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Anaxà Menes

Anaxímenes propuso que el aire era el principio originario subyacente de todo. Según su teoría, el aire podía cambiar entre estado rarificado y condensado, dando lugar a los diferentes elementos como fuego, agua y tierra, sin perder su propia identidad como aire. Creía que el aire, al ser omnipresente y dar vida como el aliento, era el elemento más adecuado para explicar la formación y estructura del universo.
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Anaxà Menes

Anaxímenes propuso que el aire era el principio originario subyacente de todo. Según su teoría, el aire podía cambiar entre estado rarificado y condensado, dando lugar a los diferentes elementos como fuego, agua y tierra, sin perder su propia identidad como aire. Creía que el aire, al ser omnipresente y dar vida como el aliento, era el elemento más adecuado para explicar la formación y estructura del universo.
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Anaxímenes

En relación con la vida y la obra de Anaxímenes se nos plantea la duda acerca de si la


tradición supo sobre este punto más cosas de la que nos cuenta Teofrasto, el cual se
limita a decir que fue discípulo de Anaximandro. En este contexto, los datos
transmitidos unicamente nos permiten saber que fue de Mileto y que tuvo su acmé
( período de mayor intensidad intelectual ) durante la fecha de la toma de Sardes, en el
año 546, precisamente el año en que muere Tales. Se supone que fue más joven que
Anaximandro y que es dificil que su vida se prolongara muy dentro del siglo V ( Mileto
será destruida en el año 494 ). Nada más sabemos de la vida de Anaxímenes. Tampoco
sobre sus actividades prácticas. Unicamente sabemos, por los juicios transmitidos sobre
su estilo literario, que escribió un libro en dónde podía contrastrarse su dicción simple y
concisa con la terminología un tanto poética de Anaximandro.

Nuestra información sobre Anaxímenes depende casi totalmente de Teofrasto el cual,


según Diógenes Laercio, habría escrito una monografía sobre él. De Aristóteles
unicamente tenemos 3 citas que se refieren a Anaxímenes.

Para Anaxímenes, el aire era la substancia básica y originaria del mundo. Ese aire
cambia por condensación y por rarefacción. Anaxímenes escogió el aire como principio
originario, (arjé) de donde procede todo, debido a que podía convertirse en cualquiera
de los otros elementos del mundo, como mar o tierra, sin perder su propia naturaleza.
Simplemente se condensaba o se rarificaba pero conservando siempre su identidad. Con
este planteamiento, Anaxímenes creía resolver las objecciones que Anaximandro había
hecho a Tales y que le había impulsado a postular como principio originario a algo
indefinido (lo ápeiron).
W. Capelle afirma, en su Historia de la filosofía griega, que Anaxímenes representa un
paso atrás frente a Anaximandro al proponer como arjé a algo sensible (aire), aunque,
por otro lado, singifica un progreso ya que, según este autor, con Anaximandro la
unidad de lo indefinido estaría en entredicho a partir de su posición frente a la
separación de los contrarios. Lo que sucede es que, despues de haber analizado el
pensamiento de Anaximandro, la realidad parece ser distinta: hemos visto, por un lado,
que es muy posible que Anaximandro se representara lo ápeiron (aún siendo indefinible)
como una realidad sensible, con lo que Anaxímenes no representaría un paso atrás frente
a él; por otro lado, la separación de los contrarios no surge a partir de lo indefinido
mismo, sino a partir de un vórtice que es realmente la causa de la aparición de los
elementos. De este modo, la unidad de lo apeiron parece quedar salvada. Por lo tanto,
Anaxímenes, tampoco representaría una paso adelante.
Ahora bien, de lo que que no hay duda, es que Anaxímenes se planteó el problema de la
unidad del Arjé. Observó que los cuerpos, al calentarse se dilatan, y, al enfriarse se
contraen. Ello le llevó a concluir que este par de opuestos no eran tal sino una misma
cualidad que se manifiesta distintamente según las condiciones. Pues bien, estas
observaciones le llevaron a pensar que el aire al dilatarse (rarefacción) produce lo
caliente (fuego) y al condensarse (condensación) produce agua y tierra, y, todo, ello sin
dejar de ser aire. De este modo creía superar las críticas que Anaximandro había
dirigido a Tales y, con ello, poder proponer de nuevo como principio originario a uno de
los cuatro elementos visibles de la naturaleza.

