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Breuil (1961,1965) El Arte Paleolitico

El abate Henri Breuil (1877-1961) es una de las grandes personalidades entre los prehistoriadores franceses con indiscutible relevancia universal. Este artículo dedicado al Arte Paleolítico es una de sus últimos trabajos al respecto, que escribió como colaboración para El Arte y el Hombre, dirigida por René Huyghe, donde, desde su dilatada experiencia como prehistoriador, expone unas interesantes reflexiones.

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Breuil (1961,1965) El Arte Paleolitico

El abate Henri Breuil (1877-1961) es una de las grandes personalidades entre los prehistoriadores franceses con indiscutible relevancia universal. Este artículo dedicado al Arte Paleolítico es una de sus últimos trabajos al respecto, que escribió como colaboración para El Arte y el Hombre, dirigida por René Huyghe, donde, desde su dilatada experiencia como prehistoriador, expone unas interesantes reflexiones.

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YEL HOMBRE

obra en tres volúmenes


p licada bajo la dirección de

RENÉ HUYGHE
dt la Academia francesa, profesor del Colegio de ::Francia,
conservador jefe bo11orario del .?Wusto del Louvre.

EDITORIAL PLANETA, s . A.
Calvet, 51-53 BARCELONA
Ilustración de las guardas:
RUINAS DEL OLIMPEION DE ATENAS

TODOS LOS DERECHOS DE REPRODU CCIÓN, TRADU CCIÓN, ADAPTA CIÓN


Y EJECUCIÓN RESE RVADOS PARA TODOS LOS PAÍSES

© Augé, Gil/on , Hollier-Larousse, Moreau & Cie.


LIBRAIRIE LAROUSSE, PARIS
© 1965 - Pala , S. A., para la edición española
PROHIBIDA LA EXPORTA CIÓN DE ESTA OBRA AL CANADÁ , BAJO
PENA DE LAS SANCIONES PREVISTAS POR LA LEY Y POR NUESTROS
CONTRATOS.
Prin ted in Spain - Fournier:-Vitoria - N .0 de Reg .: B. 97-1965 - Dep. legal : VI.368-1965
EL PALEOLÍTICO
por el abate Henri BREUIL

Aunque estemos todavía en la noche de los tiempos, va a abrirse


una era nueva: por primera vez se manifiestan realizaciones sor-
prendentes en las que, como hemos demostrado , se presienten ya las
leyes fundamentales del arte. Falta situarlas en sus relaciones con
la civilización en que nacieron. El más ilustre de los prehistoria-
dores, uno de los fundadores de esta ciencia nueva, el abate Breuil,
evoca esta civilización ya compleja, que florece sobre todo en nuestra
Europa occidental.

C uANDO nuestra memoria escruta nuestros primeros sean dos cosas que no pueden confundirse, la introducción
aüos, nut•stras evocaciones pronto se quedan cortas; apenas, de civilizaciones nuevas coincide ordinariamente con la
en la nebulosidad de los recuerdos, se destacan algunos aparición de tipos humanos nuevos cuyo origen es extra110
hechos, dos o tres rostros. No es menos corta la memoria de a nuestras co ma rcas.
los pueblos. La longitud de los tiempos geológicos humanos, La India, Asia Menor, Europa Occidental , África dd Es-
las revoluciones del globo de las que fueron testigos los te, del Sur y del Oeste, Java se manifiestan como paises que
hombre~ a ntiguos, los incesantes y profundos cambios del ha n atravesado fases humanas bastante hom ólogas. A pesar
decorado tern~stre, la innumerable multitud de sus actores, de notables variantes en sus industrias se ve qu e están em-
LOdo eso se ha olvidado. parentadas: si las combinaciones son m ás o menos diversas,
los elemen tos componentes se hallan aproximadamente en
el mismo orden de sucesión. Por lo dc.>más no .parece dudoso
LOS ORÍGENES DE LA CIVILIZACIÓN qu e Siberia e incluso la China d el Norte llegaran a ser, a
partir de cierto momento de fines del Cuaternario, uno de
Datos fundamentales los co mponentes de.> ese concierto y probablemente la fuente
de c.>sas variaciones principales.
En esta perspectiva demasiado honda, el ojo del re-
cuerdo ét nico profundiza con dificultad. Para esclarecer ese La primera vida social
lejano pasado, no tenemos más que restos anónimos: piedras
talladas o pulimen tadas, cacharros rotos, huesos trabajados iQUt' eran los primeros hombres, ele .los cuales al menos
o decorados, esqueletos enterrados o despojos esparcidos y los más recientes practicaban a veces la sepultura. sino una
soterrados de hombres antiguos, o superficies rocosas deco- especie de brutos ingeniosos, dispues tos a abrir, por el silex
radas con figuras pintadas o grabadas, o, por fin, monu- y el fuego, el boquete del imperio humano en medio de
mentos fun erarios, lugares de culto en ruinas o posiciones monst ruos gigantescos? Gracias a ellos, la vida fue.> posible
fortificadas. luego para una humanidad más refinad a. cuyo adveni-
Tales son los hechos de que dispone la prehistoria para miento entre nosotros, c.>n el extremo occidenta l del viejo
marcar las etapas de los tipos humanos y de sus civilizacio- mundo, no se realizó hasta el final de los tiempos glaciales.
nes d esde la época incierta en que el hombre surgió entre Nos llega formada en grandes raza5 distintas, ya antiguas
los mamiferos del final del Terciario hasta aquella otra en por consiguiente.>, y los ojos del pensador se vuelven forzo-
que se organizaron, mediante la domesticación del ganado samente hacia la altiplanicie de Asia, hacia I nsulindia, como
y el cultivo, los rudimentos de nuestra civilización. los laboratorios posibles de evoluciones todavia misteriosas.
Esos primeros grupos humanos no dejan de tener, sin ¿No es de ali! de.> donde, centenares de milenios antes,
embargo, relación con gran número de poblaciones actua- hablan wnido los hombres más antiguos sobre la pista de
les de ambos hemisferios: bosquimanos de África del Sur, los primeros elefantes, caballos y bueyes, que tomaron este
tasmanianos, esquimales, etc., cuyo estudio permite, por camino a l declinar los tiempos terciarios?
analogía, comprender mejor al hombre fósil. Tardíamente, hacia c.>I final del último interglacial, el
Por su parte. la geogralia de aquellos tiempos antiguos hombre se ve.> obligado, por una fase de frío, a frecuentar
nos muc.>stra (y hasta una focha bastante próxima a noso tros, las grutas; entonces empieza a levant arse el velo sobre.> su
si nos situamos en el punto de vista de la geología) conti- vida social : este habita/, más estable y consc.>rvador, nos
nentes <'nteros., como la plataforma sudasiática, hoy su- mu c.>s tra hogares y a veces sepulturas.
mergidos bajo las aguas, puentes continentales, hoy rotos, Los huesos grabados o esculpidos, las decoraciones pa-
entre las dos orillas mediterráneas, entre Inglaterra y Eu- rietales de las cavernas y abrigos, además de su interés
ropa, Pntn' Anatolia y los Balcanes. artístico, plantean muchos otros problemas sobre la finali-
En ca mbio. hubo c.>n diversos momentos obstáculos dili- dad mágica y quizá religiosa del arte má5 antiguo. Las
ciles de franquear y de los que no tenemos la menor idea. mujeres opulentas y los símbolos sexuales del auriñaciense 31
El Caspio se prolongaba en un vasto mar interior hacia el desaparecen extrai"1amc.>nte a continuación, dejando paso al
norte y cuando se extc.>ndian los grandes glaciares escandi- arte animalista, ya en vías de desarrollo. Se represc.>ntan
navos y rusos, la puerta del Este estaba cerrada entre Eu- anima les alcanzados por flechas simbólicas (bisontes y re-
ropa Occidental y Asia Central, por lo que únicamente por becos de Niaux. caballos de Lascaux). modelos de arcilla 13-5
el sud rs tt• y el sur pudieron los pu eblos paleolíticos penetrar están acribillados de lanzadas (en Montes pan, león y oso
m nuest ra Europa a l venir de Asia Menor y de África. La sin cabeza que parece haber recibido. repetidas veces, una
puerta no se abrió de.> nuevo más que bastante más tard e piel fresca ), hechos que c.>vocan la idea del maleficio. Las
para permitir nuevas penetraciones hacia Occidente. numerosas hembras grávidas y los machos que siguen de
Asi es como Europa, única región verdaderamente bien cerca a sus hembras reclaman la idea de una magia de re-
explorada hoy, deberá sc.>r considerada no como una unidad producción . La alteración voluntaria, en sus rasgos esen-
que se basta a si misma, sino como una península adosada ciales, de ciertos animales parece.> indicar un tabú. Figuras ,
al Occidente septentrional del mundo antiguo y a la cual humanas, emperifolladas con máscaras de animales o gro- 3-4
han ido arribando todas las oleadas humanas. tescas, evocan las cPrc.>monias de danzas o de iniciación de
La presencia de industrias sucesivas plantea también pueblos act uales, o bien representan a los brujos o a los 39
problemas de razas: aunque, sin duda, raza y ·civilización dioses de la edad del reno.

