DENDROENERGIA….
Los cultivos energéticos deben tener en cuenta lo siguiente:
Que se adapten a las condiciones edafo-climáticas del lugar donde se implanten.
Que tengan altos niveles de productividad en biomasa.
Que sean rentables, económicamente hablando, para el agricultor.
Que no tengan, en lo posible, un gran aprovechamiento alimentario en paralelo.
Que tengan un fácil manejo y que requieran técnicas y maquinarias conocidas.
Que presente balance energético positivo.
Que la biomasa producida se adecue a los fines para los que va a ser utilizada.
Que no contribuyan a degradar el medio ambiente.
Los aspectos relevantes en la elección de especie forestal con destino energético, son los
siguientes.
Vigor
Precocidad de crecimiento,
Capacidad de acumulación de energía por unidad de volumen
Capacidad de rebrote
Adaptación ecológica
Aptitud tecnológica
Potenciar los recursos ambiente + suelo
El Impacto Ambiental de los cultivos energéticos debe ser analizado el aspecto hidrolológico
en cuanto al consumo de agua, efecto regulador, escorrentías y eficiencia en el uso del agua
El siguiente esquema muestra la eficiencia en consumo de agua por kilogramo de materia
seca de especies forestales respecto de cultivos energéticos agrícolas.
En cuanto al impacto en la dinámica de los nutrientes del suelo el gráfico siguiente muestra
las extracciones trianuales de nutrientes en un cultivo energético forestal con Eucaliptus
maidenii.
El objetivo energético requiere considerar el poder calorífico de la especie implantada. Los
gráficos siguientes proporcionan valores referenciales, que varían entre 2.500 y 3.700
kCal/kg con una humedad del 30 %.
L A P O DA DE FRUT A L E S Y L A P O DA URB A N A
Como fuente de biomasa lignocelulosica puede
considerarse la actividad de poda, tanto de la poda de frutales y como la poda de arbolado
urbano u ornamental.
En la Argentina tiene relevancia la producción de cítricos en la Mesopotamia y en el noroeste,
aceitunas en las provincias del norte, vid en la zona cuyana y Comahue, manzanas y peras
en el valle del Río Negro. Todas estas especies deben ser sometidas a tareas de poda que
origina biomasa que en general no es utilizada.
La mayor parte de las ciudades de la Argentina cuentan con los cascos urbanos arbolados
con especies autóctonas y exóticas que resultan una fuente de biomasa que constituye un
problema para su tratamiento y deposición pero al mismo tiempo que posee un considerable
valor energético.
La mayoría de los residuos de poda tiene carácter
estacional, con lo que se debe contemplar instalaciones de acopio o uso complementario de
otro tipo de biomasa.
Mientras que los residuos de poda de frutales se dejan generalmente en el lugar de la poda,
lo que origina riesgos sanitarios y de incendio, los residuos de poda urbana deben ser
transportados desde el área residencial a lugares de deposición. Esto origina costos de
manipuleo y problemas ambientales.
En ambos casos la utilización energética proporciona beneficios económicos y
medioambientales.
Unidad 1
Definición de Biomasa. Tipos de Biomasa. Clasificación en
Argentina
3.7 APLICACIONES ENERGÉTICAS. USO TRADICIONA L, ACTUAL Y
PERSPECTIVAS
En la actualidad se utilizan y experimentan diversas tecnologías para la producción de
bioenergía a escala industrial.
Calderas de recuperación de calor
Calderas de recuperación de calor
Las calderas con turbina de vapor son alimentadas esencialmente con residuos con
corteza.
Se pueden integrar en un aserradero como alternativa a los hornos tradicionales u
otras máquinas para la eliminación de desechos.
El calor procedente de las calderas genera vapor que se utiliza para generar
electricidad mediante turbinas o se emplea en otras operaciones de elaboración.
Las calderas de recuperación tienen una función análoga en las fábricas de pulpa y
papel y se usan para reciclar el licor negro y recuperar los productos químicos del
pulpeo, así como para producir vapor para las operaciones de producción de pulpa.
Dispositivos de cogeneración para la producción de calor y energía
eléctrica
Dispositivos de cogeneración para la producción de calor y energía eléctrica
La cogeneración en los aserraderos permite abastecer el consumo eléctrico de las
instalaciones y suministrar vapor al proceso de secado.
Tanto para las papeleras como aserraderos, la producción energética puede exceder
las demandas propias y permite comercializar los excedentes.
El vapor producido por los cogeneradores se usa para suministrar energía para otras
operaciones industriales o a redes de distribución térmica para viviendas, oficinas o
industrias.
