La Utopia Educativa de Jigoro Kano El Ju PDF
La Utopia Educativa de Jigoro Kano El Ju PDF
KODOKAN
España
1
Doctor en Derecho por la Universidad de Valladolid. Profesor Titular de la Facultad de
Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de León. Contacto:
[email protected]
2
Doctor en Educación Física por la Universidad de Valencia. Profesor Titular de la Facultad de
Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Valencia. Contacto:
[email protected]
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Recorde: Revista de História do Esporte Artigo
Volume 2, número 1, junho de 2009 Julián Espartero y Miguel Villamón
Resumen
Abstract
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1. Introducción
determinando que el judo moderno o actual tenga poco parecido con el judo de su
agente que distorsionara el judo original. Lo cierto es que la causa primera de esa
las más de las veces, esta circunstancia crucial se ha omitido en los intentos de entender
y explicar este método educativo. Todo lo cual, en suma, ha provocado que la filosofía
Circunstancia esta que no debe ser tomada a la ligera, toda vez que dicha falta de
conocimiento no incide en una cuestión que pueda resultar baladí. Pues, como
3
BROUSSE, M.; MATSUMOTO, D. Judo, a Sport and a Way of Life. Seoul: International Judo
Federation, 1999, p. 77.
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original, porque ahí se encuentra la conexión entre el Judo Clásico y el Judo (Deporte)
judo Kodokan entendido como sistema educativo, así como también un aspecto
relieve Cadot, «el estudio de la vida de Kano, de sus actos y de sus escritos permite, en
cuanto que entendemos que ello facilitará una perspectiva más comprensible del
estrecho vínculo que guardaba su idea del judo con la educación. Para, a continuación,
4
DRAEGER, D. F. The Martial Arts and Ways of Japan: Volume III, «Modern Bujutsu & Budo». New
York: Weatherhill, 1974, p. 1112.
5
BROUSSE, M. Les origines du judo en France. De la fin du XIX siécle aux années 1950. Historie d´une
culture sportive. 2000. Thèse de Doctorat. Bordeaux: Université de Bordeaux.
6
CADOT, Y. Kanô Jigoro, foundateur du Jûdô: plaidoyer pour une education globale. In: 2nd
International Judo Federation World Judo Conference, Poster Presentation Program Booklet. 2001.
Munich, p. 13.
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exposición de la biografía de Jigoro Kano. Bien entendido que este propósito lo es a los
meros efectos ilustrativos, pues, tanto las necesidades de espacio como la finalidad de la
presente exposición no pueden dar para más. Es por ello, pues, que la revisión
modo de efemérides, pero útil al efecto pretendido. Que no es otro que realzar, como
papel como ministro de asuntos exteriores de facto del país durante cerca de cuarenta
racional como educador y su filosofía personal como idealista, a la par que subvenir a la
lo que es ahora parte de la actual ciudad de Kobe. Por consiguiente, gran parte de la
iniciado en 1868, tras la caída del régimen militar Tokugawa que había dirigido Japón
7
MAEKAWA, M.; HASEGAWA, Y. Studies on Jigoro Kano. Significance of His Ideals of Physical
Education and Judo. Bulletin of the Association for the Scientific Studies on Judo, Kodokan Report II, Tokyo,
p. 1-12, 1963.
8
STEVENS, J. Three budo masters. Tokyo: Kodansha International, 1995.
9
Al respecto, vid., por todos, KAIBARA, Y.. Historia del Japón. Méjico: Fondo de Cultura Económica,
2000.
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durante 265 años. Fue el resultado de la presión de las potencias occidentales para que
Perry. Así, tras la renuncia forzada del Shogun se produjo la asunción simbólica del
poder por el emperador Meiji, trasladándose la capitalidad desde Kioto a Tokio (hasta
ese momento llamada Edo). Con ello finalizó la edad feudal que había durado hasta
el nuevo gobierno Meiji supuso el advenimiento de una época que puede considerarse
en cierta medida como revolucionaria, por haber supuesto grandes cambios culturales y
sociales, aunque, como se expondrá más adelante, estos se vieran pronto truncados.
Así las cosas, tras quedar Kano huérfano de madre, su padre decidiría, en 1870,
que realizara sus estudios en Tokio, donde podría recibir una rigurosa educación que le
posibilitara la formación que necesitaría para poder destacar en la nueva sociedad que
empezaba a crearse en Japón. Con este objeto, primero asistió a una pequeña escuela
privada, Seitatsusho Juku, para mejorar su técnica de lectura y escritura, así como
también para recibir una educación básica en las enseñanzas del confucianismo y, al
reformas educativas japonesas de esta época10. De este modo recibe una educación
rigurosa que mezcla las influencias culturales extranjeras con las enseñanzas y las
tradiciones japonesas.
10
WATERHOUSE, D. Kano Jigoro and the beginnings of the judo movement. In: University of Toronto,
School of Physical and Health Education (Comp.), Proceedings of the 5th Canadian Symposium on the
History of Sport and Physical Education. Toronto: University of Toronto, p. 168-178, 1982.
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Ikuei Gijuku- que ofrecía una instrucción desarrollada por profesores europeos y en el
que las enseñanzas se impartían en inglés o alemán. Kano, tras contar con el
de Tokio.
Durante su adolescencia, Kano estudió con compañeros mayores y más fuertes que
él, y a pesar de sus resultados académicos e intelectuales, se vería relegado a una posición
del jujutsu12 y de su eficacia como arte marcial, si bien no podría iniciar su aprendizaje
y literatura. Siendo muy significativo cómo veintisiete profesores del claustro de dicha
11
MAEKAWA, M. Jigoro Kano's thoughts on judo (I). With Special Reference to the Approach to Judo
Thought During His Jujutsu Training Years. Bulletin of the Association for the Scientific Studies on Judo,
Kodokan Report V, Tokyo, p. 1-6, 1978.
12
Como puede verse en VILLAMÓN, M.; ESPARTERO, J. La lucha en Oriente: el significado de «Do».
En: VILLAMÓN, M. (Dir.) Introducción al judo. Barcelona: Hispano Europea. 1999, p. 55-101, el
jujutsu se configuraría como el arte o técnica (jutsu) de la flexibilidad (ju), es decir, el arte de usar la
flexibilidad de una forma adecuada para vencer al adversario y se integraba por una serie de técnicas de
combate que utilizaban el cuerpo humano como arma, en un combate sin armas o en el que se utilizaban
únicamente armas cortas o menores. De todas las artes marciales japonesas antiguas (bujutsu) sólo el
jujutsu utilizó no un arma, sino un principio arraigado en la doctrina china del tao: «la flexibilidad puede
vencer a la fuerza». Este principio fue el denominador común de todas las escuelas de jujutsu y sus
técnicas comprendían, además de proyecciones, inmovilizaciones, estrangulaciones y luxaciones,
golpeos, formas de atar con cuerda, etc. Su principal desarrollo se sitúa durante la era Tokugawa, es decir,
durante los siglos XVII, XVIII y primera mitad del XIX. Fue en el siglo XVIII cuando con el nombre
general de jujutsu se pasó a designar a todos los demás estilos. Asimismo, sería en dicha época cuando el
jujutsu se volvió muy popular y algunas escuelas existentes en este periodo, como se verá, fueron las que
posteriormente influyeron decisivamente en el judo de Kano.
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institución, integrado por un total de treinta y nueve, eran occidentales. De entre ellos, por
la influencia que ejercería sobre Kano, destacaría el Dr. Ernst Fenollosa. Dicho profesor,
ser invitado a Japón en 1878, tuvo una tremenda influencia en la Corte imperial japonesa.