37
37. Vista de una galería en las gruta~ de Lascaux
(Dordoña). Debajo: detalles de la fotografía mostrando
una vaca grande y dos bisontes. Foto Archs. Phots.

47 M ás tarde, las rocas pintadas de la España oriental nos


permiten seguir a los indígenas de enton ces en la caza, a
veces en la guerra, en la danza y hasta en su vida familiar.
Ya existia el comercio en la época del reno, exportando
a largas distancias las conchas ma rinas o fosiles y las mate-
rias primas empleadas para hacer utensilios.

Las primeras manifestaciones artísticas


La historia del trabajo sólo comienza con los utensilios tes audaces, pues en todos los países los simples tienen un
de piedra, cuando su carácter artificial es ya bastante evi- rúi edo horrible de cualquier agujero negro. Esas sombrías
dente para clisccl"nirse con facilidad de las fracturas na- galerías (quizá no sólo ellas) eran teatro de ritos ceremo-
turales. Desde el principio hicieron falta utensilios, para cavar nia les mágicos relativos a la multiplicación de los animales . 37
el suelo como un pico, para arrancar ralees alimenticias o deseables, a la feliz conclusión de las expediciones ele caza,
núcleos de materias primas desti nadas a ser manipuladas. a la desaparición de los animales peligrosos.
Eran indispensables percutores y yu nqu es para arreglarlas, El invierno era sin duda, como entre los esquimales,
seg ún téc ni cas que han evolucionado profunda mente en el una esta ción muerta para la caza; habla que vivir mucho
curso de las edades, desde la grosera percusión sobre un de provisiones acumuladas. Era el tiempo de celebrar a la
bloqut• bruto, piedra contra piedra, luego madera contra ma nera esq uim a l los ritos de la tribu : iniciación de los ado-
piedra , hasta la elaboración de un núcleo destinado a d a r lescen tes en sus tradiciones, en sus creencias, en los derechos
fragmentos más largos y delgados, luego hojas estrechas y y deberes de los adultos; ceremonias para la multiplicación
largas, por procedimientos todavia mal conocidos, en los de los animales útiles, para la destrucción de las grandes
que co n seguridad intervenla el empleo de una cuña ele fieras, para el maleficio ele la caza; lla mamien tos, para estos
madera. Desde siempre, ha hecho fa! ta para trabajar la madera fines, a las potencias superiores --quizá Dios-· que presi-
y el hueso utensilios apropiados retocando los bordes de esos den estas cosas, a las almas de los animales abatidos que se
fragm entos . Eran indispensables las armas. Unas pesadas, desea ver reencarnarse de nuevo. Todo eso, que existe entre
de mano o enmangadas, destinadas a golpear con su corte, los esquimales, pudo existir también en la época del reno
como un hacha, o por su punta, co mo una lanza; más tarde y explica los hechos de orden mágico y religioso en las repre-
se prefirió otras más ligeras que se utili za ban como puñales se ntac iones figuradas. Muchos hu esos grabados o esculpi-
o co mo guarniciones de venablos, jabalinas y flechas. dos se harían para servir de amuletos de caza. Es de no-
También desde siempre fueron necesarios utensilios cor- ta r que ni en las paredes de las grutas decoradas ni en
tantes para descuartizar las presas, para preparar las pele- esos peq ueños bloques se encuentran hu ellas de deco-
terias. En el magdaleniense se generalizó el empleo de materias raciones geométricas o estilizadas, de arte mobiliario. No-
óseas, marfil , hueso o asta de cérvidos; con esto se hicieron tables variantes de orientación del espíritu presidían pues
punzones, azagayas, puñales, brur'iidores, cinceles, etc., y cada una de las ramas del arte.
hacia el final, agujas con ojo y arpones barbados. Por
ar\adidura, la pintura a base de colores minerales sirvió
como decoración de las cavernas. El hombre en la edad LOS ORÍGENES DEL ARTE
del reno era capaz de penetrar hasta el fondo de verdaderos Estos vestigios tan preciosos para el etnógrafo son los
dédalos subterráneos, con una luz susceptible de ser vuelta úni cos docu mentos positivos sobre los orígenes del arte, sea
a encend er en caso ele extinción accidental. Esto supone gen- fi gurado, sea decorativo. ··