La eficiencia de carbono de los sistemas de cogeneración basados en la madera es
generalmente alta respecto a las fuentes de energía no renovables y a la mayoría de
los demás biocombustibles.
Puede estimarse que el calor producido por una instalación eléctrica de ciclo combinado
alimentada con astillas de madera libera 60 g de equivalente de CO2 por kilovatio hora
de energía producida.
Una instalación análoga, alimentada con gas natural, libera alrededor de 427 g de CO2.
Gasógenos de recuperación de energía de alto rendimiento
Gasógenos de recuperación de energía de alto rendimiento
Las nuevas tecnologías de gasificación recuperan energía de forma más eficiente, en
términos de generación de electricidad, que la combustión tradicional que tiene lugar
en calderas.
Un ciclo combinado de gasificación integrada puede aumentar la eficiencia hasta
aproximadamente el 47 % y mediante los dispositivos de cogeneración, teóricamente
hasta el 70 u 80 %.
Los hornos de pellets que adoptan la tecnología más perfeccionada para la
conservación y recuperación de la energía se han convertido en una opción interesante.
Los pellets provienen generalmente de los desechos de la madera y no de rollos
enteros.
I MP A CT O A MB I E NT AL Y S O CI A L
A lo largo de los años, se han considerado los residuos de madera como un subproducto
engorroso de la operación de aserrado, industrialización de la madera o actividades de poda,
con su consiguiente eliminación para relleno de terrenos o incinerándolos en quemado
controlado o a cielo abierto.
Sin embargo, estos dos destinos se han convertido en problemas ambientales y, todo ello
combinado con el aumento de los costos energéticos, ha hecho que los dueños de
aserraderos y responsables de poda se hayan visto obligados a pensar seriamente en las
ventajas de emplear los residuos como fuente alternativa de combustible: esto ha coincidido
también con el aumento de la demanda de residuos como material para la fabricación de
pasta para papel y tableros, dado el aumento del costo de la madera sólida y su mayor
competitividad.
Aunque los residuos pueden representar una fuente gratuita de combustible muy a mano, es
un error creer que es una fuente gratuita de energía. El costo del equipo de manipulación,
tratamiento y combustión de los residuos, junto con los de mano de obra y mantenimiento,
puede ser un suplemento caro para los gastos de funcionamiento de una fábrica y los
desembolsos de capital y podría resultar excesivo.
El uso de la dendroenergía, en lugar de los combustibles fósiles comúnmen¬te utilizados,
supone unas ventajas medioambientales de primer orden, como son:
Disminución de las emisiones de azufre.
Disminución de las emisiones de partículas.
Emisiones reducidas de contaminantes como CO, HC y NOX.
Ciclo neutro de CO2, sin contribución al efecto invernadero.
Reducción del mantenimiento
Reducción de peligros del escape de gases tóxicos y combustibles
en viviendas.
Reducción de riesgos de incendios forestales y de plagas de insectos.
Aprovechamiento de residuos agrícolas, evitando su quema
en el terreno.
Posibilidad de utilización de tierras marginales con
cultivos energéticos.
Independencia de las fluctuaciones de los precios de los
combustibles importados.
Mejora socioeconómica de las áreas rurales.
Estas ventajas convierten a la biomasa en una de las fuentes potenciales de empleo en el
futuro, siendo un elemento de gran importancia para el equilibrio territorial, en especial en
las zonas rurales.
I MP A CTO A MB IENT A L Y S O CI A L
Beneficios y efectos negativos potenciales del desarrollo de
la bioenergía
Beneficios potenciales
Diversificación de la producción agrícola.
Estímulo del desarrollo económico rural y contribución a la reducción de la pobreza.
Aumento de los precios de los alimentos y mayores ingresos para los agricultores.
Desarrollo de las infraestructuras y del empleo en las zonas rurales.
Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Mayores inversiones en la rehabilitación de tierras.
Nuevos ingresos generados por el uso de la madera y de residuos agrícolas y mediante
los créditos de carbono.
Reducción de la dependencia energética y diversificación de los suministros de energía
para uso doméstico, especialmente en las zonas rurales.
Disponibilidad de energía limpia a precios accesibles para las empresas rurales
medianas y pequeñas.
Impactos negativos potenciales
Menor posibilidad local de alimentos cuando las tierras agrícolas de subsistencia son
reemplazadas con plantaciones energéticas.
Aumento de los precios de los alimentos para los consumidores.
Posible aumento de la deforestación, reducción de la biodiversidad y aumento de las
emisiones de gases de efecto invernadero a causa de la demanda de tierras para
cultivos energéticos.
Aumento del número de sustancias contaminantes.
Modificaciones de los requisitos con que deben cumplir los vehículos y las
infraestructuras utilizadas para las operaciones relacionadas con los combustibles.