Pero, además, Fenollosa destacaría porque no obstante ejercer su magisterio como profesor
de Economía Política, mostraría un enorme interés y atracción por la cultura oriental, hasta
Kano- de que las artes japonesas tradicionales configuraban un patrimonio cultural que
Shinyo. Esta nueva actividad sería aceptada a regañadientes por el padre de Kano, en tanto
en cuanto consideraba que no debía perder el tiempo con «las tradicionales artes
13
En tal sentido, refiere CABAÑAS, P. (2008). Imagen y sentimiento de la mujer tras la modernización
del Japón. En: BARLÉS, E.; ALMAZÁN, D. (Coords.) La mujer japonesa, realidad y mito (p. 159).
Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, cómo «(…) En 1878 un norteamericano graduado en la
Universidad de Harvard, Ernest Fenollosa (1853-1908), llega a Japón para la impartición de docencia de
Economía Política en la Universidad de Tokio. (…) Sin embargo, atraído por el arte japonés, abandonó la
pintura occidental y se convirtió en el promotor de la causa de nihonga. Encontró un colaborador en la
figura de Okakura Kakuzô (1862-1913). Sus esfuerzos dieron fruto con el cierre de la Escuela Técnica de
Bellas Artes en 1883 y la fundación de la Escuela de Bellas Artes de Tokio en 1887. (…) Sus objetivos
eran reavivar los antiguos estilos japoneses y crear uno nuevo actualizado dentro de la tradición. (…)».
14
WATSON, B.N. The Father of Judo: A Biography of Jigoro Kano. Tokio: Kodansha Internacional, 2000,
p. 78. Esta actitud del padre de Kano resultaría coherente con la mentalidad generalizada en la sociedad
japonesa de esa época, que consideraría a las tradicionales artes marciales japonesas como algo anacrónico y
rápidamente decayó su reputación. Además, adicionalmente el jujutsu pasó a ser mal visto porque era
considerado un arte militar, y la época de la clase militar había llegado a su fin, existiendo una gran
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La repentina muerte del maestro Fukuda no sería óbice para que Kano continuara
con la práctica del jujutsu en la ryu Tenjin Shinyo, ahora con el maestro Masamoto Iso. Así
académica, sin que la misma sufriera menoscabo alguno por este motivo. De hecho, en
un año más. Ese mismo año fallecería Masamoto Iso, con lo que Kano pasaría a ser
discípulo del maestro Tsunetoshi Iikubo y continuar su formación marcial, ahora en la ryu
Kito.
localizado en el área Shimo-tani de Tokio, Kano fundó el Kodokan -escuela para estudiar
desarrollo del judo -primero en Japón y luego en el mundo-, debe ser ahora relegado en pro
del objetivo de poner de manifiesto cómo Kano desarrolló una intensa actividad durante
toda su vida centrada en la educación en general y, especialmente, como bien señala Diem
destacable de su obra resulte ser el que desarrollara una extraordinaria labor orientada a
convicción de que el mejor modo de lograr una mejora de las condiciones sociales, era
insatisfacción pública hacia ella. La imagen del Japón feudal, simbolizada en la imagen del samurai, pasó a
ser considerada más que anacrónica como denigrante. De esta manera, la época en que Kano empezó a
estudiar el jujutsu fue un periodo en el que la imagen pública del mismo estaba en declive. Sin embargo,
como señala la autorizada voz de DRAEGER,op. cit., p. 113, Kano consideró el jujutsu como un importante
elemento de la cultura nacional o, mejor aún, como un bien cultural merecedor del respeto de la nación
japonesa.
15
DIEM, C. Historia de los deportes. Barcelona: Luis de Caralt, 1966. Es más, como bien precisa MIN-
HO, K. L’Origine et le développement des arts martiaux. Pour une anthropologie des techniques du
corps. Paris: L’Harmattan, 1999, p.174, Kano es considerado como «el padre del deporte moderno del
Japón por su contribución al desarrollo de los deportes occidentales».
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prestigioso colegio privado de Tokio donde eran enviados los hijos de las elites japonesas
de la época. Al mismo tiempo, simultanearía la docencia en dicho centro con dos proyectos
educativos propios: la Kano Juku, que era una escuela preparatoria cuya finalidad era la
formación integral de los alumnos que vivían internos en ella; y el Koubunkan, otra
del Gakushuin y, en 1888, director de este mismo colegio17. Stevens18 relata que, en agosto
Europa, con el fin de conocer sus instituciones educativas. Dejando a sus discípulos, Saigo
Kumamoto, con el fin de dinamizar las innovaciones educativas que se retrasaban en las
provincias. Desde allí y junto con varios de sus discípulos de Tokio, ayudó a expandir el
judo Kodokan en el sur de Japón. No obstante, en 1893, Kano volvió a Tokio donde fue
16
WATSON, B.N., op. cit., 80.
17
VILLAMÓN, M.; BROUSSE, M. Evolución del judo. En: VILLAMÓN, M. (Dir.), Introducción al
judo. Barcelona: Hispano Europea, 1999, p. 107.
18
Op. cit. p. 136.
19
Ibidem, p. 108.
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Universidad Kyoiku de Tokio, la actual Universidad Tsukuba, con gran reputación como
educativo que suponía el judo Kodokan, dedicaría una gran actividad a la formación de
educación física y empezó a divulgar una gran variedad de deportes, como el tenis, béisbol,
chinos, que formaría a varios centenares de alumnos durante sus siete años de existencia20.
Asimismo, en dos ocasiones -1902 y 1905- sería enviado a China por el Ministerio de
invitaría a Kano a ser miembro del Comité Olímpico Internacional. En virtud de ello, Kano
la suficiente entidad como para enviar atletas a unas Olimpiadas. Por esta razón se fundó,
primera vez en unas olimpiadas en los V Juegos Olímpicos, que iban a celebrarse en
otros deportes. Precisamente, durante los Juegos de Estocolmo tendría lugar el encuentro
20
ADAMS, A. (1970). Jigoro Kano. Black Belt. Disponible en <http://judoinfo.com/kano4.htm>. Acceso,
10 septiembre 2008.
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Kano su contribución para el éxito de los Juegos, a la vez que le expresaría su sincera
admiración por los logros de Japón como nación y « le pediría que le explicase
Tras finalizar estos Juegos Olímpicos de 1912, antes de volver a Japón, Kano
emprendió otra gira por instituciones educativas europeas y visitaría con el mismo fin los
Estados Unidos. En 1919, Kano conoce en Tokio al eminente pedagogo John Dewey, que
mostraría cómo sus ideas se podían ilustrar en un tatami24. Tras contemplar el método de
21
Dicho encuentro parecía ser inevitable si se tiene en cuenta, como afirma MANDELL, R. Historia
Cultural del Deporte. Barcelona: Bellaterra, 1986, p. 111, que la trayectoria de Kano «(...) presenta
analogías sorprendentes con el Barón de Coubertin (...)». No obstante, estas consideraciones no deben
inducir a que se concluya que la identificación entre ambos fuera total, pues ello hubiera supuesto, por
ejemplo, que Kano deseara la inclusión del judo como disciplina olímpica. Antes al contrario, BROUSSE,
M. Du Samouraï à l’Athlète: l’essor du judo en France. Sport-Histoire, 1989, p. 24 refiere la cita
contenida en «Moshe Feldenkrais, un des Pionniers du Judo Français», Revue Bushido, nº 10, juillet 1984,
p. 19, en la que se señala como Kano afirmaría que «(...) mientras él siguiera vivo, el judo no sería parte
de las disciplinas olímpicas, porque, de ser así, el judo moriría». A mayor abundamiento, resulta ser muy
ilustrativa, en este sentido, la cita que INMAN, R. Judo, las técnicas de los campeones en combate.
