UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAD DEL CUSCO
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
MENTES BRILLANTES
AGRAFIA
Abstrac
Palabras claves
Agrafia
Introducción
Concepto
La agrafia se puede definir como una pérdida parcial o total en la capacidad para producir lenguaje
escrito, causada por algún tipo de daño cerebral. Esta capacidad puede alterarse como
consecuencia de defectos lingüísticos (afasias), pero otros elementos, no relacionados con el
lenguaje mismo (por ejemplo, motor y espacial), también participan en la capacidad para escribir.
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QUISPE CHIRME ROSMERY
TORRES MEJIA ANALY
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Desarrollo histórico
1867 1881
•Ogle introdujo el término •Exner propuso la 1891
agrafia para referirse a existencia de un centro •Déjerine describió el
trastornos adquiridos en la de la escritura, localizado síndrome de la alexia
escritura, como en la base de la segunda con la agrafia.
consecuencia de daño circunvolución frontal,
cerebral. frente.
1976-1980
1940
•Luria se refirió a cinco grupos
•Gerstmannn propuso que 1948 diferentes, tres de ellos
la agrafia junto con la
•Goldstein las clasificó asociados con trastornos
acalculia, la desorientación
en apractoamnésica y afásicos (agrafia sensorial,
derecha-izquierda y la
la afasoamnésica. agrafia motora aferente y
agnosia digital podian
agrafia motora cinética) y dos
aparecer al mismo tiempo y
resultantes de defectos
en un solo síndrome.
visoespaciales.
1978 1985 1996
•Hécaen y Albert señalaron •Roeltgen incluye una •Benson y Ardila
cuatro variedades de clasificación linguistica: las proponen una nueva
agrafia: pura, apráxica, agrafias fonológica, lexical clasificación.
espacial y afásica. y profunda.
Clasificación
1) Agrafias afásicas
Las personas con afasia presentan defectos lingüísticos fundamentales, que se manifiestan tanto
en su lenguaje oral expresivo como en su escritura. La agrafia es entonces una consecuencia de
tal defecto lingüístico y en paralela a las dificultades en el lenguaje oral.
a) Agrafia en la afasia de Broca
Los pacientes con afasia de Broca muestran trastornos en su escritura, relacionados con
su defecto lingüístico fundamental. Su escritura es lenta, difícil, torpe, abreviada y
agramática. Se observan paragrafías literales debidas a anticipaciones, perseveraciones y
omisiones de letras, sobre todo en conjuntos silábicos. Las letras están pobremente
formadas y mal distribuidas.
El agramatismo puede ser más evidente en su lenguaje escrito que en su lenguaje oral. En
la práctica, las lesiones suelen extenderse más allá del área de Broca e incluyen
conexiones entre la corteza y los ganglios basales y el área motora primaria de la mano.
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Por ello, la agrafia en la afasia de Broca podría interpretarse no sólo como una agrafia
afásica, sino también como una agrafia motora (no afásica) e incluso como una
hemiagrafía por desconexión interhemisférica.
b) Agrafia en la afasia de Wernicke
El paciente con afasia de Wernicke presenta un trastorno en su lenguaje escrito,
caracterizado por una escritura fluida, con letras bien formadas, pero mal combinadas.
Son evidentes sus paragrafías literales (adiciones, sustituciones y omisiones de letras),
verbales y neologísticas, y sus problemas para escribir son paralelas al trastorno en su
lenguaje oral. El uso de elementos gramaticales está conservado e incluso puede hacer un
uso excesivo de ellos. Las oraciones pueden no tener límites definidos y los sustantivos
estar sub-representados. La escritura, aunque fluida, puede ser del todo incomprensible
(jergoagrafia). En caso de sordera verbal la escritura se conserva, en teoría, con
excepción, desde luego, de la escritura al dictado. El paciente puede comprender el
lenguaje escrito, y su producción verbal (hablado o escrita) se encuentra un tanto alterada;
sin embargo, es posible hallar, por lo menos, algunas paragrafias literales.
