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Significado del As de Oros en Tarot

Este documento presenta una descripción detallada del Arcano Menor As de Oros en el Tarot. Explica la iconografía de la carta, incluyendo la mano blanca que sostiene un pentáculo y el jardín y montañas en el fondo. También resume los significados generales del As de Oros, como el éxito en cuestiones materiales y financieras, la estabilidad, y el comienzo de nuevos proyectos y oportunidades.

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Significado del As de Oros en Tarot

Este documento presenta una descripción detallada del Arcano Menor As de Oros en el Tarot. Explica la iconografía de la carta, incluyendo la mano blanca que sostiene un pentáculo y el jardín y montañas en el fondo. También resume los significados generales del As de Oros, como el éxito en cuestiones materiales y financieras, la estabilidad, y el comienzo de nuevos proyectos y oportunidades.

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ARCANOS MENORES

AS DE OROS

Me gusta estudiar los Arcanos Menores siguiendo un orden concreto. De lo terrenal, lo más
cercano a nosotros, que son los Oros, paso a las Copas que son las emociones y sentimientos y
están un paso más allá de lo meramente físico. Después las Espadas, puesto que representan el
intelecto y este debería ser un aliado no una carga o un inconveniente, pero el inmenso poder
que tiene nuestra mente, generalmente suele estar mal enfocado y por lo tanto pésimamente
utilizado. Por último, los Bastos que son espíritu y fuerza vital, es ese fuego que nos impulsa y
llena de vida.

Evidentemente, este orden es el que a mí me gusta, no es ni mejor ni peor que otros. Así pues,
este breve recorrido por los Arcanos Menores empezará por el palo de Oros que, recordemos,
es la representación de lo más concreto y material, el elemento Tierra en nosotros.

En el Tarot nada se deja completamente al azar. Los números dan pistas, aunque no son definitivos. En el caso de los
Ases nos vamos a encontrar con una característica común en todos ellos y es que son cartas que nos hablan de
comienzos, de proyectos, planes que se ponen en marcha, inicios, en definitiva. Los Ases, además, son cartas
bastante fuertes que tienen mucha influencia en las cartas cercanas pudiendo suavizar mucho tiradas no muy
positivas.

Estéticamente hablando, dentro de los Arcanos Menores, los Ases son las figuras aparentemente más simples en
cuanto a iconografía. Una mano que surge de una nube y porta el objeto que corresponde al palo, en este caso es la
moneda que tiene grabada una estrella de cinco puntas: el Pentáculo.

En el As de Oros nos encontramos una mano de un blanco radiante que ya nos sugiere una cierta espiritualidad y
elevación, destacando del fondo gris y de las nubes que también son grises. Recordemos que, de la unión de los
pares de opuestos, representados por el blanco y el negro, surge el gris, el equilibrio entre ambos colores, el
elemento neutro. Tal vez este contraste ya nos indica que lo material nos ha sido otorgado por lo divino.

El Pentáculo es la representación perfecta del hombre dominando los elementos, es decir: la Magia. Paracelso
estaba convencido de que el Pentáculo o Pentagrama era el mayor y más poderoso de todos los signos mágicos.
Quien conozca la imagen del Tetragramatón, sabe de qué hablo. Esta mano se alza por encima de un jardín
esmeradamente cuidado, lo cruza un sendero que tras pasar por un arco vegetal se pierde más allá en dirección a las
montañas.

Esta carta sugiere muchas cosas. En primer lugar, el jardín es la naturaleza trabajada y cuidada por la mano del
hombre, ese arco no se ha hecho de forma natural, unas manos han trabajado sobre él para darle esa forma. El palo
de Oros representa la parte material del ser humano. La naturaleza y todo lo que esta ofrece se nos ha dado a los
hombres para que cuidemos de ella y obtengamos sus frutos. A la vez que es un regalo, también es un
compromiso cuidar de ella y protegerla. Hay un falso espiritualismo que reniega de lo material por contraponerlo
con lo espiritual. Creo que esto es un error, somos seres espirituales que vivimos en una dimensión material, por lo
tanto es en la materia en la que nos movemos y hemos de desenvolvernos.

Lo negativo no es lo material en sí, sino el uso irracional o abusivo que se hace de ello. Por eso en la iconografía de
este Arcano vemos que el sendero sigue su recorrido y no se detiene en el jardín, nos indica que esto no es más que
una etapa de un largo recorrido y nos está invitando a no quedarnos anclados exclusivamente en lo material. Más
allá del seto y del arco, están esas montañas que, cuando estemos preparados, tendremos que escalar.

Significados generales: El As de Oros nos dice que lo material es bueno usado de forma inteligente y sensata. Es una
carta, como yo suelo denominarla, de SÍ y ¿qué significa esto? Pues muy sencillo, aquella cuestión por la que se
pregunte recibirá como respuesta un contundente sí. Como buena carta de Oros es sensata y coherente, no
olvidemos que estamos en el elemento Tierra.

Anuncia el éxito en todos los campos en general, especialmente en cuestiones económicas y materiales. Es positiva y
próspera. Proporciona seguridad, estabilidad y comodidad. Anuncia ganancias, entradas de dinero, inversiones que
rinden, ventas que se realizan, herencias.
Es un As, por lo tanto anuncio el comienzo de algo, sobre todo en temas materiales: un trabajo, una profesión, una
relación, una asociación laboral, un negocio, una inversión… Pero también, según las cartas cercanas nos indiquen,
puede hacer referencia al comienzo de una experiencia vital, una relación, una dieta, una amistad, unos estudios, un
hobby...
Nos habla de estabilidad tanto en temas económicos como sentimentales, familiares, anímicos o de salud.

Quiero remarcar un dato que vamos a ver repetirse en todos los Arcanos Menores y es que son tremendamente
dependientes de las otras cartas, así como los Arcanos Mayores tienen un “personalidad” muy fuerte y sus
significados son más sólidos, aunque no inamovibles, los Arcanos Menores son un poco más débiles y en gran
medida van a variar en función del resto de la tirada.
AS DE BASTOS

Ya hemos dejado atrás el borrascoso y perturbador Palo de Espadas y entramos en la recta final
de este repaso a los Arcanos Menores adentrándonos en el mundo del Fuego, el Palo de Bastos.
Hemos visto como los Oros representan el elemento Tierra o material, las Copas el Agua o
emocional y las Espadas el Aire o mental. Ahora solo nos quedan por conocer el elemento
Fuego que encarna la energía, la fuerza. La imagen de los Bastos es un símbolo fálico, porque
simboliza las energías masculinas y activas, eso no quiere decir que represente exclusivamente
a hombres, sino son las energías que podríamos denominar yang.

Abrimos esta serie con el As de Bastos. Es la primera carta, el número uno que representa la
puesta en marcha de proyectos, los inicios, es la semilla que crecerá y se irá desarrollando a lo
largo de los otros números. Si tuviera que aplicar una frase que resuma lo que significa esta
carta sería: “¡Que comience la acción!”.

Veamos ahora este Arcano con más detenimiento. Como el resto de los Ases, el de Bastos se representa con una
inmensa mano que sostiene la figura representativa del Palo al que pertenece, en este caso una larga vara.

