UNIVERSIDAD FERMIN TORO
VICE-RECTORADO ACADÉMICO
FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y SOCIALES
ESCUELA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
HISTORIA DE LOS MEDIOS EN EL MUNDO Y
VENEZUELA
Autor:
Ing. Julio César Sánchez
Br.
Br.
Br.
Prof. Edicson E. Sequera B.
Historia de los Medios
M-711
ARAURE, 12 DE ENERO DE 2020
Introducción
Los medios de comunicación ocupan en la sociedad industrializada un rol indispensable, como
formas de circulación de la información, formadores de opinión y plataformas para el debate y la
visibilización de los asuntos públicos. Pero no siempre existieron como los entendemos hoy en día.
El ser humano ha sentido la necesidad de comunicarse con otros desde los albores de la
civilización, de hecho, en ello radica la invención del lenguaje verbal y, posteriormente, de
las pinturas rupestres y otros medios de representación primitiva del pensamiento.
El proceso de comunicación se refiere al acto de interacción humana en el cual se produce una
emisión-percepción de mensajes, reservándose como condición esencial para su materialización,
el que los sujetos participantes en éste puedan intercambiar durante su desarrollo los roles de
emisor y perceptor.
Tal definición es imprescindible asociarla y confrontarla con el surgimiento posterior de los
términos “comunicación social” y especialmente “medios de comunicación social”, acuñados en
función de la complejización e institucionalización de la imprenta, el cine y de los canales
radioeléctricos tales como la radio y la televisión.
El crecimiento y alcance de éstos acentuó su capacidad para transmitir información y estimular la
formación de criterios ideológicos, razón por la cual han sido considerados como herramienta
básica en la consecución de objetivos políticos, económicos y sociales.
Al respecto, se entiende que la comunicación social trasciende la frontera de lo personal, esto es,
se produce, cuando un mensaje es enviado a una gran cantidad de personas (conceptos de
audiencia, masas, público), y probablemente sea el teatro la única actividad pública en la cual,
tradicionalmente, se haya establecido dicha relación comunicacional (la representación como
emisor, el aplauso -o no- como respuesta).
La prensa, el cine, la radio y la televisión, dada la utilización de canales artificiales que impiden la
transmisión recíproca de los mensajes, pasan a ser entonces “medios de información” o de
“difusión masiva”, aun cuando algunos investigadores sostienen que éstos son instrumentos que
propician una “comunicación unidireccional”.
Hoy día estos medios pueden ser considerados “tradicionales”, pues con la aparición de la
informática y la difusión por satélite, la realidad de los medios de comunicación social se hace más
compleja, al punto que esa clasificación se torna conservadora. Se habla en estos momentos de
realidades multimediáticas que no son más que la interrelación de los medios tradicionales
(prensa, radio, cine y televisión) con la presencia de los satélites, la informática y la hibridación de
ambas que es la telemática.
Historia de los medios en el mundo y
Venezuela
La historia de la comunicación se remonta a los orígenes de la humanidad, debido a la necesidad
de comunicarse con sus semejantes y expresar los sentimientos e ideas. Las primeras muestras de
comunicación fueron primordialmente los gestos y sonidos culturales, y posteriormente al
desarrollar algunas habilidades, la comunicación se comenzó a transmitir a través de imágenes.
En la actualidad, los medios de comunicación son indispensables para las sociedades
industrializadas; su origen se remonta a la comunicación oral, que fue la única durante milenios,
hasta la aparición de la escritura; pero no sería sino hasta la época de los grandes imperios
cuando, esa comunicación podría hacerse masiva y constante. Los jeroglíficos en las tumbas
faraónicas, las reflexiones de los filósofos griegos helénicos y sobre todo los edictos imperiales
publicados en las calles de la antigua Roma son buenos ejemplos de ello. Claro que no existían aún
medios de comunicación independientes, sino que se trataba por lo general de anuncios
provenientes de la clase política dominante.
Es de la antigua Roma de donde también proceden quienes se pueden considerar como los
primeros ¿periodistas?: los llamados subrostani, que se ganaban la vida vendiendo noticias o
fabricando informaciones sensacionalistas.