Mayores cortas de madera, que conducen a la degradación de los ecosistemas
forestales.
Desplazamiento de los pequeños agricultores y concentración de la tenencia de la tierra
y de los ingresos.
Menor calidad y fertilidad de los suelos ocasionada por las prácticas de cultivo intensivo
exigidas por los cultivos bioenergéticos.
Entrega distorsionada de las subvenciones a otros sectores y creación de
desigualdades a través de los países.
MP A CTO A MB IE NT AL Y S O CI A L
Entre los impactos ambientales negativos potenciales vinculados con un aumento en gran
escala de las plantaciones forestales y de las plantaciones de cultivos bioenergéticos, cabe
mencionar:
La reducción de la fertilidad y erosión de los suelos.
Mayor uso del agua.
Los cultivos intensivos acrecientan y concentran el consumo de agua, y en muchos
países el agua es un recurso cada vez más escaso.
En virtud del aumento de la combustión de biomasa, pueda agravarse la
contaminación atmosférica (OMS, 2006).
La madera que se quema en instalaciones en que el filtrado de humos es
insuficiente o la combustión es parcial libera partículas finas que representan un
riesgo para la salud.
En algunos países existen normas que regulan la combustión, pero estas pueden
verse comprometidas cuando la calidad de los combustibles es mala y las técnicas
de quema son ineficaces.
Estos impactos se podrán mitigar mediante un uso apropiado de la tierra y una ordenación
responsable (FAO, 2006b).
Como el aumento de la combustión de biomasa tiene consecuencias importantes, muchas de
las cuales están relacionadas entre sí, es preciso adoptar un enfoque global al fijar objetivos
y diseñar políticas orientadas a combatir el cambio climático (CEPE/FAO, 2007).
Mucho tiempo y esfuerzos se dedican a la recolección de combustible y no a ocupaciones
más provechosas; es por este motivo que el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas
comprende la meta de reducir a la mitad, para 2015, el número de hogares que utiliza la
biomasa tradicional para cocinar.
US O HI ST Ó RI CO DE L A DE NDRO ENE RG Í A
La
biomasa ha sido el primer combustible empleado por el hombre y el principal hasta la
revolución industrial. Se utilizaba para cocinar, para calentar el hogar, para hacer cerámica
y, posteriormente, para producir metales y para alimentar las máquinas de vapor. Fueron
estos nuevos usos, que progresivamente requerían mayor cantidad de energía en un espacio
cada vez más reducido, los que promocionaron el uso del carbón como combustible
sustitutivo, a mediados del siglo XVIII.´
Luego se empezaron a utilizar otras fuentes energéticas con un mayor poder calorífico, y el
uso de la biomasa fue bajando hasta mínimos históricos que coincidieron con el uso masivo
de los derivados del petróleo y con precios bajos de estos productos.
El gráfico muestra una estimación de la evolución de la demanda de energéticos desde 1800,
donde se evidencia la importancia relativa de la biomasa.
No obstante, la biomasa continúa desempañando un papel destacado como fuente energética
en diferentes aplicaciones industriales y domésticas. Por otro lado, el carácter renovable y no
contaminante que tiene y el papel que puede jugar en el momento de generar empleo y
activar la economía de algunas zonas rurales, hacen que la biomasa sea considerada una
clara opción de futuro.
US O A CT UA L DE L A DE N DRO E NE RG Í A E N E L MUN DO
Principal fuente de energía
Sub producto industrial
Combustible leñoso por región
Alternativa ecológica
En muchos países en desarrollo, la dendroenergía sigue siendo la principal fuente de energía,
y en la mayor parte de África el consumo total de combustibles procedentes de la madera
está aún en aumento, fundamentalmente a causa del crecimiento de la población.
En otras regiones en desarrollo, los consumos están por lo general disminuyendo, a
consecuencia del aumento de los ingresos y la urbanización, factores ambos que determinan
la utilización de combustibles de mayor facilidad de uso y abastecimiento.
En los países industrializados, y especialmente en aquellos que poseen grandes elaboradoras
de la madera, la dendroenergía se destina, en cantidades considerables, a fines tanto
domésticos como industriales.
La dendroenergía producida mediante tecnologías eficientes ya es competitiva respecto a la
energía fósil en muchos países, pudiendo ofrecer los niveles energéticos y de eficiencia de
carbono generalmente más altos del conjunto de las materias primas bioenergéticas. En
particular, las instalaciones combinadas para generación de energía térmica y eléctrica,
cogeneración, tienen una eficiencia de conversión que puede llegar al 80 %, y las estufas
alimentadas con pellets de madera tienen rendimientos análogos.