La mano parece surgir de la nada, o más propiamente dicho, de una inmensa nube suspendida en el aire. Es una
mano blanca y de enormes dimensiones, no hay más que tomar como referencia los árboles de la parte inferior para
darse cuenta de su tamaño. Su color blanco luminoso nos hace pensar en un ser superior, en alguien o algo que está
por encima de los seres humanos. Los rayos que la rodean refuerzan esa impresión de un ser elevado de quien
emana un gran poder, parece que otorga la fuerza y energía de los Bastos, como si nos estuviera diciendo: “te
entrego este don, de ti depende el uso que hagas de él”.

La nube de la que surge la mano parece ocultar su origen, su color gris nos recuerda que proviene de lo alto, por su
sabiduría, que no puede apreciarse a simple vista, hay que elevarse para alcanzarla. La mano blanca se contrapone a
un fondo gris. Como ya comenté en los otros Ases, el gris es la mezcla de dos pares de opuestos: el blanco y el negro;
el contraste entre el blanco de la mano y el gris del fondo nos recuerda que lo divino nos otorga todos los dones, en
este caso, aquellos ligados al Palo de Bastos.

Es interesante constatar que la vara que vemos en la imagen no es lisa, sino que de ella crecen pequeñas hojas
verdes. Los Bastos son energía creativa y fecunda, según vayamos conociendo el resto de las cartas que componen
este Palo, observaremos como se repite este detalle. Pero en este caso, al tratarse del As, una serie de hojas caen
recordando la letra Yod, que representa el origen, esas hojas fertilizarán la tierra sobre la que caigan. Son símbolo de
vida y creación.

Por debajo vemos un paisaje tranquilo y fértil, tal vez esas hojas en forma de Yod ya han empezado a generar vida en
forma de vegetación. Un río de aguas plácidas atraviesa la escena, nos dice que ahora es el momento de actuar,
porque para iniciar cualquier proyecto, cualquier acción, es imprescindible partir de una base sólida, desde la
serenidad; cuando nuestra mente y nuestras emociones están agitadas no somos capaces de centrarnos, de actuar
con inteligencia y la atención se disipa haciendo que nuestros esfuerzos no se enfoquen en la dirección adecuada.

A lo lejos las montañas nos recuerdan la sabiduría a la que debemos aspirar, pero por delante se adivina una
construcción, tal vez un castillo, antes de llegar al conocimiento tenemos que desarrollarnos en el mundo de la
manifestación física, cuando seamos capaces de construir casas, estaremos preparados para aspirar a alcanzar las
cumbres de las montañas. Todo llega, pero paso a paso.
Significados generales: Es el momento adecuado para iniciar, para crear, es una carta que te invita a atreverte, a salir
de lo seguro y arriesgar. Representa el comienzo de algo, ya sea un proyecto, una inversión, una empresa, una
familia, un hijo, una relación... Energía, poder, fuerza. Nuevas ideas. Creatividad, invención. Progreso, aventura.
Solución de problemas. Es una carta que nos incita a la acción, a tomar la iniciativa. Gran vitalidad.

AS DE ESPADAS

Llegamos al palo más temido del Tarot: las Espadas. Si los Oros inciden especialmente en el
mundo físico y las Copas en el emocional, las Espadas se centran en lo mental. Por eso las
cartas de este elemento tienen significados que a veces son bastante duros y difíciles de
asimilar, porque hacen especial referencia a aquellos aspectos mentales que predominan en la
persona o situación a tratar y, como ya sabemos, muchas veces los peores enemigos que
suelen acecharnos son nuestros propios pensamientos.

Como ya hemos visto en los Ases precedentes, la imagen está dominada por una inmensa
mano que, surgiendo de una nube. Porta el elemento que caracteriza su palo, en este caso es
una espada que está coronada en su punta. El fondo es completamente gris, un color neutro
resultado de la unión de los dos pares de opuestos, representados por el blanco y el negro.
También es gris la nube de la que surge la inmensa mano de un blanco radiante, como las de los otros ases. Podemos
observar que la mano es de un blanco luminiscente, para destacar del fondo gris mate de la carta.

De nuevo vemos la representación de la divinidad, la energía superior, el principio cósmico o como queramos
denominarlo, trayendo al ser humano el emblema distintivo de uno de los elementos, en este caso el Aire, cuyo
atributo es una enorme espada de sencilla empuñadura y en la que podemos apreciar un doble filo, uno más claro y
otro más oscuro, recordándonos así que el intelecto (el Aire) tiene una característica dual: puede destruir o puede
construir, todo depende del filo usado.

Pero más allá de esa dualidad, al final la espada penetra en una corona, símbolo del poder, que se ve modestamente
adornada por cinco diminutas joyas, que bien podrían representar los sentidos físicos. Como remate, dos ramas, una
de olivo (algunos dicen que de acebo) y otra de palma, cuelgan de la corona. Estarían representando la polaridad
femenina la primera, y la palma la masculina la segunda.

Esto nos quiere decir que quien tiene control sobre su pensamiento, controlará también los sentidos físicos, además
de las dos polaridades de la mente: la femenina o subconsciente y la masculina o consciente. Pero aún más, estas
dos ramas pueden representar también el triunfo, la victoria. La corona es Kether, la esfera o sephira superior en el
Árbol de la Vida cabalístico, es la victoria, el punto del que partimos para realizar el viaje iniciático a lo largo del Árbol
para, una vez llegados a Malkuth, la décima sephira que representa lo terrenal, volver a emprender el viaje de vuelta
al origen. Como puede verse, aquí hay mucha materia para reflexionar, teniendo en cuenta los distintos significados
de los elementos.

A ambos lados del filo de la espada vemos 6 Yods en suspensión, concretamente tres a cada lado. La letra YOD
significa la palma de la mano o la mano abierta, como puede verse algo muy acorde con la representación pictórica
de los Ases. Veremos como en el caso de las Copas y los Oros la mano está abierta, en actitud de dar y/o recibir, en
cambio en el caso de las Espadas y los Bastos, las manos empuñan el objeto representativo del palo en disposición
de actuar, por eso se hace la distinción de Oros y Copas como elementos femeninos – negativos y los Bastos y
Espadas como elementos masculinos – positivos. Este detalle se suele tener en cuenta cuando se trata de averiguar
el sexo de un feto extrayendo uno de los cuatro ases, si aparece el de Oros o el de Copas será niña, si es el de
Espadas o el de Bastos, niño.

Volviendo a los significados de la letra Yod, recuerdo que esta letra hebrea hace referencia a la divinidad. El número
6 sugiere muchas cosas, y el hecho de estar separados los Yods en dos grupos de 3 a cada lado de la espada, más
aún. Por ejemplo, podríamos pensar en el triángulo de la creación, según el vértice superior apunte hacia arriba o
hacia abajo nos indica en qué mundo nos movemos: vértice hacia arriba en el material, vértice hacia abajo en el
espiritual, la unión de ambos triángulos crea la estrella de David en la que ambos mundos se unen de manera
perfecta y complementaria. Os invito a pensar en más significados para estos 6 yods.
En la parte inferior de la carta vemos un paisaje un tanto árido, es una superficie rocosa en la que se mezclan de
forma inteligente los tonos marrones y azules, para representar esa combinación inevitable de la parte consciente y
la inconsciente que convive en la mente humana. Esta carta nos dice algo así como: “Se os ha dado la capacidad del
pensamiento para ascender y conquistar, pero podéis elegir quedaros en lo más bajo, en la eterna lucha entre
consciente y subconsciente o por medio del autocontrol, elevaros y alcanzar metas más altas”.

