Gianella
Gianella
INTRODUCCIÓN A LA
EPISTEMOLOGÍA
Y A LA METODOLOGÍA
DE LA CIENCIA
[E dición revisada]
de la campana
Gianetla, Alicia
Introducción a la epistemología y a la metodología
de la ciencia. - 1a ed. - La Plata : De la Campana,
2009.
160 p . ; 17x12 cm.
ISBN 978-987-9125-89-2
1. Epistemología. I. Título
CDD 121
© De la Campana 2009
Calle 7 N° 1288 - La Plata
[email protected]
Tel: 0221-4227174 / 4275126
P rólogo.................................................... ..................................7
P r e fa c io ................... 11
5
3. El método inductivo......... .................................................. 67
4. Observación v experimentación..........................................69
5. El método clínico................................................................. 73
6. La investigación de campo.................................................. 73
APLICACIONES.......................................................................... 125
NOTAS......................................................................................... 143
GLOSARIO................................................................................... 145
BIBLIOGRAFÍA GENERAL....................................................... 147
ÍNDICE TEMÁTICO................................................................... 151
ÍNDICE DE AUTORES............................................................... 159
6
Prólogo
7
los EE.UU. Además - y por desgracia- hay que agregar a lo
ya mencionado una gran cantidad de panfletos posm odernis
tas redactados por gente que no conoce ciencia ni temas epis
temológicos, que adoptan una posición escéptica con nítidas
características irracionales. El resultado es qué los que en
el ámbito hispano parlante desean iniciarse en la disciplina
epistem ológica encuentran serias dificultades para com pren
der de manera lúcida y ordenada las argumentaciones bási
cas de este tipo de estudios. Es por esto que la aparición del
libro de la profesora Gianella debe ser saludado con agradeci
miento. Ese texto expone nítidam ente y con claridad las cues
tiones epistem ológicas básicas, las operaciones m etodológicas
típicas de la actividad científica y las características esencia
les de la investigación. La autora ha preferido -co n acierto,
según nuestro punto de v ista - no entrar en detalles acerca de
las controversias de fondo que separan a los epistem ólogos de
nuestro siglo (Popper, Kubn, Lakatos, Feyerabend, etc.) para
lim itarse a expresar las tácticas fundam entales que tienen
que adoptar todos aquellos que quieren construir conocim ien
tos. El libro es un verdadero acierto de concisión y también de
exposición sistem ática. Su introducción al modelo hipotético
deductivo es muy apropiada.
Dos puntos merecen destacarse en especial: una muy in
teresante exposición relativa al concepto de modelo en cien
cia (y de paso un análisis de las “analogías” y “metáforas”), y
también indicaciones acerca del empleo de metodologías dis
tintas para disciplinas diversas.
La vida me ha permitido tener con la profesora Gianella
la más variada suerte de vínculos. En primer lugar, ella fue
una de mis más distinguidas alumnas. Luego llegamos al es
tado de colegas, que no fue menos brillante y productivo. Su
actividad en universidades como la de Buenos Aires, la Na
cional de La Plata y la de Belgrano fue realm ente destacable.
Además, cosa conveniente para una epistem óloga, se ocupó
con profundidad de problemas como la filosofía matemática,
la fundamentación epistem ológica de la psicología y del psi
coanálisis, temas jurídicos, cuestiones de lógica y de teoría
8
de conjuntos y de muchas y variadas áreas académicas. Pero
ella es además una valiosa investigadora, a lo que debe unir
se una notable capacidad para localizar, adquirir y atesorar
una abundante bibliografía (de la que con fortuna que agra
dezco he hecho uso con harta frecuencia). Y por últim o -p ero
no lo menos im portante- he podido ponderar lo valioso de su
amistad, que me ha permitido detectar a una persona que
reúne una acentuada humanidad con una gran inteligencia y
una sorprendente modestia. Por ello, tanto desde un punto de
vista académico como personal, no puedo menos que agrade
cer esta oportunidad para expresar la impresión positiva que
ha provocado en mí su trabajo.
9
Prefacio
11
estos temas, interesados en adquirir herramientas concep
tuales y metodológicas que le sirvan en sus disciplinas, las
discusiones entre escuelas resultan un tanto estériles y des
alentadoras, si bien no pueden soslayarse totalmente.
h*■ Se incluye un glosario y una bibliografía básica. El glosario
cumple una finalidad didáctica, presentando definiciones o ca
racterizaciones de los términos clave. La bibliografía es orien-
tativa e incluye muchas de las obras clásicas de la epistemolo
gía y la metodología, tanto para aquellos que se interesan por
conocer las principales fuentes de estas disciplinas, como para
quienes quieran avanzar en su estudio. Dado lo somera de esta
obra me alienta la esperanza de que los lectores encuentren en
ella estímulos para continuar con próximas lecturas.
A licia E. G ianella
F ebrero 2009
12
CAPITULO 1:
EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
13
ciencia, y fue tomando distancia simultáneamente del len
guaje filosófico más tradicional. Algunos autores1 han consi
derado que la epistem ología forma parte de lo que se denomi
na “ciencia de la ciencia”.
Ya sea que se láTcónsidere parte de la filosofía o como cien
cia de la ciencia, desde ambas perspectivas resulta ser una
disciplina metateórica, puesto que no refiere a un dominio de
terminado de la realidad, sino que reflexiona y teoriza sobre
el conocim iento mismo. Un modo generalizado de ver la epis
temología, que va desde Aristóteles hasta el presente, consi
dera centrales las cuestiones relativas a la estructura interna
de las teorías. Se analizan los aspectos lógicos y semánticos
de los conceptos y enunciados científicos, se estudia también
la vinculación de las teorías con sus referentes, em píricos o
no, y las relaciones entre distintas teorías. En algunas orien
taciones contemporáneas se ha puesto especial énfasis en
cuestiones relativas a las prácticas científicas y a su contexto,
en los aspectos psicológicos, sociológicos e históricos. Temas
como ciencia y sociedad, ciencia y política, ciencia e ideología,
reflejan este tipo de interés.
También han aparecido propuestas que intentan funda
mentar la reflexión acerca del conocim iento en general y de la
ciencia en particular desde las ciencias existentes. Se ha lla
mado a esta orientación “epistem ología naturalizada” . Bajo
esta perspectiva la epistem ología pierde su carácter metateó-
rico, y se borran las diferencias entre ciencia y filosofía, En
muchos casos esta reflexión acerca del conocim iento se reali
za desde una teoría determinada, sobre todo desde aquellas
que poseen amplio alcance explicativo. Tal es el caso de algu
nas teorías psicológicas, otras biológicas y de ciertas teorías
sociales, como por ejem plo la psicología genética piagetiana,
teorías cognitivas y algunas versiones del psicoanálisis y del
marxismo. En estos casos los problemas epistem ológicos no
son reconocidos como cuestiones metacientíficas, sino que se
los intenta subsumir bajo el alcance de una teoría determ ina
da que explicaría todo conocim iento con sus propias catego
rías e hipótesis.
14
Sin desconocer esos desarrollos, consideraremos princi
palm ente los temas clásicos de la epistem ología, relativos al
modo en que se organizan y se fundamentan los conocim ientos
científicos. Van a ser analizados los tipos de conocimientos,
sus características y sus relaciones, desde los más simples,
que forman el basam ento sobre el cual se configuran reflexio
nes más complejas, hasta los que constituyen explicaciones e
interpretaciones de la realidad en las distintas teorías de la
ciencia contemporánea.
También se analizarán brevemente los métodos y criterios
para evaluar y fundamentar los conocimientos de la ciencia.
La m etodología de la ciencia puede considerarse como un
subconjunto de problemas dentro de la epistem ología, ocu
pada de evaluar los procedim ientos utilizados por la ciencia
y, en su función normativa, prescribiendo los procedim ien
tos que se consideren más conducentes y confiables. En un
nivel de especificidad mayor dentro de la metodología están
las técnicas de investigación, que analizan y discuten los pro
cedim ientos particulares de búsqueda y procesam iento de
conocim ientos, como la confección de encuestas, el diseño de
experim entos o las técnicas de muestreo.
Además de la epistem ología, hay otra disciplina filosófica
que se ocupa de la ciencia y que suele considerársela como
teniendo el mismo alcance: la filosofía de la ciencia. Si bien de
hecho ambas son tomadas como equivalentes, un examen más
cuidadoso lleva a establecer algunas diferencias. M ientras la
epistem ología se ocupa del conocim iento científico, la filosofía
de la ciencia incluye en principio un campo más amplio, como
las cuestiones éticas y ontológicas. Entre las primeras están
los valores que sustenta la ciencia y sus conflictos internos y
externos. Entre los segundos están los problemas acerca de
la naturaleza de las entidades estudiadas, sus propiedades
y relaciones.
15
F igu ra 1
/ \
I Ciencias del |
16
humano organiza su experiencia desde su nacimiento a través
de una secuencia evolutiva. Se ha ocupado de cómo ciertas ad
quisiciones se apoyan en logros anteriores y ha analizado las
propiedades y relaciones de las estructuras sucesivas. También
desde los cognitivistas y desde el psicoanálisis se han construido
hipótesis acerca de cómo el ser humano adquiere, articula o cons
truye conocimientos, teniendo en cuenta, por un lado, el material
que provee la experiencia y, por otro, sus disposiciones, catego
rías y estructuras internas, en tanto sujeto psicológico.
La biología también se ocupa de la cuestión, estudiando los
componentes neurofisiológicos y perceptuales que condicionan
nuestro conocimiento, y la continuidad o no de los mecanismos
de interacción del organismo con el medio y el conocimiento hu
mano. A propósito de esto dijo Popper: “...de la ameba a Einstein
hay un sólo paso”2 marcando así la coincidencia de funciona
miento entre el conocimiento y formas más primarias de inte
racción del individuo con el medio en el orden biológico. Piaget,
desde otra perspectiva, señala también esa coincidencia funcio
nal a través de los conceptos de asimilación y acomodación3.
La sociología del conocimiento, por otro lado, se ocupa de
analizar la presencia de valores, creencias y supuestos de ca
rácter ideológico, la disposición o no a los cambios, la acepta
ción o rechazo de la sociedad en general y de las comunidades
científicas en particular, de ideas, conceptos y teorías. Estu
dia la interacción del conocim iento con los intereses sociales,
culturales, políticos y económicos.
La historia también se ocupa del conocimiento, haciendo un
análisis e interpretación de las adquisiciones humanas en el
tiempo.
De un modo un poco artificial se pueden también clasificar es
tas cuestiones dinámicas, de génesis por un lado y de cambios por
otro. Por génesis se entiende el comienzo u origen del conocimien
to. En cuanto a los cambios, pueden producirse e interpretarse de
distintas maneras, a veces como evolutivos, progresivos, y otras
veces como cambios revolucionarios. Existen varios modelos de
explicación del cambio científico en la epistemología contemporá
nea, algunos de los cuales se presentarán más adelante.
17
Hay epistemólogos como Reichenbach y Popper que señalan
que esas cuestiones no son temas de la epistemología, sino de
cada una de las ciencias particulares como la historia, la psico
logía y la sociología. Reichenbach4 establece la distinción entre
el contexto de descubrimiento y el contexto de justificación. El de
descubrimiento reúne todas las cuestiones acerca de cómo han
surgido las ideas científicas, los conceptos y las teorías, si fueron
resistidas o aceptadas por la sociedad y de la inserción histórica
de la actividad científica y sus productos. El contexto de justifica
ción es el que se ocupa de evaluar las hipótesis y teorías indepen
dientemente de su origen y demás contingencias psicológicas, so
ciales e históricas de su producción. Pero esta distinción es tema
de muchos debates, por distintas razones. Por lo pronto, como
existen distintos criterios de evaluación y justificación de hipóte
sis y teorías, según se adopte uno u otro criterio, determinados
problemas serán considerados propios de uno u otro contexto.
Se trata sin embargo de una distinción útil. Habría también un
tercer contexto, el de aplicación5, que examina la utilización de
la ciencia en la producción tecnológica.
Para Reichenbach y Popper sólo son tema de la epistem o
logía los que corresponden al contexto de justificación. Otros,
en cambio, como Kuhn y Toulmin, sostienen que las cuestio
nes dinámicas, más allá de los desarrollos propios que pudie
ran hacer cada una de las disciplinas como la sociología o la
historia, merecen ser tomadas en consideración dentro de la
epistemología, como teoría global que reúne dentro de sí todo
lo relativo al conocim iento científico.
Un modelo alternativo de explicación del cambio científico es
el de Lakatos, que ha diferenciado entre la historia interna y
la historia externa de la ciencia. La segunda registra los acon
tecimientos en sus procesos contingentes, que llevaron a des
cubrimientos y a la aceptación o rechazo de teorías, mientras
que la primera es la reconstrucción racional de esos desarrollos
utilizando criterios lógicos y metodológicos.
Entre las cuestiones m etodológicas de la dinámica del
conocimiento, un tema muy importante es el de las etapas de
la investigación, que se tratará en el próximo capítulo.
18
1. Componentes del conocimiento y sus relaciones
19
describe un estado de cosas real y es falso en caso contrario.
El saber cómo o saber instrumental se corresponde en parte
con el sabor natural y en parte con el saber técnico y tecnoló
gico (ver en III.5).
El saber preposicional es fundamentalmente conocim iento
intelectual, mientras que el saber instrum ental está referido
al aprendizaje de procedimientos y al logro de destrezas y
habilidades.
En adelante adoptaremos una decisión que es habitual: tra
tar el tema del conocim iento científico en el plano del lengua
je. Con esta operación se traslada la problem ática de los con
tenidos y relaciones del conocimiento a contenidos y relacio
nes entre los términos y enunciados de un lenguaje. De este
modo se pueden delim itar con más claridad los problemas y
se facilita un análisis más concreto y objetivo de las distintas
cuestiones. Las teorías, leyes, hipótesis y datos que consti
tuyen conocimientos pueden tratarse como enunciados. Por
otro lado los conceptos científicos como “masa”, “gravitación”,
“gas”, “más denso que” , “gen”, “estructura social”, “aparato
psíquico”, “capital” , “salario”, pueden considerarse términos
o palabras en el plano del lenguaje. Enunciados y términos
serán entonces los principales componentes a considerar.
2. Los en u n ciad os
20
buscan promover o impedir determinadas acciones o respuestas.
Incluyen distintas modalidades, como normas, pedidos, órdenes,
leyes, reglas y ruegos.
