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Conflictos de Clase y Matrimonio

1) Jacinta está limpiando la sala de la residencia de Luciano Obedot cuando entra Cashibrian exigiendo hablar con el dueño, a quien le debe tres meses de renta. 2) Cashibrian amenaza con desalojar a Javier si no paga la deuda en 60 días. 3) Pitusa le dice a su padre Javier que quiere casarse con su novio Ángel Castro, un estudiante huérfano, a lo que Javier se opone por la falta de recursos económicos del joven.
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Conflictos de Clase y Matrimonio

1) Jacinta está limpiando la sala de la residencia de Luciano Obedot cuando entra Cashibrian exigiendo hablar con el dueño, a quien le debe tres meses de renta. 2) Cashibrian amenaza con desalojar a Javier si no paga la deuda en 60 días. 3) Pitusa le dice a su padre Javier que quiere casarse con su novio Ángel Castro, un estudiante huérfano, a lo que Javier se opone por la falta de recursos económicos del joven.
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GUION:

Sala de la gran residencia que ocupan Luciano Obedot y su familia. Los muebles son de estilo y entre
ellos no falta alguno verdaderamente lujoso. Un gusto extranjero sofisticado ha elegido cortinas,
alfombres, cuadros, adornos, todo ostentoso pero de calidad. En el lugar se halla Jacinta, la empleada. A
los pocos segundos se precipita al interior Cashibrian.

(Jacinta está limpiando el lugar, y a presuroso entra Cashibrian)

Cashibrian: (Vociferante) ¡Dile al señor que quiero hablarle! ¡Que esta vez no admito ninguna excusa!

Jacinta: (sereno, elegante) Tenga el señor la bondad de tomar asiento.

Cashibrian: (irritado) Déjese de protocolos. Avísale a tu patrón que estoy aquí. Lo vengo a poner de
patitas en la calle.

Jacinta: En seguida, señor. (Sale preocupada)

Cashibrian: (Al público) Disculpen esta entrada en escena, señoras y señores, pero no podía ser de otro
modo. ¿Ven ustedes todo esto? Es la sala de un hermoso pent-house de dos plantas, rodeado por un
jardín digno de un artista de Hollywood…. En total tiene… (Empieza a contar con los dedos) ¡Siete
habitaciones! ¿Y cuánto cobro por el arrendamiento de semejante palacete? (Se asegura de que nadie lo
escucha) Javier, me debe tres meses de arrendamiento, pero estoy decidido a desalojarlo aunque sea un
señorón lo pondré de patitas en la calle.

Javier: (Que había escuchado todo, entra sigilosamente) Lo he oído todo mi querido Cash. ¿Será usted
capaz de hacerle esa canallada a uno de sus semejantes?

Cashibrian: (Reaccionando vivamente) ¡Disculpa?! ¡No eres mi semejante! Tú vives en un mar de


deudas, yo no tengo acreedores, no eres más que el inquilino deudor de esta casa.

Javier: (Con tono de advertencia) ¿Iniciará usted la lucha de clases? ¡Entre deudores y propietarios?!

Cashibrian. (Se cubre los oídos con las manos) No me envuelva con sus palabras! No le permitiré seguir
viviendo como un príncipe sin pagar nada.

Javier. (Levantando la voz) Le pagaré, le pagaré... Pero no vayamos a la violencia.

Cashibrian. (Huyendo) No oigo nada! Muéstreme el dinero y lo dejo aquí y en paz!

Javier. Tan solo deme un último plazo más, mi hija se casará y nos ayudará a pagar todo esto

Cashibrian. Tienes noventa días!

Javier. Sólo noventa días? Mas piedad porfavor amigo Cashibrian (entra Jacinta)

Cashibrian. 60 dias! Mas los intereses!

Javier. En noventa dias! (en voz baja) Por favor, ni una palabra mas ante los domesticos, iremos a su
oficina y ahí firmaremos.

Cashibrian. Nos vamos (se dirigen a la puerta) A sesenta días… ¿De acuerdo?

