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■?

M
TR A TA D O
DE

TEOLOGIA FUNDAMENTAL

A P O L O G É T IC A

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Goti la censura y aprobacion Eclesiástica.

MADIIID.—Tiiiogralíit (.Jiitenborg, calle de Vilialar, núm. Ò .

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TRATADO

A P O L O G É T IC A

FRANCISCO HETTINGER
Doctor en Filosofia y Teologia y Profesor de esta última Facultad en !a Universidad de Vurzburgo

TRADÜCCiON DIRECTA DEL ÀLEMAN

PRLUEilA PAIiTE

TOM O X

BIBLl •ANA »

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PRÓLOGO

El presente libro no es un compêndio de nuestra Apologia dei Cristia­


nismo. Basta una rápida ojeada para eonvencerse de ello. Aunque en
muchos pnntos se relaciona con lo expuesto en diclni obra, esta cons
titujTe por razou dei asunto, dei fin, dei método y de la forma de
exposieion, una obra independiente. Su índole la fijó de antemano la
casa editorial de Ilerder al confiamos el honroso encargo de escri-
bir la obra de Apoloyética que había de formar parte de su Biblioteca
Teológica. Se nos encomendaba oscribir un Tratado, y con sólo decir
esto se nos indicaban ya las cualidades que había de tener; ser completo,
correcto en los princípios, claro y metódico en la exposieion, preciso v
exacto en los términos. A la crítica imparcial toca decidir si hemos
logrado ese intento.
Exponemos la matéria en este Tratado en forma de breves tésis, ex­
plicadas y defendidas luego más ó méuos extensamente, sistema cuyas
ventajas nos ha demostrado una larga experiencia en la ensenanza.
Adueimos en su texto original las ensenan/.us de los Santos Padres, y
con sus propias palabras las sentencias de los teólogos. De esta suerte
se ofrece ocasion al aluinno de penetrar desde luego, conducido por el
maestro, así eu el espíritu de la antigüedad cristiana, como en la mente
de los grandes teólogos de otros tiempos, y de familiarizarse con sus
ideas y con su lenguaje. Las ventajas que de aqui resultan, compensan
con creces lo que este método perjudica al curso de la exposieion. Una
voz vencidas las primeras diticultades, se comprende más rápidamente
y mejor la matéria.

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Cn libro como este no | mede prescimlir dei elemento polén:ico al lado
dei apologétioo positivo, de donde saldrá la exposieion y claro cono-
cimicnto de los tres grandes errores que se oponen respectiva mente á la
Religion y la Revelaeion, al Cristianismo y á la Iglesia, considerados
los tres eu su desarrollo histórico y en su interna y recíproca eonexion.
Poro no convenía á nuestro propósito tratar en particular de los escrito­
res bostilos á la Iglesia y al Cristianismo; Lemos procurado rcsenar los
principalcs sistemas, aquollos en que se manifiesta el espíritu de todo
un período, earacterizándolos en sus fundamentos y expcniendo su
desarrollo ulterior.
i ()jalá contribuya nuestro trabajo a fortalecer los sentinrento» cris-
tianos y á fomentar el amor á la ciência sagrada; yM-J.^z-y. ■/, 'lv.},v,v.xr,
xKÍjiv.y. y.yJí ryy.ç. . . yy\ a íy iO t'. yvtó-rs; toç y.y). x .- o ò íí;;'. s c jíu ü t íix
y-Á 01 íy. ò'jy-j.yz'. (Clemente de A.lejandría, Slrom. I. 20).

\ urzburgo, en In Santa liesttt 'lo Xavidail, 1878.


E l A utor .

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INTRODUCCION.
DE LA TEOLOGIA Y DE LA APOLOGETICA EN GENERAL.

§ L

Id e a , objeto, m étodo y d ivision de la Teologia.


Petav. De thenlog. dogmat. Prolegom. c. 1 y las prae-at. editor. Roman. 1857. — De
Aguirro, Theologia S. Anselm. Tract. I, Disp. 2. Sect. 1.—Petrus Lorabard. I. Sent. Dist. 1.
S. Bonaventura, Breviloq. prolog. S. Thom. Aq. Summ. I. q. 1 . — Gabr. Vasquez in
Summ. S. Thom. Comment. Disp. I. 3— 12, y todos los comentadores de Santo Tomás in
I. q. 1.—Kleutgen, Theologie der Yorzeit, Jluuster 1860. IV. P. pág. 514.—C. Schrader,
De Theologia generatim Commeníarius. Pietavii 1874.—Kulin, Kath. Dogmatik, 2 .a edi-
cion, 1859, pág. 201.—Scheeben, Handlruchder Kath. Dogmatik, Friburgo 1873, tom. I.
pág. 393 ss., 419 ss.—Heinrieh, Dogmatische Theologie, Maguncia 1873. tomol, pág. 1 ss.

I. Teologia es, segun la etimologia de la palabra, discurso acerca de


Dios. Eu el estilo eclesiástico se entiende por teologia la ciência de Dios
y de las cosas divinas.12

1. S. Augustin. Giv. Dei. V III. 1: Quo verbo graeco significar! intelligimus


de divinitate racionem sive sermonem. Sobre el objeto de la Teologia, en la
misma obra, X IV . 1: S cire, quemadmoãuni fidei et piis opituletar et contra ímpios
defenãatur, proprio appellare vocábulo scientiam videtur Apostolus. Illud autem
sine dubio munas Theologiae et officium est. Triii. X IV . 1: Huic scientiae
tribuitur illud, quo fiães saluberrima gignitur, nutritur, defenditur et roboratur.
2. L a palabra 9eoA&yo; se tomó de los griegos; OíoAÓyo1. llamaban á aquollos
que, como Orfeo, Hesiodo, Homero, cantaron el origen y la historia de los dioses.
L actant.D e ira Dei, c. 11: Vetustissim iGraecorum scriptores, quos illi Ôsolóyoo;
nuncupant. Cicer. De natura deor. III. 21. Cf. Stephan. Thesaur. ling. graec. s.
h. v. Varron distingue tres especies de Teologia (^ap. S. August. Giv. Dei, VI.
5): Ununi genus mythicon, alterum pbysicon, alterum civile..., mythicon quo
maxime ictuntur poetae, pli3rsicon quo philosoplii, civile, quo populi... Prim a
theologia maxime accommodata est ad theatrum , secunda ad munduin, tertia
1

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ixTRoiruceiox. § 1.

ad urbem. Segnn Aristóteles es la rotorr, çO.otosÍx ç0. oto» í « SsoXsytxT, ÍMeta-


plnji. VI. 1. X I. 7) 631 contraposieion á la c-jy.oXvaxr, 1. c. I. 3. III. 4. X II. 6.)
Ct'. Joan. Damasc. (T)ialect. c. 581: fjsoXovutov, uaQy.uxTtxòv, cstmoÀov.xóv.
8. En los SS. Padres se usa esto término en más estricto sentido p o ria doo-
trina acerca de Dios y de sus atributos. Theodoreto in Genes. c. 1. interrog. 1:
àpxoÕTav cot; tots (feoÀovíav s-r'vsvxí. Cf. Díonys. Areop. De Theolog. mt/st.
c. 3: especialmente por la doctrina acerca de Dios uno y trino. S. Gregor. Xaz.
Orat. X X Y II—X X X I. S. Atlianas. Orat. I. 18. c. Arian. cf. Phcrius, Ep. 34.
En antitesis á la doctrina de la Encarnacion y Redencion contrapone fjtoAoyía
á la oíxovcmx, en latiu ãispensatio, Leon M. Serm. X X II. 1. Gregor. Xaz.
flrct. X X X V III. 8. cf. Suicer. s. v. OíoÀoyís; por esto son llamacbs ÜsoAÓyo1. el
Apóstol S. Ju a n y S. Gregor. Xaz. La 8ío),oyía sc divide en (koÀoyía 4,vwuáv-f|
ò'.aY.iy.y.'j.b/Tc la doctrina de la unidad de la esencia y de la distincion de
las personas. Dionys. Areop. De divin. vomin. c. 2.
4. Objeto primário do la Teologia es Dios. su esencia y atributos: objeto
secundário son las cosas criadas, pero con rclacion á Dios, como su principio y
fia. c. 1. Thom. S. I. q. 1. a. 7: Omnia pertractantur in sacra doctrina sub ratio-
ne Dei, vel quia sunt ijm Deus, vel quia habent orãinem ad Deiun ut ad prin­
cipiam et finem; unde sequitur. quod Deus vere sit subjectum bujus scientiae.
Los comentadores explican esto más circunstanciadamente: Dios es subjectum
aftributionis de la Teologia; “ id est subjectum, de quo in scientia aliquid de-
monstratur,, (Vasquez in I. q. 1. a. 7), á quis®, todo lo demas se refiere y en
çierta manera le pertenece. Debo distinguirse el subjectum attribidionis dei ob­
jeto: aquél es “ id de quo cognoscitur,,, éste “ id quod cognoscitur.,, Tambien
debe distinguirse entre objeto primário y formal ó ut quo, y objeto secundário y
material ó ut quod. Este solamente es objeto dei conocimiento por razon de
aquel. Tanner, Theolog. scholast. Tom. I. disp. V. q. 3. El objeto formal sub quo
es en la Teologia natural la razon, en la sobrenatural la Revelacion; ratio for­
mal is objecti nempe deitas, u t est scibilis per theologiam, contrabitur per ratio-
nem formalem sub qua quae est revelntio fidei, sen fides ipsa. T ar ner l. <:.. p. 55.
•5. En los SS. Padres encontramos un precoz ensayo de sistemática exposieion de toda
la doctrina cristiana, seiialadamente eu el siglo lll, por Origenes ( f 254) De principiis,
T.tpi ip/Coy, y Teognosto (282) i>~r>-.v-ütjz\ç ap. Phot. eod. 106, S. Gregor. Xie. ( f 395)
Orafio catechetica magna, Àóyor /.aor.yT-r/.òr ò uéyzr Theodoreto (f 458' en el libro V de
su Haereticarum fabularum compenãium, o&psziY.r/r zaz.oij.oOíai- ii&zvpf,, y, por último,
S. Joan. Damasceims ( f 754) Expositio accnrata fidei orthodoxae, sxbssiç áy.pt[3r,r -z^r
òs9oíõ|ou Ttítrcswr. En el Occidente, S, Agnst. (f 430), en ol Enclúriãion a i Laurentium ãe
fide. spe et caritafc, da una clara exposieion general de los fundamentos de la doctrina
cristiana. Más ndelante son dignos de mencion S. Fulgentius ( j" 533), Dejiáe seu de regula
rente fidei; Junilius (siglo vi). De parfíbits dirime legis LL. II; S. Isidor. Hispal. (600),
Originam seu etyntologiarum LL. X X , en particular el libro VI. Desde S. Ansehu. de
Cantorbcry ( t 1109) va adelantando cada vez, más la exposieion sistemática de la Teologia.
Despues de él en Hugo ( f 1141), Summa sententiarum, y Ricardo de San 4'íctor (f 1178),
Roberto Pnlleyn (Pullus f 1153 Summa sententiarum), y espeeialmente Pedro Lombardo
(LL. IV Sententiarum, luícia 1140). A este siguen Alejandro de Ales ( f 1245), Alberto
Magno ( i 1280), S. Bttennventura (f 1274', Santo Tomás de Aqttino ( f 1274), cttva Summa

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IHEA Y OBJETO DE LA TEOLOGIA. 3

thealogiae fué comentada y sii-vié do fundamento á la ensefianza de la Teologia hasta el


.-ijrlo xviii. Para la época do los SS. Padres. V. Alzog, Patroloijíe, 3 .a edic-ion, 1870.
Para la Edad Media: V,erner, Santo Tomás de Aquino, 3 tomos, 1853.— Stõckl, Historia
ãc la lulosojia cscolástica. Maguneia 1864-66. Para los ticinpos modernos: Hm-ter, Xo-
mnchta)’ listo,-Pus neentioris Theologiac catlwlkae, 1871. En particular para Alenia-
iúa: K. Weruer, Gvschkhte der katholischcn Theologie seit dem Trienter Concil.
II. Así como en la diferencia dei principio de conociiuiento — no
dei objeto — se funda la diferencia de las ciências, así debe ante todo
distinguirse entre la Teologia natural (racional) y la sobrenatural —
positiva, revelada — (theologia naturalis, theologia siipernaturalis s m M d ).
Aquélla descansa en los princípios naturales de conocimicnto de la ra-
7,on humana; esta, por el contrario, nace de princípios que ni in actii
ni in potm tia están en la mente humana, y sólo son conocidos en la luz
de la revelacion sobrenatural.
1. Tanto en el conocimiento de Dios, así natural como sobrenatural, como
en el que tienen los bienaventurados (theologia comprehensormn, en contraposi-
cion á la theologia riatorumj, y el mismo Dios ( theologia D ei), ( I Cor. 13,
10-13. I. Joan. 3. 2 i es Dios el objeto eomun, pero por diversa manera cono-
cido, en virtinl de la diversidad dei principio de conocimiento. S. Tbom. I.
q. 1 a. 1 ad 2: Diversa ratio cognoscibilis diversitatem scientiarum inducit.
linde nihil prohibet, de iisdem rebus, de quibus philosophicae disciplinae
t-ractant, secundam quod sunt cognosribães lamine naturalis mtionis. etiam
aliam scientiam tractare, secundum quod cognommtur lumine d i vime revelcitio-
nis. TJndo theologia quae ad saoram doctrinam pertinet, secundum gemis differt
ab illa theologia. quae pars pliilosophiae ponitur (por el contrario, la theo­
logia vioforum y la theologia comprehensorum sólo difieren secundum speciem).
Con más especincacion explica esto Super Boeth. de Trinit. init.: Divinorum
notitia dupliciter potest aestimaro: uno modo ex parte nostra, et sic nobis cog-
noscíbilia non sunt nisi ex creaturis, quarum notitiam a sensibus accipimus.
Alio modo ex natura ipsorum, et sic ipsa sunt ex seipsis maxime cognosríbilia,
qunmvis secundum morhnn suum non cognoscantur a nobis, tamen a Deo cognos-
euiitur et a beatis secundum moduni suum. De aquélla dice luégo: “ valdeim -
porfecta e s t , nam effectus non proportionatus causas imperfecte ducit in
cognitionem suae causae: talis autem effectus est omnis creatura respectu
CLcatoris. a qno in iníinituin distat. A lia secundum moãum ipsorum divinorum.
Ut ipsa divina secundum seipsa capiantur, quae quidom perfecte, in statu viao
est impossibilis, sed íit nobis in statu viae quaedam illius vognitionis participa­
do et assimilatio ad cognitionem âivinam, in quantum de divinis per divinam
revelationem instruimur, et per fidem nobis infusam iuliacremus ipsi primae
veritati propter seipsam. E t liaec est theologia, quae ad sacram doctrinam per­
tinet, quae pliilosophiae defcctnm supplot, et secundum genus differt ab illa
theologia. quae pars pliilosophiae po n itu r.,,
2. L a Sagrada E scritura senala expresamente esta diferencia entre el cono­
cimiento natural y el sobrenatural de Dios.

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4 INTRODUCCION. § 1.

A. E l conocimiento natural.
a) Su esencia. I Cor. 2, 4, in persuasibilibus bumanae sapientiae verbis. 6,
sapientia bujus saeculi et principum lmjus saeculi, qui destrauntur. 13, in
doctis bumanae sapientiae yerbis. 1, 22. Graeci sainentiam quaerunt. 2, 12.
spiritus liujus mundi.
b) Su fruto, el hombre natural. 1. c. 14. Animalis (fyjyy/.óç) homo non per-
cipit ea, quae sunt Spiritus Dei. cf. I Cor. 15, 46. 1, 20. Ubi sapiens, ubi
scriba, ubi conquisitor bujus saeculi? cf. I I Cor. 10, 2-6.
c) Lo que tiene por sabiduría, es loc.ura delante de Dios. 7. <•. ], 18. pereun-
tibus quidem stultitia est. 1 , 20. stultam fecit Deus sapientiam injus mundi.
d) Procede de Dios como Autor de la naturaleza. Eoin. 1, 10. Deus enim
illis manifestavit. 20. Invisibilia, enim ipsius per ea, quae facta sunt, intellecta
conspiciuntur; 21. quía cum cognovissent Deum. Sap. 13, 1. Var i autem sunt
omnes bomines, in quibus non subest scientia Dei, et de liis, quae videntur
bona, non potuerunt intelligero eum, qui est. cf. Act. 14, 16. Ro:m. 2 , 14. lõ.
e) : De aqui se siguen los caracteres dei conocimiento natural de Dios.
a. Contiene lo que se puede conocer de Dios. Rom. 1, 19. Quod notum est
Dei, manifestum est in illis.
3. He alcánza por la racional contemplacion de las cosas criadas. 1 ,2 0 . per
ea, quae facta sunt, intellecta conspiciuntur.
Ti Es el don de la revelacion de Dios en la naturaleza, 1. 19. lleus illis ma-
nifestavit (èsavÉpmTs).
è. P or lo mismo es acéesible á todos. 1, 20. ita ut sint inexcusabiles.
£. Tiene lugar por el discurso. 1, 20. Sap. 13, 5. A magnitudine enim speciei
(xa/.Àovr.í) et. creaturae cognoscibiliter (àvaXóyw;) poterat creator liorum videri.
B. E l conocimiento sobrenatural.
a) Es revelado por el E spíritu Santo. I Cor. 2., 10. Nobis autem revelavit
Deus per Spiritum suum. 8. quam nemo principum bujus saeculi cognovit. 7.
Dei sapientiam in mysterio, quae abscondita est, quam praedestínavit Deus
ante saecula. 6. Sapientiam autem loquimur inter perfectos.
b ) Su fruto, el bombre, espiritual, lõ. spiritualis (ícveo^arv/.o;,) autem. 13.
spiritualibus spiritualia comparantes.
c) Lo que ante el mundo parece locura, es sabiduria. 1, 21. qui a in Dei sa­
pientia non cognovit mundus per sapientiam Deum., placuit Deo per stultitiam
praedicationis salvos lacere credentes. 23. Clentibus stultitia. 27. quae stulta
sunt mnndi.
d) Procede de Dios como Autor de la gracia. I Cor. 2. 7. Loquimur D ei sa­
pientiam in mysterio, quae abscondita est ( ty,v àTtoxexpjiqutivry). 9. quod oculns
non vidit nec auris audivit nec in cor homínis asocndit. 10. Nobis autem reve­
lavit Deus per Spiritum suum. Joan. 1, 18. Mattb. 11, 27. Hebr. 1, 1.
ej De esto se siguen los caratéres dei conocimiento sobrenatural de Dios.
a. Contiene las cosas rnás íntimas de Dios. I Cor. 2, 10. profunda (ia
>3á0y i Dei.
8, Procede dei Espíritu de Dios. 2 , 11. quae Dei sunt, nemo cognovit, nisi
Spiritus Dei.

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IDEA Y OBJETO DE LA TEOLOGIA. 5

y. Es la obra de la revelacion por el Espíritu Santo. 10. nobis autem reve-


lavit (à-ExáX-jds) Deus per Spiritum suum.
o. No es accesible á ninguna inteligência criada. 8. quam nemo principum
bujus mundi cognovit.
e. Se aleanza por medio de la fe y de la gracia. I I Cor. 5, 7. per lidem enim
ambulamus et non per speciem (òtà elooo;). Heb. 11, 1. est autem fides... argu­
mentam non apparentium (r:payp.áTwv eXsyyoç oò pXsrousvwv). I I Cor. LO, 5. in
captivitatem redigentes omnem intellectum (~xv vciy,ua) in obsequium (ò-axory)
Cbristi. Mattb. 1G, 17. Joan. 6, 45. I Joan. 2, 20. unctionem (y p ím ij habetis
a Sancto et nostis omnia.
Cone. Vatic. Constit. I. De fide catholica, cap. II: “ Eadom sancta M ater Ec-
clesia tenet et doeet. Deum, rerum omnium prinoipium et finem, naturali rotio-
nis Jmmanae lumine e rébm creatis certo eognosci posse; invisibilia enim ipsius,
a creatara mundi, per ea quae facta sunt, intellecta conspiciuntur (Rom. 1, 20):
attam en placuisse ejus sapientiae et bonitati, alia, eaque supernaturali via se
ipsum ac aeterna voluntatis suae decreta humano generi revelare, dicente
Apostolo: Multifariam, multisque modis olim Deus loquens patribus in pro-
phetis, novissime diebus istis locutus est nobis in Eilio (Hebr. 1, 1-2). Can. I.
S. q. d., Deum unum et verum , Creatorem et Dominum nostrum, per ea, quae
facta sunt, naturali rationis bumanae lumine certo eognosci non posse; a. s. II.
S. q. d., fieri non posse, aut non expedire, ut per revelationem divinam bomo
de Doo, cultuque ei exhibendo, edoceatur; a. s. III. S. q. d., hominem ad cogni-
tionem et perfectionem, quae naturalem superet, divinitus evehi non posse...;
a. s. Nicol. de Tlirím ria Proposit. damm. 10: Quod excepta certitudine fidei
non est alia, nisi primi principii (ap. D enzlnger, Enchiridion Syniboloritm et
definitiomon ed. 4. 18G5. n, 460; cf. Quesnel. Propos. 41. (Denz. 1256.) S. C.
Indic. d. Jttn. 1855. Pr. 2. (Denz 1506.) Cap. IV: Perpetuus Ecclesiae con-
sensus tenet ac teimit, (hqdicem esse ordinem cognitimiis, non solum principio,
sed objecto etiam disfindum: principio quidem, quia in altero naturali ratione,
in altero fide divina cognoscimus; objecto autem, quia praeter ea, ad quae
naturalis ratio pertingere potest, credenda nobis proponuntur m ysteria in Deo
abscondita, quae nisi revelata divinitus, innotescere non possunt.
3. Para el conocimiento natural de Dios, véase: Tertullian. (Apologet. II. 17. 18. De
testimonio animae pass.) S. Treuaeus aâv. Haeres. II. 6). S. Justin. (Apolog. II. 6). S.
Cyprian. (De idolormn ranitate n. 4). S. Hieronvm. (in Gal. 1, 4). 8. Auguatinus ( Civ.
Dei. VIII. 6. in Joan. Tract. CVI. 4). S. Gregor. Nuz. S. Basilio y todos los eseolásticos
de acuerdo con Santo Tomás ( Summ. I. q. 2. a. 1 ss.). Suarez ( Disp. theolog. Tom. I.
L. 1. Tract. 1. cap. 1'. Gregor. do Valentia ( Gomment. theolog. Tom. I. disp. 1. q. 2.
p. 2). Para el conocimiento sobrenatural; S. Justin. (Cohortatio ad Graecos c. 8. Dialog.
•c. Tryph. c. 110). S. lrcnaeua (1. e. II. 25. IV. 5. 0). Clemcns Alex. (Strom. I. V.-VII.
pass.) 8. Athanasius (ad. Serapion. Ep. I. 20. C. Gentil, pass.) Origenes (C. Cels. VI.
62. VII. 4). Tertullian. (aâv. Marcion. I. 18: Deum primo natura cognoscendum, deinde
doctrina reeognoscendum, natura ex operibus, doetrina ex praedicationibus). S. Auguatinus
{ Gen. ad lit. IX. 17). S. Cyrill. Alex. (C. Nestor. III. init.) S. Leo Serm. I X de Nativ.)
S. Hieronymus (in Ephen. 3, 8. 9). Cf. Petav. (l . c. I. 1, 1-3). LVerner, Geschichte der
.apologelmlie/i und polenmchen Literatur der christlkhen Theologic. Schaffhausen 1861,

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0 IXTROPVCCION. § 1.

tora. I. pág. 371 y ss. Kleutgcn, Pltílosophie der Yorzeit, tomo I. pág. 7 -0 y ss. Theolo-
gie der Vorzeit, tomo II cie In 2 .“ ed. 1872, pág. 24 y ss. 02 y ss., Sdsiizler, Xote
Untersucluingen tíber das Dogma von der Onade unrl rom Wesen des Glaubens. Magnn-
cia 1807, pág. 337 y ss. Dcnziuger, Vier Biicher von der rdiyimcn Erkennh iss. Würzbur-
go 1857, tomo I. pág. 115 y ss., tomo II- p. 1 y ss. Franzelin , fJc Dea uno, 1870. pá­
gina 35 y s. 168 y s.

III. La Teologia cristiana es aquella ciência acerca de Pios que re-


cibe sus princípios de la revelacion de Jesucristo.
1. La revelacion así antigua como cristiana es autêntica, arenque no aclecua-
da, y está contenida en los libros dei Antiguo y Nuevo Testamento: la E scri­
tura con la tradicion constituve la regula remota lidei. La revelacion cristiana
es la explicaeion, conlirmacion, cumplimiento y perfeceion (M attb. 5, 17, J8)
de la antigua. S. Augnstin. In Heptateuch. I I , 73: In venere Testamento no-
vum latet, in novo Testamento vetus patet; el cumplimiento dei .rotoevange-
lio (Geri. 3, 15) es el fin ;i que se ordena la Historia sagrada dei Antiguo Tes­
tamento (Rom. 10, 16). ü n o mismo es el Dios de ambos Testamentos: pero de
muchas m aneras Ira hablado á los hombreS (H ebr. 1, 1 ), visible ó invisible-
mente, acomodándose d todas las condiciones de la vida. preperando lo fu­
turo por medio do sombras v figuras (Hebr. 8 . 9: 10, I Cnl 2 , 9). Asi
el Antiguo Testamento ha sidoun -aiòywyó; dç Xp.rrõv (Rom. 10,4. Gal. 3, 24).
La ley mosaica os el gobiemo de un pueblo colocado en nn grade inferior ros-
peoto al Cristianismo, entre el rógimen providencial de los Patriarcas y el
cristiano, enmedio de am bos, y clándose la mano con ellos. Vénse Haneberg,
Geschichte der biblisclieit Üffenharung, 1863, pág. 146. E n Moisés y los Profetas
se anuncio el Verbo de la revelacion; en Cristo el Verbo se hizo carne y habito
entre nosotros (Joan. 1, 14); por esto es el Cristianismo la última., más alta y
perfccta revelacion de Dios, ia religion absoluta, sobre la cualho es posible ya
en adelante ningun progreso eseneial,— contra las ilusiorres de los Montanis-
tas y Maniqueos; de los Praticelli, Swedonborgianos, Irvirgianos, etc.
Joan. 15, 15. Omnia, quaecwnque audivi a Paire meo. nota feci vobis. Joan. 16,
13. Cum venerit illc Spiritus veritatis, doeebit vos omnem veritatem. Col. 2, 7.
Vineent. Lirin. Gommonitor. c. 26: Ut contenti non sint tradita setnel et accep-
ta antiquitus credendi regula; quasi non coeleste dogma sit, quoa senui revelet-
tuni esse sufficiat. La antigua Ley ha sido abolida, la nueva subsiste para
siempre ( I I Cor. 3, 11); no hay ya nada más perfecto sino en la vision beatí-
fica, que sólo se diferencia en ol modo (sj/ccie), no en la esencia (genere) dei
conocimiento de la fe. I Cor. 13, 9-13; I I Cor. 5, 7. S. Thom. I. q. 1 a. 8 ad 3.
Melch. Canus, De locis theologids V. c. 5. q. 3. X II. c. 3. concl. 3. Suarez, De fiel.
disp. II. 6. Lugo, De fid. disp. III. 5. Pero es oficio propio de la Iglesia y de la
Teologia custodiar y defender, explicar y haeer uso de esta doctrina divina
( '‘ sacra doctrina,,, S. Thom. I. q. 1. a. 1) en conformidad con las diversas
necesidades y fases dei desenvolvimiento histórico dei gênero humano. Vin-
cent. L irin. I. c. c. 27 sqq.
2. La segunda fuente (regula remota) de la sobrenatural y divina rcvela-

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IDEA Y OBJETO DE LA TEOLOGIA.

cion, es la tradicion Oral no contenida en la Sagrada Escritura. Goilcil. Yatic.


Coiist. I. gap. 2: Haée porro supernatúralis revelatio, secunclum universális
Ecelçsiae fidem, a Sancta Tridentina Synodo -Sess. IV. De cr. de Can. ScgíptJ
daclaratam, continetur in libris, Bcriptis et singscripto traditionibus, quae ipsius
Clnisti ore ab Apostolis aôceptae aut ab ipsis Apostolis Spiritu saneio dicti-
títBESí, quasl pS0* raanus traditaè ad nos usquè perVenerunt. Tiene Bu funda-
meitté.en la forma de píedieàciífll evangélica instituída por el mísmo Cristo.
Cristo íuêhenviado dei P ad re; los Apostoles y sus sucesóres por Cristo-, que
en su nombre y revestidos de su autoridad, anuncian y eustodian la pè liasta
la consumacion de los siglos. Matth. 28, 18 vj.vhy~vj7'j~z, liacedlos vttestros
discípulos i Luc. 10, 1(1. I I Tini. 2, 2. Quae audisti a me per muitos testes,
baee commenda fidelibús liom inibus, qui idoiieis erunt et alios dqÇere. •• El
Cristianismo egreligion, no Im fTlf nnrínn no dootrina espeeultativa; en él todo
se relaciona muv principalmentè' 4 la vida, en el m ofe y forma dé-su prepa-
gacion por la predicáciob oral. L a etigènanza escrita %: algo subordinado á
ella, y ya lo indica la forma do la mayor parte de los libros sagrados (epís*
tolas ú;., Hagem ann, D k rõmm-h& lüiçfa. 1864,. pág;. 649. S. Iren. I, c. III. 3:
Traditionem Apo.stolicam in tôto mundo maniíestatam in omni Ecelesia adest
iíespicere.... cum Apostoli quasi in ãep&süttriwm ftiW plenissime i i ggm cortu-
lerint omnia, quáé sint veritatis. L a tradicion comir regia subsistente de. la fe
al lado de la Escritura. /. r. III. 2: Cum ex Scripturis arguuntur (h aeretiei) in
acçnsationem convertuntur Scripturarum... Cum autem ad eam iteruni trad i­
tionem, quae est ab Apostolis, quae per suebessionem preSbyterorum custodiínr
in Ecelesia. provocamus eos, adversantur traditioni dicentes... se sinoeram
invenisse veritatem... Eyenit itaqtíC, negue Scripturis j((m, Mque Truditioiã con­
sentir e eos. De aqui se sigue que sólo la tradilio iltrina es fuentó de la revela­
cion, la cual es tradiiio d(Miiuiça si trae su origen inmediatamente de Cristo,
triélilio ãmnó-apwriídmu si ba sido trasm itida por los Apóstoles bajo la inspi-
racion dei E spírita Santo, la tnulitio in n m íia meramente apostólica óeélèsiás-
tica, no es fueiite inmediata y direçta de la -revelacion, pero- tiene suma impor­
tância en virtud -df la autoridad en que descansa. S. Augustin. Ep. 54 ad Ja-
n u ar.: Illa autem, quae non scripta, sed trad ita custodimus, quae quidem toto
o rbl torraram serventur, datur intelligi vel ab ipsis Apostolis vcl a plenariis
coneiliis, quorum est in Ecelesia saluberrima auetoritas, Commejtdata eí Sta-
tuta r-etineri. Cf. K ilbér, De princípiis tlmlèg. Disp. I. cap. 2. Dê esto Be tra­
ta rá con más determinacion en la parfe II. lib. 2.
IV . L a T eologia cató lica m a q u c lla ciência aesrea dc D ios q u e reeibe
dei m ag istério de, la Ig lesia católica, com o regida jiroxim a fiãeu el depósito
de la revelacion cristian a.
‘•La naturaleza de la ciência dogmática debe ser determinada por la natura-
leza dei principio teológico de conoclmiento La op-osicioii capital entre el
Catolicismo y el Protestantism o sobre la doutrina do las fnentes y dei conoei-
ínioirto de la yferdad cristiana, debía producir una correspondienta oposieion
entre la ciência tÇOlógiea protestante, y la católica.,, Ivubn,
Eathulische dog-

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8 1KTB0DVCC10X. § 1.

matik. 2. edic. pág. 226. E l último fundamento intrínseco de nuestra fe (objec-


tnm formale adaeqnatam, motivam in trim e a m ) es la infalible autoridad de
Dios revelante; I Thessal. 2, 13. Cum accepissetis a nobis verbum auditus Dei,
accepistis illud non ut verbum hominum, sed, sicut est vere, verbum Dei,
qui operatur in vobis, qui credidistis. Cf. Suarez, 1. c. disp. III. 3. Ella es tam-
bien la que garantiza la infalibilidad dei magistério de la Iglesia, el cual es
por sí un artículo de fe (objechm materiale). P or esto no es absolutamente nece-
sario p ara el acto de fe que por el magistério de la Iglesia se progonga la ver-
dad de fe, como acontece en los Patriarcas, Profetas y Apóstoles, la Santísima
Vírgen, etc., que tuvieron fe verdadera v propiamente dicba en la revelacion
que se les hizo, sin la mediacion dei magistério de la Iglesia; así como toda
revelacion privada ó verdad conocida con suficiente certeza en las fuentes de
la cristiana revelacion requiere fe (fides divina) dei que llega á conocerla. Pero
la Iglesia es el órgano ordenado por Dios é instituído por Cristo, bajo la asis-
tencia dei E spíritu Santo, que transm ite á todos la suma de las verdades reve­
ladas sin mezcla de error (fides catliolica). Su testimonio exige fe porque está
asistida dei Espiritu Santo, como Israel creia la voz de los Profetas, y los pri-
meros cristianos la de los Apóstoles. S. Thom. in III. distinct. 23. qu. 2. a. 2.
sol. 2 ad 3: Fidelis credit homini non in quantum homo, sed in quantum Deus in
eo loquitur. Concil. Vatic. Constit. I. De fide, cap. III: U t autem officio veram
fidem amplectendi in eaque constanter perseverandi satisfacere possemus, Deus
per Filium suum unigenitum Ecclesiam instituit, suaeque institutionis mani-
festis notis instruxit, ut ea tanquam custos et m agistra verbi revelati ab omni-
bus posset agnosci. La Iglesia da, pues, testimonio, guarda é interpreta en
foima autêntica Escritura y Tradicion. Cf. Cone. Trident. Sess. IV. Por lo
mismo la Teologia católica, tanto en punto á los hochos y doctrinas de Ia reve­
lacion como á su verdadero sentido y conexion, se gobierna por el magistério
de la Iglesia. Vatic. 1. c. Cap. IV. Fitlei doctrina... Christi sponsae tradita
fideliter custodienda et infallibiliter declarando,. Hinc sacrorum quoque dogma-
tum is sensus perpetuo est retinendus, quem semel declaravit sincta m ater
Ecelesia, nec unquam ab eo sensu altioris intelligentiae specie et nomine,
recedendum. Can. III. S. q. d. fieri posse, ut dogmatibus ab Ecele sia proposi-
tis, aliquando secundum progressum sciontiae sensus tribuendus sit alius ab
eo, quem intellexit et intelligit Ecelesia, a. s.
V. L a T eologia cató lica es la ciência de la fe (fides quae) en y por la
fe (fides qua creãitur). De d o n d e se sigue su diferencia de la ::e m ism a y
de to d a o tra ciência ra c io n a l, p ero á la vez su conexion con am bas.
1. En doble sentido se toma el término fe: objetivamente, como con­
junto de todo lo que Cristo ba revelado y por su Iglesia nos propone (fides
quae creãitur): y subjetivamente como acto ó hábito de la firme é infalible
adhesion al contenido de la Revelacion, por razon de la autoridad divina y
movidos de la gracia (fides qua creãitur). Bajo este doble respecto se distin­
gue la Teologia de la Fe. El objeto ó matéria de su eonocimiento se extiende
más que el círculo de lo formalmente revelado ( en la una articidi fiâei; en la otra

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IDEA Y OBJETO DE LA TKOLOGÍA. 9

conclusíones thcologicac); el fundamento de la adhesion es allí la autoridad de


Dios; aqui, con relacion á las conclusiones, la evidencia adernas dei discurso
(assensus fidei, assensus theologicus); por lo cual una misma verdad, como, por
ejemplo, la voluntad humana en Cristo, puede ser objeto de la Revelacion y
de la Fe, y á la vez objeto dei asentimiento teológico. Buarez, l. c. Disp. III. 3.
Gregor. de V alentia, Disp. I. q. 1. p. 5. Lugo l. c. Disp. I. 13: Theologia dis-
tinguitur inadaequate ab habitu fidei ut includens ab incluso; quae enim con-
currunt ad assensum conclusionis theologicae includunt habit.um fidei et addunt
aliquid aliud. Ysam bort., Tom. I. Disp. II. a. 1: Divina revelatio ut applicata
aliquibus propositionibus per discursum cognoscendis est adaequatum formale
objectum theologiae... Theologiae nostrae formalis ratio eadem ac fidei est;
tametsi aliter ad assentiendum principiis movet, aliter ad assentiendum con-
clvsiom. Illis, inquam, sine medio syllogismo et ratione, huic rntione et syllogismo
intermédio. Quo discrimine Theologia et fides non veibis et cogitatione, sed
uuiversa. re et toto genere secernuntur,
2. La diferencia entre la Teologia y todas Ias demas ciências racionales,
resulta ante todo de la diferencia dei principio de conocimiento. Este es obje­
tivamente (principium extem um ) la divina y sobrenatural Revelacion; subjeti­
vamente (principium internum) 1a. gracia de la fe en virtud de la cual se eleva
sobre sí misma la facultad natural de conocer, y se hace apta para la apre-
liension de la sobrenatural verdad revelada. Meloh. Canus l. e. I. 2. S. Thom,
I. c. q. 1. a. 8: Argum entari ox auctoritate est máximo proprium liujus doctri-
nae, eo quod principia hujus doctrinaeper revelationem habentur. E t sic opor-
te t, quod '•redator auctoritati eorum, per quos revelatio facta est. a. 5 ad 2:
non enim accipit sua principia ab aliis scientiis, sed immediate a Deo per re-
velationem. Lo que tiene de comun la Teologia con las demas ciências es que
descansa sobre principios ciertos, pero no demostrables. Cf. Aristotel. Anal.
Pôster. I. 3: ou t.õ.t -j.u í —itt /.ot.v ò.-oov.y.vxty slva.1., à).Ax vr.v rwv jaí-ror/
àvarcoSv.y.vy.òu. El los llama ip y x í, áu zut. I. c. I. 3. 9. Metaphjs. IV . 4.
S. Thom. I. q. 33. a. 1: Principium dicitur omne illud, a quo aliquid quocum-
que modo procedit. Aqui se trata de los principia cognoscendi, que son lo pri-
mero en toda ciência. L a diferencia consiste en que allí se reciben los prin­
cipios por medio de la Revelacion, y son firmemente mantenidos en la fe
(habitu seu actn fidei)] aqui on la luz de la razon (habitu intéllectus); allí el
motivo primário dei asenso es la autoridad de Dios; aqui 1a. intrínseca (ó ex-
trínseca por ejemplo en la ciência histórica) evidencia de la verdad misma;
allí la gracia sobrenatural muove al asenso, aqui la innata inclinacion á la ver­
dad de la inteligência criada. P or eso unicamente el creyente tiene teologia,
porque sólo él posee con certeza los principios de esta ciência. S. Thom. in
II. S. Prol. q. 1. a. 3: Ista doctrina habet pro principiis primis artículos fidei.
qui per lumen fidei infusum per se noti sunt habenti fidem; sicut et principia,
naturaliter nobis insita p er lumen intellectus agentis. Nec est mirum, si infide-
libus nota non su n t, quia lumen fidei non habont; quia nec etiam principia
naturaliter insita nota sunt sino lumine intellectus agentis... Sicut habitus pri-
morum principiorum non acquiritur per alias scientias, sed habetur a natura,

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10 IX T R O D U ai I O N . § 1.

secl liabitns conclusionnm a piim is principiis decluctorum; ita etíam in hac


doctrina non acquiritnr liabitns lidei. qui est quasi habitus principiornm: secl
acquiritnr liabitns eornm, quae ex eis deducuntur et qtiae ad eoiiun defensio-
nem valent. Lugo I. c. I. 13. L. Molina in I. q. 1. a. 3. p. 13: Quare ejusmodi,
liabitus natiirulis (poro no el lutbilns infum s) circa ea, quae ad lidem perti-
nent, pcnnanent in eo liomine. qui lidem per haeresiin amittit.

YI. La Teologia se ha pues respecto de la fo, como ia cieucia res-


pecto de sus primevos y más altos princípios de conocimiento; por
esto no excluye, sino q u e supone el uso de la razon.

1. Cf. M. Canus 1. a X. 1.: H abent se lides et Tlieologia non aliter quam


liabitns principiornm et seientia conclusionum. Aparte de aquel ofício de la
Teologia, en virtud dei cual, y m ediante investigaciones liistórico-críticas,
filológicas y filosóficas, pone en evidencia la credibilidad de la Revelacion
(Teologia apologétíca), ó se reduce á sacar de sus fuentes los dogmas revela­
dos (Teologia positiva), es cahafmente sn más elevado y prcnio empleo ser-
virse de la razon en provecbo suyo. Sostcnida y guiada de la gracia y alum-
brada por la luz de la fe (fitles quacrcns intdledum fitles illustivta. a m seãulo,
pie ei sobrie qnacrit. Cone. Vatie. Consí. Gap. IV .), debe encerrar las doutri­
nas de la Revelacion en conceptos claros, rigurosamente exactos, que, sin
ducla por ser tomados de cosas finitas, solo alcanzan una aplicacion aná­
loga respecto de Dios y de las cosas divinas. S. Tliom. Snp. Boetli. Lect. I I
q. 2 a. 3: De substantiis illis immaterialibus secundum statum viae nullo modo
possumus scire quid est non solam per viam naturalis cognitionis, sed nec
et iam per viam revelationis, quia divinae Revelationis radins ad nos pervenit
secundam, moduni nosirum, ut Dionysius dixit; quam vii enim per revelationem
olevemur ad aliquid. cognoscendum, quod alias nobis esset ignotum, non tameii
ad boc, quod alio modo cognoscamus nisi per sensibilia. L a Teologia lia de de-
dueir, mediante el discurso, de las verdades conociclas por l i fe, ouros míl­
dios conocimientos (condusio thcologica j para construir el sistema uno y
orgânico de la doctrina cristiana en cuanto es posible, porque- la penetraçion
de la esencia é intima c-onexion do los dogmas es imperfecta. y por tanto el
conocimiento cientifico de la fe quedará siewpre incompleto. D ebe, en fin, ba-
oerse cargo de las objecioncs de la incredulidad: defender y afirmar la fe
mostrando la armonia dei orden sobrenatural clel mundo, considerado tanto
en si como en su relaeion al orden de la naturaleza. Cone. Vatie» /.
Aütjnam Ideo dante, mysteriorum intelligentíam eamque fruetuosissiman asse-
quitur tum ex eornm, quae naturaliter cognovit, analogia, tum e mysteriorum
ipsorum nexu inter se et cum fine hominis ultimo; nunquam tamen idônea
redditur ad ea perspicienda instar veritatum , quae proprium ipsius objectum
constituunt. D ivina enim m ysteria suapte natura intellectum creatum sic exce-
dunt, ut etiam rovelatione tradita et íide accepta, ipsius tamen fidei velamine
contecta et quadam quasi caligine obvoluta maneant, quamdiu in hac mortali
vita peregrinam ur a Domino: per lidem enim ambulamus, ron per speciem.

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IDEA Y OBJETO DE LA TEOLOGIA, lí

Gf. Pius IX . acl Arcliiepisa. Monac. cl. 11 De& 1862 (Deuz. 1520 j: ut illa ali-
qfio modo a raíione intelligantur. gf. d. 21 Der. 1863 (Deuz. 1581).
2. Así los SS. lM ; w y feráfef;os: Clemens Alex. Strom, I. 11. pág. 127: « y ív vk 'íryj/ i-y.i
sTvaí TOV TXTTÍTTXVXZ 1 )yj‘'Or' t” t /' /% lAwLTÍ. / ~ " a),/,à TTV Gr - CV-
TTEcatot. Cf. Stroni. V. 1. prtg. 280 VII 10. púg, 310 sg -KrrsSaat.31, OiuiÀtQçr yváwstoç-.
II. 4. p;ig, 1õ7: ietirzr, 'i&iyjv f, 'yv&Sir, yvtuTTY, òk fj Triaurq Osía /.ai iyyyj/yyJr.u o s/a i
à',T7.y.f,ó/ ooVa -"vcTar Todo lo qu® egérille San Agustin á CtiBçSnciu versa sobre la eucuion
cie la impuitaiuin ;.v numera de cisar de. In razon en mateila de fe. Ep. CXX. 3. 3;: Corrige
definitionera tnani iron ut lidem reçpuas, sfâ u i e» , quae Jidei jirmitalcjam tcnsi, dlafií
rntioüis lM( eoiispiciaS. Trinit.. X IV . 2.. S. Anselm. Cittrt, Cítr DtS$ hovtO, ftcp, TI. Hugo
Víetor. Trinit. I. 1. H. liraçaventura in I. 8 . pruoeri).. q. 2, 3. Thom. I. :c„ q, 2 a, 1: Çnin
perfeetio homi-nis eonsistaí in çiniivinclione ad lieum, «portei, ut homo ex qnmibus. %Mac
ip ipmí simi, quafttum potest, ad divina ineitètlií et adducatur, ut intelleètüs contemplatiani
et m in inquisfririni ei', inemu- vagei Perg al mismo tiempo nmiea lá razon, Jjjjf ilustrada
ipcé sea, eomprènflerá cmnpletcitneníe las verdades de la fe. S. Thom. I. q. 32 a. 1: QuiãO
fidei sunt, nqn gnnt téntanâaprobare nísiper emctoritates liís, qni anetoritatessuseipieiurit;
apud alies vero suflficit defendere, ap» esse impossibile, quod praedicat fidesyt q. S i. a. 2-.
D. Gcnt, X, ie Utile est, nt iii lltijusinodi ratiónibcfS (ãliquas verá# siinilitudiiresi cülligere
qnatnineiinqia:! delfililms se meiíS Juimaica exerceat, dummoão desit rompí rht*f«!(nilt m4
uchionstirindi pracsumtin. Quien pretende Simprender el niísteríõ yerra de tres m;mera.~
pHHp, -Bo.í-tli. ep. 2. a. 1): gx. janesuBtiAiie, qttia sei. skt fca scrutatúf aiiquis, qtiasi
ea poríeete cfHppreljeiisiiriis, WtíXIuM ex her. qn.od iu hijj, qijap $mit fidei, ratio prgpeedii
lidem, mm íideS: rationúm, dum-sei. aliqtiis, Ime soltnn vcdt eredcre, quod ratione potest
iuveuire, dum denebat esse e touverso. Trrtíú, ultra modríUl süae capaeiiads ad diviuortiffi
perseimtationem se ingeremla. Xyii eriim oimics pandem mensuram sunt gotiseesli# Cf.
1’etav. t. ra e. 1. Este pranto se trata anis de proplcsito en la parí. II. lib. 3i.

-3. De fiAte níodo llena la Teologia su oficio como eidiicia ., eui cribuitur id?
quod fides Salttberrima gigidtur, defenditur, rriboratur. '* S. Augüstin. I. c.
P.ero esta firmeza de la fe no es intrínseiça y científica:, sino silo ( ah eo-frip-
sem;) accidental y negativa; cf. Serrn. GGXL. 1: Qui n.ovit, cpuomccdo ista de-
ien d at, doctior est, non fideli.or. Hanto Tomás expliea la frase, de: San Agus-
tin (II. II. q, 1. a, 1 ad 1c Dioendum, quod per seientiam gignitar lides, aí au-
tiitn r per modum epteeioris perStiapiánís. quae fit ab alicpua sèieíitia: Sed prinei-
palis et prvpria causa fidei est id . quod ínterins movet ad assentiendum. E s sin
embargo de grande utilidad la ciência de la la iI I . II. q. 2. a. 10j: Ratio hn-
mana potest se liabere acl voluutatem credentia l OUscqumtér. Guin festim liorno'
liabet promqitam voluntatem ad credendnm, diligit veritatem. çt super eã ex-
cogitat et amplqçtitur, si quas rationes ad lioç invenire potest : et quantum ad
lioe ratio humana non excludit m eritum fidei, $gd est siijitum majoríí vieviti.
ad 2: E.ationes, quqe inducuntur ad auctoritatem fidei, non sunt demonstratio-
nes, quae in visionem intelligibilem intellectum humanum redue-ere. jtpssunt,
;et ideo non clesinunt esse non apparentia; sed removent. impedimenta fidei,
unde per tales rationes non dim inuitur uwritum fidei nec ratio fidei.
4. De ningun modo se sigue de aqui que la Teologia dependa de la Eilóso-
fia, siendo lo ciert.o que esta deb© emplearse en servieio de aquélla, S. Tiioni.
I. q. 1. a. 2: “Dioendum, quod haee scientia accipere potest aliquid exphiloso-

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12 IXTRODUCCIOS. § 1.

■phicis disciplinis, non quocl ex necessita-te eis indigeat, sed ad m yoren manifes-
tationem eorum, quae in liac scientia traduntur. E t id ipsum, quod aic utitur
eis, non est propter dofectum vel insufôcientiam ejus, se d propte- defcrtum inte-
.llectus nostri, qui ex his, quae per naturalem rationem , ex qua procedunt aliae
.scientiae, cognoscuntur, facilius m anuducitur in ea, quae sunt supra rationem,
■quae in hac scientia traduntur, C. Gent. II. 4: Si qua circa creataras communi-
te r a philosopho et fideli considerantur, per alia et alia principia traduntur.
Nam philosoplms argumentum assumit m.proprii$ rerum cáusis. fidelis autem
«x causa prima, ut puta, quia sic divinitus est tradit.um, vel q iia lioc in glo­
riam Dei cedit, vel quia Dei potestas est infinita. Unde et ipsa ir axime sapien-
tia dici debet... et propter hoc ipsi, quasi principali, pliilosophia deservit. E t
ideo interdum ex principiis philosopliiae liumanae sapientia divina procedit;
nam et apud philosophos prima philosophia utitur omnium seientiarium docu-
mentis ad suum j)roposit,um ostendendum. Exinde et.iam est, q io d non eoãem
online ntraque doctrina procedit. Nam in doctrina philosophiae, quae creaturas
secunduin se considerat, et ex eis in Dei cognitionem perducit, nrimo est con-
sideratio de creatnris et ultimo de Deo; in doctrina vero fidei, cuae creaturas
nonnisi in ordine ad Deum considerat, primo est consideratio D ei et postmo-
dum creaturarum. P or esto el método propio de la Pilosofia es el analitico, así
como el de la Teologia el sintético.

VII. La Teologia es ciência, porque partiendo de princípios absolu­


tamente ciertos, — las proposiciones de fe — los desenvuelve para cons­
truir un sistema de conocimiento cristiano. Es una ciei,cia, porque
todo lo que es objeto de su investigacion, lo considera ccn relacion á
Dios Uno y ú la idea eterna dei mismo. Es la ciência más alta por
razon de la excelencia, así de su objeto como de su principio de conoci-
mieuto.1

1. Los más antiguos teólogos resuelven en parte negativamente la cuestion


de, si la Teologia es ciência; asi D urando, Escoto, los Nominalis as, Gregorio
de Eímini, Yasquez: véase á Gregor. de Valentia 1. c. p. 3. Petav. 1. c. c. 5. 8.
L a cuestion, sin embargo, es más de nombre que de cosa. La Teologia no es
ciência en el sentido de la definicion de Aristóteles (Anal. post. I. 2. Eth. VI. 3.
Schwegler, Geschichte der grieehischen Philosoplvie, 1859, pág. 169(, porque sus
princípios non son de suyo evidentes. Pero no el lieclio de la evidencia para
nosotros. sino el hecho do la misma e» sí, áun cuando no sea completa para
nosotros, á causa de la imperfeccion de nuestra inteligência, decide dei caracter
científico de la Teologia, la cual con estas proposiciones evidentes en sí y por
si, desenvueltas por la razon creyente, construye el edifieio de la doctrina cris-
tiana. Por eso la Teologia es análoga á las ciências subalternas, que de otra
más alta rogion dei saber (aqui theologia Dei et beatorum) reciben suo princí­
pios. S. Thom. I. q. 1. a. 2: Duplex est scientiarum genus: Quaede.m enim sunt
quae procedunt ex principiis notis lumine naturali intellectus, sicut aritlimetica,
geometria et hujusmodi; quaedam vero sunt, quae procedunt ex principiis notis

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IDEA Y OBJETO DE LA T E 0 L 0 G Í A . IS

lumine superioris sáentiae, sicut perspectiva procedit ex principiis notis per


geometriam. E t hoc modo sacra doctrina est scientia, quia procedit ex princi­
piis notis lmnino superioris scientia quae scl. est scientia Dei et beatorum.
Unde sicut musicus credit principio tradito sibi ab aritbmetico, ita sacra doc­
trin a credit principio revelato sibi a Deo. Aun Vasquez lo reconoce (Disp. IV.
c. 9. ad 1): P atres et Seriptura ipsum quoque assensum fidei, qui est assensus
principiorum et respondet assensui qui dicitur intellectus in aliis scientiis,
appellant scientiam. líeque enim usurpant vocem presse in ea particulari
significatione, qua pbilosopbi usurparunt ad significandum solum assensum
evidentem et per diseursum deductum, sed latiori quadam significatione... qua
rum notitia potius respondeat intellectui principiorum, quae sunt evidenter per
se nota, quam notitiae conclusionum, quarum solum dicitur baberi scientia.
2. L a unidad de la Teologia como ciência resulta de la unidad dei principio
de conocimiento, puesto que todo lo conoce en la luz de la divina revelacion, y á
causa de esto es una participacion dei conocimiento absoluto de Dios mismo,
por donde alcanzamos una semejanza de la ciência divina, que es absolutamente
sim ple, porque Dios todo lo conoce por medio de sí mismo (' uno simpliássimo
intuitu). S. Tliom. 1. c. a. 3: E st enim unitas potentiae et liabitus consideranda
secundum objectum non quidem m aterialiter, sed secundum rationem formalem
objecti... Q.ifia ergo sacra doctrina considerat aliqua secundum quod sunt divi-
nitus revelata, communicant omnia in u m ratione formali objecti Jmjus sáentiae, e t
ideo eomprelienduntur sub sacra doctrina sicut sub scientia una. a. 7: Omnia
pertractantur sub ratione Dei, vel quia sunt ipse Deus, vel quia habent ordinem
ad Deum ut ad principium et finem. a. 3 ad 2: Ea, quae in diversis scientiis
tractantur, potest sacra doctrina una existens considerare sub una ratione, in
quantum scl. sunt divinitus revelabilia et sic sacra doctrina est quaedam veluti
impressio divinae sáentiae, quae est una et simplex omnino. Asimismo, por me­
dio de su principio de conocimiento, alcanza una sobrenatural é infalible certe­
za, y participa de aquella ciência infalible con la cual se conoce Dios á si mis­
mo y en sí todas las cosas.
3. P o r su objeto es la más necesaria y noble de las ciências, puesto que ningun
espíritu criado puede sustraerse al pensamiento de Dios cuando, siguiendo el
impulso de su naturaleza, investiga la causa y fin de las cosas. Es la ciência
más universal cn virtud de su indisoluble conexion con todas las ciências, que
tienen en ella su más profunda base, último complemento y perfeccion, y por
razon de su influjo en todos los ordenes y centros de la vida. Cf. S. Thom.
C. Gent. I. 2. Su pensamiento fundamental es éste: In ter omnia studia hominum
sapientiae studium e s tperfectius (quia, in quantum liomo sapientiae studio se
dat, in tantum verae beatitudinis aliquam partem jam liabet); sublimius (quia
per ipsum liomo ad divinam similitudinem praeeipue accedit, quae omnia in
sapientia fecit); utilíus (quia per ipsam ad immortalitatis regnum pervenitur);
jucundüis ( quia non babet amaritudinem conversatio illius, sed laetitiam et gau-
dium. Sap. 8, 16). Cf. Sup. Boetli. q. 2. a. 2: Scientia alia secundum modum
divinorum, ut ipsa divina secundum se ipsa capiantur, quae quidem perfecte
in statu viae est impossibilis, sed fit nobis in statu viae quaedam illius cugnitio-

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14 iXTRonreçiox. § 1.

i?ií fmfêcipath et mmnilntio nd rofpuitknHm divinam, in quantum ]>er lidem nobis


infusam iiilíaeremus ipsi primae veritati propter ieifjfam. E t sieut Deus ex Ixoc
irvso, gpsprt ^ " n ntn " ^ oognos'cit alia modo suo, i, % sm pliei i-thdtv non dis-
eurrendo, ita nos fx bis, quae lide eapimnt' primae veritati inhaeiendo, venimus
in sagnitlíSíent aliarum sesundnm modum rrostrum, scil. dlacurrt tido ág princi-
piis ad conclusiones... Ex nuo p atet, qanfl haea seientia esf altior illa divina,
qttam Tfiiilósophi tradiderunt, cum ex altioribns principiis procedat. Çf. Si. Gre-
giir. Naz. Ornt. X X . 12. Orat. X X II. 11. S. Basil. I>e Spír. Sto. c. 1. S. Hiero-
nym. Ep. 15õ. Petav. /. 6, 8. £ c im ê de !» relacion de la Teologia, con las
domas ciências: Hettinger., J k r Vrrjmdmum (ler UH»w*itãfymxÁemrhaf'fen mui
(lie SMhütg der Tlmlagie in dernsvlbeii, Würzburgo. 1862. Staudemnaier, Uebe
êtiam in Bèo <Ji angelis dieimus esse sciefttiam, cum tamen et Dei et angelo-
i m W1&&È der VnivcvxtSít tüvl dm invemi Zmammenhainj der Vmveríiitütswis-
Mmòcbnffen, 1839.

VIII. Lo mismo qu| el métqdo científico en general, el de la ciência


de la fe és susççptible y há menester ser cultivado. l*ero así como es
poco justificada la conservacion incondicional y exclusiva estima de
determinado método eu un eierto: período de desènvolvirdento de la
Teologia, tampoeo pued» aprobarse el completo, abandono de las tradi-
ciones científicas de la antigüedad. En general, aquel método lia de
preferir&e que tome en cuenta tanto la dignidad de la fe eiano las razo-
nabléã exigências do la ciência.
1. E l método de la ciência no es una misma: cosa con su contenido, poro
está ligado sin embargo con e l , y de él depende. Está adernas oi: relácion con
el rnévímieíito intelectual y Cl desenvolvimieuto de la cultura de una época
datorminada; en general, -y lleva su se.llo. Uno és por tanto ©1 método en los
8S. P ad res, atro el de la Esçolástica,: otm el de la E dad moderna y novísima.
El primei' período es fundamental; florece especialmente en el campo de la
Apologia contra las objfflriones dei Judaísm o y Paganism o sobre loa prin­
cípios de la fe cristiana^-*- RorcOacion cristiana, ■ — hasta tanto que las di­
versas formas de. 1a librejía. y la exposieion y deliriicion dei dogma por parte
dei magistério. de la Iglesia, exigen un ajustado método científico. Sin, em-
liargo, .sâlo' brotan, páreiales en say o sd e una exposieion sistemática: la Escolás-
titía. llegadá á su punto culminante en Santo Tomás, fué la prim era que labró
en su Sitmma theolwfkü un perfecto sistema científica de la fe cristiana, gran-
diosaméirte- concebido, urgánicàmento trabftdo y de correctas proporciones en
todas sus partog, Syllab. X III. Mothodus et principia, quibus antiqui dóctorea
•■«chulastiíci Theologiam exçeluerunt, temperam nostrorum iieceasitatibus scien-
tiarumque progressui minirne eongruunt. La justificacion da esta proposicion
v isse en Kleçitgen, tomo IV,- pág, 20 y slg, Máleli. Canus. 1. f. YLÍI.
2. Con esto no sfi impone un absoluto retroceso, dado que ft.ese p.osible;
poro bion nos enseha la Ig lesia que continuamos edificando solne los tirmes
cimientos que celiarou los 88. Padres- y la E se o lástica clásica: en cuanto á la

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id e a y objeto de l a t e o l o o ia . 15

degeneracion do la Escolástica en sus últimoa tiempos, no estaban cieg.os sus


más célosos defensores. Cf. S. Tliom. Sumiu. Prolog. M. Cantis /. S» 2. IX . 7.
Taniiér. I. c. pág. 14.
3. Entre los métodos de la ciência teológica ensayados en los tiempos
modernos., ss ha de desecliar a) el métoçlo mafernAtím, que desde Chr. W olf.
invadió te i dominios de la Teologia (Commenttir. de studio mathematie, c, 2.
cf. Sfitépli. W iest. LiÊtitatiAev theobigicae. I. 3 ). p ara alcanzar aparentemente
aquella evidencia que corresponde'en erecfo á las Matemáticas segun.su natu-
raloza. El método de cada tsiencia está precisamente determinado por su
objeto. S. Thom. in I. Etliic. Lect. & Modus manifèstandi veritatem in quali-
1)# scientia deteei essó eonrenious éi, qtíod subjicitur sicut matéria in illa
scientia. sicut neqne in bis, quae fiunt p er artem , èst similis modus operandi
in omnibus, sed unusquisqne artifex operatur es matéria secnndum modum ei
convenientem , aliter quidem ex terra, aliter ex lu to , .aliter ex ferro. E l método
matemático entre Ms protestantes fuá empleado particularm ente por Carpzov
(Oermnmia sahitis N. T. w theólogia verélata dogmática tm ffw h Seienti/kta
nrlornatii (4 tomos 1737 — 1765). Ribov (LíSfifiiíióítes tlieólogím dogmatirm
vieilioãf) demonstrativa, tradilae 1741)"* Canz 'fífympçtutiim úeolnpne pnrio-
r h 1752), Reúscli ( Introdurtia ht theologkfm neeehtam. 1743 i. S en mucha
m aror resOlueion sÇ débe déSOeliar aquél método en que se liace estima de prin­
cipies y miras tomados de los sistemas filosóficos y upropiadrtí á su institu-
cion, exposíeion y procedimicufo-cientificos. Aqui es la forma extraüa al fondo,
si es que no pugna coü II: de inodo que cada nuevainvestigaciondebe por fuerza
alterar el dogma en proveclio de prêôcupacioíies filosóficas, y sobrepónersé á
su propio y más profunda sentido; como pasó con el Arriaiiismo, que no fué
sino un moderado Gnosticismô, y é |tè fruto de un falso eelecticismo filosófi­
co. Asi, por ejemploy, de la escuda de Ivant: Ildefonso Schwnrz, HawMmcb
rlev elirisüiçlieii RfMgidi?, 1733,- 3 toyjos Kimpert Schwarzlraelwr, Praldiseli-
katholisfêes Relif/ionsliatrdbiirh. 1780. 4 tomos. De la escuela de Eichto
y Se-belling : Zimmer", TJ/éologia chrisiiaua spm ali? êt tJieoret/va, 1802.— 6.
Tanner, W/Meiisejiaftliihe Aphm im tM der KathoUkiien Dogmatik, 1814. Gois-
liüttner, TlieotogiscJie Morai, 3 tomos, 1805. Véase, Iv. W erner, Geskhicb-
te der katholisidim Thcohgie srit dem Trknter Cémtf, 1808, pág, 135. El
empeno de liacêr de la Teologia una ciência en términos que todas las ver­
dades dê la fe se ôonviertan en verdades de razon, es inadmisiblç íG ünther,
TSvrysthmí) Und HçraJrfes, pág, 251. 223, 263. Prelee. I. pág, 37. Drey
(Einlritung pt das Shtdinm dar Theokiy.ii'. 1823. pág, 27: u La Teologia, tienn
por oficio propio convortir la estrieíã fé iáü. çiençia,,; véàse. sin embargo, Apo-
Jogetik 2. edie. I. pág, 283 j. Aqui jsp desconoce la distincion entre el órden
natural y el sobrenatural: se i®ba ja lo sobrenatural á la esfera de lo natural,
se niegfi la eseucia dei mistério, la aetividad eionfifica es sobrepuesta en su
progreso â la fe, y renovada la diferencia de la falsa giiròsis entre creyèfiCés &
iluminados, exotériect y esgfévira Religion, Uonti'a Güntlier yóase en p.ar-
ticn.lar á Ivleutgen, IV. pág. 716. Kulin, D om m lik. tomo II, pág. 304 ss. Cle-
moiis. Dia sg^-vdative Tlieologie .1. Giinfíicrs m d ãée kathothehe Kivrltenleh-

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íe INTRODUCCION. § 1.

re, 1853. El juicio de la Iglesia: Pius IX , ad Archiep. Colon. 15 Jan. 1857


(Donz. 1510): Atquc illud etiam vel maxime irnprobandum et damnandum,
quod Güntherianis libris humanae rationi et philosophiae, quae in religionis
rebus non dominari, sed ancillari omnino debent, magisterii jus temere attri-
buatur, ac propterea omnia perturbentnr, quae firmissima manere debeut tum
de distinctione inter m entiam et fidem, tum de perennis fidei 'immutabilitate.
quae una semper et eadem est. Asimismo Pio IX , ad Archiep. Monae. d. 11
Dec. 1862 (sobre la Introduccion á la Eilosofia por Frohschammer, 1858, pá­
gina 277 y ss.) Syllab. V III. Cum ratio humana ipsi religioni aequiparetur,
idcirco theologicae disciplinae perinde ac philosophicae tractandae sunt. Concil.
Vatican. 1. c. c. 4: Nunquam idônea redditur ad ea perspicienda instar verita-
tum, quae proprium ipsus objectum eonstituunt. Can. I. S. q. d., :n revelatione
divina nulla vera et proprio dieta m ysteria contineri, sed imiversa fidei dog-
mata posse per rationem rito exeultam e naturalibus prinoipiis hitelligi et de-
m onstrari, a. s. Tampoco pide el carácter cientifico de la Teologia la duda
positiva ( examen dubitativmn) como pnnto de partida de n u e stn s invostiga-
ciones para alcanzar la íe, ni una prueba evidente de la verdad de la proposi-
cion de fe, de tal modo que el asenso á la misma sea meramente filosófica y
necesaria conviccion, en virtud de los fundamentos, segun Ias leves de la
razon humana. (Herm es, Einleitung in (He christ-kafholische Thedogie. I y I I
part. 1819-1829. Dogmatik, I. part. L834): E l juicio de la Iglesia: Gre-
gor. X V I. d. 26 Sept, 1835 (Denz. 1487): Utpote qui audacter a regio, quem
universa traditio et SS. P atres in exponendis ac vindicandis fidei veritatibus
tram ite stravere, deflectens, quin et superbe contemnens et damnans, tene-
brosam ad errorem omnigenum viam moliatur in dubio positivo tanquam basi
omnis theologicae inquisitionis, et in principio, quod statuit, rationem prin-
cipem normam ac uni cum médium esse, quo homo assequi possit superna-
turalium veritatum cognitionem. Cone. Vatic. I. c. can. VT. S. q. d. assensum
fidei christianae non esse liberum, sed argum entis humanae rationi s necessário
produci; aut ad solam fidem vivam, quae per charitatem operatur, gratiam
Dei necessariam esse, a. s. Más particularm ente se trata este punto en la par
te II. lib. 2. '
4. Que tampoco se ha de abandonar el tecnicismo de Ias Escuelas sin apre-
miante motivo, se deduce de la intima conexion entre las ideas y los signos
que las representan, entre los conceptos y las palabras. L a terminologia de las
Escuelas es produeto dei sucesivo desenvolvimiento de la Teologia, y está tan
intimamente enlazado con ella que apenas podemos conservar ésta menospre-
ciando aquólla. Así como un lenguaje culto y rigurosamente preciso es el ór-
gano adecuado para la comunicacion é inteligência de las ideas, medio por
donde se conserva la continuidad dei pensamiento, y el espíritu de. un pueblo
encuontra su plena expresion, así tambien hace accesible á nosotros pene­
tra r desde luégo con soguridad en su sentido y vida interior. De la misma
manera la terminologia de las Escuelas constituye una condicion necesaria para
la inteligência de rnuchas definiciones de la Iglesia, que la suponen y áun la
sancionan (consubstantialis. transsubstantiatio, unio hypostatica, processio, opue

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IDEA Y OBJETO DE LA TEOLOGIA. 17

o jn ra h m . etc. y un cambio en la expresion altera, ó no expresa con rigurosa


exactitud, el sentido dei dogma. Petav. I. r. c. 8: Xobis non illa soluin, quae
aoeepta (n n t in nsmn ab antiquis patribus, defugienda non sunt. quod iis
inveniri meliora non possnnt, sed nec scholarum trita consuetudine et quasi
própria iacta. De aqui la advertência de los >SS. Padres de que nos abateuga­
mos de toda no veda d en las expresiones. S. A ugustin. Civ. Dei X. 23: Xobis
ad certam regulara loqui (as est, ne verborum licentia etiam de rebus. quae
his signiíicantur, impiam gignat opinionem. Tertulian. De carne Christi. c. 13:
Fides noininum salus est proprietatum. ( Véase abajo part. II, lib. 2. i

IX. El principio que debe servir de norma para la division de las


ciências teológicas, es principalmente el fin de cada una de ellas; así
pnes. se divide la Teologia en general en dos partes principales; Teolo­
gia teórica, v Teologia práctica. Si adernas consideramos la Teologia en
su sucesivo desenvolvinriento, se nos presenta como tercera parte la
Teologia histórica. Como aqui Lacemos distincion entre la historia de
la Revelaeion en general hasta Cristo y la fundacion de la Iglesia, pro-
bada por las Sagradas Escrituras tlel Antiguo y Xucvo Testamento, v
su histórico desenvolvimiento hasta nuestros dias. se divide la Teologia
histórica en dos miembros: la Teologia bíblica, y la Teologia histórica
propiamente dicha con sus ciências auxiliares.
1. L a division general de las ciências in scientia apecidativa y practiea, la
aplica Santo Tomás tambien á la Teologia. I. q. 1. a. 4: Sacra doctrina una
existens se extendit ad ea, quae pertinent ad diversas seientias pliilosophicas,
propter rationem iormalem, quain in diversis attendit, scl. prout sunt divino,
lumine cognoscibiiia; unde licet in seientiis philosophicis alia sunt speculativa
et alia practiea, sacra tamen doctrina comprekondit sul) se utramque sicut et
Deus eadem scienria cognoscit et se et ea, quae facit. El principio de distin­
cion es doble, segnn el objeto y el fin. (I. q. 14 a. 10 i: ex parte rerum scita-
rtim,... quantum ad finem: intollectns enim practicns ordinatur ad finem opera-
tionis, fitíis autem intollectns speculativi sistit in consideratione veritatís.
F r. Toletns in I. q. 1 a. 4: In scientia practiea necessário duo sunt actus, alter
est cognitio dirigens et regulans, alter est actus regulatus, in quem cognitio
dirigitur et regulatur. Talis actus dieitur praxis; non enim aliud est praxis,
quarn actus regulatus ab actu intellectus... Iíinc practicum dupliciter: uno
modo, quod ordinat praxin, et sic in intellectu est, et condi vi ditur speculativo.
Altero modo quod dicit ipsum aetum , et sic reperitur in aliis potentiis. Siendo
Dios nuestro fin, la Teologia es, segnn Santo Tomás, especulativa y práctica,
y todavia más especulativa que práctica, porque nuestro fin primário consiste
en la vision de Dios. I. q. 1. a. 4: Magis tamen est speculativa quain practiea.
quia principalius agit de rebus divinis quam de actibus humanis, de quibus
agit, secundum quod per eos ordinatur liomo ad perfectam D ei cognitionem, in
qna aeterna beatitudo consisiit. Poro justam ente porque la Teologia nos en­
seba á conocer á D ios, nuestro más alto íin, por un modo sobrenatural y más
2

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18 ixtkoducciox. § 2.
excelente que puede hacerlo la filosofia, es, en el más pleno sentido, sabidu-
ría, 1. c. a. G: Cum enim sapientis sit judicare et ordinare, judioium autem per
altiorem causam de inferioribns habeatur, ille sapiens dicitur in unoquoque
genere, qni considerat causam altissimam illius generis... Ille igitar, qui conai-
derat causam altissimam totim vniversi. qnac. Deus est, máximo sapiens dicitur,
unde et sapientia dicitur esse divinorum cognitio, ut patet per Augustin.
(Trin. X ll. 11.) Sacra autem Aoctrinaproprím im e determinai de Deo secun­
dam quocl est altissima causa, cptia non soluni quantum ad illud quod est per
creaturas cognoscibile (quod pliilosopbi cognovenm t), sed quantum ad illud,
quod notum est sibi soli de se ipso et aliis per revelationem communicatum.
2. Entre los que priinero iutentaron en los tiempos modernos una sistemática division
de la Teologia, se distingue Wiesner ( Isagoge eneyclopaedica et methodologica in Theola-
t/iam universam. Herbipoli, 1788); y ántes Obcrthtir (Encydopaedia et Methodologia. Her-
bipoli, 1786, incompleta). Divide la Teologia cn dogmática , polêmica y mo a l, a las cuales
onta la ciência dc los principia eonsütuentia (Escritura y Tradicion), principia diri-
gentia (Iglesia y Padres) v principia adjuvantiu (Filosofia, Filologia bíblica, Historia
eclesiástica). Dobnmyer adopta la division fundamental de Santo Tomás (Sistema theolo.
giae cutholieae, 1809) en teórica ( theologia doctrinalis) y práotiea ; Wirthrnüller todavia
aQade las ciências direetivas v las fundainentiiles (EncyMopãdie der Theologie, 1874 , pá­
gina 286); tambien Sclnvetz (Theologia gencralis, 1869) indica como ciências auxiliares
Ia Teologia bíblica y la histórica; Staudenmaicr (EncyMopãdie der Theologie., 1884) agrega
á la Teologia teórica y práctica la Teologia histórica como tercer miembro» Sin embargo ,
odos los hasta aqui citados enentan á la Moral entro las ciências teóricas, contra el uso
teomun dei lcngnajc fundado eu la naturaleza misma de las cosas. Klee (Ereyklopãdie der
Theologie, 1832) distingue entro Teologia ética y litúrgica. Menos acertado S. v. Drey
(Kurze Einleituny in das Studium der Theologie, 1819), hace la division en Propedêutica
histórica (estúdio de la Bíblia v Teologia histórica), Teologia científica ( Apologétiea, Dog­
mática, Moral, Sistema de la Iglesia cristiaim) v Teologia práctica (Guia práctica dei go-
bierno de la Tglesia y dei culto divino): A. Buohner (Encyklopadie und Mdhodologie der
theologiscJien Wissmschnften, 1837) en Teologia pastoral y Teologia histórica eon las
ciências auxiliares. Entre los protestantes, la division ordinaria es en Teologia exegética,
histórica, sistemática y práctica. Yéase Hagénbach, Encyklopadie der theologischen VT('s-
senschaften, 8.a edic., 1869, pág. 110, ss. Falta cabalmente la doctrina de .a Tglesia como
regula próxima fidei y reino visible de Dios en la tierra.

APOLOfíÉTICA.
§ 2.
Su id ea , m étod o, d ivision é historia.
Zõckler. Betem des fílaubens, 1867, p. 1.—Drey, Apologetik, 2 .a edic., Maguneia 1844,
3 tomos, Introdueeion.—Lechlcr, sobre el coneepto de la Apologétiea ( Theoltg. Studien und
Kritiken , afio XII, tomo III, pág. 595 y ss.)—Hagcmann, Objeto de la Apologétiea católica
(Tiibinger Theolog. Quartalsehrift, ano X XX IX, pág. 359 y ss.)—Hanell, La Apologétiea
como ciência dei fundamento eomun de la Iglesia y de la Teologia. ( Studien und Kriti­
ken X VI, pág. 567).—Kienlen, Estado dela Apologétiea. (Enla misma obra XIX, pág. 893.)
A. Sclimid, Wissenschastliche lliclitungen a u f dem fíebietedes Katholifíisnns, pág. 249yss.

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11>EA, MÉTODO, D1VIS10X É HISTORIA DE I,A APOLOGÉTICA. 19

I. La Apologética católica (Teologia fundamental, Demonstratio chris-


tiana et catholica) es aquella disciplina teológica que expone las pruobas
científicas dei Cristianismo como religion absoluta revelada por Dios, la
cual se manitiesta, guarda, ensefla y comunica á todo el gênero humano
en la Iglesia católica, única verdadera.
1. Apologetica quiere decir propiamente la ciência de la Apologia (à~oÀ<maj,
asicomo Dogmática la ciência de los dogmas, y por tanto la ciência de la defensa
dei Cristianismo por la exposicion de sus fundamentos. De aqui resulta su di­
ferencia de la Apologia. Apologia es la defensa contra un ataque; y porque
todo en la Religion cristiana y católica es ó puede ser atacado, así todo puede
y lia de ser defendido, ó ser objeto de una apologia: proposiciones de fe y de
moral, de legislacion eclesiástica y dei culto, la íe m ism ay los fieles. 'A tmàovÍx
Act. 22, 1; 24, 16; I. Cor. 11. 13; II. Cor. 4, 11; Philipp. 1, 7. 17; II. Tim. 4, 16;
I. Petr. 3.15. etovao’. zz~.z -zhz xm/.ovíxv, prontos para la defensa. Cf. Sclilous-
ncr s. h. v. Las Apologias do San Justino m ártir y de Athenágoras son pro­
piamente una defensa de los eristianos (‘AtcoÀoyÍx ínúp Novrv.xvcjv ó ílo»<rjíJsía
-iv . rtavwvi é indirecta dei Cristianismo. Pero no por esto cs la Apologé-
tica respecto de la Apologia como la teoria respecto de la práotioa l Sack,
Chrktlipj§e Apolugetik. 2.“ odic., Ham burgo 1841, pág. 20), y ménos todavia un
mero método cientifico de la Apologia, acaso como homilética, ó guia de los
teólogos prácticos en la defensa dei Cristianismo, por lo cual habría que asig-
narle un lugar en la Teologia práctica (véase á Tlioluck, Palmer, L iterark-
rhet Anzeiger fíir chrktUehe Teologic und W iiMnschaft, 1831, N. 1868. 1831).
X. 62. Delitzsch, Apologetík, pág. 32. Ivienlen, Tlwologmhe Studienund Kritíkev.
1846. pág. 4i. Todo lo contrario, es ella misma una defensa.
2. Pero si esto es así, se puede pousar que no hay lugar propio en el cua-
dro de las ciências teológicas p ara la Apologética como especial disciplina,
pucs todas las disciplinas teológicas tienen la facultad do refutar las objecio-
nes al exponer sus doctrinas, probar la tésis é impugnar la antítesis. Luego la
Apologética parece denotar unicamente un punto de vista especial, una direc-
cion v ejercicio especifico en el estúdio cientifico de la disciplinas teológicas; pero
sin poseer ningun principio ni objeto diferente de ella, y por consiguiente
sin lugar propio en el organismo do estas ciências. Ni áun la exposicion
de la Dogmática ó Moral católica ó dei Derecho canônico, desde el punto de
vista apologético, da lugar á una Apologética como ciência propia. Contra esto
décimos que toda Apologética es Apologia, pero no viceversa. La Apologia de
San Justino m ártir fué excelente para su tiempo y contra sus adversários,
pero insuficiente como Apologética. La Apologética vino despues do la Apolo­
gia, como la Lógica despues dei ejercicio de la razon. Naeió de la necesidad de
la Apologia, lo mismo que el nombre así tambien la cosa; la necesidad de la
defensa la lia engendrado. P o r esto no le os lícito ignorar los ataques, poro no
los considera aisladam ente sino en conformidad á sus comunes supuestos
y conceptos principales de donde procede el punto de vista cientifico en que se
apoyan: la exposicion y refutacion de esto principal y eomun error contrario al

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£0 ÍSTRODUCCTON. § 2 .

Cristianismo y á la Iglesia, no se pueden cabalmente lograr sino cientificamen­


te y fundándose eu los princípios. De este modo corresponde á la Apologétiea
un particular oficio y determinado puesto. A lo enal se agrega que toda anti-
tesis no es combatida con êxito cientifico sino por medio de una tésis. Por
esta razon, el fin de la clefensa en general lleva á la Apologétiea, d e la negati­
va. á la otra v esencial parte <le sn oficio, esto es, á la positiva, ó s e ria exposi-
cion científica y dosenvolvimiento de los liechos y verdades fundamental cs dcl
Catolicismo. Como el error dirige sus ataques contra todos los domínios de la
fe y de la vida cristiana. v la defensa es obligatoria, tambien se ensancha positi:
vamente la Apologia dei Cristianismo en todos sentidos, sin limitarse al mera­
mente teológico, sino extendiéndoso tambien por el campo de la ciência profana,
de ia política, de la historia de los pueblos y de la civilizacion, de la economia
política y dei arte: hasta la vida misma de los cristianos, la sangre de los mártires,
los sacrifícios de la caridad en las obras de misericórdia, e o n stitu y n una bri-
Uante Apologia. Pero la Apologétiea tiene por fin asentar científicamente el
Cristianismo en sus más íntimos y eseneiales princípios, en sus más profundos
fundamentos. P or esto. m iéntras las Apologias especiales estudian el Cristia­
nismo de muchas mancras, segun sus particulares doetrinas, institu àones, etc.,
desde un punto dc vista relativo, para determinados tiempos y necesidades, el
objeto de la Apologétiea es el estúdio de la roligion en sí segun sn universal
caracter, que abarca todos los tiempos y pueblos.
3. Más propia y determin adam ente se designa á la Apologétiea como ciência
teológica fundamental, Theologia fiuidawental/s. porque pone por base de toda
verdad y acto de fe el fundamento universal de la fe cristiana: la autoridad
de Dios como motivo (objectum fidei form ah j . y su palabra revelada como
objeto Uibjedim fidei witeriale. omne et solam a Deo revelatum et ab Ecclesin pro-
pouitum). Se 11ama Dogmática general i Dogmatka generalis) en contraposi-
cion á la especial; no en el sentido de relacion de lo general á lo particular,
sino porque siendo la fe en el heelio de la divina Revelacion, cenificada jtor
Ia autoridad de la Iglesia, dogma fundam ental que todos los demas dogmas
suponen, la Apologétiea va delante como el elemento principal y constitutivo
dc la exposicion de cada uno de los mismos dogmas. E u la d o c trn a sobre la
Revelacion investiga el fundamento general eu que descansan todos los dog­
mas: en la de la E scritura y Tradicion considera las fuentes de donde la Dog­
m ática saca sus propõsicioites de fe; en la de la Iglesia el testimonio autênti­
co dei depósito divino y su eoncepto católico, esto es, en el que debe ser en­
tendido por todos los fieles. L as cuestiones sobre la esencia y análisis de ia Fe.
el desenvolvimiento de la Revelacion y de su eonocimiento ciemifico en la
Iglesia, la cooperacion de la humana actividad en órden al fundamento de la
F e y de la ciência de la misma — Fe y ciência, — en suma, que sou ei domí­
nio propio de la Apologétiea como disciplina teológica fundamentei, constitu-
yen los indispensables prolegómenos de la Dogm ática; por lo cual ha sido 11a-
mada por algunos introducciou á la Dogmática, ciência dei eonocimiento teo­
lógico. Yéase Kvhn, Kuth. Dogmatik. 2.a e d ., 185t>, pág. 4. Scheehen, Doginn-
tik. Theologfielie E rken u in m kh re. pág. <> y ss. H einrich, loc. cit., pág. 131 y ss.