Están, por último, y sin pretender que la clasificación sea ex
haustiva, las oraciones con función informativa, que afirman
o niegan algo y son verdaderas o falsas, como por ejemplo “La
Revolución Francesa se produjo en 1789”, o “Algunas bacterias
resisten temperaturas bajo cero”. A estas oraciones se las deno
mina enunciados, término que se corresponde parcialmente con
la noción clásica de juicio. En este contexto será tomado como
sinónimo de proposición, aunque algunos autores asignan a este
último término un significado diferente, definiéndolo como aque
llo que expresa un enunciado, su contenido.
La verdad y falsedad son valores de verdad. Como ya se señaló,
se puede decir que un enunciado es verdadero si describe un esta
do de cosas real, y es falso en caso contrario. Esta caracterización
ha sido llamada concepción “correspondentista” o de “verdad por
correspondencia”, puesto que se basa en el acuerdo o correspon
dencia entre una oración y la realidad. También se la denomina
concepción clásica, puesto que se origina en Aristóteles. Esta con
cepción es retomada en la semántica contemporánea por Tarski,
quien en una aproximación a la cuestión dice que “A es una ora
ción verdadera si designa un estado de cosas existente”6.
Es necesario diferenciar, además, entre enunciados simples o
atómicos y enunciados compuestos o moleculares, Son ejemplos
de enunciados simples “Llueve”, “Hace frío” y “Los protones tie
nen cargas positiva”, los dos primeros se pueden combinar en las
proposiciones compuestas “Llueve y hace frío” y “Si llueve, enton
ces hace fiío”. Las moleculares o compuestas son el resultado del
establecimiento de conexiones entre las proposiciones simples a
través de las conectivas lógicas como “y”, “o”, “no”, “si..., enton
ces...” y su verdad o falsedad queda determinada por los valores
de verdad de las proposiciones atómicas y por el comportamiento
de las conectivas como funciones de verdad. Así, por ejemplo, la
conjunción “Carlos, Ana y Luís llegaron” es verdadera sólo en el
caso en que todas las proposiciones componentes sean verdade
ras, y una disyunción, como “Viajaré hoy o mañana” es falsa sólo
en el caso én que sean ambas proposiciones falsas.
Los enunciados condicionales como “Si se reduce la capa de
ozono, las radiaciones solares afectarán a los cultivos” tienen
especial importancia en los análisis de la metodología científi
ca. Están compuestos por un antecedente, que en el ejemplo es
“Se reduce la capa de ozono” y un consecuente: ‘"Las radiaciones
solares afectan a los cultivos”; en cuanto a sus condiciones de
verdad, son falsos solamente en el caso en que el antecedente sea
verdadero y el consecuente falso.
¿Cuáles son las relaciones que se dan entre los enunciados que
constituyen un cuerpo de conocimientos o un sistema de creen
cias? Son fundamentales las relaciones lógicas de consistencia,
equivalencia, implicación y deducción.
La consistencia o no contradictoriedad es un requisito formal
que no puede faltar en un conjunto de enunciados que consti
tuye un cuerpo de conocimientos. Un conjunto de proposiciones
es consistente si no se deduce en ese sistema un enunciado “p ”
y también su negación “no p ”. Otro modo generalmente equiva
lente de definir consistencia afirma que es consistente aquel sis
tema en el que no todo es demostrable. Si en cambio el sistema
fuera inconsistente, según el primer criterio en ese sistema se
demuestra “p ” y también “no p ”, y según el otro criterio en él
se deduce cualquier enunciado, lo cual equivale a no demostrar
nada. La lógica se ocupa de definir estas propiedades con rigu
rosidad y de los procedimientos para demostrar que los sistemas
reúnen estos requisitos.
En cuanto a la equivalencia, dos enunciados son equivalentes
si tienen el mismo valor de verdad, no puede ser uno verdadero y
el otro falso, y cada uno de ellos implica y se deduce del otro.
La implicación y la deducción son relaciones recíprocas. Un
enunciado implica a otro si no puede darse el caso que el primero
sea verdadero y el segundo falso. Un enunciado se deduce de otro
si no puede ocurrir que el primero sea falso siendo el segundo
verdadero7.
En un cuerpo de conocimientos ciertos enunciados constituyen
premisas de las que se infiere otro como conclusión, formando un
razonamiento.
22
3. Los razonamientos
23
Si p, entonces q
P
Si p, entonces q
noq
no p
Si p, entonces q
Q
24
analogía, que también tendrá las mismas propiedades que las
otras ya conocidas. Se puede presentar un esquema simplifica
do de estas inferencias de la siguiente manera:
d tiene la propiedad J
4. L os térm inos
25
Hay términos que son teóricos en determinados contextos, y en
otros son observacionales, como por ejemplo el término “tiempo”:
en contextos experimentales es una variable empírica, mientras
que en la física teórica no lo es. En muchos casos, conceptos que
inicialmente fueron teóricos como “gen”, “célula” y “microorga
nismo”, con el avance de los instrumentos de observación pasa
ron a ser observacionales.
Por otro lado, la enorme sofisticación de los instrumentos de ob
servación y registro empírico como los microscopios electrónicos
o la cámara de burbujas hace que los datos obtenidos tengan un
amplio contenido inferencial y haya mucha teoría presupuesta
en la interpretación de esos datos. Por estas dificultades y tam
bién por un cuestionamiento al énfasis puesto en la categoría
de observación que tiene esta distinción, algunos autores como
Hempel han propuesto la distinción alternativa teórico-preteári-
co. En esta dicotomía, teórico sería el lenguaje específico de una
teoría, con función explicativa, y preteórico8 sería el lenguaje ya
aceptado, común a distintas teorías.
Según otro criterio, de gran importancia científica, los términos
pueden dividirse en clasificatorios, comparativos y métricos9.
Un problema importante que ha discutido la epistemología
contemporánea es el de cómo adquieren significado los términos
teóricos en las ciencias fácticas. Algunos están a favor de darles
significado a través de definiciones teóricas. El procedimiento
consiste en definir los términos de una teoría determinada re
curriendo exclusivamente a los términos de esa teoría, pero este
recurso tiene el inconveniente -s i todos los términos se definen
de ese m odo- de que no se establecen correspondencias entre el
lenguaje teórico y la experiencia y, en definitiva, con la realidad.
Otros sostienen que deben definirse a través del lenguaje empí
rico, observacional. Extremando aún más esta posición, los ope-
racionalistas han sostenido que el lenguaje teórico debe definirse
mediante el establecimiento de procedimientos empíricos que
permitan, en la medida de lo posible, mediciones. Así, el concep
to de distancia en física, o su correspondiente término, se define
operacionalmente a través de un procedimiento de medición, por
ejemplo, a través del empleo de un teodolito.
26
Los instrumentalistas, por otro lado, sostienen que los térmi
nos teóricos son meros rótulos de un valor instrumental, más o
menos eñcaces para organizar nuestra experiencia sin ninguna
pretensión de referir a propiedades de la realidad. Para ellos,
términos como “aparato psíquico”, “estructura social”, “especie”,
no serían términos descriptivos, sino meros rótulos convenientes
para la explicación y la predicción. Además, las hipótesis y leyes
que contengan esos términos no serían verdaderas ni falsas, ya
que se las concibe como reglas y no como enunciados.
Por último, algunos han sostenido que los significados de los
térm inos teóricos no se agotan en el contenido de una defini
ción. Se pueden establecer reglas de correspondencia entre el
lenguaje teórico y el observacional o preteórico, pero no pue
de agotarse su significado en ninguna de esas postulaciones,
sino que queda abierta a nuevas correspondencias que surjan
con el desarrollo de la ciencia. Siempre se tendrá de ellos un
significado em pírico parcial.
El lenguaje científico ha ido paulatinamente logrando más
precisión que el lenguaje natural. La ambigüedad y la vaguedad
que caracterizan a los lenguajes naturales como el castellano o
el alemán son, por un lado, un obstáculo para el conocimiento
científico, pero por otro lado, cumplen funciones imprescindibles
en el orden comunicacional y social. La vaguedad, por otra parte,
es ineliminable: se pueden lograr lenguajes más precisos, pero no
se puede eliminar la vaguedad totalmente.
27
categorías extremas entre las cuales se da un continuo de moda
lidades, ya que existen casos fronterizos de difícil categorización.
Además, la distinción tiene carácter relativo, en el sentido de que
en determinados contextos un enunciado resulta ser analítico, y
en otro es sintético, dependiendo de las categorías lingüísticas
y conceptuales involucradas. Más allá de las dificultades para
establecer entre ambas categorías una división taxativa, hay ca
sos paradigmáticos de cada uno de estos enunciados que permite
caracterizar distinto tipo de ciencias: las formales en principio
contienen solamente enunciados analíticos y las fácticas contie
nen principalmente enunciados sintéticos.
Los enunciados analíticos son aquellos cuya verdad o false
dad no depende de su correspondencia con la realidad, no hacen
afirmaciones acerca de cómo es el mundo, sino que su valor de
verdad depende de las relaciones internas del enunciado. Supo
ne una noción de verdad relativa a propiedades estructurales,
sintácticas y semánticas. Así, por ejemplo, “x + y = y + x” es una
afirmación cuya verdad depende de las propiedades que definen
a la operación suma, de la relación de igualdad y del dominio
de las variables exclusivamente. A su vez pueden clasificarse en
varios subtipos:
a) Enunciados lógicos, lógicamente verdaderos, como ‘Llueve o
no llueve” y “Los perros blancos son blancos”, o lógicamente
falsos como “Llueve y no llueve”. Su verdad o falsedad depen
de exclusivamente de las relaciones formales entre los compo
nentes de las proposiciones.
b) Enunciados matemáticos, como “a + (b + c) = (a + b) + c”, o
“Los triángulos tienen tres lados”, que suponen propiedades
y relaciones formales entre entidades específicas de las ma
temáticas.
c) Enunciados por sinonimia, cuya verdad o falsedad depende de
cuestiones semánticas o de los significados, como en el conoci
do ejemplo de Quine “Ningún soltero es casado”.
d) Enunciados definicionales, que o bien constituyen definicio
nes, o bien las presuponen, como en el enunciado “Los perros
son animales”, que es analítico si en la definición de perro se
incluye como nota definitoria la de ser animal.
28
Conviene aclarar que no todos los epistemólogos coinciden en
considerar analíticos a los enunciados matemáticos. Para Kant,
por ejemplo, eran juicios sintéticos apriori10. Otros consideran
analíticos a los de la aritmética y sintéticos a los de la geometría,
y algunos a la inversa.
29
c) Enunciados teóricos, son aquellas proposiciones de la cien
cia que contienen términos teóricos y que por consiguiente
no refieren a aspectos de la realidad de acceso directo, sino
que se conectan con ella de modo mediatizado e inferen-
cial. Se trata de obtener información acerca de sus valores
de verdad a través de sus consecuencias. Un ejem plo sería
el enunciado “Los neutrinos y los protones son partículas
subatómicas” .
d ) Enunciados no fácticos. En algunos contextos, particular
mente en la filosofía, se suelen hacer afirmaciones de alto
grado de abstracción en los que la referencia a la realidad
está mediatizada y es opaca. Pueden tomarse como ejem
plos enunciados del tipo “La categoría de causalidad per
tenece a la razón trascendental”, o “La sustancia pensante
y la sustancia extensa son dos formas de una única sus
tancia”. Se ha planteado el problema de reconocerle o no
carácter informativo a esas afirmaciones. Si se les concede
carácter informativo podrán ser considerados un subcon
junto de proposiciones sintéticas cuya verdad o falsedad
será difícil conocer. Algunos filósofos han sostenido que
se trata muchas veces de afirmaciones que resultan de un
abuso en la utilización del lenguaje, y por lo tanto las con
sideran pseudos proposiciones y se les niega contenido in
form ativo11. En algunos casos son enunciados categoriales,
que fijan lím ites y reglas al uso del lenguaje y a las relacio
nes conceptuales, como en las proposiciones “Ningún color
es un sabor”, “Los números no son entidades espaciales” y
“Lo rojo es coloreado” .
Esta clasificación de enunciados analíticos y sintéticos es
problemática y ha sido discutida desde muchos contextos di
ferentes. Las subdivisiones que se acaban de presentar, y que
se esquematizan a continuación, son también muy discuti
bles, pero han sido pensadas para los fines del análisis de
cuestiones que tienen que ver exclusivamente con las teorías
científicas:
30
' a) enunciados lógicos
Enunciados b ) enunciados matemáticos
analíticos c ) enunciados por sinominia
. d ) enunciados definicionales
/ // . TIPOS D E CONOCIMIENTO
31
Esa compleja trama de conocimientos espontáneos constituye
la base de todo otro tipo de conocimiento, son nuestras experien
cias básicas a partir de las cuales adquirimos habilidades, pen
samos, inferimos, comparamos, formulamos preguntas, estable
cemos regularidades, hipotetizamos y valoramos.
Se trata de un campo muy rico de la experiencia humana
que se adquiere informalmente y está moldeada por nues
tras disposiciones biológicas y por el orden social y cultural.
Permiten una enorme economía de pensam iento y esfuerzo,
pero son también sustento de prejuicios e ideologías. Muchas
veces estos conocim ientos espontáneos obstaculizan el cono
cim iento científico debido a que generan estereotipos y expec
tativas que es difícil abandonar cuando la realidad demanda
una revisión crítica de nuestras creencias y la búsqueda de
conocimientos mejor fundados.
Hay una serie de distorsiones sistemáticas en nuestras creen
cias ordinarias tales como relacionar causalmente dos fenóme
nos por el mero hecho de que se suceden en el tiempo, confun
dir el lenguaje con la realidad, y cometer la falacia naturalista
que no discrimina lo que es de lo que debe ser. Francis Bacon12
distingue en su teoría de los ídola, cuatro tipos de errores o dis
torsiones recurrentes. Los idala tribu, que son comunes a todos
los seres humanos, nos llevan a suponer, por ejemplo, que hay
más orden y regularidad en la naturaleza que la que realmen
te existe, o a aferramos a creencias aceptadas, o creer que es
real aquello que deseamos (el wishfull thinking del que hablan
los ingleses). También hay distorsiones que tienen que ver con
nuestras características individuales, fruto de nuestras condi
ciones biológicas, mentales y de la educación recibida, a los que
denomina idola specus. Los idola fori son las distorsiones del
lenguaje y la comunicación, que llevan a confundir la existen
cia de un término con la realidad referida por ese término. Por
último, están los errores que vienen de la herencia filosófica y
de las tradiciones: los idola theatri, que nos llevan a adoptar
ciertas ideas en forma dogmática.
