[TEMARIO PARA AGENTE
FISCAL]
CONVOCATORIA 04-2019
TEMARIO PARA AGENTE FISCAL
I. MINISTERIO PUBLICO:
a. FUNDAMENTO CONSTITUCIONAL Y FUNCIONES: Son funciones
del Ministerio Público, sin perjuicio de las que le atribuyen
otras leyes, las siguientes (Ministerio Público, s.f.):
- Investigar los delitos de acción pública y promover la
persecución penal ante los tribunales, según las facultades
que le confieren la Constitución, las leyes de la República y
los tratados y convenios internacionales.
- Ejercer la acción civil en los casos previstos por la ley y
asesorar a quien pretenda querellarse por delitos de acción
privada de conformidad con lo que establece el Código
Procesal Penal.
- Dirigir a la Policía Nacional Civil y demás cuerpos de
seguridad del Estado en la Investigación de hechos
delictivos.
- Preservar el Estado de Derecho y el respeto a los Derechos
Humanos, efectuando las diligencias necesarias ante los
tribunales de justicia.
Funciones constitucionales: según el artículo 251 de la CPRG
establece que le corresponde:
- Velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país.
- El ejercicio de la acción penal pública.
b. LEY ORGÁNICA DEL MINISTERIO PÚBLICO Y SUS REFORMAS:
Establece en su artículo 1 que “el Ministerio Público es una
institución con funciones autónomas, promueve la
persecución penal y dirige la investigación de los delitos de
acción pública; además velar por el estricto cumplimiento de
las leyes del país. En el ejercicio de esa función, el Ministerio
Público perseguirá la realización de la justicia, y actuará con
objetividad, imparcialidad y con apego al principio de
legalidad, en los términos que la ley establece.”
Recientemente fue reformada a través del Decreto Número
18-2016 del Congreso de la República de Guatemala. Breve
reseña histórica:
El Ministerio Público, previo a las reformas constitucionales
que regularon su funcionamiento, se encontraba integrado
a la Procuraduría General de la Nación, conforme el Decreto
512 del Congreso de la República.
En 1993 el Estado de Guatemala dio un giro sustancial en la
forma de organizar el sistema penal para enfrentar la
criminalidad en nuestro país, dividió las tareas de
juzgamiento, investigación y persecución penal en distintos
órganos para establecer un sistema de pesos y contrapesos
que permitiera eliminar las arbitrariedades y el abuso de
poder que se observó durante la vigencia del sistema
anterior.
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El Ministerio Público, a raíz de la reforma constitucional de
1993, se constituyó en un órgano autónomo encargado de
ejercer la persecución y la acción penal pública. El Código
Procesal Penal que entró en vigencia en 1993, trajo consigo
una serie de funciones y responsabilidades para el Ministerio
Público, resumiéndose todas ellas en dos grandes áreas:
facultades de dirección de la investigación en la denominada
etapa preparatoria y, las facultades de acusación para el
ejercicio de la persecución penal propiamente dicha.
Tomando en consideración que la Reforma Constitucional y
la reforma procesal penal conciben al Ministerio Público
como un ente autónomo, se emitió el Decreto No. 40-94 “Ley
Orgánica del Ministerio Público” que define al Ministerio
Público como una institución que promueve la persecución
penal, dirige la investigación de los delitos de acción pública
y que vela por el estricto cumplimiento de las leyes del país.
Con la firma de la Carta de Intención en el mes de
septiembre 1997, el Ministerio Público integra la Instancia
Coordinadora de la Modernización del Sector Justicia
(ICMSJ), conjuntamente con el Organismo Judicial, el
Instituto de la Defensa Pública Penal y el Ministerio de
Gobernación con el propósito de que permanentemente las
altas autoridades del sistema penal mantuvieran una
coordinación para dar soluciones a la problemática que
ocasionaría la implementación del nuevo sistema procesal.
La ley Orgánica del Ministerio Público, contenida en el
Acuerdo Número 40-94 en el año 1994, y sufre una reforma
por medio del Acuerdo 18-2016, el cual entró en vigencia el
18 de abril del año 2016. Dentro de las reformas más
relevantes, podemos resaltar:
Se regula la elección, nombramiento, remoción y sustitución
del Fiscal General y Jefe del MP: reformándose los arts. 9, 10,
11, 12, 14 (remoción de FG), 15, 16.
Se establece que el Jefe del MP solo puede ser removido por
la comisión de un delito doloso (14 reformado)
Se garantiza la independencia del MP y la celeridad en la
investigación penal
Se suprime el Consejo del MP, fortaleciendo la figura del
Fiscal General (9, 10, 11, 12, se deroga totalmente el nombre
y número de la sección 3, título 2 del decreto 40-94, y los
artículos 19,20,21, 22, 23)
Se crean la Coordinación Nacional y Fiscales Regionales (art.
24 bis) La coordinación nacional, tendrá a su cargo la
articulación con los fiscales regionales. Los fiscales
regionales serán los jefes del MP en las regiones que les
fueren encomendados y los responsables de su buen
funcionamiento en el área respectiva.
Se regula la carrera profesional del MP, capacitando a los
fiscales: Principios que rigen la carrera fiscal y el régimen
disciplinario: Principio de legalidad, non bis in ídem,
independencia del proceso disciplinario, proporcionalidad,
tomando en cuenta: naturaleza del servicio afectado, grado
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de responsabilidad, grado de perturbación efectiva del
servicio, naturaleza de los bienes jurídicos afectados,
circunstancias en las que sucedió el hecho y antecedentes
laborales del trabajador en la institución (art. 60 LOMP)
Principios que rigen la carrera profesional: Idoneidad,
objetividad, integridad y probidad, transparencia, no
discriminación y estabilidad.
Se establece el sistema permanente de evaluación de
desempeño (art. 81bis) ]Es el sistema permanente por medio
del cual se califica el rendimiento del personal de carrera, y
tendrá como finalidad determinar la eficiencia y eficacia del
personal en el cumplimiento de sus funciones, así como
establecer necesidades de capacitación a efecto de superar
las deficiencias encontradas y reconocimientos. La
evaluación se efectuará por lo menos una vez al año.
Se crean las Juntas Disciplinarias (art. 60 LOMP)
Se crea la Supervisión General (Art. 64 bis LOMP)
c. POLÍTICA CRIMINAL DEMOCRÁTICA DEL ESTADO DE GUATEMALA
2015-2035: fue formulada bajo el criterio ordenador de la
Constitución Política y todos los instrumentos pertinentes
de derecho internacional y de derechos humanos suscritos
por el país, así como atendiendo el resultado de las
consultas que se hicieron a los diversos sectores sociales,
religiosos, empresariales, institucionales y autoridades de
los pueblos indígenas, entre otros. Tiene como función
esencial la creación de las estrategias interinstitucionales
para el abordaje articulado de los hechos y fenómenos
criminales priorizados, sobre la base de cuatro ejes: la
prevención, la investigación, la sanción y la reinserción, en
coordinación con las organizaciones de la sociedad civil y
otros actores del país. Pretende enfrentar la criminalidad y
la violencia bajo el paradigma de la seguridad ciudadana, por
lo que es una política criminal inclusiva, orientada a atender
también las particularidades de las poblaciones
vulnerabilizadas, con perspectiva de género, pertinencia
cultural y lingüística, enfoque victimológico y consideración
particular del derecho indígena.
En términos de la construcción de la democracia y la
convivencia pacífica, la presente política constituye un
insumo de primer orden para fortalecer la acción del estado
a favor del bien común, la vida, el desarrollo humano, la paz
y el fortalecimiento del Estado de Derecho y la democracia.
Se promueve la cultura de legalidad que obliga al respeto
irrestricto del marco normativo nacional e internacional
vigente. Prioriza la prevención del delito, establece una
investigación centralizada, científica, articulada, estratégica
y efectiva de los hechos que más impacto y regularidad
social presentan.
Tiene como objetivo general la creación de estrategias
articuladas que permitan a las instituciones del sector
justicia y seguridad ciudadana, el abordaje de los principales
hechos de violencia y criminalidad que ocurren en el país y
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que afectan los bienes jurídicos, los cuales el Estado tiene el
deber de proteger, tanto desde la óptica de las posibilidades
efectivas de tutela, como desde la prevención, considerada
herramienta de primer orden para minimizar la incidencia
delictiva. La articulación deberá considerar la participación
de las organizaciones de la sociedad civil, la academia, la
iniciativa privada y los pueblos indígenas, entre otros
sectores.
Pretende enfrentar el fenómeno de la violencia y el delito a
través de una metodología que se oriente a desarrollar un
análisis de las causas de los mismos, con el apoyo de
herramientas y de investigación que ofrecen la criminología,
la victimología, la sociología, la antropología, psicología, la
estadística, la informática y otras. Con estas ciencias
auxiliares de la política criminal, será posible analizar los
diversos aspectos del delito, la violencia y sus
consecuencias, así como proveer recomendaciones y
observaciones que permitan diseñar estrategias que
faciliten identificar y entender las causas del delito y sus
efectos; al mismo tiempo que se buscara la reparación de los
daños ocasionados a las víctimas y se asegurará una pronta y
adecuada imposición y ejecución de las penas.
Está concebida como un conjunto articulado de
lineamientos de carácter estratégico, para incidir, desde la
prevención, en las estructuras sociales que puedan mejorar
la condición política, económica, social, educativa y cultural,
a fin de reducir o evitar la comisión de hechos delictivos,
potenciando las condiciones que permitan una efectiva
prevención del delito, la construcción de una cultura de
legalidad y tolerancia ciudadana, teniendo como aliados a
los medios de comunicación, fortaleciendo a las demás
instituciones estatales encargadas de la persecución penal e
investigación criminal, a fin de evitar la impunidad y la
corrupción, así como garantizar condiciones efectivas de
tratamiento y retorno al contexto social, para las personas
que hayan infringido la ley. Articula la investigación criminal,
generando mecanismos más adecuados de uso de la
información, planificación de acciones estratégicas a nivel
nacional y regional, selección de casos, para enfrentar los
distintos fenómenos criminales, particularmente de las
áreas priorizadas, de conformidad con las condiciones
específicas de los distintos departamentos y su incidencia
criminal.
De igual forma, se orienta hacia decisiones afectivas que
permitan afrontar la corrupción y la impunidad, mejorando
las capacidades de las instituciones, la formación de sus
empleados (as) y funcionarios (as), definiendo además
mecanismos más eficientes para el control disciplinario,
evaluación de desempeño y reclutamiento de personal.
En el eje de la sanción, plantea racionalizar el uso de la pena
privativa de libertad, considerando la intensidad de la lesión
a los bienes jurídicos que afecta a la convivencia armónica,
las condiciones particulares del autor del hecho delictivo, así
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como la necesidad de fortalecer los mecanismos de
resolución alterna de conflictos y ampliar las alternativas de
sanción previstas en la legislación penal.
El eje de la reinserción social, articula los esfuerzos que se
llevan a cabo desde otras políticas, orientados a disminuir el
hacinamiento carcelario, mejorar las condiciones de
reclusión, generar mecanismos que posibiliten el
cumplimiento del fin resocializador y rehabilitador de la
sanción y políticas para el retorno al contexto social.
d. POLÍTICA DE PERSECUCIÓN PENAL DEMOCRÁTICA DEL
MINISTERIO PÚBLICO: la política criminal democrática del
estado de Guatemala se ejecutará mediante la articulación
de todas las instituciones de la administración pública, las
que por su propia naturaleza tienen incidencia en la
prevención, investigación, sanción y reinserción social tanto
a nivel nacional, como regional, departamental, municipal y
comunitario. En el marco de la cooperación internacional
para promover la participación centroamericana en el
abordaje de la criminalidad organizada, se orientará la
suscripción de instrumentos de cooperación con otros
países, a fin de enfrentar de mejor manera con una
estrategia regionalizada los fenómenos criminales, en los
términos que prevé la Convención de Naciones Unidas
contra la Delincuencia Organizada Transnacional, conocida
como la Convención de Palermo y sus 3 protocolos. Esta
política busca fortalecer el cumplimiento de los diferentes
convenios y tratados internacionales en materia de
seguridad y justicia, con la intervención efectiva de los
pueblos indígenas (maya, Garífuna y xinca), así como de las
organizaciones de la sociedad civil que brindan su aporte
desde el control social informal.
Objetivo General de la política: Disminuir los índices de
criminalidad y violencia social, mediante la implementación y
creación de estrategias de prevención, investigación,
sanción y reinserción social, que permita el desarrollo
integral, la convivencia social armónica y seguridad
ciudadana para las y los guatemaltecos.
Ejes de la política: Prevención: es el enfoque que procura
desarrollar acciones articuladas entre las instituciones del
Estado, la sociedad civil, sector académico, autoridades
indígenas, sector privado, entre otras, orientadas a
disminuir o evitar que un hecho delictivo o violento ocurra;
actuando sobre las causas del crimen y la violencia.
Investigación: Proceso objetivo, científico, articulado e
integral encaminado a descubrir la verdad de los hechos
criminales y atribuir la responsabilidad o inocencia de los
implicados, que involucra acciones interdisciplinarias.
Sanción: es la consecuencia que se deriva de la infracción de
la norma penal, que tiene incidencia en la convivencia social
armónica, y que debe orientarse a remediar los efectos de
dicha transgresión, atendiendo las condiciones particulares
de quien realiza el hecho y en proporcionalidad a la
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afectación del bien jurídico. Reinserción: Proceso mediante
el cual el estado promueve mecanismos para garantizar
condiciones integrales de tratamiento para la rehabilitación
e integración social de las personas que egresan del sistema
penitenciario, evitando que vuelvan a delinquir. Ejes
transversales: Lucha contra la corrupción: implementación
de los mecanismos institucionales orientados a eliminar las
prácticas de corrupción en el ejercicio de la administración
pública y el sector privado, fortaleciendo la promoción de
los valores propios del estado democrático de derecho, la
transparencia, la rendición de cuentas y la cultura de
denuncia, asegurando mecanismos de protección al
denunciante, así como el desarrollo de campañas de
sensibilización, entre otras. Lucha contra la impunidad:
Desarrollar los mecanismos que aseguren la eficaz denuncia,
investigación y sanción de los responsables de los
fenómenos criminales y los delitos priorizados, de manera
que se contribuya también a imponer las sanciones
adecuadas a quienes cometen hechos delictivos y
desarticular grupos de criminalidad organizada y aparatos
clandestinos de seguridad que cometen delitos que afectan
a toda la población guatemalteca. Lucha contra la
discriminación y el racismo: asegurar en todo el proceso de
implementación de la política criminal democrática,
acciones interinstitucionales, en coordinación con la
sociedad civil, la academia, la iniciativa privada y los pueblos
indígenas entre otros, orientadas a prevenir, investigar y
sancionar el trato desigual de las personas por razones de
etnia, condición económica, orientación sexual e identidad
de género, creencias, en todo el quehacer de las
instituciones del sector justicia. Ética y profesionalismo:
Promover acciones orientadas a mejorar la formación
profesional, ética y académica en coordinación con las
instituciones educativas, colegio de abogados y
organización profesionales, como herramienta de
fortalecimiento de la administración de justicia. Enfoques y
perspectivas: enfoque de género: permite visibilizar la
desigualdad social construida a partir de las diferencias
biológicas entre hombres y mujeres. Además, es una
herramienta útil para la eliminación de la discriminación
contra las mujeres, a fin de promover la equidad e igualdad
entre los seres humanos; y con su incorporación en la
política criminal democrática, se reconoce que hombres y
mujeres son diferentes biológicamente, pero iguales en
dignidad y derechos; por lo tanto, el abordaje que debe
hacerse a la prevención, investigación, sanción y reinserción
social debe ser diferenciada y especializada con base a las
necesidades específicas de las personas. En ese sentido, el
estado debe garantizar y respetar los derechos humanos de
todas las personas, en especial de las mujeres, atendiendo a
su condición, situación y posición dentro de la estructura
social y asegurando su acceso a las oportunidades que le
permitan su desarrollo pleno. Perspectiva victimológica:
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visibiliza a la víctima del delito como un importante sujeto
de derecho. Lo cual permite que la planificación, ejecución y
decisiones en materia de política criminal sean más eficaces
y eficientes. Además contribuye al diseño de modelos de
atención que respondan a las necesidades de la víctima, así
como a la restitución de sus derechos y del daño ocasionado
por el delito, tanto en el sistema de seguridad y justicia,
como en materia de política pública en general. La atención
a la víctima del delito debe ser inmediata, con calidad,
calidez y con pertinencia cultural, garantizando y
respetando sus derechos humanos. Pertinencia cultural y
lingüística: adaptar los servicios que prestan las
instituciones del sistema de justicia y seguridad ciudadana a
la cultura o cosmovisión de las personas integrantes de
pueblos indígenas y la atención en su propio idioma. Desde
la consideración de la pertinencia cultural es indiscutible
que la visión de los pueblos indígenas debe tomarse en
cuenta en las decisiones que se tomen en el abordaje de los
hechos delictivos y os mecanismos de solución de conflictos
que ellos implementan. La política criminal democrática
deberá crear las herramientas que aseguren que el servicio
público de administración de justicia garantice la atención
en el idioma de cada pueblo, la consideración a las
condiciones específicas del lugar, la exclusión del racismo, la
no re victimización, y el respeto a la forma de solución de los
conflictos por parte de pueblos indígenas, así como
desarrollar las bases para la coexistencia del pluralismo
jurídico. Acceso a la justicia para poblaciones vulnerables:
garantizar que las poblaciones vulnerabilizadas cuenten con
las condiciones necesarias para conocer, promover, ejercer y
defender sus derechos y obligaciones, asegurando la
igualdad de trato ante la ley y la no discriminación, de
manera que las instituciones del sistema de justicia y
seguridad ciudadana garanticen un trato digno,
implementen procedimientos especializados de atención,
establezcan infraestructura adecuada en sus instalaciones y
desarrollen campañas de sensibilización sobre las
necesidades particulares de estas poblaciones.
e. PLAN ESTRATÉGICO DEL MINISTERIO PÚBLICO 2018-2023:
Mediante acuerdo número 131-2018 de fecha 10 de
diciembre de 2018, la Fiscal General de la República y Jefe del
Ministerio Público aprueba el plan estratégico del Ministerio
Público 2018-2023.
Dentro del marco normativo de actuación institucional, se
encuentra: a) Constitución política de la república de
Guatemala, que en el artículo 251 establece que el Ministerio
Publico es una institución auxiliar de la administración
pública y de los tribunales con funciones autónomas, cuyos
fines principales son velar por el estricto cumplimiento de
las leyes del país, su organización y funcionamiento se regirá
por su ley orgánica y establece que el jefe del Ministerio
Público es el Fiscal General de la República, a quien le
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corresponde el ejercicio de la acción penal pública. b) Ley
Orgánica del Ministerio Público, que en su artículo 10 indica
que el Fiscal General de la República es el jefe del Ministerio
Publico y el responsable de su buen funcionamiento, su
autoridad se extiende a todo el territorio nacional, es quien
ejerce la acción penal publica y las atribuciones que la ley le
otorga al Ministerio Público, por sí mismo o por medio de
los órganos de la institución. El MP tiene las funciones de
investigar los delitos de acción pública y promover la
persecución penal ante los tribunales, según las facultades
que le confiere la constitución Política de la República de
Guatemala, las leyes de la república y los tratados y
convenios internacionales. Ejerce acción civil en los casos
previstos por la ley y asesora a quien pretenda querellarse
por delitos de acción privada de conformidad con lo que
establece el código procesal penal. Asimismo, tiene la
función de dirigir a la PNC y demás cuerpos de seguridad del
Estado en la investigación de hechos delictivos. Debe
preservar el Estado de Derecho y el respeto a los Derechos
Humanos, efectuando las diligencias ante los tribunales de
justicia. c) Código Procesal Penal, que es otra norma de
importancia para definir el marco legal de actuación del
Ministerio Público, dicho código entro en vigencia en julio
de 1994 iniciando una transición estructural del sistema
penal, no solo en Guatemala sino en américa latina, que
significo sustituir el hasta entonces vigente proceso penal
inquisitivo por uno de corte acusatorio. En el artículo 8
establece que el MP como institución, goza de plena
independencia para el ejercicio de la acción penal y la
investigación de los delitos, debe basar su actuación en
varios principios establecidos en la constitución política de
la república de Guatemala y en el código relacionado, dentro
del cual existen principios y derechos constitucionales
básicos, tales como; principio de legalidad, juicio previo,
presunción de inocencia, derecho de defensa, derecho de
audiencia y derecho a traductor o interprete, entre otros;
que se constituyen en la base de un juicio de garantías y
observador del principio de inocencia de las y los
ciudadanos guatemaltecos, que los hace ser el sustento de
un verdadero estado de derecho. d) Leyes de naturaleza
penal: código penal, ley de armas y municiones, ley de
protección integral de la niñez y adolescencia, ley contra la
narcoactividad, ley contra la delincuencia organizada, ley
contra el lavado de dinero y otros activos, ley contra la
defraudación y el contrabando aduanero, ley de migración,
ley de juzgados y tribunales de mayor riesgo, ley contra el
Femicidio y otras formas de violencia contra la mujer, ley
para la protección de sujetos procesales y personas
vinculadas a la administración de justicia penal, código
procesal penal, ley forestal, ley para prevenir y reprimir el
financiamiento del terrorismo, ley de extinción de dominio,
ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia
intrafamiliar, ley contra la violencia sexual, explotación y
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trata de personas, ley contra la corrupción, ley de equipos
terminales móviles, ley nacional de adunas, ley orgánica del
instituto para la asistencia y atención a la víctima del delito,
ley para la protección del patrimonio cultural de la nación,
ley de contrataciones del estado, ley del régimen
penitenciario, ley de implementación del control telemático
en el proceso penal. e) Leyes relativas a órganos auxiliares de
la investigación: ley orgánica de la policía nacional civil, ley
del instituto nacional de ciencias forenses, ley de dirección
general de investigaciones criminales, ley de acceso a la
información pública, ley orgánica de la procuraduría general
de la nación, ley orgánica del instituto de la defensa publica
penal. f) Instrucciones generales. g) Políticas Públicas:
dentro de las políticas públicas vigentes, están: EL PLAN
NACIONAL DE DESARROLLO K´ATUN 2032, REPARACION A LAS
COMUNIDADES AFECTADAS POR LA CONSTRUCCION DE LA
HIDROELECTRICA CHIXOY, POLITICA NACIONAL PARA LA
REDUCCION DE RIESGO A LOS DESASTRES, LEY Y POLITICA
NACIONAL DE CAMBIO CLIMATICO, PLAN DE LA ALIANZA PARA
LA PROSPERIDAD DEL TRIANGULO NORTE, POLITICA CRIMINAL
DEMOCRATICA DEL ESTADO DE GUATEMALA, POLITICA PUBLICA
DE PROTECCION INTGRAL A LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA, y en
cumplimiento a los acuerdos de paz, ACUERDO SOBRE EL
FORTALECIMIENTO DEL PODER CIVIL Y FUNCION DEL EJERCITO
EN UNA SOCIEDAD DEMOCRATICA. h) Políticas institucionales:
POLITICA DE PERSECUCION PENAL DEMOCRATICA DEL
MINISTERIO PUBLICO, POLICITA PARA LA IGUALDAD ENTRE
MUJERES Y HOMBRES DEL MINISTERIO PUBLICO, POLICITA DE
ACCESO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS AL MINISTERIO PUBLICO Y
POLITICA DE DERECHOS HUMANOS PARA LA PERSECUCION
PENAL DEL MINISTERIO PUBLICO. i) Normativa internacional.
La estructura funcional del área de fiscalía es la siguiente:
- Fiscalías de distrito y municipales
o Fiscalía de Alta Verapaz
Fiscalía de Chisec
Fiscalía de Ixcán
Fiscalía de Santa Catarina la Tinta
o Fiscalía de Baja Verapaz
Fiscalía de Rabinal
o Fiscalía de Coatepeque
o Fiscalía de Chimaltenango
o Fiscalía de Chiquimula
Fiscalía de Esquipulas
o Fiscalía de El Progreso
o Fiscalía de Escuintla
Fiscalía de San José
Fiscalía de Santa Lucia Cotzumalguapa
Fiscalía de Tiquisate
o Fiscalía de Distrito Metropolitano
Fiscalía de Amatitlán
Fiscalía de Chinautla
Fiscalía de Mixco
Fiscalía de Palencia
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Fiscalía de San Juan Sacatepéquez
Fiscalía de Santa Catarina Pinula
Fiscalía de Villa Canales
Fiscalía de Villa Nueva
Unidad de Atención Integral
Unidad de Decisión Temprana
Unidad de Dirección de la Investigación
Unidad de Litigio
Almacén de Evidencias
o Fiscalía de Huehuetenango
Fiscalía de la Democracia
Fiscalía de Santa Eulalia
o Fiscalía de Izabal
Fiscalía de Morales
o Fiscalía de Jalapa
o Fiscalía de Jutiapa
Fiscalía de Asunción Mita
Fiscalía de Moyuta
o Fiscalía de Peten
Fiscalía de Poptún
Fiscalía de La Libertad
Fiscalía de Melchor de Mencos
o Fiscalía de Quetzaltenango
o Fiscalía de Quiche
Fiscalía de Joyabaj
Fiscalía de Nebaj
o Fiscalía de Retalhuleu
o Fiscalía de Sacatepéquez
o Fiscalía de San Marcos
Fiscalía de Ixchiguán
Fiscalía de Malacatán
Fiscalía de Tecún Umán
o Fiscalía de Santa Rosa
Fiscalía de Casillas
Fiscalía de Taxisco
o Fiscalía de Sololá
Fiscalía de Santiago Atitlán
o Fiscalía de Suchitepéquez
Fiscalía de San Juan Bautista
o Fiscalía de Totonicapán
o Fiscalía de Zacapa
Fiscalía de Gualán
- Fiscalías de sección
o Fiscalía de asuntos constitucionales, amparos, y
exhibición personal
o Fiscalía de asuntos internos
o Fiscalía contra la corrupción
o Fiscalía contra el crimen organizado
Unidad fiscal contra el tráfico ilegal de armas de
fuego, explosivos, armas químicas, biológicas,
atómicas, trampas bélicas y armas experimentales
Agencia fiscal contra el crimen organizado Jalapa
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Agencia fiscal contra el crimen organizado
Quetzaltenango
Agencia fiscal contra el crimen organizado San
Marcos
o Fiscalía contra el delito de extorsión
o Fiscalía contra delitos electorales
o Fiscalía contra lavado de dinero u otros activos
Unidad de extinción de dominio
o Fiscalía contra trata de personas
Unidad contra la venta de personas y adopciones
irregulares
Unidad contra la explotación sexual
Unidad contra la explotación laboral y otras
modalidades de trata de personas
Unidad de atención integral
Unidad para la atención de las personas migrantes
victimas de posibles delitos y sus familiares
o Fiscalía de delitos administrativos
o Fiscalía de delitos contra el ambiente
Agencia fiscal de delitos contra el ambiente Izabal
Agencia fiscal de delitos contra el ambiente Peten
Agencia fiscal de delitos contra el ambiente Alta
Verapaz
o Fiscalía de delitos contra el patrimonio cultural de la
nación
Fiscalía de sección adjunta región nororiente sede
San Benito
o Fiscalía de delitos contra la propiedad intelectual
o Fiscalía de delitos contra la vida y la integridad de la
persona
Agencias fiscales departamento de Escuintla
Agencias fiscales municipio de Villa Nueva
o Fiscalía de delitos económicos
o Fiscalía de delitos de narcoactividad región central
Fiscalía de sección adjunta de delitos de
narcoactividad región nororiental sede Izabal
Fiscalía de sección adjunta de delitos de
narcoactividad región nororiental sede
Quetzaltenango
Fiscalía de sección adjunta de delitos de
narcoactividad región oriente sede peten
o Fiscalía de Derechos Humanos
Unidad fiscal de delitos contra los derechos
humanos
Unidad fiscal de delitos contra activistas de
derechos humanos, operadores de justicia y
periodistas
Unidad fiscal de casos especiales del conflicto
armado
Unidad fiscal especial de delitos contra sindicalistas
Unidad fiscal contra delitos de discriminación
o Fiscalía de ejecución
Agencia fiscal sede Quetzaltenango
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o Fiscalía liquidadora
o Fiscalía de menores o de la niñez
Agencia fiscal Coatepeque
Agencia fiscal Alta Verapaz
Sede regional Chimaltenango
Sede regional Escuintla
Agencia fiscal Huehuetenango
Agencia fiscal Jalapa
Sede regional Jutiapa
Sede regional Petén
Agencia fiscal Puerto Barrios
Sede regional Quetzaltenango
Agencia Fiscal Quiché
Agencia Fiscal Salamá
Agencia Fiscal San Marcos
Agencia Fiscal Santa Rosa
Agencia Fiscal Sololá
Agencia Fiscal Sacatepéquez
Agencia Fiscal Suchitepéquez
Sede regional Zacapa
o Fiscalía de la mujer
Agencia fiscal en fiscalía de distrito de Jutiapa
Agencia fiscal en fiscalía de distrito de Petén
Agencia fiscal en fiscalía de distrito de
Quetzaltenango
Agencia fiscal en fiscalía de distrito de Quiché
Agencia fiscal en fiscalía de distrito de San Marcos
Agencia fiscal en fiscalía de distrito de Sololá
Agencia fiscal en fiscalía municipal de Mixco
Agencia fiscal en fiscalía municipal de Santa
Catarina Pinula
Agencia fiscal en fiscalía de Distrito de Alta Verapaz
Agencia fiscal en fiscalía de Distrito de
Chimaltenango
Agencia fiscal en fiscalía de Distrito de Chiquimula
Agencia fiscal en fiscalía de Distrito de Escuintla
Agencia fiscal en fiscalía de Distrito de
Huehuetenango
Agencia fiscal en fiscalía de Distrito de Izabal
Agencia fiscal en fiscalía de Distrito de Jalapa
La estructura funcional del área administrativa es la siguiente:
- Despacho del fiscal General de la República
- Asesoría del sistema de gestión de la calidad
- Unidad asesora de genero
- Departamento jurídico
- Unidad de auditoría interna
- Jefatura administrativa
o Dirección Administrativa
Departamento de información y prensa
Unidad de información publica
Departamento de servicios generales
Sección de administración de vehículos
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Unidad de telecomunicaciones
Unidad de conserjería y servicio de apoyo
Unidad de mensajería
Unidad de reproducción de documentos
Departamento de infraestructura
Sección de administración del edificio Gerona
Sección de mantenimiento
Departamento de eventos de cotización y licitación
Sección de compras
Sección de almacén
o Dirección de Recursos Humanos
Sección de reclutamiento y selección de personal
Sección de acciones de personal
Sección de clasificación de puestos y salarios
Sección de nomina
Guardería “Ak´al”
o Dirección Financiera
Departamento de presupuesto
Departamento de tesorería
Departamento de contabilidad
Sección de ejecución presupuestaria
Unidad de inventarios
Unidad de archivo
o Sección de archivo general de expedientes
o Dirección de análisis y planificación
Departamento de análisis y planificación
Departamento de desarrollo institucional
- Secretaria general
o Dirección de investigaciones criminalísticas
o Oficina de protección
o Supervisión general
Sede región central
Sede región norte
Sede región occidente
Sede región oriente
Sede región sur
- Secretaria privada y de asuntos estratégicos
- Secretaria de asuntos internacionales y cooperación
o Departamento de ejecución de proyectos de
cooperación externa
o Departamento de cooperación
o Unidad especializada de asuntos internaciones
o Agregaduría legal
- Secretaria de política criminal
o Departamento de coordinación de atención a la victima
o Departamento de pueblos indígenas
- Coordinación del sistema informático integrado
o Departamento del sistema informático administrativo
o Departamento del sistema información de control de la
investigación del MP –SICOMP-
- Dirección de análisis criminal
- Departamento de procedimientos administrativos
disciplinarios
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- Departamento de seguridad
- Unidad de métodos especiales de investigación
- Unidad de evaluación del desempeño
- Fiscalías de Distrito
o Fiscalías municipales
- Fiscalías de sección
- Unidad de impugnaciones
- Unilat, Unidad especializada contra organizaciones criminales
dedicadas a la narcoactividad y/o lavado de dinero u otros
activos, y delitos contra el orden tributario
- Fiscalía especial contra la impunidad (FECI)
- Unidad de capacitación
La estructura funcional del área de investigaciones es la siguiente:
- Despacho del Fiscal General de la República
- Dirección de Investigaciones Criminalísticas
o Sub dirección de investigación criminal operativa
Unidad de asistencia técnica
Unidad de investigadores
o Sub dirección de investigación criminalística
Unidad de recolección de evidencias
Unidad de monitoreo
Organización:
- Fiscal General de la República y Jefe del Ministerio Público
- Fiscales Regionales
- Fiscales de Distrito y Fiscales de Sección
o Jefatura de la Fiscalía Distrital
Fiscal de Distrito
Área de enlace para análisis criminal
Área de apoyo administrativo y logístico
Comité de gestión fiscal
o Unidad de atención integral
Oficina de atención permanente (OAP)
Oficina de atención a la víctima (OAV)
o Unidad de Decisión Temprana (UDT)
o Unidad de dirección de la investigación (UDI)
Área de investigadores
Área de atención de casos de flagrancia
Área de procesamiento de la escena del crimen
Área de fenómeno criminal
o Unidad de Litigio (UL)
Área de audiencias previas al juicio
Área de audiencias de juicio
Área de prueba para juicio
- Fiscales de Distrito Adjunto y Fiscales de Sección Adjunto
- Agentes Fiscales
- Auxiliares Fiscales
FUNCIONES: Las funciones del Ministerio Público se establecen en
el artículo 2 de la Ley Orgánica del Ministerio Público, siendo las
siguientes:
a. Investigar los delitos de acción pública y promover la
persecución penal ante los tribunales, según las facultades que le
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confieren la Constitución, las leyes de la República, y los tratados y
convenios internacionales.
b. Ejercer la acción civil en los casos previstos por la ley y asesorar
a quien pretenda querellarse por delitos de acción privada de
conformidad con lo que establece el Código Procesal Penal.
c. Dirigir a la Policía Nacional Civil y demás cuerpos de seguridad
del Estado en la investigación de hechos delictivos.
d. Preservar el Estado de derecho y el respeto a los derechos
humanos, efectuando las diligencias necesarias ante los tribunales
de justicia.
DIAGNOSTICO INSTITUCIONAL: Tomando en consideración la
información que es generada amplia y detalladamente por el
SICOMP y el análisis realizado a la misma, se planteó el Eje 1:
Diagnóstico, elaboración de Protocolos de Investigación Criminal y
adecuación del Modelo de Gestión de Casos, con el cual se
pretende hacer una revisión de los modelos de gestión que se han
venido utilizando a efecto de analizar los actores, procedimientos
utilizados y otros factores como la influencia que tiene el
liderazgo de los fiscales, la cantidad y capacidad del personal
asignado a las fiscalías, las cargas de trabajo, la efectividad de los
turnos, entre otros. Este análisis permitirá determinar y validar un
modelo de gestión que tenga una mejor producción y respuesta a
las denuncias recibidas.
Por otra parte, es oportuno indicar que, dentro de las principales
fortalezas se manifestó que se dispone de una estructura
organizacional adecuada, así como políticas institucionales que
orientan en la parte sustantiva la persecución penal estratégica,
sin embargo habrá que evaluar y validar la misma, al hacerse la
revisión del modelo de gestión; adicionalmente, se considera
necesaria la incorporación del enfoque de género y pertinencia
cultural en los procedimientos que estas dependencias llevan a
cabo. Al respecto, es importante indicar que estos son factores
que influyen en el logro de resultados, así como contar con
recurso humano capacitado, con experiencia y actitud positiva en
la mayoría de fiscalías, dependencias de apoyo y administrativas.
Asimismo, es preciso redefinir la competencia territorial de
algunas fiscalías municipales y la material de las fiscalías especiales
y de Sección, para mejorar la coordinación y prestación de
servicios a efecto de facilitar la accesibilidad a la población.
Otro factor negativo que incide en el funcionamiento del
Ministerio Público y limita el acceso de la población a la justicia
pronta y cumplida, es la poca presencia institucional a nivel
nacional, ya que actualmente solo se tiene presencia en el 20.3%
de los municipios del país, con 23 fiscalías de distrito, 46 fiscalías o
agencias municipales, de las cuales siete aún se encuentran
pendientes de implementación (Ver mapa de presencia
institucional en Anexo 1), y 22 fiscalías de Sección.
En consecuencia, cada una de las sedes tiene asignada una
jurisdicción y cobertura territorial extensa, tanto en el área urbana
como en la rural, situación que se ve agravada debido al difícil
acceso a comunidades rurales y áreas marginales del país.
Con la finalidad de contribuir a superar esta situación, se realizó la
definición del Eje 2: Fortalecer la respuesta ante los delitos contra la
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vida, contra las extorsiones, la criminalidad organizada y la
corrupción, cuyo objetivo estratégico es: mejorar el acceso a la
justicia, así como la calidad del servicio y entre sus nueve líneas de
acción se plantea la ampliación y fortalecimiento de cobertura del
Ministerio Público a través de la creación o readecuación de
fiscalías y agencias fiscales a nivel nacional. En ese sentido, se tiene
prevista la creación y puesta en funcionamiento de 25 agencias
fiscales, implementación de kioscos de denuncias y quejas, así
como el establecimiento de fiscalías móviles en comisarías de la
Policía Nacional Civil ubicadas en áreas de alto riesgo.
En lo que respecta a las estadísticas generadas de delitos contra la
vida, para el mismo período, se recibieron 2,566 expedientes, de
los cuales 241 corresponden al delito de Femicidio; presentándose
377 acusaciones, incluidas en esta cifra 26 por el ilícito de
Femicidio; en tal sentido, se puede afirmar que en relación al
número de expedientes recibidos con las acusaciones presentadas
se ha tenido una efectividad del 14.69%.
Especial atención merece señalar que de las 427,819 denuncias
recibidas, 8,289 están asociadas al ilícito penal de extorsiones,
registrándose 3,158 en el departamento de Guatemala;
considerando que desde la creación de la Fiscalía contra el Delito
de Extorsión se han obtenido únicamente alrededor de 380
sentencias, se evidencia un 4.58% de efectividad en el ataque
frontal de este delito.
En respuesta a esta situación, dentro de las líneas de acción se
propone el fortalecimiento de la Fiscalía de Delitos Contra la Vida y
la Integridad de las Personas, así como la promoción de acciones
de prevención del delito principalmente el de extorsión.
Como acción afirmativa a las reformas efectuadas a la Ley Orgánica
del Ministerio Público, se aprobó la regionalización territorial
institucional; asimismo, se inició con la implementación de sedes.
Por lo que, en este eje se incluye la readecuación de las funciones
de la Coordinación Nacional y Fiscales Regionales que permitirá
completar su implementación para facilitar entre otros, el apoyo
oportuno, la coordinación intrainstitucional, la descentralización
de funciones, reducción de tramos de control y la dirección de la
persecución penal de los fenómenos criminales, tomando en
consideración las particularidades, características y principales
delitos propios de cada región.
El crecimiento organizacional, incluyendo la creación de nuevas
agencias fiscales de fiscalías de sección y agencias fiscales en
algunos hospitales nacionales, ha permitido la atención inmediata
y especializada, así como la realización de diligencias urgentes de
investigación de determinados tipos penales, priorizados en la
Política de Persecución Penal Democrática del Ministerio Público,
sin embargo, aún no son suficientes. Además, se han establecido
modalidades de trabajo que han demostrado en la práctica ser
efectivas, tales como la reunión de coordinación y seguimiento de
casos de impacto en las primeras 24 y 72 horas en algunas fiscalías
especializadas, la Certificación Internacional de la Calidad ISO 9001
de la Fiscalía Contra el Delito de Extorsión y el Modelo de Atención
Integral a víctimas del delito, que podrán ser revisados y validados
para su aplicación en otras fiscalías.
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En el área técnica, la creación y aportes de dependencias de
análisis y de aplicación de métodos especiales de investigación,
haciendo uso de tecnología para la obtención y procesamiento de
información, han contribuido con el área fiscal en la persecución
penal estratégica y la desarticulación de estructuras criminales. Al
respecto, es importante resaltar que recientemente se efectuó el
fortalecimiento de la Dirección de Investigaciones Criminalísticas
(DICRI), Dirección de Análisis Criminal (DAC) y Unidad de Métodos
Especiales (UME). Sin embargo, los requerimientos realizados a
estas dependencias, sobrepasan la capacidad de respuesta.
Por ello el Eje 3: Modernización de la Investigación Criminal,
planteado dentro de este Plan, tiene como objetivo la
sistematización de los procesos de investigación criminal que
contribuyan a la modernización y mejora continua de los mismos,
planteándose entre sus líneas de acción, la desconcentración de la
Dirección de Investigaciones Criminalísticas, el monitoreo y
evaluación del cumplimiento de la Política de Persecución Penal
Democrática del Ministerio Público, el fortalecimiento de la
coordinación con los organismos cooperantes, el diseño y/o
actualización de protocolos de investigación criminal estratégicos,
así como el fortalecimiento de las capacidades técnicas y
profesionales a equipos multidisciplinarios.
Otro factor que debe resaltarse es que el Ministerio Público ha
hecho esfuerzos para el combate de los delitos de delincuencia
común, así como los realizados por las maras o pandillas, las cuales
se movilizan con facilidad en los territorios y áreas fronterizas de
los países centroamericanos, principalmente en los que
conforman el denominado Triángulo Norte, burlando así las
acciones de persecución que se realizan.
Con la finalidad de lograr efectividad en estas acciones, se ha
incluido en el presente Plan Estratégico el Eje 4: Intercambio de
Información y Política Criminal del Triángulo Norte, Honduras, El
Salvador y Guatemala, que busca aunar esfuerzos para combatir de
forma conjunta la lucha contra la delincuencia fuerzas de
seguridad y de persecución penal de Honduras, El Salvador y
Guatemala, para el abordaje en conjunto de fenómenos de
infracción y transgresión de las normas relacionadas con la
financiación, producción y tráfico de sustancias ilegales y aspectos
asociados, así como el establecimiento de las bases para una
persecución penal estratégica en el territorio centroamericano.
En los últimos años se ha trabajado en forma conjunta y con el
apoyo de las dependencias que conforman la Dirección de la
Policía Nacional Civil, logrando comunicación y coordinación
asertiva en la investigación de hechos delictivos, allanamientos y
otras actividades que han permitido desarticular estructuras
criminales. Con el afán de mantener la buena relación y mejorar
los procesos que se realizan en conjunto, es necesaria la
incorporación del Eje 5: Coordinación y fortalecimiento de la
relación entre el Ministerio Público y la Policía Nacional Civil, que
tiene por objeto articular esfuerzos y recursos entre ambos para
el intercambio y sistematización de la información criminal, que
permita fortalecer la persecución penal estratégica.
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Para lograr este objetivo se incluyeron entre las líneas de acción,
el establecimiento de mecanismos de coordinación, comunicación
y control con el Ministerio de Gobernación para el intercambio y
sistematización de la información criminal, la conformación de una
mesa técnica bilateral (PNC-MP) para el análisis de los fenómenos
criminales, de las diversas manifestaciones de las estructuras
criminales existentes en el territorio nacional, de los mercados
ilícitos y de los patrones delictivos, así como la conformación de
unidades conjuntas, multidisciplinarias y especializadas de
investigación criminal con la Policía Nacional Civil bajo la dirección
del Ministerio Público.
Como resultado del crecimiento de la institución, se ha producido
un aumento significativo del personal fiscal del Ministerio Público
y aunque se han realizado esfuerzos por la profesionalización de
los fiscales y la implementación de la Carrera Fiscal, no se han
obtenido los frutos esperados.
Si bien la Unidad de Capacitación del Ministerio Público ha llevado
a cabo numerosos eventos de capacitación, los esfuerzos no han
sido suficientes para brindar la cobertura a todo nivel.
Es por ello, que el Eje 6: Formación, Capacitación y Especialización
de los Fiscales promueve la profesionalización del personal del
Ministerio Público, que contribuya al mejoramiento de las
capacidades técnicas y profesionales para una efectiva
persecución penal, conteniendo como líneas de acción el
establecimiento de alianzas estratégicas con agencias de
investigación internacional, la realización del diagnóstico que
identifique las necesidades de los fiscales para el fortalecimiento
institucional y suscripción de convenios con universidades
nacionales e internacionales que impartan o acrediten estudios
superiores dirigidos a personal del área fiscal y de apoyo del
Ministerio Público.
En este sentido se propone también el uso de los sistemas
informáticos institucionales para impartir diariamente temas de
capacitación, los que en determinado período serán objeto de
evaluación.
El sistema actual para la presentación de denuncias, tiene
inmersas situaciones que dificultan a las víctimas de un hecho
delictivo acudir a las instituciones que pueden ayudarles a hacer
justicia. Entre estas podemos mencionar que la víctima debe
repetir varias veces el hecho acontecido con diferentes actores e
incluso debe enfrentarse con su victimario. Si bien el Ministerio
Público ha hecho esfuerzos por mejorar la atención por medio de
la Oficina de Atención a la Víctima o a través del Modelo de
Atención Integral, MAI, es necesario revisar el funcionamiento de
estas oficinas, así como la atención que debe brindarse en las
fiscalías que no cuentan con estas dependencias.
En virtud de lo expuesto, se requiere ampliar la cobertura del
modelo de atención integral, dado que se dispone de este servicio
en el 82% de las fiscalías de distrito y únicamente en las fiscalías
municipales de Mixco y Villa Nueva del departamento de
Guatemala.
El presente Plan Estratégico para atender esta situación, ha
incluido el Eje 7: Reducción de la victimización secundaria de la
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víctima del proceso penal, teniendo como objetivo estratégico
proteger los derechos de la víctima a través de acciones que
eliminen la victimización secundaria de todos los actores del
sector justicia y la confrontación con su victimario. Para alcanzar
este objetivo, se ha incluido dentro de sus líneas de acción,
establecer alianzas estratégicas con instituciones de la Instancia
Coordinadora de Modernización del Sector Justicia, para
desarrollar un modelo de atención integral a la víctima, moderno y
especializado que evite la victimización repetitiva durante el
proceso penal, la revisión de protocolos de atención a la víctima
que incluya los mecanismos de infraestructura que eviten la
confrontación con su victimario, la coordinación interinstitucional
para el tratamiento adecuado de víctimas del delito, así como el
diseño e implementación de una política transversal que permita
la atención a los grupos vulnerables, principalmente niñez,
adolescentes y personas con discapacidad física.
La alta demanda del servicio, limitado número de fiscalías y falta de
personal provocan alta carga laboral que tiene como consecuencia
atención tardía de los casos y la mora fiscal existente, por diversas
causas. Adicionalmente, la actuación fiscal se ve afectada en
algunos casos, por la inseguridad en la realización de diligencias,
siendo víctimas de amenazas, secuestros, negación de acceso
entre otros, así como por factores externos entre los que se
incluyen la mora judicial y la de los requerimientos de peritaje al
Instituto Nacional de Ciencias Forenses.
De acuerdo con datos del SICOMP en el mes de mayo del 2014, se
tenía como mora fiscal alrededor de 1,280,378 expedientes sin
resolver, para reducirla se crearon agencias fiscales liquidadoras
ubicadas en los municipios de Mixco, Villa Nueva, Suchitepéquez,
Escuintla, Cobán y Quetzaltenango, que trabajan coordinadamente
y bajo la directriz de la Fiscalía Liquidadora ubicada en la ciudad
capital.
Esta fiscalía tiene a su cargo las acciones y el manejo de criterios
de liquidación de expedientes y con los procedimientos realizados
se produjo una reducción del 48.2% de los expedientes
identificados a mayo 2014; sin embargo, las acciones realizadas no
lograron una reducción global, ya que para mayo de 2018, la mora
fiscal asciende a un aproximado de 1,248,590 expedientes,
evidenciando la urgente necesidad de diligenciar una cifra
superior de expedientes al total de denuncias recibidas.
Con la intención de reducir la mora fiscal, se plantea dentro del
Plan Estratégico el Eje 8: Acciones para evitar la mora fiscal, cuyo
objetivo estratégico es promover el diligenciamiento oportuno de
los casos en los procesos de investigación penal, para que se
tenga una pronta y eficaz respuesta.
Sus líneas de acción proponen la ejecución de un diagnóstico
situacional que permita establecer las causas y recomendaciones
para reducir la mora fiscal y un plan de necesidades para dotación
de equipo, sistemas informáticos y protocolos para el
diligenciamiento de casos, la emisión de disposiciones claras,
precisas y concretas para la investigación y solicitudes a los
órganos jurisdiccionales en plazos razonables, así como la
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realización de la reingeniería de gestión y solución de expedientes
entrelazado con el monitoreo y evaluación del desempeño.
Derivado de los constantes hechos delictivos, propensión de la
escena del crimen para su contaminación y pérdida de indicios, así
como la necesidad de compartir información estratégica, se
incluye en el Plan Estratégico el Eje 9: Fortalecimiento de la Unidad
de Monitoreo y conformación de la Fiscalía de Reacción Inmediata,
cuyo propósito es reducir los tiempos de llegada de los equipos de
investigación del Ministerio Público a la escena del crimen para la
oportuna y efectiva recopilación de información y obtención de
indicios que faciliten la investigación.
Para ello se plantea el rediseño e implementación de la Unidad de
Monitoreo, como una oficina de interacción a nivel nacional con
las sedes fiscales, que recopile información inmediata de los
hechos criminales para las directrices específicas de la
Coordinación Nacional.
Adicionalmente, se propone la creación de la Fiscalía de Reacción
Inmediata o de alto impacto, con competencia a nivel nacional,
conformada por fiscales y personal de apoyo multidisciplinario,
con competencias específicas para la atención de casos que
ameriten una respuesta inmediata a la población y la
conformación de una mesa interinstitucional para el
fortalecimiento del Sistema Penitenciario.
Finalmente, pudo establecerse que el crecimiento del Ministerio
Público además de acelerado ha sido desordenado,
considerándose que aún es insuficiente el personal en algunas
fiscalías, dependencias de apoyo y administrativas para atender la
alta demanda de servicio, por lo que es frecuente que el personal
manifieste que la distribución del trabajo no es equitativa.
En la gestión de recursos humanos, se encontró que se tienen
deficientes y engorrosos procesos de selección, contratación y
asignación de personal, inadecuado plan de clasificación de
puestos vigente, falta o insuficiente inducción al puesto de
trabajo, no se conocen los programas de capacitación, así como
ausencia de programas de salud preventiva y ocupacional, que
reduzcan los efectos emocionales y psicológicos negativos en el
personal que atiende a víctimas y acude a escenas de crimen.
La percepción generalizada de la gestión administrativa y
financiera es negativa, entre otros aspectos, por procedimientos
burocráticos, falta de toma de decisiones oportunas, mala
atención al usuario y la concentración de la función en la ciudad
capital, que conlleva a la pérdida de tiempo del personal, recursos
como combustible, viáticos, entre otros; así como atrasos en la
entrega de productos y suministros que no permiten la oportuna
atención a las víctimas.
La mayoría de dependencias presentan deficiencias en su
planificación, en la ejecución del presupuesto y en sus
procedimientos. Aunque se han producido reformas de tipo legal,
varios procesos no han sido actualizados y en algunos casos se
encuentra el acomodamiento del personal para continuar
laborando sin innovar o proponer mejoras. Existen manuales de
normas y procedimientos que están autorizados, pero en su
mayoría requieren ser actualizados derivado de las reformas
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legales que han surgido o de las mejoras administrativas que se
llevan a cabo. En lo correspondiente a aspectos informáticos, en el
área metropolitana se considera apropiado el servicio de
mantenimiento preventivo y correctivo al equipo de cómputo, así
como el apoyo técnico informático. Sin embargo, en el interior de
la República, el personal de soporte técnico es insuficiente para
brindar dicho servicio en las fiscalías de distrito y municipales,
toda vez que tienen asignadas varias sedes. Generalmente no se
potencia el uso de los sistemas informáticos, por el
desconocimiento que se tiene de sus funcionalidades.
Por otra parte, la falta de vehículos y las malas condiciones de los
que se encuentran en uso, dificultan la realización de diligencias,
así como de comisiones de trabajo. Adicional a las gestiones
engorrosas para obtener este apoyo logístico, deben realizarse el
mantenimiento preventivo y correctivo de los mismos.
En lo que a infraestructura física compete, no se cuenta con
lineamientos o política que guíe la toma de decisiones,
condiciones de arrendamiento y adquisición de instalaciones; no
se tienen rótulos de identificación y señalización de rutas de
evacuación, tampoco se cuenta con equipo ni un plan de
contingencia con personal capacitado, para proceder
debidamente en casos de emergencia por desastres naturales o
acción humana, poniendo en riesgo la seguridad e integridad física
de colaboradores y usuarios de las instalaciones.
La mayoría de las instalaciones son arrendadas, inadecuadas e
insuficientes para albergar al personal asignado y brindar el
servicio en condiciones propicias (presentan deficiencias de
funcionalidad, servicios sanitarios, ventilación, iluminación,
privacidad, áreas lúdicas, así como de espacio para puestos de
trabajo, para ingerir alimentos, para el resguardo de expedientes,
evidencias, entre otros). En la mayoría de las fiscalías del interior
de la República, se carece de planta eléctrica que pueda suplir la
falta o el mal funcionamiento del fluido eléctrico necesario para el
funcionamiento de los equipos utilizados en las fiscalías.
Derivado de esta situación y siendo que el área administrativa no
tiene razón de ser si no es en función del servicio al área fiscal, se
incorporó al Plan Estratégico el Eje 10: Fortalecimiento del Área
Administrativa en Apoyo a la Gestión Fiscal, planteándose como
objetivo estratégico: actualizar los procesos administrativos del
Ministerio Público que contribuyan a dar respuesta ágil y oportuna
a los requerimientos del área fiscal.
Las líneas de acción de este eje, comprenden la modernización y
sistematización de los procedimientos de las dependencias del
área administrativa para apoyar la gestión fiscal a través de una
reingeniería administrativa, ampliar el uso del Sistema Informático
Administrativo del Ministerio Público –SIAMP–, que permita agilizar
los diferentes procesos administrativos y la implementación de
firma electrónica, establecimiento de alianzas estratégicas y
suscripción de convenios con universidades nacionales e
internacionales que impartan o acrediten estudios superiores
dirigidos a personal del área administrativa del Ministerio Público y
el fortalecimiento de la política de información pública a través de
la readecuación física, equipamiento y protocolos de atención.
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MARCO ESTRATEGICO INSTITUCIONAL: La planificación institucional
orienta hacia una gestión efectiva, creadora de valor o beneficio
público. En esa perspectiva, el marco estratégico es determinante,
ya que establece los fundamentos de todo el proceso de acuerdo
a su mandato legal.
MISIÓN: Somos una institución con funciones autónomas, que
promueve la persecución penal, dirige e investiga los delitos de
acción pública, actuando y velando por el estricto cumplimiento
de las leyes, con responsabilidad, ética, objetividad e
imparcialidad, a fin de coadyuvar a la aplicación de una justicia
pronta y cumplida.
VISIÓN: Ser una institución con altos estándares de calidad
continua en la gestión de casos, con equidad de género,
pertinencia étnica y etaria, alto grado de sensibilidad humana y
enfoque victimológico, consolidando la justicia pronta y cumplida,
en el combate directo contra la delincuencia, la corrupción e
impunidad.
OBJETIVO GENERAL: Promover la persecución penal, dirigir la
investigación de los delitos de acción pública y velar por el estricto
cumplimiento de las leyes, actuando con objetividad,
imparcialidad y con apego al principio de legalidad, en los
términos que la ley establece.
PRINCIPIOS Y VALORES: Son las convicciones que orientan la
función de la institución y por consiguiente el trabajo de todos los
que la integran, para llevar a cabo con efectividad la misión
institucional. Los principios y valores del Ministerio Público son los
siguientes:
a) Legalidad: Asegurar la excelencia y la corrección de los
procesos, y el fiel cumplimiento con los deberes y
responsabilidades que se establecen en la Constitución Política de
la República de Guatemala, en la Ley Orgánica y en las normas o
reglamentos de la Institución. Además, constituye un compromiso
medular garantizar un ambiente de trabajo donde impere el
respeto, la solidaridad, y la unión de propósitos para que la
institución pueda cumplir su misión.
b) Independencia de criterio: En toda actuación o intervención del
Ministerio Público, lo que comprende, sin que constituya una
mención taxativa, la diversidad de procesos de administración,
gerenciales y el ejercicio de la acción penal; se exige aplicar
criterios objetivos e imparciales. Cuando el criterio profesional
pueda estar menoscabado por cualquier situación que impida
tomar una decisión con la independencia de criterio que se
espera, se exige notificar la situación al nivel jerárquico superior y
la determinación de no intervenir por imperativos de las normas
éticas en adelante expuestas.
c) Transparencia: Las decisiones que se adoptan en todo el
andamiaje de la institución están sujetas al escrutinio público. En
consecuencia, se exige documentar los actos de la gestión pública,
permitiendo la publicidad de los mismos, salvo las excepciones
establecidas por la ley y por los tratados y convenciones
internacionales suscritas y ratificadas por Guatemala y exponer, en
la etapa que corresponda, ante el sistema de justicia y la sociedad,
los criterios legales utilizados y las justificaciones que sustentaron
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las determinaciones o acciones. Lo anterior, en aras de honrar el
cargo público que se ocupa, fortalecer el respeto y la credibilidad
en la institución.
d) Servicio: En las acciones administrativas y en todas las etapas
que integran el ejercicio de la acción penal, hay que observar
estrictamente los plazos que se establecen en la Ley
correspondiente o mediante las instrucciones impartidas por el
nivel jerárquico superior, a fin de que la sociedad tenga un eficaz y
eficiente servicio de la institución y la pronta acción del sistema de
justicia.
Además se enmarca el compromiso de brindar un servicio de
excelencia, con calidad, eficiente, eficaz y sensible.
e) Confianza: Exige estar conscientes de que en cada actuación
hay que asegurar la confianza en lo que se hace y en los resultados
esperados, y con el compromiso de garantizarle a la sociedad que
se cumple con la ley.
f) Neutralidad y Objetividad: Se refiere a un criterio profesional
guiado fielmente por el compromiso de aplicar la ley a los hechos
bajo investigación, garantizándole a las partes involucradas los
derechos procesales y sustantivos que se les reconocen por la
Constitución Política de la República y las demás leyes, tratados y
convenciones internacionales suscritas y ratificadas por
Guatemala, sin que las actuaciones oficiales del funcionario o
empleado de la institución estén influenciados o motivados por
cualquier propósito que afecte la objetividad del resultado
previsto.
g) Competencia profesional: Las funciones públicas y actividades
profesionales tienen que ejecutarse con pericia y excelencia, lo
que exige el compromiso de exponerse al estudio continuo, a la
práctica y a la participación en capacitaciones diseñadas por la
institución.
h) Lealtad: Desempeñar un cargo público en el Ministerio Público
conlleva absoluta lealtad a la misión y visión de la Institución. En
toda intervención o actuación procede anteponer el interés social
o colectivo a cualquier interés personal o privado, sea este de
naturaleza económica, o de relación con terceros o de cualquier
otra índole.
i) Honestidad: Todo laborante del Ministerio Público está obligado
a actuar, tanto en sus funciones públicas como en su vida privada
de manera escrupulosa, evitando actuaciones que pudieran dar
lugar a la impresión de que sus relaciones sociales, de negocios,
de familia o amistad influyen o han influido en alguna forma en el
resultado de sus actuaciones oficiales. Cuando se presente una
situación de las indicadas, deberá hacerlo de conocimiento
inmediato de su superior jerárquico para que se disponga lo que
procede.
j) Integridad: En el contexto del ejercicio de las funciones públicas,
incluye, entre otros actos, el compromiso de no colocarse bajo
ninguna circunstancia que pueda influir en la toma de decisiones y
el desempeño de las obligaciones. Las circunstancias pueden
incluir obligaciones financieras u otras con terceros.
k) Responsabilidad: En el contexto del ejercicio de las funciones
públicas, incluye, entre otros actos, el observar los estándares que
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establecen la ley y las normas de la institución; y desplegar todo el
esfuerzo necesario para ejercer con excelencia las funciones
encomendadas.
l) Dignidad humana: Se entiende como el derecho que tiene cada
ser humano de ser respetado y valorado como ser individual y
social, con sus características y condiciones particulares por el
solo hecho de ser persona.
m) Equidad: El accionar del Ministerio Público está dirigido al
respeto de los derechos civiles, sociales y políticos de toda
persona, evitando todo tipo de discriminación, por ello se hace
necesario utilizar el enfoque de género y pertinencia cultural de
manera transversal.
f. INSTRUCCIONES GENERALES DEL MINISTERIO PÚBLICO:
a.02-97: Implementación de expedientes entre OJ – MP.
FG: Héctor Hugo Pérez Aguilera.
b. 03-97: Puntualidad y asistencia.
c.09-97: Queda prohibidas compras y ventas de personal
y usuarios, el empleado debe tener la debida
presentación, ser puntual y portar en área visible el
gafete de identificación.
d. 1000-2001: Realizar solicitudes de documentos de
soporte a instituciones y autorizaciones judiciales
cuando fuere necesario, con fundamento en el
artículo 319CPP (2001). F.G: Adolfo González Rodas.
e. 1194-2001: Concluido el debate debe remitirse a
la unidad de impugnaciones: Copia del escrito de
acusación y ofrecimiento de prueba, acta de debate y
admisibilidad de la prueba, ellos serán los encargados
de impugnar. 01.10.2001 empieza a funcionar la unidad
de impugnaciones.
f. 01-2002: 1° El Fiscal Distrital, Agente Fiscal, y Auxiliar
Fiscal están facultados para asistir a las indagatorias. 2°
se debe coordinar con la Fiscalía de asuntos
constitucionales, amparos y exhibición personal. 3°
Para reforma de auto de procesamiento se debe pedir
audiencia al juez. 4° se debe informar sobre casos de
impacto. F.G: Carlos David De León Argueta.
g. 151-2002: Todos los objetos que hayan sido
secuestrados deben ser remitidos al OJ. Todo objeto
ofrecido pero que no fue secuestrado debe
permanecer en almacén del MP. Queda Prohibido
tener evidencia en las agencias. F.G: Adolfo González
Rodas.
h. 152-2002: Los fiscales especiales responden por
su actividad. Distritales y de sección deben velar por el
buen funcionamiento de sus unidades. Toda sentencia
condenatoria pasa a impugnaciones. Cuando se
investigue a un funcionario con antejuicio solo se
pueden tramitar aquellas actuaciones que cuya
pérdida es de temer e indispensables para fundar la
petición.
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i. 001-2003: F.G: Carlos David De León Argueta.
Institucionalización del sistema de información para la
investigación por parte del MP (SICOMP) como único
sistema de trabajo y registro para las fiscalías.
01.06.2003.
j. 01-2006: F.G: Juan Luis Florido Solís. Instrucción general
para la aplicación de la metodología de la investigación
criminal, institucionaliza una metodología de trabajo
para mejorar la planificación, ordenamiento, control y
seguimiento de las investigaciones criminales
realizadas por funcionarios del MP que permita una
construcción efectiva y lógica de la acusación o demás
actos conclusivos. HIPOTESIS CRIMINAL: Quien, a Quien,
Que, Cuando, Donde, Como y Porque. PLAN DE
INVESTIGACIÓN: componente jurídico factico y
probatorio. INSTRUCCIONES AL INVESTIGADOR.
IMPUTACIÓN: instrucción 2-2005 factico, probatorio y
jurídico. Art 13 de CPRG. Construcción jurídica de la
acusación: art 332 bis #2 CPP. Se implementó a partir
del 03.03.2006 y está vigente desde el 03.01.2006.
k.02-2006: Instrucción general que rectifica la
instrucción general para la utilización de
sobreseimiento #6-2005. Los agentes fiscales son los
directamente responsables por la solicitud que se
plantee ante el juez contralor respectivo. Ningún
auxiliar fiscal está autorizado para formular solicitudes
de sobreseimiento.
l. 04-2006: Instrucción general para la persecución penal
de ilícitos cometidos con ocasión del trámite de
adopciones irregulares. Reformada por la instrucción
06-2006 que básicamente agrega los intereses del
menor y los derechos de los niños. Tienen como
principios: interés superior del niño, la dignidad,
tutelaridad, identidad. Basado en el artículo 1-4
Protocolo facultativo a la convención sobre derechos
del niño. Regula la VENTA DE NIÑOS: como todo acto o
transacción en virtud de la cual un niño es transferido
por una persona o grupo de personas a otra a cambio
de un beneficio económico, con la finalidad de una
adopción irregular. Art. 112 LEY PINA. Se pueden
utilizar los métodos especiales de investigación de la
ley contra la delincuencia organizada. Trata de
personas art. 194 código penal. Se debe establecer el
modus operandi. La adopción irregular se debe
tipificar con el delito de trata de personas. También se
consideran autores a las personas que hayan facilitado
las conductas descritas en el tipo penal. Pedir análisis
financiero para comprobar cómo y quién paga.
Comprobar que la colaboración sea esencial. Es un
delito continuado cuando 2 o más adopciones
irregulares se lleven por la misma persona.
m. 05-2006: Instrucción general para el tratamiento
de los delitos contra la libertad sexual por parte del
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Ministerio Público. Tiene como principios: la
promoción de intereses concretos de las víctimas.
Protección a favor de las víctimas. Asistencia
apropiada a las víctimas. Información. Interés superior
de la niñez. Confidencialidad. Bien jurídico tutelado.
Para la recepción de denuncia y practica del examen
médico forense es necesario recabar la información de
la víctima, lo debe realizar personal de la OAV de
preferencia psicólogo del mismo sexo de la víctima,
con privacidad, debe presentarse ante la victima
interesado y confiable, prestando atención, no
censurar el relato, no influir en él/ella, no se debe
prejuzgar e inmediatamente cuando termine su relato
se le debe remitir al Médico forense para su
evaluación. Los delitos cometidos contra menores son
de acción pública según el art 24 ter del CPP. La pericia
del médico forense debe ir relacionada con el relato
de cómo fueron los hechos, y debe tener el
consentimiento de la víctima. Según la convención de
los derechos del niño, en menores de edad, aunque
estén solos, es posible ordenar raspado de uñas,
restos de tejido, piel, pelo, vello, sustancias, etc. Y que
se verifiquen sus prendas. En la escena del crimen,
cuando la haya, hay que buscar restos de fluidos. Para
el reconocimiento del imputado, es necesario solicitar
autorización judicial para obtener evidencia corporal y
muestras para ADN. Durante el desarrollo del proceso
penal, hay prohibición de pre juzgamiento. Puede
haber delito sin desfloración del himen en el caso de
las mujeres y niñas. En todos los casos hay que
solicitar pericia psicológica y psiquiátrica, la
declaración de la víctima solicitarla en anticipo de
prueba con fundamento en el art 317 CPP. Si el delito
es continuado y cometido por una red del crimen
organizado se debe aplicar lo relativo a trata de
personas. Protocolo facultativo de la convención
sobre los derechos del niño.
n. 07-2006: Directrices generales para la aplicación
del manual de procedimientos de escenas del crimen.
Tiene por objeto, inspeccionar el área, fijar la escena,
recolectar y resguardar todo objeto material, sin
importar el tamaño, que esté relacionado con el
presunto hecho delictivo que permita establecer la
existencia del hecho y las circunstancias en que pudo
ser cometido para lo cual deberá documentar las
actividades practicadas. El fiscal es el que inicia la
cadena de custodia. Las fichas dactilares se remiten al
gabinete Criminalístico de la PNC.
o. 08-2006: Reforma a la instrucción general 1-2006
para la aplicación de la metodología de investigación
criminal. Se debe realizar la reunión de inicio de turno
con todo el equipo. Se debe realizar una reunión al
finalizar cada procesamiento para análisis, formulación
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de hipótesis y señalar diligencias, si no da tiempo se
debe realizar al finalizar el turno. En casos de impacto
se debe reunir a las 24 horas y posterior 24 horas para
conclusiones preliminares. 1 vez a la semana se deben
realizar reuniones para informar al jefe superior, el
auxiliar con el agente, el agente con el distrital/de
sección.
p. 12-2006: Recepción, registro y traslado de
información relacionada con el procesamiento de la
escena del crimen. La unidad de monitoreo debe
enviar la información de manera inmediata. El agente
/auxiliar de turno y el equipo de escena reciben la
información vía telefónica, el resto del equipo era
antes por localizador, ahora se utiliza el Whatsapp, el
personal de turno tienen la obligación de remitir el
número de turno y el nombre del personal a
monitoreo, previo a iniciar el turno. Los agentes
fiscales son directamente responsables de que la
información le llegue a monitoreo. Es responsabilidad
del equipo permanecer en el lugar destinado para
turno, puntualmente, en el caso de requerir un
permiso especial, se debe contar con autorización
escrita del jefe superior inmediato, a menos que sea
una emergencia. Todos deben revisar sus equipos a
efecto de salir a las escenas lo más pronto posible, al
inicio de turno.
q. 13-2006: reforma a la instrucción general 4-2006
para la persecución penal de ilícitos cometidos con
ocasión del trámite de adopciones irregulares. La
instrucción 4-2006 fue aprobada el 27 de septiembre
2006 y suspendida por la 06-2006 de fecha 16 de
octubre 2006, la presente reforma y activa la 4-2006.
Reforma el interés del niño, el objeto de la venta de
niños, el trámite irregular de adopción, cobro de
beneficios económicos indebidos, obtención ilícita del
niño, consentimiento viciado de la madre, suposición
de parto, alteración de medios de prueba, falta de
autorización para el abrigo de un niño, actuación
irregular del notario. Directriz 17, 22, 38, 45.
r.02-2007: instrucción general que define criterios
técnicos para la aceptación o rechazo de casos para el
análisis de residuos de disparo en manos. La absorción
atómica ya no es válida pues en la actualidad se hace el
barrido electrónico.
s.05-2007: instrucción general para el fortalecimiento de
la coordinación entre el MP y PNC en el proceso de
investigación criminal. Busca fortalecer la
coordinación y cooperación entre el personal de
ambas instituciones, se agregan a los investigadores
de la policía en las reuniones de inicio de turno, se les
debe instruir que en caso de flagrancia deben dar
declaración en turno de tribunales, entregan la
prevención y la evidencia para realizar la imputación.
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Se deben realizar reuniones con los jefes cuando
hayan obstáculos y se debe tratar de resolver
cualquier problema, de estas reuniones se debe
informar a la secretaria de política criminal.
t.07-2007: instrucción general para la solicitud y
diligenciamiento de allanamientos, inspección y
registro. Tiene por objeto unificar criterios, respetar el
derecho de inviolabilidad de la vivienda, el fiscal es
responsable de la diligencia, debe velar porque se
cumplan las disposiciones legales, art. 190 y 193 CPP.
Previo a realizar un allanamiento se debe tomar en
cuenta: 1. Información inicial del hecho a investigar. 2.
Confiabilidad de la información. 3. Delito imputado y
personas sospechosas. 4. Identificar el lugar a allanar:
si no se cuenta con dirección exacta, es necesario
tener al menos: # de contador, puntos de referencia
cercanos, nombre popular que pudiera tener la casa,
el lugar o su entorno, entre otros. Es importante la
discrecionalidad. Hay que indicarle al juez: 1. El motivo
y necesidad de la diligencia. 2. El presunto delito. 3.
Identificar a sospechosos, si se tuviesen. 4. Describir
que se pretende encontrar. 5. Dirección exacta /
identificación del inmueble. Es importante presentar
en la audiencia el informe de investigación policial,
declaración de los agentes y cualquier otra
investigación preliminar. Durante la diligencia se
puede ordenar que no se ausenten los moradores, se
debe evitar el uso de la fuerza, se debe entregar una
copia de la orden al morador, el fiscal debe presenciar
el registro. Art 147 CPP.
u. 10-2007: instrucción general para la formulación
de acusaciones por parte del MP. Son obligación del
agente fiscal, se debe remitir a la unidad de litigio con
5, 10, 15 días antes de que concluya el periodo de
investigación, depende del plazo de investigación que
fije el juez.
v.2-2008: Instrucción general para la dirección y
desarrollo de investigaciones preliminares o previas.
Tiene por objeto establecer la metodología de trabajo
de las investigaciones preliminares que por mandato
legal corresponde desarrollar al MP con el auxilio de la
PNC, con el fin que se reúnan los elementos
necesarios que permitan hacer una imputación
objetiva de los hechos criminales. INVESTIGACION
PRELIMINAR: es un conjunto de actos realizados por
los fiscales o por la policía bajo la dirección del MP o
realizada por MP y técnicos en procesamiento de
escena del crimen, inmediatamente después de tener
conocimiento de un hecho delictivo. Los fiscales
deben dirigir el desarrollo de la investigación
preliminar que puede consistir en: aprehensión en
flagrancia, orden de aprehensión, muertes violentas y
muertes sospechosas de criminalidad, casos de
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urgencia o comprobación inmediata, casos de crimen
organizado, noticia de un inminente delito. Las
diligencias mínimas que debe realizar un fiscal de
turno son: entrevistas, lineamientos y vigilancias PNC,
identificar testigos, verificar información, documentar
(foto /video) en caso de 2 escenas, buscar la principal,
individualizar agraviados, ordenar investigaciones que
sustenten una solicitud de allanamiento, informarse
sobre record delictivo del sindicado, coordinar
protección a testigos, remitir lesionados a Médico
Forense, solicitar clausura de inmuebles o secuestro
de bienes muebles.
w. 03-2008: instrucción general para el tratamiento
de los delitos que surgen de la violencia intrafamiliar,
por parte del MP. VIOLENCIA INTRAFAMILIAR: cuando
exista cualquier acción u omisión que de manera
directa o indirecta causare daño o sufrimiento físico,
sexual, psicológico o patrimonial, tanto en el ámbito
privado, como en el ámbito público a persona
integrante del grupo familiar, por parte de parientes,
conviviente o ex conviviente, cónyuge o ex cónyuge, o
con quien haya procreado hijos o hijas. Se debe
coordinar con la OAV, para que determinen si la
víctima sufre alguno de los síntomas de la violencia
intrafamiliar: síndrome de la mujer maltratada,
síndrome del niño maltratado, síndrome de
indefensión aprendida, síndrome de Estocolmo. Se
debe tomar en cuenta el ciclo de violencia: si hay
acumulación de tensión, explosión o incidente agudo
de agresión, distanciamiento y reconciliación. Los
criterios para identificar la violencia son: si es física,
psicológica o emocional, sexual, económica o
patrimonial. Los principios en los que se basa esta
instrucción son: dignidad de la víctima, asistencia
apropiada a la víctima, inmediación del fiscal al caso,
interés superior de la niñez. Los criterios generales de
actuación: son la prohibición de prejuzgamiento,
denuncia por terceros, denuncias presentadas por
escrito, medidas urgentes, medidas de seguridad. Los
criterios jurídicos de actuación son colocar la
denuncia, reiteración del hecho, verificar
circunstancias agravantes, peritaje de médico forense,
solicitar peritaje psicológico y psiquiátrico, y el
respectivo informe socioeconómico. En la actualidad
hay que tomar en cuenta la ley contra el Femicidio, si
el agresor acepta ayuda de psicólogo debe ser
remitido a una entidad ajena al MP.
x.04-2008: instrucción general relativa al seguimiento
que los fiscales deben dar al desarrollo de los peritajes
solicitados y a la recuperación de los indicios o
evidencias de los peritajes ya realizados. Hay que estar
pendiente y llamar para que remitan los dictámenes.
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y.05-2008: instrucción general para el fortalecimiento de
la persecución penal de adolescentes en conflicto con
la ley penal. Tiene por objeto brindar a los fiscales
criterios específicos de actuación para que se
desarrolle una mejor persecución penal de los ilícitos
cometidos por adolescentes en conflicto con la ley
penal. En casos de que el menor sea detenido en
flagrancia, desde que se tiene conocimiento de tal
situación se deben realizar las diligencias necesarias
para realizar la imputación o el conocimiento de
hechos al menor (ya que es inimputable). Dentro de la
etapa preparatoria se deben dar prioridad a los casos
en que se haya emitido la privación de libertad. Se
debe comprobar la edad del adolescente. En los casos
en que haya participado un adulto, se debe tener
buena coordinación con la Fiscalía que lleva el proceso
del adulto. En casos de delincuencia organizada, se
debe coordinar con la unidad que lleve el caso de los
adultos. Según instrucción 5-2007 también menores
debe tener reuniones con PNC a efecto de tener
buenas estrategias de trabajo. En cuanto a las medidas
de coerción, estas garantizan la presencia del
adolescente en el proceso penal. La citación se utiliza
en delitos de poca gravedad, siempre y cuando no
haya alterado su vida cotidiana, siga viviendo en el
mismo lugar, asista a establecimiento educativo y/o
trabajo. La presentación periódica puede ser semanal,
ante dependencia administrativa, educativa o social,
evitando en la medida de lo posible el sistema judicial.
Arraigo, arresto domiciliario y arresto residencial: por
arraigo se entiende como la restricción de locomoción
fuera del país, el arresto domiciliario se enciente como
restricción de locomoción fuera del departamento
que se designe y arresto residencial como la
restricción de locomoción fuera de la residencia que
se designe. El cuidado o vigilancia insta a que un
adulto vigile al menor. Prohibiciones de asistencia y de
comunicación, trata de asegurar las pruebas y de
proteger a las personas. PRIVACION DE LIBERTAD
PROVISIONAL: es excepcionalísima y se utilizara
únicamente en delitos graves. El seguimiento y
control es realizado por el auxiliar fiscal. En cuanto al
plazo y la prórroga de la investigación, cuando hay una
medida de coerción es de 2 meses. Se debe informar a
la víctima la decisión de archivo cuando aplique y ésta
se puede solicitar por medio de audiencia acumulada,
con fundamento en el ACUERDO 42-2007 ART. 4 CSJ. Se
pueden utilizar mecanismos alternativos como la
conciliación, remisión, criterio de oportunidad
reglado, la conciliación con fundamento en el art 185
de la ley Pina, esta no aplica en casos de violencia
grave. El criterio de oportunidad reglado no se ve
afectado el interés público. El procedimiento
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abreviado no se debe utilizar como un mecanismo
automático de resolución de casos. La acusación tiene
los mismos requisitos que la de adulto. Fundamento
arts. 209 y 255 de la ley Pina.
z.07-2008: instrucción general para la implementación
del modelo de atención a la víctima en el MP. Es de uso
obligatorio. Es para brindar atención integral a las
víctimas, atiende víctimas directas y colaterales, evita
la re victimización, se trabaja con los profesionales de
la OAV, se da atención psicológica, médica y social, el
psicólogo debe remitir a la víctima a un trabajador /a
social y si fuera necesario al médico forense. El
procedimiento es que se registre a la víctima
obteniendo datos generales, llenando una boleta y en
el sistema, evaluación de la situación de la víctima. El
procedimiento de referencia de la víctima debe ser a
través del fiscal o encargado de la OAV a una red de
derivación, se debe saber que necesita la víctima y
establecer qué tipo de atención requiere, se solicita el
apoyo a la red de derivación, se le da traslado y
acompañamiento, la institución establecerá el tiempo
de la atención. Se tendrán 3 niveles para ver el riesgo
de las victimas siendo 1 el menos grave y 3 el más
grave. La asistencia primaria está orientada a ver las
consecuencias directas de los delitos y prevenir la
victimización secundaria. En la continuación de la
asistencia se le da seguimiento a los planes de
atención. Se deben revisar las actuaciones para evitar
la victimización secundaria e informar a la víctima
sobre los elementos con que se cuenta, que falta y
etapas del proceso y fecha de audiencias aunque ella o
el no participe.
aa. 08-2008: Instrucción general para la
implementación del protocolo para la estabilización de
la víctima del delito, en la primera entrevista. TECNICAS
VICTIMOLOGICAS DURANTE LA ENTREVISTA: mostrar
empatía, actitud, lenguaje, escucha activa, confianza y
respeto positivo incondicional. TECNICAS PARA
BRINDAR LOS PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS.
Contacto adecuado con la víctima, relato de las
víctimas, recomendaciones: enfocar el problema de la
víctima, solicitar ambulancia si hay necesidad por
emergencia médica, no debatir, no confrontar, no dar
consejos directos, ser paciente, no prometer lo que no
es posible, mantener la conversación enfocada en
ella/él, usar siempre sentido de esperanza. TECNICAS
PARA LA RECEPCIÓN DE DENUNCIA: Explicar a la víctima
que sus reacciones son normales, contrarrestar
sentimientos de culpa, no denotar expresiones de
aburrimiento, enojo, incredulidad, se debe demostrar
comprensión evitar las interrupciones en el relato,
apoyar a la víctima a reformular los hechos del relato y
ordenar su secuencial, repetir o parafrasear a manera
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de énfasis. INFORMACIÓN A LA VICTIMA EN LA OAP:
deben darle a conocer los derechos que le asisten y
cómo obtener información, así como explicarle de las
entrevistas posteriores y momentos que puede ser
citada y dejarle nombre e información de ubicación en
caso necesite más ayuda. PERSONAS DE LA TERCERA
EDAD: puede requerir hospitalización, hay que
observarla, no exagerar la articulación de las palabras,
pero hablar más alto de lo que acostumbra, y no
gritar.
bb. 09-2008: Instrucción general para la
implementación del protocolo para la atención de la
niñez y adolescencia, víctimas directas y colaterales. La
victima debe esperar el menor tiempo posible, las
diligencias deben ser en privado con la presencia del
padre o la madre o una persona de su confianza y una
psicóloga de la OAV. Pueden denunciar ellos
directamente aunque no vayan acompañados de sus
padres o representantes. Se le debe informar sobre las
fases del proceso y la función del personal. Deben ser
escuchados y pueden expresarse libremente. Los
fiscales no deben citar agraviado y agresor a la misma
hora y lugar. Las victimas deben ser atendidas en un
lugar cómodo, seguro y privado, de preferencia en la
OAV donde deben contar con un área para el efecto.
Las preguntas deben ser claras y de estructura simple
de acuerdo a la edad, nivel educativo y grado de
madurez. Hay que implementar mecanismos para
evitar declaraciones innecesarias y velar por la
dignidad del menor. Los anticipos de prueba se
realizaran con el objeto que el menor ya no se
presente a declarar al debate. Hay que asegurar que
las evaluaciones sean acordes al delito denunciado y
propiciar seguridad en los menores. NO OLVIDAR
TRANQUILIZAR A LOS PADRES SI ESTOS NO HAN
PARTICIPADO DEL DELITO. Se les debe informar a los
padres y/o tutores sobre las entrevistas y el objeto. Se
deben utilizar materiales de juego. LOS INFANTES SE
DIVIDEN EN 2 GRUPOS: 1° de 2 a 3 años: usar muñecos,
títeres y material de juego, la mejor manera de
acercarse es con una sonrisa y demostrar calma y
paciencia, hasta que el niño se sienta confortable. 2°
de 6 a 12 años: provocar la narración libre para que
después por medio de preguntas abiertas determinar
aspectos que necesitan ser aclarados, estar alerta para
detectar signos de aburrimiento y cansancio.
ADOLESCENTES: la relación es casi exclusivamente
verbal, se debe iniciar con preguntas relacionadas con
su vida cotidiana, su trabajo, su familia, su barrio, sus
amigos, y las actividades que prefieren hacer. No
asumir que la víctima conoce asuntos de naturaleza
sexual.
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cc. 10-2008: Instrucción general para la
implementación del protocolo para la atención a
víctimas de delitos contra la libertad y seguridad
sexual, y el pudor, en las oficinas de la OAV. Trabaja
bajo los siguientes principios: asegurar que no esté en
peligro la vida de la víctima antes de continuar con la
atención, asegurar la privacidad y confidencialidad en
la entrevista. Se debe registrar a la víctima (datos). Se
le debe explicar las etapas de la atención. Tratar bien a
la víctima. Debe obtener de la víctima: la historia
consecutiva de la violencia sexual, si conoce a la
persona que la agredió, si permanece solo/a en casa, si
se trata de niños en hogares temporales o son
hijastros, si tiene discapacidad mental, si la violencia se
ha manifestado en distintas formas. Se le debe brindar
atención médica, psicológica y social. Dar un
tratamiento preventivo con antirretrovirales –
Hospitales Nacionales.
dd. 11-2008: Instrucción general para la solicitud de
comiso. Se entenderá por comiso como la perdida a
favor del estado, de los objetos que provengan de un
delito o falta, y de los instrumentos con que se
hubiere cometido. Art 60 CP. Los objetos deben haber
sido utilizado como instrumentos o como objeto de
delito doloso o como producto del delito. Cuando los
bienes sustraídos o extraídos fueren del estado, por
robos, hurtos, peculados y otro tipo de delitos de
similar naturaleza debe notificarse a la PGN. Se debe
trabajar por la vía incidental, en cuerda separada –Ley
Contra la delincuencia organizada- Ley de extinción de
dominio-
ee. 13-2008: FG: José Amílcar Velásquez Zarate.
Instrucción general para la investigación del delito de
tortura. Se deben aplicar las acciones contenidas en el
manual para la investigación eficaz de la tortura y
otros tratos o penas crueles, inhumados o
degradantes (Protocolo de Estambul)
ff. 16-2009: Reforma a la instrucción 7-2006 que
contiene directrices generales para la aplicación del
manual de procedimientos para el procesamiento de
escenas del crimen: se continua con las reuniones de
inicio de turno, reunión después de una escena,
reunión al finalizar el turno, reunión de 72 horas, se
debe garantizar la prestación inmediata del servicio.
Monitoreo debe dar el aviso, localizar al fiscal de turno
de manera inmediata y este a su vez debe salir
inmediatamente al lugar del hecho junto con el
personal de apoyo. El fiscal es el responsable del
destino de los indicios. El embalador es el encargado
directo del resguardo y traslado de los indicios, cada
uno debe rendir informe de lo actuado en la escena.
Toda escena del crimen debe ser acordonada. El
coordinador es quien debe verificar que él y los
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miembros de su grupo cuenten con todas las
herramientas de trabajo. A la escena solo ingresan el
fiscal a cargo y el personal de escena, investigadores
pueden ingresar hasta que los indicios estén
debidamente fijados. El cadáver se debe de conservar
integro. Art 238 CPP fundamenta el orden de
necropsia, toda acción debe quedar documentada. El
cadáver se debe trabajar con el cuidado de la vista de
los curiosos, no utilizar lenguaje inapropiado, no
fumar, no comer y no dejar residuos de material
utilizado en el procesamiento. Comportarse de
acuerdo al código de ética del MP.
gg. 01-2010: Remisión de expedientes a la unidad de
impugnaciones para utilizar la vía recursiva. Debe
remitir el memorial de acusación, auto de apertura a
juicio, memorial de ofrecimiento de medios de
prueba, auto que resuelve el ofrecimiento de los
medios de prueba y/o disco compacto, acta de debate
y/o disco compacto que la contiene y la sentencia. se
tienen 24 horas para las fiscalías del departamento de
Guatemala y 48 horas para otro departamento.
MANUAL DE NORMAS Y PROCEDIMIENTOS DE LA UNIDAD
DE IMPUGNACIONES: es un conjunto de objetivos,
normas y procedimientos de carácter técnico y
administrativo, que tiene como finalidad, regular los
pasos a seguir en las diferentes actividades que se
realizan en la unidad de impugnaciones, con relación a
los procesos de impugnación de las resoluciones
emitidas por los órganos jurisdiccionales.
RESPONSABILIDAD DE LA UNIDAD DE IMPUGNACIONES: 1.
Registrar en el sistema elaborado para el efecto, toda
información relacionada con los casos que son de su
conocimiento; y, 2. Generar la sistematización de las
resoluciones obtenidas para facilitar su consulta por
los fiscales.
hh. 02-2010: FG: María Encarnación Mejía García de
Contreras. Citaciones de agraviados, testigos y otras
personas a diligencias de investigación o
comparecencia a audiencias de debate. Ya no se
utilizará a partir de aquí, a la PNC para notificar, se
realizará vía telefónica, correo electrónico, y para el
debate se nombrará un oficial que notifique.
ii.01-2011: Dra. Claudia Paz y Paz Bailey. Instrucción
general para regular los conflictos de competencia
entre fiscalías de sección, distritales y municipales.
Deja sin efecto la instrucción 21-2008.
jj.02-2011: Instrucción general para la investigación y
persecución penal de graves violaciones a los
derechos humanos durante el conflicto armado
interno. Se basa bajo los siguientes principios:
Investigación de oficio, investigación de ex
funcionarios públicos, imparcialidad, no
discriminación, respeto y atención a las víctimas, no
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formalización y celeridad. Derecho a ser tratada con
respeto por su dignidad. Principio sobre la aplicación
del derecho internacional, imprescriptibilidad y sobre
las justificaciones que puedan vincularse a la
obediencia debida, la responsabilidad superior y el
carácter oficial. Principio sobre la no aplicación de
amnistías, principios relativos a delitos políticos,
principio sobre restricción a la competencia de los
tribunales militares. Menciona la instrucción 01-2006,
13-2009 y el acuerdo 2-2007. Violación – actos de
tortura.
kk. 03-2011: Instrucción general para la aplicación del
Decreto 28-2010 del congreso de la república que
establece la Alerta Alba Keneth. Se debe informar a la
PNC y a la PGN, solicitar una fotografía del niño, niña o
adolescente, dentro del plazo de 6 horas se debe
informar a la coordinadora Alba Keneth, hay que
establecer estrategia de investigación, las diligencias
de protección a favor de las víctimas, solicitar a PGN
informe a Migración y fronteras, aeropuertos, etc.
Tomar muestras de ADN para cotejos (INACIF). Si se
trata de un secuestro debe pasar inmediatamente a la
Unidad contra secuestros. Relaciona a la instrucción 1-
2011, si se trata del delito de trata de personas, pasa a
la Unidad contra la Trata de Personas. (ambas unidades
actualmente son fiscalías de sección).
ll.04-2011: Modificación parcial de la instrucción 2-2011
para la investigación y persecución penal de graves
violaciones a los derechos humanos durante el
conflicto armado interno. En cuanto a la directriz XIII,
numeral 3, subliteral ii, 2 do párrafo, si los hechos bajo
investigación encuadran en los elementos de una
ejecución extrajudicial al nivel internacional, pero
fueron cometidos antes de la fecha de la tipificación
de este delito en el CPG 14.07.1995 se pedirá el
procesamiento del imputado por ASESINATO y se
utilizara la agravante especial del art 28 CP.
mm. 05-2011: Directrices generales para la aplicación
de las reformas al CPP derivadas del DTO 7-2011 del
congreso. 1. Ampliar participación de victimas dentro
del proceso. 2. Simplificar procedimientos para la toma
de decisión del juez. 3. Incorporar la oralidad como
método de comunicación entre las partes. Tiene 5
ejes: 1. Participación de la víctima, 2. Salidas alternas al
proceso común, 3. Procedimientos especiales, 4. El
juicio, 5. La reparación. Hace mención a las
instrucciones 3-2005, 1-2005, 1-2006.
nn. 08-2011: Registro, control y notificación de las
acciones de personal realizadas en las fiscalías del MP.
24 horas para distribuir los expedientes, en vacaciones
o suspensión es prohibido realizar acciones de
personal, los expedientes deben contar con caratula y
con datos del mismo, las mesas deben estar
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actualizadas, de lo contrario incurre como falta
administrativa.
oo. 09-2011: Directrices generales para la aplicación
de las reformas al CPP derivadas del DTO 7-2011 del
Congreso de la República. En caso de hurto o robo de
celulares.
pp. 01-2012: Instrucción para la investigación de
hechos delictivos relativos al uso de armas de fuego y
municiones y el manejo de evidencia balística. Incluye
el protocolo de investigación de hechos delictivos
relativos al uso de armas de fuego y municiones y el
manejo de evidencia balística.
qq. Justificación general para la investigación de
hechos de violencia sexual ocurridos en el marco del
conflicto armado interno.
rr. 02-2012: Instrucción general para la investigación
de hechos de violencia sexual ocurridos en el marco
del conflicto armado interno. La investigación inicia de
oficio. Relacional las instrucciones 1-2006, 13-2008, 12-
2005, realizar peritaje de género, militar y
socioeconómico.
ss. 03-2012: instrucción general para la investigación
del delito de usurpación y la solicitud y tramitación de
órdenes de desalojo. Arts. 256 y 257 CP. Determinar si
hay derechos de propiedad (Registro de la Propiedad),
posesión u otros derechos. Si ha sido despojo,
invasión u ocupación ilícita. SE TRAMITA CON URGENCIA
LA ORDEN DE DESALOJO JUDICIAL, SE DOCUMENTA CON
FOTO Y VIDEO, esto debe contener: ubicación precisa
del inmueble a desalojar, solicitud de intervención de
la PDH, se designe a Juez de paz como ejecutor del
desalojo. NO EJECUTAR EL DESALOJO ANTES DE LAS
06:00 A.M. NI DESPUES DE LAS 18:00 HORAS SALVO QUE
NO HUBIERE CONCLUIDO. La PNC lidera el desalojo, se
permite desmontar las champas, se grabara por
escena del crimen, se documentan los daños
ocasionados al inmueble, observar derechos y
garantías de todos.
tt. 05-2012: Instrucción general para la aplicación de
los beneficios por colaboración eficaz en la
persecución penal de la delincuencia organizada,
regulada en el DTO 21-2006, modificado y adicionado
por los Dtos 17 y 23 de 2009. Ver lo descrito en
instrucción 10-2011, fueron agregados 4 numerales,
recordar que todo lo que diga el candidato a
colaborador debe ser corroborado antes de que se le
dé un beneficio, el fiscal no puede reunirse con el
candidato, en restaurantes, cafeterías o lugares afines
a estos, ni sin la presencia del abogado defensor.
uu. 06-2012: instrucción general sobre la guía de
seguridad para el manejo y la eliminación de los
químicos utilizados en la fabricación ilícita de drogas.
El fiscal en la escena del crimen, Naciones Unidas hizo
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el documento, solo implementan con la instrucción,
hay 3 formas de eliminación: 1. Los que son más
seguros desde el punto de vista medio ambiental. 2. Se
llevan a cabo bajo circunstancias de recursos limitados
y requieren el respaldo / dirección de un científico o la
capacitación adecuada de los funcionarios encargados
del cumplimiento de la ley. 3. Laboratorios
clandestinos de América del sur. Métodos de
eliminación de desechos químicos: por compañías de
desechos químicos, reciclaje / reutilización, quema al
aire libre, vertederos, explosión, eliminación en la red
de alcantarillado, evaporación (4 lts), volcar en el mar,
en ríos o en otras corrientes de agua (nunca se debe
utilizar.) Métodos de tratamiento de desechos
químicos: incineración, tratamiento químico,
encapsulación / estabilización y tratamiento biológico.
Métodos específicos para químicos utilizados en la
fabricación ilícita de drogas: generales y aldrich.
Eliminación sin riesgos de químicos desconocidos / no
clasificados. Detalles prácticos para la neutralización y
el tratamiento de químicos: neutralización de ácidos y
bases sin contaminar, químicos desconocidos / no
clasificados, eliminación de envases. Seguridad en el
manejo y almacenamiento de químicos: pautas
generales para el manejo sin riesgos de los químicos
incautados, guía para almacenar sin riesgos los
químicos incautados, derrames de productos
químicos.
vv. 07-2012: directrices de seguridad y salud
ocupacional del personal del MP. Principios:
protección al ser humano, planificación y prevención,
identificación y evaluación de riesgos, aseguramiento
de cumplimiento, perfil del personal conforme a
requerimientos del puesto, pruebas para inicio de
operación. Creación, integración y funciones del
comité central de seguridad y salud ocupacional con
carácter permanente. Se reunirá mínimo 1 vez cada 2
meses, se crea la función de monitor de seguridad y
brigadas de emergencia. El brigadista es personal
voluntario debidamente capacitado y entrenado.
Clínicas médicas del MP (medicina preventiva,
detección de riesgos y capacitación). INTEGRACIÓN: un
delegado de jefatura administrativa, dirección de
recursos humanos, departamento de seguridad,
departamento de infraestructura, 2 representantes
del sindicato de trabajadores MP, 2 suplentes
permanentes, nombrados por el FG a propuesta de la
jefatura administrativa.
ww. 02-2013: instrucción general para la atención y
persecución penal de delitos cometidos contra la
niñez y adolescencia. NNA: niño, niña, adolescente.
Relacionado con la instrucción general 9-2008.
Protocolo para la atención de la niñez y adolescencia
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víctimas directas y colaterales. Refiere a la instrucción
1-2006 y 9-2008.
xx. 03-2013: tramite de las asistencias jurídicas
internacionales activas y pasivas. Basada en los
acuerdos 49 y 54 del 2009. Unidad especializada de
asuntos internacionales. Fundamento en: Acuerdos
bilaterales, mutuos, con: México (DTO 52-97) y Perú
(DTO 15-2006). Acuerdos multilaterales: Dto. 53-96
Convención interamericana, DTO. 36-2003 Delincuencia
Organizada, DTO. 69-90 Tráfico de estupefacientes,
DTO. 17-96 Centroamérica y Panamá, DTO. 03-2012
Estatuto de Roma, debe dar el visto bueno la
Secretaria de Asuntos Internacionales y cooperación.
yy. 04-2013: Trámite y procedimiento interno de
aplicación en el MP de la ley reguladora del
procedimiento de extradición. Hay acuerdos
bilaterales con: Bélgica (decreto legislativo 380),
España (decreto legislativo 357), USA (decreto
legislativo 561), Gran Bretaña y Canadá (decreto
legislativo 132), Corea (DTO 69-2005), México (DTO 5-
2005). Acuerdos multilaterales con: Centroamérica
(Decreto legislativo 1391), Montevideo (Decreto
legislativo 2145), Tráfico ilícito de estupefacientes (DTO
69-90), Delincuencia organizada (DTO 36-2003),
Corrupción (DTO 91-2005, Naciones unidas), Corrupción
(DTO 15-2001), Código de Bustamante (decreto
legislativo 1575), Estatuto de roma (DTO 02-2012).
Refiere a los acuerdos 40-2006 y sus reformas 49-2006 y
68-2008 de FG. UNILAT y UEAI están facultados para
realizar las solicitudes. La ley contra la delincuencia
organizada regula la extradición pasiva.
zz. 06-2013: instrucción para la investigación criminal
del delito de Femicidio. Menciona la convención para
la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer y la convención Belem do Para. Los
cómplices pueden ser de cualquier sexo. Tiene 3
elementos específicos: “DAR MUERTE” 1. A una mujer
por su condición de mujer. 2. En el marco de las
relaciones desiguales de poder entre hombre y mujer.
3. Cumpliendo alguna de las circunstancias
constitutivas del tipo. Hace referencia a la instrucción
general 09-2008 y la ley PINA. PRINCIPIOS rectores de la
investigación: principio de investigación inmediata,
exhaustiva y objetiva, obligatoriedad de la
investigación con enfoque de género, presunción,
obligatoriedad de investigación del entorno, prioridad
de la prueba científica. Evitar re victimización y buscar
acompañamiento de OAV. La investigación inicia de
oficio, se deben solicitar medidas de seguridad
obligatoriamente, hace referencia a la instrucción
general 01-2006, se prohíbe discriminar a la mujer y
utilizar términos peyorativos, pre juiciosos o
discriminatorios y su re victimización, así como de sus
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familiares y personas allegadas. Tiene 3 ejes clave: los
perfiles de personalidad de la víctima y victimario, su
entorno y la presencia de indicios de violencia contra
la mujer y/o violencia intrafamiliar. FALLECIMIENTO DE
LA VICTIMA: necropsia psicológica, peritaje médico
forense, investigación de campo, entrevistas,
documentos y otros medios de investigación idóneos.
Paralización, impotencia, impotencia extrema.
Observación. Cadáver indicio principal. Las prendas de
vestir: hay que buscar elementos pilosos, fluidos
corporales, y / o manchas para análisis de laboratorio y
cotejo genético. Se debe solicitar raspado de uñas,
rastreo he matico y biológico de la escena del crimen.
Para garantizar la presencia de testigos, consultores
técnicos, etc. Deben tomarse gastos de
comparecencia. Se solicitaran pruebas médicas y
forenses. HAY 10 COSAS QUE MINIMO SE DEBEN
SOLICITAR PARA LA NECROPSIA: 1. Si la muerte es
natural o violenta. 2. Cronotanatodiagnóstico. 3. Causa
básica y directa de la muerte. 4. Mecánica y
clasificación de lesiones. 4. Mecánica y clasificación de
lesiones. 5. Heridas que fueron suficientes para
causarle la muerte. 6. Lesiones vitales y post mortem.
7. Necro identificación. 8. Existencia de agresiones de
tipo sexual. 9. Estudio ginecológico y proctológico. 10.
Cuestiones específicas de cada caso. Se debe tratar de
pedir la necropsia psicológica y peritaje de género o
de misoginia. EL ARCHIVO ES EXCEPCIONALISIMO.
PROHIBIDA LA DESESTIMACIÓN. (instrucción 4-2005)
aaa. 01-2014: instrucción general para el abordaje del
acoso sexual en el ámbito laboral dentro del MP. DTOS
105-82 y 69-94. Supervisión general del MP será el
encargado de investigar estos casos. Art 37 #4 pacto
colectivo.
bbb. 02-2014: instrucción general para persecución
penal de delitos de discriminación. Principios:
promoción de intereses concretos de las víctimas, pro
persona, igualdad, impulso de oficio. Arts. 202 bis CP,
44 y 46 CPRG. – menoscabar, impedir y dificultar.-
instrucción 3-2005.
ccc. 01-2015: F.G: Msc. Thelma esperanza Aldana
Hernández. Instrucción para la investigación y
persecución penal efectiva de los delitos cometidos
contra sindicalistas y agremiados de organizaciones de
trabajadores y otros defensores de los derechos
laborales y sindicales. Refiere a las instrucciones 1-2006
y 02-2012.
ddd. 02-2015: modificación de la instrucción general 5-
2014 para regular los criterios de liquidación de la
fiscalía de sección liquidadora. Modifica el art 3.
Competencia: sede central: metropolitana (31.12.2013),
Mixco – Villa Nueva – Quetzaltenango – Escuintla –
Cobán - Suchitepéquez (30.06.2008)
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eee. 03-2015: instrucción general para la investigación
y diligenciamiento de la acción de extinción de
dominio.
fff. 05-2015: instrucción general para la
institucionalización, implementación y cumplimiento
del plan estratégico del MP de Guatemala 2015-2019.
Aprobación del plan estratégico, vigencia de 5 años.
Define la ruta general para guiar y ordenar, también
los compromisos políticos y estratégicos, los
principios, criterios, política general. 3 fases: 1.
