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Guía de Intercesión y Guerra Espiritual

La intercesión es colocarse delante de Dios en favor de otra persona u otras personas. Implica dos aspectos: clamar a Dios e intervenir en la guerra espiritual tomando autoridad sobre Satanás. La intercesión es importante porque mueve la mano de Dios, rompe cadenas y logra lo imposible. El intercesor debe conocer el problema y sentir la carga de oración constante. Las armas del intercesor incluyen la Palabra de Dios, la sangre de Cristo, el nombre de Jesús y la oración y el ayuno.
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Guía de Intercesión y Guerra Espiritual

La intercesión es colocarse delante de Dios en favor de otra persona u otras personas. Implica dos aspectos: clamar a Dios e intervenir en la guerra espiritual tomando autoridad sobre Satanás. La intercesión es importante porque mueve la mano de Dios, rompe cadenas y logra lo imposible. El intercesor debe conocer el problema y sentir la carga de oración constante. Las armas del intercesor incluyen la Palabra de Dios, la sangre de Cristo, el nombre de Jesús y la oración y el ayuno.
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LA INTERCESIÓN

1. ¿QUÉ SIGNIFICA INTERCESIÓN?


Interceder es, literalmente: INTERPONERSE. Es mediar, colocarse al medio de … es lo mismo
que interceptar, que significa: detener una cosa antes de que llegue a su destino,
apoderarse, suplicar en favor de alguien, (Jeremías 42:2-4).

Es la acción de pedir o mediar delante de Dios, en lugar de otros, Traer argumentos


justificable y preciso delante de Dios, con sentimientos adecuados a la situación que esté
pasando la persona por la que estemos intercediendo para ser efectivos. De modo que
tendrás que conocer el problema, ya sea que Dios lo revele, reciba el conocimiento del
mismo por otra persona, o por la persona misma.
La palabra Hebrea “pagá” describe intercesión como “afectar, por accidente o
violencia”, por importunidad, “arremeter”, “cargar”, “pedir”, “rogar”, “suplicar”,
“interponer”; Interponer significa: ponerse entre dos cosas o personas, (como lo hizo
Ester). Usar de su influencia o autoridad con el fin de conseguir alguna cosa para otra
persona. Hacer que no se lleve a cabo una acción, invertir la dirección de algo
Es la acción de revelarnos contra la realidad existente para declarar lo contrario, por la
fe en Cristo Jesús
La palabra hebrea “bacash” raíz primaria; buscar (por cualquier método,
específicamente en alabanza y adoración); por implicación esforzarse por: afanarse,
atentar, buscar, cobrar, consultar, cuenta, demandar, desear, hallar, inquirir, interceder,
investigar, mendigar, pedir, preguntar, procurar, requerir, restaurar, rogar, solicitar,
suplicar, tratar. El verbo puede referirse a una actitud: «Pero cuando desde allí busques
a Jehovah tu Dios, lo hallarás, si lo buscas de todo tu corazón y con toda tu alma»
(Deuteronomio 4:29).

2. ¿QUÉ DEBEMOS TOMAR EN CUENTA PARA INTERCEDER EFECTIVAMENTE?


Tenemos que entrar en la presencia de Dios, ya que no podemos interceder sin el
Espíritu, no podemos decirle a Dios simplemente “Mira a fulano”
Debemos de interceder como si la necesidad fuera nuestra, y esto requiere una gran fe,
debemos entender el peligro y los resultados de ese peligro, para ser motivados. Hay
que hacerlo de corazón, con amor, con sensibilidad, con sinceridad, no con palabras
elegantes.
Podemos deducir entonces que un intercesor es:
 Uno que da la cara por otro
 Uno que busca el bien de otro, interviniendo en su favor para conseguirle un
beneficio, como: sanidad, liberación, cobertura, denuedo para predicar, (2 Reyes
19:35; Colosenses 4:2-3)
 Uno que interviene en favor de alguien, como un condenado, etc. (Génesis 18:23-
33)
 Uno que llora por la condición miserable en la que se encuentra una persona
 Uno que se interpone entre Dios y los que se merecen el castigo de Dios,
poniéndose en el frente para evitarlo, (Éxodo 32:11-32; 33:12-16)