Cuando en una tirada, sea del tipo que sea, utilizo Arcanos Menores, una de las primeras cosas que tengo en cuenta
es la proporción de cartas derechas e invertidas, lo que ya me da una idea aproximada de cómo se encuentra la
situación, las invertidas suelen anunciar obstáculos, retrasos, trabas, etc. Lo siguiente que hago es ver el palo
predominante, independientemente de la colocación, etc. Según el elemento que más cartas tiene en la tirada, me
indica el tipo de problema ante el que me encuentro. En el caso de las Espadas, en la inmensa mayoría de los casos,
la persona suele tener problemas para aclarar sus ideas, le da demasiadas vueltas a las cosas, etc.

También, he observado que si hay dos palos que predominan en la tirada en la misma proporción, y las cartas son un
tanto negativas, suele darse un choque de intereses según los elementos que representan dichos palos. Por ejemplo,
predominio de Copas y Espadas normalmente apunta a un conflicto entre emociones y pensamiento, es decir:
“quiero una cosa, pero considero que no es adecuado para mí”, es la lucha eterna entre el quiero y el debo. Por
supuesto, estas son impresiones que he ido hallando a lo largo de mi trabajo con el Tarot, por lo tanto son
apreciaciones meramente personales, aunque me gusta compartirlas por si a alguien le pueden servir.

Como todos los ases, esta carta es fuerte y poderosa, especialmente en el mundo del intelecto. Ya sabemos que la
inmensa energía mental que el As de Espadas proporciona puede utilizarse para bien o para mal, para pensar en
soluciones constructivas ante los problemas o para regodearnos en nuestra mala suerte autoflagelarnos
mentalmente. Es una cuestión de elecciones. Recordemos siempre el doble filo que nos muestra la espada. En
cualquier caso, es un arcano de gran fuerza, tanto para bien como para mal, según el acompañamiento y la situación
en la tirada.

Significados generales: Poder mental, triunfo intelectual, victoria, conquista. Liderazgo. El as puede hacer referencia
a comienzo o también a culminación, pues un principio no es más que el final de algo para que una nueva cosa
empiece. Se activa un proyecto largamente acariciado. Inicios de asuntos de carácter intelectual: se empieza a
estudiar carrera, a trabajar en una tesis doctoral, a escribir un libro, etc.. Se encuentran soluciones para salir de los
problemas financieros. Culminación de proyectos, finalización de estudios favorable, exámenes exitosos. Comienzo
de una amistad. Conquista amorosa. Persona cerebral, voluntad mental. Resurgimiento tras un grave problema o un
momento difícil. Es una carta de victoria con lucha y constancia, no es una carta de buena suerte o de casualidades
felices, es el premio al esfuerzo.

AS DE COPAS

Empieza con este Arcano la serie de las cartas de Copas, el elemento Agua, es decir, las
emociones. Ya hemos avanzado un paso, hemos dejado atrás la esfera de lo material para
adentramos en la de los sentimientos. Aunque todos los palos nos hablan de los distintos
ámbitos de la vida, el de Copas se centra principalmente en el emotivo: la familia, el amor, los
amigos, las relaciones personales, etc.

La imagen está dominada principalmente por una inmensa mano blanca que surge de una nube
gris. Es una mano similar a la que veíamos en el As de Oros, tal vez sea la misma; la divinidad
ofreciendo a la raza humana los distintos atributos simbolizados en los cuatro palos que a su
vez se corresponden a los cuatro elementos. Vemos que irradia luminosidad, lo que contrasta
fuertemente con el fondo gris completamente espeso. Recordemos la unión de los opuestos
simbolizada por el gris.

Sobre la palma de la mano vemos una inmensa copa, lo que sería el Santo Grial. La apariencia de la copa nos hace
pensar que es de oro y vemos una letra grabada. Este tema ha sido causa de cierta controversia, puesto que Waite
nunca llegó a explicar su significado. Unos dicen que es una M invertida y otros que es una W. Tal vez, sea esta
última y es simplemente la inicial del apellido de Waite, o puede que sea la primera letra de Water, agua en inglés, o
incluso la letra hebrea Mem, que es también agua, ya que las Copas representan dicho elemento. En cualquier caso y
hasta que se demuestre lo contrario, no se sabe qué significa con exactitud, lo demás son elucubraciones.

La copa es un símbolo femenino, un receptáculo de vida, recordemos que los elementos Agua y Tierra son
femeninos, es decir, que los palos de Copas y Oros son femeninos. Decía que la copa contiene vida y así es, puesto
que vemos como el agua, símbolo de vida, se derrama en cinco fuentes diferenciadas que representan los cinco
sentidos con los que nos desenvolvemos en el mundo físico, como ya vimos en la carta de la Estrella.

Una lluvia de Yods cae procedente de la copa, Yod es una letra hebrea que representa a la divinidad (recordemos la
imagen de la Torre). Estas gotitas acompañan a los chorros de cada uno de los cinco sentidos, de esta forma se nos
recuerda que no sólo somos materia, también tenemos una chispa de divinidad y todos somos iguales, aunque no lo
parezca, puesto que todos procedemos de la misma copa, la fuente original.

Una paloma blanca, símbolo de paz y de pureza, sobrevuela la copa. Para el cristianismo es la representación del
Espíritu Santo, el Amor divino. Un detalle curioso es que, en la representación iconográfica de las cuatro virtudes
cardinales, la paloma blanca encarna la Templanza. Algo que enlaza directamente con la teoría que algunos autores
defienden de una correlación entre los cuatro palos de los Arcanos Menores y determinados Arcanos Mayores, en el
caso de la Templanza, serían los Arcanos correspondientes al palo de Copas. Ya me extenderé en este tema cuando
hable de Gareth Knight.

En su pico, la paloma, porta una Sagrada Forma grabada con una cruz, uno de los símbolos más importantes del
ocultismo occidental (y de los peor entendidos). En este punto no estaría de más recordar que Waite bebía de las
fuentes del esoterismo cristiano. La Sagrada Forma es la representación de la semilla de la nueva vida, la vida del
espíritu, que al introducirse en la copa, dotará de vida espiritual lo que sólo era vida material, es decir, animará el
agua contenido en la copa para que fluya y se manifieste.

El agua cae a lo que parece un río o lago, o puede que mar, en el que flotan lo que pueden ser nenúfares o lotos,
como se prefiera. La vida fluye y genera más vida, por eso las cinco fuentes de agua, caen de la copa para fundirse
con más agua aún. El loto era considerado símbolo de la luz, puesto que cierra sus pétalos y se sumerge bajo el agua
cuando llega el atardecer, para volver a aparecer y a abrirse al salir el sol por la mañana. Se dice que hasta en la
ciénaga más inmunda, puede aparecer una flor de loto, y es que por muy miserables que sean las aparentes
condiciones de la vida, siempre la belleza y la luz se abren camino.

Significados generales: Es una carta de plenitud en todos los aspectos, pero fundamentalmente en el sentimental.
Comienzo de un nuevo amor o consolidación del que ya tenemos. Alegría, armonía, abundancia, productividad.
Representa el hogar, la familia. Acontecimientos importantes en el ámbito familiar: bodas, bautizos, embarazos,
celebraciones, etc. Empatía, altruismo, compasión, hospitalidad.
Soluciona problemas de todo tipo. Inicio de proyectos de naturaleza artística o creativa. Posibilidad de promoción y
de ocupar cargos más importantes. El trabajo puede estar relacionado con un vínculo sentimental.
DOS DE OROS

La figura central es una suerte de saltimbanqui o tal vez bufón, con sombrero alargado, que parece hacer
malabares con una lemniscata y dos pentáculos. Recordemos que el número dos representa la doble
polaridad en todo lo existente, sea visible o invisible, siempre hay un par de opuestos que, cuando
guardan equilibrio perfecto, desembocan en la creación y en la armonía.

