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Contexto Histórico de San Agustín

El documento describe el contexto histórico del siglo IV d.C. en el Imperio Romano y el ascenso del cristianismo. Constantino obtuvo el control de Occidente tras una visión en la que vio una cruz en el cielo con la inscripción "Con este signo vencerás", lo que lo llevó a adoptar al dios cristiano. Él y Licinio luego publicaron el Edicto de Milán en 313 d.C., estableciendo la tolerancia religiosa en el imperio y marcando el fin de la persecución

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Contexto Histórico de San Agustín

El documento describe el contexto histórico del siglo IV d.C. en el Imperio Romano y el ascenso del cristianismo. Constantino obtuvo el control de Occidente tras una visión en la que vio una cruz en el cielo con la inscripción "Con este signo vencerás", lo que lo llevó a adoptar al dios cristiano. Él y Licinio luego publicaron el Edicto de Milán en 313 d.C., estableciendo la tolerancia religiosa en el imperio y marcando el fin de la persecución

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Capítulo I. CONTEXTO, VIDA Y OBRAS DE SAN AGUSTÍN.

1.1. Contexto Histórico

1.1.1. El gran continente negro.

El continente negro, durante mucho tiempo fue desamparado por la gran


mayoría de las personas del mundo conocido. ¿Qué se sabe de África y de los
millones de seres de piel negra que pueblan sus desiertos y sus bosques? El hablar
de África no es sinónimo de desierto o selvas infranqueables. Al igual cuando se
hace referencia a esta gente de África, se piensa en el color negro de piel, parecidos
en facciones y costumbres. Y lejos de lo que denominamos civilización.

África posee una geografía muy diversa, como la de cualquier continente, del
mismo modo sus habitantes. África posee desiertos, algunos tan bastos de área
geográfica, como el Sahara, el de Libia, y otros que se extienden por las comarcas
que baña el océano índico. Haciendo la comparación de estos desiertos, es casi
igual a los países de lengua española1.

También hay regiones agrícolas que poseen gran fertilidad; como los valles
del Nilo y del Níger, asimismo las tierras de la antigua Numidia.

Es una región de grandes montañas, como las del Atlas, en Marruecos y


Argelia, alcanzando los 4,500 m. de altura. Bajo un suelo rocoso se extiende la
cordillera de Kathlam, en el sur, que alcanzan los 3,400 m. en la cual su pico está
lleno de nieve perpetua.

Ríos llenos de majestad, nombrando al Nilo, el cual es el más largo del


mundo, y el Congo, el cual ocupa el quinto lugar en longitud; con majestuosas
cataratas y enorme lagos como los de Victoria y Tanganyica.

1
Cfr. GARCÍA Ramón, “África”, Enciclopedia metódica Larousse en color, Tomo I, Ediciones
Larousse, México 1985, p. 90.
Este rico continente, posee inmensas selvas y fieras, las cuales se desplazan
en los bastos bosques causados por la lluvia, es esta misma la que determina si el
país será desierto o una selva, ya que varía mucho. Ya mencionadas las fieras, al
igual que las bestias, los pájaros de vistoso plumaje, búfalos, los antílopes y las
cebras. Donde la lluvia es escasa, se expande el desierto: donde no se levanta
vegetación alguna, y pocos animales sobreviven a los extremos climas.

Por otro lado, los minerales son de suma riqueza: el oro ha sido muy basto y
es considerable en el sureste, los diamantes, en el sur, suroeste, y centro. En
algunas regiones se extrae grandes cantidades de cobre. Grandes cantidades de
fosfato. Desde antiguamente se conocen grandes yacimientos de carbón, hierro y
sal2.

Aunque se desconoce la verdadera proveniencia de los habitantes del pueblo


Africano, podemos decir que la gran mayoría es de piel color negra. Millones de
personas han habitado y habitan el continente.

Su inmensurable riqueza, siempre ha sido punto de vista para muchos


pueblos. Desde la gran Grecia, como de los Romanos. Imperios que han marcado
este continente bajo; política, cultura, economía, explotación, pero distinguidamente
con ilustres personajes, que lucen su gran pensamiento, sobre todo filosófico3.

1.1.2. Imperio Romano y el Cristianismo. A finales del siglo III, y principios


del siglo IV.

El siglo III, dentro del cristianismo, fue un tiempo siniestro. El Imperio


Romano, venía concediendo la paz ya por mucho tiempo, y lo que había florecido
en todo el mundo mediterráneo, ahora se veía en decadencia. Se había presentado

2
Cfr. GARCÍA Ramón, “África”, Enciclopedia metódica…, 98.
3 Cfr. GARCÍA Ramón, “África”, Enciclopedia metódica…, pp. 105, 121.
un derrumbe en el firme poder central, señores de la guerra recorrían todo el imperio
con sus bastos ejércitos, queriendo adueñarse del poder o simplemente mantenerlo
contra rivales. Muy controversial y crítico, ya que en un mismo tiempo se
presentaban autoproclamaciones de tres o cuatro emperadores.

El futuro que se forjaba hacia el hombre vino en decadencia, y con mucha


inseguridad, cuando las ciudades eran saqueadas. “La depreciación del dinero y la
interrupción de las rutas de comercio desembocaron en una inflación galopante. La
cultura urbana y sofisticada de las ciudades se hundió, bajo una marea creciente de
filisteísmo y brutalidad campesina, cuando los hombres arrojaron por la borda su
bagaje intelectual en la triste lucha por la supervivencia”4. Con la incertidumbre de
la vida, se optó por la magia, y religiones que brindaban la salvación, al seguir
creencias y comportarse bajo normas establecidas.

Diocleciano, militar y emperador, a finales del siglo III, quiso estabilizar al


imperio romano. Llevando a cabo un “sistema de emperadores asociados”, bajo la
sucesión del mayor por el más joven. Comienzan a surgir problemas, debido al
egoísmo causado en que los mayores no disponían abandonar su puesto cuando
les correspondía. Aunque Diocleciano sí lo hizo. Así surgió un gran número de
emperadores que se habían proclamado en diferentes provincias, y se regresaba al
mismo problema que se vivía en el siglo anterior, el caos.

Constancio Cloro, uno de los gobernantes, en Britania y la Galia. Murió en


julio de 305 en York. Le sucede su hijo, Constantino, quien une fuerzas militares y
políticas con emperador Severo, quien en su momento gobernaba Italia y África.
Para así cumplir principios que los llevarían a gobernar el Occidente. Meses de la
unión, Severo es derrotado por Majencio, hijo de Maximiano, amigo de Diocleciano.
Tras este acto, Constantino se proclamó como emperador legítimo en Occidente en
el año 307.