38
Las figuras talladas desde comienzos del aunnaciense o Algunos incluso imitan tipos muy diferentes de su especie,
los grabados que comienzan igualmente en esta época como los loros y los monos: es la monería, pantomima espon-
prueban que el arte no estaba, en bastantes aspectos, en tánea que en algunas fases de la existencia puede llevar una
46 sus orígenes. Las estatuillas de Brasscmpouy testimonian en especie de juego, de drama. Así el gatito que persigue
efecto un largo pasado artístico anterior que ignoramos. una hoja seca o el cachorro que se encarniza con un palo
¿Hallamos documentos artísticos en el paleolítico anti- como si fuera una verdadera presa.
guo? Boucher de Perthes el primero y otros después lo han La selección sexual lleva a la fijación de algunos de
pensado; en medio de los cantos rodados, habían recogido estos juegos y la conservación de la especie determina otros
trozos de sílex ele formas raras que han declarado estar (como la perdiz que simula estar herida y a punto de su-
retocados por el hombre cuaternario. Sin embargo, las frac- cumbir a fin de desviar al enemigo de su nidada sin defensa).
turas llamadas de «acentuación del parecido» se deben a Lo mismo entre los niños hay una extraordinaria pro-
agentes naturales o mecánicos que han hecho estallar geodas pensión a la imitación y al drama; no existe pueblo sin
o aristas o puntos salientes má5 frágiles. Algunas piezas muy muñecas. El instinto de los niños y de los salvajes, que les
escasas resultan aceptables. lleva a imitar a diversos animales en su manera de andar y
Posteriormente, el desarrollo del trabajo del hueso y la en sus gritos, corresponde a la fase mimada del arte, y su-
diversificación de su técnica serán el punto de arranque de pone una apreciación de la semejanza plástica en acción.
una parte del arte decorativo. La huella del trabajo se con- Los enmascaramientos de caza introducen otro elemen-
vertirá, después de haber dado resultados útiles, en un ele- to: el disfraz, que pudo venir también de un afán de perfec-
8 mento de arte; el ritmo de las incisiones repetidas será apre- cionar el parecido con el animal. Los disfraces de caza han
ciado y reiterado, sea por un motivo práctico, sea para hacer desempeñado ciertamente un papel enorme en los pueblos
agradable un objeto usual o decorativo, o bien para con- cazadores. Los mismos restos del animal proporcionaron la
sagrar un objeto mágico o religioso. materia (esquimales, reno; pieles rojas, lobo; bosquimanos,
Pero el arte decorativo no es el arte figurado; éste com- avestruz). La realización de esos ardides de caza ha siclo
porta diversos elementos y ante todo un elemento mental que interpretada en función de ideas mágicas: la máscara fue
consiste en la identificación de la semejanza dada y el placer considerada como si tuviera un poder sobrenatural y las
de comprobarla, es decir, la imitación; luego un gesto ele danzas de imitación, realizadas con su ayuda, como si
selección o de reiteración, dirigido por la voluntad de con- confirieran poder sobre el animal codiciado.
servar para si, de perfeccionar o ele realizar de nuevo la La idea de semejanza tiene otras fuentes concomitantes.
imagen comprendida, es decir el mimelis1110. La decoración del rostro entre los neozelandeses ha dado
lugar a una serie estrechamente paralela: todo el arte figu-
rado e incluso decorativo deriva del rostro humano tatuado
Las fuentes del arte figurado que ha regenerado las demás partes del cuerpo. Pero otra
Lá imitación se vincula a profundas conveniencias fisio- fuente muy rica para los pueblos cazadores es la observa-
lógicas. Todo ser tiende a armonizarse con su medio por un ción y la reproducción intencionales de huellas de pies de
impulso mimético inconsciente. En los animales superiores hombre o de animales en el sucio. Las rocas grabadas más
hay verdadera imitación: dos animales se incitan a repro- antiguas del sur africano están a veces cubiertas de esto; en
ducir mutuamente sus actos por la sugestión del ejemplo. América, esas improntas han engendrado todo un arte