Por otra parte, en la Edad Media, abundaron los avisos, hojas sueltas escritas a mano, sin firma, y
tan sólo con la fecha y el nombre de la ciudad, en las que se informaba de los movimientos de los
barcos y que recogían las declaraciones de marineros o peregrinos.
El alemán Johannes Gutenberg revolucionó los medios de comunicación al inventar en 1440 la
imprenta de tipo móvil, comenzando la producción de libros en serie y la consecuente
democratización del conocimiento, ya que antes de esto, los libros eran escritos a mano por
monjes, lo cual hacía que solo pudieran acceder a ellos los religiosos y ricos.
En Estrasburgo, en Junio de 1605 fue publicado el primer periódico por un joven alemán llamado
Johann Carolus, quien escribía un boletín de noticias a mano con la información que le
proporcionaba una red de corresponsales a su servicio y que para ampliar su negocio compró una
imprenta, publicando así el primer periódico llamado “Colección de todas las noticias
distinguidas”; en 1622 en Londres, se publicó el periódico impreso llamado “WeekleyNews of
London”, y en América el primer periódico que permaneció con tiraje continuo se fundó en EEUU
en 1704 nombrado el “Boston News-Letter”.
El nacimiento del cine fue en Francia a finales del siglo XIX, los hermanos Lumiére produjeron el
primer film llamado “La llegada del tren” siendo así el nacimiento de los medios audiovisuales,
significando una comunicación de masas de una forma completamente nueva y realista.
A partir de una serie de inventos efectuados en el campo de la electricidad, a finales del siglo XIX,
el físico italiano Guillermo Marconi obtuvo la primera patente de la radio en 1896, y en 1901
realizó la primera transmisión de voces humanas, siendo así el nacimiento de la radio.
La historia de la televisión se extiende, aproximadamente desde finales del siglo XIX con la
invención del disco de Nipkow por Paul Nipkow, las primeras emisiones públicas de televisión
fueron realizadas en Inglaterra por la BBC pero no fue hasta 1936 que comenzaron las emisiones
con programación.
La importancia que generó la aparición de los medios de comunicación fue el progreso en la
difusión cultural y de la información de la sociedad en general.
La introducción de los medios de comunicación social en Venezuela se inicia en firme con la
llegada a Caracas, en septiembre de 1808, de la imprenta traída desde la isla de Trinidad (entonces
posesión británica) por los artesanos ingleses Matthew Gallagher y James Lamb, debido a una
iniciativa del gobernador y capitán general interino, Juan de Casas.
El primer periódico salido de esa imprenta fue la Gaceta de Caracas, aparecida el 24 de octubre de
1808, cuyo redactor era Andrés Bello. Hubo algunos intentos anteriores para introducir la
imprenta en Caracas, a partir de 1790, y también el Precursor Francisco de Miranda traía una a
bordo del Leander durante su expedición de 1806.
En la isla de Trinidad (cuando todavía era posesión española y una de las provincias incorporadas a
la capitanía general y Real Audiencia de Caracas) había circulado a partir de agosto de 1789 un
periódico bilingüe, redactado en francés y español, titulado Courier de la Trinité Espagnole (Correo
de la Trinidad Española), el cual fue suspendido por el gobernador José María Chacón en enero de
1790.
También llegaban a Venezuela, aunque esporádicamente, periódicos publicados en otros lugares,
como la Gaceta de Madrid. El historiador José de Oviedo y Baños, por ejemplo, tenía en su
biblioteca de Caracas, hacia 1730, ejemplares de la Gaceta de México y de la Gaceta de
Amsterdam. Y en diciembre de 1789 el gobernador y capitán general, Juan Guillelmi, informa a la
Corte de Madrid que “…ha entrado a esta Tierra Firme una multitud de gacetas, diarios y
suplementos de sucesos de París…”, refiriéndose a la Revolución Francesa.
La Gazeta de Caracas, primer periódico producido e impreso en el actual territorio venezolano,
duró, aunque con algunas interrupciones, desde el 24 de octubre de 1808 hasta el 3 de enero de
1822, reflejando alternativamente los puntos de vista contrapuestos de los realistas o
republicanos que ejercieron el poder en Caracas durante la guerra de la Independencia. De 1808 a
1814 su título era Gazeta de Caracas y a partir de 1815, Gaceta de Caracas. La imprenta, y con ella
los órganos de prensa, se extendieron a Cumaná (1811), Valencia (1812), Angostura-Ciudad Bolívar
(1817-1818), Maracaibo (1821) y posteriormente a muchas otras poblaciones de Venezuela.
