C. Estrongyloides Becerril PDF
C. Estrongyloides Becerril PDF
30
Irene de Haro Arteaga
Contenido
• Introducción • Diagnóstico
• Características generales del parásito • Tratamiento
• Ciclo biológico • Prevención
• Mecanismos patogénicos • Epidemiología
• Manifestaciones clínicas • Caso clínico
• Respuesta del huésped a la infección
• Mecanismos del parásito para evadir la respuesta
del huésped
Figura 30-1. Porción anterior de una larva R1 obtenida en un CPS y Figura 30-2. Porción anterior de una hembra de vida libre, en la que
teñida con lugol. se aprecia la estructura del esófago y el útero con huevos.
Tiempo después, Friedrich Fülleborn, médico alemán rente; el conducto eyaculador se abre en la cloaca, junto con
especializado en medicina tropical, describió la autoinfección el tubo digestivo. La cópula se facilita por la presencia de dos
y la afección intestinal tras experimentar con perros. pequeñas espículas quitinosas (figura 30-4). Tanto hembras
como machos de vida libre tienen un esófago rabditoide, ca-
racterizado por bulbo esofágico, istmo o estrechamiento, y
Características generales del enseguida dilatación bulbar que desemboca en el intestino.
parásito La función de este esófago es permitir que tanto larvas como
Las hembras son partenogenéticas y producen larvas que se desa- adultos rabditoides se alimenten activamente de materia or-
rrollan hasta convertirse en machos y hembras de vida libre que, gánica en descomposición.
a su vez, dan origen a nuevas generaciones de larvas. La figura En el ciclo parasitario, algunas larvas rabditoides de pri-
30-1 muestra la porción cefálica de una larva rabditoide obteni- mero y segundo estadios producidas por hembras de vida li-
da en un estudio coproparasitoscópico (cps) y teñida con lugol. bre y parásitas miden entre 150 y 300 μm; como su nombre
Mediante estudios citológicos llevados a cabo con algu- lo indica, tienen esófago rabditoide, y en la porción media
nas especies de Strongyloides que parasitan a animales superio- presentan un primordio genital muy evidente. Dichas larvas
res se demostró que los machos de vida libre participan de pasan a un tercer estadio o F3 (filariformes) en el que se carac-
manera parcial en el proceso reproductivo, aunque se requie- terizan por tener un esófago largo y cilíndrico, sin dilatación
ren la cópula y la penetración de los espermatozoides para que bulbar; miden alrededor de 500 μm y pueden permanecer
se formen los embriones de los oocitos. La fusión del núcleo viables durante cinco semanas.
masculino con el femenino no existe, por lo que al proceso
se le denomina seudogamia y, por tanto, la reproducción de
las hembras de vida libre se efectúa mediante partenogénesis
meiótica. Las características de dichos nematodos varían de
acuerdo con la fase del ciclo de vida en que se encuentran.
En el ciclo de vida libre las hembras miden entre 1 y 1.5
mm, son fusiformes y su extremo anterior es romo, en donde
se localiza la boca cercada por tres pequeños labios; la porción
distal es afilada (figuras 30-2 y 30-3). El útero es del tipo
anfidelfo, pues la vulva se abre a unos 70 a 100 μm por debajo
de la región central y se extiende a ambos lados de la misma;
dicho órgano se encuentra repleto de huevos larvados.
El macho es más pequeño que la hembra, mide entre
0.8 y 1 mm, y su porción caudal está curvada ventralmente. Figura 30-3. Porción posterior de una hembra de vida libre, en la
Tiene un solo testículo, cuya continuación es un canal defe- que se observan los huevos larvados.
Estrongiloidosis 263
Infectividad y mecanismos
A
10 μm
de infección
OV Sólo las larvas F3 son infectivas para el humano y los anima-
100 μm les. La vía de entrada es cutánea, por lo general los pies. Des-
SR
pués de 24 horas las larvas alcanzan la circulación venosa, con
lo que se inicia la fase pulmonar y el descenso hacia el tubo
50 μm digestivo y su penetración a su hábitat final: la mucosa del
B intestino delgado. Otra posible vía de infección, aunque rara,
D
25 μm es la digestiva, cuando el sujeto ingiere alimentos contami-
nados con agua o tierra con larvas infectivas (figura 30-6).