Madrid: Eyras, 1988, p.178-179, extrae del Boletín del Budokwai, de abril de 1947, relativa a una
conversación mantenida, en 1936, entre Kano y el difusor del judo en Gran Bretaña, Gunji Koizumi. Así,
Kano comentaba, respecto de la inclusión del judo en los Juegos Olímpicos, que «(...) mi punto de vista
sobre este asunto es más bien pasivo (...) Si así lo desean otros países y miembros, yo no tendría ninguna
objeción. Pero no me siento inclinado a tomar ninguna iniciativa».
22
Op. cit. p. 120.
23
Op. cit., p. 77.
24
Colchoneta o estera de entrenamiento hecha de paja de arroz prensada, que es muy habitual en las casas
japonesas. En Occidente, la deportivización ha propiciado que con dicho término se designe el conjunto
de colchonetas sobre las que se hace judo.
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pues aportaba una elevada dimensión espiritual. Por lo cual recomendaría, expresamente,
Tokio, Kano asistiría a los Juegos Olímpicos de Amberes, realizando su quinto viaje a
Europa y que aprovecharía para seguir conociendo sus instituciones educativas. En 1922,
Sociedad Cultural del Kodokan. En 1929, el filósofo indio y Premio Nobel de Literatura en
1913, Rabindranath Tagore, visitó el Kodokan y le pidió a Kano que enviara un profesor a
enseñar judo en la Universidad que había fundado en Calcuta. Como consecuencia de esta
entrevista, Kano enviaría a su alumno Tagaki Shinzo, cuyo viaje y estancia durante dos
años serían sufragadas por Tagore. Así, «de esta forma el judo volvió al lugar de donde
olímpica japonesa. Circunstancia esta que se repetiría, en 1932, en los Juegos de Los
asistió a la trigésimo séptima sesión del Comité Olímpico Internacional y en la que habría
homenaje a su memoria27.
25
Ello sería reflejado en el libro DEWEY, J.; DEWEY, A.C. Letters from China and Japan. New York:
E. P. Dutton & Company, 1920.
26
VILLAMÓN y BROUSSE, op. cit. p. 108.
27
WATSON, op. cit., p. 197.
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3. El judo Kodokan
Con la creación del judo Kodokan en 1882, Kano establecería las bases de un
sistema altamente ecléctico que se configuraría por técnicas de las antiguas escuelas
(ryu) en las que estudió el jujutsu. Sin embargo, la innovación de esta síntesis gravitaría
manifiesto en dos aspectos fundamentales del mismo: las acciones técnicas son
fundadas sobre reglas científicas y, en segundo lugar, todas las acciones peligrosas son
suprimidas. Así, el propio Kano afirmaría, «He elaborado mi judo reuniendo los
creación original de Kano. De hecho, dos siglos antes, la escuela más espiritual del
jujutsu, la ryu Jikishin, escogería el término judo para designar un método caracterizado
por el estudio de técnicas de lucha sin armas, pero incidiendo de forma especial en el
aspecto mental del entrenamiento. Este término, a su vez, aparece integrado por dos
ideogramas cuyo significado deriva de la filosofía taoísta: ju, que se traduce como
ceder, flexible o blando30, y do, que se traduce como camino31. Con ello la ryu Jikishin
28
Kano citado por BROUSSE, M. «Les origines du judo… », op. cit, p. 49-50
29
Op. cit., p. 108.
30
Ibidem, p. 114, el principio del ju debe entenderse tanto en un contexto físico como mental. De manera
que esta idea de «ceder y flexibilidad» no debe inducir a equívocos, la misma supone que para que el
practicante pueda aplicar este principio tiene que estar mental y físicamente capacitado para adaptarse a
cualquier situación en la cual su adversario pretenda imponerse sobre él. Lo cual implicaría absorber la
fuerza del oponente interceptándola o rechazándola, pero ello no impide, en términos estrictamente
mecánicos, que la acción por la cual la fuerza del oponente se anula o se absorbe, pueda ser tan enérgica o
más que la fuerza que se pretende neutralizar. La relación entre el ju y el taoísmo, se pone de manifiesto
en la siguiente cita de MOSTERÍN, J. China: historia del pensamiento. Madrid: Alizanza, 2007, p. 119
«La exaltación de la blandura es una de las constantes del Lǎozǐ. Por paradójico que parezca, solo
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Estas consideraciones serían, por tanto, las que inducirían a Kano a elegir el
término judo, en cuanto entendía que el mismo permitía enfatizar la naturaleza moral de
su sistema, toda vez que su esencia no radicaba en los gestos técnicos, sino en la manera
de realizarlos, en las finalidades que les son asignadas. De este modo Kano propone una
relectura del jujutsu y de las artes marciales japonesas tradicionales, pues la victoria,
antes que una meta, no es más que un medio para alcanzar una formación física, moral e
intelectual.
Así pues, contando tan sólo con nueve alumnos33, establecería como sede de sus
enseñanzas un dojo34 de sólo doce tatami –lo que equivaldría a una superficie de poco
cediendo se vence, solo mediante la dulzura y la suavidad se triunfa sobre la fuerza y la dureza. Esa es la
ley del dào, manifestada en la naturaleza entera, como muestran las blandas aguas, que siempre acaban
venciendo a las duras piedras».
31
Al respecto, VILLAMÓN, M. Historia del judo y de las artes marciales. En: RODRÍGUEZ, L.P.
Compendio histórico de la actividad física y el deporte. Barcelona: Masson, 2003, p. 612, explica que
«La base de lo que los japoneses llaman do o michi, camino, reside en los antiguos conceptos del taoísmo
llevados a Japón desde China. (…) El tao chino fue entendido como do por los japoneses como un
camino o vía a seguir en la vida, como un medio de cultivo de sí mismo, orientado en última instancia a la
autoperfección. Estos caminos persiguen un modo de vida mejor y están basados en la firme convicción
de que ningún hombre es tan completo como ser humano como pueda serlo después de una suficiente
experiencia con el do. La consecuencia es que el ‘camino’ se apoya en una base espiritual, que es
expresada y vivida a través del entrenamiento y dirigida hacia un ideal de comportamiento humano, que
sucesivamente, eleva al individuo y, de este modo, a la sociedad en la que vive. El objetivo cultural de las
formas del do es permitir a las personas ser simplemente y de manera natural sujetos sin ostentación,
afectación o inseguridad, y de esta manera conducirles a unas relaciones saludables con los demás. El do
es, por lo tanto, la ejemplificación de la fe del ser humano en el humanismo cultural».
32
Como señalan, RATTI, O.; WESTBROOK, A. Los Secretos del Samurai. Las artes marciales en el
Japón Feudal. Madrid: Alianza Deporte, 1994, p. 496, si con el término bujutsu se designan los métodos
de combate desarrollados y practicados por el guerrero profesional -aunque también por miembros de
otras clases sociales que practicaran cualquiera de las artes del combate individual-; el uso del término
budo, «formas marciales» o «ética marcial», en vez de bujutsu «técnicas marciales», se encuentra ya en
crónicas de la primera época del período de Edo o Tokugawa, y lo utilizaron las escuelas que enseñaban
especializaciones derivadas del bujutsu feudal, al referirse a ellas como especializaciones budo, es decir,
formas educativas para alcanzar objetivos distintos de aquellos que buscaban las antiguas ryu del bujutsu.
Así, las disciplinas budo se consideran caminos para avanzar moralmente, cuyo propósito es favorecer la
formación de una personalidad madura, equilibrada y total de un hombre en paz consigo mismo y en
armonía con su entorno social y natural.