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I D E A , OBJETO. IHT1SION* K HISTORIA DE LA APOLOCETEOA. •2!

4. liem os Ilamado al Cristianismo en su manifestaeioti en la Iglesia la. ívlí-


gion absoluta, eon lo cual queremos dar á entender estas tres cosas: o ' Que
la Religion cristiana no es verdadora en un sentido meramenta relativo, ó sea
respecto de un eierto grado de desenvolvimiento-, como, por ejemplo, la reli-
gion dei Antiguo Testamento, que, áun cuando de orígeti imnediatamente divi­
no, teilia sólo el carác.ter de. preparacion y figura í Hehr, 9 , 11 ss,: 10, t l ss.j
<le una cosa más perfecta; y todavia menos l s s s en el sentido de un mero pri­
vilegio proporcionado á la indole, cultura v capacidad de pueblos y tiempos de­
terminados çon tendencia â su progregivo perfeceionamiento. h) Que cabalmen­
te par esto es el Cristianismo, respecto de la religion dei Antiguo Testamento,
«•.orno el cumplimiento respecto de la profecia, el centro respecto de la circun­
ferência, la íntegra verdad respecto de los fragmentos de la m ism a; que con-
riene todos los elementos de verdad y de bien de los sistemas religiosos de la
antigüédad, por él resumidos y realzados, v por lo tanto en él mismo abolidos.
Es “la plenitud de. los tiemjioa.,. Lactant. Insütut. V II. 7: Xullam sectam fuisse
tam deviam, nec pbilosophorum quemdam tam inanem, qui non viderit aliquid
cx vero. Quodsi exstitisset aliquis, qui veritatem, sparsam per singulos per see-
rasque diffusam, colligeret in unum ac redigeret in corpus, is profec.to non
dissentiret a nobis. Sed hoc nemo facere,, nisi veri peritus ac sciens potest:
verum auteni ftonnisi ejus scire est, qui sit doetus a Deo,„ Cf. Clemens Alex.
Strom. I. 17. (pág. 124): cle.Aovoyíav òk , ou ty,v rrunxT.v ) iy w , ouòk
-'/.y-iw /.ry, r, trv k-v/.oútf.dv t; xxl xy.TTOTt/r./.T.v xkV otx v.yryy:. r a í ’ br.irsrr,
~w» alpÍTítov toÚtwv /m m ; . v.y.xVjTJYry uítx sàSXjjQUi z t z kxòvòaTxovva,
Toüro T jy-av vó; kx.Atxr.xòv tpó.osotpíav çt,uU | | Que un progreso en punto
Religion y Moral «ob.Oi $1 Cristianismo es por lo mismo imposible, áun
cuando su inmutable contenido pueda desenvolverão en mnclias formas y apli-
e&CioneS1.
o. La Apologia católica puede haçftr distincion lógica, poro no real, entre
Cristianismo f Iglesia: la Iglesia es la forma esencial de manifestacion dei
Cristianismo ordenada pór Dios, y oHB Cristo y por Cristo fundada (Eph. 1, 2 3 .1
Cor. 12, 12:i. Objeto de la Apologotica no puede ser meramente la defensa dei
■‘ fundamento comun, en cl cual todas las Iglesías snbsisten „ (Delitzsah,
Afinlou/tik. pág. 13Ç, sino especialísimamente do la Iglesia como ineonmoyible
fundamento que sustenta todo el edifício dei Cristianismo ( I Tim. 3, 15; Eph.
1. 14: Matth. 23, 18; Luç. .!>, 35: Joan. 10, 263g y guarda en inviolable depó­
sito la doctrina de salud.S m la cual el Cristianismo se divide en innumerables
sortas, se empobrece y Se eonvierte en adversário de sí mismo. “ Si debemos
definir rigurosamente la esencia dei Cristianism o, tropezamoa desde luégo oon
una no leve difieultad. §Q)ué es el Cristianismo? Evidentemente aquella forma
de Cristianismo que es combatida por todas las demas fonnas dei mismo, sin
que haya nacido de la impugnaeion de una forma anterior, debe ser pnesta
por fundamento como la prhncra y origim l. si es cosa posible definir lo que el
Cristianismo es en sí. Está forma es justam ente la única y universal que á
todas las restantes disidentes y artitícialés ooncepciones dei Cristianismo, no
g'Uo precede historicamente, sino adernas les sirve de fundamento y les presta

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22 IXTRODUCCION. § 2.

el sér. Persuadirlo asi es el objeto de toda Apologética, de donde se sigue que


sólo una Apologética católica puede dar lo (pie eu teoria, aunque sin resulta­
do, hasta el Protestantism o y la herejía en general se ve ven obligados á re-
eonocor. „ Flagemann, loc. cit.. pág. 365.

II. La Apologética precede á la fe (jm eam lula falei) para fundar,


sobre la base dei conocimicnto filosófico y de los heclios históricos, un
juicio científico sobre la credibilidad de la fe y necesidad do admitiría
(motiva credibilitatis y creãenditatis). Pero no tiene el ministério ni la
posibilidad de producir forzado el acto de fe por medio de la argu-
mentacion científica.
1. Ambos jnicios se confunden. no lógica, sino realmente. El jmlidum creãi-
bilitatis reconoee el acto de fe como un acto moralmente bueno y racional; el
judiciam credendilatis expre.sa el deber de la fe por lo que respecto á ella ha
conocido. S. Thom. II. q. 1. a. 4: Nemo crederd nisi videref esse eraleudum. L a
Apologética tiene su razon y su método esencial en la ensenan/.a dc Cristo y
de los Apóstolos mismos. Pero estos indicaban los motivos que debían mover
á los judios y paganos á la fe en él. M atth. 11, 5: Ecmmtiate, quac atdistis et
vidist-is: caeci rident, clauãi amlmlant. leprosi mundantur, surdi nmUunt, im rtui
resurgnnt, puupeves evangelizantur. Cf. Joan. 2, 11: initium signorum Jesu.
Joan. 10, 37: Si non facio opera Pat.ris mei, nolite credere mihi; si autom facio,
et si mihi non vultis credere, operibus credite. Cf. Luc. 18, 31. Matth. 9, 6.
Marc. 2, 10. Joan. 5, 26— 40; 14, 12. El declara que los infieles estaáan exen-
tos de la ohligaeion de creer si no hubieran visto sus milagros. Joan. 15, 24:
Act. 10, 11. Joan. 2, 19; 12, 32; 14, 29. Matth. 26, 34. Asimismo senai a el espí-
ritu y valor de su doctrina. Joan. 7, 17: Si quis volacrit voluntateni ejus facere,
cognoscet dc doctrina, utrum e.r. Deo sit, an ego a me ipso loquar. I Petr. 3, 15:
Parati semper ad satisfactioncm omni poscenti vos rationem de ea. quee mvobis
est, spe. Todo el Antiguo Testamento es una referencia á él, He ir. 7, 19;
cf. Ephes. 1, 22. 23. S. Augustin. De utilit. cred. n. 32: [psum ridemus quantum
illa, cui et ipsi íhaeretici) eredunt. âocet historia, nihil prius neque forHus qaam
credi sibi roluisse... Quid enim idiad arguunt tanta et tmn multa miracula, ipso
etiam diccnte, illa fieri non oh aliud, nisi ut sibi. crederetur? Sobre estos motivos
de credibilidad v. S. Thom. C. Gent. I. 6. Pins IX . Encycl. d. 9. Nov. 1846.
(Denz. 1. c. 1499): Quam multa, quam m ira, quam splendida sunt argumenta,
quibus hum ana ratio luculenlissime evinci omnino debet, divinam esse Christi
religionem... Quae certe omnia tanto divinae sapientiae ac potentiae fulgore
undique collucent, ut cujusque mens et cogitatio vel facile intelligaç eliiistianam
fidem Dei opus esse. Itaque humana ratio ex splendidissimis hisce aeque ac
firmissimis argtimentis clare aperteque cognoscens, Deum ejusdem lidei aucto-
rem existere, ulterius progredí nequit, sed quavis diffioultate ac dubitatione
penitus abjecta atque remota, omne eidem fidei obsequium praebeav, oportet,
cum pre certo habeat, a Deo traditum esse, quidquid iides ipsa homin bus cre-
dendum et agendum proponit. Cf. Decr. Indic. d. 11. Jan . 1855. Prop. 3: Ra-

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I D E A , OBJETO, UI Vl glO K li HISTORIA 1)K LA APOLOGÉTICA. 23

tionis usus fidern praecedit, et ad eam ope revelationis et gratiae conducit.


Cone. Yatic. De fid. eaih. C. III. Can. 3: S. q. d. revelationem divinam externis
signis credibilem fieri non posse, ideoque sola interna eujusque oxperientia aut
inspiratione privata homines ad íidem movori deberi, a. s. No es pues la fe>
guiada y movida pior los fundamentos de razon, ningun asenso ciego, unica­
mente originado de la volnntad y obrado por la gracia, porque la fe es nn obse-
qttiitM mtionàbile (Àa^psia Àoy1//./, Rom. 12, 1 le consta el fundamento eu cuya
virtud cree. La Revelacion es ciertamente algo nuevo que sobrepuja á la razon
hum ana; poro no tan absolutamente extrano á la razon que no tenga con ella
punto alguno de contacto. L a Revelacion es para el alma racional, y por esto la
ha de adquirir mediante el ejercicio de la razon, por cuyo motivo tiene esta dere-
cho al exámen crítico de la Revelacion. (Exam en fuudamentule et exterm m ).
S. Augustin. En. 120. ad Consent.: Credere non possemus, nisi animas rationa-
les haberomus. De ver. relig. c. 24: Ratio auctoritatem non penitus deserit, cum
cotmderatur, a d sit credendum. De praeãestin. SS. c. 2: Quis non videat, prius
esse cogitarc, quam credere? Xullus quippe credit aliquid, nisi prius cogitaverit
esse credendum. S. Thom. Summ. II. II. q. 1 a. 4 ad 2: Ea, quae subsunt fidei,
dupliciter considerari possunt: uno modo in xpcciali. et sic non possuot esse
simul credita et visa; alio modo in generali, scl. sub eommuni ratione eredibilis;
et sic sunt visa ab eo, qui credit. Non enim crcderet, nisi videret ea esse cre-
denda vel propter evidentiam signorum vel propter aliquid hujusmodi. Cf. q. 2.
a. 9 ad 3: Inducitur enim auctoritate divinae doctrinae, miraculis confirmatae,
et quod plus est, intoriori instinctu Dei invitantis. A este propósito Suarez (De
Fid. Dispat. IV Sect. 2): N otanda est distinctio illorum verborum credere et
videre; uain prius dicit obscuritatemi, unde posterius ut condistinctum ab illo
dicit daritatem et evidentiam, neque illa duo repugnant, quia versantur circa
diversa; nam creditur aliquid sub ratione ven', videtur autem sub ratione eredi­
bilis. S. Thom. C. Gent. I. G: Hujusmodi autem veritati, cui ratio humana ex-
perimentum non praebet, íidem adhibentes non leeiter (Ecdi. 19, 4) oredunt.
Haec enim divinae sapientiae decreta ipsa divina sapientia hominibus dignata
est revelare, quae sui praesentiam et doctrinae et inspirationis veritatem eon-
verdentibus argumentis ostendit, dum... opera visibiliter ostendit, qtiae totius na-
turae superant facultatem. Sobre esto el C-omentario de F r. Ferrariens. i. h. 1.:
Miraculorum operatio non sic fidern confirmat christianam , quasi partieidariter
videre faciant ea, quae sunt fidei, vera esse... sed movent voluntatem ad boc,
ut videiis ea velit credere. Ex illis enim judicatur conveniens credere fidem
praedicanti, quia ostendunt in universali, vera esse, quae praedicantur. Así es
evidente en Cristo la credibilidad de la divina Revelacion ( evidenter eredibilis).
Cf. Suarez l. c. Sect. 3: E st assertio certa, de qua nullus Catbolicus potest
dubitare. Y a San Justino m ártir (Àpolog. I. 13) pouderaba contra los paganos
que los cristianos no sin buen fundamento (àvà Àoyov) adoraban al Crucifica­
do. Clemente de Alex. (Strom. II. 3. 4. 6) y Orígenes (C. Cela. V. 9) m ostraban
los fundamentos raeionales que justifican la fe. “Escuchar al divino Logos, dice
S. Gregor.Naz. (Jamb. II. 38. Deprovid.). es razon (Àdvo-).„ Tertullian. (C. 2Iar-
cion. V. 1): Nibil interim credam, nisi nihil temere credendum. Temere porro

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21 ixtrodccciox. § 2.
credi, quodcunque sine originis agnitione creditur. V. Schmid en el lug. oit.
págs. 250 y as. K uhn, Dogmatik, 2.a ed. págs. 260 y ss. E l mismo. Pkilosopliie
and Theologie, particularmente págs. 4 7-54; contra Clemena., Die Wáhrheit
in dem Streite iiber PhilosQphie und Theologie, pág. 100 y ss. Lugo, De Fiãe,
Disp. I. 6-8. Suarez, l. c. Viva, Damnat. Th es. theoloçj. Trutin. P . II. pági­
na 188 sqq. p. 215 sqq. 217 sqq.
2. " L a razon comienza, la fe (por la gracia) perfecciona.,, Ciem. Alex.
Strom. I. 5. P o r esto no pueden los fundamentos racionales forzar el asenso
de la fe, como afirmaba Hermes (Vatic. 1. c. C. 3. Can. 5). La razon la da
S. Thom. Smnm. II. II. q. 2. a. 9: Ille, qui credit habet sufficiens inductiyum
ad credendum (p o r los motivos de credibilidad). Inducitur enim auctoritate
divinae doctrinae miraculis confinnatae, et quod plus est, interiori imtinctn Dei
invitantis. Unde non leviter credit. Tmnen non habet sufficiens induetivum ad
sríendum (n i el contenido de la revelacion ni áun el lieclio d e la misma) et
ideo non tollitur ratio meriti. Id. in III. Sent. dist. X X IV . a. 2 ad 4: Argu­
m enta, qnae cogunt ad fidem (la evidencia de la credibilidad) ro n probant
fidem per se (evidencia de la revelacion misma), sed probant veritatem annnn-
tiantis fidem, et ideo de eis, qnae fidei sunt, scientiam non faciuut.,, Y el Card.
Cayetan. sobre S. Tliom. II. II. Qu. I. A rt. 4: E st differentia inter videre, ali-
quid esse scibile et videre, aliquid esse credibile. Scibile. namquealic uid est e.x se
( por inmediata ó mediata evidencia ), credibile antem ex testimonio, ac per hoc,
si constat, aliquid esse scibile, constat, illud osse verum, necessarium etc. Si
autem constat, aliquid esse credibile, non constat propterea, esse verum, sed
testimonia esse talia, ut illud sit credibile. Ex hoc nam que, quod fidei digni
testes asserunt et mens sponte confitetur. non liabetur certo evidentia, quod
ita sit: liabetur tam etsi evidentia, quod iía. esse est credibile et judicabile abs-
que alterius partis formidine. Así queda el objeto de la fe sin evidencia y os-
curo. Si se le presta el asenso de fe, es por la libre sujecion á la autoridad
divina, pero no en virtud de una intrínseca contemplacion de la verdad dei
pnnto de fe ( evidentia intrínseca). ni áun en virtud de una rigurosa lógica
deduccion de los motivos de credibilidad ( evidentia extrinseca ), porque óstos
sólo prueban con evidencia la credibilidad de la fe, pero no las verdades de la
revelacion misma. P or eso la fe teológica como tal se efectúa solam ente por el
libre acto de la voluntad con la asisteneia de la gracia sobrenatural í contra
H erm es, Dogmatik, pár. III. 282 y ss. G-tintlier. Janiiskbpfe, Par. I I , pág. 272);
teológica décimos, no exclusivamente la fe activa que obra por la caridad.
Cf. B raun et Elvenich, Meletemcita thedogiea, 1837: Non est fidei dogma,
ejusdem gratiae supernaturalis necessitatem pertinore etiam ad £ dem mor-
tuarn, qnae salutem non praestat. Contra esto C. Arausic. II. õ: 8. q. sicut
augmentmn, ita etiam initium fidei ipsumque creduJitatis affectmn... non per
gratiae donnm.... sed n aturaliter nobis inesse dic-it, Apostolicis dogmatibus
adversarins approbatur (Denz. 148;. Cf. Propos. 51. 52. Quesnel. ( Denz.
1266;. Fides justificai quando o p eratu r, sed ipsa non operatu:.' nisi per
charitatem. S. Augustin. ad Simplician. Lib. I. Qu. I : Incipit 'autem liomo
percipere gratiam . ex quo incipit Deo c re d e re , vel interna, vel externa ad-

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I D E A , O B J E T O , BI TI 8 IQ X É HISTORIA DE LA AEODOfiÉTlCA 25

monitione mo.tus ad fídcm. í>. Tliom. Smnm. II. II. q. (> a. 2 ad 3: D atur
aliquando homini a De?», qtíod credat... ille, qui açêipit tidem a Deo absque
caritate, ete. Libertad y voluntária sumision tagau inmediata y propiamente
sólo á la voluntad, no al entendimiento. que obra conforme á normas necesa-
rias. Fero la inteligência mueve al asenso á la voluntad, etl euva virtud el acto
de fé es libre y meritorio. P or esta razon el actó de fie es libre por mi doble
respecto, tanto en su opçraoion en general (qiionà é^eiVWirm), como segun su
particular naturaleza específica (qnoarf sjm-ifiriitionemi. Baj« el prim er respecto
incluye la influencia de la voluntad en el cnnoeimiento. ámi el natural, en ge­
neral, ptxea la voluntad Sê quién pane en accion al entendimiento. K. Thom.
Sitmin. II. II. q. 2. a. 1): Considerado actualis rei scite. subjacet libero arbitri.o,
est enim in pofestate hominis, eonsiderare vel non considerara, Pero en el acto'
de fe influve la voluntad por una segunda especial m anera: porque no siendo-
el objeto de la fie evidente de suvô, el entendimiento no és arrastrado necesaria-
mente al asanso, que sólo puecle tener lugar por el influjo de la voluntad (impe-
rk> rolunhitis). S. Thom. 1. ç. q. 17. a. fi. Cf, 1. ç, q. 2. a. d: Ipsum credere
est aetus intellectus a-ssentientis veritati divinao ex império rohmtatis s Deo
motae per gral iam... ad 2:: Assensus scientiae. luoSS subjicitur libero arbítrio,
quia sciens cogitur ad assentiendum per effiçaciam demonstra tionis.... sid in
fide utrumque ( sei. ipse Mfte-nms scientis in tem seitam et eonsideratio rei
scitae j subjacet libero arbítrio. L a voluntad es á su vez determinada por el
juioio dei entendimiento acerca de la credibilidad de la revélacion, y de este
modo el influjo de la voluntad en la inteligência, que mueve á êsta al a,senso,
se origina, aunque indireetamente, de la inteligência misma. lo cual quiere decir
que la fe es un oliserpiiitm rationabile. Pi Thom. in I, D. V. q. 3. a. I: Yoluntas
seipiitur ratiouem dupliciter: uno modo explicite, quando pr-o Wé ratio judicat,
aliqnid essè fiugiendum. Aliquando Vero implicilr, quando scl. ratio judicat,
aliquid esse eligondum vel fiugiendum, quia Superior hõé dictat, utpote Deus,
quamvis etiam ei non videatur. et sic sequitur ratíonem in his, quae Sun lidei,
implicite.

111, El Cristianismo, como religion sobrenatural, tiene su fundamen­


to en la divina Itevelacion. efectuada en el tieinpo, y conocida por medio
de la investigàcion histórica. Por sflr la religion absoluta. actúu con
perfeecion suma las ideas religiosas que el espíritu racional lleva en sí,
y que la espeeulacion filosófica confirma. El objeto de la Apolog.étiea es,
pues, filosófico - histórico, y su caracter propio el de ciência que abre el
paso de la Filosofia á la Teologia, lazo que liga el natural saber con el
sobrenatural conocimiento.1
1. La Apologótica no se identifica con la filosofia, de la reügion >una de las
muchas disciplinas filosóficos en tan diversas maneras formuladas), aunque
tieno con ella de comun la semejanza de objeto. No parte de la impotência de
la Filosofia para sustituirla gon la Fe, sino que donde la Filosofia no tien® más
que; * signos de interrogaçion y ravas* le mtiesjra la rçspuesta divina. Xo se

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26 1KT B0D UCC I0 K. 2.

revuelve hostilmentc contra ]a Filosofia; pero cuando ésta tropiczu cor. jos limi­
tes dei conocimiento, le abre la Apologótica el pórtico por donde se penetra
en un más alto império de la verdad. Religion es la última palabra dei cono­
cimiento filosófico dei mundo v de Dios, la última piodra en ol elificio orgâni­
co de las ciências humanas (A ristot., Mdaph. V I. 1. X I. 7); p er medio de la
Apologótica la religion es la primer palabra, cuyo profundo sentido y rica
eomprension ella descubre, como anunciada por el mismo Dios a los liombres.
E s la justificaciou de la existência de la Teologia contra aquelh falsa ciência
que no le opone ninguna otra prognúsis que la de “ encastillarse en la Filosofia
y la Historia. „ (Deutsche Jaltrbikher, 18-11. núm. 105).
2. L a cspeculacion filosófica tiene por asimto exponer en sus esenciales
notas el fondo religioso dei liombre, sin el cual el Cristianismo no hubiera en­
contrado ni punto dc contacto ni capacidad para comprenderlo. Pero el Cris­
tianismo es liec-lio, no mero pensamiento; tósis divina, no especulacion lmmana;
por esto el punto de gravedad dei tema de la Apologótica, en la demostracion
de su origcn divino por la via positivo-histórica, es la exposicior de su prepa-
racion, establecimicnto y propagacion en la hum anidad. Asi forman la filosofia
y la historia de la religion el contenido de la Apologótica, pero no mútuamen­
te separadas y divorciadas, porque sólo en el fundamento de su histórica exis­
tência se puede uomprender la esencia de la religion y alcanza ■alguna in te­
ligência cientifica de los hechos religiosos— revelacion, inspiracion, milagro.—
L a Apologótica desde un punto de vista pertenece á la Filosofia, v desde
otro â la Teologia; lo último tiene lugar cuando se pone de nuevo la exposi-
cion científica de los praeamlnda fiãei por fundamento de la fe, sin excluir el
testimonio cristiano {dubium positivam), pero sin tomarlo tamp >co ciontifica-
mente en cuenta (dubium confirmativum, metJwdiaun).

IV. La Apologótica es doctrina de princípios religiosos, princípios


cristumos y princípios católicos contra los tres grados dei erior; y su fin
propio la positiva y razonada exposicion de los hechos fuadamentales
de la Religion cristiano-católica ( Teologia fundamental), y el exámen
crítico de los errores contrários íPohmica) con respecto á la unidad re­
ligiosa ( [rcnica-Henòtica). 1
1. Todas las objeeiones contra la religion católica se puedcn reducir á tres
formas íundam entales; a) Negaeion de la Iglesia instituída por Cristo como
órgano divino de su verdad y de su g ra c ia — Protestantismo, b) Negaeion dei
Cristianismo como religion absoluta revelada por D ios—-Judaísmo, Islamismo,
Paganismo, c) Negaeion de toda religion v Revelacion— Ateísmo, Panteismo,.
Deismo, Naturalismo, Materialismo. íáin Religion y Revelacion no hay Cristia­
nismo; sin Cristianismo no hay Iglesia. L a apostasia procede por opuesto cami-
no: la negaeion de la Iglesia la arrast.ra á desfigurar y negar el Cristianis­
mo; la negaeion dei Cristianismo á la negaeion de la Revelacion y de la re­
ligion en general. Cada una dc estas tres grandes negaciones se puede tratar
separadamente, y tiene su lugar en la historia, especialmente de los tiempos

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JDEA , OBJETO , DIV1SI0N É HISTORIA DE LA APOLOC1ÉTICA. 27

modernos. Correspondia primero defender la divina institucion de la Iglesia


contra el Protestantismo; luégo, el Cristianismo y la Revelacion contra el Deis-
mo, Racionalismo y Materialismo; por iiltimo, el dereelio de la religion misma.
(V. Strauss, Alter und neuer Glaube, 1872, pág. 4. ^Tenemos todavia religion?'
Feuerbach, Ueber das Wesen der Religion, 1847).
2. Una defensa'— A pologia— no es concebible en el campo científico sin un
fundamento en que se apoye, sin ataques contra los cuales se prevenga. La
polêmica no es, pues, completamente extrana á la Apologética, áun cuando,.
segun la diversidad dei fin próximo, resulte ya lo uno, ya lo otro. Pero la con­
trovérsia no debe ser por la controvérsia, sino para hacer posible el acuerdo
por medio de la exposicion de la antítesis en toda eu fuerza y ccnseeuencia-
No es legítim a Irénica, por tanto, la que se reduce á disminuir la distancia
entre la verdad y el error, deje.ndo abandonados los derechos de la verdad ín­
tegra para intentar así una transaccion intrínsecam ente falsa. Solamence el
conocimiento de la enfermedad puede traer la salud.
3. De aqui se deduce el método de la Apologética. Como lia de refutar
todas las objeciones contra la religion cristiano-católica, debe tambien cono-
cerla en sus últimas raíces, y eebar en lo más profundo dei espiritu humano los
cimientos dei edifício religioso. De aqui que ella es esencialmente progresivo-
sintética, discurriendo de lo general á lo particular, de lo menos á lo más de­
terminado.

V. La diferencia entre Apologética y Dogmática, no resulta mera­


mente de la diferencia dei objeto, fin y método de cada una, sino, ante
todo, de la diferencia dei principio de conocimiento.

No hay duda en que la Apologética y la Dogmática tienen muchos puntos-


de contacto: ambas trat.an de la Iievelacion, de la Iglesia y de Cristo, de su
naturaleza divina, de su vida, muerte y resurreccion. De aqui sólo se sigue
propiamente que ambas se refieren la una á la otra, están reciprocamente en
próximo contacto, y que no puede tirarse entre las dos una línea divisória, lo-
cual sucede, poco más ó menos, entre las disciplinas de todas las ciências..
A la Apologética pertenece la doctrina de la fe, y tambien pertenece á la dog­
m ática (doctrina de la gracia), á la moral (virtudes teologales); la doctrina dei
órden sobrenatural en sus relaciones con el natural á todas las disciplinas
teológicas, y lo mismo la de la Iglesia. Cierto, en todas las demas disciplinas
teológicas ó no teológicas, arqueologia, historia de los pueblos y de la civili-
zacion, historia comparada de las religiones, etc., otra vez ha de encontrarse
en parte la Apologética; pero la Apologética tra ta estas cuestiones con relacion
á la idea de la religion cristiana. Queda, sin embargo, distinto el objeto de la
Apologética dei de la Dogmática. L a Apologética, desde su propio punto de^
vista, guiada por la razon n a tu ra l; la Dogmática, desde el suyo, por la luz de la
fe; la Apologética tiene por ministério probar la divina autoridad de Cristo y de
su Iglesia, por la via de la investigacion filosófica é histórica, como externa y
humana predisposicion para la fe divina en C risto; la Dogmática parte de esta.

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28 IXTKODUCCIOX. § 2.

fe, y se ocupa en explicar sistematicamente el contenido de la Revelacion


depositada por Cristo en la Iglesia. L a Apologética se esfuerza por condueir
al anima naturalitev chriatiam de lo general humano á lo especifico cristiano, á
que segun el plan de la Providencia, está destinada, y anhela por compren-
der. P ara esto no há m enester un conocimiento de todos los dogmas, sino
unicamente dei dogma fundamental y principal de Cristo y de su Iglesia. En
la Apologética es la razon especialmente quien nos guia y pusde conducirnos
hasta por fe humana natural s' bninrinn). en contraposicion á la divina
(theologira). á la Revelacion v la Iglesia: en la Dogmática es la autoridad divi­
na, contenida en la fe. el fundamento eu virtud dei cual prestamos nuestro
asenso.

VI. La Apologética es ciência teológica fundamental, y tiene por ofi­


cio propio, en razon dei puesto que ocupa en el organismo de las ciên­
cias teológicas, labrar la base de la Teologia tanto especulativa como
práctioa.

Ya la union de los tratados de la Moral y dei Dogma en lcs más antiguos


teólogos nos debe indicar que la Apologética es la base de ambas disciplinas
teológicas, ó no lo es de ninguna. No desenvuelve la Moral teológica, en la
más íntima conexion con las tésis dogmáticas, un sistema de :doas y relacio­
nes morales recibidas do la Revelacion, y dotadas de absolu a verdad y au­
toridad, como las proposiciones especulativas de la Fe? ÚNo bebe en las mis-
mas fuentes de la E scritura v de la Tradicion como la dogmática ? j Vo de­
pendeu dei dogma el Derecho canônico y la Teologia pastoral, ya mediata, ya
inmediatamente contenidos en la Revelacion, y regulados por la doctrina de
la Iglesia ? Por lo que toca á la Teologia histórica, basta ad v ertir que ésta
presupone la historia eclesiástica, la idea é institucion de la Iglesia, como for­
ma absoluta de la religion cristiana, dei reino de Dios en la tierra, cuya justi-
ticacion corre á carga de la Apologética: y que para cada um, de sus partes,
historia de los dogmas, historia de las berejías, etc., a si como para la historia
de las religiones extraeristianas. la historia eclesiástica recibe de la Apologé­
tica el principal punto de vista para pronunciar su juicio: así como ésta, á su
vez, por ejemplo en la historia de la propagaeion dei Cristianismo, recibe de
aquélla un medio do prueba. Pero de uingun modo ha de confundir,se la Apo­
logética con la Enciclopédia teológica . pues á ésta solo incumbe senalar el con-
cepto y jurisdiccion de la Teologia, y trazar el fundamento sistemático de las
disciplinas que le pertenecen.

VIL Síguese de aqui el ubjetu v division de la Apolcgética. Su ob­


jeto es la demostraeion científica dei Cristianismo como religion abso­
luta, y de su adeeuada y única verdadera forma, la Iglesia católica. Así,
se divide, por tanto, la Apologética en dos partes principales: a) la de-
mostracion científica dei Cristianismo — dm om tm tio christiana. b) y la
de la Iglesia — <Irnmistratin cathnlka. El Cristianismo como religion

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iUEA . O B JE TO . DIVISIOX É HISTORIA P E LA ATOLOGÉTiCA. 29

absoluta lia realizado la idea de religion ; las religiones, segun Ias


muestra la historia, se anuncian como positivas, reveladas; pero el
Cristianismo aparece reivindicando para sí el derecho de la última y
más alta Revelacion, que destruye todas las falsas revelaciones religio­
sas , v perfeceiona y completa la verdadera religion v Revelacion an­
terior á ella. Por esto se divide la primera parte en tres libros : a)
la doctrina de la religion y Revelacion; b) la doctrina de la religion y
Revelacion cristiana; c) la doctrina delas religiones extracristianas.
En la demostracion científica de la religion católica la Apologética ha
de exponer primeranwnte la esencia de la Iglesia católica; despites des­
envolver los princípios sobre los euales descansa la Fe católica (regula
lidei) : por último, ha de fijar la esencia de la Fe católica y determinar
su relacion con la razon y la ciência.
Y lll. La Apologética, como disciplina teológica inclependiente, es
de reciente orígen; no así la Apologia, que es tan antigua como el Cris­
tianismo. Nosotros dividimos su historia en seis períodos. El primero
se extiende desde el primer siglo hasta la mitad dei tercero: es el perío­
do de los apologistas en el más cstricto sentido. El segundo desde el fin
dei primero hasta la Edad Media; abarca la época clásica yla decadên­
cia de la antigua literatura cristiana. El tercero compreude la Edad
Media. El cuarto abraza eltiempo dela aparicion dei Humanismo hasta
la aparicion dei Deismo y Naturalismo. El quinto está marcado por
la luclia contra éstos. EI sexto comprencle el siglo décimoctavo.

Pai a la historia do la Apologética, conxúltcse: C. Werner, Geschichte der apologetisclien


undpolemischen Literatur der christlichen Theologie, 5 tomos , Schafthauseu, 1861 -67.
Van Sonden, Geschichte der Apologetik, - tomos, Stuttgnrt, 1816. -— Hontoville, La reli­
gion ehrétienne prouvée par les fa iis . 1722, en la disertaeion prelim inar.— Joli. Alb. Fa-
bricins, Dclectus argnmeiitonim et sgUalm» scriptornm, qui veritatem religionis christia-
nae adversas Atheos, Epicureos, Dcistas seu Naturalistas, Idololatras, Judaeos et Mo-
hammeelanos lucubratiomhus sais asseruerunt. Hamb. 1725. — Tzschimer, Geschichte der
Apologetik, part. I. Leipzig 1805.—Tholuck, Ueber Apologeük und ihre Litcratur (Yer-
misclite Schriften. pág. 50 s s \ — Hcnbncr en la Enciclopédia de Ersch y Grubor, s. h. v.
Planck en su Einleitung in die theologischen Wissenschaften, 1794, part. J, pág. 91 ss.;
271 ss. .1

1. Los primeros ataques contra la Religion cristiana partieron dei Judais-


mo. Despires que San Bernabé, 6 quien fuese el autor de la carta que se le atri-
buye, liubo mostrado la abolicion de la antigua alianza por la nueva. hizo San
•Justino m ártir una e.vposicion completa de esta oposicion entre el Judaísmo,
obstinado en su carnal sentido, y el espírita cristiano (Dialogus cum Tryphoíie
Juãaco, en 142 cap., escrito liácia el aíio 150). Despues de él, v con igual ten­
dência, Tertuliano ' f 240/ adv. .Tutltum: S. Cipriano, (f 258) Tcstimonium ad­
versas Judaeos. L I.. III. La resistência de los judios fué siempre débil, ma-

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30 12ÍTKODÜCCIOK. § 2.

yormente porque ellos no podían ya disponer de ninguna iminência política;


pero la prueba .sacada de las profecias, que era valedera con :ra ellos en pri­
mor lugar, fué tambien continuada y cultivada contra los paganos. Un peligro
mayor amenazaba dei lado de la Religion pagana y de la política de los ro­
manos. Tratábase dei dereclio á existir de los confesorea de la nueva fe con­
tra los receios que inspiraban (Tácito, Annal. XV. 44). P or lo mismo se escri-
bieron las más antiguas apologias en justificacion d e la vidareligioso-cristiana,
unas dirigidas al Em perador y sus lugartenientes, otras destinadas al público
en general. Las más se han perdido, como la de Quadrato, ol.ispo de Atenas
(anterior á San Justino mártir), en tiempo dei emperador Adriano, dei filósofo
A rístides de Atenas, de Aristo de Polia, de Milfciades y Cláudio Apolinar, de
Meliton de Sardes (nuovamente descubierta por Cureton, cf. Pitra, &'pecileginm
Solesm, tomo II. Tübinger Qwrtnlschrift, 1862, pág. 392 bs.). L os apologistas de
los dos priineros siglos, que todavia se conscrvan, pueden verse en Otto, Gorpus
fipologetarum christianontm. Jen. 1847. M igne, tomo V I, ser. gr. Un períecto
modelo de estos escritos apologóticos cs el de San Justino m ártir (-j-1661Apologia
prima pro Christinnis ad Antunin. Pium . en 66 cap., con la segunda Apologia,
más corta, como apêndice. A Marco Aurélio escribió A thenágiras su Legatio
(-pso-ycía) pro Christianis, en 87 cap., hácia el afio 177. Taciano, Oratio adversais
Graccos, hácia cl ano 170, en 42 cap. Tertuliano, Apologeticus, en 50 capítulos,
Ad mtiones, en 2 LL. y A d Srapulam. E l autor de la carta á D iognet (despues
dei 98) explica con puro y animado estilo la elevada signilicacion dei Cris­
tianismo. A él signen, dirigióndose al comun de los helenos, comparando la
naturaleza dei Paganismo y dei Cristianismo, Tlieophil, (f 181) ad Autolycnm
LL. III. H erm ias, Irrisio (Swtffupuó;) gentilium phüosophorum en 10 cap. Entre
los latinos Minucius F élix, Dialog. u Octaviits,v hácia el ano 166. Tertuliano,
De testimonio animae. San Cipriano, A d Donatam, Deidolorum ranitate, Ad De-
metrianum. La unidad y espiritualidad de D ios, el origen dei mundo, la resnr-
reccion de la carne, la paz interior do los cristianos, su virtuosa v ida, la false-
dad de las acusaeiones de que eran objeto, en contraposicion á las corrompidas
costumbres de los paganos, y su incertidumbre acerca de Dios, dei alma y la
vida futura, forman el fondo comun de estos escritos. Tertuliano, v luégo San
Cipriano, fueron los pritneros que refntaron la acusacion, tantas veces renovada
más adelante, de que los cristianos, por su abandono dei culto de los dioses,
tenían la culpa de los males que afligian al pueblo en aquel tiempo. Un impor­
tante auxiliar para el estúdio dei método de defensa dei Cristianismo en esta
lejana época, poseemos en las A d a sincera MM. ed. Ruinart. Amst. 1713, y en
los .Bolandistas (A da Sanetomim per menses âigesta, princip. 1634), que nos
ponen ante los ojos con m aravillosa naturalidad las acusaeiones de los paga­
nos y las refutaciones do los cristianos. La sustancia de estas defensas, ora
breves, ora extensas, es la siguiente:
Coniunmente bacon resaltar lo inicuo de lo persecueion do los íieles, por cuauto los paga­
nos ignoraban absolutnmentc lo que era eí Cristianismo; reehazan la acusacion de ateismo,
pues adorabati á Dios iuvisiblo, Padre , Hijo y Espíritu Santo (San Justino, c. 6, Athenag.,
c. 4—4); disipan las calumnias levantadas contra sus costumbres, mosüundo Ia doctrina

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IDEA , O B JE T O , 11IVISI0N I HISTORIA DE LA AFOI.OUÉTICA. 1

moral qu<- profesaban y su conducta (San Justino, c. 1 5 , 16. Athenag. c. 12, e. 31—33);
no puedr-n tributar honores divinos al Emperador, poro no son por este motivo súbditos
rebeldes, puret oran por ellos y obedeccn las leves dei Estado (S. Justin. c. 17); tampoco
su culto contiem- nada que no sea pio y santo (San Juetin. c. 60). Conficsan liaber abando­
nado los dioses pátrios y persuadirlo tambien á los dornas ; pc'ro sólo lo haeen para onsefíar
á los pur-blos el eonocimiento dol verdadero Dios, en lugar dei de los dioses falsos (San Jus­
tino 1. Apol. o. 5; II. Apol. c. 9. Tatian. e. 1 , pues todos, hombres y mujeres, griogos y
bárbaro», deben eonoeor al Dios verdadero, que de todos puede ser facilmente conocido, y los
paganos mismos podían eonvencerse de cuán insensata é indigna dei liombrc era la idolatria.
Su maldud indica claramente su origen , que no es otro que la deifieacion de la naturaleza
y dei liombre, obrada por los demonios (Tatian, c. 8—10. Athenag. c. 23—3 0 ), por lo
cua.1 sólo puede engendrar la corrupeion de las costumbres. Aun los filósofos, apesar de
conoccr algumas verdades aisladas, no se opusieron al culto de los ídolos, cayendo en mu-
clios errores. (Herin. I s.) Fundamento de esta impotência de la Filosofia es su propia in-
oertidumhre, porque sólo puede ensenar el eonocimiento de Dios quien tambien liava sido
eusenádo por Dios por medio de su Revelaeion (Theoph. c. !F).
La prueba de la verdad de la Revelaeion cristiana la sacan los apologistas de las profe­
cias y de la historia de la Revelaeion, única que da luz sobre el origen dei humano linaje
y su destino (Theoph. c. 1— 4, c. 16—29); jtero en particular de las profecias que han
tenido su enmplimlento en el Cristianismo. Jesus de Nazaré,th es el Mesías prometido en
cilas, Jlijo de Dios enpropio, no lato y figurado sentido. Es el Fogos, el Verbo hipostático
dei Padre, que há criado el mundo y los hombres (Tatian. c. 4 ); luz tambien para los gen-
tiles, los cuales carecían de Revelaeion (Athcuagor. c. 7. San Justino, Apol. I. 10). Se mos­
tro pobre y abatido porque lo Uivo á bion, paru ntraer á los hombres, no por el esplendor
do su persona , sino por la verdad de su palabrn. Por los inilagros mostro la divinidad de
su doctrina; pero el mayor de los milagros es la conversion de tantos hombres corrompidos
n una vida pura y perfccta. Todo lo que posee el paganismo de verdad, lo que en el Judaís­
mo se presente en imperfecta forma, se halla íntegro y perfccto en el Cristianismo. Ksta es,
por Io tanto, Ia religion más antigua , la unicamente verdadera y digna dei liombrc.

2. Para el desenvolviiniento v eomprension de la literatura apologética,


liubo do» momentos do particular importância: la fundacion de oscuelas cris-
tianas en A lejandria y Antioqnía. y el cambio de situacion dei Cristianismo y
dei Império desde Constantino el Grande. A proporcion que se fueron disi-
pando las antiguas groseras calumnias, la atcncion do los filósofos se fué con-
virtiendo al Cristianismo. E ntre los griegos aparece en primer lugar la üolior-
tatio ail Gentes. Aóyo; raoToeTrrucò? -pò; 'EXÀr,vaí, en 12 capítulos, y ErpwjAara,
miscelânea en 8 libros, de Clemente de Alej. ( f 217); la segunda contiene
una extensa comparacion entre la Filosofia griega y la verdadera gnósis cris­
tiana: aquélla es únicamente un grado de proparaeion, sierva y guia de ésta.
Sólo cl Logos que lia criado al liombre semejante á él dándole naturaleza racio­
nal, puede sanarlo de los errores dei paganismo, purificado de las manchas
de los pecados, eeliar en él los cimientos de una vida santa agradable á Dios,
y condncirlo al verdadero eonocimiento de D ios.— Entretanto la Filosofia pa-
gana, que se m antenia desde el principio indiferente, desdenosa y friamente
apartada dei Cristianismo, vió pronto amenazada su importância é influencia
por la rápida propagacion dei mismo, y por esto obligada á la discusion cien­
tifica de Ia nueva religion. Las objeciones principales de Celso, platônico

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ilel tiempo do Marco Aurélio ( en an Acrio; à/.y/jy,; ), .se re íe re n á Ijí fie
como principio de conocimiento; á los m ilagros, que él intenta explicar, va
como supercliería. va como liechos nnturale»; á la admision de mujeres y escla-
vos en la Iglesia, á la pretension de la religion cristiana de ser la única ver-
dadera, á la carência de culto externo, á la contradiccion de las herejias, etc.
V. K ellner, Heüenkmttss and Christe.ntlmn. Keim, Des Celsus ícahres IVorf,
Zurich, 1873. En Orígenes ( t 254 i encontro un competidor no ménos sábio
y áun superior á él. Este abrió bajo írmchos respectos un nuevc camino, em-
pleó nuevas armas, y ejerció grande influjo en la Apologética do los tiempos
posteriores. E u la época de transiciou de la vida civil pagana ã la cristiana,
escribió Eusebio de Cesárea í t 340) tres obras apologéticas Pravparatio
evangélica. IlapaTXsyr, íòa wíawct,, en lõlibros; Demonstra tio evangélica, 'AnoSsif'.?
iò'jr"'zÀtxy,, en 20 libros i.so conscrvau los 10 prim erosj, y Adversas Hieroclem.
II iòc ~y. Óttò 'bri.ocTTcy.TOj v.z 'A-o/.},tóv’.ov vóv Tyavia òtx v/.v koo>:/.si —aia/.y.c-
Ijri.Tav yjroõ 7í Xtsvjtoõ <7AIv.v.w
4 . Hierocles habia escrito la vida dei tauma-
turgo pagano Apnlonio de lia n a para ponerlo sobre Cristo. Lcs trabajos de
Eusebio estún concebidos sobro mi vasto plan y nutridos de copinsa erudicion,
El grande Atar.asio i f 373 ) no podia dejar de ocupar su puesto en la série de
los apologistas: emprendió el camino especulativo despires que Eusebio Inibo
recorrido el histórico. Su Orafio adversas Gentes. Acrio; v.y.H' E)).y,vmv, conti­
nuada en la Oralio de incnmntionc Verbi. Hssl tt.í tvxvíipto-yTtw; toj /.ovou
es la prim era exposicion sistemática de Ia Apologética desde el punto central
dei Cristianismo, la Eedencion. Como Clemente de Alejandría, tambien él,
para dar razon dei Cristianismo, se remonta al Logos, quien, despues de haber
criado al hombre á su imágen y sem ejanza, cs tambien quien restaura en él
esta imágen desfigurada por el pecado. P or el pecado se abandenó el hombre
enteramente á las cosas sensibles y transitórias, de las cuales hizo como su
"Dios. La consideracion dei universo, y sobre todo de su propia alma. hubiera
podido preservar]o de esta depravaeion; pero su inteligência estada oscnrecida,
y su corazou corrompido y enteramente adlierido á lo sensual; n: la ensenanza
de los Profetas tenia eiicacia bastante para conseguirlo. Entórces aconteció
quo el Logos mistno tomó esta naturaleza humana sensible para libramos
por este medio dei vngo de la sensualidad. Por su dignidad v sible á todos
los hombre», y su sonorío sobre la naturaleza, probo su divinidad; por su
resurreccion nos lia mostrado una vida superior á ésta sensible. San Cirilo de
Alejandría escribió una comprensiva obra en el ano 433 contra el emperador
Juliano: Pro saneia Christimwriou rdigione adversas atheum Judianum, 'Vires
ri.: -riõy Xowr.xvwv sòavoò; byr-.rxzLzz —oò; ty. èv iMo\e MouAtavo j en 19 libros
(existen 10). Juliano, en su venenoso odio, habia rebuscado las armas que
podían herir mojor al Cristianismo. Un Dios crucificado lo tenia jior una insen­
satez; pero tampoco liabia que atribuiría á Jesu s, sino á sus discípulos, que lo
persuadieron asi por medio de enganos. El Cristianismo tambiex. está plagado
de contradiociones; ha tomado lo peor dei paganismo v judaísmo. Tampoco
tiene virtnd para hacer ú los hombre» verdaderamente mejores interiormente.
San Cirilo resistia los ataques y deshizo las objecionea de su adversário. Theo-

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I D E A , O B J E T O , D1VIS10JT É HISTORIA DE LA ÀPOLOGÉTICA. m
cloreto ( f 458 i cierra este período e n la lg le s ia griega. En su obra: Graceortm
affcctiomuic cítmfio, 'EÁÀvy.xôrv OísaitrjTtxr, . en 12 libros, haee un
paralelo entre Cristianismo v Juclaismo sacado de los princípios, en el cual
utilizo la mejor que habían escrito sus antecesores.
De los latinos el primero es Arnobio ( t despues do 325 ), de quien sou las
Disputationes aãversus Gentes. L L. VIL, de animado v vigoroso estilo, annque
más feliz en la impugnaeion dei Paganismo que en las pruebas dei Cristianis­
mo. (S. Hieron. cap. 58 ad Paulin.) Despues de él escribió Firm iano Lactaucio
( t 330) en forma más completa: Im tiM io m m divinarum LL. V II., cuya pri­
mem parto está consagrada á la impugnaeion. y la segunda á la razonada y
positiva exposicion. De él dice San Jerónimo: U tinam tam nostra conünnare
potuisset, quam facíle aliena destruxit! Ponc fin á la Àpologética de Oriente
la vasta y grandiosamente concebida obra do S. Agustin: De ãvitafe Dei contra
paga nos en 22 libros, una Teodicea cristiana cuyos diez primeros libros con-
tienen la impugnaeion de las acusaciones paganas, que ya lxabía refutado Ter-
tuliano. y poco ántos de San A gustin Orosio (en el ano 416) en su obra: Adversas
puganos historiaram LL. V II. lEomae eversionem—410 bajo Alarico—deorum
falsorum cultores iu christianam religionem referre conantos, súbito acerbius
et ainarius Deum verum blasphemare coepemnt. S. Agustin. Retract. II. 43.) E l
fondo de todas estas Apologias lo resume en este único gran pensamiento, â
cuyo desenvolvimiento está consagrado su trabajo: El reino de Dios es eontra-
puesto al reino terreno; aquél es desde la eternidad y dura eternamente; por esto
no puede perecer; éste, por el contrario, nace en el tiempo, crece y muere con
el tiempo. A aquél peffienecen todas las criaturas, ángeles y hombres de todos
los t.iempos; á éste solamente los pueblos aislados de cada época. Como histo­
ria dei pueblo de Dios, es su libro á la vez apologético, dogmático y filosófico.
3. Con la caida dei Paganism o no ooncluyó la Àpologética. El Juclaismo
proseguía la luclia contra el Cristianismo, y la religion de Mahoma, alzándose
victoriosa, invitaba á nueva actividad. L a Àpologética contra el primero está
representada por San Isidoro de Sevilla ( f 636): De fide catholica adversas Ju-
daeos, Agobardo de Leon (876 i: De judaieis superstitionibas: éste fué el primero
que mostro lo absurdo y peligroso clel Talmud. Rhabano Mauro escribió (822)
un Tractatas de diviuis qaaestioniluis X. et V. Testam, contra Jnáaeos. De San P e­
dro Damiano ( f 1072) son: Antilogus contra Jndaeos, y Dialogas inter Judauim
et Ciiristianum: su coetáneo Samuel, judio convertido, escribió: I)e ad venta
Messiae, quem Judaei frustra ejspedant. Contra los mahometanos se levanto
San Ju an Damasceno ( t 756) en su Disceptatio Saraceni et Christiam, X.-D.zQ.ç
Xaoaxqvoõ xat Xv.tv.xvoõ : Teodoro A bukara siguió sns liuellas.
En el Oriente aparece Alani ab insulis (naoido en 1114) De arte sive artimlis
catholicae fidei LL. V.; Gilberto, contemporâneo de San Anselmo de Cantorbery,
Disputatio Judaei cam Christiam de fide Gliristiana; Pedro el Venerable (f 1156)
escribió Adversas Juãaeorum inueteratam stultitiam. y verosímilmente ánt.es en
Occidente: Adversas nefandam m ia m Saraccnorum, LL. IV . Fundador de una
Àpologética sistemática fué Santo Tomás de Aquino ( f 1274) con su grande
obra: De veritate fidei catholicae contra Geatiles. LL. IV . Sólo el cuarto libro se
3

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:>4 1STR0DUCC10X. § 2 .

ocupa en los mistérios propios dei Cristianismo, miéntras que los tres primeros
tratan de aquellas verdades de la Religion que tambien pueden ser conocidas
de la razon: Dios, las criaturas y las relaciones de Ias criaturas oon Dios. En
la introduccion (I. 6) desenvuelve las relaciones de la Revelaciou con 1a.
razon. tanto respecto de las verdades que están dentro dei círculo dei conoci-
miento racional, como de aquellas que lo sobrepujam La Revelaciou de las
prim eras ayuda á la insuficiência dei hoinbre; la aceptacion de las segundas
por parte de la razon, descansa en los motivos de credibilidad; viniendo de
Dios no puede la razon contradecirlos, ántes bien debe esforzarse por en­
tenderías. sin que pretenda ni sea posible conrprenderlas plenamente. Con
esto tija los princípios fuudamentales que habian de servir de guia á la Apo-
lo,gética en adelante. Los tres primeros libros vieron la luz, -.raducidos al
liebreo eu Rom a, en 1007. En Espana se distinguió Raimundo Martin, uno de
los primeros miembros dei Instituto fundado por San Raimundo de Peüafort
(1250), por sn grande obra: Bugio Fiãei adversas Mauros et Juãaeos (publica­
dos primeramente en Paris, 1(541), para instruecion especial de los apologistas
católicos contra los judios y mahometanos, por cuya razon la obra contiene en
hebreo y árabe los más importantes tratados. F ray JEticold, de la Orden de San
Francisco, escribió á princípios dol siglo X IV v:\Propagmeulum fiãei adversas
deliramenta Alcoraui, impreso en Paris, 1511. A princípios dei siglo XV escri­
bió el judio converso Jerónimo de sonda Fide (Josua L orki) el “ Azote de
ju d io s,,. Hebraeomastix, vindex impietatis et perfiâiae Juãaicae. Francfort, 1602.
De Pablo de Burgos (Salomon Ben Levi, f 1437) es el Dialogas Sauli et Pauli
contra Juãaeos. impreso en M ántua, 1745, al eual debieron muchos judios su
conversion. E l franciscano Alfonso de Espina, ántes judio, escribió el famoso
Fortalitium fiãei contra Juãaeos. Saracenos aiiosgne Ghristianae fiãti inimicos. Xo-
rim bergae, 1487. Mariana (De rcbus Hispaniae, tomo II. L. 22) lo califica de
opus eruditum, splendido titulo, voce barbara, sed divinarum rerum cognitione
praestans. Pedro de la Cavallería (1450) escribió, adernas de su grande obra:
Zelus Christi contra Juãaeos, Saracenos et Infideles (Venetiis, 1591), una Apolo-
gética popular (1487): Bationes laicales contra Idiotas, quae docei.t, fiãern Chris-
fianam veram ei neressariam esse, en la cual expone los critérios intrínsecos dei
Cristianismo. De un mahometano bautizado (Abdallah), Andrés, viola luz (1487)
primero en castellano, despues en latin: Confusio sectae Mokaminedanae
(Lips. 1595). Todos los trabajos desde Raimundo M artin dados á luz fueron
escritos en Espana.
4. E n Italia se inicio por Lorenzo Valia y Francisco Poggic (1380—14591
la restauracion de las Hum anidades, que por medio dei profunc.o estúdio de la
antigüedad presto nuevo estimulo al adelantamiento de las más elevadas ciên­
cias y dopuró el gusto. Tomó crédito un nuevo método en el esradio y exposi-
cion de las cuestiones filosóficas y teológicas, que influj-ó de rschazo en la Apo-
logérica. Contra los mahometanos, judios, y todos aqucllos que en el estúdio de
los antiguos habian bebido aficiones paganas, opuso Marsilio Fie 'no (nació 1433)
su obra: De religione ciiristiana et fiãei pietate ad Laurentium Medieen. Venetiis
1500, donde pretende probar la congruência de la Trinidad y Encarnacion.

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ID EA , OBJETO, DIVISION É HISTORIA DE LA APOLOGÉTICA. 35

fundándose en princípios platônicos. Si el Heptaplm de su discípulo Pico de


la Mirandola. hubiera estado ménos penetrado de platonismo y cábala, habría
sido una obra duradera. El trabajo de Jerônimo Savonarola (f 1498): Trimnplms
erucis contra sv.c h H sapientes, Plorencia 1497, supone las obras de sus anteceso-
res. El espanol Raimundo de Sabundc, profesor de Medicina, Filosofia v Teolo­
gia ( 14311, partiendo dei principio de que todos los dogmas dei Cristianismo
debían encontrar suficientes fundamentos en la contemplacion racional de la
naturaleza, trato de popularizar la Escolástica en su Theologia imturalis: su
obra volvió á estar en estima en los tiempos modernos, quizá en demasia.

Segun Raimundo de Sabunde, !a nataraleza es raiz, fundamento y fuente de todas las


ciências que son necesarias alhombre para salvarse. Todas las demas ciências son vanida-
dcs si les falta la Teologia natural, que sirvc al hombre, en primor lugar, para el verdadero
conocimiento de si mismo, de sus deberes, de sus faltas y de medio de salvacion. Comnn á
todos los estados, á clérigos y legos, esta ciência, la más seneilla y provechosa de todas lns
ciências, lince supérfluo todo trabajo de memória y áun todos los libros escritos; pues quien
eon la gracia de Dios ha llegado á aprendería, no puode ya olyidar nada. Su argumentacion
es irrefutable, pues ella prueba per expcrientiam et maximc per experientimn cujmlibet
intra seipsuni. Dos libros nos han sido dados por Dios, el libro dei conjunto de todas las
criaturas, ó la Naturaleza, y el libro de la Sagrada Escritura. El primero se le dió al hoiu-
bre desde el principio, siendo cada criatura solamente una letra escrita por el dedo de
Dios. y de estas criaturas se compone el libro, como iin libro de sus letras: el hombre es
la letra más importante de este libro. En segundo lugar se dió al hombre el libro de la Sa­
grada Escritura, porque ya no era capaz dc lcer el primero. Aquél es comim á todos los
hombres, éste solamente pocos pueden leerlo, esto es, los clérigos; pero ambos libros tienen
á Dios por autor, por cuya razon no pueden eontradecirse uno á otro. Nadie puede leer
completainente el primer libro sin especial ilustracion de D ios; pero en parte todos lo pue
deu, como tambien lo leyeron , unos más , otros ménos, los filósofos y paganos.
Como el hombre forma el compêndio de todas las criaturas, el conocimiento de sí mismo
constituye su más importante estúdio; en cuanto se couoco á sí mismo como ens ab alio, co-
noce á Dios como autor de él y de todos los seres. — Más débiles son los argumentos de la
Teologia natural de Raimundo para la prueba razonada de las doctrinas de la Revelacion
como no podia ménos de ser. El prólogo donde expuso la posibilidad de un conocimiento
racional de las doctrinas de la Fe, fuó puesto ( 1595) en el Index libror. prohibitor. Yéase
Matzke, Die natürlkhe Theologie des R. v. S. Breslau, 1846. — Huttler, Die Religions-
phil. des R. r. S. Augsburgo, 1851.

Nicolás de Cusa trazó en su Cribrationum Alcorani, LL. III, Basilea 1550, un


paralelo entre Cristianismo é Islamismo con tendencia irônica. Im portante es el
libro de Luís Vives ( f 1541) De veritate fidei cliristiame, LL. V, Basilea 1443,
que se distingue tanto por la riqueza de la m atéria y claridad de los juicios,
como por su metódica exposicion y elegancia de estilo.
La primera Apologia en lengua vulgar la escribió el protestante francês
Eelipe de Mornay: De la vérité de la réligion vhrêtienne, A nvers, 1579. De cila
dice H auteville: ‘‘Este trabajo fué acogido con universal aplauso, y lo me­
rece. Se encuentra alli elocuenaia ajustada, argumentos concluyentes, fuego
en la expresion. rasgos muy vivos v erudicion, quizá demasiada erudicion.,,

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30 IN TRO IHT CI OX. § 2 .

Hugo Grocio cierra este período por su libro: I)c veritate religioiii.s Ckrisüame.
Lugdun. Batav., 1627, el eual se propago y tradujo muclias veces jor la publica-
cion do un libro do instruccion formado sobre él pai a marinos holandeses en Ver-
sen. H enbner (en el lug. cit.) Io alaba por haber sido el primero que distinguió
los domínios de la Apologética do los de la Dogmática. L a obra es todavia digna
de leerse por las interesantes piezas que contiene con grande erulicion y exac-
titud. Los tres primeros libros sou expositivos, y los tres últimos polémfcos
contra paganos, judios y mahometanos. Le sigue Daniel Huet, etiya Dcmonstm-
tio evangélica. P aris 1670, escrita con método matemático, saca con preíereneia
las pruebas de la historia. P o r último, el protestante Labbadie escribió su Traitê
de la vérité de la religion rhrétienne. Rotterdam 1684, en la cual resume, basta
cierto punto completamente, los trabajos de este período, logrando hacer una
obra aue por espacio de un siglo ha sitio tenida en estima. Los Pensées sur la
religion et quclques autres sujei*, de Blas P ascal, P aris 1609, aumentados
despues muclias veces, y últimamente por Paugèro, 1842, y per A stie, 1847,
contien.en los fragmentos dei plan de una Apologia dei Cristianismo bosque-
jado en sus líneas principales: su parcdalidad en favor dei Jansêaism o perjudi-
có sin embargo el valor de este agudo y profundo libro. Aunqv.e no sólido en
todas sus partes, ui exento de error, contiene sin embargo mucho digno de
mencion.
5. Los eomiêiizos dei Deismo procedieron de Inglaterra con Heberto de
C herbury, y alcanzan liasta la primera m itad dei siglo x v n . Véase Leland,
A view o f lhe principal Deistical irrilers that Jiave appearcâ in England in the lasi
and present ceutiiry, i 754, 2 tomos. L e d ú e r, Geschichte des englischen Deismus.
Stuttgart, 1841. L. Xoack, Geschichte der Freidcnker, Berna. 1833, 3 tomos. A
su lado son dignos de mencion: Sliaftesbnry. Blount, Toland, W oolston, Tin-
dal, Morgan, Chubb, Bolingbroke, Su pensamiento comnn fundamental es óste:
Sólo hay una religion natural, no hay Rcvelacion. Como el sensualismo de
Condillac respeeto al ompirismo de Locke, así en P rancia los editores d ela E n­
ciclopédia Diderot y cTAlembert, Boulanger, F reret, Helvecio, Volney, Du-
jtuis, convirtieron el Deismo naturalístico de los ingleses en el más crudo
materialismo y ateismo. La sentimental religion natural de Jlousseau contri-
buyó no inénos que las burlas tle Yoltaire á arrancar de las almas la fe en el
Cristianismo y la Iglesia. La Apologética fué en esta ocasion un palenque abier-
to. Clarke (Yerity and certitude of natural and rcvealed religion. 17041, Sham ok
(De la existenciay atributos de Dios. traduccion alemana, Berlin 1716), Stilling-
fleet (Origines sacrae adv. atheos, Oxford 1701), P arker (Disputationcs de Deo
et providentia, Oxford 1704), Skcrlok (Practkal discoarses, trat.ucidos muchas
veces) defienden principalmente la religion natural, para lo cual encontraron
ya muchos materiales en las pruebas de la existeneia de Dios de la Teologia.
Tillotson (sus sermones so tradujeron al aleman y al francês i. Lesley (en Mign.
DenioiistÁ evaitg. tomo IV, pág. 855 sq.), B um et (obr. cit., pág. õ(.7), "Warburton
(obr. cit., tomo IX , pág. 248), Blair (obr. cit., tomo X II, pág. 557), expo-
nen las pruebas de la divinidad dei Cristianismo. B utler escrib ó en ingenioso
estilo: Analogy o f religion natural and revealed to the constituikn and cotirse o f

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I D E A , O B JE T O , DIVISIOX É HISTORIA I>K LA APOT.OCIÉTTCA. 37

nature, Londres 1736. Por la verdad do los milagros evangélicos, particnlar-


mente el de la Eesurreccion dei Senor, se levanto una série de apologistas;
los prinoipales son: Addison (De la religion cristiana, traduccion alemana,
1872) y L ardner (Collection o f the ancient Jem sh and healhen testimonies to the
truth of the Christian religion. Londres 1764, 4 tomos, y The credib/lity o f the
Dmpel history, 12 tomos, Londres 1741-1755), P aley (A view o f the eviãen-
ces o f Christianity, traduccion alemana , 1797), Jenkins (Reasonableness and
eertainty o f the Christian religion. 1698- 1700), Hammond (De rationabilitate
religionis christiame, 1662), W ithby (A ãiscoitrse o f the Christian revelation,
1704), Stackliouse Defenes o f the Christian religion, 1703), Pôster (The useful-
ness, truth and exiellenee o f the Christian revelation, traduccion alemana, Frano-
íort y Leipzig 1741), W atts (The strength and w ea h m s ofhm nan reason, 1736),
Benson (The reasonableness o f the Christian revelation, 1753), Campbell (The
authentieify o f the Gospel, 1741), Sketon (T he revealed deism., Londres 1753,
2 tomos.)
P o r lo que toca al caracter de estas apologias, no se puede negar que on
muchas, siguiendo el ejemplo de Locke (Reasonableness o f Christianitg, Lón-
d.res 1700 j , se trato más bien de una transaceion que dc una Apologia, sacri­
ficando lo fundamental de Ia doctrina cristiana. De mayor importância son por
esto las defensas de algunos puntos especialmente combatidos por los deistas,
como la do la historia dei Senor por L ardner, de la mision de Moisés por
W arburfon, la justificacion de los milagros por Campbell contra Hume, etc.
La nacion inglesa se ha hecho acreedora á perpétua memória, porque sus más
grandes ingenios fueron defensores dei Cristianismo. A si, Bacon ( Le christia-
■itisme de François Bacon, on pcnsées et senthnevts de ce grand hotnme sar la reli­
gion, P a ris, ann. 7 de la Republ.), Nowton (Obsermtions upon fhe propheeies of
Daniel and the Apoealypse o f St. John. Londres 1733), Rich. Bentley (Remarhs
upon a late diseourse o f freethinking hy Phüeleutheros Lipsiensis, en aleman
Halle 1745), Berkley, Alciphron, or the Minute Phüosopher, en aleman Lerngo
1737). Los más estimados en Inglaterra fueron Lardner, Addison, Paley, But-
ler, Benson.
E n Francia siguió Hauteville (L a religion chrétienne prouvêe par les faits,
Paris 1722, 3 tomos) el método histórico; lo mismo Bullet (Critique des prin­
cipales ohjedions. 1770, y Histoire de VétaUissenient du Christianisme, tirée des
senis auteurs ju ifs et paiens, Lvon 1764). Al lado de François, Hayer, Gtauclat,
merece especial distincion Bergier, que adernas de su Traité historique et ãog-
matique de la vraie religion. P aris 1780, 12 tomos, compuso machos trabajos
apologéticos. Contra Yoltaire en particular, escribieron François (Observations
sur la philosophie de Phistoire, P aris 1770) y Nonnotte (Les erreurs de Mr. de
Voltaire, Lyon 1770), Guenéo (Lettres de quelques Juifs, P aris 1772). Adernas
de estos, deben seiialarse J . G. de Pompignan (L a religion vengée de Pincrêdu-
lité, P aris 17721, F aller (en diversos escritos contra Yoltaire, Buffon y otros),
Lamouretto (Pevsées sur la philosophie de Vincrédulitê, Paris 1786), Du Yoisin
(en diversos escritos, en particular contra F re re t), de la Luzerne, d’Aguesseau
( Lettres philosophiqucs. P aris 1785, 3 tomos). L a transicion á los tiempos mo-

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38 IXTRODUCCIOX. 2

demos la íbrma Chateaubriand, Gente da Christianmne, Londres 1802. Escrito


con ingenio, y elegante y animado estilo, devolvió este libro la fc á muchas
alm as, no por medio de pruebas abstraetas y áridas, sino por ia exposicion
histórica do la influencia dei Cristianismo en la civilizacion, el arte, la poesia
y el amor de la patria. Celebrada ántes con demasia, es sin razon tenida hoy
esta obra en muy mediana estima.
E n Italia no se había dejado sentir hasta aqui la necesidad de k, Apologética
en la proporcion que en los demas países nombrados. Gotti (Tentas rdigioiiis
christianae, 1750) recuerda todavia los antiguos métodos; ántes de el ya había
escrito Segneri (f 1695) ara. muy leido libro: L'incrédulo scnza scusa. Al lado de
Nicolás (Ragionanienti sopra la reliyione. Genov. 1720, 2 tomos), Fassini (De
Apostólica origine Evmigeliorum contra Cl. Freret. Lilrarn. 1775), Yoghera (8ui
caratteri âivini dei Christianesimo, 1779), se senalan por su importância Valsecchi
(Dei fondamenti delia reliyione. Pad. 1765, 3 L L .). Tassoni (La nligione dimos-
trata. 1793), Muzzarelli (11 buon uso delia lógica. Kom. 1821, 11 tomos), Gerdil
(f 1802) principalmente por su Iutrodmione alio studio delia reliyione.
E n Alemania sobresale entre todos Leibniz ( f 1716), singulai mente por su
(Discours m r la conformité de la foi a cee la mison, como introduecion á la Théo-
âicée. S tattler (Demonstratio evany. Aug. Yind. 1771, 2 tomos), Beda M ayr (Ver-
tJieidiyimy der natiirlicJten, christlirhen mal katliolischen Religion. Augsb. 1787­
1789, 4 tomos, donde utiliza los trabajos de B ergier y de los teólogos protestan­
tes Less y K leukcr); Neubauer (Religio christiana vindkata. Y ’irceb. 1771)?
Gerbert (Demonstratio verae reliyionits. S. B las, 1760), Storchenau (Pliilosophie
der Religion. Augsb. 1772-1789, 11 tomos). Adernas Opfermann (Religionis
revelatae veritas. Mogunt. 1779), V eith (Scriptura sacra contra incrédulos vindi­
cata. Aug. Yind. 1789-1794), Sandbichler (Vertheiãigung der Gõttlirhkeit des
Mas. Gesetzes. Sulzb. 1797.) Entre los protestantes son áe mencionar: Lilienthal
(Die gute Sache, der Offenbarung. Kõnigsb. 1750— 1782, 16 partes). Less íBeireis
der Wahrheit der christUchen Religion. Gòtting. 1768), Jerusalem (Betrachtumjen
über die vornelmsten Wahrheiten der christUchen Religion. 1768), Kleuker (Neue
Priifimg der Beiceise fü r die Gottlichkeit des Cliristentlnuns. R iga, 1787 — 1794,
3 p a rte s), H aller (Briefe über die wichtigsten Wahrheiten der Offenbarung. Berna
1772), Euler (Rettung der gõttlichen Offenbarung gegen die Einuilrfe der Freigeis-
ter, 1747).

ü. En ei presente período notamos en Inglaterra, entre los católicos: Mac Hale (Evi-
detices and doctrines of the Cath. Church. Eu aletnan Regensb. 1845), Moore ( Viajes
de un irlandês en busca de la verdadera Religion. En aletnan Aschaffcnb. 1833), Wiseman
(Relaciones entre las ciências y las verdades reveladas. En aleman Regensb, 1806, 3.;l ed-
Doctrinas y prácticas de la lglesia católica.) En aleman Regensb. 1840), Murray (De
Ecclesia Chr., 3 tomos, Lond. 1800), Butler (The trutlis of the Catholic religion proved
from the Seriptures alone. En aleman Regensb. 1845), Lingard i,A collection on sevcral
subjects connected with the civil and religious principie of Cathol. Lond. 1820), Fletcher
(The Guiãe to the true religion. Lond. 1804 , Milner ( Objeto y fin de las controvérsias
religiosas. En aleman Frankt. 1828; Cartas ú un prebendado, 1829). Entre los protes­
tantes es de notar Erskine (Remarks on the infernal evidence of the tiuth of rcvealed

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II KA , O B JE T O , DITISlOJí É JilST OR IA DE LA APOLOGÉT1CA. 39

religion. En aleman Leipz. 1825). Los libres de JBridgewater favorecieron los inierescs
npologéticos. (Bridgewater j 1821 dejó un legado para la publieadon de escritos que si-
guieran c*n diversas direcciones las pruebas teológicas.)
En Francia y Bélgica Fraysáaous, autor de las « Conférences sur la religion > ( Défemt
<lu Christiani&me. Par. 1824) utilizadas desde entónces y en ciertas condiciones, fecundas
en copiosos frutos. Siguieron sus Imellas eon más ó ménos êxito: Lacordaire ( Conférences.
Par. 1855, 4 tomos: kay una trad. castell., llenas de ingenio, ricas en iinágenes, atrevidas,
no siempre cxent.as de exuberância en el estilo), de Ravignan ( Conférences. Paris 1800,
4 tomos, trad. al castell., serenas, claras, objetivas), P. F élix /X e proyres, eu una série de
anos desde 1858, trad, al castell.) Adernas de estos eseribieron Siguier (La grandeza dei
Catolicismo, en aleman Schaffhausen 1743), Sénac (Le Christianisme áans ses rapports
avec la dcilisation moãerne. Paris 1837, 2 tomos), Bartke (La verdad religiosa ante d
tribunal ãc la razon , en aleman Eriburgo 1853), Nicolás ( Eludes philosophiques sur le
Christianisme. Paris 1850, reimpresas muelias vece.s, trad. al castell.), Descbmnps (Lc libre
examen, en aleman, Maguncia 1858), Roselly de Lorgnes (Le Christ devant le siecle. en
aleman Regensb. 1845); de Genoude (Laraison dit Christianisme. Paris 1841); en estilo
popular, ingenioso y atraetivo, Martinet (Solution des grands problhnes. Paris 1854. 4 to-
mosj; más sistemáticamente Laforct (Les dogmes catholiques exposées. Paris 1860,4 tomos),
van IVeddingen (Les êléments raisonnés de la religion. Lonv. 1874).
En Italia, Perrone ( Praelection. theol. Lov. 1838-1843, tomo VIII v IX , trad. al
castell.), Xardi ( Verità delia religione christiana çattoliea. Roma 1808), Manzoni (Sitlla
morale cattol. Prato 1841), Albóri (11 problema âcl umano destino. Florencia 1870, por
la primera vez en Italia con relacion álas ciências naturales), Gatti (lnstit. apolog.-polem.
Rom. 1806, 3 tomos, segun los antiguos métodos).
En Espana, Balmes ( Cartas á un cscéptico, en aleman Regensb. 1850, y sn sábia obra:
E l Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la civilizacion
europea, en aleman Regensb. 1845, 3 tomos), Donoso Cortês (Ensayo sobre el Catolicismo,
cl Liberalismo y el Socialismo, trad. frane. Paris 1851, contiene pensamientos profundos,
no exentos de exngeracion). La mejor edicion en la lengna original es la publicada por
G. Tejado, enriquecida con importantes notas y apêndices. Madrid 1880.
En Alemania y Suiza, .Dobmayer (Systema theologiae catliol. Solisb. 1807, t. I I -IV),
Ziegler (Prolegomena Theologiae c.ath. 1821), Liebermann (Institutiones thcolog. tomo I
y II. Mogunt. 1831), Kleo (Kathol. Dogmatik. Maguncia 1844, 3.a cd., tomo I.), Brenner
(Fundamentirung der Jcatholischen speculativenTlicologie. Regensb. 1837), Berlage \Apo-
logetik der Kirche. Miinster 1834), M. Hagel ( Demonstraiio relig. christian. cath. Ang.
Vind. 1831), L. Schmidt (Die consfruction des theol. Beweises. Vamberg. 1836), Friedlmff
( Grundriss der kath. Apologetik. Miinster 1854), I>rey ( Apologetik. Maguncia 1844,
3 tomos), Staudenmaier (Philosopliie des Christenthums. Giessen 1840), Ehrlich (Funda-
mentaltheologie. Praga 1859), Denzinger ( Vier Biieher von der religiósen Erkenntniss.
VVurzb. 1857, 2 tomos), Hillen (Apologetik. 1863), Pilgram (Physiologie der Kirche. Ma-
guncia 1860), Schwetz (Thcologia fundament. Vieun. 1869, 3.a ed.), líeinerding (Theologia
funãamcnt. Monaster. 1860), Jnngmann (Tractatus de vera religione, Ratisb. 1874);
Vosen (Das Christenthmn and die. Einspriiche scintr Gcgner. Friburg. 1806 , 2,11 cd.. 2
tomos), Hettinger (Apologic des Christenthums. Frib. 1875, 5 .» ed., 5 tomos, está traducida
al eastellano, Madrid 1 8 7 5 -7 6 , 2 tomos), Sprinzl (Hanãb. der Fundamentaltheologie.
Wien 1876), Entre los protestantes: Franeke (Enfieurf einer Apologetik. Altona 1817),
Stein (Die Apologetik des Christenthums. Lcipz. 1824), Sack ( Christl. Apologetik. Hamb.
1829), Stirm (Apologic ia Briefen. Stuttg. 1836), Dclitzsch (Sistem des christl. Apologetik.
Leipzig. 1869), de Rougetnont (Le Christ et ses témoins, en aleman Barmen 1859).

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40 INTKODtTCIOX. § 2.

Lnthaii.lt (Apologet. Yortrngc. Leipz. 1804, 2 tomos), Zezschwitz (Zur Apoligie des Chris-
tentJmms. Leipz. 1865), Voigt ■FundmnentnJãogmáük. Gotha 1874), Frark (System des
christl. Gewissheit. Erlangen 1870-1873); Ebrard (Apologetik. Erlange í 1874-1876,
2 turnos), Baumstark ( Christl. Apologetik auf anthropolog. Grundlage. Krankf. 1872),
Desde 1864 sale á luz en Gütersloh una revista apologética: Der Beireis des Glaubens. En
Atéuaâ se publieó en 1876: RD.átz: T.zp'. z Cj 'j Xpnrtiavtuv toò ásuTspc-i /.a:
iphou zitüvor Ú7TÒ Iyv. Morzi/.r,.

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PARTE PRIMERA.

LAS PR lí ERAS DE LA RELIGION CRISTIANA.

( Demonstratio christiaua. )

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PARTE PRIMERA.
LAS PRUEBAS DE LA RELIGION CRIST1ANA.
i:

( Demonstrado christiana. )

El Cristianismo se presenta como la última y plena revelacion cie


Dias en el mundo (Hebr. 1, 1); la Religion absoluta, por la cual se ac-
túa totalmente en el más verdadero y periecto sentido la iclea de Reli­
gion, v en la cual todas las revelaciones anteriores, Pechas por Dios á
los hombres encuentran su cumplimiento y perfeecion, y todas las falsas
revelaciones su impugnacion. De aqui la necesidad deun triplo exámen.
1. De la idea de la Religion y Revelacion en si mismas.—Libró pri-
mero.
2. De la Revelacion liecha á no&otros pior Cristo.— Libro segundo.
3. De las falsas revelaciones ántes y despues de la época cristiana.—
Libro tercero.

LIBRO PRIMERQ.
RELIGION Y REVELACION.
La Religion tiene su orígen v fundamento In el conocámiento de Diop
inmanente en el espíritu criado, que se dcsenvuelve por la Contempla-
cion dei mundo y de nosotros mismOs , y Se e&mpleta y perfetciona por
la Revelacion divina. Por esto se divide nuestra investigacion en dos
secciones.
1. La doctrina de la Religion en general.—Seccion primera.
2. La doctrina de la Religion revelada.—Seccion segunda.

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44 PRLMERA PAR TE . LIBRO P R Ü I E R O . SKCCIOX PRIMEHA. § 3.

SECCiON PRIMERA.

DE LA R E L I G I O N EN GE NE R A L .

§ o. P R E X 0 CIO X E S SOP.EE LA KELIGION.

I. Religion es, en el más lato sentido, la relaeion dei espírita criado


con Dios. E s el más antiguo, universal é importante fenômeno dela
vida. de los pueblos como de los indivíduos, un heeho histérico y psico­
lógico.
1. L a relaeion dei hombre con Dios es real. como sus dos términos — Dios
y criatura — son reales. Pero la Religion es solamente relaeion do la criatura
racional con Dios, no relaeion de Dios con la criatura racional. Dios es el au­
tor y fundamento de la Religion (Laotant. /. c. IY. 4: Fona sapievtiae d religio-
wis Deus est); pero Dios no tiene Religion. S. Thom. I I , I I , q 81, a. 1: Re-
ligio proprie importat ordinem ad Detun. P or lo mismo no se puede tampoco
definir la Religion como una “ mútua relaeion , “ cambio recíproco ,, de rela­
ciones. etc. A si, R othe, Theolog. EtJiik. § III. K lee, Dogmatik, I , pág. 11..E n
pro j' en contra de esta definicion, véase W irthm iiller, Encyklopàãie der katho-
hschen Theologie. Landsli. 1874, pág. 27, y Denzinger, op. cit.. I, pág. 10.
2. Sobre la religion como heelio universal, véase á Cieer. D° Legg. I , 24:
Nulla gens tani immansueta neque tam lera quae n o n , etiamsi ignoret, qua-
lem Deum habere debeat, tamen habendum sciat. Plutarch. adv. Colot. c. 31.
Las opiniones de los antiguos sobre este punto eu Eabricio, Bitíiogr. antiq.,
pág. 304. Senee, Ep. 117: Omnibus de diis opinio insita est, nee ulla gens
unquam est adeo extra legesque moresquo posita, ut non aliquos deos credat.
Q uatrefages ( Sev. des deux Montl. 1800, pág. 820) define por esto al hombre
como “ nn être organisé... doué de moralité et de religion,,; y mucho ántes
que ól Lactaacio (l. <:. V II. ü ): lieligio estpaene sola. quae homiv.em discernit a
brutis.

Contra los novísimos impuguadores de este heeho (Strauss , Der alte m d neue Glattbe,
1870 . pág. 40 ss. Bflchner, K raft und Stoff, pág. 185), observa AY. MOller (.Einleitung
in die. vergleichende Religionswmensch. 1874 : «Debemos preguntar si los que presumen de
conoeedores dei lengnaje dei pneblo tieneu aptitud bastante para darle ó quitarlo la reli­
gion. Por lo que toca á los ordinários turistas, estoy desde luégo inclinado á creer que su
conocimieuto de las lenguas de África, America y Austrália es har t o insuficiente p a r a p o ­
der adquirir dato? eiertos sobre la religion de los indígenas... Carecen en todo caso de la
facilidad indispensable para sostener con ésto* nua conversacion sobre matérias religiosas.
Si nlguna vez les pregimtan ?i ereen en un Sér Supremo, conummente recibirán una res-

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PREXOCIOXES SOBRE LA KEL1GIOX. 45

puesia negativa. por la sencilla razon de que el indígena no eoinprende la govigonza dei
turista, ó ánn coando la eomprenda, su timidez le impide expliearse sobre este punto.> El
doct-or Bleek y el Dr. Callaway nos suministrati ejemplos en sus trabajos sobre el lenguaje
y la religion de las vazas de la América dei Sur. Pruebas más ámplias en Hettinger, Apo-
Inqie I, 1. pág. 124 ss,
3. Esta universalidad de la Religion es moral, no absoluta: la total carên­
cia de religion es ira fenômeno aislado que sólo se observa en nn estado de
barbárie y estupidez bestial, ó como fruto de una eivilizacion corrompida. La
disposicion religiosa es inmanente en cada hombre; poro la religion es la obra
de la naturaleza y de la líbertad.

