia.
N o se les prescribio ninguna clase de medicacion y solamente a alguno que ténia
otra sintomatologia ajena a su algia, se le dio tratam iento para ésta muy simple,
a base de oligoelementos u homeopatia.

C IA T IC A S

Hemos separado las ciàticas puramente funcionales, de las algias expuestas an-
teriorm ente, haciendo un grupo aparté, puesto que en éstas, ademàs del dolor,
hay que dar importancia a la contractura y, por lo tanto, a su incapacidad fu n ­
cional. En este grupo no hemos ineluido las que se producen a consecuencia de
procesos artriticos o artrôsicos, con alteraciones sanguineas y radiologicas, sino
solamente las producidas por trastornos mecànicos, con desplazamiento de las vér-
tebras pero sin lesion osea, o de los discos, especialmente a nivel de la charnela
lumbo-sacra.

Consta esta casuistica de 27 pacientes, que se presentaron en nuestra consulta


con franca incapacidad funcional, no solo por el d olor sino, en muchos casos,
por bloqueo de las articulaciones intervertébrales.

De todos estos pacientes, 19 fueron mejorados o librados totalmente de sus


dolores y contractura con la Acupuntura. Dos perdieron toda su sintomatologia
con una sola sesion. Siete con dos sesiones. Dos con très sesiones y otros dos con
cuatro. Dos màs quedaron muy aliviados y no se hicieron màs sesiones evolucio-
nando posteriormente hasta librarse totalmente de sus sintomas; igualmente po-

130
demos decir de otros très a quienes se les practicaron de cinco a seis sesiones.
O tro con siete sesiones.

N o encontraron alivio cinco pacientes a los que se les practicaron très sesio­
nes a très; cuatro sesiones a otro, que debio ser intervenido por una hernia dis­
cal, resolviendo asi su algia rebelde, y otra con seis sesiones, que mejoraba el
dolor, pero le volvia al cabo de los pocos dias. Era una paciente muy histérica
que le impresionaba mucho este tratam iento de la Acupuntura.

N o se pudieron valorar tres pacientes. Uno, una m ujer muy impresionable que
sufrio una lip o tim ia con el p rim er pinchazo y rechazo el tratam iento, y dos a
los que solo se les hace una sola sesion pues son extranjeros y se ausentaron del
pais prometiendo que nos darian noticias y no lo han hecho.

A todos estos pacientes, como dijim os de los anteriores, se les sometio a


otros tratamientos para otra serie de anormalidades que presentaban en otros
aparatos, pero nunca a base de analgésicos, sino de oligoelementos para favorecer
su regulacion funcional o de homeopatia. A todos se les recomendaron ejercicios
rehabilitadores de su corsé fisiologico muscular para fortalecer su estatica lumbo-
sacra y a muchos los vemos con regularidad y sabemos que mantienen su mejo­
ria. Alguno cuando tiene una ligera molestia se hace una sesion preventiva como
recomiendan los chinos y van muy bien.

E S C O LIO SIS

Hemos visto varios casos de escoliosis màs o menos bien llevadas, pero que
en cierto momento han empezado a proporcionar algias a diferentes niveles del
raquis. Tengo a la vista seis historias, tres con dism etria de m. inferiores que
hemos procurado nivelar con alzas, otra con hernia de disco entre 4.® y 5.® L. y
dos con hernia entre 5.“ L y 1.* S. Por supuesto que la escoliosis no la cura la
Acupuntura, pero alivia el dolor y la contractura y esto ha ayudado bastante a su
tratam iento de gimnasia especializada.

Tanto en estos casos como en las ciàticas, hemos empleado para comenzar
los puntos llave 3 ID y 62 V en Dispersion, màs el 60 V , llamado también punto

131
aspirina por su especial indicacion para el dolor, mas los pantos lU de columna
correspondientes a la localizacion mas précisa.

F IB R O S IT IS

Tenemos en comun cuatro historias que tienen de comun una fib ro sitis de lo ­
calizacion cervical y raquidea, con dolores y contractura muy molestos para los
pacientes.

Uno de éstos es un medico que se que)a de contractura del trapecio con fuer-
te dolor, el cual nos asegura que su analitica es perfecta y tampoco radiologica-
mente se le ha ençontrado nada que justifiq ue su cuadro a nivel del cuello. Lleva
anos haciendo diferentes tratamientos sin resultado defin itivo . Le practicamos
Acupuntura, empezando por los puntos 3 ID y 62 V y siguiendo por los puntos
10 V , 11 y 12 V , 13 y 14 T M , 14 y 15 ID , 15 TF , 21 V B ,que vamos seleccionando
en sesiones sucesivas, practicandole en total seis sesiones, con lo que le desapare-
ce totalmente su sintomatologia, la cual se mantiene al cabo de cuatro anos. Como
al practicarle las punciones se nota, como es habituai en estos casos, una sensa-
cion muy crujiente al meter las agujas, le recomendamos que tome a continuacion
algunos oligoelementos a base de manganeso, fosforo y azufre, que tom o algùn
tiempo.

O tro paciente ténia, ademas de su fibrosis cervical con contractura y dolor


que se irradiaba a toda la cabeza, un apéndice costiforme de la séptima cervical y
un hipoparatiroidism o. Responde con éxito en seis sesiones, perm itiéndole conti­
nuât con su labor intelectual. Manipulamos sobre los puntos anteriores y le pres-
cribimos desde el prim er momento Manganese-Cobalt, Phosphore y Fluor oligosol.

O tra paciente tiene una irradiacion de su fibrositis cervical a los hombros. En


esta paciente encontramos también una lumbarizacion de la primera sacra,
un pseudoespondilolistesis de I I I L y un D upuytren incipente y, ademas, en su
analitica encontramos una cifra de colesterol de 288 miligramos por 100 y de
acido ürico de 6.04 miligramos por 100. Como en los anteriores le sometemos
al tratam iento por la Acupuntura manipulando sobre los puntos indicados y
notando esa sensacion retinente al introducirlas. Am pliamos nuestro tratamien-

132
to a su region lumbosacra actuando sobre los puntos lU indicados y,
ademas, nos ocupamos de su colesterol y acido ürico con los puntos especificos
y un tratam iento a base de oligoelementos, con manganese-cobalt, phosphore,
soufre, magnesium y litiu m en pequenas dosis. Desde el prim er momento respon-
dio m uy bien su fibrositis. V in o por prim era vez en ju n io de 1972 y se ha vigila-
do con regularidad. En total le hemos hecho en estos anos 15 sesiones para todos
sus smtomas. Actualm ente lleva meses que se encuentra muy bien de todo.

La cuarta es una fib ro sitis de todo el raquis. Esta paciente tenia, ademas, un
fibrom a uterino que le iban a operar y despues de nuestro tratam iento el ginecolo-
go desistio de la intervencion pues le d ijo se habia reducido mucho. Por supuesto
le pinchamos también para el fibrom a. Las molestias de su fib ro sitis ban sido muy
rebeldes en cuanto al dolor y se le han hecho muchas sesiones. Ademas hubo de
tratarle de anemia. E l calcio tenia 11.20 mgs. p o r 100 y el fosforo 4.80 mgs. por
100. Le dimos ademas oligoelementos a base de phosphore y soufre, mas manga­
nese cobalt, pues era una distonica y descendieron el calcio a 8.90 y el fosforo a
4.26 al mejorar su sintomatologia.

Vemos pues que los resultados son bastante favorables y sobre todo teniendo
en cuanta lo d ific il que résulta el tratam iento de estas fib ro sitis en la medicina
habitual.

P E R IA R T R IT IS ES C A P U L O -H U M E R A L

H e incluido en este grupo cuatro p eria rtritis escapulo-humerales que tienen de


comun que han recibido muchos tratamientos a base de butazolidinas, corticoides,
ultrasonido e, incluso, en un caso radioterapia, siendo rebeldes al tratam iento. Dos
de ellos tenian un componente psicogeno muy manifiesto. En éstos la radiologia
y hematologia estaban dentro de los lim ites normales, por lo que de entrada les
hice puntos sedativos de sistema nervioso y uno tonificante para su componente
depresivo. Es decir, pinché el 3 H y 4 G I de entrada mas el 3 C y, localmente, el
14 y 15 G I. U no respondio espectacularmente a la prim era sesion, quitandose el
dolor y el bloqueo de la articulacion. E l otro se resolvio progresivamente en cuatro
sesiones, mas gimnasia rehabilitadora. Ambos se han regulado también en su
psiquismo.

133
Un tercero era, ademas, diabético. Para su p eria rtritis le tratamos sobre el
3 ID y 62 V , mas el 34 V D y locales el 14 y 15 G I. Se le puso, ademas, su tra­
tamiento para la diabetes. Su p e ria rtritis se resolvio con cuatro sesiones.

La cuarta paciente ténia 78 anos y presentaba una historia muy abigarrâda que
précisé de otros tratamientos y que recibio solo très sesiones de Acupuntura para
su p eria rtritis sin resultado, pero no se puede valorar, pues abandon© el trata­
miento.

En total très resultados favorables y no valorable uno por abandon© del tra­
tamiento por la paciente, pues vienen con la idea de que la Acupuntura es la pa­
nacea universal y se van a curar con très sesiones de todo. Ademas, en edad avan-
zada, los resultados son siempre mas modestos.

Hemos expuesto hasta aqui trastornos del sistema osteo-locomotor, en los que
dominan las manifestaciones dolorosas y funcionales, tant© a nivel ose© como
articular, pero sin alteraciones valorables en cuanto a la histologia del hues© y a
su hematologia, en funcion del criterio del tratam iento acupuntural objet© de nues­
tro estudio, por necesitar una pauta de tratam iento bastante simple.

Vamos a procéder ahora a la exposicion de las enfermedades del sistema ose©


y, por fin , los grandes cuadros de los reumatismos articulares.

E N F E R M E D A D E S D E L S IS T E M A OSEO

Sabemos que el hues© como tejido reacciona siempre a las agresiones con unas
manifestaciones anatomicas y fisiologicas bastante uniformes. A si pues, para juzgar
de sus alteraciones y de los resultados de nuestra terapéutica, hemos considerado
los siguientes parâmetros:

Sintomatologia subjetiva:
D o lo r e incapacidad funcional.

134
Sintomatologia objetiva:

Inflam acion y contractura.


C ontrol de los pulsos radiales para juzgar del estado de la energia del paciente.
Estudio radiologie© del hueso.
Examen funcional del metabolism© oseo.
Excepcionalmente biopsia osea.

E l « D olo r » como dijim os al p rincip io del tema, es siempre muy im portante y


jun to a la incapacidad mas o menos manifiesta, eslo que trae a éstospacientes
a la consulta de Acupuntura. Tant© uno como otra, los hemos valorado con una
a très cruces segun la intensidad. Asimismo hemos hecho en cuanto a la inflam a­
cion y contractura.

P or lo que se refiere al estudio radiologie©, se han considerado los siguientes


datos:

a) Alteraciones del tamano y dibujo extern© del hueso.

b) Alteraciones en la radiotransparencia.

c) Alteraciones en el crecimiento y desarroUo.

d) Alteraciones en la estructura y arquitectura de las trabéculas.

Para el examen de su funcion metabolica, hemos solicitado determinaciones


sistemâticas del calcio y fosforo con sus fracciones ionicas en sangre. C alciuria y
fosfaturia, naturalmente preparando al enfermo segün arte y técnicas obligadas.
Tam bién hemos solicitado de form a habituai la fosfatasa alcalina.

Ademas de esto, solicitamos a todos los pacientes una hematologia bastante


compléta a base de: recuento globular o hematocrit©, form ula leucocitaria, hemo-
globina, valor globular, velocidad de sedimentacion, colesterol, glucemia, urea y
acido ürico, pues muchas veces se im brica la patologia con la de otros sistemas
organicos que debemos de tratar de form a paralela.

La casuîstica de pacientes del sistema oseo que vamos a exponer, asciende a


17 pacientes, los cuales se distribuyen como signe:

135
Osteoesderosis. Paciente E.H.S. demostrada radiograficamente con calcifi-
caciones en la zona de insercion de los musculos gluteos en el trocanter ma­
yor derecho. Este paciente tenia, ademas, una listesis del disco entre L 5 y
S i discreta. Como venfa con un dolor e incapacidad agudisimos de su cadera
derecha y portaba las radiografias, procedimos a hacerle Acupuntura sedati-
va sobre 3 ID , 62 V , 60 V , 30 y 34 V B derechos. Inmediatamente se le q u itô
el dolor y pudo caminar, pero enseguida se réactivé como era de esperar al
persistir la causa, por lo que desistio de continuât el tratam iento.

15 Osteosis carenddes, que se distribuyeron como sigue:

2 Hipocalcemias.

2 Osteomalacias.

7 Osteoporosis generalizadas.

3 Enfermedad de Paget.

1 O steitis hiperparatiroidea o Enfermedad de Recklinghausen.

Las dos Hipocdcetnias las presentaban mujeres en la edad media de la vida.


J. L. C. y E. C. C. Ambas acusaban lumgalgias y dolores éseos en otras localiza-
ciones. Las cifras de calcio en una eran de 7.70 mgs. por 100 y de calcio iénico
de 3.90 mgs. por 100. La de la otra de 8.30 mgs. por 100 e iénico de 4.15 mgs.
por 100, con 5.80 mgs por 100 de fésforo. En ambas las cifras de las fosfatasas
alcalinas se encontraban dentro de los lim ites normales.

Las dos vinieron a nosotros por su sintoma de «dolor» por lo que comenzamos
a regularles su energia y ponerles puntos sintomaticos para paliar este, lo que
se logré rapidamente con dos sesiones haciendo los puntos sintomaticos 3ID ,
62 V , 60 V , 34 V B , y 26 y 27 V . A ambas les prescribimos oligoelementos com-
plementariamente despues de estas sesiones a base de manganese cobalt, mangane­
se cuivre, soufre, magnesium, phosphore y flu o r en muy pequenas dosis. De
una no tenemos aün los resultados analiticos comprobatorios, pero en otra se han
normalizado éstos y, actualmente, présente un calcio iénico de 4.71 mgs. por 100 y
un fésforo de 3.19 mgs. por 100.

136
Las Osteomalacias, las presentaron dos mujeres muy ancianas y con una sin­
tomatologia muy torpida, que no han encontrado a livio a sus dolores con la Acu­
puntura y hemos debido de re cu rrir a los tratamientos clasicos.

Las Osteoporosis Generalizadas que vimos en nuestros siete pacientes, aun


siendo motivadas p o r deficiencias diferentes, estrogenicas, proteicas y vitammicas,
tenian de comun su sintomatologia mas o menos intensa que ofrecia su dolor y
que fue el que las trajo a nuestra consulta. Como sabemos el smdrome osteopo
rotico esta caracterizado por una atrofia osea, secundaria a un desequilibrio entre
la formacion de la m atriz de oseina y la resorcion osteoclasica de las trabéculas,
asi que el diagnostico se hizo p or el control radiografico en el que dom inaron las
lesiones sobre el eje del cuerpo. En general, como era de esperar, la calcemia,
fosfatasa alcalina y calciuria fueron bastante normales por lo que nos excusamos
de detallar los casos.

Lo im portante a destacar sobre este tipo de pacientes es que cinco sobre


siete, se sintieron aliviados de sus dolores con el tratam iento antialgico acupun­
tural. En todos se practice una regulacion de su energia y se hicieron los puntos
habituales en los reumatismos el 3 ID , 62 V y 34 VB, mas los puntos locales in ­
dicados segun las localizaciones de sus dolores. Los cinco de que hablamos se
vieron ya aliviados desde la prim era sesion de Acupuntura, aunque se continuase
haciendo sesiones a discrecion segun evolucion pero, en ningun caso, se hicieron
muchas sesiones. N o tenemos radiografias comprobatorias para ver como esta la
trama osea mas que en un paciente, el senor L. P., que nos ha autorizado a
in c lu ir los informes radiologicos. Desde luego, aparte del sintoma dolor, el resto
de la sintomatologia, cuya m ejoria se ha constatado, no se puede a trib u ir sola-
mente a la Acupuntura, pues en todos es habitual que instituyamos un tratam ien­
to a base de oligoelementos. En el caso de este senor a que nos referimos es-
pecialmente, se le ha administrado manganese cobalt, manganese cuivre, phosphore
y soufre mas la homeopatia speciton cartilage paratiroide.

Los dos restantes de este grupo, uno era una enferma de 66 anos, A . V . S., a
la que se le hicieron hasta 11 sesiones en el espacio de un mes. Mejoraba un
poquito con la sesion, pero al dia siguiente o al otro le volvia el dolor, por lo
que abandono el tratamiento. La otra enferma, A . V . A ., recibio una sola sesion
de Acupuntura y se ausento, por lo que ignoramos los resultados.

137
Dr. S Au ES MUNEZ DE BALaoA. aa
.o I o L o o o TEUEFONO 273 86 04

M A D R I D

^ 28 de junio de 1.971

E x a m e n p ra c tic a d o a Leone io Ped ro s a


P r e s c r ip d ô n d e l D r. Dro. E. A L V A R E Z SI MO

GXPIORACION RADIOLOGICA DE COlUMN.A VERTEORAL

CE R VI CA L :

Di s c r e t e s signes do e s pe n diloortr osi s. Os tce fi t es an teriores en

f or m ée i dn en C-VI. No lesiones des tru c ti v os . N o a no mol fos eong^nitos,

I n te n sa osteoporo sis .

DO RS AL!

In t ens a osteoporosis. No lesiones destru cti vos .

LUMBAR:

Cuerpos vertebroles cu n éi fo rme s en lo zona de tr onsicidn dorso-

[Link], In t ens a ost eop orosis.

No o x i s t e n lesiones de str uct ive s. Nd dul os de Scbm orl en varias

de las p lo t af orm as de los cuer pos v e rt e br o le s lumb ore s altos. Los c u e r ­

pos v er t eb r ol e s cu néi for mes pue den ser de bi d o o olgun on tec ede nte on-

ti g u o tro umdtico.

Lo m^s llo ?wtivo de los r ad i og raf ias do co lu m na es Ja intensa osl^O"


poroEiG (jcneruiizada.

Dr . S A L E S NUNEZ DE BALBOA. 8 8
M A O I O L O G O [Link] 275 80 0-4
M AD R I O

J!S^. 7_de ju n io ne ,1 .9 7 2 ___

E xa m e n p ra c iic a d o a Leone io Hccrosa


P r e s c r ip d ô n de! D r e . iiriO

[Link] RADIOLOGICA DE COLÜAtNA VERTEBRAL

La [Link] ôsec en reiacicn con las anteriores radiografias e«

mu c h i s i m o mds densa.

Y g no sc observan zonas ce osteoporosis.

La resouesta al tra t a m i e n t o in s t o u r o O o no ha podido ser mds fa-

yoroble

Firn'.ado: Dr.'/, baies


En resumen, en las Osteoporosis generalizadas hemos obtenido cinco resul­
tados favorables, uno desfavorable y uno no valorable. Los très casos de Enfer-
medad de Paget que incluim os, se presentaron en mujeres de edades entre los 50
y 60 anos. Todas vienen a nuestra consulta por el « dolor », en dos con carâcter
muy violentfsim o.