Cuando un individuo adquiere por primera vez el pa-
G rásito por contacto con el suelo contaminado con excretas
de otros individuos parasitados se denomina heteroinfec-
ción. En esta parasitosis pueden prosperar los mecanismos
de autoinfección interna y externa, cuando las larvas F3 se
desarrollan en forma temprana dentro del tubo digestivo;
E F dichas larvas penetran la pared intestinal en el caso de au-
toinfección interna, o las regiones perianales o perineales
en el caso de autoinfección externa. Cuando dichos meca-
C H I
nismos ocurren sin control, sobreviene el estado conocido
Figura 30-5. Strongyloides stercoralis. A) Vista frontal de la hembra como hiperinfección, pues nuevas hembras filariformes par-
de vida libre; se observan la boca y los labios. B) Hembra de vida libre; tenogenéticas se suman a las ya existentes, con lo que se
se indica la ubicación del ovario (OV) y del receptáculo seminal con el
esperma (SR). Además, se aprecia con facilidad el esófago rabditoide.
acentúa el cuadro clínico, sobre todo en personas que sufren
C) Macho de vida libre; observe el esófago, que es morfológicamen- alguna inmunodeficiencia.
te idéntico al de la hembra. D) Extremo proximal de una hembra de Hay pruebas de que las larvas se encuentran en el calos-
vida libre en el que se muestran detalles del esófago rabditoide con el tro de animales domésticos parasitados por S. ransomi y S.
istmo; este último es la parte adelgazada seguida del anillo nervioso
y el bulbo esofágico que desemboca en el intestino. E y F) Extremos papillosus; además, existe la posibilidad de transmisión a los
proximales de larvas rabditoides obtenidas por sondeo duodenal y en neonatos. En Zaire se observó una considerable prevalencia
CPS, respectivamente. G y H) Extremos anterior y posterior de larvas de niños parasitados con S. fulleborni proveniente de monos
rabditoides de segundo estadio en proceso de transformación a fila-
arborícolas y se aislaron larvas F3 en la leche materna, lo que
riformes. En la porción distal, dentro de la vaina, puede observarse la
cola bifurcada, típica de las F3. I) Larva filariforme infectiva. Observe el constituye una fuerte sospecha de transmisión a través de la
esófago cilíndrico y el extremo caudal bifurcado típico de la especie. misma.
264 Parasitología médica • Capítulo 30
8 Hembra en
el intestino
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del huevo
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ar en filariformes en el intestino,
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2 Adultos resultantes
del ciclo de vida libre
Manifestaciones clínicas
La penetración cutánea, según el inóculo, puede pasar inad-
vertida o aparecer eritema pruriginoso, edema local y mani-
festaciones urticariformes en pacientes con hipersensibilidad
a los productos parasitarios. En esta fase es necesario hacer el
diagnóstico diferencial con las manifestaciones cutáneas que
se observan en la necatorosis y la ancilostomosis.
El cuadro pulmonar se inicia pocos días después de la
fase cutánea y es muy variable o puede estar ausente. Las ma-
nifestaciones de estrongiloidosis benigna son tos, expectora-
ción, fiebre ligera y moderado ataque al estado general, pero
también se podrían presentar signos y síntomas de bronco-
Figura 30-7. Lesiones cutáneas en el dorso del pie, en las que se neumonía o neumonía atípica. Algunos pacientes pueden
observan los puntos inflamatorios donde las larvas reptan. sufrir crisis asmáticas.
266 Parasitología médica • Capítulo 30
Los síntomas más frecuentes e importantes son los relacio- La sepsis por Escherichia coli es una complicación mortal
nados con el aparato digestivo. En este caso, las manifestaciones en individuos sexagenarios o de mayor edad parasitados con
podrían reflejar la presencia de un cuadro benigno o asintomático, S. stercoralis y que reciben medicación a base de corticoste-
o formas graves e impresionantes. La fórmula diferencial revela roides por problemas artríticos, los cuales son comunes en
leucocitosis y eosinofilia, que puede ser de 15 a 40%. Los periodos personas de la tercera edad y que viven en zonas endémicas.