En cuanto a la integración del conocimiento científico con el
natural, hay distintos modos de concebirla. Algunos sostienen la
32
completa continuidad entre una y otra forma de conocer, otros en
cambio marcan radicales diferencias. Una solución de compro
miso permite reconocer coincidencias y continuidades así como
diferencias y discontinuidades. En un famoso texto de Eddington
en defensa de la radical diferencia entre conocimiento vulgar y
científico se hace referencia a dos mesas, una es la mesa sólida
y dura de nuestro conocimiento natural, la otra es un enjambre
formado por cargas eléctricas en movimiento y amplios espacios
vacíos. ¿Cuál de las dos mesas es la real?, se pregunta Edding
ton. Sin duda la mesa científica. Pero Hempel13 responde a esta
dicotomía diciendo que la mesa científica pretende en última ins
tancia dar cuenta de la mesa de nuestra experiencia natural. No
hay en definitiva dos mesas, sino un intento de explicar a través
de un modelo científico la mesa de nuestra experiencia natural.
Mientras que el conocimiento natural tiende a ser rígido y res
ponde a estereotipos, el conocimiento científico es crítico. Muchas
de las creencias ordinarias se ven cotidianamente refutadas y
cierto conservadurismo, o atrincheramiento del sentido común,
ligado algunas veces a prejuicios y a economías de esfuerzos, no
dan cuenta de las discrepancias.
33
algunos rasgos compartidos por las distintas disciplinas científi
cas, y que constituyen valores o ideas regulativas.
Aunque es una frase hecha puede decirse que lo que caracte
riza a la ciencia es la búsqueda de la verdad, esto significa que
cualquier otro fin estará subordinado a este fin principal que es
el acceso al conocimiento. Cabe aclarar, por otro lado, que no es
lo mismo buscar la verdad, que alcanzarla, o tener certeza acerca
de ella. Es sabido que la verdad no siempre se logra en el contex
to de la ciencia.
Es también un conocimiento racional, en el sentido de que debe
ser coherente y fundado en razones, es decir, sostenido argumen
tativamente.
Pretende además ser un saber crítico, rasgo que lo diferencia
del conocimiento natural, que como ya se señaló, es a veces poco
crítico. Cohén y Nagel dicen en Introducción a la lógica y el mé
todo científico14 que mientras otros tipos de conocimiento apelan
a la intuición, a la autoridad o a la repetición ciega, la ciencia se
caracteriza por ser crítica, como opuesta a dogmática. Ese rasgo
le permite ser autocorrectiva. Contra las creencias populares, lo
que caracteriza a la ciencia no es su absolutez o seguridad, sino
su corregibilidad y su provisoriedad.
Se caracteriza también por la sistematicidad, que hace que la
ciencia no sea nunca la suma de conocimientos aislados, sino que
busca su integración en distintos sistemas y estructuras comple
jas; lógicamente articulados.
Es además un saber que intenta ser preciso. Logra esa preci
sión utilizando por un lado un lenguaje técnico, con significados
menos ambiguos que los del lenguaje natural, y por otro lado
mediante el empleo de herramientas formales, traduciendo sus
hipótesis a ecuaciones y fórmulas de la lógica y la matemática y
distintos recursos simbólicos como los de la química.
Otro de los rasgos de la ciencia es su carácter metódico, en el
sentido de que requiere del empleo de determinados procedi
mientos que gozan de confiabilidad, para la obtención y valida
ción de los conocimientos.
También tiene la propiedad de ser general. La ciencia busca
formular leyes generales que expresen regularidades, sin perder,
34
en muchos casos, la singularidad. Ya Aristóteles señalaba que la
ciencia es siempre conocimiento acerca de lo general.
A diferencia del conocimiento filosófico, la ciencia acepta la
existencia de supuestos que no se cuestionan acerca de aspectos
muy básicos de los objetos de estudio, su existencia, su continui
dad en el tiempo y el mejor modo de conocerlos.
35
constituye la clasificación de Francis Bacon, quien distingue tres
facultades: la razón, la memoria y la fantasía. A la primera le
hace corresponder la ciencia propiamente dicha, subdividida en
ciencia natural, teología natural y ciencias del hombre; a la se
gunda le corresponde la historia y a la tercera la poesía.
Ha habido también clasificaciones basadas en criterios meto
dológicos, que sostienen, por ejemplo, que hay ciencias experi
mentales y no experimentales, o inductivas y deductivas.
Cuando los supuestos que dan fundamento á una clasifica
ción son cuestionados, la clasificación corre la misma suerte
y term ina siendo abandonada y reemplazada por otra. Si se
cuestiona, por ejemplo, la división irreductible de la realidad
en naturaleza o materia y espíritu, será también cuestionada
la división de las ciencias basada en ella.
En las últim as décadas se ha impuesto la clasificación que
divide a las ciencias en form ales y fácticas. Se trata de una
clasificación útil para los intereses actuales de la epistem o
logía y la m etodología y coincidente con más de un criterio
sobre el que puede fundarse la clasificación: el método em
pleado, el tipo de entidades y el tipo de enunciados propios de
cada uno de estos dos grupos de ciencias.
La lógica y las matemáticas, con sus distintas ramas como
la geometría, el álgebra y la aritm ética constituyen las cien
cias formales. Las restantes, como la biología, la física, la psi
cología y la economía son ciencias fácticas, como se presenta
en el cuadro siguiente:
36
3. L as cien cia s form a les
37
y fórmulas primitivas y mediante reglas de formación y de
transform ación generan un sistema com plejo de fórmulas de
rivadas del conjunto de partida.
Por último, una posición m inoritaria sostiene el carácter
em pírico de las entidades matemáticas, las considera abs
tracciones que parten de la experiencia y van llegando en un
proceso ascendente a la afirmación de propiedades y relacio
nes de suma generalidad. Han sostenido tal posición empiris-
tas como Stuart M ili, que decía que la matemática deriva de
la experiencia, y Gonseth, que afirmaba que la lógica era la
ciencia de todos los objetos, de cualquier objeto en general.
£1 método que utilizan la lógica y la matemática para ju s
tificar sus enunciados es la deducción. En algunos casos la
inferencia se efectúa a partir de hipótesis o premisas, y en
otros a partir de axiomas, en cuyo caso la secuencia deductiva
se considera que es una dem ostración15.
Una de las características más notables de las ciencias for
males es su doble rol. Por un lado funcionan como cualquier
disciplina científica, con sus problemas, métodos y temáticas
propias, sus conceptos y sus campos de investigación. Pero
por otro lado tienen un gran valor instrumental, son herra
mientas de amplia aplicación en cualquiera de las otras dis
ciplinas científicas y técnicas y también en metodología de la
ciencia, como se ilustra en la figura 2.
F igu ra 2
E p istem olog ía
M eto d o lo g ía
39
(Y es el vocabulario de una ciencia fáctica, VI el vocabulario
lógico, Vd el descriptivo, Vo el conjunto de términos observacio-
nales y Vt el vocabulario teórico).
Las unidades de análisis más importantes de las ciencias fác-
ticas son las teorías, que configuran sistemas de conocimientos y
de creencias que en forma simultánea y sucesiva están presentes
en todas las ciencias fácticas.
Las ciencias fácticas han sido divididas en dos grandes gru
pos: las naturales y las sociales o humanas. Mucho se ha dis
cutido en tomo al tipo de diferenciación que cabe hacer entre
ambas ciencias en cuanto a sus objetos y métodos. No es sim
ple establecer criterios que permitan diferenciarlas. Es tal vez
más simple delimitarlas por extensión, es decir, enumerándo
las, que a través de criterios generales que permitan una dife
renciación clara. Son ciencias naturales la física, la química, la
biología, la astronomía, la geología y la meteorología. Entre las
ciencias sociales están la antropología, la economía, la sociolo
gía, la lingüística, la historia, la pedagogía y la psicología.
Muchos filósofos han propuesto otras clasificaciones, gene
ralmente conservando la clase de las ciencias naturales, pero
contraponiéndola a otras categorías, como ciencias del espíri
tu, ciencias de la cultura, ciencias de la conducta, o ciencias
hermenéuticas. Cada una de estas alternativas presenta pro
blemas filosóficos, por ejemplo, porqué suponer un concepto
tan problemático como el de espíritu, desde el inicio, o porqué
suponer que es sólo a través de la conducta que pueden cono
cerse los fenómenos humanos. También se ha objetado la deno
minación de “ciencias sociales” por cuanto supondría que todo
lo humano es esencialmente social, hay teorías en cada una de
las disciplinas ubicadas en este grupo en las que lo social no
juega un papel preponderante. En ese sentido parecería ser el
rótulo de “humanas” la denominación que más se adecuaría,
por su escaso compromiso filosófico. Dada la circulación que ha
adquirido la denominación de “sociales”, la seguiremos utili
zando, indistintamente con la de “humanas”.
En cuanto a las diferencias que presentan ambos tipos de
ciencias, muchos han sostenido que las ciencias naturales son
40
experimentales, mientras que las humanas no lo son ni pue
den serlo. Pero este no constituye un criterio de diferencia
ción adecuado. Por un lado, hay ciencias naturales no experi
mentales, como la astronomía y muchas áreas de la biología.
Hay por otro lado muchos campos de las ciencias humanas
en los que se efectúan experimentos, si bien en menor mag
nitud que en las naturales, como los experimentos de campo
en psicología social y en sociología, o ciertos experimentos de
laboratorio en lingüística y en psicología.
Desde el punto de vista metodológico, cabe destacar que los
dos tipos de ciencias utilizan teorías y ambos deben contras
tar sus afirmaciones con la realidad. Estos puntos en común
son lo suficientem ente relevantes como para permitir la con
sideración de estos dos tipos de ciencias unidos bajo la cate
goría de ciencias fácticas. Algunos interesados en resaltar las
diferencias contraponen ciencias humanas con ciencias exac
tas, cuando en sentido estricto, sólo son exactas las ciencias
formales. También se distingue entre ciencias duras y cien
cias blandas (las humanas), pero puede argumentarse, como
bien dijo alguien, que no hay ciencias duras y blandas, sino
modos “duros” y modos “blandos” de hacer ciencia.
Hay puntos en común y zonas de frontera entre ambos tipos
de ciencias que parece favorecer una consideración integrada.
Así, por ejemplo, la etología es una disciplina nueva e intere
sante, que intenta aplicar categorías de la sociología a la con
ducta animal y además sacar consecuencias de esos estudios
para el com portam iento humanó, como las investigaciones de
Konrad Lorenz, que acercan notablemente las ciencias natu
rales a las sociales. Se han estudiado, por ejemplo, comporta
mientos sociales tales como el liderazgo y la marginación en
mamíferos superiores como lobos o monos.
Por otro lado, es indudable que la investigación en ciencias
humanas se ve enfrentada a problemas peculiares, que tienen
que ver con la multiplicidad de los factores intervinientes, la pre
sencia de válores y la intencionalidad de las acciones humanas,
su carácter histórico, y el doble rol de sujeto y objeto de conoci
miento. Estas diferencias han llevado a muchos epistemólogos a
41
defender la división radical entre lo que es propio de las ciencias
naturales y lo que es característico de las ciencias humanas.
La llamada tradición com prensivista, que proviene del filó
sofo W. Dilthey, sostiene la existencia de marcadas diferen
cias de objetos y métodos en ambos tipos de disciplinas. Las
ciencias del espíritu com prenden, las ciencias naturales ex
plican; una son nomotéticas, las otras idiográfkas; unas son
ciencias de lo singular, de lo idiosincrático y único, las otras
buscan regularidades y formulan leyes generales.
El método de la comprensión empática que se proponía en los
orígenes del movimiento comprensivista se ha modificado en
las versiones contemporáneas a través de la hermenéutica. Ya
no es el fenómeno psicológico de la comprensión de los sujetos
estudiados, sino la interpretación como recurso de clarificación
del plano simbólico que está presente en todas las acciones y
productos humanos. Pero es perfectamente posible incorporar
la hermenéutica, a través de hipótesis interpretativas, sin por
eso plantear una bifurcación teórica y metodológica.
Es interesante señalar, por otro lado, que si bien gran par
te de los investigadores sociales del siglo pasado y principios
de este siglo intentaron im itar a las ciencias naturales, en
las últimas décadas, en cambio, se ha registrado un movi
miento inverso de “humanización” de las ciencias naturales,
motivado tanto por la necesidad de incorporar al sujeto como
integrante del fenómeno estudiado como por el abandono del
modelo de ciencia causalista y determinista.
42
la metodología científica y que presupone conocimientos cientí
ficos.
El discurso técnico y tecnológico es en parte informativo
y en parte prescriptivo, ya que produce reglas para generar
cursos de acción. Las acciones que se prescriben pueden tener
tres finalidades, muy conectadas entre si:
a) por un lado, se trata de evitar o prevenir determinados
hechos,
b ) tam bién se busca modificarlos y controlarlos,
c ) por último se trata de crear determinados productos o
artefactos.
Por ejem plo, una técnica preventiva sería la que utiliza la
agrotecnia para evitar la degradación de los suelos o en me
dicina las estrategias para evitar la propagación de una en
ferm edad o de una epidemia. En cuanto a técnicas de control
y m odificación, pueden citarse las de dragado de ríos para
controlar su cauce, o reglas de política económica para dismi
nuir el desempleo. La ingeniería civil y electrónica ejem plifi
can las técnicas de producción de artefactos y entidades tales
como un edificio, un puente o un televisor.
La importancia de la tecnología en nuestra cultura y en el de
sarrollo del conocimiento son bien conocidas. El poder que este
conocimiento ha generado y la cultura tecnológica que se ha ins
talado en las últimas décadas es tema de permanente reflexión.
Los cambios sociales que la tecnología es capaz de generar son
debatidos desde diferentes perspectivas y modelos políticos.
La relación entre ciencia y técnica es estrecha y variada. En
algunos casos, la técnica ha tenido su propia historia, como
en el caso de la navegación, la agricultura y la producción tex
til, que tardíam ente se conectaron con la ciencia, recibiendo
de ella los conocim ientos que les permitieron convertirse en
tecnologías. En otros casos, fue a partir de los avances cientí
ficos que fueron surgiendo campos tecnológicos nuevos, como
ciencia aplicada prim ero y como tecnología después. Cabe se
ñalar que entire ciencia aplicada y tecnología hay sólo una
diferencia de grado que tiene que ver con su mayor o menor
autonomía y en un continuo de modalidades.
43
La tecnología hace permanentes aportes a la ciencia, por un
lado a través del planteo de nuevos problemas, y por el otro,
aportando nuevas herramientas de exploración científica, como
los radares, los microscopios, los telescopios y un sinnúmero de
sofisticados recursos para ampliar la observación y la experi
mentación. En algunos casos, los cambios en los instrumentos
de observación generaron verdaderas revoluciones científicas.