33
Respecto del reducido número inicial de alumnos y como evolucionaría posteriormente, Kano
escribiría, en 1926, «(...) cuando se inauguró el Kodokan, existían aún otros dojos (...) con pocos
discípulos, que se entrenaban regularmente todos los días. Al principio, ninguno hacía caso a mi dojo,
circunstancia por lo demás demostrable en el número de inscripciones en aquellos años: 9 discípulos el
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(lectura, estudio, práctica), do (camino o doctrina), y kan (sala o lugar). Esto es, «un
lugar para el estudio del camino». En consecuencia, designaría a su nuevo método judo
«(...) las razones de esta fundación fueron poder desarrollar sus propias ideas durante esos
años de intensas rivalidades entre las escuelas de jujutsu, además de su propósito de fundir
nuevas vías de pensamiento, pues a parte de las consideraciones técnicas, Kano, conocedor
cristalización y síntesis del profundo estudio que Kano había realizado del jujutsu. Del
control) y las habilidades del atemi waza (técnicas de golpeo). De las enseñanzas de la
puede concluirse que cualquier análisis sincero y minucioso de las técnicas del judo
Kodokan de Kano revelaría que muchas de ellas ya se hallaban presentes en los más
año de la fundación, 8 el siguiente y finalmente 98 nuevos inscritos en el 1886, después de cuatro años.
Actualmente, hemos pasado a una nueva dimensión: 2641 nuevos inscritos en el 1924, 2829 por el 1925,
esto es el año pasado, con un número global de 37000, considerando los nuevos inscritos previstos para
este año». Vid. en KANO, J. Il Judo, Shin Nihon Shi (La nueva historia del Japón), nov. 1926, recopilado
en Kano, J. Fondamenti del Judo. Milano/Trento: Luni Editrice, 1998, p. 122.
34
Ésta es la denominación que recibían las salas de entrenamiento o instrucción de las ryus o escuelas de
artes marciales. Asimismo, dicha denominación, que se mantiene en la actualidad, resultaría ser tomada
del Budismo en el que el término dojo –literalmente, «lugar de iluminación», es decir, el fin que el
Budismo denomina satori-, servía para designar a las salas apartadas o destinadas para la meditación y
otros ejercicios espirituales, que existían en cada monasterio.
35
Op. cit. p. 110.
36
OTAKI. T.; DRAEGER, D. F. Judo formal techniques: A Complete Guide to Kodokan Randori No
Kata. Rutland/Tokio: C. E. Tuttle Co., 1983, p. 16., en este sentido, añaden asimismo el estudio del yoroi
kumi-uchi (forma de agarrar por la armadura), un antiguo método de lucha que se diseñó para ser
utilizado contra contendientes totalmente vestidos con una armadura, así como el kumi uchi (literalmente,
agarre interior) utilizado en los primitivos torneos chikara kurabe (concursos de fuerza) de los que
proviene el sumo, tendrían una gran incidencia en el origen del judo Kodokan.
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antiguos sistemas clásicos del bujutsu o del budo. Es más, el propio Kano escribía en
1926,
«(...) hoy el judo Kodokan representa una síntesis o un condensado de todas las corrientes
tradicionales del jujutsu». Ahora bien, esto no debe hacer olvidar que, también, el propio
y los objetivos de ambos sistemas, pues «(...) el judo Kodokan y el jujutsu son dos sistemas
diferencia fundamental respecto del jujutsu: «¿Por qué he querido llamarlo judo en lugar
de jujutsu? Si bien existieron diferentes motivos, el más importante y decisivo fue que
el objetivo primordial de la enseñanza del judo Kodokan debía estar fundado sobre el do
totalmente ligado a su formación integral y por ello lo adaptó a dicho fin. Así, cada
de este objetivo. De ahí que se rechazarían todas aquellas técnicas o prácticas del jujutsu
37
Recogido en Il Judo, Shin Nihon Shi (La nueva historia del Japón), nov. 1926, recopilado en Kano, J.
Fondamenti del Judo, op. cit. p. 113.
38
Ibidem.
39
Op. cit., p. 76.
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de Kano fuera el establecimiento de la práctica de agarrar (kumi kata) las ropas del
mediante el agarre no sólo da más eficiencia mecánica a las técnicas sino que también
proporciona una notable garantía de seguridad para aquél que es proyectado al suelo, a
partir del momento que es, precisamente, dicho agarre el que permite controlar la caída
del oponente evitando así un daño innecesario. Por consiguiente, esta metodología que
obligaría a los contrincantes a agarrarse entre sí, supondría una notable paliación de la
cual es el perfeccionamiento de las técnicas de caída (ukemi), que trataría de evitar las
lesiones que pudieran propiciarse con la caída originada por la proyección. Así, en la
mayoría de los sistemas del jujutsu, cuando alguien era proyectado por efecto de una
técnica tenía que caer como mejor pudiera y Kano, que habría experimentado
forma de caer (ukemi) pudiera aprenderse sin tener que correr el riesgo de lesionarse.
Pero, como añade Brousse41, el método de Kano era distinto porque desechó los
Así, para Maekawa42, el hecho de que Kano hiciera reflexiones tales como que el
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entonces en el contexto japonés de las artes marciales. En su método, los gestos técnicos
en el aspecto meramente mecánico o técnico del judo: la fuerza física (chikara) debe de
grado de aprendizaje de los alumnos del Kodokan. Dicha actuación revestiría, en aquel
configuración estructural dentro del mismo. De ahí que otro de los aspectos novedosos
del judo Kodokan, como pone de manifiesto Goodger44, fuera su sistema de grados
43
GOODGER, B.C.; GOODGER, J. M. Judo in the light of theory and sociological research. International
review of sport sociology, 2, 12, p. 5-34, 1977.
44
GOODGER, B. C. The Development of Judo in Britain: a Sociological Study. 1981. Thesis of the
University of London, London.
19
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conocimiento sino que también puede ser considerado como una forma explícita de
eminentemente global, de ahí que, entre otras, no repararía en las diferencias de género.
Por ello, abogaría porque uno de los objetivos de la educación japonesa fuera, entre
otros, la inclusión de las mujeres en la práctica del judo Kodokan, puesto que a través de
de 1926, crearía en el Kodokan con carácter oficial una «División Femenina», cuya
visión integradora pretendida por Kano a través del judo Kodokan, se mantendría a lo
Universidad de California, afirmaría que el objeto del mismo, sin diferencias de género,
estribaba en «formar un hombre o una mujer capaz de ejercer un control perfecto sobre
45
HARRINGTON, P. Judo: A Pictorial Manual. Rutland/Tokyo: C. E. Tuttle Co., 1998, p. 19.
46
ESPARTERO, J. et alli. La evolución histórica del judo femenino: Japón versus Occidente. En: García,
S. (Coord.), Congreso Internacional de Historia de la Educación Física. Madrid: Gymnos, 2002, p. 279-
286.
47
KANO, J. L’ education par le Judo. Anexo en: Jazarin, J.L. Le Judo, école de vie. Paris: Le Pavillon, 1974,
p. 189-207.
20
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Go kyo no waza, una clasificación de las técnicas de proyección (nage waza) para
estructuración, comprendería cinco grupos de técnicas, cada uno de los cuales incluía
ocho proyecciones, conjuntado un total de cuarenta que incluían todas las variantes. Se
enseñó durante más de veinte años, a la vez que se proseguía la investigación para
este tipo de técnicas, los alumnos del Kodokan pasarían grandes apuros para no verse
derrotados. Por ello, las técnicas de katame waza acabarían por incluirse dentro de la
síntesis que representaba el judo Kodokan y, tras una larga práctica y estudio, éstas
siempre afirmaría la prevalencia del nage waza, aunque con el necesario complemento
de katame waza:
«(...) el entrenamiento del nage debe preceder al del katame en cuanto que este último es
una técnica (...) que ejercitada antes que el nage se convertiría en un verdadero obstáculo
estrategia del nage antes que la del katame (...) pero dar demasiada importancia a una parte
allá por el año 1886, relativo a un encuentro que tuvo lugar en la sede de la jefatura de la
policía metropolitana, donde acudieron de todas partes los nombres más prestigiosos en las
artes de lucha, entre los cuales había algunos Maestros especialistas del katame. Los
48
Recogido en «Il Judo, Shin Nihon Shi… », op. cit., 117-118.
