Ebook
Ebook
COLECCIÓN
h
COLECCIÓNACTAS
ACTAS
COLECCIÓN ACTAS
COLECCIÓN AC TA S
HISTORIA
00. Primeras 17/2/10 14:02 Página 4
00. Primeras 17/2/10 14:02 Página 5
Editora
© Los autores.
© De la presente edición, Institución «Fernando el Católico».
ISBN: 978-84-9911-042-4
DEPÓSITO LEGAL: TE-186/2009
PREIMPRESIÓN: Perruca Industria Gráfica. Teruel.
IMPRESIÓN: Perruca Industria Gráfica. Teruel.
PRESENTACIÓN
[7]
00. Primeras 17/2/10 14:02 Página 8
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 9
Universidad de Zaragoza
1
Joseph MORSEL, La aristocracia medieval. El dominio social en occidente (siglos V-XV), Universitat
de València 2008, contracubierta.
2
Ibídem. Sobre la nobleza a partir del siglo XV, también puede tenerse en cuenta el libro de
Jonathan Dewald, La nobleza europea, 1400-1800, Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de
España, Valencia 2004.
[9]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 10
y como se puede ver en sus archivos privados; lejos del absentismo generaliza-
do, de la ineficacia y del absolutismo por sistema; pero también sin dejar de
valorar el reflejo de su actitud en los adscritos a sus dominios y dominaciones
señoriales, que, aun en diversas situaciones, soportaron la carga de su vincula-
ción personal y colectiva al yugo feudal propio del Antiguo Régimen.
Además, el mismo concepto de nobleza no ha sido totalmente fijado para
entender como tal a un estamento social predeterminado, como también persis-
te una terminología confusa al nominar el linaje, la estirpe o la sangre como
fundamentos constitutivos de unas raíces aristocratizantes y transmisibles fami-
liarmente.
En lo que se refiere a España, se ha dado por sentado, no obstante, que,
además de otros momentos de transformación nobiliaria precedentes en los
diversos reinos peninsulares, la llamada revolución trastámara iniciada en
Castilla en 1369 tras el fratricidio de Montiel y el acceso al trono de la familia
trastámara en la persona de Enrique II, y la posterior entronización de esa mis-
ma familia en la Corona de Aragón tras el Compromiso de Caspe, constituye un
punto de inflexión en la sociedad estamental, con la reconversión de una
nobleza militar en otra cortesana y curial; percepción que ha impuesto una losa
en la comprensión de la ejecutoria nobiliaria desde finales del siglo XIV y a lo
largo de todo el siglo XV3.
Pero no se trata de reivindicar aquí el protagonismo de la nobleza en la his-
toria de España ni tampoco, en este caso concreto, de Aragón tras 1412. Otros
autores lo han hecho anteriormente, recordando, por ejemplo, cómo ya
Jovellanos, en el elogio a la muerte de Carlos III manifestaba la decadencia evi-
dente de la nobleza al referirse a su papel al respecto, considerando que la pér-
dida fue sobre todo en sus funciones, más que por el desgaste económico y
social4.
Ya el propio don Juan Manuel (1282-1348), en su Libro de los estados, llega
a decir que la nobleza era un estado, una forma de vivir, y, podríamos añadir,
no una clase económica5. Recordando al respecto Luis Suárez que en la noble-
za antigua, el lazo esencial era el linaje y no el título, que se ostentaba de
3
El reciente libro de F. Menéndez Pidal, La nobleza en España: ideas, estructuras, historia
(Fundación Cultural de la Nobleza en España, Madrid 2008), habla de la “nobleza nueva trastamarista”,
a la par que también lo hace sobre la justificación ideológica de la sociedad estamental o la reacción
antinobiliaria de los siglos XIX y XX.
4
L. SUÁREZ FERNÁNDEZ, “Papel de la nobleza en la historia de España”, en Medievo Hispano.
Estudios in memorial del Prof. Derek W. Lomax, Sociedad Española de Estudios Medievales, Madrid 1995,
págs. 361-368.
5
Edición de Ian R. Macpherson y Robert B. Tate, Clásicos Castalia, Madrid 1991.
[ 10 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 11
6
En Nobleza y monarquía. Entendimiento y rivalidad. El proceso de la construcción de la Corona
de España, La esfera de los libros, Madrid 2005.
7
Ibídem.
8
Universitat de Valéncia 2005 y 2008 respectivamente. Una visión general puede verse en J. Ángel
Sesma, “La nobleza bajomedieval y la formación del estado moderno en la Corona de Aragón” (La
nobleza peninsular en le Edad Media, Fundación Sánchez Albornoz, León, 1999).
9
En Coups d´État à la fin du Moyen Age?Aux fondements du pouvoir politique en Europe occidentale,
Casa de Velázquez, Madrid 2005, págs. 543-573. Autora que recientemente ha expuesto un panorama gene-
ral al respecto en su “Proceso de engrandecimiento nobiliario en la Castilla medieval: de los Trastámara al
Imperio”, Jornadas sobre El señorío Ducado de Híjar. Siete siglos de Historia Nobiliaria Española (Coord. Mª
José Casaus Ballester), Ayuntamiento de Híjar y Centro de Estudios del Bajo Martín 2007.
[ 11 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 12
[ 12 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 13
10
E. SARASA SÁNCHEZ, Sociedad y conflictos sociales en Aragón, siglos XIII-XV. Estructuras de poder
y conflictos de clase, Siglo XXI, Madrid 1981, pág. 80.
11
Ibídem, págs. 89-90.
12
Jerónimo ZURITA, Anales de la Corona de Aragón, lib. XIV, caps. VI y XVI.
[ 13 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 14
con don Jaime, llegando a pelear con sus facciones en Zaragoza en 1449, cuan-
do el hermano del rey, en su ausencia, el lugarteniente don Juan, se encontra-
ba también fuera del reino13. Pero otros bandos se levantaron, por ejemplo,
entre los Liñanes y los Heredia en 1453 o entre los Urreas y Gurreas en 1456,
manteniendo incluso cárceles privadas, exigiendo homenajes forzosos para
ambos contendientes, pidiendo rescates y aprovechando las cabalgadas para
cometer infamias y perturbar a las autoridades oficiales, como en la percepción
de los impuestos de las “generalidades” del reino14.
Ya con Juan II en el trono, la autoridad regia y las Cortes, autorizaron en
1461 a la Diputación del reino para tratar de combatir las bandas armadas feu-
dales, persiguiendo a sus cabecillas, atacando sus fortalezas e incautando sus
bienes; y el mismo rey, buscando atajar de raíz la violencia, instó a las autori-
dades regias a acabar con los desmanes de mercenarios y bandidos que pelea-
ban a sueldo en las facciones enfrentadas, con las graves consecuencias que
para el campesinado señorial representaban las depredaciones sectarias de los
contendientes15.Y más tarde, Fernando II, actuando todavía como primogénito y
lugarteniente en 1472, tuvo que dirigirse al concejo de Albarracín para tratar de
poner fin al enfrentamiento entre Juan Fernández de Heredia, señor de Gea, y
Fernando López de Heredia, prohibiendo la ayuda a cualquiera de los dos para
que el conflicto feudal se extinguiera por sí solo16.
Con este panorama, cabe pensar, en principio, que estas guerras feudales
contribuyeron en conjunto a agravar la situación alterada del reino, desgastán-
dose la nobleza en disputas familiares, señoriales y de herencia, sin poder
superar cuanto se arrastraba todavía de su decaimiento con motivo de las crisis
del siglo precedente ni poder beneficiarse de las recuperaciones del XV. Pero
esa sería una visión parcial del comportamiento feudal de la aristocracia arago-
nesa, tanto en la nobleza alta de los ricoshombres como en la baja de los caba-
lleros y mesnaderos, que también tuvieron sus enfrentamientos familiares.
Desde la instauración trastámara, los Alagón, Cornel, Fernández de Heredia,
Fernández de Híjar, Gurrea, Luna, Urrea o Urríes están presentes en la vida
política del reino a partir de las primeras Cortes del reinado de Fernando I en
1412 y en las sucesivas convocatorias del siglo XV, pero también en la cancille-
ría y en el consejo real, con independencia de la disputa de los intereses juga-
dos entre las familias señoriales y la conflictividad feudal provocada con ello.
13
Ibídem, lib. XV, cap. LVII.
14
E. SARASA SÁNCHEZ, obra citada, pág. 108.
15
Ibídem, pág. 109.
16
Ibídem.
[ 14 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 15
Lo cual significa que una lenta pero inexorable transformación se fue dando,
no tanto en el seno de la sociedad aristocrática, cuanto en su participación y
protagonismo social.
En efecto, durante el reinado de Fernando I (1412-1416), la escasa iniciativa
que especialmente los ricoshombres tomaron en la resolución de los parlamen-
tos precedentes en Calatayud y Alcañiz al Compromiso de Caspe -declinando
su intervención a favor de caballeros, juristas y eclesiásticos17-, se fue corrigien-
do hacia una mayor implicación en la vida política del reino, sin relegar de sus
derechos señoriales que se vieron reforzados desde el siglo precedente18. De
hecho, ya la respuesta a la convocatoria a Cortes entre el verano y el otoño de
1412 fue tomada por parte de la nobleza, como aceptación de la nueva dinas-
tía entronizada en Caspe, y la larga nómina de participantes durante las muchas
jornadas parlamentarias lo demuestra: Artal de Alagón, Fadrique de Aragón con-
de de Luna, Felipe de Castro, Pedro de Castro, Arnal de Eril, Gonzalo
Fernández de Híjar, Juan Fernández de Híjar, Pedro Fernández de Vergua,
Pedro Galcerán de Castro, Bernardo Galcerán de Pinós, Pedro Ladrón vizconde
de Villanueva y Manzanera, Jaime de Luna, Juan de Luna, Juan Martínez de
Luna, Pedro Maza de Lizana, Pedro de Urrea, Lope Ximénez de Urrea, Juan
Ximénez de Urrea o Pedro Ximénez de Urrea19.
Esta amplia presencia, con la ausencia destacada de Antón de Luna que
encabezó en Aragón la partida a favor del Conde de Urgel don Jaime, quien no
aceptó la resolución de Caspe, cayendo en crimen de lesa majestad por el que
sería combatido por el nuevo monarca hasta su derrota en los comienzos de
1414, se redujo, no obstante, a la hora de formar parte del Consejo Real, cons-
tatándose únicamente a Francisco de Aranda entre otros miembros catalanes y
juristas aragoneses20. Lo cual sucedía asimismo en la Cancillería21.
La nobleza aragonesa se vio, sin embargo, alterada en los comienzos de la
nueva dinastía como consecuencia de la guerra que el soberano tuvo que man-
17
“La nobleza de Aragón y el Compromiso de Caspe”, en E. Sarasa, Aragón y el Compromiso de
Caspe, Librería General, Zaragoza 1981.
18
E. SARASA SÁNCHEZ, “La condición social de los vasallos de señorío en Aragón durante el siglo
XV: criterios de identidad”, en Aragón en la Edad Media II. Estudios de economía y sociedad (siglos XII
al XV), Universidad de Zaragoza 1979, págs. 203-244.
19
E. SARASA SÁNCHEZ, Cortes de Aragón de 1412, Tesis de Licenciatura inédita, Zaragoza 1975.
20
E. SARASA SÁNCHEZ, “La Cancillería y el Consejo real”, en Aragón en el reinado de Fernando I
(1412-1416). Gobierno y administración. Constitución política. Hacienda real, Institución Fernando el
Católico, Zaragoza 1986, págs. 71-74.
21
F. SEVILLANO COLOM, “Cancillerías de Fernando I y Alfonso V”, en Anuario de Historia del
Derecho, XXXV (1965), págs. 170-216.
[ 15 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 16
tener contra don Jaime de Urgel y sus seguidores en el reino, hasta la derrota
y prisión del rebelde, la pacificación del territorio y la convocatoria nobiliaria a
las solemnes coronaciones de don Fernando y doña Leonor de Alburquerque
en febrero de 141422. En unos casos por las confiscaciones de bienes de los
rebeldes, en otros por las compensaciones a los fieles y colaboradores de la
causa regia.
Pero hay un aspecto a tener en cuenta en estos primeros años del siglo XV,
y es la escasa implicación urbana que por lo general mantenían todavía los
nobles. La fuerza del régimen señorial y el interés por preservarlo inmune por
encima de cualquier cambio político o social quedó ya patente en la jura de
don Fernando de los Fueros del reino, privilegios libertades, usos, costumbres,
donaciones, permutas y concesiones territoriales de sus predecesores en las pri-
meras Cortes del reinado23: lo que obstaculizaba cualquier pretensión de aven-
tura fuera del marco del señorío territorial y jurisdiccional.
No obstante, incluso se crearon algunos mayorazgos por entonces, como el
de los Gurrea, con Gurrea, Las Cañas, La Gazapera y otros; engrosándose pos-
teriormente con Agüero, Santa Engracia, Embún o Ballestar24. Y se formaron
algunos señoríos, como el de los Moncayo, con Peralta, Ibieca, Liesa, Pueyo,
Castejón, Sesa, Rafales, Coscojuela, Cillas o Albalate de Cinca, entre otros luga-
res25. Aunque en este último caso, se trataba de una familia de caballeros o
nobleza media, encumbrada por relaciones matrimoniales y emparentamientos
con la alta nobleza.
Al respecto, el mismo monarca favoreció, entre otros, al caballero Fernando
Díaz de Aux en 1414 por su colaboración como asesor de la gobernación de
Aragón en la cuestión del Conde de Urgel; concediéndole el lugar de
Cosculluela (en Barbastro) que había sido confiscado al rebelde Martín López
de Luna; permitiéndole percibir anualmente sesenta florines de oro de Aragón
de las rentas, derechos y emolumentos del lugar; ordenando al alcaide, justicia,
jurados y hombres buenos del mismo que obedecieran al nuevo titular, quien
lo regentaría en nombre del propio rey y al que responderían de las rentas y
derechos del señorío26.
22
E. SARASA SÁNCHEZ, Fernando I y Zaragoza (la Coronación de 1414), Cuadernos de Zaragoza
10, 1977.
23
Sobre la cuestión señorial, puede verse el apartado de Ángel Canellas López sobre “Los señoríos
de Aragón en el siglo XV”, en el Tomo XV de la Historia de España de Menéndez Pidal, Espasa Calpe,
Madrid 1970, págs. 497-499.
24
Á. CANELLAS LÓPEZ, obra citada, pág. 508 (notas).
25
Ibídem, pág. 509 (notas).
26
E. SARASA SÁNCHEZ, Aragón en el reinado de Fernando I (1412-1416), Tesis de Doctorado inédi-
ta (en parte) vol. IV, La sociedad, Zaragoza 1980, pág. 62.
[ 16 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 17
27
Ibídem, pág. 64.
28
Ibídem.
[ 17 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 18
29
Para ello siguen siendo válidos los libros de Alan Ryder, Alfonso el Magnánimo rey de Aragón,
Nápoles y Sicilia (1396-1458), Edicions Alfons el Magnànim, Generalitat Valenciana 1992; y, aunque más
concretamente para Nápoles, El Reino de Nápoles en la época de Alfonso el Magnánimo, ibídem.
30
Como los propuestos por Luisa Sánchez Aragonés para las Cortes y el estamento urbano o popu-
lar en sus respectivos libros sobre Cortes, monarquía y ciudades en Aragón durante el reinado de
Alfonso el Magnánimo (1416-1458), Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1994; y Las Cortes de la
Corona de Aragón durante el reinado de Juan II (1458-1479. Monarquía, ciudades y relaciones entre el
poder y los súbditos, ibídem 2004.
31
En particular la reciente edición de las actas de las Cortes de Alfonso V es un material a utilizar
para este propósito: Acta Curiarum Regni Aragonum.. Tomo IX, vol. 1º. Cortes del Reinado de Alfonso
V. Cortes de Maella 1423, Cortes de Teruel 1427-1428, Cortes de Valderrobres 1429 y Cortes Generales
de Monzón 1435 (edición a cargo de Mª Teresa Iranzo Muñío), Grupo CEMA, Ibercaja, Cortes de Aragón
y Gobierno de Aragón, Zaragoza 2007; y Tomo IX, vol. 2º, Cortes de Alcañiz 1436 (ibídem).
32
Jorge SÁIZ SERRANO, Caballeros del rey, Nobleza y guerra en el reinado de Alfonso el
Magnánimo, obra citada.
33
C. LALIENA y M.ª T. IRANZO, “Poder, honor y linaje en las estrategias de la nobleza urbana ara-
gonesa (siglos XIV y XV)”, en Oligarquías políticas y elites económicas en las ciudades bajomedievales
(siglos XIV-XVI), Revista d´Història Medieval 9, Valencia 1998, págs. 41-79.
[ 18 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 19
34
A. SESMA y E. SARASA, Cortes del reinode Aragón (1357-1451). Extractos y fragmentos de proce-
sos desaparecidos, Anúbar, Valencia 1976, págs. 178-179.
35
L. M.ª SÁNCHEZ ARAGONÉS, Cortes, monarquía y ciudades en Aragón, durante el reinado de
Alfonso el Magnánimo, obra citada, pág. 264, notas 478 y 479.
36
Ibídem, págs. 220-221, nota 307.
[ 19 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 20
Alfonso V), lugarteniente general del Senyor Rey, las vías e maneras razonables
como sea servada la paz con effecto entre el senior Rey e los del Regno de la
una part e el Rey de Castiella e los de su Regno de la otra manera, que cessen
todos scandalos e inconvenientes a perpetuo a tiempo cierto. E de aquesto
hayan a tractar ante todas cosas”37.
No obstante su representación y protagonismo, también los nobles se vieron
implicados a veces en la acusación injustificada de ausencia, cayendo en “con-
tumacia”, cuya reincidencia podía acarrearles la pérdida del derecho a ser con-
vocados por el rey de manera oficial; aunque en muchos casos eran sus procu-
radores quienes les representaban en las asambleas. Como, por ejemplo, en las
Cortes de Zaragoza de 1446, llevando el rey ausente catorce años en momen-
tos de dificultades con Castilla; siendo en esta ocasión los advertidos Juan de
Luna o Pedro de Urrea38.
Sin embargo, la presencia nobiliaria en delegaciones y diputaciones llegó en
ocasiones a ser significativa; como en la derivada de las Cortes ya mencionadas
de 1446-1450 reunidas en la capital del reino, al integrarse en la de treinta y
dos miembros, nada menos que Juan de Híjar, Jaime de Luna, Ximeno de
Urrea, Juan de Gurrea (como procurador de Lope Ximénez de Urrea) o don
Jaime de Castro (procurador de Pedro de Urrea); si bien algunos, como se ve,
representados por sus procuradores39.
Incluso en las Cortes de Alcañiz de 1436, en la propuesta de la “inquisición”
(investigación) sobre los Justicias de Aragón y sus lugartenientes desde el año
1400, se insistió “principalmente en que se publicasse la pesquisa que se había
hecho contra el Justicia de Aragón y sus lugartenientes y oficiales que llaman
inquisición, considerando que por fuero en el principio de las Cortes Generales
de Aragón antes que se procediese a otros autos, se debía publicar la inquisi-
ción que se había hecho contra el Justicia de Aragón y sus tenientes y oficia-
les. Y mandó el Rey que mossen Guillem de Tudela, don Pedro de Alagón,
Felipe de Urríes y don Ramón Oller, que eran inquisidores del oficio del Justicia
de Aragón, publicasen las inquisiciones que se habían hecho contra el Justicia
de Aragón y contra sus predecesores desde el año 1400, que se había hecho
publicación de la inquisición de este oficio”40.
37
Ibídem, pág. 225.
38
Ibídem, pág. 131, nota 444.
39
Ibídem, pág. 225, nota 322.
40
J. ZURITA, Anales de la Corona de Aragón, edic. de Á. Canellas López, Institución Fernando el
Católico, Zaragoza 1974 y ss., Tomo 6, págs. 126-127.
[ 20 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 21
41
Ibídem, pág. 126.
42
M.ª L. RODRIGO ESTEVAN, Documentos para la historia del Justicia de Aragón, Vol. I. Archivo
de la Corona de Aragón, Justicia de Aragón, Zaragoza 1991, doc. 713.