38. Sala llamada «de lo•


Toros», en las grutas de
Lascaux. Arriba: detalles mo•-
trando un caballo y dos
grandes vacas. Foto Are/is.
Phots.
EL ARTE. ANTE.S DE. LA HISTORIA

figurado en el que los seres se representan completamente Si en las cavernas ele Cargas (Pirineos ), Hornos (Espa-
según su línea mt•dia dorsal, por el restablecimiento en torno ña ), etc .. los auriñacienses trazaron numerosos meandros de-
a esta figura de las extremidades separadas ele los miem- corativos en paramentos arcillosos, en otras partes algunos
bros y del resto del cuerpo, llegándose asi al perfil por la de sus contemporáneos hicieron los mismos c!Pscubrimientos:
supresión de los miembros de un lado. Otras huellas se dedos manchados de ocre o de arcilla, al resbalar sobre una
dejan por la mano humana embadurnada de color al im- superficie rocosa clara, dejan en ella cuatro líneas paralelas.
primirse sobre una roca; este origen ha dado también na- Es el punto de partida ele las decoraciones meándricas de
cimiento, en Australia y en California, por regeneración Cueva de Iá Pileta (Málaga), equivalentes a los «macarro-
del resto del cuerpo. a figuras humanas descuartizadas vistas nes» de Cargas.
sobre la cara ventral. Si en el espíritu de los que garabateaban así, nació tam-
Para marcar la mano se ha empleado también el procc- bién la idea de semejanza, entonces como hacen los niños in-
2 dimiento del patró11: siluetas de manos delimitadas con colo- terpretarían sus huellas, completándolas en seguida para au-
res. El mismo procedimiento ha sido empleado para las mentar el parecido observado. Entonces pudieron realizar, ele
armas. Luego, en lugar de esos procedimientos primitivos, se nuevo, la silueta intencionalmente y habla nacido el dibujo
ha dibujado directamente manos, armas, etc. con verdadero trazo. As! es como nació en el auriñaciense.
La transición debió hacerse con rapidez, pues no se
encuentran casos precisos, sino que las primeras figuras son
Huellas de manos en la obra de arte
muy sencillas, pero ya francamente naturalistas. Es verdad
Los hombres de comienzos de la edad del reno sacaban que en la misma época los auriñacienses tallaban ya en
de las paredes de algunas cuevas la pintura arcillosa que piedra y en marfil notables estatuillas humanas y pronto 7-9
las cubr!a. Al hundirse sus dedos en la masa arcillosa, de- también bajorrelieves.
jaban huellas, surcos más o menos profundos o agujeros Una vez implantada la idea ele semejanza, pudo abrirse
yuxtapuestos: eso no era arte, sino huellas. Los auriñacien- paso la interpretación sistemática de los accidentes rocosos,
ses lo observaron, notaron la regularidad ele esas improntas, de las formas naturales ele piedras y trozos ele madera.
la curva de los surcos, el ritmo de los puntos, el de las lineas Vemos numerosos ejemplos de ello desde el auril'laciense. 11
paralelas y los reprodujeron, no ya para coger arcilla, sino Las semejanzas se acentúan mediante retoques o rasgos.
por sí mismos. Hallaron placer en reiterarlos complicán- Se realizaron estatuilla~ primero con arcilla fácil de amasar
dolos, aumentando su valor decorativo. Es muy posible y y luego con materia más duradera.
probable, aquí como en el arte figurado, que otras ideas El arte figurado no es pues, de ningún modo, de origen
hayan af1aclido su influencia a estl' punto de partida trans- único. Iniciado en el instinto de imitación activa de lo vivo
formando en ritos un capricho estético. por lo vivo y del sentimiento de semejanza que es innato,
Si no hubiera nacido el arte por el arte, no hubiera se desarrolla ante todo por el arte dramático y los disfraces,
existido jamás el arte mágico o religioso; únicamente, si las con la ayuda de despojos animales y luego de máscaras fa-
id(•as mágicas o religiosas no hubieran permitido insertar bricadas que alcanzan su autonomía.
en las más graves preocupaciones de la vida cotidiana al Cuando el espíritu está bastante evolucionado para in-
arte nacido por si mismo, éste habría corrido el riesgo ele terpretar como figuras las improntas del recorrido de los
permanecer embrionario. dedos sobre las paredes. pasa a la figuración libre, tal como
se desarrollará en el dibujo y la pin-
tura paleolíticos.
Predominará el realismo visual
en los dibujos resultantes ele la in-
terpretación de garabatos, reprodu-
cidos luego voluntariamente, y en la
de accidentes naturales acentuados
y ele las figurillas subsiguientes. Se
desarrollará especialmente en pobla-
ciones dedicadas a la caza, en que
la vista juega un papel capital. Por
el contrario, el arte figurado nacido
de la máscara, del rostro tatuado, de
la huella ele pasos o ele la de la mano
no llegará más que a creaciones es-
quemáticas sumamente convencio-
nales.

El gran arte parietal


A~I parece haber nacido el gran
arte parietal que constituye la gloria
de las cavernas prehistóricas. Es in-
dependiente del de los pequeños
objetos contemporáneos en el que
la estatuaria humana, derivada de
las muñecas de peletería, se había
extendido ya. Pero sólo ocasional-
mente se mudó el arte gráfico en
arte mobiliario. Los grabados, inclu-
so las plaquetas son excepcionales en
el arte auriñaciense y salvo en el
Parpalló, en España, todavia muy

39. Calco de los dibujo• de la gruta de


Trois-Freres por el aba ti' H. Breuil.
En medio: un brujo o cazador, disfrazado
d.- animal.
40. Pinturas del techo de la gran sala de Altamira. Composición d, Gaslon Ferré, según los dibujos del abale H. Breuil.