Generalmente, los periódicos de las primeras décadas eran semanarios y constaban de 4 a 8
páginas, aunque hubo también revistas de frecuencia más espaciada y mayor extensión. A fines de
la década de 1830 empezaron a circular algunos diarios de breve duración, y a comienzos de los
años 1850 se afirmó este tipo de periódico cotidiano.
La prensa ilustrada da sus primeros pasos en la década de 1840, con grabados y litografías, pero
sólo adquiere gran impulso hacia fines del siglo XIX gracias a la generalización del fotograbado. Los
talleres evolucionan a partir de los iniciales, del tipo artesanal, donde todo el trabajo, tanto la
composición como el entintado, la impresión y el doblaje se realizan manualmente.
A finales de la década de 1850 se utiliza ya el vapor para las máquinas de impresión (aunque la
composición continúa realizándose a mano) y luego aparecen talleres más vastos, industriales,
como el de Fausto Teodoro de Aldrey en la Caracas del período guzmancista (1870-1888). Desde
fines del siglo XIX el proceso se tecnifica con el fotograbado, el monotipo, el linotipo y el uso de la
electricidad como fuerza motriz.
En el siglo XX
Ya bien entrado el siglo XX, aparecen los grandes rotativos de las décadas de 1940-1950 y los más
recientes procedimientos offset, la fotocomposición y la aplicación de la computadora a la
elaboración de los periódicos. Al mismo tiempo, del pequeño o mediano periódico de opinión de
frecuencia semanal, publicado o controlado por los poderes públicos (casos de la Gaceta de
Caracas de 1808-1822, o del Correo del Orinoco en Angostura de 1818-1822), o que representa el
sentir de un reducido núcleo de intelectuales (Semanario de Caracas, de 1810-1811) o es portavoz
de un grupo de presión (El Colombiano, Caracas, 1823-1826) o de un partido político (El
Venezolano, Caracas, 1840-1846, o La Prensa, Caracas, 1847-1848) se va pasando
insensiblemente, sin que por ello desaparezcan las modalidades antes enunciadas, a periódicos
más orientados hacia la información como Diario de Avisos y Semanario de las Provincias (Caracas,
1850-1861), La Opinión Nacional (Caracas, 1868-1890), si bien este último se halla vinculado
ideológicamente al guzmancismo.
La llegada del cable submarino a las costas venezolanas en la década de 1890 agiliza la recepción
de informaciones del exterior. Con las primeras grandes revistas gráficas (El Zulia Ilustrado,
Maracaibo, 1888-1891, o El Cojo Ilustrado, Caracas, 1892-1915) y periódicos como La Religión,
aparecido en Caracas en 1890, que une la condición de diario católico con la de órgano
informativo, se llega, con El Universal, de Caracas (1909) y con Panorama, de Maracaibo (1914), a
la época de los grandes diarios informativos de la actualidad, entre los cuales figuran, además de
los nombrados, Últimas Noticias (Caracas, 1941), El Nacional, (Caracas, 1943), El Mundo, (Caracas,
1958), 2001, (Caracas, 1973) y El Diario de Caracas (1979).
Su base de sustentación económica, como en los demás medios de comunicación
contemporáneos, se halla en la publicidad, que si bien existió desde el principio (ya en la Gaceta
de Caracas había avisos), sólo adquirió un papel preponderante a partir de las primeras décadas
del siglo XX.
Desde 1936 y hasta alrededor de 1950 se produjo un renacimiento de la prensa políticamente
orientada, con voceros de movimientos o de partidos políticos como los periódicos Orve, Ahora, El
País, El Gráfico, Tribuna Popular, entre muchos otros, que eran en ciertos casos, a la vez,
informativos; luego, hasta 1958, la prensa política desapareció o se hizo clandestina, y si bien
después de ese año aparecieron nuevos periódicos o continuó alguno de los anteriores hasta bien
entrada la década de 1980, para luego también desaparecer por los altos costos de impresión y del
papel periódico (como en el caso de Tribuna Popular).