Está el famoso ejemplo del telescopio de Galileo y sus adversa
rios que se negaban a mirar a través de él. Como dice Galileo
en el Mensajero de los Astros, la observación de montañas en la
luna confirmaba (<la antigua opinión pitagórica de que la luna es
[...] como otra tierra” 16 y refutaba la división aristotélica de un
mundo supralunar, eterno e incorruptible y otro sublunar im
perfecto y temporal. En la actualidad, las técnicas estadísticas y
la simulación por computadoras son también ejemplos de la gran
influendá de la tecnología sobre la dencia.
En cuanto a las reglas tecnológicas, comparten con las normas
éticas y jurídicas el carácter de discurso prescriptivo o directivo,
pero difieren de aquellas en cuanto a que tienen carácter instru
mental. Su forma es la siguiente: “para lograr el fin A, deberá
efectuarse el procedimiento B”. Son condicionales que conectan
medios con fines, cuyo valor es la eficada, y no la verdad. Son
ejemplos de reglas técnicas las oradones prescriptivas que es
tablecen procedimientos relativos a cómo reparar un reloj o un
mueble, y son tecnológicas aquellas que, por ejemplo, indiquen
cómo preparar un campo antes de la siembra, cómo recaudar im
puestos o cómo resolver un conflicto en un grupo de trabajo.
Se puede a su vez diferendar distinto grado de generalidad y
especificidad en las reglas, y en el caso de las tecnológicas, si bien
constituyen saberes instrumentales, al presuponer conocimien
tos científicos, contienen también saberes preposidonales.
Cabe diferenciar, por otro lado, entre las reglas tecnológi
cas y las acciones mismas. En algunos contextos, se entiende
por técnica y tecnología el conjunto de acciones, la práctica
misma, las acciones guiadas por las regias, y no el cuerpo de
conocim ientos que guían esas acciones, al que nos referim os
en este contexto. Otra confusión frecuente es la de tomar por
44
tecnología a los productos tecnológicos, particularmente los
productos físicos o artefactos.
Las disciplinas tecnológicas tienen larga data en algunos ca
sos, como la medicina, la ingeniería, la administración y la conta
bilidad. En otros casos se han desarrollado ramas nuevas, como
la cibernética, la computación y la ingeniería genética. La psico
terapia y la psiquiatría, si bien no son tecnologías nuevas, han
recibido cambios notables en las últimas décadas. La navegación
espacial es otro de los campos de desarrollo reciente.
Del mismo modo que el conocimiento científico, el conocimien
to tecnológico se organiza en disciplinas. Por un lado están las
que derivan de una ciencia natural, como la ingeniería espacial,
la ingeniería química, la biotecnología y la ingeniería genética.
También hay tecnologías asociadas a las ciencias humanas,
como la economía política, la psiquiatría, la planificación educa
tiva, la planificación social, el urbanismo, la administración de
empresas y otras. Por último, existen disciplinas que presuponen
solamente las matemáticas y ninguna ciencia fáctica, como la
cibernética y la ingeniería de sistemas. En el siguiente cuadro se
ejemplifican las relaciones de algunas tecnologías con las princi
pales ciencias presupuestas17.
T e cn o lo g ía C ien cia s presu pu estas
45
6. E l con ocim ien to filosófico
46
losofía de la ciencia, pero en sentido estricto, la epistemología sólo
toma los problemas relativos al conocimiento, mientras la prime
ra incluye otras cuestiones, como las ontológicas y las éticas.
Del mismo modo que las ciencias, las disciplinas filosóficas han
cambiado a lo largo de la historia, fusionándose algunas veces y
bifurcándose otras. La axiología, por ejemplo, se constituyó por fu
sión de los problemas relativos a los valores, integrando la ética y la
estética. También la filosofía práctica se configuró como integración
de problemas éticos y de filosofía política. La filosofía de la tecnolo
gía y la filosofía del género son ejemplos de disciplinas nuevas.
En algunos casos, ciertas disciplinas que en el pasado integra
ban la filosofía fueron convirtiéndose en ciencias. Tal es el caso
de la lógica, que desde sus orígenes, con la obra de Aristóteles,
hasta finales del siglo pasado, fue parte de la filosofía, para ter
minar en la actualidad constituyendo una ciencia formal, muy
cercana en métodos y contenidos a la matemática.
Si bien la filosofía pretende configurar sistemas de conocimien
to que en tanto tales estén formados por enunciados verdaderos y
fundados, su metodología difiere de las de las ciencias. Por un lado,
no se requieren procedimientos de contrastaron de las afirmacio
nes con la información empírica, y por otro lado no hay un conjunto
unificado de procedimientos que constituyan la metodología filo
sófica. Entre las metodologías utilizadas se pueden mencionar la
deducción, el análisis conceptual, la intuición y la analogía.
Una de las pocas características reconocidas de la filosofía es la
de someter a permanente crítica sus supuestos.
Ontología, Metafísica.
Axiología, Etica, Estética, Filosofía
Práctica.
Gnoseología, Epistemología, Filosofía de
Disciplinas ' la Ciencia, Filosofía de la Tecnología.
filosóficas
Semántica Filosófica, Filosofía del lenguaje,
Filosofía de la Lógica.
Antropología Filosófica.
Filosofía de... (del dercho, de las religiones,
^ del género)
47
IV. FORMAS D E INTEGRACIÓN DEL CONOCIMIENTO
CIENTÍFICO
1. L as teoría s
48
último, en el tercer nivel N3 están los enunciados teóricos, que
intentan dar cuenta en profundidad de lo que se conoce en los
niveles anteriores y hacen uso de conceptos teóricos. Algunos de
los enunciados son teóricos puros, cuando todos sus términos son
teóricos, y otros son mixtos, cuando tienen al menos un término
teórico y uno observacional. Estos enunciados mixtos, llamados
tradicionalmente reglas de correspondencia o principios puente
tienen la función de conectar las construcciones teóricas con la
realidad. Son imprescindibles para asegurar la contrastabilidad
y el contenido empírico de las teorías. Para muchos su presencia
es condición de cientificidad de una teoría.
F igu ra 3:
Sus enunciados:
49
ejemplo correspondiente a la astronomía. Si se investigan las ex
plosiones solares, habrá todo un conjunto de datos e informacio
nes básicas, donde se registrará la localización y la magnitud de
distintas explosiones, y se buscará información del pasado (Nt).
Luego se encontrarán algunas regularidades sobre la informa
ción básica disponible, y se formularán leyes acerca de este tipo
de fenómenos, algunas de ellas de frecuencias relativa o estadís
ticas (Nj). Por último, se buscará explicar estas regularidades y
el porqué de estos fenómenos a través de hipótesis teóricas de
forma universal como las que postulan fuerzas termonucleares.
Se hablará también de átomos, de cargas de energía y de partí
culas subatómicas (Ng).
Las teorías forman parte de las disciplinas pero no las agotan:
simultánea o sucesivamente cada disciplina ha tenido varias.
En algunos casos hay teorías rivales, que explican los mismos
fenómenos, pero dé maneras distintas e incompatibles. En otros
casos hay teorías compatibles, complementarias, que refieren a
distintos fenómenos y procesos empíricos. Puede también darse
el caso de teorías parcialmente rivales, teorías hegemónicas que
centralizan toda la actividad de una disciplina en un momento
determinado, y teorías que presuponen otras, como se ilustra en
la figura 4.
F igu ra 4
rivaleB
50
Para el caso de teorías rivales, es de fundamental importan
cia contar con algún criterio para comparar sus méritos y de ser
posible identificar cuál es falsa y cuál es verdadera. Si esto no
fuera posible, saber al menos cuál es más aceptable. Un recurso
ideal, pero que pocas veces se alcanza es el diseño de experien
cias cruciales. Por ejemplo, si desde una teoría se sostiene que la
osteoporosis se origina en la escasa ingesta de calcio, y hay otra
que afirma que la enfermedad se origina en la escasa asimilación
del calcio por falta de vitamina D, el experimento crucial estará
destinado a determinar si es la ausencia o presencia de calcio so
lamente o si influye también la ausencia o presencia adicional de
vitamina D, para determinar cuál de las dos explicaciones es la
adecuada. En su forma más simple, la experiencia crucial tiene
la siguiente forma:
T i ------- ► E , T s ------- ► no E
51
deberán tener sistematicidad, de modo de conform ar siste
mas clasifícatenos bien estructurados.
Una condición que se suele pedir de una teoría es que con
tribuya a una mejor comprensión de la realidad, pero es un
tanto difícil elucidar qué se espera de este requisito, que no
sea identificable con su poder explicativo, y por explicar se
entiende generalmente, poder dar cuenta de un fenóm eno o
una regularidad tomando com o premisas explicativas las hi
pótesis o leyes de una teoría.
Junto con el requisito cíe explicación, se aspira a que una
teoría sea capaz de predecir. A sí com o una teoría construye
argumentos para explicar un hecho o una regularidad ya co
nocidas, se espera que esa misma form a argum entativa per
mita inferir hechos y regularidades nuevos y desconocidos.
Como es obvio, de lograrse esta finalidad la teoría quedará
mejor posicionada que si sólo es capaz de explicar lo ya co
nocido.
Es también muy importante que una teoría tenga poder
heurístico, que es la capacidad para generar nuevos conoci
mientos. Sería poco reconocida una teoría que solam ente lo
grara sistem atizar los conocim ientos ya existentes, pero que
no pudiera producir nuevos descubrim ientos.
Además de contenido em pírico, es necesario que una teoría
tenga apoyo empírico. Esto significa que en form a mediata o
inm ediata deberá contar con el aval de los hechos: que haya
información favorable que confirm e la teoría, o la corrobore.
M ientras el contenido em pírico establece que debe ser con
tra sta re, el apoyo em pírico reclam a la efectiva contrastación
con resultados favorables. En algunos casos de la historia
de la ciencia el apoyo em pírico de una teoría vino con algún
tiem po de demora respecto de su form ulación, de años y hasta
de décadas. En esos casos se solía sostener que la teoría era
científica, ya que disponía de contenido empírico, pero que
estaba a la espera de elementos de juicio fácticos para poder
evaluarla. En física teórica es frecuente que se dé esta situa
ción. También la sociología marxista requería del transcurso
de largos períodos de tiempo para poner a prueba algunas de
52
sus hipótesis centrales.
Otro requisito importante es la refutabilidad. Popper ha
sostenido el carácter crucial de esta condición, apoyándose
en razones lógicas y m etodológicas. Ha considerado también
que la refutabilidad constituye un criterio de demarcación
entre la ciencia y la pseudociencia, ya que esta últim a busca
siempre salvaguardar sus teorías haciéndolas irrefutables.
Toda teoría que se precie deberá ser falsable, y cuanto más
falsable, mejor. Cuanto más expuesta a refutación, más con
tenido em pírico tendrá, y de no ser refutada habrá aportado
más a nuestro conocim iento de la realidad que otra menos
refutable.
El apoyo teórico es otra condición importante para una hi
pótesis o una teoría. Se lo puede caracterizar por la compa
tibilidad con teorías aceptadas de áreas afínes, o por inferir
se de ellas. Hempel19 señala que para que una hipótesis sea
aceptada deberá tener apoyo teórico y apoyo empírico, como
dos pilares que la sustenten. Algunas hipótesis han tenido
uno sólo de estos apoyos y esa situación les acarreó dificul
tades. El “caso Semmelweis”, que describe Hempel20 ilustra
el caso histórico de una investigación médica acerca del ori
gen de una enfermedad, que contaba con apoyo experim en
tal, pero que no estaba en concordancia con las concepciones
teóricas de la m edicina de la época. En otros casos las teorías
cuentan con apoyo teórico debido a que se infieren de teorías
más abarcativas, pero no cuentan con apoyo empírico por no
habérselas podido contrastar.
Para algunos la sim plicidad es también una virtud de las
teorías, pero nadie ha logrado definirla con claridad. Parece
ser más un requisito de elegancia formal, que una cuestión
sustantiva.
También es deseable la aplicabilidad de una teoría. En
primer lugar, es muy im portante todo lo que contribuya a
mejorar las condiciones de la vida humana (y de la vida en
general) en sus distintos aspectos. Por otro lado, también es
valioso, desde un punto de vista pragmático, que una teoría
pueda hacer aportes al campo de la tecnología.
53
En cuanto a las relaciones lógicas de los enunciados de una
teoría, son im portantes las relaciones que se dan entre los
tres niveles. Los enunciados que pertenecen a un mismo nivel
deberán tener relaciones de com patibilidad. Por otro lado, los
enunciados del nivel medio se infieren del nivel alto, y los
del nivel bajo se desprenden del nivel medio. En condiciones
óptimas esas relaciones son deductivas, pero en muchos casos
se trata de relaciones más débiles que la im plicación y deduc
ción de la lógica estándar.
Desde el punto de vista del contexto de descubrimiento,
algunos enunciados del nivel medio se obtuvieron por gene
ralización inductiva de enunciados básicos, mientras que en
otros casos fueron obtenidos deductivamente del nivel supe
rior. Pero cualquiera sea su origen, a la hora de analizar la
estructura de la teoría, esas diferencias no son relevantes.
Se ha dado tam bién la circunstancia de que teorías nuevas
incorporaran leyes de nivel medio ya conocidas, tal es el caso
de las leyes de Galileo, que quedaron integradas en la teoría
de Newton.
¿Qué se entiende por leyes en las ciencias fácticas? Son
aquellas hipótesis que gozan de cierto reconocim iento por sus
amplias confirm aciones durante un tiempo prolongado. Del
mismo modo que con las hipótesis, se establecen diferencias
entre leyes empíricas y leyes teóricas, según contengan o no
vocabulario teórico.
Los enunciados teóricos constituyen el núcleo de las teorías
científicas, lo que las caracteriza y diferencia, mientras que
los niveles inferiores suelen form ar un campo de conocim ien
to común con otras teorías. El problem a de legitim ar en una
teoría la presencia de las hipótesis teóricas, de considerarlas
como genuino conocim iento, constituye un problem a episte
mológico central. Se dice que son siempre conjeturas, ya que
es sumamente difícil saber si son verdaderas y por lo tanto
si constituyen o no conocim iento. Por otra parte, es la zona
más interesante de la ciencia, ya que pretende acceder a un
conocimiento profundo de la realidad, que abarque una gran
cantidad de experiencias particulares y de generalizaciones
54
em píricas y que provea de leyes e hipótesis que expliquen
el porqué y el cómo de los conocim ientos contenidos en los
niveles inferiores. Hay razones lógicas y gnoseológicas que
dificultan la evaluación. Se ha dicho, por ejemplo, que no es
posible verificar teorías, en el sentido de probar su verdad,
pero se podría en cam bio refutarlas, entendiendo por refu
tación la prueba de la falsedad. El carácter universal de las
hipótesis centrales de una teoría impide una demostración
de su verdad, pero esa misma universalidad está expuesta
permanentemente a refutación, ya que un sólo caso en contra
rio de una afirmación universal es prueba suficiente respec
to de su falsedad. Pero la com pleja estructura de las teorías
hace tam bién com pleja su refutación. Los epistem ólogos que
pertenecen a la corriente estructuralista com o Stegmüllier y
Sneed han defendido una interpretación no enunciativa de
las teorías. Las consideran estructuras form ales que pueden
recibir aplicaciones y form ulaciones diferentes, pero ninguna
de esas form ulaciones agotaría el contenido de la teoría.