4
Cfr. AGUILAR José, Historia Universal en sus Momentos Cruciales: Las Llamas de la fe,
Volumen II, EDICIONES AGUILAR, Madrid 19722, p. 13.
Constantino, “era un hombre ambicioso y estaba decidido a concentrar el
poder imperial en su propia persona y después transmitirlo”5. Así que tuvo que
detener su imperio del ataque de los germanos, en la frontera del Rin. En el 310
entra en España, derrotó a las tropas militares y obtuvo el control de las provincias.
Italia y sobre todo Roma, era punto central para perdurar el poder. Contando con un
ejército que se regía con orden, Constantino se aventura a la invasión de Italia. A
fin del verano del año 312 d. C. Constantino comanda sus tropas a los Alpes,
tomando a Susa en la salida de estos y así Turín cae bajo la batalla. Continuando
hacia Milán, y después Constantino gana más territorio derrotando a las fuerzas
militares que protegían Verona.

Constantino siempre estaba alerta a lo milagroso. Por dicha actitud, obtiene


una visión por parte de dios, el dios de los cristianos. En el cual narra Eusebio:
“invocó a Dios con ferviente plegaria y súplica para que le revelara quién era y
extendiera su diestra para ayudarle en sus peligros presentes. Y mientras estaba
así rezando, se le apareció en el cielo el signo más maravilloso. Dijo que hacía el
mediodía vio con sus propios ojos una cruz luminosa en los cielos, por encima del
sol, y con una inscripción que decía: CON ESTE SIGNO VENCERÁS. Ante este
signo divino quedó lleno de estupor y también todo su ejército, que fue testigo del
milagro6. Aunque no se demuestra la verasibilidad o la negativa de esta visión, lo
que sí se puede asegurar es que, tras la naturaleza de la visión, el emperador
Constantino quedó completamente convencido que contaba con la protección del
dios de los cristianos. Así es como toma la revelación de dios, adoptando pues al
dios de los cristianos como verdadero Dios, quien le había prometido la victoria.

Protegido por Dios, y con mucha determinación, Constantino continuó hacia


Roma. Llega ante Majencio, su enemigo, el día 26 de octubre del 312, teniendo una
victoria favorable. Majencio es decapitado, colgando su cabeza en la punta de una
lanza, la cual fue colocada en Roma. Constantino cruza el puente Milvio y entra por

5
AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p. 17.
6
Cfr. AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p. 14.
la Porta Flaminia, bajo honores que aludían a su imperio, tanto del Senado como
del pueblo.

Constantino convencido de su victoria por causa de la bendición del dios


cristiano, quien en ese momento le concedía dicha alegría. Así es como, “desde
entonces se dedicó a apoyar a la Iglesia cristiana. Y esa Iglesia, de estar en la
opresión, ser pobre y, a veces, una minoría perseguida de baja categoría social,
ahora se hallaba, de repente, elevada a las alturas del poder, el prestigio y la
protección”7.

Pasado un tiempo en la sede romana, el emperador regresa a Milán, se


confronta con Licinio, quien establecía régimen en las provincias balcánicas. Los
dos hacen causa común contra Maximino, césar del Asia Menor y el Oriente. Esta
alianza se confirma con el matrimonio de Licinio y la hija de Constantino, quien
llevaba el mismo nombre de su padre; Constancia. Así es como los dos
emperadores, publican un edicto “conjunto sobre tolerancia religiosa”. El cual es
titulado, EDICTO DE MILÁN, que establecía:

“Hemos juzgado, dar a los cristianos, lo mismo que a todos los demás, la
libre facultad de profesar la religión que cada uno quisiere para que la
divinidad que está en los cielos se muestre benigna y propicia a nosotros,
y a todos los que están sujetos a nuestro poder”8.

El Edicto de Milán, es aquí donde los cristianos obtiene victoria y salen de las
catacumbas en las cuales se encontraban refugiados, al igual que las usaban como
centros de reunión secreta, de celebraciones religiosas y también como
enterramiento. Tras el edicto, los sacerdotes y obispos toman cargos que les
permiten poderío, quedando exentos de “costosas obligaciones municipales”. El
domingo se proclama fiesta, la fiesta de Cristo. Los obispos obtienen el mismo rango
que los tribunales9.

7
AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p. 15.
8
AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p. 15.
9
Cfr. COWBY Jean, Para Leer la Historia de la Iglesia: Desde los orígenes hasta el siglo
XXI, Verbo Divino, España 2007, pp. 98-99.
Constantino, es gran factor importante en la erección de la Iglesia, dentro del
Imperio Romano. A partir del año 312, las provincias cristianas se fueron
acrecentando y tomando gran fuerza en economía, política y pensamiento.
Constantino, tenía cristianos junto a él, (aunque el fuera bautizado hasta el 337,
cuando estaba en su lecho de muerte).

Hacia delante del año 312, se pueden contar veinticinco años del reinado de
Constantino. En el año 324, invadió Licinio, contando con la victoria, decide fundar,
“la antigua ciudad griega de Bizancio, llamándola la ciudad de Constantino –
Constantinopolis”10. Constantinopla está situada en una de las principales vías
militares del imperio, que conduce de las fronteras del Rin y el Danubio a las de
Persia.

Dicho nombre de la ciudad lo cree así el emperador, como mandato de Dios.


Dicha ciudad con la única religión de Cristo, dejando fuera al paganismo, así se
erigían magníficas iglesias para el culto. El mismo Constantino convoca el concilio
de Nicea en el año 325, presidido de igual modo por él, definiendo en este las
creencias de la Iglesia. Aunque aún se notaba mucho la corriente pagana, se logra
hacer una unión entre el Estado Romano y la Iglesia cristiana.

Se crea nueva moneda de oro, denominada, el solidus11. La cual garantizaba


pureza, por consecuencia hay gran fomento en el comercio y la industria. El
emperador Constantino, tenía dos hijos: Constante y Constancio, quienes
sucederían el reino cuando este muriera. Hasta el 350, Constante gobernó en
Occidente, y Constancio, en Oriente. Desde el 350 hasta su muerte en 361.

El domingo de Pentecostés de 337, Constantino estando en su lecho de


muerte, se sentía satisfecho al considerar que había resuelto los problemas

10
AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p. 18.
11
“El solidus de oro acuñado por Constantino el Grande; representa al emperador adornado
con halo para indicar su categoría hierática”. Cfr. AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p.
18.
“constitucionales, militares, y económicos del imperio y que le había dado una nueva
capital y una nueva religión”12.

