ENTEROCOLITIS INFECCIOSA
Es una inflamación del tracto digestivo, implicando enteritis del intestino delgado y
colitis del colon. Pueda ser causada por bacterias, virus, hongos, parásitos, u otras causas.
La enterocolitis puede manifestarse con una amplia gama de signos y síntomas,
entre los que se encuentran diarrea, dolor abdominal, molestias perianales, incontinencia y
hemorragia.
Es un problema global de proporciones asombrosas, que causa más de 3 millones
de muertes anualmente en todo el mundo y es responsable de hasta la mitad de muertes
en niños menores de 5 años de edad en algunos países. Entre los agentes más comunes
están los rotavirus, calicivirus y Escherichia coli enterotóxica. Sin embargo, muchos
patógenos pueden producir diarrea. Los principales de ellos varían con la edad, la nutrición
y el estado inmunitario del huésped, el ambiente (condiciones de vida, medidas de sanidad
pública) y situaciones especiales, como un viaje al extranjero, exposición a organismos más
virulentos durante la hospitalización y refugiados de guerra.
GASTROENTERITIS VIRAL
La infección vírica de la superficie epitelial del intestino delgado destruye sus células
y su función de absorción. La repoblación de las pequeñas vellosidades intestinales con
enterocitos inmaduros y la conservación relativa de las células secretoras de las criptas da
lugar a la secreción neta de agua y electrólitos, componentes de una diarrea osmótica por
los nutrientes absorbidos de forma incompleta.
Es una enfermedad frecuente que afecta a personas de cualquier edad en todo el
mundo. Constituye la causa principal de muerte de niños en los países pobres y se estima
que propicia 0.7 millones de fallecimientos cada año, así como 10 a 12% de todas las
hospitalizaciones en población pediátrica en los países industrializados. La enfermedad
sistémica está producida por varios grupos distintos de virus:
1. Rotavirus
Infecta a 140 millones de personas y causa 1 millón de muertes cada año, convirtiendo a
estos virus en la causa más frecuente de diarrea grave de la infancia y de mortalidad por
diarrea en todo el mundo. Los niños entre 6 y 24 meses de edad son los más vulnerables.
Los brotes en hospitales y centros de día son frecuentes y la infección se disemina con
facilidad. El rotavirus infecta y destruye selectivamente los enterocitos maduros en el
intestino delgado y la superficie de las vellosidades está repoblada por células secretoras
inmaduras. En consecuencia, se pierde la función absortiva y la secreción neta de agua y
electrolitos, lo que se complica por la diarrea osmótica debida a la absorción incompleta de
los nutrientes. Los pacientes con infección por rotavirus se presentan con deposiciones
líquidas abundantes, que pueden llevar a la deshidratación, vómitos y fiebre leve en la mitad
de los casos.
Se transmite fundamentalmente vía aguas, alimentos y objetos contaminados con heces;
la diseminación es por contaminación fecal-oral, se da también por contacto directo y se ha
postulado, aunque en mucho menor grado, que podría darse la transmisión por aerosoles
respiratorios. El diagnóstico etiológico de rotavirus se realiza directamente a partir de la
materia fecal, fundamentalmente buscando antígenos específicos de grupo A (VP6)
mediante técnicas de ELISA directo, siendo una técnica sensible y específica.
2. Norovirus
Conocidos anteriormente como virus tipo Norwalk, Causan aproximadamente la mitad de
todos los brotes de gastroenteritis en todo el mundo y es una causa frecuente de
gastroenteritis esporádica en los países desarrollados. Los brotes locales están
relacionados normalmente con alimentos o agua contaminados, pero la transmisión
persona a persona subyace en la mayoría de los casos esporádicos. La infección se
disemina con facilidad en colegios, hospitales, residencias y, más recientemente, cruceros.
Después de un breve período de incubación, los sujetos afectados desarrollan náuseas,
vómitos, diarrea acuosa y dolor abdominal. Aproximadamente 200 millones de casos son
en niños menores de 5 años y se estima que causan la muerte de unos 50 000 niños cada
año, principalmente en los países en desarrollo. Sin embargo, la enfermedad por norovirus
es un problema tanto en los países de bajos ingresos como en los de ingresos altos.
Los casos de enfermedad y los brotes de norovirus en el mundo son generalmente más
comunes en los meses más frescos de invierno.