II. Oficio de Ia ciência es exponer los fundamentos en que descansa


ia conciencia religiosa, mostrando no sólo su razon subjetiva, sino su
objetiva verdad.
1. Al liacerr.os cargo dei lieclio de la Religion nos encontramos con dos
opuestas opiniones: la dei Naturalismo y Deismo de un lado, y la dei falso
Idealismo de otro. Aquél combate á la Religion explicándola simplemente como
una opinion ó efecto de causas fo rtu ita s — sacerdotes, legisladores, mie-
do, etc.; — éste quiere aparentemente reconocerla definiéndola como un liecho
humano universal, pero inmediatamente la niega, reconociéndole sólo cierta
razon meramente subjetiva. fundada en las necesidades propias de la natura­
leza humana y su propio modo de ver, á que no corresponde sin embargo nin-
guna realidad objetiva. De aqui que no tenga valor sino en un g r a d o Inferior
de cultura, que debe desaparecer luégo que se llega á un más alto punto de
contemplacion dei universo. Asi primero Lessing (Fragmente eives Ungcnnau-
ten. Obras, tomo VI, pág. 274 j: Aun cuaudo no nos hallemos en estado de con­
testar á todas las objeciones contra la Religion. queda na obstante inconmovible
en el corazon de aquéllos que han logrado ira sentm knto interno de la verdad
esencial de la misma. E ste ponsamionto lo utiliza ScMciermacher, aquel teólogo
en quien los más heterogêneos elementos, panteismo, misticismo y romanticis­
mo, se mezelan por modo extrano. La piedad, segnn él (Der christl. Glaube.
tomo I , § 3), es una simple “modificacion dei sentimiento ó de la inmediata con­
ciencia de si mismo,,, y el conocimicnto teológico, que de ningun modo cs ob­
jetivo, sino simplemente subjetivo, se deriva dei sentimiento interno v de sus
várias modificaciones en su relacion á lo que meramente las determina. Su opi­
nion es que debe (lesecharse sin exámen la cuestion sobre si puede haber algo
verdadero en Filosofia y falso en Teologia (for. rã. § 16). Tambien Hegel
reclama para la Religion un domínio propio en la aetividad espiritual dei
hombre, poro sólo le concede el grado dei sentimiento, de la fantasia y de
las últimas categorias; á la ciência, por el contrario, el de la idea concreta.
(Encyklopàdie der philosoph. Wis-senscli. Prolog, pág. X IX ; Encyklopãáie. pá­
gina 581; Fhãnomenologie, pág. 170 ss.) A la verdad, él quiere que asi en
la fe como en la ciência, la forma sea idêntica con el eontenido; pero Ia iz-
quierda do su escuela convirtió esta distincion en oposkion. L a filosofia, dice
Strauss ( Glaubewslekre; 1840, tomo I. pág. 24), toma á su cargo mostrar que

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46 PRIMERA PARTE. LIBRO P R I lt E R O . SECCIOX PR IM E RA . § 3.

Ias ideas bíblicas y eclesiásticas de cielo v tierra, Dios y ireacion, etc.,


son ya insuficientes y debon ser sustituidas por otras; véase H ettínger (David
Friedriefi Strauss. E in LelteWk and Literatmldld. Freib. 1875); igualmente
Frauenstádt (D ie Mensd>werdnng Gottes. pág. 1381, Blasche ( PhilosopJiische
Vnsterblichkeitslehre. Prol.'), Feuerbach ( Darstellung der Leibn:z ’schfín Philo-
sophie 1836, pág. 134, y particularm ente Uebev das Wesen der lleligion.
1847). “ Si lo absoluto sólo se realiza en el liombre, sólo el bombre es
lo absoluto „, — es la consecuencia que saca de las premisas de Hegel. La
idea que Hegel puso sobre la naturaleza y la liumanidad, la tiene por una “ in-
sostenible abstraccion,,. P a ra él la “ Humanidad,, es lo absoluto; “ solamente lo
sensible es real,,. La esperanza de una vida inmortal expresa seiialadamente la
esencia egoista dc la religion. L a religion es por tanto el mal fundamental de
la Humanidad: y lo es en el más alto grado aquella que corresponde mejor á su
esencia, es decir, la cristiana. Cultura, moralidad, ciência, no existenpor sino
apesar dei Cristianismo; fantasia y sensibilidad constituven ls. esencia de la
religion; pero la sensibilidad es el asiento de las necesidades y deseos finitos,
el corazon apasionado que quisiera hacer de su ley la ley dei mundo. L a reli­
gion es para él “la intuicion dei liombre acerca de su esencia cono otra diversa
esencia.,, el pnnto de vista esencial de la religion es el subjetivo, ó sea una
torpe vista interior tomado de egoísmo. De aqui la fe en los milagros. “Aquello
sólo á que el corazon anhela siempre, debo cumplirse.,, “L a ciência lia de ani­
quilar esa ilusion radicalmente fu n esta.., Véase E. A. v. Scliaden (D er Gegen-
satz des theistischen and pantheistisehen Standpunkts. Erlangen 4848), Schaller
(DursteUimg der Philosoplúe L . FuerbaeJrs. Leipz. 1847). Otios, como Max
Stirner <Der Einzige and sem Eigenthum. 1849), indiean que áun Feuerbach se
quedo á mitad dei camino personificando el concepto genérico de humanidad,
poniéndolo, como cosa más alta, delante y sobre el hombre indivíduo. La idea
no es nada sensible; si sólo lo sensible es real, entónces la idea de humanidad
no existe, v queda sólo el indivíduo. Luego solamente cada uno es para sí lo
más alto. cada uno es para sí mismo su Dios. Es el atomismo intelectual, moral
y social.
A semejanza de Feuerbach, Schopenhaner pone en la voluntad el asiento de
la religion como forma de satisfaecion de la capacidad metafísica; tiene suraíz
en el carácter dei liombre, y se la forja en conformidad á sus deseos y espe-
ranzas. Así pues, la voluntad presta á la religion la sustancia; la fantasia y la
sensibilidad, la forma (Die W eltals Wille und Vorstellung.il, pág. 159.; De aqui
la diversidad de religiones; como no se derivan dei pensamiento, tampoco espo-
sible ningun exámen. ni prueba, ni refutacion de ellas. E. v. H a r mann (Philoso-
phie des Cnhewussten, 1869, pág. 640.) relega la religion al capítulo de las ilu-
sioites humanas. Nosotros pensamos, tenemos una existência separada, indivi­
dual; por eso buscamos m o stra propia dicha miéntras que somos involuntário
juguete de la voluntad general, y cuando llegamos á persuadimos que no po­
demos encontrar en la tierra nuestra felicidad, nos consolamos con la futura
bienaventuranza. “ Tan Inégo como se apodera dei liombre la plena desespera-
cion de alcanzar la felicidad con su amado Yo, se haee tambien accesible al

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r B E K .O c i.o s E a so b r e la b e l ig io s . 47

pensamiento generoso de trabajar solo para el bien de la, generaciones futuras,


de moversô solo en el proceso dei Todo y para futuro bien dei Todo.,,
L ange/'GesrMckte des MateriaUmms. 8 * ed., pág. 508) quiere salvar la reli­
gion en la hum anidad como tutor®, de las ideales tendenciaã, á semejavza de
Stuart Mill fThree csm ys on religion. London 18741, que tiene por religion la
direeelon de nuestro sentimiento liácia lo ideal.

III. L a d em o stracio n científica de la R elig io n debe, resolver tres


cuestiones. H a de p ro b a r: a) la existência de D ios c o n tra el Ateísmo; b)
la ereacion dei nimiâo c o n tra el Panteismo (m onism o, acosm ism o); c) la in-
nw terialidad. espiritw didad é inm ortalidad dei alma c o n tra las diversas
fo rm as dei M aterialismo.

L a Apologética no ha de desenvolver estas pruebas circunstanciadamente;


ella utiliza las conclusiones de la Metafísica y de la Filosofia de la Religion.
■Sobre la posibilidad de esta demostracion v. Prop. damn. Nirol. ah V ltrin r.
a. 1348 fDenz. 457 sq.]: Quod nulla potest esse demonstratio sumpta ex exis-
te n tia tinius rei effectae ad causam et e converso... Item , quod néscimus éyi-
denter, guia sit Deus, intelligéndo per Deum ens nobilissimum. S. C. Indic. d.
11 Jun. 1855, Prop. 2. Ratiochdatio Dei existentiam , animae spiritualitatem,
hominis libertatem cran certitudine probare potest. Pides posterior est revela-
tione. proindeque ad probandam Dei existentiam contra atlreum, ad proban-
dam animae ràtionalis spiritualitatem ac libertatem contra naturalismi ac fata-
lis.mi séctatorem allegari conveiiienter nequit. Con. Yatic. De fid. cath., cap. II.
'arriba, pág. 5),. S. Tliom. I. q. 2. a. 2. in Ep, ml Bom. Cap. 1, LecL.fi Con más
determinacion se tratará en la P arte I I , lib. 3, sec. t.

IV . L a ex istên cia de D ios se p ru o b a : a ) p o r la h isto ria ; b j p o r la


co u sid erac io n dei u n iv e rso , y p a rtic u la rm e n te c) dei e sp íritu h u m an o .

Ivmn. Kath. Dogmatik, 2.:l ed., tomo I , pág. 637.14-,— Ivleiitgçn, Philosophie der Yor-
zeit, I, pág. 720 ss„— Theologie der Voríeit, II, pág. 30 s i .—Franzelin, De Deo ii no, pági­
na t>0 sq.—Van Kudert, D ie Gottesbeweise hei d m Tflfern, Si- dem Itl. Augustin , Fribur-
go'1809.—J , Stalil, Die mtHríiehc Gotteserkenntniss nach derLehrè der Tãter, Ratisborm
180:9, — Fortlage, Darstellutig und K ritik der B e u x m fü r das Daseüi Gottes, 1840. De
loá teólogos antiguos, en particular Petav. 1. c, De Deo, I , 1, 2. Tkomassin. De Deo,
1, 21 sq.

1. La historia, propiamente y de suyo, sólo prueba el conocimiento do Dios


como hecho; pero cabalmonte esta universalidad dei hecho prueba la verdad.
Aristotel. Top. I , 2: M.xàíxt.xÒ; c t t i s X o y o i ; ivòo;WV
vdxjzp. I I -}j. òoxoõvrx —x-rtv v, -.v.z toi; r, vote Tocjotç, xx.l tootv.: y r.y.T.o
y -rol; “ Jvtíéfo1.; r, to’.? uá).*.#Sa •'votitootí xx.l i v o o C i c e r . De iixit. deor. I, 17:
De quo autem omnium natttra consentit, id verum esse necesse est. Santo To­
más explica el pensamiento de Aristóteles fÇ. &tút. I I , 3 4 V: Quod ab omnibus
dicitur, impossible est, totalirer esse falsum; falsa, enim opinio infirmitas quae-

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48 PRJMERA PARTE. LIBRO 1’RIMERO. SECCIOS FRIMERA. § 3.

dam intellectus est. Defectus autom per accidens est, non potefit esse semper
et in omnibus. La universalidad dei conocimiento de Dios desde los ticmpos
más remotos, su perenne durai-ion, sus efectos. prueban el fundamento racional
de su existência. Entre los Padres tratan particularmente de este punto Lac-
tancio (1. c. I, II, pass.), Tertnliano (De testimonio auimae) y Clemente de Ale*
jandria, último Strom. V , I I, pág. SBC): Kal tòjv àvfjpcó-wv irávreç EÀApvéç t$
xal jSáppapo'., vivo; o oooèv ouòxuoò tuv yitopyoúvTwv, cjts vopis.òwv, à.ÀÀ oots
tL v TOÀtTtxwv íúvaTX'. ty.v, u.y, npoxxTítAY.yuivov tv, too xpsÍTTOVo; ttÍttí'.. òtò nãv
'J.ÍV ISvO; ÉíótOV, ~âv OS £í~ípí(i)V àvTGLtiVOV, Y, íüápstov Tí Xal TX ~pòç Ttp vgtio
- ávTa aíav eyst. xal ty,v auTY,y ncÓÀY,'i/!.v "tpl too xaTacrTY,Tap.évov ty,v pysuovíav.
sly; xal t í xaOoÀixtoTaTa twv r/tcv^ua/nov aoToõ own£(foÍTY,xív ítí ity(ç návTa,
2. Con las últimas palabras pasa Clemente de Alejandría de la prueba his­
tórica á la metafísica ó cosmológica. La consecuencia de la existência de Dios
sacada de la existência dei mundo es tan rigurosa que ya el libri de la Sap. 13,
1, sq. la expone detenidamente; tambien Bom. 1, 19, 20. Act. 14 , 15. 17, 24 —
28. E p h 2, 12. Ps. 18, 2; 96, 6; 99, 3. Job. 12, 7 — 10. Ecdi. 42, 5. Jer. 14, 22.
Doctrnia es de la Escritura por tanto que: «) Dios cs conocido; b) con certe­
za; <•) por medio de la razon; d ) por la consideracion de las cosas criadas, y
que e) este conocimiento es mediato. Casi con las mismas palabras que la Es­
critura se expresa Aristotel. De miinil. c. 6. Metaph. X II, 8. Physk. VIII, 6.
Cicer. Qtt. Tu.sc. 1, 29. De divinat. II, 76. Los SS. Padres enseiian: a) que hay
un conocimiento de Dios por razon de las obras de sus manos: Athenag. Lei/.
n. 4, 5, 7. S. Athanas. Cmitr. tíent. n. 35: Oòx ãv êwotav Xáfíot f ?n el espectácu­
lo dei cielo estrellado), OTt, TcávTwç sarlv ò xujíLpVwv auTa 5y|Ulloupycíç; 8. Justin.
Ap. II, 6. Tatian. C. Graec. n. 4. 8. Iren. C. Haer. II, ti — 9. 8. Easil. C.
Eiinom. II, 32: Auváuiíwç xal cropía; xal t Évvy,ç, ouyl èè ty,ç ciosra; aor/,; ívòítx-
Tixá ítt '. TTOU.uaTa. Ep. CCXLIII, 1: Ex ulev twv £v£sv£ul>v ' t. woÍ.Ües.v aévoo.ev
tòv 0£Òv Y,aã)v. S. Grogor. Naz. observa ( Oral. XXVIII, 16) cue la eonserva-
cion delas leyes dei mundo no puede ser efecto dei acaso: tcjto Ss tí tots
àXÀo 7cAr,v 0 eÓç; b) que este conocimiento es el resultado dei simple ejercicio
de nuestra razon; 8. Justin. /. c. II, (1. Clemens Alex. Strom. V, 14. Tertullian.
De aniui. c. 2. De (estimou, animae pass. Origen. Hom. X, 3 in Xiau.: unde (de
nuestra naturaleza racional) et initia sumimus ac semina quaeclam ad percon-
tandam voritatem; c) que por esto es en nosotros ingénito, congênito. Tertu­
llian. I. e. c. 5. Arnob. C. Geut. I, 33: una vyúmç auToòíòaxTOí 8. Chrysost. ad
pop. Antiocli. Hom. X II, 3, òó-a eiacíutoç 8. Justin. I. e. TpdXr/kç tsocr.xY,,
àòiòáxTwç xal èja^ útíoç Ciem. Alex. I. <;. Euseb. Praep. evmg. II, 2. S. Gregor.
Xaz. Orai. XXVIII, ti, 16, XXXIV, lü, tuts'. toI; àv&ptónoiç br.ípys<., àòíòaxTOv
xal auToaaOÉ; S. Cyriil. Alex. C. Jalian. II, 52. oüxoOsv Constit Aposto!. II, 12.
8. Joan Damasc. De fiã. orthodox. I, 3.
La exposieion de la prueba (le la existência de Dios per la razon presenta en los Padres
(
un progreso gradual. Partiendo dei texto bíblico Jtom. 1, 19 sq. Sao. 13,
ls q .) y s i-
guiendo el desarrollo de nuestra inteligência, que ante todo elige el mundo exterior por ob­
jeto de su contemplaeion y luégo á sí mismu , dedueen la razon do fin en la naturaleza;

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PRENOCIOXES SOBRE LA RELIGIOX. 4 Vi

ptiesio que la prueba teleológica es de heciio, áun para la Filosofia . ia primem prut-ba.
Xeuophon. Memorab, 1 . 4 ; IV, 3 . Platon. Legg. X, X II, La exuonen primero los apo­
logistas. Tlicophilo iad Autolyc. II . 22) deduce dei navio que se va aproximando, el pi­
loto: de las leves, el legislador. Una consideraciongeneral conduc-e á la prueba cnsmolójb-a:
frecuentemente corren juntas , como se ve en Orígenes 'de Prineip. I. 0. , S. Gresror» X;«,
( Orat. XXVIII. 10 .} Aqui es la aetitacion dei óruer. mismo de las cosas lo que se consi­
dera. La prueba psicológica pasa dei mundo exterior al interior. Desde luég, se presenta
íundáiidose en el conocimiento natural que todos los hombres nenen de Bios, y refiriéivlose
al fundamento de la corrupcion dei pensamiento limíiãuo. á la mula disposieion para lo
Imeno. A sí, Teófilo l. c. I . 2 : «Como el espejo empaüado no puede retieiar las imuge-
n es, así tampoco el liombre pecador puede contem plará Pios. limite. Fel, Octav.
c. 17), y S. Atanasio (0. Gent. c. 3. 30. 82.) exponea la íntima oonexion dei eonoci-
iniento dei mundo , de Dios y de nosotros mismos. Òlás profaudameiite explicai» cl ar­
gumento psicológico S. Basilio y S. Gregor. Xaz. Aqtiól C. Eunorn. II. 10 y Bom.
Attende tibi ipsi n. 8 : lipórsyi o3v « a c r a , "va ~sori/p e Este Orat. XXI. 1: 'Otsò
Yá j irv. ~.r>~r alofir.-jsír i‘À®ç, voOto -oTr «ç^totr S tíy . Así se apova el Cmisensus
gcntium en la naturáleza v normal actividad de nuestro espiritu. Abriêndose paso se pre­
senta en fin la rcfiexion en la propia vida dei espírita en S. Agustin. D< vera rcliyion.
u. 30: Xoli foras ire, ia iuteriore homine habitat re rita s; et si fitam naturnm mitiabikm
inveilrris, transcende et te ipsum. Las disputas contra los Acadêmicos v los errores de los
Maniqueos Io. llevaron á la investigacion de Ias euestiones teóricas dei conocimiento. Como
cl alma es activa por su inteligência y voluntad, aprehendo por esta dohle via á Dios como
verdad primero, bondud suprema y belleza iiimutable. De lib. urbitr, II. 3 .—15. Si ve ergo
Deus illud sit (la primera verdad) sive non s it, Deum tamen esse negare non poteris. In
Ps. 2Cp Eunrrat. II. n. 8: Ista, quae dienntur bona, nullo pacto nos delecttirent, nisi essent
bona w c alio pacto essent, nisi ab illo essent, qui simplieiter bonus est. De vem religion,
c. 20. De Trinit. V III, 3. Cio. Dei. V III, 6. Confess. X. 34.

3. Santo Tomás resume la argumentacion de la anrigüedad C. Gent. I. 13.


I. q. 2. a. 3). Partiendo de cinco puntos (Deum esse. quinque viis probari po­
tas t') llega al conocimiento de la existência de Dios. Estos son: la prueba <ij dei
prim ar principio dei movimiento iex ratione primi moventis •: b) de la prim era
causa eficiente (ex ratione causae efficientisi; cj de las categorias de lo posible
y necesario (ex possibili et necessário); d j dei primor principio de las perfee-
cioítés en las cosas (exgradibus qui in rebus inveniuntur >: e ■ cie la rela ciou
de fin (ex gubernatione rerumi.
La primera prueba (cf. Aristoteí. F hysk. V III. 1. sqq. M tapè.njs. X II. 7.
Zeller, Philosophie der Grkchen. I I . P art. 2. pág. 265 y ss. Platon. Legg. X.
892. X II. 967. Suarez, Dispat. Metapbys. Disp. X X IX . Sect. 1: comprende
todo gênero de movimiento mecânico, orgânico, espiritual. La ciência moder­
na lia vuelt.o á emplear esta prueba, considerada por muclios filósofos como an-
ticuada. Véase Ja n e t. Der Materkãisnms nuserer ZDt in Denhehkrnd. en ale-
man. Leipzig, 1866. pág. 17 y ss. Conocemos las leves dei movimiento para
todos los cuerpos, pero ignoramos la causa de las misrnas: la gravitac-ion que
se tiene por esta causa, es solo una expresion convenida. no una verdadera
definicion de la esencia. y áun Ia gravitac-ion no basta por sí sola para explicar
la órbita dei globo, pnes fuera de ella todavia es necesario admitir na movi-

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r.o PRIMERA TARTE. LIBRO PRIMEEO. SECCION PR1J1ERA. § o .

miento independiente de la misma. como un primor m o to r... 3 em h . Cotta,


Geologia contemporânea. pág. 321. “On conçoit que la matière suire aujourd’lmi
los lois infailliales, qui la régissent et tjui conservem uno régularitó éternelle;
mais il a faliu une impulsion première. qui a tout ordomió ponr 1’inépuisable
série des temps. „ Bartliélemy Saint-Hilaire (jjowrn. des scw. 18>32, pág. 607).
" La force de se mouvoir n ’y est pas ien el coneepto de matéria como tal) com-
príse; c’est un ol>jet que nos idées trouvent étranger et extrinsèque à 1’ógard
dn corps et de fétendue.., Bayle, Bicfion. critk. s. v. Leucippe). "Lunertie est
on opposition manifeste avec 1’idée, qu’on soutient d’uno prétendue propriété,
que posséderait la m atière de se mouvoir. „ Caro, L e matériedisme et la Science,
pág. 231 s. En parecidos términos se expresan Arago, Biot, L rplace, Ulrici,
Gott and die Katar, 186‘2, pág. 386 ss. Véase Janet, loc. cit. , 47 ss. Hettinger,
Apologia I. 1. pág. 137 ss. 190 ss. La cuestion ontera lia entrado eu una atreva
fase en virtud de la teoria mecânica dei calórico. Véase Fick, l) e Natnrkráfte
ia ilircr Wechsilbezichançj, W tirzburg 1860. G avarrct, Le.s phéi omènes physi-
qnes de la v k , 1870. Tan cierto es en todo caso que la gravita ciou exige un
centro. Ningun átomo, ni la maioria como tal, posee esta fuerza centralizadora
para ser centro y puni o de atraccion de las masas. Poro sin esta fuerza centra­
lizadora no se eoneibo el sistema dei mundo. Luego la fuerza centralizadora
no puede ser una fuerza activa de los átomos, sino con y sobre elios, y por con-
siguiente no física. sino metafísica, que cause la posicion dei átomo en determi­
nados euerpos, la gravitacion de las masas hácia su centro.

*La tésis, segui la cnal el nmudo consta de partes minutísimas siempre existentes ó impe-
recederas, rayas fuerzas contrates pruduccn todo moviniionto, os sólo un srpuesto admitido
en lugar de una explicaram. Ellá reduee ioda mudanza eu el mundo de los euerpos i una
constante eantidud de matéria y una suma constante de fu m a s, dejando sin explicaeiun los
câmbios mismos. Podemos damos por .«atMfeehos por algun tiempo con la supuesm existên­
cia de aquellaeantidad constante; pero pronto desçamos penetrar más profiuidamente y com-
prendcrla en su o-ieneia. Concedido que, en etecto, dentro de determinados limites la tésis
atômica es útil y áun neeosaria para mieslros estúdios fíaico-inatemáticos; pero tóngase en­
tendido que ctuindo se traspasan los limites do las condiciones requeridas por cdla. lleva, como
filosofia eorpuscular, â objecimies insnlubles... Nadie que liava meditado profimdamente
deseonoce la natnraleza transcendental de la dificultad que aqui se nos opu ie. Por más que
se medite, siempre se tropieza con cila eu una ú otra forma. Los antiguos filósofos natura­
listas de la cscuelu jónica, est alta u menos desaeeriado.s que nosotros on este pr.nto.» Llubois-
Rcymond, Ueber die Grcnzen desXafnrerkennens. 4.» edie., 1866, página * 11 á 15. «Tutte
le tbrze delia natura dispendono dal moto delia matéria ponderabile e deli’ impondcrabile
o etere... Ma investigare questi principj e il ravisare quoste cause dirette d >’ ienomeni non
dispensa dalla causa prima, dal ia, cai sola vadontã dipende la prima limitarione dolie nzkmi
in iuten.sitàe direzione defunta. > Seecbi, L nnifà deite forze jisiche. Milano 1871.

La segunda prueba sacada dc la primera causa eficiente, no puede ser com­


batida por el supuesto de una série infinita, ya sc considere ésta en línea recta,
va en circular, pnes todas estas causas, sin la últim a, son únicamente causas
intermedias (cansa media'), y ninguna, sin ella, causa adecuada (causa <idaequata
et completaj. Pero si. segun el idealismo trascondental de Ivant (asi recien-

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PRENOCIOXES SOBRE LA RELKJIOX. 51
temente Pfleiderer, Das Wesen der Belifjlon. I. p. 152), el pensamiento no dcbe
salir dei mundo sensible, se deberia, por el contrario, "liaeer ante todo com-
prensible como c-1 pensamiento entra en el mundo sensible.,, Hegel (Obras,
tomo X II. p. 377.) Cl'. S. Tliom. C. Gent. I. 12.

La réplica de que el mismo Santo Tomás tiene por jmlemostrablc nn mundo temporal
(I . q. 40. a. 2. véase TríedholT, Apologeük, p. 79, Dogmatik, tomo II , introduceion,
Kuhn. obra cit., p. 710), encuentru su soluoion en la disttncion que pene el santo doetor en­
tre Ias ideas de tieinpo y cre.acion, 1. c. nd 1: Quitlam dicr.nt. quod snbstautia mimíll
non sit a Doo et hoc esl hitalerahilis error... Quidam autem sie posummt munduni aeternum,
quod tamen mnndum a Deo factmn (lieerent,

La tercern prueba, tomada de las categorias de lo posible y necesario, lué


temida comunmento por los modernos como prueba dei principio ele razon uu-
lieiente. Loibniz, Thíodicée, I. 7. W olff, Yernibiftige Geãaukea, etc., § 328, 343.
Mendelsohn, Morgoistioiden, 1870. Garve, TJeber das Da.sein Gotte.s. 1802. Y
ya Ricardo de S. Victor D e Trinitaie. I. 8): Si nihil a semetipso tnisset, non
esset omnino, unde ea existerc potuissent, qnao suum osso a semetipsis non
babent nec liabere valent.
La cuarta prueba parte clel primer principio de la perfeccion en las cosas. E s­
tas presentau, en efeeto, diversos grados de perfeccion, y nosotros determinamos
por esta razon, la medida de las mismas eu proporeion de la distancia más ó me­
nos próxima á la más alta perfeccion: luego existe una perfeccion absoluta, como
luz prim ordial, prototipo y cansa (cansa exem plam et effleiens) do toda per­
feccion en las cosas. Ya San Agustin (arriba p. 40) y S. Ansolm. do Cant., dis-
curren dei bontm pnrliripnUim al hoauin ia. se. de los bicares mudables al bien
imnutable. S. Anselm. díonoloy. iuit.: Nec-osse est, liaec omnia bona por urram
aliquid bona esse... idrpie per se ipsum et summo magnum et sumrne boiinni.
La quinta y última prueba. historicamente, se oirece primero en Anaxágoras
(Aristotel. Metaphi/s. I. 3). En Erancia íué Fenolon (Demonstraitop de, Ve-xis-
teuee de Dica. tirée de la connamancc de la nahtre et proporüonnée à la faihic
iidcUigence des pilas simples, trad. alem. Begensburg 1837); en Inglaterra
Rob. Boyle, Durhain; en Alemania, siguiendo sus pasos, íneron las diversas
"Phisykothcoluç)ien... — Pabricins ( Hydrotheologie). R ichter (Iclithyaflieolocjici.
Lesser (Litbotheoloyivj. R ohr (Phitotheoloyie), entre 1730— 1760, los que culri-
varon esta prueba. Las objeciones que se sueien oponer se desvaneceu consi­
derando que ,1a conlbrmidad con un fin (jinis intriu secas). asi en lo singular
como en el todo, descansa en un solidísiuio raciocínio de introduceion, no bas­
tando para explicar la existência de las cosas las causas meramente activas sin
rclacion de fin, como tal indiferente, y cl snpuesto do un arquitecto dei universo
(Kant) es insosteniblo, pues lo que es absoluto no es determinado por otro; una
matéria eterna y por ende absoluta, no puede recdbir forma por lo mismo de
una inteligência. Adernas de esto, una matéria informe es mera ficcion; aquélla
solo existe eabalmento en y por la forma; pone igualmente la matéria. La fina-
lidad en las cosas (organismo) es esencialmente una misma cosa con ellas; por
esta razon la nteligencia ordenadora cs tambien creadora. Las aparentes

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52 1’ R I M E R A PAUTE. L1BH0 P R lM É R ij. SBC C IOX PU IM ER A . § 3.

iijpK-rfeneieáf#^ ráspécté âe itn particular organismo, sou jitótamente Jiêfiésarias


para t# ccmpvro,as>Íein dei trata: rotelios gfkms&ã* Ü s s perecer porque su total
âbiSifi#*#!!® ftcaitearia lâ péráklâ tclel u do. S, Tliom. I, j | 48. a, 2: Bens ei natura
ttait. .p o i m elte od iu tí» , sgd riãM qiiod meliuã 6ft Ifi non
r.uisiqmítretar vitã leouÍs?nisi ocoldérotur asinus.
Tamdien Ivant dice ue esta priteisa Kritife »7cf reu/en Vmiiimft. 17í)4, p,
"Está prueba lia merecido tsêtSiplS serajembracla ffi®aprecio, E ala más antigua,
üiá4 í law v a*t j >r acoaiodadã âl - nticlo coattm de los Lombres. Excita el estú­
dio .ue ia haítiralera por/pta ti ene su existência tm el pensam: ento. v de allí
recibo síímfire. nuefi Da á MímèS' íftles y dasignios, allí donde nuestra
observa cios no los íiul iera por si inisma dpseubiérto.. y ensanelra. nuestrsg eo.no-
eimifenti.e ttáii.trate por lapsen.da qn.,;. çnnduee à una sspeeífter, unidad. cuyo
•principio está íiiÊra do la natuíateza. Psro kn conócimientos sé râfiieren de
nuevw á sn iuça.te. HÉK <ii| f 1'fts idfiás .pié íos engendrarón. ,yauméntan la feen
un. soberano autor liasla producir unç, eonTi.eeio.n iiTesistible.j, t desde el punto
de vista de la novisima, filosofia nnjnral. Observa Bser f Zum Sfreit Ubet" # 1%
Zla/a/'>or/.v#p.'.s. 187^4: “Las daradaistes dnn una grande importância á la trans-
tdnna >> >11 Stefó jãrié es la transibrmaeion. Sino la íléfenntnáckni. de Una cosa fu­
turar ;.po os !a»J>içg y pn allq.gtãdo t.eoÍ<’igiúíá? Ea efectij,. toda la virtud propa^
gaficra t no viano á parar en diEptaj-rfn nnevo prottego do vidt? Lp,. más alta
idea de ia teudgnçia. á içi iin en los eigmiismos. es rl misnro prmjeso de vida.
Véàse Kôstliíj. Fehi-i’ <V? Ziffixf-iftJ.v# % ' ZimW&ijibiffes iuder Xttfih ;1854) y:
0 "ft ó- 'd5/' Xftur. 2 tíanos, l v;52. T»t®llisch. Uch-r <l::en dTirtlite'*
Z,’‘if»hrift für ÉiSii. páp. tíd sS.í Prendeienliurp, L jifisvM Uutcnm
rlut^iO, . II. p, 25 Si, La clilieultad de ejq:iiicar oi mundo mecánicamento con
exclu.siv-n de toda teologia. Io conrieg® 'Puljeus-E.eyanonil, Var/eiu m vw s &<Ém-
io, B sE n 1876 y: T)k I\lmh>(iic wler Ztt/all. Von Á. Wigánd, 1877.
8i todo Si efectõ dei acasn. ent.Vaccsotauibícn Ias íeyès y iâ# jaatcniáticadêon
étecto dél ajíaso, 6 lé t|.8# es to ntisftm. ms tíxistim ui loyes ni inatemátisss, y, por
ísmsígttiente. tampue© (áeneías estetas. Kfpo® liay leyes y existem las mate-
nráfiç-as. existen precisameute en y para el espíritu, comolaley dei nexo eansual
y de Ia canga eficiente? como §g- la .final. / Q b qué ranon, pa<s&, m jtretende
.excluir la última como nn perteneciêiite.à las ciências naturales, j la otra no?
r.Es p!8 ventura más com)UteiisiIíle esta que. áiquélla? jY no déscansan en
definitiva arnlitts espécies dámansa en laley de la razon suíiitienter'
4. En la P®|g-iÉ#:‘Hr/fea Éê ---i %timiO encuentrá él espíritu per sante la iíleá de
la ã y M oíslM iííoi‘S éòiao lieclio primitivo. Partiendo de amljas llega
liãfta EííoSj cómo jn-iniô® vérdad y supremo, bien. Ambas formas clo. priieba
ias ene entramos desenvuelTas primeramento e.n Platoní Heptfhl. YII. 15, PlniStlf.
ptàg; 27 j, Aristóteles t$tilinl. pág. 487. a, bt ed. Berol. De C0t7, I. ftj, San
Agtistin <C, </»•>», X ll, 2:5. Qtfi 4.XXAIII. Qu, 4:u) ) San Anselmo f Wmolog.
fgMj. 8an.to Topiásff( l>íív-dAg. quounie. Dv m*tti. ereaf. a. Ktq L.eibniz 1Xoti-
reíui.e imv/s sitw VetãewhMt,d lumíiliu Lib, lá ’,- cap. 11), Bwjsuet fJá » |p 8 y
í'rgMé <té (a eotii'eXvçii(qí ue Dim. . / <1<■sui-hi%ggiw otros.
Oon la misma fuerza, cie péitsansiciii se presenta esta prueba en i s segunda

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VRES;flCfi:ÓSES SOJi.ríE l.V R E L lG ip N .

foTini, Así 1a. vemos ya cmpiest* sn; Gicoron Th f i , f li. 4. JPf fltrpvJjL III. t i '
PTuic logi nec a1)i*í!gari k i esr. iic<JHS<lfS53gp&rí exliãelí&plid lieeSj roque tora
airtftgiari porést,. cui |pa non paivbit. ifgii se ítígíét aetiiãturiim Jaemniís aspêí-
natus ]ioü ipgo luet iiasimâ» jtAíhiíu». "Sá éon todas K t K ípUi Io. Sml esisâ.
mi liuajaaa. ra?tí-B; no pose© la plenitnd do todo !>ic-n y do toda y.n-dad: y tam-
Viiqo eé. Cfm la misma. ccrtgíts que existe un Sép más §ltsq en el cuai tong© yi >
Tni origem sí yn nrismq no puedn vrerdaderameírá: ggr paramí f » aítísimo Sé-q
niiaaSBUE fleduco jiituitívameníB jpte I>ios existe. Con ígtesistiblefuerxa la idea
dê un 8á-superior á mi nffimuestía la ueeesidíCd d.e nu Soí altisimo 1' stipêelljo
íliera de nd y sdbro mi-, Jáeôfei 'Oofexd M lfei. líldni i!oc. ril. pajg. lüMI i *®
imiiçratiVO igasrd de IxaRl;,. euvo raás agudo intérprete- es F. 41. Jucobi. se
apoya eu la nat&ratfezs nifjral dei liombro: peiví nada.. SB explica con es® m
tanfft que n:q se ípdiquB xofev §fíí dc>m,M ->J. A. Ftriite era
por lo mis.mo coMeeuentl euáml-rdefiíã; -El órdfói mojíál fíviBlue e.s et íujsnt#
D íoSb» (Pluiosojih, Jouriiiii. pág. 15. Ppr el êontrarió, Sá.ilto Tomás I. II.
q. fi.3,o, 1: Lex divina nildl aliml. çst tpjjajii i^jio divingr saptentíse evcumliun
quodtfcst directiva omnimn afituum çr motiopuin. Por esí-e la SHpueggi prueUíi
moral de- la. existência de Dios ® eu deliHÍtíra inoJtgsx t KtdMli d» / ^ ><?.»-,
VitTcHiiff. 17í*2, Gá etC, pág. 1-22 ss, IdvWfr tlri- Uífíieihlifífft. !d ed., pág. 423;.
Eli a dessansã. eri lã cólisimr entre la ley moral y Ia, íolicidad. <jpta ...stilo Di<M
ptífitde HscíIfBf pers aqui se pr.ne á Dfes al séiãieio-dél ârdêtif morai, el sinal
no se funda en él; á Bioi .gtilo correspioide. dar la íelMdad., que. inH^ a ri.
Kajit lialjía: exclnido- en inieréj de la moralidad. áTéase ílettinger, AjM^tsfí1- I. 1.
págg 15á |53 s.s.
A L a pruelia rintológigà. rèSnltã. de Ia reflffltíon dei-dspíritii .s-ol)ísg |í Jgismo,
-aplicada -á J# idea de Dies, que H ffa imnanente. pesr S. Agust.-hr Ir- //% ur-
hitr. li. t! A . Boidliius - Consgiui^/j/c^ III. pm 1JÍJ u San An.'i-ljno:- de
Oiantorb. ( Proslwpmn, ilftsffhflkiM i. Xuostro.êspírítti tien® la idea do: un Sé-r
jwrfeeiisimB /çv/; §®t teíyád-t^ífio-/ noa iã:existen:eíê; es nna peritee-ion.
luegõ êstffi Ler existe,. Deseárfes / T)e Medit. I l l jte d â s a tg fi*r«
ma: “Lo que nosofaôs conófiêmos como nftfflásarianieJitè: prapio, dc nna cíSetieia.
tí| la e-ual tenemof nná idea ela-rd y ilistinta, debá èll réiidá.d liallarse en esta
esencia. Así s e eeriliea cqn la exi.sKtnçia respecíõ 4e la eseiieia de Dioq., Lt-ibniz
íEj0$Lwá> BV/dáp: ed. Kortlio-kl. IV. pá®-. 21. Pri/míjí Philos6}Jt.^ 4a • -‘E ls e r
jserfeetísimf) es jtosible, Iltêg.o: es real: porqul sélo comõ tal éS- w üibie, como
existiendô de si y por sí.„ L a olrjqülen de GaimilA-a ( t lOdÉJ confra- :i«s, Ansel­
mo ( La ^Vfláitthhi. em (-1 Liher jigfi insiiii. iíte A -, _4;qf<Aa>. in °p]... Anselm. e;d.
Gerberon, 172Jjj y de. Ivant r-ciesr esctitité?:,, en la Krttilc tferjflWíw Vcrmtvft.
jiàg. G25 sf.l, la preqenta Santo Tomáq envçstã íóx*mn fl. -o|, 2 a. 1. ;: Dato.
qu.od qnililset intelligtátj lioc namiiie Desu sig-nifieâri liM^ quod d.icitu,r. quo
majus oflgitari non poteBèj, non tanien propter lioc sequiiaíE, quod intelligatis id,
quod gignificatur per nornefi,,- esse in rçrum naitira, ged in appnseliensione
intellectug iantunx. E s, en eíegto, nn stltó desproporcionado dei órden
ideal fbrdo 'ÇeptOMfftÊi) al órden real -iWSl tsxetidi): por lo- áSal Sclielling1
(Z citsã rift filr spaMativc Phjpiíli. I. pt**. 3 i ss.i y Hegél ('E/toy/t/tq-/|l?íV.

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54 TRIMERA TARTE. I.IBRO TRIMERO. SECCION 1'RIMERA. § o .

§ 51. Torlenungen i'ber die Bewcise com Dasetu Gottcs, pág. 471 ss.) dan nuo-
vo valor á esta prncba, cuando desde el piuito de vista panteisi.ico confunden
en ia mente humana el pensamiento humano de Dio.s con el imnediato sér de Dios.
Adernas de esta falta dialéctica, muestra Santo Tomás la profunda raiz dei
error en que incurre la nueva Filosofia al aceptar la prueba Mitológica. /.
Dico, quod haec propositio, Deus est, per se nota est, quia praedicatum est
idem cnm subjecto. Deus est enim sunm esse, Sed quia noa non admita de Deo,
qifid est. non est nobis per se nota. De Ver. q. 10. a. 12: Cujiislibet creaturae
esse est aliud a sua quidditate, unde non potest dici de aliqua ereatura. quod
eam esse sit per se notam, et secundara se. Sed in Deo esse sunm includitur in
ejus quidditatis ratione, quia in Deo idem est quid est et esse... Sed quia
quidditas Dei non est nobis nota, ideo quoad nos Deum esse non est per se
notam , sed indiget d-emomatratiotíe. Sed in patria, ubi easentiam ejus videbimva,
multo amplius erit nobis per se notum, Deum esse, quam nane sit per se notum,
quod affirmatio et nogatio non sunt simu] vera. Kuestra idea de Dios es siem-
pre mediata, formada por la analogia y negacion de lo finito, no adquirida por
la eontemplacion intelectual dei objeto mismo. Por eso no ospresa la ciência de
Dios ni adocuada ni menos tntalm ente; porque alcanzada por reflexion, no nos
da por lo mismo, con la idea de Dios. la certeza de su existência. Tambien pone
de manifiesto Santo Tomás {!. e. ad 8.1. quo el concepto de lo universal no se
confunde con el concepto de lo absoluto: Veritatem esse in coinmuni, est per
se notum, sed primam veritatem esse. non ost per se notum qioad nos; esto
lo conocemos por la induecion, subiéndo de la verdad relativa á la vordad abso­
luta. Solo en el sistema de San Anselmo (Monolog. rnit.) donde se concluye de
la existência de lo real condicionado y limitado que la idea de Dios se funda
en la experiencia, pnede tener fuerza la prueba ontológica, si todavia puede
llamarse tal, como lo hace tambien Descartes (l. c. ad secund. objet. n. 2.) dedu-
ciondo de la idea de Dios existente en nosotros la existência de Dios como
autor de la misma idea (monui, omnem vim argumenti in eo esse, quod fieri
non potest, ut facultas istam ideam formandi, in me sit, nisi a Deo sim creatus).
Vóaso W eddingen, Esaai critique anr la philoaoplt. de S. Anseim. B ros. 1875.

Si echaraos una ojeada retrospectiva al desenrolvimiento de la idea de Dio.s fundada en las


mencionadas pruebas, observamos una grudaeum que responde al grado cte cultura religiosa
dei Paganismo. Judaísmo y Cristianismo, La prueba cosmológica y Ideológica fué cultiva­
da poi' los griegos y romanos, partieularmente desde Sócrates basta Cieeron y Séneca : la
prueba moral se extiende como pensamiento fundamental por todo el A . T. « Sed santos,
puns yo soy santo.» ( Levit , 13, f f;: el Cristianismo ba aceptado todas estas pruebas, y la
ba profundizado por medio de la reflexion sobro la propia vida dei espíri u.

Y. Con la prueba de la existência de Dios, como esencia distinta dei


mundo espiritual, consciente y libro (personal), va implícita la creacion
dei mundo. La creacion se prueba adernas: a) por la conciencia humana;
b) por la contingência, caducidad y limitacion de ias cosas; c) por la
oposicion entre Yaturaleza y espíriiu; d) por individuacion de todas ias
esencias.

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PRENOCIOXES SOBRE LA RE1.IGJOX. 55
Buhle, De ortu et progrcssu Panthmmi inãe a Xenophane usque nã Sqnnozam.
Gotting. 1790. —Byhmer, De Pantheismi origine, usu et notionc. Hal. 1851.—Murei, El
Panteismo eu Ja soeiedad moderna, trad. alem. Schaffh. 1812: oastollan. Barcel. 185.—
Woíssçnbonr., Vorlesungen iiber Paniheisnms und Theismus. Marb. 1859.

1. E l noinbre Panteismo comenzó á usarse en el último siglo; ántes se le


daba ol dc Ateísmo, pttes si todo es Dios, Dios es nada. Pono la unidad, último
principio de las cosas, on estas mismas. Deus est causa rerum immanem. Spinoza
(Etkir. I, pág. 18). Es Momsmo: toda distincion se refiere al fenômeno, no á la
esencia de las cosas: el Todo os Dios, Dios es el Todo. Strauss. Glaubenslekrc. I,
pág. 888. Sn más antigua forma es el Hylozoismo (unidad y mucliedumbre);
concibo la unidad, por analogia de la vida animal, como alma; Dios es el alma
dei mundo. Tambion on la filosofia india, Bralima es la sustancia comun (-ò ev),
el mundo el desarrollo de Bralima (tò —xy). Pero con esto no se altera el siste­
ma; si sólo existe lo uno, Bralima, el mundo carece do verdadero sér; sólo e.xiste
la unidad. Asi se siguió entendiendo en el sistema de los Vedantas: el mundo
es apariencia ( Muja j — Akosmismo, Dios es el Todo. O la mucliedumbre es lo
real, lo único qi® da unidad á la mucliedumbre es sólo un pensamiento; existe
sólo la mucliedumbre — Pankosmismo. En el sistema de Sankia, el Todo es
Dios.
Lo misnio entre los griegos. E n armonía con el Hylozoismo de la escuela
jónica, Xenoplianes pone unido el !y xxl -àv ; pero deja indeterminada la rela-
eion de lo inmutable uno dei sér con lo finito y dividido. Parménides de Elea y
su discípulo Zenon explican todo lo que no corresponde al concepto dei òv, como
[j.y, ov— Akosmismo. L a antitesis la forma al Atomisnio de Demócrito, para
quien ol lazo que uno es la àvxyxr,— Ateismo. La misrna solucion presenta la
época moderna. .Tordano Bruno (R itter Gescbiehte der PMlosophie IX , pági­
na 012 ss.) representa el Hylozoismo; pero pronto se separa tambien aqui el
sv xx1. —xv. Spinoza explica aquel uno en pleno Panteismo; contra éste el mo­
derno Atomismo, materialismo mecânico ó dinâmico de un lado, idealismo sub­
jetivo de otro, seiiala lo múltiple como lo primitivo concebido bajo una formal
unidad— Xaturaleza, Moral. P or aqui se explica el necesario trânsito dei P an­
teismo al Materialismo; tambien el sistema idealista, por cuanto no ontiende en
su verdadero concepto la personalidad de lo absoluto, conduce al Hylozoismo
y Materialismo.
Tambien pertenece á este sistema Hartmann, Philosophie des TJnbcwustm, que dioo
(pág. 2S6): t.Yo soy una apariencia como el arco íris en Ias nubes; como este, yo lie naciclo
de una coincidência de relaciones; soy diferente en cada instante, porque estas relaciones son
diferentes tambien en cada instante, y desaparezeo si estas condiciones cambian; lo que en
mi es esencia, no soy yo. Solo irradia eternamente el sol que brilla en esta nubc; sólo lo
inconscio dibujó eternamente lo que en este cérebro se refleja.»

E l Concilio Vaticano lia condenado el Panteismo en sus diversas formas.


(D e fid, cath. Cap. I, Can. I II: S. q. d., unam eandemque esse Dei et rerum
oinnium substantiam vel essentiam, a. s. (Panteismo ontológico, Acosmismo
de los Eleatas, de Espinosa — Dios es el Sér puro, indeterminado, Cap. IV:

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00 lUU.MLRA CAKTJS. J.IBRO PRI.MERO. SECCIOS r lU M E R A . § 3 .

S. q. d., res finitas, ram eorporeaã, tum spiritnalcs ant saltem spirituales e di­
vina substantia emanasse, a. s. ; Emanatisino, Bralimanismo, Neoplatoni-
cismo. GnosficGrno. Escoro Erígena, Sclielling en stt segando período: ei
proeeso cõsmogiiniéò jia>-:> -i teogónico—Teismo especulativo de W eisse, Ifii-
losoph. Doumank. I. páir. to < #<.— Rothc-, Theolof/. EfbiU. 2.® ed.. pdg. 122 ss.—
J . H. Ficlite. $in;i->ilo(ifr Ti "Aof/k. pág. 412 ss. j aut divinam essemiam sui
manifestatione vel e\v>lntione rieri omnia (Panteisrao dinâmico de Stoa, Jorda-
no Bruno, Scliieiermaclier ■. ant ens luiiversalc seu indeiinitum, qnod sese de­
terminando fonstituar rerum universitatem in genera, species, et individua
distincltun, a. s. Pau teismo idealista de Hegel). L. c. Can. V: K. q. non confi-
teatur, munJiim. resipte omnes, quae in eo continentnr, ct spiriiuales et mate-
riales secundam founn suam substantiam ex niliilo osso produetaa; ant Denm
díxerit non volumat'-' ab omni necessitate libera, sod tam necessário creasse,
qW(m necessário amar ipsum: aut mmidum ad Dei gloriam condiram esse
negaverit. a. s. Cr'. Sylla.ii. I. Xullum supremum, sapientissimum, providentissi-
mumque ntunen díviauui existir ab liae rerum universitate distinetnm. et Deus
idein est ac rer.nu natura. et ideirco immutationibus obnoxius. Deusque reapse
fit in liornine et mundo, arque munia D eussunt et ipsissiinam Dei habent subs­
tantiam: ac una eademqin? res est Deus cum mundo, et proinde spiritns cum
matéria, necessitas cum iiberrare. verurn cum falso, bonnm cum maio, et justum
cum injusto.
3. Las pruebas do la existência de Dios domnestran que su esencia es nece-
saria, subsisfiendo de si y por si; por lo mismo no existe en El distincion entre
la esencia v la existência: El es ipsum esse subsistem (8. Tliom. Comp. theot.
c, (r:: In iis, in quibus cssetitia ab ipsa re distinguitur, illa ad istam veluti causa
quodammodo retertur. qaia essentia illud est, qnod rom constitui!. Atqui Dei,
qui est primam ens. ntillo modo potest aliquid causa esse. Ergo I'e u s est ipsa
sua essentia. C. I.ient. T. 21.. I. q. 3. a. 3. S. Bernard., Serrn. 70 in Cw.tie, (contra
Gilberto de la Porróe. que distinguia entre Divinihis y Deus]. Cf. Petav. I. 8.
P or esta razon Dios es intinitainente perfecto. S. Tliom. 1. c. q. 4. a. 2: Cum
Deus sit ipse esse subsistens. nilril cie perfectione ei deesse potest. El es, por
tanto, puro sér. simplicisinia realidad ( aetns purus), sin ninguna potentialidad
íq. I , q. 3. a. I. C. Gvnt. I, l i , v por esto única, absoluta, simple esencia, espi-
ritu purísimo ■/. <■. a. 7 1. P ara evitar todo equivoco, advierto Santo Tomás con­
tra el Pauteismo que personifica el sér universal, abstraeto, indeterminado, y
lo identifica con el puro sér de Dios, que la individuacion de la causa primera,
Dios, no tiene lugar por una suma de lo imperfecto con lo perfecto. sino por la
plenitud de la pcrieccion misma, sin imperfeccion ni limito algur.o. ( De ente
et essentia. c. G.>- Xee oportet, si dicimus, qnod Deus est esse tantum, ut in
errorem eomm incidamus. qui Deurn dixerant esse illud esse unirersale. quo
quaelibet res forma li ter est. Hoc enim esse, qnod Deus est, Imjus conditionis
est, ut nulla sibi additio lieri possit. Unde per ipsam suam puritateM (sin nin­
guna poteneialidad i<imperfeccion >est esse distinetnm ab omni esse. Propter
qnod dicitur, que d iudividuatio primae eausae. quae est esse tantum. est per pu-
ram bonitatem qjus, cf. I. c. a. 1. Con esto queda rcducida á la nada la objecion

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F ltE X B C IíiE S SOBRE LA IpS L W lü N .

dei P a n te ism o é rs itra la p e re ô ilà lid a d jje D l® , ffu itis veceg n ||f p t j c i d ; S íloéxtf
S p in o za jr J . fí, E iclite: Clmais detatairínatio e s t iieg a tio . P & a ií1 É}jÍ383% %p.
4 1. Fickre. .S’ >m • i-l faW È bãêS Ê i <íe WüPÊÍM f e en lã P iW têlrh rirj. 32/o'te%è
JóueãdJ. Y IT I. p % 1 3 j: Yo. IfBgô ostS. ese n c ia iD io s rp o r A M i c i o n de á q ã ti
p * e d ( g jr i i p o rse n a lld a d * «pn cien ein s A tin a § osa rivífra, á u n a ese n c ia a. _
á la. v aesíra., y oon e s ta no haloeis pensada; á D io s, sin o ú n ican B lite ® liatnçis
m u ltip licad o á, vosôfrSs' m ism os eu el pígnBamiertís. Yêase- JJt-g e l, E ivíkli/p,:
§: H P o r l l c o n tra rie |S . Tliom . I. q. 7. a. P : E x li« t ipSo, quod.BSã# D e i est
pQr se suljsiatSSp non rce< t)ídM in. p i f u t diO ítur irifinlttíin:, d A tin g ttfta f
gjb om nibus' a liis et a lia i^ ino-yentur ab eo, Sicut. si eesg t a lb ed o g u b sp to i® ex
lio iiip só . rptirw.l n o n e s s a in a lio . diiVeigpt ab *?jnni alb ed in e ex iste n te i n s u l e
je c to . I . q. ’3 ‘ 1 ft. 3 a d 4: É iiiviií n nié eme. B e ó nonrpêtBíe tm n p o te st qnâjt-
tu m a d lio e. quod in l u idttatM irs, p iliic ip iu n í est m a té ria i p o r adiciofi do
u n a p c ite im a lid a d > «gd golm n see a iid u m iju o d impaortat ■ m w ^ tn ie c ih ^ tK h m.
Q u odlib. a, 21>. q, 2. n. B s I n essiortia, d iv in a n o n est a liq u id in alio m çép -
tu m , eo quod àssS1 e ju s e s t ip s a ih> uni sÁibnisièt y , rjm d. in n.ulla a lia
re ccm túrgi;: íw m q u á d ib o t a lia re s laifl* t e3SS.íe!?epmm et s/t IktèãtifUti: et:.ind°
é;s*t-, quod e sfp n tía d iv in a n b Omnibus d is tk iÊ n im r p er.lio c, q u o d e l t i n alio ndfc
re c ip i... P í® S q i j p l S fse n tia d iv in a non est t/mA generale iéníSSãnhi. em n
s it ab o m n ib u s a liis d is íjn c ia . A si. pitos, la, id e a de u n D iq§ p erso n -ái. e sta BS.
d is ti n to d e i m u n d o , e s p iritu a l, de si y pg$; si subsisfeente, n o im plica ninjpmJJ,
lim ita c io n de la id e a d e D io® iSnffilrne jn sta m e iíto d e n o ta sólo: la smBtt j/è r/fr-
rion d e Su esencia.
A q u i v a Io » ,líc ita la prij&ba, d# la abscduta fEÇ&fiirn dei mundiS. E l m ás u m -
v s fs a l de todgs ira* s> f!ctsi s s la. exi.siej}eiat :po]' p i niism o p id e la rnásnAn.rversal.
de la s caíSSls, 'esío ses, D io s, q u ien Btfc en v i r ® l d a {sn piodfír infinito prure
el áeto c re a d o r. I. q. 4 õ . i» §. O m n D g n s s it ym & ti e?S5«: per nM m esseiiliam.
ojioittet q u o d eéfc erisa&iiir ;Sit: q â n p ilu s etilecíüá ejus, l. <:. Y e ase Ulricd. Ttji. Mtf-
p á g . 4B4, 54ti. Dfe a q u i qtíê é l Cfear S e q u e nrPtvis nos. m u tatio í. óBiitra la
d o u trin a Sfi A v e r r o e | fté .lá id te rn id a il de la m a té ria s è d èSt-quaedaín sim p lex
em an a tio , (in Y U I Pfiifiir. E e c t. 2. 1. q, 45, á, 1 — 1 ^ ’B ft o*t» a f sig n o lá,
d istin e ío n re a l e n tre D iog y ;el m u n d o , v á la vez su — ■*” so b re g! m um lo,
I . | . 3. a. Si E s t im p o ssiliile D éu m aliipuo m odo in com p o sitio n en t vonrre. q.
8. a. 1: D e u s e st in om nibus re b u s n o n q ttid em sié u t p a rs e s s e n tia e , V il sicut.
acoideirs, se d •Smf agem (phxt ei. in p á fd agê... E sse e s t illn d , quód, d ít m ag is
in tim u m e n ilib e t. et qitod p ró ín n d iu s n m n ib its in e s t, cum sit íb rm a le r e s g ^ t i
om niurn, qua.st in re suiit. L á c ria tu ra tie n e , pites, su s-ér como lo fn rm ai en
e lla , d istin to d ei sei’ d e D io s >: p e ro fiiumado p i r E l y re c ib id o d e E l. Q uam -
d iu re s lia b e t õsséi, ta m d iu o p o ít® , q u o d D e u s a d s it ei sec u u d u m nrodum , qito
esSé liab ét. I. r. Ju sta m o ítíõ p o í este, nó se com prenile, á D io s y la ériatuiar bapó
m i g ín e f): 1 1. f. q, 3. a H ; <p 13. a. 5 . p o n jò ê é sta ã S o tie n e ®óii aq u él u n á im-
p e r & t a seiü ejattza (l.c. D c Yer. q. 2, a. 11), y n u e s tib s eoneeítfiss, éôm a tfflna-
d a s de l o s s é r e s fin ito s, n o tie n e n en D io s a p líçacio n a d e c u a d a js in o so lam en ty
an álo g a , l. r. q, 13. a. 2 , 3 , 5.
4. E n la I r ip o te s itd e l P a n te ism o s e r i a b l ; ” Y o pien sq í y e so y .. u n árxtir

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PSIME RA TARTE. LIBRO PRIMERO. SECCION TRIMERA. § 3.

capital de la Filosofia, porque mi pensamiento no es m i pensamimto, ni mi sér


es mi sér, porque todo os solamcnte de Dios ó dei Todo. Sclieliing, Aphorism.
zur Ehileiütiifj in die Naturpkãosophie. pág. 44; lo contrario dice San Agustin,
( De Trinit. X , 10): Cum mons se novit, subsr.antiam suam novit, et cum de
se certa est. substnntia sua certa est. Nuestro Yo es cl snjeto do una série de
fenômenos, modificacionos de la sustancia, que proceden de E l; por el contra­
rio, nosotros rocibimos otras modifieaciones que no nacen de nosotros, y que no
golo no Ias queremos, sino que queremos lo contrario. Existen, pues, otras sus-
tancias que obran sobre nosotros; el Todo consta por lo ménos de dos sustancias:
nuestro Yo v mi no Y o , el mundo externo. Pero todavia ménos, :n la hipótesis
dei Panteismo, el espiritu seria capaz de libertad, ni de imputabilidad, ni tendria
nocion de mérito y demérito, como beclios inmediatos; Spinoza por lo mismo
es más consecuente cuando explica la libertad por una mera apariencia. Ethic.
P. I I , pr. 48: Mens ad boc vel illud volendum determinatur a causa, quae
rursus ab alia determinata est et liaee iterum ab alia et sic ir. iiilinituin; lo
mismo Hartmann, op. cit., pág. 306.
Si las cosas fucran meros fenômenos, accidentes de la única, absoluta subs­
tancia, estos fenômenos deborían ser homogêneos. Modns rei sequitur natu-
íain rei; pero ellos no son eternos, necesarios, infinitos, sino teinporales, con­
tingentes. finitos. Hegel y Sclieliing í Vorhsnngen iiber ãie Methoâ >des akademis-
chen Studhon; Yorles. b. Véase Standenmaier, Darsfdhaig m d Kritik des He-
géVslien Systems, pág. 4 40) se vieron obligados por esta causa \ desechar las
leyos de la lógica como una “ doctrina em pírica.,, “Si las cosas finitas pudieran
juntarso en una univorsalidad que fnêse, rcspecto de ©lias no tomo su causa,
sino como su sustancia.., ( Stranss, op. <-<7,, I , pág. 382 ), entónces resultaria lo
infinito por la suma de lo finito; seria libro y consciente, y al mismo tiempo
no libre é inconsciente, espiritu v no espiritu: por esto existen a lo ménos dos
sustancias oseneialmente distintas, espiritu y X aturaleza. Lo consciente saldría
de lo inconsciente, lo perfecto de lo imperfecto. Al contrario Aristotcl. Me-
tnph. X II, 5, 7: -h xáÀÀtrrov xai xr.srov èv àiyf,. S. Tliom. i. c. q. 4. a. 2:
Quidquid perfectionis est in effectu, oportot inveniri in causa effeetiva. La
individuacion es absolutamente inexplieable en el Panteismo. Spinoza tra ­
ta ligeramente esta cuestion, explicando ©implemente los indivíduos como modi
de la sustancia única, pero omito la prneba de por qué cada modns se distingue
de los d emas. Ménos que nadie puede Hegel dar esta explicacion. P a ra él la
idea es la única sustancia: nada existe fuera de ella, y la naturalcza es solo una
dialéctica objetiva. Pero la individttalidad — la hceceeitas de Escoto — queda
entónces fnera de la comprehcnsion de la idea, y por lo mismo fuera dei siste­
ma hegeliano. Xi áun la m nltiplicidad como fenômeno real puede explicarse
en este sistema; no liay medio de concebír por qué en la evolucion de la idea
en la •• X aturaleza,,, deben resultar grados de desenvolvimiento dei proceso ló­
gico más bion que los correspondientes grados de desenvolvimiento dei proce­
so de la Xaturaleza. L a m nltiplicidad real es más que el puro concepto de la
multiplieidad: es una suma de indivíduos, de los cuales ningtno es igual al
otro, lo cual no se puede concebir por medio do ninguna idea, sino sólo vién-

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1’REN'OCÍONES SOBRE LA RELICtO K. 50

dolos, Por esto el mundo es la obra de “ libertad, espíritu y fantasia.,, Selie-


lling, Ucber die ■mensch.lirlie Freiheit. pág. 455.

VT. La inmaterialidad y espiritualidad dei alma humana se prueba:


a) por la naturaleza dei. pensanbento; b) por la esencia de la libertad
moral; c) por la perfectibilidad de la naturaleza humana; d) por el he-
cho dei lenguaje y de la Religiou.
1. El padre dei Atoniismo, Demúcrito. fuá el primero que intento dar una base cientí­
fica al Materialismo; el alma, segun él, no es más que una matéria más sutil. Protágoras
li> presenta bajo el aspecto sujetivo — Sensualismo ; todo pensamiento depende de Ia sen-
sacion. Con Epicuro vuelve la Filosofia griega u su principio: sólo lo corporal es real. El
poema didáctico de Lueiveio Caro popularizo en Roma esta doctrina. Al comenzar la edad
moderna, T. lfobbes ( nac. 1588 ) se había adelantado en Inglaterra al Materialismo , cuyo
uoinbre tio prevaieeió hasta el siglo xvm; Shaftesbury, Rolingbroke, Chesterfield eseribieron
en sentido materialista, lo mismo que un gran número de ingleses deistas. En Francia jun­
to E. B. de Condillar ( f 1780 ) el empirismo de Locke con la teoria de los átomos de Gas-
sendo, siendo por su Essai m r Vorigine de$ eonnahmncn humnvies ( 1732, 2 tomos)
el fundador dei Materialismo moderno; el pensamiento cs sólo un movimiento en el meca­
nismo de las fibras eorebrales. Ya había definido ántes al hombre J. de la Mettrie ( f 1751)
Historie naturelle de Vânie. 1745; Llwmme machinr (1745 ); liltom m plante ( 1749 )
como un autómata, como una planta superior dotada de sensibilidad y movimiento de tras-
lacion. Los editores de la grande Enciclopédia D. Diderot ( f 1784), ,T. IVAlembert
( f 1783 ), c-1 autor dei Bijsteme ãe la naturc ( 1770 ) , Helvecio (Le vrai sens ãu
systeme de la nature, 1774 ) propagaron por todas partes el Materialismo. En Aleinania
fué defendido en los tiempos modernos por L. Feuerbacli, Moleschott. Büclmer, Yogt. etc.
Entre los que han combatido el Materialismo se sennlan: .1, II. Fiehte, Anthropoloyie,
185G, 2 .a ed. 1800; Zur Seelenfrage, 1859. — Schalier, Ueber Lcib imã tler Seele, 1855;
Dsycholoyie, 1860. — Ulrici, Qott und die Natur, 1802; Gottund der Mensdt, 1800. —
Husclike, Seliiidel, Hirn, Seele, 1854. — Ruete, Vber die Existem der Sede rom natur-
wissenschaftüelten Stanãpunkte, 1854. Westhofl', Stoff, K rnftuná Gedanke, 1805.— W.
Naumann, Die Xatuncisscnschaftni und der Materialmmt», 1869.—Sueli, Die Streitfra-
ge des Materialismns, 1858. Adernas A. y R. v. Wagner, T. Miidler, I. IIyrt.1, J. II. v.
Wagner. C. v. Leonhard, Fr. A. Quenstedt, lv. E. v. Baer, Oskar Fraas, Oswald líeer.
Entre los franceses A. Cauehy, Biot. Qimtrefages, C. Bernard. Entre los ingleses, Olial-
mers. Murehison, Prichard, ürevstcr. Mivart, Meadows , Gull. Contra Danvin se distingue
por su precision y solidez A. AVigand , Der Danrinisnnis und die Xaturforschung
Arenitcm's und Cnviers, 2 tomos. 1874 — 1870.
2. E l alma es inmaterial y simple, propiedades que comparte con el alma
de las bestias, porque la sensibilidad no puede verificarse sino en un centro
comun é inextenso; si el principio de la sensibilidad fuese la matéria, siendo
ésta oompuosta y extensa aquél no seria uno. sino múltiple. E l mismo sujeto
es quien oye y v ê al mismo tiempo, gusta y ltttele á la vez; luego no el órgano
m aterial — nervios y cerebro — sino una sustancia simple, indivisa é indivi-
sible por sí, es la que siente. L a simplicidad no es, por consiguiente, lo que
constituye la diferencia entre el alma humana y la de las bestias, sino ellieclio
de que en éstas el alma simple obra en y por los órganos corpóreos: aquélla
posee una actividad, y por tanto un sér independiente de los órganos corpó-

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60 rS IM E ltA PA R T E. LIBRO 1’ RI MERO. SECCIOX PRIME RA. § 4 .

reos. S. Tkoin. I, q. 47. a. 8: Solum iuceiligcre inter opera animas sine organo
corporeo exercetur... oc sic manifestunt est, quod anima sensitiva non habet
aliqimm operationem propriam per se ipsam. scd omnis operstio sensitivas
anima e esft conjmcti. P or eonsiguieirte. Ia esençia dei alma no consiste en la
simplicidad, ni en la inteligência 'ésta es tina de las fncnltades q sino ou sub­
sistir por si i),er sv mbshtere et operan"). Tliom. I. q. 75. a. 2. 3. L a inmate-
lialidad. aunqao es eondicion dei conocimicnto espiritual, no se contunde con
él como la materialidad. eondicion de Ias propriedades corpo ralos, que vione â
ser una misma cosa con ella. I. q. 14 a. 1: P atet ergo, quod immaf«ria fitas
nlicnjifs >‘ei est ratio, tjuotl sit eognw itim et secundam mcdum inm aíerialitatis
est mocltts cognitionis. Scnsus cognoscitivus est, quia receptivas est spcciernni
sino m atéria ei; intollectus adlmc magis cognoscitivus, quia magia separatus a
matéria. Unde cum Deus sit ín sttmnio immatorialitatis, seqnittn, quod ipse sit
in snmmo cognitionis. (Alénos clara es conforme á esto la opinion de los que
idontiíican la simplicidad con la espiritualidad.) E l alma de los brutos es forma
material is. porque cila sólo ejercita su acíividad en la m atéria v con la maté­
ria. (C. Gent. II, 51): existeus in m atéria, qtiasi esse eorttm a matéria dependet.
Augustin. Gen. ml 1H. V II. 41. Illttd, quo capitmtur omniurn rerum corpora-
littm imagines, nullo modo cuiquam orpori símile ost.
E sta alma humana inmaterial, es tambien espiritual Lo cual se infiere a) dei
objeto dei pensamiento, cpie es las verdades necesarias, general es v snpra-
sensibles, y de que áun las mismas cosas sensibles las conoce de nn modo sn-
prasensiblo. Cf. Augustin. Be fpuintit. nnim. c. 4 (líneas innumerables que
desde el centro parten á la circunferência); De lib. arlitr. II. 8 (el punto ma­
temático); D l ríâuiiã. B m aã Paulin. c. 17 ' las virtudes niorales); dei act.o
cie pensar y juzgar (Tliom. I. q. 75. a. 5. V. Gent. II. 60) que presupoue nn
principio simplo é indivisible, sin mediacion de órganos corporales; ty de
la rellexion ciei pensamiento sobre sí mismo — conciencia de sí — i Tliom.,
C. Gent. II. 4')). “ El reconocimiemo de la absoluta imposibilidad de conci­
liar todos los heohos fisicos con los fenômenos de la conciencia, lia engendrado
desde íuógo el convencimiento de ia necesidad de buscar una base nspecial
para poder explicamos la vida dol alma.,, Lotze, Mikrokosinos. I. pág. 288,
Apologia, I. 1. y ss., 322 y ss., 376 y ss. Cone. Vatic. I. c. Can. II.: S. q. praeter
materiam nihil esse afiinnare non erubuerit, a. s. Tbom. I. e. q. 75. a. 2: Nihil
potest, per se operari, nisi quod per se subsistit. Unde eo modo aliquid operatnr,
quo est. R elinqnitur igitur, animam humanam esse aliquid itacorporoum et
subsistens. Pues el alma, al conocer lo. eterno, lo necesario v lo general,
tiencle libremente á este fin. Tliom. C. Gent. II. 4 7 .1. q. 80. a. 2.
3. E l hombre, como sér dotado de pensamiento y de refiexien, es capaz de
progreso, de desenvolvimiento, de historia, en lo cual se diferencia de todas
las dumas criaturas. Vo le es imiato el instinto do los brutos, cityos actos ins­
tintivos superan en cierto sentido á la actividad humana; pero Dios le ha
dotado de inteligência y de manos, dándole de esta suerte in poientia todas las
ciências y todas las industrias: el voò; e s , segun Aristóteles (De a-uim. III. 4, 8)
£’.ooç Eiotõv, como la mano opyavov opvxvwv.

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PREÍÍOCIOXÊS SÓS RE LA RELIGtON. 61

4. El lópgiiaje, es: ia]o'ismo infranquopMe. qim separa al ltombro dei animal,,


ei preAÍnelo1y el asilo dei espm tti, Peno s l lengil-ajc-na lui “ oreatla 1 Ia s n ,
Laz. fe iy e r, ísobrè el oafjgpSft dei Iciiguaje. V/Sm ’ J és rrxprau/} t h f Sprin-hr.
itdí.ib ■: áfisfmteí esto es eoiífitinlir el principio. y la csfiRomeiicia, la éaúsít y #1
fíbtítçí. Puèá sálo el ltombre fptfi Jff lia ejercitado su pensainiento, qtie síente en
su m rejjgr algo qiie no pueèg yspresar pan sgnidos inartjonlados ni çyn gestos,
experimenta la neeesidad áe la palabra, "E l animal no habla parque no risse
nada que d eú iiv (Bltimenbach). Yéasó á 31. díüller. WiSsènsvk. def Spratjtç
irioneía .ílel leiiguajo') .1884; JSw f»g, dog tomos. 1810, W l de líumboldt. V ukí
tln.s rgri0tM‘!ieiif!;e S})iW:hsti(ilin)n (Del ostjidío comparativo de las lengnas j en
lfts: Memórias de la Academia de Psèrlin. 1.8201821, página 247. IJbySB,
Èi!i'ihMri.sKígigSt., iL a éieilcia dt4 lenguaje : págiuft.847. Stemthal, I h r Ty^pnmtf
IfynSp/Yeliç. I El orígen dei lengnàje ) Beriín, 183U. Einh dung :m Pstjtl/nl" n<
•hr Eprmhmksensrh. { Introducciou á la josic® g® d e la ciência dei lengfiaie)
1871. lVl:ntn®T, Die SiiracJiirisòejisclmfP i.La ciência dei leagnaje i tradueida
por Jolly. Münicli,. 1874.

õ. La %ii)rí.a dar-wiiiBái cte la tnpsi.npjipioi^í) do |x d'.?spç.içlencia.{IJiu'win. I%,i, rfpf'


E;i!sfr]iMiit)í}t'f Á>'t&i i.lel oíígèn.li.- Ias especies . obre tradueida al láfeiMn. ft® 1870, y ÍMs
ritltbp/íwbj ãrs MefíSfJm (la siféacion dél hotbhttri . ,Í8g tonilís , tradueidós al alemtút en
1870 a.ooptada çon várias nioditítarioncx potfNtKdms HJgaralLfaA taodgtWw- t?a prwpor-
ciiartadu al H’.ate«4aSssia> lítl nuevo y BgdHknte ftlíttérzn, I.ãtsm k y Geoffesy Baiat-iniaire
deÉndieSttsffti oh susSiíineia;©ta tm 41» tiMríá. 1 1 ife* trtjHi âê las várias formas íagárdcas
a ,-df y: nás inumc hasta la-superior., que es ei hotubrC , eS ppòdiitíto de dós iafiloren: 1.
Itereiicia áfavisiitõ 1jj la Vítria.tiilida.d selecrinui natural 1 y lfts eoNdadoties exteriores He la
viela laeha 'per' la existência . El p feeso se veriti%*i ca nu pçgrjodp hirgaíslinít; d y aqui rptg.
eradiednnn :0 se mtSen la eftínietura, él fiériitro dè, vtda , los òrtranas y los- instintos de los
nrilítude.s, (.Vtila perícaio e s ftCjuí n.n laroeMnn) pítifi.. - A -í rnat éi lltrijibíé. seyyilt p s tft tiscría,
i11> ntra eo.sa rpie el proda.cto A' un desenvolvimieutu iinysfçs.ivc) y eagítal de organisniox
ithiiftíílecS iiij.eti.ores. (Jtrns como: S-ilell [Dir Schiiiíftílfy f e Memeltm (La.<áí?aeiói:.i dei Itoní-
Órn !. pá»,. 40 y s s l , I.otKÇ ( Mil;rnl;osm;os> I I I 1 Rolhe ( TíUipMff. E fíá k , Kjlmi fnrttflfcr'
‘■mm 1 ■. PâridétiSr 'l)n4 ITMSt Si r Rgligioit i.I,a ese-nfia áç la J!eligif;gll, afcg 290 v ?s.l
Hahiíe Thriílfij. JaUEhitçlS, sVimftrjo tBBájíifo "jKS& RÃiisp ctoiisidârau á la irolimtáií M 8*
'Ium viif lltW íMtito princípio dei hombre, iiíediailftt ki eoOfigraeípn de la misma criatura
v de*na jbmb-so .sm-dnal y sscesivo que eonsta.de várias jcartes, y e.n el euaí el cngrini-nai
H áíS áireee y se peííeeeioBã © da vez ®ás.
Cojfím la liipútgsis A panvin ddpfflte a) en prime-r lugriT el inundo, fósit, pgjg de todos
ins i!ii®tatistt^®8Sgtm#s heêasttáfis scjjln Ja hipòSfsjs tiwaigíonada , >.no. se to ©tuservado
ni uu diente. ni una eseanut, ni una coneha:, n-i el r>-: nta- .msiénliiean.te ■ (tíehel . ni se
n:-'U- :n ra: el nenen: : ■-i i,.::n, dn .; ]I., .ei la ílore. ni çtt la fauna. t.Ciijenrt. V. líoeiy it-n.-.n,
BiíÈSl, 'Wagner.) En úrtu d d el lilir® ©uzamíentó dentro: de nna misma espeeie se píerdc
la vnviedad ehtpada po.t nifdio ele la selççcion ailibriáj, de stitjíte r]ttçt ei princúpio: dé la-sy-
Isecicin nStnrft) Síl pilsde i|llíe a # 4 . d» Lob bastârdos Ée i huenas * especies, ê no son fecundas,
’>su feotmdidad ps muy-osçasaj y sus deseendiontes, ó jJQjitenecen :4 la raza primitiva, ú pere­
ceu p«}r completo. (Huxlov, Zeitgnisiç fu r á k Stelluiii] áes M mszhm in der K utur (Testi-
nio.tlío.s sióbre el ÍUjSf É í hOmbre ên lu. oHíuraleZá; . TÕOg , pgg. 129.) W) :S#g:m ia lupótesiS
ele Itnrsvin. en cada. tine |e los-dpS reitlOS orgiinicto.s | # í j | n-páreeni' nna : (suAiision de* for-
iiíttS í BrOun) fpté harítt imptósible toela division y sgrtipaeiou de espécies, Aliora bien; la

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,62 FRIMERA PARTE. LIBRO PRIME RO. SECCION PR IM EEA . § o.

ç-c meu' c-xisiu ) i ;i! y verdaderiiireine:, y pi) f:< :in infiro principio subjetivo de divis-roii, sino
im heclio real. i) En un miátio jm utí lijiareceti Ias espécies más diversas, y e n lospuntús más
d:íl icce s ujcocce las gçisiiiits --)se;, . : puijijia m :dente ulc que el fundair.ento. de fislii di-
fcrfinfiia no .estriba tsi la influeaeià dei medio ; A. M üllerjy/j Las propiedades ínorfoklgieas,
Jxi* lb misnio' «pie HE indifeffinffià, dcbierau cambiar con más facilidad y sér muy diSeil este
Cambio en lag fismlégifuá. L l i f c l i n s dgjiuiestran ltt contrario {Xágeli;. fj) LaS pspficieS in-
fmiprcs dcbieran habcsrso transformado ó extin,cuido, y eabalme.nté sonlas que más diiran sin
ninguna niõditíéacion |'B, de llartmann, iJf.êd», 1869, jmg. 528); h) ErSvjtuim.JiS dota­
dos de una misnlri forina corporal que nmnifie-úui diversos ijístinçoS:, .y otíos quéfiojrdi-tinta
fVin[is !os tienen idênticos; lo enai dcinucstra quç: ei instinto no cs eo-~iisccufiiie}a; <1ZCSulUi-
dr.ralé la organizaciém fiorpoml. (E . de ilartinann. I. e. 1869, pág. 54 y-ás. Sitítím. I.
Qu. LXXVTII. Art. | s íJurdíich , Bli/Ar m iiçn Ltbin ytdjeada sabre la rida) pág. 210).
1 ) Ilay uu sistema natural ãfe íos nihififfiiíes cuffio í» las plantaS, v éSÍ-e órdes ideal, qug
apiiiÇÍÇ evidenteméiite Ch ambfiS.reinos de la natumleZn. no se puede concebir ni expnner
|om o im ordeu genético, sino por un saito en la demonstraeion. Ni eu el reino m ineral, ni
eu el yfigètal, ni Cn Él aniüláâ, pr/w-mm ttsífr fispecies, do otras. bieil qitfi todas elliá se
relacionen enteésí como partes de tm misnio v Grandioso piam
El liombre k pa«f, lin y no prodncto de la Creacion. Los vários esteios de que consta
el desarrollo dfi sSt r id a , müestíaii uu plan tutidaméntal «mina y SÍerta analogia con lOS de
Ifis animales, porque fin él se uaeft/para -yunpoiifir' UBft so;íá vida el ipvvtiCo dei espíritu y
gl de la niateriu. Kl f a a p s de coneiliacion ánifes mencionado entre el Carwinisino y la
Croaeion dei hoii:ibrfcYes jiór h | Santo HntieWdieKftltt til sí mismOi • Xo és jifisible a|íie el eSÍ-'
pirlíii surja dei organismo animal como é: uic prodíictig tll* ia sucesiç* jtrgasizatjijn de la
matéria.:- ilíotlio. L c.bÂsi, ira'-:-. Ia opiiiiorr dó que Dnià inftmdió el alma luimana en -r sí.
inales dotados de un grado supei-ioí de ílesarrullo yllanne) i-.-tá en oposiiiion Con la vctdn-
dora díigtiina acerca de las relaciones entre el alma y el eoerpo limnauws, seçun ja ggsal
el alma es la foruiH sristancial y el. prifleipio íiç su unidad. T)e i |i # Süèrto mi tCnilríamòi,
uitO- sino dog scrçR* (Yéqsfi sobro esto -mi i. 1, pág. 22S y siguientfiá,}:

G. L a religion no solo prqfáitpçne, sino quo prneba á sii vez i a : nmaterialidad


y la cbpiritualiclãd dei alma liiimana. El sol, el iielo y el mar no sou dio-ães, y
ni sitjuiera él Aalrajê.iná.s fembrutetído leâ ha tenido por tales; pero el aspecto
de estas posas ha despertado en çl las ideá.s divinas y ha adivinado el podêr
directivo, la f.ier-za v la esçtncía- que se manifiosta por medio c.e estos séres.
Las novísimas iitveãt-igactones etirológieas, linguísticas y tilosofico-rcligiosás,
démuéstran irreíragahlementij qtié.rimi lãs fèligiones de los pueblos más grO.
|erò 9 é incultos no han divinizado jaiáiis á las criaturas, sino tt lo divino que
se da á conocér por cilas, si blem niás tarde Ikiguron á- iclèntilicario con el objetó
que lo simboliza, ó mejor dicho á adofarlo ,en él. E l pensamieuto y stt expre-
sion externa fòrman un todo, siempre- ,que en aquél lo espiritual ae manifiesta
pôr media d.e alguna forma s-gusible, nsw tituyendo el símbolo; pero éste sím­
bolo nunca püèclo dar.se como tal sin expresar algo espiritual. Y no puede ser
de otço modo. P ara la débil intcligeiicia dei niiio, como para Los séres irra-
cionales, no sqn los objetos sensibles, s o l, luna, ète., sino lo que aparecon á
los sentidos. tCómo po.dria eleyarge á la idea de Lios, divinizar los fenôme­
nos naturales V elevarse á un pranto de vista que le es dei toco ajeno y muy
superior al dc la consideracíon sensible ? Sólo el espíritu reflexivo' puede d a r á
un fenômeno sensible la importância eseiicialmente distinta y más elevada de

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PRENOCIOXES SOBKE LA RELIGIOX. 03

símbolo de la divinidad ó personificacion suya, como causa dei calor, do la


fecundidad, do la vida sobre la tierra.
Sin el conocimiento de este vinculo causai, no esp o sib leni siquiera el grado
más ínfimo dc la vida religiosa; con él surge tambien virtualmente la cuestion
relativa á la causa final, aunque sólo como presentimieijto, como idea vaga de
un principio supremo de todos los séres.