c) Agrafia en la afasia de conducción
Se caracteriza por una mejor escritura espontánea que al dictado. Aparecen paragrafias
literales (substituciones, omisiones y adiciones de letras) en secuencias fonológicas
complejas y en palabras poco conocidas o seudopalabras. El paciente reconoce que la
palabra se encuentra mal escrita, pero al corregirla añade nuevos errores; la escritura, por
lo tanto, está llena de tachaduras y autocorrecciones. El paciente asegura conocer la
palabra (e incluso la repite una y otra vez para sí mismo) pero no puede recordar cómo se
escribe . La escritura es lenta y difícil. Pudiendo existir cierta apraxia ideomotora, las
letras están pobremente formadas pero en general son reconocibles. Su escritura
espontánea es, sin embargo, adecuada en cuento a la gramática y a la selección de las
palabras.
d) Otras agrafias afásicas
Los pacientes con afasias globales presentan un defecto grave en la escritura, pues ésta
es ininteligible y se limita a algunos rasgos o letras formados en varios intentos. En las
afasias extrasilvianas mixtas, se advierten también defectos evidentes en la escritura, pero
la habilidad para copiar puede estar intacta (al igual que la habilidad para repetir). La
escritura al dictado es imposible ya que el paciente se olvida de los nombres, lo que se
manifiesta también en su escritura; suele haber, también, paragrafias verbales. Sin
embargo, es frecuente encontrar algún grado de agrafia porque es posible que la patología
se haya extendido al lóbulo parietal. En la alexia con agrafia se advierte un decremento
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importante en la habilidad para escribir y aun una imposibilidad total. La escritura puede
aparecer como una agrafia fluida. Los trastornos lingüísticos asociados son diversos y
pueden incluir componentes de la afasia de Wernicke, la afasia extrasilviana sensorial y
frecuentemente del síndrome de Gerstmann. En ocasiones, la alexia se asocia con cierta
agrafia apráxica.
2) Agrafias no afásicas
La escritura depende de un complejo de habilidades motoras y espaciales. Los defectos motores
alteran la escritura en cuanto que ésta es un acto motor, y los defectos espaciales causan
desarreglos en la organización espacial de la escritura.
a) Agrafias motoras
Las alteraciones motoras en la escritura pueden aparecen como consecuencia de lesiones
en el sistema nervioso central que involucren los ganglios basales, el cerebelo y el tracto
corticoespinal; o bien, como resultado de lesiones que afecten los nervios periféricos y la
mecánica de los movimientos de la mano.
i) Agrafia parética: Cuando se alteran los nervios periféricos, sea por una neuropatía o
por atrapamiento nervioso, la escritura puede ser defectuosa. En especial, la unión
de los nervios radial y lunar medial afecta la capacidad para escribir. Asimismo, la
disfunción de la motoneurona inferior puede afectar la musculatura de la extremidad
superior, necesaria para escribir. Las lesiones que afectan la motoneurona superior
producen una rigidez espástica.
ii) Agrafia hipocinética: La disfunción extrapiramidal puede manifestarse en
hipocinesia, como sucede en el parkinsonismo, o en un trastorno hipercinético, como
se observa en la corea, la atetosis, las distonías, la ataxia y el temblor. Se han
mencionado dos tipos de micrografia; en una de ellas la letra del paciente es siempre
pequeña (puede aparecer en caso de lesiones corticoespinales), mientras que en la
otra el tamaño progresivamente disminuye )parkinsonismo).
iii) Agrafia hipercinética: Los movimientos hipercinéticos de los miembros superiores
alteran la habilidad para escribir. Pueden deberse a temblores, tics, distonias y corea.
Hay tres tipos principales de temblor: parkinsoniano, postural y cerebeloso, y estos
dos últimos interfieren en la habilidad para escribir; los temblores posturales pueden
aparecer en varias condiciones clínicas, y se exacerban en condiciones de estrés.
b) Agrafia pura
Cuando Exner propuso la existencia de un centro de la escritura situado en la base de la
segunda circunvolución frontal surgió una gran discusión en torno a la presencia de
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alguna agrafia pura, como resultado de una patología en el área de Exner. La observación
clínica demuestra que la escritura es una actividad más sensible que el lenguaje oral, lo
que permitiría suponer que pacientes con un daño frontal menor en torno al área de Broca
pueden tener déficit lingüísticos mínimos limitados al lenguaje escrito.