Finales de los años 90
En cambio, en las últimas décadas han aumentado considerablemente en número y en variedad,
las revistas, muchas de ellas ilustradas, tanto de información general como especializadas, a las
cuales pueden asimilarse en cierto modo los fascículos o historietas, que empiezan ya a ser
elaborados en el país. La prensa venezolana ha ido adaptándose paulatinamente al empleo de
nuevas tecnologías para la optimización de sus procesos de recepción, redacción y diagramación
de informaciones; así Panorama fue el primer diario cuyo personal de redacción escribió en
computadoras en 1991 (y tiene además la rotativa más moderna de América Latina), La Columna
fue el primer periódico en emplear microcomputadores personales en 1989, El Nacional el
primero en conectarse con la red internacional de información Internet y en colocar a disposición
una edición electrónica (on line) y Noti-Express, el primer periódico nacido precisamente on line.
Durante casi un siglo, los productos de la imprenta, semanarios, diarios y revistas (a los que habría
que agregar las hojas sueltas como las proclamas, bandos, manifiestos, etc.), fueron los únicos
medios de comunicación social venezolanos.
El Cine como Medio de Comunicación
En cuanto al cine, considerado también como medio de difusión masiva, aun cuando en Venezuela
no tiene las características de industria, compartió desde sus inicios una doble función a través de
los géneros documental y ficción. Trece meses después de la invención de este nuevo medio, se
realiza en Venezuela (1897) la primera función cinematográfica en el teatro Baralt de Maracaibo,
donde se exhibieron varios cortos del precursor Manuel Trujillo Durán, titulados Muchachas
bañándose en la laguna de Maracaibo y Un especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa.
Pese a que el cine se integraba con facilidad a distintas ciudades (Caracas, Valencia, La Guaira,
Puerto Cabello, Barquisimeto, San Cristóbal, etc.) con proyección de filmes extranjeros, la
producción nacional avanzó muy lentamente. Durante los gobiernos de Cipriano Castro y Juan
Vicente Gómez, esta actividad fue altamente valorada por su cualidad propagandística y de allí el
repunte de producciones documentales sobre actos oficiales, destacándose los trabajos de
Enrique Zimmerman.
Hacia 1924 el drama ingresa como género al cine nacional a través de la iniciativa del pionero
Édgar Anzola, quien filma una versión de La treparadora, basada en la novela de Rómulo Gallegos.
Otros nombres claves en esta etapa incipiente son Amábilis Cordero, Efraín Gómez, Fini
Veracoechea, Napoleón Ordosgoiti y Rafael Rivero, quien dio el paso del cine silente al sonoro en
el país, en 1936, con el cortometraje Taboga, realizándose seguidamente el primer largometraje
con sonido El rompimiento de Antonio Delgado (97 minutos) basada en la pieza teatral homónima
de Rafael Guinand. Esta fase da inicio también a la realización de suplementos y revistas
cinematográficas, antecesoras de los noticiarios de cine actuales (establecidos después con Tiuna
Films en 1952, Bolívar Films, 1958 -circuito Cinesa-, y Orinoco Films del circuito Radonsky).
Entre 1900 y 1940, paralelo al crecimiento urbano, va configurándose un circuito integrado de
cines adaptados al cambio. Es un período donde la producción nacional (adaptaciones literarias,
épicas, la comedia, el drama) obtiene un impulso notable. Entre 1940 y 1950 las realizaciones
comprenden también el intercambio y la cooperación con México y Argentina, y se impone un
star-system nacional con grandes estrellas del cine venezolano (Héctor Monteverde, Juana Sujo,
Lallá Gil, América Alonso, Alfredo Sadel, Hilda Vera, Margot Antillano, etc.). Las salas de cine (de
primera y segunda semana, de acuerdo con la importancia de la zona) alcanzan para 1957 un total
de 80 armónicamente integradas a la vida diaria de las parroquias y urbanizaciones.