Una de ellas, la senora J. R. D ., presentaba este en la articulacion temporo-


m axilar con irradiacion cefalica generalizada que mostraba en la radiologia una
esclerosis reactiva de la tabla interna osea del crâneo y una endostosis central
anterior y lateral, ademas de calcificacion del ligamento petroclinoideo. La tibia
derecha tenia incurvacion en «hoja de sable» con una trabeculacion grosera en
madejas de la esponjosa, y aunque tenîa dolores a este nivel, éstos eran mas so-
portables, pero la impedfan de todas formas la estacion de pie.

E l sfndrome hum oral presentaba, ademas, colesterolemia de 311 mgs. por 100,
uricemia de 8.05 mgs. por 100. E l calcio ionico 4.15 mgs. por 100 y la fosfatasa
alcalina de 13.06 U. Bodansky.

La segunda paciente, senora P. D . S., tenfa una radiologia pagética de ambas


tibias, encontrandose tan incurvadas que habia perdido, en su opinion, bastante
estatura y los dolores, aunque no excesivamente intensos, le impedfan estar de
pie. En esta enferma existfan también dolores en ambas manos.

E l sfndrome hum oral presentaba también colesterolemia de 278 mgs. por 100,
el calcio era normal y la fosfatasa alcalina era de 9.18 U . Bodansky.

La tercera paciente, senora M . B. M ., también acusaba su sintomatologia en


region cefalica con dolores de tipo jaquecoso muy antiguos y desde hacfa unos
seis anos que sufrio una fisura en la pierna derecha, ésta habfa empezado a in-
curvarse en «hcJja de sable». Se incluye el inform e u ltim o .

E l sfndrome humoral no presentaba de patologico mas que una fosfatasa al­


calina que ascendfa a 16.5 U . Bodansky.

En todas estas pacientes el tratam iento sedativo p or la Acupuntura sobre los


puntos general 3 ID , 62 V , 60 V y puntos locales, segün indicacion, mas el 34 V B

139
S A L E S NUNEZ DE BALBOA, 8 8
" A O I O L O O O T E LE FO N O 2 75 86 04
MADRID

9 de junio de 1 . 9 7 0

E x a m e n p r a c t ic a d o a Dna, Mario Josefa Bravo

P re s c rip d ô n del D r. [. ALVAREZ SIMO

CXPLORACION RADIOLOGICA DC- ESTOMAGO Y DUODENO

N o e x i st e n l e s i o n e s orgdnicas en el t r o m o su pe r i o r del A p o r o t o

Di g es t iv o .

El e s o f o g o es n o r m a l y no e x i s t e h e r n i a de l for ni x g d s t r i c o a

tr o vé s del hi at o e s o f d g i c o . Cardias no rm a l.

En el e s t d m a g o se p u e d e n d e s c o r t o r las l e s i o n e s d e . tipo u l c e r o s o

y n eo f o r m o t i v o . Coro posterior de l e s t d m o g o n o r ma l . No r i g i d e c e s en

las par e de s gdstricos. Funcionclismo gastro-duodenal normal. Antro

y p l l o r o nor ma le s.

En el b ul bo d u o d e n a l no e x i s t e l e s i d n u l c er o sa .

En lo e x p l o r a c i d n radioscdpica del i n t e s t i n o del gado, por t r d n s i t o

i n t e s t in al , no se o b s e r v a d o s p l a z a m i e n t o de las osa s i n te st i na l es , por

procesos ext ra d i n t r a - p er i .t o ne o le s .

tn las r a d i o g r a f i a s de t i b i a derecha se o p r e c i o la im dg en ti pi c a

_ de la E n f e r m e d a d de Page t; i n c u r v o c i d n do lo t i b i a en hoja

de sa ble " , poquiostosis, engrosaniiento de lo c o m p a c t a y cortical

e i md g en on " m a d e j a s " de la es p o n j o s a . Zonas de r e c o n s t r u c c i d n

de L o o s e r en lo c o m p a c t a y c o r t i c a l de l a espina tibial anterior.

Comparativomente con los a n t e r i o r e s radiografias, que présenta

la en ferma, n o ho h o b i d o v o r i o c i d n de la/±osi,dn p a g d t i c o .- En la

octuolidod estd estobilizoda.-

Firmodo: Dr. V.' S al e s


ha mejorado su sintomatologia dolorosa, persistiendo el alivio por espacios mas o
menos largos por lo que las venimos controlando con regularidad. A todas se
les han indicado, ademas, oligoelementos a base de manganese cobalt, manganese
cuivre, phosphore, soufre, flu o r y magnesium.

De todas ellas, la prim era es muy reciente y aün no se ha hecho comproba*


cion analitica, pero la segunda ha visto descender su fosfatasa alcalina a 1.15 U.
Bodansky y se encuentra actualmente asintomâtica. La tercera, que era sirvienta,
trabajo hasta los 70 anos regulandose siempre con Acupuntura mas de ocho anos,
hasta que se ju b ilé y se fue a su pueblo. A veces nos telefonea y nos dice que
se conserva bastante bien al tener una vida mas descansada. La analitica no la
hemos podido comprobar por esta causa.

En resumen, todas estas pacientes se han beneficiado del tratam iento por la
Acupuntura por lapsos mas o menos largos de tiempo en cuanto al dolor, y una
ha normalizado también su smdrome humoral.

La Enfermedad de Recklinghausen la vimos en un hombre, el senor E. K . F.


Este paciente, aunque tenia unas alteraciones éseas en tronco muy importantes
con Osteoporosis y Artrosis, lo que le trajo a nuestra consulta fueron sus gastral-
gias, que él refiere como si le punzaran con un torniquete y van seguidas de
crisis diarreicas, sobre todo a raiz de una operacién de estémago de urgencia por
un diagnéstico de perforacién y en donde, al parecer, no le encontraron ulcus y
cerraron sin mas explicaciones. Por lo que se refiere al sistema osteo-locomotor,
referia algias lumbares con rigidez m atutina que le impedia calzarse y gonalgia iz-
quierda con pérdida de fuerza interm itente en ese miembro que, a veces, le dejaba
clavado sin poder caminar.

Estudiado desde el punto de vista radiolégico y hum oral, comprobamos que


tiene una degeneracién intensisima del quinto disco L con colapso casi total del
espacio discal, esclerosis de las plataformas y osteofitosis anterior y posterior mar-
cadisimas con pequenas concreciones reactivas calcareas a la derecha de la colum­
na lumbar. En las ültim as costillas existen unas alteraciones de la textura de la
esponjosa costal con lesiones osteoliticas.

En cuanto a la analitica existia una calcemia de 13.2 mgs. por 100 con calcio
iénico de 5.70 mgs. por 100 y fésforo de 3.16 mgs. por 100. La fosfatasa alca-

141
lina era de 4.38 U. Bodansky. La calciuria fue de 19.4 mgs. por 100 y la fosfa­
tu ria de 168 mgs. por 100. Es decir, que tanto la analitica como la clmica apo-
yaban este diagnostico.

Este enfermo ha respondido siempre muy bien al tratam iento por las agujas,
haciendole puntos sedativos générales ademas de regular sus pulsos, especialmen-
te hemos empleado el 36 E, el 3 H y 4 G I, el 21 E para su estomago y los habi­
tuales para su sintomatologia osea. Le vemos con regularidad, pues responde en­
seguida, pero cuando al cabo de meses se le présenta algun d olor vuelve y se
régula con una sesion. Le hemos prescrito oligoelementos reguladores pero no es-
tamos seguros de que lo haya tomado, pues como en seguida mejora con la Acu­
puntura, se confia y tampoco hemos conseguido que contrôle su sfndrome humoral.

E N FE R M E D A D E S O S TE O -A R TIC U LA R E S D E O R IG E N IN F E C C IO S O

Incluim os en este grupo 10 pacientes que presentan reumatismos que respon-


den a los siguientes orfgenes:

2 Reumatismos poliarticulares agudos de adulto de origen estreptococico.


4 O steoartritis tuberculosas.
1 O steoartritis salmonelosica.
2 O steoartritis luéticas.
1 O steoartritis brucelosica.
1 O steoartritis de origen hidatidosico.

Los dos Reumatismos poliarticulares agudos del adulto, los vemos en dos mu­
jeres, M . S. y A. K. L., que han padecido de brotes amigdalares por estreptococos
beta-hemolfticos, desde su infancia. Ambas tienen un tftu lo de Antiestreptolisina
elevado, de 500 y 250 U respectivamente, y vienen a nuestra consulta por sus
dolores artrfticos agudos con inflamacion e incapacidad en manos y rodillas. A m ­
bas tienen fiebre discreta y ademas una sintomatologia psfquica angustiosa. Pro-
cedemos de entrada a regularles su energfa y pinchar sobre el 39VB, que en Oc-
cidente se le ha llamado el punto penicilina por su efecto rapido sobre las in-

142
fecciones, y después los puntos que usamos habitualmente en todos los reumatis
mos que son el 3 ID , 62 V y 34 V B , mas algün punto local sobre las articu-
laciones mas dolorosas. Inmediatamente responden al tratam iento, mejorando su
dolor e inflam acion; de todas formas les prescribimos penicilina. Son enfermas que
hemos visto en diferentes ocasiones pues cuando tienen una reactivacion de sus
algias, vuelven para hacerse Acupuntura y a que siempre les alivia con rapidez. A
ambas se les ha puesto un tratamiento a base de manganese cuivre, manganese
cobalt, soufre y phosphore y, cada vez, los brotes estân mas espaciados y son
mas leves.

Los cuatro Reumatismos de Poucet u Osteo-artritis tuberculosas, vienen, como


es habituai en nuestra consulta, para tratar de aliviar su dolor. Estudiados como
de costumbre, se les diagnostica un reumatismo de origen tuberculoso en distintas
localizaciones. Todos son pacientes con antecedentes tuberculosos, velocidad de
sedimentacion elevada, linfocitosis y prueba de M antoux con très cruces. Tiene
ademas otra serie de smtomas fisicos y psiquicos concomitantes con sintomas neu-
roticos y depresivos.

Très de ellas presentan m onoartritis de curso prolongado con tumefaccion por


proliferacion sinovial, dolor y rigidez. Una, M . M . F., en rodilla, que se desarrollo
a raiz de una rotura del menisco y que tiene historia de hidrartrosis de repeti-
cion. O tra , S. M . S., presentaba una espondilitis lumbo-sacra, con reduccion del
espacio intervertébral entre el cuatro y quinto L ., secundario a una fim ia genital,
con dolores muy agudos de tipo ciatico. En esta enferma se daban también crisis
de cervicalgia. Una tercera, C. M . E., con antecedentes de M al de P o tt, vino a
nosotros con una a rtritis muy dolorosa de ambos carpos, mas acentuado en el de­
recho, que, radiologicamente se comprobo que tenia unas lesiones caseosas tipicas
tuberculosas. D octor Sales, inform e de 11-2-74. Por fin un u ltim o enfermo, A . C.
R., con antecedentes de fim ia pulmonar curada, nos dio la impresion, por su sm­
drome hum oral, que su a rtritis de rodilla podia tener este origen.

Todos estos pacientes tienen de comùn que han respondido muy bien al tra­
tam iento por la Acupuntura, tanto en cuanto a su d olor e inflamacion como a su
otra sintomatologia general fisica y psfquica, con un numéro m uy reducido de
sesiones siempre a distancia de los focos y, por supuesto, que recomendado el re-
poso de las articulaciones afectadas y, ademas a todos se les han prescrito oligo­
elementos a base de cuivre or argent oligosol, manganese cuivre y soufre, mas ho
meopatfa con tuberculinum 200 o 1000 una vez al mes.

143
La paciente M . S. J, présenté una Sacroileitis salmonelosica del lado derecho,
que se inicié consecutivamente a unas fiebres intestinales no diagnosticadas y mal
tratadas desde hacfa tiempo. Le solicitamos unas aglutinaciones y nos encontramos
con una positividad de las mismas al paratifus B al 1 /32 0, Tenfa dolor, tumefac-
cién y calor local con discreta fiebre y un estado psico-ffsico bastante alterado.
Radiolégicamente se vio un pequeno foco claro a nivel articular. También tenfa
artralgias en otras articulaciones sin datos objetivos. Se le puso el tratam iento
especffico y se hizo Acupuntura para sus molestias locales y se marché a su con-
vento porque era religiosa. Ignoramos los resultados posteriores porque no ha
vuelto.

La Artritis brucelosica, la vemos en un hombre que es ganadero, procedente


de la provincia de Salamanca, y que présenta una sintomatologia articular bas­
tante dolorosa y erratica sobre diferentes articulaciones desde hace semanas y
que no ha cedido a los antirreumâticos habituales. E l diagnéstico se hace por su
sfndrome hum oral, al sospecharlos por sus antecedentes febriles e infecciosos. Se
le hace una sola sesién de Acupuntura sintomatica, mejorando de sus dolores y
se le pone un tratam iento especffico recomendândole al médico de su pueblo. No
hemos vuelto a saber nada de él.

De las dos Artritis luéticas uno, R. O. P., nos viene desde Venezuela, por una
lumbalgia rebelde de irradiacién ciatica izquierda con contractura y parestesias
molestfsimas que no habfan respondido a los tratamientos reumatolégicos habitua­
les. A l encontrar en sus antecedentes una infeccién luética antigua y tratada con
Neosalvarsan y Penicilina, nos hace sospechar este origen; sin embargo, todo el
examen humoral (Wassermann, Citochol, Kahn y V .D .R .L .), son negativos. La
radiologia, doctor Sales, 7.672, muestra las siguientes lesiones: Impresionantes le­
siones destructivas y osteocondensantes, que afectan a las segunda, tercera y cuar­
ta vértebras lumbares. Las lesiones son tan monstruosas y osteocondensantes, que
deben interpretarse como una «rara» artropatfa tabética lumbar. Ademas, gran
lesién destructiva en el cuello femoral izquierdo, que puede corresponder a un
goma. Incurvacién en «hoja de sable», tfpica de la enfermedad luética, en el fé­
m ur izquierdo.

A este paciente se le hicieron seis sesiones de Acupuntura en un mes, me­


jorando sensiblemente desde la primera toda su sintomatologia dolorosa y funcio­
nal. Le recomendamos a un alumno nuestro en su pafs, el doctor Morales, y
nos dice que marcha bastante bien.

144
La otra paciente, A , E,, de 72 anos, tiene antecedentes de sîfilis hereditaria,
con m eningitis especîfica a los nueve meses y manifestaciones articulares y dolo­
rosas de su sistema oseo ya en la infancia. Cuando la vemos tiene un diagnostico
de coxartrosis y gonartrosis dobles, résistante a los tratamientos habituales y muy
déformante e invalidante. Tiene también una aortitis luética y una sintomatologia
general muy florida. N o nos extendemos mas, pues en esta paciente la Acupuntura
no respondio al tratam iento, lo cual no hace mas que confirm ar los principios
chinos, en los que se inform a de que en las edades extremas de la vida, la Acu­
puntura es mucho menos eficaz, sea cualquiera el tipo de enfermedad a tratar.

I La Osteo-artritis de origen hidatidico la présenta M . L ., de 30 anos, que tiene


f una historia con dos operaciqnes por quiste hidatidico hepatico a los ocho y
I veinticinco anos, respectivamente. Actualmente présenta una sintomatologia de
\ p o lia rtritis con Rose-Ragan negativo y nos cuenta que en Suiza, donde vive, le
I han hecho varios tratamientos infructuosos e, incluso, le han operado la mano
derecha y le han puesto un hueso de plâstico. Viene a hacerse Acupuntura a ver
j si puede aliviar sus intensos dolores que la incapacitan, ademas, de sus contrac-
f turas y reacciones alérgicas cutaneas de tipo psoriasiforme. E l estudio humoral que
; le hacemos muestra una velocidad de sedimentacion de 27 a la prim era hora, 60
a la segunda e indice de 28.5. E l proteinograma présenta una globulin a A lfa 1 de
6.20 por 100, A lfa 2 de 14.82 por 100 y Gamma de 28.31 por 100, con un co-
ciente albùm ino/globulina de 0.59. Tiene un W aim berg con dos cruces y un
Cassoni con cuatro. Las radiografias prom etio traerlas en su proxim o viaje. Le
hicimos solo dos sesiones de Acupuntura con lo que mejoro su sintomatologia
general y dolorosa. Le prescribimos oligoelementos a base de cuivre or argent,
manganese cuivre y soufre. Esperamos su regreso.

E N F E R M E D A D E S D E LAS A R T IC U L A C IO N E S

N o vamos a entrar en consideraciones anatomofisiologicas (biologia articular)


que se encuentran en cualquier obra de la especialidad, puesto que nuestro ob-
jetivo es demostrar los efectos de la Acupuntura sobre los pacientes reumàticos,
pero SI es conveniente recordar, los elementos mesodérmicos que constituyen la
articulacion, como son los extremos ôseos articulares, que estân constituidos por
hueso esponjoso de origen encondral con una delgada câscara compacta y la plaça
osea subcondral sobre la que se aplica fuertemente el cartïlago articular por me­
dio de unas inserciones dentadas y gracias a la continuacion del sistema fib rila r,

145
cartïlago que, ordinariamente, es de tipo hialino y alguna vez de fibrocartilago,
que en el joven es liso, brillante y ligeramente compresible y que en el viejo se
amarillea, se opacifica y se hace de una consistencia mas firm e, disminuyendo su
elasticidad y comprensibilidad. Este cartïlago tiene en el joven un 70 por 100 de
agua con una m atriz in te rfib rila r compuesta de sulfomucopolisacâridos (acido con-
droitin-sulfùrico especialmente), mas proteinas y otros electrolitos, cuyo conoci-
miento es indispensable para juzgar del metabolismo y n utricion del cartïlago ar­
ticular, cuya sulfatacion es altamente im portante para su mantenimiento y que
parece se realiza a favor de unos mecanismos enzimâticos, lo que nos interesa
destacar pues siempre complementamos nuestros tratamientos con oligoelementos,
especialmente soufre, elaborados bajo una alta division molecular y administrados
a unas dosis muy pequenas, generalmente dos ampollas de un centimetro cübico
dos veces por semana y que, segün Bertrand y M enetrier, actüan como catali-
zadores.

Los otros componentes articulares son la capsula de la articulacion y la sino-


via o especie de «clara de huevo» que se interponen entre los extremos articula­
res para favorecer su deslizamiento y cuyo exudado es im portante examinar a veces
como complemento de otras determinaciones humorales que se han expuesto al
principio del tema, pero que nosotros, al igual que con la artroscopia, nos
inhibim os de solicitar en nuestros pacientes por el riesgo de infeccion secundaria
ya que es sabido la escasa capacidad defensiva de estas formaciones orgânicas. Lo
mismo podemos decir de la biopsia que solicitamos de forma muy excepcional.

Consignado pues este preâmbulo vamos a presenter la casuîstica de enfermos


que se acogen bajo este epigrafe y que es la mas numcrosa, pues en ella van in-
cluidas todas las grandes entidades reumatologicas, aparte de algunos casos aisla-
dos de artristis alérgicas, mas las de base disreactiva metabolica y endocrine y
otras de causas mal definidas aün.

Consta esta casuîstica de 229 pacientes con procesos articulares, con los si­
guientes diagnosticos:

2 A rtritis de base alérgica.


1 Reumatismo palindromico.
2 H idrartrosis intermitentes.
2 Reumatismos articulares disreactivos de origen medicamentoso.

