Montaña
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Para otros usos de este término, véase Montaña (desambiguación).
Vista de parte del Himalaya, con el Everest (cerca del centro) y de la meseta tibetana desde
la Estación Espacial Internacional.
Vista de alpinistas (esquina inferior derecha) moviéndose entre una rimaya y una crevasse
en el Alpamayo (Perú), considerada en 1968 por la revista alemana Alpinismus la «montaña
más bella del mundo»1
El monte Logan (Canadá), la montaña con el mayor perímetro en la Tierra
El monte Kailash (6714 m), en pleno corazón del Tíbet, es posiblemente la montaña más
sagrada del mundo —donde habita Shiva, el dios de la destrucción— considerada así por
budistas, hinduistas, jainistas y bonistas. Es la única gran montaña que no tiene ningún
intento conocido de ascenso, por respeto a tales creencias.Nota 1
Los peldaños de ascensión al monte Tai, la montaña con más afluencia, con más de dos
millones de visitantes anuales.
Una montaña es una forma topográfica del relieve terrestre positiva, una eminencia natural
que se caracteriza por su altitud y, más generalmente, por su altura relativa, o incluso por su
volumen, pendiente, espaciado o continuidad.2 Aparecen como parte de un conjunto —una
cadena montañosa, sea cordillera, macizo, sierra...— o formando un relieve aislado.Nota 2Nota
3Nota 4Nota 5
No existe una definición única de montaña, un término que apareció en Europa
entre los siglos X y XII, y son numerosos los localismos y regionalismos usados para
describir este accidente geográfico, que puede referirse tanto a una cumbre empinada como
a una elevación simple del terreno como una colina, así como al medio en su conjunto.
Según sean los procesos que conducen a su orogénesis las montañas toman formas muy
diferentes: desde escarpes de los márgenes continentales y rifts en dominios extensivos,
hasta cadenas de colisión y plegamiento, pasando por arcos insulares con volcanes de tipo
explosivo en las fases de subducción, sin olvidar el volcanismo de punto caliente del tipo
efusivo o las intrusiones expuestas por la erosión. Con la isostasia, las montañas
experimentan fenómenos de levantamiento y adelgazamiento de la corteza que finalmente
conducen a su desaparición. Las cadenas montañosas más antiguas de la Tierra se remontan
al Paleozoico, y cuanto más antiguas son, tanto más bajas y redondedas tendrán sus
siluetas.
La proporción de tierras emergidas situadas a más de 1000 m sobre el nivel del mar es de
aproximadamente una cuarta parte del total,34 y el terreno montañoso comprende cerca del
33% de Eurasia, del 24% de América del Norte, del 19% de América del Sur y del 14% de
África.5 Un 10 % de la población mundial habita en regiones montañosas. Todos los ríos
mayores nacen en áreas montañosas y más de la mitad de la humanidad depende del agua
de las montañas, debido a que su purificación es más económica que el agua de mar; en
zonas áridas y semiáridas, esta proporción se eleva a alrededor del 90%.67
El clima que experimentan las zonas montañosas —con temperaturas de promedio más
bajas (5 °C/km de altitud) y precipitaciones más altas que las llanuras cercanas debidas a la
altitud—, también juega un papel importante en su configuración. Ese clima específico —
generalmente marcado por la estadificación altitudinal— y sus pendientes difíciles de
acceder hicieron casi imposible su explotación humana intensiva, y ahora son la causa de
que muchas montañas alberguen una amplia variedad de ecosistemas y una importante
biodiversidad, aunque con un frágil equilibrio ecológico.8 Muchas especies animales
encuentran en ellas menos presión y algunos grandes mamíferos (caprinos, ciervos, llamas,
lobos, osos, leopardos de las nieves, puma, vicuñas, yaks), se han convertido en sus
emblemas. Alrededor del 30% de las áreas protegidas del mundo están en las zonas de
montaña,910 y aunque son una fuente indispensable de agua dulce, madera y minerales,
siguen considerándose un hábitat hostil que requiere de esfuerzos de adaptación
significativos por parte de las poblaciones humanas: las desigualdades son más
pronunciadas en las montañas y los desastres naturales son más frecuentes en ellas.4
Las montañas han sido, y son, un elemento sagrado central de muchas religiones y
creencias.11 Para muchas, el aspecto más simbólico es la cumbre de la montaña porque se
identifica como lo más cercano al Cielo,12 en particular donde residen los dioses y los
espíritus —como en el monte Olimpo en la mitología griega13— o en donde los santos y
profetas encontraron a Dios y se consagraron a su obra1114 —como Moisés en el monte
Sinaí en el judaísmo,15 o especialmente Jesús en el monte Tabor o Mahoma en Jebel El
Nour—. A veces la montaña se considera el eje del mundo,12 como el monte Meru —a
menudo identificado con el monte Kailash en el budismo, el jainismo y el hinduismo—,
que hace de él la residencia de Shiva.16 En algunos casos, la montaña sagrada es puramente
mítica, como el Hara Berezaiti en el zoroastrismo. Los volcanes, como el monte Etna en
Italia, también se consideraron sagrados, bien como hogar de dioses —el Etna era el hogar
de Vulcano, el dios romano del fuego y la fragua— o bien como puertas de entrada al
Inframundo.