La Televisión vs El Cine
En la década de 1950, momento mismo en que aparecía la televisión en Venezuela, el cine era una
de las diversiones predilectas del venezolano, al menos del caraqueño. Jesús María Aguirre,
investigador venezolano de la comunicación, acudiendo a cifras nos dará una visión de la certeza de
esa afirmación. “A mediados del siglo -nos apunta-, antes de que la competencia televisiva
dispersara los públicos fieles al cine y surgieran el videograbador o las nuevas hidras multimedia, el
cine llegó a ser un hecho de cultura central como puede verse por estos datos extraídos del
Ministerio de Fomento para 1956, que nos muestran una situación epocal: el teatro con 1.510
funciones para 105.000 espectadores recaudó Bs. 10.000.000; el béisbol con 233 partidos, siendo
ya un deporte de masas, congregó a 925.000 fanáticos con una taquilla de Bs. 6.000.000; las carreras
de caballos con 152 jornadas acapararon la atención de 82.000 espectadores, que dejaron más de
Bs. 2.000.000 por las entradas; por fin, el cine con 212.860 exhibiciones, superando la cifra de
41.000.000 de espectadores, rebasó los 65.000.000 por concepto de recaudación en taquilla, el 65%
del bolívar dedicado a diversión era para el cine”.
En cuanto a contenido se aprecian 4 grandes momentos en la cinematografía venezolana: finales de
los años 50 y principios de los 60, cine de autor: La escalinata, de César Henríquez, Araya de Margot
Benacerraf y Caín adolescente ópera prima de Román Chalbaud; años 70, eminentemente social:
Cuando quiero llorar no lloro, La quema de Judas, El pez que fuma, Soy un delincuente; década 1980:
notable estancamiento con temáticas disímiles y pocos aciertos a nivel de propuestas autorales,
salvo excepciones como Oriana, La muerte insiste; y años 90 el nuevo cine venezolano, con
propuestas argumentales novedosas y un elevado tratamiento estético: La oveja negra, Sueño en el
abismo, Tierna es la noche, Disparen a matar, Golpes a mi puerta, Sicario.
A pesar del repunte cualitativo del cine nacional y de la creación del Centro Nacional Autónomo de
Cinematografía (CNAC) -institución que aplica una nueva gerencia para fomentar la producción en
cine y mejorar su distribución-, los autores venezolanos buscan otros espacios para exhibir sus
producciones, y continúan apelando a los festivales internacionales para poder tener acceso a las
salas del país (las cuales siguen disminuyendo en número. De 900 y 700 en 1992 y 1984,
respectivamente, en 1995, el país cuenta apenas con 200 salas) en momentos cuando el video
avanza vertiginosamente como medio alternativo de creación y difusión, configurando un lenguaje
propio en los géneros documental, ficción y comunitario. La publicidad para fines de la década de
1990, se impone como área de trabajo principal en cuanto a realización cinematográfica se refiere.
La Radio en Venezuela
Durante el gobierno de Juan Vicente Gómez se inician en Venezuela las transmisiones radiofónicas,
con lo cual la radio viene a sumarse en 1926 a la prensa (existente desde 1808) y al cine (desde
1897) como medio de comunicación social. Los promotores de la primera emisora, llamada AYRE (o
Broadcasting Central de Caracas) fueron Luis Roberto Scholtz y Alfredo Möller, quienes contaban
con el apoyo del coronel Arturo Santana, edecán del general José Vicente Gómez, hijo del
gobernante.
El 25 de septiembre de 1925 obtuvieron el permiso oficial que prácticamente les concedía no sólo
el monopolio de las transmisiones, sino el de la venta de receptores, y constituyeron la Empresa
Venezolana de Radiotelefonía, que tenía en su directiva a prominentes miembros del régimen. La
primera emisión se realizó el 23 de mayo de 1926 desde Caracas y fue oída también en varias
poblaciones del interior. La empresa creó un servicio de información radiotelegráfica para los
periódicos venezolanos, que competía con el Cable Francés. Pero a raíz de los sucesos políticos de
abril de 1928 y de la destitución de José Vicente Gómez por su padre, AYRE fue clausurada. La
segunda emisora pública (pues de 1928 a 1930 hubo varios intentos experimentales de
radioaficionados) fue la Broadcasting Caracas, fundada por Édgar J. Anzola, William H. Phelps,
Ricardo Espina y Alberto López, que inició sus actividades el 9 de diciembre de 1930 y a partir de
1936 se llamó Radio Caracas.
