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Poemas de amor y nostalgia en el tango

Los poemas describen temas de amor y desamor, recuerdos del pasado, y el dolor de la pérdida. En "Caminito" el hablante recuerda un camino del pasado y expresa tristeza por los cambios del tiempo. "Cantando" trata sobre una mujer que canta su dolor después de perder a un amor. "El día que me quieras" describe la felicidad y armonía que traerá el amor verdadero. Los demás poemas expresan temas como la nostalgia del pasado, el sufrimiento por amores perdid

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Poemas de amor y nostalgia en el tango

Los poemas describen temas de amor y desamor, recuerdos del pasado, y el dolor de la pérdida. En "Caminito" el hablante recuerda un camino del pasado y expresa tristeza por los cambios del tiempo. "Cantando" trata sobre una mujer que canta su dolor después de perder a un amor. "El día que me quieras" describe la felicidad y armonía que traerá el amor verdadero. Los demás poemas expresan temas como la nostalgia del pasado, el sufrimiento por amores perdid

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CAMINITO

Caminito que el tiempo ha borrado,


que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez,
he venido a contarte mi mal.

Caminito que entonces estabas


bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás,
una sombra lo mismo que yo.

Desde que se fue


triste vivo yo,
caminito amigo,
yo también me voy.

Desde que se fue


nunca más volvió.
Seguiré sus pasos...
Caminito, adiós.
CANTANDO
Ya no tengo la dulzura de sus besos,
vago sola por el mundo, sin amor.
Otra boca más feliz será la dueña
de sus besos que eran toda mi pasión.

Hay momentos que no sé lo que me pasa,


tengo ganas de reír y de llorar.
Tengo celos, tengo miedo que no vuelva.
Y lo quiero, no lo puedo remediar.

Cantando yo le di mi corazón, mi amor,


y desde que se fue, yo canto mi dolor.
Cantando lo encontré, cantando lo perdí
Porque no sé llorar cantando he de morir.

Virgencita milagrosa, perdoname


si cantando esta canción que vive en mí
yo te pido que me traigas lo que es mío,
que tan pronto y sin motivo lo perdí.

Si es pecado querer tanto en esta vida


yo te pido, de rodillas, tu perdón.
Yo lo quiero tanto y tanto que me muero
si me faltan las caricias de su amor.

EL DIA QUE ME QUIERAS


Acaricia mi ensueño
el suave murmullo d e tu suspirar,
¡como ríe la vida
si tus ojos negros me quieren mirar!
Y si es mío el amparo
de tu risa leve que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
¡todo, todo se olvida..!
El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color .
Al viento las campa nas
dirán que ya eres mía
y locas las fontanas
me contarán tu amo r.
La noche que me quie ras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar
y un rayo misterios o
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa
que verá…¡que ere s mi consuelo..!
Recitado:
El día que me quieras
no habrá más que arm onías,
será clara la aurora
y alegre el manantia l.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodías
y nos darán las fuen tes
su canto de cristal.
El día que me quier as
endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor,
florecerá la vida,
no existirá el dolo r…
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar
y un rayo misterios o
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa
que verá… ¡que ere s mi consuelo
MALENA
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra,
Malena tiene pena de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del último encuentro.
Tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no sé
si tu voz es la flor de una pena,
só1o sé que al rumor de tus tangos, Malena,
te siento más buena,
más buena que yo.

Tus ojos son oscuros como el olvido,


tus labios apretados como el rencor,
tus manos dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada,
Malena tiene pena de bandoneón.
MANO A MANO
Rechiflado en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer.
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,


gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.
Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
Ios morlacos del otario los jugás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.

Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones,


te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión;
la milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones,
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones,
se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.

Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado;


no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás...
Los favores recibidos creo habértelos pagado
y, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.

Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,


sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás de las paradas con cafishos milongueros
y que digan los muchachos: Es una buena mujer.
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en tu pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
pa'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión
TIEMPOS VIEJOS
¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquéllos!
Eran otros hombres más hombres los nuestros.
No se conocían cocó ni morfina,
los muchachos de antes no usaban gomina.
¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquéllos!
¡Veinticinco abriles que no volverán!
Veinticinco abriles, volver a tenerlos,
si cuando me acuerdo me pongo a llorar.

¿Dónde están los muchachos de entonces?


Barra antigua de ayer ¿dónde está?
Yo y vos solos quedamos, hermano,
yo y vos solos para recordar...
¿Dónde están las mujeres aquéllas,
minas fieles, de gran corazón,
que en los bailes de Laura peleaban
cada cual defendiendo su amor?

¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya,


que quité en lo de Hansen al loco Cepeda?
Casi me suicido una noche por ella
y hoy es una pobre mendiga harapienta.
¿Te acordás, hermano, lo linda que era?
Se formaba rueda pa' verla bailar...
Cuando por la calle la veo tan vieja
doy vuelta la cara y me pongo a llorar.

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