Aunque este imperio pronto se derrumbó, tras la muerte de Constantino.


Perduró lo más grande que hasta el día de hoy tiene gran influencia. Se legó la
cultura de Grecia, y la herencia política de Roma, y la Iglesia con este gran imperio
se lanzó camino al poder. Pasando de una minoría perseguida, a mayoría digna de
confianza.

Dejando en este ámbito, un periodo que si bien es cierto ya se venía


formulando desde años atrás, con grandes pensadores, pero que gracias a
Constantino pudo marcarse con sello de tinta, es lo que ahora conocemos como
periodo Patrístico13.

1.2. Vida

1.2.1. Infancia

Aurelio Agustín, nació el día 13 de noviembre en el año 354 d. C. En la ciudad


de Tagaste, provincia perteneciente al África Proconsular, en el altiplano de la

12
AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p. 19.
13
Cfr. AGUILAR José, “Imperio Romano y..., p. 19.
Numidia. Su padre, Patricio14, hombre muy gentil. Su madre, Mónica15, mujer de gran
fe cristiana. Teniendo de acompañante dentro de la familia a su hermano Navigio y
su hermana Perpetua; dentro de la familia, Agustín fue el hermano con más
potencial.

Durante la infancia, Agustín recibió los consejos de su madre Mónica, quien


lo educó en los primeros principios de la religión católica, incluso cuando las
circunstancias fueran muy difíciles. Mónica implantó ideas en el corazón de Agustín,
estas ideas fueron semillas cristianas de gran desarrollo e importancia. “Son las
ideas de un Dios providente, de un Salvador y de la vida futura y juicio final, que
descifrará el enigma de la historia”16. Estas ideas, eran principios que lo adentrarían
en su futura misión.

“El hijo nunca olvidó la deuda de gratitud para con su madre, como puede
verse siguiendo el relato de las Confesiones: «Pues vuestras manos,
Dios mío, desde lo secreto de vuestra providencia no desamparaban mi
alma, y de la sangre de su corazón, por medio de sus lágrimas, mi madre
os ofrecía por mí sacrificio día y noche; y Vos me guiabas con unos
modos maravillosos”17.

Junto a la fe cristiana, que con gran actitud y fe le mostraba su madre Mónica,


Agustín fue recibiendo la educación humanista y la cultura clásica, esta educación
era parte fundamental en Agustín, debido a que en su tiempo era lo que lo llevaría
a convertirse en un hombre, a sobresalir entre los hombres; “por esta influencia que
tienen las letras de la formación humana, se denominan letras humanas o

14
“Patricio, era un modesto terrateniente y empleado, municipal de Tagaste, en el Argelia
actual, y un pagano hasta sus últimos días, en que recibió el bautismo”. CAPANAGA
VICTORINO, Agustín de Hipona, Maestro de la conversión cristiana, BAC, Madrid 1974,
p. 6.
15
“Mónica se esforzó muchísimo en orientar a su brillante e inquieto hijo hacia la fe
cristiana”. ALLAN D. FITZGERALD, “Mujeres”, Diccionario de San Agustín; San Agustín a
través del tiempo, Monte Carmelo, España 2006, p. 916.
16
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona, Maestro de la conversión cristiana, BAC,
Madrid 1974, 7.
17
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 7.
humanidades. Ser hombres sobresalientes entre los demás era un ideal común en
tiempo de Agustín”18.

Agustín fue mostrando un gran potencial y disposición en los grandes


compromisos, es por esto que, Patricio y Mónica, lo guían al estudio de las letras.

1.2.2. Primeros Estudios

La formación educacional del siglo IV comprendía tres grados: la primera


etapa, que era la escuela y la formación elemental, en la cual los niños aprendían a
leer; la segunda etapa, se desarrolla en la edad de doce a dieciséis años, se
estudiaba la lengua latina, analizándola y leyéndola, acompañados de un maestro;
y la tercera etapa, que abarca desde los dieciséis años hasta los veinte años,
profundizaban el saber de la retórica y filosofía19.

En la primera etapa, Agustín permaneció en la escuela, guiado por el


litterator, o maestro de letras, así fue puliendo lo rudo de su alma. Durante la
segunda etapa, quien la mostraba el grammaticus, el maestro de gramática, Agustín
se enriqueció de grandes conocimientos. Después conoce al profesor de retórica,
el rhetor, ahí es donde se instruye en el arte de la elocuencia20.

Aunque con sacrifico, por parte de su familia, Agustín es enviado a Madauro,


para que aprendiera gramática y retórica, con gran fuerza y rigor, fue mostrando
grandes capacidades intelectuales. Fue cultivándose y creciendo en el saber de la
cultura clásica, desde las primeras letras, pasando por la gramática, con la lectura
de poetas y prosistas latinos, también se aficionó a la poesía, muy en especial, al
gran poema de Virgilio, la Eneida, el cual contiene gran valor poético y de sabiduría,
lo cual cautivó a Agustín21.

18
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 7.
19 Cfr. OROZ Reta José, San Agustín; el hombre, el escritor, el santo, LIBRERÍA
EDITORIAL AVGVSTINVS, Salamanca 1966, pp. 67-68.
20 Cfr. CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 7-8.
21
Cfr. CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 8.
“El encanto de las tragedias pasionales le cautivó durante mucho tiempo,
llevándole al teatro a llorar desventuras ajenas. En el camino de las
letras, Agustín aspiró a lo máximo a que podía aspirar un hombre culto
de su tiempo: la profesión de retórica”22.

Siendo un adolescente, aproximadamente a los 16 años vuelve a su tierra


natal, a su casa, permaneciendo alrededor de un año. Una vez terminadas estas
vacaciones, con suficiente apoyo por medio de su familia y amigos, de manera
especial Romaniano, logra emprender el viaje a Cartago, para continuar con sus
estudios23.

Pero mientras estudiaba retórica en Cartago, cae en sus manos un libro de


un autor romano, Cicerón, la obra llevaba el título de Hortensius, que contenía una
exhortación a dedicarse a la filosofía. La lectura de dicha obra le cambió las
intenciones de su corazón24.

1.2.3. Hortensius: Vocación por la filosofía

La carrera de la retórica lo conlleva a conocer obras de orden literario dentro


de la cultura romana, destacándose el gran Cicerón, dicho autor que se distingue
tras la obra que lleva por título Hortensius, que contenía una exhortación a buscar
la sabiduría; este libro “estaba inspirado en el Protréptico, de Aristóteles”25. La
lectura de dicha obra hoy pérdida de Cicerón despertó en el joven Agustín el amor
por la filosofía. Algunos consideran este acontecimiento en dos vertientes, espiritual

22 CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 8.


23
Cfr. ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de
San Agustín…, p. 1319.
24
Cfr. HIRSCHBERGER JOHANNES, Historia de la Filosofía I, Herder, Barcelona 199415,
p. 292.
25 CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 9.
y cultural en su vida, tomándolo como la primera conversión. “En realidad, la lectura
del Hortensius le produjo una liberación interior, afectiva, de máxima importancia en
su proceso espiritual”.