c) Agrafia apráxica
Kleist (1923) distinguió varios tipos de agrafia apráxica (apraxia para manipular los
implementos de la escritura, apraxia para el discurso escrito y apraxia para formar letras
correctamente), y Goldstein (1948) se refirió a una agrafia apractoamnésica. Para Hécaen
y Albert (1978), la agrafia apráxica es la incapacidad para formar normalmente los
grafemas, invirtiendo y distorsionando la escritura. El paciente puede retener la capacidad
para deletrear palabras y formarlas con letras escritas en tarjetas, pero los errores en el
deletreo y las iteraciones serán abundantes. La apraxia es evidente en todas las
modalidades: en la escritura espontánea, en la copia y en el dictado. En ocasiones, el
paciente podrá escribir frases cortas, pero los errores paragráficos saltarán a la vista.
Algunas veces la agrafia apráxica ha sido reconocida como agrafia pura.
Hécaen y Albert (1978) insisten en que hay dos formas de agrafia apráxica: en una de
ellas el paciente no presenta afasia y alexia asociadas, pero sí apraxia ideomotora evidente
en la mano izquierda y agrafia apráxica en la derecha.
d) Agrafia espacial
La agrafia espacial o visoespacial se considera como un trastorno no afásico en la
escritura, debido a un defecto visoespacial que altera la orientación y secuenciación
correcta durante la escritura. Se cree que es un trastorno en la expresión gráfica derivado
de un defecto en la percepción espacial y que se asocia con lesiones en el hemisferio no
dominante para el lenguaje.
La agrafia espacial se caracteriza por lo siguiente:
Algunos grafemas se producen con uno, dos y aún más rasgos extras.
Los renglones durante la escritura no son horizontales, sino inclinados en forma
ascendente o descendente.
La escritura ocupa solamente la parte derecha de la página.
Se incluyen espacios en blanco entre los grafemas, desorganizando la palabra y
destruyendo la unidad.
e) Otras alteraciones en la escritura
i) Hemiagrafia: Las personas con secciones del cuerpo calloso escriben de forma
normal con la mano derecha, pero fracasan cuando tratan de escribir con la otra mano.
Por ello se cree que el hemisferio izquierdo controla las actividades necesarias para
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escribir, y si alguien quiere escribir con la mano izquierda, siendo diestro, deberá
utilizar las fibras comisurales del cuerpo calloso.
ii) Alteraciones en la escritura de origen frontal: Aunque poco se ha enfatizado en la
literatura, los pacientes con lesiones prefrontales pueden presentar una dificultad
evidente en la escritura, aunque conservan la capacidad de leer. No se trata de un
defecto primario en la escritura. Si se les insiste, pueden llegar a escribir. Por otra
parte, presentan un defecto en el lenguaje oral (afasia extrasilviana motora) que se
caracteriza por una disminución en el lenguaje espontáneo, con buena repetición y
comprensión. Este déficit se manifestará también en el sistema de lectoescritura. La
agrafia de origen frontal podría denominarse agrafia disejecutiva.
iii) Estados confusionales: Chedru y Geschwind (1972) observaron que los pacientes en
estado confusional resultante de diversas etiologías podían hablar, comprender y
repetir lo escuchado, nombrar cosas y leer, pero eran incapaces de expresar sus ideas
por escrito. Su escritura era lenta, torpe y con un significado vago. Estos autores
hacen hincapié en la sensibilidad de la expresión escrita ante cualquier alteración de
la función cerebral difusa.
iv) Agrafia histérica: Con mucha frecuencia, las parálisis histéricas se extienden al
hemicuerpo izquierdo, y en consecuencia no se puede decir que exista agrafia
histérica. Ésta puede derivarse de una reacción conversiva o de un temblor histérico
de la mano (Benson y Cummings, 1985), pero es probable que muchos de los casos
de agrafia histérica recogidos en la literatura clásica hayan sido producto de una
distonia focal idiopática (calambre o espasmo del escribano). En la parálisis histérica
los reflejos son normales y sólo hay cambios moderados en el tono muscular. Puede
ser que la sensibilidad se encuentre también afectada. Ardila (1989) informó del caso
singular de una paciente con una personalidad histérica, quien había adquirido la
habilidad de escribir hacia atrás (desde la última hasta la primera letra) y podía firmar
con cualquier mano y en cualquier dirección. En el historial de esta mujer se detallaba
una serie de dificultades para aprender a leer, así como zurdera contrariada.