Socialización, 2. Creación de la estructura institucional
y normativa. 3. Monitoreo y evaluación.
ggg. 01-2016: Protocolo para el procedimiento de
recepción de denuncias, atención del fenómeno de
estructuras criminales y coordinación con fiscalías de
distrito y municipales en hechos derivados del
fenómeno de extorsión. Tiene por objeto emitir las
disposiciones de carácter técnico y administrativo que
garanticen la efectiva recepción de denuncia a)
verbales, b) escritas, tanto de personas que se
presente a la policía nacional civil como al ministerio
público, c) centros educativos, la acción y persecución
penal de los delitos de extorsión en forma flagrante, d)
los casos de extorsión atribuibles a organizaciones
criminales y la coordinación y derivación de los casos
ingresados a las fiscalías de distrito y municipales. El
procedimiento para tomar la denuncia será recibiendo
de manera narrativa el hecho delictivo en presencia de
personal de turno de la DEIC y/o DIPANDA, ambas de la
PNC y proporcionar los lineamientos de coordinación
para la investigación que el caso requiere, verificar que
la víctima no sea influenciada por personas que la
pudieran acompañar, establecer la pertinencia de
efectuar la reserva de datos de identificación de la
victima de conformidad con el art. 217 CPP, se
elaboran los oficios por el fiscal de turno, e indica a la
víctima que medidas de seguridad deben tomar, se
solicita el medio de comunicación utilizado para la
extorsión, si es mensaje de texto, se transcribe
textualmente el texto o bien pega la imagen de texto,
identificar los mecanismos bancarios solicitados por el
extorsionador para hacer llegar su requerimiento o el
lugar y hora acordado para la entrega del dinero, se
solicita a la víctima que indique si ha tenido ingresos
extraordinarios de dinero y si esto es de conocimiento
de otras personas, se le pregunta también si conoce a
alguien más que estén extorsionando o que tenga
familiares o conocidos que estén privados de libertad
o visitan a privados de libertad, se le consulta a la
víctima si sospecha de alguna persona y si contesta
afirmativamente se le solicita información de la misma,
también se le solicita si ha grabado las llamadas
telefónicas recibidas del extorsionador y de ser
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positivo, se cerciora de obtener una copia que pueda
servir de evidencia y se le consulta también si sabe si
hay cámaras por el sector donde se ubica su
residencia, el fiscal debe consultar en el sistema: si el
teléfono tiene antecedentes en otros casos y verifica
el grado de riesgo y si hay información de los
sindicados de extorsión, también se le pide a la víctima
que indique si ha denunciado con anterioridad para
ver cuál fue el resultado de la investigación y
determinar similitud de hechos. Por último se
verifican los datos de la víctima que quede registrado
en el Sicomp. También es posible recibir denuncias por
escrito, y en este caso al recibir la denuncia debe
comunicarse el fiscal con la víctima para informar que
el caso se encuentra en el MP y sobre la función que
cumplirá la institución ante la denuncia, cuando no sea
posible comunicarse con la víctima le enviara un
telegrama para darle un número de teléfono donde
puede comunicarse para ampliar la información y
citarle, y se le entrevista como se indicó con
anterioridad. Con relación a los casos por flagrancia, el
fiscal de turno, entrevista al agente encargado del
operativo, para solicitar información de la persona
detenida y debe proceder de la siguiente manera: si la
victima manifiesta estar alterada, se solicitara el apoyo
de un profesional, para que se estabilice, se verifica si
el extorsionista aparece en la base de datos o hay
orden de captura en su contra por otro caso, se
consulta la información que proporcionó la víctima y
los agentes captores entre otra, a la víctima se le debe
explicar el programa de protección a testigo, y se
debe solicitar las diligencias que sean pertinentes al
caso, al trasladar el expediente a la unidad de
flagrancias debe realizar la imputación del hecho de
una vez. Cuando se trata de organizaciones
criminales, se debe de solicitar un análisis criminal
para determinar la comisión del delito que sea
atribuible a una organización criminal, después se
debe coordinar con PNC para que designe a los
investigadores respectivos, se deben clasificar los
casos tomando en cuenta: el análisis
criminal/estructuras, resultado de coincidencias IBIS,
información obtenida por otras fuentes de
información, realizando un mapeo de estructuras y
debe realizar diligencias relacionadas a: identificar el
perfil de los agraviados, sindicados y beneficiarios,
analizar los casos asignados a los fiscales para verificar
las coincidencias que puedan existir, pedir
información a los bancos del sistema sobre los
sindicados para ver si tienen relación con alguno de
ellos y analizar si se le puede imputar el lavado de
dinero, cuando proceda, se deben solicitar también los
desplegados de teléfono para análisis inter
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comunicacional, cuando proceda y los cuadros IBIS de
cada expediente para verificar coincidencias balísticas,
y solicitar a las dependencias de la PNC informes en
sus registros para reunir todos los elementos de
convicción para fortalecer la investigación de manera
objetiva, tales como la interceptación de llamadas y
extinción de bienes provenientes del hecho ilícito.
Cuando la víctima recibe teléfono para negociar la
extorsión: es importante que el investigador informe
al fiscal de forma verbal y escrita, se debe asesorar a la
víctima para determinar si se efectúa o no el pago de
la extorsión y cuando la víctima decide realizar el
pago, el investigador con el consentimiento de la
víctima, apoyara en la negociación para evitar efectos
perjudiciales a la víctima. Cuando la víctima entrega el
celular al investigador y no paga la extorsión: se debe
informar inmediatamente al fiscal, documentar la
entrega del teléfono por parte de la víctima, extraer
toda la información almacenada en el equipo, embalar
el teléfono y remitir al fiscal. En el caso de los
colaboradores eficaces: es necesario establecer que el
posible colaborador eficaz reúna los requisitos de la
ley contra la delincuencia organizada y se consulta con
el fiscal de sección si es posible otorgar el beneficio,
cuando haya concluido la investigación estratégica,
con base en las diligencias realizadas, se plasma la
información útil y necesaria que fundamente la
obtención de ordenes de aprehensión, allanamiento,
inspección o registro, secuestro de indicios, que
puedan demostrar la participación de los integrantes
en los casos que se investiga.
hhh. 01-2017: Modificación de la instrucción general
número 05-2014, mediante la cual se regulan los
criterios de liquidación de la fiscalía liquidadora.
Aumenta la competencia de la fiscalía liquidadora para
conocer todos aquellos casos cuya fecha de ingreso es
hasta el 31 de diciembre del año 2013 en las fiscalías de
distrito, fiscalías de sección y fiscalías municipales.
Excepto expediente que se relacionen con estructuras
criminales, los que se relacionen con la ley de
Femicidio, y los que investiga la fiscalía de derechos
humanos y las que tengan audiencia programada.
iii. 02-2017: instrucción general para regular el
funcionamiento de la fiscalía contra el delito de
Femicidio. Las disposiciones establecidas en la
presente instrucción y la normativa 06-2013 que
contiene la instrucción general para la investigación
criminal del delito de Femicidio, son de observancia
general y obligatoria, para los fiscales y demás
personal que forma parte del ministerio público.
Cuando se tenga conocimiento de un hecho de
muerte violenta de niña, adolecente o mujer en la
capital y San Pedro Ayampuc, conocerá la fiscalía de
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Femicidio, si se conoce en los departamentos y
municipios fuera de la capital, conocerá el de turno del
área con acompañamiento virtual de la fiscalía de
Femicidio, en la reunión de 72 horas se debe hacer la
entrega del expediente y de toda la evidencia que
haya sido recabada de la escena del crimen, a la fiscalía
de Femicidio, en caso de que en la escena del ataque
resulte hombre y mujer agraviados, primero se debe
establecer (en los municipios y departamentos) si el
ataque fue para la mujer o para el hombre, en el caso
que el hombre sea el objetivo, la fiscalía de Femicidio
solo dará acompañamiento, en caso que sea la mujer
el objetivo, deberá trasladar el expediente al ser
analizado en mesa técnica, también deben trasladar el
expediente cuando las fiscalías municipales y
distritales tengan conocimiento de la participación de
grupos delictivos en el hecho, para los distritales es
importante que den acompañamiento a los auxiliares
en las escenas, si no es posible que se presenten a las
escenas, que lo hagan virtualmente, pero el auxiliar de
turno no debe dejar de presentarse a una escena del
crimen. Se exceptúa de estas disposiciones cuando la
muerte sea consecuencia de un hecho culposo,
deberá conocer la fiscalía que tomo la escena del
crimen, si de un hecho culposo resulta de la
investigación que era doloso, se debe realizar una
mesa técnica con la fiscalía de Femicidio y ver la
posibilidad de trasladar el expediente lo antes posible,
con todo y las evidencias recolectadas. Los casos se
trabajaran de acuerdo al protocolo de Femicidio.
jjj. 04-2017: Instrucción general que contiene el
protocolo para la atención integral a víctimas del
delito de trata de personas. El objeto de esta
instrucción es establecer en el Ministerio Público, los
procedimientos de actuación para la atención,
investigación, protección, referencia, sanción de las
personas responsables y reparación integral de los
derechos de las personas que han sido víctimas del
delito de trata de personas; minimizar la victimización
secundaria, en la atención a las personas que han sido
víctimas del delito de trata de personas en el MP, por
medio de la atención, intervención, abordaje,
entrevista, referencia y seguimiento de atención de
los casos, en las diferentes etapas del proceso penal,
con el enfoque victimológico, de derechos humanos,
de género, y con pertinencia cultural y lingüística;
promover e implementar procedimientos de
coordinación para la atención, protección, referencia y
seguimiento, de las víctimas de este delito, en las
redes de derivación que coordina el MP; implementar
los procedimientos de coordinación para la atención,
referencia y traslado de la víctima a las instituciones y
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organizaciones que darán la atención integral que
necesite la persona que ha sido víctima de este delito.
kkk. 06-2017: Instrucción general que contiene
recepción, registro, guarda, custodia y conservación
de los expedientes recibidos en la fiscalía liquidadora
para su diligenciamiento. El objeto de esta instrucción
es emitir las disposiciones de carácter técnico y
administrativo que regulen el traslado de los
expedientes, a la Fiscalía Liquidadora, así como la
recepción, registro, guarda, custodia y conservación
de los expedientes, que para reducir la mora fiscal
deban permanecer temporalmente en la Fiscalía
Liquidadora, para el diligenciamiento correspondiente.
Se prohíbe, con el objeto de garantizar la guarda,
custodia y conservación de los expedientes en el lugar
habilitado para el efecto, lo siguiente: a. utilizar las
instalaciones para casos no contemplados en la
presente instrucción, b. ingresar a las instalaciones en
horario que no corresponda a la jornada de trabajo, c.
ingresar y/o permanecer dentro de las instalaciones
sin motivo para el que fue habilitado la guarda,
custodia y conservación de los expedientes, d. recibir
o entregar expedientes sin la autorización
correspondiente, e. proporcionar la llave a personas
ajenas a la fiscalía, f. sacar duplicado de las llaves de la
puerta de ingreso y/o del mobiliario sin autorización
de la jefatura de la fiscalía liquidadora, g. disponer de
la información de los expedientes, sin la autorización
respectiva, h. reproducir de manera parcial o total el
expediente sin la autorización correspondiente.
lll. 01-2018: Regular la Atención, protección,
investigación y persecución penal especializada en
materia de niñez y adolescencia víctima. Tiene por
objeto establecer los lineamientos técnicos
institucionales de atención, protección, investigación,
persecución penal y mecanismos de coordinación
intra e interinstitucional que deberán implementarse
en toda intervención que realice el MP, en casos de
niñas, niños y adolescentes víctimas de delitos.
mmm. 02-2018: Aprobar el modelo de atención y
persecución penal especializada en materia de
adolescentes en conflicto con la ley penal del
Ministerio Público. Tiene por objeto brindar al
personal del MP que interviene en casos de
adolescentes en conflicto con la ley penal, criterios e
instrumentos específicos de actuación conforme al
modelo de atención y persecución penal especializada
en materia de adolescentes en conflicto con la ley
penal del MP, desarrollado con base al marco
normativo nacional e internacional que rige la función
constitucional del MP en la materia especifica.
nnn. 03-2018: Mecanismos para la atención,
coordinación, investigación en intervención en
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materia de adolescentes en conflicto con la ley penal.
Tiene por objeto establecer los lineamientos técnicos,
institucionales de atención, coordinación e
intervención de las distintas dependencias fiscales,
técnicas, administrativas y de apoyo del MP, así como
la persecución penal y mecanismos de coordinación
intra e interinstitucional que deberán implementarse
en toda la intervención que realice el MP en casos de
adolescentes en conflicto con la ley penal.
ooo. 04-2018: Regular el procedimiento de análisis
estratégico de casos relacionados con fenómenos
criminales, estructuras criminales, patrones
delictuales y abordaje de casos con correspondencia
en sistema integrado de identificación balística IBIS.
Tiene por objeto establecer el procedimiento que
debe realizarse en el análisis estratégico de casos
relacionado con fenómenos criminales, estructuras
criminales, patrones delictuales y el abordaje de casos
con correspondencia en el sistema Integrado de
Identificación Balística –IBIS- .
ppp. 05-2018: Protocolo de Investigación de Delitos
cometidos contra Defensoras y defensores de
Derechos Humanos. Tiene la finalidad de brindar al
personal del MP que interviene en la investigación y
atención de casos de delitos cometidos contra
defensoras y defensores de derechos humanos,
criterios e instrumentos específicos de actuación
conforme al protocolo de investigación de Delitos
Cometidos contra defensoras y defensores de
Derechos Humanos, desarrollado con base al marco
normativo nacional e internacional que rige la función
constitucional del MP en materia. El personal
involucrado debe actuar bajo los principios de
dignidad, igualdad, no discriminación, objetividad e
imparcialidad, con estrategias humanistas y
respetuosas de la diversidad cultural y étnica de
Guatemala, entre otros.
qqq. 06-2018: Institucionalización, implementación y
cumplimiento de la Política de Persecución Penal
Democrática del Ministerio Público. Tiene por objeto
aprobar la Política de Persecución penal democrática
del MP, que adjunta, procediendo a institucionalizarla,
por lo que su observancia es de carácter general y su
implementación y cumplimiento son obligatorios para
todo el personal de las áreas fiscal, administrativa,
técnica y de apoyo de la institución. La política define
la actuación institucional en materia de investigación y
persecución penal, conforme a un marco general de
política criminal, así como para orientar en forma
adecuada los recursos humanos, materiales y de
análisis, para la toma de decisiones que permitan
responder de forma efectiva frente a las distintas
modalidades de la criminalidad.
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rrr. 07-2018: Institucionalización, implementación y
cumplimiento de la Política de derechos humanos
para la persecución penal del Ministerio Público. Tiene
por objeto aprobar la política de derechos humanos
para la persecución penal del MP de Guatemala, la cual
se adjunta, e institucionalizarla, por lo que su
observancia es de carácter general y de cumplimiento
obligatorio para todo el personal de las áreas fiscal,
administrativa, técnica y de apoyo de la institución. Se
rige bajo los siguientes principios: a. Respeto a la
constitución política de la república de Guatemala y
demás leyes ordinarias, b. respeto y aplicación de
convenios internacionales, c. protección y garantía de
los derechos humanos, d. independencia e
imparcialidad, e. respeto a la dignidad, f. respeto a la
igualdad. G. no discriminación, h. respeto a la
pertinencia cultural. i. respeto a los derechos de las
víctimas, j. garantía de reparación integral, k. garantía
de participación de la víctima.
sss. 08-2018: Doctora Consuelo Porras Argueta.
Respeto del debido proceso: tiene por objeto instruir
que: a. que se atienda la recomendación del
procurador de los Derechos Humanos, contenida en el
expediente REF: [Link].3443-2018/UCI y
acumulado: REF: [Link].4557-2018/UCI, numeral
romano III, literal “C” que textualmente dice: “...III.
RECOMENDAR…C) A la fiscal General y Jefa del
Ministerio Publico, instruya de manera general a todo
el personal que interviene en los distintos procesos
judiciales a nivel nacional, que cesen en el uso y
aquiescencia de malas prácticas procesales, ya que
como funcionarios y servidores públicos no deben
consentir que ningún sujeto procesal recurra o utilice
figuras que no estén plenamente establecidas en la
ley.” Y b. Que la intervención que se realice en los
distintos procesos judiciales a nivel nacional, adecuen
su actuación al estricto cumplimiento de la
Constitución Política de la República de Guatemala y
las leyes del país, observando los estándares
internacionales en materia de derechos humanos y en
cumplimiento al debido proceso.
ttt. 09-2018: Búsqueda inmediata de mujeres
desaparecidas. Tiene por objeto establecer el
procedimiento interno para la búsqueda inmediata de
mujeres desaparecidas, en cumplimiento de las
distintas acciones que la Ley de Búsqueda Inmediata
de Mujeres Desaparecidas; Decreto 9-2016, impone al
MP. Que rige bajo los principios constitucionales,
procesales y de derecho humanos contenidos en la
legislación nacional e internacional, especialmente: a.
Respeto de los derechos humanos de las mujeres: El
personal de la institución que atienda casos de
mujeres desaparecidas, debe velar por el
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cumplimiento de la normativa nacional e
internacional; y el respeto a los derechos de las
mujeres; b. Celeridad: el personal de la institución
debe atender de forma inmediata, urgente y con
prioridad los casos de mujeres desaparecidas, a efecto
de lograr su localización y asegurar el respeto a su
integridad, libertad y resguardo; c. antiformalismo: la
activación del mecanismo de búsqueda inmediata de
mujeres desaparecidas, no estará sujeta a
formalidades; d. Acceso a la justicia con pertinencia
cultural y lingüística: el personal institucional debe
asegurarse de brindar atención a las víctimas y sus
familiares, con pertinencia cultural y lingüística.
Activación de la alerta Isabel-Claudina.
uuu. 01-2019. Modificación de la Instrucción General
Número 05-2014 para regular los criterios de
liquidación de la Fiscalía de Sección Liquidadora.
vvv. 02-2019. Lineamientos y criterios generales de
liquidación para conocer los casos en mora que no se
han diligenciado, casos activos pendientes de resolver
y prescritos en apoyo a las Fiscalías de Distrito de
Quetzaltenango, Escuintla y Metropolitano. Contiene
lineamientos y criterios generales de liquidación para
conocer casos activos pendientes de resolver y
prescritos en apoyo a las Fiscalías de Distrito de
Quetzaltenango, Escuintla y Metropolitano.
www. 04-2019. Lineamientos generales para la gestión
fiscal de las Agencias fiscales en Municipios, creadas
mediante el Acuerdo de Fiscalía General Número 16-
2019. Contiene lineamientos generales para la gestión
fiscal que deben cumplirse al realizar el trabajo
relacionado con la investigación y persecución penal
de las agencias fiscales en municipios creadas
mediante el acuerdo número 16-2019 (30), de la Fiscal
General de la República y Jefa del Ministerio Público en
Funciones. Las fiscalías municipales creadas son en los
municipios de: Raxruhá, San Cristóbal Verapaz,
Purulhá, San Pedro Yepocapa, Tecpan, Morazan, San
Cristobal Acasaguastlan, Guanagazapa, Nueva
Concepción, Aguacatán, Colotenango, San Idelfonso
Ixhuatan, San Pedro Pinula, Comapa, San Andres, San
Luis, Génova, Sacapulas, San Andrés Sajcabajá, El
Asintal, Sumpango, Concepcion Tutuapa, Ocós,
Oratorio, Santa Cruz Naranjo, Taxisco, Nahualá, Santa
Lucía la Reforma, Santa María Chiquimula, La Unión.
xxx. 05-2019. Instrucción General para Transversalizar
los enfoques de igualdad y de género en la
persecución penal. Tiene por objeto brindar al
personal del Ministerio Publico criterios incluyentes de
persecución penal que transversalicen los enfoques de
igualdad y de género, así como el principio de no
discriminación, que faciliten la tipificación de los
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delitos, la investigación criminal, las estrategias de
litigio, la atención y protección a las víctimas.
g. CÓDIGO DE ÉTICA DEL MINISTERIO PÚBLICO: tiene por objeto
adoptar el conjunto de normas y principios éticos aplicables
al desempeño funcional y la conducta de los servidores
públicos del MP, cualquiera que sea su competencia o
jerarquía, en concordancia con los elevados fines
institucionales. Su ámbito de aplicación es obligatoria en
todas las actuaciones de los servidores públicos del MP que
laboran bajo cualquier renglón presupuestario u otra forma
de contratación. Se rige bajo los siguientes valores
institucionales: LEGALIDAD, INDEPENDIENCIA DE CRITERIO,
TRANSPARENCIA, SERVICIO, CONFIANZA, NEUTRALIDAD Y
OBJETIVIDAD, COMPETENCIA PROFESIONAL, LEALTAD,
HONESTIDAD, INTEGRIDAD, RESPONSABILIDAD. También bajo
las siguientes normas éticas: LEGALIDAD Y TRANSPARENCIA,
RESPETO, RESPONSABILIDAD, EFICIENCIA, OBEDIENCIA,
COMPETENCIA PROFESIONAL, LEALTAD Y SERVICIO,
INCOMPATIBILIDADES-PROHIBICIÓN PARA DESEMPEÑAR MAS
DE UN CARGO PUBLICO, INDEPENDENCIA DE CRITERIO,
INTEGRIDAD Y OBJETIVIDAD.
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2. DERECHO CONSTITUCIONAL
a. LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA:
Es la expresión de la voluntad colectiva, que deduce
racionalmente los preceptos que han de encauzar el
comportamiento de gobernantes y gobernados hacia la
realización de las metas que ella decida. (Mauro Chacón).
Orden jurídico fundamental del Estado, creadora de
estabilidad y permanencia que se desarrolla vivamente en el
marco de un proceso público, como limitación y
racionalización del poder del Estado. (Peter Häberle)
Es una norma que incorpora los valores y principios
esenciales de la convivencia política que conforman todo el
ordenamiento jurídico. Por ello, todos los poderes públicos
y los habitantes del país están ligados a su imperio y el
derecho interno sometido a su supremacía. (Corte de
Constitucionalidad, Exp 280-90, sentencia de 19.10.1990)
b. SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL Y JERARQUÍA NORMATIVA: es
un principio teórico del derecho constitucional que postula,
originalmente, ubicar a la constitución de un país
jerárquicamente por encima de todo el ordenamiento
jurídico, considerándola como ley suprema del estado y
fundamento del sistema jurídico.
La jerarquía normativa, es un principio jurídico por el cual
las normas de un ordenamiento jurídico se ordenan
mediante un sistema de prioridad, según el cual unas
normas tienen preferencia sobre otras; para establecer tal
prioridad se pueden usar distintos criterios, como son, por
ejemplo: la validez de la norma basada en otra precia
superior, la función de la norma, la preferencia en la
aplicación de la norma o el diferente órgano político del que
surge la norma. Con la jerarquía normativa se ordenan
diferentes elementos del ordenamiento jurídico, de modo
que este consigue unidad y coherencia.
c. PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES: Manual del Fiscal: Son
proposiciones fundamentales que dominan sobre otras
disposiciones establecidas en la Constitución como en la
norma jurídica.
La diferencia entre garantías y principios radica en que las
garantías constitucionales son las que ofrece la misma
constitución en el sentido que se cumplirán y respetaran
los derechos que la misma indica, también algunas
constituciones la señalan como derechos constitucionales y
otras como derechos individuales, como es el caso de la
Constitución guatemalteca.
Los principios son los siguientes:
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Legalidad, Presunción de Inocencia, Derecho de Defensa,
Juicio Previo, Prohibición a la Doble Persecución Penal,
Principio de Publicidad en el Proceso, Derecho a ser juzgado
en un tiempo razonable.
PRINCIPIO DE LEGALIDAD: El artículo 17 de la Constitución
Política de la República de Guatemala establece “No hay
delito ni pena ni pena sin ley anterior”, no son punibles las
acciones u omisiones que no estén calificadas como delito o
falta y penados por ley anterior a su perpetración.”
El artículo 9 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (Pacto de San José) se manifiesta en que “nadie
puede ser condenado por acciones u omisiones que en el
momento de cometerse no fueran delictivos según el
derecho aplicable…”
Ninguna persona puede ser detenida o presa si los actos que
realiza no están previamente establecidos en la ley como
delito.
El artículo 1 del Código Procesal Penal y el artículo 1 del
Código Penal, establece el principio de NULLUM POENA SINE
LEGE, NO HAY PENA SIN LEY.
El artículo 1 de la LOMP, establece que la actuación del
Ministerio Público se debe cumplir con apego al principio de
LEGALIDAD.
EN CONCLUSIÓN: Podemos indicar que ninguna persona
puede ni debe ser detenida o presa si los actos que realiza
no están previamente establecidos en la ley como delito.
PRESUNCIÓN DE INOCENCIA (de no culpabilidad): Artículo 14
CPRG; art. 14 CPP
El principio constitucional de la presunción de inocencia
consiste principalmente en que toda persona es inocente,
mientras no se le haya declarado responsable judicialmente
en sentencia debidamente ejecutoriada. Así lo establece la
Constitución Política de la República de Guatemala en su
artículo 14.
El artículo 8 numeral 2 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (Pacto de San José) toda persona tiene
derecho a que se presuma su inocencia mientras no se
establezca legalmente su culpabilidad.
El artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos establece que toda persona acusada de delito
tiene el derecho que se presuma su inocencia mientras no
se pruebe su culpabilidad.
Este principio está desarrollado también en el Código
Procesal Penal en el artículo 14, indicando que todo
procesado debe ser tratado como inocente durante el
procedimiento, hasta una sentencia firme lo declare
responsable y le imponga una pena, una medida de
seguridad y corrección o le restrinja sus derechos.
El principio de presunción de inocencia consiste entonces
en que todo sindicado o imputado debe ser tratado como
una persona inocente, como una persona sin
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responsabilidad en el hecho que se le imputa, aunque
hubiese detenido flagrantemente.
EL DERECHO DE DEFENSA: Art. 8 CPRG, 92 Y 90 98,99 103 CPP
Todo detenido deberá ser informado inmediatamente de
sus derechos en forma que le sean más comprensibles más
comprensibles, especialmente que puede proveerse de un
defensor según establecen los artículos 8 y 12 de la CPRG.
Para el cumplimiento del Derecho de Defensa es necesario
elegir defensor art. 92 CPP, en caso de no hablar el idioma
español elige a un traductor art. 90 CPP.
El derecho de defensa es tan especial e importante que
cuando el imputado estuviere privado de su libertad,
cualquier persona podrá asignarle por escrito, un defensor
ante la policía o las autoridades encargadas de su custodia o
verbalmente ante el Ministerio Público o el Juez (98 CPP),
asignación que se le dará a conocer inmediatamente.
Sin embargo el imputado puede designar posteriormente
otro defensor (99 CPP) reemplazando al anterior que ya
interviene en el procedimiento, pero este último no podrá
abandonar la defensa, hasta que el nuevo defensor acepte
su cargo.
Tan importante es el derecho de defensa (103CPP) que si el
defensor abandona la defensa, dicho acto constituirá falta
grave y obligara, a quien incurra en él, el pago de las costas
provocadas por el reemplazo, sin perjuicio de las sanciones
correspondientes. Dicho abandono será comunicado
inmediatamente al tribunal de honor del Colegio de
Abogados y Notarios.
JUICIO PREVIO: Art. 12 CPRG, 4CPP 8.1 Pacto de San José 14
Derechos Civiles y Políticos
El juicio previo como principio constitucional, consiste
esencialmente en que ninguna persona puede ser
condenada ni privada de sus derechos, si no ha sido citada
oída y vencida en proceso legal, ante el juez o tribunal
competente y preestablecido, ni por procedimientos que no
estén preestablecidos legalmente. Así lo regula la
Constitución art. 12 y lo desarrolla el artículo 4 del Código
Procesal Penal.
De la misma manera el artículo 8 numeral 1 del Pacto de San
José establece que “Toda persona tiene derecho a ser oída
con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable por
un juez o tribunal competente e imparcial….”
El artículo 14 del Pacto de derechos Civiles y Políticos, se
pronuncia en el mismo sentido de un juicio previo a
cualquier condena.
Lo anterior quiere decir entonces que si al momento en se
va cumplir uno de los fines del proceso que es el
pronunciamiento de la sentencia, en la cual la persona va ser
condenada, sometida a medidas de seguridad y corrección y
privada de sus derechos, debió de haberse cumplido con
una detención legal, haberse puesto a disposición de la
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autoridad judicial competente en el plazo que la
constitución establece, haber sido citado a declarar,
habérsele impuesto una medida de coerción, haber sido
ligada al proceso mediante auto de procesamiento. Esto es
lo que se conoce como Juicio Previo, desde el momento de
la detención, el detenido deberá ser informado
especialmente, de que puede proveerse de un defensor, lo
que implica que inicia su derecho de defensa.
PROHIBICIÓN A LA DOBLE PERSECUCIÓN PENAL: En un Estado
de Derecho no se puede permitir que una persona pueda
ser enjuiciada o sancionada repetidas veces por los mismos
hechos (NOS BIS IN DEM)
Este principio no se encuentra explícitamente desarrollado
en la carta magna, pero el artículo 211 segundo párrafo de la
misma, establece la prohibición para los tribunales y
autoridades de conocer procesos fenecidos, el Pacto
internacional de Derechos Civiles y Políticos señala en el art.
14 inciso 7 que nadie podrá ser juzgado ni sancionado por
un delito por el cual haya sido ya condenado o absuelto por
una sentencia firme de acuerdo con la ley y el
procedimiento penal de cada país; en el mismo sentido se
pronuncia la Convención Americana de Derechos Humanos,
en su artículo 8 inciso 4 el cual establece que el inculpado
absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a
nuevo juicio por los mismos hechos.
Sin embargo se puede plantear nueva persecución penal
cuando:
La primera fue intentada ante un tribunal incompetente.
Cuando un mismo hecho debe ser juzgado por tribunales o
procedimientos diferentes que no puedan ser unificados.
El proceso se puede reabrir en aquellos casos en los que
procede la revisión, el cual solo opera a favor del reo, art. 453
al 463 del CPP.
PRINCIPIO DE PUBLICIDAD EN EL PROCESO: El principio
constitucional de publicidad en el proceso penal, consiste
en que todas las actuaciones, documentos y diligencias,
pueden ser conocidas personalmente por las partes a las
que legalmente se les haya otorgado participación definitiva
en el procedimiento penal, es decir la persona detenida, el
abogado o abogados defensores, el ofendido y su abogado,
los querellantes los terceros civilmente demandados, el
actor civil y el Ministerio Público así lo determina el artículo
14 de la CPRG.
El principio constitucional de publicidad en el proceso penal,
está desarrollado en el código Procesal Penal en el art. 12
cuando indica que la función de los tribunales en los
procesos es obligatoria, gratuita y PUBLICA y que los casos
de diligencias o actuaciones reservadas serán señaladas
expresamente por la ley, por ejemplo las excepciones a la
publicidad del debate señaladas en el art. 356 del CPP.
Sin embargo la publicidad tiene un componente negativo al
hecho de ser sometido a proceso implica un daño en el
reconocimiento social del sindicado, por ello el art. 314 del
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CPP, limita durante el procedimiento preparatorio la
publicidad de las actuaciones procesales, al mencionar que
las actuaciones solo podrán ser examinadas por el imputado,
las demás personas y los mandatarios , así mismo se
establece la reserva de las actuaciones por diez días corridos
para que no se entorpezca el descubrimiento de la verdad,
siempre que no hubiere auto de procesamiento, plazo que
podrá prorrogarse por diez días pero los interesados podrán
solicitar al juez que pongan fin a dicha reserva.
DERECHO A SER JUZGADO EN UN TIEMPO RAZONABLE: El hecho
de estar sometido a un proceso penal supone un perjuicio
psíquico y económico en la persona del procesado, que se
agrava en el supuesto que se le imponga una medida de
coerción, por ello es un derecho básico el que se resuelva la
situación jurídica del sindicado. En el código Procesal Penal
se establecen los artículos 323 y 324 bis los plazos para
conclusión de la fase preparatoria a partir del auto de
procesamiento, en caso de gozar de una medida sustitutiva
será de un plazo razonable, en caso de guardar prisión
preventiva no puede durar más de tres meses debiéndose
solicitar la prórroga de la prisión preventiva a la Corte
Suprema de Justicia.
d. INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL: CONTEXTO: señala Larenz,
que la aplicación de la ley implica la determinación de las
normas aplicables a un hecho concreto, y que interpretar es
un hacer mediador, por el cual el intérprete comprende el
sentido de un texto que se le ha convertido en problemático.
La interpretación implica una labor metodológica, prudente
y consiente del alcance de sus facultades como intérprete. Si
bien, como lo apunta Larenz, no existe una interpretación
absolutamente recta, su variación debe estar plenamente
justificada para evitar la arbitrariedad y el exceso en este
proceso. La aplicación de las diferentes reglas y métodos de
interpretación pueden ser unas veces complementarios y
otras excluyentes, y la priorización de unas u otros puede
producir resultados diversos. La función del intérprete es
dejar hablar a la norma, y aplicarla a un caso concreto,
aunque existe el conflicto entre si la meta de la
interpretación es determinar la voluntad del legislador o el
sentido normativo de la ley. También la interpretación
permite adaptar o actualizar el sentido de la norma a
momentos contemporáneos, proceso en el que no en pocas
ocasiones parecerá que el intérprete se hace escuchar más
allá del contenido mismo de la norma y, en casos nefastos,
aun en contra de todo sentido original, lógico, contextual,
etc., que pudiera adjudicársele a su sentida rectamente
entendido. Todo estado, como su ordenamiento jurídico, es
diseñado con ánimo de permanencia en el tiempo. Esto
implica que su normativa debe ser dinámica para poder dar
respuesta a los diferentes fenómenos que la organización
política afronte en su devenir histórico. Esa necesidad de
adecuación a la dinámica social es también resentida por la
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norma constitucional, aunque en menor medida que la
normativa ordinaria pues las normas de la primera se
encuentran en el mayor campo de generalidad que posee el
ordenamiento jurídico. CONCEPTO: la interpretación
constitucional es el arte de aplicar los principios que formula
la hermenéutica constitucional. Como técnica, la
interpretación es una actividad intelectual encaminada a
determinar el significado de una norma jurídica y, en
nuestro caso, de una norma constitucional. La
interpretación es el resultado del “dialogo” entre el texto
normativo y la intelección del sujeto que interpreta. Todos
somos capaces de interpretar, neófitos, litigantes,
defensores, académicos, judicantes. Pero, finalmente, la
única interpretación que tendrá fuera de ley será la del
juzgador. La importancia de la interpretación constitucional
parece obvia: el valor de cada precepto de la constitución
depende, en definitiva, del significado que le den sus
intérpretes-operadores. La letra podrá decir claramente una
cosa, la intención del constituyente podrá haber sido bien
definida…, pero, en última instancia, la cláusula
constitucional regirá del modo con que sea interpretada y
aplicada. Esa incertidumbre respecto del valor que se le
termine asignando al precepto constitucional deviene, en
gran medida, de que muchas constituciones no contiene
reglas de interpretación que señalen la manera en que han
de ser interpretados sus preceptos. Sin embargo, ello no
implica que se deba interpretar conforme a las reglas
establecidas en una ley ordinaria (Ley del Organismo Judicial,
para el caso guatemalteco), pues la misma es emitida por un
legislador ordinario, inferior al legislador constitucional.
CONFORME A LA FUENTE: la interpretación, conforme al autor
que la realiza, se clasifica en: a) autentica o por vía de
autoridad, proviene del órgano al que la constitución le
confiere dicha facultad. Corte de constitucionalidad. b)
Judicial, la que realizan los jueces y magistrados dentro de la
órbita de su función. c) doctrinaria o científica, que es la que
realizan los juristas. Todas revisten de importancia pero, en
principio, solo las 2 primeras son vinculantes, la tercera lo
será en la medida que sea recogida dentro de las 2 primeras.
CONFORME A LOS ANTECEDENTES, REFERENCIAS O
INDICADORES: puede ser a) histórica: que indaga los
antecedentes o raíces históricas de la norma constitucional
para desentrañar su espíritu; b) política: que hace especial
énfasis en los valores o sentido político de la constitución.
Específicamente relacionada a su régimen político y modelo
de estado; c) evolutiva que postula por una interpretación
que se actualice atendiendo a las circunstancias cambiantes
de la sociedad; d) teleológica o finalista: que se inspira en el
fin perseguido por la norma constitucional. CONFORME A LA
ESTRATEGIA INTERPRETATIVA: a) Originalísimo: la constitución
debe interpretarse a la luz de las intenciones originales de
quienes la redactaron. Siendo esta la única forma de salvar el
carácter democrático de las decisiones judiciales. (James
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Wilson); b) Lectura moral de la constitución: los jueces
deben apartarse de las intenciones originales del
constituyente y leer la constitución como lo que es, como
un documento que fija principios morales fundamentales
que han de gobernar a la sociedad. Las decisiones que
deben fundar en los principios de moralidad política
plasmados en la constitución. (DWorking); c) Textualismo:
solo el texto de la constitución y de las leyes debe servir
como fuente de interpretación. El juez no debe ir más allá
del texto, fijándose únicamente en el sentido de las palabras
dentro del texto, es decir, dentro de las oraciones que son
empleadas. (Antonio Scalia). PRINCIPIOS: el autor Segundo V.
Linares Quintana, estableció una serie de normas o
principios que facilitan la tarea interpretativa. FIN SUPREMO
ES LA CONSTITUCION, INTERPRETACION AMPLIA O EXTENSIVA,
SENTIDO DE LAS PALABRAS DE LA CONSTITUCION, LA
CONSTITUCION COMO UN TODO ORGANICO, LA CONSTITUCION
COMO INSTRUMENTO DE GOBIERNO PERMANEN, PRIVILEGIOS Y
EXCEPCIONES, PRESUNCION DE CONSTITUCIONALIDAD. El
jurista alemán Konrad Hesse, propone la siguiente
sistematización de principios de la interpretación
constitucional, que, como se podrá advertir, comulga en
muchos aspectos con la clasificaciones desarrollada: EL
PRINCIPIO DE UNIDAD DE LA CONSTITUCION, EL PRINCIPIO DE
CONCORDANCIA PRACTICA, PRINCIPIO DE CORRECCION
FUNCIONAL, PRINCIPIO DE LA FUERZA NORMATIVA DE LA
CONSTITUCION, PRINCIPIO DE PRESUNCION DE
CONSTITUCIONALIDAD DE LOS ACTOS NORMATIVOS, PRINCIPIO
DE ARGUMENTACION, LIMITES A LA INTERPRETACION
CONSTITUCIONAL.
e. FUNDAMENTOS DEL DERECHO CONSTITUCIONAL: La
Constitución Política de la República de Guatemala es la ley
suprema de la República de Guatemala, en la cual se rige
todo el Estado y sus demás leyes. La Constitución Política de
la República de Guatemala actual fue creada por una
Asamblea Nacional Constituyente, el 31 de mayo de 1985, la
cual lo hizo en representación del pueblo con el objeto de
organizar jurídica y políticamente al Estado, así como,
también contiene los derechos fundamentales de los
miembros de su población. NORMATIVA CONSTITUCIONAL. La
Constitución Política de la República de Guatemala,
decretada en el año 1985, en el artículo 12 garantiza el
derecho de defensa estableciendo que “La defensa de la
persona y sus derechos son inviolables. Nadie podrá ser
condenado, ni privado de sus derechos, sin haber sido
citado, oído y vencido en proceso legal ante juez o tribunal
competente”, además el artículo 14 de la Constitución
establece la presunción de inocencia y publicidad del
proceso, garantizando que “Toda persona es inocente,
mientras no se le haya declarado responsable judicialmente,
en sentencia ejecutoriada”. NORMATIVA ORDINARIA. Artículo
4º del Código Procesal Penal que regula la observancia en el
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proceso penal del debido proceso y juicio previo. Artículo 20
del Código Procesal Penal que desarrolla el derecho de
defensa, que los habitantes de la república de Guatemala
tienen en un proceso penal. Artículo 92º del Código Procesal
Penal que define el derecho del sindicado de elegir abogado
defensor de su confianza. Artículo 103 del Código Procesal
Penal que define el derecho del sindicado de ser asistido por
defensor de oficio en caso de renuncia o abandono de la
defensa técnica. Decreto del Congreso de la República No.
129-97 Ley del Servicio Público de Defensa Penal. TRATADOS,
PACTOS Y CONVENIOS INTERNACIONALES SUSCRITOS POR EL
ESTADO DE GUATEMALA Artículo 14 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos. Artículo 8 inciso “e” de la
Convención Americana de Derechos Humanos. Artículo 10 de
la Declaración Universal de Derechos Humanos. Acuerdos de
Paz, Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en
una Sociedad Democrática.
f. MECANISMOS DE DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN: Naturaleza
jurídica: son los medios por los cuales, se hace la defensa
efectiva de la constitución y los derechos fundamentales de
las personas. Indica la constitución que todos los derechos
reconocidos por ella gozan de garantías para su protección,
garantías a ser desarrolladas a través de mecanismos de
defensa constitucional. El autor García Belaunde dice: “Hay
una defensa física, otra política, y, finalmente una defensa
jurídica, y dentro de ella la más moderna, la defensa procesal
constitucional”. Para Machaca Cahuana dice: “son los medios
o remedios jurídicos de protección y de seguridad que
tienen toda persona para el restablecimiento inmediato y el
ejercicio efectivo de sus derechos”.
g. JUSTICIA CONSTITUCIONAL: La justicia constitucional en
Guatemala. Jorge Mario García Laguardia. Génesis,
antecedentes y creación del órgano de justicia
constitucional La Corte de Constitucionalidad (Tribunal
Constitucional), fue creada por la Constitución de 1985. Su
antecedente inmediato donde se origina su funcionamiento,
está en la Constitución anterior de 1965. En ella se introdujo
un sistema mixto. Por una parte, contempló una
declaratoria de inconstitucionalidad en casos concretos, en
la tradición del control judicial difuso, y por otra, introdujo
una declaratoria de inconstitucionalidad con efectos
generales y derogatorios en una nueva experiencia, la
primera, de control concentrado en vía principal. El segundo
párrafo del art. 246, recogió el principio tradicional, que
viene de la reforma constitucional de 1921, como un control
difuso, incidental, de alcance particular y con efectos
declarativos. Ordenaba la disposición que en casos
concretos, en cualquier instancia y en casación, antes de
dictar sentencia, las partes podrán plantear la
inconstitucionalidad total o parcial de una ley y el tribunal
deberá pronunciarse al respecto. Si declarare la
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inconstitucionalidad, la sentencia se limitará a establecer
que el precepto legal es inaplicable al caso planteado y será
transcrito al Congreso. Y en una nueva experiencia, junto al
sistema anterior, en el Capítulo V, Título VIII, arts. 262 y 265
recogió por vez primera en nuestra historia constitucional,
un nuevo sistema: concentrado, principal, de alcance
general y efectos semi-constitutivos. La declaratoria de
inconstitucionalidad se pedía ante un órgano autónomo de
examen constitucional: la Corte de Constitucionalidad, que
no era un tribunal permanente sino se integraba
específicamente cuando se hacía valer una acción de
inconstitucionalidad. Eran doce sus Magistrados, todos de la
rama judicial y los presidía el mismo de la Corte Suprema. El
objeto de la acción era obtener la declaratoria de
inconstitucionalidad de las leyes o disposiciones
gubernativas de carácter general que contuvieran vicio total
o parcial de inconstitucionalidad. Experiencia corta de
escasos 15 años. Conoció pocos casos.
La Constitución vigente, fue promulgada el 31 de mayo de
1985. En el Título VI, con el nombre de "Garantías
Constitucionales y Defensa del Orden Constitucional",
configura un nuevo sistema de justicia constitucional, cuya
novedad significativa es la creación del Tribunal o Corte
Constitucional permanente. Funciones de la justicia
constitucional. CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD DE
NORMAS: Tipos de Normas susceptibles de ser sometidas a
control de constitucionalidad. Las funciones de la Corte,
fuera de su función esencial de defensa del orden
constitucional, son muy amplias. Están establecidas en la
Constitución y en la Ley Constitucional que desarrolla los
preceptos constitucionales. La primera la constituye en
garante de la Constitución y del sistema jurídico en general,
es el intérprete supremo de sus normas y le da sentido al
sistema, cuyas decisiones son vinculantes y obligan a los
órganos del Estado y tiene pleno efecto contra todos. Por
eso se explica su posición de independencia funcional e
incluso económica. Y sus funciones las cumple con métodos
jurisdiccionales, fuera de los casos de consultas y
dictámenes que también entran dentro de sus
competencias. Sus competencias específicas de control de
normas son las siguientes: a) En única instancia conoce de
inconstitucionalidades contra leyes, reglamentos y
disposiciones de carácter general; b) En segunda instancia
de apelaciones de inconstitucionalidades en casos
concretos; c) Emite opinión sobre la constitucionalidad de
los tratados, convenios y proyectos de ley, a solicitud de
cualquiera de los organismos del Estado. La
inconstitucionalidad de leyes, reglamentos y disposiciones
de carácter general, es directa y su única instancia y se
plantea ante la Corte. Tienen legitimación para plantearla la
Junta Directiva del Colegio de Abogados a través de su
Presidente; el Ministerio Público a través del Procurador
General de la Nación; el Procurador de los Derechos
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Humanos y cualquier persona con el auxilio de tres
abogados activos. Cuando la sentencia de la Corte declare la
inconstitucionalidad de una ley, reglamento o disposición de
carácter general, éstas quedarán sin vigencia y si fuere
parcial quedará sin vigencia en la parte que se declare
inconstitucional. Las sentencias que declaren
inconstitucionalidad parcial o total, deben publicarse en el
Diario Oficial dentro de los tres días siguientes. De la fecha
en que queden firmes y la ley deja de surtir efectos desde el
día siguiente al de la publicación en el Diario Oficial. Si se
hubiera decretado la suspensión provisional de la ley,
atribución que le corresponde a la Corte, los efectos del fallo
definitivo se retrotraen a la fecha en que se publicó la
suspensión provisional. Y contra las sentencias de la Corte,
no procede recurso alguno y produce efectos "erga omnes".
En los casos de inconstitucionalidad en casos concretos, la
persona a quien afecte la inconstitucionalidad puede
plantearla ante el tribunal correspondiente, que asume el
carácter de tribunal constitucional. Puede hacerse el
planteamiento como excepción o en incidente de una ley
que hubiere sido citada como apoyo de derecho en la
demanda, en la contestación o que de cualquier modo
resulte del trámite del juicio. El tribunal ante quien se
plantea conoce en primera instancia y de las apelaciones
conoce la Corte de Constitucionalidad que concentra el
conocimiento de los asuntos de constitucionalidad. Los
efectos son sólo para el caso concreto y respecto del mismo
produce consecuencia de cosa juzgada y también tiene
efectos jurisprudenciales.
h. GARANTIAS CONSTITUCIONALES: Las garantías son medios
técnicos-jurídicos, orientados a proteger las disposiciones
constitucionales cuando estas son infringidas, reintegrando
el orden jurídico violado. Existen amplios campos del
derechos, especialmente el constitucional y el internacional
público, que carecen de normas de efectividad; sus
disposiciones muchas veces no son más que expresión de
deseos. Por esto, se fortalece en los últimos años una
tendencia a encontrar normas de garantía, que hagan
efectivas las disposiciones de carácter sustantivo. El
conjunto de instrumentos de garantía de las normas
constitucionales también ha sido designado con el término
de justicia constitucional, término que prefiere Fix Zamudio
por considerar que con él se subraya el carácter
preponderante axiológico de estos instrumentos y por su
preciso sentido jurídico.
[Link] DE AMPARO: El amparo es una garantía
procesal expedita que tienen las personas de acudir
ante un tribunal de justicia, para que se restituya el
goce de sus derechos cuando estos fueren
amenazados o violados por alguna autoridad.
ARTÍCULO 10.- Procedencia del amparo. La procedencia
del amparo se extiende a toda situación que sea
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susceptible de un riesgo, una amenaza, restricción o
violación a los derechos que la Constitución y las leyes
de la República de Guatemala reconocen, ya sea que
dicha situación provenga de personas y entidades de
derecho público o entidades de derecho privado.
Toda persona tiene derecho a pedir amparo, entre
otros casos: a) Para que se le mantenga o restituya
en el goce de los derechos y garantías que establece la
Constitución o cualquiera otra ley; b) Para que se
declare en casos concretos que una ley, un
reglamento, una resolución o acto de autoridad, no
obligan al recurrente por contravenir o restringir
cualesquiera de los derechos garantizados por la
Constitución o reconocidos por cualquiera otra ley;
c) Para que en casos concretos se declare que una
disposición o resolución no meramente legislativa del
Congreso de la República; no le es aplicable al
recurrente por violar un derecho constitucional; d)
Cuando la autoridad de cualquier jurisdicción dicte
reglamento, acuerdo o resolución de cualquier
naturaleza, con abuso de poder o excediéndose de sus
facultades legales, o cuando carezca de ellas o bien las
ejerza en forma tal que el agravio que se causare o
pueda causarse no sea reparable por otro medio legal
de defensa; e) Cuando en actuaciones administrativas
se exijan al afectado el cumplimiento de requisitos,
diligencias o actividades no razonables o ilegales, o
cuando no hubiere medio o recurso de efecto
suspensivo; f) Cuando las peticiones y trámites ante
autoridades administrativas no sean resueltos en el
término que la ley establece, o de no haber tal
término, en el de treinta días, una vez agotado el
procedimiento correspondiente; así como cuando las
peticiones no sean admitidas para su trámite; g) En
materia política, cuando se vulneren derechos
reconocidos por la ley o por los estatutos de las
organizaciones políticas. Sin embargo, en materia
puramente electoral, el análisis y examen del tribunal
se concretará al aspecto jurídico, dando por sentadas
las cuestiones de hecho que se tuvieron por probadas
en el recurso de revisión; h) En los asuntos de los
órdenes judicial y administrativo, que tuvieren
establecidos en la ley procedimientos y recursos, por
cuyo medio puedan ventilarse adecuadamente de
conformidad con el principio jurídico del debido
proceso, si después de haber hecho uso el interesado
de los recursos establecidos por la ley, subsiste la
amenaza, restricción o violación a los derechos que la
Constitución y las leyes garantizan. Lo determinado
en los incisos anteriores, no excluye cualesquiera
otros casos, que no estando comprendidos en esa
enumeración, sean susceptibles de amparo de
conformidad con lo establecido por los artículos 265
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de la Constitución y 8 de esta ley. Interposición
ARTÍCULO 19.- Conclusión de recursos ordinarios. Para
pedir amparo, salvo casos establecidos en esta ley,
deben previamente agotarse los recursos ordinarios,
judiciales y administrativos, por cuyo medio se
ventilan adecuadamente los asuntos de conformidad
con el principio del debido proceso. ARTICULO 20.-
Plazo para la petición de amparo. La petición de
amparo debe hacerse dentro del plazo de los treinta
días siguientes al de la última notificación al afectado
o de conocido por éste el hecho que a su juicio, le
perjudica. (FRASE ADICIONADA por el Art. 1 del
DECRETO del CONGRESO No. {36-90} de fecha {08 de
junio de 1990}, el cual queda así:} "Sin embargo,
durante el proceso electoral y únicamente en lo
concerniente a esta materia el plazo será de cinco
días". El plazo anterior no rige cuando el amparo se
promueva en contra del riesgo de aplicación de leyes
o reglamentos inconstitucionales a casos concretos;
así como ante la posibilidad manifiesta de que ocurran
actos violatorios a los derechos del sujeto activo.
ARTÍCULO 21.- Requisitos de la petición. El amparo se
pedirá por escrito, llenando los requisitos siguientes:
a) Designación del tribunal ante el que se presenta;
b) Indicación de los nombres y apellidos del solicitante
o de la persona que lo represente; su edad, estado
civil, nacionalidad, profesión u oficio, domicilio y lugar
para recibir notificaciones. Si se gestiona por otra
persona deberá acreditarse la representación; c)
Cuando quien promueve el amparo sea una persona
jurídica, deberán indicarse sucintamente los datos
relativos a su existencia y personalidad jurídica; d)
Especificación de la autoridad, funcionario, empleado,
persona o entidad contra quien se interpone el
amparo; e) Relación de los hechos que motivan el
amparo; f) Indicación de las normas constitucionales
de otra índole en que descansa la petición de amparo
con las demás argumentaciones y planteamientos de
derecho; g) Acompañar la documentación que se
relacione con el caso, en original o en copias, o indicar
el lugar en donde se encuentre y los nombres de las
personas a quienes les consten los hechos y los
lugares donde pueden ser citadas y precisar
cualesquiera otras diligencias de carácter probatorio
que conduzcan al esclarecimiento del caso; h) Lugar
y fecha; i) Firmas del solicitante y del abogado
colegiado activo que lo patrocina, así como el sello de
éste. Si el solicitante no sabe o no puede firmar, lo
hará por él otra persona o el abogado que auxilia; j)
Acompañar una copia para cada una de las partes y
una adicional para uso del tribunal. ARTICULO 22.-
Omisión de requisitos en la petición. Cuando la
persona que solicita un amparo haya omitido el
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señalamiento de uno o más requisitos en la
interposición o sea defectuosa la personería, el
tribunal que conozca del caso resolverá dándole
trámite al amparo y ordenando al interponente
cumplir con los requisitos faltantes dentro del
término de tres días, pero, en lo posible, no
suspenderá el trámite. Cuando el tribunal lo estime
pertinente podrá agregarse a este término el de la
distancia. ARTÍCULO 23.- Gestor judicial. Sólo los
abogados colegiados y los parientes dentro de los
grados de ley, podrán actuar gestionando por el
afectado y sin acreditar representación en forma
cuando declaren que actúan por razones de urgencia,
para la debida protección de los intereses que les han
sido encomendados. Antes de resolver el amparo
deberá acreditarse la representación que se ejercita,
salvo casos de urgencia que el tribunal calificará.
ARTÍCULO 24.- Petición de amparo provisional. En el
memorial de interposición del amparo podrá
solicitarse la suspensión provisional de la disposición,
acto, resolución o procedimiento reclamado. ARTÍCULO
25.- Legitimación activa del Ministerio Público y del
Procurador de los Derechos Humanos. El Ministerio
Público y el Procurador de los Derechos Humanos,
tienen legitimación activa para imponer amparo a
efecto de proteger los intereses que les han sido
encomendados. ARTÍCULO 26.- Solicitud verbal. La
persona notoriamente pobre o ignorante, el menor y
el incapacitado, que no pudieren actuar con auxilio
profesional, podrán comparecer ante los tribunales en
solicitud verbal de amparo, en cuyo caso se procederá
a levantar acta acerca de los agravios denunciados, de
la que de inmediato se remitirá copia al Procurador de
los Derechos Humanos para que aconseje o, en su
caso, patrocine al interesado. La negativa infundada al
levantar el acta y remitir la copia a donde corresponda,
otorga al reclamante la facultad de ocurrir
verbalmente ante la Corte de Constitucionalidad, la
que resolverá de inmediato lo pertinente. Amparo
Provisional ARTÍCULO 27.- Amparo Provisional. La
suspensión provisional del acto reclamando procede
tanto de oficio como a instancia de parte. En cualquier
caso el tribunal, en la primera resolución que dicte,
aunque no hubiere sido pedido, resolverá sobre la
suspensión provisional del acto, resolución o
procedimiento reclamados, cuando a su juicio las
circunstancias lo hagan aconsejable. ARTÍCULO 28.-
Amparo Provisional de Oficio. Deberá decretarse de
oficio la suspensión provisional del acto, resolución o
procedimiento reclamado, entre otros, en los casos
siguientes: a) Si del mantenimiento del acto o
resolución resultare peligro de privación de la vida del
sujeto activo del amparo, riesgo a su integridad
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personal, daño grave o irreparable al mismo; b)
Cuando se trate de acto o resolución cuya ejecución
deje sin materia o haga inútil el amparo al hacer difícil,
gravosa o imposible la restitución de las cosas a su
estado anterior; c) Cuando la autoridad o entidad
contra la que se interponga el amparo esté
procediendo con notoria ilegalidad o falta de
jurisdicción o competencia; d) Cuando se trate de
actos que ninguna autoridad o persona pueda
ejecutar legalmente. ARTICULO 29.- Amparo provisional
en cualquier estado del procedimiento. En cualquier
estado del procedimiento, antes de dictar sentencia y
a petición del interesado o de oficio, los tribunales de
amparo tienen facultad para acordar la suspensión
provisional del acto, resolución o procedimiento
reclamado. ARTÍCULO 30.- Revocación del amparo
provisional. Asimismo, en cualquier estado del
procedimiento, antes de dictar sentencia y a petición
de parte y de oficio, los tribunales de amparo tienen
facultad para revocar la suspensión provisional del
acto, resolución o procedimiento reclamados, cuando
a su juicio el mantenimiento de la medida no se
justifique y siempre que no esté contemplado dentro
de los casos de suspensión obligada. ARTICULO 31.-
Acta del estado que guardan los hechos y actos
suspendidos. Cuando la singularidad del caso lo
requiera, en el momento de comunicarle a la
autoridad impugnada la suspensión del acto, se
levantará acta en la que se hará constar
detalladamente el estado que en ese momento
guardan los hechos y actos que se suspenden y la
prevención hecha de no modificarlos hasta que se
resuelva en sentencia o lo ordene el tribunal. ARTÍCULO
32.- Encauzamiento por desobediencia. Si la persona a
quien se haya notificado la suspensión, desobedece la
orden judicial y sigue actuando, el tribunal que
conozca del proceso ordenará inmediatamente su
encausamiento, librándose para el efecto certificación
de lo conducente para la iniciación del proceso penal
que corresponda. Procedimiento ARTÍCULO 33.-
Trámite inmediato del amparo. Los jueces y tribunales
están obligados a tramitar los amparos el mismo día
en que les fueren presentados, mandando pedir los
antecedentes o en su defecto informe circunstanciado
a la persona, autoridad, funcionario o empleado
contra el cual se haya pedido amparo, quienes
deberán cumplir remitiendo los antecedentes o
informando dentro del perentorio término de
cuarenta y ocho horas, más el de la distancia, que fijará
el tribunal en la misma resolución, a su prudente
arbitrio. Si dentro del indicado término no se
hubiesen enviado los antecedentes o el informe, el
tribunal que conozca del caso, deberá decretar la
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suspensión provisional del acto, resolución o
procedimiento reclamado. ARTICULO 34.- Interés de
terceros en el amparo. Si la autoridad, persona
impugnada o el solicitante de amparo tuviesen
conocimiento de que alguna persona tiene interés
directo en la subsistencia o suspensión del acto,
resolución o procedimiento, ya sea por ser parte en las
diligencias o por tener alguna otra relación jurídica
con la situación planteada, están obligadas a hacerlo
saber al tribunal, indicando su nombre y dirección en
forma sucinta, la relación del interés. En este caso, el
Tribunal de Amparo dará audiencia a dicha persona en
la misma que al Ministerio Público, teniéndosela como
parte. ARTÍCULO 35.- Primera audiencia a los
interesados y prueba. Recibidos los antecedentes o el
informe, el tribunal deberá confirmar o revocar la
suspensión provisional decretada en el auto inicial del
procedimiento. De estos antecedentes o del informe
dará vista al solicitante, al Ministerio Público,
institución que actuará mediante la sección que
corresponda según la materia de que se trate, a las
personas comprendidas en el artículo anterior y a las
que a su juicio también tengan interés en la
subsistencia o suspensión del acto, resolución o
procedimiento, quienes podrán alegar dentro del
término común de cuarenta y ocho horas. Vencido
dicho término, hayan o no alegado las partes, el
tribunal estará obligado a resolver, pero si hubiere
hechos qué establecer, abrirá a prueba el amparo, por
el improrrogable término de ocho días. Los tribunales
de amparo podrán relevar de la prueba en los casos en
que a su juicio no sea necesario, pero la tramitarán
obligadamente si fuere pedida por el solicitante. Si el
amparo se abriere a prueba, el tribunal, en la misma
resolución, indicará los hechos que se pesquisarán de
oficio, sin perjuicio de cualesquiera otros que fueren
necesarios o de las pruebas que rinden las partes.
ARTÍCULO 36.- Pesquisa de oficio. Si hubiere hechos
controvertidos, el tribunal los pesquisará de oficio,
practicando cuanta diligencia sea necesaria para
agotar la investigación. Ninguna persona o autoridad
puede negarse a acudir al llamado de un tribunal de
amparo ni resistirse a cumplir con sus providencias,
salvo caso de fuerza mayor que comprobará el mismo
tribunal. El incumplimiento a lo ordenado en
diligencia de prueba será sancionado conforme al
Código Penal, para lo cual el Tribunal de Amparo
certificará lo conducente a un tribunal del orden
penal. ARTÍCULO 37.- Segunda audiencia. Concluido el
término probatorio, el tribunal dictará providencia
dando audiencia a las partes y al Ministerio Público por
el término común de cuarenta y ocho horas,
transcurrido el cual, se hayan o no pronunciado,
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dictará sentencia dentro de tres días. ARTÍCULO 38.-
Vista pública. Si al evacuarse la audiencia a que se
refiere el artículo anterior, o al notificarse la
resolución que omite la apertura a prueba, alguna de
las partes o el Ministerio Público solicita que se vea el
caso en vista pública, ésta se efectuará el último de los
tres días siguientes y a la hora que señale el tribunal.
Cuando se haya efectuado vista pública, el tribunal
dictará sentencia dentro del plazo de los tres días
siguientes. A la vista podrán comparecer a alegar las
partes y sus abogados, así como la autoridad o entidad
impugnada y sus abogados. Si la autoridad impugnada
fuere pública o se tratare del Estado, puede delegar su
representación en el Ministerio Público, en el caso que
éste manifieste acuerdo con la actuación que originó
el amparo. ARTICULO 39.- Plazo para que dicte
sentencia la Corte de Constitucionalidad. Cuando la
Corte de Constitucionalidad conociere en única
instancia o en apelación, el plazo para pronunciar
sentencia podrá ampliarse por cinco días más, según la
gravedad del asunto. ARTICULO 40.- Auto para mejor
fallar. El tribunal podrá mandar practicar las diligencias
y recabar los documentos que estime convenientes
para mejor fallar, dentro de un plazo no mayor de
cinco días. Vencido el plazo del auto para mejor fallar,
o practicadas las diligencias ordenadas, el tribunal
dictará su resolución dentro de los términos de los
artículos anteriores. ARTÍCULO 41.- Enmienda del
procedimiento. En los procesos de amparo los
tribunales no tienen facultad de enmendar el
procedimiento en primera instancia, exceptuándose
de esta prohibición a la Corte de Constitucionalidad.
Sentencia ARTÍCULO 42.- Análisis del caso y sentencia.
Al pronunciar sentencia, el tribunal de amparo
examinará los hechos, analizará las pruebas y
actuaciones y todo aquello que formal, real y
objetivamente resulte pertinente; examinará todos y
cada uno de los fundamentos de derecho aplicables,
hayan sido o no alegados por las partes. Con base en
las consideraciones anteriores y aportando su propio
análisis doctrinal y jurisprudencial, pronunciará
sentencia, interpretando siempre en forma extensiva
la Constitución, otorgando o denegando amparo, con
el objeto de brindar la máxima protección en esta
materia, y hará las demás declaraciones pertinentes.
ARTÍCULO 43.- Doctrina legal. La interpretación de las
normas de la Constitución y de otras leyes contenidas
en las sentencias de la Corte de Constitucionalidad,
sienta doctrina legal que debe respetarse por los
tribunales al haber tres fallos contestes de la misma
Corte. Sin embargo, la Corte de Constitucionalidad
podrá separarse de su propia jurisprudencia,
razonando la innovación, la cual no es obligatoria para
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los otros tribunales, salvo que lleguen a emitirse tres
fallos sucesivos contestes en el mismo sentido.
ARTÍCULO 44.- Costas y sanciones. El tribunal también
decidirá sobre las costas y sobre la imposición de las
multas o sanciones que resultaren de la tramitación
del amparo. ARTÍCULO 45.- Condena en costas. La
condena en costas será obligatoria cuando se declare
procedente el amparo. Podrá exonerarse al
responsable, cuando la interposición del amparo se
base en la jurisprudencia previamente sentada,
cuando el derecho aplicable sea de dudosa
interpretación y en los casos en que, a juicio del
tribunal, se haya actuado con evidente buena fe.
ARTÍCULO 46.- Multas. Cuando el tribunal estime,
razonándolo debidamente que el amparo interpuesto
es frívolo o notoriamente improcedente, además de
condenar en las costas, sancionará con multa de
cincuenta a mil quetzales, según la gravedad del caso,
al abogado que lo patrocine. ARTICULO 47.-
Obligaciones de imponer multas y sanciones. Los
tribunales de amparo tienen la obligación de imponer
las multas y sanciones establecidas en la presente ley,
e incurrirán en responsabilidad si no lo hicieren. Las
partes tienen el derecho; el Ministerio Público y el
Procurador de los Derechos Humanos la obligación, de
exigir la imposición de las sanciones que procedan
contra los responsables. Las multas en ningún caso
podrán convertirse en prisión. ARTICULO 48.-
Improcedencia de las sanciones y multas. Las
sanciones y multas que establece esta ley no son
aplicables al Ministerio Público ni al Procurador de los
Derechos Humanos, cuando sean los interponentes
del amparo.
b. EXHIBICIÓN PERSONAL: Procedencia ARTICULO
82.- Derecho a la exhibición personal. Quien se
encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de
cualquier otro modo en el goce de su libertad
individual, amenazado de la pérdida de ella, o sufriere
vejámenes, aun cuando su prisión o detención fuere
fundada en ley, tiene derecho a pedir su inmediata
exhibición ante los tribunales de justicia, ya sea con el
fin de que se le restituya o garantice su libertad, se
hagan cesar los vejámenes o termine la coacción a que
estuviere sujeto. Interposición ARTÍCULO 85.-
Legitimación para pedir la exhibición personal. La
exhibición personal puede pedirse por escrito, por
teléfono o verbalmente, por el agraviado o por
cualquiera otra persona, sin necesidad de acreditar
representación alguna y sin sujeción a formalidades de
ninguna clase. ARTÍCULO 86.- Conocimiento de oficio.
Todo tribunal de justicia que llegare a tener
conocimiento en cualquier forma que alguna persona
se encuentra en la situación contemplada en el
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Artículo 82, confinada o en simple custodia y se
temiere que su paradero sea incierto, estará obligado
a iniciar y promover de oficio la exhibición personal.
ARTÍCULO 87.- Denuncia obligatoria. El alcaide, jefe,
subalterno o ejecutor del establecimiento o lugar en
donde una persona estuviere detenida, presa o
privada de su libertad, que tuviere conocimiento de
un hecho que dé lugar a la exhibición personal, deberá
denunciarlo inmediatamente a cualquier tribunal que
pueda conocer de la exhibición personal, bajo pena de
cincuenta a quinientos quetzales de multa, sin
perjuicio de las demás sanciones legales. Trámite
ARTÍCULO 88.- Auto de exhibición. Inmediatamente que
se reciba la solicitud o se tenga conocimiento de un
hecho que dé lugar a la exhibición personal, el
tribunal, en nombre de la República de Guatemala y sin
demora alguna, emitirá auto de exhibición, señalando
hora para el efecto y ordenando a la autoridad,
funcionario, empleado o persona presuntamente
responsable para que presente al ofendido, acompañe
original o copia del proceso o antecedentes que
hubiere y rinda informe detallado sobre los hechos
que la motivaron, conteniendo por lo menos lo
siguiente: a) Quién ordenó la detención o vejación y
quién la ejecutó, indicando la fecha y circunstancias
del hecho; b) Si el detenido ha estado bajo la
inmediata custodia del informante o si la ha
transferido a otro, en cuyo caso expresará el nombre
de éste, así como el lugar, tiempo y motivo de la
transferencia; y c) La orden que motivó la detención.
ARTÍCULO 89.- Plazo para la exhibición. El plazo dentro
del cual debe hacerse la presentación del agraviado,
nunca podrá exceder de veinticuatro horas a partir de
la petición o denuncia. ARTÍCULO 90.- Instrucción
inmediata. Cuando el tribunal tuviere conocimiento de
los hechos a que se contrae el Artículo 82, instruirá el
proceso correspondiente de inmediato,
constituyéndose sin demora en el lugar en que
estuviere el agraviado; y si el ofendido residiere fuera
del perímetro o municipio del tribunal que conozca, se
nombrará un juez ejecutor que procederá conforme al
artículo siguiente. En caso de no proceder como se
ordena en el párrafo anterior, los integrantes del
tribunal que conozca de los hechos relacionados,
serán castigados como cómplices del delito del plagio.
ARTICULO 91.- Auxiliares del tribunal. Cuando el
agraviado esté fuera del municipio donde resida el
tribunal que conoce de la exhibición, en defecto de
juez ejecutor, podrá comisionarse el cumplimiento del
auto de exhibición a cualquier otra autoridad o
persona cuyas calidades garanticen su cometido. En
estos casos se harán llegar las diligencias al ejecutor
por la vía más rápida, procediéndose inmediatamente
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a cumplir el mandato del tribunal. Para este objeto, el
ejecutor se trasladará sin demora al lugar en que se
encuentre aquél bajo cuya disposición se hallare el
agraviado, le notificará el auto del tribunal, le exigirá
que le exhiba inmediatamente al ofendido, así como
los antecedentes que hubiere o informe de su
conducta, y le ordenará hacer cesar, en su caso, las
restricciones o vejaciones a que estuviere sometido el
ofendido. El ejecutor informará en seguida del
resultado de su comisión. ARTÍCULO 92.- Desobediencia
de la autoridad. Transcurrido el término fijado para la
exhibición de la persona y retorno del auto, si no
hubiere cumplido la autoridad o funcionario a quien se
intimó, el tribunal dictará contra el remiso orden de
captura y lo someterá a encauzamiento, ordenando al
mismo tiempo la libertad del preso si procediere
conforme la ley, sin perjuicio de que el juez ejecutor
comparezca personalmente al centro de detención,
buscando en todos los lugares al agraviado. En este
caso deberá hacerse constar la desobediencia del
remiso y el ejecutor dará aviso por telégrafo o por
teléfono si fuere posible. ARTICULO 93.- Derecho de
antejuicio de la autoridad. Si la autoridad remisa a que
se refiere el artículo anterior gozare de derecho de
antejuicio, el tribunal queda obligado,
inmediatamente y bajo su estricta responsabilidad, a
iniciar las diligencias de antejuicio ante el órgano
correspondiente. ARTICULO 94.- Obligación de
proceder a la exhibición personal. Hay obligación de
presentar a la persona aun cuando se halle presa en
virtud de orden de autoridad judicial competente a
consecuencia de un procedimiento en forma y, en tal
caso, se hará el retorno remitiendo los autos.
ARTICULO 95.- Personas plagiadas o desaparecidas.
Cuando la exhibición se hubiere solicitado en favor de
personas plagiadas o desaparecidas, el juez que haya
ordenado la exhibición debe comparecer por sí mismo
a buscarlas en el lugar en donde presuntamente se
encuentren, ya sean centros de detención, cárceles o
cualquier otro lugar señalado, sugerido o sospechado
en donde pudieran encontrarse. ARTICULO 96.-
Exhibición en el lugar de detención. Cuando así se
solicite o el tribunal lo juzgue pertinente, la exhibición
pedida se practicará en el lugar donde se encuentre el
detenido, sin previo aviso o notificación a persona
alguna. ARTICULO 97.- Libertad de la persona afectada.
Si del estudio del informe y antecedentes resultare
que es ilegal la detención o prisión, se decretará la
libertad de la persona afectada y ésta quedará libre en
el mismo acto y lugar. A petición del afectado o del
interponente, el Juez ordenará a la autoridad que
entregue al detenido a la persona designada por el
mismo afectado o interponente y en lugar seguro,
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haciéndose constar en acta. ARTÍCULO 92.-
Desobediencia de la autoridad. Transcurrido el
término fijado para la exhibición de la persona y
retorno del auto, si no hubiere cumplido la autoridad
o funcionario a quien se intimó, el tribunal dictará
contra el remiso orden de captura y lo someterá a
encauzamiento, ordenando al mismo tiempo la
libertad del preso si procediere conforme la ley, sin
perjuicio de que el juez ejecutor comparezca
personalmente al centro de detención, buscando en
todos los lugares al agraviado. En este caso deberá
hacerse constar la desobediencia del remiso y el
ejecutor dará aviso por telégrafo o por teléfono si
fuere posible. ARTICULO 93.- Derecho de antejuicio de
la autoridad. Si la autoridad remisa a que se refiere el
artículo anterior gozare de derecho de antejuicio, el
tribunal queda obligado, inmediatamente y bajo su
estricta responsabilidad, a iniciar las diligencias de
antejuicio ante el órgano correspondiente. ARTICULO
94.- Obligación de proceder a la exhibición personal.
Hay obligación de presentar a la persona aun cuando
se halle presa en virtud de orden de autoridad judicial
competente a consecuencia de un procedimiento en
forma y, en tal caso, se hará el retorno remitiendo los
autos. ARTICULO 95.- Personas plagiadas o
desaparecidas. Cuando la exhibición se hubiere
solicitado en favor de personas plagiadas o
desaparecidas, el juez que haya ordenado la exhibición
debe comparecer por sí mismo a buscarlas en el lugar
en donde presuntamente se encuentren, ya sean
centros de detención, cárceles o cualquier otro lugar
señalado, sugerido o sospechado en donde pudieran
encontrarse. ARTICULO 96.- Exhibición en el lugar de
detención. Cuando así se solicite o el tribunal lo
juzgue pertinente, la exhibición pedida se practicará
en el lugar donde se encuentre el detenido, sin previo
aviso o notificación a persona alguna. ARTICULO 97.-
Libertad de la persona afectada. Si del estudio del
informe y antecedentes resultare que es ilegal la
detención o prisión, se decretará la libertad de la
persona afectada y ésta quedará libre en el mismo
acto y lugar. A petición del afectado o del
interponente, el Juez ordenará a la autoridad que
entregue al detenido a la persona designada por el
mismo afectado o interponente y en lugar seguro,
haciéndose constar en acta. ARTICULO 98.- Testigos,
expertos e informes. El tribunal podrá para la misma
audiencia en que se ha decretado la exhibición,
ordenar la comparecencia de los testigos o expertos
que considere necesarios para esclarecer los hechos,
así como recabar cualquier otro tipo de información.
ARTICULO 99.- Acta y resolución de la exhibición. En la
audiencia de la exhibición se levantará acta en la que
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se asentarán todas las incidencias que en ella ocurran.
Seguidamente se emitirá resolución declarando la
procedencia o improcedencia de la exhibición.
ARTÍCULO 100.- Condena en costas. Sólo habrá condena
en costas para el solicitante cuando evidentemente se
establezca que la petición fue maliciosa o temeraria, o
que haya sido promovida con el fin de obstaculizar la
administración de la justicia. La condena en costas es
obligatoria cuando la exhibición fuere declarada con
lugar, debiendo indicar el tribunal quién es el
responsable de su pago.
[Link] EN CASOS CONCRETOS:
ARTICULO 116.- Inconstitucionalidad de las leyes en
casos concretos. En casos concretos, en todo proceso
de cualquier competencia o jurisdicción, en cualquier
instancia y en casación, hasta antes de dictarse
sentencia, las partes, podrán plantear como acción,
excepción o incidente, la inconstitucionalidad total o
parcial de una ley a efecto de que se declare su
inaplicabilidad. El tribunal deberá pronunciarse al
respecto. ARTICULO 117.- Inconstitucionalidad de una
ley en casación. La inconstitucionalidad de una ley
podrá plantearse en casación hasta antes de dictarse
sentencia. En este caso, la Corte Suprema de Justicia,
agotado el trámite de la inconstitucionalidad y
previamente a resolver la casación, se pronunciará
sobre la inconstitucionalidad en auto razonado. Si la
resolución fuere apelada, remitirá los autos a la Corte
de Constitucionalidad. También podrá plantearse la
inconstitucionalidad como motivación del recurso y
en este caso es de obligado conocimiento. ARTICULO
118.- Inconstitucionalidad de una ley en lo
administrativo. Cuando en casos concretos se
aplicaren leyes o reglamentos inconstitucionales en
actuaciones administrativas, que por su naturaleza
tuvieran validez aparente y no fueren motivo de
amparo, el afectado se limitara a señalarlo durante el
proceso administrativo correspondiente. En estos
casos, la inconstitucionalidad deberá plantearse en lo
contencioso-administrativo dentro de los treinta días
siguientes a la fecha en que causó estado la
resolución, y se tramitará conforme al procedimiento
de inconstitucionalidad de una ley en caso concreto.
Sin embargo, también podrá plantearse la
inconstitucionalidad en el recurso de casación, en la
forma que establece el artículo anterior, si no hubiere
sido planteada en lo contencioso administrativo.
ARTICULO 119.- Inconstitucionalidad de una ley en el
ramo laboral. En el ramo laboral, además de la norma
general aplicable a todo juicio, cuando la
inconstitucionalidad de una ley fuere planteada
durante un proceso con motivo de un conflicto
colectivo de trabajo, se resolverá por el tribunal de
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trabajo correspondiente. Tramitación de
Inconstitucionalidad en Casos Concretos ARTICULO
120.- Competencia. En casos concretos, la persona a
quien afecte directamente la inconstitucionalidad de
una ley puede plantearla ante el tribunal que
corresponda según la materia. El Tribunal asume el
carácter de tribunal constitucional. Si se planteare
inconstitucionalidad en un proceso seguido ante un
juzgado menor, éste se inhibirá inmediatamente de
seguir conociendo y enviará los autos al superior
jerárquico que conocerá de la inconstitucionalidad en
primera instancia. ARTICULO 121.- Acción de
inconstitucionalidad como única pretensión. En la
acción de inconstitucionalidad en casos concretos,
interpuesta la demanda, el tribunal dará audiencia al
Ministerio Público y a las partes por el término de
nueve días. Vencido este término podrá celebrarse
vista pública, si alguna de las partes lo pidiere. El
tribunal resolverá dentro de los tres días siguientes. La
resolución será apelable ante la Corte de
Constitucionalidad. ARTICULO 122.- Acción de
inconstitucionalidad con otras pretensiones. Si el
actor propusiere dentro del mismo proceso la
declaración de inconstitucionalidad junto con otras
pretensiones, el tribunal dará audiencia conforme se
prevé en el artículo anterior. Vencido el plazo, hayan o
no comparecido las partes, dentro de tercero día,
dictará auto resolviendo exclusivamente la pretensión
de inconstitucionalidad. ARTICULO 123.-
Inconstitucionalidad de una ley como excepción o
incidente. En casos concretos las partes podrán
plantear, como excepción o en incidente, la
inconstitucionalidad de una ley que hubiere sido
citada como apoyo de derecho en la demanda, en la
contestación o que de cualquier otro modo resulte del
trámite de un juicio, debiendo el tribunal pronunciarse
al respecto. ARTÍCULO 124.- Trámite en cuerda
separada. Planteada la inconstitucionalidad de una ley,
como excepción o en incidente, el tribunal la tramitará
en cuerda separada, dará audiencia a las partes y al
Ministerio Público por el término de nueve días y, haya
sido o no evacuada la audiencia, resolverá respecto de
la inconstitucionalidad en auto razonado dentro del
término de los tres días siguientes. ARTICULO 125.-
Trámite de la excepción de inconstitucionalidad y
otras excepciones. Si con la excepción de
inconstitucionalidad se interpusieran otras
excepciones, el trámite de estas últimas será el que les
corresponda según la naturaleza del proceso de que
se trate. Si entre las excepciones interpuestas se
hallaren las de incompetencia o compromiso, éstas
deberán ser resueltas previamente en ese orden. En
su oportunidad, el tribunal competente deberá
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resolver la de inconstitucionalidad dentro del término
establecido en el artículo anterior. Las excepciones
restantes serán resueltas al quedar firme lo relativo a
la inconstitucionalidad. ARTÍCULO 126.- Suspensión del
proceso. El proceso se suspenderá desde el momento
en que el tribunal de primera instancia dicte el auto
que resuelva lo relativo a la inconstitucionalidad, hasta
que el mismo cause ejecutoria. El tribunal solamente
podrá seguir conociendo de los asuntos a que se
refiere el Artículo 129 de esta ley. E
INCONSTITUCIONALIDAD DE CARÁCTER GENERAL:
ARTICULO 133.- Planteamiento de la
inconstitucionalidad. La inconstitucionalidad de las
leyes, reglamentos o disposiciones de carácter general
que contengan vicio parcial o total de
inconstitucionalidad se plantearán directamente ante
la Corte de Constitucionalidad. ARTICULO 134.-
Legitimación activa. Tiene legitimación para plantear la
inconstitucionalidad de leyes, reglamentos o
disposiciones de carácter general: a) La Junta
Directiva del Colegio de Abogados actuando a través
de su Presidente; b) El Ministerio Público a través del
Procurador General de la Nación; c) El Procurador de
los Derechos Humanos en contra de leyes,
reglamentos o disposiciones de carácter general que
afecten intereses de su competencia; d) Cualquier
persona con el auxilio de tres abogados colegiados
activos. ARTÍCULO 135.- Requisitos de la solicitud. La
petición de inconstitucionalidad se hará por escrito
conteniendo en lo aplicable los requisitos exigidos en
toda primera solicitud conforme las leyes procesales
comunes, expresando en forma razonada y clara los
motivos jurídicos en que descansa la impugnación.
ARTÍCULO 136.- Omisión de requisitos. Si en el
memorial de interposición se hubieren omitido
requisitos, la Corte de Constitucionalidad ordenará al
interponente suplirlos dentro de tercero día. ARTICULO
137.- Integración de la corte por inconstitucionalidad
de una ley. Cuando la inconstitucionalidad planteada
sea contra una ley, la Corte de Constitucionalidad se
integrará con siete miembros en la forma prevista en
el Artículo 269 de la Constitución. ARTÍCULO 138.-
Suspensión provisional. Sin perjuicio de lo dispuesto
en el Artículo 136, la Corte de Constitucionalidad
deberá decretar, de oficio y sin formar artículo, dentro
de los ocho días siguientes a la interposición, la
suspensión provisional de la ley, reglamento o
disposición de carácter general si, a su juicio, la
inconstitucionalidad fuere notoria y susceptible de
causar gravámenes irreparables. La suspensión
tendrá efecto general y se publicará en el Diario Oficial
al día siguiente de haberse decretado. ARTICULO 139.-
Audiencia, vista y resolución. Si no se dispone la
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suspensión provisional o, en su caso, decretada ésta,
se dará audiencia por quince días comunes al
Ministerio Público y a cualesquiera autoridades o
entidades que la Corte de Constitucionalidad estime
pertinente, transcurridos los cuales, se haya evacuado
o no la audiencia, de oficio se señalará día y hora para
la vista dentro del término de veinte días. La vista será
pública si lo pidiere el interponente o el Ministerio
Público. La sentencia deberá pronunciarse dentro de
los veinte días siguientes al de la vista. La Corte
deberá dictar sentencia dentro del término máximo
de dos meses a partir de la fecha en que se haya
interpuesto la inconstitucionalidad. ARTICULO 140.-
Efectos de la declaratoria de inconstitucionalidad.
Cuando la sentencia de la Corte de Constitucionalidad
declare la inconstitucionalidad total de una ley,
reglamento o disposición de carácter general, éstas
quedarán sin vigencia; y si la inconstitucionalidad
fuere parcial, quedará sin vigencia en la parte que se
declare inconstitucional. En ambos casos dejarán de
surtir efecto desde el día siguiente al de la publicación
del fallo en el Diario Oficial. ARTICULO 141.- Efectos del
fallo en caso de suspensión provisional. Cuando se
hubiere acordado la suspensión provisional conforme
al Artículo 138, los efectos del fallo se retrotraerán a la
fecha en que se publicó la suspensión. ARTÍCULO 142.-
Resolución definitiva. Contra las sentencias de la Corte
de Constitucionalidad y contra los autos dictados de
conformidad con lo preceptuado por el Artículo 138,
no cabrá recurso alguno.
i. PROCESO DE ANTEJUICIO: Definición. Derecho de antejuicio
es la garantía que la Constitución Política de la República [* o
leyes específicas *] otorgan a los dignatarios y funcionarios
públicos de no ser detenidos ni sometidos a procedimiento
penal ante los órganos jurisdiccionales correspondientes,
sin que previamente exista declaratoria de autoridad
competente que ha lugar a formación de causa, de
conformidad con las disposiciones establecidas en la
presente Ley. El antejuicio es un derecho inherente al cargo,
inalienable, imprescriptible e irrenunciable. El derecho de
antejuicio termina cuando el dignatario o funcionario
público cesa en el ejercicio del cargo, y no podrá invocarlo
en su favor aun cuando se promueva por acciones sucedidas
durante el desempeño de sus funciones. PROCEDIMIENTO:
ARTICULO 16 .- Cuando un juez competente tenga
conocimiento de una denuncia o querella presentada en
contra de un dignatario o funcionario que goce del derecho
de antejuicio, según lo estipulado por la ley, se inhibirá de
continuar instruyendo y en un plazo no mayor de tres días
hábiles, elevará el expediente a conocimiento de la Corte
Suprema de Justicia para que ésta, dentro de los tres días
hábiles siguientes de su recepción, lo traslade al órgano que
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deba conocer del mismo, salvo que ella misma le
correspondiere conocer. El juez no podrá emitir en la nota
de remesa juicios de valor, ni tipificar el delito. ARTICULO
17.- Procedimiento del antejuicio en el Congreso. Cuando el
Congreso de la República deba conocer de un antejuicio
promovido en contra de un dignatario o funcionario que por
razón del cargo goce de ese derecho, después de haberse
inhibido un órgano judicial de continuar instruyendo
proceso por tal razón y habiéndose recibido los autos para
su conocimiento, como señala el artículo 16 de esta Ley, la
Junta Directiva lo deberá hacer saber al Pleno del Congreso
que en próxima sesión ordinaria que se celebrará no más de
ocho días, después de su recepción, iniciará el trámite del
asunto. El Congreso procederá de la manera siguiente: a)
En la sesión ordinaria convocada como se indica en el primer
párrafo de este artículo el Pleno del Congreso será
informado de todos los detalles del asunto; b) En esa
misma sesión el Pleno del Congreso integrará una Comisión
Pesquisidora, conformada por cinco miembros por sorteo
que se realizará entre todos los diputados, salvo el
Presidente de la Congreso. *(er1)*. El primer diputado
sorteado será el Presidente de la comisión y el segundo
actuará como Secretario. Los restantes actuarán como
vocales. c) Las decisiones de la Comisión Pesquisidora se
adoptarán por mayoría de votos y ningún diputado puede
excusarse o dejar de participar, salvo que el Pleno acepte la
excusa encontrando fundadas las razones argüidas. Si
alguno de los miembros de la Comisión Pesquisidora se
resistiere a actuar en ella esto constituirá falta grave y los
demás miembros lo harán del conocimiento de la Junta
Directiva del Congreso de la República para la sanción que
corresponda. d) La Comisión Pesquisidora examinará el
expediente y demás documentos que hubieren, oirá a los
promotores del antejuicio, así como al funcionario contra
quien esté enderezado el asunto y practicará las diligencias
que soliciten las partes recabando toda información y
documentación que cualquiera de los miembros de la
Comisión considere pertinente, con el propósito de
establecer la veracidad de los hechos denunciados y si estos
pueden o no suponer la existencia de un hecho que por su
naturaleza deba ser conocido por un juez del ramo penal.
e) Para el desempeño de sus funciones, todos los
funcionarios y empleados están obligados a prestar su plena
colaboración a la Comisión. f) Al finalizar su investigación y
consideraciones la Comisión emitirá un informe
circunstanciado, del que dará cuenta al Pleno en sesión
ordinaria del Congreso. g) La Comisión deberá tener
presente que su investigación no tiende a determinar ni la
culpabilidad ni la inocencia del funcionario investigado. El
propósito de la Comisión Pesquisidora consiste en
establecer la existencia y veracidad de hechos que puedan o
no integrar una actividad que por su naturaleza deban ser
conocidos por un juez del ramo penal y de la probable
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participación del dignatario o funcionario en los mismos.
Igualmente corresponde a la comisión determinar si la
investigación se ha promovido por razones espurias,
políticas o ilegítimas en afán de involucrar a tal funcionario.
La misión de la Comisión Pesquisidora consiste
esencialmente en poner a disposición del pleno los
elementos que permitan establecer si como consecuencia
de los hechos investigados tal funcionario deba ser puesto a
disposición de la justicia común, y de ninguna manera podrá
arrogarse facultades que corresponden a los tribunales y
jueces, ni podrá calificar o tipificar hechos delictivos. h) El
informe circunstanciado de la Comisión Pesquisidora deberá
contener la información que haya recabado e incluirá los
documentos que considere pertinentes y todos aquellos
que le hayan sido entregados en el ejercicio de su función.
Los miembros de la comisión, en forma individual, podrán
hacer las observaciones que consideren pertinentes y
deberán incluirse en el expediente. i) El Pleno del
Congreso conocerá del expediente instruido y del informe
circunstanciado de la Comisión Pesquisidora en sesión
ordinaria procediéndose a su discusión. A todos los
diputados le serán entregadas copias de este informe. j)
Desde luego que los integrantes de la Comisión
Pesquisidora han sido designados mediante mero sorteo,
sus criterios se basarán en sus honestos conocimientos, en
la decencia y en la honorabilidad. Nadie puede pedirles
explicaciones ulteriores que sustenten su modo de pensar,
o rebatirles cualquier criterio que haya sido expresado; k)
Agotada en el Pleno la discusión del informe de la Comisión
Pesquisidora se procederá a votar. Para declarar con lugar o
sin lugar un antejuicio es necesario el voto en uno u otro
sentido de las dos terceras partes del total de diputados que
integran el Congreso. l) Emitida la resolución que declara
con lugar el antejuicio, deberá retornarse el expediente a la
Corte Suprema de Justicia a fin que lo turne al tribunal del
orden común que proceda. m) Si no se completara el voto
de las dos terceras partes del total de diputados para
declarar con lugar o sin lugar el antejuicio, el expediente se
guardará en la Dirección Legislativa a disposición del Pleno
del Congreso. n) Si el antejuicio es declarado sin lugar
causará estado [FRASE DECLARADA INCONSTITUCIONAL por
EXPEDIENTE No. [2616-2004] de fecha [29 de Marzo de 2005]
ARTICULO 18.- Antejuicio estando en receso el Congreso.
Cuando se promueva un antejuicio estando en receso el
Congreso de la República, los trámites indicados en el
artículo anterior, los llevará a cabo la Comisión Permanente,
integrando la Comisión Pesquisidora con tres de sus
miembros electos por sorteo. Esta comisión elaborará el
informe correspondiente y lo remitirá al Pleno del Congreso
en la sesión que para el efecto sea convocada,
continuándose con el proceso cono lo indica el artículo
anterior. Sin embargo, si se promovieren antejuicios es
contra del Presidente de la República o del Presidente del
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Organismo Judicial, la Comisión Permanente deberá
convocar inmediatamente a sesiones extraordinarias del
Congreso de la República y en ellas se conocerá del
antejuicio, observando el trámite contenido en el artículo 17
de esta Ley. ARTICULO 19.- Procedimiento ante la Corte
Suprema de Justicia. Cuando la Corte Suprema de Justicia
reciba de Juez competente las diligencias de antejuicio que
le corresponda conocer, promovidas en contra de un
funcionario que goce de aquel derecho, procederá de
conformidad con las disposiciones siguientes: a)
Nombramiento de Juez Pesquisidor. La Corte Suprema de
Justicia Nombrará un Juez pesquisidor entre los Magistrados
de la propia Corte, de las salas de la Corte de Apelaciones o a
un Juez de Primera Instancia del Ramo Penal. b)
Atribuciones del Juez Pesquisidor: 1. Analizará los
documentos que se presenten para establecer la realidad y
veracidad de los hechos; 2. Tomará declaración del
denunciante o querellante así como del dignatario o
funcionario público afectado, y efectuará cuanta diligencia
estime pertinente. 3. Si de los hechos denunciados existen
motivos suficientes para declarar que ha lugar a la
formación de causa, deberá emitirse el informe
correspondiente; 4. Si se declara con lugar el antejuicio el
Juez Pesquisidor remitirá el expediente a la Corte Suprema
de Justicia, para que ésta a su vez, lo remita al juez
competente; 5. Emitir su dictamen o informe dentro del
plazo mayor de sesenta (60) días. ARTICULO 20.-
Procedimiento ante las salas de la Corte de Apelaciones. Las
Salas de la Corte Apelaciones actuarán en materia de
antejuicio de conformidad con el procedimiento establecido
en el artículo anterior, nombrando a un Juez Pesquisidor
dentro de los magistrados de la propia Sala, o a un Juez de
Primera Instancia del Ramo Penal.
j. JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL RELATIVA AL PROCESO
PENAL
Artículo 15. Irretroactividad de la ley penal. El principio de
Irretroactividad, indica que la ley se aplicará únicamente a
los hechos ocurridos durante su vigencia, es decir bajo su
eficacia temporal de validez, sin embargo el principio de
Extractividad de la ley penal constituye una excepción y está
conformado por la retroactividad y ultractividad de la ley
penal. En cuanto a la retroactividad de la ley penal consiste
en aplicar una ley vigente con efecto hacia el pasado
siempre que favorezca al reo. Ultractividad de la ley penal,
se refiere a que si una ley penal, posterior al hecho es
perjudicial al reo, seguirá teniendo vigencia la ley anterior.
Gaceta No. 94 exp. 296-2009. Fecha de sentencia 06/11/2009
Para que una ley sea retroactiva, es indispensable que obre
sobre el pasado y que lesione derechos plenamente
adquiridos bajo el amparo de leyes anteriores.
Gaceta No. 88 exp. 263-2007 Fecha de la Sentencia:
22/04/2008
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Son leyes retroactivas, aquellas que vuelven sobre los
efectos de una ley anterior. La retroactividad es la aplicación
de una norma jurídica creada en un determinado momento,
a uno anterior al de su creación; es volver sobre los efectos
ya consumados bajo el imperio de una ley anterior.
Gaceta No. 81 Expediente 416-2005 Fecha de sentencia:
27/07/06
La retroactividad es la aplicación de una norma jurídica
creada en un determinado momento, a uno anterior al de su
creación, es volver sobre los efectos ya consumados bajo el
imperio de una ley anterior.
Gaceta No. 57 Expediente 174-2000. Fecha de sentencia:
11/07/2003
El principio de irretroactividad de las leyes, recogido en el
artículo 15 de la Constitución, es también una manifestación
de seguridad jurídica constitucionalmente amparada en el
artículo 2 do de este cuerpo normativo. Una ley es
retroactiva cuando vuelve sobre el pasado imponiéndose
por su carácter sancionador o restrictivo a los derechos de
las personas sobre situaciones o condiciones ya realizada o
consumadas.
Gaceta No. 41. Expedientes acumulados 886, 887,889, 944, y
945-96. Fecha de sentencia: 11/09/1996.
Para que una ley sea retroactiva, es indispensable que obre
sobre el pasado y que lesiones derechos plenamente
adquiridos bajo el amparo de leyes anteriores para
modificarlos.
Gaceta No. 39. Expediente 617-95. Fecha de auto: 25/01/1996.
La retroactividad consiste en la traslación de la aplicación de
una norma jurídica creada en un momento determinado.
Son leyes retroactivas aquellas que vuelven sobre los
efectos ya consumados bajo el imperio de una ley anterior.
La irretroactividad es aplicable a los derechos consolidados.
Gaceta No. 20 expediente 364-90. Fecha de sentencia:
26/06/1991
Artículo 16. Declaración Contra sí y parientes. La declaración
del acusado no constituye un medio suficientemente
idóneo para revelar la verdad material. Precisamente por esa
subjetividad es que incluso la declaración o confesión
voluntaria admiten prueba en contrario.
Gaceta No. 91. Expediente 3659-2008 Fecha de la sentencia
10/03/2009
Artículo 17 No hay delito ni pena sin ley anterior. Este
principio doctrinalmente se encuentra definido como
nullum crime sine scripta, stricta, certa et praevia lege de
manera que a través del mismo se establece la prohibición
de calificar como delitos, las conductas activas u omisivas,
que no se encuentren previstas como delictivas en una ley
estricta, cierta y anterior a la omisión sancionada.
Gaceta No. 81 expediente 639-2006. Fecha de sentencia:
22/08/06
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Este principio constituye una garantía para un juzgamiento
conforme al principio jurídico del debido proceso,
constituye uno de los elementos centrales de la persecución
penal en una sociedad democrática, e impone la obligación
al legislador ordinario de definir en la forma más clara y
precisa cuáles son esas acciones y omisiones que son
considerados punibles mediante la determinación de tipos
penales que contemplen una clara definición de la conducta
incriminada, concretizar sus elementos y permitir una clara
definición de la conducta incriminada, concretizar sus
elementos y permitir así deslindar conductas punibles de
aquellas que no lo son.
Gaceta No. 1122-2005. Fecha de la sentencia 01/02 2006.
Esta norma que recoge el principio de legalidad, fija
claramente una condición de certeza jurídica para penalizar
determinadas conductas, y es que las mismas estén
expresamente calificadas como delitos o faltas (…)
Gaceta No. 07 Expediente 164-87 Fecha de sentencia:
25/02/1998
Artículo 23 Inviolabilidad de la Vivienda.
Gaceta No. 8 Expediente 25-88 Fecha de sentencia:
26/05/1988
Artículo 24. Inviolabilidad de correspondencia, documentos
y libros Este derecho forma parte de los derechos humanos
que forma parte de los derechos humanos que protegen la
intimidad de la persona el cual es un derecho personalísimo,
que permite sustraer a las personas de la publicidad o de
otras turbaciones a su vida privada limitado por las
necesidades sociales y los intereses públicos.
Gaceta No. 84 expediente 2622-2006. Fecha de la sentencia:
26/04/2007
Artículo 25 Registro de personas y vehículos Causa
justificada para ello.
k. JURISPRUDENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS RELATIVAS AL PROCESO PENAL: El
Sistema Interamericano de Derechos Humanos se organiza
en base a la estructura fijada por la Convención Americana
sobre Derechos Humanos (CADH), actúa como un tribunal
internacional.
Delimitaremos nuestro objeto de análisis sólo respecto de
aquellos derechos que digan directa relación con el
denominado derecho a un Debido Proceso, derecho que es
recogido por la CADH principalmente en su artículo 8º
relativo a las garantías judiciales.
Si bien no es éste el único derecho fundamental en la CADH
que tiene implicancias procesales, es sin duda él que ocupa
el rol principal a la hora de examinar la doctrina procesal de
la Corte Interamericana, en tanto es esta garantía la que
agrupa diversas otras consideraciones de trascendental
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importancia para la configuración del Debido Proceso,
especialmente en el ámbito del derecho procesal penal.
“Artículo 8º. Garantías Judiciales. 1. Toda persona tiene
derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un
plazo razonable, por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido con anterioridad por
la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal
formulada contra ella, o para la determinación de sus
derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro carácter. 2. Toda persona inculpada de delito
tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se
establezca legalmente su culpabilidad. Durante el proceso,
toda persona tiene el derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas: a. derecho del inculpado a ser
asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no
comprende o no habla el idioma del juzgado o tribunal; b.
comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación
formulada; c. concesión al inculpado del tiempo y de los
medios adecuados para la preparación de su defensa; d.
derecho del inculpado de defenderse personalmente o de
ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor; e.
derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor
proporcionado por el Estado, remunerado o no según la
legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí
mismo ni nombrare defensor dentro del plazo establecido
por la ley; f. derecho de la defensa de interrogar a los
testigos presentes en el tribunal y de obtener la
comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas
que puedan arrojar luz sobre los hechos; g. derecho a no ser
obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable,
y h. derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal
superior. 3. La confesión del inculpado solamente es válida
si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza. 4. El
inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser
sometido a nuevo juicio por los mismos hechos. 5. El
proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea
necesario para preservar los intereses de la justicia.”
l. LÍMITES CONSTITUCIONALES A LA INVESTIGACIÓN DEL
MINISTERIO PÚBLICO: JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL
RELATIVA A LOS LÍMITES DE LA INVESTIGACIÓN PENAL
Dificultades del Ministerio Público en la Constitución
La Constitución (1985) en su capítulo VI desarrolla la figura
del Ministerio Publico -en lo sucesivo MP, estableciendo que
como «institución auxiliar de la administración públicay de
los tribunales con funciones autónomas tiene como fines
principales el velar por el estricto cumplimiento de la
Constitución, leyes, tratados, convenios internacionales y
estándares del control de convencionalidad dictados por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos.
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La previsión constitucional del MP se agota en una sola
disposición normativa que deja escasamente desarrollado el
marco normativo en que ha de operar la institución cuya
precisión se dejó enteramente a una legislación orgánica. El
precario tratamiento normativo de la Constitución tiene
antecedentes históricos tanto en derecho comparado como
en Guatemala, en donde ha reinado la confusión entre el MP
y la Procuraduría General de la Nación.
Por ello, luce apropiado analizar:
1) Los problemas constitucionales del MP
2) El rol que ha de cumplir el MP en un Estado de Derecho
tomando en cuenta sus contradicciones políticas y
normativas
3) La necesidad de una reforma constitucional que pueda
reconciliar dicha institución con valores del Estado de
Derecho.
La Constitución establece un sistema de procuración (MP)
híbrido, complejo y contradictorio, pues convierte al MP en
un órgano auxiliar de la «administración pública» y de los
tribunales de justicia (art. 251).Este carácter híbrido se
evidencia en su sometimiento a la administración pública
central (ejecutivo) debido a la forma de nombramiento y
remoción del titular del MP, la cual le corresponde al
Presidente de la República como jefe del gobierno y de la
administración pública y en su colaboración con los órganos
de justicia. Este carácter híbrido se evidenció cuando se
desarrolló legislativamente la competencia del Presidente de
la República de «impartir instrucciones generales al Jefe del
Ministerio Público para que oriente sus funciones»,
disposición que ha sido declarado inconstitucional en una
muestra de la confusión existente y de la transformación
paulatina del rol constitucional del MP desde 1985 hasta la
fecha (2018).
La idea del MP de estirpe napoleónica ha estado ligada
históricamente al órgano ejecutivo y a la «administración
pública». Esta idea motivó a los legisladores a establecer
disposiciones legislativas en consonancia con un modelo de
procuración judicial, que entendía al MP como subordinado
al poder ejecutivo, cuyo jefe del MP sería solamente
jerárquicamente superior a los miembros que componen la
institución. En esta búsqueda de garantías institucionales
para el MP, la Constitución de 1985 -reformada en 1993-
dispuso que el MP es una institución auxiliar de la
«administración pública» e institución auxiliar de los
tribunales de justicia.
Dada la ambigüedad del régimen jurídico del MP, la Corte de
Constitucionalidad ha sostenido que en tanto institución
con autonomía «funcional» u «orgánica» debe:
i) contar con funciones y atribuciones especiales, las
cuales pueden ser ejercidas de manera «discrecional», la cual
no puede ser técnica;
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ii) contar con un autogobierno que le permita tener una
independencia administrativa no desligada de los intereses y
fines del Estado; y
iii) tener un patrimonio y recursos propios sujetos a la
Constitución y las leyes (independencia financiera).
De hecho, estos órganos con autonomía funcional nacen
con el objetivo de que el Estado pueda cumplir mejor sus
fines. Estos órganos tienen prerrogativas propias ejercidas
por autoridades distintas del poder central.
El Rol del Ministerio Público en un Estado de Derecho
En un sistema constitucional como el de Guatemala con un
presidencialismo atenuado, el organismo ejecutivo se
presenta como unitario tomando el modelo
norteamericano. Esto significa que «el Presidente es un
ejecutivo unitario» y el Estado no es federal. Al amparo de
este modelo, la Constitución y las primeras regulaciones
legales del Ministerio Público consideraban al Fiscal General
como jefe de su unidad y principal asesor político del
Presidente en asuntos de justicia y aplicación de la ley.
Procurando que el MP esté sometido al «principio de
legalidad» pero haciendo silencio en cuanto a sus relaciones
institucionales con el gobierno, la Constitución de 1985 solo
mencionó que «su organización y funcionamiento se regirá
por su ley orgánica» dejando el tema irresoluble. Con arreglo
a la precisión legislativa posterior, los miembros de la
institución se subordinan tanto a la legalidad como al
principio de jerarquía, cuyo jefe es el Fiscal General de la
República, quien funge de única autoridad competente para
dirigir la institución.
Al amparo del modelo presidencialista constitucional
norteamericano, la Ley Orgánica del Ministerio Público
planteaba que el Fiscal General estaría subordinado al
Presidente permitiendo a éste instruir al fiscal, decirle qué
hacer, a quién procesar y a quién no procesar. Con ello, el
Presidente podía detener la investigación y condena penal
de cualquier persona, además de indultar a una persona, o
incluso, sugiriendo que las investigaciones no se dirigieran a
las propias autoridades políticas. Si el Fiscal General recibe
instrucciones del Presidente como consideró la Corte
inconstitucional, éste no gozaría de la independencia y de
las garantías institucionales para poder ejercer una labor
técnico-legal apartado de la política-partidista.
El rol del MP al amparo del gobierno de leyes, requiere
compatibilizar la institución con exigencias más novedosas y
problemas más acuciantes que no previó el constituyente de
1985. Dado que en su origen histórico el MP está vinculado al
poder político, se hace complejo comprender cómo un
órgano sometido al gobierno puede solicitar el
enjuiciamiento político del Presidente de la República,
además de otros altos cargos políticos. Como órgano
«auxiliar de la administración pública» el MP ha de lograr la
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justicia, pero teniendo presente un dato político de la
institución: hacer cumplir la política criminal.
