LAS
OPERACIONES
SICOLOGICAS
EN
EL
CONFLICTO
DEL
GOLFO
PERSICO
Arturo
Fuenzalida
Prado
Capitán
de
Fragata
IM
Introducción
La
victoria
en
la
guerra
o
en
cualquier
tipo
de
conflicto
depende
de
muchos
y
variados
factores,
siendo
uno
de
los
principales
y
determinantes,
una
positiva
voluntad
nacional
para
enfrentar
el
conflicto
y
unas
adecuadas
fuerzas
armadas
para
enfrentar
la
amenaza.
La
voluntad
nacional
es
el
compromiso
de
la
población
para
emplear
el
poder
nacional
hasta
que
los
objetivos
nacionales
se
hayan
logrado.
Las
Operaciones
Sicológicas
constituyen
el
instrumento
del
poder
nacional
que
afecta
directamente
a
la
voluntad
nacional.
Estas
operaciones
afectarán
la
voluntad
de
las
sociedades
amigas,
neutrales
y
enemigas.
Al
mismo
tiempo,
ellas
influyen
en
el
razonamiento
y
accionar
del
grupo
social
sobre
el
cual
se
quieren
dirigir
las
operaciones,
a
fin
de
lograr
el
apoyo
a
los
objetivos
y
a
las
políticas
nacionales.
Por
otra
parte,
estas
operaciones
permiten
a
un
Comandante
contribuir
al
logro
de
sus
objetivos,
tanto
militares
como
de
política
nacional.
Esta
actividad
se
ha
denominado
de
diferentes
formas
a
través
de
la
historia,
ya
sea
propaganda,
guerra
sicológica
u
operaciones
sicológicas.
En
la
Guerra
del
Golfo
Pérsico,
los
aliados
y
en
particular
las
fuerzas
norteamericanas,
emplearon
este
tipo
de
operaciones
en
apoyo
directo
de
las
operaciones
militares.
Operaciones
sicológicas
La
OTAN
define
las
Operaciones
Sicológicas
como
las
actividades
sicológicas
planificadas,
tanto
en
tiempos
de
paz
como
de
guerra,
dirigidas
a
una
audiencia
enemiga,
amiga
y
neutral,
con
el
propósito
de
influir
en
sus
actitudes
y
comportamiento
que
afectan
al
logro
de
los
objetivos
políticos
y
militares.
Entre
ellas,
se
incluyen
las
actividades
sicológicas
estratégicas,
actividades
sicológicas
de
consolidación
y
actividades
sicológicas
en
el
campo
de
batalla.1
Por
su
parte,
el
Departamento
de
Defensa
estadounidense,
las
define
como
las
operaciones
planificadas
para
transmitir
información
e
indicadores
seleccionados
a
una
audiencia,
para
influenciar
sus
emociones,
motivación,
razonamiento
objetivo
y
finalmente
la
conducta
de
gobiernos
extranjeros,
organizaciones,
grupos
e
individuos.
El
propósito
de
las
operaciones
sicológicas
es
inducir
o
reforzar
actitudes
extranjeras
y
conductas
favorables
a
los
objetivos
del
originador.2
En
cuanto
a
la
Guerra
Sicológica,
la
definición
estadounidense
se
refiere
al
uso
planificado
de
la
propaganda
y
otras
acciones
sicológicas
que
tienen
el
propósito
principal
de
influir
en
las
1
"Psychological
Operations",
FM
33-‐1
FMFM
3-‐53,
p.
Glossary
10.
2
Ibídem,
p.
Glossary
10.
opiniones,
emociones,
actitudes
y
conducta
de
grupos
hostiles
extranjeros
de
tal
forma
de
obtener
su
apoyo
al
logro
de
los
objetivos
nacionales.3
Apoyo
de
las
Operaciones
Sicológicas
a
la
Operación
Tormenta
del
Desierto
Para
la
ejecución
de
las
Operaciones
Sicológicas
es
fundamental
identificar
el
objetivo
del
accionar
de
ellas,
para
así
obtener
el
objeto
de
ellas.