¿Cual era la naturaleza del aire, según Anaxímenes?


Entre las caracterísiticas esenciales que Anaxímenes atribuía al aire serían de destacar
las siguientes:

El aire tenía una extensión indefinida y, por ello, sería algo que circunda todas las cosas.
Mientras que en Homero tenía el significado de neblina como algo visible y osurecedor;
en Anaxímenes el aire tiene el significado de Pneuma kai aer, es decir, aire-aliento, con
lo que el alma estaría emparentado con esta concepción. Por todo ello, parece que para
Anaxímenes aer no era sinónimo de neblina sino, como supuso Heráclito, aire invisible
atmosférico.

Este aire invisible atmosférico adoptaría, sin dejar de ser aire, diferentes formas según
sea aire rarificado o aire condensado.

El aire es la única causa material del movimiento. No haría falta postular más ya que,
como hilozoista, defendía que el principio originario (ser con vida, eterno, inmortal y
gobernador del mundo) podía cambiar en lo que quisiera y cuando quisiera.

Anaxímenes parece creer tambien en formas básicas que derivan de aire, como el fuego,
el viento y las nubes, y que las cosas se componían de tales elementos. Si ello fuera
cierto, entonces, Anaxímenes, defendería la existencia de distintos elementos que
componen los objetos.

El aire tiene caracter divino, es decir, es inmortal y eterno. Incluso los dioses procedían
de ese aire primigenio. En este sentido, Anaxímenes, sería un precursor de Jenófanes y
de Heráclito en su crítica a los dioses tradicionales. El caracter divino del aire hace que
su poder penetre completamente los cuerpos lo que nos recuerda al pensamiento de los
estoicos. Incluso algunos autores (como Burnet) identifican a los dioses de Anaxímenes
con los mundos innumerables, aunque existen muy pocas informaciones al respecto.

Con su teoría de la condensación y la rarefacción el aire, Anaxímenes, abandona la tesis


de Anaximandro acerca de la presencia de opuestos y contrarios dentro del mundo
(Heráclito volverá a traer a colación esta teoría) y, por ello, no hace referencia a las
ideas de injusticia y retribución en el mundo natural. De todos modos, curiosamente,
creó un nueva pareja de opuestos, como son, lo raro y lo denso.

¿Por qué Anaxímenes escoge como principio originario el aire y no otro de los
elementos (agua, fuego, tierra)?

Es importante notar que Anaxímenes compara el aire cósmico con el pneuma (aliento),
al que, tradicionalmente, se le considera como sinónimo de alma-aliento (psyjé) dadora
de vida. En este sentido, parece que Anaxímenes consideró el aire como el aliento del
mundo y, en consecuencia, como su fuente eterna y divina.
Por otro lado, le parecia tambien que el aire poseía alguna característica de lo ápeiron
(indefinido) de Anaximandro. Y es que el aire parece no estar caracterizado por ningún
opuesto en particular, lo que le convertiría en algo cercano a lo indefinido. Además, el
aire tenía la ventaja, frente a los otros elementos, de ocupar una vasta región del
universo.

COSMOGONIA DE ANAXIMENES
La concepción de Anaxímenes, sobre la formación del mundo, podría resumirse del
modo siguiente:

Explica la formación del mundo, claro está, a partir de la existencia del aire
indiferenciado.

La tierra (de la que hablaremos en la cosmología) nace de la condensación de una parte


del aire primigenio indefinidamente extenso. No sugiere ninguna razón que explique esa
condensación inicial, salvo, tal vez, la del movimiento eterno que expresaría la
capacidad de la materia substancial originaria y divina de iniciar un cambio allí donde
quisiera.

