DOMINIOS BIOCLIMÁTICOS DE LA ESPAÑA PENINSULAR:
OCEÁNICO Y MEDITERRÁNEO
(Rasgos climáticos y formaciones vegetales asociadas)
2.1 DOMINIO BIOCLIMÁTICO EUROSIBERIANO DE LA ESPAÑA PENINSULAR
Situación: unidades de relieve y Comunidades Autónomas:
Ocupa el litoral atlántico gallego y el cantábrico, además de los Pirineos, Montes Vascos,
Cordillera Cantábrica, Macizo Galaico y Montes de León. Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y
norte de Navarra, Aragón y Cataluña.
Rasgos climáticos:
Temperaturas: Suaves en invierno y en verano (media mensual del mes más frío en torno a los
10º y de 20º del mes más cálido) en zonas de costa. Estas temperaturas se hacen más extremas
en las zonas de interior, pudiendo bajar hasta 5º la mínima y subir un poco la máxima mensual,
sin que la amplitud térmica anual supere los 15º.
Precipitaciones: abundantes (más de 800 mm. anuales), sin estación seca. Las máximas
precipitaciones se dan en invierno y finales de otoño.
Otras características climáticas: Abundante nubosidad y poca insolación. Las heladas son muy
escasas.
Los factores que influyen en este clima son la latitud, porque es la zona más septentrional de la
Península y hace que le afecte menos el anticiclón de las Azores y que sean más frecuentes las
llegadas de vientos húmedos y fríos del Norte y del Noroeste.
El relieve, porque la proximidad de las barreras montañosas al mar hace que se produzcan
lluvias orográficas bastante intensas.
La cercanía al Océano Atlántico, que regula la temperatura y provoca que sea escasa la amplitud
térmica
Existe una variante, con un clima oceánico de transición al interior, en la zona paralela a la
vertiente sur de la cordillera cantábrica (Orense, Vitoria, Pamplona). Como se ha dicho allí se
hace mayor la amplitud térmica (por la mayor lejanía al mar), más extremas las máximas y las
mínimas y descienden levemente las precipitaciones (entre 600 y 800 mm. anuales).
Formaciones vegetales potenciales
● Bosques de coníferas: sus hojas tienen forma de agujas o de escamas. Salvo los alerces, son
perennifolias y tienen sus semillas en piñas. Pino negro, pino albar y abeto son las más
frecuentes, sobre todo en zonas de montaña.
● Bosques de frondosas caducifolias: Sus hojas son planas (hay poca insolación en este
dominio y necesitan una amplia superficie de exposición al sol para la fotosíntesis) y finas (no
necesitan almacenar agua) y se caen durante la estación fría, (al haber menos insolación el
árbol se deshace de las hojas que no le sirven) volviendo a brotar en la primavera. La corteza
de los árboles es poco gruesa (no necesitan evitar la transpiración). Hayedos, robledales y
bosques mixtos son los más frecuentes en esta zona.
● Son bosques altos y densos, con abundantes hojas, que impiden el paso de la luz, así que el
sotobosque es escaso (helechos).
● Las hayas están entre los 700 y 1.200 metros, siendo más resistentes al frío que los robles.
Los robles necesitan más humedad, no suelen pasar de los 1.000 metros y se asientan mejor
sobre suelos silíceos.
● Bosques de frondosas marcescentes: Son los típicos de la zona climática de transición.
Retrasan la caída de la hoja, de tal forma que permanecen secas en la rama durante el
invierno, protegiendo al árbol del frío hasta que caen en la primavera cuando brotan las
hojas nuevas. El roble peloso es el árbol más característico de esta zona.
● Pastos de montaña: en zonas superiores a 1.800 metros de altura, donde el frío hace
imposible el desarrollo de árboles y arbustos, las formaciones vegetales potenciales se
corresponden con pastos. Son de las pocas zonas donde coinciden formaciones potenciales y
reales, porque los pastos tienen usos ganaderos.
● Vegetación edafófila: vegetación de ribera, cerca de los cauces de agua. Son especies que
necesitan abastecerse permanentemente de agua. Alisos, sauces, fresnos y chopos son las
especies más frecuentes.
Formaciones vegetales reales
● La acción del hombre ha destruido gran parte de los bosques potenciales y los ha sustituido
por otros que tienen más usos económicos (castaños, pinos, eucaliptos). El castaño se usaba
para la alimentación. Pino rodeno y eucalipto, por su rápido crecimiento y aprovechamiento
maderero. Estos últimos, no autóctonos, han acidificado el suelo y han aumentado el riesgo
de incendios.