En
el
caso
de
la
Guerra
del
Golfo,
la
inteligencia
estadounidense
identificó
debilidades
en
la
moral
de
la
tropa
iraquí.4
Por
lo
que,
las
tropas
iraquíes
desplegadas
en
territorio
de
Kuwait,
se
constituyeron
en
el
centro
de
gravedad
del
esfuerzo
de
las
Operaciones
Sicológicas,
fuera
del
territorio
de
los
Estados
Unidos.
Como
se
sabe,
el
mando
de
las
fuerzas
estadounidenses
en
este
teatro
de
operaciones
se
denomina
Comando
Central
de
los
Estados
Unidos
(US
Central
Command).
Este
mando,
a
partir
de
fines
de
agosto
de
1990,
contó
con
la
asesoría,
en
la
planificación
de
operaciones
sicológicas,
de
un
equipo
de
planeamiento
del
4º
Grupo
de
Operaciones
Especiales
y
posteriormente,
a
partir
de
septiembre,
con
la
participación
de
fuerzas
de
este
grupo
y
de
la
8ª
Fuerza
de
Tarea
de
Operaciones
Especiales,
adoptó
una
organización
de
tarea
que
la
dejó
como
un
batallón
cuyo
despliegue
le
daba
capacidad
para
desarrollar
propaganda
estratégica
en
el
Medio
Oriente.
Estas
operaciones
se
desarrollaron
para
apoyar
las
operaciones
de
combate
convencional
de
las
tropas
estadounidenses,
en
lo
que
llegó
a
ser
el
despliegue
de
fuerzas
y
medios
logísticos
norteamericanos
más
grande
desde
el
término
de
la
II
Guerra
Mundial.
Estas
operaciones,
claramente
desarrolladas
en
un
teatro
de
operaciones
fuera
de
los
Estados
Unidos
no
fueron
las
únicas,
ya
que
internamente
en
ese
país,
como
producto
de
la
Guerra
del
VietNam,
no
había
mayor
apoyo
de
la
ciudadanía
a
un
conflicto
fuera
de
sus
límites
continentales.
Sin
embargo,
el
Presidente
George
Busch,
en
una
hábil
campaña
-‐esfuerzo
de
propaganda-‐
de
operaciones
sicológicas,
en
el
lapso
de
cuatro
meses
revirtió
a
la
opinión
pública
interna,
logrando
que
el
Congreso
le
autorizara
el
empleo
de
tropas
estadounidenses
fuera
de
suelo
patrio.
Y
el
efecto,
en
este
sentido,
es
más
amplio
del
que
se
puede
pensar.
Al
término
de
la
Guerra
se
ve
como
los
"veteranos"
son
reconocidos
como
patriotas
y
se
reivindica
a
todos
los
que
combatieron
en
Asia
Sudoriental,
dejando
atrás
el
síndrome
de
la
Guerra
del
VietNam.
Misión
Las
unidades
que
tomaron
parte
en
las
operaciones,
tuvieron
sin
duda
las
características
de
combinadas,
al
constituirse
con
el
esfuerzo
de
Arabia
Saudita,
Egipto
y
el
Reino
Unido,
como
también
con
gran
cantidad
de
intérpretes
kuwaitíes;
su
misión
era
demostrar
la
imagen
resuelta
de
los
Estados
Unidos,
y
mejorar
la
imagen
de
las
fuerzas
estadounidenses
en
presencia
en
el
teatro,
para
apoyar
así
la
defensa
de
Arabia
Saudita
y
las
operaciones
defensivas,
de
consolidación
y
de
manejo
de
Prisioneros
de
Guerra
a
través
de
toda
Arabia
Saudita,
Kuwait
e
Iraq.
Para
el
cumplimiento
de
estas
tareas,
se
emplearían
variados
medios,
a
fin
de
permitir
el
3
Ibídem,
p.
Glossary
10.
4
"Conduct
of
the
Persian
Gulf
Conflict",
An
Interim
Report
to
Congress,
p.