43
Ibídem, doc. 723.
44
Ibídem, doc. 718.
45
Ibídem, doc. 754
46
Ibídem, doc. 786.
[ 21 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 22
[ 22 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 23
47
J. SÁIZ, Caballeros del rey, obra citada, págs. 384-385.
48
Ibídem, pág. 372.
49
Ibídem, pág. 392. El estudio llevado a cabo para Valencia (obra citada), debería aplicarse a Aragón
con la misma profundidad.
50
Á. CANELLAS LÓPEZ, obra citada, págs. 413 y ss.
[ 23 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 24
plo de la casa de Híjar, que se inclinó, en principio, por el príncipe Carlos, aun-
que, posteriormente, se le rehabilitaría hasta el extremo de que Fernando II ele-
vó la categoría de dicha casa al título ducal. Y en dicho estado de cosas, los
enfrentamientos entre algunas familias notables que venían rebrotando periódi-
camente a tenor de situaciones generales o circunstancias personales desde el
siglo precedente, volvieron a desencadenarse, como ya se ha apuntado ante-
riormente de manera sucinta.
Pero, dentro de este campo hay que situar los levantamientos antiseñoriales
que ensombrecieron las buenas relaciones entre señores y vasallos y obligaron,
incluso, a intervenir a la monarquía para devolver la paz al medio campesino.
En este sentido, la legislación y los fueros del reino salvaron casi siempre la
preeminencia de la autoridad señorial sobre los derechos de los campesinos
dependientes, aludiendo en ocasiones a su condición feudal frente a la alodial
que les sujetaba aún más al arbitrio del señor cuando aumentaba la presión
impositiva sin tener en cuenta lo acordado previamente por sus antepasados;
como sucedió a finales del siglo XV con el señorío de Ariza, según se verá más
adelante.
Precisamente las ausencias de Alfonso V fuera de Aragón y aun de la
Península, y los conflictos políticos y dinásticos de Juan II, favorecieron, por un
lado, el desentendimiento regio del estado del campesinado aragonés –que en
Cataluña se centró en el llamado problema remensa– y, por otro el fortaleci-
miento de la posición señorial sobre sus vasallos aprovechando la necesidad
que tenía la monarquía de sus servicios militares y de consejo.
Esta conflictividad afectó, no obstante, también a los señoríos eclesiásticos
de abadengo, órdenes militares y episcopales; aunque, tal y como ya se ha
advertido, dichas estructuras de poder y dominación territorial y jurisdiccional
no entran en el propósito de esta aportación; aunque no siempre se puedan
separar del conjunto de naturaleza antiseñorial propio del siglo XV.
Pues bien, entre los conflictos antiseñoriales se pueden documentar algunos
casos puntuales a modo de ejemplo, trasladables a otras situaciones similares
en los planteamientos, aunque no necesariamente en las actitudes y resultados.
Una de las alteraciones que más se mantuvo a lo largo del siglo XV, fue la
iniciada en 1439 por los vasallos de Manuel de Ariño, cuya trascendencia llamó
la atención del propio Zurita, quien, a mediados del siglo XVI, cuando escribía
al respecto, se posicionó a favor de quien era además señor de Maella,
Calaceite, Fabara y Arcos51; de hecho, el impacto del levantamiento antiseñorial
51
Anales, ed. Á. Canellas, Tomo 6, pág. 188.
[ 24 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 25
52
Ibídem, “Tocaba a todos cuantos tenían vasallos en el reino de Aragón; era lo más importante
que todos los señores de Aragón acudiesen y valieran (al señor de Maella) como en su propia causa”.
53
E. SARASA SÁNCHEZ, obra citada, págs. 169-171.
54
Fororum Regni Aragonum, “De poenis vassallorum rebellium” (P. Savall y S. Penén, Fueros, obser-
vancias y actos de Corte del reino de Aragón, tomos I y II, Zaragoza 1886. Hay reedición facsimilar pos-
terior, Justicia de Aragón, Zaragoza 1990.
[ 25 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 26
55
G. REDONDO y E. SARASA, “El señorío de Ariza de la familia Palafox y la sentencia de Celada.
(Alteraciones campesinas y triunfo señorial en el tránsito de la Edad Media a la Moderna)”, Revista de
Historia Jerónimo Zurita, 58, Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1988, págs. 31-50.
56
Ibídem.
[ 26 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 27
viados por el dicho Palafoix, diziendo que ha dellos exhigido muchos bienes y
rendas que no le pertenecían, ca ellos según pretienden no son tenidos al dicho
Palafoix sino dellas rendas ordinarias ab antiguo impuestas según las pagavan en
el tiempo que era de realenco, porque todo lo que después aquí se ha dellos
levado y exhigido allende las dichas rendas ordinarias ha seydo y es contra toda
justicia y equidad, pretendiendo, según dizen, que son vasallos feudales que
deven ser tractados como vasallos feudales y no como vasallos alodiales. El
dicho don Palafoix pretiende que ellos no pueden recorrer sobre eso a nos y
que él tiene los dichos vasallos sin feudo ninguno y que los puede tractar y mal-
tractar según fuero de Aragón. Sobre todo esto assí él como los dichos vasallos
han a nos recorrido y porque aquí los unos ni los otros no pueden assí fácilmen-
te demostrar de su derecho, havemos deliberado de remitirlos a vos que los
oigáis, y después de oydos los concerteys si possible es, y donde no, nos con-
sulteys informándonos de todo lo que del dicho Palafoix y de los dichos vasallos
havrá passado ante vos y dellos derechos de cada uno dellos sobredichos.
Porque nos, vista nuestra consulta, proveamos lo que fuere justo que está en
nuestra intención, y lo que nos deliberamos fazer en cualquiere causa, y señala-
damente en esta por ser entre sennor y vasallos, y mucho más por haver a nos
recorrido él y ellos, ca en otra manera de presente no nos entremeteríamos delas
dichas sus differencias. Pero, pues han a nos recorrido, conviene que les minis-
tremos justicia y les pongamos en reposo, siempre pero advenir, conservar y
guardar la hermandat y capítulos de aquélla, y que contra ella y los capítulos
della, los dichos habitantes en la dicha villa y lugares por el dicho Palafoix ni por
officiales suyos no sean maltractados, que assí, bien por sus cartas nos lo ha sig-
nificado. Y si en cosas algunas tocantes a la dicha hermandat recorreran a vos
los sobredichos della dicha villa y lugares quexándose de algún mal tractamien-
to, comprehenso el caso o casos della dicha hermandat, assí bien de aquél les
fareys complir de justicia según los capítulos della dicha hermandat, y por los
officiales de aquélla siempre por nos dareys avís de lo que sobre eso passara
entre las dichas partes ante vos, porque seamos previsto en lo que más cumplie-
re mandemos proveer (Dada en Medina del Campo a XVIIII de febrero del anyo
nil CCCCLXXXVIIII. Yo, el Rey. L. González, secretario. Al Illustrissimo y reveren-
dissimo don Alonso de Aragón, arzobispo de Çaragoça, nuestro muy caro y muy
amado fijo y lugarteniente general en el reyno de Aragón)”57.
57
E. SARASA SÁNCHEZ, “El feudalismo en Aragón: una hipótesis de trabajo y comprensión para la
época medieval”, Homenaje a José María Lacarra. Príncipe de Viana Anejo 3-1986, Pamplona, Apéndice.
[ 27 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 28
58
C. GÓMEZ URDÁÑEZ, Arquitectura civil en Zaragoza en el siglo XVI, I, Diputación General de
Aragón, Zaragoza 1987; y más recientemente, Zaragoza y los palacios del Renacimiento, Ibercaja,
Zaragoza 2008.
59
M.ª T. IRANZO y C. LALIENA, obra citada.
[ 28 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 29
60
Ibídem, págs. 53-54.
61
M.ª T. IRANZO MUÑÍO, Elites políticas y gobierno urbano en Huesca en la Edad Media,
Ayuntamiento de Huesca 2005.
[ 29 ]
01. Esteban Sarasa 17/2/10 14:04 Página 30
segunda esposa del rey Católico62. Y aunque las relaciones del monarca con
los grandes barones de la tierra no siempre fueron cordiales, predominó la
lealtad pasiva y la colaboración activa; recompensando Fernando el Católico a
los más destacados, como es el caso de la casa de Híjar que recibió de este
soberano el condado de Belchite y los ducados de Híjar, Aliaga y Lécera; sien-
do este título ducal el segundo concedido en Aragón tras el de Villahermosa
ya mencionado.
Indudablemente, el reinado de Fernando II en Aragón (1479-1516) fue un
tiempo de tránsito entre dos épocas, fraguándose en estos años una nueva
mentalidad señorial y nobiliaria y unas nuevas perspectivas de relación con la
monarquía de las principales casas tituladas del reino.
62
M.ª J. CASAUS BALLESTER, “Fernando II y la nobleza aragonesa”, en Ferdinandus rex
Hispaniarum, Cortes de Aragón y Diputación Provincial de Zaragoza 2006, págs. 253-263.
[ 30 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 31
1
Véase la historia del Archivo de la Diputación de Zaragoza.
2
ÁLVAREZ RAMOS, M.A. y ÁLVAREZ MILLAN, C.: Los viajes literarios de Pascual de Gayangos (1850-
1857) y el origen de la archivística española moderna. CSIC, Madrid, 2007.
[ 31 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 32
trales del siglo XIX3. El segundo y el cuarto de sus viajes pasan por tierras ara-
gonesas, donde inspecciona el Monasterio de Piedra, la oficina de amortización
o el Archivo de la Diputación del Reino de Aragón en Zaragoza. Sus cartas son
significativas, transcribimos parte de la dirigida a Don Manuel Bofarull en 1853
que se conserva en la secretaría del Archivo de la Corona de Aragón:
Ayer y hoy he visitado los restos del archivo de la Diputación de Reyno que se
halla en una sala baja del Gobierno política. […] Aquí en Zaragoza y en un
cuarto proximo al despacho del Gobernador he visto varios procesos de cortes y
algunos tomos de actas de la antigua Diputación, ordenanzas de gremios en vite-
la, etc… Díjome Tenorio que había propuesto a los diputados que se mandase
todo a su archivo de V., pero que se han resistido. No es eso lo peor, sino que cada
día que pasa disminuye la colección y andan ciertos pajarracos que tienen las
uñas muy largas. He sabido también que los señores de la audiencia tratan de
vender ciertos procesos criminales antiguos que fueron de la inquisición […] por
su parte vea como puede hacerse con ellos y que no vayan a parar a las tiendas4.
Tachaba entonces a los funcionarios provinciales de corruptos y “personas
incompetentes, por no usar otra expresión” más interesados en la venta de estas
piezas a subasteros y coleccionistas privados, o de ser testigos de robos a
manos de particulares de archivos municipales. El panorama del siglo XIX era
pues desalentador. Y estamos hablando de los archivos públicos. ¿Qué no sería
de los archivos privados?
El comienzo del siglo XX y la Guerra civil vienen a dar la puntilla a los res-
tos de estos archivos. Poco sabemos de la actuación de la Junta de Defensa
Nacional en Zaragoza, del Servicio Artístico de Vanguardia o de la Junta
Provincial de Cultura Histórica. Sin embargo sí que afecta de lleno al tema que
nos ocupa la labor de la Junta de Incautación en Madrid5 ya que la mayoría de
los fondos de procedencia aragonesa de los que hablaremos en esta interven-
3
La fuente principal es la propia correspondencia de Pascual de Gayangos conservada en el Archivo
de la Real Academia de la Historia, tanto de su correspondencia más formal con los sucesivos directo-
res del proyecto, como aquella de corte más personal e irónico, con Tomas Muñoz y Romero, encarga-
do del archivo de la Real Academia.
4
ÁLVAREZ RAMOS, M.A. y ÁLVAREZ MILLAN, C.: op. cit., p. 216.
5
Véase PROUST ZARAGOZA, S.: “Fuentes documentales sobre el tesoro artístico durante la Guerra
Civil en el Instituto del Patrimonio Histórico Español”, ARTE protegido: memoria de la Junta del Tesoro
Artístico durante la Guerra Civil: [exposición] Museo Nacional del Prado del 27 de junio al 14 de sep-
tiembre de 2003. Madrid: Instituto del Patrimonio Histórico Español: Museo Nacional del Prado, 2003.
ÁLVAREZ LOPERA, J.: La política de bienes culturales del gobierno republicano durante la Guerra Civil
Española. Madrid: Dirección General de Bellas Artes y Archivos, 1982. También: JARAMILLO GUERREI-
RA, M.A.: “Los archivos y la Guerra civil (1936-1939)”, en Historia de los archivos y de la archivística en
España, Universidad de Valladolid, 1998. PÉREZ BOYERO, E.: “El archivo de la Biblioteca Nacional:
fuentes documentales para el estudio de los archivos, bibliotecas y museos españoles durante la guerra
civil”. Biblioteca en guerra, catálogo de la exposición. Biblioteca Nacional, 2005.
[ 32 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 33
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
ción fueron recuperados en Madrid entre 1937 y 1938. Este aspecto es relevan-
te, pues es la razón de encontrarnos con un nutrido volumen de procedencias
dispersas y en la mayoría de los casos “desbaratadas”.
Como ya conocen, el Archivo de la Nobleza, tiene como fines la conserva-
ción y custodia de todos aquellos archivos procedentes de la nobleza española
cuyos propietarios tengan el interés de que en esta institución queden bajo cus-
todia. Es por tanto un archivo público que conserva archivos de origen privado.
A estas alturas, el Archivo de la Nobleza, es una institución cultural ya consoli-
dada como centro de referencia y conservación que reúne, organiza y custodia
los archivos generados y recibidos por la Nobleza Española, difundiendo el
contenido de sus documentos, adquiridos por el Estado o depositados por sus
propietarios, para su uso por la investigación, la cultura y la información. En
este sentido, tiene como funciones primordiales: Conservar y organizar los
archivos nobiliarios custodiados; elaborar los instrumentos de descripción y
control necesarios para su consulta y preservación; informar sobre el contenido
de los fondos y garantizar el acceso a los mismos de acuerdo con la normas y
el marco legal vigente; asesorar a los propietarios de archivos familiares en
temas de conservación y tratamiento archivístico; potenciar la recuperación,
difusión y conservación de los archivos de la Nobleza Española; reunir los fon-
dos nobiliarios españoles, físicamente o en cualquier otro soporte alternativo,
para favorecer el conocimiento y el acceso a su patrimonio6.
Conviene recordar que debido al carácter privado de estos archivos, no se
encuentran todos recogidos en un único centro, y mucho menos en el Archivo
de la Nobleza. Siguiendo el modelo anglosajón, los archivos nobiliarios hispa-
nos están dispersos por archivos, bibliotecas, fundaciones, museos e incluso en
centros de documentación. Así encontramos otros archivos públicos que con-
servan fondos familiares: el Archivo Histórico Nacional7, Archivo General de
Simancas8, el Archivo de la Corona de Aragón (Sástago), el Archivo del Reino
de Galicia (San Martín de Ombreiro), el Archivo del Reino de Mallorca (Can
Torrella), el Archivo del Reino de Valencia (Gandía y Alacuás) y el Palacio Real
6
Remitimos a la Carta de Servicios de la Sección Nobleza, disponible en Internet en la dirección:
[Link]
7
La transferencia de los fondos pertenecientes a la antigua Sección Títulos y Familias a Toledo fue
incompleta, sin contar con sus propias fuentes para el estudio de la aristocracia española. A este res-
pecto, consultar SARRABLO AGUARELES, E. y MARTÍNEZ BARA, J.A. (1951-1954): Archivo Histórico
Nacional. Catálogo alfabético de los documentos referentes a Títulos del Reino y Grandezas de España.
Conservados en la Sección Consejos Suprimidos, Madrid, 3 vv.
8
PRIETO CANTERO, A. (1975): Casa de Medina Sidonia. Catálogo de documentación histórica exis-
tente en el Archivo General de Simancas, Madrid.
[ 33 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 34
9
CARRASCO MANCHADO, A.I. (2006): “El armorial moralizado de Antonio García de Villalpando:
Heráldica y propaganda de los Reyes Católicos”, en LADERO QUESADA, M.A. (coord.): En la España
Medieval. Anejos. Estudios de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria, 1, pp. 113-130.
10
GARCÍA CUBERO, L. (1992): Bibliografía Heráldico-Genealógica-Nobiliaria de la Biblioteca
Nacional: (Manuscritos), Madrid.
11
MARÍAS, F. (2007): El Hospital Tavera de Toledo. Fundación Casa Ducal Medinaceli.
12
LAFUENTE URIÉN, A. (1996): “Los archivos familiares: La Sección Nobleza del Archivo Histórico
Nacional. Tratamiento archivístico y fuentes documentales” en La Investigación y las Fuentes documen-
[ 34 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 35
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
tales de los archivos. I y II Jornadas sobre Investigación en Archivos, Guadalajara, ANABAD. Castilla-La
Mancha y Asociación de Amigos del Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, pp. 975-997. LAFUEN-
TE URIÉN, A. (1996): “Proceso de formación del Archivo de la Nobleza en Toledo”, en Actas del I
Simposium sobre los archivos familiares en España: estado de la cuestión. Santander, Asociación para la
defensa del Patrimonio Bibliográfico y Documental de Cantabria, pp. 11-42. GARCÍA ASER, R. y
LAFUENTE URIÉN, A. (2000): Archivos Nobiliarios, Cuadro de Clasificación. Sección Nobleza del Archivo
Histórico Nacional, Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
13
La evolución de los archivos nobiliarios ya la comentamos en las Jornadas sobre El señorío
Ducado de Híjar: “El Archivo de la Nobleza de Toledo: centro de conservación de fondos nobiliarios”.
P.49.
14
SÁNCHEZ PRIETO, A.B. (1995): “Un tipo documental fundamentalmente nobiliario: la confedera-
ción. Aspectos jurídico-diplomáticos (siglos XV-XVI)”, Cuadernos de Estudios Medievales, 20, 47-63.
15
KAGAN, R.L. (1991): Pleitos y pleiteantes en Castilla 1500-1700, Valladolid.
[ 35 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 36
16
COLÁS LATORRE, G. (1986): “El régimen señorial en Aragón”, En Jerónimo Zurita, nº 8. ABADÍA
IRACHE, A. (1993): Señorío y crédito en Aragón en el siglo XVI. Zaragoza, IFC.
17
Censo crediticio semejante al censo consignativo castellano, entendido como la venta de una par-
ticipación de renta perpetua o temporal, señorial en este caso.
18
COLÁS LATORRE, G. (1986): op. cit.
19
ATIENZA, A., COLÁS, G. Y SERRANO, E. (1999): El señorío en Aragón (1610-1640) Cartas de
población. Zaragoza, p. 8.
20
Causa criminal interpuesta por el conde de Fuensalida contra Martín Fernández Portocarrero por
la ocultación de papeles de su archivo (1623). SNAHN. FRÍAS, C. 1525, D. 2.
21
BOUZA ÁLVAREZ, F. (2001): Corre manuscrito. Una historia cultural del Siglo de Oro, Madrid, p. 286.
[ 36 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 37
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
22
La consulta de su catálogo no ofrece información sobre este asunto; de la época sólo conserva un
memorial de 1648, defendiéndose Rodrigo Sarmiento de Mendoza, conde de Salinas e Híjar, contra los
que le llamar traidor al rey; aparte de esto, nada, ni tan siquiera las levas o reclutas realizadas en sus
dominios. CASAUS BALLESTER, M.J. (1997): Archivo Ducal de Híjar. Catálogo de los fondos del antiguo
Ducado de Híjar (1268-1919), Teruel, p. 909.
23
SÁNCHEZ GONZÁLEZ, A. (1999): Documentación de la Casa de Medinaceli: El Archivo General
de los Duques de Segorve y Cardona, Madrid.
24
Del texto de la introducción al Catálogo “Tesoros ocultos” por GÓMEZ VOZMEDIANO, M.F. y
LAFUENTE URIÉN, A. en LAVÍN BERDONCES, A. C. y LAFUENTE URIÉN, A. (2007): Tesoros ocultos.