Las montañas han inspirado durante mucho tiempo miedo a los seres humanos y siguieron
siendo en gran parte desconocidas hasta los primeros estudios científicos serios en el siglo
XVIII. A partir de ese momento, su representación artística se volvió más realista. En las
zonas aisladas y vírgenes, la explotación maderera y minera supuso la apertura de pistas
forestales y caminos y, a finales del siglo XIX, fueron el corazón del desarrollo de la
energía hidroeléctrica. La llegada del ferrocarril, que logró atravesar las cordilleras más
difíciles y que garantizaba las conexiones hasta en los inviernos más duros, supuso la
gradual ocupación de las zonas más propicias. Después, fueron objeto de conquistas con el
advenimiento del alpinismo y la fundación de los clubes de montaña. La moda de la
estancias en sanatorios de montaña y del hidrotermalismo, llevó a las montañas a las élites
y, ya en el siglo XX, con accesos más fáciles, a la afluencia masiva con el establecimiento
de las estaciones dedicadas principalmente a los deportes de invierno —que a menudo
alteraron los paisajes montañosos de las regiones templadas—. Hoy día la montaña está
muy ligada al ocio y a la práctica del deporte, siendo los más comunes el montañismo, la
escalada, el trail running, el barranquismo y el esquí, aunque también son habituales los
deportes de motor, como las subidas o campeonatos de montaña y muchos recientes
deportes de aventura, prácticas que acercan al hombre a la naturaleza menos alterada.
El pico más alto del mundo es el monte Everest en el Himalaya, con una altitud de 8848 m
en relación con el nivel del mar, condición que se conoce desde 1856. Hay más de
1 000 000 montañas en el mundo con nombre,17 de las que solo 14 superan los 8000 m (con
nueve cumbres más secundarias), más de cien los 7000 m —todas en Asia, en las
cordilleras del Himalaya, Karakorum, Hindu Kush, Kunlun, Pamir y Tian Shan—, y son
más de 110 los seismiles andinos y 82 los cuatromiles alpinos oficiales (con 46 más no
oficiales). También destacan los 1524 picos ultraprominentes —prominencia de más de
1500 m— con los mayores desniveles y muchas de las caras más majestuosas, objeto de
conquista de escaladores.
