Orgasmos múltiples
para todos los hombres Pocos son los que saben que los hombres pueden tener múltiples
orgasmos. Aunque este hecho ha sido reconocido en Oriente durante miles de años y ha sido
confirmado en Occidente por las investigaciones llevadas a cabo por Alfred Kinsey y otros desde
la década de los cuarenta', aún sorprende a muchos hombres y mujeres. En nuestra anterior
obra, E! hombre multiorgásmico, analizamos las pruebas científicas más recientes y
presentamos las antiguas técnicas para ayudar a los hombres a convertirse en multiorgásmicos.
Tratamos de ofrecer a los hombres un manual que les permita experimentar su sexualidad de
una manera más sana y satisfactoria. En la presente obra, intentamos dar a las parejas una guía,
o lo que los taoístas llaman un «libro de cabecera», para ampliar la capacidad de ambos, hombre
y mujer, de experimentar placer, salud e intimidad. Orgasmos múltiples para todas las mujeres
El hecho de que las mujeres pueden tener múltiples orgasmos es bien conocido; no obstante,
más del 50 por 100 de las mujeres nunca han tenido orgasmos múltiples o no tienen orgasmos
regularmente. En este libro enseñaremos a todas las mujeres a convertirse en multiorgásmicas,
y a las que ya son multiorgásmicas les enseñaremos a expandir e intensificar sus orgasmos.
Salud física, intimidad emocional y crecimiento espiritual Este libro, basado en miles de años de
conocimiento sexual, muestra a las parejas cómo usar su energía sexual para cultivar los demás
aspectos de su relación, entre los que se cuentan la salud física, la proximidad emocional e
incluso el desarrollo espiritual. En el mundo moderno estamos fragmentados: hemos separado
los genitales del resto de nuestro cuerpo, y el cuerpo del espíritu. En este libro mostraremos a
las parejas cómo volver a reunir las piezas para permitirles alcanzar niveles de salud, intimidad
y unión espiritual cuya existencia pasa desapercibida para la mayoría. La pérdida de la sabiduría
sexual En el mundo moderno hemos perdido la sabiduría sexual. Vivimos tiempos de gran
libertad sexual, pero también de gran confusión en esta área de la vida. Vemos que la sexualidad
se emplea por doquier para producirnos excitación, pero sigue estando muy vinculada con la
vergüenza. Muchos de los lectores pueden sentirse avergonzados por el simple hecho de abrir
un libro sobre sexualidad (¡que habla ni más ni menos que de múltiples orgasmos!) en una
librería. Esto es muy comprensible si tenemos en cuenta que la mayoría de nuestras iglesias,
sinagogas, mezquitas y templos miran el sexo a través de la estrecha lente del miedo y del
tnoralismo. La mayoría nos sentimos ansiosos, cuando no abiertamente avergonzados, a la hora
de abordar deseos y necesidades sexuales. Incluso a las personas con actitudes «sanas» hacia el
sexo les resulta difícil hablar a sus parejas de sus deseos sexuales. Puede que no tengamos
mucho problema para decir a nuestra pareja dónde frotarnos el hombro, pero solemos
mostrarnos más reticentes a la hora de decirle dónde frotar nuestras «partes íntimas». Un
elemento importante para superar las vergüenzas que nos restringen reside en aprender que la
sexualidad es algo natural, y en descubrir una visión más sana y holística de la misma.