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Cines en CCS

Este documento describe la historia del cine y los cines en Caracas desde sus inicios a finales del siglo XIX hasta la actualidad. Explica cómo el cine se convirtió en una experiencia colectiva para el pueblo trabajador y cómo los primeros cines se establecieron en teatros populares. También detalla el auge de la construcción de salas de cine en Caracas en las décadas de 1930 y 1940, llegando a haber más de 40 salas para 1945, y el declive de la industria en las décadas posteriores debido
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Cines en CCS

Este documento describe la historia del cine y los cines en Caracas desde sus inicios a finales del siglo XIX hasta la actualidad. Explica cómo el cine se convirtió en una experiencia colectiva para el pueblo trabajador y cómo los primeros cines se establecieron en teatros populares. También detalla el auge de la construcción de salas de cine en Caracas en las décadas de 1930 y 1940, llegando a haber más de 40 salas para 1945, y el declive de la industria en las décadas posteriores debido
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El

cine y los cines en Caracas



Apenas 3 años después que los Hermanos Lumière presentaran su primera película:
Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir, llegaba el cine a
Venezuela. El 11 de julio de 1896 se realiza la primera función de cine en Maracaibo.
Las primeras películas realizadas en Venezuela fueron Célebre especialista sacando
muelas en el Gran Hotel Europa, y Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo,
ambas estrenadas el 28 de enero de 1897 en el Teatro Baralt de Maracaibo. En este
mismo año, se realizan algunos cortometrajes en la ciudad de Caracas.

Resulta emblemático que la primera película de la historia haya tenido como
protagonistas a unos obreros saliendo de una fábrica. Se mostraba así, a través de esta
particular “partida de nacimiento”, cuál sería el principal destinatario de este nuevo
arte: el pueblo trabajador.

Y fueron los trabajadores, el pueblo, las mal llamadas masas las que más se
apropiarían del cine como una experiencia colectiva. El cine se convirtió en el primer
lenguaje de la emergente cultura popular urbana, al conectar con el hambre del
pueblo por hacerse visible socialmente. Pues al cine la gente va, por sobre todas las
cosas, a verse.

A comienzos del siglo XX, mientras el cine europeo y norteamericano profundiza su
carácter de máquina de sueños de la mano de Meliés, Porter, Zecca o Gaumont, el cine
latinoamericano transitaría otros rumbos: al hacer visible al pueblo a través de la
pantalla, se convierte en piedra fundamental para la configuración de la identidad
nacional. Si en Europa y los Estados Unidos se comienzan a desarrollar géneros como
la ciencia ficción, y las películas de época, de este lado del charco se crea el
melodrama, un género que conjuga la impotencia social con las aspiraciones heroicas.
Y en los años veinte, quién más sino el cine mexicano, surgido al calor de la revolución,
encarnaría las ansías de los pobres por su redención. Sus estrellas: María Félix,
Dolores del Río, Pedro Arméndariz, Jorge Negrete. Sus argumentos: el bandolero
generoso, la muerte heroica del rebelde, el asalto a la hacienda del patrón, los desfiles
de la soldadesca.

Para mediados de los cincuenta, cambia de locación y se muda al barrio, se vuelve
urbano e incluye otros personajes: la cabaretera y la prostituta, el desempleado, el
guerrillero, el “malandro”, personajes marginados, como marginado iba a estar el
pueblo durante muchos años. Basta recordar que Caín Adolescente, la primera
película de Román Chalbaud, se estrena en 1959, sumándose después Clemente de la
Cerda, a principios de los sesenta con Isla de Sal y El Rostro Oculto.

Pero el cine de la primera mitad del siglo XX no fue sólo una vivencia colectiva gracias
a que visibilizaba al pueblo pobre, sino también por los modos en que esa experiencia
era vivida por la gente, por las circunstancias de su visualización. Desde sus inicios, el
cine es presentado más como espectáculo teatral que como arte “culto”, una atracción
de feria para las masas populares que comenzaban a llenar las nuevas urbes
latinoamericanas. Por ello, las primeras proyecciones hicieron uso de los teatros
populares. En Caracas, ya desde la primera década del XX podían leerse anuncios en la
prensa invitando a proyecciones de películas en el Teatro Ayacucho, el Teatro Bolívar,
el Olimpia, el Princesa, el Calcaño, regentado por la British Cine & Attractions Co., o el
Teatro Nacional, de la Compañía General Cinematográfica.