De las grandes montañas, la más visitada a pie del mundo es el monte Fuji, que recibe
anualmente a más de 300 000 visitantes, seguida del monte Monadnock (965 m), con
125 000, y ascendiendo al Kilimanjaro y al monte Hood (3429 m) más de 25 000 y
20 000 montañeros respectivamente.18 Otras montañas reciben más afluencia, como el
monte Tai (1545 m) —la más sagrada de las montañas taoístas, que si se ascienden sus más
de 6600 peldaños, se vive más de 100 años, y a la que se puede llegar por un teleférico—,
con una estimación de hasta dos millones de visitantes; el mountain Table (1085 m),
atracción turística de Ciudad del Cabo con más de 800 000 visitantes —a la que se llega por
un teleférico—; el monte Snowdon (1085 m), el pico más alto de Gales, que recibe más de
600 000 visitantes al año —al que se puede llegar en un tren de cremallera— o el pico
Pikes (4303 m) que atrae a más de medio millón de turistas19 —sede de la Pikes Peak
International Hill Climb, una importante competición automovilística, y al que se accede
por carretera y por ferrocarril—. Otros muchos picos son lugares de peregrinaciones
masivas, como el pico de Adán (2243 m), en Sri Lanka, con más de 5500 escalones, el
Croagh Patrick (764 m), en Irlanda, con 100 000 visitantes,20 o el volcán Hallasan
(1950 m), en Corea del Sur.
La Unesco, en 2002, declaró el 11 de diciembre como Día Internacional de las Montañas y,
en diciembre de 2019, inscribió la práctica del alpinismo como patrimonio cultural
inmaterial de la Humanidad.21 Además, 68 montes, montañas y áreas montañosas han sido
declarados también patrimonio de la HumanidadNota 6 y 126 biomas de montaña están
afectados por algún bien declarado patrimonio inmaterial.22
Índice
1 Toponimia
o 1.1 Etimología y lingüística
o 1.2 Definiciones
o 1.3 Terminología
2 Geografía
o 2.1 Topografía
2.1.1 Geomorfología
2.1.2 Principales conjuntos montañosos
2.1.3 Cumbres principales
2.1.4 Relieves extraterrestres
o 2.2 Hidrografía
o 2.3 Geología
o 2.4 Origen de las montañas
2.4.1 Procesos orogénicos
2.4.2 Erosión y desaparición
2.4.3 Petrología
o 2.5 Clima
o 2.6 Ecosistema
o 2.7 Población
3 Historia: descubrimiento, estudio y conquista
4 Actividades
o 4.1 Agricultura
o 4.2 Hidroelectricidad
o 4.3 Turismo y ocio
o 4.4 Protección medioambiental
5 En la cultura
o 5.1 En las artes
o 5.2 En la religión y en la mitología
6 Véase también
o 6.1 Notas
o 6.2 Referencias
7 Enlaces externos
Toponimia
Etimología y lingüística
Vista del Mont Blanc, Alta Saboya (Francia)
Este artículo o sección tiene una redacción que mantiene un punto de vista
regional, centrado en el idioma francés.
Por favor, edítalo para globalizarlo. Mientras tanto, no elimines este aviso.
La palabra «montagne» («montaña») aparece en galorromano en el siglo XII.23 Así, se
utiliza en la canción de gesta Pèlerinage de Charlemagne en 1150.24 Proviene del francés
antiguo montaigne, derivado del bajo latín montanea, sustantivo femenino del adjetivo
montaneus, alteración del latín clásico montanus, literalmente «relativo a la montaña».23 En
el cartulario de Sauxillanges, que data de 989 a 994, en el Livradois, se encuentra
montana.23 En 1678, Charles du Fresne, sieur du Cange, en su Glossarium mediæ et infimæ
latinitatis, atestigua la forma de montania, especialmente en Cerdaña en 1035. También
informa del empleo de montanea por Pierre Tudebode en Historia de Hierosolymitano
itinere y Baudri de Bourgueil en Historia Jerosolimitana (libros 3 y 4, reunidos en la
Recueil des historiens des croisades), y por Orderic Vital en Histoire ecclésiastique (libro
9), entre finales del siglo XI y principios del siglo XII.23 Estas formas se convierten así en
concurrentes de «mont», provenientes del latín mons, montem y preexistente a
«montagne»23 El adjetivo «montagneux» nace bajo la pluma de Jean de Meung en 1284.25
La palabra «montagnette» aparece en el siglo XV en un intento de distinguir las formas de
relieve de acuerdo con su altura.23
En el siglo XIII, en Auvernia, la montaña designa más la baja y media montaña, que los
praderas.23 En la península ibérica, también es un terreno de caza, mientras que en Europa
Central es una zona minera.23
Además de una forma de relieve, estática, la montaña también refleja una forma de
movimiento, probablemente bajo la influencia del popular verbo latino montareque ha
generado en francés antiguo el verbo «(re)monter» o la «montée» en el siglo XII,