“He aquí el texto de esta experiencia nueva: «entre tales compañías, en


edad todavía inmadura, yo estudiaba en los libros de la elocuencia, en la
que deseaba sobresalir, con intención reprobable y ligera de satisfacer la
vanidad humana. Y, siguiendo el plan de los estudios, había llegado al
libro de un cierto Cicerón, cuyo estilo casi todos admiran, aunque no tanto
su pensar. Este libro tiene una exhortación a la sabiduría y se intitula
Hortensio. Pues bien: este libro cambió mis afectos, y dio nuevo rumbo a
mis súplicas, e hizo que fueran otras mis aspiraciones y ambiciones. De
repente se me antojaron ruines todas las vanas esperanzas, y con
increíble ardor y entusiasmo anhelaba por la inmortalidad de la sabiduría
y comencé a levantarme para volver a Vos. ¡Cómo me abrasaba, Dios!
¡Cómo me abrasaba con ansias de volar de lo terreno a Vos! Y no sabía
lo que Vos estabais haciendo conmigo». “En realidad, la lectura del
Hortensius le produjo una liberación interior, afectiva, de máxima
importancia en su proceso espiritual”26.

Con la lectura del Hortensius, se decidió impulsar su estudio sobre la


inmortalidad de la sabiduría, al no encontrar el nombre de Cristo en ella, no quedó
tan cautivado, mencionando que aunque no estaba muy apegado a las prácticas
religiosas, tenía mucha referencia con el Salvador27.

Es por eso que, se decidió aplicar su ánimo a las Sagradas Escrituras y ver
la calidad de estas. Sin embargo, al fijar su atención a ellas, le parecieron indignas
de parangonarse con la majestad de los escritos de Cicerón, su soberbia rechazaba
su estilo y su mente no penetraba.

26
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 9-10.
27
Cfr. OROZ Reta José, San Agustín…, p. 79.
La lectura del Hortensius, causa gran impacto en el alma de Agustín, el cual
buscaba la verdad con mucha insistencia. La lectura de Cicerón y la lectura de la
Biblia le orientaron hacia un sentido nuevo. Ahora sintiéndose atraído
profundamente por los problemas metafísicos. “En especial se siente como
subyugado por el problema del bien y del mal, cuya solución desea encontrar a toda
costa”28.

Este encuentro y reflexión, lo llevan a simpatizar con las doctrinas que


ofrecían los maniqueos, que para gusto de Agustín le parecían intelectualmente más
refinadas estas doctrinas maniqueas.

1.2.4. Maniqueísmo

Aproximadamente a los diecinueve años, Agustín entra en la doctrina


maniquea. No por casualidad, sino que tenía por respaldo la lectura del Hortensius,
que lo impulsa al conocimiento de la sabiduría, también tenía el hueco que le había
dejado el contacto con la Biblia. Así es como queda hábil la propaganda maniquea,
Agustín se decidió aventurar tras las cuestiones que llevaba en su interior,
queriendo encontrar respuesta en dicha doctrina.

El maniqueísmo estaba abierto a todas las personas, ya que era muy


universal. “En África del Norte, su acción se dirigía tanto a los paganos como a
cristianos”29. La doctrina maniquea le ofrecía y aseguraba a Agustín, completar la
revelación de Cristo, esta doctrina coincidía en muchas cosas con la doctrina
cristiana. Así es atrapado por la astucia de los maniqueos, lo cual era muy peculiar
para los seguidores de esta doctrina, ya que su técnica era atrapar a incautos por
medio de trampas en la muy humana tentación del saber, que dio origen a la caída

28
Cfr. OROZ Reta José, San Agustín…, p. 80.
29
Obras completas de San Agustín, XXX, escritos anti- maniqueos (1º.) BAC, MADRID
1986, 4.
primera. Seducían por medio de una “enciclopedia científica”, decían contener los
secretos del saber30.

“Una cosmografía y cosmología, una astronomía mezclada de astrología,


nociones de meteorología y geología, una física, una química, una
zoología, una antropología, una historia de la humanidad con una crítica
minuciosa de textos, una moral y una casuística muy precisa, un
apocalipsis; es decir, todo lo que se puede saber y algo más”31.

Esta secta científica, que presentaba como guía a la fe, bajo rigor científico y
racional, ofrecían como profesión los grandes misterios que enseña. Todo esto fue
cautivando a Agustín:

“Así caí, por mi desgracia, en manos de unos hombres soberbiamente


delirantes, demasiado carnales y locuaces, en cuya boca había lazos del
diablo y una liga con las sílabas de vuestro nombre, y del nombre de
nuestro Señor Jesucristo, y del Espíritu Santo Paráclito, consolador
nuestro”32.

Courcelle dice que, la razón principal por la cual Agustín abrazó el


maniqueísmo fue su apetito racional. Agustín pasó a ser importante en los círculos
intelectuales maniqueos, apelando a la razón y a las propias fuerzas. Los
maniqueos le ofrecían a Agustín respuestas a todas sus dudas, de igual manera a
“los ojos del joven estudiante aparecían libros magníficamente escritos y ricamente
ilustrados”33. Bajo la iluminación de esta doctrina maniquea, Agustín leyó la Carta
fundamental de Mani, quedando atado por está propagando maniqueísta durante
nueve años.

Profesó, Agustín, el monismo materialista o “el materialismo dialéctico”, en el


cual aparecían realidades corpóreas dadas por la imaginación al pensar en Dios,
este materialismo fue la gran rémora de su espíritu para hallar la verdad, “y no sólo

30
Cfr. CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 12.
31
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p.12.
32 CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p.12.
33
Cfr. OROZ Reta José, San Agustín…, p. 79.
para concebir el ser de Dios, sino el de la misma alma, porque el hombre se halla
compuesto de las dos porciones antagónicas”34. Por un lado una porción antagónica,
alma; buena, luminosa, que viene de gentes lucis. Por otro la porción antagónica,
alma; mala, oscura, que viene de gentes tenebrarum.

Agustín vivía como hijo pródigo, ya que no concebía el alma en su


espiritualidad, “siendo como es la vida del cuerpo, como Dios es la vida de las
vidas”35.