21
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participantes del Kodokan no tuvieron dificultad para enfrentarse utilizando el nage, pero al
este hecho nos llevó a reforzar el punto débil, todavía con un resultado parcial, porque en
otra ocasión similar, pero en Kyoto, en la sede del Butokukai, los nuestros menos
últimos años alcanzar un nivel consistente (...) para no sucumbir con el nage o con el
rechazar completamente las antiguas formas. Por ello, conservaría como parte integrante
de su método el estudio del kuatsu (literalmente, «mantener a la gente con vida», refiere
(técnicas de golpeo en partes vitales del cuerpo). De manera que, en estas últimas, se
incluían todas las formas de golpeo posibles al adversario con las partes más duras del
49
CARR, K. G. Making Way: War, Philosophy and Sport in Japanese Judo. Journal of Sport History, 20,
2, 1993, p. 167-188.
50
Draeger, D. F.; Smith, R. W. (1980). Comprehensive Asian Fighting Arts. Tokyo: Kodansha
Internacional, 1980, p. 93 definen genérica y sucintamente la kata como «(...) un método de ejercicio
formal, una acción concertada en la cual los contendientes conocen de antemano la situación, las acciones
iniciales y las correspondientes respuestas correctas que se pueden hacer a las mismas en una línea
específica». De hecho la noción de kata es una constante implícita en las artes marciales y su práctica se
reconoce hasta en los bujutsu clásicos. Es un «lenguaje de la forma» que pertenece a la cultura japonesa y
se la encuentra en un gran número de actividades propias de la misma.
51
Op. cit., p. 23.
22
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Aseveraciones estas que se reafirman por las palabras del Kano en relación con el objeto
«He llegado a la convicción de que el estudio del judo, en toda su generalidad, es más
importante que la simple práctica del jujutsu, porque la real inteligencia del mismo nos
permite aplicarlo a todos los aspectos de la vida (...). No solamente por el procedimiento
que yo he seguido se puede llegar a asimilar sus principios y objetivo. Se puede llegar a la
misma conclusión por una interpretación filosófica de las operaciones cotidianas en los
enseñar, pensé que convendría seguir el mismo camino que yo había tomado para estudiar
dicho objeto, porque procediendo así yo podría conseguir que mis alumnos se hicieran,
planificación del judo Kodokan, al configurarse como una de las bases del budo y
«En los primeros años de la fundación, cuando el Kodokan concentraba los esfuerzos en el
randori, el contenido del kata estaba incluido en esta forma de adiestramiento, de modo que
sin referirse a la gramática, pero haciendo aprender los puntos especiales en el transcurso de
la enseñanza de un tema; este sistema funcionó varios años, pero acabó por ser inaplicable
debido al excesivo número de alumnos. (...) De este periodo son las primeras elaboraciones
52
KANO, J. (1932). Le education par le Judo, op. cit., p. 195.
53
Efectivamente, la kata sería una práctica habitual en las antiguas escuelas de jujutsu. Así, en las mismas
la adquisición y asimilación de las técnicas se realizaba en gran parte a través de las katas, ya que, como
antes se señalaba, se trataba de acciones peligrosas que necesariamente habían de ser previamente
conocidas por ambos practicantes. Por contra, los discípulos más aventajados practicaban, con previa
autorización del maestro, kata-nokori (lo que está fuera de las katas) y que equivaldría, con las debidas
matizaciones, a lo que en judo se conoce por randori. Vid. ESPARTERO, J. Las katas como reflejo de la
interrelación entre judo-jujutsu: especial consideración de la Kodokan Goshinjutsu-no-kata. En: VV.AA.,
El judo y las ciencias de la educación física y el deporte. Vitoria-Gasteiz: SHEE-IVEF, 1997, p. 167-178.
54
Recogido en «Il Judo, Shin Nihon Shi… », op. cit., 115.
23
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de katachi, precisamente 15 formas para el nage no kata y 10 para el actual kime no kata,
completadas seguidamente por aquellas del ju no kata hacia 1886. Eran tiempos en los
cuales el entusiasmo y el espíritu de búsqueda, tanto mío como de mis discípulos, habían
llegado a la cúspide del fervor. (...) Son inmediatamente posteriores, las propuestas del
itsutsu no kata con 5 formas, las del katame no kata con 15 formas (...)»55.
Sin embargo, debe insistirse con Otaki y Draeger56 en la afirmación de que las
bases técnicas del judo Kodokan tienen sus orígenes en la kata. De ahí que si bien Kano
formaría a sus primeros judokas por medio del randori, usando las técnicas de nage y
katame waza, cuando progresaron les alentó a estudiar y practicar la kata como un
resultaba ser algo incompleto per se y concluyó que esta carencia habría de ser
complementada con la kata. Es más, la importancia que para él tenía la misma, se refleja
bien a las claras en el hecho de que la configuraría como base teórica del judo Kodokan
e insistió en que la kata confiere al mismo el significado58 por el cual éste llega a ser un
24
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rápidamente un lugar importante en la enseñanza del judo Kodokan, en cuanto que Kano
Además, para Kano la kata sería el sistema ideal, como se ha dicho, para la
práctica de aquellas técnicas que, por su propia naturaleza, implicarían mayores niveles
«(...) kata o forma es un sistema de movimientos preconcebidos, que enseñan las bases
realiza en randori), incluye puñetazos, patadas, cortes con cuchillos y diversas técnicas
más. Estas últimas sólo se practican en la kata, porque es únicamente en ésta donde los
movimientos se conocen con antelación, pues cada practicante sabe lo que va a hacer el
otro de antemano»60
judo Kodokan a la que venimos refiriéndonos-, en puridad, decir que tampoco fue una
creación de Kano del todo original sino que dicha práctica ya era desarrollada por la ryu
Jikishin –a su vez, dentro de la ryu Kito- creada por el maestro Kanemon. El cual
afirmaba que sus técnicas implicaban ran («libertad») y animaba a sus discípulos para
ran o toru, esto es, que «actuaran libremente» en la ejecución de sus técnicas,
59
Debe tenerse en cuenta que esta concepción ha de entenderse inmersa en la consideración –que se
expondrá más detenidamente, infra, en el siguiente epígrafe- de que practicar judo Kodokan con el
exclusivo propósito de adquirir un fortalecimiento físico (rentai-hô) o de desarrollar una buena técnica de
combate (shôbu-hô) es denominado por Kano como kyogi judo (literalmente «judo equivocado»), por
cuanto tiene un sentido u objetivo limitado que ha de ser reemplazado por kogi judo o judo entendido en
el sentido más amplio, esto es, como medio para la autoperfección.
60
KANO, J. Judo Kodokan. Madrid: Eyras, 1989, p. 21-22.
25
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«(...) randori significa “práctica libre”, (...). En randori, uno casi nunca puede saber cuál va a
ser la próxima técnica que el oponente va a usar, por lo que siempre se debe estar en guardia.
El permanecer alerta se convierte así en una segunda naturaleza y se adquiere serenidad, que es
la confianza que se deriva del conocimiento de que somos capaces de solucionar cualquier
razonamiento y juicio, se mejoran de forma natural, y éstos son atributos útiles para la vida
diaria (...). La práctica del randori conlleva la investigación de las complejas relaciones físico
mentales que existen entre los contendiente. De este estudio se obtienen valiosas enseñanzas.