Javier. ¡A noventa! (salen discutiendo)

[Jacinta los ve salir, se encoge de hombros y en seguida se pone a pasar su plumero por los muebles]

Jacinta. (Suspendiendo su labor y dirigiéndose al publico) Don Javier Gonzales, amigos mios, es un buen
navegante en el tempestuoso océano de la acreencia. Aunque esta vez puede naufragar…. Y como me
adeuda un año de sueldo creo, respetusamente, ha llegado la hora de reclamárselo. (sigue pasando el
plumero)
Jobita. (que ingresa acompañada de Frida) Oye, oye, en esta casa que día hay paga?

Frida. Ya le he dicho que aquí dios tarda, a veces muuucho, pero no olvida.

Jacinta. (a jobita) La pura verdad muchacha. He servido en las casas de familias condecoradas, pero
nunca he visto gente tan original como los Gonzales. ¿De donde sale la comida? Quien paga los
servicios, o el automóvil? Porque no se produce el desahucio? Nadie lo sabe :0

[Entra Javier, y las empleadas simulan no haber estado conversando y huyen]

Javier. Espero que Pitusa considere el matrimonio como una transacción económica.

[Entra socorro, la esposa de Javier]

Socorro. (Escandalizada) ¡Que idea Luciano! ¿Te casaste conmigo como hombre de negocios o como
enamorados?

Javier. (Yendo al encuentro de su mujer y besándola) ¡Como un Romeo que desposa a su Julieta! (Pausa)
Ahora llama a Pitusa, que debo hablarle, tiene que entender la finalidad de esta noche y de que por fin
tome enserio al hijo del ex mandatario.

[Socorro sale en busca de su hija]

Javier. (Se adelanta al publico) Me casé creyendo que el famoso general había dejado una herencia
fabulosa, como para hacer que de un salto a la fortuna inquebrantable. (Recalcando las palabras) ¡NI UN
SOLO CENTAVO! La carta de casarme con Socorro, me fallo hace mucho tiempo, pero la que juego ahora
con este muchacho está marcada. Esta vez gracias a mi talento, una persona en esta familia va a acertar
en la ruleta del matrimonio.

[Entran Socorro y Pitusa]

Socorro. Ya le he dicho que se ha presentado un partido que no conviene perder.

Javier. Asi es hijita, te vas a casar. Eso, en los días negros que corren, es algo que testimonia la existencia
de Dios.

Pitusa. (Con voz dulce) Entonces, ya te hablo el joven Tineo?

Javier. Joven Tineo? Quien es? Tineo que?

Pitusa. Smith Tineo, papá. Una vez fui a una fiesta con el, recuerdas?

Javier. Un muchacho paliducho?

Pitusa. ¡Un muchacho delicado papa!

Javier. Y para que habría de hablarme el joven Tineo?

Pitusa. Para pedirte mi mano, papa. Queremos casarnos.

Socorro. ¿Qué? ¿Estas enamorada de él?

Pitusa. Si mama

Javier. Y el de ti?

Pitusa. Si papa

(Javier y socorro se miran desconcertados ambos)

Javier. (Sin saber q hacer o decir) Y que pruebas tienes de que el te quiere?

Pitusa. (Con naturalidad) Me siento amada.


Javier. (Exasperado) Que pruebas, pregunto! Que pruebas!

Pitusa. El quiere casarse conmigo.

(Pausa, hay desorientación entre los padres)

Socorro. (Con ternura) Y cuando te ha dicho que quiere casarse contigo?

Pitusa. Todas las tardes.

Socorro. Todas las tardes? Te vez con el todas las tardes? Donde?

Pitusa. En el jardín. Ahí nos reunimos diariamente.

Javier. (conteniendo cólera) Y como no nos dijiste antes?

Pitusa. Ustedes nunca me lo preguntaron

Javier. Pero quien es el? En que lugar se enamoro de ti? De donde es?! A que dedica el tiempo libre?

Pitusa.- (Natural.) Se llama Ángel Castro. Estudia en la Universidad. Es huérfano.

Javier. (Desesperado ya.) ¡Huérfano! ¡Estudiante! ¡Castro! ¡Nada!. Un jovenzuelo que no tiene dónde
caerse muerto y quiere casarse… (A su hija) ¡Pitusa!