Clasificación psicolingüística
En años recientes ha habido un gran interés por desarrollar modelos psicolingüísticos de las
agrafias (Roeltgen, 1985). Así, se han relacionado diferentes niveles de procesamiento del
lenguaje (fonológico, lexical, semántico) con alteraciones particulares en el lenguaje escrito.
(Ellis, 1988) afirma que existen dos grupos principales de agrafias (disgrafias): las centrales y las
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periféricas. En el cuadro 1 se hace una comparación entre los síndromes aléxicos clásicos
(neurológicos o anatómicos) y los síndromes agráficos según la clasificación psicolingüística.
Cuadro 1clasificación neurológica y psicológica de la agrafia
1) Agrafias (disgrafias) centrales
Afectan uno o más de los procesos implicados en el deletreo de palabras familiares y no familiares
(y seudopalabras); por lo tanto, afectan el deletreo en todas sus formas de producción: escritura a
mano o a máquina, deletreo oral, deletreo con secuencia de las letras escritas en tarjetas, etc.
Existen tres tipos de agrafias centrales: la agrafia fonológica, la agrafia lexical (superficial) y la
agrafia profunda.
a) Agrafia fonológica
En este trastorno el paciente conserva la capacidad para escribir palabras familiares y no
familiares, regulares o irregulares, pero no puede deletrear seudopalabras. Incluso en
palabras legítimas de baja frecuencia con formas inusuales de deletreo advierte una buena
ejecución. En contraste con la capacidad para escribir palabras regulares e irregulares,
hay una incapacidad sorprendente para escribir seudopalabras legítimas al dictado (Bub
& Kertesz, 1982).
Los errores en el deletreo por parte del paciente, en general no son de tipo fonológico
sino por similitud visual. Según el autor (Roeltgen, 1985) relaciona la agrafia fonológica
con lesiones a nivel de la circunvolución supramarginal y la región insular adyacente.
b) Agrafia lexical (superficial)
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Se considera que en algunas lenguas, como el inglés, existen dos sistemas posibles para
deletrear las palabras: uno lexical y otro fonológico.
El sistema lexical es necesario para deletrear palabras irregulares (las que no se pueden
deletrear mediante el sistema directo grafofonémico; por ejemplo, knight) y palabras
ambiguas (las que tienen sonidos que pueden ser representados por diferentes letras o
conjuntos de letras), para lo cual es necesario utilizar la imagen visual de la palabra
(Roeltgen, 1985). Sin embargo, también se puede recurrir al sistema lexical para deletrear
palabras ortográficamente regulares, que también podrían escribirse utilizando el sistema
fonografémico.
Al trastorno en el sistema lexical se le llama agrafia lexical o agrafia de superficie
(superficial), y se caracteriza porque el paciente tiene dificultades para deletrear palabras
irregulares y ambiguas, aunque preserva el deletreo de palabras regulares. En la agrafia
lexical no es posible deletrear palabras irregulares, pero se conserva la capacidad para
deletrear palabras regulares y seudopalabras legítimas. La habilidad de escribir disminuye
cuando aumenta la ambigüedad ortográfica. Al igual que en la alexia de superficie, la
frecuencia de la palabra desempeña un papel decisivo, lo cual sugiere que la
vulnerabilidad de las unidades ortográficas depende de la historia previa de lectura del
sujeto. Por lo común, estos pacientes tienden a presentar una “regularización” en la
escritura: las palabras se escriben en forma tal que parecen fonológicamente correctas,
aunque su ortografía sea incorrecta. Estos errores supondrían una sobreutilización del
sistema fonografémico, asociada con una disminución en la habilidad para utilizar la
forma visual de las palabras. (Bub, D & Chertkow, H)), Sin embargo, señalan que la
agrafia lexical presenta cierta variabilidad en la selección de la correspondencia
ortográfica.
En español, con cierta heterografía homofónica (Vg. hasta-asta) pero sin homografía
heterofónica, usualmente este defecto se denomina simplemente como “disortografía”.