146
15 A rtritis ùricas (gota),
7 E spondiloartritis anquilopoyéticas.
37 A rtritis reumatoide o P o lia rtritis crônicas progresivas.
163 Artrosis.

Las dos Artritis de base alérgica vienen a verme por sus trastornos cutàneos y
rin itis alérgica, aquejando secundariamente dolores a nivel de diferentes articula­
ciones. Como son formas agudas procedemos a practicar Acupuntura reguladora y
sintomatica con puntos especialmente indicados para la alergia como son el 36 E,
el 13 V y el 34 V B , im portante siempre que se presentan alteraciones del sistema
osteolocomotor. Uno, el senor M . B., responde rapidamente con una sesion y otra,
la senorita C. S., con dos sesiones. Les prescribimos manganese cobalt y soufre que,
como hemos consignado, actüan como reguladores enzimâticos como terapéutica
preventiva y se les da de alta.

E l Reumatisnîo palindromico, lo présenta un paciente J. P. Z. que, segün nos


refiere, viene presentando crisis de a rtritis y p e ria rtritis agudas y sin fiebre de
forma interm itente, con dolor, hinchazôn y enrojecimiento de una o varias articu­
laciones. Estas crisis duran poco y se curan bien, pero su reaparicion interm itente
le tiene fastidiado. Trae una hqmatologia muy compléta que es normal, y viene a
consultar aprovechando una crisis a ver si con la Acupuntura le regulamos y no
se le presentan mâs. Le hacemos un tratam iento regulador de su energfa y sinto-
mâtico para su dolor e inflamacion. E l cuadro cede con una sola sesion a juicio
del paciente con mâs rapidez que otras veces. No ha vuelto a visitarnos.

Las dos Hidrartrosis intermitentes las vemos una en una m ujer, M . V ., ya


mayor, que empezo a presentar hidrartrosis de ambas rodillas a rafz de su ünico
embarazo. Nos cuenta que ha tenido varias crisis, que se curan en pocos dfas y,
a veces, ha estado durante anos sin presentarse ninguna. Ahora es ya mayor y se
ha visto complicado con artrosis y deform idad, esperando encontrar alivio con la
Acupuntura.

La otra la vemos en un hombre, M . G., que se le présenté esta sintomatolo-


gfa de su rodilla derecha después de un traumatismo que curé bien. Se que)a de
que tiene menos fuerza en esa pierna, lo que atribuye a las crisis de hidrartrosis
que se le renuevan cada cierto tiempo sin causa aparente. Le han hecho muchos

147
tratamientos y hasta le han sacado Hquîdo articular en una ocasion, pero ya hace
tiempo que no se trata mâs que de form a sintomâtica con calmantes y antiinflam a-
torios cuando tiene un brote. Piensa si la Acupuntura podrâ resolverle el proble-
ma de forma defin itiva y viene a vernos durante un brote.

Ambos pacientes mejoran de su estado agudo con un par de sesiones de re­


gulacion de su energfa y de moxas de form a sintomâtica sobre el 34 V B y 8 H ,
10 R y corona rotula. Les prescribimos, como es habituai, oligoelementos a base de
soufre y manganese cobalt para actuar sobre su metabolismo.

De los dos Reumatismos de origen medicamentoso, uno es una m ujer muy


alérgica, sobre todo, a los preparados de hormonas y el otro es un hombre, J. P.
con una pansensibilizacion muy general. H an presentado manifestaciones urticaria-
les muy pruriginosas y, ademâs, sus a rtritis sobre varias articulaciones. En él se
han dado también crisis de colon irrita b le y ansiedad, con precordalgias angustian-
tes. Ambos han respondido bien al trataamiento regulador y sedativo sobre el
6 M C, 36 E, 13 V y 34 V B , mâs otros puntos complementarios. Como siempre se
les prescriben oligoelementos de forma preventiva a base de manganese cobalt,
soufre y algo de homeopatfa a base de H istam inum en dosis pequehfsimas.

Las 15 Artritis ûricas las encontramos en nueve varones y seis mujeres. Se


hace el diagnostico por la clfnica en los casos agudos, con la confirmacion poste­
rio r de su uricemia elevada, y por ésta y el estudio radiolégico con sus tofos de-
mostrativos cuando no son tan aparentes. En todos se hace un estudio amplio
pues es habituai la concordancia con otras enfermedades sistémicas y otras m ani­
festaciones humorales que hemos de tratar complementariamente. Por ejemplo, el
colesterol lo encontramos aquf de form a habituai bastante elevado en estos pa­
cientes. En muchos tenemos alteraciones del proteinograma que nos habla del dafio
hepâtico, o del aparato circulatorio o renal.

De estos pacientes, siete clasificados como de gota prim aria, cinco, C. S.,
M . S. A ., R. S. P., H . C. S. y F. S.L. son hombres, y dos, G. S. y C. S. G. m u­
jeres, y fueron vistos por m f en pleno ataque agudo de gota; cuatro con la tfpica
« podagra», es decir con su localizacién en el dedo gordo del pie y con unas uri
cemias que oscilaban entre 7 y 10.5 mgs. por 100. Una de las enfermas nos dice
que estos ataques alternan con crisis sobre una u otra mano sobre los primeros
dedos. En otra el ataque de gota se présenté sobre la articulacién de Lisfranc, en

148
donde la radiologia m ostro un tofo. O tro paciente, el mâs agudo que hemos visto,
acudio a nuestra consulta en la Nochebuena del 68 completamente incapacitado
por un dolor intensisim o de ambos tarsos con smtomas de inflamacion m uy apa­
rente, que se le habian presentado de repente en la madrugada anterior. Y a habia
tenido otros brotes y se le habian dado diferentes diagnosticos y medicaciones sin
resultado. Era un paciente de 38 anos, dipsomano, fum ador inveterado con un hi-
gado grande y una circulacion de miembros inferiores muy alterada. A nuestras
preguntas nos in fo rm é que cuando mejoraba de sus crisis, la p iel de los pies se
descamaba e, insistiendo en nuestras preguntas, supimos que habia tenido hace
anos dos ataques agudos de gota en el dedo gordo de un pie. H icim os una serie
de puntos reguladores de su energia y en seguida pasamos a hacerle los puntos es­
pecificos para la gota. Estaba desconfiado de que se le lograra lib ra r del dolor
y nos d ijo que si no se lo quitâbamos se suicidaba. Afortunadam ente este cedié
de una forma teatral hasta el punto que venia con dos bastones y sostenido ade­
mâs, por dos familiares y se fue sin apoyarse en nada. Por supuesto que esa
noche vo lvié a tom ar alcohol y al dia siguiente vo lvié de nuevo con el cuadro.
Se le vo lvié a q u ita r su d olor y se le interné en el In s titu to de Ciencias Neuro-
légicas para controlar su toxicomania, en donde se le practicaron anâlisis con una
uricemia de 10.5 mgs. por 100 y tofos en el tarso como se habia sospechado, ade­
mâs de proteinograma, colesterol, glucemia, etc.; era un paciente muy abigarrado
e indisciplinado que contrôlé con muchas dificultades durante ano y medio y mu-
rié en el H ospital Provincial de M adrid en el verano del 70, cuando yo me en-
contraba ausente de la capital, con un coma hepâtico.

O tro enfermo présenté crisis aguda de gota sobre indice y respondié también
favorablemente al tratamiento.

E l resto de los pacientes corresponde a manifestaciones crénicas con hiper-


uricemias por encima de los 7mgs. por 100. Uno en un cazador, P. M . M ., con
a rtritis sobre las rodillas que se le han reactivado por haber sufrido mojaduras.
O tra , A . B., con localizacién sobre cadera derecha con artrosis cervical concomitan­
te en paciente dipsémana con insuficiencia renal. O tra, A . R., presentaba tofos
en ambas manos. La senora E. R. S. tenia su a rtritis sobre la escâpulo-humeral y
una uricemia de 8.70.

Once de estos pacientes han respondido muy bien al tratam iento por la Acu­
puntura, tanto desde el punto de vista de su regulacién energética general, como
local sobre las articulaciones afectadas, haciéndoles los puntos générales en reuma-

149
j:oIogfa del 3 ID , 62 V para el dolor, 34 V B y los locales en «podagras» 2 y 3 BP y
5 BP en tarso, los «tigres» en las manos, etc. Una enferma sufrio muchas sesiones,
pero no hacia la dieta ni las recomendaciones que se le hacîan y se reactivaba
muchisimo. Très pacientes no obtuvieron resultados con cuatro sesiones, dos y
otro con seis y abandonaron el tratamiento.

A l p rincipio de emplear la Acupuntura, solia completar el tratam iento de es­


tos pacientes con dosis de Colchicina, segün el método clâsico de administracion
para resolver su problema lo mâs râpido posible; pero hoy hemos cambiado de
criterio y puesto que con la Acupuntura quitamos râpidamente el dolor en la
mayoria de los casos, complementamos este a base de oligoelementos con lith iu m ,
soufre y manganese cobalt. Por supuesto que a todos se les recomienda la dieta
alimenticia apropiada. Controlamos a estos pacientes de tarde en tarde y todos han
evolucionado muy bien.

En resumen, once resultados favorables, très negativos y uno inclasificable a


causa de la indisciplina del paciente.

Las siete Espondiloartritis anquilopoyéticas o Enfermedad de Bechteren, quizâ


debiamos haberlas colocado a continuacion de las A rtritis reumatoides, pues la Reu-
matologia moderna tiende a considerarlas como un proceso a rtritico que se locali-
za en las pequenas articulaciones intervertébrales y sacroiliacas con lesion de las
coxofemorales y participacion secundaria del aparato ligamentoso, con calcificacion
del ligamento comün vertebral anterior e imagen radiologica en «cana de bambü»,
pero las he considerado en relacion al nümero de pacientes que proporcionan con
referencia a aquéllas.

Es enfermedad que afecta especialmente al varon y, efectivamente, todos


nuestros pacientes son varones y comenzaron su proceso en la juventud.

Etiopatpgénicamente nosotros nos unimos a los que piensan que el factor in-
feccioso pueda ser el déterminante, no solo en estas localizaciones sino en las p o li­
a rtritis en general, dando gran valor a los antecedentes infecciosos de tip o intes­
tinal y urogenital. Vamos a ver ahora lo que nos ofrece nuestra casuîstica.

E l que tiene una edad de comienzo mâs temprana es nuestro paciente L . S. G


en el que le aparecen focos de a rtritis en pies y rodillas a continuacion de una

150
fiebre reumâtica secundaria a una amigdalitis muy purulenta de la que le operan
a la edad de très anos. Posteriormente debe ser operado también de apendicitis
a los cinco anos y a los doce vuelve a tener amigdalitis y n efritis grave, con lo
que las manifestaciones artriticas que habia ido presentando se agudizan grande-
mente. A p a rtir de entonces empiezan a verle especialistas y tiene diagnosticos para
todos los gustos, desde Enfermedad Estricta Reumâtica hasta Lupues Erythem ato­
sus y A rtritis reumatoide, con tratamientos a base oro, Butazolidinas y todos los
antirreumâticos imaginables sin éxito. E l u ltim o fue el de Tuberculosis de cadera e
iban a poner una escayola para inmovilizârsela, cuando vino a nosotros p o r ver si
con la Acupuntura podrâ librarse de aquella inm ovilizaciôn y hallar a livio a sus
maies. Tenia entonces 21 anos y un estado general bastante déficiente, do­
lores con rigidez en la cadera izquierda que le obligaban a una flexion y rotacion
interna de esta pierna. Tenia lim itacion de todos los m ovim ientos de columna,
desde la region cervical con una lumbalgia agudistima que se extendia a sacro­
iliacas y ambas caderas y reduccion de la m ovilidad respiratoria y del diâmetro
torâcico. E l sindrome humoral mostraba 10.575 leucocitos, un In d . de Katz de
70 mm. E l Rose-Ragan de 1 /8 y el lâtex negativo como fueron siempre. E l M an­
toux también era negativo y la proteina C con très cruces. La radiologia de pelvis
que solicitamos, mostro très focos osteiticos, dos en iliaco y uno en cuello femo­
ral izquierdo. La otra cadera también mostraba pizamiento y reaccion inflamato-
ria y borramiento de sacroiliacas. En columna se iniciaban las manifestaciones en
tallo de bambü. Ha sido un enfermo muy abigarrado y con una sintomatologia ge­
neral muy florida.

Me he extendido en detalles porque es un paciente que ha respondido muy


bien al tratam iento regulador general y sintomâtico por la Acupuntura desde el
prim er momento. Desde octobre del ano 1968 que le vimos por prim era vez hasta
el présenté, se le han hecho muchas sesiones de Acupuntura, para irle regulando
hoy un dolor con contractura y manana otros sintomas de otros sistemas. Por su­
puesto que vencida. su fase aguda instituim os en seguida su rehabilitacion. En ésta
se le dieron diferentes antibioticos y homeopatia a base de Rhux Toxicodendrum
que le alivio mucho. Después ha hecho bastantes tandas con oligoelementos que
hemos ido variando segün su evolucion, a base de Manganese Cuivre, Cuivre O r
Argent, Manganese Cobalt, Soufre, Phosphore y Magnesium. Su mejoria desde to­
dos los ângulos ha sido muy manifiesta. Su cadera, que tenia ya lesiones irrépara­
bles, ha sido intervenida por el doctor M a rti Esteve que le ha hecho una protesis
y, actualmente se encuentra muy bien.

E l senor R. A. M ., de 65 anos, con una E spondiloartritis antigua viene por un


algia a nivel de la implantacion del pene tan aguda que no se le calma con ningün

151
tratam iento desde hace cinco meses y que, indudablemente, estân en relacion con
su proceso escleroso de columna. M ejora mucho con la Acupuntura en cuanto al
dolor y dice tiene m ejor m ovilidad y menos rigidez de la habituai en él. Se le
hacen en cinco meses hasta once sesiones cada vez que su algia se reactivaba un
poco. Posteriormente falleciô de in fa rto de miocardio.

• E l senor R. C. C., de 30 anos, lo vemos encamado con una Espondiloartritis


muy evolucionada con rigideces y anquilosis numerosas y un proceso fe b ril que
résulté ser una tifoidea. Se traté ésta y mejoraron sus dolores con Acupuntura,
pero se le indicé su internam iento en una clinica para someterlo a rehabilitacién y
rehusé. D ejé de ser atendido por m i al no someterse a nuestra indicaciones.

E l senor R. E. C., de 44 anos, también con una Espondiloartritis y con bas-


tantes dolores por lo que viene a vernos, se le hace una ünica sesién y sufre una
lipo tim ia , es un hombre muy histérico al que le impresiona sélo el ver las agujas.
Era de fuera y no vuelve.

O tro , F. M ., de 42 anos (ver inform e radiolégico), recibié en el curso de


très meses ocho sesiones de Acupuntura, mejorando mucho de su dolor y rigide­
ces, pero tenia, ademâs, una cardiopatia de la cual fallecié en su ciudad natal a
consecuencia de un infarto, segun nos inform é la esposa.

J. R. E., de 44 anos, tenia también una Espondiloartritis y viene, como casi


todos, para aliviarse del dolor. Lo consiguié con très sesiones, mejoré también su
rigidez. Se le puso un tratam iento para m ejorar su evolucién futura a base de oligo­
elementos y rehabilitacién. N o ha vuelto a controlarse.

J. T. A ., 30 anos. Llevaba mucho tiempo con dorsalgias y lumbalgias, segun


él, a p a rtir de un traumatismo que sufrié en la espalda a los 12 anos practicando
ski. Como estos dolores se han ido intensificando tanto que, sobre todo por la
noche son agudisimos y le im piden el sueno es, por lo que viene a consultarnos,
(V e r inform e radiolégico.) La velocidad de sedimentacién es de 18 a la primera
hora y 39 a la segunda con un indice de Katz de 18.75 mm. Tenia ademâs lin fo ­
citosis de 50 y 7.75 mgs. de âcido ürico. E l M antoux de dos cruces. Tiene ante­
cedentes de anginas y o titis de repeticién. En to ta l ha recibido 10 sesiones d<
Acupuntura, regulando su energia y haciendo los puntos indicados, en general, para
los reumatismos de 3 ID , 62 V , 60 V , 34 V B y los lU de espalda correspondientes

152
Dr. S A L E S NUNEZ OE BALBOA, 8 8
A A P I O L O O O
TELEFONO 275 8 6 0 4
M A D RI D

2 6 de a b r i l de 1 . 9 7 2
^eeia..

E x a m e n p r a c t ic a d o a Fernando Morenza
P r e s c r ip d ô n del D r a . ALVAREZ

EXPLORACION RADIOLOGICA DE COLUMNA VERTEBRAL Y LUi iUAR

Anquilosis de todos los orticulociones intervertébrales de la region

dorsal y lumbar.
Intenso o s t e o o o r o s i s .

Las a r t i c u l a c i o n e s socro-iliacos tombien eston o n q u ilosado s .

El o s p c c t o r a d i o g r a f i c o p a r e c e c o r r e s p o n d e r a lo de u n a espondiloartri­

tis o n q u i l o o o y c t i c a .

En lo z o n a de t r c n s i c i o n d o r s o - l u m b a r se o b s e r v a n unas sutures meta-

l i ca s probablemente po r intervencion sobre los t e j i d o s b l o n d o s y l i g o -

mentos ve r t e b r o l e s , No se o p r e c i o n ingertos ni 'lominectomios.

Lo e s c o l i o s i s dorsal no es secundaria a la to/ijacoplastio. Es a n t e r i o r

c r o n o l o g i c a m e n t e a lo i n t e r v e n c i o n torocico. Lo s escoliosis toraco'genos

odopton uno c o n c o v i d o c h a c i a cl l a d o de lo intervencion.

No se o b s e rvo n l e s i o n e s destructivas en la c o l u m n a dorso-lumbar.

En las radiografias de t o r a x q u e apol^ta el e n f e r m o no sc o p r e c i o n

lesiones especificos en fase e v o l u t i v e o blonde en cl parénquiir.a d e l

pulmon izquierdo.-

Firmocfo; Ur. V. S a l es
Dr. S A L E S NUNEZ DC BALBOA. B 8
R A O I O L O O O TELEFONO 275 8 8 04
MADRID

10 de Mayo de 1 . 9 7 4

E x a m e n p r a c t ic a d o a D. J.T.
P r e s c r ip d ô n del D r. D ra . E . ALVAREZ

tX P lO R A C IO N RADIOLOGICA DE COLUMNA VERTEBRAL D O R S O L im A R

Lo Imogen de c o n d en so cién b i l o t e r o l y pequenas zonas d e s t r u c t iv o s

en ombos a r t i c u l a c io n e s s o c r o -ilio c o s , inducen o p en sor que l a le s ié n

corresp on do muy p ro b a b le m e n te g uno e nferm edad de B e c h te re v e n fo s e

de com ienzo.

No e x is t e c o l c i f i c o c i é n de lo s lig a m e n to s comunes v e r t e b r o l e s .

A r tic u la c io n e s c o x o -fe m o ro le s n o rm a le s .

M u lt i p l es nodulos de Schi^orl en lo s p lo to fo rm o s i n f e r i o re s de lo s

cuerpos v e r t e b r o le s do r s o le s .