El boom del cine mexicano de los años 30 también impacta en Venezuela. Gracias a las
películas mexicanas Caracas pasa de tener 15 “teatros” para proyección en 1935, a
tener 30 en 1940 y, para 1945 funcionarán más de 40 salas en el área metropolitana.
La mayoría de estos cines serán construidos en el centro urbano de la ciudad y zonas
populares muy pobladas como Catia, San Juan, El Conde y San Agustín.

El surgimiento de estos cines no significó solo la construcción de una sala de
exhibición, al ser el cine una experiencia masiva de encuentro colectivo, estos espacios
debían contar con grandes aforos y comodidades para el acceso a sala, creándose, de
esta manera, hermosas obras arquitectónicas donde estaban plasmadas las ideas de
creadores como Gustavo Guinand, José Miguel Galia, Carlos Guinand Sandoz, Rafael
Bergamín, Henry Brons, Alejandro Chataing y muchos otros arquitectos venezolanos.

Una pequeña muestra de la masividad del cine de esa época podemos constatarla al
revisar el aforo de estas “salas”:


CINE/TEATRO UBICACIÓN AÑO DE AFORO
INAUGURACIÓN
Teatro Nacional Av. Lecuna, El Conde 1905 797
Teatro Princesa (después Plaza Bolívar/Casco 1917 1000
Cine Rialto, hoy teatro Histórico
Bolívar)
Teatro Ayacucho Casco Histórico 1925 1300
Teatro Bolívar Catia 1929 1375
Cine El Dorado El Conde 1929 675
Teatro Pimentel Casco Histórico 1930 1288
Teatro Principal Plaza Bolívar/Casco 1931 760
Histórico
Teatro Continental (Cine Casco Histórico 1938 1910
Continental)
Teatro Catia Plaza Catia 1940 886
Teatro Boyacá 1940 1400
Teatro Alameda San Agustín 1943 434
Teatro Junín Plaza O’Leary/El Silencio 1950 1218

A partir del gran crecimiento poblacional de Caracas de los años 50, 60 y 70, la
cantidad de películas realizadas y sus espectadores no hizo sino incrementarse, del
mismo modo que lo haría la cantidad de salas. Nacen así los cines Hollywood,
Imperial, Apolo, Caroní, Las Acacias, La Previsora, Radio City, Río, Broadway, Lido,
Olimpo, Obelisco, Altamira, Canaima, Trébol, La Carlota, Cinecar, La Castellana,
Variedades, Venezuela, Bolívar, Royal, Ritz, Artigas, Riviera, Lincoln, Rex, Arauco,
Colón, Paraíso, Sorocaima, San Agustín, y Astor, entre muchos otros que se han
perdido en el olvido.

En los años 80, el retiro del apoyo al cine nacional por parte del los gobiernos de la IV
República, significó un descenso en la oferta cinematográfica nacional que, aunado a
una fuerte disminución de la asistencia del público a las salas, llevó al cierre o
desaparición de la gran mayoría de estos espacios.

Con la llegada de la revolución bolivariana, el cine ha vuelto a ser considerado y
apoyado como lo que siempre fue: un espacio colectivo en el que el pueblo se reconoce
y se transforma. Un fiesta popular a la que vamos a vernos a nosotros mismos a través
de los personajes de la pantalla.

En los últimos años hemos presenciado un significativo avance del cine nacional, tal
como puede observarse por la cantidad de películas estrenadas:

AÑO CANTIDAD DE PELÍCULAS
ESTRENADAS
2004 6
2005 6
2006 6
2007 9
2008 9
2009 7
2010 8
2011 14
2012 14
2013 20
2014 21
(estrenadas o en realización)

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