1
 Es uno que siente la carga de oración constante por las necesidades de una
nación, o de una persona en particular
 Es uno que actúa como puente entre Dios y el hombre, ofreciendo oraciones y
sacrificios espirituales (ayunos, cilicio, etc.), en favor de otros, de modo que un
intercesor no puede ser egoísta, no debe enfocarse en sí mismo, (Daniel 9)

3. ¿CÓMO INTERCEDER?
 Con sabiduría y humildad del corazón, Abraham intercedió por Sodoma y
Gomorra por aquellos justos que estuvieran en la ciudad (Gen 18:16-33)
 Con lágrimas, el mayor de los intercesores, Jesús, lloró por la condición futura de
la ciudad de Jerusalén, (Lucas 19:41-44). También lloró por la condición de Lázaro,
(Juan 11:35-44). Como sacerdote se adelantaba al alba para interceder, (Marcos
1:35; Mateo 26:37-39; Romanos 8:34). Ana, lloró abundantemente, (1 Samuel 1:9-
15). Atribulada de espíritu, amargura de alma, derramaba el alma delante de
Jehová. Para llorar, tiene que sentir dolor, molestia en el espíritu, tiene que ser
sensible, no un duro o muerto espiritualmente, que te de lo mismo la condición
de los demás. Pidamos a Dios sensibilidad espiritual para interceder por los que
lo necesitan
 Con gemidos, o sea expresar con voz lastimera una pena o dolor, (Salmo 102:5;
Romanos 8:26-27; Lucas 22:44; Gálatas 4:19)
 Con clamor, o sea con gritos o ruidos fuertes; manifestar con vehemencia la
necesidad de algo; y todo esto lo produce el Espíritu Santo cuando se lo pedimos
y permitimos, etc.

4. LA IMPORTANCIA DE LA INTERCESIÓN (Ezequiel 22:23-30)


 La necesidad de interceder, (vs. 23-29)
 Dios busca intercesores, (v. 30)
 La diferencia que hace la intercesión, (vs. 30b-31)
 Los beneficios del intercesor, (Ezequiel 9:4-6)

5. LA PROMESA PARA LOS INTERCESORES (Ezequiel 9)

La oración de intercesión es colocarnos delante de Dios en favor de otra persona, personas,


iglesia, ciudad o nación. Teniendo en cuenta que la intercesión es colocarnos al medio entre Dios
y la persona necesitada, debemos saber que nos ponemos también en la línea de batalla, pues
entre la persona y el alcance de la bendición se libra un combate, a esto se le llama GUERRA
ESPIRITUAL.

LA INTERCESION TIENE DOS ASPECTOS


a. Clamar a Dios
b. Tomar autoridad sobre Satanás (Guerra espiritual)

2
GUERRA ESPIRITUAL

1. ¿QUÉ ES LA GUERRA ESPIRITUAL?


Es la confrontación de poderes espirituales donde Dios manifiesta su soberanía através de la
iglesia sobre Satanás y el mundo (Efesios 6:12) el objetivo de la Guerra espiritual no es destruir a
Satanás y a los principados y potestades, eso solo lo puede hacer Dios, sino rescatar a aquellos
que están bajo su dominio rompiendo todo tipo de maldiciones y ataduras. Esto quiere decir que
nuestra atención debe estar centrada en las personas y no en Satanás. La motivación no debe
ser el odio a Satanás sino el amor por las personas
Lo que nos da tranquilidad es saber que esta es una Guerra ya ganada por Jesucristo. Lo malo
es que a veces vivimos como si no lo fuera. Cada batalla debe ser ganada por el cristiano cuando
aprende a tomar autoridad y hacer suya la Victoria de Cristo. La Guerra espiritual no solamente
es “echar fuera demonios” y a los gritos… pero no se trata solo de esto, la Guerra espiritual
involucra mucho y las armas que Dios nos dio para esta pelea también son muchas. Lo principal
es vivir en Cristo como Señor de nuestras vidas y sometidos a Él.