MI. Xo rompiéndose con la muerte el vinculo que une á los hom-


bres con Dios por virtud de la religion, ántes haciéndose este más ínti­
mo é indisolublc, resulta de aqui que la esperanza de la inmortalidad
está unida de la mauera más íntima con la conciencia religiosa. La in­
mortalidad dei alma humana, se demuestra: a) histórica; b) metafísica:
(■) teológica; d) moralmente.
1. Lactancio ( l. c. V II. 8) encarece la conexion que existo entre las ideas de
religion y de inmortalidad. E l dogma de la inmortalidad se prneba como
la idea de Dios por el Consensits gentium. Cicer, (Qu. TtiscuL I. 16): Ut deos
esse natiu-a opinamur, sic permanere animas arbitram ur consensu natio-
num omnium. Séneca ÍEp. 117 ; llama á esto eonsentimieuto universal pu­
blica pvrsuasio. Yõase á Elíigge. Gesrhichfe des Glaubcus cm Ynsterblichkeit
Auferstchung, Gerirjit and Yergeliumj. <Historia de la creencia en la inmortali-
dad, la resurreccíon, el j ui cio y la recompensa), 1794. W iessner, Der Glaube
der lorehristhrhen TIelt an Seelenfotidauer und Uiistcrbludikect. (L a creencia
dei mundo anterior al cristianismo en la subsistência é inmortalidad dei alma),
1821. Líiken, Die Traditioiien des Mensrhengwlil. (Lastvadiciou.es dei linaje
hum ano), 2.* cdicion, 1809. Sclmeider, Die ünslerbliehkeit im Glauben und der
FhilosopMe der Yõlker (La inmortalidad en la fe y la filosofia de los pueblnsi,
liatisbona, 1870. Respecto de los puoblo.s salvajes W aitz, op. eit. I. 322
y ss., 107, 199 y s.s. Corruperant ! los paganos) poética licentia quod accepe-
rant. vel opinio veritatem per diversa ora sermonesque vários dissipata muta-
vit (Lactaiit. /. c. Y II. 22). “ P or esta razon. no solamente tenemos á los mtier-
tos por felices y bienaventurados, sino quo consideramos como un crímen
infamarlos con mentiras ó palabras injuriosas, porque se liallan en un estado
mejor y más elevado que el presente. Esta creencia subsisto entre nosotroa
desde época muy remota; y aunque no conocemos su origen ni quion la pro­
pago, sabemos sin embargo que data y se conserva desde tiempo inmemo-
rial. „ (Aristóteles, ap. Plntarch. Consolai, ad Apolloti. n. 27). E l respeto que
todos los puoblos tributan á los difuntos, y áun las supersticiones de algunos
de ellos sobre esto particular (relãjiosum sepulchrum. Fest. Cyrill. Jíieros.
CíXteeh. X Y III. 5), m uestran cuán pro fundamente arraigada está en el liombre
la esperanza dc la inmortalidad.

2. Los escritos más importantes sobre la inmortalklad dei alma son: Pintou. .Phaed.;
Cicer. Qu. Tuscul. I.: Aristotel. De anim. III. 3. 4 . , es menos explicito. Kntre los apolo­
gistas: Tertulinno (De anima. De remtn-rcfíone carnis), Atemigoras, de quíen puede
deeirse que easi agota la cuestion ( De rmmxetione nwrtnorum), Atanasio (C. Gent.

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| | PKIMEUA PARTE. LtffjCO PIUMBRCO SECCIOX 1'RIMERA. § 3

t. 31 s/yi b Ism igI® cysíSdSso-: Ttem . C. Qíntt. [I. 27. De unit. inte'lceí. adv. Á r r -
rtH.’0 -; bruto in TV I>is£,} XUTÍ. rj, 1}, e>*ntS«io, tífine por meras pníkabilklades
todos ti® nrgnmfrnfiSs;áilicidos por StHBjr T i . è . ILienaventnra in II. ]%{, X IX. I,a es*
eneUf çfe Ledmi-z ,y Wpífl'. %ám» to* esyrifon-s dei porfodd i RÂít.1 ilflli, d ídípâron especial
átoiiekin á e-t" r.stintü Jrlase á SinlóttíS. Klph&ri. etl&Ssu, 1S03); y Io mismo puede
fli-eirse de Ir* tlil 1 1 np»J| d.elSi v (Agm : Tbi.-lt». Alfred WtÊ ld a , Jy.dèfc ãber Fort-
J iu ie r n n á |T e .e e e - e e e . .yCfu 1. |õ . t ; o" s obr e ia in.ucórtã'dal efy,j (ta:I-o.a-IL
« p - ííS EiUiitr iibfedie !'or/'ó.;m r U/merce (M^ iüãe ,imÉtwem Tnde (Çaitas a Kmilia
* Lio la perdsteneii de nuyítfós se;iítiruíé!8;b Itdpues de liln u e ifú HaStu deistas in-
los
,|L®gg y átem aaeí, segtinm creyjgfes çoit la eseuota de liíâjit. on brc®. la virtud
v ia imnortodidad , tltepues de Sèkazumíí do.- los dem-as dogmas. ; Fraenlc d.ç Xifdge). Ha
tratado la é.nesriott des.de e.l jtíiíí® de; vista iic-giflinu; tiiflTW . TlfiS deh JleiiVhén f ü r din
la
l bijéseblielilícií der WÊfíQlMMk*1 bieele :1>e Jjts pniidiSS de nimortalidud dtjl a.lnm huma­
na , 1S3Ô. Desde el .purfii de vi-SS .cTi-1 t cismo rspísÉulatissa: TVeisse, Dkt phUbSdphiréie
(rèiiciiuh Itti der Z mfrrbdieldieif de.- ... eyddbhee httln tditmng { lia tktótztiia iilosóii-
ea s í ti S S li ilI th i tK W e W dv-l liffibre . J.S§4, ,1, H. lr|eliít;, Dit- Mee def Persiinlich-
I df und der iedividttell&í FoidãaWdr ; La idea de la pt-ísôníilsíãd y la iumortalidad dei
ijydifvídtio'. 133.1. J. f l u i * . Db' Idee dér iFeUmblichkeit fjjt, idea :de la inmortali-
dad , "1504, Ydtse en sentido eoutrario a Hesel CT. Miehelet-, Geseíúrlite der letzten
SijÈfãiie deí’ l'iàt(i!ítíjme iit Deitieefdeiiid ili-toilí* f e loS últiiírol Sistemas lilosólieSS a.lso
Jgaugs. II. f m St.mttss çíí|t. eif. lí. 1 y * . ba. ddêtrina de la otra \;i|a.éâe,l último
WtfUjigB' qw; titene rpp co.iirl>atif la eritiea espeeulatiwa. F r. Ilichter ( Ide Lehre pan den
letzten Tiuejee La. (loetriii.it ile ia* última- edftts''. U ü , Die íienê Urstiitbliéikeitslellre
, L:i mtera doe"riua {ft*. lá Hipiortalàhcd . p.-lg. 105 . di tbílfiS Í6H séregalt.dãdos;. de c.oneienera
v (fé iãeotí i i -ii. §ftm btrntv>lvtf**u y zere ~ il-i espirita divino, la indesfructiliilidad
d inas%HliaIid;ul dei alma es una verilad evidente por sí niisma. Sft pertuibanín y-pérécerán
l.s .ifeanos aí-lados. peto ei espüitu suhsi-dfttá.á p“S!ir de e-toe -in iiioilfketéio.ii alguna, lo
o,baio si está i e i . e t t a d ' • por mi s.dio sér tpgtjtijr e iibnr-s be eifts. lia s-s e-api-tasalia de
otra suerfS A.verrOes *n et ,-ijjp MI i .

ik La prteba niotan.siea eletiva cie Is iiiutâtcsialidad j espiritaialidacl dei


pinta, la posibilidaçl d® $u subsistência dfiSjtue.s clô su áèpa.patjion dei citér-
]>o. IPor |.o niisme -que (g ■iiHaateiial y É? eonsia cio parteSi no pmtalo de»tmir-
se por la âianltysjíon de e.sias patrtea - ii/c m iy iy d iM d is), Anticjo? el alma de los
itnmfaltg eotnjtaptf! egta ]unaptedád esti ti alma liumctna, se uifoNS) da de ella
sin emlíârgo ..-n tjne ao jmsSe obrar sino por medio de lüs óryanas corporales:
])ü esta rajsfn, ol alma de los brutos cesa ele existir al perecei' el organismo. EI
íilma liirmana.. por çi eoiitpano, çs espiritual; y obra por si «in neoesidad de
drganô corporal, y pOr çi>j:islggjent(;' tiont». vida proi«a ( F a d e m r ijfio n ç r e s est.
qiiii. (iptefertur) inteligenoia y voluntad. Adernas, el objeto de la actividad espi-*
ritual, cpte son las ideas gejierales. eternas y necesarias, es tmpereoedero. De
estg stwrtf cd alma, existiendo |g|p sí misma ( f o r n m s u b m á te r m ) , no puede
ser desrmida por sí ( p e r s e / , s i ftSI|®iO; pai* efeçto do su uaion crai ninguna
otra b m ' p e r c m iâ e n a ) ; pnes por lo niisino cpite és espiritual la actividad
de la i.nteligoaaía. y la voluntacl. no sttfre ningnn menóseabo t t t la dèstruo-
cion dei Ctteipo ( iis n iO r ta littis i n t r i n M e a j, Cf. Xemes. D e r a t u r . h o in in . c. 2.
Cfreigor. Xysséu. O m t . eefteeJi. m a g íi. c. S;. Atltanas. 1. c. c- 33. Augustin.
D e im m o r í d . a u im . -c. 8: Animuo immdiítalis probatur, si poteSfc esse per se

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PIUMERA PARTE. LIBRO PRIMERO. SECCION PRIMKRA. § 55. 05

ipsnm. Quidquid enim talo est, incorraptibile sit necesse est. ac per ho'c inte-
rire non potest, qnia nihil se deserit. Thom. C. Gent. II. 55. Qu. disp. De
anima a. 14. I. q. 75. a. 6. E l alma conoce por consiguiente de un modo seme-
jante al de los espm tus puros. I. q. 80. a. 1. Si cl alma fuese perecedcra, uo
podria ser destruída sino por una causa externa: pero vamos á ver que esto es
tambien imposible. Xo puede ser destruída por una criatura, porque estas, así
como no pueden crear un ser, tampoco pneden dest-ruirlo. (Tlionr. C. Gent. 1.
c. Depoten*. X U I. a. 2. >Dios podria aniquilaria m irán d o le su influencia, que
cs la que le conserva el séf, pero no quiero destruiría fimmorinUtas extrin-
seea): esta seguridad. ó sca la realidad de la permanência dei alma liuma-
na despuês ele la muerte dei cuerpo. nos la dan dos argumentos, fundado uno
de ellos en el alma humana y el otro eu Dios. El alma, conforme á su na-
turaleza espiritual, reconoce que liav una vida eterna v suspira por ella en
virtud do su propia naturaliza: de modo que la certidumbre de la inmortoli-
dacl dei alma es oxpresion de la razon misma, v por esto esa certeza es legi­
tima. H asta la esperanza de la inm ortalidad, <pte se m uestra en el cleseo que,
tiene elliom bre de sobrevivir por sus obras en la memória de ias gentes, etc.,
demuestra cuán profundainente arraigado está aquel sentimiento en el alma
dei liombre. Tliom. I. q. 104. a. 3. (!. Gent. II. 73: Impossibile est appetitum na-
turalem esse frustra. A thanas. 1. e. c. 31 sq. Dios no aniquila nada de ln que
ha creado. porque su poder y su bondad se maniliestan eu la creacion y con-
servacion de sus obras, no en su auiquilamionto. Thom. /. e. IV. 73: Creavit
enim res itt essemt, I. q. 104. a. 4. Y óase sobre esta pruoba, entre los modernos,
á Mendelsohn , Phadon, 0.” e d .. 1821,
4. La pruoba i--teológica, se funda e n la tendoncia natural dei alma humana
al conocimiento v la felieidad. Dios. que ha infundido esta tendência en el alma
dei hombre. no puede ménos do satisfaeerla ; v no siendo posible la plena y
tranquila pososion de estos bienc-s en la vida terrena, sígtiese de aqui que el
alma dobc sobrevivir al cueipo j>ara gozar en la otra vida la felieidad que no
le es dado alcanzar en la presente. Angustin. Cie. I)ei X I. 28: Si pecora esse-
m us, camalem vitam ... amaremns ... et nihil aliud quaereremus. Thom. I. q.
12. a. 1: Oum ultima hominis beatitudo in altíssima ejus operatione consistat.
quae est ojmraiio intellectus, si nunquam essentiam Dei videre potest intellectus
croatus, vel nunquam beatimdinem obtinebit, vel in alio ejus beatitudo con­
sistir. quam in Deo: quod est alienum a fido... Si igittir intellectus rationalis
crcatnrae periingere non possit ad primam causam rerum , remanebit inane
dosiderium naturae tYéase sin embargo a Do B ubeis, De peccat. orhfin. ed.
Hcrbipol. p. 170 sq. 182 sq.: áun en el órden puramento natural, el hombre no
podria perfeccionarse sino en la otra vida:. Por esta misma razon el alma h u ­
mana tiene que ser inmovtal. Angustin. De moríh. Ecrles. c. 3: Quisquis de
bono, quo fruitur. non oonfidit, in tanto timore amittendi beatus esse quis
potest? Cicer. De fínib. I. 15.
Xo convenceu ui sutisfiu-en en manera nlguna, por descansar sobre premisns falsas ó no
demostradas, las nuevas eoncepciones cie esta pmeba sac-ndas de la cnpacidad de un dc-cn-
volvimieuto infinito que sc atribuvo al alma humana 1Fichte. I. c.. pág. 107, Jul. MüHer,
5

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66 PREXOCIOXES SOBRE LA KELIGIOX.

The6lt)()isc}ic Studicn mui Kritiken (Estúdiosy criticas teológicas, 1885, pág. 734), do la
ncccgidad dc mi proceso infinito de perfoccionamiento moral (Knnt, Iúitilc der prahtischen
Yernunft 'Critica de la razon practicn. pág. 178 y sq.), en union con ]n pmcba llamada
cósmica ó astronômica (Stmtliorst, Oriindefür tmDrre Fortdtm r aiu der A.drmmnie.
Deutsche M onatm ltrft •'Arpimcittos en pro dc nuestra imnortalidad sacados de la Astro­
nomia, Revista mensual ali-masa) , 1792, l>retsch»eider, Dogiriatik (Dogmática) II. 397,
Mk-ltaclis, Doymatík iDogmática), pág. 7 IV, y de lo.s milloncs de cuorpo.- destinados á re-
cibir <>1 espírita. LTn proceso infinito de perfeccionamiento moral no puede toner nunc-a tér­
mino. Xo sin razon dice á este propósito Strntisw (l. «Si la curva no puede tenuinarse
nunca porque es infinita, nos cs de todo pnnto indiferente saber el punto e i que eomienza.»
La idea de uu proffiyxtus iu inJiniluM ]>arti el perfeccionamiento moral, es tan insostenible
como la de uu regreinu# iu iiifiiãtuM para el órdeu ontológico y lógico. A sí como no puede
darse ninguna ciência en el órdeu dei couucimiento sin uu }irincipio supiemo y verdadero
por sí mismo de donde se derive, ni en el órden dei ser se coucibc la existência, ui el mun­
do sin uua causa primaria v suprema, no se eoncibe tanípet® la teudoncia al perfeceiona-
inieuto moral sin nn Jin último que ponga en movimiento toda la aetividad. Tliom. II. II.
<[. 1. a. 1.
õ. L a prueba moral se funda en la relacion necesaria que media entre la
virtud y la íelicidad. Platon. Phaed. pág. 107. Aristotel. Efkie. Nic. I. 11. Jus-
tin. Dia!. c. Tryph. c. 5. Atlienag. De resmrect. o. 18. Lactant. /. I I I . 12.
Cluysostom. Dc Larar. Hoinil. IY. t. Cyrill. Hieroml. Cutech. XVi.II. 20. La
objeeion de que la virtud Ileva en sí misma su recompensa (S-linoz. Ethie. II.
]ir. 41) contradiee á la idea de la justicia divina y dei órden moral, el cual,
como todo lo verdaderamente espiritual c ideal, tiende á convertirse en real, y
pjor lo tanto debo encontrar, y encuentra, su expresion y su nmnifestaeion en el
órden dei mundo visible. Lo único que liay de verdadero en esta objeeion, es
que la virtud puede consolar áun eu medio do todos los suírimientos externos,
pero no que preserve dei mal á quien la posee. La virtud y el pecado llevan su
recompensa en si mismos, pero no su total, su plena recompensa. Thom. in II.
Dist. 37. q. 1. a. õ: Culpae redditur duplex poena, una qnao comitatur ipsam
culpam, u t conscientiac remorsus et lmjnsmodi, quod Augtistínus dicit Cmfeus.
I. 12, quod inordinatus animus est sibi ipsi poena; alia quae ir.íligitur exim as.
Etiam duplex est praemitim respondens mérito, uiium, quod comitatur ipsmn
actuni meritorium, ut ipsa. delectatio boni operis, et similia, aliud, quod pro
bono opere redditur a Deo. Sí, cierramente: no es tina de las menores recom­
pensas de la virtud la esperanza dei prêmio. K ant mismo comprendía que
virtud y íelicidad no sou una misma cosa: su demostracion de la existência de
Dios se funda en que “ aunque la virtud y la íelicidad externe no están unidas
entre sí de una manera necesaria ni analítica ni sintéticamente, sin embargo,
la razon exige tan necesaria é incondicionalmente esta armênia que no puede
menos de liaber para el sór raciona! finito, despues de esta vida sensible tem ­
poral y perecedera, otra eterna ó inmortal donde esta armonía sea restable-
cida por Dios m ism o.,, La recompensa que la virtud recibo de Dios no está
fuera de Dios, es Dios mismo. Angustin. Q, Q. 83. Qu. 4. Dios es cl mismo
órden moral, el principio de la virtud y juntam ente la bienaventuranza: en El
existe desde la eteruidad la armonia de la santidad y de la bienaventuranza,

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I*RIME IIA PA R T E. LIBIiO PRIME RO. SECCTOX IMIIMERA. § 3.
67

1 m se presenran separadas 'eu la vida temporal: É1 es fu em a y ori SM de


ambas. El paiiteistao, que niega ,al Dios vivo, en qniéíi lo ides! es reàl y a mlí„san-
tidad esíeb eid ád . d e te neg.ar m m bkn por e? mismo caso nua e.tlstèireia en
qna so reguelve tandrien para sl liomUre en um estado de armcmía la oposieion
entre virttul y felieidad. Cabalmenco ift las nata:alegas donde está más .arrai­
gado #1 sentimieafe moral « e n . Ias que 81 n w t r » « á s p<A aifeaJj sen tifefewps
de está falta de armonia. La “ tristeza de Ips Santos „ eontradice por completo
la idea de «pie k virtud # | basta y m satisfaet á | í misma. ‘
C. Sr ermsideram.gs abara e l pmasdimfoiT* peculiar á cada una do estas
prnébas, veremos «|Uô Ia jSweaS,-»® eg la fundam ental y ;f brmal: que ® bre cila
descansa la telsoiágíea, la ctial a s a m uestia S-omodin de la rid a dei alma en ia
eísrnidad m potticcicm a«ííagB por jiitdi# d tl conoeiuriento- y que la mo-al nos
da á ètnóeer que çonsists la otra rid a en M v w m t t õ fe síffiiidad jt la b i »
ven turanza en Dios. '

d III. L a cau sa su p re m a d e i m u n d o es ta m b ie n n ecesariam en te $u


lin últim o. D ios es el fin ultirnci 4el m u m lo . E s ta verdacl §g dem uestra-
uj ontolúgioâ; Jtj teíilógica; c) psietrló-gicamente.

1 . Cone. á atjç. I. c. ( ap. 1 : Hiô solus vériis Deus bonitate sua et omnípo-
téntt rir ta f c . non ad augondani susm beatitudiirem, nfic a d açqnirendam , sed
ad mamiestanclam peidkuioncm suam per b «*4 . t p t ematuris isprafeiSr. liber-
ruiro cousill» suo gimul ab m it» te n p a r a ntramque J®. nihilo ecmdidit Crêafti-
ram. Can. á : S. q. mundum ad Dei gloriam condiram castrai egaveiit. a. s, La
diferencia entre la e o k n ta d de Dios y k â s fes criaturas, consiste en. que aqftk
Ik s ó lo ama y bendicedo qu'e cila misma pjrwêe, mi&itras que ésta asp ira á éuu-
seguir lo que no riem}. Tlioui. In. I. D ià t XLV. q. 1 . a. 1 ad d: Voltmtàs 111
nobis pértinêf ad appetitivam partem. Quai: licet ab appep ndo nomiiietitr m n
tamen lume esolum habet actum, n t ãjtfistei/. q )m m n l >kt sed etíam ut m d
luà>ct et 'tgleddiir in ÍUo: gf qnantum ad bog volraitas in Deo ponitur, quae,
sernper babei bonum, quod est Égus Gbjkdttm, enm sd imUffemi* d e ^m m fh tn i
mmtáiam. P or esto á Dios no le m u ere-ú em ar ningun i r i l « A a operasiim.
que esté luera de Él. I. q. 4íi. a. 4: Primo agêüSfri, qui est agens tantum , non
convenit ágere propter acquisitionom aâtHijus iij:ns, ged intendit solum ç.ommu-
nicare suam perléetionem, kmi-fem, Su aastnf es, por tantiX: Ia- e au s|
de su acl ividad eréadora; pero el (m ov-tffM hius. m n eiffl-etirm. es decir, que la
causa d d amor que proíesa á las criaturas no es J* b«idad de ttstas, sino cpre
El mismo crea en. su amor la bondad de las criaburas, Tliom. TM Ter. q. -_'0
a. Ü: Quia voluntas noska non e k Causa bonitalis rerum, sed ab m'Mm: etnr
nMutal) (áijeçfn. amor noster, qito bonum alÍBui voíumas;; 11011 est eaüãa bonitat.is
ipsius, sed a converso; hm tfm p ro m m t nmoi eni, fSed amor Dei est hfim dem
el ereatis Imitiiteni ig nfeat. Por tanto, el amor sumo sSitt Sô- eneuentra en Dios.
“quia non agdt. propter «liam utilitatem, sed solum projiim suam bouifatem...
Cl. I. q. 44. a, 4. C. Cbetth I, t)3t III. LS. P ern aniupte Dios 110 tengá niíigwn
motivo, p el sentido ántes indicado,, gin embargo no çrea sin motivo. Tliom.

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(58 PKEXOCIOXES SOBRE LA RKLKÍIOX.

Gent, I. 87: E r r o r q ú o rtm d a m d io e n tin m , o m n ia p ro c e d e re a Doo se c u n ­


d a m sim p licem v o la n ta te m , u t d e n u llo o p o rtc a t ra tio n e m r e d d o re , n isi q u ia
D e u s v u lt.
D e aqui se in fie re la d ife re n c ia n e c e s a ria e n tre el m o tiv o (jhVs operantis) y
el fin ( fiais operis) de la cre acio n . T hoin. C. Gent. I I I . 2: F in is operis est lioc,
a d q u o d opus o rd in a tu n i est al) a g e n te ; tin is o p e ra n tis e s t, q u em p rin c ip a lite r
o p era n s in te n d it. A l id e n tifie a rlo s S pinoza, n e g a b a p o r el niism o c is o la fin a lid a d
d ei m undo. {Etldc. p r . 32. SehoJ, 2: y lo m ism o R o b in e t, De la untnr. P . Y . p á ­
g in a 74i; p ero D io s. p o r lo m ism o q u e c re a ra c io n a l c m e n te , creu con u n fin; la
c ria tu ra c re a propter clcsideeíáM fiai», D io s p ropter a m o r m finis. C. Gent. I I I . 2.
in I I . D ist. I. q. 2. a. 1.
2. X in g u n só r ptiede a lc a u z a r s u m ay o r g ra d o dc p e rfe c c io n . s u u ltim o fin,
sino m e d ian te su u n io n con el p rin c ip io m ism o do d o n d e p ro ce d e. P o r esto e l
m u n d o no ü o n o otro fin q u e D ios. T hom . I. q. 12. a. 1 : I n ta n tiu n u n u m q u o d -
q ue p e rfe c tu m e s t, in q u a n tü m a d sum n p rin c ip iu n i a ttin g il. B o n a v e n tu r. in
I. D ist. I. a. 3. q. 2: I n D eo est nH/inn perfh-tio r a tio n a lis c re a tu ra e , q u o d e st
ei principiam essenãi. S e g u n T h o m . I. IT. q. 109. a. 3 ., de a c u c r lo en este p n n -
to con .Boecio íCotmlxt. I V . to d o s lo s s é re s , c a d a cual á su m o d o , tie n d e n
liá cia la ca u sa p rim e ra d e qu io n h a n re c ib id o el sér.
3. E l ú ltim o fin d e i m u n d o no p u ed e se r otro que D io s m ism o, que es el
único s é r q u e lia y fu e ra d e i m u n d o v so b re él. T h o m . I. q. 103. a. 2: I llu d foo-
m im , q u o d est finis to tiu s u n iv e rs i, o p o rte t. q u o d s it extrámc-um to ti u n iv e rso .
Y p u es solo E l cs el S um o B i e n . sol,im ente É l p u e d e se r el ú ltim o fin dei
m u n d o . B o n a v en tu r. in I I . D ist. I. P . I I . a. 11. q. 1: Si D eu s effec tu s n o n o r-
dinai-ot a d s õ , vel non ía c e re i p ro p te r se , cm n ipse s it b o n u n i, a «pio om ne bo-
n u m , ja m e ffe d m non esset bonus. P o r esto sólo e n E l lia lla la c iia tu r a su b ie n a -
v e n tu ra n z a , q ue no es o tra cosa sin o u n a p a rtic ip a c io n d e l a o ie n a v é n tu ra n z a
d e D ios. T hom . in I. D ist. X L Y . q. 1. a. 2. a d 4: D eu s n o n o rd in a t c re a tu ra s
in finem L o n ita tis s n a o , q u asi p e r eas b o n ita te m su am a s se q u a tu r. se d u t fosae
c re a tu ra e d iv in a o p oratione s im ilitu lin e m a liq u a m d iv in a e b o n ita tis a c q n ira n t.
D e aq u i q u e el fin á «pto D io s h a o rd en a d o el m u n d o se a d ig n o d e i C rea d o r,
como q u e es É l m ism o. S an to T o m á s re su m e d e e s ta m a n e ra el p rin c ip io y ol
fin d e la cre a c io n I. q. 17. a. 1 : D e u s p ro d u x it re s in esse p r o p te r su a m b o n i­
ta te m co m m tm ica n d am e re a tu ris et p e r eas re p ra e se n ta n d a m .
P ro v . 16 . 4 : U n iv o rs a p r o p te r se m o tip siu n o p e ra tu r e s t D eu s. Apocaü. 22,
12: E go sn:n A lp h a e t O m e g a . p rim n s e t n o v íss im a s , p rin c ip itu n e t finis.
A tlie n ag . D e resurr. n. 12 : A‘. ky.-j-D y.-A ~ip vr\ —áv rg r r g ír, wrjyG.y.:
huo-y/sj.ívrp ipaO tiurpa v.y\ vvçíav lu v /rv tv ó Hzò: vòv òé/jswT:ov. T h e o p h il. ml
Aatolyc. I. 6: <:rj. v.y. ttov ssytov 'V/G- v. s - j :. v.y\ vor.Op, ~ò piyÉ Jo; xòroõ.
4. D io s solo es cl b ie n u n iv e rs a l «pie sa tisfa ç o p le n a m e n te la a s p ira c io n dc
los e s p íritu s cread o s á la b ie n a v e n tu ra n z a ; to d o b ie n cread o es p o r el m ism o
caso fin ito , y su b o n d a d p ro ce d e ú n ic a m e n te d e p a r tic ip a r de] b ie n in fin ito ; p o r
esto el b ie n finito no p u e d e s e r fin de la c ria tu ra ra c io n a l. I)e aq u i (Cf. C ajc-
ta n . in Tlioiií, I . I I . q. 2. a. 8: «que el liom bre, citando llo g a á p o se er á D io s, no
p u e d a a p a r ta r d e E l s u v o lu n ta d , - q u ia ab ejns im m e n sa b o n ita te tm d iq u e cir-

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rRI MKHA TARTE. LIBRO 1’RIÍIERO. SÈ.CCIOX PRI1IERA. 8 4 . P

cmmlarar.,, Todas Ias deraas cagas Iss amámos coffio médios Hhi SifcicSíJS A
fin, mi mitras que al fin lo .amamos por si misme, porque descarno® reposar en *i.
(Augtis.tni. Cunfesn. I \ . 1©: Reipiimevre anima amar in eis, quae- amat j ; pcro el
repase alisolnto no podem os lialiárld más que gft Bios. Angustiii. Ep. SC: E s
fruéndo quisqite bêfttuS est, proptee quod éaetera vult liabere, cum illud non.
propter gliud, ®«d propier seipsvnn. diligarar. Et ideo fmis ibi dioitnr, quia
jam, quo, exeurrat, bí quo rcfératar. item bifai» Ibi r§pjBf uppelmdi. ubi
fn tm ã i R W //IÍ •
o. Al èkvS^p la pÉStura á Ia gqinoqaiiza qon DiO:g,; ófiettcaitra fü esto su íe-
licidad. Tliom. I, q, 11. q. Ã, Unaquaeqne ereatura intçfldit gensequi snam
perfectionem. <jiuie eyt similitiido peufaUmm et lemi/afm dieime. ImitandftSí
perfcsírcieit divina, üaáésàriamenteiiàs aíSPIS no libres '(/lor/á Xketi.rMitke.it 7
obií‘<iii'i!). y libremente los dotadpg |le lllfgftai Ite? c r i f c e f g/ for-
mirf/Si. aicanzan sa propio p.#i'fec.cio!iamieiírr.t; por esto al saiitificarse gloji-
fiiSn ô Pios. Bom. 11, 4S: Quortiam ex ipso et per‘ ilSSSnm et in ipso sunt oiiinia:
ip .i gloria in saocnlá. Amem J&. 4õ, d !. ÀMff, 4, 11. Bs, 78, ÍJ.

§ 4. COtí'CEP'l'<) IXMEMAtO M i. '• KELISIOX.

lícspeeto de I» rçtómologkç Tiçase si Xitzsch. l ’,bcr (feí JtRijwnAtfffiffi rffS' Altcu. .sgítoe
el uówepttt de Eelkiion en lá «afigitSÉ»tl. (Stndiru und K iifvt. 1818. 9. 4. 1 8 2 0 ', i .'
S. Miiller [Op. cit. UÜL 1.) , IMslalj {Spmclrliehf AJihtOiiMfmpéâi sitr TJieòfsipii-. Db-
.gm-( \ sobre la,. téolqSíá, Eeípz-io T.eideiuííth iXtíte 7 ilnbittfm ron Seílicelí... íairw
and Klot/., 8. gnppl. 3 enádenaí, p á p 3 P s d j * Prsprun# tttal
Beâeidltn/i. Dríoen-ê mportaneia de lu ÍOberat. 1e:;7 . Sobre Jos diverstis çoiiooptos
lá Beligion víase | It.onzineoj' ,(Jp. rít. I. 1 f ss.), PlleMfeír f Op. tit. I. 1 y ss.), v. DrOv-
tOp- eit, I,, 73 — 112 , Buluar S u fi é#M in (lie çhrpfliéte X>agMitfit, Introduóikiu -'i
la drarmátien eriMana , j>úg. !•— BB), Staudenifiaier (Enei/kkpiittíá s 2,8 ed., 1840,
páy„ 2<U .

I. E l É -p iritu cptmdo cton&Ce y couliesa, «u relacio n p.ara v> n P io s.


com o su G lia d o r y su fin últim o. E sta relaeiôu librft y constdeiiíe dei es-'
p íritu camado resp ecto de D ios com o orígôu y íin de sú existeneia. «s la,
R eligion.

1. Ya liemos dado el èoiiêepto purameiife formal de la Beligion, como: cem-


èôpto de rélseieii: tècanos aliorã ilar sn coneepto éspncial. Atinqué' pára
tijar él (.'Cmeejito dé la Beligion puede servirnos. de algnn modo la etimo­
logia de esta palabra, no podemos sin einbargo tomaria como jnuito de p ar­
tida en razon á sn origeii pagano: la® palabia® deben servir para mc-presar
)p,s ideas, pero no al eontrarlo. L a palabra Eroligion fg deriva: ry do relie/ere.
Cicer. De puf. deur. II. ü g Qni omnia. tfitaé ad cnltum déoiTim pertine-
rent, diligenter reiractarent èt tanqnám ivligeretff, sunt, dicti religiosi ex re-
legeiido, nt elegantes ex eligeildo, tanqiiam a diligôndo dilígenté®, ex iniêí*
ligendo infelligentes, J)e iitmifion. II. 2'2: Bçdígionem eam, quae in meto et

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TO PRBXOCIOXKS SOBRE I,A IIELKUOX.

veneratione deorum s it , appellant. 5'#: quae superioris cujusdam naturae,


q u am d iviaam vocan t, curam cacrorooniamque affert. Cf. Arnob. Ade. Genf. IV .
30: b) de religare ( como o/dio. jm hilio): así L actancio (In d it. divin . IV . 2 8 1:
H oc vinculo ptetatis obstrieti D oo et relig a ti su m u s, unde roligio nomext
accep it: cf. H ieronyin, rn Amos. c. 8. A n g u stin . Retrm-f. I. 13: r) San A g u stir ,
m ás in gen icsa que g ram aíicalm en te, d e iiv a la palabra R elig io n de reeligerr
(Vir. Dei X. 8): H unc -'De unir elig e n te s v e l potius reelig en tes —
am iseram us
enim n eg lig en tes — lum e ergo r eelig en tes, unde et religio dieta perliibetur, a i
eum diltícàone rendim us, ut p erveniendo quiescam us; d) de relincpiere, la d e ­
riva Atilo Gelio (Xoet. Attic. IV . '.). M aerob. Suturn. conv. II I. 3; e) B rãu u ig v
L eid en rotli sosb en en que do nna supuesta raiz ligcre reveremia . respeitas.
Solo p u sd e elegirse entre las dos prim oras etim ologias, adm isiblos am bas gra-
m aticalm eute: pero la prim era es la más verosíuiil. porque cuadra mejor eon el
earáeter de la R elig io n rom ana, como neto por el cual m anifestam os á I)ios
rmestra venera ciou.
Los belenistíis tlesijmun los vários elementos cie que consta esta lelactoi con Rios , eon
las palabras iuseiatuovia Art. 17. 23. <)Çít\rsv.Ú7. ■Tac. 1. 27, Act. 26, 5, Àc-pdx .Toan. 16,
2. Bom. 9, 4, sLviriii* Act. 6 , 12. I. Tim. 6 . 10. Eu el Antisuo Testamento se le lltima:
P S " ,vn* timor Damini. Exod., 1 .1 7 . Jes. 63. 6. Prov. 1, 19. n V " , engnitm
Dei Osc. 4 . 2; 6, 6. êereitusDominiExoil. 12, 26 - p t cia Domini - ; - p r ;
D M ^ t a - n S anénUtre coram Domino Gm. 5. 24; 6, 9. cf. Pa. 25, 4; 2 7 ,11. Act. 18,
25. En Ia Vnlgotn se nos ofreee la religio como una obligaeion impuestn jor Dios. Excel.
12, 15. Xum. 19, 12. Act. 26, 5. .Tac. 1, 20.

2. Santo Tomás abarca la s ires prim aras etim ologias al fijar el concepto de
la R elig io n { II. II. q. 81. a. 1 ) Si ve antein religio dicatu r a frecqienti relectio-
n e, siv e ex iterata eleetione eju s. quod u eg lig en ter am issum e s : , siv o dicatur
a religation e, relig io proprie importei urdinem nd T)einn. Ip so enim e st, cui
p rm cip aliter tdlignri debrm us íanquom imlrprieníi principio: a d quem etiam
r.ostra electio assiduo d irig i clebet sicu t in ullimnm finem: quam etiam n e g li­
g e n tes peccaiedo a m ittim u s, et credencio et iidcui proiostandc recuperam os,
cf. A u gu stin . Couf. I. 1. donde detine á la R e lig io n (l. r. q. 87. a. õj: R elig io
e.st, quae D eo debitum culttun affert... O ffertur autem D eo de )itus cultua, in
quantum actua quidam . quilms D eu s c ditur, in D ei r e v e r e n tia n fiiuit... U n d e
m anifestam est, quod D e u s non com pa ratar ad virtutem r elig io n is sicut m até­
ria v el objcctam festo es. los acros dei culto), se d sicut fiuis. T odos los teólogos
antiguos la definen con Perrone / / > viría*, religion. p. 5 b V irtus quaedam mo-
ralis, quae liom inom inclinat ad exliibeadum debitum cultum et honorem D eo
tanquam omnium creatori et D om ine. La riria.s- religioni:t se diferen cia por sit
objeto de las virtudes teo ló g ica s, que rienen por objeto ium ediatc, tanto m aterial
como form al (m otivo i, á Dio.s. uuest.ro lin; io.s actos dei culto poi el contrario, el
objeto de la R elig io n son sólo m édios para un fin, y por tanto ro tieuen á D ios
rutestro fin por objeto inm edinto, v de aqui que la virtus religionis pertenezea á
los virtudes m orales y sea la prhuera entre cila s. II. II. q. 81. a. 5: R elig io non
est virtus tlieologica, cajus objectum est vitimas fini*, sed est virtus m oralis, cu-

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1’IIIM EBA PA RTE. LIBRO PR IM E liO . SF.CCIOX P RIM ERA. § 4. 71

jus est esse circa Sr, quae sunt ad finem. a. 6: Religio magis de propinqtio acce-
dit ad Deum, quam aliae virtutes morales, in quantum operatur ea, quae
flirente ei imnicdiale ordinantur in honorem divinnm. E t ideo religio pggmifwii
intor alias virtutes morales, m iéntras que las demas virtudes morales, como
por ejemplo. Ia justicia, cuyo objeto es dar á cada uno lo que es suyo (II. II.
q. 58. a. 1), no m iran tau directa é inmediatamente á la gloria de Dios. Snarez
calitica á la Eeligion de acto así de la inteligência como de la voluntad. pero
considerada formalmente como acto de la voluntad (De m i . relig. P . I. Tract.
1. L. 2. Cap. 1), y ya ántes que el Lactancio (1. c. IV. 4i: Xon potcst-noe reli­
gio a sapientia separari. nec sapientia a religvme sccem i; quia idem Deus est,
qui et intdliffi debot, quod est sapicntiae, et honomri, quod est religionis. Sed
sapientia praecedil, religio seqmt-ur: quia prms est. Deum scire, consequens,
Deum colero.... Dons autem et sapientiac et religionis Deus est; a quo hi duo
ri vi. si aberraverint, arescant necesse est: quem qui nesciunt, nec sapientes
esse possunt nec religiosi. Cf. Augustin. De utilit. rreâend. c. 12. Eu el lengua-
je cristiano. religio. stafus religiosas se emplcan antonomásticamento para de­
signar cl estado de los que se consagran especialniente á Dios por medio de
Ios votos de obediência, pobreza y castidad. Suarez /. r. Tr. V II. L. II. init.
Tliom. II. II. q. 1H(>. a. 1: Id , quod communiter mui tis convenit antonomastice
attribuitur ei, cai por e.aellenliam convenit... religiosi dienntur illi, qui se tota-
litor mancipant divino servitio, quasi holocaustnm Deo oiíerentes. In hoc autem
perfectio liommis consistir, quod totaliter Deo inliaeret, et seeundum hoc reli­
gio perfectionis stafnm nominal.
Nosotros comprendemos bajo el concepto de Eeligion el con junto de la.s rela­
ciones dei Iiombre con Dios, segun el cual el liombre todo, su inteligência, su
voluntad, y ánn su vida corporal, son determinados por ella. E sta ampliacion
dei concepto de la. Eeligion coincide esencial y temporalmente con el deso.r-
rollo do la Apologética, que ha resumido en el concepto de la Eeligion el des­
tino último dei hombro y todas sus relaciones con Dios. Xo hay sin embargo
oposicion alguna entro ol concepto antiguo y el moderno de la Eeligion.
Tliom. II. II. q. 81 art. 1 ad J : Religio liabet duplices actns; qnosdnm quidem
proprios et iinmediatos, quos elicit, per quos liomo ordinatur ad solmn Deum,
sicut sacrificara, adorare et alia lmjusmodi; alies autem actns liabet, quos
producit mediantibus virtutibu.s, qnibns i m p e r a i , ordinans eas ad divinam ro-
veronTicm; quia scilicet virtns, ad quam pertinet Unis, imperat virm tibus, ad
quas pertinent ea. quao sunt ad filiem. De este modo adquiere indirectamente
la religion la extonsion que se le da en la aeiualidad. Por esto euseíia Santo
Tomás que religion y sautidnd no son cosas esencin Imente distintas (seemidum
m entiam , sai solam ratione: la religion nos mueve á ejecutar actos de adoracion
á Dios. miéntras que la Santidad refiere á D ios, no sólo estos actos espeeiales,
sino tambien las obras de todas las demas virtudes. (II. II. q. 81. a. 8. i
d. E n tre todas Ias ideas teológicas, ninguna ha sido tan discutida en la
época moderna, ni tan vária v diversamente explicada, como la idea de la E e ­
ligion. Borlage, <>p. r it., pág. 9. Las palabras devocion, pièdad, temor, amor
de. Dios. no expresan el concepto de Eeligion en toda su plenitud, sino sólo al-

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T‘2 PREXOCIOXES SOBRE LA RELIGIO X .

guno de sus elementos constitutivos . pues la Beligion abarca todas las relacio­
nes dei hombre con Dios. Berlagc define á la Beligion )pág. 21) • la tendencia
y determinacion absoluta y total dei hombre por io eterno é imperccedero, por
Dios. .. Segun esta deíinicion, la Rcligion es más bien una actiridad, una re-
lacion de Dios respecto dei hombre que dei hombre respeeto de Dios: adernas
peca de incompleta en cuanto que no nos dice de qué gênero se a esto movi-
miento. á qué iin se encarnina y en qué rclacion tiene lugar. Drey <Op. rit., pá­
gina 110) se expresa on términos análogos: “ La Rcligion, dice, es la deter­
minacion absoluta v viviente dei hombre por la conciencia diviua. Pero esta
deíinicion tampoco nos dice en qué consista semejante determinacion, ni cómo
lia de corresponder el liombre al impulso recibido de Dios: designa el pen-
samiento, pero no la esencia de la lleligion. Klee il. pág. 11:, temieudo que la
antigua deíinicion de las relaciones dei liombre para con Dios çese y se olvide
la relacion do Dios respecto dei hombre, dice que la Rcligion p. 12)" çs la
union recíproca de Dios y de la criatura, ó mejor dicho do Dios y dei hombre.,,
Conforme á esto, la Beligion ligaria á Dios dei misrno modo que al hombre.
L. Sclimidt (D it Conxlruction des (ltvohtgmhm Beweixes, L a eonstruceion de la
pm eba teológica, 1834. pág. 14 i va todavia más allá cuando afirma que la
•• Beligion es la reeonciliacion dei hombre separado de Dios por el pecado, por
el mismo Dios. la eual no puede tener efecto sino por mútua operacion de
Dios y dei hombre. Cierto que la Beligion, como relacion dei hombre para con
Dios, no sólo seria deficiente, sino que no podria existir sin que Dios descen-
diese hasta el hombre. Dios es el autor de la Beligion ''Deus vtetor pietatis.
Ornt. Ercles.); pero la Beligion como tal ífonm liti r) no es una relacion mútua
entre Dios y cl hombre, sino sólo relacion dei hombre con Dios. Staudenmaier
i Op. rit.. pág. 180) define á la Beligion i! relacion consciente y libre, y asocia-
eion viviente dei hombre con Dios. „ E sta deíinicion, si bien no concentra la
Beligion en Dios ni reserva al hombre un papel meramente pasivo anto el im­
pulso recibido de Dios, tampoco designa prccisamente la esencia de esta
asociacion. Peca tambien de demasiado vaga la defiuicion de Brcnner <'General-
doi/mutil:) Dogmática general, 1820, T. 2 ) : " el acto de adorar la criatura
racional á la causa prim aria v suprema: .. segun Gengler (Eiic/hl. der Theoh,
.Enciclopédia teológica. 1834 I •• la Beligion es la condiciona lid a i de las cosas
por D ios.,, Obertiiüi- (J Ictiiodologie der tJteolot/isehcn Wissensrhaft, Metodo­
logia de la ciência teológica. § 75 i dicc: “ Yo creo que la Beligion es el vincu­
lo que une á las criaturas entro si y con el Criador.
4. Fuora de la Iglesia bailamos las más distintas y contradietorias expliea-
ciones. Y a se ha mencionado la de los que consideran á la Beligion como un
mero hecho psicológico, y á la ciência como una ilusion. Entre aquellos otros
quo rcconocen en la Beligion cierta razon de existir, se nos presenta en p ri­
mei- término lvant. Segun este filósofo, el acto dei conocer se verifica mediante
dos factores: la cosa conocida considerada en sí misma i '■Xoumenon „), y las
categorias subjetivas de nuc-stra razon, segun las cuales nosotros juntamos y
reducimos á unidad la cosa recibida en la forma do espacio y de tiempos (Phae-
Homeuon), y de aqui que sea imposible todo conocimiento fuera dei mundo

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1’R IM Ert.l FARTK. LIBRO FBUIK K O. SKCCIOX PIUM ERA. § 4 . 73

sensible. De esta suerte mino Ivant el terreno á la filosofia popular cio su épst-a
(Garve, ITendelssohn, F eder y otrosi. La razon práctica se nos anuncia eu la
voluntad de la razon pura, que halla su expresion en la ley moral y exije su
cumplimiento al indivíduo, sin acepciou de recompensa—imperativo categórico.
Ah ora bien; el hombre es un sér sensible que tiende liácia la felicidad. En el
órden do la vida presente no hay ningnna conexion intima y ncicesaria entre
moralidacl y felicidad: de aqui que Ivant postule á Dios y á la vida futura para
restableoer la armonia entre la virttul moral y la felicidad. Asi Dios viens á
estar al fin dei desenvolvimiento moral, y tambicn al principio: pues la ley
moral, aunque voluntad do la razon pura. hay que derivaria cmpíricamentc de
una revelacion. Este es, segun Ivant, el origen de la revelacion positiva y eu
particular dei Cristianismo. Fero la ley moral es autônoma; lareligion consiste
en que consideremos nuestros deberes morales como preceptos divinos. L a Ee-
ligion no se diferencia en lo más mínimo por razon de la matéria, es deeir, dei
objeto, pues versa sobre los deberes en general, sino que su diferencia de ósta
es meramente formal, pues las religiones son una legislacion de la razon para
ciar influencia á la moral, por medio de la idea de Dios que ella misrna engendra
sobre la voluntad moral para el cumplimiento de sus deberes (Lucha de las
fam ltaáes. 179S). Toda Boligion consiste 311 que consideremos á Dios como el
legislador universalmente adorable de todos nuestros deberes (La BrJõ/ioH
dentro de los limites de la razon pura. 17‘0 4. pá. 1111. Ivant vino á servir do
refuerzo á los escritores dei período llamado, sin duda por antonomasia. cie la
ilustracion. representado, entre otros vários menos importantes, por Reinhold,
Kieseweter y Ivrug.
Fiehte, desenvolviendo el sistema de Ivant, proclamo (1'eber den Grand nn-
sers Glanbens nn eine yótiUehe Wdtregfcrung, Sobre el fundamento de nues-
tra creencia en la Providencia divina, 175)8) que el órden moral es lo divi­
no y la creencia 011 él la única verdadera fe: esta se forma por medio
dei obrar rectam ente, y el único credo ó religion posible es cumplir alegre­
mente y sin cuidado lo que nos mande el deber en cada ocasion. A qual órden
viviente y eficaz es Dios mismo, y 110 necesitamos ni podemos eoncebir ningun
otro. Así, prescindió Fiehte dei Dios postulado por Ivant: el término dei
proceso moral es. segun Fiehte, la liberacitm de la sensibilidad, que se pone
como limite dei yo (no yo) y debe ser suprimido por él. Aquel órden moral que
es el yo puro, vivo sin embargo, únicamente en el yo empírico; por esto tie-
nen completa razon cuantos lian acusado á F iehte de irreligiosidad y de ateis-
mo, sean cualcsquiora sus esfuerzos por librarse dc esta nota en su ■’Apelacion
al público„ y en sus ‘'Relatos á la luz dei sol.,, Pero no era posible cletenerse en
este punto: el idealismo tiende demasiado á la goneralizacion de este yo puro,
fin último de toda existência, en suma á la doctrina única (Amceissmuj zam
selójeu Leben, 1806, lec. õ.*i: “ eiertamente, Dios mismo es qtiien vive bajo to­
das las formas de la existência dei m undo, pero nosotros no lo vemos á El, sino
solamente su envoltura, como piedra, verba, anim al, ó bien como ley natural y
ley moral: pero todas estas cosas no son. El tampoco, pues, la forma oculta á
nuestros ojos la esencia. Mas si te elevas al punto de vista de la Religion, des-

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74 riUvXOClOXFiíí SOBRK LA RELIUIONL

aigMSlSBS:4oríp| loa velos, v la divinidad penetra nitevamente en tí corno vida,


Pomo tu pyqpi.a vida, quo tu dubes vivir y lias de vivir. „
£>. (Jcíji esto entro la filosofia nlomana en un atievft período, Lessing i />V< /7
i>b-r (Ve Lehra de.s* S jviw .a, Cártás sobre el sísfennt de Espinoáá, ediol,
pà'_ dfi-.dS! liabía reraítido â JttftSÉiá las teorias de Espinccsa-:. y la filosofia de
Seiiélliâg y B é g e l— ideiifidíid. í].çd yo y dei no yo. dé lo ideal y lo real en lo
absoluto— rehabilitó el espinozismo. Dios, la (dreacion, la Providencia., el
W i w y la yedenciiui son meros nombres eu este sistema arti-eriytiano. El
DiiiS de SclielHng es el neutro ,de natnraleza y espíritn '{filosofia de la identi-
dãdb el Dios de HegaL un abstracío- LljgfaD quo SÊ® existò en t-1 sér concreto.
Para Sclielling, por tanto, la rejígáon os “ la conciencia que el bombia trone de
P ios \ tio que e sti en D ios., ' V<iht d * mjpgtl -Êfwt, -Ifólsigm l edudiq eteflité-
mfaj. 180o, pág. 150'. Pegnn H egel la ypligion es Dios, quei jgn el hombro reli­
gioso se reoonóee uno yonsigo mismo. ^S>âàfIol^0S9S, FihsofU de la reíigaM.
rojiíri x, pág. 122). qiSffii el espíritn absoluto -tio tione renlidad algttna fuéra dei
espírita, liumauo. Esta idea 03 moompatible ifja la religion, y eS por tanto
vana palaljyería 1% ds Sclileiormarhiu' quando dice ( II. Rede dibfr Relffpnn.
**j5s discursos- sobre la lMMFnn'1 dfí. D ayiç y difamado» Espinc-za.. que era un
hombre “relígiosisium v Uemo dei t •'jrjg ítu %aittü, La Bígacion de toda religioíi
como cõMSffiuunieia neeejSâriã de la Comíèpcion panteista, la proclamo y recono-
cdó ya Feuècbaeli. Hegel liabía tgojnqrlizaçpx ífl liombre, Eeuerbaeli antropomop-
fizó ó á Dios.
C. E l meuciuáatló sistema no pôtlía ménos iM yióo ci' inft.tencía ca toda In tcadogíS pro­
testante, oúiy(i..ai'nii‘ii,ti; ótU lo relativo ai es.-n-epio , 1. rtJjgion. Para . 'la t e m u r a I IM el
frra iid le h x» der elrrUilkhen fh y n itifU ;a h W tsrnpffhnfi. 2.» e d ic., 1JB-S, g ü l p la Reli-
a ii® es un pínr-ain lento, | - g íásjvo nietífe el htiiiiliri; - eleva á l.íiós coilftantenieoti?, el.; tal
una: -; a quy el p-gc -- ---áuriú liffltjwnri de I »:■ ~ identifica Sfífi. el pensaínígjytg divina dei
'ai':n;a pi-"-, Sas-lc ú ly o fe / ., lã* edie., i ' _ 24"'. n : !a aetividád especial dé. D ios en.
'""a e a a v a iit -'a é i | e a r á z a n dpi lianilire para unirlo ma:-rameute eon Diqg," E n la'
2,a e0i,■ . de -a fdtaeta obru , ] E y . 44 . da el sjfismo Saal; esta ulra diXinicion : • E a uuidad de
tafitis las tlterzas en I f c t , v la eapatEIad dij tad ig niióistras taenltadíâ pára p<:)ner.se èn rela-
eim;! eu.fi 0 io<. J >o IVet-íH í Viirlrmaijeti iilier die Reliffilhl. 1$ 27, pág, 24 y &s,) , díee ijun
es ciena. âtsposieian 1$ .facultad aç; conaeer, de prestnrtii', d<; supor,ej; y de erger la ii.visi-
) te — CitifiO si t i u t ie ía n iti) fuése ai:a sicliviilad , una uSSial pósibil <lad th íapucidad.
1 Ijinann I (' 'S:''e s PVf.ast /aP tn a;. 4 p p tlp ., pág.. SO. p 120; 1; de iué lá eári'" elad
BS ser jiersônal ean Dios. I Ilmann , Op. ■1'.. 11/:. St ,', Olarlieineeke;[Op. ei?,, pág. !,tó y
i t e I : , M//,// . i 2 , a ,0 -an; ; uI;;:Ti;en:■ éti eaiisiilèrar á la llediglui éutria una relucion
recíjjaajçj, Pfti:!di;i'er q (Jf). rit.. li..; 7 ve en la religlon la sfrfisdaçtá fji de la iispu-açinn
1-0; Ol dei hoedes , ,, a es e.-eelll;;! !a s; e::'of,)tre en el fonlli) de 1 1 ualtirnleóa Jnnna-
na. entre lo :nluú;-;y lo finito, la Ü.l.iertad y la niSàgidad. Idn'térniillt® .'ilullopeis; la. dt-tifiB
Hase / t i /ee-a///;. § 2o - la selncíou Meeesaria de la eantradieçion que-radica en la liber-
tad relfitiva -!f bonibre. - ,1. 11, Eiebto : ÍF ipfcfeí/ie, I. 227 dá está oíra dv;tiú.iiãjon ; •íSu-
ju-eslsi de la i jeíia -eiitio el sentimienfe- dei preniio yo y el de nueotre dep uitlviteiá por i irtud
dei j.deuo-desatrollo dei semiiiite.upj religioso.
lian razini díee X itzse h ; Si/sp-m ih'r ch ri*$$§k'il L ç l n v , 1S 44, pág f ‘| : X o sé ile fe
seguir' en a:!i_ao caso á losique caíoideraia Ãsnno un exeíusivisuto .Ut srbjctividud -ad eian-
-aepío de reba --a , jiiejor da.ll; la retiea-n:ile! bondjre para e o n Dio, . Paes DjoS lió es;

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1-UIJIEUA PA R T E. LlISRO PR IM EH O . SECCIOX PRIM ERA. § 1.

religioso en ningun sentido; la actividud ereadoi-a, reveladora y redentora de Dios, no es un


acto religioso. Tan cicrto es esto, que Cristo, Dios en Dios, ruega ú Dios, y al liaeer esto no
ejecnta ningun acto de religion... sino quo en cada momento de la religion subsiste Ia dife­
rencia entre el snjeto que se relaciona y sc deju relacionar á sí mismo con el objeto, con
Dios... Aqncllott teólogos que quioran imaginarse y eoneebir á la líoligion como una activi"
dad divina, <J quizá como una actividad recíproca y mútua , deben reparar . ó en que
Carecen en absoluto de lógica. ó en que su lógica es la dei panteismo especulativo. Si la
Religion fnese, eoiiio ellos dicen. una relacion recíproca Klee) entre Dios v cl liombre . ten-
dríamos que concelãrla, ó no siendo funcion, ó siéndolo como doble ftmcion; y como estas
dos actividades no deben ser iguales sino subordinada como condicionada y eondieionable, ó
como pasiva y activa, no podemos conccbirla sino como actividad y cficaeia divina.» El mis­
mo autor define á la Religion diciendo - que es una relacion y aspiracion de la eoneieneia
finita liácia el Creador. conservador y rector, ó soa la asociaeion, la adoracion dei liombre
á Dios. ■
II. Estti relacion dei liombre cou Dios, que radica en el concepío dei
espírilu finito como crendo por Dios y destinado á Kl, sirve de funda­
mento á la Religion, considerada en sí misnia como ley fundamental y
condicion permanente de todos los espíritas finitos írdif/io in m, matéria-
Ji.ter spedatn). El conocimiento y la coufesion de esta ley fundamental
por el espíritu es la Religion en sentido estricto (rdigio qaoad nos , for-
m atitcr sjmctata).
1. Klee ( Op. cit.. pág. 13) divide la Religion en objetiva y subjetiva; “ La
Union de Dios con el liombre, como impuesta á todos ú ofrecida á todos, y por
todos exigida, es objetiva, y considerada como se realiza en el indivíduo, es
subjetiva.,, Lo mismo se expresa Scliwetz f Op. rit.. pág. 49). P o r me­
dio de la dfvision arriba propnosta íijamos nosotros con más exactitud la parte
de Dins y la parte dei liombre en la Religion. y evitamos tambien al mismo
tiempo los equívocos que encierra la idea de una religion subjetiva. De esta
determinacion de la Religion en sí misma se deriva en ulterior desarrollo su
contenido determinaclor de la inteligência y de la voluntad. el cual puede sei'
corrcspondiente ó no á la relacion dei liombre para con Dios, tal como ésto la
desoa, es decir. verdadero ô falso. De aqui la diferencia entre ve rd a dera y falsa
Religion.
2. La roligiosidad consiste en el hábito que haee posible y eficaz el cons­
tante ejercicio de todas las virtudes por oonsideracion á la gloria de Dios.
Tliom. /. c. q. 81. a. J, 8. Gr. de Valentia, De religion. q. <>. p. 2. Snarez, Tr. I.
1. II. e. 5. Así corno todas las virtudes morales íienen su última raiz eu la R e-
gioii. asi la Religion so funda en Dios como nuestro origen y tin. La Religion
cristiana, segun esto, se funda en las virtudesjteológicas, por cuyo medio nos
unimos con Dios como nuestro origen y fia último. Tliom. 1. c. a. 5. Snarez.
I. r. 1. III. c. 3. Kilber, De rirint. iheolog. n. 34. Por esto la religioaldad y la
santidad son realm ente una misma cosa. Tliom. 1, r. a. 8: Xomen sanctitatis duo
videtnr importare, uno quidem modo mvwVlirim. alio modo firmitatem. Ex utra-
cpie significatione competi t ut sanctiías attribuatnr liis, qnae divino eultui appli-
cantur. ILunditia enim necessária est ad lioc, quod inens Deo applieetur, quia

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76 1'R B SO U O SES SOBRE l.A RK I.IG10X .

mens humana inquinatur c-x hoc, quod inferioribns rebus eoujungitur... Firm itas
quoque exigiu ir acl hoc, u t mens Deo applieetur; applicatur enim ei sicut ultimo
tini et primo principio; Jiujusmodi autem oportet: maxime immobilia esse... Sic
ergo «auotitas dicitur, per quam meus liominis scipsam et sitos ítdus (ipplu-at
Deo. Unde non differot a rcligione .seatwluin essent/am, sod soltmi raiione.

III. La religion es el c-ontro de toda criatura racional, y por tanto


comprei ide, penetra y perfeceiomí, por consiguiente, ias dos faculta,des
dei espíritu humano, el entendimiento y la voluntad.
Los teólogos, íundándoso en la dofinicion do San Agustán (De utilif. creáeml.
X II. 2 71: Hclr/io est molha voyuostxndi eoleutlique Deum, consideran como esen-
ciales á la Religion los autos de la inteligência y ele la voluntad. Valent. I. c.
Suarez. l.e. 1. H. 1. El entendiinionto y la voluntad son las dos facultades esen-
ciales dei espiritu. como princípios inmediatos de la a ctiv ilad espiritual.
Tliom. I. q. 78. a. ■!: Potentia animae niliil aliud cst quam proxirtm n jinndjtiitm
oporationis ai.imae. El principio remoto es la misma sustancii dei alma, que
obra, no mmediatamente, sino por medio de sus facultades; pites de otro modo
el alma seria reto puro. ,Thom. I. r. Lotze, J.fikroliomnus. 1850, I. pág. 184 y ss.
contra Herliart, Psj/cJtoJogie a h 1(7suemcliaft, L a Psicologia como ciência, 1824,
pág. 22 y ss., DroMse-li, Empir. Pst/cltologie, 1842). Las potências dei alma se
especifioan por sus actos, y éstos por su objeto (Thom. I. c. cp 77. a. 3i: ahora
bien; siendo el objeto de la actividad espiritual la verdad y el bien, siguese de
aqui que el espíritu no puede ménos do toner dos facultades únicas: la dei cono-
cimieuto espiritual en oposicion á la percepcion sensible, y la tendência espiri­
tu a l— v oluntad— en oposieion al apetito sensitivo.

IV. El eonoeimiento es cmnlicion primem v esencial dei eoncepto


de Religion; en este eoncepto no se iucluye solamente el aeto de eo-
nocer.
1. EI oficio dei eonoeimiento se deriva de su etimologia: la Religion. como
acto de la voluntad. tiene que ser dirigida por el eonoeimiento. Pm- esto la
llama Suarez (?. r.j: acnis internas volunratis supponens supermris rationis ju-
dicium; sin lo cual degeneraria en un sentimentalismo malsanc <5 en un falso y
íantástico misticismo. Albert. M. in /. Dist. I. a. 2: a Deo docetur, Deum clocet,
ad Deum ducit. Los que limitan la Religion al mero perfeceionamiento moral
dei liombro, ó se quedan á initad dei camino como K ant, ó son llevados logi­
cam ente, como F ichte, al panteismo ético.
2. La Sagrada Escritura nos enseiia que el eonoeimiento es factor de la R e­
ligion. Joan. 17, 3. HaeC est vita aoterna, u t cognoscant te, solum Deum ve rum.
et quem misisti, Jesuni Christum. Tambien se liabla en cila de la scientia
sanctorum Prov. ít, 10, cf. 8ap. 13, 1. in quibus non subest scientia Dei. El
falso eoncepto de Dios es culpa de los misnios paganos, es impietas (iirkpv.x),
injustitia (àòizíai y superstitio ^òíw.ozwt.ovis-rsiori (Act. 17, 22. Rom. 1, 18 y ss.),
porque sus pecados les impedían conocer lo que liay de cognoscible en Dios

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PRIMEKA PAUTE. LIBRO PRIMERO. SECCIOX PRIMKRA. § 4. 77

{tò vv(ottòv to'j Oícjj, La vida religiosa presupone la fe (Hebr. 11. 1), de aqui
la necesidad de ensenar la doctrina por medio de la predicacion. 'Bom. 10, 13.
14. iíattli. 20, 20. Cristo se llama á sí misrno Maestro ílla tth . 28, 8. .Joau. 13.
13 i. Pero la fe es tambien una manera de conocer: fidé intellujimm (~\7zz’.
voo'jw.tvf Hebr. 11. 3.
Xo es posible la vida religiosa sin una doctrina. por deficiente que sea. El
prim er grado de] eonocimiento religioso lo coustituye el símbolo, que presenta
bajo forma sensible ttn, eoncepto ideal y doseimtelve sus pensamientos por
medio de imágenes nata rales: la fantasia es en este caso la partera dei pensa-
miento. fW elcker, tíríérliisclte Gotterlehre, Mitologia griega, I. 75). Este es nn
eonocimiento mediato é impropio. El segundo grado lo forma el eonoeimiento
por medio de la razon ( j w d im im tm rafionis): éste os nn eonocimiento
m ediato, pero m eramente inadeouado, análogo. El tercero es el eonocimiento
por medio de la fe. y auiique no se adquiere mediante el discurso racional,
sino por la revelaeion, es tambien inadeouado. El grado supremo y último es
el conocimento adquirido por medio de la vision divina, que es el único cono-
miento inmediato y adecuado.

fsusòtros aprendemos y ensebamos la Iieligion sin convoríiria por eslo en asmito de mero
eonocimiento mnemotécnico. pues toda Iieligion positiva descansa en la tr.idiokm y tiene
un sistema doetrinal determinado. Asimismu desenvolvemos. fundamos. resumimos y
combinamos las ideas religiosas sin rendir Iioinenajo ísI racionalismo exclusivista: diferen­
ciamos la Iieligion de la Teologia ; pero fundamos la Teologia en la iieligion contra Tvant
%$lreif di-r Faeultíi feti, 1708. pág. 44), para el cual la Iieligion no es un conjunto de ciertas
doei tinas o,;o se jnzgnn reveladas por pios 'pties esto es la Teologia' sino la qno nos ense-
fia ú con-iderar todos iinevívos d(feres como preeeptos divinos, y considerada subjectiva­
mente, nos manda practicarlos como si fueran impuestos por Pios. En términos análogos se
e.xpresan Fiehte, Schleiermaclier y de fVette. Cuanto más elevada es una lícligion, tanto
más nutre al entendimiento, y es madre de toda ciência, y en primer término de la que le
es más propia. de la Teologia. La Keligion no es mero eonocimiento, sino (pie es la razon
última v el principio directivo de todos nnestros conocimientos más elevados: de ella pro­
cedeu. á cila conducen. y el liombre, cuanto más ccmoce á Pios, más aprendo á conocersc á
-í misino y á conocer el mundo.

3. La Iieligion no es mero eonocimiento, como sostienen los partidários tle


ese inteledmlismo exclusivo, que se maniiiesta nmy particul armente en los
vários sistemas panteistas. Asi, en el sistema Vedata el que conoee á Braltma
se transforma en Bralrma (Ycchni/n-Snan, por O. F rank, 1835, pág, 531, arroja
de sí la tristeza y el pecado, y libre de las prisioncá dcl cucrjio alcanza la in-
mortalidad. Lo mismo sucedia en las sectas maniqueas, segun las cuales el
liombre se santificada únicamento por la gnôxh dren . C. Hner. T. 21. 27. Kttseb.
H. E. II. 1.); y Sclielling y H egel, cnyos sistemas llevaron hasta sus últimas
conseeuencias Strauss y Feuerbach, proclamaron que la Iieligion uebía ser
sustituida por la especulacion. Las objeciones de Sclileiermacber y otros (Der
ckristVéke Glaube. 3.* ecl., 1835; Hagenbacli Új>. dt., 9.® ed ., pág. 20), que de-
fendiendo nuestra misma tésis afirman que ‘da Iglesia, como sociodàd de creyen-
te, la convierten en una escuela ó socieclad de sábios, y conforme á esta teoria

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FKOXOCIOXES SOBKE LA RELIGIO N .

se deberia adm itir u naR eligion esotérica y otra exotérica y lia tría que admi­
tir tam bien que los más sábios eran los más religiosos,,, dem uestran cuán
erróueo soa el exclusivismo de los que consideran al conoeimier to como único
elemento constitutivo de la Religion.
V. La religion supono tambien á la voluntad; mas no ha de e r e e r s e
por esto quo Ia Heligion y la Moral scan una cosa idêntica
1. E l acto moral es la garantia de la fe. Joan. 13, 17. Si liaac scitis. beati
eritis, si 1'eccritis ea. Motth. 7, 10. Qui facit voluntatem P atris m ci, liic est.
qui amat me. MaMh. 7, !♦». Ex iruotilms eorum cognoscetis eos, especialmen­
te en el amor de D io sv dei prójimo. L a falsa Religion, por el contrario, mnes-
tra sn lalsedad en la contradiccion que estableco entre la creencia y las obras.
Ji.tr. 1. ‘2 0. 27. Hujus vana est religio. Religio inunda et immaculata... visitt.ro
vidnas et pupiLlos in tribulatione eorum, et immaculatum se cr.stodire ab lioc
saecnlo. I. Joan. 2 , 3 — G. La fe debe ser confirmada por el amor ( r ír n c v.
âváTr/,í Evspyo•jjjlÉw , i. Ilom. 2, 10. 13. Gal. 5 ,0 . I Cor. 13, 1 — 3; 7 , 19; la fe
sin obras es trn fe muert-a. Jac. 2, 14 — 20. En el Antiguo Testamento halla-
inos las expresioncs ria Domini ( n y p " p " ). umbuhirc coram Domino (véase la
pâg. 70); el religioso es el “justo.. (Jes. 53). Lo mismo bailamos en los Padres
antiguos. La fe es guia, el amor, la via que eonduce á Dios (Ignat. Ail
E[)liex. c. 9. 14): bajamos al agua llenos de pecados y de vicios, y salimos de
cila con ricos frutos (Barnah. Ep. c. 0 g H ennas (Similit. V. 3. I. II. IX .) en­
carece muy particularm ente la importância de las buenas obras y exhorta á la
perfeceion.
2. Los protestantes tomaron de los maniqueos gnósticos el menosprecio de
las virtudes morales. E l rasgo esencial y característico de la teoria protestante
de la jiLstifieacion, es apartar dei liombre todas las causas y condiciones de la
justilieacion p ara ponerlas en Dios, en Cristo. La doctrina de que el liombre
auxiliado de la gracia puede cooperar en algun modo por medio de la caridad
y las buenas obras, en suma, por algo que le es propio, á la obra de su justi-
licacion y su perfeccion, es. segun los protestantes, ofensiva á Jesucristo
(Conf. Amj. III. 29: Alioqui quorsum opus erat Evangelio, quorsum... Christo?).
E l Antinomismo de Agrícola (Position. inter fratres sparsae-, 1337) que decía
“ la Ley se promulga en la casa dei Consejo, no en la Iglesia , y de Xicolás
Amsdorf (1599 ), de quien son estas palabras: “ las buenas obras daíian á la
santidad, „ no son sino las últimas consecuencias de aquel falso principio. Aun-
que desde otro punto de vista, tambien se nos presenta en el Quietismo este m e­
nosprecio de las virtudes morales (status perfectae contempiationis et j.uri
amoris), así en sus formas anteriores, los Mesalianos (siglo iv). los Bogomilas
Beguinos y Begardos (condenados en 1311), los H esychastas, v p fy X v W /v .
(a. 1340), como en la doctrina de Molinos (condenado en 1687), especialmente
en la Pr. 57. .Per contemplationem acquisitam pervenitur ad statum non fa-
ciendi amplius peccata mortalia nec venialia. 58. Ad hujusmodi statum perve­
nitu r non reflectendo amplins ad próprias operationes, quia defeitos ex reílexio-
ne oriuntur. GO. B. Y irgo nnllum unquain opus exterius peregit, et tamen fuit

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PRTJIERA PA R T E. LIBRO P R B IE IÍO . SKCCION P R IM E R A . § -1. 79

Sanctis omnibus sanctior. 31. Opus est amittere virt.utes ( Denz. 1144).
3. Pero la Eeligion no se confunde con la simple moralidad. Este es el
fundamento principal y la reacc-ion dei racionalism o, que recibió de Ivanc su
base científica. “ La veneracion á Dios consiste principalmento en alcanzar la
virtud y la honradez, en combatir con ceio los instintos y las pasiones dc nues-
tra naturaleza sensible, siempre inclinada al mal, y en cnmplir satislactoria-
mento nuestros deberes, imitando el elevado ejemplo de Jesus.., “ El Cristia­
nismo está rcdncido á ires princípios: Dios, debcr, inm ortalidad; pero el
fundamento de toda E eligion es la moral (B ühr, (irund. and Gfauhemsatce.
Máximas y puni os de fe. 2.* ed., 1S34. Kleiaere tlieoloy. Sc/rrift. Opúsculos teoló­
gicos. 1841 ). A si, la E eligion vione á ser un simplo medio cie exlxortacion á la
moral: segun Ivant no es más que la forma exterior y accidental, bajo la cual
se presenta la ley moral al Yo empírico. E l período de la ilu.stracion en Alema-
nia, lo prepararon los deistas en Inglaterra y en Francia. Segun Tindal, Chubb
y Schaftesbury, la Eeligion es pura moralidad. Edelm ann (véasc Xoack, Die
FmdcnJcer Los libre-peitsaãores, I I I parte, pág. 21 j introdujo en Alemania aná­
logas doctrinas. Semler, Bahrdt, Teller, Lóffler, Spalding, y más tarde Eólir.
Bretschneider y AVegscheider fucron los más conocidos y celosos defensores
dei Ihitionalismus vulgar is, que encontro acogida tambien entre los católicos,
aunque ya nray debilitado. lYéase Brenner, Uehev dos Dogma. Sobre el Dog­
ma, 1832: “ La Eeligion consiste en vivir conforme á la voluntad de Dios. ,,;

Otm forma <lel Moralismo cs el Píetismo 'Collogía pictalis dc Spenor, ano 1070;. A este
propósito observa Mnrheineckc ( Op cit. p. V llt): «En vez dei peusamiento ostrietaniciHo
determinado, que en enanto tal estriba en distinguir eonvenientemente, la Eeligion reqniere
una ca rida d y una pie.dinl que todo lo uvmomce, y para brillar con toda su verdad y esplen­
dor, exige ante todo el sacrifício de la ciência. » Entre tanto siembra el enemigo la zizaíin
de t.odos los errores, y ninguno sabe distinguirlos de la verdad, y mucbè menos refutados.
Tienen razoa al ereer que la Eeligion, en su verdad y en sus relaciones imuediatas, es su­
perior á todo lo dogmático..., pero no entrau de lleno en la caêstion. de cómo la Eeligion
sabe resistir y rec-hazar sus tludas y negaeiones. Es, pues, altamente sospcclioso que los
piadosos y los inipíos tengan la misma aversion á la ciência religiosa. *
Eli efeoto, salió Semler, el padre de la ilnstraciou germânica, de la cscnela de Halle. v
los gobiernos de Áustria v Baviera. arrastrados por el espirita de «ilustracion. > no vicron
en aquel sacerdote más que un agente de la moral popular.

En la antigüedad. la moral encuentra su único apoyo en la doctrina de Budda.


Sin Dios. sin fe, sin religion, el problema de los budclistas se reduce á negar
el amor á la existência, para alcanzar la felic-idad, para librarse dei mal y
dei dolor. A s i, p u e s, el Buddismo es en su esencia una doctrina moral,
cuya suprema expresion término es la negacion dei deseo de vivir. La
esencia de la religion de los chinos es una moral que sólo so ocupa do la utí-
lidad y de la conveniência, pero que hace abstraccion completa de Dios, dei
pecado, de la redencion v do la inmortalidad misma. En el Estoicismo de los
antiguos la moral y la religion están do todo punto reíiidos: el sábio no es
moral porque es religioso, y por sus virtudes es Dios mismo. Como en nues-
tra época el kantianismo, fundó en si propio el órden moral, pero en realidad,

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80 PRONOCIOXES SOBRE LA RELIGIO N .

le quito su único fundamento, Dios. la santidad absoluta; pues ia voluntad de


la razon de Tvant es sólo una abstraccion que ostá en todas partes y en ninguna.
De aqui que la moral irreligiosa termine, como entre los estóicos, en el suicídio
Diogen. Laêrt. V II. 130). porque desespera cte poder realizar sus
ideales, ó dcscienda á la necia y vana satisfaccion de si mismo ! en la antigüe-
dad Horaeio, en la edad moderna Rocliefoucaulcl).
4. L a Religion y la moral son logicamente (mtione) distintas, pero (véase
más arriba, pág. 78j realmente ( rcaliter) no se distinguem De aqui que Santo
Tomás distinga entre permtum phiiosophiemn- y theologimm (I. II. q. 71. a. 6
ad 5): éste es una injuria á Dios, aquél consisto en oponerse á la razon : pero
ésta es regula próxim a, Dios regula remoto de Ias acciones moroles. Separar á
Dios de la razon es una hipótesis falsa é imposiblo, es el fundamento de la
Pr. 2 ab Alex. V III. d. 1090 (Denz. 1157<. Peccatmn philosopliieum. seu morale
est actus lmmanus disconveniens natnrae rationali et rectae ratio n i; theologi-
cum vero et mortal© est transgressio libera diviuae legis. IPhilosopliicnm,
quantumvis grave in illo, qui Deum vel ignorat vcl de Deo ac u non cogitat,
est grave peccatnm , sed non est ofiensa D e i. neque peceatun mortale dis-
solvens amicitiam Dei. neque aeterna poena dignum. Cf. Viva 1. c. i. h. tli.
Todos los ejemplos de oposicion entro la Religion y la moral, especialmente
de la época de los Patriarcas y de la Edad M edia, demuestran que 3a virtud
no es un mero conocimiento que sólo sa alcanza con la enseiianza religiosa.
Tliom. I. II. q. 58. a. 2: P ars appetitiva obedit rationi non omnino ad nutum,
sed m m aliqna conlradviione... Sic igitur ad hoc, quod homo beno agat, re-
quiritur quod non solnm ratio sit bene disposita per Jiabitum -•irtnlis intellec-
tualis. sed etifim quod vis appetitiva sit bene disposita per Labitnm virtutis
mornlts.