eliminando en el pasaje la forma más noble derivada de ascendere, dejando solo el
sustantivo francés «ascension».Sac. 1 Las montañas se definen aquí como un área geográfica
de migración. La montaña es el lugar donde se sube, de forma estacional, por ejemplo, para
el pastoreo de verano de los criadores o la invernada del leñador, u ocasionalmente en el
camino de una huida o de un viaje.Sac. 1 En el siglo XII, la montain y montagnier (montaña
y montañero) califican la fauna, según el cetrero, y los habitantes que viven en las
montañas.23Sac. 1 Los verbos enmontagner o démontagner se usaran para describir la
actividad de mover montignons o montagnards en el siglo XVI.Sac. 1
En sentido figurado, una montaña indica un amontonamiento, una montaña de objetos, de
riquezas, de dificultades. Designa, según el lugar o la relación comprometida, el valor, el
precio, el número, el valor moral, el interés, la tasa de endeudamiento. En este sentido, las
formas verbales se han conservado mejor en francés, como el verbo «surmonter»
atestiguado por Philippe de Thaon en el siglo XII,26 en la expresión «le montant d'une
somme» (la cantidad de una suma) o «monter un budget» (presupuesto) cuando una
situación es complicada.
Definiciones
Vista del K2, el segundo pico más alto del mundo, en el Karakórum, en la frontera entre
China y Pakistán.
Las tentativas de dar una definición general y universal de montaña rápidamente se
enfrentan con la imprecisión y las excepciones. Así, según Raoul Blanchard, hasta «una
definición incluso de montaña, que sea clara y comprensible, es casi imposible de
proporcionar».27 La pendiente y la altitud definen la topografía y el relieve —conjunto de
formas, volúmenes salientes o huecos—, «una familia de formas topográficas» como
describe Emmanuel de Martonne,28 pero la montaña es también un cortejo de
especificidades donde ciertos fenómenos se amplifican y donde pueden intentar definirse
los límites en los factores altitudinales. Es posible distinguir tres sentidos en el vocablo
montaña.29 En el primero, es una elevación del terreno individual rodeada de valles,
sinónimo de altura, relieve, cumbre; la palabra «monte», aunque etimológicamente similar,
apenas se usa en este sentido, designando además una forma de relieve de plegamiento. En
el segundo sentido, una montaña es un espacio formado por relieves salientes y se opone a
la colina, a la meseta, al piedemonte y al valle. El tercer sentido abarca todo el entorno de la
montaña en su globalidad; más impreciso, dejando de lado las nociones de pendiente y
altitud, tiene en cuenta las dimensiones paisajísticas y humanas.29
En Francia se han definido criterios administrativos y legislativos. La ley montaña (loi
montagne, de 1985) insiste en los umbrales y en las pendientes:30 entre 600 y 800 m de
altitud media común y una pendiente superior al 20%, excluyendo la Francia de Ultramar.31
En ella también se tienen en cuenta las dificultades frente a la reducción de la temporada
vegetativa: la adaptación de la producción y de la mecanización agrícolas, el acceso a
derechos a los fondos estructurales europeos, la percepción de las condiciones locales de
desarrollo que requieran de medidas compensatorias —como la política de la «zona de
montaña» (zone de montagne, 1961)— y la indemnización especial «montaña» de la década
de 1970.32
En las islas Británicas, una montaña se eleva tradicionalmente a más de 2000 pies (610 m)
sobre el nivel del mar y tiene una prominencia mínima de 100 a 500 pies.3334 En Escocia,
un munro es una montaña de más de 3000 pies (910 m), conocidas así por sir Hugh Munro
(1856-1919), quien en 1891 elaboró la primera compilación (las Munro's Tables). En
Estados Unidos], el Servicio Geológico de los Estados Unidos distinguió durante un tiempo
una montaña, relieve de más de 1000 pies (305 m) de altura relativa, de una colina, más
baja, pero esta definición ha sido oficialmente abandonada a principios de la década de
1970.35
El Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente, bajo el Programa de las
Naciones Unidas para el Ambiente (UNEP-WCMC) ha proporcionada una definición
internacional de las zonas de montaña: altitud de más de 2500 m, o altitud entre 1500 y
2500 m y pendiente de 2°, o altitud entre 1000 y 1500 m y pendiente de 5°, o incluso, entre
300 y 1000 m continuos dentro de un radio de siete kilómetros.36
Terminología
Artículo principal: Oronimia
En onomástica, un orónimo es un topónimo de montaña, aunque a veces se utilizan para