Fondos selectos del Museo del Greco y del Archivo de la Nobleza, Madrid, Ministerio de Cultura.
25
Inventario de los instrumentos públicos otorgados ante Miguel Clavo de Pazos, Sebastián Manuel
Inés Mejía, Francisco López de la Parra y Juan Pérez, relativos a la Casa del Infantado y a otros particu-
lares, correspondientes a los años 1619, 1626, 1631, 1639, 1641, 1642 y 1645, entregados en 1784,
(SHAHN. OSUNA, C. 2346, D. 21-23). Índice de las escrituras otorgadas ante Juan de Mañas Castilla, rela-
tivos al periodo 1667-1697 (SNAHN. OSUNA, C. 2346, D. 1-19). Inventario de los registros de escrituras
correspondientes a la casa ducal otorgadas ante el escribano Antonio Fernández de Gay, remitidos a
Madrid entre 1760-1784, aproximadamente (SNAHN. OSUNA, C. 2346, D. 20). Certificaciones e índices de
protocolos de los escribanos de rentas de la Casa del Infantado, entregados al Archivo General, entre
1790-1810 (SHAHN. OSUNA, C. 3339).
[ 37 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 38
ron de los protocolos locales al ser oficios vinculados a su Casa, de forma que
nuestro Centro conserva unos 300 registros de escrituras públicas pertenecien-
tes al periodo 1400-1785.
La ultima fase de dispersión o “cierre” del archivo histórico que ocurre alre-
dedor de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, resulta funda-
mental para conocer el estado en que nos encontramos estos archivos en la
actualidad. Con Carlos IV se inicia el proceso de desvinculación o de liberali-
zación de bienes vinculados, especialmente de mayorazgos. Este proceso se ini-
cia por Real Cédula de 1798 de 21 de febrero por la cual se ordena que se ven-
dieran las casas pertenecientes a propios y arbitrios de los pueblos. El 24 de
septiembre de 1798 se autoriza la enajenación de las vinculaciones y mayoraz-
gos, con la única salvedad de que se impusiera su precio en la Caja de amor-
tización. Posteriormente, tras las Cortes de Cádiz, el decreto de 11 de noviem-
bre de 1820 proclama solemnemente la supresión de todos los mayorazgos,
fideicomisos, patronatos y cualquier otra especie de vinculación de bienes, aun-
que sólo permitía disponer de inmediato de la mitad de los bienes, salvaguar-
dando la otra mitad para sus sucesores directos. La normativa definitiva se pro-
mulga en 1841 con Madoz. Estas leyes desamortizadoras y las disposiciones de
disolución de vínculos y mayorazgos de Madoz, que junto a la posibilidad de
dividir los títulos nobiliarios por la Ley de 1820, favorecen la dispersión de las
propiedades y los títulos nobiliarios entre los herederos de una misma familia,
o las quiebras económicas de algunas de las familias con mayores fortunas de
España, por mala administración o sencillamente por el despilfarro continuado,
como fue el sonadísimo caso de la quiebra de la Casa de Osuna por la actua-
ción de su extravagante duque, Mariano Téllez Girón26. Por regla general, tales
archivos corrieron la misma suerte que sus linajes, concentrándose o dispersán-
dose al albur de los enlaces matrimoniales o los litigios por los títulos, suscita-
dos por lo común ante la falta de herederos directos o por inhabilitaciones
regias. Precisamente este agitado pleitear favoreció la revalorización de sus fon-
dos documentales hasta fechas tardías27. Así, se dispersaron algunos, se malba-
rataron otros, siendo vendido el papel al peso28, y se destruyó la unidad inter-
26
ATIENZA, I. y MATA OLMO, R.: “La quiebra de la Casa de Osuna”, Moneda y Crédito, 176 (mar-
zo de 1989).
27
Muestra del exquisito cuidado tratamiento archivístico de tales depósitos, en 1868 se coloca un
testigo que consigna haberse sacado del archivo una real cédula de Fernando el Católico señalando a
Diego Álvarez de Bracamonte, Señor de Fuente El Sol, cierta cantidad anual de acostamiento (1505).
SNAHN. PARCENT, C. 190, D. 8.
28
Ejemplares del diario El Liberal, con fecha de 31 julio y 2 agosto de 1884, publicando la noticia
de la venta de papeles procedentes del Archivo de la Casa de Osuna y cartas desmintiendo este hecho.
SNAHN. OSUNA, C. 3452, D. 9.
[ 38 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 39
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
29
Este singular Archivo, Biblioteca y Museo sigue el modelo anglosajón y radica en la calle Fortuni,
43 (Madrid).
30
Así, en 1914, el ayuntamiento sevillano compró el legado de los Ortiz de Zúñiga. FRANCO
IDÍGORAS, I. (2000): Catálogo de la colección nobiliaria del Archivo Municipal de Sevilla: el archivo
familiar de los Ortiz de Zúñiga, Sevilla.
31
El fondo impreso de su Biblioteca supera los 400.000 volúmenes, entre los que destacamos el
legado del académico Eduardo Fernández de San Román, marqués de San Román, que se incorporó a
los fondos en 1888 con obras de tema fundamentalmente militar. Entre los manuscritos, la colección
documental más copiosa es la recopilada por Luis de Salazar y Castro, cronista de Castilla e Indias y Real
(†1734), especialmente fértil en datos genealógicos, se incorporó la Real Academia en 1850 y está com-
puesta por más de 1.600 tomos que contienen unos 78.000 documentos, entre originales y copias. CON-
TRERAS, R. (1979): Fondos Americanistas de la Colección Salazar y Castro. Catálogo. Real Academia de
la Historia, Madrid.
32
GARCÍA CUBERO, L. (1992): Bibliografía heráldico-genealógica-nobiliaria de la Biblioteca
Nacional (Manuscritos), Madrid. Así como ANDRÉS, G. de (1995): “La biblioteca manuscrita del cama-
rista de Castilla Fernando José de Velasco en la Biblioteca Nacional”, Cuadernos de Investigación
Histórica, 16, pp. 143-65.
33
ÁLVAREZ LOPERA, J. (1982): La política de bienes culturales del Gobierno Republicano durante la
Guerra Civil española, Madrid.
[ 39 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 40
34
Lo requisado durante la Guerra Civil fue depositado en el Archivo Histórico Nacional, como tan-
tos otros, en 80 cajones y 143 sacos.
35
El Gobierno de Burgos, por Orden de 23 de diciembre de 1936, crea las juntas provinciales de
Cultura Histórica y del Tesoro Artístico, para catalogar los tremendos daños ocasionados en el patrimo-
nio artístico español desde el estallido de la II República, proponiendo recoger lo que todavía se con-
servaba en el archivo o biblioteca de cada capital para redactar los informes preceptivos. Semanas des-
pués, el 14 de enero 1937 se crea el Servicio Artístico de Vanguardia, con el objeto de custodiar los
bienes culturales incautados y catalizar la recogida de objetos robados, para devolverlo a sus legítimos
dueños. En 1938, dependiendo del Ministerio de Educación Nacional de Bellas Artes y de su Jefatura
Nacional de Bellas Artes, se establece el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, que
incluía, entre otros, los documentos históricos y los archivos personales de los desafectos, recomendán-
dose confeccionar guías que recogieran sus fondos. Asimismo se instauran los Patronatos provinciales
para el fomento de Bibliotecas, Archivos y Museos Arqueológicos, por decreto de 13 de octubre de
1938. Cuando el fin del conflicto estaba cercano, se dictamina la reversión al Estado de los archivos y
bibliotecas de Cataluña, en enero de 1939. En definitiva, militarización de la cultura en tiempos de gue-
rra y grave pérdida de patrimonio por la radicalización del conflicto.
[ 40 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 41
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
36
BOE, 18-V-1941, nº 138, p. 3.553.
37
Esta clasificación es de autoría propia. Quedó publicada por primera vez en LAFUENTE URIÉN,
A. (2000): “Archivos nobiliarios custodiados en centro públicos. Evolución histórica y fuentes de investi-
gación”. Boletín de la ANABAD., 2, p. 39 y ss.
[ 41 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 42
diendo otras ramas correspondientes a otras tantas familias y títulos –y con ellos
los archivos– como veremos a continuación. Como ejemplo aragonés de este
caso citamos al Archivo de los Duques de Parcent.
Sin embargo, un caso mucho más común es aquel en el que por ruptura de
la línea sucesoria masculina, el archivo familiar acaba incorporándose como
secundario o rama secundaria de un archivo principal. Esto quiere decir que
cuando nos encontramos con un grupo de fondos, a continuación es seguro que
nos encontremos con un conjunto –variable de unos archivos a otros– de archi-
vos entroncados con el archivo que da nombre al grupo de fondos. La denomi-
nación de archivo secundario no significa que se le considere de menor rango.
En realidad se trata generalmente de archivos que se han mantenido con sus pro-
pias características y particularidades. La mayoría de los casos de integración de
archivos que nos hemos encontrado se corresponden con este supuesto, es decir
mediante el matrimonio entre el titular o heredero de un título, con una herede-
ra [o transmisora] de los derechos de sucesión de otros títulos, mayorazgos y/o
propiedades. Estos, con los que junto con el archivo correspondiente, pasan a
integrarse con los del marido, o su hijo primogénito según los casos. Podríamos
encontrar abundantes casos como ejemplo. El archivo de Parcent nos ofrece
algunos ejemplos, como el del condado de Bureta. Estas incorporaciones, con
carácter general, suelen resultar definitivas, aunque en ocasiones puede darse el
caso de reclamaciones por parte de terceros que alegan “mejor derecho”, o bien
heredar el título otro pariente por diversas circunstancias.
Otro tipo de integración de un archivo secundario en otro principal es
mediante pleito de tenuta. Cuando la línea sucesoria masculina se interrumpe,
pleitean al título o al mayorazgo diversos candidatos que esgrimen poseer el
mejor derecho, como es el caso de la incorporación del archivo de la Casa de
Gurrea a Parcent. En otros casos por extinción de línea directa recae el título
en familiares colaterales, que además pueden ser titulares de otros tantos títu-
los. Contamina se une de esta forma a la Casa de Parcent.
No es ya tan habitual como el caso anterior, pero sí algo frecuente, que en
ocasiones se conservan en los archivos familiares otros archivos de diversas insti-
tuciones o personalidades cuya relación con dicha familia fue inexistente, en prin-
cipio. En algunos casos se trata de documentación cuyo nexo de unión al grupo
de fondos se ha perdido, o desconocemos. En otros, se debe a auténticas casua-
lidades o causas extraordinarias. A estos archivos los denominamos archivos aje-
nos. El archivo del consulado de Cádiz en el fondo Parcent es un buen ejemplo
de este tipo de archivos de instituciones conservados en archivos privados.
Hasta ahora hemos hablado de agrupaciones o integraciones de varios archi-
vos. Pasamos ahora a tratar los casos contrarios, que además producen efectos
desintegradores de la unidad de los fondos de archivo y en ocasiones pérdidas
[ 42 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 43
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
38
CAÑADA SAURAS, J. (1986): “La documentación Judicial en Zaragoza”, en: El patrimonio docu-
mental aragonés y la historia, Zaragoza: Diputación General, p. 441.
39
En el AHP de Huesca y en el de la Audiencia Territorial de Zaragoza se conserva también docu-
mentación de dichas Casas.
[ 43 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 44
DUCADO DE PARCENT
CÓDIGO DE FONDO 8.1
Fechas extremas: 1322-1879. Volumen: 719 registros en BDT.
La primera noticia que tenemos del lugar de Parcent (Alicante) es la dona-
ción, en 1328, por el Infante don Pedro, hermano del Rey de Aragón Alfonso
VI, del lugar de la Val del Pop, en el que se incluye este lugar, a María Ladrón
de Vilanova, viuda de Raimundo de Vilanova. Denominándose ya Baronía de
Parcent, es comprada por Pedro de Perandreu en 1528, a Isabel Valterra, viuda
de Miguel de Vilanova. Al desaparecer la línea sucesoria de los Perandreu, la
hereda el monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes de Sariñena (Huesca) en
1611. En 1636 la Baronía pasa a Francisco y Constantino Cernesio por la com-
pra efectuada a dicho monasterio. La Baronía de Parcent se convierte en
Condado el 10 de julio de 1649, siendo dicho Constantino Cernesio Odescalchi
el I Conde. El título de Conde de Parcent continúa en la rama principal,
siguiendo el criterio de primogenitura, hasta la muerte de Fernando de la Cerda
y Carvajal, IX Conde y I Duque de Parcent (otorgado en el 25 de marzo de
1914), momento en que pasa a la rama secundaria con Casimiro Florencio
Granzow de la Cerda, II Duque. El origen de esta rama se encuentra en el
matrimonio entre Juan José Cernesio, VIII Conde de Parcent, y su segunda
esposa, Pelegrina Cortés y Valero, a mediados del siglo XIX.
40
La Casa de Parcent ha recibido el número 8 del cuadro de clasificación de fondos. Sus fondos
secundarios llevarán dígitos del tipo 8.1, 8.2 etc…
[ 44 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 45
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
CONDADO DE CONTAMINA
CÓDIGO DE FONDO: 8.2
Fechas extremas: 1429-1840. Volumen: 58 registros en BDT.
No tenemos noticia del origen de este título hasta el siglo XVI en que apa-
rece la familia Fernández de Heredia como Señores de Cetina y Contamina. El
título de Conde fue concedido a Alonso Fernández de Heredia Pérez de Pomar,
señor de Cetina y Contamina, el 10 de octubre de 1648. El Condado de Conta-
mina pasa a la Casa de Parcent, en 1788, con la muerte sin sucesión de Faus-
to Francisco de Palafox, Marqués de Ariza y Conde de Santa Eufemia, viudo de
María Joaquina Fernández de Heredia, VI Condesa de Contamina. Hereda el
título José Antonio de la Cerda y Cernesio, hijo de José María de la Cerda, V
Conde de Parcent, y de María del Carmen Antonia Marín de Resendi, nieta de
Ana María Fernández de Heredia y Eguarás, V Condesa de Contamina. A partir
de este momento, el título de Conde de Contamina lo usa el hijo primogénito
y heredero del Conde de Parcent.
[ 45 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 46
MARQUESADO DE BÁRBOLES
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.1
Fechas extremas: 1340-1853. Volumen: 33 registros en BDT.
El Marquesado de Bárboles tiene su origen en el vínculo fundado por Martín
Miguel Jiménez de Embún, en su testamento de 3 de enero de 1400. El título
de Marqués fue concedido a Juan Jiménez Cerdán Fernández de Heredia, Señor
de Bárboles, y Barón de Agón y Pinseque, en 20 de marzo de 1647. El
Marquesado de Bárboles se une a la Casa de Contamina por el matrimonio de
Beatriz Cerdán y Gurrea, II Marquesa de Bárboles, con Antonio Fernández de
Heredia Pérez de Pomar, II Conde de Contamina, a comienzos del siglo XVII.
[ 46 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 47
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
MARQUESADO DE EGUARÁS
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.3
Fechas extremas: 1518-1850. Volumen: 27 registros en BDT.
El Marquesado de Eguarás tiene su origen en el vínculo fundado en las capi-
tulaciones matrimoniales de Dionisio de Eguarás e Isabel Díaz de Armendáriz,
el 11 de septiembre de 1584. Se otorga el título de Marqués a Francisco
Antonio Eguarás y Pasquier el 21 de julio de 1703. Se une a la Casa de
Contamina por el enlace entre Dionisio Eguarás, III Marqués, y Mª Magdalena
Fernández de Heredia, IV Condesa de Contamina, a fines del siglo XVII. Se
separa del título de Parcent tras la muerte de José Máximo de la Cerda, VII
Conde de Parcent (posiblemente pasó a su hija Virginia de la Cerda, casada con
el Conde de Vega Mar).
RELACIÓN DE TITULARES
Francisco Antonio Eguarás y Pasquier, I Marqués
Dionisio Eguarás, II Marqués
Ana Mª Fernández de Heredia, III Marquesa
[ 47 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 48
MAYORAZGO DE BARILLAS
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.4
Fechas extremas: 1545-1802. Volumen: 7 registros en BDT.
El Mayorazgo de Barillas fue fundado por Carlos Pasquier de Agorreta en su
testamento de 18 de diciembre de 1519. Se une al Marquesado de Eguarás por
el matrimonio de Margarita de Eguarás con Carlos Pasquier, a fines del siglo
XVI.
RELACIÓN DE TITULARES
Juan Marín de Villanueva, I Conde
Miguel Marín de Villanueva, II Conde
Elena Marín de Villanueva, III Condesa
A partir de este momento el título va unido a Contamina
Mª Magdalena Fernández de Heredia, IV Condesa
Ana Mª Fernández de Heredia, V Condesa
Mª Joaquina Fernández de Heredia, VI Condesa
A partir de este momento el título se separa de Contamina
Pedro Mª Pérez de Pomar, VII Conde
[ 48 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 49
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
RELACIÓN DE TITULARES
Luis Pérez de Pomar, I Barón
Martín de Aragón, II Barón
Bernardino Pérez de Pomar, III Barón
Bernardino Pérez de Pomar, IV Barón
Juan Pérez de Pomar, V Barón
Justo Pérez de Pomar, VI Barón
José Pérez de Pomar, VII Barón
A partir de este momento el título se une a Contamina
Alonso Pérez de Pomar, VIII Barón, I Conde de Contamina
Antonio Fernández de Heredia, IX Barón
Alonso Fernández de Heredia, X Barón
Mª Magdalena Fernández de Heredia, XI Baronesa
A partir de este momento el título se separa de Contamina
Mariana Pérez de Pomar, XII Baronesa
Bernabé Pérez de Pomar, XIII Barón
A partir de este momento el título se vuelve a unir a Contamina
Fausto Francisco de Palafox, XIV Barón
BARONÍA DE TORRELLAS
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.7
Fechas extremas: 1476-1789. Volumen: 9 registros en BDT.
El título de Barón de Torrellas fue concedido a Pedro López de Gurrea, alias
Torrellas, Señor de Torrellas, tras la concordia celebrada en 1381 por el repar-
to de la herencia de su padre Lope de Gurrea, Señor de Gurrea. La documen-
tación conservada indica que, a comienzos del siglo XVII, la Baronía se deno-
mina de Sánchez y Torrellas y la hereda Miguel de Gurrea, Marqués de
Navarrés, a través de su madre, Ana Torrellas y Bardají. Ya en el siglo XVIII, se
suceden varios pleitos por la aprehensión de esta Baronía, seguidos por los
sucesores de Juan Jiménez Cerdán, I Marqués de Bárboles, heredero de dicha
Ana de Torrellas, pasando finalmente a los Marqueses de Ayerbe.
[ 49 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 50
BARONÍA DE ANTILLÓN
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.8
Fechas extremas: 1414-1738. Volumen: 14 registros en BDT.
En 1392 el Señorío de Antillón es comprado por Miguel de Gurrea, Señor de
Sangarrén, a Pedro de Urgell, hijo del Conde de Urgell. En 1414, su hija
Aldonza se lo vende a su vez a Berenguer de Bardají, quien recibe el título de
Barón en ese mismo año. A comienzos del siglo XVII la Baronía llega a Juan
de Torrellas, Barón de Torrellas, quien heredó también el Vínculo de los
Sánchez de Toledo. Al ser incompatible la posesión de ambos, se produce un
pleito entre Juan de Torrellas y su primo Martín de Torrellas, alias Bardají,
quien se denomina a sí mismo Barón de Antillón (ver Fondo 2, Subfondos 7 y
9). A partir de ese momento, la información contenida en la documentación no
nos permite conocer su trayectoria posterior.
[ 50 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 51
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
DUCADO DE LECERA
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.11
Fechas extremas: 1703-1791. Volumen: 10 registros en BDT.
El Título de Duque de Lecera fue concedido por Fernando el Católico a Juan
Fernández de Híjar, Duque de Híjar y Conde de Aliaga, en 1493. Francisco
Antonio Fernández de Híjar, Duque de Lecera y de la Palata y Conde del Real
[ 51 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 52
CONDADO DE PLASENCIA
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.12
Fechas extremas: 1672-1814. Volumen: 3 registros.