Principal fuente de energía
Sub producto industrial
Combustible leñoso por región
Alternativa ecológica
En la actualidad, la dendroenergía resulta ser más competitiva cuando es generada como un
subproducto industrial de la elaboración de la madera.
Residuos leñosos Desechos de aserradero
Ofrecen probablemente la mejor Constituyen otra fuente de residuos fácilmente
oportunidad inmediata de generación de accesible.
bioenergía en razón de su disponibilidad,
valor relativamente bajo y proximidad
de los puntos de producción de los
lugares en que realizan las operaciones
forestales.
Los residuos leñosos provenientes de los Las plantaciones forestales establecidas con el
cortes y elaboración suponen por lo propósito exclusivo de producir energía se están
general más de la mitad de la biomasa volviendo más corrientes en algunos países, y es
que se extrae de los bosques. probable que en las plantaciones de usos finales
múltiples se lleguen a producir troncos para
combustibles leñosos así como para otros fines,
según cuál sea la demanda del mercado.
En los bosques naturales se puede Las especies que hoy no cuentan con el favor del
disponer de más del 70 por ciento del mercado, las áreas forestales sobreexplotadas y
volumen total de biomasa para la los árboles fuera del bosque representan fuentes
generación de energía. La mayor parte potenciales adicionales de madera para energía,
de este material consiste en copas y además de los productos que se comercializan
otras piezas desechadas que se comúnmente y que por consiguiente son
abandonan en el bosque después de la categorías de productos forestales que reciben un
cosecha. precio más alto.
La planificación y vigilancia del uso de la tierra, así como una regulación efectiva, juegan un
papel importante cuando se pretende evitar los problemas medioambientales y sociales que
actualmente revisten especial importancia.
Principal fuente de energía
Sub producto industrial
Combustible leñoso por región
Alternativa ecológica
Consumo de combustubles de madera por países dentro y fuera del OCDE en 1990. Proyecciones para
2010 y 2030
Fuente: Broadhead, Brahdon y Whiteman, 2001
Principal fuente de energía
Sub producto industrial
Combustible leñoso por región
Alternativa ecológica
Algunos países explotan sistemas de generación de energía a partir de la madera como una
alternativa ecológica a los combustibles fósiles. Se han desarrollado nuevas tecnologías para
mejorar la eficacia y la viabilidad económica de la generación de energía a partir de madera,
en concreto en países con grandes áreas forestales. Estados Unidos, Canadá, Suecia y
Finlandia se encuentran entre los países que más utilizan la dendroenergía en sus industrias,
dependiendo principalmente de los subproductos del procesamiento de madera.
Además, el 65% del suministro mundial de madera en rollo (troncos en estado natural, sin
tratar) procede de países industrializados. Por el contrario, la leña (pequeños fragmentos de
madera utilizados principalmente para generar calor y cocinar) se produce y consume
principalmente en países como India, China, Chile y Brasil.
El uso de leña está aumentando en todas las regiones africanas, pero solamente en Sudáfrica
su uso en aplicaciones industriales está generalizado. Puede que la producción de leña sea
mayor que la registrada, ya que la gran mayoría se comercializa de un modo informal y se
utiliza en domicilios privados.
Por lo general, el consumo mundial de combustibles leñosos, que comprende la leña y el
carbón vegetal, está aumentando, reflejando en gran parte un aumento del consumo en
países de África y de América del Sur debido al crecimiento de la población. Sin embargo, el
consumo per cápita de combustibles leñosos está disminuyendo en todas las regiones del
mundo, excepto en los países de Asia y Oceanía.
Las políticas y programas que pretenden apoyar el desarrollo de la bioenergía aún están en
su infancia; y en materia forestal es preciso considerar antes que nada los siguientes
asuntos:
La obtención sostenible de recursos madereros en relación con las restricciones
jurídicas e institucionales, la propiedad de los bosques, el acceso a los datos y la
infraestructura forestal;
Una legislación favorable, el cuerpo reglamentario y las políticas; la diseminación de
la información a los propietarios de bosques, empresarios y otros agentes;
Las ganancias de eficiencia mediante un aprovechamiento más intensivo de los
recursos forestales existentes, la cosecha y elaboración de los residuos forestales, la
biomasa de los árboles fuera del bosque y los productos madereros recuperados
después del consumo;
La expansión a largo plazo del área forestal y el mejoramiento de la productividad de
los recursos forestales mediante innovaciones en los campos de la silvicultura y la
genética, por ejemplo;
El uso potencial de las tierras marginales y degradadas para la producción de biomasa
destinada a la generación de energía.
Los siguientes gráficos ilustran sobre la distribución mundial de la producción de carbón
vegetal, astillas, pellets, leña, y los principales países productores.