raras en el perigordiense e incluso en el solutrtinse. Sólo en Después de una solución de continuidad en nuestra in-
el magdaleniense invade el arte figurado ampliamente la formación, correspondiente a los dos primeros tercios del
decoración de objetos menudos. solutrense, se vuelve a hallar el arte parietal con bajo-
En la base de tal reacción artística está el conocimiento relieves atenuados en trazado inciso (Combarelles), que 60
profundo de la~ formas animales. Los cazadores de mamuts, sobre la roca demasiado dura de las regiones pirenaica y
rinocerontes, osos, grandes ciervos, etc., acumulaban a lo cantábrica se limitan fácilmente a un grabado sin profun-
largo de su agitada vida potentes impresiones visuales y dizar. Luego éste se reduce a [Link] ligeros aunque delicio-
dinámicas. Son ellos quienes han creado y desarrollado el sos por la pureza de las siluetas (Marsoulas, Teyjat, Font-
arte parietal de nuestras cavernas, el de los abrigos levan- de-Gaume) y cede el puesto a la pintura que no ha dejado
tinos cspanoles y el de las rocas pintadas y grabadas del de desarrollarse. Al reanudar, después de los logros del pe-
África sahariana y austral. Por todas partes es el hombre rigordiense, simples trazados en negro como al carbón,
de la caza mayor quien ha engendrado el arte naturalista. pronto el trazo se consolida y se afirma, diferenciándose
En el interior de la región aquitano-cantábrica (Dor- los macizos y los claros. Estamos hacia el magdaleniense III.
doña, Lot, Pirineos, en Francia; Montes Cantábricos en Luego se desarrolla el rasgo y se modelan los negros. La
España), la evolución de este arte sigue, sin duda, una tra- ingenua verdad de las primeras fases se desvanece un poco
yectoria bastante más parecida de lo que la diversidad de ante los procedimientos caligráficos de las escuelas, cayen-
aspectos industriales y de arte mobiliario permitirla espe- do a veces en una búsqueda de actitudes violentas que se
rar. Se <liria que en este arte parietal se ejercia constante- aproxima a la manera, por ejemplo en Altamira, en que 40
mente un elemento unificador, como si algún centro único la pintura se funde con las formas de la roca para dar mejor
hubiera regido su desarrollo, a la manera en que puede la ilusión. Desde comienzos del magdaleniense VI, se habla
actuar una escuela que forme a los artistas, probablemente es tablecido la verdadera policromia delimitando con un po- 14
también a los brujos, en las convenciones de una técnica tente trazo negro campos modelados con diversas tintas que
uniforme. Esto, si los hechos siguen confirmándolo, darla van del pardo al bermellón pasando por tonos violáceos y
testimonio de alguna autoridad espiritual que ejercia su anaranjados. Es el punto culminante de este arte magdale-
magisterio sobre una amplia zona. niense que va a morir de repente.
Este arte paleolítico conoció una extraordinaria flora- Los últimos coletazos de este arte vuelven a seguir los
ción creadora en nuestro occidt\nte europeo. Su desenvol- trazados lineales caducados desde el auriñaciense. La infil-
vimiento es casi idéntico a considerables distancias: desde tración mediterránea que comienza va a dar nacimiento al
el Yonne hasta el es trecho de Gibraltar y desde Sicilia al Gol- aziliense, pero estos recién llegados, sobre todo pescadores
fo de Gascuña, pero sobre todo en las regiones de Aquitania y recogedores de caracoles y moluscos, no tienen ya la 22
y de los Pirineos franceses y en su continuación occidental poderosa imaginación generatriz de los grandes cazadores.
cantábrica. Todas estas obras de arte pueden ser fechadas Las cavernas pintada~ no han sido producidas por el
sobre todo en relación con los tiempos geológicos. Es evidente capricho individual. Si en los inicios hicieron falta, para
que los dibujos de animales de especies extinguidas o emigra- descubrir la expresión artistica, individualidades que pu-
das son contemporáneos de esos animales o son falsificaciones sieran los fundamentos, el desarrollo del arte parietal acre-
absolutamente modernas. El enterramiento parcial o total dita un control y un interés colectivos excepcionales.
bajo un suelo en su sitio, la existencia de exudaciones esta- Todo el occidente europeo quedó ganado por una pri-
52 lagmiticas que los recubren son argumentos suficientes para mera iluminación de belleza, nacida de la chispa del genio
descartar el fraude y a veces bastante fuertes para fijarles de algunos; pero este centelleo se convirtió en serie en los
una edad remota e incluso más precisa. ritos considerados como fundamentales por todas las tribus
Su evolución ha podido ser seguida con relativa preci- aq uitano-cantábricas.
sión. Después de los comienzos bastante pobres y domina- Sin embargo, la España oriental, casi aislada de esta
dos por convenciones (cornamenta de cara sobre un cuerpo comarca por los Pirineos infranqueables de nuevo a conse-
12 de perfil, representación de las patas de un solo lado con- cuencia de la glaciación, seguia un camino diferente y pro-
13 siderando que ocultan el otro par, etc.), el arte cuaternario bablemente gracias a una mezcla de tradiciones auriñacienses
revela un sentimiento cada vez más vivo de las formas ani- y de otra fuente africana, capsiense, alcanzaba un arte · 18
37 males. Pronto, en el perigordiense, las siluetas pintadas de rupestre en el que el cuadro con muchas figuras en conexión 19
38 Lascaux en que la mancha roja, negra o parda, puesta con es frecuente, en que la figura humana en actitud de caza,
aerógrafo o tubo de soplar, está delimitada con negro, de guerra, de vida social o familiar se multiplica como en 48
constituyen una realización ya asombrosa. el sur africano.

41
EL ARTE ANTES DE LA HISTORIA

No se excluye que el arte naturalista occidental haya to- La decoración geométrica