En t é r o x , o c e n tu o c ié n de l o t r amo b r o n q u io l,d e c o r é c t e r b a n a l e

in e s p e c if ic o /e n ombos compos pulm onores i n f e r i o ï C T T ^ o se o b s e rv a n

le s io n e s e s p e c ific o s en fo s e i n f i l t r o t i v o o o b ic ^ o - e R —e l porénquim o

de ombos p u lm o n e s .-

Firm odo:
a las zonas dolorosas. Se le ha prescrito rehabilitacion y en cuanto ha mejorado su
estado humoral ha empezado a practicar rehabilitacion. Se le han prescrito, como
es habitual, los oligoelementos a base de Manganese Cuivre, Soufre, Phosphore y
Magnesium.

En resumen, que de siete pacientes que hemos visto, se puede decir que, con
excepciôn de uno que no siguio el tratam iento por pusilanim idad, los otros seis
respondieron muy bien al dolor y a las contracturas, evolucionando muy bien su
enfermedad en los que se han sometido a nuestros tratamientos complementarios
y a su revision periodica y reguladora.

Veamos los 37 casos de Artritis reumatoide y los resultados que arroja nues­
tra casuîstica con nuestro tratam iento por la Acupuntura complementado por
oligoelementos y Homeopatia.

Como es sabido, es el reumatismo cronico mâs grave y frecuente entre los


inflam atorios, con una evolucion progresiva y por brotes, que ataca con mayor
frecuencia a la m ujer y, efectivamente, en nuestra casuîstica, de 37 casos 28 son
mujeres.

Siendo una enfermedad tan invalidante cuya patogenia aim estâ en discusion,
aunque nosotros, como dijim os anteriormente, tenemos muy présente el factor in-
feccioso al pedir antecedentes y le valoramos mucho, creemos que los datos que
ofrecemos sobre su evolucion con nuestros tratamientos, tienen bastante interés
pues no son agresivos, alivian el dolor y la inflamacion en muchos casos, sobre
todo si vinieron a vernos al principio y no han sido politratados especialmente con
cortisonicos, que tienen la d ificu ltad de bloquear los mecanismos de la Acupuntura
y debemos tener paciencia y eliminarlos antes de poder juzgar de la eficacia del
mismo. A livia n también las rigideces y contracturas, y también en los casos que
hemos podido controlar, hemos observado con bastante frecuencia la mejorîa del
sfndrome humoral, Waale-Rose, fosfatasa alcalina, tasas de calcemia y fosfatemia,
como, asimismo, otras alteraciones hematologicas concomitantes como venimos vien-
do en otros reumatismos.

De toda nuestra casuîstica, 32 pacientes, o habîan empezado con manifesta­


ciones artrîticas a nivel de las articulaciones metacarpo-falângicas, especialmente
de los dedos indice y medio, o si no empezaron a ese nivel, sî se habîan ampliado

155
posteriormente a estas articulaciones y también a las metatarso-falângicas y a los
tarsos, con lo que se reafirma la preferencia de este reumatismo por las pequenas
articulaciones. E l resto de los pacientes sufrio su a rtritis en grandes articulaciones
en pequeno nümero. Otros portaban grandes anquilosis.

E l diagnostico se hizo, bien por la clinica, por la radiologia o por el sindrome


humoral. En general han dominado en nuestra casuîstica las formas âlgicas, bien de
comienzo o secundariamente sobre a rtritis antiguas, que se llevaron mâs o menos
bien con diferentes tratamientos hasta padecer el brote que les orienté a nosotros
por haber resistido el dolor a los otros tratamientos.

Pasaremos una revisién râpida sobre estos pacientes y sobre los resultados ob-
tenidos en cada caso con el tratam iento por la Acupuntura, sobre todo en cuanto
al dolor, pues el sindrome hum oral, no nos ha sido posible revisarlo después del
tratam iento en la mayoria de los casos.

Senorita M . A ., 48 anos. Antecedentes de reumatismo agudo infeccioso. Cuan­


do la vemos tiene manos en râfaga y grandes destrucciones y anquilosis, no sélp
en manos sino en munecas, codos, rodillas y sindromes oculares. Su Rose-Ragan
es de 1 /1 6 . Su estado psiquico y general estâ muy alterado. H a tomado muchos
corticoides y antireumâticos y su energia estâ bloqueada. No responde a la Acu­
puntura como era de esperar.

Dona M . B., 62 anos. P o lia rtritis de comienzo sobre metacarpo-falângicas de


varios dedos con agarrotamiento m atinal. Waale-Rose de 1 /1 2 8 e ind. Katz de
12 mm. Se le régula su energia y se le hacen sesiones por un total de nueve a lo
largo de cinco meses. Respondio muy bien desde la primera, tanto en cuanto al
d olor como a sus rigideces matinales. Se le dio de alta.

Don R. B. F. Nos viene de Venezuela. La enfermedad comenzé hace ocho


anos con sintomatologia flo rida de tip o general y un ataque fluxonario sobre d i­
ferentes articulaciones, que le van dejando rigideces. Le han tratado con corticoides
y todos los antirreumâticos conocidos. E l Rose-Ragan es negativo. Ofrecemos in ­
formes de anâlisis y radiologia. Viene en un estado de agudeza mâxima con gran
inflamacién con enrojecimiento, calor, edema y dolor sobre pulgar de mano de
recha y ambas rodillas, con m ovilidad muy reducida debido a su reaccién fibrosa

156
articular y periarticular. Fiebre de 38 grades. Pensâmes que ne vames a peder
hacer gran cesa p er él; pere, he ahi que desde la primera sesion de regulacion ge­
neral y reselutiva sebre las articulacienes afectas cen agujas y mexas, respende
muy bien. Le hacemes en te ta l seis sesienes, empezande a rebajarle la certisena y
se le puse un tratam iente cen eligeelementes Cuivre O r Argent, Manganese, C ui­
vre, Seufre, Phesphere y Magnesium mas Surrénal O ligecrine. V e lv io a su pais de
erigen a dende le recemendames a un alumne para que siga el tratam iente. Tene-
mes neticias de que esta siguiende una evoluciôn muy buena.

Dena C. B. M ., 53 anes. Mânes en garra cen rigideces y deler fuerte en brete


agude. Rese-Ragan 1 /25 6. In d . Katz 17 mm. Fesfatasa alcalina 4.1. Hipecalcemia.
Su cuadro agudo mejora con dos sesiones. Se le mandan les eligeelementes habi-
tuales mas Specyten Cartilage Paratyreide y Surrénales. Ignerames su evelucion,
pues era de fuera de M adrid y ne ha vuelte.

Senerita C. B., 47 anes. A rtritis de articulacion metacarpe-falangica del indice


de ambas mânes y del métatarse dereche. Inferm e radielogice de p e lia rtritis di-
fusa. Rese-Ragan 1/128. Mejorô su cuadro doloroso y de rigideces cen eche
sesienes.

Dena V . E. I., 59 anes. Paciente vista recientemente cen cnadre agude-delerese


del carpe, menes en ràfaga, manifestacienes en tarse. Rese-Ragan 1 /12 8. Latex,
negative. In d. Katz. 48.25 mm. Leucecitesis de 9.400. Fesfatasa alcalina 5.83 de
titu le . Mejora clinicamente cen très sesienes, pere necesitaba mas y se han sus-
pendide per las vacacienes de verane. Se le prescriben eligeelementes ceme de
cestumbre.

Senera P. C. B., 35 anes. La vemes cen cierta regularidad desde hace anes.
Ténia sintemas ciinicos en mânes y pie izquierde. N e radielogices. Latex + - f .
Rese-Ragan 1 /64 . T . A. D. In d . Katz 18.5. Responde muy bien a la Acupuntura
cen un par de sesienes, asi que en cuante siente una melestia viene y se régula,
pere ne hemes legrade que repita sus anàlisis para cemprebacion. Tema cen re­
gularidad les eligeelementes en muy pequenas desis.

Senera F. F. D ., 69 anes. P e lia rtritis antigua pelitratada cen Rese-Ragan 1/128.


Latex + + . Ind. Katz 88. Electreferesis Gleb. alfa 1, 7.10 per 100. G. alfa 2,

157
lABORATOPin DE ANAllStS CIIN IC O S
Dr. RICARDO COTARELO CJENLLAS
Santo C ruz de Marcenodo. 7. 5 ° D
Teiéfono 248 37 19

Pertenecientes a D , R o b o rto B e n a vid o a Fernand


Prescripdon D ra , DJla. 12, A lv a r o s Siroo
M a drid , 1 6 de 197 J

a P ’

A N A L IS IS DE S A N G R E^
.V
Recuento globular Fôrinula le u e o c ito ria
Hemoties.......................... 4 , 4 9 0 » 0 0 0 /O S IC • M etdm ielocitos................ 0
Hém oglobine...................8 5 T^« '^ ^ o ifb n c d o s ....................... 5
Valor G lobular................. 0 , 9 6 ^ g m e n to d o s .................... 56
Leucocilos........................ 1 0 , 7 0 0 /nnr>, 31
M onocitos......................... 8
Eosinôfilos......................... 0
Bosôfilos........................... 0

V elocid ad de Sedim entocidn: i . °h...................... .^ P ^ - ^


'S X 2 ° h ......................... 1 1 9 +"

V
G l x i C G d i a J - . a n a l ......................1 . 1 0 g r. o /o o . +-
Urea en ^ n ^ ; r e . . . . . . 0 ,4 6 g r , o /o o . +-

C o le p ^ t e f in a ,. .............179 o l g r .
A c ld o < lir io o * . . . . . . . . 6 ,0 2 m lf.r. % +

£ a lo ± o , 8 .^ n lg i '. /% -
/% Io lo I o n l c o . ~4.30 nl>^r. ,r. -
^ i^ 6 v ,fo ro . 5 ,9 0 c l g r . : . +.

S o d io 147 m Eq/L.
P o t a c i : 5 , 2 y E q /L . *■
c
F o a fa ta o a A l c a l i n a 5 ,4 U . Bodanaky

A n tic s tr e p t o lia in a " 0 " . . . 50 U . ^ a d e a .


XtOt a x . * •• ^ ' .
Roaae—R a ^ a n .. . . . . . . . . . . . . . . ** l^ o
• ^ r o tc in a a T o t a l e s . , , , , 8 ,3 0 g r. f^. +

E a p o c tro '3 1 e o t r o f o ;- t i c o

Albunina. . . . . . . 33.41 s r. -
G lo b u lin a A l f a , ^ . . . 4 .9 0 .. 0 ,4 1 c r. +
l i t I 2_ .. 1 ,2 2 g r . +-
1 1 ,2 6 .. 0 ,9 4 c r .
3 5 .7 1 .. 2 , 9 6 c r . ++

C o c ic n te A lb /G lb . . . . . . . . . . . . 0 ,5 0

_ O
IA B O R A T O R IO de ANALISIS C IIN IC O S
D r. R IC AR D O C OTA R ELO CUENLLAS
Santa C ru z de M a rce n o d o , 7, S." D
Teiéfono 248 3719

Pertenecientes G S r, D . R o b o r ^ B c ïia v iâ o s
Prescripciôn D r û , liiQ , A l v a r e z S ic ô
Madrid, 2 1 de ^.fayo d e 1973

A N A L in iS DE [Link]

H e n a tic s , 4 . 6 1 0 . 0 0 0 /n in o .

V e lo c id a d de O o d in e n ta c to n ;
1 8 h o r a . . ’. , 83
26 h q r a ; . . . 122
K a tz .. .. . . «. 72

Penoneno L E , . . . . . L e c Q tiV fy Y

y
R eaco_______
lo n de " a o n o m a n n ; ITocativa
l r : z c : X a r i a 3 : C i f ô c h o l . . . î le c a t iv a
îla im ................... l îe c a t iv a
y , D . R . L . . . . lîe c a tiv a

G lu 1 3 co-ü>:a 1 o o t i c a , , . , 1 4 U n i da des
G lu t a m lc o - P i r u y lc o . . . . . . . 1 5 U n id a d o a

/fh y
P ru e b a s d e ^ F u n c lo n I le p a t lc a
ILi n ç e r . . . . . . 4— 4- '
KunltoT. . y . . . 3 0 1 2 (Jnlda de a
l'a o La r a n . . . 1 2 . 3 U n id a ü e a
C a d n io ,. . . . . 1 4>

.A c lu t i n n c lo n e a
'c J a lm o n o lla x y p h i , . . N e g a t iv a
P a r a t y p h i . A ........... N e g a tiv a
S . P a ra ty p h i B . . . . . Ko;3ativa
B r u c o lla Ilo l lt o n s l a IT c g a tiv a
B r u c e lla A b o r t u a ... n c g a tiv a
B r u c e lla S u is . . . . . . l îe é a t iv a
lA B O R A T O R IO DE ANALISIS C L IN IC O S
Dr. RICARDO C O TARELO CUENLLAS
Santo C ru z da M a rce n a d o , 7, 5.° D
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Pertenecientes o . D . HobfiCT'^Q S c n a v id e s
Prescrfpciôn D r e , DGa, ^ v a re z S lu io
M a d rid , 21 de d e 1973

A N A L IS IS DE

D e n s ld a d . 1 .0 0 8 A ibum ina...................................... c o n t lo n e
Reocclôn . P U = 5 f6 G lu c o s a ................................. " "
Æ ' y A c e to n e ................................. " ”
Sales B ilio re s ...................... " "
Pigmentes B " "
U ro b ilm a n H

S edim ento: ^ u c q o lto o 1


* —7 2 p o r canfpo
H e m a tle a 30 p o r campo
A lg u n a q C c e lu la s rc d o n d a a
A l g u i ^ a y f e lu l a a p la n a a de v i a a ba j a a

---------------------
/fe fn te in a do B e n c o -J o n e s . . . . . . . IT e g a tiv a

Vl a l c i u r i a .................................................. 4 ,2 o lg r .^

F o a fa tu r ia . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22 m lg r .^

Ü
lA B O R A T O R IO DE A N A llS lb C IIN IC O S
Dr. RICARDO C O TA R ELO CUENLLAS
Santa C ruz de M a rce n a d o , 7, 5 ° D
Telétono 248 37 19

Perfenecienfes a S i * . D« ■ U o n a v id e S

Prescripciôn
5n D r a . D i l a . ^ ' ^ A l v a r o z S in o
M a d rid , 2 1 de de 193

Aumontid%3 S oa Dlzninuiiaa

Inauno obixi J naa

lî * + .4 ^
I3 H ...................................... ♦
I 3 3 . . .« ^ ^
I 3 D .I .............. .... Ho oc Uetcota
I 3 E .......... Ho Qo d tecta

Uot^w-Llporrotoina . . . . . . . . A " 4
Traai^fcrrim ........
A1 f . -A n t It r Ip s in a , ... . 4* 4-
O roo''□ucolào .......... .V .. . 4> 4>
H a p tô ^ lo b in a ... 4» 4*

âo3 to de la s £ r ... 4 4 * 4

lar roolOn»
p o lio lo n a l a baso do uu groa auofRito de I g 0 y on
donor o u o n tv de I 3 A o I 3 H.
Oisainuoldn a i ic a tiv :. do 4 l f d - » a t i t r i p 3 in a , Oroacoigooldo
y Bapt^^^tibina,
Ho 8 0 dciocta nin^una pi^rs—p ro to In a do t lp o o lo m l .

El ooadro puoda oocroa-oalar a usa h o p a to -ia tla ccrânioa (^ua


eon aunoQto ao oolulas plasodt .cao)o a x u onfomodad dol Kcngvlasauc
Cof^agcno. toniando on ouont.. iuc lotorniaadas ho:*atopatlaa [Link] o n tro r
dol grupo do la a cnforaodudaa le l oold^ono.
no3 inol ixuaos o is haoia a i prodoainio do la hcp ato patla dada
la dloalnucion io l a Eaptoglobina cas js p o c ifio a do la s onfaroodadoa hopa—
t lo # # .
Dr. S A L E S N U N E Z D E BALBOA. S B
K A O i O L O C O T E L E F O N O 2 7 5 Ô ô 0-4
MADRID

2 2 de M a y o de 1.973

E x a m e n p r o c tic a d o a Roberto Benavides

P r e s c r ip c iô n del D r. D^a. E. ALVAREZ

tXPLORACION RADIOLOGÎCA DE TORAX MANOS Y R O M L L A S

Imdgenes destructivos muy évidentes p o r o - c r t i c u l a r e s en v o rios fo l o n -

ges de a m b a s monas con subluxocion.

Los imdgenes pueden corresponder con uno artritis reumotoide muy

é v o l u e ionada.

Luxocidn compléta de la primera orticulacidn interfoldngico del pri­

mer dedo de la m o n o derecho,con importantes lesiones destructives.

En o m b a s rodillas existe una gran décoIcifieocion y pequenas lesiones

destructives en los d n g u l o s tibiales i n t e r ne y externo.

En pulmdn, no se o b s e r v o n lesiones especificos en fosc blonde o evo-

lutiva en el parénquimo de a m b o s pulmones. Acentuecidn^-^e le) tr a m e bron-

quial hiliobosal de c a r d c t e r banal e inespecifico,

Firmedo: Dr.V. 6eles


13.27 por 100 y Gamma 27.12 por 100. Fosfatasa alcalina 3.24. Ademas tema
fuerte anemia que cede bien a la Acupuntura, pero para su reumatismo no encuen-
tra gran alivio.

Senor P. D. G ., 67 anos. Tiene un reumatismo muy invalidante, viene en silla


de ruedas y lo traen de Salamanca en estado muy agudo que renunciamos a ha-
cerle Acupuntura y ponemos tratam iento medicamentoso. N o valorable.

Senora J. G. M ., 35 anos. P o lia rtritis muy evolucionada en manos y otras ar-


ticulaciones con Rose-Ragan 1 /51 2, Psoriasis y Uricemia. No mejora con siete
sesiones y deja el tratamiento.

Senora E. G. P., 56 anos. A rtritis acra de comienzo. Sero-negativa. Velocidad


sedimentacion de 20.47 a la primera hora y 21.75 a la segunda. Acido urico 6.05.
Psicastenia. Franca mejorta de su sintomatologia con siete sesiones de Acupuntura.
Se le prescriben oligoelementos.

Senora P. G. O ., 63 anos. P o lia rtritis seronegativa. Ambas manos con dedos en


huso, especialmente los indice y medio. Empastamiento de las articulaciones y do­
lor. También gonartritis doble. Responde muy bien a la Acupuntura con cuatro
sesiones y cede su sintomatologia clinica. Se révisa de tarde en tarde.

Sehora C. G. R., 52 anos. P o lia rtritis seronegativa sobre indice y grueso. Tam­
bién de rodillas. 11.200 leucocitos. In d. Katz 29 mm. Fosfatasa alcalina 8.73 U.
Bodansky. Mejorô del brote agudo con cuatro sesiones de Acupuntura. A los seis
meses volvio con pequena reactivacion, que cede nuevamente con très sesiones. Se
le pone tratam iento con oligoelementos y tenemos referenda que sigue bien.

Senora D . J. L ., 60 anos. A rtritis con destruccion y subluxaciones de los hue-


sos del carpo. Viene por el dolor y su d ificu lta d funcional. Mejora totalmente con
catorce sesiones. Se le pone tratam iento con oligoelementos.

Senora H . L., 72 anos. P o lia rtritis muy evolucionada con muchas rigideces, do-
lores y osteoporosis. Rose-Ragan 1/128. In d. Katz 33.25. Fosfatasa alcalina 4,5 U.