El materialismo maniqueo, contaba con determinismo, bajo este hacían


negación de la libertad moral para las acciones, sistema que fue oprimiendo a
Agustín. Aunque, sin duda, fueron formándolo y lo llevaron a tomar una posición
más realista y concreta en la reflexión “sobre los males de la existencia y las
dificultades morales o cadenas que sujetaban al alma humana”36.

Tras la profunda reflexión, Agustín se fue convirtiendo en un hombre rígido,


y científico, queriendo así llevar esta doctrina más conforme a la realidad. Todas las
grandes lecturas filosóficas, para Agustín muy bien reflexionadas le comienzan a
producir crisis espiritual, dejándolo muy inquieto.

Una vez que la crisis se apoderó de él, buscó respuesta en la consulta de


Fausto, exponiendo a este obispo maniqueo todo el bagaje cultural, erudición y las
dudas que había en él. Grande fue la desilusión de Agustín, cuando Fausto no pudo
ayudarle sobre la situación que vivía. Bajo esta ignorancia confesada acerca de las
cuestiones planteadas, fue desatando un lazo de decepción para Agustín.

1.2.5. Decepción Maniquea

Llegado el día en que Agustín se da cuenta de la gran vanidad de los


argumentos en los que se ha adentrado, comienza a liberarse de las convicciones

34
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 13.
35
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 14.
36
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 14.
maniqueas, bajo el régimen de tres vías: vía científica, vía psicológica y la vía
metafísica37.

Las lecturas filosóficas y físicas de los antiguos, convertían su pensamiento


de una manera más racional y científica, así fue teniendo una imagen diversa del
universo, lo cual era muy diferente a la expresión maniquea que se basaba en la
misma experiencia y observación de los fenómenos naturales.

El pensar mítico de los maniqueos iba en contra del pensar racional de los filósofos.
Una vez reflexionadas ambas formas de pensar, formaron en Agustín una respuesta
clara, para él fueron más aceptables los principios enunciados por los filósofos de
tan gran autoridad. Así es como Agustín da razón a los filósofos, y a la secta
maniquea se la niega. Mencionando que da razón, más conoce que estos filósofos
pudieron encontrar la naturaleza del mundo, pero no encontraron al Señor del
mismo.

“Al mismo tiempo, con el método más sólido y racional de observación e


investigación fue conquistando «la evidencia de la responsabilidad
personal, que fue una de las convicciones más fecundas y prácticas del
pensamiento agustiniano que le hizo ser el teólogo del
arrepentimiento»”38.

Gradualmente fue disminuyendo la confianza de Agustín hacía esta secta


maniquea, y se fue desilusionando con las enseñanzas de estos maniqueos.
Mientras tanto se trasladó a Roma, el cual fue bien recibido por los bienhechores
maniqueos. Aunque “su esperanza de que sus discípulos se portaran con él mejor
que los de Cartago le causó una nueva decepción: no le pagaban”39.

Milán fue centro de grandes descubrimientos y hallazgos de Agustín, es aquí


donde se dispone a vivir las etapas finales de su liberación. Q. A. Sínmaco, nuevo

37
Cfr. CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 15.
38
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 15.
39
ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de San
Agustín…, p. 1319.
prefecto de la ciudad, apoya a Agustín, nombrándolo profesor de la cátedra de
retórica. Contaba con treinta años y fue en el otoño del año 384.

Su expresión describe la situación en la que se encontraba: “andaba yo en


tinieblas y terreno resbaladizo y te buscaba a ti fuera de mí y no hallaba al Dios de
mi corazón. Y había llegado a lo profundo del mar y perdido la esperanza de hallar
la verdad”40. Su esperanza de encontrar la verdad en la doctrina de Mani, se había
desvanecido41. La decepción fue total, la corriente maniqueísta estaba ya muerta
para Agustín.

Con la profunda decepción maniquea, queda desolado. Aunque queda aún


el problema de la sabiduría. “Hasta se presentaba ahora con mayor dramatismo y
urgencia, tanto por el tiempo perdido como por la derrota sufrida”42.

1.2.6. Hacia el escepticismo

Agustín entra en un momento delicado en su vida, las cuestiones sobre todo


vuelven a bombardear su mente y su vida. Habían transcurrido muchos años desde
que había abandonado la Iglesia católica, y el regreso a esta, ni lo consideraba.

Había superado la doctrina maniquea, aunque no la anticatólica. Agustín


entra en desesperación por no encontrar la verdad, porque hasta ese momento
estaba convencido que no había argumento que superara los ataques de los
maniqueos. Hasta el momento Agustín no se había preguntado si la Iglesia católica
pudiera responder a las postulaciones maniqueas43.

“Dos caminos quedaban descartados: maniqueísmo y catolicismo.


Habría también un tercero, pero debía también descartarse, porque le
faltaba el nombre de Cristo. No quedaba más que un último camino, el

40
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 15.
41
Cfr. CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 17.
42
TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre, el pastor, el místico, PORRÚA, México
2002, p. 46.
43
Cfr. TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, p. 47.
peor de todos: el de la renuncia y de la confianza. Agustín se metió por
él”44.

Su capacidad intelectual lo llevó a leer prácticamente toda la literatura latina,


creando una riqueza intelectual muy grande en su persona. Pero seguía el problema
interior, esta literatura no lograba darse solución e ignoraban el nombre de Cristo.
Aunque veía con admiración a estos filósofos, nunca les brindó confianza, por la
razón ya mencionada: no hablaban de Cristo.

Así es como Agustín decide poner su confianza en aquellos filósofos que


“ponían la sabiduría en la búsqueda de la verdad sin esperanza; sin esperanza de
encontrarla”45.

Con la abundante lectura de todos estos escritos latinos, Agustín fue


perfeccionando su formación filosófica. Así es como cae en un estado de semi-
escepticismo. Llega a dudar de todo, pero esto no lo llevó a un escepticismo total,
sino más bien se encontraba en un momento de depresión de ánimo, de desengaño
y desconfianza. Aunque Agustín se encontraba inmerso en este semi-escepticismo,
seguía conservando certezas. Este pequeño proceso de corriente escéptica llegó a
dejar una gran huella en su vida.

1.2.7. San Agustín y, el encuentro con San Ambrosio

Posteriormente Agustín se hace oyente de San Ambrosio46, el cual daba sus


predicaciones dominicales. Todos los discursos de San Ambrosio le parecían muy
grandes, lo único que le parecía duro era el celibato. La predicación del Obispo de
Milán fue de gran influencia para la vida de San Agustín, influyendo notablemente
en la elevación y perfección de sus ideas. Durante este tiempo fue curando su

44 TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, p. 47.


45 TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, p. 49.
46 EXPLICAR A SAN AMBROSIO.
corazón. El contacto con Ambrosio fue poco físicamente, pero siempre hubo gran
comunicación de ideas, suficientes para que su proceso espiritual se viera en gran
aumento.