5-‐2.
establecimiento
de
una
comunicación
directa
con
los
elementos
civiles
y
militares
del
enemigo.
Estos
medios
fueron
los
panfletos,
la
prensa
escrita,
la
radiodifusión
y
televisión
y
las
operaciones
con
altoparlantes.
Planificación,
Ejecución
y
Resultados
La
planificación
inicial
tendió
al
empleo
de
métodos
de
ejecución
sencilla
y
al
mismo
tiempo
de
fácil
coordinación.
Entre
éstos
se
incluyeron
la
distribución
de
panfletos
por
aire
en
aviones
C-‐130,
o
la
emisión
de
señales
radiales
y
de
televisión
con
noticias
y
comentarios
seleccionados
mediante
aviones
EC-‐130
Volant
Solo.
El
esfuerzo
principal
de
las
Operaciones
Sicológicas
se
dirigió
a
quebrar
la
voluntad
de
lucha
de
los
iraquíes
y
a
aumentar
los
temores
y
miedo
de
los
soldados
iraquíes
haciendo
resaltar
el
hecho
de
que
esta
lucha
no
era
contra
el
pueblo
iraquí,
sino
contra
su
política
nacional.
En
cuanto
a
su
ejecución,
se
puede
decir
que
el
centro
de
gravedad
lo
constituyeron
las
operaciones
de
lanzamiento
de
panfletos,
de
los
que
durante
la
guerra
se
distribuyeron
más
de
29
millones
de
ellos
en
aviones
MC-‐130,
F-‐16,
B-‐52
y
F/A-‐18,
como
también
de
granadas
de
artillería
de
155
mm.
En
relación
a
las
emisiones
de
radio
y
televisión,
se
mantuvo
casi
en
forma
continua
un
promedio
de
dos
horas
diarias,
en
las
que
se
transmitían
programas
y
noticias
dirigidas
a
los
iraquíes
y
a
los
habitantes
de
la
región,
tendientes
a
demostrar
la
resolución
de
las
fuerzas
aliadas
y
de
los
EE.UU.
Especial
énfasis
se
ponía
en
difundir
que
podrían
emplear
tanta
fuerza
como
fuera
necesaria
para
lograr
los
objetivos
impuestos
y
por
todos
conocidos,
de
liberar
a
Kuwait
y
disminuir
el
poder
del
gobierno
iraquí.
Al
mismo
tiempo,
en
apoyo
a
las
operaciones
en
tierra
y
en
el
campo
táctico,
se
desplegaron
en
las
unidades
de
primera
línea
66
equipos
de
altoparlantes,
montados
en
helicópteros,
vehículos
livianos
y
transportados
por
la
infantería.
Operaciones
de
Panfleto
Sin
duda
constituyeron
el
esfuerzo
principal
de
las
Operaciones
Sicológicas,
tanto
en
la
Operación
Escudo
del
Desierto,
como
en
Tormenta
del
Desierto.
Desde
el
inicio
del
despliegue
de
tropas
a
Arabia
Saudita
en
septiembre
hasta
diciembre
de
1990,
las
acciones
consistieron
en
el
desarrollo
de
los
productos,
su
campaña
y
la
revisión
y
pruebas
iniciales
de
estos
productos.
Las
primeras
pruebas
fueron
hechas
con
los
refugiados
y
los
prisioneros
kuwaitíes,
las
que
fueron
seguidas
por
las
efectuadas
a
los
Prisioneros
de
Guerra
iraquíes,
después
de
la
campaña
aérea.
Los
temas
de
esta
campaña
se
centraron
en
la
inutilidad
de
la
resistencia,
lo
inevitable
de
la
derrota,
la
deserción
y
rendición,
abandonar
el
equipo
y
sus
posiciones
y
desprestigiar
la
guerra
como
causa
personal
de
Saddam
Hussein.