Lo anterior queda evidenciado en la contradicción
constitucional inicial, es decir, lograr que el MP hiciera valer
las leyes, pero sometido o dependiente al poder ejecutivo
entre otras cosas por el sistema de nombramiento y
remoción, sin garantías fuertes de estabilidad en el cargo y
la nula previsión de competencias expresas en la
Constitución.
Los antecedentes históricos mencionados se reflejan
normativamente y explican que el MP puede hacer valer
principios aparentemente contradictorios como el
sometimiento a la legalidad y la posibilidad de hacer valer un
«criterio de oportunidad». De hecho, el MP puede con
consentimiento del agraviado y con autorización del juez de
primera instancia o de paz competente, abstenerse de
ejercitar la acción penal en casos determinados e incluso,
puede en aquellos casos en que es posible, suspender
condicionalmente la pena o proponer la suspensión de la
persecución penal etc.
Estos aspectos muestran que el MP, si bien puede ejercer la
acción penal y la investigación de los delitos no lo hace con
criterio mecánico. La gran mayoría de las veces hace valer su
competencia «discrecionalmente» aunque no
arbitrariamente, aspecto inherente a toda «función
administrativa» radicalmente diferente a la labor judicial, por
lo que el dato de imparcialidad es diferente.
Con el objetivo de atenuar los efectos perjudiciales de este
particular sistema de procuración, los ordenamientos
jurídicos como el de Guatemala establecen jueces
contralores de la investigación y del ejercicio de la acción
penal. Por ello, las investigaciones realizadas por el MP
deben estar sujetas a control jurisdiccional. Dado que la
institución solo tiene competencia en la fase de
investigación como parte del procedimiento preparatorio,
puede dirigir la policía en su función investigativa con el
objetivo de clarificar si existen suficientes razones para
someter a una persona a juicio penal si se ha cometido
delito.
Así pues, la investigación de los hechos delictivos efectuadas
por el MP no forma parte de la jurisdicción como potestad
de juzgar y ejecutar lo juzgado. Únicamente el MP debe
practicar todas las diligencias pertinentes y útiles para
determinar:
1) La existencia del hecho y sus circunstancias
2) Quiénes son los partícipes y sus circunstancias personales
3) El daño causado por el delito.
Como es fácil colegir se trata de roles de investigación y en
ningún caso de juzgar hechos ni personas y mucho menos
ejecutar lo juzgado.
Este particular rol del MP ha generado debates en derecho
comparado. En este sentido, la posición legal en Guatemala
ha sido desde el punto de vista formal, atenuar el rol de por
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sí débil del MP con la presencia de jueces de instancia, que
requieren a su vez de mayor independencia e imparcialidad.
El reto u objetivo es lograr institucionalmente autonomía al
MP y controlar que en la investigación penal no existan
elementos políticos y partidistas que subordinen el principio
de legalidad a otros factores.
Artículo 15. Irretroactividad de la ley penal. El principio de
Irretroactividad, indica que la ley se aplicará únicamente a
los hechos ocurridos durante su vigencia, es decir bajo su
eficacia temporal de validez, sin embargo el principio de
Extractividad de la ley penal constituye una excepción y está
conformado por la retroactividad y ultractividad de la ley
penal. En cuanto a la retroactividad de la ley penal consiste
en aplicar una ley vigente con efecto hacia el pasado
siempre que favorezca al reo. Ultractividad de la ley penal, se
refiere a que si una ley penal, posterior al hecho es
perjudicial al reo, seguirá teniendo vigencia la ley anterior.
Gaceta No. 94 exp. 296-2009. Fecha de sentencia 06/11/2009
Para que una ley sea retroactiva, es indispensable que obre
sobre el pasado y que lesione derechos plenamente
adquiridos bajo el amparo de leyes anteriores.
Gaceta No. 88 exp. 263-2007 Fecha de la Sentencia:
22/04/2008
Son leyes retroactivas, aquellas que vuelven sobre los
efectos de una ley anterior. La retroactividad es la aplicación
de una norma jurídica creada en un determinado momento,
a uno anterior al de su creación; es volver sobre los efectos
ya consumados bajo el imperio de una ley anterior.
Gaceta No. 81 Expediente 416-2005 Fecha de sentencia:
27/07/06
La retroactividad es la aplicación de una norma jurídica
creada en un determinado momento, a uno anterior al de su
creación, es volver sobre los efectos ya consumados bajo el
imperio de una ley anterior.
Gaceta No. 57 Expediente 174-2000. Fecha de sentencia:
11/07/2003
El principio de irretroactividad de las leyes, recogido en el
artículo 15 de la Constitución, es también una manifestación
de seguridad jurídica constitucionalmente amparada en el
artículo 2do de este cuerpo normativo. Una ley es
retroactiva cuando vuelve sobre el pasado imponiéndose
por su carácter sancionador o restrictivo a los derechos de
las personas sobre situaciones o condiciones ya realizada o
consumadas.
Gaceta No. 41. Expedientes acumulados 886,887, 889, 944, y
945-96. Fecha de sentencia: 11/09/1996.
Para que una ley sea retroactiva, es indispensable que obre
sobre el pasado y que lesiones derechos plenamente
adquiridos bajo el amparo de leyes anteriores para
modificarlos.
Gaceta No. 39. Expediente 617-95. Fecha de auto: 25/01/1996.
La retroactividad consiste en la traslación de la aplicación de
una norma jurídica creada en un momento determinado.
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Son leyes retroactivas aquellas que vuelven sobre los efectos
ya consumados bajo el imperio de una ley anterior. La
irretroactividad es aplicable a los derechos consolidados.
Gaceta No. 20 expediente 364-90. Fecha de sentencia:
26/06/1991
Artículo 16 Declaración Contra sí y parientes. La declaración
del acusado no constituye un medio suficientemente idóneo
para revelar la verdad material. Precisamente por esa
subjetividad es que incluso la declaración o confesión
voluntaria admiten prueba en contrario.
Gaceta No. 91. Expediente 3659-2008 Fecha de la sentencia
10/03/2009
Artículo 17 No hay delito ni pena sin ley anterior. Este
principio doctrinalmente se encuentra definido como
nullum crime sine scripta, stricta, certa et praevia lege de
manera que a través del mismo se establece la prohibición
de calificar como delitos, las conductas activas u omisivas,
que no se encuentren previstas como delictivas en una ley
estricta, cierta y anterior a la omisión sancionada.
Gaceta No. 81 expediente 639-2006. Fecha de sentencia:
22/08/06
Este principio constituye una garantía para un juzgamiento
conforme al principio jurídico del debido proceso,
constituye uno de los elementos centrales de la persecución
penal en una sociedad democrática, e impone la obligación
al legislador ordinario de definir en la forma más clara y
precisa cuáles son esas acciones y omisiones que son
considerados punibles mediante la determinación de tipos
penales que contemplen una clara definición de la conducta
incriminada, concretizar sus elementos y permitir una clara
definición de la conducta incriminada, concretizar sus
elementos y permitir así deslindar conductas punibles de
aquellas que no lo son.
Gaceta No. 1122-2005. Fecha de la sentencia 01/02 2006.
Esta norma que recoge el principio de legalidad, fija
claramente una condición de certeza jurídica para penalizar
determinadas conductas, y es que las mismas estén
expresamente calificadas como delitos o faltas (…)
Gaceta No. 07 Expediente 164-87 Fecha de sentencia:
25/02/1998
Artículo 23 Inviolabilidad de la Vivienda.
Gaceta No. 8 Expediente 25-88 Fecha de sentencia:
26/05/1988
Artículo 24. Inviolabilidad de correspondencia, documentos
y libros Este derecho forma parte de los derechos humanos
que forma parte de los derechos humanos que protegen la
intimidad de la persona el cual es un derecho personalísimo,
que permite sustraer a las personas de la publicidad o de
otras turbaciones a su vida privada limitado por las
necesidades sociales y los intereses públicos.
Gaceta No. 84 expediente 2622-2006. Fecha de la sentencia:
26/04/2007
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Artículo 25 Registro de personas y vehículos Causa
justificada para ello.
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3. DERECHOS HUMANOS
a. CONCEPTO, Los derechos humanos son derechos inherentes
a todos los seres humanos, sin distinción alguna de
nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o
étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición.
Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin
discriminación alguna. Estos derechos son
interrelacionados, interdependientes e indivisibles.
FUNDAMENTO, Los derechos humanos universales están a
menudo contemplados en la ley y garantizados por ella, a
través de los tratados, el derecho internacional
consuetudinario, los principios generales y otras fuentes del
derecho internacional. El derecho internacional de los
derechos humanos establece las obligaciones que tienen los
gobiernos de tomar medidas en determinadas situaciones, o
de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a
fin de promover y proteger los derechos humanos y las
libertades fundamentales de los individuos o grupos.
CARACTERÍSTICAS: Los elementos que distinguen y hacen
propio a los Derechos humanos, son los siguientes:
UNIVERSALES: Los derechos humanos se aplican a todos y
cada una de los seres humanos, sin distinción de color, sexo,
religión, condición económico – social o idioma.
INDIVISIBLES: No se puede dar preferencia exclusiva a algún
derecho. Existe una plena igualdad entre los distintos
derechos; los derechos humanos forman un todo, integrado
por un conjunto de valores y principios del ser humano. Con
esto no se quiere decir que se pueda negar una clasificación,
puesto que con la clasificación lo único que se logra, es
establecer un orden para su estudio y no un orden
jerárquico. INTERDEPENDIENTES: los derechos humanos se
complementan entre sí, se relaciona y se apoyan. Estos
derechos no se puede concebí el uno sin el otro.
IMPRESCRIPTIBLES: no se pierden por el transcurso del
tiempo. Por la misma naturaleza o esencia de los derechos
humanos, estos no pueden limitarse por alguna causa o
circunstancia temporal. INALIENABLES: No pueden
trasladarse de ninguna forma (enajenarse, cederse o
regalarse) a otra persona, puesto que son inherentes a la
dignidad humana. IRRENUNCIABLES: ninguna persona puede
renunciar a la titularidad de un derecho humano.
INVIOLABLES: nadie puede violar un derecho humano, por
ser absolutos.
CLASIFICACIONES: Los Derechos Humanos han sido
clasificados de diversas maneras, de acuerdo con su
naturaleza, origen, contenido y por la materia que refiere. La
denominada Generaciones es de carácter histórico y
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considera cronológicamente su aparición o reconocimiento
por parte del orden jurídico normativo de cada país.
1.- PRIMERA GENERACIÓN
Se refiere a los derechos civiles y políticos, también
denominados "libertades clásicas". Fueron los primeros que
exigió y formuló el pueblo en la Asamblea Nacional durante
la Revolución francesa. Este primer grupo lo constituyen los
reclamos que motivaron los principales movimientos
revolucionarios en diversas partes del mundo a finales del
siglo XVIII.
Como resultado de esas luchas, esas exigencias fueron
consagradas como auténticos derechos y
difundidos internacional mente, entre los cuales figuran:
- Toda persona tiene derechos y libertades fundamentales
sin distinción de raza, color, idioma, posición social o
económica.
- Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la
seguridad jurídica.
- Los hombres y las mujeres poseen iguales derechos.
- Nadie estará sometido a esclavitud o servidumbre.
- Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes, ni se le podrá ocasionar daño
físico, psíquico o moral.
- Nadie puede ser molestado arbitrariamente en su vida
privada, familiar, domicilio o correspondencia, ni sufrir
ataques a su honra o reputación.
- Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir
su residencia.
- Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
- En caso de persecución política, toda persona tiene
derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, en cualquier país.
- Los hombres y las mujeres tienen derecho a casarse y a
decidir el número de hijos que desean.
- Todo individuo tiene derecho a la libertad de pensamiento
y de religión.
- Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y
expresión de ideas.
- Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de
asociación pacífica.
2.- SEGUNDA GENERACIÓN
La constituyen los derechos económicos, sociales y
culturales, debidos a los cuales, el Estado de Derecho pasa a
una etapa superior, es decir, a un Estado Social de Derecho.
De ahí el surgimiento del Constitucionalismo Social que
enfrenta la exigencia de que los derechos sociales y
económicos, descritos en las normas constitucionales, sean
realmente accesibles y disfrutables. Se demanda un Estado
de Bienestar que implemente acciones, programas y
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estrategias, a fin de lograr que las personas los gocen de
manera efectiva, y son:
- Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a
obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales
y culturales.
- Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones
equitativas y satisfactorias.
- Toda persona tiene derecho a formar sindicatos para la
defensa de sus intereses.
- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado
que le asegure a ella y a su familia la salud, alimentación,
vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales
necesarios.
- Toda persona tiene derecho a la salud física y mental.
- Durante la maternidad y la infancia toda persona tiene
derecho a cuidados y asistencia especiales.
- Toda persona tiene derecho a la educación en sus diversas
modalidades.
- La educación primaria y secundaria es obligatoria y
gratuita.
3.- TERCERA GENERACIÓN
La tercera generación de derechos se pergeño tras la
Segunda Guerra Mundial y el periodo de la guerra fría y que
aun levanta discusiones. Ejemplos son el derecho a la auto-
determinación.
Este grupo fue promovido a partir de la década de los
setenta para incentivar el progreso social y elevar el nivel de
vida de todos los pueblos, en un marco de respeto y
colaboración mutua entre las distintas naciones de la
comunidad internacional. Entre otros, destacan los
relacionados con:
- La autodeterminación.
- La independencia económica y política.
- La identidad nacional y cultural.
- La paz.
- La coexistencia pacífica.
- El entendimiento y confianza.
- La cooperación internacional y regional.
- La justicia internacional.
- El uso de los avances de las ciencias y la tecnología.
- La solución de los problemas alimenticios, demográficos,
educativos y ecológicos.
- El medio ambiente.
- El patrimonio común de la humanidad.
- El desarrollo que permita una vida digna.
4.- CUARTA GENERACIÓN
La cuarta generación de derechos humanos no es
estrictamente conferida o atribuible a seres humanos, sino
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que son los derechos de los animales no-humanos. Ejemplos
son la conservación de especies en peligro de extinción y
trato ético a animales no-humanos.
5.- QUINTA GENERACIÓN
La quinta generación de derechos humanos tampoco será
estrictamente extensible a seres humanos, sino a maquinas,
artefactos, robots y software inteligente. Ejemplo será el día
en que un robot pueda tener una conducta autárquica
(libre) con respecto a su programador y realice un acto
ilegal. ¿Habrá que castigarle?, ¿otorgarle derechos de
protección legal justa?
6.- SEXTA GENERACIÓN
La sexta generación de derechos humanos sí que será
aplicable a seres humanos, o no exactamente, porque será a
seres trans - humanos y en un estado ulterior (posterior)
post-humano, o por utilizar una expresión mucho más
viable, personas con identidad genética-cognitiva-
informacional alterada por la modificación gano-nano-robo-
tecno.
b. CONTROL DE CONVENCIONALIDAD: CONCEPTO DE CONTROL DE
CONVENCIONALIDAD: PRIMERAS APROXIMACIONES El control
de convencionalidad, con dicha denominación, aparece por
primera vez en la jurisprudencia contenciosa de la Corte IDH
en el caso Almonacid Arellano vs. Chile. Con anterioridad, el
juez Sergio García Ramírez, en sus votos de los casos Myrna
Mack y Tibi, había realizado una aproximación conceptual al
control de convencionalidad que se realiza en la sede
interamericana y en el ámbito interno de los Estados, pero
en Almonacid Arellano la Corte precisa sus principales
elementos. Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de septiembre de 2006. La Corte es
consciente que los jueces y tribunales internos están sujetos
al imperio de la ley y, por ello, están obligados a aplicar las
disposiciones vigentes en el ordenamiento jurídico. Pero
cuando un Estado ha ratificado un tratado internacional
como la Convención Americana, sus jueces, como parte del
aparato del Estado, también están sometidos a ella, lo que
les obliga a velar porque los efectos de las disposiciones de
la Convención no se vean mermadas por la aplicación de
leyes contrarias a su objeto y fin, y que desde un inicio
carecen de efectos jurídicos. En otras palabras, el Poder
Judicial debe ejercer una especie de “control de
convencionalidad” entre las normas jurídicas internas que
aplican en los casos concretos y la Convención Americana
sobre Derechos Humanos. En esta tarea, el Poder Judicial
debe tener en cuenta no solamente el tratado, sino también
la interpretación que del mismo ha hecho la Corte
Interamericana, intérprete última de la Convención
Americana. En el mismo sentido: Caso La Cantuta Vs. Perú.
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Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de
noviembre de 2006, párr. 1732. (NdelE: Destacado no está en
el texto original). MODELO DE JUICIO DE CONVENCIONALIDAD:
En el caso Boyce y otros Vs. Barbados, la Corte IDH explica de
manera concreta de qué forma debe ser implementado el
control de convencionalidad en el ámbito interno. Explica
que los tribunales nacionales no solo deben limitarse a
realizar un examen de constitucionalidad de sus
resoluciones, sino también de convencionalidad. Caso Boyce
y otros Vs. Barbados. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2007. La Corte observa que el CJCP [Comité Judicial del
Consejo Privado] llegó a la conclusión mencionada
anteriormente a través de un análisis puramente
constitucional, en el cual no se tuvo en cuenta las
obligaciones que tiene el Estado conforme a la Convención
Americana y según la jurisprudencia de esta Corte. De
acuerdo con la Convención de Viena sobre la Ley de
Tratados, Barbados debe cumplir de buena fe con sus
obligaciones bajo la Convención Americana y no podrá
invocar las disposiciones de su derecho interno como
justificación para el incumplimiento de dichas obligaciones
convencionales. En el presente caso, el Estado está
precisamente invocando disposiciones de su derecho
interno a tales fines. El análisis del CJCP no debería haberse
limitado a evaluar si la LDCP [Ley de Delitos del Estado contra
la Persona] era inconstitucional. Más bien, la cuestión
debería haber girado en torno a si la ley también era
“convencional”. Es decir, los tribunales de Barbados, incluso
el CJCP y ahora la Corte de Justicia del Caribe, deben
también decidir si la ley de Barbados restringe o viola los
derechos reconocidos en la Convención. En este sentido, la
Corte ha afirmado, en otras ocasiones, que [:] el Poder
Judicial debe ejercer una especie de “control de
convencionalidad” entre las normas jurídicas internas […] y
la Convención Americana sobre Derechos Humanos. En esta
tarea, el Poder Judicial debe tener en cuenta no solamente
el tratado, sino también la interpretación que del mismo ha
hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la
Convención Americana. En concordancia con lo expuesto, la
Corte ha expresado en otras oportunidades que una
“cláusula de exclusión” que se encontraba en la Constitución
de Trinidad y Tobago tenía el efecto de excluir del escrutinio
judicial ciertas leyes que, de otra forma, serían violatorias de
derechos fundamentales. De manera similar, en el presente
caso, el artículo 26 de la Constitución de Barbados le niega a
sus ciudadanos en general, y a las presuntas víctimas en
particular, el derecho de exigir protección judicial contra
violaciones al derecho a la vida. En este sentido, a la luz de la
jurisprudencia de la Corte y en tanto que el artículo 26 de la
Constitución de Barbados impide el escrutinio judicial sobre
el artículo 2 de la Ley de Delitos contra la Persona, que a su
vez es violatoria del derecho a no ser privado,
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arbitrariamente, de la vida, la Corte considera que el Estado
no ha cumplido con el deber establecido en el artículo 2 de
la Convención en relación con los artículos 1.1, 4.1, 4.2 y 25.1
de dicho instrumento. EVOLUCIÓN DE LA JURISPRUDENCIA DE
LA CORTE IDH: PRECISIONES CONCEPTUALES Desde el caso
Almonacid Arellano vs. Chile, la Corte IDH ha ido precisando el
contenido y alcance del concepto de control de
convencionalidad en su jurisprudencia, para llegar a un
concepto complejo que comprende los siguientes
elementos (o: las siguientes características): a) Consiste en
verificar la compatibilidad de las normas y demás prácticas
internas con la CADH, la jurisprudencia de la Corte IDH y los
demás tratados interamericanos de los cuales el Estado sea
parte; b) Es una obligación que corresponde a toda
autoridad pública en el ámbito de sus competencias; c) Para
efectos de determinar la compatibilidad con la CADH, no
sólo se debe tomar en consideración el tratado, sino que
también la jurisprudencia de la Corte IDH y los demás
tratados interamericanos de los cuales el Estado sea parte;
d) Es un control que debe ser realizado ex oficio por toda
autoridad pública; y e) Su ejecución puede implicar la
supresión de normas contrarias a la CADH o bien su
interpretación conforme a la CADH, dependiendo de las
facultades de cada autoridad pública. A continuación,
veremos cómo han ido evolucionando estos elementos (o
dichas características). El Control de convencionalidad debe
ser realizado ex oficio y en el marco de competencias y
regulaciones procesales correspondientes. Caso
Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros)
Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 24 de Noviembre de 2006. Cuando un
Estado ha ratificado un tratado internacional como la
Convención Americana, sus jueces también están sometidos
a ella, lo que les obliga a velar porque el efecto útil de la
Convención no se vea mermado o anulado por la aplicación
de leyes contrarias a sus disposiciones, objeto y fin. En otras
palabras, los órganos del Poder Judicial deben ejercer no
sólo un control de constitucionalidad, sino también “de
convencionalidad” ex oficio entre las normas internas y la
Convención Americana, evidentemente en el marco de sus
respectivas competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes. Esta función no debe quedar limitada
exclusivamente por las manifestaciones o actos de los
accionantes en cada caso concreto, aunque tampoco implica
que ese control deba ejercerse siempre, sin considerar otros
presupuestos formales y materiales de admisibilidad y
procedencia de ese tipo de acciones. En el mismo sentido:
Caso Heliodoro Portugal Vs. Panamá. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 12
de agosto de 2008, párr. 1806; Caso Radilla Pacheco Vs.
México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 23 de noviembre de 2009, párr. 3397;
Caso Fernández Ortega y otros. Vs. México. Excepción
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Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30
de agosto de 2010, párr. 2368; Caso Rosendo Cantú y otra Vs.
México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2010, párr. 2199; Caso
Liakat Ali Alibux Vs. Surinam. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de enero de
201410, párr. 151. (NdelE: Destacado no está en el texto
original) La obligación de realizar el control de
convencionalidad corresponde a los jueces y órganos
vinculados a la administración de justicia en todos los
niveles Caso Cabrera García y Montiel Flores Vs. México.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de noviembre de 2010. Este Tribunal ha
establecido en su jurisprudencia que es consciente de que
las autoridades internas están sujetas al imperio de la ley y,
por ello, están obligadas a aplicar las disposiciones vigentes
en el ordenamiento jurídico. Pero cuando un Estado es
Parte de un tratado internacional como la Convención
Americana, todos sus órganos, incluidos sus jueces, también
están sometidos a aquél, lo cual les obliga a velar por que los
efectos de las disposiciones de la Convención no se vean
mermados por la aplicación de normas contrarias a su
objeto y fin. Los jueces y órganos vinculados a la
administración de justicia en todos los niveles están en la
obligación de ejercer ex oficio un “control de
convencionalidad” entre las normas internas y la Convención
Americana, evidentemente en el marco de sus respectivas
competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes. En esta tarea, los jueces y órganos
vinculados a la administración de justicia deben tener en
cuenta no solamente el tratado, sino también la
interpretación que del mismo ha hecho la Corte
Interamericana, intérprete última de la Convención
Americana. En el mismo sentido: Caso Liakat Ali Alibux Vs.
Surinam. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 30 de enero de 2014, párr. 151; Caso de
personas dominicanas y haitianas expulsadas Vs. República
Dominicana. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de agosto de 201412,
párr. 311. (NdelE: Destacado no está en el texto original) De
tal manera, como se indicó en los Casos Radilla Pacheco,
Fernández Ortega y Rosendo Cantú, es necesario que las
interpretaciones constitucionales y legislativas referidas a
los criterios de competencia material y personal de la
jurisdicción militar en México, se adecuen a los principios
establecidos en la jurisprudencia de este Tribunal que han
sido reiterados en el presente caso y que aplican para toda
violación de derechos humanos que se alegue hayan
cometido miembros de las fuerzas armadas. Ello implica
que, independientemente de las reformas legales que el
Estado deba adoptar […], en el presente caso corresponde a
las autoridades judiciales, con base en el control de
convencionalidad, disponer inmediatamente y de oficio el
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conocimiento de los hechos por el juez natural, es decir el
fuero penal ordinario. El Control de convencionalidad es una
obligación de toda autoridad pública Caso Gelman Vs.
Uruguay. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 24 de febrero
de 2011. Cuando un Estado es Parte de un tratado
internacional como la Convención Americana, todos sus
órganos, incluidos sus jueces, están sometidos a aquél, lo
cual les obliga a velar por que los efectos de las
disposiciones de la Convención no se vean mermados por la
aplicación de normas contrarias a su objeto y fin, por lo que
los jueces y órganos vinculados a la administración de
justicia en todos los niveles están en la obligación de ejercer
ex oficio un “control de convencionalidad” entre las normas
internas y la Convención Americana, evidentemente en el
marco de sus respectivas competencias y de las
regulaciones procesales correspondientes y en esta tarea,
deben tener en cuenta no solamente el tratado, sino
también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte
Interamericana, intérprete última de la Convención
Americana. La sola existencia de un régimen democrático no
garantiza, per se, el permanente respeto del Derecho
Internacional, incluyendo al Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, lo cual ha sido así considerado incluso
por la propia Carta Democrática Interamericana. La
legitimación democrática de determinados hechos o actos
en una sociedad está limitada por las normas y obligaciones
internacionales de protección de los derechos humanos
reconocidos en tratados como la Convención Americana, de
modo que la existencia de un verdadero régimen
democrático está determinada por sus características tanto
formales como sustanciales, por lo que, particularmente en
casos de graves violaciones a las normas del Derecho
Internacional de los Derechos, la protección de los derechos
humanos constituye un límite infranqueable a la regla de
mayorías, es decir, a la esfera de lo “susceptible de ser
decidido” por parte de las mayorías en instancias
democráticas, en las cuales también debe primar un “control
de convencionalidad” […], que es función y tarea de
cualquier autoridad pública y no sólo del Poder Judicial. En
este sentido, la Suprema Corte de Justicia ha ejercido, en el
Caso Nibia Sabalsagaray Curutchet, un adecuado control de
convencionalidad respecto de la Ley de Caducidad, al
establecer, inter alía, que “el límite de la decisión de la
mayoría reside, esencialmente, en dos cosas: la tutela de los
derechos fundamentales (los primeros, entre todos, son el
derecho a la vida y a la libertad personal, y no hay voluntad
de la mayoría, ni interés general ni bien común o público en
aras de los cuales puedan ser sacrificados) y la sujeción de
los poderes públicos a la ley 14. […] (NdelE: Destacado no
está en el texto original) Caso de personas dominicanas y
haitianas expulsadas Vs. República Dominicana.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de agosto de 2014. Finalmente, esta Corte
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considera pertinente recordar, sin perjuicio de lo ordenado,
que en el ámbito de su competencia “todas las autoridades y
órganos de un Estado Parte en la Convención tienen la
obligación de ejercer un ‘control de convencionalidad’. Caso
Rochac Hernández y otros Vs. El Salvador. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de octubre de 2014.
Además, ha dispuesto en el Caso de las Masacres de El
Mozote y lugares aledaños que el Estado debe asegurar que
la Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz no
vuelva a representar un obstáculo para la investigación de
los hechos materia del presente caso ni para la
identificación, juzgamiento y eventual sanción de los
responsables de los mismos y de otras graves violaciones de
derechos humanos similares acontecidas durante el
conflicto armado en El Salvador. Esta obligación vincula a
todos los poderes y órganos estatales en su conjunto, los
cuales se encuentran obligados a ejercer un control “de
convencionalidad” ex oficio entre las normas internas y la
Convención Americana, evidentemente en el marco de sus
respectivas competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes. […] (NdelE: Destacado no está en el texto
original). Por otra parte, la Corte estima pertinente ordenar
al Estado que implemente, en un plazo razonable,
programas permanentes de derechos humanos dirigidos a
policías, fiscales, jueces y militares, así como a funcionarios
encargados de la atención a familiares y víctimas de
desaparición forzada de personas, en los cuales se incluya el
tema de los derechos humanos de niñas y niños
desaparecidos durante el conflicto armado interno y del
sistema interamericano de protección de los derechos
humanos, así como del control de convencionalidad.
Parámetro de convencionalidad se extiende a otros
tratados de derechos humanos. Caso Gudiel Álvarez y otros
(“Diario Militar”) Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 20 noviembre de 2012. Asimismo, este
Tribunal ha establecido en su jurisprudencia que, cuando un
Estado es parte de tratados internacionales como la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, la
Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada, la
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura y la Convención Belém do Pará, dichos tratados
obligan a todos sus órganos, incluido el poder judicial, cuyos
miembros deben velar por que los efectos de las
disposiciones de dichos tratados no se vean mermados por
la aplicación de normas o interpretaciones contrarias a su
objeto y fin. Los jueces y órganos vinculados a la
administración de justicia en todos los niveles están en la
obligación de ejercer ex oficio un “control de
convencionalidad” entre las normas internas y los tratados
de derechos humanos de los cuales es Parte el Estado,
evidentemente en el marco de sus respectivas
competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes. En esta tarea, los jueces y órganos
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vinculados a la administración de justicia, como el ministerio
público, deben tener en cuenta no solamente la Convención
Americana y demás instrumentos interamericanos, sino
también la interpretación que de estos ha hecho la Corte
Interamericana. En el mismo sentido: Caso Masacres de Río
Negro Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de septiembre de
2012, párr. 262. (NdelE: Destacado no está en el texto
original) La Convención Americana sobre derechos humanos
no impone un determinado modelo de control de
convencionalidad Caso Liakat Ali Alibux Vs. Suriname.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de enero de 2014. Finalmente, en relación
con los argumentos del representante y de la Comisión […]
sobre la vulneración del derecho a la protección judicial con
motivo de la ausencia de un Tribunal Constitucional, si bien
la Corte reconoce la importancia de éstos órganos como
protectores de los mandatos constitucionales y los
derechos fundamentales, la Convención Americana no
impone un modelo específico para realizar un control de
constitucionalidad y convencionalidad. En este sentido, la
Corte recuerda que la obligación de ejercer un control de
convencionalidad entre las normas internas y la Convención
Americana le compete a todos los órganos del Estado,
incluidos sus jueces y demás órganos vinculados a la
administración de justicia en todos los niveles. (NdelE:
Destacado no está en el texto original) Parámetro de
convencionalidad ampliado a las opiniones consultivas
Opinión Consultiva OC-21/14. Derechos y garantías de niñas
y niños en el contexto de la migración y/o en necesidad de
protección internacional. Opinión Consultiva OC-21/14.
Resolución de 19 de agosto de 2014. Del mismo modo, la
Corte estima necesario recordar que, conforme al derecho
internacional, cuando un Estado es parte de un tratado
internacional, como la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, dicho tratado obliga a todos sus
órganos, incluidos los poderes judicial y legislativo , por lo
que la violación por parte de alguno de dichos órganos
genera responsabilidad internacional para aquél. Es por tal
razón que estima necesario que los diversos órganos del
Estado realicen el correspondiente control de
convencionalidad, también sobre la base de lo que señale en
ejercicio de su competencia no contenciosa o consultiva, la
que innegablemente comparte con su competencia
contenciosa el propósito del sistema interamericano de
derechos humanos, cual es, “la protección de los derechos
fundamentales de los seres humanos”. A su vez, a partir de
la norma convencional interpretada a través de la emisión
de una opinión consultiva, todos los órganos de los Estados
Miembros de la OEA, incluyendo a los que no son Parte de la
Convención pero que se han obligado a respetar los
derechos humanos en virtud de la Carta de la OEA (artículo
3.l) y la Carta Democrática Interamericana (artículos 3, 7, 8 y
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9), cuentan con una fuente que, acorde a su propia
naturaleza, contribuye también y especialmente de manera
preventiva, a lograr el eficaz respeto y garantía de los
derechos humanos y, en particular, constituye una guía a ser
utilizada para resolver las cuestiones sobre infancia en el
contexto de la migración y así evitar eventuales
vulneraciones de derechos humanos. (NdelE: Destacado no
está en el texto original) CONTROL DE CONVENCIONALIDAD Y
OBLIGACIÓN DE ADECUAR LA LEGISLACIÓN INTERNA La Corte
IDH ha precisado que el control de convencionalidad puede
implicar la expulsión de normas contrarias a la CADH, o bien,
su interpretación conforme a la misma. A continuación,
reseñaremos aquellos casos en que se manifiesta la primera
posibilidad del control de convencionalidad: la obligación de
adecuar la legislación interna. Caso Almonacid Arellano y
otros Vs. Chile. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de septiembre de
2006. El Estado, desde que ratificó la Convención Americana
el 21 de agosto de 1990, ha mantenido vigente el Decreto
Ley No. 2.191 por 16 años, en inobservancia de las
obligaciones consagradas en aquella. Que tal Decreto Ley no
esté siendo aplicado por el Poder Judicial chileno en varios
casos a partir de 1998, si bien es un adelanto significativo y la
Corte lo valora, no es suficiente para satisfacer las exigencias
del artículo 2 de la Convención en el presente caso. En
primer lugar porque, conforme a lo señalado en los párrafos
anteriores, el artículo 2 impone una obligación legislativa de
suprimir toda norma violatoria a la Convención y, en
segundo lugar, porque el criterio de las cortes internas
puede cambiar, decidiéndose aplicar nuevamente una
disposición que para el ordenamiento interno permanece
vigente. (NdelE: Destacado no está en el texto original) Caso
Mendoza y otros Vs. Argentina. Excepciones Preliminares,
Fondo y Reparaciones. Sentencia de 14 de mayo de 2013. Al
respecto, este Tribunal ha establecido en su jurisprudencia
que, cuando un Estado es parte de un tratado internacional
como la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
dicho tratado obliga a todos sus órganos, incluidos los
poderes judicial y ejecutivo, cuyos miembros deben velar
por que los efectos de las disposiciones de dichos tratados
no se vean mermados por la aplicación de normas o
interpretaciones contrarias a su objeto y fin. Los jueces y
órganos vinculados a la administración de justicia en todos
los niveles están en la obligación de ejercer ex officio un
“control de convencionalidad” entre las normas internas y
los tratados de derechos humanos de los cuales es Parte el
Estado, evidentemente en el marco de sus respectivas
competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes. En esta tarea, los jueces y órganos
vinculados a la administración de justicia, como el ministerio
público, deben tener en cuenta no solamente la Convención
Americana y demás instrumentos interamericanos, sino
también la interpretación que de estos ha hecho la Corte
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Interamericana. El Tribunal valora positivamente el fallo
Casal mencionado por el Estado en cuanto a los criterios que
se desprenden sobre el alcance de la revisión que
comprende el recurso de casación, conforme a los
estándares que se derivan del artículo 8.2.h) de la
Convención Americana. El Tribunal también destaca que este
fallo fue invocado por los tribunales al resolver los recursos
de revisión interpuestos por Saúl Cristian Roldán Cajal, César
Alberto Mendoza, Claudio David Núñez y Lucas Matías
Mendoza, y que se hizo un control de convencionalidad
sobre el alcance del derecho de recurrir del fallo ante un
juez o tribunal superior. Sobre el fallo Casal, el Estado
explicó la manera en que funciona el sistema de control
constitucional con base al cual los criterios que se
desprenden del mismo en materia del derecho de recurrir
del fallo deben ser aplicados por los jueces argentinos en
todas las instancias. La Corte considera que los jueces en
Argentina deben seguir ejerciendo un control de
convencionalidad a fin de garantizar el derecho de recurrir
del fallo conforme al artículo 8.2.h) de la Convención
Americana y a la jurisprudencia de este Tribunal. No
obstante, la Corte se remite a lo señalado sobre las
obligaciones que se derivan de los artículos 2 y 8.2.h) de la
Convención Americana […] y considera que, dentro de un
plazo razonable, el Estado debe adecuar su ordenamiento
jurídico interno de conformidad con los parámetros
establecidos en esta Sentencia. (NdelE: Destacado no está en
el texto original) CONTROL DE CONVENCIONALIDAD Y SU
EFICACIA INTERPRETATIVA La Corte IDH ha precisado que el
control de convencionalidad puede implicar la expulsión de
normas contrarias a la CADH, o bien, su interpretación
conforme a la misma. A continuación, reseñaremos aquellos
casos en que se manifiesta la segunda posibilidad del
control de convencionalidad: su eficacia interpretativa. Caso
Radilla Pacheco Vs. México. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
noviembre de 2009. Para este Tribunal, no sólo la supresión
o expedición de las normas en el derecho interno garantizan
los derechos contenidos en la Convención Americana, de
conformidad a la obligación comprendida en el artículo 2 de
dicho instrumento. También se requiere el desarrollo de
prácticas estatales conducentes a la observancia efectiva de
los derechos y libertades consagrados en la misma. En
consecuencia, la existencia de una norma no garantiza por sí
misma que su aplicación sea adecuada. Es necesario que la
aplicación de las normas o su interpretación, en tanto
prácticas jurisdiccionales y manifestación del orden público
estatal, se encuentren ajustadas al mismo fin que persigue
el artículo 2 de la Convención. En términos prácticos, la
interpretación del artículo 13 de la Constitución Política
mexicana debe ser coherente con los principios
convencionales y constitucionales de debido proceso y
acceso a la justicia, contenidos en el artículo 8.1 de la
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Convención Americana y las normas pertinentes de la
Constitución mexicana. En el mismo sentido: Caso
Fernández Ortega y otros. Vs. México. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de agosto de
2010, párr. 235; Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de agosto de 2010, párr. 218. En relación con
las prácticas judiciales, este Tribunal ha establecido en su
jurisprudencia que es consciente de que los jueces y
tribunales internos están sujetos al imperio de la ley y, por
ello, están obligados a aplicar las disposiciones vigentes en
el ordenamiento jurídico. Pero cuando un Estado ha
ratificado un tratado internacional como la Convención
Americana, sus jueces, como parte del aparato del Estado,
también están sometidos a ella, lo que les obliga a velar
porque los efectos de las disposiciones de la Convención no
se vean mermados por la aplicación de leyes contrarias a su
objeto y fin, que desde un inicio carecen de efectos
jurídicos. En otras palabras, el Poder Judicial debe ejercer un
“control de convencionalidad” ex officio entre las normas
internas y la Convención Americana, evidentemente en el
marco de sus respectivas competencias y de las
regulaciones procesales correspondientes. En esta tarea, el
Poder Judicial debe tener en cuenta no solamente el
tratado, sino también la interpretación que del mismo ha
hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la
Convención Americana. De tal manera, es necesario que las
interpretaciones constitucionales y legislativas referidas a
los criterios de competencia material y personal de la
jurisdicción militar en México, se adecuen a los principios
establecidos en la jurisprudencia de este Tribunal, los cuales
han sido reiterados en el presente caso […]. Bajo ese
entendido, este Tribunal considera que no es necesario
ordenar la modificación del contenido normativo que regula
el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos. No obstante lo anterior, la Corte declaró
en el Capítulo IX de este Fallo, que el artículo 57 del Código
de Justicia Militar es incompatible con la Convención
Americana […]. En consecuencia, el Estado debe adoptar, en
un plazo razonable, las reformas legislativas pertinentes
para compatibilizar la citada disposición con los estándares
internacionales de la materia y de la Convención, de
conformidad con los párrafos 272 a 277 de esta Sentencia.
Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia del 24 de febrero de 2012. En conclusión,
con base en el control de convencionalidad, es necesario
que las interpretaciones judiciales y administrativas y las
garantías judiciales se apliquen adecuándose a los principios
establecidos en la jurisprudencia de este Tribunal en el
presente caso. Ello es de particular relevancia en relación
con lo señalado en el presente caso respecto a la
proscripción de la discriminación por la orientación sexual
de la persona de acuerdo a lo estipulado en el artículo 1.1.
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de la Convención Americana. En el mismo sentido: Caso
Furlan y Familiares Vs. Argentina. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de
2012, párr. 30523. (NdelE: Destacado no está en el texto
original) Caso Norín Catrimán y otros (Dirigentes, miembros
y activista del Pueblo Indígena Mapuche) Vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de mayo de 2014. La
Corte estima que, en el marco del ordenamiento jurídico
chileno aplicado en este caso, resulta adecuado ordenar a
Chile que, para evitar violaciones como las declaradas en la
presente Sentencia, regule con claridad y seguridad la
medida procesal de protección de testigos relativa a la
reserva de identidad, asegurando que se trate de una
medida excepcional, sujeta a control judicial en base a los
principios de necesidad y proporcionalidad, y que ese medio
de prueba no sea utilizado en grado decisivo para fundar
una condena, así como regular las correspondientes
medidas de contrapeso que aseguren que la afectación al
derecho de defensa sea suficientemente contrarrestada, de
acuerdo con lo establecido en la presente Sentencia […].
Adicionalmente, el Tribunal recuerda que a fin de garantizar
dicho derecho de la defensa a interrogar testigos, las
autoridades judiciales deben aplicar esos criterios o
estándares establecidos por la Corte en ejercicio del control
de convencionalidad. Debido a que concluyó que en el
presente caso no fue acreditada una violación del artículo 2
de la Convención, sino que la violación al derecho a recurrir
del fallo penal condenatorio derivó de la actuación de los
tribunales judiciales en los casos concretos […], la Corte no
estima necesario ordenar a Chile la adecuación de su
ordenamiento jurídico interno en esta materia. No obstante,
la Corte recuerda la importancia de que las autoridades
judiciales apliquen los criterios o estándares establecidos en
la jurisprudencia de la Corte respecto al contenido del
derecho a recurrir del fallo penal condenatorio en ejercicio
del control de convencionalidad a fin de garantizar dicho
derecho […]. Al pronunciarse sobre las violaciones
constatadas en el presente caso en relación con las medidas
de prisión preventiva a que fueron sometidas las víctimas, la
Corte tomó en cuenta que la causal de peligro para “la
seguridad de la sociedad” estipulada en el artículo 363 del
antiguo Código de Procedimiento Penal y en el artículo 140.c
del Código Procesal Penal de 2000, que tiene un sentido
abierto, fue aplicada a las ocho víctimas sin un análisis de la
necesidad que justificara la medida con base en un riesgo
procesal en el caso concreto […]. En consecuencia, la Corte
no encuentra pertinente ordenar a Chile la adecuación de su
derecho interno ya que las violaciones al derecho a la
libertad personal constatadas en la presente Sentencia se
derivan de la interpretación y aplicación judicial de dichas
normas. No obstante, la Corte recuerda que las autoridades
judiciales deben aplicar los criterios o estándares
establecidos en la jurisprudencia de la Corte […] en ejercicio
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del control de convencionalidad a fin de garantizar que la
medida de prisión preventiva sea siempre adoptada de
acuerdo a esos parámetros. VALOR DE LA JURISPRUDENCIA
INTERAMERICANA COMO PARÁMETRO DE CONVENCIONALIDAD:
COSA JUZGADA INTERNACIONAL Uno de los aspectos
controvertidos del control de convencionalidad es el
parámetro con que debe realizarse el referido control. La
Corte IDH ha señalado que no solo la Convención Americana,
sino que también su propia jurisprudencia, es parte del
parámetro. En la supervisión de cumplimiento del caso
Gelman, la Corte IDH precisa el valor de su jurisprudencia
para el ejercicio del control de convencionalidad. Caso
Gelman Vs. Uruguay. Supervisión de Cumplimiento de
Sentencia. Resolución de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos de 20 de marzo de 2013. Por otro lado,
se ha acuñado en la jurisprudencia interamericana el
concepto del “control de convencionalidad”, concebido
como una institución que se utiliza para aplicar el Derecho
Internacional, en este caso el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, y específicamente la Convención
Americana y sus fuentes, incluyendo la jurisprudencia de
este Tribunal. Así, en varias sentencias la Corte ha
establecido que es consciente de que las autoridades
internas están sujetas al imperio de la ley y, por ello, están
obligadas a aplicar las disposiciones vigentes en el
ordenamiento jurídico. Pero cuando un Estado es Parte en
un tratado internacional como la Convención Americana,
todos sus órganos, incluidos sus jueces y demás órganos
vinculados a la administración de justicia en todos los
niveles, también están sometidos al tratado, lo cual les
obliga a velar para que los efectos de las disposiciones de la
Convención no se vean mermados por la aplicación de
normas contrarias a su objeto y fin, de modo que decisiones
judiciales o administrativas no hagan ilusorio el
cumplimiento total o parcial de las obligaciones
internacionales. Es decir, todas la autoridades estatales,
están en la obligación de ejercer ex officio un “control de
convencionalidad” entre las normas internas y la Convención
Americana, en el marco de sus respectivas competencias y
de las regulaciones procesales correspondientes. En esta
tarea, deben tener en cuenta no solamente el tratado, sino
también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte
Interamericana, intérprete última de la Convención
Americana. De tal manera, es posible observar dos
manifestaciones distintas de esa obligación de los Estados
de ejercer el control de convencionalidad, dependiendo de
si la Sentencia ha sido dictada en un caso en el cual el Estado
ha sido parte o no. Lo anterior debido a que a que la norma
convencional interpretada y aplicada adquiere distinta
vinculación dependiendo si el Estado fue parte material o no
en el proceso internacional. En relación con la primera
manifestación, cuando existe una sentencia internacional
dictada con carácter de cosa juzgada respecto de un Estado
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que ha sido parte en el caso sometido a la jurisdicción de la
Corte Interamericana, todos sus órganos, incluidos sus
jueces y órganos vinculados a la administración de justicia,
también están sometidos al tratado y a la sentencia de este
Tribunal, lo cual les obliga a velar para que los efectos de las
disposiciones de la Convención y, consecuentemente, las
decisiones de la Corte Interamericana, no se vean mermados
por la aplicación de normas contrarias a su objeto y fin o por
decisiones judiciales o administrativas que hagan ilusorio el
cumplimiento total o parcial de la sentencia. Es decir, en
este supuesto, se está en presencia de cosa juzgada
internacional, en razón de lo cual el Estado está obligado a
cumplir y aplicar la sentencia. En esta situación se encuentra
el Estado de Uruguay respecto de la Sentencia dictada en el
caso Gelman. Por ello, precisamente porque el control de
convencionalidad es una institución que sirve como
instrumento para aplicar el Derecho Internacional, en el
presente caso que existe cosa juzgada se trata simplemente
de emplearlo para dar cumplimiento en su integridad y de
buena fe a lo ordenado en la Sentencia dictada por la Corte
en el caso concreto, por lo que sería incongruente utilizar
esa herramienta como justificación para dejar de cumplir
con la misma, de conformidad con lo señalado
anteriormente […] Respecto de la segunda manifestación
del control de convencionalidad, en situaciones y casos en
que el Estado concernido no ha sido parte en el proceso
internacional en que fue establecida determinada
jurisprudencia, por el solo hecho de ser Parte en la
Convención Americana, todas sus autoridades públicas y
todos sus órganos, incluidas las instancias democráticas,
jueces y demás órganos vinculados a la administración de
justicia en todos los niveles, están obligados por el tratado,
por lo cual deben ejercer, en el marco de sus respectivas
competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes, un control de convencionalidad tanto en
la emisión y aplicación de normas, en cuanto a su validez y
compatibilidad con la Convención, como en la
determinación, juzgamiento y resolución de situaciones
particulares y casos concretos, teniendo en cuenta el propio
tratado y, según corresponda, los precedentes o
lineamientos jurisprudenciales de la Corte Interamericana.
La Corte estima pertinente precisar que la concepción del
llamado control de convencionalidad tiene íntima relación
con el “principio de complementariedad”, en virtud del cual
la responsabilidad estatal bajo la Convención sólo puede ser
exigida a nivel internacional después de que el Estado haya
tenido la oportunidad de declarar la violación y reparar el
daño ocasionado por sus propios medios. Este principio de
complementariedad (también llamado “de subsidiariedad”)
informa transversalmente el Sistema Interamericano de
Derechos Humanos, el cual es, tal como lo expresa el
Preámbulo de la misma Convención Americana,
“coadyuvante o complementario de la [protección] que
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ofrece el derecho interno de los Estados americanos”. De tal
manera, el Estado “es el principal garante de los derechos
humanos de la personas, de manera que, si se produce un
acto violatorio de dichos derechos, es el propio Estado
quien tiene el deber de resolver el asunto a nivel interno y,
[en su caso,] reparar, antes de tener que responder ante
instancias internacionales como el Sistema Interamericano,
lo cual deriva del carácter subsidiario que reviste el proceso
internacional frente a los sistemas nacionales de garantías
de los derechos humanos” . Lo anterior significa que, como
consecuencia de la eficacia jurídica de la Convención
Americana en todos los Estados Parte en la misma, se ha
generado un control dinámico y complementario de las
obligaciones convencionales de los Estados de respetar y
garantizar derechos humanos, conjuntamente entre las
autoridades internas y las instancias internacionales (en
forma complementaria), de modo que los criterios de
decisión puedan ser conformados y adecuados entre sí. Así,
la jurisprudencia de la Corte muestra casos en que se
retoman decisiones de tribunales internos para
fundamentar y conceptualizar la violación de la Convención
en el caso específico. En otros casos se ha reconocido que,
en forma concordante con las obligaciones internacionales,
los órganos, instancias o tribunales internos han adoptado
medidas adecuadas para remediar la situación que dio
origen al caso; ya han resuelto la violación alegada; han
dispuesto reparaciones razonables, o han ejercido un
adecuado control de convencionalidad. Según fue señalado
[…], precisamente en el presente caso Gelman vs. Uruguay, la
Corte consideró que, antes de tomar la referida decisión de
22 de febrero de 2013, la Suprema Corte de Justicia uruguaya
ya había ejercido un adecuado control de convencionalidad
respecto de la Ley de Caducidad, al declararla
inconstitucional en octubre de 2009 en el caso Sabalsagaray.
De tal modo, el control de convencionalidad es una
obligación propia de todo poder, órgano o autoridad del
Estado Parte en la Convención, los cuales deben, en el
marco de sus respectivas competencias y de las
regulaciones procesales correspondientes, controlar que los
derechos humanos de las personas sometidas a su
jurisdicción sean respetados y garantizados. Así adquiere
sentido el mecanismo convencional, el cual obliga a todos
los jueces y órganos judiciales a prevenir potenciales
violaciones a derechos humanos, las cuales deben
solucionarse a nivel interno teniendo en cuenta las
interpretaciones de la Corte Interamericana y, solo en caso
contrario, pueden ser considerados por ésta, en cuyo
supuesto ejercerá un control complementario de
convencionalidad. Sin perjuicio de lo anterior, y de
conformidad con lo señalado anteriormente en cuanto a la
primera manifestación del control de convencionalidad
cuando existe cosa juzgada internacional […], este control
también posee un rol importante en el cumplimiento o
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implementación de una determinada Sentencia de la Corte
Interamericana, especialmente cuando dicho acatamiento
queda a cargo de los jueces nacionales. Bajo este supuesto,
el órgano judicial tiene la función de hacer prevalecer la
Convención Americana y los fallos de esta Corte sobre la
normatividad interna, interpretaciones y prácticas que
obstruyan el cumplimiento de lo dispuesto en un
determinado caso. Lo anterior se deduce del compromiso
de los Estados de cumplir con sus obligaciones
internacionales y no solo de prácticas judiciales reiteradas a
niveles nacionales, que son por supuesto relevantes. Así,
tribunales de la más alta jerarquía en varios Estados de la
región, se han referido al carácter vinculante de las
sentencias de la Corte Interamericana o han aplicado el
control de convencionalidad teniendo en cuenta
interpretaciones efectuadas por ésta. En atención a todo lo
anterior, la Corte reitera, por un lado, que sus sentencias
producen el efecto de cosa juzgada y tienen carácter
vinculante, lo cual deriva de la ratificación de la Convención
y del reconocimiento de la jurisdicción del Tribunal, actos
soberanos que el Estado Parte realizó conforme sus
procedimientos constitucionales y, por otro, que el control
de convencionalidad es una obligación de las autoridades
estatales y su ejercicio compete, solo subsidiaria o
complementariamente, a la Corte Interamericana cuando un
caso ha sido sometido a su jurisdicción. En consecuencia, la
pretensión de oponer el deber de los tribunales internos de
realizar el control de constitucionalidad al control de
convencionalidad que ejerce la Corte, es en realidad un falso
dilema, pues una vez que el Estado ha ratificado el tratado
internacional y reconocido la competencia de sus órganos
de control, precisamente a través de sus mecanismos
constitucionales, aquéllos pasan a conformar su
ordenamiento jurídico. De tal manera, el control de
constitucionalidad implica necesariamente un control de
convencionalidad, ejercidos de forma complementaria. Una
vez que este Tribunal ha dictado Sentencia en el presente
caso, la cual produce los efectos de la autoridad de cosa
juzgada, de conformidad con los principios generales del
Derecho Internacional y con lo dispuesto en los artículos 67
y 68 de la Convención Americana, el Estado y todos sus
órganos se encuentran obligados a darle pleno
cumplimiento. La Sentencia no se limita en su efecto
vinculante a la parte dispositiva del fallo, sino que incluye
todos los fundamentos, motivaciones, alcances y efectos del
mismo, de modo que aquélla es vinculante en su integridad,
incluyendo su ratio decidendi. Así, puesto que la parte
resolutiva o dispositiva de la Sentencia refiere expresa y
directamente a su parte considerativa, ésta es claramente
parte integral de la misma y el Estado también está obligado
a darle pleno acatamiento. La obligación del Estado de dar
pronto cumplimiento a las decisiones de la Corte es parte
intrínseca de su obligación de cumplir de buena fe con la
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Convención Americana y vincula a todos sus poderes y
órganos, incluidos sus jueces y órganos vinculados a la
administración de justicia, por lo cual no puede invocar
disposiciones del derecho constitucional u otros aspectos
del derecho interno para justificar una falta de
cumplimiento de la Sentencia. En razón de estar en
presencia de cosa juzgada internacional, y precisamente
porque el control de convencionalidad es una institución
que sirve como instrumento para aplicar el Derecho
Internacional, sería contradictorio utilizar esa herramienta
como justificación para dejar de cumplir la Sentencia en su
integridad. CONTROL DE CONVENCIONALIDAD EN EL AMBITO
INTERNO La Corte IDH ha puesto de relieve la importancia de
la realización del control de convencionalidad en el ámbito
interno para evitar que los Estados incurran en
responsabilidad internacional, considerando que ellos son
los primeros llamados a cumplir con la labor de protección
de los derechos humanos. En este sentido, la Corte IDH ha
destacado la subsidiaredad del sistema internacional (en lo
contencioso) y ha dado cuenta de la progresiva
incorporación del control por parte de la jurisprudencia
constitucional comparada. Subsidiaredad del sistema
contencioso internacional Caso Masacre de Santo Domingo
Vs. Colombia. Sentencia de Excepciones Preliminares, Fondo
y Reparaciones. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. La
responsabilidad estatal bajo la Convención sólo puede ser
exigida a nivel internacional después de que el Estado haya
tenido la oportunidad de declarar la violación y reparar el
daño ocasionado por sus propios medios. Esto se asienta en
el principio de complementariedad (subsidiariedad), que
informa transversalmente el Sistema Interamericano de
Derechos Humanos, el cual es, tal como lo expresa el
Preámbulo de la misma Convención Americana,
“coadyuvante o complementario de la [protección] que
ofrece el derecho interno de los Estados americanos”. De tal
manera, el Estado “es el principal garante de los derechos
humanos de la personas, de manera que, si se produce un
acto violatorio de dichos derechos, es el propio Estado
quien tiene el deber de resolver el asunto a nivel interno y,
[en su caso,] reparar, antes de tener que responder ante
instancias internacionales como el Sistema Interamericano,
lo cual deriva del carácter subsidiario que reviste el proceso
internacional frente a los sistemas nacionales de garantías
de los derechos humanos”. Esas ideas también han
adquirido forma en la jurisprudencia reciente bajo la
concepción de que todas las autoridades y órganos de un
Estado Parte en la Convención tienen la obligación de
ejercer un “control de convencionalidad”. Lo anterior
significa que se ha instaurado un control dinámico y
complementario de las obligaciones convencionales de los
Estados de respetar y garantizar derechos humanos,
conjuntamente entre las autoridades internas
(primariamente obligadas) y las instancias internacionales
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(en forma complementaria), de modo que los criterios de
decisión puedan ser conformados y adecuados entre sí. Así,
la jurisprudencia de la Corte muestra casos en que se
retoman decisiones de tribunales internos para
fundamentar y conceptualizar la violación de la Convención
en el caso específico. En otros casos se ha reconocido que,
en forma concordante con las obligaciones internacionales,
los órganos, instancias o tribunales internos han adoptado
medidas adecuadas para remediar la situación que dio
origen al caso; ya han resuelto la violación alegada; han
dispuesto reparaciones razonables, o han ejercido un
adecuado control de convencionalidad. Es decir, si bien el
Sistema tiene dos órganos “competentes para conocer de
los asuntos relacionados con el cumplimiento de los
compromisos contraídos por los Estados Partes en la
Convención”29, la Corte solo puede “conocer un caso”
cuando se han “agotado los procedimientos previstos en los
artículos 48 a 50” de dicho instrumento, sea el
procedimiento de peticiones individuales ante la Comisión
Interamericana. De tal modo, solamente si un caso no se ha
solucionado a nivel interno, como correspondería
primariamente hacerlo a cualquier Estado Parte en la
Convención en ejercicio efectivo del control de
convencionalidad, entonces el caso puede llegar ante el
Sistema, en cuyo caso debería resolverse ante la Comisión y,
solamente si las recomendaciones de ésta no han sido
cumplidas, el caso podría llegar ante la Corte. De tal manera,
el funcionamiento lógico y adecuado del Sistema
Interamericano de Derechos Humanos implica que, en tanto
“sistema”, las partes deben presentar sus posiciones e
información sobre los hechos en forma coherente y de
acuerdo con los principios de buena fe y seguridad jurídica,
de modo que permitan a las otras partes y a los órganos
interamericanos una adecuada sustanciación de los casos. La
posición asumida por el Estado en el procedimiento ante la
Comisión determina también en gran medida la posición de
las presuntas víctimas, sus familiares o sus representantes,
lo que llega a afectar el curso del procedimiento.
Jurisprudencia de altos tribunales de la región Caso Cabrera
García y Montiel Flores Vs. México. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de
noviembre de 2010. Así, por ejemplo, tribunales de la más
alta jerarquía en la región se han referido y han aplicado el
control de convencionalidad teniendo en cuenta
interpretaciones efectuadas por la Corte Interamericana. La
Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa
Rica ha señalado que: debe advertirse que si la Corte
Interamericana de Derechos Humanos es el órgano natural
para interpretar la Convención Americana sobre Derechos
Humanos […], la fuerza de su decisión al interpretar la
convención y enjuiciar leyes nacionales a la luz de esta
normativa, ya sea en caso contencioso o en una mera
consulta, tendrá –de principio- el mismo valor de la norma
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interpretada. Por su parte, el Tribunal Constitucional de
Bolivia ha señalado que: En efecto, el Pacto de San José de
Costa Rica, como norma componente del bloque de
constitucionalidad, est[á] constituido por tres partes
esenciales, estrictamente vinculadas entre sí: la primera,
conformada por el preámbulo, la segunda denominada
dogmática y la tercera referente a la parte orgánica.
Precisamente, el Capítulo VIII de este instrumento regula a la
C[orte] Interamericana de Derechos Humanos, en
consecuencia, siguiendo un criterio de interpretación
constitucional “sistémico”, debe establecerse que este
órgano y por ende las decisiones que de él emanan, forman
parte también de este bloque de constitucionalidad. Esto es
así por dos razones jurídicas concretas a saber: 1) El objeto
de la competencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos; y, 2) La aplicación de la doctrina del efecto útil de
las sentencias que versan sobre Derechos Humanos.
Asimismo, la Suprema Corte de Justicia de República
Dominicana ha establecido que: en consecuencia, es de
carácter vinculante para el Estado dominicano, y, por ende,
para el Poder Judicial, no sólo la normativa de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos sino sus
interpretaciones dadas por los órganos jurisdiccionales,
creados como medios de protección, conforme el artículo
33 de ésta, que le atribuye competencia para conocer de los
asuntos relacionados con el cumplimiento de los
compromisos contraídos por los Estados partes. De otro
lado, el Tribunal Constitucional del Perú ha afirmado que: La
vinculatoriedad de las sentencias de la C[orte
Interamericana] no se agota en su parte resolutiva (la cual,
ciertamente, alcanza sólo al Estado que es parte en el
proceso), sino que se extiende a su fundamentación o ratio
decidendi, con el agregado de que, por imperio de la [Cuarta
Disposición Final y Transitoria (CDFT)] de la Constitución y el
artículo V del Título Preliminar del [Código Procesal
Constitucional], en dicho ámbito la sentencia resulta
vinculante para todo poder público nacional, incluso en
aquellos casos en los que el Estado peruano no haya sido
parte en el proceso. En efecto, la capacidad interpretativa y
aplicativa de la Convención que tiene la C[orte
Interamericana], reconocida en el artículo 62.3 de dicho
tratado, aunada al mandato de la CDFT de la Constitución,
hace que la interpretación de las disposiciones de la
Convención que se realiza en todo proceso, sea vinculante
para todos los poderes públicos internos, incluyendo, desde
luego, a este Tribunal. Dicho Tribunal también ha establecido
que: se desprende la vinculación directa entre la Corte
Interamericana de Derechos Humanos y este Tribunal
Constitucional; vinculación que tiene una doble vertiente:
por un lado, reparadora, pues interpretado el derecho
fundamental vulnerado a la luz de las decisiones de la Corte,
queda optimizada la posibilidad de dispensársele una
adecuada y eficaz protección; y, por otro, preventiva, pues
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mediante su observancia se evitan las nefastas
consecuencias institucionales que acarrean las sentencias
condenatorias de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos para la seguridad jurídica del Estado peruano. La
Corte Suprema de Justicia de la Nación de Argentina ha
referido que las decisiones de la Corte Interamericana
“resulta[n] de cumplimiento obligatorio para el Estado
Argentino (art. 68.1, CADH)”, por lo cual dicha Corte ha
establecido que “en principio, debe subordinar el contenido
de sus decisiones a las de dicho tribunal internacional”.
Igualmente, dicha Corte Suprema estableció “que la
interpretación de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos debe guiarse por la jurisprudencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos” ya que se “trata de
una insoslayable pauta de interpretación para los poderes
constituidos argentinos en el ámbito de su competencia y,
en consecuencia, también para la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, a los efectos de resguardar las obligaciones
asumidas por el Estado argentino en el Sistema
Interamericano de Protección de los Derechos Humanos”.
Además, la Corte Constitucional de Colombia ha señalado
que en virtud de que la Constitución colombiana señala que
los derechos y deberes constitucionales deben interpretarse
“de conformidad con los tratados internacionales sobre
derechos humanos ratificados por Colombia”, se deriva “que
la jurisprudencia de las instancias internacionales,
encargadas de interpretar esos tratados, constituye un
criterio hermenéutico relevante para establecer el sentido
de las normas constitucionales sobre derechos
fundamentales”. Caso Gelman Vs. Uruguay. Fondo y
Reparaciones. Sentencia de 24 de febrero de 2011. […] Otros
tribunales nacionales se han referido también a los límites
de la democracia en relación con la protección de derechos
fundamentales. Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de febrero de 2012.
Así, por ejemplo, tribunales de la más alta jerarquía en la
región, tales como la Sala Constitucional de la Corte
Suprema de Justicia de Costa Rica39, el Tribunal
Constitucional de Bolivia40, la Suprema Corte de Justicia de
República Dominicana41, el Tribunal Constitucional del
Perú42, la Corte Suprema de Justicia de la Nación de
Argentina43, la Corte Constitucional de Colombia44, la
Suprema Corte de la Nación de México45 y la Corte Suprema
de Panamá46 se han referido y han aplicado el control de
convencionalidad teniendo en cuenta interpretaciones
efectuadas por la Corte Interamericana. En el mismo
sentido: Caso Furlan y Familiares Vs. Argentina. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31
de agosto de 2012, párr. 304. Caso Gelman Vs. Uruguay.
Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos 20 de marzo de
2013. Al respecto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación
de Argentina ha referido que las decisiones de la Corte
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Interamericana “resulta[n] de cumplimiento obligatorio para
el Estado Argentino (art. 68.1, CADH)”, por lo cual dicha Corte
ha establecido que “en principio, debe subordinar el
contenido de sus decisiones a las de dicho tribunal
internacional”. Igualmente, dicha Corte Suprema manifestó
“que la interpretación de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos debe guiarse por la jurisprudencia de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos”, ya que se
“trata de una insoslayable pauta de interpretación para los
poderes constituidos argentinos en el ámbito de su
competencia y, en consecuencia, también para la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, a los efectos de resguardar
las obligaciones asumidas por el Estado argentino en el
Sistema Interamericano de Protección de los Derechos
Humanos”. Por su parte, el Tribunal Constitucional de Bolivia
ha indicado que: [E]n efecto, el Pacto de San José de Costa
Rica, como norma componente del bloque de
constitucionalidad, est[á] constituido por tres partes
esenciales, estrictamente vinculadas entre sí: la primera,
conformada por el preámbulo, la segunda denominada
dogmática y la tercera referente a la parte orgánica.
Precisamente, el Capítulo VIII de este instrumento regula a la
C[orte] Interamericana de Derechos Humanos, en
consecuencia, siguiendo un criterio de interpretación
constitucional “sistémico”, debe establecerse que este
órgano y por ende las decisiones que de él emanan, forman
parte también de este bloque de constitucionalidad. Esto es
así por dos razones jurídicas concretas a saber: 1) El objeto
de la competencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos; y, 2) La aplicación de la doctrina del efecto útil de
las sentencias que versan sobre Derechos Humanos.
Además, en la sentencia C-442 de 25 de mayo de 2011, la
Corte Constitucional de Colombia apuntó que “la
jurisprudencia de la Corte IDH contiene la interpretación
auténtica de los derechos contenidos en la [Convención
Americana], instrumento internacional que integra el
parámetro de control de constitucionalidad”. Asimismo, en
la sentencia C-370 de 18 de mayo de 2006, al analizar distintas
disposiciones de la ley n.° 975 de 2005 relacionadas con los
derechos de las víctimas de graves violaciones de derechos
humanos, la Corte Constitucional de Colombia señaló
respecto de la jurisprudencia de la Corte que son decisiones
“que expresan la interpretación auténtica de los derechos
protegidos por la Convención Americana sobre Derechos
Humanos […]”. Además, la Corte Constitucional de Colombia
ha señalado que, en virtud de que la Constitución
colombiana señala que los derechos y deberes
constitucionales deben interpretarse “de conformidad con
los tratados internacionales sobre derechos humanos
ratificados por Colombia”, se deriva “que la jurisprudencia
de las instancias internacionales, encargadas de interpretar
esos tratados, constituye un criterio hermenéutico
relevante para establecer el sentido de las normas
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constitucionales sobre derechos fundamentales”. La Sala
Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica
ha señalado que: debe advertirse que si la Corte
Interamericana de Derechos Humanos es el órgano natural
para interpretar la Convención Americana sobre Derechos
Humanos […], la fuerza de su decisión al interpretar la
Convención y enjuiciar leyes nacionales a la luz de esta
normativa, ya sea en caso contencioso o en una mera
consulta, tendrá –de principio- el mismo valor de la norma
interpretada. Además, en el caso Fermín Ramírez vs.
Guatemala, la Corte Interamericana ordenó al Estado la
realización de un nuevo juicio al que debía ser sometido el
peticionario. La Corte observó y valoró positivamente los
términos del Acuerdo No. 96-2006 tomado por la Corte
Suprema de Justicia de Guatemala, el cual constituía un
precedente de importante trascendencia en el ámbito del
sistema interamericano en lo concerniente a la ejecución de
sentencias de este Tribunal, al designar un tribunal para que
realizara un nuevo juicio en virtud de lo resuelto por la Corte
Interamericana. Por otra parte, la Cámara Penal de la Corte
Suprema de Justicia de Guatemala emitió diversas
resoluciones declarando la autoejecutabilidad de las
sentencias dictadas por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos en los casos De la “Panel Blanca” (Paniagua Morales
y otros), De los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros),
Bámaca Velásquez, y Carpio Nicolle y otros, todos contra el
Estado de Guatemala. En estos fallos, la Corte
Interamericana encontró que el proceso penal referido a
cada uno de los casos mencionados había violado la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, por lo
que, en consecuencia, ordenó al Estado guatemalteco
investigar efectivamente los hechos que generaron dichas
violaciones, así como identificar, juzgar y sancionar a los
responsables. En cumplimiento de lo ordenado por la Corte
Interamericana, la Cámara Penal de la Corte Suprema declaró
la nulidad de las sentencias nacionales correspondientes así
como de todo lo actuado con posterioridad y, en
consecuencia, ordenó un nuevo procesamiento respetuoso
de las reglas del debido proceso y el cumplimiento de los
fines del proceso penal de demostración de los hechos y
sanción de los autores responsables. Finalmente, la Cámara
Penal de la Corte Suprema declaró que como la República de
Guatemala no podía oponer su Derecho interno ni alegar
ausencia de procedimientos o normativa para el
cumplimiento de la sentencia internacional, el acto de
ejecución de la misma tenía el efecto de acto extraordinario
del procedimiento común. Por su parte, la Suprema Corte
de Justicia de la Nación de México ha señalado que “las
sentencias condenatorias de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos son obligatorias para el Poder Judicial de
la Federación en sus términos. Por tanto [en los casos en
que México haya sido parte del caso], para el Poder Judicial
son vinculantes no solamente los puntos de resolución
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concretos de la sentencia, sino la totalidad de los criterios
contenidos en la sentencia mediante la cual se resuelve ese
litigio”. Asimismo, el 12 de mayo de 2010, mediante el
Acuerdo Número 240, el Pleno de la Corte Suprema de
Justicia de Panamá indicó que “la República de Panamá,
como miembro de la comunidad internacional, reconoce,
respeta y acata las decisiones de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos”, y resolvió remitir el Fallo de este
Tribunal en relación con el caso Tristán Donoso a la Sala
Penal de la Corte Suprema de Justicia. Posteriormente, la
Sala Segunda de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia
emitió una sentencia en la que se indicó que “en atención a
lo dispuesto en la sentencia de 27 de enero de 2009, dictada
por la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
considera[ba] esta Superioridad necesaria la absolución del
señor Santander Tristán Donoso de los cargos como autor
del delito de Calumnia […] y en consecuencia, dejar sin
efecto, la pena”. 83. De otro lado, el Tribunal Constitucional
del Perú ha afirmado que: [L]a vinculatoriedad de las
sentencias de la C[orte Interamericana] no se agota en su
parte resolutiva (la cual, ciertamente, alcanza sólo al Estado
que es parte en el proceso), sino que se extiende a su
fundamentación o ratio decidendi, con el agregado de que,
por imperio de la [Cuarta Disposición Final y Transitoria
(CDFT)] de la Constitución y el artículo V del Título Preliminar
del [Código Procesal Constitucional], en dicho ámbito la
sentencia resulta vinculante para todo poder público
nacional, incluso en aquellos casos en los que el Estado
peruano no haya sido parte en el proceso. En efecto, la
capacidad interpretativa y aplicativa de la Convención que
tiene la C[orte Interamericana], reconocida en el artículo 62.3
de dicho tratado, aunada al mandato de la CDFT de la
Constitución, hace que la interpretación de las disposiciones
de la Convención que se realiza en todo proceso, sea
vinculante para todos los poderes públicos internos,
incluyendo, desde luego, a este Tribunal. Dicho Tribunal
también ha establecido que: se desprende la vinculación
directa entre la Corte Interamericana de Derechos Humanos
y este Tribunal Constitucional; vinculación que tiene una
doble vertiente: por un lado, reparadora, pues interpretado
el derecho fundamental vulnerado a la luz de las decisiones
de la Corte, queda optimizada la posibilidad de dispensársele
una adecuada y eficaz protección; y, por otro, preventiva,
pues mediante su observancia se evitan las nefastas
consecuencias institucionales que acarrean las sentencias
condenatorias de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos para la seguridad jurídica del Estado peruano.
Asimismo, la Suprema Corte de Justicia de República
Dominicana ha establecido que: en consecuencia, es de
carácter vinculante para el Estado dominicano, y, por ende,
para el Poder Judicial, no sólo la normativa de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos sino sus
interpretaciones dadas por los órganos jurisdiccionales,
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creados como medios de protección, conforme el artículo
33 de ésta, que le atribuye competencia para conocer de los
asuntos relacionados con el cumplimiento de los
compromisos contraídos por los Estados Partes. De lo
anterior se desprende que varios tribunales nacionales de la
más alta jerarquía han entendido que la jurisprudencia
internacional es fuente de derecho, si bien con distintos
alcances, y han utilizado los obiter dicta y/o las ratio
decidendi de dicha jurisprudencia para fundamentar o guiar
sus decisiones e interpretaciones.
c. CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS
Suscrita en la Conferencia Especializada Interamericana
sobre Derechos Humanos, San José, Costa Rica, 7 al 22 de
noviembre de 1969, Adoptada en San José, Costa Rica el 22
de noviembre de 1969, Entrada en Vigor: 18 de julio de 1978,
conforme al Artículo 74.2 de la Convención, Depositario:
Secretaría General OEA (Instrumento Original y
Ratificaciones) Serie sobre Tratados OEA Nº 36 – Registro
ONU 27/08/1979 Nº 17955. Los Estados Americanos
signatarios de la presente Convención, Reafirmando su
propósito de consolidar en este Continente, dentro del
cuadro de las instituciones democráticas, un régimen de
libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto
de los derechos esenciales del hombre;
Reconociendo que los derechos esenciales del hombre no
nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado,
sino que tienen como fundamento los atributos de la
persona humana, razón por la cual justifican una protección
internacional, de naturaleza convencional coadyuvante o
complementaria de la que ofrece el derecho interno de los
Estados americanos; Considerando que estos principios han
sido consagrados en la Carta de la Organización de los
Estados Americanos, en la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre y en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos que han sido
reafirmados y desarrollados en otros instrumentos
internacionales, tanto de ámbito universal como regional;
Reiterando que, con arreglo a la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, sólo puede realizarse el ideal del ser
humano libre, exento del temor y de la miseria, si se crean
condiciones que permitan a cada persona gozar de sus
derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de
sus derechos civiles y políticos, y Considerando que la
Tercera Conferencia Interamericana Extraordinaria (Buenos
Aires, 1967) aprobó la incorporación a la propia Carta de la
Organización de normas más amplias sobre derechos
económicos, sociales y educacionales y resolvió que una
convención interamericana sobre derechos humanos
determinara la estructura, competencia y procedimiento de
los órganos encargados de esa materia.
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d. PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS: El
Honorable Congreso de la República, en Decreto número 9-
92, emitido el 19 de febrero de 1992, dio su aprobación al
“PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS”,
abierto afirma en Nueva York, el 19 de Diciembre de 1966.
Considerando que, conforme a los principios enunciados en
la Carta de las Naciones Unidas, la libertad, la justicia y la paz
en el mundo tienen por base el reconocimiento de la
dignidad inherente a todos los miembros de la familia
humana y de sus derechos iguales e inalienables,
Reconociendo, que estos derechos se derivan de la dignidad
inherente a la persona humana, Reconociendo que, con
arreglo a la Declaración Universal de Derechos Humanos, no
puede realizarse el ideal del ser humano libre, en el disfrute
de las libertades civiles y políticas y liberado del temor y del
a miseria, a menos que se creen condiciones que permitan a
cada persona gozar de sus derechos civiles y políticos, tanto
como de sus derechos económicos, sociales y culturales,
Considerando que la Carta de las Naciones Unidas impone a
los Estados la obligación de promover el respeto universal y
efectivo de los derechos y libertades humanos.
Comprendiendo que le individuo, por tener deberes
respecto de otros individuos y de la comunidad a que
pertenece, tiene la obligación de esforzarse por la
consecución y la observancia de los derechos reconocidos
en este Pacto.
e. DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS:
Adoptada y proclamada por la Asamblea General en su
resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948.
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo
tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca
y de los derechos iguales e inalienables de todos los
miembros de la familia humana, Considerando que el
desconocimiento y el menosprecio de los derechos
humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la
conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como
la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un
mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de
la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad
de creencias, Considerando esencial que los derechos
humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin
de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso
de la rebelión contra la tiranía y la opresión, Considerando
también esencial promover el desarrollo de relaciones
amistosas entre las naciones, Considerando que los pueblos
de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en
los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el
valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de
hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a
promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro
de un concepto más amplio de la libertad, Considerando
que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar,
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en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas,
el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades
fundamentales del hombre, y Considerando que una
concepción común de estos derechos y libertades es de la
mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho
compromiso, La Asamblea General Proclama la presente
Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal
común por el que todos los pueblos y naciones deben
esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las
instituciones, inspirándose constantemente en ella,
promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el
respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por
medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su
reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto
entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los
de los territorios colocados bajo su jurisdicción.
f. DIRECTRICES DE NACIONES UNIDAS APLICABLES AL PROCESO
PENAL: Recordando la Declaración Universal de Derechos
Humanos, en que se consagran los principios fundamentales
de igualdad ante la ley y la presunción de inocencia, así
como el derecho a ser oído públicamente y con justicia por
un tribunal independiente e imparcial, junto con todas las
garantías necesarias para la defensa de toda persona
acusada de un delito, otras garantías mínimas y el derecho a
ser juzgado sin dilaciones indebidas, Recordando también el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en
particular su artículo 14, en el que se afirma que toda
persona acusada de un delito tendrá derecho a hallarse
presente en el proceso y a defenderse personalmente o ser
asistida por un defensor de su elección o que se le nombre
siempre que lo exija el interés de la justicia, a ser oída
públicamente y con las debidas garantías ante un tribunal
competente, independiente e imparcial establecido por la
ley, Teniendo presentes las Reglas mínimas para el
tratamiento de los reclusos, aprobadas por el Consejo
Económico y Social en su resolución 663 C (XXIV), de 31 de
julio de 1957, y ampliadas por el Consejo en su resolución
2076 (LXII), de 13 de mayo de 1977, conforme a las cuales toda
persona detenida que no haya sido juzgada estará
autorizada, con miras a su defensa, a recibir visitas de su
abogado, Teniendo presente también el Conjunto de
Principios para la protección de todas las personas
sometidas a cualquier forma de detención o prisión , en
particular el principio 11, en que se establece que toda
persona detenida tiene el derecho de defenderse por sí
misma o ser asistida por un abogado según prescriba la ley,
Teniendo presentes además los Principios Básicos sobre la
Función de los Abogado, en particular el principio, en el que
se establece que todas las personas, cuando no dispongan
de abogado, tendrán derecho, siempre que el interés de la
justicia así lo demande, a que se les asignen abogados con la
experiencia y competencia que requiera el tipo de delito de
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que se trate a fin de que les presten asistencia jurídica eficaz
y gratuita, si carecen de medios suficientes para pagar sus
servicios, Recordando la Declaración de Bangkok sobre
sinergias y respuestas: alianzas estratégicas en materia de
prevención del delito y justicia penal, especialmente su
párrafo 18, en el que se exhorta a los Estados Miembros a
que adopten medidas, de conformidad con su legislación
nacional, para promover el acceso a la justicia, considerar la
posibilidad de facilitar asistencia jurídica a las personas que
la necesiten y habilitar a esas personas para que hagan valer
plenamente sus derechos en el sistema de justicia penal,
Recordando también la Declaración de Salvador sobre
estrategias amplias ante problemas globales: los sistemas de
prevención del delito y justicia penal y su desarrollo en un
mundo en evolución, especialmente su párrafo 52, en el que
se recomienda a los Estados Miembros que procuren limitar,
cuando corresponda, el recurso a la prisión preventiva y que
promuevan un mayor acceso a mecanismos de
administración de justicia y de asistencia letrada,
Recordando además la resolución 2007/24 del Consejo
Económico y Social, de 26 de julio de 2007, sobre la
cooperación internacional para mejorar el acceso a la
asistencia judicial en los sistemas de justicia penal,
particularmente en África, Reconociendo que la asistencia
jurídica es un elemento esencial de un sistema de justicia
penal justo, humano y eficiente basado en el estado de
derecho, y que es el fundamento para el disfrute de otros
derechos, en particular el derecho a un juicio justo, como la
condición previa para el ejercicio de esos derechos, así como
una salvaguardia importante que asegura la equidad
fundamental y la confianza pública en el proceso de justicia
penal, Reconociendo también que los Estados Miembros
pueden aplicar los Principios y directrices de las Naciones
Unidas sobre el acceso a la asistencia jurídica en los sistemas
de justicia penal, que figuran en el anexo de la presente
resolución, teniendo en cuenta la gran variedad de los
sistemas jurídicos y situaciones socioeconómicas existentes
en el mundo, 1. Observa con aprecio la labor realizada por el
grupo intergubernamental de expertos de composición
abierta sobre el fortalecimiento del acceso a la asistencia
judicial en los sistemas de justicia penal en su reunión
celebrada en Viena del 16 al 18 de noviembre de 2011 a fin de
elaborar un conjunto de principios y directrices sobre el
acceso a la asistencia jurídica en los sistemas de justicia
penal; 2. Aprueba los Principios y directrices de las Naciones
Unidas sobre el acceso a la asistencia jurídica en los sistemas
de justicia penal, que figuran en el anexo de la presente
resolución, como marco útil para orientar a los Estados
Miembros sobre los principios en que se ha de asentar un
sistema de asistencia jurídica en materia de justicia penal,
teniendo en cuenta el contenido de la presente resolución y
que todos los elementos que figuran en el anexo se
aplicarán en conformidad con la legislación nacional; 3. Invita
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a los Estados Miembros a que, en conformidad con su
legislación nacional, adopten y fortalezcan medidas para
asegurar que se preste asistencia jurídica eficaz, en
consonancia con el espíritu de los Principios y directrices,
teniendo en cuenta la diversidad de los sistemas de justicia
penal de los diferentes países y regiones de todo el mundo y
el hecho de que esa asistencia se desarrolla atendiendo al
equilibrio global del sistema de justicia penal, así como a las
circunstancias de los países y regiones; 4. Alienta a los
Estados Miembros a que, cuando proceda, consideren la
posibilidad de prestar asistencia jurídica y de proporcionarla
en la mayor medida posible; 5. Alienta también a los Estados
Miembros a que se basen en los Principios y directrices,
según proceda, y en conformidad con el derecho nacional,
cuando emprendan iniciativas y adopten medidas a nivel
nacional para mejorar el acceso a la asistencia jurídica en los
sistemas de justicia penal; 6. Solicita a la Oficina de las
Naciones Unidas contra la Droga y el Delito que, a reserva de
la disponibilidad de recursos extrapresupuestarios, siga
prestando servicios de asesoramiento y asistencia técnica a
los Estados Miembros que lo soliciten en la esfera de la
reforma de la justicia penal, incluidas la justicia restaurativa,
las alternativas al encarcelamiento y la elaboración de planes
integrados de prestación de asistencia jurídica; 7. Solicita
también a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y
el Delito que, a reserva de la disponibilidad de recursos
extrapresupuestarios, dé amplia difusión a los Principios y
directrices, especialmente preparando instrumentos
pertinentes tales como manuales y guías de capacitación; 8.
Invita a los Estados Miembros y otros donantes a que
aporten recursos extrapresupuestarios para los fines
descritos supra, de conformidad con las reglas y
procedimientos de las Naciones Unidas; 9. Solicita al
Secretario General que informe a la Comisión de Prevención
del Delito y Justicia Penal, en su 23º período de sesiones,
sobre la aplicación de la presente resolución. 60ª sesión
plenaria 20 de diciembre de 2012. (leer documento).
g. SISTEMAS INTERNOS DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS
HUMANOS: El desarrollo sin precedente que han adquirido
en la actualidad los derechos humanos en el plano
internacional, podría dar lugar al ocultamiento de forma
singular de la exigencia de asegurar su protección en primer
lugar en el ámbito nacional, que es impuesto
específicamente a cada Estado. Se constata efectivamente
que un verdadero Código Internacional de Derechos
Humanos ha sido elaborado, en tanto que una red de
órganos se ha puesto en funcionamiento progresivamente
en el seno de organizaciones tanto mundiales como
regionales. Tal expansión de normas y de procedimientos
internacionales, puede incitar (a la opinión pública y a los
medios de prensa especialmente) a considerar que es la
comunidad internacional y las instituciones que ella ha
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creado , que son principal y directamente responsables de la
puesta en funcionamiento del respeto a los derechos
humanos en todo el mundo. Al punto que hoy escuchamos
corrientemente la pregunta "¿pero, que es lo que hace la
ONU para garantizar los derechos humanos en tal o cual
país?," como si la Organización mundial fuese directamente
responsable de los derechos humanos y de las violaciones a
los mismos dentro de las fronteras de un Estado. Ahora
bien, es el Estado, a través de sus diferentes instituciones,
que es el primer responsable de la garantía de estos
derechos respecto de sus propios ciudadanos y de toda
persona sometida a su jurisdicción. Esta responsabilidad se
afirma explícitamente en la Carta de Naciones Unidas, en
cuyos términos "Todos los miembros se comprometen a
tomar medidas conjunta o separadamente, en cooperación
con la Organización" en vista del "respeto universal y
efectivo de los derechos humanos y de las libertades
fundamentales". Y los múltiples instrumentos
internacionales relativos a los derechos humanos que desde
allí se han adoptado tanto dentro del marco de las Naciones
Unidas y de sus instituciones especializadas, como de las
diversas organizaciones regionales, apuntan a definir
concretamente, los compromisos de cada Estado en instituir
los mecanismos de control. Recientemente, la Conferencia
Mundial sobre Derechos Humanos a subrayado en su
Declaración y su Programa de Ación "la obligación que
tienen todos los Estados, conforme a la Carta de las
Naciones Unidas, de desarrollar y de alentar el respeto de los
derechos humanos y de las libertades fundamentales para
todos, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión"; y el
Programa de Acción insiste sobre la responsabilidad primera
en materia de derechos humanos, al declarar que "su
promoción y su protección incumben primeramente, a los
gobiernos". Igualmente, si esta afirmación parece hacer
notar lo evidente, sin duda no deviene inútil recordarle a los
Estados sus obligaciones en tanto que primeros actores
garantes de los derechos humanos, y responsables de las
violaciones a los mismos. Más allá que ella reposa sobre la
voluntad política de los gobiernos, la puesta en marcha y la
protección de los derechos humanos en el seno de cada
Estado depende inicialmente del estado de normas y reglas
que fundan y rigen la vida en sociedad. Así lo enuncia la
Declaración Universal de los Derechos Humanos "Toda
persona tiene derecho a que se establezca un orden social e
internacional en el que los derechos y libertades
proclamados en esta Declaración se hagan plenamente
efectivos". Esto implica la existencia del "estado de derecho"
y la instauración de la "sociedad democrática" a la que se
refieren los principales instrumentos internacionales
relativos a los derechos humanos. Es propio, luego, de las
instituciones donde se dota al Estado de la facultad de
asegurar el respeto de los derechos humanos: las
instituciones "clásicas" que ponen de pie los poderes
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legislativo, judicial y ejecutivo, e igualmente las instituciones
específicas de promoción y de protección que se han
desarrollado más recientemente en un numerosos países,
tales como el Ombudsman y las comisiones nacionales de
derechos humanos. En el presente capítulo, después de
haber recordado brevemente las condiciones necesarias a la
instauración de todo sistema nacional de protección de los
derechos humanos, intentaremos de ubicar el lugar de las
instituciones tradicionalmente encargadas de garantizar
estos derechos, para examinar, seguidamente, el rol de las
nuevas instituciones creadas específicamente en la materia.
h. INTERNACIONALIZACIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS
HUMANOS: El proceso de internacionalización de los
derechos humanos comienza su desarrollo con la creación
del sistema de Naciones Unidas en 1945. El tremendo
impacto que significó la Segunda Guerra Mundial desde el
punto de vista humano, hizo que la sociedad internacional
llegara al consenso de la necesidad de que los temas de los
derechos humanos no fuesen solo competencia de los
Estados nacionales, sino que a nivel internacional existieran,
también, mecanismos e instituciones encargadas de su
protección.
Es importante destacar que la relación entre el ejercicio de
la soberanía nacional, entendida esta como la capacidad de
los Estados nacionales de decidir autónomamente sobre sus
cuestiones internas y el desarrollo de instrumentos jurídicos
internacionales[2] en materia de derechos humanos, está
dada porque una vez que el Estado decide soberanamente
ser parte de uno de estos instrumentos jurídicos
internacionales, estos constituyen una limitación al ejercicio
de la soberanía nacional, ya que el Estado en cuestión está
obligado a actuar de acuerdo a lo que se dispone en dicho
instrumento jurídico internacional. Por supuesto, siempre
existe la posibilidad de denunciar[3] este instrumento y
salirse de su marco regulatorio, pero en el tema de los
derechos humanos esto siempre va a implicar algún costo
político.
La Carta de las Naciones Unidas reconoce como uno de sus
objetivos “…el desarrollo y estímulo del respeto a los
derechos humanos y a las libertades fundamentales de
todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma
o religión.”[4]
Los principales instrumentos internacionales en materia de
derechos humanos son aquellos que conforman la llamada
“Carta Internacional de los Derechos Humanos”, estos son:
La Declaración Universal de los Derechos Humanos,
aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el
10 de diciembre de 1948. A pesar de ser un instrumento que
no es jurídicamente vinculante para los Estados, es el
documento más importante desde el punto de vista del
derecho internacional de los derechos humanos.
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El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966
y sus dos Protocolos Facultativos (el primero estableciendo
el procedimiento para que las personas pudieran presentar
reclamaciones ante el Comité de Derechos Humanos por
violaciones de sus derechos y, el segundo, sobre la
eliminación de la pena de muerte).
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de 1966 y su Protocolo Facultativo de 2008, que
posibilita a cualquier persona o grupo que alegue
violaciones a estos derechos y que haya agotado todas las
vías jurídicas nacionales, presentar sus casos ante el Comité
de este protocolo para su investigación[5] y [6].
Además de los instrumentos internacionales de los derechos
humanos que conforman la Carta Internacional de los
Derechos Humanos, existen otro grupo de tratados y
protocolos muy importantes en esta materia, entre los que
se encuentran:
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación Racial, de 1965.
Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer, de 1979.
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes, de 1984
Convención sobre los Derechos del Niño, de 1989[7].
Convención internacional sobre la protección de los
derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus
familiares, de 1990.
Convención Internacional para la protección de todas las
personas contra las desapariciones forzadas.
Convención sobre los derechos de las personas con
discapacidad, de 2006.
Protocolo Facultativo de la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer, de
1999.
Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos
del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos
armados, de 2000.
Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos
del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y
la utilización de niños en la pornografía, de 2000.
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de
2002.
Protocolo Facultativo de la Convención sobre los derechos
de las personas con discapacidad, de 2006.
Existen muchos otros instrumentos internacionales que
regulan materias relativas a los derechos humanos. Los más
significativos, por su cantidad y lo que regulan, son las
decisiones de la Organización Internacional del Trabajo
relacionadas con los derechos de los trabajadores.
La mayoría de estos tratados establecen comités para
evaluar periódicamente el cumplimiento por los Estados
partes. Los mismos, a su vez, tienen la obligación de emitir
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reportes periódicos, donde dan cuenta de su actuar en la
esfera específica del tratado en cuestión[8].
Además de los procedimientos específicos de cada uno de
los tratados relacionados con los derechos humanos, en el
sistema de Naciones Unidas se creó, desde el 2006, el
Consejo de Derechos Humanos[9], que “es un órgano
intergubernamental del sistema de las Naciones Unidas
compuesto por 47 Estados, responsable de la promoción y
protección de todos los derechos humanos en el mundo
entero”[10]. Este Consejo sustituyó a la Comisión de
Derechos Humanos, que desde 1947 se había encargado del
tema, pero que fue objeto de innumerables críticas por el
tratamiento parcializado y motivado por intereses
políticos[11].
El principal mecanismo con que cuenta el Consejo de
Derechos Humanos para darle seguimiento al estado de la
cuestión en cada país es el Examen Periódico Universal
(EPU), en el que periódicamente se examina el
comportamiento de todos los Estados en esta materia. El
EPU fue concebido en la Resolución de la Asamblea General
que creó el Consejo de Derechos Humanos, con el objetivo
de dar un trato homogéneo a todos los países cuando se
evalúan las situaciones de derechos humanos[12].
El Consejo de Derechos Humanos también cuenta con los
Procedimientos Especiales, que son mecanismos
establecidos por la extinta Comisión de Derechos Humanos
y asumidos por el Consejo, para tratar asuntos específicos
por países o por cuestiones temáticas (tortura,
alimentación, independencia de jueces y abogados, etc.).
Hasta marzo de 2015 estaban en vigor 41 mandatos
temáticos y 14 mandatos de país[13].
Como uno de los resultados de la Conferencia Mundial sobre
Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, la Asamblea
General de las Naciones Unidas creó la Oficina del Alto
Comisionado para los Derechos Humanos. El Alto
Comisionado dirige los esfuerzos de las Naciones Unidas en
esta importante materia, y apoya el trabajo del Consejo de
Derechos Humanos y de los principales órganos creados, en
virtud de tratados establecidos para supervisar que los
Estados parte cumplan con los tratados internacionales.[14]
El desarrollo del derecho internacional de los derechos
humanos no solo ha sido a nivel mundial. También a nivel
regional se han creado mecanismos e instituciones de
defensa de los derechos humanos. En Europa se aprobó, en
1950, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que ha
sido modificado en varias ocasiones, el cual creó el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos, que tiene una larga
jurisprudencia en materia de derechos humanos. En América
se estableció el Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, cuyos principales instrumentos jurídicos son la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre y la Carta de la Organización de Estados
Americanos, ambos de 1948; y la Convención Americana
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sobre Derechos Humanos, en vigor desde 1978. Asimismo,
dentro de este sistema se cuenta con la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Procesos similares
han ocurrido en África y Asia con la firma de tratados
regionales sobre los derechos humanos y la creación de
instituciones para velar por el cumplimiento de estos.
En la evolución del proceso de internacionalización de los
derechos humanos se han priorizado los derechos civiles y
políticos sobre los socioeconómicos y culturales. Si bien
hasta la desaparición de la URSS y del bloque socialista,
existía un determinado equilibrio en el tratamiento de los
derechos, debido a que los países socialistas le daban
preponderancia a los derechos sociales, económicos y
culturales y los países occidentales se “preocupaban” más
por los derechos civiles políticos. Después de la desaparición
de la URSS y del bloque socialista europeo, las potencias
ganadoras de la Guerra Fría impusieron su agenda de los
derechos humanos en casi todo el sistema internacional, en
la que se favorecían los derechos civiles y políticos sobre los
socioeconómicos y culturales. Esto no solo sucedía a nivel
de organismos gubernamentales, sino que también a nivel
de la sociedad civil transnacional diversas ONGs occidentales,
con muchos recursos financieros y humanos, impusieron su
visión sobre los derechos humanos. La respuesta a este
proceso vino de los países del sur, que eran los
generalmente acusados por violadores de los derechos
humanos, entendidos estos principalmente como derechos
civiles y políticos.
Los resultados de la búsqueda de este equilibrio son
evidentes en los documentos finales de la Conferencia
Mundial sobre Derechos Humanos de 1993, en los que se
reconoce la universalidad y la interdependencia de los
derechos humanos. El conflicto entre diversas visiones
sobre los derechos humanos hizo que la Comisión de
Derechos Humanos se convirtiera en un órgano de tipo
político, secuestrado por las contradicciones políticas entre
diferentes países y dejó de preocuparse por casos muy
graves de violaciones de derechos humanos que ocurrieron
en los años 90 e inicio de los 2000, lo que llevó a la Comisión
a un gran descrédito, que concluyó con su eliminación y a la
creación del Consejo de Derechos Humanos.
A pesar del esfuerzo de la comunidad internacional y del
sistema de Naciones Unidas no se ha logrado la eliminación
de las violaciones masivas, flagrantes y continuadas de los
derechos humanos en el mundo. Los conflictos armados en
el Medio Oriente, la guerra civil en Siria, las acciones del
llamado Estado Islámico, la continuidad por más de 60 años
de la violación de los derechos del pueblo palestino, unida a
los conflictos internos en África, el auge de la violencia
extrema en México y Centroamérica, donde los principales
violadores son actores no estatales y los gobiernos no
tienen la capacidad de detener esta escalada de violencia, a
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lo que se suman políticas de Estado contra los derechos de
los grupos menos favorecidos como las mujeres y los niños,
el aumento de la xenofobia y el racismo, hacen que el
panorama de los derechos humanos no sea muy favorable
en el mundo.
Por estas tristes y dolorosas razones es por lo que la lucha
por los derechos humanos, tanto a nivel nacional como
internacional, se convierte en uno de los paradigmas
emancipatorios más importantes del siglo XXI, por el que
siguen muriendo anónimamente muchas personas en el
mundo.
i. INSTITUCIONES PROTECTORAS DE LOS DERECHOS HUMANOS:
Las organizaciones que defienden los Derechos Humanos,
son organismos, instituciones y en general entidades que se
dedican a promover, procurar la defensa y, hacer regir
los derechos inherentes a cada individuo. Su trabajo está
destinado a la promoción y protección de las legalidades
escritas en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos. La cual fue establecida en el año 1948 por la
Asamblea General de las Naciones Unidas. Los derechos que
defienden son aquellos inherentes a cada individuo por la
sola razón de pertenecer a la raza humana. Siendo estos de
carácter inalienable e independiente respecto a cualquier
elemento particular o singular. Como raza, nacionalidad,
religión o sexo, entre otros.
Al mismo tiempo los Derechos Humanos son irrevocables,
intransferibles e irrenunciables. Teniendo una base moral y
ética la cual debe ser respetada por todos.
Los Derechos Humanos han cobrado una gran relevancia con
el paso de los años, siendo motivo de preocupación en
muchas sociedades del mundo. Las principales
organizaciones e instituciones defensoras de los Derechos
Humanos
Amnistía Internacional Consiste en un movimiento a nivel
mundial, con más de dos millones de integrantes de 152
países, quienes se encargan de realizar investigaciones
sobre situaciones de abuso o violación de los Derechos
Humanos. Esta organización tiene como objetivo realizar las
denuncias correspondientes, reclamando justicia para las
personas que han sufrido dichos abusos. Al mismo tiempo,
se ocupan de emprender las acciones necesarias para
prevenirlos. 2- Centro de Acción de los Derechos Humanos
Esta organización se ocupa de todos los asuntos que se
encuentren relacionados con la Declaración Universal de los
Derechos Humanos. Tiene como objetivo finalizar con los
abusos de dichas jurisprudencias, utilizando un método
tecnológico e innovador para fomentar nuevas estrategias
destinadas a tal fin. Además, el Centro de Acción de los
Derechos Humanos procura brindar apoyo a otros grupos
defensores de los Derechos Humanos en distintas partes del
mundo. 3- Centro Simon Wiesenthal Este
centro corresponde a una organización internacional judía,
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que en su solidaridad con Israel, se dedica a enfrentar al
antisemitismo, el racismo, la discriminación y el terrorismo.
Su trabajo está destinado, entre otro, a promover la
dignidad y los Derechos Humanos, a defender la seguridad
de las personas judías a nivel mundial; y a promover las
lecciones del Holocausto para las generaciones venideras. 4-
El Fondo para la Defensa de los Niños (CDF) Childrens
Defense o el Fondo para la Defensa de los Niños, realiza
diferentes programas de intervención, destinados a sacar a
los niños de la pobreza y a garantizar su derecho a la
educación y a la salud. Al mismo tiempo, pretende
protegerlos de los abusos y abandonos. Siendo su principal
objetivo, garantizar los derechos de los más indefensos: los
niños. 5- Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF) UNICEF es una organización mundial sin fines de
lucro, que opera en más de 190 países, con el objetivo de
proteger los derechos humanos de todos los niños. Esta
organización es una agencia de las Naciones Unidas, creada
en el año 1946, período posterior a la Segunda Guerra
Mundial. Hoy en día, su primer objetivo fue prestar ayuda en
situaciones de emergencia. A partir de 1953, se convirtió en
un organismo permanente de las Naciones Unidas y desde
entonces tienen como misión proteger y velar por los
derechos de todos los niños del mundo. Entre otros de sus
trabajos, se encuentran: realizar misiones de protección de
la infancia, promover la educación de los menores,
intervenir en situaciones de emergencia como desastres
naturales o provocados por el hombre, etc. 6- Human Rights
Watch A su vez, esta organización realiza investigaciones
correspondientes a abusos y violaciones de los derechos
humanos, las cuales exponen para que los culpables de tales
faltas sean juzgados. Human Rights Watch interviene en
diferentes ámbitos, como la política, la justicia, y los
diferentes gobiernos de los países integrantes del mundo
con el objetivo de presionar en favor del cuidado y
protección de los Derechos Humanos; exigiendo justicia
para sus violaciones. 7- La Organización de Las Naciones
Unidas (ONU) Esta organización tuvo sus orígenes en el año
1945. Nació con el objetivo de proporcionar ayuda para
encontrar soluciones a los conflictos entre países. Trabaja en
la adopción de medidas en relación a todas las cuestiones de
interés e inherentes a la humanidad. En la actualidad, la ONU
está compuesta por 193 países, siendo una de las principales
organizaciones internacionales dedicadas a la protección y
defensa de los Derechos Humanos. 8- Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) La UNESCO tiene como objetivo primordial
construir y promover la paz. Su trabajo consiste en
coordinar la cooperación proveniente a nivel internacional,
en la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación. Esta
organización procura el fortalecimiento de la toma de
consciencia en los hombres, a nivel regional, nacional e
internacional. Defiende derechos como la educación, el
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derecho a vivir, el desarrollarse en un entorno rico
culturalmente, la capacidad de recibir los beneficios
obtenidos por los avances y logros científicos, la libertad de
expresión, entre otros. 9- Organización Mundial de la Salud
(OMS) La OMS es una organización mundial dedicada a la
salud, surgida en el año 1948 con el objetivo de construir un
futuro más saludable para todos los individuos del mundo.
Más de 150 países integran la OMS, trabajando para la
prevención, promoción, cuidado y garantía del derecho
fundamental de todos los seres humanos: el derecho a la
salud. Promoviendo y garantizando que todas las personas
tengan acceso a los distintos servicios de salud y puedan
gozar de su máximo grado.
j. SISTEMAS DE PROTECCION DE LOS DERECHOS HUMANOS:
El Derecho internacional de los derechos humanos es una
rama del Derecho internacional desarrollada para promover
y proteger los derechos humanos a nivel internacional,
regional y nacional. Como rama del Derecho internacional,
se compone de una serie de instrumentos
internacionales obligatorios, en particular
diversos tratados sobre derechos humanos, y de
la costumbre internacional. Existen otros instrumentos
internacionales de derechos humanos que, no siendo
jurídicamente obligatorios, contribuyen a la aplicación,
comprensión y desarrollo del Derecho internacional de los
derechos humanos.
[Link]: Sistema de protección de las Naciones
Unidas Por las Naciones Unidas
Carta Internacional de Derechos Humanos
o El Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (adoptado en 1966)
o El Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (adoptado en 1966)
Declaración Universal de los Derechos Humanos
Otros tratados
La Convención para la Prevención y la Sanción del
Delito de Genocidio (adoptada en 1948)
La Convención Internacional sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación Racial (adoptada
en 1965)
La Convención sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer (adoptada
en 1979)
La Convención contra la tortura y otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes (adoptada
en 1984)
La Convención sobre los Derechos del
Niño (adoptada en 1989)
La Convención internacional sobre la protección
de los derechos de todos los trabajadores migratorios
y de sus familiares (adoptada en 1990)
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La Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad (adoptada en 2006)
La Convención Internacional para la protección
de todas las Personas contra las Desapariciones
Forzadas (adoptada en 2006)
b. REGIONALES: Europa
Por el Consejo de Europa:
La Convención Europea de Derechos
Humanos (adoptada en 1950), que instauró el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos.