Ciertamente con la gran riqueza intelectual y espiritual brindada todos los


domingos por San Ambrosio, se abre un nuevo universo en la vida de San Agustín,
deja de concebir que todo era materia47 encontrándose con que también había seres
espirituales. Con la escucha de estos sermones de San Ambrosio, es guiado a la
ontología del espiritualismo, aclarando tres imágenes adulteras en el maniqueísmo:
“La imagen de Dios, la imagen del alma y la imagen de la divinas Escrituras. El
cambio o la rectificación se produjo gradualmente”48.

Este cambio de ideas lo alejó por completo de los errores de la doctrina


maniquea y fue descubriendo la imagen del alma y de Dios. Agustín fue haciendo
una triple conquista: espiritualidad de Dios, espiritualidad del alma y prestigio nuevo
para la Iglesia. San Ambrosio insistía en la espiritualidad pura del alma, al igual que
en la incorporeidad absoluta de Dios, lo cual cautivó el corazón de San Agustín, y
fue adoptando una espiritualidad que le fue dando conversión.

En medio de grandes y bastas lecturas, escuchando sermones por parte de


San Ambrosio, resolviendo grandes dudas que habitaban en su corazón; aunque
aún tenía el problema del mal, al cual no lograba ponerlo en su lugar y por ello sufría
aun. Logra dar un nuevo paso en su vida, que le lleva a conocer la doctrina
neoplatónica, que le llevará a convertirse al cristianismo49.

1.2.8. Agustín conoce la Corriente Neoplatónica. Conversión al Cristianismo

47
Cfr. “Porque, cuando Agustín llegó a Milán, el materialismo era todavía el peso de mayor
impedimento para avanzar en su camino. El no poder concebir una sustancia «era la
principal y la casi única de mi inevitable error». El también impedía el acceso a la fe en el
Salvador que enseñaba la fe católica”. CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p.
19.
48
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 19.
49
Cfr. CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, pp. 17 – 22.
Era muy común la filosofía neoplatónica dentro del círculo de los estudiosos
cristianos, que habitaban en esta región de Roma.

Con el favor de un amigo, que le concede el préstamo de los libros de Plotino,


es así como Agustín fue iniciado en los libros platónicos, estas obras neoplatónicas
traducidas al latín, lograron el primer encuentro con el Platonismo, específicamente
por medio de “quosdam libros Platonicorum”50.

Los filósofos neoplatónicos son los que vienen en ayuda, para sacarlo de esa
dolorosa obscuridad en la que se encontraba. Las lecturas de estas obras filosóficas
fueron parte fundamental para la evolución de su pensamiento.

“Lo cierto es, como dice el P. Boyer, que «este encuentro del plotinismo
y de la fe cristiana en la inteligencia de San Agustín es, sin duda, uno de
los hechos más importantes de la historia de la filosofía cristiana y, por
consecuencia, de la misma filosofía»”51. Por medio del adentramiento a
estas corrientes neoplatónicas, Agustín descubre la luz interior. Y bajo el
esfuerzo logra dar realce a esta luz, “que tiene supremacía ontológica
sobre todas las cosas, porque por ella fueron creadas todas”.

Con la profundización de estas lecturas, Agustín encuentra la invitación a la


interioridad, una invitación a entrar en sí mismo y contemplar esa luz inmutable. Se
ve invitado a superar las realidades sensibles y las imágenes de las que se mueven
turbulentamente en el ánimo. Subió más alto, fijándose en la luz de la verdad que
ilumina la mente, en la formulación de un juicio, distinguiendo lo verdadero de la
falso. Agustín encuentra una distinción esencial entre lo sensible y lo inteligible, al
igual que el principio de participación52.

Cfr. ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de


50

San Agustín…, p. 1320.


51
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 22.
52
“Aquel luminoso principio según el cual todas las cosas provienen de Dios y son a la vez
una participación y una imitación de Dios. En el hombre, pues, que no solo existe, sino que
entiende y ama, Dios está presente como creador, como iluminador, como dador de
felicidad. Dios, en verdad – así, en la Ciudad de Dios, resume, aclarándola, la doctrina de
En los neoplatónicos encontró la verdadera noción del mal:

“Se percató ante todo de que la impostura maniquea escondía un


equívoco. Otro equívoco más. Su adhesión al maniqueísmo no era sino
una serie de equívocos. En el problema del mal, la primera cuestión por
resolver no era y no es el unde malum (cuál es el origen del mal), cuestión
sobre la cual insistían los maniqueos, sino el quid malum (qué cosa es el
mal); no se puede hablar del origen de una cosa si no se conoce su
naturaleza. Agustín descubrió que el mal no es substancia, en cambio es
privación; que el mal por eso no puede existir en el bien, del cual
representa un daño y una corrupción. Puede darse entonces el bien sin
el mal – y este bien es el sumo bien -, pero no puede existir el mal sin el
bien: sería la nada”53.

La reflexión filosófica de estos neoplatónicos, junto con la lectura de los


Evangelios y San Pablo, confirman la nueva creencia de Agustín, y con su
capacidad intelectual va descubriendo una forma de ver el cristianismo dentro de
esta doctrina neoplatónica. Sin embargo Agustín no se negaba a la concupiscencia,
lo cual alentaba su formación cristiana y el bautismo se hacía tardío. “su decisión
fue inspirada finalmente por un descubrimiento del llamamiento a la vida ascética y
por una sugerencia que le llegó al escuchar el canto infantil que venía de una casa
vecina y que le hizo leer un texto paulino (Rom 13, 13-14)”54. Es así como Agustín
deja la inseguridad y abraza de manera inmediata la castidad, renunciando a sus
deberes de ese momento, para disfrutar de la compañía de su madre, su hijo, y
Alipio, uno de sus mejores amigos, en el poblado de Casiciaco, allí permaneció el
suficiente tiempo procedente a la Pascua, tiempo que le permitió meditar y resolver
cuestiones que le surgían. Fue en el año 387, de la noche de la Pascua donde San
Agustín recibe el bautismo, por manos de san Ambrosio. Y es a partir de este

los neoplatónicos -, «es la causa del universo creado, la luz de la verdad percibida, la fuente
de la felicidad por alcanzar»”. TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, p. 68.
53
TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, pp. 68 – 69.
54
ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de San
Agustín…, p. 1320.
periodo cuando Agustín se dispone a una serie de libros sobre las artes liberales,
un par de ellos son; Sobre la gramática, y Sobre la música55.