mado contacto con el mundo capsiense y neolítico pre- Sin duda en la edad del reno se desarrolló el arte hasta
egipcio. Se puede suponer también la aparición simétrica un grado extraordinario ele veracidad y de observación de
en África de un arte de cazadores, los cuales convertidos la naturaleza, pero al lado de esto, copistas más o menos
al norte en pastores (véase la decoración de los abrigos expertos o informados cophban y desfiguraban las obras en
rocosos de los desiertos líbico y sahariano), proporcionarían que se inspiraban, llegando a modificar, anular y a veces
su base al desarrollo del arte protoegipcio y cretense. Es incluso a-invertir el sentido de una figura naturalista hasta 17
muy probable la existencia de un contacto entre los paleo- reducirla al papel de motivo ornamental.
líticos superiores del Parpalló (Valencia) y los africanos. El Es a partir del magclaleniense IV y sobre todo en el
origen del arte rupestre naturalista sahariano, en gran magdaleniense V y VI cuando se abandona progresiva-
parte neolítico, y sus relaciones con el arte paleolítico su- mente la escultura y cuando la ornamentación de los objetos
perior de Europa occidental sigue siendo una cuestión usuales, bastones agujereados, azagayas y cinceles, toma cada
abierta, como la de sus relaciones, al sudeste, con el arte vez más sus elementos al arte naturalista del grabado de
48 rupestre de Tanganika y de África austral. trazo. No se puede trasponer las figuras a superficies estre-
chas sin dificultad v sin merma. La ley del menor esfuerzo
exagera las simpliÜcaciones dP siluetas, que se convierten
en simples esquemas. No es raro hallar, en el mismo objeto,
todas las transiciones entre una figura reconocible y otras
cada vez más ininteligibles.
Estas piezas preciosas nos dan la clave de muchas otras.
41. Propulsor tallado en hueso,
Por ejemplo, la cabeza de cáprido de Massat o la varita de la
magdaleniense. M a s - d ' A z i 1
(Ariege). Foto Are/is. Phots. Madeleine decorada con cabezas de caballos que degeneran
en festón. Sin embargo estos esquemas no proceden sólo por
degeneración ele dibujos mt'.jor hechos. El arte figurado esque-
mático viene, como ha demostrado M. Luquet, de un realismo
verdadero, no visual sino conceptual; es el que se observa
en los niiios. Ha existido, en la época del reno, al lado del
gran arte naturalista e independientemente de él. No es
fácil precisar la significación de figuras tan sencillas. Los
elementos ele ese arte esquemático original enriquecieron
mucho al arte ornamental desde los comienzos del magda-
leniense, pero sobre todo al final de su primer tercio. Gran
cantidad de hojas de hueso del magdaleniense presentan
42. Ciervos y salmones decoraciones muy ricas, que se obtienen por agrupación de
grabados ~n hueso. motivos de aquel origen: elipses, espirales, dientes de sierra,
Lortet (Altos Pirineos). ángulos, florones. Entre estas figuras las hay que represen-
Foto Archs. Phots. tan ciertamente peces, cabezas de animales, pero también
objetos inanimados, utensilios diversos e incluso cabañas.
Muchos ele estos dibujos están grabados o pintados en las
paredes de las cavernas.
Pero el arte decorativo tuvo todavfa otras fuentes. El
hombre al descuartizar la caza mavor trazaba naturalmente
rasgos paralelos en el hueso del q~e sacaba la carne por el
vaivén de los golpes de sílex sucesivos y próximos. Desde
la época musteriense superior, tanto en La Quina como en
La Ferrassie, se hallan a veces huesos incisos de trazos
paralelos cuidados, que atestiguan no ya una casualidad al
quitar la carne, sino una obra intencional que convierte
una huella fortuita en decoración.
Cuando el trabajo del hueso, del marfil o del asta ele
reno se desarrolla ampliamente en la época auriñaciense y
luego en la solutrense y magdaleniense, se precisa su técnica
y a los trazos accidentales de descuartizamiento vienen a

44. Bisontes esculpidos en arcilla. Gruta de Tuc d'Audouhert (Ariege).


Foto [Link] del Hombre, clisé Bégouen.

43. Bisonte tallado en asta de reno, procedente de la cueva


de la Madeleine (Dordoña). MusEO DE SAINT-GERMAIN. Foto
Anhs. Phots.
añadirse los que se deben al corte de . estas materias para
hacer con L'llas utensilios estrechos y alargados.
Ciertos ol~jetos, como las azagayas, estaban destinados
a ir fijos en un mango, mediante ligaduras o mediante un
bisel sencillo o doble en el quP se sujetaba la extremidad
del ástil. Allí hay otros elementos de los que se ha aprove-
chado la decoración: incisiones o rebordes transversales para
asegurar la solidez de las ataduras, incisiones o estrias ele las
superficies dt> contacto con el ástil para permitir una adhe-
rencia más !irme de la substancia aglutinante. La costum-
bre de ver una cuerda alrededor de un palo hizo también
que una vez y otra se copiara, tallándola, para represen-
tarla. Uno de los orígenes má~ seguros de la decoración geo-
métrica de muchos vasos neolíticos de ambos mundos pro-
cede de los primeros cacharros, a menudo sostenidos en
cestos que la cocción destruí.a, ck:jando la cestería su huella
en la panza. Suprimida la cesta, se ha imitado a mano por
hábito prolongado los zig-zags de sus improntas.
Así nace el arte decorativo por la transposición orna-
mental de elementos de origen técnico; se enriquece con los
residuos de otros elementos, igualmente técnicos, caídos en
desuso y convertidos en adorno, o ele la imitación decorativa
de técn'icas próximas. Saca partido de los esquemas primi-
tivos amalgamándolos y disociándolos. Alcanza su punto
culminante alterando en provecho propio, por mutilación,
degeneración, reagrupamiento y disociación, elementos to-
mados al arte mayor.