Insertar una galería con las imágenes de la dispositiva posterior a la subsiguiente. Se sugiere
una galería que pueda entregar la secuencia de los gráficos para cada uno de los conceptos
que muestran:
La mayor parte de la energía mundial se genera a partir de fuentes no renovables,
especialmente petróleo, carbón y gas. Tan sólo el 13 % de la energía mundial proviene de
fuentes renovables, y el 10,6 por ciento de éstas son fuentes renovables de biomasa. El
resto de las energías renovables son la hídrica, geotérmica, solar, eólica y mareomotriz.
La disponibilidad de la madera, y su potencial como biocombustible de sustitución del petróleo
en el futuro, es desigual a través del mundo. La producción mundial de residuos industriales
fue de alrededor de 1 700 millones de metros cúbicos en 2005, en comparación con una
producción de leña de aproximadamente 1 800 millones de metros cúbicos (FAO, 2007c).
Alrededor del 65 % de los residuos industriales se produjeron en los países industrializados,
en comparación con alrededor de solo el 13 % de la leña. Los mayores productores de leña
son la India, China y el Brasil.
La producción de leña alcanza cifras significativas solo en unos pocos países industrializados;
entre ellos, los Estados Unidos de América, México, Finlandia, Suecia y Austria. La obtención
de datos es problemática, y las encuestas de los hogares acerca del uso de leña han
mostrado consumos importantes en varios otros países industrializados.
S O A CT UA L DE LA DE ND RO E NE RG Í A E N EL MUNDO
Estado del arte
Uso doméstico
Uso comercial
Uso industrial
La madera como fuente de energía desempeña funciones múltiples en diferentes regiones del
mundo. Muchos países en desarrollo dependen estrechamente de la madera que es fuente de
energía para calentar las viviendas y cocer los alimentos, pero los recursos madereros se ven
a menudo amenazados por la pérdida de la cubierta vegetal debida al aumento de la
población, a la expansión agrícola y a unas prácticas de ordenación forestal insostenibles.
Los países industrializados y los países en desarrollo en rápido crecimiento consumen la
mayor parte de los combustibles fósiles del mundo y recurren, a escala industrial, cada vez
más a la dendroenergía. Algunos de estos países han conseguido estabilizar o incrementar su
superficie forestal.
En los países en desarrollo, el uso de la dendroenergía se divide en leña, 90 %; licor negro,
6 %; carbón vegetal, 4 %. Los hogares son sus principales consumidores, especialmente los
rurales, con la industria y el sector de los servicios que consumen menos.
La utilización de la dendroenergía está determinada por varios factores, como el precio, los
ingresos, la disponibilidad de otros tipos de energía y la existencia de recursos. En general,
la mayoría de los consumidores de países en desarrollo utilizan la dendroenergía porque sus
posibilidades de elegir el suministro de energía están limitadas por los ingresos y por la
carencia de otros tipos de energía.
Estado del arte
Uso doméstico
Uso comercial
Uso industrial
Los hogares que utilizan la dendroenergía pueden dividirse en cuatro tipos:
hogares que producen leña sólo para sus propias necesidades;
hogares que producen y venden leña;
hogares que producen y compran leña;
hogares que sólo compran leña.
La mayor parte de los hogares rurales entran en los grupos primero y segundo, mientras que
la mayoría de los urbanos pueden clasificarse en los grupos tercero y cuarto.
El precio de la leña ejerce un efecto mayor en el consumo en los tres últimos grupos
indicados. Es razonable que los hogares que sólo compran leña respondan a los cambios en
los precios modificando su consumo total de energía o utilizando otros tipos de energía. Las
variaciones de los precios influirán probablemente en la producción total del segundo grupo o
el consumo total del tercero. El efecto de los cambios de los precios sobre la cantidad que
estos grupos producen para sí mismos dependerá del valor de su fuerza de trabajo utilizada
para la producción de leña. Por ejemplo, si los precios suben, los hogares del tercer grupo
probablemente producirán más para su propio consumo. En la mayoría de los casos, los
hogares del primer grupo no participan en el mercado por razones como su ubicación
(lejanía) y el bajo valor de su propia mano de obra. Sin embargo, si los precios de la leña
cambian mucho, los hogares de este grupo podrían entrar en el mercado como compradores
o como vendedores.
Estado del arte
Uso doméstico
Uso comercial
Uso industrial
Es sorprendente comprobar que el licor negro contribuye algo más que el carbón vegetal al
Suministro Total de Energía Primaria en los países en desarrollo, pero esto se debe al
elevado uso del licor negro en unos pocos países donde la producción de pasta y papel es
considerable (por ejemplo, el Brasil, Chile, China, Colombia, Indonesia y Sudáfrica).