VI. Como el bonibre no es espíritu puro, sino un espírita unido al


euerpo. formando In unidad dei sér, la Religion recibida por el concci-
miento y aeeptada por la voluntad obra aún sobre las más insignifican­
tes faculta'les dei almti dependientes dei organismo corpnreo. Por esta
causa la Religion peneira en los afectos, no dobiendo degenerar en sen-
timentíilismo.
1. El principal defensor dol sentimiento como fundamento psicológico de la
Religion, es Sclileiermaelier véase AVeissenborn, Torlesungeii ifber Schleierm.
Dogmat. and Dialekt. Leceiones nobre Ia Dogmática y Dialéetica de Selãeierma-
cher. II. pág. 40 y ss.). E l hombro tieno ol sentimiento ó (!) conciencia inme-
diata, la indiferencia dei conocer y el obrar. L a Religion no es creencia ni obra
sino una determinacion dei sentimiento do dopendencia absoluta, (lieâen vher
ltdig. 'Discursou sobre In Religion. Segundo discurso. Der chrisV. Gloube. La fe
cristiana, I. § 3.) Así, el conocimiento teológico no es objetivo ni dice relacion
á la esencia de las cosas, sino puramente subjetivo, y versa unicamente sobre
el sentimiento interno y sus várias determinaciones en relacion con las cosas
genéricamente determinadas. Sclileiermaelier construye desde este punto de

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PRIMERA PAiiTÈ, LIBRO 1’RIMEIIO. SECCÍON PRIMERA. § 4. 81

vjíÉI ÉS |il cpncioDcia subjetiva la doetrina de la fe. eonsiderándola pomo aíg-


tetnr> de t o detem inaciones dei modo f manera como .somos aieetados fira lo
divino, Snponiejídij éstás relaciones entre la Beligion y la Teologia, piensa él,
como JatcAÍ, que se sustrae al temible predomínio dei Panteismo, y que con­
serva ;i la Beligion un terreno indisputablej. *■para jreuor á cubierto la indepen­
dência: de la TLeligion respeeto de la metafísica in medio dei oleaje de lo*
errores tilosôibos t tifffjttsrl/r. (fít Rack: Carta á .Saek, en sus Obras comple­
tas 11. pâ.-g, fífyiy, Sin embargo, m iéntras Ja.ç.obi concedo al liombre eierto de-
reclio áoonoeer el contenido de la te , se lo niega resiieltaTae-nte Schleiermaeher,
IfaídiJlliiílB*§f iglBéSte;StSÉigftJdo no es divint', sino un mera estado de lá con-
ciencia dei bomba?, y en que lo que dèscribe la dogmática n i iá lo .pie ve el
creyente, sino la vision misnia. Xo es do extremar rpié eonsiderase d dogma,
como mero estado subjetivo quien, como resultado de sus investigaciones tilosaá-
tíoas,. creia en un Dios que, no era otra cosa sino mia unida d indeterminada do
pensamieiito y d% existência, una hoja.de papel Wanco que se podia limiar coa
&spiraciones dei sentimientot

L teoria de que el saitimiimto. Cala forma primitiva la reb.afes es fruto <3.1 Pro!es-
aioi-jaa. epe, desliga tidos» de la objetividad en virtud <i:e su principio formal y material,:
iv|,,_r, | lo- fkíies si lá sidedad de 'm Concienciítt,;, iibriuntfe eamkio de esta suerte á Ia viisi
ílc> íéiltimieuífí) subjetivo y malsauo. Knt.ro fes, disfáp.ulos de Sehielevniii.eber sou de KÉff
yiú.iãpalinettte Twesten vYi)iè$uHgtn iíbér Dot/iMiH-, 4.a ft}ií'., l,éí>8:, TJioluet: ÍVn <It
B iíih tiín til ã rr Ycrsuhm ng, 7." edie. , Xit*Seli v.S//8fri» $»r chrhtUehrn Lrím',. I'.a edíe.,
í ':>s ,
g. S i n o qúe pnede eoH-sIrraire COtlo base <1c la n í i v i n el sentimiento de nue-tra
o- ;.t itdyítígia, cviíUíjcit'dielio la Boneíençia de nuestra liuiitaewn en enanbi nos mapee á oie-
\ a rio - a] principio y fin de nliWstrá existeuei-a . Meia. lo infinito;: jpWS Ia njjspgu no consiste
ei. e-io unicamente. ü l u el ItSmbH; religioso a lcg n /ála .verdadera libertai}. tiniéiidosfl eon
Pios por medio de fa», vkuides teologales ,y njorales; Joan. 8. 0 2 , La identiHeaeion dei sou-
timienfco eSa Ia crtnCienêíâifie sí propio, la dímiftninaeion paramente negativa, dei SfnftSiiois»
t-., ía exelusion de toda ciência y d Caiíietep ínerainerije PStttjetivo de la religion en la fepria:
de Seltleieriuaclier, son pruebtts .suliciantes ,%■ la absointa fdsedad le sn sistema. Klee
(.ttp, çj/., pág. lfí) eoineide en partí- Cíái Ias fittás WOifSs de aquel fil.íMSfo. '.dtoíindo se
á
|.il>guiità qué faoultad ó aetivídad dei liombre debe priucipalmeirtf .tw orígen la felk >0 ,
d 1 1<e decir.-o que al sentimiento, josi asi qníere llamarse n In coudieneia \ iviente, ú para tle-
sigtatrla de un modo mas .'onereto y simitólico, el ieorítzon. Ia1 sentinnentõ es'el centro n
a iecuaclo, sulijétivo, íntfij» y vivieníg de nnç;stro yo, ele Eiieswa inás pum y plena peiso-
■r.liiiiri. t ete.
15, f.Poro no tieno el “ sentimiento.. parte algtíaa en la religionV Para oou-
testar satisíactoriam ente á asta pregunta, debemos tomar como punto de par-
titla la verdadera clefinicion dei Sentimientoe - La palabra sentimiento (Ge-
niiifh) pertgnece, en la terminologia de la filosofia akinana, á aquellas palabras
mágicas dô que se, eclia mano á falta de ideas, ;Cüántas detinicioneis vagas no
se han dado de ella, y cuántas veces, sin eoncederle siquiera ,el honor de defi-
tiirlo, se ha hablado ca liombre dei sentimiento, .como si fuera una idea comprén-
sihle por si m ism a!.. [K . B.osenkranz, PsycM»(}fe. 2 ? edic., 1813, pág. 342),
Segun demuestra el anúlisis detenido de los afee tos humanos, éstos resitien
6

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82 C0XCKPTO DE l.A R EL 1G I0N .

en la esfera sensible espiritual d e la natnraleza linmana. L a psicologia antigaa


y moderna no conocia por esto más que dos facultados dei alma. Solo J. X. Te-
t.ííiis cro-yó descubrir al ‘‘senrimiento,, como tercora facultad esencial dei alma.
a! lado de la inteligência y do la voluntad. K ant aeeptó esta teoria, y cou él
recibió carta de natnraleza cn la filosofia alemana. Nosotros la recliazamos
1esucltamcnte en el sentido ijuo so la toma do ordinário, convencidos de que,
inera de la inteligência y de la voluntad, no so concibc absolutamente ninguna
ctra facultad como nccesaria á la vida espiritual propiamente iicha. Sin em­
bargo de esto. recomecemos a! sentimionto, al corazon, ciorto olicio respecto de
la religion . fundándonos en principies esencialmente distintos. Las facultades
aiectivas, principalmente la sensitiva tappetitm scrmsitivm). es una facultad pa-
siva 'fiiCttUcx p ts m v h y por tanto eu cila radican los afectos, las pasiones Qnmio
-yJírjç), Tliom. I. q. 80. art. 2. T. 2. q. 22. art. 1: P ati dicitur triplieiter: uno
modo coiniiiihiilri', secundam quod omne recipere est p ati, etiamsi nihil abjicia-
tn r a re , sicut si dicatur, aerem p a ti, quando illum inatur: hoc autem magis est
pertici, quam pati. Alio modo âicitnr proprrepati, quando aliquid recipitur cum
alterius abjeetione. Sod hoc contingit dupliciter; quandoque enim abjicitur id,
quod non est conveniens rei, sicut cum corpus animalis sanatur, dicitur pati.
quia recipit wanitatem aegritndine abjecta. Alio modo, quando 3 converso con-
tingit, sicut aegrotave dicitur pati, quia recipitur inllrniitas sanitate abjecta.
E t hic est proprüxsm us modas p tm m tis. El alma, pues, puede sufrir bajo estos
tres diversos aspectos: primevo, en el conocimiento v pererpeion sensible;
segundo, únicamente en las facultades sensitivas, pues tal sufriniento no puede
existir sin alteracion corporal. P or esto no conviene á naclie más que al hombre
por su cualidad do sér sensible. racional i undo passio proprie dieta non potest
competerc animae, nisi per arr./dens. in quantum coitipositnm po tirar.) La —xOoí
corresponde principalmonte á la facultad afectiva, porque ‘-magis trahitur anima
ad rem per vim appefiliram. quam per vim qpprehmsivam„. L a razon es que
■•'per vim appetitivam anima habet ordinem ad ipsas reft. prout in se ipsis sitnt...
L a facultad aprehensiva concibe las cosas en su sér ideal ísecundum intentionem
reil. Tliom. I. c. Y áun respecto de la misma facultad afectiva ro puede decirse
esto propiamente, sino de las tendências sensibles, porque sói o en ellas se veri-
lica una alteracion orgânica. L. c. ad 3.
Pero hay una facultad superior que se manifiesta en los afectos de la sen-
sibilidad. ( Palm es, Tratado de Estética. § 150. Jungm an. Das Gemuth, 1308.
pág. 118). El senrimiento es el efeeto de la influencia de la voluntad sobre
las facultades inferiores dei alma. el eco de lo espiritual en lo sensible.
Guando la voluntad racional regula los sentimientos por medio do la fanta­
sia, éstos intervienen en las aijnraciones dei espiritu, so espiritualizam y á su
vez las aspiraciones de éste aleanzan mayor intensidad con ia agregacion de
los afectos sensibles. Tliom. De IV,•. q. 2<>. art. 10: Secundum naturae ordi­
nem, propter co/Ui/antiam rieimu auiume in ano, esse»tia, et anii tae et corporis in
tf no esse comj/ositi, vires superiores et inferiores, et etiam anima et corpus invi-
cem in se eífhnmt, quod in aliquo eorum superabundat. E t intle est, quod... ex
viribus superioribus fit abundantia in inferiores, ut quum ad raotum voluntatis

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PK1MKKA PA RTE. LIBRO VRIMEUO. SEOCSOX PRIM ERA. § 4 . gg

intensum sequitur passio in sensuali appetitu. a. 7: Non potest esse in natura


pas.sibili, quod voluntas ad aliquicl fortiter moveatar. quin sequatur altqua passio
in parte inferiori. Q. 25. a. 4: Appotitus (superior) movet appetitum (inferionmi.
Cj. Aristotcl. Eth. Xkoiu. 1. 13. Tliom. q. 25. a. 4: Ilalio propou-it «eimialituti
mediante m afjiw ítm m rem aliquam sub ratione delecrabilis vel tristabilis, secim-
dum quod ei videtur: et sic sensualitas movenir ad gaudimn vel tristitiam. Cf.
Suorez B e Auim. V. <>. Por esto cabalmente la sensibilidad interviene eu la
vida dei espírita y se acrccicnta la 1'uerza de la voluntad por medio de log
movimientos afectivos.

* Kl goee de Ia beileza no es unicamente Ia alegria abstraeta que nos causan las propor­
ciones annónieas. v la alegria en general no «vs solo nu fenômeno espiritual, sino que se
mimifiesta tambien exteriormente en la libcrtad y viveza de la rcspiraciou, en las palpitado-
ues dei eoruzon y en la expansion elástica de los músculos que clevan y conmueven todo
micstro sér. El urrepentimient.o dc lo pasado no consiste unicamente en la reprobaeion mo­
ral que sentimos en nuestro interior, y que no afeeta sino al alma; la pesadez de nuestros
miembros, la depvesion dei peclio. y quizá el malestar <3e los bronquios y el muvimiento
convulsivo dei esôfago, que no- nos permite fttravcsnr bocado, inuostran bíen claramente
eóitio la organizado» corporal procura alejav de si la verguenza que Ie oprime. Ni siqtiiera
el sentimiento de jiiedad es un mero movimiomo espiritual, sino que por lo mismo que el
hombre se desprende por virtud de él insensiblcmeute de ia parte odiosa de su sér. los mo­
vimientos son más pausados y contenidos, v la postura indica . no ya cansando, sino suiceion
á una fttorza superior, y todas estas modificaeiones corporales influyen á su vez en los sen-
tirnientos dei alma. fortaleeieudo la inteligência. ; De cuán diversa, inanera se vivo cctando
este eco no resuena plenamente en el cnerpo o resuena <le un modo incompleto! » Lotze,
Microkosmus. II. pág. 30(5. Suarcz l. c De Fassimúb. Sect. II. n. 2: Motus appetitus
(sensitivi) . . . est quodammodo neeessnrius ad ojhrift perjecfmmn; time euim h«m« íáei-
lius benc òjieratuv, qunm merque appetitus consemit in Ikiüo opere; et ideo sncpç expedir
txdtare hos motus. qui stint vc-lnt ignicnli quidam aceendentes virtutom, . . ut anua virtn-
•tum, ut, Aristóteles dicere solclmt; propter quod Plutarchus dixit, non esse Snpientis, afíee-
tus radicitus evellere, qnia nec pote-üt nequo expedi;, sed ordinem eis praescribere.

4. L a palabra usada por la Biblia y por todos los pueblos para designar el
sentimiento, es “ corazon;,, pues aunque este órgano no es la causa última de
los afectos, por lo mismo que regula el curso de la sangre, y es especialmente
agitado en las pasiones, se emplea con razoií ordinariamente diclio vocablo
para expresar el sitio donde tiene lugar.

« El sistema nervioso, cuyus conmociones producen las controcciones dei corazon. radica
en este mismo órgano y de 3 pnrtcn tambien sus movimientos originários. Hasta para de­
mostra rio el hecho de que ei corazon. áun separad<> ounpletameiito dei euerpo, sigue palpi­
tando todavia ritmicamente durante algun tiempo. Kn los cucrpns sanos el sistema nervioso
está unido de tal mnnora con sus centros princ-ipalcs por medio de Ias fibras, que las esci-
taciones dei cerebro pueden inliuir de mil mancras en los movimientos dei corazon. ya re-
tardándolos, ya acelcrándolos. aliora liaeiéndolos más Inertes, ahora más débiles. De aqui
ia razon por que en todos los idiomas se suelc designar al corazon como al centro de los
sentimientos. Kealmente, Ia conexion que existi' entre el sistema nervioso dei corazon y el
cerebro lince posible que todas las agitaciones dei sentimiento se reflejen en la actividad
dei corazon. A. Kiek, KreislauJ des Iilutcs, 1872, pág. 23.

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CONCBPTO OK VA. REGIGlOX.

Como te â s tenvcnicia.enérgica y elevada arrastra ,en ||® de si todas: ia» f«-


i i tíades inferiores dei alma y Sê tofiejâ ea ellás, por esto la Sagrada E scritura
tiene al corâzon por él aaie-Mít dei amor, èspeôialmente dei amor tia Dios y de
ía Religiose SapuHij. 2.1. M.ntlh. f s %, Col. 3. 15. Phil. 3, 1. Hfibr. 13, 13. Prov.
33. 26, Jos, 21, 23, T. R egg, T f 3, L a pnlabra “ corazen.. ( 2 8 es sinô­
nima de v ís c e r a ,iê v w c :cy/ :e Pltil. 1, S in visearibus Chiisti, Ps. 51,
!2y Uor mundana crèa in n,e De©., ét spiritum íeçtum innova ir. visceribus
meigs í 'O .lp- '. Lo mism» puade decirse de ees®'.' rinones Jes, 16, 20, Ps.
7. IV sçrTrtatis corda et retrós Doas, K% aqui <pie e.l eoraz.on, miéntysfgsisdtrt-
Jt dti feilf fs. MSStí,.Sis asieiifo de,1a virtud ! subjectmn virtutís. inadaoquate:},
y pr ineipalnrenie 3M areor á te eterno y a lo divino, S i una palabra, de la Be>
Hgfci. m Thom. I. 1 . 2 . o, 53. a, 6 . Digamos sobrç esto pnnto á Man Agttslin
eontya los Estóicosz ;'W . I> XIV. 1 Apud nos juxta, scripturay saeíás sa-
uomqne doctrinam, eives sam-tae tís S itfe Dei in liujus vitae peregrinatioue
secandum Devim viveutes tveimuà éwgêfii$gsç gm X tíd êiAnitipie. El quia reettts
OSt amor fiorum, SSniiSfeii&ÉlMÉEÉHifis rectas liabent. Metuunt ptténam aeter-
nauí, cnpiunt vitam aeteniym .. . Jíi motus. hi affeetus de sancta caritate ve-
niefit.es, si vitia voeanda su b í . sia a a w . nt ea, qna,e vere vitia s.mt. virtutes
vq*®!)itnr. Sed :eum restam rj+fftSSni «eqRantur isti affeetus, qwndo ubi oporM
adhilen tu t’, quis fa s tune m orte* attl vitiosas passiones audeat dicere? .Quanv
obrem et ftpe Dominus ;n fffiB « e m agêre vitam dignatus humanam, sM
üttllum habens omiÚQ jseefflSbSB, adhibuit .eas ubi adbibendas a;;,se judicavit
“ Coando se empieza á poiisai W, deja de sentir. ,, diee Rotisaçau; propoai-
cion falsa, pües la refifixioú B/> lisip a Sfâs que eierto gênero de seutimientos.
Çuandc» un stentímieiito y 8BS voltmted puros dominan alliom bre, siempre van
seom paáades de nubles seritiiSieiiiíéa, Tliom. I)c Ter. q. 26 art. 7: Xon jlfitest
.esse, in natura passibili, .|tipd vOl-untas ad aliquid fbrtiter movéátur, iquin se-
qnatur (ilíqtia jiitzxio in ■ 0 1 'b: mfertori. Pero «1 fundamento d j toda la ae-

tividad litimana « s el sftntimieirfo, á. él toca la prioridad, él es quien nmeve


i :|a vuluntad y quien eticieiSle Bi iMRKÉ. Ah ora bien; como la Religion es
él principio y el fin de todas Ias eienc.ias, por esto citando se ens.eiiorea de
Uuestro onteiidimiento, engendrando en él la verdadera sabidiuía, y avasalla
nuestra Véluntad, sujetandoía enterameiue á su serviéío', condutienclonos á la
verdadera «áníidad, tambien tgerca Su poder sobre todos loS■seutimientos dél
liombri. E s la llam a tranquila que, todo lo consagra y lo iluminí., así el dolor
más profundo eómo la mayor alegria, Los movimientos más fuertes y eficaces
dei corazon, que íiós hacen eapaces de los mayorfis sacrifícios, áun dei de la
vida, así como la paz más tranquila y santa, §e los debemos á Ir, Religion.
V II. Sól<>. -ol corazoii, nu íl> e.ttiS & M a, n i la íií, n i la experiencia,
p u ed e ser co n sid erad o corno eoudicion ta u im p o rta n te com o las que
y a hem o s referido de \s Religioii r Como factor especial de la v id a
religiosa.
1. Xo la concioncia, como sostieneii Sclienkel (Die rhristl. Dognmtik vom
fitfmlpwikte ih># Gtn-tâeW. 13631. Baumstark (ChrisH. Apologef/k, 1872. tomo I.

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P11IMKRA FARTE. LIBRO FRiMERO. SEOClOJt VR2MEKA. § 4. 85

pág. 2ò y ss.i, Auberleu (Die gõttl. Offculmruay. t. II. pág. 25 v s s .); Hof-
rnaua (D ie Lehre voiu Gewisseu, 1860), atinque n.j p o ria razou que da il.
R othe íTlicol. E thik. 2.1 ed., pág. 21 y ss.), pam el cual la conciencia uo og
otra cosa que un término cientifico inaplicable, por ser respecto de cila vago
y caótico el uso dei lenguaje, sino por la que v.imos á indicar. La etimologia
de la palabra conciencia trjvr.òv.T.ç. que se einplea tambion para expresar el
couvencimiento.. no nos da el verdadero coneepto de 1a conciencia. L a concien­
cia no es una facultad dei alma distinta de la inteligência. Considerada la
conciencia como disposiciou ó estado (habitai anâterraisj. no es otra cosa que
el conociiniento inm anente al hombre de, los princípios iundamentales de la ley
moral (habita* primaram prim ipionm - prmtwOi ii. , < n o es una facultad especial
dei alma, sino cierto estado de una estas lacnltacLs, de la raznn. Thom. I. q,
79. a. 12: Prim a principia speetüabilinni nobis naturaliter indita non periineiit.
ad aliqtiam sperialem potentiam. sed acl quendam xpreialem habituai.,., nnde ct
principia operabilinm nobis naturaliter indita non pertinent ad xpceialaii fjoten-
liaiii. sed ad specialem liabitum natnralein, quem dieimus sgatereéir. (el. Ste-
pban. a. s. li. v. t j v-r/.or.tr.ç Hieronym. in Mzeríi. 1 U nds et synteresis dicitnr
instigar© ad bontun et rntmnurare de inalo, ir. quanimn per prima principia
procedimus ad inveniendum et jndicam us inventa. P atet ergo, quod synteresis
no a est poteutia. m l habitua natural!*: ad B: Hujnsmodi incommutabilis ratio-
ues snnt prim a principia operabilinm, circa qnae non contingit errare; et attri-
buimtui' ralioni sicut potentine et '•ipitrre-4 skh i habitai Considerada como
actuacion de este hábito, como aeto. la conciencia significa eljuic-io que resul­
ta de la aplicacion de los princípios morales á los actos personales libres, con­
forme al cual se decide el valor moral de ml acro ejecutado ó por ejecutar.
Thom. /. ç. ad 3: P atet, quod omnia haoc (conciencia anterior y posterior)
consequnntm* actualem applicationcm scientiae ad ea. quae aginras: tuide, pro-
prie loquendo, conscientia nominat actum. Sc pnede, por tanto, decir con ra-
zon que lo propio de la conciencia no consiste en ser un órgano ó facultad á
quien acompafian otras facnltades, paes si fuera esto tendriamos en ella un
enigma aislado en medio dei organismo espiritual. La realidad dei órden mo­
ral vendría á radicar en un sólo punto, m iéntras que debe ser reconocida to­
talmente. Xo existe por si misma, sino que es acto y operacion <fundado en el
h á b ito ). Gass (Die Lehre com GewOnen, 4869. pág. 97j. Tanto él como G üdeí
(Erortenini/en iiber die Lelire com Gewmeu, segundo cnaderno, pág. 245 v ss.)
yerran sin embargo considerando á la conciencia unicamente con •• activi-
<lad ., como “ acto dei espirita. „
2. L a fe no es tampoco órgano central de la Ifeligion <Pliilippi. Kinidirlie
(ílaabemdehrc, tomo I. pág. 64 y ss.;, Xitzsch (Op. <it., ptág. 181: •• La fe es la
expresion más completa y total de la conciencia religiosa; la union dei senti-
miento y dei conocimiento, de la prioridad y de la libre actividad en matéria
de Ileligion. „ Ivalmis (Die liith. Dogma!ik, 1:861. I. 143): “ La fe es la con­
ciencia de Dios, que se nos da inmediatamente con la conciencia de nosotros
m iem os... E n términos análogos se nxpresa Jacobi (Briefe iiber Spinoza, cn la
c o le e c io n d e s u so b ra s.IV . 1. pág. 72 -- 210), Eschenmayer (Phdoaophii i>»

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80 CONCKPTO 111, I,A U E LIG IO X .

Irhergavgr znr Nõ-htphiloeopb«V. 180,3"1, De W ette ' BibI. Dogmntil,'. § 9 y ss.),


Carlblom ''Das Gefiihl iu zeiiiW Bcxhmltoirf filr rJvn Gtaubev. 1857), Ivõstlin
(Der frlnnbe. 1859). Estos escritores nlteran por completo el concepto de la fe;
puos aunque esta no puede existir sino mediante la voluntad. no por esto puede
decirse que dependa únicamcnte de la voluntad y dei scntimiento. Cierto que
la fe requiere sumision á Dios. pero á esta sumision precede siempre al eonoci-
miento: cierto que conocemos á Dios por el testimonio más inmediato y senci-
llo de nuestra razoa, pero este conocimicnto no es un ciego instinto, sino que
cs acompaüado de sólidas razones. Augustin. De ver. relig. c. 21.
3. Ménos todavia puede considerarse á la experiencia como forma prim iti­
va de la Religion (Weisse, Üp. eit. % 23 y ss.); pues sobre que presupone el
testimonio de Ias várias facultados dei alma, no es otra cosa que t.n principio
puramente subjetivo, y por el mismo caso insuficiente.
VIII. La Religion no cs, pues, simple conocimicnto, ni símpio acto
de querer, ni de sentir. El vínculo que une entre sí á estos diversos fac-
tores en la vida religiosa, es la niisma sustancia dei alma hu nana. que
por virtml de la inteligência se conoce como cosa infinitamente distan­
te de I)ios, tieiide liácia El por medio dela voluntad, y penetrando «to­
talmente el corazon.» se eleva dei conocimicnto v dei temor de Dios al
amor á Dios y a la vision beatifiea.
IX . La Religion es primitivamente y próximamente una accion dei
Lembre interior, de sus facultados espirituales (relir/io Ínterim); pero se
revela necesariamente por actos externos ( relútio externo) . especialmen­
te en la adoraeion externa de Dios f&ittns Del exfernns). privados (euttus
prirofunj ó públicos ( rn.tfits jinbUcus). La neeesidad dei culto externo se
funda: a) en la naturaleza dei liombre como sér espiritual y corpo­
ral : b) en sus relaciones para c<ni Dios; e) en su carácter de ser socia-
ble: d ) en el lugar que ocupa en el Universo.
1. E l primei* elemento dei culto externo es el psicológico. L a v da aíectiva
en el horabre no es meramente interior, sino que el organismo corporal toma
parte de ella (corazon), y de este modo surge el sentimiento de la Religion, no
de otra suerte que los sentimientos de alegria, de temor y de tristeza, el cual es
perceptible á lo.s sentidos, asi como á su vez los objetos sensibles, el sonido y la
irnágen influyen sobre cl ânimo religioso, elovándolo y animándolo. Los movi-
mientos interiores de la viua religiosa se maniíiestan al exterior en palabras
y en lieclios. Bajo el primor aspecto su ionna prim itiva es la oracion, bajo el se­
gundo el símbolo, y en primei* término su forma más expresiva el sacrilicio.
La oracion, bajo sus distintas form as, plegaria, peticion. aocior. de gracias,
de perdon, es el acto más elevado y propio de la Religion, por viitud dei cual
reeonoce el hombre su filiacion y su limitacion respecto de Dios su Oreador y su
íSeiior. Tliom. II. II. q. 83. a. 3: Ad religionom proprie pertinet reverentiam etho-
mrem Deo exhibere: et ideo omnia illa. per qnae Doo reverentia exbibetur, perti-
nent ad religionen. P e r orationem autem liomo Deo reverentiam exhbet. iu quan-

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FRIM ERA FARTE. LIR R O PRI.U K U O . KKOCIOK F ltlM K R A . § 4. 87

tum scl. ei se subjicit et profitclur orando st; eo indigere sicnt anvtocc nuonm bo-
mrtim. L a importância de la oracion en todos los jmeblos. se manifiesta mny
parti cuia rmente en la diversidad de vocablos que teníau los griegos v los roma­
nos para cxpresar aquella idea: apx, v s / \ , Xtr/,. vs/orArv.y., ~poçwòci;.
preces, precatio, comprecatio, earnien. salutatio, adovatio. invoèatio, supplieatio.
Téase sobre este particular á L asaulx, StmHen de» doss. Alterlliumx, pág. 139.
En liebreo hay tambien machos vocablos queexpresatiosto roisnio concepto:
Gen. 25, 21. Job. 3:3, 2b. ^ 2 Jes. 45. .14.1 Ilegg. 1, 27. Jes. 2(7, l(i. n :n
Jo b 10, 17. T.'Pt Ps. 22, (>. - i z Ps. Ei, 17; 25, 12. P s. 7, 18; 29, 13; 74, 2.
r r n r r n Gen. 22, 5. I Regg. 1, 3. b7'" p a. 117. 1. La oracion, como todos los
demas movimientos internos, se manifiesta en las posturas y acíitudes; el pos-
trarse en ti erra (eostumbre muy general, sobre todo en Oriente), el extender los
brazos (como acostmnbran los griegos), y el arrodillarse. son expresiones visi-
bles de la liumillacion dei espirita en la presencia de Dios. La actitud es el
primero de todos los símbolos en el órden cronológico: de aqui que no haya
uinguna religion sin simbolismo, el cual es la base dei culto como manifestacion
de lo invisible en lo visible, cie lo divino en lo humano. La palabra se refiere
al símbolo, mas sin que por esto desaparezea aquél, el cual. annque mudo, tiene
tambien su lenguaje, que babla á veces más alto que la palabra. Sus sentimien-
tos más profundos no los expresa el hombre con palabras, sino c-on simbolos.
El símbolo se presenta en el Paganismo como símbolo natural, en el Judaísmo
como tipo legal, en el Cristianismo como sacramento y sacramental. E! más
ajit-iguo é importante de todos los símbolos es el «acrificio i Euseb., Dcmomtr.
Clirist. I. 101, en el cual concurren muy particnlarm ente los cuatro caracteres
que puede tener la oracion.
Así como la vida religiosa interior se refleja en la exterior, así la vida exterior
influye tambien poderosa y saludablemente en la vida interior. Tliom. II. II.
q. 81. a. 7: Mens humana indiget acl hoc, ut eonjungatur Deo, sensibilimn ma-
nudnctione, quia invisibilia Dei per ea, quae facta sunt, intellecta conspieiuntur
(Rom. 1, 20,. E t ideo in divino cultu necesse est aliquibus corporalibus uti,
ut eis qnasi signis quibnsdam mens humana excitetur ad spiritual.es actus,
qiiibus Deo conjungitur. E t ideo religio habet qnidein interiores netas qnasi
principalesf el per se ad religionem pertinentes; exteriores vero netas qnasi secmi-
darios, et ad interiores actus ordinatos. Cf. Catechism. Homem. P . II. eap. I.
q. 9. El culto externo se manifiesta espeeialmente por medio de palabras, me­
lodias é imágenes. Tliom. II. II. q. 91 a. 1: Ad .Deurn verbis utimur, non quí-
dem ut ci nostros conccptus manifestemos. sed ut nos ipsos et alios audientes
ad ejus reverentiam inducamus. L a palabra es la expresion primaria y el medio
de exhortscion más eficaz de la vida religiosa /. r. q. 2 ad 3: nobilior modus
est provocandi homines ad devotionem per iloetrinmn et praedicationem cptam
per cantam. C. Gent. III. 119. Augustin. De cura gercnd. pro mort. c. 2.
2. E l liombre todo es propiedad de Dios, que lo ha creado para si. P o r esto
todo él. alma y cnerpo, está obligado á confesar á Dios, y á reconocerlo como
su sólo y último fin. Tliom. II. II. q. 93. a. 2: Finis divini cultus est, ut homo
Deo det gloriam, et ei se subjiciafc mente et rorporc. El culto externo es, pnes,

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88 !'0.\<’KPT 0 P B LA RKLIGI0X.

algo más que 1111 simple medio de exhortaeion religiosa (Schenkei, 'DoyutaVk,
]). 172). aunque sólo tienc valor estando se une al culto externo.
•v. El liombre no vive ni obra unicamente como sér aislado: el todo es
ántes que las partes ; Aristotel, PoUtir. I. I , l l j | lo cual es aplicable, no solo
a] bombee social, sino tanibien al hombrc religioso. La sociedad religiosa es
una •• Ko'.v(.)ví). lá>r?; r i : f/òiyou.ivyç ipíy-v,:.. tlhid. V II. 7, 2), en el sen­
tido más elevado de Ia palabra. Puesto que la religion se funda eu la naturaleza
humana, neeesiía. cmoo toda vida superior, ser cultivada en y por medio de Ia
sociedad religiosa. Y de la misnia numera, cuando la vida religiosa es sana,
necesita comunicarse á otros para fortalecerlos y fortalecer.se á su vez. Consi­
derada la Religion desde estos dos puntos de vista, surgen el órden de la natu­
raliza. la necosidad de la sociedad religiosa, la cual proclama el vinculo <■ue
une á sus micmbros p nr medio dei culto público y comun que todos ellos tribu­
tar, á Dios. P or esto impcnen tanto los cultos públicos v solemins: el culto une
á todos los Lombres c<m santo lazo. que sólo un separatismo orgulloso ó un
espiritualismo exclusivo intentar romper. Angustin, C. F a m t X IX . 11: In
nullum nomc-n religionis liomines coordinari possunt, nisi aliq io sacramenro-
r.un consortio oolligantur. En el órden de la g ra d a , la sociedad religiosa —
Iglesia — es todavia macho más importante, como órgano instituído por Cristo
para comunicar al mundo su verdad v su gracin. Mutfíi. 28, 20.
4. En el culto externo el liombre oirece á Dios, en holocí.usto, primera-
mente su cuerpo. el mikrokosmos, la naturaleza; su cuerpo se co n d e n e en
“ templo de Dios,,. I. Co,-, d, I»J. La naturaleza que le rodea, el mikrokosmos,
no c.s sino una extonsion dei cuerpo humano, en cuanto que lia sido creada 'Ov
razon de él v p ara él. Thom. in II. tiist. 1. q. 20, 3: Omnis crertura in assfr.i-
lationem ejus tendit. in quantum p er hoc snmmae bonitati assimilatur. A risto­
tel. Politíc. I. 3: twv x /A L tuo', v / zv.-j. —ávvz. Del mismo modo que la naturaleza
en sí, presta el liombre en el culto externo á la naturaleza que le rodea una con-
sagraeion religiosa, convirtiéndola en expresion y vchiculo d >1 ospiritu reli­
gioso. La naturaleza. instrumento tantas veces dei pecado y ocasiou de caida
para Ias almas (òV/y. 11. 21' . se eleva por medio dei culto á la esfera de !as
rosas santas, y es una escala por la cualel liombre se eleva hácia Dios. Thom. '■ c.
q. 8-4. a. 2. C. (.rci<t. IV . 50. E l símbolo aleanza mayor importância, en el culto
de la religion sobrenatural: se eonvierte en sacramental místico en cuanto que,
bajo apariencias sonsibles. se comunica por virtud de él constantemente la g ra­
d a . y bajo la cubierto, de le, terreno obran fuerzas celestial es. El signo es
tambien realidad, y el elemento natural se eleva á sacramento ileno de g ra d a .
[Angustin. Tradnl. L X X X . 3 in J o a n .,
■j. La- olijeeiones de Xiwiiasivn, ( Jui ia/»‘iidnit. diviii. II. 1) y de o tos escritores mo­
dernos ' Itousseau , Kmil. II! . veíutan por sí mismas. santo Tomás q. 84. a. 2 ad I)
ol,serva sobre el pusuje de .Joaa. 4. 24: Adoraiio vorjnralia etium in spiritu íit. in qunm-.:n
c'.v s]»iritnali devotione proecdit et ad ciuii ordinauir.

X. La reiigion ei insta., | k.jr tanto. como elementos osonciales de dog-


ma. moral y símbojt (culto) : pero miéntras que eu las demas predo-

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PRIMKKA PARTE. LIBRO PRÍMURO. SUCO.JN 1'RiMERA. § '). 89

/n in a siem pre aíg u n o do estos factoros. Ia reiigion c ristia n a e« Ia ú n ica


en q u e se re la e iu n a n arm õ n icam én te.

1. Cada religion tiene uu coneeplo do Cios v dei mundo distinto dei do las
domas, que es el gérmeu de donde brota la ciência. Platon. Tini. p. ‘2 2: p. 48.
Epinom. pass. Aristotel. Mctajilij/h. X II. 8. Ti eu o asimismo sn regia para la
voluntad, é imprime por tanto sn caracter especial á la vida moral, viniendo
por último á manifestaras de txn modo que le es peculiar en el culto externo.
El culto es Ia cuua y la patria dei arte: de aqui que en su origen la poesia —
himno v tragédia — las artes plásticas — arqnitecturn. escultura, pintura — se
relaeionen íntimamente con la lleligimi, y que la verdadera historia de la civi-
lizacion sea la historia do la Religion.
2. E l Brahmacismo y el Heleuismo poseian una Teologia mística: pero sus
sacerdotes carecian de moral que ensebar a! pueblo. El Budismo tiene moral,
pero carece de Teologia. Los romanos se ocupaban mticlio en lo relativo al culto
de los dioses; pero su religion no les preenraba ningun couocimiento superior
ni los exhortaba á la reforma de las costumbres. ni les infundia elevacion mo­
ral. Dion Crisóstomo t Oral. X II. p. 391 y ss. >. v Plutarco ( Amator. p. 4(59 \ al
mencionar las personas p eritas en m atérias religiosas, no cuentan entre cilas á
los sacerdotes, sino á los poetas, á los filósofos v á los legisladores. El culto do
los dioses, por el contrario, era danoso á ia moral. San Aguatin (Cie. Dei, II . 4»
trata extensamente sobre el particular; refiriéndose principalmente á los jnegos
escénicos, dice: Quae sunt saorikgia. si :13a snnt sacra? aut quae inquinatio, si
11ia lavada?
La Iglesia católica da á cada mio de aquellos tres factores el lugar que le
corresponde en la vida religiosa, mióntras que en las sec-tas que de cilas se
han separado, como en general en todas los protestantes, y más todavia en las
várias soctas nacionalistas, existe entre ellos nn desequilibrio semejante al que
se observa en las religiones paganas.

g •'. óítjUjA! j).E L.A KKLKKtS.

r.ii» de los c aracteres de la R e lig io n , es ser u n iv ersal. D e’ ia m ism a


m a n e ra q u e a b a rc a y p e n e tra lo ta ln ie n le ei scr dei in d iv íd u o , así coin-
p ren d e ta m b ie n la v id a de los pueblos. La H isto ria nos jm iestra esta
u n iv ersu lid a d de la R e lig io n : la historia do la R eligion es el centro
de la. h isto ria u n iv e rsa l. Así q u e no p u ede explicarão la R eligion p o r
cosa a lg u n a a is la d a , accid en tal; e x tra n a a la n a tu ra le z a dei h om bre.

L a Religion como hecho universal, y en tal concepto característico de la


vida humana, es resultado de las causas expuestas en los §§ 3 y 4. Prescindi­
mos en este momento de la variedad de las lbi mas religiosas y consideramos
la couciencia religiosa en general ; in anm-rf tini, como relaciondel hombre con
Dios, como adoracion á Cios, como culto á Cios. Investigamos la causa ado*

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m 1
OBIj í.N IIK LA R u n o i o x .

s u a d a J ê la R e lig io n tom ada fiü e p e co ô eep tn , y no la a d e los v á rio s siste m a s


re lig io s a s (!}}.■%)?irp‘ e u y a d,iv«>fcfít4 p or e ste eonee.pto liaee q u e se a d v ie rta n
la c a u sa f c d onde pKHffilcffli L a eoRcmscia. re lig io sa en g e n e ra l, como id ê n tic a
e se n e M m e n te (qtim d Kídixfaoíirti)/) en íCtílos e llo s, h a d e te n e r ü á e ô ã â ria m e n te
u n a m ism a causa, Ü n liechq q n e de ta l m odo a b a rc a a l liom bre ê in flu y e ta n
p ro fu n d am en to , d e u n m odo ta n u n iv e rsa l, en la v id a d ei in d iv íd u o . V de la h u-
m a n id a d , en todos tio m p és y lu g a r e s , no. p u e d e e s p lrc a rs e sino p o r u n a c a u sa
asim isn io u n iv e rsa l f e x is te n te , siçm p ro y en tod&as p a rte s . P a r a la h ip ó te sis
c o n tra ria , s e r ia nee-gsario s u p rim ir la ley d® la rasam suficien te, y á u n la m ism a
ló g ica.

II . D e ftq u í q u e fc e a n d e to d o p u n t o e rró n e fis Jag e x p lk q ic io n M q u e


d a r t a s í e l S u p e m a t u r a l is i w o o x f m n o c e rn o e l A te is in o i.el o r i g e n d e
l a R e lig io n p p a r t i e n d o d e i fa ls o fU p u e s to , c o m u n á a m b o s s is te m a s , d e
q u e la R e li g io n n o es o t r a c o s a q u e u n h e r f to e x te r io r f c o n ti n g e n te
en el m u n d o .

lÁli-e (Op. cil., pág. 15'' sfite:; . TiiiSado g j srnttclé la IMigirri es positiva: y
explicando este término afia.dc; Eu cl lcngcajé.ordinário, poutiví} significa cosa que existe
fiuéfei de jinsotres, cn õpnsicion tlô ifp ie sé1dõ.-scuvuelve iniéftorinente por si misiljo. En este
sentido se dice deíeclio positivo, cõnocimientos positivos. '• Pevo tio '11S8B88JS!®Ü < cl
primitivo y el principio do la lioliomn es la conciencia de I)ies y la neeesidad
ingéuitfi en la Ifftiturn. mièptras rpB? sn décnvolvimíento ulterinr m ver iiea por medis :dé.
la iguelacáita divina. ■ Hcliwetz l. r .. par . ãí Qnamvis mi explicandam nniversitatem reli-
gkjttis íVifdltas , < imiigentia ciusdèm Ia no.-tui nrifura sita necessário adstnni tlel>C;ít; tanien,
nc hinnincs ainç: tisu iljôultatuiti imntn pt re.liiióiic péimianéfent, Deus ipsé iilqs éducare atque
ad WQpMâSÈm et eultum mi porditegre defini; E i| términos análogos se e.xprcsa Staudeu-
miiiH'. /vnoqvoyónfir. 2 .:í éd., pá o, 1 1 [icro nadie, aventura SSÜstfi esta opinií® como
Schmidt. Op. fiit., pág. 20, ‘ijli la líeligifi!. ftefij! tm eáráeteí enteramente positivo, éste
dçfic consistir çn s(>r algo qun el íromfire TOifc? llf ínçra, en opasillini ã 1) que gsppatural é
ingénítir en i’l. Debéinós, ire -, lomar la pafiitira piijsitiva, aplicada á la Itdigion, cn sentido
cstricto.,. d.ésigilando eon ella ol eltuiWnto tlfcáiiâ tlfl la Religião. y en manéra algtma el que
liroccdeélc la iictivid.rd Tijimaiia. De dopdr sp líífjéfe la difercnçia que clolte estiafileoerse
y
entre lu i;i: i;:o pnsitivi.i Is humano jas.-itiv'i. y que lonpositivo no et liajn ningun é.Qii-
ccpto ,1o jriejain.enfe liistórieti}:» y ett la pág ‘A . diei*: Ea rèfelatáon div nft és la parte po­
sitiva de la Keqginn. El cuneopto d;, rn\ .-!;i ei n r-- ('onsnfcncin iifçesaria de la líçligion...
Así como el espílitu carece de idea- im pitas, la idea religiosa nu ps ingenita eu él, Aun íu
misma idea de Dios, fundamento fie toda licjpçfj, v revelacáon, no es sino el resultado do
la pevelacron oltjetiva. De aqui qtíè no pne-dc ludilarSé dc una Keligion natural ó racional,
la ôual prgsvipmvdría una idtgpttdig-iüsa indçpeiidiente dç toda rovelacfoa y que Sé quisiera
ftqiKiíelitar ciínõ un eiitérío' respiecio :í la ■ct elítrion positiva, s Esta n isma t® la opínion
fc Dfiartliür, MetfH'dnUgk<der IliMÍAgisih n I f l® ’*mchttf'fen , ]>á:g. 1U§;.

E l e rr o r com un á toÇlcíjs- ellos ç s confiim ln' la R e lig io n , ta l com o sê lios p r e ­


su n ta histórieam ente,, coji la R e lig iW ' consitleracla en si m ism a, como p o stu la d o
de la n a fu in le z a racio n a l d e i liom bre. !>e heclro: e l hom b rit fu é in s tru íd o d e sd e
el p rincipio* p o r medi® d e la ro v a ta rio n . p s r D ios m ism o : p u s s é sta , •• m ovido
d e infinita b o n d a d , Io lia d e s tin a d a á u n fin s o b r e n a tu ra l, es i sab e r; á la p a r-

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1’ l t l M E R A PARTE. L IB R O PR IM ER O . 8E C G I O X PR IM ER A . § 5. *) t

ticipaeion en los bienes divinos, que sobrepujan por completo lo que la inteli­
gência puede coneebir. ( Cone. Vatic. T)e FM. cnthol. cap. n <; pero la Iglesia nos
enseiia asimismo ‘-que Dios, principio y fin de todas la.s cosas, puede ser cono-
eido con certeza, mediante las cosas creadas, por la luz natural de la lmmana
razon.. (I. c.). Véase la pág. 4 v el libro 111 de la segunda parte.

III. Los eusayos dei Deismo y el Ateísmo para explicarei orígen de


la Religion por un grosero procerlimiento empírico, no sou otra cosa
sino aplicaciones de un falso principio general, ó sea dei atomismo á los
heclios dei órden religioso.
El Ateísmo y el Deismo (llamado así este último sistem a porque, si bien re-
conoco la existência de Dios, le niega toda influencia en el mundo y desconoce
sus relaciones con el hombre; véase á Leclilcr, Geachkhte des engl. D eim ifá,
pág. 450 v ss.) han intentado explicar de diversas maneras el orígen de la Re­
ligion. Hu concepto grosero y meramente exterior de la Religion, procede dei
mismo falso supuesto de donde traon su origen las demas explicacioues cor-
rientes dei Estado y de la soeiedad. dei lenguaje y de la conciencia, de la ley
y de la moral. El estado surgió do un contrato ( Hobbes, Contraio social de
Rousseau), el lenguaje de la imitacion de los sonidos, la conciencia de la edti-
caeion y dei hábito, y los hombres se olevaron gradualmente al estado actual
de su estado primitivo de rudeza semejante al de los irracionales. Al sostener
que la Religion es produeto de un su en o , Darvrin ( Op. cit.. pág. 40) no ha
liecho sino dejarse Uevar ad admrdinn de la explicacion naturalista. Todas las
tentativas de este gênero pretendeu derivar lo necesario de lo contingente, lo
general dc lo particular, la causa dei efecto, prescindiendo de que la hipótesis
fundamental, el evolucionismo exclusivo, va cediendo el paso cada dia más
conforme á las más recientes investigaciones, al sano concepto de la perfeccion
prim itiva y la degradacion posterior dei gênero lmmano. (Véaso á H.
Eink, Tales and traãitions o f lhe Esk/ino. Lond. 1875. Baldwin, Ânrient Ameri­
ca. or Xotes on America» Archeologg. N ew -Y ork, 1872. R. Wallace en el Con-
groso de Naturalistas de Glasgow de 187b. Consúltese tam bien mi Apologia,
I. í, pág. 115, y 448 y ss.)

IV. Contra la hipótesis de los que deriva» la Religion dei miedo.


aducimo? las razones siguientes: a) el temor religioso es esencialmente
distinto dei puramente físico; h) el sentimiento religioso no es sólo un
seutimiento do temor; c) semejante hipótesis no explica como el hom­
bre puede elevarse sin aptitud religiosa de lo scnsible á lo espiritual,
delo finito á lo infinito; d) supone arbitra riamente que la priiuera
forma de la conciencia religiosa ba sido el Politeismo; v) presupone
tambien que los hombres vivieron en un principio sin croencias religiosas,
miéntras que las tradiciones de todos los pueblos enlazan sus orígenes
con la Religion.
1. E sta hipótesis, que la Religion se deriva dei terror que causaron al

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02 ojuuçs :> ' LA RELllilOS.

hombre pri mitivo los grandiosos ú-si-W-nos de la naturaleza. se encuentra


en Epicnro (Diogon. L acrt. X. I 8 ü ;, em su discípulo Lucrec-io (De m
n r. ])<vsx.). y en Petronio 1Prim os hi orbe deos fecit tim o r). E ntre los mo<
nos la han defendido Hobbes ( . 1651 ), R aynal, Hume, H. Vos
linalmente D. Strauss Der alie tiv'1 ■„<m Gin abe. <;,* ed., pág< 9 õ \ La natt
ioza com sus fenómeiio.s agradables á veces, terribleS otras á los ojos dei h
bre. despierta en él. es c im o , la idea de D ios, pero no la crea. Antique li
verdad lo que diçe Strauss v sosríene JTnme, “ que la tendencia interes
liácia la feleidad, y 110 el amor desintevesado á la verdad. La eonducidt
uombre á la R eligion, „ nada se seguiría de aqui contia la Religion mis
pues el liombre tione el derecho y el dober do trabajar por su felicidad, y <
precisamente lo consigne por medio -:le la Religion. Asi taiabien la eienc:
el arte lian surgido en su origen de Ias necesidades de la v id a . sin que <
oxcluya la tendencia natural dei liombre liácia la sabidr.ría. Cf. Arísti
d[etaphys.. I. 1.
2. Todas las razones ántes indicadas demuestran asimisn.o la insubsisto
de la liipótesis, que la Religion La sido inventada por los sacerdotes <’<los
gisladores. A esto so agrega que com vila se pretende Lacemos creer en la m
truosidad de que - mia misma suporchería, ó mejor diclio, una misma s
de snporciierias, cada una d<- las cnales es todavia más increible que la pr:
j'a, sa han repetido en un segundo, tercero. cuarto pueblo... (bclielling P bilm
1U-r .M ytliolúg2.” lecciom. El legislador se atiene únicamen ;e al dictar sus ]
ceptos á las ideas dominantes en su pueblo v á las que él mismo proles 1
Ias utiliza como motivos, dei mismo modo que el sontimientc de patriotismo
dignidad, etc. Adernas, seria de todo punto inexplicable como los pueblo
Labrian podido adherir con tanta pers<-veraneia, con tan firmo conviceic
creencias tan contrarias á la voz de sus pasiones. Cicer. De m iar. d m \ 1.3
Opinionum coinmenta delet dies. nantrae judicia confirmat.
V. La Religion eonvione pertectmnente con la naturaleza dei esj
iu humano, el cual. reconociéndose finito v dependionte. se elevo
eia Dios. Sér inlinito y absoluto. Eí origen de la Religion radie;
tanto en la idea de Dios inmanente al liombre, la cual se desenvtu
mediante la consideraciou de la naturaleza y dei liombre mismo, j
porfeccioua. por la revelaeion p o s itiv a .
L a revclacion religiosa perfeeciona la Religion natural bajo cuatro coa<
tos: a) la purga de sus errores y defectos; l i ilumina con más vivo resplnr
las verdades de la Religion natural; et fortalece el conocimiento natural, t
dole la certidumbre respecto de sus más elevados problem as; d j la Re b
natural, como el órden natural todo. está fundado en el sobrenatural: de 1
que no pueda comprcnderse bien si no se reeonoee su dependencia reepi
de la Religion sobrenatural. Cone. Yatic. /. cap. II.: Huic divinae revele
ni tribuendum est, ut ea, quae in rebus divinis humanae rationi per se im
via non sunt, in praesenti quoque goneris Immani conditione ab omnibtts
pedite, firma eertitndine et nnllo admixto errore cognosci possint. Pii s

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PRISfERA P A R T S. I.IIIRO PatSC/.RO. SECCIOX PRIMERA. § 6 . 93

Encyrl, d. 11. Xov. 1846: Fides rationem ab oinnibut) erxoribus liberat., eam-
quc divinarum rerum cognitione illnstrat-, eonfirmat. perficit (Denz. 1197).

§ 0. XKCESTD.U» Aj{>.;i.ríA KE LA KKLIGIOX.

i. La uecesídad absoluta de ia Religiou. se eclm dc ver por parto


cie Ditas en sus relaciones eon los espíritas c-reados: a) Dios es principie
y fiu de todas las criaturas, y por tanto exige necesariamente que el
hombre le conozca y eonfiese como su principio y su fin. El fundamen­
to de la Religiou consiste, pues. cn reconocer y coniesar á Dios como
nuestro principio y nnestro fin. h / Como principio v fin de nuestro ser,
Dios, es tambien sefior, legislador, iirovidencia y supremo bien de la
criatura racional, y por esto exige de ellas necesariamente sumision,
adoracion, confianza y amor. En estos actos se muestra prácticamente
la Religion.
1. Todo procede de Dios. Itom. 1.1, 36. P or esto las criaturas son iuyas,
eiítera. aecesaria y eternamente suyas. Dios no puede renunciar á su derocho de
propiedad sobre las criaturas. De aqui que el hombre, como la creaeion toda,
deba servir á Dios; todas las criaturas son ©selavas de Dios; Cyrill. Alex. i:i
Jorm. 15. 9. 10. De aqui tambien que el Profeta llame al justo “esclavo de Dios.,
(en sentido más amplio á Israel Je*. 42. 19; 14, 21., en sentido estricto al Mestas
53. 11; 49, 1— 4,.
Todas las cosas viven por Dios y en Dios. Rom. I. Art. 17, 28. In ipso
vivimns, movemur et siunus. Dios está en el interior dei hombre, eonservándolo
el sér como su causa elicaz, no como eseneiasuya ó parte de su esencia, Thom.
I. II. q. 110. a. 1 ad 2: Deus est vita animac per modnm causac cffiaentis. sed
anima est vita corporis per modnm causae formalix: rf. I. q. 3. a. <8. Por esto el
hombre pertenece siompre y necesariamente ;í Dios, y está siempre y necesa­
riamente condicionado por El.
Todo se dirige á Dios. porque sólo El es el último y digno íin de la creaeion.
Augustin. Civ. Dei. X. t: Bonuni nostrum. de eujus fine inter philosophos magna
contentio est, nullum est aliud, quam Deo adhaerere, eujus unitis anima inte-
llectualis incorporeo, si dici potest, amplexu, veris im pletur foecundaturque
virtutibus.
2. Teniendo en cuenta esta obligacion dei hombre respecto de Dios, ca-
lificaba la escuela la rirtus relif/ionift de rirtvs justitiae annexa. Joan. a
St. Thom. IV. Disp- 3. Thom. I. II. q. 60. a. 3: Religio est, per quam redditur
dobitmn Deo. Cierto que la relacion entre Dios y el hombre no puede conside-
rarse como relacion estrictamente jurídica, sino por analogia. Thom. II. II.
q. 87. a. 5: Religio est pars justitiae. et médium in ipsa accipitur, non quidem
inter passiones, sed secundam qnmiffom «eqp.aUtatem inter operationes, quae sunt
ad Deum, dic.o autem aequalitatem non absoluto, quia Deo non potest tantum

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í)4 ,\'M'ESIJ)<U) A B S O L U T A PB LA REL1G10X.

exhiberi, quantuni ei debetur: sed secundnm quandam considerutionemhumanae


íacultatis et divinae acceptationis. Cf. Cicer. De m ta r. Deor. I. 41: E.st enim
pieta.sjust.itia adyergus Deos. Platcm. EutJiijphr. p. 13: uóv.ov • x? ~oj vmxívj tò
gt.ov. Lactant. 1. c. IV. 28: Ila e couditione gignimur, ut generauti lios Deo
ju sta et, dobita obsequia praebüamus: linnc solam noverimus, hunc seqnamur,
hoc vinculo piotatis obstricti Deo et religati sttmus, unde et ipsa religio nomen
accepit. De osta suevtc el hombre tributa á Dios el honor que le debe f •glorio,
niriilenlnli» et e.rtriuw n 1 por medio de la religion, v alcanza de este modo su
santificacion. Thom. II. II. q. Hl. a. 7: Deo reverentiam et lionorem exhibemus
m a peoplcr seipxtiin. qttia ipse est gloria (intrínseca et essentiali) plcnns, sed
propter n o s . quia ex hoc, quod Deum reverem ur et lionoramus, meus nostra
ei snbjicitur et in lioe cjun /lerfeetiu eonmtit. Quaelibet enirr rcs perficit.ir ex
hoc, quod snbdiiur suo superiori, sicut corpus per hoc, que d vivifieatur per
animam.
II. Por parte dei hombre se eeha de ver ia necesibail absoluta de
la religioti:
a) en su inteligência, que no lutlla reposo sino eu el conociniiento de
Dios, como causa suprema y iin último de todas las criaturas.
b) en su voluntad porque: -/) porque sólo Dios es el principio supremo
é imnutabie dei órden moral; [i] s o lo El como supremo legislador cs el
fundamento de los deberes morales; y ) sólo El como remuuerador presta
suficiente sancion á las leves morales; ò) no sc concibe la moralidad si
no se cumplo el primer deber de justicia. que es servir á Dios; s) la
voluntad moral sc rnuestra. no sólamente en los actos, sino más toda­
via en los sulrimicntos, los euales no tienen caracter moral fuera de Ia
religion.
c) en la tendencia de! hombre Inicia la ielicidad, que :.io puede encon­
trar su salisfaecion sino en Dios, como verdad innnitable y bien sumo.
1. El conociniiento do si propio lleva al hombre al conccimiento de Dios.
Minuc. Eelix. Oefuv. c. 17: Xon recuso... bominem nosse se et circumspicere
debere, nndo sit, quarc sit. Poro el hombre lleva en su alma las ideas de Io
verdadero y do lo bueiro, las euales lo conducennecesariamcnte hácia la verdad
prim era, hácia Dios- Platon. De Rc/i«t>l. V II. 533: x'j~h to a/.v/ii;. 582: t;5 toj
voryoj tIÀí ’.; al primero de todos los uienes. V II. 532: aòvò t Ò 7.-'x0ov. VI. 517:
Tt/vJTxíx v, toj ayy.Ooõ vÁx. Aristotel. Jletaphys. X II. 10: la idea dei sér bácia
el sér primero y absoluto, Dios. Véase la l . a parte, lib. i, seccion l .a, § 3.
Tliom. I. q. 6. a. 4: Hoc absoluto verum est quod aliquid sit prim am , quod
per suan essentiam est ens et bormm, quod dicimus Deum. P or esto el cono-
cimiento de Dios es tan inmediato al espirita, que vemos á Dios en todas
partes (Job. 3G, 25); le oimos iPs. IS, 1 lo comprendemos (Act. 17, 27), porque
no está léjos de nosotros. De aqui que el hombre no pueda sin grave culpa
dejar de conocer á Dios; la consideraoion de su propio espiritu le muostra á
Dios, la necesidad dei pensamiento le conduce á El.

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1M1IMEUA P.1RTE. I.IBIÍO PRIM ERO. SEOCIOX PRIM ERA. § 8. 95

2. E] Ivantismo fué en el siglo pasado lo que el Estoicismo en el período


greco-romano: ambos intentaron emancipar á la moral de la roligion y asentarla
.sobre sí propia (autonomia de la razon práctica). E sta idea so ha fundado eons-
tantememe en el principio tan falso como extendido de que m iéntras se ha dis­
putado y se disputa mucho sobre m atérias religiosas, respecto de la moral rodos
están conformes; de donde sc ha pretendido inferir que debía prescindir.se de
la roligion para consagrar.se á cultivar la moral. L a verdad, en lo que á esto se
refiere, está precisamente en la proposicion contraria. Sólo el hombre es capaz
do moralidad; 1a, cuestion relativa á su naturaleza y sn destino es, por tanto, la
cuestion fundamental de todas las teorias morales, v al mismo tiempo una
cuestion eminentemente religiosa. Los actos externos do las personas religiosas
é irreligiosas pueden tener alguna semejanza dentro de ciertos limites; pero su
importância propia y su verdadero mérito lo reeiben únicamente de las ideas
que Ios'informan, las cuales radican en la concepcion religiosa dei mundo y de
la vida. Por esto la moral cristiana es esencialmente distinta de la filosófica, y
ésta á su voz de la pagaria. Yéase á Bautain, D k 2fom l des EvmigeUums im
VeryleirU mit deu verxeliteihnen Moralsyxteuien, traducido al aleman en 185(5.
Hasler, Vergkk/iiu/r/ der heidnischen und ehristlkh-n E thik. Munieh, 18(5(5.
Zuckrigl, Die Xothnwdiykeif der ehristlkhen Offenharunyxmortd, Tubinga, 1851.
M iéntras ántes se negaba la divinidad de Jesucrisro y su fe, paro se reeo-
nocía y aceptaba su moral, en nuestra época no se plantea j*a la cuestion entre
la fe y la moral cristiana, sino que se pregunta si el poder directivo tle la vida
ha de ser la antigua moral cristiana, ó más Lien una nneva moral conforme á las
ideas y al desenvolvim ento de la cultura moderna. Yéase á Strauss, Der alte
mtd nem Glatthe, 1873. Ueberweg en L ange, Geçebkhte des flhterialismtis,
3.” edic., 1877, p. 52(5, sobre el “principio mondicante dei Cristianismo,, ;limos-
na, amor á los enemigos, graciah De esta m anera, el separar á la Moral de la
Religion, ha renido á dar por resultado la negacion de la moral misma.
3. La ley moral, corno razon determinante do la voluntacl pura, ó soa con­
siderada como deber absoluto, contiene. segun Ivant, la forma de la legislacion
general, A saber: lo que debe ser general conforme á la razon y ha de ser reali­
zado en su consccuencia por la libertad humana, sin relacion alguna con el
bien subjetivo. Aliora bien: aunque, segun Ivant, la razon es autônoma, no lo
es sin embargo como razon individual, pues en este concepto tiene sobre sí.
como ley, á la razon general: pero si esta razon autônoma no cs Ia misma razon
individual, ni tampoco la razon de todos los indivíduos, ó sea la suma do todas
las razones individuales, gdfede está, y en qué consiste la razon autônoma?
Xo es, pues, sino una mera abstraccion que no pttede nunca ojercor autoridad
sobre la razon concreta dei indivíduo. Ivant no hubiera podido orillar esta cues­
tion de otra suerto sino derivando la razon dei hombre de un principio sobre­
humano, y asccndiendo lógicamente de la autonomia dei hombre á la teonomia.
Tliom. I. II. q. 93. a. 1: In quolibet artífice praeexistit ratio eorum, qnae cons-
tituuntur per artem: ita etiam in quolibet gubernante oportot, quod praeexistat
ratio ordinis eorum, quae agenda sunt per eos, quae ordini subduntur. E t sicut
ratio rerum iiendarum vocatur ars vel exemplar rerum artificiatarum, ita etiam

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90 NECKSIDAi' ABSOLUTA DE LA REI.IGIOX.

ratio gubem antis actus subdíromm racionem legis obtinot. Unde sicut ratio
divinae sapientiae, in quantnm per eam cuncta sunt creata, rationem habet
arfits vel e.femplarix vel vV/<w, íta ratio divinae moventis omnia ad debitiun
finem, obtinet rationem Iríji.s. E t seoundum hoc lex (interna nihil aliuã est quani
ratio ilirhttte sapientiae, &<•<■»m hw iroil est tlirectwo. omni.nm actuuriet motiouum.
El órden moral radica en Dios eoiuo prototipo de toda santidid. Para con-
ducir al espirita c-reado á su tin. que es D iosm ism o, D io s impone su propia
voluntad al hombre como Icy de vida. Augustin. 0. Fam t. X X II. 27: Legem
aeternam esse divinam rationem rei voluntatem, ordinem natu ralem conservas#
jubentem , perhirbari vetantem. De t ; t , a ■ b i t " . I. G: Illa lex. quae summa ratio
nominatnr, cui semper obtemperanduw est... potestno cuipiam intelligenti uon
incoimnutubilis aetornaque videriV Por esto la 3ey moral no es “rih il alind ui si
recta et a numine deorum tracta ratio.., Cicer, FhiJipp. II. 12.
Cf. lie Legij. II. 4: Hhiic video ssqwi.ti-fiicorem fiiisse scntentiam, legem tasque lioni-
nnm ingcniis exeoeitatain, nee seitum .'iliquou c~se populorum, sed aeternura quiddnm, qr.od
itnivergum inundam reges®, imperaim: prohiiivudique sôpientia. Ita principem legem illmu
et ultimam mentem esse dicebant, Süâiv.e rafi.nie aut eogentLs aut vetantis Dei; ex qua uLa
lex, (piam dii liumano gcneii dedc-nur, e- ■iandata... Urta anteni sim ú est cum me.te
divina. Quatnobtem lex vera atqr.- yfinuq : pta ad jubemlum et ad vetandum ratiu fed
recta summi tovis.

üóòk chi.iv. •• l;iv ei - i


Kr,yry.y.O . E->x v.xTCSt/.f, 6s6>v
\òe.:p,7. ' / s , xv. . /: órxíícap.íTv.
( )j -giz x: vkv / . i/.À iv. ~rr.i
Zf, '77.0X7 Y.VÁZ ~ \ è 7; ; ’x o ’J cávT,.

Sophoci.: Autif/on. V. 450. tf. (flíp . :v> v. 580 ss. Platon., Dc Legg. init.; (-*707 í;
xir àvflswTtw/ Oe.Tv zíxrpz xr,v yi.-.vj:, xíg , iiahSTStur. ■
— tzhiç ür 77 xò v./rj:.óx;:xov
si-iTv. Sin embargo, esto no es pimer :ns g a h-y sobre Pios. Tliom, l. c. ad 3: liatio tn-
tellectus divini aliter se habet ad re-. ouse tatl >immani iutellectus. Intelleetus eniiu lmmanus
est mensuratus a rebus... intelleetus vero divisa* est mensura rernm. quia imaquacquc res
in tantmn habet de veritate, in quantim. Eudífitrr infellectum diviuum. . utide ratio 'fins
(iuteUechlS flirhti) est ipsa ventas. K! império <Us la personalidad humana presiipoue nece-
sariamente una personalidad absoluta: Ia tuisíon moral nopuede por tanto ser otra que esta,
sõmetiéndose libremente la voluntad humana á la divina, eonvertir la voluntad propia ea
órgano de Lios v de sus desígnios, l.m.io la aceinti de Lios como causa suprema y principio
motor (primas motor).

4. X nestra razon prúetica (si/nJ-resis) es código y heraldo ie la ley moral,


pero r.o su autor; principio inmediato, poro 110 último dei debcr moral. Thom.
I. c. q. 19. a. 4 ad 1 : Unius rei non sunt plures mensume próximae : possunt
tam en esse plures mensurae, quarum r.tia sub alia orãinetur... Quod ratio liumana
sit regula voluntatis httmanae, ex qua ejus bonitas mensuratur, liabet ex lege
aeterna, quae est ratio divina. Unde in Ps. 4, G dicitur: Multi dicnt: Quis osten-
dit nobis bona? Signatum est super nos Inmen vultus tui, Domine; quasi diceret:
Lum en rationis, quod in nobis est. in tantum potest nobis ostendere bona, et

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PRIMEKA PA R T E. I.IÍiRO PÜIMERO. SECGIOX PR IM E S A. § 6. f)7

nostram voluntatem regulare, in quantnm est lumen vultus tui, i. e. a vultu tno
derivatum. Undo manifestum est, quod multo magia pendet bonitas volmitatis
liuroanae a lege neterna, ijunma rationc humana. Si la razon práctiea fuese autô­
noma, teudríames que el império de la moral, que es inímitamente más elevado
que este mundo visible, seria obra exclusiva dei hombre; ateísmo ético que
eonduciría necesariamento á la negacion (lei órden moral. Pero este sistema
es de todo punto insostenible: el conocimiento en coucepto de tal no es un poder
legislativo; ésta es propiedad exclusiva de la voluntad, de una volnntad más
elevada que la que ha de cumplir la iey. El deber no es absoluto sino cuando
el hombre roconoce que sus deberes morales dependen do Ia voluntad de Aquel
que le lia dado el sér, de la voluntad absoluta de Dios, que está sobre el indi­
víduo v sobre la espocie. Xo pnede decir.se, por tanto, que el hombre es autô­
nomo desde el punto de vista moral, ni tampoco que no recibo de fuera su
propia ley. Su autonomia no excluye, á-ntes incluye la teonomía; pues el liom-
bre concibe tanto más plena, profunda y puramente el deber moral, cuanto
más elevado es su principio, y el más elevado en que pnede fnndarse es el mis-
mo Dios.
5, La ley moral tiene en y por si misma cierta saneiem; esto es, recompensa
| los que la observan v castiga á los que la violnn. Este castigo es la reaccion de
la ley moral ultrajada. An seira. C’ur Deu* homo. I. 12. Deum noa decet in regno
suo aüquid inordinatum dimittere... 15. Quas i poenas , si divina supientia non
addoret, fioret in ipsa nniversitatc, quam Deus debet ordinare, quaedam ex
violata ordinis pulcliritudinc deformitas, et Deus in sua dispositione videretur
deficere. Thom. C. Gcnt. U I. 146: Ad perfeetam Dei bonitatem pertinet, quod
niliil inordinatum in rebus relinquat... sub ordine autem justitiae, quae ad
aequalitatem reducit. comprehendunlur oa, quae debitam quantitatem excedunt;
excedit autem liomo debitum suae quantitatis gradum . dum voluntatem suam
divinae vohm tati praefeft satisfaciendo ei contra ordinem. Quae quidem in -
aequalitas tollitnr, dum contra voluntatem w am homo aliquiã pati cogitar sccun-
dum ordinationem. Augustin. Co»f. I. 12: Jussisti Domine, et sic est, ut omnis
animus inordinatus poena sit sui ipaius. Pero esta sancion interna es incompleta
(Téase la pág. 68), y por esto exige la ley moral otra sancion externa, com­
pleta. que abarque toda la vida dei hombre. jr que por tanto se extienda tambien
á la vida futura. L a conciencia por sí sola no pnede dar esta sancion, porque:
a) La voz do la conciencia es demasiado débil comparada con las seducciones
de la pasion, con el desbordainiento de los sentidos (Ovid. Fast. T I, 101) y la
fuerza de las tentaciones;
b) L a sancion, así como la ley moral, debe ser inmutable y de todo punto
independiente dei arbítrio humano; pero la conciencia no es una misma en todos
los indivíduos, y está sujeta al arbítrio dei hombre, que pnede extraviaria y en-
m udecerla;
c) Cuanto más profundamente decae el hombre en el órden moral, tanto más
se debilita la voz de su conciencia; cuanto más se eleva, siente más profunda­
mente el más leve defecto;
d) Es imposible que la virtud m uera;

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:* NgJJBSíDAD ABSOLUTA 1)F. LA RKLHilON.

cj Aun los mismos goces ó tormentos de la coneiencia, no son ias más veceg
sino el resultado de la esperanza dei prêmio <’» dei temor dei castigo.
Ovitl. D. Pont. II. Epist. 3, II:
Nee íaclle inveuias :imitis in inillibus unam.
Virtuto;:'. prerimu qui jiutet esse sui.
Ipse decor. recto lacti .si praeniia ilogint.
Non movet. et grátis poeuitet esse probum.
ti. Cieev. Qiiaísf. Twséíd. I. 11: Nemo unqutim sine magna spé immortalitatis se pro
oatria orterret ad inortcm. El ostóieo traza el ideal de la sabiduría particudo dei concepto
aeramente formal y abstraeto de ia virtud, j-ímibnm: al cual sólo debe cousiderarse como
virtud !a perfeceiou moral absoluta. 1.;: virtud por sí sola liace felice» ,i los que la profesnn.
Di-rgen. I.aürt. VII. 127: xy.ivt.ii tTvxi r/v ipt"r,v rrtòç EÒ5ce;j.ovi-zv. Oiccr Acnã. Quacst.
I. 10: Zuno is cõ-íiI, qni omnia. qnae ad beatarn vitam pertínerent, in una virtute poneret,
:;<*e qmdquam aliud numerar*' in I . Las eufermedades, los dolorcs, la pobreza, la dj.s-
jo u ls

honra. no son males, porque no son obstáculos para Ia virtud, sino para la felieidad. Diogen.
Laitrt. VII. 102. 103 ;. Este ideal de la sabiduría prçcisamente nos muestra la ialsedad de
Ia Etiea esfolou. pues á los estóieos !■ era de todo quinto imposible jnèBvor nu sábio de
este gênero (Sext. Einpir. ado. MatJn-ht. IV. 133). Como, segam este sistema, no hay más
que una virtud , todos son per adores : y emitido no pnede llegaii ú este ideal de la virtud, no
queda al lioinbre para apaniguar la discórdia entre io ideal y lo real, entre la tendenei.i á
Micitkd y vl ilolor externo, otro nvurso qurj el suicido riíáyic, iajxòv xoõ lilcv). (I>io-
gên. Laeri. v rr 130 . Pero ->to :••> es nada comparado fiou el error míldio más pernicio­
so todavia que sirve dc base al sistema >,-fóico. El Jin de la liumnnidad no es la virtud dei
indivíduo, sino (d triunfo definitivo dei órdeii moral genericamente eonsicerado, y éste no
depende de nosotros. De aqui que bayamos d.- reconocer, uo para roera satLsfaeèkm de la
Téndenciu á la felieidud come ivam, sluòo: rezou dei mlsinaórden moral, au poder superior
que Im.aa posible y etectivo el triunfo de la idea moral, dei reino do Dia», Por esto se pertur­
baria el ideal de la morolidad, y y- agotaría la energia moral <n esfnetzos inútiles, si la
líeligion no nos lo presentára miovamoiuo eu su eterna pureza, si no aviváni nucstms van-
-ad*í iuerzas. y no nos revelase ia humildad, la esperanza, la pGei.eneii., y sobre todo el
amor y la eonlianza en Dios. virtudes q.z nu p idieron presentir -iqul- ra el orgulloso estóico
á el inventor dei imperativo categórico. fám ei amor pttede triunfar d-d egoísmo, asi dei
grosevo, como dei más delicado, pero más intenso tambien. dei orguilo y de la vanidad.
Xo es. siu embargo, egoísmo censurabie qo - ti liombre busque su felieidad, porque al bns-
arbi busca á Dios, quo cs la fuenie d- la, ;i-b ádad. Su vida eterna v feliz eu Dios cs su ver-
dndem y propia vida, á que, está destinado, y ivspecto de éste su de-tim no pnede ui debe
permanecer indiferente. Aun en •* grado supremo dei amor á Dios (rmo >benevole/ntiac), uo
quedo ni debe perder de vista constantenienie y en absoluto su propia felieidad. AXolinos.
Pr. dama, ob Innoc. XI. d. 20 \"ov. 1387 i Itenz. 1088 ; Pr. 23 Fendem. dumn. ab lano.
Alí. d. 12 Ma-i. 1690 Deu, . 1183;.
7. E l liombre os todavia más grande cuando padece que coando obra. ^De
donde saca la fuerza, la norma y los motivos de su condacta? lia E tiea emanci­
pada de la líeligion » conoce otros sino la resignacion estúpida que se inclina
ante la ciega é implacablc fp.talidad. Stranss, Der alie and neve Glo.ube, p. 144
ss. Cf. Hettinger, D. F . S tt ta■■ . Fio, hebctosbild. p. tiO ss. Po;‘o cs una verda-
dera contradiccion, que el sór raciona! y que tiene conciencia de si se humille
ante el sór irracional é inconsciente, v que ia libro personaLdad se hay a dc

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PRIMERA PA RTE. L1BU0 PRIMERO. fcECCION PR IM ER A . § C. ■‘ti

sujetar á el hado ciego. L a religion nrueve á poner los ojos en Dios, y i espe­
ra r de ól para nosotros esa misma union. Cuando la voluntad finita se entrega
en manos de Dios, de quien recibe las penas do esta vida, y so somete con
obediência y amor á la voluntad divina, liaciéndose libremente una sola cosa
con ella la voluntad propia, .se eleva sobre sí misma, y este sufrimiento por
amor se convierto en un acto de lieroismo m oral, el cual tiene su principio, sn
fin y sn motivo cn Dios.
8. Dios sólo es el bien supremo dei hombre, porque es el Bien mismo, r.o vm
bien participado como, por ejemplo, la virtud y la ciência. Thom. I. 1. q. 2. a. 8.
Objectnm voluntatis, quae est appetitus liumanus, est universais bonum, siout
objectnm intellectus est universale verum. Ex quo patet, quod nihil potes: quie-
tare appetitum liominis, uisi bonnm universale, quod non invenitur in aiiquo
creato, sed solum in Deo, quia omnis creatura liabet bonitatem parucipaiom. L a
actividaden que consiste íbrmalmente la bienavenutranza es acto de la inteligên­
cia, contemplar á Dios como la verdad eterna, plenamonta en la ot>'a vida y do
de un modo incompleto on la vida presente. Tiiom. I. 2. q. 8. a. 5: Si beatitndo
hominis est operatio, oportet, quod sit oprima operatio liominis. Oprima operário
hominis est, quae est optimae potentiae respectn oprimi objecti. Optima autem
potentia est intellectus, cajus objecltm optmum est bomun ãàáiuim... E t ideo ulti­
ma et perfecta beatitndo, quae exspeetatur in futura vita, tota principaliter
consistet in contemplationo. Tiiom. I. q. 20». a. 2 ad 1: Quamvis Deus sit beatos
secundam essentiam , beatitudo tamen ei non oonvenit secundnm rationem
essentiae, sed magis sec. rationem intellectus. Cf. Ctregor. de Valent. in II.
disp. I. q. 3. puncí. 1. Secundariameme, esta felicidad consiste en la volvmuid
que, tendiendo liácia su fin por medio de la caridad, alcanza plonamente la fe­
licidad suprema mediante la posesion dei fin que está presente al espirita. c.
art. 4: E ssentia beatitudinis in aciu intellectus consistir. Sed ad volunta.em
pertinet delectatio ImfitnM&m. eomtcq&ms, sec un dum quod Aug. dicit 'Confcss,
X. 23) qnocl beatitndo est gaudium de vevitare, quia scl. ipsum gaudium est.
consurnmatio beatitudinis. Cf. Augustin. QQ. L X X X III. Qu. 35: Quid est aliud.
beatc vivere, nisi aliquid cognoscendo habere? Omnium cnirn praesrantissimum
est, quod aeterniun est, et proptoreu, id haboro non possumus, nisi ea re , qua
praestantiores sum as, id est, mento; quidquid autem mente habetur, cognos-
cendo habetur. Cf. P lat. Pluieã. p. 03 sq. Repnbt. p. 583 sq.
Idas tambien en la vida presente gozamos, aunque incompletamente, cicrra
felicidad, mediante el conocimiento incompleto de Dios que en ella nos es dado
alcanzar. I. c. q. a. 5: Beatitudo im perfecta. qualis hio liaberi potest, primo
quidem et principaliter consistit in contemplatione; secundário in operatione
practici intellectus ordinantis actiones et passiones humanas. Pero como est#
conocimiento es todavia imperfecto, Ia esperanza de la felicidad eterna es una
compensacion que. si bien no suprime los males do esta vida, les da á los ojos dei
hombre religioso otro caracter distinto dei que tienen considerados en sí mis-
mos. Thom. I. II. q. 114. a. 10 acl 4: Omnia ae</iic eveniunt bonis et m alis quan-
tum ad ipsam substantiam bonorum vel malorum temporalinm, sed non m onte *
ad finem, quia boni per hu jusmodi mairaclncuntur ad finem, non autem mali.

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100 XECKSIIUD ABSOLUTA I-E LA RELIGIO X .

H í. L a neeesid ad ab so lu ta de la religion se m u e stra taro b ien en el


ser de la soeiedad h u m a n a , que sin pvineipioa religiosos y m orales no
p u ed e su b sistir.

1. Platon. De Repiél. IV. p. 427. De J.ct/fj. IV. p. 713. X. p. 903. Aristotel.


UoVtk. V II. 8 L2. Cicer. De eatur. deor. I. 2: H aud seio, an pietate adversas
deos sublata, fides etiam et soeietas bumaui generis et una excellentissima
virtus, justitia, tollatur. H orat. Od. III. 6: Dí multa neglecti dederant Hesperiae
mala hxctuosao. Ya Jnstinn II. (Apolog. I. 12) demostro la grande y bienhechora
influencia de la religion cristiana en la prosperidad de las naciones
San Agustiu observa á este propósito .Ep. 108;: Qui doetrinam Christi adiersam diennt
emt reipulilieae, deut exercitam talem, quales doutrina Christi esse milites jussit; dent tales
provineiales, tales mavitos, tales conjuges, tales parentes, tales fillos, tales dominos, tales
servos, tales reges, tales jndices, tales denique debitorum ipsius fisci redditores et oxactores,
quales esse pmeeepit doetrina Christi. et audoaul eam dicero adversam esse reipublicae.
7" su apóstrofe á la Religion {De marib. Ecclea. cathol. c. 30): Tu pueriliter puevos. forti-
ter juvenes, quiete Msnes, prout eujusque non corporis tantum, sed et animi aetas est, exer­
ces et doces; tu fuminas viris suis, non ad esplendam libidinem, sed ad propagai)dam pro-
lem, et ad rei finniliaris societatem, casta et fideli obedientia subjieis; tu vivos conjngibug,
non ad illademlum imbeeilliorom sexuni. sed siueeii amoris legibus praefieis; tu pavontibus
fiios libera quadaiu servitute subjnngis, parentes íiliis pia quadam dominatione praeponis;
tu fnitribus fratres icligioiiis vinculo nrmiore quam sanguinis íieetis; tu omiien generis pro-
pinquitatem et aflin tatis necessitatem, servatis mitnroe voluntatisque nexibus, mutua cari-
tate constringi.s; tu dominis servos, non tam conditionia necessitate, quam officii delectatio-
ue doces adhaerere; tu dominos servis summi Dei. communis Domini conside■•atione piada-
bilcs et ad consuleuduiu quam ad coercendtim propensiores facis; tu eives civibus, tu gentes
gentibus, ac prorsus homines hnmuiibus pvimorum parenturn recordatione non societate
tantum, sed quadam etiam fraternitate eoniungis; tu doces reges pmspicere populis, ino-
neus populos se subdere regibus, ostendens, quemadinçdmn et non omnibns omnia, et om-
nü)u.s caritas et nnlli debeatur injuria. Véanse tambien sobre este particular numerosos tex­
tos de escritores antiguos v modernos en mi Apologm, I. 1. pág. 500 y ss.

2. Prueban la tésis que dejamos sentada los argumentos siguientes:


a) E l fundamento de la vida dei Estado es ol derecho. Cierto que el Estado
presta al derecho su propia fuerza; pero la idea dei derecho radica en la na-
tnraleza moral y religiosa dol hornbre. en la cual halla el derecho su base más
sólida y el motivo más eficaz para ser reeonocido y guardado. “ L a .Religion
es la suprema garantia de las leves,. (Hegel, Philosophie der OescJnchte, 2." ed.,
pág. 538).
b) En el órden de los hechos, el derecho tiene su raiz en las buenas costum-
bres. Quid leges sine moribus vanae proficiunt? Horat. Od. III. 24. Ahora bien;
la honestidad es inseparable de la Religion. Tan impotentes son las leyes para
formar súbditos morales, como para crear la Religion. Las leyes civiles son
precedidas por las ideas morales. L a hipótesis de uu Estado compuesto de
ateos (B ayle, Peusêes ãiverses sur la comete de 1680 § 129) es, p ie s, contra-
dictoria en su esencia.
c) E l Estado da su forma á la vida social, pero la sustancia de esta vida ha

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1’RIMERA PARTE. EIIiRO PRTMERO. WSCIOX PRIMERA. g 7. lOi

de venir de otra parte, pues el déreelio estriçto fiè basta sólo p aia la vida Jis»
mana. Lo que-él divide d.ebe tinirlo la earidad: el dereolio social es soaeiivo,
el amor no,- y este último golo praede; prescribirlo la Religion,
d ; C.ondicion esencial de la prosperidáii dei Estado, es la rolaeion Orâêfiadá.
■entre el trabajo y el réposo. El trabajo sili reposo, rebaja y degrada, al hombre,
y (É reposo sin elevacion moral, lo bacyj ruçlo y salvaje. El Estado puede hacer
obligatorio el trab.ajo, eomo se Io liizogn la antigúedad á los esclavos, y esta-
bleo.er un día de descanso: pero sóln: la BeligiffiJ puede dignificar J santificar
el trabajo; sólo ella puede pi^orcis& lir digno objeto al dia dei deseaiisó. y
llenarlo de elevados pèfiãaniientôs.

§ 7. ÓRBEX X A T tT .A L V ÓRKEX S O IiR E X A T U R A JL .

Martinez do liquida, XV ente sxni rnafurfíli. B bp. t- 1 srp Pètav. /. <’. X. 18;, Saarea,
De Qratia Prol^goui.,Collfig. fialinautic. Theolpjí, De (Arftrlír.espec-ialrnentç eJUfTact. XIV
y tíiilos KjS tfemenlatliôTS de Saftto Tonais nã I. II. 4 . 1ÕU pj, Schradcr, De ordittü tvijMã.
Vitídobon. lSfll. KJeutgen, Theelfíijèíf det’ Tfípzeit. 2 c 1 çíLs. tomo II. v. Sçliíiider, Xatur
n m VébernaUti’. Maymida.JSU5 , Xeue Unhnni Hber das Doipiiu Ao; (ke
d' . Magtuteia, iSUO. ScJieeben, X iitm ' nud GneMi. Magtmria, lS íil.

T. El órden fis la unidad dei fin, eu la variedad de los riredios.


Oorao todo efttá sometido á la Providencia. Divina y por ella destinado
á su fin último, Imitíamos de órden- de la Providencia- Divina. Este ór­
den abarca: a) las naturalezas-criadas; h) sus propiedades y Sits domes,
los cualés v- ) ó pertenéceii á la criatura en concepto detal, pj o los reci­
bo por furor especial de la grad a divina.
De aqui surgo la diferencia entre el órden natural v el sobrenatural,
caracterizada prineipalmente por la diversidad dei fin y de los médios á
él subordinados.
Thom. I. tp 23. a. 1: Oninia divinae prOAldeiitiae subjaeg-nt. Ad providen-
tiam autem périjuet, reâ in finem ordinare. Einis autem, ad qúém res ordinan-
f.ur a Deo, est gtw i Í A Unus. qui tg fftíii M MitüVHv itcntaU it fcmd-
tateni: et hic iinis est vita aeterna, çptiae in divina visione consistit, fiuae est
supra naturam cujuslibet creauirae. Alius autem finis est naturae çreatae, pro-
pôrtionatus, quem scl. ves eveafa potest uiti/iijiecvsevftwdtoil Vírtiih‘>ii suneiftptuvíie.
Ad illud autem, ad quod non potesi aliquid virt-ute suae naturae pervenirc,
oportet, quod ab alio transm ittatur, sicut sagittít a sagittante m ittitur ad sig-
num. Unde propriô- loquendo, rationalis creatura, quae est capax vitae aeter-
nae. perducitur in ipsam quasi a Deo transm issa: cüjtts quidem transmissionis
ratío in Deo praeexistit, sicut et in eo est ratio- ordinis omninm ia finem, quam
dieimus esse pvovideídiam. Al liablar nosotr#® de órden, designamos con esta
palabra el mero concepto de órden, ó sea el órden en cuanto tal (fo?)ü(áHei:),,
ó el órden en concreto (lüaterialiter 1 . es dec-ir, con inclusion tls su contenido.

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102 EL Ólíl)KX XATURAr. ■£ e : óbiiex sobrenatural .