2. ¿QUÉ ES HACER VALLADO Y ESTA SIEMPRE EN LA BRECHA?

Un Vallado es un obstáculo, un cerco de tierra que sirve para defender un sitio o para impedir la
entrada a él.

La palabra hebrea “gadar” describe “vallado” como: “cerrar, amurallar, pared”; y


“gadir”, como “encierro, muro, protección”. Vallado en griego significa: “barrera que
encierra, separación”. El enemigo se aprovecha cuando no hay vallado o está roto,
(Nehemías 4:7-8). Dios tenia cercado a Job, (Job 1:10). Cuando no somos fructíferos
perdemos la protección, (Isaías 5:5). Cuando Dios nos pide orar por alguien es porque
confía en nosotros, y debemos de hacerlo hasta lograr la victoria. Cuando cambiamos la
actitud, Dios cambia la suya y tiene misericordia, (Jeremías 18:7-8). Es un peligro dejar de
orar, (1 Samuel 12:23). Oremos hasta que no sea tarde, (1 Samuel 15:35; 16:1; Jeremías 15:1;
Ezequiel 14:14; Jeremías 8:20-9:1; Isaías 26:9). Dios nos llama a ser reparadores de
portillos, (Isaías 58:12).
Agustín de Hipona dijo: “La oración es la fuerza del hombre, y la debilidad de Dios”

En el mundo espiritual hacemos vallado cuando:


 Ponemos nuestra vida a favor de otros delante de Dios, en oración.
 Cuando detenemos el ataque del enemigo en la vida de la persona a través de nuestra
oposición en oración.
 Hacer vallado es cubrir la vida de la persona, iglesia o nación en oración. Es declarar
bendición sobre su vida.
 Cuando Dios sabe que puede contar con nosotros en el momento que así lo requiera para
orar por una necesidad.

La brecha es una rotura o abertura. La brecha en la cual los intercesores deben de estar es la que
se formó cuando la humanidad decidió apartarse de Dios y Dios de ellos por su pecado.

Estar en la brecha es, por lo tanto:

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 Un lugar de conflicto, un lugar difícil de lucha. Un lugar donde el intercesor debe estar
ubicado para clamar a Dios, con persistencia y amor.
 La frase “abriendo brecha” es un lenguaje figurativo para decir: abrir camino. “Estar
siempre en la brecha” significa: aquel que no abandona su puesto, que está siempre
dispuesto y preparado para defenderlo. Está en la lucha.
 Para Dios encontrar a alguien en la brecha le significa que no todo está perdido y que
puede recuperarse el resto.

3. ARMAS DE UN INTERCESOR PARA LA GUERRA ESPIRITUAL


 La Palabra de Dios – Ef. 6:17; He 4:12-13
 La Sangre de Cristo – Ap 12:11; He 9:14
 El Nombre de Jesús – Mr 16:17-18; Fil. 2:5-11
 El Poder del Espíritu Santo – Mt 12:28; Lc 4:18-19
 La Autoridad de Dios – Lc 10:17-20; Mr 3:14-15
 La oración y el Ayuno – Mr 17:21; Isaias 58:6
 Alabanza – Sal 22:3; Sal 149:6; Sal 95:2
 El Testimonio: Sal.107:2
 El Amor y la Compasión: 1 Juan 4:18 – 2 Tim 1:7
 La Santidad: Juan 14:30 – 1 Juan 5:18

La importancia de interceder radica en los resultados


 Mueve la mano de Dios
 La oración intercesora tiene poder
 Rompe cadenas
 Logra lo imposible
 Alcanza a los perdidos
 Nos une como iglesia, quita asperezas
 Dios se revela a nosotros
 Dios actúa primero en nosotros y nos transforma
 Dios actúa en otras personas a través de nuestra oración.

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LA CONSAGRACIÓN
“Sino como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra
manera de vivir, porque escrito está: Sed santos porque yo soy santo”, (1 Ped 1: 15-16).

1. ¿QUÉ SIGNIFICA CONSAGRACIÓN?


Significa: ser “separado”, “apartado”, “dedicado”; y viene de la misma raíz que ser
santo.