Esta
campaña,
que
se
ejecutó
principalmente
con
medios
aéreos,
dio
mayor
credibilidad
a
las
amenazas,
al
tenerse
prácticamente
el
control
del
aire,
lo
que
permitió
el
lanzamiento
de
bombas
de
panfletos,
del
tipo
M-‐129
A1
contra
blancos
como
la
propia
capital
Bagdad,
sobre
las
posiciones
de
la
Guardia
Republicana
y
las
unidades
en
el
límite
con
Arabia
Saudita
y
Kuwait.
Esto
tenía
el
doble
propósito
de
mandar
el
mensaje
de
que,
así
como
eran
capaces
de
lanzar
panfletos,
más
tarde
les
lanzarían
bombas.
Las
estadísticas
de
distribución
indican
que
19
millones
de
panfletos
se
lanzaron
con
C-‐130,
8
millones
con
F-‐16
y
2
millones
con
B-‐52.
Los
otros
medios
empleados,
para
esta
distribución,
incluyeron
los
panfletos
entregados
por
mano,
posters
mediante
granadas
especiales
de
artillería
de
155mm.
y
en
el
interior
de
botellas
que
se
dejaron
flotando
para
que
se
vararan
en
las
costas
de
Kuwait.5
El
análisis
posterior,
con
los
Prisioneros
de
Guerra
iraquíes,
demostró
que
el
98%
de
ellos
estuvo
expuesto
a
los
mensajes
de
los
panfletos,
el
80%
creía
en
los
mensajes
de
las
operaciones
sicológicas
y
el
70%
fue
inducido
a
desertar
o
rendirse
por
estos
mensajes.6
Operaciones
de
Emisiones
de
Radio
y
Televisión
Estas
operaciones
apoyaron
los
esfuerzos
tácticos,
operativos
y
estratégicos
en
todo
el
teatro
de
guerra.
Las
acciones
iniciales
consistieron
en
desarrollar
una
videograbación
de
la
fuerza
multinacional
en
la
que
se
muestra
la
resolución,
la
fuerza
y
la
superioridad
tecnológica,
contrastándola
con
la
realidad
iraquí.
Este
video
intentó
fortalecer
la
coalición
regional
y
degradar
la
voluntad
de
lucha
de
Iraq,
enfatizando
lo
inútil
de
llegar
a
enfrentarse
a
esta
fuerza
tan
potente.
Esta
cinta
fue
distribuida
profusamente
en
el
Medio
Oriente,
incluso
en
el
mismo
Bagdad.7
El
resto
de
las
operaciones
de
transmisiones
se
limitaron
a
la
emisión
de
radio
desde
dos
lugares
en
Arabia
Saudita
y
desde
dos
aviones
EC-‐130
que
permanecieron
orbitando
en
el
Golfo
Pérsico
y
sobre
Arabia
Saudita.
Estas
emisiones
consistían
en
dos
horas
de
programas
de
música
árabe,
noticias
seleccionadas,
informaciones
varias
y
propaganda
sicológica.
El
énfasis
de
estas
emisiones
fue
atraer
la
atención
de
la
audiencia
a
las
noticias
del
conflicto
en
el
Golfo.8
El
éxito
de
estas
emisiones
se
puede
apreciar
al
evaluar
el
esfuerzo
iraquí
por
hacer
bloqueo
(jamming),
por
parte
de
las
unidades
terrestres
iraquíes,
en
las
frecuencias
de
transmisión
y
por
la
prohibición
de
tener
radio
portátiles
en
las
unidades
de
combate
en
el
frente.9
El
análisis
posterior
indica
que
58%
de
los
soldados
iraquíes
interrogados
estuvo
expuesto
a
las
emisiones
de
radio,
el
46%
creía
en
los
mensajes
transmitidos
y
el
34%
fue
inducido
a
desertar
o
a
rendirse.
Operaciones
de
Altoparlantes
A
pesar
que
estas
operaciones
no
han
sido
altamente
publicitadas,
su
uso
fue
extenso
y
jugaron
un
papel
importante
en
la
globalidad
de
las
Operaciones
Sicológicas.