Y como el íin determina el órden, Ia diversidad de finos implica diversidad de


médios y de órden en general. Tliom. I. II. q. 114. 2.

lí. Conforme á esto pertenece a la esfera dei órden natural a) todo


lo que constitnye la esencia \ vjva , essentia, natimi) de una cosa y es su
principio de individuacion: Ij lo que la conserva y desarrolls; e) lo que
es base de su actividad; d ) aquello de que se sirve al manifestar su ae-
tividad; <-) lo que la c-onduce á su fin propio.
M ás brevemente: a ) lo que constituve la esencia de una cosa; b) la
distingue de todas las demas; a y es la base de sus modiiicacioues. Así,
pue-, los dones que Dios, corno Criador de todas las cosas, ha otorgado
Iwjo este concepto á las criaturas, pertenecen á la esfera dei órden na­
tural.
Natra-aleza, cíÓt u , expresa: n ) en prim er lugar, todo lo que pertenece á una
cosa desde su o rig en , desde su nacimiento fçriw, nascer). Así, Gal. 2, 15: nos
natura ( outs1.) sumas Judaei. b) P o r metonimia se enrplea esta palabra para
desiguar todo lo que acompana al nacimiento ó se recibe juntamente con él.
Eplies. 2, 8: N atura (utAi'.) filii irae. E n este sentido se baila á veces la pala­
bra. natura en San Agustin (De lib. m intr. III. 23): Ipsam naturam aliter dici-
m n s, cum proprie loquimur, naturam hominis, in qua primum in suo genere
inculpabilis factus est, aliter istam , in q u a ... nascimur. Cf. Retrcrtat. I. 10:
Ad naturam referatur, qualis sine vitio prim itus condita est — locujion de qne
abusó Janaenio (De grat. prim i h<m. c. 9) para sus fines. Cf. Unigenit. prop. 34:
Ctratia Adae non producebat nisi merita hum ana (Denz 1249). Bt.j-. Prop. 1.
Nec Angeli nec primi hominis adhuc integri m erita recte vocantur gratia
(Denz. 881). En sentido más estricto y propio designa la esencia (oytríx)
de una cosa. Aristotel. Metaph. IY. 4: ó/.toç t,:ítx oÈma çtÍTtç Xéy?TX'.. Augustin.
De ntoríb. Mamch. II. 2: Nam et ipsa natura nihil est aliud. quam id quod in-
telligitur in suo genere aliquid esse; itaque, ut nos jam novo nomine ab eo,
quod est esse, vocamus essentiam, quam plenunque etiam mbstantiem nomina-
mus. ita ut vetores, qui haec. nomina non habebant, pro essentia et substantia
u-ttunun vocabant. Esta misma distincion se baila en Thom. III. q. 2. a. 12:
N atura uno modo dicitur ipsa n a tiv ita s, alio modo, ipsa essentia rei. Unde na-
turale potest aliquid dici dupliciter: uno modo, quod est tantum e x principiis
essevtialibus re i. alio modo dicitur homini natnrale, quod ex ipsa nciivitate ha-
bet. Cf. De ente et essentia. c. 1. I. q. 115. a. 2. E n contraposicion al espiritu y
á lo espiritual, naturaléza ( Historia natural, Eísica ) designa las cosas eorpo-
rales, asi inorgânicas como orgânicas 'onio physicus — orâo moral is). Nosotros
no la usamos en esta aeepcion.
Por esto, tiuiiido los teólogos emplea:; ia palabra fisicamente (physke, por eiemplo, re-
tiriéndose s\ la esencia de la gratia habitnalis) no debemos traducirla por fisicamente, cor­
poralmente. sino por realmente, rmliter, es contraposicion á lo meramente pensado (Jogiee)
O) á Io puramente moral (m o r a lite res decir. ü lo que no existe sino en relaciou á otra
eos: . Klcot.aeu, Op. <:it. . pág. 726. v. SeHzler. Xatur anã Uebmwtur, p:ig. -12, yen

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PKttlfe&A AAKTi;. I.IDRO PBIMERO. 8 E 0 C :» > ' AS1MERA. § 7 . 105

particular Thoni. I. lí. q. 111. a. 1. 2. Tratan más de propósito dei concepto de <páff:r-
Theorian. Biblioth. PP. cd. de la Uign. T. XI, pág. 445, Suieor, Lexiv. s. li, v. Petav.
De Triirít. IV. 7. Bellnnn. De grafia primi hominií e. 5,
III. Lo que sobrepuja la esfera dei órden natural, pcrtenece al órden
sobrenatural, al órden de la gracia (yápu, grafia). La gracia propie-
mente y en sentido teológico, es por tanto un dón de Dios que está so­
bre el órden de la naturaleza. Ahora bien; lo sobrenatural puede ser:
a ) sobrenatural en cuanto á la esencia ( quood snbstímliam ) . si supera al
órden de la naturaleza en. concepto de tal, ó en cuanto á la especie y
modo ( qttoaã modio» ó secundam quid). si no está sobre el órden de la na­
turaleza en cuanto tal, aunqne no procede por las misinas vias que el
órden natural; b) sobrenatural por sí mismo ( intrinsecus) , cuando le
conviene directa 6 inmediatamente el concepto de sobrenatural, ó sobre­
natural respecto de otro.s ( e xtrim ecm ) . cuando perteneciendo por sí
mismo al órden natural, está ordenado en el plandela Providencia Di­
vina al órden sobrenatural.
1. L a gracia, en el lengnaje de la Sagrada E scritura y de los teólogos, es
lo sobrenatural considerado en gu especial relacion con el entendimiento y la
voluntad dei espírita crcado para su santificacion. Aet. 20, 32. E t nunc coni-
niendo vos Deo et verbo gratiae ipsins, qui potens est aedificare et dare liaere-
ditatem ganctificatig omnibus. Bom. 15, 16. U t sim m inister Cliristi Je su in
gentibus, sanetificans evangelium Dei, ut fiat oblatio gentium accepta et sanc-
tificata in Spiritu sancto. I. Cor. 6, 11. Âbluti estis, sanctificati estis, justificati
estis. Epli. 5 , 25. Ut illain sanctificaret. Cyrill. Alox. (in Joan. 10, 34):
v '>AP.z - t .
t oív O , ; S ' , ytyovò;
u í í G áyío-j T T / í G u a
t o (in Joan. 1, 32; 17, 16;:
t t ç

ojy. sttiv ojTtíóòy,; ív gj.lv, çjtv/O: p.kv kv X v.ttO. v.y.H’ óuo'.ó~rt~y


-JjJ SlaTpòç, Gk ■/.y.\ slçxíxpwivov :■/ toI; y.G.v.z u.yJiy-y.lz, cx.í te toG
y.y-y yáp’,y áy.xoy.oG , xal ~r,z sv t3íw oawsÓTT.To;. i In Mattli. 11, 18); 'Avouop-
•poGu.Evo1, v.y toJ v.y. ò-kp çGarv áy.aTo.oô. Thom. I. II. q. 112. a. 1; Donum
gratiae excedit omnem facultatem naturae creatae, cum nihil sit aliud, quam
quaedam participado divinac naturae. In II. Dist. X X V I. q. 1. a. 3; (Grafia)
ipsam essentiam animae in qnoddam divinum esse elcvat.
2. Los Santos Padres establecen en el fondo y en la forma esta diferencia
entre el órden natural y el sobrenatural. San Cirilo de A lejandría contrapono
en órden á la santificacion cl ó~kp s w v al xxtx vjtov (in Joan. 1, 12): órèp
•pGr.v à*í(jL>’j.a, (in Joan. 10, 34h G-ko avOpm-ov yap>.ç. (>p .Toei. Tom. IV. p. 376 .
xxTxypjTodsGx1. yápLT’., c/n 26, 12); aviof):v uAoTor.a (7le adorai. T. I. 732 :
òtupov ó-tpy.ÓTy.ov. La fe es, segun Clemente de Alejandría ( Trom. II. 2 1, una
A a y j; v.z ffWTr.píxv xal òúvautí s’.ç £mt,v aítóvtov,,. en oposicion al àToòsix-
Twr.,, (II. 4) de la razon: en los fieles habita el E spíritu Santo (V. 13 );
- e- vtteuxÓt’. «poçerairWwlte'. t oay.ov -vEÒv.a (VI. 15): áiytov -vtvp.a p.TTavo-
t ò

tevstv.',, otav3VE[Ji7i|JLiVti>ç xacà Try sxá.TTOu —sotypaíprv à-Tsptypáoto;. P or medio


de la gracia (V. 13): “wrípwíná t$ xal àvíarav *•. xr. avio tmv òrsoxíwiivtov

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104 EL ORDEK SA T G 8A L Y EL ÓRDEN SOBREXATVRAL.

rj.\ Weoj... -y.z o'jo£vo;


uivou. Segun Orígenes
(C. Géis. V. 23), .Dios lia elevado al hombre á su gracia “íi-=p t /,v ç ú w ... San
Cinlo cie Alejandría (De Trinit. Dialog. III. 489) distingue tambien entro la
cualidad de liijo de Dios •‘v.y-y. Gitrv/., (juxta adoptionem) y “xavà çuov/,, (ju xta
naturam). Ambros. in Luc. II. 30: “ supra natu ram „ en oposicion al “ ordo na­
turae., (II. 23). Petrns Chrysolog. Serm. 141: praeter naturam, praeter liominis
ordinem. Augustin. Civ. Dei X II. 9: condens naturam, largiens gratiam. Joan.
Damase. De fid. orthodox. IV. 13: vttso aúsiv, 6—sp Aoyov /a l svyotav, ú~so
avílf w-ov (IV. 15), 6-E.isur,: èúvxy.'.; en oposicion al csimxwç (IV. 12), xxvi súr.v.
Antes que en él se lialla esta distincion tambien en Leont. Byzantin. i llig n .
Tom. 86. p. 1780. 1923.1929): và ú~so cpóc.v, rr,v ú—spauâ svwciv. Santo Tomás
dice que lo sobrenatural “ naturalem facultatem excedit„ (G. Gent. III. 147),
“excedit proportionem naturalis virtutis,, (I. II. q. 109. a. 3), “est supra natu­
ram., (I. c. a. 2 ac. 2), “supra naturam cujuslibet creaturae., (I. c. q. 105. a. 5. 7),
“creatae naturae superadditum., ;I. II. q. 114. a. 2),
3. Algunos llaman praeternaturale á lo supernalurale qtiocul .nocliim; Cf.
Schracler l. c. 200 y ss. A este órden pertenecen aquellos bienes qt.e no proce­
deu de la naturaleza, ni ménos la constituyen, sino que le vienen de fuera; y si
bien la perfeccionan en su órden, no la disponen para elevaras por si misma al
fin sobrenatural. Tal es, por ejemplo, la castidad (natura integra). Thom. I. II.
q. 109. a. 1. 2. Petav. De incarn. II. 7. Suarez, De homin. creat. et st&t. imo-
cent. III. 12: Donum supermturale est illud, quod elevat liominem ad sitperm-
turalem finem et ad aliquid operandum, quod super totum ordinem naturae sit
et oppositionem ad hujusmocli supernaturale donum naturede dicatur, quidquid
perficit naturam tantum in ordine ad fir.em et rectitndinem naturalem. Verum-
tamen naturale donum tam late sumptum distingui debet, nam aliquod est
donum perfleiens naturam in ordine sai, quod illi debitam est tanquam aliqno
modo eonsequens naturam, ut snnt naturales potentiae etc. Aliud vero esse potest
ilonum perfleiens quidem naturam in ordine suo, non tameu eonsequens illam nec
illi debitam, u t sunt scientiae per accidens infusae et extraordinarium adjutorinm
ad cavendam omnem naturalem deceptionem aut veniale peccatum vel fomitem
aut corporis passiones.
4. Asícomo en otro órden de la Providencia tam bien\ospraeternataralia que
acabamos de mencionar pueden ser dones meramente naturales, dei mismo
modo en el órden presente áun los dones naturales están ordenados á lo sobre­
natural, y son como preparacion y condicion para alcanzarlo.
IV. Segun esto pertenecen al órden sobrenatural todos aquellos
bieuesque ni procedeu de Dios, considerado como autor de la naturale­
za, ni pueden ser comunicados por médios naturales, y que por tanto sir
peran á todos los seres y bienes creados, v recibiéndolos la natr raleza de
fuera (appositum, superadditum), la elevan, la completan y la perfeccionan.

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1’RIMKRA PARTE. LIBlíO PR1MKR0. SECCIO-X 1’KlMEilA. § 7. 105

]. L a gracia eleva al alma sobre si misma. y en cierto senrido la comunica


una naturaleza superior. Thoin. in II. D/st. XX V I. q. J a. 3: Ctim nullius ope-
ratio supra facultatem naturae operantis extendatnr, oportet, quodsi operatio
alicujus supra id, quod uaturaliter potest, extenditur, etiam natura quoddam-
modo supra se ipsam elevetur. I. II. q. 50. a. 2: Si loquamur de aliqua mtperiori
natura. eujus homó potest esse pam ceps secundam illud II. Petr. 1, -I: L t simus
consortes uaturae divinae. sic nibil prohibet in anima secundvu» suam essen-
tiam esse aliquem habitam, scl. gratiam . P or eso dice Ireneo dei liombre redi­
mido (V. 8): Constat liomo ex corporo, anima et spiritu.
2. L a gracia eleva (elevai) á la naturaleza, dándole mayor dignidad y capa-
cidad de la que por sí misma tiene: pertecciona vperfic.it) á la naturaleza, que
sin ella, abandonada á sí misma, seria incapaz de ojecutar actos dei órden
sobrenatural; y la completa (comptcf}, no en sí misma, sino en órden al íin
superior á que la ba destinado la Providencia divina.
3. Todos los dentas teólogos emplean de la misma manera que Santo Tomás
los términos “appositttm ,,, “ supcraddinim .,. Hugo Victor, in Senf. T ract. III.
c. 7: sine apposita gratia perticere non potuit i homo primordial is)... sine super-
apposita gratia non poterat facere bonum. A lbert i l . Smum. Theol P. II.
Tract. IV. q. 18. membr. 4: gratia stantibns (tou/Ãis) est apposita. Bonaventnr.
in II. l)ist. IV . q. 2: Dona gratuita... superaddita.

A'. De a q u i q u e lo so b re n a tu ra l no sólo sea relativo sino absoluto,


pues eom prende biones q u e por razo n de su o rígen y eseucia ra d ic a n
en Dios, si bion p o r co m u n ieacio n co rresp o n d eu á los e sp írita s creados. 1

1. Ciertamente el concepto de lo sobrenatural es ante todo ijbrmalitcr) un


concepto relativo; se dice de lo sobrenatural que es sobrenatural sólo con rela-
eion á la naturaleza creada, no con relacion á Dios. P ero por razon do su esen-
eia (materialiter) lo sobrenatural es un concepto positivo y absoluto, y de­
signa los tesoros de sabiduria, de santidad v de bionaventuranza que Dios
posee por razon de su naturaleza, y que por participaeion pueden poseer tam-
bien los espíritas creados. II. Petr. 1, 4. Tliom. I. II. q. 110. a. 2. ad 2: Id, quod
mbfitanthâUer est in Deo. acdãentaliter iit in anima participante divinam boni-
tatem . E l órden natural se manifiesta en la esencia de las criaturas y en sus pro-
piedades y dones que reciben las criaturas en el acto de la creacion; el sobre­
natural resplandece en la elevacion de aquella esencia con sus propiedades
y dones á una vida superior mediante la gracia. Tliom. De Ver. q. 27. a. 3:
G ratia est quaedam perfectio ■I. II. q. J 10. a. 2: qnalitas) elevans animam ad
/ptoitdam esse supernatnralc. Dios, que es el bien infinito é increado, comunica
este bien, se comunica á sí mismo por un acto voluntário de amor al alma
mediante la gracia, elevándola de esta suerte á una vida, á un conocimiento,
á una santidad y á una bienaventuranza semejantes á las que El mismo posee.
Tliom. I. II. q. 110. a. I: Dileetio Dei ad creaturam . una quidem commioii-%
sectmdum quani diligit omnia, qttae sunt, secundam qm m esse naturate rebus
creatis largitur; alia autem dileetio est sp ecia lissecttndum quam trahit creatu-

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106 EL ÓRDEN VATITHAL 1 EL <>R0KK SOBRENATURAL

ram rationalem supra (nntliHonem naturar nd participationem àivini bom: et


secundum hanc dileotionem dicitur aliquem diligere simplioiter, quia secundum
hanc dilectionem vult Deus simplioiter creaturae bonum aeternum, quoã est ipse.
2. Sobre esta partieipac-iun dcl espírita ereado en la natoralcza divina (bioyr.r) véase ú
Petav, De Antjd. I. 16. De ojiijic. sem dier. II. 2. Atlianas. De incarn. (T. 1. p. 108):
y/j-zòç (Xpm$6r) jvr,v6pwi:r,<rsv, 'iva rjtuiç Os.o~oirflibij.zv. C. Arian. Or. II. p. 345): xcò
zOzor.rj’.T,-!z ~.vir âvOpiároyr, y zv/ytvir xõ~.òe iJlzi-yr.or. Cyrill. Alex. in .Toem. 14, 20:
xxOxzip Ttvà sçpír/íáa sf,r írjzoO clxíeir ivs—r,fsv h zi
■zò UvíOjax ixy.ov (dei
primei- hombre). Cf. in Jo/oi. 8 , 47. Asimismo Gregor. Xaz. Orat. VII. 23. Gregoi.
Nyss. C. Eunom. Orat. X II. (!'. II. p. 7221. Bagil. De Sp. st. c. 16. Toan. Damase. Fiá.
orthod. II. 12: Oíoóçlívov os zi. ii.zzoyrt zfyr 0 ;xy sXÀámisoir, 7.x: oO/. Z'.C TT7 Osíav 'J.z0:jz 7-
;xevov oèjíav.

VI. La Sagrada Escritura nos da á conocer, en lo relativo á la


historia dei espíritu ereado, dos ordenes: el de la natnraleza y el de la
gracia. A ambos pertenece el hombre desde su nacimiento, y ambos
sirven para la realizacion dei plan divino en el universo.
1. E l órden de la natnraleza se manifiesta:
a) En la creacion dei mundo, dei ángel y dei hombre, así cono en la P ro­
videncia natural (providentiaJ, que comprende la conservacion de las cosas
(conservatio), el concurso divino (eoneursvs) y el gobiemo dol mundo. Gen. 1,
1 y ss.
b) En la identidad eseneial dei hombre y de sus dones naturales áun des-
pues dei pecado. Gen. 9, 2. Ps. 8, 18. Jerem . 10,12; 32, 17. Ps. 103. Dan. 3, 56.
c) E n la doetrina dei Apóstol, que distingue el conocimiento natural de
Dios, y la aptit.ud moral y el deber que el hombre tiene de ci.mplir la ley
natural, así dei conocimiento sobrenatural adquirido por la fe, como de las
leyes positivas. Rom. 1, 19 y ss.; 2, 34 y ss.; Act. 17, 2.
d) E n el heelio, constante áun despues dei pecado, de ser el hombre imágen
de Dios, y estar por lo niisrno destinado á conocer á Dios, y en el de ser e!
representante de Dios en la tierra. Gen, 9. 2. 6. Sap. 9, 2; 13, 1 y ss.
2. El órden sobrenatural se manifiesta:
a) E n la elevacion sobrenatural de los ángeles y dei priraer hombre.
Gen. 2, 15.
b) En las profecias mesiánicas. Gen. 3, L5; 12, 13; 18, 18; 49, 10 y ss.
c) E n la eleocion y en la direecion é historia milagrosas de les Patriarcas
y dei pueblo de Israel en general. Rom. 7,
d) E n la Enearnacion dei Hi jo de Dios y en toda la economia de la reden-
-cion. Joan. 1, 14.
e) E n la comunicacion dei Espíritu Santo y de sus dones. Act. 2,17; 10, 45.
I Cor. 12, 4.
f) En el heelio de adoptar Dios por hijo al hombre redimido. Rom. 8, 15.
Gal. 4, 6.
g) En la eterna alianza de Dios cor: el alma redimida. Epli. 2, 22. Matth.
15. Joan. 14, 23: 15, 14.

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NUM ERA 7.VKTK. T.IBUO PRIM Í5R0, SECCIOK PRVMK1U. § 7. 107

h) En la lierencia dei cielo. Rom. 8, 17. Tit. 3, 7.


i) En la union íntim a con Dios y en su vision inmc-diata. Joan. 17, 9. 22.
I Joan. 3, 2. I Cor. 13, 12; •>. 17. I I Petr, 1, 4.

VIL De aqui que scan falsas y condenables Ias opiniones de aque-


IIas que: a) consideran como sobreftôtural todo lo que está fuera de la
oxperioncia sensible (suprascnsible), pues que lo sobrenatural puede
ser tambien sensible (el milagro), y lo suprascnsible es á veces natural
(conoeimiento, voluntad); lj) las de los que no tionen por sobrenatura-
les mas que los acto? que procedeu de Dios; pues hay muclios actos
de Dios (la creacion, la conservacion, el concurso) que son naturales,
miéntras que otros ejec-utados por medio (cama msPntmentaUs) delas
criaturas (sacramentos, predicacion) son sin embargo sobreuaturales;
c) la de los que uo llaman sobrenatural sino á lo (pie excita, desarrolla
y vigoriza las fuerzas inmanentes dei alma, sin tener en cuenta que lo
sobrenatural se agrega corno cosa nueva y más elevada , recibida de
fuera á lo que el liombrc posee ya por razon de su naturaleza; <J) los
que dan á lo extraordinário el nombre de sobrenatural, sin considerar
que áun en el órden de la naturaleza puede suceder algo extraordinário
sin que por esto sea sobrenatural, j que muchas cosas dei órden sobre
natural no son extraordinárias, sino que porteneecn al órden natural
establecido por Dios (gracia, sacramento, infalibilidad); e) los que con­
siderai! la gracia como dón sobrenatural únicamente en relacion con la
naturaleza caida (quoad mudam). c-uando la gracia se presenta como
algo superior, elevando tambien a la rtcdura puro c intc/jm.
La primeva opinion lia alcaazado gran boga. singularmente entre los teólo­
gos protestantes desde los tiempos de K ant (Lucha de las fandtades. en ale­
man, pág. 82), y de Ficht.e. La palabra “ naturaleza,. la emplean éstos como
sinônima de mundo corpóreo. Entre los católicos siguen la misma opinion
Salat (Filosofia de lo JReligion. en aleman, § 1. 3. 13 y aso Zimmer (Doçjmatk.
11.24) y otros. Defienden la segunda opinion Dobmayer (7. (. 109), Bock
? Tbeolog. dogm. vol, II. pág. 9 2i , (uinther (Vitim a simbólica, en aleman, p á­
gina 20 y ss.) L a tercera se encuentra en todos los que postulan lo sobrenatu­
ral solo quoad modwm, no quoad substontiam: Hermes (Dogmática, en •aleman,
pag. III. cap. 1 y ss.), Hirsclier (Mora1, pág. 250), y ántes que nadie en Bajus,
Deprima hominis jv s titia , T. 10: H abere fidem, babcre caritatem et ad priati-
nam justitiam esse reparatum . est gratiae fidelium, eo modo, quo sanitas cor-
poris gratiae est, cum neque viribus naturae neque opera mediei operari po-
test, sed sola creatoris beneíicentia redditur, non quod res sit supernatnralis
aut naturali hominis integritati snperaddita, sicut prophetia, gratia sanitatum
et alia multa, quibus sine maio cavemus. Sed quod ipse efficenãi modas atque
ratio secundum nativam operandi consuetudinem in rebus creatis non inve-
niatur, sed ea superiori qnodam et ínsolito atque oeculto divinae sapientia"

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108 EL ÓRDEN INATURAL Y EI. U IIPEN SOBRENATURAL.

eonsilio proveniat. Los Santos Padres rechazaron ya esta opinion. Cyrill. Alex.
Dial. de Trinit. (Opp. Mign. V III. 673 ): el hombre se hace participante w j
TtpocfíyovÓTOç áywoyov. Scgiin San. Basilio (in Ps. 32, 4) Ia sanádad se agre­
ga á Ja csencia dei hombre •* D V , .. Los ángeles, dice San Jnan Damas-
ceno (T)eFid. orfkoáoja. II. 3 , tienen la santificaeion eJú/J ív r?,ç ouvia: sx toj
- vrJo.ato; tyovrt;. No sói o el liombre inocente (Haiti ro, pura). sino tanibien el
hombre libre de la coiteupiscencia \natura infvf/m), necesitan do .a g raciap aia
poder ejecntar obras sohronaturalmente buenas. Tliom. I. II. q. 109. a. 2.
V III. N o es posiblo n e g a r la p o sib ilid ad de la elevacicn de la cria­
tu r a ra c io n a l al ó rd en s o b re n a tu ra l, p o rq u e : a ) la c ria tu ra es ab so lu ­
ta m e n te lim ita d a v d ap cn d ien te de D ios; b) de a q u i que sea capaz de
r e c ib irla influencia de Dios q u e la eleva á u n ó rd en superior, y que m u y
p a rtic u la rm e u te el esp íritu creado a ca u sa de su sem ejanza n a tu ra l con
Dios, p o r m edio dei co n ociniiento y de la v o lu n ta d p u e d a recib ir u n ser
su p erio r (quoaã e m ittia m ) , v lleg ar á u n conociniiento m ás elevado de
D ios y a l a m o r de D ios ( qnoudqrjfeutim ); e ) Dios posee u n a riq u e z a in ­
fin ita de bien es. eu los cuales p u ed e conceder p a rtic ip a c io n al esp íritu
cread o ; ã j a u n q u e la csencia d ei esp íritu no pued e m odificarse p o r esta
c a u sa , esto no excluye q u e a c c id e n talm en le se eleve y pcrteccione por
m ediu dei ó rd en so b re n a tu ra l.
1. .Santo Tomás ( De Ver. q. 27, a. 3: Ciratia est qnaedam perfcctio elevans
ihtimani atl quodãam atjicr.iatKralu: nullus autem effectus supem aturalis
potest esse ab aliqua creatura: quia ejns solius est rem ultra sintam ereaturae
protuovere, cujas est gradam naturae stam erc et lim itare; quod solius Dei
constat esse. L a semejanza dei alma humana eon Dios se evidencia conside­
rando que (I. II, q. 11(1. a. 4. ad ?>i: Anima est subjectum gratiae secundum
quod est in speeie intelM ualis rei rationalis ereaturae. Non autem eonstitnitur
anima in speeie per aliquam potentiain. cnm potentiae sint propriitates natura-
les animao, speciem consequentes. E t ideo anima secundum suam essentiam
differt. ab aliis animabus, scl. brutormu animalium et plantaram. E t propter
hoe non seq u itu r, si essentia animae sit subjectum gratiae, quod quaelibet
anima possit esse gratiae subjectum. A ugustin in Joan. IV. 15: Non lignis et
lapidibus pecoribusve gratia praesentatur, sed quia (homo) imago Dei est. me-
retu r hanc gratiam .
De snerte que Dios es libre de comunicar á la criatura lo que quiere y
como quiere. Tliom. I. q. 25. a. 5: Divina bonitas est finis improporfianabiliter
exeedei/s res creatas. Unde divina sapientia non determinatnr ad diqn.cm orãi-
nem rerttm, ut non possit alius eursus rernin etfluere. Como la sustancia dei
espíritu no se altera esencialmente. tampoco se opone en manera alguna á esta
elevacion por medio de la gracia. Thom. I. II. q. 112. a. 4. ad 3: Y ita natura-
lis pertinet ad substantiam hominis et ideo non recipit magis et minus; sed
vitam gratiae participai Iiomo (icciãeutatiter, et ideo potest eam magis vel m i­
nus habere. L a razon última dei órden sobrenatural es lo sobre natural de su

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PRIMBRA PARTE. I.1B R 0 PRIME RO. SECCIOX P1U.MKIU. § 7. 100

fin, la vision inmediata de Dios. que no puede verificar.se sino cuando nuestro
conocimiento se una con la esencia misma de Dios; non enim lioc lmnen gloriae
intellectum crcatum Deo conjungit secundum esse, sod secundam intelligere
solum. Tliom. C. Gent. I I I . 54. P or lo mismo que el liombre es imágon de Dios,
Dios no es totalmcnte impenetrable para él. Ipsa divina substantia est primam
intelligibilc et totius intellectualis cognitionis principiam. I. c.; poro el espirita
oreado no puede conocer (excedem virtutem ejus. I. c.), á Dios como Dios se Co­
noco á si mismo, puos de otra suerte seria absoluto como él. Si modus essondi
alieujus rei cognitae excedat modum naturae cognoscentis, oportet, quod cog-
nitio illius rot sit supra n aturam illius cognoscentis. I. q. 12. art. 4. P or esto,
en razon á lo sobrenatural de su fin, todo el órden de la vida lmmana, que lia
de eondueir á él. debo ser tambien sobrenatural. Thotn. De Ver. q. 14. a. 2:
Nihil potest ordinari in aliquem finem, nisi praeexistut in ipso quaedam pro­
porão ad tinem... secundum quod aliqua inchoatio fiais sit in ipso, quia niliil
appetit, nisi in quantmn appetit aliquam ejus similitudinem. Indo est, quod in
ipsa natnra humana est quaedam inchoatio ipsius boni, quod est naturae pro-
portionatum. Praeexistunt enim naturaliter principia demoustratioiuim p>er se
nota. quae sunt semina quaedam sapientiae et principia quaedam júris natura-
lis, quae sunt semina quaedam veritatum moralniin. Unde oportet etiam u t ad
hoc, ur homo ordinotur ad vitam aeternam, quaedam inchoatio ipsius fiat in eo,
cui reproinittitnr. Por esto Dios infunde la gracia en el alma para elevaria y
que pueda alcanzar su fin; I. c. q. 27. a. G: Grratia aniniae porfeiens eam, in
quantmn dat ei quoddam esse spirituale et facit eam per quamlam assimila-
ti.onem consortem divina* naturae. Cf. C. Gent. III. 150 per tot.
2. La euestion. relativa á la posibilidad dei órden sobrenatural es formulada
en sus términos más precisos por medio dei conc.epto de la potes th i oheJieffl«
tialis. >Segtm San Agustin , cada sêr.ha recibido de la Providencia divina los
gérmenes de su accion (Giv. Dei. III. 8: rerum omnium semina; quasi serni-
nalis rationes. Cf. Tlrom. I. q. 11.5. a. 2); pero Dios, al servirse de la criatura
como de causa instrum ental, no se liga con ella, sino que puede elevaria á una
actividad ntteva y más elevada de la que es peculiar á la criatura por razon
de su naturaleza. Ahora bien: esta capacidad de recibir la influencia divina-
radica en la misma naturaleza de las cosas. Augustin. De Genes, ad lit. IX . 17:
Super liunc autem motum eursumque rerum naturalem potestas creatoris ha-
bet apud se, posse de his omnibus facere aliud, quam eorum quasi seminales
rationes babent, non tamen i d , quod non in eis posuit, ut de liis lleri vel ab
ipso... D edit quidem naturis, quas creavit, ut ex eis et haec fieri possent...
verumtamen alio modo dedit, ut non haeo haberent in motu naturali, sed in eo,
quo ita croata essent, ut eorum natnra voluntati potentiori amplius subjaceret.
Todas las criaturas, y en especial el alma humana, poseen por tanto dos facul-
tades pasivas así respecto de la accion de las cosas naturales, como respecto de
Dios, la causa prim era, que puede coniunicarles una aetividad superior á la
actividad natural. Tliom. III. q. 11. a. 1: In anima humana, sicut in qualibet
creatura, consideratur duplex potentia passiva: una quidem per comparationem
ad agens naturale, alia vero per comparationem ad agens primum, quod potest

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110 EI. UKDEN SA T U R A I Y JSL JRDEX 80BR1W ATUKAL.

quamiibet creaturam reducere in actuin aliquem altiorem actu, ia quem redu-


citur per agens naturale; et haec consuevit vocarí potentia óbedientiae in crea-
turis. In II. Dist. X V III. q. 1. a. 2: potentia, quae rebus insita est ad susci-
piendian illu.d in sc, <ptqd. HAtintas Dei disponit. In IV. Dist. V III. q. 2. a. ;5.
ad I: Xulla creatura potost agere ea, quae sunt supra naturam, quari principv.-
Uragenx: potest tamcn agere quasi agea: instrumentais. a virtnte incroata :oo-
tum, quia, sicut naturae in est obedientiae potentia. ut in ea dat, quidquid
creator disposuerit, ita etiam , ut ea mediante iiat. E l alma humana está más
particularm ente sometida á esta influencia de Dios, que Ia eleva á causa ins­
trum ental más elevada que los efectos meramente naturales, uues que está
destinada inmediatainente á Dios. II. I I q. 2. a. 3: In onmibus naturis ordi-
natis invenitur, quod ad perfectionem naturae inferioris duo concurrunq
unum quidem, quod est secundum proprium motum, aliud autem, quod est «e-
cundum motiiin superioi-is naturae... Sola autem ratioualis creatura habet tífc-
meãiatum ordinem ad Denni, quia ceterae creaturao non attingnnt ad aliqui 1
universale, sed solum ad aliquid particulare, participantes divine.m bonitatem
vel in essendo tantum , sicut inanim ata, vel etiam in vivendo et cognoscendo,
sicut plantae ot animalia. X atura autem ratioualis, in quantiun cognoscit nni-
versalem boni et entis rationem, habet inmediatam orãàietn ad universale <s-
sendi principiam. Pcrfecti.o ergo ratioualis creaturao non solum consistk in ec,
quod ei competir secundum suam naturam, sed in eo etiam, quod ei attribuitur
ex epuadani Sdperuaítuvú partiripatioiie divime bonitatis. P or lo inismo que está
sometida á Dios, la criatura períenece á Dios espontaneamente y está siempre
dispuesta á recibiv su influencia, sin que su esoncia se modifique por esta causa
(Petav. De Deo V. 7 1. La poieutãi õbeãmitialis. como fundada en la esencia de
Ias criaturas, es. asi como ellas, real y positiva, no moro pensamien o (ni contra-
diccion'. Augustin. De prwdesf. SS. c. 5: Posse liabere lidem et caritatem, n a­
turae est fídeliurn. F p. 120: Credere non possemus, nisi animas rationales lia-
beremus. Si la consideramos genericamente como potência, es natural; si la
comparamos con los actos que de ella procedeu, sobrenatural. Suarez, Metaph.
disp. X X X I. 14. Sus limites radican en la misma naturaleza de lis cosas; por
médios sobrenaturales ni el ojo puede oir, ni el oido ver, ni los sentidos perci-
b ir las cosas cspirituales. Thoni. C. tíeiit. III. 51. Petav. I. e. De xquí el axio­
ma: Xulla potentia extemlitur extra objectam suum, y quo con relacion. al asun-
to que nos ocupa di.jo San A gustin (l. c.): posse de bis onmibus facere aliud,
quam eorum quasi seminalis rationes liabent, non tam ec id, quod non in eis
posuit, ut de bis fieri vel ab ipso possit.

§ 8 . DETERMINAC K)X IXV1EDIAXA DEL ÓRDEX SOERENATERAL.

I. E l ó rd en so b re n a tu ra l p resupone, (le consuno con el n a tu r a l en


este p u n to : a ) q u e el h o m b re tien e n n fin suprem o y ú ltim o , e n cuya
eo n secucion consisto su folicidad; b) q u e este objeto, considerado o b jeti­
v a m e n te y en sí m ism o (fm is qui, objective) es sólo D ios; y q u e subjeti-

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PRIM E HA PARTS. LIBRO P liiM E R O . SECCIOX PRIM ERA. § 8 . 111

va y formalmente ( fim qito, formaliter) , consiste en la íntima union dei


espírita coa Dios.
1. Sobre Ir aspiracion «lol Jiombrc á la bienaventuranza, clice Sun Agustin C. Jullian.
VI. 3: Nec enim oranes homines náturali instinctu iramortales et beati e.sse velleinus, nisi
esse possomus. Cf. De Trinit. XIII. 8. La bienaventuranza la tlcline Jloecio (Gotisol.
Fhüosoph. I. pros. II.): gtAtus oraniiun bouomm aggregatione perfcrtng; Oicoron (Ç h.
Tmvul. I. 28): wjerelis malis omnibus cumulata bonorum possessio; Santo Tomás (I. II.
<1- ú. a. 3): perfectum et sufíiciens bonnm, omne malurn excludens et omne desideriuni im-
plens. Dios es el último lin. líoiith. I. c. TII. pr. X: beatitudinem in suinmo Deo sitam esse
necessc est. Augustin. Civ. .Dei. VIII. 8 '/le los Platônicos): ipsum veruin et summum bo-
nmn esse Deum et !«talam esse hominem fruentem Deo. Cf. Lactaut. I. c. III. 7 sq. Ani-
bros De ofjie. II. 2. Tliom, I. II. q. 8 per tot. Véase lo que liemos dielio en la púg. (Í9.
2. Aun sin la elevaeion de la criatura racional al órden sobrenatural, seria
Dios objetiva y sufcjetivamente el fin último dei hombre por medio do su
union con El, autor dol órden n atural, siendo conocido y amado de la misma
criatura. Pero esta felicidad no podria realizarse más que eu la otra vida, im­
plicando por tanto la certeza de su eterna duracion, pues que en la vida pre­
sente este eonocimiento libre de Dios es imposible. Además debe presentár-
senos como recompensa, y por esto no puede darse más que en la vida futura;
Ia esoncia misma do la felicidad exclnye el temor de que pueda porderse. En
este caso, D ios, conocido por sus obras, seria el fin dei hombre y el objeto do
la bienaventuranza natural, que como tal podria alcanzarso por medio de las
fuerzas naturalos. Cf. Martinez de R ipalda l. c. Tom. I I 1. lib. I. Disp. 8. De
Rnbeis, De penal, origin. c. 32 sq. Suarez in Tliom. I. II. Tract. I. Lessius, De
amimo B odo. I. D.

íí. Esta tmiou íntima de la criatura espiritual con Dios, puedo eon-
siderarse de vários modos: a ) como union á modo dc nexo causai, que
consiste en la dependência absoluta de la criatura respeeto de Dios; b)
como union á modo de penetracion íntima dc la esoncia de la criatura
por Dios; c) como union íntima con Dios por medio de la gracia. inhe-
rente al alma como aecidente. cualidad ó hábito, que eleva á la criatura
para que participe de la naturaleza divina; ã) corno union hipostática
con Dios; e) como sumision y fusion completa dc la criatura racional
con Dios, ya a) como sosiiene el Panteismo en relacion á la misma esen-
cia creada; ó p) como ensefia la mística cristiana en órden á la volun-
tad, ó f ) como union do nuestra inteligência con la sustância divina en
la vision de Dios ( nnio per gloriam).
Los dos primeros modos do union, se verifican en el órden do la naturaleza
entre Dios y el espiritu creado. Hebr. 1., 3. Portans omnia verbo virtutis suae.
Act. 17, 28. In ipso vivimus, movemur et sumus. E l tercero se cumple por me-
<3io de la gracia. I. Cor. G, 17: Qui adhaeret Domino, nmis spiritus est. Do él
se deriva la union de nuestra voluntad con la divina. Gal, 2 , 20. Vivo... jam

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112 DETERMINAOÍON INMEDIATA DEI, ÓRDEN S01SRENATURAL.

noii ego; vivit vero in me Christus: el fruto de esta union mediante la gracia
es la de la gloria (vognitfo intuitiva, inrnieâiata Dei), sobrenatural como aqué-
11a. I. Cor. 13, 12. Yidcbimus eum facie ad faciem. II. Petr. 1, 4. divinae con­
sortes naturae. Cf. Lessius, De .s->mimo bon. II. 1. Thom. I. q. 12. r„ 5: Facultas
videndi Detim ron competit intellectui creato mumbon suam mtumm, sed per
lumen gloriae, quod iiitelloctum in quadam deiforinitate constitui:.

III. Pues que el iin, Dios, se alcanza dircctamente y en si mismo por


medio dei eonocimiento, síguese de aqui que la razoa de la diferencia
entre el órden natural y el sobrenatural consiste en primar termino en la
diversa manera de conocer á Dios. Del eonocimiento natural de Dios se
nos liabla en JRoin. 1, 1D sq. Sap. 13. 1 sq. Job. 30, 2ò. Act. 17, 27. Del
eonocimiento sobrenatural de Dios. que tienc su principio en la fo v
se perfecciona. por medio de la Vision dc Dios (visio beatifica, facialis,
hmneãiata) en Hebf. 11, 1.

Yúanse las págs. 4 y 5 do esta obra. La fe es principio de la vision. Cf. á


Tliom. II. II. q. 4. a. 1: Quia por auctoritatem divinam intelledus convinci-
tur ad assentiendum bis, quae non videt... si quis ergo in formão detinitionis
liujusmodi verba (Hebr. 11. li reducere velit, potest dicere: quod lides est ha­
bitas mentis, quo inchoatur vita aeterna in nobis, faciens intellectum assentiro
non apparentibus.

IV. El eonocimiento sobrenatural de Dios que adquirimos por me­


dio de la fe, se diferencia dei natural que alcanzamos por medio de la
razon: a) en el objeto (olijedum maferiale), que en el primero de estos
dos gêneros de eonocimiento sobrepuja á las íuerzas de la razon (Hebr.
1, 1 — 3. Joan. 1, 13), miéntrus en el segundo cae en la esfera dei cono-
eimiento propio de esta facultad; b) en el motivo (objeefam formule), que
es ou el primer caso la autoridad de Dios revelador, rniéntrãs que en el
segundo nuestra propia conviccion es la que nos mueve al asentimiento;
c) en el principio eiicaz, que en el eonocimiento sobrenatural es la gra­
cia dei Espíritv Santo (I Cor. 2, 4. 5. 10), y en el natural el deseo dei
saber, innato en el espíritu humano; á) en la dignidad, pues el conoci-
mieuto sobrenatural procede inmediatamente de Dios, y por tanto está
dotado de una certeza iufalible, divina (I Cor. 2, 8), miéntras el natu­
ral procede sólo mediatamente de Dios, como Autor de la naturaleza y
de la razon; e) en el iin, que es en aquél la santificacion y la bienaventu-
ranza en la vision de Dios ( Rom. 6, 2 2 ), y en este es la posesion de
Dios en eonocimiento abstraeto y mediato (abstradive et per discursum
rationis).
Of. Cone. Vatican. 1. c. cap. III. IY. Así como la gracia santificante comuni­
ca un sér superior al alma dei hombre, preparándola de esta suei-te para que

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PRIMERA PARTE. LIBRO FRIMERO, gECCION PRIMEKA. § 9. H 3

pueda alcanzar sn fin, la poâesioft sobrenatural de Dios, dei mismo modo la fe


prepara nuest.ro conocimiento para la vision futura dei Sumo Bien. Tliom. G
Geíit. III. 1512: Homini ad consequendum ultimum tinem additur alíqua
tio supra propriam natumm. scl. grafia, Oportet igitur, quod etlam super rogni-
tionem mtamlem, liominis addatur in eo aliqua eógiíitio, quae ratíonem natura-
lem excêdat; ei hae# est cognitio fidei, quae est de M*, quae non vidcntnr per
ratiouem naturalem. San Girilo i in Jeau. Gq47j: 8 -jzy. v.j). óSo- £C Ç(l)7,v f,
•nwT',?, xa-. S u l çOopãç 8% asõxisíxv àvaòcour.. D e aqui iníiere Santo' Tornas De
Ter. q. 14. a. 8: Tes.ümonium veritati.s primae se babei iií fid e, ut principium
in scientiis demonsfrativis. D a eqtçs supremos principieis se derivan los dc-mas
motivos de dift-sreiiciaeion.

§ 9. I.A VISION PE PIOS.

Petav. De Dco I. 7. Lessius, De gutimio b o m , I. 1 rig, Martinez de Ripalda l. $■..


Tom. V. disp. q. 11. 44. S.uarez, De Deo y los Còtoentarios :;l TJjoin. I. q. 1 2 . Fraiwsafi»,
l. c. p, 103 sq.

í. El íin último j más elevado dei espíritu finito, es el conoeimiç.nto


espiritual inmcdiato — vision — de Dios ( Coç/iidio iimnediata intuiti­
va d ir im e eescntiae). Este ponoeimiento es superior á las fiierzas de toda
inteligência creada. Por esto la Sagrada Escritura, al decir quq la êsen-
cia divina es invisible en sí, y solo visible de sí misma, nos ejisefia que
no puede ser eonoeida sino mediatamente por las criaturas.

1. Cf. Rom. 3, 2(1. Col. 1, õ. (Jfa&tiis... imago Dei invisibilis, I Tim. J. 17.
invisibili, soli Deo. 6 , 16. qui luec-jn inbabitst inaeeesibileni. Joan. 1, 1$,
De um nemo vidiínnquam ; Unigenikis, qui est in.sinu Patris, ipjjj enarravit,
Matth. 11, 27. Neque P atrem quis ® v i | n ü Filiiis. I Cor. 2, 11. quae Dei.
sunt, nemo novit, nisi Spiritus Dei. L a vision de Dios “ facie(ul fariem sè
oponê al conocimiento de Ditei 7» aeiiit/tiiMé. per speenlum . e x p n rk . I. Cor.
13, 12. El objeto próximo é inmvdiato de Ia vision beatífica es Dios, qed es vo-
noeido en su feencia sin la niciliacion de ningmia criatura ni imàgen de elia,
Hitarez, D e o l l . l . E ste eanecimienta se liaee-sensible cognitio intuitira.
vision, porque tí-sentido de la vista petéibe en si mismo claramente el objeto.
Benedict. X II. Constitua líBew dietas D em ., d. Eobr. 1336 (Denz. 456): Ani-
mae,., videnfc divinam essentiam visimie intuitiva: et etiam faciali, nulla me­
diante c ie a tn ia u j ratione obpBfi visi se liafesnte. ggl divina essentia m. linde,
elare et aperte eis ostonilente, qttQd.qtíe sio videntes, ead em divina essentia pjgv
fruuntur, ílge nítli qtiod ex tali visita»} et iruitione çorum animaè-suiit v,ere
beatae. Las controvérsias que sjp sítséitaron sobre este particular bajo los pon­
tificados de J in it X X II v BeMedicto X I I puedon verse en Eeynald ad ann.
1334 — 1336. .Más brevem ente expresa fl Flormitium iDonz. 588): animas-.,, tn
eoelum mox recipi et m tnçri claro Deum T rin carei Eímm, síctiíi est,.
2. E sta cuestion importa muclio: 4 la Teologia, v t*g la base y la pictiliH
TOMO I §

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114 LA. VÍSION DE BIO S.

angular contra Ias teorias de los Protestantes. Lutlier, in Gen. c. 3: Statninras,


iustSiam non fuisse quoddam donum, quod ab extra accederet, sed fuisse vere
naturalem , u t natura M a e m e t. diligere Deuni, credere D eo, oognoscere
Duum. E n la fórmula de conoordia S. D. 640: ooncreata justitia originalis.
Ko es menor su eficacia contra Ias teorias de Bayo (Prop. 2 — 9) v Jansenio
(' De statv. natvrae pur. II. 1. sq.), los cuales consideran como un dón iulierente
al bombre primitivo no corrompido por la culpa la bienaventurnnza que Dios
nos lia prometido mediante la vision de su esencia, negando por el mismo
caso su caracter sobrenatural, y considerando únicamente á la gracia como
supematurale secunãum q m 1 (grafia medicinal is, sanam ), y no como super-
nvtvrale quoad substantiam ( grafia elevam). L a teoria católica demuestra el
valor y dignidad dei Cristianismo contra el nacionalismo y el semiraciona-
lismo, que niegan el supernatnrale quoad substantiam; pues, segun él, el eono-
cimiento y la moral religiosos no son sino el resultado natural de disposi-
ciones y fuerzas inmanentes al espíritu hum ano, Ias cuales si oien se actúan
más fácil y seguramente por medio de la gracia. no reciben de ella ningun
elemento nuevo de órden más elevado. Conforme á estos sistemas, el Cristia­
nismo no es una doctrina absoluta respecto al destino y al órc.en natural de
la vida humana, la Iglesin no representa una forma de vida absolutamente
necesaria p ara la salvaeion dei linaje liumano, sino que p a ri eltos el Cris­
tianismo y la Iglesia no son sino un grado dei desarrollo natural de la civi-
lizacion, que tiene que ceder el paso á otro estádio superior, y que quizá al-
gun día liabrà de desaparecer totalmente. L a razon última y más profunda
de la independência de la Religion y de la Iglesia respecto dei poder civil, la
líbertad de conciencia como último asilo de la libertad en general, la dignidad
de la Religion católica considerada en sí misma, y la veneracion que le tribu-
tan loa pueblos, porque la reconocen como obra inmediata de Dios, estriban
en su caráeter estrictamente sobrenatural, y éste á su vez e i esta verdad,
que Suarez califica de fide (l. c. II. 8 ), que la vision de Dios es supernatnrale
qu.oad substantiam.

II. Esto lo prueba.it adernas las propiedacles que la Sagrada Escri­


tura atribuye al Un último dei bombre.
Segun la Sagrada Escritura, ei coiiosimiento de Dios en la otra vida es a)
inucho más perfecto que el adquirido por medio de la fe, sin embargo de que
éste es tambien obra de la gracia: I Cor. 13, 12. Videmus nuno per speculum
in aenigmate, tunc autem faeie ad faciem. Augustin. Civ. Dei X X II. 29: Prae-
rniuni fidei nobis ista visio servatur. b) Los bienaventurados conocerán á Dios
como Dios los conoce á ellos. I Cor. 13, 12. Tunc c.ognoscam, sicnt et cognitus
sum. c) Eleva al alma á cierta semejanza con Dios. I Joan. 3, 2. Similes ei eri-
mus, videbimus enim eum, sicuti est. ã) Y iven en am istad y sociedad íntima
con Dios, así que a) lo ven cara á cara. I Cor. 13, 12. [3) Son huéspedes y
companeros de Dios. Apoc. 21, 2. Ecce tabernaeulum D ei c u n hominibus et
habitabit eum eis, et ipsi populus eju.s enuit et Deus cum eis erit eorum Deus.

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PKIMERA PAR TE . LIBRO PRIMERO. SKCCIOX ÍU1IMERA. § 0 , 115

Luc. 2% 20. I t oclatis et bibaíis super mensam meam in rcgno meo. e) Sou hi-
.jos de Dios, hermanos de Dios, y por tanto colieroderos suyoe. I Petr. 3, 9. IXt-
aetem ae felicitatiu boiuun liaereditaie adipiseamini. Rom. 8, 17. Si autem íilii,
et haeredes. haeredes qtiidem Dei, eohaeredes autem Cliristi. Gal. 4. 7. Iraque
non amplias sorvas, sed filias, si vero filias, propterea bôeres Dei per Cliris-
mm. Rom. 8. 29. Quos praeseivit et praedestinavir conformes íieri imnginis
íilii sni- ut sir ipse primogênitas in multis fratribus. Augustin. Ep. 140: Xos
quoque per ejns gratiam faeti sumus. qaod non cramus, i. e. íilii Dei; sed ta-
men aliquid erarnus, et hoc ipsum aliqnid multo inforius, i. e. íilii liomiuum.
Tllum naturae ro strae participado non facit deteriorem; nos autem facit natu­
rae illius pariicipátio, f) Comparten eon E l sn império y sa trono. Apoc. 3, 21.
Qui vicerit, dabo ei sedere in tlirono meo.

III. La Sagrada Escritura nos enseila quo el fin ultraterreno dei


liombre excede sin çomparacion á lodo Io que quedo couocer el espíritu
creado.
Este objeto es: a) grande y elevado. Mattli. 5, 18. Gaudcte, quia merees
vestra magna est in eoelo: bj sobrepuja ó todas Ias cosas de la tierra. I I Cor.
4. 17. Breve et momcntaneum... aotenium gloriao pondes operatur in tiobis:
<■) supera á cnanto pueden concebir los sentidos y el entcr.dimiento de todas
las criaturas. I Cor. 2, 9. Quod ocnlus non vidit. nec auris audivit nec, in cor
liominis aseendit, quae paravit Deus iis. qui diligunt eiun.

IV. Los Santos Padres dcduccn el ser abolutamente sobrenatural


de la vision de Dios. así para el hombre como para toda inteligência
ereada, de la perieccion de la eseucia divina, dc Ias propiedades v modos
dei conocimionto lmmano. y de la naturaleza dei espíritu creado.
Hacen notar en prim er lugar: a ) la infinita desproporcion y superioridad
Mel sér de Dios respecto de toda criatura, y por tanto rospccto de la facnltad de
conocer de las mismas criaturas. Fnlgent. ad Trasim. II. 1: Sic excedit mniie,
quod cogita re vel sapere possvtmus. sicut superat oimie, quod sumiu. Joau.
Chrysost. De ktrompnclttm. Dei tT«m. V. 3: Ou~L. vj~Íxv •j7z-úyvj?zv oox j.v
o-jvv/jsír, xa/,(oç zvjv/ j.'.. Tltoin. I. q. 12. a. 4: Cujuslibct cognoscentis cognitio
est secundam moihtin m ae naturae. Si igitur modus essendi alicujus rei cogni-
iae excedat niodum naturae cognoscentis, oportet quod cognitio illius rei sit
supra natnram illius cof/noseentis. Rolinquitur ergo, quod ipsum esse suhsisfeus
sit ronnafumle soli iniellectui divino et quod sit supra íacnltatem naturaleni cu-
jitslibet intellectns creati, quia nnlla creatnra t suam esse. sed liabet esse
pavticipatuin.
b) L a especie y el modo de nuestro conftcimiento, ó sea:
7.) Que nuestro conocimiento empieza por ia percepcion sensible. Ciem.
Alex. Strom. II. 4. p. 157: r, irsv 7 ’,'tO-yrtç z-<3ihzx vrg zw.vTf^xr^. Gregor. Naz.
Orat. X X V III. 12: la razon conduce á Dios lx vriv óptojxsvwv; así como el pez
no puede vivir lucra dei agua, ni la sombra puede dejar de seguir al cuerpo.

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116 LA VISIÕX DE DIOS.

a sí es imposible to Íç Pf s s o íy x tgjv tmjaxtwcwv "á v v q ysviqf|o. vmv voou-


•jtévcov. Origem C. Cel*. V II, 37: Es nocosario en esta vida àr.ò awQV.uaov
|tiç7.7fjv'.. pe]'o no sv alvOr,voU xavauivr.v. Tliom. iSip. Boetb. Seot. II. qn. 2
íirt. d: De substantiis illis. immaterialibus scíx statum viae imllo modo possu-
miís scire, qm’tl esí. non solmn peí viam naturalis cognitionis, ssd nee etiam
per viam revelationis,. quia divinae revelationis raclius ad nos pérveuit secun-
dum modum nostruin, ut OSgnaiseamns per sensibilia.
[3) Nuestro coiioeinliaito- se eleva por tanto dei efecto á la cansa primera,
aunque de 'suerte que ésta sólo és áonócida en aquél por analogia. Basil.
C. Eiwom. IV, 32: òováp.sto; xal sroyfju xal viyvr,; vly i òs ví,ç ou<7Íaç
xur?,; ivòítxv.xa iw . —ovqu.xv:'.: pero nasotros no conocemos todo su poder
en S is obras, como. tampoeo el artiíige revela toda su liabilidad en ellas, Ep.
CCXXX1I. 1: ai o.kv v/W 'v/j\ xuvou Tvvk Y/aà; xava.Salvouv.v. r, òí Séavx auvoò
aéví'. à-tbçvro;. (Psendo ) Dionys. Dc div. noiilinib. c. 2: ou 2 | •yá.p p& 0 àxpríà,;
iaotftTrs
I *“ vou* atviavou* xvlvu.aT'.
k xal vou* ara.ou...
' auvà èè và avv.a TravvíÂÒk‘
vwv alv.avw v £f'/,pr,vva',. '1'lioni. I- % 12 si,rt, 12: cognoscinm.s ipsius habitudi-
iiem ad creaturas, quod omnium est causa.
v j E l liombre sólo puede eoiioest ã Dios conforme & su nam trfeza. Cyiill.
Alex. TMnáur. Opp. T, V III. p. 207: yy.íu ík vò òbttv e.kvpo/ útuv^ xIvív/ ou
ouváu.r/0’.: Io misuio ,sé puede déêir ds/todas las demas criaturas; podemos co-
nocer lo superior en lo inferior, lo interior dc nu modo más elevado (Quidquid
recipitur, per modum reçipientis reeipitur), Sólo Dios es Ser ouro: las criatu­
ras todas son compuegícts de sér y de no sér, de acto y potência. Por esto la
criatura-no puede coiideer à Dios sino por analogia div eivou -ry áuivsíav. Ps.
Dionvs. 1. c. 1).

V. Si la Vision (le Dios fitem natural al espiritu ereado. Dios no


poseería ningun bien que le eonvinies© á É1 exclusivaniunte á que no
tnviose derecho la criatura. Pero esto está en eontradiccion así con el
concepto de Dios, como con el eoiu*ü]>to de !a criatura. Sin endoargo,
el espiritu ereado. nnnqiie líertenece al órden de las criaturas, uao
diante los doncs naturales quç Dios, movido de su amor, lo otorga
libremente, v los cuales son como a.ccidontes de la sustáiiciii dei espiritu.
pu.-de 'Oi' elevado á mi órdçji supiorior, liaeerse semejante á Díqs, y de
esta suerte participar de los bienes que exclusiva y naturalmente perte-
ueccn á sólo Dios.

Tliom. J, t. a. 4: ílo linqm tar ergai. fjuod cognoscere ijpstm, e--.ve x/ésiStení sit
lu m a liim k qnia nnlla creatura sit suum esse: sed bubet
esse participatum. q. 1Íí *. o.. 2: Quía gratia est supra naturam luimanam, non
pó-tcst esse quod t&t «ut fnnmi irfnttm tH ãki sed est forma arcidentu-
/fo- ipsius animae. Tcl eniuq quod SfdmtantmJifer est in Deo, ac údmtcditer fit in
anima participante divinam bonitatom. Hilar. in MaltJi. X X \'U . i : In gloria
Del collocabítur, (]uia udid d t altra. | m é m d im sit.

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PRIMERA PA RT E. LIBRO 1‘RIMERO". SECCIOX PRIMERA. § 9 . 117

VI. Por ôsto la vision de Dios isSo es posible para el espíritu ereado
mediante su elevacion sobrenatural por virtud de la luz de la gloria
(litmm ífhiriaej , que no solo supera á la luz natural de la razon, sino
tambien á la sobrenatural de la fç,. v prepara á la inteligência eroada
para la vision de Dios.
E l Cone. Vienn. ( Denz. 403) eondertó la proposieion de los Begardos: “Quod
quaelibet iirfolksebualis ereatura in.se ipsa sit beata, quodque anima non indi-
geat lumine gloriao ipsam efevánto ad Delíín vidonduni, et boate fruenduin.,,
Luz #a lo qtté liace cognoseible nu objeto. D rff ifí- la luz increa.da; la luz dç la
gloria es uija irrndiaejoii de esta luz inereada ílum rit cpsftuni) .sobre el enten-
dimiento de los Santos. Lessius j J)c tt&wm bmi. II. 81: Lumen istud est supre­
ma quaedam irradiate et participatio hfeis illius , qú<< D m * M$s/&Ê videt, per
quam intelleCtoí a d Státum divinnm elevatur #1 lit deiJònneS, Si enim sói
m undi istiuS Cúrporéi potéãt nubes apíp dispoâitas ita illustrare, ut ips.ae instar
solis lupeãnt ; multo magls poterif. Deus, qui est ®1 mundi incorporei, mentes
rationaigs suo fufgere illustrare, ut ipsi omnino símiles: sinty et tanquam tlii
qiiiãfüii ilirifrci hiHtiur Así, la vision de Dios es en los Santos-nu neto
vital .de síi.iittpligçnoía, que. tio skuido capaz dè alcffnzarla por sí misma, Os
preparada por iúediô dél hunvit gfo) úte para contemplar la çseftcia de Dioâ.
Cf. Petav. L k J)eo. VIJ, 8. Tliom. I. q., 12 art. 5: Oinne, qtvod elevatur ad ali-
quid, quod ex.oedit.suam naturam., opiortcÃ, cjuod disponatur aliqua clispositio-.
ne, quae si! siipra sítam uatitrsm , fpsft vssartici T k i jH foram iíiM lig ih ílk in td -
leettiê. P u d e oportet, quod aliqua tlhpttwUo M q )é ru i/n rid k c i uv ctâ
Iwc. qffitd oleVoiSi' in tanta tu stfblindtatem. 'Cufti feíftl# virtrcs naturAls iniol-
lectui?creati non sttffiçiat ad Dei %sfntiam> videndam , oportet. cpuod ex JpyfL
na grafia .aiperagqrsscat ei virrus inteljigencli. Et Ime axigmentmn virtntis in-
telleotivae i/lmtfiMfwgtffl/ iu telk ch is vocamns, sicut ipsum intelligibile voeatur
lumen vel lux. E t istud est ltunen, de quo dicitur-A]Sffi., X X L quod elarita®.
Dei illuminabitíeain, scl. soeietatem bfiatorum Dçttm videntiura. Etsequndnm
lioc lumen ofticiuutur deiforines, i. e. Deo similes. soe.illud I Joan. 3-. cuin
appaiw rif, sinibós õi erim ns, -et videbimus sum si-cuti esr. ad S Dispositio ad
forman ignis non p:otef|i®8e naturalis nisi liábenti f ulnan ignig, Vnde lumen
gdoriao non ]ioU'.>i c-ssg aafWSBt m a !u m e . v is i rre n k m i rxsçf iiafirm e iliriin tc,
quod evf iw p issifflf%

V II. De jpqii bq iníiero con cuánta razon Im.n sido coiideundus las
proposiciitues do Bayó, Jansçnio, Qtiesnel y dél. Sínndo de Pistoya. quo,
néganclo el cmm eter sobrenatural ai destino real dei hom bre, lo conside-
rancõ-mii fundado en su propia n atu ra liz a, eonsecuen.cia iáe su crca-
ciou y enteraniente proporcionado á ella.1

1. líajiis (15G7'J P r. 21 (Denz. 8S1.003.904.900 ;. Ilummiao naturae publimatio ot


cxaltatio in con sortiam clivinae n atura,o debita íult iutegritati primae conditionis, ac proin-
de naturalis diconda est et non supernatunilis. 23. Absurda est corum sententia, o ui di-

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118 (.A V n i>i: m o s .

c-unt, liomincm ab iuitio, <luno quedam supoiiuiturali et gratuito, supra conditionem mae
naturae fuisRc; exaltatam, nt íide, -nu, elmritate Deuiu supeniatuniliter coleret. 24. A vuniis
et otioth itonihnbtíS... cxcogitum i»t sentem!»... liomiuem ab iuitio fuisse csnatitatnni, nt
per ilona naturae superatlUt;-. fnt-rit lat-ginue eoiulitoris sublimaius et in Dei tilium adopta-
uís. 20. l.ntegritas primao ermilitionií non í'uit imlebita naturae luum nae exaltatio. snc!
Oiitumlix ejits eonditío.
Que-suel. ( L’ ligeuit. 1718 Donz. 1350. J252) Pr. 35. Gratia Atlami est sequela irmtio-
iãs et erat debita naturae sanai• et integra.-. 8, 7 . Gratia Atlami. sanctificando illiuu in se-
metipsu, erat i’U proj/ortionata.
Auetor. lidei llenx. 1 0 7 1; Pr. 1 0 . ilotstriim Synodi de statu felic-es innoeientiac, 'ina­
lem enm repnie.sentat in Adamn ame peceatuni, oouipleetcntcm non n odo iuiegritatem,
sed ct justitiam interiorem enm impulsu in Deum per amorem eliariratis. atque pnmacvam
sanctitatcui albina ratioue pnsl lan-am re.-únitam ; quutenns complexive cccepta ínnuit, sta-
tom illum scquelam fubme a ra tio u k. d-.bitum ex uatornli exigeutia et conditionc lnuna-
nae naturae, mm gratnitmn Dei D-noiieiuii falsa, alias damuata in Ilajo et Quesnello, fa-
vens Iiaemsí IMagianc-ae. Pr. 17. 1 ?.

2. San Agustin no s<>lo eosíírapono Ia graeia á Ia# obras (espeeialmente


citando combato á ios Polagianos), sino tambien la graeia á la natnraloza. De
praedesíin. SS. c. 5: Contra humanam superbiam laquitur i Apostolus) . ne
quisquam in ísomine, sed in Domino glorietur, dona Dei naturalia suspicari.
sive ipsaiu tetam períbt tamque naturam . qualis in prim a coi.iditione donata
est. sivo viriatae naturae qiudescunque relíquias, valde absurdum esc. Posse
liabere iidoni, sicut posso liabore caricatem, naturae est hmninum; liabere au-
tem lidem quemadmodum liabere et contatem , gratiae est fidslium. De pecc.
oriyin. e. 21: Non enim Dei gratia gratia orit ullo modo, si quo modo debeatnr.
Senn. X X V I . n, 4: De pçemtor. medi. et retuiss. c. 18.
3. Atinqne lo s teólogos antiguos i B ellarm . De gratia prim i Jtom. c. 7.
Tliom. .1. q. 12. ari. 1) decian que la vision de D io s era nn íin natural de la cria­
tura espiritual, lo explica esto Santo T om ás en el sen tid o , no de u n a poteutia
adira y tintara!is , sino en el de una poteutia obedientalis. II I. q, 9. art. 2. ad 4:
V isio beata est quodammodn supra narurnm anim ae rationalis, in equantum scl.
proprin viriuto ad cam pnrvunire non potost; alio vero modo est secundam
ipsius, in quantum secundnm naturam est: crtpax ojus. Cuando Santo T om ás
dice, el tm dol lxombre es la V i s i o n de D io s, lo liace a) desde el punto de v ista
teológico, y en oposicion d una falsa filosofia que combate por im posiblo la Vi­
sion sobrenatural i C. Ge./t. I. 4. y De >:rr. q. 14. art. 2. ef. Cajetan. in I. q. 12.
art. 1 1; bj no le es natural m ás que el eonocim iento do D ios en gen eral (in
confuso), sin determ inar más la e sp e e ie y el modo de esto eonocim iento. I. q. 2.
ad 1: cognoacore D etuu in aliqito coinmuni ost nobis nat.uraliter insertum; c) por
el contrario, la visio en sentido estrieco no lo com pete sino ex cppetitu libero et
iliciio. no [weesmrio ct naturt(ii. in I LI. Di.st. X X I I I . q. 1. art. 4 : F in is, ad
quem d ivina larg ita s hom inem ordinavir, scl. fruitio sni ipsius. est om nino
■supra ftiadtah-m naturae creata.e... unde per naturalia tantum homo non habet
sufficienter inclinationom ad illum finem. E t id eo oportet, quod homini addatur
aliquid, per quod habeat inclinationom in fin em , scl. virtates theologkas. Cf. in
II . Dist. X X X I I I . q. 2. art. 2 (sobre los ninos no bautizados). De mal. q. 5. art. 3,

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PAUTE PU1MEBA. LIBRO 1’RIMERO. SBOCIOX FRIME llA. § 10. 116

Por esto entre Ia naturalcza y la gracia no liay ningnn intriusecuè. ni


tendeneia de aquélla hácia ésta, pero tampões hay entre ellas absoluta indito-
reucia. sino mi nexus e.jdrmeriís (• '’ o r d in e d iv i n u e p r ú e i d e n t i u e ) . pues lo .so­
brenatural perfecciona lo natural, pero no es su complemento especifico ó
natural.
4. Los teólogos que & semejanza de xforis >Vinilicme Am/nsfiniauw ■. L.
B erti (System. Auynsliuiam m riiulimtmni y Bellcllins 'D e mtura< miio-
nalis anle jwceafvnij admiten que Dios ha destinado á su vision aí liombvé ox
ãecentia creatoris ô ox lege jnstae proeiãentiae ó ex potentia orãimta declaram
expresamente que esta opinion sttva os distinta de los errores de Bayo y de
Jansenio. P or lo domas, esta diferencia entre potentia- absoluta y potentia ordi-
nata. es enteramente diversa de la que. segun ya liemos visto, establece Santo
Tomás (1. q. '25. a. 5),; Xih.il potísôti esse in pot.outia divina, fpiod non pussi:
esse in voluntate ju sta ipsins, et in intellectu sapienta ejus (no la considera
por tanto como potentia meai et a lm tfta ••• Q.uia voinntas non determ inatnr ex
necessitato ad liaee vel illa... nihil prohibot, esse aliquid in potentia divina,
cptod non vult, et qiiod non continemr sub ordine, tpiem statuit rebus... Qurtd
at-tribuitur potentiac sec. se eonsideratao, dicitur Deum posse secundam poten­
tia m absolutam... potest alia facere do potentia absoluta qwtm quae pracscicü el
praeordiuarit: non antom potest esse., quod aliqua faciat. ijiute non prueseinrif
vel pmcordhmverit. Cf. Meleli. Cantis, De />«’. tbeol. IT. 3. Suarcz. De
Deo III. í).

§ 10. El, AMOR 1)E M O S EX EL ÓKPEX X A T U U I, V EX EI. SOEREX.A fiT AL.

I. A los cios fines correspondia* dos gêneros de conocim iento y sfos


clases do a m o r: el a m o r n a tu r a l (amor D ei nata ralis), y cl am o r sobre­
n a tu ra l de D ios (amor Dei super natural is, earita* tlreoloyicaj.

E l primero Bom. 1, 10 sep non glorificaverant tum . nec gratias egerunt; el


segundo I Cor. 2, !>. Oculus non vidit, nec anris andivit nec in cor homir.is
ascendit, quod praeparavit Deus iis, qui diligunt c m Bom. 5, 3. Caritas Dei
diífusa est in cordibus nostris per Spirituiu sanctum, qui datus est nobis. So­
bre las obras ántes dei amor sobrenatural. Cone. Trident. Sess. Yí. Can. 7: S.
q. d. opera omnia, quae ante j ustiiicationem fiiin t,... vero esse peccata, a. s.
Augustin. Despir, e tlit. c. 27: Quorum etiam impiorum nec Deum veraeiter
justeque colentium quaedam tamen lacra legimus, quae weujuluiu jusfifiae r e ­
gulam non solum vitnperure non pom anus, vermn etiam mérito recteque lauda-
mus. Do las obras dei amor sobrenatural dieo el. Cone. Trident. I. e. cap.
Nondum adjnti gratia Dei ea, quae sunt Spiritus et ad saiu tem eonferunt, non
cognosccre, nedum appetere quonnt. Arausic. II. Can. 2ò (Deuz. 168): Nullus
diligere Deum, sicut oportet, potest... nisi gratia cum praevenerit. El amor na­
tural do Dios supera al sobrenatural ouanto supera la gracia á la naturaleza.
Thom. I. II. q. 109. a. 3: N atura dilig.it Deum super omnia, prout est p r i m i -

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120 EL AMOR !> E DIO S ES EL URDES SATÜRÁL T ES EL SOBRENATURAL.

2111011 et fines naturalis boni; cantas autem, secundam quod est objectum heatitu-
ãinis, et secundam quod liomo liabet qnandam soc.ietatem spirituahm cum Deo.
Qnodlih. I. 8. Do Rubeis 1. c. c. 33.

II. Estos dos ordenes dei amor de Dios se diferenciam o) por razon
de su principio eficiente (principvnn quo): á las fncrzas naturalcs; cor­
respondo el amor natural de Dios, á las fucrzas de la gracia, el amor so­
brenatural de Dios. Aquél consta en Iloni. ’2, 14, éste en lio m. 8, 34; b)
por razon de s;i especie (speeics) ; aquél es el amor dei esck.vo á su Se-
fior, este el dei amigo á su amigo (Joan. 15, 14, Gal. 4, 0; () por razon
de su extension (amhiím); ambos aman á Dios sobre todas las cosas -
aquél sobre todo lo que abarca el órdeu de la naturaleza, dsto sobro todo
absolutamente; ã) por razon dei objeto ( objectum) ; aquél ama á Dios
como principio y fin dei bien natural: éste le ama como un bien que
está sobre todos los ordenes de bien.es; e) por razon dei fin (finis): el
amor sobrenatural couiluce á la bienaventurada posesion ds Dios, que
consiste en verte; el natural á la posesion de Dios, que consiste en el co-
noeimicnto abstraeto dei mi«mo Dios.

1. Solu-e este amor dei esclavo y dei amigo diee San Cirilo (D Alejandria
(in Joan. 1, 12): H ukv ~fij.z r.z~'j':r;j.vrr y.y). Sc j /.t, xrA .; y.yXz\~y.'. tzzòz -y. ínzzz
oúr.v vEÚuaT. yujAVM y.y\ bú.fnv. toj í !y-zòz. ( Glaphyr. Tom. II. 332): 'IÍ- ot:-
zv.y.z "'y.z a;',o: xak str.y.vwo-xs'. u/ivoo; o B A ; y.y). ílxTqo to-j ; r.ozjo.y.v.y.yp kyovrra;
(w.v/r.i~.y. rroò; tòv T wv xxl ty.v b.a UviÚo-xto; àvaviw/.Ttv ó~’ y.\yzãi -.z y.y).
Òiaòroõ TrÀour/.s-xvTa; JJnfiez iu II. II. q. 33. a. 1: Ex cognitiono rerum sensi-
bilium ímn potest liomo talem opr-ratinnoin asscqui, qiiae cum ipso Deo hnme-
iliata conrrrsatio sit. Qtiia lamine naturali non revelat nobis liberaliter et gra­
tuito aliquod secrctmn: ergo mediante rali coguitione non est proprie nmicitia
hominibus cum Deo. Qnia tametsi cnlnrs et gradaram actio debeantnr Deo,
quatenus est Dominus et gubernator uni varai, praesertim hominnm, niliilomi-
nus Imec ratiounlis creatnra non est proprie amicitia. Aon omne.s subditi regis
sunt essff pó-ss m t omiti refi*. qui tenentnr ipâ-nm lionorilicare et, amare. En ór-
den al amor sobrenatural observa Er. Silvio que éste último incl rye aqnellos
dos amores, pero que los supera en dignidad v perfeocion (iu I. TT. q. 109. a. 3):
lntelligitur eam dilectionom, quae est D oi solmn ut auctoris bonorum natura-
lium, non esse super omnia siiiqifirifer. sed see. quid, quia cum sit inferioris
ordinis, non extenditur ad ea, quae sut. superioris ordinis, sed taotnm ad ea,
quae sunt ordinis naturalis. Amor gratnitua et supernaturalis, cum sit supe­
rioris ordinis, complectitnr omnia. etiam quae sunt cwjmqiwqm ordinis. quate-
nus possunt quooimque modo avertere a Deo vol ad Deum ordinari. Sobre el
tin de ambas clases de amor Suarcz, De caril. Disp. I. 2: Fonnole objectum
caritatis est summa D ti bonitos, quae est quoddam bonum ita exeedens hu-
manae naturae ordinem, ut nullain habeat cum tali natura conexionem, sed est
prorsus alterius ordinis. Unde wnoris naturalis objectum erit Deus . ut est sum-

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1' RIM Eli A PARTE. LIBRO PR1MEK0. SECCIOX PBIMERA. § 10. 121

mnm quoddam boii um naturae aocommodatum, et habens cum illa necessariam


oonnexioTiem.
2. Los Santos Padres y los Concilies defendieron contra el Polagianismo
la necesidad do este amor sobrenatural á Dios. Angustia. C. Jalian IV. 3:
Scito, nos illud bonum hominmn dicere, illam volnntatem bonam, illud opus
bonum, per jho< 1 solnm potest J/onio ad aetenuim Dei donum regmmupie perdnei.
Omnia proinde cetera, quao videntur inter liomínes aliquid liabero landis, vi-
deantur tibi virtutes verae, vide-autur opera bona, et sine alio facta poccato.
Hoc seio, quia non ea facit volnntas bona. P o r esto se encueritra tantas veces
en San A gustin y en los Concilios esta proposicion: sin la gracia no puede el
hombre am ar á Dios “ sicnt oportot, „ “ n t justificarionis gratia conforatur „
(Cone. Trident. Sess. VI. Can. 3 i, ni ejecutar obras que le sirvan para su sal-
vacion, conforme á este pasajo II Petr. 1, 3. Quomodo omnia nobis divinae
virtutis suac, quae ad vitam et pietatem donata snnt, per cognitionem ejns etc.
3. Los Pelagianos profesaban estos tres errores lundamentale» ( Augustin.
De dono perw w m ut. c. 2): a j Xo existe el pecado original; b) de aqui que la
moral que Dios quiere ver practicada sea la moral natural; c) practicándola
podemos hacernoâ merecedores de la gracia y de la bienaventnranza. San
Agustin a sento en oposicion á ellos estas tésis: n >c*l estado primitivo “ lia-
bens plenam cum immortalitaíe justitiam . ., es el solo querido por Dios, la
“ natura ,, dei liombre. h) El pecado, y espocialmente el pecado original con
sus consocuencáas d# “ iguorautia „ y difficultas „ (eoncupiscencia) es “ con­
tra naturam ; „ <) el único iin que Dios lia senalado realmente al hombre, os el
sobrenatural; de aqui que todo aqnello que no conduce á E l 11 peccatum est. „
C. JiiKian. IV. 3: per quod jr.stitia, per hoc reguuui Dei. Como los Pelagianos.
al mismo tiempo que negaban el pecado original, defondían cierta especie de
moral natural (" la gracia „ deciau ” no nos da más que el faciliiiH: ■■ " ipsain
possibilitatem gratiae suac ad ju ra t auxilio „ De gratia CJir. c. 4 ), por eso
San A gustin combatia la moral natural como cosa desagradable á los ojos de
Dios, como un “ peccatum .,, Asi, pues, el punto de vista en que so coloca San
Agustin es el religioso-práctico, cl teológico, no el m etafísico-abstracto, el
filosófico; contesta á esta prognnta: ;.cómo llega á aleanzar el hombre la bie-
naventuranza que le ba sido prometida? V toma como punto de partida los
Evangebos, el hecho do hnber sido destinado el linaie humano - iii lii/potJmi
naturae humeume elevatae/ á su fin sobrenatural. L a Eedencion por Xuestro
Seiior Jesnoristo nos reintegra en el estado primitivo, gratia en sentido estrie-
to, en oposicion á la “ n a tu ra .,, Kl hombre ha perdido la “ possibilitas natu-
ralis (Coclestin. I. ad Episeop. Gall. Denz. RS), de aqui que el “ liberum
arbitrium nonnisi ad peccatulum valet. .. P o r esto la Eedencion empioza cu-
rándonos do la “ ignorantia, por medio de la fidos, .. que nos ensona el
fin para qnc liemos sido criados. La fe es, pues, el principio de la justiiieacion,
y viceversa, “ quod non est ex lide, peccatum est „ (Cf. Arausictm. II. Can.
22). L a justicia que Dios quiere do nosotros no es la justicia meramente n a­
tural, que hasta los paganos puoden poseer, que no cs todavia justicia (imulmn
est jusiilia. Ep. CXCIV. Gi, y que es por tanto una justicia enganosa (Arausic.

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122 BI, AMOR DE 1)1 OS BS BL O RDBS SATURAI. V KX EL SO IiR EX A T U R .a,.

II. !. c. P a e s útiicamcnte lu cavidacl tios eonduce al fin .sobrenattxal, todo lo


que no procede de cila, es iníecundo para la vida eterna, y por consiguiente,
no es bueiio, es pecado. C, J-tUetK. IV. 3: Apiul Deuni steriles sunt et per hoe
a«n bonito. Los paganos què lio conocen al P ios verdadcro, no puodcn referir
á E! sus obras: l. c.: viitutes verae. propter illiun. 7» Ps. 31. En. 2: Opera ante
lidem inania sunt,,... cursus oelem m us praeter viam. Boirarn opns intentin farít.
iidi ntioHí in f ã t s il.iriyif. E sta dircccion la da la i: caritas .. Op. impei f. I. 94.
■! qnae sola bene operatur. ., Ep. 186. P or esto (D e rmicept. et f/rai. c. 11. E h-
chieid. c. 117) regnat -camalis cupidita*. ubi non est caritas.
Mas al defender esto no nsega enm ancra algnna San A gnstin que este estado
querido por Dio.ss eleva al liombre sobre su mera namraleza. Ep. C LX X V II.
7: Grafcia... non est natura, sod qua salvatur natura. De corrept. et gral. c. í 1:
Xei: ipsum ' Adam ) votam Deus esse sino gratia... quoniam liberam arbitrium
ad malum suftic.it, ad bonum amem parum esf, nisi adjuvctur ab ImrüJSDtenti
bono. C. Maxim. III. 15: Homo ad Dei similitudinem íaetus, non est verus
filius, et ideo tit grátis iilius, qci non est natura. Civ. Dei X II. 9: Oondens na-
tnram, simul largiens gratiam. XTT. 9: IIle, tpii bonam naturam (el án g el) ex
tiibilo sui capaeem feeerat. ex se ipso faceret implondo meliorem. Prosp. ad
Rvrlm. c. 7: Sordet natura sine gratia.
i ü . D e a q u i se úifierc la ju s tic ia eon q u e lia u sido co n d en ad as Ias
p ro p o sid o n e s de U n s , de B a v o . dei Jan sen ism o y dei Sínodo do Pisio-
y a . q ue, despucs do n e g a r la posibilidad dei am o r n a tu ra l de D ios, sólo
establecúm oposicion e n tre el am o r p ecam inoso dei m u n d o v el am o r
so b re n a tu ra l de Dios.
Hus Prop. dumn. a Cemcil. Constam. Denz. Ü37 : divisio immediata lun mnonim opc-
nun est: sunt vel vitiosa, quia si homo i*#t vitiosus et agit quidquam , tone ngit vitiose, et si
est. virtnosus et agir quidquam . tune agir vimiose; quia sicm vitima , quod erimen dicitur
seu mortule peccatum, inlieit universaliter aetus hominis vitiosi vivificat omues actns hoini-
nis virtuosi.
liajus (seguido por Jausemo , De stiitii naturae purae 1. l$t) Prop, 34 Denz. 914 :
distinctio illa áufilieis amoris, nnfurolis vidolicet , quo Deus amatur ut auctor naturae. et
ijrnhdti. quo Deus amatur ut beatifientor. vana est et commentitia et ad illmiendnm saeris
í.ileris et plurimis veterum testimoniis exeogitni.a. 3ü. Amor naturalis, qui ex viribus na-
turao exoritur, ex sola philosophia , ex elatione praesumptionis humanae, cum injuria orn­
eis Christi ilefendiutr a noiumllis doctoribus. 37. Cum Pelagio sentit, qui botii aiiquid na-
luialis, hoe est, quod ex naturae solis viribus ortum dueit, agnoscit. 38. Oim is amor croa-
turae ratimmliâ aut vitiosa est cvphlmMi,, qua íuundus diligitur, quae a Joanue proliibetur,
aut laudabilis illa cltarifus, qua per Spirimm sanctum in eorde diffusa Deus amatur. <52.
Illa quoque distinctio, qua opus dicitur bifariam bonum, vel quia ex objccto et omnibus
eircumstautiis reclum est et bonum (quod moruliter bonum appellare consrevernnt), vel
quia est meritorium regni aoterni, eo quod sit a vivo Christi membro per spiritunr charitatis
rejicienda est. Cf. Prop. 7. dainn. ab Alex. Ví í l . 7. l>ec. 1(590 (Denz. 11(51): Oinuis hu­
mana aetio dclikcrata est Dei dilectio vel íiunidi; si Dei, charitas Pai ris ’?st; si rournli,
eoaeupisenitia curais, h. e. mala est. Cf. Viva i. h. Th.
Auctor Kidei (Prop. 23 Denz. 1880); Doctritia Syuodi de duplici amore (dimiuantis eu-
piditiUis et oaritaiis domimmtis; enmnians. hominem sine gratia esse sub virtute peccali.