● Talas e incendios han hecho desaparecer grandes extensiones de bosque, que ha sido
sustituido por matorrales de tipo landa, en el que predominan los brezos y helechos.
● Usos artificiales derivados del crecimiento urbano y del turismo han colaborado en la
extinción de gran parte del bosque de las áreas litorales.
● Finalmente, otros bosques se han talado para convertirlos en pastos de aprovechamiento
ganadero, muy frecuente en este dominio.
2.2- DOMINIO BIOCLIMÁTICO MEDITERRÁNEO DE LA ESPAÑA PENINSULAR
● Es importante destacar que este dominio no implica que su zona esté bañada por el mar
Mediterráneo. Incluso la zona donde este clima aparece de modo más estricto (con máximo
de lluvias en invierno) en la Península es el Suroeste (Cádiz y Huelva), situado en el litoral
atlántico.
● Su situación incluye todas las zonas que quedan fuera del dominio eurosiberiano, tanto del
interior como de la costa, incluyendo las islas Baleares
Rasgos climáticos
● Temperaturas: suaves en invierno (medias mensuales más frías de 5º a 12º) y elevadas en
verano (medias mensuales más cálidas de 22º a 27º). Amplitud térmica entre 14º y 18º, más
elevada en las zonas de interior. En su zona más característica, la litoral, las máximas van
entre 22 y 25ª y las mínimas entre 10 y 12º, y la amplitud térmica está entre 13 y 15º.
● Precipitaciones: muy irregulares, tanto entre los diferentes años como en las distintas
estaciones. El rasgo más característico es la existencia de una estación seca, que puede durar
entre dos (norte de Cataluña) y nueve meses (sudeste peninsular).
● Los máximos de precipitación en el Mediterráneo puro son en invierno, pero en España sólo
se producen estos máximos en el Oeste (golfo de Cádiz, valle del Guadalquivir, Extremadura);
en la costa mediterránea se dan en otoño (efectos de la gota fría) y en el interior en
primavera y otoño.
● La cantidad también oscila, siendo lo más normal entre 400 y 600 mm. anuales, pero existen
zonas más húmedas en el NE y SO peninsular, así como en zonas de montaña o de transición;
y zonas más áridas en el interior de las cuencas terciarias y en el Sudeste.
Los factores que influyen en este clima son:
● La cercanía al mar Mediterráneo, cálido, que regula las temperaturas extremas y provoca
precipitaciones en otoño, cuando el continente se enfría más deprisa que la masa de aire
marítimo, cálido y húmedo, que puede ascender bruscamente si llega una masa de aire frío
en altura (la DANA o gota fría), ascenso acentuado por la presencia de relieve montañoso en
el litoral.
● La lejanía al Océano Atlántico y la presencia de barreras montañosas hacen que sea muy
poco importante el efecto del Frente Polar y sean escasas las lluvias de invierno
● La proximidad al continente africano influye en la llegada de vientos secos y cálidos en
verano, sobre todo en el Sudeste
● El relieve, por su disposición en forma de barrera, aísla el interior peninsular de las
influencias marinas, haciendo más notables los efectos de la continentalidad (temperaturas
extremas, mayor amplitud térmica). Sin embargo, en el Oeste (Extremadura, valle del
Guadalquivir) la inexistencia de barreras montañosas facilita la entrada de vientos del
Atlántico en invierno, lo que favorece las precipitaciones.
● La altitud y el basculamiento del macizo Hercínico hacia el Oeste, hace que las zonas más
frías queden al Este de dicho macizo, en las estribaciones del Sistema Ibérico, donde se
producen las mínimas temperaturas
Variante de interior: algunos manuales se refieren a clima mediterráneo continentalizado, por
sus temperaturas extremas y su alta amplitud térmica, pero es una expresión inexacta, porque
en el clima continental las mayores lluvias se dan en verano, que en esta zona es seco. Primavera
y otoño son las estaciones con más precipitaciones.
Variante semiárida: en el valle medio y bajo del Ebro y en el sudeste peninsular, las
precipitaciones descienden hasta llegar a mínimos que no alcanzan los 200 mm anuales.
Formaciones vegetales potenciales
Bosques de coníferas: los mismos de la zona eurosiberiana, sobre todo en zonas de montaña
(pino negro, pino albar, abeto). Además como coníferas propias de este territorio están el pino
carrasco, la sabina y el pinsapo.
Bosques de frondosas perennifolias: s us hojas no mueren, sino que permanecen siempre verdes
en el árbol. Los troncos se ramifican pronto y dan copas anchas. Son árboles no muy altos,
porque no tienen que competir por la luz, con un sistema de raíces poderoso, para aprovechar al
máximo el agua subterránea.