Por su parte los cuerpos celestes nacen, en cierto sentido, a partir de la tierra, en tanto en
cuanto proceden del vapor húmedo exhalado o que se evapora de ella (de sus partes
húmedas). Al rarificarse se convierte en fuego, del que están compuestos los cuerpos
celestes.

COSMOLOGÍA DE ANAXÍMENES

Sus ideas sobre la estructura del mundo podrían resumirse, tambien, del modo siguiente:

Anaxímenes pensaba que la tierra era ancha, plana y poco profunda - semejante a una
mesa - y que estaba sostenida sobre el aire, al modo en que las hojas flotan sobre tal
aire. Esta idea era una adaptación a la teoría de Tales de que la tierra flotaba sobre el
agua. Aristóteles sugiere que la causa que explica que el aire pudiera actúar como
soporte residiría en el el aire, situado bajo la tierra, estaría comprimido y no podría
escaparse. Pero no parece ser esta la idea de Anaxímenes para el cual el aire circundante
era absolutamente ilimitado, lo que parece implicar que si sostenía la tierra ello se debía
a su indefinida profundidad. No hay que olvidar que Teofrasto utiliza el término
epojeiszai: cabalga sobre el aire. Al mismo tiempo la tierra estaría en reposo porque el
aire lo cubre como una tapadera. Esta expresión es una modificacón de la referencia
platonica en el Fedón en donde un físico anónimo afirma que puso como soporte la
tierra, semejante a una artesa, el aire debajo de ella.

Los cuerpos celestes surgirían a partir del vapor que procedía de la tierra el cual
acabaría por convertirse en fuego por un proceso de rarefacción. Al igual que la tierra,
cabalgan sobre el aire. Sin embargo, puesto que los cuerpos celestes se componen de
fuego, y éste es más difuso que el aire, existe una dificultad que no parece haber tenido
en cuenta Anaxímenes, cuando hace descansar a tales cuerpos, formados de fuego, sobre
el aire.
Los movimientos del sol y de los cuerpos celestes se deben a los vientos (aire
ligeramente condensado). Sin embago, cuando afirma que los astra (que podrían
significar, o bien todos los cuerpos celestes, las estrellas fijas y los planetas, o solamente
estrellas fijas) están prendidos, como si fueran clavos, de la superficie externa y
cristalina de los cielos, y no flotan libremente; es evidente que esta concepción
unicamente podría aplicarse a las estrellas fijas ya que el concepto de una superficie
sólida externa de los cielos, es algo ajeno a su cosmología. Aecio afirma que
Empédocles decía que las estrellas fijas estaban atadas al cristalino cielo, mientras que
los planetas estaban libres. Es muy posible que esta concepción (propia de Empédocles)
fuera transmitida erroneamente a Anaxímenes. Esta suposición se vería refrendada por
algunos textos, en donde se hace referencia a que el sol es plano como una hoja y, por lo
tanto, flotante y no clavado al cristalino cielo.
Además, según Anaxímenes, los cuerpos celestes no pasarían por debajo de la tierra
( como sucedía en las imágenes prefilosóficas del cosmos, en donde, el sol, al menos,
flotaba en torno al río océano en dirección norte) sino que se mueven a su alrededor,
como un gorro de fieltro que gira alrededor de nuestra cabeza.
Anaxímenes pareció defender tambien la imagen ingenua de que son las partes más
altas de la tierra las que nos ocultan el sol. Y es que si el sol no pasa por debajo de la
tierra, como parece que defendía, entonces se hacía necesario explicar porque no es
visible por la noche.
Ahora bien, ¿a qué se refiere cuando habla de las partes más altas? ¿a las montañas del
norte, las míticas montañas ripeas o la inclinación de la tierra sobre su eje horizontal?
Esta última es la explicación de Anaxágoras, Leucipo o Diógenes, influenciados por la
cosmología de Anaxímenes. Partiendo de esta teoría, el sol las estrellas girarían sober la
semiesfera pasando por el borde norte superior de la tierra, pero no por debajo de su eje
horizontal. No parece ser este el pensamiento de Anaxímenes. Aristóteles sostiene que
muchos de los astrónomos antiguos sostuvieron la teoría de las partes más altas, y que
relacionaban estas partes más altas con la elevación de la tierra por el norte, con lo que
se estarían refiriendo a las cadenas montañosas de dicha zona. En resumidas cuentas, en
este punto, Anaxímenes, parece que aceptó la concepción ingenua del mundo
purificándola unicamente en sus detalles mitológicos más obvios como era la del cuenco
dorado del sol.