diarreicos se alternan con estreñimiento; el paciente por lo general
se queja de dolor abdominal tipo cólico en epigastrio e hipogas-
trio, que podría llegar a confundirse con otros padecimientos,
Mecanismos del parásito para
como giardiasis. En algunos casos el dolor en epigastrio es tan evadir la respuesta del huésped
intenso que algunos médicos lo han confundido con úlcera pép- Los mecanismos de evasión de S. stercoralis no se conocen con
tica. Muchos pacientes manifiestan pérdida del apetito, náuseas certeza. El descubrimiento de metaloproteasas que actúan en
y vómito, además de otros síntomas de problemas dispépticos. la penetración de las larvas F3 infectivas, así como en la ecdi-
En lo que se refiere a las manifestaciones generales, pue- sis o mudas en la fase de migración, también parece consti-
de presentarse anemia, emaciación, deshidratación, irritabi- tuir un factor que actúa con éxito para hacer llegar las larvas
lidad nerviosa y depresión en los casos más graves. No se de cuarto estadio hasta los pulmones y luego ser deglutidas,
sabe con certeza si algunos de estos datos —sobre todo los para que al final, mediante la secreción de sus proteasas, pe-
relacionados con la conducta— se deban al parasitismo o a netren la pared intestinal y se alojen en ella, sin ninguna
las condiciones precarias que privan en las zonas endémicas. respuesta evidente del huésped. Recuerde que existen estron-
La desnutrición ensombrece aún más el pronóstico de este giloidosis asintomáticas en las que se observa poca o ninguna
tipo de cuadros parasitarios. Los mecanismos de autoinfec- respuesta por parte del huésped. Y luego, otra vez mediante
ción permiten a la estrongiloidosis convertirse en enferme- la secreción de proteasas, las larvas R1 y R2 se liberan y se di-
dad crónica, que puede ser de 20 a 40 años en algunos casos. rigen hacia la luz intestinal con ligera respuesta inflamatoria
por parte del individuo parasitado. Quizá los cambios de fase
Respuesta del huésped a la que se desarrollan durante el ciclo sean un excelente medio
infección para evadir la respuesta del huésped, lo que se traduce en la
cronicidad ya mencionada de la enfermedad.
La respuesta del huésped varía en relación con su esta-
do inmunológico, pues, como ya se señaló, esta parasitosis
transcurre como infección asintomática durante varios años Diagnóstico
y cuando declina el sistema inmunitario aparece S. stercoralis Debido a que esta parasitosis cursa con signos y síntomas
como agente oportunista. Esto provoca un cuadro grave que que pueden atribuirse a otros agentes etiológicos, es necesa-
puede llegar a producir la muerte. rio hacer el diagnóstico diferencial con apoyo en las técnicas
Se han encontrado respuestas anormales, como defectos de laboratorio apropiadas. Una biometría hemática con di-
en el cabello que simulan la tricorrexis nodosa que se obser- ferencial permite obtener el grado de anemia y el porcenta-
va en individuos con estrongiloidosis, en quienes el padeci- je de eosinofilia y linfocitosis. Los exámenes parasitológicos
miento se complicó con tricomicosis axilar, una actinomice- revelan la presencia del agente etiológico y en los pacientes
tosis que afecta también la estructura del cabello. graves es necesario el interrogatorio respecto a medicación
En los casos de pacientes asmáticos, el compromiso pul- con agentes inmunodepresores.
monar que causa el parásito es muy común. Se presentan abs-
cesos pulmonares con abundantes larvas y larvas migratorias
por el parénquima.
Exámenes parasitológicos
Otra complicación atribuida a S. stercoralis es una artritis El objetivo de estos estudios es demostrar la presencia del pa-
que no responde a corticosteroides antiinflamatorios, pero que rásito. Debido a que el periodo prepatente puede ser de tres a
tiene respuesta con el antihelmíntico tiabendazol, lo cual ob- cuatro semanas, es difícil hallarlo en este lapso, por lo que una
servaron Bocanegra y colaboradores (1981) en dos pacientes. eosinofilia elevada puede orientar el diagnóstico y luego soli-
En portadores del virus de la leucemia de células T hu- citar el examen de heces como recurso para su confirmación.
manas tipo i (htlv-i), el terreno es propicio para un cuadro En un examen coproparasitoscópico (cps) directo en fresco se
grave de estrongiloidosis con diseminación a todos los órga- pueden observar con toda facilidad las larvas rabditoides en
nos. Lo mismo sucede con los individuos portadores del virus movimiento, con su primordio genital muy evidente hacia la
de inmunodeficiencia adquirida (hiv positivos). porción media.