El símbolo del infinito, ese ocho horizontal que conocemos con el nombre de lemniscata, rodea las
monedas, de tal manera que parece querer recordarnos que este equilibrio de fuerzas es eterno, y
siempre está produciéndose; no importa lo que hagamos, sea grande o pequeño, trascendente o
insignificante, la ley de la polaridad estará presente.

DOS DE BASTOS

El personaje de esta lámina, vestido de forma elegante, mira hacia el horizonte; en su mano derecha
sostiene un globo terráqueo, con la izquierda sujeta una vara. El Dos de Bastos es una carta un tanto
ambigua, ya sabemos que el número dos es la dualidad, son tendencias que se contraponen o se
armonizan, según los casos. Centremos la atención en primer lugar en su figura central. Las vestiduras
del hombre evidencian una buena posición social y económica. Su traje es naranja, un color que
transmite vitalidad y fuerza, la suma de la inteligencia del amarillo y la energía del rojo. Su capa roja le
reviste de mayor energía aún. Su cabeza está cubierta por un gorro también rojo, indica su categoría
social.

Hay interesantes visiones sobre la actitud del hombre, y este es un punto especialmente interesante
porque de aquí derivan interpretaciones distintas del significado de la carta y tal vez esto es
consecuencia de esa dualidad que antes mencionaba sobre el número dos, que toma especial relevancia
en este Arcano. Me gustaría recordar lo que sobre él escribió. A. E. Waite en “La Clave de las Cartas del Tarot”:

DOS DE ESPADAS

Una mujer joven, de oscuros cabellos, aparece sentada de espaldas al mar, sosteniendo dos espadas. Sus
ojos están vendados. El cielo está despejado, tranquilo y, a pesar de su claridad, en lo alto ya ha
aparecido la Luna en cuarto creciente. Tradicionalmente esta fase lunar representa la fecundidad, el
crecimiento, es por eso que en la Magia los rituales de fertilidad se suelen hacer en creciente, así como
todos aquellos trabajos destinados a iniciar proyectos o para que algo aumente o crezca.

En esta carta vemos que tanto el cielo como el agua están en calma, no hay nubes oscuras, ni oleajes,
todo es tranquilidad, aparente armonía. Curiosamente tanto el agua como la Luna son símbolos de lo
emocional, el subconsciente… Llama la atención la actitud postural del único personaje humano de la
carta, puesto que, no solo, se sienta dando la espalda a ambos elementos, sino que además ha vendado
sus ojos. Parece que no quiere darse ni una sola posibilidad de ver algo.

DOS DE COPAS

El Dos de Copas es una carta que tiene un simbolismo muy fuerte. Al verla, es inevitable evocar la
imagen de uno de los Arcanos Mayores: Los Amantes. Vemos a la pareja en esta ocasión sus cuerpos
cubiertos con vestidos y copa en mano, en pie, frente a frente separados tan solo por un caduceo. Sobre
ellos, en sustitución del Ángel, vemos un león alado. El cielo es de un azul muy pálido, es el color del
elemento agua, en su versión más suave y delicada, como lo es toda la iconografía de la carta, nada de
colores fuertes, o figuras retorcidas, o actividad extrema. Todo es suavidad y armonía.

El fenómeno de la creación se produce a todos los niveles por la conjunción de dos fuerzas: una que es
activa y otra que es pasiva, una emite y la otra recibe. La ausencia de una de las dos fuerzas, hace que
sea imposible la creación de nada. Nuestra pareja de hoy reproduce este principio Hermético. El hombre
es la parte activa y positiva, la mujer la parte pasiva y negativa. No me cansaré de repetir que cuando se
habla de activo y negativo, no se refiere a que una cosa es buena y otra es mala, simplemente que una
cosa se mueve y la otra permanece quieta, es absolutamente necesaria esa doble polaridad para la generación de un resultado.
TRES DE OROS

Llegamos al número de la creación. Recordemos ese triángulo que representa el resultado de la


combinación de lo activo con lo pasivo. La aplicación de estas dos fuerzas contrapuestas, genera un
resultado. La imagen de hoy nos retrotrae a los constructores de las catedrales, los maestros masones
que combinaban el saber técnico con el oculto de forma magistral. En la parte superior de la imagen
encontramos un triángulo que contiene los tres pentáculos esculpidos en la piedra.

Este es uno de mis temas favoritos con respecto al palo de Oros en la versión de Waite. Es interesante
observar como en las cartas pertenecientes a este palo, nos vamos a ir encontrando siempre los
pentáculos representados por monedas doradas de gran tamaño, salvo en esta carta, la número tres. En
esta ocasión las monedas son de piedra, puede que el autor quisiera reflejar con este material, la idea de
duración a través del tiempo.

TRES DE BASTOS

En el Tres de Bastos nos encontramos una figura que nos da la espalda mirando hacia el horizonte. Esta
carta, en su sencillez, me parece muy ilustrativa, como se suele decir: “menos es más” y no se necesitan
enrevesadas simbologías cuando el dibujo es esquemático pero directo. No vemos la expresión de
nuestro protagonista, pero la posición del cuerpo me transmite calma y seguridad, quizás sea por la
espalda tan derecha, los hombros rectos, los pies posados en la tierra de forma equilibrada, sin
balancear el peso hacia un lado u otro.

Su túnica, que al ser roja nos habla de actividad y energía, está cruzada por una banda ajedrezada que
recuerda los pares de opuestos. Sobre su hombro se aprecia un pañuelo, o algo por el estilo, color verde,
de un tono muy similar a la hierba que pisa; es la fertilidad, la creatividad. Le flanquean tres altas varas,
en representación del palo y el número que encarna. Como en la carta anterior, las varas tienen brotes
verdes, no son simples palos secos y estériles. Las tres varas me hacen pensar en el triángulo de la
creación; con su mano derecha sostiene una de ellas, pero no en el aire, pues las tres están firmemente arraigadas en el suelo.

TRES DE ESPADAS

Esta carta no muestra un complicado simbolismo, es muy escueta, pero su imagen es terriblemente
directa. Un corazón atravesado por tres espadas aparece suspendido ante un cielo gris plomizo, en el
que tres nubarrones, también grises, descargan una copiosa lluvia. Cuando el Tres de Espadas aparece
en una tirada, el consultante se sobrecoge pues, aún si desconoce su significado, intuye que no va a ser
nada agradable. Es una carta de apariencia triste, casi diría que deprimente y, en consonancia, sus
significados no son demasiado agradables.

El cielo está tan cerrado y compacto que no hay espacio ni siquiera para un débil rayo de sol. La espesura
que representa el gris de esta carta, es opresiva, exactamente esa es la idea que nos ofrece el Tres de
Espadas. Habla de un dolor profundo, desesperanzador, sin una fisura por la que podamos vislumbrar al
menos un atisbo de luz. En la interpretación de sueños se dice que cuando se sueña con nubes muy
espesas y cerradas suele ser porque estamos confusos y no somos capaces de ver con claridad y también
previenen contra alguna persona que puede estar actuando de forma engañosa y poco clara, esta idea entronca con uno de los
significados clave de la carta: la traición.