PERSISTENCIA DEL ARTE PALEOLITICO


El arte esquemático y el aziliense
¿Cuáles son los destinos del arte más allá de la gran
fase magdalenieme?
Los tiempos que se extienden entre la época en que el
hombre paleolitico superior cazaba en Francia los últimos
rebaños de renos y aquella en que invasores semicivilizados
trazaron los primeros surcos y apacentaron los primeros re-
baños cit.• ganado domesticado constituyen la época mesolí-
tica, inwrmedia entre el paleolítico de animales extinguidos
y emigrados y el neolitico de fauna actual.
Sin embargo hay que admitir q_ue entonces había ya
neolíticos, pastores o cultivadores, en Africa y en Asia Menor,
mientras nuestro paleolítico superior estaba en su apogeo.
Los pueblos llamados neolíticos son en realidad una
serie, al comienzo de los tiempos actuales, de tribus paleo-
liticas superiores emigradas. Su migración está en relación
con la mejora del clima en los sectores antes sometidos a
condiciones glaciales, mientras que la sequedad progresiva 46. Cabeza de marfil llamada·«Ja dama de Brassempony»
(Landas). Altura: unos 3 cm. MUSEO DE SAINT-GERMAJN.
de vastas regiones, hoy cles(·rticas, pero en las que antes caía
Foro Arch.,. P/101s.
la lluvia, obligaba a las tribus, past,oriles o agrícolas,
que se habían Pstablecido allí al final del Cuaternario, a
buscar ntH·vos terrenos de pasto o de la boreo. En la gruta de Mas-d'Azil (Ariege) aparece, superpuesta
En las region es clásicas del pal,,olltico superior como al magdaleniense IV, una categoría muy característica de
f'rancia del Sudoeste y el noroeste de Espar)a, se observan objetos: guijarros pintados o grabados, o ambas cosas. Se 22
así varias oleadas muv diferentes unas de otras desde el les halla igualmente a este nivel en otras grutas pin' naicas y
punto de vista de la evolución del arte. El aziliense consti- perigordienses franc esas, pero se hallan otros, quizá de edad
tuye una aportación instructiva. anterior, en muchas grutas del norte. No está demostrado
que con un poco de atención no se pudieran hallar en cual-
quier nivel del paleolitico superior europeo, pues las grutas
pintadas muestran en sus paredes grupos de puntos o de
barras y signos de este género.
45. Caballo tallado en marfil, procedente de la caverna de E•péluges, Las grutas de Castillo y de Niaux permiten comprobar que
cerca de Lourdes. MusEo DE SAINT-GERMAIN. Foto Archs. Phots . en una época más antigua algunos artistas poseían ya un gran
número de signos convencionales, de los que derivan las
figuras azilienses. El origen de estos guijarros pintados se
hunde pues en el paleolítico superior, especialmente en el
de la región mediterránea, donde sobre el litoral vivían
tribus que subsistían sobre todo de la rt'colección de molus-
cos, trabajo que reclamaba el menor esfuerzo.
Los motivos pintados son con la mayor frecuencia pun-
tos o barras diversamente agrupados: cruces con uno o dos
travesaños, círculos barrados, hojas de helecho, rectángulos .
cuadriculados, círculos centrados y algunos signos raros
alfabetiformes, E, F, etc. Los guijarros pintados son una
primera etapa del a rte esquemático. Mas-cl'Azil ha dado
por añadidura unas pocas figuras animales, pintadas, semi-
naturalistas, que hemos publicado.
4 7. Caza del jabalí. Pintura de
la cueva Remigia (Castellón,
España). Según Obermaier y H.
Brnuil.

Los frescos rupestres de Iberia es casi exclusivamente mediterránea y se extiende desde Cata-
luña a la provincia de Almerfa. Áunque por su hermoso
Cuando tuvimos por primera vez ocasión de estudiar los arte animalist.a sea este arte levantino un a evolución espe-
frescos del valle de las Batuecas, notamos la sorprendente cial del arte paleolítico supt•rior y en particular cid perigor-
analogía de los puntos y ba rras alineados en serie con las cliPnsc franco-cantábrico, se distingue de él, como hemos
pinturas en guijarros de Mas-d'Azil. Y en efecto, Obermaier sci'ialaclo más arriba, por la abundancia y el carácter movido
21 ha establecido sin réplica, por doce series de figuras, que de las figuras humanas igualmente realistas, pero tratadas
es posible interpretar los sími:lt>1os de Mas-d'Azil a la luz sumariamente, y por la producción de escenas figuradas
de figuras menos estilizadas de los rupestres españoles que compl('.jas de cazas y de guerras. Es de notar que elementos 47
representan generalmente esce nas humanas: el ángulo doble esquemáticos que en ciertos casos, por ejemplo en Minatecla
o triple se acerca al esquema del hombre sentado, la cruz (Albacete), han precedido a las demás figuras realistas, son
sencilla o con doble travesaño, lo mismo que el signo en cada vez más abundantes al final de csw arte y parecen 51
forma de escala con una sola vertical cortando por su cen- proceder de la mezcla de elementos costeros mediterráneos
tro un gran número de escalones, evocan al hombre de cada vez más numerosos en relación con el elemento de
pie. Hay demasiadas concordancias entre ambas series para origen más septentrional. Es innegable la analogía con pin-
que su origm pueda ser distinto. turas saharianas y hasta sudafricanas, pero esto podría ser 48-49
En el estado actual de la c uestión, el arte prehistórico interpretado en sentido opuesto, como influencia de la
ibérico parece presentarse así: hubo en la Penlnsula, en los costa mediterránea ele Iberia sobre África.
tiempos paleoliticos superiores, una provincia atlántica, so- La llegada, al término ele este arte, de pueblos neolíti-
bre todo cantábrica, pero que se extendió por Castilla y cos declicaclos a la agricultura y al pastoreo enriquece el
llegó hasta Andalucía meridional, por c:jemplo en La Pileta arte rupestre con cierto número de elementos convencionales
y los alrededores de Málaga y de Cádiz . Su arte, natura- tomados de sus ideas, como la representación de figuras de
lista, es la prolongación geográfica de nuestro arte aurii'io- mujer «con cabeza de lechuza» del mundo dolménico y la
magdaleniensc de la edad del reno en el sudoeste de Francia. de los ídolos rectangulares y bitriangulares del neolitico
40 Altamira es su ejemplo más célebre. Sin embargo, se en- ibérico, y mu chas otras. Esta nueva tendencia está extendida
cm•ntra tempranq una floración de signos esquemáticos que sobre todo por Andalucía, Sierra Morena y Extremadura,
no se vuelven a hallar más que débil y tardfamente desde o sea al sudoeste.
los Pirineos a la Dorcloña v más raramente en esta última. El arte esquemático, manifestándose de un lado por di- ·
La Pileta , sobre todo, es rica en signos antiguos numerosos bujos en colores y de otro por grabados en rocas baja in-
y variados. La segunda provincia paleolltica artlstica de Iberia contestablemente hasta comienzos de la época del bronce.

