EL ROL DE LA UNIVERSIDAD
CELAM: una de las atribuciones de la universidad es, “articular iniciativas que fortalezcan la misión
auténtica de las propias instituciones de Enseñanza Superior con la sociedad, y también políticas
que promocionen la inclusión de los jóvenes en el mundo académico”
1.1. La vida universitaria
“Es un tiempo dado por la Providencia a cada hombre como tarea, durante el cual busca, como el
joven del Evangelio, la respuesta a los interrogantes fundamentales; no sólo en el sentido de su vida,
sino también un plan concreto para comenzar a construir su vida”
La juventud es tiempo de crecer, entusiasmarse, ayudar, y es tiempo para tener una actitud
responsable ante el futuro.
El tiempo universitario debe ser de encuentro con su propia realidad, con el saber de forma activa,
para experimentarlo y construir nuevo conocimiento, deberá poner en juego sus más profundos
valores, y podrá expresar sus opiniones, preguntas y dudas, con la suficiente apertura y sentido
crítico para recibir sugerencias y respuestas y seleccionar aquello más auténtico, más sincero y que,
aunque le requiera más esfuerzo, es más verdadero y mejor.
La Universidad está al servicio de la verdad, en cuanto al estudio, la comunicación y la generación
del conocimiento, siendo fiel a su modelo: Cristo, camino, verdad y vida; su principal función consiste
en formar hombres para que encuentren las claves de dar sentido a su vida, unidad en la verdad y el
servicio.
Lo que busca la universidad es formar a cuantos tengan sed de conocer, la capacidad de llevar al
límite la razón del ser humano y derribar murallas para que otros accedan a las diferentes ramas del
saber.
La U está llamada a ser punto de encuentro para descubrir juntos la Verdad, por ello, no se puede
separar el hacer del ser.
El fin de garantizar que los nuevos descubrimientos sean usados para el auténtico bien de cada
persona y del conjunto de la sociedad humana.
La Universidad Católica, su inspiración cristiana le permite incluir en su búsqueda, la dimensión
moral, espiritual y religiosa, y valorar las conquistas de la ciencia y de la tecnología en la perspectiva
total de la persona humana. (P. Juan Pablo II)
Los referentes con los que cuenta la Universidad Católica para orientar su actuar, se encuentra la
Constitución Apostólica del Papa Juan Pablo II escrita en 1990, Ex corde Ecclesiae (desde el
corazón de la Iglesia) cuyo título hace referencia al origen de la Universidad y que describe el ideal
que toda Universidad Católica se debe plantear.
1.2. Definición, objetivos y características de las Universidades Católicas en Ex Corde
Ecclesiae
Por su carácter católico, la U goza de una mayor capacidad para la búsqueda desinteresada de la
verdad; búsqueda que no está subordinada ni condicionada por intereses particulares de ningún
género.
Definición de la U Católica: “es una comunidad académica, que, de modo riguroso y crítico,
contribuye a la tutela y desarrollo de la dignidad humana y de la herencia cultural mediante la
investigación, la enseñanza y los diversos servicios ofrecidos a las comunidades locales, nacionales
e internacionales”.
“El objetivo de una U Católica es el de garantizar de forma institucional una presencia cristiana en el
mundo universitario frente a los grandes problemas de la sociedad y de la cultura”.
Características esenciales que debe poseer la U Católica:
1. Una inspiración cristiana por parte, no sólo de cada miembro, sino también de la Comunidad
universitaria como tal;
2. Una reflexión continua a la luz de la fe católica, sobre el creciente tesoro del saber humano, al
que trata de ofrecer una contribución con las propias investigaciones
3. La fidelidad al mensaje cristiano tal como es presentado por la Iglesia; cristiana. Los
estudiantes deben ser conscientes de la seriedad de su deber y sentir la alegría de poder ser el día
de mañana «líderes» calificados y testigos de Cristo en los lugares en los que deberán desarrollar su
labor (P. Juan Pablo II, 1990, art. 13).
Promover en el ambiente educativo la búsqueda de la verdad.
1.3. UTPL – visión y misión
Documento Modelo pedagógico de la UTPL.
La visión del “Humanismo de Cristo” comporta la asunción de todos los valores auténticamente
humanos para elevarlos a su más alta expresión. El perfeccionamiento de todo lo humano, de la
cultura, el conocimiento y los logros de la ciencia, en todo aquello que contribuye a la mayor dignidad
del ser humano, es parte fundamental de este humanismo, que está encarnado, como ideal
supremo, en la persona de Cristo. A su proyecto evangélico de un mundo fraterno, de justicia,
misericordia y amor coadyuva la comunidad universitaria en su quehacer académico, investigativo y
de servicio.