El título de Conde de Plasencia fue concedido a Pedro de Lanuza y Jiménez
de Urrea en 1611. Juan Antonio de Lanuza, Conde de Plasencia, fue el segun-
do marido de María Joaquina Fernández de Heredia, VI Condesa de Contamina
(ver Fondo 2 y Subfondos).
MARQUESADO DE ARIZA
CÓDIGO DE FONDO: 8.2.13
Fechas extremas: 1486-1795. Volumen: 7 registros en BDT.
El título de Marqués de Ariza fue concedido a Francisco Rebolledo de
Palafox, el 27 de agosto de 1611. Fausto Francisco de Palafox, Marqués de
Ariza y Conde de Santa Eufemia, fue el tercer marido de María Joaquina
Fernández de Heredia, VI Condesa de Contamina, heredando sus títulos a su
muerte en 1775 (ver Fondo 2 y Subfondos).
CONDADO DE BURETA
CÓDIGO DE FONDO: 8.3
Fechas extremas: 1462-1814. Volumen: 47 registros en BDT.
El título de Conde de Bureta es concedido a Antonio Marín de Resendi y
Francia, Señor de Bureta, el 24 de marzo de 1678. Se une a la Casa de Parcent
por el matrimonio entre María del Carmen Antonia Marín Fernández de Here-
dia, V Condesa de Bureta, y José María de la Cerda Cernesio, V Conde de Par-
cent, en la segunda mitad del siglo XVIII. En 1796, este Condado pasa a Juan
Crisóstomo López Fernández de Heredia y Marín de Resendi, VI Conde de
Bureta, tras un pleito mantenido con los Condes de Parcent.
[ 52 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 53
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
CONDADO DE SOBRADIEL
CÓDIGO DE FONDO: 8.3.1
Fechas extremas: 1607-1829. Volumen: 22 registros en BDT.
El título de Conde de Sobradiel fue otorgado a Álvaro Celdrán de Bolea y
Castro, Señor de La Almunia y de Sobradiel, el 5 de junio de 1639. Fue enaje-
nado con autoridad real en 1660 a Sebastián Cavero. Está relacionado con la
Casa de Bureta por el matrimonio de Joaquín Cayetano Cavero, Conde de
Sobradiel, con Pilar Joaquina Marín de Resendi, hermana de Mª del Carmen
Antonia Marín de Resendi, V Condesa de Bureta y esposa de José Mª de la
Cerda y Cernesio, V Conde de Parcent.
BARONÍA DE GURREA41
CÓDIGO DE FONDO: 8.4
Fechas extremas: 1355-1869. Volumen: 455 registros en BDT.
El Vínculo fue fundado por Lope de Gurrea en su testamento abierto en
1381. Tras la muerte sin sucesión de Cristóbal Pío Funes de Villalpando, XVI
Barón de Gurrea, V Conde del Villar y VI de Atarés, la Baronía pasa a la Casa
de Bureta a través de Antonia de Gurrea y Suelves, casada con Matías Marín de
Resendi, II Conde de Bureta, y más adelante a la de Parcent, por el matrimo-
nio de María del Carmen Antonia Marín Fernández de Heredia, V Condesa de
Bureta, con José María de la Cerda Cernesio, V Conde de Parcent. Al separarse
los títulos de Parcent y de Bureta se suceden varios pleitos por la posesión de
la Baronía de Gurrea, sentenciándose finalmente a favor de la Casa de Parcent.
41
Véase además los fondos 53: Gurrea, 999.32 y 999.69 de la SNAHN.
[ 53 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 54
[ 54 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 55
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
CONSULADO DE CÁDIZ
CÓDIGO DE FONDO: 8.6.1
Fechas extremas: 1689-1801. Volumen: 35 registros en BDT.
No tenemos constancia de su relación con la Casa de Parcent, habiendo
encontrado solamente un fragmento de una carta de mediados del siglo XVIII,
felicitando, por su nombramiento como Cónsul a una persona cuya identidad
no hemos podido precisar.
42
Las cajas de este fondo permanecen aún en la Sección de Diversos del AHN, sin identificar ni describir.
[ 55 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 56
43
Este fondo aún no se ha terminado de describir, por eso aparecen tantos registros por determinar
a su fondo.
44
Ingresó en el AHN con la denominación “Estercuel” que hemos mantenido, mientras no se
demuestre documentalmente que es el mismo fondo que Bardají.
[ 56 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 57
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
45
Pertenece al Archivo de los Marqueses de Torrelaguna.
[ 57 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 58
46
Se mantiene esta procedencia mientras no se demuestre documentalmente que no pertenece al
Archivo de Parcent.
[ 58 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 59
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
cos, y documentación de función de los duques XI, XII y XIII, entre ellos tam-
bién del General José Palafox Melci. Asimismo hay documentación de testa-
mentarías y de la administración de las propiedades y administraciones territo-
riales de la familia. Se guardan también documentos del mayorazgo de
Hinojosa (una caja) que procede de la familia apellidada Velasco, residente en
Santander y con propiedades en la zona de Arévalo, con unas fechas extremas
de 1745-1823. La mayoría de la documentación está relacionada con los pleitos
y la posesión por la casa de Híjar de este mayorazgo. Se conserva también un
pequeño fondo (una caja) de la familia Tobalina, que no parece tener relación
con los Duques de Híjar. Sus fechas extremas oscilan entre 1575-1900.
[ 59 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 60
47
Ver LAFUENTE URIÉN, A.: Inventario del archivo de los condes de Priego. Ministerio de Educación
y Cultura, 1999.
[ 60 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 61
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
[ 61 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 62
48
LAFUENTE URIÉN, A: Inventario del Archivo de los Condes de Priego. Madrid: Ministerio de
Educación y Cultura, 1999.
49
El fondo Sástago se conserva por el momento en el Archivo de la Corona de Aragón.
[ 62 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 63
FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL SEÑORÍO EN ARAGÓN: FONDOS DEL ARCHIVO DE LA NOBLEZA (TOLEDO)
del Pilar, y de doña Leonor Veco, viuda, tutores de los bienes y persona de
Juan de Funes, Señor de la Baronía de Quinto, menor de edad, junto con la
aljama y jurados de moros de Gelsa, y los concejos y jurados de la Velilla, el
de Alforque, y el de la villa de Quinto, venden un censal de 625 sueldos jaque-
ses a favor de Beatriz Serra, vecina del lugar de Gelsa. Se habla de un proce-
so ante el justicia de Aragón, que no continúa por faltar la parte inferior del
documento.
[ 63 ]
02. Aránzazu Lafuente 17/2/10 14:05 Página 64
[ 64 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 65
Universidad de Zaragoza
[ 65 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 66
[ 66 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 67
[ 67 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 68
[ 68 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 69
[ 69 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 70
Sin embargo, a pesar de todas estas informaciones, queda mucho por mati-
zar y resolver, porque hay otro gran problema de fondo en nuestro análisis que
desemboca en preguntas de mayor complejidad y profundidad si cabe. ¿Qué
bases materiales tuvieron durante la baja Edad Media estos señoríos del primer
conde de Aranda? ¿Qué actividades económicas se realizaban en sus tierras?
¿Qué tipo de rentas pagaba esta ingente cantidad de vasallos? ¿Bajo qué fór-
mulas de jurisdicción señorial vivían?
Esas preguntas no son nuevas, nos retrotraen bastantes años en las preo-
cupaciones de la historiografía española. Los señoríos nobiliarios constituye-
ron la forma dominante de organización político-institucional de las socieda-
des rurales de la Península Ibérica ya en época bajomedieval. El factor
decisivo para distinguir los diversos tipos de dominios señoriales es el ámbi-
to del ejercicio del poder de sus titulares a través de los privilegios de juris-
dicción, sin que exista por ello disociación alguna entre riqueza y política.
De hecho, para muchos nobles en el siglo XV lo más importante comenzaba
a ser no tanto las rentas agrarias que obtenían de la propiedad de la tierra
como el conjunto de derechos ejercidos sobre una amplia masa de campesi-
nos vasallos. El señorío fue por consiguiente una forma de organización de
la sociedad y, en algunas áreas, la forma de organización política más difun-
dida, aunque no fuese una estructura territorial compacta, pues más bien lo
habitual era lo contrario, la fragmentación y la dispersión de sus dominios a
veces entre varios reinos, sobre todo en los grandes patrimonios, como suce-
de con los Urrea. La concesión de señoríos y la constitución de mayorazgos
eran sin lugar a dudas medios contundentes para gobernar un país (IRADIEL
1997).
De forma paralela, debemos focalizar la atención en el nivel microeconómi-
co de las explotaciones señoriales, el nivel real donde se ejercen las exacciones
y se practican las opciones campesinas con el objetivo de adaptar mejor las
capacidades de producción en función de la tierra y de la mano de obra dis-
ponibles para satisfacer las necesidades esenciales de la comunidad vecinal
(IRADIEL 1993, p. 43). El señorío siempre estuvo compuesto por las explota-
ciones campesinas y por los concejos de sus dominios. El análisis del régimen
señorial aragonés hace años que confirmó que los señores mantuvieron por los
fueros del reino una absoluta y suprema potestad sobre los vasallos de sus tie-
rras, es decir, ejercían jurisdicción civil y criminal, alta y baja o mero y mixto
imperio. Jurisdicción, explotación de la tierra, monopolios y rentas enajenadas
eran los principales apartados en que se agrupaban las rentas señoriales. Por
otro lado, arrendamiento, trabajo asalariado y prestaciones personales fueron
los sistemas de explotación más habituales, combinados a veces entre sí
(COLÁS y SALAS 1982, COLÁS 1988).
[ 70 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 71
Desde el siglo XIII, las cartas de población fijaron las primeras condiciones
de propiedad y explotación de los señoríos bajomedievales y modernos, man-
teniéndose muchos de ellos prácticamente sin cambios hasta el siglo XIX. Las
cartas fueron los documentos utilizados siempre por campesinos y señores en
sus pleitos y el quebrantamiento de los pactos que contenían las mismas esta-
ba en la base de los principales fenómenos de conflictividad. En ese sentido,
por lo que respecta a los señoríos del condado de Aranda, se conocen los tex-
tos de cinco cartas pueblas correspondientes a los lugares valencianos de
Alcalatén en 1233, Sollana en 1277, Xodos en 1292, L’Alcora en 1305 y Llucena
en 1335. En contraste sólo disponemos para la parte aragonesa de la carta pue-
bla de Tierga del año 1334 que, en verdad, fue otorgada por una rama colate-
ral de los Urrea (MAINÉ, 1993). De forma complementaria, hay un acto de
homenaje y toma de posesión de la morería de Mislata del año 1476 (NAVA-
RRO, 2005, pp. 126-127 y 132-136) y sendos capítulos de arrendamiento de
[ 71 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 72
[ 72 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 73
prados, montes y aguas, e todas aquellas costumbres que nulla puebla e buena
deve haver al buen fuero de Çaragoça. En contrapartida, se retuvo para sí hues-
te y cabalgada, horno y molino, jurando el citado señor sobre la cruz y el libro
de los Santos Evangelios que cumpliría las conveniencias establecidas con esas
dos personas. Las ordenanzas municipales más antiguas de Xodos son del siglo
XVI, bastante tardías, pero tal vez permitan ver cómo se seguiría aplicando la
justicia por costumbre desde siempre, a fueros de Aragón o de Valencia (DÍAZ
1993).
La carta puebla de L’Alcora es del 31 de diciembre de 1305. En ella Juan
Jiménez de Urrea, señor de Monteagudo y Alcalatén, otorga el término de
L’Alcora a 110 repobladores cristianos a fuero de Aragón (GUINOT 1991, doc.
241). El documento es extenso y muy detallado y afecta directamente a la que
parece ser la población más importante de la tenencia a principios del siglo
XIV (la villa mia que es dicha la Puebla de la Alcora d’Alcalaten) con todo el
término de aquella, casas, casales, huertas, viñas, plantas, tierras labradas y yer-
mas, aguas, azudes, acequias, ríos y fuentes. El señor otorga muchas concesio-
nes a los repobladores, comenzando por el reconocimiento de su propia orga-
nización concejil al permitir la elección de sus oficiales municipales. Permite el
libre uso de instalaciones múltiples como la fragua de la herrería, la carnicería,
la pescadería, la cocción de pan, los pastos, la extracción de recursos naturales
(leña, cal, yeso), las calderas para teñir paños, la escribanía, la dehesa de Araia
y el agua que llega al término por el río de Llucena. En contrapartida –y esto
es lo que más nos interesa– retiene para sí como monopolios señoriales los
hornos, los molinos, el mercado, el peso, la lezda, el peaje, las ferias y todo
aquello que se acostumbra a fuero de Aragón. Específicamente el señor se
reserva diez quiñones de tierra para una decena de mudéjares que podrán
asentarse allí con su alamín. Y al año siguiente de concederse esta carta pue-
bla, en 1306 el rey Jaime II otorgará a L’Alcora un privilegio para que celebre
mercado los miércoles de cada semana. El pergamino original con su sello pen-
diente se conserva en perfectas condiciones en el Archivo Histórico Provincial
de Zaragoza (AHPZ, Fondo Híjar, IV-137) y fue emitido por el rey a súplica del
mismísimo señor de Alcalatén, el citado Juan Jiménez de Urrea.
La carta puebla de Llucena fue concedida por Toda Pérez de Urrea, señora
de Alcalatén, y su hijo Juan Jiménez de Urrea, en L’Alcora el 6 de mayo de
1335 (GUINOT 1991, doc. 265). Existe copia original en papel en el Archivo
Histórico Provincial de Zaragoza. Debe ser esa copia B no fechada y realizada
por el notario de Llucena Jaume Sala que Guinot considera perdida. Está escri-
ta en L’Alcora predie nonas madii, a saber, el 8 de mayo (AHPZ, Fondo Híjar,
IV-137). En el documento aparte de los otorgantes figura también como pre-
sente Teresa de Entenza, madre de Toda Pérez de Urrea. No parece tratarse de
la primera carta puebla del lugar a tenor del preámbulo que tiene y en el cual
[ 73 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 74
se alude a los agradables servicios que siempre han prestado a este señorío los
hombres buenos y el vecindario del concejo de Llucena. La concesión se hace
a fuero de Aragón e buen uso e costumbre de Zaragoza. Es parecida a la carta
puebla de L’Alcora en extensión y en detalle de derechos, reteniéndose el
señor también aquí los hornos y los molinos, estableciendo el pago de diezmos
y primicias. Como particularidad cabe notar que aparecen reflejados en el docu-
mento los pueblos lindantes con el término de Llucena, a saber, Xodos,
Vilamalefa, Ludiente, Argelita, Artana, Alcalatén, Les Useres y El Castellar.
Frente a esas cinco cartas pueblas de los lugares valencianos bajo el señorío
de los Urrea sólo disponemos de un documento de estas características para la
parte aragonesa, la carta puebla de Tierga del año 1334 (MAINÉ, 1993). Fue
otorgada por Pedro Jiménez de Urrea, alias Pedro Cornel, obispo de Huesca,
hijo de Jimeno de Urrea, señor de Biota y El Bayo, hijo a su vez de Toda Pérez
Cornel, de la llamada “rama aragonesa” de los Urrea, a la que se les confiscó
en tiempos de Pedro IV su baronía en beneficio de los señores de Alcalatén,
sus parientes valencianos. Por tanto, el documento sería excepcional también
en el sentido de su otorgante a efectos de compararlo en pie de igualdad con
las cartas pueblas valencianas, otorgadas todas por los Urrea de la “rama valen-
ciana”.
Al respecto, el único documento sobre los señoríos aragoneses de los Urrea
que puede anotarse aquí por ahora es el de los capítulos de arrendamiento de
las rentas señoriales de Jarque del año 1439, firmados por Francisco Muñoz,
procurador de Lope Jiménez de Urrea, señor del vizcondado de Rueda
(MACHO 1922-1923, doc. 26). Su arrendador fue Jaime Vidal, ciudadano de
Zaragoza, quien pagaría un precio anual de 4.500 sueldos por valor de todas
las rentas y derechos del citado lugar durante los tres años convenidos en el
contrato. Entre dichas rentas estaban la colecta de la pecha que se pagaba al
señor (2.260 sueldos anuales), el horno de la morería (entre 120 y 140 sueldos
anuales), el molino, el herbaje, la juvería. Además se arrendaba entre otros tri-
butos el llamado “derecho de particiones”, consistente en el quinto de las cose-
chas del monte (trigo, ordio, avena, panes, hilazas, lino, cáñamo, habas, nue-
ces, uvas, cebollas, ajos, nabos, etc.), el noveno de las cosechas de regadío, y
el onceno de las heredades mudéjares que antes hubiesen sido cristianas. El
derecho del peaje no entraba en el arriendo porque ya había sido arrendado
aparte junto al de la villa de Aranda. Por último, el arrendador anticiparía 6.000
sueldos por el precio total de los tres años que iba a durar dicha explotación
económica. De forma complementaria a estos capítulos de arrendamiento se
han localizado diversas noticias sobre el señorío de los Urrea en Jarque y
Aranda a mediados del siglo XV en los fondos de Épila del Archivo de
Protocolos de La Almunia de Doña Godina (MARÍN, 1993).
[ 74 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 75
[ 75 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 76
[ 76 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 77
[ 77 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 78
[ 78 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 79
de Alcalatén fuesen juzgados a fuero de Aragón como lugares que eran funda-
dos según sus cartas pueblas a fuero de Aragón. Una copia de este documen-
to del año 1786 se conserva asimismo en el Archivo Histórico Provincial de
Zaragoza (AHPZ, Fondo Híjar, IV-137). Por ello, Alfonso V aceptó inicialmente
los recursos presentados por los señores de Alcalatén ante el justicia de Aragón
contra los agravios cometidos por los oficiales del reino de Valencia. Y aunque
el asunto se redujese a un problema simple de técnica jurídica respecto al pro-
cedimiento a seguir por parte de la gobernación valenciana, en verdad, res-
pondía a una estrategia política nítida asentada a conveniencia sobre las bases
de la dualidad foral del reino de Valencia. Como bien se sabe la llamada “juris-
dicción alfonsina” de 1329 ya puso de manifiesto su interés por erradicar ese
doble ordenamiento jurídico, favoreciendo la difusión del derecho valenciano,
pero no lo logró y el problema persistió en el futuro para muchos señoríos
levantinos cuyos titulares eran aragoneses: Jérica, Paterna, Benaguasil, Arenós,
Xelva, Xiva, Bunyol, etc. (LÓPEZ, 1995, p. 263; NAVARRO 2000).
El desenlace final de esta historia que vinculó directamente la compra del
vizcondado de Rueda a costa de la tenencia de Alcalatén se zanjó antes de
1450. Las disputas entre Teresa de Híjar y sus acreedores llegaron hasta las cor-
tes valencianas de 1437-1438 en que se hablaba de más de 8.000 libras carga-
das en censales sobre la tenencia (LÓPEZ, 1995, p. 268). Como hemos visto,
sólo la deuda contraída por la venta del vizcondado ya alcanzó las 6.050 libras
(121.000 sueldos, 1 libra son 20 sueldos). En esas circunstancias, se ordenó en
1439 proceder a la ejecución de los embargos y se reclutó un ejército de más
un millar de hombres para que las tropas reales ocupasen la tenencia en nom-
bre de la corona. En ese instante, la gran influencia del linaje de los Urrea en
el entorno real les permitió un trato de favor por parte de la monarquía, a la
vez que sus vasallos de la tenencia mostraron resistencia armada a la entrada
de las tropas del lugarteniente del gobernador de Valencia mediante una
revuelta general acontecida en 1440, tal vez instigada por los mismos Urrea.