Existen textos que nos transmiten la idea de que Anaxímenes postuló la existencia de
cuerpos celestes invisibles para explicar los eclipses. Por su parte, Diógenes de
Apolonia postuló tambien la existencia de dichos cuerpos para explicar la existencia de
meteoritos como el caido en Egospótamo en el 467 a de Cristo. Es muy posible que la
confusión proceda de aquí, aunque lo cierto es que Diógenes no se refiere a los eclipses
sino a los meteoritos.

En relación con los fenómenos metereológicos, Anaxímenes, afirma, del mismo modo
que Anaximandro, que los truenos y relámpagos tienen su origen en el viento. Las
nubes, la lluvia y el granizo se deberían a la condensación de aire. Aristóteles nos
describe detalladamente cómo Anaxímenes explicaba el origen de los terremotos y en
donde, curisamente, el aire no desempeñaba función alguna.

AIRE CÓSMICO COMO ALIENTO DEL MUNDO

Existe un texto de Aecio en donde se dice que Anaxímenes pensaba que asi como
nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera el viento (o aliento)
envuelve todo el mundo. El problema que presenta esta expresión es que existen
términos que no pertenecen a la dicción jónica, como, por ejemplo, la palabra sigkratei
(mantener juntos) y el término kosmos que no es posible que pudiera ser empleadas por
el propio Anaxímenes. Kosmos significa orden y no será empleada hasta mediados del
siglo V en relación con el orden del mundo. Es muy posible que la expresión kosmon
toude sea empleada por primera vez por Heráclito y unicamente con Empédocles será
ya utilizado con un un sentido inequívoco. Esto hace pensar a investigadores -como
Kirk-Raven. que, en, en el caso de Anaxímenes, el término que debería haber usado es
el de apanta (todas las cosas) en vez de kosmon.
Ahora bien, si todo lo dicho es correcto:

¿Cómo interpretar la expresión atribuida a Anaximenes anteriormente acerca de que el


aire es como el alma que mantiene unido todo el cosmos?

Una posible interpretación: el aire (aliento) rodea el mundo entero de la misma manera
que nuestra alma, que tambien es aliento, gobierna y mantiene unido nuestro cuerpo.
Esta interpretación tiene que ser rechazada ya que sabemos que Anaxímenes nunca
utilizó el termino sigkratei (mantener unidos). Y es que la idea de que el alma mantiene
unido al cuerpo no tiene ningún paralelo en el período presocrático, ni realmente en la
filosofía griega, antes de los estoicos. Es cierto que tal idea no es tan complicada y
cualquiera podía observar que cuando el alma-vida se va del cuerpo, éste se desintegra y
no se mantiene unida por más tiempo. De todas formas como sabemos que el texto ha
sido adulterado, se hace aconsejable no atribuir a Anaxímenes el término mantener
unidos (sinejei).
Kirk y Raven proponen como alternativa lo siguiente: es posible que, Anaxímenes,
utilizara el término ejei que significa poseer. La utilización de este término haría que
esta primera interpretación tuviera sentido ya que unicamente habría que sustituir la
expresión (sigkratei) mantiene unidos y controla por la de posee (ejei). Según estos
autores, no habría impedimento alguno en suponer que Anaxímenes sostuviera que el
alma posee (ejei) el cuerpo y lo penetra completamente.