2. ¿POR MEDIO DE QUÉ SOMOS SANTIFICADOS O CONSAGRADOS?


Por medio de la sangre de Cristo, la cual nos pone en una posición perfecta en relación
a Dios, (Heb 13:12). Por medio del Espíritu Santo, el cual actúa internamente efectuando
la transformación de la naturaleza del creyente, (2 Tes 2:13; 2 Ped 1:4). Por medio de la
palabra de Dios, esta actúa en la conducta del creyente, (Jn 15:3; 17:17; Efe 5:26). Si
quieres ser santo debes recordar el sacrificio de Jesucristo y honrar el día que Él murió
para salvarnos. La primera y más importante razón para buscar la santidad es agradecer
al Señor su gran muestra de amor por nosotros.

3. ¿QUIÉNES PUEDEN SER SANTIFICADOS O CONSAGRADOS?


Los llamados o salvos. Los justificados o los declarados justos por la justicia de Cristo. Los
regenerados o los nacidos de nuevo. Entonces, una persona no es salva por su santidad,
sino que se hace santa porque ha sido salvada. Dios solo tiene comunión íntima con los
que voluntariamente deciden tener una vida dedicada a él, y le obedecen. Dios llamó a
Abraham, y en el capítulo 17, Dios le dice: “Anda delante de mí y sed
perfecto”. Perfecto significa: Recto, (que no hace nada fuera de lugar), o Sincero, (que
no dice mentira). Algunas veces andamos como delante de los demás y no delante de
Dios; tenemos miedo que los demás nos vean hacer algo. Si actuamos con orgullo u
grosería, sin misericordia con los demás, demostramos que no tenemos comunión con
Dios. Cuando tenemos conciencia de su presencia, pensamos antes de hacer cualquier
fechoría.
No somos consagrados por medio de otros. La consagración nuestra no depende de los
demás, sino de una relación y de una experiencia personal con Dios. No es por una
oración que te hagan un día, sino por una determinación de tu parte de ser santo, y de
una relación real con Dios. La consagración no viene por un toque mágico, hay que
cultivarla. La consagración es un estilo de vida, etc.

4. ¿QUÉ NECESITAMOS PARA SER CONSAGRADOS?


La presencia de Dios es la que santifica, (Éx 3:3-5). Necesitamos su presencia, no una
simple emoción, porque vamos a seguir iguales. La presencia de Dios revela lo que somos
en realidad, nuestra condición espiritual; De hecho, muchas veces nos creemos muy
consagrados, muy espirituales, hasta que tenemos un encuentro con Dios. Pedro dijo:
“Apártate de mí que soy pecador”, (Lc 5:8). No haga las paces con el pecado nunca, el
odio es pecado, pero odiar el pecado es santidad. Necesitamos renovarnos cada día, (2

5
Cor 7:1). Creemos que son las personas que ministran las que deben buscar a Dios y tener
una relación profunda con él, pero no, todos estamos llamados a ser santos.
Necesitamos al Santo para ser santos, con y en nosotros. ¡Pero si lo tenemos! dirán
algunos; entonces… ¿Qué lugar ocupa él en tu vida? ¿Qué tiempo le está dando? ¿Cuánto
hablamos con él y de él? Él dijo: “Separado de mí, nada podéis hacer”, (Jn 15:5b).
Necesitamos hacer una entrega total a Dios, para poder vivir una vida consagrada.
Necesitamos arreglárnosla para sacar el tiempo de intimidad con él. Muchas veces nos
convertimos en religiosos, porque venimos al templo, hacemos una oración al
levantarnos, otra al acostarnos, leemos un Salmo, y dedicamos la mayor parte
del tiempo al afán y al entretenimiento, a hablar por teléfono, y para colmo queremos
el resultado de vivir una vida santa, (Gál 6:7). Ponemos excusas para no consagrarnos,
como: “Me rodean muchas circunstancias negativas”, “No tengo tiempo”. Tenemos que
cortar llamadas, amistades, romper vicios, ausentarnos de los lugares que nos invitan a
pecar, etc.