Según los señores de Alcalatén, los oficiales del reino de Valencia, antes de
irrumpir y pretender usar su jurisdicción en dicha tenencia deberían haber jura-
do los fueros de Aragón, de modo que el intento de ocupación y las medidas
adoptadas contra la resistencia eran ilegales y contrafuero. Así que todo el pro-
cedimiento fue suspendido y las reclamaciones de los acreedores quedaron
archivadas. Detrás de todo, como puede observarse, se entrelazaban cuestiones
de política y economía donde pesaban las relaciones privadas e invisibles a
simple vista entre señores y reyes con influencias y favores de por medio en
un contexto de dualidad de fueros y dualidad de reinos. Sin olvidar que en
1440, el propio Pedro Jiménez de Urrea, el hijo de Teresa de Híjar, acabó sien-
do nombrado nuevo gobernador del reino de Valencia en defensa de los inte-
reses de la monarquía (LÓPEZ, 1995, p. 271).
[ 79 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 80
BIBLIOGRAFÍA
[ 80 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 81
[ 81 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 82
«
Jimeno de Urrea (c. 1301) (señor de Alcalatén) & Toda Pérez Cornel (señora de Biota y El Bayo)
«
«
Juan Jiménez de Urrea (c. 1320) (señor de Alcalatén) Jimeno de Urrea (señor de Biota y El Bayo)
& Teresa de Entenza
«
Toda Pérez de Urrea (c. 1335) (señora del Alcalatén) & Artal de Alagón (señor de Sástago)
«
«
Juan Jiménez de Urrea (c. 1325-1354) Blasco de Alagón, hijo primogénito
(señor de Alcalatén y de Biota) (señor de Sástago)
& María Jiménez de Atrosillo
«
Pedro Jiménez de Urrea (+1421) (señor de Alcalatén y vizconde de Rueda) & Teresa de Híjar
«
Pedro Jiménez de Urrea (+1469) (señor de Alcalatén y vizconde de Rueda) & María Bardají
«
Lope Jiménez de Urrea (+1476) (señor de Alcalatén, vizconde de Rueda y virrey de Sicilia)
& Calatayuva de Centelles
«
Lope Jiménez de Urrea (+1490) (primer conde de Aranda, señor de Alcalatén y vizconde de Rueda)
& Catalina Fernández de Híjar
[ 82 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 83
Abreviaturas empleadas por columnas: Señorío (B – Baronía, T – Tenencia, V – Vizcondado); Pro – Provincia
actual (A – Alicante, CS – Castellón, V – Valencia, Z – Zaragoza); Has – Hectáreas de superficie (1 ha = 10.000
metros cuadrados); Tipo de población (C – Cristianos, M – Mudéjares, C/M – Mixta de cristianos y mudéjares);
y Modo de adquisición (C – Compra, DR – Donación Real, H – Herencia).
[ 83 ]
03. Germán Navarro 17/2/10 14:06 Página 84
[ 84 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 85
“...mostrarme los ynventarios de papeles porque asi puedo saber todo lo que ay
en el archivo y no ay duda que por estos ynventarios se govierna (...), de tal
suerte que sin ellos quedaría todo en la maior obscuridad y confusión. Siendo,
pues, los inventarios por donde se goviernan todos para el conocimiento y uso
de los papeles (...) y los inventarios tienen más que son unos apuntamientos o
brebes sumas de los papeles hechos con particular bista de ellos y por los mayo-
res hombres que ha tenido el archivo...”
Diego José Dormer, Carta al Secretario de la Cámara de Castilla, cit. Diego
Navarro, Los fondos documentales del archivo del reino de Aragón, p. 188.
1
Este trabajo se inscribe en las líneas de investigación del Grupo CEMA, Grupo de Investigación de
Excelencia, reconocido y financiado por el Gobierno de Aragón. Cfr. Mª T. IRANZO MUÑÍO, “El archi-
vo de la Casa Ducal de Híjar. Memoria, poder y relaciones de parentesco en España, siglos X-XX” en
Jornadas sobre el Señorío-Ducado de Híjar: Siete siglos de historia nobiliaria española. Híjar:
Ayuntamiento y Centro de Estudios del Bajo Martín, 2007, pp. 187-210; “Orani nel fondo Híjar
dell’Archivio Storico Provinciale di Zaragoza” en Atti del Convengo Il Marchesato di Orani, 2006:
[Link] [publicación electrónica]; “Fuentes archivísticas para el
estudio de la nobleza en Aragón en la Edad Media” en II Jornadas Estudios sobre Aragón en el umbral
del siglo XXI, organizadas por el ICE en Alcorisa (Teruel), diciembre de 2000.
[ 85 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 86
rios de los antiguos señoríos y los titulares de los derechos, unas relaciones
económicas y sociales de dependencia mutua pero desigual, que significaron
también, de alguna manera, una convergencia de intereses en el tiempo histó-
rico.
De cuanto sucedió en esa larga época de dominación señorial en relación
con las gentes de estas comarcas vinculadas con los condes de Aranda, de las
condiciones de vida de los vecinos, de su trabajo y de muchos aspectos de su
vida cotidiana, lo que nos ha llegado en mejor estado, a veces casi lo único y
lo más real, nuestro asidero para hacer historia, es la documentación conserva-
da en el archivo señorial. Para las poblaciones que formaron parte de aquellos
dominios, el archivo señorial tiene un suplemento de credibilidad en la medida
en que soporta un mensaje con un contenido específico y contiene testimonios
textuales susceptibles de ser interpretados por nosotros, además de valores tes-
timoniales de enorme interés –conserva relaciones nominales de vecinos, reper-
torios de derechos seculares, indagaciones sobre la distribución y el tamaño de
las haciendas, etc.–. Por otro lado, hay que ser conscientes de que, por más
que los archivos nobiliarios incluyan muchos aspectos de la actividad guberna-
tiva y administrativa de las familias nobles, el archivo familiar no es suficiente
para explicar todos los aspectos y matices de la realidad social y económica.
Como pone de relieve Jacques Derrida en un ensayo titulado precisamente
Mal de archivo, la condición misma del archivo es la de “constitución de una
instancia y de un lugar de autoridad“2. El filósofo francés insiste, con notable
originalidad, en que hay una estrecha relación entre el archivo y la arqueología
en la medida en que ambos suponen un retorno al origen y la memoria –lo
arcaico y lo arqueológico, el recuerdo y la excavación–, en resumidas cuentas,
implican una proustiana búsqueda del tiempo perdido por parte de quienes se
sumergen en él para trabajar, sean los historiadores y archiveros actuales o sean
los historiadores y archiveros del pasado, al servicio de los señores.
Siguiendo esta sugestión de Derrida, aquí me propongo afrontar un aspecto
concreto particularmente interesante de la naturaleza de los depósitos archivís-
ticos como espacios de cristalización del poder: la confección de Inventarios
del archivo en diferentes momentos de su trayectoria. En este sentido, hay que
subrayar desde el comienzo de esta exposición que la redacción de inventarios
del archivo señorial es un acto de poner orden en las herramientas del domi-
nio, de organizar propiedades para conocer los recursos disponibles, supone un
método para actualizar los títulos de derecho y reafirmar el poder, implica un
rearme de la dominación. Inventariar es siempre una actuación de control que
sirve como ratificación de los contenidos del poder social.
2
J. DERRIDA, Mal de archivo. Una impresión freudiana, Madrid, 1997.
[ 86 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 87
Por utilizar una metáfora común, el inventario es un espejo dentro del entra-
mado del propio archivo, refleja una imagen de su contenido, de su estructura
y organización, y, por tanto, está compuesto por un conjunto de metadatos; es
en sí mismo una metafuente histórica, una fuente de fuentes. Los inventarios
antiguos son particularmente interesantes desde este punto de vista, puesto
que, además de proporcionarnos esa imagen especular, esa información sobre
la información, nos explican a la vez algo especial sobre quienes los realizaron,
los archiveros antiguos, y sobre las expectativas de los que ordenaron elabo-
rarlos, los señores.
En la primera parte de este trabajo afrontaré la descripción de las caracterís-
ticas propias de los archivos señoriales, con carácter general, y de manera más
precisa, la naturaleza del archivo señorial desde la perspectiva de los inventa-
rios, como paso previo a ofrecer una rápida visión de la historia de la cons-
trucción del archivo de los condes de Aranda. A continuación, abordaré el aná-
lisis de la información que los inventarios más significativos de ese archivo
–que no renuncio a estudiar próximamente con mayor profundidad y detalle
del que es posible abordar en este contexto– nos ofrecen, para terminar con un
magnífico ejemplo de cómo uno de estos inventarios se convierte en un espe-
jo que refleja para nosotros, espectadores, la concepción del archivo en el seno
de una idea de la perduración familiar de los linajes nobles modernos.
3
Il futuro della memoria: atti del Convegno internazionale di studi sugli archivi di famiglie e di per-
sone. Roma, 1997 y Archivi nobiliari e domestici. Conservazione, metodologie di riordino e prospettive di
recerca storia. Udine, 2000
[ 87 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 88
del archivo no depende de la naturaleza del productor sino del modo de cons-
titución del complejo documental. Hay que considerar que el proceso de for-
mación de los archivos de familia depende de la voluntad de los integrantes del
grupo familiar, que persiguen siempre una finalidad precisa, al servicio de los
intereses del propio grupo, en su producción y conservación documental. Es
esto último lo que constituye el vínculo interno de la documentación, lo que
otorga una configuración determinada al archivo y lo hace diferente de una
simple recolección de instrumentos.
Estamos habituados a considerar que el archivo familiar es, en sí mismo, el
archivo del patrimonio y de su gestión porque una familia sin una hacienda
que cuidar y proteger no necesita un archivo; sin embargo, el patrimonio por
sí solo no basta para dar unidad orgánica al archivo, ya que en él no se agota
la actividad de los integrantes de la familia, muchos de cuyos documentos
–sobre sus trayectorias profesionales y personales, sobre matrimonios, funda-
ciones pías, pleitos y un largo etcétera– son conservados dentro de una estra-
tegia de construcción y preservación de la memoria del linaje, a la que ya me
he referido en otras ocasiones. Pero es que el mismo archivo señorial forma
parte del patrimonio, se transmite de manera conjunta con los bienes y rentas
cuyo referente documental contiene, como podemos comprobar en la compo-
sición plurifamiliar del archivo de los condes de Aranda, que con tanto detalle
ha plasmado Pedro Moreno en cuadros genealógicos4. El archivo, por tanto, es
patrimonio por partida doble, y también identidad, si consideramos que los
archivos nobiliarios funcionan como depósitos de crédito genealógico, de legi-
timación histórica de la familia respecto a su presencia secular y al ejercicio del
poder.
La relación entre los modos de formación de un archivo de familia y la ima-
gen que se construye de la propia familia a través del archivo –y la lectura his-
tórica de este proceso– es un tema sobre el que ha profundizado J. Schiavini,
quien insiste en que la necesidad de escribir, la necesidad de organizar y con-
servar tienen en el archivo familiar un espejo de los intereses de la familia, una
imagen que cristaliza en cierto momento pero que también evoluciona con el
tiempo5. Por ello son importantes los inventarios de estos archivos familiares,
porque fijan periódicamente esa imagen y muestran la continua reelaboración
que se está produciendo de ella. Los inventarios, lejos de ser un instrumento
auxiliar de utilidad meramente práctica, son el resultado de una elección de
qué se quiere salvaguardar y cómo, de manera que son también un producto
4
Genealogías de la casa de Aranda. Fichas 11-12 del catálogo de la exposición El conde de Aranda
[1719-1798]. Zaragoza, 1998.
5
J. SCHIAVINI TREZZI, “I piccoli archivi domestici“ en Archivi nobiliari e domestici, cit. pp. 165-184.
[ 88 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 89
6
O. GÁLLEGO DOMÍNGUEZ, Manual de archivos familiares, Madrid, 1993. Los archivos familiares
en España: estado de la cuestión. Santander, 1996. Seminario de archivos personales, Madrid, 2006. R.
GARCÍA ASER y A. LAFUENTE URIÉN, Archivos nobiliarios: cuadro de clasificación. Sección Nobleza del
Archivo Histórico Nacional, Madrid, 2000. Y los trabajos de A. Sánchez González, C. Flores Varela, J.
Fernández Trabal o V. M. Migués, entre otros.
7
D. NAVARRO BONILLA, La imagen del archivo: representación y funciones en España (siglos XVI y
XVII). Gijón, 2003; Los fondos documentales del Archivo del reino de Aragón. Estudio y edición crítica
del inventario de José de Yoldi (1749-1750), Zaragoza, 2000; y ”El proceso de inventario de escrituras:
fuente documental para una historia social de la cultura escrita en Aragón” en XVII Congreso de Historia
de la Corona de Aragón. Actas, Barcelona, 2003, vol. II, pp. 807-816
8
R. CONDE y DELGADO DE MOLINA, “La bùrxula del present Arxiu Real de Barcelona, de Pere
Benet (1601). Primera guia de l’Arxiu” en Lligall, 13 (1998), pp. 11-37; Reyes y archivos en la Corona de
Aragón. Siete siglos de reglamentación y praxis archivística (siglos XII-XIX). Zaragoza, 2008. Catálogo de
memoriales e inventarios. Siglos XIV-XIX. Archivo de la Corona de Aragón, elaborado por J. RIERA i
SANS, Madrid, 1999
[ 89 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 90
9
C. LALIENA CORBERA, “Les structures du marché de la terre dans la Vallée de l’Ebre aux XIV et
XV siècles“ en Le marché de la terre au Moyen Age, dir. L. FELLER y Ch. WICKHAM, Roma, 2005, pp.
543-572
10
E. MAINÉ BURGUETE, “La carta de población concedida a Tierga por don Pedro de Urrea en
1334“ en Aragón en la Edad Media, X-XI (1993), pp. 527-551.
11
Sintetizo estos datos a partir de C. LALIENA CORBERA, “Les structures du marché de la terre...”,
cit. y P. MORENO MEYERHOFF, “Genealogía y patrimonio de la casa de Aranda” en El conde de Aranda,
cit. pp. 37-66, que ha contrastado la información obrante en el archivo.
[ 90 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 91
El archivo
El archivo señorial existió, sin duda, a partir del momento en que los titula-
res de bienes y derechos empezaron a guardar y reunir aquellos documentos
relativos a estas propiedades (patrimonio), así como a las relaciones familiares
que les concernían (genealogía), y que les interesaba conservar. Borja de
Aguinagalde señaló cuatro fases características en el proceso de formación de
un archivo de familia y ajustó la cronología de esta evolución en un abanico
histórico que comprende desde finales del siglo XV, es decir, la Baja Edad
Media o Alto Renacimiento, hasta bien entrado el siglo XVIII12. Este modelo de
desarrollo ha sido adaptado, con algunas matizaciones, también por Lafuente y
García Aser13 en su propuesta de un Cuadro de Clasificación para los fondos
nobiliarios, y bien podemos aplicarlo al archivo de la familia de los condes de
Aranda. En efecto, se distingue en éste un periodo inicial de creación o forma-
ción, en el transcurso del cual la familia –a lo largo de una (o más) generacio-
nes– establece un patrimonio y empieza a gestionarlo política, social y econó-
micamente. Así sucede con los primeros Ximénez de Urrea, que despliegan
durante generaciones su estrategia de linaje por medio de matrimonios y de
adquisiciones patrimoniales con las que configuran y consolidan sus posesiones
señoriales. En esta época inicial de gestación de las bases del poder social de
la familia tiene lugar de manera paralela el desarrollo de carreras políticas o, en
otras ocasiones, funcionariales, resultado de la proximidad a la monarquía de
hombres relevantes, que recibieron recompensas reales por su lealtad. El mejor
ejemplo de esta clase de trayectorias es la de Lope Ximénez de Urrea, quien
12
F. de B. AGUINALGALDE, Archivo de familia: materiales para un manual. Bergara, 1991.
13
R. GARCÍA ASER y A. LAFUENTE URIÉN, Archivos nobiliarios, cit., pp. 21-22.
[ 91 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 92
14
A. ABADÍA IRACHE, “El condado de Aranda en el siglo XVI“ en El conde de Aranda y su tiempo,
vol. II. Zaragoza, 2000, pp. 191-233.
[ 92 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 93
15
A. ABADÍA IRACHE, La enajenación de rentas señoriales en el reino de Aragón. Zaragoza, 1998,
pp. 20-26. La noticia más antigua del archivo de los condes de Sástago –escribe– procede del inventa-
rio realizado en 1541 por Domingo Escartín, notario de Zaragoza, en el palacio de Pina de Ebro, resi-
dencia de los Alagón, con motivo del fallecimiento del segundo conde.
16
D. NAVARRO BONILLA, La imagen del archivo, cit. pp. 57-61
17
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, III-12, passim, para Épila; IV-39-passim, Aranda, Urrea, Lucena y
Salillas de Jalón, además de Épila. Ibídem, I-301-36, Catastro de Lucena de 1774.
[ 93 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 94
y sus términos, puesto a vuestro cargo”18, una clara indicación del rigor con que
se estructuraba la gestión de los dominios señoriales, de acuerdo con técnicas
propias de la actividad mercantil –libros registros de entradas y salidas– y de la
estatal –en especial, la elaboración de inventarios y presupuestos–.
18
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-166-2-96, año 1740
19
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, IV-42-10 (1798-1840): Inventarios de la documentación concerniente
al Condado de Aranda y correspondencia sobre su ingreso. Junto con IV-42-14 (1740): Inventario de pro-
piedades y documentos pertenecientes al Condado de Aranda y Agregados.
[ 94 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 95
nía los documentos organizados en legajos y numerados dentro del propio sis-
tema de organización. De esta época, que podemos calificar como ya plena-
mente ilustrada, hay múltiples referencias al uso del archivo, a sus relaciones
con otros archivos y con otras instancias de poder, así como, de manera muy
especial, muestras de la valoración probatoria que se les concede a estos testi-
monios escritos. Los recoge en su tesis Mª José Casaus, que aporta datos a lo
largo de medio siglo, entre los años 1772 y 1832, durante el cual los duques de
Híjar bien ordenan que se coloquen tales o cuales piezas en su archivo, bien
manifiestan descontento y estupor porque no se encuentran en el archivo las
piezas necesarias para demostrar que poseían tales y determinados derechos y,
en cierta propiedad; en otras ocasiones, deciden cerrar un asunto o un pleito
con un imperativo “¡archívese!” simbólico, como pasa en el asunto de la remi-
sión de expedientes antiguos y testimonios sobre el molino aceitero de la
Puebla de Híjar en 179620.
En este punto del devenir del archivo, se impuso una reorganización del
material documental con el objetivo de identificar y distinguir bien esos núcle-
os previos, fase que Borja de Aguinagalde considera la verdadera fundación del
archivo, puesto que en ella tienen lugar los grandes inventarios y organizacio-
nes de fondos, incluso con expurgos o selección de documentos más relevan-
tes y la formación de esos legajos de documentos “sin interés“ que son tan
comunes de encontrar en todos los archivos señoriales: por ejemplo, los halla-
mos en el de los condes de Argillo, fondo donde también es posible encontrar
información sobre la familia de los Aranda21. A partir de la segunda mitad del
XVII, la erudición y los estudios sobre la Antigüedad hicieron surgir a verdade-
ros los profesionales del conocimiento de las letras antiguas, a la par que se
difunde la idea de que era conveniente cierta disponibilidad de los fondos para
su consulta por terceras personas, lo que exigía la presencia de un archivero.
Según Elisabetta Insabato, se trata de un periodo fundamental en la organiza-
ción de los archivos familiares en Italia22, mientras que en España, el recurso a
emplear archiveros se difunde entre las grandes familias propietarias de archi-
vos ya en el siglo XVIII, por lo que Lafuente y García Aser, conocedoras de la
20
Mª J. CASAUS BALLESTER, Archivo Ducal de Híjar. Catálogo de los fondos del antiguo ducado de
Híjar (1268-1919), Zaragoza, 1997, p. 152. Respecto a los inventarios del ducado, un cuadro con indi-
cación de sus características: fecha, autor, contenido, motivo por el que se hizo, lugar y referencia al
catálogo, ibídem, pp. 84-89.
21
Debido a las relaciones familiares de los Fernández de Heredia y Zapata con los Ximénez de
Urrea; en especial, tiene repercusión la intervención del conde de Berbedel, Antonio Ximénez de Urrea,
en el pleito de aprehensión del condado de Aranda conocido como de Juana de Toledo: AHPZ, Argillo,
2120, passim
22
E. INSABATO, Il futuro della memoria, pp. 296-297,
[ 95 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 96
23
E. RIVA, “Tra Como e Milano. Storie e memorie familiari nella seconda metà del Settecento” en
Archivi nobiliari e domestici, cit., pp. 299-330].