simples alturas (escarpes, colinas).37
Los vocablos que designan una montaña se caracterizan por la importancia de las variantes
y de los sinónimos. Esa riqueza proviene de las numerosas observaciones de los hombres
que vivieron en las montañas, en la naturaleza, y de la variedad lingüística. Y además, de
las capas sucesivas de las poblaciones que a lo largo de las edades han colonizado el
dominio montañoso, cuyas huellas y raíces lingüísticas se encuentran en los mapas antiguos
y catastros, con las deformaciones sucesivas de los nombres, particularmente en un
momento en que la ortografía no fue corregida y durante las transcripciones en un
movimiento general de españolización (o francización, en Francia). Algunos topónimos del
mapa del Estado Mayor (1818-1881) fueron recopilados por oficiales cartográficos que
estaban más preocupados por las formas y por los accidentes en el terreno que por las
cuestiones lingüísticas.38
Vista de un puech en Bondons,, en el departamento francés de Lozère.
Revelan una gran variedad de regionalismos. Cabeza y berg, utilizados como sufijo, son
comunes en el este de Francia,39 junto con los ballons (del alemán Belchen). Puy y puech
son frecuentes en la toponimia para designar los lugares ubicados en altura (del latino
podium: «altura, lugar alto») en particular en el Macizo Central.40 La palabra original en
occitano serre corresponde a un pezón, a una grupa, a un relieve alargado, a un punto
rocoso o incluso a un contrafuerte y proviene de un término preindoeuropeo o prelatino:
montaña alargada o cresta en espalda de burro. El uso geográfico de la palabra designa una
forma de relieve: crestas estrechas y alargadas, desnudas, herbosas o arboladas. La mitad
sur de Francia es muy rica en nombres formados sobre serre.41 Del mismo modo, el
provenzal baou, con su parte superior generalmente plana, el tuc gascón de forma
redondeada y el soubeyran, con sus variantes como barre y chaux (chau, chalp, chaup), o
más generalmente, la cime se refiere a las alturas o cumbres.39 El término mendi, montaña
en euskera, que constituye muchos topónimos, se aplica a cualquier altura, incluso baja.
Hegi corresponde a una cresta, monho a una colina, gain a las alturas.42 Más allá de las
palabras que indican la montaña con precisión, hay un conjunto de términos relacionados
con los detalles del paisaje de montaña como solana y umbría para tomar solo ejemplos
alpinos. Los vocablos que evocan la vegetación, natural o acondicionada, son
particularmente frecuentes tanto en la montaña como en la llanura y proporcionan
información sobre las cualidades del medio ambiente o sobre su historia, como la chaume y
alpe (o aulp, aup, arpe y derivados alpette, arpettaz, alpille), que dieron el «alpage».4344
La expresión «cadena de montañas» se utiliza para referirse a un conjunto de relieves
dispuestos de forma alargada, principalmente en el caso de una colisión continental.45 Las
cadenas montañosas generalmente se dividen en macizos montañosos,46 que a veces se
subdividen en cadenas secundarias;47 sin embargo, la terminología de Quebec conserva solo
el término «chaînon» (equivalente del inglés, range) para designar al subconjunto de una
cadena (equivalente a las mountains inglesas).48 Además, «macizo montañoso» también se
utiliza en el caso de conjuntos montañosos, a menudo viejos, que forman un bloque
continuo.46 Finalmente, el uso quiere que a veces se hable de «cadena» incluso para
subconjuntos, como la cadena de Belledonne o la cadena de Aravis, dentro de los Alpes,
cuya disposición de vértices es globalmente rectilínea. El término «montes», en plural, se
usa genéricamente para referirse a una cadena o a un macizo.49
Geografía
Topografía
La proporción de tierras emergidas situadas a más de 1000 m sobre el nivel del mar es de
aproximadamente una cuarta parte del total,34 a la que se le puede agregar otro 10% de
tierras, con una altitud inferior, pero que presentan una fuerte pendiente según los criterios
del Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente (UN Environment World
Conservation Monitoring Centre, UNEP-WCMC).3 En detalle, el terreno montañoso
comprende aproximadamente el 33% de Eurasia, el 24% de América del Norte, el 19% de
América del Sur y el 14% de África.50
Geomorfología
Véase también: Lista de tipos de montaña
Vista de las agujas de Chamonix, relieve típico de una cadena de colisión en un entorno
glacial.
