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BAJO LA ADVOCACION DE LEGENDARIAS FIGURAS, NAVEGABAN LOS ANTIGUOS BUQUES ke mucho tiempo, por lo menos antes de esta épocs regi- por el imperativo de la economia y velocidad, los buques de yela poblaron un mundo presidida por una etema puja ‘entre dos colosos: el viento y el mar. Esos elementos estaban ‘presentes desde mucho antes de la botadura, repletos de anée- ddotas donde 1a trapedia epilogaba casi siempre el heroismo de ‘unos pocos. A lo largo de los silos, desde las mis vieja edi- acs, fos pucblos atribuyeron al armador de un buque la pose- Si6a de dones proféticos, convirtiéndolo en una especie de dios, fereador que con su arte conferia una suerte de inmunidad a a, ‘empresa marinera. Y ningin velero de aquellos tiempos podia construire sin ostentar en su proa él consabido mascarén, més © menos airoso, bajo el cual se bendecfa la nave y que, durante Ja botadura al alejarse el casco para entrar en las aguas, queda- bo frente a'los presentes indicando el comienzo de una aven- tua inguietante, azarosa siempre, bajo la advocacién de aque figura de madera ensamblada en lo alto de laroda, CON EL SIGNO DEL PAGANISMO Como la navegacién misma, el origen del mascarén de proa se remonta 2 Ia antigiedad. Naci6 con el signo del paganismo ‘convirtigndose al paso de los silos en instrumento religioso 0 politico, pero siempre artistico. Lo cierto es que, desde la sgailera epipcia y rhucho antes, desde los fenicios, los mascaro- ‘nes de proa presidieron la Ifnea de los treinta y dos rumbos de 1a Rosa de los Vientos. Dioses del mar 0 de Is guerra, figuras de hermosas-mujeres 0 de animales enceraméndose en la proa, puestas para preservar a Jos bugues y a sus tripulantes de los males conocidos 0 ignotos, have dos 0 tres mil afios que los mascarones salierbn af mar Aimite del pequefio mundo conocido— para ponerle freno a su ilimitado poder, Fueron los fenicios los primeros en construir figuras en Ja proa.de sus barcos, que en general ostentaban la cabeza de un ‘animal de aspecto ambiguo y largo cuello corvo como el de los ‘isnes. Después de ellos, sus imitadores, los griegos. Luego, los ‘egipcios —por su rara voluptuosidad de’sofiar con tumbas fas- {tosas —que entre los pueblos de la antigiedad fueron los que Aejaron mayores testimonios sobre Ia forma y decoracion de sus nayes, LA PERFUMADA GALERA. Dejemos atris las volutas y cabeza de dragones normandos, las y los animales fabulosos pintados en la proa de las aves de la Edad Media, que defendieron a los seniores de las terrorificas calamnidades del mar y de sus misteriosas leyendas Y entremos en el fascinante mundo de las seloriales aera Por regla general, la proa de las galeras no mostraba masca- 16n alguno. En primer lugar, la proa era baja, endurecida y ‘filada, para herir de muerte en el primer abordaje; en segundo ugar, era 1a proa aquella parte del buque donde se ubicaba a centenares de galeotes que vivian y dormfan bajo sus bancos, EI menospicio| por aquel sector del bugue se prokngs hasta el siglo XVII, cuando los ingleses y holandeses inventa- fon una nueva, tictiea de guerra maritima para aumentar Ia, ‘yelocidad de sus navios, elevando la proa. Entonces, comenza- i» sp le leaned miaroned san monsiriosy amas ios tem: | La romantica época de EL MASCARON ROMANTICO Cabe suponer que fueron escultoresnapolitanosy veneca nos los ereadores del estilo de fos mascarones atin Je Tot Miascarones mismos, en especial los del sig XVI, Tos mis Bells, poticosyevocadors dela historia del mar, Algor de estos aft © artesanos, de gunada fama, s erieraton en su