TRES DE COPAS

Resulta casi inevitable, cuando se contempla esta imagen, evocar el cuadro de las Tres Gracias de
Rubens. Evidentemente las tres jóvenes que aparecen en la carta son ligeramente más estilizadas y su
vestuario es más recatado. Al igual que en la obra de Rubens, las tres forman con sus cuerpos un
triángulo en el que una de ellas da la espalda al espectador y las otras dos están prácticamente de frente.
Pero en este caso no entrelazan sus brazos en una apretada danza, sino que alzan tres copas como si
estuviesen brindando. Y así es, pues el significado principal de esta carta es precisamente el de
Celebración.

Según la mitología griega, las tres gracias o las Cárites son hijas de Zeus y de la ninfa Eurínomo. Eran
diosas que encarnaban la Gracia, la Belleza y la Fertilidad. Son: Aglaya o Áglae (la brillante o el
resplandor), Eufrósine (la alegría del corazón) y Talía (la que hace florecer las plantas). Aparecían en
distintos cortejos acompañando a dioses como Hermes, Afrodita o Apolo. No había banquete o
celebración en la que no estén presentes, ya que traían la alegría el sentido de la diversión tanto a dioses como a mortales.
Waite, un hombre instruido, tal vez tuvo en cuenta el arquetipo mitológico a la hora de contemplar la simbología de este
Arcano.

CUATRO DE OROS

Algunas cartas muestran unos dibujos tan sumamente explícitos, que casi no necesitan explicación. Es el
caso del Arcano que analizaré hoy. Nos encontramos a un hombre con una corona, así que suponemos
que es un rey, en épocas pasadas era lo más alto a lo que se podía aspirar. La realeza entroncaba
directamente con la divinidad. Nuestro rey está sentado en un asiento cuadrado; hay quien ha visto en él
la figura de un jorobado, podría ser, pues a su espalda se adivina un abultamiento sospechoso.

Estamos en el número cuatro y por lo tanto, no ha de sorprendernos la aparición de la piedra cúbica


como trono. Lo que si nos sorprende es la forma en que aferra los cuatro pentáculos que se
corresponden a esta carta. Parece indicarnos que toda su vida se centra en esas monedas.

CUATRO DE BASTOS

Una de las múltiples virtudes que encuentro en la baraja de Rider-Waite-Colman es lo mucho que se nos
explica con unos simples dibujos. La imagen del Cuatro de Bastos es una estampa de celebración. Una
tradición milenaria de los pueblos que se dedican mayoritariamente a la agricultura, ha sido la Fiesta de
la Cosecha que suele celebrarse, según la zona, a finales del verano o principios de otoño. Es momento
de alegría en el que se festeja la obtención de los frutos del trabajo y los desvelos de todo el año. En este
caso concreto podemos ver lo que podría ser una Fiesta de la Vendimia.

En el centro de la imagen vemos que se ha instalado una especie de palio sujeto por cuatro varas a modo
de pértigas. En realidad, se trata de una guirnalda de flores en la que yo siempre he visto entremezclados
racimos de uvas, aunque la imagen es tan pequeña que apenas pueden apreciarse. En cualquier caso, las
flores son representación de la belleza y la armonía, por su parte las uvas simbolizan prosperidad y
alegría. Esta carta me hace pensar en el Tres de Copas y sus festivas protagonistas.

CUATRO DE ESPADAS

También se conoce esta carta como: “El señor del descanso de la lucha”. De nuevo nos encontramos
ante un Arcano de aspecto inquietante. A primera vista podría parecer el sepulcro de algún guerrero
medieval bajo una colorida vidriera, lo que tal vez nos indicaría que se encuentra en una catedral o al
menos en algún recinto de carácter religioso. Junto a la vidriera se observan tres espadas colgando de la
pared. Si nos fijamos, en la parte inferior del supuesto sepulcro, podemos ver otra espada, esta vez en
posición horizontal.

En la vidriera vemos reflejada una imagen bíblica. En la mitad izquierda vemos la figura erguida de Cristo
que bendice con su mano derecha (la mano de otorgar) a una figura arrodillada en la parte derecha.
Parece representar una de las muchas curaciones que el Maestro realizó a lo largo de su periplo
apostólico. Esta vidriera da un carácter espiritual a la imagen, que más que contrastar, compensa la
materialidad que puede sugerir la piedra del sepulcro. Junto a la vidriera encontramos tres espadas
alineadas con la punta hacia abajo.

CUATRO DE COPAS

Después de tanto amor, tanta celebración y alegría, llega la consecuencia inevitable: el hartazgo. La
rutina acaba cansando, incluso cuando se trata de la placidez más absoluta, se necesita una cierta
tensión, algo que motive, que nos permita probarnos a nosotros mismos. Si nunca se nos presenta la
oportunidad de hacer cosas, de elegir, entonces, el horizonte acaba resultando plano. Hasta el cielo más
azul necesita, de vez en cuando, una nube, algo que rompa la uniformidad (como cantaba Rocío Jurado:
“hasta la belleza cansa”).

El número cuatro representa la estabilidad, la solidez; cada palo del Tarot enfoca esta estabilidad de una
manera distinta. Si el Cuatro de Oros despertaba en nosotros el instinto de conservación, el querer
aferrarse a lo conseguido por miedo a perderlo, el Cuatro de Copas, representa la insatisfacción que
provoca el hastío, la previsibilidad, lo seguro, lo de siempre. En la imagen se nos presenta a un joven
sentado con las piernas y brazos cruzados, al pie de un árbol. Una mano surge de una pequeña nube,
ofreciendo al muchacho una copa, pero éste permanece ajeno a lo que sucede a su alrededor sus ojos cerrados sugieren una
actitud meditativa.

CINCO DE OROS

Sin duda, esta es otra imagen que nos remite a una novela de Dickens; dos indigentes caminan
hundiendo sus pies en la nieve, tras la cortina blanca aparece una vidriera con los consabidos cinco
pentáculos, parece pertenecer a una casa importante, tal vez a una iglesia o una catedral. Pero los
mendigos pasan de largo, ni siquiera miran a esa ventana que parece desprender una luz cálida, casi
acogedora.

La nieve simboliza la pureza, la inocencia y los altos ideales, pero para los protagonistas de este Arcano,
parecen constituir un factor más de sufrimiento, podrían elegir maravillarse de su belleza y de lo bueno
que representa, pero ellos han optado por sentir únicamente sus aspectos más inclementes y
desagradables. La bendición que representa la pureza de la nieve, ellos la perciben como un frío
desolador.

CINCO DE BASTOS

Tras unas cartas plácidas y amigables, llega el Cinco de Bastos para remover las energías. Es una imagen
muy explícita. Vemos a cinco jóvenes empuñando largas varas en lo que parece, más que una pelea o
riña, alguna clase de juego o competición. Hay quien ve esta carta como la representación de un
conflicto o lucha. Pero una atenta observación de las imágenes, al menos a mí me hace ver que se trata
más bien de una especie de entrenamiento, de medir fuerzas entre varios muchachos, sin ánimo de
dañarse. Vemos que las varas no apuntan al pecho de alguno de ellos, ni se embiste con ellas al
adversario, están apuntando hacia arriba, unas más, otras menos.

