CACTACEAS
Tallo
Los tallos4 de las cactáceas y que conforman básicamente el cuerpo de la planta, están
engrosados por el desarrollo del parénquima, y su color verde se debe a que son
fotosintéticos.
Tres formas principales de tallo:
o Cladodio: Tallo aplanado en forma de raqueta (como en los nopales).
o Columnar: Tallo en forma cilíndrica (con o sin ramificación). La planta se
denomina basítona si se divide desde la base del tallo, mesótona si se divide a
la mitad del tallo o acrótona si se divide en la punta del tallo. En las columnares
algunas veces el tallo está comprimido lateralmente y aplanado, en cuyo caso
se le llama filocladio (como en los saguaros).
o Globoso: Tallo casi esférico, con porte de barril (como en las biznagas).
Areola
La areola4 es una estructura vegetativa distintiva de las cactáceas que se encuentra
sobres los podarios y costillas. Las areolas, por lo común, mantienen dos zonas de
crecimiento: en la parte superior se producen las flores (meristemos floríferos) y en la
inferior los meristemos espinulíferos. Las areolas desarrollan múltiples pelos
o tricomas (semejantes a las fibras de algodón) y espinas (y, en los géneros más
antiguos, hojas).
Hay cactus sin espinas, como Opuntia ficus-indica y Opuntia leucotricha. Estas
especies sin espinas pueden ser consumidas por el ganado en los períodos secos, como
forma de supervivencia y adaptación al cambio climático.
Flores y frutos
Las flores son solitarias y hermafroditas o, más rara vez, unisexuales. Si bien existen
especies con flores zigomorfas, la mayoría tienen flores actinomorfas. El perianto está
compuesto, generalmente, por numerosos tépalos dispuestos en espiral, con
aspecto petaloide. Frecuentemente los tépalos externos tienen aspecto sepaloide. Se
unen basalmente para formar un hipanto o tubo periántico. El androceo está formado
por numerosos estambres, con secuencia centrífuga. El polen es trinucleado, desde
tricolpado a 6-15 colpado o porado. El nectario está constituido por un anillo en la
superficie interna del tubo periántico. El gineceo se compone de 3 o más carpelos, y
el ovario es ínfero. El fruto suele ser indehiscente, bacciforme y rara vez seco.
Historia evolutiva
Con mínimas evidencias en el registro fósil, las cactáceas son consideradas por los
especialistas como un grupo natural monofilético que ha evolucionado en los últimos 80
a 60 millones de años. Se desarrollaron a partir de formas no suculentas, las cuales
contaban con hojas simples arregladas en forma helicoidal, fotosíntesis C3, madera
(xilema secundario), polen y semillas. Morfológicamente semejantes a otras familias
relacionadas e incluidas en el mismo orden de las Caryophyllales. En cuanto a su origen
se cree que posiblemente se originaron en la zona tropical seca de América del Sur. El
género Pereskia presenta varias de esas características, por lo que es considerado el
más primitivo entre las cactáceas.
Cultivo
Los cactus de clima árido y seco son xerófilos, es decir aguantan bien la sequía, pero
como todas las plantas también necesitan obtener agua para vivir. Cuando son
cultivados conviene dejar que el sustrato se seque entre riego y riego. Es muy
importante que la tierra no se encharque: demasiada agua y, sobre todo, un sustrato
mal drenado, provocan la aparición de hongos y la muerte de la planta. De hecho, uno
de los mayores errores en el cuidado de las cactáceas xerófilas es el exceso de riego.
El riego depende de muchos factores: exposición, época del año, tipo de sustrato, clima,
si está en maceta o en tierra, el material de la maceta, si se encuentra en el exterior o
no. Así, en una zona muy cálida y seca, un cactus en maceta de barro orientado al sur
(en el hemisferio Norte) necesitará bastante más riego en la misma época del año que
uno plantado en semisombra directamente en la tierra en una zona más templada y
lluviosa. Durante el verano, un riego cada 10 días puede ser correcto como referencia;
en primavera y otoño se han de espaciar más. Mientras dure el frío invernal
prácticamente no hará falta regar. Pero dentro de casa y con calefacción se debe seguir
regando ocasionalmente durante el invierno para evitar que se seque completamente el
sustrato.