Con la conversión y el bautismo, Agustín no llega a al final de un periodo,


sino al comienzo de un camino que debía recorrer a lo largo de su vida. Con el
bautismo, Agustín se convierte en un hombre nuevo.

“He aquí que el hombre bautizado recibió el sacramento del nacimiento;


posee un sacramento grande, divino, santo, inefable. Ponderad lo que
hace, pues innova al hombre con el perdón de los pecados; mire cada
cual si se realiza en su corazón lo que en su cuerpo; mire si tiene caridad,
y entonces diga: “yo he nacido de Dios”. Y, si ella le falta, ciertamente
lleva impreso el carácter, pero anda como desertor”56.

Al bautizarse y recibir la gracia de sentirse hijo de Jesucristo, se forma una


recta espiritualidad agustiniana, que está de manera relativa con el sentimiento de
asombro, de humildad y de reconocimiento por el misterio de la gracia de Dios.

1.2.9. Agustín se consagra a Dios

Con el bautismo y la gracia de Dios, decidió regresar a África, se encontraba


en Ostia, esperando el barco que hiciera la travesía, tuvo la oportunidad de
compartir una visión con su madre, la cual murió al poco tiempo sucedido esto.
Después de permanecer en Roma, vuelve su camino a Tagaste y funda una
pequeña comunidad, acompañado de sus amigos.

55
“Sobre la gramática, que se había extraviado ya de la biblioteca de Agustín antes de que
él enumerara sus contenidos. Sobre la música, obra que hoy en día se conserva”. ALLAN
D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de San Agustín…,
p. 1320.
56
CAPANAGA VICTORINO, Agustín de Hipona…, p. 50.
La finalidad era precisamente dirigir una forma de vida ascética, vivida en
comunidad, así como también logró seguir en la profundización y meditación de sus
estudios, en compañía de sus amigos que compartían la misma manera de pensar 57.

En el año trescientos noventa y uno, durante una visita a Hipona, “una ciudad
costera situada a unos veinticinco kilómetros de Tagaste, fue ordenado sacerdote
por presión de la población local, que quería que Agustín ayudara en la tareas
pastorales al anciano obispo Valerio, que era de lengua materna griega” 58.

Su primer deseo de Agustín fue que le concedieran tiempo para profundizar


en el estudio, con el fin de conocerte las Escrituras, que le permitieran desempeñar
su ministerio de manera eficaz con los naturales de esta región. Al igual que logró
organizar en esta región de Hipona, una nueva comunidad monástica. (cfr.
Diccionario de san Agustín…1320)

Ejerciendo el ministerio sacerdotal, Agustín se convirtió en un gran difundidor


de la vida monástica, con el ejemplo e impulso de vida sacerdotal, logrando que su
ejemplo se difundiera por toda la región de África. Agustín se convirtió en el
promotor de la vida monástica, defendiéndola y organizándola con pasión.

“Veía en aquella forma de vida no sólo un alto ideal evangélico que


resumía y adaptaba, extendiéndola a todas las condiciones sociales, el
estilo sapiencial de los antiguos filósofos; sino también un medio eficaz
para resolver la suerte de la Iglesia africana. Mirando alrededor se
percató de la triste situación en que ésta se encontraba: el paganismo
todavía influyente, la vida cristiana en muchos aspectos sin vigor, las
insidias del maniqueísmo, la lucha despiadada del donatismo, las
infiltraciones del arrianismo. Aguijoneado más que atemorizado por las
dificultades de la empresa, se propuso darle un rostro nuevo a aquella
Iglesia de Cipriano, de Perpetua y Felícitas. Para este fin debía servirle

57
Cfr. ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de
San Agustín…, p. 1320.
58
ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de San
Agustín…, p. 1320.
el movimiento monástico con la fuerza del ejemplo y la potencial reserva
de los doctos y píos sacerdotes”59.

Profundamente convencido de la importancia de la vida monástica para las


actividades pastorales; jamás se privó ni quiso privar al clero, incluso perduró hasta
su ministerio como obispo. La pobreza, la fraternidad fueron virtudes que se
enseñaban y perduraban a esta comunidad de vida monástica, la cual reflejaba la
inspiración de la primera comunidad de Jerusalén, siempre encaminada a fines
sociales y pastorales, que culminarían en la santidad.

En consecuencia de estas virtudes practicadas en su comunidad religiosa,


logra descubrir la voluntad de Dios dentro de la gente, la cual le da una nueva
dirección a su ideal monástico integrándolo con el sacerdocio. Por esto, Agustín se
entregó con gran empeño al estudio de la teología: estudio de las Escrituras y los
autores eclesiásticos.

Las pruebas más grandes de esta completa entrega al estudio de la Escritura


serán; De Trinitate y después la controversia pelagiana. Junto con muchos otros
estudios realizados, lo mismo con muchas obras que escribe en esta época, que
dan respondían a las necesidades pastorales de su tiempo: De fide et symbolo, la
explicación del Génesis, Las Retractaciones, comentario a la Carta a los Romanos,
Contra Julianum, entre otras60.

Con los deberes sacerdotales y con esta profundización de los estudios en


los grandes temas de la teología bíblica, se fue preparando para complicado y gran
camino de ministerio episcopal.

Con la muerte de Valerio le nombraron a él obispo, sucediendo a Valerio en


la sede de Hipona. Una gran responsabilidad caía en las manos de Agustín, la cual
sería un peso, una sarcina. Le parecía una carga pesada, todo el conjunto de
responsabilidades que llevaba el episcopado; lo cual recordaba en cada aniversario
de su consagración episcopal, pero nunca fue impedimento para rechazar el plan

59
Cfr. TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, p. 101.
60
Cfr. TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, pp. 100 – 108.
de Dios sobre él. Al contrario, siempre aceptó y ejerció con amor, esta obra realizada
sobre él61.

“El episcopado pues no es para Agustín un bien deseable por sí mismo


– indecenter appetitur - sino un oficio que se acepta como testimonio de
amor a Cristo. Un amor que debe ser humilde, desinteresado, generoso;
humilde, por ser consciente de que la raíz de la salvación no está en ser
obispo, sino en ser cristiano; desinteresado porque se debe apacentar
las ovejas de Cristo no como propias, sino como de Cristo, buscando en
ellas no la propia gloria, el propio dominio, la propia ganancia, sino la de
Cristo; generoso, porque debe ser más fuerte que la muerte”62.