En un macizo montañoso, las cumbres están conectadas por crestas y quedan separadas
entre ellas por collados o por pasos, que son los puntos más bajos de esa crestería, y por
vallinas o valles para los más anchos, que generalmente separan los macizos. Una cumbre
puede tener una cima principal y varias cimas más secundarias.51
La geomorfología de las montañas depende de varios factores:52 de su proceso de
formación (orogénesis), de la velocidad de deformación (movimientos verticales y
horizontales de las rocas), de la propia naturaleza de las rocas (las rocas suaves dan relieves
más suaves que las rocas duras) y del clima.
En las cadenas de colisión jóvenes, y en las cadenas ancianas considerablemente
rejuvenecidas, las cimas generalmente se llaman «picos», cuando tienen una forma cónica,
o «agujas», cuando están particularmente afiladas en una cresta, o incluso «diente» cuando
se separan del relieve.51 También se encuentran los calificativos de «punta», de «cabeza» o
incluso de «roca, roquedo, roc».Th. 1 Cuando han experimentado una glaciación, las cimas
pueden presentar una forma de pico piramidal que domina los valles y circos glaciares.53
El relieve de plegamiento se traduce en una geomorfología específica. La cima de un
anticlinal forma un monte. En un relieve conforme, de tipo jurásico, el fondo de un sinclinal
constituye un val. Una depresión en la cima de un monte es una combe. Las cornisas
rocosas en el borde del val o de la combe se llaman crêts. Las cluses son depresiones que
atraviesan las anticlíneas transversalmente. En un relieve invertido, de tipo prealpino, las
sinclinales se encuentran en los puntos altos por erosión diferencial y se dice que están
«encaramadas». El relieve de los Apalaches es un tipo particular de relieve de plegamiento
que ya había sido muy aplanado y que luego fue nuevamente elevado, lo que provocó la
reanudación de la erosión. En este caso, las anticlinales y las sinclinales se denominan
respectivamente barras y surcos.54
Diagrama que representa un relieve de tipo Jura y las terminologías asociadas
En un dominio extensivo, el reborde de un horst forma generalmente un largo escarpe de
falla. La erosión ayuda a crear cumbres individualizadas.Am. 1
Los relieves volcánicos son de dos grandes tipos:
los volcanes explosivos se presentan generalmente en forma de estratovolcanes, de
apariencia cónica o de domos de lava.55 Los estratovolcanes pueden soportar domos
de lava y conos de escoria secundarios,55 en cuyo caso se dice que son complejos;
los volcanes somma son parte de ellos.
los volcanes efusivos están en forma de volcanes en escudo, de grandes
dimensiones y con pendientes muy pequeñas.55 Estos también pueden soportar
conos volcánicos. Cuando los volcanes en escudo emiten lava por debajo de una
casquete de hielo, forman tuyas.56 La mayoría de los volcanes submarinos son
volcanes en escudo.57
Los estratovolcanes y los volcanes en escudo suelen tener cráteres en su cima y, a veces,
cuando se vacía la cámara magmática, una gran caldera.58