164
Bodansky. Notô gran alivio a su sintomatologia con très sesiones. Se le da tra­
tamiento regulador con oligoelementos.

Senora M . L. K ., 63 anos. A rtritis del carpo con osteoporosis. Rose-Ragan


1/512. Siempre respondiô muy bien. Se trato regularmente durante anos y se nor­
malize su Rose-Ragan y su calcemia. Desde fines del 71 no ha vuelto a visitarse.

Senora T. M . P., 49 anos. A rtritis clinica sobre carpos y tarsos sin confirma-
ciôn radiologica, dolores e inflamacion intensisima. Velocidad de sedimentacion de
128 en la primera hora y 132 en la segunda hora. Rose-Ragan 1 /1 6 . G lobulina
alfa 1, 6.46; alfa 2, 20.71 por 100, gamma, 13.52 por 100. Le damos antibiôti-
cos y Acupuntura. Responde bien y mejora mucho.

Senora J. M . A ., 52 anos. A rtritis de carpo, tarso y codos con nôdulos. U ri­


cemia de 9.84 gr. por 100 y glucemia de 1.32 por 100. Rose-Ragan 1 /51 6. La­
tex 4- + . Ind. Katz 46 mm. Abandona el tratam iento a las siete sesiones porque
desea resultados mas rapides, lo eu al no es posible y, por tanto, no es valorable
el resultado.

Senora V. M . J. P o lia rtritis politratada con corticoides y asma. Se supedita el


tratam iento a rebajar paulatinamente los corticoides y no vuelve. N o valorable.

D octor L. M . M ., de Venezuela. P o lia rtritis confirmada radiologicamente del


carpo y tarso de ambos pies que le im pide su labor de cirujano. Rose-Ragan 1 /12 8.
Latex + - f . Ind. Katz 49,5 mm. Proteinograma: G lob. alfa 1, 2.94 por 100;
alfa 2, 10.29 por 100, y gamma, 33.08. Cociente albümino-globulina 49.5. Res­
pondiô muy bien a la Acupuntura pese a que habian fracasado otros tratamientos.
Desaparecio el dolor y las rigideces y ha podido volver a opera r en su pais. Re­
gularmente toma oligoelementos. Aprendio Acupuntura y ayuda a otros pacientes.

Senora E. M . P., 54 anos. A rtritis del carpo y pies. Rose-Ragan 1 /6 4 . Res­


pondiô muy bien a sus dolores y torpeza manual con una sola sesion. Vuelve
cuando nota alguna molestia y en seguida se le quita.

Senorita A. O. M ., 25 anos. A rtritis de manos con desviacion en râfaga, de


pies y rodillas. Psoriasis muy extenso. Obesidad ridicula. H isteria. Leucocitos de

165
10.200. Eosinofilia de 6. In d. Katz 25.5 mm. Rose-Ragan 1 /6 4 . Latex + - f
G lobulina alfa 1, 4.20 por 100; alfa 2, 12.02 por 100, y gamma, 12.30 por 100.
Se le practican hasta siete sesiones de Acupuntura haciéndole regulacion de ener-
gia y puntos para su A rtritis y Psoriasis. M ejoro mucho de Psoriasis, siendo me-
nos aparente en su sintomatologia reumatica, pero le im ponian mucho los pincha-
zos y, despues de siete sesiones con muchos aspavientos y que j as, abandono el
tratam iento, por lo que no es valorable en cuanto a sus efectos en a rtritis.

Senora T. B. R. A rtritis de manos y algias dorsales, sin datos radiologicos sig­


nificatives en estas zonas, si en el penasco del oido medio y en el crâneo, no atri-
buibles a su a rtritis, segün puede verse en el inform e adjunto del doctor Sales,
pues esta paciente, no vino precisamente a nosotros por su sintoma doloroso, sino
por un problema de Acüfenos que la venian atormentando desde hacia très anos
y para tratar los cuales habia visitado a muchisimos especialistas sin conseguir ali-
viarlos. Por desgracia tampoco se los ha resuelto la Acupuntura. Y o le he hecho
muchas sesiones y también otros companeros en el extranjero. Esta paciente pa-
decia, ademas, de un asma bronquial muy rebelde con una alergia cutanea a m u­
chos alimentos y medicamentos. Como de costumbre le hicimos un estudio humo­
ral muy completo, hematologico con proteinograma y pruebas reumaticas. Aquél
estaba dentro de los lim ites normales, pero el Rose-Ragan acusaba un titu lo de
1 /32 T .A .D ., que en el control que se le hizo un ano después habia descendido
a 1 /6 T .A .D . Su sintomatologia reumatica cedio con muy pocas sesiones, por su-
puesto que se le adm inistré también Cu. O r. Ag., M n. Cu., M n. Co., y Soufre, mas
Pulmine Dolisos 7 C H de Homeopatia para su asma y se le recomendaron los
ejercicios de rehabilitacion que acostumbramos. Con este tratam iento la paciente
obtuvo la curacion clinica de su sintomatologia artritica de manos y artrosica de
columna, mas la normalizacion humoral. Se contrôla de vez en cuando. Los Acû-
fenos, que suelen responder muy bien a la Acupuntura, no han cedido.

Senora E. L L . L. A rtritis de rodilla con muy discreta radiologia y lesiones ar-


trosicas intensas en region cervical en C-V y C -V I con osteofitosis anteriores y
posteriores, haciendo prominencia los osteofitos posteriores en ambos agujeros de
conjuncion. Las articulaciones uncovertebrales también participaban del proceso
degenerative. Intensa calcificacion del cartilage tiroides y oricoides. D octor Sales.
3-5-72.

La paciente, aparté de estar muy obesa con gran cantidad de grasa y celulitis
en piernas, tiene un tem blor constitucional de cabeza y, pese a los fuertes dolores

166
Dr . SALES NUNEZ DE BALBOA, B 8
TELE BO N O 275 06 OA
MADRID

^<r/o ? de fe b r e r o de 1.9 72

E x a m e n p r a c lic a d o a M9 T e r e s a B.

P r e s c r ip c iô n d e l D r . Dra. E. A L V A R E Z SIMO

RA D IO G R A F I A S PE AMBOS PEK4SC0S, C R A N E 0 Y M A N O S

La r od ios cop ia de tdro x d e m u es t ra una tr on s pa r en c ia d e n t r o de los l i m i ­

tes de la norm oli dad del pa ré n qu i ma pul monor. Lo m o v i l i d a d d i a f r o g m d t i c a

es normal. No se ob se rv o n les i on e s esp e cl f ic a s en o c t iv i do d .

En los rodiograf los del p e n as c o del ol do medio, en la p r o y e c c i o n de

Ch au ss é III, sc obse rva uno otoesclerosis del ol do m e d i o m u y oc u s o d o quo

of ec to ol loberinto, c o n d uc to s s em ic i rc u lo r es y carocol, en el lodo izquier-

do.

No se ob servon le siones des tru c ti v os .

En los ro diograflos de crdneo, se o b se r vo n los dos p en o sc o s de forma

simét ric o y con la mis mo d en s i d o d e sc l e r o s o en los dos.

La c ir c ul oci dn venos o d ip l oi c o es m u c h o mds d e s o r r o l l o d o en el lodo

derecho, région fronto-por iet ol, que en el izquierdo.

La texturo dseo de lo compacta, corti cal , e s p o nj os o y s u p e r fi ci e s o r ti -

cu lores de los folonges y m e t o c o r p i o n o s de ombos monos, se pue de co nsi dérer,

en la octuo lid od, dentro de los lim it e s de la nor molidad.

Firm odo ; Dr. V./ S ol e s


lA BO RATO R IO DE ANALISIS C IIN IC O S
Or. RICARDO COTARELO CUENLLAS
Santa C ruz de Marcenodo, 7, S ." D
Teiéfono 248 3719

Pertenecientes O o r P , T X ia , 116 T o r o o a B.
Prescripciôn . T ifo . \lV T T T n G in o
M adrid, 2 de I9Z-

ANALISIS DE SANG

Recuento globular Fôrmula ^ ^ o c i t a r l a


H em alies » L '^ O .O O C /G Q O * Mefomî^elocifos.................... ®
H em ogloblno............................................................................................ '^ o ^ o n o d o s ........................... 1
V alor G lobular.............................................................................................^ g m e n t o d o : ........................ 45
Leucocitos 6 , 80 0 /ta r ie . y l^ ^ / l l n f o c it o s ............................... 4 4
M ono citos ............................ 9
Eosinôfilos .......................... 1
Boséfilos..............

Velocid ad de Sedim entacion: i.’ t:....................... ®


2" h................... 21
.............
B 11 i 7'r u i r ^ ?. ................... 0 , 7 5 r O .g r ,
B ilir r v l ■ r ' 'I r r r j 'jr 0 , 4 5 : îlg .r ,
T: d l i ' c c t e . . . . 0 , 3 0 c i l g r . /•,

P n î o 6 t ^ f lo P iin o lo n II oitq b ic a

................. Kn.’U t i v o
ITiuiir o ? . . . . . 1C , 6 Un .Llia do a
T. r u n . 3 ,3 U n i la r>
ù 'y lo î 'c g - a t iv u
.

%
4 C g l c i o ..................... C , 6 0 tu lg T . ; ,
C a lc io lo n io o e . 4 , 6 0 n l g i - , , '.
iO L il'o r o 4 , 5 0 L ilg i'.
O

R o o a o - I'U g o n ,. . . i'.A .O . r, i / , 7
LABORATORIO DE ANALISIS C LIN IC O S
Dr. RICARDO COTARELO CUENLLAS
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Prescripciôn B r a , jX îa , E , A lv a r e z Slmo
M a d rid , 22 de E nerp da 1972

J '
A N A L I S I S D E S A N Q R

Recuento globu lor Fârm ula Leacoditaria


Hemoties....................A*9 2 0 « 0 0 0 /uWO# Metamlelocitos ®
Hemoglobino.............. 95 5^# 8^32ÿ6do$.................. 5
Volor Globular............ O j9 6 r^^j^entados............... A8
Leucocitos.................. 6»A00 ^tUSCe ^^^^Kfocitos ............ ^9
© ^^^Monocitos............... ^
Eosinôfilos.................. ^

Basôfilos.................... 0

Velocidad de SedimenlaciAv. 1.* h................... 4


2.-».................10
^ ...............

G lu c o n ia b a o a l............... 1 , 1 2 g r . o /o o .

U rea e ^ S ia n c r e ............... 0 , 3 4 g r , o /o o .

C f ^ ^ ^ o r l n a ....................... 1 7 2 n l g r .

^^do u r l o o .......................3 , 3 6 n l g r .

/ ^ ^ ^ i V a u l o r - î i o o o o .................. TAB = 1 / 3 2
Fononono L .E ..................... N o g a tiv o

O
lA B O R A T O R IO DE AN A LISIS C L IN IC O S

D r. R IC A R D O C O TA R ELO C U EN LL A S
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P e rte n e c ie n te s a S r 0 » D tiQ * E I g HQ I iI Q Z I O S

PfgjcripciônBrQ* Bfla» ij* Alvoroz Sinip


M a d r id , 2 de M ayo d e 197 Ü

A N A L I S I S D E S A N Q R E ' ^ A ' ^

Recuento a lo b u la r Fo rm ula L e
sycoditaric
cV
y c o ô ita ria

H e m o tie s ------ 4.750,000 /mao. M e to m le lo c ito s ............


Hem oglobino 92 ëS^iSpfèdos................ ^
V olor G lo b u lo r. 0 ,9 7 fie n to d o s ................ 60
Leucocitos ................ 7,600 /ETIO, /^^^MOCitOS................. 37
.•M o n o c ito s ............................ 1
E osin ô filo s ................ 0
B a s ô filo s ................. 0
A

V e lo c id a d d e S e d im e n ta ç iô rt- i.° h ............................... ^ 2


^ 2.' t,......................... 2 5

.............

R o G B G -H a g a n ,, Ï,A ,D , » 1/^

P o a f a t^ y A lo a lin a .............. 3.96 H. Bodansky

C o lp a ^ p rln a , 216 nCLgi’, 55.

Ib rlo Acido-Bûoo
on sangre . . . . . . . . . . . . •7, 36
^ PCO2 ..............................................44
Baoô ..... ........ —1
B uffer B a s e ........................ .. 51
V Blcarbonato Standard . . . . . . 23,3
Bicarbonate A c t u a l 25
COp t o t a l .................... 2u,3
lA B O R A T O R IO DE ANALISIS C L IN IC O S
Dr, RICARDO COTARELO CUENLLAS
Santo C ruz da M arcenodo, 7. 5 ® D
Teiéfono 24837 19

Pertenecientes a 'iiii» 4>,Lc'vuc)n c.o u6j>Ci


' .-y
Prescripciôn D ra .j^ fïa * E . AJVAï^ez "’in o
Madrid, 4 de de 1971

O lu o -s n la b a s a i » . » • • » » g r « o / o o .

C c iX c io • • V• 9 « « 9 ; IG ' #

A o id o U r io e oar^rre ... 4 ,0 2 n i e . f .

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X y-------------------------------- ---------
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^ 'Ç d îlo io lo n io o ......................... 4,9 0 n l.c r ., .

u
de sus rodillas con dificu ltad deambulatoria por la inflam acion y la rigidez y el
dolor, el smdrome hum oral no daba mas que un Rose-Ragan de 1 /3 2 T .A .D .
en noviembre de 1971 cuando la vemos por prim era vez. M ejorô toda su sinto­
matologia con pocas sesiones y se le puso el tratam iento habituai por los oligo­
elementos mas la rehabilitacion en cuanto pasô la fase aguda. E l control posterior,
un ano después, nos dio un Rose-Ragan de 1 /8 T .A .D . Viene a revisarse de vez
en cuando y sigue muy bien.

Senor A. P. F., 20 anos. A rtritis de manos, munecas y caderas, seronegativa.


Velocidad de sedimentacion de 120 a la prim era hora, y 127 a las segunda hora.
G lobulina alfa 1, 5.80; alfa 2, 17,70 por 100, y Gamma, 26.60 por 100. Leu-
cocitosis 12.900. Antecedentes de asma. Mejora bastante clinicamente de sus do­
lores y rigideces con seis sesiones, pese a que era un enfermo politratado y que
habia tomado muchos corticoides. Se lo pasamos a un companero de Valencia, don-
de vive, y sigue tratandole con éxito. Se le prescriben los oligoelementos indicados
en estos casos.

Senora C. P. C., 54 anos. A rtritis de manos, munecas, pies y espalda. Obesidad


y colesterolemia. Asma bronquial. In d. Katz 19 mm. Rose-Ragan 1 /6 4 . Calcio iô-
nico 3.71 mgs. por 100 y fôsforo 3.60 mgs. por 100. Responde bien a la Acupun­
tura tanto para su a rtritis como para su asma. Se régula con regularidad y toma
los oligoelementos indicados. Dos anos después del prim er analisis, se hace re­
vision de los mismos y el Rose-Ragan ha descendido a 1 /3 2 ; el calcio iônico subiô
a 4.70 mgs. por 100 y el fôsforo a 4.70 mgs. por 100.

Senor D . E. P., 74 anos. A rtritis antigua de manos con imagenes radiolôgicas


de osteoporosis y subluxaciones falangico-metacarpianas y destrucciôn de épifisis.
A rtritis de caderas con grandes rigideces en general e incapacidad. Viene en un
brote agudo por no responder su dolor a los corticoides y tratamientos reumatolô-
gicos habituales. Tiene un Indice de Katz de 44 mm. Rose-Ragan de 1 /16 y
fosfatasa alcalina de 5.88 Unidades Bodansky. Responde muy bien al tratam iento
del dolor y se muestra bien dispuesto porque es un hombre muy animoso. Se le
pasa a otro companero por tener que ausentarse al extranjero.

Senora M . P. M ., 51 anos. A rtritis de comienzo en ambas manos sin manifes-


tacionés objetivas radiolôgicas, pero con gran dolor y rigidez matfnal en las mis-
mas y también algo en ambos pies. Tiene una velocidad de sedimentaciôn de Ind-

172
Katz 20.5. E l Rose-Ragan 1 /8 y la gamma globulina con 27.64 por 100. Coles-
terol de 271 mgs. por 100. Los dolores intensos de sus manos y pies mejoraron
mucho asi como la rigidez, con el tratamiento por la Acupuntura. Después se le
mandaron oligoelementos reguladores y se vigila de vez en cuando en cuanto le
aparece alguna molestia.

Senora R. R. F. 60 anos. A rtr itis de manos, munecas, hombros y pies. Rose-


Ragan 1/128. Latex + + . Fenomeno LE Negativo. Velocidad de sedimenta­
cion indice Katz, 6.75. Viene a tratarse por sus dolores y rigideces que mejoran
mucho. Se régula de vez en cuando y toma los oligoelementos.

Senor B. S. B., 76 anos. A r tr itis muy evolucionada. Mano en rafaga con in ­


tensos dolores y rigideces. Rose-Ragan 1 /64 . Latex 4- 4-. Velocidad de se­
dimentacion con Ind. Katz de 14.75 mm. Dos sesiones de Acupuntura. N o
responde al dolor y abandona.

Senor S. S. P., 63 anos. Paciente con p o lia rtritis muy evolucionada de varias
articulaciones. Recientemente tratado con radioterapia sedativa. Le advertimos
que no respondera su dolor con Acupuntura después de la radioterapia; solo se
hace una sesion de prueba que no responde y se deja.

Senor J. S., 63 anos. A rtritis de comienzo en manos y rodillas, con espondilo-


artrosis y osteoporosis. Rose-Ragan 1 /3 2 , In d. Katz de 37.75. Glucemia 1.14 mgs.
por 100. Grandes dolores y rigideces. Mejora de éstos con cuatro sesiones y se le
prescriben oligoelementos. A los ocho meses se contrôla y el Rose-Ragan esta en
1 /4. La glucemia en 0.78 mgs. por 100. Ind. Katz. 25 mm. De vez en cuandô
viene a regularse y va muy bien.

Doctora H . V . A rtritis de manos con inflamacion y rigideces de rodillas. Res­


ponde bien al tratamiento por la Acupuntura.

Las a rtritis de otras localizaciones son las siguientes:

Senor E. G. M ., 23 anos. Antecedentes de anginas desde nino con brotes de


a rtritis agudas desde los ocho anos. Radiologicamente tiene secuelas sobre ambas
sacroiliacas que, segtin inform e, responden mas a una a rtritis tipica que a una

173
E.A.P. (doctor Sales, 19-9-72), Viene con dolores agudos y rigidez en piernas.
Leucocitosis de 9.800. Velocidad de sedimentacion de 26 mm. a la prim era hora
y 47 mm. a la segunda hora. Rose-Ragan 1 /8. Obtiene gran mejorta de su sinto-
matologia con ocho sesiones de Acupuntura.

Sehora M . N. V ., 45 anos. Comienzo a los 16 anos con hidrartrosis de ambas


rodillas. Trae inform e biop si a sinovial que confirma el diagnostico de A rtritis Reu-
matoide. Tom o mucha Cortisona que ya no tolera y trae dolores fuertes no solo
en rodillas sino en region cervical, muheca derecha y pie derecho. Tiene Rose-Ragan
de 1/4. In d . de Katz 7.5. Solamente una sesion que mejora, no ha vuelto.