ate hasta consttunse en verduderos especidstas del gene, Por entonces, estaba en plenitd a mea de fos masearones ronnintigos. mujeres con polizin, llevando en la mano un abs nico o una flor, guerterosbizaros,o cabaleros con levi a mano al pecho. Be todos ellos quedan ejemplares, pods, pe ballos'y evocadores de un pasado todavia creano que nox llevan imaginativamente al perfumado encanto de lr slones.a Ia fociedad del rape, a los duclos eaballeescos, donde a cada asaltohabja que hacer sna tregua para alsarse el eabelo; ala poca de los ferribls piratas, con ef oj tapado y pata de pal EN LOS MUSEOS Los viejos barcos arrumbados a Ja orilla de toda utilidad, dejaron su corazén en los museos. Todavia conservan ese aire de antiguo linaje. Sus mismos nombres son fiel reflejo de fa ‘época en que transitaban el mar. La ingenuidad y la gracia de sus tallas policromadas nos transportan con el encantamiento de la evocacion hacia lejanes tiempos. Simbolos guerreros o comerciales, representan Ja empresa mariners, Es el dpila, Son las als despezadas yl psa filosa en aceeho de su presa, Es el rubicundo leén eoronado de reale- a, Es la bella mujer que surge de la proa con su larga cabellera y 8us vaporosas vestimentas volando en numerosos pliegues. Y es el esbelto caballero romantico, con ta mano al pecho, el pie avanzado, que echa la cabeza hacia atris en gesto hervico y decidido. Pero ya no existen bergantines, ni corbetas, i piratas con pata de palo, Quedan si, los mascarories de proa, envejecides, despintados, mostrando al aire las heridas dei. tiempo, las Hellas del har, Ta época modema los condend a mberte. Apretujados, manteniendo un silencioso didlogo de madera, esperaron du- Fante aflos, en el cementerio de buques. Algunos pasaron a ser muebles, pues la mayoria se construian de madera de roble. Otros, adornaron tabernas y almacenes, Los menos fueron res- 1uidos o salvados del olvido por los coleccionistas. Alf estén reunidos en apretado ramo las maltrechas figuras de madera, despintadas, rajadas, que debieron pertenecer a be- los navios de acaudalados sefiores, que exes en la prod la figura de su amada o que, epélatras hasta ef mascaron, hicieron tallar su retrato denunciando la procedencia, Poses de época, s(mbolos quiméricos o mitolégicos. todos: se recogen en el mutismo, s6lo expresan su origen al pie de respectiva figura, Ellos armonizaron la roda del buque con el ni ee at Tevantada erie ‘hacia adelante. © aa facia atnis eon atrogancia, pallros a ios « un baleGn especial eas al puesto chalaco de los vele- Busan Majestuosos los mascarones de t al mensaje cultural del conquistador. nant jodo es hoy legendario tema del inusitado interés cuando recorre las silas de s imos y navales del mundo. “Los masearones, simbotos quiméricos de una gran época, Z ‘estiin presentes en el Port, por ser nuestro pais seedor de-un esplendoroso pasado y presente esenciolmente _ maritimo, cuyo futuro y grandeza depende del mar. "Por su terca voeacién por las reliquias que recverdan nues- tro un viejo marino ha legate rel muchas luchas y esfuerzos un buen lote de valiosos mascarones ‘de proa que hoy estan cobijados en una de las colmadas salas ‘del Museo Naval del Peri. Estas sefioriales figuras pertenecen a barcos que naufragaron ‘o envejecieron frente a nuestras costas, yacen fatigadas luego ide haber surcado los siete mares como mudas testigos de las “esforzadas hazafias de los hombres que teniendo corazn de hhierro, tripulaban los legendarios buques de palo. ‘UN MASCARON REDIMIDO J, 5, Elias Murguia es el afiejo marino iquefio, director del ‘Museo Naval del Peri, quien