La morfología de la biopsia es inespecífica. Cuando se detectan, las anomalías son más
evidentes en el intestino delgado e incluye el acortamiento leve de las vellosidades, la
vacuolización epitelial, pérdida del borde en cepillo de las microvellosidades, hipertrofia de
las criptas e infiltrado linfocítico de la lámina propia.
3. Adenovirus
Son la segunda causa más frecuente de diarrea en la infancia (después de los rotavirus) y
afectan también a los pacientes inmunocomprometidos. Las muestras de biopsia del
intestino delgado pueden mostrar degeneración epitelial pero con mayor frecuencia
muestran atrofia inespecífica de las vellosidades e hiperplasia compensadora de la cripta.
Las inclusiones víricas nucleares son infrecuentes. La enfermedad se presenta
normalmente después de un período de incubación de 1 semana, con síntomas
inespecíficos como diarrea, vómitos y dolor abdominal. También puede verse fiebre y
pérdida de peso. Los síntomas se resuelven en 10 días.
El 2 a 22% de las diarreas virales en todo el mundo son causadas por adenovirus, aunque
esta cifra puede ser subestimada debido a inadecuados métodos de estudio. No presenta
un patrón estacional de aparición como rotavirus. Infecta más frecuentemente a niños de
entre tres o cuatro años, y menos frecuentemente a adultos. Se transmite por vía fecal-oral.
ENTEROCOLITIS PARASITARIA
Aunque los virus y bacterias son los patógenos entéricos predominantes en EE. UU.
La enfermedad parasitaria y las infecciones protozoarias afectan a más de la mitad de la
población de todo el mundo con un cuadro crónico o recidivante.
Ascariosis: Ascaris lumbricoides. Es la helmintiasis más frecuente y con mayor
distribución a nivel mundial. Tras ingestión de material contaminado, las larvas
eclosionan en ID, atraviesan la pared intestinal, se incorporan al sistema portal y llegan
nivel pulmonar, donde penetran en los alveolos y ascienden hasta vías respiratorias
altas que por la tos y deglución, llegan de nuevo a ID, donde se transforman en adultos,
producen nuevos huevos, que se eliminan por material fecal. Las masas de gusanos
adultos inducen una reacción inflamatoria rica en eosinófilos que puede obstruir
físicamente el intestino o el árbol biliar. El diagnóstico se establece normalmente por
la detección de huevos en las muestras de heces. Clínica • Digestiva: dolor abdominal
difuso (por irritación mecánica) vómitos y diarrea. • Respiratorio: desde sintomatología
inespecífica hasta síndrome de Löeffler (cuadro respiratorio agudo con fiebre de varios
días, tos y expectoración abundante y signos de condensación pulmonar transitoria,
consecuencia del paso pulmonar de las larvas y una respuesta de hipersensibilidad
asociada). • Otras: anorexia, malnutrición, obstrucción intestinal, absceso hepático.
Anquilostomiasis o uncinariasis: Necator duodenale y Ancylostoma duodenale:
Estas uncinarias infectan a mil millones de personas en todo el mundo y provocan una
morbilidad significativa. La infección se inicia con la penetración de las larvas a través
de la piel y después de continuar su desarrollo en los pulmones, las larvas migran
hasta la tráquea, donde son deglutidas. Una vez que en el duodeno los gusanos se
unen a la mucosa, chupan la sangre y se reproducen, lo que provoca numerosas
erosiones superficiales, hemorragia focal e infiltrados inflamatorios y, en la infección
crónica, anemia ferropénica. Clínica • Piel: “síndrome de Larva Migrans Cutánea”:
dermatitis pruriginosa, transitoria y recurrente en pies y zonas interdigitales, donde
penetran y se desplazan hasta alcanzar el sistema circulatorio. • Respiratoria: desde
síntomas inespecíficos a síndrome de Löeffler • Digestiva: dolor epigástrico, náuseas,
pirosis y diarrea ocasionalmente. • Síndrome ané[Link] diagnóstico puede
establecerse mediante la detección de los huevos en un frotis de heces.
Oxiuriasis: Enterobius vermicularis. También conocidos como oxiuros, estos
parásitos infectan a las personas de los países industrializados y en desarrollo. En EE.
UU., más de 60 millones de personas tienen oxiuros. Como no invaden los tejidos del
anfitrión y viven toda su vida en la luz intestinal, raramente provocan una enfermedad
grave. La infección por E. vermicularis o enterobiasis tiene lugar principalmente por la
vía fecal-oral. Los gusanos adultos que viven en el intestino migran hacia el orificio
anal por la noche, donde las hembras depositan los huevos en la mucosa perirrectal.