Estrongiloidosis 267
Es recomendable practicar un cps de concentración cuan- El coprocultivo también es útil, sobre todo en zonas
do la parasitosis es leve o moderada. Se puede practicar cual- donde se traslapan las parasitosis por A. duodenale, N. ameri-
quier estudio, ya sea por sedimentación, centrifugación o flo- canus y S. stercoralis. Esta técnica, descrita por Harada y Mori
tación. Algunos autores afirman que hay presencia de huevos en 1955 —y que ostenta el nombre de los investigadores—
larvados en heces, lo cual es prácticamente imposible debido permite establecer las diferencias entre las larvas filariformes
a que el hábitat de las hembras filariformes es el tejido; aquí de los tres agentes etiológicos mencionados.
es donde se encontrarán los huevos, los cuales eclosionan ahí
mismo y dan origen a las larvas rabditoides, como se mencio- Pruebas inmunológicas
nó en el ciclo biológico. Sólo en casos extremos de esfacelo de
la mucosa —que no se explicó en la patología— sería factible Los métodos inmunológicos son de gran utilidad para el
encontrarlos. diagnóstico de esta parasitosis; sin embargo, cabe recordar
Como esta parasitosis cursa con periodos de estreñimiento, que la confirmación parasitológica se logra mediante las téc-
en este caso es factible encontrar larvas F3. Otra técnica parasi- nicas antes señaladas. En la actualidad se emplea la prueba
tológica es el examen del contenido duodenal obtenido por son- de ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas (elisa, del
deo o por cápsula, que en los últimos años ha caído en desuso. inglés Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay) con antígenos ob-
Otro método que brinda resultados satisfactorios es el de tenidos de S. ratti. Se han reportado reacciones cruzadas con
concentración de larvas por medio del dispositivo de Baer- Ascaris lumbricoides y sobre todo con Necator americanus y An-
mann, el cual se puede efectuar de dos formas. En la primera cylostoma duodenale.
se usa una microtécnica o microbaermann en copas cónicas
con cajitas de plástico comerciales para muestras, las cuales Tratamiento
tienen una malla fina en la que se coloca el material bioló-
Los tratamientos actuales (cuadro 30-1) se basan en la admi-
gico; luego se envuelve en una gasa y se coloca en una copa
nistración de tiabendazol, el cual se descontinuó en México,
cónica en contacto con agua a nivel a 40°C. La otra es la
pero que aún se utiliza con bastante efectividad en diversas
técnica tradicional consistente en un soporte universal y un
partes del mundo. Otros quimioterápicos son mebendazol y
embudo con una malla de alambre donde se coloca una gasa
albendazol, los cuales se administran durante tres días. Des-
con la muestra, de manera que esté en contacto con el agua a
de hace varios años se comenzó a emplear la ivermectina que,
nivel (figura 30-8).
según la bibliografía, da excelentes resultados y es un anti-
helmíntico de amplio espectro. Zaha y colaboradores la reco-
miendan en dos dosis de 200 mg/kg de peso: una la primera
A
semana, se dejan pasar siete días, y se repite la dosis.
El tratamiento es de excelente efectividad cuando se tra-
ta de estrongiloidosis en la que no existe factor adverso que
agrave el cuadro, es decir, en individuos parasitados inmuno-
competentes, no así en los inmunocomprometidos, pues en
estas circunstancias es necesario llevar a cabo el ataque del
factor inmunodepresor que esté en juego.