Otra interpretación defiende que, en vez de aer (aire), Anaxímenes pudo haber usado el
término pneuma (que en Homero tiene el significado de alma-vida. En este sentido
pneuma sería el principio vital o motriz del hombre. Tambien se manifestaría en el
mundo exterior bajo la forma de viento. En definitiva, el principio vital del mundo
exterior sería pneuma lo que implicaría que el viento-aliento-aire serían sinónimo de
vida y ésta sería la causa motriz y substancia de la todas las cosas.

En consecuencia, la concepción de Anaxímenes acerca del aire como principio


originario se podría RESUMIR de este modo: el principio originario es el aire. Este
actua en el universo de un modo parecido al pneuma (aliento-vida) en relación con el
cuerpo. Del mismo modo que el pneuma posee (ejei) el cuerpo para darle vida y
gobernarlo, así tambien el aire (aliento del mundo) posee (ejei) a éste para darle vida y
gobernarlo. No hay que olvidar que los milesios consideraban al universo como un ser
vivo, como una especie de enorme organismo animal. En este sentido, la mención del
alma, como aliento (pneuma), es muy importante ya que es la primera manifestación de
orden psicológico que se nos ha transmitido dentrro del campo de los presocráticos, y
ello, a pesar de que la concepción del alma como aliento (pneuma) pertenecía a una
vieja tradición popular.

Existía tambien una tradición popular que consideraba que el alma estaba compuesta de
eter igneo y que llenaba tambien el cielo exterior. Esta interpretación será asumida por
Heráclito el cual desarrollará la suposición (ya implicita en Anaxímenes) de que el
hombre y el mundo exterior están hechos del mismo material y se comportan de acuerdo
a cánones semejantes.
[Link]
%20presocraticos/Milesios/[Link]

Anaxímenes de Mileto
1. Anaxímenes, hijo de de Eurístrato, según Diógenes Laercio (II 3) vivió en la época de
la toma de Sardes por Ciro, en el tercer año de la Olimpíada 58 (546/45) y muere en la
Olimpíada 63 (528-525). La fuente de Laercio coincide aproximadamente con la noticia
de Hipólito (Ref. I 7) que pone su madurez en el primer año de la Olimpíada 58
(548/47). Si tomamos el año 545 (a.n.e.) como fecha de la acmé y supuesto que tenía
entonces cuarenta años, Anaxímenes nacería aproximadamente el año 585 y habría
muerto el año 525 a la edad de sesenta años.

Nada más sabemos sobre su vida y actividades prácticas. Se supone que escribió un
libro pues según la noticia de Diógenes Laercio (II 3) “escribió en dialecto jónico en un
estilo simple y conciso”.

La tradición considera a Anaxímenes, ante todo, como un filósofo, compañero y sucesor


de Anaximandro. Según las fuentes procedentes de Teofrasto, Anaxímenes habría
afirmado que el principio de todas las cosas existentes es el aire: «El milesio
Anaxímenes, hijo de Eurístrato, compañero de Anaximandro, dijo, como éste, que la
naturaleza subyacente es una e infinita, pero no indeterminada, como él [Anaximandro],
sino determinada, y la llamó aire; se diferencia en las sustancias particulares por
rarefacción y condensación. Al hacerse más sutil se convierte en fuego, al condensarse
en viento, luego en nube, más condensado aún en agua, tierra y piedra; las demás cosas
se producen a partir de éstas. Hace también eterno al movimiento gracias al cual nace
también el cambio» (Simplicio, Fís. 24, 25-26).

2. Anaxímenes pone como arjé el aire que es un principio infinito, como el ápeiron de
Anaximando; pero determinado, como el agua de Tales. Por ello podemos interpretar la
filosofía de Anaxímenes como un intento de síntesis entre Tales y Anaximandro. El
racionalismo de Anaximandro es un racionalismo abierto pues la transformación de
unas cosas en otras sólo es posible por medio del ápeiron. En anaxímenes asistimos
nuevamente al racionalismo cerrado del grupo de transformaciones. El aire como arjé
sustituye al agua de Tales, pero a la vez incorpora alguna de las propiedades del ápeiron
de Anaximandro. En Anaximandro el arjé es infinito e indeterminado. Para Anaxímenes
el aire, como arjé, es un ápeiron (infinito) pero determinado.