Sehor C. P. Ch., 52 anos. Aunque aparentemente pudiera parecer una E .A.P .


por su anquilosis de ambas sacroiliacas y calcificacion y osificacion de los ligamen-
tos anteriores y posteriores comunes vertebrales, lo cierto es que tiene una im-
presionante a rtritis de ambas caderas con rigidez y rotacion interna de ambos fé-
mures que d ificu ltan mucho la deambulacion y cuya sintomatologia no comienza
hasta los 45 anos. Padece un gran dolor e incapacidad y présenta un Rose-Ragan
1/128 con Latex + 4 - - I - . Fosfatasa alcalina de 5.41 U. Bodansky. Es un enfer­
mo muy obeso con Colesterolemia de 269 mgs. por 100 y Glucemia de 1.51 grs.
por 100. Uricemia 5.23 mgs. por 100. En orina tiene indicios marcados de albu
mina, piocitos y hematics numerosos. El e quilibrio acido-base es de 7.31 ph. en
sangre. Como se ve, pues, es un paciente abigarrado. Viene a vernos en febrero
de 1972. Se le régula y trata con Acupuntura, en prim er lugar para su dolor y
rigideces y después para el resto de su sintomatologia. Responde muy bien desde
la primera sesiôn. En mayo del mismo ano ya el Rose-Ragan ha descendido a 1 /8
y se ha negativizado el Latex. E l colesterol desciende también (Z 235 mgs. por 100
y la glucemia a 1.04 grs. por 100. Desde luego que para su infeccion urinaria,
ademas de los puntos antiinfecciosos de Acupuntura administrâmes antibioticos.
Regulamos, como es habituai, con oligoelementos y por supuesto, que se le puso
régimen adecuado, se le hizo bajar de peso y ha hecho rehabilitacion. Se revisa
de tanto en tanto y sigue con una evoluciôn muy favorable. V er informes, ultim o
11-9-74. Su estado actual es tan bueno que se le propone hacerse protesis de ca­
deras. A un no se ha decidido.

Sehor L. R. C., 28 ahos. A rtritis de caderas y rodillas muy evolucionada y


tratada con Corticoides, O ro y todos los antirreumaticos al uso. Tiene obesidad y
cara de luna. Viene con un brote agudo de dolores con inflamacion e incapacidad
manifiesta. Tiene un Rose-Ragan de 1/512. Latex + + + . Pese a nuestras dudas
de poderle aliviar, es un enfermo que respondiô muy bien al tratamiento regulador

174
general y de Acupuntura y moxas. Se contrôla con regularidad. Por supuesto realiza
rehabilitacion y toma los oligoelementos.

Senor F. Z. P., 60 anos. Tiene una a rtritis que afecta de preferencia a hom­
bros y tobillos y que comenzo hace dos anos. Entonces le encontraron amigdalitis
y le operaron administràndole Benzetacil F.R. 1.200.000 cada 15 dias varias tan-
das. Tiene, ademas, antecedentes radiogràficos de fim ia y, al parecer, de habei
padecido gota en un pie. También se observa radiogrâficamente unas énormes le­
siones destructivas, excéntricas en la epifisis y zona del troq uite r derecho especial­
mente, también en el izquierdo (D octor Sales, 13-3-74), que éste interpréta como
de origen tuberculoso del tipo caries seca de Volkm an. En tobillos zonas de des-
calcificacion y en quinto metatarsiano izquierdo una lésion osea al parecer de tipo
gotoso. A si pues, aunque radiologicamente no parece corresponder a una a rtritis
reumatoide, el sindrome humoral sin embargo nos da un Rose-Ragande 1 /1 2 8 y
un Latex 4 - 4 - + . Leucocitosis 9.100 y velocidad de sedimentacion con un indice
de Katz de 65 mm. El M antoux es negativo y la uricemia asciende a 5.92 mgs.
por 100. Lo cierto es que aunque el diagnostico se preste a interpretaciones, era
un enfermo muy abigarrado y traia mucho dolor y rigideces que dificultaban la
m ovilidad de sus articulaciones causando incapacidad laboral y con la Acupuntura
ha resuelto por el momenta esta sintomatologia progresivamente a lo largo de 14
sesiones en très meses. Se revisa de vez en cuando y va muy bien.

En resumen, que de la casuistica de 37 pacientes de A rtritis Reumatoide que


presentamos, se han beneficiado del tratamiento por la Acupuntura por lo menos
en cuanto al sintoma «Dolor», «Inflamacion» y «Rigideces», 25 pacientes. De
éstos, algunos hemos logrado normalizacion del sindrome humoral. Es casi se-
guro que habra muchos mas en este caso, pero es d ific il convencer a los pacien­
tes para que se repitan unos analisis costosos, cuando clinicamente ellos lograron
el alivio que buscaban. Por supuesto que saben que se trata de una enfermedad
progresiva, cuya evoluciôn posterior nosotros no podemos garantizar, pero ya es
mucho, lograr con tan faciles remedios como es la Acupuntura y la regulaciôn
funcional secundaria con los oligoelementos o algo de homeopatia a pequenas
dosis, el alivio y, a veces, desapariciôn momentanea de su sintomatologia. Espe-
ro poder comprobar la evoluciôn radiolôgica de algunos, pues podria depararnos
quizà agradables sorpresas; pero ésto requiere tiempo dada la le n titu d del fisio-
logismo normal de este tejido. Estos enfermos presentaban, ademas, en su ma-
yoria, alteraciones sobre otros sistemas, que también tratamos simultaneamente.

175
LABORATORIO DE ANALISIS CLINICOS
Dr. RICARDO COTARELO CUENLLAS
Santa Cruz de Marcenodo, 7,5.® D
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Pertenecientes a B . C a r lo 8 P a ra g e s C h a p i
Prescripciôn D r a , iX îB , R , A lv a r e z S in o
Madrid, 5 de P e b ro ro . de 192

A N A L I S I S D E S A N Q R

/ V .
Recuento globulor Fôrmula Lej^ c ^ itoria
Hemoties......................4 #8 4 0 * 0 0 0 / CU30» Metomlelocitos 6
Hemogloblno.............. 9 3 ®&Pÿ6dos..................... 5
Volor Globulor............ Of 96 ^Kg^entodos...............5 3
Leucocitos.....................7 . 7 0 Ù / 13010« /^sTpiocitos.................... 3®
^JyMonocitos................... 9
© Eosinôfilos..................... 3

Bosôfilos....................... 0

Velocidad de Sedimentaçto^ 1.® ti................... 3

J-
G lu o ^ ^ b a o a l ..................... 1 ,5 1 g r . o /o o .
o a n g r ■ .......................... 0 , 4 0 ç r . o /o o .

^ ^ ^ le o tr e p to lla la a 0 ... 5 0 U n id a d e s

'^ S C c l e Q u o r in a ............................ 269 r s lg r . ^

A o id o u r i c o ................................ 4 , 5 6 m l g r . ^

P o a fa ta e a A l c a l i n a 5 , 4 1 Ü .B o d a n s k y
F o s fa ta s a A o id o ................ 0 , 4 5 U .B o d a n s lc y

C a l o i o ..................... 9 ,2 0 n lg r . f»
C a lo io lo n ic o 4 ,6 0 n lg r .
F ô s fo ro 3 ,6 0 n lg r . ^

E oese-R agan ................................... T .A .D . = 1 /6 4

L a t e x .................................................... ++
lABO RATORIO DE ANAUSiS C IIN IC O S
Dr. RICARDO COTARELO CUENLLAS
Sonia Cruz de Morcenodo, 7, S.° D
Teiéfono 248 37 19

Pertenecientes a S r . D. C a rlo s Parages


Prescripciôn D tq , K i s . E , A lv a ro z Simo
M adrid, 2 1 de Peb rero de 19^2

. 0

ANALISIS DE O R IN A

Densidod............................ ^ • 0 2 2 A lb û m i n ü c t v / I n d ic io s EiarcadoG
R eocci6n............................ p H = 6 ^ 7 .................... No c o n tie n e
A t e t o * ^ ................................. e II
^Sbls^iiiares............... n i*
/|^|gfrientos B ................. n w
x ÿ U r o b ilin o ............................... m n
i l ir r u b in o ............................. •* "

Sedimento: L e u c o c ito s 15 — 20 p o r'^ an p o


P recu en to s g io c lt o s
U o rtatiea 8 — 1C p or. canpo
Algunao c e lu la a p la n a s do v ia a b a ja s
Kuy abundontos p r i s t a l o o do o c a la to c a lc ic o

B A c to r io lo g ia t Grams -Pî-ecuonto a go m e n e s t ip o C o lib a c ilo s . Precu o ntca


V ficrnenos t ip o E a tre p to c o c o o .

B le h l: No se observan b a c ilo a a c id o - a lo o h o l- r e s ia t e n t e o ,
V

Aoido u r ic c en o r i n a , . . . . . . 156 m lg r ^ ** 876 m lg r / 2 4 K,

G
A N A L IS IS DE S/MTGRE

V e lo c id a d de S o d ln o n ta c lo n t
18 h o r a , , , . 4
20 h o r a . . , . 8
K a tz 4

L a t e x . . .................. 4> 4- 4-

W aalo r—R o s a e ................... T . A . D . = 1 /L 2 8

A cid o u r i c o . . . 5 ,2 3 n l g r . JÎ,

Fenomeno LE. ..................N e g a tiv o


lABO RATO R IO DE ANALISIS C LIN IC O S
Dr. RICARDO COTARELO CUENLLAS
Santa Cruz de M arcenado, 7, S.° D
Teiéfono 248 3719

P e rten e cie n te s a « D , C c i 'l O O P a ra g e s

P rescripciôn DHo. 2 . .A lV a r e z S im o
M a d r id , 25 de A b r i X 'O ^ d e 197 ü

V e lo c id a d do S o d lo e n ta c lo n : / y
IQ h o r a , , , . 3
/P B ,h o r a .... 5
..................2 ,7 5
.
/
G lu co n ia b a c a l , . C , jg o /o o .
Uroû on s a n r r c . , . * , . , 0 ,2 7 f r . o /c o .
' "S: '
C o l o t a t o r l n a 161 n l g r .
Aoido u r i c o : . . . . . . . . . 4 ,2 4 n l g r .

F o o fa ta o a A l c a l i n a . . . 1 3 ,6 8 U , Dodunoky
/ V----------------- ------------------ ;
R o s a e - K o g a n . • T .A .D * = 1 / 4

E q u ilib r io Acido Dnno


pH orï o an g ro . . . . . . i . • 7 ,3 1 4.
/\: Y
/P é C O o ..................................................... 46
BaGû Excoag. . . . . . . . . . . . . . . . - 4
c r B a se ............ .. 47
^ " i B lc a rb o n a to S ta n d a r d . 21,2
/ B lc a rb o n a to A c t u a l.................... .. 2 2
W 002 ^'otal ........................ 23,3
lABORATORIO DE ANALISIS CLINICO S
Dr. R IC A R D O C O TA R E L O CUENLLAS
Santa Cruz de Marcenado, 7, S.° D
Teiéfono 248 37 19

Pertenecientes a D . C a r lo s ParagGS
Prescripciôn P r 3 . D ilo . E . A lv a r e s S iia é
M a drid , I l de S o p tio n b r P ^ y de 1974

ANALISIS DE ORINA

‘V
Densidod.......................... 1 ,0 2 2 Albûils^j»/ ......................i D d ic iO G
Reoccion..........................p | ; _ 5^ (J G lucosa.............................. N o C O n tiC n C

Soifes B ilio re s
i’î g m e n l o s B. .

U r o b ilin o . . . .

S e d im e n io : T /c r r c :.c ito o in b c t io a b lc a
A b b m d a n tcn / jio y - lt o o
E a n u t ic n 2 ‘j v - 3 0 p o r c o n n o
A lr-im n n c c l i . i a s r ,ln n a r j de v la n b a ja o

B a c u c r l o l o g ia
~ G r a : '.b u n d a n o e a g é m e n o a t i p o C o lib a c ilo s

^ o lil^ '^ I io so o b o o r v a n b a c i l o a Q c id o - a lc o h e l- r o a ia t c n t e r !
k/

.i^ c ï d o û ric o on o r i n a , . ........................... 86 n lg r . b

A it A L I G I C D E SANGHE

X »
V o l. S o d in o n t a c io n :
10 h o r a .............. 2
20 l i e r a 4
K a t a ..................... 2

G lu o c n ia b a s a i . .......................................0 , 9 2 g r , o /o o ,

C o lo s t o i’ l n a ............................... .............. .. 2 2 6 r a l g r , /
A c id o û r i c o ............................................... 7 , 5 n l. g r ,

P o a fa ta n o A l c a l i n a . ............................... 5 ,8 3 U . Bodansky
. . .................... ............. .. T . A .a . « 1/6
L a te x .,. ................... N e g # ttv a .
No respondieron al tratamiento seis pacientes, de los cuales alguno ya esta­
ba previsto que no responderian de acuerdo con las condiciones necesarias para
practicar la Acupuntura segun los canones clasicos, como es la edad avanzada de
los pacientes y los tratamientos previos y cercanos con radioterapia y corticoides
que bloquean los sistemas energeticos por los que se rige. O tros no tuvieron pa-
ciencia para seguir las sesiones précisas y abandonaron cuando aun podian haberse
beneficiado del tratamiento. En este caso se encuentran también los seis pacien­
tes, que juzgamos no valorables.

En todos hemos seguido la pauta habitual del tratam iento, que consiste en
regular la energia del individuo de acuerdo con sus pulsos radiales y, después,
practicar puntos especiales para los reumatismos como son el 3 ID , 62 V , 60 V ,
eficaz en los dolores, el 34 VB, especialmente indicado para todas las alteraciones
del sistema osteo-locomotor, el 39 V B en la inflamacion e infeccion, el 36 E, etc.,
mas los puntos locales de las articulaciones afectadas. Segun su momento mas o
menos inflam atorio, hemos procedido a poner moxas sobre los puntos o agujas.
En general no hemos hecho muchas sesiones, pues si el tratam iento responde lo
suele hacer con pocas sesiones y el hacer mas no bénéficia ni al prestigio de la
Acupuntura ni al paciente.

Siempre se ha instituido complementariamente un régimen de vida y dietético


sano y una gimnasia apropiada pasado el brote agudo.

Abordemos, por fin , los 163 casos de AR TR O SIS, correspondientes al u ltim o


grupo de nuestra casuistica, tratados por Acupuntura y complementados siempre
con oligoelementos u homeopatia.

Este es el tipo de reumatismo cronico y de reumatismo en general mas fre-


cuente de todos, caracterizândose por su lesion degenerativa del cartilago diartrodial
con simultànea reaccion osea subcondral, osteofitosis y signos proliferativos que
conducen a deformidades articulates en las cuales también toma parte, en menor
grado, la sinovial. Aparece, sobre todo, en las edades adultas y senil y, a diferep-
cia de las a rtritis, no conduce a la anquilosis.

Segün las estadisticas, se localiza preferentemente en la columna vertebral y,


efectivamente, entre nuestros pacientes la mayoria, 111, se localiza sobre ésta, es-

181
pecialmente sobre columna cervical o lumbosacra, siguiendo las de cadera, ro d illa
y dedos, pero puede afectar cualquier localizacion articular y, de hecho, muchos
de nuestros pacientes con espondiloartrosis tienen también sintomatologîa en otras
articulaciones.

Desde el punto de vista de su etiopatogenia, es im portante valorar los factores


artrosicos de caracter local y general, pues la Acupuntura como cualquier otro tra-
tamiento, se pueden mantener sus efectos, si las causas déterminantes no ban sido
atacadas en su base. Localmente ya se hablo desde antiguo del factor mecânico
funcional, pues si bien la funcion es necesaria para la conservacion del cartilago,
la hiperfuncion y la hipofuncion pueden ser perniciosas para mantener su fisiolo-
gismo normal. O tro tanto se puede decir sobre los grandes traumatismes o los
microtraumatismos repetidos. Ademas, como dijim os al hablar de las a rtritis , los
antecedentes infecciosos, pueden actuar m odificando el metabolismo del cartilago
articular con reduccion de la tasa de acido condroitin sulfurico y dar lugar a la
formacion de artrosis residuales. A si pues, debemos tener siempre presente estas
circunstancias para hacer al enfermo las recomendaciones oportunas sobre como
hacer buen uso de sus articulaciones en lo sucesivo y que no espere que la Acu­
puntura puede hacerlo todo.

For lo que respecta al punto de vista general, bay condiciones como es la edad
que actuan como déterminantes en ciertas personas, pues como es sabido la sustan-
cia intersticial del cartilago pierde agua con esta y se vuelve mas grosera y menos
elastica. H ay que advertir esta circunstancia a los enfermos ya que, como yo suelo
deciries, «jovenes no les volveremos», los organos como cualquier otra cosa se
desgasta con los anos, pero si podemos propiciar con la Acupuntura un mejor
fisiologismo de las articulaciones, pues es évidente que esta actüa favoreciendo sus
funciones metabolicas, estimulando el componente enzimatico y hormonal que, sin
ninguna duda, juega su papel en estos disfuncionalismos como en todos los de la
economia. Asimismo podemos actuar regulando los excesos de peso, colesterol, li-
pidos, âcido urico, calcio y fosforo, tan frecuentemente alterados en estos pacien­
tes. Es por eso que nosotros les practicamos siempre un estudio bumoral muy
complete antes de comenzar con nuestra terapéutica acupuntural y por los oligo-
elementos, ya que no nos limitâmes con nuestra terapéutica a actuar sobre el sin-
toma dolor o rigidez de sus artrosis sine, sobre todo el entorno general organico.

E l diagnostico nos lo da becbo la clinica y, en mucbas ocasiones, no solicitâ­


mes contrôles radiograficos por no gravar la economia de nuestros pacientes, sien-

182
do chocante, por otra parte, cuando se solicitan, el que veamos artrosis con gran­
des alteraciones articulares con pinzamientos notables de la hendidura articular,
con zonas de condensacion y esclerosas que contrastan con otras lejos de la articu-
lacion con osteoporosis, con manifestaciones quisticas y osteofitosis, que ban dado
muy poca sintomatologîa clinica, mientras que otras con lesiones muy discretas dan
mucbos smtomas, en especial en cuanto al dolor y rigidez, pues al contrario de
las a rtritis estas no influyen apenas sobre el estado general del paciente, aunque
la poca m ovilidad facilite trastornos bemodinamicos y propicie la in filtra c io n grasa
subcutanea.

Juzgando .que serf a muy monotono el bacer una relacion nom inal en este tipo
de reumatismos tan numeroso con nuestra casuistica y puesto que los cuadros se
repi ten casi de forma fotografica y los resultados con nuestro tratam iento por la
Acupuntura son muy similares para las diferentes localizaciones, vamos a exponer
globalmente los que bemos tratado de cada articulacion, detallando solamente como
ejemplo, un caso de cada grupo o alguno que tenga unas caracteristicas que juz-
guemos aconsejable el exponerle de form a aislada.

Empezando, pues, por los 121 casos de espondiloartrosis, dividirem os estos en


zonas anatomicas, sobre las localizaciones cervicales, dorsales y lumbo-sacras.