Si repasamos los Arcanos Menores del número cinco de los otros palos, comprobaremos que son cartas
un tanto difíciles: el de Oros es la carencia, el de Copas es la pérdida, la decepción, el de Espadas es un
conflicto más serio. Podría decirse que el de Bastos sería un conflicto menor. El cinco, en general, es un
número que nos invita al cambio, así que es un mensaje muy interesante a tener en cuenta cuando
aparezca en una tirada.

CINCO DE ESPADAS

El número cinco en el Tarot suele mostrar conflictos y tensiones, tanto externas como internas. En
concreto el Cinco de Espadas nos muestra a tres personas que parecen haber mantenido una contienda
y la figura principal ha derrotado a las otras dos que se alejan en un segundo plano. En el suelo vemos
caídas dos espadas, mientras que el vencedor lleva tres. Al fondo de la carta, apreciamos el mar y un
cielo azul rasgado por nubes grises.

Podría parecer, a simple vista, que el mar que vemos de fondo está tranquilo, puesto que no hay oleaje
ni turbulencias, pero debemos tener en cuenta un detalle: la superficie en calma muestra manchas
ensangrentadas. Las emociones que son representadas por el elemento Agua, aquí aparecen mansas,
pero la sangre nos habla de heridas, en este caso en el terreno de las emociones; simbólicamente la
sangre representa la fuerza vital que anima la vida, lo que nos lleva a pensar que los combatientes han
perdido una gran cantidad de energía en la lucha.

CINCO DE COPAS

La imagen de este Arcano es un tanto sombría, casi diría que triste. Un espigado personaje, embutido en
una capa negra parece observar tres copas caídas ante sus pies. Y digo “parece” porque no podemos ver
con claridad su rostro. A su espalda vemos dos copas que aún no han caído. A lo lejos vemos un puente
que cruza un río de aguas azules, y más allá se alza una construcción.

Si tenemos en cuenta ese cielo de un tono gris plomizo y vemos que ante él se alza la figura embozada de
un negro que sugiere luto, esta carta nos puede parecer más que melancólica, depresiva. Curiosamente,
esa figura permanece de pie, estática sobre un suelo árido, seco y marrón. Su actitud es tan estéril como
la tierra que pisa, pero no es consciente de ello. Tal vez espera que, milagrosamente, las copas caídas se
alcen recuperando el líquido vertido y todo vuelva a ser como era, pero eso no puede ser. Hay una
alternativa, a su espalda dos copas siguen intactas, pero no las ha visto.
SEIS DE OROS

En esta carta volvemos a encontrarnos con dos mendigos, aunque no parece que sean los mismos que
vimos en la carta anterior. Están arrodillados ante un hombre con ricos ropajes que, de pie, está dando a
uno de ellos unas monedas con su mano derecha, mientras que su mano izquierda sostiene una balanza.

Sobre la cabeza del benefactor, vemos los seis pentáculos que representan al Arcano. A sus espaldas,
queda la ciudad, tal vez él proviene de ella, es evidente que ha alcanzado una posición social y
económica, sus vestiduras así nos lo indican; podría aferrarse a sus posesiones, de la misma manera que
lo hace la figura del cuatro de Oros, pero no, ha decidido que va a compartir parte de lo que tiene con los
menos favorecidos.

SEIS DE BASTOS

El Seis de Bastos es una carta que nos habla de fuerza de voluntad y liderazgo, características que nos
pueden llevar al éxito, y esa es la representación gráfica que podemos apreciar al contemplar esta
lámina. De hecho, este Arcano se conoce como “El Señor de la Victoria”. A lomos de un inmenso caballo
blanco, vemos la figura erguida de un hombre que porta sobre su cabeza una corona de laurel. Su mano
derecha sostiene una larga vara rematada, de nuevo, por una corona de laurel. Es una imagen victoriosa,
que transmite poder y victoria.

El jinete es un hombre joven, vestido ricamente. Bajo la capa roja, color de la energía y la fuerza, vemos
asomar una camisa o tal vez túnica corta de color amarillo, el color del intelecto; las mangas y las mallas
que cubren sus piernas, así como la bota que podemos apreciar, son naranjas, un color que se asocia con
la energía y la prosperidad. Todas ellas son cualidades que suelen poseer las personas que triunfan en
cualquier ámbito de la existencia.

SEIS DE ESPADAS

La imagen central del Seis de Espadas es una barca surcando lo que podría ser un río, lago o mar. El cielo,
de un gris uniforme, se alza sobre la orilla en la que podemos ver unos pocos árboles diseminados. En la
barca viajan tres personas: De pie un hombre manejando una pértiga, las otras dos figuras están
sentadas, una de ellas, cubierta por un manto, parece ser una mujer, la otra un niño. La proa de la barca
está presidida por 6 espadas con la empuñadura hacia arriba.

Esta carta transmite una sensación de tranquilidad, casi me atrevería a decir que de recogimiento. En el
cielo no se aprecian turbulencias, no hay nubes, pero tampoco vemos algún cuerpo celeste que nos
pueda servir como referente del rumbo o la trayectoria. El Seis de Espadas se ubica en mundo del
intelecto, por lo que su esfera de acción es la mental y en apariencia se halla en un punto de no retorno,
en el que sólo queda avanzar, sea cuál sea la dirección. Por eso no hay referencias físicas ni geográficas.

SEIS DE COPAS

Este Arcano podría definirse con la palabra: ternura. Vemos una escena en la que destacan, por encima
de los restantes elementos, las figuras de dos niños o, como luego veremos, dos supuestos niños. Tras
ellos, bajo un cielo completamente azul y en calma, se alzan dos construcciones de lo que parece ser un
pueblo de la época medieval. La torre más alta podría formar parte de una fortaleza, hacia ella se dirige
un hombre con una lanza en la mano, tal vez sea el vigilante del recinto.

La otra construcción es una casa con chimenea, lo que nos da la idea de un hogar acogedor. Ambos
edificios forman una especie de barrera infranqueable que protege de cualquier amenaza que pudiera
llegar del exterior. Dan la sensación de seguridad, de solidez, de protección. Salvo casos excepcionales,
los niños son cuidados por los adultos. Son seres vulnerables y dependientes. La sociedad desde siempre,
ha creado una red de seguridad alrededor de los niños, puesto que ellos son el futuro, la esperanza.
SIETE DE OROS

Tras varias cartas de imágenes grupales, nos encontramos con un único protagonista. La silueta del
personaje del Siete de Oros se alza ante un cielo triste y gris. Junto a él, los frutos de su trabajo; esa
frondosa planta que vemos salpicada con los brillantes pentáculos es el resultado de su trabajo y tesón.

Pero no parece muy contento con lo obtenido. Observemos atentamente su rostro, realmente no refleja
satisfacción por el trabajo bien hecho, por los efectos que han tenido sus desvelos… parece indiferente,
casi diría que triste. ¿Cómo puede ser esto? ¿No debería estar radiante por sus logros?

SIETE DE BASTOS

El Siete de Bastos nos puede recordar vagamente al Cinco del mismo palo, puesto que aparenta ser una
escena de lucha, pero la gran novedad reside en que, en este caso, no se divisa ningún rival,
simplemente apreciamos el final de seis varas, pero no a quienes las empuñan Aquí tenemos una clave
muy interesante para desentrañar uno de los significados de esta carta: Sentir una amenaza que no se
sabe de dónde viene.