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CKIMEBA PAU TE. LIBRO PR IH E R O . SECCIOX IMUMERA. § 11. 12S

ipsumque in co statu por generalem eupiilitaüs dominantis iulluxum omne.s suas actiones
inficere et comimperc... Qua vero parte inter dominantein eu|iMitatem et eliaritatcm domi-
nantem nulli poimntnr afíectus meclii. a uatura ipsa insití Fuupieque natuni laudribiles. cpai
una cmn amore beaíitudinis nuturuliqae pvopensione n<l limimn r e u m m r r u n t velwt e x tr e m a
lineamnta et rdiqitiae imugiuls (Augnstin. De Sp. et I.it. c. 28), jiroimle ue si inter di-
lectionem ãlrlnam , qnac nos perducit ad regnum. et áiledionem humumui illicitam.
tpiae damnatuv, non daretur ãilectio humana licita, rpute non repiehendítur ex S. Àugus-
tia, Serm. 840. De citar, falsa. alias damnata.

§1 1 . ÍIKLIUIOX XATFRAÍ, Y RELIGTOX SOJiliEN ATtTKAL.

I. A los dos o rdenes de la P ro v id en cia d iv in a , corresp o n d eu dos


m a n e ra s de relaeio n dei h o m b re p a ra con D ios: la religion n a tu ra l, y l a
so b re n a tu ra l. L a religion n a tu ra l es a q u ella relaeion dei h o m b re p a ra
con Dios que resu lta de la aetu a c io n n a tu ra l de las fuerzas esenciales dei
esp íritu liu m aiio bajo la cooperacion g en eral de Dios (cm m rsm genera-
Us). com o a u to r y co n serv ad o r de la creaeio n , y q u e de esta su erte lo
dispone p a ra la eonsecueion de su fin ú ltim o y ab so lu tam en te necesa-
rio: la posesion de D ios com o a u to r de la n a tu ra le z a en eonocim iento
m ed iato (cognitio nwãiaia et per âiseurmmj. L a religion so b re n a tu ra l es
aq u ella relaeio n dei h o m b re p a ra con D ios que so b rep u ja las fuerzas
in h eren tes á la n a tu ra le z a h u m a n a , y p o r ta n to es fu n d ad a p o r D ios en
v irtu d de un acto in m e d iato , p o sitivo; com ienza y se desenvuelve bajo
su especial asisten cia com o a u to r q u e es de la g ra c ia , y de esta su erte
d ispone ai h o m b re p a ra ale a n z ar su fin s o b re n a tu ra l, el fin ú ltim o á
q u e D ios p o r u n ticlo lib re de am o r lo h a destin ad o : la posesion de
Dios en su v isio n com o a u to r de la gracia (cognitio immçcliata et in se).
II. A sí. p u e s, la religion n a tu ra l contiene u n eonocim iento de Dios
eo rresp o n d ien te a la fuerza in h e re n te á la in telig ên cia (cognitio Dei na-
turalis). y u n am o r eorrespondiente á la fuerza n a tu ra l de la v o lu n ta d
(amor Dei nah.traJis). en v irtu d dei cual el ho m b ro sc liace capaz de
c u m p lir su destino religioso ( M u s naturae purae et integrar).
I I I . L a relig io n so b re n a tu ra l (positiv a) contioue u n eonocim iento
de D ios q u e su p e ra las fu erzas de la in telig ên cia n a tu ra l (cognitio super-
naturulis por JitJem) , y u n am o r q u e su p era las fuerzas de la v o lu n ta d
n a tu ra l ( cantas thenloyica), p o r c u y a v irtu d todo el ser dei h o m b re se
eleva á u n órden su p erio r (status naturae eleratae).
IV . A sí com o la g ra c ia no d estru y e la n a tu ra le z a , sino que la pre-
su p o n e , la p erfecciona y la co m p leta, y lo m ism o p u ed e dccirse dei ó r­
d en so b re n a tu ra l respecto dei n a tu ra l, así tam b ien la religion so b ren a­
tu r a l. no sólo no se opone en m a n e ra alg u n a . sino qu# eleva y com ­
p leta la religion n a tu ra l (perficit, complet).

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124 RELIGION NATURAL Y RELIGION SOBRENATURAL.

V. E l conocim iento de Dios tien e q u e in c lu ir n ecesariam en te, á u n


e n la relig io n n a tu ra l , el conocim iento <lcl m ism o Dios com o sér uno,
lib re , p e rso n a l, principio v fin d e l a c ria tu ra , ju stic ia , pro v id en cia y
reco m p en sa suya. E l am o r n a tu ra l de Dios dobe p resu p o n er necesaria-
m en te : la d o c trin a de la e sp iritu a lid a d , lib e rta d , ro sp onsabilidad 6 in-
m o rta lid a d dei h o m b re , así com o el conocim iento de los deberes esen-
ciales p a ra con D io s , p a ra consigo m ism o y p a ra con la sociedad.

1. Al sostener nosotros la posibilidad de una religion y moral naturalos, e


indicar sus elementos esoncialea, no defendemos que semejante relig.on, pura­
mente racional, haya existido en ningun tiempo, ni tampoeo que p u eia existir
jam ás dadas las condiciones reales de la vida humana i(Naturalismo, Raciona-
lismo). P or el contrario, de lieclio la religion se nos presenta en la historia
con carácter positivo, y la religion revelada es la única que posee todos los
elementos de la religion y de la moral verdaderas, v lia elevado en si en las dos
acepciones de esta palabra los elementos de verdad de las roligiones prece­
dentes. Bolo en este sentido tienen razon los que niegan la religion natural,
pero no la tienen citando postulan la religion en sí y necesariamente como
sobrenatural y revelada (falso supornaturalism o, tradicionalismo, protestan­
tismo ortodoxo).
2. De aqui se in fe re la necesidad de una revelacion divina, por cuya vir-
tud sea realizada áun la misma religion natural, cuya exposioion es u.oralmen-
te imposible cn sit estado presente á la inimanidad, y con cuyo auxilio ésta
pueila alcanzar su fin. Agrégase á esto que de liecho el hombre, segun el plan
de la Providencia divina, ha sido destinado á un órden sobrenatural y elevado
al órden superior de la gracia. Y como con sus fuerzas natnrales no puede
tender á el ni siquiera conocerlo ( I Cor. 2, t sq .), es preciso que se le comu­
nique este conocimiento por disposicion extraordinária de Dios y capaz de
alcanzarlo. E ste es el oficio de la revelacion. Y como do las razon es hasta ah ora
aducidns solo sc desprende que es ínoralmentc nocesaria. réstanos demostrar su
necesidad absoluta. Esto nos lleva á investigar no solo el conoepto, la esen-
cia, la posibilidad y la necesidad, sino tambion los critérios de la revelacion.

SECCION SEGUNDA.

DE LÀ RELIGION REVELADA.
L a d o c trin a de la religion rev e la d a so divide en tre s tratad o s. T óca-
no s p rim ero ex p licar el concepto de re v e la c io n , su posibilidad y necesi­
dad. D espucs liem os do expoiicr sus critérios en general, y finalm ente,
explicarem o s m á s de propósito los critérios externos.

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PRIMERA PARTE. LIBRO PR1MERO. SECCION SEGUNDA. § 12. 125

PRIMER TRATADO.

CONOEPTO, POSIBILIDAD Y NECESIDAD DE LA REVELACION.


§ 12. CONOEPTO Y M V IS IO X P E LA REVELACION.

I. R evelacio n (revelaiio, m anifestado, àraxá/.v-i'.;, çavspomç) eu gene­


ra l, es la co m u n icacio n de v erdades á quien no las conoce. R evelacion
d iv in a , p o r ta n to , es el acto p o r el cu al Dios com u n ica eicrtas verd ad es
á la c ria tu ra in telig en te. .

1. Ciertamente, la idea de ]a revelacion ha brotado en primer término de


la idea de religion en su conexion con la experiencia y la historia. Pero no se
habria desarrollado en nosotros sino de mia manora muy pobre, oscnra é
incompleta si no tuviésemos en su misma realidad una medida para nuostros
conecptos. Aun los paganos sentian la neeesidad de ser adoctrinados directa-
mente por Dios (P lato n , Alcibiaã. II. Polilie. p. 241 y ss. Phaeáon, p. 85:
Àó*'OU r.vor, Cf. mi Apologia. I. 2. pág. 12 y ssd: pero en ellos la idea
de una revelacion divina r.o era tampoco produeto de la reflexion, sino eco de
las tradiciones primitivas.
2. E l elemento primário y esencial de la revelacion, es la ensenanza, el
acrecentamiemo de nuestros conocímientos, dei mismo modo que hemos desig­
nado el conocimiento de Dios como prim er íactor de la religion (pág. 78).
Cristo nos remite á su doctrina como fin de su mision. Joan. 3, 34; 14, 10; 17,
8. Act. 1, 1; so llama á si mismo “ el maestro ., Joan. 13, 13; la misma efíca-
cia dei E spíritu Santo es una doctrina; Joan. 14, 20; 1G, 13.

D . L a revelacion d iv in a p u ed e te n c r este c-aráctcr en sentido im pro-


pio (late falis seu inqiroprie) ó en sen tid o p ro pio ( strkte falis sen. proprie).
A q u élla es la m anifestacion de su s v erdades p o r las fuentes de conoci-
m ien to <[ite D ios, com o a u to r de la n a tu ra le z a , lia p u esto en el ho m b ro
m ism o ( himen ocutoruw, himen rationis) y p o r los objetos dei couccí-
m ien to q u e le ofrece p rin c ip a lm e n te cn la creacion («■ creatura niundi
R om . 1, 19). E s ta es la m an ifestacio n de sus verd ad es bocha a l ho m b ro
de u it m odo e x tra o rd in á rio , que está fueru y sobre cl ó rd en n a tu ra l dei
m u n d o . Corno re su lta d o , p u e s , de u u acto in m e d ia to , p a rtic u la r de
Dios, fu e ra v sobre su a c tiv id a d o rd in a ria com o cria d o r v g o b eru ad o r
dei m u n d o , es u n a revelacion p o sitiv a . so b re n a tu ra l, m ién tras aq u élla
p o r el c o n tra rio , es u n a rev elacio n n a tu ra l.

1. R evelar en general, significa sacar á luz las cosas oscuraa (çavjpoòv),


descubrir las ocultas ( à-oxaÀ ó-tr.v). P ara designar el conccpto d e la revela­
cion sobrenatural, se usa prim era y especialmentc la palabra àiroxáXu^v;» que

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12 COXCEPTO Y MV1S10X 1)E LA BETELAC10K.

dignifica el acto de descubrir lo oculto. I Cor. 2, 10. Nobis autem Deus revela-
vit ( aTtsxáXuis) per Spiritum snum. Eph. 3, 3. Secundam revglationem
>'xroxáÀ viv/1 iiDtnm mibi factum est sacramentum. Matth. 16, 17. Caro et
sangnis non rovolavit t à -íx x /.v l; i tibi, scd P a te r meus; ttavsooõv, por el con­
trario, se emplca más bion p ara designar el testimonio de la conde»cia, de la
razo» v do la naturaleza exterior. Rom. 1. 2T Qnod notuni p -vwttòv) est Dei,
manifosíum (cavssòv) est in illis: Deus enim ipsis manifentavit (suavistotrs).
Se baila unido con ÍTzv/.yXuí'.: Rom. 16, 25.' 26. Secundum revolationem
( inysterii temporibus aeteruis ta c iti, qnod nunc pateíactum est
1tsavsso/Jsvro;} por Scripturas Projdietarum. I P etr. 1, 20. praecogn.ti quidem
ante m undi oonstitutionem. m aniiestati ( sxvíowOívto;) autem novissimis tem-

2. Revelacion religiosa ó divina es, por oonsignionte, la que Dios hace al


liombre principalmento sobre si inismo, su sér y sus desígnios. E l autor de
la revelacion ( terminas a quo >es Dios, quien la recibe (tcrminus aã quem)
el espíritu ereado: su objeto (objerhnn waicriale) Dios mismo, la relacion de
Dios con la criatura, y especialmente con el bombre y dei hombre para con
Dios: el modo y manera ( modas) es natural ó sobrenatural. E sta última divi-
sion es Ia más importante de todas: ó se verifica por la actividad dcl bombre
sobre la base de la naturaleza y de la historia, ó de un modo extraordinário
por obra inmediata de Dios. ya soa que Dios mismo se aparezca sl bombre
(Teofania, Encarnacionl, ya que se comunique con el por médios extraordi­
nários (Ángeles, Profetas). Jes. 6. 1. 61, 1. Jerem . 1, 4. 11, 13. Ezech. 6, 1.
s. l. 12, 1. Hebr. 1, 1 (Rcvchtio geueralis. medio ta . ordinário,, nati ralis, en
oposicion a Mevefntio sperialis. immvdiata, r.i traordinaria. positiva). Teológica­
mente, no tomamos el concepto de revelacion sino cn este último sentido. El
naturalismo y el deismo lo tcm an súlq en el primero.
3. E sta revelacion interna se verifica mediante una doblc accior. de Dios
sobre el espíritu humano, así en órdeu al objeto revelado ó representado, como
a! espíritu que eonoce. E sta última es condicion sine q m non. L a prim era puede
tener lugar de un modo puramente espiritual por eomunicacion de ideas sin
imágenes sensibles Non p er aenigmata et figuras Dominam vidit. Num. 12, 5),
ó por medio de filas. Thom. II. II. q. 173. n. 2: P e r doniun propbetiac confer-
tur aliquid bumanae menti supra id, quod pertinet ad naturalem facnlfcatem,
qiiantum ad utrumqne, scl. et quantum aãjudicium per influxum laminis intel-
lectualis, et quantum ad necep/tioticm seu rt-praesentationem rerum , quae fit
per aliqnas species. E t quantum ad hoc secundum potest assimilari doctrina
humana í-ovelationi prophct.ioae, non autem quantum ad primum... Hcrum au-
tem duorum prínripalim est primum in pirophetia, quia judiciam esf e.ompleti-
m m cognifionis... Expraesentantur autem divinitus menti quaudoque quidem
mediante sensu exterius quaodam formae seusil/iles, sicut Daniel vidit s.criptu-
ram parietis (Dan. 5), quandoque autem por formas imaginarias. sive omnino
divinitus impressas non per sensam acciptos vol etiam divinitus ordinatas ex his
qm e a nensítms sunt aeeeptae {Jerem . 1 , sive etiam imprimendo species inlelH-
gibiiis ipsi menti: sicut patct de his, qui accipiunt sciontiam vel sapien iam in-

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PARTE PKIMKRA. 1,111 RO rreiMERO, SKCCIOX SSGVXUA. § 12. 127

iWam. sicut Salomon et Apostoli. Lnmen autcm intelligibile qunndoque quidem


im prim itur menti htimanae divinitus ad dijudicandum oa, quac ab aliis visa
sunt. Cf. Suarez. De fitl. Disp. 4 III. 8ect. 8. La revelacion externa inmediata
consiste en fenômenos exteriores, visibles en la naruraleza (E-rod. 3, 2), en la
historia y en las instituoiones positivas, qne eomn tales exprosan los penso-
mienros divinos iTÓno;, figura /. Santo Tomás ha designado breve y pcrfecta-
mente la esencia de la tipologia (I. q. 1. art. 10 i: Auetor sacvae scripturae
est Deus, in c.uju.s potestate est, ut non solum vocês ad signifteandum accorn-
m odet, qnod etiam liomo facere potost. sed etiam 'psas res. E t ideo, cum ir.
omnibus scientiis vocês signiticent. lioc liabet proprinm ista scientia, qnod
i/is-oe res siffniftrntae per roces etiam signiâcant aliqnid. Cf. Quodlib. V II. q. <"!.
a. 1 f: Secundam qnod rês suut figurae aliaram roram , in lioc consisti! seusns
spiritualisi.
4. E sta accion interna inmediata de Dios sobre el espirita dei hombre, es
la profecia 6 inspiracion en sentido lato. Tltom. II. II. q. 17. a. 3: Cognitio
pro]>hetica est per lnmen divinum, quo possont omnia cognosci tam divina
quam humana, tam spiritualia quam corporalia, et ideo revelatio proplieticft
ad omnia Imjusmodi sc extendit. E l concepto de inspiracion es más ámplio que
el de revelacion, pues este último no designa sino la partidpacion de una cosa
desconocida. Perrone /. II. n. 103.
■>. En Ia revelacion sobrenatural, dei mismo modo que en la natural, obrau
dos tactores: uno externo, objetivo, real, y otro interno, subjetivo, formal. La
revelacion sobrenatural da tambien la idea. va sea en símbolo externo ó iiná-
gen interior de la fantasia (vision. rhio. rvr~ ■'tfx x t ”2n Habac. 1, li, ó en
forma comprensible. por medio de Dios mismo ó de sus órganos, cuya acepta-
cion exige que sea fortalecido el factor subjetivo, interno, formal, la inteligên­
cia humana por una luz interior (lnmen fidei), que es la gracia. La matéria de
esta palabra sobrenatural constituye el objeto de la teologia sobrenatural, 6
teologia propiamente dicha; la cnal tiene su principio en la fc, su término cn
la vision, cn el conocimiento de Dios de los bienaventurados (Tlieologia bcatoruM
I Cor. 13, 12). Thom. I. q. 1. a. 2. I. II. q. <>3. a. 3. cf. (lonet, Clypens Thomis-
fieun ed. Colon. pág. 7. E sta consiste en la suprema y última revelacion de
Dios, el eual, revclofa /imie f I I Cor. 3. 18 . se comunica á la criatura p er medio
de ia luz de la gloria (lnmen gloriar) . que dispono á la inteligência para su V i ­
sion. y se da como en górmen en la fe. I Joan. 3. !». Semen ipsius ( D e i) mane?
in illis.

III. L a revelacion p o sitiv a es in m ed iata ó m ediatu: aq u élla se verifica


c u a n d o D ios se co m u n ic a con el h o m bre sin la m ediacion de cau sa -
secu n d arias (enviados de I)io s ), esta cu an d o Dios se sirve de in s tru ­
m e n to s elegidos p o r El.

Dios sc revelo inmediatamente á los Profetas y Ápóstoles, la última vez por


medio dei último y más elevado Profeta (Deuteron. 18, 15), el Verbo que
se ba hecho carne (Joan. 1, 14 '): sólo Dios ha visto y ha anunciado lo que ha

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128 COXCEPTO Y DIV1S10X DE LA REVELACION.

visto (Joan. 1. 18; 3, 13. 31. 32), por medio de Cristo de quien Pí.blo recibió
tambien su Evangelio (Gal. 1, 12 ), por el espíritu que inicia en toda verdad
(Joan. lõ , 26; 10, 13), y le infundió lo que debia decir ( Luc. 12, 11. 12).
Sobro la importância de la revelacion mediata, dice Santo Tomás: Ordinem
quendam observai! oportuit, scl. ut quidam immediate lidem a Deo reciperent,
alii vero ab his et sic per ordinem usquo ad últimos. E n el órden de la gracia
(C. Gent. I. c. I. II. q. 111. a. 1). Como en el do la naturaleza, Dios dispensa sus
benefícios por causas secundarias ó instrumentales ( caunae necamhe d instru-
mentales). En aquellas leyes se funda la necesidad de la sociedad política, dei
Estado; en éstas Ias de la sociedad religiosa, de la Iglesia. E l Protestantismo,
y en particular las pequenas sectas que lian sido consecuentes con sus princí­
pios (anabaptistas, euáqueros , m etodistas), se lian incapacitado para formar
iglesia, sosteniendo la existência de una revelacion inm cdiata á cada indivíduo
(spiritus privatus).

IV. La revelacion (inrncdiata ó mediata) que se dirigo á todos los


liombres para mauifestarles la verdad divina y sus saludables designios,
es lo que llamamos revelacion general (rerelafio generalis seu eomnnmii);
la que se comunica a los indivíduos para fines especialos, es revelacion
privada [revelatiopemliaris m iprirata).
L a revelacion lleva en si misma la tendencia á la universalidad (Gen. 12,
3; 22, 18), pero parte de la inspiraciori heclta al indivíduo, y de aqui que el
particularismo sea el caracter de su prinxera aparicion (Gen. 12. 1). EUa inicia
un comienzo nuevo y más elevado de la religion; pero conforme á las leyes
generales dei dosenvolvimiento humano, y enlazándose con las condiciones
naturales en sucesiva gradacion. Thom, II. II. q. 2. a. 3: H tju s autem
disciplinae fit liomo particeps non statim , sed successive sectmHm moãum
miae naturne. El Logos, que liabla á todos los pueblos (Hebr. 1 ,1 ) , habia
liablado de la antigua alianza al puoblo escogido por medio de la Lay y de los
Profetas, y como Aoyo; -7~zyj.ar.x.oç habia liablado tambien á los paganos, pre-
parándoles de esta suorte para otra revelacion más elevada. Justin. Àpol. I. 10.
Ciem. Alex. I. c. I. 7. La revelacion no es, pites, meramente positiva o histórica,
sino que influye tambien en la historia: penetrando en ella, se agrega á los
elementos dados, intíuye como poder histórico en el desarrollo dc la humani-
dad, y se apodera cada vez de un modo más completo de los factores históri­
cos. No por esto está la revelacion aislada, sino que es como manifestaciou
dei órden sobrenatural en su conexion con la historia dei gênero humano.
Asi que en la historia de la revelacion se nos presenta la imágen de un pro-
ceso constante, encadenamiento ordenado y conforme á un piau de causas
naturales y fuerzas sobrenaturales — una educacion divina dei gênero humano
(Thom. I. c.), educacion divina precisam ente, porque no sólo desanolla lo que
hay en el hombre, como la educacion hum ana, sino que tambien eleva y for­
tifica sus potências.
V. Eu la revelacion hay que distinguir el aeto de la comunicacion

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PRIMERA PARTE. LIBRO PRIMERO. 8ECCION SEGUNDA. § 12. 12S

<le parte de Dios, dei objeto ó asunto de la misma revelacion (termmus


mtionis). Este objeto podemos considerarlo de vários modos:
a ) como revelacion de verdades y como heehos — iustitueiones,
Ceremonias dei culto, toda la economia de la salvacion — por cuyo me­
dio I ip | manifiesta al hombre y le da á conocer el lin A que lo ha
destinado.
b) corno natural ó sobrenatural; aqueila se verilicít cuando su objeto
no supera el alcance de la inteligência humana, ésta cuando se Comu-
nican verdades que sobrepujan las fuerzas de la inteligência humana
( m ystm a)■ En el primer caso la revelacion no es sobrenatural más que.
en la forma, (secundam niodum ), y es natural en la esencia (mcnmljun
dubstantiam); en el segundo es sobrenatural en la forma y en la esencia.
c) üna, verdad ó un líecho puede pertenéeer imnediatamente v pôr
aí mismo al objeto de la revelacion (ümncáiatê, directe et per m}., ó me-
diata y accidentalmente- { meãiofe # p-r m x A m j . pero en ambos casos
es revelacion divina infalible.
d) El objeto de la revelacion es ó Dios mismo, su vida interior y
su esencia, sus desígnios y su accion en la historia, ó el hombre, y es-
peeialmente las regias de su vida moral. Aquél es asunto de la fe en
sentido es.tricto (resjklei 1, este de la moral ( res niontm /, pero ambos tie-
nen el caráeter .c.omun do revelacion divina.
ej lTna verdad ó hocl/io es revelado y explicado claramente como es
(ãistincte., fornuditer et espUcite) ú oscuramente, sólo en gérmen, media-
tanxente (in confuso. impUcite, cuiualiter).
1. La revelacion de verdades ocupa indudablemente el primei' lugar:
Tliom. II. II. q. 2. a. 3: Ad quam quidem visiouem i beatificam D ei) liomo per-
tingerc non potest, nisi per moãum (uldésceutis a Deo dçctore aecundmn iliud
Joan. 0, 48, qui audivit a P atre et didicit, venit ad me. Pero la llaga de la
ignórancia no se Cura sin que M hayá curado la llaga de la eoncupiscència, de la
voluntad peêadora ètt general. L a elevacion de la inteligência está ligada con
la elevacion de la vida toda, agí en los indivíduos como en los pueblos que re-
ciben la revelacion. '
2. 8anto Tomás fin II. Disf. X II. a. 2 i distingue lo que pertenece á la
sustancia de la fe, de lo que sólo le pertenece per ftecidem. Pero no por esto
niega á ninguno de estos elementos el caráeter de revelacion. II. II. q*. I. a. J:
E a , quae pertinent ad liumanitatem Christi et? ad sacramenta Ecclesiae veí ad
quascunque creaturas cadunt sub fi.de, in quantum per liaec ordinamur ad
Deum et eis etiam assentimnr propter divinam v.eritatem; similiter dieenduin d<:
otnnibus, quae in s. scriptura traduntur. E sta diferencia no puede entenderse
por tanto en el sentido que le atribuye Holden (Analysis fi.dei I. 5 ), como si
“ ea, quae non sunt de instituto geriptorís fílgl sagrado escritorj vel ad alia
referuntur,- „ no debieron ser creidas lo mismo que 3 ea, quae sunt pure dóc­
il

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130 CUERltA CONTRA LA REVELACION DIVINA

trinalia vel proximum et necessarium habent respectmn ad doctrim lia. Casi


todos los protestantes modernos le siguon en este punto: “ la Sagrada Escritura
110 cs la palabra de Dios, sino que contiene la palabra de Dios, y p or tanto no
está exer.ta de error, aunque solo en Ias cosas indiferentes á la salvacion.
dico Stior, Discursos (le los Âi/ôvMea (en aleman) 2.'1 edicion, 1861. En el li­
bro ri de la segunda parte tratam os más extensamente de este particular.

ij 13. GUERRA DEL XATTKALISKO V EL DEISMO COXTKA LA RKVELACIOX

U iV ISA SOBRENATURAL.

StHudiir.. Historia dd raciomlimo y dd mípcrnaturaUsmo (en aleman), 1820. A.


Salute», Histoire critique eia mtionalisme en Allemayne, 1842. ltahn, De '.•ationalismi,
qui dicitur, vera indole d qua mm m.turalisniO eontineatur, rafione. Lmpzig, 1827.
Lecliler, Op. eit. Noack, Los libre pensadores en reliyion. Tres volúmenes. Berna, 1853.
Den/.ingcr. Op. cit. I. pág. 151) y ss.

I. E l m ás a n tig u o enem igo de los d o g m as revelados es el n a tu ra lis ­


mo. E n sentido estricto se desig n a con este n o m b re la o p irio n de los
q u e co n sid e ra n al m u n d o com o u n todo su stra id o á to d a in flu en cia d i­
v in a , q u e n o se a c tú a sino seg u n las leves q u e eu él ra d ic a u v se des*
a rro lla conform e á su destino.

1. La forma más grosera dei naturalismo es el materialismo. Para él no


lia r Dios, ni espiritu, ni pensamiento: todo es ciego capricho de un m ecanis­
mo que obra fatalmente. El materialismo consecuente en seguida siente la ne-
cesidad de ocultar con frases tomadas de la vida dei espiritu lo grosero de
sus concepciones.
2. No asi el panteismo, que es la negacion más rotunda de la revelacion,
praes si todo es D ios, nada es Dios: si todo es pensamiento y acto de Dios,
nada es este acto ni este pensamiento; pero oculta el abismo en que sumo al
espiritu con una cubierta abigarrada de circunloquios, especiilmente en
Schleiermacher. Segun él, la revelacion [Discursos, en aleman, pág. 262) es
“ toda comunicacion primitiva y nueva dei universo y de su vida íntim a al
hombre. „ E sta pwoposicion extrema la limito más tarde, aplicando el concepto
de revelacion á los grandes sueesos históricos que sirven de base al nacimien-
to de todas las religiones. Segun H egel. Dios se revela necesaríamente cuando
penetra en el mundo, ó más bien cuando pone el mundo fuera de si. Çnando se
despnerta en lo finito la conciencia de la unidad con lo infinito, Dios viene á iden-
tificarse con él, y entónces surge la religion. De aqui que la historia de la re-
ligion sea la historia de la revelacion divina. E l Cristianismo es la religion
absoluta, porque en él se m uestra el hombre uno con Dios. Strauss (Op. cit.
T. I. p)ág. 61 y ss. 246 y ss.) ha destruído on su base la ilusion de tales retó­
ricas. “ L a religion en el hom bre, „ dico, “ no es sino la reflexion dei sér divino
sobre si mismo, el acto por el cual contempla desde su aecidentalidad su sus­
tância. sin el cual no seria espiritu. La revelacion de Dios á la hunanidad, no

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í
rRI M ERA PARTE. LIBRO PRIMEKO. SUCCION SKÍUTSOA. § 13. 133

dogmática, en aleman, 1841, § 3 4 ), dice: Los que niegan la posibilidad de


uua inspiracion divina, f por consiguiente éonsideían todo eonoeimieuto reli­
gioso como producto de la reflexion natural dei liom bre, peso reoonooln sin
embargo á Jesucristo como un liombre especialmente dotado y protegido por
la Providencia divina para avivar y propagar la religion vcrdadera, se desig-
nan principalmente con el nombre de racionalistas. „ A. Saintes define al ra-
oiotialismo (Histoire critique ãu rationalisme fim Allemagne, 1841. L. IT. c. 1):
“ la transformacion de la teologia en filosofia religiosa y crítica, ,.
2. Entre los partidários dei i'acionalismo hay dos tendências: el nacionalis­
mo absoluto, euyo principal representante es Rohr, y el relativo, que recono-
ce como su jefe y maestro á Kant. Esto últim o, espocialmenté en sus obras
Lg reíigiop dentro de los limites th: la razún j Lucha êe las faciiUades, niega la
neeásidad de la revelacion para que el hombre pueda salvarse; pues, segun él,
el único deber religioso es la fe en la religion moral de la razon. Sin embargo,
no excluye la revelaoion como veliículo externo para la propagacion de la fe
moral de la razon, pues dada la propeíision radical dei hombre hácia el mal,
arraigada en él de una manora increible, há menester de una alianza basada
en princípios morales para que pueda triunfar el bien. De aqui la neeesidad
dó que la ley moral absoluta se presente al hombre bajo la forma de preoepftí
sancionado por Dios. Véase á esto propósito lo que dioe Kant dingiéndosè á.
Jaeobi (Obras, en aleman, III. pág. 5 2 2 i‘ a Se puede conceder que si lo»
Evangelios no hubieran ensonado ántes las leyes morales generalos eu toda su
purèZa, la razon no hubiera podido todavia llegar & conocerlas en toda su per-
feccion, aunquè, una vez dadas, cada eual puede convencerão, por las solas
fuerzas de su razon, âé su exactitud y de.su valor. „ En términos análogo»Se
expresan Ficlite en su Crítica de toda rèvèlaeion, § 3 — 5, § 7. y Lessing.
f Mdttcatiw delgênero humano, en aleman, en sus Obras, T. XX IV , § 4|$ “ La
educacion no da al hombre nada que él no pueda aloanzar por sí mismo, sino
que se lo hace adquirir más pronto y fácilmenté, De la misma manera la reve-
lacíon no da al. gênero humano nada qu,e la razon dei bombee no pueda alcan-
zar abandonada á sí misma, sino que se limita á antieiparlo las cosas más irn-
pnrtantes qfle le intéresan bajo este ioncepto. Tenemds, pués, una iWela*
cion que nada rev ela, sino que más bien eiiturbia, bajo el disíraz de formas
sensibles, la pura verdad de la religion racional. Xinguno de ellos, sin embar­
go, reeonoee, »i prescindimos de sus palabras y nos atenemos á su sistema,
atra revelacion qite la de la razon misma. Bolir (Cartas sobre: el mciàtmlismo.
en aleman, 1813) nos dice cómo ha de entenderse esta revelacion: u La lógi ■
ca dei raeionalismó exige que' renunciemos á la idea v ara de una revelacion
sobrenatural y La eustituyamos con una revelacion. por âjpfirlo así, impropia,
tlobida â la razon. Hablar de una revelacion mediata , . e s asociar equivoca­
damente dos puntos de vista contrários, pues ó la revelacion e.S una disposi-
ciou m aravillosa de Dios encaminada á fines religiosos, y consistente en una
ensenanza inmediata de Dios al hombre, ó esta disposicion reveladora radica
únicamente en la natnraleza racional dei hombre. La razon, para decidirs.e por
esto último, estriba en que la concepeion religiosa dei mundo' sé ha transfbr-

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134 OCBRRA CONTRA LA REVELACIOX DIVINA

inado para doso troa on una concepcion física, segun la cual, si bien la Divini-
dad cs el eslabon último y extremo de toda causalidad, no obra, sin embargo,
sino por causas intermedias; á sabor: por las lúerzas de que ba dotado cie una
vez para siempre á las visibles. •* La divinidad no liaoe surgir las ideas reli­
giosas por uu acto de iluminaeion inmediato, y quo cxcluya la actividad espi­
ritual dei indivíduo y el uso de los médios naturales, sino dirigiendo proyi-
dencialmente las facultados naturales de eonoccr dei lioinbre al descubri-
miento de las verdades religiosas. ..

V. El error dei raeionalismo se hace patente, ya se le considere en


su eeencia, ya tãi las consecuencias que de él se derivan. Erigiendo á la
razon humana en norma de toda verdad, la erige por el mismo caso en
razon absoluta, Por esto la consecuenc-ia necosaria dei raeionalismo es
el panteismo, que identifica la razon humana con la divina.
1. La razon humana no es la razon absoluta, porque: a) el conocinriento
humano es el acto de tina sustancia finita, lim itad a, y por tanto, finito y limi­
tado como ella (tíwdns rei sequitar notaram rei); el conocimiento absoluto es
propio sólo de la substancia absoluta; b) el conocimiento humano se refiere úni­
camente á lo que ha sido, nunca á lo que ha de ser; uosotros conocemos unica­
mente lo que es, nunca lo que será: sólo el qué, nunca el como; c) pero áur. este
conocimiento nuestro es limitado y dependionte dei objeto: de aqui las várias
esferas dei saber: d ) el conocimiento humano es incompleto, mezclado con
errores, transicion de la potência al acto, dei no saber al saber, y se mtteve
progresando de lo imperíecto á lo más perfecto. L a idea de corregir los errores
precedentes por medio de la ciência misma y dei progreso, es cabalmente con-
tradictoria de la idea de una ciência absoluta.

La tésis de Schclling y de Hegt-l Revistei ãe fisica especulativa, tomo n , euademo n ..


que « nada hay fnera de la razon . que todo está en ella, * es exac-ta aplicada á la razon
absoluta, á la razon divina, no í. la razon finita, humana; pues la parte no es mítica
medida dei todo. lo finito no puede ser medida de lo infinito.
2. < La teoria de que la fneute de la verdad ha de busearse en el pensamiento, conduee
necesariamente al panteismo v proclama el principio formal propio de este sistema. Kl
apriorismo tal como se nos prexenta su Descartes, y de nua numero algo diferente en
Kant, ó soa la tentativa de Itacer surgir la verdad de la actividad pensante, y de no reeono-
cer como verdadero sino Io adquirido de esta suerte. ó como dice Descartes lo que percibi-
mos clara y distintamente ; qaod clave et distincte percipimus) : esta tentativa, que no era
panteista en el pensamiento de los mencionados filósofos, que eran más bien teístas, vino á
minar por necesidad interna el teistno y á ser la precursora, dei panteismo. Esta opinioii
nuestra está confirmada por la historia de la filosofia moderna. El Espinosismo se derivo,
como es sabido, de! Cartesianismo; la consecuencia inmediata y en cierto modo natural dei
apriorismo kantiano fué el idealismo traseendental de Kant, dei cual se derivo el idealismo
ya contaminado de panteismo de Fichte, y por último , e! panteismo idealista de Hegcl,
entre los cuales se encucntra el sistema sehellingiano de la identidad. * V. Kuhn, Dogmá­
tica, en aleman, 1. pdg. 239.
3. Strauss ( Op. d l.) ha proclamado como última consecuencia dei raciona-

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PltlMKRA PAR TE . I.11>K0 FRIMERO. SECC10X SECUNDA. § 13. 135

lismo la ciência absoluta panteistica. El espírita humano es espirita absoluto;


el mundo obra suya como espirita natural inconsciente; todas las formas de la
ciência y dei arte. obra suya tambien como espirita humano consciente, que se
sabe como espiritu absoluto. Pero no se ha detenido en este ponto. Strau.-í.-s
mismo nos proporciona una prueba efectiva 'L a autájtm y la nitern fe ) de que
elpantoism o, no pudiendo couvertir en acto, espirita y personalidad pura tí,
absoluto, no puede tampoco separarlo de la matéria eterna y dei espírita dela
naturaleza que obra con necesidad ciega, y conduce, por tanto, fatalmente al
materialismo.
4. El desarrollo dei racionalismo hácia el panteismo y el materialismo, es
consecuencia lógica de su principio. Considerados aisladamente, sus cfectos
aparecieron ya en el curso de una generacion: pero si las miramos englobo, se
necesitaron muchas gencraciones para que el gérmen 'produjera todos sus
frutos; p ara que aquel sistem a Jlegara á sus últimas consecuencias. Vemos
tambien en la actualidad muchas personas algo cultas que profesan in teg ra­
mente las teorias dei antiguo racionalismo. Pero así como su iIrazon„ no es
sino el resíduo de ideas religiosas cristianas, •‘ su ligorismo moral „ no es
tampoco otra cosa sino un resto de tradiciones dogmáticas positivas, y no el
fruto de sus peculiares opiniones.
E l racionalismo era y es, por tan to , un sistema intermédio; de aqui que asi
los creyentes como los partidários decididos de la impiedad lo combatan y lo
hayan aniquilado en la lucha. Ya Hase (Polêmicas, en aleman, 1834,183b,
1837) demostro contra los racionalistas que su alianza con el Cristianismo era
cientificameme imposible, y Strauss (en la Vida <k Jesus) lo ridiculizó complc-
tamente con la burla y el sarcasmo. Sólo tres ideas conserva todavia como
êaput mortuum de la fe cristiana: Dios, la virtud, la iumortalidad. Rohr (Tênis
fimãamentales tj dogmáticas, en alem an, 2.* edioion, 1834, pág. 40) dice:
•‘puesto que la esencia dei Protestantism o consiste en protestar, fundáudose en
argumentos bíblicos acomodados á la razo n , signese de aqui la identidad dei
Protestantismo y dei Racionalism o..,
5, Sobre ln relaeion de miestro eonoeimiento relativo, limitado, con la razon absoluta,
observa Santo Tomás (Qu. disp. f. Qn. unic. Dc spiritml. creat. a. 1 0 ): Oportet, quod
supra animam humanam sit aliquis iutellcctus. a quo dependenl suum inteliigere, et quidem
ex tribus pofe.vt esse manifestum.
Primo quidem, quia omnn, quod convem; alicui per participationem, prius et in nliquo
substantiaUter,... anima antem humana est imelleetiva secundam participationem. non
enim secundum quamlibet suam partem imelligit, sed secnndum snpremam tantum. Oportet
igitur esse aliquid superius anima, quod sit íntellectus secundum toturn suam naturam, a
quo intcllectualitas animae derivatur, et a quo ejus inteliigere dependeat.
Secundo, quia neccsse est, quod ante o.nne mobile inrcniatnr aliquid immobile seca#»
dum motum illum, sicut supra alterabiüa est aliquid non nllerabile, ut corpus coeleste.
Ipsum antem inteliigere animae humanae est per rnodnm motus. Intclligit enim anima dis-
eurremlo ex efleetilM ad causas, et de causis in efíeeíus et de similibus iu similia et de
oppositis in opposita... Oportet ergo esse supra animam aliqnem intellectnm , cujas intelli-
gere sit fixam et quietam absque huju&modi discursa,
Terlio, quia neccsse est, quod licet in uno et eodera potentia sit prior quam actus, .a-

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136 GUERRA CONTRA LA REVELACION DIVINA.

men siniplicitcr actuspraeceditpotentiam in altero, etsimiliter ante omne imperfechim ne-


eessc est esse aliquidper/ecto»!. Anima autem humana invenitur in principio in potentia
:id inteliigibilia, et invenitur iniperfeeta in ir.telligendo, quia nunquam conscquctur in hac,
vitu omnium intelligibilium veritatens. Oportet ergo supra animam esse nliqnem intellectum
sempcr actn existentem et totaliter perfeetum intelligentia veritatis.
Kl fundamento dei racionalismo lo expone Santo Tomás en este pasaje (T. q. 16. art. 1.
ad 2): Antiqui philosophi speeies rerum naturalium non dicebant procedere ab aliquo intel-
lectu , sed eas provenire a casn. Et quia considerabant, quod verum importat comparatio-
noin nd intellectum, cogebantur veritatem rerum constituere in ordine ad intellectum nos-
imm. De aqui ei dielio de Protágoras r /h o .-o r pivpov t.ól\ztov (Diog. Laíirt. IX. 311),
á su vez Platon (De Legg. TV. pág. 186 ': Qzòç jjítíov - óvwov. Aristotel. Metaphys. II.
I : iór—zp yip zic -rGóv vjY.zipiiw/ vjjxszx irpòr zi zéyyor iyv. zò rtp.ipotv, üütoi y.*i zfç
r.us-rfjar ‘1'y/f/r 6 voõr ~-Jjr z i zr, zjn: ■sxslpbtzxzi rávtwv. Cf. Euseb. 1‘raep. evang. XIV.
20. Auselw. De verit. e. 7. Agnstin. De Genes, ad lit. IV. c. 7 — 83. Soliloq. II. 5 . 12.
Tltom. I. c. y De ver. q. 1. art. 2.

VI. De aqui se infiere la razoa con que el concilio Vaticano lm


condenado en sus cânones los princípios fundamentales dei raciona­
lismo.
L. c. Cap. II. Can. ‘2: S. q. d., fieri non posse, aut non expedire, ut per re-
velationem divinam liomo de Deo cultuque ei exhibeiido edoceatur, a. s., b)
(Jan. 3: S. q. d., hominem ad cognitionem et perfectionem, quae naturalem su-
peret, divinitus evehi non posse, sed ex seipso ad omnis tandem veri et boni
possessionem ju g i profectu pertingere posse et debere; a. s.
Gap. III. Can. 1: S. q. d., rationem humanam ita independentem esse, ut
rides ei a Deo imperari non possit; a. s.
Can. 4: S. q. d., miracula nulla fieri posse, proindeque omnes de iis narra-
tiones, etiam in sacra scriptura contentas, inter fabulas vel mythos ablegandas
e sse ; aut m iracula certo cognosci nunquam posse, nec iis divinam religionis
cliristianae originem rite probari: a. s.

Cf. Si/llab. I.: Pantheismm . Xatim ãism m , RatimuiHsmiis absolutas. Prop. 2.


Negai,da est omnis Dei actio in homines et nnmdum. Prop. 3. Humana ratio , nullo pror-
sus Dei respectu habito, uuieus M veri et falsi, boni et mali arbiter, sibi ipsi est lex et na-
turalibus fuís viril ms ad homim.m ao populorutn bonura curandum sufficit. Prop. 4. Omnes
religionis veritatis ex nativa luunauae rationis vi derivant: hino ratio est princeps norma,
qna liomo cognitionem omnium etiiuseunque generis veritntuin assequi possit ac debeat.
Prop. 5. Divina revelatio est iniperfeeta et idcirco subjecta continuo et inderinito progres-
sui, qui liumanae rationis progressioni respcndeat. Prop. 6. Christi fidos humanae refraga
tur ratioui; divinaque revelatio non solum r.ihii prodest, verum etiam nocct hominis per-
feetioni. Prop. 7. Prophetiae et miracula in sacris literis exposita et narrata nmt poetnrum
eommenta, et cliristianae lidei mysteria phiiosophicarum investigationum suuima; et utrius-
que Testa menti libris mythica eontinentur inventa; ipseque Jesus Christus est mytliica fietio.

VII. El Semiracionalismo (RatiomUsmus moãeratus) ó racionalismo


snpernaturalista, es un progreso respecto dei naturalismo y dei racio­
nalismo extremo, en cuanto que admite una revelaciou divina, positi­
va, inmediata, sobrenatural, ltv cual contiene doctrinas que «cuando

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PRIMERA PAUTE. U B l i O PUIMRRO. SECCION SEGUSTIA. § 13. 137

menos al principio, y durante un período indeterminado, parecen in-


oomprensibles» á la razon humana. Su error consiste en que sostiene:
a) Que la revelacion de tales verdades no es necesaria sino á causa
dei abuso v debilidad de la razon consignientes al pecado (per accidem)
no absolutamente ( nbsohde), para que llegueu á noticia dei liombre; l)
que la razon tiene por tanto el derecho y el deber de juzgar conforme
á los critérios meramente racionales, á las doctriuas reveladas que supe-
ran el alcance de la razon, no sólo negativa sino positiva mente; es
decir, que estas verdades no son sobrenaturales por sí mismas y absolu­
tamente, sino de un modo relativo y accidental; c) que, por consiguiente,
la Teologia debe estudiarse de la inisma manera que la Filosofia v las
ciências naturales (ivelflichm); d) la verdad creida solamente en un prin­
cipio se convierte luégo progresivamente en eomprenãida; «el mistério se
convierte en idea, la verdad de la revelacion en verdad de la razon.»
1. Véase á Güntlier, Las càbezas de Jano, eu nlraan, II. 272. Enristen y Heracles,
pi‘ít. 525 y 88, Lydia 1850, pág. .102 v s.s. 310 y ss. Thomas a Scrupulis, págs. 196 —
215. Propedêutica. I. 130, 317 v s.s. Frolischammer, Introduccion á la filosofia, eu ale-
man, 1858, pág. 277, y. Drey, Op. cit. I. 281, 289. Entre los protestantes, el semiracio-
nalismo tiene por mantenedores principalmente á los partidários de la llamada teologia in­
termedia (Ullman, Tholnek. Lange, Martensen), y á Schleiennacher, F. H. Fichte,
Weisse.

La revelacion no sólo contiene verdades racionales, sino tambien otras que


superan absolutamente el alcance de la razon. Respecto á aquéllas, la razon
puede conocer el “ qué ,, fquod sit) , aunque no Ie es dado conocer enteramente
el “ cómo, „ la esencia (qiiomodo s it), porque nosotros no tenemos un eonoci-
miento inmediato de las esencias, sino que inferimos de los fenômenos la
esencia de las cosas. Respecto de éstas, no sólo no conoc-emos el “ qué, „ sino
que tampoco el “ p ara qué, „ esto es, despues de reveladas no podemos eom-
prenderlas ni siquiera impropiamente, segun la analogia de las ideas liumanas
(improprie, analogice, no por votionilms propriis) ni ménos demostrarias con
razones internas como necesarias al pensamiento. Thom. II. II. q. 1. a. 5: Ra-
tiones sunt... persuasiones quaedam m anifestantes non esse impossibile. El
mistério es, p o rta n to , absolutamente sobrenatural y chocante, así en lo rela­
tivo á su esencia como á su existência. Ciertamente, la última razon y la esen­
cia íntim a de todas las cosas, y en particular de Dios, es un secreto para nos-
otros, y nosotros no podemos concebir ni dem ostrar á Dios con conceptos pro-
pios y que le designen de una manera adecuada. Sin em bargo, no se sigue de
aqui la uuidad dei conocimiento natural y sobrenatural de Dios, de la ciência
de la razon y de la fe, como sostienen Günther (L a s càbezas de Jano. II. p á­
gina 27f>, Lydia. 1852, pág. 284), v. D rey ( Op. cit., pág. 267), Frohsc.ham-
mer (Op. cit). Los mistérios dei órden n atu ral, en oposicion á los dei órden de
la gracia, no son mistérios sino en sentido impropio, porque:
a) E l conocimiento de la existência de Dios ( an sit), así como el conoci-

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1S8 GUERRA CONTRA LA REVELAC10N DIVINA.

miento de su esencia (quid s i t '), lo alcanzamos por nnestra razon, aunque


sólo por medio de ideas inadecuadas (t'omeptiombus impropriis), por la via
causalitatis, negationis j eminentiae. L as verdades de la Revelacion, sin embar­
go, las conocemos, así en lo relativo á su existência (an sit), como respecto de
su esencia (quid sit), no por médios naturales, sino unicamente por la fe en
virtud de la Revelacion, pues la razon no tiene en sí ni en la criatura ningun
principio dei cual pueda inferir su existência ni su esencia. Tliom. I. q. 32. a.
1: Ostensum est, quod homo per rationem naturalem in Dei cognitionem per-
venire non potest nisi ex creaturis. Creaturae autern indncunt in Dei cognitio-
nem sicut effectus in causam. Hoc igitur solum de Deo ratione naturali cog-
nosci potest, quod competere ei necesse est secundum quod est omnium en-
tium principium. Virtus autem creativa Dei est communis toti Trinitati, unde
pertinet ad unitatem essentiae, non ad distin«tionem personarum. P er ratio­
nem ergo naturalem eognosci possunt de Deo e a , quae peifinent ad unitatem
essentiae, nou autem ea, quae pertinent ad distinctionem personarum.
b) Verdad es que nosotros, para aprehender especulativamente las verda­
des de la fe, nos servimos de ideas humanas; pero sólo á la Revelacion debemos
estas misrnas ideas. Thom. Super Boêtk. Sect. II. q. 2. a. 3: De substantiis
illis immaterialibus secundum statum viae nullo modo possumus scire quiã est
non solum per viam naturalis cognitionis, sed nec per viam revelationis, quia
divinae revelationis radius ad nos pervenit secundum moãimi nostrum... quam-
vis enim p er revelationem elevemur ad aliquid cognoscendum, quod alias no-
bis esset ignotum , non tamen ad hoc, quod alio modo cognoscamus nisi per
semibilia.
2. En I Cor. 2, 9 sq. se dice de estos mistérios “ quod in cor hominis non
ascendit. „ Esto designa en prim er término el hecho de su ignorância por parte
dei hombre; pero esta misma no es accidental, sino que radica en la misma na-
turaleza dei m istério, así como en la dei espíritu humano; de suerte que el mis­
tério, áun despues de revelado, no deja de ser mistério; pues el principio de su
conocimiento es sólo el Espíritu Santo; ■“ nobis autem revelavit Deus per Spi-
ritum suum, „ por esto “ homo animalis non percipit „ (l. c. 10. 14), esto es, el
hombre meramente natural á quien falta este principio superior de conoci­
miento. E ste principio de conocimiento es el espíritu, porque sólo él sabe lo
que hay en Dios (10. 11). Cf. Joan Chrysostom. L h. I. Con esto se desvanecen
las objeciones de W egscheider (Op. cit. § 10) y Bretschneider ( Op. cit. § 44),
segun los cuales p.'jo"rfiptov significa hecho desconocido que se descubre por
virtud de la Revelacion.

VIII. De a q u i se in tiere la ra z o n eon q u e el concilio V a tic a n o h a


condenado al seiniraeionalismo.
1. L. c. Cap. IV. Can. 1: S. q. 1., iu revelatione divina nulla vera et proprie dieta
mysteria contineri, sed universa fidei dogmata posse per rationem rite excultam e naturalibus
principiis intelligi et demonstrari, a. s. cf. Cap. IV.: Nunquam tamen (ratio) idônea reddi-
tnr ad ea perspicienda instar veritatmn , quae proprium ipsius objectum constituunt. Divina
enim mysteria suapte natura iutelleciam ereatum sic exeednnt, ut etiam revelatione tradita

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1‘ltlMKRA FARTE. LIBRO PRIWERO. SECCION SEGUNDA. § 13. m
et lide suseopta , ipsitis tamen fidei velamine contecla et quadam quasi ealigine obvcluta
maneant, quamdiu i» hae mortali vita peregrinamitr a Domino ; per lidera enim ainbulamus
et ison per speciem (If Cov. 5, 7).
SjTiab. § II. RüUonaUsmitx moderatus. 8. Q.uuin ratio humana ipsi religioni aequipa-
retur, idcireo tlieologieae diseiplínae proinde ac philosophicae tractandae sunt. 9. Omnia
iwlixcriminatím dogmata religionis ehristianac sunt objeetum natoralis seientiae seu philoso-
phiae; et humana ratio liístorice tautum exculta potest ex suU nnturalibus viribus et pi-inci-
piis ad veram de omnibus etiain reeonditiorilms dogmatibus scientiam pcrvenire, modo liaee
dogmata ipsi rationi tanquam objeetum proposita fuerint.

2. Todos los Santos Padres se expresan en este mismo sentido. Iren. C.


Haeres. 11. 28: lí ya£—òv, t: xa.l tràv sv Tate " ta s a tç wT.tovjaÍvwv, oâwv tojv
ypatítov ~ víu|rav.xwv oyrrbv, ev.v, uèv £~t/.óoui£v xarà yáptv Otoõ, Èv.x òè àvaxt'.-
yz-y.', tw Hecõ, xal ov uteívov atãiv. j-y ~<õ vvvl, SiXXí y.y), èv grà o.èÀÀoVT.: Athanas.
Ora/. IIF. r. Arian. n. 28: vòv -txotvÍv tt,; xaü' r,uã; tovç Xc.TTtavoò; - í “ £<o;
ÀájÜtojAív, xal 70'j tw , éW—£p xavòv'. ycraáuEVoi, ~po;íy(i)|j.tv tò àvayvoWE!. Tq;
Oío-Vcóa-Too ypxs?,;' ad Serap. Ep. I. 17: ovx Èv avOtcortív/, wJ.% , à/.À’ Èv àxov,
—tTTíeo; òiavoclaOa'. /. «. 20: r, yxi Ôíó~qç gjx Èv a~oí£'<£'. Aoytov -xpxoí-
òoT7.t, àXÀ’ Èv “ Ítt; 1. xal sÒt ío í ’. k v .t i Aí <i.z~' vjt.yAv.y.z; “ dei mistério de la
Trinidad se dice por tanto ( n. 18 i: uovov -'. stsvstí, gt1. ÈttÍv. De decr. Nicaen.
n. 12. Cyrill. Hieros. Catech. X I. 12: TtoÀÀà Çr/rqjMtTá èsr.v èv ? a i; Qíiav;
ypavxt;- tg ytypav.yivov ov xava/.avyiávGUEv. Cf. n. VI. 7 Gregor. Nyss. C.
Jimiom, ortit. X III. pág. 945 ( Migro): —ãuáv t'.; Oeg—vejttgv ywvqv ÈpsvvcóyEvoç
ovx àv sugo1, rí,? Osíxç 'pvTico; fà,v GiòavxxÀíav. -Joan. Chrysost. De incompreh.
Dei. Hom. II. 2 : gtxv yxp o Osòg x—g'faívqTX'.. /.oy.xaov; xwslv gv ypq... AGy.xp.èç
[j-èv gvosIç —xoxcrrqcx', ojvxTX'.. n ta t1.; òè o.GVr, òòvatrx’. òlòájja’. xal ~v:t:yy.’. tm t ,.
In Ep. 1. ad Cor. Hom. T II. 1: tg yxp jjejoT^piov xaTxxxEjq; oò o í’.-y:r à/,À’
oitEp èarí, tovto jjtovov xaTXvyj/.ÀETa'.. Eulgentius «d Trasim. II. 1: Quoties ira-
manae rationis iníirmitas semetipsam protinus cognitura fines molitur aliqua-
tenus suae paucitatis excedere, atque coelestis illuminationis praegnata con-
eeptu eonditoris sui ac redemptoris inquisitionem coeperit parturife, sola,
quantum arbitror, immutabilis illa sem piternitas T rinitatis reperietur incom-
prehensibilitatis digna m iraculo, (/««c sic e.aedit omne quod cogitare vel supere
possumm, sicut superat omne quod sumus. Cf. Agustin. De Trinit. XV. 6: Quis
disputandi modus. quaenam tandem vis intelligendi atque potentia, quae viva-
citas rationis, quae acies cogit.ationis ostendet, u t alia jam taceam, lioc unum,
quod sapientia dioitur Deus. quomodo sit Trinitas. 1, c. c. 21: ut quantum vide-
ri potest, videatur mente, quod tenetur fide. Cf. Basil. C. Eanom, I. 14. Gregor.
Xaz. Orat. XX. 1 0 — 12; X X IX . 8. X X X I. 35. Hilar. De Trinit. II. 6. 9. 12.
Cyrill. Alex. De Trin. 13Iign. T. V III. 444): r.v ( v/,v yèwr.ffiv)... ó~£p'fÈp£’.v
auavTa vovv vòjv è—l yy,í, xal àvto ttov xílvOa,'. vràv xa&’ 'qaã; Èwotcov, àa-T'.3'q
òè xal àvÈVjavov tolç ty,ç àv^oto-ÒTyTOç u Ètgoi;. Thom. I. c.: Qui probare nititur
Trinitatem personarum naturali ratione, fidei duplicitcr derogat. Primo quantum
ad dignitatem ipsius fidei. quae est ut sit de rebus invisibilibus, quae rationem
humanam excedunt, unde Apostolus dicit ad Hebr. 11, 1, quod lides est de non
apparentibus, et idern Apostolus dicit I Cor. 2 , 6. Loquimur Dei sapientiam

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140 GUERRA COXTRA I.A REVELAC10N DIVINA.

in mysterio, quae abscondita est. En la época moderna, de la misma manera


que en tiempo de los Eunomianos, la afirmacion de que loa mistérios eran
comprensibles lia conducido á desfigurarlos. De aqui que diga con razon B a­
con de Yerulamio (D e augmento scientiar. X. 1): Animus ad amplitudinem
mysteriorum pro modulo suo dilatetur, non m ysteria ad angustias animi cons-
tringantur.

IX. Al refutar nosotros las injustas pretensiones dei racionalismo


en sus diversas formas, no negamos á los creyentes en manera algu-
na el derecho de apropiarse por medio de la reflexion las verdades
reveladas. Pues si bien la limitada razon humana no es principio posi­
tivo (principim n secundum quod) , ui menos productivo de toda ver-
dad (prin cip iu m quo), es sin embargo, principio negatiyo, en cuanto que
no puede ser verdadero nada que contradiga sus leyes.
1. Cone. Yatic. I. c. Gap. IV: Etsi fides sit supra rationem , nulla tamen
unquam inter lidem et rationem vera dissensio esse potest; cum idem Deus,
qui mysteria revelat et fidem infundit, animo humano rationis lumen indiderit;
Deus autem negare seipsum non possit, nec verum vero unquam contradicere.
Inanis autem hujus contradictionis species indo potissimum oritur, quod vel
tidei dogmata ad mentem Ecclesiae intellecta non fuerint, vel opinionum eom-
menta pro rationis effatis habeantur. Omnem igitur assertionem veritati illu-
minatae fidei contrariam omnino falsam esse definimus ( Cone. Lateran. V.
Bull. Apostolici regiminis), Prop. dainn. S. C. I. d. 11. Jun. 1855. Prop. 1:
E tsi fides sit supra rationem, nulla tam en vera dissensio, nullum dissidium
inter ipsas inveniri unquam potest, cum ambo ab uno eodemque immutabili
veritatis fonte, Deo optimo máximo oriantur, atque ita sibi mutuam opem
ferant.

2. Thom. C. Gent. I. 7: Qumnvis praedicta veritas fidei christianae humanae rationis


eapaeitatem excedftt, haec tamen, quae ratio naturaliter iudita habet, huie veritati contra­
ria esse non possunt. Ea enim , quae naturaliter rationi sunt insita, veríssima esse constat,
ut nec ea esse falsa possibile sit eogitare, nec id, quod fide tenetur, cum tam evidenter divi-
nitus confirmatum sit, fas est crcdcre esse falsum. Quia igitur solum falsum vero contrariam
est..., impossibile est illis principiis, quae ratio naturaliter eognoscit, praedictam veritat.em
fidei contrariam esse... Ex quo evidenter colligitur, quaeeuuque argumenta contra fidei do­
cumenta ponantur, haec ex principiis primi- naturae indit.is per se noti.s non recto procede-
re. Pude nec demonstrationis vim habent, sed vel sunt raüoiiesprobabiles, velsophisticae,
et sie ad solvendum locus relinqnitur. Cf. Augustin ad Marcellin. Ep. 143 n. 7: Si ratio
contra diviuarum scripturarum anctoritatem redditur, quamlibet acuta sit, fallit verisimili-
tudine; nam vera esse non potest. líursus si munifestissimae certaeque rationi velut scriptu­
rarum sanctaram objicitur auctoritas, non intelligit, qui hoc facit, et non Scripturarum illa-
riun sensum, ad quem penetrar(‘ non potest, seu suum potius objicit veritati; nec quod in
eis, sed quod in se ipso velut pro eis invenit, opponit. Cf. ad Conscnt. Ep. 120. Tortulia-
no, de qulen es este pasaje (De cum. Chriat. n. õ) : Mortuus est Dei filius, prorsus cro-
dibile est, quia ueptum est, certnm est, quia impossibile o,st, no hace sino proclamar á se-
mpjanza de los Apóstoles (I Cor. 1, 2 8 ), eu su manera paradógica de hablar, que los mis-

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PR1MEKA PAR TE . LIBRO PRTMERO. SECCION SEGUNDA. § 14. 141

terios eristianos parccían una locura á los pag.mos dominados por ia sensualidad, y que por
esto mismo son dignos de Dios.
3. Lutero afirmaba que la fe y la razon son contradictorias. «La Sorbona,» deeía, «ma­
dre de todos los errores y de todas las herejías, lia dado-vergonzosa muestra de sí ai procla­
mar que Io que es vordadero en Teologia es verdadero tambien en Filosofia. Y no contenta
eon esto, ha condenado como horejes á todos los que creen lo contrario, dando á entender eon
esta abominablc teoria que se debe sujetar á lus verdades dogmáticas al yugo de la ra/.on
humana.■» Obras, cn aleman, X , 1396. t En órden á la ra/.on , debemos crecr y proclamar
que Dios ni teme ni ama. ni confia en la senora razon, sino que la desprecia sin ambages,
y no hace caso de sus amenazas ni de sus promesas. A esto se agrega que ella no ticne
aíicion ni amor á sus palabras, ni á su volnntad, sino que, sobre todo citando le va mal, gru-
íie y murmura, se cneoleriza y grita contra 01. > Obras, V H1 ,2048. D. 1loffinann eiaefia-
ba en ITelmstiidt en 1598 contra los Rationistae y Ratiocinistae que la Filosofia tenía que
scr forzosamente eueiniga de la Teologia. Yéase á Herzog, Enciclopédia, en aleman, y ti
D. F. Strauss, Op. cit. I, pág. 312 y ss. Este ponto lo tratamos con más extension en Ia
segunda parte, libro m , seccion torcera.

§ 14. POSIDILIDAD DE UNA BEVELACION DIVINA PO SITIV A , ASÍ MEDIATA


COMO INM EDIATA, A SÍ INTERNA COMO EXTERNA.

I. Si la líevelacion fuera imposible, esta imposibilidad tendría que


proceder: a) de Dios, autor de la líevelacion; b) dei hombre que la reei-
be; c) 6 de la verdad revelada.
Ahora bien; no puede demostrarse en manera alguna que la Revela-
cion sea imposil.de bajo ninguno de estos tres eonceptos, porque: a) el
poder, la sabiduría y la bondad dc Dios, manifestadas cn su constante
accion sobre el mundo, nos muestran la posibilidad de una accion ex­
traordinária— Revelacion — sobre el mismo. b) El hombre. como sér
inteligente, puede ser adoctrinado por Dios, inteligência suprema., c)
Para la inteligência humana, toda verdad es un bien que la eleva y la
perfecciona.1

1. Aun en el órden de la naturaleza, Dios está intimamente presente á la


criatura espiritual (per pótentiam, praesentiam, essentiam, sicul effectus adesi
causae. Tliom. I. q. 8. a. 2 ), la sostiene y la penetra en todos los momentos de
su existência, obra como causa prim era en todos sus efectos, y ante todo como
principio de conocimiento, pues nosotros todo lo conocemos en Dios (Thom.
I. q. 12. a. 11). P or esto mismo puede obrar física, directa é inmediatamente
sobre el alma (per modum causae efficientis), mióntras que el espíritu creado
no puede obrar sino m ediata, indirecta y moralmente (per modum objecti el
finis) Sum. I. q. 105. a. 4. 5. q. 111. a. 2). Si no fuera posible la comunicacion
de ideas (verbimi mentis) sino por medio de Ia palabra sensible (verbum oris).
tendríamos que los espíritus puros y las almas de los muertos no serian capa-
ces de tener ni de comunicar ideas, ó lo que es lo mismo, que ni el hombre
seria inm ortal, ni habría espíritus puros. Pero áun en el órden de la naturale-

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142 POSIISILIDAD P E UNA REVELACION DIVISA POSITIVA

za ejerce Dios tambien una influencia determ inante enla formacion de las ideas,
en el espíritu dei hombre, pues de. É1 procede el prim er impulso. Thom. I. II.
q. 109. a. 2: Hoino est dominas suorum actuum propter deliberationem ratio-
nis. Sed quod deliberet vel non deliberei... oportet quod lioc sit per delibera-
tionem praecedentem . et cum hoc non praeeedat in infinitum, oportet, ut fina-
liter perveniatur ad hoc. quod liberum arbitrium moveatur ab aliqao exteriori
principio, quod est supra mentem humanam, scl. a Deo. Cf. a. 1: Actio intel-
lectus dependet a Deo quantum a Deo: uno modo. in quantum ab ipso liabet
perfectionem, si ve formam, per quam agit; alio modo, in quantum ab ipso
movelur ad agendam. La revelacion divina infiuj-e por tanto en la vida más
propia é íntim a dei alma, y al mismo tiempo debe surgir de ella en eierto sen­
tido, pnes la vida dei alma tiene su raiz y sn fundamento en Dios. E sta es por
tanto el lugar de la actividad reveladora de Dios.
Si Dios no pudiese obrar sobre el espíritu dei hombre, ya comunicándole
ideas, ya dirigiendo y elevando sus facnltades naturales de conocer, tampoco
y ménos todavia podría obrar sobre su voluntad; y tendriamos que viviria el
hombre fuera dei órden de la Providencia divina. Si Dios no obra sobre la
criatura inteligente, que está más próxima á E l como criada á su imágen y se-
mejanza, entónces no obra tampoco otra sobre ninguna otra criatura. Cierto que
la inteligência humana es en la inspiracion un instrumento dei espíritu divino;
mas no un instrum ento m uerto, sino conscio, viviente, que recibe las impre-
siones divinas en virtud de un acto vital, como la voluntad bajo la influencia
de la gracia, y las conoce en y por Dios mismo.
2. A la revelacion externa de Dios (sucesos naturales é históricos) acorn-
paiia la revelacion interna; aquélla sirve de confirmacion á ésta, ésta explica
aquélla. Dan. 10, 1. intellexitquo sermonem; intelligentía enim est opus in vi-
sione. Angustin. Genes, ad Ut. X II. 9: Quibus signa per dignas rerum corpo-
ralium similitudines dem onstrabantur in spiritu, nisi aceessisset mentis offi-
cium, u t etiarn intelligereiitur, nondum erat prophetia. Thom. II. II. q. 173. n. 2.
Los Profetas de la antigua Alianza "poçfyrg), y los Apóstoles e n la
nueva, estaban iluminados sobrenaturalm enteyfueronlos instrumentos elegidos
para anunciar la revelacion divina. I I P etr. 2, 21. Non enim voluntate humana
allata est aliqv-ando prophetia, sed Spiritu sancto inspirante locuti sunt sancti
Dei homines. Deuteron. 18, 18. Prophetam suscitabo eis de medio fratrum
suorum similem tui, et ponam verba mea in ore ejus, loqueturque ad eos om-
n ia, quae praecepero tibi. Lo esencial en la Revelacion es la iluminaeion inte­
rior, que el Profeta conoce y distingue de su propia natural penetracion. II.
Petr. 1, 21. Thom. II. II. q. 171. q. 5. q. 173. a. 2. En la vision ( r u o a Joel.
2, 28. Zach. 1, 8 sq. Ezech. 37) contempla la imágen y á la luz superior com-
prende su sentido, E l éxtasis profético, que por lo demas no va unido siempre
á la revelacion (Thom. I. <:. q. 172. a. 3 ), no excluye la conoiencia, como entre
los adivinos paganos (ex<r:acr,ç Apor. 22, 17, yr/í-rOx’. èv Apoc. 1, 10.
cf. Agustin. Serm. X II. 4: spiritu hominis assumpto, quod Graeci eestasim
vocant). La diferencia entre el éxtasis pagano y el cristiano la fija San Jeró-

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r s r a i E K A PAUTE. LIBRO Pttl ME RO . SRÇCfOS' S E li O K I U . § 14. 143

liimo en estos términos ( in Jes. p raefj: Neque vero, ut Montanus cnm insanis
foeminis somniat, prophetae in ecstasi sunt loouti, ut nescierint, quid loqueren-
tu r, et cunt alios erudirent, ipsi ignorarent, quid dioerent. Suarez, D efid.
Disp. Y III. 4: Dicimus eos qni vero prophetae sunt, etiamsi in ecstasi illumi-
nen tu r, vere nihilominus intelligere; alias non essent vere illuminati a Deo,
sed tanqnam instrum enta m ortua se liaberent. Sobre los adivinos paganos, por
el contrario, véase á Platon. Apolog. Socrnt. pág. 22. Joan. Chrysostom. Hom.
X X X IX . 1. in I ad Cor. L as revelaciones hechas á personas que no saben
com prenderlas (C aifás), y cuyo verdadero significado se explica por otros, no
son inspiraciones en sentido estricto. Thom. II. II. q. 171. a. 5 (instincfus pro-
phetkus). Pero á veccs no era enteramente claro ni áun para los misnios verda-
deros Profetas todo lo que el E spiritu Santo ammciaba por medio de Ia histo­
ria y de actos simbólicos. Thom. II. II. q. 173. a. 4. Suarez. I. c, Absolutamente
uo se requiere ni santidad ni otra disposicion alguna en las personas á^quienes
Dios se revela, pero ordinariam ente han concurrido en ellas estas condiciones.
Thom. I. c. q. 172. a. 3: Sicut Deus potest simul cum affectu spirituali induce-
re dispositionem convenientem, quaiis requiritur soctindum ordinem naturae
etc. a. 4: Prophetia potest esse in b is, qui non sunt Dei per gratiam.

II. Por esto encontramos siempre en todos los pueblos la creencia


en una revelacion de Dios en sentido estricto.

Véase á L üken, L a s tradicimes dei gênero humano. en aleman, 2.a edicion,


1869, pág. 3 y ss. Los indios refieren su religion á Brahma y á un patriarca
contemporâneo dei dilúvio, M anu, á quien se revelo Brahma; los babilônios á
B el, por medio de Oannes ó dei patriarca X ysutlm is, contemporâneo tambien
dei dilúvio (Syncell. Chronic. ed. Bonn. pág. 31); los fenicios y egípcios á
Tliaut, denominado por los egípcios el secretario privado de Osiris. No es po-
sible 1legar á “ Brahm a, „ dice el filósofo indio Saneara ( Saneara ed. W in-
disclim. pág. 106) “ sino con auxilio de las doctrinas transmitidas desde los
orígenes dei mundo. „ Herodoto eclia en cara á Hesiodo y Homero el haber
sido los inventores de la religion dei pueblo (v. wy.-qsravrsí cr.v 8so*'ovíy,v
li/./.xv.v. II. 53); v busca la religion más pura entre los pelasgos; y todos los
filósofos griegos en general creen en la existência de una religion más pura,
revelada por los dioses á la humanidad primitiva. Platon. Politie. pág. 271.
Cratyl. pág. 438 (sobre el origen dei lenguaje), Tim. pág. 22. 48. Pliiléb. pági­
na 16, suspira por una revelacion. Phaed. pág. 85. Lo mismo Aristotel. Metaph.
X. n. 8. Pausanias, Deseript. Graec. V III. 2. Jamblich. in rifa Pytiiag. init.
Cicer. Tusc. I. 12: A ntiquitas, quo propius aberat ab ortu et divina progenie,
hoc melius ea fortasse, quae erant vera, cernebat.

III. Lo mismo que se lia dicho de la revelacion inmediata, puede


decirse con igual fundamento de Ia revelacion mediata.
Dios puede revelarse á un hombre sin valerse de la mediacion de o tro , pero
tam bien puede servirse de otro liombre como de instrumento elegido para este

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144 POSIBILIDAD DE UNA BEVELACION DIVINA POSITIVA.

fin. Absolutamente puede Dios revelarse inmediatamente á todos los hombres;


pero en el reino de la gracia, como en el de la naturaleza, la accion de las
causas segundas debe cooperar para que el órden de la gracia y la verdad so-
brenaturales esté perfectamente eslabonado, y tenga por base el principio de
la unidad y de la autoridad.
IV. No puede sosteuerse tampoco la imposibilidad de conoeer en
cierto modo la revelacion divina, así inmediata como mediata, pues
Dios, como supremo principio de la verdad, puede revelarse al espíritu
finito, lo mismo en el órden de la naturaleza que en el de la gracia, con
una certeza que excluya toda duda. Agrégase á esto que alhombre le
han sido dados suficientes critérios de credibilidad en órden á estas dos
maneras de Revelacion.
El bombre inspirado debe conocer ciertamente como tal la revelacion que
se le hace, pues sólo de esta suerte puede creer en ella y exigir que la crean
los demas. Thom. II. II. q. 173. a. 4: Cum aliquis cognoscit, se moveri a Spiritu
sancto ad aliquid aestimandum vel significandum verbo, velfacto, boc proprie
ad propbetiam pertinet. La posibilidad de semejante conocimiento la da la
misma luz de la Revelacion, á cuyos resplandores el entendimiento, iluminado
sobrenaturalmente, la conoce con certeza infalible, análoga á la que tenemos
de las leyes prim eras de nuestro pensamiento, que por v irtu d d e su propialnz
se anuncian con certeza al espíritu con aqnel carácter. Tbom. Qu. De Prophet.
art. 3: Lumen infusum, ex quo roboratur intellectus ad judicandum... ut quo-
dammodo conformiter substantiis separatis intelligat. A esto se agregan en se­
gundo término todos aquellos critérios — milagros, anuncio de cosas remotas
ú ocultas ( Cardiognosis) — que demuestran la credibilidad dei becbo de la
revelacion. De este modo, la inspiracion divina tiene su confirmacion y garan­
tia en la manifestacion divina, en los grandes bechos históricos y naturales,
que son efectos dei mundo sobrenatural en el visible, como aquéllos lo son en
el mundo dei espíritu. Cf. L ugo, De fui. D isp. I. Sect. 10. Suarez, De fid.
Disp. V III. 5. De este modo se rechaza de antemano el subjetivismo exclusivo
y el falso espiritualismo.
V. De aqui se innere la solucion de todas las dificultades contra la
po sib ilid ad de u n a revelacion s o b r e n a tu r a l:
a ) ya sea que mi acto aislado de Dios en el tiempo contradice la
inmutabilidad en su esencia ;
b) ya que la revelacion implica el reconocimiento de la imperfee-
cion primitiva dei hombre, que es « una perturbacion dei órden natu ­
ral , » una « contradiccion dei sér divino consigo mismo;»
c) ya que « una revelacion, es decir, una accion inmedita dei Sér
supremo sobre el espíritu humano reduciría á este á una pasividad
absoluta, pues que el Sér supremo es esencialmente activo, y lo correla-
tivo de to actividad absoluta es la pasividad absoluta; »

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P iU M E R A P A liT K . /.tU lã ) n ilM E R O . SH0C10N .'« K t i O N O A . § 1 i i 4.-»

c!) ya, que * lã revolucion e* psicologicamente impossible, pues uues-


Iro sabor es producto de li.ts objetos que nos solieitau y do nuestra pro-
piu actividad; *
<•) ya, que no puede contestara® á la objecion: «que como se preten­
de conooer que la revelacion procede realmente de Dios; >
/!■ ó bien que una revelaeion divina inmediata excluiría imlo proce­
do histórico de la misma revelacion.
1 \ easc ú Spir.oz.a , 7 rítrhila.< lluolog. -pohtlC. ( ". .s.iau-.-, í)p. rif. pag. 2 7 - y
Sr!:i:’Iing cn ei Diário jUoaófu« <V Ficlite, ou «lemar. . ViII. 2. Fielito. Critica. <!■ toda
rr>i'hu-brn . ou a le-m a u pás. 1'0 y >>. Ivaffl . Lticha de las fttctilf«rb:x, j-is. 100 ; siy.
!lr.-ísrlüii-idei', 'Dogmática, I. pás. 205 y . Rijliv , fJartua sobre cl Racioiialigiiio, en
;ili-iuáii. pág. 290 y ss. Wpgseliciiler. Dogmática § 4!. FratiwnifoH /!<’ Wu1:ffvt>bUfM, 4.
l!iiUtftsi-ii»oig 1T77. Pfleidr-rer. O/i. <11. p,-is. 079 y -s.

La juimera objecion Strauss. Dj>. nt. pág. 274 *. se dirige, no sólo centra ia
Ilcvctaoion, sino contra ©1 coneepro teista de Dios cn goi-toral, cl cWÍ distingue
••i sér eterno é imnutable tl<* Dios de su a veiou en ol tiemjio. Aunque la
*c-rueja de Dios es inuratablc cn si <cviif(itice.. uo lo e sla relacion que guardan
icspccto de ella las cosas iinitas <ícriniaofi1c . Augustin. Cir. Del X II. i7:
/ '»i> <idcmqae m m uüilxV rulvvlalc res , quas condidit et ut prius non t-ssent,
e g i t . qiuundiu non fuerunf, et nr posterius essent, quando esse eoeperunt. XI.
I: hóc iecit, qua futura jauv essen t, nt non tem poraliter Jaeeret teniporalia, »ed
ab co facta cnrrerent têm pora. Thom . I. q. H*. a. 7: A liiul nst matava vobmta-
Ir.u <■: aiiud est v e lle <itíjuanim vcnH» iunk>twv‘m. P o test enim aliquis ca<<cm
c'///i;*/<//<• inunobilitcr pcnunjiçi/h- v elle. quod nunc iiat lioc et postea tiat contia-
riuiu. Scd tunc v o lu n ta -m n ta rctu r. si aliquis ineiperet v e lle , quod prius non
v ilu it. desineret v e lle , quod voluiv. Cf. Suarez. >/««•. D isp u í. T II.
2. La segunda objecion i S piuo/.a./. Strauss <>j/. <//. pág. 2 7 0 , tendria
aigii.ua apariencia de fundamento si el órden de la gracia perteneciese á la
i-oudicion natural dei liombve. Povo no sucede asi, pites Dios anadió en la Iíe-
velnoion, al Aon de la creacion y dei órden natural, el dei Ardeu sobrenatura l, y
f-1evó y perfeccionó la naturaleza por medio de !a gracia. Pero ambos ordenes,
asi c! de la naturaleza como d de la gracia, están sonietidos á la Providencia
divina. Thom. C. Genl. IIL OS: Si eonsideremus praodictuni ordinem, qtian-
ium ad rationem a principio dependentem ei plan eiwao de la Divina Provi-
ilencia í, sie praeter ordinem illum Detis face*© non potesf. Ordo enim ille pro-
ccdii ex scientia et volunrarc D ei, omnia ordinante in suam bunitatem sicut in
tinem. Im possibile est, quod nliquid velit, quod prius noluerit..,, nec porest
liteere aliqua, quae sub ordine providentiae ipsins ab acrerno non fuerunt. Cf.
Loilmiz,, Theoãic. III. pág. 20!'.
H. D io s es acto puro (ruiva piirvs S, todo accir-n, y por tanto no depende do
ufra cosa algnna ( fíge»$ tniibia : de donde se sigu e que la activid ad de la cria­
tura es dep en d ien te, m as no que la criatura sea absolutam ente pasiva.
i S e lie liin g , Op. cii. Strauss. Dji. r/t. •. Tlioni. . <■q- art. *>: A liq u i^ ta r r ic i-
pat aetionem propriam alicujus alteriu s. non virtute p ró p ria . sed tuàt,
TOMO I 10

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HO POSJBILTDAD DE USA REVELACION DIVISA POSITIVA.

Utef, in (jamtum agit in v irtu k alterins. q. 105. art. 5: Sic intelligendum est
Deum operari in rebus, quod tanmi ipsae res propriam liabeant operationem...
Si simt multa agentia ordinata, semper sectmdum agens agit in lirtute prim i
cii/entis. Nam primum agens movet secundum ad agendum . et secundum licc
ouuiia agunt in virtute ipsitis Dei : Deus non solum movet res ad operandum...
sed etiarn dat formas creaturis agcntibus et eas tenet in esso. Undc non solum
est causa actionum in quantum dat formam, qnae est principimn actionis, sed
etiam sicut conservans formas et viruites rerum... E t qnia forma rei est intra
rem, et tanto raagis, quanto consideratnr ut prior ei tmiversalior, et ipse Deus
est propriae causa ipius esse aniversalis in rebus omnibus, quod inter omnia
est m agis. intimum rebus; sequitur, quod Deus in omnibus intime operatur,
ad 2: Una actio non procedit a duobus agentíbus unius orâinis; sed nihil pro-
b ib e t, quin una et eadein actio procemi a primo et secundo agente.
4. De aqui se desprende la eontestacion á la cuarta objecion (Píleiderer, Op.
cit. W egscheider, Op. oit. Fragmentos de W olffenbüttel). Así como la acciou
de la rans» p> iiWa no suprime la de la cansa secunda, así tampoeo la acoion
de Dios como suprema inteligência sobre el espiritu dei liombre, no destruye
la actividad propia de este último. Dios mueve â todo los séres, pero los mae-
ve conforme á su propia naturaleza. Tliom. I. q. 83. art. 1: Operatur (Deus
in unoqnoque secundum ejus proprietniem : su accion sobrenatural sobre el espi­
ritu humano mueve y excita á este, y en vez de sofocar su acoion, liace que ésta
surja de lo más íntimo de é l: pues Dios penetra con su sór eu lo más íntimo dei
alma. Segun esto, debemos concebir la inspiracion como una cosa animada v
digna de Dios, no de una manera inuerra, mecânica y exterior. Como Dios puede
obrar física y directamenie sobre la esencia dei alma, haciendo que ésta apre-
henda las cosas que se le representam á diferencia dei espiritu criado, que no
puede obrar sobre las otras cosas sino de una manera exterior, aeaece que
no tenemos ninguna experieneia, y por tanto ninguna idea de esta accion
real, inmediato de Dios sobre el alma dei liombre; pero su posibilidad es la
consecuencia necesaria de la presencia de Dios per esseidiani.
5. Como el liombre, así en el órden de la naturaleza como en el de la gra­
d a , es instrumento consciente y libre de Dios para el cumplimiento de sus de­
sígnios, por esto Dios, interviniendo en el desenvolvímiento natural dei hom-
bre, y disponiendo este desenvolvimiento para servicio de lo sobrenatural, pre­
para cada vez más al linaje humano para recibir la revelacion salvadora: por
esto surge lenta y progresivameníe la Revelacion como hecho histórico, enla-
zado con la historia de la humanidad. Con esto queda demostrada la insubsis-
tencia de la quinta objecion. ( lin d a i, Eeim arus, Rõhr, Op.cit.)