(...) En randori aprendemos a usar el principio de máxima eficacia, incluso cuando podemos
oponente con la técnica apropiada, que usando sólo la fuerza bruta. Esta lección se aplica
último caso más efectiva que la coerción. (...) Estos son sólo algunos ejemplos de la
Así, como bien exponen Villamón y Brousse62, al igual que en el combate real
situación cambiante, que varía además en función de cada compañero y que les obliga a la
búsqueda de la solución más adecuada en cada momento, basada en el principio del judo
de mejor utilización de la energía63. Por tanto, el objetivo en el randori pasa por vencer al
compañero, pero ésta no es la meta final, sino que representa únicamente un medio para
61
Ibidem, p. 23.
62
VILLAMÓN, M.; BROUSSE, M. El judo como contenido de la educación física escolar. En
Castarlenas, J.L. y Molina, J.P. (Coords.), El judo en la Educación Física escolar. Unidades didácticas.
Barcelona: Hispano Europea, 2002, p. 17-28.
63
El mismo es objeto de tratamiento más detallado en el siguiente apartado, vid. infra.
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(rango, victorias, prestigio, etc.), cada judoka puede alcanzar la mejora de su energía física
y mental, al tiempo que la necesaria aptitud para conseguir una óptima aplicación de dicha
energía en su vida cotidiana. De este modo, y desde una perspectiva que bien puede
considerarse utópica, Kano entendía que la práctica del judo Kodokan redundaría en la
En suma, el judo Kodokan puede identificarse como un sistema ético y moral que
motiva e inspira la práctica desde dentro y la conduce hacia el logro de metas finales que
están más allá del fin inmediato y limitado del mundo del combate, pues según Kano: «El
fin último del judo Kodokan es el perfeccionamiento de uno mismo, y a través de él, la
Kano sobre el judo ha de ser interpretada en estrecha relación con el entendimiento que él
tenía sobre la formación integral del individuo. Sólo así se explica, como bien apunta
66
Waterhouse , que su método educativo girara en torno al denominado principio de las
tres culturas: cuidado y fortalecimiento del cuerpo mediante la educación física (shugi),
inculcación de una ética o moral (iku) y adquisición del conocimiento (san). A través de la
64
DRAEGER, D. F., op. cit., p. 122.
65
KANO, J. «Judo Kodokan», op. cit., p. 22.
66
Op. cit, p. 173 y ss.
27
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desarrollo equilibrado del individuo, toda vez que habría constatado cómo en la sociedad
significan nada sin la vida. Por tanto, en primer lugar, la persona necesita desarrollar un
cuerpo fuerte y sano para que actúe como vehículo de la mente y del espíritu, además, debe
más básico para una vida completa, ya que la carencia del mismo determina la inutilidad
de la trayectoria vital. Finalmente, consideraría que la vida llega a ser más útil y
significativa con el aumento del intelecto, por tanto, el aspecto intelectual sigue al aspecto
creencia de que la educación física debía servir para conseguir tan sólo un objetivo
desarrollo intelectual y moral. Precisamente, en 1922, a tal fin crearía la Sociedad Cultural
del Kodokan (Kodokan Bunkakai). De manera que, a través de la misma, promovería este
doble propósito del perfeccionamiento físico y mental, que sería sintetizado en los que
Kano consignaría como principios fundamentales del judo Kodokan: Seiryoku Zenyo
67
CUNNINGHAM, S. R. Judo: Morality and the Physical Art. Paper presented at the U.S. National Coaches
Conference National Research Symposium, September 23, 1998, in Colorado Springs, Colorado, USA. Sin
paginar.
28
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mutuo).
Kano afirmaba que, a través de la práctica del judo Kodokan, debía verificarse el
principio de Seiryoku Zenyo. Dicho principio, al que aludiría por vez primera en 1922,
comportaría que «El uso de la propia energía (...) habría de significar, efectivamente,
obtener de ello los máximos resultados. (...) De este modo, las fuerzas tanto espirituales
como físicas habrían de ser utilizadas con la mayor efectividad en consonancia con el
objetivo»68. Pero, como bien apunta Draeger69, debe de tenerse en cuenta que cuando
físico del individuo, sino se refiere a la «energía vital» en la que incluía tanto aspectos
pronunciado jing en chino, se refiere a una reserva de energía vital que es transferida a
cada persona durante su concepción, en una cantidad determinada y que no puede ser
reemplazada ni restaurada una vez perdida o usada. De modo que, cuando la misma se
agota, el individuo muere. Por su parte, ryoku significa «poder o fuerza», de ahí que la
vitalidad». A su vez, en este contexto, zen significa «bueno, bien, virtuoso, lo mejor».
Por último, yo es «uso». En consecuencia, Seiryoku Zenyo es una máxima para el uso de
68
MAEKAWA, M.; HASEGAWA, Y. (1963). Studies on Jigoro Kano. Significance of His Ideals of Physical
Education and Judo. Bulletin of the Association for the Scientific Studies on Judo, Kodokan Report II, Tokyo,
Japan, p. 1-12, 1963.
69
DRAEGER, D.F., op.cit., p. 118.
70
CUNNINGHAM, S. R. «Judo: Morality and the Physical… », op. cit.
29
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«Cualquier cosa que una persona haga, debe hacerlo a fin de obtener buenos resultados.
entendimiento y la práctica del principio de Seiryoku Zenyo, adquirido a través del judo
practicado en el dojo. Y ello por cuanto que dicha práctica habría de permitir al
individuo «(...) usar su energía con efectividad. (…) Aquellos que mantienen una
las energías, físicas y espirituales, de la manera más eficiente para todo cuanto ellos
emprendan»72.
práctica del judo Kodokan. Así, cuando dicha práctica fuera realizada sólo con el
técnica de combate, ello sería denominado por Kano como kyogi judo. Esto decir, judo
entendido en el sentido más limitado porque sólo se pone énfasis en la técnica. Por
reemplazado por kogi judo o judo entendido en el sentido amplio, en el cual la técnica
71
KANO, J., recogido en «Il Judo, Shin Nihon Shi… », op. cit., 1123. Según Maekawa y Hasegawa, op.
cit. p. 6, este principio también se muestra como una personal reflexión de Kano sobre las ideas del
racionalismo occidental -más concretamente de las corrientes filosóficas del utilitarismo propias de
autores como John Stuart Mill-, así como también de su experiencia en relación con el modo de vida
occidental y su observación de la sociedad industrial.
72
Ibidem.
73
Op. cit. p. 118.
30
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personal.
Sobre dichas bases se amplía la limitada propuesta del jujutsu clásico, el cual
Kano definirá el judo Kodokan sobre la base del principio del Seiryoku Zenyo:
«(...) si el procedimiento en que consiste el ju no puede explicar todos los supuestos (...),
¿existe un principio que se aplique realmente a todos los casos? Sí, existe uno: es el
principio de la máxima eficiencia en el empleo del espíritu y del cuerpo. ¿Puede este
principio aplicarse en otros campos de la actividad humana? Sí, el mismo principio puede
aplicarse a la mejora del cuerpo, haciéndolo fuerte, sano y útil, que es lo que constituye la
educación física. Puede también ser aplicada al desarrollo de la fuerza intelectual y moral.
práctica del judo Kodokan no se limita al dojo, pues, mientras que la práctica del kyogi
judo puede conducir a la madurez técnica, sólo mediante la práctica del kogi judo se
puede llegar a ser socialmente maduro. De este modo, como ponen de relieve Brousse y
Clément, el método de Kano «se funda sobre una educación armónica y une las culturas
74
KANO, J. «L’education par le Judo», op. cit., p. 194-195.