La única figura humana que aparece en esta carta es la de un hombre joven; si nos fijamos
detenidamente en su rostro, no parece tener miedo, por el contrario, su expresión es de determinación,
lo que nos lleva a pensar que ha decidido que, si hay que luchar, luchará, con independencia del número
de rivales. Todo en su cuerpo indica movimiento, desde los oscuros cabellos al viento hasta la inclinación
de su cuerpo. Como buena representante del palo de Bastos, esta carta habla de energía y acción.

SIETE DE ESPADAS

Ante un llamativo cielo amarillo, aparece una figura masculina que porta cinco espadas dejando otras
dos tras de sí. Por detrás, a la derecha de la imagen, vemos unas tiendas de campaña de lo que parece
ser un asentamiento militar; haciendo un cierto esfuerzo visual, en el lado izquierdo se puede apreciar
un grupo de personas, quizás soldados, que parecen dar la espalda al personaje principal, sentados en un
semicírculo. A pesar del paisaje, que sugiere un lugar desértico y caluroso, el hombre lleva ropas de
abrigo.

El color del cielo no es capricho, estamos ante una carta perteneciente al palo de Espadas, así que es
natural que predomine el amarillo, el color asociado al elemento Aire, la esfera mental. Entre otros
significados, esta carta indica astucia, picardía, más que inteligencia, es la agilidad mental para saber
aprovechar la ocasión en el momento más propicio. El paisaje es seco, no se aprecian árboles, arbustos,
plantas… quizás nos sirva para recordar que no siempre la astucia produce los frutos deseados, a veces
incluso es improductiva.

SIETE DE COPAS

Esta carta es sumamente compleja. Ante nuestra visión encontramos una grisácea nube de la que
parecen emerger siete copas doradas y de cada una de ellas, surge un contenido distinto que, en
apariencia, no parecen guardar relación entre sí. De espaldas, contemplando el fenómeno, se perfila la
silueta de un hombre, totalmente despersonalizado, casi como si fuera una sombra.

Las nubes grises parecen evocar un mundo de ensoñaciones, completamente irreal e ilusorio, tal vez
porque podría ser el mundo de la mente, que en muchas ocasiones es engañoso y percibe de forma
distorsionada la realidad. El simple hecho de ver las copas flotando en una nube y no sólidamente
asentadas en el suelo, ya nos está indicando una cierta inconsistencia. Por eso lo que nos ofrecen las
copas significan elementos que directamente surgen de las emociones humanas y son percibidas por la
mente.
OCHO DE OROS

Paciente y metódicamente, un artesano trabaja unas piedras circulares. Graba pentáculos con precisión y
según va terminando las piezas, las cuelga para su exhibición, como si nos quisiera decir:”¿Ves como el
trabajo continuado acaba dando sus frutos?”

Este personaje recuerda a los artesanos masones que labran la piedra bruta, esculpiendo con su mazo y
su cincel, hasta conseguir la piedra cúbica, es decir, la perfección y la excelencia. En este caso, está
trabajando en pentáculos grabados dentro de círculos, la forma perfecta, sin aristas, ni lados. Además, el
material utilizado es el oro, el más noble de los metales, el símbolo solar.

OCHO DE BASTOS

Puede que sea una de las láminas más simples del Tarot, al menos en apariencia; pero el Ocho de Bastos
nos presenta una imagen visualmente tan impactante que su significado principal salta a la vista de
forma súbita, con solo una ojeada: Rapidez. Eso es lo que nos está indicando. Son ocho varas que
atraviesan el cielo sin que nada ni nadie entorpezca su camino.

Un detalle muy interesante es que las varas se desplazan desde el lado izquierdo hasta el derecho, es
decir, desde el pasado hacia el futuro; entonces, lo que estamos viendo es el presente, el aquí y el ahora,
lo que nos están diciendo es que aquello que hicimos está ahora mismo en movimiento, de forma
imparable, como si se propulsara hacia el mañana. Atrás quedaron las luchas y conflictos que vimos en el
Siete de Bastos, en este instante el camino hacia nuestro objetivo está despejado.

OCHO DE ESPADAS

Intentando dar un impulso a los Arcanos Menores, voy a intentar aumentar la frecuencia de las
publicaciones de las cartas que faltan, para poder completarlos. Hoy toca una carta un tanto dramática,
muy en la línea de las Espadas.

En esta carta vemos una figura femenina con un vestido rojo, su cuerpo está atado y los ojos vendados. A
su derecha, encontramos tres espadas clavadas en el suelo, a su izquierda otras cinco espadas. La
imagen nos da una sensación de aislamiento, por esa venda en los ojos, ya que el sentido de la vista es
uno de los más valorados por el ser humano. El no ver nos incapacita y asusta, nos provoca una
sensación de indefensión.

Por otro lado, esas ataduras, no son firmes ni apretadas, no se trata de gruesas cadenas con grilletes,
parece más bien un pedazo de tela atado flojamente. El vestido rojo, que simboliza la actividad, se ve
amarrado, lo que representa que la actividad tiene un impedimento, es un estancamiento o parón
forzoso.

Echando un vistazo rápido a la imagen, nos podría parecer que la figura está encerrada en una especie de prisión, siendo las
espadas los barrotes, pero con una observación más reposada, se ve claramente que la disposición abierta de las espadas no
impediría su paso si quisiera escapar de ellas. Las espadas la flanquean, no la rodean.

OCHO DE COPAS

La imagen del Ocho de Copas presenta dos focos de atención principales. En primer plano vemos
perfectamente alineadas ocho copas doradas, detrás de ellas vemos la figura de un hombre, vestido con
un manto rojo, y que apoyándose en un bastón, camina dando la espalda al espectador, como si se
alejara de las copas.

El cielo está oscuro pero no demasiado, parece una noche clara de luna llena. Si nos fijamos, en la parte
superior izquierda de la lámina, vemos lo que podría interpretarse de dos maneras: o bien una Luna
menguante junto a una Luna llena, o bien una Luna menguante junto al Sol. Circula por ahí una
explicación muy interesante para esta imagen y es que lo representado sería un eclipse, en el que la Luna
trata de tapar el Sol, es decir, el inconsciente, se vuelve predominante sobre el consciente, y por eso el
personaje de la carta, abandona lo material siguiendo el llamado de lo espiritual.
NUEVE DE OROS

Cuando vimos la carta anterior, el Ocho de Oros, aprendimos que el trabajo metódico y continuado
acaba, a la larga, dando frutos. La carta de hoy nos enseña algo más, a veces, sin esfuerzo, sin sudor, sin
grandes desvelos, la Vida se muestra generosa con nosotros y nos allana caminos, nos facilita
oportunidades, nos regala sus dones casi sin que lo hayamos pedido, simplemente DA. Tal vez porque
hace mucho hicimos un esfuerzo (puede que en otra vida) y ahora estamos recibiendo la ganancia
correspondiente.

Este Arcano es generoso y tremendamente agradable. Recibe el sobrenombre de “El Señor de la


Ganancia Material” y así es, puesto que representa el éxito en el terreno material principalmente. La
figura femenina que preside la imagen está en un jardín, rodeada de una exuberante planta que, parece
ser una vid, desbordando los racimos, no se puede pedir más abundancia, es sin duda, la plenitud de lo
que la Madre Tierra nos puede ofrecer.