La siguen otras más como la Radiodifusora Venezuela (1932), Radio Libertador (c. 1932), la Voz de
Carabobo (1935) y Ondas Populares (1935), hasta la muerte de Juan Vicente Gómez. El presidente
Eleazar López Contreras, su sucesor, se vale de la radio en ciertas oportunidades para transmitir sus
mensajes, entre ellos el Programa de Febrero (1936); el 29 de julio de ese mismo año crea la
Dirección General de Servicios de Radiotelefonía y de Radiodifusión, que da origen a la actual Radio
Nacional, cuyas actividades se incrementaron a partir de 1945.
En 1936 se funda en Maracaibo Ondas del Lago, y durante la década de 1940 se establecen
numerosas emisoras tanto en la capital como en muchas poblaciones del país. Los noticieros, los
programas culturales y de entretenimiento, la música y la política (en 1947 se transmiten los debates
de la Asamblea Nacional Constituyente) alternan con la publicidad, que se ha convertido desde los
años 1930 en el sostén económico de este medio. En 1975, mediante el esfuerzo de un grupo de
venezolanos encabezados por Humberto Peñaloza, es creada la primera Emisora Cultural de
Caracas, la cual opera en frecuencia modulada (FM), bajo la dirección de Alfredo Gerbes.
El panorama es bien distinto hoy día a los inicios, desarrollo y consolidación del medio radial en
Venezuela. La situación cambia abruptamente, aun a pesar de mantenerse el mismo esquema de
estructura de propiedad de la radiodifusión en amplitud modulada (AM), con la promulgación del
Reglamento en Frecuencia Modulada (FM), el 28 de noviembre de 1983 y la apertura de concesiones
para esa frecuencia 5 años más tarde (1988).
En estos momentos el país cuenta con 195 emisoras AM y 113 emisoras en FM. En su inmensa
mayoría son de propiedad privada, contando el Estado venezolano con apenas 2 emisoras, una en
AM y otra en FM, es decir, la Radio Nacional de Venezuela que opera en ambas frecuencias al estilo
de 2 programas. En el espectro de las emisoras de FM se prevé para los próximos años un
incremento considerable. En casi todas las emisoras comerciales, sin excepción, se ha impuesto el
modelo de música predominantemente extranjera y de corte juvenil, informativos y programas de
opinión.
Respecto a las cadenas nacionales las redes que tienen emisoras al aire son:
Circuito Adulto Joven
Circuito Digital Kys
Circuito Nacional Belfort
Circuito Radio Mundial (YVKE Mundial)
Circuito Radio Venezuela
Circuito Radial PDVSA
Circuito Unión Radio
Circuito XFM Center
La Radio del Sur (Radio Caracas Radio)
Organización Planeta
Radio Nacional de Venezuela
Rumbera Network
Ven FM
La Voz
Viene FM
Emisoras de Radio del Estado Portuguesa:
Astro 97.7 FM
Coromotana 105.1 FM
Espectáculo 100.7 FM
Estelar 1440 AM
Feria 91.9 FM
Fiesta 105.9 FM
Galáctica 100.7 FM
La Mega 95.5 FM
Minuto 103.9 FM
Okey 88.1 FM
Onda 1030 AM
Orbita 99.7 FM
Radio Acarigua 1170 AM
Radio V W 99.5 FM
Rumbera 89.3 FM
Sonora 107.7 FM
Suprema 92.5 FM
Universal 101.3 FM
Ven 107. 7 FM
Venezuela Llanera 960 AM
Mientras el medio radial se hallaba en pleno proceso de desarrollo, irrumpe en Venezuela un nuevo
medio con la emisión inaugural de la televisora del Estado venezolano (Canal 5) situada en Caracas,
el 22 de noviembre de 1952, en presencia de la Junta de Gobierno que presidía Germán Suárez
Flamerich, aunque la programación regular sólo se inició el 1 de enero de 1953.
La segunda emisora, ya de carácter privado, fue Televisa, fundada también en Caracas por Gonzalo
Veloz Mancera, que salió al aire el 1 de junio de 1953. Muy poco después, el 8 de octubre del mismo
año, inició sus transmisiones Radio Caracas Televisión (Canal 7 al principio, que luego pasó al Canal
2), originada en la radiodifusora del mismo nombre (Radio Caracas) que existía desde 1930. Otras
emisoras creadas desde mediados de la década de 1950 en Maracaibo y en Valencia, tuvieron corta
duración.