Su gran caminar como obispo, lo llevó a responder a los deberes primordiales


que surgían directamente de la naturaleza de su vocación u oficio, con gran amor y
completa entrega; estos deberes fueron: cabeza de comunidad cristiana local,
primer ministro en la celebración de la eucaristía y la administración del bautismo,
encargado del clero, de los bienes eclesiásticos, de los asuntos financieros y
jurídicos de su Iglesia, ser árbitro en los pleitos, resolver cuestiones relacionadas
con la administración eclesiástica, intervención en asuntos urgentes o tomar partida
en debates doctrinales. Así, Agustín, fue mostrando su delicada obra episcopal, con
gusto y responsabilidad63.

1.2.10. Muerte de San Agustín

Agustín siguió su ministerio episcopal, esta vocación episcopal duraría treinta


y tres años. Su gran calidad y santidad que mostraba en esta etapa de su vida, fue
acrecentando el peregrinar de la Iglesia y el acercamiento de muchos fieles más a

61
Cfr. TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, pp. 108 – 113.
62
TRAPÉ AGOSTINO, San Agustín; el hombre…, p. 113.
63
Cfr. ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de
San Agustín…, p. 1326.
la doctrina de la fe; con profundos estudios y doctrinas fundamentadas en las
Escrituras, una vasta colección de obras escritas a su puño y letra, etc.

Hasta que llegó su muerte, época en que los vándalos habían asediado su
ciudad episcopal, Hipona. Con gran celo pastoral, fue avanzando hacia el término
de su vida, pero nunca de su gran ejemplo y claro pensamiento, que dejaría
plasmados en sus obras64.

Posidio, su biógrafo, “refiere que Agustín se consolaba en medio de aquellas


calamidades con una sentencia que recomendaba mantenerse desprendido de la
suerte que pudiesen correr los bienes terrenales, y que él recordaba haber oído a
«cierto sabio». En realidad, se trataba del filósofo neoplatónico Plotino. Y cuenta
también Posidio que Agustín murió mientras recitaba los salmos sapienciales”65.

Su fecundidad literaria es casi inagotable, la pluma continuaba en su mano,


hasta esta etapa de su lecho de muerte, “y cuando, después de su muerte, cayó el
imperio romano de occidente y el paso de los vándalos no dejó tras sí más que
ruinas, su obra vivió inmortal, quedando como fuente de primer orden para el
espíritu filosófico y religioso de occidente”66.

1.3. Obras

Su fecundidad literaria es casi inagotable, la pluma continuaba en su mano,


hasta esta etapa de su lecho de muerte, “y cuando, después de su muerte, cayó el
imperio romano de occidente y el paso de los vándalos no dejó tras sí más que
ruinas, su obra vivió inmortal, quedando como fuente de primer orden para el
espíritu filosófico y religioso de occidente”67.

64
Cfr. ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de
San Agustín…, p. 1322.
65
ALLAN D. FITZGERALD, “Vida, cultura y controversias de Agustín”, Diccionario de San
Agustín…, p. 1322.
66
HIRSCHBERGER JOHANNES, Historia…, p. 292.
67
HIRSCHBERGER JOHANNES, Historia…, p. 292.
Las obras de Agustín se componen prácticamente de libros, cartas y
sermones: “los primeros versan sobre asuntos filosóficos, dogmáticos, dogmático-
polémicos, exegéticos y morales o ascéticos; las cartas igualmente que los
sermones se dividen en varias clases, según su materia de que tratan.

Algunas de sus principales obras son68: Contra Académicos, libros III, año
386. De beata vita, 386. De ordine, año 386. Soliloquia, II, año 386 -387. De
immortalitate animae, año 387. De música, IV, entre 387 – 391. De quantitate
animae, 387 – 391. De moribus Ecclesiae catholicae et manichaeorum, 388 – 389.
De genesi contra manichaeos, II, 388 – 389. De libero arbitrio III, 388 – 395. De
magistro, 389. De vera religione, 389 – 391. De diversis quaestionibus 83, 389 –
396. De utilitate credendi, 391 – 392. De fide et symbolo, 393. De genesi ad litteram
liber imperfectus, 393 – 394. De sermone Domini in monte, II, 393 – 396. Psalmus
contra Partem Donati, finales del 393. De diversis quaestionibus ad Simplicianum,
396 – 397. De agone christiano, 396. De doctrina christiana, entre 397 y 426. De
catechizandis rudibus, 400. Confessiones, XIII, 400. Contra Faustum manichaeum,
XXXIII, 4OO. De consensu evangelistarum, V, 4OO. De opere monachorum, 400.
De fide rerum quae non videntur, 400 – 402. De bono coniugali, 400. De sancta
virginitate, 400 – 402. Contra litteras Petiliani, III, 401. De Trinitate, XV, 400 – 402.
De Genesi ad litteram, XII, 401 – 415. Contra Cresconium, IV, 406. Breviculus
collations cum donatistis, 411. De civitate Dei, XII, 413 – 426. De bono viduitatis,
414. Enarrationes in Psalmos, 391 – 415. Tractatus in Ioannis Evangelium, 416 –
417. In Epistula Ioannis ad parthos, 416. De gratia Christi et peccato originali, II, 418.
De coniugiis adulterinis, 419. Locutionum in Heptateuchum, VII, 419. Contra duas
epistulas pelagianorum, 420. Contra mendacium ad Consentium, 420. Contra
adversarium legis et prophetarum, II, 420. Contra Iulianum, IV, 421. Enchiridion ad
Laurentium, 421. De cura pro mortuis gerenda, 421. De gratia et libero arbitrio, 426
– 427. De correptione et gratia, 426 – 427. Retractationes, II, 426 – 427. Colllatio
cum Maximino, arrianorum episcupus, 428. De haeresibus ad Quodvultdeum, 428.
Tractatus adversus Iudaeos, 428. De predestinatione sanctorum, 428 – 429. Opus

68
El Número romano significa el número de libros; y el otro número el año de su
composición.
imperfectum contra Iulanium, 428 – 429. Epistulae (cartas) más de 300 en 40 años.
Sermones desde el año 391 al 430 más de 40069.

Encontramos un largo recorrido por la vida de San Agustín, un joven inquieto que
comienza la incansable búsqueda de la verdad, por medio de la lectura del
Hortensius, que será de gran influencia e importancia, porque a partir de esta
primera conversión, San Agustín se convirtió en un gran pensador de la Edad Media.

69
Cfr. ÁNGEL Peña, San Agustín de Hipona: El buscador de la verdad, Ed. O.A.R., Perú,
pp. 177 – 179.

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