La historia de la revelacion entendida en su verdadero sentido, es, pues, la historia de la


edueacion y de la instrueeion dei gênero humano en órden á su tín sobrenatural; pero pre­
cisamente porque esto fin es sobrenatural, no basta para alcanzarle el desenvolvimiento de la-
dísposleioncs naturales, sino que es preciso quo se liay a depositado en su alma, en su eono-
eimiento y su volnntad, algo más elevado, v que se procure desenvolverlo. En esto consiste la
importância de la historia de lo que perteneeç :i ot-ra salvaeion. Thom. II. II. q, 2 a. 3:
Períectio ratioualis creaturae non solum eorwisiit in eo, quod ei eompdit secundum suam

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PIÜMKRA PARTE. LIBRO P R1 M E R0 . SI3CCIOS SEGUNDA. § 15. 14 7

nahtnuit. sod in co etiiim, quod oi atiribuiurr cx qmnduM siq«:niatHralipartiapalmie di-


1'fHüc LonitaitS.\ ode ei clictum ost. ejuod ultima b<uti;‘k!o óoiairiis consisti: , ;. quatb.in
ponmtutitli Oei vi-iono. Ad quam qiiideiii visimiem homo ji iitingero nois pote-u . aisi ji-r
iuodtuH a&dixceniis a De-o ãocture, seeumhn» ilhid ,fi>an, 6. 45. <tmnis, qni aiulivh », IV.ie
er iiidieit. vonit nd nie. Hujus autcm fliséipliruio tr boi,'- pavtleeps imu sm /im , S' $/;•:-
t w c u i i ã i i i i i niodum sane untufw . #iimb. jgHtfcn: udi- í-ddlucenu m r,,■/,*/ t-t rraluí.
íidhoc, <d ad jicijeclam síckntiam perve.niat... diideuu V*<e•. utliomo pomada;: ad pci-
f'"-iiijaíai oentitndiuis. j>raw>:dgitur qnvd rrvdni D i o. ám ipuhis nmstiitro doreufi.

4? lã . POSTHTLIIiAT.i t>K .A .1-ÍÍS7.KLaCIv01 it±] MISTÉRIOS.

1. M istério (;j.d7ty,v.ov. m erfouefitum ) rii euu-íiilo teológico, es acjuella


verdtul so lire n a tu ra lm e n te rev elad a q u e el esp íriiu h u m an o , y en g en eral
el o sp íritu crendo, n o h a conocido ni puede conocer p o r los princípios
de co n o cim ien to in rn an cn tes en él. y que p o r ta n to no puedou ser]:1
ooiiocidos sino p o r v irtu d do la U evelaciou. y á u n despues »ie revelado*
no p u e d e conocerlo® adevuadarnente.

1. La palabra •Ao-rryy.ov. doctrina secreta, ia v.sahan lo sgriegos tiara desig­


nar nquellas doutrinas, j en especial aquellos usos simbólicos con que se vepn-
seniaba el renadm iento en la vida de la naiuralcza. Eran nn secreto para d
pneblo. y no Ias conocian sino los iniciados -j.j ~~.j:. . que tenian sus asam
bleas ]iara celebrar semojantes liesras — tiesias de los mistérios — los misté­
rios Ac Eleusis. Síiuiotracia. etc. E n oposicion al mundo pagaiio. los Santos
Padres designaban con el nomure de mistérios <i conjunto do las ereencias y
el culto cristiano. A ugnstin. T)> perraior. nu ,-it. d ;v,,//.?.*. I. 25 de los bantiza-
dos l: sacris mystoriis imbutos esse. JJasil. De Spirit. mnet. c. X X V II. 66:
£,'/ \OVJTTT.V UO. tè)V tU.J7TT,A
*» • ' h
<OV 7õ 7ÍU-V0V...
k
CjOÍ ‘i "J.l. O/.COC‘ i'JLV TTTC.OV TO Z\;• TV.'
* i
vr;j.toví, v.y.t .t / 'J.vf/rp êxcopov. 67: -% ■j.-yyryj. t i ,ç \.y.y./:t.7'.j.; o.jtt ry.7: á se-
mtijanza de los mistérios de los paganos, no se debían dar á conocer á los infie-
les ni á los catccúiuenosi l. c. 66: 'A aao yap Òóyaa, y,t . j•.lku xiys'j.% . To :j .ív
- j.z T M -y -r .. tà òk y.tyj-y.y-v. Òt^ ot,ídítx -.. (tregor. Xaz. Orat. X LV . íií.
Mattli. 7. 6. El pensamienío fundamental á este propósiro se balia en I Cor. 4,
1. dispensatoros mysteriorniu L ei (asi de los mistérios dogmáticos como de los
litúrgicos). CoL l, 26. mysterium absconditum a, sam ilis. nunc autem. manifes-
tamm; especialmente en I Cor. 2. 7 • véase !a pág. 6 de esta obra ■. Estas cloe-
trinas eontienen una sabiduría que se contraponc á la sabiduría dol mundo
i I Cor. 2. 6. 7 ■. que ni d más elevado do los espintus creados puede coneebir,
sino unicamente Dios. que nos la revela 11 Cor. 2. 8 — 12 i. De aqui se inúero
el segundo elemento dei m istério, su absoluta incomprensibilidad.
2. Aqui hacemos resaltar la diferencia entre el mistério y los enigmas dei
reino do la creacion. Xosotros. como no conoceinos las esoucias, ni menos tene-
mos nn conocimiento absoluto de las cosas, no tenemos ningun conocimienm
plcnamente adecuado f ideo i:o,tijilela c-d aihteqiinloy. y ánn de aquello sobro lo

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148 POSUHI.UV f! U i r,4 aBVKf,M’IOK BB MISTÉRIOS.

'•'.tal puede formar juioio u-içstra ranon, nos queda siempre algo que no alcan­
çamos á comprender. Pero acerca de Dios, cuyo sér infinito supera toto genere
á :odas Ias cosas finitas, jio rien-n amestras ideas sino una aplicacion análoga
i sxnw htw motim» nostrum . y de ningun modo una aplicacion adecuada yratio-
jiropriis): y de aqui que et sér divino sea uu mistério para nosotros. Así
que nosotros dei mistério, en sentido estricto, no sólo no conocemos “ qué cosa
sea iqiiiil s i t '. sino tampocc e! si es .. ( cm sit); quae nisi revelata divinitus
innotescere non possunt. <'m» . i •. Cap. IV. La eonsideracion de los m is­
térios de la naturaleza y de la <:>-<?aeion en general, constituye, sin embargo, un
irrefutable argumentam a d iioiihuem. porque prueba realmente la finitud y li-
íaitacion de nuestra inteligênc ia áun ou órden á los objetos finitos. A esto se
agrega en el mistério qu« ol Abjeto que se ofrece á nuestro entendimiento es
infinito.
3. La razon por qué liay tantos mistérios en las cosas naturales, pero todavia
nxás en la esencia de Dios. ía explica -Santo Tomás, C. Oent. IV, 1. en estos tér­
minos: Quurasensus. uudo nostra cognitio incipit, circa extcriora accidentia ver-
setur, quae sunt secundam se sensibilio . ut color et odor et liujusmodi; intellec-
ms c/,.;' pej- lmjusmodi exteriosa potést ad interiorem notitiam pervenire, etiam
Tlarum. rerum . quarum accidentia sen-u perfecte comprcbendit. Muita igitar
tfinnx pertingere poterit ad coiupreltendvurluni naturas illarmn rerum. quarum
pauca accidentia capimus senso. et ■<#»• minus illarum , qnannn aceidentio
cará non jm s m t, etsi per deficiente* effeetm participei ar. Sed, etsi re-
r u n natnrae essent nobis ,-ngnitae, ordo tamon earnm, secundam quod a divi­
na providentia et ad invicem disponnnru- et diriguntur ad finem, tenuiter no­
bis notus esse potest. qituin ad rationem dirim e proviâentitte non
pertiiif/ainas... Si igitur ipsae viae imje rtecte cognosountur. quomodo per oas
ad pertbcto cognosceudum ipsartim viarum principiam poterimus pervenire,
quod sine proportione oxcedit vias praedietas? Etiamsi vias ipsas cognoscere-
r.u s perfecte, nondum tam en periéotn prinoipii cognitio nobis adesset. Cf. /. c.
T. 3. El hombre no conoce inmediatamenre más que los fenômenos, no las cosas
cm sí mismas: por esto no tiene conoe-imicnto inmediato ni siquiera de si mis-
luo, sino que conoce su propio sér, dei mismo modo que sus facultades. sólo por
sus a -tos: do los fenômenos imiere la esencia. Pero donde la esencia como ta!
no se manitiosta, ó como Dios en su oreaciou, sólo se m?nifio.sta de una manora
inadecuada por sus obras, que no representan sino imperfectamente su esencia,
este conocimiento no puede menos de ser inadecuado. A esto se agrega que
nosotros no poiriam os comprender totalmente el mundo sino despues de liabei-
c-ompreudido el plan divino: pero esto es imposible, porque el hombre, ni conoce
todo el universo, ni el plan dei Criador, pues éste depende de su voluntad libre:
v así sólo puede inferir]o dei universo. Nosotros, pues, no podemos conocor la
esencia de Dios sino negativam ente v por analogia; el conocimiento de su
esencia y de sus propiedades todas í rnthiiiliux propriis), nos está negado abso­
lutamente.
Pero la esencia de Dios, como tal, no es ol fundamento dei mistério, sino
Ia naturaleza de la finita inteligência humana, para quien una cosa es tanto

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PARTE P1UMEF.A. LIBRO P R I V E RO. S t UM” !W1)A. § 15. 14-.I

más cognoscible cnauto más quilates posee de actuaiidad y de ser. Pero P u s


es sér puro, acto puro ( a d m p u r a s El es, por Tanto, en si el objeto más cog-
noscible, porque es sér puro, y por eonsigmente. Ia más pura y periecta vev-
dad. Aristotel. Metaph. II. 1: oòx sv toíç TTp.yaav.v, àÀX’ èv r.uvv tò cur.ov
aoTT.; ( ty,ç y-j.~Lir.ó~r-oç ). Tliom. I. I. 1.

II. E l m istério es, p o r ta n to , uuú verdad superior á la ra z o n , per,-


no c o n tra ria á la razon. (Aramlo décim os q u e u n a proposicion es con­
form e á n u e s tra ra z o n (ju x ta ralionenij, em endem os q u e se fu n d a is im e­
d ia ta ó m e d ia ta in e n te en los p rin cíp io s racio n ales; con el n o m b re de
p roposiciones c o n tra ria s á Ia razon (contra mtionein) d esignam os aque-
l k s q u e co n írad icen p o sitiv am en te sus p rin cíp io s; y décim os q u e estan
sobre la ra z o n <supra ra tb n em ) las q u e ni p u ed en ser d em o strad as m
co m b atid as p o r los p rin cíp ios racionales.

J. Contra los socinianos y avminianos, que no tiaban al mistério más que


un valor relativo y tem poral, declaraba Leibniz en su Teodiem ( Dixeonc#
préliminuire de la conformité de la faiwcee la rais>ni, § 63): Les mystères snr-
passent notre raison, ear ils conticnnent de vérítés qui ne sont pas comprises
dans cet encliainemenü. (des vérités que noas connaissons par la lumiòre natu-
relle i; mais ils ne sont point contraíres k notre raison et ne contredisent à
aucune des vérités, oíi cet enchainement nons pout, mener... ce qui en nous
est contraire aux m ystères, n'est pas la raison, ni la lumière naturolle, ben-
ciiainenient des v érités; c’est corruption. c'est errem-, ou p ré ju g é , eesr
ténèbres. Sólo los partidários del Panteismo pueden sostener que las proposi­
ciones que están sobre la razon son por el misrno caso contrarias á ella, i S.
Bayle, Bípottse uttx questiona d 'm prorincial III. pág. 999. W egsclieidor. h
párrafo 11.)
2. Sobre la existência de mistérios eu el sentido indicado Cone. Vatic. I. c.
Gap. IV: P raeter ea, ad quae naturalis ratio pevtdngere potest, crodonda no-
bis pfoponnntur m ysteria in Deo abscondita, quae. uisi revelata divinitus, in-
notescere non possnnt. Quocirca Apostolus... disserens de gratia et veritate,
quae per Jcsum Cbristum facta est, pronunriat: Loqnimur Dei sapieutiam jyj
mysterio, quae abscondita ost, quam praedestinavit Deus ante saocnla in glo­
riam n ostram , quam nemo principum liujus saeculi cognovit: nobis autem re-
velavit Deus per Spiritum suum. Spiritus enim omnia scrutatur, etiam profun­
da Dei I Cor. 2, 7 — 9. De aqui se iníiere: Ratio nnnquam idônea redditnr ad
ea perspicienda instar veritatum , quae propiim n ipsius objectum constituunr.
Divina enim m ysteria suapre natura intellectum creatum sic excedunt, nr
etiam revdatione trad ita er lide suscepta, ipsius tamen lidei velamiuo contec-
ta et quasi quandam caligine obvoluta maneant . quamdiu in liac mortali vita
peregrinam ur a Domino: per íideni enim ambulamus, et non per speciem. II
Cor. 5, 7. Cau. í : S. q. d., in rcvelatione divina nulla vera et proprie dieta
m ysteria condneri, sed uni versa lidei dogmata posse per rationem rito excul-
tam e naturalibus principiis intelligi et dem onstrari: a. s. Cf. Pius IX . d. il

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130 FOStBII.IKAl» 1)3 li A. REVELACION DE MISTÉRIOS.

Dec. 1862. c. *21. Dee. 186:3 <vi A>rlriej}>r<' o)/. Momir. El mistério en sentido es-
tricto, es por tanto, absolutamente y en sí mismo superior á la razon, ó lo que
es lo mismo, supera las fuerzns de toda inteligência creada.

iíí. La posíbilidad <lo la revelacion de verdades absolutamente su­


periores á la razon. resulta:
c) de la n a tu ra le z a dei en te n d im ie n to h u m an o y de todo entendi-
m ien to eread o . q u e , com o ta i, çs lim ita d o y fin ito ; b) de la n a tu ra le z a
de D io s , S ér in f in ito , de c u v a esencia y a trib u to s el en ten d im ien to
ereado no puede form arse m ás q u e n u a id ea a n álo g a, y p o r ta n to im per-
íecut i* in a d e c u a d a; r) dei objeto m ism o de la R evelacion, pues los m is­
térios. a u n q u e n u n c a sou e r.teram en te en te n d id o s, pero tam p o eo son
una cosa dei to do d esconoeida, son de la m ay o r im p o rtâ n c ia p a ra el
c ■noeimionio v la vida religiosos.
1. L a razon humana, por lo mismo que no es la razon absoluta, tampoeo es
!;\ medida de la verdad. Vóaso la pàg. 138. De aqui que liava proposieiones de
cuya verdad ó falaedad no le es dado juzgar por evidencia propia, interna
( -intrínseca), por carecer dei principio do conocimiento nocesario al
efecto, no de otia suevte que el elego de naeimionto que no puede discernir los
colores. Su verdad no puede constarle por lo tanto sino por razones externas,
■por el asentimiento que damos al testímouio fidedigno de quion las conoce
( emlentia exirinsecaj. Augustin. De v.fil. r-reilemh c. 11: Quod intolligimus, de-
bemus rationi. quod crèdimus, La mayor parte de nuestros conoci-
miemos descansan eu la fe. Id. !. 12: Multa possunt afferri quibus ostenda-
tur, r.iliil oumino liumanae socíeraris incólume m anere, si nilril credere statue-
rinm.s, quod non possumus tenere perceptum. >Si auferatur liaec lides de rebus
humanis. quis non attendit, quanta rerum pertu rbatio, quam horrenda confu-
sio subsoqueretur? Id. De fiih c. 2. Cyrill. Hieros. Gafech. V. 3. La diferencia
entre la i'o con que creemos los mistérios y la que prestamos á las cosas de la
ciência y de la vida, consiste eu que Ia imposibiiidad de conocer los primevos
por razones internas es absoluta y necesaria. mi entras en el segundo caso no
es más que relativa y accidental.
2. ivnlm, Dogmó.tfa' miálh-n. en aleman, II. pág. 644: •• El caracter esen-
ç ial de maestro conocimiento de Díos. y el medio de que liemos de servimos
para juzgnr de su verdad, es que el espíritu humano, aunque ereado á serne-
janza de Dios, sin embargo, es distinto de E l, no sólo en cuanto que es limi­
tado, sino porque su naturaleza es eseneialmente diversa de la divina... No hay
otro medio: 6 creer panteísticam ents qité el Sér divino es de la misma condicion
que bis séres finitos, y está sujeto á las ruismas limitaciones que ellos, ó creer
que, por et contrario, el conocimiento- que al hombre le es dado alcanzar de Dios
es limitado é inadecuado, y que no puede en rnanera alguna comprender y
eonocer absolutamente lo absoluto... Thom. I. q. 3. art. õ: Deus est, principiam
totius esse, uiide non continetur in «Iv^xo y-mere sicut principium. q. 13. a. 4. 5 y
]>■• m \ q. 2. a. 11: Oreatura. quantunieunque im itatur Deum, non pote#

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PARTE r i i l J I E R A . LIBRO PR1MEKO. SKCCIOS SEdUKDA. § 15. 15 í

pertingere ad lioc, ut cadem r a tio n e s i h i r o n v c n ia t a l i q u i d e t Deo. Illa enim, qq/io


serundum eandem rationem sunt ia diversis, sunt eis communia socundum ratio­
nem substantie seu quidditatis, sed sunt distincta secundam esse. Qtiidqmd
antem est in Deo. hoc est suem proprinm esse:... ande cum esse, quod ost pro-
prium nnius r e i , non possit alteri communicari, impossible est, quod creatura
pertingat ad eandem rationem habendi aliquid, quod habet Deus: sicut imposm-
bilc est, quod ad idem esse perveniat. G. Gent. I. 3: Sicut maximae amentiae
esset idiota, qui ea.qnae a pliilosopho propommtur, falsa esse assereref propter
lioc, quod ea capere non potest: ita et multo amplius nimiae stultitiaé esset
liomo, si ea, quae divinitus revelar, t.ur falsa esse suspicetnr ex hoc, quod ratione
investigar! non possunt. Cf. Cyrill. Alex. De Trinit. Dialog-, III. pág. 40<>. Gro-
gor. Naz. Orat. X X. 10. Joan. Damascon. I. e. I. 4. P ara explicar esto más do
propósito, observa Santo Tomás (G. ( i e n t . I. Í.V); Todas las cosas finitas sou
etbetos dei infinito, y por consiguiente, no sou manifestaciones suyas; como
efectos dei infinito tienen cierta somejanza con El: mas por lo mismo que son
efectos finitos, esta semejanza es imperfecta. De aqui que áun en los espíritas
oreados, ánn en los más nobles. Ia esencia y la existência (csseniia et cvistenha)
scan cosas distintas, miéntras en Dios su esencia es su existência, porque es
esencia pura sin potencialidad alguna. P or esto ninguna criatura es dei todo
semejante á Dios. Xosotros tomamos nuestras ideas de las cosas sensibles, y
como seres espirituales y sensibles que somos, las abfltraeinos dei mundo sen-
wible; de aqui que no puedan aplicarse adeenadamente á Dios. Y preeisarnento
por lo mismo que noeotros no podemos formamos sino ideas análogas de la
esencia y de los atributos de Dios, nos es tambien imposible eonocer por evi­
dencia interna, mediante ol análisis de los eonceptos, el nexo que hay entre el
sujeto y el predicado en las proposiciones relativas á Dios, su esencia. s:>
atributos y sus desígnios. La razon última y propiamente tal de imestra certeza,
os, pues. únicamente el testimonio dei mismo Dios conocido por la Eevelacion.
Cf. Basil. G. Etinom. II. 32: SIòk oovxtov íx twv ovj.ko1jzvr.y.izw vi/g
xvx/.ey£ss<ix*., zyò> uiv ryjy ósw. Avvmtwí y.T. ■rozíx; zíyrr,;, oòyl, 5$ r r;
vj 7'.-j.z tejv/g evòev/.T;/.y. z-~. —c.ybj.xTX. Kat ojoz wj~ry t. j.i t j ~vj oy,u.'.ootyoj
~(y o'jvx |j.tv àvy.yxaúi); -j.y .~ ~ ry.v.
3. La Eevelacion nos da ante todo Ia certeza de los mistérios, el conoei-
miento de que existen. pero no nos ensena el como: sin embargo, áuneste “como,,
puede y debe conocerlo en cierto modo el espiritu humano: Cone. Yatican.
Constit. dogmat. I. r. Cap. IV: Ac ratio qnidem, fido iliustratã, cum sedulo, pio
et sobrie quaorit, a l i j n m n . Deo d ante, mvsteriorum intelligentiam eamque truc-
tnosissimam as.seqiritur, tum ex eorum. quae naturaliter cognoscit, analogia,
tum e mysteriorum ipsornm nexu inter se er cum tine hominis ultimo; nunqnam
tamen idônea redditnr ad ea percipienda instar verita.tum, quae proprinm ipssius
objeetum constituunt. Cf. Pius IX ad Archiep. Monac. d. 11. Dec. 1832: Vera
ac sana philosophia nobilissimum locum habet, cum ejusdem pliilosophiae sit,
...viam munire... ad illa etiam reconditiora dogmara, quae sola fitle percipi pri-
iniun possunt, ut oliquo u m h a ratione intaíligautur. Leo M. Serm. XLIÍ. 1:
Oum ipsa m atéria eo, quod est ineffabili.s. fandi tribuat lacultatem, nec possit

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1*V> POSIB3LÍD 1)10 \.A 1-5K. í.LAClii.Y I»E .MISTÉRIOS.

dficr-ro quod dntftnr. de qua mmqnant poust satis esse, qnod did tu r. Axigns-
tiw • í h Trmit. X Y. *2 ■: Cnr ergo «ie quite rir. si hicomprehensibile compiv-
hendit esse. qnod quaerit. nisi qní& •-ossaiidum n<m est. quamdiu in ipsa in-
oomprehensibilium reram inquisitione profieitur, et melior meliorque fit, qn.ie-
rens tam magnnm bonum. qnod et invoniendnm quaeritur ct quaerendum
invenitur. Xam et quaeritur, ut inveiiiatnr dulcins. et. invenitur. nt quaeratur
avidins. Podemos y debemos, pt» tanto, buscar Ias analogias que sirven para
la inteligência dei mistério, si t ien nunca pneden oonvertirlo en yerdad ple-
namenre eom pm isible. pues la suprema ítdieidad dol espíritu consiste siempre
en poder dirigir aunque soa sólo mia mirada superficial sobre tan elevado*
mistérios. Ct'. Tliom. C. Ge ui. 1. M.

IV. La congruência de la revelacimi de mistérios, resulta: a , do la


eseiK-ia de Dios, de su vida interior y de sus secretos desígnios, que
han de ser conocidos dei mundo por medio de ia revelacion; l ) de la
iiaturaloza finita dei hombre, a. quien lo infinito v lo divino se anuncia
uecesariamente como un mistério, al cual corresponde, por su parte, la
fe; ci dei íin sobrenatural á que el hombre ha sido destinado, y dei ór­
den sobrenatural á que ha sido elevado; dj de la profundidad misteriosa
dei amor y de la gracia deDios. de donde procede la elevaeion dei hom­
bre al órden sobrenatural.
2. La eseneia y la vida interior de D á s son un taysteru m abm m dihini a
saecaio: I Cor. 1, 211 Por esto guando Dios nos las revela, su revelacion ha
de eontener necesariamente mistérios para nosotros, pues, de lo contrario, ten-
driamos que ni Dios era el sér infinito, ni podría llamarse revelacion á un acro
en que nada se revela.
2. De aqui que el mistério sea la raiz de la verdadera vida religiosa: un
Dios que no tuvie.se mistérios para nosotros. v á qnien pudiéramos medir cçii
la pobre medida de nuestro entçndimiento, no estaria con su infinita majestad
sobre nuestro espíritu; nosotros no doblamos la rodilla sino ante lo infinito y
lo incomprensible. " Todo mistério parece absurdo, y sin embargo, sin m isté­
rio nada liay prolimdo ni en la vifla. ni en ei arte, ni en el Estado. ., Stranss,
L a m iig m y la num i fe, 1872, pàg. 2ti<>. Y la Religion, lo más profundo que
hay, podría existir sin mistérios?
3. Lo sobrenatural en el órden ontuiógico tordo em-adi), es necesariamente
superior á la razon en el órden dei conociiniento (urdo cogtmtendi;. Por esto
la fe es el gérme.n v el principio de donde procede aquel conoeimiento incom-
prensiblc de Dios en su visioit, y aquella bienaventuranza á que el hombre por
sus solas fuerzas ni puede aspirar, ni puede siquiera presentir; I Cor. 2, !•: y
precisamente por esto es tambien la ccndieion niãe qm uonpara ella, y el primei*
paso en la esfera de la vida sobrenatural, la raiz y el fundamento de nuestra
justificacion delante de Dios, y de todo mérito sobrenatural. Concil. Tridcnt.
Sese. Vi. Gap. 8: Humanae salutis iaitium. ficadamenlum et radicc omnis justiii-
cationis. Tliom. C. Gent. i. 5: V idetur -.lulbusdam tbrtasse non deberi hominibus

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P KIMEÍIA PARTE. T.1BR0 FRiM Eli O. SElVIOX SECUNDA. § 15. ! 55

ail crc-clendam proponi illa, quae rationc inresugare non suffiit, quum divina
sapieutia secundum íuodnm snae natui ae provideat. E t ideo demostrandum est,
quod necessarium sit homini dicimUts credenãa fjropoui ctiirn illa. quae raiiouem-
e.ifchw.t. Xnlhis enim desiderio et studio in aliquid tendit, nisi sit ei praeeogni-
tum. Quia ergo ad altius 'boniun, quam experin in praesenti vila possit huma­
na iVagilitas, liomines per divinam providentiam ordinantur, oportuit mentem
hominis erocart m aln/iod (dltau. quam ratio noutra tu praesenti possitpçiimije, ç.
ut sic discoret aliquid desiderare et studio tendere in aliquid, quod totnm sta-
tum praesentis vitae excedit. Et hoc praecipne christianae religioni competit,
quae singulariter bona spiritualia et aeterna prom ittit: nnde et plurima huma-
num sensum excc-dentia propommtur. D< Ter. q. 14. a. 2: Nihil potest ordinari
in aliquem linem, nisi praeoxistat in ipuo aliqaa propmiio ad finem... Unde
oportet etiani, quod ad hoc, quod liomo ordinetur in bonum vitae aetemae.
quedam hultoatio ipsiuu fiat in eo, cui reprom ittitur. Yita nufem eterna ccn-
sistit in plena Dei cognitiono, .Joan. 17. 3. Unde oportet liujusiuodi ror/iiitioiiis
sejurnaturaU.s fditpww inchoafioimi ia inibiu fie e i. et haec est pcc fiãem. quae ea
tenct ex infviso lum ine, quae naturalem cognitionem excedunt. Así, que con la
te empieza va el conocimiento de la otra vida v con él la eterna bienaveturan-
za. II. II. q. 4. a. 1: F ides est habim s mentis, quo iuchoaloe cita aetcnia in
nebis.
4. Todos los mistérios divinos snn secretos de su amor infinito. y por tan­
to incomprensible. Joan. 1, 18. Unjgenitns, qtii est in sinn P a tris, ipse enar-
ravir. I Joan. 4. 10. E t nos crcdidimus caritati, quam liabuit Deus in nobis.
Bussuet ( Oi ttisoii fttnebrc d Auitv de Oiatzityuc ,;Es iiicreiblc que 1>ios amo y .,110 la
vcrdad se eonmnUjtus?.. ;.Dios, jmra satisfncc-r su amor. no liará nada extraordinárioV Fis­
gamos por toda razon respecto de todos los mistérios : 1tios lia amado tanto al mundo ! ■

V. C on esto sc desvaneceu, to d as las objeeienos c o n tra la p o sib ili­


dad y c o n g ru ê n c ia de la revelacio n de m istérios; p o rq u e: a ) el m istério,
a u n q u e no se p u ed e co m p ren d er n i e n te n d e r e n te ra m e n te . no es tam -
jhjco dei todo in co m p ren sib le. n o es u n a p a la b ra in in telig ib lc v sin
sentido aig u n o ; h) p a ra conocer el m istério no se necosita te n o r u n a
idea p e rteetam en to c la ra y u d e e u a d a ( idea d id in d a , completa et adaetpuda/
respecto dei sujeto y dei predicad o , sino q u e b a sta con u n a idea, que,
a u n q u e in co m p letam en te clara ( idea d id in d a . incompleta ), sea suficiente
p a r a d istin g u ir su objeto de o tro c u a h jn ie r a ; c) au m p ie el e sp írita
h u m a n o n o conoee con evidencia in te rn a el m isté rio , peru tie n e u n m o ­
tivo ex tern o de certeza, el testim onio do Dios; d ) la retu ta c io n (n e g a ­
tiva) de los a rg u m e n to s c o n tra la p o sib ilid ad dei m istério , no se con­
tunde con la d em o straeio n (p o sitiv a) de su p o sib ilid ad , es decir, de su
racio n alid ad .

1. E l mistério tiene un aspecto luminoso y nn aspecto oscuro; nosotros


oonoeemos qué es, y áun en cierto modo cómo es, poro no conocemos entera-

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154 POSIBILIDAD DE LA REVELACION DK MISTÉRIOS,

mente cómo es. Es mistério, porque así su # qué es „ como su “ como ,, “ no


llegan al eorazon clel liombre .. sin la revelacion; y sigue siendo mistério
porque, ánn despires de revelado ol “ cóm o,,, aún respecto al “ cómo ,. sigue
oculto á nuestro entendi miento. De aqui que la revelacion de mistérios no sea
tma amtradkUo in adjecto (Bretschneider, Op.cit. I. § 24). La historia, de la
teologia, d e la filosofia y de la ciência cristiana en general, y especialmente
la historia de la civilizacion cristiana, en oposicion á la an tig u a, nos muestran
el lado luminoso de los mistérios.
2. Si neeesitásemos para el conocimiento verdadero y propio una idea
completamente clara dei objeto, tendríamos que el campo de la ciência propia-
mente dicha seria muv estrecho; pues nuestra ciência no es nunca entera-
mente adecuada, de forma que no quede en ella algo que no se explica racio­
nalmente... (contra Locke, Ensayo. en inglês, I. ch. 18. Ivant, L a reUgion den­
tro de los limites de la razon, en alem an, pág. 1(18; Fichte, Critica de toda reve­
lacion, pág. 196; Bretschneider, Op. cit. I. § 24). Cf. Feller, Catêchisme philo-
sojiliiqiie, § 418.
6. Acerca de las objecion.es de Rousseau contra el motivo de la fe, véase á
Bergier, Dictiommre tJiéolmj., en la palabra Mystères. P ara refutarias hasta con
lo dicho anteriormente.
4. Schleiermacher (Doctrina de la fe. en'alem an, § 13) dice; “ La fórmula
ordinaria, que lo que en el Cristianismo está sobre la razon no debe ser con­
trario á la razon, parece querer decir lo mismo que nuestra tésis ; pue£
implica de una piarte el reconocimiento de lo que está sobre la razon, y de otra
la tarea de demostrar lo no contrario á la razon, lo cual no pnede conseguirse
sino por medio de la racionalidad de la exposicion. „ E n términos análogos se
expresa D ieringer (La teologia antigua y la moderna, en aleman, 1868, pági­
na 35, 98): “ Nosotros podemos sostener con entera seguridad la posibilidad
de todo aquello cuya imposibilidad no prrede dem ostrarse.,, El sofisma es
evidente. Al exponer los argumentos en pro y en contra de la imposibilidad, se
opone razon á razon; por esto la refutacion de los argumentos en pro de la
imposibilidad, no sobrepuja la esfera dei entendimiento natural. Una cosa es
demostrar que el mistério no es imposible, y otra demostrar que los argumen­
tos adircidos no demuestran semejante imposibilidad. P ara lo primero no basta
refutar esta ó aqtrella objecion, sino que se ha de probar por la naturaleza dei
mistério que no parede liaber contradiccion. Que no la liay ni prrede haberla, lo
sabemos poor la razon fundamental de que Dios uo puede contradecirse, y que,
por tanto, las doctrinas reveladas no pueden ser contrarias á la razon, mas no
porque comprendamos el m istério, cuya posibilidad se defiende. P a ra conocer
por medio de la inteligência de el mistério que entre él y la razon no hay contra­
diccion algrrna, seria preciso que tuviéramos una idea adecuada dei mismo
mistério. Véase á K leutgen, Adiciones á la Teologia antigua. en aleman, cua-
derno 2.“, pág. 98.

VI. La importância dei mistério para el desenvolvimiento religioso


dei hombre, resulta considerando que; a) hace posible el acto supremo

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['JEllMEKA L’A RTE . LIBRO VRIMERO. SEOCIOK SEGUNDA. § 15. 155

de la reiigion; b) satisface plenamcute al espíritu; c) ilustra con su


propia luz áuu las verdades dei órden natural; (1) es principio de una
más elevada, vida sobrenatural.
1. Kl mito figura la grandeza de Dios bajo una forma so.nsible, pero
que frecnentomente excede la ju sta medida (indios, griegos): áun entro lo»
liobreos predomina oi elemento sensible en lo descripeion de la grandeza de
Dios fs ir,; s s sfi* S x ' . La rovelacion cristiana presenta ante el espíritu lm-
inano á Dios con toda su infinita majostad y grandeza espiritual, de modo que ni
el pensamiento pnede nprehenderlas, ni comprenderlas el espirita creado. Thom.
(\ G-ent. I. 5: Time enira soluin vernm Dettm e-ognoscimus, quando ipsnm esse
jredimus SUpi* onwe tfl. <i»oâ th Deo cotfifare oh honvvv possilnh est, eo quod
natural em hominis cegnititmem divina substantia exeedit. P er hoc ergo, quod
homini de Deo aliqua proponuntur. firmatur in homine opinio. quod Deus sit
aliquid supra itl, tjutul cw/itari potest. Lactant. 1. r. praef.: Y eritas, i. e. arca-
num smnmi D e i, qui fecit omnia, ingenio propriis setisibus non petest com-
preh en d i: uliotpO niltil inter Drmn homtncmqae 'listarei, si eonsilia et disposi-
tiones illius m ajestatis aetomae cogitatio assoqueretur humana.
2. Por esto la Reiigion radica en la adkesion de nuestro espirita á lo in-
•ompronsible; por esto debo rendir el hoinbre á Dios un tributo el más digno
de Dios y dei liombre, y reconocer ante todo el supremo senorio de Dios en
el mundo dei espíritu. en el reino de las ideas. Así se nos presenta Dios verda-
leramente como qtiien es, como principio y fundamento de toda verdad; y
nuestro espíritu se nos ofrece como lo que es. reflejo de la luz. I. Joan. 5, !*.
3. El liombre lleva en sí mismo cierta tendencia á la te , que es la tendên­
cia de su entendimiento finito á buscar respuesta á todas sus pregnntas, res-
puesta que no baila dentro de si mismo. Aqui tieue tambien su raiz la supers-
ticion bajo sus diversas formas. El mistério satisface esta legítima tendencia,
contestando á aquellas preguntas 3' despertando eonstanteménte en el hombre
el deseo de saber. A ugustin De Trinif. XV. 2: fiecmidum hoc accipi potest,
quod dic.tum est in libro Ecclesiastici, dicere Sapioutiam: Qui me manducant,
adiiuc esnrient, et qui bibunr me, adliuc sitiem. Id. Ora. ml Ut. V. 34: Incom-
parabili felicitate praestantius Deiun ox qwmtuhmumpte partícula pia mente
sontire, quam illa uni versa i croata i comprehendcre. Tliom. C. t.tenl. I. 5: De
rebus nobilissimis quantumeunque imporfecta cognitio maximam perfectionem
animae confert, et ideo, quamvis ca, quae supra rationem sunt, rotio humana
plmte caperc non possit, tenne» multam sih> prrfeciionis acqníritur. si saltem ea
qualitercunquc teneat fide.
4. El que está en el centro, domina la circunferência; por esto áun las
cosas naturales no son comprondidas verdadera 3' períectamento sino á la luz
de la fe, pues todo lo natural está ordenado á lo sobrenatural. E u el mistério
so patentizan los eternos desígnios de Dios, que abaroan todo lo que hay en el
cielo 3_ en la tiorra. Adernas hay cn cada mistério — Trinidad, Encarnaoion,
Eucaristia — una série de ideas que estáii intimamente enlazadas con las
verdades dei órden natural, tales como las do esoncia y persona, alma y

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1 5'_» ^ECESIDA D DE L.* KEVKI A C 1 0 \ IMVIXA.

ciierpo, m atéria y espirita, principio y fin dei hombve. Por esto la ie cristiaua.
no y a á pesar, sino precisamente á causa de sus mistérios, clió origeu á un deseu-
volvimiento tintes no presentido siquiera, que supero con macho al dei mundo
antigno. asi en el órden de la especulacion, como eu el de la moral y dei de-
reclio. Tliom. I. Alia est ntilitas revelationis niysteriorum t scilicet p; ae-
sumptionis repressio, qwtt est amter error is. Snnt onim qnidam de suo ingonin
praesumentes..., aestim anres, totum esse vernm . quod eis yidetnr. et falsum,
qtiod eis liou videtur. Ut ergo ab liac praesumpricme liumanus animus libc.-a-
tus ad modestam inquisitionem veriratis perver.iar, neaessarium liiit houtirsi
proponi quaedam divinitus, quae omnino intellectnm ejus excedorent.
5. L a vida cristiana. asi de los indivíduos como de los pneblos, tiene su
raiz en el mistério que obra maravillas por medio de la te. E n esto recontw.-
mos la etieaçia y 1a- importância dei mistério. La predicacion desde la cm/.,
centro de todos los mistérios — Ja io .m scandalani. t/entibm stulliUn | ! <.'or.
1, 23) — convirtió á los discípulos en Apóstoles y lia formado á los Santos, y
«veado la eivilizacion cristiana, m iéntras que la conversion de los mistérios en
verdades de razon. que ha intentado el raeionalismo, falsea y debilita al Cris­
tianismo, y nos rednce nuevamente â las misérias dei paganismo decorado con
otro nombre. Âun las ideas esenciales de la religion que llaman de la lruma-
nidad han llegado al mundo por medio de los mistérios cristianos. y sói o en
ellos tienen pleno sentido y eficacia.

$ 10. NEÇEsIIMli i;K LA HKVELACIuX D1YIXA.

I. L a n ecesidad de la R evelacion d iv in a, p u ed e con sid erarse bajo


diversos p u n to s de v i s t a : a ) p o r p a rte de D io s; b) p o r p a rte dei hom bre;
c) y p o r p a rte de la m ism a v erd ad revelada. P uede asim ism o eoncebirse
esta n ecesid ad : a) com o a b so lu ta v física, y bj com o re la tiv a y m oral.
II. P o r p a rte de D ios n o puede decirse que la rev elacio n sea neee-
sa ria en sen tid o estricto (necessitas absoluta et anteceilcns), sino solo h ip o ­
téticam en te (necessitas hi/pothetica et cotm qnensj. L a revelacion y la elevti-
cion dei h o m b re ai ó rd e n so b re n a tu ra l, sou, dei m ism o m odo qne la
creacio n dei h o m b re . aeto s dei a m o r lib re de Dios.

Tliom. I. q. 44. a. 4: Primo ag en ti. qui est agens tantum , non convenit
agcre propter acquisitionem alicujus tinis, sed intendít solnrn co n m m ka rt
strnmperfo-tiomm. quae est ejus bonitas. Ipse solus est maxime liberalis, qui
non agit propter suam utilitatem . sed s&tnm propter miam borptatent. II. II. q.
110. a. 1: Bonum creaturae provenit ex voluntate divina; ideo ex dilectione
Dei, qua vult creaturae bonum. proíiuit aliquod bonum in creaturam... Secun-
dum lmjusmoJi boni d iilem uiam diffcrm s considerarnr ■Ulectio Dei ad cream-
ras; una quidem <Oiitinanis. secundum paam diligit omnia quae sunt, ut dieirur
Sap. 11, secundum qnam esse natnrale rebns creatis largitur: alia autem

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rK l.M E R A PAK1.T,. I.1 B H 0 1'lU M K itO . g liC C K iA í-K O U M ia , § li’ , 157

düeotio est apecialis. secundam quam traliit ere&turam rationalem supra eon-
ditionem naturaé nH -partkipntvmem divhri boni: et secundam lianc dilectionem
ilicitur aliquem diligcrc simplicitor. quia secundum lianc dilectionem vult
Deus simpliciter creaturae hoaam aetem m n. q m l e*t ipsc.

ili. En órclen á ln neeesichul de la rcvelacion divina por parte dei


liumtHv, se deite observar: a) (pie presupuesto que Dios quiso crcar d
bombre, no podia asignarlo otro fin sino eormcer v amar á su Criador,
al sumo Bicn. h) Aliora bien; esta posesiuu do Dios ccm el eonocimiento
y ei amor, puedo ser: ai conforme ú la? faeultades y aspi raciones natu-
rales dei liombrc — lin natural; jí) superior á todas Ias faeultades y as-
Iiiraciones de la naturale/.a humana — fin sobrenatural. Aquel órclen pri-
mero dei destino dei hombre. es consecucncia necesaria de los desígnios
de Dios en la ereacion y dei concepto dei hombre; de aqui que llegue-
nios á conocerlo por medio de la razon. El segundo órden dei destino
dei hombre, por el contrario, es un efecto libre dela bohdad divina, y no
puede conoeerse, por tanto, sino mediante una revolacion positiva divi­
na, J*or (onsiguiente. prosupuesta la elcvacion dei hombre al órden
sobrenatural, la Revolacion le cs absolutamente nocesaria.
Kom. 1, 1 sq. I Cor. 2 . 7 sq. Tliom. De Ter. q. J4. a. *2: Est autem dnplex
hominis bonum ultimam... quorum unnm est jiroiim'tio:nriJmu Hfénrae tm w n w .
•jtiia atl ipsum obtinendum vires naturales suffieinnt... aliud o t bonum humanar
nfthirne proportinnem c.ixeâeiis... quia ad ipsum obtinendum vires noa sufticiunt.
ncc ad cogiUntãmi vel <lcs}deran(l»m, n t cx sola libcralitate liomini promitfitur.
! Cor. 2, 9. ...Yita autem a eterna consistir in plena Dei consideratione, Joatí.
17, 3. TJndo oportet luvjusmcdi cognitionis supeniaturalis aliquam inchoatio-
nera in nobis fieri, et haec est per fiãem. qnae ea tenet ex ivfnso lamine, quer
loitpmleiíi cognitionem exreihint. De esta m anera. el eonocimiento de Dios por
medio de la fe ocupa un lugar intermédio entre el eonocimiento de Dios poria
razon y el adquirido ]ior medio de la vision. C. Gent. IA'. 1: Est igitnr hiph-.r
cjgnitio hominis de diviiiis. Quarum prima est, secundum quod lioao va tarai i
. lamine rathwis per croaturas in Dei cognitionem ascendit; s e c u n d a est, proixt
divina vericas intellectum humanum oxcedens per modum rerelo.thms in nos
deseendit, non tanien quasi demonstram ad videudum, sedquasi sormone prn-
iata ad crcdendam: terlia est. secundum quod meus humana e k m tu r ad ea,
quao sunt revelata, perfect? intuenda.

i V. Al considerar la necesidad de la iíevelacion ]>or parte de Ia


verdad revelada, bay que distinguir: a) la revolacion dei fin sobrena­
tural y de todos los médios (mistérios, gracáa, ley mosaica, ley cristia-
na) que disponen al liombrc para alcanzarlo; h ) Ia rcvelacion dei fin
natural y de todos los médios (eonocimiento natural de Dios y ley
moral) que hacen al liombrc capaz de alcanzarlo.

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158 NECKSIDAD DE LA REVELACION DIVINA.

Al primero se refiere Pio IX . ad Arehiepisc. Monacens. d. 11. Dec. 1862: Ad


huiusmodi dogmata ea omnia maxime et apertissime spectant, quae superna-
turalem liominis elevationem ac supernatnrale ejus cum Deo commercium res-
pieiunt arque ad hunc tinem revelata noscuntur. E t sane, cum liaec dogmata
sint supra naturam , idciroo naturali ratione ac naturalibus principiis attingi
non possunt. A ambos eí Cone. Yatic.. I. c. Cap. II: Huic divinae revelationi
tribuendum qnidem e s t, u t ea. qm e in rebita divirda h m m m i fa ã b n ip e f se
impervia non sunt. iu praesenti quoqtte generis bumani conditione ab omnibus
expedite, firma certitudine et nullo admixto errore cognosci possint. Non hac
tamen de causa revelatio absoluto necessária dicenda est, sed qttia Deus ex
infinita bonitate sua ordinavit liominem ad finem supernaturalem , ad partici-
panda scl. bona divina, quae humanae mentis intelligentiam omnino superam.

V. La tésis de la necesidad de la revelacion supone esta otra, que


al hombre no le es dado, y es naturalmente imposible establecer el or-
den normal de relaciones que debe unirle eon Dios. De aqui se sigue:
a) que el hombre posee la fac-ultad natural ( potentia ph/sica ) ne-
cesaria para conoeer esas relaciones en el órden de la naturaleza, y que.
por consiguiente, la revelacion no es absolutamente ( absoluta et physice)
neeesaria; b ) que el hombre no posee la facultad necesaria para llegarse
á ellas en cl órden de la gracia, por lo cual la revelacion es, bajo este
concepto, absolutamente ( absoluto ei physice) necesaria,
Gatech. Som . P . I. Cap. II. Qu. 6 : M agna et praeclara sunt, quae de Dei
natura ex rerum effectarum investigatione philosophi cognoverunt... Sed
quanto praestantior divini numinis cognitio censenda est, ad quam non com-
muniter naturae coístemplatio, sed proprie credentibus fidei lumen aditnm
patefacit ?
VI. Ànnque el conocimiento y observância de la relacion moral y
religiosa en el órden natural sea posible absolutamente para el liombre
si consideramos sus facultados en el órden puramente abstraeto, sin
embargo, es tan difícil el trânsito de la posibilidad (potentia) á la realidad
(achis) en ei estado presente dei gênero humano, y babida razon de
los muebos obstáculos que se oponen á la realizacion cie esta posibilidad
abstracta. que liemos de calificarla de relativa y moralmente imposible.
De aqui que la revelacion divina sea moralmente necesaria , aunque el
acto de llegarse á la indicada relacion, en sí mismo y por razon de su
objeto (tpioaá substanüamj, no sobrepuja el órden de la naturaleza.
1. I.a diferencia entre imposibilidad física, abstracta y moral, y relativa especialmente
en órden al acto moral dei órden natural, la explica Suarez (Disputai. theoloy. Tom. 1.
Tract. II. 2, 15): Natura humana tatu ex parte voluntatis, quae ut causa physica rea-
liter effieit actnm humanmn jnoralem, quam ex parte intellectus, qui ut causa moralts illum
propouendo movet et inducit voluntatem ad agendam , habet suffiedentes vires. Vires eitim
tam intellectus quam voluntatis non sunt intrinsece diminutae per lapsum , qoia iilae non

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rrUMEKA PA RTE. LIBRO 1’IUME1'.0, SECCIOX S E u rX K A . $ 10.

íunt nlim! í|áam ipm elltitas fíoluntatix et iufellectiw. quae tota rcuiiuitiit. Inípcrlimentam.
qnod unniràt, vires istarnm polcetiamni iufrinwcc 11011 miirait. nee rcsisíciitium imupera-
Mcm imlucit... Iliiee necessitas u«« prnvcair *x ph/jai-eo, ct abxnfnta liberi arbitra iatwl-
tentiü. seil ex nioetm. quae cst debilitas iiitdleetus et volnntatis a<l emistmitef operaml.sm
immedintc orta i'.\ vuluntatis injirmitale. imellectus ijriumuitia, quí» appetitus vcliememe;’
propondit ad sensibilia, quae si-nsibus projiinqmi et proportionata. 1'mtius ilkan inovent,
quia imellectus tarde, remisse et rix fis-rquirnr rationés sujvnovc.-. Ex his -ii.ml sumi
oritur uioraliter imputentia. In n.aiiu cst putearia vihysiea eiretnifscribendl cjmihuu. •- :
nunquaiii eimunseribet- sine eire.ino.
2. L a fe católica explica por el pecado original esta imposibilidad moral
dei gênero humano en su estado presente. (Jierto que e! pecado original no
destmyó ni altero la naturaleza humana 'iitfn iw r ) en sus facultados osencia-
les ( exeepttiando la relacion entre la culpa y la pena» >cf. Angusiin. De Uh.
tiflilr. III. 20. De Jon. peewreraitf. e. 31. Tliom. in I Dist. X X X I. q. 1. a. I '
y por tanto que su condicion presente no es bajo este aspecto esoticialmeroe
distinta de la que era in sM a natmuie pum e (cf. Baj. l*r. 21. 2(1. 55. 78. 7!0,
en cuvo estado el hombrc seria inocente pero no estaria ndornaclo & la gracia
sobrenatural, v porteneeeria. por consigniente. áoiro órdeii de la divina Provi­
dencia. Pero á pesar de esto, el estado acrual de la naturaleza humana (in sfnre
w iitnie !apsiici p i í efecto de circunstancias externas es muv desvenfnjoso com­
parado eou el f<tii!/is pni i u . porque está sujeta á ias tem aciones .'«>
Satanás iSuarez. De Gentio V'e<>!nje.e. í \ . ü. CoiíSil. fridenr. Sess. V. Can. !.
X II í. De Sacritm. e./irem. Umíionis praef.f El mundo, los maios cqemplos, las
condiciones psiquico-fisica» heredadas de sus ])adres. y todo el pasado pecami­
noso desarrollo dei Unajo humano debihtan al liombre intelectual v moralmenre.
Kilbei-y De givliti. n. 173. Aun en el sintil ntilneac j>mw tenia el liombre que
lucliar oon la ignorância y la ooncupiscencia (hjMfnnti", et tltffiaríifi*. Augnstr.:.
Ite/nir/. I. 9 b pero disponia de mejores auxílios, a si exteriores como interiores,
para com batidas. Suarcz. /. <\ c. 2. M artinez do R ipahla, De ente xnpernenne.
Disp. i. 14.
VII. La necesidatl <le la Revelaeion en el sentido indicado, se tle-
muestra ante todo por el testimonio dc la Sagrada Escritura y de los
Santos Padres. Aquélla, al ensebamos que Pios puede ser eonoeido por
la razoa. (Rom. 1. li» sq. Sap. l : i . 1 sq.). declara juntameate que los
hombres no lum llegado de heclio a eonoeerlo sino por medio de la lie-
velacion (Ivom. 1, 21 sq. Sap. lí». 10 sq.). Los Santos Padres insiste»
sobro la eormpcion do las religioues paganas v sobre la impotência, de
la Filosofia para anunciar á los pueblos la verdad religiosa.
1. Cf. I Cor. 1, 21. Nam quia in -Dei sapieutia non cognovit mundits per
sapientiam Deum, placuit I)eo per stultitiam pracdicationls salvos facere cre-
dentes. Act. 14. 15. Qui in praeveritis generatirmibus dimisit onines gentes
ingredi vias suas. Epb. 4, 1 í . Ut jani non am buletis. sicut et gentes ambulam,
in vanitate senstts sui, tenebris obscurantum liabentes inteilectmn, aliena;i a
v ita Dei p er ignorantiam . quae est in illis propter cnccitatem ipsornm, qui

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LlJU K ECESID.il> DE LA R -.VKI.ACJOK DIVISA.

Jí>]'orautss semetipsos tradidm m c iiupudicitiae in operationem immuuditiae


omitis in avaritiam. En Sap. 13. 10 sq. »e describe el orígen y malícia clel pa­
ganismo.
2. L a ruína (le la vida religiosa y moral en el paganism o, así como
la impotência de la Eilosofía, son descritas por todos los apologistas. Yéase
por cjemplo, á Tertuliano 1A[)olof/etic. especialmente ol c. 16 y ss. v Ad natio-

nesj, Teófilo (ad Antohjc. sobre todo II. 2 — 8 ), Minuc.ioFélix [Orlar. c. 18 ss.l,
San Cipriano (De àMortihi ravitate). Clemente de A lcjandria (Coborto.tio ad
(renUs. especialmcme '2 — 4 i, Taciano iJárersns Oraec.. en particular los
o. 21 — 26 i. Herm ias [ I n isio i/cntüpnu /ihiloioplioi'). Recutjrde.se tambien lo
dicli :>cn la pôg. 32. San Agustiu dedica exclusivamente á este asunto el libro
segundo de sn obra (De rir. I)ci/. Es muy 1'recnente en los Padres, sobre todo
en Tertuliano <I)r euiiiii. c. 1 >, Arnobio / Ade. Geut. I. 25. 38. II. 6 ), Lactancio
(\. r. III. 1. 1Y. 1 ) hablav de esta imposibilidad moral; de suerte que la
opinion extrema acerca de la debilidad de la razon humana en orden al
de D io s . suei ? remitirse siempre á tales testiniouios. Sus ataques más
rigorosos se cdrigen contra Ta filoaoiia pagana. J fonnias (!■ r. c. l i trae
su orígen de la caída de los ángcles rebeldes. - Los filósofos, ,, decia
Clemente de Aleja.ndría (Strom. I. 13 < y Lactancio (7. r. Y7I1. 7 ) " no poseen
más que fragm entos de la verdad. .. Teriuliano (De auim. c. 2 i llania á la
Eilosofía aftectri.v et interpolatrix veriraíis... Segun San Ambrosio (Hexaemer.
II. 7. A l. 2. De fiã. II. 3 t y San Ireneo (I. r. II. li) j, los filósofos son *• haere-
tioorum patriarohne: Lactancio (!. r. 111. 1 s q .) contiapone la sabiduria ver­
dade ra. divina, á la falsa, humana. San Jerónimo íEp. 139. 06), San Hilário
(in /**. tí4. 3' y Teodoreto (T)v Dewxor. ufjí-etib. eamnd. L. I. Y.i, hacen resal-
tar la yontradiceion que entre cilas existo. San Agustiu (D e utSitfte creãendi)
encarece particularmente la impotência de. la filosofia para inferir de ella la
ne-.vsidad de la fe. Cf. P etav. Prole/join. o. 3 —- 5. Thomassin. Tom. III. Tract.
T. c. 35 — 40.
VIU. La historia deimiestra:
a) que, abandonados á sí mismos los pueblos, han incurrido en los
m ás graves errores en el orden religioso y moral; l ) que la más pura
de todas las religiones no es produeto de la razon natural, sino obra de
Dios por medio do la Rovelacion.
1. Aducimos como testimonio en pro de nuestra demostracion el estado
religioso dei antiguo mundo civilizado, porque nos m uestra cabalmente la
pobreza y la perversion de las ideas religiosas en el grado superior de la cul­
tura intelectual puram ente humana. De esta suerte, la historia viene á ser para
nosotros una verdadera prueba induetiva.
Itctmn ( Eiud.es dlmtoire rdiijiev.Ht. Par, 1SÕ7. p. 7 di«o
• Para las persouas poeo veruidas ou las ciências históricas, cs objeto eterno de adinira-
cion ver que pueblos á (|uienes se presenta cunio los maestros dei espírita liumano, adora-
ban á dioses borrachos v adáltcros. y admitia» entre sus dogmas religiosos cuentos extrava­
gantes y aventuras escandalosas. Los más smcillos creen poder eneogerse de hombros á

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PRIME lí A PA RTE. LIBRO PIUMERO. SECCIOX SECUNDA. § 16. "!

vista de tan prodigiosa eeguedad... Onaiido uua raza ha mostrado bastante semiife para
prodocir oliras como las que Grécia nos ha legado, para realizar un plan político como ol
que gvaajeó á itonia la douiinacion universal, /.no seria muy extravio que. por otm pane,
hubiese permanecido al nivel de los pneblos entregados nl más grosero fetichismeu... S<tís»
úiexplicablo que naeiones que en la vida civil y política. eu <>1 arte, en la poesia . -n: Iii
rilosotui. lian mostrado euánto puede el hornbre, no hayan parado en matéria de reügi n
de culpas cuyos absurdos sublevarían Ia vazou de un nino eu uuestros dias. »

L a prueba histórica es decisiva: si fuese dado al hornbre hallar las verda­


des de la religion y de la moral naturales pior medio de la investigacion pura­
mente racional, habria debido encontrarias en los mil lares de anos que cuenta
su historia. U na facultad que nunca se actúa. una potência que jam ás lloga á
s e r a c to .e s , á lo ménos moralmente, impotência. A los que hablan 1< una
religion dei porvenir ., más pura, resultado dei progreso de las ciências. 3e
diremos que su opinion es insostenible por dos razones: la primera. porque :a
religion cs una necesidad dei hornbre en todos los tiempos, Thom. I. q. 1. a.
91: a <ajus (la verdad religiosa) tamen <•ogaitime depenãct M a homimim salas,
fjiute in Deo esl: la segunda, porque la solueion dei problema religioso no de­
pende dei progreso de las ciências oxactas y experimentales. Cierto que estas
eonrirnian sieinpre de un modo nuevo la verdad religiosa: pero esta misma
verdad, la esencia y la existência de Dios, las conoce el espirita por medio de
la revelacion i Rom. 1, 19 sq .), así en el tiempo en que los Apóstolos predíca-
ban esta verdad como en la época presente. Adernas, á la posibilidad dei pro­
greso se contrapone la realidad dei retroceso, como lo prueba la decadcneia
le tantas naeiones. Thom. iu ArisMel. Etli. I. Sect. 2 : Si exercitium studii
praeterm ittitur, tempos est magis m nm ollieioSMs et quantum ad unam horai-
nem et quantum ad diversos. 1'nde vi demos multas seientias, quae ajnul anti­
ques vigoorunt, paulatim eessantibus studiis :» obiivionem abiisse.

2. Véase á Dr.llinger, Judaísmo y Payanisino, 1837. Libro.s 7 y 8. Tholnok, E l


d.u moral dei Payanisino, en alemnn, 1884. Cliastei, Jiisloire de la destruetio.i du paya-
iiisrne, 1850. Ailies, Formation o f Cliristendom. 1. Vol. 1865.
Los elementos de la prueba histórica sou:
a i L a esencia de las mitologias, que no son sino la deificacion de la natn-
raleza, y su perniciosa influencia en las eostumbres: Platon. Republ. II. p. 1' *8.
De Legg. X II. p. 365. Aristotol. Politk. V IL 15. Sonec. De vit. breeit. <*. 16.
De vit. bmt. c. 26. Ovid. Tvist. II. 1. Terent. Eaorn-h. Act. III. Sc. 5. H orat.
Ep. I. 16. Propert. Eleg. II. cf. Augustin. Pie. Dei. II. 7: Omnes cultores
talium deorum, mox o t eos libido porpulerit. íerventi, „ ut ait Persius (Sal.
III. 37) •■'tincta veneno,, magis intuentur, quid Jú p iter fecerit, quarn q«id
docuerit P lato vel censuerit Cato.
b 1 L a lalta absoluta de influencia moral de Ias religiones paganas sobre
los pueblos. Augustin. I. e. II. <1: Dem onstrentur loca, ubi populi audirent.
quid dii praeoiperent de cohibenda avaritia, ambitione frangenda, luxuria re-
fraenanda. Plutarch. Amador. p. 469. Dio. Chrysostom. Orat. 12. Burnouf (Re.
cite des dettx mond. Tom. L IV . p. 982): E s cierto que antes dei Cristianismo
11

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162 1'OMRIUDM' E>8 t/A iIBVKLa CIOS d iv isa .
n<. habia en el mundo uno en-emmza moral popular que se presentase con
forma religiosa y constituyendo parte- de la fe.
r ) La espantosa ininovaliilad y loa saerifioios humanos, que liacian parte de
lo., ealtos dei paganismo. Sobiv este particular véase á Porphyr, De abxtin. ah
n.oi ijumal. 1. II. PIÚI. mtiv. . XX X . 12. Tertullian. Srorp. c. 7. Apologetk.
e. Dio Cassius X LY II1. 11. s--.eton Qctw. c. 15. Plutarch. Aeist. c. V'. Ta-
G. Qraer. e. 29. Mimn-. Kel. Actov. o. 30. Lactant. I. c. I. 21. Sobre la
imnoralidad á Gesar, Dr heJI. '/(dl. VT 10. Dicdor. X X . 14. Plutarch. De
.seperstít. c. 13. Yéase tainbien .« Sachs, Lor, Argeoa m el culto romano. 1868.
D -üinger, Op. >"it. pág. õ3s. .'foi. 38ri ‘W2. A esta fase repugnante dei paga-
ifsiito. y especialmente á la inn.oralidad, hacen referencia los Profetas: Jovem.
:sj. 35; 1.9, 5. Ezech. 16. Xahnm 3; los apologistas echabnn en cara á los paga-
ü ■« estos horrores: Ciem. Alex. <iokort. ad (>ent. c. 12. Origen. c. Ach. I . 27.
Tertullian 7. e. t\ 14. Lacuuit. >• I s. Angnstin. Ep. 01: Non tantnin sar.-
•ío;.,, sed uv.lt> scelestins pn.for Luaumns immolatus interibat.
La» ve rdade, de la rviittf •• ’on.rii. y ante 6ctdo la erOMiciii SKl Dio-. <'tirulur Éí
tr-úií las cosas, f it-rou de,eo:i-a-itins dt- todos los pm-blos antiguos, excepto de Israel. Este
faeehê, único en la historia, ia> jita-de explicar,vo sino por mediu de la Retelacion divina.
Mae. Miillei' ('/Íí-Sííyo». í. pág. £1*4'' foce • --‘i propósito: ,»1 vulgo le parecerá qnizá més
rífi.c'0 explicar esto. ntribiiyéudc*■ monoteiua de los Semitas /como liacéBe*
ia Op. clt. pág. 8Ü . jlVvf, ,-i «•«:«<• oénes misterioso que la revelacfem? ;,Quó mano
:i i.Iantó en el esoíritu semít ie -' ia • ■ n 1- solo Dios? ,,Fué la mis ma mano ia que
! •pe.sitó en el espirito áriu !a i r - ú a machos dioses? Kl instinto monoteista de la
ra/.a semítica. si ir ahnente ü r » ' O insHnro. oimn fné oscvimádo tan frecueutemente
i>'-.v el instinto politeista de lt. rosca ária . ' el instinto politeisla de la raza ária pndo ser
V.-u eoinpletamea <• aniquilado u::>- " , meio, jaulioseu elevar sus piorarias a dio,es extra-
õ sobre las colinas do Jenii a-.-u . ■- gringo* v los romanos llegáran á ser eristianos
rvovosos? >
L a revelaeion primitivo sc wauoiüitió desde A dan hasta Xoé, conservada en
o da. su pureza por los " predicadores de la ju stic ia .. (II Potr. 2. 5 . en la íami-
)!:•. de S et, m iéntras el n.ni .,e hi?o hereditário en la familia de Cain. Guando
ai.ibas famílias se mezclamn ('enes, 6 , 3. sobrevino la corrupcion general
dei linaje humano, y como sn cot.secuoncia el dilúvio. Salvóse solo un mieni-
bvv de la familia de Ser. Xoé. |â e fué el nuevo tronco de la humanidad
de donde procedeu los tre , grar.de, pueblos, centro de todas las nuevas gene-
raciones, los camitas, los afé-ticc, y los semitas. Dios escogió de entro estos .
últimos á Abraham, haciéndok- padre de. una familia que debía conservar el
fuego de la verdad divina Genes. L2, l y s s . ,. P or esto concerto Dios con él
una alianza ( Genes. 15, 1 y ss. ; y traslado á sus descendientes á la tierra que.
lev habia prometido. R-evclise á Abraiiam Isaac y Jacob como el Dios ornnipo-
tente {'rftí Sx . como n 4“ * y ;• Moisés sobre el Sinai (Exod. 6, 3 . P or medio
de él concerto con los descendientes do Abraham una alianza de la ley, la
ant-igua alianza fundada en ia. fe. rrasmitida por los Profetas, que echan er.
cara al pueblo, inclinado siempro al culto de los idolos, sus pecados, y le pre-
div-ea los castigos que ha d o su ín o 'O seas, Amos. Miqueas, I saias

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PIUMKUA PAKTK. LIBRO PR IM K R O . SSCCtOH SliOHiftí l> A . § !í>. 1.6i;

IX. La necesidad do una revelacion se infiere, fiuaimcnte. de lu na-


turaleza dc la misma vcrdad religiosa, a* voiuo las condiciones dei
Jinaje humano, que está destinado a eonoeerla. Forque:
it) El conocimiento religioso os absolukuuente nccesario al houilue,
ol cual x) necesita conocor eievtanientc / 1todas aquellas verdades reli­
giosas y morales necesarias para poder alcunzar su rin; en todos lr-s
grados de cultura, en todas las cdades de la vida, en todos los liompos
h) Por medio de la invostigacion racional, só].. a muy pocos.es
dado eonocerla. porque: >.i muy poco* 'ée. los que tieneii capacidad
para dedioarso á estas investigaciones: d) menos sou los que tieneu
Uempo; •') y menos todavia los que tieneu aliciou á cilas.
r) Llegur á conocer las verdades religiosas mediante Ia investiga-
ciou racional, es trabajo (pie requiere inucbo tienipo: x) así por la difiení-
tad de la invostigacion considerada en si misma, como :j) por «1 des-
envolvimiento. de suyo lenta mente gradual y progresivo. y irecuonte-
mente interrompido. dei conocimiento liun.auo.
il) Fero. áun presupuesto todo lo que acabamos de indicar, todavia,
no podría el liombre conocer la. verdad sino mesclada cou erro res a; ;i
causa de lu naturaleza dc estas rnismas verdades: '/) y por la dafio«s
inltueneia de las preocupac-iones y pasiom-> humanas. De aqui que ãiri
las verdades de la religion natural tengan que ser promulgadas y con­
tinuadas por la Revelacion.

I. Tlioui. I. q. 1. a. 1: A d ea «tiam. quao <:- Der. rafiune htwoiio invmi-


gárl popstmt. nccessarimn fu it homhmn instrui ;nielatioiie divina: quia ventas
dc Deo per rationem investigara, a //a/c-i.s. et per twtgum Irmpus et cuin nhni.< -
U"tn■Miijtornm errorum liomini proveniret: a <-u;iis tameu veritatis cogiutíoue
depender rota hominis salas, quac in Deo est. Más extensamente Thom. II. II.
q. 2. a. 4: Primo cpridem. ut citins homo ad veritatis divinae eognitionem per-
veniat. Scientia enim ad qviam pertinet probaro Deum esse, et alia liujusmodi
de Deo, ultimo hominibns addiscenda proponitur, praesuppositis rmiltis aliis
scicntiis: et sic non nisi post mídliim iempm vitae suae licmio ad Dei cognitio-
noui perveniret. Secundo, ut cognitio Dei sir e/mmtfíiior. Multi enim iu stnda.
seientiae proficore non possunt vel propter btimtndinem imjenii vel propter alias
nc-eupationes et necessitntes remporalis vitao vel etiam propter torporem addis-
cendi; qui omnitio Dei cognitioni fraudarentur, nisi proj.onerentm* eis divina
per modum lidei. Tertio propter certitwlínm . Ratio enim humana in rehus
divínis est miiltum cíefieiens. Cnjus signurn r-st, quia philosophi de rehus
humanis narurali investigatione perserntantes in multis erraverunt et sibi ipsis
contraria senserunt. Cf. C. Gerit. I. 4. D* í'<v. q. 14. art. 10. E n términos aná­
logos H ugo Victorin. in Dionys Ilk rm rh . fíoG. o. 1. Bonaventur. in I. Dist.
1 IT. P . 1. art. q. 3. In III. Dist. X X II’. »rt. £. q. 3: philosophi, quia fido
l iirnerunt, in multis erraverunt vel eriant deW erunt. Alexander Aléns. I. P

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104 NECESJDAD Jli: LA HKVBi.ACIÜX DIVINA.

■■■ "2. memb. 2. art. 4. Escoto. rVt/. q. J. San A gustin funda la necesidacl de la
üevelacion eu sei' muy poços los que se hallau eu estado de conocer á Dios
j>or medio de Ia razon. De iitilii. ■re<l. e. 10: Omnesne putas idoneos esse per-
cipiendis ratiônibus, quibus ad divinam intelligentiam meus ducitnr humana,
an plures, an pancos? Paucos ais. exisrimo... quid, ceteris hominihns. qiti Inm
-i/•<•,/« iiif/enio i/íiiriJiti nO" s (oi. i'tt/tüi.iliOii eeUgionem i/etcs? Especialiaonte por-
íuc el pecado ha oseureeidn nuestra razon f De mo, ,'i,, EccL c. 2 ;: Quia cali-
gantes hominmn mentes eoiisuetudine renebrarum. quibus in nocte peccato-
rum vitiorumque v elan tu r, porspieuitati sinceritatiquo rationis aspectum
idoneum intender© nequetmt, saluherrime comparatum est, n t in lticem veiita-
*is aciem titubanrem velnti ramis httmaniratis ©pacata inducat auctoritas.
2. La deeision de 3a Iglesia sobro cl particular, nos la ofreco el Cone.
Vatio. /. c. P ias IX . Encyol. d. -S Dec. l<Sti4: Ubi repudiata fuit divina© reve-
lationis doctrina et auctoritas, vel ipsa germana justitiac humanique júris
notio tenebris obscuratnr. CiUcl1. Bom. P. I. Gap. II. Qu. 0: M agna et prae-
elara haec sunt, qnae de Del nntnra saororum librorum auctoritati consenta-
nea et consequentia ex rerr.ni eítectarnm investígatiotio Pliilosophi cognove-
nm t, qnanquam in eo etiam rodes tia dorlriiim uecessitatem agnoscimus, si ad-
vertam us, lidem non solum hoe praesraro, u t, qnae vi ri tantum sapiontes
longo stadio consecuti sunt. ea m dibus quoque et imperitis hominibus statim
pateant atqne in promptu s.nt: verum ut rernm notitia, qnae fidei disciplina
comparatur, multo certior atqne ub onmi errore purior in mentibus nostris
insideat, quam si eas ipsas res, humanae scientiae ratione comprehensas
ánimus intelligeiet.

4. Cioer. ]h iiulur. rncr. . ! 22. III. 8U. Titseitl. I. 11, habla de In inceiti-
: iwbre de Ia investiguéioii nlosCma. 0 Ir. debilidud y de la sbeeeaeioii de nuestro outendi-
■atento, Tusenl. 1 12, especiiihm-ffm al tratar de lanautrale/.u de los dioses T)c mitur.
'teofuin I. 13. 111. 4 0 , y de la. diferencia que huy entre deseubrir una verdad deseonoeida
y demostrai' orra ya eonoeida To Orattif. II I. 31 , usí como al observar cuán escaso es el
número de los que pueden dedláarse ai estúdio de la Filosofia De nntiie. deorum. I. 22.
Platon, Protayor. j>iig. jõõ. Lo- ptibl. VI. pãg. 292 El exámen de la.» condiciones
iceesarius paru dediearse ton :Y>..v« :i ias investigaeione.s tílosóiica.s seguti Platon. I. e. VIL
.i.-íjr. 365. VI. 277. Kstrabou. 1. 2. Polibio. VI. 50. demuestra que la fe es weesaria para
■d vulgo. En términos análogos " e.xprçxan Marco Aurélio Teu tpòr égu-óv 1. 17. Senee.
Ep. vo. Platon, 1‘hned. pág. 75, tr... ' paganos suspiraban por la revelacr n diiina.io
anestran elaranieute Jamblico. lh- din Pi/tlnii/or. e. 28. De mi/ster. III. 18. Porpliyr.
De obstinentia II. 53. Plmareo. Ur h . et Osir. c. 1. De Pythtujor. orae. c. 21 - 24.
1.Voclo, Comment. In Platon 1. Simplieio in Euehiríâion Epictet,. Coniment. I Cf.
Euseb, Praepar. eeangel. XII. 1 — 4. Huet. Quest. Alnetinne. 1690. Reuehlin, De
arte cahalistk. II. pág. 480. Y entre los Padivs esjiecialmente Laeíancio (Im tit. dieta.
III. 25), Primam, quia multis artihiis opa* est. ut ad philosophiam possit aeeedi. Gmm-
maiieis non param operae damlu:e es:..,, id muitos aunos auferat nceesse est. Geometria
qaoque ae musica et astrologia nee- ssaria est ; quae perdiscero ncf|ue fe.mhwe possuiu.
quibus intra puberes aimos offiiia vaux usibus dtimestíek profutnro discenda sunt, neque
'•■(rei. quibus per eOs a mios vel -ur-ime icrviembim ' c*t, quibus possunt diseere; neque
paujKret) aut opijfm» an; rufti.i qsibis in die* vfctius labore est qnaerendus. — .ln*tino

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IM U M ü liA P A K T i .. I .U ií U I W ilM È líO . (I.; seiíiW B A, § !* '. 13-">

ti-nei-e (Dia!, c. Trpph. c. 2; que <4 pitagórico de q:.i ■ iH qniso apronòcr la síiludur::,
t-niju-zó por preguntiirle si había aprendido ya Música. A-tronomía y Geometria, K. Bur-
t.oitf (Bec. des dettx mondes Tom. LIV. piíg. 523; «Ucc á este propósito: ; el clt-ru earo-
] ui §que ha combatido esta doctriua (la de la religion ralará!) como insuficiente é incapaz
tk- reemplazar !a revelacion sagrada . muestrfl eonocer mãior que los filósofos la realidad
de lu vicia. ICoy en dia vemos por los resultados ob v.ri, - om- la religion natural ya cas:
I . 0 ritme defensores.'

X. La Filosofia no queria adoctrinar ai pueblo en la religion y en


la moral, y aimque lo hubiose pretendido :o> habría podido lograrlo,
porque le faltabu
o) Coiioeimionto eierto suficiente; h) union outro sus vários repre­
sentantes: <) autoridad sobre el pueblo: <h sanei* *n para sus preoeptos.
De aqui la necesidad de la Revelacion luir. para las verdades de Ia
religion natural.
1. L a filosofia no pensaba en d estru iría idolatria. Augustin. Giv. Dei. V III
12: Sed hi omnes fios filósofos desde P laton hasta P lotino, Porfirio y Apu-
teyo et ceteri ejusmodi et ipso PI ato diis plurimis esse sacra facienda putave-
runt. VI. 11: Cotébat ( Séneca i, rpiod reprehendebat, agebat, quocl arguebat.
quod culpabat, adorabat. Ciceron clice (De Lear). II. 1M. 12) que no debia modi-
ficarse nada de lo que habian enseuado los sacerdotes y adivinos. La base dei
Estado de P laton es el politeismo lielénico ( B>')inhl. IV. pág. 42 7 : V. pág. 441:
V II. pág. 5(50; Stjmp. pág. 202) Sócrates da culto tambien á los diosos confor­
me á las b-yes dei Estado. .Tenofonte, Memora!’. 1. 3. 4. III. 10. Apoiou, e. 24.
el'. Epictet. Earlàrid. c. 38. Apesar de lo citai los filósofos no se dignan des­
cender hasta el pueblo. Sclielling ■'Método de! enhidio acadêmico, pág. 111 dice
que el “ Odi profanum vnlgus et areeo es - la divisa natural de la filo­
sofia. „ Ciceron Qa. T m n d . V. 30 ( sobre ei menosprecio de todos los que
trabajan en nn taller): singnlos sicut operários barbarosque contemnis. Quintil.
Deviam. 301. j sobre la aversion á los pobres Vétmse tambien las objeciones
de Alejandro dc Macedonia con motivo de la publicacion de los escritos de
Aristóteles y su contestaclon en Plutarco Alermul. e. 7. Aul. Dell. X. 5.
2. La Filosofia no podia introducir ninguna modificacion en el paganismo.
ÍSiís conclusiones erau deficientes y en su mayor parte falsas: Oicer. De didnat.
II. 58: Nilfil tam absurde dici potest. quod non dicatur ab aliquo pliilosoplio-
rum. El Dios de Platon no es absoluto v libre: la idea de la creacion le es
desconocida; su moral tolera las excrecencias de la sociedad griega i pederasta
cf. Aul. Dell. X V III. 2. X IX . 11 i. preceprúa la exposicion de los niiios, la
disolucion dei vinculo de la familia, la comunidad de mujeres y la de bienes
Su república es en suma *• un Estado espartano id e a liz a d o .Plutarco. Qa.aest
Stfiup. V III. 2 ; sobre la moral soorátioa véase á Zeller, Filosofia de los griegos,
en alem an, II. 17. Muy importante para juzgar dc! oficio de la Filosofia como
educadora dei pueblo, es la declaracion de Platon (Tim. pág. 2 8 ), que el co-
i.ocer al Criador de todas las cosas es difícil, el hacérselo conocer á todos im-
posible. L a divergência entre los filósofos era proverbial y seinbraba la duda

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X'£'.'£S3I>.A !> I>t í .a KKVKI.AOIOS d iv is a .

eu rodos los ânimos. Cicer. Jj< i. 20. sus debilidade» en el órden moral
engendraban el menosprecio M eia !a Filosofia. Oieeron, De natvr. ileor. I. 1.
$«. Tttsritl. II. 4. 1.12: Qnot .is enim qtiisque philgsopliorum invenitnr, qni
sic ita m oratns, :ta animo et vita eoustitntus, ut ratio postulat? Qui discipli­
nam suam nou odfiiMiouert. ixã-ntiae. sed legem vitae putet? Qui obtemperet
ip 8í> sibí et (Ifretis m i iiaioxif \ idere licet alios tanta levilnle et jm tatione, ut
iis i uexit nou diclicisse melius: a!i<>$ (wnnine cupvlos, gloriae nonnullos. muitos
libtiliiittm ut riiifi eorv.m rün uiirnhilitevpiirpui oratio. Quod quidem mihi
videtur turpissimum. Cl. Laetant. I. t . III. 15. Quintil. Instifut. prooew.
Aristid. Opp. ed. Jebb. II. 807. 814. Es importante la noticia que sobre Séne*
ca da Dion. Casio, X X . ;c. Hnalm ente, faltaba á los filósofos una san-
eion que hiciera que el pneblo pudiese considerar como leyes sus psecept-os
morales. L aetant. I. III. 27: Nihil ponderis liabent illa praecepta, quia suiit
hiUHtm, et auctoritate majori, :. e. divina, carent. Xemo igitur credit, quia
tam se hominem esse putat. qui aadir. rpiam sit ille. qui praecipit. Ciceron nos
ensaia cuán eseasa era su influencia sobre el pneblo. ■/. c. II. 1): Est philoso-
phia paneis contenta■judicibus. m ultitudinem consulto ipsa fugiens. eiqueipsi
et suspecta et invisa; ru si quis universam re lit vituperarfi, secundo põpnlo
facere possit. ,
La Filosofia moderna ba sino nus fiâiz en -u> mvestigacioues acerca de la r>-lisriuu natu­
ral v Ir ia Ética, porque esta ijíijo ia influencia dei espírita cristiano. 1’tro úigur.-e á pesar
íle esto Ias lameiuacioues de jacobi ( OuYesjmmb-itcia. en aleman, II. pág. 158,: .Por
desgracia teiigo qiie asociarine de hjíF. corazon á tu- lamoiitueiones sobre la insuficiência
de todas las íib'KftBí.s. ma- no aciert . dane utró consejo si no que continues filosofando
oOn más ardor cada dia. J)e buena gana cambiaria mi caduco y miseraldc Cristianismo filo­
sófico por el Cristianismo positivo. In-nóriço.

X I. Con esto se desvaneceu to d as ias objeciones c o n tra la neeesidad


de la R evelaeion, en p a rtic u la r la q u e consiste en
a ) Im a g in a r u n a «filosofia v religion dei p o rv e n ir:* p o rq u e *) la
relig io n es u n a necesid ad dei gdnero h u m a n o en todos los tie m p o s ; [SI
l a solueion dei p ro b lem a religioso no d ep en de de los progresos de las
ciências ex p erim en tu lc» ; y) m ie n tra s el h o n ib re v iv a en el ó rd en actu al
de la P ro v id e n c ia . e sta ra sujeto á ias m ism as influencias p e rtu rb a d o ­
ra s ; ò) el retro ceso se o p o n d rá al progroso.
k ) L a a se v o ra c io n , q u e h ay u n a su m a de verd ad es de la religion y
la m o ra l n a tu ra le s u n iv e rsa im e n te reeo n o cid as, en q u e to d o s debeu
co n v en ir, ui se h a d e m o stra d o ui es d e m o stra b le ; porque, fu e ra de la
rev elaeio n c ristia n a , n o existe sem ejan te e o n fo rm id a d , y d o n d e q u iera
qu e existe no p u ed e m en o s de reconncerse la influencia de esta m ism a
R evelaeion.
E l a rg u m e n to sacad o de q u e m u clias proposiciones de las m a te ­
m á tic a s y de las ciências n a tu ra le s . s o u u n iv e rsa lm e n te accptada», nada
p n ie b a , p o rq u e las v erd ad es de Ia religion v de la m o ra l n a t u r a l . no

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PRIMERA PAUTE. UBRO PKrUERO. SECCÍÕN SKUCSDA. § lú. lt',7

pueiiei conoocrse cou la misma evidencia uue ias de las ciências nauv
rale4: ante.- bien. la pveoeupadon y la paeion perturbou no pocas vo<*e.«
su cunocimiento.
• f Esta imposibilidad morai no est, en cuntradiceion tx»n la Provi­
dencia divina, pues que -j.) tiene eu onger. en ei hombre mismo (Roín.
i. 22 ss.); 3) no es física ni absoluta: y tieno explicacion suíieiente
d dogma dei pecado original.
. Estas objia-iones en StrausS. 'Jp. Cit. .1 |j r-e. 2n0 v ... Reimuru-. . laij.iisüiilrl.è h
/ • st cdurtim eu sus Frayiaentos, en alentar. 3 Wr-esche