Se sugiere que este defecto particular en la escritura se debe a lesiones en la
circunvolución angular y el lóbulo parieto-occipital (Roeltgen, D & Heilman, K.M,
1983). Se cree que, en español, el uso de la ortografía se asocia de manera significativa
con la habilidad para visualizar la forma como se escriben las palabras.
c) Agrafia profunda
Se refiere a un trastorno en la escritura caracterizado por:
i) incapacidad para deletrear seudopalabras y palabras funcionales
ii) el mejor deletreo de palabras altamente imaginables que de palabras de baja
imaginabilidad, y
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iii) la presencia de paragrafias semánticas (Bub & Kertesz, 1982).
Esta agrafia se ha asociado con agrafia fonológica pues los pacientes presentan lesiones
en la circunvolución supramarginal y la ínsula, pero en su caso estas lesiones son mucho
más extensas; se espera, sin embargo, que se preserve la circunvolución angular.
2) Agrafias (disgrafias) periféricas
Afectan una sola modalidad de producción de la escritura. En general, se informa que hay un buen
deletreo oral asociado con dificultad para escribir, aunque se ha llegado a encontrar el patrón
opuesto. Para algunos autores, hay diferentes tipos de agrafias periféricas. De hecho, éstas
corresponden a las agrafias no afásicas.
a) Agrafia espacial (aferente)
Esta agrafia, por lo común asociada con lesiones del hemisferio derecho, ha sido
relativamente bien analizada en la literatura.
El autor (Lebrun, Y, 1976), propuso llamarla “agrafia aferente”, y sus características
principales se analizaron con anterioridad.
b) Agrafia apráxica
En este caso el principal defecto del paciente se halla al nivel de los procesos motores
periféricos, los “patrones motores gráficos”. La escritura es correcta desde el punto de
vista del deletreo, aunque las letras pueden estar bastante deformadas. En cuanto a la
copia, por lo general es casi normal.
El diagnostico de agrafia apráxica supone una alteración en la escritura en ausencia de
trastornos en el deletreo, la lectura, u otros problemas generales en el lenguaje, y debe
ocurrir en ausencia de dificultades praxicas o visoespaciales.
Según (Papagno, 1992) a través de su descripción de un caso bastante ilustrativo de
agrafia apráxica: el paciente presentaba una lesión isquémica parietal izquierda y
conservaba su capacidad para el deletreo. No presentaba defectos en su lenguaje oral o
en otras habilidades cognoscitivas, con excepción de su escritura. Tanto en la escritura
espontánea como en la denominación escrita y la escritura al dictado, el paciente
duplicaba las letras y los rasgos, y tenía errores de omisión. También tendía a sustituir
letras, y la trascripción de mayúscula a minúscula estaba alterada. La apraxia para la
escritura no se asociaba con otras formas de apraxia.
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Caso 1: Agrafia progresiva
1) Historia de la enfermedad
Mujer diestra de 55 años, hablante nativa del español, con nivel universitario de educación. Dos
años antes de la primera evaluación, la paciente notó dificultades para escribir las palabras y
utilizar correctamente la ortografía. En su trabajo tenía que manejar un presupuesto, y también
notó errores en la realización de cálculos aritméticos. Además, empezó a presentar dificultades
para hallar palabras. Debido a estas dificultades, tuvo que dejar su trabajo.
Las Afasias evidentes aproximadamente un año y medio antes de la primera evaluación. En este
momento, consulto a un neurólogo. El examen neurológico fue normal. Una resonancia magnética
mostró una atrofia parieto-temporal izquierda. La paciente fue enviada a un examen de su
lenguaje.
2) Evaluación del lenguaje
Primera evaluación Durante la primera evaluación la paciente se encontraba orientada, y
presentaba un lenguaje espontáneo normal, exceptuando algunas ocasionales parafasias
semánticas y circunloquios. La articulación, velocidad y volumen del habla eran normales.
Su puntaje total en el Neuropsi fue 91 (levemente anormal para su edad y nivel educacional). En
la Escala de Inteligencia Wechsler para Adultos se halló que sus puntajes en las subpruebas de
Aritmética y Vocabulario se hallaban dos desviaciones estándar por debajo del puntaje esperado;
en el resto de las subpruebas, los puntajes se encontraban dentro de los límites esperados.
Su puntaje en una prueba de denominación en español que incluía 80 ítems fue 42 (anormal) La
escritura de la paciente se evaluó utilizando tres tipos de tareas: (1) escritura espontánea: reportar
su historia por escrito; (2) copiar una historia de 44 palabras, y (3) dictado de un texto (28
palabras), 8 palabras y 10 seudopalabras.