En 1960 Diego Cisneros adquirió los derechos de Televisa, que había dejado de funcionar poco antes,
y en 1961 salió al aire Venevisión (Canal 4). En agosto de 1964 empezó sus emisiones desde Caracas
un nuevo canal, el 8, Cadena Venezolana de Televisión, también propiedad privada, que 10 años
más tarde, en agosto de 1974, pasó a ser propiedad del Estado venezolano -el cual contó así con 2
canales (el 5 y el 8)-, la que a partir de 1976 pasó a llamarse Venezolana de Televisión.
Durante 2 años, de comienzos de 1966 a comienzos de 1968, había estado activa en Caracas otra
estación (Canal 11) fundada por Amable y Ricardo Espina. Desde antes de 1970 se hacían ensayos a
fin de introducir las transmisiones en color, que fueron una realidad a partir de diciembre de 1980.
La inauguración en noviembre de 1970 de la estación rastreadora de Camatagua había facilitado la
recepción de programas originados en remotas regiones del mundo.
La concentración de los canales de televisión en Caracas y la elaboración de sus mensajes centrados
en atender lo que en ésta sucede, motivó a las regiones a emprender iniciativas que les permitieran
instalar televisoras de servicio público (luego responderían a criterios económicos) de acuerdo con
sus necesidades. Así el proceso de descentralización política venezolano iniciado a finales de la
década de 1980, ya había comenzado culturalmente más de 10 años antes. Teleboconó (1976) fue
el pionero en cuanto a televisoras regionales, con una cobertura que se fue incrementando hasta
llegar a todo el estado Trujillo y regiones aledañas.
Le siguieron la Televisora Andina de Mérida (1982), Amavisión (1984) en el estado Amazonas; Niños
Cantores del Zulia (1987), en el estado Zulia; Telecaribe (1989) para Nueva Esparta, Sucre y
Anzoátegui; Televisora Regional del Táchira (1989) hacia los Andes venezolanos y parte de Colombia;
Telecentro (1990) que cubre Lara, Yaracuy y Portuguesa; ZUTV (1990) también en el Zulia; Telesol
(1991) de Cumaná; NCTV Carabobo (1992) que también llega a los estados Aragua y Cojedes, TVS
(1994) que cubre también estos 3 estados; TV Guayana (1993); Telecolor (1995) en Maracaibo.
A nivel nacional inició sus transmisiones en 1988, Televen (único en enviar señal vía satélite y con
transmisiones para América Latina a través del canal por cable SUR). Es de destacar a nivel
audiovisual, que además de la multiplicación de señales locales en la mayoría de los estados
venezolanos, también debe mencionarse, en primer término, la instalación de canales por cable
(con decodificadores) siendo la primera Omnivisión (1980) seguida por Cablevisión, aun cuando
ambas se sirven de antenas para la transmisión de señales, siendo Súpercable y Cabletel los
primeros canales genuinos en este sistema.
En segundo lugar, se encuentran los medios televisivos en señal UHF (aún cuando buen número de
televisoras regionales transmite en esa banda) en Caracas. El primero de ellos en establecerse en la
capital fue CMT (1994), a lo cual siguió el anuncio reiterado de la apertura de nuevas señales
(abortada la mayoría a raíz del cierre e intervención en cadena de un elevado número de Bancos
venezolanos), materializándose únicamente la de Globovisión (a finales de ese mismo año), con
programación eminentemente informativa. Finalmente debe mencionarse la toma de conciencia de
la sociedad civil sobre la importancia de los medios de difusión para el logro de objetivos comunes,
y de allí el repunte no sólo de periódicos y emisoras radiales de tipo comunitario, sino también la
creación de canales de televisión, con tal misión como la Televisora Cultural de Michelena (estado
Táchira) y TV Llano.