48. Caza del jabalí. Pintura


rupestre en Africa del Sur
(Giant's Castle, Game Reserve,
Natal). Foto A. R . Wilcox.
u
1íTf
50. Evolución hacia el esquematismo de una figura de ciervo, a 51. Flguras esquemáticas, humanas y animales, pintadas en la
partir del ciervo de Calapatá (Teruel, España). Seg1ín el R.P. Carbal/-0. cueva de la Graja (España). Según H. Breuil.

Del esquema a la escritura muy sencillos que se ingenió en comprender. Se puede ver
Seria interesante realizar un trabajo de coordinación de en ello el origen de una de las mayores conquistas del es-
los símbolos y de los signos derivados de figuras fácilmente píritu humano: el símbolo que lleva a la escritura. Pero no
inteligibles. Se observaría entonces la constancia relativa de de momento. Ha hecho falta en el Este, en el Sur v en el
las superposiciones. Comparaciones de detalle más lejanas Sudoeste, la ingeniosidad de las tribus neolíticas de 'china,
permitirían seguir la marcha del arte esquemático hacia ele Caldea, de Egipto y de la India del Noroeste para orga-
Irlanda y Escandinavia, donde se une a otra rama venida del nizar esos signos gráficos, al principio poco numerosos, am-
Asia Central. Esta última es el punto verosímil de partida pliarlos y complicarlos para sacar de ello una escritura, en
del arte esquemático, que irradió antes de la escritura sobre principio ideográfica y más tarde fonética.
toda la periferia del viejo mundo, dando a los diversos gru- No dudamos de que este inmenso descubrimiento haya
pos neolíticos un conjunto de símbolos que cada uno aplicó tenido su origen en la elaboración independiente, entre las
y adaptó a su manera. Varios de ellos sacaron los primeros diversas colonias desparramadas por la periferia del «Techo
elementos de las escrituras ideográficas, mientras que otros, del mundo», del pequeño repertorio de figuras-símbolos to-
esparcidos por el mundo, continuaban sirviéndose de esos mado en su país de origen.
signos a la manera de sus antepasados, que no los amalga- Pero hemos llegado a los tiempos en que se ponen a
maban todavía en frases para dar compll:jos de ideas. punto los pueblos y las razas que la historia halla en sus
50 Así el arte, pasando naturalmente al esquematismo, pre- comienzos ya que se han realizado las condiciones materia-
para el nacimiento de la escritura y le proporciona los signos les de su vida. La prehistoria propiamente dicha ha termi-
gráficos que necesitará. Estos signos no son escritura aún, nado. A pesar de la ausencia de documentos escritos, co-
pero conducen a ella. Las rocas pintadas son, a su manera, mienza la protohistoria, historia antes de la escritura, pero
más elocuentes que las «maderas parlantes» de la isla de no antes de la tradición o de la levenda.
Pascua: en los antípodas de nuestro globo constituyen los Estamos entonces, según las r;giones, hace de cuatro a
extremos de dos cadenas que quizá se unen en alguna parte, siete milenios, fase bien corta si se compara con la inmensa
hacia el centro de Asia, al pie de las montañas de Siberia duración que hizo falta para la ascensión extraordinaria-
Oriental. Savenkoff había señalado desde hace mucho tiem- mente lenta de la humanidad a través de centenares de
po (1880) numerosas pinturas o grabados rupestres, algunos miles de años, cuvo número, dejamos a los astrónomos
de los cuales adoptaban, para representar los seres, esquemas el cuidado de fijarÍo un día.

RESUMEN DE HISTORIA DEL ARTE

NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PREHISTORIA

En 1747, el inglés .Jolm Frere descubre piezas el estudio de estaciones megalíticas (,l'vlontelius), Las zonas meridionales, al escapar a los gla-
de silex entre los restos de una fauna fósil, pero en Suiza y en Italia por el de las ciudades la- ciares (África, sur ele Europa, de Asia y de In-
tendrá que venir Boucher de Perthes, apoyado custres, dPlw mucho a los sabios ingleses íGor- sulindia) conocieron periodos de extrema hume-
por los ingleses Prestwich y Evans, para hacer don Childe), germánicos (el suizo Obermaier) e dad correspondientes, grosso modo, a las gla-
triunfar la idea del hombre fosil. italianos. ciaciones, y fases ele sequedad sincronizadas con
Eduardo Lartet í180l-1871) fue el prinll'ro las interglaciaciones.
que al emprender en 1863 excavaciones en los al- CUADRO El análisis de las terrazas del Garona en su
rededores de Les Eyzies (Dordoña) fundó induda- relación con las glaciaciones ha proporcionado
blemente el arte prehistórico. En la gruta de la
CLIMÁTICO Y GEOGRÁFICO eleméntos cronológicos preciosos. El utillaje des-
Madcleinc, que da su nombre al magclaleniense, Si en la edad cuaternaria las tierras no han cubierto bajo la terraza más alta demuestra la
retiró de una capa intacta la i1nagcn de un 1na- sufrido trastornos comparables a los del Tercia- presencia del hombre desde el primer inter-
mut grabado en un trozo de marfil que había rio, la extensión y la regresión sucesivas de los glacial. En el paleoHtico, a consecuencia de la
pertenecido a este animal desaparecido, pero glaciares, paralelamente a los cambios de clima, mayor extensión de los glaciares, Europa y Asia
perfectamente conocido gracias a los cadáveres determinaron en el hemisferio norte variaciones son muy diferentes de la Europa y el Asia mo-
conservados en los hielos siberianos. La prehisto- periódicas del modo de vida para la fauna y el dernas. Los glaciares árticos recubren Irlanda,
iia es desde entonces una ciencia eminentemente hombre. Los restos que atestiguan movimientos las Islas Británicas, Escandinavia, el Báltico, toda
francesa que ilustra el abate Breuil. El conoci- glaciares permiten determinar fases, cuadros en la gran llanura europea del norte (Países Bajos,
miento de períodos más próximos a la historia, que vienen a inscribirse> los descubrimientos estra- Alemania, Polonia, Rusia del Norte) y determi-
nacido a fines del siglo x1x en Dinamarca, por tigráficos y arq neológicos, nan una inmensa zona de desiertos helados de

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