El Convenio del Consejo de Europa para la protección
de los niños contra la explotación y el abuso
sexual (adoptada en 2007)
América
Artículo principal: Sistema interamericano de derechos
humanos
Por la Organización de los Estados Americanos:
La Convención Americana sobre Derechos
Humanos (adoptada en 1969), que ha creado la Corte
Interamericana de Derechos Humanos.
La Convención Interamericana para Prevenir y
Sancionar la Tortura (adoptada en 1987)
la Convención Interamericana sobre Desaparición
Forzada de Personas (adoptada en 1994)
África
Por la Organización para la Unidad Africana:
La Carta Africana de Derechos Humanos y de los
Pueblos (adoptada en 1981), que ha creado la Corte
Africana de Derechos Humanos y de los
Pueblos en 2004.
11. SISTEMAS DE PROTECCIÓN EN EL ÁMBITO INTERAMERICANO: El
Sistema Interamericano de Derechos Humanos es un
escenario regional constituido por los Estados que integran
la Organización de Estados Americanos (OEA), cuya principal
función es velar por el respeto, protección y realización de
los derechos humanos en el continente americano.
Para ello, el Sistema Interamericano cuenta con dos
instancias independientes y a su vez complementarias, estas
son, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la
Corte Interamericana de Derechos Humanos.
a) La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante “la Comisión Interamericana” o la “CIDH”),
organismo de naturaleza cuasi jurisdiccional cuya función
primordial es promover la observancia y la defensa de los
derechos humanos en el hemisferio.
b) La Corte Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante la “Corte Interamericana” o la “Corte IDH”), órgano
de carácter judicial, al cual en ejercicio de su competencia
contenciosa , le corresponde determinar la responsabilidad
internacional de los Estados, mediante la aplicación e
interpretación de la Convención Americana de Derechos
Humanos y demás instrumentos interamericanos.
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Ante la Comisión , toda persona puede presentar peticiones
o quejas individuales sobre violaciones a los derechos
consagrados en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos o en otros instrumentos interamericanos . Con
posterioridad al conocimiento de la situación denunciada y
si se da el cumplimiento de una serie de requisitos, entre
ellos el haber agotado previamente los recursos internos
disponibles, el caso se declara admisible y se examina si está
o no comprometida la responsabilidad internacional del
Estado, caso en el cual se produce un Informe con
Recomendaciones, y eventualmente en caso de
incumplimiento de aquellas el caso puede ser sometido a la
Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En esta presentación, abordaremos de manera concisa los
casos más representativos que son litigados actualmente
por el Colectivo ante el SIDH, respecto de los cuales haremos
una clasificación metodológica, teniendo como criterios
diferenciadores, el contexto en que ocurrió cada caso, el
tipo de derechos violados en perjuicio de las víctimas y sus
familiares, así como las consecuencias particulares que se
derivan de dichas violaciones.
i. CONVENCIÓN AMERICANA DE DERECHOS
HUMANOS: Los Estados Americanos signatarios
de la presente Convención, Reafirmando su
propósito de consolidar en este Continente,
dentro del cuadro de las instituciones
democráticas, un régimen de libertad personal y
de justicia social, fundado en el respeto de los
derechos esenciales del hombre; Reconociendo
que los derechos esenciales del hombre no
nacen del hecho de ser nacional de determinado
Estado, sino que tienen como fundamento los
atributos de la persona humana, razón por la
cual justifican una protección internacional, de
naturaleza convencional coadyuvante o
complementaria de la que ofrece el derecho
interno de los Estados americanos;
Considerando que estos principios han sido
consagrados en la Carta de la Organización de
los Estados Americanos, en la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre y en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos que han sido reafirmados y
desarrollados en otros instrumentos
internacionales, tanto de ámbito universal como
regional; Reiterando que, con arreglo a la
Declaración Universal de los Derechos Humanos,
sólo puede realizarse el ideal del ser humano
libre, exento del temor y de la miseria, si se
crean condiciones que permitan a cada persona
gozar de sus derechos económicos, sociales y
culturales, tanto como de sus derechos civiles y
políticos, y Considerando que la Tercera
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Conferencia Interamericana Extraordinaria
(Buenos Aires, 1967) aprobó la incorporación a la
propia Carta de la Organización de normas más
amplias sobre derechos económicos, sociales y
educacionales y resolvió que una convención
interamericana sobre derechos humanos
determinara la estructura, competencia y
procedimiento de los órganos encargados de
esa materia
ii. COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS
AMERICANOS: La CIDH es un órgano principal y
autónomo de la Organización de los Estados
Americanos (OEA) encargado de la promoción y
protección de los derechos humanos en el
continente americano. Está integrada por siete
miembros independientes que se desempeñan
en forma personal y tiene su sede en
Washington, D.C. Fue creada por la OEA en 1959
y, en forma conjunta con la Corte
Interamericana de Derechos Humanos
(CorteIDH), instalada en 1979, es una institución
del Sistema Interamericano de protección de los
derechos humanos (SIDH). El SIDH se inició
formalmente con la aprobación de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre en la Novena Conferencia Internacional
Americana celebrada en Bogotá en 1948, en el
marco de la cual también se adoptó la propia
Carta de la OEA, que proclama los "derechos
fundamentales de la persona humana" como
uno de los principios en que se funda la
Organización. El pleno respeto a los derechos
humanos aparece en diversas secciones de la
Carta. De conformidad con ese instrumento, "el
sentido genuino de la solidaridad americana y de
la buena vecindad no puede ser otro que el de
consolidar en este Continente, dentro del marco
de las instituciones democráticas, un régimen
de libertad individual y de justicia social,
fundado en el respeto de los derechos
esenciales del hombre". La Carta establece la
Comisión como un órgano principal de la OEA,
que tiene como función promover la
observancia y la defensa de los derechos
humanos y servir como órgano consultivo de la
OEA en dicha materia.
La CIDH realiza su trabajo con base en tres pilares
de trabajo:
el Sistema de Petición Individual;
el monitoreo de la situación de los derechos
humanos en los Estados Miembros, y
la atención a líneas temáticas prioritarias.
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A través de este andamiaje, la Comisión considera
que en el contexto de la protección de los
derechos de toda persona bajo la jurisdicción
de los Estados americanos, es fundamental dar
atención a las poblaciones, comunidades y
grupos históricamente sometidos a
discriminación. En forma complementaria,
otros conceptos informan su trabajo: el
principio pro personae – según el cual la
interpretación de una norma debe hacerse de la
manera más favorable al ser humano - , la
necesidad de acceso a la justicia, y la
incorporación de la perspectiva de género a
todas sus actividades.
iii. CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS:
La Corte Interamericana de Derechos
Humanos (acrónimo: Corte IDH) es un órgano
judicial de la Organización de los Estados
Americanos (OEA) que goza de autonomía frente
a los demás órganos de aquella y que tiene su
sede en San José de Costa Rica. Su propósito es
aplicar e interpretar la Convención Americana
sobre Derechos Humanos y
otros tratados de derechos humanos a los
cuales se somete el llamado Sistema
Interamericano de Derechos Humanos.
Los idiomas oficiales de la Corte son, al igual que
en la OEA, español, francés, inglés y portugués.
Los idiomas de trabajo son los que acuerde la
Corte cada año. Sin embargo, para un caso
determinado, puede adoptarse también como
idioma de trabajo el de una de las partes,
siempre que sea oficial. En noviembre de 1969 se
celebró en San José de Costa Rica la Conferencia
Especializada Interamericana sobre Derechos
Humanos. En ella, los delegados de los Estados
Miembros de la Organización de los Estados
Americanos redactaron la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, que entró
en vigor el 18 de julio de 1978, al haber sido
depositado el undécimo instrumento de
ratificación por un Estado Miembro de la OEA. A
la fecha, veinticinco naciones americanas han
ratificado o se han adherido a la
Convención: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil,
Colombia, Costa
Rica, Chile, Dominica, Ecuador, El
Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Ja
maica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Per
ú, República Dominicana, Surinam, Trinidad y
Tobago, Uruguay y Venezuela. Trinidad y
Tobago denunció la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, por comunicación
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dirigida al Secretario General de la OEA, el 26 de
mayo de 1998. Venezuela denunció la
Convención Americana sobre Derechos
Humanos, por comunicación dirigida al
Secretario General de la OEA, el 10 de septiembre
de 2012. Este tratado regional es obligatorio para
aquellos Estados que lo ratifiquen o se adhieran
a él y representa la culminación de un proceso
que se inició a finales de la Segunda Guerra
Mundial, cuando las naciones de América se
reunieron en México y decidieron que una
declaración sobre derechos humanos debería
ser redactada, para que pudiese ser
eventualmente adoptada como convención. Tal
declaración, la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes de la persona, fue aprobada
por los Estados Miembros de la OEA en Bogotá,
Colombia, en mayo de 1948. Con el fin de
salvaguardar los derechos esenciales del hombre
en el continente americano, la Convención
instrumentó dos órganos competentes para
conocer de las violaciones a los derechos
humanos: La Comisión Interamericana de
Derechos Humanos y la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. La primera había sido creada
en 1959 e inició sus funciones en 1960, cuando el
Consejo de la OEA aprobó su Estatuto y eligió
sus primeros miembros. Sin embargo, el Tribunal
no pudo establecerse y organizarse hasta que
entró en vigor la Convención. El 22 de mayo de
1979 los Estados Partes en la Convención
Americana eligieron, durante el Séptimo Período
Extraordinario de Sesiones de la Asamblea
General de la OEA, a los juristas que en su
capacidad personal, serían los primeros jueces
que compondrían la Corte Interamericana. La
primera reunión de la Corte se celebró el 29 y 30
de junio de 1979 en la sede de la OEA
en Huancayo D.C. La Asamblea General de la OEA,
el 1 de julio de 1978, recomendó aprobar el
ofrecimiento formal del Gobierno de Costa
Rica para que la sede de la Corte se estableciera
en ese país. Esta decisión fue ratificada después
por los Estados Partes en la Convención durante
el Sexto Período Extraordinario de Sesiones de la
Asamblea General, celebrado en noviembre de
1978. La ceremonia de instalación de la Corte se
realizó en San José el 3 de septiembre de 1979.
Durante el Noveno Período Ordinario de
Sesiones de la Asamblea General de la OEA fue
aprobado el Estatuto de la Corte y, en agosto de
1980, la Corte aprobó su Reglamento, el cual
incluye las normas de procedimiento. En
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noviembre de 2009 durante el LXXXV Período
Ordinario de Sesiones, entró en vigor un nuevo
Reglamento de la Corte, el cual se aplica a todos
los casos que se tramitan actualmente ante la
Corte. El 10 de septiembre de 1981 el Gobierno
de Costa Rica y la Corte firmaron un Convenio de
Sede, aprobado mediante Ley No. 6889 del 9 de
septiembre de 1983, que incluye el régimen de
inmunidades y privilegios de la Corte, de los
jueces, del personal y de las personas que
comparezcan ante ella. Este Convenio de Sede
está destinado a facilitar el normal
desenvolvimiento de las actividades de la Corte,
especialmente por la protección que da a todas
aquellas personas que intervengan en los
procesos. Como parte del compromiso
contraído por el Gobierno de Costa Rica, en
noviembre de 1993 éste le donó a la Corte la casa
que hoy ocupa la sede del Tribunal. El 30 de julio
de 1980 la Corte Interamericana y el Gobierno de
la República de Costa Rica firmaron un convenio,
aprobado por la Asamblea Legislativa mediante
Ley No. 6528 del 28 de octubre de 1980, por la
cual se creó el Instituto Interamericano de
Derechos Humanos. Bajo este Convenio se
establece el Instituto como una entidad
internacional autónoma, de naturaleza
académica, dedicado a la enseñanza,
investigación y promoción de los derechos
humanos, con un enfoque multidisciplinario y
con énfasis en los problemas de América. El
Instituto, con sede también en San José, Costa
Rica, trabaja en apoyo del sistema
interamericano de protección internacional de
los derechos humanos. El sistema de promoción
y protección de los derechos humanos empieza
con la adopción de la Declaración Americana de
los Derechos y Deberes del Hombre en la Novena
conferencia Internacional Americana que se
realizó en Colombia en la ciudad de Bogotá en el
año 1948. Debido a que se debe garantizar los
derechos del hombre se ha dado como
resultado que el reconocimiento de los
Derechos Humanos es un principio fundamental
del Sistema Regional Americano. En la Novena
Conferencia Internacional Americana el gobierno
de Brasil presentó una propuesta para que se
cree una Corte Interamericana destinada a
garantizar los derechos del hombre,
considerando que cuando se trata de los
derechos internacionales reconocidos, la
protección jurídica para que pueda sea eficaz
debe de emanar de un organismo internacional.
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Por esta razón recomendó a la comisión Jurídica
Internacional que elabore un proyecto de Ley
para que se avalen los derechos humanos. Este
proyecto después de haber sido evaluado, debe
ser discutido y aprobado por una conferencia
Internacional Americana (décima conferencia
internacional) este proyecto se convirtió en la
Resolución XXXI “Corte Interamericana para
proteger los Derechos Humanos”. En la décima
conferencia Internacional Americana realizada
en Venezuela en la ciudad de Caracas en 1954, se
adoptó la Resolución XXXI relativa a la “Creación
de la Corte Interamericana de los Derechos
Humanos”. La Décima Conferencia encargó al
Consejo de la Organización la continuación de
los estudios acerca de la protección
jurisdiccional de los derechos humanos con el
propósito de que la Undécima Conferencia
Internacional considerase el asunto. En la Quinta
Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones
Exteriores realizada en Chile en 1959, se
consideró la recomendación realizada por el
Comité Jurídico Interamericano en 1959, para dar
preferencia a la elaboración de un proyecto de
Convención Interamericana de Derechos
Humanos. Se aprobó la Resolución VIII sobre los
“Derechos Humanos” en la cual se encomendó al
Consejo Interamericano de Jurisconsultos la
elaboración de dos tipos de proyectos de
convención: uno sobre los “derechos humanos”
y el otro acerca de la creación de una “Corte
Interamericana de Derechos Humanos”,
disponiendo que dichos proyectos sean
sometidos a la Undécima Conferencia
Interamericana y remitida a los gobiernos,
sesenta días antes de la instalación de dicha
conferencia. El consejo Interamericano de
Jurisconsultos cumpliendo de acuerda a la
Resolución VIII elaboró un proyecto de
Convención sobre Derechos Humanos durante
su Cuarta Reunión celebrada en Santiago de
Chile entre el 24 de agosto y el 9 de septiembre
de 1959. Este proyecto en sus 88 artículos hace
referencia a los derechos civiles, políticos,
económicos, sociales y culturales y creando a la
vez órganos que se encarguen de proteger
estos derechos, una Comisión Interamericana de
Derechos Humanos y una Corte Interamericana
de Derechos Humanos. Las fuente que
inspiraron para la creación de la Corte fueron el
Estatuto de la Corte Internacional de Justicia y
las disposiciones de la Carta de Roma referentes
a la Corte de Estrasburgo, pero procurando
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adaptar estos textos a las condiciones
particulares de la realidad del continente
americano. Hoy en día se han adoptado un sin
número de instrumentos de carácter
internacional, dentro de estos se encuentra la
adopción de la Convención Americana sobre los
Derechos Humanos que fue acogida en la
Conferencia Especializada Interamericana sobre
Derechos Humanos, celebrada del 7 al 22 de
noviembre de 1969 en San José, Costa Rica. Los
dos órganos de protección de los derechos
humanos previstos por el artículo 33 de la
Convención Americana son la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Ambos
órganos tienen la función de asegurar el
cumplimiento de las obligaciones impuestas por
la Convención. La Corte Interamericana de
Derechos Humanos fue establecida como
resultado de haber entrado en vigor, el 18 de
julio de 1978. La Corte fue instalada oficialmente
en su sede en San José, Costa Rica, el 3 de
septiembre de 1979, y su Estatuto aprobado por
la Asamblea General de la OEA celebrada en La
Paz, Bolivia en octubre de 1979, mediante
Resolución No. 448. En el curso de su Tercer
Período de Sesiones, llevado a cabo del 30 de
julio al 9 de agosto de 1980, la Corte completó
los trabajos sobre el Acuerdo Sede concertado
con Costa Rica. En dicho acuerdo, ratificado por
el Gobierno de Costa Rica, se estipulan las
inmunidades y los privilegios de la Corte, sus
jueces/zas y su personal, así como de las
personas que comparezcan ante ella. Funciones
Básicamente, conoce los casos en que se alegue
que uno de los Estados partes ha violado un
derecho o libertad protegidos por
la Convención, siendo necesario que se hayan
agotados los procedimientos previstos en la
misma, tales como el agotamiento de los
recursos internos. Las personas, grupos o
entidades que no son Estados no tienen
capacidad de presentar casos ante la Corte, pero
sí pueden recurrir ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. La
Comisión puede llevar un asunto ante la Corte,
siempre que el Estado cuestionado haya
aceptado la competencia de esta. De todas
maneras, la Comisión debe comparecer en todos
los casos ante la Corte. El procedimiento ante la
Corte es de carácter contradictorio. Termina con
una sentencia motivada, obligatoria, definitiva e
inapelable. Si el fallo no expresa en todo o en
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parte la opinión unánime de los jueces,
cualquiera de estos tiene derecho a que se
agregue al fallo su opinión disidente o individual.
En caso de desacuerdo sobre el sentido o
alcance del fallo, la Corte lo interpretará a
solicitud de cualquiera de las partes, siempre
que dicha solicitud se presente dentro de los
noventa días a partir de la fecha de la
notificación del fallo. Competencia consultiva
Por medio de esta función,
los Estados miembros de la OEA pueden
consultar a la Corte acerca de la interpretación
de la Convención Americana de Derechos
Humanos o de otros tratados concernientes a la
protección de los derechos humanos en los
Estados americanos. Además, pueden
consultarla, en los que les compete, los órganos
de la Organización de los Estados Americanos.
Así mismo la Corte, a solicitud de
un Estado miembro de la OEA, puede darle a
tal Estado opiniones acerca de la compatibilidad
entre cualquiera de sus leyes internas y los
mencionados instrumentos internacionales. La
función consultiva de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos ha generado debates muy
interesantes sobre los efectos de las opiniones
consultivas y sobre la aplicación de esas
opiniones por parte de los tribunales nacionales.
Composición La Corte está compuesta de
siete jueces, nacionales de los Estados miembros
de la OEA, elegidos a título personal
entre juristas de la más alta autoridad moral, de
reconocida competencia en materia
de derechos humanos, que reúnan las
condiciones requeridas para el ejercicio de las
más elevadas funciones judiciales conforme a
la ley del país del cual sean nacionales o
del Estado que los proponga como candidatos.
No puede haber más de un juez de la misma
nacionalidad. Los jueces de la Corte son electos
para un mandato de seis años y sólo pueden ser
reelectos una vez. El juez electo para reemplazar
a otro cuyo mandato no ha expirado, completa
tal mandato. Composición actual Desde 2016, la
Corte se compone así:
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País de
Cargo Nombre Período
procedencia
Eduardo Ferrer Mac-Gregor 2018-
Presidente México
Poisot 2019
2016–
Juez Eduardo Vio Grossi Chile
2021
2013–
Juez Humberto Sierra Porto Colombia
2018
2016–
Jueza Elizabeth Odio Benito Costa Rica
2021
2016–
Juez Eugenio Raúl Zaffaroni Argentina
2021
2016–
Juez Patricio Pazmiño Freire Ecuador
2021
Juez Ricardo Pérez Manrique Uruguay 2019–
12. PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS
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13. CASOS QUE HA CONOCIDO LA CORTE INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS CONTRA EL ESTADO DE GUATEMALA:
Entre otros casos ha conocido los casos de:
Caso Cuscul Pivaral y otros Vs Guatemala. El caso sometido a la
Corte. – El 2 de diciembre de 2016, de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 51 y 61 de la Convención Americana y el
artículo 35 del Reglamento de la Corte, la comisión Interamericana
de Derechos Humanos (en adelante, “la Comisión Interamericana”
o “la Comisión”) sometió a la jurisdicción de la Corte
Interamericana el caso Cuscul Pivaral y otros contra la República de
Guatemala (en adelante, “el Estado” o “Guatemala”). De acuerdo
con lo indicado por la Comisión, el caso se refiere a la presunta
responsabilidad internacional del Estado por la violación de
diversos derechos establecidos en la Convención Americana en
perjuicio de 49 presuntas víctimas que fueron diagnosticadas con
VIH entre los años de 1992 y 2003. La Comisión estableció que hasta
los años 2006 y 2007 tuvo lugar una falta total de atención médica
estatal a dicho grupo de personas en su condición de personas
que viven con el VIH y además en situación de pobreza, y
determinó que esta omisión tuvo un grave impacto en su
situación de salud, vida e integridad personal. Según la Comisión, a
partir de los años 2006-2007 el Estado implementó algún
tratamiento para las personas que viven con el VIH, pero la
atención no fue integral ni adecuada, por lo tanto consideró que
estas deficiencias continuaron violando los derechos a la salud,
vida e integridad personal en perjuicio de las victimas
sobrevivientes. Asimismo, la Comisión determinó que la muerte
de ocho de las presuntas víctimas tuvo lugar como consecuencia
de enfermedades conocidas como oportunistas, o bien en un
marco temporal en el que presuntamente no recibieron la
atención que requerían por parte del Estado, o bien tras una
atención deficiente. La Comisión agregó que el recurso de amparo
interpuesto el 26 de julio de 2002 ante la Corte de
Constitucionalidad no proveyó de una protección judicial efectiva
a las presuntas víctimas. Finalmente, concluyó que los familiares,
y/o vínculo más cercano de apoyo a las presuntas víctimas, sufrió
afectaciones a su integridad psíquica y moral. Los nombres de las
presuntas víctimas se encuentran en el Anexo 1 a la presente
sentencia. Por tanto, LA CORTE DECIDE, Por cuatro votos a favor y
uno en contra, que: 1. El Estado es responsable por la violación del
derecho a la salud, de conformidad con el artículo 26 de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 de la misma,
en perjuicio de las 49 personas listadas como víctimas en el Anexo
2 adjuntado a la presente sentencia, en los términos de los
párrafos 75 a 119 de la presente Sentencia. 2. El Estado es
responsable por la violación del derecho a la salud, de
conformidad con el artículo 26 de la Convención Americana, en
relación con el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio de 43
personas listadas como víctimas en el Anexo 2 adjuntado a la
presente Sentencia, en los términos de los párrafos 75 a 117 y 120 a
127 de la presente Sentencia. 3. El Estado es responsable por la
violación de la prohibición de discriminación en relación con la
obligación de garantizar el derecho a la salud, reconocido en el
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artículo 26 de la Convención Americana, en relación con el artículo
1.1 del mismo instrumento, en perjuicio de 2 personas listadas
como víctimas en el Anexo 2 adjuntado a la presente Sentencia, en
los términos de los párrafos 128 a 139 de esta Sentencia. 4. El
Estado es responsable por la violación al principio de
progresividad, de conformidad con el artículo 26 de la Convención
Americana, en relación con el artículo 1.1 de la misma, en los
términos de los párrafos 140 a 148 de la presente Sentencia. Por
unanimidad, que: 5. El Estado es responsable por la violación del
derecho a la vida, reconocido en el artículo 4 de la Convención
Americana, en relación con los artículos 26 y 1.1 de la misma, en
perjuicio de 12 personas listadas como víctimas en el Anexo 2
adjuntado a la presente Sentencia, en los términos de los párrafos
155 a 159 de esta Sentencia. 6. El Estado es responsable por la
violación del derecho a la integridad personal, reconocido en el
artículo 5 de la Convención Americana, en relación con los
artículos 26 y 1.1 de la misma, en perjuicio de 46 personas listadas
como víctimas en el Anexo 2 adjuntado a la presente Sentencia, en
los términos de los párrafos 161 a 164 de esta Sentencia. Por
cuatro votos a favor y uno en contra, que: 7. El Estado es
responsable por la violación de los derechos a las garantías
judiciales y protección judicial, reconocidos en los artículos 8.1 y
25.1 de la Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 de
la misma, en perjuicio de 13 personas listadas como víctimas en el
Anexo 2 adjuntado a la presente Sentencia, en los términos de los
párrafos 168 a 179 y 187 de la presente Sentencia. 8. El Estado es
responsable por la violación a la garantía del plazo razonable,
reconocida en el artículo 8 de la Convención Americana, en
relación con el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio de 13
personas listadas como víctimas en el Anexo 2 adjuntado a la
presente Sentencia, en los términos de los párrafos 180 a 187 de la
presente Sentencia. Por unanimidad, que: 9. El Estado es
responsable por la violación a la integridad personal, reconocida
en el artículo 5.1 de la Convención Americana, en perjuicio de los
familiares de las víctimas listados como familiares en el Anexo 2
adjuntado a la presente Sentencia, en los términos de los párrafos
191 a 197 de la presente Sentencia. Y DISPONE: Por unanimidad,
que: 10. Esta Sentencia constituye, por sí misma, una forma de
reparación. 11. El Estado debe, dentro del plazo de seis meses
contado a partir de la notificación de esta Sentencia, realizar las
publicaciones indicadas en los párrafos 217 y 218 de la presente
Sentencia y, dentro del plazo de un año a partir de la notificación
de esta Sentencia, realizar el acto público de reconocimiento de
responsabilidad internacional y otorgar las becas de estudio en los
términos fijados en los párrafos 215 y 220 de la presente Sentencia.
12. El Estado debe brindar, a través de sus instituciones de salud,
la atención médica psicológica de manera gratuita e inmediata a
las víctimas y sus familiares, en el modo y plazo fijado en los
párrafos 210, 212 y 213 de la presente Sentencia. 13. El Estado debe
garantizar, a través de sus instituciones de salud, que la atención
médica se otorgue en la clínica más cercana al lugar de residencia
de las víctimas, y que asuma los costos de traslado de aquellas que
se encuentren alejadas, en los términos fijados en el párrafo 211
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de la presente Sentencia. 14. El Estado debe implementar
mecanismos de fiscalización y supervisión de los servicios de
salud, mejorar la accesibilidad, disponibilidad y calidad de las
prestaciones de salud para personas que viven con el VIH,
garantizar la provisión de antirretrovirales y la demás medicación
indicada a toda persona afectada, ofrecer a la población las
pruebas diagnósticas para detección del VIH, implementar un
programa de capacitación para funcionarios del sistema de salud,
garantizar tratamiento médico adecuado a mujeres embarazadas
que viven con el VIH, y realizar una campaña nacional de
concientización y sensibilización en los términos fijados en los
párrafos 225 a 230 de la Sentencia. 15. El Estado debe pagar las
cantidades fijadas en los párrafos 234, 239 y 243 de la presente
Sentencia, por concepto de compensación por daño material e
inmaterial y por el reintegro de costas y gastos. 16. El Estado debe
reintegrar al Fondo de Asistencia Legal de Víctimas de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, la cantidad erogada
durante la tramitación del presente caso, en los términos del
párrafo 245 de esta Sentencia. 17. El Estado debe, dentro del plazo
de un año contado a partir de la notificación de esta Sentencia,
rendir al Tribunal un informe sobre las medidas adoptadas para
cumplir con la misma. 18. La Corte supervisará el cumplimiento
íntegro de esta Sentencia, en ejercicio de sus atribuciones y en
cumplimiento de sus deberes conforme a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, y dará por concluido el
presente caso una vez que el Estado haya dado cabal
cumplimiento a lo dispuesto en la misma. El Juez Eduardo Ferrer
Mac-Gregor Poisot dio a conocer a la Corte su voto individual
concurrente, al que se adhieron la Jueza Elizabeth Odio Benito y el
Juez Patricio Pazmiño Freire. El Juez Humberto Antonio Sierra
Porto dio a conocer a la Corte su voto individual parcialmente
disidente. Emitida en español en San José, Costa Rica, el 23 de
agosto de 2018.
Caso Martínez Coronado Vs Guatemala. El caso
sometido a la Corte. – El 30 de noviembre de 2017 la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante también “Comisión Interamericana” o “la
Comisión” o “CIDH”), de conformidad con lo dispuesto
en los artículos 51 y 61 de la Convención Americana y
el artículo 35 del Reglamento, sometió a la jurisdicción
de la Corte Interamericana el caso que denominó
Martínez Coronado Vs. Guatemala (en adelante
también “el Estado” o “Guatemala”). La Comisión indicó
que el caso se relaciona con una serie de violaciones al
debido proceso cometidas en el marco del proceso
penal contra Manuel Martínez Coronado (en adelante
también “señor Martínez Coronado” o “señor
Martínez”) por el delito de asesinato de siete personas
en la aldea El Palmar, el 16 de mayo de 1995. Dicho
proceso culminó con una sentencia condenatoria de
26 de octubre de 1995, en la cual se condenó a la pena
de muerte por medio de inyección letal. El 10 de
febrero de 1998 fue ejecutado. La Comisión determinó
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que la utilización del elemento de peligrosidad para
sustentar la responsabilidad penal incumplió con el
principio de legalidad, ya que dicha figura incorpora
predicciones, especulaciones y constituye una
expresión del derecho penal de autor, incompatible
con la Convención Americana. Por otra parte, la
Comisión concluyó que, la defensa común del señor
Martínez y su co-procesado violó el derecho a contar
con los medios adecuados para la preparación de la
defensa y el derecho a ser asistido por un defensor
proporcionado por el Estado. Además, la Comisión
determinó la violación al derecho a la vida en virtud de
que se aplicó la pena de muerte, pese a las violaciones
al debido proceso indicadas con anterioridad.
Finalmente, la Comisión solicitó a la Corte que declare
la responsabilidad internacional del Estado por la
violación de los artículos 4.1, 4.2, 8.1, 8.2.c), 8.2.e), 9 y
25.1 de la Convención Americana, en relación con los
artículos 1.1 y 2 de la Convención, en perjuicio de
Manuel Martínez Coronado y solicitó diversas medidas
de reparación. Por tanto, LA CORTE, DECLARA: Por
unanimidad, que: 1. El Estado es responsable por la
violación del principio de legalidad consagrado en el
artículo 9 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en relación con la obligación de garantizar
los derechos establecida en el artículo 1.1 y 2 de la
Convención, y en violación de los artículos 4.1 y 4.2 de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en relación con la obligación de garantizar los
derechos establecida en el artículo 1.1 de la
Convención, en perjuicio de Manuel Martínez
Coronado, en los términos de los párrafos 60 a 72 y 74
de la presente Sentencia. 2. El Estado es responsable
por la violación del derecho a las garantías judiciales,
consagrado en los artículos 8.2.c) y 8.2.e) de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
relación con la obligación de garantizar los derechos
establecida en el artículo 1.1 de la Convención, en
perjuicio de Manuel Martínez Coronado, en los
términos de los párrafos 78 a 89 de la presente
Sentencia. 3. El Estado no es responsable por la
violación del derecho a la vida establecido en el
artículo 4.6 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en perjuicio Manuel Martínez
Coronado, en los términos de los párrafos 73 y 74 de la
presente Sentencia. Y DISPONE: Por unanimidad, que:
4. Esta Sentencia constituye, por sí misma, una forma
de reparación. 5. El Estado debe realizar las
publicaciones indicadas en el párrafo 98 de la presente
Sentencia. 6. El Estado debe pagar la cantidad fijada en
el párrafo 114 de la presente Sentencia, por concepto
de indemnización por daño inmaterial. 7. El Estado
debe reintegrar al Fondo de Asistencia Legal de
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Víctimas de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos la cantidad erogada durante la tramitación
del presente caso, en los términos del párrafo 117 de
esta Sentencia. 8. El Estado, dentro del plazo de un
año contado a partir de la notificación de esta
Sentencia, debe rendir al Tribunal un informe sobre las
medidas adoptadas para cumplir con la misma, sin
perjuicio de lo establecido en el párrafo 99 de la
presente Sentencia. 9. La Corte supervisará el
cumplimiento íntegro de esta Sentencia, en ejercicio
de sus atribuciones y en cumplimiento de sus deberes
conforme a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, y dará por concluido el presente caso una
vez que el Estado haya dado cabal cumplimiento a lo
dispuesto en la misma. Redactada en español en
Montevideo, Uruguay, el 10 de mayo de 2019.
Caso Villaseñor Velarde y otros Vs Guatemala. El caso
sometido a la Corte.– El 15 de marzo de 2017, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante también “la Comisión Interamericana” o “la
Comisión”) sometió a la Corte el caso María Eugenia
Villaseñor Velarde y otros contra la República de
Guatemala (en adelante “el Estado” o “Guatemala”). De
acuerdo con lo indicado por la Comisión, el caso se
refiere a actos de amenaza e intimidación en contra de
María Eugenia Villaseñor Velarde (en adelante también
“señora Villaseñor” o “la Jueza”), sucedidos cuando ella
fue jueza, durante la década de 1990 y hasta el año
2013, así como a la falta medidas de protección
efectivas y acciones de investigación para esclarecer
tales hechos e identificar y sancionar a las personas
responsables. La Comisión sostuvo que los actos
contra la señora Villaseñor se relacionaron con su
calidad de jueza, y que los hechos del caso implicaron
una afectación a principio de independencia judicial.
Por tanto, LA CORTE, DECLARA: Por unanimidad, que: 1.
El Estado es responsable por la violación de los
derechos a la integridad personal, a las garantías
judiciales y a la protección judicial, receptados en los
artículos 5.1, 8.1 y 25.1 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, en relación con la
obligación de garantizar los derechos establecida en el
artículo 1.1 de la misma, en perjuicio de María Eugenia
Villaseñor Velarde, en los términos de los párrafos 78 a
81, 83 a 96, 102, 110 a 118, 120 a 122 y 126 a 132 de la
presente Sentencia. 2. El Estado no es responsable por
la violación del derecho a la protección de la honra y
de la dignidad, receptado en el artículo 11 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
perjuicio de la señora Villaseñor, en los términos de los
párrafos 87, 135 a 139 de la presente Sentencia. 3. El
Estado no es responsable por la violación de los
derechos a la integridad personal y a la protección de
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la honra y de la dignidad, establecidos en los artículos
5.1 y 11 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, respectivamente, en perjuicio de Beatriz
Eugenia Villaseñor Velarde, Francis Villaseñor Velarde y
Rosa Antonieta Villaseñor Velarde, en los términos de
los párrafos 143 a 146 de la presente Sentencia. Y
DISPONE: Por unanimidad, que: 4. Esta Sentencia
constituye, por sí misma, una forma de reparación. 5.
El Estado debe realizar las publicaciones indicadas en
el párrafo 157 de la presente Sentencia. 6. El Estado
debe pagar las cantidades fijadas en el párrafo 165 de
la presente Sentencia, por concepto de indemnización
por daño inmaterial. 7. El Estado debe reintegrar al
Fondo de Asistencia Legal de Víctimas de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos la cantidad
erogada durante la tramitación del presente caso, en
los términos del párrafo 168 de esta Sentencia. 8. El
Estado, dentro del plazo de un año contado a partir de
la notificación de esta Sentencia, debe rendir al
Tribunal un informe sobre las medidas adoptadas para
cumplir con la misma, sin perjuicio de lo establecido
en el párrafo 157 de la presente Sentencia. 9. La Corte
supervisará el cumplimiento íntegro de esta
Sentencia, en ejercicio de sus atribuciones y en
cumplimiento de sus deberes conforme a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y
dará por concluido el presente caso una vez que el
Estado haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto
en la misma. El Juez Humberto Antonio Sierra Porto
hizo conocer a la Corte su voto concurrente, el cual
acompaña esta Sentencia. Redactada en español en
San José, Costa Rica, el 5 de febrero de 2019.
Caso Gutiérrez Hernández y otros Vs Guatemala. El 24
de agosto de 2017 la Corte emitió la Sentencia de
excepciones preliminares, fondo, reparaciones y
costas en el caso Gutiérrez Hernández y otros Vs.
Guatemala la cual fue notificada a los representantes
de las víctimas el 25 de septiembre de 2017. El 22 de
diciembre de 2017 los representantes solicitaron una
interpretación de la Sentencia. El 2 de febrero de 2018
la República de Guatemala (en adelante “el Estado” o
“Guatemala”) sometió a la Corte sus observaciones a la
solicitud de interpretación de la Sentencia planteada
por los representantes. El 16 de febrero de 2018 la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante “la Comisión Interamericana” o “la Comisión”)
remitió sus observaciones a la solicitud de
interpretación de la Sentencia planteada por los
representantes. Por tanto, LA CORTE, de conformidad
con el artículo 67 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos y los artículos 31.3 y 68 del
Reglamento, DECIDE: Por unanimidad, 1. Declarar
admisible la solicitud de interpretación de la Sentencia
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de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y
costas, emitida en el caso Gutiérrez Hernández y otros
Vs. Guatemala, presentada por los Representantes. 2.
Desestimar por improcedente la solicitud de
interpretación de los representantes sobre la figura
jurídica bajo la cual se encuadraría la desaparición de
Mayra Gutiérrez, en los términos de los párrafos 15 a
22 de esta Sentencia de Interpretación. 3. Aclarar lo
referente a la solicitud de los representantes en
relación con la indemnización por concepto de daño
inmaterial ordenado a favor de Mayra Angelina
Gutiérrez Hernández, en los términos de los párrafos
26 y 27 de esta Sentencia de Interpretación. 4.
Desestimar por improcedente la solicitud de
interpretación planteada por los representantes sobre
la medida de no repetición referida en el párrafo 210
de la Sentencia de excepciones preliminares, fondo,
reparaciones y costas emitida en el caso Gutiérrez
Hernández y otros Vs. Guatemala. 5. Disponer que la
Secretaría de la Corte notifique la presente Sentencia
de interpretación a la República de Guatemala, a los
representantes de las víctimas y a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. Corte IDH. Caso
Gutiérrez Hernández y Otros Vs. Guatemala.
Interpretación de la Sentencia de Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 22 de agosto de 2018.
Caso Coc Max y otros (masacre de Xaman) Vs
Guatemala. El caso sometido a la Corte. – El 21 de
septiembre de 2016 la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (en adelante también “la Comisión
Interamericana” o “la Comisión”) sometió a la Corte el
caso Coc Max y otros (Masacre de Xamán) contra la
República de Guatemala. De acuerdo con lo indicado
por la Comisión, el caso se refiere a la presunta
ejecución de una “masacre” por miembros de las
Fuerzas Armadas de la República de Guatemala el 5 de
octubre de 1995 en contra de 11 personas, incluyendo
una niña y dos niños, que formaban parte de la
población indígena q'eqchi', mam, q'anjob'al, ixil y
k'iche, que ocupaba la finca Xamán tras haber estado
“refugiada” en México. La Comisión expresó que en los
mismos hechos 29 personas resultaron heridas, tres
de las cuales murieron con posterioridad. Además,
aunque 14 personas fueron condenadas, el caso trata
sobre la alegada falta de una investigación
independiente e imparcial que, en un plazo razonable,
procurase lograr la sanción de todas las personas
responsables. Por último, la Comisión determinó que
los hechos afectaron también a 59 familiares de las
personas muertas y heridas, y señaló que
constituyeron una expresión de discriminación racial
ejercida contra el pueblo maya durante el conflicto
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armado interno en Guatemala (en adelante también “el
conflicto” o “el conflicto armado”). Los nombres de
todas las personas aludidas se encuentran en el Anexo
A de la presente Sentencia, que integra la misma. Por
tanto, LA CORTE DECLARA, Por unanimidad, que: 1. El
Estado es responsable por la violación de los derechos
a las garantías judiciales y a la protección judicial
contenidos en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con
el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio de las personas
indicadas en el Anexo B.1 de la presente Sentencia, en
los términos de sus párrafos 77 a 98. 2. El Estado es
responsable por la violación del derecho a la vida,
contenido en el artículo 4. 1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con
la obligación de respetar los derechos sin
discriminación, establecida en el artículo 1.1 de la
misma, en perjuicio de las personas indicadas en el
Anexo B.2 de la presente Sentencia, en los términos de
sus párrafos 104 a 107, 109 a 111 y 116 a 120. 3. El Estado
es responsable por la violación del derecho a la
integridad personal, contenido en el artículo 5.1 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
relación con la obligación de respetar los derechos sin
discriminación establecida en el artículo 1.1 de la
misma, en perjuicio de las personas indicadas en el
Anexo B.3 de la presente Sentencia, en los términos de
sus párrafos 104 a 106, 108 a 112 y 116 a 120, y en
relación con la obligación establecida en el artículo 1.1
de la Convención, en perjuicio de las personas
indicadas en el Anexo B.5 de la presente Sentencia, en
los términos de sus párrafos 123 a 129. 4. El Estado es
responsable por la violación del derecho a la vida,
contenido en el artículo 4.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con
su artículos 19 y con la obligación de respetar los
derechos sin discriminación, establecida en el artículo
1.1 de la misma Convención, en perjuicio de la niña y
los niños indicados en el Anexo B.4 de la presente
Sentencia, en los términos de sus párrafos 104 a 107,
109 a 111, 113 y 115 a 120. 5. El Estado no es
responsable por la violación del derecho a la
propiedad privada, contenido en el artículo 21 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
los términos de los párrafos 133 a 135 de la presente
Sentencia. 6. El Estado no es responsable por la
violación del derecho a la igualdad ante la ley,
contenido en el artículo 24 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en los términos
de los párrafos 105 y 140 a 142 de la presente
Sentencia. Y DISPONE: Por unanimidad, que: 7. Esta
Sentencia constituye, por sí misma, una forma de
reparación. 8. El Estado deber adoptar las medidas
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necesarias para continuar la investigación sobre los
hechos, de conformidad con lo establecido en el
párrafo 152 de la presente Sentencia. 9. El Estado debe
brindar el tratamiento psiquiátrico o psicológico a las
víctimas nombradas en los Anexos B.3 y B.5 de la
presente Sentencia que así lo soliciten, en los
términos de los párrafos 155 y 156 de la presente
Sentencia. 10. El Estado debe realizar las publicaciones
indicadas en el párrafo 158 de esta sentencia, de
conformidad con lo establecido en dicho párrafo. 11.
El Estado debe realizar un acto público de
reconocimiento de responsabilidad internacional, en
relación con los hechos de este caso, en los términos
del párrafo 163 de esta Sentencia. 12. El Estado debe
establecer un Centro de Salud ubicado en la
Comunidad “Aurora 8 de Octubre”, en los términos del
párrafo 167 de la presente Sentencia. 13. El Estado
debe ampliar y asfaltar la carretera que se dirige de la
autopista denominada Franja Transversal del Norte
hacia el interior de la Comunidad “Aurora 8 de
Octubre”, en los términos del párrafo 171 de la
presente Sentencia. 14. El Estado debe pagar las
cantidades fijadas en los párrafos 186, 190 y 195 de la
presente Sentencia por daños materiales e
inmateriales y por el reintegro de costas y gastos. Esos
pagos deben efectuarse en los términos de los
párrafos 196 a 200 de esta Sentencia. 15. El Estado
debe, dentro del plazo de un año contado a partir de
la notificación de esta Sentencia, rendir al Tribunal un
informe sobre las medidas adoptadas para cumplir con
la misma. 16. La Corte supervisará el cumplimiento
íntegro de esta Sentencia, en ejercicio de sus
atribuciones y en cumplimiento de sus deberes
conforme a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, y dará por concluido el presente caso una
vez que el Estado haya dado cabal cumplimiento a lo
dispuesto en la misma. Sentencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Caso Coc Max y
otros (Masacre de Xamán) Vs. Guatemala. Fondo,
Reparaciones y Costas. Redactada en español en
Ciudad de San José, Costa Rica, el 22 de agosto de
2018.
Caso Ramirez Escobar y otros Vs Guatemala. El caso
sometido a la Corte. – El 12 de febrero de 2016, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 51 y 61
de la Convención Americana y el artículo 35 del
Reglamento de la Corte, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión
Interamericana” o “la Comisión”) sometió a la
jurisdicción de la Corte Interamericana el caso
Hermanos Ramírez y familia contra la República de
Guatemala (en adelante “el Estado” o “Guatemala”). De
acuerdo a la Comisión, el caso se relaciona con la
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adopción internacional, mediante trámite notarial, de
los niños Osmín Ricardo Tobar Ramírez y J.R.1, de siete
y dos años de edad respectivamente, en el mes de
junio de 1998, tras la institucionalización de los dos
hermanos desde el 9 de enero de 1997 y la posterior
declaratoria de un supuesto estado de abandono. La
Comisión determinó que, tanto la decisión inicial de
institucionalización como la declaratoria judicial del
estado de abandono, no cumplieron con las
obligaciones sustantivas y procesales mínimas para
poder ser consideradas acordes con la Convención
Americana. Las presuntas víctimas en este caso son
Osmín Ricardo Tobar Ramírez y sus padres biológicos,
Flor de María Ramírez Escobar y Gustavo Tobar
Fajardo. El carácter de presunta víctima de J.R. y su
participación en el presente caso se examina y
determina en el capítulo V de esta Sentencia. Por
tanto, LA CORTE DECIDE, Por unanimidad, 1. Aceptar el
reconocimiento parcial de responsabilidad
internacional efectuado por el Estado, en los términos
de los párrafos 27 a 37 de esta Sentencia. DECLARA, Por
unanimidad, que 2. El Estado es responsable por la
violación de la prohibición de injerencias arbitrarias en
la vida familiar, las garantías judiciales y el derecho a la
protección de la familia, reconocidos en los artículos
8.1, 11.2 y 17.1 de la Convención, en relación con los
artículos 1.1 y 2 del mismo tratado, en perjuicio de Flor
de María Ramírez Escobar, Gustavo Tobar Fajardo y
Osmín Tobar Ramírez, así como en relación con el
artículo 19 del mismo instrumento en perjuicio de este
último, en los términos de los párrafos 161 a 196 y 201
a 243 de esta Sentencia. 3. El Estado es responsable
por la violación al derecho a la protección judicial,
reconocido en el artículo 25.1 de la Convención
Americana, en relación con los artículos 1.1, 11.2 y 17.1
de la misma, en perjuicio de Flor de María Ramírez
Escobar, Gustavo Tobar Fajardo y Osmín Tobar
Ramírez, así como en relación con el artículo 19 del
mismo instrumento en perjuicio de este último, en los
términos de los párrafos 248 a 256 de esta Sentencia. 4.
El Estado es responsable de la violación de la garantía
judicial de plazo razonable, reconocida en el artículo
8.1 de la Convención, en relación con los artículos 1.1,
11.2 y 17.1 del mismo instrumento, en perjuicio de Flor
de María Ramírez Escobar, Gustavo Tobar Fajardo y
Osmín Tobar Ramírez, así como en relación con el
artículo 19 de la misma en perjuicio de este último, en
los términos de los párrafos 257 a 263 de esta
Sentencia. 5. El Estado es responsable por la violación
de la prohibición de discriminación en relación con la
obligación de respetar y garantizar los derechos a la
vida familiar y a la protección de la familia,
reconocidos en los artículos 11.2 y 17.1 de la
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Convención, en relación con el artículo 1.1 del mismo
instrumento, en perjuicio de Flor de María Ramírez
Escobar, Gustavo Tobar Fajardo y Osmín Tobar
Ramírez, así como en relación con el artículo 19 de la
Convención en perjuicio de este último, en los
términos de los párrafos 266 a 304 de esta Sentencia. 6.
El Estado es responsable por la falta de investigación
de las irregularidades cometidas en el proceso de
separación de la familia Ramírez y las posteriores
adopciones internacionales, en violación del derecho a
acceso a la justicia, derivado de una interpretación
conjunta de los artículos 8 y 25 de la Convención
Americana, en relación con el artículo 1.1 del mismo
instrumento, en perjuicio de Flor de María Ramírez
Escobar, Gustavo Tobar Fajardo y Osmín Tobar
Ramírez, en los términos de los párrafos 318 a 322 de
esta Sentencia. 7. El Estado es responsable por la
violación del derecho a la libertad personal,
reconocido en el artículo 7.1 de la Convención, en
relación con los artículos 11.2, 17.1, 19, 1.1 y 2 del
mismo tratado, en perjuicio de Osmín Tobar Ramírez,
en los términos de los párrafos 326 a 357 de esta
Sentencia. 8. El Estado es responsable por la violación
del derecho a la identidad y el derecho al nombre,
reconocido en el artículo 18 de la Convención, en
relación con el artículo 1.1 y 19 del mismo tratado, en
perjuicio de Osmín Tobar Ramírez, en los términos de
los párrafos 359 a 362 de esta Sentencia. 9. El Estado es
responsable por la violación del derecho a la
integridad personal, reconocido en el artículo 5 de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1
de la misma, en perjuicio de Flor de María Ramírez
Escobar, Gustavo Tobar Fajardo y Osmín Tobar
Ramírez, así como en relación con el artículo 19 de la
Convención en perjuicio de este último, en los
términos de los párrafos 365 a 369 de esta Sentencia. Y
DISPONE, Por unanimidad, que: 10. Esta Sentencia
constituye, por sí misma, una forma de reparación. 11.
El Estado debe adoptar todas las medidas necesarias y
adecuadas para facilitar y contribuir a una restitución
de los vínculos familiares entre Osmín Tobar Ramírez y
sus padres, incluyendo brindar el tratamiento
psicológico, psiquiátrico y apoyo terapéutico que
requieran las víctimas y becas para el estudio de los
idiomas inglés y español, así como deberá hacer un
esfuerzo serio, multidisciplinario y de oficio por iniciar,
propiciar y, en su caso, continuar una vinculación de
Flor de María Ramírez Escobar y Osmín Tobar Ramírez
con J.R., de conformidad con lo establecido en los
párrafos 379 a 385 de esta Sentencia. 12. El Estado debe
adoptar, de oficio, todas las medidas adecuadas y
necesarias para modificar la partida de nacimiento de
Osmín Tobar Ramírez, de manera que se le restituyan
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los vínculos legales familiares y demás derechos
surgidos al momento de su nacimiento, así como el
nombre y apellido y otros datos personales, de
conformidad con los párrafos 388 a 390 de esta
Sentencia. 13. El Estado debe iniciar y conducir
eficazmente las investigaciones penales,
administrativas y disciplinarias que correspondan por
los hechos de este caso y, en su caso, determinar y
sancionar a los responsables, de conformidad con lo
establecido en los párrafos 394 y 395 de esta Sentencia.
14. El Estado debe realizar un acto público de
reconocimiento de responsabilidad internacional, de
conformidad con lo establecido en el párrafo 398 de
esta Sentencia. 15. El Estado debe realizar un
documental sobre los hechos del presente caso, el
contexto en el cual se desarrollaron y las violaciones
encontradas en la Sentencia, de conformidad con lo
dispuesto en el párrafo 401 de esta Sentencia. 16. El
Estado debe realizar las publicaciones indicadas en el
párrafo 402 de esta Sentencia, de conformidad con lo
establecido en dicho párrafo y los párrafos 403 y 404
de este Fallo. 17. El Estado debe adoptar las medidas
necesarias para crear e implementar un programa
nacional efectivo para garantizar una adecuada
supervisión, fiscalización y control de la
institucionalización de niñas y niños, teniendo en
cuenta los criterios establecidos en el párrafo 408 de
esta Sentencia. 18. El Estado debe pagar las cantidades
fijadas en los párrafos 416, 420 y 426 de la presente
Sentencia, por concepto de indemnizaciones por
daños materiales e inmateriales y por el reintegro de
costas y gastos, en los términos de los referidos
párrafos y de los párrafos 430 a 435 de esta Sentencia.
19. El Estado debe reintegrar al Fondo de Asistencia
Legal de Víctimas de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos la cantidad erogada durante la
tramitación del presente caso, en los términos de lo
establecido en los párrafos 427 a 429 y 435 de esta
Sentencia. 20. El Estado debe rendir al Tribunal un
informe, dentro del plazo de un año contado a partir
de la notificación de esta Sentencia, sobre las medidas
adoptadas para cumplir con la misma. 21. La Corte
supervisará el cumplimiento íntegro de esta
Sentencia, en ejercicio de sus atribuciones y en
cumplimiento de sus deberes conforme a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y
dará por concluido el presente caso una vez que el
Estado haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto
en la misma. Corte IDH. Caso Ramírez Escobar y otros
Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 9 de marzo de 2018.
Caso miembros de aldea chichupac y comunidades
vecinas del municipio de Rabinal Vs Guatemala. 1. El
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caso sometido a la Corte. – El 5 de agosto de 2014, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 51 y 61
de la Convención Americana y el artículo 35 del
Reglamento de la Corte, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (en adelante “la Comisiòn
Interamericana” o “la Comisiòn”) sometiò a la
jurisdicciòn de la Corte Interamericana el caso
Miembros de la Aldea de Chichupac y Comunidades
Vecinas del Municipio de Rabinal contra el Estado de
Guatemala (en adelante “el Estado” o “Guatemala”). El
caso se refiere a la presunta ejecución de una masacre
en la aldea Chichupac el 8 de enero de 1982, así como a
alegadas ejecuciones extrajudiciales, torturas,
desapariciones forzadas, violaciones sexuales,
omisiones de auxilio, detenciones ilegales,
desplazamiento forzado y trabajos forzados
“cometid[o]s en perjuicio de los indígenas maya achí
de la aldea Chichupac y comunidades vecinas […] del
municipio de Rabinal, a través de una serie de actos
entre 1981 y 1986”. Según la Comisión, los hechos del
caso se enmarcan “dentro de una política de Estado,
con fundamento en la doctrina de seguridad nacional
y el concepto de enemigo interno, destinada a
eliminar la supuesta base social de grupos insurgentes
de la época”. Adicionalmente, el caso versa sobre la
alegada falta de esclarecimiento judicial de los hechos,
sanción de todos los responsables y reparación de las
presuntas víctimas, así como sobre el presunto
genocidio contra el pueblo indígena maya en
Guatemala. 2. Trámite ante la Comisión. – El trámite
ante la Comisión fue el siguiente: a) Petición. – La
petición inicial ante la Comisión fue presentada el 13
de diciembre de 2007 por la Asociación Bufete Jurídico
Popular. b) Informe de Admisibilidad. - El 1 de
noviembre de 2010 la Comisión aprobó el Informe de
Admisibilidad No. 144/10 c) Informe de Fondo. – El 2 de
abril de 2014 la Comisión aprobó el Informe de Fondo
No. 6/14 conforme al artículo 50 de la Convenciòn (en
adelante “el Informe de Fondo”), en el cual llegó a una
serie de conclusiones y formuló varias
recomendaciones al Estado: Conclusiones. - La
Comisión concluyó que el Estado era responsable por
la violación de los derechos establecidos en los
artículos 3, 4, 5, 7, 8, 11, 12, 16, 17, 19, 21, 22, 23, 24 y 25
de la Convención Americana, en relación con las
obligaciones establecidas en el artículo 1.1 del mismo
instrumento; del artículo I de la Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas, y del artículo 7 de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer, en perjuicio de las presuntas
víctimas del presente caso. Recomendaciones. - En
consecuencia, la Comisión hizo al Estado las siguientes
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recomendaciones: 1. Reparar adecuadamente en el
ámbito individual y colectivo las violaciones de
derechos humanos declaradas en el presente informe
en el aspecto material, moral y cultural, incluyendo
una justa compensación, el establecimiento y difusión
de la verdad histórica de los hechos, la recuperación
de la memoria de las víctimas fallecidas y
desaparecidas, la implementación de un programa de
atención psicosocial culturalmente adecuado a los
sobrevivientes y familiares de las víctimas ejecutadas y
desaparecidas. Las reparaciones de carácter colectivo
deberán ser plenamente consensuadas con los
sobrevivientes de la aldea Chichupac y comunidades
vecinas con la finalidad de reestablecer su vida
comunitaria como parte del pueblo maya achí, y el
particular vínculo con sus tierras. 2. Establecer un
mecanismo que permita en la mayor medida posible,
la identificación completa de las víctimas ejecutadas
en el presente caso y proveer lo necesario para dar
continuidad a la identificación y devolución de los
restos mortales de dichas víctimas. 3. Establecer un
mecanismo que permita la determinación de las
personas desaparecidas en las masacres, así como
respecto de las sobrevivientes de las mismas. 4.
Localizar y entregar a la familia los restos mortales de
las víctimas desaparecidas. 5. Establecer un
mecanismo que facilite la identificación completa de
los familiares de las víctimas ejecutadas y
desaparecidas, de manera que puedan ser
beneficiarios de las reparaciones. 6. Llevar a cabo,
concluir y reabrir, según corresponda, los
procedimientos internos relacionados con las
violaciones de derechos humanos declaradas en el
presente informe y conducir las investigaciones de
manera imparcial, efectiva y dentro de un plazo
razonable con el objeto de esclarecer hechos en forma
completa, identificar a los autores intelectuales y
materiales e imponer las sanciones que correspondan.
7. Fortalecer la capacidad del poder judicial de
investigar de forma adecuada y eficiente los hechos y
sancionar a los responsables incluso con los recursos
materiales y técnicos necesarios para asegurar el
correcto desarrollo de los procesos. 8. Disponer las
medidas administrativas, disciplinarias o penales
correspondientes frente a las acciones u omisiones de
los funcionarios estatales que han contribuido a la
denegación de justicia e impunidad en la que se
encuentran los hechos del caso o que participaron en
medidas para obstaculizar los procesos destinados a
identificar y sancionar a los responsables. 9. Adoptar
las medidas necesarias para evitar que en el futuro se
produzcan hechos similares, conforme al deber de
prevención y garantía de los derechos humanos
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reconocidos en la Convención Americana. En
particular, implementar programas permanentes de
derechos humanos y derecho internacional
humanitario en las escuelas de formación de las
Fuerzas Armadas. d) Notificación al Estado. - El Informe
de Fondo fue notificado al Estado el 5 de mayo de
2014, otorgándosele un plazo de dos meses para
informar sobre el cumplimiento de las
recomendaciones. Guatemala presentó un informe
mediante el cual “indicó en términos generales la
existencia del Programa Nacional de Resarcimiento y
el funcionamiento del Instituto Nacional de Ciencias
Forenses, sin precisar los mecanismos concretos
implementados para reparar a las víctimas,
sobrevivientes y familiares del presente caso, así como
lograr la identificación de los restos mortales.
[…I]ndicó que las [investigaciones] continuarían e
invocó la Ley de Reconciliación Nacional, precisando
que el Estado no puede desconocer el marco
normativo interno. [Según la Comisión, e]l Estado no
solicitó una pròrroga para cumplir con las
recomendaciones”. e) Sometimiento a la Corte. – El 5
de agosto de 2014 la Comisión sometió el caso a la
Corte “por la necesidad de obtención de justicia […]
ante la falta de cumplimiento de las
recomendaciones”. Designó como delegados al
Comisionado James Cavallaro y al entonces Secretario
Ejecutivo, Emilio Álvarez Icaza L., y como asesores
legales a Elizabeth AbiMershed, Secretaria Ejecutiva
Adjunta, y a Silvia Serrano Guzmán y Erick Acuña
Pereda, abogados de la Secretaría Ejecutiva. 341. Por
tanto, LA CORTE DECIDE, Por unanimidad, 1.
Acoger parcialmente la excepción preliminar de falta
de competencia ratione temporis interpuesta por el
Estado, en los términos de los párrafos 18 a 24 de esta
Sentencia. 2. Desestimar la excepción preliminar de
falta de competencia de la Corte para conocer sobre
alegadas violaciones de la Convención Interamericana
sobre Desaparición Forzada de Personas, en los
términos del párrafo 29 de esta Sentencia. 3.
Desestimar la excepción preliminar de falta de
competencia de la Corte para conocer sobre el
artículo 7 de la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer, en los términos del párrafo 30 de esta
Sentencia. 4. Desestimar la excepción preliminar de
falta de competencia de la Corte para declarar
violaciones de la Convención para la Prevención y la
Sanción del Delito de Genocidio, en los términos del
párrafo 31 de esta Sentencia. 5. Desestimar la
excepción preliminar interpuesta por el Estado en
cuanto a la falta de competencia de la Corte para
pronunciarse sobre delitos, en los términos del
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párrafo 35 de esta Sentencia. 6. Desestimar la
excepción preliminar interpuesta por el Estado en
cuanto a la alegada falta de competencia de la Corte
para pronunciarse sobre la invalidez de la amnistía
guatemalteca, en los términos del párrafo 39 de esta
Sentencia. 7. Desestimar la excepción preliminar de
falta de agotamiento de los recursos internos, en los
términos de los párrafos 43 a 47 de esta Sentencia. 8.
Desestimar la excepción preliminar de “carencia de la
facultad para presentar otra reclamaciòn por los
mismos hechos”, en los términos del párrafo 50 de
esta Sentencia. 9. Aceptar el reconocimiento parcial
de responsabilidad internacional efectuado por
Estado, en los términos de los párrafos 54 a 58 de esta
Sentencia. DECLARA, Por unanimidad, que 10. El
Estado es responsable por la violación de los derechos
a la libertad personal, integridad personal, vida y al
reconocimiento de la personalidad jurídica,
reconocidos en los artículos 7, 5.1 y 5.2, 4.1 y 3 de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1
del mismo instrumento y en relación con lo dispuesto
en el artículo I.a) de la Convención Interamericana
sobre Desaparición Forzada de Personas, en perjuicio
de las 22 víctimas de desaparición forzada que se
identifican en el Anexo I de esta Sentencia, en los
términos de los párrafos 131 a 160 de la misma. 11. El
Estado es responsable por la violación de los derechos
a la integridad psíquica y moral y a la protección a la
familia, establecidos en los artículos 5.1 y 17.1 de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1
del mismo instrumento, en perjuicio de los familiares
de las 22 víctimas de desaparición forzada,
identificadas en el Anexo I de esta Sentencia, en los
términos de los párrafos 161 a 166 de la misma. 12. El
Estado es responsable por la violación del derecho a la
circulación y residencia establecido en el artículo 22.1
de la Convención Americana, en relación con el
artículo 1.1 de la misma, en perjuicio de las personas
listadas en el Anexo II de esta Sentencia, en los
términos de los párrafos 172 a 203 de esta Sentencia.
13. El Estado es responsable por la violación de los
derechos a las garantías y la protección judiciales
reconocidos en los artículos 8.1 y 25.1 de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1
de la misma, así como por el incumplimiento de las
obligaciones establecidas en los artículos 1, 6 y 8 de la
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar
la Tortura, así como el artículo I.b) de la Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas y el artículo 7.b de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer a partir del momento en que
estas entraron en vigor en Guatemala. Todo ello, en
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perjuicio de las víctimas del presente caso o sus
familiares, en sus respectivas circunstancias, en los
términos de los párrafos 210 a 265 de esta Sentencia.
Además, el Estado violó el derecho de los familiares de
las víctimas desaparecidas a conocer la verdad, en los
términos de los párrafos 259 y 261 de esta Sentencia.
14. El Estado no es responsable de la violación del
artículo 12 de la Convención Americana, en los
términos del párrafo 204 de esta Sentencia. 15. El
Estado no es responsable de la violación del artículo 16
de la Convención Americana, en los términos del
párrafo 205 de esta Sentencia. 16. El Estado no es
responsable de la violación del artículo 24 de la
Convención Americana, en los términos del párrafo
258 de esta Sentencia. Y DISPONE, por unanimidad
que: 17. Esta Sentencia constituye per se una forma de
reparación. 18. El Estado debe remover todos los
obstáculos, de facto y de jure, que mantienen la
impunidad en este caso, e iniciar, continuar, impulsar y
reabrir las investigaciones que sean necesarias para
determinar y, en su caso, sancionar a los responsables
de las violaciones de los derechos humanos objeto del
presente caso. Todo ello en un plazo razonable, con el
fin de establecer la verdad de los hechos, en los
términos de los párrafos 285 a 289 de esta Sentencia.
19. El Estado debe realizar o continuar, de manera
sistemática, rigurosa y con los recursos humanos y
económicos adecuados, las acciones necesarias tanto
para determinar el paradero de los miembros de la
aldea de Chichupac y comunidades vecinas
desaparecidos forzadamente, así como localizar,
exhumar e identificar a las personas fallecidas, en los
términos de los párrafos 292 a 297 de esta Sentencia.
20. El Estado debe brindar tratamiento médico,
psicológico y/o psiquiátrico a las víctimas del presente
caso, en los términos de los párrafos 302 a 304 de esta
Sentencia. 21. El Estado debe realizar un acto público
de reconocimiento de responsabilidad internacional
por los hechos del presente caso, en los términos del
párrafo 306 de esta Sentencia. 22. El Estado debe
realizar las publicaciones indicadas en el párrafo 309 de
la presente Sentencia. 23. El Estado debe incluir
formación en derechos humanos y derecho
internacional humanitario de forma permanente en el
pensum de los diferentes centros de formación,
profesionalización vocacional y capacitación del
Ejército de Guatemala, en los términos de los párrafos
312 y 313 de esta Sentencia. 24. El Estado debe diseñar
e implementar, en los pensum permanentes de
formación de la carrera judicial y de la carrera fiscal,
respectivamente, programas de educación en
derechos humanos y derecho internacional
humanitario, en los términos de los párrafos 316 a 318
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de esta Sentencia. 25. El Estado debe incorporar al
currículo del Sistema Educativo Nacional, en todos sus
niveles, un programa de educación cuyo contenido
refleje la naturaleza pluricultural y multilingüe de la
sociedad guatemalteca, impulsando el respeto y el
conocimiento de las diversas culturas indígenas,
incluyendo sus cosmovisiones, historias, lenguas,
conocimientos, valores, culturas, prácticas y formas de
vida, en los términos del párrafo 319 de esta Sentencia.
26. El Estado debe fortalecer los organismos
existentes o los que vaya a crear con el fin de erradicar
la discriminación racial y étnica, en los términos del
párrafo 320 de esta Sentencia. 27. El Estado debe
pagar las cantidades fijadas en los párrafos 327 y 334
de la presente Sentencia, por concepto de
indemnizaciones por daño material e inmaterial, y por
el reintegro de costas y gastos, en los términos de los
referidos párrafos y de los párrafos 324 a 328, y 331 a
340 de este Fallo. 28. El Estado debe, dentro del plazo
de un año contado a partir de la notificación de esta
Sentencia, rendir a la Corte Interamericana de
Derechos Humanos un informe sobre las medidas
adoptadas para cumplir con la misma. 29. La Corte
supervisará el cumplimiento íntegro de este Fallo, en
ejercicio de sus atribuciones y en cumplimiento de sus
deberes conforme a la Convención Americana, y dará
por concluido el presente caso una vez que el Estado
haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto en el
mismo. Sentencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. Caso Miembros de la Aldea
Chichupac y Comunidades Vecinas del Municipio de
Rabinal Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de
noviembre de 2016.
Caso Chinchilla Sandoval y otros Vs Guatemala. 1. El
caso sometido a la Corte. – El 19 de agosto de 2014, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 51 y 61
de la Convención Americana y el artículo 35 del
Reglamento de la Corte, la Comisiòn Interamericana
de Derechos Humanos (en adelante “la Comisiòn
Interamericana” o “la Comisiòn”) sometiò a la
jurisdicciòn de la Corte Interamericana el caso
Chinchilla Sandoval y otros contra la República de
Guatemala (en adelante “el Estado” o “Guatemala”). De
acuerdo con la Comisiòn, el caso se relaciona con
alegadas violaciones de derechos humanos de la
señora María Inés Chinchilla Sandoval (en adelante “la
señora Chinchilla” o “la señora Chinchilla Sandoval”)
como resultado de una multiplicidad de acciones y
omisiones que terminaron con su muerte, todo
mientras se encontraba privada de libertad
cumpliendo una condena penal en el Centro de
Orientación Femenina (COF). Sostuvo la Comisión que
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en esa situación el Estado tenía una posición especial
de garante de sus derechos a la vida e integridad, a
pesar de lo cual no habría realizado diagnósticos
completos para determinar la totalidad de las
enfermedades que padecía, así como las necesidades
específicas del tratamiento correspondiente. Afirmó
que, frente a su condición de diabetes, el Estado no
habría garantizado los controles periódicos, equipo y
medicinas especializados, ni la provisión de una dieta y
cuidados constantes necesarios y que, por el
contrario, la señora Chinchilla Sandoval se proveía de
sus propios medicamentos y alimentos dependiendo
de sus posibilidades o las de sus familiares. Dicha
situación habría tenido como consecuencia el
agravamiento de sus enfermedades y la amputación
de una de sus piernas, entre otros padecimientos.
Asimismo, fue alegado que, ante las obligaciones
especiales que impondría su situación de persona con
discapacidad, el Estado no le habría provisto de
condiciones de detención adecuadas para garantizar
sus derechos, teniendo en cuenta que se desplazaba
en una silla de ruedas, entre otras circunstancias
derivadas de su situación, y que el día de su muerte,
tras una caída de su silla de ruedas, no habría recibido
atención médica adecuada ni el tratamiento
hospitalario requerido en circunstancias de
emergencia. A su vez, fue alegado que, a pesar de
haber recibido información consistente y periódica
sobre la situación de salud de la señora Chinchilla y su
impacto en su vida e integridad, a través de las
solicitudes de autorización para acudir a citas médicas
y de cuatro incidentes de libertad anticipada, el juez
de ejecución de la pena no brindó protección judicial
en relación con las diversas afectaciones que sufría la
presunta víctima. Por último, se alegó que el Estado
no realizó una investigación efectiva de su muerte,
afectando los derechos a las garantías judiciales y
protección judicial, en perjuicio de sus cuatro hijos, a
saber: Marta María Gantenbein Chinchilla, Luz de María
Juárez Chinchilla, Luis Mariano Juárez Chinchilla y otra
hija no identificada. 2. Trámite ante la Comisión. – El
trámite ante la Comisión fue el siguiente: a) Petición. -
El 23 de marzo de 2005 la organización no
gubernamental “Instituto de Estudios Comparados en
Ciencias Penales de Guatemala” presentó, a través de
su representante legal Alejandro Rodríguez Barillas, la
petición inicial ante la Comisión (abierta bajo el No.
321/05). b) Informe de admisibilidad. - El 13 de
noviembre de 2009 la Comisión aprobó el Informe de
Admisibilidad No. 136/09. c) Informe de Fondo. - El 2
de abril de 2014 la Comisión aprobó el Informe de
Fondo No. 7/14, de conformidad con el artículo 50 de
la Convenciòn (en adelante también “el Informe de
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Fondo” o “el Informe No. 7/14”), en el cual llegò a una
serie de conclusiones y formuló varias
recomendaciones al Estado: a. Conclusiones. – La
Comisión concluyó que el Estado era responsable por:
la violación del derecho a la vida consagrado en el
artículo 4(1) de la Convención Americana en conexión
con el artículo 1(1) del mismo instrumento en perjuicio
de la señora María Inés Chinchilla Sandoval. la
violación del derecho a la integridad personal
consagrado en el artículo 5(1) de la Convención
Americana en conexión con el artículo 1(1) del mismo
instrumento en perjuicio de la señora María Inés
Chinchilla Sandoval. la violación de las garantías
judiciales y la protección judicial consagradas en los
artículos 8(1) y 25 de la Convención Americana en
conexión con el artículo 1(1) y 2 del mismo
instrumento en perjuicio de la señora María Inés
Chinchilla Sandoval y sus familiares. b.
Recomendaciones. - La Comisión recomendó al Estado:
1. Reparar integralmente las violaciones de derechos
humanos declaradas en el presente informe,
incluyendo tanto en el aspecto material como moral.
2. Desarrollar y completar una investigación imparcial,
completa y efectiva, de manera expedita, con el objeto
establecer las responsabilidades penales o de otra
índole por las violaciones establecidas en el presente
informe. 3. Adoptar medidas de no repetición que
incluyan: i) la garantía del acceso médico adecuado y
oportuno en el Centro de Orientación Femenino; ii) la
garantía de las condiciones adecuadas de privación de
libertad para las personas con discapacidad en el
Centro de Orientación Femenino, conforme a los
estándares descritos en el presente informe; iii) el
fortalecimiento institucional y la capacitación de las
autoridades judiciales a cargo de la ejecución de las
penas, a fin de que cumplan efectivamente con su rol
de garantes de los derechos de las personas privadas
de libertad; y iv) la regulación de un recurso judicial
rápido y efectivo que permita obtener protección a los
derechos a la vida e integridad personal, frente a las
necesidades de salud de las personas privadas de
libertad. d) Notificación al Estado. – El Informe de
Fondo fue notificado al Estado el 19 de mayo de 2014,
otorgándosele un plazo de dos meses para informar
sobre el cumplimiento de las recomendaciones. El
Estado remitió un informe en el que indicó que no
incurrió en las violaciones a la Convención Americana
declaradas en el Informe de fondo, por lo que alegó
que no corresponde disponer de medidas de
reparación a favor de la señora Chinchilla. 3.
Sometimiento a la Corte. - El 19 de agosto de 2014 la
Comisión sometió el presente caso a la Corte por “la
necesidad de obtenciòn de justicia para la [presunta]
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víctima”. 4. Solicitudes de la Comisión Interamericana. –
Con base en lo anterior, la Comisión solicitó a este
Tribunal que concluya y declare la responsabilidad
internacional del Estado por la violación de los
derechos anteriormente indicados en las conclusiones
de su Informe de Fondo y que ordene al Estado las
medidas de reparación señaladas en las
recomendaciones de dicho Informe (supra párr. 2). V.
CONCLUSIONES 69. El caso de la señora María Inés
Chinchilla es, en muchos aspectos, importante para el
desarrollo jurisprudencial de este Tribunal
Interamericano, al ser la primera ocasión que la Corte
IDH desarrolla el concepto de accesibilidad de una
persona con discapacidad, haciendo alusión a los
ajustes razonables para las personas con discapacidad.
Por otro lado, independientemente de su vasta
jurisprudencia sobre las condiciones carcelarias y las
obligaciones de prevención, también ha sido la
primera vez que el Tribunal Interamericano se ha
tenido que pronunciar sobre estas condiciones en
relación a una persona con discapacidad. Sin embargo,
como he manifestado en el desarrollo del presente
voto, un tema ausente, y que sin lugar a dudas es la
fuente de las violaciones en el presente caso, ha sido
el tema relacionado con la falta de atención médica
adecuada antes y después de que se le amputara la
pierna, hasta su muerte en el 2004. 70. Si bien coincido
con el criterio que ha desarrollado la Corte IDH en
precedentes anteriores, relativo a que, tanto el
derecho a la vida como a la integridad personal, se
encuentran directa e inmediatamente vinculados con
la atención a la salud humana, considero que no es
apropiado seguir subsumiendo un derecho que
resulta de vital importancia en la región, como lo es el
“derecho a la salud”. Pese a que la Sentencia no hace
mención explícita a la expresión derecho a la salud
(véase supra. párr. 7 del presente voto), la atención a la
salud es una de las facetas de este derecho que, con
independencia de la enunciación expresa, constituye
una violación autónoma; máxime si tomamos en
consideración que no es la primera vez que este
Tribunal Interamericano tiene bajo su conocimiento
un caso que se ha relacionado directamente con el
derecho a la salud y en donde se ha pronunciado —de
manera indirecta— en torno a este derecho. En el caso
que nos ocupa, el análisis del “derecho a la salud”
como derecho autónomo hubiera permitido evaluar
con mayor profundidad las temáticas asociadas a las
condiciones en las cuales se debe brindar el servicio
médico cuando una persona sea privada de la libertad,
especialmente de una persona con discapacidad. 71.
Sin negar los avances realizados hasta el momento por
la Corte IDH en la protección de los derechos
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económicos, sociales, culturales y ambientales por la
vía indirecta y en conexión con otros derechos civiles
y políticos —que ha sido la práctica de este Tribunal
Interamericano—; y como he venido manifestado en
varias sentencias anteriores, esta concepción no
otorga una eficacia y efectividad plena de esos
derechos, desnaturaliza su esencia, no abona al
esclarecimiento de las obligaciones estatales sobre la
materia y, en definitiva, provoca traslapes entre
derechos; lo que lleva a confusiones normativas de
todos los derechos conforme a los evidentes avances
que se advierten en los ámbitos nacional y en el
derecho internacional de los derechos humanos. 72.
Bajo esa óptica es que la presente Sentencia es de
suma relevancia. En primer lugar, las personas
privadas de la libertad tienen derecho a cumplir su
condena en condiciones que les garanticen una
detención digna; esto no solamente implica las
condiciones físicas del lugar, sino que al mismo
tiempo impone a los Estados la adopción de aquellas
medidas positivas para garantizar una amplia gama de
derechos económicos, sociales y culturales que,
infortunadamente, no han sido priorizados. En lo
referente al “derecho a la salud” de las personas
privadas de la libertad, la atención médica adecuada y
oportuna juega un rol fundamental para prevenir
mayores afectaciones a las condiciones de detención.
Sin detrimento de lo anterior, los estándares vertidos,
así como las limitaciones sobre el derecho a la salud,
tienen un impacto directo sobre aquellas personas
que se ven privadas de la libertad, pero que por alguna
circunstancia han sido objeto de alguna limitación
física al ingresar al centro de detención o bien, por
factores internos o externos, se les genere alguna
discapacidad durante el transcurso de su privación de
la libertad. 73. La situación de María Inés Chinchilla es
uno de muchos casos que existen en nuestra región
latinoamericana y un claro ejemplo de cómo a las
personas con discapacidad privadas de la libertad, en
muchas ocasiones, se les niegan los derechos más
elementales como seres humanos. La adopción de
medidas de accesibilidad y de ajustes razonables, a los
que hace alusión la Corte IDH en esta Sentencia, son
una forma de reivindicar y visibilizar la situación de las
personas que se encuentran cumpliendo una pena y
que son objeto de alguna discapacidad. 74. La
adopción de ajustes razonables en la jurisprudencia
internacional sobre las condiciones de salud de las
personas con discapacidad dentro de prisiones, ha
sido un especial foco de atención en años recientes.
No obstante, en casos en los que una persona,
derivado de falta de garantía a un derecho tan
importante como lo es el derecho a la salud, llegara a
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encontrarse en una situación de limitación física
causada por una enfermedad, el derecho a la salud
podría derivar en una doble violación: en primer lugar,
el deber de asegurar que esa persona con
discapacidad siga disfrutando del más alto nivel
posible de salud y, por otro, la falta de garantía del
derecho a la salud que originó esa discapacidad. 75.
Para las personas privadas de la libertad con
discapacidad originada por enfermedades que pueden
ser tratadas y controladas, el derecho a la salud
implica una obligación reforzada de protección; no
sólo en el sentido de garantizar la accesibilidad en los
edificios, tal como dispone la CDPD, sino que los
ajustes razonables tienen que ser orientados a
garantizar el disfrute del derecho a la salud en todas
sus dimensiones. 76. Bajo esta línea, la garantía del
derecho a la salud tiene, en esencia, un carácter
preventivo para que las condiciones de vida de las
personas no se agraven. Así, por ejemplo, la
Observación General No. 14 del Comité DESC resalta
que el derecho al tratamiento de la salud comprende
la creación de un sistema de atención médica urgente
en los casos de peligro a la salud, inclusive dentro de
los centros de detención. En estos supuestos, la
creación de Protocolos de atención y actuación para
impartir justicia son de vital importancia, en especial,
para grupos en situación de vulnerabilidad, como las
personas con discapacidad, que requieren una
atención de las autoridades de excepcional diligencia.
77. En suma, el derecho a la salud de las personas
privadas de la libertad —con o sin alguna
discapacidad—, es un derecho que puede (y diebiera)
ser exigible de manera autónoma ante este Tribunal
Internacional de Derechos Humanos a través de una
interpretación sistemática y evolutiva del artículo 26
de la Convención Americana, en relación con los
artículos 1, 2 y 29 del mismo Pacto; teniendo además
en consideración para el caso concreto que Guatemala
reconoce dicho derecho en los artículos 93 y 94 de su
Constitución. Esta visión hubiese otorgado la
posibilidad de establecer estándares más claros en la
accesibilidad, los ajustes razonables y la protección del
derecho a la salud de las personas con discapacidad
privadas de la libertad. 78. Mantengo la firme
convicción de que un paso hacia adelante en esa
dirección —que confiamos suceda muy pronto—,
permitiría establecer y configurar obligaciones
concretas a los Estados que deriven de la naturaleza
propia de este derecho. Al garantizar el derecho a la
salud de las personas privadas de la libertad se estaría
previniendo, en otros casos análogos, el progresivo
deterioro de la salud por enfermedades que,
eventualmente, pudieran derivar en la muerte de
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personas que estén cumpliendo una pena privativa de
la libertad en nuestra región.
Caso Maldonado Ordoñez Vs Guatemala. 1. El caso
sometido a la Corte. – El 3 de diciembre de 2014, de
conformidad con los artículos 51 y 61 de la Convención
Americana y el artículo 35 del Reglamento de la Corte,
la Comisiòn Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante “la Comisiòn Interamericana” o “la Comisiòn”)
sometiò a la Corte el caso Olga Yolanda Maldonado
Ordoñez contra Guatemala (en adelante “el Estado” o
“Guatemala”). El caso se relaciona con un
procedimiento administrativo que dio lugar a la
destitución de la señora Olga Yolanda Maldonado
Ordoñez (en adelante “la señora Maldonado”), quien se
desempeñaba como funcionaria de la Oficina del
Procurador de los Derechos Humanos en Guatemala.
De acuerdo con la Comisión, aunque el marco
normativo aplicable otorgaba competencia al
Procurador de los Derechos Humanos para llevar a
cabo el procedimiento de destitución, la manera en
que se notificaron las supuestas causales en las que
habría incurrido la señora Maldonado le dificultó a ésta
entender cuál era el objetivo del procedimiento que
se abrió en su contra, por lo que habría ejercido su
derecho a la defensa sin contar con la información
mínima necesaria. Asimismo, la Comisión concluyó que
el acto mediante el cual fue destituida la señora
Maldonado fue emitido en violación del deber de
motivación, del principio de legalidad y del principio
de presunción de inocencia. 2. Trámite ante la
Comisión. – El trámite del caso ante la Comisión
Interamericana fue el siguiente: a) Petición. – El 15 de
julio de 2002 la Comisión Interamericana recibió la
petición inicial presentada por Olga Yolanda
Maldonado Ordoñez y los abogados Alejandro Sánchez
y Jorge Raúl Rodríguez Ovalle. b) Informe de
Admisibilidad. – El 11 de marzo de 2004 la Comisión
aprobó el Informe de Admisibilidad No. 36/04 (en
adelante “Informe de Admisibilidad”). c) Informe de
Fondo. - El 17 de julio de 2014 la Comisión emitió el
Informe de Fondo No. 42/14, de conformidad con el
artículo 50 de la Convención Americana (en adelante
“Informe de Fondo”). i) Conclusiones.- La Comisión
concluyó que el Estado era responsable por la
violación de los derechos a las garantías judiciales,
principio de legalidad y protección judicial
establecidos en los artículos 8.1, 8.2, 9 y 25 de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1
de dicho instrumento internacional, en perjuicio de la
señora Maldonado. ii) Recomendaciones.– En
consecuencia, la Comisión recomendó al Estado lo
siguiente: 1. Reparar integralmente a la señora
Maldonado por las violaciones declaradas en [el]
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Informe, incluyendo tanto el aspecto material como
moral. 2. Eliminar todos los efectos de la sanción
impuesta a la señora Maldonado, incluyendo los
antecedentes disciplinarios que hubieren en su
perjuicio. 3. Adoptar medidas de no repetición a fin de
asegurar que los funcionarios públicos de cargos
similares al de la [presunta] víctima del presente caso,
tengan claridad y cuenten con recursos efectivos
frente a procedimientos y sanciones disciplinarias en
su contra. d) Notificación al Estado. – El Informe de
Fondo fue notificado al Estado mediante
comunicación de 3 de septiembre de 2014, en la que se
le otorgaba un plazo de dos meses para informar
sobre el cumplimiento de las recomendaciones. El
Estado remitió un escrito el 3 de noviembre de 2014
mediante el cual rechazó las conclusiones del Informe
de Fondo e indicó que no procedía otorgar ningún
tipo de reparación a la señora Maldonado. 3.
Sometimiento a la Corte. - El 3 de diciembre de 2014 la
Comisión sometió a la jurisdicciòn de la Corte, “por la
necesidad de obtenciòn de justicia”, la totalidad de los
hechos y violaciones de derechos humanos descritos
en el Informe de Fondo. 4. Solicitudes de la Comisión
Interamericana. – Con base en lo anterior, la Comisión
Interamericana solicitó a este Tribunal que concluyera
y declarara la responsabilidad internacional de
Guatemala por las violaciones contenidas en el
Informe de Fondo y que se ordenara al Estado, como
medidas de reparación, las recomendaciones incluidas
en dicho Informe (supra párr. 2). VOTO CONCURRENTE
DEL JUEZ HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO
SENTENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS CASO MALDONADO ORDOÑEZ VS.
GUATEMALA SENTENCIA DE 3 DE MAYO DE 2016
(Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas)
D. Conclusión 17. La correcta aplicación de las
garantías contenidas en el artículo 8.2 de la
Convención Americana en procesos que no son de
naturaleza penal, necesariamente debe tomar en
consideración la naturaleza del proceso que está bajo
análisis y, a ese respecto, debe restringirse, prima
facie, a procesos de naturaleza sancionatoria en los
que exista la necesidad de restringir el ejercicio poder
punitivo estatal. 18. Las garantías previstas en el art.
8.2 se deben aplicar en su totalidad cuando se trata de
procesos penales, su extensión a otros procesos de
carácter sancionatorio dependerá de las
peculiaridades del caso examinado por la Corte. A este
respecto no son aplicables todas las garantías
previstas en el precepto convencional, ni tienen el
mismo alcance en cualquier proceso de naturaleza
sancionatoria.
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Caso Velasquez Paiz y otros Vs Guatemala. 1. El caso
sometido a la Corte.– El 5 de marzo de 2014, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante “la Comisiòn Interamericana” o “la Comisiòn”)
sometió el caso ante la jurisdicciòn de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la
Corte” o “el Tribunal”) contra la República de
Guatemala (en adelante “el Estado” o “Guatemala”).
Según la Comisión, el caso se refiere a la presunta
responsabilidad del Estado por el incumplimiento del
deber de protección de la vida e integridad personal
de Claudina Isabel Velásquez Paiz. En cuanto a los
hechos, la Comisión señaló que, debido a que la
presunta víctima no llegó a casa el 12 de agosto de
2005, sus padres, Jorge Rolando Velásquez Durán y Elsa
Claudina Paiz Vidal, acudieron a denunciar su
desaparición. Ello no fue posible pues se les habría
indicado que era necesario esperar 24 horas para
denunciar el hecho. A pesar del conocimiento por
parte de las autoridades estatales de la existencia de
un contexto de violencia contra las mujeres que la
ubicaba en una clara situación de riesgo inminente, el
Estado no adoptó medidas inmediatas y exhaustivas
de búsqueda y protección a su favor durante las
primeras horas tras tener conocimiento de la
desaparición. El cuerpo sin vida de la presunta víctima
fue encontrado al día siguiente con señales de haber
sido sometida presuntamente a actos de extrema
violencia, incluida violencia sexual. 2. Asimismo, la
Comisión alegó que el Estado incurrió en
responsabilidad internacional al no haber realizado
una investigación seria de la desaparición, violencia y
muerte de Claudina Isabel Velásquez Paiz. Sostuvo que
desde el inicio de la investigación hubo múltiples
falencias, tales como deficiencias en el manejo y
análisis de la evidencia recolectada; fallas en el manejo
y preservación de la escena del crimen y toma de
pruebas periciales; irregularidades en el informe de
necropsia; falta de análisis comprensivos en diversas
partes del cuerpo de la víctima para verificar una
posible violación sexual; irregularidades en la toma de
las huellas dactilares de la víctima, y falta de toma de
declaración de testigos relevantes. Además alegó que
tuvo lugar una demora en el proceso atribuible al
Estado, particularmente por los continuos cambios en
los fiscales encargados del caso que interrumpieron la
investigación y causaron que no se realizaran
diligencias a tiempo o que estas no fueran
consideradas por los nuevos fiscales. Por último, halló
que en el proceso se registra la presunta presencia de
estereotipos discriminatorios que seriamente
impactaron la falta de diligencia en la investigación. La
Comisión consideró que tanto la falta de protección
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de la presunta víctima como la falta de investigación
de su muerte, constituirían un claro reflejo de la
situación subyacente de discriminación contra las
mujeres en Guatemala. Finalmente, la Comisión alegó
la violación del derecho a la integridad personal de sus
padres y de su hermano, Pablo Andrés Velásquez Paiz.
3. Trámite ante la Comisión.– El trámite ante la
Comisión fue el siguiente: a) Petición.- El 10 de
diciembre de 2007 el Instituto de Estudios
Comparados en Ciencias Penales de Guatemala, Jorge
Rolando Velásquez Durán y Carlos Antonio Pop AC
presentaron la petición inicial ante la Comisión. b)
Informe de Admisibilidad.- El 4 de octubre de 2010 la
Comisión aprobó el Informe de Admisibilidad No.
110/10. c) Informe de Fondo.- El 4 de noviembre de
2013, la Comisión aprobó el Informe de Fondo No.
53/13 de conformidad con el artículo 50 de la
Convenciòn (en adelante “el Informe de Fondo” o “el
Informe No. 53/13”), en el cual llegò a una serie de
conclusiones y formuló varias recomendaciones al
Estado. Conclusiones.– La Comisión concluyó que el
Estado era responsable por la violación de los
siguientes derechos: el derecho a la vida y a la
integridad personal consagrados en los artículos 4, 5, y
11 [sic] de la Convención Americana, todos ellos en
conexión con la obligación que le imponen al Estado el
artículo 1.1 de dicho tratado y el artículo 7 de Belém
do Pará. los derechos de Claudina Isabel Velásquez
Paiz bajo el artículo 7 de la Convención de Belém do
Pará en relación con el artículo 24 de la Convención
Americana en concordancia con la obligación general
de respetar y garantizar los derechos prevista en el
artículo 1.1. el derecho a la integridad personal
consagrado en el artículo 5.1 de la Convención
Americana en conexión con la obligación que le
impone al Estado el artículo 1.1 de dicho tratado, en
perjuicio de Jorge Rolando Velásquez Durán, Elsa
Claudina Paiz Vidal de Velásquez y Pablo Andrés
Velásquez Paiz, así como el derecho a las garantías y
protección judicial consagrados en los artículos 8.1 y
25 de la Convención Americana del mismo
instrumento y en relación con la obligación que le
impone al Estado el artículo 1.1. y el artículo 7 de
Belém do Pará. Recomendaciones.– La Comisión
recomendó al Estado: i. [c]ompletar la investigación de
manera oportuna, inmediata, seria e imparcial con el
objeto de esclarecer el asesinato de Claudina Isabel
Velásquez Paiz e identificar, juzgar y, en su caso[,]
sancionar a los responsables; ii. [a]doptar y/o en su
caso adecuar protocolos de investigación y de
servicios periciales a ser utilizados en todos los delitos
que se relacionen con desapariciones, violencia sexual
y homicidios de mujeres, conforme a los estándares
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internacionales sobre la materia, con base en una
perspectiva de género; iii. [r]eparar plenamente a los
familiares de Claudina Isabel Velásquez Paiz por las
violaciones de los derechos humanos […] establecidas;
iv. [i]mplementar como medida de no-repetición, una
política estatal integral y coordinada, respaldada con
recursos públicos adecuados, para la prevención de
casos de violencia contra las mujeres; v. [f]ortalecer la
capacidad institucional para combatir la impunidad
frente a casos de violencia contra las mujeres a través
de investigaciones criminales efectivas con
perspectiva de género, que tengan un seguimiento
judicial consistente, garantizando así una adecuada
sanción y reparación; vi. [i]mplementar un sistema de
producción de información estadística desagregada
adecuada, que permita el diseño y evaluación de las
políticas públicas en relación con la prevención,
sanción y eliminación de la violencia contra las
mujeres; vii. [a]doptar reformas en los programas
educativos del Estado, desde la etapa formativa y
temprana, para promover el respeto de las mujeres
como iguales, así como el respeto de sus derechos a la
no violencia y a la no discriminación, y viii. [a]doptar
políticas públicas y programas institucionales
integrados destinados a eliminar los estereotipos
discriminatorios sobre el rol de las mujeres y
promover la erradicación de patrones socioculturales
discriminatorios que impiden su acceso pleno a la
justicia, que incluyan programas de capacitación para
funcionarios públicos en todos los sectores del
Estado, incluyendo el sector educación, las ramas de la
administración de la justicia y la policía, y políticas
integrales de prevención. d) Notificación al Estado.– El
Informe de Fondo No. 53/13 fue notificado al Estado el
5 de diciembre de 2013. e) Informes sobre las
recomendaciones de la Comisión.– El 13 de enero de
2014, los señores Jorge Rolando Velásquez Durán y
Carlos Antonio Pop AC manifestaron su posición en
relación al Informe de Fondo 53/13. Según la Comisión,
el 5 de febrero de 2014 el Estado remitió un informe
mediante el cual “objetò las conclusiones del [I]nforme
de [F]ondo […] sobre su responsabilidad internacional
e indicó que, en consecuencia, no resulta procedente
disponer medidas de reparaciòn a favor de los
familiares de la víctima”. 4. Sometimiento a la Corte.–
El 5 de marzo de 2014 la Comisión sometió a la
jurisdicción de la Corte Interamericana el caso
mediante la remisiòn del Informe de Fondo No. 53/13,
“por la necesidad de obtención de justicia para las
víctimas ante la falta de cumplimiento de las
recomendaciones por parte del Estado de Guatemala”.
La Comisión designó como sus delegados ante la Corte
al Comisionado James Cavallaro y al Secretario
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Ejecutivo, Emilio Álvarez Icaza. Asimismo, Elizabeth
Abi-Mershed, Secretaria Ejecutiva Adjunta, y Silvia
Serrano Guzmán y Fiorella Melzi, abogadas de la
Secretaría Ejecutiva de la Comisión, actuaron como
asesoras legales. 5. Solicitudes de la Comisión
Interamericana.– Con base en lo anterior, la Comisión
solicitó a la Corte que declarara la responsabilidad
internacional de Guatemala por las violaciones
señaladas en su Informe de Fondo (supra párr. 3.c).
Asimismo, solicitó a la Corte que ordene al Estado
determinadas medidas de reparación, las cuales se
detallan y analizan en el capítulo VIII de la presente
Sentencia. Por tanto, LA CORTE DECIDE, Por
unanimidad, 1. Desestimar la excepción preliminar
relativa a la alegada falta de competencia
rationemateriae interpuesta por el Estado, en los
términos del párrafo 19 de esta Sentencia. 2.
Desestimar la excepción preliminar relativa a la
alegada falta de agotamiento de losrecursos internos
interpuesta por el Estado, en los términos de los
párrafos 23 a 28 de esta Sentencia. DECLARA, Por
unanimidad, que 3. El Estado violó su deber de
garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos a la
vida e integridad personal reconocidos en los artículos
4.1 y 5.1 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en relación con la obligación general de
garantía contemplada en el artículo 1.1 y en relación
con la obligación de adoptar disposiciones de derecho
interno contemplada en el artículo 2 de la misma, así
como con las obligaciones establecidas en el artículo 7
de la Convención Interamericana para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, en
perjuicio de Claudina Isabel Velásquez Paiz, en los
términos de los párrafos 105 a 134 de esta Sentencia.
Por unanimidad, que 4. El Estado violó los derechos a
las garantías judiciales y a la protección judicial,
reconocidos en los artículos 8.1 y 25.1 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y el
derecho a la igualdad ante la ley reconocido en el
artículo 24 de la misma Convención, en relación con las
obligaciones generales contenidas en los artículos 1.1
y 2 de la misma, y con el artículo 7 de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer, en perjuicio de Elsa Claudina
Paiz Vidal, Jorge Rolando Velásquez Durán y Pablo
Andrés Velásquez Paiz, todos ellos familiares de
Claudina Isabel Velásquez Paiz, en los términos de los
párrafos 142 a 202 de esta Sentencia. Por unanimidad,
que 5. El Estado violó los derechos a la integridad
personal y al respeto de la honra y el reconocimiento
de la dignidad, reconocidos en los artículo 5.1 y 11 de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en relación con el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio
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de Jorge Rolando Velásquez Durán, Elsa Claudina Paiz
Vidal y Pablo Andrés Velásquez Paiz, en los términos
de los párrafos 209 a 220 de esta Sentencia. Por seis
votos a favor y uno en contra, que 6. No es necesario
emitir un pronunciamiento respecto de las alegadas
violaciones de los artículos 13 y 22 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en perjuicio de
Claudina Isabel Velásquez Paiz, en los términos del
párrafo 203 de esta Sentencia. Disiente el Juez
Roberto F. Caldas. Por unanimidad, que 7. No es
necesario emitir un pronunciamiento respecto de la
alegada violación del artículo 11 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en perjuicio de
Claudina Isabel Velásquez Paiz, en los términos del
párrafo 135 de esta Sentencia. Y DISPONE, por
unanimidad, que: 8. Esta Sentencia constituye por sí
misma una forma de reparación. 9. El Estado debe, en
un plazo razonable, conducir eficazmente la
investigación y, en su caso, abrir el o los procesos
penales que correspondieren, para identificar,
procesar y, en su caso, sancionar a los responsables de
los vejámenes y privación de la vida de Claudina Isabel
Velásquez Paiz, conforme a los lineamientos de esta
Sentencia, a fin de evitar la repetición de hechos
iguales o análogos a los del presente caso. Asimismo,
de acuerdo con la normativa disciplinaria pertinente,
el Estado debe examinar las eventuales irregularidades
procesales e investigativas relacionadas con el
presente caso, y en su caso, sancionar la conducta de
los servidores públicos correspondientes. Todo lo
anterior, en los términos de los párrafos 229 y 230 de
esta Sentencia. 10. El Estado debe brindar
gratuitamente, a través de sus instituciones de salud
especializadas y de forma inmediata, adecuada,
integral y efectiva, tratamiento médico y psicológico o
psiquiátrico a las víctimas que así lo soliciten, previo
consentimiento informado, incluyendo el suministro
gratuito de los medicamentos que eventualmente se
requieran, tomando en consideración los
padecimientos de cada uno de ellos, de conformidad
con lo establecido en el párrafo 234 de esta Sentencia.
11. El Estado debe realizar en un plazo de seis meses
contado a partir de la notificación de la presente
Sentencia, las publicaciones indicadas en el párrafo 237
de la misma, en los términos dicho párrafo. 12. El
Estado debe realizar, en un plazo de un año contado a
partir de la notificación de la presente Sentencia, un
acto de disculpas públicas, en relación con los hechos
del presente caso y su posterior investigación, en los
términos del párrafo 240 de esta Sentencia. 13. El
Estado debe, en un plazo razonable, incorporar al
currículo del Sistema Educativo Nacional, en todos los
niveles educativos, un programa de educación
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permanente sobre la necesidad de erradicar la
discriminación de género, los estereotipos de género
y la violencia contra la mujer en Guatemala, a la luz de
la normativa internacional en la materia y la
jurisprudencia de este Tribunal, de conformidad con lo
establecido en los párrafos 247 y 248 de esta Sentencia.
14. El Estado debe, en un plazo razonable, elaborar un
plan de fortalecimiento calendarizado del Instituto
Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), que incluya
una asignación adecuada de recursos para ampliar sus
actividades en el territorio nacional y el cumplimiento
de sus funciones, de conformidad con lo establecido
en el párrafo 254 de esta Sentencia. 15. El Estado debe,
en un plazo razonable, implementar el
funcionamiento pleno de los “òrganos jurisdiccionales
especializados” en toda la República de Guatemala, así
como de la fiscalía especializada, de conformidad con
lo establecido en el párrafo 257 de esta Sentencia. 16.
El Estado debe, en un plazo razonable, implementar
programas y cursos permanentes para funcionarios
públicos pertenecientes al Poder Judicial, Ministerio
Público y Policía Nacional Civil, que estén vinculados a
la investigación de actos de homicidio de mujeres,
sobre estándares en materia de prevención, eventual
sanción y erradicación de homicidios de mujeres y
capacitarlos sobre la debida aplicación de la normativa
internacional y jurisprudencia de este Tribunal en la
materia, de conformidad con lo establecido en el
párrafo 258 de esta Sentencia. 17. El Estado debe, en
un plazo razonable, adoptar una estrategia, sistema,
mecanismo o programa nacional, a través de medidas
legislativas o de otro carácter, a efectos de lograr la
búsqueda eficaz e inmediata de mujeres
desaparecidas, de conformidad con lo establecido en
los párrafos 263 a 266 de esta Sentencia. 18. El Estado
debe pagar, dentro del plazo de un año contado a
partir de la notificación de esta Sentencia, las
cantidades fijadas en los párrafos 274, 278, 279 y 283
por concepto de indemnizaciones por daños
materiales e inmateriales, así como el reintegro de
costas y gastos, en los términos de los párrafos 284 a
290 de esta Sentencia. 19. El Estado debe rendir al
Tribunal un informe, dentro del plazo de un año
contado a partir de la notificación de esta Sentencia,
sobre las medidas adoptadas para cumplir con la
misma. 20. La Corte supervisará el cumplimiento
íntegro de esta Sentencia, en ejercicio de sus
atribuciones y en cumplimiento de sus deberes
conforme a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, y dará por concluido el presente caso una
vez que el Estado haya dado cabal cumplimiento a lo
dispuesto en la misma. El Juez Roberto F. Caldas hizo
conocer a la Corte su Voto Parcialmente Disidente, el
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cual acompaña esta Sentencia. Los Jueces Eduardo Vio
Grossi y Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot hicieron
conocer a la Corte sus respectivos Votos
Concurrentes, los cuales acompañan esta Sentencia.
Caso Veliz Franco y otros Vs Guatemala. 1. El caso
sometido a la Corte. – El 3 de mayo de 2012, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 51 y 61
de la Convención Americana y el artículo 35 del
Reglamento de la Corte, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (en adelante también “la
Comisión Interamericana” o “la Comisión”) sometió a la
jurisdicción de la Corte (en adelante “escrito de
sometimiento”) el caso Veliz Franco y otros contra la
República de Guatemala (en adelante también “el
Estado” o “Guatemala”). De acuerdo con lo señalado
por la Comisión, el presente caso se relaciona con la
falta de respuesta eficaz del Estado a la denuncia
presentada el 17 de diciembre de 2001 por Rosa Elvira
Franco Sandoval (en adelante también “Rosa Elvira
Franco” o “señora Franco Sandoval” o “señora Franco”)
ante el Ministerio Público para denunciar la
desaparición de su hija, María Isabel Veliz Franco (en
adelante también “María Isabel Veliz” o “María Isabel” o
“la niña” o “la presunta víctima”), de 15 años de edad,
así como las posteriores falencias en la investigación
de los hechos. En dicha denuncia la señora Franco
Sandoval manifestó que el 16 de diciembre de 2001 su
hija salió de su casa a las ocho de la mañana hacia su
trabajo y no regresó. La Comisión indicó que no hay
constancias en cuanto a esfuerzos realizados para
buscar a la víctima desde que se presentó la denuncia,
hasta que se encontró el cadáver a las 14:00 horas del
18 de diciembre de 2001. Asimismo, señaló que
existieron una serie de irregularidades durante la
investigación de la desaparición y posterior muerte de
María Isabel Veliz Franco, entre las que destacan la
falta de realización de diligencias cuando fue
reportada desaparecida y fallas en la preservación de
la escena del crimen, así como deficiencias en el
manejo y análisis de la evidencia recolectada. 2.