La caligrafía de la paciente fue buena y la distribución especial del texto escrito, apropiada. Para
reportar su historia la paciente utilizó 130 palabras. Se hallaron 20 correcciones. Los errores
ortográficos fueron abundantes (Vg., cercanas -> sercanas). Se observaron omisiones y adiciones
de letras (Vg., ortografía -> hortogafia), al igual que errores no homófonos (Vg.., máquina ->
magina). No se observaron errores en la lectura de un texto y su nivel de comprensión fue
apropiado. Las habilidades aritméticas fueron anormales. Se notaron errores en las operaciones
tanto escritas como orales. La lectura de números fue correcta. Las escritura de dígitos fue
correcta, pero la escritura de números con dos dígitos fue anormal (Vg.., 45->25). Su puntaje en
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la prueba WRAT fue 7/40, considerado como francamente anormal. La paciente confundió los
signos aritméticos y fue incapaz de utilizar fracciones.
Cuadro 2resultados obtenidos de la primera y la segunda evaluación
3) Conclusiones
Las Afasias aunque de hecho, en la primera evaluación estas habilidades ya se encontraban
seriamente afectadas. Su habilidad para encontrar palabras también disminuyó entre la primera y
la segunda evaluación. La anomia fue evidente durante el primer examen y aún más grave durante
el segundo examen. Durante el segundo examen también se encontraron dificultades en la
formación de conceptos, apraxia ideomotora, desorientación derecha-izquierda, y agnosia digital.
Durante la segunda evaluación se encontraron varias disociaciones que son interesantes: (1)
disociación entre su habilidad para leer y para escribir, (2) disociación entre su escritura por copia
y su escritura al dictado, (3) disociación entre su habilidad para leer palabras y seudopalabras, (4)
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disociación entre su capacidad para repetir y para escribir, y (5) disociación entre sus habilidades
verbales y espaciales.
En tanto que durante la segunda evaluación la paciente presentaba los principales síndromes
asociados con lesiones cerebrales izquierdas, tales como afasia, alexia, agrafia, acalculia y apraxia
ideomotora, no se encontraron los síndromes generalmente presentes en patologías cerebrales
derechas (por ejemplo, trastornos espaciales generales, prosopagnosia, y agnosia topográfica). Sin
embargo, si se observó algún decremento en sus habilidades visoconstruccionales entre la primera
y la segunda evaluación. Su puntaje en la subprueba de Diseños con Cubos decremento en más
de una desviación estándar, y su puntaje en la subprueba de Ensamblaje de Figuras, en una
desviación estándar.
Esta observación apoyaría la hipótesis de que en casos de síndromes cognitivos progresivos, la
disfunción cerebral se extiende desde un foco específico a las áreas circundantes, finalmente
comprometiendo todo el cerebro y resultado en un deterioro cognoscitivo generalizado. Se podría
suponer que en un futuro la atrofia cerebral continuará extendiéndose y el deterioro cognoscitivo
se hará aún más severo, aunque se esperaría que algunas habilidades no verbales serán las últimas
en deteriorarse
Conclusiones
1.
2.
Referencia bibliográfica
Ardila , A., & Roselli, M. (2007). Neuropsicología clínica. México: Manual moderno.
Bub, D, & Chertkow, H. (s.f.). Handbook of Neuropsychology (Vol. vol 1). Amsterdam: Elsevier.
Bub, D., & Kertesz, A. (1982). Deep agraphia. Brain and Language, 17, 146-165. 146-165.
Ellis, A. (1988). Normal writing processes and peripheral acquired dysgraphias. Language and
Cognitive Processes,.
Lebrun, Y. (1976). Neurolinguistic models of language and speech (Vol. vol 1). New York:
Academic Press.
Papagno, C. (1992). A case of peripheral dysgraphia. Cognitive Neuropsychology.
Roeltgen, D, & Heilman, K.M. (1983). Apractic agraphia in a patient with normal [Link]
and Language (Vol. 18).
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Roeltgen, D. (1985). Agraphia (2ª edicion ed.). New York: Oxford University Pres.
Roeltgen, D. (1985). Agraphia Clinical Neuropsychology (2a edicion. ed.). New York: Oxford
University Press.
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