Otros factores sociales y ambientales que influyen en el consumo de leña en los hogares son
el clima (por ejemplo, la altitud, la duración del invierno y las estaciones de lluvias), el
acceso a los mercados y recursos forestales, los efectos para la salud y el medio ambiente
del empleo de leña, por ejemplo, el humo y variables culturales. El fracaso de los programas
de sustitución de la leña y el carbón vegetal en muchos países puede atribuirse a la
resistencia de los consumidores a cambiar sus hábitos de cocinar, como sustituir las cocinas
de leña y carbón vegetal con otras tecnologías.
Las aplicaciones de la biomasa en las industrias abarcan un amplio campo de nuevas
posibilidades en el proceso industrial, en las operaciones de secado, en la producción de
agua caliente o de aceite térmico e incluso en la climatización de naves industriales. La
utilización de combustibles biomásicos en hornos cerámicos en el proceso de fabricación de
ladrillos, tejas y bovedillas puede ser un ejemplo de mejora de la rentabilidad con este tipo
de combustibles.
La utilización de biomasa en este sector se remonta a los años 80, cuando las empresas
deciden diversificar las fuentes de energía para sus procesos. El calor suministrado en los
secaderos de madera, tabaco y otros productos agrícolas, sector cerámico, salazones, puede
tener su origen en la combustión de biomasa residual, sustitutiva de otros combustibles
tradicionales y de mayor precio.
Estado del arte
Uso doméstico
Uso comercial
Uso industrial
Si el uso térmico demandado va a ser cubierto por un proceso de intercambio en una
caldera, en principio no existen limitaciones técnicas en el uso de la biomasa como
combustible. El uso más extendido de la biomasa es el relacionado con la madera, cualquier
sector industrial puede tener en cuenta este combustible. En las industrias de primera y
segunda transformación de la madera, es decir, en los aserraderos, fabricación de tableros,
muebles y otros es posible valorizar los residuos del tratamiento y fabricación, bien para
usos propios, o para la venta a otros sectores industriales.
En general las plantas productoras de residuos lignocelulósicos tienen la capacidad de
producir un volumen de energía que excede su propia demanda y por lo tanto se encuentran
en condiciones de vender excedentes de biomasa o de la energía producida. Cuando se
produce energía eléctrica, los excedentes pueden comercializarse entregándolos a la red de
servicio público.
En los países en desarrollo, la madera se utiliza también en actividades comerciales tales
como el secado del pescado, el curado del tabaco y el cocido de ladrillos. En los países en
desarrollo, se usa esencialmente para la generación de energía en la industria forestal. En los
últimos años, la madera ha despertado interés ya que constituye una alternativa respetuosa
del ambiente a la energía fósil y se han realizado inversiones destinadas a aumentar su
eficiencia, especialmente en el campo de las aplicaciones industriales para la generación de
calor y electricidad.
…Con respecto a los ingresos, algunos investigadores han determinado que la proporción de
leña empleada en la utilización de energía en el hogar disminuye a medida que aumentan los
ingresos per cápita. Por otra parte señalaron que el consumo de leña aumentaba cuando
mejoraban los ingresos en los hogares rurales muy pobres del Brasil, la India, el Pakistán y
Sri Lanka. Por lo tanto, no siempre ocurre que los hogares de bajos ingresos utilicen primero
leña y después vayan progresando al uso de otros tipos de energía a medida que aumentan
sus ingresos. Es posible que los hogares de ingresos elevados consideren la leña como un
bien inferior, pero que los de bajos ingresos no compartan esta opinión. Por consiguiente, en
los países pobres, el paso de la utilización de leña a la de otros tipos de energía
probablemente se producirá lentamente.
En general, la decisión de utilizar distintos tipos de energía depende de los precios, de la
disponibilidad, de la fiabilidad del suministro y del contenido energético de tales alternativas.
Otro factor son los costos del cambio de equipo, sin embargo, en muchas zonas rurales,
sencillamente no hay ninguna alternativa al empleo de leña debido a la lejanía o a la falta de
infraestructura para la distribución de otros tipos de energía.
En cuanto el concepto de “Licor Negro” debe tenerse en cuenta que la madera se compone a
partes iguales de celulosa, lignina y agua. Para la extracción y blanqueo de la celulosa, en el
proceso de elaboración de la pasta de papel, se cuece la madera con productos químicos de
donde resulta una mezcla de la lignina con agua y los químicos usados en el proceso, que
forma el llamado “licor negro”. Pero no es apto todavía como combustible. Para ello, el licor
negro tiene que secarse, reducirse y oxidarse en una caldera de recuperación que, gracias a
la lignina ya en forma de combustible, permite producir vapor de alta presión.