Trámite ante la Comisión. – El trámite ante la Comisión
fue el siguiente: a. Petición.- El 26 de enero de 2004 la
Comisión recibió la petición presentada por la señora
Franco Sandoval, el Centro por la Justicia y el Derecho
Internacional (en adelante “CEJIL”) y la Red de No
Violencia contra las Mujeres en Guatemala (en adelante
“REDNOVI”). b. Informe de Admisibilidad.- El 21 de
octubre de 2006 la Comisión aprobó el Informe de
Admisibilidad No. 92/06 (en adelante también “Informe
de Admisibilidad”). c. Informe de Fondo.- El 3 de
noviembre de 2011 la Comisión aprobó el Informe de
Fondo No. 170/11 (en adelante también “Informe de
Fondo”), de conformidad con el artículo 50 de la
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Convención, en el cual llegó a una serie de
conclusiones y formuló varias recomendaciones al
Estado. i. Conclusiones.- La Comisión concluyó que,
en perjuicio de María Isabel Veliz Franco, el Estado era
responsable de: las violaciones al derecho a la vida,
integridad personal y los derechos del niño,
consagrados en los artículos 4, 5, y 19 de la Convención
Americana, todos ellos en conexión con el artículo 1.1
de dicho tratado. Igualmente concluy[ó] que el Estado
menoscabó los derechos de María Isabel Veliz Franco
bajo el artículo 7 de la Convención de Belém do Pará[,]
en relación con el artículo 24 de la Convención
Americana[,] en concordancia con la obligación
general de respetar y garantizar los derechos prevista
en el artículo 1.1. De igual forma, la Comisión concluyó
que el Estado: violó el derecho a la integridad personal
consagrado en el artículo 5.1 de la Convención, en
conexión con la obligación que le impone al Estado el
artículo 1.1 de dicho tratado, en perjuicio de Rosa
Elvira Franco Sandoval de Veliz (madre), Leonel
Enrique Veliz (hermano), José Roberto Franco
(hermano) y Cruz Elvira Sandoval Polanco de Franco
(abuela, fallecida) y Roberto Franco Pérez (abuelo,
fallecido), así como el derecho a las garantías y
protección judicial consagrados en los artículos 8.1 y
25 de la Convención Americana[,] en relación con el
artículo 24 del mismo instrumento y en relación con la
obligación que impone al Estado el artículo 1.1. ii.
Recomendaciones.- 1. Completar la investigación de
manera oportuna, inmediata, seria e imparcial con el
objeto de esclarecer el asesinato de María Isabel Veliz
Franco e identificar, juzgar y, en su caso sancionar a
los responsables. 2. Reparar plenamente a los
familiares de María Isabel Veliz Franco por las
violaciones de los derechos humanos […] establecidos.
3. Implementar como medida de no repetición, una
política estatal integral y coordinada, respaldada con
recursos públicos adecuados, para garantizar que en
los casos específicos de violencia contra las mujeres,
sean adecuadamente prevenidos, investigados,
sancionados y reparados. 4. Adoptar reformas en los
programas educativos del Estado, desde la etapa
formativa y temprana, para promover el respeto de las
mujeres como iguales, así como el respeto de sus
derechos a la no violencia y a la no discriminación. 5.
Investigar las irregularidades en la investigación del
caso que se hayan cometido por agentes del Estado y
sancionar a los responsables. 6. Fortalecer la capacidad
institucional para combatir la impunidad frente a
casos de violencia contra las mujeres a través de las
investigaciones criminales efectivas con perspectiva
de género, que tengan un seguimiento judicial
constante, garantizando así una adecuada sanción y
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reparación. 7. Implementar medidas y campañas de
difusión destinadas al público en general sobre el
deber de respetar y garantizar los derechos de las
niñas y los niños. 8. Adoptar políticas públicas y
programas institucionales integrales destinados a
eliminar los estereotipos discriminatorios sobre el rol
de las mujeres y promover la erradicación de
peticiones socioculturales discriminatorios que
impiden su acceso pleno a la justicia, que incluyan
programas de capacitación para funcionarios públicos
en todos los sectores del Estado, incluyendo el sector
educación, las ramas de administración de justicia y la
policía y políticas integrales de prevención. 3.
Notificación al Estado.- El Informe de Fondo fue
notificado al Estado el 3 de enero de 2012, y se le dio
un plazo de dos meses para informar sobre el
cumplimiento de las recomendaciones. El 13 de marzo
de 2012 Guatemala presentó un informe sobre el
avance del cumplimiento y solicitó una prórroga de un
mes. La Comisión otorgó dicha prórroga, solicitando al
Estado que el 25 de marzo de 2012 presentara su
informe. El Estado no lo presentó en dicha fecha. El 2
de mayo de 2012 los peticionarios informaron a la
Comisión que, el 30 de marzo de 2012 el Estado habría
propuesto a la señora Franco Sandoval suscribir un
acuerdo de solución amistosa. El 19 de abril de 2012 los
peticionarios habían respondido al Estado que “ante la
considerable demora en materia de justicia, […] no
consideraban oportuno firmar un acuerdo de
cumplimiento de recomendaciones”. Posteriormente,
en respuesta al Informe de Fondo, el Estado presentó
información relativa a la investigación y en general
sobre las políticas públicas. Finalmente, la Comisión
concluyó que el Estado no presentó información
expresamente relacionada con las recomendaciones.
4. Sometimiento a la Corte.- El 3 de mayo de 2012 la
Comisión, sometió a la jurisdicción de la Corte la
totalidad de los hechos y violaciones de derechos
humanos descritos en el Informe de Fondo. La
Comisión designó como sus delegados ante la Corte a
la Comisionada Dinah Shelton y a su entonces
Secretario Ejecutivo, Santiago A. Canton. Asimismo,
indicó que Elizabeth Abi-Mershed, Secretaria Ejecutiva
Adjunta, Isabel Madariaga y Fiorella Melzi, actuarían
como asesoras legales, así como también la entonces
asesora legal Karla I. Quintana Osuna. 5. Solicitudes
de la Comisión Interamericana.- Con base en lo
anterior, la Comisión solicitó a la Corte que declare la
responsabilidad internacional del Estado por la
violación de: a) el artículo 4 de la Convención; b) el
artículo 5 de la Convención; c) el artículo 19 de la
Convención, y d) el artículo 24 de la Convención y el
artículo 7 de la Convención de Belém do Pará, todos
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ellos en relación con el artículo 1.1 de la Convención,
en perjuicio de María Isabel Veliz Franco. Además
solicitó que se declare la violación de: a) el artículo 5.1
de la Convención; b) el artículo 8 de la Convención, y c)
el artículo 25 de la Convención, en relación con los
artículos 24 y 1.1 del mismo tratado, en perjuicio de la
madre, hermanos y abuelos de María Isabel.
Finalmente, solicitó a este Tribunal que ordenara
diversas medidas de reparación. Por tanto, LA CORTE
DECIDE, por unanimidad, 1. Desestimar la excepción
preliminar interpuesta por el Estado relativa a la falta
de competencia material de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos para conocer sobre el artículo 7
de la Convención Interamericana para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, en
los términos de los párrafos 36 a 38 de la presente
Sentencia. 2. Desestimar la excepción preliminar
interpuesta por el Estado sobre la falta de
agotamiento de recursos internos, en los términos de
los párrafos 42 a 45 de la presente Sentencia. DECLARA,
Por unanimidad, que: 1. El Estado violó su deber de
garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos a la
vida e integridad personal, consagrados en los
artículos 4.1 y 5.1 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con los derechos del
niño consagrados en el artículo 19 de la Convención, y
con la obligación general de garantizar los derechos
sin discriminación, contemplado en el artículo 1.1 del
mismo tratado, así como las obligaciones
contempladas en el artículo 7.b) de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer , en perjuicio de María Isabel
Veliz Franco, en los términos de los párrafos 132 a 158
de la presente Sentencia. 2. El Estado violó los
derechos a las garantías judiciales y a la protección
judicial, consagrados en los artículos 8.1 y 25.1 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y el
derecho a la igualdad ante la ley consagrado en el
artículo 24 de la Convención, en relación con las
obligaciones generales contenidas en los artículos 1.1
y 2 de la misma, y con los artículos 7.b) y 7.c) de la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra la Mujer, en perjuicio de
Rosa Elvira Franco Sandoval, Leonel Enrique Veliz
Franco, José Roberto Franco, Cruz Elvira Sandoval
Polanco y Roberto Pérez, en los términos de los
párrafos 178 a 225 de la presente Sentencia. 3. El
Estado violó el derecho a la integridad personal,
consagrado en el artículo 5.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con
el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio de Rosa Elvira
Franco Sandoval, en los términos de los párrafos 233 a
242 de la presente Sentencia. 4. No procede
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pronunciarse sobre la alegada violación del derecho a
la libertad personal, reconocido en el artículo 7 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
los términos del párrafo 145 de la presente Sentencia.
5. No procede pronunciarse sobre la alegada violación
de los derechos del niño, consagrado en el artículo 19
de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en relación con el desarrollo de la
investigación posterior al hallazgo del cadáver de
María Isabel Veliz Franco, en los términos del párrafo
226 de la presente Sentencia. Y DISPONE por
unanimidad, que: 6. Esta Sentencia constituye per se
una forma de reparación. 7. El Estado deberá
conducir eficazmente la investigación y, en su caso,
abrir el proceso penal correspondiente, y de ser
pertinente, otros que correspondieren para
identificar, procesar y, en su caso, sancionar a los
responsables de los vejámenes y privación de la vida
de la niña María Isabel Veliz Franco, en los términos del
párrafo 251 de presente Sentencia. 8. El Estado
deberá, en el plazo de seis meses a partir de la
notificación de la presente Sentencia, publicar en el
Diario Oficial de Guatemala y en un diario de amplia
circulación nacional, por una sola vez el resumen
oficial de la presente Sentencia. Adicionalmente, el
Estado deberá, dentro del mismo plazo, publicar la
presente Sentencia íntegramente en sitios web
oficiales del Poder Judicial, del Ministerio Público y de
la Policía Nacional Civil del Estado durante el período
de un año. Todo ello, en los términos del párrafo 256
de la presente Sentencia. 9. El Estado deberá, en el
plazo de un año a partir de la notificación de esta
Sentencia, realizar un acto de disculpas públicas, en
los términos de los párrafos 257 y 258 de la presente
Sentencia. 10. El Estado deberá, en un plazo
razonable, elaborar un plan de fortalecimiento
calendarizado del INACIF, que incluya una asignación
adecuada de recursos para ampliar sus actividades en
el territorio nacional y el cumplimiento de sus
funciones, en los términos del párrafo 268 de la
presente Sentencia. 11. El Estado deberá, en un plazo
razonable, implementar el funcionamiento de los
“órganos jurisdiccionales especializados” y de la
fiscalía especializada, en los términos del párrafo 270
de la presente Sentencia. 12. El Estado deberá, en un
plazo razonable, implementar programas y cursos
para funcionarios públicos pertenecientes al Poder
Judicial, Ministerio Público y Policía Nacional Civil que
estén vinculados a la investigación de actos de
homicidio de mujeres sobre estándares en materia de
prevención, eventual sanción y erradicación de
homicidios de mujeres y capacitarlos sobre la debida
aplicación de la normativa pertinente en la materia, en
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los términos del párrafo 275 de la presente Sentencia.
13. El Estado debe brindar atención médica o
psicológica gratuita, de forma inmediata, adecuada y
efectiva, a través de instituciones estatales de salud
especializadas, a Rosa Elvira Franco Sandoval, si ella así
lo desea, en los términos del párrafo 280 de la
presente Sentencia. 14. El Estado deberá, dentro del
plazo de un año a partir de la notificación de esta
Sentencia, pagar las cantidades fijadas en el párrafo
300 de la presente Sentencia por concepto de
indemnizaciones por daños materiales e inmateriales,
el reintegro de costas y gastos, en los términos del
párrafo 307, así como reintegrar al Fondo de Asistencia
Legal de Víctimas la cantidad establecida en el párrafo
315 de la presente Sentencia. 15. El Estado debe,
dentro del plazo de un año contado a partir de la
notificación de la presente Sentencia, rendir al
Tribunal un informe sobre las medidas adoptadas para
cumplir con la misma. 16. La Corte supervisará el
cumplimiento íntegro de esta Sentencia, en ejercicio
de sus atribuciones y en cumplimiento de sus deberes
conforme a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, y dará por concluido el presente caso una
vez que el Estado haya dado cabal cumplimiento a lo
dispuesto en la misma. Redactada en español en San
José, Costa Rica, el 19 de mayo de 2014.
Caso masacre de rio negro Vs Guatemala.
INTRODUCCIÓN DE LA CAUSA Y OBJETO DE LA
CONTROVERSIA 1. El 30 de noviembre de 2010, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 51 y 61
de la Convención Americana y el artículo 35 del
Reglamento de la Corte, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión
Interamericana” o “la Comisión”) sometió a la
jurisdicción de la Corte el caso Masacres de Río Negro
en contra de la República de Guatemala (en adelante
“el Estado” o “Guatemala”), iniciado en la petición
presentada por la Asociación para el Desarrollo
Integral de las Víctimas de la Violencia en las Verapaces
(en adelante “ADIVIMA”) el 19 de julio de 2005. La
Comisión Interamericana aprobó el Informe de
admisibilidad No. 13/08 el 5 de marzo de 2008 y, en los
términos del artículo 50 de la Convención, emitió el
Informe de fondo No. 86/10 el 14 de julio de 2010
mediante el cual emitió una serie de recomendaciones
para el Estado. El Informe de fondo fue notificado a
Guatemala el 30 de julio de 2010, otorgándosele un
plazo de 2 meses para informar sobre el cumplimiento
de las recomendaciones. El 4 de octubre de 2010 el
Estado solicitó una prórroga de un mes para presentar
información sobre los avances en las
recomendaciones efectuadas por la Comisión. Esta
prórroga fue otorgada el 30 de octubre de 2010, y la
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Comisión ordenó al Estado presentar su informe a más
tardar el 20 de noviembre de 2010. No obstante lo
anterior, el Estado no presentó el informe requerido,
por lo que la Comisión sometió el caso al Tribunal “por
la falta de cumplimiento de las recomendaciones por
parte del Estado y la consecuente necesidad de
obtención de justicia en el caso”. La Comisión designó
como delegados a la Comisionada Dinah Shelton y a su
entonces Secretario Ejecutivo, Santiago A. Canton, y
como asesores legales a su Secretaria Ejecutiva
Adjunta, Elizabeth Abi-Mershed, y a Karla I. Quintana
Osuna e Isabel Madariaga Cuneo, abogadas de la
Secretaría Ejecutiva. 2. Según indicó la Comisión
Interamericana, el presente caso versa sobre “la
destrucción de la comunidad maya de Río Negro,
mediante una serie de masacres ejecutadas por el
Ejército de Guatemala y miembros de las Patrullas de
Autodefensa Civil en los años 1980 y 1982, así como
[sobre] la persecución y eliminación de sus miembros,
y las posteriores violaciones en contra de los
sobrevivientes, incluida la falta de investigación de los
mencionados hechos. En especial, la Comisión
presentó este caso debido a la denegación de justicia
desde la comisión de los hechos y la consecuente
impunidad que persiste hasta la fecha […]”. Asimismo,
la Comisión indicó que “dentro de los hechos [que se
ponen] en conocimiento de la Corte [se incluyen],
entre otros, los relativos a las desapariciones forzadas,
el desplazamiento forzado, la integridad personal de
los familiares y sobrevivientes, la destrucción del
tejido social de la comunidad, la falta de identificación
de las personas ejecutadas y desaparecidas […], la
consecuente falta de entierro de las mismas con base
en las tradiciones mayas, la imposibilidad de los
sobrevivientes de regresar a sus tierras, la falta de
protección a los niños y niñas, el señalamiento como
“guerrilleros, base social de la guerrilla, enemigos
internos y subversivos”, la discriminación [y] la
[supuesta] falta de investigación imparcial y efectiva
de la multiplicidad de violaciones ocurridas durante y
después de las masacres”. La Comisión también alegó
que los hechos del presente caso “[…] se enmarcan en
un contexto más general de masacres en Guatemala,
las cuales fueron planificadas por agentes estatales
dentro de una política de “tierra arrasada” dirigida por
el Estado guatemalteco contra el pueblo maya,
calificado como “enemigo interno”, en un contexto de
discriminación y racismo […]”. 3. Con base en lo
anterior, la Comisión Interamericana solicitó al
Tribunal que declare la responsabilidad internacional
del Estado de Guatemala por la presunta violación de
los derechos reconocidos en los siguientes artículos
de la Convención Americana: 3 (Derecho al
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Reconocimiento de la Personalidad Jurídica), 4
(Derecho a la Vida), 5 (Integridad Personal), 6
(Prohibición de la Esclavitud y Servidumbre), 7
(Libertad Personal), 8 (Garantías Judiciales), 11
(Protección de la Honra y de la Dignidad), 12 (Libertad
de Conciencia y de Religión), 16 (Libertad de
Asociación), 17 (Protección a la Familia), 19 (Derechos
del Niño), 21 (Derecho a la Propiedad Privada), 22
(Derecho de Circulación y de Residencia), 24 (Igualdad
ante la Ley) y 25 (Protección Judicial), en relación con
la obligación general de respeto y garantía de los
derechos humanos establecida en el artículo 1.1 del
mismo instrumento, en perjuicio de los miembros de
la comunidad de Río Negro. Asimismo, solicitó que se
declare el incumplimiento de las obligaciones
establecidas en los artículos I de la Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas (en adelante “Convención sobre
Desaparición Forzada”); 1, 6 y 8 de la Convención
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura
(en adelante “Convención contra la Tortura”), y 7.b de
la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar
y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de
Belem do Pará”. Adicionalmente, la Comisión
Interamericana solicitó al Tribunal que ordene al
Estado determinadas medidas de reparación. 324.
Por tanto, LA CORTE DECIDE, por unanimidad,
PUNTOS RESOLUTIVOS 1. Aceptar el reconocimiento de
responsabilidad internacional efectuado por el Estado,
en los términos de los párrafos 17 a 28 del Fallo. 2.
Admitir la excepción preliminar interpuesta por el
Estado sobre la falta de competencia temporal de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos para
conocer de las violaciones de derechos humanos
ocurridas antes del reconocimiento de la competencia
temporal de la Corte, en los términos de los párrafos
29 a 39 de la presente Sentencia. DECLARA, por
unanimidad que, 1. El Estado es responsable por la
violación de los derechos reconocidos en los artículos
3, 4.1, 5.1, 5.2, y 7.1 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con el artículo 1.1 de
la misma, y por el incumplimiento de las obligaciones
establecidas en el artículo I.a) de la Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas, en perjuicio de Ramona Lajuj, Manuel Chen
Sánchez, Aurelia Alvarado Ivoy, Cornelio Osorio Lajúj,
Demetria Osorio Tahuico, Fermin Tum Chén, Francisco
Chen Osorio, Francísco Sánchez Sic, Héctor López
Osorio, Jerónimo Osorio Chen, Luciano Osorio Chen,
Pablo Osorio Tahuico, Pedro Chén Rojas, Pedro López
Osorio, Pedro Osorio Chén, Sebastiana Osorio Tahuico
y Soterio Pérez Tum y, adicionalmente a dichos
artículos, por la violación del derecho establecido en el
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artículo 19 de la Convención Americana, en relación
con el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio de Manuel
Chen Sánchez, de conformidad con lo expuesto en los
párrafos 112 a 127 de la presente Sentencia. 2. El
Estado es responsable por la violación de los derechos
reconocidos en los artículos 5.1, 11.1 y 11.2 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
relación con el artículo 1.1. de la misma, en perjuicio
de María Eustaquia Uscap Ivoy, en los términos de los
párrafos 131 a 135 de este Fallo. 3. El Estado es
responsable de la violación de los derechos
reconocidos en el artículo 5.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con
los artículos 6, 17 y 1.1 de la misma, en perjuicio de
María Eustaquia Uscap Ivoy, y por la violación del
derecho reconocido en el artículo 5.1 de la Convención
Americana, en relación con los artículos 6, 17, 19 y 1.1
de la misma, en perjuicio de Agustín Chen Osorio,
Celestina Uscap Ivoy, Cruz Pérez Osorio, Froilan Uscap
Ivoy, Jesús Tecú Osorio, José Osorio Osorio, Juan Chen
Chen, Juan Chen Osorio, Juan Pérez Osorio, Juan Uscap
Ivoy, Juana Chen Osorio, Pedro Sic Sánchez, Silveria
Lajuj Tum, Tomasa Osorio Chen, Florinda Uscap Ivoy y
Juan Osorio Alvarado, de conformidad con lo expuesto
en los párrafos 139 a 150 de la Sentencia. 4. El Estado
es responsable de la violación del derecho reconocido
en el artículo 5.1 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con los artículos 12.1 y
1.1 de la misma, en perjuicio de los miembros de la
comunidad de Río Negro que viven en la colonia
Pacux, de acuerdo a lo señalado en los párrafos 153 a
165 de esta Sentencia. 5. El Estado es responsable de
la violación del derecho reconocido en el artículo 22.1
de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en relación con el artículo 1.1 de la misma,
en perjuicio de los sobrevivientes de las masacres de
Río Negro que habitan en la colonia de Pacux, en los
términos de lo indicado en los párrafos 172 a 184 de
este Fallo. 6. El Estado es responsable de la violación
de los derechos reconocidos en los artículos 8.1 y 25.1
de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en relación con el artículo 1.1 de la misma,
así como por el incumplimiento de las obligaciones
establecidas en los artículos 1, 6 y 8 de la Convención
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, el
artículo I.b) de la Convención Interamericana sobre
Desaparición Forzada de Personas, y el artículo 7.b de
la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar
y Erradicar la Violencia contra la Mujer, en perjuicio de
las víctimas del presente caso, en sus respectivas
circunstancias, de conformidad con lo establecido en
los párrafos 189 a 237 de esta Sentencia. 7. El Estado
es responsable de la violación del derecho reconocido
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en el artículo 5.1 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con el artículo 1.1 de
dicho instrumento, en perjuicio de los sobrevivientes
de las masacres de Río Negro, en los términos de lo
indicado en los párrafos 240 a 244 de este Fallo. 8. El
Estado no es responsable de la violación del derecho
reconocido en el artículo 16 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, de conformidad
con lo establecido en los párrafos 167 y 168 de esta
Sentencia. Y DISPONE, por unanimidad que, 1. Esta
Sentencia constituye per se una forma de reparación.
2. El Estado debe investigar, sin mayor dilación, de
forma seria y efectiva los hechos que originaron las
violaciones declaradas en la presente Sentencia, con el
propósito de juzgar y, eventualmente, sancionar a los
presuntos responsables, en los términos de los
párrafos 257 a 262 de este Fallo. 3. El Estado debe
realizar una búsqueda efectiva del paradero de las
víctimas desaparecidas forzadamente; elaborar un
plan riguroso para la búsqueda de los miembros de la
comunidad de Río Negro desaparecidos
forzadamente, así como para la localización,
exhumación e identificación de las personas
presuntamente ejecutadas, y la determinación de las
causas de muerte y posibles lesiones previas, e
implementar un banco de información genética, de
conformidad con lo establecido en los párrafos 265 a
271 de esta Sentencia. 4. El Estado debe realizar las
publicaciones indicadas en los párrafos 274 y 275 del
presente Fallo. 5. El Estado debe realizar un acto
público de reconocimiento de responsabilidad
internacional por los hechos del presente caso, de
conformidad con lo establecido en los párrafos 277 y
278 de esta Sentencia. 6. El Estado debe realizar las
obras de infraestructura y servicios básicos a favor de
los miembros de la comunidad de Río Negro que
residen en la colonia Pacux, en los términos de lo
señalado en el párrafo 284 del presente Fallo. 7. El
Estado debe diseñar e implementar un proyecto para
el rescate de la cultura maya Achí, de conformidad con
lo establecido en el párrafo 285 de esta Sentencia. 8. El
Estado debe brindar tratamiento médico y psicológico
a las víctimas del presente caso, de acuerdo a lo
señalado en los párrafos 287 a 289 del presente Fallo.
9. El Estado debe pagar las cantidades fijadas en los
párrafos 309 y 317 de la presente Sentencia, por
concepto de indemnizaciones por daños materiales e
inmateriales, y por el reintegro de costas y gastos, en
los términos de los referidos párrafos y de los párrafos
318 a 323 de este Fallo. 10. El Estado debe establecer
un mecanismo adecuado para que otros miembros de
la comunidad de Río Negro posteriormente puedan
ser considerados víctimas de alguna violación de
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derechos humanos declarada en este Fallo, y reciban
reparaciones individuales y colectivas como las que se
ordenaron en esta Sentencia, de conformidad con los
párrafos 251 a 253 de la misma. 11. El Estado debe,
dentro del plazo de un año contado a partir de la
notificación de esta Sentencia, rendir a la Corte
Interamericana de Derechos Humanos un informe
sobre las medidas adoptadas para cumplir con la
misma. 12. La Corte supervisará el cumplimiento
íntegro de este Fallo, en ejercicio de sus atribuciones y
en cumplimiento de sus deberes conforme a la
Convención Americana, y dará por concluido el
presente caso una vez que el Estado haya dado cabal
cumplimiento a lo dispuesto en el mismo. Redactada
en español e inglés, haciendo fe el texto en español,
en San José, Costa Rica, el 4 de septiembre de 2012.
Caso de la masacre de las Dos Erres Vs Guatemala. 1. El
30 de julio de 2008, de conformidad con lo dispuesto
en los artículos 51 y 61 de la Convención Americana, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante “la Comisión” o “la Comisión Interamericana”)
sometió ante la Corte una demanda contra la
República de Guatemala (en adelante “el Estado” o
“Guatemala”). La petición inicial fue presentada por la
Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de
Guatemala (ODHAG) y el Centro por la Justicia y el
Derecho Internacional (en adelante “CEJIL”) ante la
Comisión el 13 de septiembre de 1996. El 1 de abril de
2000 el Estado y los representantes de las presuntas
víctimas (en adelante “los representantes”) pactaron
un acuerdo en el marco de una soluciónamistosa,
mediante la cual el Estado reconoció su
responsabilidad internacional y se comprometió a
reparar a las presuntas víctimas. Sin embargo, el 20 de
febrero de 2006 los representantes manifestaron su
voluntad de apartarse del acuerdo de solución
amistosa, por lo que se prosiguió con el trámite ante
la Comisión. El 14 de marzo de 2008 la Comisión
aprobó el Informe de Admisibilidad y Fondo No. 22/08,
en los términos del artículo 50 de la Convención. El
informe recomendó al Estado que, entre otros,
realizara una investigación especial, rigurosa, imparcial
y efectivaque juzgara y sancionara a los responsables,
así como que removiera todos los obstáculos de
hecho y de derecho que mantenían el caso en la
impunidad. Este informe fue notificado al Estado el 30
de abril de 2008. Después de considerar queGuatemala
no había adoptado sus recomendaciones, la Comisión
decidió someter el presente caso a la jurisdicción de la
Corte. La Comisión designó a los señores Víctor
Abramovich, Comisionado y Santiago A. Canton,
Secretario Ejecutivo, como Delegados, y a la señora
Elizabeth Abi-Mershed, Secretaria Ejecutiva Adjunta, y
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al señor Juan Pablo Albán Alencastro y a la señora
Isabel Madariaga como asesores legales. 2. La
demanda se relaciona con la supuesta falta de debida
diligencia en la investigación, juzgamiento y sanción
de los responsables de la masacre de 251 habitantes
del Parcelamiento de Las Dos Erres, la Libertad,
Departamento de Petén, ocurrida entre los días 6 a 8
de diciembre de 1982. Dicha masacre fue ejecutada por
miembros del grupo especializado de las fuerzas
armadas de Guatemala denominados kaibiles. Entre los
habitantes del Parcelamiento se encontraban niños,
mujeres y hombres. Las personas ejecutadas, habrían
sufrido previamente golpes y maltratos, así como
muchas mujeres habrían sido violadas y golpeadas
hasta el punto de sufrir abortos. Adicionalmente, en el
contexto de la masacre uno de los Kaibiles que
participó en ella, sustrajo a un niño sobreviviente, se lo
llevó a su casa, y lo registró con sus apellidos. Recién
en 1994 se iniciaron las investigaciones sobre dicha
masacre, en el marco de las cuales se realizaron
algunas diligencias de exhumación. Sin embargo, el
supuesto uso indiscriminado y permisivo de recursos
judiciales, el retardo injustificado por parte de las
autoridades judiciales y la falta de una investigación
exhaustiva, juzgamiento, y sanción de los
responsables está pendiente hasta el día de hoy. 3. La
Comisión solicitó a la Corte que declarara que el
Estado es responsable por la violación de los artículos
25 (Protección Judicial) y 8 (Garantías Judiciales) de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1
(Obligación de Respetar los Derechos) del mismo
instrumento, en perjuicio de dos sobrevivientes de la
masacre y 153 familiares de las personas que
fallecieron durante la misma. Asimismo, la Comisión
solicitó al Tribunal que ordenara al Estado la adopción
de varias medidas de reparación no pecuniarias, así
como el pago de las costas y gastos del presente caso
que se hayan originado y se originen ante la Corte
Interamericana. 4. El 12 de noviembre de 2008 los
representantes, CEJIL y la Asociación de Familiares de
Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (en adelante
“FAMDEGUA”), presentaron su escrito de solicitudes,
argumentos y pruebas (en adelante “escrito de
solicitudes y argumentos”). Además de lo indicado por
la Comisión, los representantes sostuvieron, inter alia,
que el Estado es responsable por la violación de los
derechos reconocidos en: a) los artículos 8 y 25
(Garantías Judiciales y Protección Judicial) de la
Convención, en relación con los artículos 1.1
(Obligación de Respetar los Derechos) y 2 (Deber de
Adoptar Disposiciones de Derecho Interno) de ese
tratado, en perjuicio de las víctimas de la masacre y
sus familiares, por: i) el supuesto retardo injustificado
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en la investigación de los hechos, y ii) la presunta falta
de imparcialidad del tribunal que resolvió uno de los
amparos; b) los artículos 8 y 25 (Garantías Judiciales y
Protección Judicial) de la Convención, en relación con
el incumplimiento del artículo 1.1 (Obligación de
Respetar los Derechos) de ese tratado y los artículos 1,
6 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir y
Sancionar la Tortura (en adelante “CIPST” o
“Convención Interamericana contra la Tortura”), en
perjuicio de las víctimas de la masacre y sus familiares
y el artículo 7.b) de la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer (en adelante “Convención de Belem Do Pará), en
perjuicio de las víctimas mujeres, por la supuesta falta
de una investigación seria y exhaustiva de todos los
hechos y responsables de la masacre; c) los artículos 8
y 25 (Garantías Judiciales y Protección Judicial) de la
Convención, en relación con el incumplimiento del
artículo 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos) de
ese tratado, en perjuicio de las víctimas de la masacre
y sus familiares, por: i) haber obstaculizado las
investigaciones, y ii) no haber ejecutado las órdenes
de captura dictadas contra algunos de los presuntos
partícipes en los hechos; d) los artículos 8, 25 y 13
(Garantías Judiciales, Protección Judicial y Libertad de
Pensamiento y Expresión) de la Convención, en
concordancia con el artículo 1.1 (Obligación de
Respetar los Derechos) de ese tratado, en perjuicio de
los familiares porque a la fecha desconocen la verdad
de lo ocurrido a sus seres queridos y la identidad de
los responsables; e) el artículo 4 (Derecho a la Vida) de
la Convención, en relación con el artículo 1.1
(Obligación de Respetar los Derechos) de ese tratado,
en perjuicio de las víctimas de la masacre, respecto de
la supuesta inadecuada investigación de su ejecución;
f) el artículo 5 (Derecho a la Integridad Personal) de la
Convención, en relación con el artículo 1.1 (Obligación
de Respetar los Derechos) de ese instrumento, en
perjuicio de las víctimas de la masacre, respecto de la
presunta falta de investigación de los actos de tortura
y tratos crueles, inhumanos y degradantes de los que
supuestamente fueron objeto; g) el artículo 5
(Derecho a la Integridad Personal) de la Convención,
en relación con el artículo 1.1 (Obligación de Respetar
los Derechos) de ese instrumento, en perjuicio de los
familiares de las víctimas de la masacre por el
sufrimiento causado a raíz de la supuesta impunidad
en que se han mantenido los hechos, y h) el artículo
19 (Derechos del Niño) de la Convención, en relación
con el artículo 1.1 (Obligación de Respetar los
Derechos) de ese tratado, en perjuicio de los dos
sobrevivientes de la Masacre, así como la violación de
los artículos 17 (Protección a la Familia) y 18 (Derecho
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al Nombre) de la Convención, en relación con el
artículo 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos) de
dicho instrumento, respecto de uno de los
sobrevivientes. 5. Finalmente, los representantes
solicitaron al Tribunal que ordenara al Estado la
adopción de varias medidas de reparación pecuniarias
y no pecuniarias, así como el pago de las costas y
gastos del presente caso incurridos tanto a nivel
nacional como internacional a partir del mes de abril
del año 2000. Aclararon que CEJIL y FAMDEGUA
representan a 59 presuntas víctimas, incluyendo a uno
de los sobrevivientes, por lo que la Comisión
representa a 96 presuntas víctimas. 6. El 20 de enero
de 2009 el Estado presentó su escrito de excepción
preliminar, contestación de la demanda y
observaciones al escrito de solicitudes y argumentos
(en adelante “contestación de la demanda”). Señaló
que “manif[estaba] su aceptación parcial a los hechos
denunciados por la […] Comisión [y las violaciones]
alegadas en los artículos 8 y 25 de la [Convención,] en
relación con el deber consagrado en el artículo 1.1 [de
la misma]”. No obstante, interpuso una excepción
preliminar relacionada con la supuesta incompetencia
ratione temporis de la Corte, en la cual alegó que “los
hechos constitutivos de las violaciones denunciadas
en contra de los derechos contenidos en los artículos
4, 5, 17, 18 y 19 de la Convención […] ocurrieron entre
los días 6 y 8 de diciembre de 1982 y el reconocimiento
de la jurisdicción contenciosa de la Corte […] ocurrió
con posterioridad”. El 2 de octubre de 2008 el Estado
designó a la señora Delia Marina Dávila Salazar como
Agente, y a la señora Carol Angélica Quirós Ortiz como
Agente Alterna para el presente caso. El 29 de mayo de
2009 el Estado sustituyó a la Agente Alterna por la
señora María Elena de Jesús Rodríguez López. 7. El 4
de marzo de 2009 la Comisión y los representantes
presentaron sus alegatos sobre el allanamiento y la
excepción preliminar interpuesta por el Estado, de
conformidad con el artículo 38.4 del Reglamento.
PUNTOS RESOLUTIVOS Por tanto, LA CORTE DECIDE:
Por unanimidad, 1. Desestimar parcialmente la
excepción preliminar ratione temporis interpuesta por
el Estado, de conformidad con los párrafos 44 a 51 de
la presente Sentencia. Y DECLARA, Por unanimidad,
que: 1. Acepta el reconocimiento parcial de
responsabilidad internacional efectuado por el Estado,
en los términos de los párrafos 28 a 38 de la presente
Sentencia. 2. El Estado violó los derechos a las
garantías y protección judicial consagrados en los
artículos 8.1 y 25.1 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con el artículo 1.1 de
la misma, y violó las obligaciones establecidas en los
artículos 1, 6 y 8 de la Convención Interamericana para
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Prevenir y Sancionar la Tortura y en el artículo 7.b) de
la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar
y Erradicar la Violencia contra la Mujer, en perjuicio de
las 155 víctimas del presente caso, en sus respectivas
circunstancias, en los términos de los párrafos 69 a 154
de este Fallo. 3. El Estado incumplió la obligación de
respetar los derechos y el deber de adoptar
disposiciones de derecho interno, consagrados,
respectivamente, en los artículos 1.1 y 2 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, en los
términos de los párrafos 106 a 124 y 152 a 154 de la
presente Sentencia. 4. El Estado violó los derechos a
la protección a la familia y al nombre consagrados en
los artículos 17 y 18 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con los artículos 1.1 y
19 de la misma, en perjuicio de Ramiro Antonio Osorio
Cristales, en los términos de los párrafos 169 a 200 de
la presente Sentencia. 5. El Estado violó el derecho a
la integridad personal consagrado en el artículo 5.1 de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en relación con el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio
de las 153 víctimas, en los términos de los párrafos 204
a 217 de la presente Sentencia. Asimismo, el Estado
violó el derecho a la integridad personal consagrado
en el artículo 5.1 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con los artículos 1.1 y
19 de la misma, en perjuicio de Ramiro Antonio Osorio
Cristales y Salomé Armando Gómez Hernández, en los
términos de los párrafos 214 a 217 del presente Fallo.
6. No corresponde emitir un pronunciamiento sobre la
alegada violación del derecho a la propiedad
consagrado en el artículo 21 de la Convención, de
conformidad con el párrafo 222 de la presente
Sentencia. Y DISPONE: Por unanimidad, que: 7. Esta
Sentencia constituye, per se, una forma de reparación.
8. El Estado debe investigar, sin mayor dilación, de
forma seria y efectiva los hechos que originaron las
violaciones declaradas en la presente Sentencia, con el
propósito de juzgar y, eventualmente, sancionar a los
presuntos responsables, en los términos de los
párrafos 231 a 236 de este Fallo. 9. El Estado debe
iniciar las acciones disciplinarias, administrativas o
penales que sean pertinentes, de acuerdo con su
legislación interna, contra las autoridades del Estado
que puedan haber cometido y obstaculizado la
investigación de los hechos, en los términos del
párrafo 233.d) de la presente Sentencia. 10. El Estado
debe adoptar las medidas pertinentes para reformar la
Ley de Amparo, Exhibición Personal y de
Constitucionalidad en Guatemala, en los términos de
los párrafos 238 a 242 de la presente Sentencia. 11. El
Estado debe proceder a la exhumación, identificación
y entrega de los restos de las personas fallecidas en la
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masacre de Las Dos Erres a sus familiares, en los
términos de los párrafos 244 a 249 de la presente
Sentencia. 12. El Estado deberá implementar cursos
de capacitación en derechos humanos a diversas
autoridades estatales, en los términos de los párrafos
251 a 254 de la presente Sentencia. 13. El Estado debe
publicar, por una sola vez, en el Diario Oficial y en otro
diario de circulación nacional, los Capítulos I, VIII; IX y X;
el párrafo 222 del Capítulo XI, y los párrafos 225, 229 a
236, 238 a 242, 244 a 249, 251 a 254, 256, 259 a 264, 265,
268 a 270, 271 a 274 y 283 a 291 del Capítulo XII, de la
presente Sentencia, incluyendo los nombres de cada
capítulo y del apartado respectivo - sin las notas al pie
de página correspondientes, y la parte resolutiva de la
misma. Adicionalmente el presente Fallo se deberá
publicar íntegramente, al menos por un año, en un
sitio web oficial del Estado adecuado, en los términos
del párrafo 256 del Fallo. 14. El Estado debe realizar los
actos públicos ordenados, en los términos de los
párrafos 259 a 264 de la presente Sentencia. 15. El
Estado debe levantar un monumento, en los términos
del párrafo 265 de la presente Sentencia. 16. El Estado
debe brindar el tratamiento médico y psicológico que
requieran las 155 víctimas, en los términos de los
párrafos 268 a 270 de la presente Sentencia. 17. El
Estado debe crear una página web de búsqueda de
niños sustraídos y retenidos ilegalmente, en los
términos de los párrafos 271 a 274 del Fallo. 18. El
Estado debe pagar las cantidades fijadas en los
párrafos 292 a 295 y 303 y 304 de la misma, por
concepto de indemnización por daño inmaterial y
reintegro de costas y gastos, en los términos de los
párrafos 278 a 295, 300 a 304 y 305 de la presente
Sentencia. 19. La Corte supervisará el cumplimiento
íntegro de esta Sentencia, en ejercicio de sus
atribuciones y en cumplimiento de sus deberes
conforme a la Convención Americana, y dará por
concluido el presente caso una vez que el Estado haya
dado cabal cumplimiento a lo dispuesto en la misma.
El Estado deberá presentar, dentro del plazo de un
año contado a partir de la notificación de esta
Sentencia, un informe sobre las medidas adoptadas
para cumplir con la misma. El Juez Cadena Rámila hizo
conocer a la Corte su Voto Razonado Concurrente, el
cual acompaña la presente Sentencia. Redactada en
español e inglés haciendo fe el texto en español, en
San José, Costa Rica, el 24 de noviembre de 2009.
Caso Molina Theissen Vs Guatemala. 1. El 4 de julio de
2003 la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (en adelante “la Comisión” o “la Comisión
Interamericana”) sometió ante la Corte Interamericana
de Derechos Humanos (en adelante “la Corte”, “la
Corte Interamericana” o “el Tribunal”) una demanda
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contra el Estado de Guatemala (en adelante “el Estado”
o “Guatemala”), la cual se originó en la denuncia No.
12.101, recibida en la Secretaría de la Comisión el 8 de
septiembre de 1998. 2. La Comisión presentó la
demanda con base en el artículo 51 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (en adelante “la
Convención Americana” o “la Convención”), con el fin
de que la Corte decidiera si el Estado violó los artículos
4 (Derecho a la Vida), 5 (Derecho a la Integridad
Personal), 7 (Derecho a la Libertad Personal), 8
(Garantías Judiciales), 19 (Derechos del Niño) y 25
(Protección Judicial), todos ellos en conexión con el
artículo 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos), de
la Convención Americana, e incumplió la obligación
consagrada en el artículo I de la Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas (en adelante “la Convención Interamericana
sobre Desaparición Forzada”). Dicha demanda se
relaciona con la “desaparición forzada de Marco
Antonio Molina Theissen, un niño de 14 años de edad,
que fue secuestrado de la casa de sus padres por
miembros del Ejército de Guatemala el 6 de octubre de
1981”. 3. Asimismo, la Comisión solicitó a la Corte que
ordenara al Estado que adoptara las reparaciones
pecuniarias y no pecuniarias que los representantes
de la víctima y sus familiares reclaman. Por último,
solicitó a la Corte Interamericana que ordenara al
Estado el pago de las costas originadas en la
tramitación del caso tanto a nivel nacional como a
nivel internacional ante los órganos del sistema
interamericano de protección de derechos humanos.
P UNTOS RESOLUTIVOS Por tanto, LA CORTE, por
unanimidad, DECLARA QUE: 1. esta Sentencia
constituye per se una forma de reparación, en los
términos del párrafo 66 de la presente Sentencia. Y
DISPONE QUE: 2 el Estado debe localizar y hacer
entrega de los restos mortales de Marco Antonio
Molina Theissen a sus familiares, en los términos de los
párrafos 85 y 98 de la presente Sentencia; 3. el Estado
debe investigar efectivamente los hechos del presente
caso, con el fin de identificar, juzgar y sancionar a los
autores materiales e intelectuales de la desaparición
forzada de Marco Antonio Molina Theissen y el
resultado de este proceso debe ser públicamente
divulgado, en los términos de los párrafos 78 a 84 y 98
de la presente Sentencia; 4. el Estado debe publicar
dentro del plazo de tres meses, contados a partir de la
notificación de la presente Sentencia, al menos por
una vez, en el Diario Oficial, y en otro diario de
circulación nacional, tanto la Sección denominada
Hechos Establecidos del Capítulo V como los puntos
resolutivos Primero a Quinto de la sentencia de fondo
dictada por la Corte el 4 de mayo de 2004, así como el
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Capítulo VI titulado Hechos Probados, sin las notas al
pie, y los puntos resolutivos Primero a Octavo de la
presente Sentencia, en los términos del párrafo 86 de
la presente Sentencia; 5. el Estado debe realizar, en
presencia de sus altas autoridades, un acto público de
reconocimiento de su responsabilidad internacional
en relación con los hechos de este caso y en
desagravio de Marco Antonio Molina Theissen y sus
familiares, en los términos de los párrafos 87 y 98 de la
presente Sentencia; 6. el Estado deberá designar un
centro educativo existente, ubicado en la Ciudad de
Guatemala con un nombre que aluda a los niños
desaparecidos durante el conflicto armado interno, y
colocar en dicho centro una placa en memoria de
Marco Antonio Molina Theissen, en los términos de los
párrafos 88 y 98 de la presente Sentencia; 7. el Estado
debe crear un procedimiento expedito que permita
obtener la declaración de ausencia y presunción de
muerte por desaparición forzada, en los términos de
los párrafos 91.a) y 98 de la presente Sentencia; 8. el
Estado debe adoptar las medidas legislativas,
administrativas y de cualquier otra índole que sean
necesarias para crear un sistema de información
genética, en los términos de los párrafos 91.b) y 98 de
la presente Sentencia; 9. el Estado debe pagar la
cantidad total de US$275.400,00 (doscientos setenta y
cinco mil cuatrocientos dólares de los Estados Unidos
de América) o su equivalente en moneda
guatemalteca por concepto de indemnización del
daño material, en los términos de los párrafos 56 a 61
de la presente Sentencia, distribuida de la siguiente
manera: a) a Emma Theissen Álvarez Vda. de Molina, en
condición de madre de Marco Antonio Molina Theissen
y cónyuge supérstite y, a Ana Lucrecia Molina Theissen,
a María Eugenia Molina Theissen y a Emma Guadalupe
Molina Theissen, en condición de hijas de Carlos
Augusto Molina Theissen, la cantidad de US $100.000,00
(cien mil dólares de los Estados Unidos de América) o
su equivalente en moneda guatemalteca, en los
términos de los párrafos 56, 57 y 61 de la presente
Sentencia; b) a Emma Theissen Álvarez Vda. de Molina,
la cantidad de US $40.280,00 (cuarenta mil doscientos
ochenta dólares de los Estados Unidos de América) o
su equivalente en moneda guatemalteca, en los
términos de los párrafos 58.1, 59, 60 y 61 de la presente
Sentencia; c) a Emma Theissen Álvarez Vda. de Molina,
en condición de cónyuge supérstite y a Ana Lucrecia
Molina Theissen, a María Eugenia Molina Theissen y a
Emma Guadalupe Molina Theissen, en condición de
hijas de Carlos Augusto Molina Theissen, la cantidad de
US $40.280,00 (cuarenta mil doscientos ochenta dólares
de los Estados Unidos de América) o su equivalente en
moneda guatemalteca, en los términos de los párrafos
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58.1, 59, 60 y 61 de la presente Sentencia; d) a Ana
Lucrecia Molina Theissen, la cantidad de US $26.280,00
(veintiséis mil doscientos ochenta dólares de los
Estados Unidos de América) o su equivalente en
moneda guatemalteca, en los términos de los párrafos
58 a 61 de la presente Sentencia; e) a María Eugenia
Molina Theissen, la cantidad de US $28.280,00
(veintiocho mil doscientos ochenta dólares de los
Estados Unidos de América) o su equivalente en
moneda guatemalteca, en los términos de los párrafos
58 a 61 de la presente Sentencia; y f) a Emma
Guadalupe Molina Theissen, la cantidad de US
$40.280,00 (cuarenta mil doscientos ochenta dólares de
los Estados Unidos de América) o su equivalente en
moneda guatemalteca, en los términos de los párrafos
58 a 61 de la presente Sentencia; 10. el Estado debe
pagar la cantidad total de US $415.000,00
(cuatrocientos quince mil dólares de los Estados
Unidos de América) o su equivalente en moneda
guatemalteca, por concepto de indemnización del
daño inmaterial, en los términos de los párrafos 67 a 73
de la presente Sentencia, distribuida de la siguiente
manera: a) a Emma Theissen Álvarez Vda. de Molina, en
condición de madre de Marco Antonio Molina Theissen
y cónyuge supérstite y, a Ana Lucrecia Molina Theissen,
María Eugenia Molina Theissen y Emma Guadalupe
Molina Theissen, en condición de hijas de Carlos
Augusto Molina Theissen, la cantidad de US $100.000,00
(cien mil dólares de los Estados Unidos de América) o
su equivalente en moneda guatemalteca, en los
términos de los párrafos 67 y 73 de la presente
Sentencia; b) a Emma Theissen Álvarez Vda. de Molina
la cantidad de US $65.000,00 (sesenta y cinco mil de los
Estados Unidos de América) o su equivalente en
moneda guatemalteca, en los términos de los párrafos
68 a 73 de la presente Sentencia; c) a Emma Theissen
Álvarez Vda. de Molina, en condición de cónyuge
supérstite y, a Ana Lucrecia Molina Theissen, María
Eugenia Molina Theissen y Emma Guadalupe Molina
Theissen, en condición de hijas de Carlos Augusto
Molina Theissen, la cantidad de US $55.000,00
(cincuenta y cinco mil dólares de los Estados Unidos
de América) o su equivalente en moneda
guatemalteca, en los términos de los párrafos 68, 69,
70 y 73 de la presente Sentencia; d) a Ana Lucrecia
Molina Theissen, la cantidad de US $65.000,00 (sesenta y
cinco mil dólares de los Estados Unidos de América) o
su equivalente en moneda guatemalteca, en los
términos de los párrafos 68 a 73 de la presente
Sentencia; e) a María Eugenia Molina Theissen, la
cantidad de US $65.000,00 (sesenta y cinco mil dólares
de los Estados Unidos de América) o su equivalente en
moneda guatemalteca, en los términos de los párrafos
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68 a 73 de la presente Sentencia; y f) a Emma
Guadalupe Molina Theissen, la cantidad de US
$65.000,00 (sesenta y cinco mil dólares de los Estados
Unidos de América) o su equivalente en moneda
guatemalteca, en los términos de los párrafos 68 a 73
de la presente Sentencia; 11. el Estado debe pagar la
cantidad total de US $7.600,00 (siete mil seiscientos
dólares de los Estados Unidos de América) o su
equivalente en moneda guatemalteca, la cual deberá
ser entregada a Emma Theissen Álvarez Vda. de
Molina, madre de la víctima, por concepto de costas y
gastos en el proceso interno y en el procedimiento
internacional ante el sistema interamericano de
protección de los derechos humanos, en los términos
del párrafo 97 de la presente Sentencia; 12. el Estado
debe pagar la cantidad total de la indemnización
ordenada por concepto de daño material, daño
inmaterial, y costas y gastos establecidos en la
presente Sentencia, sin que ninguno de los rubros que
la componen pueda ser objeto de impuesto, gravamen
o tasa actualmente existente o que pudiera decretarse
en el futuro; 13. el Estado debe cumplir las medidas
de reparación y de reembolso de gastos dispuestas en
los puntos resolutivos 5, 6, 9, 10 y 11 de la presente
Sentencia, dentro del plazo de un año contado a partir
de la notificación de ésta; 14. en caso de que el
Estado incurriese en mora, debe pagar un interés
sobre la cantidad adeudada que corresponderá al
interés bancario moratorio en Guatemala, en los
términos del párrafo 104 de la presente Sentencia; 15.
la Corte supervisará la ejecución de esta Sentencia y
dará por concluido el presente caso una vez que el
Estado haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto
en la misma. Dentro del plazo de un año contado a
partir de la notificación de esta Sentencia, el Estado
debe rendir al Tribunal un informe sobre las medidas
tomadas para darle cumplimiento, en los términos del
párrafo 105 de la presente Sentencia.
Caso Myrna Mack Chang Vs Guatemala. INTRODUCCIÓN
DE LA CAUSA El 19 de junio de 2001 la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la
Comisión” o “la Comisión Interamericana”) sometió
ante la Corte una demanda contra el Estado de
Guatemala (en adelante “el Estado” o “Guatemala”), la
cual se originó en la denuncia Nº 10.636, recibida en la
Secretaría de la Comisión el 12 de septiembre de 1990.
La Comisión presentó la demanda con base en el
artículo 51 de la Convención Americana, con el fin de
que la Corte decidiera si el Estado violó los artículos 4
(Derecho a la Vida), 8 (Garantías Judiciales), 25
(Protección Judicial) en conjunción con el artículo 1.1
(Obligación de Respetar los Derechos) de la
Convención Americana en perjuicio de Myrna Elizabeth
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Mack Chang (en adelante “Myrna Mack Chang”) y sus
familiares, “en razón de la ejecución extrajudicial de
Myrna Mack Chang [ocurrida] el 11 de septiembre de
1990 en Ciudad de Guatemala”. Asimismo, la Comisión
solicitó a la Corte que ordene al Estado adoptar todas
las reparaciones pecuniarias y no pecuniarias indicadas
en la demanda. Por último, solicitó que la Corte
Interamericana ordene a Guatemala el pago de las
costas originadas en la tramitación del caso tanto a
nivel nacional como a nivel internacional ante los
órganos del Sistema Interamericano de Protección de
Derechos Humanos. Según la Comisión, Guatemala es
responsable de la privación arbitraria del derecho a la
vida de Myrna Mack Chang, toda vez que el asesinato
de la víctima, perpetrado el día 11 de septiembre de
1990, fue consecuencia de una operación de
inteligencia militar, que obedeció a un plan previo y
cuidadosamente elaborado por el alto mando del
Estado Mayor Presidencial. Dicho plan consistió, en
primer lugar, en seleccionar a la víctima de manera
precisa debido a su actividad profesional; en segundo
lugar, en asesinar brutalmente a Myrna Mack Chang; y
en tercer lugar, en encubrir a los autores materiales e
intelectuales del asesinato, entorpecer la investigación
judicial y dejar en la medida de lo posible el asesinato
inmerso en la impunidad. La Comisión agregó que el
Estado no ha utilizado todos los medios a su
disposición para realizar una investigación seria y
efectiva que sirva de base para el esclarecimiento
completo de los hechos, el procesamiento,
juzgamiento y sanción de todos los responsables,
tanto autores materiales como intelectuales, dentro
de un plazo razonable. Esta situación se ha visto
agravada por la existencia y tolerancia por parte del
Estado guatemalteco de mecanismos de hecho y de
derecho que obstaculizan una adecuada
administración de justicia. COMPETENCIA Guatemala es
Estado Parte en la Convención Americana desde el 25
de mayo de 1978 y reconoció la competencia
contenciosa de la Corte el 9 de marzo de 1987. Por lo
tanto, la Corte es competente para conocer del
presente caso, en los términos de los artículos 62 y
63.1 de la Convención.
14. JURISPRUDENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA SOBRE EL
PROCESO PENAL Y GARANTÍAS JUDICIALES: ASPECTOS
GENERALES DEL ARTÍCULO 8.1 En el presente apartado se
tratan los aspectos generales relativos al concepto y alcance
que la Corte IDH ha dado al concepto de garantías judiciales.
Estas precisiones son relevantes, pues a lo largo de su
jurisprudencia la Corte IDH ha ido precisando la extensión de
estas garantías no solo en el ámbito judicial, sino en
cualquier procedimiento donde se decidan derechos de las
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personas. Además, en este apartado se desarrolla la
vinculación del debido proceso legal con otros derechos,
como el derecho de acceso a la justicia.
Concepto de “debido proceso legal” Corte IDH. Garantías
judiciales en estados de emergencia (Arts. 27.2, 25 y 8
Convención Americana sobre Derechos Humanos). Opinión
Consultiva OC--‐-9/87 de 6 de octubre de 1987. Serie A No. 9
El artículo 8 de la Convención en su párrafo 1 señala que:
Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas
garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o
tribunal competente, independiente e imparcial, establecido
con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier
acusación penal formulada contra ella, o para la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden
civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter. Este artículo,
cuya interpretación ha sido solicitada expresamente, es
denominado por la Convención "Garantías Judiciales", lo cual
puede inducir a confusión porque en ella no se consagra un
medio de esa naturaleza en sentido estricto. En efecto, el
artículo 8 no contiene un recurso judicial propiamente
dicho, sino el conjunto de requisitos que deben observarse
en las instancias procesales para que pueda hablarse de
verdaderas y propias garantías judiciales según la
Convención. Este articulo 8 reconoce el llamado "debido
proceso legal", que abarca las condiciones que deben
cumplirse para asegurar la adecuada defensa de aquellos
cuyos derechos u obligaciones están bajo consideración
judicial. Esta conclusión se confirma con el sentido que el
artículo 46.2. a) da a esa misma expresión, al establecer que
el deber de interponer y agotar los recursos de jurisdicción
interna, no es aplicable cuando no exista en la legislación
interna del Estado de que se trata el debido proceso legal
para la protección del derecho o derechos que se alega han
sido violados. Corte IDH. Excepciones al agotamiento de los
recursos internos (Arts. 46.1, 46.2. a y 46.2. b, Convención
Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva
OC--‐-11/90 de 10 de agosto de 1990. Serie A No. 11 Ese deber
de organizar el aparato gubernamental y de crear las
estructuras necesarias para la garantía de los derechos está
relacionado, en lo que a asistencia legal se refiere, con lo
dispuesto en el artículo 8 de la Convención. Este articulo
distingue entre acusación [es] penal [es] y procedimientos
de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter. Aun
cuando ordena que toda persona tiene derecho a ser oída,
con las debidas garantías... por un juez o tribunal en ambas
circunstancias, estipula adicionalmente, en los casos de
delitos, unas garantías mínimas. El concepto del debido
proceso en casos penales incluye, entonces, por lo menos,
esas garantías mínimas. Al denominarlas mínimas la
Convención presume que, en circunstancias específicas,
otras garantías adicionales pueden ser necesarias si se trata
de un debido proceso legal. En el mismo sentido: Caso Lori
Berenson Mejía Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas.
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Sentencia de 25 de noviembre de 2004. Serie C No. 1191,
párr.176. En materias que conciernen con la determinación
de [los] derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o
de cualquier otro carácter el articulo 8 no especifica garantías
mínimas, como lo hace en el numeral 2 al referirse a
materias penales. Sin embargo, el concepto de debidas
garantías se aplica también a esos ordenes y, por ende, en
ese tipo de materias el individuo tiene derecho también al
debido proceso que se aplica en materia penal. Cabe señalar
aquí que las circunstancias de un procedimiento particular,
su significacion, su carácter y su contexto en un sistema
legal particular, son factores que fundamentan la
determinación de si la representación legal es o no
necesaria para el debido proceso. Corte IDH. Caso del
Tribunal Constitucional Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de enero de 2001. Serie C No. 71. Si
bien el articulo 8 de la Convencion Americana se titula
“Garantias Judiciales”, su aplicación no se limita a los
recursos judiciales en sentido estricto, “sino el conjunto de
requisitos que deben observarse en las instancias
procesales3” a efecto de que las personas puedan
defenderse adecuadamente ante cualquier tipo de acto
emanado del Estado que pueda afectar sus derechos. En el
mismo sentido: Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de febrero de 2001.
Serie C No. 744, párr.102; Caso Yatama Vs. Nicaragua.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de junio de 2005. Serie C No. 127, párr. 147;
Caso Claude Reyes y otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 19 de septiembre de 2006. Serie C No.
151, párr. 116. De conformidad con la separación de los
poderes públicos que existe en el Estado de Derecho, si bien
la función jurisdiccional compete eminentemente al Poder
Judicial, otros órganos o autoridades publicas pueden
ejercer funciones del mismo tipo. Es decir, que cuando la
Convencion se refiere al derecho de toda persona a ser oida
por un “juez o tribunal competente” para la “determinación
de sus derechos”, esta expresión se refiere a cualquier
autoridad publica, sea administrativa, legislativa o judicial,
que a través de sus resoluciones determine derechos y
obligaciones de las personas. Por la razón mencionada, esta
Corte considera que cualquier órgano del Estado que ejerza
funciones de carácter materialmente jurisdiccional, tiene la
obligación de adoptar resoluciones apegadas a las garantías
del debido proceso legal en los términos del articulo 8 de la
Convencion Americana. En el mismo sentido: Caso Baena
Ricardo y otros Vs. Panamá. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 2 de febrero de 2001. Serie C No. 72, párr. 124;
Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 6 de febrero de 2001. Serie C No. 74, párr. 104;
Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes
Indocumentados. Opinión Consultiva OC--‐-18/03 de 17 de
septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 126; Caso Palamara
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Iribarne Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
22 de noviembre de 2005. Serie C No. 135, párr. 164; Caso
López Álvarez Vs. Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de febrero de 2006. Serie C No. 141, párr. 148;
Caso Claude Reyes y otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 19 de septiembre de 2006. Serie C No.
151, párr. 126; Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo
Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
agosto de 2008. Serie C No. 182, párr. 46; Caso Fernández
Ortega y otros. Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de agosto de 2010
Serie C No. 215, párr. 175; Caso Rosendo Cantú y otra Vs.
México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de agosto de 2010 Serie C No. 216, párr. 159;
Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña Vs. Bolivia. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2010
Serie C No. 217, párr. 165; Caso Vélez Loor Vs. Panamá.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de noviembre de 2010 Serie C No. 218, párr.
108 y 141; Caso Barbani Duarte y Otros Vs. Uruguay. Fondo
Reparaciones y costas. Sentencia de 13 de octubre de 2011.
Serie C No. 234, párr. 118; Caso del Tribunal Constitucional
(Camba Campos y otros) Vs. Ecuador. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28
de agosto de 2013. Serie C No. 268, párr. 166. Corte IDH. Caso
Yvon Neptune Vs. Haití. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 6 de mayo de 2008. Serie C No. 180. El articulo 8
de la Convencion que se refiere a las garantías judiciales
establece los lineamientos del llamado “debido proceso
legal”, que consiste inter alia en el derecho de toda persona
a ser oida con las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido con anterioridad por
la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal
formulada en su contra. En este caso es necesario enfatizar
que dicha norma implica que el juez o tribunal encargado
del conocimiento de una causa debe ser, en primer lugar,
competente, además de independiente e imparcial. Mas
especificamente, esta Corte ha señalado que “toda persona
sujeta a un juicio de cualquier naturaleza ante un órgano del
Estado deberá contar con la garantía de que dicho órgano
[…] actue en los términos del procedimiento legalmente
previsto para el conocimiento y la resolución del caso que se
le somete”. En el presente caso, resulta irrazonable para
este Tribunal que los órganos de administración de justicia
de un Estado Parte en la Convencion Americana sometan a
un proceso penal a una persona y la priven de libertad
durante mas de dos anos sin haber determinado con certeza
su propia competencia en relación con la via establecida en
el derecho interno para estos efectos. Ademas, la falta de
determinación del tribunal competente de manera
oportuna se ve agravada por el hecho de que la decisión de
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la Corte de Apelaciones de Gonaives aun no le ha sido
debidamente notificada a varios meses de haber sido
dictada, respecto de lo cual no ha sido aportada explicación
satisfactoria alguna. En tanto no lo sea, su contenido se hace
impracticable, su efecto útil resulta nugatorio y abstracto,
situación que ocasiona o perpetua un injustificable retardo
en el acceso a la justicia. Este Tribunal entiende que una
persona sobre la cual exista imputación de haber cometido
un delito tiene el derecho, en los términos del articulo 8.1
de la Convencion, en caso de ser penalmente perseguida, a
ser puesta sin demora a disposición del órgano de justicia o
de investigación competente, tanto para posibilitar la
sustanciación de los cargos que pesan en su contra, en su
caso, como para la consecución de los fines de la
administración de justicia, en particular la averiguación de la
verdad. La razón de esto es que la persona se encuentra
sujeta a imputación y en un estado de incertidumbre que
hace necesario que su situación jurídica sea sustanciada y
resuelta lo mas pronto posible, a fin de no prolongar
indefinidamente los efectos de una persecución penal,
teniendo en cuenta además que en el marco del proceso
penal su libertad personal puede ser restringida. A su vez,
confluye con lo anterior la necesidad de posibilitar y hacer
efectiva la determinación de los hechos que se investigan y,
en su caso, de las correspondientes responsabilidades
penales, en atención a la necesidad de proteger y garantizar
los derechos de otras personas perjudicadas. La falta de
acceso del señor Neptune a un tribunal competente ha
prolongado indebidamente el estado de incertidumbre --
‐-que normalmente genera un proceso penal--‐- y no le ha
permitido obtener un pronunciamiento definitivo de un
juez competente acerca de los cargos que le fueron
imputados. En tal sentido, este Tribunal ha señalado que
cualquier norma o medida del orden interno que imponga
costos o dificulte de cualquier otra manera el acceso de los
individuos a los tribunales, y que no esté justificada por las
razonables necesidades de la propia administración de
justicia, debe entenderse contraria al precitado articulo 8.1
de la Convencion. Corte IDH. Caso Barbani Duarte y otros
Vs. Uruguay. Fondo Reparaciones y costas. Sentencia de 13
de octubre de 2011. Serie C No. 234. El articulo 8 de la
Convencion consagra los lineamientos del debido proceso
legal, el cual esta compuesto de un conjunto de requisitos
que deben observarse en las instancias procesales, a
efectos de que las personas estén en condiciones de
defender adecuadamente sus derechos ante cualquier tipo
de acto del Estado que pueda afectarlos. Corte IDH. Caso
Ruano Torres y otros Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 5 de octubre de 2015. Serie C No. 303. La
Corte ha señalado que el derecho al debido proceso se
refiere al conjunto de requisitos que deben observarse en
las instancias procesales a efectos de que las personas estén
en condiciones de defender adecuadamente sus derechos
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ante cualquier acto del Estado, adoptado por cualquier
autoridad publica, sea administrativa, legislativa o judicial,
que pueda afectarlos. El debido proceso se encuentra, a su
vez, íntimamente ligado con la nocion de justicia , que se
refleja en: i) un acceso a la justicia no solo formal, sino que
reconozca y resuelva los factores de desigualdad real de los
justiciables, ii) el desarrollo de un juicio justo, y iii) la
resolución de las controversias de forma tal que la decisión
adoptada se acerque al mayor nivel de corrección del
derecho, es decir que se asegure, en la mayor medida
posible, su solución justa. En términos convencionales el
debido proceso se traduce centralmente en las “garantías
judiciales” reconocidas en el articulo 8 de la Convencion
Americana. La referida disposición convencional contempla
un sistema de garantías que condicionan el ejercicio del ius
puniendi del Estado y que buscan asegurar que el inculpado
o imputado no sea sometido a decisiones arbitrarias, toda
vez que se deben observar “las debidas garantias” que
aseguren, según el procedimiento de que se trate, el
derecho al debido proceso. Asimismo, otras disposiciones
de dicho instrumento internacional, tal como los artículos 7
y 25 de la Convencion, contienen regulaciones que se
corresponden materialmente con los componentes
sustantivos y procesales del debido proceso. En el Caso
Cantoral Huamani y Garcia Santa Cruz Vs. Peru, que se referia
a las ejecuciones extrajudiciales de lideres sindicales, la
Corte Interamericana sostuvo que las exigencias del articulo
8 de la Convencion “se extienden también a los órganos no
judiciales a los que corresponda la investigación previa al
proceso judicial […]” . Por lo tanto, desde el inicio de las
primeras diligencias de un proceso deben concurrir las
máximas garantías procesales para salvaguardar el derecho
del imputado a la defensa. Asimismo, deben concurrir los
elementos necesarios para que exista el mayor equilibrio
entre las partes, para la debida defensa de sus intereses y
derechos, lo cual implica, entre otras cosas, que rija el
principio de contradictorio. En el mismo sentido: Caso
Palamara Iribarne Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de noviembre de 2005. Serie C No. 135, párr.
178; Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 21 de noviembre de 2007. Serie C No. 170, párr.
152; Caso Vélez Loor Vs. Panamá. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de noviembre
de 2010 Serie C No. 218, párr. 144; Caso Herrera Espinoza y
otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2016.
Serie C No. 31621, párr. 174.
Interpretación Corte IDH. Caso Blake Vs. Guatemala. Fondo.
Sentencia de 24 de enero de 1998. Serie C No. 36. Este
Tribunal considera que el articulo 8.1 de la Convencion debe
interpretarse de manera amplia de modo que dicha
interpretación se apoye tanto en el texto literal de esa
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norma como en su espiritu, y debe ser apreciado de acuerdo
con el articulo 29, inciso c) de la Convencion, según el cual
ninguna disposición de la misma puede interpretarse con
exclusión de otros derechos y garantías inherentes al ser
humano o que se deriven de la forma democrática
representativa de gobierno. Corte IDH. Caso Bámaca
Velásquez Vs. Guatemala. Fondo. Sentencia de 25 de
noviembre de 2000. Serie C No. 70. En igual sentido la Corte
Europea ha señalado que se deben considerar los
procedimientos como un todo, incluyendo las decisiones de
los tribunales de apelacion, y que la función del tribunal
internacional es determinar si la integralidad de los
procedimientos, asi como la forma en que fue producida la
prueba, fueron justos.
Alcance: no solo en el ámbito judicial Corte IDH. Caso del
Tribunal Constitucional Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de enero de 2001. Serie C No. 71. El
respeto a los derechos humanos constituye un limite a la
actividad estatal, lo cual vale para todo órgano o funcionario
que se encuentre en una situación de poder, en razón de su
carácter oficial, respecto de las demás personas. Es, asi,
ilicita, toda forma de ejercicio del poder publico que viole
los derechos reconocidos por la Convencion. Esto es aun
mas importante cuando el Estado ejerce su poder
sancionatorio, pues este no solo presupone la actuación de
las autoridades con un total apego al orden juridico, sino
implica además la concesión de las garantías minimas del
debido proceso a todas las personas que se encuentran
sujetas a su jurisdiccion, bajo las exigencias establecidas en
la Convencion. Si bien el articulo 8 de la Convencion
Americana se titula “Garantias Judiciales”, su aplicación no se
limita a los recursos judiciales en sentido estricto, “sino el
conjunto de requisitos que deben observarse en las
instancias procesales” a efecto de que las personas puedan
defenderse adecuadamente ante cualquier tipo de acto
emanado del Estado que pueda afectar sus derechos. En el
mismo sentido: Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de febrero de 2001.
Serie C No. 74, párr.102 y 103; Caso Yatama Vs. Nicaragua.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de junio de 2005. Serie C No. 127, párr.147. Ya
la Corte ha dejado establecido que a pesar de que el citado
articulo no especifica garantías minimas en materias que
conciernen a la determinación de los derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro
caracter, el elenco de garantías minimas establecido en el
numeral 2 del mismo precepto se aplica también a esos
ordenes y, por ende, en ese tipo de materias el individuo
tiene también el derecho, en general, al debido proceso que
se aplica en materia penal. En el mismo sentido: Excepciones
al Agotamiento de los Recursos Internos (arts. 46.1, 46.2.a y
46.2.b, Convención Americana sobre Derechos Humanos).
Opinión Consultiva OC--‐-11/90 del 10 de agosto de 1990. Serie
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A No. 11, párr. 28; Caso de la “Panel Blanca” (Paniagua Morales
y otros) Vs. Guatemala. Fondo. Sentencia de 8 de marzo de
1998. Serie C No. 37, párr. 149; Caso del Tribunal Constitucional
Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de
enero de 2001. Serie C No. 71, párr. 70; Caso Ivcher Bronstein
Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de
febrero de 2001. Serie C No. 74, párr. 103; Condición Jurídica y
Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión
Consultiva OC--‐-18/03 de 17 de septiembre de 2003. Serie A
No. 18, párr. 124; Caso Vélez Loor Vs. Panamá. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de noviembre de 2010 Serie C No. 218, párr. 142; Caso Barbani
Duarte y Otros Vs. Uruguay. Fondo Reparaciones y costas.
Sentencia de 13 de octubre de 2011. Serie C No. 234, párr. 117;
Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana.
Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de octubre de
2012 Serie C No. 251, párr. 157; Caso del Tribunal
Constitucional (Camba Campos y otros) Vs. Ecuador.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268, párr. 166;
Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25
de noviembre de 2013. Serie C No. 272, párr. 130. De
conformidad con la separación de los poderes públicos que
existe en el Estado de Derecho, si bien la función
jurisdiccional compete eminentemente al Poder Judicial,
otros órganos o autoridades publicas pueden ejercer
funciones del mismo tipo. Es decir, que cuando la
Convencion se refiere al derecho de toda persona a ser oida
por un “juez o tribunal competente” para la “determinación
de sus derechos”, esta expresión se refiere a cualquier
autoridad publica, sea administrativa, legislativa o judicial,
que a través de sus resoluciones determine derechos y
obligaciones de las personas. Por la razón mencionada, esta
Corte considera que cualquier órgano del Estado que ejerza
funciones de carácter materialmente jurisdiccional, tiene la
obligación de adoptar resoluciones apegadas a las garantías
del debido proceso legal en los términos del articulo 8 de la
Convencion Americana. En el mismo sentido: Caso del
Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) Vs. Ecuador.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268, párr. 188;
Caso Argüelles y otros Vs. Argentina. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20
de noviembre de 2014. Serie C No. 288, párr.146. Corte IDH.
Caso Baena Ricardo y otros Vs. Panamá. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de febrero de 2001.
Serie C No. 72. Si bien el articulo 8 de la Convencion
Americana se titula “Garantias Judiciales”, su aplicación no se
limita a los recursos judiciales en sentido estricto, “sino [al]
conjunto de requisitos que deben observarse en las
instancias procesales” a efectos de que las personas estén
en condiciones de defender adecuadamente sus derechos
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ante cualquier tipo de acto del Estado que pueda afectarlos.
Es decir, cualquier actuación u omisión de los órganos
estatales dentro de un proceso, sea administrativo
sancionatorio o jurisdiccional, debe respetar el debido
proceso legal. La Corte observa que el elenco de garantías
minimas establecido en el numeral 2 del articulo 8 de la
Convencion se aplica a los ordenes mencionados en el
numeral 1 del mismo articulo, o sea, la determinación de
derechos y obligaciones de orden “civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro caracter”. Esto revela el amplio alcance del
debido proceso; el individuo tiene el derecho al debido
proceso entendido en los términos del articulo 8.1 y 8.2,
tanto en materia penal como en todos estos otros ordenes.
En cualquier materia, inclusive en la laboral y la
administrativa, la discrecionalidad de la administración tiene
limites infranqueables, siendo uno de ellos el respeto de los
derechos humanos. Es importante que la actuación de la
administración se encuentre regulada, y esta no puede
invocar el orden publico para reducir discrecionalmente las
garantías de los administrados. Por ejemplo, no puede la
administración dictar actos administrativos sancionatorios
sin otorgar a los sancionados la garantía del debido proceso.
En el mismo sentido: Caso Vélez Loor Vs. Panamá.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de noviembre de 2010 Serie C No. 218, párrs.
141 y 142; Caso Chocrón Chocrón Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
julio de 2011. Serie C No. 227, párr. 115; Caso del Tribunal
Constitucional (Camba Campos y otros) Vs. Ecuador.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268, párr. 167.
Es un derecho humano el obtener todas las garantías que
permitan alcanzar decisiones justas, no estando la
administración excluida de cumplir con este deber. Las
garantías minimas deben respetarse en el procedimiento
administrativo y en cualquier otro procedimiento cuya
decisión pueda afectar los derechos de las personas. La
justicia, realizada a través del debido proceso legal, como
verdadero valor jurídicamente protegido, se debe garantizar
en todo proceso disciplinario, y los Estados no pueden
sustraerse de esta obligación argumentando que no se
aplican las debidas garantías del articulo 8 de la Convencion
Americana en el caso de sanciones disciplinarias y no
penales. Permitirle a los Estados dicha interpretación
equivaldría a dejar a su libre voluntad la aplicación o no del
derecho de toda persona a un debido proceso. Los
directores generales y las juntas directivas de las empresas
estatales no son jueces o tribunales en un sentido estricto;
sin embargo, en el presente caso las decisiones adoptadas
por ellos afectaron derechos de los trabajadores, por lo que
resultaba indispensable que dichas autoridades cumplieran
con lo estipulado en el articulo 8 de la Convencion. Pese a
que el Estado alego que en Panama no existía carrera
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administrativa al momento de los hechos del caso
(diciembre de 1990) y que, en consecuencia, regia la
discrecionalidad administrativa con base en la cual se
permitia el libre nombramiento y remoción de los
funcionarios publicos, este Tribunal considera que en
cualquier circunstancia en que se imponga una sanción
administrativa a un trabajador debe resguardarse el debido
proceso legal. Al respecto es importante distinguir entre las
facultades discrecionales de que podrían disponer los
gobiernos para remover personal en función estricta de las
necesidades del servicio publico, y las atribuciones
relacionadas con el poder sancionatorio, porque estas
ultimas solo pueden ser ejercidas con sujeción al debido
proceso. No escapa a la Corte que los despidos, efectuados
sin las garantías del articulo 8 de la Convencion, tuvieron
graves consecuencias socioeconómicas para las personas
despedidas y sus familiares y dependientes, tales como la
perdida de ingresos y la disminución del patrón de vida. No
cabe duda que, al aplicar una sanción con tan graves
consecuencias, el Estado debio garantizar al trabajador un
debido proceso con las garantías contempladas en la
Convencion Americana. Corte IDH. Caso Ivcher Bronstein Vs.
Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de
febrero de 2001. Serie C No. 74 La Corte ha establecido que, a
pesar de que el citado articulo no especifica garantías
minimas en materias que conciernen a la determinación de
los derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro caracter, las garantías minimas establecidas
en el numeral 2 del mismo precepto se aplican también a
esos ordenes y, por ende, en estos el individuo tiene
derecho al debido proceso en los términos reconocidos para
la materia penal, en cuanto sea aplicable al procedimiento
respectivo. Atendiendo a lo anterior, la Corte estima que
tanto los órganos jurisdiccionales como los de otro carácter
que ejerzan funciones de naturaleza materialmente
jurisdiccional, tienen el deber de adoptar decisiones justas
basadas en el respeto pleno a las garantías del debido
proceso establecidas en el articulo 8 de la Convencion
Americana. En este sentido, pese a que el articulo 8.1 de la
Convencion alude al derecho de toda persona a ser oida por
un “juez o tribunal competente” para la “determinación de
sus derechos”, dicho articulo es igualmente aplicable a las
situaciones en que alguna autoridad publica, no judicial,
dicte resoluciones que afecten la determinación de tales
derechos. Corte IDH. Caso Maritza Urrutia Vs. Guatemala.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de
noviembre de 2003. Serie C No. 103. En cuanto respecta a las
garantías contempladas en los artículos 8.2 y 8.3 de la
Convencion Americana, observa el Tribunal que si bien
parecen contraerse al amparo de personas sometidas a un
proceso judicial (articulo 8.2) o inculpadas en el marco del
mismo (articulo 8.3), a juicio de la Corte también se tienen
que respetar en procedimientos o actuaciones previas o
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concomitantes a los procesos judiciales que, de no
someterse a tales garantias, pueden tener un impacto
desfavorable no justificado sobre la situación jurídica de la
persona de que se trata. Corte IDH. Caso Yatama Vs.
Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 23 de junio de 2005. Serie C No. 127.
Todos los órganos que ejerzan funciones de naturaleza
materialmente jurisdiccional tienen el deber de adoptar
decisiones justas basadas en el respeto pleno a las garantías
del debido proceso establecidas en el articulo 8 de la
Convencion Americana. El articulo 8.1 de la Convencion, que
alude al derecho de toda persona a ser oida por un “juez o
tribunal competente” para la “determinación de sus
derechos”, es igualmente aplicable al supuesto en que
alguna autoridad publica, no judicial, dicte resoluciones que
afecten la determinación de tales derechos, como ocurrio
en el presente caso. En el mismo sentido: Caso López Álvarez
Vs. Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1
de febrero de 2006. Serie C No. 141, párr.148. Las decisiones
que emiten los órganos internos en materia electoral
pueden afectar el goce de los derechos politicos. Por lo
tanto, en dicho ámbito también se deben observar las
garantías minimas consagradas en el articulo 8.1 de la
Convencion, en cuanto sean aplicables al procedimiento
respectivo. En el presente caso, debe tomarse en cuenta
que el procedimiento electoral que antecede a la
celebración de elecciones municipales requiere celeridad y
un tramite sencillo que facilite la toma de decisiones en el
marco del calendario electoral. El Consejo Supremo Electoral
debía respetar las garantías especificas dispuestas en la Ley
Electoral No. 331 de 2000, la cual regula el proceso para las
elecciones de alcaldes, vicealcaldes y concejales. Las
decisiones que adopten los órganos internos que puedan
afectar derechos humanos, tal como el derecho a la
participación politica, deben estar debidamente
fundamentadas, pues de lo contrario serian decisiones
arbitrarias. En el mismo sentido: Caso Claude Reyes y otros
Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de
septiembre de 2006. Serie C No. 151, párr. 120. Corte IDH. Caso
Claude Reyes y otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 19 de septiembre de 2006. Serie C No.
151. El articulo 8.1 de la Convencion no se aplica solamente a
jueces y tribunales judiciales. Las garantías que establece
esta norma deben ser observadas en los distintos
procedimientos en que los órganos estatales adoptan
decisiones sobre la determinación de los derechos de las
personas, ya que el Estado también otorga a autoridades
administrativas, colegiadas o unipersonales, la función de
adoptar decisiones que determinan derechos. De esta
forma, las garantías contempladas en el articulo 8.1 de la
Convencion son también aplicables al supuesto en que
alguna autoridad publica adopte decisiones que determinen
tales derechos, tomando en cuenta que no le son exigibles
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aquellas propias de un órgano jurisdiccional, pero si debe
cumplir con aquellas garantías destinadas a asegurar que la
decisión no sea arbitraria. En el mismo sentido: Caso
Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) Vs.
Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 24 de Noviembre de 2006. Serie C No.
158, párr. 110; Caso Escher y otros Vs. Brasil. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de
julio de 2009. Serie C No. 200, párr. 208; Caso Barbani Duarte y
Otros Vs. Uruguay. Fondo Reparaciones y costas. Sentencia de
13 de octubre de 2011. Serie C No. 234, párr. 119. En el
presente caso la autoridad estatal administrativa encargada
de resolver la solicitud de información no adopto una
decisión escrita debidamente fundamentada, que pudiera
permitir conocer cuales fueron los motivos y normas en que
se baso para no entregar parte de la información en el caso
concreto y determinar si tal restricción era compatible con
los parámetros dispuestos en la Convencion, con lo cual
dicha decisión fue arbitraria y no cumplio con la garantía de
encontrarse debidamente fundamentada protegida en el
articulo 8.1 de la Convencion. Corte IDH. Caso Fernández
Ortega y otros Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de agosto de 2010.
Serie C No. 215. En primer lugar, en cuanto al alegato del
Estado que afirma que no se han configurado violaciones a
las garantías judiciales ni a la protección judicial porque las
investigaciones se mantienen en la orbita ministerial, la
Corte recuerda su jurisprudencia en el sentido de que las
garantías del articulo 8.1 de la Convencion no se aplican
solamente a jueces y tribunales judiciales o procesos
judiciales. En particular, en relación con las investigaciones
llevadas a cabo por el Ministerio Publico, el Tribunal ha
establecido que, dependiendo de las circunstancias del caso,
puede tener que analizar los procedimientos que se
vinculan y constituyen el presupuesto de un proceso
judicial, particularmente, las tareas de investigación de cuyo
resultado depende el inicio y el avance del mismo. Por tal
motivo, la Corte se pronunciara sobre las investigaciones
llevadas a cabo en el presente caso y determinara si han
existido violaciones a los derechos a las garantías judiciales y
a la protección judicial y, en su caso, incumplimientos de
otras normas interamericanas en dicho procedimiento
interno. En el mismo sentido: Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen
Peña Vs. Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1
de septiembre de 2010. Serie C No. 217, párr.165. Corte IDH.
Caso Barbani Duarte y otros Vs. Uruguay. Fondo
Reparaciones y costas. Sentencia de 13 de octubre de 2011.
Serie C No. 234. El articulo 8.1 de la Convencion no se aplica
solamente a jueces y tribunales judiciales. Las garantías que
establece esta norma deben ser observadas en los distintos
procedimientos en que los órganos estatales adoptan
decisiones sobre la determinación de los derechos de las
personas, ya que el Estado también otorga a autoridades
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administrativas, colegiadas o unipersonales, la función de
adoptar decisiones que determinan derechos. Las garantías
contempladas en el articulo 8.1 de la Convencion son
también aplicables al supuesto en que alguna autoridad
publica adopte decisiones que determinen tales derechos,
tomando en cuenta que no le son exigibles aquellas propias
de un órgano jurisdiccional, pero si debe cumplir con
aquellas garantías destinadas a asegurar que la decisión no
sea arbitraria. Corte IDH. Caso Familia Pacheco Tineo Vs.
Bolivia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2013. Serie C No.
272. Asi, en virtud de la naturaleza de los derechos que
podrían verse afectados por una determinación errónea del
riesgo o una respuesta desfavorable, las garantías de debido
proceso resultan aplicables, en lo que corresponda, a ese
tipo de procedimientos, que son normalmente de carácter
administrativo. En ese sentido, todo procedimiento relativo
a la determinación de la condición de refugiado de una
persona implica una valoración y decisión sobre el posible
riesgo de afectación a sus derechos mas basicos, como la
vida, la integridad y la libertad personal. De tal manera, aun
si los Estados pueden determinar los procedimientos y
autoridades para hacer efectivo ese derecho, en aplicación
de los principios de no discriminación y debido proceso, se
hacen necesarios procedimientos previsibles, asi como
coherencia y objetividad en la toma de decisiones en cada
etapa del procedimiento para evitar decisiones arbitrarias.
Corte IDH. Caso Granier y otros (Radio Caracas Televisión) Vs.
Venezuela. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 22 de junio de 2015. Serie C No. 293. La
Corte recuerda que el articulo 8.1 de la Convencion
garantiza que las decisiones en las cuales se determinen
derechos de las personas deben ser adoptadas por las
autoridades competentes que la ley interna determine y
bajo el procedimiento dispuesto para ello. En el presente
caso, la decisión de reservarse el uso del espectro asignado
inicialmente a RCTV conllevo que no se llevaran a cabo los
procedimientos administrativos de transformación de los
títulos y de renovación de la concesion, lo cual tuvo
incidencia en la determinación de los derechos de los
directivos y trabajadores de RCTV, en tanto la consecuencia
de dicha decisión fue la no renovación de la concesión de
RCTV para operar como una estación de televisión abierta, lo
que tuvo un impacto en el ejercicio de su derecho a la
libertad de expresión (supra parr. 199). Por ello, en el
presente caso son aplicables las garantías judiciales
establecidas en el articulo 8.1 de la Convencion Americana.
Al respecto, la Corte recuerda que en la presente Sentencia
se declaro que la finalidad del cierre de los procesos
administrativos sobre la transformación de los títulos y la
renovación era acallar al medio de comunicación (supra
parrs. 198 y 199) y que dicho propósito contraviene las
garantías previstas por el articulo 8 de la Convencion, pues
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era necesario que los procedimientos administrativos
continuaran para efectos de definir si se aceptaba o no la
transformación o renovación de la concesion. Asimismo, la
Corte resalta que de haberse seguido dichos
procedimientos con apego a la normativa interna y
respetando las salvaguardas minimas que dichas normas
establecen, se habría podido evitar la arbitrariedad en la
decision. Por ello, el Tribunal considera que la existencia de
dichos procedimientos y que se haya decidido no aplicarlos
es justamente un efecto mas de la finalidad real e ilegitima
que ya fue declarada en la presente Sentencia (supra parrs.
198 y 199). Corte IDH. Caso Wong Ho Wing Vs. Perú.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de junio de 2015. Serie C No. 297. En
principio, la función jurisdiccional compete eminentemente
al Poder Judicial, sin perjuicio de que otros órganos o
autoridades publicas puedan ejercer funciones
jurisdiccionales en determinadas situaciones especificas. Es
decir que, cuando la Convencion se refiere al derecho de
toda persona a ser oida por un “juez o tribunal competente”
para la “determinación de sus derechos”, esta expresión se
refiere a cualquier autoridad publica, sea administrativa,
legislativa o judicial, que a través de sus resoluciones
determine derechos y obligaciones de las personas. Por la
razón mencionada, esta Corte considera que cualquier
órgano del Estado que ejerza funciones de carácter
materialmente jurisdiccional, tiene la obligación de adoptar
resoluciones apegadas a las garantías del debido proceso
legal en los términos del articulo 8.1 de la Convencion
Americana. De este modo, la Corte ha establecido que en
procesos tales como los que puedan desembocar en la
expulsión o deportación de extranjeros, el Estado no puede
dictar actos administrativos o adoptar decisiones judiciales
sin respetar determinadas garantías minimas, cuyo
contenido es sustancialmente coincidente con las
establecidas en el articulo 8 de la Convencion. Si bien los
procesos de extradición son mecanismos de cooperación
internacional entre Estados en materia penal, la Corte
reitera que en los mismos deben observarse las obligaciones
internacionales de los Estados en materia de derechos
humanos, en la medida en que sus decisiones pueden
afectar los derechos de las personas (supra parr. 119). En
particular, en los procedimientos de extradición deben
respetarse determinadas garantías minimas del debido
proceso, teniendo en cuenta los aspectos políticos y
jurídicos de dichos procesos. Caso López Lone y otros Vs.
Honduras. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 5 de octubre de 2015. Serie C No. 302.
Este Tribunal ha señalado que las garantías contempladas en
el articulo 8.1 de la Convencion son también aplicables al
supuesto en que alguna autoridad no judicial adopte
decisiones que afecten la determinación de los derechos de
las personas, tomando en cuenta que no le son exigibles
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aquellas propias de un órgano jurisdiccional, pero si debe
cumplir con aquellas destinadas a asegurar que la decisión
no sea arbitraria. La Corte considera que los órganos de
administración y gobierno de la carrera judicial que
intervinieron en los procedimientos disciplinarios de las
presuntas victimas, debían adoptar decisiones basadas en el
respeto pleno a las garantías del debido proceso
establecidas en el articulo 8.1 de la Convencion Americana.
En el mismo sentido: Caso Flor Freire Vs. Ecuador. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de
agosto de 2016. Serie C No. 315, párr. 165. Como consecuencia
de los procedimientos disciplinarios a los que fueron
sometidos, tres de las presuntas victimas fueron destituidas
y removidas del Poder Judicial. La Corte considera que estas
destituciones constituyeron medidas arbitrarias, debido a
las circunstancias bajo las cuales fueron sancionadas las
presuntas victimas y las violaciones al debido proceso
constatadas en el presente caso respecto del procedimiento
disciplinario. Esta Corte considera que la destitución de las
presuntas victimas, por medio de un procedimiento que no
estaba establecido legalmente y que no respeto las
garantías de competencia, independencia e imparcialidad,
afecto indebidamente el derecho a permanecer en el cargo
en condiciones de igualdad de Adan Guillermo Lopez Lone,
Tirza del Carmen Flores Lanza y Luis Alonso Chevez de la
Rocha, en violación del articulo 23.1.c de la Convencion
Americana. Dicha violación no se materializo en el caso del
señor Ramon Enrique Barrios Maldonado, quien finalmente
no fue separado de su cargo como consecuencia de los
hechos de este caso, por lo cual la Corte no declara una
violación en este sentido en su perjuicio. En el mismo
sentido: Caso Flor Freire Vs. Ecuador. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de
2016. Serie C No. 315, párr. 166. Corte IDH. Caso Pollo Rivera y
otros Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
21 de octubre de 2016. Serie C No. 319. Este Tribunal ha
señalado que la aplicación de las garantías contenidas en el
articulo 8 de la Convencion Americana, si bien se titula
“Garantias Judiciales”, no se limita a los recursos judiciales en
sentido estricto, sino al conjunto de requisitos que deben
observarse en las instancias procesales a efectos de que las
personas estén en condiciones de defender adecuadamente
sus derechos ante cualquier tipo de acto del Estado que
pueda afectarlos. Es decir, cualquier actuación u omisión de
los órganos estatales dentro de un proceso, sea
administrativo sancionatorio o jurisdiccional, debe respetar
el debido proceso legal. Ademas, de acuerdo a lo dispuesto
en el articulo 8.1 de la Convencion, es claro que en la
determinación de los derechos y obligaciones de las
personas, de orden penal, civil, laboral, fiscal o de cualquier
otro caracter, se deben observar “las debidas garantias” que
aseguren, según el procedimiento de que se trate, el
derecho al debido proceso. Corte IDH. Caso Favela Nova
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Brasília Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de febrero de 2017.
Serie C No. 333. Todas las exigencias del debido proceso
previstas en el articulo 8.1 de la Convencion, asi como
criterios de independencia e imparcialidad, se extienden
también a los órganos no judiciales a los que corresponda la
investigación previa al proceso judicial, realizada para
determinar las circunstancias de una muerte y la existencia
de suficientes indicios para interponer una acción penal. Sin
el cumplimiento de estas exigencias, el Estado no podrá
posteriormente ejercer de manera efectiva y eficiente su
facultad acusatoria y los tribunales no podrán llevar a cabo
el proceso judicial que este tipo de violaciones requiere. En
ese sentido, los Principios sobre Prevencion e Investigacion
Eficaces sobre Ejecuciones Extralegales, Arbitrarias o
Sumarias, y su Manual (conocidos como Protocolo de
Minnesota ), disponen que en los casos en que se sospeche
la participación de funcionarios estatales, “puede no ser
posible una investigación objetiva e imparcial a menos que
se cree una comisión indagadora especial”. Entre los
factores que justifican la creencia de que funcionarios
estatales participaron en el homicidio y que deberían
inducir a crear una comisión especial imparcial que la
investigue figuran, entre otros, cuando la victima haya sido
vista por ultima vez en la custodia de la policía o detenida;
cuando el modus operandi sea reconocidamente imputable
a escuadrones de la muerte patrocinados por el gobierno;
cuando personas del gobierno o relacionadas con este
hayan intentado obstruir o retrasar la investigación del
homicidio, y cuando no puedan obtenerse las pruebas físicas
o de testigos esenciales a la investigacion. En dichas
situaciones, el párrafo 11 de los referidos Principios dispone
que se establezca una comisión indagatoria independiente o
un procedimiento semejante. Los investigadores, en esos
casos, deben ser imparciales, competentes e
independientes. A este respecto, la Corte considera que el
elemento esencial de una investigación penal sobre una
muerte derivada de intervención policial es la garantía de
que el órgano investigador sea independiente de los
funcionarios involucrados en el incidente. Esa
independencia implica la ausencia de relación institucional o
jerarquica, asi como su independencia en la practica . En ese
sentido, en los supuestos de presuntos delitos graves en
que “prima facie” aparezca como posible imputado personal
policial, la investigación debe estar a cargo de un órgano
independiente y diferente de la fuerza policial involucrada
en el incidente, tales como una autoridad judicial o el
Ministerio Publico, asistido por personal policial, técnicos de
criminalística y administrativos ajenos al cuerpo de
seguridad al que pertenezca el posible imputado o
imputados. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha
establecido diversas circunstancias en las cuales la
independencia de los investigadores puede estar afectada
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en caso de una muerte derivada de intervención estatal.
Entre ellas, la Corte destaca supuestos en los cuales: i) los
mismos policías investigadores son potencialmente
sospechosos; ii) son colegas de los acusados; iii) tienen una
relación jerarquica con los acusados; o iv) que la conducta
de los órganos investigadores indique una falta de
independencia, como la falla en adoptar determinadas
medidas fundamentales para aclarar el caso y, cuando
corresponda, sancionar a los responsables; v) un peso
excesivo concedido a la versión de los acusados; vi) la
omisión en explorar determinadas líneas de investigación
que eran claramente necesarias, o vii) inercia excesiva. Lo
anterior no significa que el órgano investigador debe ser
absolutamente independiente, pero debe ser
“suficientemente independiente de las personas o
estructuras cuya responsabilidad esta siendo atribuida” en el
caso concreto. La determinación del grado de
independencia se hace a la luz de todas las circunstancias
del caso. Si la independencia o la imparcialidad del órgano
investigador son cuestionadas, el Tribunal debe ejercer un
escrutinio mas estricto para verificar si la investigación fue
realizada de manera independiente e imparcial. Asimismo, se
debe examinar si, y hasta que medida, la alegada falta de
independencia e imparcialidad impacto la efectividad del
procedimiento para determinar lo ocurrido y sancionar a los
responsables. Algunos criterios esenciales, los cuales están
interrelacionados, deben ser observados para establecer la
efectividad de la investigación en esos casos: i) la adecuación
de las medidas de investigacion; ii) la celeridad de la misma,
y iii) la participación de la familia de la persona muerta y iv) la
independencia de la investigacion. Asimismo, en casos de
muerte provocada por intervención de un agente policial, la
investigación para ser efectiva debe ser capaz de demostrar
si el uso de la fuerza fue o no justificado en razón de las
circunstancias. En ese tipo de casos, a las autoridades
domesticas debe aplicarse un escrutinio particularmente
riguroso en lo que se refiere a la investigacion. Finalmente,
en lo que respecta a la intervención de órganos de
supervisión de la investigación o del poder judicial, es
necesario hacer notar que en algunas ocasiones las fallas de
la investigación pueden ser remediadas, pero en otros casos
eso no es posible en virtud del estado avanzado de la misma
y de la magnitud de las falencias ocasionadas por el órgano
investigador.
Suspensión de garantías Corte IDH. Garantías judiciales en
estados de emergencia (Arts. 27.2, 25 y 8 Convención
Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva
OC--‐-9/87 de 6 de octubre de 1987. Serie A No. 9. El concepto
de debido proceso legal recogido por el articulo 8 de la
Convencion debe entenderse como aplicable, en lo esencial,
a todas las garantías judiciales referidas en la Convencion
Americana, aun bajo el régimen de suspensión regulado por
el articulo 27 de la misma. 30. Relacionado el articulo 8 con
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los artículos 7.6, 25 y 27.2 de la Convencion, se concluye que
los principios del debido proceso legal no pueden
suspenderse con motivo de las situaciones de excepción en
cuanto constituyen condiciones necesarias para que los
instrumentos procesales, regulados por la Convencion,
puedan considerarse como garantías judiciales. Esta
conclusión es aun mas evidente respecto del habeas corpus
y del amparo, a los que la Corte se referirá en seguida y que
tienen el carácter de indispensables para tutelar los
derechos humanos que no pueden ser objeto de
suspension. Corte IDH. Caso Zambrano Vélez y otros Vs.
Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de
julio de 2007. Serie C No. 166. La Corte considera que el
Estado tiene la obligación de asegurar que las garantías
judiciales indispensables para la protección de los derechos
y libertades consagrados en la Convencion se mantengan
vigentes en toda circunstancia, inclusive durante los estados
de excepcion. Este Tribunal ha entendido anteriormente
que se consideran como garantías indispensables aquellos
procedimientos judiciales que ordinariamente son idóneos
para garantizar la plenitud del ejercicio de los derechos y
libertades, las cuales serán distintas según los derechos
afectados. Tales garantías son aquellas a las que la
Convencion se refiere expresamente en los artículos 7.6 y
25.1, consideradas dentro del marco y según los principios
del articulo 8, y también las inherentes a la preservación del
Estado de Derecho, aun bajo la legalidad excepcional que
resulta de la suspensión de garantias. Esas garantías
judiciales indispensables deben subsistir para verificar la
necesidad, razonabilidad y proporcionalidad de las medidas
especificas adoptadas en ejercicio de estas facultades
excepcionales.
Vinculación con derecho de acceso a la justicia Corte IDH.
Caso Cantos Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de noviembre de 2002. Serie C No. 97. Según
el articulo 8.1 de la Convencion [...] Esta disposición de la
Convencion consagra el derecho de acceso a la justicia. De
ella se desprende que los Estados no deben interponer
trabas a las personas que acudan a los jueces o tribunales en
busca de que sus derechos sean determinados o protegidos.
Cualquier norma o medida del orden interno que imponga
costos o dificulte de cualquier otra manera el acceso de los
individuos a los tribunales, y que no este justificada por las
razonables necesidades de la propia administración de
justicia, debe entenderse contraria al precitado articulo 8.1
de la Convencion. Lo que este Tribunal debe decidir en este
caso es si la aplicación de la ley y la consecuente
determinación de una tasa de justicia de 83.400.459,10
(ochenta y tres millones cuatrocientos mil cuatrocientos
cincuenta y nueve pesos con diez centavos, equivalente al
mismo monto en dólares de los Estados Unidos de America)
es compatible con los artículos 8 y 25 de la Convencion
Americana, referentes al derecho al acceso a la justicia y al
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derecho a un recurso sencillo y rapido. El Estado sostiene,
sobre el particular, que la determinación de ese monto esta
de acuerdo con la ley, cuyo propósito es evitar demandas
temerarias; que esa suma es proporcional a lo reclamado en
la demanda, que no se trata de una tasa confiscatoria y que
el señor Cantos no la impugno en el orden interno. Sin
embargo esta Corte ha señalado en reiteradas ocasiones
que el Estado no puede eximirse de responsabilidad
respecto a sus obligaciones internacionales argumentando
la existencia de normas o procedimientos de derecho
interno. Y debe dejar establecido que la suma fijada por
concepto de tasa de justicia y la correspondiente multa
constituyen, a criterio de este Tribunal, una obstrucción al
acceso a la justicia, pues no aparecen como razonables, aun
cuando la mencionada tasa de justicia sea, en términos
aritmeticos, proporcional al monto de la demanda. Esta
Corte considera que si bien el derecho al acceso a la justicia
no es absoluto y, consecuentemente, puede estar sujeto a
algunas limitaciones discrecionales por parte del Estado, lo
cierto es que estas deben guardar correspondencia entre el
medio empleado y el fin perseguido y, en definitiva, no
pueden suponer la negación misma de dicho derecho. En
consecuencia, el monto por cobrar en el caso en estudio no
guarda relación entre el medio empleado y el fin perseguido
por la legislación Argentina, con lo cual obstruye,
evidentemente, el acceso a la justicia del señor Cantos, y en
conclusión viola los artículos 8 y 25 de la Convencion. Este
Tribunal estima que para satisfacer el derecho de acceso a la
justicia no basta que en el respectivo proceso se produzca
una decisión judicial definitiva. Tambien se requiere que
quienes participan en el proceso puedan hacerlo sin el
temor de verse obligados a pagar sumas desproporcionadas
o excesivas a causa de haber recurrido a los tribunales. Esta
ultima situación se agrava en la medida en que para forzar el
pago procedan las autoridades a embargar los bienes del
deudor o a quitarle la posibilidad de ejercer el comercio.
Corte IDH. Caso Tiu Tojín Vs. Guatemala. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de noviembre de
2008. Serie C No. 190. En lo que se refiere al ejercicio del
derecho a las garantías judiciales consagrado en el articulo 8
de la Convencion Americana, la Corte ha establecido, inter
alia, que “es preciso que se observen todos los requisitos
que sirvan para proteger, asegurar o hacer valer la
titularidad o el ejercicio de un derecho, es decir, las
condiciones que deben cumplirse para asegurar la adecuada
representación o gestión de los intereses o las pretensiones
de aquellos cuyos derechos u obligaciones estén bajo
consideración judicial”. Asimismo, esta disposición de la
Convencion consagra el derecho de acceso a la justicia. De
ella se desprende que los Estados no deben interponer
obstáculos a las personas que acudan a los jueces o
tribunales con el fin de que sus derechos sean determinados
o protegidos. Cualquier norma o practica del orden interno
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que dificulte el acceso de los individuos a los tribunales, y
que no este justificada por las razonables necesidades de la
propia administración de justicia, debe entenderse contraria
al precitado articulo 8.1 de la Convencion. Esto tiene
particular relevancia en casos de desaparición forzada de
personas, dado que el derecho a las garantías judiciales
comprende también el derecho de los familiares de la
victima a acceder a estas. Corte IDH. Caso Rochac Hernández
y otros Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 14 de octubre de 2014. Serie C No. 285. La Corte
ha establecido que el derecho de acceso a la justicia
requiere que se haga efectiva la determinación de los
hechos que se investigan y, en su caso, de las
correspondientes responsabilidades penales en tiempo
razonable, por lo que, en atención a la necesidad de
garantizar los derechos de las personas perjudicadas, una
demora prolongada puede llegar a constituir, por si misma,
una violación de las garantías judiciales. Asimismo, la Corte
ha señalado que los órganos estatales encargados de la
investigación relacionada con la desaparición forzada de
personas, cuyos objetivos son la determinación de su
paradero y el esclarecimiento de lo sucedido, la
identificación de los responsables y su posible sancion,
deben llevar a cabo su tarea de manera diligente y
exhaustiva. Es oportuno recordar que en casos de
desaparición forzada, es imprescindible la actuación pronta
e inmediata de las autoridades fiscales y judiciales
ordenando medidas oportunas y necesarias dirigidas a la
determinación del paradero de la victima o el lugar donde
pueda encontrarse privada de libertad. En el presente caso
tal obligación se ve reforzada por el hecho que las victimas
eran niños y ninas al momento de los hechos, una de ellas
en su primera infancia, por lo que el Estado tenia el deber de
asegurar que fueran encontradas a la mayor brevedad. Los
bienes jurídicos sobre los que recae la investigación obligan
a redoblar esfuerzos en las medidas que deban practicarse
para cumplir su objetivo, pues el paso del tiempo guarda
una relación directamente proporcional con la limitación –y
en algunos casos, la imposibilidad--‐- para obtener las
pruebas y/o testimonios, dificultando y aun tornando
nugatoria o ineficaz, la practica de diligencias probatorias a
fin de esclarecer los hechos materia de investigación,
identificar a los posibles autores y participes, y determinar
las eventuales responsabilidades penales. Sin perjuicio de
ello, las autoridades nacionales no están eximidas de realizar
todos los esfuerzos necesarios en cumplimiento de su
obligación de investigar. El actuar omiso o negligente de los
órganos estatales no resulta compatible con las obligaciones
emanadas de la Convencion Americana, con mayor razón si
están en juego bienes esenciales de las personas. Asi pues,
los Estados deben dotar a las autoridades correspondientes
de los recursos logísticos y científicos necesarios para
recabar y procesar las pruebas y, en particular, de las
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facultades para acceder a la documentación e información
pertinente para investigar los hechos denunciados y
obtener indicios o evidencias de la ubicación de las victimas.