La misión: “Buscar la verdad y formar al hombre, a través de la ciencia, para que sirva a la
sociedad” (UTPL, 2015).
Según Morales (1996) “la íntima convicción de que la verdad es su verdadera aliada ... y que el
saber y la razón son fieles servidores de la fe”, pues para éste autor “la verdad es el objeto propio de
cualquier tipo de conocimiento”.
La U Católica se distingue por su libre búsqueda de toda la verdad acerca de la naturaleza, del
hombre y de Dios.
La UTPL busca la formación integral de la comunidad universitaria, por lo que aúna niveles
científico-técnicos de alta calidad, con los humanísticos, éticos y espirituales.
VISIÓN: Será, con estas u otras palabras, un horizonte, el Humanismo de Cristo, abierto al
conocimiento universal y dado en la formación integral de la persona en los ámbitos universitarios,
para que desde ellos realice sus más altas aspiraciones y encuentre la satisfacibilidad de su espíritu,
dando la máxima dimensión al potencial que como ser humano le ha sido entregado; y atendiendo a
la dignidad que como hijo de Dios tiene, se conduzca en el amor a la verdad, bondad, bien y
hermosura y con ello contribuya al desarrollo personal y social.
MISIÓN: Desde la visión del Humanismo de Cristo y sobre la base de una docencia de calidad, una
investigación pertinente, una activa vinculación con la colectividad y una eficiente gestión
administrativa, formar personas integras, emprendedoras con capacidad de liderazgo, excelencia
académica y científica, valores éticos y cristianos, de tal modo que sean protagonistas en la
construcción de una sociedad más humanizada y capaces de progresar en la unión con quien es su
origen y destino.
VALORES: Los valores declarados en la universidad deben impregnar el cotidiano vivir en la misma,
son enunciados para tenerlos en cuenta en nuestra condición de docentes, discentes y
administrativos:
1. Caridad evangélica: dar lo mejor de nosotros mismos a su vez, tiene que ver con la pedagogía
del amor que hemos señalado. “Las universidades deberán ser ciudades del amor” (F. Rielo).
2. Trabajo en equipo: Nuestra fuerza es la unión, por lo tanto, hay que desterrar todo prejuicio, salir
de nosotros mismos y caminar hacia el logro de los objetivos comunes.
3. Puntualidad: Es tener en cuenta a los demás y darles honor, respetar su tiempo y buscar el
aprovechamiento del nuestro y su buen uso.
4. Mejoramiento continuo en la ruptura de nuestros propios límites: Mediante el trabajo, la
investigación, el estudio y la responsabilidad personal junto con la vivencia de los valores cristianos
5. Orientación al servicio: Espíritu de generosidad en todos nuestros actos, amabilidad en el trato,
respeto a la diversidad y la búsqueda del bien mejor para los demás y
6. Respeto a la dignidad humana: Conciencia de que las personas son hijas de Dios, constituidas a
su imagen y semejanza, es decir, seres sagrados. La dignidad es el valor intrínseco y supremo que
tiene todo ser humano, independientemente de su situación económica, política, racial, o social.
7. Disposición al diálogo: Como seres en permanente relación hemos de propiciar una verdadera
comunicación a través del diálogo sincero, respetando las ideas y opiniones de los demás, y
sabiendo escuchar para una búsqueda común de la verdad.
1.4. Otras aportaciones sobre la misión y objetivos de la Universidad
Jesús Fernández Hernández, indica que: que la Universidad la constituyen personas con un
proyecto de vida, cuya sociedad y entorno son solo el paso de labrarse aquel destino trascendente
que les corresponde por ser imagen y semejanza de Cristo.
La importancia de que la universidad promueve entre la comunidad universitaria ideales y
valores que motiven a cada ser humano dentro de la misión y visión que promulga, dejando de lado
cualquier ideología o filosofía que atente el quehacer universitario.
Cumplir los fines que indica la Ley Orgánica de Educación Superior: “La educación superior de
carácter humanista, cultural y científica constituye un derecho de las personas y un bien público
social que, de conformidad con la Constitución de la República, responderá al interés público y no
estará al servicio de intereses individuales y corporativos” (LOES, art. 3).
Para Humboldt: la U es un establecimiento científico superior que debe estar orientado al cultivo
de la ciencia, deseaba la libertad de la persona por encima de los intereses o necesidades del
Estado; concebía a la ciencia como una materia de cultura espiritual y moral. Por ello pretendía que
la U lograse combinar en su organización interna la vida subjetiva de los hombres junto a la
investigación y a la ciencia. Para él, en la U los resultados de la ciencia nunca deberían
considerarse como problemas resueltos, sino expuestos siempre a cuestionamientos. Su idea de U
se caracteriza por integrar la enseñanza y la investigación.