31
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elaboró su segundo gran principio, al que llamó Jita Kyoei. Dicho principio -a menudo
Kyo significa literalmente «coopera con otros» llevando a la traducción usual «mutuo». Ei
«avance mutuo», dando la noción de que cuando uno avanza, todos ganan.
desarrollo personal que descansa en la idea de que la sociedad está formada por individuos,
por tanto, el único camino para que la sociedad avance es a través del progreso de los
que esta propia perfección sólo puede ser lograda si el individuo es consciente de su
relación con otros; aquellos que alcancen su propio bienestar y beneficio es necesario que
ayuden a otros a hacer lo mismo. Por consiguiente, como señala Goodger, esta idea de
«bienestar y beneficio mutuo» consiste para Kano en «una condición lograda cuando uno
está físicamente sano y en posesión de un alto nivel intelectual y moral (...). Socialmente
uno debe tener los medios adecuados para apreciar y disfrutar los beneficios ofrecidos por
75
BROUSSE, M.; CLÉMENT, J.-P. Le judo en France. In TERRET, T. (Dir.). Histoire des sports, Paris:
L’Harmattan, 1996, p. 144.
76
Op. cit.
77
Op. cit., p. 66.
32
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De ahí que «bienestar y beneficio mutuo» consiste, siempre según Kano, en «ayuda
y concesión mutua», en el sentido de que «Cada uno debe esforzarse para obtener su
propia perfección, así como para el desarrollo y la prosperidad de los demás. Para obtener
sociedad. La mayor prosperidad de uno mismo ha de ser lograda a través del servicio a la
judo es resaltada por Kano al afirmar que «El último objeto del judo, es también el último
Este objetivo es un ideal que cada ser humano debe intentar lograr. Si bien Kano
acentuaría que ello sólo podría alcanzarse cuando se realizara no de forma egocéntrica sino
altruista, de manera que habría de redundar tanto en nuestro propio interés como en el de
los demás. Si bien esta referencia a «los demás», como bien matizan Maekawa y
Hasegawa 80, ha de ser entendida en el sentido más amplio, esto es, «la otra persona», «la
otra comunidad», «el otro país», en definitiva, «el conjunto de la humanidad». Lo cual
mutuo» se debería adoptar no solamente por los individuos sino también por las naciones.
«(...) una nación deba ser querida, respetada y tener la confianza de otras naciones.
(...) en el pasado, muchas naciones utilizaron la agresión como un medio para promover el
prestigio nacional. (...) sin embargo, actualmente, una nación que adopta abiertamente una
78
Ibidem.
79
Ibidem.
80
Op. cit., p. 7.
33
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política tan agresiva se debe preparar para poner al mundo entero en su contra. (...)
deteriorarán»81.
judo Kodokan, las personas de todo el mundo aprenderían a utilizar el principio del
cuando existe una cooperación mutua, Jita Kyoei. Dicha comprensión, los situaría en un
elevado estado intelectual y moral, donde las diferencias entre ellos mismos y los demás
habrían sido rebasadas, en cuanto que serían capaces de aplicar este principio a las
actividades de su vida cotidiana, así como de influenciar a otros y de hacer sus vidas
que
«El principio fundamental del judo (...) es que, cualquiera que sea el objetivo, éste se obtiene
de mejor manera por el uso del principio de máxima eficiencia de cuerpo y mente, adaptado al
fin perseguido. Este mismo principio, aplicado a las actividades de la vida diaria, nos conduce
a seguir una vida más racional y mejor (...). El principio de máxima eficiencia bien aplicado al
sobre todo que haya armonía entre las gentes, lo cual sólo se logra a través de la ayuda y
práctica del judo es inculcar respeto por los principios de máxima eficacia, por un lado, y
Todo ello, en suma, permite que autores como Barioli, afirmen respecto de Kano
que «Ciertamente su idea educativa pertenece a las grandes utopías, como (...) el escutismo
81
Citado por MAEKAWA y HASEGAWA, ibidem, p. 8.
82
KANO, J. «Le education par… », op. cit., p. 107.
83
BARIOLI, C. Prefazione. En: Kano, J., Fondamenti del Judo. Milano/Trento: Luni Editrice. 1998, p. 15.
34
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6. El final de la utopía
esa mentalidad serían los grandes esfuerzos que realizó para impulsar las reformas
educativas que él consideraba necesarias para el Japón. Sin embargo, para comprender y
designios políticos oficiales, lo cual bien pudo haberle costado el aislamiento social o
incluso la vida.
reiterado, dicho espacio temporal se integra en los años de la Restauración Meiji85 que
pondría fin a la política de sakoku (aislamiento) impuesta por el aludido régimen militar
Tokugawa y que daría paso así una auténtica liberalización en el país, que se acompañó de
una gran curiosidad volcada hacia la información que llegaba de Occidente (ciencias,
84
Ibidem.
85
Vid. ut supra el apartado II del trabajo.
35
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cierto que en esta etapa se asiste a una importante remoción del ostracismo que hasta
entonces había comprimido a Japón, no lo es menos -como bien explica Craig86- que ello
deba de matizarse con la precisión de que los sectores más influyentes de la sociedad
Prueba de ello, según Abe87, es el hecho de que en esta época se creara una nueva
que con la misma se venía designar la realidad social imperante, es decir, cómo el
hacer de Japón una potencia mundial bajo el lema fukoku kyohei («enriqueced el país,
vendría a reforzar los planteamientos de las fuerzas políticas que habían preconizado la
adopción de medidas extremas para alcanzar aquel objetivo. De forma que las mismas, a
como una manera de contrarrestar las ideas liberales de Occidente que, en el fondo, temían.
todavía no habían penetrado mucho más allá de las clases altas urbanas (...), pero iban
siendo lo bastante influyentes como para hacer sonar la alarma entre los que valoraban las
86
CRAIG, D. M. Japan's Ultimate Martial Art Jujitsu Before 1882. Rutland/Tokyo: C. E. Tuttle Co., 1995.
87
ABE, S. Zen and Sport. Journal of the Philosophy of Sport, Vol. XIII, 1986, p. 45-48.
88
CUNNINGHAM, S. R. Kano and Kata: Reply to Geof Gleeson, 1998. Disponible en
<http://www.judoamerica.com/coachingcorner/kano-kata.shtml >. Acceso el 14 de septiembre de 2007.
Sin paginar.
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no sólo de que «el judo pueda contribuir a la cultura mundial sino también ayudar al
formación integral se vería contrariada por el citado espíritu ultranacionalista creciente que
aprovecharía las artes marciales clásicas para incentivar un beligerante ardor nacionalista
en la sociedad japonesa, que pondría las bases de una forma de cultura física al servicio de
los principios del militarismo91. A tal fin, como refiere Abe92, las diversas artes marciales
gubernamental o consejo de gobierno general, que fue establecido en abril de 1895, para
objeto de la misma sería revivir el bushido94 y promover el bujutsu entre los futuros
89
BEASLEY, W. G. Historia contemporánea del Japón. Madrid: Alianza, 1995, p. 37.
90
Citado por MATSUMOTO, D., op. cit., p. 76
91
DRAEGER, D. F. The Martial Arts and Ways of Japan: Volume II, «Classical Bujutsu». New York:
Weatherhill, 1973, p. 122.
92
Vid. En este sentido, ABE, S. Zen and Sport. op. cit. p. 45-48 e, igualmente, ABE, I. et alli. Fascism, Sport
and Society in Japan. The International Journal of The History of Sport, 9, 1, 1992, p. 1-28.