En el mismo sentido: Corte IDH. Caso Heliodoro Portugal Vs.
Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 12 de agosto de 2008. Serie C No. 186,
párr. 150; Caso Anzualdo Castro Vs. Perú. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22
de Septiembre de 2009. Serie C No. 202, párr. 135; Caso
Radilla Pacheco Vs. México. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
Noviembre de 2009. Serie C No. 209, párr. 215; Caso Chitay
Nech y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de mayo de
2010. Serie C No. 212, párr. 196; Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen
Peña Vs. Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 1 de septiembre de 2010 Serie C No. 217, párr. 167; Caso
Contreras y otros Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2011 Serie C No. 232,
párr. 145; Caso Gudiel Álvarez y otros (Diario Militar) Vs.
Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 20
noviembre de 2012 Serie C No. 253, párr. 259. Corte IDH. Caso
Rodríguez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de
Justicia) Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de noviembre de
2014. Serie C No. 28 La Corte recuerda que, en virtud de la
protección otorgada por los artículos 8 y 25 de la
Convencion, los Estados están obligados a suministrar
recursos judiciales efectivos a las victimas de violaciones de
los derechos humanos, que deben ser sustanciados de
conformidad con las reglas del debido proceso legal.
Asimismo, el Tribunal ha señalado que el derecho de acceso
a la justicia debe asegurar, en tiempo razonable, el derecho
de las presuntas victimas o sus familiares a que se haga todo
lo necesario para conocer la verdad de lo sucedido e
investigar, juzgar y, en su caso, sancionar a los eventuales
responsables. En el mismo sentido: Corte IDH. Caso Tenorio
Roca y otros Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de junio de 2016.
Serie C No. 314, párr. 237. Corte IDH. Caso Cruz Sánchez y
otros Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de abril de 2015.
Serie C No. 292. La Corte ha expresado de manera reiterada
que los Estados Partes están obligados a suministrar
recursos judiciales efectivos a las victimas de violaciones de
los derechos humanos (articulo 25), recursos que deben ser
sustanciados de conformidad con las reglas del debido
proceso legal (articulo 8.1), todo ello dentro de la obligación
general, a cargo de los mismos Estados, de garantizar el
libre y pleno ejercicio de los derechos reconocidos por la
Convencion a toda persona que se encuentre bajo su
jurisdicción (articulo 1.1). Este deber de “garantizar” los
derechos implica la obligación positiva de adopcion, por
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parte del Estado, de una serie de conductas, dependiendo
del derecho sustantivo especifico de que se trate. Por
ejemplo, en casos de muerte violenta, la Corte ha
considerado que la realización de una investigación ex
officio, sin dilacion, seria, imparcial y efectiva, es un
elemento fundamental y condicionante para la protección
de los derechos afectados por este tipo de situaciones. Esta
obligación general se ve especialmente acentuada en casos
de uso de la fuerza letal por parte de agentes estatales. Una
vez que se tenga conocimiento de que los agentes de
seguridad han hecho uso de armas de fuego con
consecuencias letales, el Estado esta obligado a iniciar ex
officio y sin dilación una investigación seria, independiente,
imparcial y efectiva para determinar si la privación de la vida
fue arbitraria o no. Esta obligación constituye un elemento
fundamental y condicionante para la protección del derecho
a la vida que se ve anulado en esas situaciones. Ademas, si
los hechos violatorios a los derechos humanos no son
investigados con seriedad, resultarian, en cierto modo,
favorecidos por el poder publico, lo que compromete la
responsabilidad internacional del Estado. En casos en que se
ha establecido que ocurrieron ejecuciones extrajudiciales es
fundamental que los Estados realicen una investigación
efectiva de la privación arbitraria del derecho a la vida
reconocido en el articulo 4 de la Convencion, orientada a la
determinación de la verdad y a la persecucion, captura,
enjuiciamiento y, eventual, sanción de los autores de los
hechos, especialmente cuando están involucrados agentes
estatales. En el presente caso, el hecho de que las muertes
se hayan producido en el marco de un conflicto armado no
internacional, no eximia al Estado de su obligación de iniciar
una investigacion, inicialmente sobre el uso de la fuerza que
haya tenido consecuencias letales, aunque la Corte podrá
tener en cuenta circunstancias o limitaciones especificas
determinadas por la propia situación de conflicto al evaluar
el cumplimiento por parte del Estado de sus obligaciones
estatales. En particular, la Corte advierte que en el presente
caso la hipótesis de las presuntas ejecuciones extrajudiciales
salieron a la luz varios anos después de ocurridos los hechos
(supra parrs. 165 y 174), por lo que no era posible exigir al
Estado desde el inicio la obligación de investigar de acuerdo
a los estándares internacionales desarrollados en casos de
ejecuciones extrajudiciales (infra parr. 381). En todo caso, el
deber de investigar es una obligación de medios y no de
resultado, que debe ser asumida por el Estado como un
deber jurídico propio y no como una simple formalidad
condenada de antemano a ser infructuosa, o como una
mera gestión de intereses particulares, que dependa de la
iniciativa procesal de las victimas, de sus familiares o de la
aportación privada de elementos probatorios. El
cumplimiento de la obligación de emprender una
investigación seria, imparcial y efectiva de lo ocurrido, en el
marco de las garantías del debido proceso, ha involucrado
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también un examen del plazo de dicha investigación y de
“los medios legales disponibles” a los familiares de la victima
fallecida, para garantizar que sean escuchados, asi como que
puedan participar durante el proceso de investigacion. Corte
IDH. Caso Acosta y otros Vs. Nicaragua. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25
de marzo de 2017. Serie C No. 334. De conformidad con la
Convencion Americana, los Estados Parte están obligados a
suministrar recursos judiciales efectivos a las victimas de
violaciones de los derechos humanos (articulo 25), recursos
que deben ser sustanciados de conformidad con las reglas
del debido proceso legal (articulo 8.1). Asimismo, el derecho
de acceso a la justicia debe asegurar, en tiempo razonable,
el derecho de las presuntas victimas o sus familiares a que
se haga todo lo necesario para conocer la verdad de lo
sucedido e investigar, juzgar y, en su caso, sancionar a los
eventuales responsables. La Corte ha señalado en su
jurisprudencia reiterada que, en casos de privación de la
vida, es fundamental que los Estados identifiquen,
investiguen efectivamente y, eventualmente, sancionen a
sus responsables, pues de lo contrario se estarían creando,
dentro de un ambiente de impunidad, las condiciones para
que este tipo de hechos se repitan. El deber de investigar es
una obligación de medios y no de resultado, que debe ser
asumida por el Estado como un deber jurídico propio, que
no dependa única o necesariamente de la iniciativa procesal
de las victimas o de sus familiares o de la aportación privada
de elementos probatorios. La investigación debe ser seria,
imparcial y efectiva, y estar orientada a la determinación de
la verdad y a la persecucion, captura, enjuiciamiento y
eventual castigo de los autores de los hechos. En casos
anteriores, la Corte ha considerado que la determinación
efectiva de los hechos en la via penal tenia la posibilidad de
constituir tanto la explicación suficiente y satisfactoria sobre
la privación de la vida de una persona, como un medio para
satisfacer los derechos de acceso a la justicia y de conocer la
verdad de sus familiares. Asi, se ha analizado si un proceso
penal, en tanto respuesta investigativa y judicial del Estado,
constituyo un medio adecuado para permitir una búsqueda
genuina de la verdad de lo sucedido mediante una
evaluación adecuada de las hipótesis consideradas sobre el
modo y circunstancias de la privación de la vida. En ese
sentido, se ha analizado si lo decidido formal y
materialmente en el proceso penal puede considerarse, a la
luz de lo dispuesto en los artículos 8.1 y 25 de la Convencion,
como una adecuada motivación o fundamentación de la
respuesta que las autoridades judiciales debieron dar al
respecto. Por ello, el deber de motivación es una de las
“debidas garantias” incluidas en el articulo 8.1 para
salvaguardar el derecho a un debido proceso del imputado
y, en casos como el presente, también los derechos de
acceso a la justicia y a conocer la verdad de los familiares, en
relación con el articulo 25 de la Convencion. Corte IDH. Caso
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Acosta y otros Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de marzo de
2017. Serie C No. 334. Se alega que estos procesos
constituyeron un mecanismo de amedrentamiento e
intimidación contra la señora Acosta en relación con su
denuncia sobre el móvil del homicidio de su esposo. En un
caso anterior, la Corte considero que un defensor de
derechos humanos fue mantenido en una situación de
incertidumbre, inseguridad e intimidación por la existencia
de un proceso penal en su contra que permaneció abierto
alrededor de cinco anos sin mayor actividad procesal, en
atención al alto cargo policial que ocupaba quien presento la
querella y que era señalado como uno de los responsables
de la ejecución de su hermano, en un contexto de actos de
amenaza, hostigamiento y detenciones ilegales en contra de
aquel. En ese caso, se considero que el proceso penal pudo
haber generado un efecto intimidador o inhibidor en el libre
y pleno ejercicio de su libertad de expresión.
GARANTÍAS GENERALES ASOCIADAS AL ARTÍCULO 8.1 En este
segundo apartado se encuentran extractados los
principales párrafos de la jurisprudencia de la Corte IDH
donde se tratan las garantías generales asociadas al articulo
8.1. Este inciso indica: “ Toda persona tiene derecho a ser
oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente, independiente
e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra
ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones
de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter”. En
esta sección se trata, especificamente, el derecho a ser oido,
que también ha sido extendido por la Corte IDH a los
familiares de las victimas y que incorpora el derecho a la
realización de una investigación judicial efectiva y conducida
con debida diligencia. Otro aspecto importante es el
desarrollo que realiza la Corte IDH de las garantías de
independencia, imparcialidad y competencia. Este ultimo
aspecto destaca por el análisis que ha desarrollado la Corte
IDH en relación a la restricción de la jurisdicción militar.
Tambien se aborda como parte de estas garantías generales,
el derecho a una resolución motivada, que en concepto de
la Corte IDH constituye un elemento esencial para proscribir
la arbitrariedad. Finalmente, un elemento central en el
análisis de la Corte IDH es la garantía del plazo razonable,
que como se evidenciara en la jurisprudencia extractada, ha
sido objeto de una progresiva evolucion.
Derecho a ser oído Corte IDH. Caso Apitz Barbera y otros
(“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs.
Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182. Al
respecto, la Corte considera que del articulo 8.1 de la
Convencion no se desprende que el derecho a ser oído debe
necesariamente ejercerse de manera oral en todo
procedimiento. Lo anterior no obstaría para que la Corte
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considere que la oralidad es una de las “debidas garantias”
que el Estado debe ofrecer a los justiciables en cierto tipo
de procesos. Sin embargo, el representante no ha
presentado argumentos que justifiquen por que es
necesaria la oralidad, como garantía del debido proceso, en
el procedimiento disciplinario ante la CFRSJ o en las distintas
instancias recursivas. En el mismo sentido: Caso Barbani
Duarte y Otros Vs. Uruguay. Fondo Reparaciones y costas.
Sentencia de 13 de octubre de 2011. Serie C No. 234, párr.
120. Corte IDH. Caso Dacosta Cadogan Vs. Barbados.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 24 de Septiembre de 2009. Serie C No. 204. Al
respecto, la Corte recuerda que debido a la naturaleza
excepcionalmente seria e irreversible de la pena de muerte,
su imposición o aplicación esta sujeta a ciertos requisitos
procesales, que limitan el poder punitivo del Estado y cuyo
cumplimiento debe ser estrictamente observado y revisado.
En este sentido, el Tribunal observa que el articulo 8.1 de la
Convencion establece que “en la sustanciación de cualquier
acusación penal formulada contra [una persona]”, se deben
proveer las “debidas garantias[,] dentro de un plazo
razonable”. Los términos en que esta redactado este articulo
indican claramente que el sujeto del derecho es el acusado,
quien podrá exigir el respeto de todas las referidas “debidas
garantias” propias de un “debido proceso”, las cuales
podrán ser determinadas por el tribunal atendiendo a las
particularidades de cada caso concreto. Es decir, todo juez
tiene la obligación de asegurar que los procesos se lleven a
cabo con el debido respeto de aquellas garantías judiciales,
que sean necesarias para asegurar un juicio justo. De esta
manera, el articulo 8.2 de dicho instrumento precisa cuales
constituyen las “garantías minimas” a las que toda persona
tiene derecho durante el proceso, en plena igualdad.
Especificamente, el articulo 8.2.c de la Convencion exige que
individuos puedan defenderse adecuadamente contra
cualquier acto del Estado que pudiera afectar sus derechos.
Asimismo, el articulo 8.2.f reconoce el derecho de los
acusados a interrogar a los testigos presentados contra
ellos y aquellos que declaran a su favor, bajo las mismas
condiciones que el Estado, con el fin de defenderse. En todo
caso, la Convencion no impide que los Estados adopten
medidas adicionales a aquellas reconocidas en el articulo 8.2
de la Convencion con el propósito de garantizar un debido
proceso. Corte IDH. Caso Barbani Duarte y otros Vs.
Uruguay. Fondo Reparaciones y costas. Sentencia de 13 de
octubre de 2011. Serie C No. 234. El examen requerido en el
presente caso amerita que la Corte precise el alcance del
derecho a ser oído establecido en el articulo 8.1 de la
Convencion Americana. Ese derecho implica, por un lado, un
ámbito formal y procesal de asegurar el acceso al órgano
competente para que determine el derecho que se reclama
en apego a las debidas garantías procesales (tales como la
presentación de alegatos y la aportación de prueba). Por
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otra parte, ese derecho abarca un ámbito de protección
material que implica que el Estado garantice que la decisión
que se produzca a través del procedimiento satisfaga el fin
para el cual fue concebido. Esto ultimo no significa que
siempre deba ser acogido sino que se debe garantizar su
capacidad para producir el resultado para el que fue
concebido. Tomando en cuenta las alegadas violaciones en
el presente caso, la Corte analizara primero lo relativo al
ámbito material del derecho a ser oído en el proceso ante el
órgano administrativo (Banco Central), para luego pasar a
considerar las demás alegadas violaciones de las debidas
garantías procesales en el referido procedimiento
administrativo y en el proceso judicial ante el Tribunal de lo
Contencioso Administrativo. Corte IDH. Caso del Tribunal
Constitucional (Camba Campos y otros) Vs. Ecuador.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268. Si bien ya
se declaro que el Congreso no tenia competencia para cesar
a los vocales del Tribunal Constitucional de sus cargos (supra
parr. 180), bajo las circunstancias del presente caso, la Corte
considera necesario entrar a analizar algunos de los
derechos que fueron alegados por la Comision y los
representantes tanto por la decisión de cese como los
juicios politicos, en particular el derecho a ser oido, a la
defensa y el principio “ne bis in idem”. El Tribunal ha
desarrollado el derecho a ser oído protegido en el articulo
8.1 de la Convencion, en el sentido general de comprender
el derecho de toda persona a tener acceso al tribunal u
órgano estatal encargado de determinar sus derechos y
obligaciones. Respecto al derecho a ser oido, consagrado en
el articulo 8.1 de la Convencion, la Corte reitera que las
garantías establecidas en el articulo 8 de la Convencion
Americana suponen que las victimas deben contar con
amplias posibilidades de ser oídas y actuar en los procesos
respectivos, de manera que puedan formular sus
pretensiones y presentar elementos probatorios y que estos
sean analizados de forma completa y seria por las
autoridades antes de que se resuelva sobre hechos,
responsabilidades, penas y reparaciones. Sobre el particular,
el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha señalado que
la exigencia de que una persona “sea oida equitativa,
públicamente y dentro de un plazo razonable, por un
tribunal independiente e imparcial” es equiparable al
derecho a un “juicio” o a “procedimientos judiciales” justos.
Al respecto, el Tribunal Europeo ha desarrollado el criterio
según el cual un procedimiento justo supone que el órgano
encargado de administrar justicia efectue “un examen
apropiado de las alegaciones, argumentos y pruebas
aducidas por las partes, sin perjuicio de sus valoraciones
acerca de si son relevantes para su decision”. En el caso
Olujic Vs. Croacia sobre la tramitación de un procedimiento
disciplinario contra el Presidente de la Corte Suprema de
Croacia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos resalto la
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importancia del derecho a ser oído de manera equitativa.
Por su parte, el Comité de Ministros del Consejo de Europa
ha señalado también que en procedimientos de destitución
es necesario garantizarles a los jueces al menos los
requisitos del debido proceso contenidos en el Convenio
Europeo Derechos Humanos, inter alia, que el caso sea oído
dentro de un plazo razonable y el derecho a responder
cualquier acusacion”. Corte IDH. Caso Wong Ho Wing Vs.
Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de junio de 2015. Serie C No. 297. La Corte
considera necesario que el derecho a ser oído se garantice
en un proceso de extradicion. Al respecto, el perito Ben Saul
senalo que a la persona se le debe permitir exponer las
razones por las cuales no debería ser extraditado. Sin
embargo, esto no implica que debe garantizarse en todas
las etapas del proceso. Al respecto, la Corte advierte que, en
muchos de los Estados Parte de la Convencion los procesos
de extradición involucran una etapa o aspecto político . Esta
circunstancia o característica se desprende de la naturaleza
misma de los procesos de extradicion, que constituyen
procesos de cooperación judicial internacional entre
Estados. Corte IDH. Caso Quispialaya Vilcapoma Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de noviembre de 2015. Serie C No. 308. En
este sentido, la Corte estima indispensable que las agencias
policiales y jurisdiccionales ofrezcan mecanismos de
denuncia accesibles y que aquellos sean difundidos para el
conocimiento de los individuos. Sin embargo, el acceso a la
justicia no se agota en la posibilidad de poner en
conocimiento de las autoridades los hechos sucedidos.
Resulta igualmente necesario que los sistemas de denuncia
sean eficaces y deriven en una investigación real y seria, ya
que de lo contrario carecerían de utilidad. Para que el
derecho a ser oído no carezca de contenido, debe ser
acompañado por el deber del Estado de investigar, juzgar y
sancionar.
Derecho de los familiares de las víctimas a ser oídos Corte
IDH. Caso Blake Vs. Guatemala. Fondo. Sentencia de 24 de
enero de 1998. Serie C No. 36. Así interpretado, el
mencionado articulo 8.1 de la Convencion comprende
también el derecho de los familiares de la victima a las
garantías judiciales, por cuanto “todo acto de desaparición
forzada sustrae a la víctima de la protección de la ley y le
causa graves sufrimientos, lo mismo que a su familia”
(subrayado no es del original) (Declaracion de Naciones
Unidas sobre la Proteccion de Todas las Personas contra las
Desapariciones Forzadas articulo 1.2). En el mismo sentido:
Caso Durand y Ugarte Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 16 de
agosto de 2000. Serie C No. 68, párr.128 . En consecuencia, el
articulo 8.1 de la Convencion Americana confiere a los
familiares del señor Nicholas Blake el derecho a que su
desaparición y muerte sean efectivamente investigadas por
las autoridades de Guatemala; a que se siga un proceso
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contra los responsables de estos ilicitos; a que en su caso se
les impongan las sanciones pertinentes, y a que se
indemnicen los danos y perjuicios que han sufrido dichos
familiares. Por lo tanto, la Corte declara que Guatemala violo
el articulo 8.1 de la Convencion Americana, en perjuicio de
los familiares del señor Nicholas Blake en relación con el
articulo 1.1 de la Convencion. Corte IDH. Caso de los “Niños
de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Fondo.
Sentencia de 19 de noviembre de 1999. Serie C No. 63. Por
otra parte, del articulo 8 de la Convencion se desprende que
las victimas de las violaciones de los derechos humanos, o
sus familiares, deben contar con amplias posibilidades de ser
oídos y actuar en los respectivos procesos, tanto en procura
del esclarecimiento de los hechos y del castigo de los
responsables, como en busca de una debida reparacion. En
el mismo sentido: Caso Durand y Ugarte Vs. Perú. Fondo.
Sentencia de 16 de agosto de 2000. Serie C No. 68, párr.129;
Caso de las Hermanas Serrano Cruz Vs. El Salvador. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de marzo de 2005.
Serie C No. 120, párr.63; Caso de las Masacres de Ituango Vs.
Colombia. Sentencia de 1 de julio de 2006 Serie C No. 148,
párr. 296; Caso Heliodoro Portugal Vs. Panamá. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 12
de agosto de 2008. Serie C No. 186, párr. 247;. Caso Tiu Tojín
Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
26 de noviembre de 2008. Serie C No. 190, párr. 95; Caso
Ticona Estrada y otros Vs. Bolivia. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2008. Serie C No.
191, párr. 81; Caso Kawas Fernández Vs. Honduras. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de abril de 2009 Serie
C No. 196, párr. 111 y 117; Caso Anzualdo Castro Vs. Perú.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de Septiembre de 2009. Serie C No. 202, párr.
118; Caso Garibaldi Vs. Brasil. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
septiembre de 2009. Serie C No. 203, párr. 116; Caso Radilla
Pacheco Vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de Noviembre de
2009. Serie C No. 209, párr. 180; Caso Fernández Ortega y
otros. Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de agosto de 2010
Serie C No. 215, párr. 192; Caso Rosendo Cantú y otra Vs.
México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2010 Serie C No. 216,
párr. 176; Caso Gomes Lund y otros ("Guerrilha do Araguaia")
Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2010. Serie C No.
219, párr. 139; Caso Gelman Vs. Uruguay. Fondo y
Reparaciones. Sentencia de 24 de febrero de 2011 Serie C No.
221, párr. 187; Caso Barbani Duarte y Otros Vs. Uruguay.
Fondo Reparaciones y costas. Sentencia de 13 de octubre
de 2011. Serie C No. 234, párr. 120; Caso Familia Barrios Vs.
Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24
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de noviembre de 2011. Serie C No. 237, párr. 178; Caso
Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana. Fondo
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de octubre de 2012
Serie C No. 251, párr. 199; Caso Castillo González y otros Vs.
Venezuela. Fondo. Sentencia de 27 de noviembre de 2012.
Serie C No. 256, párr. 167. Al confrontar los hechos de este
caso con lo expuesto anteriormente, se puede constatar
que Guatemala ha realizado diversas actuaciones judiciales
sobre aquellos. Sin embargo, es evidente que los
responsables de tales hechos se encuentran en la
impunidad, porque no han sido identificados ni sancionados
mediante actos judiciales que hayan sido ejecutados. Esta
sola consideración basta para concluir que el Estado ha
violado el articulo 1.1 de la Convencion, pues no ha
castigado a los autores de los correspondientes delitos. Al
respecto, no viene al caso discutir si las personas acusadas
en los procesos internos debieron o no ser absueltas. Lo
importantes es que, con independencia de si fueron o no
ellas las responsables de los ilicitos, el Estado ha debido
identificar y castigar a quienes en realidad lo fueron, y no lo
hizo. En el expediente existen abundantes constancias que
demuestran que las autoridades judiciales que condujeron
las actuaciones originadas en el secuestro, tortura y
homicidio de Henry Giovanni Contreras, Julio Roberto Caal
Sandoval, Jovito Josue Juarez Cifuentes, Federico Clemente
Figueroa Tunchez y en el homicidio de Anstraum Aman
Villagran Morales, faltaron al deber de adelantar una
investigación y un proceso judicial adecuados que llevaran al
castigo de los responsables, y afectaron el derecho de los
familiares de las victimas a ser oídos y a tramitar sus
acusaciones ante un tribunal independiente e imparcial.
Corte IDH. Caso del Tribunal Constitucional Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de enero de 2001.
Serie C No. 71. Este Tribunal ha señalado recientemente que
las garantías establecidas en el articulo 8 de la Convencion
Americana suponen que las victimas deben contar con
amplias posibilidades de ser oídas y actuar en los procesos
respectivos. En el caso sub judice sucedieron los vicios
apuntados (supra 80), lo cual no permitio a los magistrados
contar con un proceso que reuniera las garantías minimas
del debido proceso establecidas en la Convencion. Con ello
en el caso en estudio se limito el derecho de las victimas a
ser oídas por el órgano que emitio la decisión y, ademas, se
restringio su derecho a participar en el proceso. Corte IDH.
Caso Barrios Altos Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 14 de
marzo de 2001. Serie C No. 75. La Corte, conforme a lo
alegado por la Comision y no controvertido por el Estado,
considera que las leyes de amnistía adoptadas por el Peru
impidieron que los familiares de las victimas y las victimas
sobrevivientes en el presente caso fueran oídas por un juez,
conforme a lo señalado en el articulo 8.1 de la Convencion;
violaron el derecho a la protección judicial consagrado en el
articulo 25 de la Convencion; impidieron la investigacion,
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persecucion, captura, enjuiciamiento y sanción de los
responsables de los hechos ocurridos en Barrios Altos,
incumpliendo el articulo 1.1 de la Convencion, y obstruyeron
el esclarecimiento de los hechos del caso. Finalmente, la
adopción de las leyes de autoamnistia incompatibles con la
Convencion incumplio la obligación de adecuar el derecho
interno consagrada en el articulo 2 de la misma. La Corte
estima necesario enfatizar que, a la luz de las obligaciones
generales consagradas en los artículos 1.1 y 2 de la
Convencion Americana, los Estados Partes tienen el deber
de tomar las providencias de toda índole para que nadie sea
sustraído de la protección judicial y del ejercicio del derecho
a un recurso sencillo y eficaz, en los términos de los
artículos 8 y 25 de la Convencion. Es por ello que los Estados
Partes en la Convencion que adopten leyes que tengan este
efecto, como lo son las leyes de autoamnistia, incurren en
una violación de los artículos 8 y 25 en concordancia con los
artículos 1.1 y 2 de la Convencion. Las leyes de autoamnistia
conducen a la indefensión de las victimas y a la perpetuación
de la impunidad, por lo que son manifiestamente
incompatibles con la letra y el espíritu de la Convencion
Americana. Este tipo de leyes impide la identificación de los
individuos responsables de violaciones a derechos humanos,
ya que se obstaculiza la investigación y el acceso a la justicia
e impide a las victimas y a sus familiares conocer la verdad y
recibir la reparación correspondiente. Corte IDH. Caso
Anzualdo Castro Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de septiembre de
2009. Serie C No. 202. Luego, puesto que uno de los objetivos
de dicha practica [desaparición forzada] es precisamente
impedir el ejercicio de los recursos legales y de las garantías
procesales pertinentes, una vez que una persona ha sido
sometida a secuestro, retención o cualquier forma de
privación de la libertad con el objetivo de su desaparición
forzada, si la victima misma no puede acceder a los recursos
disponibles, resulta fundamental que los familiares u otras
personas allegadas puedan tener acceso a procedimientos o
recursos judiciales rapidos y eficaces como medio para
determinar su paradero o su estado de salud o para
individualizar a la autoridad que ordeno la privación de
libertad o la hizo efectiva. En el mismo sentido: Caso García
y familiares Vs. Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia de 29 noviembre de 2012 Serie C No. 258, párr.133.
Corte IDH. Caso Radilla Pacheco Vs. México. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de noviembre de 2009. Serie C No. 209. De conformidad con
el derecho reconocido en el articulo 8.1 de la Convencion
Americana, en relación con el articulo 1.1 de la misma, este
Tribunal ha establecido que los Estados tienen la obligación
de garantizar que, en todas las etapas de los respectivos
procesos, las victimas puedan hacer planteamientos, recibir
informaciones, aportar pruebas, formular alegaciones y, en
sintesis, hacer valer sus intereses. Dicha participación
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deberá tener como finalidad el acceso a la justicia, el
conocimiento de la verdad de lo ocurrido y el otorgamiento
de una justa reparacion. En tal sentido, la Corte ha
establecido que la ley interna debe organizar el proceso
respectivo de conformidad con la Convencion Americana. La
obligación estatal de adecuar la legislación interna a las
disposiciones convencionales comprende el texto
constitucional y todas las disposiciones jurídicas de carácter
secundario o reglamentario, de tal forma que pueda
traducirse en la efectiva aplicación practica de los
estándares de protección de los derechos humanos. Al
respecto, el Tribunal estima que el acceso al expediente es
requisito sine qua non de la intervención procesal de la
victima en la causa en la que se constituye como parte
coadyuvante o querellante, según la legislación interna. Si
bien la Corte ha considerado admisible que en ciertos casos
exista reserva de las diligencias adelantadas durante la
investigación preliminar en el proceso penal, para garantizar
la eficacia de la administración de justicia, en ningún caso la
reserva puede invocarse para impedir a la victima el acceso
al expediente de una causa penal. La potestad del Estado de
evitar la difusión del contenido del proceso, de ser el caso,
debe ser garantizada adoptando las medidas necesarias
compatibles con el ejercicio de los derechos procesales de
las victimas. Tomando en cuenta lo anterior, y en aplicación
del articulo 29 b) de la Convencion Americana, la Corte
considera que debe entenderse que el derecho de las
victimas en este caso a obtener copias de la averiguación
previa conducida por la Procuraduria General de la Republica
no esta sujeto a reservas de confidencialidad, en tanto que
la misma se refiere a la investigación de delitos constitutivos
de graves violaciones a los derechos humanos, como lo es la
desaparición forzada del señor Rosendo Radilla Pacheco. De
esta manera, las victimas en el presente caso deben tener
derecho al acceso al expediente y a solicitar y obtener
copias del mismo, ya que la información contenida en aquel
no esta sujeta a reserva. Corte IDH. Caso Masacres de Río
Negro Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de septiembre de
2012. Serie C No. 250. Ademas, El Tribunal recuerda que, de
conformidad con el derecho reconocido en el articulo 8.1 de
la Convencion Americana, en relación con el articulo 1.1 de la
misma, los Estados tienen la obligación de garantizar el
derecho de las victimas o sus familiares de participar en
todas las etapas de los respectivos procesos, de manera que
puedan hacer planteamientos, recibir informaciones,
aportar pruebas, formular alegaciones y, en sintesis, hacer
valer sus derechos. Dicha participación deberá tener como
finalidad el acceso a la justicia, el conocimiento de la verdad
de lo ocurrido y el otorgamiento de una justa reparacion. Sin
embargo, la búsqueda efectiva de la verdad corresponde al
Estado, y no depende de la iniciativa procesal de la victima, o
de sus familiares o de la aportación privada de elementos
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probatorios. Corte IDH. Caso Rodríguez Vera y otros
(Desaparecidos del Palacio de Justicia) Vs. Colombia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 14 de noviembre de 2014. Serie C No. 28. En
distintos casos la Corte ha considerado que el derecho a la
verdad “se encuentra subsumido en el derecho de la victima
o de sus familiares a obtener de los órganos competentes
del Estado el esclarecimiento de los hechos violatorios y las
responsabilidades correspondientes, a través de la
investigación y el juzgamiento que previenen los artículos 8
y 25.1 de la Convencion”. Por otra parte, en algunos casos
tales como Anzualdo Castro y otros vs. Peru y Gelman vs.
Uruguay la Corte ha realizado consideraciones adicionales y
especificas aplicables al caso concreto sobre la violación del
derecho a la verdad. Asimismo, en el caso Gudiel Alvarez y
otros (Diario Militar) vs. Guatemala la Corte analizo la
violación del derecho a conocer la verdad en su análisis del
derecho a la integridad personal de los familiares, pues
considero que, al ocultar información que impidió a los
familiares el esclarecimiento de la verdad, el Estado
respectivo había violado los artículos 5.1 y 5.2 de la
Convencion Americana. Adicionalmente, en el caso Gomes
Lund y otros (Guerilla de Araguaia) vs. Brasil, la Corte declaro
una violación autónoma del derecho a la verdad que, por las
circunstancias especificas de dicho caso, constituyo, además
de una violación al derecho de acceso a la justicia y recurso
efectivo, una violación del derecho a buscar y recibir
informacion, consagrado en el articulo 13 de la Convencion.
Caso Comunidad Campesina de Santa Bárbara Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 299. Por su
parte, este Tribunal ha determinado que toda persona,
incluyendo los familiares de las victimas de graves
violaciones a derechos humanos, tiene el derecho a conocer
la verdad. En consecuencia, los familiares de las victimas y la
sociedad deben ser informados de todo lo sucedido con
relación a dichas violaciones. La Corte Interamericana ha
considerado el contenido del derecho a conocer la verdad
en su jurisprudencia, en particular en casos de desaparición
forzada. Desde el caso Velasquez Rodriguez el Tribunal
afirmo la existencia de un “derecho de los familiares de la
victima de conocer cual fue el destino de esta y, en su caso,
donde se encuentran sus restos”. Posteriormente, en
distintos casos la Corte ha considerado que el derecho a
conocer la verdad “se encuentra subsumido en el derecho
de la victima o de sus familiares a obtener de los órganos
competentes del Estado el esclarecimiento de los hechos
violatorios y las responsabilidades correspondientes, a
través de la investigación y el juzgamiento que previenen los
artículos 8 y 25.1 de la Convencion”. Por otra parte, en
algunos casos tales como Anzualdo Castro y otros Vs. Peru y
Gelman Vs. Uruguay la Corte ha realizado consideraciones
adicionales y especificas aplicables al caso concreto sobre la
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violación del derecho a conocer la verdad . Asimismo, en el
caso Gudiel Alvarez y otros (Diario Militar) vs. Guatemala, la
Corte analizo la violación del derecho a conocer la verdad en
su análisis del derecho a conocer la integridad personal de
los familiares, pues considero que, al ocultar información
que impidió a los familiares el esclarecimiento de la verdad,
el Estado respectivo había violado los artículos 5.1 y 5.2 de la
Convencion Americana. Adicionalmente, en el caso Gomes
Lund y otros (Guerrilha do Araguaia) Vs. Brasil, la Corte
declaro una violación autónoma del derecho a conocer la
verdad que, por las circunstancias especificas de dicho caso,
constituyo, además de una violación al derecho de acceso a
la justicia y recurso efectivo, una violación del derecho a
buscar y recibir informacion, consagrado en el articulo 13 de
la Convencion. Finalmente, el Tribunal ha considerado la
obligación de investigar como una forma de reparacion,
ante la necesidad de remediar la violación del derecho a
conocer la verdad en el caso concreto. De lo anterior se
desprende que, si bien el derecho a conocer la verdad se ha
enmarcado fundamentalmente en el derecho de acceso a la
justicia, aquel tiene una naturaleza amplia y su vulneración
puede afectar distintos derechos consagrados en la
Convencion Americana, dependiendo del contexto y
circunstancias particulares del caso. En el caso del Peru, el
Tribunal Constitucional del Peru ha reconocido que “el
derecho a la verdad, aunque no tiene un reconocimiento
expreso en [el] texto constitucional, es un derecho
plenamente protegido […]”. Asimismo, ha señalado que “[l]a
Nacion tiene el derecho de conocer la verdad sobre los
hechos o acontecimientos injustos y dolorosos provocados
por las multiples formas de violencia estatal y no estatal. Tal
derecho se traduce en la posibilidad de conocer las
circunstancias de tiempo, modo y lugar en las cuales ellos
ocurrieron, asi como los motivos que impulsaron a sus
autores. El derecho a la verdad es, en ese sentido, un bien
jurídico colectivo inalienable”. Cabe senalar, ademas, que el
Peru ratifico, el 26 de septiembre de 2012, la mencionada
Convencion Internacional para la Proteccion de Todas las
Personas contra las Desapariciones Forzadas, que reconoce
expresamente el derecho a conocer la verdad. En el mismo
sentido: Corte IDH. Caso Tenorio Roca y otros Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de junio de 2016. Serie C No. 314, párr. 244.
Derecho a una investigación judicial efectiva Corte IDH.
Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia
de 29 de julio de 1988. Serie C No. 4 En ciertas circunstancias
puede resultar difícil la investigación de hechos que atenten
contra derechos de la persona. La de investigar es, como la
de prevenir, una obligación de medio o comportamiento
que no es incumplida por el solo hecho de que la
investigación no produzca un resultado satisfactorio. Sin
embargo, debe emprenderse con seriedad y no como una
simple formalidad condenada de antemano a ser
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infructuosa. Debe tener un sentido y ser asumida por el
Estado como un deber jurídico propio y no como una simple
gestión de intereses particulares, que dependa de la
iniciativa procesal de la victima o de sus familiares o de la
aportación privada de elementos probatorios, sin que la
autoridad publica busque efectivamente la verdad. Esta
apreciación es valida cualquiera sea el agente al cual pueda
eventualmente atribuirse la violacion, aun los particulares,
pues, si sus hechos no son investigados con seriedad,
resultarian, en cierto modo, auxiliados por el poder publico,
lo que comprometería la responsabilidad internacional del
Estado. En el mismo sentido: Corte IDH. Caso de los “Niños
de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Fondo.
Sentencia de 19 de noviembre de 1999. Serie C No. 63,
párr.226; Caso Godínez Cruz Vs. Honduras. Fondo. Sentencia
de 20 de enero de 1989. Serie C No. 5 , párr.188; Caso Durand
y Ugarte Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 16 de agosto de
2000. Serie C No. 68, párr.123; Caso Anzualdo Castro Vs. Perú.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de septiembre de 2009. Serie C No. 202 ; Caso
García Ibarra y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de
noviembre de 2015. Serie C No. 306, párr.154; Caso
Quispialaya Vilcapoma Vs. Perú. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
noviembre de 2015. Serie C No. 308, párr.208. Corte IDH. Caso
de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs.
Guatemala. Fondo. Sentencia de 19 de noviembre de 1999.
Serie C No. 63. Al respecto, observa la Corte que los
procesos judiciales internos revelan dos tipos de
deficiencias graves: en primer lugar, se omitió por completo
la investigación de los delitos de secuestro y tortura (supra,
parr. 66.b). En segundo lugar, se dejaron de ordenar,
practicar o valorar pruebas que hubieran sido de mucha
importancia para el debido esclarecimiento de los
homicidios (supra, parrs. 104--‐-121). En relación con el
esclarecimiento de los homicidios es pertinente destacar,
por ejemplo, que las autopsias quedaron incompletas y
fueron practicadas de manera muy poco tecnicas; no se
registraron ni conservaron las huellas digitales de los
cadaveres, ni estos fueron retratados de cuerpo entero; no
se decreto el reconocimiento personal por testigos de uno
de los acusados de los homicidios; no se llamo a declarar a
presuntos testigos presenciales de los hechos, mencionados
por otros testigos; no se decreto un peritaje dental para
determinar si uno de los acusados tenia una sena particular
que fue descrita por varios testigos; no se realizo la
reconstrucción de los hechos en relación con el homicidio
de Anstraum Aman Villagran Morales; no se practico
allanamiento a las residencias de los sindicados; no se
investigo si habían sido adulterados los registros sobre
entradas y salidas de los presuntos homicidas al servicio y
los registros de entrada y salida de sus armas de dotación de
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las armerias; no se indago por el vehiculo en que se
movilizaron los secuestradores de los cuatro jóvenes cuyos
cuerpos aparecieron sin vida en los Bosques de San Nicolas,
a pesar de que una testigo proporciono el numero de su
placa; las amenazas que sufrieron algunos testigos y que
obviamente entorpecían las investigaciones, no fueron
objeto de pesquisa alguna. En lo referente a la apreciación
de las pruebas, se observa que los tribunales internos
desestimaron por irrelevantes o tacharon absoluta o
parcialmente ciertos testimonios importantes, aplicando
criterios que merecen reparos. Asi, por ejemplo, las madres
de tres de las victimas fueron descalificadas como
declarantes por su vinculo familiar con estas. La testigo que
declaro haber sido sometida a un secuestro y a malos tratos
similares a los que padecieron cuatro de los jóvenes de que
trata este caso, fue desechada por haber sido victima de los
propios hechos que describia. Varios testimonios fueron
declarados “irrelevantes” sin ninguna explicacion, a pesar de
que proporcionaban elementos reveladores sobre la forma
como ocurrieron los hechos y contribuían a la identificación
de los responsables de los mismos. El informe resultante de
la investigación policial ordenada por los propios jueces,
para dar soporte a los procesos judiciales, fue descartado
por no ser “prueba suficiente”. Tambien fueron
desestimadas las declaraciones testimoniales de los autores
de dichos informes, porque ni “directa ni indirectamente
señalan como [responsables] a los inculpados” -- -vale aclarar
que tanto las conclusiones de esos informes como las
declaraciones de los investigadores policiales que los
elaboraron, ante las autoridades judiciales internas y ante
esta Corte, fueron contundentes en afirmar que los autores
de los homicidios habían sido los dos agentes de la policía
identificados por los testigos. La declaración de otro testigo
fue dejada de lado porque se trataba de una persona que
trabajaba por el bienestar de los “niños de la calle”, lo cual
revelaria un supuesto interés directo en la causa. Las
imprecisiones en que incurrieron ciertos testigos --‐-cuyas
declaraciones fueron tomadas muchos meses después de
ocurridos los hechos--‐- sobre las circunstancias de tiempo
en que sucedieron estos ultimos, fueron utilizadas como
fundamento para una desestimación total de dichas
declaraciones, a pesar de que estas proporcionaban, de
manera consistente y coincidente, información relevante
sobre otros aspectos de los acontecimientos objeto de
investigacion. Frente a la prueba balistica, de acuerdo con la
cual el proyectil que fue encontrado junto al cadáver de
Anstraum Aman Villagran Morales había sido disparado por
el arma de dotación de uno de los policías acusados, los
jueces nacionales razonaron diciendo que eso no constituía
evidencia de que el arma hubiera sido accionada por el
imputado. Puestos frente a dos oficios policiales
divergentes sobre si ese mismo sindicado estaba o no de
servicio cuando fue cometido el homicidio del joven
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Villagran Morales, los mencionados jueces se atuvieron, sin
mas formulas, al que resultaba favorable a los intereses de la
defensa de los policías imputados, sin indagar por las
explicaciones de la contradiccion. Visto en su conjunto el
proceder de aquellos jueces, se hace evidente que
fragmentaron el acervo probatorio y luego pretendieron
enervar, caso por caso, los alcances de todos y cada uno de
los elementos probatorios de la responsabilidad de los
imputados. Esto contraviene los principios de valoración de
la prueba, de acuerdo con los cuales las evidencias deben
ser apreciadas en su integralidad, es decir, teniendo en
cuenta sus relaciones mutuas, y la forma como se prestan
soporte unas a otras o dejan de hacerlo. De esa manera el
Estado dejo de cumplir con la obligación de investigar
efectiva y adecuadamente los hechos de que se trata, en
violación del articulo 1.1 de la Convencion Americana, en
conexión con el articulo 8 de la misma. Corte IDH. Caso
Durand y Ugarte Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 16 de agosto
de 2000. Serie C No. 68. En consecuencia, el articulo 8.1 de la
Convencion Americana, en conexión con el articulo 25.1 de la
misma, confiere a los familiares de las victimas el derecho a
que la desaparición y muerte de estas ultimas sean
efectivamente investigadas por las autoridades del Estado;
se siga un proceso contra los responsables de estos ilicitos;
en su caso se les impongan las sanciones pertinentes, y se
reparen los danos y perjuicios que dichos familiares han
sufrido. Ninguno de estos derechos fue garantizado en el
presente caso a los familiares de los señores Durand Ugarte
y Ugarte Rivera. En el mismo sentido: Caso Las Palmeras Vs.
Colombia. Fondo. Sentencia de 6 de diciembre de 2001. Serie
C No. 90, párr.65. Corte IDH. Caso Juan Humberto Sánchez
Vs. Honduras. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 7 de junio de 2003. Serie C No. 99.
Asimismo, las actuaciones judiciales para establecer la
muerte del señor Juan Humberto Sanchez y sancionar a sus
responsables, se han caracterizado en su conjunto por
carencias en la investigacion. Por ejemplo, una vez hallado el
cadáver de aquel no se llevo a cabo una autopsia ni se
tomaron fotografías de la ubicación del cadaver, ya que
como lo afirmo el juez de paz y el testigo Hector Fortin no
existían recursos económicos para este tipo de diligencias.
Valga destacar que el propio Estado afirmo que en esta clase
de situaciones no se practicaban estas diligencias (supra
70.12 y 106.c), con lo cual en el caso sub judice no se tenían
las pruebas necesarias para adelantar una investigación seria
y eficaz sobre lo ocurrido al señor Juan Humberto Sanchez.
Esta Corte considera que en casos en los cuales se han
producido ejecuciones extrajudiciales el Estado deberá
adoptar una investigación seria, imparcial y efectiva de lo
acaecido. En este sentido el Protocolo de Naciones Unidas
para la Investigacion Legal de las Ejecuciones Extrajudiciales,
Arbitrarias y Sumarias o Protocolo de Minnesota ha sentado
algunos lineamientos básicos para llevar a cabo las
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investigaciones correspondientes y determinar si las
ejecuciones han sido extrajudiciales, sumarias y arbitrarias.
El Protocolo ha señalado como requisitos minimos de la
investigacion: la identificación de la victima, la recolección y
preservación de pruebas relacionadas con la muerte con el
fin de ayudar en el potencial procesamiento de los
responsables, la identificación de posibles testigos y la
obtención de sus declaraciones en relación con la muerte, la
determinación de la causa, manera, lugar y tiempo de la
muerte, asi como cualquier patrón o practica que pueda
haber provocado la muerte, la distinción entre muerte
natural, suicidio y homicidio, la identificación y aprehensión
de la o las personas involucradas en la muerte y la
presentación de los presuntos perpetradores ante un
tribunal competente establecido por ley. En este caso no se
cumplieron dichos parametros. La Corte observa que en
casos de ejecuciones extrajudiciales es fundamental que las
autoridades competentes deban realizar un exhaustiva
investigación de la escena, examinar el cuerpo de la victima
y llevar a cabo, por expertos profesionales, una autopsia
para determinar las causas del deceso cuando esto sea
posible o llevar a cabo una prueba igualmente rigurosa,
dentro de las circunstancias del caso. En el caso en estudio,
la Corte destaca que las autoridades por diferentes motivos
no tomaron las medidas necesarias para preservar la prueba
que había en la escena del crimen y realizar una autopsia
que permitiera hacer una investigación seria y efectiva de lo
sucedido, para a la postre sancionar a los responsables. En el
mismo sentido: Caso Garibaldi Vs. Brasil. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de septiembre de 2009. Serie C No. 203, párrs. 114 y 115.
Corte IDH. Caso Maritza Urrutia Vs. Guatemala. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de
2003. Serie C No. 103. El Tribunal considera, pues, que el
Estado no ha investigado efectivamente los hechos que
afectaron a Maritza Urrutia y, consecuentemente, no ha
identificado a la persona o personas responsables
penalmente de los hechos antijuridicos, por lo que se
mantiene la impunidad de los responsables. Al respecto, la
Corte ha entendido que la impunidad es la falta, en
conjunto, de investigacion, persecucion, captura,
enjuiciamiento y condena de los responsables e las
violaciones de los derechos protegidos por la Convencion
Americana, y que el Estado tiene la obligación de combatir
tal situación por todos los medios legales disponibles. La
impunidad propicia la repetición crónica de las violaciones
de derechos humanos y la total indefensión de las victimas y
de sus familiares. Corte IDH. Caso de la "Masacre de
Mapiripán" Vs. Colombia. Sentencia de 15 de septiembre de
2005. Serie C No. 134. Tal como fue señ alado, en casos de
ejecuciones extrajudiciales, la jurisprudencia de este
Tribunal es inequı́voca: el Estado tiene el deber de iniciar ex
officio, sin dilación, una investigación seria, imparcial y
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efectiva (supra párr. 219), que no se emprenda como una
simple formalidad condenada de antemano a ser
infructuosa. En el mismo sentido: Caso Zambrano Vélez y
otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 4 de julio de 2007. Serie C No. 166, párrs.119 y
120. En este sentido, basado en el Manual sobre la Prevenció
n e Investigació n Efectiva de Ejecuciones Extrajudiciales,
Arbitrarias y Sumarias de Naciones Unidas, este Tribunal ha
especificado los principios rectores que es preciso observar
cuando se considera que una muerte pudo deberse a una
ejecución extrajudicial. Las autoridades estatales que
conducen una investigación deben intentar como mı́nimo,
inter alia: a) identificar a la vı́ctima; b) recuperar y preservar
el material probatorio relacionado con la muerte, con el fin
de ayudar en cualquier potencial investigación penal de los
responsables; c) identificar posibles testigos y obtener sus
declaraciones en relación con la muerte que se investiga; d)
determinar la causa, forma, lugar y momento de la muerte,
ası́ como cualquier patró n o práctica que pueda haber
causado la muerte; y e) distinguir entre muerte natural,
muerte accidental, suicidio y homicidio. Además, es
necesario investigar exhaustivamente la escena del crimen,
se deben realizar autopsias y análisis de restos humanos, en
forma rigurosa, por profesionales competentes y
empleando los procedimientos más apropiados. En el mismo
sentido: Caso Zambrano Vélez y otros Vs. Ecuador. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2007. Serie
C No. 166, párr.121; Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña Vs.
Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
septiembre de 2010. Serie C No. 217, párr.217; Caso familia
Barrios Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 24 de noviembre de 2011. Serie C No. 237,
párr.235. Ciertamente el modus operandi en la ejecución de
la masacre – la destrucción de los cuerpos y el terror
sembrado entre los habitantes sobrevivientes de Mapiripán
– ha dificultado la plena identificación de las vı́ctimas de la
masacre. Sin embargo, los hechos probados y reconocidos
por el Estado revelan una serie de problemas ocurridos a lo
largo de las investigaciones que evidencian graves faltas a la
debida diligencia en la conducción de las acciones oficiales.
La negligencia de las autoridades judiciales encargadas de
examinar las circunstancias de la masacre mediante la
recolección oportuna de pruebas in situ, no puede ser
subsanada con las loables pero tardı́as diligencias
probatorias para buscar restos mortales en el fondo del rı́o
Guaviare, que la Fiscalı́a General de la Nación inició hasta
diciembre de 2004, es decir, más de ocho añ os después de
ocurridos los hechos. Las insuficiencias señ aladas, sumadas
a los intentos de encubrir los hechos por parte de algunos
miembros del Ejército (supra párrs. 96.37, y 96.44 a 96.46),
pueden ser calificadas como graves faltas al deber de
investigar los hechos, que afectaron definitivamente el
desarrollo posterior del proceso penal. En el presente caso,
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el conjunto de las faltas a los deberes de protección y de
investigación ya establecidas han coadyuvado a la
impunidad de la mayorı́a de los responsables de las
violaciones cometidas. Dichas faltas evidencian una forma de
continuidad del mismo modus operandi de los paramilitares
de encubrimiento de los hechos y han desembocado en la
posterior falta de efectividad del proceso penal en curso por
los hechos de la masacre, en la que participaron
directamente al menos 100 paramilitares con colaboración,
aquiescencia y tolerancia de miembros de las Fuerzas
Armadas colombianas. La Corte observa que una operación
de semejantes proporciones no pudo pasar desapercibida
por los altos mandos militares de las zonas de donde
salieron y por donde transitaron los paramilitares. Algunos
de los hechos sobre la planeación y ejecución de la masacre
están contenidos en el reconocimiento estatal de
responsabilidad, y si bien han sido condenados algunos de
los responsables de la masacre, subsiste una impunidad
generalizada en el presente caso, en la medida en que no ha
sido determinada toda la verdad de los hechos ni la totalidad
de las responsabilidades intelectuales y materiales por los
mismos. Además, es un hecho relevante que algunos de los
paramilitares condenados no se encuentren cumpliendo la
condena impuesta por no haberse hecho efectivas las ó
rdenes de captura libradas en su contra. En sı́ntesis, la
impunidad parcial y la falta de efectividad del proceso penal
en este caso se reflejan en dos aspectos: en primer lugar, la
gran mayorı́a de los responsables no han sido vinculados a
las investigaciones o no han sido identificados ni procesados
– si se toma en cuenta que el Estado reconoció que
participaron en la masacre más de 100 personas y que la
Corte ha establecido su responsabilidad porque la misma no
pudo haberse perpetrado sin el conocimiento, tolerancia y
colaboración de los más altos mandos del Ejército
colombiano de las zonas donde ocurrieron los hechos. En
segundo lugar, la impunidad se refleja en el juicio y condena
en ausencia de los paramilitares que, si bien ocupan altos
puestos en las estructuras de las AUC, como es el caso de
Carlos Castañ o Gil, jefe de las mismas, se han visto
beneficiados con la acción de la justicia que los condena
pero no hace efectiva la sanción. En este sentido, llama la
atenció n de la Corte el hecho comunicado por el Estado, al
remitir información solicitada como prueba para mejor
resolver, referente a que el 3 de agosto del añ o en curso se
ordenó la vinculación a la investigación de Salvatore
Mancuso Gómez pero se suspendió su orden de captura
“debido a su condición de representante de las
Autodefensas Unidas de Colombia frente al proceso de paz
que adelanta el Gobierno con dicha organización”. En
conclusión, la Corte considera que las violaciones
declaradas a los derechos a la libertad personal, integridad
personal y vida de las vı́ctimas (supra párr. 139), resultan
agravadas como consecuencia de las faltas al deber de
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protección y al deber de investigar los hechos, como
consecuencia de la falta de mecanismos judiciales efectivos
para dichos efectos y para sancionar a todos los
responsables de la masacre de Mapiripán. En consecuencia,
el Estado ha violado los artı́culos 8.1 y 25 de la Convención,
en relación con el artı́culo 1.1 de la misma, en perjuicio de
los familiares de las vı́ctimas del presente caso. Corte IDH.
Caso Gómez Palomino Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 22 de noviembre de 2005. Serie C No.
136. La Corte ha reiterado que los familiares de victimas de
graves violaciones de derechos humanos tienen el derecho
a conocer la verdad sobre estas violaciones. Este derecho a
la verdad, al ser reconocido y ejercido en una situación
concreta, constituye un medio importante de reparación
para la victima y sus familiares y da lugar a una expectativa
que el Estado debe satisfacer. Por otra parte, el conocer la
verdad facilita a la sociedad peruana la búsqueda de formas
de prevenir este tipo de violaciones en el futuro. En el
mismo sentido: Caso de la "Masacre de Mapiripán" Vs.
Colombia. Sentencia de 15 de septiembre de 2005. Serie C
No. 134, párr.297; Caso de la Comunidad Moiwana Vs.
Surinam. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia 15 de junio de 2005. Serie C No. 124, párr.
203 y 204 y Caso 19 Comerciantes Vs. Colombia. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie
C No. 109, párr.259. En consecuencia, los familiares de las
victimas tienen el derecho, y los Estados la obligacion, a que
lo sucedido a aquellas sea efectivamente investigado por las
autoridades estatales, se siga un proceso contra los
presuntos responsables de estos ilícitos y, en su caso, se les
impongan las sanciones pertinentes, y se reparen los danos
y perjuicios que dichos familiares han sufrido. En el mismo
sentido: Caso de la Comunidad Moiwana Vs. Surinam.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia 15 de junio de 2005. Serie C No. 124, párr. 205; Caso
de las Hermanas Serrano Cruz Vs. El Salvador. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de marzo de 2005.
Serie C No. 120, párr.64 y. Caso 19 Comerciantes Vs.
Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
julio de 2004. Serie C No. 109, párr. 187; Caso García y
familiares Vs. Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia de 29 noviembre de 2012 Serie C No. 258, párr.133.
En respuesta a la desaparición forzada del señor Santiago
Gomez Palomino, el primer recurso que el Estado debió
haber suministrado era una investigación efectiva y un
proceso judicial tendiente al esclarecimiento de los hechos,
la sanción de los responsables y el otorgamiento de una
compensación adecuada. Este Tribunal ha establecido que la
investigación que deben emprender los Estados debe ser
realizada ex officio, sin dilación y con la debida diligencia, lo
cual implica que el órgano que investiga debe llevar a cabo,
dentro de un plazo razonable, todas aquellas actuaciones
necesarias para procurar como minimo el esclarecimiento
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de los hechos. Caso Zambrano Vélez y otros Vs. Ecuador.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de
2007. Serie C No. 166. Asimismo, en este tipo de casos tiene
una particular relevancia que las autoridades competentes
adopten las medidas razonables para asegurar el material
probatorio necesario para llevar a cabo la investigación y
que gocen de independencia, de jure y de facto, de los
funcionarios involucrados en los hechos. Lo anterior
requiere no solo independencia jerarquica o institucional,
sino también independencia real. 123. Dicha investigación
debe ser realizada por todos los medios legales disponibles
y orientada a la determinación de la verdad y la
investigacion, persecucion, captura, enjuiciamiento y
eventual castigo de todos los responsables intelectuales y
materiales de los hechos, especialmente cuando están o
puedan estar involucrados agentes estatales. El Tribunal ha
sostenido que al llevar a cabo o tolerar acciones dirigidas a
realizar ejecuciones extrajudiciales, no investigarlas de
manera adecuada y no sancionar efectivamente, en su caso,
a los responsables, el Estado viola sus obligaciones de
respetar y garantizar los derechos reconocidos por la
Convencion a la presunta victima y sus familiares, impide
que la sociedad conozca lo ocurrido y reproduce las
condiciones de impunidad para que este tipo de hechos
vuelvan a repetirse. Corte IDH. Caso Cantoral Huamaní y
García Santa Cruz Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 10 de julio de 2007.
Serie C No. 16. La Corte recuerda su jurisprudencia
constante en el sentido de que el cumplimiento del deber
de investigar en casos como el presente, debe comprender
la realizacion, de oficio y sin dilacion, de una investigación
seria, imparcial, efectiva, para la cual los Estados deben
hacer uso de todos los medios legales disponibles e
involucrar a toda institución estatal. Al respecto, el Tribunal
reitera que la obligación de investigar es una obligación de
medio, no de resultados. Lo anterior no significa, sin
embargo, que la investigación pueda ser emprendida como
“una simple formalidad condenada de antemano a ser
infructuosa”. Cada acto estatal que conforma el proceso
investigativo, asi como la investigación en su totalidad, debe
estar orientado hacia una finalidad especifica, la
determinación de la verdad y la investigacion, persecucion,
captura, enjuiciamiento, y en su caso, la sanción de los
responsables de los hechos. Asimismo, esta Corte ha
señalado que la facultad de acceso a la justicia debe
asegurar, en tiempo razonable, el derecho de las presuntas
victimas o sus familiares a que se haga todo lo necesario
para conocer la verdad de lo sucedido y se sancione a los
eventuales responsables. Todas esas exigencias, asi como
criterios de independencia e imparcialidad, se extienden
también a los órganos no judiciales a los que corresponda la
investigación previa al proceso judicial, realizada para
determinar las circunstancias de una muerte y la existencia
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de suficientes indicios para interponer una acción penal. Sin
el cumplimiento de estas exigencias, el Estado no podrá
posteriormente ejercer de manera efectiva y eficiente su
facultad acusatoria y los tribunales no podrán llevar a cabo
el proceso judicial que este tipo de violaciones requiere.
Caso Tristán Donoso Vs. Panamá. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de enero de
2009. Serie C No. 193. Los Estados partes pueden organizar
su sistema procesal penal, asi como la funcion, estructura o
ubicación institucional del Ministerio Publico a cargo de la
persecución penal, considerando sus necesidades y
condiciones particulares, siempre que cumplan con los
propósitos y obligaciones determinadas en la Convencion
Americana. En los casos que la legislación de un
determinado Estado establezca que los integrantes del
Ministerio Publico desempeñan su labor con dependencia
organica, ello no implica, en si mismo, una violación a la
Convencion. Por su parte, la Corte destaca que el principio
de legalidad de la función publica, que gobierna la actuación
de los funcionarios del Ministerio Publico, obliga a que su
labor en el ejercicio de sus cargos se realice con
fundamentos normativos definidos en la Constitucion y las
leyes. De tal modo, los fiscales deben velar por la correcta
aplicación del derecho y la búsqueda de la verdad de los
hechos sucedidos, actuando con profesionalismo, buena fe,
lealtad procesal, considerando tanto elementos que
permitan acreditar el delito y la participación del imputado
en dicho acto, como también los que puedan excluir o
atenuar la responsabilidad penal del imputado. Corte IDH.
Caso Anzualdo Castro Vs. Perú. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de
septiembre de 2009. Serie C No. 202. Para que una
investigación penal constituya un recurso efectivo para
asegurar el derecho de acceso a la justicia de las presuntas
victimas, asi como para garantizar los derechos que se han
visto afectados en el presente caso, debe cumplirse con
seriedad y no como una simple formalidad condenada de
antemano a ser infructuosa y debe tener un sentido y ser
asumida por los Estados como un deber jurídico propio y no
como una simple gestión de intereses particulares, que
dependa de la iniciativa procesal de la victima o de sus
familiares o de la aportación privada de elementos
probatorios. En el mismo sentido: Caso García Ibarra y otros
Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de 2015. Serie C No.
306, párr.154; Caso Quispialaya Vilcapoma Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de noviembre de 2015. Serie C No. 308,
párr.208. En estos casos, la impunidad debe ser erradicada
mediante la determinación de las responsabilidades tanto
generales – el Estado--‐- como individuales –penales y de
otra índole de sus agentes o de particulares. En
cumplimiento de esta obligacion, el Estado debe remover
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todos los obstaculos, de facto y de jure, que mantengan la
impunidad. Las investigaciones deben respetar los
requerimientos del debido proceso, lo que implica que el
sistema de administración de justicia debe estar organizado
de manera tal que su independencia e imparcialidad pueda
ser garantizada y que el juzgamiento de graves violaciones a
los derechos humanos sea efectuado ante los tribunales
ordinarios, para evitar la impunidad y procurar la búsqueda
de la verdad. Ademas, ante la naturaleza y gravedad de los
hechos, mas aun en contextos de violaciones sistematicas
de derechos humanos, y puesto que el acceso a la justicia
constituye una norma imperativa de Derecho Internacional,
la necesidad de erradicar la impunidad se presenta ante la
comunidad internacional como un deber de cooperación
entre los Estados, que deben adoptar las medidas necesarias
para no dejar en la impunidad esas violaciones, ya sea
ejerciendo su jurisdicción para aplicar su derecho interno y
el derecho internacional para juzgar y, en su caso, sancionar
a los responsables, o colaborando con otros Estados que lo
hagan o procuren hacerlo. El hecho que el órgano
encargado de la investigación cerrara –aunque fuera en
términos provisorios--‐- la investigación por la desaparición
forzada del señor Anzualdo Castro sin agotar ninguna de las
hipótesis investigativas expuestas, con fundamento en su
supuesta vinculación con Sendero Luminoso, demuestra que
actuo de manera incompatible con su función de realizar
una investigación de oficio, objetiva, exhaustiva y efectiva.
En este sentido, la Corte ya ha establecido que “el principio
de legalidad de la función publica, que gobierna la actuación
de los funcionarios del Ministerio Publico, obliga a que su
labor en el ejercicio de sus cargos se realice con
fundamentos normativos definidos en la Constitucion y las
leyes. De tal modo, los fiscales deben velar por la correcta
aplicación del derecho y la búsqueda de la verdad de los
hechos sucedidos, actuando con profesionalismo, buena fe
y lealtad procesal”. Corte IDH. Caso Garibaldi Vs. Brasil.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de septiembre de 2009. Serie C No. 203. La
Corte considera que los órganos estatales encargados de la
investigación relacionada con la muerte violenta de una
persona, cuyo objetivo es la determinación de los hechos, la
identificación de los responsables y su posible sancion,
deben llevar a cabo su tarea de manera diligente y
exhaustiva. El bien jurídico sobre el que recae la
investigación obliga a redoblar esfuerzos en las medidas que
deban practicarse para cumplir su objetivo. El actuar omiso
o negligente de los órganos estatales no resulta compatible
con las obligaciones emanadas de la Convencion Americana,
con mayor razón si esta en juego uno de los bienes
esenciales de la persona. La Corte no puede dejar de
expresar su preocupación por las graves fallas y demoras en
la investigación del presente caso, que afectaron a victimas
que pertenecen a un grupo considerado vulnerable. Como
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lo ha manifestado reiteradamente este Tribunal, la
impunidad propicia la repetición crónica de las violaciones
de derechos humanos. Corte IDH. Caso de la Masacre de Las
Dos Erres Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de
2009. Serie C No. 211. La Corte considera que la
investigación de los hechos de la masacre no ha sido
asumida como un deber propio del Estado, y esta no ha
estado dirigida eficazmente a la investigacion, persecucion,
captura, enjuiciamiento y eventual sanción de todos los
responsables, de modo que se examinen de forma completa
y exhaustiva la multiplicidad de afectaciones ocasionadas a
los pobladores del Parcelamiento de Las Dos Erres.
Asimismo, la investigación tampoco ha estado encaminada
hacia la identificación y entrega de los restos de las personas
que murieron en la masacre. Finalmente, el Estado no ha
realizado con debida diligencia las acciones necesarias para
ejecutar las ordenes de aprehensión que se encuentran
vigentes, ni ha brindado la colaboración requerida por los
tribunales, a fin de esclarecer los hechos. Todo ello en
detrimento del derecho a conocer la verdad de lo sucedido.
El Tribunal estima que en una sociedad democrática se debe
conocer la verdad sobre los hechos de graves violaciones de
derechos humanos. Esta es una justa expectativa que el
Estado debe satisfacer, por un lado, mediante la obligación
de investigar las violaciones de derechos humanos y, por el
otro, con la divulgación publica de los resultados de los
procesos penales e investigativos. Esto exige del Estado la
determinación procesal de los patrones de actuación
conjunta y de todas las personas que de diversas formas
participaron en dichas violaciones y sus correspondientes
responsabilidades y reparar a las victimas del caso. Corte
IDH. Caso Manuel Cepeda Vargas Vs. Colombia. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de mayo de 2010. Serie C No. 213. En casos complejos, la
obligación de investigar conlleva el deber de dirigir los
esfuerzos del aparato estatal para desentranar las
estructuras que permitieron esas violaciones, sus causas,
sus beneficiarios y sus consecuencias, y no solo descubrir,
enjuiciar y en su caso sancionar a los perpetradores
inmediatos. Es decir, la protección de derechos humanos
debe ser uno de los fines centrales que determine el actuar
estatal en cualquier tipo de investigacion. De tal forma, la
determinación sobre los perpetradores de la ejecución
extrajudicial del Senador Cepeda solo puede resultar
efectiva si se realiza a partir de una visión comprehensiva de
los hechos, que tenga en cuenta los antecedentes y el
contexto en que ocurrieron y que busque develar las
estructuras de participacion. En el mismo sentido: Caso
García y familiares Vs. Guatemala. Fondo Reparaciones y
Costas. Sentencia de 29 noviembre de 2012 Serie C No. 258,
párr.148; Caso Comunidad Campesina de Santa Bárbara Vs.
Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
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Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No.
299, párr. 258. Corte IDH. Caso Fernández Ortega y otros Vs.
México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 30 de agosto de 2010. Serie C No. 215.
En casos de violencia contra la mujer las obligaciones
generales establecidas en los artículos 8 y 25 de la
Convencion Americana se complementan y refuerzan, para
aquellos Estados que son Parte, con las obligaciones
derivadas del tratado interamericano especifico, la
Convencion de Belem do Para. En su articulo 7.b dicha
Convencion obliga de manera especifica a los Estados Partes
a utilizar la debida diligencia para prevenir, sancionar y
erradicar la violencia contra la mujer. De tal modo, ante un
acto de violencia contra una mujer, resulta particularmente
importante que las autoridades a cargo de la investigación la
lleven adelante con determinación y eficacia, teniendo en
cuenta el deber de la sociedad de rechazar la violencia
contra las mujeres y las obligaciones del Estado de
erradicarla y de brindar confianza a las victimas en las
instituciones estatales para su proteccion. En el mismo
sentido: Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31
de agosto de 2010. Serie C No. 216, párr.177; Caso Veliz
Franco y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de mayo de
2014. Serie C No. 277, párr.185; Caso I.V. Vs. Bolivia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de noviembre de 2016. Serie C No. 329,
párr.296. Corte IDH. Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña Vs.
Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
septiembre de 2010. Serie C No. 217. En relación a otro caso
contra Bolivia, la Corte ya ha señalado que es esencial la
manera en que se llevan a cabo las acciones tendientes a la
búsqueda de restos presumiblemente humanos. Asimismo,
que la recolección y preservación correcta de tales restos
son condiciones indispensables para la determinación de lo
sucedido a las victimas y, consecuentemente, para la
investigacion, proceso y eventual sanción de los
responsables, y que el transcurso del tiempo puede generar
efectos irreversibles sobre los restos cuando estos no son
conservados adecuadamente. En tal sentido, los Estados
deben llevar a cabo lo antes posible las pruebas periciales
necesarias tendientes a la identificación de los restos
referidos. En el presente caso, es evidente que la búsqueda
del paradero del señor Jose Luis Ibsen Pena no ha sido
llevada a cabo de manera inmediata por el Estado. Asimismo,
sin prejuzgar sobre la identidad de las persona a quien
correspondan los restos encontrados en La Cuchilla (supra
parr. 218), que el Estado tampoco ha realizado prontamente
los análisis pertinentes para determinar o descartar si los
mismos pertenecen al señor Ibsen Pena. Asimismo, que las
diligencias de búsqueda de su paradero no han continuado.
Todo esto constituye una clara violación al articulo 8.1 de la
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Convencion Americana. Al respecto, la Corte resalta la
importancia que tiene para la conducción de la investigación
y para el juzgamiento y eventual sanción de los
responsables, el hecho de haber comprobado de manera
fehaciente que los restos excavados en el ano 2008
pertenecen a Rainer Ibsen Cardenas. Sin embargo, el
Tribunal nota que a pesar de que se realizaron pruebas
genéticas y antropologicas, la ubicación y posterior
identificación de los restos del señor Ibsen Cardenas estuvo
preponderantemente orientada a su entrega a los familiares,
y no tanto a practicar otras pruebas cuyos resultados
aportaran elementos para el esclarecimiento de lo sucedido.
Como ya fue mencionado en esta Sentencia, el 11 de
noviembre de 2008 se procedió a la entrega de los restos a
Tito Ibsen Castro (supra parr. 91). Lo anterior tiene como
consecuencia que, a pesar de que existen indicios sobre la
forma y circunstancias en que pudo haber perdido la vida el
señor Rainer Ibsen Cardenas, hasta el momento ello no ha
podido establecerse fehacientemente, afectando asi la
determinación de las responsabilidades penales
correspondientes y el derecho a conocer la verdad.
Precisamente, la investigación penal también debe estar
dirigida en ese sentido y, por lo tanto, esta obligación
subsiste hasta que no se determinen judicialmente las
circunstancias de muerte del señor Ibsen Cardenas. Ello
tendría que dar lugar, asimismo, a que la investigación
también se dirija a determinar todas las responsabilidades
que correspondan, tomando en cuenta el particular
contexto en el que sucedieron los hechos. A esto ya se
refirió ampliamente la Corte enesta Sentencia (supra parr.
171). Dado que a partir del análisis de sus restos no se ha
realizado investigación alguna de lo sucedido a Rainer Ibsen
Cardenas ni sobre los posibles responsables, el Tribunal
considera que el Estado violo el articulo 8.1 de la Convencion
Americana. Corte IDH. Caso Uzcátegui y otros Vs. Venezuela.
Fondo y Reparaciones. Sentencia de 3 de septiembre de
2012. Serie C No.249. Por ultimo, no surge, en ninguna de las
actuaciones de las autoridades que desarrollaron la
investigación o del procedimiento judicial sobre la muerte
de Nestor Jose Uzcategui, que se hubiera tomado en cuenta
el contexto de ejecuciones extrajudiciales que existía en ese
momento en el estado Falcon. Por el contrario, las
diligencias que se llevaron a cabo demuestran que el caso
fue seguido considerando únicamente las circunstancias
particulares del mismo y no el contexto en el cual estaba
visiblemente enmarcado. Con respecto a ello, la Corte
estima que en el cumplimiento del deber de investigar en
casos como el de autos, no basta el conocimiento de la
escena y circunstancias materiales del crimen, sino que
resulta imprescindible analizar, según corresponda, el
conocimiento de las estructuras de poder que lo
permitieron y, en su caso, lo disenaron y ejecutaron
intelectual y materialmente, asi como de las personas o
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grupos que estaban interesados o se beneficiarían del
crimen (beneficiarios), pues ello puede permitir, a su vez, la
generación de hipótesis y líneas de investigacion; y un
análisis de la escena del crimen, testigos, y demás elementos
probatorios. En consecuencia, en casos como el de esta
causa, no se trata solo del analisisde un crimen de manera
aislada, sino inserto en un contexto que proporcione los
elementos necesarios para comprender su estructura de
operacion. Corte IDH. Caso Masacres de Río Negro Vs.
Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 4 de septiembre de 2012. Serie C No.
250. Por otro lado, este Tribunal también ha señalado que
en una sociedad democratica se debe conocer la verdad
sobre los hechos de graves violaciones de derechos
humanos. Esta es una justa expectativa que el Estado debe
satisfacer, por un lado, mediante la obligación de investigar
de oficio las graves violaciones de derechos humanos y, por
el otro, con la divulgación publica de los resultados de los
procesos penales e investigativos. Esto exige del Estado la
determinación procesal de los patrones de actuación
conjunta y de todas las personas que de diversas formas
participaron en dichas violaciones y sus correspondientes
responsabilidades y reparar a las victimas del caso. Por ello,
en ocasiones anteriores la Corte ha considerado que las
autoridades encargadas de las investigaciones tienen el
deber de asegurar que en el curso de las mismas se valoren
los patrones sistematicos que permitieron la comisión de
graves violaciones de los derechos humanos, como los
sucedidos en el presente caso. En aras de garantizar su
efectividad, la investigación debe ser conducida tomando en
cuenta la complejidad de este tipo de hechos y de la
estructura en la cual se ubican las personas probablemente
involucradas en los mismos, de acuerdo al contexto en que
ocurrieron, evitando asi omisiones en la recaudación de
prueba y en el seguimiento de líneas lógicas de
investigacion. Por ello, las autoridades estatales están
obligadas a colaborar en la recaudación de la prueba para
alcanzar los objetivos de una investigación y abstenerse de
realizar actos que impliquen obstrucciones para la marcha
del proceso investigativo. En el mismo sentido: Caso
Masacres de El Mozote y lugares aledaños Vs. El Salvador.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de octubre
de 2012. Serie C No. 252, párr.257. Para hechos como los del
presente caso, por tratarse de violaciones graves, masivas y
sistematicas de derechos humanos, el Estado debe utilizar y
aplicar las herramientas jurídicas adecuadas para el análisis
del caso, las categorías penales correspondientes con los
hechos por investigar y el diseño de una adecuada
investigación capaz de garantizar efectivamente los
derechos humanos involucrados. Al respecto, la Corte debe
señalar que la calificación penal de los hechos corresponde a
las autoridades internas con competencia para ello. Sin
embargo, en el presente caso, la Corte observa que el delito
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de “asesinato” por el cual se condeno a ocho personas
mediante las sentencias de 8 de noviembre de 1998 y 28 de
mayo de 2009 no refleja la gravedad, la multiplicidad ni la
magnitud de los hechos sucedidos durante las masacres de
Pacoxom y Agua Fria. Como se desprende de las
declaraciones rendidas por varias victimas a nivel interno asi
como de esta Sentencia, en el presente caso han sucedido
hechos que no se limitan al “asesinato” de miembros de la
comunidad de Rio Negro. Sin embargo, tales hechos no han
sido investigados. Corte IDH. Caso Gudiel Álvarez y otros
("Diario Militar") Vs. Guatemala. Fondo Reparaciones y
Costas. Sentencia de 20 noviembre de 2012. Serie C No. 253.
El Tribunal recuerda que toda vez que haya motivos
razonables para sospechar que una persona ha sido
sometida a desaparición forzada debe iniciarse una
investigación ex officio, sin dilacion, y de una manera seria,
imparcial y efectiva. Este Tribunal ha indicado que es
imprescindible la actuación pronta e inmediata de las
autoridades fiscales y judiciales ordenando medidas
oportunas y necesarias dirigidas a la determinación del
paradero de la victima o el lugar donde pueda encontrarse
privada de libertad. Esta obligación es independiente de que
se presente una denuncia, pues en casos de desaparición
forzada el derecho internacional y el deber general de
garantia, imponen la obligación de investigar el caso ex
officio, de modo tal que no dependa de la iniciativa procesal
de la victima o de sus familiares o de la aportación privada
de elementos probatorios. En cualquier caso, toda autoridad
estatal, funcionario publico o particular que haya tenido
noticia de actos destinados a la desaparición forzada de
personas, deberá denunciarlo inmediatamente. En el mismo
sentido: Caso García y familiares Vs. Guatemala. Fondo
Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 noviembre de 2012
Serie C No. 258, párr.138. Corte IDH. Caso Mendoza y otros
Vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo y
Reparaciones. Sentencia de 14 de mayo de 2013. Serie C No.
260. Por otro lado, este Tribunal ha afirmado que el
procedimiento de la jurisdicción disciplinaria puede ser
valorado en tanto coadyuve al esclarecimiento de los hechos
y sus decisiones son relevantes en cuanto al valor simbolico
del mensaje de reproche que puede significar este tipo de
sanciones a lo interno de las penitenciarias estatales. Sin
embargo, dada la naturaleza de su competencia, el objeto
de estas investigaciones se circunscribe únicamente a la
determinación de las responsabilidades individuales de
carácter disciplinario que recaen sobre funcionarios
estatales. En este sentido, la determinación de
responsabilidad penal y/o administrativa poseen, cada una,
sus propias reglas sustantivas y procesales. Por ende, la falta
de determinación de responsabilidad penal no debe impedir
que se continue con la averiguación de otros tipos de
responsabilidades, tales como la administrativa. Corte IDH.
Caso de las comunidades afrodescendientes desplazadas de
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la Cuenca del Río Cacarica (Operación Génesis) Vs. Colombia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 20 de noviembre de 2013. Serie C No. 270.
Respecto de los procedimientos en el ámbito disciplinario, el
Tribunal ha considerado que los mismos pueden ser
valorados en tanto el examen contribuya al esclarecimiento
de los hechos siendo decisiones relevantes, ademas, por el
valor simbolico del mensaje de reproche que puede
significar ese tipo de sanciones para funcionarios públicos y
miembros de instituciones publicas. A su vez, en tanto
tiende a la protección de la función administrativa y se
orienta esencialmente a la corrección y control de los
funcionarios publicos, una investigación de esta naturaleza
puede complementar pero no sustituir a cabalidad la
función de la jurisdicción penal en casos de graves
violaciones de derechos humanos. En el presente caso la
Corte constata que los alegatos de los representantes
referidos a los procesos disciplinarios se limitan a describir la
etapa procesal o el resultado de los mismos sin especificar ni
explicar las presuntas violaciones a la debida diligencia de la
cual podrían adolecer. Sobre el particular, el Tribunal reitera
su jurisprudencia constante en la cual se establece que la
obligación de investigar es una obligación de medios, y no
de resultados, por lo que la parte que alega su ineficacia
debe demostrar que la misma se debe a defectos,
negligencias u omisiones en el desarrollo de las
investigaciones, siendo insuficiente alegar la ineficacia
únicamente haciendo alusión a la etapa procesal en la cual
se encuentra. Por tanto, la Corte no cuenta con elementos
suficientes para determinar la violación a la debida diligencia
en las investigaciones relacionadas a los procedimientos
disciplinarios. Corte IDH. Caso Osorio Rivera y familiares Vs.
Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 26 de noviembre de 2013. Serie C No.
274. Esta Corte ya ha considerado que, una vez ocurrida una
desaparición forzada, es necesario que la misma sea
efectivamente considerada y tratada como un hecho ilícito
que pueda tener como consecuencia la imposición de
sanciones para quien la cometa, instigue, encubra o de
cualquier otra forma participe en la perpetración de la
misma. En consecuencia, la Corte ha considerado que toda
vez que haya motivos razonables para sospechar que una
persona ha sido sometida a desaparición forzada debe
iniciarse una investigación penal. Esta obligación es
independiente de que se presente una denuncia, pues en
casos de desaparición forzada el derecho internacional y el
deber general de garantia, imponen la obligación de
investigar el caso ex officio, sin dilacion, y de una manera
seria, imparcial y efectiva, de modo tal que no dependa de la
iniciativa procesal de la victima o de sus familiares o de la
aportación privada de elementos probatorios. Relacionado
con esto ultimo, la Corte ha indicado que las autoridades
deben impulsar la investigación como un deber jurídico
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propio, no haciendo recaer esta carga en la iniciativa de los
familiares. Esto es un elemento fundamental y
condicionante para la protección de los derechos afectados
por esas situaciones. Por ende, la investigación debe ser
realizada por todos los medios legales disponibles y
orientada a la determinación de la verdad y la persecucion,
captura, enjuiciamiento y, eventual castigo de todos los
responsables intelectuales y materiales de los hechos,
especialmente cuando están o puedan estar involucrados
agentes estatales. Igualmente, la impunidad debe ser
erradicada mediante la determinación de las
responsabilidades tanto generales –del Estado como
individuales –penales y de otra índole de sus agentes o de
particulares En cumplimiento de esta obligacion, el Estado
debe remover todos los obstaculos, de facto y de jure, que
mantengan la impunidad. En el mismo sentido: Caso
Comunidad Campesina de Santa Bárbara Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 299,
párr.222. Corte IDH. Caso Veliz Franco y otros Vs. Guatemala.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 19 de mayo de 2014. Serie C No. 277. La Corte
reitera que la obligación de investigar violaciones de
derechos humanos se encuentra dentro de las medidas
positivas que deben adoptar los Estados para garantizar los
derechos reconocidos en la Convencion . El deber de
investigar es una obligación de medios y no de resultado.
Sin embargo, debe ser asumida por el Estado como un
deber jurídico propio y no como una simple formalidad
condenada de antemano a ser infructuosa, o como una
mera gestión de intereses particulares, que dependa de la
iniciativa procesal de las victimas o de sus familiares o de la
aportación privada de elementos probatorios . A la luz de
ese deber, una vez que las autoridades estatales tengan
conocimiento del hecho, deben iniciar ex officio y sin
dilación una investigación seria, imparcial y efectiva . Esta
investigación debe ser realizada por todos los medios
legales disponibles, y ser orientada a la determinación de la
verdad. La obligación del Estado de investigar debe
cumplirse diligentemente para evitar la impunidad y que
este tipo de hechos vuelvan a repetirse. En este sentido, la
Corte recuerda que la impunidad fomenta la repetición de
las violaciones de derechos humanos . De otra parte, este
Tribunal ha advertido que esta obligación se mantiene
“cualquiera sea el agente al cual pueda eventualmente
atribuirse la violacion, aun los particulares, pues, si sus
hechos no son investigados con seriedad, resultarian, en
cierto modo, auxiliados por el poder publico, lo que
comprometería la responsabilidad internacional del Estado”.
La Corte también ha señalado que del articulo 8 de la
Convencion se desprende que las victimas de violaciones de
derechos humanos, o sus familiares, deben contar con
amplias posibilidades de ser oídos y actuar en los
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respectivos procesos, tanto en procura del esclarecimiento
de los hechos y del castigo de los responsables, como en
busca de una debida reparación . Asimismo, el Tribunal ha
establecido que la obligación de investigar y el
correspondiente derecho de la presunta victima o de los
familiares no solo se desprende de las normas
convencionales de derecho internacional imperativas para
los Estados Parte, sino que además se deriva de la
legislación interna que hace referencia al deber de
investigar de oficio ciertas conductas ilícitas y a las normas
que permiten que las victimas o sus familiares denuncien o
presenten querellas, pruebas o peticiones o cualquier otra
diligencia, con la finalidad de participar procesalmente en la
investigación penal con la pretensión de establecer la
verdad de los hechos. Corte IDH. Caso Rodríguez Vera y
otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) Vs. Colombia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 14 de noviembre de 2014. Serie C No. 28. La
obligación de investigar violaciones de derechos humanos
es una de las medidas positivas que deben adoptar los
Estados para garantizar los derechos reconocidos en la
Convencion . Asi, desde su primera sentencia esta Corte ha
destacado la importancia del deber estatal de investigar y
sancionar las violaciones de derechos humanos, el cual
adquiere particular importancia ante la gravedad de los
delitos cometidos y la naturaleza de los derechos
lesionados. Además, la obligación de investigar, juzgar y, en
su caso, sancionar a los responsables de hechos violatorios
de los derechos humanos no se deriva solamente de la
Convencion Americana, en determinadas circunstancias y
dependiendo de la naturaleza de los hechos, también se
desprende de otros instrumentos interamericanos que
establecen la obligación a cargo de los Estados Partes de
investigar las conductas prohibidas por tales tratados. En
relación con los hechos del presente caso, la obligación de
investigar se ve reforzada por la Convencion Interamericana
sobre Desaparicion Forzada y la Convencion Interamericana
contra la Tortura. Dichas disposiciones especifican y
complementan las obligaciones que tiene el Estado con
respecto al respeto y garantía de los derechos consagrados
en la Convencion Americana, asi como “el corpus juris
internacional en materia de protección de la integridad
personal”. En el mismo sentido: Caso Comunidad Campesina
de Santa Bárbara Vs. Perú. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
septiembre de 2015. Serie C No. 299, párr. 218. La Corte nota
que estas obligaciones especificas del Estado, derivadas de
las convenciones especializadas referidas, son exigibles al
Estado a partir de la fecha de deposito de los instrumentos
de ratificación de cada una de ellas, aun cuando no
estuvieran vigentes al momento del inicio de ejecución de
las desapariciones forzadas y demás violaciones alegadas en
el presente caso. Corte IDH. Caso Velásquez Paiz y otros Vs.
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Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 19 de noviembre de 2015. Serie C No.
307. La Corte ha establecido que, en aras de garantizar su
efectividad, en la investigación de violaciones de los
derechos humanos se debe evitar omisiones en la
recaudación de prueba y en el seguimiento de líneas lógicas
de investigacion. Al respecto, la Corte ha precisado que,
cuando los hechos se refieren a la muerte violenta de una
persona, la investigación iniciada debe ser conducida de tal
forma que pudiese garantizar el debido análisis de las
hipótesis de autoria surgidas a raíz de la misma. En este
punto, cabe recordar que no corresponde a la Corte analizar
las hipótesis de autoria manejadas durante la investigación
de los hechos y en consecuencia determinar
responsabilidades individuales, cuya definición compete a
los tribunales penales internos, sino evaluar las acciones u
omisiones de agentes estatales, según la prueba presentada
por las partes. De igual modo, no compete a la Corte
sustituir a la jurisdicción interna, estableciendo las
modalidades especificas de investigación y juzgamiento en
un caso concreto para obtener un mejor o mas eficaz
resultado, sino constatar si en los pasos efectivamente
dados a nivel interno se violaron o no obligaciones
internacionales del Estado derivadas de los artículos 8 y 25
de la Convencion Americana. La Corte recuerda que la falta
de diligencia tiene como consecuencia que conforme el
tiempo vaya transcurriendo, se afecte indebidamente la
posibilidad de obtener y presentar pruebas pertinentes que
permitan esclarecer los hechos y determinar las
responsabilidades que correspondan, con lo cual el Estado
contribuye a la impunidad. Corte IDH. Caso Miembros de la
Aldea Chichupac y comunidades vecinas del Municipio de
Rabinal Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de
2016. Serie C No. 328. La Corte recuerda que, en virtud de la
protección otorgada por los artículos 8 y 25 de la
Convencion, los Estados están obligados a suministrar
recursos judiciales efectivos a las victimas de violaciones de
los derechos humanos, que deben ser sustanciados de
conformidad con las reglas del debido proceso legal.
Asimismo, este Tribunal ha señalado que en una sociedad
democrática se debe conocer la verdad sobre los hechos de
graves violaciones de derechos humanos. Esta es una justa
expectativa que el Estado debe satisfacer, por un lado,
mediante la obligación de investigar de oficio y, por el otro,
con la divulgación publica de los resultados de los procesos
penales e investigativos. Esto exige del Estado la
determinación procesal de los patrones de actuación
conjunta y de todas las personas que de diversas formas
participaron en dichas violaciones y sus correspondientes
responsabilidades y reparar a las victimas del caso. Por ello,
en ocasiones anteriores la Corte ha considerado que las
autoridades encargadas de las investigaciones tienen el
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deber de asegurar que en el curso de las mismas se valoren
los patrones sistemáticos que permitieron la comisión de
graves violaciones de los derechos humanos, como los
sucedidos en el presente caso. En aras de garantizar su
efectividad, la investigación debe ser conducida tomando en
cuenta la complejidad de este tipo de hechos y de la
estructura en la cual se ubican las personas probablemente
involucradas en los mismos, de acuerdo al contexto en que
ocurrieron, particularmente en contextos de ataques
masivos y sistemáticos o generalizados hacia algún sector
de la población, evitando asi omisiones en la recaudación de
prueba y en el seguimiento de líneas lógicas de
investigación. Por ello, las autoridades estatales están
obligadas a colaborar en la recaudación de la prueba para
alcanzar los objetivos de una investigación y abstenerse de
realizar actos que impliquen obstrucciones para la marcha
del proceso investigativo. Dada su importancia, la obligación
de investigar en el presente caso no puede ser ejecutada de
cualquier manera, sino que debe realizarse de acuerdo a los
estándares establecidos por las normas y la jurisprudencia
internacionales que caracterizan a las investigaciones de
graves violaciones a los derechos humanos, lo cual supone,
en primer termino, generar un marco normativo interno
adecuado y/u organizar el sistema de administración de
justicia de forma tal que su funcionamiento asegure la
realización de investigaciones ex officio, sin dilacion, serias y
efectivas. De igual modo, dicho deber impone la remoción
de todo obstáculo de jure y de facto que impida la
investigación y juzgamiento de los hechos y, en su caso, la
sanción de todos los responsables de las violaciones
declaradas, asi como la búsqueda de la verdad. Por esta
razon, en el presente caso, el cual versa sobre graves
violaciones de derechos humanos cometidas dentro de un
contexto de violaciones masivas y sistematicas, la obligación
de investigar no puede desecharse o condicionarse por
actos o disposiciones normativas internas de ninguna
índole. Ademas, la Corte considera pertinente señalar que la
obligación de investigar, juzgar y, en su caso, sancionar a los
responsables de hechos violatorios de los derechos
humanos no se deriva solamente de la Convencion
Americana. En determinadas circunstancias y dependiendo
de la naturaleza de los hechos, esta obligación también se
desprende de otros instrumentos interamericanos en la
materia que establecen la obligación a cargo de los Estados
Partes de investigar las conductas prohibidas por tales
tratados. Al respecto, este Tribunal nota que, en este caso,
la obligación de investigar a cargo del Estado contraída a
partir de la ratificación de la Convencion Americana y que se
mantiene vigente en la actualidad, fue reafirmada por
Guatemala con motivo del deposito del instrumento de
ratificación de: i) la Convencion Interamericana para Prevenir
y Sancionar la Tortura el 29 de enero de 1987; ii) la
Convencion de Belem do Para el 4 de abril de 1995, y iii) la
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Convencion Interamericana sobre Desaparicion Forzada de
Personas (CIDFP) el 25 de febrero de 2000, por lo que el
Estado debía velar por su cumplimiento a partir de esos
momentos , aun cuando estas no habían sido adoptadas por
Guatemala al momento de los hechos del caso. 216. Ademas,
debido a que en el presente caso algunas personas fueron
obligadas a trabajar contra su voluntad (supra parrs. 97 y
116), la Corte recuerda que la protección contra la esclavitud
y servidumbre es una obligación internacional erga omnes,
constitutiva de delito internacional y de carácter
imprescriptible, cuya prohibición alcanzo el estatus de jus
cogens. Por estos motivos, cuando los Estados tengan
conocimiento de un acto que pudiese ser constitutivo de
esclavitud o servidumbre, en los términos de lo dispuesto
por el articulo 6 de la Convencion Americana, deben iniciar
ex officio la investigación pertinente a efectos de establecer
las responsabilidades individuales que correspondan. El
Tribunal estima que la falta de investigación de las
desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales,
trabajos forzosos, torturas y violencia sexual en conflictos
armados y/o dentro de patrones sistematicos, como los
ocurridos y denunciados en el presente caso, constituyen
un incumplimiento de las obligaciones del Estado frente a
graves violaciones a derechos humanos, las cuales
contravienen normas inderogables y generan obligaciones
para los Estados como la de investigar y sancionar dichas
practicas, de conformidad con la Convencion Americana y,
en este caso, a la luz de la CIDFP, la CIPST y la Convencion de
Belem do Para. De lo anterior, se desprende que, al menos
desde el ano 1996 el Estado tenia conocimiento de que
existían posibles crímenes de lesa humanidad en el
Municipio de Rabinal, y al menos desde junio de 1999, fecha
en que la CEH publico su Informe Final, tenia conocimiento
de que los hechos cometidos en este caso posiblemente
fueron motivados por conceptos racistas y/o constituyeron
actos de genocidio. Por tanto, el Estado tenia la obligación
de investigar los hechos del caso tomando en cuenta dichos
alegatos, pero no consta de la prueba que esto se haya
hecho, pese a que el Tribunal solicito al Estado dicha
informacion. De este modo, Guatemala no puede alegar que
“no seria aplicable el delito de genocidio a los hechos del
caso”, sin que conste que se haya realizado una
investigación en cuanto a este aspecto a fin de esclarecer
los hechos y determinar las responsabilidades que
correspondan. Finalmente, en cuanto a la falta de
investigación de las violaciones sexuales cometidas por
agentes de seguridad del Estado en el presente caso, la
Corte considera que toda vez que existan indicios de
violencia sexual en el marco de un conflicto armado interno,
esta no debe ser tratada como un delito colateral, sino que
su investigación debe formar parte de cada etapa de la
estrategia global de investigación de posibles torturas,
crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra o actos de
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genocidio que pudieran haberse cometido. La investigación
de violencia sexual deberá llevarse a cabo respetando las
características culturales de las victimas. Por otra parte, se
deberán investigar posibles vínculos entre los responsables
directos de la violencia sexual y sus superiores jerarquicos,
asi como la existencia de componentes que demostrarían
una intención discriminatoria y/o la intención cometer un
genocidio.
Debida diligencia Corte IDH. Caso Myrna Mack Chang Vs.
Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25
de noviembre de 2003. Serie C No. 101. En relación con el
proceso penal, es menester señalar que la Corte, al referirse
a las garantías judiciales, también conocidas como garantías
procesales, ha establecido que para que en un proceso
existan verdaderamente dichas garantias, conforme a las
disposiciones del articulo 8 de la Convencion, es preciso que
se observen todos los requisitos que “sirv[a]n para proteger,
asegurar o hacer valer la titularidad o el ejercicio de un
derecho”, es decir, las “condiciones que deben cumplirse
para asegurar la adecuada defensa de aquellos cuyos
derechos u obligaciones están bajo consideración judicial”.
En el mismo sentido: Caso Herrera Ulloa Vs. Costa Rica.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 2 de julio de 2004. Serie C No. 107, párr. 145. En
el capitulo sobre hechos probados se demostró la falta de
diligencia y voluntad de los tribunales de justicia para
impulsar el procedimiento penal tendiente a esclarecer
todos los hechos de la muerte de Myrna Mack Chang y
sancionar a todos los responsables. El Tribunal no entrara a
analizar aquí cada una de las actuaciones de los tribunales
que carecieron de la debida diligencia (pedidos de amparo,
inconstitucionalidad, recusaciones, incidentes,
incompetencias, nulidades, pedidos de acogerse a la Ley de
Reconciliacion Nacional, entre otros), pero a manera de
ejemplo hara alusión únicamente al uso de las acciones de
amparo, cuya interposición y tramite llevo a los conductores
del proceso penal a incurrir en notorias dilaciones en el
presente caso. Valga recordar lo señalado expresamente por
el Estado en el informe de 29 de mayo de 2001, que dirigio a
la Comision Interamericana, en el cual expreso que “[e]l
gobierno de Guatemala reconoce que han existido
vicisitudes procesales, derivadas en parte por uso excesivo
de recursos procesales pero que deben ser respetadas por
el Gobierno y las autoridades […]”. En el presente caso los
procesados han interpuesto al menos doce recursos de
amparo, tal como se establecio en el capitulo de hechos
probados, todos los cuales fueron declarados
improcedentes por las autoridades judiciales respectivas.
Asimismo, la Corte observa, tal como lo señalaron la
Comision y los representantes de los familiares de la victima,
que estas acciones de amparo paralizaron el proceso por
mas de tres anos. Las autoridades judiciales no dieron
tramite con la debida diligencia a las acciones de amparo,
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con el fin de que este fuese un recurso rápido y eficaz, y mas
bien permitieron que se convirtiera en un recurso dilatorio
del procedimiento, toda vez que puede ser conocido hasta
por cuatro diferentes instancias. Sin embargo, la Corte llama
la atención a que en el proceso penal referido, la
interposición frecuente de ese recurso, aunque permisible
por la ley, ha sido tolerada por las autoridades judiciales.
Este Tribunal considera que el juez interno, como autoridad
competente para dirigir el proceso, tiene el deber de
encauzarlo, de modo a que se restrinja el uso
desproporcionado de acciones que pueden tener efectos
dilatorios. A su vez, el tramite de los recursos de amparo con
sus respectivas apelaciones fue realizado sin sujeción a los
plazos legales, ya que los tribunales de justicia
guatemaltecos tardaron en promedio aproximadamente
seis meses en decidir cada uno. Esa situación provoco una
paralización del proceso penal. A la luz de lo anteriormente
dicho, la Corte considera que los jueces como rectores del
proceso tienen el deber de dirigir y encausar el
procedimiento judicial con el fin de no sacrificar la justicia y
el debido proceso legal en pro del formalismo y la
impunidad. De este modo, si las autoridades permiten y
toleran el uso de esta manera de los recursos judiciales, los
transforman en un medio para que los que cometen un
ilícito penal dilaten y entorpezcan el proceso judicial. Esto
conduce a la violación de la obligación internacional del
Estado de prevenir y proteger los derechos humanos y
menoscaba el derecho de la victima y de sus familiares a
saber la verdad de lo sucedido, a que se identifique y se
sancione a todos los responsables y a obtener las
consecuentes reparaciones. Corte IDH. Caso de la Masacre
de La Rochela Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 11 de mayo de 2007. Serie C No. 163. La Corte
estima que la inefectividad de tales procesos penales queda
claramente evidenciada al analizar la falta de debida
diligencia en la conducción de las acciones oficiales de
investigacion. Esta falta de debida diligencia se manifiesta en
la irrazonabilidad del plazo transcurrido en las
investigaciones, la falta de adopción de las medidas
necesarias de protección ante las amenazas que se
presentaron durante las investigaciones, las demoras,
obstáculos y obstrucciones en la realización de actuaciones
procesales y graves omisiones en el seguimiento de líneas
lógicas de investigacion. El eje central del análisis de la
efectividad de los procesos en este caso es el cumplimiento
de la obligación de investigar con debida diligencia. Según
esta obligacion, órgano que investiga una violación de
derechos humanos debe utilizar todos los medios
disponibles para llevar a cabo, dentro de un plazo razonable,
todas aquellas actuaciones y averiguaciones que sean
necesarias con el fin de intentar obtener el resultado que se
persigue. Esta obligación de debida diligencia, adquiere
particular intensidad e importancia ante la gravedad de los
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delitos cometidos y la naturaleza de los derechos
lesionados. En este sentido, tienen que adoptarse todas las
medidas necesarias para visibilizar los patrones sistemáticos
que permitieron la comisión de graves violaciones de los
derechos humanos. En el mismo sentido: Caso de las
comunidades afrodescendientes desplazadas de la Cuenca
del Río Cacarica (Operación Génesis) Vs. Colombia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 20 de noviembre de 2013. Serie C No. 270,
párr.373. Una debida diligencia en los procesos por los
hechos del presente caso exigia que estos fueran
conducidos tomando en cuenta la complejidad de los
hechos, el contexto en que ocurrieron y los patrones que
explican su comision, evitando omisiones en la recabacion
de prueba y en el seguimiento de líneas lógicas de
investigacion. En consecuencia, las autoridades judiciales
debían tomar en cuenta los factores indicados en el párrafo
anterior, que denotan una compleja estructura de personas
involucradas en el planeamiento y ejecución del crimen, en
la cual convergen tanto la participación directa de muchas
personas como el apoyo o colaboración de otras, incluyendo
a agentes estatales, estructura de personas que existe antes
del crimen y permanece después de su ejecucion, dado que
comparten objetivos comunes. La Corte nota que las
autoridades judiciales no dieron seguimiento al conjunto de
elementos probatorios que apuntaban a la vinculación
procesal de miembros de la Fuerza Publica, entre ellos altos
mandos militares, lo que ha generado una ineficacia parcial
de la investigacion. Aunado a ello, no se dirigio
diligentemente la investigación desde una línea que
considerara la compleja estructura de ejecución del crimen
(supra parr. 158), lo cual ha privado de efectividad algunas de
las investigaciones por la masacre de La Rochela,
particularmente en relación con la investigación de la
responsabilidad de los altos mandos militares de la zona. En
ese sentido, la falta de una exhaustiva investigación sobre
los mecanismos de operación de los paramilitares y sus
vínculos y relaciones con agentes estatales, entre ellos
miembros de la Fuerza Publica, ha sido uno de los factores
que impidió la investigacion, juicio y, en su caso, la sanción
de todos los responsables. Ello afecto, en particular, la
determinación de eventuales responsabilidades de los
mandos de los batallones militares que se encontraban en el
ámbito de acción de los grupos paramilitares vinculados con
la masacre. Esta situación irremediablemente favorece la
impunidad de las graves violaciones de derechos humanos
cometidas por los grupos paramilitares con apoyo y
colaboración de agentes estatales. Corte IDH. Caso Anzualdo
Castro Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 22 de septiembre de 2009. Serie C No.
202. En este sentido, este Tribunal ha establecido que para
que una investigación de desaparición forzada sea llevada
adelante eficazmente y con la debida diligencia, las
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autoridades encargadas de la investigación deben utilizar
todos los medios necesarios para realizar con prontitud
aquellas actuaciones y averiguaciones esenciales y
oportunas para esclarecer la suerte de las victimas e
identificar a los responsables de su desaparición forzada.
Para ello, el Estado debe dotar a las correspondientes
autoridades de los recursos logísticos y científicos
necesarios para recabar y procesar las pruebas y, en
particular, de las facultades para acceder a la
documentación e información pertinente para investigar los
hechos denunciados y obtener indicios o evidencias de la
ubicación de las victimas. Asimismo, es fundamental que las
autoridades a cargo de la investigación puedan tener acceso
ilimitado a los lugares de detencion, respecto a la
documentación asi como a las personas. La Corte reitera que
el paso del tiempo guarda una relación directamente
proporcional con la limitación –y en algunos casos, la
imposibilidad--‐- para obtener las pruebas y/o testimonios,
dificultando y aun tornando nugatoria o ineficaz, la practica
de diligencias probatorias a fin de esclarecer los hechos
materia de investigacion, identificar a los posibles autores y
participes, y determinar las eventuales responsabilidades
penales. Cabe precisar que estos recursos y elementos
coadyuvan a la efectiva investigacion, pero la ausencia de los
mismos no exime a las autoridades nacionales de realizar
todos los esfuerzos necesarios en cumplimiento de esta
obligacion. En el mismo sentido: Caso Chitay Nech y otros
Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de mayo de 2010.
Serie C No. 212, párr.196; Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña
Vs. Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
septiembre de 2010. Serie C No. 217, párrs.167 y 168; Caso
Gudiel Álvarez y otros ("Diario Militar") Vs. Guatemala. Fondo
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 noviembre de 2012.
Serie C No. 253, párr.259; Caso García y familiares Vs.
Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 29
noviembre de 2012 Serie C No. 258, párr.135; Caso Osorio
Rivera y familiares Vs. Perú. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de
noviembre de 2013. Serie C No. 274, párr.182 y 185. En
conclusion, una debida diligencia en los procesos por los
hechos del presente caso exigia que estos fueran
conducidos tomando en cuenta la complejidad de los
hechos, el contexto en que ocurrieron y los patrones que
explican su comision, evitando omisiones al recabar prueba
y al seguir líneas lógicas de investigacion. En este sentido,
resulta esencial la adopción de todas las medidas necesarias
para visibilizar los patrones sistemáticos que permitieron
tanto la comisión de graves violaciones de los derechos
humanos, como los mecanismos y estructuras a través de
los cuales se aseguro su impunidad. En el mismo sentido:
Caso Radilla Pacheco Vs. México. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de noviembre
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de 2009. Serie C No. 209, párr. 206 y 222; Caso de las
comunidades afrodescendientes desplazadas de la Cuenca
del Río Cacarica (Operación Génesis) Vs. Colombia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 20 de noviembre de 2013. Serie C No. 270,
párr.373. Corte IDH. Caso García Lucero y otras Vs. Chile.
Excepción Preliminar, Fondo y Reparaciones. Sentencia de
28 de agosto de 2013. Serie C No. 267. De conformidad con lo
anterior, la Corte constata que el Estado ha posibilitado la
participación del señor Leopoldo Garcia y sus
representantes, pues ha permitido el acceso de estos a las
actuaciones y propiciado la intervención de los mismos, asi
como la del señor Garcia Lucero directamente. Lo anterior,
no obstante, no justificaría que la falta de apersonamiento
del señor Garcia Lucero en el proceso, mediante una
querella o cualquier otro acto, generase el cierre de las
actuaciones, pues ello no se condice con el deber estatal de
conducirlas de oficio. Ello no es óbice para tener presente
que en el curso de una investigación de actos de tortura, el
contacto de las autoridades con la victima resulta
trascedente. En este sentido, la Corte recuerda que en la
investigación de hechos que comprendan posibles actos de
tortura resulta relevante que las autoridades involucradas
obtengan información del testimonio de la victima y de
exámenes forenses físicos y psicológicos practicados sobre
ella. Sin perjuicio de las actuaciones estatales senaladas, de
conformidad con la prueba allegada al Tribunal no consta
que se hayan recabado el testimonio del señor Garcia Lucero
o que se hayan efectuado exámenes forenses. Estos actos se
encuentran pendientes de ser realizados en el marco de la
investigación en curso. Corte IDH. Caso Veliz Franco y otros
Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de mayo de 2014.
Serie C No. 277. En otras oportunidades esta Corte ha
establecido que la eficiente determinación de la verdad en el
marco de la obligación de investigar una muerte, debe
mostrarse desde las primeras diligencias con toda
acuciosidad. En este sentido, este Tribunal ha especificado
los principios rectores que es preciso observar en una
investigación cuando se esta frente a una muerte violenta.
Las autoridades estatales que conducen una investigación
de este tipo deben intentar, como minimo, inter alia: i)
identificar a la victima; ii) recuperar y preservar el material
probatorio relacionado con la muerte, con el fin de ayudar
en cualquier potencial investigación penal de los
responsables; iii) identificar posibles testigos y obtener sus
declaraciones en relación con la muerte que se investiga; iv)
determinar la causa, forma, lugar y momento de la muerte,
asi como cualquier patrón o practica que pueda haber
causado la muerte, y v) distinguir entre muerte natural,
muerte accidental, suicidio y homicidio. Ademas, es
necesario investigar exhaustivamente la escena del crimen,
se deben realizar autopsias y análisis de restos humanos, en
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forma rigurosa, por profesionales competentes y
empleando los procedimientos mas apropiados. Este
Tribunal ha establecido que la falta de protección adecuada
de la escena del crimen puede afectar la investigacion, por
tratarse de un elemento fundamental para su buen curso.
Ademas, los estándares internacionales señalan que, en
relación con la escena del crimen, los investigadores deben,
como minimo, fotografiar dicha escena, cualquier otra
evidencia física y el cuerpo como se encontró y después de
moverlo; todas las muestras de sangre, cabello, fibras, hilos
u otras pistas deben ser recogidas y conservadas; examinar
el área en busca de huellas de zapatos o cualquier otra que
tenga naturaleza de evidencia, y hacer un informe
detallando cualquier observación de la escena, las acciones
de los investigadores y la disposición de toda la evidencia
coleccionada. Una de las acciones en el sitio del hallazgo de
mayor riesgo es la manipulación del cadaver, el cual no debe
ser manipulado sin la presencia de profesionales, quienes
deben examinarlo y movilizarlo adecuadamente según la
condición del cuerpo. El Protocolo de Minnesota establece,
entre otras obligaciones, que al investigar una escena del
crimen se debe cerrar la zona contigua al cadaver, y
prohibir, salvo para el investigador y su equipo, el ingreso a
la misma. Mientras ello no suceda debe evitarse cualquier
contaminación de la misma y mantenerla bajo custodia
permanente. Ademas es fundamental como lo establece el
Protocolo de Minnesota que “los funcionarios encargados
del cumplimiento de la ley y otros investigadores no
médicos […] coordin[en] sus actividades […en el lugar con
el] personal medico”. Ademas, la debida diligencia en una
investigación medico--‐-legal de una muerte exige el
mantenimiento de la cadena de custodia de todo elemento
de prueba forense. Ello consiste en llevar un registro escrito
preciso, complementado, según corresponda, por
fotografías y demás elementos graficos para documentar la
historia del elemento de prueba a medida que pasa por las
manos de diversos investigadores encargados del caso. En
cuanto a las autopsias, como lo ha señalado la Corte, tienen
como objetivo recolectar, como minimo, información para
identificar a la persona muerta, la hora, la fecha, causa y
forma de muerte. Estas deben respetar ciertas formalidades
basicas, como indicar la fecha y hora de inicio y finalizacion,
asi como el lugar donde se realiza y el nombre del
funcionario que la ejecuta. Asimismo, se debe, inter alia,
fotografiar adecuadamente el cuerpo; tomar radiografías del
cadaver, de su bolsa o envoltorio y después de desvestirlo,
documentar toda lesion. Se debe documentar la ausencia,
soltura o daño de los dientes, asi como cualquier trabajo
dental, y examinar cuidadosamente las áreas genital y para--
‐-genital en búsqueda de señales de abuso sexual (supra
parr. 188). Asimismo, el Manual de Naciones Unidas indica
que en los protocolos de autopsia se debe anotar la posición
del cuerpo y sus condiciones, incluyendo si esta tibio o frio,
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ligero o rigido; proteger las manos del cadaver, registrar la
temperatura del ambiente y recoger cualquier insecto. De
todo lo expuesto se desprende que el Estado no realizo las
diligencias indispensables a partir del hallazgo, el 18 de
diciembre de 2001, del cuerpo de Maria Isabel. En esta
primera etapa se presentaron diversas irregularidades que
han repercutido en la investigación y que difícilmente
podrían ser subsanadas por tardías diligencias, a saber: a)
falta de aseguramiento del lugar del hallazgo del cadaver; b)
falta de rigurosidad en la inspección ocular; c) deficiencias
en la elaboración del acta de levantamiento del cadaver; d)
traslado inadecuado del cadaver; e) recolección inadecuada
de las evidencias y su manejo indebido; f) no se aseguro la
cadena de custodia de las evidencias, y g) necropsia
incompleta. Corte IDH. Caso Hermanos Landaeta Mejías y
otros Vs. Venezuela. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de agosto de 2014.
Serie C No. 281. La Corte ha establecido que la eficiente
determinación de la verdad en el marco de la obligación de
investigar una muerte, debe mostrarse desde las primeras
diligencias con toda acuciosidad. En este sentido, este
Tribunal ha especificado los principios rectores que son
precisos observar en una investigación cuando se esta
frente a una muerte violenta, tal como se desprende de los
hechos del presente caso. Las autoridades estatales que
conducen una investigación de este tipo deben realizar
como minimo, inter alia: i) identificar a la victima; ii)
recuperar y preservar el material probatorio relacionado con
la muerte, con el fin de ayudar en cualquier potencial
investigación penal de los responsables; iii) identificar
posibles testigos y obtener sus declaraciones en relación
con la muerte que se investiga; iv) determinar la causa,
forma, lugar y momento de la muerte, asi como cualquier
patrón o practica que pueda haber causado la muerte, y v)
distinguir entre muerte natural, muerte accidental, suicidio
y homicidio. Las autopsias y análisis de restos humanos
deber realizarse en forma rigurosa, por profesionales
competentes y empleando los procedimientos mas
apropiados. En el mismo sentido: Caso García Ibarra y otros
Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de 2015. Serie C No.
306, párr.137; Caso Velásquez Paiz y otros Vs. Guatemala.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 19 de noviembre de 2015. Serie C No. 307,
párr.151. De igual manera, es necesario investigar
exhaustivamente la escena del crimen y deben realizarse
algunas diligencias minimas e indispensables para la
conservación de los elementos de prueba y evidencias que
puedan contribuir al éxito de la investigacion. En este
sentido, los estándares internacionales señalan que, en
relación con la escena del crimen, los investigadores deben,
como minimo: fotografiar dicha escena, cualquier otra
evidencia física y el cuerpo como se encontró y después de
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moverlo; recoger y conservar todas las muestras de sangre,
cabello, fibras, hilos u otras pistas deben ser recogidas y
conservadas; examinar el área en busca de huellas de
zapatos o cualquier otra que tenga naturaleza de evidencia,
y hacer un informe detallando cualquier observación de la
escena, las acciones de los investigadores y la disposición de
toda la evidencia coleccionada. El Protocolo de Minnesota
establece, entre otras obligaciones, que al investigar una
escena del crimen se debe cerrar la zona contigua al
cadaver, y prohibir, salvo para el investigador y su equipo, el
ingreso a la misma. En el mismo sentido: Caso García Ibarra
y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de
2015. Serie C No. 306, párr.138; Caso Velásquez Paiz y otros
Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de noviembre de
2015. Serie C No. 307, párr.152. Este Tribunal resalta que la
autopsia debe respetar ciertas formalidades básicas y tiene
como objetivo recolectar, como minimo, información para
identificar a la persona fallecida, la hora, fecha, causa y
forma de la muerte […] […] De igual manera, este Tribunal
corroboro que la experticia de reconocimiento legal y de
comparación balística no se hizo respecto de las armas
utilizadas por los agentes policiales. Estas no les fueron
decomisadas a los policías involucrados y no consta en el
expediente una diligencia de comparación balística entre los
proyectiles que le causaron la muerte a Igmar Landaeta y los
utilizados por las autoridades, ni la toma de huellas
dactilares de las armas de los funcionarios policiales. Esta
Corte considera que ello reviste una especial importancia, ya
que las pruebas balísticas deberían hacerse cada vez que un
arma de fuego ha sido utilizada, sobre todo si se esta
llevando a cabo una investigación en donde están
involucrados agentes estatales y donde se debe determinar
la cantidad de disparos proferidos por dichas autoridades, a
efectos de contribuir con el esclarecimiento de si el uso de
la fuerza por parte de los policías fue necesario y
proporcional con el fin de agotar todas las líneas de
investigación para la consecución de la verdad. En este
sentido, la propia legislación interna vigente al momento de
los hechos establecia la necesidad de identificar las armas
utilizadas, su especie y su calibre. En virtud de lo expuesto,
el Tribunal considera que, la falta de exhaustividad en el
tratamiento de la escena del crimen y de la autopsia, las
falencias en la preservación de la zona de los hechos, asi
como la ausencia de otras diligencias de importancia o la
realización deficiente de algunas de ellas, demuestran falta
de diligencia del Estado en la recuperación y preservación
de material probatorio. Todo ello genero la carencia de
elementos técnicos certeros e imprescindibles ante las
versiones contradictorias de los hechos (supra parrs. 60 a
68), y derivo en la imposibilidad del esclarecimiento de la
verdad de lo ocurrido. Adicionalmente a lo establecido por
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este Tribunal y por los estándares internacionales para casos
de muertes violentas (supra parr. 227), la Corte considera
pertinente enfatizar que en casos de muertes en custodia
de agentes estatales, el Estado debe guiar su actuación
tomando en cuenta ciertos criterios específicos relevantes,
inter alia: i) una investigación ex officio, completa, imparcial
e independiente , tomando en cuenta el grado de
participación de todos los agentes estatales; ii) brindar a la
investigación un cierto grado de escrutinio publico en razón
del interés publico que podría generarse en virtud de la
calidad de los presuntos agentes involucrados; iii)
apersonarse inmediatamente a la escena de los hechos y
darle tratamiento de una escena del crimen, asi como
preservarla con el fin de proteger toda evidencia y realizar
pruebas balísticas cuando armas de fuego hayan sido
utilizadas , especialmente por agentes del Estado; iv)
identificar si el cuerpo ha sido tocado o movido y establecer
la secuencia de eventos que podrían haber llevado a la
muerte, asi como llevar a cabo un examen preliminar del
cuerpo para asegurar cualquier evidencia que podría
perderse al manipularlo y transportarlo, y v) realizar una
autopsia por profesionales capacitados que incluyan
cualquier prueba que indique presuntos actos de tortura
por agentes estatales. Asimismo, el Tribunal observa que la
investigación de una muerte en custodia puede revelar un
patrón o practica directa o indirectamente vinculada con
ella. En tales situaciones, la investigación debe hacer frente
a las posibles causas de raíz y prevenir este tipo de
incidentes. A ese respecto, los Estados deben: a) recabar la
información esencial relativa a las personas bajo custodia,
tales como el tiempo y lugar de su detencion; b) el estado
de su salud a su llegada al lugar de detencion; c) el nombre
de las personas responsables de mantenerlos en custodia, o
en el momento, y d) el lugar de su interrogatorio debe ser
registrado y puesto a disposición de procedimientos
judiciales o administrativos. La Corte concluye que con
respecto a las investigaciones y el proceso penal incoado
por la muerte de Eduardo Landaeta, el Estado no llevo a
cabo una averiguación diligente debido a falencias durante
la recolección de pruebas, las cuales implicaron la actuación
de diligencias de importancia mas de ocho anos después de
sucedidos los hechos. Asimismo, el Tribunal concluye que el
Estado no siguió líneas conjuntas de investigación en
relación con la muerte de Igmar Landaeta, a pesar de los
indicios de conexidad existentes entre ambas muertes. De
igual manera, este Tribunal considera que el proceso penal
presento serios retrasos procesales e irregularidades
destacadas por las propias autoridades internas, por lo que
no se ha llevado a cabo en un plazo razonable, con el fin de
esclarecer los hechos y sancionar a los responsables […] En
consecuencia, este Tribunal considera que el Estado es
responsable internacionalmente por la violación de los
derechos establecidos en los artículos 8.1 y 25.1 de la
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Convencion Americana, en perjuicio de los familiares de
Eduardo Landaeta (infra parr. 294). Corte IDH. Caso Defensor
de Derechos Humanos y otros Vs. Guatemala. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28
de agosto de 2014. Serie C No. 283. La Corte ha señalado en
su jurisprudencia reiterada que el deber de investigar es una
obligación de medios y no de resultado, que debe ser
asumida por el Estado como un deber jurídico propio y no
como una simple formalidad condenada de antemano a ser
infructuosa, o como una mera gestión de intereses
particulares, que dependa de la iniciativa procesal de las
víctimas o de sus familiares o de la aportación privada de
elementos probatorios. La investigación debe ser seria,
imparcial y efectiva, y estar orientada a la determinación de
la verdad y a la persecución, captura, enjuiciamiento y
eventual castigo de los autores de los hechos. La obligación
referida se mantiene "cualquiera sea el agente al cual pueda
eventualmente atribuirse la violación, aun los particulares,
pues, si sus actos no son investigados con seriedad,
resultarían, en cierto modo, auxiliados por el poder público,
lo que comprometería la responsabilidad internacional del
Estado" 117. Asimismo, la debida diligencia exige que el
órgano que investiga lleve a cabo todas aquellas actuaciones
y averiguaciones necesarias para procurar el resultado que
se persigue. De otro modo, la investigación no es efectiva en
los términos de la Convención. No escapa a la Corte que, en
este caso, las investigaciones desarrolladas respecto a la
muerte violenta de A.A. y las amenazas a la familia A se
mantienen en la órbita del Ministerio Público. Sobre el
particular, es jurisprudencia de la Corte que las garantías del
artículo 8.1 de la Convención no se aplican solamente a la
actividad judicial . En particular, en relación con la actividad
de las autoridades encargadas de las investigaciones, la
Corte ha establecido que, dependiendo de las circunstancias
del caso, puede tener que analizar los procedimientos que
se vinculan y constituyen el presupuesto de un proceso
judicial, particularmente, las tareas de investigación de cuyo
resultado depende el inicio y el avance del mismo . Por
supuesto, en dichos casos el análisis de las garantías del
artículo 8.1 en la órbita de la actividad del Ministerio Público
se aplican mutatis mutandis en lo que corresponda. La Corte
ha establecido que la eficiente determinación de la verdad
en el marco de la obligación de investigar una muerte, debe
mostrarse desde las primeras diligencias con toda
acuciosidad . En este punto, en cuanto al manejo de la
escena del crimen, el levantamiento y tratamiento del
cadáver de la víctima, la necropsia, así como el
mantenimiento de la cadena de custodia de todo elemento
de prueba forense, en su jurisprudencia y siguiendo el
Manual sobre la Prevención e Investigación Efectiva de
Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y Sumarias de
Naciones Unidas (Protocolo de Minnesota), la Corte ha
sustentado que deben realizarse algunas diligencias
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mínimas e indispensables para la conservación de los
elementos de prueba y evidencias que puedan contribuir al
éxito de la investigación. En este sentido, ha especificado los
principios rectores que es preciso observar en una
investigación cuando se está frente a una muerte violenta.
En razón de lo anterior, la Corte nota que el argumento
estatal que cuestiona la evaluación de las investigaciones a
la luz del Protocolo de Minnesota (supra párr. 198), carece de
sustento. La Corte ha especificado que las autoridades
estatales que conducen una investigación de este tipo
deben intentar como mínimo, inter alia: i) identificar a la
víctima; ii) recuperar y preservar el material probatorio
relacionado con la muerte, con el fin de ayudar en cualquier
potencial investigación penal de los responsables; iii)
identificar posibles testigos y obtener sus declaraciones en
relación con la muerte que se investiga; iv) determinar la
causa, forma, lugar y momento de la muerte, así como
cualquier patrón o práctica que pueda haber causado la
muerte, y v) distinguir entre muerte natural, muerte
accidental, suicidio y homicidio. Además, es necesario
investigar exhaustivamente la escena del crimen, se deben
realizar autopsias y análisis de restos humanos, en forma
rigurosa, por profesionales competentes y empleando los
procedimientos más apropiados. Corte IDH. Caso Espinoza
Gonzáles Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2014. Serie C No. 289. . Así, en primer lugar, la Corte
considera que, en cuanto a las entrevistas que se realicen a
una persona que afirma haber sido sometida a actos de
tortura: i) se debe permitir que ésta pueda exponer lo que
considere relevante con libertad, por lo que los funcionarios
deben evitar limitarse a formular preguntas; ii) no debe
exigirse a nadie hablar de ninguna forma de tortura si se
siente incómodo al hacerlo; iii) se debe documentar durante
la entrevista la historia psicosocial y previa al arresto de la
presunta víctima, el resumen de los hechos narrados por
ésta relacionados al momento de su detención inicial, las
circunstancias, el lugar y las condiciones en las que se
encontraba durante su permanencia bajo custodia estatal,
los malos tratos o actos de tortura presuntamente sufridos,
así como los métodos presuntamente utilizados para ello, y
iv) se debe grabar y hacer transcribir la declaración
detallada. En casos de que la alegada tortura incluya actos
de violencia o violación sexual, dicha grabación deberá ser
consentida por la presunta víctima. Al respecto, en cuanto a
la investigación de casos de tortura, el Protocolo de
Estambul señala que resulta "particularmente importante
que [el] examen [médico] se haga en el momento más
oportuno" y que "[d]e todas formas debe realizarse
independientemente del tiempo que haya transcurrido
desde el momento de la tortura"119. No obstante, dicho
Protocolo advierte que, "[p]ese a todas las precauciones, los
exámenes físicos y psicológicos, por su propia naturaleza,
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pueden causar un nuevo traumatismo al paciente
provocando o exacerbando los síntomas de estrés
postraumático al resucitar efectos y recuerdos dolorosos.
Corte IDH. Caso Velásquez Paiz y otros Vs. Guatemala.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 19 de noviembre de 2015. Serie C No. 307. En
cuanto a las autopsias, como lo ha señalado la Corte, tienen
como objetivo recolectar, como mínimo, información para
identificar a la persona muerta, la hora, la fecha, causa y
forma de muerte. Estas deben respetar ciertas formalidades
básicas, como indicar la fecha y hora de inicio y finalización,
así como el lugar donde se realiza y el nombre del
funcionario que la ejecuta. Asimismo, se debe, inter alia,
fotografiar adecuadamente el cuerpo; tomar radiografías del
cadáver, de su bolsa o envoltorio y después de desvestirlo,
documentar toda lesión. Se debe documentar la ausencia,
soltura o daño de los dientes, así como cualquier trabajo
dental, y examinar cuidadosamente las áreas genital y para-
genital en búsqueda de señales de abuso sexual. Asimismo,
el Manual de Naciones Unidas indica que en los protocolos
de autopsia se debe anotar la posición del cuerpo y sus
condiciones, incluyendo si está tibio o frío, ligero o rígido;
proteger las manos del cadáver, registrar la temperatura del
ambiente y recoger cualquier insecto. Corte IDH. Caso
Trabajadores de la Hacienda Brasil Verde Vs. Brasil.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 20 de octubre de 2016. Serie C No. 318. La Corte
reitera que en el presente caso existía una debida diligencia
excepcional que era necesaria en atención de la particular
situación de vulnerabilidad en que se encontraban los
trabajadores de la Hacienda Brasil Verde y a la extrema
gravedad de la situación que le fue denunciada al Estado;
por lo que era imperativo tomar las medidas pertinentes
con el fin de evitar retrasos en la tramitación de los
procesos, de manera que se garantizara la pronta resolución
y ejecución de los mismos. En ese sentido el Tribunal
Europeo también ha indicado que se exige una diligencia
especial en aquellos casos en los cuales está en juego la
integridad de la persona, y ha señalado que existe una
obligación positiva de penalizar e investigar cualquier acto
dirigido a mantener una persona en situación de esclavitud,
servidumbre o trabajo forzoso. Además, ha establecido que
la obligación de investigar la trata de personas no debe
depender de una denuncia, sino que una vez que las
autoridades toman conocimiento de la situación debe
actuar de oficio. Finalmente, se ha señalado que el requisito
de debida diligencia está implícito en todos los casos, pero
cuando existe la posibilidad de rescatar a las personas de la
situación denunciada, la investigación debe ser emprendida
con urgencia. Corte IDH. Caso Rochac Hernández y otros Vs.
El Salvador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 14
de octubre de 2014. Serie C No. 285. La Corte considera que
en las investigaciones realizadas no se ha tenido en cuenta
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el contexto de los hechos, la complejidad de los mismos, los
patrones que explican su comisión, el complejo entramado
de personas involucradas, ni la especial posición dentro de la
estructura estatal, en esa época, de las personas que
pudieran ser responsables. Sobre este punto, la Corte ha
considerado que en hechos como los que se alegan en este
caso, habida cuenta del contexto y la complejidad de los
mismos, es razonable considerar que existan diferentes
grados de responsabilidad a diferentes niveles . Sin
embargo, esto no se encuentra reflejado en las
investigaciones. En consecuencia, tampoco se observa que
las autoridades encargadas de las investigaciones hubieran
seguido líneas de investigación claras y lógicas que hubieran
tomado en cuenta esos elementos. Más aún, se observan
carencias al recabar prueba. En tal sentido, la Corte
considera que el Estado no ha actuado con diligencia
respecto de esta obligación. La Corte evidencia que en los
casos sobre los que ha tenido conocimiento no ha existido
una estrategia de investigación seria y decidida, que
conduzca a la identificación y juzgamiento de los presuntos
responsables. Sobre el particular, en casos como éste, la
Corte ha considerado que las autoridades encargadas de la
investigación tienen el deber de asegurar que en el curso de
las mismas se valoren los patrones sistemáticos que
permitieron la comisión de graves violaciones de los
derechos humanos , como las del presente caso. Es decir, no
pueden ser considerados como hechos aislados. Por tanto,
en aras de garantizar su efectividad, la investigación debe
ser conducida tomando en cuenta la complejidad de este
tipo de hechos, que ocurrieron en el marco de operativos de
contrainsurgencia de la Fuerza Armada, y la estructura en la
cual se ubicaban las personas probablemente involucradas
en los mismos. Es así que corresponde al Estado hacer uso
pleno de sus potestades investigativas con el fin de evitar
toda omisión en la recaudación de prueba y en el
seguimiento de líneas lógicas de investigación, a fin de
lograr una eficaz determinación del paradero de las víctimas
desaparecidas, el esclarecimiento de lo sucedido, la
identificación de los responsables y su posible sanción. En el
mismo sentido: Caso Tenorio Roca y otros Ks. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de junio de 2016. Serie C No. 314, párr. 177.
En suma, correspondía a las autoridades encargadas de
impulsar las investigaciones y encauzar éstas correcta y
oportunamente desde sus inicios para individualizar e
identificar a los responsables de la desaparición, así como
para determinar el destino o dar con el paradero de José
Adrián Rochac Hernández, Santos Ernesto Salinas, Emelinda
Lorena Hernández, Manuel Antonio Bonilla y Ricardo Abarca
Ayala, todo ello en función del contexto en el que
ocurrieron. Para la Corte, las acciones de las autoridades
encargadas de impulsar las investigaciones no han sido
exhaustivas y no han permitido el avance en las
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investigaciones ni la determinación de líneas de
investigación consecuentes. Asimismo, es menester recalcar
que la investigación interna presenta en su primera etapa un
largo período de inactividad debido a la ausencia de
actividad procesal ex officio por parte del órgano a cargo de
la investigación, lo cual a juicio de la Corte comprometió la
seriedad y debida diligencia de la misma, ya que conforme el
tiempo vaya transcurriendo, se afecta indebidamente la
posibilidad de obtener y presentar pruebas pertinentes que
permitan esclarecer los hechos y determinar las
responsabilidades que correspondan. Corte IDH. Caso Yarce
y otras Vs. Colombia. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de noviembre de
2016. Serie C No. 325. En este punto, debe explicarse, de
modo acorde a lo señalado antes (supra párr. 282), que la
Corte puede verificar, como un aspecto de la diligencia
debida, si se siguieron o no en el ámbito interno líneas
lógicas de investigación, pero no puede determinar si, luego
de efectuadas las indagaciones correspondientes, la
conclusión que a partir de ello efectuaron las autoridades
internas competentes sobre los hechos, su autoría y
responsabilidad, es o no correcta, pues la evaluación de la
prueba producida en procesos internos, la interpretación y
aplicación del derecho interno y la determinación de
responsabilidades individuales compete a tales autoridades .
Debe recordarse que este Tribunal ha explicado que "la
obligación del Estado de investigar consiste principalmente
en la determinación de las responsabilidades y, en su caso,
en su procesamiento y eventual condena". Habiendo
existido una investigación que haya logrado determinar los
hechos y las personas responsables, no cabe presumir fallas
en la debida diligencia. Corte IDH. Caso Favela Nova Brasília
Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 16 de febrero de 2017. Serie C No. 333.
La Corte ha expresado de manera reiterada que los Estados
Partes están obligados a suministrar recursos judiciales
efectivos a las víctimas de violaciones de los derechos
humanos (artículo 25), recursos que deben ser sustanciados
de conformidad con las reglas del debido proceso legal
(artículo 8.1), todo ello dentro de la obligación general, a
cargo de los mismos Estados, de garantizar el libre y pleno
ejercicio de los derechos reconocidos por la Convención a
toda persona que se encuentre bajo su jurisdicción (artículo
1.1). Este deber de "garantizar” los derechos implica la
obligación positiva de adopción, por parte del Estado, de
una serie de conductas, dependiendo del derecho
sustantivo específico de que se trate. Esa obligación general
se ve especialmente acentuada en casos de uso de la fuerza
letal por parte de agentes estatales. Una vez que se tenga
conocimiento de que los agentes de seguridad han hecho
uso de armas de fuego con consecuencias letales, el Estado
también está obligado a determinar si la privación de la vida
fue arbitraria o no. Esta obligación constituye un elemento
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fundamental y condicionante para la protección del derecho
a la vida que se ve anulado en esas situaciones. En casos en
que se alega que ocurrieron ejecuciones extrajudiciales es
fundamental que los Estados realicen una investigación
efectiva de la privación arbitraria del derecho a la vida
reconocido en el artículo 4 de la Convención, orientada a la
determinación de la verdad y a la persecución, captura,
enjuiciamiento y, eventual, sanción de los autores de los
hechos . Este deber se hace más intenso cuando están o
pueden estar involucrados agentes estatales que detienen
el monopolio del uso de la fuerza. Además, si los hechos
violatorios a los derechos humanos no son investigados con
seriedad, resultarían, en cierto modo, favorecidos por el
poder público, lo que compromete la responsabilidad
internacional del Estado. El deber de investigar es una
obligación de medios y no de resultado, que debe ser
asumida por el Estado como un deber jurídico propio y no
como una simple formalidad condenada de antemano a ser
infructuosa, o como una mera gestión de intereses
particulares, que dependa de la iniciativa procesal de las
víctimas, de sus familiares o de la aportación privada de
elementos probatorios. El cumplimiento de la obligación de
emprender una investigación seria, imparcial y efectiva de lo
ocurrido, en el marco de las garantías del debido proceso,
ha involucrado también un examen del plazo de dicha
investigación y de "los medios legales disponibles” a los
familiares de la víctima fallecida, para garantizar que sean
escuchados, así como que puedan participar durante el
proceso de investigación. La Corte ha establecido que, en
aras de garantizar su efectividad, en la investigación de
violaciones de los derechos humanos se deben evitar
omisiones en la recaudación de prueba y en el seguimiento
de líneas lógicas de investigación . Al respecto, la Corte ha
precisado que, cuando los hechos se refieren a la muerte
violenta de una persona, la investigación iniciada debe ser
conducida de tal forma que pudiese garantizar el debido
análisis de las hipótesis de autoría surgidas a raíz de la
misma . En este punto, cabe recordar que no corresponde a
la Corte analizar las hipótesis de autoría manejadas durante
la investigación de los hechos y en consecuencia determinar
responsabilidades individuales, cuya definición compete a
los tribunales penales internos, sino evaluar las acciones u
omisiones de agentes estatales, según la prueba presentada
por las partes . De igual modo, no compete a la Corte
sustituir a la jurisdicción interna, estableciendo las
modalidades específicas de investigación y juzgamiento en
un caso concreto para obtener un mejor o más eficaz
resultado, sino constatar si en los pasos efectivamente
dados a nivel interno se violaron o no obligaciones
internacionales del Estado derivadas de los artículos 8 y 25
de la Convención Americana. La Corte recuerda que la falta
de diligencia tiene como consecuencia que conforme el
tiempo vaya transcurriendo, se afecta indebidamente la
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posibilidad de obtener y presentar pruebas pertinentes que
permitan esclarecer los hechos y determinar las
responsabilidades que correspondan, con lo cual el Estado
contribuye a la impunidad. Además, la debida diligencia en
una investigación médico-legal de una muerte exige el
mantenimiento de la cadena de custodia de todo elemento
de prueba forense . Ello consiste en llevar un registro escrito
preciso, complementado, según corresponda, por
fotografías y demás elementos gráficos para documentar la
historia del elemento de prueba a medida que pasa por las
manos de diversos investigadores encargados del caso. La
Corte recuerda que las investigaciones de los hechos de
ambas redadas policiales de octubre de 1994 y mayo de 1995
en la Favela Nova Brasilia comenzaron con el levantamiento
de "autos de resistencia al arresto” para registrar las
muertes de las personas que habían perdido la vida durante
la redada (supra párrs. 120 y 131). Si bien esos hechos se
encuentran fuera de la competencia temporal de la Corte, el
efecto que tuvieron los "autos de resistencia al arresto”
impactó toda la investigación, con consecuencias que
subsistieron a lo largo del tiempo y que fueron
determinantes para la falta de debida diligencia en las
investigaciones. La Corte nota que, en el presente caso, las
investigaciones por las muertes ocurridas en ambas redadas
comenzaron con la presunción de que los agentes de policía
se encontraban en cumplimiento de la ley, y que las muertes
habrían sido resultado de los enfrentamientos que habrían
ocurrido durante las redadas. Además, las líneas de
investigación estuvieron dirigidas a determinar la
responsabilidad de las personas que habían sido ejecutadas,
enfocándose en determinar si contaban con antecedentes
penales o si serían responsables de agredir o atentar contra
la vida de los agentes de policía, lo que coincide con el
contexto en el cual ocurrieron los hechos (supra párrs. 102 a
110) y la impunidad en ese tipo de casos. Esta tendencia en
las investigaciones trajo como consecuencia la
consideración de que las personas ejecutadas habrían
incurrido en actividades delictivas que colocaron a los
agentes de policía en la necesidad de defenderse y, en este
caso, disparar contra ellos. Esta noción rigió la dinámica de
las investigaciones hasta el final, provocando que existiera
una revictimización contra las personas ejecutadas y contra
sus familiares, y que las circunstancias de las muertes no
fueran esclarecidas. El registro de las ejecuciones como
"resistencias al arresto” tenía un claro efecto en las
investigaciones, en la gravedad con que se asumían los
hechos y en la importancia que se concedía a la
identificación y sanción de los responsables. A continuación
la Corte evaluará como esa situación generó un impacto en
las investigaciones seguidas en relación con los hechos ya
reconocidos por el Estado (supra párr. 101). Corte IDH. Caso
Acosta y otros Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de marzo de
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2017. Serie C No. 334. En la investigación de la muerte
violenta de una persona, es crucial la importancia que tienen
las primeras etapas de la investigación y el impacto negativo
que las omisiones e irregularidades en tales etapas puede
tener en las perspectivas reales y efectivas de esclarecer el
hecho . En este sentido, este Tribunal ha especificado los
principios rectores que son precisos observar en una
investigación cuando se está frente a una muerte violenta,
tal como lo fue el homicidio del señor Francisco García Valle.
Respecto de lo alegado por el Estado, en varios casos este
Tribunal ha considerado que tales principios deben ser
observados por las autoridades respectivas
independientemente de que la muerte violenta sea
calificable como una "ejecución extrajudicial”, que no es lo
que se analiza en el presente caso . Para que una
investigación sea efectiva en los términos de la Convención,
debe llevarse a cabo con la debida diligencia, la cual exige
que el órgano que investiga lleve a cabo todas aquellas
actuaciones y averiguaciones necesarias para procurar el
resultado que se persigue. Es decir que debe sustanciarse
por todos los medios legales disponibles y estar orientada a
la determinación de la verdad . En este caso, es claro que las
autoridades policiales y judiciales realizaron diligencias
necesarias, relevantes y efectivas para investigar las causas y
circunstancias del homicidio del señor García Valle, según ha
sido establecido. Sin embargo, según lo alegado, el
problema habría estado en la falta de investigación diligente
del móvil del homicidio en relación con las actividades de
defensa de derechos humanos por parte de su esposa, la
señora Acosta, frente a personas cuyos intereses podían
verse perjudicados por ello, particularmente tres personas
señaladas por ella como posibles autores intelectuales y un
autor material más del homicidio. La Corte reitera que la
defensa de los derechos humanos sólo puede ejercerse
libremente cuando las personas que la realizan no son
víctimas de amenazas o de cualquier tipo de agresiones
físicas, psíquicas o morales u otros actos de hostigamiento .
Para garantizar las condiciones fácticas en las cuales los
defensores puedan desarrollar libremente su función, los
Estados deben facilitar los medios necesarios para que
puedan ser protegidos si se encuentran amenazados o en
situación de riesgo o denuncian violaciones a derechos
humanos, así como investigar seria y eficazmente las
violaciones cometidas en su contra, combatiendo la
impunidad . Ciertamente la obligación de investigar es de
medio o comportamiento, por lo que no necesariamente es
incumplida por el solo hecho de que la investigación no
produzca un resultado satisfactorio. Por ello, las diligencias
realizadas para la investigación de los hechos deben ser
valoradas en su conjunto y, si bien no compete a la Corte, en
principio, resolver la procedencia de las medidas de
investigación ni determinar las hipótesis de autoría
manejadas durante la misma , en este caso la debida
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diligencia debe evaluarse en relación con la necesidad de
determinar la veracidad de las versiones o hipótesis sobre lo
ocurrido, particularmente si las falencias alegadas en
relación con el conjunto de las diligencias efectuadas por las
autoridades judiciales, incidieron de manera determinante
en el esclarecimiento de las circunstancias del caso, en una
calificación jurídica de los hechos acorde con lo sucedido o
en el resultado final del proceso . En particular, este caso
trata sobre la agresión al entorno familiar de una defensora
de derechos humanos que inclusive había señalado
específicamente a determinadas personas como posibles
interesados en el crimen o beneficiarios del mismo. La Corte
considera que, en casos de atentados contra defensores de
derechos humanos, los Estados tienen la obligación de
asegurar una justicia imparcial, oportuna y oficiosa, que
implique una búsqueda exhaustiva de toda la información
para diseñar y ejecutar una investigación que conduzca al
debido análisis de las hipótesis de autoría, por acción o por
omisión, en diferentes niveles, explorando todas las líneas
investigativas pertinentes para identificar a los autores . Así,
ante indicios o alegaciones de que determinado hecho o
delito pudo constituir una represalia por las actividades o
labores de un defensor o defensora de derechos humanos
agredido, las autoridades investigadoras deben tomar en
cuenta el contexto de los hechos y tales actividades para
identificar los intereses que podrían haber sido afectados en
el ejercicio de la misma, a efectos de poder establecer líneas
de investigación e hipótesis del delito, así como realizar las
diligencias pertinentes para determinar si esos indicios
podrían estar vinculados al móvil de la agresión . Si bien no
corresponde a la Corte determinar la aplicación o
interpretación de tales normas procesales penales del
ordenamiento jurídico entonces vigente en el Estado al caso
concreto, lo cierto es que, de la motivación de la sentencia
interlocutoria de sobreseimiento definitivo, no se
desprende la necesidad de dictar específicamente ese tipo
de decisión, ni las razones por las cuales consideraba que no
procedía dictar uno provisional. En este sentido, el Estado
no ha aportado una explicación acerca de la necesidad o de
las razones que justificaban al juez para dictar ese auto a
poco más de un mes de ocurridos los hechos, sin que
hubiese agotado las diligencias investigativas necesarias y
pertinentes y las líneas lógicas de investigación, ni esperado
a recibir dictámenes periciales relevantes, además de no
haber procurado soluciones para facilitar la participación de
la señora Acosta en la instructiva. En casos anteriores, la
Corte ha considerado que "el sistema procesal es un medio
para realizar la justicia y [que] ésta no puede ser sacrificada
en aras de meras formalidades" y que se presenta una
formalidad sin sentido "cuando se demuestra que los
recursos son rechazados sin llegar al examen de la validez de
los mismos, o por razones fútiles [_] cuyo efecto es el de
impedir a ciertos demandantes la utilización de los recursos
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internos que, normalmente, estarían al alcance de los
demás" . Si bien los Estados pueden y deben establecer
presupuestos y criterios de admisibilidad de los recursos
internos, tales presupuestos deben atender a razones de
seguridad jurídica, para la correcta y funcional
administración de justicia y la efectiva protección de los
derechos de las personas . Así, cualquier norma o medida de
orden interno que imponga costos o dificulte de cualquier
otra manera el acceso de los individuos a los tribunales, y
que no esté justificada por las razonables necesidades de la
propia administración de justicia, debe entenderse contraria
al artículo 8.1 de la Convención. Este Tribunal ha considerado
que los jueces, como rectores del proceso, tienen el deber
de dirigir y encausar el procedimiento judicial con el fin de
no sacrificar la justicia y el debido proceso legal en pro del
formalismo y la impunidad . En este caso, además de
imponer una carga económica a la parte ofendida del delito,
la Corte considera que dicho requisito constituyó una mera
formalidad que imposibilitó el acceso a la justicia de la
señora Acosta para cuestionar nada menos que el acto
procesal que, en definitiva, cerró la posibilidad de investigar
una hipótesis sobre la participación de otras personas como
determinadores del crimen de su esposo. El Estado no
justificó que la aplicación de esa norma fuera
razonablemente necesaria para la propia administración de
justicia. Esto también fue subrayado por las autoridades
internas, pues tanto la Fiscal Auxiliar de la RAAS como la
Fiscal Auxiliar de Managua alegaron que la apelación estuvo
"mal denegada tanto de hecho como de derecho", que
estaba "fuera de toda lógica jurídica" y que denotaba una
"clara intención del juez de negar a toda costa el derecho de
recurrir de apelación a pesar de que era de su alcance otras
formas legales de actuar" (supra párrs. 80 y 100). Así, las
actuaciones irregulares no fueron, en definitiva, corregidas
o subsanadas posteriormente por las instancias superiores.
Los incidentes de nulidad y recusaciones no surtieron efecto
alguno o no recibieron respuestas específicas de parte de
las instancias superiores y el control disciplinario no fue
efectivo. Ciertamente es posible considerar que, más allá de
su posible ilegalidad, la prematura decisión de
sobreseimiento definitivo de 13 de mayo de 2002 fue el
resultado o culminación de una serie de actos y omisiones
tendientes a no investigar diligentemente la hipótesis del
móvil del homicidio como represalia de las actividades de la
señora Acosta; a obstaculizar su participación durante la fase
de instrucción y a procurar la impunidad parcial de los
hechos, pues implicó que, con posterioridad a esa decisión,
no se tomaran en cuenta otras pruebas particularmente
relevantes surgidas y que vinculaban a las personas
señaladas como autores intelectuales con el homicidio. Tal
decisión, sostenida incluso mediante sentencia de última
instancia de la Corte Suprema de Justicia, procuró cerrar a
nivel interno la posibilidad concreta de subsanar
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irregularidades detectadas y de perseguir penalmente a
personas respecto de quienes pesan indicios contundentes
de participación en el homicidio del señor García Valle. En
este sentido, la responsabilidad del Estado ha quedado
establecida. [e]n el marco de un procedimiento penal,
especialmente cuando se trata de la investigación y
persecución de ilícitos atribuibles a las fuerzas de seguridad
del Estado, surge una eventual colisión de intereses entre la
necesidad de proteger el secreto de Estado, por un lado, y
las obligaciones del Estado de proteger a las personas de los
actos ilícitos cometidos por sus agentes públicos y la de
investigar, juzgar y sancionar a los responsables de los
mismos, por el otro lado. [_L]os poderes públicos no pueden
escudarse tras el manto protector del secreto de Estado
para evitar o dificultar la investigación de ilícitos atribuidos a
los miembros de sus propios órganos. En casos de
violaciones de derechos humanos, cuando los órganos
judiciales están tratando de esclarecer los hechos y juzgar y
sancionar a los responsables de tales violaciones, el
ampararse en el secreto de Estado para entregar
información requerida por la autoridad judicial puede ser
considerado como un intento de privilegiar la
"clandestinidad del Ejecutivo" y perpetuar la impunidad.
Asimismo, cuando se trata de la investigación de un hecho
punible, la decisión de calificar como secreta la información
y de negar su entrega jamás puede depender
exclusivamente de un órgano estatal a cuyos miembros se
les atribuye la comisión del hecho ilícito. "No se trata pues
de negar que el Gobierno deba seguir siendo depositario de
los secretos de Estado, sino de afirmar que en materia tan
trascendente, su actuación debe estar sometida a los
controles de los otros poderes del Estado o de un órgano
que garantice el respeto al principio de división de los
poderes^". De esta manera, lo que resulta incompatible con
un Estado de Derecho y una tutela judicial efectiva "no es
que haya secretos, sino estos secretos escapen de la ley,
esto es, que el poder tenga ámbitos en los que no es
responsable porque no están regulados jurídicamente y que
por tanto están al margen de todo sistema de control. Esta
negativa del Ministerio de la Defensa Nacional de aportar
todos los documentos requeridos por los tribunales,
amparándose en el secreto de Estado, constituye una
obstrucción a la justicia. A la luz de lo anterior, este Tribunal
considera que el Estado, para garantizar un debido proceso,
debe facilitar todos los medios necesarios para proteger a
los operadores de justicia, investigadores, testigos y
familiares de las víctimas de hostigamientos y amenazas que
tengan como finalidad entorpecer el proceso y evitar el
esclarecimiento de los hechos y encubrir a los responsables
de los mismos. En el mismo sentido: Caso de las
Comunidades Afrodescendientes Desplazadas de la Cuenca
del Río Cacarica (Operación Génesis) Vs. Colombia.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
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Sentencia de 20 de noviembre de 2013. Serie C No. 270, párr.
376; Caso Gutiérrez y Familia Vs. Argentina. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de
2013. Serie C No. 271, párr. 118. Corte IDH. Caso de la Masacre
de La Rochela Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 11 de mayo de 2007. Serie C No. 163. Sobre los
obstáculos a la administración de justicia relacionados con el
impedimento de capturas o la no efectiva realización de las
mismas, la Corte ha dicho que el retardo en hacer efectivas
las órdenes de captura ya dictadas contribuye a perpetuar
los actos de violencia e intimidación contra testigos y
fiscales vinculados al esclarecimiento de los hechos, más aún
cuando del expediente surge que los sobrevivientes y
algunos familiares y testigos fueron hostigados y
amenazados, e incluso algunos tuvieron que salir del país.
Corte IDH. Caso Gomes Lund y otros ("Guerrilha do
Araguaia") Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de
2010. Serie C No. 219. A criterio de este Tribunal, el Estado no
puede ampararse en la falta de prueba de la existencia de los
documentos solicitados sino que, por el contrario, debe
fundamentar la negativa a proveerlos, demostrando que ha
adoptado todas las medidas a su alcance para comprobar
que, efectivamente, la información solicitada no existía.
Resulta esencial que, para garantizar el derecho a la
información, los poderes públicos actúen de buena fe y
realicen diligentemente las acciones necesarias para
asegurar la efectividad de ese derecho, especialmente
cuando se trata de conocer la verdad de lo ocurrido en
casos de violaciones graves de derechos humanos como las
desapariciones forzadas y la ejecución extrajudicial del
presente caso. Alegar ante un requerimiento judicial, como
el aquí analizado, la falta de prueba sobre la existencia de
cierta información, sin haber indicado, al menos, cuáles
fueron las diligencias que realizó para confirmar o no su
existencia, posibilita la actuación discrecional y arbitraria del
Estado de facilitar o no determinada información,
generando con ello inseguridad jurídica respecto al ejercicio
de ese derecho. Cabe destacar que el Primer Juzgado
Federal ordenó a la Unión el 30 de junio de 2003 la entrega
de los documentos en un plazo de 120 días, pese a lo cual
pasaron seis años, en los que la Unión interpuso varios
recursos, hasta que la misma se hizo efectiva lo que resultó
en la indefensión de los familiares de las víctimas y afectó su
derecho de recibir información, así como su derecho a
conocer la verdad de lo ocurrido. Con fundamento en las
consideraciones precedentes, la Corte concluye que el
Estado violó el derecho a buscar y a recibir información
consagrado en el artículo 13 de la Convención Americana en
relación con los artículos 1.1, 8.1 y 25 de la misma, en
perjuicio de [_]Corte IDH. Caso Masacres de El Mozote y
lugares aledaños Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 25 de octubre de 2012. Serie C No. 252.
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Al respecto, los peritos Mercedes Doretti, Luis Fondebrider y
Silvana Turner del Equipo Argentino de Antropología
Forense señalaron que los mayores obstáculos al trabajo
forense se produjeron durante el año 1991 y 1992, período
en el cual se observó una obstaculización deliberada en el
nombramiento cuando en El Salvador se carecía de
especialistas en el área de arqueología y antropología
forense. Posteriormente, luego de tres meses de espera en
el país y a petición de comunidades locales y Tutela Legal,
entre otros, dos miembros del Equipo Argentino de
Antropología Forense fueron nombrados por el Juez
actuante pero sin fecha de inicio de las exhumaciones.
Finalmente, el Equipo Argentino de Antropología Forense
abandonó el país en espera de la resolución del caso . Al
respecto, la perito Tal Linda Ileen Simmons expresó que el
hecho que las primeras exhumaciones se iniciaran 11 años
después de los hechos, por la obstaculización del Gobierno
de El Salvador, tuvo repercusiones directas en el estado
tanto de los restos humanos como de las pruebas conexas
encontradas por el Equipo Argentino de Antropología
Forense en estos casos, y en las posibilidades de determinar
la identidad de los restos exhumados . Por ende, esta Corte
considera que el Estado dilató y obstaculizó el inicio de los
trabajo de exhumación, lo cual se vincula tanto con la
recaudación de la prueba como con la posibilidad de
entregar los restos a los familiares a fin de que éstos puedan
cerrar su proceso de duelo. La Corte reitera que el paso del
tiempo guarda una relación directamente proporcional con
la limitación -y en algunos casos, la imposibilidad- para
obtener las pruebas y/o testimonios, dificultando la práctica
de diligencias probatorias a fin de esclarecer los hechos
materia de investigación, identificar a los posibles autores y
partícipes, y determinar las eventuales responsabilidades
penales. Corte IDH. Caso Gudiel Álvarez y otros ("Diario
Militar") Vs. Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia de 20 noviembre de 2012. Serie C No. 253. En
virtud de todas las consideraciones anteriores, el
Tribunal concluye que, en el presente caso, las autoridades
militares no han aportado de forma debida y oportuna
información pertinente para esclarecer los hechos. La Corte
destaca que las autoridades estatales están obligadas a
colaborar en la recaudación de la prueba para alcanzar los
objetivos de una investigación y abstenerse de realizar actos
que impliquen obstrucciones para la marcha del proceso
investigativo. Del mismo modo, resulta esencial que los
órganos a cargo de las investigaciones estén dotados,
formal y sustancialmente, de las facultades y garantías
adecuadas y necesarias para acceder a la documentación e
información pertinente para investigar los hechos
denunciados y obtener indicios o evidencias de la ubicación
de las víctimas. Asimismo, es fundamental que las
autoridades a cargo de la investigación puedan tener pleno
acceso a la documentación en manos del Estado. Este
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Tribunal estima que las constantes negativas de información
del Ministerio de la Defensa han impedido la identificación
de las personas que formaron parte de la planeación y
ejecución de las operaciones registradas en el Diario Militar,
así como la eventual obtención de información sobre dichas
personas para esclarecer los hechos y dar con el paradero de
las víctimas. Al respecto, la Corte recuerda que la obligación
de investigar, juzgar y sancionar, en su caso, a los
responsables es una obligación que corresponde al Estado
como un todo, lo cual implica que toda autoridad estatal
debe cooperar, apoyar o coadyuvar, en el ámbito de su
competencia, a la debida investigación de los hechos, de
conformidad con las obligaciones derivadas de los artículos
8.1 y 25.1 de la Convención Americana, en relación con el
artículo 1.1 de la misma. Corte IDH. Caso Hermanos Landaeta
Mejías y otros Vs. Venezuela. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de agosto de
2014. Serie C No. 281. La Corte ha establecido en su
constante jurisprudencia que dentro de las medidas
positivas que un Estado debe adoptar para garantizar los
derechos reconocidos en la Convención se encuentra la
obligación de investigar violaciones de derechos humanos.
El cumplimiento de esta obligación consiste no sólo en
prevenir sino también investigar las violaciones de derechos
reconocidos en ese instrumento, así como procurar el
restablecimiento, si es posible, del derecho conculcado y, en
su caso, la reparación de los daños producidos por las
violaciones a los derechos humanos . Asimismo, la Corte ha
señalado que para que la investigación sea efectiva en los
términos de la Convención, debe llevarse a cabo con la
debida diligencia, la cual exige que el órgano que investiga
lleve a cabo todas aquellas actuaciones y averiguaciones
necesarias para procurar el resultado que se persigue . Es
decir que debe sustanciarse "por todos los medios legales
disponibles y [estar] orientada a la determinación de la
verdad”. Este deber involucra a toda institución estatal ,
tanto judicial como no judicial, por lo que la debida
diligencia se extiende también a los órganos no judiciales a
los que corresponda la investigación previa al proceso,
realizada para determinar las circunstancias de una muerte y
la existencia de suficientes indicios para interponer una
acción penal. Sin el cumplimiento de estas exigencias, el
"Estado no podrá posteriormente ejercer de manera
efectiva y eficiente su facultad acusatoria y los tribunales no
podrán llevar a cabo el proceso judicial que este tipo de
violaciones requiere”. En el mismo sentido: Caso García
Ibarra y otros Ks. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de
2015. Serie C No. 306, párr. 135. La Corte constata que a pesar
de los indicios demostrados que indicaron una interrelación
entre ambas muertes, la puesta en conocimiento de las
autoridades sobre las presuntas amenazas, hostigamientos y
sobre la situación de riesgo de Eduardo Landaeta, sumado al
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hecho de que la Fiscalía Novena del Ministerio Público fue la
encargada de ambos casos durante un periodo de tiempo,
las autoridades no realizaron investigaciones del conjunto
de estos hechos ni realizaron una averiguación tendiente a
comprobar dichos vínculos. Al respecto, este Tribunal ha
establecido que "[l]a investigación con debida diligencia
exige tomar en cuenta lo ocurrido en otros homicidios y
establecer algún tipo de relación entre ellos. Ello debe ser
impulsado de oficio, sin que sean las víctimas y sus familiares
quienes tengan la carga de asumir tal iniciativa”. Con base en
lo señalado, la Corte considera que las investigaciones
aisladas que se efectuaron no contribuyeron con el
esclarecimiento de los hechos ni, en su caso, con la
determinación de responsabilidades. En este sentido, este
Tribunal estima que el Estado al no investigar ambas
muertes de manera conjunta no agotó todas las posibles
líneas de investigación que permitieran el esclarecimiento
de los hechos. Corte IDH. Caso Defensor de Derechos
Humanos y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de agosto de
2014. Serie C No. 283. La Corte ha establecido que, en aras de
garantizar su efectividad, en la investigación de violaciones a
los derechos humanos se debe evitar omisiones en la
recaudación de prueba y en el seguimiento de líneas lógicas
de investigación . Al respecto, la Corte ha precisado que,
cuando los hechos se refieren a la muerte violenta de una
persona, la investigación iniciada debe ser conducida de tal
forma que pudiese garantizar el debido análisis de las
hipótesis de autoría surgidas a raíz de la misma . En este
punto, cabe recordar que no corresponde a la Corte analizar
las hipótesis de autoría manejadas durante la investigación
de los hechos y en consecuencia determinar
responsabilidades individuales, cuya definición compete a
los tribunales penales internos, sino evaluar las acciones u
omisiones de agentes estatales, según la prueba presentada
por las partes . De igual modo, no compete a la Corte
sustituir a la jurisdicción interna estableciendo las
modalidades específicas de investigación y juzgamiento en
un caso concreto para obtener un mejor o más eficaz
resultado, sino constatar si en los pasos efectivamente
dados a nivel interno se violaron o no obligaciones
iñte^ñacioñales del Estado derivadas de los artículos 8 y 25
de la Coñveñcióñ Americana . La Corte recuerda que la falta
de diligencia tiene como consecuencia que conforme el
tiempo vaya transcurriendo, se afecte indebidamente la
posibilidad de obtener y presentar pruebas pertinentes que
permitan esclarecer los hechos y determinar las
responsabilidades que correspondan, con lo cual el Estado
contribuye a la impunidad .
Protección de intervinientes en el proceso. Corte IDH. Caso
Myrna Mack Chang Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2003. Serie C No.
101. Esta Corte considera que los hechos descritos contra la
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familia de la víctima, el personal de la Fundación Myrna Mack
y el personal de AVANCSO teñíañ como propósito, como ya
se dijo respecto a los operadores de justicia, investigadores
policiales y testigos, atemorizarlos para que desistieran de
sus propósitos de hacer investigar los hechos del presente
caso, identificar y sañcioñar a todos los responsables de la
muerte extrajudicial de Myrna Mack Chang. A la luz de lo
anterior, este Tribunal considera que el Estado, para
garantizar un debido proceso, debe facilitar todos los
medios necesarios para proteger a los operadores de
justicia, investigadores, testigos y familiares de las víctimas
de hostigamientos y amenazas que tengan como finalidad
entorpecer el proceso y evitar el esclarecimiento de los
hechos y encubrir a los responsables de los mismos. En el
mismo sentido: Caso de la Masacre de La Rochela Ks.
Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de
mayo de 2007. Serie C No. 163, párr.171; Caso Gelman Ks.
Uruguay. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 24 de febrero
de 2011 Serie C No.221, párr. 255; Caso de las comunidades
afrodescendientes desplazadas de la Cuenca del Río Cacarica
(Operación Génesis) Ks. Colombia. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de
noviembre de 2013. Serie CNo. 270, párr.376. Corte IDH. Caso
de la Masacre de La Rochela Vs. Colombia. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de mayo de 2007.
Serie C No. 163. La Corte ha constatado, a través del acervo
probatorio, que durante las investigaciones por los hechos
de este caso se presentaron amenazas contra jueces,
testigos y familiares de las víctimas. Estas amenazas han
afectado la efectividad de los procesos. Tal como fue
indicado (supra párr. 158) el actuar con debida diligencia en
las investigaciones implicaba tomar en cuenta los patrones
de actuaciones de la compleja estructura de personas que
cometió la masacre, ya que esta estructura permanece con
posterioridad a la comisión del crimen y, precisamente para
procurar su impunidad, opera utilizando las amenazas para
causar temor en quienes investigan y en quienes podrían ser
testigos o tener un interés en la búsqueda de la verdad,
como es el caso de los familiares de las víctimas. El Estado
debía haber adoptado las medidas suficientes de protección
e investigación frente a ese tipo de intimidaciones y
amenazas. En dicho contexto se produjeron amenazas
contra uno de los paramilitares que contribuyó al
esclarecimiento de los hechos. Asimismo, las amenazas
contra eventuales testigos fueron persistentes. En un
informe emitido por el Grupo de Derechos Humanos del
Cuerpo Técnico de Investigación se señaló que posibles
testigos estaban "amenazados de muerte por los grupos
paramilitares si llega[ba]ñ a hablar con los organismos de
seguridad del Estado". Además, algunos de los familiares de
las víctimas que rindieron testimonio en el proceso ante la
Corte, expresaron el temor que padecen o han padecido con
ocasión de los hechos y manifestaron haber sido objeto de
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amenazas y hostigamiento tanto en la época en la que
ocurrieron los hechos como en los últimos años durante el
trámite del caso ante el Sistema Interamericano. Resulta
relevante resaltar que un hijo de una víctima fallecida y
quien posteriormente se desempeñó como fiscal de la
Unidad Nacional de Derechos Humanos, tuvo que salir al
exilio en dos ocasiones por las amenazas de muerte contra
él y su familia, tal como declaró ante esta Corte. La Corte
considera que el patrón de violencia y amenazas contra
fuñcioñarios judiciales, familiares de víctimas y testigos que
se produjo en el presente caso tuvo un efecto
amedrentador e intimidante para que desistieran de
colaborar en la búsqueda de la verdad y, consecuentemente,
obstruir el avance del proceso. Ello se ve agravado porque
no se adoptaron medidas de seguridad para algunos de los
funcionarios, familiares de víctimas y testigos amenazados,
ni se acreditó investigación o sanción alguna en relación con
dichos actos de hostigamiento y violencia, lo cual
profundiza el contexto de intimidación e indefensión frente
a la actuación de los grupos paramilitares y agentes
estatales. Esta situación afectó el adecuado ejercicio de la
función judicial y el funcionamiento de la administración de
justicia, de acuerdo con la obligación de garantía establecida
en el artículo 1.1 de la Convención. Además, el hecho de que
no hayan sido sancionados todos los responsables de los
hechos genera que ese amedrentamiento sea permanente y
que, en alguna medida, explique la grave negligencia en el
impulso de la investigación. Corte IDH. Caso Kawas
Fernández Vs. Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 3 de abril de 2009. Serie C No. 196. Además de la
evidente negligencia en el impulso de la investigación, como
ya se dijo, la Corte ha constatado, a través del acervo
probatorio, que algunos testigos han sido amenazados
(supra párrs. 59 a 61 y 64) y otras personas fueron
coaccionadas a declarar en falso, y que esto ha tenido un
efecto amedrentador e intimidante en quienes investigan y
en quienes podrían ser testigos, afectando seriamente la
efectividad de la investigación. A solicitud de los
representantes, este Tribunal tuvo que intervenir, mediante
la adopción de medidas provisionales, ante el
recrudecimiento de las amenazas a un testigo, lo que indica
que a la fecha, 14 años después de ocurridos los hechos, el
riesgo no ha cesado. El que no hayan sido sancionados los
responsables de tales actos genera que ese efecto
intimidante sea permanente. En el mismo sentido: Caso
Luna López Vs. Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 10 de octubre de 2013. Serie C No. 269 128,
párr.173. Corte IDH. Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs.
Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No.
211. Aunado a lo anterior, la Corte considera que las
amenazas e intimidaciones sufridas por algunos de los
testigos que han rendido sus declaraciones en el proceso
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interno no pueden verse aisladamente, sino que se deben
considerar en el marco de obstaculizaciones de la
investigación del caso. Por ende, tales hechos se convierten
en otro medio para perpetuar la impunidad en el presente
caso e impedir que se conozca la verdad de lo ocurrido.
Corte IDH. Caso Defensor de Derechos Humanos y otros Vs.
Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2014. Serie C No. 283. La
Corte recuerda que el Estado, para garantizar un debido
proceso, debe facilitar todos los medios necesarios para
proteger a los operadores de justicia, investigadores,
testigos y familiares de las víctimas de hostigamientos y
amenazas que tengan como finalidad entorpecer el proceso,
evitar el esclarecimiento de los hechos y encubrir a los
responsables de los mismos , pues de lo contrario eso
tendría un efecto amedrentador e intimidante en quienes
investigan y en quienes podrían ser testigos, afectando
seriamente la efectividad de la investigación. En efecto, las
amenazas e intimidaciones sufridas por testigos en el
proceso interno no pueden verse aisladamente, sino que se
deben considerar en el marco de obstaculizaciones de la
investigación del caso. Por ende, tales hechos se convierten
en otro medio para perpetuar la impunidad e impedir que se
conozca la verdad de lo ocurrido. De igual modo, es criterio
de la Corte que para que una investigación sea efectiva, las
personas encargadas de la misma deben de ser
independientes, tanto jerárquica e institucionalmente como
en la práctica, de aquellas personas implicadas en los hechos
que se investigan. En el mismo sentido: Caso Comunidad
Campesina de Santa Bárbara Ks. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1
de septiembre de 2015. Serie C No. 299, párr.238; Caso
Quispialaya Kilcapoma Ks. Perú. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
noviembre de 2015. Serie C No. 308, párr. 195; Caso Miembros
de la Aldea Chichupac y comunidades vecinas del Municipio
de Rabinal Ks. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de
2016. Serie C No. 328, párr.224. En definitiva, del expediente
se evidencian una serie de indicios que permiten a la Corte
concluir que en el presente caso testigos y declarantes
temieron sufrir las consecuencias de cualquier información
que pudieran dar, sin que conste que el Estado haya
facilitado los medios necesarios de protección una vez que
tomó conocimiento de estos hechos, a fin de garantizar la
seguridad a los investigadores, testigos y familiares de las
víctimas en la investigación, en específico, aun cuando al
menos en una oportunidad se solicitó expresamente
protección a un testigo. La manera en que dicha situación
permeó en los testigos y declarantes implicó que algunos de
ellos no proporcionaran a los investigadores información en
relación al hecho, afectando la efectividad de la
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investigación, y contribuyendo a la impunidad en que hasta
hoy y por casi 10 años se mantiene el presente caso.
Derecho a un tribunal independiente, imparcial y
competente.
Juez natural y competencia. Aspectos generales. Corte IDH.
Caso Apitz Barbera y otros ("Corte Primera de lo
Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
agosto de 2008. Serie C No. 182. El artículo 8.1 de la
Convención garantiza el derecho a ser juzgado por "un
tribunal competente [_] establecido con anterioridad a la
ley". Esto implica que las personas "tienen derecho a ser
juzgadas por tribunales de justicia ordinarios con arreglo a
procedimientos legalmente establecidos", razón por la cual
el Estado no debe crear tribunales que no apliquen normas
procesales debidamente establecidas para sustituir la
jurisdicción que corresponda normalmente a los tribunales
ordinarios. Con esto se busca evitar que las personas sean
juzgadas por tribunales especiales, creados para el caso, o
ad hoc. Corte IDH. Caso Barreto Leiva Vs. Venezuela. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de
2009. Serie C No. 206. Este Tribunal estima necesario
formular algunas consideraciones acerca del fuero, la
conexidad y el juez natural, que vienen al caso para la
materia de esta sentencia. El fuero ha sido establecido para
proteger la integridad de la función estatal que compete a
las personas a las que alcanza esta forma de inmunidad y
evitar, así, que se altere el normal desarrollo de la función
pública. No constituye un derecho personal de los
funcionarios. Sirve al interés público. Entendido en esos
términos, el fuero persigue un fin compatible con la
Convención. Por su parte, la conexidad busca el fin,
convencionalmente aceptable, de que un mismo juez
conozca diversos casos cuando existen elementos que los
vinculen entre sí. De esta forma, se evita incurrir en
contradicciones y se garantiza la unidad de las decisiones y
la economía procesal. El artículo 8.1 de la Convención
garantiza el derecho a ser juzgado por "un tribunal
competente [_] establecido con anterioridad a la ley",
disposición que se relaciona con el concepto de juez natural,
una de las garantías del debido proceso, a las que inclusive
se ha reconocido, por cierto sector de la doctrina, como un
presupuesto de aquél. Esto implica que las personas tienen
derecho a ser juzgadas, en general, por tribunales
ordinarios, con arreglo a procedimientos legalmente
establecidos. El juez natural deriva su existencia y
competencia de la ley, la cual ha sido definida por la Corte
como la "norma jurídica de carácter general, ceñida al bien
común, emanada de los órganos legislativos
constitucionalmente previstos y democráticamente
elegidos, y elaborada según el procedimiento establecido
por las constituciones de los Estados Partes para la
formación de las leyes". Consecuentemente, en un Estado
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de Derecho sólo el Poder Legislativo puede regular, a través
de leyes, la competencia de los juzgadores. Ahora bien, el
fuero no necesariamente entra en colisión con el derecho al
juez natural, si aquél se halla expresamente establecido y
definido por el Poder Legislativo y atiende a una finalidad
legítima, como antes se manifestó. De esta forma, no sólo se
respeta el derecho en cuestión sino que el juez de fuero se
convierte en el juez natural del aforado. Si, por el contrario,
la ley no consagra el fuero y éste es establecido por el
Ejecutivo o por el propio Poder Judicial, distrayéndose así al
individuo del tribunal que la ley consagra como su juez
natural, se vería vulnerado el derecho a ser juzgado por un
juez competente. Del mismo modo, si la conexidad está
expresamente reglada en la ley, el juez natural de una
persona será aquél al que la ley atribuya competencia en las
causas conexas. Si la conexidad no está reglada por la ley,
sería violatorio distraer al individuo del juez originalmente
llamado a conocer el caso. En el presente caso, el señor
Barreto Leiva no gozaba de ningún tipo de fuero, por lo que,
en principio, le correspondía ser juzgado por un juez penal
ordinario de primera instancia. Los congresistas coacusados
con la víctima debían ser juzgados por el TSSPP (supra párr.
70). Finalmente, el tribunal competente para el Presidente
de la República era la CSJ (supra párr. 69). Todos estos
tribunales fueron establecidos por la ley venezolana con
anterioridad a los hechos sujetos a juicio. Corresponde a la
ley establecer las reglas para la operación de la conexidad,
definiendo a qué tribunal compete conocer de las causas
conexas. No existe una ley especial -tal y como afirma la
Comisión- que establezca que si el Presidente de la
República es coacusado junto con un particular sin fuero por
un ilícito penado por la Ley de patrimonio público, la causa
deba ser conocida por el tribunal del fuero del Presidente.
Sin embargo, esto no impide que se aplique el principio
general, recogido en la ley venezolana, de que un solo
tribunal conozca de los asuntos conexos, acumulando
competencia sobre todos ellos. En la especie, esto llevaría a
dos supuestos posibles: que el Presidente sea juzgado por el
tribunal competente para juzgar al individuo sin fuero, o
viceversa. Lógicamente, el primer supuesto es inadmisible,
ya que no atiende a los fines que justifican la institución del
fuero. El segundo supuesto respeta tanto el principio de
conexidad, como el interés público que el fuero garantiza.
Así lo entendió la CSJ en el presente caso (supra párr. 73), y
esta Corte no encuentra motivo suficiente para apartarse
del criterio sustentado por el más alto tribunal venezolano.
Por todo ello, la Corte declara que el Estado no violó el
derecho a ser juzgado por un juez competente, reconocido
en el artículo 8.1 de la Convención. Restricción al fuero
militar. Corte IDH. Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo.
Sentencia de 17 de septiembre de 1997. Serie C No. 33. EEn
primer término, al aplicar los Decretos-Leyes N° 25.659
(delito de traición a la patria) y N° 25.475 (delito de
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terrorismo) expedidos por el Estado, la jurisdicción militar
del Perú violó el artículo 8.1 de la Convención, en lo que
concierne a la exigencia de juez competente. En efecto, al
dictar sentencia firme absolutoria por el delito de traición a
la patria del cual fue acusada la señora María Elena Loayza
Tamayo, la jurisdicción militar carecía de competencia para
mantenerla en detención y menos aún para declarar, en el
fallo absolutorio de última instancia, que “existiendo
evidencia de la comisión del delito de terrorismo dispone
remitir los actuados pertinentes al Fuero Común y poner a
disposición de la Autoridad competente a la referida
denunciada". Con esta conducta los tribunales castrenses
actuando ultra vires usurparon jurisdicción e invadieron
facultades de los organismos judiciales ordinarios, ya que
según el mencionado Decreto-Ley N° 25.475 (delito de
terrorismo), correspondía a la Policía Nacional y al Ministerio
Público la investigación de ese ilícito y a los jueces
ordinarios el conocimiento del mismo. Por otra parte, dichas
autoridades judiciales comunes eran las únicas que tenían la
facultad de ordenar la detención y decretar la prisión
preventiva de los acusados. Como se desprende de lo
anterior, los referidos Decretos-Leyes N° 25.659 (delito de
traición a la patria) y N° 25.475 (delito de terrorismo)
dividieron la competencia entre los tribunales castrenses y
los ordinarios y atribuyeron el conocimiento del delito de
traición a la patria a los primeros y el de terrorismo a los
segundos. EEn segundo término, la señora María Elena
Loayza Tamayo fue enjuiciada y condenada por un
procedimiento excepcional en el que, obviamente, están
sensiblemente restringidos los derechos fundamentales que
integran el debido proceso. Estos procesos no alcanzan los
estándares de un juicio justo ya que no se reconoce la
presunción de inocencia; se prohíbe a los procesados
contradecir las pruebas y ejercer el control de las mismas; se
limita la facultad del defensor al impedir que éste pueda
libremente comunicarse con su defendido e intervenir con
pleno conocimiento en todas las etapas del proceso. El
hecho de que la señora María Elena Loayza Tamayo haya sido
condenada en el fuero ordinario con fundamento en
pruebas supuestamente obtenidas en el procedimiento
militar, no obstante ser éste incompetente, tuvo
consecuencias negativas en su contra en el fuero común.
Corte IDH. Caso Castillo Petruzzi y otros Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de mayo de 1999.
Serie C No. 52. La Corte advierte que la jurisdicción militar ha
sido establecida por diversas legislaciones con el fin de
mantener el orden y la disciplina dentro de las fuerzas
armadas. Inclusive, esta jurisdicción funcional reserva su
aplicación a los militares que hayan incurrido en delito o
falta dentro del ejercicio de sus funciones y bajo ciertas
circunstancias. En este sentido se definía en la propia
legislación peruana (artículo 282 de la Constitución Política
de 1979). El traslado de competencias de la justicia común a
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la justicia militar y el consiguiente procesamiento de civiles
por el delito de traición a la patria en este fuero, supone
excluir al juez natural para el conocimiento de estas causas.
En efecto, la jurisdicción militar no es la naturalmente
aplicable a civiles que carecen de funciones militares y que
por ello no pueden incurrir en conductas contrarias a
deberes funcionales de este carácter. Cuando la justicia
militar asume competencia sobre un asunto que debe
conocer la justicia ordinaria, se ve afectado el derecho al
juez natural y, a fortiori, el debido proceso, el cual, a su vez,
encuéntrase íntimamente ligado al propio derecho de
acceso a la justicia. En el mismo sentido: Caso Argüelles y
otros Ks. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2014. Serie C No. 288, párr. 148. Constituye un principio
básico relativo a la independencia de la judicatura que toda
persona tiene derecho a ser juzgada por tribunales de
justicia ordinarios con arreglo a procedimientos legalmente
establecidos. El Estado no debe crear "tribunales que no
apliquen normas procesales debidamente establecidas para
sustituir la jurisdicción que corresponda normalmente a los
tribunales ordinarios”. El juez encargado del conocimiento
de una causa debe ser competente, independiente e
imparcial de acuerdo con el artículo 8.1 de la Convención
Americana. En el caso en estudio, las propias fuerzas
armadas inmersas en el combate contra los grupos
insurgentes, son las encargadas del juzgamiento de las
personas vinculadas a dichos grupos. Este extremo mina
considerablemente la imparcialidad que debe tener el
juzgador. Por otra parte, de conformidad con la Ley
Orgánica de la Justicia Militar, el nombramiento de los
miembros del Consejo Supremo de Justicia Militar, máximo
órgano dentro de la justicia castrense, es realizado por el
Ministro del sector pertinente. Los miembros del Consejo
Supremo Militar son quienes, a su vez, determinan los
futuros ascensos, incentivos profesionales y asignación de
funciones de sus inferiores. Esta constatación pone en duda
la independencia de los jueces militares. Este Tribunal ha
señalado que las garantías a que tiene derecho toda persona
sometida a proceso, además de ser indispensables deben
ser judiciales, "lo cual implica la intervención de un órgano
judicial independiente e imparcial, apto para determinar la
legalidad de las actuaciones que se cumplan dentro del
estado de excepción”. En relación con el presente caso, la
Corte entiende que los tribunales militares que han juzgado
a las supuestas víctimas por los delitos de traición a la patria
no satisfacen los requerimientos inherentes a las garantías
de independencia e imparcialidad establecidas por el
artículo 8.1 de la Convención Americana, como elementos
esenciales del debido proceso legal. Corte IDH. Caso Cesti
Hurtado Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 29 de septiembre de
1999. Serie C No. 561. En cuanto al proceso seguido en
contra del señor Cesti Hurtado ante un órgano de la justicia
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militar, la Corte observa que dicha persona tenía, al tiempo
en que se abrió y desarrolló ese proceso, el carácter de
militar en retiro, y por ello no podía ser juzgado por los
tribunales militares. En consecuencia, el juicio al cual fue
sometido el señor Cesti Hurtado constituye una violación al
derecho a ser oído por un tribunal competente, de acuerdo
con el artículo 8.1 de la Convención. Corte IDH. Caso Durand
y Ugarte Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 16 de agosto de 2000.
Serie C No. 68. En un Estado democrático de Derecho la
jurisdicción penal militar ha de tener un alcance restrictivo
y excepcional y estar encaminada a la protección de
intereses jurídicos especiales, vinculados con las funciones
que la ley asigna a las fuerzas militares. Así, debe estar
excluido del ámbito de la jurisdicción militar el juzgamiento
de civiles y sólo debe juzgar a militares por la comisión de
delitos o faltas que por su propia naturaleza atenten contra
bienes jurídicos propios del orden militar. En el mismo
sentido: Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo. Sentencia
de 18 de agosto de 2000. Serie C No. 69, párr.113; Caso Las
Palmeras Vs. Colombia. Fondo. Sentencia de 6 de diciembre
de 2001. Serie C No. 90, párr.51; Caso 19 Comerciantes Vs.
Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
julio de 2004. Serie C No. 109; Caso Lori Berenson Mejía Vs.
Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de
noviembre de 2004. Serie C No. 119, párr.126; Caso de la
"Masacre de Mapiripán” Vs. Colombia. Sentencia de 15 de
septiembre de 2005. Serie C No. 134, párr.202; Caso Radilla
Pacheco Vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de Noviembre de
2009. Serie C No. 209, párr. 272; Caso Fernández Ortega y
otros. Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de agosto de 2010
Serie C No. 215, párr. 176; Caso Rosendo Cantú y otra Vs.
México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de agosto de 2010 Serie C No. 216, párr. 160;
Caso Cabrera García y Montiel Flores Vs. México. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de noviembre de 2010 Serie C No. 220, párr. 197; Caso Vélez
Restrepo y Familiares Vs. Colombia. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre
de 2012 Serie C No. 248, párr. 240; Caso Nadege Dorzema y
otros Ks. República Dominicana. Fondo Reparaciones y
Costas. Sentencia de 24 de octubre de 2012 Serie C No. 251,
párr. 187; Caso Osorio Rivera y Familiares Ks. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de noviembre de 2013. Serie C No. 274, párr.
187; Caso Tenorio Roca y otros Ks. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22
de junio de 2016. Serie C No. 314, párr. 194. Por lo que
respecta a la afirmación sobre la parcialidad y dependencia
de la justicia militar, es razonable considerar que los
funcionarios del fuero militar que actuaron en el proceso
encaminado a investigar los sucesos de El Frontón carecían
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de la imparcialidad e independencia requeridas por el
artículo 8.1 de la Convención para investigar los hechos de
una manera eficaz y exhaustiva y sancionar a los
responsables por los mismos. Como ha quedado establecido
(supra párr. 59.ñ), los tribunales que coñocieroñ los hechos
relacionados con dichos sucesos "constituyen un alto
Organismo de los Institutos Armados" y los militares que
integraban dichos tribunales eran, a su vez, miembros de las
fuerzas armadas en servicio activo, requisito para formar
parte de los tribunales militares. Por tanto, estaban
incapacitados para rendir un dictamen independiente e
imparcial. Corte IDH. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú.
Fondo. Sentencia de 18 de agosto de 2000. Serie C No. 69. Es
necesario señalar que la jurisdicción militar se establece en
diversas legislaciones para mantener el orden y la disciplina
dentro de las fuerzas armadas. Por ello, su aplicación se
reserva a los militares que hayan incurrido en delitos o faltas
en el ejercicio de sus funciones y bajo ciertas circunstancias.
En ese sentido se regulaba la jurisdicción militar en la
legislación peruana (artículo 282 de la Constitución de 1979).
El traslado de competencias de la justicia común a la justicia
militar y el consiguiente procesamiento de civiles por el
delito de traición a la patria en este fuero, como sucede en
el caso, supone excluir al juez natural para el conocimiento
de estas causas. Al respecto, la Corte ha dicho que "[c]uando
la justicia militar asume competencia sobre un asunto que
debe conocer la justicia ordinaria, se ve afectado el derecho
al juez natural y, a fortiori, el debido proceso, el cual, a su
vez, encuéntrase íntimamente ligado al propio derecho de
acceso a la justicia"139. En el mismo sentido: Caso Las
Palmeras Ks. Colombia. Fondo. Sentencia de 6 de diciembre
de 2001. Serie C No. 90, párr. 52; Caso 19 Comerciantes Ks.
Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
julio de 2004. Serie C No. 109, párr. 167; Caso Lori Berenson
Mejía Ks. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
25 de noviembre de 2004. Serie C No. 119, párr. 141; Caso
Palamara Iribarne Ks. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de noviembre de 2005. Serie C No. 135, párr.
143; Caso Almonacid Arellano y otros Ks. Chile. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de septiembre de 2006. Serie C No. 154, párr. 131; Caso La
Cantuta Ks. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 29 de noviembre de 2006. Serie C No. 162, párr. 142; Caso
de la Masacre de La Rochela Ks. Colombia. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de de mayo de 2007.
Serie C No. 163, párr. 200; Caso Zambrano Kélez y otros Ks.
Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de
julio de 2007. Serie C No. 166, párr. 66; Caso Tiu Tojín Ks.
Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de noviembre de 2008. Serie C No. 190, párr. 118; Caso Radilla
Pacheco Ks. México. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de Noviembre de
2009. Serie C No. 209, párr. 273; Caso Fernández Ortega y
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otros. Ks. México. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de agosto de 2010
Serie C No. 215, párr. 176; Caso Rosendo Cantú y otra Ks.
México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2010 Serie C No. 216,
párr. 160; Caso Cabrera García y Montiel Flores Ks. México.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de noviembre de 2010 Serie C No. 220, párr.
197; Caso Osorio Rivera y Familiares Ks. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de noviembre de 2013. Serie C No. 274, párr. 188. Estima la
Corte que los tribunales militares del Estado que han
juzgado a la presunta víctima por el delito de traición a la
patria no satisfacen los requerimientos de independencia e
imparcialidad establecidos en el artículo 8.1 de la
Convención. La Corte considera que en un caso como el
presente, la imparcialidad del juzgador resulta afectada por
el hecho de que las fuerzas armadas tengan la doble función
de combatir militarmente a los grupos insurgentes y de
juzgar e imponer penas a los miembros de dichos grupos [_]
Corte IDH. Caso 19 Comerciantes Vs. Colombia. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie
C No. 109. En el presente caso el derecho a un debido
proceso debe ser analizado de acuerdo al objeto y fin de la
Convención Americana, cual es la eficaz protección de la
persona humana, es decir, debe hacerse una interpretación
pro persona. No hay lugar a dudas de que la participación
que pudieran haber tenido los militares investigados al
"conoc[er] de las actividades delictivas de grupos al margen
de la Ley, [_] presta[ndoles] apoyo y cohonesta[ndo] los
acontecimientos delictivos" (supra párr. 169) de la
detención, la desaparición y la muerte de los 19
comerciantes, así como en la sustracción de sus vehículos y
mercancías, no tiene una relación directa con un servicio o
tarea militar. Esta Corte considera que la anterior atribución
de competencia de la jurisdicción penal militar para conocer
de los supuestos delitos perpetrados en perjuicio de los 19
comerciantes por miembros del Ejército, quienes ya estaban
siendo investigados por la jurisdicción penal ordinaria, no
respetó los parámetros de excepcionalidad y el carácter
restrictivo que caracteriza a la jurisdicción castrense, ya que
dicha jurisdicción no era competente para conocer de tales
hechos, todo lo cual contravino el principio del juez natural
que forma parte del derecho a un debido proceso y del
derecho de acceso a la justicia, consagrados en los artículos
8.1 y 25 de la Convención Americana. El juzgamiento de los
militares vinculados a la investigación de los delitos
cometidos contra los 19 comerciantes por jueces penales
militares que carecían de competencia, el cual culminó con
la cesación de procedimiento a su favor, implicó una
violación al principio de juez natural y, consecuentemente,
al derecho al debido proceso y acceso a la justicia, y además
conllevó a que no fueran investigados y sancionados por
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tribunales competentes los miembros de la fuerza pública
que participaron en los hechos (infra párr. 263). Corte IDH.
Caso Palamara Iribarne Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 22 de noviembre de 2005. Serie C No.
135. La Corte ha establecido que toda persona tiene el
derecho de ser juzgada por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial. En un Estado democrático de
derecho la jurisdicción penal militar ha de tener un alcance
restrictivo y excepcional y estar encaminada a la protección
de intereses jurídicos especiales, vinculados con las
funciones que la ley asigna a las fuerzas militares. Por ello,
sólo se debe juzgar a militares por la comisión de delitos o
faltas que por su propia naturaleza atenten contra bienes
jurídicos propios del orden militar. El derecho a ser juzgado
por tribunales de justicia ordinarios con arreglo a
procedimientos legalmente previstos constituye un
principio básico del debido proceso. Por ello, para que se
respete el derecho al juez natural no basta con que este
establecido previamente por la ley cu^l ser^ el tribunal que
atenderá una causa y se le otorgue competencia. En este
sentido, las normas penales militares deben establecer
claramente y sin ambigí^edad quienes son militares, úinicos
sujetos activos de los delitos militares, cuales son las
conductas delictivas típicas en el especial ámbito militar,
deben determinar la antijuridicidad de la conducta ilícita a
traves de la descripción de la lesión o puesta en peligro de
bienes jurídicos militares gravemente atacados, que
justifique el ejercicio del poder punitivo militar, y especificar
la correspondiente sancicin. Las autoridades que ejercen la
jurisdiccicin penal militar, al aplicar las normas penales
militares e imputar el delito a un militar, tambien deben
regirse por el principio de legalidad y, entre otras, constatar
la existencia de todos los elementos constitutivos del tipo
penal militar, asi como la existencia o inexistencia de
causales de exclusión del delito. La Corte estima que en las
normas que definen la jurisdicción penal militar en Chile no
se limita el conocimiento de los tribunales militares a los
delitos que por la naturaleza de los bienes jurídicos penales
castrenses protegidos son estrictamente militares y
constituyen conductas graves cometidas por militares que
atentan contra dichos bienes jurídicos. El Tribunal destaca
que esos delitos s^lo pueden ser cometidos por los
miembros de las instituciones castrenses en ocasiein de las
particulares funciones de defensa y seguridad exterior de un
Estado. La jurisdicción penal militar en los Estados
democráticos, en tiempos de paz, ha tendido a reducirse e
incluso a desaparecer, por lo cual, en caso de que un Estado
lo conserve, este debe ser mínimo y encontrarse inspirado
en los principios y garantías que rigen el derecho penal
moderno. En el mismo sentido: Caso Usón Ramírez Vs.
Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2009. Serie CNo.
207, párr.108. En el presente caso, la amplitud de la
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jurisdicción penal militar aplicada al se^or Palamara Iribarne
trajo como consecuencia que se juzgara a un empleado civil
a contrata en el fuero castrense por la comisioin, inter alia,
de conductas que atentaban contra los "deberes y el honor
militar" o suponían "insubordinacioin", como lo son los
delitos de desobediencia e incumplimiento de deberes
militares, establecidos en el Código de Justicia Militar, así
como delitos que atentan contra el "orden y la seguridad
púiblicos", como lo es el desacato. Claramente las conductas
por las que fue condenado el señor Palamara Iribarne no
pusieron en peligro los bienes jurídicos militares
susceptibles de protección penal. Incluso la Corte entiende
que, debido al carácter de ultima ratio que también tiene el
derecho penal en el ámbito castrense, el sometimiento del
señor Palamara Iribarne a los distintos procesos penales no
constituía el medio menos lesivo para que el Estado
protegiera los intereses de la Armada. Por otro lado, además
de la amplitud de la jurisdicción penal militar por la
definición de los delitos militares y la remisión a diversas
leyes que otorgan competencia a los tribunales militares,
cabe resaltar que en Chile dichos tribunales pueden conocer
numerosos casos, debido a que la calidad del sujeto activo
de los delitos militares es indiferente. El Tribunal ha
señalado que la aplicación de la justicia militar debe estar
estrictamente reservada a militares en servicio activo, al
observar en un caso que "al tiempo en que se abrió y
desarrolló [el] proceso [en su contra], [la víctima tenía] el
carácter de militar en retiro, y por ello no podía ser juzgad[a]
por los tribunales militares". Chile, como Estado
democrático, debe respetar el alcance restrictivo y
excepcional que tiene la jurisdicción militar y excluir del
ámbito de dicha jurisdicción el juzgamiento de civiles. Los
delitos de desobediencia e incumplimiento de deberes
militares tipificados en el Código de Justicia Militar estipulan
que el sujeto activo debe ser un "militar”. Al respecto, la
Corte estima que el señor Palamara Iribarne, al ser militar en
retiro, no revestía la calidad de "militar” necesaria para ser
sujeto activo de dichos delitos imputados, y por ello no se le
podían aplicar las referidas normas penales militares.
Además, el Tribunal estima que el señor Palamara Iribarne, al
escribir su libro e iniciar el proceso de publicación, se
encontraba en el legítimo ejercicio de su derecho a expresar
libremente sus opiniones e ideas. El Tribunal considera que
Chile no ha adoptado las medidas necesarias para que el
señor Palamara Iribarne fuera sometido a la justicia
ordinaria, dado que al ser civil no reunía la condición de
sujeto activo de un delito militar. La Corte observa que en
Chile la caracterización de una persona como militar resulta
una tarea compleja que requiere de interpretación de
diversas normas y reglamentos, lo que dio cabida a que las
autoridades judiciales que las aplicaron realizaran una
interpretación extensiva del concepto de militar para
someter al señor Palamara Iribarne a la jurisdicción militar.
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La jurisdicción tan extensa que tienen los tribunales
militares en Chile que les otorga facultades de fallar causas
correspondientes a los tribunales civiles no es acorde con el
artículo 8.1 de la Convención Americana. La Corte ha dicho
que "[c]uando la justicia militar asume competencia sobre
un asunto que debe conocer la justicia ordinaria, se ve
afectado el derecho al juez natural y, a fortiori, el debido
proceso, el cual, a su vez, encuéntrase íntimamente ligado al
propio derecho de acceso a la justicia”. El juzgamiento de
civiles corresponde a la justicia ordinaria. Por las anteriores
consideraciones, la Corte concluye que el Estado violó el
artículo 8.1 de la Convención, en perjuicio del señor
Palamara Iribarne, por haber sido juzgado por tribunales que
no tenían competencia para hacerlo, y ha incumplido la
obligación general de respetar y garantizar los derechos y
libertades dispuesta en el artículo 1.1 de la Convención.
Asimismo, al contemplar en su ordenamiento interno
normas contrarias al derecho a ser juzgado por un juez
competente protegido en el artículo 8.1 de la Convención,
aún vigentes, Chile ha incumplido la obligación general de
adoptar disposiciones de derecho interno que emana del
artículo 2 de la Convención. Corte IDH. Caso La Cantuta Vs.
Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de
noviembre de 2006. Serie C No. 162. El Tribunal ha
establecido que en un Estado democrático de derecho la
jurisdicción penal militar ha de tener un alcance restrictivo y
excepcional: sólo se debe juzgar a militares por la comisión
de delitos o faltas que por su propia naturaleza atenten
contra bienes jurídicos propios del orden militar. Al
respecto, la Corte ha dicho que "[c]uando la justicia militar
asume competencia sobre un asunto que debe conocer la
justicia ordinaria, se ve afectado el derecho al juez natural y,
a fortiori, el debido proceso”, el cual, a su vez, se encuentra
íntimamente ligado al propio derecho de acceso a la justicia.
Por estas razones y por la naturaleza del crimen y el bien
jurídico lesionado, la jurisdicción penal militar no es el fuero
competente para investigar y, en su caso, juzgar y sancionar
a los autores de estos hechos. En el mismo sentido: Caso de
la Masacre de La Rochela Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 11 de mayo de 2007. Serie C No. 163,
párr. 200; Caso Zambrano Vélez y otros Vs. Ecuador. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2007. Serie
C No. 166, párr. 66; Caso Vélez Restrepo y Familiares Vs.
Colombia. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012 Serie C No.
248, párr. 240; Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República
Dominicana. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 24
de octubre de 2012 Serie C No. 251, párr. 187; Caso Masacre
de Santo Domingo Vs. Colombia. Excepciones Preliminares,
Fondo y Reparaciones. Sentencia de 30 de noviembre de
2012. Serie C No. 259, párr. 158; Caso Osorio Rivera y
Familiares Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de noviembre de
Página 275 de 743
2013. Serie C No. 274, párr. 188. La Sala Penal de la Corte
Suprema peruana resolvió la contienda de competencia a
favor del fuero militar, que no cumplía con los estándares de
competencia, independencia e imparcialidad expuestos y
que condenó a algunos militares por los hechos del caso,
dispuso el sobreseimiento a favor de otros y dio aplicación a
las leyes de amnistía (supra párr. 80.55 e infra párrs. 188 y
189). En el contexto de impunidad señalado (supra párrs. 81,
92, 93, 110 y 136), sumado a la incompetencia para investigar
este tipo de crímenes en esa jurisdicción, es claro para este
Tribunal que la manipulación de mecanismos legales y
constitucionales articulada en los tres poderes del Estado
resultó en la derivación irregular de las investigaciones al
fuero militar, la cual obstruyó durante varios años las
investigaciones en la justicia ordinaria, que era el fuero
competente para realizar las investigaciones, y pretendió
lograr la impunidad de los responsables. Sin embargo, es
necesario valorar que el Estado ha reconocido, tanto en el
proceso ante este Tribunal como en disposiciones y
decisiones de sus tribunales internos, adoptadas en este y
"otros casos" (supra párrs. 41, 42, 44 y 91), la parcialidad con
la que actuaron los magistrados del fuero militar en el
juzgamiento de los hechos de La Cantuta; el inicio del
proceso simulado en contra de varias personas, con la única
finalidad de sustraerles de la persecución penal del fuero
común y procurar su impunidad; y las irregularidades
presentadas en ese proceso [_]Las consideraciones
anteriores llevan necesariamente a concluir que un proceso
penal adelantado en el fuero común constituía el recurso
idóneo para investigar y en su caso juzgar y sancionar a los
responsables de los hechos del presente caso, por lo que la
derivación irregular de las investigaciones al fuero militar,
así como los consecuentes procedimientos realizados en el
mismo respecto de presuntos autores materiales e
intelectuales, constituyen una violación del artículo 8.1 de la
Convención, en relación con el artículo 1.1 de la misma, en
perjuicio de los familiares de las víctimas. Corte IDH. Caso
Usón Ramírez Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2009. Serie C No. 207. En este sentido, para que se respete el
derecho al juez natural, el Tribunal ha señalado que no basta
con que la ley establezca previamente cuál será el tribunal
que atenderá una causa y que le otorgue competencia a
éste. Dicha ley, al otorgar competencias en el fuero militar y
al determinar las normas penales militares aplicables en
dicho fuero, debe establecer claramente y sin ambigüedad:
a) quiénes son militares, únicos sujetos activos de los delitos
militares; b) cuáles son las conductas delictivas típicas en el
especial ámbito militar; c) la conducta ilícita a través de la
descripción de la lesión o puesta en peligro de bienes
jurídicos militares gravemente atacados, que justifique el
ejercicio del poder punitivo militar, y d) la correspondiente
sanción, teniendo en cuenta el principio de
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proporcionalidad. Las autoridades que ejercen la jurisdicción
penal militar, al aplicar las normas penales militares e
imputar a un militar de un delito, también deben regirse por
el principio de legalidad y, entre otras, constatar la
existencia de todos los elementos constitutivos del tipo
penal militar, así como la existencia o inexistencia de
causales de exclusión del delito. Asimismo, esta Corte ha
establecido que, tomando en cuenta la naturaleza del
crimen y el bien jurídico lesionado, la jurisdicción penal
militar no es el fuero competente para investigar y, en su
caso, juzgar y sancionar a los autores de violaciones de
derechos humanos sino que el procesamiento de los
responsables corresponde siempre a la justicia ordinaria. En
tal sentido, la Corte en múltiples ocasiones ha indicado que
"[c]uando la justicia militar asume competencia sobre un
asunto que debe conocer la justicia ordinaria, se ve afectado
el derecho al juez natural y, a fortiori, el debido proceso" 146,
el cual, a su vez, se encuentra íntimamente ligado al propio
derecho de acceso a la justicia. El juez encargado del
conocimiento de una causa debe ser competente, además
de independiente e imparcial. En el mismo sentido: Caso
Cruz Sánchez y otros Ks. Perú. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de abril de
2015. Serie C No. 292, párr. 398. En consecuencia, tomando en
cuenta la jurisprudencia constante de este Tribunal (supra
párrs. 272 y 273), debe concluirse que si los actos delictivos
cometidos por una persona que ostente la calidad de militar
en activo no afectan los bienes jurídicos de la esfera
castrense, dicha persona debe ser siempre juzgada por
tribunales ordinarios. En este sentido, frente a situaciones
que vulneren derechos humanos de civiles bajo ninguna
circunstancia puede operar la jurisdicción militar. La Corte
destaca que cuando los tribunales militares conocen de
actos constitutivos de violaciones a derechos humanos en
contra de civiles ejercen jurisdicción no solamente respecto
del imputado, el cual necesariamente debe ser una persona
con estatus de militar en situación de actividad, sino
también sobre la víctima civil, quien tiene derecho a
participar en el proceso penal no sólo para efectos de la
respectiva reparación del daño sino también para hacer
efectivos sus derechos a la verdad y a la justicia (supra párr.
247). En tal sentido, las víctimas de violaciones a derechos
humanos y sus familiares tienen derecho a que tales
violaciones sean conocidas y resueltas por un tribunal
competente, de conformidad con el debido proceso y el
acceso a la justicia. La importancia del sujeto pasivo
trasciende la esfera del ámbito militar, ya que se encuentran
involucrados bienes jurídicos propios del régimen ordinario.
En el presente caso, no cabe duda que la detención y
posterior desaparición forzada del señor Rosendo Radilla
Pacheco, en las que participaron agentes militares (supra
párr. 150), no guardan relación con la disciplina castrense. De
dichas conductas han resultado afectados bienes jurídicos
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tales como la vida, la integridad personal, la libertad
personal y el reconocimiento de la personalidad jurídica del
señor Rosendo Radilla Pacheco. Además, en un Estado de
Derecho, la comisión de actos tales como la desaparición
forzada de personas en contra de civiles por parte de
elementos de la fuerza militar nunca puede ser considerada
como un medio legítimo y aceptable para el cumplimiento
de la misión castrense. Es claro que tales conductas son
abiertamente contrarias a los deberes de respeto y
protección de los derechos humanos y, por lo tanto, están
excluidas de la competencia de la jurisdicción militar. Corte
IDH. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30
de agosto de 2010. Serie C No. 215. La violación sexual de una
persona por parte de personal militar no guarda, en ningún
caso, relación con la disciplina o la misión castrense. Por el
contrario, el acto cometido por personal militar contra la
señora Fernández Ortega afectó bienes jurídicos tutelados
por el derecho penal interno y la Convención Americana
como la integridad personal y la dignidad de la víctima. Es
claro que tal conducta es abiertamente contraria a los
deberes de respeto y protección de los derechos humanos
y, por lo tanto, está excluida de la competencia de la
jurisdicción militar. Con base en las anteriores
consideraciones, la Corte concluye que la intervención del
fuero militar en la averiguación previa de la violación sexual
contrarió los parámetros de excepcionalidad y restricción
que lo caracterizan e implicó la aplicación de un fuero
personal que operó sin tomar en cuenta la naturaleza de los
actos involucrados. Esta conclusión resulta válida en el
presente caso aun cuando el hecho está en la etapa de
investigación del Ministerio Público Militar. Como se
desprende de los criterios señalados, la incompatibilidad de
la Convención Americana con la intervención del fuero
militar en este tipo de casos no se refiere únicamente al
acto de juzgar, a cargo de un tribunal, sino
fundamentalmente a la propia investigación, dado que su
actuación constituye el inicio y el presupuesto necesario
para la posterior intervención de un tribunal incompetente.
Con base en lo anterior, la Corte concluye que el Estado
violó los derechos a las garantías judiciales y a la protección
judicial previstos en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención
Americana, en relación con el artículo 1.1 de la misma, en
perjuicio de la señora Fernández Ortega. Como lo ha hecho
en casos anteriores, ante la conclusión de que la justicia
penal militar no resulta competente, el Tribunal considera
que no es necesario pronunciarse respecto de otros
alegatos sobre independencia o imparcialidad del fuero
militar o la eventual violación, con base en los mismos
hechos, de otros instrumentos interamericanos. En el
mismo sentido: Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de agosto de 2010. Serie C No. 216, párr.161;
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Corte IDH. Caso Tenorio Roca y otros Vs. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22
de junio de 2016. Serie CNo. 314, párr. 197. Corte IDH. Caso
Argüelles y otros Vs. Argentina. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de
noviembre de 2014. Serie C No. 288. En cuanto a la
jurisdicción penal militar, la Corte ha establecido que en un
Estado democrático de Derecho, dicha jurisdicción ha de ser
restrictiva y excepcional de manera que se aplique
únicamente en la protección de bienes jurídicos especiales,
de carácter castrense, y que hayan sido vulnerados por
miembros de las fuerzas militares en el ejercicio de sus
funciones. Además, la Corte ha señalado de manera
reiterada que la jurisdicción militar no es el fuero
competente para investigar y, en su caso, juzgar y sancionar
a los autores de violaciones de derechos humanos, sino que
el procesamiento de los responsables corresponde siempre
a la justicia ordinaria. En casos de aplicación de la
jurisdicción militar para juzgar y sancionar a los autores de
violaciones de derechos humanos, el Tribunal ha señalado
que la aplicación de la jurisdicción militar contravino los
requisitos de independencia e imparcialidad establecidos en
la Convención. En relación con la estructura orgánica y
composición de los tribunales militares, la Corte ha
considerado que carecen de independencia e imparcialidad
cuando "sus integrantes sean militares en servicio activo,
estén subordinados jerárquicamente a los superiores a
través de la cadena de mando, su nombramiento no
depende de su competencia profesional e idoneidad para
ejercer las funciones judiciales, no cuenten con garantías
suficientes de inamovilidad y no posean una formación
jurídica exigible para desempeñar el cargo de juez o
fiscales”. Sin perjuicio de ello, en este caso la Corte se
encuentra frente a la comisión de ilícitos diferentes a los
que ha conocido en su jurisprudencia anterior,
controversias procesales y sustantivas distintas y un
escenario de análisis diferente al de otros casos anteriores.
En Argentina, durante la época de los hechos, la jurisdicción
militar era definida por la Constitución y el Código de
Justicia Militar, y comprendía "los delitos y faltas
esencialmente militares, considerándose como de este
carácter todas las infracciones que, por afectar la existencia
de la institución militar, exclusivamente las leyes militares
preveían y sancionaban”. Asimismo, la organización de los
tribunales militares en tiempo de paz se ejercía, entre otros,
por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. De forma
particular, se destaca que ese Consejo Supremo dependía
del Ministerio de Defensa Nacional y estaba compuesto por
nueve miembros que eran nombrados por el Presidente de
la Nación, siendo seis oficiales generales o sus equivalentes
de los cuerpos combatientes o de comando y tres letrados
de la mayor jerarquía prevista provenientes de los cuerpos
de auditores de las instituciones armadas. Ahora bien, a
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diferencia de casos anteriores decididos por la Corte, no hay
controversia en el presente caso de que los delitos tenían
carácter militar. En ese sentido, de los hechos del caso se
desprende que la jurisdicción militar fue utilizada para
investigar a miembros activos de las Fuerzas Aéreas
argentinas por delitos de defraudación y falsificación de
documentación militar. Al respecto, además de la condición
personal de militares activos de las presuntas víctimas, el
interés de la justicia penal militar en el caso recaía sobre la
protección de bienes jurídicos de carácter castrense, y se
encontraba fundamentada en el CJM como ley previa, de
manera que la competencia atribuida al Consejo Supremo de
las Fuerzas Armadas no fue contraria a la Convención. Corte
IDH. Caso Cruz Sánchez y otros Vs. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17
de abril de 2015. Serie C No. 292. La Corte tiene presente que,
a diferencia de los casos previos de los que ha tenido
oportunidad de conocer en los que se debatía sobre la
competencia de la jurisdicción militar para la investigación,
juzgamiento y sanción de violaciones de derechos humanos
cometidas por militares, en el presente caso las presuntas
víctimas no son civiles, sino integrantes de un grupo
armado, quienes participaron en las hostilidades en el marco
de una operación de rescate de rehenes. La Corte no
considera, sin embargo, que este elemento sea
determinante para apartarse de su jurisprudencia ya que lo
relevante es que las alegaciones se presentan respecto de
personas presuntamente hors de combat que serían
acreedoras de las garantías estipuladas en el artículo 3
común a los cuatro Convenios de Ginebra. En efecto, los
hechos relativos a las presuntas ejecuciones extrajudiciales
que fueron denunciadas a fines del año 2000 y principio del
año 2001 se habrían producido tal como se alega tras que los
miembros del MRTA, presuntas víctimas de este caso,
hubieran sido capturados o puestos hors de combat, lo que
hubiera convertido a estas alegadas ejecuciones, de haberse
comprobado, en serias violaciones de derechos humanos de
cuya investigación, juzgamiento y sanción debiera haber
conocido en exclusiva la jurisdicción ordinaria. Pues bien, la
Corte recuerda que desde la sentencia del caso Durand y
Ugarte Vs. Perú ha sido el criterio jurisprudencial constante
que la jurisdicción militar no es el fuero competente para
investigar y, en su caso, juzgar y sancionar a los autores de
alegadas vulneraciones de derechos humanos, sino que el
procesamiento de los responsables corresponde siempre a
la justicia ordinaria. La situación fáctica del caso Durand y
Ugarte se refiere a la debelación de un motín en un penal en
1986, en la cual militares "hicieron un uso desproporcionado
de la fuerza que excedió en mucho los límites de su fuñcióñ,
lo que provocó la muerte de un gran número de reclusos".