55
muy diversas. Los problem as planteados, los conceptos y las
metodologías empleadas suelen ser tan distintos que resulta
problem ático integrarlos bajo la misma ciencia. En muchos
casos, es un conjunto muy básico y reducido de problem as y
categorías, además de las cuestiones de índole histórica, las
que permiten seguir ubicando bajo la misma disciplina desa
rrollos y modos de trabajo científicos tan dispares.
Ya se dijo que la división de la ciencia en disciplinas no es
una división fija. Por un lado, la creciente especialización ha
generado subdivisiones. La genética ha surgido dentro de la
biología, así como la m icrobiología. La topología y el análi
sis numérico son áreas de especialización en matemáticas, la
egiptología en historia, y muchas otras ramas com o la etno
grafía, la psicología institucional, la microeconomía, la econo-
metría y la termodinámica son subdivisiones de disciplinas
respectivas. También en la tecnología han surgido cam pos de
especialización, como la agroquímica, la simulación, la fitotec-
nia y muchas otras. Pero las disciplinas no sólo se bifurcan y
dividen como en un árbol que da nuevas ramas. Es frecuente
también que se produzcan reordenam ientos que estructuran
nuevas ciencias, donde se producen fusiones de disciplinas
tradicionales, a la luz de nuevos problemas, nuevas teorías
y nuevos enfoques y metodologías. Así, por ejemplo, la eco
logía ha reunido en una disciplina áreas que permanecían
diferenciadas y encuadradas en distintas disciplinas como la
biología, la quím ica y la geografía entre otras. La exploración
del espacio exterior ha generado también la confluencia de
distintas tecnologías.
Además de la bifurcación y confluencia de disciplinas, se
da entre ellas una variada gama de interacciones. Hay, por
ejemplo, zonas de solapamiento, como es el caso de la teoría
de conjuntos que está en la intersección de la lógica y la m ate
mática. La virología es otro ejemplo que reúne conocim ientos
de la biología y la cristalografía. Otra situación frecuente en
la relación entre disciplinas es el carácter auxiliar que ocu
pan algunas disciplinas respecto de otras. La matemática, por
ejemplo, es ciencia instrum ental de todas las ciencias fácticas,
56
la quím ica lo es de ciertas ramas de la biología, y la biología
de la psicología. En ese caso ciertas disciplinas, y en parti
cular ciertas teorías de algunas disciplinas son presupuestas
por otras. Este orden de presuposición no es caprichoso, sino
que sigue cierto orden que podría pensarse como determinado
desde la realidad misma: lo físico, lo químico, lo biológico, lo
psicológico y lo social, se presuponen en ese orden.
Algunas veces hay atrincheram iento de las disciplinas, y
consecuentem ente se produce una falta de intercambio entre
los distintos campos.
Por otro lado, se ha estudiado la interacción entre discipli
nas en el trabajo científico, principalmente en relación con
la investigación, que ha dado lugar a las distinciones entre
m ultidisciplina, interdisciplina y transdisciplina3*11, que tie
nen grados de integración creciente. La m ultidisciplina se
caracteriza por el trabajo mancomunado de científicos de dis
tintas ciencias en torno a la resolución de problemas, sin la
m odificación de los conceptos y procedim ientos de cada una
de ellas. El trabajo interdisciplinario, en cambio, se carac
teriza por el intercam bio de información y procedimientos,
pero manteniendo las categorías propias de cada ciencia. Por
último, el trabajo transdiciplinario requiere de la creación de
categorías y procedim ientos nuevos, que van más allá de las
contribuciones que efectúa cada disciplina.
57
en su libro La estructura de las revoluciones científicas22 in
trodujo la noción de paradigm a científico para hacer referen
cia a esos supuestos generales que condicionan el trabajo de
investigación por determinados periodos y que trascienden
las teorías y en algunos casos las disciplinas. Esos supuestos
paradigm áticos determ inan qué problemas van a ser aborda
dos. Tras ellos se encuadran los investigadores, para efectuar
un trabajo unificado en sus objetivos y en sus métodos duran
te los largos períodos que Kuhn denomina de ciencia normal
Pero esos períodos son sacudidos de tanto en tanto, tras una
etapa de crisis, por las revoluciones científicas, en las que un
nuevo paradigma entra en com petencia con el anterior, hasta
su triunfo definitivo. Luego se origina un nuevo período de
ciencia normal en el que el paradigm a triunfante provee de
un marco conceptual distinto e incom parable con el anterior,
como se ilustra con el pasaje de la astronomía tolem aica a la
copernicana. De este modo, el desarrollo histórico de la cien
cia es concebido como una secuencia en la que hay momentos
de acumulación lineal del conocim iento, seguido de saltos dis-
ruptivos, que una vez producidos vuelven a estabilizarse en
mesetas de ciencia normal.
Otros autores utilizan categorías distintas para referirse
a la integración de los conocim ientos. Lakatos, por ejemplo,
introduce el concepto de program as de investigación y Lau
dan el de tradiciones científicas, que son unidades formadas
por principios y afirmaciones básicas que orientan la inves
tigación científica, tanto en sus objetivos de estudio cómo en
sus metodologías. Los programas de investigación también
son estructuras más amplias que las teorías. Contienen un
núcleo central que se considera infalsable y que da identi
dad al programa y posibilita su desarrollo. Cuenta además
con un conjunto periférico de hipótesis y supuestos auxiliares
que son susceptibles de cambios y rectificaciones en la medi
da en que el programa enfrenta dificultades. Los programas
contienen una heurística positiva, que establece principios
m etodológicos para que el programa se desarrolle y lleve a
nuevos descubrimientos, y una heurística negativa, que im-
58
pone algunas restricciones: no podrán, por ejemplo hacer uso
de hipótesis ad-hoc.
También Quine ha contribuido con un modelo integrativo
de todo el conocim iento como un conjunto o sistem a global de
creencias, con zonas centrales y zonas periféricas, configura
do bajo la metáfora de la esfera. A esta posición, denomina
da bolista, se la conoce también como tesis Duhem -Quine,
porque fue desarrollada recientemente por Quine, sobre una
idea original del epistem ólogo francés Fierre Duhem.
F ig u ra 5
59
distintas opciones, distintas posibilidades para decidir cuáles
de las creencias serán abandonadas y cuáles se conservarán,
aunque rigen ciertas prioridades. Una prioridad es preser
var las zonas más centrales, porque sus cam bios repercuten
en muchos campos del conocim iento. Cuanto más central es
un cambio, más irradia consecuencias en toda la estructura.
Pero también es prioritario conservar la evidencia de la ex
periencia inmediata, sobre todo si compromete a repetidas
experiencias, y a distintos observadores. La sim plicidad del
sistema es algo que también tiende a preservarse. En física y
en astronomía, dice Quine, hubo notables ejem plos en los que
se adoptó una profunda revisión de las leyes fundamentales
por motivos de simplicidad. En lugar de hacer enm iendas con
supuestos auxiliares e hipótesis ad-hoc, para dar cuenta de
los extraños resultados de las experiencias físicas de M ichel-
son y M orley, por ejem plo, se prefirió efectuar una profun
da revisión de las leyes. En casos muy excepcionales, aún la
matemática y la lógica pueden ser revisadas por problemas
presentados en zonas más periféricas. Tal es el caso de la
creación de una lógica cuántica, para poner fin a problem as
que no podían resolverse en el campo de la física cuántica.
Otros epistem ólogos como Piaget no están de acuerdo en
dar a la matemática o a la física un carácter central; habría
para él cierta circularidad fundacional, en el sentido de que
es la psicología la que estudia las categorías gnoseológicas
que perm iten explicar la matemática, aunque por otro lado es
la matemática la que ha perm itido explicar el funcionam iento
cognitivo en psicología, como el caso del grupo de las cuatro
transform aciones. Hay intercam bios y apoyos recíprocos, más
que una estructura en capas concéntricas.
4. M od elo a cu m u la tiv o
60
discontinuidades históricas en el desarrollo de las disciplinas
científicas sino un avance creciente por la incorporación de
nuevos conocim ientos. Se parte del supuesto de que la cien
cia progresa en form a lineal por un proceso de generalización
creciente, basado en el acopio de experiencias y su procesa
miento mediante el método inductivo.
Pero este modelo, que está presente en la concepción vul
gar acerca de la ciencia, tiene el inconveniente de que no da
cuenta de los cambios conceptuales, ni de las revoluciones
científicas, ni de los problemas que plantean las teorías riva
les. Popper ha llam ado a esta concepción, modelo del balde o
del cubo, al que contrapone con el modelo del reflector, según
el cual focalizam os la experiencia desde nuestros intereses,
expectativas y conocim ientos previos23. El cubo, en cambio, es
un mero recipiente en el que se almacenan datos y experien
cias. (Nótese que el modo gráfico de representación de teorías
utilizadas en las figuras 3 y 4 puede interpretarse bajo esta
m etáfora del reflector).
61
F igu ra 6
62
C APIULO 2:
LOS MÉTODOS DE IA CENCÍA
Y LA INVESIGACIÓN
I. LO S M ÉTODOS CIENTÍFICOS
63
exploración física y psicológica, de registros a través de grabacio
nes, tests y todo tipo de instrumental para retinar la obtención
de información relativa a moléculas, células, partículas subató
micas, galaxias y fenómenos históricos.
También se suele diferenciar, según el propósito que persi
guen, entre métodos de investigación y métodos de validación
o justificación. Los primeros están dirigidos al incremento del
conocimiento, a conocer nuevos hechos, propiedades, relaciones
y regularidades. Los segundos tienen por función ejercer una es
pecie de “control de calidad” de los conocimientos, evaluar las hi
pótesis y teorías desde los fundamentos que ofrecen. Esta tarea
de evaluación es en principio posterior a la primera: primero se
investiga y luego se evalúan esos resultados. Pero la mayoría de
los métodos mencionados y que se van a analizar a continuación,
se adecúan a ambas finalidades.
1. L a d ed u cción
64
concluir que la afección se debe a alguna bacteria.
Una modalidad del método deductivo es el método axiomático,
que si bien es particularmente importante en ciencias formales,
su uso se extiende también a ciencias como la física y la biolo
gía, y puede en principio utilizarse en cualquier ciencia fáctica.
Fue conocido desde la Antigüedad, por Aristóteles y Euclides.
Consiste en el ordenamiento de un conjunto de enunciados to
mando algunos de ellos como axiomas, para constituir puntos
de partida de secuencias deductivas, y obtener los demás como
teoremas. Se fijan también las reglas de inferencia que podrán
ser empleadas para la obtención de enunciados derivados, que
son los teoremas.
Además de enunciados primitivos y derivados, el sistema con
tará con términos primitivos, que son aquellos que no se definen,
y se podrán incluir nuevos términos a través de definiciones.
Por ejemplo, si en un sistema aritmético la suma es un término
primitivo, se podrá introducir la multiplicación y la potenciación
mediante sucesivas definiciones.
Para la concepción clásica, los axiomas eran considerados
enunciados autoevidentes. Su verdad quedaba justificada por su
evidencia, y el resto de los enunciados del sistema, por ejemplo
de la geometría, se justificaban deductivamente como teoremas,
derivando su verdad de la verdad de los axiomas. De este modo,
de un conjunto reducido de enunciados básicos, se lograba orga
nizar una rama íntegra del conocimiento. En las versiones ac
tuales del método, se ha abandonado el requisito de evidencia,
propiedad que se considera de índole psicológica y relativa, ni
siquiera es necesario que los axiomas sean enunciados, ya que
pueden ser también formas de enunciados, susceptibles de ser
llenadas con distinto contenido. Este carácter formal de los sis
temas axiomáticos ha permitido que un mismo sistema reciba
contenidos muy diferentes por parte de las distintas ciencias.
A estos contenidos se los denomina interpretaciones. Si bien no
vamos a presentar acá los aspectos técnicos que intervienen en
la construcción de una interpretación, cabe mencionar que los
términos primitivos deben ser puestos en correspondencia con
entidades, propiedades, relaciones y funciones. En el caso de las
65
interpretaciones que logran que todos los axiomas se conviertan
en proposiciones verdaderas, se dice que constituyen un modelo
del sistema. Supongamos, por ejemplo, un sistema axiomático
formado por el siguiente único axioma:
a * b ~ b*a
66
contrastación que permitirá evaluar las hipótesis sobre los re
sultados obtenidos. Si el resultado es desfavorable, la hipótesis
será considerada refutada y en principio deberá abandonársela.
Si en cambio el resultado fuera favorable, la hipótesis será consi
derada corroborada. Esta noción de corroboración difiere de la de
verificación. Mientras verificar es probar la verdad de un enun
ciado, corroborar es meramente la aceptación provisoria, sobre
la base de la falta de refutación, y el apoyo indirecto, favorable.
Esta cuestión se retomará más adelante.
67
problem as de desocupación en la actualidad Paraguay y
Chile tienen problem as de subem pleo y desocupación.
68
enunciados empíricos.
Se conoce como inductivismo a la posición que sostiene que
todo conocimiento se obtiene o se justifica únicamente mediante
la inducción.
69
fenómeno que se investiga se la llama variable independiente y
es dependiente la variable que queda determinada por los otros
factores. Hay que incluir también otras propiedades, a veces
consideradas como variables intervinientes, ya que difícilmente
se pueda analizar la producción de un cierto tipo de fenómeno
tomando en consideración a un único factor que actúa sobre otro.
Hay casi siempre una multiplicidad de factores que interactúan.
Supongamos el caso de una investigación que desea averiguar la
acción de la humedad del suelo en el crecimiento de una determi
nada especie vegetal. Sin duda habrá que considerar otros facto
res que intervienen en el crecimiento de la planta, tales como el
clima y la composición química del suelo.
En el método experimental es fundamental ejercer control so
bre las variables, poder variar y registrar adecuadamente sus
valores. El control de las variables intervinientes puede efectuar
se de distintas maneras:
a) se las puede mantener constantes, como podría ser, en el
ejemplo anterior, estudiar suelos de la misma composición
química y clima,
b) otra posibilidad es variarlas al azar, que en el ejemplo ante
rior sería tomar distintos suelos y climas aleatoriamente y
c) se pueden efectuar variaciones sistemáticas: aumentar y
disminuir, conjunta y sistemáticamente con la variable in
dependiente a los distintos factores intervinientes.