¿Pero por qué elegir al aire como arjé y no al fuego, a la tierra, o al agua?
Probablemente Anaxímenes encontró en el aire empírico una serie de propiedades que
desempeñarían mejor que otros elementos las funciones de arjé.

En primer lugar la invisibilidad y la infinitud del aire. Según noticia de Hipólito (Ref. I
7, 3) el aire “cuando es perfecto es imperceptible a la vista”. El aire es infinito pero
determinado. Pero la determinación del aire es más abstracta a los sentidos que la del
agua: es invisible como el ápeiron. Tanto es así que se confunde con el vacío y su
existencia como cuerpo no será demostrada hasta tiempos de Empédocles y Anaxágoras
(experimento de la clepsidra). El aire es infinito y “abarca todo el cosmos” (Aecio, I 3,
4) pues el aire empírico parece no tener límites, ocupa una vasta región del mundo ya
desarrollado y penetra todas las cosas (los huecos de la Tierra están ocupados por el
aire): la omnipresencia extensiva del aire empírico es mayor que la del agua. El aire es
además un principio activo y en movimiento (empuja los barcos, encrespa las olas,
arrasa los poblados, etc.).
En segundo lugar el aire tiene carácter divino («Anaxímenes dice que el aire es dios»,
Aecio, I 7, 13) y se compara con el alma. El aire se emparenta desde antaño con las
potencias anímicas (Aecio, I 3, 4):«Así como nuestra alma (yuch') al ser aire nos
mantiene unidos, así también el aliento (pneûma) o aire abarca a todo el cosmos». En el
texto anterior se mantiene una comparación entre el aire cósmico con el pneuma y con
el alma aliento, en cuanto principio de vida.

3. El aire constituye mejor que el agua la materia adecuada para el racionalismo del
grupo de transformaciones. La condensación (mánwsiV) y la rarefacción (púknwsiV)
son atribuidas por Simplicio (Fís. 180 14-16) tanto a Tales como a Anaxímenes.
Además, según noticia de Hipólito (Ref. I 7, 3) el aire «se manifiesta distintamente al
condensarse y al hacerse más sutil». El aire al enrarecerse aumenta de volumen y se
convierte en fuego. Al condensarse disminuye de volúmen y se transforma en agua y en
tierra. Son por lo tanto los cambios cuantitativos (aumento o disminución de volumen)
los que producen las diferencias cualitativas. Anaxímenes introduce pues un principio
gradualista en el paso de la cantidad a la cualidad: natura non facit saltus.

Además los dos opuestos (caliente y frío) que Anaximandro extraía del ápeiron ex
abrupto, Anaxímenes los construye por medio de la condensación y de la rarefacción:
«lo comprimido y condensado es frío y lo raro y «laxo» (lo llama así con esta palabra)
es caliente» (Plutarco, De primo frigido, 7, 947 F.

4. A partir de las noticias de Simplicio («las demás cosas se producen a partir de estas
sustancias», Fís. 22, 26) y de Cicerón («Anaxímenes dijo que el aire es infinito, pero las
cosas que de él nacen, finitas: la tierra, el agua, el fuego y, a partir de éstas, todas las
demás», Acad. II, 37, 118), parece que Anaxímenes para explicar la formación de los
cuerpos compuestos no necesita remontarse al aire como primer principio, sino que lo
hace a partir de unas sustancias básicas o elementos simples (fuego, aire, viento, nubes,
agua, tierra) de las que se componían los demás cuerpos. Si esto es cierto, Anaximando
sería el pionero de la idea de elemento (stoiceîon), aunque esta idea no fue enunciada
formalmente hasta Empédocles: conocer racionalmente los fenómenos no significa
explicar las cosas por sus últimos principios (por ejemplo, a partir del aire) sino a partir
de unos principia media o elementos.