Humboldt — al igual que Newman y Ortega — concibe la Universidad como alma mater donde se
cultiva la cultura y se dan cita todas las ciencias, es decir, debe tener cabida el saber universal.
La opinión de Fernández y Humboldt:
Fernández: La U la constituyen personas con un proyecto de vida, cuya sociedad y entorno son solo
el paso de labrarse aquel destino trascendente que les corresponde por ser imagen y semejanza de
Cristo.
Humbolt: La U debe lograr combinar en su organización interna la vida subjetiva de los hombres
junto a la investigación y a la ciencia. Los resultados de la ciencia nunca deberían considerarse
como problemas resueltos, sino expuestos siempre a cuestionamientos.
Newman, respecto a la U menciona:
La U sea modelo, abierto a la excelencia científica, lograría influir decididamente en la formación de
los estudiantes y contribuiría a crear una corriente de libertad intelectual que se extendería por toda
la sociedad.
Ligada al ejercicio constante del trabajo científico, a la vez que su impulso vital tenía que
fundamentarse en el cotidiano intercambio de las ideas y en la enseñanza.
Que ofreciera una preparación mental y moral que permitiera enfrentarse a los peligros que eran
inevitables.
Buscaba, en definitiva, preparar a los hombres del mundo en el mundo, apoyándose en la firme
convicción de que en cada persona, la formación de sus ideas, se debe a un proceso inteligente de
pensamiento personal y no a medios exteriores a ella.
La U promoviera una cultura completa orientada a la persona en todas sus dimensiones,
complementando lo científico con la dimensión espiritual, inseparablemente y dentro de un ambiente
de libertad de pensamiento.
Necesario que los jóvenes tuviesen una visión razonable en los ámbitos científico, de investigación
y teológico, para lo cual la universidad debía formar
universitarios, futuros profesionales en la ciencia y en la fe.
Las ideas de Newman sobre la Universidad consisten en el desarrollo de la ciencia, la extensión
del conocimiento y, sobre todo, la formación de la persona desde su dignidad y en su integridad;
propone a la Universidad como “el más alto protector de todo conocimiento y ciencia, de hecho y
principio, de indagación y
descubrimiento, de experimento y especulación”
Newman, Fernández y Humboldt vemos de suma importancia señalar que sus
pensamientos están orientados a que la universidad como alma mater desarrolle en sus diferentes
ámbitos de conocimiento, ciencia y tecnología la capacidad de cultivar al ser humano en los
diferentes saberes que contribuirán en su preparación como profesional.
El principio de la educación liberal en la U consistía en la formación
intelectual del estudiante, cuya misión es dotarle de hábitos y formas de pensar
que dilaten su horizonte espiritual, disciplinen y ordenen su capacidad de juicio
y el ejercicio de su inteligencia. Para lograr estos fines la U ha de
convertirse en imperio del saber y de la cultura, presidido por un ambiente de
intercambio de ideas y en el que se discutan el ámbito y la función de cada rama
de la ciencia y sus relaciones recíprocas.
Dos significados en Newman:
a. La U es para educar no para instruir: que el conocimiento constituye un estado o condición del
entendimiento (…) es decir, existe un conocimiento deseable, aunque nada obtengamos de él, que
constituye por sí propio un verdadero tesoro y premio.
b. Existen dos métodos de educación. Uno de ellos aspira a ser filosófico, el otro a ser mecánico,
el uno se eleva hacia las ideas, el otro se consume en lo particular y externo (…) el conocimiento
deja de ser conocimiento en la medida que se hace más y más particular.
1.5. Definiciones de Cultura
Cultura, “proviene del latín cultus, y hace referencia al cultivo o cuidado del espíritu humano y de
las facultades intelectuales del hombre”.
La cultura se asocia a la civilización y a la forma de concebir el mundo de una sociedad.
La cultura es una especie de tejido social que abarca las distintas formas y expresiones de una
sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales,
los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura.
Para la UNESCO, la cultura permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo: a
través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones.
El Papa Francisco (2010), invita a “establecer una cultura del encuentro, que implica estimular
procesos de diseño de consensos y acuerdos que preserven las diferencias, convergiendo en los
valores que hacen a la dignidad de la vida humana, la equidad y la libertad”.
1.6. Promoción de la cultura desde la Universidad
Para Ortega y Gasset (1930), la cultura no debe ser “ornamental”. Transmitir cultura como “sistema
de ideas sobre el mundo y la humanidad que el hombre de entonces poseía. Era, pues, el repertorio
de convicciones que había de dirigir efectivamente su existencia”.
Es importante preguntarse si la Universidad, viviendo inmersa en la sociedad, se debe adaptar
a la cultura del entorno o debe más bien participar en la conformación de la cultura, y a partir del
espíritu crítico que le debe caracterizar, discernir aquello que del entorno es lo mejor y hacer
aportaciones originales para impulsar a la sociedad hacia nuevos horizontes, creando y recreando
aspectos culturales fieles a su misión.
