Valor Moral: La Justicia
Por: Ivelisse Agostini
[email protected]Por definición, la justicia es la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le
pertenece o corresponde y desde su aspecto más conocido, se expresa ésta
a través de hacer valer los derechos de cada persona. En cualquier caso, es
uno de los valores que parece más complicado practicar porque impacta
demasiados aspectos de la vida. Para ser justos, tenemos que respetar y dar
valor, no sólo a nuestros intereses y necesidades, sino a los de los demás.
Igualmente y de forma justa, tenemos que reconocer a todo el que obra
bien y condenar al que obra mal. En resumen, la justicia requiere
discernimiento entre lo correcto y lo incorrecto, así como equidad y
equilibrio.
Desde la perspectiva social y con el propósito de ‘hacer justicia’ los
gobiernos y sus diferentes sistemas han creado leyes que dictan lo que se
supone que es correcto e incorrecto. Lamentablemente, los intereses
personales y políticos distorsionan el concepto de justicia y con ello surgen
los problemas sociales, el discrimen, las rebeliones, las represiones y las
guerras. De ahí el valor que adquiere la célebre frase de George
Washington: “Cuando la Política entra por la puerta, la Justicia salta por la
ventana”.
En la medida en que cada uno practique la justicia en su entorno particular,
podremos aspirar a un mundo mejor. Para que se nos facilite practicar la
justicia, te recordamos algunos detalles cotidianos que pueden atraerla a tu
vida.
En el hogar – Distribuye con tu pareja las tareas del diario vivir, así como
las responsabilidades administrativas de forma balanceada. Incorpora a tus
hijos a las tareas y proyectos, distribuyendo responsabilidades entre ellos,
no solo considerando equidad, pero lo que cada uno puede asumir por su
condición de edad, madurez y capacidad. Establece prioridades con el
tiempo libre: que haya estructura y la seguridad de que las necesidades
están cubiertas y también tiempo para diversión, en ese orden. Asegúrate
de reconocer las buenas obras y reprender las equivocaciones de tus hijos,
en cualquier caso con la debida discreción. Si tus padres o los de tu pareja
viven, dedica tiempo y contribuye a que tengan una vida sana y digna ya
que, ante una posible incapacidad, pueden pasar a ser tu responsabilidad.
Enseña a tus hijos el concepto de cada uno de los valores morales para que
aprendan lo que debe ser la sana convivencia.
En la comunidad – Es poco el tiempo del cual disponemos, pero debemos
asegurarnos de vivir en comunidad. Por lo anterior, aunque no sean los
mejores amigos, conoce a tu vecino y responde ante cualquier necesidad.
Respeta su espacio para poder tener la capacidad de exigir respeto sobre el
tuyo. Participa en aquellas actividades que contribuyan al bienestar común y
cumple con tus obligaciones económicas en ese sentido. Si tienes el don de
liderato y el tiempo, no rehúyas asumir alguna responsabilidad que
contribuya a velar por el bienestar general, por encima del interés personal.
Asociarse y congregarse con personas con quienes compartes intereses y
creencias ayuda a lograr metas comunes y a conocer las necesidades de
otros. Sé solidario con quienes necesitan y contribuye con ellos en la forma
que te sea posible. No seas “relativista” cuando tengas que evaluar lo que
es correcto o importante. Nunca lo ‘casi’ es completo, ni el “tal vez” una
realidad. Evita confrontaciones por los famosos temas que más las
provocan: la religión y la política. De igual forma, no subestimes los excesos,
en cualquier caso, son perjudiciales.
En el empleo – Si te preparaste y tienes una posición de liderato desde la
cual tengas que supervisar, trata a tus compañeros tal cual si fueran hijos
(ver detalles ‘en el hogar’). En este caso las reglas las pone la compañía y te
va a tocar muchas veces decidir en favor de ésta, pero tienes que hacerle
saber a ese supervisado que le estás pidiendo hacer lo mismo que haces tú,
cumplir con su responsabilidad. Para ello, tienes que dar ejemplo… En
cualquier caso, debemos dar el máximo, bajo cualquier circunstancia. Hoy
muchos están solo pendiente de lo que es su ‘job description’ o lo que dicta
su convenio laboral y han olvidado que nuestro país creció con gente que sin
tener el nivel de educación que existe ahora, ‘echaban el resto’ y se fueron
superando.
Al final, podemos practicar la justicia mejor si evitamos vivir ‘juzgando’ a
cada persona o a cada situación. Y, es que, antes de emitir un juicio hay que
conocer todo el trasfondo que provocó o provoca una decisión o una acción;
no tener ese análisis nos pone en riesgo de cometer injusticias.
¿Qué es la justicia en los valores humanos?
El Diccionario de la Real Academia Española define justicia como la posibilidad
de construir el bien y la capacidad de reconocerlo. La justicia es un valor
que inclina a obrar y juzgar, teniendo por guía la verdad y dando a cada uno
lo que le pertenece, y lo que le pertenece a cada uno es su realización y su
dignidad.2 may. 2013
La justicia como valor
02 de mayo de 2013 (00:27 h.)
La justicia como valor
El Diccionario de la Real Academia Española define justicia como la posibilidad de
construir el bien y la capacidad de reconocerlo.
La justicia es un valor que inclina a obrar y juzgar, teniendo por guía la verdad y
dando a cada uno lo que le pertenece, y lo que le pertenece a cada uno es su
realización y su dignidad.
La justicia como valor democrático es un nivel que se desea alcanzar y está
vinculado estrictamente al valor del bien general. Abraham Lincoln: defensor de la
justicia (1809-1865).
La esclavitud, cuando una persona está sometida a los propósitos de otra que la
explota para conseguir un beneficio económico, es la forma más aguda de la
injusticia. Se debe educar en el valor de la justicia a las personas desde su infancia,
tanto en la escuela, como en las universidades, así como a nivel familiar.
La justicia como virtud consiste en el hábito o voluntad firme, constante, perpetua
y libre de ser humano de reconocer y otorgar el derecho de los demás. Persona
justa es la que realiza el bien que le impone la virtud de la justicia. El acto virtuoso
es por esencia libremente determinado y por tanto voluntario. La persona virtuosa
realiza perpetua y constantemente actos justos.
La justicia no puede ser contemplada solamente desde el punto de vista de la
persona que realiza actos justos, sino también desde la perspectiva de sus enlaces
sociales.
Cicerón dijo que "la justicia es un hábito del alma, observando en el interés común,
que da a cada cual su dignidad". Si la justicia consiste en dar a cada cual lo que le
corresponde, entonces la justicia, a diferencia de las demás virtudes, sólo
comprende las relaciones interindividuales. Por consiguiente, la justicia persigue
tanto el perfeccionamiento individual como el bien social, lo que la convierte en la
virtud universal o general.
La justicia es necesaria pero practicada como un valor para servir al prójimo no
para explotarlo ni sacar provecho.
En suma, y como ya se dijo, luchar por la justicia, es la lucha interna del Derecho, y
para que éste cumpla con su cometido no es suficiente que sus operadores
alcancen la excelencia intelectual, cerebral y racional; también es necesario que
acompañen a ellas las virtudes, cualidades o capacidades espirituales o éticas.