Los huevos causan una intensa irritación. Se produce prurito rectal y perineal y la
contaminación de los dedos, lo que favorece la transmisión entre personas. Tanto los
huevos como los oxiuros adultos siguen siendo viables fuera del cuerpo y es frecuente
la infección repetida. Mucho más habitual en niños que en adultos, frecuentemente
asintomática. Síntomas por acción mecánica (prurito o sensación de cuerpo extraño),
invasión genital (vulvovaginitis), despertares nocturnos, sobreinfección secundaria a
excoriaciones por rascado, dolor abdominal que en ocasiones puede ser recurrente,
localizarse en FID y simular apendicitis aguda. El diagnóstico puede establecerse
aplicando una cinta de celofán en la piel perianal con el posterior estudio en el
microscopio.
Tricocefalosis: Trichuris trichiura. Geohelmintiasis producida por la ingesta de
huevos embrionados procedente de alimentos, tierra (típico en niños) o aguas
contaminadas. Las larvas maduran en ciego y colon ascendente, donde permanecen
enclavados a la mucosa, produciendo lesión mecánica y traumática con inflamación
local, y desde donde vuelvan a producir nuevos huevos fértiles que son eliminados por
materia fecal. Los tricocéfalos infectan principalmente a niños pequeños. La clínica
Depende del grado de parasitación: desde asintomática, pasando por dolor cólico y
deposiciones diarreicas ocasionales, hasta cuadros disenteriformes con deposiciones
muco-sanguinolentas (en pacientes inmunodeprimidos) y prolapso rectal. El
Diagnóstico se realiza con la Identificación de huevos en materia fecal.
Giardiasis: Giardia lamblia: Se trata de la parasitosis intestinal más frecuente a nivel
mundial, con distribución universal. se disemina a través del agua o de alimentos
contaminados. La infección también puede contagiarse por la vía fecal-oral, Tras la
ingesta de quistes del protozoo, éstos dan lugar a trofozoítos en el intestino delgado
(ID) que permanecen fijados a la mucosa hasta que se produce su bipartición, en la
que se forman quistes que caen a la luz intestinal y son eliminados con las heces. Los
quistes son muy infectantes y pueden permanecer viables por largos períodos de
tiempo en suelos y aguas hasta que vuelven a ser ingeridos mediante alimentos
contaminados. Muy frecuente en niños de zonas endémicas y adultos que viajan a
este tipo de lugares. La sintomatología puede ser muy variada: a) asintomático: más
frecuente en niños de áreas endémicas; b) giardiasis aguda: diarrea acuosa que puede
cambiar sus características a esteatorreicas, deposiciones muy fétidas, distensión
abdominal con dolor y pérdida de peso; y c) giardiasis crónica: sintomatología
subaguda y asocia signos de malabsorción, desnutrición y anemia. Diagnóstico
Determinación de quistes en materia fecal o de trofozoítos en el cuadro agudo con
deposiciones acuosas.
Amebiasis: Entamoeba histolytica: Este protozoo que causa amebiasis se disemina
por transmisión fecal-oral. E. histolytica infecta a 500 millones de personas en los
países en desarrollo como India, México y Colombia y causa 40 millones de casos de
disentería y abscesos hepáticos cada año. Tras la ingestión de quistes contenidos en
alimentos y aguas contaminadas o por déficit de higiene en manos, los trofozoítos
eclosionan en la luz intestinal y colónica, y pueden permanecer en ese lugar o invadir
la pared intestinal para formar nuevos quistes tras bipartición, que son eliminados al
exterior por la materia fecal y volver a contaminar agua, tierra y alimentos. En el
proceso de invasión de la mucosa y submucosa intestinal, producen ulceraciones
responsables de parte de la sintomatología de la amebiasis, así como la posibilidad
de diseminación a distancia y afectación de otros órganos diana (absceso hepático).
Clínica Muy variada, desde formas asintomáticas hasta cuadros fulminantes: a.
Amebiasis asintomática: representa el 90% del total. b. Amebiasis intestinal invasora
aguda o colitis amebiana disentérica: gran número de deposiciones con contenido
mucoso y hemático, tenesmo franco, con volumen de la deposición muy abundante en
un principio y casi inexistente posteriormente, dolor abdominal importante, tipo cólico.