Las artrosis cervicales que bemos tratado en nuestra consulta ascienden a 72,
y vienen como todos nuestros pacientes por su sintomatologîa «dolorosa» princi-
palmente y su «rigidez» mas o menos molesta. Algunos tienen crujidos y mucbas
veces al in tro d u cir las agujas captamos sobre el trapecio especialmente, una sensa-
cion fibrosa. De estos pacientes, 48 han visto desaparecer su sintomatologîa ar-
trôsica de cuello, tanto local como irradiada a cabeza y miembro superior, y eso
que alguno era muy complicado, como el senor M . A . P., que padecîa una agene­
sia practicamente total de todo el arco posterior del atlas, con una intensa artro­
sis suboccipital y de la articulacion atlanto-axoidea, que no babîa dado molestias
basta entonces, teniendo el paciente 53 anos. Este enfermo era ademas muy obeso
con colesterolemia alta, antecedentes de gota y diabetes leve. Ha mejorado de todo.
Se le pusieron oligoelementos y se régula de tanto en tanto.

O tra paciente, M . C. C., con una artrosis a nivel de C-V y C -V I con osteo­
fitosis posterior y afectacion artrosica de las uncovertebrales a este nivel, con am-
pliaciôn de sus manifestaciones artrosicas al resto de columna, presentaba un sîn-

183
toma de H orner, una intensa danosis de los dos miembros izquierdos, superior e
inferior, paresias en los mismos, pérdidas de conodm iento instantaneas, no epi-
lépticas sino de tipo vascular y cefaleas occipitales intensisimas que se irradiaban
a toda la cabeza. E l sindrome humoral se estudio exhaustivamente, incluso con
serologia de lues y solo dio una d fra discretamente elevada de colesterol y acido
urico. Era una paciente que llavaba siete anos con sintomatologîa tan acusada y
babîa recibido sin éxito mucbos tratamientos, procedîa de la region catalana y
ha respondido muy bien. En realidad podrîamos diagnosticarlo como un sindrome
de W allenberg por isquemia en el te rrito rio irrigado por la arteria cerebelosa
in fe rio r posterior por interrupcion subita del aporte sanguineo al bacer ciertos
m ovimientos del cuello, debido a su artrosis. Se régula de vez en cuando, pero
gran parte de su sintomatologîa ha desaparecido por completo. Por supuesto se
le administran oligoelementos a base de manganese cobalt, manganese cuivre, sou­
fre, phosphore, lith iu m y potasium a pequenas dosis y unos ejercicios de m ovili-
zacion del cuello muy discretos.

E l senor L.P.D . presentaba, asociado a su sintomatologîa artrosica de cuello,


una sordera interm itente con vertigos, que cedieron con nueve sesiones y tenemos
noticias de que sigue muy bien; solo toma los oligoelementos de tarde en tarde.

E l senor A.P.C., de 60 anos, tiene una espondiloartrosis impresionante con os­


teoporosis basta el punto de tenerse que ju b ila r con anticipaciôn por su algia cer­
vical agudîsima, que se irradiaba a brazos y cabeza. Le babîan dado todo tipo
de antirreumaticos y sedantes sin éxito. H a respondido maravillosamente a la Acu­
puntura. Lleva anos regulandose con nosotros en cuanto tiene una pequena re-
activacion de su algia. Tiene colesterolemia que se ba tratado también y, por su­
puesto, toma los oligoelementos Manganese Cobalt, Manganese Cuivre, Soufre,
Fluor, Phosphore y Magnesium.

Casi todos estos pacientes tenîan colesterolemia, obesidad y antecedentes in ­


fecciosos. Se trata todo simultaneamente. En total 48 buenos resultados.

Once de estas C E R V IO A R T R O S IS no han respondido a la Acupuntura. De


estos pacientes, uno, el senor J. M . A . ba mejorado de su dolor pero no del grafo-
espasmo que atribuimos a la compresion sobre el paquete vasculo-nervioso por sus
osteofitos. Cuatro pacientes mas tenîan edades muy avanzadas, lo que sabemos es
una condicion negativa para el tratamiento.

184
La senora M . L. A . tenia no solamente una impresionante cervicoartrosis sino
una costilla cervical doble.

La senora C. G. F. babîa sufrido un traumatismo cervical de cocbe. Era,


ademas, una persona con una gran labilidad psîquica. Su artrosis era m uy dis-
creta, pero esperaban ser indemnizados por el seguro.

E l senor M . G . C. tenîa una cervicoartrosis intensa de cuarta, quinta, sexta y


séptima C. y babîa desarrollado una m ielopatîa postraumatica cuyos dolores no
cedieron con nada y tampoco con Acupuntura.

La senora J. B. R. tenîa, efectivamente, una artrosis de la cbarnela suboccipi­


tal y tercera C., pero, ademas, tenîa a rtritis de dedos, codos y rodillas de tipo
seronegativo m uy grave, que nos bizo pensar en una enfermedad del coMgeno y
form a parte del grupo de a rtritis que presentamos con anterioridad.

Juzgamos como no valorables por el tratam iento las restantes 13, pues son
pacientes que, en general, se ban realizado solo una sesion y venîan con la pre­
tension de curarse totalmente su padecimiento. Cuando se les desengana y se les
dice que pueden mejorar pero que tendrân que regularse de vez en cuando y tomar
oligoelementos para controlar su evolucion, abandonan. Una de estas pacientes te­
nîa una edad de 74 anos, con una escoliosis impresionante y osteomalacia, ademas
de su reaccion artrosica generalizada. O tra, P. L, D ., tenîa apéndîce costiforme de
7 C. La senora A . F. P., de 52 anos, era ademas una neurotica con brotes depre-
sivos frecuentes e ideas de suicidio y abandon© el tratam iento para todo lo que se
le babîa impuesto cuando empezaba a responder.

Siguiendo con las espondiloartrosis, bemos visto \0 de region dorsal, de las


cuales cuatro acompanaban a las artrosis cervicales que ya expusimos, très eran
dorsalgias por artrosis ünica de columna dorsal que, en general, aparecieron en
personas que escribîan mucbo a maquina y fatigaban esa region y las otras très
form an parte de artrosis que afectan también a la columna lumbo-sacra.

De estas dorsalgias, que no tienen nada en especial, aparté de la obesidad y au-


mento del colesterol o la glucemia que vemos con tanta frecuencia, nueve mejo-
raron con sesiones entre très y la mas, nuevé, y una no obtuvo mejoria.

185
Por fin , las artrosis de region lumbo-sacra de nuestra casuistica ascienden a
38 casos, de los cuales 19 forman parte de espondiloartrosis mas extensas.

Como ya se viene repitiendo hasta la saciedad, todos estos pacientes llegan a


nuestra consulta especialmente por su sintoma «D olor», tantas veces irradiado a
miembros inferiores, con rigideces de los miembros que les impiden la marcha y,
sobre todo, encuentran mucbas dificultades al subir y bajar escaleras, lo que
consiguen basta cierto punto cuando se calienta la articulacion y vuelve pronto
con la fatiga si fuerzan la deambulacion. Las listesis, especialmente a nivel de la
cbarnela lumbo-sacra, los pinzamientos discales y la osteofitosis, los comprobamos
por la radiologia y, como es costumbre, también se les pide su sindrome bumoral
y se compléta con una exploraciôn neurologica.

En todos nuestros casos existe espondilosis degeneraciôn del disco y artrosis (de-
generacion de las pequenas articulaciones interapofisarias). En cuanto al sindrome
bumoral es muy frecuente la colesterolemia, acompanando casi siempre a la obesi­
dad, mucbos tienen uricemia en lim ites altos, algunos tienen la fosfatasa alcalina
elevada. E l calcio y el fosforo suelen ser normales a menos que no tengan alguna
endocrinopatia concomitante.

De nuestra casuista de 38 casos, 33 obtienen mejorias de sus sintomas con


muy pocas sesiones y mucbos cuando les empieza de nuevo su molestia se regulan
con alguna sesion. Habitualm ente como es la norm a les damos para su tratam ien­
to preventivo entre las sesiones, unas dosis pequenas de oligamentos a base de
manganese cuivre, manganese cobalt, soufre y phosphore. Si ademas tenian urice­
mia se les da también lith iu m o flu o r si existe osteoporosis u osteomalacia conco­
mitante.

No respondieron al tratam iento antialgico solamente cinco pacientes, de los


cuales uno solo babia becbo una sesion, otra dos sesiones y babia tomado con
anterioridad mucba cortisona; un tercero tuvo basta nueve sesiones, pero este
paciente babia desarrollado un sindrome de Aran-Ducbenne de tipo Raymond-
P bilipp y, aunque mejoraba momentaneamente sus molestas fasciculaciones, ense-
guida volvia el dolor que se atenuaba también un poco. O tra paciente présenté
lipotim ias con cada sesion, se le bicieron cuatro y suspendimos. Las dos restantes
eran ancianas, aunque en toda la casuistica de mejorias mucbos son también de eda­
des elevadas.

186
Tenemos una artrosis sacroiliaca, con radiografia R.R.S., que no respondiô a
ocho sesiones de Acupuntura.

Reunimos en nuestra casuistica 10 coxartrosis. Uno, S. A . A ., incipiente for-


mando parte de una artrosis de otras localizaciones que responde muy bien de forma
progresiva con ocho sesiones. Es de destacar que pese a lo intenso de las lesiones
en los demas pacientes, todos notan m ejoria para su dolor y contracturas después
de la sesion, aunque a dos pacientes, la senora V . G. A ., que présenta en su
cadera derecha una artrosis intensa con quistes en el cotilo y epifisis femoral,
se le indica formalmente la operacion, habiéndose hecho una artroplastia. Tam ­
bién al senor M . B. C. se le prescribio, pues tenia una protusiôn acetabular con
abondantes quistes en cotilo y epifisis femoral izquierda, pues creemos no acon­
sejable suprim ir el dolor en una articulacion, que es la defensa con que cuenta
para no lastim arla mas, pero este enfermo no deseaba operarse. A todos se les
puso su tratam iento con los oligoelementos como de costumbre para retrasar el
proceso lo mas posible. Siempre se aconseja la rehabilitacion gimnastica.

Pasamos a continuacion a nuestra casuistica de 24 gonartrosis. Algunas fo r­


man parte también de artrosis en cadera u en otras articulaciones. La mayoria de
nuestros pacientes son mujeres y vienen, como ya no bemos de j ado de repetir, a
causa del sindrome doloroso especialmente jun to a su d ificu ltad para la marcha y
sobre todo, para bajar y subir escaleras. En general tienen grandes acumulaciones
de grasa e infiltrados celuliticos alrededor de la articulacion, en particular en su
parte interna y también extensivo a los tobillos. Su dolor mas constante se des-
pier ta a la presion sobre la pata de ganso y también sobre la rotula. En estas pa­
cientes se observa radiograficamente la reduccion de la bendidura articular, que
unas veces afecta a la parte externa y otras a la interna. A veces présentant sublu-
xaciones. Completan el cuadro la esclerosis de las superficies y de la sustancia
esponjosa adyacente, las formaciones osteofiticas y las calcificaciones capsulo-sino-
vialq^ con algün raton articular.

De este grupo obtuvieron mejorias mas o menos prolongadas de su sintomato-


logia con pocas sesiones 19 pacientes. Una de ellas, cuando la vimos por primera
vez, senora E. L L . L.. tenia un titu lo de Rose-Ragan de 1 /3 2 , pero la imagen de
su rodilla era de artrosis y después del tratam iento, este titu lo ba descendido a
1 /4 y toda su sintomatologîa ba "desaparecido. Desde luego tenia también coleste­
rol elevado y se le dio un régimen y una rehabilitacion apropiada. Esta actual-
mente asintomatica pues se régula de vez en cuando en prevencion. De los cinco
restantes, cuatro pacientes no son realmente valorables pues abandonaron el tra-

187
tamiento a la segunda sesion al advertirles que no les podrîamos curar totalmente
y un paciente recibio seis sesiones, senor J. V . A ., y tenîa una artrosis evolucio-
nadisima con indice de velocidad de sedimentacion de 38 mm. y, ademas, una
fosfatasa alcalina de 9.02 U . Bodansky. A todos estos pacientes se les ponen sus
oligoelementos, su régimen dietético y de vida y su rehabilitacion.

Pasamos, p or fin , al u ltim o grupo de las artrosis rizomélicas y con nodulos de


Heberden y de Bouchard, con las que hemos form ado un solo grupo de ocho
pacientes. Como todas vienen a cuenta de su dolor o su incapacidad para hacer
ciertas labores. De ellas, seis responden muy bien su sintomatologîa con pocas se­
siones. Dos no responden. De éstas, una, C. L . M ., de 67 anos, tiene también os­
teoporosis y no se hace mas que dos sesiones. V in o especialmente p or su estética
y al saber que ésta no se m odificaria no tiene interés. La otra, P. L L . D ., con
una artrosis rizomélica del carpo y con nodulos de Heberden, se hizo solo très
sesiones, también tenia 64 anos y osteoporosis.

N o hemos detallado algün caso mas de artrosis acromio-clavicular y esterno-cla-


vicular, escapulo-humeral, de codo y tobillos, porque estas localizaciones se ban
asociado con las de otras localizaciones que bemos resenado y el tratam iento ge­
neral ba sido el mismo con la ünica variacion de algunos puntos especiales locales.

En resumen, que de todas las artrosis que figuran en nuestra casuistica, bemos
obtenido los resultados siguientes:

Numéro No
Localizaciones de casos R. huenos Malos valorables

A. Cervicales ......................... 72 48 11 13
A. Dorsal ................................ 10 9 — 1
A . Lum bo * s a c ra ................. 38 33 5 —

Artrosis sa cro ilia ca ................ 1 — 1 —

C o x a rtro s is .............................. 10 10 — —

G o n a rtro s is ............................. 24 19 1 4
Heberden y B o u c h a rd .......... 8 6 2 —

163 125 20 18

Veamos, por fin , un cuadro recapitulativo general de toda la casuistica de


325 casos de reumatismos de diferentes localizaciones que bemos revisado con los
resultados que ésta arroja.

188
RESULTADOS

Num. de No
Enfermedades
casos Buenos Malos valorables

Algias 28 18 6 4

Ciàticas 27 19 5 3

Escoliosis (dolor) 6 6
Fibrositis 4 4

Periartritis escapulo-humeral 4 3 1
Osteoesclerosis 1 1
Hipocalcemias 2 2
Osteomalacias 2 2
Osteoporosis generalizadas 7 5 1 1
Enfermedad de Paget 3 3

Enfermedad de Recklinghausen 1 1
Reumatismo poliarticular agudo adulto 2 2
Osteoartritis Tuberculoses 4 4

» Salmonelosicas 1 1
» Luéticas 2 1 1
» Brucelosica 1 1
» Hidatidosica 1 1
Artritis alérgicas 2 2
Reumatismo palindromico 1 1
Hidrartrosis intermitente 2 2
Reumatismo alérgicos medicamentosos 2 2
Artritis ùricas (gota) 15 11 3 1
Espondiloartritis anquilopoyética 7 6 1
Artritis reumatoides o P.C.E. 37 25 6 6
Artrosis de diferentes localizaciones 163 125 20 18

Totales 325 243 44 38

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197
RESUMEN

Como hemos expuesto detalladamente cuâl es el plan general de nuestro tra­


tamiento de los reumatismos en toda su extension, solo nos queda hacer resaltar
que, de la casuistica que presentamos de 325 pacientes, han obtenido buenos re­
sultados, con mejorias muy importantes en cuanto al « dolor », «rigidez», «infla-
macion» y «m ovilidad», 243 pacientes. N o ban mejorado 44 enfermos y no se
pueden valorar los 38 restantes, cifras muy significativas y dignas de considérât,
puesto que nuestros tratamientos no son agresivos para otros sistemas u organos
de nuestra economia.

Todos estos casos ban sido estudiados y controlados no solo clinicamente sino
considerando los diferentes paramétrés bioquimicos, cuyos cuadros bemos ofre-
cido en detalle, sobre algunos de los pacientes en los que bemos podido verificar los
resultados después del tratam iento a mas o menos largo plazo, segün el tipo de
enfermedad a considerar. Veamos sus resultados:

Como la anemia y las alteraciones leucocitarias se presentan de forma muy


frecuente en este tipo de enfermos, bemos solicitado un bemograma de forma
habituai. Como veran en este cuadro, el promedio de 18 casos arroja unas cifras
de bematies, antes del tratam iento, de 3.850.000 y de leucocitos de 5.600 por
m ilim etro cùbico y, después del tratam iento, de 4.390.000 y 6.600 de bematies y
leucocitos, respectivamente, por m ilim etro cübico lo cual no necesita comentario.

E l promedio de la velocidad de sedimentacion, de 14 pacientes casi todos at


triticos, ba sido de 34 mm. a la prim era bora, antes del tratam iento, y de 56 mm

199
a la segunda hora, mientras que después de nuestros tratamientos, han descendido
a 22 mm. a la prim era hora y 42 mm. a la segunda hora.

De glucemias hemos podido revisar nueve casos, con un promedio, antes del
tratam iento, de 1.16 grs. por 100 y de 0.95 grs. por 100 después.

E l colesterol que, casi de form a sistematica esta elevado en todos nuestros


pacientes, hemos podido revisar 23 casos con unas cifras médias, antes del tra­
tamiento, de 285 mgs. por 100 que han pasado a 224 mgs. por 100 después
del tratam iento, es decir normal.

D el acido urico, que aparece con cierta frecuencia elevado en los reumaticos,
sean o no gotosos puros, hemos recogido 13 casos que arrojan una cifra media,
antes del tratam iento, de 7.35 mgs. por 100 y pasan, después, a 5.26 mgs. por 100
que se puede considerar dentro de los lim ites normales.

Las cifras de calcio y fosforo, tan importantes en cualquier tipo de reumatis­


mo puesto que son padecimientos del sistema osteo-locomotor, nosotros las contro-
lamos de forma habitual, solicitando, en el caso del calcio, la fraccion ionica
siempre que nos es posible, puesto que es la que acusa la cantidad real hema-
tica. De estos pacientes, tenemos el control del calcio ionico de nueve casos con
un promedio de 4.15 mgs. por 100 que paso a 4.80 mgs. por 100, después del
tratam iento, mas très casos en los que el laboratorio solo les hizo el calcio total,
con un promedio de 9.55 mgs. por 100 que paso a 9.40 mgs. por 100, en realidad
poco valorable en conjunto, pero interesante si se tiene en cuenta aisladamente,
pues entre ellos existia una hipercalcemia que se rebajo y mejoro la paciente y
dos hipocalcemias que ascendieron. En cuanto al fosforo, tenemos un promedio
de 4.48 mgs. por 100 antes del tratam iento, que descendio a 4.39 mgs. por 100
después.

Tenemos solo seis casos con control posterior de la fosfatasa alcalina que, aun­
que reconocemos es un numéro muy lim itado, es im portante pues arroja un pro­
medio de 10.08 U. Bodansky, antes del tratam iento, y pasa a 5.20 U. Bodansky
después.

200
Por fin , los resultados que juzgamos mas importantes por ser un paramètre
que se eleva sobre los reumatismos mas graves, como es la p o lia rtritis cronica
evolutiva, independientemente de las otras enfermedades graves del colâgeno en
las que también nuestros tratamientos pueden ayudar muy poco, es la determi-
nacion de Waale-Rose-Ragan, de la que ofrecemos 14 casos, con un promedio,
antes del tratam iento, de 1 /8 5 T .A .D . y que, después del mismo, pasa a 1 /1 9
T .A .D ., m ejoria que se corresponde, ademas, clinicamente en nuestros pacientes.