24
A. SABIO ALCUTÉN, Los vinos de Cariñena, la Casa de Aranda y la Ilustración Económica
Aragonesa. Huesca, 1998, p. 85.
[ 96 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 97
25
Mª J. CASAUS BALLESTER, Archivo Ducal de Híjar, cit. pp. 71-74 y n. 157
26
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, IV-24-11 (1818)
27
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-107-11 (1837): Relación de los títulos hallados en el archivo de la
Casa de Aranda, de 1255 a 1806, que el duque de Híjar debe presentar por ley de señoríos.
[ 97 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 98
28
A. SABIO ALCUTÉN, Los vinos de Cariñena.., cit., pp. 94 y ss.
29
Mª T. IRANZO MUÑIO, “El archivo de la Casa Ducal de Híjar...”, cit. pp. 189-193
[ 98 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 99
[ 99 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 100
trabajó al servicio de sus señores30. Alberto Sabio pone de relieve que esa
extensa red de agentes, procuradores y administradores obtenían a su vez un
provecho adicional en el desempeño de sus funciones, y que solía ser personal
competente como Fernando de Beingoechea o Lucas Gállego, en el caso que
estudia de Almonacid de la Sierra31.
Por su parte, la Casa de Híjar tuvo archiveros; los documenta Mª J. Casaus
desde 1760, sorprendiéndose de lo tardío de estas menciones. José Pano y
Broto, citado en esa fecha, residente en Zaragoza, era en realidad un secreta-
rio y contador más que un archivero, aunque ésa parece ser la denominación
que se daba al oficio de quienes hacían los inventarios de los papeles, según
establece también el mencionado Reglamento de 1733. Revisten un carácter
muy específico las actividades desplegadas por Ramón Royo, infanzón vecino
de Zaragoza, que estuvo en el archivo de San Juan de la Peña en 1786, traba-
jando como archivero del conde de Aranda, para ayudarle en sus indagaciones
genealógicas32. Poco después, en 1822, se menciona a Valentín Bernardo Mora-
tilla, archivero del duque-conde, seguramente el mismo que aparece acredita-
do como “archivero de la casa de Aranda” en 182633. Destacan, entre los que
han dejado rastro de su labor, Tomás de Miñaur, autor del Inventario de los
documentos de los fondos de Híjar, Aranda, Módica etc. expoliados por la
Comisión Imperial, a la que nos hemos referido, y Juan Eduardo Novilla (1861-
1879), que ejerció como archivero en una época de descomposición del archi-
vo, pero que fue el responsable de la confección de una relación de los Patro-
natos de la casa de los duques de Híjar y condes de Aranda, basados en
Inventarios ya existentes.
No hay archivo sin organización: durante mucho, mucho tiempo, los pape-
les se conservaron sin orden, sin sistematizar ni describir, pergaminos enrolla-
dos, pleitos en cuarto amontonados, papeles sueltos y libros contables desper-
30
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-242-11: Nombramiento de José Miguel de Asso como gobernador de
la casa y estados de Aranda, sucediendo a su hermano Onofre de Asso; y I-235-26 (1734): Autos de ofi-
cio contra Pedro Gran, Pedro Gómez, labradores, y otros, vecinos de la villa de Jarque, sobre proferir
insultos y faltar al respeto al conde de Aranda y a Antonio de Asso, su gobernador
31
A. SABIO ALCUTÉN, Los vinos de Cariñena.., cit., p. 85
32
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-83-2 y 14 (1786): Copias notariales hechas a instancia de Ramón
Royo, infanzón, vecino de Zaragoza, archivero del conde de Aranda, de todas las noticias referentes a
la Casa de Aranda en el archivo del real monasterio de San Juan de la Peña. 15 piezas. Copia de la car-
ta del abad de San Juan de la Peña al conde de Aranda con motivo de la estancia del archivero del con-
de en el monasterio, sacando noticias referentes a las familias y linajes de los orígenes del condado.
33
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-125-48 (1822) y II-16-2 (1826)
[ 100 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 101
34
E. PAPAGNA “Archivi di famiglia nel Mezzogiorno d’Italia. Il caso dei Caracciolo di Brienza-
Martina” en Archivi nobiliari e domestici, cit. pp. 277-298
35
Cfr. D. NAVARRO BONILLA, Los fondos documentales del Archivo del reino de Aragón.., cit., p. 110.
[ 101 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 102
36
El inventario en AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-222-3. Una explicación del contexto histórico en A.
ABADÍA IRACHE, La enajenación de rentas..., cit., pp. 35-41.
37
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-232-28 y I-249-17/2
38
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, V-134.
39
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, II-95-7/2
40
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-79-24 (testamentos) y IV-15-13 (patronatos)
41
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, II-112-8 (1842) y I-339-1 (1820-1850), respectivamente.
[ 102 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 103
42
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-83-4, 16 y 17
43
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, III-139-2
44
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-83-23
45
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-83-10 y 11: Apuntes históricos... sobre la casa de Urrea
46
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-25-6: Inventarios de documentos del ducado de Híjar, Aliaga y
Lécera, condado de Fuentes, de Aranda, Módica y Osona y vizcondado de Bas y Cabrera. Véase también:
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, V-58-3 (1808-1813): Justificación.... extracción de papeles por la Comisión
Imperial. Inventario de los que faltan
[ 103 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 104
47
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-75-5 y I-79-25: Archivo de Aranda. Nota de los títulos primordiales y
demás documentos extraídos por la Comisión Imperial del Archivo del excmo. sr. duque de Hijar por lo
respectivo al estado de Aranda y sus agregados. También relativo al archivo de Aranda: AHPZ, Casa
Ducal de Híjar, II-52-24: Razón de los papeles que faltan en este Archivo y da principio en 21 de noviem-
bre del año 1814.
48
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, II-38-18
49
AHPZ, Casa Ducal de Híjar: II-74-5: Inventario de los documentos ... correspondientes al condado
de Aranda, que se han clasificado y colocado en el archibo (sic) (1830); correspondencia y papeles sobre
inventarios en I-266-5 y en IV-105-63
[ 104 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 105
50
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, III-30-1. Edita A. R. BECERRICA SANZ, Los señoríos aragoneses a fines
de Antiguo Régimen. la Casa de Híjar en el siglo XVIII. Memoria de Licenciatura (inédita), Zaragoza,
1997, Apéndice, doc. XIII, pp. 395-415
51
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, II-52-22 (¿1789?)
[ 105 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 106
duda, nos hallamos, pues, frente a una reorganización de fondos del archivo de
Aranda. En cualquier caso, según una cita interna, se trata de una obra realiza-
da en el año 1788, una cronología quizá demasiado temprana para encajar en
la labor archivística de Tomás de Miñaur.
En lo que se refiere al contenido, extraordinariamente detallado, de los docu-
mentos reseñados, su carácter es tal que prácticamente componen por sí solos
una historia resumida de Épila. Hay un aspecto, sin embargo, que merece la
pena destacar en relación con el método de confección de este Inventario, y es
su carácter crítico. No es un mero relato construido hilando una tras otra las noti-
cias que procuran los documentos sueltos –que también lo es– sino que procu-
ra una reconstrucción fundamentada de los derechos que alegan los titulares del
señorío. Así, por ejemplo, cuando se recopilan Los derechos, rentas, regalías y
patronados que tiene, percibe y goza el señor en esta villa [Epila] se menciona en
primer término la pecha ordinaria, que asciende a 131 libras, 13 sueldos y 4
dineros jaqueses que se pagan anualmente. Esta exacción se fundamenta de
inmediato en una carta de pago fechada el 5 de noviembre de 1400 que el jus-
ticia y jurados de Épila otorgaron por importe de 37.500 sueldos jaqueses que
habían entregado al conde por un periodo total de quince años de pecha ordi-
naria, a razón de 2.500 sueldos cada uno. A continuación, aparece el reconoci-
miento realizado por el concejo general de Épila, en 1406, de una deuda por la
cantidad de 3.533 sueldos y 4 dineros originados por la pensión de dos censales,
deuda contraída con motivo de la cesión por el conde de Aranda de la dehesa,
hornos, tiendas, carnicería y utilidad de la misma, con la condición de que no
pudiesen alegar posesión. Pues bien, aquí se inserta una nota de advertencia:
“Esta escritura de reconocimiento la reputó como falsa el concejo y universidad
de la villa de Épila en el incidente que se refleja más adelante“, en lo que no
constituye sino una muestra más de las formas de resistencia antiseñorial.
Siguen a éstas otras menciones a documentación sobre las negociaciones
entre el concejo y los condes mantenidas a lo largo de todo el siglo XVI acer-
ca del importe de la pecha y las cargas adicionales sobre las rentas del conce-
jo (endeudamiento señorial). En relación con esta cuestión, se pone de relieve
que en todas las concordias de la villa con los censalistas se pactó y estipuló
el pago cada año al señor temporal de la cantidad citada por dominicatura,
antes de hacer el reparto del producto de los bienes cedidos. Se alude en el
texto de manera muy descriptiva a la forma en que se realizaba en Épila el
reparto de la pecha entre los vecinos “por las haciendas, ganados, mulas, bes-
tias rocinales y muebles“, si bien a partir de 1532, cierta sentencia eximía de la
tasación de los muebles y bestias de labor a tal efecto.
De igual modo se explica de manera prolija la incidencia que la expulsión
de los moriscos tuvo en la renta señorial exigida a la población, con la incor-
[ 106 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 107
52
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-80-1
[ 107 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 108
La estructura organizativa del archivo que refleja este Inventario está articu-
lada en dos grandes secciones: la primera responde a las poblaciones que se
integraban el señorío de los Ximénez de Urrea, tanto en Aragón como en
Valencia; la segunda se dedica a un aspecto muy concreto de la gestión del
patrimonio, que es la deuda censal y sus pagos.
En el momento de su elaboración, poco antes de 1600, el condado de
Aranda se extendía a lo ancho de tres comarcas aragonesas: las de Aranda,
Comunidad de Calatayud y Valdejalón, hasta un total de 798,4 km2. A ellas se
sumaban las poblaciones de Biota y El Bayo que integraban el vizcondado de
Biota, del que eran titulares desde 1514; y, por otro lado, los señoríos localiza-
dos en el reino de Valencia, sobre las poblaciones de Lucena, Alcalatén, Alcora,
Useres, Cortes de Arenoso, Chodes, Mislata y Benilloba, desde 1545.
Cada una de las localidades del condado tenía destinado un caxon, esto es,
un armario o arqueta de madera (en un caso se dice específicamente que se
[ 108 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 109
[ 109 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 110
[ 110 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 111
53
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-12-9
54
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, I-83, 4, estudiada por P. MORENO MEYERHOFF, “La leyenda del ori-
gen de la casa de Urrea: etiología de una tradición”, en Emblemata, 5 (1999), pp. 57-88. Aunque en el
título de la obra Martín se dice nieto de Jaime, ya en la presentación del trabajo, además de aludir a la
genealogía de la familia que había elaborado Pedro de Funes, explica: teniendo mi padre Jayme de
Abiego alguna notiçia mas que otros de sus escripturas (...), viendo esta obra havia sido de mi padre, de
su mano, y cossa con razon havia de ser estimada por el mucho trabajo con que havia sido hecha, y con
toda verdad...
[ 111 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 112
55
AHPZ, Casa Ducal de Híjar, IV-90-24/1 (s.d.): Instrucción dada por el conde de Aranda a Martín
de Abiego sobre lo que debe de hacer y negociar en los lugares y negocios que el condado de Aranda
tiene en el reino de Valencia. Las cartas de población pueden verse editadas en Á. ATIENZA LÓPEZ, G.
COLÁS LATORRE y E. SERRANO MARTÍN, El señorio en Aragón (1610-1640). Cartas de población I.
Zaragoza, 1998.
[ 112 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 113
56 fol
[ . 68] Porque tu casa es cabeça de parçelidad en este reyno, esta siempre con el ojo habierto en
tener ganada la voluntad de todos tus parientes, amigos y criados. Y esto ha de ser ayudandoles y fabo-
resciendoles en todo lo que se les ofreciere, asi en paz como en guerra, digo en pendencias de vandos y
si entre amigos fuere, ponte luego a concertallas, y quando no bastes, habiendo puesto tus fuercas, esco-
ge al que mas encargo seas o el que mas te cumple, y aquel ayuda porque no los pierdas ambos y las
valenças que hizieres sean quales siempre esta casa ha acostumbrado porque es gran parte para la repu-
tacion y para ganar amigos de nuebo y conserbarlos suios. (...) [fol. 68v] Y por quanto siempre se te offre-
ceran mas gastos de lo que a vezes puede en algunos años bastar tu renta, esta desbelado que por nin-
guna cossa carges censal, que si una vez se carga por marabilla se quita, y si el un año cargases uno y
al otro te cumpliria cargar dos, y assi siempre creçeria la necessidad hasta que dieses con tu hazienda
en el suelo. Si necesidad tubieres, otro trato aunque te sea dañoso es mejor que este porque tanto que se
pagare çufrirte as de gastos voluntarios, que haziendolo assi he habido con demasiados gastos de gran-
des necessidades y ansi buscandose medios, aunque dañosos, siempre se hallan. Sobre la producción lite-
raria de Pedro Manuel Ximénez de Urrea, E. GALÉ CASAJÚS, “Aportación documental para el estableci-
miento de la biografía de Pedro Manuel de Urrea, señor de Trasmoz” en Turiaso, 14 (1997-1998), pp.
225-302 y 15V (1999-2000), pp. 229-285; y el estudio y edición crítica de la Peregrinación de las tres
casas Sanctas de Jerusalem, Roma y Santiago, Zaragoza, 2008, así como su contribución a estas mismas
Jornadas.
[ 113 ]
04. M.ª Teresa Iranzo 17/2/10 14:08 Página 114
CONCLUSIONES
Este trabajo se ha propuesto hacer un primer acercamiento a las relaciones
entre el archivo señorial y la memoria de la clase de la nobleza moderna, par-
tiendo del análisis de los inventarios conservados en el propio archivo.
Al trazar las etapas principales de la historia de la formación del archivo de
los condes de Aranda, he procurado mostrar cómo ponen de relieve la diná-
mica interna de funcionamiento del señorío. De tal forma que incidencias de
gran calado en el desarrollo histórico del condado de Aranda como los grandes
pleitos sucesorios, el endeudamiento o el secuestro de rentas por la monarquía
en época moderna tienen su plasmación en la elaboración de sendos inventa-
rios.
Herramientas pensadas para explicar y explicarse a sí mismos, otros inven-
tarios deben leerse desde la pasión por la genealogía. En un caso concreto, que
nos ha parecido especialmente relevante por el momento en que se produjo y
por la trascendencia simbólica para la casa de Aranda, el archivo nos permite
mostrar cómo la redacción de una gran crónica familiar se convierte en reali-
dad en la preparación de las pruebas de legitimación política y jurídica del
poder señorial. Ambas cuestiones –coyuntura económica y formas simbólicas de
representación del linaje– se aúnan en los trabajos de los notarios Jaime y
Martín de Abiego para el conde de Aranda a fines del siglo XVI.
Queda para otra ocasión, que espero muy próxima, una valoración más pro-
funda y detallada de las características intrínsecas de esos inventarios del archi-
vo de los condes de Aranda y de su función especular respecto a mentalidades
y comportamientos de la nobleza aragonesa bajomedieval y moderna.
[ 114 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 115
Universidad de Zaragoza
1
Sobre el archivo de los condes de Aranda por IRANZO MUÑÍO, María Teresa. El archivo de
la Casa Ducal de Híjar. Memoria, poder y relaciones de parentesco en España, siglos X-XX. En:
CASAUS BALLESTER, Mª José (Coord.). Jornadas sobre el Señorío-Ducado de Híjar: siete siglos de
historia nobiliaria española. [Híjar (Teruel)]: Ayuntamiento de Híjar, Centro de Estudios del Bajo
Martín, [2007], p. 187-210.
2
AHPZ, CDH, I, 206, 1; y 370, 44.
3
AHPZ, CDH, IV, 127, 10.
[ 115 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 116
4
AHPZ, CDH, I, 83, 6; III, 125, 12, 2.
5
Pedro Pablo Abarca de Bolea casó en segundas nupcias con su sobrina nieta María del Pilar
Silva y Palafox el 14 de abril de 1784, en Madrid. Ésta era la segundogénita de Pedro Pablo de
Alcántara de Silva Fernández de Híjar y Abarca de Bolea, IX duque de Híjar, y de Rafaela de
Palafox Rebolledo. Por su parte, Pedro Pablo de Alcántara de Silva era hijo de Joaquín Diego de
Silva Fernández de Híjar y Portocarrero, VIII duque de Híjar, y María Engracia Abarca de Bolea y
Pons de Mendoza, hermana de Pedro Pablo. Véase el encarte de la Genealogía de la Casa de Híjar
en CASAUS BALLESTER, Mª José. La pinacoteca de la Casa Ducal de Híjar en el siglo XIX: Nobleza
y coleccionismo. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2006, p. 122-123; Idem. Fuentes docu-
mentales para el estudio del Condado de Aranda. En: FERRER BENIMELI, José A. (Dir.); SARASA,
Esteban y SERRANO, Eliseo (Coord.). El conde de Aranda y su tiempo:o[Congreso
: Internacional
celebrado en Zaragoza, 1 al 5 de diciembre de 1998]. Zaragoza: Institución Fernando el Católico,
2000, v. II, p. 7-62.
6
Pueden consultarse al respecto los estudios de MORENO MEYERHOFF. Pedro. Genealogía y
patrimonio de la Casa de Aranda. En: El Conde de Aranda: Palacio de Sástago, Zaragoza, 1 de
[ 116 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 117
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
[ 117 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 118
recibida por Pedro Pablo Abarca de Bolea de su madre, María Josefa Pons de
Mendoza y Bournonville, y comprendían:
• El Marquesado de Rupit.
• El Marquesado de Vilanant.
• El Vizcondado de Joch.
• La Baronía de Jorba.
• La Baronía de Sant Genis.
• La Baronía de Orcau.
• La Baronía de Rabouillet.
• La Baronía de Santa Coloma de Farnes.
• La Baronía de Taradell.
• El Señorío de Tiurana.
• El Señorío de Vilaplana.
• El Señorío de Viladrau.
De los diferentes órganos y cargos administrativos de la Casa de Aranda,
interesa que nos detengamos, por su especial relación con la gestión docu-
mental y, sobre todo, con el Archivo, en las funciones y composición de la
JUNTA o CONTADURÍA, que conocemos fundamentalmente gracias a una orden
emitida el 14 de abril de 1730 por Pedro Buenaventura Abarca de Bolea, que,
a modo de Instrucción o Reglamento, establece las diferentes áreas de compe-
tencias y el modo de ejercerlas9.
Haciendo honor a su nombre, esta Junta es un órgano colegiado, compues-
to por seis personas que, citadas por el orden de preferencia que en el asien-
to y en la firma les da el conde, son: el Asesor General, el Contador, el
Tesorero, el Secretario, el Archivero y el Agente de Negocios. La Junta dispone
de poderes para actuar en todos los temas relacionados con la administración
de los bienes e intereses de la Casa de Aranda en Aragón y Valencia, excepto
las provisiones eclesiásticas y asuntos de gracia, sobre los que puede hacer pro-
puestas, siendo del conde la decisión final. También se reserva el titular del
señorío otorgar la enajenación de bienes, los arrendamientos que tengan una
duración de más de cuatro años, las licencias de caza, el uso de los palacios, y
la contratación y despido del personal de su servicio. Cada año, en el mes de
marzo, la Junta ha de presentar al conde una Cuenta General de todas las ren-
tas que se han hecho efectivas en el ejercicio anterior, indicando también los
atrasos sufridos en los cobros y sus causas.