5. Las noticias que tenemos de la cosmología de Anaxímenes son escasas y, por lo


general, manifiestan opiniones bastante ingenuas. Así, la tierra, el sol, la luna y los
demás astros ígneos cabalgan sobre el aire y son planos. Los astros no se mueven debajo
de la tierra sino alrededor de ella “como gira un sombrero alrededor de nuestra cabeza”.
El sol gira alrededor de la tierra en un plano horizontal y se oculta porque lo cubren las
partes más elevadas de la tierra y porque aumenta la distancia en relación a nosotros
(Hipólito, Ref. I 7, 6).

En otras ocasiones sus opiniones se acercan más a la verdad que las de su predecesor
Anaximandro. Así mantiene la tesis de que la luna refleja la luz del sol, y que los
eclipses de sol y de luna son consecuencia de haber sido tapados estos cuerpos por otros
cuerpos celestes.
[Link]

Discípulo de Anaximandro (586-525), nacido posiblemente en Mileto, prosiguió con el


intento de su maestro y de Tales de buscar el principio de la naturaleza física.
Parece que también escribió una obra titulada "Sobre la naturaleza", escrita en una prosa
de estilo muy sencillo, donde se defiende que dicho principio se encontraba en el aire, y
no en el agua.

Esta vuelta a un elemento determinado supone, según algunos, un retroceso en el nivel


de explicación filosófica ya que no se trata de un principio tan abstracto como el de
Anaximandro, si bien Anaxímenes le atribuye a ese aire primordial las características de
infinitud y de movimiento perpetuo propias del ápeiron.

Anaxímenes, por otro lado, sí que avanza al intentar detallar el proceso por medio del
cual el aire se transforma en cualquier otra cosa. Así, afirma que, del aire, al evaporarse,
surge el agua, y de las nubes surge el fuego (rayos).

Ese aire es también el "alma" de los hombres (psique etimológicamente significó


primeramente "soplo de aire" y posteriormente "vida").

Ese aire es el fundamento último del hombre y de todo el cosmos físico, no sólo en
sentido material, pues sobre el aire se encuentra suspendida la Tierra, sino en un sentido
vital, como se puede deducir de sus palabras: "Tal como nuestra alma, que es aire, nos
sostiene, así el soplo y el aire circundan el mundo entero"

(Anaximenes: La Tierra flota sobre el aire, el sol no se pone bajo el límite (de la tierra),
pero es ocultado por las partes más altas de la tierra).
Anaxímenes fue un gran observador y realizó experimentos sobre la dilatación de los
cuerpos, al calentarse el aire, así como su concentración, al enfriarse; de esta forma, lo
frío y lo caliente se relacionan directamente, y no son sustancias independientes.

Todos los seres, incluso los corpóreos, están formados por aire, más o menos
condensado.

Respecto a su concepción sobre la forma y naturaleza de la tierra y de su posición


respecto al sol, él creía que la primera flota en el aire y que el sol no pasa por debajo de
ella, pero es ocultado sólo por las altas montañas.

Anaxímenes sostenía también el hilozoísmo, y pese a sus opiniones, que pueden parecer
hoy ingenuas, supuso un serio intento para superar la explicación mítica y acceder a una
intelección racional de la realidad física.
[Link]

Síntesis biográfica
Nació en Mileto en el 585 a. n. e., aproximadamente, y murió en el 524 a. de. n. e.
También Teofrasto nos describe a Anaxímenes como discípulo y compañero de
Anaximandro siendo, al parecer, unos veintidós años más joven que él. Se le atribuye
una obra, "Sobre la naturaleza", escrito, según Diógenes, "en dialecto jónico, y en un
estilo sencillo y sin superfluidades".