93
Esto es, dai (grande), Nippon (Japón), bu (marcial) toku (virtud) y kai (organización), por tanto y
literalmente, «Asociación de las virtudes marciales del gran Japón». El Butokukai fue patrocinado por la
Familia Real y comenzó su actuación con la institución de una nueva fundación, el Butoku-den un
santuario para las artes marciales en Jeianjungo en Kioto. Dicha entidad alcanzaría un rápido crecimiento
y expansión, pues, ya en 1906, tendría delegaciones en cuarenta y dos prefecturas y contaría con un
millón trescientos mil afiliados, por tanto, se configuraría como la más poderosa, influyente y patriotica
institución gubernamental en el contexto de las artes marciales, hasta su disolución por las fuerzas de
ocupación aliadas al finalizar la II Guerra Mundial.
94
«Camino del guerrero». Según NITOBE, I. Le bushido: L'ame du Japon. Paris: Payot, 1927, es el
conjunto de normas morales y éticas que configuraron el pensamiento de los samurais durante los
periodos Kamakura, Muromachi y Momoyama, alcanzando su máxima relevancia durante el Periodo
Tokugawa. Recogía virtudes tales como la justicia, el coraje, la lealtad, el honor, la verdad y la
benevolencia. Así, este código ético se iría formando a través de una serie de textos que, a lo largo de las
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El prestigio que ya en esta época habría alcanzado Kano, permitiría que fuera
este nombramiento y prevaliéndose del mismo, haría lo posible por mantener su judo
Kodokan al margen de las corrientes militaristas que propugnaba dicha entidad. Lo cual,
en ese contexto social, «constituiría un ejemplo excepcional»95. Más aún, hacia el final
de su vida, Kano estuvo bajo una gran presión del Estado para que aceptase integrar el
incluso determinaría que llegara a existir una cierta rivalidad entre ambas
de la enseñanza de las artes marciales, incluyendo al judo. Circunstancia esta última que
cuando escribía,
«a diferencia del Butokukai, para el Kodokan el entrenamiento (...) no es más que un medio
o una fase para alcanzar el verdadero objetivo que como he dicho antes es la búsqueda del
llamado “Butokukai” a mi parecer no debería existir en el judo (...) y cualquiera que sea ese
existentes en el país. Ha de objetarse, además, ¿cómo nunca el Butokukai adoptó otro judo
distintas épocas, recogen de una u otra manera el ideal del samurai conforme a las características de cada
periodo. En este sentido, CLEARY, T. El arte japonés de la guerra. Madrid: Edaf, 1992, señala que el
bushido nunca fue unificado y terminado, sino que el mismo se configura por distintos textos y, por tanto,
pueden encontrarse elementos sintoístas, budistas, taoístas, confuncianos, legalistas y militaristas en los
distintos textos que configuran, a su vez, diversas representaciones del bushido. Posición diametralmente
opuesta a ésta sería la de algunos autores europeos que llegarían a sostener que tanto la palabra bushido
como su significado serían invenciones del Periodo de la Restauración Meiji (1867), con el objeto de
fortalecer el sentimiento nacional que anteriormente era inexistente. Para GLEESON, G. All About Judo.
London: A. & C. Black, 1975, p. 94, el judo nació varios años después de la era samurái y en diferentes
siglos en términos de moralidad, ética y valores educativos, respecto del budo y el bushido.Según este
autor, la mayoría, si no todos, los códigos feudales de conducta ejemplar eran sólo un camuflaje o
tapadera de los brutales y salvajes comportamientos que sufrían los débiles y desprotegidos. Bushido y
samurái no eran dos excepciones a estas conductas.
95
ABE, I. et allii, op. cit., p. 8-9.
96
Vid. BONET-MAURY, P.; COURTINE, H. Le Judo. P.U.F.: Paris, 1989.
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que el del Kodokan y sin embargo se ha convertido en su sede central? (...) Sin embargo, no
olvidemos que en este momento nuestro país está luchando con todas sus fuerzas contra las
potencias mundiales para hacer valer sus peticiones. Por tanto, debemos evitar la discordia
(...), lo cual sería bastante deplorable tanto para nosotros como para el Butokukai. (...) De
momento todos debemos seguir los principios morales y actuar por la causa de la nación
(...). Así pues, todos debemos tener un mayor espíritu de colaboración para alcanzar un
sobre todo en el conjunto de las escuelas universitarias- una orientación que implicaría
Yamashita99, al trastocarse ésta por objetivos militares y nacionalistas. De ahí que Kano,
ver su judo bajo el control del ejército, tomaría decisiones que, incluso, determinaron
del randori waza o conjunto de técnicas apropiadas para el randori. En este sentido,
encaminadas a la defensa personal, no podían ser utilizadas en randori. Pues bien, ese
intento de evitar que el Kodokan pudiera ser utilizado como un centro de entrenamiento
97
KANO, J. Kodokan e Butokukai. Recopilado en Kano, J., Fondamenti del Judo. Milano/Trento: Luni
Editrice, 1998, p. 104-106.
98
BROUSSE, M. Du Samouraï à l’Athlète: l’essor du judo en France. Sport-Histoire, 3, 1989, p. 11-25.
99
YAMASHITA, K. Feudality of College Sports in Japan. Journal of the Philosophy of Sport, XIII, 1986, p.
35-44.
100
En la entrevista que le realiza YIANNAKIS, L. The Dynamic Nature of Kata: An Interview with
Steven R. Cunningham, 1998. Disponible en
<http://judotradicionalgoshinjutsukan.blogspot.com/2007/11/natureza-dinmica-do-kata.html> Acceso el
11 de septiembre de 2008.
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militar, determinaría que muchos de los viejos métodos de goshin waza fueron
partir de la misma la apropiación del judo por el Butokukai sería un hecho incontestable.
lo cual gran parte del legado directo de Kano se perdería para siempre. Es más, este
102
conjunto de circunstancias lleva a afirmar a autores como Gleeson que el judo
desde 1930, pasando por el fallecimiento de Kano, y hasta llegar al final de la Segunda
oficiales. De este modo, el Kodokan sería el primer centro autorizado por las fuerzas de
guerra. Con esta reapertura empezaría una nueva etapa de desarrollo del judo. De hecho
101
Vid. YIANNAKIS, ibidem, la Go no Kata -literalmente, «kata de la dureza», que contenía golpeos
(atemis waza), proyecciones (nage waza) y otros elementos del jujutsu encaminados a la defensa
personal-, se «perdió» deliberadamente poco antes de la Segunda Guerra Mundial. E, igualmente
sucedería con muchos Renkoho no Kata -literalmente, «kata de métodos de arresto»-, Torinawa o Hojo
Jutsu -métodos de atar con cuerdas-, que, originalmente, fueron enseñadas en el Kodokan, como prueban
algunas ediciones del libro Judo Kodokan, en donde hay dibujos sobre las técnicas de Renkoho no Kata, y
que, como se ha dicho, también se perderían.
102
GLEESON, G. All About Judo. London: Adam & Charles Black, 1975.
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Guerra Mundial, como pone de manifiesto Carr, «en el deporte que más rápidamente
creció en el mundo»103.
Sin embargo, tras la guerra, este judo que sería recibido con gran éxito en
Occidente, habría tomado ya grandes distancias con el judo Kodokan original. A su vez
occidental, a buen seguro, desdibujaría aún más el trazado original del método que
Kano habría elaborado. Ya que como indican Draeger y Smith, esta propagación
internacional del judo daría lugar a numerosas interpretaciones del mismo y la que
terminó enfatizándose fue la deportiva, lo cual habría determinado que los «elementos
rápidamente por todo el mundo, lo cierto es que su esencia o, al menos, gran parte de
ella, se habría perdido para siempre y con ella la utopía de un método ideado por la
bien pueden resumirse con las palabras que pronunció en el quincuagésimo aniversario
del Kodokan: «Nada es más importante en este mundo que la educación; la formación
contribuir ampliamente a los de los demás hombres. El saber de una generación debe
103
Op. cit., p. 184.
104
Op. cit., p. 137.
105
Op. cit.
41