Sus hojas tienen mecanismos para defenderse del calor y la transpiración: son pequeñas, a veces
espinosas, duras, para aislarse mejor y perder menos agua. Las cortezas suelen ser anchas, para
evitar la transpiración.
La encina es el ejemplo más característico, existiendo también el alcornoque, en zonas de mayor
humedad y menos frío (Extremadura, Cádiz, Cataluña) y el acebuche (olivo silvestre).
Bosques de frondosas marcescentes:
Tienen las mismas características de los bosques marcescentes del dominio eurosiberiano,
aunque en esta zona suelen crecer mejor los quejigos y los rebollos.
Matorral mediterráneo:
En las zonas donde la aridez del clima y la escasez de agua impide la formación de bosques, la
vegetación potencial puede estar formada por la coscoja (valle del Ebro) y, en casos más
extremos, por el matorral termófilo (aliaga, esparto, tomillo, romero).
Vegetación edafófila: la más usual es la vegetación de ribera, de condiciones idénticas a la que
se veía en el otro dominio y con las mismas especies (chopos, alisos, fresnos, sauces). Además
hay otro tipo de vegetación adaptada a los suelos salinos y a los arenales.
Formaciones vegetales reales
La acción del hombre ha sido especialmente sensible en esta zona, reduciendo la extensión del
encinar actual a un 10% aproximadamente del original.
Las talas abusivas, las inclemencias del clima y la pobreza de los suelos han llevado a aumentar
considerablemente la extensión del matorral que puede adoptar tipologías diferentes según su
estado de degradación. El maquis es el más denso de estos bosques de matorral, con arbustos
que alcanzan más de 2 metros de altura. La degradación del maquis produce la garriga, menos
denso, con arbustos que van entre los 0.60 y los 2 metros.
La repoblación forestal se ha hecho sobre todo a partir de distintas especies de pinos, por su
adaptabilidad y la variedad de sus usos. El abuso de este tipo de repoblación se pretende
corregir en los últimos tiempos, favoreciendo la repoblación de especies autóctonas y mejor
adaptadas a las condiciones climáticas.
3.- CLIMA Y VEGETACIÓN DE MONTAÑA
En los dos dominios existen zonas con alturas superiores a los 1200 metros que llevan a cambios
sustanciales en sus condiciones bioclimáticas. La situación de estas zonas, en las que no existe
ninguna ciudad de importancia, se circunscribe a las principales cordilleras (Cantábrica, Pirineos,
Sistema Central, Ibérico, Béticos)
En temperatura, el rasgo distintivo es el descenso de temperaturas, tanto en verano como en
invierno, en esta estación la media mensual no llega a 0º.
Las precipitaciones son más altas que en su entorno, por los fenómenos de ascendencia
favorecidos por el relieve, que facilitan la importancia de las lluvias orográficas.
La vegetación de montaña presenta una distribución de las especies vegetales por pisos
(cliserie), en función de las temperaturas, la cantidad de precipitaciones y la permanencia o no
de nieve en el suelo. Es de destacar la diferencia entre las vertientes orientadas al sur (solanas) y
al norte (umbrías).
En los Pirineos se da la cliserie alpina, formada por los siguientes pisos:
Hasta 1.200/1.600 metros: base y piso montano. Las especies empiezan siendo de hoja perenne
(encinas) para luego pasar a la hoja marcescente (roble peloso, quejigo, rebollo) y finalizar en la
hoja caduca (robles, hayas)
Entre 1.200/1.600 y 2.300/2.400: Piso subalpino. En él se encuentran coníferas (abeto y pino
negro) con formaciones discontinuas
De 2.300/2.400 a los 3.000 metros se da el piso alpino. Como gran parte del año este suelo está
cubierto de nieve, aparecen pastos y formaciones herbáceas, de tradicional uso ganadero
Por encima de los 3.000 metros está el piso nival, cubierto todo el año por la nieve, en el que
sólo crecen pequeñas plantas rupícolas adaptadas a este ambiente, en zonas muy escarpadas.
En las otras cordilleras no existe este piso nival.
En las zonas de montaña del dominio eurosiberiano tampoco existe la base de árboles de hoja
perenne, siendo robles y hayas las que conforman este primer piso. En el piso subalpino las
coníferas no pueden desarrollarse por las elevadas precipitaciones y son sustituidas por
pequeños arbustos, como brezos y enebros.
En las zonas de montaña del dominio mediterráneo, las hayas apenas tienen entidad, porque las
precipitaciones no alcanzan la suficiente intensidad.