Cosmología
Anaxímenes creía que la tierra era plana, y que se formó por la condensación del aire;
los cuerpos celestes, también planos, nacieron a partir de la tierra debido a una
rarefacción de su exhalación. Estos astros son de fuego (aire rarificado) y cabalgan
sobre el aire, girando alrededor de la Tierra. Además existen otros cuerpos, sólidos e
invisibles, que servirían para explicar los meteoritos y los eclipses. Anaxímenes concibe
el aire como un elemento primordial. Del aire cabe decir, como del agua en el caso de
Tales, que es un elemento imprescindible para la vida.

La Tierra flota sobre el aire, el sol no se pone bajo el límite (de la Tierra), pero es
ocultado por las partes más altas de la tierra). La diversidad de los seres se debe a dos
procesos del aire: rarefacción y condensación. El aire mismo es lo más dilatado, una
piedra es aire muy condensado. En asuntos meteorológicos, consideró que los
terremotos ocurren en períodos de sequía o de muchas lluvias, puesto que cuando la
tierra está seca se resquebraja y con el exceso de humedad se deshace.

Cosmologia de Anaximenes
El rayo, el trueno y el relámpago se forman por el viento que corta las nubes; la lluvia
cuando las nubes se condensan, el granizo cuando la lluvia se solidifica y la nieve
cuando se le agrega una porción de viento. Un fragmento muy discutido de Anaxímenes
dice que "así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera
el aire envuelve al cosmos". Podría indicar una cierta correlación entre el ser humano y
el mundo, ya que ambos tienen una exhalación y están cubiertos por el aire protector.
Esta idea sería la base de la popular homología posterior entre el hombre y el mundo,
muy usada por la primera medicina.

Se opone a Anaximandro y a Tales en cuanto a la determinación del primer principio o


"arjé" que Anaxímenes considera ser el aire. Probablemente haya tomado esta elección a
partir de la experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la importancia
del fenómeno de la respiración; en cuanto toma como "arjé" un elemento particular, su
pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro; pero Anaxímenes nos
ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a partir de otro
elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se apoya en las nociones de
"condensación" y "rarefacción". Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman
las nubes; si las nubes se condensan se forma el agua; la condensación del agua da lugar
a la constitución del hielo de la tierra; y la condensación de esta da lugar a la
constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa la
rarefacción: piedra, Tierra, agua,nubes, aire y, por último la calefacción del aire
produciría el fuego.

Anaxímenes pretende basar la explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo;


encontramos en él, por lo tanto, un intento de explicar el mecanismo de transformación
de unos elementos en otros, del que no disponían Tales ni Anaximandro. Al igual que
ellos insiste, sin embargo, en afirmar una causa material como principio del mundo y,
por lo tanto, en tratar de llevar a la unidad la diversidad de la realidad a simple vista.

Como Tales y Anaximandro, Anaxímenes parte del principio del cambio universal.
Todas las substancias tiene la propiedad de adquirir formas diversas, capaces de unir y
desunir las partículas mediante un proceso universal de condensación y rarefacción.
Fecundo en sus conjeturas respecto a estos procesos físicos, es menos clarividente y
productivo en sus representaciones astronómicas, entre las que cabe sólo destacar el
supuesto de que los cuerpos celestes emisores de luz, van acompañado de cuerpos
oscuros, que por su naturaleza se asemejan a la Tierra. Un paso atrás con respecto a sus
antecesores, fue sostener que los astros tienen una forma plana.

Física
Consideraba que la archee, principio de todas las cosas es el aire, de donde ha salido
todo por condensación y rarefacción. El aire domina y mantiene unido al Cosmos de la
misma manera que el alma lo hace con el cuerpo. Observó que el cielo parecía girar
alrededor de la estrella polar.

Obras
Escribió Peri Physeos (Sobre la Naturaleza), obra que hoy día se ha perdido pero de la
que tenemos constancia gracias a Diógenes, quien dijo de Anaxímenes que «escribió en
dialecto jónico en un estilo sencillo y conciso». Según menciona Plinio el Viejo en su
Historia Natural, Anaxímenes fue el primero en analizar el cómputo geométrico de las
sombras para medir las partes y divisiones del día, y diseñó para ello un Reloj de sol que
denomina Sciothericon.

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