En casos de pacientes desnutridos o inmunodeprimidos pueden presentarse casos de
colitis amebiana fulminante, perforación y formación de amebomas con cuadros de
obstrucción intestinal asociados. c. Amebiasis intestinal invasora crónica o colitis
amebiana no disentérica: dolor abdominal tipo cólico con cambio del ritmo intestinal,
intercalando periodos de estreñimiento con deposiciones diarreicas, tenesmo leve,
sensación de plenitud posprandial, náuseas, distensión abdominal, meteorismo y
borborigmos. Diagnóstico Mediante visualización de quistes en materia fecal o de
trofozoítos en cuadro agudo con deposiciones acuosas.
Criptosporidiasis (Cryptosporidium): Son coccidios protozoarios con distribución
universal que pueden producir infección en animales y humanos. Se produce por
ingesta de oocitos procedentes de alimentos y aguas contaminados (piscinas
comunitarias, parques acuáticos, aguas de lagos y pantanos…) o por vía fecal-oral
(frecuente en guarderías). Tras la ingesta de oocitos en alimentos o aguas
contaminados, se liberan esporozoítos con capacidad de unirse a los bordes en cepillo
de las células epiteliales intestinales, en donde pueden reproducirse asexual o
sexualmente para ser eliminados posteriormente junto a la materia fecal y perpetuar
la posibilidad de infección. Clínica Muy variada. a) Asintomática; b) forma intestinal:
cuadro de deposiciones diarreicas acuosas con dolor abdominal, fiebre, náuseas,
vómitos y signos de deshidratación y pérdida de peso, autolimitado y frecuente en
niños en epidemias relacionadas con guarderías o piscinas. Puede ser más
prolongado en pacientes con inmunodepresión; c) forma extraintestinal: en
inmunodeprimidos (SIDA) con afectación de sistema respiratorio, hepatitis, artritis
reactivas y afectación ocular. Diagnóstico Mediante visualización de oocitos en materia
fecal.
ENTEROCOLITIS BACTERIANA:
• Ingestión de toxinas preformadas, presentes en alimentos contaminados. Los agentes
principales de intoxicación alimentaria son Staphylococcus aureus, el género Vibrio y
Clostridium perfringens. También se pueden ingerir neurotoxinas preformadas, cuyo
ejemplo es la del Clostridium botulinum.
• Infección por organismos toxigénicos, que proliferan dentro de la luz intestinal y elaboran
enterotoxinas.
• Infección por organismos enteroinvasivos, que proliferan, invaden y destruyen las células
epiteliales de la mucosa. La infección por organismos toxigénicos o enteroinvasivos implica
replicación bacteriana en el intestino y depende de tres propiedades bacterianas clave:
1. La capacidad de adherirse a las células epiteliales de la mucosa. Para producir
enfermedad, los organismos ingeridos deben adherirse a la mucosa; de otra manera, son
barridos por la corriente de fluidos. A menudo, la adherencia está mediada por las
adhesinas codificadas por plásmidos (proteínas rígidas, como alambre, que se expresan en
la superficie del organismo).
2. La capacidad de elaborar enterotoxinas. Los organismos enterotóxicos producen
polipéptidos que causan diarrea. Los polipéptidos pueden ser secretagogos, con activación
de la secreción sin inducir daño celular; la toxina del cólera, elaborada por Vibrio cholerae,
es la toxina prototipo. También pueden ser citotoxinas, que producen necrosis directa de la
célula epitelial, cuyo ejemplo es la toxina Shiga. La causa principal de la diarrea del viajero
es la cepa enterotóxica de E. coli.
3. La capacidad de invasión. Los organismos enteroinvasivos, como Shigella, poseen un
gran plásmido de virulencia que confiere la capacidad de invasión de la célula epitelial. Esto
se sigue de proliferación intracelular, lisis celular y diseminación célula-a-célula. La causa
principal de disentería bacilar endémica es S. flexneri, en localizaciones de poca higiene en
países en desarrollo y en países desarrollados. Otros organismos, como Salmonella typhi,
que produce fiebre tifoidea, y Yersinia enterocolitica, pasan a través de las células de la
mucosa epitelial hacia los linfáticos y el torrente sanguíneo. Otras especies de Salmonella,
como S. enteritidis y S. typhimurium, producen más de medio millón de casos de
intoxicación alimentaria en Estados Unidos a través de la ingestión de huevos, pollo y
ternera contaminados que no se han lavado adecuadamente.
ENTEROCOLITIS POR MICOSIS