Cada uno de los miembros de la Junta debe aceptar por escrito el cargo y
prestar juramento de ejercerlo fielmente. Las sesiones de este órgano se cele-
9
AHPZ, CDH, IV, 77, 9.
[ 118 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 119
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
bran todos los días del año, salvo los festivos10, en horario de 10 a 12’30 por
las mañanas, y de 17 a 19’30 en invierno, y de 15 a 17’30 en verano, dando en
cada caso un margen de cortesía de 15 minutos a los miembros retrasados. Los
temas tratados se someten a la votación de los presentes, decidiendo por mayo-
ría simple, registrándose la resolución adoptada en el correspondiente Libro de
Acuerdos.
Las sesiones de la Junta se celebran a puerta cerrada, en la Secretaría, con
la única presencia de sus miembros, y tomando precauciones para que nadie
más pudiera oír lo que allí se dice. Debemos destacar el secretismo que afecta
a las actuaciones tanto de la Junta como de cada uno de sus miembros por
separado: de los asuntos tratados, gestiones y opiniones sólo pueden tener
conocimiento las personas que deben intervenir en lograr que los mismos se
resuelvan a favor de los intereses del conde de Aranda. En caso de ser nece-
sario reunirse con alguna persona ajena a la Junta, sería recibida en la sala de
reuniones una vez que ésta hubiera terminado de deliberar, de forma que el
requerido se limitara a responder a lo que se le preguntara, y no pudiera obte-
ner ninguna información sobre el estado de los asuntos. Se contempla la posi-
bilidad de tener que celebrar Juntas con los abogados del conde, en cuyo caso
éste sería avisado con tiempo a fin de asistir y, si hubiera disparidad de crite-
rios, tomar él la decisión final.
Los temas del día se discuten en la Junta, y en ella se adoptan decisiones;
pero cada uno de sus miembros tenía a su vez un área de responsabilidad y
unas competencias, para cuyo desempeño cuentan en ocasiones con la ayuda
de otros empleados del conde. A causa de ese reparto de asuntos, había un
mueble-papelera en la Secretaría, y cada persona de la Junta tenía la llave del
apartado de este mueble donde guardaba los documentos correspondientes a
los negocios cuya gestión tenía encomendada. Cada miembro disponía también
de una llave de la Secretaría.
Quedan bajo la especial responsabilidad del ASESOR GENERAL el aspecto jurídi-
co de la defensa y aumento de los derechos del conde a cualquier tipo de
bienes, honores o prerrogativas, en un sentido muy amplio, dentro y fuera de
sus Estados. Nos interesa resaltar que este miembro, el principal de la Junta,
también tiene voto y calidad en la composición y cuidado del Archivo. Otra
obligación de este cargo es la de la buena administración de Justicia y equi-
dad con los vasallos. Para la gestión de estos asuntos cuenta con el apoyo del
10
Son festivos, según la Instrucción, los domingos, los tres días de Carnaval, Jueves y Viernes
Santo, el Día de Almas y Corpus Christi. Se les permite faltar por enfermedad, pero también, algún
día, por causa de diversión…como sea raras vezes y en ocasión que no se haga falta al puntual
gobierno y despacho.
[ 119 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 120
abogado principal del conde, que asiste a las reuniones celebradas por la Junta
los jueves por la mañana, y con otros abogados y procuradores que se ocupan
de los diferentes pleitos y negocios en los que el conde pueda estar metido. El
asesor general dispone de un horario más reducido, pues tiene libre las tardes,
salvo la del martes, en que hay correos. La mayor importancia de este cargo se
refleja en su salario: 320 libras jaquesas anuales, a cobrar en tandas bimestrales;
6 cahíces de trigo y 8 arrobas de aceite; más el dinero que, como asesor, le
corresponde percibir de todas las sentencias dictadas en los Estados del conde.
En caso de no poder asistir a las reuniones de la Junta, sería sustituido por el
abogado principal.
El CONTADOR se encarga de la gestión económica de los intereses del conde:
del estado de sus cuentas; control de ingresos y gastos, con iniciativas para
aumentar los primeros y disminuir los segundos; situación de fábricas y minas,
la conservación de los edificios, todos los asuntos relativos a los censalistas, etc.
Anualmente, entre el 15 de enero hasta el último día de febrero, ha de pasar
las cuentas a todos los administradores que el conde tiene en sus Estados.
También ha de controlar las cuentas de la mayordomía, del caballerizo, del
agente de negocios, y de otras personas que administran bienes del conde.
Para mejor realizar su gestión, lleva los Libros de Contaduría, donde asienta los
diferentes ingresos y pagos que realiza; y los Libros de Inventarios, con los que
visita al mayordomo, caballerizo y montero mayor para comprobar el estado de
los bienes adscritos a estos empleados. Su sueldo es de 240 libras jaquesas, a
cobrar en tandas bimestrales. En caso de impedimento para asistir a las sesio-
nes de la Junta sería sustituido por el secretario.
El TESORERO es el responsable de los caudales que se cobran y se pagan.
Para los ingresos debe llevar un Libro de Cargo o Entrada General, donde se
indican todas las rentas que debe producir la Casa de Aranda en virtud de sus
derechos y se registran conforme se cobran. Los ingresos realizados en especie
se traducirían a su valor equivalente en metálico. El tesorero es el único oficial
que, una vez intervenidos por el contador y siempre por orden de la Junta,
puede firmar recibos en nombre del conde a favor de quienes pagan y admi-
nistran las rentas. Para los pagos llevará otro libro, el de Descargo General,
donde se han de asentar todos los que se efectúan. Los correspondientes libra-
mientos también deben estar intervenidos por el contador. Los cobros sólo pue-
de realizarlos en la Oficina, y el dinero sólo puede depositarlo en los cofres
existentes para este fin. Tiene el mismo sueldo que el contador, y en caso de
no poder asistir a las reuniones es sustituido por el archivero.
Entre las funciones del SECRETARIO está la de asentar en el Libro de Acuerdos
las deliberaciones de la Junta, leyendo en cada sesión el acta de la anterior, a
fin de comprobar que se ha realizado lo que se había decidido. El libro de
[ 120 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 121
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
[ 121 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 122
[ 122 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 123
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
11
Por los Excelentissimos Señores Condes de Aranda y de Robres, marqueses de Torres, en el
pleyto de aprehension de la Baronía de Sangarren introducido a instancia de don Diego Virto de
Vera en el articulo de propiedad. CCPB000061551-X.
12
Por el Excelentisimo Señor Conde de Aranda, Marques de Torres, etc. En el pleyto de apre-
hension del condado de Castelflorid y Varonias de Antillon y la Almolda, etc. En el articulo de
propiedad sobre la Succession de dicho estado y bienes. / [Doct. D. Antonio Bernardo Bonet].
CCPB000577695-3.
13
AHPZ, CDH, I, 40, 90.
14
Así, entre 1741 y 1749 se sigue un proceso ante el superintendente general de rentas por
demanda del conde de Aranda contra el Ayuntamiento de Épila, por la carga que se le había
impuesto en la contribución.
15
Memorial en hecho, y derecho, en los autos de apelacion de la residencia hecha en la villa
de Maella por el señor temporal. En defensa de Pedro Cerbera, Juan Domimgo [sic] Martin, resi-
denciados. Y por la villa de Maella... / [Doct. Juan Longàs y Pasqual] (Texto fechado en Zaragoza
el 4 de abril de 1723). CCPB000711668-3.
16
Como unos procesos que se siguen a principios del siglo XVIII por daños en el Jalón en la
torre de Mareca. AHPZ, CDH, IV, 94, 31.
[ 123 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 124
co que les sirve para salvaguardar sus derechos. Según se dice muy gráfica-
mente en la Instrucción de 1730, los documentos son las armas con que todo
se haia de defender y pleytear y conseguir.
17
GARCÍA ASER, Rosario y LAFUENTE URIÉN, Aránzazu. Archivos nobiliarios: cuadro de cla-
sificación. Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional. [Madrid]: Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte, [2000], p. 19.
18
El 2 de marzo de 1703 se protocolizaba la donación hecha por José de Gurrea y Aragón,
olim de Urriés y Marcilla, regente de la General Gobernación del reino de Aragón, a favor de
Pedro de Alcántara Buenaventura Abarca de Bolea, hijo y sucesor de los marqueses de Torres. El
donante puso como condición que la casa debía formar parte del mayorazgo del futuro marqués
de Torres. AHPNZ. Andrés Francisco Torrijos, 1703, ff. 258r/267r.
19
MORENO MEYERHOFF, Pedro. Op. cit. Linajes catalanes…, p. 102.
20
AHPZ, CDH, I, 206, 1. Otra copia en CDH, IV, 42, 4.
[ 124 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 125
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
cabreo de rentas de Épila de 1602; otro de Épila, Suñén, Salillas y Biota del año
1612; y dos escrituras de tributación otorgadas por sendos particulares a favor
del conde.
Además, en Épila había documentación de otros lugares, sin duda como
consecuencia de su función de cabecera administrativa: dos libros de 1629,
correspondientes a las rentas de Rueda y de Lumpiaque, respectivamente; una
escritura de mojonación entre Rueda y Épila, otra entre Berbedel y Salillass, y
una tercera entre Salillas y Lucena; la carta de población de Lumpiaque; dos
testimonios notariales de las cantidades que debe pagar Salillas al conde; un
cabreo de antípocas de las rentas de Sestrica, del año 1625; un borrador de las
antípocas de Salillas de 1731; y la escritura de la fundación de una capellanía
en Trasmoz, en el altar del Santo Cristo.
El volumen documental presente en otros municipios no es tan grande. En
Urrea guardaban dos cabreos de las antípocas de las rentas del conde, corres-
pondientes a los años de 1686 y 1702; un borrador de las antípocas de 1733; y
un libro de contabilidad de la dominicatura de esta villa de los años 1727 a
1739.
En Almonacid de la Sierra tenía el conde de Aranda un libro de antípocas
correspondientes a los treudos de este municipio del año 1686; otro del mismo
contenido, pero de 1718; un tercer libro con la minuta del estado en que se
hallaban los fundos treuderos al conde, realizado poco antes del inventario; y
un cuaderno con las relaciones de deudores por treudos de varios años.
En Trasmoz se hallaban dos libros, incompletos, con cabreos de las hereda-
des de los quiñones de este municipio.
Queda claro, por lo tanto, que complementando al archivo de Zaragoza, que
hace funciones de archivo central e histórico, la administración del señorío se
ayudaba también de una red de archivos, cada uno con los pocos documentos
necesarios para la mejor defensa y gestión de los intereses de la Casa de
Aranda en los correspondientes municipios. Este modelo de red de archivos
administrativos es común en los grandes estados nobiliarios, como señala
Miguel F. Gómez Vozmediano21, y como ha documentado María José Casaus
para el Ducado de Híjar22.
21
GÓMEZ VOZMEDIANO, Miguel F. “Archivos nobiliarios españoles: pasado, presente y ¿futu-
ro? Tipología documental e investigación modernista”. En: Andújar Castillo, F. y Díaz López, J. P.
(coord). Los señoríos en la Andalucía Moderna. El Marquesado de los Vélez. Almería: Instituto de
Estudios Almerienses, 2007, pags. 139-210.
22
CASAUS BALLESTER, María José. Archivo Ducal de Híjar. [Zaragoza]: Diputación General de
Aragón; Instituto de Estudios Turolenses, 1997, p. 74-77.
[ 125 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 126
23
AHPZ, CDH, IV, 42, 10.
24
Este palacio pertenecía a la Casa de Híjar desde 1774. Véase CASAUS BALLESTER, Mª José.
Op. cit. La pinacoteca de la Casa Ducal de Híjar…, p. 78-79.
25
El arquitecto José de Yarza, en un escrito fechado el 12 de marzo de 1814, dice que este
palacio fue volado por los enemigos todo lo que corresponde al ángulo de las calles del Coso y
Santa Catalina, en cuyo punto se hallaba una de las torretas, compañera de la que existe en el otro
extremo de la fachada. AHPZ; CDH, I, 448, 3.
[ 126 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 127
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
Primera página del Extracto del Índice General del Archivo del Conde de Aranda y detalle del lomo.
Fotografías: José Francisco Egea Gilaberte.
[ 127 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 128
26
AHPZ, CDH, IV, 149, 2.
27
AHPZ, CDH, IV, 38, 3.
28
AHPZ, CDH, IV, 38, 3.
[ 128 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 129
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
Las fuentes nos dicen que desde 1785 el archivero era Ramón Royo, infan-
zón, domiciliado en Zaragoza, quien desempeñó el oficio al menos hasta 1788.
En dichos años, y en virtud de las funciones inherentes a su cargo, fue comi-
sionado por la Junta para ir a diversos archivos a revisar documentos y extraer
datos que justificaran los derechos del conde Pedro Pablo al condado de La
Rosa como descendiente de los Abarca y de otros linajes. Nos consta que estu-
vo en Jaca, en el propio palacio de los condes de La Rosa, para consultar el
archivo, aunque las noticias que tenemos nos dicen que sin éxito: el armario
estaba cerrado y no se hallaba en la ciudad la persona que tenía la llave.
También estuvo en el monasterio de San Juan de la Peña, con el mismo fin y
con el encargo de buscar además información sobre la genealogía de los
Ximénez de Urrea. E incluso se propone que vaya a Murillo de Gállego, don-
de al parecer había protocolos de notarios que habían trabajado en las monta-
ñas de Jaca con escrituras de interés para el conde29.
29
AHPZ, CDH, I, 83-13, 83-16, 83-19, y 83-21. Veáse también: BRIOSO MAIRAL, Julio V. El
Condado de la Rosa y el Conde de Aranda. En: Homenaje a don Antonio Durán Gudiol. Huesca:
Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1995, p. 123-130.
30
Sobre la historia y evolución de la archivística es pertinente consultar: MENDO CARMONA,
Concepción. El largo camino de la Archivísitica: de práctica a ciencia. SIGNO. Revista de Historia
de la cultura escrita, nº 2, 1995, p. 113-132; Idem. Los Archivos y la Archivística: evolución histó-
rica y actualidad. En: RUIZ RODRÍGUEZ, Antonio Ángel (Ed.). Manual de archivística. Madrid:
Síntesis, 1995, p. 19-36. FUSTER RUIZ, Francisco. Los inicios de la archivística española y europea.
Revista General de Información y Documentación, vol 6, nº 1, 1996, p. 43-78; VIVAS MORENO,
Agustín. El tiempo de la archivística: un estudio de sus espacios de racionalidad histórica. Ciência
da Informação, vol. 33, nº 4, 2004, p. 76-96. Disponible en: [Link]
article/view/622/556.
31
Sobre la influencia de Oliver Legipont resulta de interés el trabajo de PONS ALÒS, Vicente.
“El siglo XVII y los comienzos de la archivística moderna: la obra de Oliver Legipont y los archi-
vos eclesiásticos valencianos”. Memoria ecclesiae, nº 8, 1996, pp. 379-399.
[ 129 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 130
(Norimbergae: impensis Pauli Lochneri & Mayeri, 1746) 32, que en nuestro país
fue traducida al castellano y editada conjuntamente con su Itinerarium, sive
Methodus Apodemica, peregrinationis nobilis et eruditæ bene instituendæ præ-
cepta modumque exhibens (Augustae Vindelicorum: s.i., 1751) por el jurista
Joaquín Marín bajo el título Itinerario en el que se contiene el modo de hacer
con utilidad los viajes a cortes extranjeras (Valencia: Benito Monfort, 1759). Al
parecer, esta edición de Marín tuvo cierta difusión en España.
Las Disertaciones, contenidas en la segunda parte del Itinerario, son dos: la
primera hace referencia a la organización de las bibliotecas, y la segunda, que
es la que nos interesa, se titula Sobre el modo de poner en orden un archivo,
está dedicada a la organización de estos fondos documentales.
En esta Disertación queda esbozado el principio de procedencia cuando el
autor indica que para saber rápidamente qué hay en el archivo, los documen-
tos deben ser clasificados según el título de los dominios, derechos, campos,
facultades y materias. Luego, todos los documentos clasificados bajo un mismo
epígrafe deben ser guardados juntos, en un armario o cajón del mueble-archi-
vo. Es decir, se produce una separación física de los documentos en virtud de
sus diferentes procedencias orgánicas o funcionales. Los armarios y/o cajones
estarán numerados, y los documentos de cada armario o cajón se ordenarán
cronológicamente, del más antiguo al más moderno, y se agruparán en líos,
que propone contengan diez documentos cada uno, o quantos dictasse la
orden de la razon. A cada lío se le asignará una letra del alfabeto, lógicamen-
te de forma ordenada, comenzando por la A. Y en cada documento, a modo
de signatura, se indicará la letra que corresponde a su legajo y el número de
orden que tiene dentro del mismo. Al frente de cada lío se pondrá una hoja de
papel en la que se escribirá el número de armario o cajón, la letra del lío, y
una regesta de los documentos que contiene, incluyendo en ella la fecha.
Una vez clasificados y ordenados los documentos, se pasaría a la fase de ela-
boración de los instrumentos de descripción, que Legipont denomina índices.
Propone que sean dos: uno topográfico, según la ubicación física de los docu-
mentos. El otro tendría la relación de todos los documentos, ordenados crono-
lógicamente. Los índices han de contener un resumen de cada documento, sus
datas tópica y cronológica; y la signatura, compuesta del número de cajón o
armario, la letra del lío, y el número del documento dentro de su legajo.
Frente a la de Legipont, encontramos otras propuestas archivísticas que
tuvieron bastante difusión, tanto en España como en buena parte de Europa.
Por ejemplo, las de dos autores franceses, Le Moine y Chevrières. Chevrières
32
Existe otra edición del mismo taller tipográfico de 1747.
[ 130 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 131
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
33
LE MOINE, Pierre Camille. Diplomátique practique, ou tratité de l’arrangement des archives
et tresor des chartes, ouvrage nécessaire aux commissaires à terriers, aux dépositaires de titres des
anciennes seigneuries, Metz, Joseph Antoine, 1765. LE MOINE, Pierre-Camille y BATTENEY,
Joseph. Supplément à la “Diplomatique pratique” de M. Le Moine, contenant une méthode sûre
pour apprendre à déchiffrer les anciennes écritures et arranger les archives, Paris, Despilly, 1772.
CHEVRIÈRES, Jean Guillaume de. Le nouvel archiviste, contenant une nouvelle méthode de ranger
un chartier dont l’ordre chronologique est le base. París, Chez l´Auteur, 1775.
34
AHPZ, CDH, V, 99, 2.
[ 131 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 132
[ 132 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 133
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
[ 133 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 134
Nos consta que había secciones que disponían de inventarios donde la des-
cripción documental está mucho más detallada, como ocurre con las de
Comunes de Aragón35, Patronatos36, o Testamentos37. Estos inventarios fueron
35
AHPZ, CDH, IV, 42-10.
36
AHPZ, CDH, IV, 15-13.
37
AHPZ, CDH, IV, 42-10-4.
[ 134 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 135
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
elaborados entre 1790 y 1798, y nos muestran que así, a modo de ejemplo, en
el de Comunes de Aragón encontramos la siguiente regesta:
[al margen: N 24. Difinimiento de la ciudad de Zaragoza]
Difinimiento otorgado por la ciudad de Zaragoza al Sor. conde don Miguel
y a los consejos de las villas de Épila, Rueda, Urrea y Almonacir. En 15 de octu-
bre de 1499, ante Lorenzo Lóriz, notario de Zaragoza.
Sin embargo, en ocasiones también nos encontramos con documentos cuya
descripción detallada les interesaba menos, como ocurre, en la misma sección,
con el número 9, correspondiente a Un lío que contiene las ordinaciones de los
pueblos de Aragón.
En cuanto al sistema de instalación, sabemos por los inventarios citados que
la documentación estaba alojada en armarios con cajones por secciones.
El inventario concerniente a la documentación de los Estados de Valencia se
titula Razón de los papeles que se extrahen del archivo de la excelentísima seño-
ra condesa de Aranda en Zaragoza para remitirsen al excelentisímo señor
duque de Híjar, su padre correspondientes a los Estados de Valencia que dicho
señor entra a poseher por muerte del excelentísimo señor don Pedro Pablo
Abarca de Bolea, conde de Aranda38.