La experimentación tiene distintos tipos, como la experimen
tación de laboratorio, la de campo y la llamada experimentación
ex post facto.
La experimentación de laboratorio es la modalidad que permite
un mayor control de las distintas variables, creando artificial
mente las situaciones y casos que van a ser analizados. El caso
paradigmático es el del control de una única variable que actúa
sobre otra, y el resto de los factores se mantienen constantes.
Esta modalidad tiene algunos inconvenientes. Por un lado, re
sulta difícil crear esas condiciones artificialmente, y por otro
lado, el alejamiento de la realidad que suelen presentar estas
condiciones hace cuestionable su posterior extensión a las condi
ciones reales. En algunos contextos, como el de las ciencias socia-
70
les, estos son inconvenientes serios.
Una modalidad muy importante que permite considerar simul
táneamente varias propiedades es la experimentación factorial,
que da lugar a los diseños factoriales de investigación. Tienen la
ventaja de que permiten conocer hasta qué punto la variación
sistemática de un factor depende o no de la manera en que va
rían los restantes, en forma individual o combinada.
Se puede recurrir en muchos casos a los experimentos de campo,
más cercanos a las condiciones reales que otro tipo de experimen
tos. Ellos toman un sector de la realidad en que se presenta el fenó
meno a estudiar en pequeña escala, y operan variaciones en alguno
de los factores. Así, por ejemplo, se suele emplear esta modalidad
en los estudios de psicología social acerca de los comportamientos
de las personas en grupos, variando algunos de las condiciones que
inciden en las actitudes de los individuos, pero dejando libradas las
otras condiciones a su presentación espontánea.
Los llamados experimentos ex post fació son aquellos en que no
se manipulan a voluntad las variables, debido a impedimentos que
a veces son de índole ética y otras veces de tipo técnico. Así, por
ejemplo, manipular las condiciones psicológicas que llevan a la de
presión o al suicidio conlleva riesgos a las personas involucradas
que obviamente son objetables desde un punto de vista ético. Sin
embargo, pueden estudiarse los factores intervinientes mediante el
análisis de los datos disponibles a partir de un relevamiento esta
dístico y con materiales de tipo histórico. En astronomía, por ejem
plo, se estudian las radiaciones emitidas durante los eclipses cuan
do estos se producen, ya que por razones técnicas no se los puede
manipular a voluntad. También en economía, fenómenos como la
hiperinflación se estudian a partir de sus casos históricos, ya que
las variables que intervienen no pueden manipularse a voluntad,
tanto por razones técnicas como por razones éticas.
Hay otro modo de considerar las variables, que establece
diferencias entre variables cualitativas y cuantitativas. Las pri
meras responden a criterios clasifícatenos, tales como sexo o
estado civil, las segundas permiten alguna correspondencia de
orden numérico, como en el caso de la edad, temperatura y velo
cidad. Pueden dividirse a su vez en variables ordinales y varia-
71
bles métricas, sujetas estas últimas a escalas de medición.
En la versión más simplificada del método inductivo experi
mental, están las tablas de presencia, ausencia y grado, ideadas
por Francis Bacon, y luego ampliadas por John Stuart Mili. La
siguiente es una versión esquemática de esas tablas:
Tabla de presencia:
a tiene las propiedades G, H, I y J y se produce el fenómeno f.
b tiene las propiedades G, I, K y J y se produce el fenómeno f.
c tiene las propiedades L, H, J y K y se produce el fenómeno f.
d tiene las propiedades L, H, J y K y se produce el fenómeno f
Tabla de ausencia:
Tabla de grados:
72
I
5- E l m étodo clín ico
6. La in vestigación d e cam po
73
logia social. Consiste en el ingreso de los investigadores en un
grupo o institución, como un barrio, una escuela, una com uni
dad, una fábrica o una familia, para tomar contacto en forma
directa con los procesos e interacciones sociales que se dan
en esos grupos. Tiene distintas modalidades, que van desde
las descripciones interpretativas de la antropología cultural,
hasta formas más controladas de investigación que utilizan
escalas y mediciones para el registro de las conductas. Per
mite la obtención de información más amplia y completa de
fenómenos humanos si se la compara con otras formas como
las encuestas, porque permite incluir la dimensión histórica,
puesto que se analizan los procesos en el tiempo, además de
los aspectos estructurales de las relaciones sociales.
Del mismo modo que los métodos anteriores, puede ser usado
tanto para fines exploratorios como para contrastar hipótesis.
Se requiere de la colaboración de agentes que actúen como
informantes, y de la interacción activa con los miembros del
grupo que se está investigando. Los investigadores estarán
sujetos a todas las vicisitudes de las relaciones humanas,
como rivalidades y desconfianzas, para nombrar solamente
los negativos, aspectos que deberán incluirse como factores in-
tervinientes en el análisis de la situación. Algunos corrientes
metodológicas en ciencias sociales defienden la modalidad de
investigación de campo cualitativa, en contraposición con la
cuantitativa, en un intento por superar los inconvenientes de
las simplificaciones que se operan en los estudios experimenta
les, priorizando aspectos que difícilmente se pueden transfor
mar en variables cuantitativas. En esa misma dirección, otros
defienden la investigación participativa, que compromete afec
tiva y socialmente al investigador con las comunidades a las
que estudia favoreciendo sus transformaciones.
74
de un electrón a través de la cámara de burbujas, en física.
En historia, por ejemplo, las técnicas utilizadas tienen carac
terísticas propias como el análisis de documentos y diversos
materiales de archivo.
1. C la sifica cion es
75
En algunos casos los térm inos clasifícatenos pueden trans
form arse en comparativos, dando lugar a mayores discrim i
naciones. Así, por ejemplo, en lugar de la clasificación por
edades antes citada, puede establecerse un orden com parativo
donde los individuos se ubiquen de menor a mayor edad, sin
división de categorías. El pasaje de términos clasificatorios o
cualitativos a términos com parativos o topológicos constituye
siémpre un avance en las herram ientas conceptuales de la
ciencia. Pasar de categorías como las de frío-caliente a las de
m ayor o menor temperatura constituyó un progreso que cul
minó con la noción cuantitativa de temperatura. En muchos
casos, pero no siempre, los términos com parativos pueden
convertirse en métricos, como en el caso de las nociones de
distancia, peso y temperatura.
Los conceptos métricos o cuantitativos son aquellos que tie
nen valores numéricos, debiendo contarse con procedim ien
tos de metrización y de medición. La m etrización requiere de
la determ inación de unidades y de escalas, y la medición del
establecim iento de reglas que fijen procedim ientos.
En cuanto a las propiedades que deben cum plir las clasifi
caciones, conviene diferenciar algunas de tipo lógico y otras
de tipo espistémicas.
Respecto de las propiedades lógicas, una buena clasificación
debe ser exhaustiva, es decir, no deberá haber individuos de
la clase a la que se aplica la clasificación que no pertenezcan a
alguna de las categorías. Si por ejemplo se establece una cla
sificación cromática, no deberá haber colores que no corres
pondan a alguna de las categorías, como rojo o azul. La unión
de todas las categorías debiera dar por resultado la clase de
partida, como se representa en la figura 6. Formalmente, esta
propiedad se expresa de la siguiente manera:
Aj UA j U A jU... An= 1/
76
F igura 6
77
su peso; su edad, su sexo, su ocupación y su estado civil. Para un
ordenamiento adecuado habrá que clasificarlos eligiendo alguno
de ellos, no será correcto construir una clasificación que conten
ga como categorías mujeres, empleados, jóvenes y solteros, por
ejemplo, porque habrá personas que no se ubicarán en ninguna
de las categorías y otras que estarán en más de una. Una vez
construida una clasificación a partir de un criterio, será posible
hacer correspondencias con otras clasificaciones, entrecruzándo
las de distintas maneras, como, por ejemplo, en tablas de doble
entrada. Así, si se entrecruza la clasificación por sexo y la clasi
ficación ocupacional, se tendrán clases como la de mujeres em
pleadas y varones obreros.
Otra condición es la discriminabilidad del sistema, es decir,
que las categorías en las que se divida el conjunto de partida
tenga las clases necesarias y suficientes para los fines que en
determinado contexto se requiera. Por ejemplo, para ciertos fi
nes, será suficiente, en biología, considerar la clasificación de los
seres vivos en vertebrados e invertebrados, pero en fundón de
otros intereses habrá que construir clasificadones mucho más
discriminatorias, como en el caso en que se quisieran analizar los
sistemas respiratorio y circulatorio.
Otro requisito epistémico es la fertilidad heurística, esto es,
que la clasificación permita descubrir nuevas reladones entre los
individuos que constituyen cada clase. Esta cuestión está relacio
nada con el problema de si existen o no clases naturales, es decir,
agrupaciones de individuos que no son arbitrarias, sino que dan
cuenta de derto orden natural. Quienes sostienen esta posición
consideran que la fertilidad heurística es un indido de que se
han establecido dases privilegiadas, en cuanto a que revelan co-
rreladones significativas entre las propiedades de los individuos
de las clases. Así, por ejemplo, es heurísticamente más relevante
clasificar a los animales en vertebrados e invertebrados que, por
ejemplo, dividirlos en acuáticos y terrestres: las propiedades que
se pueden descubrir y sistematizar en la primera clasificación
son mucho más abundantes y significativas que en la segunda.
Cuando hay problemas de “fronteras”, es decir, cuando hay ca
sos que no quedan claramente ubicados en las distintas catego-
78
rías de una clasificación, se recurre muchas veces a la creación
de categorías adicionales para los casos fronterizos. Por ejemplo,
si las categorías acromáticas de que se dispusiera fuera la de ne
gro, gris y blanco, y ante la diversidad de tonalidades existentes
surgieran problemas para decidir la ubicación de ciertos casos en
el blanco o el gris, se podrá intentar resolver la dificultad creando
más categorías, agregando por ejemplo, gris claro y gris oscuro.
Pero esto no resuelve el problema, porque volverá a plantearse la
dificultad, por ejemplo, entre casos fronterizos que pudieran con
siderarse blanco o gris claro. Habrá que evaluar, en esos casos, la
conveniencia de establecer un orden comparativo, que vaya del
blanco al negro, en lugar de multiplicar las categorías.
2. D efin icion es
t = defAy By c
Los términos tienen dos componentes, la designación, inten
sión o comprensión, por un lado, y por otro la denotación, exten
sión o referencia. La designación es el conjunto de propiedades o
notas correspondientes al término, y la denotación o referencia
es aquello a lo que se aplica. Así, el término “felino” tiene como
designación todas aquellas notas propias de los felinos, y denota
a todos y cada uno de los animales identificados como felinos, la
clase de los felinos. Una caracterización más rigurosa de estas
nociones conlleva una multiplicidad de problemas filosóficos y
semánticos de difícil solución.
Hay muchos tipos de definiciones, casi todas ellas son desig-
nativas, es decir, expresan las notas características del término
a definir. Entre ellas pueden reconocerse las lexicográficas, las
estipulativas, las aclaratorias, las teóricas y las operacionales.
Las lexicográficas son las típicas definiciones de diccionario que
79
enuncian el significado que los términos poseen en el lenguaje
natural. Así, por ejemplo, se define “lámpara” como el artefacto
de uso doméstico utilizado para la iluminación. Generalmente
tienen un amplio margen de vaguedad y ambigüedad, que las
hace inadecuadas para ser utilizadas por las ciencias.
Las estipulativas son aquellas que se utilizan para asignar signi
ficado de un modo convencional, a un término nuevo, o un signifi
cado distinto a un término que ya poseía otro significado. Así, por
ejemplo, se estipuló en algún momento llamar “gogool” a la cen
tésima potencia de diez, o llamar “tomógrafo” a un determinado
artefacto producido por la tecnología para el diagnóstico médico.
Las aclaratorias o elucidatorias son aquellas que mantienen
el significado lexicográfico del término, en sus notas principa
les, pero estipulando algunas otras que permitan una mayor
precisión term inológica, elim inando en lo posible la vaguedad
y la ambigüedad. Tal es el caso de términos como “dinero”,
“trabajo” y “capital” en economía, y “ansiedad” , “memoria” y
“conciencia” en psicología.
Las definiciones teóricas, como se señaló antes, son aquellas
que recurren exclusivamente al vocabulario de una teoría deter
minada, como en el caso de la definición de “fuerza” en física, que
utiliza los términos “masa” y “aceleración”, o cuando se define
“superyo” en psicoanálisis a partir de otros conceptos de la teoría
como los de “yo”, “ello” y “aparato psíquico”.
Las operacionales son aquellas que identifican el significado de
los términos con la realización de algún procedimiento empírico,
que dé lugar a resultados específicos y concretos. Así, por ejem
plo, se define “peso” mediante algún método de pesar.
Otro tipo de definiciones son las funcionales, que son aquellas
que se utilizan para definir términos correspondientes a herra
mientas u entidades y procesos de tipo instrumental. Así, por
ejemplo, “balde” se define como utensilio para el transporte y
depósito de sustancias, sólidas o líquidas, o “cuchillo” se define
como herramienta cortante, por su función y no por su forma.
Las definiciones contextúales no son definiciones en el sentido
estándar, puesto que no explicitan una identidad entre términos,
sino que el significado queda determinado por un conjunto de
80
proposiciones. Así, por ejemplo, se dice que los axiomas de Peano
definen implícita o contextualmente el significado de “número
natural”, o que el término “gravitación” queda definido por los
postulados o leyes de la mecánica clásica. En este último caso se
suele hablar de definición por hipótesis.
Por otro lado, no todas las definiciones son designativas, las
hay también denotativas. En el caso de algunas propiedades sen
soriales, como “dulce”, “amargo”, “rojo”, no puede establecerse su
significado a través de la enunciación de un conjunto de notas
definitorias, en cuyo caso, se argumenta, hace falta una defini
ción ostensiva, esto es, el señalamiento de casos particulares a
los que corresponde el término, del tipo: “rojo es esto que esta
acá” o “amargo es el sabor de este líquido”. Otro tipo de definición
denotativa es el que consiste en una enumeración. De este modo,
se puede definir “felino” diciendo que son los gatos, los tigres, los
pumas, las panteras...; o se puede caracterizar “ciencia fáctica”
enumerando las disciplinas que la integran.
En la tradición aristotélica las definiciones se establecían por
el procedimiento del género próximo y la diferencia específica.
Se señalaba que, por ejemplo, un gato era un felino (el género
próximo) y se enumeraban las diferencias específicas, es decir,
aquellas notas propias de los gatos que no tenían los otros feli
nos. Pero este procedimiento o modalidad de definición, sólo es
posible cuando los términos a definir están insertos en una clasi
ficación, si no, no es posible recurrir a él.
