EL LIED
A) CONCEPTO, ANTECEDENTES Y TIPOS
Aunque el término alemán lied significa simplemente "canción” -lied en singular,
lieder en plural- y aparece a lo largo de toda la historia de la música alemana, el lied
romántico es una “canción de concierto” o “canción culta”, ya que se trata de un
poema, a menudo perteneciente a alguna de las figuras de la literatura romántica
alemana (Goethe, Heine, Schiller...), al que pone música un compositor. Una
definición convencional podría ser la de una pieza para voz solista y
acompañamiento, generalmente de piano, en la que se canta un poema
sentimental. Puede tratarse de poemas sueltos, pero con frecuencia se componen
ciclos completos de canciones. Puede decirse que el lied, donde el piano es tan
protagonista como la voz, es la forma vocal más netamente romántica.
El lied nace de la confluencia de una serie de factores como el florecimiento de la
poesía lírica romántica, la popularidad del piano y de la interpretación de música en
los hogares de clase media, y el éxito comercial de la edición musical.
Procede de un género menor del s. XVIII –canciones compuestas como un
pasatiempo social para aficionados- y pasó a formar parte del repertorio
concertístico de los cantantes profesionales del XIX, asentándose con Schubert en
un importante nivel artístico.
A lo largo del s. XVIII se habían creado en todos los países europeos canciones
para solistas. En Alemania, principalmente en torno a Berlín, se fue gestando un tipo
de lied de melodía sencilla, estrófico y de armonías elementales, con un tratamiento
silábico del texto, destacando compositores como Agrícola o C.P.E. Bach. Haydn y
Mozart componen en esta época, en Austria, algunos lieder. Poco a poco se van
eligiendo poemas de mayor calidad (en especial los de Goethe) y la armonía, la
forma y el acompañamiento se hacen algo más ricos y variados.
Hacia finales de siglo surgió un nuevo tipo de canción alemana, la balada, que, al
igual que las baladas populares inglesas y escocesas, conquistó al público con sus
extensos poemas llenos de aventuras románticas. Su variedad de atmósferas y su
larga extensión exigía un tratamiento musical variado en cuanto a temas, texturas y
contrastes. Esta concepción impulsó definitivamente la forma del lied romántico.
Desde el punto de vista formal el lied puede ser bastante libre, aunque se suelen
desarrollar diversos tipos: desde el simple recurso de repetir melodía y
acompañamiento en cada una de las estrofas, hasta un desarrollo constante donde
melodía y acompañamiento son siempre nuevos siguiendo la acción del texto.
Se pueden distinguir tres formas como las más utilizadas:
- forma tripartita (ABA), que es la “forma lied” por excelencia
- forma estrófica, con la misma música (AAA) o pequeñas variaciones (AA'A")
- forma rondó (ABACA)
B) PRINCIPALES AUTORES Y OBRAS EN ALEMÁN
Es en Alemania, pues, donde el lied se convierte en el principal vehículo de
expresión sentimental de muchos compositores. BEETHOVEN, tras componer
varios sueltos, es el primero en componer un ciclo de lieder, A la amada ausente,
formado por 6 canciones.
SCHUBERT es quien logra una verdadera fusión entre poesía y música. Es,
además, el compositor de lieder más prolífico de toda la historia, con más de 600 en
sus treinta años de vida. Pone música a muchos poemas de Goethe (ej: Margarita
en la rueca) y de otros poetas, como Müller, del que son sus dos principales ciclos:
La bella molinera (sobre la vida campesina desde la óptica del poeta burgués) y
Viaje de invierno (sobre el eterno y errante caminar por la vida, lleno de desolación).
Sus lieder aúnan la sencillez melódica con un gran colorido armónico, donde
abundan lejanas modulaciones y situaciones de suspenso de la tonalidad. Tiene
una concepción casi orquestal del acompañamiento pianístico. Sus canciones no
eran interpretadas como obras de concierto, sino para veladas musicales en las que
se reunían amigos del compositor y que recibían el nombre de schubertiadas.
SCHUMANN cultiva este género de forma más intelectual y psicológica que el
anterior. El piano adquiere pleno protagonismo, compartiendo la melodía con la voz,
y el lenguaje armónico se hace más cromático. También cuida más la elección de
poetas. Su tema predilecto es el amor, no un amor abstracto sino el que forma parte
del paisaje, de la casa... El amor femenino es reflejado en el ciclo Amor y vida de
una mujer, mientras que el amor masculino queda patente en su obra maestra: el
largo ciclo sobre poemas de Heine, titulado Amor de poeta.
BRAHMS, cuyo ideal era la canción popular, continúa la tradición, con más de
doscientos lieder y varios ciclos, en los que predomina la forma estrófica y el
acompañamiento sencillo.
Ya dentro de la generación post-romántica hay tres grandes compositores de
lieder: HUGO WOLF cultiva casi exclusivamente este género musical, llevándolo a
la cima gracias a una adaptación perfecta de música y poesía, ingenio y hasta
humor. Sus ciclos más conocidos son el Libro de canciones italianas, el Libro de
canciones españolas.
G. MAHLER y RICHARD STRAUSS, al margen ya de la tradición pianística, llevan
el lied al terreno orquestal (canciones para voz y orquesta). Del primero son los
ciclos de lieder La canción de la tierra, Canciones del caminante y Canciones de los
niños muertos. Del segundo, Cuatro últimas canciones.
También componen numerosos lieder compositoras de renombre internacional,
como CLARA WIECK SCHUMANN, FANNY MENDELSSOHN, ALMA MAHLER.
C) LA CANCIÓN DE CONCIERTO EN OTRAS TRADICIONES EUROPEAS
La composición de canciones también fue muy apreciada durante todo el s. XIX
más allá del ámbito germano.
En Francia, por ejemplo, GABRIEL FAURÉ pone música a numerosos poemas de
Victor Hugo o Baudelaire, y MAURICE RAVEL compone canciones sueltas y ciclos,
tanto con piano como con orquesta.
La mayoría de los compositores nacionalista eslavos cultivan este género. En Rusia
destaca MUSSORGSKY con una treintena de canciones (entre ellas, los ciclos La
habitación de los niños y Canciones y danzas de la muerte).
En Polonia cabe mencionar a MONIUSZKO, que compone unas trescientas
canciones con piano, y a AGATA SZYMANOWSKA.
En España destacan PEDRELL con el ciclo Orientales sobre poemas de Victor
Hugo y ALBÉNIZ, que pone música a poemas de Bécquer.