emocionado relata que ¢l masca- ‘ron de proa més antiguo y preciado que guarda, era venerado "desde hace dos sighos por Ia feligresia en una capilla de Cariete ‘como Is efigie de Marfa Magdalen: ‘Nadie sabe como lleg6 esta hermose figura a los altares de la iglesia cafietana, pero todos coinciden que pertenecié a un Fugue espatiol que naufrag6 a principios del Siglo XVII frente ‘esas costas. : Este mascaron colonial representa la imagen de una bella ‘mujer blanca, de purplireos cabellos, de erguidos senos, con la Actitud pudorosa que colleva quizds fue considerada como la " miujer pecadora que mereci6 piiblicamente el perdén de Jesu- ‘Lego de pasar por diversas manos y Hegar a ocupar stial de "fants, no se sabe por qué motivo lleg6 « ocupar wna profana ‘UbicaeiGn en un callej6n cafetano, donde JJ. Elias lo ubicd y “adquinis pasando a integrar cl vlioso patrimonio del Museo Naval. OTROS MUDOS VESTIGIOS DE UN GRAN PASADO, Ga mayor parte de tos otros antiguos mascarones de pi También representan figuras de mujeres en diferentes personit aa g tal como la artistics silueta de niadera tallada de una jer que integraba la rada de un buque mercante francés que rapbien 1880 frente alo que hoy es Muelle de Diques de ts » Naval del Callao, ion de pros pertenccié a un buque italiano que fen elnorte, habiéndolo don J.4. Elfas recogido en la (bahia "La Zorra”, cerca a Barranca, 108 amar botin de guerrs del Museo Naval al mas- :de'la fragata espafiola “Triunfo”, que en 1864 idel Almirante Luis Hernindez Pinzon formaba ladfa que tomé las Islas Chincha como inicio de de Tsion espafiola de reconquistar las tierras ameri canas perdidas cuarenta aflos antes Paralelamente a la intencién de quienes la tipulaban, este rmascarén. de proa personificaba a una mujer guerrera con armadura en el torso levando un laurel de triunfo en la mano derecha, que en costas peruanas se convirtié en desastrosa de- rrota para esta nave de Su Majestad Uno de los primeros mastarones de proa que estrecha vinculacién con los simbolos de neciente a la fragata peruana “Mercedes”, que naufrag6 en 1854 en “"Rocas Negras” aledaha a Casma, durante el cual su Comandante, Capitan de Navio Juan Noel, perecio como los buenos mariaos cumpliendo su deber al salvar a vatios miem- bros de su dotacion, para finalmente hundirse con su nave. Este mascardn lleva la efigie del escudo nacional con sus tres campos tallados en fina madera, ‘tra reliquia de este tipo que muestra el Museo Naval, es una muy antigua que simboliza la cabeza de un leén que ador- nnaba la proa de un barco anénimo que aproximadamente surc6 nuestros mares a fines del Siglo XVI. La gama de mascarones de pros también se modomiza con los aflos y al desplazar los buques de acero a los de nbién son construidos de ese tipo, tal como los correspondiente tos dde nuestra Armada, los ex-BAP “Grau” y BAP “Bolognesi”, gue fundidos en metal Uevan la representacién del eseudo nat ional con un perimetro ovalado Asi transcurte la historia de este aditamen ‘marca toda una romantica ép fio del hombre por dominar el mar, Hoy los bugues més funcionales y complejos se han despo- jado de esta pieza que personificaba el espiritu de los hombres {que valientemente tripulaban navios con la sola confianza de su suerte, dominio y fuerza marinera. Eran épocas donde el coraz6n del mascardn de proa latia al unisono de los lobos de mar. Hoy, el latido se ha detenido pero todavia reflejan vida en suis se\Oriaies formas . presenta Ta patria fue el perte- 10 de leyenda que n la navegaciOn, tenaz empe- 2 Sees s te

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