Como norma general, la mayoría de los cactus del desierto prefieren una exposición
soleada. Sin embargo, los cactus epífitos, en cambio, necesitan una posición en
semisombra pero mucha luz, y más agua para sobrevivir bien; entre ellos podemos
encontrar los cactus del género Rhipsalis y Epiphyllum. También requieren una
exposición más sombreada en su periodo de adaptación los cactus recién trasplantados,
los muy jóvenes y los que vienen de pasar una temporada en el interior.
Muchos cactus, al provenir de zonas desérticas donde las noches pueden ser muy frías,
tienen una resistencia moderada a las heladas. Sin embargo, entre las 2.000 especies
de cactáceas que existen, muchas son de climas más cálidos (generalmente las epífitas)
y toleran mal las bajas temperaturas. Las lluvias invernales hacen a los cactus más
sensibles a las posteriores heladas. La combinación exceso de agua más helada puede
resultar fatal. La solución: llevarlos dentro de casa mientras dura el invierno.
La falta de luz hace que se ahílen, es decir, que se estiren hacia la luz perdiendo su
porte homogéneo. Por tanto, deben colocarse junto a las ventanas o bien utilizar alguna
fuente de luz artificial.
Es de vital importancia no dañar las raíces porque podrían penetrar hongos en la planta.
Por lo tanto, en el momento del trasplante se debe eliminar con mucho cuidado la tierra
que se quiere desechar con algún objeto sin filo. Si alguna raíz ha resultado dañada,
aplicar carbón vegetal pulverizado y dejar sin regar durante unos 10 días.
Un cierto número de especies se cultivan como plantas de interior, así como en jardines
ornamentales. Algunas especies del género Opuntia, particularmente la
especie Opuntia ficus-indica, son cultivadas en América y en la zona mediterránea por
su fruto, la tuna o higo chumbo, el cual es dulce y muy apreciado.
También suelen formar parte de los denominados xerojardines, donde se agrupan
cactus y otras plantas poco consumidoras de agua (xerófitas) en regiones áridas.
Asimismo, se utilizan mucho para decorar patios, balcones y terrazas, pues son muchas
las especies que, por su reducido tamaño, se pueden cultivar en recipientes durante
toda su vida, como los géneros Ariocarpus o Mammillaria.
Etimología
La palabra cactus deriva del griego Κάκτος káktos, utilizado por primera vez por el
filósofo Teofrasto para nombrar una especie de cardo espinoso que crecía en la isla
de Sicilia, posiblemente el cardo Cynara cardunculus.
Curiosamente, existen también dos referencias poéticas de la Antigüedad sobre esta
planta. Así, el poeta Teócrito de Siracusa escribió en sus Idilios: «A ti te dejen como una
oveja del rebaño, cuya pata se haya picado por un cactus». Asimismo, Filetas, poeta
proveniente de la isla de Cos, escribió sobre ella: «Debe lamentarse quien haya perdido
el afecto de una mula, por el temor a las heridas del cactus espinoso».
La palabra pasó al latín como cactus a través de Plinio el Viejo, quien en su Naturalis
Historia retomó aquello que Teofrasto escribió sobre esta planta que crecía en Sicilia.
De cactus derivó la palabra latina carduus, que finalmente dio lugar a la española cardo.
Durante la Edad Media la palabra cactus era el nombre usual para
la alcachofa comestible. Más tarde, Cactus fue usado como nombre genérico por Carlos
Linneo en 1753, dentro del cual agrupaba 22 plantas que hoy se consideran dentro de
géneros diversos de la familia Cactaceae.