Se pueden señalar, siguiendo la exposición de 1. Copi24, una
serie de requisitos o condiciones que debe reunir una buena
definición.
En primer lugar, la definición debe enunciar las característi
cas necesarias, o sine qua non, para la aplicación de un término.
Se trata de aquellas propiedades A, B y C tales que si no están
presentes en un objeto o fenómeno, el término no le sería apli
cable, a diferencia de otras propiedades que son accidentales en
ese respecto. Así, por ejemplo, la propiedad de estar diseñado
para la iluminación es condición necesaria para aplicarle a un
objeto el término “lámpara”. Condición sine qua non significa,
precisamente, que es una condición sin la cual no se identifica un
81
caso bajo un determinado rótulo o nombre. Se ha dicho también,
que son las propiedades esenciales de la definición de un término,
pero esta denominación sugiere, erróneamente, que hay un vín
culo esencial o necesario entre las palabras y las cosas. Por otro
lado, que un objeto sea blanco o negro es accidental respecto de si
puede ser caracterizado como una lámpara.
Otro requisito es la no circularidad. el definiendum no debe
figurar en el definiens. Es circular, por ejemplo, definir “espacio”
como la distancia entre un punto A y otro B correspondiente al
espacio que se extiende entre ambos. En algunos casos la circu
laridad no es tan manifiesta como en este caso, se puede dar de
manera encubierta.
También se requiere que la definición no sea negativa, pudien-
do ser positiva. No es correcto caracterizar algo por lo que no es,
sino que deberán enunciarse las propiedades positivas del signi
ficado del término. La excepción a esta regla lo constituyen aque
llos términos cuyo significado es negativo, tales como analfabeto,
anormal, antivariólica y abstinencia.
Además se requiere que las definiciones no sean ni dema
siado estrechas ni demasiado amplias. Se considera amplia a
aquella definición a la que le faltan propiedades definitorias.
Si t = A y B y C, y si se la definiera mediante A y B, su re
ferencia alcanzará a más casos de los que corresponde. Si se
define “mesa” como un mueble que tiene patas y una superficie
superior plana, quedarán comprendidos en el alcance de esta
definición, además de las mesas, otros muebles con esas carac
terísticas, como por ejemplo los bancos. Por el contrario, una
definición es estrecha cuando tiene más propiedades de las que
correspondería incluir. Así, por ejemplo definir “mesa” como
mueble de madera, significará limitar la aplicación del térmi
no a aquellas mesas que están hechas de madera, excluyendo
a las que son de mármol, de hierro, o de cualquier otro mate
rial. Es común, en algunas definiciones defectuosas, que sean
al mismo tiempo demasiado amplias y demasiado estrechas:
sobran propiedades por un lado, y faltan por otro.
Por último, otra condición es que las definiciones no estén for
muladas en lenguaje figurado o metafórico, como cuando se dice
82
“Una mariposa es un tenue latir de dos pétalos vivientes”.
3. E xp lica cion es
83
rá el fenómeno de las mareas apelando a las leyes de atracción
gravitatoria de la física clásica. En algunos casos, como en el
de la vara, si lo que se desea explicar es un enunciado singu
lar, correspondiente a un hecho, las premisas deberán contener
además de leyes, condiciones iniciales, que es información espe
cífica relativa a la aplicabilidad de las leyes al caso en cuestión,
como el grosor de la madera o la dureza de la vara. Si en cambio
el explicandum es un enunciado general, correspondiente a una
regularidad, las premisas serán solamente enunciados genera
les, es decir, leyes pertenecientes a una teoría. Los respectivos
esquemas serían los siguientes:
1 ^ 2 ) * * * 1-iii
84
no se trata de sujetos intencionales capaces de tener propósitos o
razones. Así, por ejemplo, es legítimo explicar por qué corre Pe
dro, mediante el argumento de que lo hace para alcanzar el tren
y no llegar tárde a su trabajo, pero no sería adecuado explicar por
qué algunas especies se mimetizan con el follaje, argumentando
que lo hacen para no ser encontradas por sus predadores.
Uno de los debates que plantea la escuela comprensivista ha
sido la inadecuación de estos modelos a las ciencias humanas.
La historia, dicen, no explica mediante el uso de leyes, sino que
comprende en la singularidad de los hechos. Popper ha intenta
do sortear las dificultades que plantea la explicación histórica
marcando que en esas explicaciones las premisas relevantes son
las condiciones iniciales, mientras que las leyes son informacio
nes muy generales y básicas, a diferencia de las explicaciones en
otras ciencias como la física, en las que lo más significativo son
las leyes.
Muchos sostienen, dentro del modelo hempeliano, que la pre
dicción científica responde al mismo modelo que la explicación,
la estructura del argumento es la misma, y la diferencia está en
el carácter desconocido de la conclusión inferida. Pero es justa
mente por no conocerse la verdad o falsedad del enunciado que se
predice, que constituye una prueba mucho mayor para el conjun
to de leyes explicativas el cumplimiento o no de la predicción.
Otros sostienen que explicación y predicción no coinciden ne
cesariamente, puesto que hay teorías que explican pero no pre
dicen, y en algunos casos hay predicciones sin que se cuente con
una estructura explicativa. Lo primero puede ocurrir cuando las
condiciones iniciales son muy complejas, o por ausencia o preca
riedad de las leyes. Lo segundo ocurre cuando se predice median
te extrapolación de datos.
Desde un punto de vista de la evaluación que significa para
una teoría el poder explicar y predecir, es mucho más relevante
el éxito predictivo que el éxito explicativo. Explicar un terremoto
no tiene el mismo valor que predecirlo. La teoría se pone a prue
ba de un modo mucho más exigente en el primer caso. Además
de este aspecto gnoseológico se agrega el valor pragmático: la
teoría que anticipa y prevé hechos futuros da réditos tecnológicos
85
y prácticos muy preciados. En el caso del terremoto, permitirá
salvar vidas y bienes.
86
una larga historia y goza de amplia difusión y aceptación, no tan
to por parte de los filósofos de la ciencia como por parte de los cien
tíficos. Vamos a denominarlo modelo clásico. Fue propuesto por
primera vez por Aristóteles en el siglo IV a.C., filósofo que puede
ser considerado el primer epistemólogo, ya que es el primero que
se ocupó de la fundamentación del conocimiento, la episteme de
los griegos, y de formular reglas metodológicas. Los empiristas
ingleses de los siglos XVII y XVIII, aunque tenían concepciones
acerca del conocimiento muy diferentes a las de Aristóteles, coin
cidieron con este modelo y lo desarrollaron a partir de las ideas
que presentara Francis Bacon en el Novum Organum.
El modelo distingue básicamente tres momentos.
El primero consiste en el relevamiento de hechos de un cierto
tipo del modo más preciso y completo posible. Mediante la obser
vación cuidadosa y sistemática, esos hechos se convertirán en
datos a los fines de la investigación. Así, por ejemplo en meteoro
logía se tomarán una serie de registros relativos a la formación
de cierto tipo de nubes, o en psicología se harán observaciones
acerca de la conducta de un grupo de niños de determinada edad.
En algunos casos además de la observación, se recomienda tam
bién la realización de experimentos.
En un segundo momento se procede a buscar las propiedades
comunes que presenten los datos correspondientes a esos hechos,
como asociar la formulación de determinadas nubes con la pro
ducción de granizo, o identificar patrones uniformes de compor
tamiento en los niños. Estas propiedades comunes darán lugar a
la formulación de regularidades o enunciados generales del tipo:
“Cada vez que ocurre A, ocurre también E”. Estas regularidades
podrán estar escalonadas en distintos niveles de generalización,
constituyéndose como leyes. Cuando se alcanza a reunir un con
junto de leyes de máxima generalidad, sistemáticamente conec
tadas, el conjunto podrá denominarse “teoría”.
Se trata de un procedimiento inductivo, del tipo que fuera ana
lizado anteriormente.
Por último, la tercera etapa consistirá en la aplicación de las
leyes y teorías para explicar y predecir nuevos hechos mediante
deducciones. En los ejemplos anteriores, permitirá anticipar la
87
ocurrencia de granizo y explicar y predecir la conducta de un
niño de determinada edad, subsumiéndola en ía conducta obte
nida por inducción.
De un modo esquemático este proceso se puede representar me
diante el siguiente triángulo:
leyes, teorías
/
inducción
\
deducción
/
hechos registrados
\ nuevos
inicialmente hechos
88
2. E l m odelo h íp otético-d ed u ctivo de investigación
F igu ra 7
89
Otra diferencia importante es que la inducción no es el camino
único y seguro para la obtención de regularidades y teorías. Las
críticas a la inducción como ya es sabido, son amplias y comple
jas y ha sido tema de arduo debate epistemológico.
También difieren en el reconocimiento de la existencia de un
marco teórico y el papel asignado a las hipótesis.
Analizaremos a continuación cada uno de los pasos del esque
ma presentado en la figura 7.
L os problem a s
90
desde la mera curiosidad intelectual, el placer por la indagación
y el conocimiento, hasta demandas prácticas como descubrir el
origen de una enfermedad, ganar una guerra o evitar inunda
ciones. Larry Laudan en El progreso y sus problemas*7, centra
su análisis de la ciencia en los problemas científicos y distingue,
por un lado, problemas de tipo conceptual y, por otro, los de tipo
empírico. En biología, por ejemplo, dar una caracterización ade
cuada del concepto de especie es un problema conceptual. Ejem
plos de problemas empíricos son los que se plantean a partir de
descubrimientos, como una nueva bacteria, un nuevo gen, o la
desaparición de una isla en el océano. Pueden agregarse, tam
bién, los problemas de tipo técnico, cómo mejorar el cultivo de la
tierra, o evitar que el granizo arruine una cosecha.
Las preguntas pueden pensarse como pedidos de expbcación,
al menos en el campo de la ciencia pura. ¿Por qué en verano los
días son más largos que en invierno?, ¿por qué el hielo flota sobre
el agua?, ¿por qué se produjo la guerra en Yugoslavia?, ¿cómo es
que ocurre un espejismo?, ¿por qué un niño de cuatro años cree
que hay más líquido en un vaso alto y delgado que en otro más
ancho y bajo? La investigación, en estos casos será una búsqueda
de expbcación, y llegará, si tiene éxito, a construirla.
En el caso de las preguntas técnicas, la investigación consistirá
en hallar un procedimiento que dé cuenta del problema.
Es muy importante que se pueda lograr una formulación clara
y precisa de los problemas. A veces los interrogantes surgen de
manera global, poco discriminada, dando lugar con posterioridad
a la diferenciación de distintos problemas. También las preguntas
pueden ordenarse en grados de generahdad y de imphcación, y lo
que inicialmente fue una pregunta única e indiferenciada se pue
de convertir con el tiempo en una famiha de interrogantes cientí
ficos, mucho más discriminados y específicos que al comienzo.
El marco teórico generalmente condiciona los interrogantes o
preguntas que se formulan, porque provee del contexto general
en el que tiene sentido interesarse por algo o avanzar en deter
minada dirección. Ciertas preguntas sólo tienen sentido en un
contexto teórico particular. Así, por ejemplo, indagar en ciertas
omisiones o equivocaciones de las personas sólo tiene sentido en
91
tanto se supone que no son meros accidentes o hechos casuales,
sino que son reveladores de mecanismos significativos, de estruc
turas que no se ponen de manifiesto de otro modo. Aún en el
caso de investigadores muy revolucionarios, contestatarios de las
teorías vigentes, también ha sido relevante conocer el contexto
teórico, porque permite entender a qué ideas se estaba enfren
tando el investigador.
E l m a rco teórico
92
nificado en distintas teorías, o que integre diversos sistemas cla
sifícatenos. Las consecuencias de esas diversidades puede que
no se presenten inicialmente pero que se pongan de manifiesto
a partir de algún resultado empírico posterior. Así, por ejemplo,
ciertas discusiones en psiquiatría respecto de si ciertos enfermos
son o no borderline tenían en su base distintas caracterizaciones
del término, y distintos supuestos acerca de la enfermedad men
tal. O en biología, ciertas estructuras fueron consideradas como
seres vivos bajo determinadas definiciones y categorías pero no
lo eran bajo otras, generándose discusiones que parecían ser del
orden fáctico, cuando en realidad eran de tipo conceptual y ter
minológico.
Además de hipótesis teóricas, los marcos teóricos contienen en
forma implícita o subyacente supuestos de tipo paradigmático.
Se trata de creencias muy básicas acerca de cómo son los obje
tos que se estudian, cómo se relacionan, la permanencia o los
cambios que es esperable que se produzcan y la mejor manera
de conocerlos. Difícilmente los investigadores cobran conciencia
de ellos, puesto que constituyen creencias básicas e incuestio
nables, pero que determinan considerablemente el alcance de
la investigación, e impiden ver más allá de sus límites. Como
ejemplos de tales supuestos puede considerarse a los del meca
nicismo en las ciencias naturales, el vitalismo en la biología y el
funcionalismo sociológico.
L as h ip ótesis
93
ran originado en observaciones distorsionadas o erróneas. Esta
tarea resulta tener muchas veces valor heurístico, es decir, con
tribuye a estimular la creatividad del científico, necesaria para
pensar en respuestas apropiadas. Una vez efectuado ese examen
se procede a dar respuestas tentativas a través de hipótesis.
En este contexto, una hipótesis es un enunciado de tipo ge
neral, es una conjetura que anticipa la solución al problema,
pero que requerirá, en un momento posterior, de ser evalua
da críticamente.
Como ya se señaló, son enunciados que se toman como verda
deros provisoriamente, y deberán ser confrontados con la reali
dad a través de sus consecuencias.
Por ejemplo, si la pregunta es por qué los niños de cuatro años
responden que hay más líquido en un vaso alto que en otro más
bajo y ancho, habiendo visto que eran trasvasados ambos de va
sos de igual forma y cantidad de líquido, la hipótesis explicativa
dirá que los niños detectan una sola de las variables intervinien-
tes, en este caso la altura, y no ambas.
Una primera evaluación de la hipótesis tendrá en considera
ción ciertas condiciones formales. Una condición preliminar es
que su formulación sea clara y que no presente ambigüedades.
Suele pedirse que el vocabulario técnico de las hipótesis esté
definido dentro del marco de la investigación, ya sea a través
de definiciones estipulativas, teóricas, operacionales, o de otro
tipo. Deberá ser un enunciado sintético, es decir, no tendrá que
ser ni analíticamente verdadero ni analíticamente falso, siguien
do la distinción efectuada en el capítulo anterior. Dicho de otro
modo: las hipótesis deberán tener contenido empírico. Pero como
el contenido empírico es una cuestión de grado, podrá decirse,
prescriptivamente, que cuanto más contenido empírico tengan,
tanto mejor.