Su
concepción
fue
para
apoyar
específicamente
a
unidades
operativas,
a
nivel
cuerpos
de
ejército
y
divisiones,
enfocándolas
a
comunicarle
a
las
tropas
enemigas
lo
inútil
de
su
resistencia
y
llamándolos
a
rendirse,
reforzando
la
campaña
de
los
panfletos.
5
"Psyop
Support
to
Operation
Desert
Storm".
Special
Warfare,
Vol.
5,
Nº
2,
p.
7.
6
"Conduct
of
the
Persian
Gulf
Conflict",
An
Interim
Report
to
Congress,
p,
5-‐3.
7
Ibídem,
p.
5-‐3.
8
"Military
Psychological
Operations
in
the
1990s",
Special
Warfare,
Vol
7.Nº1,
p.21.
9
Psyop
Support
to
Operation
Desert
Storm",
Special
Warfare,
Vol.
5,
Nº
2,
p.
8.
Estos
altoparlantes
también
se
emplearon
en
operaciones
de
decepción,
simulando
movimientos
de
equipo
de
combate
pesado,
con
la
intensión
de
que
se
delataran
las
posiciones
de
artillería
y
poder
efectuar
fuegos
de
contrabatería
y
de
fuegos
de
apoyo
aéreo.
Particularmente
exitosa
fueron
las
unidades
de
Infantería
de
Marina,
las
que
antes
de
que
se
iniciara
la
campaña
terrestre,
indujeron
a
rendirse
a
unidades
completas
de
iraquíes
en
el
límite
entre
Kuwait
y
Arabia
Saudita.
Para
su
ejecución
se
emplearon
kuwaitíes
y
saudíes,
quienes
en
su
lengua
natal
transmitían
los
mensajes,
los
que
fueron
asignados
a
las
unidades
de
primera
línea,
como
dotación
de
las
unidades
de
tarea
de
Operaciones
Sicológicas
y
del
4º
Grupo
de
Operaciones
Especiales.
En
el
análisis
posterior,
en
los
interrogatorios
de
los
Prisioneros
de
Guerra
iraquíes,
se
demostró
que
el
34%
estuvo
expuesto
a
las
operaciones
de
altoparlantes,
un
18%
creía
en
los
mensajes
que
escuchó
y
el
16%
afirmó
que
estas
operaciones
lo
indujeron
a
rendirse
o
desertar.10
Sin
duda
estas
respuestas
en
las
operaciones
de
altoparlantes,
prueban
que
no
están
obsoletas
en
una
operación
terrestre
de
gran
envergadura
con
blindados
y
mecanizados.
Conclusiones
Si
bien
estas
operaciones
no
iban
a
ganar
la
guerra
por
sí
solas,
su
contribución
fue
significativa
al
actuar
sobre
los
temores
y
creencias
de
los
soldados
iraquíes,
tanto
en
las
áreas
de
las
unidades
del
frente,
como
en
la
retaguardia,
en
la
zona
corazón.
En
lo
que
a
Operaciones
Sicológicas
estadounidenses
se
refiere,
éstas
fueron
las
más
exitosas
hasta
la
fecha,
ya
que
su
planificación
y
ejecución,
en
un
ambiente
conjunto
y
combinado,
dieron
frutos
que
antes
no
se
lograron,
como
en
Corea
o
VietNam.
Este
éxito
se
pudo
dimensionar,
al
analizarse
los
miles
de
casos
de
deserción
y
rendición
por
parte
de
las
tropas
iraquíes,
que
fueron
sin
duda
el
resultado
de
estas
operaciones.
Por
último
se
puede
afirmar
que
parte
del
éxito
de
estas
operaciones
radica
en
que
el
número
de
bajas,
tanto
del
bando
que
las
ejecuta
como
del
que
las
recibe,
disminuye.
Ello
quedó
demostrado
con
el
resultado
de
esta
guerra,
en
la
cual
se
esperaba
recibir
por
parte
de
los
EE.UU.
miles
de
bajas
en
las
primeras
24
horas
de
combate,
las
que
nunca
ocurrieron.
10
Ibídem,
p.
8.