Está dispuesto en un cuaderno que consta de 74 páginas (paginación
actual). Se estructura en 13 apartados o secciones agrupadas por lugares y
materias que se distribuyen en 267 asientos numerados correlativamente dentro
de cada sección. A su vez, cada asiento se corresponde con la descripcion de
una unidad de localización, que comprende uno o varios documentos. El arco
temporal que abarcan es desde 1233 hasta 1798. En cada seción siguen un
orden cronológico, aunque no riguroso. La descripción es pormenorizada,
incluyendo el tipo documental, un resumen detallado del contenido y la fecha.
Se indica también cuando el documento es copia y en la documentación nota-
rial, generalmente, se menciona al notario.
La función primordial que tuvo este inventario en su momento fue servir
como relación de entrega del fondo al duque de Híjar. Quedaron excluidos del
inventario algunos documentos, que no se remitieron por estar vinculados a
bienes que heredó María del Pilar Silva, condesa viuda de Aranda.
Las secciones establecidas, junto con el número de unidades de localización,
eran las siguientes:
38
AHPZ, CDH, IV, 42-10-1.
[ 135 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 136
[ 136 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 137
UNA VISIÓN DEL ARCHIVO DEL CONDADO DE ARANDA A FINALES DEL SIGLO XVIII
CONSIDERACIÓN FINAL
[ 137 ]
05. Esperanza Velasco 17/2/10 14:09 Página 138
APÉNDICE DOCUMENTAL
[ 138 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 139
Universidad de Zaragoza
1. INTRODUCCIÓN
En estos momentos, tras el descubrimiento y reciente publicación de la últi-
ma y más importante de sus obras, la Peregrinación de las tres casas sanctas de
Jherusalem, Roma y Santiago, que se había dado por desaparecida,1 la impor-
tancia literaria de la obra de Pedro Manuel de Urrea (Épila, 1485 - Épila, 1524)
se sitúa a una altura similar a la de algunos de los más representativos escrito-
res españoles del Primer Renacimiento como Diego de San Pedro, Juan del
Encina o Juan Boscán. De hecho, y pese a la casi total ausencia hasta hace
poco de estudios particulares de la producción literaria de Urrea,2 sus dos gran-
des obras, el Cancionero y la Peregrinación, sobresalen por méritos propios en
el conjunto de la literatura escrita en castellano a finales del siglo XV y princi-
pios del XVI en España.
1
Pedro Manuel de Urrea: Peregrinación de las tres casas sanctas de Jherusalem, Roma y
Santiago, vol. I: Estudio Introductorio y II: Edición crítica anotada, ed. de Enrique Galé, Institución
Fernando el Católico, Zaragoza, 2008.
2
Sobre la Penitencia de amor, la obra del señor de Trasmoz más valorada por la crítica actual:
Pedro Manuel Ximénez de Urrea: Penitencia de amor. (Burgos, 1514), ed. de R. L. Hathaway, Exe-
ter, Exeter University Press, 1990; “Penitencia de amor compuesta por don Pedro Manuel de
Urrea”, en Jose Luis Canet: De la comedia humanística al teatro representable, Uned-Universidad
de Valencia, Valencia, 1993, ps. 125-181 y Pedro Manuel Ximénez de Urrea: Penitencia de amor,
ed. de Domingo Yndurain, Akal, Madrid, 1996. Vd. también J. L. Canet: “La Penitencia de amor de
Pedro Manuel de Urrea (Burgos, 1514)”, Anexos de la Revista Lemir: <[Link]/Lemir/Tex-
tos/Penitencia/[Link]>. Se trata de la versión digital de la edición impresa anterior.
Estudios más concretos sobre la misma obra en Jesús Gómez: “Los libros sentimentales de los
siglos XV y XVI: sobre la cuestión del género”, Epos, 6 (1990), ps. 521-532 y “Las cartas de amo-
res, Celestina y el género literario de la Penitencia de amor de Urrea”, Celestinesca, 14 (1990), ps.
3-16 y en Régula Rohland de Langbehn: “Penitencia de amor de Pedro Manuel Giménez de Urrea,
¿entre la Celestina y la novela sentimental?”, Bulletin of Hispanic Studies, LXXIV (1997), ps. 93-106,
“Materiales sapienciales y emblemáticos en Penitencia de amor, de Pedro Manuel Giménez de
Urrea”, en Azucena A. Fraboschi, Clara I. Stramiello de Bocchio y Alejandra Rosarossa (eds.): Stu-
dia Hispanica Medievalia IV. Actas de las V Jornadas Internacionales de Literatura Española
Medieval (Buenos Aires, 1999), Pontificia Universidad Católica Argentina, Buenos Aires, 1999, ps.
[ 139 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 140
262-271 y La unidad genérica de la novela sentimental española de los siglos XV y XVI, Queen
Mary and Westfield College, Londres, 1999, especialmente ps. 36 y 60.
Otras piezas también bastante atendidas por la crítica han sido sus églogas a partir de los pri-
meros acercamientos individualizados de Aurora Egido: Bosquejo para una Historia del teatro en
Aragón hasta finales del siglo XVIII, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1987 y, sobre todo,
“Aproximaciones a las Églogas de Pedro Manuel de Urrea”, I Curso sobre lengua y literatura en
Aragón, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1991, ps. 217-255. Posteriormente, Jesús Maire
Bobes: La obra dramática de Ximénez de Urrea, tesis doctoral inédita, Madrid, Universidad
Complutense, 1992; J. L. Canet: “La Égloga de la Tragicomiedia de Calisto y Melibea de Pedro
Manuel de Urrea (Logroño, 1513)” en <[Link]/Lemir/Textos/Egloga/[Link]>; Marta C.
Ayala: “Índices léxicos de la ‘Égloga de Calisto y Melibea’ y su comparación con el primer acto de
La Celestina”, Archivo de Filología Aragonesa, 38 (1986), ps. 251-264. J. Maire: “La ‘Nave de segu-
ridad’ de Urrea. Forma y contenido”, Epos, XIII (1997), ps. 171-187; “Las églogas profanas de
Pedro Manuel Ximénez de Urrea”, Teatro, 11 (1997), ps. 45-78 y “Tipología de los villanos en las
églogas de Ximénez de Urrea”, Alazet, X (1998), ps. 65-77. Vd. también M. I. Toro: “Espacio escé-
nico y simbología religiosa en los albores del teatro cortesano”, Via Spiritus, 7 (2000), ps. 119-140
y F. J. Grande y S. Tovar: “Liturgia y representación en la Égloga sobre el Nascimiento de Nuestro
Señor de Pedro Manuel Ximénez de Urrea”, ponencia presentada en el XI Congreso Internacional
de la Société Internationale pour l´Étude du Théâtre Médiéval, Elche del 9 al 14 de agosto de 2004;
Pietro Taravacci: “Riscrittura e innovazione nella ‘Égloga de la Tragicomedia de Calisto y Melibea’
di Pedro Manuel de Urrea”, Quaderni di filologia romanza, 10 (1993), ps. 171-208 y Pedro Manuel
Ximénez de Urrea: Égloga de la Tragicomedia de Calisto y Melibea, ed. de P. Taravacci, Pàtron,
Bologna, 1993.
Menos fortuna crítica han tenido sus prosas alegóricas, que sólo han contado con algunas edi-
ciones ocasionales como “Casa de Sabiduría”, en J. Maire: Teatro breve de la Edad Media y del
Siglo de Oro, Akal, Madrid, 2003, ps. 62-63, y, sobre todo Pedro Manuel Ximénez de Urrea: Jardín
de hermosura, edizione crítica, studio introduttivo e note a cura di Monica von Wunster, Marco
Baroni editore, Luca, 1996.
3
Pedro Manuel Ximénez de Urrea: Cancionero, ed. y pról. de M. Villar, Imprenta del Hospicio
Provincial, Zaragoza, 1878 para la edición del Cancionero, Logroño, Arnao Guillén de Brocar, 1513.
Pedro Manuel de Urrea: Églogas dramáticas y poesías desconocidas, ed. e intr. de E. Asensio, Joyas
bibliográficas, Madrid, 1950, para las adiciones del Cancionero de todas las obras, Toledo, Juan de
Villaquirán, 1516. María Isabel Toro: El Cancionero de Pedro Manuel de Urrea, tesis doctoral inédi-
ta, Universidad de Salamanca, 1998, para el Cancionero de todas las obras en su conjunto.
[ 140 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 141
[ 141 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 142
4
Las referencias remiten a la clasificación estardarizada por Brian Dutton: El Cancionero del
siglo XV, c. 1360-1520. VI: impresos 1513 (13UC) - 1520 (20*YT) + 16 RE (Resende). Cancioneros
musicales a cargo de Jineen Krogstad, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1991: ps. 1-73
(13UC), 241-244 (14UP) y 256-284 (16UC). A lo largo de todo el artículo citaré el texto del
Cancionero por la que fue su última edición, es decir, Toledo, 1516.
[ 142 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 143
5
La muerte de D.ª Catalina, posterior a la primera redacción de la obra pero anterior a su
publicación, hizo que el autor modificase el prólogo, dejando constancia en el texto, como vere-
mos, de la modificación.
6
“Si para nosotros la poesía es, ante todo, expresión de la subjetividad, en la sociedad medie-
val, desde los orígenes de la lírica trovadoresca y de la novela, se trata, ante todo, de una expe-
riencia colectiva: el público es siempre inmediato -los miembros del círculo donde el autor se des-
envuelve -y la comunicación entre autor y receptor es, por tanto, personal y directa, lo que
condiciona decisivamente la creación literaria”, Vicente Beltrán: “Prólogo”, en J. Manrique: Poesía,
Barcelona, Crítica, 1993, p. 3.
[ 143 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 144
7
Vd., al respecto, Anexo I.
8
Aparece como 0957 S 0915 en la citada recopilación de B. Dutton, recogido dentro de uno
de los cancioneros manuscritos de la British Library con el nº. LB1-274. El volumen fue redactado
en la parte inicial del reinado de los Reyes Católicos, época en que ocupaba el cargo de baile de
Aragón D. Manuel de Sessé, suegro de Pedro Manuel de Urrea.
9
George Ticknor: History of Spanish Literature, London, 1863, vol. 1, p. 371.
[ 144 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 145
Yo devría callar, lo uno por mi dezir no ser bien dicho, lo otro porqu´el
conde, mi señor, que santa gloria possea, ha dicho tan bien que ha dexado tan-
ta memoria de sí por aquello para entre trobadores, como por lo otro para entre
cavalleros. Pues si digo del señor conde, mi hermano, no menos dezir se
puede.10
Otros testimonios indirectos nos informan, también, del gusto general por la
cultura humanística y, más en concreto, por la creación literaria entre los fami-
liares más cercanos al autor de la Peregrinación. Así, de su padre, Lope
Ximénez de Urrea, primer conde de Aranda, una crónica familiar cuenta:
“Salió tan gran gastador que en tiempo que no se usaban brocados ni bor-
daduras andaba él tan lleno de ello y recoxía en su casa tantos Cavalleros y con
tales obras que, allende de ser quien era, lo estimaron mucho. Revolbía justas,
momerías y otros bullicios donde sacaba ymbenziones ricas y letras, y hazía en
ello extremos gastos, así de lo que él tra?a como de lo que algunos Cavalleros
ayudaba, y enviándole el Visorrey su Padre treinta sacres y doze Cavallos de la
brida, en un día los dio todos, y aun porque havía ofrecido unos quantos caval-
los más, los compró para cumplir su palabra… Con esto se dio a las letras i por
ser de muy sutil ingenio alcanzó mucha Philosophía y Teología i el libro que lle-
gaba en sus manos de qualquier facultad, lo declaraba tan bien que los que le
o?an quedaban marabillados”.11
10
Pedro Manuel de Urrea: Cancionero de todas las obras, f. 2r. En realidad, del segundo con-
de de Aranda sólo se conserva su Instrucción político-cristiana, pequeño manual de buena con-
ducta escrito, para adoctrinamiento de su heredero. El tono moral, didáctico y religioso del opús-
culo tiene mucho que ver con buena parte de las inquietudes del señor de Trasmoz.
11
Se trata de un manuscrito dedicado a D.ª Luisa María de Padilla, mujer de D. Antonio
Ximénez de Urrea, conde de Aranda a principios del siglo XVII. El texto se conserva en el Archivo
Ducal de Híjar (ADH), 4-38-1. Con esa personalidad típicamente señorial conviene la existencia de
hasta cuatro composiciones líricas recogidas a su nombre en los cancioneros del siglo XV: ID2339
G 2340, ID2370, ID2372 e ID2374, de acuerdo con la catalogación estandarizada. Incluimos estos
poemas del padre de Pedro Manuel de Urrea en el Anexo I.
[ 145 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 146
Fernández de Híjar, conocido como “El Orador”, bisabuelo del poeta, que había
dejado recuerdo en la memoria de la cultura aragonesa de la época de perso-
na especialmente “letrada”, con perfecto dominio del latín culto y acostumbra-
da a moverse por las cortes europeas de la primera mitad del siglo XV.12
Para terminar este repaso, si prolongamos ahora hacia adelante este listado
de familiares relacionados con la cultura literaria de la época, habrá que men-
cionar también a Serafí de Centelles, noble valenciano, primo hermano de
Pedro de Urrea como hijo que fue de Francesc Gilabert de Centelles, primer
Conde de Oliva, y de doña Beatriz de Urrea, hermana del primer conde de
Aranda y tía, por lo tanto, del señor de Trasmoz. A este noble valenciano está
dedicado nada menos que el Cancionero General, la más importante recopila-
ción de poesía cancioneril del siglo XVI.
En palabras de Óscar Perea:
Don Serafín no sólo representa el arquetipo de noble culto y letrado del
Reino de Valencia, curtido en las letras y con aficiones poéticas, sino que, en su
caso concreto, estas inquietudes literarias cristalizaron en la creación de un cír-
culo de poetas e intelectuales alrededor de su corte nobiliaria, entre los que fig-
uran los nombres de Juan Luis Vives, Bernardí Vallmanya, Hernando del Castillo
y Joan Baptista Anyes.13
12
Latassa recoge, en su artículo sobre “el Orador” una referencia de la Vida de Fernando I de
Lorenzo Valla, l. II, f. 9v.: Joannem Isari Dominum, ex vetusta regum stirpe, et in literis humani-
tatis ex omni Hispania nullu secundum, en Félix de Latassa: Biblioteca antigua de los escritores
aragoneses que florecieron desde la venida de Christo hasta el año 1500, t. II, Zaragoza, Medardo
Heras, 1796, ps. 199-202. Del mantenimiento de esta tradición literaria entre los Híjar, que alcan-
zó hasta los tiempos de Pedro de Urrea, da fe el mal llamado Cancionero de Juan Fernández de
Híjar, el Orador, una de las recopilaciones manuscritas más importantes de finales de aquel siglo.
En esta colección, alguien de la casa de Híjar fue copiando en fases sucesivas, como lectura pri-
vada, algunos de los textos fundamentales de esta literatura cancioneril de la que aquí vengo
hablando. Posteriormente, ya entrado el siglo XVI, el Cancionero fue ampliado con nuevos textos,
anónimos, siempre dentro de esa misma tradición literaria. La presencia de este Cancionero en el
entorno familiar más cercano a Pedro Manuel de Urrea es la prueba más concreta de que los tex-
tos poéticos prestigiosos del siglo XV como el Laberinto de Fortuna o las Coplas de Manrique
mantenían toda su vigencia literaria tanto para las personas de las que hubo de depender la edu-
cación del poeta -esencialmente, su madre, una Híjar-, como para los potenciales lectores de su
cancionero personal, su familia más cercana.
13
Óscar Perea Rodríguez: “Valencia en el Cancionero general de Hernando del Castillo: los
poetas y los poemas”, Dicenda. Cuadernos de Filología, 21 (2003), p. 231. El mismo crítico recuer-
da también que el propio Luis Vives se dirigió a este noble valenciano con estas palabras:
“Envíote, paladín invicto, estos dos opúsculos míos como a quien, en esa nuestra ciudad, a la más
alcurnia y a las riquezas más crecidas, agregó la más peregrina erudición”.
[ 146 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 147
cer al señor de Trasmoz y que con el paso del tiempo se convirtió en uno de
los principales introductores del Renacimiento italiano en España con su tra-
ducción de la Arcadia de Sannazaro, el Orlando furioso de Ariosto y El caba-
llero determinado de Olivier de la Marche, su novela pastoril hoy desaparecida
La famosa Épila y su novela caballeresca Don Clarisel de las Flores.14
14
El más completo estudio sobre la vida y la obra de Jerónimo de Urrea sigue siendo Pierre
Geneste: Le capitaine poéte aragonais Jerónimo de Urrea. Sa vie et son oeuvre ou chevalerie et
Renaissance dans l´Espagne du xviè siècle, París, Ediciones Hispanoamericanas, 1978.
15
Vd. el cuadro genealógico correspondiente de los anexos.
[ 147 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 148
16
Cancionero de Ramón de Llavia, Zaragoza, Juan Hurus, c. 1488-1490 y Juan de Luzón:
Cancionero. Suma de virtudes, Zaragoza, Jorge Coci, 1508, respectivamente. A esto hay que aña-
dir el peso de la tradición religiosa en una familia, como los Martínez de Luna, que contaba entre
sus inmediatos antepasados con un papa, Benedicto XIII, y con uno de los grandes moralistas de
la tradición poética del siglo XV, Fernán Pérez de Guzmán.
17
Pese a lo poco habitual que resulta este tema en la poesía cancioneril, Urrea podía conocer
uno de los ejemplos más famosos y llamativos, la composición en la que Jorge Manrique elogió
los altos orígenes nobiliarios de su mujer, Guiomar de Castañeda: Otra obra suya en que puso el
nombre de su esposa, y asimismo nombrados los linajes de los cuatro costados de ella, que son:
Castañeda, Ayala, Silva, Meneses.
[ 148 ]
06. Enrique Galé 17/2/10 14:12 Página 149
Analizadas desde una perspectiva literaria más amplia, las piezas dedicadas
a miembros de su familia en el Cancionero de Urrea reflejan un claro eco, tam-
bién, de la recopilación poética que más presente tuvo el autor en todo
momento, el Cancionero de Juan del Encina.18 Encina abre, igualmente, la edi-
ción de sus obras completas en 1496 con dos prólogos introductorios con sen-
das dedicatorias de su obra a los Reyes Católicos y a los duques de Alba.
Además, ya en el cuerpo del Cancionero, dedica a distintos personajes, sobre
todo miembros de la familia de sus señores, aquellas composiciones que le
podían aportar mayor prestigio literario en los ambientes cultos en los que
deseaba promocionarse: El Triunfo de la Fama a los Reyes Católicos, la tra-
ducción de las Bucólicas al príncipe D. Juan, el Triunfo de Amor a D. García
de Toledo, primogénito de la casa de Alba, el poema que comienza “Los cua-
tro cavallos de Cintio cirreo” a D. Gutierre de Toledo, tío del anterior… La apa-
rente similitud literaria, sin embargo, es engañosa desde un punto de vista
social. Lo que en Encina no pasa de ser una simple obligación del criado para
con sus señores o, en algún caso, un intento de llamar la atención de los pode-
rosos hacia su persona y su obra literaria, en el caso de Pedro de Urrea res-
ponde realmente a una relación personal del poeta con los destinatarios de sus
textos, todos los cuales se cuentan entre los miembros más cercanos de su
familia. Con todo, tampoco me parece oportuno dejar de lado la posibilidad de
que algunas de estas dedicatorias cumplieran también una función propiciatoria
para con el poeta ante algunas de las personalidades políticas y sociales más
influyentes en Aragón a principios del siglo XVI. Probablemente, como detalla-
ré en su momento, ése es el caso de la dedicatoria a D. Luis de Híjar, en favor
de su madre en el pleito, y, tal vez, de los elogios de los condes de Aranda,
que parecen ser tardíos y, por lo tanto, pertenecerían a la época del comienzo
de los enfrentamientos armados contra el duque de Ribagorza. De este modo,
vemos que, desde muy distintos puntos de vista, peripecia