Las hipótesis establecen relaciones entre los términos que con
tienen, siendo esas relaciones a veces de tipo funcional, otras de
tipo causal, o también de tipo conceptual o genético. Las hipóte
sis funcionales afirman la interacción de propiedades o relacio
nes, mientras que en las causales postulan que una de ellas es
condición suficiente respecto de las otras.
94
El marco teórico es también relevante para esta etapa, ya que
los conceptos intervinientes en las hipótesis provienen general
mente de las categorías contenidas en las teorías presupuestas.
Aquellas formuladas dentro de un determinado marco teórico
deberán ser compatibles con el conjunto de hipótesis de ese mar
co. Salvo en los casos en que se producen modificaciones impor
tantes dentro de una disciplina, en los que surgen nuevas teorías
y cambios de enfoque significativos, las hipótesis se insertan en
las teorías vigentes, guardando con los enunciados que forman el
marco teórico relaciones de compatibilidad, de deducibilidad y de
implicación. Cuando esto no pasa, es decir, cuando la hipótesis
propuesta no resulta compatible o no resulta integrada con las
teorías vigentes, suele ser resistida por la comunidad científica y
vista con desconfianza. En ese caso, la nueva hipótesis, si resulta
exitosa, podrá dar lugar a una nueva teoría.
¿Cómo surgen las hipótesis, cómo se accede a ellas? Según el
modelo clásico presentado, es la inducción, como procedimien
to de generalización, el método que permite llegar a las leyes y
teorías, es decir, a la formulación de enunciados generales que
expresan regularidades y que subsumen a cada uno de los casos
particulares registrados. Se suele recomendar que previamente
a la formulación de hipótesis el científico tome en consideración
estudios previos y efectúe un buen número de observaciones nue
vas, indague en investigaciones similares anteriores y reúna la
información que considere pertinente. Pero no serán esos mate
riales por sí mismos los elementos con los cuáles se podrá arribar
a una hipótesis, ya que no hay algoritmos que aseguren la pro
ducción de hipótesis. Solamente la experiencia, la imaginación y
la creatividad del científico llevan a cabo esta tarea, para la que
no se dispone de ninguna receta.
Sin embargo, y en los últimos años, ha cobrado interés el estu
dio de la producción científica desde otro punto de vista, tratando
de descubrir cierta legalidad en los mecanismos de producción de
ideas y de resolución de problemas, bajo lo que se denomina ‘ló
gica del descubrimiento”. Se trata de estudios de tipo fáctico para
los que ha contribuido el desarrollo de la inteligencia artificial y
las ciencias cognitivas.
95
P roced im ien tos deductivos
96
hipótesis auxiliares, que deberán ser claramente reconocidos a la
hora de evaluar los resultados obtenidos.
97
los investigadores.
Cuando las propiedades estudiadas admiten variaciones, se
pueden aplicar procedimientos experimentales en los que se ana
lizan las modificaciones en los valores de la variable indepen
diente en relación con la dependiente. Su utilización incide de tal
modo que las disciplinas que lo emplean han sido denominadas
ciencias experimentales. Respecto de este método, cabe agregar,
a lo que ya se ha señalado, la distinción de tres momentos de su
aplicación:
a) el diseño del experimento, donde se identifican las variables, y
el modo y orden en las que se variarán,
b ) la implementación del experimento, momento en que se eje
cuta, en condiciones de laboratorio o de campo, y
c) el registro y evaluación de los resultados obtenidos.
Cuando no pueden llevarse a cabo esas formas de experimenta
ción, pueden ser reemplazadas por la observación sistemática o
por la llamada experimentación ex post facto.
En algunos casos la contrastadón no puede realizarse en for
ma inmediata, puesto que supone la producción de fenómenos
futuros muy distantes en el tiempo, y otras veces muy lejanos
en el espado. Tal es el caso, por ejemplo, en astronomía, de los
estudios de las órbitas de los cometas, o el estudio de los terre
motos en geología. En esos casos las técnicas de simulación por
computadoras ha permitido sacar el máximo aprovechamiento
de la información disponible, hadendo extrapoladones, y de ese
modo suplir en buena medida la falta de datos.
A veces, las contrastaciones suponen mucha teoría debido a
distintos factores. Por un lado está la presuposición de teorías
para la construcción de los instrumentos a través de los cua
les se obtienen los datos. Por ejemplo, si un astrónomo hace
observaciones a través de un telescopio electrónico, supondrá
muchas leyes físicas como las de la óptica, que explican el
funcionamiento del telescüpio y la confiabilidad de lo que se
observa a través de él.
Por otro lado, se ha dicho que el lenguaje mediante el cual se
registran los datos tiene carga teórica. Se argumenta que aún
en el caso de enunciados tan básicos como “Esta tiza es blanca”
98
se encuentra presupuesta mucha teoría, como argumenta Chal-
mers28. En cuanto se intenta caracterizar conceptos como el de
‘‘tiza” se cae en la cuenta de cuánta teoría química se presupone,
así como el concepto de “blanco” puede presuponer teoría física.
En muchas investigaciones de las ciencias sociales se presen
tan dificultades en el testeo de las hipótesis. Se suele dar el caso
de que se explique un determinado fenómeno mediante la for
mulación de una hipótesis, y ese mismo fenómeno sea utilizado
como elemento de prueba que pretende confirmarla. Esta situa
ción puede analizarse de dos maneras. O bien se considera que
se trata, lisa y llanamente de un círculo vicioso, porque se toma
como premisa explicativa precisamente aquello que se desea
explicar; o bien se considera que se trata de una investigación
incompleta en la que faltan elementos de juicio que permitan
evaluar adecuadamente la hipótesis. Este problema es común
en el contexto de la investigación clínica. Un paciente puede ma
nifestar ciertos síntomas, y el terapeuta puede hacer hipótesis
interpretativas que intenten explicarlos. Pero no será suficiente
aval de esa hipótesis la mera referencia a esos mismos síntomas.
Hará falta buscar elementos de prueba adicionales e indepen
dientes de aquellos fenómenos que se pretenden explicar.
99
que se consideran ad-boc porque no cuentan con un apoyo
independiente, pero en principio pueden ser contrastadas
en el futuro. Ingresan en form a ad-hoc en la investigación
para salvar una hipótesis refutada, pero a posteriori pueden
ser legitimadas como hipótesis auxiliares, si son sometidas a
prueba en forma independiente.
Un ejem plo muy criticado por Carnap y por Hempel de pro
cedimiento ad-hoc es el que planteaban los biólogos vitalistas
de la década del treinta del siglo XX, al explicar la diferencia
entre distintas especies en la regeneración de órganos y te
jidos. Se explicaba la diferencia apelando a que una especie
tenía una fuerza vital o una entelequia más poderosa que la
de otra especie. No se presentaba ningún elem ento de prueba
adicional que justificara la hipótesis de la entelequia que no
fuera la misma regeneración de los tejidos, que era precisa
mente el fenómeno a explicar. Otro famoso ejem plo es el del
finiculus, o hilo elástico e invisible, cuya existencia sostenían
los opositores a Torricelli para explicar porqué se modificaba
el nivel de la columna de mercurio, y en contra de la hipótesis
de que el aire tenía peso, pero no daban elementos de prue
ba empíricos, excepto la m odificación del nivel del m ercurio
mismo.
En la m etodología que propone Lakatos también hay una
estrategia para preservar determinadas hipótesis. Ante los
resultados em píricos desfavorables, no deberá responsabili
zarse a ninguna de las hipótesis del núcleo del programa de
investigación, sino que deberán hacerse cam bios en las del
cinturón periférico. Pero explícitam ente se excluye la posibi
lidad de recurrir a hipótesis ad-hoc, al menos a las del primer
tipo. El núcleo deberá mantenerse inmodificado para perm i
tir el desenvolvimiento del programa de investigación, que
será evaluado con posterioridad, en función de su capacidad
de llevar a nuevos descubrimientos e increm entar sus confir
maciones.
También en posiciones holistas como las de Duhem y Quine
se presentan opciones respecto de cuál de un conjunto de hipó
tesis queda comprometida por un resultado empírico adverso.
100
L a eva lu a ción d e los resultad os
H -► I (Si H, entonces I)
no I
no H
Se trata de la forma de razonamiento inválida conocida como
falacia de la afirmación del consecuente: de un enunciado con
dicional y de la afirmación de su consecuente no se desprende
necesariamente el antecedente. De modo que aunque las pre
misas fueran verdaderas, no queda asegurada la verdad de la
hipótesis.
Es interesante comparar este esquema con el esquema induc
tivo del modelo clásico:
11
12
In
H
En ambos esquemas se toman como premisas enunciados ob-
servacionales verificados y en ambos se concluye una hipótesis
general H, pero la diferencia reside en que en el primero de ellos
la hipótesis es un punto de partida (aunque condicional) que se
pretende justificar a través del razonamiento, mientras que en el
101
esquema inductivista simple es solamente un punto de llegada
que se obtiene por generalización.
La otra manera de evaluar una hipótesis que ha tenido re
sultados favorables en la contrastación es considerarla con
firmada. Se entiende por confirmación, la estim ación de un
valor probabilístico para la hipótesis en cuestión, bajo la si
guiente argumentación:
H— ►Oí, I v « I")
Ilj I2)M Xj
~H
Si una hipótesis implica un conjunto de consecuencias ob-
servacionales: Ir I2,... In, y se verifica un gran número de esas
consecuencias, se infiere con alto grado de probabilidad que
H es verdadera. La doble línea representa este tipo de infe
rencia no deductiva.
Como la forma del razonamiento no es lógicamente correcta,
sino que la conclusión se deriva con cierto grado de probabilidad,
la verdad de la hipótesis no estará garantizada. También puede
cuestionarse la estimación de su valor probabilístico, puesto que
si en algún momento se detectara al menos un caso en contrario
del tipo no IK, por cuestiones del cálculo de probabilidades la pro
babilidad de la hipótesis quedaría reducida a cero.
En resumidas cuentas, puede decirse que no es posible ni
verificar ni confirmar hipótesis. Si se entiende por verificar,
probar la verdad, no es posible verificar hipótesis por las ra
zones lógicas ya expuestas. Tampoco es posible confirmar hi
pótesis, entendiendo por ello la obtención de una estimación
probabilística de su verdad.
Pero sí bien no es posible verificar hipótesis, sí es posible
refutarlas bajo determinadas condiciones. Si de una hipótesis
que se supone verdadera, se llega a una consecuencia falsa,
habiendo utilizado correctamente los procedimientos deduc
tivos, eso significa que la hipótesis es falsa, ya que de premi
sas verdaderas no puede inferirse una conclusión falsa. Esta
consecuencia lógica está fundada en el modus tollens, que en
102
este caso cobra la siguiente forma:
H -► I (Si H, entonces I)
no I
no H
A esta situación de diferencia formal entre lo que permite
inferir la verificación de una consecuencia empírica de una
hipótesis y una refutación, se la denomina asimetría entre ve
rificación y refutación: la lógica garantiza la falsedad de un
antecedente a partir de la falsedad del consecuente, pero no
garantiza la verdad del antecedente (en este caso la hipótesis),
a partir de la verdad de sus consecuencias empíricas.
La única conclusión a la que se podrá llegar a partir de la
verificación de las consecuencias derivadas de una hipótesis es
a la consideración de la hipótesis como corroborada, que sig
nifica solamente no haberla refutado, pudiendo seguir siendo
considerada verdadera. De una manera informal, no técnica,
se dice también que la hipótesis ha sido comprobada. Cabe
aclarar que en muchos usos “verificar” no tiene el sentido que
se acaba de exponer, de prueba de la verdad, sino un uso más
general de poner a prueba una hipótesis.
En cuanto a la refutación, si bien es cierto que desde un
punto de vista lógico es concluyente, desde un punto de vista
m etodológico no siempre lo es. La presencia de más de una
premisa, como en los casos en que se recurre a hipótesis auxi
liares y teorías presupuestas, hace que no haya seguridad
respecto de cuáles de ellas han llevado al resultado falso. Es
quemáticamente:
(H y A) —► I
No I_________
No(HyA)
Pero de la negación de una conjunción, por las leyes de De
Morgan se infiere la disyunción de las negaciones de los enun
ciados conjuntivos: o no H o n o A, es decir, una, otra o ambas
deberán rechazarse.
103
El otro argumento que relativiza la refutación es la falibili
dad de los datos observacionales: la falta de certeza que pue
de existir respecto de la verdad o falsedad de los enunciados
empíricos.
Aceptación de la hipótesis: Si los resultados obtenidos en la
contrastación em pírica son favorables la hipótesis será consi
derada corroborada y se la podrá aceptar como una respues
ta adecuada al problema, pero esa aceptación teiidrá siem
pre carácter provisorio. Es recomendable insistir en nuevas
pruebas de una hipótesis corroborada, procedim iento que si
resulta exitoso en un cierto número de pruebas, se da por
terminado. Esta aceptación no será garantía respecto de que
en el futuro surjan elem entos de prueba em píricos y razones
de índole teórica que lleven a la refutación o al abandono de
la hipótesis.
Rechazo de la hipótesis: Si los resultados obtenidos fueran
refutatorios, deberá hacerse un cuidadoso examen para de
terminar cuál o cuáles de las premisas son las responsables
de ese resultado adverso. Podrá ser la hipótesis en cuestión,
o tal vez alguna de las auxiliares intervinientes que deberán
evaluarse en form a independiente. Si ellas no fueran refu
tadas, podrá considerarse falsa la hipótesis inicial, en cuyo
caso, o habrá que abandonarla y proponer en su lugar una
nueva, o se podrá intentar corregirla modificándola en algún
aspecto, en su alcance o en alguno de sus términos. Es muy
común que las hipótesis se tomen inicialm ente en su máximo
alcance: para todo ser humano, para todo ser vivo, para toda
partícula... pero sí fuera refutada, podrán hacerse reform ula
ciones que reduzcan su alcance hasta lograr resultados favo
rables. Claro que el interés teórico de la hipótesis en un uno
y otro caso suele ser muy distinto.
Por otro lado, el carácter estrechamente interconectado {ho-
lismo) de las hipótesis lleva muchas veces a que se las con
sidere en forma conjunta, lo que im posibilita una evaluación
singularizada que determine cuáles están corroboradas y
cuáles no.
Para terminar, cabe señalar que el modelo de investigación
104
presentado es un modelo muy simplificado, que además idea
liza la práctica científica, mucho más rica y compleja que lo
que se acaba de exponer. Es posible, por otra parte, construir
modelos alternativos de la tarea de investigación.
105