Conforme aumenta el interés por la bioenergía han salido a la luz algunas formas de
compensación de ventajas y desventajas. En algunos análisis se ha minimizado el rol de los
biocombustibles líquidos en la mitigación del cambio climático. La cuestión consiste en saber
en qué medida los combustibles líquidos reducen realmente las emisiones de dióxido de
carbono en comparación con los combustibles fósiles. Dado que para el cultivo, cosecha,
elaboración y transporte de los cultivos y biocombustibles se usa energía, los beneficios
netos pueden en algunos casos ser pequeños, e incluso negativos en otros. Sin embargo, los
biocombustibles líquidos de segunda generación encierran un potencial mayor.
Contrariamente a las pautas de uso actual de los biocombustibles líquidos, el uso de madera
que proviene de fuentes sostenibles para la generación de energía térmica y energía
eléctrica, o para la cogeneración, resulta sumamente eficiente, tanto desde el punto de vista
de la conversión energética como de las emisiones de gases de efecto invernadero.
US O E N A RG E NT INA DE L A DE NDRO E NE RG Í A
El desarrollo futuro de la bioenergía y de la dendroenergía dependerá en gran medida de la
efectividad de las políticas y de la coherencia con que se apliquen. Si los altos precios de los
combustibles fósiles dejaran de constituir un incentivo para el desarrollo de los
biocombustibles, la demanda solo aumentaría en aquellas regiones en donde las políticas se
aplicasen de manera efectiva.
Los sistemas de producción y uso de la dendroenergía son muy variados en las distintas
regiones del mundo, y es probable que, ante los recientes cambios en la política energética,
pueda haber toda una gama de respuestas en los países. En la producción de dendroenergía,
jugarán un papel esencial diversos factores vinculados con el cambio climático, la eficiencia
energética y la localización de los suministros; intervendrán además una serie de cuestiones
ecológicas, económicas y sociales.
En algunas zonas y tipos de tierras, los árboles podrán ser más productivos que los cultivos
agrícolas, y sus efectos medioambientales negativos serán menores. La disponibilidad de
mano de obra podrá también favorecer los bosques respecto a los cultivos agrícolas.
En términos generales, la contribución de los bosques a la producción futura de energía
estará condicionada por:
La competitividad de la energía basada en la madera respecto a la consecución de los
objetivos de las políticas recientes en materia de energía
Los costos y beneficios de los sistemas basados en la dendroenergía desde el punto de
vista social, económico y ambiental
Las políticas e instituciones responsables de crear un marco dentro del cual se inscriben
las actividades forestales.
En toda estrategia relativa a la bioenergía influirá también el contexto social, que comprende
la localización en relación con la oferta y demanda; la infraestructura, el clima y el suelo; la
disponibilidad de tierras y mano de obra; y las estructuras sociales y de gobernanza.
El desarrollo de una tecnología económicamente competitiva para la producción de
biocombustibles lignocelulósicos líquidos acarreará un cambio importante en el sector de la
dendroenergía, ya que los productos forestales llegarían a ser competidores directos con las
actividades agrícolas por una proporción del mercado de los biocombustibles.
En muchas partes del mundo, la expansión en gran escala de las plantaciones destinadas a la
obtención de bioenergía puede verse impedida por barreras que entorpecen las inversiones;
por ejemplo, las diferentes reivindicaciones relacionadas con la tierra, una tenencia insegura
de la tierra, el riesgo de expropiación y una regulación ineficaz. Los conflictos sociales, que
suelen manifestarse cuando una vegetación natural se reemplaza con cultivos manejados de
acuerdo con criterios de gestión comerciales, también pueden estallar a consecuencia de los
cambios en la propiedad y los derechos de uso de la tierra.
En las regiones en que los cultivos agrícolas se prefieren a los árboles, la contribución de los
bosques puede limitarse a ganancias de eficiencia en el ámbito de los usos existentes y a un
mayor uso de los residuos leñosos producidos durante las operaciones forestales.
A menudo, las inversiones en bioenergía dependen de las subvenciones y los avances de la
tecnología. Como los recursos financieros de los países en desarrollo son limitados y las
prioridades que dichos países tienen que atender son muchas, será indispensable llevar a
cabo una evaluación exhaustiva de los riesgos y seleccionar los procedimientos para
maximizar los beneficios que se obtengan con las inversiones en biotecnologías.
Las plantaciones establecidas con el propósito exclusivo de producir energía se están
difundiendo en algunos países, y es probable que, de las plantaciones de usos finales
múltiples se extraigan trozas para la obtención de energía así como para otros propósitos.