Es verdad que no podemos asegurar una curacion defin itiva en la mayoria de


nuestros reumaticos, pero esto es lo mismo para las demas terapéuticas occiden­
tales y, en realidad, todos, mientras vivim os, tenemos que estar haciendo una me-
dicina preventiva si queremos mantenernos en buen estado y esto no es n i mas
ni menos lo que hace la Acupuntura al regular nuestra energia orgânica para que
los sistemas fisiologicos no se bloqueen y realicen sus funciones de la m ejor
form a posible.

201
INVESTIGACION Y CONCLUSIONES

C O N S ID E R A C IO N E S SOBRE L A A N A L G E S IA PO R L A A C U P U N T U R A
Y L A R E G U L A C IO N D E LAS F U N C IO N E S IN T E R N A S POR ESTA
Y PO R LOS O L IG O E L E M E N T O S

Para la medicina occidental la analgesia por Acupuntura es un m isterio. Para


la oriental es una realidad que todavia no ha podido explicar a satisfaccion; pero
es un hecho que actuando sobre esos circuitos que se han traducido en Occidente
por Meridianos y la serie de puntos que los jalonan, se pueden controlar los mas
diversos dolores y smtomas e im pedir la transmision del dolor.

E l dolor, para el neurologo occidental, représenta la respuesta a un estimulo


ofensivo sobre la terminacion nerviosa o la neurona receptora, expresandose en
el hombre por una sensacion desagradable a nivel delte rrito rio excitado; pero
este fenomeno doloroso lleva consigo al propio tiempo la puesta en marcha de
un mecanismo de alerta con reacciones motoras sobre los sistemas neuromuscular
y vegetativo. Por lo tanto, la expresion del dolor es un complejo en el que van
imbricados todos los sistemas neurofisiologicos, bioquimicos y psiquicos de nues­
tra economia, dependiendo bien de lesiones reticulares o corticales, bien de al­
teraciones funcionales o psiquicas.

Las concepciones modernas sobre la anatomia y la fisiopatologia del dolor,


en lo que respecta a este neurologicamente considerado, es que tiene sus vias pro-
pias, con grados y niveles de integracion que permiten su percepcion simple, su
repercusion psico-afectiva y su toma de conciencia, tanto en lo que se refiere a los
ataques periféricos como centrales.

Para el medico acupuntor actual, sea oriental u occidental, con una prepara-
cion médica mucho mas amplia, la Acupuntura funciona dentro de las mismas

203
bases neurofisiologicas, pero matizadas de esa in tu icio n filosôfica que debe de
estar im plicita en el profesional de la medicina para poder llevar a cabo suco-
metido a satisfaccion. Ese «don» de observacion pénétrante y de integracion de
conceptos que figura en los antiguos textos chinos, que es una delicia apasiongnte
leer y que les ha valido, con justicia, el que la medicina de O riente sea conside-
rada como la mas antigua del mundo.

Esta relacion entre los tejidos de revestimiento y unos circuitos internos que
relacionan toda la economia, <-no nos hablan en realidad de unas relaciones in trin -
secas que existen entre la piel y el sistema nervioso que recién hemos descubier-
to en Occidente a través de los estudios embriologicos como procedentes de la
misma hoja blastodérmica?

Estos trayectos de los meridianos con sus conexiones internas que nos ense-
nan a controlar en los pies trastornos delas funciones mas elevadas de la corteza
y de los diferentes niveles del talamo, hipotâlam o, cerebelo y haces espino-tala-
micos medulares y viceversa, <fno tienen su expresion, enla neurologia moderna,
en el homünculo de cabeza gorda en el que los pies se sitüan en la parte su­
perior interna?

Que los meridianos transversales tienen una relacion con las metameras co-
rrespondientes y los segmentos viscero-cutaneos conocidos estan en intim a rela­
cion con los meridianos lingitudinales y transversales de la organizacion segmenta-
ria del eje cerebro-espinal, lo hemos comprobado todos los medicos orientales y
occidentales que practicamos la Acupuntura.

Volviendo pues, al punto de vista neurofisiologico occidental, los estimulos


dolorosos serian recogidos a nivel del revestimiento cutaneo por las terminaciones
libres jun to con otras sensaciones como el tacto, etc., y conducidos después por
los nervios periféricos cerebro-espinales por dos tipos de fibras: A delta, mieliniza
das de très a cuatro micras de diametro, de transmision râpida, y las C, amielini-
cas, de media a dos micras de calibre, de transmision lenta que, al llegar a la
médula, jun to a los haces de la sensibilidad dolorosa visceral y vascular, se divi-
dirian en colaterales ascendentes y descendentes, escalonados sobre dos o tues seg­
mentos medulares para dar lugar a tracto dorso lateral de Lissauer.

204
Ciertas fibras C abarcarîan cinco o mas metameras formando la via posterior
ipsolateral, antes de llegar al asta posterior (Foester y Gagel). La articulacion bien
sea directa o indirecta por las neuronas intercalares en el asta posterior es com-
pleja (sustancia de Rolando, lecho I I de Rexed), con las neuronas principales
(nucleus propius, lecho I I I - I V ) y origina el fasciculo espino-talamico (fig. 13).

Este fasciculo espino-talamico nacido del asta posterior va a atravesar la Imea


media delante del epéndimo y subir por el cordon antero lateral opuesto disocian-
dose en una doble via (fig . 14):

a) E l sistema lemniscal que form a el haz espino-talamico, monosinaptico, fi-


logenéticamente mas reciente (mono y hombre), constituido sobre todo
por fibras A delta, mielinizadas de seis a doce micras de diametro y ser-
vido r de las informaciones rapidas y localizadas del dolor, que depende
del Neo-espino-talamico; y

b) E l sistema extra-lemniscal, mas antiguo, constituido sobre todo por fibras


C, poco o nada mielinizadas, de très a cuatro micras de diametro, m ulti-
sinâptico y difuso con integracion a diferentes niveles, que serviria in fo r­
maciones lentas y mal localizadas del dolor, formando un haz mas grueso
que depende del paleo-espinotalâmico y a cuyo cargo esta el sistema de
alarma y de cuidado del individuo. La percepcion del dolor parece de
pender esencialmente de él.

Ademas, con respecto a la sensibilidad dolorosa de la cara, tanto propioceptiva


como discrim inativa, las vias lemniscales siguen su camino después de hacer un
alto en el nodulo sensitivo principal del V , protuberancial (équivalente a los no­
dulos de G o ll y Burdach), y las fibras térmicas y dolorosas que vienen del V , pero
también del V I I bis, del I X y del X , alcanzan por la raiz descendente el nodulo
bulbo-medular del trigém ino, sobre todo en su parte in fe rio r espinal. Estas dos
formaciones son asimiladas, respectivamente, al tractus de Lissauer y a la sus­
tancia gelatinosa de Rolando, naciendo dos vias bulbo-talamicas cruzadas, una
dorsal, équivalente al neo-espinotalâmico, solidario de las vias lemniscales y des-
tinado en p rincipio al ventro-postero-mediano (V .P .M .) nucleo arqueado del tala­
mo y otro ventral, asimilado al fasciculo paleo-espinotalâmico que se proyectaria
sobre el reticulo y el sistema talâmico difuso.

205
Fiü 13

V ia Lemniscal

Col. inhibid.

Ganglio raquideo Zona Waldeyer Neuronas


I I Subs. gen. Intercalares
s. , . Rolando

I l l y IV

A r t ic u la c io n s in a p tic a d e l A s t a p o s t e r io r m e d u la r .

F ig 14 1 Hacia
Talam o Cortex ascendente
^ Hacia cortex parietal

V . P.
Control descendente
/

Formacion reticulada

I'/
I ^
' I
I ,
Fasciculo de I Néo Spino-talamico
Goll y Burdach ^
I
Paleo Spino-talamico

Fibras A

Fibras C Asta posterior


_ I
Raiz post. * I '

E s q u e m a d e v ia s d e l d o l o r s e g u n J a n n e r o d 1 9 7 0 , m o d if ic a d o lig e r a m e n te .
Asî pues, diferentes estructuras encefâlicas concurren a la integracion del do­
lor: el reticulo, el talamo, el rinencéfalo e hipotalam o y, por fin , el neo-cortex
cerebral, cada uno con sus misiones especificas sobre el dolor, de las que es im ­
portante destacar la tonalidad afectiva del sindrome talamico, las reacciones vege-
tativas y emocionales del complejo hipotalamo-rinencefalo y la puesta en juego
en el dolor del sistema autonomo con la secrecion de estimulinas hipofisarias y la
toma de conciencia del dolor por el neo-cortex.

Diferentes teorias de Occidente ban tratado de explicar el mecanismo de la


transmision del dolor, debiendo mencionar la de W a ll y Melzack (1965), que
aboga por la existencia de fibras especializadas y la necesidad de una organizacion
particular del estimulo doloroso. Segun ellos, la experimentacion del dolor depen-
deria de un balanceo entre la actividad de las fibras delgadas y gruesas, domi-
nando la inhibicion de estas sobre aquéllas y dejando un papel importante a los
centros superiores para lim ita r la émision del in flu jo doloroso en la via extra-
lemniscal.

O tra teoria, la de L im (1965), supone la existencia de quimioreceptores algicos.


Distingue este investigador un dolor inmediato al traumatismo sobre las termi-
naciones cutaneas, prim er sistema de alarma, y un dolor secundario, tardîo, se-
gundo sistema de alarma, consecutivo a la activacion de los quimioreceptores intra
y paravasculares (histamina, serotonia), péptidos (bradikinina, neurokinina) ya sos-
pechados por Lewis (sustancia P.). Ellos serian liberados por la vaso-dilatacion y
la permeabilidad vascular aumentada que acompana a la agresion (acidosis por"
éstasis o isquemia) y que producen hiperalgia sobre el lugar traumatizado.

(Com o se ve este mecanismo de la transmision del dolor por los orientales?

Por lo que he podido deducir de mis conocimientos sobre la Acupuntura y


las conversaciones sostenidas en O riente con acupuntores tradicionales y médicos-
acupuntores modernos, parece que este se transm itiria por unos circuitos, meridia-
nos, equiparables a nuestro sistema neurofisiologico y bioquim ico occidental como
sugieren las teorias de W a ll y Melzack, L im y también L ab orit y otros autores;
pero, ademas, ellos piensan, y tienen fundados m otivos, que existen también otras
vias menos especificas por las que puede transm itirse y controlarse este, al igual
como en la ingenieria de comunicaciones modernas se utilizan codigos que permi-
ten emplear una sola linea para mensajes diferentes evitando la duplicidad de estas.

207
También en Occidente se ha tomado hoy conciencia de este enfoque y autores
como Towe y Amassian y acupuntores del prestigio de Cantoni y Borsarello lo han
puesto de relieve.

Conocidos, pues, los circuitos y mecanismos sobre la produccion del dolor,


(Como actuaria la Acupuntura para producir la analgesia?

Si partimos del principio de que el dolor es una ruptura del e quilibrio fisio-
logico, de esa polaridad Yin-Yang, y teniendo en cuenta que la naturaleza es
absolutamente sabia y para cada accion tiene una reaccion oponente, debemos
suponer, pero hay que probarlo, que si existen elementos fisicos o quimicos, o
ambos, capaces de desencadenar en nuestra economia una manifestacion de exceso
en un polo tienen que existir otros capaces de contrarrestarlos para volver al
equilibrio. Que estan es évidente, puesto que podemos reequilibrar esa energia
con una actuacion tan simple como es la colocacion de una aguja en un determi-
nado lugar, estimulando unos circuitos fisicos y regulando un equilibrio de iones
por su mediaciôn en el sistema de pilas que es todo nuestro medio interno.

Pero es preciso plantearse, antes de entrar en estas disquisiciones fisiologicas


sobre la produccion y el control del dolor, qué papel juega el psiquismo, impo-
niéndose en prim er lugar descartar el componente hipnotico que, evidentemente,
cuenta, pero en un porcentaje que no sobrepasa el 10 por 100, mientras que la
Acupuntura, segun las investigaciones de autores japoneses del prestigio de Na-
kayama, puede actuar en un 90 por 100 de los pacientes. La comprobacion es
facil, pues si se utilizan lugares que no corresponden a los puntos de Acupuntura
no se obtiene resultado o se logra muy modesto en personas histéricas y suges-
tionables. Pero un argumento irrebatible es que la Acupuntura es eficaz también
en los animales.

Esto aclarado, queda pues por explicar el mecanismo del control del dolor
actuando a través de los circuitos neufofisiologicos occidentales descritos o de los
meridianos y puntos clasicos, menos precisos pero concordantes en parte con los
nuestros, lo cual no esta ni mucho menos resuelto en ninguna de las dos medi-
cinas occidental ni oriental.

N o es cuestion de entrar en la descripcion del mecanismo de todos los pre­


parados quimicos que la medicina occidental ha elaborado para producir la analge-

208
sia tanto desde el pun to de vista local como general, que es de todos conocido y
que como se sabe se logra a costa de una intoxicacion mayor o menor del sistema
nervioso «verdadera transgresion del orden fisiologico» (H . K . Beecker, 1961.
Situacion actual y perspectivas de la anestesia. Triangle I : 11-15) sino poner de
relieve lo que puede hacer la Acupuntura y hasta qué niveles llega a controlar el
dolor o producir analgesia sin el «handicap» toxico.

Pues bien, para la Acupuntura existen también unos circuitos cortos que se
pueden controlar con facilidad con unos puntos locales y otros largos, que los
chinos modernos, como el doctor Chao-Son Teng, piensan que siguen el mismo
recorrido de las vias lemniscales, tal y como han sido descritas en Occidente, y
que con la Acupuntura actuamos sobre ellas a nivel talamico, al hacer la analgesia,
pues en sus invesitgaciones en la Escuela de Taiwan, con la que hemos departido
ampliamente durante nuestra estancia en China, han podido comprobar en pa­
cientes fallecidos que no fueron capaces de sentir el dolor en vida, que es
que tenian una destruccion de la region intralam inar del talamo, por lo que 11e-
garon a la consecuencia de que la analgesia actua sobre esa region intralam inar a
través del fenomeno de inhibicion que se transmite por la via propio-espino-reticu-
lar talamica.

Han observado en los estudios sobre «aguja-abolicion del dolor» très fenome-
nos en relacion con la Acupuntura:

1 Par a que funcione cl mecanismo, se ha de sentir la sensacion de la aguja:


Sentirse el « C H I» . Es una sensacion que se irradia bien hacia arriba o
hacia abajo pues si no la actuacion no es efectiva.

2." Son sensaciones que no son dolor, cuando se introduce profunda y co-
rrectamente.

3." Que si la aguja se coloca solo en la piel, ayuda pocu y solo es eficaz si
se implanta profunda.
En cuanto a las pequenas agujas intradérmicas, que se usan mucho en
Japon, parece que pueden ser efectivas si se las deja implantadas de 24
horas a algunos dias, pero ni ellos ni nosotros las usamos, pues a veces,
cuando se colocan, por ejemplo, alrededor de la orbita, pueden produ­
cir una reaccion simpatica, lo que demuestra que pueden existir d ife ­
rentes receptores, no siendo éstos iguales a los que captan el dolor.

209
Por otro lado, las agujas no solo caiman el dolor somatico sino que actuan
también sobre el dolor visceral.

Pues bien, llegada esa sensacion que transmite la aguja a la region intralam inar
nuclear, el d olor se puede in h ib ir, piensan ellos, por dos mecanismos diferentes:

a) Yéndose a la zona secundaria de la corteza porque, en caso de destruc­


cion de la misma, se encuentra ausencia de dolor pero conservacion de
otras sensaciones, y

b) otra via que va a la corteza sensorial prim aria, pues una lesion a ese
nivel produce una abolicion total no solo del dolor sino de las demas
sensaciones.

A si pues, juzgan que por una de estas dos vias o por su conjunto se puede
in h ib ir el dolor cuyo centro localizan en el nucleo complejo del talamo, uno en la
corteza sensorial prim aria o region ventro-lateral o mediana del talamo, y otra
hacia la corteza sensorial secundaria por medio del nucleo complejo posterior ta­
lamico.

Ahora bien, <esta inhibicion es solo fisica o fisico-quimica?

Para m i, que llevo muchos anos meditando este problema a la vista de los
resultados obtenidos con un numéro bastante elevado de pacientes que se han
beneficiado de la Acupuntura, pienso que es doble, pues ademas suelo complemen-
tar mis tratamientos, como han visto, con otra medicina funcional a base de
oligoelementos elaborados con una aha division molecular lo que les permite li-
garse a la proteina de las enzimas, dando lugar a metal-enzimas imprescindibles
para que éstas puedan realizar su papel de catalizadores en las diferentes funcio-
nes bioquimicas de sintesis de nuestro medio interno ya que es muy posible que
gran numéro de sindromes patologicos se deban a una subcarencia alimenticia de
oligoelementos asimilables, como parecen probar los resultados clinicos obtenidos
con nuestros pacientes en tratamientos reguladores fisico-quimicos controlando la
energia por la Acupuntura que facilitaria a su vez la m ejor conjugacion metal-
enzima para realizar la catalisis de su funcion bioquim ica (ver «U tilisation théra­
peutique des oligo-éléments», quatrième édition H . Picard).

210
También pienso, y esto lo comparto con acupuntores del prestigio de La Fuye,
entre otros, que estos microtraumatismos podrian actuar de la misma forma en
que lo hace la hometopatia, con lo que él complementaba su actuacion y la cual.
como es sabido, tiene p o r princip io el que las dosis infinitésimales de diferentes
productos, muchos muy toxicos, pueden com batir los sintomas o las enfermedades
que ellos son capaces de producir a dosis mayores.

Lo cierto es que ahi estan una serie de resultados clinicos sobre toda la ex-
tensa gama de la patologia humana, pero que queda mucho por explicar en rela­
cion a mecanismos, tanto en cuanto a los circuitos fisicos, por los que no cabe
dudar se puede ejercer una actuacion analgésica o la supresion de otro sintoma
cualquiera — circuitos que son muy complejos— pues, aparté de los meridianos
clasicos, ahi estan también los puntos auriculares o de la mano, desde los que se
puece actuar igualmente sobre toda la economia en diferentes tipos de algias o
padecimientos, circuitos que, por otra parte, el profesor coreano K im Bong Han
ha nantenido que corresponden a un I V Sistema, complementario del nervioso
o circulatorio sanguineo o linfa tico en su tesis sobre «Kyungrak System and Theory
o f Sanal» y que investigadores de la U.K.S.S. han pretendido fotografiar con la
Camara K irlia n , reproduciendo circuitos que parecen coincidir con los que los
acupuntores llamamos meridianos energéticos. Circuitos que, investigadores de la
seriedad del General Médico Cantoni, del In s titu to de Medicina Aeroespacial de
Paris y otros investigadores de diferentes paises han logrado reproducir fotogra-
ficanente.

Aparté de estas manifestaciones fisicas mas o menos objetivas, es évidente que,


al implantar las agujas, se producen una serie de rupturas de membranas celu-
lares, dando lugar a una serie de cambios ionicos en el sistema de pilas que es
nuestro medio interno. En fin , el laboratorio tanto histologico como fisiologico
tiene la palabra.

211
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