Pitusa.- Sí, Papá.

javier.- (Tratando de exponer un razonamiento convincente.) Escúchame, criatura. Bueno, te casas con
el tal Smith. (Pitusa sonríe complacida.) ¡Tú no tienes un sol! ¡Él tampoco! Al día siguiente de la boda,
¿qué comen? ¿Lo han pensado?

Pitusa.- Sí, papá.

Socorro.- (Emocionada.) ¡Oh, mi hijita está enamorada!

Javier.- (Grita.) ¿Qué comen?, pregunto.

Pitusa.- Lo que haya. Un pan, una papa, un vaso de agua. ¡Y nos querremos más!

Javier.- ¡Eso es pura fantasía!

Pitusa.- Hemos decidido alquilar un pequeño departamento en las afueras. Yo seré su sirvienta y él mi
sirviente. Cocinaremos juntos, lavaremos los platos juntos, pasearemos juntos, leeremos juntos.
Enseñaré ajedrez en mis horas libres. Él, cuando sus estudios se lo permitan, será mesero en un chifa. El
amor nos ayudará a vencer todos los obstáculos.

Javier.- ¿Pero ese insensato alimenta alguna ambición en la vida?

Pitusa.- Es inteligente y voluntad no le falta. Llegará a ser por lo menos congresista.

Javier.- Mira, hija. En estos tiempos, congresista es cualquiera. No se necesita mucho ingenio para llegar
a serlo. (Pausa.) ¿Qué estudia tu galán?

Pitusa. (muy orgullosa) Gastronomía

Javier. (enojado y decepcionado) Un hombre en la cocina?! Es eso posible!? De que vivirán, pitusa!

Pitusa.- Todo lo solucionará nuestro cariño, nuestra unión. A él le sacrificamos, por eso, todo.

Socorro.- (con intensión.) ¿Todo? ¿Inclusive tu padre y tu madre?

Pitusa.- ¡Oh, no! Quise decir que… (Vacila.)

Javier. ¿Tu smith conoce la situación económica por la que atravesamos?


Pitusa.- (En son de protesta.) Nunca hemos hablado de dinero.

Javier.- (Insidioso.) ¿Te cree rica, entonces?

Pitusa.- (Cándida.) Me sabe buena.

javier.- (Triunfal.) ¡Ahora comprendo!

Socorro.- (A Pitusa.) ¿No te parece?...

javier.- (Deteniéndola.) Nada, nada. Escucha, hijita le vas a decir a ese niño que venga a hablar conmigo
esta tarde. ¿Puedes citarlo?

Pitusa.- (Alegre.) ¡Claro, papacito!

javier.- A las cinco lo espero. (Didáctico.) Atiéndeme bien ahora. Hace unos días, en la fiesta de las
hermanas Corominas, conociste a un distinguido joven importante, Federico García, el hijo de un ex
presidente.

Pitusa.- ¡Oh, sí! Un pesado que me molestó toda la noche.

javier.- (En tono de reproche.) ¡Un caballero que te hizo la corte!

Socorro.- Un caballero en toda la extensión de la palabra, hija.

Javier. Como lo dice tu madre, un caballero! No serás la señora de Tineo, sino la esposa de un
importante joven. No cocinarás, ni lavarás, ni enseñarás inglés. Viajaras, tendrás joyas, serás una reina.
¿Has entendido?

Pitusa. (Un ademán de rebeldía) ¡Papá, quiero la felicidad, aunque sea en la pobreza! (Sale de la escena,
pareciendo llorar)

Javier, (dirigiéndose a su esposa) Y ahora que haremos, la cena continua, pero tu hija no esta dispuesta a
aceptar a esta beta de oro enviada por los cielos.

Socorro. Yo veré la forma de separar a nuestra hija de ese joven sin futuro, mientras tanto tu, encárgate
de convencer a Federico, de casarse con Pitusa.

[Llega la noche y llega Federico a la cena] [Suena la puerta]

Empleadas. (moviendo las cosas y dando los últimos arreglos.

Javier.(ansioso) No puede ser, el joven García acaba de llegar.(presuroso se dirije a socorro) Socorro
llama a Pitusa para q lo reciba.

(Socorro va a llamar a su hija apresuradamente)

Pitusa. (Se detiene) Ya vino este pesado!