NUEVE DE BASTOS

En la carta del Nueve de Bastos encontramos un solo personaje. A primera vista, parece un hombre
joven apoyado en una larga vara, con una venda en la cabeza, como si estuviese herido y le faltasen las
fuerzas. Pero nada más lejos de la realidad. Si nos fijamos en la expresión de su rostro, vemos un gesto
de tensión que se mezcla con hostilidad. Está alerta, tal vez ya ha sufrido un ataque y no quiere verse
sorprendido de nuevo, por lo tanto, vigila con desconfianza mientras sus manos se aferran a la vara,
probablemente está preparado para atacar o defenderse si se da el caso.

Contemplando con detenimiento la figura, se puede apreciar que es un joven fornido, no hay más que
ver sus recios muslos, así que, si tiene que pelear, peleará sin problemas. La venda en la cabeza nos
demuestra que ya ha luchado y ha salido herido, pero entero. Me gusta mucho la definición que nos
ofrece Joanna Watters en su obra “El libro completo del Tarot” (Gaia Ediciones): “Esta es la carta del
“cansado por la batalla”, e invariablemente aparece cuando alguien se encuentra en lo más reñido de
una severa prueba de resistencia”.

NUEVE DE ESPADAS

Continuando el recorrido por el palo de Espadas, llegamos al Arcano número 9. Se trata de una carta con
una imagen que refleja gran tristeza, que transmite una sensación de desamparo. En una habitación
oscura, presidida por nueve espadas alineadas horizontalmente, una figura incorporada en una estrecha
cama, se tapa la cara con ambas manos.

Centrando la atención en la figura humana, se abre el primer debate: ¿es un hombre o una mujer? He
leído versiones para todos los gustos, incluso una que apunta a que se trataría de una figura andrógina.
Pero creo que el sexo de este personaje es lo de menos, lo importante está en las emociones que
transmite.

Ese gesto desolado puede deberse a que ha tenido una pesadilla y se ha despertado bruscamente. Puede
ser también que se trate de una noche de insomnio, en la que los problemas, los miedos y
preocupaciones abruman tanto a la mente que esta es incapaz de encontrar un momento de descanso. O
puede tratarse de un dolor tan hondo, tan sentido que nuestro personaje llora con desconsuelo. Sea cual sea el motivo que hace
sufrir tanto al personaje de la carta, pesadilla, dolor o mente a 1.000 revoluciones, el caso es que se trata de una imagen que
refleja de una forma muy gráfica uno de los grandes temores del ser humano: quedarse a solas con sus propios pensamientos.

NUEVE DE COPAS

La carta del Nueve de Copas presenta tres elementos claramente diferenciados. En un primer plano
encontramos la figura de un hombre sonriente y con cara de completa satisfacción. Tras él, un cuerpo
semicircular, que bien podría ser una mesa, cubierto por una tela azul y, sobre éste descansan nueve
copas doradas perfectamente alineadas.

El fondo de la lámina, tanto en su parte superior como en la inferior, es de color amarillo. Por un lado,
refleja la abundancia material, pero, sobre todo, hace referencia al reino mental y es que,
independientemente de otras apreciaciones, este Arcano refleja una determinada actitud mental ante la
vida y es la de saber aceptar lo que nos sucede y disfrutar de lo que tenemos en cada momento, sin
anhelar utopías, solamente realidades concretas.
DIEZ DE OROS

Si el Ocho de Oros mostraba el trabajo, el Nueve de Oros representaba el disfrute de la ganancia que
produce el trabajo, ahora llega el estado de plenitud con el Diez de Oros. Haciendo una comparación con
el recorrido de la vida humana, sería la etapa correspondiente a la vejez, cuando ya sólo queda deleitarse
con todos los frutos conseguidos después de mucho trabajo y grandes sufrimientos. Es el momento de
apartarse a un lado y contemplar lo que se ha legado al mundo.

Esta idea está recogida perfectamente en la iconografía de esta carta. En primer término, llama la
atención la disposición de los pentáculos, forman el diagrama del Árbol de la Vida, cada uno de ellos es
una de las diez Sephirot que componen la figura. Nos dice que se ha conseguido la realización plena en el
mundo material. Y esta consecución la refleja el personaje principal de esta carta que, aunque parece
que está escondido, en el fondo lo que hace es apartarse para observar con mejor perspectiva.

DIEZ DE BASTOS

Hoy llegamos a la última carta numeral del palo de Bastos, el Arcano Diez. Hay que reconocer que, en la
baraja de Rider-Waite-Colman, la imagen es muy descriptiva. Vemos a un hombre, que parece joven,
portando trabajosamente diez inmensas varas, y que se dirige hacia algún tipo de construcción con ellas.
Este dibujo siempre me ha sugerido un gran esfuerzo, casi excesivo, a juzgar por la forma en la que se
encorva su espalda.

En realidad, para diseñar esta carta, Waite no se complicó la existencia lo más mínimo, ya que se limitó a
copiar el diseño del Diez de Espadas de la baraja del Tarot Sola-Busca, en esta carta vemos a un hombre
cargado de un modo similar, aunque en este caso se trata de un enorme saco con diez espadas, pero la
postura del cuerpo es idéntica, incluso se ve como se le ha reventado el pantalón por la zona del culete
debido al gran esfuerzo realizado.

DIEZ DE ESPADAS

Y llegamos a una carta que se podría definir irónicamente como “La alegría de la huerta”. La imagen es
sombría, inquietante. Pero no nos alarmemos antes de tiempo, las cosas nunca son radicalmente blancas
o negras, como todo en esta vida, el Tarot tiene un amplio abanico de gamas de colores con sus
respectivos tonos, y muchas veces, ante cartas como esta, debemos respirar hondo, y penetrar en lo más
profundo de los matices que nos presenta su simbología. A pesar de que al Diez de Espadas se le conoce
con el nombre cabalístico de “El señor de la ruina”, no todo en él es tan malo. Lo iremos viendo al
analizar la carta.

Lo primero que atrae la atención es el cuerpo de un hombre yaciendo boca abajo sobre la arena de una
playa, o tal vez la orilla de un lago o un río. A lo largo de su espalda, siguiendo la línea de la columna
vertebral, salvo una que parece alojada en su oreja izquierda, están clavadas 10 espadas de considerables
dimensiones. Probablemente esté muerto, quién no lo estaría si se convierte en una especie de alfiletero
humano, pero fijémonos en los detalles. Lo que más llama la atención es la ausencia de sangre, se supone que con tanta espada
incrustada, la sangre debería manar a borbotones, pero no es el caso. Entonces, la primera cuestión que nos podemos plantear
es ¿está muerto o no?

DIEZ DE COPAS

Esta carta es especialmente luminosa. Podríamos dividirla en dos mitades claramente diferenciadas: la
superior es un radiante semicírculo, tal vez un arco iris, conformado por diez copas. La parte inferior es
un paisaje terrenal idílico, una pareja con dos niños que juguetean, ante lo que bien podría ser una casita
de campo, rodeada de árboles junto a un río.

Como suele decirse, tras la tempestad viene la calma; el arco iris aparece en el cielo después de la lluvia,
cuando el cielo comienza abrirse y vuelve a brillar el sol. Como señaló Rachel Pollack, el arco iris
representa la alianza de Dios con los hombres tras el diluvio universal, simbolizando su compromiso de
no volver a castigar a la humanidad con otro diluvio.

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