La evaluación del tratamiento se efectúa desde los exá-
menes parasitológicos para la búsqueda de larvas en heces
hasta los controles con serología (elisa). Las cuentas de eosi-
nófilos y los estudios serológicos pueden servir como mar- Norman Stoll, en su discurso presidencial ante la So-
cadores del éxito o fracaso de un tratamiento. También se ciedad Estadounidense de Parasitólogos en 1947, denomi-
debe considerar que el fracaso en un tratamiento de estron- nada This wormy world (“Este mundo agusanado”), hizo una
giloidosis puede ser resultado de infección concomitante con pregunta premonitora que reflejaba la preocupación de la
htlv-i. Organización Mundial de la Salud (oms): “¿Hay alguna for-
ma en que los parasitólogos puedan contribuir a impedir la
perspectiva de la rápida progresión del mundo hacia más de
Prevención 3 000 millones de casos de helmintosis humana en el año
Uno de los factores más importantes que influyen en la pre- 2000?” Su estimación en aquellos años en relación con la
sencia de la parasitosis es la eliminación inapropiada de las parasitación por nematodos fue de 2 000 millones de perso-
excretas. Debido a que la estrongiloidosis es una de las enfer- nas, de los cuales 35 millones padecían parasitosis de S. ster-
medades adquiridas a través de los pies descalzos en contacto coralis. En la actualidad, Siddiqui y colaboradores estiman
con tierra contaminada con larvas infectivas, se recomienda que existen alrededor de 30 millones de parasitados en 70
evitar el fecalismo al aire libre. Los usos y costumbres desem- países, los cuales se encuentran en zonas tropicales, subtro-
peñan una función determinante en la infección, por lo cual picales y de climas templados, y por los usos y costumbres
se deben entablar pláticas de concientización y de conoci- de la población se crean microhábitat en los que durante las
miento de los factores ambientales que favorecen la presencia estaciones de primavera y verano se desarrollan formas de
de esta enfermedad entre la población rural y semirrural, que vida libre, en tanto que en meses desfavorables el parásito
es la más afectada. efectúa autoinfecciones internas y externas. Una zona por
demás crítica por la alta prevalencia de estrongiloidosis es
la del Amazonas.
Epidemiología La estrongiloidosis se registra en diferentes poblaciones
Strongyloides stercoralis es cosmopolita; es más común en cli- de México que corresponden a zonas tropicales y subtropica-
mas tropicales y subtropicales, aunque se encuentra con re- les, como Copainalá (Chiapas), Putla (Oaxaca), Macuspana
lativa frecuencia en climas templados. Las condiciones cli- (Tabasco) y El Alto (Jalisco), con prevalencias muy altas de
máticas para su desarrollo son menos rigurosas que las que 25, 21, 16 y 11%, respectivamente. La prevalencia global
necesitan Necator americanus y Ancylostoma duodenale. para México es de 4.3%, según el trabajo de Tay y colabora-
Las migraciones humanas influyen de manera muy im- dores de 1976 que, aunque tiene varias décadas de antigüe-
portante en la aparición de pacientes con estrongiloidosis en dad, puede reflejar la actualidad dada la explosión demográ-
países en los cuales esta parasitosis ya estaba controlada o fica del país.
erradicada. Un ejemplo son los refugiados del sureste asiáti- En cuanto a la edad, esta parasitosis no se encuentra en
co, región en donde esta enfermedad es endémica y presenta grupos etarios específicos. Se observa tanto en lactantes como
altos índices de morbilidad. Una situación semejante sucede en adultos de más de 50 años de edad, en quienes el síndrome
cuando algún turista visita zonas endémicas y regresa infec- de hiperinfección es más común. Por ejemplo, según los es-
tado a su lugar de origen, por lo general un país desarrollado. tudios de Ashford y colaboradores, en Papúa, Nueva Guinea,
También quienes pelearon en la Segunda Guerra Mundial en 1979, se encontraron niños de tres a ocho semanas con
que estuvieron prisioneros en campos de concentración japo- esta parasitosis, y en otros de uno a cinco años de edad,
neses y que ahora presentan enfermedades crónico-degenera- con prevalencia global de 72%. En el grupo de cinco a 15
tivas propias de la edad, son factores que favorecen la apari- años la prevalencia fue de 25%, y de 14% en adultos. En
ción de la estrongiloidosis que permaneció latente durante el mismo estudio se señala la leche materna como la vía de
varias décadas. transmisión de la infección en lactantes.
Estrongiloidosis 269
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