Javier y Socorro. Un caballero pitusa!

Javier. (Dirigiéndose a Pitusa simulando tranquilidad) Ábrele la puerta por favor.

Pitusa. (Enojada) Ash! (Abre la puerta e invita ingresar a Federico) Bienvenido, pase.

Javier. (Alegre y simulando cortesía, alzando los brazos) Federico! Gran muchacho, pasa, siéntate,
deseas algo de tomar?

(Javier y Federico se sientan en un amplio sillón, y socorro se sienta al lado de ellos)

Socorro. Estimado joven, muchas gracias por venir. (Todos miran a pitusa para q ella también diga algo)
Pitusa. (Enojada) Desea algo de tomar? Pero le recuerdo, que en nuestra situación. Solo le podemos dar
agua de caño!

Javier. Pitusa! Mejor ve a llamar a las empleadas para que vengan a atenderlo. Federico, espero mi hija
no te haya incomodado.

Federico. Descuide don Javier, que su rebeldía me tiene enamorado.

SIGUIENTE ESCENA: INICIA LA CENA

[Todos cenando alrededor de una gran mesa]

Federico. Entonces que han pensado de mi propuesta.

Pitusa. Que propuesta?

[Los padres se ven atónitos y desconcertados, toman la palabra]

Javier. (Con cierta ternura) Hija mía verás, el joven aquí vino para…

Federico. (Lo interrumpe) Para pedir tu mano, Pitusa.

Pitusa. (Rebelde) Que no te han dicho ya mis padres, que me casaré con otro, otro, otro admirable
joven?

Federico. (Sorprendido) Como?! (Se levanta enojado) Esto es una farsa! (Mirando a los padres) Ya no
hay mas acuerdo señores, no admito tal bajeza.

[Se va apresurado, y se dirige a la puerta, los padres lo siguen]

Javier. (Toma el brazo de Federico) Pero muchacho, permítenos remendarlo.

Federico. (Quita la mano con fuerza) No señores. No permito mas engaños. (Se va)

Javier y Socorro. (enojados ven al mismo tiempo a pitusa) PI-TU-SA!

Pitusa. (enojada) Jum! (se va)

TERCERA ESCENA. PITUSA Y SMITH

Pitusa. Y como te decía, al final no funciono, e hice que se fuera.

Smith. Esa es mi chica (expresando alegría) Pero entonces… (Empieza a preocuparse) Tus padres
aceptaron nuestro compromiso?

Pitusa. Mi padre me dijo que te citara para que hablen, pero con lo que paso anoche, dudo que acepte
hablar de lo nuestro. (Demostrando tristeza)

Smith. (Intentando reconfortarla) Entonces! Lo haremos a escondidas! Nadie podrá separarnos, juntos
podremos contra todo pitusa:’3

Pitusa. (Alegre y dulce) Smith, que cosas tan bellas dices. Hagamos lo que propones.

[Salen de escena, murmurando acuerdos]

CUARTA ESCENA

Socorro esta desesperada, pasan los días y no halla como pagar las deudas q la preocupan. Busca a su
amiga y se citan en la casa de ella para ayudarse mutuamente.

[Socorro sentada con Devora empiezan a hablar]

Socorro. Amiga, te llame para que me ayudes, ya no puedo mas.


Devora. (Preocupada) ¿Es por lo que me contaste de la cena?

Socorro. Sí, eso mismo, necesito separar a mi hija de ese joven sin futuro.

Devora. Yo sé quién puede ayudarte. (Alza la voz) Estefanía!! Hija mía ven.

[Ingresa a escena Estefanía, despampanante]

Estefanía. Que pasó madre? (se sienta con ellas)

Devora. Veras hija, (acomoda el pelo de su hija) Necesito que separes a la hija de Socorro del muchacho
que la corteja.

Estefanía. Quién, ese flacucho galán?

Devora. Ese mismo hija.

Estefanía. (Se para y comienza a alardear, mostrando su cuerpo) Mírame madre, eso es pan comido. Un
hombre como el, va a quedar embobado por mí.

Socorro. Simplemente magnifica. Espero que todo salga bien.

Estefanía. (Segura) Confíe en mis atributos mi señora.

QUINTA ESCENA.

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