Televisoras regionales del estado Portuguesa:
Portuguesa Televisión
Universal Televisión (canal de televisión) Alianza con Circuito Venezolano de Televisión
Nacional
Siguaraya Televisión
Televisora Regional de Portuguesa
Conformación de los Medios de Comunicación
La estructuralización de los medios de difusión masiva en Venezuela, especialmente los impresos,
la radio y la televisión, encuentra en su pertenencia a grupos económicos establecidos (vinculados
a otros medios, a instituciones financieras u otras actividades empresariales) un factor común que
necesariamente filtra los mensajes transmitidos al público, y cuya máxima señal se evidencia en la
publicidad: el canal promociona al diario de su mismo conglomerado comercial, o a otros productos
de éste, la radio a la televisión; la prensa a la radio, etc.), de modo que se producen y reiteran
constantemente idénticos mensajes que, como lógico resultado, van formando en el público
criterios y opiniones dirigidas.
Por otra parte, se destaca el influjo y preponderancia de las informaciones procedentes de las
agencias internacionales de noticias (para la prensa y la radio) y de los canales internacionales de
televisión, así como los retos que plantean las nuevas tecnologías: la universalización del acceso a
la información a través de las redes informáticas, entre ellas Internet (a nivel internacional), además
de las herramientas como la multimedia y la realidad virtual. Es evidente la mejoría en la calidad de
los programas informativos y de opinión gracias a la conexión a través de satélites (nos permite
tener acceso al suceso (“en vivo y directo”), a las nuevas tecnologías de comunicación y al
mejoramiento de los profesionales del periodismo.
También se aprecia una mejoría en el renglón telenovelas, constituyendo un producto de
exportación importante para la televisión. Pero esos rasgos apreciables en una parte de la
programación no están acompañados de una mejor distribución horaria de ciertos y determinados
contenidos, de una dosificación de los géneros violentos y de una inversión mayor por producir una
televisión que resguarde los valores propios de identidad nacional y regional.
Entre la introducción de la prensa en Venezuela (1808) y los comienzos del cine (1897),
transcurrieron casi 90 años. Entre el cine y la radio (1926) casi 30. Entre la radio y la televisión (1952)
unos 26. Actualmente, estos 4 medios de comunicación social coexisten, sirviendo a un vasto
público que suele utilizar con frecuencia, sobre todo en las grandes aglomeraciones urbanas, a
varios de ellos alternativamente.
De una situación caracterizada por la ausencia total de medios de comunicación (hasta 1808) se
pasó a la etapa del predominio exclusivo del medio impreso, la prensa, que necesariamente se
hallaba orientada hacia un público relativamente elitesco, hasta entrado el siglo XX, tanto por ser
un periodismo en gran parte político o de opinión como a causa de un elevado porcentaje de
analfabetos en la población. Con la llegada del cine, poco a poco se va introduciendo el elemento
audiovisual, que más tarde impone de un modo rotundo la televisión.
La radio que es el medio más fácil de captar, puede llegar prácticamente a todos los lugares, en casi
todo momento y en cualquier circunstancia. El medio impreso se halla extendido en gran parte del
territorio venezolano, con algunos periódicos de proyección nacional ubicados en la capital y en
otras grandes urbes como Maracaibo, Valencia, Barquisimeto.
El cine es, de todos, el de alcance más limitado, y tiene un carácter urbano. La televisión hoy día es
de carácter nacional y diversificada con la presencia de la televisión “central” y la televisión regional
y constituye, tal como lo demuestran diversas investigaciones, el medio que ocupa el mayor tiempo
libre de la gente. Ha habido, producto de la modernización -con sus bondades y desventajas,
inclusive con sus desajustes de toda índole- una reducción del disfrute del espacio público para pasar
a un recogimiento y privatización dentro del espacio privado y particular.
La oferta de los medios de comunicación social ha aumentado extraordinariamente y sigue
creciendo. Ya no son solamente la prensa, la radio, el cine y la televisión. En estos momentos son
los videojuegos interactivos, la recepción vía satélite, la expansión del videocassette y la
computadora. ¿Qué nos depara el próximo milenio? Estamos pasando a otra etapa de la historia
que algunos alcanzan a denominar como “postmoderna” y allí, y ahora mismo, los medios de
comunicación configuran un tipo de sociedad totalmente distinta que se conoce con el término de
Sociedad de la Comunicación o Sociedad de la Información. Es la sociedad de los medios de
comunicación.
Conclusión
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