5. UNA TRANSFORMACIÓN RADICAL


Las Escrituras dejan en claro que la santificación es vital para el desarrollo de la vida de un
cristiano, y no cabe duda que Dios anhela que nosotros tomemos parte de ella, así como leemos
en 2 Tesalonicenses “… Hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el
principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os
llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.” Por esta
razón deberíamos tomar parte en la santificación, basados también en las serias palabras de
Hebreos 12:14, “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

No nos volvemos santos de la noche a la mañana. De hecho, algo drástico tiene que ocurrir en
nosotros para cambiar lo que somos por naturaleza, a lo que se le llama ser santo, así como Él es
santo. (1 Pedro 1:15-16) Es necesario una transformación radical. Esta transformación es un
proceso continuo y de toda la vida. A este proceso se le llama santificación.

6. VICTORIA SOBRE EL PECADO CONSCIENTE


La vida de un cristiano comienza con la reconciliación. Si nos arrepentimos de verdad por los
pecados que hemos cometido, Dios nos perdona por causa de Jesús. Sin embargo, luego de
experimentar esto descubrimos que seguimos siendo tentados a pecar, pero es justamente ahí
donde tengo que luchar para vencer la tentación. Por el poder del Espíritu Santo y fidelidad en
mis luchas, podemos llegar a una vida en completa victoria sobre todo pecado consciente – esto
es, victoria sobre los pensamientos, las actitudes y acciones que sabemos que están mal en el
momento de tentación.
Leemos en Romanos 6:22: “Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de
Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.”

7. VICTORIA SOBRE EL PECADO INCONSCIENTE


A medida que nos vamos presentando al servicio de Dios nos damos cuenta de otra cosa; que a
pesar haber sido libertados del pecado – libres del pecado consciente – aún tenemos pecado en
nuestra carne, tal como el apóstol Juan menciona claramente en 1 Juan 1:8: “Si decimos que no
tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” Nuestra
carne, nuestra naturaleza humana, tiene la tendencia de pecar, y no nos damos cuenta de esto
hasta que el pecado viene en forma de tentación o cuando el Espíritu Santo de Dios nos lo revela.

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Sin embargo, es claro que hay una diferencia entre cometer pecado conscientemente y “tener
pecado en la carne”
Todo fruto crece de una semilla, y para que el “fruto de santidad” crezca, la semilla de nuestra
propia vida – nuestra propia voluntad – tiene que ser sembrada, y luego morir. “De cierto, de
cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva
mucho fruto.” Juan 12:24. El apóstol Pablo hace una fuerte y clara declaración en Gálatas
2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora
vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por
mí.” Debemos estar dispuestos a sembrar nuestra voluntad hasta la muerte, para que una nueva
vida pueda crecer.
Nuestra victoria sobre el pecado, es vencer todos los deseos pecaminosos en nuestra carne
cuando son revelados en el momento de tentación. Pero la santificación continua con el proceso
de lidiar con el pecado que se nos revela después de haber hecho o dicho algo mal – este es el
peso y el pecado que nos asedia incluso aun cuando tengamos las mejores intenciones. Si dijimos,
hicimos o pensamos algo malo entonces tal pecado tiene que ser puesto en la muerte (ser
juzgado y negarlo por mi mente conscientemente) para que el fruto de santidad pueda crecer.

8. EL PECADO QUE “NOS ASEDIA”


Está escrito en Salmos 119:105, “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” En la
luz de la Palabra de Dios, y por medio de la ayuda del Espíritu Santo podemos ver más del pecado
en nuestra naturaleza. Aun cuando nos propusimos hacer el bien o ayudar a alguien puede salir
un tono de voz algo duro, palabras poco agradables, comentarios sin sentido, etc. Hicimos lo que
odiamos, pero lo vimos hasta después de hacerlo. Estas son las obras a las que Pablo se refiere
en Romanos 7:14-25, las obras de la carne (obras del cuerpo). Pero tenemos esperanza por medio
del Espíritu Santo, Romanos 8:10-13 (NTV) 10 Y Cristo vive en ustedes; entonces, aunque el cuerpo
morirá por causa del pecado, el Espíritu les da vida, porque ustedes ya fueron declarados justos a los
ojos de Dios. 11 El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como
Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo
Espíritu, quien vive en ustedes. 12 Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que
su naturaleza pecaminosa los incita a hacer; 13 pues, si viven obedeciéndola, morirán; pero si
mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán.