Otras fuentes potenciales de dendroenergía son las áreas forestales sobreexplotadas y
algunas especies para las que en la actualidad no hay mercados.
A pesar de las altas tasas de establecimiento de plantaciones, se espera una disminución de
los residuos madereros en los próximos años. Como los residuos de madera son
indispensables para mantener la salud del suelo y del ecosistema, conviene dejar ciertas
cantidades de residuos sobre el terreno. Entre las repercusiones potenciales del aumento de
la recuperación de biomasa cabe mencionar la escasez de nutrientes, la pérdida de
biodiversidad y los cambios en las funciones del ecosistema.
S O E N A RGE NT I NA DE L A DE NDRO E NE RG Í A
Los países que contemplan establecer
plantaciones energéticas deberían primeramente crear las condiciones que favorecen una
producción eficiente de bioenergía derivada de plantaciones, por ejemplo el desarrollo de
material genético apropiado para las condiciones locales imperantes y el uso una tecnología
moderna para la silvicultura, la ordenación de plantaciones, la cosecha, el transporte y la
conversión de energía.
Se espera que a mediano plazo se pueda disponer de una tecnología para la producción
comercial competitiva de biocombustibles líquidos procedentes de materiales celulósicos,
incluida la madera, a pesar de que los costos de patentes y derechos puedan frenar su
desarrollo.
La producción de biocombustibles líquidos de segunda generación, obtenidos a partir de la
madera y otras materias primas celulósicas, habrá de ser igualmente competitiva, tanto en
cuanto a precios como a emisiones de carbono.
A más largo plazo, sería posible generalizar
la construcción de biorrefinerías capaces de producir una amplia gama de productos, desde
pasta de madera hasta combustibles de transporte y productos químicos especializados,
especialmente en países en donde existen grandes industrias elaboradoras de la madera, un
ambiente empresarial eficiente y las políticas son objeto de una implementación efectiva.
También hay oportunidades para las exportaciones de combustibles de transporte elaborados
con materiales celulósicos hacia los grandes mercados altamente remuneradores. Es
probable que la demanda adicional de madera pulse los precios al alza hasta que los
mercados consigan reequilibrarse.
La intensificación de las exigencias en cuanto a tierras para la producción de biocombustibles
líquidos de primera generación se traducirá probablemente en una mayor presión sobre los
bosques a través del mundo. Si los mercados evolucionan siguiendo las tendencias recientes,
los costos de oportunidad de los bosques serán en muchos casos probablemente demasiado
elevados para impedir que las tierras forestales sean convertidas en tierras para la
producción de cultivos bioenergéticos.
P E RS P E CT I VA S DE US O DE L A DE NDRO E NE RG Í A
Es importante notar en este contexto que la bioenergía solo puede ser
considerada renovable si el crecimiento de la biomasa es mayor que los volúmenes
cosechados, y si el dióxido de carbono emitido durante la producción, transporte y
elaboración no excede del que fue capturado durante el crecimiento. También se han de
tomar en cuenta las pérdidas de carbono asociadas con la reconversión de las tierras para la
producción de bioenergía.
La contribución de la dendroenergía a la
producción de energía en el futuro dependerá de cuán competitiva llegue a ser la energía
basada en la madera para alcanzar los objetivos contenidos en las políticas energéticas
recientes; los costos y beneficios sociales, económicos y ambientales de los sistemas de
energía maderera; y las cuestiones políticas e institucionales que conforman el marco dentro
del cual se inscriben las actividades forestales.
Las biorrefinerías representan perspectivas interesantes, ya que producirán no solo calor y
electricidad, sino también combustibles de transporte y productos industriales. Las modernas
fábricas de pulpa, que en algunos casos son productores netos de calor y electricidad, se
pueden definir como prototipos de biorrefinerías. Se persigue que las fábricas de pulpa dejen
de ser exclusivamente grandes consumidoras de energía y productoras de pulpa y papel para
convertirse en productoras de pulpa y papel y también de calor, electricidad, combustibles de
transporte y productos químicos especiales.
Las iniciativas en biorrefinerías forestales integradas que producen bioenergía renovable y
bioproductos a partir de materiales agrícolas y forestales se llevan a cabo en tres áreas
principales:
Investigar procedimientos rentables para aislar y extraer componentes seleccionados
de la madera antes del pulpeo.
Utilizar la tecnología de la gasificación para convertir la biomasa en gas sintético, que
se convierte seguidamente en combustibles líquidos, electricidad, productos químicos
y otros materiales valiosos.
Potenciar la productividad de los bosques, especialmente las plantaciones de biomasa
de crecimiento rápido con que se producen materias primas baratas y de alta calidad.