Por lo tanto, dicha consideración también es aplicable en el
presente caso en que los hechos ocurrieron en el año 1997.
Además, la Corte reitera que, independientemente del año
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en que sucedieron los hechos violatorios, la garantía del juez
natural debe analizarse de acuerdo al objeto y fin de la
Convención Americana, cual es la eficaz protección de la
persona humana. Las alegaciones de ejecución extrajudicial
son actos que guardan relación con hechos y tipos penales
que en ningún caso tienen conexión con la disciplina o la
misión castrense. Por el contrario, los actos alegados contra
Herma Luz Meléndez Cueva y Víctor Salomón Peceros
Pedraza se relacioñabañ con bienes jurídicos tutelados por
el derecho penal interno y la Coñveñcióñ Americana, como
la vida e integridad personal de la víctima. Por lo tanto, la
Corte reitera que los criterios para investigar y juzgar
violaciones de derechos humanos ante la jurisdicción
ordinaria residen no en la gravedad de las violaciones sino
en su naturaleza misma y en la del bien jurídico protegido.
Es claro que la conducta deñuñciada es abiertamente
contraria a los deberes de respeto y protección de los
derechos humanos y, por lo tanto, está excluida de la
competencia de la jurisdicción militar. Por consiguiente, la
intervención del fuero militar para la investigación y
juzgamiento de las alegadas ejecuciones extrajudiciales de
Víctor Salomón Peceros Pedraza y Herma Luz Meléndez
Cueva contrarió los parámetros de excepcionalidad y
restricción que lo caracterizan e implicó la aplicación de un
fuero personal que operó sin tomar en cuenta la naturaleza
de los actos involucrados. Por ende, al dirimir la Corte
Suprema de Justicia de la República la contienda de
competencia a favor de la jurisdicción militar, se violó la
garantía de juez natural, prevista en el artículo 8.1 de la
Convención Americana, configurando la responsabilidad
internacional del Estado en perjuicio de los familiares de
Herma Luz Meléndez Cueva y Víctor Salomón Peceros
Pedraza. Dado que los tribunales militares no eran
competentes, la Corte considera que no es necesario
pronunciarse respecto a los argumentos de la Comisión y de
los representantes en torno a la alegada falta de
independencia e imparcialidad y otras garantías judiciales.
Corte IDH. Caso Quispialaya Vilcapoma Vs. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de noviembre de 2015. Serie C No. 308. El hecho que los
sujetos involucrados pertenezcan a las fuerzas armadas o
que los sucesos hayan ocurrido durante una práctica de tiro
en un establecimiento militar no significa per se que deba
intervenir la justicia castrense. Esto así porque,
considerando la naturaleza del crimen y el bien jurídico
lesionado, la jurisdicción penal militar no es el fuero
competente para investigar y, en su caso, juzgar y sañcioñar
a los autores de violaciones de derechos humanos sino que
el procesamiento de los responsables corresponde siempre
a la justicia ordinaria o común . Por otra parte, la Corte
reiteradamente ha afirmado que los estándares o
parámetros sobre las limitaciones que debe observar la
jurisdicción militar son los siguientes : a) no es el fuero
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competente para investigar y, en su caso, juzgar y sancionar
a los autores de todas las violaciones de derechos humanos ,
b) sólo puede juzgar a militares en servicio activo , y c) sólo
puede juzgar la comisión de delitos o faltas (cometidos por
militares activos) que atenten, por su propia naturaleza,
contra bienes jurídicos propios del orden militar . La
jurisdicción militar se establece para mantener el orden en
las fuerzas armadas. Por ello, su aplicación se reserva a los
militares que hayan incurrido en un delito o falta en ejercicio
de sus funciones y bajo ciertas circunstancias. En
consecuencia, tomando en cuenta la jurisprudencia
constante de este Tribunal, debe concluirse que si los actos
delictivos cometidos por una persona que ostente la calidad
de militar activo no afectan los bienes jurídicos de la esfera
castrense, dicha persona debe ser siempre juzgada por
tribunales ordinarios. Lo anterior se aplica aún en el caso de
delitos en que el imputado sea miembro de las fuerzas
armadas y no sea un civil el sujeto pasivo del delito o titular
del bien jurídico protegido, porque, conforme su
jurisprudencia constante, la jurisdicción penal militar debe
estar encaminada a la protección de intereses jurídicos
especiales, vinculados a las funciones propias de las fuerzas
armadas y todas las vulneraciones de derechos humanos
deben ser conocidas en la jurisdicción ordinaria, lo cual
incluye las cometidas por militares contra militares. El
proceso desarrollado en el fuero castrense tramitó bajo la
calificación de abuso de autoridad siendo su objeto
determinar si el Suboficial Hilaquita Quispe se excedió en el
empleo de la disciplina militar. Sin embargo, el bien jurídico
afectado era primero y principalmente la integridad física de
Valdemir Quispialaya. Por este motivo la investigación debió
haberse llevado a cabo en el fuero ordinario. Caso
Comunidad Campesina de Santa Bárbara Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 299. Al
respecto, este Tribunal recuerda su abundante y constante
jurisprudencia sobre la intervención de la jurisdicción militar
para conocer hechos que constituyen violaciones a
derechos humanos y a efectos del presente caso considera
suficiente reiterar que en un Estado democrático de
derecho, la jurisdicción penal militar ha de tener un alcance
restrictivo y excepcional y estar encaminada a la protección
de intereses jurídicos especiales, vinculados a las funciones
propias de las fuerzas militares. Por ello, el Tribunal ha
señalado anteriormente que en el fuero militar solo se debe
juzgar a militares activos por la comisión de delitos o faltas
que por su propia naturaleza atenten contra bienes jurídicos
propios del orden militar . Asimismo, tomando en cuenta la
naturaleza del crimen y el bien jurídico lesionado, la
jurisdicción penal militar no es el fuero competente para
investigar y, en su caso, juzgar y sancionar a los autores de
violaciones de derechos humanos sino que el
procesamiento de los responsables corresponde siempre a
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la justicia ordinaria. En el mismo sentido: Caso Quispialaya
Vilcapoma Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de noviembre de
2015. Serie C No. 308, párr.208, párr. 144.
Independencia e imparcialidad. Corte IDH. Caso Ivcher
Bronstein Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 6 de febrero de 2001. Serie C No. 74. En el caso que nos
ocupa, ha sido establecido que: a) pocas semanas antes de
que se emitiera la "resolución directoral" que dejó sin efecto
legal el título de nacionalidad del señor Ivcher, la Comisión
Ejecutiva del Poder Judicial alteró la composición de la Sala
Constitucional y Social de la Corte Suprema de Justicia (supra
párr. 76.n.1j; b) el 23 de junio de 1997 la Comisión
mencionada aprobó una norma otorgando a dicha Sala la
facultad de crear en forma "[t]ransitoria" Salas Superiores y
Juzgados Especializados en Derecho Público, así como la de
"designar y/o ratificar" a sus integrantes, lo cual
efectivamente ocurrió dos días después (supra párr. 76.n.2 y
3); c) se creó el Primer Juzgado Corporativo Transitorio
Especializado en Derecho Público y se designó como juez
del mismo al señor Percy Escobar, previamente secretario
de juzgado y juez penal (supra párr. n.3); y d) el juez Escobar
conoció varios de los recursos presentados por el señor
Ivcher en defensa de sus derechos como accionista de la
Compañía, así como los presentados por los hermanos
Winter (supra párr. 76.s.3 y 76.t). La Corte considera que el
Estado, al crear Salas y Juzgados Transitorios Especializados
en Derecho Público y designar jueces que integraran los
mismos, en el momento en que ocurrían los hechos del caso
sub judice, no garantizó al señor Ivcher Bronstein el derecho
a ser oído por jueces o tribunales establecidos "con
anterioridad por la ley", consagrado en el artículo 8.1 de la
Convención Americana. Todo lo anterior lleva a esta Corte a
señalar que esos juzgadores no alcanzaron los estándares de
competencia, imparcialidad e independencia requeridos por
el artículo 8.1 de la Convención. Corte IDH. Caso Las Palmeras
Vs. Colombia. Fondo. Sentencia de 6 de diciembre de 2001.
Serie C No. 90. Como se ha dicho con anterioridad, el juez
encargado del conocimiento de una causa debe ser
competente, independiente e imparcial. En el caso sub
judice, las propias fuerzas armadas involucradas en el
combate contra las grupos insurgentes, son los encargados
de juzgar a sus mismos pares por la ejecución de civiles, tal y
como lo ha reconocido el propio Estado. En consecuencia, la
investigación y sanción de los responsables debió recaer,
desde un principio, en la justicia ordinaria,
independientemente de que los supuestos autores hayan
sido policías en servicio activo. Pese a lo anterior, el Estado
dispuso que la justicia militar fuera la encargada de la
investigación de los hechos acaecidos en Las Palmeras, la
cual llevó adelante dicha investigación durante más de 7
años -hasta el traslado de la causa a la justicia ordinaria- sin
obtener resultados positivos respecto de la individualización
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y condena de los responsables. En conclusión, la aplicación
de la jurisdicción militar en este caso no garantizó el debido
proceso en los términos del artículo 8.1 de la Convención
Americana, que regula el derecho de acceso a la justicia de
los familiares de las víctimas del caso. Corte IDH. Caso Radilla
Pacheco Vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de noviembre de
2009. Serie C No. 209. Uno de los derechos protegidos en la
CIDFP, encaminado a lograr la efectiva sanción de los
autores del delito de desaparición forzada, es el del juez
natural, indisolublemente ligado al derecho al debido
proceso y al de acceso a la justicia, reconocidos en los
artículos 8.1 y 25.1 de la Convención Americana (supra párr.
273), derechos, por demás, inderogables. Así, el artículo IX de
la CIDFP, más allá de una regla de competencia, reconoce el
derecho al juez natural. Efectivamente, a través de esta
disposición, los Estados Partes en la CIDFP se comprometen
a respetar el derecho a un juez competente para conocer de
la causa penal en torno al delito de desaparición forzada,
que es el juez común, ya que, como se dijo, el bien jurídico
protegido trasciende los intereses militares (supra párr. 275).
La Corte ha establecido que "una reserva que suspenda todo
el derecho fundamental cuyo contenido es inderogable
debe ser considerado como incompatible con el objeto y el
propósito de la Convención y, consecuentemente,
incompatible con la misma. La situación podría ser diferente
si la reserva solamente restringe ciertos aspectos del
derecho interno inderogable sin privar al derecho de su
contenido básico"150. Al realizar esta determinación el
Tribunal debe examinar si aún cuando la reserva sólo
restringe algunos aspectos de un derecho inderogable, ésta
impide darle pleno sentido y efecto útil al tratado. Tal como
ha sido formulada, la reserva al artículo IX de la CIDFP implica
el desconocimiento del derecho humano al juez natural en
la debida investigación y eventual sanción de los
responsables de la comisión de desaparición forzada de
personas. La necesidad de asegurar que este tipo de casos
sean investigados ante las instancias competentes de
conformidad con las obligaciones internacionales,
trasciende los intereses de los Estados. La erradicación de la
impunidad de las violaciones graves de derechos humanos,
como la ocurrida en el presente caso, cuenta con una
garantía colectiva, reflejada en el claro y creciente interés de
toda la sociedad y de todo Estado democrático de Derecho
en fortalecer los mecanismos internacionales de protección
en esta materia. La Corte estima que el derecho al juez
natural, reconocido en el artículo IX de esta Convención, es
indispensable para la consecución de los fines propuestos
en la misma.
Independencia. Corte IDH. Caso del Tribunal Constitucional
Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de
enero de 2001. Serie C No. 71. Esta Corte considera que uno
de los objetivos principales que tiene la separación de los
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poderes públicos, es la garantía de la independencia de los
jueces y, para tales efectos, los diferentes sistemas políticos
han ideado procedimientos estrictos, tanto para su
nombramiento como para su destitución. Los Principios
Básicos de las Naciones Unidas Relativos a la Independencia
de la Judicatura, establecen que: La independencia de la
judicatura será garantizada por el Estado y proclamada por
la Constitución o la legislación del país. Todas las
instituciones gubernamentales y de otra índole respetarán y
acatarán la independencia de la judicatura. En cuanto a la
posibilidad de destitución de los jueces, los mismos
Principios disponen: Toda acusación o queja formulada
contra un juez por su actuación judicial y profesional se
tramitará con prontitud e imparcialidad con arreglo al
procedimiento pertinente. El juez tendrá derecho a ser oído
imparcialmente. En esa etapa inicial, el examen de la
cuestión será confidencial, a menos que el juez solicite lo
contrario. En otras palabras, la autoridad a cargo del proceso
de destitución de un juez debe conducirse imparcialmente
en el procedimiento establecido para el efecto y permitir el
ejercicio del derecho de defensa. Esta Corte considera
necesario que se garantice la independencia de cualquier
juez en un Estado de Derecho y, en especial, la del juez
constitucional en razón de la naturaleza de los asuntos
sometidos a su conocimiento. Como lo señalara la Corte
Europea, la independencia de cualquier juez supone que se
cuente con un adecuado proceso de nombramiento, con
una duración establecida en el cargo y con una garantía
contra presiones externas. En cuanto al ejercicio de las
atribuciones del Congreso para llevar a cabo un juicio
político, del que derivará la responsabilidad de un
funcionario público, la Corte estima necesario recordar que
toda persona sujeta a juicio de cualquier naturaleza ante un
órgano del Estado deberá contar con la garantía de que
dicho órgano sea competente, independiente e imparcial y
actúe en los términos del procedimiento legalmente
previsto para el conocimiento y la resolución del caso que se
le somete. En el mismo sentido: Caso del Tribunal
Constitucional (Camba Campos y otros) Vs. Ecuador.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie CNo. 268, párr.166.
Corte IDH. Caso Apitz Barbera y otros ("Corte Primera de lo
Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
agosto de 2008. Serie C No. 182. La Corte observa que los
Estados están obligados a asegurar que los jueces
provisorios sean independientes y, por ello, debe otorgarles
cierto tipo de estabilidad y permanencia en el cargo, puesto
que la provisionalidad no equivale a libre remoción. En
efecto, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas
expresó que la destitución de jueces por el Poder Ejecutivo
antes de la expiración del mandato para el que fueron
nombrados, sin que se les dé razón concreta alguna y sin
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que dispongan de una protección judicial efectiva para
impugnar la destitución, es incompatible con la
independencia judicial. En similar sentido, la Corte considera
que la provisionalidad no debe significar alteración alguna
del régimen de garantías para el buen desempeño del
juzgador y la salvaguarda de los propios justiciables.
Además, no debe extenderse indefinidamente en el tiempo
y debe estar sujeta a una condición resolutoria, tal como el
cumplimiento de un plazo predeterminado o la celebración
y conclusión de un concurso público de oposición y
antecedentes que nombre al reemplazante del juez
provisorio con carácter permanente. Los nombramientos
provisionales deben constituir una situación de excepción y
no la regla. De esta manera, la extensión en el tiempo de la
provisionalidad de los jueces o el hecho de que la mayoría
de los jueces se encuentren en dicha situación, generan
importantes obstáculos para la independencia judicial. Esta
situación de vulnerabilidad del Poder Judicial se acentúa si
tampoco existen procesos de destitución respetuosos de las
obligaciones internacionales de los Estados. Esta Corte ha
destacado con anterioridad que los diferentes sistemas
políticos han ideado procedimientos estrictos tanto para el
nombramiento de jueces como para su destitución. Sobre
este último punto, el Tribunal ha afirmado que la autoridad a
cargo del proceso de destitución de un juez debe
conducirse imparcialmente en el procedimiento establecido
para el efecto y permitir el ejercicio del derecho de defensa.
Ello es así toda vez que la libre remoción de jueces fomenta
la duda objetiva del observador sobre la posibilidad efectiva
de aquellos de decidir controversias concretas sin temor a
represalias. De otro lado, puesto que el nombramiento de
jueces provisionales debe estar sujeto a aquellas
condiciones de servicio que aseguren el ejercicio
independiente de su cargo, el régimen de ascenso, traslado,
asignación de causas, suspensión y cesación de funciones
del que gozan los jueces titulares debe mantenerse intacto
en el caso de los jueces que carecen de dicha titularidad. Al
respecto, la Corte resalta que si bien es cierto que la
independencia y la imparcialidad están relacionadas,
también es cierto que tienen un contenido jurídico propio.
Así, esta Corte ha dicho que uno de los objetivos principales
que tiene la separación de los poderes públicos es la
garantía de la independencia de los jueces. Dicho ejercicio
autónomo debe ser garantizado por el Estado tanto en su
faceta institucional, esto es, en relación con el Poder Judicial
como sistema, así como también en conexión con su
vertiente individual, es decir, con relación a la persona del
juez específico. El objetivo de la protección radica en evitar
que el sistema judicial en general y sus integrantes en
particular se vean sometidos a posibles restricciones
indebidas en el ejercicio de su función por parte de órganos
ajenos al Poder Judicial o incluso por parte de aquellos
magistrados que ejercen funciones de revisión o apelación.
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En el mismo sentido: Caso Reverón Trujillo Ks. Kenezuela.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de junio de 2009. Serie C No. 197, párr. 6 7;
Caso Chocrón Chocrón Ks. Kenezuela. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de julio de
2011. Serie C No. 227, párr. 97; Caso Atala Riffo y Niñas Ks.
Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 24 de
febrero de 2012. Serie C No. 239, párr. 186; Caso del Tribunal
Constitucional (Camba Campos y otros) Ks. Ecuador.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268, párr. 188.
Al respecto, la Corte resalta que el derecho internacional ha
formulado pautas sobre las razones válidas para proceder a
la suspensión o remoción de un juez, las cuales pueden ser,
entre otras, mala conducta o incompetencia. Ahora bien, los
jueces no pueden ser destituidos únicamente debido a que
su decisión fue revocada mediante una apelación o revisión
de un órgano judicial superior. Ello preserva la
independencia interna de los jueces, quienes no deben
verse compelidos a evitar disentir con el órgano revisor de
sus decisiones, el cual, en definitiva, sólo ejerce una función
judicial diferenciada y limitada a atender los puntos
recursivos de las partes disconformes con el fallo originario.
Corte IDH. Caso Reverón Trujillo Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30
de junio de 2009. Serie C No. 197. Conforme a la
jurisprudencia de esta Corte y de la Corte Europea, así como
de conformidad con los Principios básicos de las Naciones
Unidas relativos a la independencia de la judicatura (en
adelante "Principios Básicos"), las siguientes garantías se
derivan de la independencia judicial: un adecuado proceso
de nombramiento, la inamovilidad en el cargo y la garantía
contra presiones externas. En el mismo sentido: Caso
Chocrón Chocrón Ks. Kenezuela. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de julio de
2011. Serie C No. 227, párr.98; Caso de la Corte Suprema de
Justicia (Quintana Coello y otros) Ks. Ecuador. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de agosto de 2013. Serie C No. 266, párr.144; Caso López Lone
y otros Ks. Honduras. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de octubre de 2015.
Serie C No. 302, párr.191 y 195.
Adecuado proceso de nombramiento. Los Principios Básicos
destacan como elementos preponderantes en materia de
nombramiento de jueces la integridad, idoneidad y
formación o calificaciones jurídicas apropiadas. Del mismo
modo, las Recomendaciones del Consejo de Europa evocan
un criterio marco de utilidad en este análisis al disponer que
todas las decisiones relacionadas con la carrera profesional
de los jueces deben estar basadas en criterios objetivos,
siendo el mérito personal del juez, su calificación,
integridad, capacidad y eficiencia los elementos
preponderantes a considerar. Esta Corte ha destacado con
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anterioridad que los diferentes sistemas políticos han
ideado procedimientos estrictos tanto para el
nombramiento de jueces como para su destitución. El
Comité de Derechos Humanos ha señalado que si el acceso a
la admiñist^acióñ pública se basa en los méritos y en la
igualdad de oportunidades, y si se asegura la estabilidad en
el cargo, se garantiza la libertad de toda injerencia o presión
política . En similar sentido, la Corte destaca que todo
proceso de nombramiento debe tener como función no
sólo la escogencia según los méritos y calidades del
aspirante, sino el aseguramiento de la igualdad de
oportunidades en el acceso al Poder Judicial. En
consecuencia, se debe seleccionar a los jueces
exclusivamente por el mérito personal y su capacidad
profesional, a través de mecanismos objetivos de selección y
permanencia que tengan en cuenta la singularidad y
especificidad de las funciones que se van a desempeñar. Los
procedimientos de nombramiento tampoco pueden
involucrar privilegios o ventajas irrazonables. La igualdad de
oportunidades se garantiza a través de una libre
concurrencia, de tal forma que todos los ciudadanos que
acrediten los requisitos determinados en la ley deben poder
participar en los procesos de selección sin ser objeto de
tratos desiguales arbitrarios. Todos los aspirantes deben
concursar en igualdad de condiciones aún respecto de
quienes ocupan los cargos en provisionalidad, los que por
tal condición no pueden ser tratados con privilegios o
ventajas, así como tampoco con desventajas, en relación con
el cargo que ocupan y al cual aspiran. En suma, se debe
otorgar oportunidad abierta e igualitaria a través del
señalamiento ampliamente público, claro y transparente de
los requisitos exigidos para el desempeño del cargo. Por
tanto, no son admisibles las restricciones que impidan o
dificulten a quien no hace parte de la administración o de
alguna entidad, es decir, a la persona particular que no ha
accedido al servicio, llegar a él con base en sus méritos.
Finalmente, cuando los Estados establezcan procedimientos
para el nombramiento de sus jueces, debe tenerse en
cuenta que no cualquier procedimiento satisface las
condiciones que exige la Convención para la
implementación adecuada de un verdadero régimen
independiente. Si no se respetan parámetros básicos de
objetividad y razonabilidad, resultaría posible diseñar un
régimen que permita un alto grado de discrecionalidad en la
selección del personal judicial de carrera, en virtud de lo cual
las personas escogidas no serían, necesariamente, las más
idóneas.
Inamovilidad. Los Principios Básicos establecen que "[l]a ley
garantizará la permañeñcia en el cargo de los jueces por los
períodos establecidos"159 y que "[s]e garantizará la
inamovilidad de los jueces, tanto de los nombrados
mediante decisión administrativa como de los elegidos,
hasta que cumplan la edad para la jubilación forzosa o expire
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el período para el que hayan sido nombrados o elegidos,
cuando existan normas al respecto" Por otra parte, los
Principios Básicos también establecen que "[e]l sistema de
ascenso de los jueces, cuando exista, se basará en factores
objetivos, especialmente en la capacidad profesional, la
integridad y la experiencia" Finalmente, los Principios
Básicos establecen que los jueces "sólo podrán ser
suspendidos o separados de sus cargos por incapacidad o
comportamiento que los inhabilite para seguir
desempeñando sus funciones" y que "[t]odo procedimiento
para la adopción de medidas disciplinarias, la suspensión o la
separación del cargo se resolverá de acuerdo con las normas
establecidas de comportamiento judicial" 162. De manera
similar, el Comité de Derechos Humanos ha señalado que los
jueces sólo pueden ser removidos por faltas de disciplina
graves o incompetencia y acorde a procedimientos justos
que aseguren la objetividad e imparcialidad según la
constitución o la ley163. Además, el Comité ha expresado que
"[l]a destitución de jueces por el [P]oder [E]jecutivo antes de
la expiración del mandato para el que fueron nombrados, sin
que se les dé ninguna razón concreta y sin que dispongan
de una protección judicial efectiva para impugnar la
destitución, es incompatible con la independencia judicial”
Este Tribunal ha acogido estos principios y ha afirmado que
la autoridad a cargo del proceso de destitución de un juez
debe conducirse independiente e imparcialmente en el
procedimiento establecido para el efecto y permitir el
ejercicio del derecho de defensa 165. Ello es así toda vez que la
libre remoción de jueces fomenta la duda objetiva del
observador sobre la posibilidad efectiva de aquellos de
decidir controversias concretas sin temor a represalias. En el
mismo sentido: Caso Chocrón Chocrón Vs. Venezuela.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de julio de 2011. Serie C No. 227, párr.99; Caso
del Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) Vs.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268,
párr. 189; Caso López Lone y otros Vs. Honduras. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
octubre de 2015. Serie C No. 302, párr. 196. De todo esto se
puede concluir que la inamovilidad es una garantía de la
independencia judicial que a su vez está compuesta por las
siguientes garantías: permanencia en el cargo, un proceso
de ascensos adecuado y no despido injustificado o libre
remoción. Quiere decir esto que si el Estado incumple una
de estas garantías, afecta la inamovilidad y, por tanto, no
está cumpliendo con su obligación de garantizar la
independencia judicial.
Garantía contra presiones externas. Los Principios Básicos
disponen que los jueces resolverán los asuntos que
conozcan "basándose en los hechos y en consonancia con el
derecho, sin restricción alguna y sin influencias, alicientes,
presiones, amenazas o intromisiones indebidas, sean
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directas o indirectas, de cualesquiera sectores o por
cualquier motivo”167. Asimismo, dichos principios establecen
que la judicatura "tendrá autoridad exclusiva para decidir si
una cuestión que le haya sido sometida está dentro de la
competencia que le haya atribuido la ley” y que "[n]o se
efectuarán intromisiones indebidas o injustificadas en el
proceso iudicial”. En el mismo sentido: Caso Chocrón
Chocrón Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de julio de 2011. Serie
C No. 227, párr.100; Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia del 24 de febrero de 2012.
Serie C No. 239, párr. 186; Caso de la Corte Suprema de
Justicia (Quintana Coello y otros) Vs. Ecuador. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de agosto de 2013. Serie CNo. 266, párr. 146; Caso del
Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) Vs.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie CNo. 268,
párr. 190. Como se puede observar, los jueces cuentan con
varias garantías que refuerzan su estabilidad en el cargo con
miras a garantizar la independencia de ellos mismos y del
sistema, así como también la apariencia de independencia
frente al justiciable y la sociedad. Como ya lo ha reconocido
este Tribunal, la garantía de inamovilidad debe operar para
permitir el reintegro a la condición de magistrado de quien
fue arbitrariamente privado de ella. Ello es así puesto que de
lo contrario los Estados podrían remover a los jueces e
intervenir de ese modo en el Poder Judicial sin mayores
costos o control. Además, esto podría generar un temor en
los demás jueces que observan que sus colegas son
destituidos y luego no reincorporados aún cuando la
destitución fue arbitraria. Dicho temor también podría
afectar la independencia judicial, ya que fomentaría que los
jueces sigan las instrucciones o se abstengan de
controvertir tanto al ente nominador como al sancionador.
Por tanto, un recurso que declara la nulidad de una
destitución de un juez por no haber sido ajustada a la ley
debe llevar necesariamente a la reincorporación. En el
presente caso, el recurso de nulidad era el idóneo porque
declaró la nulidad y, como lo afirma la propia SPA, hubiera
podido llevar a la reincorporación de la señora Reverón
Trujillo. La pregunta que surge de esto es si las razones
adelantadas por la SPA para no reincorporarla (el proceso de
reestructuración judicial y su condición de jueza provisoria)
eximían a la SPA de reordenar dicha reparación. De la misma
forma en que el Estado está obligado a garantizar un
procedimiento adecuado de nombramiento para los jueces
provisorios, debe garantizarles una cierta inamovilidad en su
cargo. Esta Corte ha manifestado que la provisionalidad
"debe estar sujeta a una condición resolutoria, tal como el
cumplimiento de un plazo predeterminado o la celebración
y conclusión de un concurso público de oposición y
antecedentes que nombre al reemplazante del juez
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provisorio con carácter permanente". De esta manera, la
garantía de la inamovilidad se traduce, en el ámbito de los
jueces provisorios, en la exigencia de que ellos puedan
disfrutar de todos los beneficios propios de la permanencia
hasta tanto acaezca la condición resolutoria que pondrá fin
legal a su mandato. En este sentido, vale la pena mencionar
que la antigua Corte Suprema de Justicia de Venezuela sí
reconocía que los jueces provisorios cuentan con estabilidad
hasta que se cumpliera cierta condición. La inamovilidad de
los jueces provisorios está estrechamente ligada a la
garantía contra presiones externas, ya que si los jueces
provisorios no tienen la seguridad de permanencia durante
un período determinado, serán vulnerables a presiones de
diferentes sectores, principalmente de quienes tienen la
facultad de decidir sobre destituciones o ascensos en el
Poder Judicial. En el mismo sentido: Caso Chocrón Chocrón
Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 1 de julio de 2011. Serie C No. 227,
párr.106. Ahora bien, dado que no se puede igualar un
concurso público de oposición a una revisión de
credenciales ni se puede aseverar que la estabilidad que
acompaña a un cargo permanente es igual a la que
acompaña a un cargo provisorio que tiene condición
resolutoria, esta Corte ha sostenido que los nombramientos
provisionales deben constituir una situación de excepción y
no la regla, ya que la extensión en el tiempo de la
provisionalidad de los jueces o el hecho de que la mayoría
de los jueces se encuentren en dicha situación, generan
importantes obstáculos para la independencia judicial. De
otra parte, para que el Poder Judicial cumpla con la función
de garantizar la mayor idoneidad de sus integrantes, los
nombramientos en provisionalidad no pueden prolongarse
de manera indefinida, de tal forma que se conviertan en
nombramientos permanentes. Ello es una nueva razón que
explica que la provisionalidad sea admisible como excepción
y no como regla general y que deba tener una duración
limitada en el tiempo, en orden a ser compatible con el
derecho de acceso a las funciones públicas en condiciones
de igualdad. En el mismo sentido: Caso Chocrón Chocrón Vs.
Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 1 de julio de 2011. Serie C No. 227,
párr.107. Corte IDH. Caso de la Corte Suprema de Justicia
(Quintana Coello y otros) Vs. Ecuador. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de agosto de
2013. Serie C No. 266. Ahora bien, la garantía de estabilidad
de los jueces en el cargo no es absoluta. El derecho
internacional de los derechos humanos admite que los
jueces sean destituidos por conductas claramente
reprochables. En su Observación General No. 32, el Comité
de Derechos Humanos estableció que los jueces podrán ser
destituidos únicamente por razones graves de mala
conducta o incompetencia. Asimismo, los Principios Básicos
precisan lo siguiente sobre medidas disciplinarias,
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suspensión y separación del cargo: Toda acusación o queja
formulada contra un juez por su actuación judicial y
profesional se tramitará con prontitud e imparcialidad con
arreglo al procedimiento pertinente. El juez tendrá derecho
a ser oído imparcialmente. En esa etapa inicial, el examen de
la cuestión será confidencial, a menos que el juez solicite lo
contrario. Los jueces sólo podrán ser suspendidos o
separados de sus cargos por incapacidad o
comportamiento que los inhabilite para seguir
desempeñando sus funciones"172. En el mismo sentido: Caso
del Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) Vs.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie CNo. 268,
párr.191, párr.191; Caso López Loney otros Vs. Honduras.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 5 de octubre de 2015. Serie C No. 302, párr.198.
Por otro lado, otros estándares diferencian entre las
sanciones aplicables. Se insiste en que la garantía de
inamovilidad implica que la destitución obedezca a
conductas bastante graves, mientras que otras sanciones
pueden contemplarse ante eventos como negligencia o
impericia. Las Recomendaciones del Consejo de Europa
sobre la Independencia, Eficiencia y Función de los Jueces 173
precisan al respecto: "Principio I. Principios Generales sobre
la Independencia de los jueces [_] 2. [_] a. i. las decisiones de
los jueces no deben estar sometidas a revisión salvo en los
procesos de apelación según lo dispone la ley; [_]Principio VI
- Incumplimiento en el desempeño de las responsabilidades
y faltas disciplinarias
Cuando los jueces no cumplan con sus deberes de manera
eficiente y adecuada o en caso de faltas disciplinarias, se
deben tomar todas las medidas necesarias que no
perjudiquen la independencia judicial. Dependiendo de los
principios constitucionales y las disposiciones legales y
tradiciones de cada Estado, dichas medidas pueden incluir,
por ejemplo: a. Retirar casos del juez; b. Transferir al juez a
otras tareas judiciales dentro del tribunal; c. Sanciones
económicas como la reducción temporaria del salario; d.
Suspensión. 2. Los jueces designados no podrán ser
destituidos de cargo en forma permanente sin razones
válidas hasta su retiro obligatorio. Dichas razones, que
deben estar definidas por la ley en términos precisos,
pueden aplicarse en países donde el juez es electo por un
determinado período, o pueden relacionarse con la
incapacidad para desempeñar funciones judiciales, la
comisión de faltas o infracciones graves de las reglas
disciplinarias. 3. En casos en que sea necesario tomar las
medidas establecidas en los párrafos 1 y 2 del presente
artículo, los Estados deben considerar el establecimiento,
por medio de la ley, de un órgano especial competente cuya
tarea sea la de aplicar sanciones y medidas disciplinarias,
cuando no sean tratadas por el tribunal, y cuyas decisiones
estén controladas por un órgano judicial superior, o que sea
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en sí mismo un órgano judicial superior. La ley debe
establecer procedimientos adecuados para asegurar que los
jueces en cuestión tengan al menos los requisitos del
debido proceso contenidos en el Convenio, por ejemplo que
el caso sea oído dentro de un plazo razonable y el derecho a
responder cualquier acusación". En el mismo sentido: Caso
del Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) Ks.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie CNo. 268,
párr.191, párr.192. Por su parte, en los Principios y
Directrices relativos al Derecho a un Juicio Justo y a la
Asistencia Jurídica en África, se incluye una prohibición
específica de remover jueces en el contexto de la
revocatoria de sus fallos. En efecto, dichos principios y
directrices establecen que "[l]os funcionarios judiciales [... ]
no serán destituidos del cargo o sometidos a otros
procedimientos disciplinarios o administrativos únicamente
debido a que su decisión fue revocada mediante una
apelación o revisión de un órgano judicial superior" . En el
mismo sentido: Caso del Tribunal Constitucional (Camba
Campos y otros) Ks. Ecuador. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de agosto de
2013. Serie CNo. 268, párr.193. Los anteriores elementos
permiten precisar algunos aspectos de la jurisprudencia de
la Corte. En efecto, en el caso Reverón Trujillo Vs. Venezuela,
el Tribunal señaló que el derecho a un juez independiente
consagrado en el artículo 8.1 de la Convención sólo
implicaba un derecho del ciudadano de ser juzgado por un
juez independiente. Sin perjuicio de ello, es importante
señalar que la independencia judicial no sólo debe analizarse
en relación con el justiciable, dado que el juez debe contar
con una serie de garantías que hagan posible la
independencia judicial. La Corte considera pertinente
precisar que la violación de la garantía de la independencia
judicial, en lo que atañe a la inamovilidad y estabilidad de un
juez en su cargo, debe analizarse a la luz de los derechos
convencionales de un juez cuando se ve afectado por una
decisión estatal que afecte arbitrariamente el período de su
nombramiento. En tal sentido, la garantía institucional de la
independencia judicial se relaciona directamente con un
derecho del juez de permanecer en su cargo, como
consecuencia de la garantía de inamovilidad en el cargo. En
el mismo sentido: Caso del Tribunal Constitucional (Camba
Campos y otros) Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de agosto de
2013. Serie CNo. 268, párr.191, párr.197. Finalmente, la Corte
ha señalado que el ejercicio autónomo de la función judicial
debe ser garantizado por el Estado tanto en su faceta
institucional, esto es, en relación con el Poder Judicial como
sistema, así como también en conexión con su vertiente
individual, es decir, con relación a la persona del juez
específico. El Tribunal estima pertinente precisar que la
dimensión objetiva se relaciona con aspectos esenciales
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para el Estado de Derecho, tales como el principio de
separación de poderes, y el importante rol que cumple la
función judicial en una democracia. Por ello, esta dimensión
objetiva trasciende la figura del juez e impacta
colectivamente en toda la sociedad. Asimismo, existe una
relación directa entre la dimensión objetiva de la
independencia judicial y el derecho de los jueces a acceder y
permanecer en sus cargos en condiciones generales de
igualdad, como expresión de su garantía de estabilidad. En
el mismo sentido: Caso del Tribunal Constitucional (Camba
Campos y otros) Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de agosto de
2013. Serie C No. 268, párr.191, párr.198. Teniendo en cuenta
los estándares señalados anteriormente, la Corte considera
que: i) el respeto de las garantías judiciales implica respetar
la independencia judicial; ii) las dimensiones de la
independencia judicial se traducen en el derecho subjetivo
del juez a que su separación del cargo obedezca
exclusivamente a las causales permitidas, ya sea por medio
de un proceso que cumpla con las garantías judiciales o
porque se ha cumplido el término o período de su mandato,
y iii) cuando se afecta en forma arbitraria la permanencia de
los jueces en su cargo, se vulnera el derecho a la
independencia judicial consagrado en el artículo 8.1 de la
Convención Americana, en conjunción con el derecho de
acceso y permanencia en condiciones generales de igualdad
en un cargo público, establecido en el artículo 23.1.c de la
Convención Americana. En el mismo sentido: Caso del
Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) Vs.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268,
párr.191, párr.199; Caso López Lone y otros Vs. Honduras.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 5 de octubre de 2015. Serie C No. 302, párr.200;
Caso Valencia Hinojosa y otra Vs. Ecuador. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29
de noviembre de 2016. Serie CNo. 327, párr.105. Corte IDH.
Caso del Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) Vs.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2013. Serie C No. 268. Al
respecto, la Corte considera que permitir que subsista
durante más de año y medio la posibilidad de revertir una
designación del más alto tribunal en asuntos
constitucionales, es decir, que no caduque en un lapso
razonable esta posibilidad de analizar y revertir supuestos
vicios formales en una designación de tanta importancia,
afecta la garantía de estabilidad en el cargo y puede permitir
el surgimiento de presiones externas, aspectos
directamente relacionados con la independencia judicial
(infra párr. 188). En circunstancias como las ocurridas en el
presente caso, ello implicaría la legitimación de la
permanencia de una Alta Corte en la inseguridad jurídica de
la legalidad de su nombramiento y puede generar una
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constante amenaza sobre la posibilidad de ser removidos de
sus cargos en cualquier momento, aspecto que, en
determinados contextos políticos, acrecienta el riesgo de
indebidas presiones externas sobre el ejercicio de la función
judicial. Corte IDH. Caso Gutiérrez y familia Vs. Argentina.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de
noviembre de 2013. Serie C No. 271. Por otro lado, la Corte
considera que, para que una investigación sea efectiva, las
personas encargadas de la misma deben de ser
independientes, tanto jerárquica e institucionalmente como
en la práctica, de aquellas personas implicadas en los hechos
que se investigan. Al respecto, la Corte constata que, en el
presente caso, al menos cinco testigos denunciaron haber
sido presionados o amenazados por policías federales o por
los familiares del policía federal procesado, debido a su
intervención en las investigaciones por la ejecución del
Subcomisario Gutiérrez (supra párrs. 56, 57, 65 y 83 a 86), lo
que creó temor e inseguridad en ellos, sin que conste que el
Estado haya adoptado medidas de seguridad a su favor una
vez que tomó conocimiento de estos hechos. Más aún, el
Comisario Piazza, quien estuvo a cargo de la investigación
desde su inicio y cuya declaración había sido solicitada por la
particular damnificada ante el Juzgado de Transición No. 2,
fue asesinado (supra párrs. 65 y 116). Por otro lado, la Corte
constata que en este caso también se denunciaron intentos
de soborno y el robo de evidencias, sin que conste que
estos hechos hayan sido investigados (supra párrs. 104 y
113.b). Todos estos hechos han configurado obstrucciones
en el proceso, afectando la determinación, juzgamiento y
sanción de los responsables por la ejecución del
Subcomisario Jorge Omar Gutiérrez. En este sentido, la
Corte constata que los testimonios de descargo de personas
que luego desmintieron los mismos fueron tomados en
cuenta para la absolución del policía federal procesado por
este hecho, y la declaración de cargo del señor testigo
presencial fue descartado a consecuencia de aseveraciones
que realizó bajo amenaza (supra párr. 48). Caso López Lone y
otros Vs. Honduras. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de octubre de 2015.
Serie C No. 302. La Corte ha señalado que el ejercicio
autónomo de la función judicial debe ser garantizado por el
Estado tanto en su faceta institucional, esto es, en relación
con el Poder Judicial como sistema, así como también en
conexión con su vertiente individual, es decir, con relación a
la persona del juez específico. El Tribunal estima pertinente
precisar que la dimensión institucional se relaciona con
aspectos esenciales para el Estado de Derecho, tales como el
principio de separación de poderes y el importante rol que
cumple la función judicial en una democracia. Por ello, esta
dimensión institucional trasciende la figura del juez e
impacta colectivamente en toda la sociedad. Asimismo,
existe una relación directa entre la dimensión institucional
de la independencia judicial y el derecho de los jueces a
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acceder y permanecer en sus cargos en condiciones
generales de igualdad, como expresión de su garantía de
estabilidad.
Imparcialidad. Corte IDH. Caso Herrera Ulloa Vs. Costa Rica.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 2 de julio de 2004. Serie C No. 107. Los
representantes de las presuntas víctimas alegaron que en el
presente caso el Estado violó el derecho a ser oído por un
juez o tribunal imparcial. En relación con el derecho
protegido en el artículo 8.1 de la Convención, la Corte ha
expresado que toda persona sujeta a un juicio de cualquier
naturaleza ante un órgano del Estado deberá contar con la
garantía de que dicho órgano sea imparcial y actúe en los
términos del procedimiento legalmente previsto para el
conocimiento y la resolución del caso que se le somete. La
Corte Europea ha señalado que la imparcialidad tiene
aspectos tanto subjetivos como objetivos, a saber: Primero,
el tribunal debe carecer, de una manera subjetiva, de
prejuicio personal. Segundo, también debe ser imparcial
desde un punto de vista objetivo, es decir, debe ofrecer
garantías suficientes para que no haya duda legítima al
respecto. Bajo el análisis objetivo, se debe determinar si,
aparte del comportamiento personal de los jueces, hay
hechos averiguables que podrán suscitar dudas respecto de
su imparcialidad. En este sentido, hasta las apariencias
podrán tener cierta importancia. Lo que está en juego es la
confianza que deben inspirar los tribunales a los ciudadanos
en una sociedad democrática y, sobre todo, en las partes del
caso. La Corte considera que el derecho a ser juzgado por un
juez o tribunal imparcial es una garantía fundamental del
debido proceso. Es decir, se debe garantizar que el juez o
tribunal en el ejercicio de su función como juzgador cuente
con la mayor objetividad para enfrentar el juicio. Esto
permite a su vez, que los tribunales inspiren la confianza
necesaria a las partes en el caso, así como a los ciudadanos
en una sociedad democrática. Como ha quedado probado,
en el proceso penal contra el periodista Mauricio Herrera
Ulloa se interpuso el recurso de casación en dos
oportunidades (supra párr. 95. r y 95. w). La Corte observa
que los cuatro magistrados titulares y el magistrado
suplente que integraron la Sala Tercera de la Corte Suprema
de Justicia al decidir el 7 de mayo de 1999 el recurso de
casación interpuesto por el abogado del señor Félix
Przedborski contra la sentencia absolutoria, fueron los
mismos que decidieron el 24 de enero de 2001 los recursos
de casación interpuestos contra la sentencia condenatoria
por el abogado defensor del señor Mauricio Herrera Ulloa y
apoderado especial del periódico "La Nación", y por los
señores Herrera Ulloa y Vargas Rohrmoser, respectivamente
(supra párr. 95. y). Cuando la Sala Tercera de la Corte
Suprema de Justicia resolvió el primer recurso de casación
anuló la sentencia casada y ordenó remitir el proceso al
tribunal competente para su nueva sustañciacióñ, con base
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en que, inter alia, "la fuñdameñtacióñ de la sentencia no se
presenta como suficiente para descartar racionalmente la
existencia de un dolo directo o eventual (respecto a los
delitos acusados)" (supra párr. 95. s). Los magistrados de la
Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia debieron
abstenerse de conocer los dos recursos de casación
interpuestos contra la sentencia condenatoria de 12 de
noviembre de 1999 porque, considera esta Corte, que al
resolver el recurso de casación contra la sentencia
absolutoria de 29 de mayo de 1998, los mismos magistrados
habían analizado parte del fondo, y no solo se proñUñciaroñ
sobre la forma. Por las anteriores consideraciones, la Corte
concluye que los magistrados de la Sala Tercera de la Corte
Suprema de Justicia, al resolver los dos recursos de casación
interpuestos contra la sentencia condenatoria, no reunieron
la exigencia de imparcialidad. En consecuencia, en el
presente caso el Estado violó el artículo 8.1 de la Convención
Americana en relación con el artículo 1.1 de la misma, en
perjuicio del señor Mauricio Herrera Ulloa. Caso Lori
Berenson Mejía Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 25 de noviembre de 2004. Serie C No. 119.
Además, la circunstancia de que los jueces iñterviñieñtes en
procesos por delitos de traición a la patria hubieran sido "sin
rostro", determinó la imposibilidad de que el procesado
conociera la identidad del juzgador y, por ende, valorara su
idoneidad. Esta situación se agrava por el hecho de que la
ley prohíbe la recusación de dichos jueces. Corte IDH. Caso
Palamara Iribarne Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de noviembre de 2005. Serie C No. 135. La
imparcialidad del tribunal implica que sus integrantes no
tengan un interés directo, una posición tomada, una
preferencia por alguna de las partes y que no se encuentren
involucrados en la controversia. El juez o tribunal debe
separarse de una causa sometida a su conocimiento cuando
exista algún motivo o duda que vaya en desmedro de la
integridad del tribunal como un órgano imparcial. En aras de
salvaguardar la administración de justicia se debe asegurar
que el juez se encuentre libre de todo prejuicio y que no
exista temor alguno que ponga en duda el ejercicio de las
funciones jurisdiccionales. En el mismo sentido: Caso Usón
Ramírez Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2009. Serie C No. 207, párr.118; Caso Atala Riffo y Niñas Vs.
Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 24 de
febrero de 2012. Serie C No. 239, párr. 238. La Corte estima
que la estructura orgánica y composición de los tribunales
militares descrita en los párrafos precedentes supone que,
en general, sus integrantes sean militares en servicio activo,
estén subordinados jerárquicamente a los superiores a
través de la cadena de mando, su nombramiento no
depende de su competencia profesional e idoneidad para
ejercer las funciones judiciales, no cuenten con garantías
suficientes de inamovilidad y no posean una formación
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jurídica exigible para desempeñar el cargo de juez o fiscales.
Todo ello conlleva a que dichos tribunales carezcan de
independencia e imparcialidad. Corte IDH. Caso Apitz
Barbera y otros ("Corte Primera de lo Contencioso
Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008.
Serie C No. 182. En cambio, la imparcialidad exige que el juez
que interviene en una contienda particular se aproxime a los
hechos de la causa careciendo, de manera subjetiva, de todo
prejuicio y, asimismo, ofreciendo garantías suficientes de
índole objetiva que permitan desterrar toda duda que el
justiciable o la comunidad puedan albergar respecto de la
ausencia de imparcialidad. La Corte Europea de Derechos
Humanos ha explicado que la imparcialidad personal o
subjetiva se presume a menos que exista prueba en
contrario. Por su parte, la denominada prueba objetiva
consiste en determinar si el juez cuestionado brindó
elementos convincentes que permitan eliminar temores
legítimos o fundadas sospechas de parcialidad sobre su
persona. Ello puesto que el juez debe aparecer como
actuando sin estar sujeto a influencia, aliciente, presión,
amenaza o intromisión, directa o indirecta, sino única y
exclusivamente conforme a -y movido por- el Derecho. En el
mismo sentido: Caso Barreto Leiva Ks. Kenezuela. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de
2009. Serie C No. 206, párr. 98; Caso Usón Ramírez Ks.
Kenezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2009. Serie C No.
207, párr. 117; Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña Ks. Bolivia.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
septiembre de 2010 Serie C No. 217, párr. 177; Caso Atala
Riffo y Niñas Ks. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia del 24 de febrero de 2012. Serie C No. 239, párr.
189; Caso del Tribunal Constitucional (Camba Campos y
otros) Ks. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de agosto de 2013.
Serie C No. 268, párr. 220; Caso J. Ks. Perú. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27
de noviembre de 2013. Serie C No. 275 177, párr. 182. Caso
López Lone y otros Ks. Honduras. Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de octubre de
2015. Serie C No. 302, párr.233. Al respecto, el Tribunal
considera que la institución de la recusación tiene un doble
fin: por un lado actúa como una garantía para las partes en
el proceso, y por el otro, busca otorgar credibilidad a la
función que desarrolla la Jurisdicción. En efecto, la
recusación otorga el derecho a las partes de instar a la
separación de un juez cuando, más allá de la conducta
personal del juez cuestionado, existen hechos demostrables
o elementos convincentes que produzcan temores
fundados o sospechas legítimas de parcialidad sobre su
persona, impidiéndose de este modo que su decisión sea
vista como motivada por razones ajenas al Derecho y que,
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por ende, el funcionamiento del sistema judicial se vea
distorsionado. La recusación no debe ser vista
necesariamente como un enjuiciamiento de la rectitud
moral del funcionario recusado, sino más bien como una
herramienta que brinda confianza a quienes acuden al
Estado solicitando la intervención de órganos que deben ser
y aparentar ser imparciales. En el mismo sentido: Caso Norín
Catrimán y otros (Dirigentes, miembros y activista del
Pueblo Indígena Mapuche) Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 29 de mayo de 2014. Serie C No. 279 178,
párr. 30; Caso López Lone y otros Vs. Honduras. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
octubre de 2015. Serie C No. 302, párr.224. En tal sentido, la
recusación es un instrumento procesal destinado a proteger
el derecho a ser juzgado por un órgano imparcial y no un
elemento constitutivo o definitorio de dicho derecho. En
otras palabras, un juez que no pueda ser recusado no
necesariamente es -o actuará de forma- parcial, del mismo
modo que un juez que puede ser recusado no
necesariamente es -o actuará de forma- imparcial. En lo
referente a la inhibición, la Corte estima que aún cuando
está permitida por el derecho interno, no es suficiente para
garantizar la imparcialidad del tribunal, puesto que no se ha
demostrado que el justiciable tenga algún recurso para
cuestionar al juez que debiendo inhibirse no lo hiciere.
Teniendo en cuenta lo anterior, la Corte concluye que no
hay prueba que indique que el Estado haya desconocido el
derecho de las víctimas a ser juzgadas por un tribunal
imparcial, pero sí está demostrado que su legislación (supra
párr. 59) y jurisprudencia (supra párr. 61) les impidieron
solicitar que la imparcialidad de su órgano juzgador sea
revisada. Dicho de otro modo, no está demostrado el
incumplimiento del deber de respeto del derecho, sino la
falta de garantía del mismo. Por todo ello, el Tribunal declara
que el Estado no garantizó el derecho de las víctimas a ser
juzgadas por un tribunal imparcial, lo que constituye una
violación del artículo 8.1 de la Convención en consonancia
con los artículos 1.1 y 2 de la misma. Corte IDH. Caso Usón
Ramírez Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2009. Serie C No. 207. El derecho a ser juzgado por un juez o
tribunal imparcial es una garantía fundamental del debido
proceso. Es decir, se debe garantizar que el juez o tribunal
en el ejercicio de su función como juzgador cuente con la
mayor objetividad para enfrentar el juicio. Al respecto, este
Tribunal ha establecido que la imparcialidad exige que el
juez que interviene en una contienda particular se aproxime
a los hechos de la causa careciendo, de manera subjetiva, de
todo prejuicio y, asimismo, ofreciendo garantías suficientes
de índole objetiva que permitan desterrar toda duda que el
justiciable o la comunidad puedan albergar respecto de la
ausencia de imparcialidad. La imparcialidad del tribunal
implica que sus integrantes no tengan un interés directo,
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una posición tomada, una preferencia por alguna de las
partes y que no se encuentren involucrados en la
controversia. La imparcialidad personal o subjetiva se
presume a menos que exista prueba en contrario. Por su
parte, la denominada prueba objetiva consiste en
determinar si el juez cuestionado brindó elementos
convincentes que permitan eliminar temores legítimos o
fundadas sospechas de parcialidad sobre su persona. Corte
IDH. Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña Vs. Bolivia. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de
2010. Serie C No. 217. La vigencia del debido proceso es uno
de los principios fundamentales de la justicia, y tiene como
uno de sus presupuestos que el juez que interviene en una
contienda particular se aproxime a los hechos de la causa de
modo imparcial, es decir, careciendo, de manera subjetiva,
de todo prejuicio personal y, asimismo, ofreciendo garantías
suficientes de índole objetiva que permitan desterrar toda
duda que el justiciable o la comunidad puedan albergar
respecto de la ausencia de imparcialidad. Al respecto, una de
las formas de garantizar la conducción imparcial del proceso
es mediante el instituto procesal de la excusa, la cual
compete al juzgador cuando se estima impedido para
conocer de un determinado asunto por considerar que,
debido a que se presenta alguna de las causales previstas
por la ley para ello, podría verse afectada su imparcialidad. La
Corte reitera que la imparcialidad personal de un juez debe
ser presumida, salvo prueba en contrario (supra párr. 189).
Para el análisis de la imparcialidad subjetiva, el Tribunal debe
intentar averiguar los intereses o motivaciones personales
del juez en un determinado caso. En cuanto al tipo de
evidencia que se necesita para probar la imparcialidad
subjetiva, el Tribunal Europeo ha indicado que se debe tratar
de determinar si el juez ha manifestado hostilidad o si ha
hecho que el caso sea asignado a él por razones personales.
La Corte ya ha establecido [_] que la visita extraordinaria
afectó el derecho a la igualdad y a la no discriminación y la
vida privada de la señora Atala. Asimismo, se ha concluido
que era discriminatorio incorporar en la investigación
disciplinaria la orientación sexual o la relación de pareja de la
señora Atala, por cuanto no existía relación alguna con su
desempeño profesional [_] y por lo cual tampoco existía
fundamento para concluir que la orientación sexual de la
señora Atala podía derivar en una falta disciplinaria. Sin
embargo, en el informe de la visita al sitio de trabajo se
determinó, con relación a la orientación sexual de la señora
Atala, que los hallazgos eran hechos que "rev[estían] una
gravedad que merec[ía] ser observada por [la Corte de
Apelaciones de Temuco]" [_]Además, el Tribunal toma en
cuenta las circunstancias de la realización de la visita
extraordinaria, ya que antes y durante la visita se llevaron a
cabo una serie de interrogatorios a funcionarios y
empleados del Juzgado de Villarrica para indagar sobre la
orientación sexual y los hábitos de la señora Atala [_]
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También se observa que las conclusiones del informe de la
visita presentadas a la Corte de Apelaciones, en su conjunto,
fueron aprobadas por dicha Corte el mismo día que fue
presentado dicho informe. La Corte de Apelaciones procedió
entonces a imputarle cargos disciplinarios a la señora Atala,
entre otras cosas, por su orientación sexual [_]Teniendo en
cuenta todos los hechos reseñados anteriormente, la Corte
considera que existían prejuicios y estereotipos que fueron
manifestados en el informe, que demostraban que quienes
realizaron y aprobaron dicho informe no fueron objetivos
respecto a este punto. Por el contrario, dejaron plasmada su
posición personal respecto a la orientación sexual de la
señora Atala en un ámbito disciplinario en el que no era
aceptable ni legítimo un reproche jurídico por este hecho.
En consecuencia, la Corte establece que la visita
extraordinaria y la investigación disciplinaria se realizaron
sin la imparcialidad subjetiva necesaria, por lo que el Estado
vulneró el artículo 8.1 en relación con el artículo 1.1 de la
Convención Americana en perjuicio de Karen Atala Riffo.
Corte IDH. Caso Norín Catrimán y otros (Dirigentes,
miembros y activista del Pueblo Indígena Mapuche) Vs. Chile.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de mayo de
2014. Serie C No. 279. En el presente caso han sido sometidas
a la consideración de la Corte alegaciones sobre la supuesta
falta de imparcialidad personal de los jueces o tribunales
que dictaron las sentencias condenatorias. Al respecto, este
Tribunal ha establecido que la imparcialidad exige que el
juez que interviene en una contienda particular se aproxime
a los hechos de la causa careciendo, de una manera
subjetiva, de todo prejuicio y, asimismo, ofreciendo
garantías suficientes de índole objetiva que permitan
desterrar toda duda que el justiciable o la comunidad
puedan albergar respecto de la ausencia de imparcialidad. La
Corte ha destacado que la imparcialidad personal se
presume a menos que exista prueba en contrario,
consistente por ejemplo en la demostración de que algún
miembro de un tribunal o juez guarda prejuicios o
parcialidades de índole personal contra los litigantes. El juez
debe aparecer como actuando sin estar sujeto a influencia,
aliciente, presión, amenaza o intromisión, directa o
indirecta, sino única y exclusivamente conforme a -y movido
por- el Derecho. Comenzando por este último punto, la
Corte entiende que es preciso distinguir las actitudes que
una parte importante de los medios de comunicación
difunden acerca de las manifestaciones de reivindicación del
pueblo mapuche (supra párr. 93), así como las formas de
actuación del Ministerio del Interior y Seguridad Pública y
del Ministerio Público -al determinar cuáles son los casos en
que invocan la aplicación de la Ley Antiterrorista- y la
argumentación en que se fundan, de la decisión que en
definitiva han adoptado los tribunales chilenos al respecto.
La Corte debe centrar su atención en las decisiones
judiciales, sin dejar de considerar la posibilidad de que la
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forma en que los medios de comunicación presenten el
llamado "conflicto mapuche", o las presentaciones del
Ministerio Público, hayan influido indebidamente en tales
decisiones. Puede haber una aplicación discriminatoria de la
ley penal si el juez o tribunal condena a una persona
basándose en un razonamiento fundado en estereotipos
negativos que asocien a un grupo étnico con el terrorismo
para determinar alguno de los elementos de la
responsabilidad penal. Incumbe al juez penal verificar que
todos los elementos del tipo penal hayan sido probados por
la parte acusadora, puesto que, como ha expresado esta
Corte, la demostración fehaciente de la culpabilidad
constituye un requisito indispensable para la sanción penal,
de modo que la carga de la prueba recaiga, como
corresponde, en la parte acusadora y no en el acusado. Los
estereotipos constituyen pre-concepciones de los atributos,
conductas, papeles o características poseídas por personas
que pertenecen a un grupo identificado. Asimismo, la Corte
ha indicado que las condiciones discriminatorias "basadas en
estereotipos [_] socialmente dominantes y socialmente
persistentes, [_] se agravan cuando los estereotipos se
reflejan, implícita o explícitamente, en políticas y prácticas,
particularmente en el razonamiento y el lenguaje de [las
autoridades]" Para establecer si una diferencia de trato se
fundamentó en una categoría sospechosa y determinar si
constituyó discriminación, es necesario analizar los
argumentos expuestos por las autoridades judiciales
nacionales, sus conductas, el lenguaje utilizado y el contexto
en que se produjeron las decisiones judiciales. Entre las
expresiones particularmente señaladas como
discriminatorias por la Comisión y los intervinientes
comunes de los representantes se destacan las siguientes,
que con algunas variantes aparecen en las distintas
sentencias condenatorias: "[_] las acciones que causaron
estos delitos demuestran que la forma, métodos y
estrategias empleadas, tenían una finalidad dolosa de causar
un estado de temor generalizado en la zona. Los ilícitos
antes referidos están insertos en un proceso de
recuperación de tierras del pueblo mapuche, el que se ha
llevado a efecto por vías de hecho, sin observar la
institucionalidad y legalidad vigente, recurriendo a acciones
de fuerza previamente planificadas, concertadas y
preparadas por grupos exacerbados que buscan crear un
clima de inseguridad, inestabilidad y temor en diversos
sectores de la octava y novena regiones. Estas acciones se
pueden sintetizar en la formulación de exigencias
desproporcionadas, hechas bajo presión por grupos
beligerantes a los dueños y propietarios, a quienes se les
advierte que sufrirán diversos tipos de atentados en caso de
no acceder a sus requerimientos, muchas de estas amenazas
se han materializado mediante ataques a la integridad física,
en acciones de robo, hurto, incendio, daños y ocupaciones
de tierras, que han afectado tanto a los individuos y bienes
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de diversas personas dedicadas a las actividades agrícolas y
forestales de esta zona del país. La finalidad perseguida es
provocar en la gente un justo temor de ser víctima de
atentados similares, y con ello obligarlas para que desistan
de seguir explotando sus propiedades y hacer que las
abandonen. La sensación de inseguridad e intranquilidad
que generan dichos atentados, ha traído como
consecuencias la disminución y encarecimiento de la mano
de obra, aumento en el costo e hipotecas, tanto en la
contratación de maquinarias para la explotación de los
predios, como para cubrir las pólizas que aseguren las
tierras, instalaciones y plantaciones. Es cada vez más
frecuente ver trabajadores, maquinarias, vehículos y faenas
instalados en los distintos predios, bajo protección policial
que garantice la ejecución de las labores, todo lo cual afecta
derechos garantizados constitucionalmente. Lo anterior
fluye, aunque no necesariamente con los mismos
caracteres, de los atestados contestes de Juan y Julio
Sagredo Marín, Miguel [Á]ngel Sagredo Vidal, Mauricio
Chaparro Melo, Raúl Arnoldo Forcael Silva, Juan Agustín
Figueroa Elgueta, Juan Agustín Figueroa Yávar, Armín
Enrique Stappung Schwarzlose, Jorge Pablo Luchsinger
Villiger, Osvaldo Moisés Carvajal Rondanelli, Gerardo Jequier
Shalhlí y Antonio Arnoldo Boisier Cruces, quienes expresaron
haber sido víctimas directas o tener conocimiento de
amenazas y atentados contra personas o bienes,
perpetrados por personas pertenecientes a la etnia
mapuche; testigos que expresaron de diferente forma la
sensación de temor que dichos actos les provocaron. Se
relaciona lo anterior con los dichos del perito José Muñoz
Maulen, quien refirió haber respaldado en un compac disc
computacional información obtenida de la pagina web
denominada "sitio htp/[Link]/”, en la cual se
describen diversas actividades relacionadas al movimiento
de reivindicación de tierras que parte del pueblo
perteneciente a la etnia mapuche desarrolla en las regiones
octava y novena del país; los antecedentes contenidos en el
informe de la Sesión de la Comisión Constitución,
Legislación, Justicia y Reglamento del Honorable Senado de
la República, realizada el 1 de julio del 2002 que concluyó en
la constatación de la falta de servicio por parte del Estado;
las informaciones no desvirtuadas y contenidas en el cuerpo
C, páginas 10 y 11 de la edición del diario El Mercurio del 10
de marzo de 2002 relativa a la cantidad de conflictos
causados por grupos de mapuches en actos terroristas,
publicaciones de la Tercera en Internet, [l]a Segunda en
Internet y El Mercurio electrónico, publicadas los días 26 de
marzo de 1999, 15 de diciembre de 2001, 15 de marzo de 2002
y 15 de junio de 2002, respectivamente, y tres cuadros
gráficos extraídas de las páginas Web de la Comisión
Nacional de Inversión Extranjera en Chile, dividido en
sectores y por regiones, de acuerdo a la división político
administrativa del país, que permite hacer comparaciones
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de dólares efectivamente invertidos en las demás regiones y
la Novena, y demuestran que la inversión privada en la
región ha disminuido. [_] Respecto a la participación de
ambos enjuiciados es preciso considerar lo siguiente: Como
antecedentes generales y de acuerdo a la prueba aportada
durante el juicio por el Ministerio Público y los querellantes
particulares, es un hecho público y notorio que en la zona,
desde hace un tiempo a la fecha, están actuando
organizaciones de hecho que usando como argumento
reivindicaciones territoriales, realizan actos de violencia o
incitan a ellos. Entre sus métodos de acción se emplea la
realización de diversos actos de fuerza que se dirigen contra
empresas forestales, pequeños y medianos agricultores,
todos los cuales tienen en común ser propietarios de
terrenos contiguos, aledaños o cercanos a comunidades
indígenas que pretenden derechos históricos sobre las
mismas. Tales acciones apuntan a la reivindicación de tierras
estimadas como ancestrales, siendo la ocupación ilegal un
medio para alcanzar el fin más ambicioso, a través de ellas se
irán recuperando parte de los espacios territoriales
ancestrales y se fortalecerá la identidad territorial del
Pueblo Mapuche. Así se desprende del testimonio conteste
de los ofendidos Juan y Julio Sagredo Marin, Juan Agustin
Figueroa Elgueta y Juan Agustin Figueroa Yávar, sustentados
por el atestado de Armin Stappung Schwarzlose, Gerardo
Jequier Salí, Jorge Pablo Luchsinger Villiger, Antonio Arnaldo
Boisier cruces y Osvaldo Moisés Carvajal Rondanelli,
analizadas. No se encuentra suficientemente acreditado que
estos hechos fueron provocados por personas extrañas a las
comunidades mapuches, debido a que obedecen al
propósito de crear un clima de total hostigamiento a los
propietarios del sector, con el objeto de infundirles temor y
lograr así que accedan a sus demandas, y que respondan a
una lógica relacionada con la llamada "Problemática
Mapuche", porque sus autores conocían las áreas
reclamadas o por el hecho de que ninguna comunidad o
propiedad mapuche ha resultado perjudicada. Se encuentra
probado que el acusado Pascual Pichún es Lonko de la
Comunidad "Antonio Ñirripil" y Segundo Norín lo es de la
Comunidad "Lorenzo Norín", lo que importa jerarquía en su
interior y determinada capacidad de mando y liderazgo
sobre ellas. Asimismo, es preciso resaltar que los imputados
Pichún y Norín se encuentran condenados por otros delitos
relativos a ocupaciones de tierras cometidos con
anterioridad a estos hechos en contra de predios forestales,
ubicados en lugares aledaños a las respectivas comunidades,
según consta de la causa Rol N° 22.530 y acumuladas por la
cual se condenó a Pascual Pichún a la pena de 4 años de
presidio menor en su grado máximo y a Segundo Norín a
una pena de 800 días de presidio menor en su grado medio,
en ambos casos, a las accesorias legales y costas por el delito
de. [sic] Además, Pichún Paillalao fue condenado a la pena de
41 días de prisión en su grado máximo y al pago de una
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multa de 10 unidades tributarias mensuales como autor del
delito de manejo en estado de ebriedad; así consta de sus
respectivos extractos de filiación y antecedentes y de las
copias de las sentencias definitiva debidamente certificada e
incorporadas. Las Comunidades mapuches de Didaico y
Temulemu son colindantes con el predio Nancahue, y
Ambos acusados pertenecerían, según lo declarado por
Osvaldo Carvajal, a la Coordinadora Arauco Malleco C.A.M,
organización de hecho — según reitero - y de carácter
violentista . Que los elementos de juicios referidos en los
fundamentos primero, séptimo y decimotercero, del fallo de
primera instancia, constituyen presunciones judiciales, que
apreciadas en conciencia, acreditan que los incendios de los
camiones y retroexcavadora se encuentran circunscritos
dentro del conflicto Pehuenche, en la Octava Región,
Provincia de Bio Bio, comuna de Santa Bárbara, sector
cordillerano denominado Alto Bio Bio, lo que se relaciona
con la oposición a la construcción de la Central
Hidroeléctrica Ralco, donde además, es de público
conocimiento que las hermanas Berta y Nicolasa Quintremán
Calpán son las que se oponen al proyecto de Endesa, porque
sus terrenos serán inundados con la construcción de la
Central y en los cuales se encuentran sus ancestros, sus
orígenes, su cultura y sus tradiciones. En este contexto han
acontecidos los hechos, como una manera de exigir a las
autoridades resoluciones o imponer exigencias para revertir
la situación existente en la construcción de la Central. Que
para ello, el 29 de septiembre de 2001, 03 y 17 de marzo de
2002, se iñceñdiaroñ dos camiones y una retroexcavadora y
posteriormente dos camiones, vehículos que trabajaban
para Endesa. La primera vez actuaron varios individuos
encapuchados, excepto uno, utilizando un arma de fuego,
lesionando al conductor del camión con un palo. La segunda
vez participaron a lo menos dos individuos, con rostro
cubierto, premunido uno de ellos con escopeta, efectuando
dos disparos al aire, y en la tercera oportunidad fue un
grupo de personas encapuchadas, uno de los cuales portaba
un arma de fuego, haciendo disparos al aire. En todos estos
actos usaron combustible inflamable, como bencina u otro
semejante. Las acciones ilícitas antes referidas se han llevado
a efecto por vías de hecho, sin observar la institucionalidad y
legalidad vigente, recurriendo a acciones de fuerza
previamente planificadas, concertadas de acuerdo como
acontecieron los hechos, lugar y modus operandi, con la
finalidad de crear situaciones de inseguridad, inestabilidad y
temor, infundiendo miedo para la formulación, bajo presión
delictual de peticiones a las autoridades imponiéndole
exigencias para lograr sus fines. La Corte considera que la
sola utilización de esos razonamientos que deñotañ
estereotipos y prejuicios en la fundamentación de las
sentencias configuraron una violación del principio de
igualdad y no discriminación y el derecho a la igual
protección de la ley, consagrados en el artículo 24 de la
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Coñveñcióñ Americana, en relación con el artículo 1.1 del
mismo instrumento. Corte IDH. Caso Granier y otros (Radio
Caracas Televisión) Vs. Venezuela. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de junio de
2015. Serie C No. 293. Por otra parte, la Corte reitera que el
derecho a ser juzgado por un juez o tribunal imparcial es
una garantía fundamental del debido proceso, debiéndose
garantizar que el juez o tribunal en el ejercicio de su fuñcióñ
como juzgador cuente con la mayor objetividad para
enfrentar el juicio . Este Tribunal ha establecido que la
imparcialidad exige que el juez que interviene en una
contienda particular se aproxime a los hechos de la causa
careciendo, de manera subjetiva, de todo prejuicio y,
asimismo, ofreciendo garantías suficientes de índole
objetiva que inspiren la confianza necesaria a las partes en el
caso, así como a los ciudadanos en una sociedad
democrática . La imparcialidad del tribunal implica que sus
integrantes no tengan un interés directo, una posición
tomada, una preferencia por alguna de las partes y que no
se eñcueñtreñ involucrados en la controversia . En el mismo
sentido: Caso Herrera Ulloa Ks. Costa Rica. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 2
de julio de 2004. Serie C No. 107, párr. 171, y Caso Argüelles y
otros Ks. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2014. Serie C No. 288, párr. 168. Corte IDH. Caso Duque Vs.
Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 26 de febrero de 2016. Serie C No. 310.
La Corte reitera que la imparcialidad personal de un juez
debe ser presumida, salvo prueba en contrario. Para el
análisis de la imparcialidad subjetiva, el Tribunal debe
intentar averiguar los intereses o motivaciones personales
del juez en un determinado caso. En cuanto al tipo de
evidencia que se necesita para probar la imparcialidad
subjetiva, el Tribunal Europeo ha indicado que se debe tratar
de determinar si el juez ha manifestado hostilidad o si ha
hecho que el caso sea asignado a él por razones personales.
La Corte resalta que una violación del artículo 8.1 de la
Convención por la presunta falta de imparcialidad judicial de
los jueces debe establecerse a partir de elementos
probatorios específicos y concretos que indiquen que se
está efectivamente ante un caso en el que los jueces
claramente se han dejado influenciar por aspectos o
criterios ajenos a las normas legales. En el presente caso, el
Tribunal considera que no es posible concluir que las
autoridades hayan actuado esencialmente y de forma
principal con fundamento en otros aspectos más allá de lo
expresamente establecido en leyes colombianas. Además, la
Corte no cuenta con elementos que le permitan considerar
que las autoridades judiciales actuaron con ausencia de
imparcialidad o conforme a prejuicios o estereotipos
relacionados con la orientación sexual del señor Duque que
habrían influenciado de manera central y decisiva su
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decisión. Corte IDH. Caso Flor Freire Vs. Ecuador. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31
de agosto de 2016. Serie C No. 315. En virtud de lo expuesto
previamente, no es posible afirmar que el Comandante de la
Cuarta Zona Militar se aproximó a los hechos careciendo de
todo prejuicio subjetivo respecto de lo ocurrido. Por el
contrario, para el momento que culminó la etapa
investigativa y le correspondía pronunciarse sobre la
responsabilidad disciplinaria del señor Flor Freire, ya había
actuado en respuesta a los hechos de 19 de noviembre en su
capacidad de mando sobre el señor Flor Freire, de manera
separada e independiente al procedimiento disciplinario. La
Corte considera que dichas actuaciones fueron
suficientemente significativas para comprometer su
imparcialidad posterior. Asimismo, no se desprende del
expediente, ni del proceso ni de los alegatos del Estado, que
se hubieran ofrecido garantías objetivas suficientes sobre su
imparcialidad. Además, de las resoluciones de los Consejos
de Oficiales no se desprende un nuevo análisis objetivo de
los hechos, a partir del cual se pudiera considerar subsanada
la ausencia de imparcialidad en el Juzgado de Derecho. La
Corte advierte que no resulta contrario a la Convención el
simple hecho que el superior jerárquico del señor Flor Freire
fuera quien ejercía la potestad disciplinaria sobre él. En
ciertos supuestos y particularmente en el ámbito militar
resulta lógico y razonable. El problema no es el diseño
normativo por el cual el superior jerárquico del señor Flor
Freire era a quien correspondía establecer su
responsabilidad disciplinaria. Tampoco resulta contrario a la
Convención que, en el marco de un procedimiento
disciplinario, se suspenda al funcionario de sus funciones de
manera cautelar con base en la normativa aplicable, hasta
tanto se adopte una decisión. El problema es que, en el caso
concreto del señor Flor Freire, dicho superior jerárquico
actuó y adoptó decisiones previamente, en ejercicio de su
facultad de mando, por fuera del procedimiento
disciplinario, respecto de hechos que posteriormente le
correspondería juzgar en el marco del mismo. Por tanto, no
es posible afirmar que su aproximación a los hechos, en su
carácter de juez disciplinario, era ajeno a toda idea
preconcebida respecto de lo ocurrido, de manera tal que
pudiera formarse una opinión de lo sucedido sobre la base
de lo actuado y las pruebas recabadas en el procedimiento.
En virtud de las consideraciones anteriores, este Tribunal
considera que el Comandante de la Cuarta Zona Militar no
reunía elementos subjetivos ni objetivos de imparcialidad
para actuar como Juez de Derecho en el procedimiento de
información sumaria del señor Flor Freire, que concluyó en
el establecimiento de su responsabilidad disciplinaria. Por
tanto, el Estado violó la garantía de imparcialidad reconocida
en el artículo 8.1 de la Convención, en relación con el
artículo 1.1 del mismo instrumento, en perjuicio del señor
Homero Flor Freire. Corte IDH. Caso Acosta y otros Vs.
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Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 25 de marzo de 2017. Serie C No. 334.
Este Tribunal ha establecido que uno de los objetivos
principales que tiene la separación de los poderes públicos
es la garantía de la independencia de los jueces. El objetivo
de la protección radica en evitar que el sistema judicial en
general y sus integrantes en particular se vean sometidos a
posibles restricciones indebidas en el ejercicio de su función
por parte de órganos ajenos al Poder Judicial. De esta forma,
la independencia judicial se deriva de garantías como un
adecuado proceso de nombramiento, la inamovilidad en el
cargo y la garantía contra presiones externas. A su vez, la
Corte ha señalado que el ejercicio autónomo de la función
judicial debe ser garantizado por el Estado tanto en su
faceta institucional, esto es, en relación con el Poder Judicial
como sistema, así como también en conexión con su
vertiente individual, es decir, con relación a la persona del
juez específico. Por otro lado, la Corte ha señalado que la
imparcialidad exige que el juez que interviene en una
contienda particular se aproxime a los hechos de la causa
careciendo, de manera subjetiva, de todo prejuicio y,
asimismo, ofreciendo garantías suficientes de índole
objetiva que permitan desterrar toda duda que el justiciable
o la comunidad puedan albergar respecto de la ausencia de
imparcialidad. En este sentido, la recusación es un
instrumento procesal que permite proteger el derecho a ser
juzgado por un órgano imparcial. La garantía de
imparcialidad implica que los integrantes del tribunal no
tengan un interés directo, una posición tomada, una
preferencia por alguna de las partes y que no se encuentren
involucrados en la controversia y que inspiren la confianza
necesaria a las partes en el caso, así como a los ciudadanos
en una sociedad democrática. Asimismo, no se presume la
falta de imparcialidad, sino que debe ser evaluada caso a
caso. La Corte hace notar que, en este caso, han sido
analizadas una serie de cuestionables acciones y omisiones
de las autoridades judiciales que intervinieron en diferentes
momentos en el proceso, lo cual también fue observado por
órganos internos vinculados a la administración de justicia,
particularmente el Ministerio Público. En particular, la forma
irracional en que concluyó la instrucción y el hecho de que
procurara la impunidad parcial del hecho mediante el
referido sobreseimiento, aunado a las declaraciones públicas
que dio ante un medio de comunicación un día antes de
dictarlo, no dejan dudas acerca de la manifiesta parcialidad
con que actuó el juez instructor. Consta que el 10 de junio
de 2002 el representante de la señora Acosta promovió un
incidente de recusación contra ese juez, junto con un
incidente de nulidad, por considerar que desde el inicio del
procedimiento se había conducido de forma parcial. Sin
embargo, si bien el juez rechazó el incidente de nulidad, no
consta que diera trámite al de recusación. Tampoco consta
que instancias superiores se pronunciaran al respecto, ni
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consta que dieran respuestas adecuadas cuando otras
actuaciones del juez fueron cuestionadas a través de
incidentes de nulidad o de quejas disciplinarias. En este
sentido, es relevante destacar que las quejas disciplinarias
interpuestas tampoco resultaron efectivas como
mecanismo de control de la actividad jurisdiccional, en
varias de las cuales se hizo específica referencia a la falta de
imparcialidad del juez instructor. Ello llevó a la señora Acosta
a presentar una denuncia ante la Procuraduría para la
Defensa de los Derechos Humanos, la cual declaró que los
magistrados miembros de la Comisión de Régimen
Disciplinario de la Corte Suprema de Justicia eran
responsables por la violación del derecho de acceso a una
justicia pronta de la señora Acosta y recomendó que se
instara a dicha Comisión a resolver las quejas pendientes. En
su informe final, esa Procuraduría concluyó que la
Presidenta de la Corte Suprema había desacatado sus
recomendaciones y no había remitido información al
respecto. En atención a lo anterior, la Corte considera que el
proceso penal fue llevado a cabo en su parte inicial y
determinante por un juez que incurrió en actos que deben
ser calificados como parcializados y, además, el Estado no
garantizó adecuadamente el derecho a ser oído por jueces
imparciales a través de las instancias superiores. En
consecuencia, el Estado es responsable por la violación del
derecho a ser oído por jueces imparciales, en los términos
del artículo 8.1 de la Convención, en perjuicio de la señora
Acosta.
Derecho a ser juzgado en un plazo razonable. Corte IDH.
Caso Genie Lacayo Vs. Nicaragua. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 29 de enero de 1997. Serie C No. 30. El
artículo 8.1 de la Convención también se refiere al plazo
razonable. Este no es un concepto de sencilla definición. Se
pueden invocar para precisarlo los elementos que ha
señalado la Corte Europea de Derechos Humanos en varios
fallos en los cuales se analizó este concepto, pues este
artículo de la Convención Americana es equivalente en lo
esencial, al 6 del Convenio Europeo para la Protección de
Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. De
acuerdo con la Corte Europea, se deben tomar en cuenta
tres elementos para determinar la razonabilidad del plazo en
el cual se desarrolla el proceso: a) la complejidad del asunto;
b) la actividad procesal del interesado; y c) la conducta de
las autoridades judiciales (Ver entre otros, Eur. Court H.R.,
Motta judgment of 19 February 1991, Series A no. 195-A,
párr. 30; Eur. Court H.R., Ruiz Mateos v. Spain judgment of 23
June 1993, Series A no. 262, párr. 30). En el mismo sentido:
Caso Suárez Rosero Ks. Ecuador. Fondo. Sentencia de 12 de
noviembre de 1997. Serie C No. 35 182, párr. 72; Caso 19
Comerciantes Ks. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie C No. 109, párr.190;
Caso Tibi Ks. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 7 de septiembre de
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2004. Serie C No. 114183, párr.175; Caso de las Hermanas
Serrano Cruz Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de marzo de 2005. Serie C No. 120, párr.67;
Caso de la "Masacre de Mapiripán” Vs. Colombia. Sentencia
de 15 de septiembre de 2005. Serie C No. 134, párr. 217; Caso
Baldeón García Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 6 de abril de 2006. Serie C No. 147 184, párr. 151;
Caso de las Masacres de Ituango Vs. Colombia. Sentencia de
1 de julio de 2006 Serie C No. 148, párr. 298; Caso Ximenes
Lopes Vs. Brasil. Sentencia de 4 de julio de 2006. Serie C No.
149185, párr. 196; Caso La Cantuta Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de noviembre de
2006. Serie C No. 162, párr. 149; Caso Escué Zapata Vs.
Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de
julio de 2007. Serie C No. 165, párr. 102; Caso Kimel Vs.
Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de
mayo de 2008 Serie C No. 177, párr. 97 186; Caso Salvador
Chiriboga Vs. Ecuador. Excepción Preliminar y Fondo.
Sentencia de 6 de mayo de 2008. Serie C No. 179 187, párr. 78;
Caso Apitz Barbera y otros ("Corte Primera de lo
Contencioso Administrativo") Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
agosto de 2008. Serie C No. 182, párr. 172; Caso Valle Jaramillo
y otros Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 27 de noviembre de 2008. Serie C No. 192 188,
párr. 155; Caso Kawas Fernández Vs. Honduras. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de abril de 2009 Serie
C No. 196, párr. 112; Caso Anzualdo Castro Vs. Perú.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 22 de Septiembre de 2009. Serie C No. 202, párr.
156; Caso Garibaldi Vs. Brasil. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
septiembre de 2009. Serie C No. 203, párr. 133; Caso Radilla
Pacheco Vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de Noviembre de
2009. Serie C No. 209, párr. 244; Caso Gomes Lundy otros
("Guerrilha do Araguaia") Vs. Brasil. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24
de noviembre de 2010. Serie C No. 219, párr. 219; Caso López
Mendoza Vs. Venezuela. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de septiembre de 2011 Serie C No. 233, párr.
162; Caso Familia Barrios Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2011. Serie CNo.
237, párr. 273; Caso Uzcáteguiy otros Vs. Venezuela. Fondo y
Reparaciones. Sentencia de 3 de septiembre de 2012 Serie C
No. 249, párr. 224; Caso Masacres de Río Negro Vs.
Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 4 de septiembre de 2012 Serie C No.
250, párr. 230; Caso Gudiel Álvarezy otros (Diario Militar) Vs.
Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 20
noviembre de 2012 Serie C No. 253, párr. 262; Caso García y
Familiares Vs. Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia de 29 noviembre de 2012 Serie C No. 258, párr. 153;
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Caso Luna López Vs. Honduras. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 10 de octubre de 2013. Serie C No. 269,
párr. 189; Caso Osorio Rivera y Familiares Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de noviembre de 2013. Serie C No. 274, párr.
201. Corte IDH. Caso Las Palmeras Vs. Colombia. Fondo.
Sentencia de 6 de diciembre de 2001. Serie C No. 90. En lo
que atañe al plazo del proceso penal, es importante indicar
que el artículo 8.1 de la Convención también se refiere al
plazo razonable. En el presente caso, las partes presentaron
los alegatos correspondientes y, al respecto, esta Corte se
remite a lo establecido en su Sentencia sobre excepciones
preliminares dictada el 4 de febrero de 2000, en la cual indicó
que: El Estado no ha dado ninguna explicación satisfactoria
acerca del trámite procesal desarrollado entre esa fecha y el
inicio de 1998. El silencio del Estado debe ser apreciado
tomando en cuenta que durante los siete primeros años el
trámite procesal no pasó de la etapa indagatoria. Colombia
ha mencionado los avances que ocurrieron desde que la
Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la
Nación tomó a su cargo esta causa. Pero el tema en cuestión
no es lo que sucedió en 1998, sino en los primeros siete años
a partir de los hechos. Este tiempo es más que suficiente
para que un tribunal dicte sentencia. La Corte ha establecido
el criterio de que un período de cinco años transcurrido
desde el momento del auto de apertura del proceso
rebasaba los límites de la razonabilidad. Dicho criterio se
aplica al presente caso. Con fundamento en las
consideraciones precedentes, es importante señalar que al
hacer el estudio global del procedimiento en la jurisdicción
penal interna, el cómputo del plazo desde el 29 de enero de
1991 -fecha en que se dictó el auto de apertura del proceso
penal militar- hasta el 25 de marzo de 1998 -cuando se
trasladó la causa a la jurisdicción penal ordinaria- y luego,
desde el día 14 de mayo de 1998 cuando se dictó el auto de
avocamiento del proceso por parte del Fiscal Regional de la
Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General
de la Nación hasta la actualidad, en que todavía no se ha
pronunciado una sentencia condenatoria, este Tribunal
advierte que, en conjunto, el proceso penal ha durado más
diez años, por lo que este período excede los límites de
razonabilidad previstos en el artículo 8.1 de la Convención.
Corte IDH. Caso Hilaire, Constantine y Benjamin y otros Vs.
Trinidad y Tobago. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 21 de junio de 2002. Serie C No. 94. La Corte considera que
una demora prolongada puede llegar a constituir por sí
misma, en ciertos casos, una violación de las garantías
judiciales. Corresponde al Estado exponer y probar la razón
por lo que se ha requerido más tiempo que el que sería
razonable en principio para dictar sentencia definitiva en
un caso particular, de conformidad con los criterios
indicados (supra párr. 143). En el mismo sentido: Caso 19
Comerciantes Ks. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas.
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Sentencia de 5 de julio de 2004. Serie C No. 109, párr. 191;
Caso Ricardo Canese Ks. Paraguay. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2004. Serie C No. 111 191,
párr. 142; Caso Gómez Palomino Ks. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de noviembre de
2005. Serie C No. 136, párr. 85; Caso Kimel Ks. Argentina.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de mayo de
2008 Serie C No. 177, párr. 97; Caso Apitz Barbera y otros
("Corte Primera de lo Contencioso Administrativo") Ks.
Kenezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182,
párr. 172; Caso Anzualdo Castro Ks. Perú. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22
de Septiembre de 2009. Serie CNo. 202, párr. 156; Caso Radilla
Pacheco Ks. México. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de Noviembre de
2009. Serie C No. 209, párr. 244; Caso López Mendoza Ks.
Kenezuela. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
septiembre de 2011 Serie C No. 233, párr. 162; Caso González
Medina y familiares Ks. República Dominicana. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27
de febrero de 2012 Serie C No. 240, párr. 257. Corte IDH. Caso
de la "Masacre de Mapiripán" Vs. Colombia. Sentencia de 15
de septiembre de 2005. Serie C No. 134. Ciertamente la Corte
ha establecido, respecto al principio del plazo razonable
contemplado en el artículo 8.1 de la Convención Americana,
que es preciso tomar en cuenta tres elementos para
determinar la razonabilidad del plazo en el que se desarrolla
un proceso: a) complejidad del asunto, b) actividad procesal
del interesado y c) conducta de las autoridades judiciales. No
obstante, la Corte considera que la pertinencia de aplicar
esos tres criterios para determinar la razonabilidad del plazo
de un proceso depende de las circunstancias de cada caso.
En efecto, es necesario recordar que el presente es un caso
de ejecuciones extrajudiciales y en este tipo de casos el
Estado tiene el deber de iniciar ex officio y sin dilación, una
investigación seria, imparcial y efectiva. Durante el proceso
de investigación y el tramite judicial, las víctimas de
violaciones de derechos humanos, o sus familiares, deben
tener amplias oportunidades para participar y ser
escuchados, tanto en el esclarecimiento de los hechos y la
sanción de los responsables, como en la búsqueda de una
justa compensación. Sin embargo, la búisqueda efectiva de
la verdad corresponde al Estado, y no depende de la
iniciativa procesal de la victima, o de sus familiares o de su
aportación de elementos probatorios. En este caso, algunos
de los imputados han sido juzgados y condenados en
ausencia. Ademas, la reducida participación de los familiares
en los procesos penales, ya sea como parte civil o como
testigos, es consecuencia de las amenazas sufridas durante
y despues de la masacre, la situación de desplazamiento que
enfrentaron y el temor a participar en dichos procesos. Por
tanto, mal podría sostenerse que en un caso como el
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presente deba considerarse la actividad procesal del
interesado como un criterio determinante para definir la
razonabilidad del plazo. Ciertamente la masacre fue
perpetrada en el contexto del conflicto armado que vive
iñte^ñameñte Colombia; comprendiei un gran núimero de
víctimas - que fueron ejecutados o fueron desplazadas - y
tuvo lugar en una región remota y de difícil acceso del país,
entre otros factores. Sin embargo, en este caso la
complejidad del asunto tambien está^ ligada a las
dificultades provocadas en la investigación, que tuvieron su
origen en la propias conductas activas y omisivas de
autoridades administrativas y judiciales del Estado, seg^n se
analiza en el próximo apartado. No es sostenible, entonces,
tal como pretende el Estado, justificar el plazo transcurrido
en las investigaciones en "vicisitudes y limitaciones en
recursos fiñañcieros y tecnicos, [...] así como la crítica
situación de orden publico reinante en las zonas donde
deben realizarse las investigaciones y las pruebas". Si bien
han transcurrido m^s de ocho a^os desde que sucedieron
los hechos, el proceso penal permanece abierto y, a pesar de
las dilaciones señaladas, ha producido ciertos resultados que
deben ser tomados en cuenta. En raz^n de ello, la Corte
estima que, má^s que con base en un análisis acerca de la
razonabilidad del plazo transcurrido en las investigaciones,
la responsabilidad del Estado a la luz de los artículos 8.1 y 25
de la Coñveñci^ñ debe ser establecida mediante una
evaluación del desarrollo y los resultados del proceso penal,
es decir, de la efectividad del deber de investigar los hechos
para la determiñaci^ñ de la verdad de lo sucedido, la
sañciclñ de los responsables y la reparación de las
violaciones cometidas en perjuicio de las víctimas. En el
mismo sentido: Caso de las Masacres de Ituango Ks.
Colombia. Sentencia de 1 de julio de 2006. Serie C No. 148,
párr.293. Corte IDH. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs.
Colombia. Sentencia de 31 de enero de 2006. Serie C No. 140.
En relación con la razonabilidad del plazo, este Tribunal ha
señalado que el derecho de acceso a la justicia no se agota
con el trámite de procesos internos, sino que éste debe
además asegurar, en tiempo razonable, el derecho de las
presuntas víctimas o sus familiares a que se haga todo lo
necesario para conocer la verdad de lo sucedido y para que
se sancione a los eventuales responsables. Ciertamente la
Corte ha establecido, respecto al principio del plazo
razonable contemplado en el artículo 8.1 de la Convención
Americana, que es preciso tomar en cuenta tres elementos
para determinar la razonabilidad del plazo en el que se
desarrolla un proceso: a) complejidad del asunto, b)
actividad procesal del interesado y c) conducta de las
autoridades judiciales. No obstante, la pertinencia de aplicar
esos tres criterios para determinar la razonabilidad del plazo
de un proceso depende de las circunstancias de cada caso.
En efecto, dadas las particularidades del presente caso, la
Corte analizará la razonabilidad de la duración de cada uno
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de los procedimientos, cuando ello resulte posible y
pertinente. En el mismo sentido: Caso de las Masacres de
Ituango Ks. Colombia. Sentencia de 1 de julio de 2006. Serie C
No. 148, párr.289. En relación con el presente caso, la Corte
reconoce que el asunto que se investiga por los órganos
judiciales internos es complejo y que a la fecha hay algunos
resultados concretos en las investigaciones y en el proceso
penal que, si bien son insuficientes, han derivado en la
condenatoria de varios miembros del grupo paramilitar que
ejecutó la masacre (supra párrs. 95.103, 95.105 y 95.106).
Ciertamente la masacre fue perpetrada en el contexto del
conflicto armado que vive internamente Colombia,
comprendió un gran número de víctimas - que fueron
privadas de su vida o desaparecidas - y tuvo lugar en una
región remota del país, entre otros factores. Sin embargo,
en este caso la complejidad del asunto está ligada a las faltas
verificadas en la misma investigación. Por otro lado, ha sido
probado que uno de los familiares de las personas
desaparecidas y privadas de la vida se constituyó en parte
civil en dicho proceso penal y, al igual que ASFADDES, ha
intentado impulsar el proceso en varias oportunidades
(supra párrs. 95.104, 95.108 a 95.113). No obstante, en razón
de lo señalado anteriormente respecto del carácter de
deber propio que deben guardar las investigaciones en este
tipo de hechos, mal podría sostenerse que en un caso como
el presente deba considerarse la actividad procesal del
interesado como un criterio determinante para definir la
razonabilidad del plazo del proceso penal. Por otro lado, si
bien con la sentencia de casación de 8 de marzo de 2001 se
alcanzaron resultados parciales respecto de la privación de
la vida de las seis personas cuyos cuerpos fueron
identificados, en realidad la desaparición de las otras 37
personas permanece abierta y en la fase de investigación
desde hace más de 16 años. En síntesis, la impunidad parcial
y la falta de efectividad del proceso penal en este caso se
reflejan en dos aspectos: en primer lugar, la gran mayoría de
los 122 responsables no han sido vinculados a las
investigaciones o no han sido identificados ni procesados, si
se toma en cuenta que participaron en la masacre alrededor
de 60 hombres. En segundo lugar, la impunidad se refleja en
el juicio y condena en ausencia de los paramilitares que se
han visto beneficiados con la acción de la justicia que los
condena pero no hace efectiva la sanción. En síntesis, la
impunidad parcial y la falta de efectividad del proceso penal
en este caso se reflejan en dos aspectos: en primer lugar, la
gran mayoría de los 122 responsables no han sido vinculados
a las investigaciones o no han sido identificados ni
procesados, si se toma en cuenta que participaron en la
masacre alrededor de 60 hombres. En segundo lugar, la
impunidad se refleja en el juicio y condena en ausencia de
los paramilitares que se han visto beneficiados con la acción
de la justicia que los condena pero no hace efectiva la
sanción. La Corte considera que la investigación y proceso
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adelantados en la jurisdicción penal ordinaria no han
representado un recurso efectivo para garantizar, en un
plazo razonable, el derecho de acceso a la justicia de los
familiares de las personas desaparecidas y privadas de la vida
con plena observancia de las garantías judiciales. Corte IDH.
Caso de las Masacres de Ituango Vs. Colombia. Sentencia de
1 de julio de 2006. Serie C No. 148. Las masacres fueron
perpetradas en el contexto del conflicto armado interno
que sufre Colombia; comprendieron un gran número de
víctimas - que perdieron sus bienes, fueron ejecutadas, y en
el caso de El Aro, obligadas a realizar trabajos forzosos o
desplazadas - y tuvo lugar en una región remota y de difícil
acceso del país, entre otros factores. Sin embargo, aun
tomando en cuenta la complejidad del asunto, la efectividad
de los procesos se ha visto afectada por varías fallas en la
investigación (supra párr. 125.42, 125.43, 125.52, 125.87 y
125.93). No es sostenible, entonces, tal como pretende el
Estado, argumentar que las investigaciones en el presente
caso fueron realizadas en plazos razonables, tomando en
consideración la complejidad que significa abordar la
"macrocriminalidad” implícita en estos hechos y que la
actividad procesal de los peticionarios en los procesos
internos ha sido escasa, en especial en los procesos penales
en donde no ejercieron la acción civil (supra párr. [Link].a y
b). En relación con lo anterior, los representantes señalaron
que la legislación penal colombiana impedía expresamente
la constitución de parte civil durante la etapa de
investigación previa, situación que cambió el 3 de abril de
2002, cuando la Corte Constitucional emitió la Sentencia C
228, mediante la cual dispuso dicha participación. Además, la
reducida participación de los familiares en los procesos
penales, ya sea como parte civil o como testigos, es también
consecuencia de la situación de desplazamiento que
enfrentaron y el temor a participar en dichos procesos
derivado de la muerte o amenazas sufridas por las personas
que participaron o impulsaron los mismos, como el señor
Jesús Valle Jaramillo o los diversos fiscales que salieron del
país (supra párr. 125.95). Al respecto este Tribunal ha
señalado que durante el proceso de investigación y el
trámite judicial, las víctimas de violaciones de derechos
humanos, o sus familiares, deben tener amplias
oportunidades para participar y ser escuchados, tanto en el
esclarecimiento de los hechos y la sanción de los
responsables, como en la búsqueda de una justa reparación.
Sin embargo, la búsqueda efectiva de la verdad corresponde
al Estado, y no depende de la iniciativa procesal de la
víctima, o de sus familiares o de su aportación de elementos
probatorios. Por tanto, mal podría sostenerse, tal y como lo
hizo el Estado (supra párr. [Link].b), que en un caso como el
presente deba considerarse la actividad procesal del
interesado como un criterio determinante para definir la
razonabilidad del plazo. Es necesario recordar que el
presente caso comprende, inter alia, ejecuciones
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extrajudiciales de 19 personas. En dichos casos la
jurisprudencia de este Tribunal es inequívoca: el Estado
tiene el deber de iniciar ex officio, sin dilación, una
investigación seria, imparcial y efectiva, que no se emprenda
como una simple formalidad condenada de antemano a ser
infructuosa. Corte IDH. Caso Bayarri Vs. Argentina. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30
de octubre de 2008. Serie C No. 187. Como lo determinó el
Tribunal (supra párr. 59), la detención del señor Bayarri tuvo
lugar el 18 de noviembre de 1991. Asimismo, del expediente
se desprende que el 20 de diciembre de ese año el Juzgado
de Instrucción No. 25 dictó auto de prisión preventiva en su
contra (supra párr. 71) y que la sentencia de primera
instancia que condenó al señor Bayarri a reclusión perpetua
fue dictada el 6 de agosto de 2001, es decir,
aproximadamente diez años después. El recurso de
apelación interpuesto por la presunta víctima fue resuelto
mediante sentencia de 1 de junio de 2004 de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional
Federal, que lo absolvió y ordenó su libertad. El Tribunal
observa que este proceso judicial duró aproximadamente
trece años, período durante el cual el señor Bayarri estuvo
sometido a prisión preventiva (supra párr. 71). En casos
anteriores, al analizar la razonabilidad de un plazo procesal
la Corte ha valorado los siguientes elementos: a)
complejidad del asunto, b) actividad procesal del interesado
y c) conducta de las autoridades judiciales. No obstante, el
Tribunal considera que existe un retardo notorio en el
proceso referido carente de explicación razonada. En
consecuencia, no es necesario realizar el análisis de los
criterios mencionados. Tomando en cuenta, asimismo, el
reconocimiento de hechos formulado (supra párrs. 29 y 30),
la Corte estima que respecto de la causa penal en estudio el
Estado violó el artículo 8.1 de la Convención Americana en
perjuicio del señor Juan Carlos Bayarri. Corte IDH. Caso Valle
Jaramillo y otros Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2008. Serie C No.
192. La Corte ha establecido que es preciso tomar en cuenta
tres elementos para determinar la razonabilidad del plazo: a)
la complejidad del asunto, b) la actividad procesal del
interesado, y c) la conducta de las autoridades judiciales. El
Tribunal considera pertinente precisar, además, que en
dicho análisis de razonabilidad se debe tomar en cuenta la
afectación generada por la duración del procedimiento en la
situación jurídica de la persona involucrada en el mismo,
considerando, entre otros elementos, la materia objeto de
controversia. Si el paso del tiempo incide de manera
relevante en la situación jurídica del individuo, resultará
necesario que el procedimiento corra con más diligencia a
fin de que el caso se resuelva en un tiempo breve. Corte IDH.
Caso Anzualdo Castro Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de septiembre de
2009. Serie C No. 202. El artículo 8.1 de la Convención
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Americana establece como uno de los elementos del debido
proceso que los tribunales decidan los casos sometidos a su
conocimiento en un plazo razonable. Al respecto, la Corte ha
considerado preciso tomar en cuenta varios elementos para
determinar la razonabilidad del plazo en el que se desarrolla
un proceso: a) complejidad del asunto, b) actividad procesal
del interesado, c) conducta de las autoridades judiciales y d)
afectación generada en la situación jurídica de la persona
involucrada en el proceso. No obstante, la pertinencia de
aplicar esos criterios para determinar la razonabilidad del
plazo de un proceso depende de las circunstancias de cada
caso, pues en casos como el presente el deber del Estado de
satisfacer plenamente los requerimientos de la justicia
prevalece sobre la garantía del plazo razonable. En todo
caso, corresponde al Estado demostrar las razones por las
cuales un proceso o conjunto de procesos han tomado un
período determinado que exceda los límites del plazo
razonable. Si no lo demuestra, la Corte tiene amplias
atribuciones para hacer su propia estimación al respecto. En
el mismo sentido: Caso Radilla Pacheco Vs. México.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de noviembre de 2009. Serie CNo. 209,
párr.244. En el presente caso, la Corte advierte que la
averiguación de los hechos revestía cierta complejidad, por
tratarse de una desaparición forzada en que los
perpetradores intentaron eliminar todo rastro o evidencia,
por la negativa de brindar información sobre el paradero y
por el número de posibles responsables. No obstante, en el
primer período las autoridades judiciales actuaron en forma
negligente y sin la debida celeridad que ameritaban los
hechos (supra párrs. 134 y 140). En todo momento los
familiares asumieron una posición activa, poniendo en
conocimiento de las autoridades la información de que
disponían e impulsando las investigaciones. Respecto de las
nuevas investigaciones abiertas a partir del año 2002, no es
posible desvincular las obstaculizaciones y dilaciones
verificadas respecto del período anterior, lo que ha llevado a
que las investigaciones y procesos hayan durado más de 15
años desde que ocurrieron los hechos. Estos procesos
continúan abiertos, sin que se haya determinado la suerte o
localizado el paradero de la víctima, así como procesado y
eventualmente sancionado a los responsables, lo cual, en
conjunto, ha sobrepasado excesivamente el plazo que
pueda considerarse razonable para estos efectos. Por todo
lo anterior, la Corte considera que el Estado incumplió los
requerimientos del artículo 8.1 de la Convención. Corte IDH.
Caso Vásquez Durand y otros Vs. Ecuador. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 15
de febrero de 2017. Serie C No. 332. La Corte ha establecido
que el derecho de acceso a la justicia requiere que se haga
efectiva la determinación de los hechos que se investigan en
tiempo razonable . Este Tribunal ha señalado que el "plazo
razonable" al que se refiere el artículo 8.1 de la Convención
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se debe apreciar en relación con la duración total del
procedimiento que se desarrolla hasta que se dicta la
sentencia definitiva . Asimismo, ha considerado que una
demora prolongada constituye en principio, por sí misma,
una violación a las garantías judiciales . Corte IDH. Caso
Favela Nova Brasília Vs. Brasil. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de febrero de
2017. Serie C No. 333. En cuanto a la celeridad del proceso,
este Tribunal ha señalado que el "plazo razonable" al que se
refiere el artículo 8.1 de la Convención se debe apreciar en
relación con la duración total del procedimiento que se
desarrolla hasta que se dicta la sentencia definitiva . El
derecho de acceso a la justicia implica que la solución de la
controversia se produzca en tiempo razonable , ya que una
demora prolongada puede llegar a constituir, por sí misma,
una violación de las garantías judiciales . Respecto al
presunto incumplimiento de la garantía judicial de plazo
razonable en el proceso penal, la Corte examinará los cuatro
criterios establecidos en su jurisprudencia en la materia: i) la
complejidad del asunto; ii) la actividad procesal del
interesado; iii) la conducta de las autoridades judiciales, y iv)
la afectación generada en la