9. UNA NUEVA NATURALEZA: LAS VIRTUDES DE CRISTO


Poco a poco, andando en la Luz (estando de acuerdo con el juicio de Dios sobre mi pecado y
siendo obediente llevando a la muerte lo que Él me revela), el pecado es limpiado; y las virtudes
de Cristo, su vida y sus cualidades pueden crecer en mi ¡para ser transformados más y más
conforme a su imagen.
¡Por medio de esta transformación nuestra naturaleza humana y todas sus horribles tendencias
se vuelven santas! Pues la esperanza del evangelio es clara: “Bendito el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la
resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e
inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.” 2 Pedro 1:3-4.
Dios está sumamente interesado en ayudarnos a andar por el camino de la santificación. Pero a
nosotros nos toca querer y reconocer que necesitamos ayuda para eso, después, tenemos que
andar en obediencia a la Palabra de Dios y al Espíritu Santo, en fe que “…el que comenzó en
vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6

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10. CARACTERISTICAS DE UN INTERCESOR
 Una relación estrecha con Dios – Colosenses 3:1-3; Filipenses 3:7-8
 Vive en santidad y obediencia – Colosenses 1:10; 1 Pedro 1:15
 Sabe escuchar a Dios – Tiene oído atento y está siempre alerta. Efesios 5:17
 Ama a las personas y siente carga por sus necesidades – Gálatas 6:2; Stg 5:16
 Ama la oración y cree en el poder de ella – No se aburre de orar por largo tiempo
 Es un estudioso de la palabra de Dios – La tiene en su mente. Jn 15:7; Pr 28:9
 Es un cristiano que sido liberado de ataduras del pasado y esta emocionalmente sano –
Sabe quién es él en Cristo. Gálatas 5:1
 Es disciplinado – Sobre todo en su vida de oración. Efesios 5:16
 Es una persona reservada y prudente sobre todo en su vida de oración. Ef 5:16

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MINISTERIO DE ORACIÓN E INTERCESIÓN
 Es el instrumento de Dios para motivar e impulsar a la iglesia a una vida de oración
constante.
 Es una visión del corazón de Dios para estos tiempos.
 Es el ente primario en la iglesia.
 Es una fuente de apoyo constante
 Es un recurso esencial dado por Dios a la iglesia para lograr su desarrollo.
 Es la plataforma que sostiene toda acción de la iglesia.

PROPÓSITOS Y OBJETIVOS

El propósito básico es:


Lograr que la iglesia ore en forma persistente.
Los objetivos son:
 Hacer de cada creyente un intercesor con el carácter de Cristo.
 Lograr continuidad en oración. (Lc. 18:1)
 Establecer la oración como fundamento de toda acción (Hechos 2:42)
 Concientizar al pueblo de Dios sobre la necesidad de unirnos en oración para causar la
trasformación del país
 Hacer de la oración un estilo de vida
 Unir al pueblo de Dios a través de la oración
 Desarrollar una disciplina consistente de oración.

FUNCIÓN DE LA CADENA DE ORACIÓN


 La estructura de la cadena requiere de servidores para liderar y cubrir cada turno de
oración de las 24 horas.
 Cada integrante de la cadena debe seleccionar una hora, la cual dedicara para interceder.
 Consiste en distribuir la hora del día y de la noche para hacer turnos de oración
 Es abrir un espacio en la vida cotidiana para relacionarnos con Dios diariamente y
ministrarle de manera personal
 Es buscar que cada creyente haga un turno de oración de una hora diaria
 Es la forma establecida para lograr la continuidad en oración
 Es extender un manto de oración para hacer una cobertura permanente y consistente
 Es hacer de la oración una muralla de protección alrededor de la familia, la iglesia, la
ciudad y la nación
 Es un desafío a orar 24/7/ 365 continuamente sin desfallecer.

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