La Universidad no solo es depositaria de la cultura, sino una institución que fomenta e impulsa la
cultura a escala de máximos.
Agustín del Agua (2010): “En los estudios universitarios, hemos reducido la universidad
prácticamente a academia en cuanto a que hoy prevalece el saber fragmentario, sabes de lo que
estudias y del resto nada”, y ha subrayado que cultura y educación van unidas y, en este
sentido, ha destacado la importancia de la ‘cultura vivida’ que consiste en los modos, valores y
símbolos que configuran la manera de enfocar la existencia sin reducirla únicamente al acervo de
saberes que la persona acumula a lo largo de su vida.
La U Católica tiene un modelo sobre el cual contrastar los rasgos culturales que desea vivir: el
Evangelio.
Juan Pablo II (ECE): El hombre, en efecto, vive una vida digna gracias a la cultura y, si encuentra su
plenitud en Cristo, no hay duda que el Evangelio, abarcándolo y renovándolo en todas sus
dimensiones, es fecundo también para la cultura, de la que el hombre mismo vive.
El ser humano es el que fomenta la cultura y la transforma para cooperar con el desarrollo de su
entorno.
Por su misma naturaleza, la Universidad promueve la cultura mediante su actividad investigadora,
ayuda a transmitir la cultura local a las generaciones futuras mediante la enseñanza y favorece las
actividades culturales con los propios servicios educativos.
La U Católica es el lugar primario y privilegiado para un fructuoso diálogo entre el Evangelio y la
cultura P. Juan Pablo II.
La Universidad Católica asiste a la Iglesia precisamente mediante dicho diálogo, ayudándola a
alcanzar un mejor conocimiento de las diversas culturas, a discernir sus aspectos positivos y
negativos, a acoger sus contribuciones auténticamente humanas y a desarrollar los medios con los
cuales pueda hacer la fe más comprensible a los hombres de una determinada cultura.
El Evangelio no puede ser identificado con la cultura, antes bien trasciende todas las culturas,
también es cierto que “el Reino anunciado por el Evangelio es vivido por personas profundamente
vinculadas a una cultura, y la construcción del Reino no puede dejar de servirse de ciertos elementos
de la cultura o de las culturas humanas”.
“Una fe que se colocara al margen de todo lo que es humano, y por lo tanto de todo lo que es
cultura, sería una fe que no refleja la plenitud de lo que la Palabra de Dios manifiesta y revela, una fe
decapitada, peor todavía, una fe en proceso de auto anulación”.
Entre los criterios que determinan el valor de una cultura, están, en primer lugar, el significado de
la persona humana, su libertad, su dignidad, su sentido de la responsabilidad y su apertura a la
trascendencia. Con el respeto a la persona está relacionado el valor eminente de la familia, célula
primaria de toda cultura humana (P. Juan Pablo II).
La cultura la define la sociedad, es moldeable según los tiempos del ser humano, es graduable,
pero para que pueda tener un verdadero sentido y promueva acciones que contribuyan al desarrollo
del ser humano, al quehacer universitario, debe estar cimentada sobre los valores universales que
entretejen la sociedad y por ende la cultura.
Cabe señalar que la vida universitaria es en sí una cultura que crea y promueve espacios de
relaciones personales, de conocimiento, ya que esta ayuda a que el ser humano pueda desarrollarse
en los diferentes ámbitos.
Ma. Isabel Royo (2004): formen una masa crítica de personas cualificadas y cultas. El compromiso
social de la universidad, va desde el apoyo para ofrecer condiciones de vida dignas a poblaciones
alejadas de los niveles de supervivencia, hasta el trabajo dedicado y honesto a fin de formar
profesionales responsables del desarrollo sostenible del país.
Morín: necesidad de reformar la Universidad con nuevas estrategias que permitan preparar a los
estudiantes para la vida, subraya que es necesario desarrollar a la par las ciencias exactas y las
humanidades, de forma interdisciplinaria y no separadamente.
La necesidad de una apertura de la cultura de las humanidades que nos permita considerar la
literatura, el cine, la poesía como escuelas de vida (del lenguaje, de la cualidad poética de la vida,
del descubrimiento de sí mismo, de la complejidad y la comprensión humana).
Acotación: el ser humano es responsable de la cultura en la que vive y de la que cada día va
construyendo en los diferentes ámbitos que se desenvuelve –trabajo, familia universidad- debe estar
atento para no ser anzuelo de seudoculturas que atenten contra la dignidad de la persona, sino que
debe promover con su riqueza que le constituye como ser humano, lo que transciende, lo que es
verdadero.